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Korad

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Material Information

Title:
Korad
Physical Description:
Serial
Language:
English
Publisher:
Korad
Place of Publication:
Havana, Cuba
Publication Date:
Frequency:
quarterly
three times a year
regular

Subjects

Subjects / Keywords:
Science fiction, Latin America -- Periodicals   ( lcsh )
Science fiction fiction -- Periodicals   ( lcsh )
Genre:
periodical   ( marcgt )
serial   ( sobekcm )

Record Information

Source Institution:
University of South Florida Library
Holding Location:
University of South Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
usfldc doi - K31-00006-n05-2011-07
usfldc handle - k31.6
System ID:
SFS0024292:00004


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EDITORIAL Les presentamos Korad 5, correspondiente al trimestre Julio-Agosto-Septiembre del 2011. Korad es la revista que persigue aglutinar todas las produccion es referidas al fantstico cubano, incluyendo la narrativa de ciencia ficcin, fantasa heroica, el comic y la poesa especulativa, pero tambin conferencias, ensayos, crnicas, crticas y reseas. Para este nmero hemos decidido incluir las principales menciones de nuestro concurso Oscar Hurtado 2011 en las categoras de cuento fantstico, cuento de ciencia ficcin, poesa fantstica y ensayo. Proponemos adems un viaje por la nostalgia de la mano de Yoss hasta los aos 80 y aquella primera (y nica) pelcula de Voltus V exhibida en nuestros cines Nuestra seccin de plstica fantstica cuenta como invitado al proyecto Arcngel Tambin les ofrecemos algunas convocatorias de concursos todava vigentes. En este nmero planeabamos adems incluir un dossier con Agustn de Rojas pero, cuando su confeccin ya estaba bastante adelantada, nos lleg la triste noticia de su fallecimiento. El impacto de la muerte de Agustn de Rojas, gran amigo, hombre bueno y excelente escritor ha sido de tal magnitud para los amantes del gnero en Cuba que en Octubre publi caremos una revista Korad especial dedicada por completo a de Rojas, como un modesto homenaje a su vida y su obra. Consejo editorial Editor: Ral Aguiar Co-Editores: Elaine Vilar Madruga, Jeffrey Lpez y Carlos A. Duarte Correccin: Zulln Elejalde Macas y Victoria Isabel Prez Plana Diseo y composicin: Ral Aguiar Seccin Poesa: Elaine Vilar Madruga Seccin Cmics: Eric Flores Redaccin y Administracin Centro de Formacin Literaria Onelio Jorge Cardoso. 5ta. ave, No. 2002, entre 20 y 22, Playa, Ciudad Habana, Cuba. CP 11300 Telef: 206 53 66 e-mail. revistakorad@yahoo.com Portada: Contraportada: Korad es un Proyecto Editorial sin fines de lucro, patrocinado por el Taller de Fantasa y CF Espacio Abierto y el Centro de Formacin Litera ria Onelio Jorge Cardoso. Queda terminantemente prohibida su venta. Se autoriza su copia y redist ribucin de forma ntegra. Las opiniones vertidas en las pginas de Korad son exculsiva responsabilidad de los autores, no de los editores del ezine.

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KORAD/5 julio-septiembre 2011 _______________________________________________ ndice: Editorial / 2 La ciencia ficcin y el futurismo del pasado Victoria Isabel Prez Plana / 4 Deus ex machina. Elaine Vilar Madruga / 9 Los cerros contra los focos. Dennis Mourdoch / 12 Regreso a Erual Pavel Mustelier Zamora / 17 Seccin Poesa Fantstica : El tiempo de las bestias Suset Gonzlez Roditi/ 23 Dioses idos. Kevin Fernndez Delgado / 24 Seccin Plstika Fantstika: Proyecto Arcngel / 25 Humor: Crnica de unas vacaciones. Niurka Alonso y Claudio del Castillo / 27 Generacin V. Yoss / 34 Convocatorias a Concursos / 44 Noticias / 48 Seccin El Cmic fantstico-Ediciones en colores Eric Flores / 51

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La Ciencia ficcin y el Futurismo del pasado Victoria Isabel Prez Plana Mencin en la Categora Ensayo del III Concurso Oscar Hurtado 2011. Introduccin Tal vez el ttulo sugiera un rejuego de palabras relativo a la triloga de pelculas Regreso al futuro (Back to the future) dirigidas por Robert Zemeckis en la dcada del 80 del siglo XX. Realmente no, aunque tal vez parcialmente s. La frase podr parecer paradjica y ambigua, pero no es ni lo uno ni lo otro. Aunque pasado y futuro apuntan a direcciones opuestas en el tiempo, hay relaciones estrechas entre ambos: el futuro es consecuencia del pasado (pero no al revs, hasta que se demuestre lo contrario...). Se tr ata de ciertas situaciones diferentes pero relacionadas entre s, respecto a la forma en que se abor da la tecnologa del futuro en la ciencia ficcin, lo que podramos llamar anacronismo tecnolgico o como en el ttulo: futurismo del pasado Aunque el futuro es uno de los temas que ms se le asocian, la ciencia ficcin no necesariamente est vinculada a lo que an no ha sucedido, bien sea cercano o lejano en el tiempo respecto al momento en que se escribe. Pero es en ese caso donde al escritor se le presenta un dilema en cu anto a cmo proyectar la tecnologa de nuestro mundo del futuro, fundamentalmente cuando de alguna manera tiene una relacin con lo que conocemos hoy. La ms frecuente de esas situaciones sucede cuando leemos alguna obra escrita algn tiempo atrs, cuya accin transcurre en un futuro que es nuestro presente o un ayer cercano. A veces nos sabe a viejo, otras veces nos resulta algo obsoleto, inverosmil (nunca pas ni podr pasar) o peor an: inentendible. Esto es resultado muchas veces de presentar el futuro con la tecnologa del momento en que se escribi. Otra situacin similar: escribimos hoy sobre acontecimiento s futuros, donde supuestamente la tecnologa es superior a la actual (excepto que se trate de retro-futurismo), pero por desconocimiento o falta de acceso a la informacin, resulta que ya eso pertenece al hoy o al ayer (ms o menos reciente). Puede que incluso est obsoleta porque ya hay otra tecnologa que la sustituy. Un caso parecido es cu ando trasplantamos la tecnologa actual hacia el futuro como si se tratara de algo esttico e inmutable en el tiempo. Analizaremos varias consideraciones respecto a estos temas, con algunos ejemplos que pueden ilustrar mejor los planteamientos.

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Si Asimov lo dice... Est claro que lo es encial en cualquier obra literaria, sea del gnero qu e sea, es contar una historia. Pero en el caso de la ciencia ficcin, si adems tecnolgicamente result a creble o al menos posible (aunque sea remotamente), entonces mejor. Si actualmente es difcil predecir cmo evolucionar la tecnologa en cinco o diez aos, en un intervalo mayor constituye todo un reto. Slo hay que hacer un recuento de lo que ha sucedido en el siglo XX, y compararlo por ejemplo, con la primera dcada del XXI, en que algunas te cnologas como la informtica, las comunicaciones, la gentica y otras han tenido constantes y rpidos avances. Para tener un punto de partida al analizar este tema del anacronismo tecnolgico en la ciencia ficcin, tomemos como referencia a un escritor bien conocido: Isaac Asimov. De la introduccin a su antologa Sueos de robots escrita por l mismo, extraemos algunos fragmentos [2]: Es posible que al tratar de expresar la tecnologa del fu turo se acierte. Si despus de haber escrito una historia determinada se vive lo bastante, se puede tener la satisfaccin de comprobar que tus profecas eran razonablemente acertadas y que a uno se le considere un profeta menor. Esto me ha sucedido a m con mis historias de robots. [] En mi historia La sensacin de poder publicada en 1957, mencion los or denadores de bolsillo aproximadamente diez aos antes de que existieran de verdad. Incluso cons ider la posibilidad de que tales computadoras pudieran disminuir gravemente la capacidad de la gente para la aritmtica al estilo anticuado y esto es, ahora, una gran preocupacin de los educadores. [] pero tambin existe lo contrario. [] tambin po demos resultar inexactos, a veces ridculamente [] la ciencia avanza de verdad y a veces produce resultados totalmente inesperados en muy pocos aos, esto puede dejar al escritor (incluso a m) aislado sobre un pinculo de hechos falsos. [] Eventualmente entend la miniaturizacin [], despus naturalmente, de que hubiera empezado el proceso. En La ltima pregunta empec con mi computadora habitual Multivac, ta n grande como una ciudad, porque solo poda concebir una computadora enorme si la imaginaba llena de tubos de vaco. Pero en aquella historia empec a miniaturizar y miniaturizar ms de lo que crea realmente posible. Sin embargo, sospecho que los lectores estn siempre disp uestos a perdonar a un pobre escritor de ciencia ficcin que se quede algo anticuado. [] En realidad, La guerra de los mundos de H.G. Wells se sigue leyendo con avidez. [] Eso se debe a que en una historia de ciencia ficcin hay ba stante ms que la ciencia que contiene. Est la historia y si la ciencia que contiene queda algo maltrecha por causa de los ltimos descubrimientos, o porque el argumento requiere absolutamente una manipulacin, te ndemos a pasarlo por alto y perdonamos. Si bien estamos de acuerdo con l en que la historia que se cuenta y la forma en que se hace, es lo esencial, lo que diferencia la literatura de un documento tcnico, no es me nos cierto que la especulacin debe hacerse con cuidado de evitar, en lo posible, anacronismos que puedan no ya como plantea l, resultar a veces ridculos, sino incluso no entenderse por los lectores del futuro (o hasta del presente). Para Asimov er a difcil concebir Multivac del tamao de las microcomputadoras actuales, pero tampoco hoy alguien se imagina una computadora tan grande como una ciudad, aunque s una ciudad llena de computadoras in terconectadas, porque es a lo que estamos acostumbrados. A menos que conozcamos un poco de la historia del desarro llo de la computacin, Multivac nos parece del pasado o simplemente no lo entendemos. Hay que estar al da No solo debemos estar al tanto de los avances tcnicos. O al menos tratar de documentarnos con lo ms reciente que nos sea posible. Hay que tener en cuenta que la tecnolog a por lo general no perman ece inmutable, aunque los cambios sean mnimos y no nos demos cuenta. Cuando los cambios son graduales, no los percibimos de conjunto a

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menos que se haga un recuento histrico paso a paso de todos los elementos que integran una tecnologa, como pueden ser: la apariencia de un objeto, su composicin, la forma en que este se utilice. Pongamos tan solo un ejemplo muy conocido: la televisi n. Haciendo un breve resumen: los primeros aparatos receptores fabricados con vlvulas de vaco, al igual que la trasmisin, eran analgicos, en blanco y negro. Despus se fabricaron receptores con circuitos impresos y transistor es, a color, se trasmita mediante circuito cerrado o empleando radio-frecuencias. Con la aparicin sucesiva de video-casetes, VCD, DVD y Blue-Ray, el aparato receptor se us para ver algo ms que lo trasmitido (broadca sting). Recientemente la trasmisin de televisin est en proceso de cambio a seales digitales e imgenes de alta de finicin, los receptores que se fabrican no tienen un tubo de rayos catdicos sino pantallas LCD o de plasma (con mucho menos consumo de energa y disipacin de calor). Hace un tiempo ya que se trasmite po r satlites y ahora tambin por Internet. Algunos auguran incluso que la forma de consumir televisin cambiar drsticamente teniendo en cuenta que muchos (en los pases desarrollados claro) pasan ms horas navegando en Internet que viendo televisin. Y todo esto en algo menos de cien aos. Quin sabe cmo evolucionar maana? Tal como plantea Asimov, un lector puede perdonar, cu ando el avance del conocimiento cientfico hace que alguna obra literaria de ciencia ficcin con algunos aos de publicada parezca una fantasa casi infantil. Esto ms o menos es lo que ha pasado con muchas de las peras espaciales en las cuales aparecen marcianos y todo tipo de habitantes humanoides de otros planetas del sistema solar, donde ahora sabemos que es difcil encontrar vida similar a la nuestra por las condiciones fsicas que hay en ellos. Si esas obras tienen un valor literario, perduran aunque sean un poco risibles las especulaciones cientficas porque an tienen algo disfrutable. Un caso interesante lo constituye el francs Julio Verne. Muchos lo consideran un gran profeta y visionario [6]. Algunas de sus novelas que pertenecen al ciclo conocido como Viajes extraordinarios narran hechos acontecidos aproximadamente en la poca que l vivi. Por lo general los adelantos cientficos que en ellas aparecen estn basados en los de ese momento histrico. Verne se pr eocup por conocer todo aquello que se investigaba o descubra, ya sea para tomar ideas, extrapolar y/o especu lar, de una manera que an hoy en el siglo XXI, cuando para nosotros son algo normal y en muchos casos parte de la vida cotidiana, sus historias siguen gustando. Incluso nos parece que en esa poca tan lejana la tecnologa estaba ms adelantada que la referencia histrica que tenemos. La conclusin obvia es que siempre hay que documentarse un poco antes de comenzar a imaginar y escribir. Si se trata de una historia que ocurre ms o menos en el mismo perodo de tiempo en que se escribe, pero se emplea una tecnologa algo superior a la de ese momento, o una tecnologa que est an en fase de estudio que se da ya por algo desarrollado, al leerla como mnimo cinco aos despus nos parecer que estaba adelantado para su poca, excepto el caso claro, de que por alguna razn esta tecnol oga se haya desechado. Es una manera muy recurrida y efectiva, como tambin no precisar una fecha especfica, sino que quede ms o menos enmarcado en un intervalo de tiempo, segn la descripcin que se haga del universo narrativo. Pero si en algo debemos tener mucho cuidado es que si tratamos de proyectar el futuro con una tecnologa del momento (y sobre todo si se trata de un futuro lejano) es que tal vez los lectores del maana no nos entiendan, debido a que al hacerse obsoleta pasa a ser historia, muchas veces olvidada o ignorada. No todo el mundo puede aspirar a mantenerse en la preferencia durante ms de cien aos como Verne, pero tampoco hay por qu ponerse barreras innecesarias. Y el peor caso es que eso puede suceder incluso en un tiempo relativamente corto, por la velocidad actual con que ocurren los cambios tecnolgicos. Pongamos un ejemplo interesante, un deta lle de una novela ampliamente conocida: 2001: Una odisea espacial de Arthur C. Clarke, publicada en 1968, posterior a la pelcula de Stanley Kubrik que con los aos se ha convertido en un clsico de referencia. En un fragmento de la novela se relata respecto a aplicar el Test de Turing a HAL: ...Turing haba sealado que, si se poda llevar a cabo una prolongada conversacin con una mquina indistintamente mediante mquina de escribir o micrfono sin ser capaz de distinguir entre sus respuestas y las que podra dar un hombre, en tal caso la mquina estaba pensando...[4]. Aqu probablemente a todos nos parezca que el uso del micrfono es algo futurista, incluso ahora, cuando han transcurrido diez aos despus de la fecha en que suceden los hechos que se narran, pues an la comunicacin hablada usando el lenguaje natural (el que usan las personas para comunicarse entre s) no es todava un logro establecido de la Inteligencia Artificial: ninguno de noso tros conversa usualmente c on las computadoras, as que

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sigue siendo cosa del futuro. Pero tal vez la frase mquina de escribir (traduccin de typewriter en ingls) nos suene raro. Este trmino se refiere a la interfaz que empleaban las computadoras en esa poca, cuando an no se les haba incorporado las pantallas CRT. Se empleaba una terminal que consista en una mquina de escribir donde el operador escriba los comandos (la mquina los toma ba directamente de lo tecleado y la persona lo lea en el papel para saber lo que haba escrito). En el mismo papel de esa mquina de escribir, se impriman las respuestas de la computadora para que el operador la leye ra. Cuando se sustituy por la pantalla y el teclado, se mantuvo una interfaz similar que ha llegado hasta la actualidad, y pas a ser lo que conocemos ahora como interfaz de lnea de comandos o consola. La frase mquina de es cribir nos confunde y no nos permite entender de qu se trata a menos que conozcamos un poco la historia de la computacin (aunque tal vez se trate de un problema de traduccin). Siguiendo esta idea, en ocasiones el uso cuidadoso del lenguaje y la eleccin de las palabras puede ser tambin de utilidad. Tomemos por ejemplo El canto de los dioses de Julin Prez [5], uno de los mejores cuentos cubanos de CF de la dcada de 1980 segn el Sitio Web Guaicn literario En l se hace referencia indistintamente a longplaying o LP (los discos de vinilo donde se distribua la m sica grabada en ese tiempo) o tambin se les dice disco. Sin embargo, actualmente al leer la palabra disco, mentalmente la asociamos a la imagen de un CD (Disco Compacto). Por ser un sustantivo genrico, se puede referi r tanto a un LP como un CD. De esta manera, se sigue entendiendo como algo actual ms de veinte aos despus de haber sido escrito. En un debate durante una de la s sesiones del taller literario Espacio Abierto en el 2010, en una crtica que hiciera respecto a lo que denomin el sndrome del teclado, me re fera al criterio mal fundado de que el uso frentico de este perifrico es sinnimo de habilidad, de ser un experto en el uso de la computadora. Realmente ese comportamiento encaja ms con lo que hacen las secretarias y no los programadores o administradores de una red. Tal vez las pelculas y series de televisin (de ciencia ficcin o no) hayan contribuido a crear esa imagen. Pero ms all de eso, est la cuestin de la interfaz hombre-mquina que, si bien no ha cambiado mucho en cuanto a la forma de introducir texto mediante ese dispositivo desde hace ba stantes aos, no quiere decir que siga siendo as dentro de un siglo o incluso menos tiempo. Ya existen otras formas de interactuar adems del te clado y el ratn, se les denomina interfaces no convencionales Es de esperar que las pantallas tctiles o de otro tipo (como teclados virtuales mediante luces infrarrojas que se proyectan) pudi eran ser ms comunes e incluso sustituir el actual teclado en un tiempo no muy lejano. Muchos me contradijeron diciendo que las pantallas tctile s consumen mucha energa y otros argumentos. Menos de un ao despus, la compaa Apple lanz al mercado el Ipad: una comput adora porttil que no tiene teclado ni ratn, solo una pantalla tctil (que no es tan blanda como las ha bituales). Tiene adems bastante bajo consumo de energa en comparacin con otros dispositivos mviles (segn refe rencias de alguien que conozco, al menos doce horas de autonoma, trabajando a full y sin recargar). Es solo un caso de los raros (e impredecibles?) caminos que tiene la tecnologa informtica. Un buen ejemplo futurista en cuanto a interfaz se vio en la serie televisiva cubana Shiralad : el vidente (persona con capacidad para la comunicacin con el tipo de computadora que aparece en la serie), pona sus manos sobre un dispositivo y la comunicacin se estableca de manera directa entre la mquina y el cerebro del hombre (aunque no se explicaba cmo funcionaba realmente, el efect o visual era bien futurista y casi pareca magia). Una excepcin a lo que hemos expuesto, es cuando se trata de retro-futurismo, o sea, el futuro nos depara un retroceso tecnolgico (tambin puede ser social pero no es de lo que tratamos aqu). En este caso de alguna manera debe quedar claro en el relato que se trata de eso, y re sultar vlido en cualquier momento. Esto tiene un cierto codeo con las ucronas, sobre todo si partimos de un momento ya pasado y se especula qu habra pasado si los acontecimientos hubieran tomado un rumbo diferente a lo que en realidad ocurri. Ejemplos de estos hay muchos en la literatura de CF[1]. Versiones, por qu no? Otra posible solucin al problema de que una obra literaria se haga obsoleta en un tiempo breve, podra ser como se hace en el mundo del software: nuevas versiones que se denominan con nmeros, 2.0, 3.1, etc. Esto no es nada nuevo en la literatura tcnica. Muchos libros de texto o de consulta son revisados y actualizados por sus autores,

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publicando los textos con las debidas correcciones y/ o ampliaciones acorde con los nuevos descubrimientos, adelantos, mtodos y tecnologas que surgen. Algunos autores como Rudy Rucker han tomado la iniciativa al respecto (algo que no es raro teniendo en cuenta que es informtico de profesin adems de escritor de CF, en particular en el campo de la Inteligencia Artificial). A pesar de que El hacker y las hormigas (en ingls: The hacker and the ants ) se public en 1994, una fecha relativamente reciente, en 2006 sali a la venta la denominada por l versin 2.0. Pero veamos en qu consiste esta actualizacin segn las palabras del propio Rucker en el prefacio a esta segunda versin [3]: Un cambio ha consistido en retirar cualquier anacroni smo que hiciera que el libro pareciese ambientado en el siglo XX y no en el XXI. Considerando que las ideas funda mentales del libro son futursticas, quera que al menos fuese contemporneo. Esta idea de realizar nuevas versiones a una obra literaria, co mo si se tratara de un software que se actualiza, no es tan descabellada si tenemos en cuenta que ya los libros no se leen solo impresos en papel, tambin se editan en formato digital. El comercio electrnico de libros es una industria que al parecer est creciendo. Muchos libros estn disponibles para descargar de Internet, ya sea para leerlos (e-books) o para orlos (audio-libros), esto ltimo lo prefieren aquellos que no tienen tiempo pa ra la lectura o son vagos. Y no solo en una computadora de escritorio, sino en una cantidad variada de dispositivos mviles que parecen ser (y aqu me atrevo a especular) una de las tecnologas que tal vez nos harn cambiar la forma en que leemos y escribimos. A modo de Conclusiones Incluso para el mago Mandrake podramos decir que es di fcil predecir correctamente en un ciento porciento el futuro en cuanto a las tecnologas que predominarn o que darn obsoletas. Sobre todo si tenemos en cuenta como dijo Einstein, que l no saba qu tipo de armas se usaran en la Tercera Guerra Mundial, pero que seguramente en la Cuarta seran palos y piedras. No cabe dudas de que podemos evitar de cierto modo caer en anacronismos innecesarios, mediante diferentes recursos como los que hemos planteado aqu, o tal vez incluso otros que no hemos abordado. De esa forma, aumentando la credibilidad de nuestro relato, (o discurso vi sual, ya que el cine y la televisin tambin padecen este problema) desde el punto de vista tecnolgico lo hacemos ms disfrutable y trascendente. Victoria Isabel Prez Plana. (La Habana, 1967). Licenciada en Ciberntica Matemtica (Universidad de la Habana) e Ingeniera Civil (CUJAE). Mster en Ciencias en Informtica aplicada a la Ingeniera y la Arquitectura (CUJAE). No tiene libros publicados. Miembro del Taller literario "Espacio Abierto" y del proyecto DiALFa (Divulgacin del Arte y la Literatura Fantsticos). Correctora de la Revista Korad. Ha publicado dos minicuentos en la revista MiNatura y otro un cuento suyo est en proceso de publicacin en la antologa "Ciencia-Riccin" para el 2012. Con este ensayo gan Menci n en esa Categora del III Concurso Oscar Hurtado 2011.

