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Korad

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Material Information

Title:
Korad
Physical Description:
Serial
Language:
English
Publisher:
Korad
Place of Publication:
Havana, Cuba
Publication Date:
Frequency:
quarterly
three times a year
regular

Subjects

Subjects / Keywords:
Science fiction, Latin America -- Periodicals   ( lcsh )
Science fiction fiction -- Periodicals   ( lcsh )
Genre:
periodical   ( marcgt )
serial   ( sobekcm )

Record Information

Source Institution:
University of South Florida Library
Holding Location:
University of South Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
usfldc doi - K31-00009-n08-2012-01
usfldc handle - k31.9
System ID:
SFS0024292:00007


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EDITORIAL Les presentamos Korad 8, correspondiente al trimestre enero-marzo del 2012. Korad es la revista que persigue aglutinar todas las producciones refe ridas al fantstico cubano, incluyendo la narrativa de ciencia ficcin, fantasa heroica, el comic y la poesa especulativa, pero tambin conferencias, ensayos, crnicas, crticas y reseas. En este nmero incluimos dos conferencias que se impartieron en el evento Espacio Abierto 2011 Una de Javier de la Torre sobre Ucronas y la segunda de Anabel Enrquez acerca del tema fantstico en los audiovisuales cubanos. Tambin aparece un texto que est considerado como el tatarabuelo de la ciencia ficcin, Historias verdaderas, de Luciano de Samosata, donde por primera vez se describe un viaje a la Luna, si bien algunos crticos consideran que el espritu en que est escrito el texto es opuesto a la escencia de la ciencia ficcin. Tambin podrn disfrutar de cuatro ficciones, y si el nmero anterior fue dedicado a la fantasa heroica, esta vez nos movemos en el campo de la ciencia ficcin. Azul es un cuento del santaclareo Claudio del Castillo escrito en homenaje a su coterrneo Agustn de Rojas; Se aleja el invierno pera prima de Laura Azor, un texto de CF de base biolgica; Muequita Karla cyberpunk ertico de Dennis Mourdoch y, por ltimo, Animalitos de Eduardo del Llano en la seccin de humor. Nuestra seccin de plstica fantstica cuenta co mo invitado al escritor e ilustra dor argentino Guillermo Enrique Vidal. Consejo editorial Editor: Ral Aguiar Co-Editores: Elaine Vilar Madruga, Jeffrey Lpez y Carlos A. Duarte Correccin: Zulln Elejalde Macas, Victoria Isabel Prez Plana y Olimpia Chong Carrillo Colaboradores: Claudio del Castillo, Dana Chaviano Diseo y composicin: Ral Aguiar Seccin Poesa: Elaine Vilar Madruga Seccin Cmics: Eric Flores Proyecto Editorial sin fines de lucro, patrocinado por el Taller de Fantasa y CF Espacio Abierto y el Centro de Formacin Literaria Onelio Jorge Cardoso Redaccin y Administracin Centro de Formacin Literaria Onelio Jorge Cardoso. 5ta. ave, No. 2002, entre 20 y 22, Playa, Ciudad Habana, Cuba. CP 11300 Telef: 206 53 66 e-mail. revistakorad@yahoo.com Ilustracin de portada (Pontfice) y contrapo rtada (Gravitacin): Guillermo Enrique Vidal Ilustradores: Guillermo Enrique Vidal Los artculos y cuentos publicados en Korad expresan exclusivamente la opinin de los autores. Korad est disponible ahora en el blog de la escritora cubana Dana Chaviano All podrn descargar versiones de mayor calidad que las que enviamos por email.

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KORAD/8 enero marzo 2012 _______________________________________________ ndice: Editorial / 2 En busca de la ucrona perdida Javier de la Torre Rodrguez / 4 Azul. Claudio del Castillo / 9 Se aleja el invierno... Laura Azor / 13 Muequita Karla. Dennis Mourdoch / 19 Seccin Poesa Fantstica: Cntico por el xodo. Gabriel J. Gil / 21 Seccin Plstika Fantstika: Guillermo Enrique Vidal / 23 Seccin Clsicos: Relatos verdicos. Luciano de Samosata / 25 Humor: Animalitos Eduardo del Llano / 31 La inconstancia de la visin. Panorama del gnero fantstico en el universo audiovisual cubano Anabel Enrquez / 34 Reseas / 44 Convocatorias a Concursos / 53 CR"NICA DE L TERCER EVENTO TE"RICO

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EN BUSCA DE LA UCRONA PERDIDA Los primeros textos de contenido ucrnico que se conocen son anteriores a la acuacin del trmino. El primero se encuentra en uno de los captulos de Historia de Roma desde su fundacin de Tito Livio, donde se relata una hipottica guerra entre el imperio de Alejandro Magno y Roma en el siglo IV aC. No hay referencias de otro texto con esas caractersticas hasta 1836 cuando Louis Napolen Geoffrey Chateau escribe Napolen y la conquista del mundo (publicado nuevamente en 1841 bajo un nuevo ttulo, Napoleon Apocryphe ), donde se propone que Napolen logra salir de Mosc antes del invierno de 1812 y luego invade Inglaterra en 1814 para seguidamente extender su imperio hacia todo el mundo. El trmino Ucrona, como tal, existe desde 1857 cuando el filsofo positivista francs Charles Renouvier lo acua en un artculo de la Revue philosophique et religieuse el cual sera el primer paso de su obra Uchronie: Lutopie dans lhistoire ( Ucrona: La utopa en la historia ), publicada en 1876. Usando la utopa como referencia, se llega a concluir que “As como utopa es lo que no existe en ningn lugar, ucrona es lo que no existe en ningn tiempo”, es “la utopa en el tiempo”. Renouvier relaciona la raz del trm ino utopa que es “u thopos” y quiere decir “sin lugar” y la de ucrona que es “u cronos”, significando “sin tiempo”. En su obra, de profundo carcter filosfico, imagin el desarrollo de la civilizacin occidental si el cristianismo y el despotismo militar no hubieran triunfado en el Imperio Romano del siglo II. A partir de este momento se comienza a utilizar el trmino para referirse a cualquier texto que propusiera cambios en el desarrollo de la historia desde la perspectiva del pasado. Algo parecido nos dice la Real Academia, que define “ucrona” de la siguiente manera: “La utopa aplicada a la historia; historia reconstruida lgicamente de tal modo qu e habra podido ser lo que no ha sido.” Lamentablemente, lo que no abarcan o especifican ninguna de estas definiciones es la naturaleza y el alcance del cambio histrico. Cualquier cambio en la historia se podra considerar una ucrona entonces? Si, pero no necesariamente seran textos narrativos, aunque si hayan resultado serlo la mayora. Lo que ocurre es que la respuesta es afirmativa en su acepcin ms amplia, su significado filosfico, pero ahora estamos habl ando de literatura y ms espe cficamente de literatura de

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ciencia ficcin por lo que necesitaremos ser un poco ms especficos, sobre todo en los motivos que dan lugar a la reescritura de la historia y en las caracter sticas del momento mismo donde esta cambia. Algunos escritores del gnero han expresado en algn momento lo que entienden por ucrona, tratando de diferenciarla de otros subgneros de la ciencia ficcin. As, Paul Mc Auley nos dice que “… es un neologismo basado en las palabras utopa y el trmino cronos. Uc rona es una reescritura fantstica de la historia, una reconstruccin literaria imaginaria de la historia.” Con esto MacAuley mantiene la nocin del cambio histrico necesario pero no establece lmites a la forma de reescritura de la historia. Visto as, un viaje temporal empleando tiempo dbil podra dar lugar a una ucrona (no sera una paradoja?), o un extraterrestre influyendo en la historia, y cambindola (no reinterpretando mitos), para adecuarla a sus intereses (contacto aliengena). Por otra parte, Kim Stanley Robinson cree que “puede no ser obvio incluir el gnero de la ucronas como parte de la ciencia ficcin, pero tiene sentido si defines la ciencia ficcin como historias ambientadas en un futuro posible y las conectas con el presente. Las ucronas hacen la misma opera cin, pero conectan esas historias con nuestro pasado. As que todo son especulaciones histricas.” Muy cierto, “esp eculaciones histricas”, de ah que sea ciencia ficcin aunque Kim haya pasado por alto los mismos detalles que Paul. El ensayista espaol Alfonso Merelo Sol, autor de varios artculos sobre el tema, plantea que la ucrona es “aquel relato en el que la historia ha variado del continuo histrico que conocemos debido a circunstancias histricas plausibles o lgicas. El factor de inestabilidad histrica de be ser creble en el contexto en el que se realiza. Una ucrona debe comprender un cambio histr ico generalizado, es decir afectar a un a pluralidad de individuos y no a uno slo.” Pero, incluso para el mismo autor, esta definicin no diferencia cuando el cambio histrico relevante ocurre por algn tipo de influencia externa, como los viajeros en el tiempo y los extraterrestres. A estos relatos los denomina “ucronas falseadas” pero que no son ms que otros temas trat ados por la ciencia ficcin, como el Viaje Temporal y el Contacto Aliengena, que no tienen por qu confundirse con la ucrona. Alfonso afirma adems y no sin razn que “Las ucronas se fundan en el precepto de que la Historia es maleable y que la influencia de acciones puntuales, colectivas o individuales, podran determin ar un cambio en el devenir histrico.” Hasta este momento tenemos un consenso de que la Ucron a, cmo subgnero de la literatura de ciencia ficcin, necesita de un cambio en los acontecimientos histricos. Dicho cambio debera poseer ciertas caractersticas, y por esa razn debemos reflexionar sobre su naturaleza. En primer orden, el hecho histrico a modificar deber ser lo suficientemente importante como para que, de haber sucedido de forma diferente, la historia siguiera otro curso. A este tipo de acontecimiento histrico, el profesor Geoffrey Hawthorne, de la universidad de Cambridge, le ha llamado Punto Jumbar. Aparentemente los puntos Jumbar son numeroso s a lo largo de la Historia. Para saber si es lo suficientemente “poderoso” (o si pudiramos darle el suficiente peso) se hace necesario realizar una concienzuda inve stigacin documental con el objetivo de lograr que la obra narrativa resultante te nga verosimilitud y consistencia. Un buen punto Jumbar podra ser aquel en que su modificacin mueva al cambio a gran cantidad de poblacin. Lo cual, a mi entender, es ms que una sugerencia, es una condicin necesaria para la ucrona (y la ci encia ficcin en general). Otra idea, que no sustituye o resta importancia a la anterior debido a que principalmente ayuda con la posibilidad de ocurrencia del cambio, es basarse en hechos histricos cuyos resultados hayan dependido de valoraciones subjetivas, discusiones o toma de decisiones de personalidades relacionadas con l. La modificacin del punto Jumbar, nuestro cambio, estar dada por una o varias razones y todas debern de ser posibles dentro del suceso histrico, o sea, que podra no ser adecuada cualquier modificacin al punto jumbar. Por ejemplo, luego de estudiar determinados hechos histricos en profundidad cu alquiera puede llegar a la conclusin de que los franceses pudieron ganar en Waterloo, o los ingleses no haber tomado La Habana. El cambio o los cambios a introducir pueden ser tan variados como tremebundos: la muerte de algn pers onaje histrico importante en un accidente, Europa casi despoblada por la peste, los nazis ganando la 2da guerra mundial con la bomba atmica. Ahora, sea cual sea el cambio que se produzca en el punto Jumbar escogido, deber ocurrir sin influencia externa ni intensin manifiesta, la causa del cambio estar sujeta a elementos internos de la Historia (con Mayscula) y su

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devenir definido por la causalidad corriente u ordinaria. La ucrona derivada deber ser la verdadera y nica historia para sus personajes. Cuando no se cumple lo anterior es que el relato cae en otras temticas de la ciencia ficcin como el Viaje temporal o el Contacto Extraterrestre. En ambos casos, tanto el viajero temporal como el extraterrestre, representan influencias extern as no histricas y el motivo del cambio pr esenta intensin manifiesta, en el viaje temporal porque nuestro viajero conoce de antemano la historia y sabe que la est cambiando, el extraterrestre, en cambio, no la conoce directamente, sino por comparacin con la suya propia, pero en un final viene a ser lo mismo. Por ltimo, a partir de la definicin de Darko Suvin de Literatura de ciencia ficcin: “Literatura del extraamiento cognoscitivo” y sabiendo que este extraamiento se logr a a travs de una extrapolacin de base cientfica propondramos que la ucrona es aquel subgnero de la cienci a ficcin donde se hace la extr apolacin sobre la base de ciencias humansticas y sociales, como la sociologa, la politologa y la psicologa, a partir de la modificacin, sujeta a elementos internos de la Historia, de un punto Jumbar. La ucrona tambin se ha confundido con los mundos paralelo s o alternativos, incluso con la Novela Histrica. Pienso que es lgico que ocurra, ya que en ambos casos se especula con la historia, pero no de la misma manera. En el primer caso pueden existir muchos puntos en comn con la historia de nuestro universo (al punto de hacernos dudar), pero carece de punto Jumbar modificado o es imposible ubicar la modificacin ucrnica. Una forma de diferenciar en algunos casos un mundo alternativo de una ucrona es la partic ularidad de que el personaje llega y/o se va de la nueva lnea histrica. En el segundo caso es un poco ms obvia la di ferencia, la ucrona sale de extrapolar la modificacin del punto Jumbar, la novela histrica de la interpolacin entre hechos histric os conocidos, que no pretende cambiar. Un ltimo caso de confusin se da con el Steampunk. Aparen temente el Steampunk es ucrnico, pero si bien es cierto que surge como una ucrona derivada del no descubrimiento del combustible fsil con el hecho consiguiente de que toda la tecnologa gira en torno a mquinas de vapor y relojer a, este se ha ampliado ms all de eso. Ejemplos claros son la serie de animacin japonesa Last Exile donde la trama se desarrolla en un futuro lejano donde colonizadores terrestres han olvidado su misin y origen; o Laputa, el castillo en el cielo netamente steampunk pero se desarrolla en un mundo alternativo que no se iden tifica en la pelcula. Comprense con SteamBoy un steampunk ucrnico tpico. Las ucronas son, muchas veces, una representacin de los temores, deseos e ilusiones de los pueblos; planteando situaciones donde incluso se juega con el miedo a que hubiese podido ocurrir de este otro modo. As tenemos que en Francia, Cesar derrotado por los galos y las guerras napoleni cas, tienen una preferencia primordial; en Inglaterra, la victoria de la Armada Invencible; en EEUU, las guerras de Independencia y de Secesin; y como grandes temas mundiales la victoria del nazismo o la epidemia de peste negra que asol Europa en el siglo XIV. En Hispanoamrica la ucrona se circunscribe a Espaa, sie ndo los temas preferidos por los autores espaoles los de la Guerra Civil Espaola o el tiempo de vida del Imperio Espa ol. Sobre el primer tema se han escrito varias obras que contemplan desde la victoria Republicana como En el da de hoy (1976), de Jess Torbado, hasta la no ocurrencia de esta guerra como en Historia de la II Repblica Espaola (1976), de Vctor Alba. Sobre la existencia y perdurabilidad del Imperio Espa ol existe tambin una amplia muestra, as tenemos Cuatro siglos de buen gobierno (1897), de Nilo Mara Fabra, donde el Infa nte Don Miguel no muere a los dos aos, llega a ser Rey y consigue que Iberia (Espaa ms Portugal) se convierta en una potencia mundial. Tambin en Negras guilas de Eduardo Vaquerizo, el Imperio Espaol perdura ms all del siglo XIX y domina el mundo, la historia plantea adems la muerte de los caballos en una epidemia y el desarrollo de la tecnologa del vapor. Como tercer ejemplo de este tema es necesario traer la obra Fuego sobre San Juan de Pedro A. Garca B ilbao y Javier SnchezReyes, donde los espaoles vencen a los expedicionarios no rteamericanos en la batalla de la Loma de San Juan durante la guerra del 95 en Cuba. Producto de esto, que mueve al cambio a toda la historia mundial, Espaa se convierte en potencia martima y la hege mona norteamericana no llega a producirse. Hasta el momento de este artculo no tenemos referencias de autores latin oamericanos que hayan enmarcado alguna obra en este gnero para permitirnos una caracterizacin de la ucrona latinoamericana. Al parecer no ha sido un tema preeminente en esta regin. Cuba, en especfico, tampoco ha dado ninguna obra literaria ucr nica hasta el presente. No obstante, hemos de citar dos textos que podran suponerse co mo pertenecientes al gnero: la novela de F. Mond, Dnde est mi Habana? y los cuentos de Habana Underguater de Erick J. Mota. La obra Dnde est mi Habana? es incluso clarificadora sobre todo el universo creado por su autor, F. Mond: estamos en presencia de un mundo paralelo. Es en esta Haba na donde se le explica al personaje principal, David

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Lumb, que los hechos acaecidos en otros libros del autor Con perdn de los terrcolas Vida, pasin y suerte e incluso podra incluirse Cecilia Valds o por qu la tierra?, son todos parte integrante de la historia de este universo paralelo al cual ha venido a dar. David llega producto de un campo, capaz de atravesar las barreras del espacio-tiempo, proyectado cada vez que cierta nave aliengena, varada en esa Tierra alternativa desde el hundimiento de la Atlntida, necesita recargar sus bateras. Los extrat errestres, identificados como Koradianos, desconocan que ese campo tena el efecto descrito cuando lo inventaron y estn tratando de recuperar la nave, que est en algn lugar del tringulo de las Bermudas de ese mundo paralelo. Para aclarar que estamos en presencia de dos universos el autor establece mltiples referencias dispersas a lo largo de la obra analizada. Frases como “su Habana est en otra fase del espacio-tiempo”, “fase parale la donde los hechos no ocurrieron exactamente igual”, “su mundo paralelo”, “Habana paralela”, “pueblo paralelo”, etc. eliminan cualquier duda al respecto. A esto se agrega la exposicin de una serie de diferencias histricas entre los universos que alejan definitivamente la posibilidad de una ucrona. En Habana Underguater el autor propone historias con una gran cantidad de analogas enmarcadas en una esttica punk, especialmente agresiva con la icnica sovitica. En los textos no se nota ninguna intensin, por parte del autor, de respetar las leyes del desarrollo histrico, ya sea desd e el punto de vista econmico, poltico o social; antes bien, la intensin marcada de priorizar la esttica por sobre los dem s elementos literarios. Es notable el empleo del punto de vista limitado, en la mayora de los casos a un solo personaje, utilizando un narrador en primera o segunda persona (especficamente, en el cuento Cualidades notables de la electrnica moderna est limitado adems por la propia naturaleza de los personajes de la historia). Al utilizar todo el tiempo el mismo punto de vista subjetivo, las opiniones y puntos de vista de los personajes tamb in van a permanecer en la subjetividad, con lo que el autor esquiva establecer una cronologa de los hechos narrados y se hace imposible determinar el punto Jumbar. En cada cuento se introducen datos sobre la Historia (con maysculas), tan dispersos y diferentes o repetidos pero no profundizados, pues es la visin particular de cada personaje, que todos juntos no logr an establecer la lnea de lo s acontecimientos histricos. Puesto que la obra del autor est an en desarrollo, esto no elimina la posibilidad de que en obras futuras, que utilicen el mismo universo de Habana Underguater se logren aclarar los vnculos entre los hechos narrados desde un punto de vista respetuoso con la lgica especulativa de la hist oria, y pueda, probablemente, ser incluida dentro de las ucronas. Por ahora es una Tierra alternativa, o New Weird, si es que el autor no pretenda enmarcar la obra dentro la ciencia ficcin. Analizar las razones por las cuales en Cuba no se ha desarro llado la ucrona pasa por diversos niveles de desaliento, desde el entorno social al mismo creador. El discurso histrico-determinista que acompaa la ideolo ga poltica en Cuba excluye, dentro de las fuerzas que operan en la historia, el azar, la espo ntaneidad y los cambios de direccin de los acontecimientos histricos, lo cual niega de plano una de las caractersticas bsicas de la ucrona, la maleabilidad de la historia. Atendiendo a esta interpretacin de la historia, ninguna personalidad o grupo de personajes podra influir decisivamente en su devenir, y combinada con un concepto social de la lite ratura, desalienta el inters en la histor ia como tema en si. Al entenderse la historia como un discurso de peso poltic o las interpretaciones que se hagan de ella son excesivamente relevantes y por tanto contenciosas. Con esto, la posibilidad de que una editorial acepte publicar una obra ucrnica es realmente remota. Smese tambin la dificultad para obtener la inform acin histrica necesaria y tendremos un escritor que, a lo sumo, prestar muy poca atencin al subgnero. Un poco meno s se lo ha sentido la Ficcin Histrica, desarrollada por autores de reconocida trayectoria dentro del periodismo o el policiaco, algunas de ellas premiadas a nivel nacional. Pero la Ficcin Histrica no entra en contradiccin abso luta con el discurso antes explicado pues no pretende establecer cambios histricos determinantes como la ucrona, as tenemos a Marta Rojas con Santa lujuria El jardn de Oviedo e Inglesa por un ao Especficamente en esta ltima recrea la etapa habanera bajo el dominio ingls, generando personajes no histricos qu e hacen referencia a otros que s fo rmaron parte de nuestra historia y manteniendo los hechos histricos inalterados. Otro ejemplo, de corte policial-espionaje, lo trae Carlos Ral Prez con su saga de la familia Giraldez, Asunto de familia Un caduceo para Vives Historia de desaparecidos y Jbaro libros conectados argumentalmente por pers onajes ficticios dentro de la sociedad cubana de preguerra en el siglo XIX. Un conjunto de intrigas, espas de ambos bandos, tanto espaoles como proindependentistas, e investigacin policial termina con la creacin de la contrain teligencia de los grupos que conspiraban por la independencia de Cuba. Otros ttulos cmo Al cielo sometidos de Reinaldo Montero que desarrolla su argumento en la Espaa post-renacentista y, ms recientemente, de Ernesto Pea, La Biblia perdida enmarcada en el perodo histrico de la rebelin de Aponte, tambin pueden ubicarse dentro de la Ficcin Histrica.

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Los escritores de ciencia ficcin aportan tambin razones que dificultan la existencia de la s ucronas cubanas. Primero consideraremos el mito de que no existe un hecho en la hi storia de Cuba que tenga significacin para la historia universal, un contraejemplo, la toma de la Habana por los Ingleses en 1762 trajo un cambio profundo en el pensamiento econmico y social cubano, un aumento rpido de la riqueza al abrir el comercio y la formacin de una proto burguesa sacarocrtica, condicin indispensable en la formacin de un se ntimiento nacional; por otro lado se introdujeron en la isla ms esclavos qu e el total de toda la dcada anterior. Dos grandes preguntas podemos entresacar, qu si no toman la Habana? Qu si no la devuelven en 1763? Y seguimos, qu si en las Cortes de Cdiz se hubiesen aceptado las reformas planteadas por los enviados americanos? Hubiese existido la guerra del 68? Y si la hubisemos ganado y entrado en la independencia antes? Si se hubiese impuesto la forma de pensar de Mximo Gmez con respecto a la nacin, qu hubiese ocurrido con nuestras relaciones con los Estados Unidos? Imaginan a Mximo Gmez de primer presidente de la repblica? Pero voy ms atrs, y si Hatuey logra expulsar a los primeros Espaoles haciendo una alianza con los Caribes? Habra cambiado la forma social de los Tanos? Los Mayas intentaran atacarnos entonces? Por supuesto que encontrar los hechos especficos a cambiar de forma plausible conlleva una investigacin exhaustiva y no siempre, podra af irmar que casi nunca, existe la voluntad para acometerla y, luego, ser consecuente con ella. Sobre todo no lograr es to ltimo puede fcilmente mover la obra resultante de un subgnero a otro. Este subgnero, que puede considerarse muy hard, atendiendo a la necesidad investigativa y a la seriedad que requiere al emplear las leyes del desarrollo histrico en la extrapolacin resultante, atrae a los historiadores de la misma manera que alguna otra obra cuyo basamento argumental se relacione con la fsica o la matemtica atraera a especialistas de esas ramas del conocimiento humano. Es por tanto y adems, uno de los subgneros ms complejos y transgresores dentro de la ciencia ficcin. Queda pues, de ustedes, la Ucrona. Bibliografa: 1Bibliopolis (www.bibliopolis.org), Ucronas. Y si…? Alfonso Merelo Sol. 2Erick J. Mota, Algunos recuerdos que valen la pena Casa Editora Abril, 2010. 3Erick J. Mota, Habana Underguater, los cuentos Atom Press, 2010, USA. 4F. Mond, Dnde est mi Habana?, Letras cubanas, 1985. 5Rinaldo Acosta, Crnicas de lo ajeno y lo lejano Letras cubanas, 2010. 6Silente Ciencia Ficcin (www.silente.net), Historia alternativa en la literatura espaola I Alfonso Merelo Sol, 2004. 7Silente Ciencia Ficcin (www.silente.net), Un prlogo sobre ucronas, viajes en el tiempo y de los otros Pedro A. Garca Bilbao, 2004. 8Silente Ciencia Ficcin (www.silente.net), Una ucrona americana …”, Pedro A. Garca Bilbao, 2004. 9Sitio de Ciencia Ficcin (www.ciencia-ficcin.com), Glosario: Punto Jumbar Alfonso Merelo Sol, Francisco Jos Ser Iglesias. 10Sitio de Ciencia Ficcin (www.ciencia-ficcin.com), Glosario: Ucrona Alfonso Merelo Sol. 11Tienda CyberDark (tienda.cyberdark.net), Libros de Ucrona 12Javier de la Torre (Ciudad Habana 1974). Profesin actual: Programador de Sistemas. Estudios realizados. Lic. en Fsica. Fue uno de los editores del Fanzine Disparo en Red Miembro fundador del Grupo de Creacin Espiral del Gnero Fantstico, adems form parte del Comit Organizador del ANSIBLE Evento Terico del gnero fantstico, que organiz el Grupo ESPIRAL y el Centro de formacin literaria Onelio Jorge Cardoso. Ha publicado cuentos en Suplemento Cultural del Peridico Juventud Rebelde, octubre 2002, con motivo del aniversario de la AHS, en la antologa Secretos del Futuro Ed. Sed de Belleza, Santa Clara, 2005 y varias colaboraciones en el fazine de Literatura fantstica miNatura Ilustracin: Guillermo Vidal

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Azul Claudio del Castillo Para Agustn de Rojas En mi vida haba visto un cadver tan azul. Cuando se lo coment a la seora que a mi lado, pauelo en mano, miraba con honda tristeza al ocupante del fretro, se limit a sollozar: —Ahora qu haremos sin el Maestro? Esta ciudad no se recuperar de la prdida, no seor. “Mucho menos la ciencia ficcin cubana”, pens, aunque me cuid de expresarlo en voz alta. Yo era el detractor pblico nmero uno de Alfredo Reyes, autor de la venerada Helade una novela en tres tomos como no se escribira en largo tiempo en nuestro pas. S, tena que adm itirlo; a la calidad literaria del texto, Alfredo sumaba una meticulosidad en la recreacin de los escenarios y en la construccin de los personajes que cualquier prosista envidiara. Solo que Helade describa una sociedad aliengena que si se extrapolaba a nuestro mundo (y deba hacerse) era una burla descarada al sentido comn; una socied ad de igualdad y justicia plenas que la historia humana pretrita, presente y previsible no avalaba en lo absoluto. “Pero no est exenta de contradi cciones”, alegara un inocente. Cierto, haba un puado que, a mi juicio, el pcaro de Alfredo haba incluido para arropar su novela con un mnimo de credibilidad. Y yo hubiera aplaudido que quisie ra regalarme una hermosa utop a, por gratuita que esta fuera; lo que no le perdonaba es que intentara robarse mi alma con una imposible sociedad casi perfecta, y por el “casi” (¡vaya irona!), engaosamente posible. Tambin me resista a perdonarle otras cosas. —Se ha fijado en el tinte azulado del occiso? —l e pregunt a un mulato gordo y ojeroso que se haba acercado a poner un ramo de gladiolos sobre la tapa satinada. —Me habla a m? —el gordo pareci despertar de un en sueo—. Saba que el prximo nmero de nuestra revista contiene un dossier alegrico a su vida y obra? —No, no; le apuntaba que el color… —Lstima que no pueda leerla, verdad? Increble. El medio centenar de personas all reunidas se limitaba a condolerse, a intercambiar tomos ajados de Helade o a asegurar que ahora s le haran a Alfredo el homenaje que mereca (no recuerdo quin propuso un monumento).

