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Disparo en Red

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Material Information

Title:
Disparo en Red
Physical Description:
Serial
Language:
English
Publisher:
Disparo En Red
Place of Publication:
Havana, Cuba
Publication Date:
Frequency:
monthly
three times a year
regular

Subjects

Subjects / Keywords:
Science fiction, Latin American -- Periodicals   ( lcsh )
Science fiction -- Periodicals   ( lcsh )
Genre:
periodical   ( marcgt )
serial   ( sobekcm )

Record Information

Source Institution:
University of South Florida Library
Holding Location:
University of South Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
usfldc doi - D42-00007-n06-2005-01
usfldc handle - d42.7
System ID:
SFS0024301:00006


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HOY: 24 de ENERO del 2005 DISPARO EN RED: Boletn electrnico de ciencia-ficcin y fantasa. De frecuencia quincenal y totalmente gratis. Editores: darthmota Jartower Colaboradores: Taller de Creacin ESPIRAL de ciencia ficcin y fantasa. Anabel Enriquez Pieiro Juan Pablo Noroa. Jorge Enrique Lage.

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0. CONTENIDOS: 1.La frase de hoy: H. P. Lovecraft. 2.Artculo: Ciencia y ficciones: Apuntes para una esttica literaria posthumana, por Germn Sierra 3.Cuento clsico: Johnny Mnemonic, William Gibson. 4.Cuento made in Cuba: Nunca se sabe, Michel Encinosa. 5.Curiosidades. Viajando hacia las estrellas: naves estelares en la ciencia ficcin. 6.Reseas. La Lengua Negra, el idioma de los vi llanos de "El Seor de los Anillos", por Marcelo Dos Santos 7.Humor: Leyes de la animacin japonesa 8.Cmo contactarnos?

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1. LA FRASE DE HOY: A mi parecer, no hay nada ms misericordioso en el mundo que la incapacidad del cerebro humano de correlacionar todos sus contenidos. Vivimos en una plcida isla de ignorancia en medio de mares negros e infinitos, pero no fue concebido que debiramos llegar muy lejos. H. P. Lovecraft 2.ARTICULO: CIENCIA Y FICCIONES: APUNTES PARAUNA ESTTICA LITERARIA POSTHUMANA. Germn Sierra A Cruz Calvo, Juan Francisco Ferr y Eloy Fernndez Porta, que nunca dejan de buscar. This is the real world... Pay more attention to it Shelley Jackson God save the Queen, she ain't no human being Sex Pistols Fbula con reina y punks A diferencia del monarca de un cuento que recordaban haber ledo en su niez, la reina de los ingleses siempre haba estado demasiado vestida. En 1977, cuando se celebraban veinticinco aos de su reinado, un grupo de desharrapados msicos londinenses cayeron por primera vez en la cuenta deque el aspecto de su reina delataba cierta inadecuacin con su verdadera naturaleza y, puesto que se les haba prohibido cantar en suelo ingls, acordaron reunirse sobre el Tmesis para explicar al mundo su descubrimiento: ¡La reina no es un ser humano! Cuando los reyes eran humanos, se avergonzaban de su desnudez. Entonces era fcil

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atraparlos como a pjaros y cortarles la cabeza. Entonces, el oficio del reyera (re)vestirse de autoridad y, de vez en cuando, se les escatimaba en la realidad del pao. Un nio o un revolucionario podan decir la verdad, porque los reyes, los nios, los revolucionarios y los pueblos, eran entonces humanos. ¡Pero la reina no es un ser humano! La reina es un icono pop, la reina es la televisin, la reina es un travesti en un bar de Camden Town, la reina es punk, la reina es un programa de realidad virtual. La reina es posthumana. Y es contagioso... La condicin posthumana. Katherine Hayles, cuyo libro Cmo nos hemos convertido en posthumanos (1)considero una obra fundacional, describe dos versiones de la condicin posthumana. De ambas, aquella que nos resulta ms familiar es la que ha sido planteada por tericos de la ciberntica como Hans Moravec, Michael Dyer o WarrenMcCulloch, popularizada por los sectores ms radicales del movimiento ciberpunk, narra da por autores como William Gibson y transformada en cultura de masas a travs de pelculas de gran difusin como Blade Runner, Matrix o la saga Terminator. Estos relatos literarios o cinematogrficos, smbolos de la cienciaficcin contempornea, juegan a prevenirnos contra una posthumanidad adversa al ser humano; un futuro apocalptico donde ste sera desplazado, absorbido o esclavizado por mquinas inteligentes en las que, previamente, habramos "descargado" nuestros conocimientos y nuestra conciencia. Sin embargo, y ste es el motivo por el que considero que el citado ensayo establece un punto de inflexin en la comprensin del proceso que nos ocupa, Hayles propone otro escenario, mucho ms probable y mucho ms acorde con la historia del hombre y la evolucin de la vida en la Tierra:"Para algunos", escribe, "includa yo misma, lo posthumano evoca la estimulante perspectiva de salir de algunos viejos moldes y abrir nuevos caminos para pensar acerca de lo que significa ser humano". La reina puede ser cualquier cosa, con tal de que no deje de transformarse. Esta segunda versin de la posthumanidad no se refiere a un proceso futuro por el cual el hombre dejar necesariamente de ser lo que es para transformarse en "otra cosa", sino a un

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proceso, en curso desde el principio de la humanidad y que, precisamente, nos hace ser lo que somos, cuyos mecanismos todava estamos comenzando a comprender. No se trata de una metamorfosis al modo de los insectos, donde una larva, necesaria y unidireccionalmente, haya de convertirse en mariposa. La "Larva" humana, como nos ensean, cada cual a su modo, Kafkay Julin Ros, no sufre metamorfosis: es la metamorfosis El ttulo de esta conferencia, ciencia y ficciones pretende evocar una literatura y una ciencia emergentes que se presentan como alternativa tanto al humanismo tradicional, que nunca ha sabido librarse de la idea de un "alma" inmaterial encarnada en el cuerpo, como al funcionalismo ciberntico, que requiere un "alma" informativa descargada en la mquina. Una literatura y una ciencia liberadas de los dualismos metafsicos pero cargadas de materiamuy sustanciosa. Una literatura y una ciencia inspiradas por la "diferencia"."La diferencia", explica Gilles Deleuze, "no es la diversidad. La diversidad est implcita; sin embargo, la diferencia es aquello por lo que lo implcito est implcito"(2) En cuanto a las predicciones apocalpticas de la ciencia-ficcin, si nos guiamos por lo que se ha cumplido hoy de aquello que otros anticiparon antes, slo se manifestarn de forma irnica. Podramos decir que hoy vivimos una es cenificacin pardica de la vieja cienciaficcin:El Gran Hermano se ha convertido en telebasura para invertir la lgica del panptico, pues la mejor estrategia de dominio no es que unos pocos se pasen todo el tiempo observndonos a todos, sino conseguir que todos nos pasemos la vida observando a unos pocos. La odisea espacial del ao 2001 no ha sido protagonizada por un elegante y fro ordenador en busca de alma que gobierna un a nave interplanetaria, sino por la violenta manifestacin de un fanatismoreligioso digno de edades ms oscuras. A quienes lo percibimos de este modo,cuando ambientamos nuestras narraciones en el futuro, nos sale una versin irnica del presente; un porvenir donde, como en La broma infinita de David Foster Wallace o como he intentado hacer yo mismo en Efectos secundarios ,es en los aspectos ms frvolos y ms absurdos de la realidad donde las novedades han tenido lugar. Por eso, muchos de nosotros nos sentimos partede un antiguo, burlesco y satrico linaje que se origina en los cnicos y los sofistas y contina en la novela picaresca, en Cervantes,

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Quevedo, Rabelais,Swift, Joyce, Valle-Incln, y muchos otros que no tendr tiempo de citar. Causalidades invertidas, determinismos anticipados. Las visiones ms pesimistas de la posthumanidad estn alimentadas por el miedo a perder nuestra capacidad de tomar decisiones sobre la marcha del mundo. Un repaso, an superficial, de las ms importantes corrientes del pensamiento occidental desde el Renacimiento, ratifica que el ser humano instrudo ha credo formar parte de un proceso destinado a comprender la realidad y ha estado convencido de poder dominar el futuro. Sin embargo, en las ltimas dcadas, debido al acmulo de conocimientos y, ante todo, al desarrollo de tecnologas de comunicacin que los sitan constantemente frente a la presencia de mucha ms informacin de la que puede asimilaren el curso de toda su vida, el hombre y la mujer modernos comienzan a verse ms reflejados en las consecuencias (positivas y negativas) del progreso que identificados con sus agentes. La gran mayora queda as a merced de un nmero limitado de ficciones que, convenientemente amplificadas por los medios de comunicacin de masas, circulan por un tiempo sucedindose en captar la atencin de un pblico demasiado expectante, para convertirse en dogmas pasajeros en casi todos los rincones del planeta. Del mismo modo que la incertidumbre arrastra al dinero a refugiarse en valores seguros, las narraciones que esperan encontrar en las libreras aquellos lectores que se sienten amenazados en su identidad son el producto de reciclar lugares comunes muy antiguos. Por eso la supersticin, el folclore, la novela sentimental o los ejemplos ms vulgares de ficcin histrica atiborran los catlogos editoriales. La mayora de los narradores supuestamente "contemporneos" no hayan hecho otra cosa que aliar una estructura narrativa muy convencional con elementos de "actualidad" aislados, propiciando de hecho la continuidad del idealismo sentimental con la intencin, consciente o inconsciente, de no desviarse demasiado de los cnones del "entretenimiento" literario. El resultado es que una buena parte de las obras con prestigio cultural/humanista

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pasan inmediatamente a formar parte del mismo reality show que pretenden ignorar o despreciar, y acaban por ser tratados en los medios como cualquier otro evento que pueda transformarse en noticia. A despecho de las inte nciones del autor, la crtica mayoritaria se refiere del mismo modo a los verdaderos libros que a esos otros objetos que Gilbert Sorrentino denomina "libroides", o sea, cosas que parecen libros, pero no lo son. Algo parecido sucede con la ciencia y las tecnologas que de ella se derivan: Nos parece vivir en un tiempo de enorme ansiedad tcnica. Quizs nunca antes como ahora el relato de los avances tecnolgicos haba cobrado una importancia tan decisiva en cada una de nuestras acciones cotidianas. A cada uno de nuestros actos —comer, dormir, amar, jugar— se le asigna un significado nuevo cada da; se le atribuyen consecuencias inesperadas si no es realizado de acuerdo a los fluctuantes rituales que se derivan de la divulgacin de saberes recientemente adquiridos. Nos sentim os impresionados por los avances de la ciencia y la tecnologa, a la vez que indignados y culpables por no saber —o, en el fondo, no querer— gestionar estos nuevos conocimientos de un modo ms justo e igualitario. A cada paso que avanzamos, intentamos convencernos de que la solucin se encuentra a la vuelta de la esquina. No cabe duda de que, en muchos aspectos de nuestra vida, las tecnologas emergentes— particularmente las biotecnologas— influyen e influirn an ms a la hora de tomar decisiones legales, econmicas y polticas. Sin embargo, los problemas que estos nuevos conocimientos y sus aplicaciones prcticas pretenden resolver no son de origen reciente: El saber cientfico insiste, sobre todo, en las ms antigas preocupaciones del ser humano: la enfermedad, la herencia, la muerte; quienes somos y de donde venimos. Qu hay de ficcin en la ciencia? Y qu hay de leyenda urbana en las versiones divulgativas por las que el ciudadano medio conoce los descubrimientos cientficos? Debemos apresurarnos a "tomar medidas" frente a los desafos que suponen estos descubrimientos? El conocimiento cientfico y tcnico que estamos adquiriendo (biotecnologas, informtica) supone un peligro mucho menor que la ignorancia, pero despierta una gran inquietud porque ponen en entredicho viejos saberes aliados con poderes antiguos a los que estamos

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acostumbrados a someternos. Por eso se trata, en realidad, de una cuestin de traspaso de poderes ms que de un asunto tcnico o cientfico. La capacidad de modificar el genoma o de manipular el sistema reproductor del ser humano pone en entredicho el poder hereditario (econmico y social pero tambin psicolgico, ya que no desafa exclusivamente la legitimidad de las dinastas sino la patria potestad, la "p ropiedad" de la familia con respecto a sus miembros, la "propiedad" educativa etc...). La posibilidad de conseguir una agricultura sencilla, resistente, capaz de mejorar los problemas alimentarios de una cada vez mayor parte de la poblacin mundial, se enfrenta directamente a esa forma difusa de poder que mantiene las diferencias econmicas entre territorios, cuya expresin ms frecuente hoy en da procede de quienes, con toda la buena intencin paternalista, defienden la redistribucin de bienes pero se oponen furiosamente a la redistribucin de conocimientos. La posibilidad de exponer ideas ante una audiencia mundial en internet, sin ningn control previo, sin censura, sin un sistema jerrquico de valoracin ni canon esttico, pone en entredicho la autoridad de los medios de comunicacin tradicionales y de quienes pretenden detentar criterios ticos y estticos. Y as, como en una guerra de sucesin, cada nuevo saber amenaza a un poder viejo que pretende apropiarse tambin del mecanismo de dominio emergente: Los legisladores desean legislar sobre ciencia, los jueces judicializarla, las grandes corporaciones hacerla rentable en el plazo ms breve, los polticos apropiarse del mrito, los profesores encerrarla en las aulas, los investigadores convertirse en sus sacerdotes, los lderes sociales conservadores (y aqu me refiero no a la opcin poltica que se conoce por ese nombre, sino a quienes, la mayor parte de las veces blandiendo argumentos insostenibles, pretenden detener o adecuar a sus miras el avance de la tecnologa) mantenerla a raya, y los progresistas (en el sentido opuesto) acelerar su puesta en prctica. Mientras asistimos a la batalla por el supuesto futuro, el polvo levantado por la jaura que intenta repartirse el botn hace cada vez ms difcil el acceso objetivo a los nuevos conocimientos. Curiosamente, la mayora de los descubrimien tos cientficos que llegan a convertirse en noticias de primera plana suelen estar arropados en un concepto filosfico, literario, casi ideolgico, que es continuamente refutado por la propia experimentacin cientfica: El

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determinismo. Al ser humano le fascina la id ea de la inevitabilidad del destino; por eso cuando el resultado de un experimento se adecua a este prejuicio, est dispuesto a aceptarlo sin mayor reflexin. Temerosos de nuestra lib ertad, parecemos necesitar saber que nuestra conducta est predeterminada por los genes, la sociedad o las estrellas, e inmediatamente nos aferramos a los ms dbiles indicios de inevitabilidad como si se tratase de irrefutables evidencias. Walter J. Freema n, al inicio de su libro Sociedades de Cerebros (3) arremete contra el determinismo:“Los determinismos religiosos, neuroinformacionales, genticos o medioambientales, no son simplemente un error. Corroen profundamente la igualdad de oportunidades, la dignidad y el bienestar humanos. Creo que hemos llegado a esta situacin por decisin propia, no por necesidad histrica; que necesita ser cambiada, y que puede cambiarse partiendo de un nuevo punto de vista.” Sin embargo, para muchos sigue prevaleciendo la vieja idea escolstica deque el mundo se encuentra ah para ser estudiado y conocido por el hombre; que la realidad es un libro algunas de cuyas pginas hemos aprendido a leer y, para continuar su lectura, basta con aprender a pasar la pgina —que, en cualquier caso, permanece escrito e inmutable desde el principio de los tiempos: Un peligroso giro hacia la teologa, o al menos, hacia el empirismo, que la ciencia y las artes deben empearse en contrarrestar. La explicacin de Walter J. Freeman es maravillosamente aclaratoria: "Una descripcin cientfica [...] es un conjunto de relaciones entre un nmero de variables cuantificadas, y una explicacin es un conjunto de ecuaciones que las interrelacionan en forma simblica. Utilizando un tpico, los cientficos se preguntan 'cmo', no 'por qu';una manzana cae de acuerdo a la ley del cuadrado inverso, no porque es empujada por la gravedad. Esto lo hacen no para evitar la satisfaccin de un deseo teleolgico, sino porque es lo que les atae. Jueces, periodistas, abogados y filsofos necesitan explicaciones no cientficas en trminos de causas. Un patlogo debe decir: el sujeto A muri con la enfermedad B; y un forense debe decir: el sujeto A muri de la enfermedad B. Los forenses tienen la responsabilidad legal de asignar causas a la muerte. Estos son juicios sociales, no cientficos." (5) La condicin posthumana se origina en el intento de comprender cientficamente al ser humano, un ser humano que no est limitado por las ideas tradicionales acerca de lo que se supone que debe ser, sino que, siendo continuacin del mundo, se contina a s mismo en el

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mundo. Y eso supone, como defiende Manuel De Landa (5) ir ms all de la simple dicotoma entre el determinismo total y el indeterminismo absoluto, e introducir entre ambos extremos, en palabras de Deleuze y Guattari, "causalidades invertidas o determinismos anticipados, innatismos descodificados, que tienen que ver con actos de discernimiento o de eleccin y no con reacciones encadenadas [...]; en resumen, un nuevo aspecto producido por la imbricacin de lo semitico y de lo material ".(6) Permtanme regresar por un momento al excelente ensayo de Katherine Hayles, pues el mejor modo de entender en qu consiste la condicin posthumana, es recurrir a su genealoga: "La metafsica de la presencia introdujo el significado en el sistema. El significado estaba garantizado porque exista un orden estable. Hoy conocemos bien la historia de cmo la desconstruccin ha expuesto la incapacidad de los sistemas para explicar sus propios orgenes, sacando as a la luz la indeterminacin de los significados. Mientras la jerarqua presencia/ausencia era desestabilizada y se privile giaba a la ausencia sobre la presencia, la falta desplaz a la plenitud y el deseo usurp el lugar de la certeza. A pesar de la importancia que estos movimientos han tenido en el pensamiento del sigloXX, an tuvieron lugar dentro de la dialctica presencia/ausencia. Slo se siente la falta si se asume la presencia; uno slo es arrastrado por el deseo si el objeto de deseo es conceptualizado como algo a poseer. Del mismo modo que la presencia requiri una plenitud original [Dios, el Logos, la teleologa—en general] para articular un yo estable, la desconstruccin necesit de una metafsica de la presencia para articular la desestabilizacin de ese yo. Por el contrario, estructura/aleatoriedad (pattern/ randomness) requiere otra serie de asunciones. En esta dialctica, el significado no es cargado frontalmente en el sistema, y el origen no acta cimentando la significacin. En los procesos multi-agenciales, por ejemplo, la complejidad evoluciona a partir de procesos altamente recursivos mediante la aplicacin de unas reglas muy simples. Ms que proceder a lo largo de una trayectoria dirigida a un fin conocido, tales sistemas evolucionan hacia un futuro abierto marcado por la contingencia y la impredictibilidad."

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Una esttica experimental “Sospecho que el destino de todos los sistemas adaptativos complejos en la biosfera— desde las clulas hasta las economas— es evolucionar hacia un estado natural entre el orden y el caos, un gran compromiso entre estructura y sorpresa ”,escribe Stuart Kauffman (7) As ha sido, y debera co ntinuar siendo, la autntica literatura. Recientemente, los movimientos surrealista y pop, y, sobre todo, sus ltimas tendencias (8) han intentado hacer evidentes las parcelas de incertidumbre que se encuentran en el imaginario cotidiano, tratando de subvertir ese orden imperceptible que damos por supuesto pero que se descompone en cuanto lo enfren tamos a sus propios lmites. Tales lmites o mrgenes, artificialmente establecidos alrededor de lo que se nos obliga a considerar el presente real, tienden a desaparecer gracias a la presin de quienes han decidido situarse voluntariamente fuera de margen y de aquell os a quienes la mquina del presente ha decidido dejaren el exterior, a la espera de un ahora que es para ellos porvenir. La desaparicin de los mrgenes culturales, junto con la disolucin progresiva de los lmites geogrficos, tienen como consecuencia que las aportaciones y las reivindicaciones provenientes de esos colectivos, que hasta hace poco eran calificados como "marginales", hayan cobrado una voz ineludible en la literatura presente gracias a la generacin de mensajes alternativos. Como trata de explicar Pedro Voltes en un reciente artculo: “Cuanto mayor sea el nmero de mensajes alternativos que puedan surgir, mayor ser la incertidumbre, y mayor tambin la medida de la informacin entraada en el mensaje concreto. De este modo, dicha medida se relaciona con las probabilidades asignadas a las diversas alternativas: cuanto mayor sea el nme ro de alternativas y cuanto ms repartidas estn sus probabilidades, mayor ser el valor de la informacin.”[...] (9) Prestemos atencin ahora a la historia del ser humano. En qu mbito podemos apreciar ese "mayor nmero de mensajes alternativos"?Cual es al actividad humana que ha producido una mayor variedad de mensajes, que ha acumulado la mayor cantidad de ensayos? Pensemos en las primeras actividades humanas de las que tenemos noticia: la

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construccin de instrumentos, por ejemplo. Se trata de armas de caza, medios de transporte, tiles de labranza. La eficiencia de una punt a de flecha es fcilmente comprobable, su forma est restringida por su funcin, la punta debe ser aguda, el borde cortante... Lo mismo sucede con el arado, con la rueda. En lo que se refiere a instrumentos, las comunidades neolticas llegan fcilmente a la s mismas conclusiones. Las diferencias se expresan de otro modo: en el arte. La verdadera experimentacin del hombre neoltico se manifiesta en el terreno de la esttica. La cuestin esttica ha sido siempre objeto de polmica. De hecho, sigue sin existir una teora slida acerca del papel evolutivo de la esttica. Sin embargo, cabe muy poca duda de que la tecnologa artstica se desarrolla con mucha ms rapidez que la tecnologa mecnica, de que la habilidad necesaria para realizar las pinturas de Altamira es mucho mayor que la que requiere la manufactura de los instrumentos de la poca.Es posible, entonces, que el arte sea la primera actividad puramente experimental del ser humano? (10) Que el origen de la moderna ciencia experimental sea tanto el arte como el conocimiento emprico de la naturaleza? Que, de hecho, el concepto de ciencia experimental aparezca de la unin de ambos?Ferdinand Hallyn parece proponerlo en su libro La estructura potica delmundo(11) donde establece las conexiones entre el trabajo de Coprnico y Kepler con las investigaciones artsticas del Renacimiento y el Manierismo. Lo que buscaban los astrnomos era, en realidad, una esttica de la representacin del Universo, y los problemas a los que se enfrentaron fueron muy similares a los de Leon Battista Alberti, Filelfo, Brunelleschi o Leonardo. Es, entonces, la belleza, algo ms que el reflejo de una emocin subjetiva, y la esttica ms que un conjunto de normas culturales, que la anecdtica historia de una sucesin de modas pasajeras? Una propuesta alternativa es que la esttica puede ser considerada el espacio de lo experimental Mientras que el espacio vital est constreido por las necesidades y las capacidades de supervivencia, el espacio de lo experimental carece de otros lmites que la imaginacin — esto es, la capacidad de realizar asociaciones inesperadas. El placer que nos proporciona la belleza no es sino la recompensa por haber sabido relacionar una ocurrencia novedosa con los conocimientos previos del mundo real: es la recompensa por la innovacin, pero no la innovacin absurda, sino la innovacin adaptativa. "La belleza", escribe FredTurner,

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"aunque puede ser sorprendente, debe ser tambin familiar: conecta el pasado y el futuro, lo conocido y lo desconocido"(12) El espacio experimental de la esttica nos permite comenzar a indagar en el presente an no reconocido como tal, y extraer sus misterios. "El placer", contina Turner ms adelante, "y en particular el placer de la belleza, es unarecompensa, diseada por la evolucin, que el cerebro se da a s mismo por realizar ciertas tareas creativas". Y concluye: "La bell eza, desde este punto de vista, es el ms integrado nivel de comprensin, y la capacidad de mayor alcance para una accin efectiva. Nos permite actuar segn —en lugar de resistir— la ms arraigada tendencia del universo: ser capaces de crear un modelo de lo que va a suceder y adaptarnos o cambiarlo. Integrao enfoca los diferentes niveles de la realidad, al tiempo que reconoce sus conflictos[...]" Una esttica es, pues, bsicamente un medio. Un medio histrico cambiante en el cual experimentar, imaginar y producir el futuro (13) Un medio de comunicacin que va ms all de lo simblico y constituye nuestro presente invitndonos a dar forma al porvenir. Y con ello volvemos a la literatura. Una literatura posthumana? En los ltimos aos me he encontrado —qui zs casualmente, quizs sntoma del tiempo que vivimos— con diversos autores que en el prefacio de sus libros reflexionan acerca de la vigencia de la escritura. Algunos manifiestan su desencanto por la pobre influencia que tiene hoy en da la“autntica” literatura, co mpletamente desbordada por el aluvin de ediciones con un objetivo exclusivamente come rcial que, publicitadas y distribudas como cualquier otro objeto de consumo, han modificado por completo la relacin entre libro y lector. Sin embargo, en ltimo trmino, la conclusin de todos ellos (inevitablemente, pues estn prologando su libro ms reciente) es de un cierto optimismo, si no en cuanto a la cantidad de sus lectores, s en lo que respecta a su calidad y a su inters(14). El caso es que una duda se cierne sobre la validez del acto mismo de escribir, y ningn autor honrado puede eludir enfrentarse a esa vacilacin. Que de constancia aqu, pues, de que me sumo a esa inquietud.

