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Korad

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Material Information

Title:
Korad
Physical Description:
Serial
Language:
English
Publisher:
Korad
Place of Publication:
Havana, Cuba
Publication Date:
Frequency:
quarterly
three times a year
regular

Subjects

Subjects / Keywords:
Science fiction, Latin America -- Periodicals   ( lcsh )
Science fiction fiction -- Periodicals   ( lcsh )
Genre:
periodical   ( marcgt )
serial   ( sobekcm )

Record Information

Source Institution:
University of South Florida Library
Holding Location:
University of South Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
usfldc doi - K31-00008-n07-2011-10
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System ID:
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Korad.
n No. 7 (October-December, 2011)
260
Havana, Cuba:
b Korad
October-December, 2011
310
Quarterly
650
Science fiction, Latin America
v Periodicals.
Science fiction fiction
Periodicals.
1 773
t Korad.
4 856
u http://digital.lib.usf.edu/?k31.8



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EDI TORI AL Les presentamos Korad 7, correspondiente al trimestre octubre-diciembre del 2011. Korad es la revista que persigue aglutinar las producciones re feridas al fantstico cubano, incluyendo la narrativa de ciencia ficcin, fantasa heroica, el comic y la poesa especulativa, pero tambin conferencias, ensayos, crnicas crticas y reseas. En este nmero hemos decidido reunir un conjunto de artculos y cuentos referidos al tema de la fantasa heroica. Podrn disfrutar cuentos de Jeffrey Lpez, Gabriel Gil, Stefano Valente y Jorge Bacallao, este l timo en la seccin de Humor Fantstico. Por su parte, Erick Mota nos provoca al debate con un polmico ensayo donde aboga por una fantasa heroica con races indias y africanas mientras Jos Martn Daz reflexiona sobre la percepcin actual del arte y la literatura fantstica en la sociedad cubana. Nuestra seccin Plstika Fantstika cuenta como invitado al escritor e ilustrador italiano Stefano Valente y, finalmente, Yoss nos invita al cine para hablar sobre la primera pelcula cubana de zombies (que no de terror): Juan de los Muertos (si no ha visto el filme y no le gusta que le cuenten la pelcula, le advertimos que el art culo est plagado de spoilers). C ons e j o edi t ori a l Editor: Ral Aguiar Co-Editores: Elaine Vilar Madruga, Jeffrey Lpez y Carlos A. Duarte Correccin: Zulln Elejalde Macas, Victoria Isabel Prez y Olimpia Chong Diseo y composicin: Ral Aguiar Seccin Poesa: Elaine Vilar Madruga Seccin Cmics: Eric Flores Proyecto Editorial sin fines de lucro, patrocin ado por el Taller de Fantasa y CF Espacio Abierto y el Centro de Formacin Literaria Onelio Jorge Cardoso Redaccin y Administracin: Centro de Formacin Literaria Onelio Jorge Cardoso. 5ta. ave, No. 2002, entre 20 y 22, Playa, Ciudad Habana, Cuba. CP 11300 Telef: 206 53 66 e-mail. revistakorad@yahoo.com Ilustracin de portada: Stefano Valente Ilustraciones: Stefano Valente (Italia), Erick Silva (Cuba), MC Carper (Argentina), Maikel Garca (Cuba), Frank Frazetta (EUA ) y Rodolfo Valenzuela (Espaa) Los artculos y cuentos publicados en Korad expresan exclusivamente la opinin de los autores. Korad est disponible ahora en el blog de la escritora cubana Dana Chaviano All podrn descargar versiones de mayor calidad que las que enviamos por email.

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KORAD/7 octubre-diciembre 2011 ________________________ ______________________ nd i c e : Editorial / 2 De la Espada y Hechicera al Machete y Bilongo. Erick J. Mota / 4 La rosa negra Jeffrey Lpez / 8 Andanzas de la fantasa en Cuba. Jos Martn Daz Daz / 19 El sendero del ancestro. Gabriel J. Gil Prez / 22 Seccin Poesa Fantstica : La fruta prohibida. La bsqueda. El tiempo de las bestias. Realidad. Leonardo Estrada / 30 Seccin Plstika Fantstika: Stefano Valente (Italia) / 32 La existencia de Melsedeph Stefano Valente / 34 Seccin Humor Fantstico: El da de la bestia Jorge Bacallao / 39 Seccin El cmic fantstico: Juan Padrn / 45 Seccin Crtica: La pica farsa de los sobrevivientes Yoss / 48 Convocatorias a Concursos / 56

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De la Espada y Hechicera al Machete y Bilongo, Cambios necesarios para una posible fantasa h eroica en el Caribe. Erick J. Mota El trasfondo histrico y cultural de la fantasa heroica y la pica fantstica Fantasa heroica, pica fantstica, alta fantasa o simplemente historias de espada y brujera son los nombres por los que se conoce a un subgnero fronterizo entre la ciencia ficcin y la fantasa. La pica fantstica es una recreacin contempornea de una herencia cultural histrica de un pas o un grupo de pases. La fantasa heroica es un fenmeno de la modernidad. Dado que las novelas de caballera y los ca ntares de gesta no eran considerados ni fantsticos ni fantasa, los lectores de su tiempo no c onsideraron jams que en ellos se quebrara el nivel de la realidad consensuada. El origen de las historias de pica fa ntstica con un nivel de realidad no-real a ex profeso comenz con Robert Howard y sus sagas de Conan Rey Krull o James Allison. Historias al estilo de los cantares de gesta, con la misma devocin hacia las espadas y los actos heroicos de las leyendas antiguas. Con Tolkien a la cabeza apareci una nueva generacin de escritores que cultivaron el subgnero y enriquecieron los universos de la fantasa heroica con detalles histricos que apoyaron la verosimilitud de los relatos. Establecieron un canon de flora, fauna y razas inteligentes (cualquiera de las novelas relacionadas con dugeons&dragons constituye un buen ejemplo). Incluso crearon lenguajes, escritura y mito loga propios. Pero el mayor aporte de Tolkien y sus seguidores fue darle a la fantasa heroica un rigor en la creacin del universo fantstico nunca antes visto en la literatura de este tipo. Al punto que novelas como El Silmarilion que tienen una estructura de enciclopedia gozan aun de gran popularidad. Durante la edad de oro de la ciencia ficcin norteamericana surgi el trmino espada y brujera acuado por Fritz Leiber. Durante este perodo la fantas a heroica tom mucho del rigor del hard science fiction. Aparecieron as novelas

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con detalles de gran rigor en cuanto a la astronoma, la medicin del tiempo, el clima y caractersticas planetarias como la presin atmosfrica y la gravedad. El guerrero blanco y heterosexual del siglo XX Pese al hecho de que todo comenz como un smbolo homo -ertico en las narraciones de Howard, lo cierto es que poco a poco se ha convertido en un smbolo de masculinid ad. Una masculinidad blanca y orgullosa de su racialidad, como casi todos los hroes de Howard que se enorgullecan de su sangre nrdica. Desde el Conan de Howard hasta Lord Stark todos pertenecen al mismo factor racial y cultural. Ropas, armas y atributos medievales europeos. Y magos que responden a ideales paganos precristianos igualmente del viejo continente. Los estereotipos eurocntricos del guerrero brbaro sin camisa el picto con maquillaje facial o el teutn con armadura cerrada son comunes en la pica cultural europea del mismo mo do que lo son en la ficcin pico-fantstica moderna. Todas tienen un denominador comn, adems de que el guerr ero es blanco, fuerte y posee un fsico tpico de los pueblos europeos. Por otro lado los personajes negativos a veces son seres lo menos humanoides posibles, pero a veces coinciden peligrosamente en racialidad, tradiciones y comportamientos con pueblos asiticos, africanos o hispanoamericanos. Es comprensible que en la poca en que apareci el gnero las tendencias polticas de los autores se correspondieran con ideas racistas (en el caso de Howard) o colonialistas (en el caso de Tolkien). Sin embargo, mantener semejante error en estos tiempos en los que el mundo se interconect a y los lectores son en su inmensa mayora no-europeos constituye un acto cuanto menos peligroso y arriesgado. Winter is coming Finalmente! Respecto a la creacin de universos fantsticos es important e a veces tener en cuenta al pblico lector. Suele pasar, como siempre que se ha establecido un canon, que los autores noveles imiten los estereotipos. As las cosas muchos de nuestros autores recrean sus primeras novelas de fantasa heroi ca con guerreros rubios y altos, con el peso corporal y la musculatura propios de los grupos humanos que necesitan guard ar grasa por el fro, alzando grandes mandobles en la nieve. Para aquellos que nunca hemos visto nieve y nuestro pasado pico se limita a machetes de acero de Toledo picando de cuajo carabinas muser en medio de maniguas verdes, campos de caa y bajo el sol tropical, este tipo de relatos resulta poco menos que pueril. Lo anterior no significa que el lector en el trpico no se entusiasme con la carga de los jinetes de la Marca en las llanuras de Minas Tirith o el grito de Winter is coming de los Stark. Ms de un maor le dio vida a orcos y a guerreros en el proyecto de Peter Jackson al filmar la triloga de El seor de los anillos. El caso es que los que viven y sufren la nieve pueden escribir sobre ella. Pero nosotros, bajo un sol que castiga como la peor de las dictaduras y con el sonar de los tambores bat llenando los ecos de la ciudad los das de Santa Brbara o de la Virgen de las Mercedes, el grito de: El invierno est llegando adquiere inmediatamente otro sentido completamente opuesto al de George R.R. Martin en Cancin de hielo y fuego Otro trasfondo cultural, otra fantasa La fantasa heroica es, en general, una recreacin contempornea de una herencia cultural histrica de un pas o un grupo de pases. As como Las crnicas de Pridan estn sustentadas por las leyendas Galesas, El Seor de los Anillos tiene su fuente primaria en los poemas heroicos de Gilgamesh y El anillo de los Nibelungos pertenecientes a la pica escandinava y germnica. Este trabajo propone mover el punto de encaje de la fant asa heroica, manteniendo sus cnones y convenciones de gnero, pero cambiando el trasfondo cultural as como su intencin. Adaptando as un gnero que casi cumple un siglo, ha sido retomado y vuelto a retomar por autores modernos, y contina gozando de popularidad entre los lectores. Esta propuesta no solo ayudar a modernizar el subgnero sino a hacerlo ms flexible y extenso a culturas menos cannicas como las de ambas Amricas y el Caribe. Aclaro que mis observaciones se limitarn a las sociedades caribeas de origen espaol donde la poblacin esclava trada de frica fue mayoritariamente originaria de la cultura Yoruba. Pas es como Hait con un sistema poltico de origen francs y una poblacin esclava de origen guine ano, Jamaica y las Antillas colonizadas por los ingleses, presentan conceptos culturales diferentes a los que tratar. Se puede hablar de tres grandes culturas en lo que lla mar el Caribe hispano-tano-yoruba. Lgicamente estamos hablando de la propia cultura hispnica (tambin hubo pres encia francesa, inglesa, y holandesa), que trajeron del continente europeo los colonizadores, la cultura ya existent e en las Islas, que en este caso no era una sino dos, la Arauca y la Caribe, y por ltimo la poblacin trada fo rzosamente de frica. Cada cultura africana posee sus caractersticas pero nos referiremos solo a la cultura Yoruba (pese a que la presencia de otras culturas procedentes de diferentes partes de frica, como la bant, carabal, conga y gang, es tambin amplia en el Caribe), que ya fuera por

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razones de la organizacin social que posean; por representar una mayora entre los esclavos africanos; o porque su cultura era ms antigua y abstracta, termin absorbie ndo a las dems tradiciones africanas en las antillas. La tradicin Tana se fue mimetizando con la cultura hispnica La fraccin de la sociedad europea, en el caso de las gran des Antillas, la Espaola, manten a una lealtad distante con la figura del Rey. A diferencia de lo que sucede con la tradicin europea en la cual la cultura guerrera y social se basa casi estrictamente en las relaciones polticas entre varios re inos y las interacciones entre las diferentes familias reales, de este lado del mar las cosas marcharon de un modo diferente. En Amrica hubo pocos virreinatos y solo en el caso de Brasil un rey vivi en las colonias. No hubo Rey ni virrey en las Antillas, tan solo capitanes generales. Se cre una soci edad de capitana con un reino distante. Una burocracia que responda a leyes que demoraban en llegar al Nuevo Mundo e intereses que distaban de los del Rey. Resulta pues imposible proponer una pica hisp nica en el Caribe con la relacin Rey-Guerrero tal y como se ve, por ejemplo, en el Cantar del Mo Cid Tampoco haba grandes naciones enemigas. No hubo en las islas una amenaza musulmana como sucedi con los turcos en la Eu ropa oriental o con los pases norteafricanos en el caso de Espaa. La fe nunca se vio amen azada por grandes ejrcitos al estilo J.R.R. Tolkien. Las mayores batallas americanas fueron las de las guerras de liberacin; las cuales prcticamente encajan en la definicin de guerra civil pues fue una lucha entre los blancos nacidos en las colonias co ntra los blancos de la metr poli. Otras clases sociales pertenecientes a otras etnias y orgenes apoyaron estos mo vimientos de liberacin como los indios en la Amrica continental o los descendientes africano s en las Antillas. Pero salvo en el caso de Hait, que no analizar por circunscribir este trabajo a las Antillas espaolas, no se puede hablar de conflictos de fe o de etnia. La sobrevaloracin de las espadas El denominador comn en todas las historias de fantasa heroica es la espada. Digna amiga del guerrero desde la helada Noruega hasta el lejano Japn. Amrica y frica no tuvieron picas guerreras basadas en la espada. En el Caribe la espada, en su versin modernizada del sabl e, tuvo que cambiar en medio de los bosques, el calor y las hachas de piedra. Se transform en machete. Arma y herramienta menos noble pero que ha demostrado su vala as como su pasado histrico sangriento. Este primo hermano de la espada no posee pica pero, a diferencia de su noble prima, no ha dejado de usarse como arma. Incluso el gran enemigo del culto a la espada, el hijo de la modernidad hablo del arma de fuegocoexiste a regaadientes con el m achete en muchas situaciones violentas y estados de guerra, no solo en el Caribe. O sea, que pese a ser un primo pobre y mestizo el machete ha demostrado ser una digna evolucin de la legendaria espada y por tanto merece su propia pica. Ya en Cuba se ha hecho algo al respecto en las ficciones histricas relacionadas con las guerras de in dependencia, lamentablemente contaminadas con propaganda poltica. El machete ha devenido smbolo patrio y posee su m stica. Existe en el Museo de los Capitanes Generales de la ciudad de La Habana, en Cuba, un fusil Muser del siglo XIX con su can rebanado limpiamente, al puro estilo samuri. El causante fue un machete. Ms pegados a la modernidad, en la Escuela de Cadetes de la Polica Nacional Revolucionaria en Valle Grande, Cuba, existe en exposicin una tonfa de polica, arma procedente de Asia, con su historia de artes marciales y tristemente asociada a la represin policial, cortada en dos por un machete durante un arresto. La pica del machete en la fantasa es solo una propuesta basada en la eficiencia harto demostrada por esta arma durante aos de violencia, dictaduras y guerras en el Cari be. No incluirla implicara un acto de racismo armamentista sin precedentes e indigno de la pica propuesta. Pero la nueva fantasa pica no tiene por qu estar centrada en una evolucin de la espada adaptada al clima noeuropeo o a los nuevos tiempos. Muchas armas han demostrado su vala y efectividad dignas de su propio cantar de gesta. Muchas de ellas construidas y usadas en Amrica. El hacha tana fue un digno rival del mosquete, la pica y el sable espaol. As como el Tomahak fue un digno rival de las carabinas de los casacas rojas ingleses, e incluso del Colt norteamericano. Del hechizo al bilongo, otra visin de la magia Los conceptos mgicos de occidente se basan generalm ente en deformaciones a cultos paganos centroeuropeos etiquetados por el cristianismo como brujera. De un modo similar en toda Amrica se in tent etiquetar religiones de diferentes etnias bajo una misma bandera : la brujera. As tanto el ifaismo yor uba, los trabajos de palo monte de los bantes, el vud de los gang y las creencias igas cayeron en el mismo saco. La cultura africana en Amrica es tan diversa como rica en materia de conceptos religiosos. Lejos de la inquisicin espaola en las Antillas florecieron muchos elementos paga nos sincretizados con el catolicismo. Muchos elementos espiritistas y animistas procedentes de regiones de Espaa con marcado origen celta llegaron y se mantuvieron a salvo de la persecucin del Santo Oficio.

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En Cuba coexisten varias religiones de origen africano unidas por la esclavitud. Cada una con un nivel de abstraccin y una riqueza cultural diferente. La regla de If y la regla de Osha, cultos estos de evidente origen yoruba poseen una conceptualizacin terica y un nivel de abstraccin difcil de emular. Cada patakn es tan rico como todo un cantar de gesta, con la nica diferencia de que pr oviene de una cultura basada en la oralidad y no en la escritura. La manera bant de ver la magia, el destino, los orculos y la muer te es totalmente diferente en el llamado Palo Monte. La organizacin de las sociedades secretas carabales que generaron la actual hermandad abaku, posee un conplejo y rico trasfondo pico/mitolgico. Las obras de ficcin que recreen lo fantstico y lo pico toma ndo como base esta cultura poseern un trasfondo mucho ms slido que el visto hasta ahora. Alejaran la fantasa he roica de la simpleza temtica en que se ha visto siempre y que tanto ha sido criticada. De reinos a capitana Los reinos son el pasado poltico, cultural y social de Europa Tras la cada del imperio romano el nuevo orden dividi el mundo en reinos y lo subdividi en feudos. La mayor a de los cantares de gesta re crean hazaas de hroes que luchan por, con o contra su rey/seor feudal. Amrica por su parte, salvo el caso de Brasil, nunca tuvo reye s. El Caribe hispnico se rigi por capitanas y parte del continente por virreinatos. El pasado cu ltural caribeo se basa en sociedades martimas y portuarias donde convergan la Flota de la Plata y la Flota de Tierra Firme. Lo cual ha ce que el pblico lector a veces sea ms sensible a las novelas de piratas que a los guerreros matando dragones en climas fr os. La sociedad tana tuvo guerras intermitentes con los caribes que eran una sociedad guerrera martima. Todo lo expuesto nos lleva a pensar en una nueva fantasa heroica que comulgue con el mar. Con nuevos estereotipos asociados a la esttica marinera, las capitanas de puerto y las sociedades guerreras en las islas. El pasado cultural hispnico y caribeo es tan rico como el europeo solo que ha sido subvalorado tras aos de coloniaje y subdesarrollo. Escribir y saber apreciar una posible nueva esttica en el subgnero, sin perder el sentido de la pica de El seor de los anillos o Conan puede ser ms que un acto de irreflexi vo nacionalismo una manera de librarnos de aos de vasallaje cultural y subdesarrollo. Puede ser un a forma de liberar nuestras mentes de condicionamientos impuestos a nuestros antepasados por mentes colonialistas que insistan en hacernos creer que nuestra herencia europea era ms digna que la india y la africana. Erick J. Mota (La Habana, 1975). Licenciado en Fsica. Egresado del Curso de Tcnicas Narrativas del Centro de Formacin Literaria Onelio Jorge Cardoso. Ha obtenido los premios Juventud Tcnica 2004, La Edad de Oro de Ciencia Ficcin para jvenes, 2007, TauZero de Novela Corta de Fantasa y Ciencia Ficcin, Chile, 2008 y Calendario de Ciencia Ficcin, 2009. Adems de relatos en diversas antologas, ha publicado los libros Bajo Presin (noveleta, Editorial Gente Nueva, 2008); Algunos recuerdos que valen la pena (cuentos, Casa Editora Abril, 2010); La Habana Underguater los cuentos (Editorial Atom Press, 2010) y La Habana Underguater, la novela (Editorial Atom Press, 2010). Ilustracin : Maikel Garca, Cuba

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LA ROSA NEGRA Nuestras conversaciones nocturnas suelen tener extraos resultados; este es uno de ellos. El medioelfo vesta un elegante traje de cuero blanco y negro, abierto sobre el pecho, botas de caza, y una banda sobre la cabeza que indicaba su ascendencia principesca. Obedeciendo las ancestrales costumbres lficas, recost sus armas: espada y daga de mithril en una de las paredes. Lentamente, cruz el umbral hacia la sala de reuniones. A su espalda senta las miradas de todos los co rtesanos y eso le incomodaba. Nunca haba sido amante de las multitudes, mucho menos cuando tena que tratar asuntos de importan cia para l... pero era intil resistirse. La princesa Aylin nunca estaba sola: co mo mnimo la acompaara el Consejo de Regencia, y eso ya equivala a cinco orgullosos y pocos amigables elfos. Durante el tiempo que llevaba en el castillo, Nerub haba palpado el desprecio que sentan todos por l. Incluso los sirvientes, sin importarles que fuera un prncipe, lo miraban como si su presencia les diese asco, y murmuraban a su espalda sin importarles que pudiese o rles. De hecho, una noche, cuando regresaba a su habitacin, escuch como uno de los soldados de guardia le comentaba a su compaero: Es un insensato, y un idiota, nadie en sus plenas f acultades se atrevera a imaginar que nuestra hermosa princesa aceptara desposarse con un medioelfo Pero nada de eso importaba; cuando vea a Aylin, el resto del universo se le volva indiferente. Escuch por primera vez hablar de ella a un bardo que toc toda una noche para complacer a sus padres, reyes de un poderoso pas en el sur del lejano continente de Asferin. Ner ub supuso que aquella impar belleza de la que hablaba el canto estara en su mayor parte en la imag inacin de ese ser que se ganaba la vida con fantasas y

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palabras; pero nunca pudo olvidar la pasin con que cantaba, ni tampoco el placer que se dibujaba en el rostro del juglar cuando evocaba a la princesa. Por eso, un da decidi partir a comprobar la verdad que exista tras la leyenda Y cuando finalmente lleg donde ella, descubri que no haba slaba, en ninguna de las lenguas ya existentes o por descubrir, que le hiciera justicia. Aylin era sencillamente perfecta: los cabellos rizados y rubios, la delic ada belleza de sus facciones, la dulzura de sus gestos y la ternura con la que hablaba y mi raba, lograban un efecto devastador en todo el que la conoca. Nerub no fue ajeno a este sortilegio. Desde que la vio comprendi que jams podra olvidarla, por lo que con un apasionado y muy nervioso discurso le declar su amor ante un asombrado Concejo que no poda creer la insolencia de aquel prncipe de sangre mezclada. Sin embargo, a ella no le import; solamente le pidi unos das para analizar su peticin y ahora estaba a punto de conocer su respuesta... Una vez que entr a la sala de reuniones, las puertas se cerraron a su espalda y buena parte del temor que senta desapareci. Para su asombro, Aylin estaba sola y lo esperaba con una sonrisa que solo poda significar buenas noticias para l. Me llam, princesa? pregunt en voz baja cuando estuvo cerca. S, pero dejemos los formalismos a un lado; entre nosotros no hay necesidad de ttulos ni honores mientras hablaba, Aylin le tom las manos y le hizo sent arse a su lado. Nerub, no sera sincera si negase el efecto que causas en m, y lo mucho que me gustaron tus pa labras pero bien sabes que prncipes y princesas no siempre pueden hacer aquello que ms quieren, sobre todo si han perdido a sus padres, como yo. Debes haber notado que no le agradas mucho a mi Concejo de Regencia y, aunque ellos no pueden obligarme a nada, le promet a mi moribunda madre tomar en cuenta todas sus recomendaciones. Creen que no estara bien que me case con un elfo que no fuese de sangre pura, pero tras una ardua discusin y, ms por miedo a cmo recibira tu padre una ofensa de este tipo que por respeto a lo que yo pudiera sentir, aceptaron que me desposaras siempre que antes cumplas con una prueba que demuestre tu valenta y amor. Pues har lo que deseen: vencer dragones, traer un tesoro, o combatir contra los ms poderosos guerreros de Alnader. No importa lo que sea; por ti saldr airoso de ello. Me halagas, Nerub y mi pensamiento estar contigo durante tu empresa pero no te preocupes; no es nada de eso. Solamente tendrs que cumplir con un pequeo capricho mo. Cuando era pequea, mi madre siempre me contaba hermosas historias para dormir, y la que ms me gustaba era la leyenda sobre una flor nica en su tipo: una Rosa Negra que est escondida en algn lugar de nues tro mundo, bajo la proteccin de un antiguo hechizo. Desde ese momento so con tenerla. Es eso, amor mo, lo que te pido... pero no como un trabajo, sino ms bien como regalo de bodas. El silencio rein entonces en la habitacin. Dudoso, Nerub mir a Aylin, tratando de saber si aquello no era ms que una broma, pero ante la mirada soadora de la princesa, se encogi de hombros, hizo una reverencia y sali. Esa misma tarde abandon el castillo con el firme propsito de solo regresar cuando tuviera en sus manos la Rosa Negra. *** Cansado de recorrer el valle, Nerub se sent a descansa r. Llevaba ms de seis das recorriendo la zona, pero no haba encontrado forma alguna de dar con el extrao hombre que buscaba. Aos atrs, exactamente el da que cumpli la mayora de edad, su padre le habl de un poderoso y casi desconocido mago con el que entabl una curiosa amistad en su juventud. Adxenim no es un mago comn, hijo. Pocos lo conocen pues es dado al silencio y a la modestia pero lo he visto hacer cosas que para muchos grandes magos seran imposibles. Nunca est en un mismo sitio, de ah que algunos le llamen El Errante, pero su sabidura es asombrosa, y aunque es poco paciente, no dudar en auxiliar al hijo de un viejo amigo. Te digo esto porque algn da puedes necesitar de los servicios de algn mago y te aseguro que muy pocos pueden comparrsele

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Estas palabras haban cobrado un significado especial para el medioelfo tras su visita a la Biblioteca de Jade, cuando uno de los bibliotecarios le confi que si la leye nda de la Rosa Negra era real entonces solo alguno de entre los ms poderosos hechiceros podra revelarle su existencia. Desde entonces se haba dedicado a buscar al enigmtico Adxenim, pero todos los intentos haban fracasado y comenzaba a perder las esperanzas de hallarlo. Tal vez sea mejor que vaya a la academia de hechi ceros. Supongo que el archimago Nuergost sabr algo pens mientras cerraba los ojos, pa ra descansar tras una frugal cena. Te das por vencido con dema siada facilidad, hijo de Nox la voz so rprendi al joven, quien se levant casi de un salto, desenvainando la espada. Tranquilo, no tienes nada que temer. Escuch que buscabas a Adxenim y he venido a ver para qu me necesitas. Por otro lado, mejor envaina tu espada con ella nunca podras hacerme dao. Nerub mir extraado al raro personaje, en todo diferente de la imagen mental que se haba hecho del mago: Adxenim era bastante ms bajo que el medioelfo, regordet e y con el pelo tan negro como una noche sin estrellas, aunque ya comenzaban a asomar algunas canas en l. Pero pese a aquella apariencia vulgar, su mirada tena un extrao brillo travieso, y su mano sostena un bculo de madera blanca, largo y sin ningn tipo de adornos. Lo siento, no lo escuch llegar se excus el joven, una vez logr reponerse de la sorpresa. Es un honor conocer a un amigo de mi padre No s si amigos sea la palabra acertada le inte rrumpi el mago. Nuestros caminos se cruzaron una vez, hace bastante tiempo ya. Si mal no recuerdo, por ese entonces l no era ms que el capitn de la guardia del difunto rey Everus y tuvo que defender el castillo del ataq ue de Chaos, el Nigromante, que bien pudo haberse apoderado de gran parte del mundo de no haber estado yo ah pero no pareces estar de nimo para escuchar historias antiguas, y realmente tengo poco tiempo, as que dime: para qu me quieres? Nerub no supo qu responder; si bien le haban adve rtido que el mago era un tanto peculiar, no esperaba preguntas tan directas. Necesito encontrar la legendaria Rosa Negra dij o finalmente. Adxenim y su mirada juguetona lo incomodaban de una manera que no haba sentido nunca an tes tal vez, aunque de forma difusa, alguno de sus finos sentidos captaba el extrao poder que irradiaba su in terlocutor, a despecho de su aspecto poco impresionante. Encontrarse de pronto frente a frente con tan singular criatura no poda resultar precisamente tranquilizador ni agradable para nadie y mucho menos para un orgulloso prncipe ante quien, por lo general, todos se inclinaban. Andas tras un mito, muchacho, y ni siquiera yo, que conozco muchos ms asuntos que algunos de los que se hacen llamar grandes sabios y cuando dijo esto Adxeni m sonri podra decirte si esa historia es verdadera. Durante siglos han ido muchos en pos de la Flor, pero nadie la ha encontrado sin embargo, tal vez pueda ayudarte. Hace largos aos, un grupo de diversos magos unieron su esfuerzo y sabidura para crear un mapa hechizado, verdadera joya entre la s creaciones mgicas. Lo llamaron El Ojo de la Verdad, por su propiedad de sealar la ubicacin exacta de aquello que buscas sea lo que sea. Con este objeto en tu poder, solamente tendras que preguntarte dnde hallar la Rosa Negra para encontrarla si es que realmente existe. Nerub no dijo nada. Adxenim no pareca pertenecer a la clase de oradores que tolera ser interrumpidos en sus monlogos. Pero hay un inconveniente prosigui el mago. Siempre hay alguno no? Como supondrs, un objeto con esas propiedades es sumamente deseado, por lo que se han tomado algunas medidas, para evitar que caiga en manos equivocadas. Solo personas muy especiales tienen contacto con l; afortunadamente para ti, puedo recomendarte a su guardiana, pero solo a cambio de un favor. Y djame agregar que el hecho que yo te enve, a pesar de ser una magnfica carta de presentacin, no gara ntiza que tengas acceso al mapa. Entonces tenemos un trato? Nerub se qued pensativo unos instantes. Lo que Adxe nim le propona no pareca un camino muy directo ni seguro podra perder mucho tiempo en una bsqueda que al final resultara por completo ftil. Pero, por otro lado era la nica lnea de accin ms o menos concreta para cumplir con su promesa a Aylin que haba logrado encontrar hasta el momento.