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En vista de que yo era el nico interesado en el tema cromtico, decid aventurar una hiptesis basada en mi experiencia previa: “asfixia”, si bien sospechaba que haba acudido al clich de una pelcula Serie B, porque un amigo mo se haba ahogado intentando emigrar a los Estados Unidos y, qu va, no se haba puesto as. Le di el psame a la viuda, quien me devolvi un ause nte “Gracias”, y fui a sentarme en cualquier parte. Me distraje observando a la concurrencia. Algunos, probablemente, se haban dado cita all conscientes de ser testigos del fin de una era, fuesen ellos o no apologistas de la ciencia ficcin; tampoco faltaban dos o tr es jvenes que se valan de la ocasin para presumir de escritores ante los consagrados; los ms, eran admiradores o amigos de Alfredo y su cara reflejaba un dolor verdadero. Todos, en suma, con un leitmotiv que justificaba su asistencia al velorio. El mo, lo ignoraba. Y no solo yo: —Qu har aqu este maricn? —o a mis espaldas. Lo que hizo que tambin me cuestionara por qu no me haban sacado a patadas de la funeraria, ya que los que en un principio toleraron mis ataques a la obra de Alfredo, repudiaban mi hostilidad posterior hacia l en tertulias y peas. Sobre todo cuando lo llam “viejo loco”. Razones para mi comportamiento, excusables o no, las tena. Antes de ejercer la crtica literaria mi anhelo era ser es critor. Aos atrs, y no obstante la opinin que me haba forjado de Helade le haba entregado a Alfredo un cuaderno de relatos para que los “despalillara”, como l deca. Sin el visto bueno del que llamaban Maestro no vala la pena arriesgar letra en la ciencia ficcin; sencillamente, nadie me aceptara. Esa noche, pasadas las diez, me despert el ring ring del telfono: —Tengo que verlo, o no podr dormir. Sus cuentos me han dejado estupefacto. Diez de la noche, se imaginan? Aquello prometa, o Alfredo no se molestara en entrevistarse a deshora con un principiante. Haciendo gala del mayor tacto posible le hice notar que l tena cierta edad, que yo pasara a recogerlo en mi auto y lo llevara a un lugar tranquilo para que conversramos. Lo invit a un Rpido, compr dos Bucaneros y despus de un interminable sorbo que oscureci su bigote cano abri el cuaderno de relatos. No tard en sentirme desorientado. A mis preguntas de qu crea sobre tal metfora, si mas cual protagonista era o no tridimensional o si la f bula de los hombrecillos que vivan en el asteroide le resultaba graciosa, l responda con una diatriba sobre historia filosofa, religin y tica, mucha tica. Di el encuentro por terminado cuando, ante la insistencia ma en arrancarle un comentario explcito del relato que yo consideraba una “joyita”, me espet muy serio: —Parece escrito por un orangutn. Este, y todos. Mejor dedquese a vender pltanos. Si hubiera vertido su quinta Bucanero en mi rostro no me habra enfriado ms el nimo. —Y para eso me ha hecho venir hasta aqu, y a esta hora? —Convengamos que me trajo usted. Por lo dems, cunto puede darse el lujo de esperar a que le muestren el camino correcto? —sentenci. —Alfredo, debera irse a casa. Su esposa estar preocupada. l estrech mi mano: —S, s, me voy, me voy. Le agradezco las cervez as, muy ricas. —Gui un ojo y tom la direccin del parque, donde siempre se le vea. Desde entonces nuestros puntos de contacto se limitaron a la pasin por un gnero al que yo jams le dedicara una lnea, como no fuera para vilipendiar su Helade y hacer miserable su existencia. En esto pensaba cuando vi al hombre. Era enjuto, de nariz aguilea y cabello arremolinado. Y vesta un traje que no supe identificar si era ultramoderno o una copia sin lentejuelas de los que usaba Mi chael Jackson. Se haba sentado apartado de la gente, y prenda un cigarro con la colilla del anterior, cual si se le hu bieran acabado los fsforos. El hombre se limitaba a estar y su tristeza se me antoj de oficio. “Otro que sobra aqu”, deduje, y la simpata hacia mi “compaero” fue in stantnea. Abandon mi silla y me instal a su diestra: —Hace calor, eh? —fue mi presentacin—.Yo iba a traer una penca pero...

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—Calor, dice? Un heliadiano estara en desacuerdo con usted —me contest, y a un Popular le sigui otro. De repente me hice cargo de la enorme semejanza entr e el hombre y Alfredo. “Un hermano”, juguete con la idea, aun sabiendo que Alfredo no ten a familia conocida que no fuera su viud a, a quien desposara a los pocos meses de arribar a la ciudad, dos dcadas atrs. Se contaba que de spus de la boda escribi la triloga de 900 pginas en seis meses, cual si la tuviera inscrita en la memoria; aunque yo no descartaba que se trat ase de una leyenda urbana. La edicin nica de Helade tard aos entre tomo y tomo. Luego de pub licada, la cordura de Alfredo “viaj a las estrellas” (cito a un ntimo suyo) y solo aterrizaba para poner en su boca palabras como: “Les recomiendo la ltima novela de Emeterio Daz. Est tan buena que no consigo que me la presten para leerla.” O el “Parece escrito por un orangutn”, que todava martillaba mi cabeza. —Se ha fijado en la coloracin de Alfredo? —le pregunt al hombre—. Claro, ser una especie de livor mortis lo que en vez de morado, azul. Este expeli una voluta de humo que hizo que lo perdiera de vista momentneamente: — Livor mortis ? Nada de eso —o que deca, conteniendo la risa. —Es absurdo, lo s. Igual que considerar la asfixia como causa probable del fallecimiento, supongo. —Muchas cosas… interesantes suceden cuando alguien como l se abstiene de fumar. Porque por eso cay en cama, o no? —El rostro del hombre emergi de la nube gris —: El Maestro eligi su destino. Intuyo que se cans de que no llegara a todos su mensaje —aadi, y en sus ojos le la proposicin de un enigma. “Este es un loco que vino por el caf y los bocaditos.” O yo no haba entendido bien, o l insinuaba que una hipottica asfixia de Alfredo se deba al abandono del cigarro. Pero incluso obviando tal idiotez, lo de que se haba echado a morir por cansancio mova a risa. Cansado de qu? De que no reeditaran Helade pese a que era un reclamo unnime del fndom nacional? Obras de igual o mayor envergadura haban sufrido peor destino, sin la necesidad de que “este maricn” se la mamara a un pariente del ministro de Cultura. Fue entonces que asalt mi mente una escena pertur badora: Yo de camino a la funeraria movido por un sentimiento de culpa. —Lo han atendido? Tiene hambre? —el gordo mulato mostraba una deferencia genuina para con mi interlocutor. —Ya he probado el pan con pasta. S le agradecera una taza de caf; nada tonifica ms el cuerpo despus de una teleportacin. —Eso est hecho. El gordo se alej, desafinando La cama vaca de Agudelo. Y no lo deca yo? Pan con pasta, caf… Teleporta cin? ¡Orate y medio! Iba a alertar al gordo, que evidentemente funga como coordinador del velo rio, cuando escuch unos gemidos lastimeros: —Dnde estn mis cigarros? Ha visto usted mis cigarros? El hombre se palpaba los bolsillos, bus caba frentico debajo de la silla... Su respiracin me record la de mi ex, que era asmtica. —Ah estn —le indiqu el cenicero, que semejaba un crematorio—. Tiempo atrs le hubiera dado gustoso uno de los mos, pero va para un ao que no fumo. No estoy ms repuestico? Verdad, que no me conoce. —Es posible que… que se me acabaran? —murmur, boqueando—. Una caja tena que durarme… una hora, o eso me dijeron. —¡Por Dios! Quin le aconsej tal barbaridad? —exclam. De sbito comprob, horrorizado, que el singular personaje se estaba volviendo azul. —Amigo, no es por alarmarlo, pero se est poniendo del color de mi pantaln. —Qu dice? —Lo que oye. Se est poniendo azul.

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—Yo… yo tengo que irme. Adis. El hombre se incorpor y se despidi con un gesto vago de los presentes, que se obcecaban ese da en ignorar a las personas azules. Luego se par ante el fretro e hizo algo como un rezo (aunque me consta que no fue exactamente as) y ech a correr por un pasillo lateral de la funeraria. Yo no estaba dispuesto a dejarlo ir, sin ms. Dos personas azules eran demasiadas para m. Mxime cuando una de ellas estaba muerta, por la causa que fuera. Resuelto a desentraar el misterio, lo segu por el pasillo y vi que entraba en un bao. Abr la puerta de golpe y lo sorprend mirando al techo, con los brazos en alto. —Oiga, se siente mal? Puedo llevarlo al hospital; tengo el Lada all afuera. —No, ya me voy. Gracias por su… preocupacin. —Pero, en ese estado… Quiere un captopril? —No, gracias; ya le dije, me marcho. Gracias, gracias Muy gentiles ustedes los terrcolas. Ya s porqu el Predicador no quiso volver a Helade. —De qu cojones habla? —Saqu el captopril y un par de duralginas para metrselas en la boca por la fuerza. El tipo deliraba. —De Alff Rig-Edoh… De Alfredo —dijo, e inspir hondo—, nuestro Predicador de la Razn para la Tierra. No entenda qu haba visto en ustedes hasta hoy. Aqu hay bondad, como en Helade, as que hay esperanza. —Bondad? Esperanza? —Y adis, que sin los cigarros que me dio el Comit de Duelos morir asfixiado por una sobredosis de oxgeno, y dos nias me esperan en casa. ¡M ire, mire, si hasta perd el camuflaje! No bien termin de hablar un haz de luz muy blanca y potente descendi de un bombillo ahorrador que haba en el cielo raso y el hombre se esfum, como los tripulante s del Excelsior en Star Trek. Despus, el bombillo explot. Aquella visin y la Iluminacin… ¡la Iluminacin!, me sa caron de mis cabales. Olvidando la etiqueta corr hasta la sala donde velaban a Alfredo, el Maestro, y me esforc en explicar: —El hombre… El de los bocaditos… Y el muerto… Es qu e estn ciegos? ¡Helade no es una quimera! ¡Y el Maestro…! ¡El Maestro es de otro mundo! En ese instante el gordo mulato me tom del brazo y me llev aparte. Y sorprendido, me dijo: —Ven ac, chico, t no lo sabas? Claudio G. del Castillo ( Ajimalayo ) naci el 13 de septiembre de 1976 en la ciudad de Santa Clara, Cuba. Es ingenieroen Telecomunicaciones y Electrnica y tiene un diplomado en Gerencia Empresarial de la Aviacin. Actualmente trabaja en el aeropuerto internacional Abel Santamara Es miembro de los talleres literarios Espacio Abierto y Carlos Loveira Integrante de la Red Mundial de Escritores en Espaol (REMES). Alumno del curso online de relato breve que impartiera el Taller de Escritores de Barcelona en el perodo junio/agosto de 2009. Ganador del I Premio BCN de Relato para Escritores Noveles (Espaa) en 2009. Finalista del Certamen Mensual de Relatos (septiembre/09) de la Editorial Fergutson (Espaa). Mencin en la categora CF del I Concurso Oscar Hurtado 2009. Tercer Premio del Concurso de CF 2009 de la revista Juventud Tcnica. Finalista en la categora Fantasa del III Certamen Monstruos de la Razn (Espaa). Premio en la categora Fantasa del III Concurso Oscar Hurtado 2011 (Cuba). Finalista en la categora Terror de la IV Muestra Cryptshow Festival de Relato de Terror, Fantasa y CF (Espaa). Primera Mencin en la categora Cuento de Humor del Festival Aquelarre 2011. Finalista en el IX Certamen Internacional de Microcuento Fantstico miNatura 2011 (Espaa). Mencin en el Concurso La Casa Tomada 2011 (Cuba). Tercer Premio en el III Concurso La cueva del lobo (Venezuela). Segundo Premio en el Concurso de CF 2011 de la revista Juventud Tcnica (Cuba). Ha publicado sus relatos en Axxn, NGC 3660, miNatura, Tauradk, Cosmocpsula, Qubit, Ko rad, Cuenta regresiva, Juventud Tcnica, Cryptonomikon 4 (antologa), Prxima, La cueva del lobo, Isliada y Tiempo Cero (antologa), as como en los blogs literarios del grupo Heliconia: Breves no tan breves, Qumicamente impuro y Rfagas, parpadeos.

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Cunto tiempo ha pasado desde la ltima vez que te vi... Estabas deprimido, lo recuerdo bien. No queras que me marchara tan lejos. “... ¡las maravillas de la Tierra!...” d ecas para convencerme. Pero ya la Tierra nos haba brindado todo lo que era capaz de brindar. Acarici tu rostro y sonre para ti. Decas que mi sonrisa te iluminaba el da. No tuvo efecto aquella vez. Creo que presentas algo como esto. Disclpame, David. No quera dejarte, pero me estabas pidiendo que renunciara a mi vida de investigador porque te pareca peligrosa. No podas pedir algo as. T en mi

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lugar hubieses hecho lo mismo. S que estas lneas sern un a autntica sorpresa y que nunca me perdonars, pero te debo al menos una despedida. Te escribo desde lo ms profundo de los pantanos de Toyar, se acerca la poca de lluvia y se aleja el invierno, todo est cambiando. Se termina el silencio que precede a las hela das, las plantas se deshacen de su capa de hielo y crecen para cubrir cada centmetro, ojal pudieras verlo. S que en la Tierra tienen primaveras, pero ya no son lo que eran hace quinientos aos... Por eso Toyar es tan bello, recuerda a una Tierra virgen repleta de vida. Pero temo que este paraso llegue a su fin. Los humanos ya estn aqu, en el bosque, contaminando todo con sus olores exticos... Si traen a sus cras y establecen una colonia lo destruirn todo. Lo s, porque lo he visto muchas veces. Este planeta es slo uno ms para ustedes; no para m. Antes era diferente. Recuerdo cuando llegu, hace algunos aos. Era joven y aoraba terminar mis obligaciones para regresar a la Madre Tierra, donde me esperaba mi familia. Entonces recin comenzaba mi vida profesional y me crea capaz de salvar planetas enteros, aunque slo fuera una soadora metida en una de esas pequeas naves de exploracin. Recuerdo parte del viaje. Cuando entramos a la atmsfera el piloto perdi el control y comenzamos a dar tumbos. No camos en tierra, por suerte, porque ese hubiera sido el fin. El piloto logr aterrizar en el pantano, donde el fango absorbi parte del impacto. Salimos por la compuerta y acampamos cerca de la nave. No estbamos asustados, despus de todo, era una simple misin de reconocimiento fallida. Supusimos que vendran por nosotros muy pronto. Tenamos reservas en la nave, y la atmsfera era respirable. Qu podra ocurrir? Eso pensbamos hasta que cay la noche. La nave estaba hundindose en el fango lentamente. Temamos que no fuera un refugio seguro. No conocamos el planeta, slo sabamos que tena una ecologa similar a la terrestre. Abundaba el agua, y las races de los rboles crecan como las de los mangles de la Tierra, elevadas y dispersas en busca de oxgeno. Pero estbamos solos. Pensb amos que las armas nos daran seguridad ante las criaturas del bosque, nos olvidamos de depredadores o herbvoros peligrosos, nos pr eocupaba ms la radio descompuesta. Entonces comenz a oscurecer. Nunca supe bien qu le ocurri al piloto. Deben haberlo de vorado, porque no encontr ningn trozo de su cadver. Yo escap por los pelos. Logr escurrirme por una grieta y entrar a la cueva cuando nos atacaron. Nos tomaron por sorpresa, como era de esperarse: explorbamos las grutas en busca de refugio sin advertir que la noche se aproximaba. ¡Tontos! Si hubieras estado conmigo me hubieras prevenido. Estoy segura de que sabas, incluso entonces; pero mis conocimientos de xenoecologa eran demasiado bsicos para evitar un error como ese. Y yo que pensaba que cinco aos de biologa de la Tierra y cuatro de xenobiologa se ran suficientes para esta misin. T tenas razn, era muy ingenua. Lo supe todo despus, mucho tiempo despus. Pero esa noche la pas encogida y metida en una roca, llorando de pnico. Por suerte sus garras eran demasiado grandes para alcanzarme. Por suerte las cras pequeas no salen a cazar. Al amanecer me anim a salir de all. Es mentira qu e caminas normalmente despus de que se entumecen tus msculos por tanto tiempo. Me dej caer al suelo y resp ir profundamente por largo rato No tena ningn plan, slo quera volver a casa, volver a verte, te extraaba tanto... Cuando pude incorporarme regres al campamento improvisa do junto a la nave. Encontr gran cantidad de sangre sobre la hojarasca y segu hipnotizada el rastro que se desvaneca cerca de la orilla El resto de la tripulacin no estaba all. De seguro algn depredador les hab a atacado, algn animal que ahogaba a su s presas para matarles. Me dio terror la idea de que ahora me encontrase totalmente sola en este planeta, pero no tena energas para reaccionar a semejante desastre. Me limit a recoger los objetos que quedaron ileso s y a lavar los sacos de dormir que estaban manchados de rojo. Luego trat de entablar comunicacin con el exterior. La radio se neg a funcionar. Si no lo haba hecho en manos del piloto, menos lo hara en las mas, sabes cmo soy para esas cosas. Pas muchas noches sin tener un sitio cmodo donde dormir, con la gruta pequea como nico refugio. Sala de all entumecida todas las maanas, y regresaba a la nave a rescatar provisiones y armas. Pero a pesar de los alimentos que pude recuperar, continuaba bajando cada vez ms de peso, qu edndome sin ropas, sin medicinas y sin bateras para las linternas. Varios das despus del impacto consegu hacer funcionar una de esas seales de auxilio por ansible. Necesitaba que el equipo de rescate tuviera una forma de encontrarme. Tambin escog un claro grande donde plantar una bandera hecha de la tela de un saco de dormir. Tena los colores del un iforme del proyecto y de seguro la reconoceran en la

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distancia. Luego se me ocurri construi r una fogata que se quedaba encendida durante la noche, para que pudieran rastrear el calor o la luz del fuego si lograban seguir mi llamada en la oscuridad. Esper varias semanas… Las naves de salvamento nunca llegaron. A medida qu e pasaba el tiempo, dedica ba menos horas del da a escudriar los cielos y ms a encontrar comida y acaparar provisiones… Me convenc a m misma de continuar esforzndome para sobrevivir hasta que dieran conmigo. Mis esperanzas flaqueaban. De spus de algunos meses supe que deba seguir mi propio camino. Tuve que sacar de mi cabeza la idea de regresar a la Tierra. Un da comenz a subir la marea en el pantano. El camino de races que me permita acce der a la nave se inund con aguas turbias. Pero eso no me detuvo, estaba decidida a salir adelante, aunque pareciera que todos se hubieran olvidado de m. Me puse las botas de fibra curtida. La nave tena menos de un tercio fuera del agua, y ahora se hunda rpidamente. Apur mi paso, luchando contra el fango que me llegaba a las rodillas. Entonces la vi. Estaba dormida, como es normal que pase con una sala mandra manchada durante el da. Nunca haba visto una antes, slo haba estudiado grupo de anfibios al que perteneca. Me aterroric, retroced sin dudarlo. Al diablo la nave. Si ese bicho se despertaba yo estaba indudablemente muerta. Sabes de lo que hablo, aunque no hayas visto una en carne y hueso. Llegu a la orilla y me despoj de las botas. Supuse que, si e lla estaba all, tambin lo estara el resto de su manada. En ese momento no saba que era una hemb ra, pero pens que, si seguan los patrones conocidos, esa tena que ser la lder. Era enorme, al menos mucho ms grande que yo. No s porqu les nombra ron salamandras. Debe ser por eso de que son anfibios con cola. Pero stas me recordaban ms bien a cocodrilos o dragones de komodo, aunque se mueven como felinos, no como lagartos. De cualquier forma me promet no pisar ese fango jams, ni de da ni de noche. Arrastr cuanto tena hasta las cuevas y me recrimin por la prdida de los documentos y la informacin que se haba hundido con la nave. No se supone que yo tena que saber mucho sobre este planeta en especfi co, por eso me dijiste que no te pareca suficiente mi entrenamiento para esta expedicin. Los materiales de es tudio del proyecto abarcaban unos seis cuerpos celestes, incluidas aquellas dos lunas. Sin embargo, a todos les gusta ba Toyar, por su parecido con la Madre Tierra. A m me pareca aburrido. Nunca nos daran crdito por estudiar un planeta tan poco original. Yo quera ir a las Lunas de Mter, donde los ciclos de vida eran casi desconocidos por el hombre y totalmente diferentes a los que habamos accedido hasta ahora. Tambin me interesaba Drifis, con ocanos llenos de criaturas gigantes… Pero me mandaron aqu, por ser principiante y por tu presin en los tribunales. Luchaste por una tarea sencilla para tu discpula, porque no estabas pensando en prepararme, estabas pensando en cuidarme y todo te sali al revs. Lograste asignarme a una misin donde slo tena que hacer unas fotos… Nadi e pens que las cosas se complicaran tanto. Despus de aquel susto no volv a ver una salamandra durant e meses. No pude recordar mucho de sus costumbres. Por ms que me esforc, lo nico que sali en claro es que no podan cazar de da. Slo podan salir durante horas de alta humedad y poca iluminacin, con el fango funcionando como un aislante alrededor de su cuerpo. De lo contrario moriran desecadas. Pens que sera una ventaja para m: yo vivira de da y me escondera de noche, as me conservara en una pieza. Busqu entre las grutas un escondite ms espacioso. Encont r, despus de horas, una entr ada vertical y estrecha que terminaba en una pequea cmara. Revis cada palmo de cueva a la luz de la linterna y saqu de all a cuanto animal encontr bajo las rocas. Recuer das mis manas verdad? No soporto a ningn invertebrado que se pueda meter en mi saco de dormir. Tampoco quera venenos, ni sustos innecesarios. El botiqun tena medicamentos limitados y ya se me terminaban los analgsicos: estaba preocupada. Pens que mis previsiones haban sido suficientes. De nuev o ingenua e infantil. Casi puedo escuchar tus regaos. T hubieras recordado que una salamandra manchada no duerme todo el da durante en la poca de lluvia. Ah fue donde se hicieron crticos mis problemas. Coma de las pocas re servas que me quedaban y examinaba la composicin de frutos y larvas en busca de nuevas fuentes de alimentos. En mi cuaderno tena anotadas varias especies que me seran tiles, faltaba por conocer casi todo el bosque. Esa tarde estaba buscando huevo s en las grietas. El agua acumulada all serva de nido a los gusanos que haban subido a la superficie para aparearse. Los vermes tenan una cpula frentica y moran, dejando el agua teida de una nata blanca. Sus cadveres saban rancio a esa hora de la ta rde, as que prefera comer una racin de huevos. Me volte justo a tiempo para ver uno de esos enormes anfibios que me investigaba desde un rbol. No me dio tiempo a razonar nada, me arrastr lentamente hacia la en trada de la gruta. El animal no estaba descansando, estaba al asecho. No tena muy claro cual de sus sentidos era el principal en su univer so sensorial. Supuse que no utiliz aban mucho la vista y s el olfato, porque eran nocturnos… pero, otra vez, supuse mal. Los enormes ojos negros de estos depredadores no ven en colores, pero distinguen estmulos a la perfeccin. Yo era, ms que un estmulo, una presa potencial. Cuando ya estaba