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Deus ex machina Elaine Vilar Madruga Mencin Oscar Hurtado 2011 en cuento de ciencia ficcin Ellos queran a un dios. Haban perdido al suyo en algn vericueto de la historia, en un giro inesperado del tiempo, a manos de alguien, o quin sabe cmo Ni ellos mismos lo recordaban, pero lo cierto es que no exista, que no tenan memoria de que alguna vez hubieran tenido a un dios. Nadie en Ador alzaba los ojos a las estrellas con preguntas o tan siquiera con una de esas alabanzas que nosotros, los hombres de la Tierra, encontramos tan viejas. Nadie crea. Ador era un sitio silencioso. Sus bosques de burbujas. Sus pjaros de alas como bucles infinitos. Las races invertidas de sus rboles. Su gente, tan semejante a la nuestra, de ojos in mensos, las ropas de sus ancianos que colgaban en jirones largos como el tiempo y las frentes abiertas en agujeros prpuras. Todos silenciosos. Buscando al dios. Decan que slo en el mutismo seran capaces de encontrar lo perdido y, cuando intentbamos entablar con ellos un dilogo el ms pequeo dilogo nos sealaban con tres dedos hacia el cielo y emitan un chasquido de disgusto con sus dos lenguas gemelas: Silencio, nos pedan, y ya no sabamos qu ms decir. Buscamos la voz del Dios. De quin fue la idea, no puedo saberlo.

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Supongo que de nosotros. Todas las buenas ideas se supone que sean de nosotros. Decidimos venderles a nuestro Dios. Qu ms daba. No necesitbamos a un Dios y s mucho de aquella tierra de Ador, de sus suelos luminosos y frtiles, del alimento que creca dentro de ella y que no envenenaba nuestras clulas como antes nos sucedi en los ocanos de Akla con los mil nios muertos, las madres que geman, la guerra civil que amenazaba con rompernos en pedazos, y luego una paz a medias sobre la Tierra lo grada quin sabe cmo, pero siempre precaria an cuando ya haban pasado tantos aos de aquel evento. Tan nufraga nuestra paz que slo bastaba un ciclo ms de hambruna para que la homofagia fuera solucin entre la gente, y todos comenzramos a ver alimento en el brazo, en la pierna, en el ojo del prjimo. Tan slo un ciclo y volver amos al agujero de lo primitivo. Necesitbamos el agua de Ador. Aquel lquido sin radiaciones. Y la tierra limpia. La tierra que poda salvarnos del canibalismo, de andar en manadas como bestias salvajes La tierra que poda alejarnos del recuerdo de los nios envenenados en Akla, y los dos millones de enfermos de cncer de hgado, de estmago, de esfago, de garganta, de los ocho millones de muertos por hambruna, de los treinta y seis mil que a diario escogan la soga, el mser en la frente, el salto desde un macroedificio. Ador era nuestro Edn. Ador tena el man que necesitbamos. La idea fue nuestra. Un cambio: nuestro Dios por todo su alimento, por su vasallaje y servicio. En otras palabras: nuestro Dios por su esclavitud. Ellos lo queran, y nosotros se lo dimos hecho a nuestra imagen y semejanza. Uno de los tantos nmenes que habamos desechado. Al Carpintero. Al Hombre clavado a la Madera, quin sabe por qu raz ones que ciertamente no importan ahora y que quizs nunca importaron. Aquel de quien nos cansamos. El de las splicas y ninguna respuesta, solo la larga escupida de su silencio. Sentir remordimiento? Nosotros? De qu? Si el pueblo de Ador, con sus ancianos al frente, nos besaban las manos, nos llamaban Padres, nos vestan con sus galas de hierbaluna se arrodillaban para dejarnos pasar. Le trajimos a su Dios. A su nuevo Dios. Pronto los vimos doblndose en los surcos por nosotr os, levantando la Tierra de sus ruinas nucleares. Ofrecindonos todo lo que anhelbamos y mucho ms, mientras su Dios les sonrea desde las espinas, con su rostro de mendigo sediento, como antes hizo con nosotros hace ya tanto tiempo. Y ellos eran tan felices...

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Cada maana, sobre los campos de Ador cubiertos por sus hombres que trabajan para y por la Tierra pasa la Mquina. La Mquina de la cual cuelga su Dios con una sonrisa laxa de hombre muerto, y que luego desciende una vez al da sobre los campos plateados, por un segundo fug az que les arranca a los nativos el sudor de los cuerpos y el desnimo del alma. Slo una vez al da, pero para ellos es suficiente porque dicen que escuchan otra vez la Voz, y ya no necesitan encontrar en el silencio. Y a nosotros nos place ser humanos. Nos place que el pueblo de Ador se adapte tan bien a nue stra realidad dorada. Nos place saber que ya no hay nios envenenados, ni amenazas de homofagia, ni tribus de loco s que deambulen por los bosques de la Tierra en busca de carne, agua o semilla. Pero a veces A veces es mejor no recordar por qu comenzam os a mirar al cielo y a no encontrar nada. Por qu pedimos el silencio con una simple mirada de los ojos, o un chasquido de la lengua y si nos preguntan diremos: No es nada. Te habrs hecho idea. Slo busco escuchar Pero ah queda la palabra interrumpida. Escuchar qu? Escuchar nada, si ese es el precio justo por la vida. De seguro, Dios comprender. 27 de diciembre de 2010 Basada en una versin del ao 2008. Elaine Vilar Madruga (La Habana, 1989). Graduada de guitarra clsica de la Escuela Nacional de Msica. ENA. Es laureada con el premio La Flauta de Chocolate de literatura infantil en el ao 2001 en el gnero poesa. Obtuvo el premio especial de Ediciones Unin 2003 en el gnero de dcima y narrativa; 2004, premio en el gnero de poesa y premio especial que otorga la Editorial Letras Cubanas. Obtuvo premios en los gneros de poesa y cuento en el concurso auspiciado por la FAO Protege a los Bosques Evitando los Incendios Forestales. En el ao 2006, su libro Al lmite de los Olivos, recibe una Mencin, en el gnero ciencia ficcin, del Premio Calendario 2006 auspiciado por la Asociacin Hermanos Sainz. Tiene publicaciones en revistas infantiles y libros, tales como Vuelo de colibr, Cartas al Padre, Secretos con alas. Resulta premiada entre los siete finalistas del Primer Concurso Iberoamericano de Relatos BBVACasa de las Amricas. En el ao 2009 public Al lmite de los olivos, por Ediciones Extramuros, 2009. Coordinadora del taller literario Espacio Abierto.

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LOS CERROS CONTRA LOS FOCOS Dennis Mourdoch Mencin Oscar Hurtado 2011 en cuento de ciencia ficcin La Sabrosa, con el cartel de nen fundido, est repleta de infelices. Es culpa de ella con ese vestido inteligente, insinuando ms de lo que ensea; y del fro pomo de agua Silver entretenido en girar sobre su panza encima de la mesa. yo soy el Curui; un Z15. Esa no es ms que yo. Empujo la puerta. El sonajero me grita. Me siento al frente. Disculpe. Espero a alguien cancelo, con el dedo sobre la cara sonriente de un cocinerito, el men interactivo de cuatro platos visualizados en la mesa. No lo necesito. Siempre pido lo mismo. El cocinerito me guia un ojo antes de desaparecer sustituido por peces multicolores y la programacin del da. Usted no me escuch hay un cierto tono de amenaza. El brazo biomecnico de la camarera deja un plato hondo de arroz amarillo con largos frijolitos chinos y una cuchar a enterrada en el pico de la loma, como la bandera refractaria china en Venus. Debo acostumbrarme a la sazn de este pas. Oiga me dice. Toca mi brazo y ve los tatuajes interactivos de las grg olas lanzarle una mordida. Retira la mano como si se hubiese quemado. Me mira con intenciones de clavarme el pomo Silver en el pecho, como una estaca transparente, y martillarlo con su puo. Le respondo con igual cortesa pensando en el cabo de la bandera china entre sus piernas, con el rojo ondeando a la intemperie de su Venus. Deja de matarme con la mira da, y se concentra en la puerta. Debe estar esperando a alguien. A lo mejor, la que est asomada en la inmensa vidriera de la Sabrosa. Se pone histrica, se levanta empujando todo, persiguiendo a alguien. Es lo ltimo que ve o de ella hasta que pasa frente a la garita conduciendo su Hyundai brasileo a las seis y cuarenta. Doce horas de guardia en el parqueo nivel B de los laborat orios Futuro se terminan tr as minutos de cambio, parte e informe. Durante el camino a casa, me pidieron la identificacin y permiso de residencia unas seis veces. Es culpa de mi cara, fui ingenuo por pensar: eso no es un problema. Uno ms no se echara ver. Pero nunca cumplen lo que dicen.

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Vengan. Por sus venas corre la misma sangre de lo s grandes internacionalistas, y ahora que estoy aqu qu? Media hora aplastado dentro del sub, para llegar a m cuarto plstico en Los Focos, La Bonita, y me recibe una pistola de pequeo calibre empeada en agujerearme la cabeza. Su perfume. T me vas a ayudar hace una pausa, infla sus pulmones con una inmensa bocanada. Seguro, dir algo muy importante. Escchame cacho de mierda, t me vas ayudar! Ayudarte, a qu? Cierra la puerta con el pie. Error. Le quito la pistola con una leve torcedura de mueca, no quiero partirle los dedos. Y ahora es ella la que la tiene en la cabeza. No se me acobarda. Se alza como una torre de telecomunicaciones y me suelta: Me vas a ayudar a matarlos me clava una tarjeta de crd ito en la palma de la ma no. Cgela. Son quinientos mil. Cien por cada uno. La tomo por el brazo, coloco la tarjeta dentro de l ajustador, entre las tetas, y la saco de la casa. Su perfume se mezcla con el flujo caliente del remedo de ventilador. Cmo supo que poda matar gente? Dnde encontrarme? Y que soy un cacho de mierda. Demasiadas preguntas para una sola respuesta: Red y calentamiento global. El calentamiento es la respuesta a mi propia pregunta de por qu sudo tanto y tenga que baarme por segunda vez. El agua me refresca por el pedazo de hielo, que flota en el centro del cubo plstico. Vaya a donde vaya es lo mismo. Tengo la necesidad pegada con goma a la suela de los tenis. Hundo el cubo en el tanque de mil litros, me lo hecho encima. Me seco a medias con una toalla semitran sparente. Abro el refrigerado r, tres pastillas, un buche de agua fra para que las tres una de ellas para dormir y las otras para apagar pesadillas lleguen al estmago, otro de leche con escarcha para evitar la lcera. Vuelven a pedir mi permiso de residencia; lo verifican en el acceso a la red que tiene el vigilante jet pack en el antebrazo, mueve los dedos sobre la pantalla tctil re visando mi escaso expediente de emigracin (solo he emigrado una vez, y es esta). Por su mirada se nota que no se cree que sea legal, mucho menos que me dejasen entrar. Comprueba mi cara con la de la pantalla lquida unas cuatro veces, no parece convencido, la comprueba una quinta y me somete a otro escner, en el que solo aparece el plomo de viejos tiros. An sin convencerse, me deja ir con una advertencia: Estate tranquilito, me oste. Lo voy estar le respondo sin mirarle a los ojos. Los ten go fijos en sus botas amortiguadas, es mejor as, el interior de las suelas es lquida, son parecidas a las usad as por los de patrulleros jet packs en Los Cerros. Una vez se las quit a uno, y con esas se dan tremendas patadas en la boca. En la parte trasera desde el tacn hasta donde termina el biometal de cuero tienen un pistn-muelle de impulsin. Cuando despegan, los pistones-muelles lo catapultean un par de pisos, y estando en el aire encienden los jet packs. El oficial me dice algo para que lo mire a la cara. A ninguna ley le gusta que lo miren a los ojos. Te pueden matar si ves lo que hay dentro. No importa cunto corro, me apuro, empujo sin pedir disculpas, ganando bonus gratis de odio. Llego cinco minutos tarde al trabajo, y me informan en una reunin mu y solemne con el jefe de turno, el de seccin y otros tipos, tambin deben serlo, que me estn despidiendo por negligencia. Negligencia?! Cul negligencia? No me responden. El jefe me mira a los ojos. Me da el cheque de liquidacin y con una sea de cabeza me acompaan, llevndome por los brazos hasta la verja de hierro. El problema es que presentaron una queja, y aprovecharon pa ra darle tu puesto al sobrino del jefe de turno, dice uno de los escoltas con ojos de sindicalista. Lo menos que quiero yo es pelear. Mi por ciento de cubana no me alcanza para echar esta pelea sin que me deporten. Me desp ido del escolta. Me da una tarjeta que no pienso usar.

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Esta vez no pidieron el permiso ni la identificacin, simp lemente siguieron de largo y se la pidieron a otros a lo largo del vagn del sub. Casi lo estoy logrando. Doce horas despus, entre cuatro paredes verdes por los hongos; sin nada ms que una lata de galletas, es desesperante. No necesito estar dormido para tener una pesa dilla. Triplico la dosis de pastillas y gracias a eso s que la leche no es leche, es un polvo blanco disuelto en algo con sabor a leche; y no impide que te salga una lcera a todo lo largo y ancho de la barriga. El calor es insoportab le. En Los Cerros haba calor, pero no as, era un calor maniatado por la liga de los vientos y las largas tuberas de media pulgada de policarbono gris, casi invisibles, con sus atomizadores de agua de boquillas azu les, esparcidos por toda la ciudad; refrescndola, sin dejarla sudar. Los vientos ascendan hasta Los Cerros, paseaban por nuestras calles, entraban y se dejaban llevar por el cabeceo y el batir montono de los ventiladores enfriando las cachapas con queso y empanadas de carne. Aqu, aparte del normal, est el calor urbano. Toda una inmensidad de aires acondicionados semifuncionales forjan una alianza con el normal y te joden la vida. Hasta que te das un bao fr o, y el lujo de una crema aislante, con base de aceite mineral, antioxidante y placentas hechas en grandes tinas de cultivo con clulas madre, es lo que puedo deducir de la larga lista de por cientos y frmul as en un terrenito de etiqueta. El pomo es pequeo, blanco, con una boca muy grande, como los que olamos en Los Cerros llenos de goma de pegar, bioplstico, chips de silialuminio, y gotas de cido. Todo junto, se tapaba, se sacuda. Lo desenroscbamos, cuando se hinchaba y se pona caliente, con dos giros co mpletos; un rico humo violceo tomaba altura hasta nuestras narices. A veces, cuando haba crditos en duro, acompabamos con una buena lnea de cocana, o mililitros de herona y si no haba nada ms, un pequeo cabo de marihuana urbana, cultivada dentro de casas, almacenes y parqueos abandonados. Tres toques cortos iguales que los de la polica armada co mo ejrcito. Me tiro al piso esperando la rfaga gritona de la M-16 con seleccin de blancos tailandeses. Vuelven a tocar, el Humo deja de jugar con la realidad y a duras penas logro pegar el rojo derecho, el izquierdo me arde por el Humo, a la rendija de la puerta. Es ella. No quieres hablar conmigo. S que me exced con lo de tu despido. Disclpame pero insiste con sus tetas aparte de los quinientos mil, tengo muchas cosa s que darte; si haces ese encarguito para m. dice, alejndose un poco de la puerta. La veo de cuerpo entero; como una foto en blanco y negro: Piel, pelo y vestido ajustadito en los muslos. Cierro la puerta y paso el pestillo; ella se queda al otro lado. Una mujer como esa es peligrosa como las gorgonas de Los Cerros. Putas con implantes hipnotizadores, movi mientos seductores, piel con modificaciones afrodisacas y una lista de muertes grafiteadas en los muros por sus nalgas. Esta es la ltima oportunidad. S no haces lo que te pido pandillerito. Lo prximo que vendr es la Metropolitana y de cabeza para tu potencia. Me oste Z15. Es ta vez la sangre de mdico internacionalista no te va a salvar. Sus taconazos bajan la escalera y me deja un sabor amargo en la boca. Esta usa la cabeza, por eso es mucho ms peligrosa que las otras. Su tarjeta se haba colado por debajo de la puerta. Me cita en un lugar agradable donde no encajo. No s qu hacer con la copa de martini: tengo miedo de romperla con la boca. Solo pienso en una cerveza fra en un vaso de cristal grueso como blindaje de casa de empeo. Ella conversa animadamente con una conocida de los laboratorio s Futuro. Se despiden con un beso en la mejilla. Solo entonces me dedica una mirada con una sonrisa. No nos hemos presentado formalmente. Me llamo Melisa. Curui le respondo incmodo. De estos quiero que te encargues en la pantalla de su celular me muestra seis hombres y mujeres con batas blancas y juventud. Qu te hicieron? Puedo ver como por un momento las emociones pelean en su cara: gana el miedo. Me estn chantajeando. Ellos saben que soy una intensificada, y pueden destruir mi carrera. Nunca podr salir de ese barrio. Los Focos?