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Quizs la narrativa ya no es lo que era. Es posible que la narrativa tal y como ha sido entendida en los ltimos siglos —como una form a literaria en la que tanto monta lo que se cuenta como el modo en que se cuenta— slo era vlida para reflejar un modo de percibir la realidad basado en el sign ificado, en la dicotoma metaf sica de presencia/ausencia del ser. Quizs slo sea til para describir una realidad supuestamente objetiva contemplada por un sujeto supuestamente consciente, donde el significado vena dado por la realidad (versin moderna) o por el sujeto (versin posm oderna):en el caso de la literatura, por el “autor/texto” o por el “lector/texto”. Colocar un espejo al borde del camino, siguie ndo las instrucciones de Stendhal, slo sirve si pensamos que la imagen reflejada y la descripcin escrita son, ms o menos, equivalentes. Poco importa que el espejo sea hoy la televisin, como explica David Foster Wallace en su famoso ensayo sobre la nueva narrativa norteamericana:"La verdadera autoridad en un mundo que ahora vemos como construdo y no descrito es cada vez ms el medio que construye nuestra visin del mundo" La literatura contina as entendindose como un comentario “al margen” de la realid ad, aunque sea una realidad ya ficcionada y transformada en imgenes. Pero, qu sucede cuando imgenes y palabras dejan de ser equivalentes; cuando, como se propone que viene sucediendo desde hace ya algn tiempo, las tecnologas afectan al ser humano en un un iverso no lingstico, ms all del juego de los significados, cuando la imagen se vuelve obscena, deja de “significar” y nos afecta directamente en lo somtico, nos convierte en “algo no hablado”, en algo no “construdo”ni “descrito”, sino “vivido y no realizado”, como dice Paul Valry de la concha?(15) En un mundo que deja de ser antropomrfico, donde la consciencia se entiende como un proceso natural emergente, como una seal que slo destaca en ocasiones del catico ruido de fondo, la narrativa tradicional pierde sentido, porque el sentido ya no es narrativo. Lo que se trata de elucidar, por lo tanto, no es si la narrativa ser adecuada en el mundo hacia donde vamos, ni si nos convertiremos en mquinas iletradas—pues no hay nada ms "letrado" que una mquina—, sino qu narrativ a es vlida cuando los seres humanos nos demos cuenta de que no somos narradores ni narrados, sino un “compromiso entre estructura y sorpresa”. Y, por lo que respecta a la relacin entre m quinas y hombres, qu narrativa emerge cuando

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el "post-ego" no es ms que una serie de instrucciones para transformarnos a nosotros mismos mediante mquinas, como ya se planteaba Samuel Butler en su parodia utpica Erewhon : "Parael rico la materia es inmaterial; la organizacin elaborada de su aparato extracorporal ha liberado su alma" Quizs deba volver atrs un par de prrafos para explicar una afirmacin que a muchos se le antojar inverosmil: que no hay nada ms letrado que una mquina. Sin embargo, es absolutamente cierto; las mquinas, y sobre todo las mquinas informticas, son apenas poco ms que lenguaje. Las mquinas tienen poco problema con aquello a lo que podemos dar un significado preciso, con aquello que podemos transformaren "instrucciones". Las mquinas tienen mucho ms problema con las imgenes, con el mundo siempre cambiante de las percepciones. La limitacin esencial de nuestras mquinas no es que no puedan ser inteligentes en el sentido de realizar operaciones lgicas, es que son incapaces de percibir. Porque las mquinas carecen de cuerpo y un cuerpo no es otra cosa que una interfaz entre el orden y lo imprevisible, entre la estructura y la sorpresa. Un cuerpo (en el sentido biolgico del trmino) es el rodeo que ha dado la materia para adaptarse a su propia imprevisibilidad. Por lo tanto, para que las mquinas pudieran ejercer, como proponen algunos tericos de la posthumanidad, todas las funciones humanas, no tendramos que descargar en ellas nuestra "inteligencia",sino nuestro cuerpo. Porque la inteligencia no es algo abstracto, separado del cuerpo, no es informacin ni mtodos de deduccin lgica: nuestra inteligencia es nuestro cuerpo. Las mquinas no tendran ms remedio que convertirse en nosotros. Fjense que un ordenador comprende el lenguaje lgico, pero no comprende la imagen. Simplemente la transmite. Eso debera hacernos pensar. Un ordenador jams se pasara horas delante de la televisin. Regresemos, entonces, a nuestra interrogacin inicial: Qu narrativa puede ser adecuada a la condicin posthumana? Puede que responder a esta pregunta no sea tan difcil como parece. Pensemos, en primer lugar, en aquella que es radicalmente inadecuada: Aquella que se sita a s misma en ese "lugar privilegiado del pensamiento" desde donde, en palabras de Mark Hansen, "en el proceso de supuestamente protegernos contra la capitulacin al nuevo barbarismo de la inhumanidad tecnolgica, nos ha cegado a la realidad de nuestra

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dependencia de las tecnologas" (16). Una de las caractersticas de estilo de las corrie ntes mayoritarias de la literatura durante las ltimas dcadas ha sido la generalizacin de un uso casi periodstico del lenguaje, una especie de "lingua franca"o "lengua media" pobr e en recursos literarios, comprensible por todos, fcil de traducir a otras lenguas y considerada un fiel reflejo de la realidad meditica y mediatizada. La consideracin de la le ngua como "instrumento de comunicacin" (curiosamente, a la vez que la teora insista cada vez ms en la "imposibilidad de toda comunicacin"). Los autores catalogados dentro del minimalismo/ realismo sucio/generacinX (Carver, Leavitt, Coupland, etc... y su manifestaci n espaola enlo que se llam "generacin Kronen") comenzaron a investigar esa nueva realidad donde los vnculos mediticos haban sustitudo tanto a las tradicionales relacione s intersubjetivas como a nuestro modo de percibir el mundo. Sin embargo, demasiado atrapados por el habla de la narrativa audiovisual y el poder hipntico de las transmis iones electrnicas, su modo de dar cuenta de esa realidad consisti a menudo en apropiarse del discurso meditico, invirtindolo o deformndolo para "comunicar" sus contradicciones. Para m, las formas narrativas de la cultura contempornea se desarrollan en las tecnologas y en el mercado y tratan de las tecnologas y del mercado, pero no se escriben al dictado de las tecnologas ni en el idioma sentimental de los mercados. Como sucede en otros campos de la sociedad y la cultura, en estos momentos es imposible establecer un criterio nico de valoracin para las nuevas obras literarias. Dice Deborah M. Hess que "un gran corpus de literatura se ha resistido durante mucho tiempo a ser interpretado a travs de medios tradicionales como la crtica de gneros, la crtica lingstica, la desconstruccin o el po stmodernismo. Esta literatura muestra una llamativa similitud con el est udio cientfico de las formas no lineales o los procesos dinmicos de la naturaleza [...] Ambos estn caracterizados por una causalidad indeterminada, mltiple y fuertemente no lineal (17) Esta literatura, caracterizada por una marcada potica de la complejidad es, en mi opinin, aquella que cobra especial significado en el tiempo de lo posthumano

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Literatura caracterizada por "textos densamente metafricos; motivos lingusticos, poticos y narrativos repetidos rtmicamente desde el nivel ms superficial al ms profundo; una evolucin serial de todas la s estructuras narrativas y poticas y una visin del texto literario como un proceso". "Las obras complejas se caracterizan por la indeterminacin de todas sus estructuras poticas y narrativas, y la afirmacin de marcados paralelismos con otras obras, autores, tradiciones culturales y nacionales, disciplina y eras; numerosas pistas intratextuales y extratextuales que hacen innecesaria la presencia del autor o el conocimiento de su biografa para comprender el texto ."(18) El trabajo de Deborah M. Hess se refiere, en concreto, a la obra de Maurice Blanchot, pero su mtodo podra aplicarse a Borges o a Cortzar, a Thomas Pynchon, a Juan Goytisolo, a Jan Ramjerdi, a Kathy Acker, a Fernando del Paso, a Julin Ros, a Giorgio Manganelli, a Gilbert Sorrentino, a Foster Wallace, a Georges Bataille y a muchsimos otros Lo que quiere decir que el propsito de la narrativa contempornea no difiere mucho de lo que fu siempre la li teratura que podra mos llamar "estticamente rebelde": es, a la vez, una representaciny una idea; un experimento y una teora "Mientras escribs",explica Harry Mathews a un grupo de estudiantes, "descubriris cosas de vosotros mismos que no sabais que sabais" (19) —ah el experimento. Y la teora? La idea? Las teoras han pasado a estar muy mal vistas en ci ertos sectores del arte contemporneo, y muy particularmente en la literatura espaola. Intentad relacionar literatura y teora e, inmediatamente, sereis atacados por cuatro o cinco frentes a la vez. La teora os dirn, impide a los escritores acudir a su verdadera llamada: Iluminar el corazn humano. La teora es aburrida. Elitista. Pretenciosa. Enem iga de la espontaneidad. La teora ha sido confinada en los departamentos acadmicos para preservar a la verdadera literatura de su mala influencia. La consecuencia es que entre la nueva generacin de escritores nacionales, prevalecen en nmero y popularidad aquellos que se dedican a la novela de costumbres de corte ms o menos clsico o contemporneo, y todo el debate suscitado entre ellos se refiere por una parte a la "tradicin" en que se encuadran y, por otra, a los perfiles de consumo de sus lectores. No existe una nueva generacin de ensayistas equivalente a la nueva

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generacin de novelistas, apenas hay preoc upacin por la innovacin estilstica, y la influencia sociocultural de la nueva generacin de escritores es prcticamente nula. Con el mismo talante que recomendara una tienda de ropa, un club o un restaurante, recomiendo a los lectores jvenes que se den un paseo por el departamento de ideas, especialmente por la seccin de lo que el exquisito gourmet del pensamiento Joseph Joubert denomina "ideas huecas": "Huecas como un palacio, y no como una caverna. Huecas; que sea posible entrar y encontrar dentro maravilla s, riquezas, bellezas, grandezas y delicias. Huecas y transparentes como frascos de crista l que contienen esencias celestiales. Huecas como las columnas de cedro en las que se guardaban tesoros" (20) No hagan mucho caso de las reseas que aparecen en los peridicos, dirjanse a las bibliotecas y a ver si encuentran algn libro polvoriento cuyo contenido no les parezca demasiado obvio. No se preocupen si el nombre del autor les suena, si creen haberlo ledo ya, si se llama William Shakespeare, o Luis de Gngora, o Robert Musil, o Michel de Montaigne. Los libros de verdad nunca se han ledo del todo Es muy posible que, como defiende Katherine Hayles, siempre hayamos sido posthumanos, y la narrativa posthumana siempre haya estado ah, aguardando su oportunidad de ser reconocida como tal. Es posible que la ciencia y las ficciones hayan, en el fondo, caminado juntas a la hora de ayudarnos a formar ideas del mundo y de impulsarnos a modificarnos evolutivamente, permitindonos establecer espacios conceptuales, conscientes e inconscientes, para la experimentacin, el aprendizaje y el placer. La literatura posthumana reivindica el pl acer adems del entretenimiento, el hardcore adems del erotismo, la burla adems de la descripcin, la artificialidad de la naturaleza y la naturalidad de lo artificial, el juego adems del trabajo, la duda en lugar de la seguridad Declara que una cojera fingida es ms sexy que una exhibicin atltica y que nada tiene de extraordinario que un ordenador escriba un poema, pero es mucho ms interesante expandir el lenguaje literario para incluir rutinas informticas y crear hbridos escritos de mquinas y hombres Gusta de mostrar lo que hay de mquina en el hombre y lo que hay de humano en la mquina —que lo hay, porque lo hemos puesto nosotros. Se siente obligada a burlarse, sin dejar de comprenderlo, de lo "humano, demasiado humano" y de lo "mecnico, demasiado mecnico".Intenta, volviendo

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a Mark Hansen, "ayudarnos a construr los instrumentos analticos que necesitaremos para resistir la atraccin por la "desincorp oracin" proyectada por las tecnologas contemporneas y, al hacerlo, puede guiarnos en la investigacin de los cambios experienciales que estn revolucionando nuestra cultura." La literatura de hoy en da es lo que no est escrito Lo que no est escrito no sabemos lo que es, y, por primera vez en mucho tiempo, carecemos de instrucciones precisas para construrlo. En ese sentido, no creo que lo que hacen hoy los escritores difiera mucho de la tradicin ancestral de la literatura, o, al me nos, de lo que era la literatura en cualquier momento de la historia mientras estaba siendo escrita. La novedad consiste en que la inflacin de relatos —especialmente audiovisuales—, coloca a los escritores en una posicin especialmente extraa: Por una parte, la literatura ocupa una porcin menor entre los medios, y, por otra, se la obliga a una continua reflexin sobre su relevancia. Los autores nos preguntamos por qu escribir debido a que los lectores se preguntan porqu leer. Para responder a esa pregunta, autores y editores se ven obligados a servirse de estrategias extraliterarias que, a su vez, alejan a los posibles lectores de la necesidad de una evaluacin esttica de los textos. Por eso, la investigacin esttica "no vende". Pero esta situacin ha dado lugar a la aparicin de productos literarios verdaderamente interesantes e innovadores. Empujados por la necesidad de hacerse or, algunos escritores interesados en la experimentacin esttica han empezado a practicar una especie de juego del escondite con las convenciones tcnicas de la escritura sin abandonarlas por completo, sirvindose de los significados transmitidos por el espectculo para mostrar lo de surreal que existe en su discurso. En Espaa somos todava unos pocos y, si habeis acudido a todas las conferencias de este ciclo, nos habreis escuchado a casi todos. Si hay algo caracterstico de la era de la sobreinformacin es su libre uso para recombinar elementos culturales que, hasta ahora, haban sido tenidos por incompatibles. Vivimos en el tiempo de los disc-jockeys La tecnologa permite la fragmentacin de los discurso s y la desconstruccin de lo s conceptos: Lo que estamos obteniendo de la tecnologa es el equivalen te a nuestros "enzimas de restriccin", esos catalizadores que nos permiten trocear el genoma en segmentos susceptibles de

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estudio y recombinacin. La cultura actual es el producto de la extenuacin de la cultura, por eso los nuevos gurs de la cultura son los disc-jockeys culturales, capaces de sintetizar nuevos productos remezclando los existentes. Nos guste o no, esa es la consecuencia de la democratizacin de la cultura La cultura que pasa por elitista produce versiones en las cuales el placer esttico se obtiene por el reconocimiento de ciertas referencias, ms o menos eruditas, que reafirman la conviccin en el saber propio. Una alternativa es el remix, la reinterpretacin, el collage, tcnicas practicadas desde hace tiempo por todas las vanguardias Su frescura radica en la falta de pretensiones; por eso rpidamente pasa de moda, pero nos deja el recuerdo de la excitacin, la resaca de nuestros intentos por conservar la juventud. De lo que no me cabe duda es que, cualesquiera que sean los acontecimientos no nos darn la razn. La razn, como el tiempo, no puede darse. "La razn", como dice Fernando Colina, "est siempre por venir"(21). Cuenta Gerald Edelman que el primer ministro ingls William Gladstone, tras escuchar de boca de Michael Faraday sus descubrimientos acerca de la electricidad le pregunt: “Y qu utilidad tiene?”. Faraday respondi:“Seor, algn da podr cobrar impuestos sobre ella”.Qu utilidad tiene la li teratura en el mundo que viene? Dejar que cada uno de ustedes conteste a esa pregunta. NOTAS: 1.N. Katherine Hayles, How We Became Posthuman: Virtual Bodies in CyberneticLiterature, and Informatics University of Chicago Press, Chicago, 1999. 2.Gilles Deleuze, Difference and Repetition Columbia University Press, NewYork, 1994. 3.Walter J. Freeman, Societies of Brains Lawrence Erlbaum Associates Publishers,Hilsdale, NJ, 1995 4.W.J. Freeman, Behavioral and Brain Sciences, 13 (4), 1990. 5.ManuelDeLanda, Deleuze and the open-ended becoming of the world 6.Gilles Deleuze y Flix Guattari. Mil Mesetas. Capitalismo y esquizofrenia ,Valencia, PreTextos, 1994.

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7.Stuart Kauffman, At home in the universe Oxford University Press, Oxford,1995, (el subrayado es mo) 8.Mark Amerika, The avant-pop manifesto. 9.Pedro Voltes, El Extramundi, XV, (1998) 10."Thus, we should speak of art as the most central place where we have carriedon an eduring discussion of what we are and what we want to become" Curtis White, I Am an Artist; I Make Beautiful Things: A Cr edo of Sorts Concerning the New Beauty ,en Curtis White, Monstruous Possibility Dalkey Archive Press, Chicago, 1998p 98. 11.Ferdinand Hallyn, The Poetic Structure of the World Zone Books, New York,1990 12.Frederick Turner, Biology and Beauty en Incorporations J. Craryand S. Kwinter, eds., Zone books, New York, 1992 13."Beauty is not a fixed quality; it is an ongoing dialogue", C. White,op cit, p 96 14."Las avanzadas intempestivas que escapan a su rejilla de legibilidad [lade los medios] pueden imponerse un da sin discusin posible. Parael futuro de una obra es bien sabido que la calidad de diez lectores juega a veces un papel ms determinante que la actualidad de diez mil compradores. Qu haran nuestras grandes mquinas mediticas de Rimbaud o de Lautramont, de Nieztsche o de Proust, de un Kafka o de un Joyce de 1989?Estos fueron al principio salvados por un puado de lectores (ndice de audiencia mnimo), pero ¡qu lectores! Quizs esta analoga se resiente ya de anacronismo, ¡ay!, pues la historia i ntrnseca de estas aventuras estuvo ligada sin duda a su exterior y, denegado o no, a una estructura —de ahora en adelante caducada— del "espacio pblico".Pero la tirada corta conserva una oportunidad: casi privada, tiene sin embargo acceso al espacio pblico. Habida cuenta de estos ritmos y de estas diferencias cualitativas, la porosidad de una frontera entre lo "privado" y lo "pblico" parece ms incalculable que nunca. Cada acontecimiento trata con la ley, como los contrabandistas y los resistentes El paso no est nunca garantizado. La opinin pblica no es una media incalculable, pero hay en ella algo incalculable. Slo que lo incalculable, si lo hay no se presenta jams, no es, no es jams, el tema de ninguna objetivacin cientfica o filosfica." Jacques Derrida, El otro cabo, Ediciones del Serbal, 1992. (Las negritas son mas). 15.“Ni mquina, ni intencin ni azar... Todos nuestros medios estn excludos. Mquina y azar son los dos mtodos de nuestra fsica; en cu anto a la intencin, no puede intervenir sin

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que el hombre mismo est implicado, explcitamente o en forma encubierta. Pero la fabricacin de la concha es algo vivido y no realizado; nada ms opuesto a nuestro acto articulado, precedido de un fin y op erando como causa.” Paul Valry, El Hombre y la Concha en Estudios Filosficos Visor, Madrid, 1993. 16.Mark Hansen, Embodying Technesis. Technology Beyond Writing The Universityof Michigan Press, Ann Arbor, 2000. 17.Deborah M. Hess, Complexity in Maurice Blanchot's Fiction. Relations BetweenScience and Literature New York, Peter Lang, 1999. 18. Ibid. 19.Harry Mathews, Immeasurable Distances The Lapis Press, 1991. 20.Joseph Joubert, Pensamientos Edhasa, 1995. 21.Fernando Colina, Escritos psicticos Ediciones Dor, Madrid, 1996. Germn Sierra : Neurocientfico; ensea bioqumica en la Universidad de Santiago de Compostela, Espaa. Ha publicado tres novelas en Espaa y una buena cantidad de artculos en peridicos y revistas locales. Su ltima novela "Efectos secundarios" fue galardonada con el Premio Jan 2000. Tiene publicada tambin una cole ccin de historias cortas: "Alto Voltaje", Mondadori, Abril 2004. Su historia "Amnesia" fue traducida al ingls y publicada en la antologa "Spain. Atraveler's literary companion", Whereabouts Press, 2003. Pgina web personal: http://homepage.mac.com/germansierra/inicio.html Correo electrnico: bngersp@usc.es

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3.CUENTO: Johnny Mnemonic Autor: William Gibson. Met la escopeta en una mochila de Adidas y la acomod entre cuatro pares de calcetines de tenis, que no era para nada mi estilo, pero que era lo que pretenda: si creen que eres un bestia inexperto, acta como un profesional; si creen que eres un profesional, acta como un bestia inexperto. Yo soy muy profesional. As que decid parecer lo ms bestia posible. En los tiempos que corren creo que hay que ser bastante profesional antes de aspirar siquiera a la bestialidad. Tuve que fabricar aquellas balas de calibre doce a partir de masa de cobre, en el torno, y colocarles la carga yo mismo; tuve que desenterrar una vieja microficha con instrucciones para cargar cartuchos manualmente; tuve que fabricar una gatillo para el disparador; todo muy delicado. Pero saba que funcionara. Haba fijado el encuentro en el Drome a las 23:00, pero fui en metro hasta tres paradas ms all de la estacin ms prxima y deshice el camino andando. Un procedimiento impecable. Me observ en la pared de cromo de una cafetera, la cara afilada tpicamente caucsica coronada de pelo oscuro y tieso. Las chicas del Under the Knife eran las mejores de Sony Mao y fue complicado evitar que aadiesen el detalle chic de pliegues en los prpados. Probablemente no engaara a Ralfi Face, pero tena que permitirme acercarme a su mesa. El Drome era una sala angosta con una barra al fondo de uno de los laterales y mesas en el otro, atestada de chulos, matones y un arcano conjunto de traficantes. Las Hermanas del Perro Magntico estaban en la puerta aquella noche, y no haba planeado tratar de salir de all con ellas de por medio si las cosas no salan bien. Medan dos metros y eran delgadas como galgos. Una era negra y la otra blanca, pero aparte de eso ambas parecan tan idnticas como la ciruga esttica poda conseguir. Haban sido amantes durante aos y eran duras de pelar a la hora de pelear. Nunca estuve totalmente seguro de cual de ellas haba sido originariamente un hombre. Ralfi estaba sentado en su mesa de costumbre. Y me deba un montn de pasta. Yo tena cientos de megabytes almacenados en mi cabeza en una base de datos pasiva a la que yo no tena acceso consciente. Ralfi la haba puesto all. Sin embargo, no haba vuelto a por

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ella. Slo Ralfi poda recuperar la informacin, con una clave de su propia invencin. Para empezar, no soy barato, pero es que mi tarifa de almacenamiento fuera de tiempo es astronmica. Y Ralfi haba sido muy tacao. Entonces haba odo que Ralfi Face haba puesto precio a mi cabeza. As que haba dispuesto encontrarme con l en el Drome, pero lo haba dispuesto como Edward Bax, importador clandestino, ltimamente en Ro y Pekn. El Drome apestaba a negocios, un regusto metlico de tensin nerviosa. Tos musculosos diseminados entre la multitud flexionaban sus msculos ante los dems mientras intentaban sonrisas impasibles, algunos de ellos tan perdidos bajo superestructuras de injertos musculares que sus siluetas no eran propiamente humanas. Perdnenme. Perdnenme, amigos. Soy Eddie Bax, el Importador Eddie el Rpido, con su profesionalmente indescri ptible mochila de deporte, y por favor, ignorad esta mierda lo suficientemente grande como para dejar entrar mi mano derecha por ella.. Ralfi no estaba solo. Ochenta kilos de buey rubio californiano yacan alerta en la silla de al lado, con aspecto de conocer todas las artes marciales habidas y por haber. Eddie Bax el Rpido ocup la silla situada frente a ellos antes de que las manos del buey abandonasen la mesa. Le das betn a tu cinturn? pregunt con entusiasmo. El asinti mientras sus ojos azules realizaban un patrn automtico de inspeccin entre mis ojos y mis manos. Yo tambin dije -. Lo tengo aqu en la mochila introduje velozmente mi mano a travs de la abertura y quit el seguro. Click Dos caones del calibre doce con los gatillos acoplados. Eso es una escopeta dijo Ralfi poniendo una de sus manos rollizas sobre el tenso pecho de nylon azul de su chico para refrenarlo -. Johnny tiene una arcaica arma de fuego en su mochila. Demasiado para Edward Bax. Me pregunt si siempre haba se haba llamado Ralfi Nosequ o Nosecuantos, pero deba su mote a su excepcional vanidad. Sobre algo parecido a una pera demasiado madura, se haba puesto la cara, popular haca veinte aos, de Christian White; Christian White, de la Banda Aria Reggae, creada por Sony Mao y vencedor final de la competicin de los rockeros. Soy un experto en el trivial.