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con la mitad del cuerpo metido en la entrada, vi a la salamandra caer frente a m. Alcanc a trepar antes de que me arrancara un miembro, aunque al parecer no fui lo suficientemente rpida. Poda sentir la sangre que manaba de mi pierna. Estuvo toda la tarde de guardia frente a mi gruta. A veces se alejaba en busca de otras presas, pero volva. Lo supe porque senta su reaccin cada vez que dejaba caer una roca. Yo estaba encerrada, tena mucha sed y no tena agua ni luz para ver mi herida. En esa situacin slo poda pensar en tu forma de resolver los problemas… Me vend con bandas antibiticas y me tom los ltimos analgsicos, todo a tientas. Senta el dolor como un eco lejano por el efecto de las pastillas, y la sangre se haba detenido gracias a la s vendas. Me dorm un poco antes de caer la noche, con tu rostro dndome vueltas en la cabeza. Recordaba aquella vez en Manglar, cuando los fitovermes lograron aturdirme con sus toxinas. Entonces derribaste una yana gigante con ta l de evitar que me alcanzaran y luego me sacaste de all. En Toyar estaba sola. Cunto hubiese querido tenerte a mi lado, protegindome. Pero no poda esperar que aparecieses, derribando medio pantano para encontrarme... Cambi mis vendas y me recost en el saco con los ojos cerrados. Slo me quedaba esperar. En las prximas jornadas me asegur de acaparar recursos durante el medioda. La maana y la tarde ya no eran seguras. Almacenaba las pocas semillas que me servan de alimento y coma larvas y hu evos cuando sala. Senta hambre todo el tiempo. Mi herida se cur lentamente, mien tras, ellos estaban ah afuera oliendo mis rastros y metiendo sus garras en la entrada de mi gruta. No saba qu hacer. Slo tena algunas horas de actividad, y luego, a esconderse y rumiar semillas secas. Me estaba volviendo loca. Utilic el tiempo que pasaba en cerrada para dar con una solucin. Primero pens en buscar otro refugio que se encontrara lejos del pantano, pero no tena ninguna garanta de que existiera un sitio seguro y cercano, al que pudiera acceder antes de que los depredadores salieran a cazar. Se me ocurri explorar nuevamente las cuevas y alejarme poco a poco, utilizando esco ndites temporales para llegar a tierras ms altas, pero eso significara deshacerme de muchas de mis pertenencias: no poda llevar conmigo demasiada carga. Entonces conclu que la mejor opcin era permanecer en un territorio conocido y tratar de lidiar directamente con mi problema. Deba trazar un plan. Despus de mucho pensar decid hacer una trampa. Utilic todas mis herramientas y, en una semana de trabajo, logr construir una enorme jaula. Como no conoca a sus presas y no tena una carnada segura, la coloqu frente a mi cueva. Yo sera su carnada. Esa tarde, cuando lleg la manada, todo estaba listo. Como esperaba, la hembra grande se lanz sobre m. La trampa cumpli su funcin ms importante: retrasar su ataque. Trep a mi escondite a tiempo para agarrar mi arma y dispar a su hocico desde dentro de la cueva. Todo se detuvo. Pens que tendra que soportar el hedor del cadver hasta el da siguiente, pero no fue as. Me sorprendi escuchar como la propia manada destrozaba la jaula y devoraba a su lder muerta. Ninguno era tan grande como ella, ninguno tan terri ble, sin embargo deba cuidarme. Y ya se acercaba el invierno. Despus de mucho dar vueltas pens que de ba observarlos si quera aprender a convivir con ellos. Constru una jaula ms pequea para encerrarme a ver el l ugar durante la noche. Me dara tiempo a subir por la entrada si algo iba mal. Descubr que cazaban herbvoros nocturnos, parecidos a las cabras terrestres, que se suban a las rocas para alcanzar las ramas altas y jugosas de las plantas. Despus de varias noches detect que la manada an daba dispersa y a penas se alimentaba. Los oa luchar y emitir sonidos para marcar territorio. No estaban siendo productivos, estaban desesperados. S que te sorprenders cuando recibas toda esta informacin Siempre te asegur que sera una presa fcil si estaba sola en un ambiente salvaje. Cuando escuchabas eso, te limitabas a acariciar mi nuca, como se le hace a un nio que tiene demasiadas fantasas. Me decas que nunca iba a estar so la, que siempre estaras all conmigo. Ya ves, el destino es cruel. Pero estoy viva. En esos das fui ms cuidadosa que de costumbre. Antes de salir dejaba caer algo al suelo para asegurarme de que no hubiera ningn anfibio fuera. Extraaba a sus primos terres tres. Recordaba los gritos de mi madre cuando vea una rana… Me pregunto qu dira si viera uno de stos. Mi s horas de actividad se redujeron mucho ms en esos momentos. Tena que cuidarme todo el tiempo de los adultos desesperados y de las cras hambrientas que ya se aventuraban a salir del agua. Pronto la entrada de mi gruta no sera obstculo para los ms delgados o los ms pequeos. Adems estaba la comida. No saba cazar y los huevos de gusano me haban dado problemas en varias ocasiones. Slo coma algunas semillas. Debo de haber adel gazado unos quince kilos en esa poca. Decid explorar para descubrir el paradero de las cabras. Me arriesgara a probar su carne si lograba matar alguna. Deambul por el bosque varios das en busca del escondite de mis nuevas presas. Exploraba temprano, para que no existiera peligro de ser devorada. Encont r huellas algunas veces, pero se perda n en el fango y la hojarasca mojada.

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Un da di con su madriguera. Era una cueva grande, al norte. Se aglomeraban all y descansaban juntas, trepadas en los salientes de las paredes. El arma que llevaba era pesada y me temblaba en las manos. Apunt a uno que tena cerca y dispar sin pensarlo, pero, como era de esperar en alguien co n tan poca experiencia, el disparo no dio muerte al pobre animal. Llegu a donde estaba y le agarr por los cuernos para cercenar su cuello. No pens que tuvieran la piel tan dura, fue difcil hacer un corte a pesar del filo de mi cuchillo. Cuando sent que mi presa dej de forcejear, comenc a arrastrarla fuera de la cueva, donde tendra luz para abrirle el vientre y vaciar sus vsceras. Tena el cadver abierto y casi descuartizado cuando escuch la hojarasca crujir sospechosam ente tras de m: una cra de salamandra manchada haba encontrado la cueva. El animal era un cachorro asustado y hambriento. Quiz tan hambriento como yo. Era del tamao de una leona terrestre, y sus garras parecan igual de peligrosas. Mi arma no me sera de gran ayuda dado que mi puntera era psima, y deb a tenerlo muy cerca si quera utilizar mi cuchillo. Ambas, opciones muy peligrosas. Cort un pedazo de intestino y se lo lanc. Lo devor enseguida. Entonces cort un poco ms y le lanc algunas vsceras, tratando de darme algo de tiempo. Cuando pens que podra recoger un trozo de carne y marcharme de all, lleg un adulto. Sin dudarlo retroced y permit que se apoderara de mi presa. Luego se me ocurri que poda utilizar el arma al menos para hacer algo de ruido. Dispar varias veces. No se marcharon, pero se mantuvieron a distancia. Cort otra pieza del cadver. Intentaron acercarse y dispar para hacerles retroceder. Les lanc la carne que haba logrado separar. Encontr una oport unidad para escapar con algo del alimento. Tres disparos ms me abrieron el camino. Supongo que los restos fueron devorados en poco tiempo. Nunca entenderas lo que ocurri despus. Lo s. No pudier as. Tendras que dejar atrs tus ambiciones y tus miedos. Tendras que dejar de ser humano. Yo entiendo. En tiendo ahora, despus de haber pasado tanto. Todas las municiones que no haba utilizado hasta ese mo mento comenzaron a serme m uy tiles. Cazar cabras al medioda se hizo mi rutina y alimentar a las salamandras, mi hbito vespertino. El arma era mi mejor herramienta para hacerles entrar en razn. Slo interactuaba con ellas dura nte el da. Las cras no eran un problema. Algunas estaban tan flacas que se colaban en la jaula y suban a la cueva a investigar mis cosas. Me destrozaron casi todo, excepto las piezas de metal. Pero todava estaban los adultos hamb rientos. No se ponan de acuerdo para cazar y seguan dependiendo del alimento que yo era capaz de proveerles. En el momento de atrapar a sus presas, se volvan competitivos y celosos. Cuando uno atacaba, el otro luchaba por ganar terreno en vez de c ooperar. Para eso estaba el lder, para hacer un equilibrio, pero no tenan lder. Su ciclo se haba roto por mi culpa, aos antes de que hubiese una nueva generacin capaz de tomar el mando. Los adultos ya no servan, no haban nacido para eso. Me preocupaban ahora que los tena ms cerca. Una maana un poco despus del amanecer, decid salir de mi escondite. La manada estaba all, extenuada luego de ot ra noche sin comer y vigilando mis gestos en busca de alimento. Algunos se acercaron a olerme y les ahuyent con un disparo, otros ni siquiera se incorporaron. Ah comenzaron mis das de libertad. Cada vez dependan ms de m. Las cras ya estaban acostumbradas a tener contacto conmigo y los adultos me ignoraban mientras les proveyer a de carne fresca. As comenc a acercarme, cada vez ms, hasta que logr establecer contacto fsico sin salir mutilada. Siempre llevaba mi arma, y disparaba si les senta gruir en mi presencia. Fueron necesarios algunos meses para adaptarme a sus conduc tas. Al principio caminaba co n la manada por el bosque y me mantena al margen en situaciones violentas. Los adultos representaban mi mayor temor, y no me acercaba mucho durante sus horas de actividad. Esperaba a que estuvies en descansando a la sombra pa ra retirar parsitos de su lomo. No me atreva a colocarme frente a ellos ni poda acompaarlos a nadar. Pero las cras eran ms dciles. Lo primero que hacan al salir del agua era buscarme y llen arme de fango. Supongo que le s pareca ms seguro. Dejaban que registrara su panza y sus garras en busca de aque llos animalejos vermiformes que devoraban sus tejidos, me incluan en sus juegos… Eran mi familia. Mi relacin con el resto del grupo se fortaleci con el tiempo, hasta que pude entrar al agua y aferrarme al lomo de algn individu o para adentrarme en el pant ano, o me permitieron acceder a sus axilas y sus colas para quitar los molestos gusanos qu e se aferraban a la epidermis bajo la capa de barro. Utilic mi nueva conexin con los adultos para estudiar sus costumbres nocturna s a las que no haba tenido acceso. Un macho, Bali, era mi medio de transporte por ser el mayor y ms fuerte. No les serva de nada conocer el escondite de sus presas. Cuando ellos podan salir del agua ya las cabras se haban adentrado en el bosque. Era necesario rastrearlas. Esa era mi tarea. Mi olfato no era til en esas situaciones, yo slo esperaba encima de la cueva y les vea salir. Luego las persegua por un rato. Deducir su ubi cacin cuando llegaban las salamandras era una cuestin relativamente sencilla.

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La manada aprenda por patrones, similares en parte a como lo hacen los delfines o los lobos. Durante la caza yo no poda trepar a lomos de Bali, era demasiado riesgoso para m. Pero emita silbidos de aprobacin o regao desde cerca, hasta que todo sala como yo quera. Estaban gordos y felices. Comenc a entrenarlos. Les ense a atacar a individuos fuer tes, en contra de lo que dicen sus instintos, para que hicieran lo mismo con los humanos. Les ense estrategia s de caza en conjunto que no hubieran podido deducir por ellos mismos. Divid a la manada en grupos independientes. Trabajaba con algunos un da y luego los turnaba. En la maana entraba al agua y me ocupaba de acicalarlos. Me sumerga y exploraba su piel en busca de lesiones o parsitos. Sala al medioda y me dejaba caer cerca de la or illa, para aprovechar las horas de sueo que pudiera, hasta que las salamandras despertaban y me empujaban con sus hocicos invitndome a cazar. Andbamos juntos todo el tiempo. Conocan mis seales y mis reproches, y yo los su yos. Sus cras eran mi responsabilidad. Fueron tiempos inolvidables para m, a pesar del fin de los analgsicos y de mis dolores bajo vientre durante mis das de menstruacin. A pesar de no haber probado nunca ms una cama segura ni una comida con sazones. Bali es todava mi compaero inseparable. No puedo andar a la velocidad de la familia si no voy sobre l. Las cras estn creciendo. Son tan hermosas. Puedo ver el contorno de sus msculos bajo el fango seco y palpar sus siluetas desnudas cuando estn bajo el agua. Han pasado ya varios in viernos. Estn en la flor de su juventud. Pronto llegar la primavera. Hoy Maya, la hembra ms grande, trat de morderme. Mis rdenes ya no son su prioridad. Cada vez que pasa uno de esos safaris por el bosque temo por mi familia. ste ha dejado de ser un planeta virgen. El hombre se aproxima. He tenido a varios excursionistas cerca estos ltimos das. No han establecido colonias, pero lo harn, David, s que lo harn. Tal vez debera salir corriendo tras uno de ellos y pedirle que me saque de aqu, pero no puedo dejar solo al grupo. Soy su lder ahora. Cuando llegu, hubiera dado lo que fuera por regresar a tus brazos, a mi familia de sangre, a la Tierra… Mis prioridades han cambiado. Desde mi escondite escucho a los humanos: “Hay que estar loco para desear venir a un lugar como este”. Es el gua quien habla. Es joven e inexperto, como lo era yo. Debera decir a la familia qu e lo mate, pero eso atraera demasiado la atencin. Es suficiente con eliminar a los cazadores furtivos que se cuelan en el bosque. David, te lo suplico, protege a Toyar, protege a mi familia. Pronto llegar la primavera. Los machos ya estn entrando en celo y luchando entre ellos. Estoy segura de que puede leerse orgullo y admiracin en mis palabras. Son mi fa milia, y estn cambiando rpi do. Eran pequeos y frgiles cuando los vi por primera vez. Maya est cavando hoyos por todo el pantano. Son sus ge nes, le invitan a buscar un nido. Pero no admitir una competencia como la que yo represento. Casi puedo sentir sus mandbulas en mi carne. Ese es mi destino, soy su lder. Al menos he podido ensearle a alejarse de los humanos. Ella lo sabe, los cuidar bien. Laura Azor (La Habana, 1987). Biloga egresada de la Universidad de La Habana en el 2010. A su pasin por la biologa conjuga una no menos intensa aficin por la CF. Ha participado como conferencistas en los eventos tericos Espacio Abierto 2009, 2010 y 2011. Tambin aficionada a la plstica particip con figuras de alambre en la exposicin del evento Behique 2008. Es miembro del taller Espacio Abierto. En Korad 1 publicamos su ensayo El hiperboloide trfico del ingeniero terraformador escrito en conjunto con su novio y tambin escritor Gabiriel Gil. En aquella ocasin planteamos que no tenamos ninguna duda de que Laura tendr algo que decirnos en el futuro prximo tambin como autora de CF. Pues bien, aqu les brindamos su primer cuento. Lean y juzquen ustedes si no estbamos en lo cierto.

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Muequita Karla Dennis Mourdoch Karla, se qued arrodillada en este pasillo de la estacin Central, despus de subir la portauela del guardia de seguridad. Durante ese tiempo, sac una caja de servilletas de la mochila de nylon. Us unas cinco para limpiarse la cara; se frotaba y se frotaba hasta que se deshacan en h ilachas corrugadas. Entonces desliz un dedo ndice por la profunda cortada en el cuello. Se la haba hecho el guardia de seguridad, con esta navaja. Sujet la cabeza de Karla con fuerza y le habl al odo. No te asustes, le dijo, te vo y a coger el culo. Y cuando le reban el cuello, Karla cay arrodillada fingindose muerta. El guardia de seguridad, satis fecho, transfiri los crditos desde el celular a la casa propietaria, tambin pas un mensaje recomendando que, para una prxima experiencia, hubiese sangre o algo parecido. Por esas palabras y la forma en que fueron dichas, Karla se sinti robot e irreal; tambin porque lo primero que hace cada conciencia cuando aparece dentro sus ncleos para interpretar a la versin sumisa 1,1 o la dulce 2,5; sadomasoquista 4,6; o la muerta, es saberse robot y al mi smo tiempo querer dejar de serl o. Y la utilizada para tener pnico, pedir que no, no por favor, mostrarse adolorida por el diminuto sexo del guardia de seguridad; se difuminaba con lentitud. Y Karla se aferr a revivir ese momento de muerte, llevarlo a algo made in ella. Sentirse mortal, capaz de existir; antes de que esa conciencia desapareciese por comp leto. Pero una vez ms qued vaca y trasparente, sin que los sentimientos pudiesen perdurar ms all de temporales de sechables. Y se arregl el pulver, desapareci la cortada en el cuello, devolvi los pequeos tenis a los pies, y acomo d el blmer de encajes ante s de salir del pasillo. Mezclarse entre la turba viva que la zarande durante unos minutos. Porque por dentro; Karla estaba gastada. En ocasiones sus sensores la perdan entre tanta gente. Hasta que un brazo sonriente la rode por la cintura, la salv de ser engullida y entraron juntos en un vagn atestado. Bajo la luz parpadeante, el salvador pareca tener unos diec iocho. Karla busc ese rostro en la red. Encontr pginas de l, de todo lo que le gusta, de las pocas que odia; que prefiere las trigueas y Karla hizo crecer hasta la cintura un cabello negro, oscuro; mientras el rubio, que tanto le gustaba al guardia de seguridad, se retr aa como si volviese en el tiempo. Tambin cre un lunar en la cercana de la boca, de pronto empequeecida y delicada; en su hombro, un ngel descansando sobre la luna. Hizo verdes los ojos. Eran brillantes, y lo hinc con ellos. Mientras Karla se transformaba, l haba dejado de mirarla y se entretuvo en ver pasar los postes y la extensin infinita de los cables. Para tener la sensacin de encont rar una reproduccin de la mujer de sus sueos; al voltear la cara. Ella le sonri, le habl al odo. Dijo en japons co sas hentai, con voz hentai, con mala pronunciacin. Sus microbocinas estaban hmedas, recin haba llovido en su garganta. l la escuchaba. Era un joven fiel a su Facebook: me gustan las chicas que hablen japons; y le responda en espaol cuando el sub se detuvo, abri las puertas, y mucha gente los empujaba para bajarse. Karla pens que sera en la terminal, bajo una escalera. Si empre los jvenes se lo hacen bajo una escalera, con la luz filtrndose entre escaln y escaln rodeados de pisadas de suelas de caucho olor a muchos y cosas. Pero, no fue as. Subieron par de pisos entre la gente. Una parte de la conciencia que ahora tena Karla le gustaba andar de manos, pero las manos de su salvador evitaban entrelazarse. No fue vuelta a tocar; ni dentro del taxi, cuando lo acarici hasta llegar

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a un sexo duro a punto de quebrarse. Se vio apartada. Lo mir confundida; y decidi bu scar una conciencia acorde. Una no fue suficiente, tuvo que unir varias para poder satisf acerlo. Y estuvo quieta durante todo el viaje en el taxi, como una mueca a la vieja usanza, mezclando conciencias, soldndolas por los puntos de emociones compartidas. l pag unos cuantos crditos deslizando el celular sobre uno de los puertos de pago del motel, frente al cual los haba dejado el taxi. Un cdigo de tres cifras (la llave) apareci en una pantalla dentro de un marco gris. Subieron por una escalera estrecha, como una calle de un solo sentido, con paredes pantallas parpadeantes, electroscpicas. Tecle los dos nmeros y una letra. Abri la puerta. Le dijo algo como : ponte cmoda, voy al bao. Dej la puerta entreabierta y Karla lo vio orinar salpicando los bordes de la taza, suspirar de alivio, sacudrs ela, salir desnudo, empinarse hasta la mitad unos de los pocos pomos de agua del minibar, vo lver a suspirar de alivio, decir que tena mucha sed. Y ella anhelaba suspirar de esa forma, mientras segua vestida. Su concienc ia collage haba decidido permanecer en tenis, minifalda, pulver; tambin sentarse en el borde de la cama, con las piernas cruzadas bajo la lmpara de luz fra como una aurora, relamerse cuando lo vio desnudo; descruzar las piernas. La minifalda se subi un poco, mostrando. Arrastrndolo a degustarla, a apartar el blmer. Lamer, chupar, volver a lamer. Karla ronroneo frases hentai. l la mir a los ojos. Saba que los robots. Entonces camin hasta la mochila, para virar el contenido encima de las losas y sus dibujos; la ipad, unos chips, el celular. Todo sobre las losas; tambin un cable. Tom el cable y ella pregunt recelosa Qu quieres de m? l le respondi: Hacerte el am or. Sentir por ambos. Ser quimera, ser la carne y la espada que la atraviesa. Karla no entendi. Ninguna de las conciencias dentro de e lla le haba pasado algo como eso. Muchas haban fingido ser otras mujeres, y ser malas, muy malas. Pero nunca nada as. De todas formas accedi sin entender a ciencia cierta. Se vir de espaldas mostrando el puerto de conexin. Sinti la presin y un leve click cuando el cable se acopl en el puerto. Se volte y los vio unidos. l tena los ojos cerrados, respiraba como si una fuerte lluvia le cayese en el pecho. Sus perifricos cybercerebrales brillaban con un color inte nso a punto de iluminarlo todo. Karla permiti el acceso a sus sistemas sensitivos. Se sinti inquieta. l la mir es tremecerse, mientras lo recorr a un impulso muy leve, el mismo estremecimiento. Guindolo a besar los senos, halar con suavidad los pezo nes. Lo sintieron. Karla, l. Ella mordi con suavidad el cuello y el pecho de su salvador. Y con sorpresa sinti la misma mordida, la disfrut, vio la marca de los dientes nacer de la nada y chup los dedos de las manos que la acariciaron, los gui a que zozobraran por el cuerpo hasta hundirse en su sexo de silicona con la humedad de la lengua. Ambos sentan cada lamida, cada contacto, cada movimiento de los dedos. Eran uno solo. Y los muslos vibraron, aletearon, se cerraron como puertas de bunker; fueron abiertos a fuerza de deseo. Entonces la vir de espaldas, acarici hasta llegar a las nalgas, que las manos separaron para mirar el punto negro, posar el pene, sumergirlo con calma, las piernas temblaron a punto del derr umbe, intentando aguantar el orgasmo, sujetndolo con una correa rasgada. Pero Karla alz las nalgas sin poder c ontenerse, tragndoselo todo, sintiendo la leche tibia que le corra por dentro; y apoy la cara contra el colchn para mirar. Para que l se mirase a travs de sus ojos. Ronroneo en hentai, apret las almohadas. Sinti penetrar y ser penetrada, tambin la sobrecarga, por alguna razn no poda detenerse. Y los muslos cedieron, se desplomaron como colu mnas levantando olas. Karla no gritaba, ya no era frgida, pero no gritaba. No saba cmo venirse. Senta que es e descontrol quera salir, y lo nico que pudo hacer fue desarmarse en piezas. Abandonar los brazos, las piernas; su rostro abierto de par en par, oscilando adentro y afuera como puertecillas de un bar western, por los temblores del su nio de di eciocho dentro de ella y con ella. Para quedar como esta fotografa de la muequita de un nio malo enterrada en las sbanas. l qued satisfecho; con la respiracin cansada. Bes entr e los cabellos de Karla y sinti ese candor del beso en su propia carne. Gracias, le dijo; la volte y los cables de conexin de los brazos se enredaron en su torso como si estuviese sumergido. Cerr la cara de Karla, la bes pa ra besarse. Volvi los temporales de ella permanentes, instalando un software invasivo a travs del cable. Clausur momentneamente los puertos de conexin de Karla. Es para que recuerdes lo rico que es, le dijo. La recost en el espaldar de la cama, blanco, fro, sucio. Descarg de su cibercerebro las imgenes al generador hologrfico del motel. Transfiri el monto a la cuenta de la casa a la que Karla pertenece. Sac varias fotos antes de irse y dejarla sonriendo.