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S, no lo resisto, es tan. Me siento como encerrada de ntro de un parque ecolgico lleno de fieras y tribus de negros con grandes escudos y lanzasme entiendes. No me doy un nervioso trago de martini. La copa no se rompe. Me doy otro. Intensificada? Qu quieres decir? no tengo mucho inters en saber. Solo quiero estirar mi tiempo aqu, en este bar, con esta hembra, tomando martini. Quin sabe? Us un sistema de rediseo neuronal y aprovechamiento de los impulsos electroqumicos, para ser ms inteligente hace una mueca de fastidio. Co st mucho ms que los ojos de la cara. No entiendo nada. Se re. Sabe que mi cabeza es de una sola va: o piensa, o la vacila Sabes donde estn? Solo esta seala a una mujer pequea. Esa fue la cara pe gada a la vitrina de la Sa brosa. Vive en la Bonita, en el barrio Santidad. Esta es la direccin la escribe en mi mano, la besa. Se me para. Se re. Tambin lo sabe. No pude hacerle nada, ni tan siquiera tocarla: cabrn mart ini. Cuando estuve en condiciones disfrut del desayuno que haba dejado pago en el hotel: no s cmo se llama ni como llegu. S s como encontrar la casa plstica, apretada entre las dems, en el barrio Santidad. Los aos como Z15 siempre ayudan, solo tuve que preguntarles a unos chicos que jugaban dados en una esquina bajo el nico poste con foco. Los recuerdos aparecen, con desespero saco las tabletas de los bolsillos del pantaln. No rompo los contenedores. Recordar es volver a vivir, dicen aqu. Hace tan poco mis hermanos de la pandilla y yo jugbamos dados, como esos de all. Igual que all, la patrulla pasa por delante y los alumbra con los halgenos, como si fueran zombis. All, nos acercbamos a la patrulla en un callejn. El capitn se bajaba y nos miraba como perros y la comida para esos perros era un fajo de cinco mil, la direccin y las armas: ametralladoras cortas de pequeo calibre. Lo que tenamos que hacer a cambio era eliminar a una pandilla que se sali de control, y haba tocado cosas que decan no tocar. En Los Cerros ramos las cobras, las manos negras. Hacamos lo que la polica tema. Matar pandilleros en su territorio, en sus casas, acostados bajo sus gorgonas. Eso pensbamos, pero adems de mata r pandilleros con la fachad a de guerras urbanas, c ubramos el trfico de drogas, esclavos. Un da lo descubrimos. Los ms intelig entes pidieron una parte y se convirtieron en nmeros en la morgue o ingredientes de un pan con perro. Los ms cobardes salimos del pas. Yo, gracias a mi tatarabuelo, mdico internacionalista, y a una ley de ayuda a los de scendientes por la vejez mal situada en este pas. Me tomo las pastillas. Se estaban destapando cosas bastante feas. Analizo el terreno, hago algunas preguntas protegido por los tatuajes y cara de Z15, pandilla de la Virgen en los Cerros. En este pas es diferente. Los pandilleros son menos violentos, ms inteligentes. Las preguntas resbalan y me acorralan en el pasillo de un solar plstico. Puertas ce rradas, ojos en persianas, tres chicos con mochas y revlveres automticos adultera dos para minibalas del dimetro de un alfiler; te explotan dentro y caben a decenas en cada recmara de los revlveres. Logro quitarles una de las mochas y corro como nunca: escaleras arriba, salto muros, rompo puertas, me luxo un tobillo. La maldita mujer trabaja para el plante local. Opciones, si alguna vez tuve, se acabaron. Matarla es realmente imposible si quiero llegar a los treinta. Matar a los otros, s se pudiera pero no resolvera el problema. De todas maneras me quedara esa maldita que trabaja para el juego. Regresar a Los Cerros y que me vuelen la cabeza con los balines de una escopeta? No, gracias. La solucin llega con la rabia contenida y los deseos de matar a Melisa mientras chilla por el Motorola y pone un tope de tres das para terminar el trabajo, o inventa algo para que me deporten. Emigracin le va a creer cualquier cosa si la acompaan los quinientos mil. Son buenos mentirosos. La solucin es sencilla: siempre ir por el camino ms corto, y arrancar la mala hierba de raz. Matar a Melisa. Antes: seguirla, ver las personas con las cuales se rene, la se guridad, su rutina diaria. No me he tomado las pastillas, todas las grgolas est n con los lomos erizados y las bocas llenas de cido y magma. Sus pasos, su perfume. Me cubro la cara. Saco la mocha metoplstica con los circuitos de calor sobre su

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hoja, la acciono arrastrando el dedo so bre el interruptor tctil; la luz de la resisten cia cocida con alambre refractario a la hoja, ilumina el angosto pasillo. No me reconoce, sus ojos solo ven la mocha roja, la luz roja, el asalto. No la dejo lanzar la cartera al piso y decir: tome, es todo lo que tengo. Por favor, no me haga dao. El planazo incendia su cara, grita, maldice, huye, corre, tropieza, no llega a caer, clava las uas a las pared para evitar derrumbarse en las losas. Se parten. Debe parecer un asalto. Se vuelve, con la cara quemada, roja por la carne viva. El filo corta su brazo, muslo y se atasca en el hombro, apoyo el pie en su estmago, se aferra al machete, no lo deja ir, se agarra a l aunque queme su s manos, el filo se hunde en las palmas de sus mano, su rostro es el foco de una ltima bala. Arranco la mocha de un tirn. Me ensao. Igual que en los tantos asaltos en Los Cerros. Me ensao como se me ensaaron aqu, ella, emigracin, la polica, el cabrn pas, su calor, el urbano. Los golpes se estrellan contra las losas, las parte en huellas agrietadas como impactos de disparos. Sigo macheteando, sigo Las pastillas bajan por la garganta. La lcera arde. Respiro, miro a todos lados; por un momento haba perdido la nocin del tiempo. No importa el pas. Nadie ayuda a na die. Camino hasta Melisa y to mo la cartera. Todo debe parecer un asalto. Me guardo el efectivo, las tarjetas de crdito. Arranco las cadenas de aleaciones de oro y los anillos. Mis huellas estn en todas partes, fui descuidado, pero tiene solucin. Desmontarme las manos, venderlas, no ser la primera vez, y comprarme algunas bioelectr nicas de segunda, no sern como las que tengo. Para la polica Metropolitana no ser la primera ni la ltima vez que un emigrante venda sus manos para poder comer y aparezcan al lado de un muerto. Dennis Mourdoch (La Habana, 1985). Graduado de Ingeniera Mecnica en el 2009. Graduado del curso 2010-2011 de tcnicas narrativas del Centro de formacin literaria Onelio Jorge Cardoso. Con el cuento Geotrmico obtuvo mencin en el concurso Oscar Hurtado 2009 en el gnero de Ciencia ficcin. Integrante del taller de literatura fantstica y de ciencia ficcin, Espacio Abierto.

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REGRESO A ERUAL Pavel Mustelier Zamora Mencin Oscar Hurtado 2011 en cuento fantstico En las inmensas llanuras se extiende el reino de Imnn. En el corazn del reino, construida en la cima de una montaa solitaria, la ciudad de Erual in vita a mirar en derredor. Desde sus almenas el horizonte se desdibuja y al caer la noche las luces de las muchas comarcas parecen pequeos soles que parpadean. Una hueste de trescientos jinetes se mueve rauda. Ya estn por alcanzar los predios de Erual. Partieron hace muchas lunas de la frontera norte y les alegra ver en lontananza, insinundose ms que dejndose ver, las altas torres. Los guerreros estn ansiosos de abrazar a sus se res queridos. Han dejado atrs los cuerpos desmembrados de sus compaeros que yacen en una tierra arrasada por la guerra. Cansados y polvorientos vuelven los jinetes, orgullosos de haber derrotado a los rurks, considerados los mejores guerreros. Antes eran, los rurks, pacficos montaeses que vivan en las cumbres heladas de Karrurk, la gran cordillera. En todos los reinos conocidos se atesoran esmeraldas, palos y rubes trados por los mercaderes desde el lejano reino, tambin pieles de osos gigantes que solo los rurks pueden cazar en los desolados parajes donde viven. La razn por la cual los guerreros de ca bellos grises se entregaron como posesos a la guerra y al pillaje se escapa de los recuerdos de los cronistas, del conocimiento de los sabios. Ningn juglar trae en sus baladas un poco de luz sobre lo que por fuerza lanz a los rurks a la destruccin. Ms que hombres son bestias que desdean la prudencia a la hora de hacer brotar la sangre, siempre pelean a muerte y la balanza se inclina a que sean otros los que caigan. Justo en el borde de su altiva tierra tuvieron los rurks que replegarse llenos de rabia. Los jinetes de Erual les derrotaron y todos los guerreros de Imnn vitorearon a Grnwulf. Montado en un caballo blanco, abre la marcha. Un penach o azul sobre el yelmo, habla del valor y la fuerza del joven caudillo. Fue l quien gui a la caballera, cuando todo pareca perdido. Se abrieron brechas en la masa de guerreros del Clan del Norte. Guiadas por las diestras manos de los hombres montados las espadas decapitaron a los enemigos. Despus las huestes de a pie siguieron la senda de sangre de las brechas abiert as y completaron la victoria. Ya han cruzado el ro Esmeralda y se internan en las exte nsas llanuras del reino de Imnn. Unas pocas jornadas ms y la ciudad de Erual les recibir como hroes. Grnwulf quiere levantar un velo que cubre los ltimos recuerdos. No puede recordar la carga definitiva contra los rurks y se conforma de mala gana con lo que otros le han contado.

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Repara entonces en algo que por fuerza deba haber nota do. De las manadas de caballos que haban quedado de reserva mientras combatan en la frontera, no ha visto ni una sola. Al atardecer de la quinta jornada las grandes puertas de Erual se abrieron para los recin llegados. Grnwulf mir el trono vacio que deba ocupar y se pregunt si honrara la corona que perteneci a su padre. Mi seor escuch y se volvi sobresaltado. El viejo edecn se inclin y estuvo a punto de perder el equilibrio. El Castillo de Plata se complace con su regreso. Los preparativos para la coronacin casi terminan dijo el viejo. Ceir la corona de Erual es un hecho. Otra cosa ser reinar en el pas de los caballos y que no dispongamos de ellos Sabes algo sobre el paradero de nuestras manadas? Mis ojos estn cansados y no ven fuera de estos muros dijo el edecn y pareci encogerse. Pues busca entonces quien te de alguna razn dijo Grnwulf y se march rumbo a la armera. Globert, un gigantesco guerrero, le hizo compaa. Nadie poda acercars e al joven caudillo sin correr el riesgo de enfrentar su fuerza descomunal. Mi seor dijo Globert mientras descuidadamente tocaba las armas de una panoplia, algo oscuro se abate sobre la ciudad. He visto tres entierros desde nuestra llegada. Mand hombres a investigar ytres nios nacieron muertos. Otro tanto, dicen, ha ocurrido en los ltimos das. Nios muertos y caballos desaparecidos murmur Grnwulf. Qu hacemos? pregunt Globert. Convoca a Jiladrill. Quiero verlo en el Saln de la Luz. Pero, seor, Jiladrill? Por toda respuesta Grnwulf le mir a los ojos. Desnudo se present el mago ante el trono ocupado por Grnwulf, mostrando su magro cuerpo. Pas por alto las narices contradas del joven monarca y de todos los pres entes. Oler bien nunca fue parte de sus prioridades. Qu desea mi nuevo seor? inquiri con voz aflautada. Grnwulf se puso de pie, zaf la fbula de oro que abrochaba su capa y con esta envolvi el cuerpo del mago. Es menester que me ayudes. Ya veo entre los pelos sucios y enmaraados de la barba del mago aflor una sonrisa desdentada. Tal vez me permitas descansar mis viejos huesos en el trono. Son muchos los aos que pesan sobre mi espalda dicho esto avanz apoyndose en su bculo y tom posesin en el trono. Grnwulf haciendo odos sordos a los desfavorables murmullos de las damas y los hombres de armas, hinc una rodilla en el suelo y baj la cabeza en seal de sumisin. Es hora dijo calmo de que sanen las viejas heridas. El trato que recibiste en vida de mi padre ser corregido. Las mismas gargantas que le vitorearon cuando derrot a los rurks, pronunciaron palabras de desprecio, pero no lo suficientemente altas como para llegar a los odos de Grnwulf o de su fiel Globert. Para ser un cachorro eres bastante avispado se divirti Jiladrill. La desfachatez del mago hizo que todos enmudecieran. No pocos imaginaron que le decapi taran en el acto, pero eso no estaba en los planes de Grnwulf. Si algo hab a aprendido en los largos meses que dur la campaa contra el Clan del Norte, era que una jugada precipitada, an en nombre del honor y la gloria, no siempre conduca al xito. Qu decir de ti, gran mago de Erual? Escondes las buenas intenciones tras un muro de excentricidades. No me asombrara si se te ocurre ceirte mi corona e ir por todo el reino dando rdenes caprichosas.

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Deduzco que un asunto muy espinoso re clama ser resuelto dijo Jiladrill poni ndose de pie. Pondr toda mi vala en ello pero a cambio de algunas cond iciones que revelar cuando as lo estime. Cmo se atreve? pregunt en voz alta un chambeln. Absurdo! Absurdo! exclam una dama de compaa. Este mago es un despropsito se indign un caballero. A la hoguera! exclamaron otros. A callar! la orden del prncipe Grnwulf hizo que los presentes se tragaran las palabras. Me basta con la presencia de los capitanes de las tres banderas de nuestro ejrcito. Agradezco a los dems el inters mostrado por los asuntos del reino, mas me veo obligado a pedirles que se marchen Ah! Me gustara contar con un escriba y un verdugo. Jiladrill guard silencio hasta que solamente aquello s convocados por su seor estuvieron presentes. Qu agudo resultas mi muchacho! Un verdugo! No necesita r de su filosa hacha, torcerme el pescuezo ser ms fcil. Decas le interrumpi el prncipe que tus servicios deben ser recompensados. Cierto es, pero contadme de qu se trata. Dos cosas me preocupan por igual dijo Grnwulf sin dejar de dar pequeos paseos por la estancia. Los nios nacen muertos y los caballos han desaparecido del reino dijo el mago y cuando Grnwulf asinti le solt la risa en la cara. Al terminar de rer tena los ojos enrojecidos. Globert a duras penas se contena para no matarlo de un solo golpe. Pues bien, has pillado el asunto Grnwulf se alis la melena con las manos. Es hora de que te pongas a desentraar el misterio. Un mago por primera vez el tono de la voz no fue divertido no debe interferir en los asuntos de los hombres de armas, pero dejadme saber cmo han quedado dispuestas las tropas del reino desde la ltima campaa. Un hombre alto, de recio bigote esper a que el prncipe le concediera la palabra. En el sur se mantienen tres cuerpos de coraceros y dos alas de caballera. Aunque las tribus nmadas hace mucho que respetan la paz, es menester evitar alguna que otra escaramuza. En el levante y el poniente los ros y pantanos son nuestros principales aliados. Un pequeo ej rcito en cada extremo del reino es ms que suficiente. Si me permite mi seor intervino Semitar, general de t odos los jinetes del reino. Las tropas de la frontera norte son las ms numerosas. Aunque los rurks han sido derrotados por nuestro prncipe no tardarn en reorganizarse. Adems estas fuerzas permanentes tambin protegen al vecino reino de Irida. Irida? No es eseacaso no es de tan remoto reino que procede su prometida, mi prncipe? pregunt el mago y los ojos brillaron cual carbones encendidos. Las palabras del mago apartaron por un momento a Grnwulf de lo que all trataban. Dese con todas sus fuerzas que la princesa Vrila llegase. Cuando sus hombres se repusieran deba partir hacia el norte con un gran contingente. Para ese momento quera estar desposado. Disculpad mi distraccin Al parecer el corazn de nuestro prncipe no solo es fo goso en el combate dijo el mago y a la vista de todos se introdujo un dedo huesudo en la nariz. Me los como! Debis intentarlo alguna vez. Mi seor intervino Globert, es imprescindible perder su valioso tiempo con este charlatn. Calma, calma amigo mo. Te aseguro que cont ar con l es la mejor de las suertes. Aciertas! dijo el mago. Ahora obsquiame con un poco de tu sangre. No bien termin la ltima palabra y tr es hojas afiladas apuntaron a su cuello. Por favor mi prncipe, acceda la voz de Jiladrill se torn sumamente persuasiva. Tu daga, Globert! orden el prncipe.

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Sin vacilar se hizo un corte en un dedo. Las gotas roja s cayeron sobre las pulidas losas. El mago adelant dos pasos, apart la capa del prncipe que le cubra y orin. Inmediatamente el charco aument de tamao y los hombres, incluido Grnwulf, retrocedieron. No tuvieron que esperar mucho. Mudos de asombro contemplaron en la superficie lquida una escena conocida. Eran ellos mismos enfrascados en una lucha brutal contra los rurks. Al frente de los jinetes el penacho azul del prncipe. Las brechas abiertas en la marea de guerreros de pelo gris Busca prncipe Grnwulf! Rompe el velo que cubr e tus recuerdos! Busca un enemigo desarmado! Un arcano! Cmo hacerlo? Son miles de guerreros Busca! Busca! No uses tus ojos! Mira dentro de ti! El rostro de Grnwulf palideci, gotas de sudor resbalaron por la frente y el cuello. All! Le veo en la colinatiene el torso desnudo, at ravesado por una lanza. Est golpeando el suelo con sus patas de lenme seala, me seala con un dedo. Apuro a mi corcel, estoy enloquecido. Siento la carne de los rurks abrirse a cada golpe de mi acero, sus huesos quebrarse. Los que caen son sustituidos por otros me cierran el paso! No me dejan llegar a l! Globert a m! Adelante lanceros de Erual!Ruge y me espera con los poderosos brazos abiertos. Aferro mi espada con ambas manos yla cabeza de pelo rojo cae bajo los cascos de mi caballo. Entre el general Semitar y Globert sostuvieron a Grnwulf y le condujeron hasta el trono. Alguien le alcanz una copa de vino. Dnde est Jiladrill? pregunt. All. Envuelto en la capa del rey el mago estaba acurrucado en un rincn como si fuese un perro. Grnwulf camin con dificultad y se sent al lado de Jiladrill. Sinti como sus fu erzas se renovaban. Por qu estas tan abatido? quiso saber. Lamento que escuches esto pero tu padre era un re y de pocas luces. Me mantuvo mucho tiempo como una rareza del reino y ya ves?, hasta los magos necesitamos un poco de prctica. Integrante del taller Espacio Abierto de literatura fantstica y de ciencia ficcin Ordena que me traigan agua de algn manantial y estar como nuevo. As ser. Las grandes puertas del saln de la Luz se abrieron y los soldados dejaron pasar a un correveidile. Mi seor, ya est aqu! La princesa Vrila ha llegado a Erual dijo y bajo la pintura los ojos le brillaron. Peroque esperas mujerzuela Hazla pasar! dijo Grnwulf con falsa dureza y el correveidile se march sonrojado no sin antes echarle una mirada a Globert. Vrila entr y se fundi en un abrazo con Grnwulf. Solo por respeto al hroe que derrot a los rurks los presentes bajaron la mirada ante la visin de la princesa. Como una fresa la boca se destaca en el blanco rostro de la muchacha, enmarcado por un cabello negro y copioso. Llevaba un escote amplio donde asoma la carne tibia y los pantalones ajustados de finsimo cuero marcan la solidez de unas nalgas perfectas. Pero son los ojos los que desarman el corazn de los hombres, un par de aceitunas que forman crculos perfectos. El correveidile regres con un balde de madera repleto de agua y una copa. Mir en todas direcciones buscando a Globert, pero como este no se dign a mirarlo, hizo un mohn de disgusto y se march. Por su parte Jiladrill bebi sin hacer uso de la copa, se despoj de la capa y se plant frente a Vrila y Grnwulf, interrumpiendo un apasionado beso. Ella no perdi el aplo mo ante el enjuto cuerpo del mago. Querido le dijo a Grnwulf. De veras que las costumbres extravagantes de tu reino no dejan de asombrarme. Al parecer los de Irida nos quedamos atrs. Disculpa a nuestro estrafalario mago. No creo que siendo ella la primera condicin quiera disculparme. A qu te refieres? inquiri el prncipe esperanzado en haber escuchado mal. Yacer con su esposa una noche de luna es mi primera condicin para deshacer la maldicin del arcano enemigo que enfrentaste en el norte.