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Christian White: clsica cara del pop con los msculos ampliamente desarrollados de un cantante y pmulos cincelados. Angelical bajo cierta luz, hermosamente depravada bajo otra. Pero los ojos de Ralfi estaban vivos tras aquella cara y eran pequeos, oscuros y fros. Por favor, dijo arreglemos esto como hombres de negocios su voz tena un tono de sinceridad que atrapaba con horrible facilidad y las esquinas de su hermosa boca modelo Christian White siempre sonrean -. Este es Lewis dijo sealando en direccin al pedazo de buey -, una montaa de carne Lewis ni se inmut, daba la sensacin de ser algo montado a partir de un kit -. T no eres una montaa de carne, Johnny. Seguro que s lo soy, Ralfi, una bonita montaa de carne repleta de implantes donde puedes almacenar tu colada sucia mientras tratas de conseguir gente para matarme. Dado lo que tengo en la mochila, Ralfi, pare ce que tendrs que dar alguna explicacin. Es esa ltima remesa de mercancia, Johnny suspir profundamente -. Como intermediario que soy... Contrabandista le correj. Como intermediario, soy muy cuidadoso con los proveedores. Slo le compras a aquellos que roban lo mejor. Lo s. Suspir de nuevo. Intento dijo cansinamente no comprarle a timadores... En esta ocasin me temo que lo he hecho. El tercer suspiro fue la seal para que Lewis accionase el disruptor neural que haban sujetado con cinta adhesiva bajo el lado de la mesa en el que yo estaba. Concentr todo mi ser en apretar el dedo ndice de mi mano derecha pero pareca que ya no formaba parte de m. Poda sentir el metal de la escopeta y la cinta acolcahada. Haba envuelto con ella el pequeo asidero, pero mis manos eran de cera helada, distantes e inertes. Esperaba que Lewis fuese una autntica montaa de carne, lo suficientemente estpido como para lanzarse sobre la mochila de deporte y presionar mi dedo rgido contra el gatillo, pero no lo era. Hemos estado muy preocupados por tu culpa, Johnny. Muy preocupados. Vers, lo que llevas dentro es propiedad de la Yakuza. Un tonto se lo quit, johnny. Un tonto muerto. Lewis se ro tontamente.

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Todo cobr sentido entonces, un sentido desagradable, como bolsas de arena mojada colocadas alrededor de mi cabeza. El asesinato no era del estilo de Ralfi. Ni siquiera Lewis era del estilo de Ralfi. Pero se haba metido entre los Hijos del Crisantemo de Neon y algo que les perteneca o, ms correctamente, algo de ellos que le perteneca a alguien ms. Ralfi, por supuesto, poda usar la clave para sacarme la informacin pasiva y yo escupira su peliagudo programa sin recordar un msero bit. Para un contrabandista como Ralfi, aquello hubiese sido normalmente suficiente. Pero no para la Yakuza. La Yakuza sabra de la existencia de los Calamares y su uso, y no querran preocuparse de que alguien sacase de mi cabeza aquellos oscuros y perdurables datos de su programa. Yo no saba mucho sobre los Calamares, pero haba escuchado historias sobre ellos y haba decidido no contrselo jams a mis clientes. No, a la Yakuza no le gustara aquello; se pareca demasiado a una prueba, algo incriminatorio. Y la Yakuza no haba llegado a donde lo haba hecho dejando pruebas a su alrededor. O vivas. Lewis sonrea burlonamente. Creo que esta ba visualizando un punto situado justo detrs de mi frente e imaginando cmo podra llegar hasta l por las bravas. Hey, dijo una voz baja, femenina, desde algn lugar tras mi hombro derecho vaqueros, seguro que no os estais divirtiendo demasiado. Desaparece, puta dijo Lewis sin apenas mover un pice su rostro. Ralfi estaba plido. Reljate. Quieres contratar una buena gu ardaespaldas? cogi una silla y se sent rpidamente antes de que ninguno de ellos pudiese detenerla. Estaba apenas dentro de mi campo de visin, una chica delgada con gafas especulares y el desaliado pelo negro cortado de forma desmaada. Llevaba una cazadora de cuero negro abierta sobre una camiseta de rayas diagonales rojas y negras -. Podra con ocho como t. Lewis buf exasperado e intent tirarla de la silla de un guantazo. De algn modo no lleg a alcanzarla, ella adelant su mano, que pareci rozar al pasar la mueca de Lewis. Sangre brillante roci la mesa. l se sujet con fuerza la mueca mientras la sangre se escurra por entre sus dedos. Pero no haba atacado ella con la mano desnuda?

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Lewis iba a necesitar una selladora de tendones. Se levant con cuidado, sin molestarse en retirar la silla, que cay hacia atrs, y sali de mi campo de visin sin decir una palabra. Lo mejor es que busque un mdico para que le eche un vistazo dijo ella -. Es un corte muy feo. No tienes ni idea dijo Ralfi, que sonaba repentinamente agotado del tamao del montn de mierda en el que acabas de meterte. En serio? ¡Seor! Me apasionan los mister ios. Como porqu este amigo tuyo est tan quieto. Como congelado. O para qu es esta cosa de aqu y levant la pequea unidad de control de que alguna forma le haba quitado a Lewis. Ralfi pareca enfermo. T, ah, quizs quieres un cuarto de milln a cambio de darme eso e irte a dar un paseo? Levant una de sus manos rollizas y se la pas por su cara enjuta y plida. Lo que yo quiero dijo ella moviendo la unidad en sus dedos para que girase y reluciese es trabajar. Un empleo. Tu chico se ha lastimado la mueca. Pero un cuarto de milln servir como anticipo de mis honorarios. Ralfi dej de contener la respiracin y rompi a reir, dejando al descubierto los dientes, que no haban sido adaptados al estndar Christian White. Entonces ella apag el disruptor. Dos millones dije. Ese es mi chico dijo ella y ri -. Qu hay en la mochila? Una escopeta. Brutal dijo en lo que poda haber sido algn tipo de cumplido. Ralfi no dijo nada en absoluto. La palabra son millones. Molly Millones, Millones para Molly. Quieres salir de aqu, jefe? La gente est empezando a mirarn os -. Se levant. Llevaba unos vaqueros de cuero del color de la sangre seca. Y yo v por primera vez que las lentes especulares eran implantes quirrgicos, plata que surga suavemente de la parte superior de sus pmulos, encerrando los ojos tras el dispositivo. Vi mi nueva cara reflejada en cada una de ellas.

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Me llamo Johnny dije -. Nos llevamos al seor cara (N.T: juego de palabras con el apellido de Ralfi Face) con nosotros. l estaba fuera, esperando. Pareca el tpico turista, con bermudas de plstico y una estpida camisa hawaiana estampada con publicidad del microprocesador ms popular de su empresa., un tipo ligeramente bajo de estatura, el tipo que con ms probabilidad acabara borracho de sake en un bar de los que servan diminutas galletitas de arroz con guarnicin de algas marinas. Pareca del tipo que llora cuando canta el himno de la empresa, que aplaude sin fin a los barman. Y los chulos y los traficantes lo dejaran en paz, catalogndolo como un conservador nato. No lo suficientemente arriba, y cuidadoso con sus fondos cuando los tena. Tal como supuse despus, debia haberse amputado parte de su pulgar izquierdo, por encima de la primera articulacin, reemplazndolo por uno protsico insertado en el munn y equipado con un cable y un enganche construidos a partir de uno de los diamantes analgicos de un Ono-Sendai. Despus haba enrollado cuidadosamente el cable de tres metros de filamento monomolecular. Molly realiz algn tipo de intercambio con las Hermanas del Perro Magntico, dndome la oportunidad de sacar a Ralfi por la puerta con la mochila de deporte apoyada levemente contra la base de su columna vertebral. Ella pareca conocerlas. O como la negra se rea. Mir hacia arriba, un reflejo repentino, quizs porque nunca sola hacerlo, hacia los ascendentes arcos de luz y las sombras de las geodsicas sobre ellas. Quizs eso me salv. Ralfi sigui caminando, pero no creo que intentase escapar. Yo creo que ya se haba rendido. Probablemente ya tena una idea de a lo que nos enfrentabamos. Recuerdo perfectamente como qued hecho pedazos. Al recordarlo con detenimiento, veo como Ralfi avanzaba un paso mientras el ingeniero pequeajo surga de ninguna parte en concreto, sonriendo. Una imagen fugaz de una reverencia y su pulgar derecho se separ. Un truco de magia. El pulgar qued suspendido en el aire. Espejos? Alambres? Y Ralfi se detuvo, de espaldas a nosotros, con oscuras manchas de sudor bajo los sobacos de la chaqueta de su traje de verano. Lo saba. Deba saberlo. Y entonces el pulgar sospresa, pesado como el plomo, centelle mientras giraba como un yo-yo y el hilo invisible que lo conectaba con la mano del asesino atraves

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lateralmente el crneo de Ralfi, justo encima de las cejas, chasque y descendi, rajando el torso con forma de pera de Ralfi diagonalmente desde el hombro hasta las costillas. El corte fue tan fino que no apareci sangre hasta que las sinapsis fallaron y la primera convulsin dej al cuerpo a merced de la gravedad. Ralfi se derrumb entre una nube rosa de fludos, las tres partes separadas rodaron por el suelo de baldosas. En absoluto silencio. Alc la mochila de deporte y mi mano se estremeci. El impacto casi rompi mi mueca. Pareca que estaba lloviendo; una cortina de agua se precipit desde una geodsica rota y empap los adoquines detrs de nosotros. Nos escondimos en el estrecho hueco entre una boutique quirrgica y una tienda de antigedades. Ella acababa de asomar uno de sus ojos especulares por la esquina para localizar un sencillo mdulo Volks enfrente del Drome, con las luces rojas brillando. Estaban limpiando los restos de Ralfi. Haciendo preguntas. Yo estaba cubierto de una pelusa blanca chamusacada. Los calcetines de tenis. La mochila de deporte formaba una destrozada cinta de plstico alrededor de mi mueca. No s como demonios no me percat de l. Porque es rpido, muy rpido se abraz las rodillas, se balance hacia atrs y se incorpor de un salto -. Su sistema nervioso est mejorado. Est diseado a medida sonri y emiti un gruido de deleite -. Voy a cazar a ese to. Esta noche. Es el mejor, el nmero uno, el de ms cach, el que marca el estado del arte. Lo que vas a hacer, ya que soy el chico de los dos millones de dlares, es sacar mi culo de aqu. Ese amiguito tuyo de antes ha sido construido en su mayor parte dentro de tanques de laboratorio de Chiba City. Es una asesino de la Yakuza. Chiba. Oh, s. Mira, Molly tambin ha es tado en Chiba y me mostr sus manos, con los dedos ligeramente extendidos. Sus dedos eran delgados, afilados, increiblemente blancos en contraste con la laca color Bo rgoa de sus uas. En tonces unas cuchillas surgieron limpiamente de las fundas bajo sus uas, cada una de ellas un pequeo bistur de doble filo de plido acero azul. ***

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Nunca haba pasado mucho tiempo en Nighttown. All nadie tena nada con que pagarme mi memoria, y la mayora de ellos pagaban regularmente un pico por olvidar. Generaciones de mosquitos se haban estampado contra el nen desde que las cuadrillas de mantenimiento se haban rendido. Incluso a medioda los arcos parecan negros de holln en contrate con la bombilla ms dbil. A dnde ir cuando el grupo criminal ms rico del mundo te est buscando con dedos tranquilos e inalcanzables? Dnde esconderse de la Yakuza, tan poderosa que es propietaria de sus propios satlites de telecomunicaciones y al menos tres lanzaderas? La Yakuza es una autntica multinacional, como la ITT y la Ono-Sendai. Cincuenta aos antes de que yo naciese la Yakuza ya haba absorbido las Triadas, la Mafia y la Liga Corsa. Molly tena una respuesta. Te escondes en el Foso, la zona ms deprimida, donde cualquier influencia externa generaba veloces y concntricas ondas de amenaza en bruto. Te escondes en Nighttown. Mejor an, te escondes sobre Nighttown, dado que el Foso est invertido y el fondo del cuenco que formaba tocaba el cielo, un cielo que Nighttown nunca vea, sudando bajo su propio firmamento de resina acrlica donde los Lo Tek se agazapaban como grgolas con cigarrillos del mercado negro suspendidos de sus labios. Ella tambin tena otra respuesta. As que est cerrado con siete candados, no, Johnny-san? No hay ninguna forma de sacar ese programa sin la clave? Me condujo a travs de las sombras que haba tras la iluminada plataforma del metro. Los muros de cemento estaban recubiertos de graffitis, aos de ellos mezclndose en un nico metamural de ira y frustracin. La informacin almacenada se sustenta en una serie de prtesis microquirrgicas contra el autismo modificadas recit de memoria en una soporfera versin de mi verborrea comercial habitual -. La clave del cliente est almacenada en un chip especial; aparte de los Calamares, de los que no nos gusta hablar en nuestro negocio, no hay forma de recuperar la clave. No se me puede sacar drogndome, ni con descargas elctricas, ni torturndome. Yo no la s, nunca la supe. Calamares? Esas cosas espeluznantes con tentculos? Salimos a un calle desierta del mercado. Figuras penunbrosas nos observaban desde un improvisada plaza apestada de cabezas de pescado y fruta podrida.

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Detectores de interferencias superconductoras cunticas (N.T: en ingles Squid (calamar) es el acrnimo de superconducting quantum interfence detectors). Los usaban en la guerra para localizar subm arinos, saltndose los sistemas cibernticos del enemigo. S? Cosas de la Armada? De cuando la guerra? Un Calamar podra leer ese chip tuyo? ella se haba detenido y sent sus ojos sobre m tras aquellos espejos gemelos. Incluso los modelos antiguos pueden medir un campo magntico de una billonsima parte de la fuerza geomagntica; es como localizar un susurro en medio de un estadio lleno de gente vociferando. La polica ya puede hacer eso, con micrfonos parablicos y lasers. Pero tus datos an estarn seguros dije con orgullo profesional -. Ningn gobierno permitira a sus policas tener Ca lamares, ni siquiera a los ms fiables. Demasiadas oportunidades de cachondeos interdepartamentales; te montaran un watergate muy probablemente. Cosas de la Armada dijo, y su sonrisa resplandeci en las sombras -. Cosas de la Armada. Tengo un amigo aqu abajo que estuvo en la Armada, Jones. Creo que ser mejor que te lo presente. Pero es un yonqui. As que tendremos que llevarle algo. Un yonqui? Un delfn. Era algo ms que un delfn, pero desde el punto de vista de otro delfn deba parecer que no llegaba a serlo. Le observ arremolinarse en su tanque galvanizado. El agua salpic por el lateral, empapando mis zapatos. Era un residuo de la ltima guerra. Un ciborg. Sali del agua, mostrando los discos incrustados en sus costados, una especie de chiste visual, cuya gracia casi se perda bajo una coraza articulada, desmaada y prehistrica. Haban creado dos deformidades idnticas a cada lado de su crneo para albergar sensores. Heridas plateadas centellearon en las secciones expuestas de su piel palido-grisacea. Molly silb. Jones sacudi su cola y se derram ms agua por el lateral del tanque. Qu es este sitio? mir con atencin vagas formas en la oscuridad, cadenas oxidadas y cosas bajo tela impermeable. Encima del tanque colgaba un desamaado marco de madera, con hileras de polvorientas luces de Navidad cubriendo todo el espacio interior

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del marco -. Disneylandia. Un zoo y una cabalgata de carnavales, por no hablar de la Ballena de Guerra. Todo eso. La ballena Jones es... Jones se alz de nuevo y me mir fijamente con un ojo triste y viejo. Cmo puede hablar? de repente me sent ansioso por salir de all. Eso tiene truco. D hola, Jones. Y todas las lmparas se iluminaron a la vez. Brillaban intermitentemente en rojo, blanco y azul. RBARBARBA RBARBARBA RBARBARBA RBARBARBA RBARBARBA Es bastante hbil usando smbolos, ya vers, pero el cdigo es limitado. En la Armada lo tenan enchufado a una pantalla audiovisual ella extrajo el pequeo paquete de uno de los bolsillos de la cazadora -. Pura mierda, Jones. La quieres? l se qued quieto en el agua y comenz a hundirse. Sent un pnico inslito al recordar que l no era un pez, que poda ahogarse -. Queremos acceso al banc o de datos de Johnny, Jones. Y lo queremos enseguida. Las luces tililaron y se apagaron. ¡Encuntralo, Jones! A AAAAAAAAA A A A Luces azules, formando una cruz. Oscuridad. ¡Pura! Est limpia. Vamos, Jones.

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BBBBBBBBB BBBBBBBBB BBBBBBBBB BBBBBBBBB BBBBBBBBB Un resplandor color blanco sodio resalt los rasgos de Molly, en un austero tono monocromo, con sombras que surgan de sus pmulos. R RRRRR R R RRRRRRRRR R R RRRRR R Los brazos de la esvstica roja giraron proyectados en sus lentes plateadas. Dsela dije Ya lo tenemos. Ralfi Face. Que falta de imaginacin. Jones se encaram con la mitad de su cuerpo acorazado por encima del borde de su tanque y pens que el metal cedera. Molly le clav la pistola inyectora en la parte superior, insertndo la aguja entre dos planchas. El propelente sise. Estallaron patrones de luz que se extenderon por todo el marco y de spus palidecieron hasta desaparecer. Le dejamos flotando a la deriva, retorciendose lnguidamente en el agua oscura. Quizs estaba soando con la guerra en el Pacfico, con las minas cibernticas que haba esquivado olfateando delicadamente sus sistemas electrnicos con el Calamar que haba empleado para extraer la pattica clave de Ralfi del chip sepultado en mi cabeza. Puedo verles comentiendo el error de desmovilizarle, dejndole fuera de la Armada con su maquinaria intact a, pero qu hizo que un delfn ciberntico se convirtiera en adicto a esa mierda?

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La guerra dijo ella -. Fueron ellos. La Armada lo hizo. Cmo sin hubiesen hecho que trabajasen para ellos? No estoy seguro de que esto sea un buen negocio dijo el pirata, regateando en busca de ms dinero -. El destinatario es un satlite de comunicaciones que no aparece en los registros... Hazme perder el tiempo y no ser nada de nada dijo Molly amenazndole con su dedo ndice por encima de la araada consola de plstico. Quizs quieres comprar la seal de micr oondas en alguna otra parte? era un chico duro tras su rostro fabricado por Mao. Un habitante de Nighttown de nacimiento, probablemente. La mano de Molly recorri velozmente la parte delantera de la chaqueta del chico, cortndole una solapa sin apenas tocar el tejido. Tenemos un trato o no? Trato dijo l mientras miraba asombrado su solapa rota con lo que debi esperar que pareciese slo un interes corts -. Hay trato. Mientras yo comprobaba los dos discos que habamos comprado, ella sac del bolsillo de cremallera de su cazadora la hoja de papel que le haba dado. Lo desdobl y lo ley silenciosamente, moviendo sus labios. Se encogi de hombros. Es esto? Dispara dije, golpeando los botones de grabacin de las dos consolas simultneamente. Christian White recit ella y su Banda Aria de Reggae. Condenado Ralfi, un fan hasta la muerte. La transicin al modo activo es siempre menos abrupta de lo que espero que sea. El local del pirata era la habitacin pintada en tono pastel de una agencia de viajes cerrada que contaba con una consola, tres sillas y un poste r descolorido de un balneario orbital suizo. Un par de pjaros de juguete con cuerpos de cristal soplado y delgadas piernas estaban sorbiendo montonamente de un bol de agua de poliestileno en una repisa que estaba junto al hombro de Molly. Cuando entr en fase, aceleraron gradualmente sus movimientos hasta que sus cabezas emplumadas se convirtieron en arcos slidos de color. Los indicadores luminosos que contaban los segundos en el reloj de plstico de la pared se haban

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convertido en parrillas pulsantes sin sentido, y Molly y el chico con la cara fabricada por Mao se volvieron nebulosos, sus brazos se movan borrosamente a ratos, con fantasmales ademanes rpidos como los de un insecto. Y entonces todo se fundi en una esttica gris y fra y enton un poema sin fin en un lenguaje artificial. Me sent y recit durante tres horas el programa robado del fallecido Ralfi. La galera ocupaba cuarenta kilmetros hasta el final, una desastrada superposicin de cpulas abarrotadas que cubran lo que una vez fue una arteria suburbana. Si apagaban los arcos en un da despejado, una gris aproxi macin de la luz solar se filtraba a travs de capas acrlicas, una imagen parecida a los bocetos de prisiones de Giovanni Piranesi. Los tres kilmetros ms al sur del techo eran Ni ghttown. Nighttown no pagaba impuestos y no tena servicios pblicos. Los arcos de nen no funcionaban, y las geodsicas estaban negras por el humo de dcadas de fuegos de cocina. En la oscuridad casi total de un medioda de Nighttown, quin se dara cuenta de unas pocas docenas de nios locos perdidos entre el entramado de vigas? Habamos estado ascendiendo durante dos horas, por escalinatas de cemento y escaleras de mano de acero con peldaos agujereados, atravesando estructuras abandonadas y mquinas cubiertas de polvo. Habamos empezado en lo que pareca un patio de mantenimiento abandonado, con segmentos de techo triangulares apilados. Todo all estaba cubierto con aquella homognea capa de graffiti de spray: nombres de pandillas, fechas que retrocedan hasta principios de siglo. Lo s graffiti nos acompaaron cuesta arriba, hacindose menos frecuentes gradualmente hasta que slo un simple nombre se repeta a intervalos: LO TEK. En gotean tes letras maysculas negras. Quin es Lo Tek? Nosotros no, jefe ella ascendi por una temblequeante escalera de aluminio y despareci por un agujero que haba en una de las planchas de plstico corrugado -. Tecnologa sencilla, tcnicas sencillas (N.T.: del ingls LOw TEChnology, LOw TECnique). El plstico amortiguaba su voz. La segu por las escaleras, provocando que me doliesen las muecas. Hasta los Lo Tek pensarn que esa escopeta tuya est anticuada. Una hora ms tarde me arrastraba a travs de otro agujero, ste abierto en una plancha curva de madera contrachapada, y me top con mi primer Lo Tek.

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Tranqui dijo Molly mientras apoyaba su mano sobre mi hombro -. Slo es Dog. Hey, Dog. En el estrecho foco de su linterna, l nos inspecionaba con su nico ojo y jadeaba lentamente sacando una gran parte de su lengua griscea, lamiendose los enormes dientes caninos. Me pregunt cmo catalogaban los transplantes de dientes de Doberman como tecnologa sencilla. Los inmunos upresores no crecan en los rboles precisamente. Moll. Los dientes aumentados entorpecan su pronunciacin. Un hilo de saliva colgaba del distorsionado labio inferior -. Sos o de llegar. Hace un buen rato. Deba tener quince aos, pero los dientes caninos y el brillante mosaico de cicatrices combinado con el jadeo y la cuenca de sus ojos le confera una mscara de bestialidad total. Haba requerido tiempo y cierto tipo de creatividad el ensamblar aquella cara, y su actitud me deca que disfrutaba viviendo con aquel rostro. Llevaba un par de vaqueros deteriorados, negros de mugre y gastados por los dobleces. Su pecho y sus pies estaban desnudos. Hizo con su boca algo parecido a una sonrisa -. Sos estn siguiendo. A lo lejos, en Nighttown, un vendedor de agua anunciaba a gritos sus mercanca. Moviendo las hilos, Dog? ella movi su linterna hacia un lado y vi finas cuerdas atadas a pernos, cuerdas que iban hasta el borde y desaparecan. ¡Apaga la puta luz! Ella la apag. Cmo es que el que sos sigue no trae luz? No la necesita. Esas son malas noticias, Dog. Si tus centinelas caen sobre l, volvern a casa en pedacitos fciles de transportar. Es amigo, Moll? sonaba inquieto. Yo escuchaba como mova sus pies sobre el gastado contrachapado. No. Pero es cosa ma. Y ste dijo dndome una palmada es un amigo. Entendido? Claro dijo, sin demasiado entusiasmo, caminando hacia el borde de la plataforma, donde estaban los pernos. Empez a enviar un mensaje dando tirones de las tensas cuerdas. La vista de Nighttown bajo nosotros pareca un pueblo de juguete para ratas; diminutas ventanas dejaban ver luces de velas y slo unos pocos rectngulos brillantes y

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toscos iluminados por linternas elctricas y lmparas de carburo. Imagin a los viejos en sus interminables partidas de domin, bajo clientes y densas cortinas de agua que caan de hmedos barreos colocados en postes entre las chabolas de contrachapado. Entonces trat de imaginarle trepando pacientemente a travs de la oscuridad con su llamativa camisa para turistas, desinteresado y parsimonioso. Cmo iba a seguir nuestra pista all? Bien, dijo Molly esto apesta. Fumas? Dog sac un paquete estrujado de su bolsillo y me ofreci un cigarrillo aplastado. Mir de reojo la marca mientras me lo encenda con una cerilla de cocina. Yiheyuan con filtro. Fabrica de Cigarrillos de Pekn. Decid que los Lo Tek traficaban en el mercado negro. Dog y Molly volvieron a su discusin, que pareca girar en torno a la intencin de Molly de usar algunas propiedades en concreto de los Lo Tek. Te he hecho cientos de favores, to. Quiero ese suelo. Y quiero la msica. No eres una Lo Tek... Siguieron as durante la mayor parte del siguiente kilmetro de recodos, mientras Dog nos guiaba por pasarelas bamboleantes y escalas de cuerda. Los Lo Tek unan sus redes y sus amontonadas casa al tejido de la ciudad con enormes gotas de pegamento y dorman sobre el abismo en hamacas enganchadas. Sus dominios eran tan exiguos que en algunos lugares slo consistan en asideros y plataformas serrados en los refuerzos de las geodsicas. Suelo Mortal, lo llam ella. Arrastrndome tras ella, mis nuevos zapatos de Eddie Bax resbalaban contra el metal gastado y el contrachapado hmedo, y me pregunt cmo podra haber algo ms letal que el resto del territorio. Al mismo tiempo not que las protestas de Dog eran rituales y que ella ya contaba con conseguir todo lo que quera. En algn lugar debajo de nosotros Jones estara dando vueltas en su tanque, sintiendo las primeras punzadas del sndrome de abstinencia. La polica debera estar aburriendo a los habituales del Drome con preguntas sobre Ralfi. Qu hizo? Con quin estaba antes de salir del local? Y la Yakuza debera estar usando sus fantasmales poderes en los bancos de datos de la ciudad, buscando dbiles imgenes mas reflejadas en nmeros de cuentas, negocios con bonos, facturas de servic ios pblicos. Estamos en una economa de la informacin. Te lo ensean en la escuela. Lo que no te ensean es que es imposible desplazarse, vivir, operar a cualquier nivel sin dejar rastros, bits, aparentemente