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Qu extrao favor me pides que le est vedado a un hechicero de tu renombre? Aunque no lo creas existe un lugar al que un mago como yo no puede entrar. Un laberinto subterrneo donde a ninguna criatura en sus cabales se le ocurrira vi vir dijo entrecerrando los ojos como si recordara algo Hace muchos aos fue el escenario de una intensa batalla en la que murieron infinidad de guerreros, y sus almas no han encontrado la paz aun. Algunos creen que, convertidas en espectros, aun vagan bajo tierra, entre los pasadizos eternamente en tinieblas, sedientos de sangre y muerte No ser lo que se dice un viaje fcil, medioelfo. Sobr e todo porque no te dar amuletos ni conjuros mgicos para ayudarte. No porque pretenda que mueras en la empresa, sino porque ni siquiera mis ms fuertes sortilegios podran protegerte en ese lugar. Nada te servira contra esos fantasmas... nada excepto el libro de hechizos de un poderoso mago que yace en alguna parte. Ese es el tesoro que deseo. Tu misin es trarmelo. No puedo ir a buscarlo yo mismo y no es por c obarda; un encantamiento de naturaleza desconocida impide la entrada de magos en esas grutas. Podra ser fcil, no obstante: estoy seguro de que no hallars ninguna criatura viviente en esas profundidades malditas, y con los poderes visuales de tu ra za, no tienes que temer a la oscuridad eterna... pero, un ltimo consejo; cudate de no hacerte ninguna herida. Porque por ella podran entrar en tu cuerpo los espritus y hacerte nadie sabe qu. Poseerte, enloquecerte... o cosas aun peores Nerub record a la hermosa elfa, y no vacil ms. Acepto contest y al divisar la irnica sonrisa que se dibuj en el rostro del hechicero, no pudo menos que pensar que tal vez no pasara mucho tiempo an tes de que se arrepintiese de su decisin. *** La galera pareca extenderse interm inablemente bajo tierra. Nerub llevaba ya ms de dos horas avanzando en la oscuridad, ora en lnea recta, ora torciendo recodos, a veces subiendo y a veces bajando gastados escalones de piedra, pero aquel laberinto rocoso pareca no tener fin. El medioelfo estaba seguro de que al menos una parte de aquellos tneles no eran naturales; si bien el acabado de sus paredes resultaba demasiado tosco para ser obra de artfices enanos, los bien entrenados ojos del prncipe, pod an notar la diferencia entre el desgaste natural de las rocas y los golpes de pico, barreta y cincel de los artesanos que la haban construido. Trasgos? pens, en su afn por descubrir la id entidad de los creadores de aquella enorme red de tneles y, apenas la idea atraves por su cabeza, la mano derecha se le desliz hacia la espada en un gesto casi involuntario. Pero cuando se dio cuenta de lo que haca la retir y se oblig a relajarse. No haba ningn motivo para alarmarse; fuesen quines fuesen sus excavadores, no merodeaban por el lugar: Adxenim le haba asegurado que la cueva estaba deshabitada desde haca mucho. Pero no todo haba resultado tal y como le explicara Adxenim. Era cierto que una barrera encantada protega la entrada a la gruta pero ya no tan exacto que impidiese la entrada a todo hechicero. Los elfos siempre han tenido habilidades mgicas innatas y Nerub haba hereda do varias, por lo que pens que debera, al menos, encontrar alguna resistencia para cruzar el umbral. Si n embargo, no tuvo dificultad alguna en hacerlo Quizs Adxenim no era tan valiente y despreocupado como quera aparentar. En lo que s no le minti el mago fue en lo referente a los fantasmas. Nerub no haba avanzado aun muchos pasos en la penumbra cuando las siluetas espectrales de trasgos y enanos comenzaron a aparecer a su alrededor como brotadas de la nada. Algunos todava enfrascados en una sangrienta batalla, como si no hubiesen notado que la muerte los haba sorprendido. Otros, tal vez ms consci entes de su condicin, arremetieron contra el medioelfo en un vano intento por atravesarlo con sus fantasmales picas y hachas melladas. Sin embargo, mucho peor que los espectros result ser el extrao, absoluto silencio que reinaba por doquier. El sonido en aquella caverna pareca no poder existir; ni si quiera se escuchaba el paso del viento entre las grietas y cuando aquella ausencia de ruido se sumaba a la inqu ietante presencia de los muertos, un fro terrible iba colndose en el alma de los vivos y la desazn a aduearse de los sentidos. Incluso del ms valiente y enamorado prncipe medioelfo En un intento por rechazar tan sombras emociones, Ne rub abri la boca y dej escapar un grito pero nada escuch; las palabras se ahogar on al salir de la garganta.

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El silencio permaneci inviolado, y en ese instante comprendi por qu la mayora de los magos nunca podran entrar ah: la principal arma y defensa de los he chiceros eran sus conjuros, y pocos de estos podan realizarse sin las palabras. En aquella caverna cualquier mago se sentira desnudo e intil. Podra incluso morir de angustia y si hasta a un ser tan poderoso le resultaba imposib le atravesar esa gruta entonces qu podra hacer un simple medioelfo como l? Tembloroso, se apoy en una pared y se dej caer al suelo, volvindose un ovillo. Lament no haberse despedido de sus padres. No volvera a verlos ni a ellos ni a sus amigos, no podra cumplir con la promesa hecha a Aylin... Pero entonces, como si el conjuro de su nombre pusi era en fuga al agotamiento y el desnimo, las fuerzas volvieron a su cuerpo y su decisin aletargada despert. Cierto que a un mago le sera casi imposible salir de ah, pero l era ms que un mago: un prncipe elfo, el hijo de Nox Avnius, hroe de Savahg, y no morira en las profundidades de una maldita caverna por muy llena de espectros que estuviese. Lo primero era no quedarse inmvil o morira. Ponindose en pie de un salto, dej que sus instintos lo dominaran y se lanz a correr. Pasillos y salas fueron quedando atrs; los fantasmas ap enas tenan tiempo de mostrarse, tan desenfrenada era la carrera de Nerub. Los elfos tienen el paso fcil y el a liento largo, y uno en buena forma fsica puede correr das enteros. Corri entonces el prncipe durante lo que le parecieron horas, internndose cada vez ms en las entraas de la tierra. La hondura del silencio aun pesaba sobre su corazn; sin embargo, una fuerza mucho mayor lo ayudaba a continuar sin importar el cansancio. Y solo cuando sus alocados pasos casi le hicieron tropezar con una puerta de bronce escondida entre las bifurcaciones del camino, Nerub se detuvo. Era el primer objeto de metal que vea en todo el lugar y pareca estar hermticamente cerrada. Por su peso seran necesarios diez hombres para abrirla, ms el medi oelfo saba que en estos lugares era mejor no fiarse de las apariencias. Ya a estas alturas estaba seguro de que la gruta haba sido alguna vez la madriguera de una colonia de trasgos, por lo que tena que existir algn mecanismo oculto de apertura del portn: lo s miembros de aquella raza, por lo comn dbiles y pequeos, no podran emplea r mucha fuerza para franquear aquel umbral. Tras contemplarla por largos momentos, y seguro de que ms all de la barrera arquitectnica se encontraba lo que buscaba, Nerub se decidi al fin a tantear la en orme hoja en busca de algn mecanismo pero no lleg a hacerlo. Apenas su mano roz la puerta, una s palabras aparecieron inscritas en ellas: Entra si no eres un enano luego la gran plancha metlica se abri franquendole el paso a una pequea habitacin. Ignorando el hedor de sepulcro recin abie rto que brotaba del interior, Nerub entr. A diferencia del resto de la caverna, aquella sala te na iluminacin propia: una gran claraboya situada en el techo permita a la luz del sol penetrar en un estrecho haz polvoriento. No era gran cosa, pero bastaba para precisar con exactitud lo que haba dentro: innumerables huesos yacan revueltos por doquier, mezclados con cotas de mallas, hachas y martillos capturados por la herrumbre. Y en medio de todo, un rstico sarcfago, improvisado con la misma piedra de las paredes. Pese a su tosca factura, aquella tumba era una obra de arte, sobre todo comparada con el resto del laberinto subterrneo. En la dura piedra, hbilmente tallada, se api aban un sinfn de criaturas, imgenes y runas, la mayora de ellas desconocidas para el joven medioelfo. Intentando no respirar fuerte para evitar el tufo a putrefaccin, Nerub se acerc a la tumba cerrada y, recurriendo a todas sus fuerzas, desliz a un lado la pesada tapa para inspeccionar su contenido. El cuerpo muy bien conservado de un enano yaca en el interior. Sobre su pecho descansaba un grueso libro envuelto en un trozo de tela en el que estaba inscrito un epitafio: Aqu yace Zafar Going, el ms poderoso hechicero que jams haya visto la luz entre el pueblo de los enanos, y que por su orgullo y prepotencia arrastr a toda una ciudad de los suyos a la destruccin. Hay justicia en este mundo, pues muri solo, alejado de su raza e imposibilitado de hacer magia.

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Sin dudar, el medioelfo apart la tela, tom el volumi noso texto y emprendi el camino de regreso. Durante el recorrido inverso los espectros que lo interceptaban se esfumaban horrorizados al ver el libro que portaba Nerub. Como si aquel viejo tomo contuviera secretos capaces de asustar hasta la misma muerte. Varias horas despus volvi a la superficie, para encontrarse con un Adxenim que, nervioso, caminaba sin descanso de un lado a otro. Dios Santo! exclam el mago regordete al verlo Puedo saber qu te demor tanto? Tienes lo que te envi a buscar? Nerub lo mir un instante a los ojos y sin decir nada le tendi el libro. Adxenim lo tom entre sus manos y lo hoje con presurosa codicia. Fue solo cuando pareci convencido de la autenticidad del objeto que volvi a prestar atencin al joven. Te felicito, hijo de Nox. Eres valiente y hbil comi enzo a creer que encontrars lo que buscas. Y eso es un gran halago viniendo de m. Ahora, como la palabra de un mago es su ms valiosa posesin, cumplir mi promesa hizo una pausa efectista, acaricindose la ba rba. Bien, medioelfo, supongo que alguna vez habrs escuchado de la mtica ciudad de Arcadia, tal vez incluso sobre su muy extraa gobernad ora, la legendaria Lara. Pues es all que encontrars el mapa del que te habl. No pierdas tiempo, est lejos de aqu y llvate esto contigo dijo mientras se quitaba un objeto del cuello. Muestra este talismn y ella sabr que acudes en mi nombre. Nerub observ unos instantes la joya que le haba ofreci do el mago: un medalln de oro amarillo, tan pesado que bien podra valer medio pueblo, y con el bajorrelieve en valiossimo oro rojo de un dragn encerrado en un crculo de inteligibles runas, tambin del rarsimo metal, que recorran todo el borde de la pieza. Conmovido, alz la vista para agradecerle al hechicero su confianza al entregarle tan preciosa joya... pero ya el mago haba desaparecido. Resignado, Nerub fue en busca de su caballo mientras se guardaba el regalo entre los pliegues de la tnica.

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Luego en el camino, sonriendo para sus adentros, lame nt varias veces haber perdido la oportunidad de preguntarle a Adxenim si no se haba atrevido a entrar a la cueva por la imposibilidad de hacer magia o porque tena sangre enana en sus venas... *** Arcadia era la ms antigua de las ciudades de Alnader, y tal vez la ms hermosa de todas. Su origen y ubicacin siempre haba sido centro de las ms grande s especulaciones, quimeras y enigmas de todo Trillidor; solamente superada por la bruma de misterio que envuelve a la gobernadora de este lugar: un ser especial, y nico, cuya raza abandonara Al nader muchos aos atrs. Se dice que est rodeada por enormes murallas blancas y que carece de puerta, porque solo aquellos que gozan del favor de La Dama pueden atravesar el umbral de su entrada. Y aunque la mayora de las leyendas sitan a la ci udad en un valle oculto en las profundidades del bosque Iluvinner y pocos son los que entran en tal lugar y vuelven al exterior, la verdad es que nadie conoce a ciencia cierta cmo llegar a ella. Sin embargo Nerub estaba seguro de la existencia del lugar, no solo porque Adxenim se lo haba confirmado, sino porque Lara, su gobernanta, tambin haba ayudado aos antes a su padre. El bosque Iluvinner era tan extenso que resultara fcil perderse en l, pero Nerub era un medioelfo, hbil como ninguna otra criatura de Alnader a la hora de entenderse con rboles y animales, por lo que tras dar algunas vueltas en crculo, decidi dejarse llevar por sus instintos. Rpidamente su mitad lfica advirti un patrn entr e los rboles y comenz a seguirlo, caminando entre ellos sin ninguna duda. Las diferencias que para otros habran sido invisibles resultaban para su ojo tan notorias como un camino claramente trazado, y fue as que pronto lleg a un claro oculto en la floresta del que parta un sendero al que ni siquiera le faltaba guardin: un unicornio de piel blanqusima y crin y cola azul que se encabrit amenazador al divisar al intruso. Tranquilo, amigo susurr Nerub en la lengua de su madre mientras avanzaba despacio. No te voy a daar. Sin embargo, la magnfica criatura no pareci entenderlo, y agachando su cabeza, lo embisti. Con un salto lateral, el medioelfo evadi el ataque, pero no se haba recuperado aun cuando el unicornio, volviendo grupas, ya estaba de nuevo sobre l. A Nerub no le qued ms remedio que girar sobre s mismo, antes incluso de haber tenido tiempo de plantar firmemente sus pies en el suelo. La desesperada maniobra bast para salvarlo de ser atravesado por el filoso cuerno pero no para evitar que el pecho del an imal lo golpeara de refiln al pasar por su lado, arrojndolo de bruces al suelo. A pesar de estar bocabajo, el joven prncipe pudo prever el siguiente ataque, y con la agilidad caracterstica de su raza rod apartndose a un lado, con lo que evit ser pisoteado por su atacante. Luego se puso en pie con un salto so lo para ser nuevamente embestido. Esta vez Nerub aguard la carga a pie firme; pero ju sto cuando el cuerno estaba a punto de ensartarlo, se desliz hacia la derecha y aprovechando el impulso del propio unicornio, le ech los brazos al cuello y lo mont de una exacta cabriola. Los elfos siempre han sido diestros jinetes; no tienen n ecesidad de silla, estribos, espuelas, bridas ni otros artilugios humanos para controlar con facilidad a las ms indmitas cabalgaduras. Y Nerub haba sido entrenado de los mejores maestros de equitacin de la co rte de su padre: se inclin sobre el unicornio, casi adhirindose a la nvea piel, como si quisiera fundirse con su carne. Ahora ya no podrs derribarme de nuevo le dijo al odo a la bestia, mientras enredaba sus dedos en los bucles de la azulada crin. Como respuesta, el animal se encabrit sobre sus cuartos traseros y se removi produciendo una sonrisa de satisfaccin en el medioelfo, que esperaba una re accin parecida... pero su expresin victoriosa se transform en sorpresa cuando la rama de un rbol se interpuso en su camino, arrancndolo del lomo del unicornio con un brusco choque. Mientras giraba por los aires, record algo que le dijera uno de sus maestros de equitacin: un unicornio tiene una astucia y un espritu que ni el ms cerril y resabioso de los potros podr jams imitar.

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Pese a la fuerza del golpe, y dando una voltereta acrobtica, se las arregl para caer de pie e incluso fuera del alcance de la combativa criatura que de nuevo lo embisti, terca. Aquello ya empezaba a ponerse incmodo y se lle v la mano a la empuadura de la espada, pero no lleg a extraerla: atacar a un unicornio ira en contra de todo lo que le haban enseado y en lo que crea. En ltima instancia haba sido l quien invadiera el espacio del hermoso animal y recordaba que los de su especie tenan fama de ser las ms orgullosas criaturas que jams hubiesen existido. Era obvio, ahora que se detena a pensarlo, que tan solo haba reaccionado, defendiendo su territorio. Ahora, cuando el unicornio carg contra l, el joven prncipe no trat de evadirlo o atraparlo, sino que, bajando la vista, se inclin humildemente hasta el suelo, diciendo en lengua lfica: Acepta mis disculpas, poderoso ser. Fui arrogante y prepotente; reconozco mi error. Deb solicitar tu permiso para atravesar tus tierras en lugar de enfrentarme a ti. Mi nombre es Nerub, prncipe de Savahg. Busco la legendaria Rosa Negra y el mago Adxenim me dijo qu e la Dama Lara podra ayudarme: he aqu su medalln como prueba de que cuanto digo es cierto. Por favor, te n la amabilidad de indicarme el camino hacia Arcadia. El unicornio, que haba detenido su embestida apen as un par de pasos antes de arrollar y pisotear a Nerub, observ suspicaz durante unos segundos la prenda que le mostraba el medioelfo, luego alz la vista y mir atentamente al prncipe. Bienvenido seas, medioelfo al pr ncipe aquella voz le son muy extraa, y no solo porque proviniese de un animal. Siempre supe de tus intenciones ese y no tu agilidad, que mucho sobrevaloras, es el nico motivo por el cual no ests muerto ahora te esperaba, ya ves. Pero pens que, antes, quizs fuese necesario darte una pequea leccin de humildad El sorprendido joven mir atontado al unicornio. Vuelvo a pedir disculpas; lamento mi ignorancia pe ro nunca escuch decir que los unicornios pudiesen hablar. No hablamos, medioelfo. Ni necesitamos hacerlo; nuestra mente puede enlazarse con la de cualquier ser viviente, aunque solo lo hacemos en contadas ocasiones. Sgueme. El unicornio dio media vuelta y empez a avanzar por el sendero. Nerub, aun nervioso, lo sigui. *** Nacido en la nobleza, Nerub estaba acostumbrado a alternar cada da con grandes personalidades y visitar majestuosos castillos, pero nunca antes hab a visto nada parecido a lo que tena delante. La ciudad era asombrosa, construida segn un diseo por completo diferente al resto de Alnader. Las edificaciones, dispuestas en siete crculos concntricos, eran todas de un blanco plateado que pareca inmune al polvo y la suciedad imperante en las grandes ciudades. Los habitantes lucan alegres y despreocupados, se sonrean entre ellos e incluso algunos saludaron al prncipe de sangre mezclada como si fuese uno ms del pueblo. rboles y plantas crecan por doquier, y no era difcil encontrarse animales, normalmente selvticos, entre los pies o en los hombros de las personas. Pero lo que realmente conmocion al joven fue ver a Aylin. Sentada sobre el tronco de un sauce, la hermosa princesa jugaba con dos nios elfos, ajena por completo al recin llegado. Aylin! emocionado, Nerub corri hacia ella, pero se detuvo de forma abrupta cuando una figura se interpuso en su camino. Deberas aprender a contener tus emociones, joven N erub mir desafiante a quien le haba hablado. Era un guerrero silfo de cuya espalda colgaban dos es padas, con las empuaduras asomando apenas por entre su largo y suelto cabello blanco. Sobre el pecho luca un medalln, que el semielfo, asombrado, reconoci al punto como obsequio del Concejo Blanco y en su hombro estaba posado un halcn plateado que pareca escrudiar al prncipe con mirada inteligente. Sal de mi camino, silfo le respondi Nerub, apre tando los dientes. Voy a presentar mis saludos a la princesa Aylin y ni t ni nadie podr impedirlo y al punto se arrepinti de su fanfarronada; en los suaves pero seguros movimientos del silfo se insinuaba una destre za marcial casi infinita, muy superior a toda la que l mismo pudiera poseer. Y quizs, como tantos silf os, tambin fuese versado en las artes mgicas

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Pero en lugar de aceptar el desafo, en el rostro del silfo solo se dibuj una sonrisa irnica cuando escuch aquellas palabras y mientras, con elegancia y fluidez casi danzarias, se haca a un lado cedindole con burlona cortesa el paso al prncipe, respondi alegre: Pues, semielfo, si tales son tus intenciones, tal vez deberas volver sobre tus pasos; el reino de Zaphiria y tu princesa estn bastante al norte de este lugar Sorprendido por aquella declaracin, Nerub mir hacia Aylin y los dos nios, pero ella ya no estaba ah. Su lugar lo ocupaba ahora una mujer cuyos cabellos, largos y negrsimos, contrastaban con su vestido inmaculadamente blanco. Su rostro resplandeca con la belleza de los veinte aos, pero sus ojos posean un brillo nico, como el de una sabidura que el joven prncipe no haba notado siquiera en los ms ancianos elfos. Y alrededor de su cuerpo Nerub detect un aura imprecisa. Despus de cono cer a Adxenim ya poda identificarla: era el signo de un inimaginable poder. Aquella mujer solo poda ser una persona. Y el semielfo, inclinndose casi hasta el piso, dijo: Disculpe mi descortesa, admirable Dama pero alg n encantamiento, o tal vez el agotamiento de tan largo viaje, ofusc mi vista e hizo que la confundiera con una muy querida amiga. Ah, tres veces imprudente, medioelfo. No sabes que somos dueos de lo que callamos pero esclavos de lo que decimos? Deberas tener ms cuidado con tus palabras, y de paso, tambin con tus acciones precipitadas unas u otras acabarn por meterte en graves problemas si no es que lo han hecho ya. A pesar de lo serio de su reproche, el tono de la Dama Lara no demostraba gran enojo ms bien pareca el dulce regao de una madre prudente a su dscolo hijo menor. Pero s bienvenido a mi hogar, prncipe Nerub, hijo de Nox. En efecto, soy La ra, seora de Arcadia; y l es Svend dijo sealando al silfo un viejo amigo que no pierde la mala costumbre de intentar protegerme. Hay hbitos que solo se pierden con la muerte respondi el silfo sonriendo, y luego, mirando a Nerub, agreg: No te sientas mal por tu error. Solo viste lo que ms deseabas ver. Lara suele causar ese efecto Avergonzado, Nerub no supo qu contestar. Lara y Svend, cada uno por separado y aun ms los dos juntos, le hacan sentirse tan incmodo como cuando es tuvo frente a Adxenim. No estaba acostumbrado a tratar con seres tan poderosos. Adxenim me avis de tu llegada c oment la Dama al ver que el recin llegado continuaba inclinado ante ella y en nombre de nuestra antigua amistad, me pidi que te ayudara en todo lo que estuviera a mi alcance. Confo en l, medioelfo; as que no te impon dr ninguna prueba. Cuando lo desees podrs mirar en El Ojo de la Verdad y te brindaremos apoyo en tu bsqueda pe ro ahora te recomiendo que descanses. El cansancio es mal consejero, y has recorrido un largo y difcil camino para llegar aqu. Seora, agradezco su generosidad y muy gustoso a ceptar su hospitalidad, pero luego perdneme si le confieso que primero deseo ver el lugar donde se encuentra la Flor. Llevo tantos das en esta bsqueda que no podr descansar bien si al menos no compruebo su existencia. Ni siquiera ahora estoy seguro de que no sea ms que una leyenda. Por favor, mustreme ahora mismo ese mapa mgico. Poco acostumbrada a que se le contrariara, Lara mir ceuda a Nerub por un instante. Sin embargo, rpidamente sonri y haciendo unos gestos, murmur: Pues que as sea. Vadred adle ooj rapecea un tubo de tela gris se materializ de la nada, flotando entre Nerub y Lara. Y con otro movimiento de las manos de La Dama, la tela se desenroll por s misma, mostrando un detallado mapa de Alnader. Tcalo le indic Lara al medioelfo Y piensa en lo que buscas. Sin titubear un ni instante, Nerub hizo lo que le indicaban, y al palpar la tela sinti como el mapa le absorba sus energas, y le quitaba la vida, a la vez que se ampliaba mostrando la ubicacin de La Rosa Negra en una pequea isla solitaria en el mar de Eisler. Lara! Nerub oy a lo lejos la voz del silfo y desp us le pareci sentir que alguien le agarraba por los hombros y tiraba de l. Apenas su mano se separ de El Ojo de la Verdad todo se volvi oscuro.