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Traidor! las manos enguantadas de Grnwulf atenazaron el cuello del mago. El gigante Globert y el general Semitar tuvieron que emplear todas sus fuer zas para impedirle que lo estrangulara. Ejectenlo al amanecer! sentenci Grnwulf sin contener la rabia. Las horas se escurrieron lentam ente para Jiladrill. No era la primera vez que un soberano de Erual lo enviaba a las mazmorras. Conoca ms de un truco para librarse de las cadenas pero nada intent. Ya se daran cuenta que un mago no pone condiciones por capricho, si no, correra la suerte de su to Arleco que fue empalado por los soldados turios cuando predijo una mar en calma en el sitio en que se dieron cita tres tifones que destruyeron la flota turia. No poda ocurrirle nada peor que a Orloff, su bisabuelo paterno, al que quemaron vivo por hacer tratos con un dragn negro para quedarse con parte del oro. Grnwulf pens, volver para disculparse y Hablo por boca de mi amo dijo el correveidile desde el otro lado de los barrotes. Sers ejecutado al amanecer, aunque la bondad sin lmites del prncipe te permite escoger el modo en que prefieres morir. Si no quieres que te convierta en una rana hazle saber que cada hora que pasa significa un nio que muere al nacer y la muerte de los caballos que quedan diseminados por el reino Ah! Llvale mi segunda condicinQue todos los guerreros del reino de Imnn ab andonen los territorios conquistados, en especial el lejano norte, para que las hordas rurks puedan expandirse a su antojo y quiten su prfida mirada de Erual. El correveidile transmiti el mensaje del mago a Grnwulf sin omitir una sola palabra. Los gritos del prncipe se escucharon en todo el palacio. Ni siquiera el amor de Vrila logr atenuar su ira. De dos en dos baj los escalones que le llevaron a los fosos oscuros. Abri de un tir n la puerta de hierro y encar a Jiladrill. Ya ests listo para que te mate con mis propias manos? Bonita manera de perder la corona, la ca beza y el reino todo respondi el mago. Tengo que creerte? Me abruma tu poder se burl Grnwulf. Al parecer en tus venas corre la insensatez de tu padre. Por qu le odias tanto? Hubo una poca en que Karrurk era considerado el confn del mundo. Nadie haba visto a un guerrero rurk a no ser los mercaderes que se adentraban en los encumbrados territorios cargados con todo tipo de bisutera y regresaban con pieles de animales nunca vistos en la planicie. Arhawulf, tu padre, era apodado El Martillo de Imnn y su fama de hombre fuerte creci y creci hast a que cegado de poder tom una nefasta decisin: extender la frontera ms all del norte lejano seguro de haber ca ptado la atencin de Grnwulf el mago continu. Se las arregl con mucha astucia para convencer a los vargios del Este para que atacaran el reino de Karrurk. Las hordas vargias, mal armadas y sin un lder capaz, penetrar on en territorio rurk. Los guerreros de pelo gris cayeron sobre ellos armados con espadas largas, lanzas y escudos. Les barrieron sin piedad. Durante el breve verano rurk miles de cabezas vargias se pudriero n ensartadas en altsimas astas. Qu ocurri despus? La derrota de las tribus del Este fu e tomada por Arhawulf como una ofensa a su condicin de soberano. La ira no le impidi reconocer que gracias a su precipitada de cisin los clanes rurks dejaron de estar dispersos y formaron el Clan del Norte que perdura hasta nuestros das. Por qu mi padre no le ofreci una paz digna a tan terribles adversarios? Eso hubiera hecho yo Grnwulf haba olvidado que Jiladrill era su prisionero. Lo hizo mientras en secreto preparaba un gran ejrcito. Sin duda tu padre era muy buen capitn y bajo su mando las tropas extranjeras penetraron en los sombros valles y conquistaron muchas fortalezas rurks. No saba en ese entonces que tr as la primera cordillera de cumbres nevadas ex ista otra ms alta y otra y otra ms. Tan enorme era el pas de los rurks que cuando se reunieron todos los que deseaban aplastar a quienes haban hollado su suelo, Arhawulf comprendi que deba replegarse con sus tropas antes que el crudo invierno le cortase la retirada. Escap? Son los rurks los mejores guerreros pero no tienen caballos. Nunca sern buenos jinetes. Arhawulf regres a Erual al frente de la caballera y dej a su suerte a muchas tropas de a pie que fueron masacradas. Entre los cados estaba el mago de Erual, mi predecesor. Quiso la suerte que sus heridas sanaran bajo el cuidado de mujeres de

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largas y grises melenas. La suerte quiso ms: todos lo s prisioneros fueron ejecutados al estilo rurk. Cayeron despeados desde cumbres de vrtigo. Sin embargo, la vida del mago fue respetada. Pero nunca dej de sentirse extranjero a pesar de la hosp italidad de los montaeses. Dej que la ira se apoderara de su sangre, que el rencor le nublara la bondad que por naturaleza debe anidar en el cora zn de un mago. Se permiti el lujo de la venganza. La traicin de tu padre le aliment hasta el fin de sus das, le dio fuerzas para conjurar y conjurar. Invoc a innombrables seres, ofreci su vida y poder a quien le escuch desde un lugar remoto, fuera del alcance y la imaginacin de los hombres. Ya sabes a quien me refiero. El ser con patas de len que mi espada decapit. Es l. Antes de morir descarg todo su poder sobre el linaje de tu padre. De un solo golpe conden a todos los que viven bajo la corona de Erual. Un pueblo sin descendi entes se extingue como el fuego en el mar. Tambin les arrebat su mejor arma: sin caballos no existen jinetes. Sin jinetes no se les puede derrotar la fra se se escap de los labios de Grnwulf. Por eso mi segunda condicin. Es preciso que retires las tropas de la frontera norte. As evitas que prosigan los combates. Por cada guerrero rurk que caiga morir un corcel y una madre perder al hijo que est por nacer. De ese modo el reino de Imnn se ver reducido dijo Grnwulf con voz apagada. Al menos tendrs un reino. Lo perder si los nios mueren. No si aceptas la primera condicin dijo Jiladrill y el pr ncipe record que conversaba con una rata asquerosa que pretenda yacer con su prometida. Eso nunca! Cmo piensas revertir el maleficio? Solo la semilla de un mago puede, a travs de la soberana del reino, proteger a todas las mujeres. Prefiero morir concluy Grnwulf. Como un poseso irrumpi en la alcoba de la princesa. El correveidile inte rcambiaba afeites con la princesa Vrila. De un puntapi Grnwulf lo ech. Pero qu ocurre? fue todo lo que Vrila pudo decir. Las fuertes manos del prncipe le rasgaron la ropa. Grnwu lf la desvirg en el suelo desoyendo las protestas y los gritos. Con un frenes incontrolable la posey una y otra vez. Cuando termin, sudoroso y ebrio, ya empezaba a amanecer y la princesa le miraba resentida y admirada. La tercera noche mostr una lu na grande y la claridad se filtr por los ventanales del Castillo de Plata. Desnuda, Vrila recibi a Jiladrill. Con los labios apretados y sin expr esin alguna en el rostro le dej hacer. Esa noche desde las inmensas llanuras del reino regresaron cientos de caballos y el llanto de los recin nacidos se dej escuchar por doquier. Durante veinte aos Globert, el senescal de Imnn, mant uvo con vida el reino dentro de las apretadas fronteras que los rurks les dejaban. Grnwulf respet la tercera condicin que Jiladrill le hab a impuesto. Un rey maldito no puede gobernar, solo as su sangre limpia y renovada tendr la corona y el reino. Vio crecer a su hijo junto a Vrila. Aprendi con los aos a perdonarle que, en las noches ilumina das por la luna, llorara sin consue lo ante la tumba de Jiladrill. Un da de invierno Grnwulf I condujo a su ejrcito muy al norte. El penacho azul del yelmo de su padre onde en la tierra inhspita. Los pocos guerrero s rurks que quedaron con vida se lanzaron desde las altas cumbres. Con ellos muri para siempre un pueblo altanero y valiente que un da tuvo en sus manos la cima del mundo. Pavel Mustelier Zamora (La Habana, 1962). Licenciado en Bioqumica por la UH. Actualmente trabaja como profesor de Ciencias Mdicas. Ha publicado trabajos cientficos relacionados con su especialidad, como Desarrollo de medios diagnsticos y Estrs oxidativo Integrante del taller Espacio Abierto de literatura fantstica y de ciencia ficcin. Con su poema Inevitable rquiem recibi una Mencin en el Concurso Oscar Hurtado 2010 en la categora de Poesa fantstica

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MENCIN CONCURSO OSCAR HURTADO 2011 CATEGORIA: POESA FANTSTICA Suset Gonzlez Detrs del aire los monstruos despiertan el insomnio y revierten su historia El minotauro, arropa en las gasas del misterio la hondura nebulosa del tiempo. Su extraa naturaleza naufraga en las ondas de lo arcano, con un rito hiertico y carnal. En la plaza sitiada por las sombras un coro de eunucos alla a un Dios sordo mientras las brujas de la noche caminan despacio entre las letras con el arte de la voluptuosidad en incierta conciliacin con el mundo. Una crislida escapa de su ostracismo, voltea la pgina en perfeccin, y se eleva sobre la multitud que aguarda el desagravio con el puo enfurecido de otros tiempos en un mar de luz desconocido. Por la callejuela de la misericordia merodean las imgenes distantes que resuenan en el espejo vertebrado de la memoria aeja, mientras las bestias invaden en comunin los insondables zarzales del tiempo. Suset Gonzlez Roditi (La Habana, 1995). Cursa el 11no grado en el IPH Jos Mart de Habana del Este. Escribe, pinta y disea. Ha obtenido premios en varios gneros literarios, ha participado en 10 exposiciones personales y 24 exposiciones colectivas. Su obra ha sido publicada en el Boletn Sol Radiante, municipio Regla, por el peridico Juventud Rebelde Septiembre del 2007, en Semanario Opus Habana, Revista Pionero, Tribuna de la Habana, Boletn de Actividades de la Oficina del Historiador de la Ciudad, Radio Jaruco Abril 2008, Canal Habana, programa infantil Ponte al Da, en los Boletines de la Asociacin Canaria de Cuba. En los libros Antologa de Minicuentos de nios escritos para adultos: SOS Ternura de la Editorial Extramuros, Cuba. Libros sobre el agua aos 2008 y 2011, auspiciados por el UNICEF para el concurso Trazaguas (Volumen 4 y Volumen 5) Mi agua querida. En las Revistas Pionero No. 118 (marzo 2009), No. 120 (mayo del 2009) y No.122 (julio del 2009). En la Antologa de la Dcima Esta crcel de aire puro II volumen, Editora Abril, 2011; en las antologas de los juegos florales 2008, 2009 y 2010 de la Asociacin Canaria de Cuba.

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MENCIN CONCURSO OSCAR HURTADO 2011 CATEGORIA: POESA FANTSTICA DIOSES IDOS Kevin Fernndez Delgado En la ciudad muerta de Korad hay una estatua de un hombre que copia de un libro. Detrs, azules, sienas, murmullos de los transbordadores y la humedad bajo los trajes espaciales pero no ms, un cadver en la simple plenitud en la roca orbitando, simple lunar del sol verde, faro y energa, para los viajeros del futuro an ms futuro, curiosidad, quizs, para quienes encuentren los registros testimonios, bitcoras, de la ciudad moribunda de Korad, y antes la madura, la joven, la infantil, el primer mdulo no tripulado, la primera instalacin, pormenores casi crueles, como escribir en papel comestible mientras el hambre aprieta. Alguien vivo llegar? o sern meteoritos, cometas incapaces de leer, con otra existencia, de rutas y espantosas elipses que les impiden comprender aquella raza con su segundo tan meticuloso. An la ciudad muerta de Korad tiene su escudo contra rocas la unidad de mantenimiento. En un vivero artificial ro bots autorreparables plantan incienso para las tumbas de los colonos instintivo ritual a dioses idos. All luz verde, mucha luz verde, faro, energa, maravilla de la tecnologa de los ingenieros astrofsicos sinfona perfecta completada con sangre del compositor hasta morir. Y la estatua a la entrada, an copiando, an Hurtando. Quiera el polen la suerte de la abeja, pues los pantanos tien puertas de acero, y los ojos Para qu ojos que no vean? Para qu luz, si slo polvo y rocas? 17 de marzo 2010 Kevin Fernndez Delgado (La Habana, 1982). Licenciado en Espaol y Literatura. Egresado del Centro Onelio. Ha publicado Pginas encogidas (cuentos, Editorial Extramuros, 2008). Ganador en el 2008 del Gran Premio del concurso de minicuentos El Dinosaurio con Gallina

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. SECCIN Proyecto Arcngel Por Humberto Garca Un Arcngel es representado como una elevada potencia espiritual, y qu es el arte y la literatura, sino la potencial elevacin del espritu humano El proyecto Arcngel surge en la primavera del 2006. Un grupo de amigos se renen en casa de Hunver (Humberto Garca, hoy director del proyecto), para jugar rol y celebrar una que otra fecha significativa para ellos. En una de estas festividades surge la creacin de un proyecto cultural con el objetivo de unir a diferentes exponentes del arte fantstico. En un inicio su propsito fu e trabajar mancomunadamente en la realizacin de obras plsticas, musicales y literarias inspiradas en dos universos fantsticos, Occasus y Phantasa, creadas por Humberto Garca y Hansel Pico. El grupo inicialmente se conform por apenas nueve integrantes Hoy, lamentablemente, algunas de estas personitas no se encuentran junto a nosotros. Sin una estructura correcta, el incipien te grupo se presenta en el 2006 al Ev ento de arte fantstico: Concilio de Lorien. Entusiasmados por los resultados determina crear un Triunvirato Directivo integrado por Humberto Garca Martn frente a la seccin de Ldica y Literatura, Hansel Pico Gonzlez en Artes Plsticas y Abdel Rodrguez Vidal en la seccin de Msica. Adems se acord un Reglamen to que regira a todos los integrantes del Proyecto Aura, como se le nombr inicialmente. Enfrascados principalmente en la creacin de la Orden, en el 2007 se ven de pronto participando en el Evento Arco de Korad organizado por la creacin Espiral. Tras conflictos internos del grupo deciden cambiar el nombre y surge A.R.C.A.N.G.E.L como nombre provisional. Arcngel colabora en todas sus posibilidades con el evento y as es reconocido por sus organizadores. Con relacin al nombre actual de la orden a veces cuestionada, Hunver aclara que no tiene una orientacin religiosa y plantea que el trmino se refiere a un ser sobrenatural y por ende fantstico, el cual ha sido tratado en innumerables ocasiones en la iconografa, pictografa y literatura del mundo occidental, por sus ms eminentes artistas. En el margen de este evento presentan varias obras plsticas y el debate del juego de Rol creado por ellos.

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A fines del 2007 el proyecto Arcngel, ya con una constitucin ms slida, realiza las exposiciones Luz del saber I y II. A inicios del 2008 en coordinacin con Sheila Padrn directora del Proyecto de Divulgacin DialfaHermes se realiza una conferencia en la Biblioteca Rubn Martnez Villena bajo el ttulo de Angiologa y la demonologa en las regiones judas, mazdeistas, cristianas y musulmanas. Tras un ao de profundas crisis para el proyecto Arcngel en el 2010 esta Orden retoma fuerzas y comienza una oleada de nuevos trabajos. En el mes de octubre del 2010 en coordinacin con Antonio Lee se realiza un evento a pequea escala en el propio seno de la organizacin con la idea de retomar contactos con antiguos miembros y reincorporar nuevas figuras al proyecto. Paralelamente Hunver retoma contactos con Sheila Padrn e informa la incorporacin de nuevos integrantes al grupo. Hunver convoca a verdaderos lderes de es te proceso renacentista, y el proyecto comienza a marchar hacia adelante. El 3 de septiembre del presente 2011 se inaugura la Exposicin Auras de Arcngel exposicin que se mantendr hasta el 27 del propio mes, en la Galera de arte de San Miguel del Padrn, en la Virgen del Camino. Arcngel es un proyecto que mantiene una estrecha relacin con otros proyectos plsticos, escnicos y musicales como por ejemplo: el evento Espacio Abierto, el taller de artes plsticas y literatura de igual nombre, as como el Proyecto DialfaHermes y el informativo Estronia.

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Directiva de la orden cultural de arte; ldica y literatura plurifantstica y mstica Arcngel Director y Coordinador General: Hu mberto Garca Martn Hunver Asesor: Antonio Lee Capin Tony Coordinador de Artes Plsticas: Enrique Guisado Triay Coordinadora de Artes Escnicas: Elaine Vilar Madruga Coordinador de literatura: Johan Moya Coordinadora de Msica: Yiliana Naranjo Coordinador de Ludrica: Geiver Garca GarridoDriver Membresa comn: Ivn Suri, Maybel Gallardo, Hansel Pico, Janet Ruiz, Maikel Fajardo, Nancy Be tancourt, Armando Molina Mandy, Adrian Pea, Ariel Irivan, Juan Carlos Senrra, Yusdany Triana Dany, Yarenny Santana, Mailin Berbes, Abdel Rodrguez, Ana Paola, Grupo de Metal Gtico Charmed, Mercedes Caron, Daniela Ramos, Ernesto Negrn, Boris Suri, Michail Garca, Oleg Rodrguez, entre otros. Colaboradores: Roger Socarrs, Martn Socarrs, Arianna Orellana y Luis Torres Wicho

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Seccin humor Crnica de unas vacaciones1 Niurka Alonso y Claudio del Castillo Desde que nos casamos, Pedro y yo hemos tenido que luchar mucho para alcanzar un buen estatus de vida. Yo qued embarazada casi enseguida y eso alter nuestros plan es. Hoy Joelito tiene ocho aos y se nos ocurri que era hora de tomarnos unas vacaciones. Despus de discutir, analizar y calcular hasta la saciedad decidimos cumplir un viejo sueo: pasaramos el fin de semana en el hotel Panorama Galactic uno de los principales centros recreativos del Cinturn de Kuiper. A Joelito le ha encantado la idea. Es normal; a su edad un viaje espacial es toda una aventura. Adems, est lo de la cosa rara que todo nio deseara traer consigo para vanagloriarse ante a sus amiguitos. Por fin ha llegado el viernes y estamos en un crucero, con otros cien pasajeros. Haremos escala en Marte y Plutn para reabastecer de combustible la nave que lleva los turistas de la Tierra para el hotel. Del viaje no hay mucho que contar. Como en todos los viajes, al principio los pasajeros se saludan discretamente, calculan a quienes se van a acercar, con quienes entablarn amistad en ese tiempo... Al final, uno se aburre y deja de prestar atencin a la gente. Y as, seis horas despus de mirar la nada por las claraboyas, aterrizamos en la Terminal Aeroespacial de Fiueor, la ciudad ms cosmopolita del plut oide Quaoar. Ni bien recogemos el abultado equipaje, nos montamos en el aerobs que nos conduce hasta el Panorama Galactic La primera impresin es que en vez de llegar a un hotel, hemos llegado a un zoolgico. Los huspedes salen a recibir al grupo para ver la nueva especie que se inco rpora. Al menos eso hacen los no habituados a estos intercambios. Tenemos que pasar entre dos h ileras de curiosos que no sabes si te dan la bienvenida o te calculan como plato para el almuerzo. Agarro a Joelito bien fuerte de la mano y comienzo a pensar si esto no es un error. Cmo podr estar tres das aqu sin soltar a mi hijo? A Pedro parece no importarle. Con una sonrisa amplia saluda a todo el 1 Crnicas de unas vacaciones surgi como un ejercicio del taller literario Espacio Abierto: escribir un cuento a cuatro manos. Para esto se sortearon las parejas y el azar tuvo la feliz idea de empatar a Niurka con Claudio. Uno en Santa Clara, la otra en La Habana, pero ambos con similares inquietudes humorsticas. El resultado no poda ser otro que este hilarante relato.