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insignificantes fragmentos de informacin personal. Fragmentos que pueden ser recuperados, ampliados... Pero a esas alturas el pirata habra colocado nuestro mensaje en la cola de transmisiones ocultas hacia el satlite de comunicaciones de la Yakuza. Un mensaje sencillo: Haced que se retire vuestro cazador o sacaremos a la luz vuestro programa. El programa. Yo no tena ni idea de lo que era. An no lo s. Yo slo recit la cantinela, sin comprender nada. Probablemente era informacin de investigaciones, una forma avanzada de espionaje industrial que haba alcanzado la Yakuza. Un negocio elegante, robarla de Ono-Sendai como una forma de obtener y retener educadamente su informacin a cambio de un rescate, amenaza ndo con cargarse los avances en investigacin del conglomerado hacindolos pblicos. Pero, porqu no podamos jugar todos? No seran ms felices con algo que poder devolver a Ono-Sendai, ms felices de lo que estaran al matar a un Johnny cualquiera de Memory Lane? Su programa iba de camino a una direccin en Sidney, un lugar en el que guardaban las cartas de sus clientes y no hacan preguntas una vez que habas pagado un pequeo adelanto. Correo de superficie de cuarta clase. Haba borrado la mayor parte de la otra copia y grabado nuestro mensaje en el hueco resultante, dejando lo suficiente del programa para que lo identificasen como el autntico. Me dola la mueca. Quera detenerme, tumbarme, dormir. Saba que pronto acabara fallando un asidero y caera, saba que los puntiagudos zapatos negros que haba comprado para mi tarde como Eddie Bax haban sido una mala compra y me arrastraran en la cada hacia Nighttown. Pero l surgi en mi mente como un holograma religiosos barato, resplandeciendo, la imagen aumentada de su camisa Hawaiana asomando como un fogonazo de reconocimiento de alguna condenada banda urbana. As que segu a Dog y Molly a travs del cielo de los Lo Tek, equipado y construido con restos que incluso en Nighttown no querran. El Suelo Mortal alcanzaba ocho metros de alto en algunas partes. Un gigante pareca haber hilvanado un cable de acero a travs de todos los elementos de una chatarrera y haberlo tensado. Chirriaba cuando se mova, y se mova constantemente, bambolendose y movindose bruscamente mientras la concurrencia de Lo Teks se reunan

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en las gradas de contrachapado que lo rodeaba. La madera se haba vuelto plateada por la edad, pulida por el uso prolongado y repleta de grabados de iniciales, amenazas, declaraciones de amor. Estaba suspendido de un conjunto separado de cables, que se perdan en la oscuridad ms all del crudo resplandor blanquecino de los dos antiqusimas focos suspendidos sobre el Suelo. Una chica con dientes como los de Dog golpe el suelo con pies y manos. Sus pechos estaban tatuados con espirales color ail. Despus cruz el Suelo, riendo, agarrada a un chico que estaba bebiendo un lquido oscuro de una botella de litro. Las cicatrices y tatuajes eran una moda entre los Lo Teks. Y los dientes. La electricidad que empleaban para iluminar el Suelo Mortal pareca una excepcin a su esttica general, llevada a cabo en nombre de... un ritual, un deporte, arte? No lo saba, pero poda ver que el Suelo era algo especial. Tena el aspecto de haber sido construido durante generaciones. Sujet la inutil escopeta bajo mi chaqueta Su solidez y rudeza eran reconfortantes incluso aunque no tuviese ms balas. Y se me ocurri que no tena ni idea en absoluto de qu estaba sucediendo en realidad, o que se supona que iba a suceder. Ni de cual iba a ser mi futuro, porque haba empleado la mayor parte de mi vida como un receptculo ciego que era llenado con los conocimientos de otros para ser vaciado despus, recitando lenguajes artificiales que nunca haba entendido. Un chico muy profesional. Seguro. Y entonces me percat de lo silenciosos que se haban vuelto los Lo Tek. l estaba all, en el borde de la zona iluminada, entrando en el Suelo Mortal a travs del corredor de silenciosos Lo Tek con la calma de un turista. Y cuando nuestros ojos se encontraron por primera vez con un mutuo reconocimiento, un recuerdo encaj como un puzzle en mi cabeza, Paris, y un largo Mer cedes elctrico deslizndose en la lluvia hacia Notre Dame; bunkers mviles, caras japonesas tras las gafas y un centenar de Nikons alzndose en un fototropismo ciego, flores de acero y cristal. Tras sus ojos, cuando me econtraron, despareci la cortina y lo record. Busqu a Molly Millones, pero haba desaparecido. Los Teks se separaron para dejarle subir po r la escalera. Hizo una reverencia, sonri y se quit sus sandalias, dejndolas una al lado de la otra, perfectamente alineadas, y entonces baj al Suelo Mortal. Vino a por m, atravensando aquella plataforma de chatarra

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bamboleante con tanta facilidad como un turista que pasease por una moqueta sinttica en cualquier hotel barato. Molly salt al Suelo, movindose sin parar. El Suelo estall en vtores. Iba a ser comentado y amplificado, con micrfonos colocados en los cuatro gruesos alambres situados en las esquinas y micrfonos de ambiente sujetados al azar en fragmentos oxidados de maquinaria. En alguna parte los Lo Tek tenan un amplificador y un sintetizador, y ahora pude distinguir las formas de los comentaristas en lo alto, sobre los crueles focos blancos. Comenz un redoble de tambor, eletrnico, como un corazn amplificado, regular como un metrnomo. Ella se haba quitado la cazadora de cuero y las botas; su camiseta no tena mangas y llegaban a intuirse dbiles marcas de la circ uitera de Chiba City instalada a lo largo de sus delgados brazos. Sus vaqueros de cuero brillaban bajo los focos. Ella empez a danzar. Flexionaba sus rodillas, con los pies en tensin sobre un aplastado depsito de gasolina, y el Suelo Mortal empez a moverse arriba y abajo como respuesta. El sonido que produjo fue como el del fin del mundo, como si los alambres que sostenan el cielo chasqueasen y se rozasen entre ellos por todo el firmamento. l la dej hacer durante unos cuantos latidos de corazn y entonces avanz, evaluando el movimiento del Suelo perfectamente, como un hombre que saltaba de una baldosa a otra en un jardn ornamental. Separ su pulgar con la gracia de un hombre que observa la reglas de cortesa social y lo arroj hacia ella. Bajo los focos, el filamento provocaba reflejos de arco iris. Ella se arroj al suelo y rod sobre s misma, incorporndose de nuevo cuando el ltigo molecular pas, mientras las uas de acero surgieron con un chasquido en lo que debo ser un gesto automtico de defensa. El ritmo del tambor se aceler y ella se adapt a l, su pelo oscuro revuelto alrededor de las vacias lentes plateadas, su boca apretada, los labios tensos por la concentracin. El Suelo Mortal tron y rugi, y los Lo Tek prorumpieron en gritos de emocin.

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l retrajo el filamento, lo hizo girar en un crculo de un metro aproximado de fantasmal policroma y lo situ delante de l, manteniendo la mano sin pulgar al nivel de su esternn. Un escudo. Y Molly pareci dejar que algo fluyese, algo proveniente de su interior, y que fue el comienzo real de su danza estilo perro rabioso. Salt, se retorci, arremeti contra los laterales, cayendo con ambos pies sobre un vagn de tren de alecin, enganchado directamente a uno de los cables que se sostenan el conjunto. Me tap los odos con las manos y ca de rodillas, mareado por el rudo, pensando que el Suelo y las gradas estaban derrumbndose, cayendo hacia Nighttown, y nos vi despedazndonos entre las chabolas y los hmedos baos, reventando contra las tejas como fruta podrida. Pero los cables resistieron y el Suelo Mortal subi y baj y se comport como un enloquecido mar de metal. Y Molly bailaba sobre l. Y al final, justo antes de que l preparase el ataque final con el filamento, v en su cara una expresin que no pareca estar en consonancia. No era miedo, ni furia. Creo que era incredulidad, incomprensin aturdida entremezclada con pura repulsin esttica ante lo que estaba viendo, lo que estaba oyendo, lo qu e le estaba sucediendo. Retrajo el filamento remolineante y el disco fantasmal se contrajo hasta el tamao de un plato mientras suba el brazo por encima de su cabeza y lo volva a bajar, arqueando el pulgar en busca de Molly como si fuese algo vivo. El Suelo la llev hacia abajo y el filamento pas justo por encima de su cabeza.; el Suelo dio un bandazo, dejndole a l en el camino del tenso filamento. Podra haber pasado inocuamente sobre su cabeza y haberse recogido en su dispositivo diamantino. Pero le reban la mano justo a la altura de la mueca. Haba un agujero en el Suelo frente a l, y por l se arroj como un buceador, con una gracia extramente deliberada, un kamikaze derrotado rumbo a Nighttown. Creo que en parte se dej caer para conseguir unos pocos segundos de silencio honroso. Ella lo haba matado gracias a un choque de culturas. Los Lo Tek rugieron, pero alguien apag el amplificador, y Molly atraves el Suelo Mortal en silencio, agotada, con la cara plida y desvada, hasta el cable ms lejano y se eschuc slo un dbil sonido metlico de metal castigado y chirriar de hierros oxidados.

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Buscamos la mano amputada por todo el Suelo, pero nunca la encontramos. Todo lo que encontramos fue una gracil arco en un segmento de acero oxidado que el filamento haba atravesado. Sus bordes brillaban como cromo nuevo. Nunca supimos si la Yakuza haba aceptado nuestros trminos, o incluso si haban recibido nuestro mensaje. Hasta donde s, su programa an est esperando por Eddie Bax en una estantera en el cuarto trasero de una tienda de regalos en el tercer piso del Sydney Central-5. Probablemente la Yakuza le revendi el original a Ono-Sendai hace meses. Pero quiz recibieron la emisin del pirata, porque nadie ha venido buscndome an, y ya ha pasado casi un ao. Si vienen, tendrn que hacer un largo camino de subida a travs de la oscuridad, pasando por delante de los centinelas de Dog, y tampoco me parezco mucho a Eddie Bax a estas alturas. Dej que Molly se ocupase de eso, con anestesia local. Y mis nuevos dientes ya casi han crecido. Decid quedarme aqu. Cuando reflexion en el Suelo Mortal, antes de que l llegase, v el vaco que era mi vida. Y supe que estaba harto de ser un contenedor. As que ahora bajo y voy a ver a Jones, casi cada noche. Somos socios, Jones y yo, y Molly Millones tambin. Molly lleva nuestros negocios en el Drome. Jones sigue en Disneylandia, pero tiene un tanque ms amplio, con agua del mar fresca que traen una vez a la semana. Y tiene su chute cuando lo necesita. An le habla a los cros con su rectngulo de luces, pero conmigo habla a travs de una pantalla nueva que hay en el cobertizo que le alquilo, una pantalla mejor que la que usaba en la Armada. Y estamos ganando mucho dinero, ms dinero del que haba ganado antes, porque el Calamar de Jones puede leer los rastros de t odo lo que cualquiera hubiese almacenado en mi cabeza, y me lo proporciona en en la pantalla en lenguajes que puedo entender. As que estamos enterndonos de muchas cosas de mis antiguos clientes. Y un da har que un cirujano me quite toda el silicio de mi cabeza y vivir con mis propios recuerdos y los de nadie ms, como lo hace el resto del mundo. Pero no por ahora. Entretanto, todo va de maravilla aqu arriba en lo alto de la oscuridad, mientras fumo un cigarrillo chino con filtro y escucho la condensacin que gote a de las geodsicas. Se est realmente tranquilo aqu arriba, salvo que un par de Lo Tek decidan bailar en el Suelo Mortal.

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Es tambin instructivo. Con Jones ayudndome a entender las cosas, me voy a convertir en el chico ms profesional en la ciudad. William Gibson: Nacido en Carolina del Sur en 1948, el primer apunte de su siempre parca biografa lo sita en una escuela de Arizona. Ya en Canad, pas al que huyera en 1971, mientras estudia literatura en la universidad de Columbia Britnica publica su primer cuento en 1981. "El continuo de Gernsback" es su ttulo e irrumpe con l en un gnero que no tardar en revolucionar con la introduccin de nuevos elementos referidos al mundo de la informtica. No se le conocen toxicomanas ni desequilibrios y en las solapas de todas sus novelas reza que est felizmente casado y que es padre de dos hijos. Salvo su huida a Canad, para evitar as ser movilizado y enviado a combatir a Viet nam, no hay en la biografa de William Gibson ninguno de los datos que cabra esperar en un autor que est considerado el creador del "ciberpunk". Sin embargo, este apacible ciudadano de Vancouver, que no luce crestas en su cabeza ni se tie el pelo de caprichosos colores, fue uno de los ms grandes visionarios que diera la literatura de cien cia ficcin en el ltimo tramo del siglo XX. Gibson, en palabras de John Clute "influyente, respetado, listo, astuto, rico y (quiz un poco inesperadamente) sabio", acu el trmino ciberespacio e imagin Internet y la realidad virtual antes de que se convirtieran en el fenmenos de masas que son actualmente.

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4. CUENTO MADE IN CUBA: NUNCA SE SABE Autor: Michel Encinosa. Sal de la tienda con mi paquete bajo el brazo y tom el sub hasta el barrio Juventud Oscura, donde me sent en un parque pblico decorado por algn mediocre fantico a Boticelli. La noche empezaba a arremolinarse en las calles; el Todo Tuyo —adulterada copia de la homnima disco ofdica— abra ya, y los consumidores del hi-tec sonoro aguardaban en vocinglero tumulto para entrar. Un auto legal arremeti desde una entrecalle con sirenas opacadas por el estruendo bablico de los holocomerciales y desapareci de en las semitinieblas de otro callejn. Intu disparos y gritos. Un hatajo de nioperros se abalanz hacia el lugar. Me encog de hombros, encend un crunch y tras soltar un par de bocanadas de humo violeta clav la mirada en el gigantesco panel de noticias de media prioridad que proyectaba su informacin en las paredes de los inmuebles cercanos Pasaban un reportaje sobre el ltimo atentado masivo de Verdad Suprema; apart los ojos del enfermizo detallismo sanguinolento. Estaba harto de la parafernalia folklrica de esa mierda de ciudad que intentaba desde haca decenios adoptar los rasgos de la ma, y nada deseaba tanto como marcharme de una vez. As se lo hice saber a Tommy Kiprian cuando se sent a mi lado en el banco y me pas el maletn. Me dijo: —Puedes irte alegrando. El prximo ser en Ofidia; vas de regreso a tu redil. En un par de horas le pasar los detalles a Karla, por envo interno. Me gusta este chico; Tommy. Lleva la mitad de aos que yo en la Sociedad, pero ha sabido escalar los peldaos hasta el status de enlace de prioridad 3, mientras que yo permanezco mediocremente invicto en mi casi inicial lugar de golpeador. Pero no le tengo rencor por ello; es un tipo estupendo y se merece lo que tiene. De cualquier modo, una promocin a estas alturas me resulta indiferente; considero mi retiro muy en serio y ya tengo planes al respecto. Me promet para mis adentros que

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se trabajo en Ofidia sera el ltimo y que hablara con Karla acerca de ello. Quizs lograra convencerla. Nunca se sabe. —Buena suerte —Tommy se levant y agit una mano—. Y buen viaje a tu redil. —A casa —le correg con una palmada de simpata en el hombro huesudo, y le entregu mi paquete—. Ponlo con el resto de mis cosas para Ofidia. Arrivederci. Me met en el pub Saint Rmulo y busqu el bao. Revis el contenido del maletn y lo confront con mis instrucciones. Todo en regla. Dios, cmo aborrezco estas misiones dirigidas. Soy un enfermizo independiente. Sal del bao, ocup una banqueta en la barra y orden un sndwich y dos cervezas. La panopantalla del local elogiaba una gran gira turstica que inclua la Plaza de San Marcos, el Vesubio y las catacumbas del Vaticano. Engull mi sndwich, meditando sobre mis planes futuros. No era tarde para tener algunos hijos que me llamaran "padre". Durante mucho tiempo haba acariciado la idea de retirarme con un crdito cuantioso y darme lujos slo soados de adolescente clase media. Pero ahora mis planes eran otros, ms modestos y seguros. El tiempo lo cambia a uno con escandalosa facilidad, y tuve que reconocer que ya no estaba como para sumergirme en ese mundo de locuras y exotismo de los nuevos ricos jvenes. En especial, porque ya no era joven. Una triguea veinteaera, con cara de fcil lugarea aburrida, ocup el lugar a mi lado y me dedic una sonrisa que intentaba transformar el inters descarado en cortesa interesada: —Hola. Me pagas un trago? Adoro el Bratislava en las rocas. Le ped el trago: —Te conozco de alguna parte? Tu rost ro me es familiar —le dediqu mis ojos ms discretos y subyugantes.

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—No. Quiero decir, no exactamente. Pero nos vemos a menudo. —Ests segura? No suelo olvidar a ngeles como t. Ella se ri, y sorb i su Bratislava: —Me ves todos los viernes, como hoy. Desde hace tres meses eres asiduo a la tienda de soft San Marino. Yo soy la que te empaqueta la mercanca. No tienes un tipo fcil de dejar pasar por alto. Me sonre, disimulando mi incomodidad. Soy un sujeto a primera vista anodino, de no ser por los casi dos metros de estatura y estos ojos lnguidos que desconciertan a cualquier mujer. Aunque no cre que fuera el caso. —Ah. me siento inmerecidamente halagado. —Mis amigos me critican a menudo; dicen que soy muy directa. Por lo que veo que compras, ests muy interesado en lo militar, eh? No te enfades, slo estoy intentando iniciar un dilogo. —Eres ciertamente directa. Soy independiente, aunque a veces colaboro con los legales en sus husmeos. Me gusta la Ley. Y tambin saber de todo, como a cualquier pro. —Ya. Dnde te ests quedando? —En Roma. En el Claudio Imperial. Pero conozco un motel por aqu cerca. Baj los ojos, fingiendo rubor. Putica sin recato. Termin su trago y se adelant, como una nia ofendida, hacia la puerta del local. Se contoneaba con la gracia de una grgola parapljica. Karla se hubiera muerto de risa al verla. Pero su arquitectura carnal era pasable. Con una carcajada seca para mis adentros, me hice de una botella de champaigne antes de seguirla. El barman me gui un ojo pcaro; tendra que ocuparme de eso luego. Ella estaba afuera, por supuesto. Pretenda aguardar un taxi. Me sonri, desde las pieles sintticas de su abrigo que le cubran el cuello y la parte inferior del rostro.

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Caminamos bajo la difana luz de los holocomerciales y me dign relatarle un tercio de mis traumas adolescentes. Supe que se llamaba Rosetta, me puse al tanto de los inestables pormenores de su familia, me derret convincentemente ante una 3D de su divino gatito y promet comprarle un vestido Ay-Damisela, en holodril y seda de importacin orbital. Me las arregl para que alquilara el cuarto con su chip ID mientras yo compraba una cajetilla de crunch en un kiosco, y prometa para mis adentros dejar el vicio tan pronto viera a mis bebs en su cuna. Al menos, pondra los crunch a un lado; mis retoos no creceran en una atmsfera de extracto de cannabis. Eso es solo para los viejos nostlgicos. Vi una ventana iluminarse en el tercer piso del motel, penetr por la puerta de servicio y sub por las escaleras. Ella me recibi con un beso de viejos amantes. Le hice el amor con amorosa y delicada fruicin. En su orgasmo, le pegu un dermo anestsico en la nuca. Cay rpido, ayudada por la mitad del champaigne. Registr sus ropas y sus prendas, luego su cabello y rincones corporales. Estaba limpia. Medit un poco, y opt por la seguridad. Saqu del maletn la automtica con silenciador y le di uno solo, en la sien. Nada personal. Slo que, bueno, nunca se sabe. Elimin vestigios bsicos de mi presen cia. Rastros capilares, semen, esas minucias. Sal a la calle por la puerta de atrs, en la esquina me quit las miniplacas dactilares y las tir a una alcantarilla, ponindome otras de inmediato y cambi mi identidad en el chip ID por una alternativa de reserva. Me tom veinte minutos extras volver al Saint Rmulo y ocuparme del barman. Seguridad ante todo. Busqu algn banco vaco en una plaza y llam a Tommy por el intercom craneal. Le cont el asunto. Cerr. Esper fumando un crunch tras otro, deambulando por un bulevar de emigrados hindes, componiendo una lista mental de nombres para mis futuros retoos. Una hembra y un varn no estaran mal. Tommy me devolvi la llamada:

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"Nada sobre la chica, compaero. El azar, como casi nunca. Te faltan tres horas." Cerramos. La precaucin nunca es taba de ms. Nunca se sabe. Camin hasta los muelles de alquiler y tom una gndola. El chico que la manejaba era un palurdo inexperto y logr provocarme un ligero mareo, adems de salpicarme el traje con el remo ms de un par de veces. Fing admirar los deshabitados desastres de madera que se caan a trozos visibles sobre sus invictos pilotes. Ah, el milagroso aguante de la naturaleza. Algo chapote a mi derecha; un buzo cazador de tesoros o alguna alimaa mutada. Escup a las oscuras aguas malolientes, prometindome que si alguna vez decida ofrecer a mis hijos un tour de recreo, jams incluira Venecia en la lista. Florencia s que vale la pena. Tom nota de todo esto en mi mnemocristal. Tras bajar en el muelle ms cntrico, obsequi al gondolero una modesta propina y peatone discretamente hasta el Opera Magna. Frunc la nariz; Puccini. Tendra que soportarlo. Prefiero a Verdi, si se trata de espaguetis. Para hielos del norte, Wagner es el hombre. Dej mi entrada en las manos del empleado y fui directamente al bao, donde coloqu en el magazine de mi automtica la bala faltante. Saqu el casquillo que haba recogido del piso del cuarto de motel antes de salir, me tild seis veces seguidas de estpido por no haberlo soltado antes, y lo tir al inodoro antes de descargar. Abandon el bao, me mimetic con la emperifollada multitud y ocup mi lugar en la platea. Soport con estoicismo de buda el primer acto, y bostec repetida y disimuladamente hasta que vi ocuparse el palco C7. Me levant entonces y dej al rotundo y mediterrneo tenor desgaitndose a mis espaldas. El bao de nuevo. Me puse el traje de camarero que guardaba el maletn y dej este ltimo con mis ropas dentro de un conducto de ventilacin, con un bip conectado a mi wetware. Nunca se sabe. Afuera, tom el ascensor de servicio, tras ajustar mi temporizador ocular. Las cifras pestaeaban en la esquina superior derecha de mi campo visual:

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T-012. Tiempo menos doce minutos. En el ascensor ya estaban, como era de esperarse, dos gorilas y un camarero jovencito que portaba una bandeja llena de convites y ornamentada con un cmico florerito con una sola rosa violeta. Entr y marqu un piso, al azar. El jovencito me mir, inquisitivo: —Eres nuevo? Los gorilas se pusieron en guardia. —No, soy viejo —suspir, y con el gesto de un msculo conect mi superactivador adrenrgico. Me tom cuatro segundos. Sal del ascensor con un golpe en el estmago y la bandeja en las manos. Vaya procedimiento engorroso. Un cableo rutinario en el ascensor para dejarlo anclado hasta mi regreso y me dirig al palco C7, donde otros dos gorilas bostezaban ante la cortina. —La orden del seor Torres —declar. Me cachearon. Estaba de ms, puesto que se supona que estaba del todo limpio, pero sin dudas tenan tendencias ho mo. Pretend calmada indiferencia ante su descarado manoseo. Si tan slo hubiesen imaginado que mis aparentes y agraciados veintitantos aos eran una simulacin de plstica cutnea. Me dejaron entrar. Serv la bandeja y el seor Torres me regal una msera propina. Le di las gracias en un chapurreado y servicial angloespaol y sal, guindole un ojo a los homogorilas. Ocult los cadveres en el techo del ascensor, via escotilla de emergencia. Los guardaespaldas pesaban bastante; ya era hora de retirarme del negocio, pens. La espalda me dola. T-008. Ascensor anclado. Bao. Cambio de ropas. Regres a mi asiento. El tenor se esforzaba por fingir la mas miserable de las desolaciones espirituales.