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.SECCI N POES A FANT STICA Cntico por el xodo Gabriel J. Gil A Laura por ser musa y crtica a la vez… Qu Sina tremendo es el Espacio; De polvo de estrellas est hecho y a todo polvo reclama. Insignificante es Moiss en el oscuro vaco, Slo la suma de las partculas que le forman. Una desidia le adormece el cerebro. No piensa en la senda a la Tierra Prometida, Piensa en la Tierra Maldita, causa de su pesar y su viaje, Aquella de mares negros, Donde ralean los pinos y toda hierba ruega al sol un rayo. Piensa en el aire que abruma, En los cuerpos amontonados en los campos. Qu balad tal recuerdo, Como si la desesperanza de un Espacio vaco no fuese suficiente, Como si Moiss fuese a apretar el paso por el olor a muerte del pasado. Moiss no vaga por la Tierra destruida, Tampoco confa en augurios: Est preso a la inercia del destino Hasta que la voluntad de una de esas inalcanzables luces —De donde proviene el polvo— Le invoque allende el eterno Sina de vastos pramos. Pero Moiss ya ha sido llamado por luminosos astros; Ha abierto mares, Se ha puesto en rbita Y no ha visto ms que polvo. Polvo, rocas, gases y fuegos, Fuegos que slo alumbran a la nada. Ah, Moiss, sin voluntad, Que te divides entre el desierto pasado y el camino que desandas, Sin rumbo para tus gentes que otra Tierra procuraban. Ah, Moiss, que ya no miras, Ah, impaciente, Detrs de ese polvo disperso —un poco ms desandando— Encontrars tu Canan, de agua y de mieles.

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Ah, Moiss, pon la vista al horizonte, Un asteroide es tu faro; Sigue el curso de la roca, tu peregrino Monte Nebo. Ah, Moiss, ya derruido, resiste por otro ao. Gabriel J. Gil Prez: (1987) Licenciado en Fsica en la Universidad de La Habana. Miembro del Taller de Literatura Fantstica Espacio Abierto. Egresado del Curso de Tcnicas Narrativas del Centro de Creacin Literaria Onelio Jorge Cardoso. Pese a su juventud ya ha obtenido algn que otro galardn literario: premio Media Vuelta 2006, del Taller Espiral, por el cuento Turista de Verano Mencin en el Festival de Artistas Aficionados de la Universidad de La Habana 2008 por Pies Firmes, Pies Errantes, Primer Premio en el Concurso Salomn 2009 con Sus Jirazas son Nuestras Dos Menciones en el Primer Concurso Oscar Hurtado 2009, en las modalidades de Ciencia Ficcin y Fantasa, Primera Mencin en el Concurso Andrmeda 2009, esta vez dedicado al viaje espacial, por Defasaje Mencin en el Premio Iberoamericano de cuento Julio Cortazar 2010 por La culpa la tiene Menard Algunos cuentos suyos han aparecido en el e-zine Disparo en Red en la revista digital Argentina Axxon y en Korad Ha participado como conferencista en los eventos tericos Ansible 2006, Ansible 2007, Espacio Abierto 2009 y 2010 de Ciencia Ficcin y Fantasa.

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. SECCI"N Guillermo Enrique Vidal Guillermo Enrique Vidal naci en Argentina el 7 de marzo de 1955. Actualmente vive en el barrio porteo de Devoto en la Ciudad de Buenos Aires donde desde hace ms de diez aos comenz a trabajar en arte digital consiguiendo los resultados que estn a la vista. Siendo el arte digital producto de la tecnologa informtica, algunos sienten la tentacin de distinguir el arte tradic ional del digital sealando que ste es tecnolgico, y el resto no. Sin embargo a criterio de DLYC la tecnologa consiste bsicamente en un instrumento o procedimiento que posibilita una creacin, y en ese sentido no existe di ferencia entre un pincel y una paleta grfica. Vidal trabaja desde su gusto y fascinaci n por la fantasa y lo sobrenatural, generando ilustraciones de alta calidad para deleite de todos sus fanticos. Estudi bellas artes en la escuela tradicional pues quera ser dibujante de historietas, por lo que se aboc con todas sus fuerzas al estudio del dibujo en el taller de pintura del maestro Colombres. Para crear sus obras utiliza Bryce con el cual generar los paisajes de background y am bientes 3D, adems de VUE Sprite, pasando al retoque posterior y final del producto 2D con Photoshop. Se inspira en historias propias y ajenas, pero siempre at endiendo a esa necesidad de fantasa que todos nosotros ansiamos. Ha realizado un sinmero de portadas de libros as como ha escrito sus propios cuentos y novelas.

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CLASICOS Relatos verdicos Luciano de Samsata No es el primer libro de viajes, desde luego, ni siquiera el primero que trata viajes con estos destinos, pero es, eso s, el que nos llega ms completo, pues conservamos el texto ntegro, frente a otros de los que nos ha llegado parte o slo fragmentos o, lo que es peor, slo referencias de otros autores. Por ejemplo hay un autor tambin griego llamado Antonio Digenes que escribi una obra titulada Las maravillas de ms all de Tule, debi de ser todo un noveln, pues hay referencias en varios autores, pero por desgracia slo conservamos algunas partes ms o menos completas y algunos fragmentos. Y en ella ya hay un viaje a la luna, adems de otros portentos e historias fantsticas que influyeron en autores posteriores como el mismsimo Cervan tes. Por la forma en la que estn escritas, probablemente las Maravillas de Antonio Digenes dataran del siglo I d. C. Tan slo un siglo antes de que naciera Luciano de Samsata, que va a ser el autor del que nos ocupemos en este artculo. Imagnense, un viaje contado en primera persona, un viaje que se hace simplemente por el afn de conocer y ver cosas nuevas. El punto de partida, las mismas columnas de Heracles. El barco, una nave ligera. Y en el barco cincuenta y un hombres con deseos de saber cul es el final del Ocano y qu gente habita ms all. Este es el inicio del viaje que Luciano nos va a contar bajo el nombre de Relatos verdicos. De pronto, el mar que se haba mantenido sereno, se encrespa, crece el oleaje y todo oscurece. Durante setenta y nueve das (ojo con la precisin temporal) viven en medio de la tormenta. En el da ochenta, el sol sale de nuevo y el mar se calma. Se encuentran ante una isla en la que desembarcan, en ella hay un ro que en lugar de agua, lleva vino, y los peces que en ese lquido viven, en lugar de saciar el hambre, emborrachan. Los campos estn plagados de vides-mujeres, cuyos cuerpos, como el de Dafne en las representaciones en las que aparece convirtindose en laurel, eran mitad vegetales, mitad humanos. Sus besos enloquecan a los hombres. As pues, huyen de la isla y vuelven al mar. Y si antes se salvaron de la tempestad, ahora ser un tifn el que arrastre a la ligera nave, lanzndola por los aires, y durante siete das los mantuvo as, hasta que al octavo (de nuevo, fjense en la precisin del tiempo), ven una isla brillante y esfrica, de la que se desprenda una gran luz. A ll desembarcan. Al explorar la, descubren que estaba poblada. Y ven, all abajo, una tierra en la que se di stingua bosques, ros, mares, montaas. Concluyeron que aquella otra tierra que vean ab ajo era la que ellos habitaban. Qu es entonces esa otra tierra a la que han llegado? Si alguno ha pensado en la luna, ha acertado. Porque es a la luna donde han llegado. No piensen que en la luna todo es felicidad. Tambin aqu hay guerras y rencillas entre los pueblos que la habitan: los Hippgypoi (los jinetes de bu itres) capitoneados por el mito lgico Endimin (amante de Selene); los Hipomrmekes o jinetes de hormigas, dirigidos por Faetonte. Sus aliados son entre otros (pongo directamente los nombres segn la traduccin de Carlos Garca Gual para Alianza Editorial) los aeromosquitos, los tallisetas, los perribellotas, los nubicentauros… Todos en lucha por el dominio sobre el Lucero del Alba, en una parodia magnfica de las batallas de los grandes poemas picos. Finalmente, se firma la paz, con condiciones, entre ellas, que todos compartirn la colonia del Lucero del Alba y vivirn en paz y armona.

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Y una vez que la guerra ha terminado, Luciano nos cuenta qu vio en la luna: las mujeres no son las que paren a los hijos, sino los hombres. Los matrimonios son entre varones, y a los hijos engendrados no los llevan en la barriga hasta el parto, sino en la pantorrilla (como Zeus llev en el muslo el feto de Dioniso). Existe en la luna, adems, una especie de hombres llam ada ‘arbreos’, porque nacen de un rbol semejante al alcornoque, despus de haber plantado una rebanada del testculo derecho del ‘padre’. Estos hombres que nacen dentro de una especie de bellota, tienen r ganos sexuales de madera o de marfil. Los individuos no mueren, cuando les lle ga el momento, se convierten en humo y se mezclan con el aire. Comen ranas. Consideran guapos a los que en Grecia en el siglo II consideraban feos (los calvos y pelones eran los ms atractivos para los selenitas); los que llevan barbas, las llevan en las rodillas; sudan leche; son marsupiales (y los griegos no conocan a los canguros, pero donde falta el conocimiento, sobra la imaginacin); sus ropas son de vidrio, sus ojos desmontables; hay una maravilla en el palacio real: un espejo en la boca de un pozo, si se desciende al pozo se oye todo lo que se dice en la tierra, si se mira al espejo, se ven todas las ciudades y todos los pueblos como si estuvieran ah mismo (vio Luciano un aparato de televisin selenita?). Cuando, por fin, abandonan la luna, tienen oportunidad de navegar aun por algn que otro satlite, hasta llegar de nuevo al mar. Donde todos se regocijan, pero por poco tiempo, porque enseguida sern tragados por una enorme ballena. En el interior de la ballena se encontrarn con cosas tan extraordinarias como las vividas hasta el momento: una isla con un huerto, y un templete, bosques, fuentes de agua y hasta habitantes, dos humanos y algn que otro bicho de mal carcter. Cuando logren salir de la ballena, tras una batalla entre la bestia y los habitantes de unas islas flotantes, se toparn con nuevas maravillas: islas de queso con mares de leche; islas cuyos habitantes corran sobre las aguas gracias a sus pies de corcho y, uno de los lugares ms interesantes, la mismsima Isla de los Bienaventurados, en la que residen los muertos y en la que se vive la mayor parte de l tiempo resolviendo pleitos de tema mitolgico. En esta Isla se encontrarn con hroes de Troya, pero tambin con Homero y con Pitgoras, con epicreos, pero con ningn estoico (parece que no le caan simpticos a Luciano, por eso que se alegre de que no anden por aquellos vergeles). Tras seis meses en la isla, y como ellos no estaban muertos, tienen que partir, nuevas aventuras les esperan a los sobrevivientes. Mentira tras mentira, pero sin ocultar que lo son, porque Luciano nos ha dicho, desde el principio, que al igual que otros cuando cuentan sus viajes, inventan cosas y no lo dicen, l va a inventar cosas y lo advierte, todo es mentira: “ Escribo, por tanto, de lo que ni vi ni comprob ni supe por otros, y es ms, acerca de lo que no existe en absoluto ni tiene fundamento para existir. Con que los que me lean no deben creerme de ningn modo. ” Sin embargo, llama a su obra, la ms mentirosa de todas, Relatos Ver dicos, irona y mentiras, siempre, desde el principio al fin. Es toda una declaracin de principios: ‘la nica verdad es que les miento’, viene a decir Luciano. Lo impresionante es la modernidad que presentan estas mentiras que fueron escritas, no lo olvidemos, por un griego que vivi en el siglo II d.C. Mentiras que nos hacen rer y nos asombran, a pesar de haber sido escritas hace 19 siglos. Y han hecho rer a personas a lo largo de toda la historia, y han dejado su huella en escritores como Erasmo, Rebelais, Maquiavelo, Cervantes, Quevedo, los hermanos Valds, Cyrano de Bergerac, Voltaire y hasta Verne. Inma Manzanares 07:00h Viernes, 21 de marzo de 2008 (Tomado de http://www.leergrati s.com/fantasia/relatos-veridicos-de-luciano-de-samosata.html )

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10 Por siete das y otras tantas noches viajamos por el aire, y al octavo divisamos un gran pas en el aire, como una isla, luminoso, redondo y resplandeciente de luz en abundanc ia. Nos dirigimos a l y, tras anclar, desembarcamos, y observando descubrimos que la regin se hallaba habitada y cultivada. Durante el da nada divisbamos desde all, pero al hacerse de noche empezaron a aparecrsenos mu chas otras islas prximas —unas mayores, otras ms pequeas— de color semejante al del fuego. Vimos tambin otro pas abajo, con ciudades, ros, mares, bosques y montaas, y dedujimos que era la Tierra. 11 Decidimos seguir avanzando, pero fuimos detenido s al encontrar a los que ellos llaman cabalgabuitres1. Los cabalgabuitres son hombres que cabalgan sobre buitres enormes, y utilizan dichas aves como caballos. Los buitres son enormes y suelen tener tres cabezas; puede inferirse su tama o del hecho siguiente: cualquiera de sus plumas es mayor y ms robusta que el mstil de un gran navo mercante2. Dichos cabalgabuitres tienen como misin sobrevolar el pas y conducir ante el rey a cualquier extranjero que encuentr en; por ello, nos detuvieron y condujeron ante l. ste, despus de observarnos y deducirlo de nuestros vestidos, dijo: Vosotros sois griegos, verdad, extranjeros? Al confirmrselo nosotros, pregunt: Y cmo habis llegado ha sta aqu, tras atravesar un gran trecho por el aire? Nosotros le explicamos todo. Entonces comenz l a contar nos su propia historia: era tambin un ser humano, llamado Endimin, que haba sido raptado de nuestro pas mientras dorma y, una vez all, lleg a ser rey del territorio. Deca que aquel pas era la Luna que vemos desde abajo3. Nos exhort a confiar y no temer peligro alguno, ofrecindonos cuanto necesitramos. 12 Si triunfo —aadi— en la guerra que ahora mantengo contra los habitantes del Sol, viviris muy felices a mi lado. Nosotros le preguntamos quines eran los enemigos y la causa del conflicto. Faetonte —contest--, el rey de los habitantes del Sol (pues aqul tambin est habitado, co mo la Luna), desde mucho tiempo atrs nos hace la guerra. Comenz por el siguiente motivo. En cierta ocasin reun a los ms pobres de mi reino, con el proyecto de establecer una colonia en la Estrella de la Maana4, que se hallaba desierta e inhabitada. Celoso Faetonte, impidi la colonizacin, saliendo al paso a medio camino al frente de sus cabalgahormigas5. Entonces fuimos vencidos (pues no estbamos a su altura en preparacin) y nos retiramos; pero ahora deseo reanudar la guerra y fundar la colonia. Si lo deseis, podis participar conmigo en la expedicin, y os proporcionar a cada uno de vos otros un buitre real y el armamento necesario. Maana partiremos . De acuerdo — dije yo—, puesto que es tu designio. Desde entonces permanecimos con l en calidad de huspedes, y con la au rora nos levantamos a ocupar nuestros puestos, pues los atalayas sealaban que el enemigo estaba cerca. Integrab an nuestro ejrcito cien mil soldados, sin contar los porteadores, los ingenieros, la infantera y los aliados extranjeros. De ellos, oc henta mil eran cabalgabuitres, y veinte mil, jinetes sobre plumaverdes6 —se trata tambin de un ave descomunal, que, en vez de plumas, est cubierta enteramente de hortalizas, y sus alas son en extremo seme jantes a las hojas de lechuga—. A continuacin estaban alineados los lanzamijos7 y los ajoguerreros8. Haban venido tambin aliados del rey de la Osa Mayor, treinta mil pulgarqueros y cincuenta mil voladores9. De stos, los pulgarqueros cabalgan sobre pulgas enormes, de las que reciben el nombre; el tamao de dichas pulgas equivale al de doce elefantes. Los voladores son de infantera, pero se deslizan por el aire sin alas, y su tcnica de deslizamiento es la siguiente: remangan sus tnicas talares, inclinndolas al viento como velas, y se deslizan al igual que las embarcaciones. Por lo general, ellos intervienen en las batallas como peltastas. Se deca que iban a llegar tamb in, de las estrellas de sobre Capadoci a, setenta mil gorrionbellotas y cinco mil cabalgagrullas. A sos no los vi, por lo que no me he atrevido a escribir sobre sus caractersticas, ya que se contaban de ellos portentos increbles10. 14 stas eran las fuerzas de Endimin. Todos tenan el mi smo armamento: cascos de ha bas — sus habas son grandes y resistentes— y corazas de altramuces, todos cubiertos de es camas — cosiendo las cortezas de los altramuces fabrican corazas, pues all la corteza del altram uz es irrompible, como el cuerno. 1 Griego Hippgypoi. En pro de la inteleccin y expresividad, opta mos por traducir estos nombres de seres fantsticos en lugar d e transcribirlos. (Cf. MANUEL F, GALIANO, La transcripcin..., pgina 6, prrafo 2.) 2 Cf. Odisea IX 322 ss.11 3 Antonio Digenes parece ser la fuente de inspiracin (Focio, lila). Cf. el Icaromenipo de Luciano. 4 Griego He sphros, literalmente Portadora de la aurora. 5 Griego Hippomyrm kes. El trmino est atestiguado en ARIS T"TELES (Historia de los animales VIII 28). 6 Griego Lachanpteroi = Alas de lechuga. 7 Griego Kenchrobloi 8 Griego Skorodomchoi = Luchadores con ajos. 9 Griego Anemodrmoi = Corredores por el aire. 10 Tpico presente en HER"DOTO (I 193, etc.), TUCDIDES (III 113) y otros historiadores

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15 Los escudos y espadas eran como los griegos. Llegado el momento, se alinearon as. El ala derecha la ocupaban los cabalgabuitres y el rey, con los mejores guerreros a su alrededor —nosotros estbamos entre ellos—; a la izquierda estaban los plumaverdes; en el centro, los aliados, como cad a uno quera. La infantera se elevaba a alrededor de los sesenta millones, y fueron alineados del modo siguiente. Las araas en esa tierra son abundantes y enormes, y cualquiera de ellas es mucho mayor que la s islas Cclades. El rey orden tejer el espacio que media entre la Luna y la Estrella de la Maana. Tan pronto como terminaron y dejaron construida una llanura, aline en sta a la infantera, a las rdenes de Nocturno11, hijo de Sereno12, y otros dos jefes. 16 En cuanto al enemigo, estaban a la izquierda los cabalgahormigas, y entre ellos Faetonte. Son animales muy grandes, alados, semejantes a pletros13. Combatan no slo sus jinetes, sino ellos mismos, en especial con sus antenas. Se deca que eran unos cincuenta mil. A su derecha se alinearon los aeromosquitos14, tambin alrededor de cincuenta mil, todos ellos arqueros sobre grandes mo squitos; les seguan los aerodanzarines15, infantera ligera, pero igualmente eficaz en la lucha, pues a larga distancia disparaban a ho nda rbanos gigantes, y quien resultaba alcanzado no poda resistir un momento, pues falleca, y su herida desprend a mal olor —se deca que untaban sus proyectiles de veneno de malva—. A continuacin de el los se alinearon los tallohongos16, hoplitas, en nmero de di ez mil. Fueron llamados tallo-hongos porque usaban las setas como escudos, y tallos de esprragos como lanzas. Junto a ellos se situaron los perrobellotas17, enviados por los habitantes de Sirio, cinco mil hombres con rostro de perro, que combaten sobre bellotas aladas. Se deca que tambin para Faetonte llegaban con retraso, de entre sus aliados, los honderos de la Va Lctea18 y los nublocentauros19; estos ltimos llegaron cuando la batalla es taba ya decidida (¡ojal no lo hubieran hecho! ), pero los honderos ni siquiera hicieron acto de presencia, por lo que dicen que ms tarde Faetonte, encolerizado, arras a fuego su territorio. 17 Con estas fuerzas avanzaba Faetonte. Trabando combate, una vez que se dio la seal y rebuznaron los asnos respectivos —pues los usan a guisa de trompeteros—, luchab an. El ala izquierda de los heliotas huy al punto, sin afrontar siquiera el ataque de los cabalgabuitres, y nosotros les perseguamos, abatindolos. Pero su ala derecha venca a nuestra izquierda, y los aeromosquitos se lanzaron hasta en contrarse con nuestra infantera. Mas cuando sta sali en su defensa huyeron en desbandada, sobre todo cuando ad virtieron que los suyos del flanco izquierdo haban sido vencidos. Se alcanz una brillante victoria: muchos fuer on apresados vivos, y muchos abatidos; la sangre flua abundante por las nubes, hasta teirse de color rojo, como en nuestras puestas de sol; abundante tambin se derram sobre la tierra, de manera que yo supongo que algo semeja nte debi de ocurrir antao en las alturas, cuando Homero crey que Zeus haba hecho llorar sangre por la muerte de Sarpedn20. 18 Cuando regresamos de la persecucin, elevamos dos trofeos, uno sobre las telaraas, por el combate de la infantera, y el otro, por el combate areo, sobre las nube s. Precisamente, mientras los elevbamos, anunciaron los atalayas el avance de los nublocentauros, que deban haber venido antes de la batalla en ayuda de Faetonte. Ya se divisaban aproximndose; eran el espectculo ms inslito, una combinacin de caballos alados y hombres. El tamao de los hombres era el del Coloso de Rodas21 de medio cuerpo arriba, y el de los ca ballos el de un gran navo mercante. Su nmero, sin embargo, no lo he mencionado, no sea que parezca absurdo a alguien, tan grande era. Los mandaba el Arquero del Zodaco22. Cuando vieron que sus amigos haban sido de rrotados, enviaron una embajada a Faetonte para que atacara de nuevo, y ellos se lanzaron en formacin sobre los desordenados selenitas23, dispersos por entregarse a la persecucin y al saqueo. Pusieron a todos en fuga, persiguieron al propio rey hasta la ciudad y dieron muerte a casi todas sus aves; derribaron tambin los trofeo s, recorrieron toda la llanura tejida por las araas y me apresaron, con dos de mis compaeros. Entonces apareci tambin Faetonte y, a su vez, ellos levantaron otros trofeos. En cuanto a nosotros, fuimos conducidos al Sol maniatados a la espalda con un cabo aquel mismo da, de telaraa. 11 Griego Nyktern 12 Griego Eudinax = Soberano del tiempo sereno. 13 Cf. nota 7. Parodia de HER"DOTO, III 102? 14 Griego Aerokonopes. 15 Griego Aerokrdakes. El krdax era una danza procaz de origen lidio. 16 Griego Kaulomketes. 17 Griego Kynoblanoi. HER"DOTO (IV 191) cita a un pueblo de hombres cuya cabeza tiene la forma de la del perro. 18 Griego galaxias (sc. kklos). Preferimos la expresin latina ms difundida a traducir Crculo lcteo, si bien esta ltima aparece atestiguada, p. ej., en CICER"N, Sueo de Escipin 3. 19 Griego Nephelokntauroi 20 Ilada XVI 459. 21 Se refiere a la famosa estatua helenstica de enormes dimensiones (290-280 a. C.), obra de Cares, situada en el puerto de Roda s. 22 Griego ho ek to zoidiakou toxt s. Personificacin de la constelacin. 23 Habitantes de la Luna, Sel n en griego.