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Y luego se encontr tendido en el suelo, incapaz de moverse y casi sin fuerzas ni para respirar. A su lado Svend trataba de ayudarlo a recuperarse mientras miraba a Lara con ojos llenos de ira e incredulidad. Tranquilo le deca ella a su amigo.No soy tan cruel ni tan orgullosa. No pensaba dejarlo morir; es fuerte y saba que t reaccionaras a tiempo para salvar lo luego, ya dirigindose directamente a Nerub, agreg, con el mismo tono de regao maternal de ante s: Cuando te suger que reposaras antes de esto era porque saba las consecuencias de consultar al Ojo de la Verdad : su magia absorbe parte de tu vida a cambio de sus revelaciones. La situacin de la Rosa Negra es uno de los secretos mejor guardados de Alnader tanto, que si fueses humano o elfo puro, podras haber muerto por tu precipitada accin. Pero no veas en mi acto vengativo despecho por tu negativa de aceptar mi cons ejo hace aos que estoy por encima de tan pueriles sentimientos. Es solo que decid darte una leccin a cambio de un buen susto. Espero que desde ahora recuerdes siempre que nada es gratis ni se da por nada en este mundo, semielfo. Nerub no coment nada. Por lo visto, ltimame nte todo el mundo pretenda darle lecciones. En cuanto a tu Flor continu Lara, como has visto, est en medio de la nada, en un mar cuyas aguas muy pocos se atreven a surcar, porque la muerte y la desgracia navegan por all pero como dije antes, te ayudar. Har que te construyan una pequea embarcac in, y me encargar de reforzarla con mis conjuros, para que te lleve sano y salvo a tu destino. En diez d as estar terminada tu barca; puedes quedarte en mi castillo, mientras esperas. Disfruta de nuestra hospita lidad y diciendo esto, La Dama se levant y march dejando al exhausto Nerub en brazos del silfo. *** El tiempo en Arcadia le vino muy bien al semielfo : durante el corto perodo de forzada inactividad descans como no lo haba hecho de sde que saliera del castillo de su padr e y aprendi una buena cantidad de hechizos curativos o relacionados co n la naturaleza. Pero, sobre todo, encontr un magnfico compaero en Svend, en cuya compaa estuvo casi todos esos d as, ya fuera practicando con las espadas o simplemente hablando. Tan grata le result la compaa del poderossi mo guerrero que, cuando su barca mgica estuvo lista y hubo llegado la hora de marcharse, le rog que lo acompaara. Sin embargo el silfo se neg: Me gustara ir contigo, amigo mo. Yo tambin he se ntido crecer en m gran afinidad hacia tu persona, pero mis das de aventuras ya han quedado atrs para siempre. Y no porque, como quizs ya has sospechado, y al igual que Lara, sea mucho ms viejo de lo que parezco. Sucede que tengo otras responsabilidades que no puedo delegar, soy el director de Neytlianr una de las academias de magos y guerreros ms grandes de Alnader. Por cario a mi vieja amiga La Dama he estado alejado de ella por mucho tiempo, y ahora debo regresar. No puedo acompaarte en una bsqueda que quin sabe cunto podra extenderse. Sin embargo, si en algn momento necesitas de m, llmame y har todo lo posible por ayudarte y mientras deca esto, Svend tom el medalln de Adxenim, que Nerub aun tena en su cuello y murmur algo. Cuando lo solt, la figura del dragn de oro rojo haba sido reemplazada por la de un halcn con las alas extendidas, tambin en el precioso metal. La barca atrac en la orilla de la pe quea playa, pero incluso antes de que el firme abrazo de la fina arena la inmovilizara, ya el entusiasmado Nerub haba saltado a tierra. Decidido a perder el menor tiempo posible, se intern en la isla en pos de su objetivo. Segn haba visto antes de desfallecer, la Rosa Negra se encontraba en su centro. Pero la isla estaba casi completamente cubierta por la ms bella, exuberante y extica flora que el prncipe hubiera jams visto. Tan intr incado era el muro de lianas, races y tallos que resultaba imposible atravesarlo sin destruir alguna, lo que para cualquier elfo habra sido una absoluta profanacin. A Nerub no le qued ms remedio que buscar un sendero, y por suerte encontr uno. Durante mucho tiempo camin por aquella vereda en form a de espiral que bordeaba la isla, pero el semielfo estaba tan exultante pensando en su prxima felicidad que apenas si lo not. Fue solo cuando dobl el ltimo recodo y divis el rosal oscuro que se detuvo a tomar un fugaz respiro. Al instante siguiente avanz hasta el jardn, e ligi una flor y utiliz la daga para cortarla. Y no haba hecho ms que separar la rosa del resto de la planta cuando un terrible dolor le oblig a soltarla. Impotente, cay por tierra. Como cuando tocara el Ojo de la Verdad sinti que las fuerzas le abandonaban, aunque esta vez no lleg a perder el sentido.

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Para desgracia suya porque as pudo sentir cmo sus piernas se hundan lentamente en la tierra convirtindose en races, mientras sus brazos se iban alargando y cubriendo de hojas. Pero antes de que sus dedos dejaran de ser carne para volverse madera, tu vo tiempo de aferrar al medalln e invocar a Svend. Potente era la magia de aq uel talismn. El silfo apareci algunos segundos ms tarde, y le bast una sola mirada para comprender lo ocurrido. Amigo, no temas; aun puedo salvarte le dijo. Pero supongo que ya has comprendido que no es posible arrancar una Rosa a menos que se ocupe su lugar. En cambio, si la olvidas, al menos tendrs tu vida. Ella lo entender, si de veras te ama. No contest Nerub, decidido, aunque ya senta cmo su lengua se volva un ptalo. Yo la amo, Svend. Le di mi palabra, y si no puedo cumplirla, entonces nada vale la pena. Entonces lo siento, amigo mo; no puedo hacer nada, es una magia ms antigua y poderosa que la ma. Es una lstima, haba otras formas, pens que las encontraras. S, es una lstima Lara me lo ad virti, a su modo: nada es gratis en este mundo, y la magia no da nada sin pedir algo a cambio, pero no supe verlo. Por favor, escchame, quiero que hagas una ltima cosa por m. *** Svend atraves la concurrida sala de audiencias y mir directamente a los ojos de Aylin. Bienvenido seas, magnnimo silfo. Hasta esta lejana regin han llegado los cantos en honor de tus logros y hazaas. Creme cuando te digo que es un indesc riptible honor tenerte en nuestro reino. Qu te trae por nuestros dominios? Aunque el discurso de la princesa fue breve y mu y formal, Svend no pudo evitar un estremecimiento de placer al escucharla hablar. Comprendi entonces por qu un joven tan lleno de vida como Nerub haba elegido perderla antes de defraudarla. l mismo, por un instante, se haba sentido tentado de olvidar todas sus responsabilidades para servirla y conquistar su favor Pero el sentido comn y el recuerdo del amigo convertido en rosal prevalecieron. Y se impuso a s mismo terminar cuanto antes con el asunto, antes de verse irremediablemente atrapado en el hechizo de aquella elfa de tan irresistible belleza. Princesa dijo con la voz teida de dolor. Solo vengo de paso. A cumplir la ltima voluntad de un amigo, Nerub el medioelfo. Me pidi que te entregara esta Rosa, que fue la causa de su muerte. Adis e inclinndose corts sin decir ms, el silfo coloc la flor sobre el pulido suelo del palacio, dio media vuelta y se march sin siquiera mirar atrs. Horas ms tarde, descansando en su lujoso aposento, Ailyn haca un inventario de su coleccin de maravillas. Las piezas ms valiosas, junto a la recin a dquirida Rosa Negra, eran un frasco con lgrimas de fnix, las garras de una arpa, un huevo de dragn, y el ojo mgico de un antiguo y poderoso orculo. Pero tambin figuraban muchos otros y muy curiosos objetos. Al fin, dejando escapar un largo suspiro, la prince sa se volte sobre la cama y dijo para s misma: Bien. Ahora solo necesito que algn tonto que no tema ser convertido en piedra me traiga un cuerno de unicornio Jeffrey Lpez Dueas : (La Habana, 1982). Narrador. Licenciado en Derecho. Graduado del Centro de Formacin Literaria Onelio Jorge Cardoso. Director del e-zine La voz de Alnader ; fundador del Proyecto DIALFA-Hermes; fundador y uno de los coordinadores del Taller de Creacin Literaria Espacio Abierto. Coantologador del libro de cuentos de fantasa Axis Mundis Ha organizado y dirigido los eventos Behque 2008 y 2009, as como las tres ediciones del Evento Terico de Fantasa y Ciencia Ficcin Espacio Abierto, participando adems como conferencista. Ilustraciones : MC Carper, Argentina y Erick Silva, Cuba

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Andanzas de la Fantasa en Cuba Por: Jos Martn Daz Daz Yo quiero ir hasta el cielo en un frijol sembrado, y ya Silvio Rodrguez Aun cuando el prejuicio hacia la fantasa puede darse en muchos pases, en el nuestro tiene particulares razones para hacerlo. El marxismo debi ser simplificado para su fcil comprensin popular y as mi maestra de tercer grado, digamos, inspirada en el principio bsico esencial de que la materia es lo primario, me advirti que no deba estar leyendo El Gato con Botas por ser un cuento idealista. N i los gatos hablan ni los ogros existen, adems los reyes y princesas representan a la monarqua, un sistema ms explotad or incluso que el capitalismo, contra los cuales no valen gatos parlantes sino revoluciones sociales Tal vez mi maestra era exagerada pero ilustra un modo de pensar, y adems debo disculparla porque le asista la ms noble de las intens iones: salvarme del oscurantismo del pasado y convertirme en un hombre nuevo. Los nios no protestbamos, agradecamos que no nos mintieran, como a los ingenuos de antes, con esos cuentos de reyes magos trayendo juguetes y cigeas trayendo bebs. Do s muy bien elegidos ejemplos con los cuales nuestros padres nos hacan sentir favorecidos por la verdad. Pero al mismo saco de la cigeas fueron a parar duendes y hadas, Andersen retirado de bibliotecas, y la bruja de la escoba era un engao que a los chiquilines hace mucho, mucho dao. Esta cruzada contra la fantasa sobreviv i hasta los setenta y ms all, todo tren tiene su inercia. Hoy tal vez no se ha detenido del todo, parece estar claro que la fantasa es in cluso positiva en la formacin del nio, pero se le sigue considerando ingenua. Hace poco le una entrevista a una autora para adultos. E lla mencionaba que tambin escr ibe literatura infantil, pero sus historias nunca seran de paticos porque los nios a los cuales ella se dirige cantan y bailan reguetn. A ese nio no le puedes hacer un cuento sobre paticos dice ella por que su realidad es otra. Tienes que escribir algo que sea creble para l. El argumento: estos nios viven una realidad distinta a la de los patos, no debe estar bien enunciado. Ningn nio es un pato, ni estos ni otros, y los patos propiamente dichos, no leen. Cul es la diferencia a la que ella se est refiriendo? A que aquellos aceptan la fantasa porque son ingenuos, mientras que estos no la creen porque han dejado de serlo.

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Para ilustrar lo tanto que saben estos, se usa como ejemplo el reguetn, cuyos contenidos y letras son deliberadamente elementales y podran ser comprendidos por el menos inteligente de los seres. Por qu cantarlo y bailarlo se le cita como aval de sabidu ra infantil? Por la misma consideracin de antes, porque es un gnero que se expresa en el ms riguroso realismo. Si un nio sabe sobre sexo y carnalidad, aunque sea a su manera, se interpreta como agudeza y desarrollo intelectual. Mordi la manzana prohibida y por tanto ha sido expulsado por Dios del mundo de los cndidos. nico lugar donde cabe la fantasa, segn esta opinin. Ni la lujuria es prueba de inteligencia ni la fantasa exige como condicin la asexualidad. Frente a Las Mil y una Noches el reguetn es erticamente bien inocente por m s groseros que sean los trminos que a veces utilice. En cuanto a los cuentos de paticos y las crudas realidades, recordara que es precisamente un pato el animal elegido por Andersen para uno de los relatos ms crueles de la literatura infantil. Autor prdigo en ejemplos de historias fantsticas, muchas con animales y objetos antropomorfos, mostrando tan devastadoras realidades, que generalmente se opta por versionar sus relatos por considerarlos un poco srdidos para el nio actual. Quienes crean que los nios precoces, inteligentes o informa dos no son capaces de disfrutar de la fantasa, no han analizado, tal vez, que el conocimiento de que los duendes y las hadas son fruto de la imaginacin se puede obtener a muy corta edad y sin mucha inteligencia ni informacin. Si la ignorancia fuese el camino para disfrutar de ellos, casi nadie lo conseguira. Si a la fantasa se le considera ingenua incluso para un pblico infantil, qu se podra pensar cuando se trata de obras para adultos? Aun cuando nuestra pantalla televisiva hoy se llena de mltiples series ex tranjeras de xito, que utilizan muy desprejuiciadamente lo fantstico, es muy difcil que esto oc urra en una produccin nacional para adultos. Siempre se aleg la caresta de las mismas, porque se piensa solamente en aventuras. A este espacio, que no es precisamente para adultos, le debemos casi todas las escasas propuestas. Es ci erto que los adultos tambin pueden disfrutarlo pero en sus tramas ha de tenerse en cuenta al pblico infan til, tanto en temas como en mensajes y maneras. Shiralad que fue la ms sobresaliente de estas obras recibi duras crticas por no atenerse a estos principios tanto como era menester. Utilizar fantasa en un dramatizado para adultos solo es dado a casos bien excepcionales, no siempre del todo afortunados. Lo fantstico debe cuidarse muy bien de salir airoso ante un pblico no acostumbrado a l en producciones nacionales. Si no logra la comunicacin se le achacar al gnero y aumentara el prejuicio. No me parece buen camino el intento de versionar cuento s extranjeros. Es difcil convencer al pblico con un robot que lleva la cara de un actor del patio, se convierte en un extraamient o que disocia la atencin y afecta la credibilidad. La comunicacin audiovisual debe tener en cuenta las convenc iones establecidas y las refere ncias; lo que sucede con mucha naturalidad en una pelcula norteamericana puede no co rrer la misma suerte en un dramatizado cubano, por lo inusitado. En Cuba, a los robots y vampiros se les utiliza sobre todo en el humorismo. Creo que hay modos de una fantasa verosmil y eficiente en los dramatizados cubanos para adultos, lo que ahora, adems, no es muy abundante la produccin por razones econ micas, y resultara ms difcil insertarlos, prejuicios aparte. Pienso que por lo pronto, la fantasa tendr que seguir hacindose camino sobre todo en literatura. El prejuicio en literatura es ms fuerte y no voy a referirm e a lo marginado que puedan esta r los gneros que la utilizan sino al modo en que esta aprensin se manifiesta a la hora de clasificarlos. Lo fantstico se asocia a la mitologa, las supersticiones, oscurantismo del pasado, mientras que la ciencia ficcin se vincula a lo futuro, a las novedades cientficas y tecnolgicas. Visto as, pareciera mejor ocupacin lo segundo. Y el hecho de que la ciencia ficcin intente explicar cientficamente sus suposiciones le quita pecado en aquello de la inge nuidad, convirtindola en una fantasa ms perdonable. Sin embargo, como con todo prejuicio, este se debe a una visin a priori En verdad el mundo ha avanzado mucho desde que surgieron es tas clasificaciones. La ciencia ficcin hace tiempo dej de concentrarse solo en asuntos cientfico-tcnicos para volver sus ojos sobre las ciencias sociales, la psicologa y otros temas humanistas. Incluso muchas obras comenzaron a reflejar las malas consecuencias de un progreso tecnolgico sin desarrollo de la conciencia social. Si una obra est referida a las ciencias sociales, digamos, no tiene caso que el autor explique de qu manera la nave pudo llegar a donde lo hizo ni qu combustible utilizaba. Se supone que esto no le quita su pr etensin de abordaje cientfico, solo ha cambiado su temtica. Sin embargo, cuando se especula sobre asuntos que no pertenecen a las ciencias exactas, es casi imposible establecer un consenso, sobre hasta dnde pes la pretensin cientfica y hasta dnde la simple subjetividad del autor en sus especulaciones. Prcticamente cualquier trama que ocurra en un planeta distin to, en un futuro lejano, o en un mundo paralelo, por ms desatinada que fuese, habra que considerarla de ciencia ficcin, pues la jus tificacin la pone lo ignoto, su posibilidad

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no puede ser negada, o por lo menos no ms que la de muchas otras obras de este gnero. Por otro lado, tampoco hay consenso sobre la no existencia de Dios. As que se puede mezclar lo cientfico con lo divino aceptado. Lo teolgico no es fantasa sino especulacin, un terreno en que este gnero basa sus historias. Hoy por hoy con la ciencia ficcin se puede pretender divulgacin cientfica, pero no necesariamente, incluso hay casos que hasta parecen una buena broma del autor. Como si se burlara de qu ienes exigen explicaciones cientficas, ofreciendo alguna que parezca plausible aun cuando es ms descabellada que el elemento mismo que pretende justificar. Casi me atrevera a hablar de un nue vo gnero que sera la justificacin fantstica. Y no estoy criticando a la ciencia ficcin, de la que soy aficionado, lo que cuestiono es evaluar la vala de un gnero a partir de su supuesta atencin a las realidades cientficas. Por su lado, el fantstico es llevado por autores que defienden la fantasa en s misma, no dan explicaciones porque no quieren. No hay en ello ninguna ingenuidad cientfica sino un postulado. Estando as las cosas, popularmente se opta por dividir los gneros atendiendo a algo ms tangible e identificable, y estos son los referentes clsicos de cada uno. Si naves espa ciales y rallos lser o dragones y talismanes. Algo que deja en serias dudas a una importante cantidad de obras. Hay otro gnero que igual utiliza la fantasa y al que le debemos muy trascendentales obr as pero que, paradjicamente, lleva en su nombre la palabra realismo. Ha blo del realismo mgico. Que elige la cultura de la supersticin y no la de la tecnologa y donde lo fantstico no es asumido por los personajes como algo sorprendente sino como parte de la realidad cotidiana. No osara yo cuestionar las caractersticas de este gnero, solamente me fijo en el nombre, Carpentier lo rehsa pero en su lugar utiliza de lo real maravilloso que sigue la propuesta de nombrar como real lo fantstico. Que me perdonen la suspicacia de ver en esto un prejuicio con la fantasa. No digo que el trmino se haya inventado para evadir la palabra, pero sin dudas es eficiente para establecer distancia con ella. Tanto as que por el contrario de lo que se opina de la fantasa, a lo real maravilloso se le tiene en muy alta estima, gustar de l es seal de inteligencia, sabidura y alta cultura. El realismo mgico, con sus especificidades y mritos indi scutibles, es tambin fantasa, tcnicamente hablando, pienso. Atravesar el tiempo o volar entre sbanas no es una realidad mgica, no es una realidad, ni tiene que serlo para que suceda en una obra grandiosa. Este sera uno de los gneros que mejo r hablaran en nombre de lo eficaz, responsable y sensata que puede ser la fantasa mostrada desde un entorno latinoamericano. Tambi n es uno de los ms inteligentes caminos, a mi modo de ver, que podra seguir el fantstico cubano. Lo que este gne ro casi se ha sacralizado. Cualquier autor puede dedicarse al fantstico, pero intentar escribir realismo mgico es de masiado pretencioso. As que ha quedado sin nombre intentar un fantstico ms cercano a lo que somos. En orden a la literatura deca Aristteles en cuya poca no haba cines ni televisores y es razonable no incluyera otras formas de hacer es preferible lo imposible convincente a lo posible increble. Irnicamente, los cubanos somos muy dados a la fantasa, los Juan Candela estn a la orden del da, en el campo y en la ciudad. Pero como l, siguen considerando todava que para que algo sea valorado debemos llamarlo realidad. No es hora de intentar explicarle a Juan que eso es en lo nico que estaba equivocado? Jos Martn Daz Daz: Narrador, guionista y realizador audiovisual. Mencin en el Premio David 2011 con el libro infantil Escrito a lpiz Guionista de las series Pubertad Realizador de Dados a la Diversidad y Cuentos para una abuela. Obtuvo el Premio Vitral de Animacin 2011. Premio Cine Plaza de Animacin 2011 y Prix Jeunneesse Iberoamericano 2011. Miembro de la UNEAC. El relato Minucia result ganador en el II Conc urso de Creacin Literaria del Gnero Fantstico Arena 2006.

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EL SENDERO DEL ANCESTRO Gabriel J. Gil Prez A Laura, por su sueo, ms sutil y ms tremendo A Pavel, por los eptetos que me ha deparado bajo los efectos del aguamiel Rashaverak despert con algunas escamas sobre los hombros y un fuerte dolor en el pecho. El sueo haba sido muy intenso. Quin sera aquella sierva humana sin linaje a la que el Tercer Ancestro deparaba tanto bro, tanta luz? Sin dudas, era del Oeste: irreverente, rebelde como es perando a ser domada. El sacerdote se puso en pie en la cmara circular del Templo, bebi un poco ms de la infusin sobre el altar y la escupi sobre el dolo de piedra. El Dragn Rojo sabra que estaba agradecido. *** En los ltimos aos todo haba ocurrido muy rpido. El concilio, el viaje, la guerra Rashaverak se haba acostumbrado a dormir con la espada desenvainada y la montura cerca. Pero por ms que juzgase muy breve el lapso en el que parecan haber acontecido todas las cosas del mundo, pensaba que demoraba demasiado el encuentro con ella Acaso tendra que esperar aun ms? Haba partido a tierra extranjera en una embarcacin de poca monta, viajando por encima de La Cavidad sagrada que sus Ancestros preferan no perturbar. Haba recorrido de punta a punta la costa este del continente; entenda bien los dialectos locales y manejaba con soltur a las costumbres de los lugareos. Se haba gestado una reputacin de sanador invoca ndo los dbiles poderes que lograban campear en la distancia, a travs del vaco neblinoso. Y, finalmente, se haba hecho un guerrero, un guerrero mayor, estimado por comandantes y generales, un guerrero impetuoso, con mil hazaas en su haber. Y de qu le haba valido todo? Seguramente ella aun aguardaba en algn recndito lugar ms all del horizonte, donde quiz s las noticias de esta guerra solo fueran rumores. El llamado en el hombro hizo que Rashaverak se desemperezara. Capitn! repiti su sbdito por tercera vez, con cierto tono de urgencia que ya le era familiar. Antes de que el guardia continuase, se levant de la piedra que haca la s veces de asiento, y apag las llamas de la fogata. El Comandante Farrann requiere su presencia en el puesto de mando. Gracias, soldado. Seor contest el mensajero y se retir, raudo. Rashaverak no apur demasiado el paso. Ms de una v ez haba sido convocado de la misma forma para escoltar a un estpido barn que haba capitulado a tiempo y en bue nos trminos. Farrann hubiera dado seales de verdadera urgencia en otro caso. Hoy senta que los pies le pesaban. Le haban dado la oportunidad de dirigir una partida de exploracin en tierra enemiga, lo haban convocado a participar en la reunin de los mandos superiores para idear la estrategia final, y, por ltimo, sus sbditos lo haban animado a beber unos tarros de aguamiel en el pueblo. Todos esos planes haban sido rechazados tajantemente. Una fuerza extraa aca so el Dragn Rojo lo ataba al campamento. Cuando por fin entr a la cabaa del Comandante, Rashaverak encaj su rodilla derecha en el suelo y baj la cabeza, en seal de reverencia. Verse a s mismo, un sacerdote del Tercer Ancestro, rebajado a tales convenciones era un sacrificio que ya le empezaba a costar. Bastara un poco ms y saldra de ese campamento, de esas tierras, de ese continente, con la encomienda al Gran Rojo y un Destino, un destino de gloria que se cantara en bellsimas odas allende La Cavidad. Un Destino Rash! le grit jovialmente el Comandante Farrann que se encontraba examinando los mapas de la regin.

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S, Seor. Por la Cavidad, olvide el protocolo, hombre. Ya prcticamente hemos ga nado la guerra. Las nuevas negociaciones garantizarn que nos repa rtamos las comarcas en disputa. Ah No hay como una guerra terminada Farrann bebi de un golpe la jarra de cerveza que indicaba el puesto de mando en el plano, luego se limpi la barba con el brazo derecho y le indic a Rashaverak el barr il del fondo. Por cortesa, pero sin muchas ganas, el capitn se sirvi y bebi un poco. Seor, puedo saber el motivo de mi llamada? Ah, Rashaverak, siempre al grano Qu? Acaso tu general no puede invitarte a brindar por el fin de la contienda? No contest. De todos modos, evit que algn mohn de incomodidad se hiciera evidente en los labios. No reanud su discurso. No te llam para brinda r. Hemos capturado a una hechicera que dice poder controlar las nfulas de la piedra K y quiero que la examines. Es posible, como tantas otras veces, que sea una farsante. Pero si no lo es, el Imperio podra crecer mucho ms y tomar los Puertos del Norte. Lo siento, amigo, pero debers interrumpir tus elevadas meditaciones y empezar a tratar con la escoria del mundo. *** Los hombres de Farrann guiaron a Rashaverak por los im provisados tneles de barro donde haba lugar para abastos y crceles. Crea que a estos pasadizos les faltaba portento y solemnidad para compararlos con las catacumbas de su tierra; aunque, por el hedor y la podredumbre, claram ente las igualaban. Sin embarg o, si lograba apartar de su mente el denso aire caliente y los olores, poda percibir una sensacin satisfactoria y nueva. A pesar de no haber estado nunca en este sitio, sus pies conocan el camino. *** All estaba ella al fondo del corredor, con el cabello desaliado y mal cortado, con el rostro cubierto de fango. Pero haba algo atrayente revoloteando sobre ese cuerpo marchito. Sus brillantes ojos azules, tan vidos sus finos labios mordidos sus manos escondidas entre los harapos y aun ms adentro. Rashaverak cay de rodillas sobre el suelo; por fin la bsqueda haba concluido. Ella es tu sierva, Dragn Rojo, tu mensajera: en su carne se servirn los hombres de la calma y la tempestad de tus augurios. Despus de la plegaria, el hombre se yergue, y no es l sino el Tercer Ancestro quien mira por sus ojos, quien suda por su piel, quien siente por su sexo. Ella solo puede aguardar, contra la pa red que trunca el pasadizo, con las piernas entreabiertas y la boca ensalivada, temblando por miedo o por deseo. Y tiembla, tiembla de tal forma que Rashaverak, siendo el Rojo y l mismo, puede sentirlo en sus firmes piernas. El Rojo ordena una carga, y el guerrero se lanza a correr como si ese corredor fuese infinito, y sabe que en verdad lo es, porque ha de avanzar por dentro de ella Y cuando est a punto de llegar, la hembra lo recibe, en un abrazo de piernas y manos, y lo frena, y lo tranquiliza, y hace su mpetu encuentre otros corredores una vez que los ropajes le son arrancados a ambos. Hay en l incertidumbre, no sabe si prefiere apretarle los glteos o morderle los senos, o aceptar la invitacin de sus piernas abiertas. El Gran Rojo manda una vez ms, y Rashaverak cumple, y su genital es poderoso ariete que golpea y atraviesa repeti damente las divinas y hmedas puertas del goce. Parece no contentarse, y el Rojo o es acaso Rashaverak? la alza por la cintura y la voltea, y el ariete no teme los claustros ms recnditos. Y la hembra, que gime y se sacude, parece dominar con dulzura a Rashaverak quizs al Rojo mismo y lo hace tenderse bocarriba, y lo somete, y lo m onta como a una cabalgadura grata; y al galope, su sexo, ambos sexos, se enjugan y se funden, y es ella quien manda y no Rashaverak ni Dios alguno. Sus manos le caen sobre el pecho, y se le incrustan las uas, y el hombre le agarra los senos y se los besa, y los pezones sufren ante sus dientes; pero la hembra, ella contina cabalgando. Su cadera, diestra, se despoj a del frenes por un instante, y es el vaivn ms hermoso, y es cndida y morbosa a la vez. Por dentro, el co rredor es amplio y clido, y Rashaverak quisiera explorarlo todo. Entonces ella lo llama, al Rojo-Rashaverak, y lo invita a doma rla, porque su sexo es amplio y los vaivenes no son suficientes. Y l se apresura, y le toma el cabello como un a brida, y le pega el rostro al fango, y hace que sus otros labios le besen el genital, y lo engullan, lentamente. Pero no tiene tiempo. Le aprieta la cabeza contra el suelo, le abre ms las piernas, y la vence una y otra vez. Y Rashaverak veloz, y Rashaverak violento. Y ella es sierva y no ama, y goza y teme a la vez. En un arranque, los cuerpos chocan y vibran ante el impacto; ninguno de los dos resiste. Un