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T-0. Tiempo Cero. El palco C7 vomit llamas, humo y restos orgnicos que se esparcieron sobre el pblico. Un estruendo similar reson en el rea de los sanitarios; mi maletn. Aborrezco estas llamativas y escandalosas ejecuciones rituales, pero es el contratador quien pide y la Sociedad complace. Todo por el beneficio y la reputacin. Corr con la mayor de las alarmas en el rostro, entre la febril multitud, hasta que un cerco de segurantes nos detuvo en el lobby y aguardamos a que llegasen los legales, quienes no se hicieron esperar, haciendo gala de severa eficiencia. Nos agruparon y clasificaron en el vestbulo. Respir aire libre tres horas despus, tras el cacheo, la identificacin, y la amable sugerencia de no abandonar la ciudad hasta cumplir con mi cita de interrogacin. Dej seas de dnde localizarme y tom el sub hasta mi hotel. Una vez all, cambi de nuevo mi identida d, revis tres veces mi "equipaje" y, una vez calmada mi paranoia habitual, plant un explosivo qumico cronometrado. Todo resuelto y limpio. Me devolv a las calles, llevando tan slo las ropas que llevaba puestas y completamente desarmado. Tommy me aguardaba en su auto, a dos bloques, y salimos hacia el aeropuerto. Brindamos con un trago de coac de su petaquita. Boleto de segunda en el vuelo de las siete. Karla me esperaba en Ofidia, en la aduana, y me llev a casa, nuestro modesto apartamento en Pueblo Medio. Comprob que mi cuenta haba crecido en 200 mil. Me duch. Cenamos frugalmente. Hicimos el amor. Dorm diez horas. Cuando me levant, un desayuno de medioda me aguardaba sobre la mesa, amorosamente dispuesto, tentador y hogareo. Le prest la merecida atencin y una vez satisfecho me dirig a la ventana y prend un crunch. Contempl largamente el cielo gris sobre la ciudad —mi ciudad— y, como ya se iba haciendo usual con el

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transcurrir de los aos, me sent invadido por una plcida melancola. El paisaje era a mis ojos tan conocido como extrao. Quin fue el imbcil forneo que describi en una ocasin a Ofidia como la selecta y montona puta babilnica de lujo? Selecta s, y puta, y de lujo tambin, pero, montona? La megaurbe se transforma de continuo, lustro tras lustro, y nunca es la misma, yo lo saba bien. Siempre hay algo novedoso y carente de relatividad en esas calles que son el perfecto paradigma de la aceleracin existencial. Yo siempre haba sido un extrao en mi propia ciudad; una sombra por los techos y callejones, una presencia invisible en los pasillos corporados, una silueta enmascarada en las texturas infinitas del caos citadino, y senta que ya era tiempo de pertenecer en cuerpo y alma a esa prdiga hija de concreto, acero, plstico, plexigls y grafitti de la pasin que es MI ciudad. Er a tiempo de ser aceptado ante los ojos pblicos y unirme al cotidiano concilibulo de las gentes comunes y corrientes. Era tiempo de dejar de ser un asesino. De tal talante me hall Karla a su reto rno; cenicero colmado de colillas de crunch, atmsfera grandilocuente de Nibelungos en la panopantalla, halo soador en mis pupilas. De inmediato comprendi mi estado de nimo y se dedic a preparar la cena, tras contemplar con fingido enojo los restos del desayuno an sobre la mesa y llevarse las vajillas al fregadero. Karl a es tan joven an. Y yo soy tan viejo. —Supe de tu ltimo golpe —me sonri mientras serva la mesa—. El viejo truco del camarero. —Conoces mi olor —alc mi copa de vino y brindamos—. El olor de la vieja escuela. Lo simple y obvio es lo infalible ; ste es el nico y perfecto axioma del xito. Y t? —Dos trabajos de nios. Pero tuve uno realmente excitante; un ejecutivo independiente. Se complic al final. Tuve que gastar llanta por todo Pueblo Bajo con tres patrullas legales acaricindome con su artillera, o intentando hacerlo. Fue genial —se ri con orgullo y placer. Diablos, era una chiquilla camorrista an, en el

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fondo—. Toma —me extendi unos papeles y un mnemocristal—. Tu prximo encargo. —Prioridad? —Tres, como de costumbre. Te preocupa el rating, a estas alturas? —Sugieres que me estoy poniendo viejo. Ella se encogi un poco, con rubor en las mejillas. Sabe cun sensible soy a tales comentarios. Le ofrec las paces: —De cualquier modo, la competencia es mucha. Mirar esto despus —puse a un lado el material y me devolv a mi cena, con grandes muestras de deleite que complacieron mucho a Karla. Llevaba tres aos como golpeador de prioridad tres, con Tommy como enlace principal. No estaba mal, comparado con otros. De hecho, no tena muchas ganas de subir ms an; a mayor prioridad, mayor riesgo, y a mis aos no me senta de nimos como para acrobacias fortuitas o situaciones terminales. Eso es para los cabezaquemadas de la lite, que cobran en megas y ni siquiera necesitan de fachadas legales; no existen para el mundo. De cualquier modo, en la ntima atmsfera de las empresas independientes de sombras, la Sociedad era la mejor —no en balde el rimbombante ttulo— y el slo hecho de pertenecer a ella, aunque fuera en calidad de chico de correras de prioridad diez, haca brillar de envidia y reconocimiento los ojos de los dems sombras. Pero no importa en qu escaln ests sentado, el crdito es generoso y seguro. Karla se levant de la mesa y retir los platos para dirigirse a la cocina. Yo segu con risuea y aprobadora mirada el movimiento gentil de sus caderas. Agradable poltica interna de la Sociedad la de establecer matrimonios legales entre sus miembros para asegurar un mejor control individual. Yo haba tenido suerte; Karla no es una de esas callejeras malolientes por la sudoracin de metabolismo reciclado, o de las masas de msculos adictas a los anablicos, las hormonas sintticas y el lesbianismo conceptual. Karla es la joya deslumbrante y prfuga de la

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corona de un antiguo rey, y sabe perf ectamente cmo manejar su brillo cegador. Karla es una saneadora con todas las de la ley, y nunca falla una misin. Llevamos cinco aos juntos y no creo haber visto matrimonio mejor sobre la corroda faz de este planeta. Regres del cuarto con un paquete voluminoso: —Esto lleg via la Sociedad, con tres sellos de garanta azul. Qu es? —Me tropec con un viejo conocido en una tienda de soft, en Venecia. Un ex-marine que sirvi conmigo en la guerra Bsica del 63. El hombre maneja buenos lotes. Le compr en rebaja de amistad algunas baratijas. —Y olvidaste comprar unos miligramos de sentido comn. Sabes lo que es el sentido comn? Es ese bichito interior que te susurra que no deberas fijar citas peridicas en un lugar pblico, todos los viernes a la misma hora durante dos meses y comprar soft de entrenamiento militar, nada menos. —Tommy te cont. Bueno, si el soft se vende, es para ser comprado, o no? No hay nada malo en ello. —Te conozco, viejo zorrillo. An sueas con retirarte y establecer una tienda legal de armas en el barrio Veteranos? —Por supuesto. Diablos, Karla, he sido lo que soy durante las tres cuartas partes de mi vida. Uno llega a hartarse. —Yo no me harto —se enfurru. Le cre. Se haba —la haban— casado conmigo a los diecisiete, cuando an era una promesa latente de xito, y a pesar de todos estos aos an sigue siendo la misma chica aniada de anfetas, disco-fuzz nocturno y ojos de gata en perpetuo celo. El tiempo, la experiencia y, sobre todo, mi tutela, la convirtieron en lo que es; una mquina casi perfecta de matar, como yo. La perfeccin es dominio de las Prioridades Uno, y si bien yo no poda ya aspirar a eso, ella s. Karla no puede imaginar que exista otra vida que no sea la sombra, el sigilo y el golpe, y ni siquiera

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sus correras cuasiadolescentes por los pubs nocturnos logran abrirle los ojos a ese mundo distinto y cotidiano que yo tanto anhelo. En una ocasin, hace mucho tiempo, me confes juguetonamente que sus mejores orgasmos los haba tenido durante el delicado proceso de un golpe y al contemplar el rostro de sus vctimas. Aquella confesin perturb un poco mis pensamientos durante un buen rato pero, al fin y al cabo, no me haba casado con ella por amor o afinidad, sino por severa orientacin del Gremio de los Pensantes, el ncleo neuronal de la Sociedad. Si con los aos haba llegado a enamorarme de ella, bueno; eso era otra cosa. De cualquier modo, lo cierto era que nunca lograra convencerla de venirse conmigo a ese paisaje que yo planificaba y sigo planificando para mi nueva vida. Lstima. —Dice Tommy que la italiana estaba limpia. Brindo por las coincidencias — se empin la botella de vino que haba quedado sobre la mesa—. Qu tiene, por fin, se dichoso paquete? —Te mostrar. Aydame a abrirlo. Con manos hbiles aplic los rompesellos de codificacin por biocampo. Sus manos son como dos estelas de espuma y acero; las manos de ternura en la semipenumbra del cuarto, las manos de matar. Haba de todo en el paquete; para usar y para revender. Artillera plstica de medio calibre. Implantes nipones y picocomponentes an escasos en el mercado subterrneo de Ofidia. Superactivadores adrenrgicos compactados. Barreras cristalinas antilser. Todo hardware. —Debes de haberte gastado hasta la ropa interior —fue todo el comentario de Karla, aunque se la vea debidamente impresionada. —Lo recuperar pronto —sonre con suficiencia—. Luego de este trabajo contactar a la gente necesaria en el mercado. Callamos. Yo volv a mi wetware y retom los clculos de costo para los cinco primeros aos de crianza y educacin de mis posibles hijos. Mas adelante, ya adolescentes, asistiran a un campus universitario de Informacin, preferiblemente en

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el Mediterrneo; es un ambiente excelente. Los hara trabajar con mano dura, s, pero a la vez con paternal y devota deferencia. Estos ensueos me entretuvieron agradablemente un buen rato, hasta que surgi un problema que mi entrenada e infalible mente no haba previsto, por increble que pareciera; no dispona de una madre. No me preocupaba el que fuera adecuada o no; desde haca tiempo haba decidido que en ltima y preferible instancia, la crianza sera asunto mo. No sera el primer ni el ltimo padre soltero del orbe, ni tampoco el peor, de eso estaba seguro. El asunto es que necesitaba de una mujer genticamente irreprochable, no poda ser de otro modo. Diablos; ¡Karla! Ella seguramente no se negara a donarme algunos vulos. Adems, a qu mayor perfeccin poda aspirarse? Sera un asunto caro; la autorizacin y el proceso in vitro, pero vala la pena. ¡Vaya si vala la pena! Esa noche hicimos el amor con un bro inusual. Al terminar yacimos tomados de la mano, mirando el techo opaco, y tom una decisin: —Este ser mi ltimo trabajo en la Sociedad. Me retiro al fin. Se lo dir a Tommy al concluir. Sent temblar la mano de Karla en la m a. La sent contener la respiracin, y me apresur en decir: —No te preocupes. La Sociedad te asignar alguien de calidad tras nuestro divorcio. No puede ser de otra forma. Y saldrs adelante. Tienes fibra. Volvi a respirar y su mano se relaj. Intu que sonrea con agradecimiento, y ello me dio valor para hablarle de los vulos, en un tmido susurro. —Cmo podra negarte eso? —me abraz delicadamente—. Pero yo pagar la mitad del proceso in vitro. Al fin y al cabo sern mis hijos tambin, no? Tenemos un trato? —Trato —suspir, y me sent feliz.

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Como de costumbre, Karla ya se haba marchado cuando despert. Con las neuronas alegres tom los materiales de mi prximo —y ltimo— golpe, y empec a estudiarlos y a disear el procedimiento. El nivel de dificultad era 6; no estaba mal para un retiro honroso. Lo bosquej todo en unas pocas horas y acced a la RED via panopantalla para darme un tour por toda la mercadera infant il disponible. Los conos y ciberentornos danzaban ante m con felices colores. Una buena parte de toda esa mgica parafernalia sera obsoleta en unos aos, pero al menos logr adquirir una idea sobre las futuras opciones. A medianoche empec a preocuparme por Karla. Tuve que engullir algunos emparedados y cervezas, dada su ausencia en el campo de batalla de la cocina. Suspir varias veces; me sera difcil habituarme a vivir sin una compaa tan especial. Mi intercom craneal me despert a las tres de la madrugada. Era Tommy: "Karla est en un asunto de urgencia. Pero no te comas el hgado; no es nada riesgoso. Simple rutina. Tiene una prima garantizada, tambin. Pero mi llamada no se trata de eso. "Escupe." "Tu misin actual se suspende, Mika. Orden del Gremio." "Diablos, chico. Ya lo tena todo programado." "Eso est bien. Djalo para tu sustituto. Tu nuevo asunto es de Prioridad Uno." Di un respingo y me incorpor en el lecho. Inconscientemente, encend la luz del cuarto, que me encegueci. Malditos nervios de viejo. "Eso s que es noticia, Tommy. Detalles?"

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"A las 0735, con un enlace. Alguien debe tenerte en muy alta estima en los Primeros Asientos del Gremio, viejito; el inicial era Sauron. Supongo que quieren verte ascender antes de que te jubiles. De cualquier forma, tienen plena confianza en ti. Es Prioridad Uno, y de una sola oportunidad." "Podras no tratarme como a un nio." "Bueno, de acuerdo. Confieso que estoy muy sorprendido. Adems, de esto se deduce que esta ser la ltima vez que actuar de enlace para ti. Nos llevbamos estupendamente, cierto?" "Nunca has dicho verdad mayor, mocoso. Te extraar." "Slo hasta que yo tambin suba a Prioridad Uno. Espero verte an arriba cuando yo llegue. Adis, abuelito." Le sonre, sin verle. Cerramos. No le dije nada sobre mis planes de retiro; de eso ya me ocupara con mi nuevo enlace, a quien conocera en la maana. Otras cosas pasaron a ocupar mi cerebro. Sauron era de los Diez. El nico de los diez sombras lites que estaba disponible en nmina independiente, y era el mejor. Su reputacin era atemorizante, legendaria, sombra. Nunca haba fallado. No pude evitar sentirme halagado en extremo, pero eso no ofusc mis sentidos; ste sera mi ltimo trabajo. Con esa conviccin me dorm, y so con lagos de montaa suizos, y con una mirada de nietos sentados en mis rodillas. Mi nuevo enlace era un tipo regordete y de ojos peligrosos: —Ah est todo, seor Yall. Espero que nos llevemos bien en el futuro. —Tambin yo —era agradable mentir.

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Tan pronto se hubo marchado met los CDs en mi terminal y me ensimism en su contenido. Karla regres al anochecer, con rostro cansado: —Tuve que eliminar a un enviado de Asia Roja —y no dijo ms por un buen rato. Se meti en el bao y sali a los veinte minutos con una leve sonrisa: —Supe de tu ascenso. Prioridad Uno. Sabes que ser permanente, si va bien. Y quizs... quizs llegues a la categora de saneador. —No pienso cambiar de planes —sacud la cabeza y encend un crunch. Contempl la encendida punta del cigarrillo reflejada en el display apagado de la terminal—. Y no lo har. Est decidido. —Buena suerte, entonces —suspir, con un leve matiz de decepcin, y me bes en los labios—. Cundo sales? —En un par de horas. —Buena suerte —repiti, y se fue para el cuarto. Ajusto mi temporizador. T menos 200 minutos. Hora de partir. Echo una mirada sobre el cuerpo esplndido de Karla bajo la delgada manta, le cubro un hombro desnudo, deposito un beso callado en su mejilla y salgo. Tomo el sub hasta el barrio Don Quijote, donde emerjo a la calle tras fumar un crunch en el andn. Lo primero que agrede mis ojos en un megaholo; "BIENVENIDO AL V CARNAVAL GUSANTE". Las aceras rebosan de gentes que en su frentico jolgorio devoran mi robusta humanidad. Ante m se alza el Edificio Marilyn Monroe, de Corporacin Consumo, y en su piso ochenta, tras una proteccin de siete estrellas, aguarda mi blanco, sin saber que aguarda.

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Es noche de Carnaval en Pueblo Medio; noche de Gusano, en cuyos proyectos de vacuna se han desperdiciado megas y megas, sin resultados alentadores. La naturaleza era un rival terrible, pero ahora es una ingenua niita al lado de los que juegan con sus hilos desde algn laboratorio clandestino. El Gusano es el ms potente virus de diseo que ha existido desde el fenmeno Ebola Junior en los aos veinte. En silencio, atravieso la multitud y me detengo junto a la fachada frontal del majestuoso inmueble. No ser fcil. Ochenta pisos. A mi alrededor se agita el populacho, aclamando el discurso de un afamado cientfico infectado con el Gusano7, quien los exhorta a la protesta y la accin inmediata; "vuestros hijos estn en peligro, vuestros hogares son una cuerda floja, vuestros futuros caen en pedazos bajo los ojos de vuestros impotentes lderes corporados..." Por supuesto, las mismas Corporaciones han fomentado este acto; el pblico siempre necesita de un enemigo virtual para no convertirse en una hueste paranoico-compulsiva. Conecto mi holocampo y con la asistencia de mis ventosas de vaco inicio la ascensin. Todos me dan la espalda; nadie me nota. T menos 150, he subido diez metros y de inmediato aminoro la prisa, hasta el lmite de movimiento camuflado que pueden percibir las cmaras y los sensores instalados en la pared misma o en algn edificio vecino. Mi crono est justo. T menos 120. Un alto. Miro abajo, a la calle sesenta metros distante, y opacamente me intereso por el colorido de la multitud que se expande cual profana infeccin en el gris invisible del asfalto. Invasin de seropositivos voluntarios o no por la avenida, portando pancartas, escenificando danzas rituales, agredindose mutuamente, moribunda festividad. Mi curiosidad viaja de rostro en rostro, examina despectiva las risas, los disfraces exticos las muecas de los manifestantes, y se burla con indiferente soltura de las moles de los acorazados de Ejrcito-Polica que se apostan en grupos de cinco o seis agazapados junto a las escotillas de sus blindados urbanos. "BIENVENIDO AL V CARNAVAL GUSANTE", "BIENVENIDO AL V CARNAVAL GUS..."

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Respiro hondo, me seco el sudor del rostro y las manos y prosigo la escalada. Mala seal; el sudor en la fresca noche de enero. S que mi sudor huele a miedo, y el recordar que este es mi ltimo trabajo me regala una triste parodia de alegra. El ltimo trabajo; repito para mis adentros. El ltimo, despus de tantos aos, tanto riesgo, tanto silencio y adrenalina, tanta sangre y rictus de defuncin violenta. Pero pronto todo quedar atrs; mis principios como saneador o enlace, mi primer golpe, la activa monotona de cada uno de mis instantes, Karla, Tommy..., todo. Una nueva vida se abre. T-112. Un turbocptero de la prensa se estaciona dos docenas de metros sobre m, cubriendo la catica festividad para beneficio de algn noticiario independiente de clase B; a la legua se ve que no son corporados. Clavo los dedos en los controles hidrulicos de mis ventosas para que la corriente de aire no me juegue una mala pasada. Nunca se sabe. Un movimiento en el edificio de enfrente llama mi atencin y me inmovilizo al instante. Fuerzo mi amplificador visual y atisbo a travs de las luces viajeras cual lucirnagas, los haces de reflector y el humo acrisolado de los primitivos artilugios pirotcnicos que tant o parecen divertir a los casimuertos de abajo. Se trata de un joven de pupilas dilatadas —algn narco de baja legalidad— que se ha asomado a una ventana y enfoca su holocmara barata sobre el desfile. Espectador ocasional? Seropositivo discre to? Ciberyuppie decadente? Simestim pirata? Nunca se sabe. Sigo subiendo. T-100. Ya estoy al nivel del turbo. No existo para ellos, experto aliado de las sombras, aclito del arte de la no-existencia. Sombra yo mismo. Tranquilamente consciente de mi naturaleza de fantasma en acecho, observo con puntilloso detallismo —manas de viejo?. El piloto del turbo tiene un tic nervioso en la sien y fuma un crunch —ojal pudiese yo prender uno; pienso con resquemor—; uno de los tcnicos usa un tatuaje mvil anticuado de la Mona Lisa en la mejilla — homo romntico—; la reportera estrella, fcilmente identificable por el maquillaje, exhibe implantes de piel de Dragn de Komodo —tejido cultivado, sin duda— en los antebrazos. Lujos de estrellas de clase B.

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"Plutn" podra ser un buen nombre para mi hijo. Es una palabra misteriosa y oscura. Y mi hija podra ser "Hcate". Hcate y Plutn Yall. Creo que suena bien. T-082. Ser capaz, realmente, de adaptarme a esa otra vida extraa, de consumismo y familia, sosiego y alegra sin dobles rostros? En las encuestas corporadas; me inclinar por los ecologistas o los tecnolibertarios? Votar a favor o en contra de la cesin definitiva de Gr oenlandia a E-P? Seguir prefiriendo un crunch tras el desayuno, o elegir una marca no dopada de cigarrillos? Sabr mantenerme a la moda? Podr iniciar un flirteo casual con una casual chica, sin que luego me asalte la imperiosa necesidad de liquidarla en beneficio de una seguridad que ya no necesitar? Nunca se sabe. Podr, en verdad? T-045. El turbo periodstico se mueve hacia un lado para hacerle espacio a un vehculo legal que pasa de largo y se estaciona unos treinta metros ms arriba. Tendr compaa por un rato, parece. Abajo, en la calle, ya desfilan las carrozas y los arcoirisados escuadrones de seropositivos voluntarios con sus consigna s de turno: "Sea breve y eterno, sea GUSANTE." "DIOS aguarda desde el rostro de la AUTODESTRUCCION." "FE en el momento y a la MIERDA el futuro." "SALVE a los mrtires de la contemporaneidad." Tal vez debera darme asco. Maquinantes envueltos en llamas y piloteados por jvenes rapados. Megaholos de pervertidas escenas sexuales. Matices chillones y enfermizos. Bablicas estridencias sonoras. Danza tribal de cyborgs en las esquinas. El caos. El frenes de una generacin engaada y vuelta a engaar; dicen unos. La estafa selecta de la socioevolucin, el camelo ensangrentado del porvenir, ideologas del pasado subastadas, tica en la caja de caudales, glaciacin moral, psicocontrol de masas en fase terminal; se desgaitan otros. Se rumora que la poblacin del globo supera en doscientos millones las cifras oficiales. Se rumora que el cinturn orbital de desechos radiactivos ha aumentado su densidad en un cincuenta por ciento. Se rumora que la mitad de los ejecutivos corporados de Medicina son portadores del Gusano. Se rumora. Se rumora. Pero nunca se sabe.

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Me sorprendo admirando las escamas cultiv adas de la reportera estrella, cuya silueta distingo a la perfeccin desde mi altura, a travs del plexigls de la cabina del turbo. La lnea de su cuello es sencillamente arrobadora. Estrella de clase B, en verdad, pero es que hasta la clase B posee un brillo especial. Al menos es una clase. Y si la invitase a cenar? Para eso estn las Divisiones de citas discretas. Dentro de un da o dos; a qu esperar ms? No debe pasar de los veinticinco aos. Cmo le gustar hacerlo? Oral? Simbiontes genitales? Telediltnica? Holo-orga colectiva? Cojines y hachs? Yacuzzi en ingravidez? Simestim de retroalimentacin bisex? Quizs todo a la vez? Nunca se sabe. T-037. Basta de fantasas inoportunas. Lo menos que necesito ahora es una ereccin y un desequilibrio sanguneo. Tranqu iliza se encfalo, Mika. Controla esas glndulas. De cualquier modo, slo existe una Karla en este mundo. Mejor no pensar en ello. No pensar en la prdida, o en el abandono, cmo definir con justicia? T-020. Un breve descanso, antes de alcanzar el piso justo. Ya pensar en un nombre adecuado para mi tienda. Estoy decidido a administrarla al 100% de legalidad, en beneficio de mis hijos. El ejemplo paterno es crucial. Emprendo la fase final de la escalada. Faltan pocos metros. Quizs algn da publique mis memorias en forma annima. "Crnica de un Sombra." No; eso est muy mediocre. "Visin Interior del Suicid a Colectivo." Eso es. xito seguro de mercado. El morbo anecdtico nunca ha dejado de ser negocio. Banalidades invictas y aprovechables de este mundo. Ya estoy en la ventana precisa. Reprimo un suspiro de alivio y manipulo cautelosamente el cortador lser, tras instalar el decodificador de frecuencias de alarma, y empiezo a cortar a intervalos justos. Un error de medio segundo y todo se va al diablo.