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19 Los heliotas24 decidieron no sitiar la ciudad, sino que, al retirar se, edificaron un muro en medio del aire, de forma que los rayos del Sol no llegaran a la Luna. El muro era do ble, hecho de nubes, con lo que se produjo un autntico eclipse de Luna, y sta qued sumida totalmente en una noche perpetua. Presionado por este hecho, Endimin envi una embajada y suplic que derribaran la construccin, y no les relegaran a vivir en la oscuridad. Prometa a cambio pagar tributos, hacerse aliado y no volver a luchar, y se of reca a darles rehenes en garanta. Faetonte y los suyos celebraron dos asambleas: el primer da no cedieron en su clera, pero al siguiente reconsideraron el asunto y se estableci la paz en los siguientes trminos. 20 Sobre estas bases establecieron un tratado de paz los heliotas y sus aliados con los selenitas y sus aliados. Los heliotas demolern la muralla y no volvern a invadir la L una; y devolvern, asimismo, los prisioneros por el precio convenido para cada uno. Los selenitas, por su parte, resp etarn la autonoma de los dems astros, y no dirigirn sus armas contra los heliotas; ambos pueblos se prestarn ayuda, en caso de ser atacados; como tributo anual, pagar el rey de los selenitas al rey de los heliotas diez mil nforas de roc o, y le dar diez mil rehenes; la colonizacin de la Estrella de la Maana se har mancomunadamente, y participar cual quier otro pueblo que lo desee; se-grabar el tratado en una estela de mbar y se establecer en medio del aire, en la lnea fronteriza. Juraron, por los heliotas, Fogoso, Estival y Llameante; por los selenitas, Nocturno, Mensual y Muchobrillo2537. 21 As qued establecida la paz. En seguida se demoli el muro y procedieron a nuestra devolucin —ramos prisioneros de guerra—. Cuando regresamos a la Luna, sa lieron a recibirnos y nos acogieron con lgrimas tanto nuestros compaeros como el propio Endimin. l me rog que permaneciera a su lado y participara en la colonizacin, prometiendo darme en matrimonio a su propio hijo pues all no hay mujeres; mas yo no acept en modo alguno, y le rogu que me dejara descender al mar. Cuando co mprendi que no lograra convencerme, nos dej partir, tras hospedarnos siete das. 22 Entretanto, durante mi estancia en la Luna, observ muchas rarezas y curiosidades, que quiero relatar. En primer lugar, no nacen de mujeres, sino de hombres: se casan co n hombres, y ni siquiera conocen la palabra mujer. Hasta los veinticinco aos actan como esposas y, a partir de esa edad, como maridos. Y no quedan embarazados en el vientre, sino en la pantorrilla. A partir de la concepcin, comienza a engordar la pierna; transcurrido el tiempo, dan un corte y extraen el feto muerto, pero lo exponen al viento con la boca abierta y le hacen vivir. A mi parecer, es de aqu de donde lleg hasta los griegos el trmino pierna del vientre26, porque all se alberga el feto, en vez de en el vientre. Pero voy a referirme a algo a n ms sorprendente. Existe all un linaj e de hombres, los llamados arbreos27, que nacen del modo siguiente. Cortan el testculo derecho de un hombre y lo plantan en la tierra; de l brota un corpulento rbol de carne, semejante a un falo28: tiene ramas y hojas y su fruto son la s bellotas, del tamao de un codo; cuando estn ya maduras, las recolectan y extraen de su interior a los hombres. Adems, sus partes pudendas son artificiales. Algunos las tienen de marfil pero los pobres las usan de madera, y con ellas se unen y fecundan a su pareja. 23 Tras la vejez, el hombre no muere, sino que, como el humo, se disuelve y convierte en aire. Su alimento es para todos el mismo: encienden fuego y asan ranas sobre el rescoldo —pues las ranas son muy abundantes all, y vuelan—; una vez asadas, se sientan en crculo, como en torno a un a mesa, aspiran el humo que asciende y se dan el festn29. As es su comida. La bebida consiste para ellos en aire exprimido en copa, destilando un lquido como el roco. No orinan ni defecan, ni poseen siquiera el orificio anal en igual l ugar que nosotros; ni tampoco los jvenes ofrecen para el amor sus traseros, sino las corvas sobre la pantorrilla, pues en ese lugar tienen el orificio. Se considera hermoso en el lugar al hombre calvo y peln; los melenudos, en cambio, son despreciados. Ms a los cometas30, por el contrario, los consideran hermosos por su cabellera: haba all algunos fo rasteros que nos hablaron de ellos. Otro detalle: tienen barbas, que crecen tmidamente sobre sus rodillas, y carecen de uas en los pies, pues todos son solpedos. Sobre las nalgas de cada uno crece una col de gran tamao, a guis a de cola, siempre exuberante, sin ajarse cuando caen de espaldas. 24 Habitantes del Sol, H lios en griego. 25 Traducimos aproximativamente estos nombres de imaginarios habitantes de ambos astros, que reflejan las cualidades atribuidas por antonomasia al Sol y a la Luna. Respecto del tratado, cf. TUCDIDES, V 18. 26 Gastroknma. Significa pantorrilla, parte gruesa de la pierna, en forma panzuda, pero preferimos dar en el texto la traducc in etimolgica del compuesto antecitado, sobre el cual Luciano deja correr su imaginacin. 27 Griego Dendritai 28 Representacin plstica del miembro viril con fines mgicos y de culto religioso a la fecundidad. 29 Cf. HER"DOTO, I 202, IV 75; ESTRAB"N, XV 1 57. 30 Cometa (gr. kom ts) significa etimolgicamente melenudo.

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24 De sus narices fluye una miel muy agria y, cuando trabajan o hacen ejercicio, sudan leche por todo su cuerpo, lo que les permite elaborar queso, extendiendo sobre ste una ca pa de miel. De las cebollas elaboran un aceite muy denso y aromtico, como perfume. Tienen muchas vides producto ras de agua, pues los granos de los racimos son como el granizo y, a mi parecer, cuando sopla viento y agita dichas vides, es cuando cae sobre nosotros el granizo, al desgranarse los racimos. Usan sus vientres como alforjas, colocando en ellos los objetos de uso corriente, pues pueden abrirlos y cerrarlos. No parecen encerrar intestinos en ellos: tan slo una espesa cabellera interior, lo que les permite albergar a los recin nacidos cuando hace fro. 25 El vestido de los ricos es de vidrio maleable3143, y el de los pobres de hilado de bronce, pues abunda el bronce en aquellas regiones y lo trabajan reblandecindolo en agua, como la lana. En cuanto a las caractersticas de sus ojos, dudo en hablar de ello, por temor de que me juzguen mentir oso, dado lo increble del relato. Ello no obstante, lo expondr. Tienen los ojos desmontables, y quien lo des ea puede quitrselos y guardarlos hasta que necesite ver; entonces se los coloca y ve. Muchos, al perder los propios, los piden prestados a otros y ven. Los ricos suelen tener muchos en reserva. Tienen por orejas hojas de pltano, excepto los hombres-bellota; n icamente ellos las tienen de madera32 26 Vi tambin otra maravilla en el palacio real. Un enorme espejo est situado sobre un pozo no muy profundo. Quien desciende al pozo oye todo cuanto se dice entre nosotros, en la Tierra; y si mira al espejo ve todas las ciudades y todos los pueblos, como si se alzara sobre ellos33. Yo vi, a la sazn, a mi familia y a todo mi pueblo, pero no puedo decir con certeza si ellos tambin me vieron. Quien no crea que ello es as, si alguna vez va por all en persona, sabr que digo la verdad. 27 Llegado el momento, nos despedimos del rey y su corte, y, tras embarcar, zarpamos. A m diome Endimin como presentes dos tnicas de vidrio, cinco de bronce y un equipo de armas de altramuz, pero todo ello lo dej en la ballena. Envi tambin con nosotros mil cabalgabuitres para que nos escoltaran quinientos estadios. 28 En la travesa cruzamos muchos otros pases y nos detuvimos en la Estrella de la Maana, recin colonizada; desembarcamos y nos aprovisionamos de agua. Tras penetrar en el Zodaco, avanzamos con el Sol a babor, bordeando sus tierras. No descendimos a ellas, aunque mis compaeros insistan mucho, ya que el viento no era favorable. Veamos, sin embargo, que el pas era frondoso y frtil, bien dotado de agua y otras riquezas. Al vernos los nublocentauros, mercenarios de Faetonte, sobrevolaron la nave y, al comprobar que no s amparaba el tratado, se retiraron. 29 Los cabalgabuitres ya nos haban dejado. Navegamos toda la noche y el da siguiente y, al atardecer, llegamos a la denominada Ciudad de las Lmparas34, ya en viaje de descenso. Dicha ciudad est situada entre las Plyades y las Hades, aunque mucho ms abajo que el Zodaco. Desembarcamos, sin encontrar a hombre alguno, y s muchas lmparas, que iban y venan y se entretenan en la plaza y en torno al puerto; unas eran pequeas, semejantes a pobres; otras, en escaso nmero, grandes y poderosas, eran muy resplandecientes y ostensibles; cada una contaba con su propia mansin y candelero; tenan nombres, como las persona s, y las omos emitir palabras. No slo no nos hicieron dao alguno, sino que nos brindaron su hospitalidad. Nosotros, sin embargo, estbamos asustados, y ninguno de nosotros os comer o dormir. Los edific ios del gobierno estn establecidos en el centro de la ciudad, donde su magistrado se sienta durante toda la noche, llamando por su nombre a cada una, y la que no contesta es condenada a muerte por desertora; la muerte consiste en ser apagada. Nosotros, asistimos, vi mos cuanto ocurra, y escuchamos a las lmparas defenderse y exponer el motivo de su tardanza. All reconoc a mi propia lmpar a, le habl y ped que me informara de los asuntos de mi casa; y ella me dio razn de todo. Toda aquella noche permanecimos all, y al da siguiente levamos anclas y navegbamos ya cerca de las n ubes. Tambin all nos maravillamos al ver la ciudad de Nubecuclillos, pero no nos detu vimos en ella por impedirlo el viento. Decas e que reinaba all Cornejo, hijo de Mirln. Y yo me acord de Aristfanes, el poeta, varn sabio y veraz, cuyos escritos fueron injustamente puestos en duda. Dos das despus divisbamos ya claramente el Ocano, ma s no tierra alguna, excepto los pases areos, que iban apareciendo ardientes y con vivo resplandor. Transcurridas tres jornadas, hacia medioda, mientras soplaba una suave brisa con tendencia a remitir, nos posamos sobre el mar 31 Se trata de una parodia de HER"DOTO, VII 65, donde se habla de vestidos de madera? 32 Como corresponde a su phsis o peculiar naturaleza. 33 Tpos o lugar comn. Cf. Icaromenipo 25, etc. 34 Griego Lychnpolis. 47 Cf. ARIST"FANES, Aves, passim. Griego Nephelokokkyga.

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Seccin humor ANIMALITOS Eduardo del LLano —Yo invent el Regulador —dijo el ho mbre que beba a mi derecha—. Las mujeres no tienen como pagrmelo. Asent con cautela. A mi esposa la haban invitado a aque lla fiesta en el piso veintids de un rascacielos. Descontndola a ella, no conoca a nadie. Cuando empec a aburrirme, sal al balcn, y aquel tipo se puso comunicativo. —El coeficiente de inteligencia de las mujeres se mueve en un rango que va de los nemtodos a los condrictios — afirm el inventor, ferozmente—. Bueno, ya s lo que va a d ecirme. S, las hay geniales, que podran discutir de t a t con los peces. Slo que los peces llevan ventaja, porque son mudos. Mantuve un silencio nervioso. La inteligencia es la nica arista femenina de la que usualmente los varones no hablan en pblico. —Muchos hombres opinan que las ms tontas son las rubias espectaculares —continu el misgino—, ya sabe, las actrices mejicanas, las mujeres de los presidentes, Marilyn Monroe. A que s? —Mi mujer es rubia —dije. —Eso, ve lo que le digo? Pues se equivoca. Las feministas radicales con sandalias, ah s hay. Esas son como los socialistas utpicos, creen que los hombres son machista s porque nadie les ha explicado que las mujeres son sus iguales. Para m, a esas mujeres habra que fusilarlas, de la primera a la lti ma. Las rubias, en cambio, tienen cierto grado de inteligencia, deben ingenirselas para que los hombr es no les miren las tetas todo el tiempo, sino slo cuando ellas quieren. Porque nosotros, macho, somos conscientes de nuestro cuerpo nicamente cuando nos excitamos, pero las mujeres son objetos sexuales desde que se levantan hasta que se acuestan. Se tambale y lo sostuve. —Me llamo Rodrguez —dijo, extendindome una mano jabonosa—, trabajo en biotecnologa. Soy un hombre sensible, altruista, culto. Y adems, soy un traidor, un mise rable, un idiota y un genio. Por eso invent el Regulador. Estudi la posibilidad de entrar a la sala pero estaban poniendo a Enrique Iglesias. —No he odo hablar del Regulador —dije—, lo siento. Soy clarinetista. Me llamo Nicanor.

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—Clarinetista. Esa s es una profesin con perspectiva. O poet a, mire. No sabe cunto lo envidio. Cmo cay en esta fiesta de cientficos? Su esposa? Asent. —Cuando clonaron a Dolly, mi vida cobr sentido —evoc el genio—, desde entonces he hecho vacunas. Hace una semana puse a punto el Regulador. —De qu se trata? —¡Pero si llevo un rato hablndole de eso! De las mujeres. De las doradas manzanas del eterno deseo. Una lgrima corri por su mejilla. Pas un muchacho con una bandeja. Tom un mojito. Cuando ya se iba, lo hal por un brazo y tom otro. — Imagnese una rubia culona. Le parece que su vida es fci l? S, claro, puede obtener cosas. Pero est condenada a que todos la miren. A que todos los hombres y ms de la mitad de las mujeres quieran poseerla. A caminar con miedo por las calles alejadas del centro, a no salir sola despus de las seis. Las tetas y el culo sern su mundo. Y cuando pase de los treinta, su mundo se vendr abajo. Ahora piense en el caso contrario. Una flaca sin gracia, de pecho y trasero lisos. Aunque tuviera el coeficiente de inteligencia de un reptil, y eso ya sera demasiado, nadie la desear, nadi e la escuchar, nadie se lo pondr fcil. La rubia del primer ejemplo se llevar los em pleos que le tocaban a ella. Se har femi nista, se pondr sandalias, se vestir como un hombre. "Un hombre feo puede resultar atractivo; a una mujer fea slo la leern. Ha visto esos multimuebles a base de mdulos? Bueno, a las fminas se aplica el mismo principio: basta reordenar un poquito los volmenes, y tienes una nueva. Y es que las mujeres, desde que nacen, integran un sistema de castas. Nosotros, desde la cima de la evolucin, las medimos, las evaluamos, les otorgamos un rol. De la Venus de Brassempuy a Kylie Minogue, han sabido perfectamente lo que se espera de ellas. El Regulador cambiar todo. Es un chip. Bueno, el equivalente biolgico de un chip. En esencia, es un dispositivo que se instala bajo la piel, digamos detrs de la orej a. Y ah tiene usted a una hembra duea de su destino. El Regulador potencia la voluntad de la mujer, y slo de la mujer, otorgndole un contro l total e instantneo sobre su propio ADN. En otros trminos, le permite hacer crecer sus nalgas y sus pechos cuando quiere ser deseada, o casi anularlos cuando necesita pasar inadvertida. Puede regular su atractivo, su sex appeal; puede reformular su cuerpo como una lagartija con miedo escnico. "Decid probar el Regulador con la mujer que tena ms a mano. Sabe, con la iluminacin apropiada, mi esposa resultaba indistinguible de ciertas variedades de cactus. No me tom mucho esfuerzo convencerla: le instal el chip hace cinco das. Mrela ahora". Seal hacia la fiesta. Distingu a una morena sinuosa, rodeada de hombres encendidos. A su lado, Anita Ekberg parecera Madre Teresa de Calcuta. —Anteayer firm un contrato. Debu tar en algo que se llamar El hidropnico del diablo "Se da cuenta de lo que he hecho? Hasta ahora, slo algunas femmes fatales volvan locos a los hombres. En lo adelante, cada mujer podr ser todas las castas a la vez: la seductora, la castradora, la madre, la andrgina... El multimueble ser capaz de rearmarse a voluntad. Por Dios, yo me rea de aquellas pelculas con moraleja, ya sabe, hay fronteras que el conocimiento humano no debe cruzar... Cua ndo los cirujanos plsticos lo sepan, pondrn precio a mi cabeza. Y me lo merezco, por poner mi ciencia al servicio del mal. —Exagera. —No exagero. A menos que haga algo para impedi rlo, este puede ser el fin de la civilizacin. —Siempre le queda destrur su invent o. Quemar los planos y los apuntes.

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—Demasiado tarde. La vanidad me mantuvo ciego los primer os das, y entretanto mi mujer se los pas por correo electrnico a un montn de amigas. Sabe cuntas mujeres trabajan en centros de biotecnologa o tienen amantes con acceso al material apropiado? Sabe cun irresistible puede resultar una mujer armada con el chip? —Lo creo —conced, mirando a su esposa. —Entonces constru un Neutralizador. Lo prob anoche. No era algo agradable de observar, eso puedo asegurrselo. Apenas lo puse en marcha, una teta de mi esposa creci medio metro en tanto la otra se le hunda en el pecho, las nalgas se le derramaron por el piso, sus olores privados iniciaron un ataque qumico. Sin embargo, pronto el pnico remiti, y sus formas se estabilizaron. Simplemente se adap t a un medio hostil, como los insectos y los lagartos. Entonces hizo que varios de sus amantes me dieran una paliza. Cree que me acompa a esta fiesta para divertirme? Lo hizo para mantenerme vigilado. Ella, o sus amigos, no me quitan un ojo de encima. Usted mismo, cmo pue do saber que no es un pretendiente de esa zorra? —Soy un hombre de familia —dije. Asinti con melancola, y se lanz por el balcn. No grit. En todo caso, habr gemido. No me atrev a mirar abajo. Un hombre que cae de un piso veintids puede presentarse segn diversas recetas, que va n desde el aporreado de ternera a la kasha rusa. Lo cierto es que no son muchas las posibilidades de que se leva nte, se sacuda el polvo y diga algo como "me duele un poquito la rodilla". Volvi a pasar el muchacho con la band eja. Pesqu otros dos mojitos. Luego me fui a un rincn. All me encontr mi esposa, medio borracho, media hora ms tarde. —Te diviertes? Dije que s. Y que no comprenda nada, salvo que la amaba, y que a mis ojos no haba mujer ms bella e inteligente en el mundo. —Eres un buen hombre —evalu, mirndome con ternura— no te quiero mejor. Y con un dedito me acarici, or gullosa, detrs de la oreja. 11 de abril de 2002 Eduardo del Llano Actor, narrador, guionista y director. Fundador y director del grupo de creacin literaria y teatral NOS-Y-OTROS. Naci en Mosc, en 1962. Licenciado en Historia del Arte en la Universidad de la Habana en 1985, durante la dcada de 1980 estuvo integrado en el grupo teatral y literario NOS-Y-OTROS. Se form con Jorge Goldenberg, Tom Abramsy Walter Bernstein en la elaboracin de guiones cinematogrficos, al tiempo que desarrollaba su labor como profesor en la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de la Habana (Historia del Arte Latinoamericano y Fotografa). En su faceta como escritor, destacan: Los doce apstatas (1994). Nostalgia de la babosa (1993) (poesa). El elefantico verde (literatura infantil), (1993). Criminales (cuentos), (1994 ). La clessidra di Nicanor (1997). Obstculo (1997). Los viajes de Nicanor (cuentos), (2000 ). Tres (2002 ). El beso y el plan (cuentos). Como cineasta destaca en variados cortos y largometrajes como 1990, Alicia en el pueblo de maravillas (Co-guionista. LM Ficc.). Dir. Daniel Daz Torres. 1994, Apagn (Co-guionista. CM Ficc. para video.). Dir. Delso Aquino. 1996, El mago y la bicicleta (Co-guionista. CM Ficc. para video). Dir. Delso Aquino. Filminutos 25, 29, 34 y 48 (Chistes breves para Dibujos Animados). 1997, Kleines Tropikana (Co-guionista. LM Ficc.). Dir. Daniel Daz Torres. 1998 La vida es silbar (Co-guionista. LM Ficc.). Dir. Fernando Prez. 2000 Hacerse el sueco (Co-guionista. LM Ficc.). Dir. Daniel Daz Torres. 2004, Monte Rouge (Guin y Direccin. CM Ficc.). 2005, High Tech (Guin y Direccin. CM Ficc.). 2006, Madrigal (Co-guionista. LM Ficc.). Dir. Fernando Prez. Photo Shop (Guin y Direccin. CM Ficc.). Homo Sapiens (Guin y Direccin. CM Ficc.). 2009, Brainstorm (cortometraje). Fue guionista de Lisanka de Daniel Daz Torres. Director y guionista de Cubanos en primer plano: Sidra Casanova (cortometraje de ficcin, digital, Sex Machine Producciones, 2009). Director, guionista y productor de GNYO (largometraje documental, digital, Sex Machine Producciones, 2009). Director y guionista de Pas de Quatre (cortometraje de ficcin, HD, Sex Machine Producciones, 2009). Director y guionista de Ach (cortometraje de ficcin, HD, Sex Machine Producciones, 2010). Director y guionista de Pravda (cortometraje de ficcin, HD, Sex Machine Producciones, 2010). Director y guionista de (mediometraje de ficcin, HD, Sex Machine Producciones, 2011). Da Vinci. Ficc. 2011. Productora: ICAIC.

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“La inconstancia de la vi sin: panorama del gnero fantstico en el universo audiovisual cubano.” 1 Por Anabel Enrquez IAudiovisualizando fronteras. Si trazar las fronteras de lo fantstico en el texto narrativo, dos siglos despus de plantada la bandera de gnero en el vasto territorio de la Literatura moderna, apenas delimitan un cuerpo terico en constante configuracin, qu podramos considerar como una definicin acertada del gnero al dejar detrs las letras puras e internarnos en el ms actual, y por tanto menos reglamentado, territorio de lo audi ovisual? Existe una definicin de lo fantstico dentro del audiovisual, reida con los lmites establecidos para el gnero en la literatura? O podemos utilizar los mismos conceptos? Los medios audiovisuales, en particular las industrias cine matogrfica y televisiva, utilizan el texto como un punto de partida, pero al guin literario —la estructura osteomioartic ular, el esqueleto— se le incorporan, como rganos, linfas y tejidos diversos, todas las especialidades artsticas —direccin, fotografa, sonido, actuacin, escenografa, edicin, etc—, que van conformando, modelando, reconfigurando el se r definitivo: la obra audiovisual, un producto colectivo ni mejor ni peor por ello que la obra lite raria pero, sin duda alguna, diferente. Ello nos obliga a establecer, que este trabajo es apenas un punto de vista, un ngulo, un encuadre, desde el cual podra tratarse la cuestin, sin que por ello se excluya la pos ibilidad de aplicar otras teoras, ms o menos excluyentes respecto a lo que debe o no considerarse como fantstico, para ofrecer miradas, diferentes e incluso controversiales respecto a la que este trabajo expone hacia el cine y la dr amaturgia televisiva cubanos de los ltimos cincuenta aos. No nos proponemos en l una minuciosa cronologa de obras y perodos, la intencin de este trabajo es la de ofrecer una primera sistematizacin sobre el comportamiento del gnero fantstico dentro de la industria audiovisual nacional, entre 1960-2010. Tomaremos como principales unidades de anlisis la produ ccin flmica del perodo, entendida como largometrajes de ficcin desarrollados por el ICAIC; y dos de los esp acios televisivos dramtic os de mayor relevancia: El Cuento y Aventuras —incluidas algunas series infantojuveniles— explor ando la presencia o ausencia de obras de factura nacional clasificables como fantsticas —en sus diferentes manifestaciones—, proyectadas en las pantallas grandes o chicas en los ltimos 50 aos. Por otra parte, debemos aclar ar, que permanecen fuera de este primer anlisis, posibles producciones independientes, en vdeo u otro formato ms mo derno, por razones de tiempo y de disponibilidad de las fuentes. II – Intentando tomar el mercurio con una cucharita de postre. Este trabajo se present como conferencia en el III Evento terico de ciencia ficcin y fantasa Espacio Abierto, en marzo de 2011 en el Centro de formacin literaria Onelio Jorge Cardoso.

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Definir la literatura fantstica es lo mismo que tratar de coger mercurio con un tenedor. Bruce Sterling En el Diccionario de Cine, trmin os artsticos y tcnicos (Santovenia, 1999), se consid era que el FANTSTICO es: “un gnero de filmes” (diferente a decir un filme de gne ro) “basado en la creencia de que existen fuerzas no reguladas por las leyes naturales”. Y divi de el mismo en “fantstico mgico, tipo cuento de hadas”, ejemplificado con la adaptacin para el cine, hecha por Max Re inhardt en 1935, de la obra de Shakespeare Sueo de una noche de verano y “lo fantstico terrorfico” al estilo de la versin de James Whale de Frankenstein de 1931. Para ms argumento se describe que “…Habitualmente el cine fa ntstico est considerado como ¨de monstruos¨, tanto fisiolgicos como psicolgicos, pues el monstruo es aquel que infringe las leyes de la normalidad.” Tras repasar algunos temas o tpicos recurrentes, Santovenia no deja de aceptar, y por ello plasma en su definicin, que: “Sin embargo, de Drcula al Hombre-lobo, de la obra de Poe a la ciencia ficcin, el cine fantstico abarca una materia tan amplia que resulta difcil organizarla; de hecho hasta el presen te no existe un modo de clasificacin satisfactorio, para dar cuenta de la diversidad y fecundidad del gnero fa ntstico segn un orden lgico y coherente…” (R. Santovenia, 2006, pag. 91) Para acercarnos a ese orden lgico y cohe rente, donde la literatura tiene algo de terreno ganado respecto a la teora del gnero, hemos explorado los conceptos ofrecidos por inves tigadores como Jos Miguel Sardias, Arnaldo Toledo, Rinaldo Acosta y Juan Pablo Noroa. Sin pretender fusionar el resultado de estos estudios, pero buscando elementos comunes entre sus exploraciones, convendremos en enunciar que pertenecen a lo fantstico aquellas historias cuyo contenido: Perturban esencialmente (crean una alteracin radical) y de forma comprobable en la obra (no necesariamente explcita pero s obligatoriamente implcita), el comportami ento de leyes de la naturaleza y/o la sociedad y/o la psicologa humana presentando una visin no-mimtica de la realidad presente o histrica. Producen en el receptor, como consecuencia de esta perturbacin que genera un extraamiento o desfamiliarizacin cognitiva relevante, el efecto de sense of wonder el “sentido de la maravilla”, concepto definido por Gary K. Wolfe, 1977: ( sense of wonder, ese sentimiento de reverencia [awe] y conciencia ligeramente elevada que se supone que el mito haya producido en culturas ms tempranas. Gary K. Wolfe, 1977). Tocara ahora aclarar algunos trminos, que por su persistencia y tratamiento dentro de la cinematografa cubana, cumplen cierto comportamiento no-mimtico respecto al re alismo que podran producir dudas sobre su catalogacin. Tomemos otra vez como referencia el Diccionario de cine de Rodolfo Santovenia, para definir stira y parodia. STIRA: Filme que mediante el humor censura acremente o ridiculiza. Obra mordaz, rodada para criticar. V.g: Tiempos modernos de Charles Chaplin (1936). PARODIA: Imitacin burlesca de una obra seria. Rama travie sa y terrible del cine cmico. Se puede parodiar desde una obra concreta hasta un gnero en su totalidad. Ej: El joven Frankestein (1974), parodia al cine de horror; S.O.S, hay un loco en el espacio parodia al cine de space opera en general y en particular a la saga de George Lucas; y Donde est el piloto? de 1980 (en ingls, Airplane ) que es una parodia al filme Airport de George Seaton, estrenada en 1970. Creemos importante aclarar, antes de adentrarnos en el anlisis de la filmografa cubana, los trminos de farsa, y muy especialmente el de alegora. Estos se extrajeron de otros textos, pues no aparecen comprendidos en el diccionario de cine de Santovenia. FARSA: Comedia. Pieza cmica, breve por lo comn, y sin ms objeto que hacer rer. 3. despect. Obra dramtica desarreglada, chabacana y grotesca. 4. Enredo, trama o tramoya para aparentar o engaar. (DRAE) ALEGORA. s.f. Modo de interpretar las Sagradas Escrituras y descubrir ms all de las personas, hechos y cosas que tratan, las verdades permanentes de la naturaleza religiosa y moral. (Diccionario de filosofa) -f. Ficcin en virtud de la cual algo representa o significa otra cosa diferente… Figu ra que consiste en hacer patentes en el discurso, por medio de varias metforas consecutivas, un sentido recto y otro fi gurado, ambos completos, a fin de dar a entender una cosa expresando otra diferente. (DRAE) Lo alegrico es lo figurado, lo simblico. La alegora viste a la realidad de un disfraz, la arropa con elementos ficci onales simblicos que hacen del texto un discurso tangencial, indirecto, pero obviamente reconocible por sus muchos puntos de contacto con la realidad. La alegora es la realidad travestida de no-rea lidad, incluso, en ocasiones de fantasa.