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mundo; estrechando efusivamente zarpas, tentculos y pedi palpos. Camino por al lado de algo peludo que me hace estornudar. Bueno, a m sola no; la fila de terrcolas ha ido estornudando en ese punto del camino y contina as con los que vienen detrs de m. Trato de adivinar qu especi e produce esta reaccin alrgica para no acercarme a ella durante la estancia. Pero eso deja de preocuparme cuan do un poco ms adelante encontramos otra que nos produce una picazn en los brazos Uff!, por fin en la habitacin y con el programa en la mano... A ver, a ver Restaurante las 36 horas, con horarios escalonados por especies y tipos de comida Pedro y Joelito dicen que probarn las exquisiteces de otros planetas. Por m slo ira en los horarios de la Tierra. Qu ms tenemos aqu?... Las visitas a la jungla del norte slo se recomiendan de noche, cuando duermen los fungs. Qu coo ser un fung ?... Excursin mixta a la pradera de los plantimales... Opcin interesante, si supiera lo que es un plantimal. Bah! Concentrmonos en lo tpico, lo que no puede faltar en un hotel. Hmmm!... Piscina, gimnasio, masajes, baos de vapor Muy bien! Mientras sean de vapor de agua y no de metano o cido sulfrico, me apunto de sde ya. Nada mejor para quitarse el cansancio del viaje. Sobre una mesita encuentro un librito explicativo de las especies que frecuentan el hotel y sus costumbres. Pedro le confiere la pomposa categora de manual de xenobiologa. En casa tenemos uno, recuerdas? Manual de xenobiologa, ja! Bestiario querrs decir. Si no, cmo clasificar el bicho de esta fotografa, largo y delgado como una serpiente y con ms de cincuenta ojos en el dorso? Se asemeja a un ciempis bocarriba, a un peine qu s yo Son vitreolos y viven en Disnomia me aclara Joelito, quien me ha arrancado el manual de las manos y lo hojea con avidez. Y estos, ves?, son los ororitos del plutoide Makemake lo secunda Pedro. Unas criaturas muy peculiares, que se comunican con todo el cuerpo. Y estos de ac Dejo a los nios en lo suyo, me visto de bata y chancletas y me dirijo a la sauna del hotel. Creo que no he empezado con buen pie. En la pue rta reza en caracteres del Idioma Universal: Slo para nudistas. Asomo la cabeza al interior y no veo ningn terrcola, especialmente a ningn macho terrcola. Magnfico! Entro. Es inenarrable el impacto visual que produce un aliengena encuero. Cualquiera pensara que sera escabroso para un habitante de la Tierra identificar sus rganos reproductores, de tan ajena que nos es su fisionoma. Pues de eso nada. Bien claros que se notan sus con esos y tan tan En fin, que me obligo a no mirar para no desmayarme o excitarme. S, excitarme. Y que me perdone Pedro, pero es que aquel venusino por favor! Ahora me percato de que quiz el proceso se d tambin a la inversa, as que me quito la bata pero cubro mis partes pudendas inferiores con las manos. No estoy acostumbrada a este tipo de cosas. Me recuesto en una plataforma para recibir en mi cuerpo el abrazo caliente del vapor de agua, cuando siento que alguien se acerca. Luego de incorporarme de un salto, en caro a un cmo se llamaban?... vitreolos!, eso es. Debe de ser un anciano, pues se apoya en tres bastones y sus seis patas raquticas tiemblan como juncos. Decir que el ente recorre mi desnudez con los ojos sera inexacto. En realidad, ha distribuido estratgicamente cada una de sus pupilas verdosas en lo que debe haber dividido en zonas corporales de inters, todas de mis rodillas para arriba. El vitreolo guia el decimotercer ojo (de izquierda a derecha) que mira en direccin a mi rostro, y con voz de violn desafinado grazna: Menudas tetas se gastan las terrcolas! S, ha dicho tetas! Y me consta que el Idioma Universal incluye la palabra senos. Cmo asumir el soez comentario, de implicaciones claramente sexuales? Despus de pensrmelo mejor, desecho cualquier acto violento, pues no distingo en el vitreolo algo as como una cara d nde largarle un sopapo; y no creo que un chancletazo en un ojo le haga demasiados estragos. Decido, entonces, tomar su s palabras como un cumplido. A fin de cuentas, no deja de tener razn pues he visto lo que se mueve a mi alrededor dentro de la sauna. Y yo en particular no estoy tan mal dotada. En ese aspecto fui la reina indiscutible en la Univ ersidad. Le doy las gracias al atrevido aliengena con una leve sonrisa, sin poder ocultar cierta dosis de vanidad, ha sta que hacen su entrada dos mujeres vitreolas. Por Dios! Esas s que son tetas! Tienen una sola en un extremo del largo chorizo que es su cuerpo, pero tan grande y desproporcionada que las hacen lucir como maracas. Invocando sus ancestros al viejito jodedor me pongo la bata y salgo del bao echa una furia. Pedro me ha dejado una nota en la habitacin: Nos fuimos a comer. Te esperamos. Estn locos? El programa aclara que este horario corresponde a los jablais. Qu reme dio! Slo espero que el clima tropical de Mercurio sea propicio para la cosecha de pltanos o algo pa recido. Con tal que no tenga espinas o muerda

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La familia en pleno reunida a la mesa augura una tarde ag radable. Digo reunida por decirlo de alguna manera: la mesa que nos ha tocado en suerte mide ochenta metros cuadrados de rea por cinco de altura. Y eso que era una mesa para dos. Jablais, claro. Pedro y yo estamos parados sobre nuestras sillas, alejados uno del otro a un grito moderado de distancia. Le hemos pedido al matre de turno (jablais tambin) que s uba a Joelito en la mesa para que no le suceda como a nosotros, que nos golpeamos la barbi lla contra el borde cuando masticamos el aperitivo que nos han servido. Muy sabroso, por cierto. Me recuerda las maripositas chinas, all en la Tierra comento, a la par que tomo una, la sumerjo en el burbujeante zumo agridulce y la degusto con fruicin. Pedro, engullendo a dos carrillos, dice: Para ser expectoraciones de gagatun estn muy ricas, la verdad. No necesito que Pedro explique qu es un gagatun para que yo devuelva en mi plato algo no mucho ms cochino, ciertamente, que lo que me acabo de comer. Joelito re a mandbula batiente y estoy a un tris de sonarle dos nalgadas, cuando el matre nos convida a que solicitemos el plato principal. Qu nos recomendara usted? pregunta Pedro, pues yo no me atrevo. Si el bolsillo se lo permite, el crunch en su salsa, que est como para chuparse los birloros. Seleccione el crunch que desee, captrelo usted mismo (como es la tradicin Jablais) y entrguemelo para enviarlo a la cocina dice el matre y apunta hacia una especie de pecera que hay en un extremo del restaurante. Desde el grueso cristal nos observa, con su ensarte de colmillos en disposicin combativa, una docena de de piraas (podra llamarlas as) del tamao de un San Bernardo. Pedro mira al matre y parpadea: No tienen algo ms ligerito? Qu tal unos chicharrones de hosteghatopinkshus? Unos langostinos tampoco estaran mal Hasta ms tarde? Una pena. Sabe qu?, olvdelo. Ya estamos repletos. Esas expectoraciones de gagatun suyas superaron nuestras expectativas No es as, querida? vuelvo a vomitar. Es ms, dme tres raciones para llevar. Cunto le debo?... Ah!, por fa vor, sera tan amable de bajar al nio de la mesa? Al retirarnos evito pasar junto a la mesa de una nutrida familia de Jablais. Antes los sorprend cuchicheando con el matre quien negaba algo enfticamente mientras sealaba a mi hijo. En ese momento no me preocup pues aqu es normal llamar la atencin de cualquiera; pero por las miradas de reojo que siguieron prodigando a Joelito, el nerviosismo con que agitaban sus tenedores y la perreta de tres de sus nios El tiempo se va volando. Ser porque el entorno, los hu spedes y sus hbitos no deja n de traerme sorpresas de rato en rato. Tambin puedo dar por sentado que la estoy pasando casi mal. Lo mismo digo de Joelito, quien no acaba de encontrar el souvenir adecuado para llevar a casa. Para levantar nuestra moral hoy sbado he decidido llevarlo de excursin a la tan mentada pradera de los plantimales. Pedro no viene con nosotros; argumenta que el cuerpo le pide cama. l se lo pierde. Nos acompaa una docena de turistas; entre ellos Apotegma, el anciano vitreolo, quien se ha erigido en gua no solicitado (al menos por m) pues conoce la regin al dedillo. He estado en este hotel ms veces que ojos tengo alardea. Y le creo. Escuch que en Disnomia el oro se da como el pltano burro, as que los vitreolos han amasado una fortuna envidiable por cualquier habitante del Sistema Solar. Como la pradera queda un poco lejos, hemos alquilado talmas para hacer el viaje. Un talma es la versin limusina del caballo terr cola. Me basta alquilar uno para m y el nio; vamos sobrados de espacio. A mitad de camino una pareja de jvenes venusinos se acerca a Apotegma: Venerable anciano dice el macho, mi novia y yo decidimos no continuar con ustedes. Necesitamos hacer algo a solas. Muy cerca de aqu est la jungla de los fungs as que Creo que Apotegma no capta la indirecta pues contesta: Ahora los fungs estn despiertos. Por qu mejor no se van a cazar gambusinos ? En esta zona hay a millares. Si quieren los acompao y les muestro cmo se hace Es muy divertido! Trajeron sacos y una lata? Ser cabrn! No me puedo contener. Muchachos, vyanse a la jungla de los fungs y hagan lo que tengan que hacer all sonro. No le hagan caso a este viejo. Por contradictorio que parezca, hace rato que no debe verla pasar, no s si me entienden agrego, y les hago una sea. Parece que no me entienden, pero de todas formas se van a la jungla de los fungs

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Seguimos viaje inmediatamente, aunque yo estoy algo enfurruada. Reprendo a Joelito sin motivo: que si agrrate bien del talma que si no hagas bolitas con los mocos El vitreolo ha notado mi mal humor y an tiene nimo para dirigirme la palabra: No pensaba decrselo pero s, se lo dir. Soy muy rico Bueno, eso ya debe saberlo. En cualquier lugar del Sistema Solar donde haya un pedazo de roca y un hotel, ah ha estado quien le habla. Y crame dos cosas: el nico sitio donde no he visto gambusinos es en la Tierra, y el nico donde quedan fungs es aqu, en Quaoar. Cierto, lo olvidaba, es que ustedes les llaman dragones Los venusinos son una raza que se considera superior. Alegan que sus ancestros emigraron de Vulcano, un planeta destruido por una tragedia tecnolgica. Como nadie da crdito a su historia, se han vuelto muy paranoicos y se deprimen con facilidad. Tarde o temprano terminan suicidndose; lo que sin duda iba a hacer esta pareja cuando trat de im pedirlo. Pero no se aflija. Moriran tarde o temprano. Me sumerjo en negros pensamientos y no abro mi boca ha sta que avistamos la pradera de los plantimales. Admito que es magnfica. Los rboles se mecen al cadencioso ritmo que les impone la brisa, y hasta se me antoja que murmuran. Parecen vivos! grito entusiasmada, revelando de inmedi ato mi total ignorancia en cuanto a la definicin del trmino vivo. La comitiva se dispersa para contempl arlos ms de cerca. Apotegma, en su talma nos sigue a Joelito y a m. Ser que le gusto? Qu asco! Seorita, s el vivo al que se refiere y le garantiz o que s, que lo estn. Por ejemplo, frente a nosotros tenemos un ejemplar de loretta. Nombre cientfico Loretta plurilingis blasfemae. Odio el latn. Esos nombres no me dicen nada. El vitreolo seala un roble de veinte metros de altura; me arrimo al soberbio ejemplar. Joelito acaricia la corteza con la yema de sus dedos y exclama: Mam, es suave como el pellejito de las nalgas! De las ramas del plantimal penden unos frutos semeja ntes a ostras, de colores verde y rojo chilln. Y para qu sirve su loretta, s se puede saber? le pregunto a Apotegma. Diga lo que se le ocurra y ver. Bastan una o dos palabras. Me toma el pelo, sin duda lo hago lo mejor que puedo: Pe Pedro. Pe-Pedro, tarr! Quin dijo eso? Mi exclamacin es retrica pues he visto con mis propios ojos c mo la ostra ms cercana abra sus valvas para pronunciar en perfecto espaol. Joelito brinca como un loco sobre el talma, con peligro de caerse. Y se embulla: Almeida. Almeida joputa! dice la loretta en tono de falsete. El director de la escuela nunca le cay bien a Joelito A m tampoco, la verdad; citndome a reuniones por cualquier tontera Mamita, mamita! La quiero, la quiero! exclama el nio, gozoso. Imagino que no aceptar negativas; ha encontrado lo que deseaba. Joelito se dispone a arrancar la rama de la qu e pende la ostra, cuando Apotegma interviene: Yo no lo dejara hacer eso. Recu erde que la loretta est viva. Igual dicen de las lechugas y buena hartera me doy con ellas. Tmala Joelito y vmonos, que se hace tarde. Luego ponemos el gajito en una maceta y No debi hacerlo. Y yo no deb comparar una lechuga con una loretta Por lo menos en cuanto a propensin al encabronamiento y vitalidad esta ltima la supera con crec es. Arrancar Joelito la ostra y lanzar el plantimal un rugido, desenterrar las races y correr a paso vivo detrs de nosotros fueron una misma cosa. No s el de Apotegma o el de los dems turistas, pero mi talma perdi siete herraduras en el trayecto de regreso. Sin contar que se cag dos veces y la melena no le crecer en largo tiempo. Montbamos a pelo y fue mucho lo que tuve que azuzar al pobre animal para perder de vista a la loretta furiosa. El domingo: piscina.

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Hay unos cuantos huspedes, aunque no est totalmente llena. Me tapo la nariz y me lanzo al agua. La temperatura es muy agradable. Joelito se va para el trampo ln con Pedro y dos nios terrc olas ms, a los que se unen dos lnguidas nias venusinas y un ororito. El padre del ororito aprovecha para venir a convers ar conmigo. Como se comunica con todo el cuerpo y obviamente no slo con el suyo: Oiga, oiga, para decir buenas tardes no es necesario que me quite la tanga! Para colmo de males, cada vez que intento apartarlo, ronronea y se estremece como si tuviera un orgasmo. Resumen: mi bao dura menos de cinco minutos. Me despido del ororito con una patada en el culo (mi traduccin arbitraria a su idioma del hasta luego terrcola) y me voy para la zona del trampoln con Pedro. Me acomodo en una tumbona y me obligo a relajarme. En eso estoy cuando comienzan a picarme los brazos y veo que el asiento de la derecha ha sido ocupado. Recorda ndo que en el recibimiento haba alguna especie que nos produjo esta alergia, decido meterme nuevamente en la piscina. Igual he cogido sarna y quiz el cloro Por qu no me habr fijado en que todos haban salido del agua? Cuando veo a Pedro y Joelito gesticulando y gritando desde el borde comprendo que algo anda mal. Si n saber qu, nado como una posesa hasta el rebosadero y subo a pulso. Mi marido y mi hijo se doblan de la risa. Pareces una mandarina! Ay!, esos simpticos gaticos de Ceres. Destilan una tinta naranja a travs de sus poros, pero como se evapora del agua en unos minutos, no se les prohbe baarse. Slo ha y que tener la precaucin de no entrar si ellos lo hacen, porque el efecto en el cuerpo s dura varias horas. Por qu no me habr ledo todo el manual de xenobiologa? Llega la noche, la vspera de nuestra partida. Como es lgico, la presin de tres jornadas con dieciocho horas diurnas se hace sentir. Los tres caemos derrumbados en la cama y en breve entramos en un profundo sopor. En la madrugada, me despierta un bisbiseo extrao y abro los oj os. Cerca del closet, dos babosas de mi tamao se agitan frenticamente, intercambian fluidos va area y producen unos ruidos asquerosos. A mi grito de Biiiiichos! desaparecen (no sin adobarme la cara con un par de escupitajos). La algaraba congrega frente a nuestra puerta a medio hotel, que me ve salir corriendo semidesnuda y con mi esposo atrs intentando agarrarme. Pedro me explica que no eran ms que gupianos: Seguramente borrachos con jugo de pia, al que son muy adictos. Les hace perder el control y terminan teleportndose sin direccin ni medida. Lunes, da de regresar a la Tierra! Taran! Esta maana recib un precioso ramo de flores. Remitente: desconocido. La emocin me dur poco ya que tuve que sacarlo de la habitacin pues motiv los celos de Pedro y, adems, atrajo a cuanto insecto pasaba cerca del hotel. Diablos, qu manera de haber sabandijas! Yo en particular me di gusto dando manotazos. Si alguna era husped su problema. En definitiva, carece de impor tancia pues ya estamos en la imponen te Terminal Aeroespacial de Fiueor. Pedro parece haber rejuvenecido diez aos lo menos, de tan satisfecho que est; Joelito carga orondo su maceta con la loretta, a la que tuvimos que sellar la boca con precinta; y yo yo slo me congratulo porque quedaran atrs el Panorama Galactic y mis malos ratos en el hotel. El saln de ltima espera (excepto los venusinos, que segn nos informaron no llegarn) se encuentra atestado de aliengenas. Parecen ansiosos por retornar a sus hoga res. Mientras cuido el equipaje y la maceta, Pedro y Joelito se van hasta un mostrador para confirmar nuestras reservaciones. Muy cerca de m escucho el tic-tac-toc de los bastones de Apotegma. Al notar mi presencia, el impertinente vitreolo se alza las gafas (imposibles de describir) y me guia el decimotercer ojo. Enseguida me pongo en guardia. Sabe qu? me dice, desde que inici mis andanzas po r la Va Lctea, me he dedicado a cuestionar a los seres de otros mundos: que si las carcajadas de este me acelera n el pulso; que si la mirada de rayos X de ese ponen al descubierto mi pirul; que si las pesadillas de aquel me dan nuseas. Sin embargo, este ao slo he tenido ojos para sus tetas. Y creo que las extraar. Me estar poniendo viejo? Me dispongo a destapar su boca a la loretta y decir Apotegma, pero el anciano hace una reverencia y se despide con un elegante Au revoir. Entonces, echo un vistazo a mi alrededor. Y ya no me pa rece el ansia por dejar atrs el motor que mueve a los aliengenas hacia las puertas de salida para tomar sus la nzaderas, ms bien se asemeja al afn por acortar la despedida. En la puerta G15, dos ancianos jablais dicen adis con sus birloros a una joven pareja de lo que fueren. Eso, a pesar de la picazn que claramente se esfuerzan en disimular. En la fila de la H11, una gatica de Ceres abraza

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de naranja a un gupiano; el cual, a medida que se seca las lgrimas, se me va antojando menos bicho. Algunos ororitos le desean suerte y prosperidad a un grupo de humanos de la manera ms escandalosa que cabra imaginar Sin duda, la estancia en el Panorama Galactic ha sido una experiencia nica para todos. La pregunta de Pedro interrumpe el hilo de mis pensamientos: Nos vamos? S, nos vamos. Tomamos los bultos y nos dirigimos a la puerta B3. Un instante despus, movida por un impulso repentino, miro hacia atrs. Quiero decir algo, pero el tic-tac-toc ya se aleja. Niurka Alonso Santos (La Habana, 1963). Es Ingeniera en Telecomunicaciones y trabaja en ETECSA. Actual presidenta de la filial de Ciudad Habana de la Asociacin Cubana de Esperanto. Aunque escribe desde hace muchos aos, slo recientemente comenz a participar en concursos y en el Taller Literario de CF Espacio Abierto. En el ao 2000 logr una mencin en el concurso de Juventud Tcnica con el cuento Opiniones y en el 2009 una mencin en el Concurso de cuentos de Fantasa y CF Salomn con el cuento Creacin as como una Mencin de honor en los Premios Andrmeda de ficcin especulativa 2009 con el cuento Kadoor el cual debe ser publicado en la correspondiente antologa de la editorial Andrmeda. Su cuento Un OVNI en la sopa fue seleccionado para la antologa Ciencia Riccin, en proceso de publicacin por la editorial Abril. Claudio G. del Castillo (Santa Clara, 1976). Es ingeniero en Telecomunicaciones y Electrnica y tiene un diplomado en Gerencia Empresarial de la Aviacin. Actualmente se desempea como jefe del departamento de Servicios Aeronuticos en el aeropuerto internacional Abel Santamara. Es miembro del taller literario Espacio Abierto dedicado a la Ciencia Ficcin, la Fantasa y el Terror Fantstico. Alumno del curso online de relato breve que impartiera el Taller de Escritores de Barcelona en el perodo junio/agosto de 2009. Ganador en 2009 del I Premio BCN de Relato para Escritores Noveles. Mencin en la categora Ciencia Ficcin del I Concurso Oscar Hurtado 200 9 Tercer Premio del Concurso de Ciencia Ficcin 2009 de la revista Juventud Tcnica. Finalista en 2010 en la categora Fantasa del III Certamen Monstruos de la Razn. Premio en la categora Fantasa del III Concurso Oscar Hurtado 2011 Finalista en la categora Terror de la IV Muestra Cryptshow Festival de Relato de Terror, Fantasa y Ciencia Ficcin Primera Mencin en la categora Cuento de Humor del Festival Aquelarre 2011 Ha publicado sus relatos en Axxn NGC 3660 miNatura Tauradk, Cosmocpsula, Qubit, Korad, Juventud Tcnica, Cryptonomikon 4 y Prxima ; as como en los blogs literarios del grupo Heliconia: Breves no tan breves Qumicamente impuro y Rfagas, parpadeos.