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Perfecto. En cuestin de un minuto ya estoy dentro. Se trata de un recinto oficinal. Slo unas pocas puertas, un pasillo y un umbral blindado se interponen entre mi blanco y yo. T-008 minutos. Dejo fuera de mi mente todos los pensamientos ajenos. Avanzo eludiendo con fra y metdica eficiencia los sensores. Irnicamente, los simples sensores gamma son los mas pe ligrosos; se trata de una novedosa serie capaz de detectar hasta el metal de los implantes. Pero yo no llevo implantes metlicos, ni armas, ni tan siquiera mi anillo de compromiso, que pronto dejar para siempre. De modo que, tambin irnicamente, son los gamma los que menos me preocupan. T-006. He cruzado dos puertas. El predador dentro de m se agita. La va de salida ser la de entrada, slo que hacia abajo esta vez. Prefiero no pensar en ello, no ahora. Ya estoy muy viejo para estas paranoias autoinfundadas. Ojal pudiera encender un crunch. Una puerta. Tras la puerta, un pasillo. Y en el pasillo, cuatro tipos con antibalsticas bajo los uniformes de segurantes privados. El combate no es resoluble en simulaciones. Pego el odo a la puerta y escucho. Unos pasos lentos y firmes. Uno de ellos, seguramente aburrido. Suelas plsticas, zapatos caros, de a mil crditos lo mnimo. Custodios de clase A, entrenados para matar, como yo. Slo que yo nac para esto. T-004. Activo mi adrenergizador y empujo la puerta. Son rpidos y eficientes desenfundando sus armas, pero yo me muevo al triple de la velocidad de un ser humano normal. Luego, mas tarde, en casa, tendr que dormir unas veinticuatro horas seguidas, alimentado por IVs reconstituyentes. Gajes del oficio. Sus armas acarician con violentas mordidas de plomo y lser las paredes y el piso a mi alrededor, mientras me abalanzo sobre ellos con una serie de piruetas calculadas. A dos pasos de ellos saco mis cuchillas de biocermicas, que en nada

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desmerecen al ms perfecto acero, de mis antebrazos —mi nico implante blico— y lanzo el primer golpe. Un cuello limpiamente cortado. Una pierna fracturada. Muecas de incredulidad. Un corazn seccionado bajo la antibalstica. Una bala me roza la mejilla. Dos KOs consecutivos. El proceso de remate es montono y glido en mis manos. T-003. Los registro, encuentro una tarjeta-llave y avanzo hacia la puerta blindada. Las alarmas no han sonado an. Por primera vez, me descubro contemplando los rostros de mis vctimas inmediatas. Curioso, qu vida habrn llevado hasta este momento fatal? Hogar feliz, hijos, hobbies? Muy probable. Pero no es mi culpa; as es el mundo, y yo soy slo una rueda ms en el engranaje, igual que ellos. Productos desechables, a distintos niveles de prioridad. T-002. Siempre me ha gustado, en este tipo de trabajos, ganarle tiempo a mi horario. Cada segundo sobrante es un segundo extra de seguridad. La puerta obedece. De una ojeada, reconozco el despacho y a mi blanco, quien est sentado en su silln tras su inmenso escritorio, mirndome con ojos muy abiertos. Salto. En pleno vuelo desenfundo mis cuchillas. Aterrizo con suavidad en la pulida superficie del escritorio y lanzo el golpe. La punta de mi estilete se detiene a un centmetro de la frente, justo sobre el punto donde ha aparecido una gotita de sangre. La herida tiene el mismo ancho de mi cuchilla. El hombre est muerto, y sus oj os apagados parecen preguntarme por qu habra de morir una segunda vez. Desciendo del escritorio y doy un par de atontados pasos de espaldas. Entonces lo siento, tras de m.

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Una presencia oscura, poderosa, temible. Su aliento en mi cuello. Sin tiempo para debatirme entre la sorpresa y el pnico, una placa vocal se introduce en mi mano inerte. Con una inusitada tranquilidad, la activo, y surgen las voces de la intuida sentencia: "Lo siento, abuelito —TOMMY—. De veras lo siento. Pero la Sociedad no admite retiros. Nunca lo ha hecho. Mika, yo..." "Cario? —KARLA. Diablos, Karla—. El pobrecillo de Tommy est casi sollozando. Ya se acostumbrar. Maldita sea, intent disuadirte pero... —pausa. Karla, Karla—. Frente a ti hay una ventana. Ochenta pisos de cada y el reposo. Sauron est contigo para garantizar tu ltimo acto de fidelidad a la Sociedad. Por favor... No puede ser de otro modo. Si hubieras ascendido tan slo un escaln, a Prioridad Dos, sabras que ya no hay retorno en este camino. Enlaces, golpeadores, saneadores... no tenemos regreso a la vida comn. Tendras que haberlo imaginado —pausa—. Adis, cario. Te extraar. Nunca sabrs cunto." Una mano retira de la ma la placa vocal y la apaga. Es una mano delgada, engaosamente frgil, firme, fra. T-001 minutos. Respiro hondo y el aire me duele en los pulmones. Como un sonmbulo, avanzo hacia la ventana, y la brisa fresca de la noche de invierno me acaricia las pestaas. Su aliento en mi cuello, con eficiente persistencia. Obedecer. Adis, Plutn. Adis, Hcate. Nunca fuisteis reales, ni antes ni despus de haber sido imaginados. Hcate, con los ojos azules de Karla. Plutn, con mis labios fruncidos y escpticos. Adis. Adis. T-50 segundos. Rebelarse. No soy rival para Sauron. Diez como yo, juntos, no seramos rivales para l, aunque tuviese los brazos atados. Mi cuerpo hecho aicos sobre el asfalto, atropellado por carrozas de carnaval, ochenta pisos abajo.

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T-40. No olvides esta leccin prctica de realidad, Tommy. No me olvides, Karla, cuando seas estrechada por otros brazos sombros. T-30. Me apoyo en el antepecho de la ventana. Posicin perfecta para saltar al vaco de un simple movimiento. "BIENVENIDO AL V CARNAVAL GUSANTE..." Bengalas de nen y lucirnagas clonadas diseando un epitafio deslumbrante. Posicin perfecta para agredir ese aliento a mis espaldas con un simple movimiento. Una oleada de feromonas de alerta ajena besa mis sentidos. Es casi sexual, perturbadoramente sexual, esta letal intimidad. T-20. Una vez, de nio, sub a un rbol y no supe cmo bajar. Eran dos metros de altura. Ochenta pisos, ahora. Dios, sera tan fcil. Ser tan fcil. T-10. No hay impaciencia en ese aliento en mi cuello, slo espera y sentencia, y una conmovedora ilusin de confianza. De alguna forma perversa, es ms confortante que motivo de ultraje moral. Siento que hubiera podido ser su amigo, por muchas razones. Es un compaero. No ms que un compaero. T-7. "Visin Interior del Suicida Colectivo." T-6. Maldita sea, qu estpido recoveco de mi conciencia me ha convencido de que soy un viejo? Slo tengo treintiocho aos. T-5. Cero histeria. Cero ganas de gritar. Es asombroso; dara un segundo por una bocanada de crunch. La sdi ca simpleza de lo definitivo. T-4. Obedecer. Luchar. Lo absoluto. Lo probable.

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T-3. Dios, qu terror le tengo a la muerte. Slo ahora lo s. T-2. Hcate. Plutn. Sueos? T-1. El aliento se ha detenido. Tiempo Cero. Nunca se sabe. Michel Ensinosa Fu: La Habana, 1974. Licenciado en Lengua y Literatura Inglesa. Miembro de la Asosiacion Hermanos Saz (AHS) y la Unin de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Entre los lauros alcanzados por l se destacan: Premio Waldo Medina de la UNEAC 1999, Premio Jos Antonio Echevarra 2001, Premio Cauce 2001, Premio Hemingway 2002, Premio Eclipse 2002, 1ra Mencin del Concurso Luis Rogelio Nogueras 2002 y la Mencin Especial Calendario 2003 de la AHS. Ha publicado dos libros de relatos: "Sol Negro" (fantasa pica) de ediciones Extramuros 2001 y "Nios de Nen" (cyberpunk) por la editorial Letras Cubanas 2001. Cuentos suyos han sido incluidos en las antologas "Polvo en el viento", ICMF, Arge ntina 1999; "Horizontes Probables", Lectorum, Mexico 1999; "Reino Eterno", Letras Cubanas 1999 y "Cosmos Latinos", Wesleyan University Press, EStados Unidos 2003. Actualmente trabaja como editor en Eds. Extramuros y del sitio web dedicado al Fantstico "Guaicn Literario". Arbitro creador de juegos de Rol, fan al Heavy Metal, el manga y el anime.

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5. CURIOSIDADES: Viajando hacia las estrellas: naves estelares en la ciencia ficcin Introduccin El protagonista de la primera parte de "2001", considerada una de la obras fundamentales de la ciencia ficcin, es un australopiteco llamado "Moon Watcher": el que contempla la luna. Y ste es en verdad un no mbre adecuado, pus una de las cosas que nos definen como humanos es ese impulso irresistible por ir siempre ms all, por desear aquello que no podemos poseer. Ese ansia de conocer, de abarcar nuestro mundo fue lo que determin que nuestros antepasados saliesen de su cuna africana y se extendieran por toda la superficie del orbe. Y ahora, cuando hemos dejado nuestra impronta en todo lo que nos rodea, nuestros ojos se vuelven cada vez con mayor insistencia a los espacios que nos aguardan fuera de nuestro planeta. Sin embargo, el camino a las estrellas no es una senda de rosas. An cuando en una noche de verano, las estrellas parezcan encontrarse casi al alcance de la mano, en realidad es necesario recorrer un largo y amargo camino para alcanzarlas. A continuacin daremos un breve repaso a las diferentes soluciones que, dentro del gnero de la ciencia ficcin, se ha dado a ese problema. Viajando a lomos de una bala de can: precedentes histricos Cuando uno contempla la literatura de ciencia ficcin desde una perspectiva histrica, rpidamente se detecta una clara tendencia a utilizar la tecnologa disponible en la poca considerada para llegar a aquellos lugares que se desean alcanzar. Por ejemplo, segn cuenta la leyenda, Ddalo construy un laberinto para Minos, rey de Creta, con la misin de encerrar al Minotauro. El laberinto estaba tan ingeniosamente construido que nadie poda escapar del mismo... o de su monstruoso inquilino. Sin embargo, Ddalo revel el secreto del laberinto a Ariadna, que utiliz este conocimiento para ayudar a su amante, Teseo, a matar al monstruo y escapar. Encolerizado por la fuga, Minos encerr dentro del laberinto al constructor y a su hijo caro Para evadirse de su propia trampa, Ddalo cre unas alas de cera para que ambos pudieran salir volando del laberinto. Sin embargo, impulsado por ese afn de alcanzar lo desconocido al que hicimos referencia al principio, caro vol

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demasiado cerca del sol, sus alas se derritieron y cay al mar. La leyenda de caro ha pervivido a travs de los tiempos y ha dejado su impronta en la carrera espacial: un famoso estudio para enviar una sonda interestelar no tr ipulada a la estrella de Barnard, la segunda ms cercana a nosotros, recibi el sugerente nombre de Proyecto caro. Ms tarde, el advenimiento de la plvora cre nuevas expectativas: por ejemplo, en "Las aventuras del barn de Mnchhausen "(1785), escrita por el autor alemn Rudolf Erich Raspe, el protagonista, un personaje real qu e ha pasado a la historia como un fanfarrn impenitente, utiliza una bala de can a modo de una primitiva nave espacial. Esta misma idea fue recogida ms tarde por Julio Verne en "De la Tierra a la Luna" (1865), donde se utilizaba un gigantesco can para lanzar a tr es intrpidos exploradores a orbitar nuestro satlite. Aunque errada en la mayor parte de sus supuestos cientficos, en esta obra ya se intentaba, al menos, ofrecer soluciones a los problemas del viaje espacial tal y como se conceba en la poca en la que fue escrita: la falta de oxgeno fuera de la atmsfera terrestre, la compensacin de la inmensa aceleracin del despegue, etc. En 1898, Wells, en su archifamosa "La guerra de los mundos", utiliza un mecanismo semejante como medio de desplazamiento de la ofensiva marciana dispuesta a invadir la Tierra. Wells en su obra tiene en cuenta los efectos del trnsito de las naves marcianas a travs de la atmsfera, y hace coincidir las fechas de la invasin de modo que ambos planetas se encuentren en el punto ms cercano de su rbita para minimizar la duracin del viaje. Aunque hoy en da este mecanismo pueda parecernos descabellado, en la prctica la idea del can continua plenamente vigente como mecanismo de lanzamiento de naves espaciales. Por ejemplo, en "La luna es una cruel amante" Heinlein utiliz a una catapulta electromagntica para acelerar carga desde una base lunar a la Tierra. El mismo mecanismo es magnficamente usado por Clarke en "Maelstorm II". E incluso la NASA est evaluando en este momento la posibilidad de construir un can electromagnt ico en la falda de una montaa para auxiliar en el despegue a las lanzaderas espaciales ahorrando combustible y disminuyendo los riesgos de accidentes como el del infortunado Challenger. La edad de oro y el motor atmico Desde esta perspectiva histrica, resulta evid ente porqu en los albores de la ciencia ficcin, esa etapa mtica llamada "la edad dorada" situada a partir de 1930, la mayor parte

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de las naves espaciales que transportaban a los intrpidos protagonistas para correr peligrosas y excitantes aventuras en mil mundos diferentes fuesen naves de propulsin atmica. El tomo estaba de moda, y el inmenso poder contenido en el mismo pareca ser capaz de impulsar a la humanidad a una edad de oro en la que nuestros limites solo se veran contenidos por nuestra imaginacin. El tiempo sin embargo vino a dar la razn a esos visionarios, al menos en el tema de las naves espaciales: lo que en la dcada de los 30 era un clich de ciencia ficcin, en 1945 se estaba evaluando en el laboratorio nuclear de los lamos como un impulsor real. Esa preeminencia del motor de fisin se mantuvo de hecho hasta prcticamente la dcada de los cincuenta y sesenta tanto en la ficcin como en el mundo real: algunas de las ms grandes obra s de esta poca utilizan naves basadas de un modo u otro en este sistema de propulsin. Por ejemplo, en "El fin de la infancia", una de las obras ms conocidas de Arthur C. Clarke y de las que ms influencia ha tenido posteriormente en el gnero, las dos superpotencias estn embarcadas en una carrera espacial para conquistar la Luna que se ve sbitamente truncada por la llegada de los superseores y sus inmensas naves espaciales de una tecnologa incomprensible. Lo curioso es que esa carrera espacial, precedente de la que pocos aos ms tarde tendra lugar en el mundo real, se lleva a cabo mediante naves de propulsin atmica. Heinlein, otro de los grandes clsicos, tambin utiliza profusamente el motor atmico en su obra: recordar especialmente los relatos contenidos en su "Historia del futuro", y en especial "Las verdes colinas de la Tierra", donde de un modo indirecto se tienen en cuenta los problemas de este sistema de propulsin. Ahora bien, cuando yo lea "La legin del espacio" o alguna de las otras obras donde aparece este sistema de propulsin, siempre acababa preguntndome lo mismo: cmo funciona un motor atmico?. El motor de fisin nuclear se apoya en un principio bien sencillo: se utiliza el calor desprendi do por una reaccin nuclear controlada para evaporar un fluido que es expulsado por las toberas de la nave y genera impulso. Las naves de la edad de oro son, literalmente, naves de vapor, que sin embargo duplican el rendimiento de un cohete qumico. El propelente, cualquier lquido susceptible de hervir, como el agua, metano o simplemente hidrgeno puede encontrarse en abundancia en nuestro sistema solar y puesto que el combustible nuclear tericamente debe durar mucho tiempo, una nave propulsada por un motor de este tipo podra llevar a cabo sin demasiados

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problemas un viaje de diez o doce aos sin ms que repostar peridicamente masa de reaccin. Aunque sencillo y atractivo, este sistema no est exento de inconvenientes. En primer lugar, la velocidad de salida de los gases todava es muy baja. La razn es que el combustible no se puede calentar por encima del punto de fusin de los componentes del reactor, unos 3000 K. Esto, unido al gran peso del mismo determina que la aceleracin de una nave de este tipo sea muy pequea. En segundo lugar, el lanzamiento de la nave es demasiado inseguro: un accidente como el del Challenger es potencialmente ms peligroso en una nave de propulsin nuclear que en una de propulsin qumica. Adems, el funcionamiento del reactor arrastra sus propios problemas: fugas, reacciones incontroladas, etc. "Las verdes colinas de la Tierra", el relato de Heinlein al que hacamos referencia ms arriba, cuenta la historia de un vagabundo al que un accidente con un reactor nuclear dej ciego y convirti en poeta. Este vagabundo acab perdiendo su vida debido a la radiactividad asociada a otro accidente de ese tipo, escribiendo en el proceso un hermoso poema que le convirti en una figura inmo rtal. Stanislaw Lem, otro autor que utiliza habitualmente este sistema, tiene dos relatos en donde se ponen magnficamente de manifiesto estos problemas: el de "La Albatross", en donde se nos relata el descorazonador intento de rescate de una nave que ha sufrido un accidente en su reactor y se encuentra al borde de una reaccin descontrolada, y "Termi nus", uno de los grandes cuentos del gnero, donde se nos cuenta la estremecedora historia del robot encargado de reparar el reactor nuclear de una vetusta nave espacial (las grietas y fugas del mismo se reparaban a base de cemento) en cuyo interior residen las almas de los tripulantes muertos en la nave en un accidente anterior cuyo nico superviviente fue el robot. Cabalgando una explosin nuclear: el proyecto Orin An cuando en la actualidad continan desarrollndose estudios en torno al motor de fisin y los estudios sobre el NERVA no se abandonaron hasta 1972, ya desde los aos 40 estaba claro que este propulsor no nos llevar a a las estrellas. Simplemente, la velocidad final de 20 km./seg. que puede conseguirse con un motor de este tipo implicara un viaje con una duracin de milenios a la estrella ms prxima. Por tanto, sigui buscndose un modo para utilizar de un modo ms eficiente la energa contenida en el tomo. Fruto de los

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mismos surgi el proyecto Orin, uno de los mejores ejemplos de cmo en ocasiones la frontera entre la ciencia y la ficcin resulta casi indistinguible. Orin se basa en una idea tan absolutamente revolucionaria que resulta incluso difcil de aceptar: utilizar una explosin atmica para generar impulso. En efecto, durante una prueba nuclear se descubri que una esfera de grafito situada a muy corta distancia de una explosin nuclear apareca intacta despus de la misma habiendo perdido tan solo una leva capa superficial de material. Apoyndose en este fenmeno, se desarroll un sistema de propulsin basado en introducir una mini bomba nuclear dentro de una cmara de combustin llena de agua y se haca detonar. Aqu ya no exista limitacin de temperatura de escape: los diez millones de grados de l estallido convertan el agua en plasma supercaliente y generaban impulso. Posteriormente, se elimin la cmara de combustin: la bomba simplemente se dejaba caer detrs de la nave seguida de un disco de plstico. Tras la explosin, el plstico se converta en un plasma de tomos de carbono e hidrgeno que, a gran velocidad chocaba contra un plato proporcionando impulso. Al eliminar la cmara de combustin, el dispositivo ya no estaba limitado en temperatura por lo que podan utilizarse bombas ms grandes. En el modelo ms elaborado, el plstico, buen absorbente de neutrones (al parecer en la bomba de hidrge no se utiliza una variante del corcho blanco que usamos para los embalajes para canalizar el flujo de neutrones que dispara la fusin del hidrgeno) iba incorporado en la bomba, que estaba especialmente diseada para explotar de un modo direccional. La duracin del estallido era tan breve que el plato de impulso, de acero o aluminio, apenas sufra un ligero desgaste con cada estallido: literalmente no tena tiempo de calentarse. La fuerza que incida sobre el plato era tan inmensa que haba que utilizar un sistema de amortiguamiento para pr oteger a la tripulacin de la aceleracin resultante. El resultado fue un motor con una relacin de impulso miles de veces mayor que el de un motor qumico y que por primera vez, podra llevar a la humanidad hasta las estrellas. Una nave basada en un motor Orin no tiene las limitaciones de peso de un cohete qumico: los navos seran ms semejantes a los que todos nos hemos encontrado tantas veces en las novelas que a las ratoneras claustrofbicas que son en la realidad. Sin embargo, los inconvenientes eran tambin muy importantes. En primer lugar, los derivados del poco ortodoxo sistema de propulsin: a nadie puede hacerle demasiada gracia cabalgar hacia las estrellas a lomos de una explosin nuclear. Un pequeo fallo en el

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dispositivo de lanzamiento, y adis nave. Lo mismo podra decirse respecto de la fase de lanzamiento: la sola idea de ver elevarse una nave cargada con cientos de bombas atmicas, susceptibles de volver a caer sobre la superficie del planeta en caso de accidente resulta simplemente espeluznante. Si a esto sumamos la existencia de un tratado que prohibe el despliegue de armas nucleares en el espacio, es evidente el porqu Orin jamas fue llevado a la prctica. El propulsor Orin tambin tiene su representacin, aunque limitada, dentro de la ciencia ficcin. Por ejemplo, en la novela de Charles Logan "Naufragio", una nave interestelar es destruida por una bomba lanzada fuera de secuencia dejando a un nico naufrago varado en un planeta remoto sin la ms mnima posibilidad de ayuda. En "El ascenso de Endymion" de Simmons se comenta que entre las naves utilizadas en la Hgira haban "naves propulsadas por explosiones nucleares". Por ltimo, en la pelcula "Deep Impact", el "Mesas", la nave espacial construi da por los Estados Unidos para interceptar al meteorito que va a destruir la Tierra, est tambin dotada de un sistema de propulsin Orin: un importante acierto en la ambientacin cientfica de la pelcula, pues con la tecnologa actual este sistema es el nico que permitira alcanzar la velocidad necesaria para la maniobra de cita orbital con el cometa. El plato de impulso se aprecia perfectamente en la secuencia en la que la nave parte para encontrarse con su destino. Antorchas entre las estrellas: Naves de Fusin El propulsor Orin vari el camino de los motores nucleares de alto rendimiento, pero todava no era la solucin ptima. sta vino de la mano de la otra gran arma nuclear del siglo XX: la bomba de hidrgeno. En efecto, la energa derivada de la fusin nuclear a partir de una masa de combustible dada es diez millones de veces superior a la de un cohete qumico. Adems, el resultado de la fusin es un conjunto de partculas sumamente energticas que se mueven prcticamente a la velocidad de la luz: el lmite terico de una nave de este tipo estara en torno a esta m tica barrera. Por ltimo, se puede ajustar la reaccin de fusin de modo que los subproductos de la misma sean en su mayor parte partculas cargadas que pueden ser conducidas y canalizadas mediante campos magnticos: las toberas de una nave de fusin ya no son fsicas, sino formadas por etreos campos magnticos.

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La antorcha de fusin se basa, en esencia, en la creacin de una pequea estrella en el corazn de la nave, en la que los tomos de hidrgeno se funden para dar helio con un enorme desprendimiento de energa. Para ello, existen dos sistemas muy semejantes. En los sistemas de confinamiento magntico, se crea un plasma contenido por una botella magntica en el que se inicia la reaccin de fusin. Parte de ese plasma se dejara escapar de la botella para producir impulso. En los sistemas de confinamiento inercial, haces de electrones o lser encienden las pastillas de combustible varias decenas de veces por segundo. Por ejemplo, el motor de la "Vijaya" de "Mundos en el abismo" parece ser un reactor de fusin inercial. Funciona inyectando pastillas de deuterio y helio 3 en el ncleo del reactor donde, tras ser comprimidas mediante poderosos haces de electrones concentrados, estallan liberando su energa. La ventaja de esta reaccin respecto de la que utiliza deuterio y tritio (empleada en las armas nucleares por ser mucho ms fcil de arrancar) es que como subproducto solo da un a partcula alfa y un protn, ambos fcilmente manejables mediante campos magnticos. El in conveniente, que utiliza He3, un istopo del helio muy raro en la naturaleza pero que puede conseguirse en los gigantes gaseosos. En cualquier caso, el proceso se repite varios cientos de veces por minuto, por lo que en realidad una antorcha de fusin podra c onsiderarse como un reactor pulsante. Las ventajas de esta tecnologa son evidentes. Como vimos antes, la energa desprendida por la reaccin nuclear es inmensa. Aunque buena parte de esa energa debera canalizarse en el mantenimiento de los poderossimos campos magnticos que mantienen confinados el plasma, las aceleraciones resultantes son increbles; el lmite de las mismas viene determinado por la tolerancia biolgica a la aceleracin, que se cifra en torno a 10 g. En cualquier caso, estas naves son capaces de mantener aceleraciones sostenidas de 1g durante semanas, lo que les permite una velocidad punta que ronda la mitad de la velocidad de la luz. Otra consecuencia de tal supervit de energa es que cualquiera de estas naves de guerra puede montar ms bateras de mortf eras armas de partculas y lseres (tanto ofensivas como de defensa de punto antimisil) que cualquiera de las de sus ms prximos rivales. Y eso adems del formidable poder destructivo de sus toberas, en las que el haz de plasma concentrado mediante campos ma gnticos puede convertirse en una arma extraordinariamente precisa y destructiva a una gran distancia. Por ejemplo, Larry Niven,

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que utiliza una amplia paleta de naves de fusin en su obra, pone en boca de los Kzin, la raza de felinos guerreros que pelea con la humanidad por el control del espacio, el dicho de que el poder militar de una especie se mide en funcin de la eficacia de sus reactores de fusin. En el relato "Xanthia y el agujero negro", de Varley, la protagonista sufre el ataque de una nave dotada de un propulsor de fusin que intenta utilizar su escape para destruirla. Aqu se ponen perfectamente de ma nifiesto las ventajas y los inconvenientes de este tipo de arma: enorme poder destructivo, pero escasa capacidad de puntera y correccin de tiro El exceso de impulso se traduce en algo que ya comentamos para la propulsin Orin: en una mayor ergonoma. Los habitculos de la tripulacin y el equipo que la nave puede cargar ya no estn limitados por el impulsor. As se da la curiosa paradoja de que las naves que tienen que pasar menos tiempo entre las estrellas son las ms confortables, mientras que las que tienen que arrastrarse durante meses entre los soles, adems son sumamente incmodas al haber tenido que llegar a un compromiso entre confort y capacidad de maniobra/tiempo de trnsito. Antimateria y motores estelares Aunque la cantidad de energa producida por una reaccin de fusin es inmensa, todava disponemos de una fuente energtica ms poderosa: la aniquilacin materia antimateria. Este sistema, que permitira la produccin de 20.000 billones de julios por kilogramo de combustible, sera el ptimo desde un punto de vista energtico para la propulsin de una nave espacial. Utilizando la aniquilacin de protones y antiprotones, se generan como subproducto de la reaccin priones que son susceptibles de ser manejados mediante campos magnticos para producir impulso. Estos priones, adems, se mueven prcticamente a la velocidad de la luz, por lo que la velocidad final de estas naves es tambin altsima. Sin embargo, este sistema como siempre tiene sus propios problemas. El ms importante, sin duda, el confinamiento de la antimateria. Teniendo en cuenta que el simple contacto con la materia normal produce la aniquilacin de la misma en un fogonazo de radiacin y energa, parece evidente que toda precaucin es poca en este sentido. Otro problema asociado es la proteccin de la tripulacin frente a las radiaciones derivadas del