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grito, de l, y un suspiro, de ella estremecen los tneles. Entonces un espasmo le contrae el cuerpo al guerrero: en su lomo la piel se tensa, y se abren dos heridas simtricas, y le brotan las alas de sus Ancestros, y las garras, y la cola y las escamas del pecho emergen y se le erizan; y el dolor y el placer son uno solo. Es ella, maestro, es ella *** Rashaverak la miraba incesantemente. Aun la lujuria no se le escapaba de los ojos. No es la primera vez que nos encontramos, caballero. l qued sorprendido. Cmo poda saberlo? Me has visto en sueos. Como yo a ti El hombre, ms anonadado todava, era incapaz de comprender. Tambin el Gran Rojo le dio una visin a ella ? Acaso era el Destino lo que los una? Pero no contest, prefera mirarla, del rost ro al busto, de all hacia las piernas, y de nuevo a sus labios. Lo contentaba tanto tenerla delante Fue un gran sueo s. Aunque te recordaba ms gentil continu ella mientras le tomaba la mano derecha y la acariciaba entre las suyas. Con dulzura, le condujo la palma por sobre sus tersos muslos desnudos. Entonces agreg: Quizs, aquella otra vez, en el sueo, una alucinada nebulosa impidi que sintiese ese terrible dolor en mis rincones cuando pronunci la ltima palabra, empuj la mano del guerrero hacia su entrepierna. Rashaverak apret fuerte, sintiendo el desafo, y vio en el rostro de la hembra como su boca, ligeramente abierta, ahogaba un gemido. Cuando el ho mbre intent encimarse, un punzante dolor en la espalda lo detuvo. Entonces retrocedi, y en su rostro asom una gravedad intempestiva. Partimos al amanecer dictamin. El Ancestro espera *** Libertar a una prisionera de guerra, aun con la campaa suspendida, fue toda una proeza, ante la cual la desercin de un capitn era solo una pequea indisciplina. Rashaverak tuvo que despistar a Farrann, y sugerir que la mujer era una farsante sin hacerlo demasiado explcito; con ello haba garantizado la despreocupacin del comandante sin condenar a la cautiva a la hoguera. Luego, todo haba re sultado de un plan concienzudo en el que intervenan la embriaguez de los carceleros, un buen disfraz de soldado, un corcel, y mucha suerte. Por fortuna, todo haba salido bien. Y llevaban varios das cabalgando hacia la Cavidad con la misma premura que hubo en su primer encuentro. El guerrero comenzaba a sentir en sus carnes los reclamos del Gran Rojo, y prefera no molestarlo en demasa. Al fin y al cabo, era el Dragn quin haba vaticinado el encuentro con la hembra y quien lo haba convidado a entregarla al Templo. Con sinceridad, el sacerdote del Tercer Ancestro, no poda asegurar si haba sacrificado tantos aos por devocin a su Dios o por las ms mortales apeten cias. Aunque, en cierto modo, quera pensar que con el influjo de ambas haba hallado su Camino, la haba encontrado a ella Pocas veces le haba dirigido la palabra durante la huida y el viaje, pero apenas se apearon de los caballos y encendieron el fuego, sinti la necesidad de hablarle. Eres hechicera de veras? pregunt lacnico. El crepitar de las llamas era el nico sonido que podan advertir en medio de la noche. La mujer call por unos instantes; miraba el fuego como aturdida por los ltimos acon tecimientos. Cuando sinti el calor corporal de su raptor, se le acerc un poco ms y contest por lo bajo: S, mi seor soy hechicera de la Piedra K, icono del ponien te Aunque es conocido que, en todo el mundo, quizs en su propia tierra, la Piedra K tiene su efecto levant el brazo y con un dedo le recorri la espalda, detenindose con delicadeza en una de las heridas recientes aun no cicatrizadas. Rashaverak resopl y se sacudi la mano entrometida.

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No haba querido pensar en eso. Era claro que de alguna forma sus habilidades se haban potenciado con la cpula, pero haba preferido pensar que deba ser la vehe mencia del Tercer Ancestro bullendo por su cuerpo, y no hechicera barbrica de inferior calaa, lo que le haba convertido en dragn por un instante. Rashaverak la agarr por los cachetes con la mano derecha y en un alarde de fuerza le acerc el rostro al fuego. La prxima vez que blasfemes, la hoguera te consumir hasta los huesos dijo con voz spera, como conteniendo el torrente de palabras que estaba presto a decirle. Y luego reanud: No es la primera vez que ests a punto de morir as: deberas acostumbrarte a hablar slo lo necesario. En ese instante, quizs por la clera propia o por el estupor que vio en los ojos de la hembra, se sinti ligeramente animado. Muy cerca del fuego hizo que se tendi era y encontrando una ecuanimidad inslita, le susurr al odo: No debes otorgarle a la Piedra K el m rito que se han ganado tus entraas. Y su mano derecha se intern en los trapajos que tena por vestidura, buscando el clido bajo vientre, la textura crujiente del estambre, la densa humedad de sus resquicios. Antes de que pudiera advertirlo, ella le roci sobre los ojos un polvo oscuro, bien cribado, que apenas lo hizo parpadear. Pero qu te crees, maldita?! Que has de dominar a un clrigo del Gran Dragn Rojo? Rashaverak intent pegarle, y ofenderle, y humillarle, y lo logr varias veces. Pero no haba mpetu en sus actos. En cada ocasin se senta ms excitado, y la simple y cruda violencia ceda paso al juego y luego al placer. *** En la penumbra de la fogata, los cuerpos desnudos se contorneaban velozmente, y a pesar del viento fro, el sudor le empapaba las pieles. Ninguno tena memoria de habe r encontrado en otra criatura un deleite tan extrao y tan tremendo. La mujer, sometida, pronunciaba entrecortadamente palabr as ignotas, y Rashaverak, afanoso, le contentaba por dentro, esta vez ms pausado. Pero ella tema, porque el guerrero era propenso al descalabro y en cualquier momento poda vigorizarse y batirse con brusquedad contra su cuerpo. S, ella tema, aunque a menudo lo deseaba profundamente. Rashaverak no perciba la presencia del Ancestro; inflamado por su propia llama, quera recorrerla toda: besarla y acariciarla, morderla y apretarla. Pero el tiemp o le lata en el genital como en el propio pecho, y pronto no hubo lugar para la cortesa y la ternura. Entonces dom sus glteos y su busto, y no los acarici jams. Y ella forceje, intentando hacerle frente, y disfrut aun ms cuando la arremetida de l guerrero la hizo rendirse y gritar. Al final, cuando la danza de los sexos fue ms asncr ona y resonante, unas escamas rojizas manaron del pecho del hombre, irritndole la piel, y dos alas gigantes le su rgieron del lomo, expandindose una docena de pies a ambos lados. Pero el varn continuaba, y ahora, con el bro renovado, lograba en cada avanzada ms acierto. Y ella gimoteaba, y l ruga. Y, vertiginoso, el ltimo impulso los venci absolutamente. Por un instante, todo queda suspendido en la mente de Rash averak: la hoguera, luchando contra el viento fro, el sol carmes, cuya corona parece iluminar el horizonte de la sabana, la mujer complacida y trmula, y l, que no es hombre ni dragn, pleno en su hombrada. Entonces las portentosas alas baten, y las fauces le brotan del rostro, y las zarpas de los brazos y las piernas, y la enorme cola de su espalda, y la piel ha dejado de ser tersa para llenarse de protuberancias, arrugas y escamas. Su figura crece por sobre la planicie, con sus garras clavadas en la tierra; y sus alas vuelven a agitarse, esta vez con ms ardor, hasta hacerlo volar. Sobre el vado, nada parece llamar su at encin en esta tierra extranjera. Pero cuando sus ojos avistan La Cavidad, yerma y neblinosa, Rashaverak brama, vigo roso, y lanza una llamarada desafiante. ***

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Rashaverak haba sido curtido en el Culto a los Ancestros haca un siglo atrs, y, como todo devoto, saba bien que la gracia de los Dioses haba sido esparcida en forma escueta, y que aun comprometido en la liturgia y ofrecindose por siervo, un hombre slo era capaz de invocar uno de los tres dones del Dragn: o la diestra cola y las ptreas patas, o las giles alas membranosas, o las enormes fauces y la gnea garganta. Y solo unos pocos lograban dominar con pericia uno de estos atributos; costaba mucho tiempo y sacrificio. La conversin total haba sido una quimera que los ms osados sacerdotes haban perseguido durante milenios. Pero ese da, la hembra, hechicera de la Piedra K, brbara y occidental, alejada de los dolos y los templos por un surco gigante en la tierra, haba hec ho de Rashaverak un verdadero dragn. El sacerdote del Tercer Ancestro no acababa de entender lo del todo. Cmo era posible que ese polvo negruzco, tan ajeno a su culto, pudiera despertar en l tal poder? Pero no era el polvo, lo saba. El polvo quizs poda encantarle los huesos y las carnes, pero con qu energa poda engendrar el fuego, y debatirse entre hombre y bestia, y, por fin, volar? Ella la insidiosa hembra que no calla, era manantial de esa energa, de esa luz. Ahora, al verla durmiendo, con las heridas recientes de un accidental zarpazo en el muslo izquierdo, su pecho se inundaba de una gran admiracin. Cuntas contiendas, cuntas prisiones no habra soportado? Desde hoy, la protegera con uas y dientes, y la llenara de oro y riquezas si estaba dispuesta a cruzar con l el gran vaco, La Cavidad. *** Mientras volaba haba tiempo para pensar. Leguas y leguas de niebla se interponan entre los continentes y era poco atinado poner demasiado asunto a los misterios que yacan debajo. Ella aun dorma sobre su lomo y, con cada exhalacin, Rash averak se senta reconfortado; la magia ritual haba sanado gran parte de los cardenales, y so lo quedaba que la mujer se repusiera a la prdida de sangre y el dolor. Se reproch una vez ms el desvaro que le hizo daarla. No se lo permitira jams. Antes de que pudiera contenerlo, en su mente se agolparo n imgenes del coito reciente: su rostro iluminado por el fuego, sus senos erguidos, las contorsiones del vientre Y las sensaciones, y los sonidos Pero ms que nada la satisfaccin de verla complacida. Eso terminaba de unirlos pa ra siempre. Aun si no le hubiese otorgado el poder del Dragn hubiera peleado por ella toda la eternidad. Pero, por fortuna, era capaz de invocar los dones ancestrale s en su propia carne y podra darle muerte al Tercer Ancestro. Eso la salvara a ella de la tortura de verse violada, noche tras noche, por las huestes devotas, y lo hara, a l, la criatura ms poderosa de su tierra. Tres jornadas de vuelo continuo fueron suficientes para hacer que, en Rashaverak, los atributos insuflados fuesen perdiendo fuerza. Y, en su tierra, tuvo que andar de nuevo, y humillarse como simple humano. Ella no se haba recuperado del todo pero poda seguirle el paso de buena gana cuando el terreno lo permita. El paisaje era realmente extrao: riscos, farallones, pant anos Hiedra y musgos por todos lados. Y el hedor del aire, casi tan fuerte como en La Cavidad. Rashaverak, tema que ella no lo resistiese, este lugar no haba sido hecho para los hombres. Pero no, la hechicera era mujer de muchas desventuras, y saba bien que el esfuerzo y la molestia eran de los males los mejores. En los pramos ms all de los pantanos, el guerrero a dvirti una enorme construccin de roca recostada contra la falda de una colina. El Templo del Tercer Ancestro. *** La cmara circular haba sido saqueada y los dolos es tropeados. El cliz rojo haba sido volcado y la infusin para los rezos derramada por el suelo. Sin la proteccin del sacerdote, la escoria haba dispuesto del saln a su antojo y la hiedra avanzaba por las paredes hacia dentro de la mo ntaa. Ya el Templo no era el lugar clido y suntuoso de alguna vez. Rashaverak se sinti culpable por un instante. Pero no, l ya no era el sacerdote del Tercer Ancestro y no senta el ms mnimo ap ego por las tradiciones de antao. Haba vuelto a batirse contra el Dios Rojo, a darle muerte entre fauces y garras. No vacilara en esa empresa.

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All se iba a convertir en el Matador de Dragones, reputacin que pronto se esparcira por todo el reino y le dara fortuna y poder. Ella observaba cada estancia, cada altar, cada dolo derruido, como tratando de asimilar los rituales que se celebraban dentro. Rashaverak disfrutaba mucho de esa curios idad, y se dispuso a alimentarla. Le dijo del brebaje, de las palabras sacras, y de cmo el Dragn Rojo, oculto en la colina, mostraba el destino en un sueo; omita todos los detalles importantes para orla preguntar. Cuando se hart de contarle, busc debajo de una roca un poco de sangre y saliva de dragn, las mezcl bien, y las sirvi en dos vasijas de piedra tallada que los ladr ones no haban querido llevar. Luego le ofreci una a ella y, despus de acomodarse al pie del altar, bebieron y adoraron al Tercer Ancestro hasta quedar sumidos en un sopor imbatible. Al principio el sueo fue muy ambiguo, en nada pareci do al que una vez hizo que Rashaverak abandonara su tierra. Apenas una splica, un llamado. Luego el Gran Rojo le mostr a su siervo tneles y claustros del Templo nunca antes recorridos por fiel alguno. El Sendero del Ancestro, balbuce Rashaverak somnoliento, y una sonrisa sardnica se reflej en su rostro. De pronto, ella en una caverna, le esparca el polvo negro sobre los ojos y se le echaba encima. Y sus caderas se haban hecho diestras en el vaivn, y sus senos se haban robustecido. Y los aos le haban curtido el rostro, pero no haban usurpado su belleza. Por unos instantes, el sueo y la realidad fueron la misma cosa. Y ella sobre l, y l arremetiendo contra ella Y eran rplicas de los seres soados, pero eran distintos *** Un rugido estremeci cada recodo del Templo. Y una llamarada calcin el altar. Rashaverak desesper, y se lanz a correr por los pasadizos revelados en el sueo. Las alas le batan enrgicamente pero el cielorraso de los tneles le impe da volar. A cada tanto, un fogonazo y un bramido; y los corredores temblando bajo sus membrudas patas. La hembra le segua detrs, con el arrojo que el hombre-dragn le haba impregnado. Un poco ms adelante, siguiendo el Sendero, las rocas del Templo se terminaban y comenzaba la montaa. Rashaverak se detuvo y se adentr con prudencia. Las caverna s eran hmedas y oscuras, y haba que cerciorarse de la firmeza del suelo. Ella fue delante esta vez, aprovechando lo menudo y gil que era su cuerpo humano, y Rashaverak la sigui, con las alas cerradas sobre su lomo y muy despacio. Pero en sus fauces se atragantaba el nombre del Tercer Ancestro, y el mpetu no mermaba. Pronto encontraron un tnel extr aamente seco y neblinoso. Ella se inclin sobre una pared y la toc con sus dedos. Un polvo negro y muy fino la recubra. l resopl, presuroso, y la inst a continuar. Al final de la niebla, el Sendero desembocaba en un a enorme estancia iluminada por un rayo de sol que horadaba la montaa. La cmara estaba colmada de mono litos y lajas informes, de un ne gro lustroso, que se alzaban hasta el techo cavernario como dolos de roca. En el centro, yaca un dragn, baado por la luz. El Gran Dragn Rojo. El Tercer Ancestro. Rashaverak se irgui y se contrajo, pres to a la batalla. Pero algo lo detuvo. El Ancestro se vea yerto y dbil, y solo algunas escamas del lomo vestan el tono escarlata que lo distingua. Pareca mirar absorto una calavera humana tumbada a sus pies. La hechicera se adelant con mucho cuidado y comenz a pronunciar un conjuro. Rashaverak confunda los sonidos, y varias veces crey identificar, en el discurso m stico, una palabra sacra. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, ella extrajo de sus ropajes el polvo de Piedra K y lo sopl sobre el dragn inerme. Un gesto de su mano izquierda hizo que la bestia se sacudiera en pavoroso s estertores que no provocaron ningn ruido. Mientras convulsionaba, perda tamao y estiraba los miembros caticamente, y en su cuerpo de monstruo, pronto desaparecieron las alas, y las garras, y la cola y luego no fue ms dragn, sino humano. Un hombre anciano tendido en el umbral de la muerte.

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Antes de caer exnime, el Tercer Ancestro elev su br azo flccido, seal al joven dragn que una vez fue su adepto, y dijo, con voz quebradiza: Hijo mo, llegas a tiempo Ahog un suspiro de alivio y su brazo se desplom sobre el suelo. El estupor embargaba a Rashaverak. Haba ido a pelear con el Gran Rojo, a deshacerse en heridas y golpes, y haba terminado observando a un humano en su lecho de mu erte. Acaso el Tercer Ancestro era un impostor? Un hombre que haba alcanzado transformacin completa? A caso haba adorado toda su vida a un hombre? A un hombre como l? Mil preguntas ms se le atascaban en su garganta, cocinndose junto al iracundo fuego que nunca pudo expulsar. Entonces la descubri a ella junto al anciano, invocando otro hechizo. Pero no miraba al hombre muerto, no. Su vista estaba fija en el esqueleto humano que reposaba a su lado. La hembra hizo una danza ritual con las manos, se ech en el suelo y, con el polvo de Piedra K vertido sobre la tierra, dibuj un complicado smbolo. Rashaverak se acerc cauteloso, sin perturbar la ceremonia, y pudo dis tinguir una lgrima corrindole por el pmulo derecho. *** Cuando abri los ojos, temblaba de pies a cabeza y un p lpito le anidaba muy dentro. El guerrero, el dragn, el Templo Not que los smbolos dibujados a su alrededor haban cambiado durante el sueo y llevaban un mensaje preciso. Se levant, presurosa, y esparci las limallas de Piedra K, borrando todo signo del culto. Nadie poda saber que la Orden la haba ungido como Madre del Ancestro. Gabriel J. Gil Prez: (1987) Licenciado en Fsica en la Universidad de La Habana. Miembro del Taller de Literatura Fantsti ca Espacio Abierto. Egresado del Curso de Tcnicas Narrativas del Centro de Creacin Literaria Onelio Jorge Cardoso. Pese a su juventud ya ha obtenido algn que otro galardn literario: premio Media Vuelta 2006, del Taller Espiral, por el cuento Turista de Verano Mencin en el Festival de Artistas Aficionados de la Universidad de La Habana 2008 por Pies Firmes, Pies Errantes, Primer Premio en el Concurso Salomn 2009 con Sus Jirazas son Nuestras Dos Menciones en el Primer Concurso Oscar Hurtado 2009, en las modalidades de Ciencia Ficcin y Fantasa, Primer a Mencin en el Concurso Andrmeda 2009, esta vez dedicado al viaje espacial, por Defasaje Mencin en el Premio Iberoamericano de cuento Julio Cortazar 2010 por La culpa la tiene Menard Algunos cuentos suyos han aparecido en el e-zi ne Disparo en Red, en la revista digital Argentina Axxo y en Korad. Ha participado como conferencista en los eventos tericos Ansible 2006, Ansible 2007, Espacio Abierto 2009 y 2010 de Ciencia Ficcin y Fantasa. Ilustracin: Rodolfo Valenzuela Espaa.

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SECCI N POES A FANT STICA La fruta prohibida Sola ser el semidis impetuoso que desangraba con su dardo estrellas vrgenes bajo las nubes palpables del universo. Sola cabalgar sin miedo sobre el jadeo desnudo de la noche, penetrar hasta lo ms profundo de su cuerpo y seguir siendo luz. Ahora, ya no tengo esa transparencia que puede doblar el acero y mitigar el hambre de nsulas donde anclar, a trozos, la soledad. Ya ni siquiera puedo coser la cicatriz que desgarra mis ojos y me condena a vagar errante. Ahora soy tan solo el Edipo que trat de burlar la Moira, marca del cmo, cundo y dnde. Soy una de tantas flechas insomnes que traspasan la piel con la demencia de sus puntas, o simplemente la huella atrapada en arenas del desierto, que a pesar de la mordida de los aos, llevan aun el eco de mis pisadas. Ahora soy solo el mortal que no pudo convertirse en Dios al comer de la fruta prohibida. La bsqueda La bsqueda no era sino el modo difuso de inventarme un pretexto para atravesar las burbujas que desligan las caracolas de mi cabeza. La bsqueda resurga en medio de las cenizas como el espasmo derretido por este fuego indetenible, manto que resguarda los presagios cuando el ardor de la espera seduce a gritos la avidez que supone este anhelo al borde. Ancl el espejismo que ataba mi fantasa y por primera vez pude palpar sin odos los cnticos de la sirena, envolverme con su meloda y no ser despedazado. Ella se convirti en el designio que estremece y apacigua la tormenta cuando esta lluvia de metforas desciende, revienta la mitad ausente que ansa el reencuentro, cuando esta lluvia de metforas moja cada uno de mis tejidos y me hace creer que no sueo. Despert en el ojo frtil del ocano, sosegado por su gemido: Ella era tan capaz de devorarme que iba a ser difcil volver a despertar.

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Realidad Luz fantasmal que amordaza mi cuerpo: no es solo un sueo. Leonardo Estrada Velzquez. Holgun, 1989. Miembro del grupo literario Silvestre de Balboa. Estudiante de primer ao del Instituto Superior de Arte en la carrera de Arte Teatral, en la especialidad de Dramaturgia. Narrador y poeta. Entre sus premios se encuentran: Primera mencin en el Festival Nacional de dcimas canarias Indio Nabor 2008. Premio Tertulia de Dcimas Canarias 2008. 1er Premio en Poesa en verso libre en los 1eros Juegos Martianos 2009. 1eras Menciones en el Festival de literatura para nios: poesa tema canario y cuento tema libre. Premio en el Concurso Nacional de Glosa Indio Nabor 2010. Premio de soneto de los Segundos Jue gos Martianos, 2011. Segundo Premio de cuento tema canario y Premio de cuento de tema libre, ambos del concurso de literatura infanto-juvenil auspiciado por la Asociacin Canaria de Cuba, 2011. Obras de su autora sern publicadas en diversas antologas y revistas nacionales e internacionales, durante los aos 2011 y 2012.

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. SECCIN STEFANO VALENTE S tefano Valente naci en Roma en 1963. D esde pequeo se ve inmerso en una atmsfera de cultura viva que gira especialmente en torno a la personalidad de su abuelo, Anton Pietro, una figura prominente de la escena artstica de aquellos aos. De nio vaga por el estudio del pintor entre paletas, bocetos estudios y pinceles. El abuelo Anton Pietro, profesor en la Academia de Be llas Artes de Roma (donde ocupa la ctedra de Blanco y Negro, acompaado por los asistentes que despus seran grandes protagonistas en el mbito cultural: Consagra, entre otros), lo fascina y lo anima a los primeros ejercicios de diseo. L a pasin por el arte y la cultura se enfoca desde la adolescencia en el estudio de las lenguas y literaturas: gracias a su padre, Donatello, tambin una persona polifactica arquitecto, pintor, crtico, periodista e historiador del arte que le incita a cultivar la escritura apoyando, simultneamente, la inclinacin familiar que Stefano tiene por el arte figurati vo y la grfica en general. C omplet los estudios bsicos y se gradu en Lingstica, pero el estudio de los idiomas es solo uno de sus diversos intereses y experiencias creativas. Se mueve entre el pe riodismo independiente y la colaboracin; fue corresponsal de Italia para varios medios de prensa y estaciones de radio extranjeras (sobre todo en Canad y Portugal); se convierte en guionista y humorista grfico as como en ilustrador y traductor (principalmente del portugus y del ingls) para algunas editoriales. D esde mediados de los aos ochenta, St efano Valente siente la necesidad de canalizar el flujo creativo sin dispersarse: la escritura se convierte en el medio privilegiado. Es un camino difcil, especialmente por el carcter reservado de Stefano, dado al recogimiento, al trabajo en la sombra. Todo su tiempo libre lo dedica a escribir: No es un pasatiempo, es un compromiso serio (...), un oficio al cual dedicarse porque la creatividad se debe expresar de cualquier manera (...). Es un compromiso duro y un espacio liberatorio, (...) con l sufro y soy feliz, sin l no soy nada.(entrevista con Il Messaggero, el 20 de marzo de 2004). E stuvo entre los ganadores de los premios literarios Mondolibri 1998 en las categoras de novela indita (con Lo Specchio di Orfeo ) y cuento indito (con Una nazione benedetta ), y nuevamente en 1999 en la categora de cuento indito (con Girotondo di Giuda e della conchiglia ). Ha publicado algunos cuentos y poemas en diversas revistas literarias y de temtica diversa. Particip en la realiz acin de la primera Carta de servicios municipales del Cuerpo de Polica de Ro ma. Fue curador de varios talleres de escritura creativa y de cursos de editing textual para unas asociaciones culturales y agencias literarias. E n 2004 public la novela Del MorboUna cronaca de 1770 en la editorial

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Serarcangeli: la historia de la propagacin de una epidemia, en medio de la oscuridad de un remoto y brumoso Norte y el resplandor de la Europa ilumininista, reconstruida por un cronista annimo del siglo XVIII. Como siempre, Stefano Valente intenta estructurar narrativa y lingstica alternativa en una especie de caja china, un juego de espejos que reflejan la historia de las ruinas y los triunfos, lo que multiplica la aventura de pequeas y grandes figuras humanas; intervienen un a corte de doctores de extraa ciencia, de comerciantes, de soldados; y despus tambin de vagabundos, sacerdotes que colgaron los hbitos, reyes y favoritos de reyes. La novela es un viaje al lmite del mundo hasta la lnea imprecisa donde el mar y el cielo se funden el uno con el otro. En el lugar donde tal vez ni siquiera la razn pueda llegar... (Tomado de la contraportada). El 19 de septiembre de 2004 en L'Aquila Del Morbo recibi el Premio Athanor de ficcin; un proyecto multicultural patrocinado, entre otros, por la Regin de Abruzzo, de la Universidad de Francavilla al mare, y varias asociaciones internacionales y voluntarias. E n 2008 public su libro Lo Specchio di Orfeo en la editorial Liberamente (Barbera Editores): Un viaje impresionante entre el secreto de la Vida y el misterio de la Muerte, que parte desde el antiguo Egipto para pasar por los misterios medioevales de los Templarios y los fumadores de hachs, hasta los secretos indecibles de las grandes potencias econmicas contemporneas. Un thriller esotrico lleno de referencias mitolgicas y literarias. (Tomado de la contraportada). She pilot

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La existencia de Melsedeph Stefano Valente (Traducido por Alejandro Ramrez Giraldo) Ahora todo estaba claro. La bruja estaba segura que Melsed eph, su sirviente, la haba traicionado. La llama de la candela negra se quemaba crepitando de arriba hacia abajo y el humo se envolva en serpentinas espirales en sentido contrario a las agujas del reloj que se difundan lentamente entre los miles de recipientes, instrumentos y alambiques de la enorme sala de alquimia. Haba sido envenenada, no le quedaba la menor duda. En ese momento la confusin se estaba apoderando de la mente de Lemyra y hasta le pareca escuchar que se dirigan hacia all los pesados pasos del caballero que, despus de un viaje interminable, po ndra fin a su vida con la espada encantada. Afuera, en la noche neblinosa que sofocaba la torre derrocad a, los aullidos resonaban estridentes. Eran los espritus de los lobos que la bruja haba eliminado con su nigromancia, espectros que regresaban, en noches como aquella, para atormentarla con su lamento funesto. Un escalofro glido recorra la espalda de la hechicera. Una idea repentina relampague en su mente. A toda prisa agarr el pequeo espejo de plata con el precioso mango de marfil. Era un objeto nico por su factura y valor que perteneci a un antiguo archimago que, cientos de aos ante s, haba morado en aquel ngulo perdido de la tierra. La brujera que haba formado aquella joya ya se haba olvi dado para siempre. Lo que quedaba, por el contrario aquella placa oval de plata bruida, incrustada en un cuerno de rinoceronte enano y albi no, conservaba intacto el poder secular de la Clarividencia y la Verdad. Lemyra se fij en su propio reflejo en el espejo y, con gran asombro, vio el reflejo de Melsedeph que la miraba. La sonrisa maligna y los habituales prpados aferrados a sus grandes ojos del color de la luna llena, le recordaron otra vez la inenarrable insondabilid ad de aquel ser que la escrutaba en silencio. Yo mismo, hace muchos aos, te regal este espejo c omenz Melsedeph con su voz al mismo tiempo gutural y nasal. El espejo que ahora interrogas para saber y comprender. T! Hablas, serpiente del infierno! Lemyra arroj el espejo que, increblemente, como si hubiera sido de cristal, explot triturndose en centenares de minsculos fragmentos. Montas en clera contra m ronc el sirviente mientr as se recoga sobre el antepecho de una ventana alta y estrecha. Es natural, Lemyra, no te lo reprocho. Pero sabas que ste era tu destino y que no poda ser de otra manera.