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GENERACION V Por Yoss En justicia, deb escribir esta s lneas hace unos 30 aos. Ms exactamente, aquel inolvidable verano a principios de los 80, en el que, mucho antes de que las an entonces desconocidas palabra manga y anime conjuraran sueos sin lmites para tantos, la magia de un animado made in Japan cambi para siempre mi vida y la de miles de nios y adolescentes como yo. Pero como, ya se sabe, ms vale tarde que nunca all va eso. Es muy probable que al leer o escuchar estas palabras: Borutesu Faibu muchos se queden indiferentes. Porque, a fin de cuentas, por muy fans de sus muequitos que hayan sido o an sean cuntos cubanos hablan, escriben, o al menos conocen ms de tres o cuatro vocablos en el complicado idioma del Pas del Sol Naciente? En cambio, basta con escribir o decir simplemente Voltus V y los ojos de toda una generacin se iluminarn al instante, conjurando el sortilegio de la ms deliciosa nostalgia. Es como subirse a una mquina del tiempo. Me resulta casi imposible desligar la historia del animado del robot gigante y sus repercusiones en el imaginario popular cubano de mi propia vida. Como mismo supo ngo que les ocurra a tantos de mi generacin. As que las lneas que siguen estn escritas, lo advierto desde la ms personal subjetividad, y son por tanto altamente susceptibles de estar plagadas de errores temporales. Pero acaso importa tanto? Es la historia tan slo una sucesin de fechas... o tal vez algo ms, que vibra en los recuerdos de quienes la vivieron?

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Quisiera creer que lo segundo Era 1981, principio de las vacaciones. Todava estaban frescos en la memoria los tristes sucesos de la Embajada del Per, las Marchas del Pueblo Combatiente y el xodo de la escoria por el Mariel, con sus despliegues de intolerancia fomentados por el gobierno, luego tan criti cados, pero que tan naturales nos parecan entonces. Tambin, como contrapartida, haca menos de un ao que Tamayo haba volado al espacio, convirtindose en el primer latinoamericano y el primer negro en visitar el cosmos. Era la mejor de las pocas, en la que todo pareca posible Una noche, en 24 x segundo el hoy desaparecido y todava muy llorado programa de crtica cinematogrfica, Enrique Colina, sin pretensiones tericas ni pedanteras me tatrancosas (y que Dios, si existe, perdone al hace poco difunto Rufo Caballero por sus pecados), present algunos avances de lo que reservaba aquel verano el ICAIC en su programacin de las salas oscuras pa ra los ms pequeos de la familia Ah fue cuando el pblico cubano lo vi por primera vez: hermoso, gigantesco, marcial, rojo, azul, blanco y amarillo, combatiendo en el espacio con sus Ltigos Espaciales y sus Estrellas Magnticas contra naves y monstruos aliengenas. Y fue tambin ah cuando muchos fies se juraron a s mismos que aquella peliculita japonesa no se la iban a perder ni aunque tuvieran que cambiarse el nombre. Confieso, por cierto, que en toda Cuba yo debo haber sido uno de los pocos infelices que no vio aquel avance por estar en el bao ce pillndome los dientes. Nunca me lo perdon: durante las semanas siguientes todos los socios del barrio me hablaron maravillas de aquellos pocos segundos, hacindome la bo ca agua y llenndome el corazn con la ms negra y a la vez ms pura de las envidias: la que un nio siente hacia otro que disfrut algo que l no pudo. En aquel entonces, aunque faltaban todava al gunos aos para que osara escribirla, el nio-adolescente Jos Miguel, que pronto sera Yoss, ya adoraba toda clase de ciencia ficcin lo que significa que haba devorado hasta el ltimo libro de Julio Verne publicado en el pas (y algunos ms, gracias al tesoro que es la Sala Juvenil de la Biblioteca Nacional) as como un larga lista de antologas de cuento s y novelas soviticas del gnero, de la s editoriales Mir, Raduga y Progreso: Viaje por tres mundos; Guianeya; 220 das en una n ave sideral; Jinetes del mundo incgnito; Caf Molecular; Plutonia; Un husped del cosmos; La tripulacin del Mekong; Qu difcil es ser Dios! Cataclismo en Iris y etc. Lo mismo que sus ligeramente menos numerosas contrapartid as capitalistas publicadas por Arte y L iteratura en su maravillosa coleccin Dragn, creada por Oscar Hurtado: Los mercaderes del espacio; El sol desnudo; Estoy en Puerto Marte sin Hilda, Crnicas marcianas ; y El cerebro de Donovan. Sin menosprecio de alguna que otra novelita de autores cubanos, como la metafsica El Viaje de Miguel Collazo, porque todava no haban entrado al ruedo literario ni Dana Chaviano, ni Agustn de Rojas, ni F. Mond, ni Alberto Serret y Chely Lima, ni mucho menos Gregorio Ortega y Roberto Estrada ni Richard Clenton Leonard. Por desgracia y por suerte, segn el caso. El que me gustara la ciencia ficcin implicaba tambin, obviamente, que en vez de jugar a los piratas, cuando yo tena la batuta, en la cuadra jugbamos a los exploradores espaciales y los comandos galcticos. Que haba disfrutado viendo antolgicos filmes del gnero. Algunos del campo socialista, como Operacin Bororo; o El silencio del doctor Ivens, dos que slo logr comprender muchos a os despus. Como el aterrador animado francs sobre dibujos hngaros El planeta salvaje ; o el divertido film sovitico Ivan Ivanovich cambia de profesin en que gracias a una mquina del tiempo casera, el zar Ivn el Terrible va a dar al Mosc contemporneo Recuerdo sobre todo El planeta de las tempestades sovitico, sobre la exploracin de un Venus lleno de dinosaurios por un equipo de cosmonautas; y Seales de la RDA, sobre el rescate de los sobrevivientes al choque de un meteorito con una nave espacial... quizs porque en ambos apareca una clase de personajes que ya desde mucho antes de leer sobre las Tres Leyes de la Robtica me haban fascinado: los robots. Yo era un fan absoluto de los robots, del modo obsesivo en que slo pueden serlo los nios, los autistas y algunos otakus, japoneses o no. De pequeo hice que mi madre me llevara a ver dos veces La vida sigue igual, y no porque me gustara mucho Julio Iglesias, sino porque en una escena apareca un parque de diversiones en uno de cuyos edificios haba sentado un robot. La primera ve z que mi padre, ingeniero electrnico especializado en televisin, viaj a Japn (que envidia!) para comprar los equipos del primer sistema de ese tipo que tuvo la Revolucin (y el segundo de Cuba, porque ya haba tenido lugar la histrica experiencia de los hermanos

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Pumarejo en los aos 50) el nio de 7 aos que yo era entonces no le pidi ropa, ni zapatos, ni siquiera (y hoy lo lamento) una katana de samurai sino adivinan qu? Exacto: un robot. Recuerdo como si fuera hoy mi alegra cuando en una ca rta escribi que ya lo haba comprado, describindolo en detalle: 12 pulgadas de alto, caminaba solo y abra el pecho para disparar con una ametralladora y la alegra an mayor cuando lo sac de su maleta: aunque tard menos de un ao en dejar de funcionar, porque las pilas se sulfataron estropeando todo el simple mecanismo electrnico, aquel robot tuvo un lugar de honor entre mis juguetes hasta que termin la Universidad. Sin ir ms lejos, una de las peores decepciones de mi vida haba tenido lugar aquel mismo curso (mi sptimo grado en la Escuela Vocacional V. I. Lenin, que todava no era Pre de Ciencias Exactas) un sbado de octubre del 80, cuando, de tan cansado que estaba tras una semana en tera levantndome a la inhumana hora de las 6 de la maana, me qued dormido y no pude ver el filme El Abismo Negro con su dotacin de robots y humanosrobotizados dirigidos por el flotante y tenebroso Maximiliano, al que finalmente se enfrentaba y derrotaba el mucho ms pequeo y a la vez ms simptico Vincent Frustracin que ni siquiera me compens el, pocos mese s despus, por fin de ao y esperando el 81, conseguir quedarme despierto para ver la todava ms inolvidable Alien donde por cierto, tambin haba un robot, aunque humanoide y malvado. Ni el que mi padr e, haciendo uso de los privilegios que daba trabajar en TV, nos llevara un domingo por la maana a mi hermano y a m a ver en una inmensa videocassettera de Umatic (que entonces, por supuesto, me pareci el ltimo grito de la tcnica) nada menos que la todava mtica Guerra de las Galaxias con sus inseparables androides R2-D2 y C-3PO (en la versin espaola Arturito y Citripio) Aquel privilegio que durante medio curso contribuy a ci mentar mi prestigio entre mis compaeros de aula, gracias al subdesarrollado pero pintoresco y muy cubano ex pediente de contar la pelcula: una prctica que, si bien en estos tiempos de DVDs y memorias flash se ha extinguido como los dinosaurios, en aquellos aos era una habilidad social casi tan importante como saber bailar o contar chistes. Recuerdo que mi amigo Sadot, el primero en tener video en mi cuadra, nos cont una vez un film de ciencia ficcin: 1997, Escape de Nueva York dejndome con tremendas ganas de verlo con su gran ciudad gobernada por pandillas y su protagonista que todo el tiempo insista en que lo llamaran Snake Plishkin ha sta que, ya bien entrado el siglo XXI (o sea, superada la fecha futurista del filme) descubr que era un clsico, s, de John Carpenter, con Kurt Russell pero tan de serie B que ni el estreno de su nada afortunada secuela Escape de Los Angeles protagonizada por el mismo actor, logr que volviera a ser popular Pero basta de disgresiones Porque lo que realmente importa es que yo quera ms y ms robots. Como a Alberto Magno, a Karel Cpek y a tantos antes que yo, el concepto mismo de una mquina con forma ms o menos humana, pero con decisin propia, me fascinaba. Y soaba con ver en accin en la pantalla a robots gigantescos y poderosos, ms an que el siniestro e imponente Gor de El da que paralizaron la Tierra Robots tan grandes y tan fuertes que fueran armas en s mismos No saba lo pronto que iba a ser complacido Pasaron las semanas, y como todos los nios, que slo pueden tener en mente lo inmediato, olvid con vergonzosa facilidad aquel avance que no haba visto. Era agosto, y yo estaba disfrutando Va radero, en el trailer de mi familia de Gines dispuesto junto a otros muchos en el campamento de Playa Las Calaveras, cerca del Rincn Francs (qu tiempos esos en que la Playa Azul no era todava exclusivamente en divisas!) cuando, aquel jueves por la maana, (ms bien tirando al medioda, porque siempre he sido dormiln) revisando por puro aburrimiento el peridico Granma descubr en la columna de Estrenos de la pgina Cultural una minscula foto de un robot blandiendo una espada, y el nombre mgico debajo, sobre una sinopsis cuyo comienzo muchos tal vez recuerden tan bien como yo: El malvado imperio Barzam quiere conquistar la Tierra. Cinco muchachos, tripulando el robot gigante Voltus V, son la nica fuerza capaz de hacerle frente a sus monstruos... Y ah mismo me entr la carcomilla tanta, que aunque en rigor a mi madre, mi hermanito y yo nos tocaba, en la compleja rotacin familiar, seguir en Varadero hasta el lunes, en un dos por tres recog mi mochila y sal pitando para La Habana, haciendo uso (y casi abuso) de mis muy recientes atribuciones de hombrecito. Por supuesto, no me fui sin antes pedirle permiso a mi santa progenitora, a quien, dada mi vehemencia, no le qued ms remedio que concedrmelo aunque a regaa dientes. Y nadie me salv de la retahla de ultraprudentes admoniciones maternas: espera un poco pa ra que te vayas ya almorzado, que nunca se sabe por el

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camino; esconde bien el dinero que llevas; no hables con na die; no te duermas en la guagua; no cojas botella ni aceptes ninguna bebida ni comida de desconocidos ms su firme promesa de llamar por telfono a mi abuela, que me estara esperando en la casa, porque yo deba pasar primero por ah y slo despus ir al cine Por supuesto que no hice nada parecido: me mont en la primera rastra cuyo chfer me dijo PaLa Habana y fue as que ese mismo jueves a las 5 y algo de la tarde estaba apendome en plena Rampa, 23 y L, y enfilando directo al Yara Pasar primero por mi casa y perder tiempo tenindole que hacer el cuento a mi abuela, para que al final a lo mejor ni me dejara volver a salir? Ni loco! Entr al cine mochila al hombro, con peste a carretera y, segn habra dicho mi abuela tan rpido como un volador de a peso. Haca poco que la pelcula haba empeza do (qu tiempos felices de tandas corridas en que uno poda empatarlas) y la primera imagen que hiri mis an siosas retinas fue la de un inmenso monstruo-robot con alas de mariposa y cola de dinosaurio que clavaba sus pinzas en un portaaviones y lo empujaba con fuerza descomunal, para arrasar con la ola as creada una base militar de la costa. No quera robots gigantes? Pues me haban dado por la vena del gusto; ipso facto me sent y creo que no parpade ms en al menos una hora. Tras la que, como es lgico, con la muy pausible excu sa de ver los primeros minutos del filme, me qued y me lo ech completico de nuevo, regodendome boquiabierto con cada escena como si fuera la primera vez. Cuando llegu esa noche a mi casa, hambriento pero feliz, la reprimenda de mi preocupadsima abuela, al borde del infarto por mi posible secuestro y asesinato, me entr por un odo y me sali por el otro. Mi vida haba cambiado; cuando caminaba, mis pies no tocaban el suelo. Estaba en la gloria. Qu era lo que haba visto? Slo cinco episodios burdamente unidos, en los que un robot gigante que se formaba al unir sus naves cinco adolescentes enfrentaba y venca (siempre con la misma arma, la Espada Lser, tras usar todas las dems para qu?) a otros tantos monstruos (podra investigarse sobre esa obsesin con el nmero cinco si no fuera puramente casual) que constituan la fuerza de combate principal de una raza de aliengenas tan humanoide que era casi 100% humana, si bien algunos de sus miembros tenan de uno a tres cuernos en la cabeza. Pese a su mayor desarrollo tec nolgico que les permita volar ms rpido que la luz para alcanzar la Tierra que intentaban conquistar, ta les seres mantenan en Barzam, su mundo original un anticuado sistema feudal-esclavista donde los que nacan con cuer nos opriman despiadadamente a sus infelices semejantes, casi humanos, que carecan de ellos. Todo eso era cierto. En trminos de ciencia ficcin, se trataba de una space-opera ms, ni siquiera especialmente original o imaginativa. Pero haba ms mucho ms, todo eso que no puede decirse con palabras. Yo y tantos como yo sentimos latir la MAGIA, as c on maysculas, en casi cada segundo de aquella historia. Todava hoy no s decir si el secreto estaba en que por pr imera vez vea robots gigantes en accin, en el mismo estilo futurista de la animacin, o qu s yo en qu Lo importante es que desde aquel momento yo era una vctima ms de la maldicin Voltus V Ms que en un fan, me haba convertido al punto en un autn tico adicto sin remedio. Como tantos otros Oh, por supuesto, no era aquel el primer muequito japons que vea: ya, junto a tantos nios cubanos, me haba deleitado con la magia para todas las edades del nio Horus enfrentando con su hacha a los lobos plateados del malvado Gowal empeado en destruir su aldea, en El pequeo prncipe del sol aquella pica recreacin nipona de una leyenda noruega en la que slo muchos aos despus supe que haba trabajado quien luego sera el mximo mago de los estudios Gimli, Hayao Miyasaki; con la divertidsima y librrima versin de La isla del tesoro en la que Jim Hawkins era el nico humano en una tripulacin pirata de animales de toda laya, que capitaneada por el cerdo Silver trataba de localizar la mtica isla donde el capitn Flint haba escondido sus riquezas. Hasta ciencia ficcin (bien al estilo catastrofista del Sol Naciente) habamos disfrutado, con El Imperio submarino inolvidable con su protagonista Astro y su mascota, una chita o guepardo, enfrentndose con su amig a la princesa del Imperio Submarino y sus inseparables pilotos-guardaespaldas Pulpn y Tortugo al malvado rey Magno del Imperio Subterrneo que con sus dragones llameantes (dragones robots, por cierto) pretenda qu raro! conquistar la Tierra. Era aquella la segunda genera cin de la invasin nipona a las grandes pantallas. En la primera, que no fue todava TE (abreviatura de para todas las edades po r si alguien lo ha olvidado) llegaron Kurosawa con Los siete samurais encabezada por el fantstico Toshiro Mifune; y la larga saga de Sato Ichi protagonizada por ese gran