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Sobre la alegora como gnero literario ex presara en los aos 50, JRR Tolkien: Aborrezco con toda el alma la alegora en todas sus manifestaciones y siempre la he aborrecido desde que me hice mayor y me volv lo bastante cauto como para detectar su presencia. Prefiero mil vec es la historia, verdadera o imaginaria, con sus diversas posibilidades de aplicacin al pensam iento y experiencia de los lectores Creo que muchos confunden la "posibilidad de aplicacin” con la "alegora”; pero lo primero reside en la libertad del lector mientras que lo segundo es un objetivo deliberado del autor." (L. Carter, 1969, pgs. 128-129). Y por ltimo tratar de definir otro concepto concomitante a lo fantstico, el REALIS MO MGICO como: mitificacin de la realidad, encontrar en lo cotidiano el encanto mtico de lo real, no hay ruptura ni ambigedad, la percepcin de lo mgico es un continuum, sin ruptura o cuestionamiento, porque l representa la esencia milagrosa de lo real, tan solo no comprobada cientficamente, pero igualmente sostenida como vlida por el empirismo social y la experiencias metafsicas de su personajes. Una vez ms o menos aclarados los conc eptos, les propongo ir directo a la sala oscura, y proyectar en la gran pantalla las pretensiones de evaluar la filmografa nacional desde la perspectiva especfica de este cine de gnero. IIIOro parece, Mithril no es. "Fantstica: pelcula que con mayor frecuencia se lleva el Oscar de efectos especiales.” Un productor de Hollywood El propsito de un realizador cuando hace un filme, cmplalo o no, es un aspecto esencial al evaluar una obra, puede que no lo consiga, puede que consiga ms que lo que se propuso, pero es importante considerar en qu gnero pretendi trabajar. El anlisis de entrevistas, sinopsis y reseas realizado para este trabajo no indica, en ningn caso, la intencin de los creadores de obras en la frontera de hacer una pelcula fantstica. Con obras en la frontera, me refiero a aquellos largometrajes, producidos por el ICAIC, y que en los recursos y discurso visual de su puesta en escena, elementos del guin o consideraciones de la crtica hayan podido ser interpretados en algn momento como portadores de rasgos del gnero fantstico en cualquiera de sus expresiones. No es la intencin en ningn caso evaluar la calidad artstica del filme. Y obviamente quedan fuer a del anlisis muchas pelculas cubanas: desde Memorias del subdesarrollo pasando por Baragu y llegando a Afinidades Dentro de lo que podramos considerar filmes que coqu etean con lo irreal, lo no-mimtico, se hallan varios comprendidos entre los aos 1987-2000, poca en que las carencias econmicas parecieron disparar el ansia creativa de los realizadores cubanos. Estos filmes se caracterizan por manejar los cdigos y smbolos de la puesta en escena con mayor libertad y creatividad, arriesgando ms en la ru ptura con la esttica visual existente hasta entonces, aunque no todos resultaran artsticamente contundentes (Borrero, J.A, 2009, pg 158). Por tanto, la confusin posible con lo fantstico se da en estos por la forma de empleo de los elementos estticos (fotografa, montaje, composicin), pero tambin por la fo rma de exponer el contenido, considerndose como rasgos relevantes: La utilizacin de ambientes o escenari os opresivos, decadentes, en ocasione s en lugares imaginarios (como el pueblito de Maravillas de Noriega, de Alicia en el pueblo … (1990); o la terminal de mnibus interprovinciales en medio del agreste y deshabitado entorno de Lista de espera ), o en la ciudad de La Habana (como en Sueo Tropical (1991) o Madagascar (1994) de Fernando Prez). La mayor parte de estos filmes no se clasifican como utopa (en el caso de La Lista … ) o distopa por varios motivos: la marcada intencin alegrica, la ausencia de un nivel de realidad dentro de la trama que evoque una ru ptura con la realidad mimtica, y el empleo del viejo recurso del sueo, que hace que toda la situac in aparentemente fantstica vivida (tanto en Lista de Espera como en Sueo Tropical ), no sea ms que una consecuencia de l estado onrico del protagonista. La acumulacin de hechos singulares, raros, inslitos, que generan una sensacin de imposibilidad, no por el hecho en s mismo, sino por su convergencia, recurso muy propio de la comedia satrica o pardica, a la que pertenecen la mayora de estos filmes. Lo que sucede es que ningn hecho por s mismo es fantstico, no hay contrafactuales. Luego la "apariencia del absurdo” se pe rcibe por esa concentracin en superposicin de hechos:

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ejemplos: Alicia en el pueblo de Maravillas y Kleines Tropicana ambas de Daniel Das Torres, o Guantanamera de Titn y Juan Carlos Tabo (1995). La marcada intencin alegrica de la historia, donde se busca desarrollar un elemento nuevo disruptor, o un universo diferente a la leyes establecidas, de hecho lo impo rtante es que el espectador identifique la metfora con la realidad, de lo contrario la obra no alcanzara su cometido, an cuando empleen visualmente elementos ms convencionales o ms extravagantes. Destaco aqu a Pon tu pensamiento en m (1998), opera prima de Arturo Sotto; La vida es silbar de Fernando Prez (recuerden: el protagonist a Elpidio, cuya madre se llama Cuba) o en El elefante y la bicicleta de Juan Carlos Tabo. La utilizacin de forma no regular, espordica, de elemen tos mticos que evocan lo “real maravilloso” y que pertenecen segn la clasificacin que empleamos al realismo mgico. Tal es el caso de los elementos paranormales (nunca confirmados totalmente dada la subjetividad del punto de vista escogido: un polica devenido escritor) presente en Kleines Tropicana : la capacidad teleptica del pers onaje de Corina Mestre, o la telequinesis del personaje de Thais Valds no bastan pa ra producir una perturbacin significativa del nivel de realidad. O ese “sueo compartido” que “viven” los personajes de Lista de Espera donde al final no hay un solo elemento anclado en la trama que diga que ese suceso comn existi para todos, o solo fue el sueo del protagonista, o simplemente un suceso anmalo relacionado con la teora jungniana del subconsciente colectivo. El uso de la comedia satrica, el melodrama, y la parodia de gneros (del gnero policaco en Kleines… por ejemplo), se inscriben en lo que Rufo Caballero considera la carac terstica fundamental del cine cubano en la dcada del noventa: la recurrencia (y concurrencia, aadiramos) genrica,… expresada en este caso como una apelacin funcional al gnero para la viabilizaci n estructural de un discurso propio to talmente independiente (Caballero, R. 2006 pg. 189). Dicho en otras palabras usar cualquier recurso expresivo, sea del gnero que sea, que me permita contar mi historia sin detenerme en ninguno. Llegado aqu se pr eguntarn si todo este anlisis es para decir que el cine cubano, con excepcin del cine de animacin del que ha blaremos ms adelante, no ha hecho nada fantstico. Pero, antes de asegurar tal cosa, tenemos que sealar que a unque mnima y poco relevante dentro de la historia del cine cubano, existe un filme que parece que, por error o vaya usted a saber, se meti en el terreno de lo fantstico, y cuesta trabajo sacarlo de all. La sinopsis que aparece en Cubacine as lo confirma: “Sinopsis: Un grupo de jvenes encuentra, en la fantasa, la imagen de s mismos en su ve jez. Esta representacin del futuro, los enfrenta a engaos y miserias humanas. Debern aceptar su destino o intentar cambiarlo.” A pesar de los propsitos de Rolando Daz, su guionista y director ( Los pjaros tirndole a la escopeta 1983; Como nosotros, 1987), de emplear ese viaje en el tiempo de los protagonistas solo como un recurso de la estructuracin dramatrgica de la historia, La vida en rosa (1989), se fue ms all o al ms all. Su filme, Premio Caracol de Guin 1989, aunque no se le discute su intencin esttica de ruptura y de experimentacin con la dramaturgia, anticipndose al sello que caracterizara la siguiente dcada, es el n ico clasificable dentro del gnero que nos ocupa. Su tema: el desplazamiento o viaj e temporal. Dada la particularidad del hecho (un grupo pequeo e interdependiente de personajes) y el extraamiento generado de esta situacin el filme po dra considerarse como una obra donde predominan las caractersticas del fantstico clsico. Y hasta el 2010… nada ms. Dos filmes cubanos en produccin actualmente en el 2011, podran estar cuestionando la tesis de este trabajo. El primero es un filme del joven guionista y director Alejandro Brugus (guionista de Bailando Cha-cha-ch 1999; y guionista y director de Personal Belongings 2003), que pareciera pretender poner la primera losa del cine de terror fantstico con su produccin Juan de los muertos El otro, una pelcula de Tomas Piard, en colaboracin con Mariela Lpez, nombrada hasta hoy El da del juicio Sobre la primera se resea de la siguiente manera en el sitio de Cubacine “El universo de las pelculas de zombies est a punto de conquistar un nuevo es cenario: Cuba. Mientras La Habana se llena de zombies hambrientos de carne humana, la gente comenta que los distur bios son causados por fuerzas al servicio de los Estados Unidos. El pnico se apodera de todos y solo un hroe llega al rescate: Juan. l descubre la nica forma de matar a los zombies, y ve que esta situacin tiene una ventaja: puede hacer dinero… Bajo el lema Juan de los muertos, matamos a

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sus seres queridos ; en esta comedia cubana de zombies hay diversin para todos los vivos”2. (Lo subrayado es nuestro). Sobre El da del juicio su director explic a la prensa que: La idea del argumento, y luego del guin, surgi del fracaso de la Conferencia de Copenhague sobre el Medio Ambiente, aunque la problemtica del cambio climtico es recurrente en mi obra. Tengo una gran preocupacin con este tema que afecta tan profundam ente la vida en nuestro planeta. De la sinopsis seala que La accin tiene lugar dentro de un apartamento en lo alto de la torre ms alta de una ciudad en una isla, donde se refugian siete sobrevivientes de un tsunami o algo parecido En este ambiente claustrofbico, donde se aprecian grandes obras de la cultura toda, y de la cubana en especfico, chocan con lo peor que los seres humanos han ejercido sobre la existencia en nuestro planeta. Estos aspectos se manifiestan en las respectivas psicologas de los siete personajes mediante la s contradicciones que surgen entre ellos por la convivencia obligada. O sea, en todo momento la accin dramtica est en contradiccin con el entorno donde se desarrolla. Visto de este modo El da del juicio podra ser el primer largometraje del cine nacional con pretensiones de ciencia ficcin, a pesar de la carga de alegora que ya resuma su sntes is argumental. Sin embargo, al ser interpelado sobre a qu gnero pertenecera esta cinta? Piard declara: Si hubiera que inscribirlo en un gnero especfico sera dentro del catastrofismo, tan en boga en Hollywood en estos momentos, pero enfocado (y ese precisamente fue nuestro mayor desafo) desde otra perspectiva: la psicolgica. Es aqu donde volvemos a la disyuntiva sobre el anlisis de lo que es un filme del gnero. Es lo que el autor declara que es, o es lo que la teora define respecto al gnero? Creo que la clasificacin de El da del juicio de Toms Piard, si es o no postapocalptico, si es o no una pelcula fantstica, tendr que esperar por el resultado definitivo de la puesta. Habr que verla. IVLa animacin es cosa pa’chamas… ¡y la fantasa tambin! Con respecto al cine de animacin hemos tenido una lgica presencia de la fantasa, de la ciencia ficcin y lo fantstico. Y digo lgica porque en nuestro pas es conocido que existe una devaluacin del animado como producto cultural para el pblico adulto (como no sea para hacer chistes, graficar el choteo). Y si la animacin es cosa de chamas… y la fantasa tambin lo es, pues por propiedad transitiva la animacin de obras de fantasa para nios deber funcionar. As hemos asistido a la adaptacin de cortos como Siffig y el Vramontono 45A (cuento de Antonio Orlando Rodrguez) dirigida por Mario Rivas (1980), los largometrajes de Juan Padrn de ¡Vampiros en La Habana! (1985), comedia al final que conquist a todos los pblicos, y trajo una segunda aunque no tan exitosa Ms vampiros en la Habana (2003). Se han animado episodios de Yeyin, la cosmopionera, recientemente graduada exploradora espacial, ( Yeyn y la ciudad escondida, 1984) ( Yeyn y el cazador androide 2004) sobre los originales de las historietas de Ernesto Padrn, y bajo su direccin; a los que se suman varios animados que recrean personajes fericos del imaginario caribeo como en Las aventuras de Kukuy de ngel Velazco. Con la llegada del nuevo siglo la produccin animada del ICAIC se ha incrementado significativamente. Actualmente en el 2011 se dan los toqu es finales a una de las producciones ms interesantes y ambiciosas de los estudios de animacin del ICAIC: Meique, en 3D, con muchos elementos mgicos y personajes fantsticos, que enriquecen la fbula del francs Labulaye llegada a nosotros a travs de la pluma de nuestro Apstol(3). Hasta aqu el cine. 2 Juan de los muertos fue exhibida en diciembre de 2011, durante el 33 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, ganando el Premio de la Popularidad, con una gran acogida de pblico en Espaa (pas a cargo de la mayor parte de la produccin, aunque el rodaje fue en Cuba). A pesar del tema de la pelcula, desdeado por la crtica, no hubo razon es para ser excluida del Festival, pues a su manera, responde con los parmetros no explcitos sobre lo que es (o debe ser) cine latinoamericano. 3 Entre el ao 2010 y 2011, para la serie televisiva Adrenalina 360 (TVC 2011Creada por Anabel Enrquez, Rosaida Irzar y Javier de la Torre, dirigida por Pablo Javier Lpez) los estudios de animacin del ICAIC de Holgun (ANIMA) produjeron los

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Reduzcamos la pantalla. Cerremos los pl anos, abandonemos la cmara reflexiva y escrutadora, y entremos en el estrecho vrtice de la televisin. VLa caja tonta alfabetizada. En Cuba se introduce la tecnologa de la televisin en el ao 1950, fue el segundo pas del mundo en contar con el nuevo artilugio. Nueve aos despus, con la llegada de la Revolucin, la experi encia artstica y tecnolgica, unido a una intencin ideolgica por dotar a la televisin de un acti vo papel en la educacin y elevacin de la cultura de la pas, se combinan para dar un salto de diversificacin de la programacin tanto por los contenidos como por la representatividad de los pblicos destinatarios. En su libro Cine Cubano, el ojo que nos ve Reynaldo Montero deja constancia de que …debe recordarse que el proceso revolucionario cubano fue, desde el principio, un acontecimiento meditico: ante las cmaras anunciaba n y explicaban las nuevas leyes, com unicaban las medidas significativas y ocurran los debates (Montero. R, 2009) En 1960 se crea el Instituto Cubano de la Radio y la Televisin (ICRT). Entre 1960 y 1975, la programacin (dramtica, didctica, noticiosa) se produce en vivo y por consiguiente dentro de un estudio de televisin. Ese perodo pre-videotape estuvo caracterizado en lo dramtico por un predominio de las adaptaciones de los autores clsicos del g nero sobre la creacin de libretos propios. VIEl cuento: el gran sobreviviente. El Cuento es uno de los espacios dramticos ms antiguos de la televisin cubana, y de los que ms ha resistido los embates de carencias econmicas y err ticas polticas de programacin. Desde su surgimiento tuvo la intencin de llevar a la pantalla chica adaptaciones de clsicos de la literatura universal y tambin de lo ms relevante de nuestra cuentstica nacional. No obstante el balance de obras forneas adaptadas para el espacio siempre tuvo un predominio respecto a los cuentos de autores del patio, an en la actualidad. El cuento fantstico clsico supera con creces a otros subgneros fantsticos, aunque las temticas han sido variadas. En los aos 80, poca dorada de la produccin dramtica para el pas, la adaptacin de cuentos no se limit al espacio nocturno semanal de 27 min., y tampoco al pblico adulto pa ra el que se concibi inic ialmente. Surgieron programas para adolescentes y jvenes como Haba una vez o Y dice una mariposa este ultimo adaptaba cuentos de contenido ms nacional expresados a travs de la danza y el ballet. Haba una vez bajo la direccin de Iraida Malberti puso a disposicin de los nios una vasta representacin de cuentos de hadas de las ms variadas culturas: Rick Van Wilkler Hansel y Grethel ; Los dos ruiseores ; entre muchos otros. A mediados de los 80, en programacin especial de verano aparecieron un conjunto de historias fantsticas nacionales, espacio al que estuvo vinculada la escritora Dana Chaviano. No fueron ms de cinco o seis, ms recordamos El hombre con una flor en el ombligo de vora Tamayo. Este espacio vespertino solo tuvo una temporada (hablando en trminos actuales). Es a finales de los ochenta donde la televisin asume, con pocos recursos pero, por suerte, tambin con pocos prejuicios, varios clsicos del gnero fa ntstico que van desde el terror gtico, el cuento de fantasma, el fantstico puro latinoamericano y la ciencia ficcin. Se adaptan, respetando y reconstruyen do los lugares, poc as y situaciones. El espacio El Cuento estren ttulos como: Existe verdaderamente Mr. Smith de Stanislaw Lem; La pata del mono de W.W. Jacobs; Casa tomada de Julio Cortzar, esta ltima en versin y direccin de Mara de los ngeles Nez Jauma. Ya en la dcada del 90 y de forma espordica, la televisi n acoge adaptaciones de cuentos cubanos fantsticos que no son necesariamente costumbris tas o de corte mtico. Con el nuevo sigl o aparece con ms frecuencia el elemento fantstico en el espacio El Cuento (bajo mltiples ttulos y horarios diferentes, pero conservando su esencia an reconocible) Rosaida Irzar adapta y dirige un cuento de fantasmas: En esta casa hay un fantasma (2000) de la escritora Karla Surez, escribe el guin y codirige con Susana Prez Sofa y el ngel y ms tarde un cuento fantstico de Alberto Guerra, este s enmarcado en un aspecto histrico de la nacin, titulado Disparos en el aula (2003). Un ao despus, Hugo Reyes dirigi la versin televisiva de El cohete de Ray Bradbury, donde la variacin los escenarios, no afect el sentido esencial de la historia. Satisfaccin garantizada basada en el cuento de Isaac Asimov, adaptado y dirigido por Elena Palacios, anticipa una nueva forma de ver el cuento de temtica fantstica en la TVC. Y es que en los ltimos cinco aos, el cuento parece volver a la tendenci a primigenia: la adaptacin de cuentos fragmentos de animacin incluidos en esta serie que simulaban un videojuego con tema de fantasa pica. Para la misma teleserie el Dpto. de Animacin del ICRT, bajo la coordinacin de Jean Alec Noa, realiz varias cuas de animacin de contenido fantstico revelando la capacidad de su personal para disear y producir animados del gnero de alta calidad y en los ms variados estilos.

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fantsticos de autores extranjeros, pero pasando por una marcada “recontextua lizacin” o “criolliz acin”. Tal es el caso de Remedio para melanclicos y Sol y sombra ambos de Ray Bradbury, dirigidos por Magda Gonzlez Grau. Ms recientemente asistimos a la adaptacin de No puedo evitar decir adis texto de Ann Mackenzie. Debido a la economa de recursos con que esa historia pudo realizarse, se salv de la obligada condicin de narrar el aqu-ahoraya. Con guin original, asistimos en el verano del 2010, a una produccin de los jvenes realizadores Michel Pascual y David Prez titulada Hemoglobina cuento sobre el nunca agotado tema del vampirismo, con un destello de efecto especial y una dinmica narrativa meritoria. Ambos ejemplos demuestran con cuanta simplicidad de recursos y efectos puede enfrentarse una produccin de este tipo en la televisin y salir al menos, con un resultado digno. Durante varias dcadas hemos visto cuentos o teleplays cuya ambigedad —propia del gnero que nos ocupa— no confirma, no obstante, su pertenencia a este y dejan los posibles elemento s de fantstico solo como recursos de una narrativa no lineal: ejemplo de ello son Esta vez es la vez … dirigido por Pablo Javier Lpez. O la versin de El almohadn de plumas de Vicente Gonzlez Castro, quien nos entreg como ltima obra, un cuento ms anclado en el fantstico Las manos (2009). Como tendencia hoy en El Cuento se prefieren los cuentos de corte realista, pe ro si de fantasear se trata, mejor evocar y reinventar los clsicos del gnero, despojndolos de su races anglo-norteamericanas colonizadoras y “aplatanando” su argumentos, antes de apostar por versiones de autores n acionales o incluso obras original es de guionistas del patio. VIEl espacio Aventura: una pelea cubana contra los demonios. El espacio Aventuras debuta, en 1960, con la adaptacin de la novela de Julio Verne 20 mil leguas de viaje submarino dirigida por Silvano Surez y Antonio Vzquez Gallo Ellos dos, junto a Erick Kaupp, seran los nombres de los directores ms activos del espacio en esta etapa, apoyados en el trabajo da adaptacin de una guionista como Mara Bach. Muchas obras clsicas de la av entura pasaron por la pantalla en este perodo, con el rigor de la salida al aire en vivo y las limitaciones para cons eguir la verosimilitud del ambiente dentro de un estudio de televisin. Pero la imaginacin se impona y la calidad de los pioneros especialistas, tambin. Era de esperar que un espacio concebido para los nios y adolescentes no tuviera reparo en alberg ar un gnero considerado tradicionalmente como menor y para menores, sin embargo la ciencia ficcin debutante no volvi a la pantalla en toda esta etapa inicial, solo una obra de Robert Louis Stevenson se acercara un poco al gnero fantstico: La Isla del Tesoro Aventuras se convirti entonces en “el espacio de la familia c ubana”, visto por todos los pblicos sin distincin de edades, ni sexos, an y cuando la telenovela tena ms “arrai go histrico”, pues se produca casi desde el nacimiento de la televisin y continu siendo despus de 1959 un espaci o de gran atencin para los responsables de la produccin dramtica nacional. Es en el ao 1976 que el videotape se introduce en la televisin, ampliando las posibilidades tecnolgicas y creando nuevas formas de produccin, que trajeron aparejados, por supuesto, nuevos contenidos. Si la trascripcin de guiones radiales para la pantalla y las versiones libres de los clsicos de capa y espada continuaron, en esta nueva etapa se incorporaron intentos de producciones ms arriesgadas, adaptando textos de una poca ms cercana… como la Segunda Guerra Mundial, sustituyendo la pica medieval y dieciochesca por las heroicas acciones comando de los luchadores antifacistas ( Orden de Ataque El tigre etc.). Paulatinamente se van incorporando guiones propios escritos para la televisin, casi siempre relacionados con el pasado histrico y las gestas de liberacin y la seudorepblica ( El Mambisito ; La capitana del Caribe ; Los pequeos fugitivos ), incluso en escenarios latinoamericanos ms o menos ficticios ( El jaguar, Rebelin I y II ). Doce aos ms tarde de introducido el videotape aparece lo que podramos considerar la primera aventura cubana de contenido fantstico: La cueva de los misterios dirigida por Eduardo Macas, en 1988. Una aventura fantstica donde en su actualidad un grupo de nios exploradores con su profes or gua, al atravesar una cueva (objeto fantstico disruptor), son transportados a finales del siglo XV insular. El grupo pa rticipa en diferentes peripecias junto a un indito tano llamado Baconao y culmina su viaje heroico de vuelta al presente. Curiosamente, y como nfasis de la esencia fantstica, la historia respet una equivalencia cronolgica: (l a cantidad de tiempo en el pasado = a la cantidad que se ausentaron del presente). Aos despus, con al auge de los telecentros nacionales, se le dio al telecentro de Santiago de Cuba, Tele-Turquino, la posibilidad de realizar la segunda pa rte de esta aventura. El viaje se realizara en el sentido inverso. Baconao viaja al presente donde un grupo de heroicos pioneros lo reciben (se supone que eran los mismos que lo visitaron tiempo atrs) y juntos “luchan” contra un os maleantes contrarrevolucionarios que intentan destruir las