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Enfurecida, la bruja agarr un pual que estaba al lado de un montn de patas de gallina cercenadas y se lo lanz a Melsedeph. En un pestaeo, emitiendo apenas un gruido de fastidio, el sirviente desapareci de la ventana y reapareci sobre el solio que estaba delante de la chimenea. El pelo negro, brillante como la noche, estaba ligeramente desordenado, y la cola se mova sinuos amente oscilando a diestra y siniestra, casi burlndose de la ira de la vieja. El hecho es que yo estoy aqu hace miles de aos, ama retom Melsedeph, distendido como una esfinge, y s cmo se deben conducir estos asuntos. Renunciando a su apoyo, la arrugada he chicera intent alcanzar al sirviente co n el extremo de su bastn mgico, el mismo que haba cabalgado durante las noches de Sabbat y que haba usado para reunir las nubes e invocar los rayos. Sin embargo, ahora estaba dbil y se pona cada vez peor a medida que el tiempo se deslizaba anunciado por las palabras bromistas de aquel pequeo demonio. El bastn se le escap de la mano y se escurri sobre el suelo de piedra hasta debajo del solio. Melsedeph se limit a controlar el recorrido, levantndose sobre las patas para despus recuperar cmodamente su posicin inicial. Lemyra estaba poseda por una fatiga infinita y ahora hablaba acezando, con susurros: Eres... Eres solo un... Un sirviente. Una bestia. Un estpido animal de compaa, aunque en el fondo tambin mgico Melsedeph continu la frase interrumpida. Tal vez es solo por eso, Lemyra, o tal vez no. Tal vez, es probable que lo que estoy diciendo pertenezca a uno de mis muchos sueos, o bien sea la verdad El sirviente se puso ms cmodo, las patas anteriores una sobre la otra. Lemyra comprendi que iba a revelarle el ltimo secreto y, resignada y exhausta, se dispuso a escuchar sentndose sobre el asiento desgastado que estaba junto al solio. La leyenda continu Melsedeph, dice que tenemos nueve vidas. Nueve. En otras regiones, segn lo que he escuchado de mis confidentes, nos conceden solo siete En todo caso, como habrs comprendido, el nmero no importa: es solo una invencin. Las historias, las tradicione s, se pueden imaginar, a veces incluso adivinar. Pero no se pueden saber Mi vida, o tal vez debiera llamarla existencia (la existencia de cada sirviente como yo), es como una larga cadena de la cual no se ve ni el principio ni el final. Cada eslabn que compone la cadena es una de las tantas vidas que componen mi existencia, y todas las vidas, como los eslabo nes, estn estrechamente ligadas entre s. Es por esto que, cuando uno de nosotros muere, en poco tiempo es reempl azado por un nuevo sirviente. Ustedes los humanos creen haber sustituido el ser desaparecido con un nuevo... husped por as decirlo, pero esto es solo una ilusin. En realidad nuestro espritu contina habitando en la misma casa, pero en un nuevo cuerpo. Melsedeph se estir bostezando, sin un solo ruido. Las uas sa lieron de la pata clavndo se, por un instante, en el madero del solio. Lemyra, plida y estupefacta, intent hablar, pero Melsedeph la anticip, aburrido: Ahora te preguntas cmo fue posible. Tu viejo sirviente (a quel que llamabas el Rojo) desapareci de esta torre un da de invierno. T te irritaste. Sin embargo, no te pr eocupaste ni un segundo sobre lo que le pudo haber pasado. Juraste a todos los diablos que nunca, nunca ms tendras otro. Despus, una maana de primavera, me encontraste y me atendiste bajo un roble sacro. Estaba ya suficienteme nte viejo y te pareca ms dc il y afectuoso que el Rojo. Nunca lo hubieras credo, eh? Para nosotros el tiempo no es como el de los hombres. O tal vez es la misma cosa, aunque ustedes no lo saben. Un gran ro que fluye de los montes al mar. Pero ustedes son simples eslabones solitarios arrojados sobre la orilla, mientras la cadena de nuestra existencia se desenvuelve con miles de giros, hacia adelante y hacia atrs. Es por esto que un sirviente no teme la muerte. Por esto paseamos despreocupadamente sobre los techos de las torres. Por este motivo nos encanta contemplar lo que ustedes llaman el vaco. Y dormir y soar, sin inquietud por vivir. Por lo tanto, aceptamos comer de sus h ongos cuando no se sienten seguros y le temen al veneno. Hoy me llamo Melsedeph, pero en el pasado me llamaste el Rojo. En otro tiempo fui una elegante gata monts que haba perdido un ojo en una batalla y andaba loca por las lagartijas de los muros. Mi amo, un ambiguo nigromante etope que ocupaba este lugar antes que t, me llamaba Diosa, porque le recordaba a Bastet, la diosa egipcia de cuerpo felino. Hace alrededor de doscientos aos viv en lo s despojos de un aburrido castrado de pelo gris humo, vago y somnoliento, pero astuto, constantemente alegre y con muchos amigos. La torre estaba llena de otros como yo que me visitaban y a veces se quedaban conmigo durante breves periodos. Moko, tan pavoroso de aspecto como bueno de temperamento, era un hombre simptico y afable. Muy alto, tena la piel oscura como un caballo rabe, los dientes largusimos y blancos, ms afilados que los mos. Tanto le complaca mi compaa que caminbamos entre sus alambiques y curiosebamos entre sus filtros y pergaminos. Fue en aquella poca que Moko, de regreso de un viaje a oriente, consigui este espejo mgico con mango de cuerno de rinoceronte. Me qued a m a la hora de su muerte y a continuacin se lo obsequi a todos los humanos que vivieron conmigo. A ti tambin, Lamyra, que lo has destruido. Ah, no te preocupes, no es la primera vez que sucede...

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El sirviente sopl repentinamente hacia los fragmentos del espejo. Miles de corpsculos de plata y marfil corrieron sobre el suelo y, en un relmpago, se reagruparon, rec onstruyendo el precioso objeto mgico que no evidenciaba ninguna seal de lesin. La bruja intent hablar, en vano, porque la boca, as como el resto del cuerpo, estaba neutralizada por la parlisis que le produca el veneno. Le habra gustado conocer las razones de aquella traicin y, mientras tanto, estrangular el cuello de Melsedeph. El sirviente se gir hacia un lado, se lami la pata y, dirigindose a la hechicera con los grandes ojos amarillentos abiertos completamente, continu como si le hubiera ledo la mente: Sumndolo todo no has sido un ama malvada, no. Un poco rara, tal vez, y luntica, pero quin no lo es? A veces, es verdad, me pedas cosas imposibles. Como cuando me exigiste que capturara para ti una hembra de sapo grvida en la noche de Todos los Santos. Pero, es cierto, la hechicera es un arte complejo y a menudo incomprensible. Despus de todos estos aos creo conocerla bastante bien. O mejor, para ser sincero, ha sido mi propia sabidura mgica la que me ha forzado a envenenarte y, creme, no me resulta para nada agradable. Lemyra, ciantica y asfixiada, cay rgida sobre el suelo. Melsedeph la mir por un inst ante de forma interrogativa, rotando adelante y atrs una oreja y luego la otra. No tuve eleccin, estimada amiga, no hay mucho por agregar. Hace tiempo, en esta tierra desolada, habitada solo por t y yo, presagios inequvocos anunciaban que estaba prximo el fin de un ser humano por la mano de su semejante. Lo vi en el vuelo de los pjaros (que, lo sabes, me gusta tanto perseguir), as como se me haba enseado muchos siglos antes alguien de quien no recuerdo ni el ro stro ni su nombre. Los augurios decretaban que esta muerte era inminente y yo lo lamentaba. Decid no comentarte nada y tram el modo de leer a profundidad ms all de la niebla oscura del tiempo. Esperaba encontrar un modo, una va de salvacin, una esperanza para ti, si hubiera habido una. No niego, ciertamente, que fui un poco curioso, me co noces. Quera tener al menos una idea de la persona que, tal vez, te remplazara. En el fondo era mi derecho, no? En tu ausencia, entonces, consult el espejo de Moko y vi aquel al que t ya has visto y conocido: el caballero que vi ene de muy lejos y que ha atravesado la tierra y el mar para hundir su hierro encantado en tu viejo cuerpo de bruja y cumplir as una antigua venganza. Lemyra, tendida en el suelo, tuvo un fuerte sobresalto. Las visiones del caballero vengador se asociaron en su mente a la consciencia del veneno fatal que la invada y a innumerabl es preguntas sin respuestas. Dentro de s invoc los ms potentes demonios de la Oscuridad en un extremo, en un vano intento de escaprsele a la muerte. Con dificultad lograba todava comprender el significado de las palabras del sirviente. El espejo, sin embargo continu Melsedeph, no lo mostraba claramente todo. Lograba verlo hasta el momento en que un portentoso bayo irrumpa en el piso inferior de la torre. El caballero con su armadura dorada que desenvainaba la espada forjada con la magia y se encami naba hasta aqu, subiendo los peldaos consumidos. Sus pasos metlicos sobre la escalinata que lleva al Sancta Sanctorum de la vieja nigromante a quin intenta asesinar. En este punto las visiones del espejo se interrumpan. Melsedeph se rasc la panza y, con un salto rpido, descendi del solio. Haciendo serpentear la cola se dirigi hacia Lemyra, estirada desordenadamente en el suelo. Despus se acerc al rostro tocando rpidamente, sin extraer las uas, el riachuelo de saliva blanquecina que le flua de un lado de la boca mientras los labios, temblorosos, intentaban en vano articular sonidos inconexos. Interrogu el espejo ms veces continu Melsedeph, y siempre me ofreca las mismas imgenes. Hasta que, de repente, un antiguo conocimiento emergi de una de mis vidas anteriores de sirviente de magos. Record que en alguna parte, en un arcano grimorio la voz gutural se demor satisfecha con el sonido gr de la ltima palabra, alguna vez haba ledo acerca de un complejo ritual persa para el conocimiento del porvenir. Melsedeph haba apoyado sus patas anteriores sobre el pe cho de la bruja que agonizaba penosamente, a punto de exhalar el ltimo suspiro. En uno de los ms raros chispazo s de consciencia, Lemyra advirti que el sirviente se comportaba como si quisiera dominarla, inmovilizndola bajo la ga rra de sus extremidades. La hechicera estaba en ese momento como una presa recin capturada y, despus de un juego extenuante y cruel, yaca inofensiva e impotente. Sabamos continu Melsedeph en tono nasal, que repetir aquel antiqusimo volumen no sera una tarea de poco tiempo. Con el transcurso de los aos, de hecho, los ocu ltistas (incluida t) han enriquecido la biblioteca con nuevos pergaminos, volmenes, rollos y todo cuanto se ha escrito, en los idiomas ms diversos y en la escritura ms variada, a propsito de los encantamientos, maleficios y toda clase de hechiceras. Apel de nuevo a mi memoria y, gracias a un sortilegio sarraceno para reencontra r los objetos perdidos, dos horribles jinn en forma de escorpiones extrajeron por m, del estante exacto, el libro que estaba buscando. El antiguo rito que provena de Badgad fue el ms complicado de cuntos pueda recordar. Deb completar los sa crificios en este punto Melsedeph se lami los bigotes

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con expresin satisfecha, y recubrirme con extraos at uendos eclesisticos que me ponan los pelos de punta continu con la cola gruesa y estirada. Pero poco importa. Lo importante fue que vi fina lmente lo que iba a suceder. El sirviente, a cuatro patas sobre el trax de la bruja agoniza nte, extendi las orejas. Afuera, en la noche, se abati un repentino silencio. Los lamentos de los espritus de los lobos, hasta ahora ininterrumpidos y terrorficos, se callaron misteriosamente. Melsedeph gir de nuevo su mirada hacia los ojos bloqueados, brillantes y todava en movimiento de Lemyra. En un balde de agua de lluvia, recogida la primera luna nueva de la estacin, se me manifest entonces que el caballero se dispona a entrar en esta sala de alquimia. Vi que su espada, atravesada por una oscilacin mgica azulada, agrietaba sin dificultad, una despus de la otra, todas las barreras nigromnticas que habas dispuesto en tu defensa. Adems, un corazn de len deba palpitar bajo aque lla armadura, puesto que el caballero no se arredraba por ninguna impresin de las horrendas aluc inaciones que le mandabas en contra. Me pareci, de esta forma, que esta puerta se abra completamente y aquel combatiente se te arrojaba a la espalda, con la espada en alto. Cuando estuve seguro de tu fin reflejado en la visin del balde, he aqu que te vi (tu imagen, mejor dicho), Lemyra, lograr una magia que nunca, de lo que puedo recordar, haba visto realizar. Invocaste los ejrcitos del infierno y sus generales; los demonios de las aguas, los aires, la tierra y el fuego; los ocultos seores de las artes mgicas, los que estaban vivos y las almas de los que estaban muerto s. De tus manos huesudas, mientras recitabas una letana en un idioma ignoto, eman un retcul o de fuego verdoso que atenaz, cerrndose en globo, la figura del caballero. Contra aquel encantamiento nada se pod a, ni siquiera el arma hechizada de aquel intrpido y, sinceramente hablando, estimada Lemyra, en este punto, as ociado a la sorpresa y al asombro experimentado, ante tales acontecimientos tuve una indefinible sensacin de embarazo que no logro explicar. Melsedeph se instal sobre la bruja, acom odndose. De tanto en tanto se giraba hacia la pesada puerta de la sala de alquimia. Mientras la oscuridad comenzaba a descender sobre los ojos abiertos de Lemyra, el sirviente continu con su relato: Aquel prodigioso fuego verde exfoliaba las armas de tu enemigo. La espada se funda, la coraza se evaporaba tambin, mientras l intentaba defenderse en vano con la f rmula mgica que conoca. Aquel que lo haca deba ser un gran mago, pero tu arte lo superaba mil veces y lo haba doblegado. Melsedeph se gir nuevamente hacia el umbral. Lemyra parec a sentir el golpe sordo y lejano de un caballo al galope, pero tambin el odo la estaba abandonando, confundido por el zumbido indistinto del envenenamiento. En ese momento continu el sirviente, alargando maliciosamente una pata sobre la nariz de la bruja, el caballero quedaba aprisionado dentro de tu globo mgico. El cimiero termin de disolverse y revel el rostro fatigado de una joven de cabello negro azabach e y triste mirada. Cuando te encontraste con aquellos ojos, Lemyra, comprendiste repentinamente todo. La hija del noble hechicero que, en tu juventud, te haba instruido en el arte mgica y en los secretos nigromnticos, y que t habas traicionado y destrozado, vena a reclamar la justa venganza por su padre. Era una hechicera tambin y, aunque bastante experta, no poda enfrentarse contigo. En ese momento, postrada y derrotada, imploraba piedad mientras t, vieja arpa sin corazn, reas groseramente y preparabas el golpe de gracia. Lemyra, casi ciega, sinti que el sirviente descenda del pecho. El zumbido en la oreja se haba incrementado, pero ahora le pareca que los pasos metlicos resonaban bajo las gradas de la torre y se escuchaban cada vez ms cerca. Los mismos pasos que con frecuencia imaginaba or cuando haba querido asomarse sobre los acontecimientos futuros. En todo caso, pens, ya no tena importancia. Lo haba comprendido todo y estaba muriendo. Estaba muriendo. Aunque saba que la bruja no poda escucharlo ms, Melsedeph continu hablando: Ante m, por lo tanto, la ruta del destino se bifurcaba. Te na la posibilidad de modificar nuestro futuro y, en verdad, mi raza es muy hbil en estos asuntos. De cualquier forma como transcurrieran las acontecimientos, el equilibrio de este mundo requera una vida. En definitiva, haba ledo bien el vuelo de los pjaros. Deba elegir entre t y una nueva, joven y dulce husped de la torre. El envenenamiento, por otro lado, no requera un conocimiento particular ni una gran habilidad. T me hiciste fatigar mucho ms aquella vez que pusiste a mi lado aquel armadillo no muy, ehh... experto en la carrera nocturna sobre las balaustradas. Mientras los pasos se acercaban, el sirviente levant la joroba en direccin a la pue rta. Los pesados candados de bronce se abrieron deslizndose sobre s mismos con un chirrido sin que nadie los tocara. Tal vez me consideras un ingrato, Lemyra dijo Mels edeph, casi hablando para s. Estoy acostumbrado a los juicios de los humanos. El hecho es que nunca podran comprendernos, al menos hasta que no logren comprender nuestra idea de hospitalidad.

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La puerta se abri chirriando ruidosamente sobre las antiqusimas bisagras. Lentamente, con precaucin, el caballero de la armadura dorada atraves la sala llena de alambiques, hornillos y complicados instrumentos de la qumica hermtica. La espada, atravesada rtmicamente por un escalofro azul celeste, movi ligeramente el cadver de la bruja, crepitando y liberando pequeas chispas en forma de estrella. Despus hundi la punta de su espada en el viejo cuerpo sin vida. Sacudidos por un ltimo reflejo nervioso los horribles dedos nudosos de Lemyra se contraan en puo, mientras el metal sala con dificultad con cada corte que haca brotar una sangre densa y negra. Despus de muchsimos aos, Melsedeph emiti un aullido, el mejor aullido de estupor mezclado a la alegra de la que era capaz. Sin embargo, no estaba muy satisfecho. Poda hacer algo mejor, se dijo. Se acerc entonces a la pierna de la noble hechicera guerrera que se haba quitado el yelmo, y comenz con sus maullidos de alegra. La joven de brillantes cabellos negros mir al sirvient e y le sonri. La mayor parte ya estaba hecha, pens Melsedeph. Con la cola levantada continu acariciando el tobillo de la recin llega da hasta que sta, dirigindole en tono dulce unas frases extranjeras, se inclin a acariciarlo y a rascarle el mentn. Melsedeph entonces la mir y le hizo un gesto para que lo siguiera. Mientras la conduca a la riqu sima biblioteca mgica de la torre, se complaca de s mismo y estallaba de alegra. La vida de un sirviente era as de diversa, llena de experiencias y conocimientos! Esperara a que pasara un tiempo y despus, como siempre, actuara de modo que su nueva compaa humana se encontrara por casualidad con la frmula mgica que le daba a los sirvientes la capacidad de hablar. Luego, con una mayor confianza, le regalara el espejo encantado de Moko. Siglo tras siglo, eslabn tras eslabn, sta era la extraord inaria cadena de su vida, pens Melsedeph trotando hacia la biblioteca. La extraordinaria exis tencia del Seor de la torre. Ilustracin: Melsedeph, Stefano Valente

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Seccin humor EL LI BRO DE LA BEST I A La mayor parte del tiempo, pongamos sin temor a equivocarnos noventa y siete jornadas de cada cien, la vida de un mago real es una panacea. Un mago real sirve en lnea directa al rey de Los Territorios y solo del rey recibe rdenes. Habita en palacio, en los aposentos de La Torre del Vien to Helado, y puede hacer y deshacer a su antojo. Tiene voz y voto en los consejos del reino, acceso a los conocimientos que se atesoran en cada monasterio de Los Territorios y pocas responsabilidades. La magia ya no ocupa el lugar que antao ocupaba en Los Territorios. Desde que se marcharon los dragones, este mundo ha sido distinto, como si unas manos gigantescas lo hubieran exprimido poco a poco dejando lo mgico chorrear y escurrirse. Atrs quedan ya los das en que se requeran los servicios de ma gos y hechiceros en batallas campales, o en la lucha contra desconocidas criaturas. Ya no queda nadie vivo que haya visto un abandejo. Es posib le incluso, que no respire hombre alguno sobre esta tierra que sepa que es un abandejo. Este modesto cronista, que er udito no pretende ser, sino solamente dejar escritos los curiosos hechos que nos ocupan, tampoco sabe qu demonios es un abandejo, pero consultando antiqusimos pergaminos surgi la palabra y nos da la idea de que podra tratarse de un bicho fesimo. Pero volviendo al tema que nos interesa, les digo que la vi da del mago real Samsel Tercero era cmoda y licenciosa. Pocas responsabilidades, muchas doncellas. Poco trabajo, mu cho lujo. Pobres opiniones, ricas vestiduras. He aqu, en esencia, el da a da de Samsel Tercero hasta aquella desafortunada jornada en que apareci La Bestia. Es deber de todo cronista el respeto a la razn a travs de la imparcialidad. No le corresponde a quien los hechos narra, contaminar acaso la historia con su opinin. Pero a la vez, el cronista, reo confeso de la verdad debiera ser. Atenerse a los hechos narrados por anteriores escribas y evitar que la conveniencia y la simpata desvirten su moral y su responsabilidad imperecedera. Puestos sobre la mesa los argumentos anteriores, diremos Cmo encontrar las palabras exactas? Cmo colocar la frase puntual? Bien, diremos que Samsel Tercero, tal vez fu e un hijo consecuente de la poca, despojada de toda

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magia, que le toc vivir. Su talento no poda compararse co n el de sus geniales antecesores, que acumulaban hazaas de la misma forma que un vulgar labr iego bebe agua en un arroyo. Quisiramos poder decir que Samsel Tercero supla su falta de talento con aplicado estudio. Quisiramos poder decir que era amigo de sus amigos, que se cea cual candado de bronce a la palabra empeada, que magnnimo era, o jovial, o agradable, o sincero, o Ah, quin sabe lo cruel que ha de ser de un cronista la tarea? No hemos dicho mucho, pero esperamos que aquello que ca llamos haya permitido haceros una buena idea de quin era Samsel Tercero, el Licencioso. En realidad, no estaramos es cribiendo sobre tan pintoresco personaje si el destino no hubiese tejido tal enredada madeja en su poca de mago real Cuando haca cuatro aos y medio que haba heredado el cargo de su padre, Samsel Segundo, la magia regres de golpe a Los Territo rios. Lleg de la mano del horror, cabalgando desde el poniente a lomos de La Bestia, que trajo a Los Territorios la desolacin y el miedo, la angustia y la muerte. Samsel Tercero supo que ese da iba a ocurrir algo horrible pues en horas de la tarde recibi un augurio funesto. Cuando el sol se encontraba en ese punto donde brilla ms, una bola de un material desconocido atraves con estrpito un vitral de La Torre del Viento Helado y le peg en el pe cho a Samsel Tercero. No fue un golpe mortal, pero si bast para dejarle un pintoresco verdugn en su pecho blancuzco, y para derramarle el vino que llevaba en la mano. Despus que se hubo repuesto del sobresalto inicial, se masaje el esculido pectoral, recogi la bola del suelo de piedra, la palp despacio y la sinti suave al tacto, cubierta toda como de hierbas, pequesimas hierbas. Despus, cuentan que la deposit cuidadosamente en un frasco de vidrio mbar, al cual coloc la etiq ueta que rezaba en letra de molde: Y ESTA BOLA QU CARAJO ES?. Despus de culminar tan deli cada labor de clasificacin, volvi a sumergirse en el escote de la cocinera jefa que lo esperaba solcita. *** Cuando a uno le gusta jugar a la pelota y no lo escogen como jugador de ninguno de los dos equipos, eso encabrona. As que el nio se sent a la sombra a rezar para que le cay era cerca la pelota de tenis. Tuvo tanta suerte que a los cinco minutos de juego, la pelota vino rodando hasta l. La pelota siempre va al mejor dijo mientras la tiraba hacia arriba. Y quin es el mejor, t? dijo uno de los jugadores. T eres ms malo que la mazamorra. Risas generales. Al nio se le pusieron los cachetes colorados. No, no, que va. l es ms malo que cagar de lado. Ms risas. Muchas. El nio crey que se le reventaba la cabeza de furia y le tir la pelota al grupo de muchachos. Nadie supo dnde cay y all mismo se acab el juego. Pero l, al abrir los ojos la vio desaparecer, entrando por un hueco que se formaba en el aire. Cuando la pelota pas, se cerr el hueco, y ya despus no qued nada, salvo los gritos airados de los jugadores que buscaban la pelota entre las matas del patio. En aquella secundaria las clases de Historia las imparta Mercedes, pero es te nombre lo maneja ba un porcentaje muy bajo del alumnado. Era ms conocida como La Bestia. No era una buena profesora. Tena muy poca cultura y aun menos paciencia. Estaba pobremente preparada para tratar con adolescentes. Hablaba mucho ms rpido de lo que pensaba y esto no quiere decir que hablara rpido. A cada rato deca disparates. Una vez inform que los trabajos prcticos haba que entregarlos pasados a computadora, y adems, con buena letra. En otra ocas in, pidi un ejemplo de aprovechamiento de la energa elica. Un muchacho respondi que se usaba en los molinos de viento. Bueno, en los molinos de viento y en dnde ms? pregunt La Bestia y los alumnos hicieron silencio. Yo les voy a demostrar a ustedes, que hay que profundizar en el estudio. Miren seores, en ste libro lo dice mostr por un escaso segundo un libro viejo y descolorido la energa elica se utiliza en los molinos de viento y etctera. El nio era el encargado de llevar un diario de los disparates de La Bestia. El Libro de la Bestia, le llamaban los pocos que conocan de su exis tencia. All estaban recogidas con bastante fi delidad las barrabasadas que la profesora soltaba en clases. All, en las primeras pginas, estaba aq uello de: las ausencias injus tificadas son intolerables. As que ya saben, alumno que vaya al mdico, tiene que traer el papel del turno mdico y el alumno a quien se le muera un familiar, tiene que traer al familiar.