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proceso de aniquilacin. Por ultimo, resulta bastante complicado producir antimateria con los medios de los que disponemos hoy en da. Estos inconvenientes no han arredrado a los escritores de ciencia ficcin. En "El mundo al final del tiempo", de Pohl, aparece un velero solar complementado con un reactor de antimateria alimentado por barras de antihierro almacenadas en un confinamiento magntico. La vela solar se utiliza para salir del sistema de origen y frenar en el de destino, mientras que la antimateria se utiliza como propulsor intermedio. Este extico combustible se genera a partir de materia normal mediante unos conversores basados en energa solar extraordinariamente eficientes, lo que convierten a esta nave en uno de los mejores ejemplos de aprovechamiento energticos del genero. Haldeman tambin utiliza varios modelos de nave de antimateria en "Tricentenario". En esta novela corta, el autor plantea la existencia de un compaero oscuro del Sol, formado por antimateria. Con esta fuente de antimateria, recogida y confinada tambin mediante campos magnticos, la humanidad construye su primera nave interestelar. Primero una sonda en la que se introduce una pequesima cantidad de antimateria en un deposito de agua, dejando que la energa derivada de la aniquilacin la evapore y produzca impulso, y, posteriormente, con un sistema ms eficiente que incluye un espejo de rayos gamma que permite tanto proteger a la tripulacin de los peores efectos de la aniquilacin, como generar una fuente de impulso eficiente para la nave. Por ultimo, "Antihielo", de Stephen Baxter recurre tambin a una fuente natural de antimateria como propulsor de su nave. Esta esplndida ucronia est ambientada en una historia alternativa del siglo XIX, donde se ha descubierto la existencia de un meteorito formado por antihielo: una mezcla de superconductor de alta temperatura que, mediante la existencia de unos campos magnticos inducidos, se mantienen confinadas pequeas cantidades de antimateria. Jugando con las pr opiedades de este maravilloso material, se construye una nave espacial basada, como en el caso de Haldeman, en la evaporacin de un propelente como el agua sometida a la enorme cantidad de energa desprendida por la aniquilacin. Estatocolectoras: sacando combustible del vaco

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Tanto las naves de fusin como las de antimateria alcanzan plenamente la categora de naves interestelares. Su alta eficiencia de impulsin les permiten ser amplias y confortables, con una capacidad de cargar ingentes cantidades de equipos con misiones variadas. Sin embargo, nos encontramos en una situacion semejante a la de las naves del vapor del siglo XIX, que eran capaces de recorrer toda la superficie del planeta en unos tiempos aceptables... siempre que dispusieran de bases donde carbonear en el trayecto. En efecto, la mayor desventaja que presentan estas astronaves es su necesidad de cargar ingentes cantidades de combustible como masa de reaccin. Su capacidad de aceleracin es un arma de doble filo, pus si bien le permite alcanzar velocidades altsimas, luego las penaliza con la necesidad de disminuir dichas velocidades en un proceso de deceleracin que tambin consume combustible. Las misiones deben planificarse cuidadosamente, puesto que el tiempo de trnsito ya no depende de la velocidad mxima terica sino de la cantidad de combustible que la nave pueda cargar. La relacin masaempuje determina que para alcanzar ms velocidad hay que cargar ms combustible, pero para acelerar ese combustible adicional hace falta ms combustible y as sucesivamente. Hay dos soluciones posibles a este problema: el empleo de contenedores de reavituallamiento, como en el caso del viaje de la III Flota a la Esfera que aparece en "Hijos de la Eternidad", o bien hacer las naves capaces de reabastecerse en los planetas gaseosos, como en el caso de la "Leonov" en "2010", de Clarke, donde asistamos a una desesperada carrera espacial para apoderarse del agua de Europa, que la converta de hecho en la mayor gasolinera del sistema solar.. Pero en un viaje interestelar no hay estaci ones de servicio en las que repostar. As que incluso la ms sofisticada de las tecnologas de fusin o aniquilacin materiaantimateria tiene un alcance mximo operativo... que lamentablemente tampoco resulta excesivo. Sin embargo, existen una serie de estrategias que nos permiten ir ms all de ese crculo mximo de autonoma Una forma de evitar el problema es creando el combustible que la nave consume a medida que la misma avanza. Este es el principio en el que se basa el llamado ramjet o motor Bussard Una estatocolectora se basa en que el llamado vaco interestelar no est, en realidad, tan vaco. En efecto, la densidad de materia en el espacio entre dos estrellas viene a ser,

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aproximadamente, de un tomo por metro cbico, principalmente hidrgeno. El esquema presentado por Robert W. Bussard en 1960 propona la utilizacin de ese hidrgeno como combustible y masa de reaccin de una nave espacial. Para ello se utilizara una draga magntica, capaz de recoger los tomos presentes en una vasta zona y conducirlos hasta el reactor de fusin que acta como impulsor y fuente de energa del vehculo. Este esquema de funcionamiento determina dos de las caractersticas de diseo ms importantes del motor Bussard: una gran rea de barrido frente a la nave, para acumular el mayor nmero posible de tomos y una velocidad mnima de funcionamiento que se cifra en torno al 1% de la velocidad de la luz. En efecto, cuanto mayor sea la velocidad, mayor ser la cantidad de materia capturada por la draga y mayor, por tanto, el aporte de combustible que ingresa en el motor: la densid ad relativa del hidrgeno se incrementa hasta alcanzar un punto en el que la reaccin nuclear es autosostenida. Es necesario por tanto un impulsor adicional que lleve la nave hasta esa velocidad, a partir de la cual estaremos en disposicin de encender el motor interestelar propiamente dicho. El problema del frenado resulta bastante ms peliagudo. En efecto, otra de las caractersticas a tener en cuenta en una estatocolectora es que su motor principal s lo funciona en la direccin de movimiento de la nave. Es decir, son naves que solo poseen capacidad de aceleracin, no de frenado, lo que ciertamente resulta inaceptable. La mejor solucin pa sa por la utilizacin de motores separados para la impulsin principal, el sistema de frenado y el sistema de gua. El combustible bsico de la estatocolectora es el hidrgeno interestelar que la nave recoge mediante un campo magntico. Debido a la baja densidad del medio, este campo debe cubrir un rea inmensa, del orden de decenas de miles de kilmetros, y ser de considerable intensidad. Adems, slo una pequea fraccin del hidrgeno presente est en forma ionizada... la nica susceptible de ser conducida por un campo magntico hasta la boca del colector. Para resolver este problema, se han propuest o dos soluciones: El empleo de un lser de ionizacin. generando varios conos anidados de luz coherente por delante de la nave o la utilizacin de campos magnticos pulsantes de enorme intensid ad para interactuar con la materia no ionizada a travs de efectos magnetohidrodinmicos. Un campo del orden de un milln de Gauss podra interactuar con el momento magntico que generan los electrones al girar en torno al ncleo, lo que a su vez permit ira la manipulacin del tomo en cuestin.

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El ncleo de la estatocolectora lo constituye su reactor de fusin autosostenida. Sin embargo, esta reaccin plantea algunos problemas interesantes con respecto al modelo clsico al que nos hemos referido ms arriba. En primer lugar, la energa se obtiene por fusin del deuterio, un istopo del hidrgeno con un protn y un neutrn en el ncleo. El deuterio, uno de los elementos primarios procedentes del Big Bang, es relativamente escaso en la naturaleza: slo uno de cada 6.700 tomos de hidrgeno corresponden a esta forma isotpica. En el enrarecido medio interestelar este problema puede incluso resultar ms acuciante, si cabe. La ventaja de la fusin del deuterio es que tiene lugar a unas temperaturas relativamente bajas comparadas con las de la fusin del hidrgeno normal. El inconveniente es que como subproducto de al gunas reacciones se producen neutrones, partculas sin carga que no pueden ser manejadas mediante campos magnticos como suceda con los subproductos de la fusin del deuterio con helio 3. Es necesaria la utilizacin de un material de recubrimiento de l reactor que absorba esos neutrones, como por ejemplo el boro o grafito. Estos materiales acaban "calientes" y sera necesario cambiarlos al final del viaje. Una estrategia que permitira eliminar parte de este problema sera utilizar la draga para extraer combustibl e del medio interestelar, pero no quemarlo en una reaccin autosostenida, sino almacenarlo y utilizarlo para generar impulso mediante una reaccin pulsante, parecida a la que describimos al hablar de las naves de fusin. Esto permitira a su vez solucionar el problema del frenado, porque la nave podra invertir la direccin de sus motores principales y utilizarlos para decelerar o para moverse en desplazamientos locales intrasistema quemando el combustible almacenado. Como conclusin, la nave estatocolectora ofrece el mejor camino posible para la exploracin interestelar. Una vez desarrollado un motor de fusin viable, una sonda basada en esta tecnologa tendra una alta capacidad de aceleracin, autonoma casi indefinida y no planteara unos problemas excesivos de proteccin. Sin embargo tambin tienen sus inconvenientes. Algunos autores han planteado que los campos magnticos que se utilizan para canalizar la materia al embudo del reactor, en realidad tienden a apartarla de la trayectoria de la nave... lo que convertira a un motor de este tipo en un excelente sistema de frenado. Adems, al igual que cualquier motor basado en la fusin nuclear, es un sistema

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muy vulnerable: un fallo de unos microsegundos en los campos de contencin y la nave se convertir en una bola de plasma en expansin. Otro importante problema procede de las enormes velocidades desarrolladas. Para una nave que se mueva muy por debajo de la velocidad de la luz, su nico obstculo serio en la navegacin interestelar sera la colisin con un hipottico asteroide... fenmeno que tiene una posibilidad prcticamente despreciable. Sin embargo, para un navo que se mueve a velocidades superiores a un dcimo de la velocidad de la luz, el choque con la ms insignificante partcula de polvo puede suponer una catstrofe. En efecto, la velocidad relativa de dicha partcula respecto de la nave seria de 0.1c y su energa cintica equivaldra a la de la explosin de una bomba de fusin. El simple choque con tomos sueltos a estas velocidades podra suponer la erosin del casco y la muerte de la tripulacin debido a la radiacin desprendida de los mismos. Para protegerse contra estos efectos, la nave de "Cnticos de la lejana Tierra" de Clarke va dotada de un escudo abrasivo de hielo que va desgantndose durante el trnsito interestelar. Pero una nave basada en capturar materia estelar en un frente inmenso no puede utilizar un escudo de este tipo. Curiosamente, la presencia de este fenmeno de erosin hace que la forma de estos navos, que en principio podra ser cualquiera, en la prctica tenga que ser lo ms aerodinmica posible, a fin de minimizar la superficie presentada al flujo virtual de partculas lanzadas a un porcentaje significativo de la velocidad de la luz que pueden encontrarse en su trayectoria. Las estatocolectoras siempre han sido unas naves muy apetecibles dentro del mundo de la ciencia ficcin. Una de las especulaciones ms osadas e interesantes sobre el tema nos la ofrece Poul Anderson en su novela "Tau Cero" La misma nos narra el viaje de una nave estatocolectora que a mitad de camino sufre una colisin con una nube de materia en condensacin y pierde su capacidad de frenado. Los tripulantes se ven abocados entonces a acelerar continuamente en busca de un lugar en el que la densidad de materia sea lo suficientemente baja como para desconectar los campos de proteccin y proceder a la reparacin de la nave... al tiempo que experimentan los efectos relativistas derivados de una velocidad cada vez ms cercana a la de la luz. La novela tambin hace hincapi en el carcter generacional de este tipo de naves, con sistemas de reciclado de aire y alimentos basados en modelos biolgicos capaces de generar un ecosistema estable durante un periodo de tiempo bastante prolongado. Las

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relaciones interpersonales en una misin de este tipo tambin estn magnficamente retratadas. En la misma lnea tenemos "Efmeras", de Kevin ODonnell Jr. En este caso, la nave es muchsimo mayor que la de Anderson y est pilotada por un ordenador cyborg, que utiliza componentes biolgicos y electrnicos. Precisamente los problemas comienzan cuando el cerebro humano que forma el elemento biolgico de la nave recupera su conciencia e intenta adaptarse a su nueva situacin. Lamentablemente, una de sus primeras acciones consiste en apagar, de modo casi inconsciente, el reactor de fusin, con lo que la nave queda privada de empuje: un viaje que debera haberse completado en el curso de pocos aos se convierte en un autntico arrastrarse entre las estrellas. La descripcin del cyborg casi inmortal que pilota la nave y la adaptacin de sus tripulantes desde un viaje de trnsito a una nave generacional son simplemente magnficas. Gregory Benford es un autor particularmente comprometido con el tema de las estatocolectoras. En su novela "A travs del mar de soles", la nave "Lancer" lleva a cabo un viaje a los sistemas estelares ms cercanos a la Tierra que acaba por conducir al protagonista hasta el mismsimo corazn de la galaxia... mientras que la Tierra sufre el ataque de una civilizacin de inteligencias me cnicas. La nave de Benford tiene elementos ciertamente originales. El "Lancer" est construido utilizando un asteroide modificado, que proporciona protecci n frente a la radiacin, materia prima, cultivos hidr opnicos e incluso posiblemente masa de reaccin para la antorcha de fusin. La gravedad artificial se consigue mediante rotacin en torno al eje principal de la piedra. Este tipo de nave, que resulta funcionalmente ptimo (para qu construir una casco cuando la naturaleza nos proporciona uno gratis?) ha sido profusamente empleado en el gnero: la invasin de los insectores en "El juego de Ender" (Card) proceda de un asteroide de este tipo, "Prtico" (Pohl) tambin era un asteroide modificado y lo mismo podra decirse de puerta interdimensional que aparece en "En" (Bear) En la misma lnea tenemos el relato "Efect os relativistas", muy semejante a uno de los captulos de "A travs del mar de soles". "Efectos relativistas" es un homenaje a "Tau Cero" (en realidad es tan semejante que uno acaba por preguntarse donde acaba el homenaje y donde empieza el plagio) de la que toma el argumento principal: la nave

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estatocolectora que ha perdido la capacidad de frenado y se ve obligada a seguir acelerando hasta el fin del universo. Benford hace otra incursin en el tema con "Redentora", donde narra las peripecias de una nave estatocolectora que es asaltada por una nave pirata ms rpida que la luz procedente de la Tierra. Una guerra devastadora ha asolado la superficie del planeta y los piratas desean apoderarse de las reservas de material gentico que transporta la estatocolectora. El esquema de "Redentora" es ms prximo a la nave de "Efmeras", por cuanto el piloto de la misma es tambin un cyborg. Por lo dems, en este caso Benford utiliza un perfil de misin basado en una trip ulacin mnima, con el resto de los colonos hibernados o transportados en forma de material gentico. Este esquema, junto con la utilizacin de un piloto cyborg capaz de desp ertar a la tripulacin hibernada para la resolucin de situaciones concretas, es el ptimo desde el punto de vista de tiempo de trnsito, pues permite las aceleraciones ms altas para alcanzar las velocidades relativistas que disminuyen el tiempo nave de viaje. Esta solucin se utiliza tambin en "Sudario de estrellas", donde las comunicaciones y los viajes personales se llevan a cabo mediante naves taquinicas ms rpidas que la luz, mientras que el transporte de mercancas, con menos requisitos de soporte vital y tiempo de trnsito ms prolongado, est encomendado a las naves estatocolectoras automticas. Esto favoreca el desarrollo de una economa con una planificacin de dcadas: uno planeta podra adquirir un determinado cargamento que tardase todava cinco aos en llegar... Otro gran paladn de las estatocolectoras en la ciencia ficcin es Larry Niven. En sus dos grandes novelas, "Mun do Anillo" y "Los ingenieros del mundo anillo", Niven nos cuenta las aventuras de una tripulacin multiracial en la exploracin de una megaestructura: el Mundo Anillo, gigantesca obra de ingeni era planetaria consistente en un anillo que rodea completamente a su sol, mientras el sistema completo se desplaza fuera de la galaxia huyendo de la explosin del ncleo. La civ ilizacin que construy esa estructura utilizaba estatocolectoras para el transporte de mercancas entre el Mundo Anillo y los sistemas estelares que los habitantes del mismo utilizaban como bases de suministro. Adems de estas naves de transporte del mundo anillo, otra de las razas que poblaba la galaxia, los titerotes, utilizaban dragas magnticas para recoger deuterio interestelar con

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destino a los omnipresentes motores de fusin montados en la mayor parte de las naves que aparecen en el fascinante universo retratado por el libro. Niven retoma el tema de las estatocolectora en "Un mundo fuera del tiempo". Por cierto que el planteamiento de esta novela es ciertamente original: en lugar de moverse a baja velocidad dentro del sistema planetario y acelerar en el espacio interestelar, Niven aprovecha la riqueza de materia en los alrededores de una estrella para acelerar y desarrollar una trayectoria a velocidad constante en el espacio interestelar. Lgicamente, el rendimiento del motor es perfecto, pero como solo utiliza campos electromagnticos para la captacin de materia, no queda particularmente claro cmo consigue evitar los efectos derivados del bombardeo de partculas ni de la colisin con escombros planetarios... Por ultimo, en la novela de Aguilera y Redal "Hijos de la Eternidad" aparece una nave estatocolectora llamada "Konrad Lorentz". Al igual que en "Efmeras", la nave est gobernada por un tandem biolgico y ciberntico: un ordenador super avanzado que trabaja junto con un delfn modificado genticamente. La "Konrad Lorentz" forma parte de una flota de miles de naves del mismo tipo construidas en rbita con propsitos de colonizacin: los pasajeros viajan despiertos la duracin de un viaje que ms que interestelar resulta casi intergalctico... El viento de las estrellas: Velas de fotones La segunda alternativa al problema del combustible es no cargar combustible en absoluto: este es el principio de funcionamiento en el que se basan los veleros de fotones. Cualquier estrella emite hacia el exterior un flujo constante de fotones y otras partculas. Un velero solar se basa en que este flujo, llamado "viento del sol", puede ser recogido en una vela y utilizado como medio de propulsin. En efecto, aunque carente de masa, la luz s que tiene momento cintico. Y ese momento puede ser transferido a la vela, generndose un impulso. El empuje que genera este sistema es minsculo, del orden de millonsima de newton por metro cuadrado expuesto a la presin de la radiacin. Pero tiene la ventaja de que es constante y gratuito, y puesto que en el espacio no existe rozamiento, cualquier velocidad adquirida mediante este procedimiento se mantendr indefinidamente. Una nave propulsada por una vela de fotones es capaz de ir saltando entre las estrellas sin necesidad

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de combustible. Adems, resultan relativamente baratas de construir: todas las tecnologas implicadas estn actualmente a nuestro alcance. Sin embargo, estos veleros tienen algunos inconvenientes. En primer lugar, son naves que solo funcionan en el espacio: son necesarias instalaciones orbitales para poder transbordar la carga til desde la superficie del planeta. En segundo lugar, la presin que genera la luz es muy reducida y disminuye conforme nos alejamos del sol segn una relacin cuadrtica: la mxima eficiencia solo se consigue en la parte interna del sistema solar. Son naves de baja aceleracin, y por tanto con tiempos de trnsito y maniobrabilidad reducidas Para aprovechar mejor la presin de la radiacin, la respuesta ms evidente es utilizar la mxima superficie de vela. Pero eso supone utilizar un velamen del orden de hectreas... lo que dificulta enormemente su gestin. Por ltimo, la navegacin solar tiene sus propias peculiaridades. Por ejemplo, solo proporciona aceleracin hacia el exterior del sistema, en direccin contraria a la fuente de luz que proporciona el impulso. En principio, esto no es un problema: una nave que se dirija hacia el sol tiene que frenar su velocidad para entrar en una rbita ms baja y una nave que abandone el sistema solar tiene que aumentarla para escapar de la atraccin gravitatoria de la estrella. Los problemas aparecen cuando se quiere cambiar bruscamente de direccin o navegar acelerando en contra de la presin de la radiacin: para eso es necesario utilizar algunas estrategias especiales, incluyendo la posibilidad de plegar o cambiar la orientacin de una vela de kilmetros cuadrados de superficie. De acuerdo con su capacidad de maniobra existen tres tipos de vela solar. La ms sencilla es la circular: la vela se comporta en este caso como un simple paracadas hinchado por la presin de la radiacin. Ejemplo tpico de este velero es la sonda pajea de "La paja en el ojo de Dios", de Niven y Pournelle. La maniobrabilidad de esta nave es muy reducida: solo puede cambiarse la direccin cambiando la posicin del centro de masas del sistema respecto del vector de impulsin. Por el contrario, es el modelo ms ligero y ms sencillo de construir. Por ejemplo, en "Armaggedon" se proponan desviar un asteroide en curso de colisin con la Tierra utilizando una vela solar del modelo circular. El sistema es perfectamente vlido... siempre que se disponga de tiempo suficiente para desplegarlo. Las naves de los inversores que apar ecen en "Crystal Express" de Stirling utilizan tambin velas

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de estas caractersticas desplegadas mediante estallidos de gas. En las mismas, esta raza extraterrestre ha tejido ciclpeas escenas de batallas interestelares, lo que las convierten en una obra de arte del tamao de una pequea luna. As mismo, en "A travs del mar de soles", Benford describe un sistema de terraformacin de un planeta por bombardeo de asteroides de hielo propulsados por velas solares desde una factora automtica. El segundo tipo es lo que se conoce como heliogiro. El heliogiro se basa en desplegar la vela solar como los ptalos de una flor, mediante el giro del anillo que las contiene. De este modo, la fuerza centrfuga se encarga de soltar y mantener tensas las velas, evitando as las oscilaciones parsitas derivadas de un flujo irregular de radiacin. La maniobrabilidad del velero se consigue mo dificando en las direcciones adecuadas los paneles de las velas, que son rotativos respecto de su eje principal, como las aspas de un helicptero. Pese a todo, no puede decirse que sea un sistema exento de inconvenientes. La rotacin que tensa las velas y proporciona gravedad artificial genera tambin un momento de giro que estabiliza por efecto giroscpico el desplazamiento Y modificar la actitud de los paneles a la velocidad suficiente como para poder generar un impulso diferencial (imprescindible para la navegacin) requiere vencer la inercia de los mismos... puesto que aunque estamos hablando de un material finsimo, del orden de micras de espesor, tampoco podemos olvidar que tiene cinco kilmetros de radio y una superficie inmensa. Ejemplos tpicos de heliogiros los tenemos en "Mundos en el Abismo", de Aguilera y Redal y as mismo en las naves formadoras del universo formador-mecanicista de Sterling La tercera alternativa es la llamada vela cuadrada. Su forma no tiene porqu ser cuadrada, pero se llaman as porque su superficie est organizada en forma de paneles que pueden abrirse y cerrarse independientemente para generar impulso diferencial, como las lamas de una persiana. Es el modelo ms maniobrable con diferencia, pero presenta el inconveniente de necesitar de una estructura ms o menos rgida para soportar la mecnica de los colectores, lo que determina que la carga til que pueden desplazar es bastante menor que en el caso de los otros tipos. El velero solar por excelencia es el "Diana", de "El viento del sol", de Arthur C. Clarke. En este fantstic o relato sobre velas solares, autntico tratado sobre el tema, tambin aparecen vela s de tipo paracadas y heliogiros Otro excelente recurso para evitar los problemas asociados a la navegacin solar es el empleo de naves mixtas, que utilizan la vela solar para desplazarse en condiciones

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favorables, pero estn tambin dotadas de un motor auxiliar de otro tipo (inicos, en el caso de las naves de Sterling, impulsores de masas, en el caso de Aguilera y Redal) como propulsor auxiliar. Normalmente se utiliza solamente para escapar de la rbita de un planeta (donde las escasas aceleraciones de la vela solar penalizaran con un retraso de semanas la operacin) o en condiciones de emergencia en las que es necesario conseguir un tiempo de respuesta ms rpido que el de los paneles. Un magnfico ejemplo de nave mixta lo tenemos en "El mundo al final del tiempo", que ya comentamos al hablar de los propulsores de antimateria. Utiliza una vela de fotones para abandonar el planeta de origen, propulsin por aniquilacin materia-antimateria en el trayecto intermedio y frenado solar en el planeta de destino. Para solucionar el otro problema de las velas solares, el de la aceleracin, se ha propuesto la utilizacin de un "sol" artificial en forma de rayo lser extraordinariamente intenso y estrecho. Este proced imiento tiene la ventaja de que proporciona una aceleracin constante e independiente de la trayectoria, incl uso frente a la presin de la radiacin solar. Adems, soluciona tambin el problema de la baja intensidad del viento de partculas en el sistema solar externo, haciendo factible la ve la de fotones como nave interestelar. Como inconvenientes, que la aceleracin que proporci ona el lser es proporcional a su potencia e inversamente proporcional a la masa de la nave. Si queremos aumentar la velocidad, es necesario utilizar ms potencia... pero eso se traduce en un incremento del calentamiento de la vela, porque algunos de los fotones que inciden sobre la misma no son reflejados, sino absorbidos, y eso la calienta. Un ejemplo tpico de velero propulsado por lser es la sonda pajea de Niven y Pournelle a la que nos referamos ms arriba: la intensidad del lser empleado fue tal que el color de la estrella de partida de la nave cambi durante el periodo de impulsin, de varias dcadas, dando lugar incluso a una religin en el proceso. Otra obra en la que aparecen veleros de fotones propulsados por lser son las "Historias del espacio reconocido" de Larry Niven. Al estallar la guerra Kzin-Humanidad, las naves humanas pertenecan mayoritariamente naves a esta categora. Precisamente la mejor baza de la Tierra en ese comienzo de la guerra consisti en que los Kzin, segn comentamos ms arriba, median el poder militar de un advers ario en funcin de la eficiencia de sus impulsores de fusin. Como los humanos no disponan de esa tecnologa parecan una presa

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fcil... hasta que empezaron a perder naves bajo los disparos de los propulsores de las velas de fotones "reconvertidos" en armas militares. Otras obras en las que aparecen veleros solares son "Las fuentes de Paraso", tambin de Clarke. En medio de la construccin de un ascensor espacial, hay un captulo entero dedicado a una sonda robot extraterrestre en forma de velero solar. En conclusin, los veleros solares ofrecen la alternativa ms econmica posible a la navegacin estelar. Son baratos, de una eficiencia increble (no necesitan combustible para viajar de una estrella a otra), tecnolgicamente sencillos y estn soberbiamente adaptadas a las condiciones del espacio. Sus inconvenientes son su baja capacidad de aceleracin y su lento tiempo de respuesta a la maniobra, pero si se las dota de un impulsor auxiliar estos problemas quedan muy minimizados. Eplogo En contra de lo que pudiera parecer, esta conferencia no agota ni muchsimo menos las posibilidades del viaje interestelar en la ciencia ficcin. Quedan por analizar muchos temas, cada uno de los cuales podra dar lugar a su propia conferencia. Por ejemplo, las estrategias destinadas a sobrellevar los enormes tiempos de trnsito asociados al viaje interestelar a velocidades sublumnicas: hibernacin, naves generacionales, cyborgs.. Tambin sera interesante detenerse en todos los sistemas de propulsin que ha propuesto el gnero destinados a superar o evitar la frontera de la velocidad de la luz, un recurso muy utilizado porque permite re ducir a horas un viaje que de otro modo podra durar toda una vida. En cualquier caso, espero haber ofrecido una perspectiva de los impulsores ms interesantes planteados por la ciencia ficcin y como los mismos estn tremendamente ligados a los desarrollos que se estn llevando a cabo en este tema en el mundo real. Y de cmo la frontera que separa a estos dos mundos es extraordinariamente tenue en el tema que nos ocupa.