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conquistas alcanzadas, etc. etc. La cueva de los misterios II fue un verdadero fiasco en todos los sentidos. A tal punto, que la televisin an no se ha recuperado del “trauma de las segundas psimas partes”, y nunca ms ha intentado reproducir el xito de una serie de es te espacio, ni en ningn otro. Los errores de La cueva…II y sus consecuentes crticas por parte de los te levidentes, tambin son hoy argumento pa ra los detractores del gnero dentro de la institucin. En las puertas del ms duro despegue del Perodo Especial, el espacio Aventuras se enfrasca en tres producciones de corte fantstico. Pareca que la fantas a en TV estaba madura y tomara defi nitivamente la pantalla. En esa misma poca se haban adaptado para espacios infantojuveniles Konrad, el nio que sali de una lata de conservas ; El pequeo prncipe ; y florecan las series del tipo Tato y Carmina y El cucum se despierta los domingos donde la fantasa se destacaba sobre una represen tacin mimtica del contexto social. En 1992, se pone en pantalla Viaje a los antiguos guin y codireccin de Cristina Rebull. El tema: el contacto extraterrestre. Ese mismo ao, le sigue otra aventura fantstica Ms all del tiempo ; una mezcla de viaje a mundos paralelos, con cientfico loco incluido, que ms que consolid ar la tradicin del gnero en la televisin pujaban por cerrarle las puertas. Tal como en el cine, no haremos aqu evaluaciones artsticas, ni siquiera de guin, solo precisar que el tratamiento de lo maravilloso en ambas series se apoyaba en un dilogo retrico, excesivamente literario, con un tempo ablico y carente de accin (ni fsicas, ni dram ticas), y un intento de suplir lagunas de argumento con “efectos especiales novedosos”. La utilizacin de lo s recursos principales de la ciencia ficcin: analoga, anacrona, extr apolacin, inversin e hiprbole (Acosta R, 2010, pg. 374-382) para obtener una plausibilidad del universo ficcional no se concretaron en ninguna de estas obras. En la sima (con s) del crter econmico y social del Perodo Especial, llega en 1993 a la pantalla una obra que dejara una huella importante en la histor ia de la televisin cubana. Aunque no porque se cumpliera aquello que muchos esperaron y se apuraron en sentenciar, como un antes y un despus (entendiendo el “despus” como una superacin artstica en el modo de hacer). Con guin de Chely Lima, Alberto Serret y Jos Luis Jimnez, y bajo la batuta de este ltimo, se transmiti Shiralad, el regreso de los dioses dos aos despus de iniciada su produccin en 1991. Esta aventura de opera es pacial, catalogable dentro del tpico de novela planetaria, subtpico de “colonia olvidada”, con elementos estticos de fantasa pica; sin desplieg ue de grandes artilugios ni efectos especiales nuevos, embebida de la pica de los hermanos Strugatski, sera hasta hoy la obra ms importante del gnero —an cuando varios especialistas directamente vinculad os al espacio se apuren en desvalorizar en cursos de dramaturgia y asambleas de balance. Durante esta etapa se aceptaron varios guiones de corte fantstico en la TV cubana, dos aventuras escritas por la autora Gina Picart, por ejemplo, cuyos libretos aplazaron su produccin para mejores tiempos financieros, pero que para dichos guiones nunca llegaron. Con mucho ms presupuesto y mejores condiciones productivas, se trata de regresar a la pantalla al gnero fantstico en 1997. Otra vez Cristina Rebull como libretista. El mundo paralelo, tpico de gnero, de El elegido del tiempo buscaba a todas luces ser algo ms. Su intencin de alegor a qued enredada en los inte rminables parlamentos de los actores, especialmente el personaje interpretado por la prop ia Cristina Rebull. Esta obra, una de las producciones ms costosas de la Aventura cubana, fue un paso atrs respecto a su pred ecesora… Pero estbamos lejos de suponer que cada paso futuro sera en esa direccin. Con la llegada del nuevo siglo, Aventuras sufre una decada en cuanto a calidad de produccin derivada de los cambios en la estructuracin de los departamentos de tr abajo, y a una poltica de programacin que comenz a estimar la serie de aventuras como una produccin costosa, obsoleta cuando menos, y que podra ser sustituida por “representativas y contemporneas” telenovelas o una pro lfera (que nunca ha existido) produccin de telemovies. Dos obras que incluyeron elementos de fantasa, pero que se acercaron ms al tratamiento del realismo mgico que de lo fantstico en su tramas, fueron: La leyenda de El Rayo (2000) escrita y dirigi da por Julio Martnez, y El medalln (2003), escrita por el veterano Pedro Urbezo y dirigida por Ivo Herrera, Martha Recio y Noem Cartaya. Obras poco relevantes para los espectadores, cuyos guios fantsticos ca recan de articulacin coherente como para pensar en una intencin, o al menos en un conocimiento por parte de los realizadores, de utilizar los cdigos ms bsicos de la fantasa. Cuatro aos ms tarde, en el 2007, en medio de una profunda crisis para el espacio que vena en crescendo desde los albores del siglo, la obra de Jos Vctor Hernndez, escritor y director de El guardin de la piedra imn dara el golpe definitivo al gnero, y prcticamente al espacio. Tal fue la torpeza (y me refiero, una vez ms, solamente al

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comportamiento de lo fantstico dentro de la obra) en el tratamiento de la fantasa de El guardin de la piedra… que en un foro de internet alguien alz la voz en su defensa alegando que los espectadores, incapaces de absorber tan profundo tratamiento, criticaban sin razn aquella obra que se pona a la siete y treinta, pues era obvio que semejante nmero de incoherencias no podran ser por descuido, ni desconocimiento, sino resultado de planificados e intencionales recursos para parodiar de forma inteligente este tipo de gnero. Solo como curiosidad, sealara, que a pesar de lo que represent El guardin… en cuanto a retroceso en la comprensin y manejo de los cdigos del gnero de la fantas a en la televisin, en el verano del 2010, Jos Vctor Hernndez vuelve a la direccin con una serie fantstica infantil: Flores con Patricia con guin de Mayte y Ricardo Vila Arteche (s, los mismos escritores de Mucho ruido ). Cito parte del argumento dado por sus creadores: Esta serie trata sobre las relaciones intrafamiliares, los conflictos que generalmente pres entan los adolescentes con sus padres, pero dentro de un mundo fantstico y surrealista donde se conjugan estas contradicciones con los misterios que envuelven a un pueblo aparentemente fuera de tiempo y espacio: Buenaventura, un pueblo situado en cualquier lugar del planeta Se transmiti a las 6:30 de la tarde, fuera de cualquie r espacio establecido para la s series cubanas y apenas se promovi. Los resultados de la puesta, a pesar del elenco, fueron cuando ms intrascendentes. La televisin cubana ha afianzado su resistencia desde los inicios de este siglo hacia todo tipo de obra que no trate la inmediatez (y por tanto lo circunstancial) de nuestra cotidianeidad, y ha privilegiado los espacios dramticos como la novela y los llamados “teleplays” o “telemovies”, dejando tambin fuera las temticas de contenido histrico. Es una poltica de programacin conocida, y que se afianza por da. Se argume ntan los gastos excesivos que estas producciones exigen, ausencia de guiones, y sobre todo “malas expe riencias anteriores”, pues, segn los criterios oficiales, la gente (o sea el televidente) en las encuestas de opinin refiere no querer cosas donde no se vean reflejados. Y eso, a juicio de los que deciden, lo logran solo las producciones que traten de “aqu y ahora”. Las Aventuras que pudo ser un producto de fortaleza, por su exclusividad y aos de experien cias productiva, para la industria televisiva cubana en la regin, se ha dejado morir, pues se antoja intil, vetusto, porque nadie tiene un espacio de Aventuras en el mundo… Para terminar la reflexin sobre las Aventuras y “lo fantstico”, a modo de ancdo ta aadir un vivencia que result de un encuentro docente con un experimentado asesor de la televisin, y en algn momento de este espacio Aventuras donde surgi el tema del xito cinematogrfico de El seor de los anillos De all se salt al gnero de la fantasa heroica. Con toda su sapiencia, el especialis ta se apur en sacarnos del error: De ninguna manera, El Seor de los Anillos no es fantasa heroica. Mucho me cost mantenerme sentada en la silla, pero confiando en que tal vez me expondra un punto de vista interesante, una nueva clasificacin por m desconocida, y en lugar de refutar la aseveracin, pregunt. Profesor, y qu debemos entender por fantasa heroica? Y obtuve esta respuesta: Pues, Tarzn … Tarzn es un ejemplo de fantasa heroica VIIMontaje final de un esbozo. Aunque varios directores han alzado sus voces para opinar que el gnero de aventuras no ha muerto, que simplemente necesita renovar su discurso, emplear creativamente sus recursos y acercarse ms al pblico receptor final, y menciono entre estos utopistas por naturaleza a Mariela Lpez, Noem Cartaya, Miguel Sosa, Rosada Irzar, lo que se perfila en el panorama del espacio, dado el raquitismo creativo y econmico (hablo ms en trminos de recursos que de dinero) al que lo han sometido, en virtud de nutrir otros dramatizados, parece ser su ocaso definitivo. La tendencia que predomina en la televisin es el narrar el aqu, ahora, con mucho realismo y mucho de lo mismo. Es como expresara el personaje de Laura, en el filme Madagascar de Fernando Prez, cuando habla con su psiquiatra y dice: El problema es que duermo, doctor. Duermo y sueo. Pero duermo con la realidad exacta de todos los das. Lo que otros viven doce horas yo lo vivo veinticuatro. Quisiera soar con algo distinto. Con cualquier cosa. Pero no. Siempre es lo mismo Deca el joven crtico cubano de cine Dean Luis Reyes, en entrevista para el libro Polvo de alas de Oneyda Gonzlez, Por qu en Cuba no se hacen pelculas de aventuras, de piratas caribeos, de Hatuey y su rebelin, de unos mambises que fundan una comuna ms all de la guerra; por qu no se cuenta uno de los relatos fantsticos de Feijo o de Ezequiel Vieta, o se adapta Donde est mi Habana de F. Mond, o Los papeles de Valencia el Mudo ? Estamos inventando el agua tibia a cada rato, ponindonos pr ofundos y volviendo una vez y otra a querer emular con la poltica, como si un cine popular, entretenido, hasta escapista, no fuera til y rico El cine cubano se ha entendido hasta hace muy poco, tal y como lo resume Juan Antonio Garca Borrero, en Otras maneras de pensar el cine cubano a aquel:

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1) Donde se use el idioma espaol. 2) Filmacin de pelculas ocurran en el territorio insular. 3) Abordaje de temticas que se aproximen a los sucesos acaecidos en la Isla, ya sea derivados de las prcticas sociales ejercitadas en esta, o como legitimacin del orde n poltico dominante. Este lti mo criterio explica en buena medida la exclusin del gnero fantstico dentro de la filmografa nacional. Sin “linaje histrico” latinoamericano, si n “pasaporte identitario”, lo fantstico no est contemplado como alternativa de esa especie de plataforma programtica entendida como Nuevo Cine Latinoamericano: esas pelculas de bajo costo con significados antiburgueses” y “significados expres ivos” del gran drama latinoamericano… eso s “lejano sanamente de la congelacin expresiva del llamado “realismo socialista” … (cito a Fernando Birri. 1996) dispuesto a establecer rupturas de prejuicios hacia el actor (los no actores tambin pueden actuar y a veces son preferibles), hacia el repertorio tpico del cine anterior y concomitante, y hasta de las fronteras entre los gneros… entre el documental y la ficcin, claro est, o incluso el noticiario, el reportaje y hasta la entrevista (Caballero, R. 2005), pero no hacia las fronteras que definen lo fantstico. El cine cubano se repr oduce en enfticas alegoras y para ello puede que utilice guios, trucos, ambientes, casi siempre hila rantes (por tanto pardicos, burlescos, ya saben: el choteo s tiene linaje histrico) escamoteados al absurdo, al fantstico clsico, a la fantasa en general, pero hasta ah. Con laberinto, pero sin fauno. Bibliografa Acosta Rinaldo, Crnicas de lo ajeno y lo lejano Edit. Letras Cubanas, 2010. pg.297-347. Carter Lin, Tolkien el origen de El Seor de los anillos Ediciones B. 2002. pg.128-129. Caballero Rufo. Un pez que huye. Cine latinoamericano 1991-2003 Edit. Arte y Literatura. 2005. pg.179, 188199. Garca Borrero Juan Antonio. Otra manera de pens ar el cine cubano Editorial Oriente. Pg. 46,112-113,118119,158. Gonzlez Oneyda. Polvo de Alas. El guin cinematogrfico en Cuba Editorial Oriente. 2009. Pg. 114-115, 160-169. Gonzlez Reynaldo Cine cubano: ese ojo que nos ve Editorial Oriente. 2009. Santovenia Rodolfo. Diccionario de cine. Trminos artsticos y tcnicos Editorial Arte y Literatura. 2006. Sardias Jos Miguel, Morales Ana Mara. La literatura fantstica latinoamericana Actas del Primer coloquio Internacional de Literatura fantstica. La Habana, Cuba, 19 al 22 de junio 1999. CD-ROM. Sardias Jos Miguel El cuento fantstico en Cuba y otros estudios Editorial Letras Cubanas, 2010 pgs. 249288. Toledo Arnaldo. Exploraciones de la zona fantstica Editorial Capiro. 2006. Pgs.13-29, 49-65. http://www.cubacine.cu/ http://www.tvc.icrt.cu/

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Rese as Tiempo Cero en los cronmetros de la Feria 2012.02.17 14:21:10 / web@radiorebelde.icrt.cu / Malvy Souto Lpez De a poco se disparan las alarmas de esta 21 Feria Internacional del Libro. En conteo regresivo avanza una verdadera maratn literaria que detiene sus cronmetros en un Tiempo Cero Sin dudas es esta una obra necesar ia, recreada bajo la mirada tutelar de la periodista Iramis Alonso, que pretende reconstruir las rutas y andares del cuento de ciencia ficcin cubano, en los ltimos 20 aos. Cuarenta narraciones, laureadas durante el concurso anual de la revista Juventud Tcnica desde el ao 1996, conforman esta compilacin, devenida botn de muestra de la coleccin Nbula que inaugura la Casa Editora Abril. En el texto gravita un universo autoral entre los que se cuentan “algunos elegidos” como Jos Miguel Snchez (Yoss), Ral Flores, Elaine Vilar o Erick J. Mota, en franca articulacin con el estilo de otras voc es emergentes. En su anlisis de la obra, el escritor Ral Aguiar, se plantea el reto de la obra ante la fallida experiencia de sus predecesoras, Recurso Extrem o (1988) y Astronoma se escribe con G (1989). Los orgenes de la narrativa cubana de ciencia ficcin se remonta a los ‘60, con la aparicin de La Ciudad muerta de Korad poemario de Oscar Hurtado y A dnde van los cefalomos? una pequea coleccin de cuentos de ngel Arango. Los aos 80 suponen la dcada dorada del gne ro con la eclosin de talleres, publicaciones y concursos. Tras la depresin econmica del pas, y a las alturas de 1994, inicia una paulatina revitalizacin, que hasta los das de hoy incluye la asuncin de estilos como el ciberpunk, al gunas experimentaciones hbridas de la fantasa heroica, reactualizaciones del fantstico clsico y la exploracin del precepto clsico. Ante un gnero que, por avatares del tiempo, se ha vist o acallado por el paso atronador de otros cauces estilsticos, Tiempo Cero bien podra pasar a la historia como el ms oportuno de los heraldos literarios.

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Presentacin de “ Delicados procesos ”, de Yonnier Torres Rodrguez por Claudio G. del Castillo Buenas a todos. En primer lugar me disculpo por leerle s mi presentacin (incluso la presentacin de mi presentacin), pero hablar de un libro y su autor es un proceso delicado y hoy es la primera vez que lo hago, y de ninguna manera quiero arruinarle la tarde a Yonni er, abusando de una memoria que no tengo. Me excuso tambin porque no hallarn en mis palabras terminologa literaria de alta escuela, ni comparaciones exhaustivas con la obra de Fulano o la de Mengano, autores consagrados de la ciencia ficcin. Mi formacin prominentemente tcnica me lo impide. Eso s, aunque me en frente a la tarea de presentar un libro de cuentos de mi gnero favorito sin una pistola lser o una espada Je di con qu defenderme (si acaso un arco y unas pocas flechas), lo hago con el ms profundo agradecimiento a nuestro invitado, quien a pesar de mis advertencias insisti en que fuera yo el que presentara Delicados procesos All l. Y all va eso. Yonnier Torres Rodrguez, Socilogo y Narrador nacido en Placetas en 1981, es integrante del Taller Literario Espacio Abierto (dedicado a la ciencia ficcin, la fantasa y el terror fantstico). Adems es miembro de la Red Mundial de Escritores en Espaol (REMES). Yonnier, a lo largo de su corta aunq ue fecunda carrera como escritor ha obtenido, entre otros premios, el Premio Latinoamericano de Narrativa Breve Tinta Fresca el Premio Nacional de Narrativa El mar y la montaa el Flix Pita Rodrguez y el Calendario todos ellos en 2010; ao en el que tambin ganara, para asombro de los que an no lo conocan, el Premio Nacional de Narrativa de Ciencia Ficcin Luis Rogelio Nogueras con su libro de cuentos Delicados procesos Por qu asombro? Me explico. No es un secreto que un sinnmero de escritores que du rante gran parte de su quehacer literario cultivaron la ciencia ficcin, terminaron cruzando la frontera que los expertos han trazado entre este gnero y el mainstream. Sin embargo, el proceso inverso se ha visto en contad as ocasiones (igual de raro sera emigrar de Espaa a

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Marruecos, o de los Estados Unidos a… Mxico). Es rara avis un escritor que luego de destacar en el realismo incursione en el terreno lleno de fango, minas y trampas vietnamitas de la ciencia ficcin. Fango, minas, trampas vietnamitas? Qu imagen tan psima se le ha ocurrido al orador, pensarn ustedes, y tendrn razn. Pero ya los haba impuesto en mis carencias. En todo caso, mi punto es el siguiente: Quien se haya embarcado alguna vez intentado hacer un arroz frito como Dios manda sabr que, amn de incorporarle ajo porro, jamn y pescado (o en su defecto pollo, que aseguran es lo mismo), si no le adiciona salsa china no puede llamarle arroz frito a lo que tiene en el caldero; incluso, vaya irona, por ms frito que est el arroz. Del mismo modo, la buena literatura de ciencia ficcin, para que sea lo qu e su definicin indica, adems de incorporar hazaas de estilo, imgenes brillantes, metfo ras de impacto y otras figuras retricas que no conozco o no s pronunciar, debe tener dos ingredientes fundam entales: la especulacin audaz y el sentido de la maravilla. De lo contrario el vido y fiel consumidor del g nero cerrar el libro no bien lea las primeras pginas. Sin embargo, Yonnier sortea con habilidad y maestr a ese peligro en los ocho relatos que conforman Delicados Procesos a pesar de su formacin como socilogo, tan ajena a la tcnica, o quiz gracias a ello. En estos cuentos Yonnier se erige en una especie de orfebre qu e, tomando como materia prima el barro comn (nuestra cotidiana realidad) nos asombra, nos maravilla, con la vari edad infinita de jarrones (c uentos) que su sensibilidad y su arte es capaz de concebir. Y la variedad la logr a porque como el artista que es, Yonnier selecciona del Hoy en que vivimos un elemento aqu y otro all y los extrapola a futuros lejanos, o no tanto segn el caso, de modo que nos regala visiones mltiples de nuestro mundo. Visiones que, precisamente, dada su multiplicidad, no aspiran a ser profticas. Pero nadie dijo que deban serlo, cierto? Con presupuestos afines nos regal el inolvidable Ag ustn de Rojas sus casi idlicas sociedades de Espiral Una leyenda del futuro y El ao 200 y George Orwell su opresiva 1984. Y ahora tambin lo hace Yonnier en Delicados procesos Porque su “truco” (el “truco” de la ciencia ficcin) no consiste en emplear a destajo los avances tecnolgicos m s extraordinarios, o en intentar convencernos de que dentro de un milenio seremos cabezones, blancuzos y de ojos botados como Gollum (Aunque probablemente nos veamos as cuando la consola de Play Station ronde la versin 9000 y la evolucin haga lo suyo). El truco de Yonnier, o digmoslo mejor, el so rtilegio, est en maravillarnos con hi storias crebles y posibles, ganndole la carrera al tiempo para abrir ante nuestros ojos el abanico de futuros que, con el dinero de hoy, podramos comprar maana, aunque no nos guste. De esta mane ra nos convida a actuar pues, qu duda cabe, somos los nicos seres racionales que pueblan la faz de la Tierra (o eso nos gusta creer), lo que nos convierte en los nicos responsables de nuestro porvenir. En nuestras manos est escoger. Lo que nos lleva a la pregunta: qu futuro escogera usted? El de la omnipresente burocracia que con exquisita irona nos presenta Yonnier en el cuento Estamos a punto de ser inspeccionados y que por su estructura recuerda al no menos exquisito Fue a echar una ojeada a los caballos de H. Beam Piper? O dejara que los sueos tomaran la rienda de su vida para convertirse en el estrambtico superhroe de Los ojos clavados al cielo ? Le inquietara vivir, como el Marcos de Bendita sea La Habana en una ciudad invadida por zombis que, ¡oh, milagro de milagros!, llegan en lanc has desde el Norte que ustedes saben? O le tendra sin cuidado? Ah, es que usted de esas personas a las que el porvenir les interesa un comino. Entonces imagino que podra conformarse jugando el rol de funcionario del montn que, en una sociedad altamente tecnificada, nos dibuja Yonnier en el cuento Delicados procesos que da ttulo a este volumen. Sea como fuere, me obligar a terminar mi presentacin po rque el futuro est a la vuelta de la esquina, y no deseo escamotearles la oportunidad de echarle una oj eada anticipada de la mano de Yonnier Torres quien, con sus Delicados procesos (nuestros Delicados procesos ), abre una ventana al maana ofrecindonos hoy, ahora, un libro de cuentos escrito con honestidad, fino humor y rigor tcnico. Un libro de cuentos que, sin duda, es literatura de ciencia ficcin de la buena. Sin ms, aplausos y ovacin cerrada para Yonnier. Santa Clara, 22 de febrero de 2012

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En los fuegos de Mordor se estn forjando anillos diferentes (Sobre Qubit, antologa de la nue va ciencia ficcin latinoamericana) por Erick J. Mota Anglica Gorodischer, considerada una de las tres voces femeninas ms importantes dentro de la cienci a ficcin en Hispanoamrica, dijo en una entrevista cuando tuvo ocasin de ser invitada especial del Unicmix 2011: (…) yo era una gran lectora de ciencia ficcin, cosa que tambin dej de hacer, hace mucho que no leo ciencia ficcin, no me gusta lo ltimo, y tanto Ursula como yo pensamos que la ciencia ficcin est agotada, que se dijo todo (…)”4 Por entonces me sum a las protes tas de los entusiastas del gnero. Agotarse las temticas de la ciencia ficcin? Imposible. As comenc a realizar una labor mucho ms crtica como lector. A veces sucede que nos dejamos llev ar por nuestro gusto personal y no nos percatamos de lo que realmente sucede. Tuve dos descubrimientos interesantes. El primero fue que tanto Anglica Gorodischer como Ursula K. Leguin tenan razn, al menos en lneas generales. La mayor parte de la ciencia ficcin que se publica, se lee y se valida como buena CF proviene de pases angloparlantes. El resto son espejos del modelo anglo en otros idiomas, contando al Espaol. Cosa que resulta lgica si tenemos en cuenta que la ciencia ficcin surge y alcanza su madurez en Europa y Norteamrica, fundamentalmente en Estados Unidos. Amrica Latina, por razones histricas muy colonialistas, ha condicionado a sus hijos para que crean que todo lo norteamericano o europeo es de buena calidad y debe ser adquirido o copiado. El gnero no es una excepcin. Y tambin no es menos cierto que las temticas de la ciencia ficcin anglosajona ya comienzan a repetirse. La conquista y colonizacin espacial, el cyberpunk y el neocyber punk, la distopa y el post apocalptico que ya no usa bombas atmicas sino desastres ecolgicos o epidemias de zombies. Estaba a punto de deprimirme cuando realic mi segundo descubrimiento. Y aqu es donde tengo que hablarles de Qubit. Qubit es, sin entrar en una disertacin sobre mecnica cun tica, la unidad mnima y por lo tanto constitutiva de la teora de la informacin cuntica. Dich o en lenguaje humano. Es el paquete mnimo que contiene informacin sobre un sistema. Como el bit de la informtic a pero en un quantum. De ah el nombre. Qubit es tambin un Boletn digital de literatura y pensam iento ciberpunk que se distribuye por correo electrnico. Como parte de un boom de publicaciones digitales ocur rido a principios del milenio Qubit comenz siendo una publicacin sobre cyberpunk con algunos relatos de clsicos del gnero intercalados con autores del patio as como artculos tericos sobre el tema. Pero Qubit, como buena unidad informtica evolucionaba. De textos exclusivos del subgnero pas a ser un boletn que profundizaba en la ciencia ficcin en general. Pronto aparecieron, no solamente ms textos de autores cubanos, sino tambin toda una plyade de autores argentinos, chilenos, peruanos, mexicanos. Con nmeros especializados en la ciencia ficcin de cada pas de Latinoamrica intercalan do estudios tericos con relatos de ficcin. Poco a poco 4 Entrevista a Anglica Gorodischer por Alejandro Frias. 7 de Septiembre de 2011