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El libro era un tesoro para el nio. Lo lea y lo relea. De spus de las clases, se suba al flamboyn junto a un par de amigos y se pasaban horas completas dest ernillados de la risa. Una vez, uno de ellos se cay del flamboyn de tanto rerse. Jams faltaban a clase. Sera un sacrilegio que La Bestia hiciera una de las suyas y no estar presente para inmortalizar el momento. *** Poco se puede decir con certeza sobre La Bestia. En un inic io, cobr cientos de vctimas, como solo la negra peste haba hecho antes. La mayora de las almas que se llev cayeron segadas cual espigas maduras en aquella primera noche funesta. Miles de parroquianos y la briegos se solazaban al calor de las hogueras, celebrando la recogida de la cosecha como es costumbre de toda la vida en cada aldea del norte de Los Territorios. La ms grande celebracin aconteca en Warmen, la capital, y desde lejanas comarcas ha ba venido todo tipo de gente a beberle gratis la cerveza al rey. Casi todos coinciden en que el signo primero de la llegada es siempre el sonido de un cuerno lejano. Ahora bien, no se sabe de nadie que tal cuerno haya identificado ni de algn ot ro cuerno que suene ni siquiera parecido. Despus llega la niebla. Una niebla baja que nunca sobrepasa los hombros de un mancebo bien formado. De esa forma, cuando la criatura llega destrozando todo cuanto existe y mandando almas al otro lado, no para saciar su apetito, sino por el puro placer de la muerte, los hombres altos perciben el advenimi ento como si estuviesen sumergidos en un mar blanquecino que llega a ser tan espeso que casi puede agarrarse. Cierto es que esa noche fue la ms terrible. Despus de aquello todos los forasteros recogieron sus pertenencias y se fueron de all, como hicieron tambin un gran nmero de luga reos, por lo menos hasta que el rey prohibi la salida de la capital. El propio rey dese en secreto que al castillo le crecieran alas, pa ra sacarlo volando de aquella comarca maldita y depositarlo lo suficientemente lejos pa ra ni siquiera escuchar noticias de La Bestia. La mejor manera de lidiar con el horror era encerrarse. Despus de la tercera o cuarta aparicin, la poblacin de Warmen lleg al consenso general de que lo ms sensato para la existencia salvaguardar, era correr hacia cualquier casa y trancar puertas y ventanas. Pocas veces la Bestia de rrib edificaciones. Cuando lo hizo, barra las viviendas ms grandes cual si fueran casas de muecas. Las atravesaba de parte a parte como si de mantequilla se tratase. Se dice que solo en los casos en que se encontraban de frente las miradas del demonaco animal y de alguien que tras las rendijas atisbaba, sucumbiendo a la morbosa curiosidad, ruina de los hombres, arremeta La Bestia, hecha toda un furor y morda y desgarraba, pisoteando todo a su paso, fuera o no ser viviente. Por eso, son poco fiables los testimonios de quien dice haber mirado de cerca a la horr ible criatura y vivido para narrarlo. Posiblemente solo merezcan algo de crdito aquellos que afirman haber visto al monstruo en aquella sangrienta primera noche. La Bestia, con todo y sus poderes sobrenaturales, no poda cazar a cada una de las miles de personas que estaban all ese da. Se limit a corretear la calle principal de la ciudad, aplastando y mordiendo a diestra y siniestra, sin un objetivo fijo, que no fuera sembrar el pnico y provocar la absoluta desbandada. Muchos desventurados perecieron pisoteados por sus vecinos, cuando la turba se precipit en su huida. Fue el caos, amigos mos. Varios seores de palabra aseguran qu e tiene apariencia de lobo, solo que de gigantescas proporciones dos buenas brazas del suelo a la cruz, s seor, me asegur maese Bin don, el panadero. El bicho es negro humo, sin asomo alguno de brillo y todos coinciden en que no se le ve nada parecido a ojos, aunque los debe tener, digo yo, pues cmo si no, sera tan certera la maldita? Cada aparicin dura cosa de una hora. Llega del norte y se va por el sur. Siempre lo mismo. La niebla se va con ella. No hay manera de predecir cundo vendr, y aunque cada alma de esta ciudad sabe correr cuando el cuerno se deja escuchar, el tiempo que media entre ese momento y la llegada es siempre muy corto para quien no discurre o acta con premura. Claro que se hicieron partidas de bsqueda. A la luz del da los hombres se tornan corajudos. El rey financi grupos de caza que viraron la regin al revs cual calzn de cuero. Na da. Se registraron bosques y marjales a la redonda no se sabe cuntas veces. Nada. Se busc en las cuevas, en la s grandes y hasta en aquellas que de tan pequeas no podran dar albergue a tan voluminosa alimaa. Nada. Las huellas desa parecen siempre en el lmite sur del pueblo, como si la Bestia se desvaneciera o alzara vuelo. Pocos se han atrevido a plantarle cara cuando aparece. Se sabe de los hermanos Garret, cazadores de recompensas, y de Carlos El Cerdo, que en noches de aparicin intentaron cazarla. Garret El Grande perdi una pierna de cuajo en la aventura y muri desangrado mientras se arrastraba por la Plaza de la Cadena, lugar en donde se les ocurri la

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desdichada idea de atrapar a La Bestia. Dicen los que lo vieron, que el desventurado recoga pedazos de su hermano Garret El Ms Grande e intentaba colocarlos en el luga r donde minutos antes se encont raba su propia pierna. De Carlos El Cerdo nunca se supo nada. Pero se encontr un rastro de sangre tan abundante y con tanta peste a sancocho que todos los que le acercaron la nariz juran por Los Seres que aquella sangre no poda tener otro dueo. El cuerpo, lo que se dice la carne y los huesos, nunca apareci . Solamente les digo que si La Bestia decidi cenarse a Carlos el Puerco, bien poco de bueno se puede decir de sus modales y su higiene. Resumiendo, La Bestia lleg a convertirse en un problema bien gordo para el reino. *** Lleg el da en que no fue suficiente almacenar los disp arates cometidos en clase. Tenan una curiosidad casi cientfica. La frecuencia de disparates se mantendra en un ambiente no escolar? Qu tipo de estupideces dira La Bestia, no ya desde su estrado en el aula, sino al nivel de ciudadano? Y decidieron seguirla. Tuvieron tiempo de cosechar dos ms (de las mejores) antes de ser descubiertos. La primera, cuando La Bestia lleg a la parada del mnibus, y acostumbrada a estar prendida al telfono de la ctedra, en ve z de pedir el ltimo, grit: Oigo!, para sobresalto de toda la cola. El hecho fue debi damente documentado en El Libro con un lpiz de punta bola. Ya dentro del mnibus, cuando estaba a punto de bajarse, hizo la mejor de todas. Otro cambio de palabras, producto de hablar ms rpido de lo que se piensa y de la impetuosa llegada de imgenes residuales. Chofe, abre atrs, por ejemplo El nio no se pudo contener. Empez a rerse antes que ning n otro pasajero, sin poder controlarse. La Bestia lo mir a los ojos. l la mir a ella, y ante la sorpresa, dej caer El Libro. Sabindo se atrapado, no tuvo tiempo de recogerlo antes que La Bestia. Los otros dos, tambin cogidos in fragan ti, pensaron al unsono que la tierra, en eso de tragarse a las personas, es bastante inoportuna. Pero La Bestia no tuvo ojos para ellos. Mientras los tres se bajaban de la guagua a trompicones, dijo pa ra que la oyeran: Preprense maana. Al otro da fue directo a la ctedra. La Bestia lo estaba esperando arrellanada en su silla El Libro estaba encima del bur, y en la habitacin no haba nadie ms. Me imagino que usted sabe que esto basta para que lo boten de la escuela el nio trag en seco. Esto no es una indisciplina normal, esto es una hijeput conmigo, coo. Ni que t fueras tan inteligente. Te voy a decir una cosa, te salvaste que ya entregu las notas finales, si no te suspenda por hijo e puta. Lo que voy a hacer es entregarle este libro al director, para que vea a lo que t te dedicas en las clases. El director se va a morir de la risa dijo el nio, sin saber exactamente por qu. La profesora le cruz la cara de un sopapo. Relata este sopapo en el libro, chiquillo cabrn dijo La Bestia, que ya tena la cara color vino tinto. El nio demor en recuperarse del golpe. Lo primero que pens, cuando estuvo en condiciones de pensar, fue que La Bestia pegaba duro, muy duro. Ms que ningn nio de su aula, y ms que ninguno del barrio. Lo siguiente que sinti fue rabia. La sinti nacer en la planta de los pies e inunda rle el cuerpo poco a poco. Mientras se ahogaba de rabia, La Bestia le plant el libro en medio del pecho. Coge, y escribe ah: La Bestia me son un sopapo y soy tan cobarde que me voy a quedar callado. Escrbelo coo! En lugar de escribir se ech hacia adelante y le propin a la profesora un soberbio empujn. Cay despatarrada sobre su silla favorita, que se abri como una calabaza entre estrue ndo de madera partida. El nio recogi el libro, y en un ltimo acceso de ira, se lo lanz a La Bestia que trataba en vano de levantar del suelo su gruesa anatoma. Si el libro le hubiese acertado, seguramente le habra hecho dao, debido a la fuerza del lanzamiento y a lo burdo de la encuadernacin. Pero no, el libro no hizo blanco en La Bestia, sino que desapareci por un pequeo boquete que se abri en el aire. El nio corri fuera de la ctedra, sabiendo que se acababa de deshacer in voluntariamente de la prueba que garantizaba su expulsin. Ahora era su palabra (era un muchacho querido) contra la palabra de La Bestia. *** Lleg el desafortunado da en que el rey le orden direct amente a Samsel que se ocupar a del asunto de La Bestia. Siglos atrs, ni siquiera hubiese sido necesario que el rey diera la orden puesto que derrotar a tales seres se entenda

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como trabajo exclusivo del mago real. Pero ya se sabe, los tiempos cambian, y los aos que nos han tocado vivir no son ya tan heroicos. El rey hubo de enviar docenas de lacayos en busca del mago, que mala cosa se ola y haba desaparecido discretamente. Colgando de la gruesa aldaba de la puerta que franqueaba el acceso a su habitacin en la Torre del Viento Helado, se poda leer: No moleste por favor. Si molesta, ser transformado en un abandejo. Perdone la molestia que esto le pueda ocasionar. Gracias. Ningn lacayo de los que fueron enviados en pos de Samsel se atrevi a llamar a la puerta, a pesar de que ningu no saba siquiera que cosa era un abandejo. Es cosa sabida que, incluso aquellas personas que odian su apariencia personal, ven con desagrado ser transformados en otra cosa. El rey opt por acudir en persona a los aposentos de Samsel. Le pidi a su mejor soldado que echara abajo la puerta de un empujn y cuando el soldado cay desmayado al piso, record que tena copia de la llave de esas habitaciones. Envi por ellas a su segundo mejor soldado, pues el primero estaba siendo arrastrado por el tercer mejor soldado para evitar que obstruyera el paso a las habitaciones del mago. Cuando las llaves hubieron arribado, el rey introdujo en la ce rradura una de ellas, pequea y gruesa. Era digna de una cerradura que guardara los secretos de un mago: una llave maciza de bronce, con las huellas de quiz varios siglos en su superficie. Todos aquellos que la haban tenido en su mano, de alguna manera, haban sentido una extraa vibracin, un antiqusimo poder arcano en su interior. Podra hacerles la historia de esta llave, pero otro da ser, porque de hecho, no era la llave de los aposentos de Samsel. La llave correcta result ser la tercera eleccin del monarca. La cerradura chirri con un sonido que se dira originado en las entraas de un bicharraco, pongamos, por ejemplo, de un abandejo. El rey, a la vez, empuj la puerta hacia adentro mientras extraa la llave de la cerradura. En ese mismo instante Samsel se extraa a s mismo del interior de una mueca de madera que imitaba a un voluptuoso tors o femenino y que haca las veces de compaera sexual del mago, sobre todo en aquellas ocasiones en que prefera compaa que no le hablase. La escena que se dibujaba ante los ojos del rey y sus soldados era, cuanto menos, bizarra. Un mago enjuto y maltrecho, con una blanquecina ba rriga cervecera, los miraba desnudo desde el in terior de la habitacin de piedra. El rey mand a los soldados a prenderlo. Tenemos que decir que a estas alturas, ya Samsel, de manera fortuita, tena en sus manos la manera de librarse de La Bestia. Horas atrs, mientras se hurgaba entre los dedos cuarto y quinto del pie izquierdo meditando sobre una posible solucin al problema, apareci de sbito un libro en la habita cin, como salido de la nada. Tanta, tanta suerte tuvo, que al recoger el volumen del suelo y girarlo, ley en la po rtada: El Libro de la Bestia. No poda ser casualidad. *** Al nio lo regaaron. Lo rega su padre y lo rega el director, aunque ninguno de los dos con demasiada conviccin. El nio se molest, desde luego, y hasta solt sus lgrimas, pero esta vez no lanz ningn objeto. Era un muchachito bueno y de carcter fuerte y a la gente as, no importa lo jvenes que sean, les duelen los regaos. Por lo dems, continu con su vida. Sigui subiendo al flamboyn y enredndose a puetazos cuando no lo escogan para jugar a la pelota. La Bestia sali peor. Despus de aq uel episodio, sufri un colapso nervio so. Empez a gritar por los pasillos a personas invisibles y a proponerle sexo al director. Un buen da, moviendo las manos como si batiera un par de alas, se arroj del techo de la escuela gritando: Nadie vuela ms alto que yo, soy un abandejo. La cada le provoc algunas fracturas y la inhabilitacin como profesora. Nadie sabe que ha sido de ella. *** Cuentan los que lo vieron que Samsel el Licencioso estaba de pie en medio de la Plaza de la Cadena, a unos pocos metros de donde haban cado los Garrett. Era un lugar tan bueno como cualquier otro. Su tnica, de un magenta oscuro, le azotaba las pantorrillas bajo la voluntad del viento. El sol en el cenit pareca ensangrentar el cielo. Solo se escuchaba el apagado fragor de las hojas que el viento haca deslizar sobre los adoquines de la plaza. A unos cien metros, en el otro extremo de la explanada, estaba ella. Silenciosa, oscura, magnfica. Cranme, vista de lejos, pareca tragarse el color de las cosas. Despus de aparecer en la punta de la calle principal, all en donde se levantan las primeras casas del Barrio de los Zapateros, haba recorrido todo el trecho hasta la plaza sin prestar atencin a nada ni a nadie, como quien no quiere arribar tarde a la cita ms importante de su vida. Mir a Samsel, se sacudi y eriz los pelos de la grupa. Entonces carg La Bestia.

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Samsel la vio correr hacia l. Trag saliva, y a continuaci n, carraspe. No senta miedo, solo una calma eterna. Lo vea todo claro, l era el enviado. Algn poder mayor le hab a puesto en las manos las herramientas para acabar con el monstruo. Apret la bola verde que apareciera en su recmara en la mano derecha y su tacto spero le confiri, si se quiere, aun ms seguridad. Levant suavemente la izquierda, y mientras su tnica rodaba hacia abajo dejando ver su esculido antebrazo, ley en voz baja, para memorizarlas, las palabras sagradas, aquella jerigonza incomprensible, mgica combinacin, que iniciara el hechizo para destruir al horrible ser. Ya La Bestia estaba a cincuenta pasos. Todava te na tiempo. Pronunci las palabras con voz recia: Chofe, abre atrs, por ejemplo! A treinta pasos ya poda ver como las gotas de baba se escurran de la boca de La Bestia. Dicen quienes tuvieron la suerte de presenciar la pica batalla, que el mago apret la bola verde en la mano derecha y la lanz con toda su fuerza hacia la mole negra que se le vena encima. Era imposible fallar. La bola golpe al bicho en el hocico y rebot directo al cielo. La Bestia lleg hasta Samsel, y sin detener su ca rrera le arranc medio cuerpo de una dentellada, cortando de cuajo la expresin incrdula del hombre. Sigui su camino, y mientras sus cuartos traseros dejaban la Plaza de la Cadena, una pelota de tenis marca Wilson daba su ltimo e imperceptible bote sobre los adoquines ensangrentados. Jorge Bacallao Guerra: Profesor de matemticas de la Universidad de La Habana. Graduado del IX Curso de Tcnicas Narrativas del centro de formacin literaria Onelio Jorge Cardoso. Ha publicado cuentos en la revista El Cuentero. Ha sido ganador de varios concursos de literatura humorstica, como el 1er premio en el 1er y 4to Concurso de literatura humorstica Juan Angel Card Tambin obtuvo el Premio en Narrativa: Libro de Cuento en Festival Aquelarre 2010. Premio del Instituto de la Msica en el Concurso Dinosaurio 2006. Fue ganador de Concurso de Fantasa y Ciencia Ficcin Arena 2007. Recibi Mencin en las categoras de Fantasa y Ciencia ficcin en el 2do Concurso Oscar Hurtado Ilustracin: Sorcerer, Frank Frazetta

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S E CC I N D E CO MI C S Eric Flores Taylor Juan Padrn Juan Padrn (Matanzas, 1947) es un caricaturista, realizador de dibujos animados, ilustrador, historietista, guionist a y director de cine cubano, graduado de Licenciatura en Historia del Arte en la Universidad de La Habana. En La Habana se uni a Virgilio, Roberto Alfonso, Rostgaard, Fundora, Newton Estap, Vctor Casaus y a un notable dibujante que luego se dedic a componer canciones y tocar bien la guitarra: Silvio Rodrguez. Todos hacan esa pgina memorable llamada El Hueco (una historia muy profunda) en la que Padrn colaboraba con una o dos caricaturas, no ms. Transcurridos los primeros le encargaran hasta seis semanales. Era todava 1963 y recin cumpla diecisis aos: ese fue el comienzo de su carrera. Cuando es llamado a cumplir el Servicio Militar Obligatorio contina colaborando mediante una serie de caricaturas sobre la vida cotidiana del ejrcito, titulada por l mismo Reclutas SMO hasta la disolucin de la revista. Este suceso no lo desanim: ya estaba ms que convencido de que era un caricaturista (aunque ni hecho ni de recho aun). Surgi a la sazn la empresa Ediciones en Colores, algo as como el apoyo de lo que se conoci luego como el boom de la historieta cubana, ya que llegaron a editarse cuatro revistas de diversa periodicidad, y de veinticuatro, treinta y dos pginas. En todas colaboraba Padroncito y no daba abasto. Crea sus primeros personajes: Kashibashi (un samurai con cara de nio) a partir del auge y la popularidad que gozaban en Cuba los filmes japoneses El Bravo Los Siete Samurai Harakiri entre otros, y Barzum suerte de extraterrestre surgido de su entusiasmo por la ciencia ficcin. En ambos personajes Padrn transita por la lnea tradicional del comic moderno para nios. No le preocupaban los contextos, las atmsferas, las referencias que ms ta rde ocuparan un lugar importante en su obra. En 1967 termina el SMO y terminan tambin las Ediciones en Colores. Pero planes y proyectos editoriales no escaseaban y nace as El Sable suplemento de humor del peridico Juventud Rebelde en el que Padrn satisface uno de sus ms caros anhelos personales: convertirse en trabaja dor fijo de una publicacin. Esta seguridad laboral y el equipo que all encuentra dirigido por el incansable y talentos o Jos Luis Posada, despiertan en l montones de ideas que desde mucho atrs apenas le dejaban dormir con tranquilida d. Descubre la vertiente querida de su imaginacin: el humor negro, y la proyecta en personajes hoy recordados con irremediable nostalgia y claridad: Vampiros y Verdugos (recreados hace poco en la pantalla grande en el filme Vampiros en La Habana producto genuino y maduro del gnero cinematogrfico cubano). Pero mientras trabaja en esa direccin mantena estrechas relaciones con revistas

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infantiles a travs de las pginas de Pionero (en el ms estricto humor blanco, por supuesto). Esta doble proyeccin artstica lo sita acaso en el mismo plano del Dr.Jekill y Mr.Hyde? El re a la ms leve insinuacin... pero no dice nada. En ese entonces Padrn realizaba veinte y hasta treinta car icaturas semanales de dismiles contenidos. En el humor negro comienza a detallar fondos, ambien taciones, situaciones inslitas: cada pe rsonaje aparece definido en espacio y tiempo con su vestuario apropiado, lenguaje, expresiones gest uales. Se nota mayor soltura en la lnea, el hallazgo, de un modo propio de dibujar el cual habra de volcar con sumo oficio en el personaje que conquistara de todo corazn el codiciado pblico infantil: Elpi dio Valds, en el ao 1970. Su inters desbordado por nuevos desc ubrimientos humorsticos lo lleva a crear las series: Piojos, Comejenes, Zoo-ilgico y Cerbatanas fauna loca de mil y una aristas y tela infinita po r donde cortar, derivada bastante hacia lo grotesco. Padrn ampliaba de esa manera su trabajo creador, emergiendo a todas luces como un humorista de sensibilidad, ingenio y capacidad extraordinarios al que ningn obstculo editorial venca. La gama de sus personajes abarc en un momento dado a adultos y pequeos, seres del pasado, del futuro, animales domsticos, minsculos y gigantescos, seres imaginarios, de todo, como en una botica. A El Sable lo sustituye La Chicharra, y con aquel desaparecen algunos personajes de Padrn. Decide reasumir una lnea que haba desarrollado muy al principio: el costumbrismo, y mantenerse as por un tiempo. A La Chicharra la sustituye Dedet en el que mantiene sus Comejenes, Zoo-ilgico como constantes y, de manera espordica Cerbatanas al lado de caricaturas sobre aspectos histricos y de corte psicolgico. En 1973 comienza sus colaboraciones con el ICAIC animando cortos de Elpidio Valds (tentacin esta que le cost caro al humorismo grfico cu bano). Desde las pginas de Dedet lanza una nueva serie como para que nadie fuera a pensar que dorma sobre laureles: Abecilandia letricas con problemas entre s, de toda clase, con todo el mundo tambin, y que ms tarde generaron el inte rs en otros humoristas cu banos por series de balas, tornillos, animalillos de toda la tierra.

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Tanto fue el cntaro de Padr n al ICAIC que terminaron nombrndolo director de animados a fines de 1975, y semanas ms tarde se acab Troya, ardi entera la ciudad de sus personajes quedando en pie su relacin con los nios a travs de Pionero Relacin que no ha terminado nunca y que le permite disear carteles, afiches, vallas con enorme placer. A fines de 1977, la revista Prisma le encarga una pgina humorstica, en la que Padrn recrea un mundo especial con variedad y riqueza de formas y contenidos: la sociedad primitiva, invocada, mitificada, sublimada por este brujo moderno, entusiasta y apasionado lector de la historia del hombre. Para la revista Mar y Pesca invent una serie que no tuvo la fructfera vida y suerte de sus antecesoras: Marcelino, investigador submarino contra Everardo, tiburn asesino tal vez el ms largo ttulo de la historieta contempornea, con claras referencias a las peripecias del hombre de mar. Elpidio Valds, su ms famoso personaje, aparece por primera vez en la revista Pionero en 1970.[5] En 1974, inicia sus labores como director de dibujos animados en Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematogrfico, desde donde llev sus personajes al cine. Realiza su primer largometraje en 1979, Elpidio Valds, y el segundo, Vampiros en La Habana en 1985. Adems de las pelculas de Elpidio Valds, tambin es creador de la serie de dibujos animados Filminuto que apareci por primera vez en 1980. A partir de 1986, trabaj en colaboracin con Quino para crear otra serie a la que denominaron Quinoscopio Actualmente es miembro directivo de la UNEAC. Vampiros en La Habana! fue coproducida en 1985, por el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematogrfico, Radio Televisin Espaola y Durniock Producciones. El 4 de febrero de 2009, ocup el lugar no. 50 en la primera encuesta mundial sobre los 100 mejores ttulos del cine iberoamericano, re alizada por Noticine.com un portal dedicado a la informacin de cine, adem s de ser la nica pelcula animada de la lista. La pelcula trata de una conspi racin por parte de las dos bandas organizadas de vampiros ("Capa Nostra" en Estados Unidos y "Grupo Vampiro" en Europa) por apoderarse de una frmula que les permite resistir el sol.

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Crtica LA PICA FARSA DE LOS SOBREVIVIENTES: O VARIAS CONSIDERACION ES CASI SOCIOLGICAS SOBRE LA ACTUALIDAD Y EL MS RECIENTE CINE CUBANO, DISFRAZADAS DE SIMPLE? RESEA DEL FILME JUAN DE LOS MUERTOS Por Yoss Los trileres cinematogrficos, ya se sabe, suelen ser como las sinopsis de contracubierta de los libros: virtualmente ciencia ficcin. No se pueden tomar del todo en serio. Porque te prometen villas y castillas, te hacen desear con todas tus fuerzas leer o ver YA esa novela o pe lcula que cambiar tu vida con su mensaje pero luego casi siempre el texto o la cinta en cuestin se quedan bien lejos de cumplir con las expectativas que te crearon. Y que

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nadie pierda su tiempo entonces protestando o acusando de esta fa a los escritores, directores, editores o distribuidores: eso es publicidad y marketing no? O sea, ilusin consensuada y no viola ninguna regla del juego. As que todos contentos, y a esperar la prxima. Que ojal y sea mejor. Pero resulta que, a veces, muy pocas, demasiado pocas veces, por desgracia! los creadores juegan limpio. Y justo entonces es hacerlo notar y agradecerlo mucho. Muy grandes eran ya, gracias a su triler, esmeradamente confeccionado y aun mejor (underground y pendrives mediante) distribuido, las expectativas que los espectadores cubanos abrigaban sobre Juan de los Muertos el segundo largometraje de Alejandro Brugus. No por gusto, en las seis exhibiciones que tuvo en el recientemente finalizado 33 Festival de Cine Latinoamericano, (dos en el Payret dos en el Chaplin, y dos en el Yara ) el pblico nacional acudi en masa, hizo cola durante horas y prot agoniz literales tumultos callejeros, como en los buenos viejos tiempos de la cinefilia ms desatada, que esta poca de DVDs ha casi hecho olvidar. Y no se trata solo de esa extraa especie de patriotismo flmico que nos lleva a los cubanos a ver religiosamente casi cada produccin nacional, ni de la curiosidad que por enterarnos de cmo nos perc iben los extranjeros tambin llena las salas cuando un filme forneo tiene a Cuba por escenario. Es que si ya el joven cineasta haba mostrado sus filosas garras cinematogrficas en su primer filme, Personal Belongings una indagacin casi exhaustiva sobre la fiebr e del tigre (como llaman mu chos a la obsesin por abandonar el pas a toda costa, como objetivo en s y no como medio para comenzar una nueva vida) protagonizada por el popular Caleb Casas, aunque se le sealaron ciertos excesos estilstic os y pretensiones elitistas, ahora se anunciaba con un reto aun mayor: la primera pelcula de fant asa, de horror y de zombies! filmada en nuestro pas. Algo como para no perdrselo verdad? Ms considerando que, con la honrosa y casi patritica excepcin de las comedias, parece ser que nunca ha visto con muy buenos ojos el ICAIC a las distintas vertientes de l llamado cine de gnero. Lo demuestra un escaso puado de cintas bastante esculidas y panfleteras de espi onaje (mejor olvidar aquel bodrio intragable que fue Leyenda lamentable versin de Nosotros los sobrevivientes de Luis Rogelio Nogueras protagonizada por un pattico Ramoncito Veloz. O la tan di dctica que resulta aburrida Patty Candela ); un bellamente fotografiado pero por dems fallido Oeste ubicado en nuestros campos y en los tiempos de la Lucha Contra Bandidos ( Jbaro el primer largometraje de Daniel Daz Torres); y un errtico, casi involuntario coqueteo con la ciencia ficcin mediante la distopa ya clsica de un-mundo-en-el-que-las-muje res-son-las-que-mandan, el por dems olvidable Sueo Tropical cinta a la que ni la belleza de Almy Alonso ni el siempr e slido Alberto Pujols lograron salvar de la absoluta mediocridad. Y para de contar. Es como si el cine cubano, el poco que se logra hacer en estos ya laaaaargos tiempos de escaseces, con copro(que pudiera ser de coprofilia)ducciones forzosas y la pobreza de los realizadores independientes (que no van todos, ni mucho menos al Festival ad hoc creado por Sols en Gibara) tuviera necesariamente que ser, o bien por completo serio y lleno de aspiraciones intelectualoides (Lars von Trier, vade retro a ti, as bien en latn; el fantasma de Rufo Caballero te exorciza); o to talmente superficial, divertido y ridculo ( Un paraso bajo las estrellas del otras veces certero Gerardo Chijona, por ejemplo y ta ntas otras comedias banales sobre extranjeros en Cuba solo porque una productora fornea financia la cinta y tiene n que meter algn actor suyo para justificarlo) o una queja muy potica y moderadamente crtica sobre lo mal que estamo s y cunto nos hemos degradado para sobrevivir (como la por otro lado indiscutiblemente bella Suite Habana de Fernando Prez). O sea, fresa, chocolate o naranja pia, sin otros sabores de helado, con perdn de Gutirrez Alea. Ya el inquieto y siempre heterodoxo Jorge Molina haba jugado a romper estos tabes con varios cortos de cine pobre y su reciente largometraje ertico casi underground Molinas Ferozz Brugus, en cambio, apuesta fuerte con coproduccin y un presupuesto ms holgado. Pero siempre bi en a la cubana: A ligarlo todo! Salvo y que levante la mano el que lo eche de menos! ese sabor intelectual de lite. Y es que, bien pensado por qu no jugrsela con un filme popular desde el mismo guin? Que incluso podra dar mucho dinero en taquillas cubanas y nacionales. Con un divertimento sobre los menos glamorosos de todos los monstruos clsicos cinematogrficos, los zombies. Como dijera certera y recientemente Eduardo del Llano en el cine Chaplin, en ocasin del preestreno casi-dedesagravio de su hermoso primer largometraje, Vinci (que por cierto no fue aceptado para competir en este 33 Festival porque no abordaba una temtica latinoamericana) hasta cundo vamos a dejarles a Hollywood los temas universales?