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actor tan raramente recordado, Shintaro Katsu. Filmes a los que sucedi toda la larga caterva del cine de samurais que fascin a nuestros padres y hermanos mayores. Tambin se vieron pelculas catastrofistas y ms o menos de ciencia ficcin, como aquella Gorath en la que, para evitar que un planeta ra diactivo choque con ella y la destruya, desplazan a la Tierra de su rbita montando gigantescos motores cohetes en uno de los polos! El Hundimiento del Japn. O aquel Mensaje del Espacio lleno de espectaculares explosiones y persecuciones de naves, una de ellas un barco de vela que le dio migraa a mi madre y mucho despus supimos la respuest a nipona a la entonces prohibidsima (por imperialista, claro) Star Wars de George Lucas, y en la que haba, por cierto, un robot bastante pattico, llamado BEBA-2 pelculas todas en las que nuestro planeta siempre escapaba por un pelo de la destruccin total. Estuvieron tambin aquellos policacos hipe radrenalnicos y estremecedores como El superexpreso o Persecucin Implacable que tuvieron virtualmente encolados a los asientos a nuestros espectadores antes de que los adolescentes nos facinramos con las anda nzas acrobticas del mitico Momochi en El ninja implacable Oh, s el pblico cubano ya haba aprendido a relame rse los labios cada vez que las luces se apagaban y apareca aquella presentacin con las olas rompiendo sobre el litoral rocoso de la Toho Films, o aquella otra con los indescifrables kanji circundados por una aureola de rayos. Pelculas a las que algunos crticos exquisitos echaban en cara su deficiente dramaturgia y sus exagerados efectos especiales (imposible olvidar aquellos rotundos chorros de sangre de las pe lculas de samurais que hicieron deci r a ms de un mdico cubano de que todos los japoneses padecan de gravsima hipertensin arte rial) pero que, sin duda alguna, en un tiempo en que las videocaseteras eran todava un sueo lejano, entr etuvieron a gusto a millones de espectadores cubanos. Esos eran los antecedentes. Pero el fenmeno de masas de Voltus V en Cuba rompi con todos los precedentes y expectativas. Ni siquiera la popularidad alcanzada aos antes por Gigante la historia de Texas protagonizada por Rock Hudson, Liz Taylor y James Dean poda competir con aquella autntica fiebre. Los nios hacan cola fuera de los cines, junto a sus sorprendidos mayores, dispuestos a ver con irrefrenable entusiasmo el mismo filme que el da anterior haban disfrutado, y cuyos parlamentos ya se saban de memoria, aullando y alborotando cada vez que las cinco naves se unan. O cuando, esgrimiendo la Espada Lser, Voltus auguraba el cercano final del monstruo de turno. Los que mejor sabamos (modestia aparte) dibujar, sobre todo, nos convertimos en superasiduos al cine, tanto que casi nos comamos la pantalla con los ojos, para tratar de aprendernos de memoria todas las caractersticas de los monstruos que luego reproduciramos en papel en otras posiciones, en pequeas obras maestras muy apreciadas entre los amiguitos del barrio y de la escuela. Yo mismo vi el filme cerca de 5 veces en aquellas primeras y frenticas dos semanas despus del estreno y no fue ningn rcord; Mayito, un vecino, la vi 12. Otros pequeos dibujantes ni siquiera entraban al ci ne, y se contentaban con copiar meticulosamente los monstruos que aparecan en las fotos de promocin, los hoy casi desaparecidos avances sin importarles que fueran en blanco y negro. Algunos luego hicieron sus propias histor ietas, ya fuera nuevas partes de la saga Voltus aadiendo episodios y monstruos de su muy personal inspiracin, en espera de la siempre aorada segunda parte que todos sabamos que tena que existir, porque aquello no poda acabarse as Y otros crearon sus propios universos, en blocs laborios amente llenados a lpiz, pluma o plumn que pasaban de mano en mano ajndose cada vez ms a medida que nos hacan soar. Historias siempre basadas en el modelo extraterrestres-invasores-que-quieren-conquistar-la-Tierra (aunque no tuvieran cuernos como los malvados de Barzam) y robot-heroico-que-se-los-impide-luchando-l-s olo contra decenas de monstruos y no voy a decir nombres, pero s de ms de uno que comenz as y hoy es escritor, dibujante de comics o realizador de animados hecho y derecho. Quizs intentando desmitificar al nuevo dolo, Colina dedic en 24 x segundo un programa espcial a los nuevos mtodos nipones de animacin, con uso de computadoras, que simplificaban el trabajo de los esforzados dibujantes, quienes ahora slo deban dibujar el principio y el final de cada movimiento, porque las mquinas hacian el resto. Descubrimos entonces que, a diferencia de los clsicos de animacin cuadro a cuadro o full animation, como Blancanieves de Walt Disney o Elpidio Valds de nuestro Juan Padrn, cuyos personajes formaban con los labios los fonemas exactos de lo que luego diran quienes ponan las voces, lo que haca muy complicada la sincronizacin, los personajes japoneses s lo abran y cerraban la boca lo que, de paso, volva mucho ms simple su doblaje a cualquier lengua. Que to dos los movimientos eran verticales, horizontales y

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diagonales, que el estilo anime recurra a la cmara lenta y la foto fija cada vez que pod a para ahorrar fotogramas, que los diseos tpicos de sus personajes, con ojos enormes y cabellos en peinados y colores imposibles, se parecan mucho unos a otros pero nada de eso logr que dejramos de adorar a San Voltus. Porque la furia no mermaba; cuando pas el tiempo y las semanas se convirtieron en meses y las primeras copias en 35 mm empezaron a llenarse de defectos y hubo que recortarlas cuntos no hurgamos en los latones de basura del ICAIC, en 23 y 10, buscando los inestimables fotogramas desechados de la pelcula! Mgicos trocitos de celuloide cuyas rayas o decoloraciones no importaban, y que se coleccionaban, vendan e intercambiaban como si fueran sellos. Muchos fuimos los que logramos reunir los suficientes para, en derroche de paciencia asitica, pegarlos con scotchtape, y as poder pasarlos por aquellos inolvidables proyectores rusos de diafilms (los videos de los aos 70) en nuestras propias sesiones hogareas de la pelcula, narradas con envidiable memoria eidtica, a veces incluso imitando las voces del genial Frank Gonzlez y compaa, encargados del doblaje. As fue como una generacin entera nos aprendimos de memoria cada tribulacin de Esteban, Berg, Juanito, Marcos y Yami, resistiendo desde su base con perfil de ave de presa, bajo la direcci n del doctor Amstrong, cada intento del altivo prncipe Sardos y el brutal general Draksos por engaarlos, humillarlos y vencerlos con un nuevo monstruo o estratagema urdida en su base volante, la malfica Supercalavera con cuernos. Por cierto que el tono dramtico del filme era bastante al to, casi excesivo, muy en la tradicin trgica japonesa. Los buenos moran, salan heridos y eran reprendidos, y no siempre lograban imponerse a los malos, que a veces derrochaban tanto coraje como alevosa. Todava hoy a muchos se nos eriza la piel al recordar aquella escena en que la madre de los tres hermanos se sacrifica para salvarlos de la presa mortal de Pasanga, el imponente monstruo de las cadenas, con su trgica inevitabilidad en cmara lenta, muy de teatro Kabuki, mi entras el avin de la heroica mujer se diriga directo hacia el monstruo robot y sus hijos intent aban impedirlo gritand o Mam, regresa! Qu frustracin sentimos tambin cuando, en pleno espacio, y tras destruir sin gran esfuerzo al monstruo Bokil (pronto apodado popular y despectivamente la cucaracha y unnimemente considerado el que ms pobre papel hizo en combate de los cinco adversarios del robot bueno) el invencible Voltus va a aniquilar con su mortfera Espada Lser nada menos que a la Supercalavera, sin qu e el rastrero recurso imperial de exhibir como rehn protector al padre de tres de sus pilotos funcione, po rque ellos lo creen un robot hasta que descubren sus lgrimas. Lgrimas reales, de puro orgullo paterno al ver en qu grandes guerreros se han convertido sus hijos y slo entonces detienen el ataque permitiendo a la Superc alavera escapar llevndose a su progenitor prisionero. Cuntos no pueden an repetir el prepotente parlamento Soy la Superavispa del Imperio Barzam, y he venido a destruir a Voltus V y a todos los estpidos terrcolas e incluso con el mismo vibrante tono mecnico? Quin ha olvidado la terrible disyuntiva de Yami, ninja, hija y piloto? Cuando, escindida entre deber y querer, dej el escenario de batalla impidiendo as a Voltus V unirse contra el Halcn, para ir a salvar a su padre, el severo comandante Robinson, que la abofete por su indisciplina pese a deberle la vida, e incluso herida la envi de vuelta al combate, con rigor muy nipn y muy militar. Quin de nosotros no gritaba, aplauda y chiflaba, en temprana prefiguracin de los coros de las gradas en tanto partido de ftbol de estos tiempos, cada vez que la msica anunciaba la unin de las cinco naves en el invencible robot? Cuntos varoncitos no dedicamos al guna de nuestras primeras masturbaciones a Yami, bellsima con su largusima melena negra, y que tan sexy se vea en minifalda y botas a ltas, muchos aos antes de que una Yeyn made in Cuba bastante parecida monopolizara los sueos hmedos de tanto adolescente con aficin por el fantstico? Todos ansibamos ver la segunda parte, y hubo incluso quien juraba y presuma de haberla visto. TENIA QUE EXISTIR, estaba clar o, y aquella foto en el cine 23 y 12 de un monstruo que no sala en la pelcula, humanoide pero con ruedas de pinchos en vez de piernas, era la prueba definitiva de que haba ms de lo que pasaban por los cines. Estaba claro que el ICAIC haba comprado varios episodios de una serie una serie que podra tener 30, 40 50, qu maravilla! Ento nces cundo pensaran ponerla quizs en las siguientes vacaciones? Pero no hubo segunda parte de Voltus, por desgracia, al verano siguiente. Y como los nios cubanos reclamaban ms historias de heroicos robots gigantes, ah lleg Mazinger, que venca con ms esfuerzo y con ms daos donde el majestuoso Voltus apenas si se despeinaba, que no tena un arma tan definitiva como la Espada Lser y a veces ten a que enfrentar (cmo no se les ocurri nunca a los de Barzam?) a varios monstruos enemigos al mismo tiempo.

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Primero por televisin, con Koji combatiendo contra el Doctor Inferno y sus extraos seguidores, el Conde Decapitado con su cabeza bajo el brazo y el Barn Axel, con una mitad del cuerpo de hombre y otra de mujer, y sus monstruos-robot con cabeza de barrena y el esqueleto aullador; despus por el cine, al principio compartiendo estrellato con el verstil Geta Robot, luego en desi gual batalla contra las decenas de surrealistas enegendros de la Antigua Mokayne y los siete ejrcitos del General Negro (quien, por cierto, aunque con la cabeza que hablaba en el vientre, con aquella cabeza barbuda y con tres cuernos sobre los hombros, como muchos nios descubrieron, se pareca curiosamente a Draksos, un homenaje a Voltus, quizs?) y su lugarteniente Bestia Monstruosa, a quien slo derrota gracias a su hermano-versin mejorada Gran Mazinger, piloteado por Tetsuya Pero como ni siqueira Mazinger (que, siendo rigurosos, cronolgicamente es anterior al gran flagelo del Imperio Barzam, lo que slo supimos mucho despus, cuando ya haba hasta Mazinkiser) no bastaba, ah lleg Yaltus presentado como hermano de Voltus V y esta s que er a una pelcula, una narracin con principio y final: una excelente historia de calentamiento global e inundacin, con universos paralelos y luchas entre especies humanas. En la que, a decir verdad, solamente desentonaba un poco el robot, que de todos modos, para el papel que jug, bien poda no haber ni existido. Y lue go siguieron llegando ms y ms historias de nipoanimacin, como la llama hoy el muy ameno y conocedor Mario Masvidal cada sbado por la noche en X-distante los muequitos para la gente grande el gustadsimo programa del Canal Habana, privilegio de los captalinos. Vinieron, por el cine: El castillo de los falsificadores, primer filme del hilarante Arsenio Lupin III, creado por la dibujante Monkey Punch; El pjaro de fuego donde tambin haba un robot, aunque no gigante, sino femenino, la inolvidable Olga, y que mucho gust, aunque buena parte del pblico infantil se qued literalmen te botado con la profundidad metafsica de su argumento; Tecnopolica un filme policaco donde robots sofisticados forman junto a humanos una unidad especializada en combatir cualquier crimen cometido con medios de alta tecnologa (en el filme un supertanque tambin robot) en la futurista Ciudad de los Centinelas; Ciborg 007 (otra serie mtica) con su team de protagonistas con poderes sorprendentes enfrentando nuevamente una amenaza alienigena; Doraemn el simptico gato robot amigo del nio Novita, con su bolsillo lleno de artefactos mgico-tecnolgicos fantsticos, y de quien en pocos aos los cubanos disfrutamos de dos filmes deliciosos en la pantalla grande Y por la TV llegaron Luck, El Supermn de las Galaxias con su inconcebible, casi divino poder mental y tantos otras hroes post-Astroboy y pre-Akira que hi cieron las delicias de los chamas por aos y aos. Pero segua sin bastar. As que el filn de las seri es animadas de ciencia ficcin para nios nos trajo Ulises 31 colaboracin franco-nipona, y luego Espartaco y el sol bajo el mar cuyas pegajosas canciones-tema, incluidas en el doblaje al espaol con el que se compraron, an pued e repetir de memoria todo nacido entre el 60 y el 80 (y como todas las cifras, estas son un poco arbitrarias, lo admito) O sea, todos aquellos a quienes, con permiso de Douglas Aaron Copland con su X y de Yoany Snchez con su Y, me tomar la libertad de llamar desde ahor a Generacin V. Y la V, por supuesto, es por Voltus V El efecto fue tan duradero que todava por largos aos, ca da vez que el inspirado administrador de uno de esos cines de barrio que por desgracia ya van desapareciendo decida volver a proyectar el filme en el horario de matine, las lunetas se llenaban de nosotros y algunos ya llevbamos a hermanos menores e incluso a hijos pequeos a comulgar con el sacramento Voltus, para que se unieran a la cofrada de los que estbamos en el secreto. Luego aquellos nios y adolescentes se guimos creciendo. Y aunque muchos dejaron a un lado su gusto por los robots, en nombre de los problemas ms acuciantes de la cotidianeidad quin podra censurarlos por eso? Ni siquiera yo, que no claudiqu; termin la secundaria y lu ego el pre, y aquella aficin por la ciencia ficcin y los robots me llev a escribir mis primeros y horribles te xtos que le present a mi vecino Arnoldo Aguila (muchas gracias, Arnoldo, all en el pas malo donde se hacen la s cosas buenas y en el que vives hace aos no slo por haberme prestado tantos libros de fantasa y CF, entre ellos El Seor de los Anillos sino sobre todo porque es muy probable que sin tu aliento y paciencia hoy no ser a el escritor que soy) y que tras muchas crticas acab llevndome a los dos Talleres Lite rarios dedicados al gnero: el Oscar Hurtado en Plaza, dirigido por Dana Chaviano, y el Julio Verne de Playa verdaderos centros de reunin de freaks y nerds, a la vez que caldos de cultivo para autores del fantstico, donde tuve el privilegio de conocer en persona a nombres hoy tan

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representativos en estos gneros (y otros) como s on Eduardo Del Llano, Gina Picart, Ral Aguiar, Bruno Henrquez, Roberto Estrada, Nelson Romn, Sergio Cevedo y un largo etc, todos mayores que yo. Tanto me ayudaron con sus opiniones y crticas, que en 1988, con slo 19 aos en las costillas, gan el premio David de ciencia ficcin con un libro de cuentos, Timshel Agustn de Rojas, F. Mond y Alberto Serret fueron los jurados. Por cierto, que uno de aquellos relatos, El ltimo halcn tena como protagonista a un ciborg de guerra deprimido por su inutilidad en la paz que sucede al final de la contienda; fue mi secreto y discretsimo homenaje personal al viejo Voltus Luego pas el tiempo y pas todo lo que nunca nadi e crey que podra pasar: el juicio de Ochoa por narcotrfico y traicin; la cada, primero del muro de Be rln y luego, en vertiginoso efecto domin que prob que no ya el futuro, sino ni siquiera el presente de Europa perteneca por entero al socialismo, del resto del CAME. La balkanizacin de la URSS; el Perodo Especial, los dlar es prohibidos pero imprescindibles, las jineteras, el turismo Mi primer matrimonio con su correspondiente divorcio; mis primeros viajes al extranjero como escritor; publicar afuera, llegar a vivir, literalm ente, del cuentoy de la novela, el artculo y la conferencia. Mi segundo matrimonio en Roma, aunque con una c ubana (siempre he preferido el produc to interno, sobre todo si no es bruto juego de palabras bilinge, porque en italiano b ruto quiere decir feo y mi ex cnyuge, que an vive en Trastevere, no lo era para nada) Mis cinco aos entr e La Habana y la capital italia na, con visitas constantes a otros sitios de Europa. Mi segundo divorcio. Y entre una cosa y la otra, primero en Cuba, en 1997, luego (lgicamente) en Roma, entre el 2000 y el 2004, tener, finalmente, algo impensado en los 80, porque casi pareca de ciencia ficcin entonces: nada menos que una computadora propia, en mi casa, donde teclear mis historias y no solo! El progreso tecnolgico no se detuvo: con las comput adoras y los CD, comenz el trfico de musicales, pelculas porno, documentales y dibu jos animados, de disco duro en disco duro. Con Internet, algunos pudieron descargar filmes, series y videoclips directamente de la red entre ellos el tema de la serie, cantado por Horie Mitsuko, una otaku ataviada con una futurista chaqueta amarilla, el 29 de abril del 2000 en el Super Robot Spirit Live Concert por supuesto, en japons, bien que con subttulos en ese idioma y en ingls. Muchos aprovechamos y ah mismo nos la aprendimos de memoria. Vean si no Tatoe arashi ga hukou tomo Tatoe oonami areru tomo Kogidasou tatakai no umi he Tobikomou tatakai no uzu he Mitsumeau hitomi to hitomi Nukumori wo shinjiau Go nin no nakama BORUTESU FAIBU ni! Subete wo kakete Yaruzo chikara no tsukiru made Chikyuu no yoake wa mou chikai. Luego algunos hbiles e irreverentes animadores cubanos la parodiaron en su exquisito corto M-5 en el que el camello se convierte en un superrobot a su ritmo xito garantizado, al jugar con un significante tan arraigado en la consciencia de los cubanos como ese. O si no, digan: quin todava, al escuchar tenemos que unirnos no agrega casi automticamente la traviesa coletilla como Voltus V ? Y al fin, un buen da, 30 aos despus, lleg lo que tanto habamos soado: La serie completa de Voltus. Los nios que ramos no haban muerto dentro de nosotros, pero los de entonces ya no ramos, obviamente, para nada los mismos. Porque ya habamos visto horas y horas de animados de Supergoldrake y Daytarn 3 ambos, como Mazinger, precursores-contempraneos de Voltu s. As como de la saga de los Gundam (combat mobile suit), el indiscutido

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antecesor de todo el subgnero mecha. Ya hab amos visto esa obra maestra del mecha que fue Evangelion los 169 captulos de Inuyasha la interminable saga de Los caballeros del Zodiaco las dos temporadas y los dos filmes de la obra maestra ciberpunk que fue Ghost in the Shell Tuvimos nuestra etapa (hay que confesarlo) de fanatismo por los adorables monstricos de Pokemon y Digimon Seguamos (en la medida de lo posible) One Piece que va por su capitulo 400; Bleach que va por el mismo camino; conocamos Van Helsing; Eureka 7; Gun X Sword; Cowboy Bebop ; la monstruosa e hiperviolenta Berseker la imaginativa Deadknot Nos habamos convertido, en fin, en autnticos fans expertos en manga y anime. Sin embargo, aunque fuera en versin subtitulada, con las voces originales en japons, y no aquellas que habamos aprendido a amar y odiar, me sent fascinado ante el monitor de mi viejo cacharro confeccionado, como las antiguas pelculas de la Cinemateca, con varias copi as de uso y durante casi una semana, cuatro o cinco captulos todos los das, volv a vivir al mximo aquel pe dazo de mi infancia. Como si fuera la primera vez. O mejor an, quizs. Y descubr sorprendido (ms vale tarde que nunca) que en rigor mi primer contacto con el universo Voltus haba tenido lugar en la primaria en quinto grado, aq uel da que Ren Ral Ramrez, un obeso compaero de estudios cuya familia haba vivido en Japn, me invit a jugar a su casa. Y a mi pobre dragn artesanal hecho con un globo verde roto relleno de algodn y trozos de pa pel precinta pegados como aletas y alas opuso un vistossimo y flamante monstruo-robot, especie de tiranosaurio tricolor con cabeza de calavera cornuda y esteras de tanque de guerra en los pies. El mismo, por cierto, que luego en pleno preuniversitario, mi amigo Antonio Gonzlez, (an ms fan de todo lo japons que yo, hasta el punto de que hoy, adems de ser vecino mo por avatares del destino, practica aikido, habla japons como un nativo, lo que le vali hace aos un viajecito a Tokio y, lo ms importante, trabaja en la embajada del Pas del Sol Naciente, en el Miramar Trade Center) dibuj en una hoja de libreta para regalrmelo como mu estra de amistad sincera al final de los tres aos que estudiamos juntos. Ahora reencontraba a aquel dragn-tiranosaurio-cornudo en uno de los captulos de Voltus, para terminar, como siempre partido en dos por la V de la Espada Lser. Y no fu e esa la nica sorpresa que me reservaba el ver la serie completa. Me enter, tan gozoso como un ama de casa ante un gi ro imprevisto de la teleno vela que sigue por meses y meses, que el padre de Esteban, Berg y Juanito, el constr uctor de Voltus y su base, era en realidad un nativo de Barzam que se haba cortado los cuernos para ayudar a los oprimidos de su mundo! Que el orgulloso prncipe Sardos era su hijo, y por eso herma no de los tres del equipo Voltus! (Aplausos, por favor y que nadie se atreva a decir que se parece al argumento de Star Wars please). Pude finalmente ver en accin al mtico monstruo de la s ruedas de pinchos, ya conocido por aquella legendaria foto en el cine 23 y 12: una entidad compuesta por dos robots, y uno de ellos una gran serpiente: los de Barzam no eran tan tontos y tambin probaron a lanzar a dos monstr uos a la vez contra Voltus ms de una vez, porque tambin estuvo aquel ca ballero medieval con su corcel volador. Mi captulo favorito fue, sin dudas, aquel donde, enfren tado a un monstruo (cornudo, para variar) que blande su espada de samurai con mucha mayor habilidad que ellos mi smos, los del equipo Voltus siguen el consejo de Berg, el ms experto en artes marciales, y echan mano al viejo truco samurai de atrapar la hoja de su adversario entre las palmas de sus manos aunque la entrega final de la se rie, cuando el prncipe Sardos sale a defender el honor militar de Barzam guiando personalmente al ltimo mons truo que enfrenta Voltus, tambin tiene su grandeza Oh, podra hablar largo rato de Voltus V pero como todo lo que empieza tiene que terminar, y ya he escrito bastante, quizs hasta demasiado, quiero concluir record ando algo que le dije a dos de mis novias (dos, pero en distintos momentos, aclaro que la promiscuidad tamb in tiene sus lmites) que, por diversos motivos, no comparten mi nostlgica aficin por el robot de los cinco pilotos. Una, porque al ser muy joven (ahora, 24), no pertenece en modo alguno a la Generacin V y no puede entender ese remoto pasado en que los anime no eran algo de cada da, presente en todos los discos duros. Donde no slo no haba DVDs, sino tampoco computadoras. Cuando los muequitos rusos eran la pr ogramacin habitual, sin que los apreciramos en su justo valor como hoy hacemos, porque, es triste pero tambin cierto, a menudo uno no sabe cunto vale lo que tiene hasta que no lo pierde (menos mal que ha quedado es e espacio franco para la nostalgia que son las memorias flash y los discos reescribibles) y por eso ni siquiera se emocion especialmente cuando, hace unos aos, pasaron la serie de Voltus completa! por televisin! La otra, porque a pesar de que cronolgicamente, por haber nacido en el 68, pertenece de lleno a esta Generacin V, resulta que pas los 80 con su familia nada menos que la URSS. Ella s comprende (tal vez incluso mejor que nosotros) lo que sentimos tantos al escuchar la msica que para el resto del mundo puede ser el tema