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Qubit fue algo ms que lo que se deca de l: Salvo uno o dos textos inditos en cada nmero, todo lo dems puede hallarse en la web (wikipedia et al)5. Pronto fue solo cuestin de tiempo que la revista digital Qubi t generara una antologa en papel. Esta vez no se trataba de otra coleccin de ciencia ficcin de autores jvenes que cultivaban el gnero. Se trataba de una antologa con relatos de escritores latinoameri canos nacidos despus de 1960. Con autores de reconocida calidad literaria como es el caso de Saurio de Argentina, Roberto de Souza Causo de Brasil y Jorge Baradit de Chile hasta desconocidos como Julio Ca lvo Drago de Guatemala o Mar a del Carmen Prez Cuadra de Nicaragua. La antologa no distingue de pases con ma yor o menor tradicin en el gnero como tampoco distingue de autoras o autores. Se limita a poner en blanco y negr o a un autor emblemtico por cada pas desde el ro Bravo hasta la Patagonia. Ninguna nacin de la Amri ca que habla lenguas roman ce ha quedado fuera. La antologa abre a todo lujo con un relato de la autora de Saurio de Argentina: Las fronteras se han hecho para ser cruzadas Un cuento magistralmente escrito y que parece es crito desde dentro de un ensemble cuntico. Le sigue Reality Runner del boliviano Eduardo Paz Soldn con un futuro inmerso en un reality show al puro estilo El precio del peligro pero que nos sumerge en una historia ms seria, violenta y oscura. En una palabra: Solo en Amrica. Brasa 2000 llega de Brasil de la pluma de Roberto de Souza Causo. Como salido de un sueo actualizado (con drones dirigidos por Inteligencias Artificiales) de Robert Heimlein el cuento nos narra un conflict o Brasil/Argentina que alcanza a la vez una dimensin potica en medio del drama blico. La conquista mgica de Amrica de Jorge Baradit. Una f bula sobre la colonizacin de nuestro continente a partir de una guerra desarrollada en el plano mstico entre sectarios europeos y chamanes amerindios Una guerra que no est expresada en trminos de fantasa, fantasa heroica o fantstico sino en ti empo de ciencia ficcin al puro estilo cyberpunk con trasmisiones en el plano astral interceptadas, hackeo de redes de datos espirituales custodiadas por sacerdotes mayas o indicaciones semejantes a un manual de usuario entregadas a Cortez para anular las protecciones aztecas. Toda una construccin formal de un universo donde las leyes de la fsica se alternan con la teologa pero la magia debe seguir cierto pragmatismo cientfico. As llegamos a Colombia de la mano de Dixon Acosta con una stira poltica en El escrutador No.1 que podra parecer que tiene sus races en el relato El sufragio de Isaac Asimov pero en lugar de ser un culto a la democracia “a la americana” de la mano de Multivac, Dixon Acosta jueg a con la parte humana que dialoga con la Inteligencia Artificial encargada de volver eficiente el proceso electoral. De Costa Rica Ivn Molina nos regala Atisbos del paraso Una historia singular donde el futuro y la esperanza parecen llegar de una institucin etiquetada por el policiaco anglosajn como negativa, las sectas. Una historia original que cambia completamente los estereotipos clsicos. Como prcticamente no se puede hablar de ciencia ficcin en Cuba sin omitir a Yoss, resulta lgico que el cuento escogido para representarnos en esta antologa sea Ese da… cuento ya publicado en la coleccin Precio justo galardonada con el Premio Calendario en 2004. Una historia de contacto con extraterrestres permeada de una apata a la seriedad del asunto as como desapegada de las historias clsic as que abordan esta temtica. Con Lobos de Umbra de Ecuador por Jorge Valentn Mio vuelve el tema de la clonacin. Pero esta vez no en el tono melanclico de la ciencia ficcin tradicional sino que casi mezclado con el fantstico y dando un uso a la extrapolacin filosfica como Jhon Campell Jr. Habra hecho con cualquier ciencia dura. Un da de Jorge Galn de El Salvador nos presenta un universo con mquinas que permiten soar de manera predeterminada. As, sin efecto de mara villa ante el artilugio regalado por la ciencia. Los sueos son tratados aqu como una forma de evadir la realidad, como una especie de droga. Y por supuesto, cuando hay una droga hay adictos a ella. 5 UNDERGROUND: UN ARTCULO TRASH. Gelsys M. Garca Lorenzo.

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El siguiente relato posee un ttulo que confieso me llen de prejuicios: Megadroide morfo-99 contra el Samuray maldito (Electro-Satn ciberno-yo post echnomodern hypersimulative dub style mix) de Julio Calvo Drago. Pero apenas comenc a leerlo comprend que estaba frente a un relato que contena una visualidad asombrosa. Ampliamente influido por la cultura audiovisual del vide ojuego y el manga japons el relato nos introduce entre golpes del Samuray y transformaciones del Megadroide en la violenta y oscura realidad guatemalteca. Juventud que no cesa es el relato representativo de Honduras de la pluma de Nery Alexis Gaitn. Una historia que retoma el tema de los inmortales pero desde un punto de vista ms melanclico y pesimista que el abordado hasta ahora. Con una narrativa ms prxima al fantstico esta es una historia sin la fascinacin por los tiempos futuros de los inmortales clsicos del gnero. Esta es una historia de amor perdido y desilusin… eterna. Mxico nos sigue impresionando con Radio Teknica Cantina de Gerardo Sifuentes Marn. Una historia intermedia entre el cyberpunk y el apocalptico a la vieja usanza, co n bombas atmicas. Con todos los elementos conocidos en el subgnero pero mezclndolos segn otra receta (evidentemente con ms picante) tenemos ante nosotros un relato que resume el tedio y la desesperanza propia de los pases pobres a quienes ni siquiera les preocupa el fin de la humanidad. El microchip de Mara del Carmen Prez Cuadra de Nicaragua no por ser corto es menos intenso. Un futuro tan cercano que casi se confunde con el presente en medio de un a realidad personal donde se mezclan la paranoia y la teora de la conspiracin. Semillas de la panamea Melaine Taylor Herrera nos trae una fbula del espacio profundo. Una historia de Colonias Perdidas que nada tiene que ver con sus anlogas de los aos sesenta y setenta norteamericanas. Tras eliminarse el problema de la alimentacin, la reproduccin y la indisciplin a social los humanos retornan a la comida, el sexo y el vino por decisin propia. De Paraguay nos llega Juan Edua rdo de Urraza con el relato Multitemporal Una magistral muestra de cambio del punto de vista humano para describir un fenmeno fsico totalmente ajeno a la percepcin humana y al tiempo profundiza en aspectos filosficos de la naturaleza humana. Enrique Prochazka de Per nos trae el relato Test de Turing con una nueva reflexin sobre las inteligencias artificiales. Muy al estilo de Marque F de Frankestein de Arthur C. Clark o Tnel por debajo del Mundo de Frederic Pohl este cuento nos muestra una fusin entre la creacin de vida sinttica y los universos caja china tipo Matrix o Show de Truman pero todo mezclado con las reflexiones metafsicas de Leibniz. Puerto Rico nos trae de la mano de Jos E. Santos con El “terminator” boricua una historia de viajes en el tiempo y no precisamente al estilo James Cameron. Ucronas posibles alejadas de la visin de la derecha de Orwell y ms cerca a la izquierda independentista puertoriquea. Una reflexin poltica escrita en cdigos de ciencia ficcin que la hacen ms llamativa. Glooning de Mario Dvalos nos demuestra que Repblica Dominicana nos puede sorprender con un contacto extraterrestre con un nivel de realidad marcado en el punto de vista aliengena tan bien como El hurkel es una bestia feliz de Teodore Sturgeon. Roberto Bayeto Carballo defiende el honor de Uruguay con Monstruos Un relato de atmosfera blica donde la licantropa abandona la fantasa para llegar a la ciencia ficcin en medio de un extraamiento ante la violencia que recuerda al relato El da de la ira de Sever Gansovski. Y para cerrar con broche de oro Susana Sussamann de Venezuela nos deleita con el relato Khunta Con una prosa extraordinariamente potica esta historia aparentemente clsica del contacto, y el amor, inter especies es solo una justificacin para adentrarnos en una hist oria ms profunda que generaliza sobre la relacin de pareja y se adentra en aspectos de la sexualidad nunca antes abordados por la ciencia ficcin anglosajona. As pues, Anglica Gorodischer tena raz n. Las temticas de la ciencia ficcin anglosajona centradas en la conquista colonial del espacio exterior, la visin conservadora del futuro de la sociedad y la extrapolacin cientfico-cntrica, al estilo Cambell, est agotada. Ahora le toca el turno a una ciencia ficcin ms joven y, naturalmente, ms audaz. Una ciencia ficcin escrita en espaol o portugus. Que respeta su pasado anglo pero que se adentra en temas menos

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acadmicos y ms humanos. Apocalipsis nucleares vistos no desde el punto de vista de personajes norteamericanos temerosos de perder su estilo de vida sino de mexicanos ca nsados de su sociedad que esperan casi con amor el hongo atmico. De extraterrestres que ni conquistan ni desean nada de la humanidad. De guerras en un ciberespacio astral donde el espiritismo europeo doblega al chamanismo americano. De homb res-lobos pertenecientes a fuerzas especiales neo-comunistas. Qubit no solo es un elemento pr imario de informacin. Tambin es una ventana hacia los nuevos anillos del poder que se forjan en Amrica, pero bien al sur. Recomendaciones: Inciso a) Si usted es de aquellos que buscan la ciencia ficcin old school con claros referentes de extrapolacin de ciencias duras, esttica ingenieril y la veneracin del hombre competente6. Pues no se lea este libro. Aljese de l. Corra hasta la colina y mantngase a salvo. Porque la puerta al infier no pagano que aqu se abre se aleja de las ciencias duras adentrndose en el reino de la violencia y la desesperanza de los pueblos con un producto interno bruto bajo o un reparto de las riquezas en el que salieron perdiendo. Lo s demonios que lleguen al pequeo universo, pragmtico y organizado a la americana, pueden dinamitar los cimientos del mundo. El ciberespacio puede dejar de ser ese mundo diseado en 3D max con lneas de cdigo en ingls o japons. El esoterismo, el espiritismo y la mstica pueden contaminar de un momento a otro a la mecnica cuntica y la CF Hard ya no ser tan dura como antes. Inciso b) Si usted est esperando algo diferente, enrgico y novedo so no puedo recomendarle ningn cuento. Me limitar a decirle que se los lea todos. Que busque ms relatos de estos autores y ms autores de estos pases. Y si no le basta. Haga lo que yo: presione a los editores de Qubit para que nos regalen en la Feria del Libro del ao que viene otra antologa de la nueva ciencia ficcin latinoamericana. Erick J. Mota (La Habana, 1975). Licenciado en Fsica. Egresado del Curso de Tcnicas Narrativas del Centro de Formacin Literaria Onelio Jorge Cardoso. Ha obtenido los premios Juventud Tcnica 2004, La Edad de Oro de Ciencia Ficcin para jvenes, 2007, TauZero de Novela Corta de Fantasa y Ciencia Ficcin, Ch ile, 2008 y Calendario de Ciencia Ficcin, 2009. Adems de relatos en diversas antologas, ha publicado los libros Bajo Presin (noveleta, Editorial Gente Nueva, 2008); Algunos recuerdos que valen la pena (cuentos, Casa Editora Abril, 2010); La Habana Underguater los cuentos (Editorial Atom Press, 2010) y La Habana Underguater, la novela (Editorial Atom Press, 2010). 6 UNA HISTORIA POLITICA DE LA CIENCIA-FICCI"N. Eric S. Raymond.

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por Rafael Grillo Estoy en Puerto Marte sin Hilda Recuerdo ese libro de cuentos y tambin la novela El sol desnudo que circularon por las libreras en ediciones cubanas all por los sete ntas. Ellos no fueron mis primeros encuentros con la ciencia ficcin (CF); antes le las anticipaciones de Verne, a H.G.Wells y su Guerra de los mundos a Bradbury y sus Crnicas marcianas ; a los infaltables soviticos de entonces: Efrmov y La nebulosa de Andrmeda el do Abrmov y los Jinetes del mundo incgnito y el Cataclismo en Iris de los hermanos Strugatski. Pero los primeros ttulos que mencion, pertenecientes a obras del bielorruso-estadounidense Isaac Asimov, se me quedaron grabados en la memoria, acaso por su coexiste ncia con la revuelta hormonal del umbral de la adolescencia. Luego tuve la gran oportunidad de leer, en volmenes importados por no s quin y gracias a no s qu, la triloga Fundacin ; y desde entonces y para siempre Asimov fue “el Maestro”. Si hoy evoco todo esto es porque el 6 de abril se cumplen veinte aos de la muerte de quien fuera no slo un prolfico autor de CF, sino un erudito verdadero, que adems de contribuir como nadie a la popularidad del gnero en el mundo, encima produjo enjundiosos libros para divulgar la Ciencia y la Historia. Si hoy evoco todo esto es, tambin, por una coincidencia afortunada. Pues no ha habido en los ltimos aos (ms bien dcadas), lamentablemente, una justa correspondencia entre la cantidad de entusiastas lectores de CF que hay en Cuba y los volmenes de esa clase de litera tura que las editoriales del patio colocan en los anaqueles. Y sin embargo, cual si se tratara de un cumplido al “Maestro”, en este 2012 salieron tres buenos libros del gnero y producidos por tres editoriales diferentes. Hablo de Qubit. Antologa de la nueva ci encia ficcin latinoamericana (compilacin preparada por Ral Aguiar y editada por Casa de las Amricas); Tiempo Cero (una recopilacin de los premios y menciones del concurso Juventud Tcni ca que lanz la Casa Editora Abril); y En sus marcas, listos…¡futuro! un volumen publicado por la prolfera Gente Nueva. Voy a detenerme en este ltimo por la singularidad de su te ma: el deporte. Esquivo por siem pre ha sido el ejercicio de los msculos (en cambio no la actividad cerebral) a llamar la atencin de los escritores. Escasean los ejemplos en la historia de la literatura en genera l. Pienso, apenas, en el relato El mexicano de Jack London, en el Rodney Stone de Conan Doyle, en algunas historias de Hemingway, en La soledad del corredor de fondo de Alan Sillitoe o en la famosa crnica boxstica de nuestro Jos Mart. Por eso apla udo que en esta islita de reso nantes y paradjicos xitos en la arena olmpica, se le dedique un libro a recopilar textos con asuntos deportivos, y dentro de un gnero tan maltratado como la CF. Pero entremos de una vez en las pginas de En sus marcas, listos…¡futuro!... Menciono en primer lugar a Elisa porque es el ms “asimoviano” de los cuentos recogidos. Ah se hace un homenaje explcito (Asimov Town es el nombre de una locacin en el relato), se introducen pincelad as de novela negra (fue Isaac uno de los fundadores de la llamada “ciencia ficcin-policiaca”) y se cuelan aires de romance (entre un hombre maduro y una adolescente, al

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estilo Lolita la novela de Nabokov). Su autor, Michel Encinosa F, demuestra otra vez que l puede transitar del privilegiado “realismo” a la subvalorada CF si n rebajar un pice su compostura literaria. Yoss (Jos Miguel Snchez segn Carnet de Identidad) no poda faltar en esta seleccin, y desdoblndose (como ya nos tiene acostumbrados) en antologador y autor propiament e. En la primera funcin nos regala un prlogo exquisito, donde adems de justificar sus eleccione s nos actualiza en lo que acerca del depor te ha producido la CF de allende los mares. En la segunda, si bien no nos deja gozar de nuevo con el juego de Voxl y su cuento maestro, El equipo campen ; a cambio nos regresa a un ambiente de space-opera —subgnero que pinta al cosmos del futuro como “aldea universal”, donde se ha producido ya “el Contacto” en tre sus numerosas especies inteligentes, tal cual vemos en las sagas flmicas Estrella viajera y La guerra de las galaxias —, y ofrece la divertida historia del vanidoso y mujeriego Johny Go, el juego de la Doma, y el Torneo Espuelas de Bicrovn que da ttulo a su cuasi noveleta. Tampoco se repite Erick Mota, que pudo incluirse con Y quin nos librar de la derrota? (del libro suyo que gan el Premio Calendario 2009), pero trae la novedad Los que van a morir te saludan en donde gladiadores clonados dejan la vida en el ruedo mientras en las gradas todo es apuestas y diversin. Saludable alerta: el Circo Romano del pasado siempre puede retornar. Lster Alfonso comienza a lo Garca Mrquez: “Cuando R oxana Michael Carvalho Cruz, la estelar corredora, se coloc en el bloque de arrancada, no saba que su final estaba cerca…” Su relato titulado Adis para siempre, ciborg es tan breve como la carrera de 100 metr os planos que describe, pero su hermosa herona y el cruento final lo hacen muy atractivo. Saca la cara para demostrar que el deporte y la CF no so n slo cuestiones de hombres la jovencita Elaine Vilar Madruga, con No camines hacia el sol Una narracin trepidante, de exacto lirismo y mucha emocin, en la que el fin de la Guerra de la Nueva Er a, entre Renegados y Terrcolas, se define en un combate hasta las ltimas consecuencias. Un maana con ajedrez tridimensional ( Escaques 3D de Carlos Duarte Cano, tambin co-antologador junto a Yoss); un partido de bisbol con astros como pelotas y el Universo entero como estadio ( De pie para el himno de Juan Pablo Noroa); un duelo a base de neur onas golpeando como guantes de boxeo ( El Incidente Johnson-Muoz, de Gabriel Gil); un match futbolstico del futuro con los hinchas injertados en el terreno ( El da del fantico de Eric Flores y Jess Minsal); una Federacin Universal de Planetas Habitados que practica el ultrafuturista Spaceball ( Decisin deportiva de Roberto Luis Sotero Estrada)… As de diverso y seductor es este volumen, por dems grat amente ilustrado desde su misma portada con una obra del pintor Ignacio Nazbal Cowan, y en las pginas interiores por Carlos Guzmn, Alejandro Arrechea, Alien Ma, Grecy Prez, entre otros… De modo que cualquier “lector de raza”, fandom o no de la CF, en sus marcas, listos, y corra a buscar el libro.

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CONCURSOS Premio Hydra Vence 1ro. de diciembre 2012 Las obras debern ser inditas y no estar comprometidas con ningn otro premio naci onal o internacional. Se presentarn en original y dos copias por el sistema de plica, firmadas con seudnimo. En sobre aparte se consignarn los datos personales del autor. Los materiales deben tener una extensin entre 80 y hast a 120 cuartillas y se enviarn impresos en pgina A4, con letra Arial a 12 puntos e interlineado doble. Se otorgar un premio nico consistente en mil pesos CUP, ms la publicacin de la obra en la coleccin Nbula de la Casa Editora Abril y el pago de los correspondientes derechos de autor. Podrn concederse hasta dos menciones. Los resultados se darn a conocer en la Feria del Libro del 2013. La convocator ia se har con carcter bianual. Dirija su texto a Revista Juventud Tcnica, Casa Editora Abril. Prado 553 e/ Dragones y Teniente Rey, La Habana Vieja, La Habana, CP 10200 La TerBi convoca la segunda edicin (2012) de su Premio de Relato Temtico TerBi de Ciencia-Ficcin, Fantasa y Terror. ste ao el tema ser: Inmortalidad. 1.Se abre la recepcin de relatos originales inditos (no premiados en otros concursos, ni presentados con igual o distinto ttulo a otro premio literario pendiente de resolucin) escritos en castellano y que puedan ser encuadrados dentro de los gneros de Ciencia-Ficcin, Fant asa o Terror. El argumento deber especular sobre el tema: Inmortalidad. 2.El plazo de recepcin de originales comenzar al hacerse pblicas estas bases, finalizando el da 31 de Marzo de 2011. Se aceptarn textos remitidos con esa fecha.

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3.Se admitir un solo texto por autor, hasta un lmite mximo de 8.000 palabras. Slo se aceptarn obras redactadas en formato DOC, RTF o PDF con letra Times, cuerpo 12, interlineado a doble espacio. No sern admitidas las obras editadas con versiones antiguas de pr ocesadores de texto, siendo labor del participante asegurarse de la compatibilidad, bien utilizando un formato estndar como el RTF o bien realizando la conversin correspondiente a una versin del formato ms actual de DOC o PDF. 4.Los originales debern presentarse por correo electrnico a la siguiente direccin: terbicf.concurso@gmail.com Se incluirn dos archivos: uno cuyo nombre ser el ttulo del relato y el seudnimo del autor, y un segundo archivo cuyo nombre ser el ttu lo del relato, el seudnimo de l autor y la palabra PLICA y que contendr todos sus datos personales: nombre y apellido s, D. N. I. o documento identificativo del pas al que pertenezca el concursante, direccin completa telfono y direccin de correo electrnico. Ejemplo: Fichero 1: Titulo del Relato Seudnimo.doc/.rtf .pdf. Fichero 2: Titulo del Relato Seudnimo PLICA.doc/.rtf o.pdf. 5.Se rechazarn los textos que no se cian al tema. No se admitirn faltas de ortografa. 6.El autor, por el solo acto de enviar un relato a concur so, se hace responsable de que la obra es original y de su propiedad. 7.Se establece como nico premio un trofeo conmemor ativo al relato ganador. Tambin habr mencin de cinco finalistas. 8.Todos los relatos presentados recibirn acuse de reci bo y no se mantendr ms contacto con el autor salvo con los autores que resulten premiados o seleccionados, una vez levantada el acta del veredicto por parte de los miembros del jurado. 9.El jurado estar formado por escritore s del gnero fantstico y socios de la TerBi. El acta del ju rado se har pblica en el Acto de la TerBi que se celebrar el 28 de Abril de 2012. No obstante, el 20 del mismo mes se publicar una lista de los 10 relatos se leccionados en la ltima fase (con seud nimo), en los blog de la Asociacin: http://terbicf.blogspot.com/ y http://notcf.blogspot.com/. 10.Los escritores conservan en todo momento sus derech os de autor sobre las obras presentadas. Todos los textos que lleguen a la fase final ceden automticamente el derecho de re produccin durante un ao, por una nica vez en las publicaciones web y en el e-book de la TerBi, comprometindose a mantenerlo indito (tanto en papel como en versin digital) hasta despus de dichas publicaciones, y renunciando los autores a cualquier remuneracin econmica o de cualquier otro tipo en esta edicin. 11.Los miembros del jurado y sus familia res no podrn presentar obras a concurso. 12.Cualquier imprevisto no contemplado en estas bases se r resuelto por la organizacin de este concurso. 13.La presentacin al concurso implica la total aceptacin de estas bases.

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Premios Avaln 2012 de Relato Fantstico Bases: 1. Podrn presentarse al Premio Avaln de relato fa ntstico todas aquellas narracion es escritas en castellano que puedan ser encuadradas dentro de los gneros de ciencia ficcin, fantasa o terror. 2. Las obras debern ser inditas, no estar premiadas en otros concursos ni pendientes de resolucin en ningn otro certamen durante la convocatoria de este premio. 3. La extensin de cada relato no superar las ocho mil palabras. 4. Las obras se remitirn en papel, en una sola copia. Se enviar tambin un CD-ROM con el relato en formato Word o RTF. 5. Cada autor podr presentar tantas obras como desee, entendiendo siempre que deber realizar un envo separado para cada uno de los relatos que quiera presentar al certamen. 6. Los miembros de Avaln, Asociacin Asturiana de Ciencia Ficcin, no podrn pr esentar obras al certamen. 7. Los relatos se enviarn bajo lema, acompaados de una plica en cuyo exterior se leer el ttulo y lema, y en cuyo interior figurarn los siguientes datos: titulo, nombre completo y DNI del autor, direccin, e-mail y telfono de contacto. 8. Se establece un premio de seiscientos (600) euros y un diploma acreditativo. El jurado podr, si as lo considera conveniente, declarar un mximo de tres menciones honorficas, que no estarn dotadas econmicamente. El premio podr ser declarado desierto. 9. El plazo de presentacin de originales finalizar el 30 de abril de 2012; se admitirn aquellos originales que lleguen antes del 6 de mayo siempre que en el matasellos figure la fecha en que expira el plazo de presentacin o una anterior. 10. El fallo del jurado se har pblico durante la celebracin de la AsturCon 2012, a celebrar ese ao. 11. Durante el espacio de un ao a contar desde el fa llo del jurado, Avaln, Asociacin Asturiana de Ciencia Ficcin, se reserva el derecho de publicar el relato pr emiado. Pasado este periodo el autor del relato podr disponer de l libremente. As mismo los organizadores de l certamen estudiarn la publicacin de aquellos relatos presentados que consideren de calidad suficiente, entendiendo que tal publicacin se har siempre con permiso de los respectivos autores, quienes en todo caso cedern los derechos para una nica edicin. 12. Los originales se remitirn a la siguiente direccin: Premio Avaln 2012, Apartado 6172, 33203 Gijn, Espaa En el exterior del sobre deber constar: Premio Avaln de Relato Fantstico 2012 13. Cualquier caso no previsto por estas bases ser resu elto por el jurado y su decisin ser inapelable. 14. La presentacin al concurso implic a la total aceptacin de las bases.


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