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De paso, solo de paso, eh? por qu no matar dos y hast a tres pjaros de un tiro? escudados bajo el gran pavs de la comedia, qu tal hablar de nuestra realidad y en cima regalarle al pblico algo que siempre se agradece: un hroe? Lo de los zombis resulta lgico y hasta un poco oportunista en los tiempos que corren: tras la saturacin de tanto vampiro adolescente aristocrtico y metrosexual estilo Twilight y un puado de hombres lobos por el estilo, pero ms salvajes (porque, claro, deben simbolizar la libertad y el espritu romntico de contacto con la naturaleza que los civilizados homo sapiens hemos dejado tristemente atrs, ya se sabe), los putrefactos ambulantes estn viviendo al final su pequeo agosto en la literatura y el cine de horror fantstico mundial. Por qu? Gozando tambin de la condicin de no muerto s, como los vampiros, en cambio no son inmortales ni inteligentes, ni mucho menos sofisticados. Tampoco puede n pasar nunca por humanos, a no ser ante el ms tonto de los proverbialmente tontos agentes de la ley cinematogrficos: se trata solo de lentos, hediondos y estpidos comedores de cerebros, cada d a ms fciles de despedazar a medida que se siguen pudriendo en pie. Nadie quiere ser zombi voluntariamente ni jugando! Su nica fuerza: el nmero y que todo individuo al que muerden se convierte en uno ms de ellos. Para los historiadores serios, son simples criaturas de la brujera vu d haitiana de las que se ha adueado el cine de horror, despus de aquel apolillado pero inso slayable clsico de George Romero, La noche de los muertos vivientes Para otros con pretensiones de socilogos, que combinan la histor ia con la psicologa de saln, seran la expresin del pnico norteamericano al contagio del comunismo tr adicional estilo sovitico, con su disciplina, su desindividualizacin y sus lavados de cerebro (aunque mejor que los zombis lo ejemplifican los Ladrones de Cuerpos, las tambin antolgicos body snatchers con sus vainas, que tantas versiones han visto en la pantalla grande) Para los ms actualizados, son la venganza del homb re medio, nada brillante ni aristcrata, pero fuerte en el ciego poder del nmero. Algo importante en estos tiempos de crisis capitalista, que conste. Sea como sea, los zombis estn de moda el irreverente Brugus se atreve a surfear en la promi$oria cresta de esa ola de cuerpos putrefactos pero andantes desatando una epidemia zombi en La Habana Y por qu no? est prohibido acaso? no somos el pas de la siguaraya, donde Kafka habra sido solo otro escritor costumbrista? Por qu no zombis en tierras del gije, el cageiro, el babujal y la madre de agua? no queda espacio en nuestro imaginario para monstruos forneos, acaso? Y bien, zombis entonces. Pero el quid de la cuestin est en que a partir de esa premisa en apariencia tan absurda y jocosamente verncula como los clsicos marciano s aterrizando en el platanar de Bartolo se dispara un conflicto bastante sui gneris : no se trata de destruir a los zombis, sino de aprender a vivir con ellos. O de recorrer la senda del menor esfuerzo, tambin. Muy cubano no? Sin pretensiones de verosimilitud, como premisa inic ial el astuto director-guionista se desentiende olmpicamente del origen o detalles cientficos del contagio De dnde vino el primer zombi? Nadie lo sabe, ni se lo pregunta, ni le importa, ni tampoco al director. Y hace bien, porque aqu lo esencial no es cmo comienza, sino cmo se desarrolla la cosa. El detalle de que venga a ser solo poco antes del final de la cinta que se pronuncia finalmente la maldita palabra zombi se vuelve incluso un elemento extra de verosimilitud que tampoco es que fuese indispensable ni nada por el estilo, hay que estar claro. Porque este es un filme de horror, pero de horror a la cubana: muere muchsima gente en pantalla, con detallismo y profusin de sangre casi gore a veces pero, en el mejor estilo de la reciente Zombieland norteamericana, comedia de horror precisamente sobre muer tos vivientes, con Woody Harrelson y Bill Murray. Claro que aqu, ms que una simple comedia, ya se trata de una farsa. Hay tantos chistes como vctimas, si no ms. Todo el tiempo el argumento baila en la cuerda floja de lo posi bleaunqueimprobable, sin magias ni saltos dramticos inverosmiles. Pero por debajo hay una lgica interna que se re speta al pie de la letra incluso si, como en este caso, se trata de la surrealista lgi ca cubana del absurdo desatado. Deliciosos, por ejemplo, esos noticieros y emisiones de radio oficiales como fondo, acusando de todo el asunto qu raro! a los Estados Unidos. Suprema irona: ni siquiera se insina que los zombis sean vctimas de la difusin de una plaga biolgica de nuevo tipo (habra sido muy simple no?) sino que directamente se les acusa de disidentes pagados por el enemigo imperialista que quieren destruir la Revolucin. As se les llama, precisamente, todo el tiempo: disidentes. Casualidad? Difcil. Cualquie r parecido con la realidad es pura voluntad. La risa se le cuajar en rictus amargo a ms de uno: inevitablemente se recordarn tantos casos antolgicos de absurdo meditico. Como el de aquel cartel del SUE, Sistema nico de Exploracin, que a finales de los 80 llamaba a dar aviso a las autoridades ante incendios, explosiones, inundaciones, terremotos, erupciones volcnicas y otras actividades del enemigo. O, ms recientemente, la terca insi stencia oficial en que la neur itis ptica y otras neuropatas galopantes eran el resultado de un virus introducido po r el enemigo y no la simple consecuencia de la subalimentacin del Perodo Especial.

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Hasta cundo con el cuento? S, hay que tenerlo en cuenta: tenemos un enemigo a 90 millas, es real, y que en muchas ocasiones ha tratado de destruirnos, nadie lo niega. Pero echarle la culpa de todo lo que sale mal tampoco es justo, ni mucho menos la mejor solucin. Nosotros mismos fallamos en la Zafra de lo s 10 millones, emprendida a bombo y platillo. Y los ciclones que azotan nuestro territori o tampoco nos los envan los yanquis porque no pueden controlar el clima, no porque no quieran, pero la verdad es la verdad. El eterno enemigo externo se ha convertido en la perfecta excusa y la justificacin ideal para toda ineficacia, tontera y fracaso nacional hasta el punto de que, por mu cho dao que nos cause da a da, hay ms de uno que piensa muy en serio que lo peor que podran hacerle los EUA a Cuba sera levantar el blo queo: porque as nos privara de esa coartada idnea que por tantos aos hemos usado para justificar que no alcancemos el desarrollo de un pas del primer mundo. Y otros creen que incluso entonces nos la s arreglaramos para seguirle echando la culpa a todos los aos que estuvimos bloqueados Pero volvamos al filme. Mientras radio y TV se desgaitan acusndolos de disidentes (y nunca est de ms preguntarse por qu tendremos la mala co stumbre oficial de demonizar algo tan democrtico como es disentir, o sea, simplemente no estar de acuerdo: acaso es siempre idnea la unanimidad, o incluso la mayora? O sea: coma mierda, que millones de moscas no pueden estar equivocadas?) los zombis van invadiendo La Habana. Pronto se dice otra situacin familiar para todo cubano! que la epidemia est controlada, que el peligro ha pasado y poco despus la radio y la TV dejan de emitir. En las calles del caos, los po licas muertos vivientes son tan peligrosos como los civiles en el mismo estado. Es el clsico aqu no est pasando nada, la etapa de la negacin, el mtodo del avestruz de enfrentar un problema. Todo un hbito nacional, y no solo oficial. Pero aleluya! all, en medio del ca os, est Juan: el hroe. Para nada arquetpico; Hollywood se habra horrorizado ante la eleccin de Alexis Daz de Villegas para interpretarlo. Porque el co nocido y excelente actor no es para nada el clsico coloso de cara perf ecta o ptrea, dos metros de alto y msc ulos hinchados de esteroides (hay uno en el filme, s pero en joda: un negrazo imponente de ca ra tatuada y bceps tan gruesos como el muslo de cualquiera; solo que adems de ser el bugarrn perd n, la pareja del travesti, vivan el politically correct y la tolerancia a la diversidad inspirada por el CENESEX! resu lta que se desmaya apenas ve sangre; el coloso tiene pies de barro) sino casi el perfecto cubano medio: feo, flaco, siempre en shorts y camiseta pero que en cambio tiene una gran ventaja sobre todos los personajes de su tipo, tradicionalmente interpretados por Arnold Scharwzenegger, Bruce Willys, Sylvester Stallone, Jason Statham y compaa: es un sobreviviente de verdad. Probado y cujeado. Que, citando sus propias palabras del inicio, cu ando antes de encontrarse al primer disidente est pescando con su amigo en una balsa frente al malecn, ya ha salido adelante del Mariel, de An gola, del Perodo Especial y de lo que vino despus y que saldr adelante de lo que sea, si le dan un chance, un filito. Que no se va de Cuba porque, aunque las cosas no sean perfectas, este es el paraso terrenal y en cualquier otro lugar habra que trabajar y duro! para vivir como aqu. Juan es, desde su misma concepcin dramtica, un person aje de los que no se olvidan; el mayor acierto del guin, el alma de la pelcula. Es la personificacin de la resistencia del cubano normal, de su capacidad para hacer de la necesidad virtud, para vivir del invento. Y siendo patriota, de paso, que tiene su mrito. Juan es todos nosotros. Tiene una hija que vive en Espaa, porque la madre, cansada de vivir improvisando en la miseria, se la llev (bueno, la chica con su acento ibrico es la mitad de la cuota obligada de coproduccin, pero al menos est mejor justificada que la mayora de casos simila res) a la que cuando viene a Cuba de visita, la ogresca suegra (Diana Rosa Surez, breve pero convincente en su papel) no quiere dejarle ver y que lo desprecia por ser a la vez un mercenario metalizado y un fracaso en la vida. Vive en la azotea de un cntrico y ruinoso edificio del Vedado, de elevador problemtico; su telfono es un viejo aparato pblico robado; siempre ayuda altruista a sus vecinas ms ancianas; sacia sus ansias sexuales con una vecina alegremente infiel a cuyo balcn llega con acrobtica audacia; acumula las botellas de ron bebidas en una especie de muro No suena ya bastante, casi demasiado familiar? Juan, sobreviviente al fin, es un pillo de barrio, con pa ndilla y todo: su socio y compinche de siempre (delicioso Jorge Molina, otras veces realizador, aqu de nuevo actor; quienes lo conocen lo disfrutarn casi interpretndose a s mismo: pescador submarino por cuenta propia, obsesionado c on el sexo, dicharachero, machis ta, dispuesto a partirle el alma a cualquiera por una deuda pero buen socio, buen padre y sobre todo, en el fondo, un sentimental y tronco de jodedor, en buen cubano); Vladi California, el hijo de es te (Andros Perogurra, demostrando que de casta le viene al galgo) que vive de saquear a las turist as extranjeras; La China, un travesti de armas tomar y que constituye toda una revelacin como personaje (Jazz Mil, exquisito tambi n en su interpretacin) y su gorilesco compromiso hipersensible a la vista de la hemoglobina (no pude ver quin era, pero ya s que quiero ir al mismo gimnasio que l). Es en una reunin del Comit (dirigida por Eslinda Nuez, en uno de los varios cameos cortos pero sabrosos del filme; tambin aparecen brevemente, por solo citar algunos, Luis Alberto Garca, Renecito de la Cruz y hasta el hijo de Alexis Daz de Villegas en un papel un poquito ms signif icativo, al igual que Blanca Rosa Blanco aunque, como

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muchos otros, muere devorada por un tiburn tratando de dejar la isla en balsa ju nto con Molina, que siempre enamorado de ella, se dej engatusar pa ra la fuga) que las cosas empiezan, como diran los mexicanos, a salirse de madre: el presidente del CDR, (Jua n Miguel Ms, el director del grupo Danza Voluminosa : muy orgnico) que supuestamente estaba enfermo, rompe la puerta y ataca a sus cederistas. Horror y pnico. U horrerio y mistror. Qu est pasando? Lo descubrimos muy pronto, cuando el esposo hace aos postrado de la vieja amiga de Juan primero aparece muerto y luego los ataca y sigue atacando pese a habe r sido ensartado por el arpn de Molina, que llega como refuerzo. Ya Molina haba dado cuenta del primer zombi frente al malecn atravesndole la cabeza aunque ahora no solo no parece tener ningn efecto sobre este, sino que ad ems ramos pocos y pari la abuela! al atravesarlo limpiamente mata a la inocente anciana sentada detrs en un alarde del ms descarnado humor negro. Acto seguido, en una de las mejores escenas de toda la cinta, veremos a Juan y compaa en pleno aplicando el mtodo cientfico para ver cmo destruir al monstruo. Con una estaca en el pecho? Le clavan tres y el viejo ex invlido sigue rugiendo tan campante; no es vampiro, lqqd. Con una bala de plata? Pudiera ser, pero alguien ti ene una con qu dispararla o, puestos a ver, siquiera un poquito de plata? Ni hablar. Con un exorcismo, como a los posedos? No resulta hasta que Juan, casi por casualidad le desbarata el crneo con el crucifijo. Y qued a claro que el quid de la cuestin es romperles el crneo, o como dira en inesperado alarde de sabidura mdica-anatmica el compromiso de La China: provocarles un trauma cfalo-craneal severo (perdonen si no cito textualmente). Desde aqu la accin se precipita: Juan acude al rescate de su hija, la suegra ya es zombi, y tras escapar por los pelos de ella y de otros muertos vivientes, viene el custic o, jocoso y solo en aparienc ia superficial comentario que casi se vuelve leitmotiv del filme: no era muy grande la di ferencia con su estado habitual. La Habana invadida por zombis o zombis somos ya todos, muertos en vida, sin saberlo? Como para ponerse a pensar. A ro revuelto, ganancia de pescadores. Si no puedes vencer por completo a tu enemigo porque es demasiado numeroso y menos te interesa unirte a l pues a sacarle el kilo a la pandemia. La ley del menor esfuerzo, repetimos. Juan agarra su remo (que Kcho no tiene la exclusiva del simbolismo nutico) y un par de nunchakus; Molina se enfunda en un traje de bucear isotrmico de neopreno, de liciosamente incongruente en nuestro calor tropical, y se pertrecha con sendas mochas. Su hijo, con un bate y una pe lota de bisbol. A continuacin, en un vertiginoso fundido encadenado de escenas que son un directo y pardico homenaje a las hiperblicas coreografas de Tarantino y el cine asitico de artes marciales, todos demuestran lo bien que pueden usar sus armas en una autntica masacre de los zombis del barrio, y entusiasmados, ven la oportunidad de ha cer su zafra: surge el certero slogan Juan de los Muertos: matamos a sus seres queridos. Y las tarifas: 30 cucs matarlos, 50 si se deshacen del cuerpo; adems, se cobra el doble a los extranjeros. La China exige entrar en el negocio: es una fiera reventa ndo disidentes a golpes de canicas de vidrio arrojadas con su tirapiedras, y su hercleo compromiso, con los ojos vendados otro smbolo no tan es otrico de la situacin del pueblo cubano? para no desmayarse, arranca cabezas de muertos vivientes a trompada limpia siguiendo sus instrucciones a grito pelado. Son un team invencible, un autntico Todos Estre llas de matadores de zombis, y todo parece marchar viento en popa. Pero la hija de Juan, en medio de su tmido intercambio de miradas con el bello Vladi California (no pasan de ah porque el celoso Juan le ha mentido que el chico tie ne herpes para alejarla de cualquier posible con-peneentracin) lo acusa de interesado e inconsciente, con lo que aunque a regaadientes, organizan gratis! una especie de curso acelerado para sobrevivientes, o cmo matar zombis sin morir en el intento en una sola leccin evidente parodia de tantas Preparaciones para la Defensa que hemos sufrido los cubanos. Es esa una escena en la que por cierto, hay dos excelentes chistes de los varios (no tantos, que no hay que exagerar pero la mayora buenos, eso s) que enriquecen el filme: el de cuando Juan pregunta, muy a lo sargento instructor, si alguien sabe por qu unos zombis, a los que llama tortugas, son lentos, y otros, las liebres, muy rpidos, y cuando nadie le responde, le susurra contrariado a Molin a: qu pena, me habra gustado tanto saberlo (y a nosotros tambin, por cierto); y el de cuando al demostrar cmo destruir a un disidente al perforarle el crneo lanzndole con marcial destreza una shiriken (estrella de ninja) desde lejos, el blanco elegido resulta ser familiar de una de las alumnas de ms edad, que al punto se desmaya. Por lo que Juan regaa a Molina: no le dijo que no los trajera del barrio, que podan ser parientes? y el reprendido se excusa muy a la cubana diciendo que traerlos de ms lejos da mucho trabajo Remo, nunchakus, bate, mochas, tirapiedras y puo limp io mediante, Juan de los Muertos y su equipo de exterminadores por encargo atraviesan varias peripecias, ora trgicas, ora cmicas, la mayora tragicmicas, pero todas

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muy bien hilvanadas. Los helicpteros en llamas chocan cont ra el Capitolio y lo derrib an. Las calles se cubren de autos destrozados y escombros. Los edificios ms altos y modernos arden y se derrumban uno tras otros: efectos especiales digitales, breves pero eficaces, siempre en funcin de la trama y no para presumir. Que esto tampoco es Hollywood. Los de la pandilla siguen matando zombis y luchando para conseguir alimentos y cajas enteras de ron material tradicionalmente imprescindible para resistir la realidad cubana, con o sin muertos vivientes! El compromiso de La China suda en el banco de prom press cargando una bestialidad de libras en la palanqueta y Molina por poco se muere tratando de imitarlo. La hija de Juan, sola ante el ataque inesperado de unos pocos muertos vivientes a la fortaleza de la azotea, le demuestra a su padre que no est tan indefensa como pensaba (ms burlas a los estereotipos: nada es lo que parece, y toda tmida damisela en peligro puede volverse aguerrida amazo na si la cosa se pone lo suficientemente mala) El punto de inflexin argumental llega cuando, en una de sus salidas, tras ver pasar un mnibus lleno de zombis, Juan y compaa deciden irse a pie (muy expresivo ese cad ver semimomificado en la parada) pero son capturados y conducidos desnudos y esposados en un camin, por un aguerrido comando bien pertrechado con armas de fuego los restos de las FAR, que no aparecen antes ni despus en el filme? que les anuncia que estn recogiendo a los sanos para que con su trabajo esclavo construyan la nueva sociedad otra cantinela habitual, si bien ms crudamente expresada? Solo que entre los prisioneros hay un infectado, y el asunto termina muy mal para el comando y para La China, que al poco rato de araada o mordida se zombifica esposado a Juan, quien para librarse de l se ve obligado a danzar un extrao y macabro tango en la azotea. Hasta que su hija, gracias al in genioso expediente de echarle aceite de comer como lubricante en la mueca a La China (algo en lo que ningn cubano habra pensado con lo que cuesta!) libera a su padre y deja caer al travesti-muerto viviente desde varios pisos de altura. A partir de ah queda claro que hay que escapar, y pronto. La cosa se ha puesto mala de verdad. Ya hasta los estudios de la TV, reducto oficial de la normalidad, son invadidos por los disidentes en vivo y en directo. Cada vez cuesta ms conseguir comida, incluso al escurridizo Vlad i California, que cada vez debe atravesar una verdadera ordala para llevar unas pocas provisiones a la sitiada azotea. Todo se precipita en un crescendo dramtico perfectamen te orquestado. Juan, siempre renuente a dejar la isla, coo, que es un tpico el de los cubanos yndose! aun propone esconderse en la red de tneles y refugios subterrneos populares y abrir la puerta de uno les cuesta perder al hercleo viudo de La China a manos de toda una horda de disidentes. Intentan huir en un auto, tienen que hacerlo a pie y de algn modo acaban en la Plaza de la Revolucin (otro escenario de antolgico simbolismo aqu irreverentemente desvirtuado) rodeados por decenas de disidentes entre ellos La China, que sin importarle estar tan llena de fracturas que ya no puede caminar, aun se arrastra, terca: el pueblo, incluso hund ido, que jams se da por vencido? Pero deus ex machina! aparece un autntico hroe, que desde su camioneta, con un arpn y un cable de acero, en el mejor estilo de Batman (claro que sin los escr pulos de no matar a nadie del Caballero Oscuro de Gotham City), decapita l solo a toda la zombigente, rescata a Juan y compaa y los conduce a su refugio en el parqueo subterrneo del hotel Habana Libre (antes Juan se ha deshecho personalmente y a remazo limpio de La China; coo, que ese tipo era una ladilla! suelta como epitafio) El rescatador es un tipo alto, evidentemente extranjero de sombrero y espada al cinto (el ibrico Antonio Dechent, la otra parte de la cuota actoral de coproduccin hispana) quien en apenas comprensible spanglish se revela como un pastor gringo que considera su deber divino combatir contra los zombis! al fin saben Juan y compaa a qu se enfrentan (como si tanto importara a estas alturas no?) Pero de nuevo al gatillo alegre de Molina se le va un arponazoy adis hroe salvador gringo, ensartado como un pargo. Te pones de pinga, brder! reconviene el furioso Juan a su mejor amigo solo que este no est para sermones: compungido, le muestra un araazo en el brazo. Le quedan horas de vida como humano antes de ser un zombi, y quiere que Juan mismo lo mate despus de ver el ltimo amanecer. La siguiente escena, en la que ambos compinches, sentados en la azotea del Habana Libre esperan la salida del sol, al inicio se presenta seria y solemne, cargada de em otividad; podra encajar perfectamente en cualquiera de tantas buddy movies hollywoodenses: el amigo moribundo que le confiesa a Juan que siempre lo ha querido pero la farsa a la cubana asoma al punto su oreja peluda cuando al responderl e el conmocionado Juan que l tambin, le aclara que no es tan sencillo como l piensa: no es como amigo; sino qu e siempre ha estado enamorado de l! Y ms aun, su ltimo deseo antes de dejar este mundo es lo dejara practicarle el sexo oral (aunque la expresin cubana es mucho ms directa)?