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del filme Zorba el griego pero para tantos cubanos es la banda sonora del animado De cmo los cosacos salvaban a sus nias Ella tambin se emociona hasta las lgrimas como nosotros (y ms, porque habla ruso perfectamente) al escuchar las canciones de Los msicos de Bremen o lo que cantaba el cocodrilo Guena sobre el cumpleaos una vez al ao antes de conocer a su amigo Cheburashka Pero Voltus V tampoco le da ni fro ni calor. Es que NO PUEDE DRSELO, a ninguna de las dos. Porque la nostalgia no se aprende, no se presta, no se finge. Porque nadie puede recuperar el pasado que no vivi. Y es justo que sea as. A ellas dos, y a tantos otros nacidos en los tardos 80, en los 90 o en los 50, o en la dcada que sea, que siguen sin entender por qu los de la Generacin V siempre que nos reunimos terminamos hablando de Voltus y otros muequitos japoneses o rusos, como si nada hubiera valido la pena desde entonces (que obviamente no es as) tiene algn sentido explicarles todo lo que significaron esos animados para nosotros? Es acaso posible es, sobre todo, deseable? Que me perdonen si resulto descorts y directo, pero creo sinceramente QUE NO. Hay cosas que no tienen una explicacin. Al menos, no una lgica. Por eso, nosotros, los de la Generacin V, como antes tantos miembros de cofradas secretas, disfrutamos ser miembros de un club tan exclusivo que cada da, entre los que mueren y los que abandonan el pas, tiene menos miembros. Y como los criadores de gatos o los fans del heavy metal, a todos esos que nos miran como si estuviramos locos, y que no entienden por qu insistimos en ver una y otra vez lo mismo, en conve rsar siempre de lo mismo aunque sea con diferentes personas, podemos decirles, encogindonos orgullosamente de hombros: Muchacho, si lo que hacemos no te gusta, vete a hablar de Bleach o de One Piece O, si te da por ah, de series como Merln, Twilight o hasta La Leyenda del Buscador que casi dan risa. Nadie te obliga a compartir con nosotros. Sobre todo, porque, aunque est un poco mal decirlo ESTAMOS MUY BIEN SIN TI. 18 de enero de 2011. JOS MIGUEL SNCHEZ (YOSS) (La Habana, 1969). Licenciado en Biologa por la Universidad de La Habana, 1991. Miembro de la Unin de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Ensayista, crtico y narrador de realismo y ciencia ficcin. Su obra ha obtenido diferentes premios y menciones, tanto en Cuba (Premio David 1988 de ciencia ficcin; Premio Revolucin y Cultura 1993; Premio Ernest Hemingway 1993; Premio Los Pinos Nuevos 1995; Premio Luis Rogelio Nogueras de ciencia ficcin 1998 y Premio Calendario de ciencia ficcin 2004) como en el extranjero (Premio Universidad Carlos III de ciencia ficcin, Espaa 2002; Mencin UPC de novela corta de ciencia ficcin, Espaa, 2003 y el Premio Domingo Santos de cuento de ciencia ficcin, 2005, entre otros. Ha publicado Timshel (cuentos de ciencia ficcin) 1989; W (cuentinovela de realismo) 1997; I sette peccati nazionali (cubani) (cuentinovela de realismo, en Italia) 1999; Los pecios y los nufragos (novela de ciencia ficcin) 2000; Se alquila un planeta (cuentinovela de ciencia ficcin, en Espaa, 2001); El Encanto de Fin de Siglo (noveleta, en colaboracin con Danilo Manera, en espaol en Italia) 2001; Al final de la senda (novela de ciencia ficcin) 2003; La causa che rinfresca e altre meraviglie cubane (cuentos de realismo, en Italia) 2006 ; Precio justo (cuentos de ciencia ficcin) 2006 y Pluma de len (novela ertica de ciencia ficcin, en Espaa) 2007. Sus narraciones han sido incluidas en varias antologas nacionales y extranjeras. Ha sido asimismo antologador de los volmenes Reino eterno (cuentos cubanos de fantasa y ciencia ficcin, 1999) y Escritos con guitarra (cuentos cubanos sobre el rock, en colaboracin con Ral Aguiar, 2006) en los que igualmente figuran cuentos suyos. Ha impartido Talleres de tcnicas narrativas en Cuba, Chile, Italia, Espaa y Andorra, as como asistido a varias convenciones internacionales de ciencia ficcin y fantasa: Les Utopiales 2002 y 2004 y Les Imaginales 2003, en Francia. En 2010 gan el premio UPC de ciencia ficcin con Super extra grande, noveleta que se destaca por tener un tono pardico, divertido y por momentos escatolgico.

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CONCURSOS CONVOCATORIAS La convocatoria est abierta a todos los escritores cubanos, sin lmite de edad. Los ganadores del premio en aos anteriores no podrn pa rticipar en la categora en la que fueron premiados. Se premiarn los mejores textos en las categoras: A) cuento de CF, B) cuento de fantasa (incluyendo al terror fantstico) C) poesa de CF o fantasa y D) ensayo sobre temas afines a la fantasa y la CF. Los participantes podrn competir con un solo cuento o poema por categora. Si se recibe ms de uno todos sern eliminados. Los cuentos y ensayo s tendrn una extensin mxima de 15 cuartillas tamao carta, con mrgenes de 2 cm abajo y arriba y 3 cm a ambos lados, interlinea do 1,5 y letra Times New Roma n 12. Los poemas tendrn una extensin mxima de 2 cuartillas con las mismas condiciones. La temtica es libre, siempre que se enmarque dentro del gnero de lo Fantstico. Los relatos han de ser obligatoriamente inditos (inc luidas publicaciones electrnicas), no deben haber recibido premios o menciones con anterioridad en ningn cer tamen ni haber sido enviados a otros concursos. Los envos se realizarn por va electrnica, a: jeffrey@delta.co.cu Los textos se enviarn firmados bajo seudnimo y, en documento aparte, se incluirn los datos del autor (Nombre y apellidos, telfono, em ail y direccin particular). El plazo de admisin est abierto desde el envo de la convocatoria y hasta el 15 de marzo del ao 2012. Los Jurados, compuestos por prestigiosos escritores del gnero, otorgarn un nico Premio y cuantas menciones estimen pertinentes. Los Premios en cada categora recibirn diploma y 500. 00 CUP, las menciones recibirn diplomas, as como libros o pelculas relaci onados con el gnero. Los participantes ceden los derechos de autor sobre los relatos concursa ntes a los organizadores con fines exclusivos de su publicacin en Korad despus de lo cual conservarn estos derechos para su publicacin en otros medios. Los resultados se harn pblicos en el marco del IV Ev ento Terico de Arte y L iteratura Fantstica Espacio Abierto, el domingo 1ro. de abril del ao 2012. Los ganadores y finalistas sern contactados por la organizacin del concurso una vez se conozca el fallo del Jurado, en la medida de sus posibilidades, se comprometen a asistir al acto de premiacin. La participacin en el concurso implica la aceptacin ntegra de estas bases.

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Convocatoria Premios Gandalf 2011. (Informacin brindada por Gonzalo, co-director del Informativo Estronia) La Sociedad Tolkien Espaola, fiel al cumplimiento de sus fines (indicados en el artculo 5 de sus Estatutos), por medio de su Comisin de Literatu ra, convoca los Premios Gandalf 2011, que se regirn por las siguientes Bases: Primera. Puede participar cualquier persona de cualquier nacionalidad, sea o no miembro de la Sociedad Tolkien Espaola, a no ser que forme parte del jurado de la presente edicin. Segunda. Los relatos, escritos en castellano, debern se r inditos y estar coherentemente ambientados en la Tierra Media o cualquiera de los otros universos creados por J. R. R. Tolkien. El jurado ser, en ltimo trmino, quien decida si cumplen este requisito, de acuerdo con la Base Undcima. Tercera. Los relatos contarn con una extensin mxima de 15.000 palabras. Cuarta. Cada participante podr enviar cuantos relatos desee bajo un mismo seudnimo, aunque slo podr optar a un premio. No se admitirn a concurso relatos ya presentados a anteriores ediciones de los Premios Gandalf. Quinta. Los textos debern presentarse bajo seudni mo no reconocible y debern ser enviados en un sobre sin el nombre del remitente. Se tendr que rem itir el relato impreso, acompaado de un CD-ROM con el relato en formato electrnico. Se aceptarn nicamente archivos en formato DOC o RTF. Los archivos podrn enviarse, opcionalmente, comprimi dos en formato ZIP. En un sobre cerrado debern adjuntarse los datos personales del autor: nombre y ap ellidos, domicilio, telfono y direccin de correo electrnico si se dispone de ella. Alternativamen te, se podr optar por el envo mediante correo electrnico, bajo las condiciones especificadas en la Base Decimotercera. Sexta. La fecha lmite de entrega de los trabajos ser el 30 de noviembre de 2011. En el caso de los relatos enviados por correo postal, se tendr en cuenta la fecha del matasellos, siempre que sean recibidos en un plazo de cinco das naturales tras la fecha anteriormente indicada. Sptima. El resultado se fallar en enero de 2012, por medios que sern anunciados previamente por canales similares a los usados por estas Bases, y ser comunicado con la debida antelacin a los ganadores. Octava. Los premios sern los siguientes: Primer premio, 150 euros, diploma acreditativo y una estatuilla de Gandalf; Segundo premio, 75 euros y diploma acreditativo; Tercer premio, una su scripcin gratuita a la Sociedad Tolkien Espaola durante un ao y diploma acreditativo. Novena. El jurado podr declarar los premios desiertos.

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Dcima. La Sociedad Tolkien Espaola se reserva el derecho de publicar los relatos ganadores. Podr, igualmente, publicar los relatos no premiados, solici tando siempre y en todo caso el consentimiento previo y por escrito del autor. Undcima. El Jurado estar formado por Graciela Lorenzo Tillard "Nesial", Pilar Cald Royo "Eithel Lindale", Daniel Morera Schultes "Ylmir", Mnica Sanz Rodrguez "Elanor Findriel" y Ana Peris de Elena "Estelwen Anclim", junto con los suplente s Sonia Morales Caballero "Altriel" y Paula de Andrs Martnez "Erendis", y se reserva el derecho a resolver cualquier situacin no prevista en estas bases, siendo su decisin inapelable. Duodcima. Los relatos deben enviar se a la siguiente direccin: PREMIOS GANDALF Antonio Rodrguez C/ San Atilano 10, 2 49003 Zamora (Espaa) Decimotercera. Podrn enviarse igualmente a travs de correo electrnico desde una direccin no identificativa, a la direccin premiosgandalf@sociedadtolkien.org. El cuerpo del mensaje estar vaco y se incluirn los siguientes adjuntos (no se admiten otros formatos): "seudnimo"-"ttulo del relato".DOC/RTF/ZIP "seudnimo"-datos.DOC/RTF/ZIP Ejemplo: Relato aislado: Celebrinnir-De la Pena en los Caminos.rtf Relato (de varios): Celebrinnir-01.rtf (01 o nmero que proceda). Datos: Celebrinnir-datos.rtf Por cada uno de los relatos recibidos por correo electrnico, se enviar acuse de recibo a la direccin desde la que fueron enviados en un plazo mximo de una semana. Decimocuarta. A esa misma direccin de correo electrnico, premiosgandalf@sociedadtolkien.org podrn enviarse dudas relacionadas con el funcionamiento de este concurso. En ese caso, deber especificarse en el asunto del mensaje de la siguiente forma: "Gandalf: Duda". Decimoquinta. La participacin en el concurso implica la aceptacin de todas estas bases. Mayor informacin: E-mail: sociedad@sociedadtolkien.org Web: http://www.sociedadtolkien.org/noticia.php?id=312

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CONCURSO LA CASA TOMADA DE CUENTO FANTASTICO

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Noticias

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RECIBE RINALDO ACOSTA PREMIO DE LA CRITICA POR UN LIBRO SOBRE CIENCIA FICCION Recibe el investigador literario Rinaldo Ac osta, editor de Criterios y del ICL, uno de los Premios de la Crtica del 2011 por su libro Crnicas de lo ajeno y lo lejano dedicado enteramente a la ciencia ficcin, su potica y su historia. Al respecto coment su autor: La ciencia ficcin es una rebelin contra los cnones que imponen las obras clsicas. Para m este gnero es un caso especial, no es la tpica literatura popular. Tiene un carcter intelectual, pese a lo que todos creen, por los conocimientos de ciencia que son necesarios para entenderla. Con Crnicas brindo informacin conceptual, no opiniones idiosincrsicas personales, aunque s intento aportarle un nfasis personal. En este texto resalto obras importantes de esta literatura, es pecialmente las menos conocidas, agreg Rinaldo. La recopilacin de ensayos muestra ra sgos y posibilidades que brinda este gnero. Es un libro que acerca al lector a las problemticas de la historia de la ciencia ficcin y revela sus probabilidades cognoscitivas, crticas y artsticas. Esta coleccin es un acercamiento al ensayo que se realiza actualmente en nuestro pas y que en ocasiones no es muy difundido.

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Ya con su primer libro ensaystico, Temas de mitolog a comparada (1996), haba obtenido el Premio de la Crtica en 1997. Ha publicado en Cuba y Espaa trabajos sobre semitica, mitologa y literatura fantstica. Tradujo del ruso y tuvo a su cuidado la edicin de rbol del Mundo. Diccionario de imgenes, smbolos y trminos mitolgicos (Criterios, 1992). Ha realizado el trabajo de edicin de numerosas entregas de la revista Criterios, antologas de la Coleccin Criterios, as como del recin creado Denken Pense Thought Mysl... Servicio Informativo de Pensamiento Cultural Europeo. Su labor en el ICL desde hace varias dcadas ha sido an ms amplia y variada. Sali No.2 de la Revista Cuenta Regresiva. Sali el No.2 de la Revista Cuenta Regresiva, revista divulgadora de ciencia ficcin dirigida por Leonardo Gala Echemenda, con diseo grfico de Le onor Hernndez Martnez, y la redactora quien les escribe. Este segundo nmero est dedicado al estado actual de la ciencia ficcin hecha por cubanos, se encuentren o no en la isla. En l encontrarn los siguientes artculos: Un bojeo a la CFesfera cubana. Por Leonardo Gala Ach pa t o que la Fuerza te acompae. Por Erick Mota Declogo de la Ciencia Ficcin Cubana. Por Juan Pablo Noroa Crnicas del Maana (prlogo). Por Yoss En busca de Estraven. Por Yasmn Silvia Portal Ciencia ficcin dura en Cuba. Ral Aguiar Historia del Movimiento de Divulgacin del Fantstico Cubano. Por Sheila Padrn Morales Encontrarn las entrevistas: Dana Chaviano, entrevista a una escritora extraterrestre. Por Ricardo Acevedo Esplugas 10 preguntas a Yoss. Por Leonardo Gala Adems de varios cuentos de CF escritos por cubanos, anuncios, resumen de actividades, y promocin de otros proyectos. La revista es muy pesada (37 MB) y no se puede enviar por correo electrnico. Todas las personas interesadas podrn copiarla en las actividades del Pr oyecto DIALFA (los ltimos sbados de cada mes en la Biblioteca Rubn Martnez Villena, Plaza de Armas, Habana Vieja), all se habilita una laptop para que copien documentos y otras revistas cubanas. La revista est abierta a colaboraciones, a todos los que quieran hacer artculos sobre literatura, cine, arte, historieta, anime sobre fantasa y ciencia-fi ccin. El prximo nmero tendr como tema la Historieta. Estamos haciendo la convocatoria para todos los interesados en participar y escribir artculos se pongan en contacto. Por favor escribir a: galechcu@gmail.com / sheila.padron@cigb.edu.cu

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SECCION DE COMICS Eric Flores Taylor EDICIONES EN COLORES Una significativa contribucin al desarrollo de la historieta cubana se public en el cuatrienio 1965-1968 por Ediciones en Colores, la editorial del semanario humorstico Palante que dio vida a los cuatro mensuales Aventuras! Muequitos Din Don y Fantsticos La direccin fue asignada a Fidel Morales Vega, al cual se deben los guiones de muchas historietas publicadas. Las cuatro revistas, que inicialmente hospedaron tambin tiras norteamericanas como Prince Valiant Archie Charlie Brown Henry Popeye etc., dieron poco a poco siempre ms espacio a los autores cubanos. Para el comic fantstico cubano el origen f ueron las historietas cortas y autoconclusivas de 6 a 7 pginas. Versiones de cuentos de Bradbury ( Noche de verano guion de Zoia Sandor y dibujos de Alfredo Mantilla) y otros autores del gnero. La grfica de Virgilio Martnez, consagrado del gnero y consider ado maestro de la generacin, produjo sus primeras obras estableciendo un camino hacia la expresin artst ica. Fue posible, entonces, el surgimiento de una publicacin especializada en el tema, la revista Fantsticos editada por Ediciones en Colores. Ya en esta publicacin no slo aparecan adaptaci ones sino guiones originales como Los Intrusos de Sergio Hernndez con dibujos de Virgilio o Rescate en el Espacio de Jorge Luis Bernard con dibujos de Alfredo Mantilla. Tambin Juan Padrn publicaba la pgina humorstica B arsoom En las publicaciones peridicas ( Pionero, Cmicos, El Mue ) comienzan a alternarse las historietas de aventuras, humorismo, histricas o biogrficas con los temas de ciencia ficcin y Ju an Padrn, incluso, lleva a su personaje mamb Elpidio Valds a una aventura en Marte parodiando a E.G. Burroughs y su Nick Carter.

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PROXIMO NUMERO ESPECIAL AGUSTIN DE ROJAS


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Korad.
n No. 5 (July-September, 2011)
260
Havana, Cuba:
b Korad
July-September, 2011
310
Quarterly
650
Science fiction, Latin America
v Periodicals.
Science fiction fiction
Periodicals.
1 773
t Korad.
4 856
u http://digital.lib.usf.edu/?k31.6