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Juan, por supuesto hombre a todo! se niega en redondo, pero la amistad es la amistad, el socio insiste, nadie lo va a saber, as que, con un suspiro, se baja el short el pblico se crispa el hroe est ms all del machismo, este es un filme polticamente correcto hasta las heces! Y ah mismo el recabrn del amigo suelta la carcajada tremendo tronco de maricn que es el Juan, cediendo as tan fcil! con lo que el clmax dramtico se va a bolina y todo espectador se parte de la carcajada. Que tambin es de alivio. Brugus les ha jugado cabeza una vez ms, y se lo agradecen. Sobre todo, porque el frreo machismo leninismo cubano no habra salido muy bien parado si todo llega a ser en serio. Pero el chiste todava riza el rizo cuando, al tratar Juan de ser fiel a su palabra parti ndole el crneo al bromista (la carne de los zombisdisidentes, menos densa, se rompe con una facilidad que da gusto ante los golpes) descubre que apenas si le ha hecho un chichn: no tiene nada, y solo se haba quedado dormido. Con lo que, pasado el susto, se lanzan a convertir un vi ejo carro americano en un anfibio, con carrocera estanca, grandes flotadores laterales y motores fuer a de borda: ser el digno vehculo de la fuga. Una fuga con gran estilo. Juan y Molina acuden al malecn para construir a base de zombis destrozados ellos dos solos contra decenas, pero son los duros de la pelcula, ya se ha visto! una rampa de carne que permita al improvisado artilugio saltar el muro del malecn hacia las salvadoras aguas abiertas del Caribe. Y llega el clmax: mientras el anfibio mvil (a la vez de una factura improvisada y decoracin hot road con llamitas bicolores tan esmerada que resulta casi ridcula) se acerca a su rampa de cadveres, Juan acude en ayuda de un nio quizs el ltimo humano en La Habana adems de ellos! acosado por su padre zombie (Luis Alberto Garca, que ya haba aparecido brevemente al principio). Mata al progeni tor muerto viviente, rescata al infante, y tras un pico salto en el aire del carro-lancha por sobre su cabeza, salta l mismo al agua y lo entrega a Molina, Vladi California y su hija (s, ya se han besado, no faltaba ms) Pero sorpresa?! en vez de subir al medio de escape co mo todos (pblico incluido) esperaban, Juan regresa a la costa, tras encomendar su hija a Vladi, repitiendo terca y casi textualmente su bocadillo del inicio: l es un sobreviviente, va a salir adelante con que solo le den un ch ancecito, pero este es su pas y esgrimiendo el remo, en un final tan pico que ni Conan el Brbaro, arremete en so litario contra las hordas de mu ertos vivientes, y ah mismo llegan los crditos con la transformacin de la imagen en animados, bien al estilo del principio y/o la conclusin de tanto filme de superhroes de la Marvel o la DC. Taratatn. El pblico? Aplaude a rabiar, seguro de que Juan sobrevivir de algn modo, como hemos sobrevivido casi todos. Aplaude y se va del cine sonriendo, satisfecho de haber redo, de haber hecho catarsis de su crisis cotidiana gusaneando sanamente por un rato. De haberse visto en la gran pantalla personificado por hroes de veras humanos y sobre todo a la medida cubana: irreverentes, jodedores, dis puestos a cagarse en la solemnidad y a derrochar por igual altruismo y pintorescas malas palabras excesivas, quizs, para algunos puristas del castellano? qu va, apenas las justas quizs para compensar todas las que faltaban, por ej emplo, en la tambin reciente pero muy estilizada e idlica casi de tan idealizada Havanastation de Ian Padrn. Los crticos? Furiosos ante el sacril egio formal, o temerosos ante el excesivo atrevimiento crtico ideolgico, la crucifican como filme menor o la ignoran como problema demasiado gordo para sus plumas. quizs en el fondo envidiosos de que alguien se atreva a lo que ellos no: m s que decir, gritar a pleno pulmn que el rey est desnudo. Juan de los Muertos es un filme 100% jaranero, una joda rodada por cubanos y para cubanos, que ojal otros pblicos entiendan al menos parcialmente. Est claro que el equipo de realizacin se divirti un mundo haciendo la pelcula. Est llena de guios maliciosos para conocedores del ambiente del ICAIC, como esos chistes sexuales sobre la envergadura del pene de Juan (La China, admirada, al ve rlo desnudo dice que a eso solo le falta la paoleta para ser un boy scout por qu no un pionero, por cierto?) y la condici n de sodomita (huy, qu fineza) del padre del nio rescatado al final, que nadie que no conoz ca al menos la fama y la leyendas negras personales (si es que no son lo mismo) de Alexis Daz de Villegas y Luis Alberto Garca podr entender. Hay excesos, disparates, errores de macheo (el supuesto parqueo subterrneo del hotel Habana Libre que no engaa a ningn habanero; el anfibio que salta a la altura del monumento al Maine y tiene detrs perfectamente perfilado al Morro, como si lo hiciera desde La Punt a) tan evidentes que casi parecen intencionales. Por supuesto que no es, ni mucho menos, una pelcula pe rfecta. Ante todo, porque no pretende serlo; porque no aspira a ser uno de esos inolvidables hitos supremos del Sptimo Arte como El acorazado Potemkin o El ciudadano Kane Brugus no codicia ni de lejos (al menos aqu) los laur eles casi metafsicos de Peter Greenaway o Lars Von Trier cuando ms, el renuente reconocimiento de la estirada y empolvada academia a un vivaz iconoclasta irreverente, travieso y amigo de epatar les bourgeois pero que domina la artesana del asunto y al menos sabe muy bien cmo hacer cine. Con Juan de los Muertos suea despierto, me atrevo a decirlo, ms bien con ser un Quentin

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Tarantino, un Terry Guilian o hasta un Alex de la Iglesia. Que tambin se vale, sin que lo s puristas de la pantalla grande tengan por ello que rasgarse las vestiduras pidiendo la sangre del osado y sacrlego hereje. Y en fin; no ser una pelcula perfecta ni esteticista, pero s es una pelcula necesaria sobre todo, y por dos razones poderossimas: La primera, para demostrarle al mundo que los cubanos, al menos algunos, estamos bien conscientes de nuestra triste e hilarante contradictoria doble condicin de zombis y hroes. A ver si todos esos expertos bienintencionados que all afuera se desgaitan pidindonos rebelin o sacrif icio desde su seguridad primermundista acaben de entender que la cosa no es tan en blanco y negro como creen, si no bastante ms compleja. Tanto, que a veces ni nosotros mismos nos damos cuenta cunto. Y la segunda, para que el Poder, el Gobierno, la Oficialidad, el Partido, Babilonia, el Sistema, como prefiera llamarle cada cual, se convenza de una vez y por todas que por muy indefenso y desconcertado que se sienta ante la carcajada y la stira popular y desacralizadora, lo cierto es que ni un libro ni un filme, por alto que griten la verdad, por mucho que lo critiquen, lo van a derribar. A ver si toman consciencia de que a quienes ms dao hace la censura es a ellos mismos, resquebrajando esa imagen de benevolenci a paternalista y preocupacin por el bienestar de su pueblo mejor, sus sbditos! que siempre tan celosos de la opinin del mundo! han querido proyectar. Y se relajan de una vez y aflojan la presin sobre los creadores. Ojal y no ocurra con este filme como con aquel insp irado experimento sarcstico y crtico de Daniel Daz Torres en 1991, la antolgica y en su tiempo prohibidsima y censuradsima Alicia en el pueblo de Maravillas Que tampoco pase fugazmente con su carga crtica sin pena s ni glorias por cines y pequeas pantallas, como Frutas en el caf y Havana Blues Ojal y el ICAIC y quienes lo controlan hayan aprendido la leccin. Que no tropiecen dos veces con la misma piedra, como Julio Iglesias, y Juan de los Muertos se exhiba comercialmente en nuestros cines, por semanas enteras y a luneta llena, recaudando millones de pe sos. Sin espontneos mtines de repudio en la sala oscura, orquestados por ofendidos u obedientes? militantes de l PCC y la UJC para denunciar que le hace el juego al enemigo. Ojal y vengan ms filmes tan imaginativos y atrevidos como este, y mejores aun! Con zombis, vampiros, hombres lobos, robots o extraterrestres (con o sin barba, con o sin uniforme verde olivo, miembros o no del CDR) A ver si se rompe el eterno crculo vicioso. Y si es posible, alguna vez, que una sociedad entera expe el pecado de su conformismo, de su pasividad, de su doble moral a travs de la autocrtica, y en su defecto, (del lobo un pelo) de la autoparodia. Ojal, s. A fin de cuentas ser bueno o malo que Juan de los Muertos sea la gota de agua que rompa el dique de la censura? Quin sabe. ya lo dir el tiempo. Porque ah, paradoja!: ni el papel ni el plstico hacen revoluciones ni derriban dictaduras pero s llenan de ideas sobre cmo hacerlo la cabeza de algunos hombres. De muchos, quizs y ojal. Porque, si muy pocos bast an para iniciar una Revolucin, se ha repetido mil veces! parece que son necesarios muchos ms, muchsimos hombres como Juan de los Muertos para sacarla del estancamiento. Para revivirla, para deszombifica rla, para continuarla para salvarla, en fin. 13 de diciembre de 2011 JOS MIGUEL SNCHEZ (YOSS) (Ciudad Habana, 1969) Licenciado en Biologa por la Universidad de La Habana, 1991. Miembro de la Unin de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Ensayista, crtico y narrador de realismo y ciencia ficcin. Su obra ha obtenido diferentes premios y menciones, tanto en Cuba (Premio David 1988 de CF; Premio Revolucin y Cultura 1993; Premio Ernest Hemingway 1993; Premio Los Pinos Nuevos 1995; Premio Luis Rogelio Nogueras de ciencia ficcin 1998 y Premio Calendario de CF 2004) como en el extranjero (Premio Universidad Carlos III de ciencia ficcin, Espaa 2002; Mencin UPC de novela corta de ciencia ficcin, Espaa, 2003 y el Premio Domingo Santos de cuento de CF, 2005, entre otros. Ha publicado Timshel, 1989; W, 1997; I sette peccati nazionali (cubani) 1999; Los pecios y los nufragos 2000; Se alquila un planeta Espaa, 2001); El Encanto de Fin de Siglo, Italia 2001; Al final de la senda 2003; La causa che rinfresca e altre meraviglie, Italia, 2006 ; Precio justo, 2006 y Pluma de len Espaa, 2007 y Cuba 2010, Historias de los Cinco Reinos 2011. Sus narraciones han sido incluidas en varias antologas nacionales y extranjeras. Ha sido asimismo antologador de los volmenes Reino eterno Escritos con guitarra, Crnicas del Maana y En sus marcas, listos, futuro Ha impartido Talleres de tcnicas narrativas en Cuba, Chile, Italia, Espaa y Andorra, as como asistido a varias convenciones internacionales: Les Utopiales 2002 y 2004 y Les Imaginales 2003, en Francia. En 2010 gan el premio UPC de ciencia ficcin con Super extra grande noveleta que se destaca por tener un tono pardico, divertido y por momentos escatolgico.

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CONCURSOS IV Concurso literario de Ciencia Ficcin y Fantasa Oscar Hurtado 2012 El Taller de Creacin Literaria Espacio Abie rto y el Centro de Formacin Literaria Onelio Jorge Cardoso, convocan al cuarto concurso de Ciencia Ficcin y Fantasa Oscar Hurtado 2012, que se organizar de acuerdo a las siguientes bases: La convocatoria est abierta a todos los escritores cubanos, sin lmite de edad. Los ganadores del premio en aos anteriores no podrn participar en la categora en la que fueron premiados. Se premiarn los mejores textos en las categoras: A) cuento de CF, B) cuento de fantasa (i ncluyendo al terror fantstico) C) poesa de CF o fantasa y D) ensayo sobre temas afines a la fantasa y la CF. Los participantes podrn competir con un solo cuento o poema por categora. Si enviaran ms de uno, todos seran eliminados. Los cuentos y ensayos tendrn una extensin mxima de 15 cuartillas tamao carta, con mrgenes de 2 cm abajo y arriba y 3 cm a ambos lados, interlineado 1,5 y letra Times New Roman 12. Los poemas tendrn una extensin mxima de 2 cuartillas con las mismas condiciones. La temtica es libre, si empre que se enmarque dentro del gnero Fantstico. Los relatos han de ser obligatoriamente inditos (incluidas publicaciones electrnicas), no de ben haber recibido premios o menciones con anterioridad en ningn certamen ni haber sido enviados a otros concursos. Los envos se realizarn por va electrnica, a: jeffrey@delta.co.cu Se dar acuse de recibo de cada participacin. Los textos se enviarn firmados bajo seudnimo y, en documento aparte, se incluirn los datos del autor (Nombre y apellidos, telfono, email y direccin particular). El plazo de admisin est abierto desde el envo de la convocatoria y hasta el 15 de marzo del ao 2012. Los Jurados, compuestos por prestigiosos escritores del gnero, otorgarn un nico Premio y cuantas menciones estimen pertinentes. Los Premios en cada categora recibirn diploma y 500.00 CUP (pesos cubanos no convertibles). Las menciones recibirn diplomas, as como libros o pelculas del gnero. Los participantes ceden los derechos de autor sobre los relatos concursantes a los organizadores con fines exclusivos de su publicacin en Korad despus de lo cual conservarn estos derechos para su publicacin en otros medios. Los resultados se harn pblicos en el marco del IV Evento Terico de Arte y Literatura Fantstica Espacio Abierto, el domingo 1ro de abril de 2012. Los ganadores y finalistas sern contactados por los organizadores del concurso una vez se conozca el fallo del Jurado, y, en la medida de sus posibilidades, se comprometen a asistir al acto de premiacin. La participacin en el concurso implica la aceptacin ntegra de estas bases. Para ms informacin, usted puede escribirnos a: jeffrey@delta.co.cu (Jeffrey Lpez), carlos .duarte@cigb.edu.cu (Carlos Duarte) evilarmadruga@gmail.com (Elaine Vilar), raul@centro-onelio.cult.cu (Ral Aguiar)

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El Departamento de Cultura de Latin American Intercultural Alliance, L. A.I.A. con sede en New York y la Organizacin hermana con sede en Espaa: LAIAES, en colaboracin con ADAM (Mxico), la Revista La Botica de Espaa, Costa Literaria Ediciones, CLE (Espaa) y La Ovejita E-books (Internacional), convocan a todos los escritores de habla castellana/espaol a particip ar en el Certamen Literario que dio en llamar: PREMIO ANUAL INTERNACIONAL L.A.I.A. de RELATOS CORTOS 2012. Este ao, con el tema: Los mundos posibles, dejando esta idea a consideracin del autor y su in spiracin. Lo que sigue no es para tomar en cuenta a la hora de escribir, sino una pequea nota introductoria para emp ezar a inspirarlos y dejarlos na vegar en el ocano de su imaginacin. Bienvenidos y suerte! Los mundos posibles Un planeta abierto al cambio, a las nuevas intenciones, a ideas que nos hagan mejores, que nos unan ms, que descubramos que podremos con todo, que no habr un sueo honesto e ilusionante que se nos quede por cumplir... Ms cerca, los mundos posibles, una sociedad en que todas las personas somos importantes y tenemos mucho que decir, tantas sonrisas cmplices que compartir... BASES del CONCURSO Son convocados todos los escritores mayores de 21 aos sin distincin de nacionalidad, lugar de residencia, preparacin acadmica, etc., que tengan obras originales en castellano, no publicadas, ni presentadas o premiadas en otros certmenes, es decir: inditas y originales, con el tema: Los mundos posibles. Los trabajos presentados no debern estar pendientes de fallo en otros concursos o comprometidos a edicin. No se aceptarn traducciones, adaptaciones o recreaciones de otras obras. Se podrn presentar DOS trabajos (cuentos o relatos cortos ) por concursante. No pudiendo presentarse en ningn otro concurso de manera simultnea, ni publicarse en ningn medio, en caso de no ser premiados hasta la fecha de entrega del premio, si resultara entre los diez ganadores, el derecho de publicacin pertenecer a LAIA y a CLE. Con los diez trabajos ganadores Costa Literaria Ediciones editar y publicar en papel un lib ro bajo el ttulo de: Antologa LAIA III, Premio Relatos Cortos 2012: Los mundos posibles Esta Antologa se presentar en diferent es Ferias del Libro en NY y otras posibles ciudades, se distribuir en formato papel o electrnico en NY, Espaa, y Sudamrica. Tambin se pondr a la venta una edicin en formato electrnico en La Ovejita Ebooks. Los beneficios que obtenga LAIA c on las ventas en papel y en formato electrnico sern dedicados a las futuras ediciones del certamen. Los premios intransferibles se irn aument ado en fechas venideras, pero al momento: 1er. Premio: Publicacin en papel y por va electrnica: Antologa LAIA III, Certamen 2012: Los mundos posibles. Entrega de 10 ejemplares del libro fsico o Antologa.

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Publicacin de la obra ganadora en la Revista Literaria La Botica de Vitoria-Gasteiz, Espaa con una tirada de 3000 ejemplares de difusin gratuita. Al aceptar estas bases los autores ceden sus derechos empresariales para este fin. Certificado en papel de la pa rticipacin y premio otorgado firmado por autoridades pertinentes al concurso. 3 das de estada en B&B o casa particular, en Nueva York en la fecha de entrega del premio o, si se prefiere: Hospedaje de tres (3) das en Posada Spa rural Tepozn Humilpan, Quertaro Mxico, con dos (2) das de tratamiento (2 masajes y 1 temascal) sparuraltepozan@live.com fechas cambiables. 2do Premio: Publicacin en papel y por va electrnica: Antologa LAIA III, Certamen 2012: Los mundos posibles. Entrega de 5 ejemplares de la Antologa. Certificado en papel de la participacin y premio otorgado firmado por autoridades pertinentes al concurso. 2 das de estada en B&B o casa particular, en Nueva York en la fecha de entrega del premio o, si se prefiere: Hospedaje de dos (2) das en Posada Spa rural Tepozn Hu imilpan, Quertaro Mxico, con un (1) da de tratamiento (1 masaje y 1 temascal). sparuraltepozan@live.com fechas cambiables. 3er. a 10mo. premio: Publicacin en papel y electrnicamente: Antolog a LAIA III, Certamen 2012: Los mundos posibles Certificado en papel por la participacin y premio otorgado firmado por autoridades pertinentes al concurso. Entrega de 5 ejemplares de la Antologa. El primer premio y los subsecuentes se concedern a qu ienes escriban los mejores relatos en idioma castellano (espaol), sin faltas de ortografa y presentado dentro de l bienio fijado en la forma explicitada aqu, por el Departamento de Cultura LAIA. Se tomar en cuenta, para juzgarlo: originalidad y estilo El texto debe tener concordancia, en algn modo, con el ttulo. Fecha de entrega en el 2012: desde 15 de enero al 15 de abril de 2012. El plazo de admisin no se prorroga, se tendr en cuenta la fecha impresa por la oficina postal en el matasellos si es por correo postal o la fecha que marca el da de envo a travs del formulario. El anuncio de los ganadores se har en Nueva York, el 15 de agosto de 2012 y se comunicar a los ganadores por e-mail o correo postal en caso de no tener su direccin electrnica. Presentacin Se pueden enviar de dos maneras: por correo postal o mediante formulario electrnico: a. CORREO POSTAL En un sobre donde el remitente ser el seudnimo y nombr e del trabajo, se mandar el trabajo de la siguiente manera: Una copia en papel, una copia en CD y un sobre cerrado (plica) con los datos a: PREMIO ANUAL INTERNACIONAL L.A.I.A. de RELATOS CORTOS, 2012, Los mundos posibles 10 Rue de L'Oree de Bois 60580 Coye la Foret, France El relato debe tener una extensin mnima de 5 y m xima 10 folios o carillas en letra tipo Time New Roman, o similar, N 12 El nmero de palabras ser de entre 1500 y 3000 palabras. Se presentar en Formato A4 o tipo Carta (8,5 X 11), se gn el pas de procedencia, y con mrgenes de 3 cms. y espacio interlineal de 1,5. Debidamente encuadernado, con las pginas numeradas correctamente. En la primera pgina constar el nomb re de la obra y seudnimo del autor/a. Se presentar una copia en papel y una copia en CD donde se escribir o grabar el nombre de la obra y el seudnimo. En ninguno de los casos se escribir el nombre original del autor o dato que lo identifique. Si estuviera el nombre o el seudnimo fuera identificable de al guna manera, quedar autom ticamente descalificado. Incluido en el sobre: Dentro del sobre (plica) aparte y cerrado, con nombre del relato, ao y seudnimo a la vista, se incluir: Nombre completo, Nmeros de telfonos, Direccin postal, Direccin electrnica o E-mail Copia de documento que lo identifique y Biografa breve, mximo de media carilla.

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b. VIA INTERNET Se enviarn las obras utilizando exclusivamen te los dos formularios para participar: Ambos estn disponibles desde este enlace: www.laovejitaebooks.com/LAIA Primero se utilizara el Formulario de Envo de Obras, co piando y pegando el texto sin ninguna codificacin y su pseudnimo, que no puede ser el nombre real. Se encuentra en el mencionado enlace. Estos textos se harn llegar a los miembros del jurado, que no tendrn acceso a los datos personales. En el mismo da, y utilizando el mismo pseudnimo de esa obra, nos har llegar a travs del Formulario de envo de Datos Personales situado tambin en: www.laovejitaebooks.com/LAIA Nombre completo, Nmeros de telfonos, Direccin postal y pas, Direccin electrnica o E-mail Biografa breve, mximo de media carilla. Este formulario lo retendr la comisin de Cultura de LAIA. REQUISITOS Se presentar copiando y pegando el texto al formulario En la primera pgina constar el nombre de la obra y seudnimo del autor o autora PARA ESTA OBRA. En el caso de participar con dos obra s se utilizarn dos pseudnimos. El relato corto o cuento, debe tener una extensin mni ma de 5 y mxima 10 folios o carillas en letra tipo Time New Roman, o similar, N 12. El nmero de palabras ser de entre 1500 y 3000 palabras. Los trabajos no sern devueltos en ningn caso. Los trabajos que no cumplan con los requisitos enumerados sern descalificados automticamente. ATENCIN: Solo se aceptarn los textos recibidos por correo posta l o mediante formulario. No sern aceptados para el concurso los que se enven a nuestra direccin de co rreo electrnico de contacto que es EXCLUSIVAMENTE para resolver dudas o consultas. LAIA y la Editorial Costa Literaria, conjuntamente, te ndrn los derechos de la publicacin de los trabajos premiados durante los dos aos subsiguientes a la entrega de los premios, en caso de publicarse nuevamente, luego de la primera edicin, se har saber a los autores quienes tendrn derecho a una cantidad de ejemplares. Los premios, que se adjudicarn por mayora de votos, sern entregados en acto pblico en New York aproximadamente en el mes de octubre de 2012 y en lo cacin que se anunciar con debida antelacin y en presencia de las autoridades municipales lo cales y autoridades de las organizaciones. El fallo del jurado ser inapelable. El certamen ser declarado desierto si las obras no ameritan el premio por falta de calidad. La participacin (entrega del material) en este concurso implica automticamente la aceptacin plena y total de las bases presentes. Dicha participacin supone tambin la renuncia a cualqui er clase de remuneracin, en caso de ser ganadores o editados en la Antologa. Se les compensar a estos auto res/as con el nmero de ejemplares que les corresponda, as como una compra bonificada de ejemplares en papel co n un descuento del 20% con respecto al precio de venta (gastos de envo por cuenta del autor o autora). CONSULTAS ACLARATORIAS: Cualquier duda o mayor informacin pued e consultarse por diferentes medios: E-mail: certamenliterarioLAIA@Gmail.com o por telfono al 1+ 7188033269 Para los ganadores que no puedan estar en Nueva York, se les ofrece una alternativa en Mexico, a minutos de Quertaro, un Spa Rural con tratamientos naturales.

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V MUESTRA CRIPTSHOW FESTIVAL DE NARRACIN DE TERROR, FANTASA Y CIENCIA FICCIN 1. Pueden participar todos los autores con una nica obra orig inal e indita, en lengua catalana o castellana en el caso de contener texto. Los derechos de edicin y/o reproduccin de la obra presentada no podrn estar cedidos a terceros. El tema de la narracin se r libre dentro de los gneros del terror, la fantasa y la ciencia ficcin. 2. Sea cual sea la disciplina artstica empleada, la obra deber siempre narrar una historia. Las disciplinas admitidas son: 2.1. CUENTO. La extensin mnima del cuento ser de una fr ase y la mxima de 7.500 caracteres, incluidos los espacios. 2.2. ILUSTRACIN. Deber ser en blanco y negro. 2.3. CMIC. Deber ser en blanco y negro y con una extensin mxima de 3 pginas. 2.4. FOTOGRAFIA. Deber ser en blanco y negro. 2.5. FOTONOVELA. Deber ser en blanco y negro y con una extensin mxima de 3 pginas. 3. Las obras deben enviarse antes del da 1 de marzo de 2012 En el ttulo del mensaje debe figurar: "V Muestra Cryptshow Festival" Se debern enviar dos archivos adjuntos nombrados segn el siguiente ejemplo: titulodelaobra.doc y titulodelaobraPLICA.doc El primer documento contendr la obra. El segundo documento contendr la plica, es decir: ttulo, nombre y apellidos del autor, fecha de nacimiento, direccin postal completa, direccin de correo electrnico y nmero de telfono, as como un texto en el que se comprometa a aceptar las bases de esta muestra. 4. Se constituir un comit que har una seleccin de las obras reci bidas y escoger los ganadores. 5. Se establecen tres galardones: mejor obra de terror, mejor obra de gnero fantstico y mejor obra de ciencia ficcin. 6. Cryptshow Festival publicar las obras galardonadas y las finalistas en un libro titulado "Cryptonomikon 5" que se podr adquirir a travs de Internet a partir de la celebracin del Cryptsow Festival'12 En el festival se podrn ver las tres obras ganadores en la revista del festival, de dist ribucin gratuita. Todos los finalistas y ganadores recibirn gratuitamente una copia digital del libro "Cryptonomikon 5" 7. Las deliberaciones tendrn lugar durante la primera mi tad del ao 2011 y los galardonados se darn a conocer durante la celebracin del Cryptshow Festival'12 8. Mediante su participacin, todos los autores manifiestan que la obra es de su autora y que los derechos de edicin y/o reproduccin de esta no estn cedidos a terceros. Asimismo, autorizan a Cryptshow Festival a publicar su obra. El autor nunca perder los derechos de edicin y/o reproduccin de la obra. Cualquier publicacin posterior deber identificar la obra como galardonada en la V Muestra Cryptshow Festival de Narracin de Terr or Fantasa y Ciencia Ficcin Toda responsabilidad derivada del incumplimiento de este punto recae directamente sobre el autor. 9. Cryptshow Festival se reserva el derecho de utilizar las obra s presentadas o parte de ellas en acciones promocionales del festival. 10. La participacin en la V Muestra Criptshow Festival de Narracin de Terror, Fantasa y Ciencia Ficcin implica la aceptacin sin reservas de estas bases.

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Bases 1. Podrn participar en el certamen autores de cualquier n acionalidad, con la condicin de que sean mayores de edad en sus respectivos pases y los relatos enviados estn escritos en espaol. 2. La extensin de los relatos ser de un mnimo de 7 pgi nas y un mximo de 12, meca nografiadas a doble espacio, por una sola cara y en cuerpo 12. Cada particip ante podr enviar un mximo de dos relatos. 3. Los relatos participantes deben referirse, de un modo am plio, al concepto de Cerveza-Ficcin (expresado en el documento Principios de la Cerveza-Ficcin al que se pue de acceder en www.edicionesamargord.net y, en general, estar relacionados con el ambiente nocturno y la cerveza, explotando los aspectos literarios del tema. No se trata de centrar los relatos en el consumo excesivo de cerveza, sino en la funcin que cumple en cuanto elemento de relacin social en el ms amplio sentido. 4. Los relatos se enviarn por correo electrnico, escribiendo en el asunto la leyenda I PREMIO INTERNACIONAL DE RELATOS DE CERVEZA-FICCION. En el mensaje se adjuntarn dos archivos de Word. Uno de ellos debe contener el relato fi rmado con seudnimo, y el otro, bajo el ttulo PLICA, incluir el nombre y dos apellidos, seudnimo, direccin, telfono y foto copia del DNI o documento acreditativo similar. 5. Solo podrn intervenir obras inditas, no premiadas y aque llas cuyos derechos, en su totalidad, obren en poder del autor. El escritor afirma que la obra es original y de su pr opiedad y en consecuencia se hace responsable respecto a su propiedad intelectual y patrimonial por cualquier accin por reivindicacin y otra clase de reclamaciones que al respecto pudieren sobrevenir. 6 El plazo de envo de originales comienza el 20 de ener o de 2012 y finaliza el 15 de marzo de 2012. Los trabajos sern remitidos a cervezaficcion@edicionesamargord.com No se mantendr correspondencia con las personas que participen. 7. Los relatos enviados que se ajusten a estas bases sern publicados en la pgina web www.edicionesamargordnet en la que los lectores podrn votar por ellos. A partir de una frmula que tendr en cuenta esas votaciones y el criterio de un comit designado por la organizacin, se establecer un total de trece relatos finalistas, que formarn parte de un libro recopilatorio del certamen. La publicacin por parte de la editorial del relato ganador y los relatos finalistas en este volumen no implica privacin de derechos de autor/a pa ra su publicacin posterior. La lista de los finalistas se dar a conocer en acto pblico que se convocar a travs de las web, el 12 de abril de 2012. 8. Entre esos finalistas, un Jurado formado por escritores y personalidades relacionadas al mundo editorial y presidido por Carlos Salem, designar al ganador del I Premio Internacional de Relatos de Cerveza-ficcin. La decisin del Jurado ser inapelable. 9. El fallo se comunicar el 26 de abril de 2012, en acto pblico en presencia de los finalistas que puedan asistir, y en el acto se har entrega al ganador el premio de 2.000 euros, sobre el que se realizar la retencin de impuestos segn la ley vigente. 10. El hecho de concurrir a este certamen implica la aceptaci n de las presentes bases y las decisiones del jurado, que sern inapelables. Madrid, enero de 2011


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