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6. RESEAS: La Lengua Negra, el idioma de los villanos de "El Seor de los Anillos" por Marcelo Dos Santos http://www.marcelodossantos.com.ar Nota de disparo en red: Como consideramos que hacer una resea del Seor de los anillos sera si bien poco constructiva, dado que se trata de un libro de culto, al menos extensa. Hemos querido mostrar, al menos, una resea de una infima parte del universo tolkieniano. Que lo disfruten. PD: Tomado de la revista Axxn. Los editores. Para ste, nuestro primer artculo sobre lingstica, no hemos elegido un idioma existente, sino uno de los mltiples idiomas sintticos ("constructed languages", dicen los norteamericanos) que andan por el mundo: la Lengua Negra del profesor John Ronald Tolkien, eximio lingista, poeta, narrador, artista plstico y novelista de la Universidad de Oxford. El profesor Tolkien —autor, como obra ms importante, de "The Oxford English Dictionary"— era esencialmente un fillogo y un lingista, y sospechamos que escribi su extenssima saga de La Tierra Media slo co mo excusa para desarrollar las lenguas que hablaban sus protagonistas. Es posible que Tolkien haya creado primero las lenguas y luego desplegado las historias, para que los idiomas tuvieran personas que los hablasen. A lo largo de este artculo, versin simplificada de nuestro ensayo "La Lengua Negra", que no slo permanece indito sino inconcluso, nos ocuparemos del origen de la Lengua de los Orcos, los aspectos conocidos de su gramtica, y transcribiremos los textos que de ella existen. Si bien necesariamente supondremos en el lector un cierto conocimiento de la naturaleza y condiciones de la Tierra Media de Tolkien, ese conocimiento puede muy bien no exceder el haber ledo las novelas "El Seor de los Anillos" (ESDLA) y "El Hobbit" o la

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visualizacin de los filmes de Ralph Baksh ("El Seor de los Anillos") o las dos primeras partes de la triloga del neocelands Jackson. Est usted leyendo un artculo lingstico, no literario. Si nunca ley a Tolkien y la fantasa heroica no le interesa, vea entonces la tela que da para cortar una (muchas) lenguas inventadas por un escritor de ficcin que era a la vez fillogo profesional. Quin no se ha impresionado, al leer "El Seor de los Anillos", con el abismal verso impreso sobre el Anillo nico: Un Anillo para gobernarlos a todos. Un Anillo para encontrarlos, un Anillo para atraerlos a todos y en las tinieblas atarlos. Los lingistas llaman a esta estrofa "La Insc ripcin del Anillo". Por cierto que, en el Anillo en s, los versos no estn escritos en ingls, sino en lo que el profesor Tolkien denomin "La Lengua Negra". En su idioma original, dicen as: Ash Nazg durbatulk. Ash Nazg gimbatul, ash Nazg thrakatulk agh burzum-ishi krimpatul. La Inscripcin del Anillo, como se sabe, es slo una parte de un poema ms extenso, llamado "Verso del Anillo", y que dice as (en la columna izquierda: texto original en la Lengua Negra): Tres Anillos para los Seores Elfos bajo el cielo. Gakh Nazgi Golug durub-ri lata-nt. Siete en sus casas de piedra para los Seores Enanos. Udu takob-ishiz gund-ob Gazat-shakh-ri. Nueve para los Hombres mortales, a morir condenados. Krith Shara-ri matrz matat dmpuga. Slo uno para el Seor Oscuro en suAsh tug Shakhbrz-r

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trono, Ulma-tab-ishi za, en la tierra de Mordor donde se ocultan las sombras. Uzg-Mordor-ishi amal fauthut burgli. Un Anillo para gobernarlos a todos; Ash Nazg durbatulk, un Anillo para encontrarlos; ash Nazg gimbatul, un Anillo para atraerlos a todos ash Nazg trakatulk, y atarlos en las tinieblas, agh burzum-ishi krimpatul, en la tierra de Mordor uzg-Mordor-ishi donde se ocultan las sombras. amal fauthut burgli. Hermoso y terrible, potico e impresionante. Sin embargo, es este idioma tan slo una lista de palabras altisonantes, como el famoso "Klingoon" de "Star Trek", o tie ne base lingstica y filolgica? En otras palabras: qu es, exactamente, la Lengua Negra? La Lengua Negra ("The Black Speech", que abreviaremos LN), presenta una extraa particularidad dentro de la narrativa tolkieniana: a diferencia de las otras lenguas de la Tierra Media (Quenya, Adunic, Sindarin, etc. ) se nos dice explcitamente que se trata de una lengua "inventada", "sinttica" o "construida". En efecto, Tolkien hace pasar a los dems idiomas por "naturales", preocupndose incluso por sealar sus evoluciones a lo largo de los siglos y los milenios. Ello es cierto para las dems, pero no para la Lengua Negra. La LN fue creada por Sauron el Maia (el Segundo "Seor Oscuro") para uso de sus sirvientes en la Segunda Edad del Mundo.

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Sin embargo, el mismo trmino "Lengua Negra" lleva, por s mismo, a confusin. Debemos, en rigor, hablar de "Lenguas Negras", porque con total certeza fueron ms de una. Podemos definir, entonces, el trmino "Lenguas Negras" como los lenguajes que hablaron los Seores Oscuros y sus sirvientes. La lengua en que est escrita la Inscripc in del Anillo –la LN por antonomasiapuede llamarse entonces, con mayor precisin, "Lengua Negra Clsica" (LNC), ya que era de uso exclusivo de Sauron y los Nazgl. Es, adems, el nico texto que de puo y letra del profesor Tolkien tenemos en la actualidad escrito en LN. Dada la base filosfica catlica que el Sr Tolkien aplica a toda su obra ("El Mal no puede crear, slo degradar o corromper"), se entiende claramente que, hasta el ao 3018 de la Tercera Edad, en que comienza en sentido es tricto la Gran Guerra del Anillo, los Orcos y otros servidores de Sauron pervirtieron en tal medida la Lengua que aqul les otorg, que consiguieron degenerarla en gran cantidad de versiones y dialectos que rpidamente se volvieron ininteligibles entre s, de all la variedad de versiones de la misma. sa es la razn de que Orcos de distintas extracciones, como los de Mordor y de Isengard en "El Seor de los Anillos", hablen entre s en una corrupta versin del Westron (la "Lengua Comn" de la Tierra Media), dado que las lenguas de Barad-Dr y de Orthanc ya no eran capaces de entenderse. Otro motivo para este confuso escenario, puede haber sido el hecho de que, con la Primera Cada de Sauron, la LNC se perdi para la Tierra Media y slo fue preservada por los Nazgl, que, sospechamos, debieron ensearla nuevamente en un momento posterior a los dems sirvientes del Seor Oscuro. A los efectos de este estudio, llamaremos "Lengua Negra", entonces, en general, a las lenguas derivadas de la LNC, aclarando, cuando sea necesario, si un trmino proviene de alguna de sus variantes: Orco o Lengua Negra Degradada (LND), Orco de Isengard (OI) o una extraa y misteriosa versin primordial de la Primera Edad, no creada por Sauron, a la que los lingstas escandinavos conocen como Orco de Angband (OA). La Lengua Negra en sentido estricto, en su versin clsica, exista en la Tierra Media desde aproximadamente el ao 1600 de la Segunda Edad. Sabemos esto porque sa

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fue la fecha de la forja del Anillo nico, y la Inscripcin en l grabada pertenece a esta variante. Respecto de las dems formas de la LN, es casi imposible determinar su origen preciso, por la caracterstica dinmica que el profesor Tolkien imprimi a la evolucin de sus lenguajes. La Lengua Negra es definida como una lengua sumamente bsica, y, como es natural, sus usos posibles son muy limitados. Incluso Tolkien la us lo menos que pudo, y evit dar detalles concretos acerca de su gramtica, fonologa, etc. Por este motivo, y a diferencia del Quenya y del Sindarin (idiomas tan evolucionados que se puede hablar y escribir en ellos, incluso narrativa y poesa), la LNC nunca ser til como medio de comunicacin. No se puede hablar correctamente, ni mantener una conversacin coherente como s es posible con las lenguas lficas, ni tampoco escribir largos fragmentos de texto, poesa ni canciones. Se puede, por el contrario, insultar y dar y recibir rdenes bsicas, como si se tratara de los comandos imperativos utilizados en el entrenamiento canino. Aparte de la Lengua Negra Clsica, que, como queda dicho, fue privativa de Sauron el Maia y los Nazgl, las dems variantes fueron ampliamente utilizadas por las distintas razas de orcos, Uruk-Hai y Orog-Hai (una especie de trolls que podan tolerar la luz y disponan del don de la palabra). Queda an por dilucidar si las Lenguas Negras fueron utili zadas alguna vez por criaturas o entidades como los Balrogs, Ar aas, Wargs, Dragones y por las razas de Hombres aliadas con el Seor Oscuro durante la Tercera Edad. Tolkien slo escribi La Inscripcin del Anillo. El resto del Verso del Anillo ha sido reconstruido por lingistas posteriores. Aparte de la Inscripcin, slo poseemos de mano de JRR otras dos lneas en LN, que aparecen en "El Seor de los Anillos". Una de ellas es el insulto conocido como "Maldicin del Orco de Mordor" y, curiosam ente, no es Lengua Negra Clsica sino LND (Lengua Negra Degradada) o, simplemente, "Orco": Uglk a la cloaca de apestoso excremento Saruman entraas de cerdo, ¡aj! Uglk u bagronk sha pushdug Saruman-glob bb-hosh ¡skai!

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El tercer y ltimo fragmento de texto que existe es una frase de saludo, usual entre los orcos, que Tolkien pone en ESDLA: "Que los Noldor nunca te encuentren" (o "que los Noldor no te vean"). Gkh Golug nark gimbubut lat. Su significado ha sido analizado por Carl Hostetter en la revi sta "Vinyar Tengwar" (nmero 26, pg. 16). La traduccin, como en el caso de la Maldicin del Orco de Mordor, me pertenece. El Verso del Anillo en LNC fue completado por Elerrina, y publicado por Jorge Quinez en "Vinyar Tengwar" (pgs. 13-15). El anlisis completo fue realizado posteriormente y publicado en "Quettar" nmero 16 (pgs. 6-7) Tres pequeos textos de Tolkien, ms algunas reconstrucciones de varios especialistas como Andrew, Elerrina (que co mplet el Verso del Anillo"), y los doctores Anthony Appleyard y Helge Fauskanger que desentraaron la gramtica de la LN mas un modesto aporte de un servidor. Slo eso existe. Cre necesario darle a la Lengua Negra un nombre en Lengua Negra (que no lo tena), y por ello cre (perdn, Tolkien) el vocablo Gotkath "La Lengua del Seor (Oscuro)". Mi palabrita deriva del Orco de Angband u Orco de la Primera Edad "goth" ("seor"), presente en palabras y nombres tolkienianos como "Gothmog" y "Morgoth", y de "khath" ("lengua", "hablar"), corrupcin fontica de la palabra Quenya "quet" que quiere decir "lengua", "hablar". Hablemos brevemente de las caracterstcias de la LN: Segn el fillogo britnico Anthony Appleyard, en LN las palabras pueden formarse a partir de dos maneras: adjetivo + sustantivo (que llama "alto origen") y sustantivo + adjetivo ("bajo origen"). Ejemplo del primer caso es la palabra "Nazgl" ("Espectro del Anillo"), formada por "nazg" + "gul", donde el elemento significativo siempre va al final. Como se ve, la estructura semeja la del ingls (el sustantivo que cumple funcin adjetival va al frente). El Quenya se comporta de igual modo.

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Ejemplos de la segunda clase de estruc tura podran ser "Lugbrz" ("La Torre Oscura" de Mordor) o "Shakhbrz" ("El Seor Oscuro"). Este tipo de construccin recuerda la forma castellana, Sindarin o galesa. La palabra ms importante que conocemos en LNC, "Nazgl" no lleva nunca artculo, y es utilizada en ESDLA por los or cos siempre en singular ("El Nazgl", "un Nazgl"), pero en plural por los dems personajes ("Los Nazgl"). En otra parte Tolkien explica que el LN "gl" ("fantasma", "e spectro") deriva del Sindarin "ngol" ("magia negra", como en "Cir ith Ungol" o "Ungoliant"), por lo que Nazgl vendra a significar, en ltima instancia, "Hechicero del Anillo". A partir de la Lengua Negra clsica, Tolk ien explic que, por corrupcin fontica y de otros tipos, los orcos produjeron el Orco o LND (Lengua Negra Degradada), asimilando inclusive palabras de otros idiomas orcos preexistentes. Appleyard observa que en la Maldicin del Orco de Mordor 3 de las 12 vocales (si excluimos el nombre humano "Saruman") son "o". Sin embargo, Tolkien haba dicho que la "o" es rara en LNC. Por lo tanto, Appleyard concluye que la Maldicin no es LNC sino LND. En cuanto a su fontica, el noruego Helge Fauskanger (mxima autoridad mundial en las lenguas tolkienianas y experto en lenguas nrdicas y sajonas) describe lo siguiente: "La lengua negra posee b g d p t y k plosivas, th y gh aspiradas, (y posiblemente f y kh slo presentes en nombre propios orcos), una l lateral, una r vibrante, las nasales m y n y las sibilantes s z y sh Las vocales son a i o y u : la Lengua Negra no parece utuilizar la e Hay, adems, dos vocales largas: y Existe un solo diptongo, ai aunque au aparece en un nombre propio. Haba tambin una r uvular, cuyo sonido molestaba a los Elfos". La r uvular es la que se usa en Francs y Alemn. Salvo esta ltima caracterstica, podemos afirmar que la LN (igual que el Quenya) se "lee igual que se escribe", es decir, no presenta la arbitrariedad fontica del Ingls. Una a es una a y se pronuncia "a". Suena (excepto las consonantes diferentes) igual que el Castellano. O el Fins. "La Lengua Negra", contina el joven especialista escandinavo, "no distingue entre sustantivos definidos e indefinidos, lo cual no es un defecto en s mismo, ya que es el caso del Ruso y el Chino". Queda an por responder la pregunta acerca de de dnde provienen las LN.

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Se dice que Sauron produjo la LNC a partir del Quenya, y efectivamente esta paternidad puede rastrearse en el origen de muchos vocablos de la LNC. La corrupcin de los trminos Quenya para convertirse en LNC, nos dice el lingista de Oxford, es casi siempre fontica, y el mismo sistema ha sido empleado por quienes hemos creado nuevos trminos a fin de hacer algo ms completo el vocabulario. Sin embargo, no siempre la palabras de la LN derivan del Quenya: hemos visto el trmino en LN para "elfo" ("Golug"), que es una clara deformacin fontica del Sindarin "Golod", pl. "Gelydh", gen. "Golodhrim". Hay otros ejemplos que involucran a otras lenguas, pero podemos afirmar que, mayormente las LN son derivadas del Quenya. Algunos casos son patticos: Fauskanger hace notar la similitud fontica entre el Valarin "Naskda", "anillo" y la LN "Nazg", sugiriendo que acaso la noble Lengua de los Dioses haya intervenido en la "ingeniera gentica" que Sauron llev a cabo para desarrollar la Lengua Negra. Y no se equivoca. Como Maia que era, el Valarin era su "lengua materna". La doctora Ruth S. Noel (conocida por muchos por el nombre Quenya de "Atanielle Annyn Nol") ensea lenguas en Riverside, California, y ha escrito, entre otros libros, "The Mythology of Middle-Earth" y "The Languages of Tolkien’s Middle Earth". En esta ltima obra, incluye en la pgina 54 un diagrama de flujo en que se ve la evolucin de las lenguas de la Tierra Media y cul dio origen en cul. En ese cuadro, puede verse que la LN se desprende como una rama colateral del Quenya de la Tierra Media en la Segunda Edad. No tiene, por lo tanto, mucha relacin con el Adunic de Nmenor (que se haba desprendido del Quenya mucho antes) ni con el Quenya de Eldamar. Para la Dra. Noel, por tanto, la LN es hija del Quenya. La LN naci del Quenya. Mas de dnde sali el Quenya? Fauskanger, Appleyard y el mismo Tolkien han afirmado en muchas oportunidades que el lingista de Oxford se inspir, para su creacin, en tres idiomas: el Fins (recuerda que el Fins, como la LN, se pronuncia igual que el Castellano?), el Latn y el Griego. En su carta nmero 176, el propio Tolkien escribe: "El antiguo lenguaje de los Elfos se supone que debe ser una especie de Latn lfico, transcribindolo en una forma que se asemeja muy de cerca a la del Latn. He acrecentado, incluso visualmente, su apariencia latina. En realidad, se puede decir que fue compuesto sobre una base latina con otros dos

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ingredientes que daban el caso de proporcionarme un placer fonesttico: el Fins y el Griego. Sin embargo, el Quenya es menos consonntico que cualquiera de los tres. Este lenguaje es el Alto lfico o, en su propio nombre, el Quenya". Fauskanger ampla, profundiza y aclara el concepto de Tolkien: "La estructura gramatical, que involucra un gran nmero de casos y otras inflexiones, est claramente inspirada en el Latn y el Fins". Por consiguiente, aunque sus hablantes (los Elfos) son inhumanos, la LN y el Quenya del cual desciende son, en ltima instancia, lenguas humanas, con lgica, estructura y gramtica humanas. Fins, Latn y algo de Griego... Sabemos algo ms acerca de estas lenguas? La lengua finesa pertenece al grupo Bltico-Fins de la familia de lenguas Finougriana (tambin llamada Urlica). El grupo Bltico-Fins es el ms occidental de su familia (slo un pequeo territorio de Noruega contiene estas lengua ms hacia el oeste) y se extiende desde el ro Yenisey y la pennsula de Taymir hasta Hungra. Hoy en da, este grupo lingstico es hablado por 23 millones de personas, aunque la mayor parte est reducida a minoras tnicas. Los tres grandes idiomas del grupo son el Fins, el Estonio y el Hngaro. El mayor de los tres es el Fins, seguido por el Estonio, y slo estos dos son viables (es decir, que no estn condenados a la extincin). Pueden entenderse entre s con entrenamiento, lo que significa que son ininte ligibles. El Fins y el Estonio no estn tan estrechamente relacionados entre s como lo estn, por ejemplo, las lenguas escandinavas. La familia Urlica, que a su vez comprende 38 lenguas, est ampliamente extendida por Europa y Asia. Al pertenecer a la familia Urlica, la existencia de este grupo demuestra que no todos los lenguajes europeos provienen de la familia Indoeuropea (el otro ejemplo, tal vez ms claro y clebre de una lengua indgena de Europa que no es indoeuropea es el Vasco, Basko, Vascuence o Euskera). El Fins es una lengua inflectiva, en forma similar al Latn y al Griego. Tiene 15 casos, y el Hngaro tiene 17. Otros idiomas del grupo son tamb in complejos: el Mordvin, por ejemplo, que se habla en Siberia, tiene 4 tiempos y 7 modos, y en vez de escribirse en

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caracteres latinos o cirlicos se expresa en pi ctogramas primitivos (preliterarios) similares a los de los indios norteamericanos. El origen de todas estas lenguas es singula r: el urlico primitivo se origin con una lengua siberiana hace 20.000 aos. Distribucin geogrfica de las lenguas de la familia Urlica El Latn, por su parte, pertenece al grupo Latino de la familia Indoeuropea. Incluye lenguas como el Portugus, el Castellano, el Cataln, el Gallego, el Francs, Rumano, Romanche, Ladino, Dlmata, Osco, Falisco, Sabino y Umbrio. El Latn tiene tres gneros y por lo menos seis casos, y una estructura sujeto-objetoverbo muy usada en los lenguajes tolkienianos. El Griego, finalmente, pertenece al grupo Helnico de las Indoeuropeas, y es la ms antigua de las lenguas de esta familia. El Mi cnico (decano del grupo) es conocido desde el ao 13000 a.C., y el Griego Antiguo de Homero se puso por escrito en 7000 a.C. Ambas ramas, Latina y Griega, provienen de la antigua lengua de los indoeuropeos, que incluye otras ramas (Celta, Germnica, Esla va, Bltica, Ilrica, An atolia, Tracia, Irania, ndica y Tokariana). La primitiva lengua Indoeuropea (de la que derivan todas las ramas) se origin en los bosques del norte del Mar Negro (actual Uc rania) hacia 7000 a.C., en pleno Neoltico. 3500 aos despus, este pueblo emigr a todas partes: al oeste hasta Portugal, al sur hasta el Mediterrneo, al norte hasta Escandinavia y al este hasta la India. De modo que tenemos ya una acabada visin del origen de lo que yo llamo Gotkath la Lengua Negra de los Orcos. El Indoeuropeo dio origen a las ramas Latina y Helnica, que a su vez produjeron el Latn y el Griego. El Urlico Primitivo produjo la rama Finesa, de donde naci el Fins. Compuesto por el Fins, el Griego y el Latn, J.R.R. Tolkien dise el Quenya, que a su vez dio como resultado las Lenguas Negras.

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Antigua historia: cazadores primitivos del Mar Negro, antiguos poetas cretenses, indoeuropeos migratorios, todos ellos juntos en la mente de un lingista para darnos la Tierra Media y sus fascinantes villanos. Todos ellos an vivos gracias a la pluma y el talento de un hombre singular: el lingista de Oxford, el profesor John Tolkien.

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7. HUMOR. Leyes de la animacin japonesa. 1. Ley de la Irregularidad Metafsica: Las leyes normales de la Fsica no se aplican. 2. Ley de la Gravitacin Diferenciada: Cuando alguien o algo salte, sea arrojado o despegue del suelo (en el caso de aviones y naves espaciales), la gravedad se reduce a la cuarta parte. 3. Ley de la Amplificacin Snica o Primera Ley Acstica del Anime: En el espacio, los sonidos fuertes (como las explosiones) son an ms fuertes debido a que no hay aire por medio que estorbe. 4. Ley de la Propulsin Constante o Primera Ley de la Movilidad en el Anime: En el espacio, una propulsin constante equivale a una velocidad constante. La aceleracin es nula. 5. Ley de la Movilidad Mecnica o Segunda Ley de la Movilidad en el Anime: Cuanto ms grande sea un dispositivo mecnico, ms rpido se mover. Los robots armados mecha son los objetos ms rpidos conocidos por la ciencia humana. 6. Ley de la Variabilidad Temporal: El tiempo no es una constante. Se detiene si el hroe hace algo moln o impresionante, transcurre lentamente cuando los amigos o amantes estn siendo asesinados, y se acelera cuando hay una pelea. 7. Primera Ley de la Mortalidad Temporal: Los buenos y los malos mueren de cualquiera de estas dos formas: tan rpido que ni siquiera lo ven venir, o bien en un plano largusimo en el cual el personaje alcanza una profunda consciencia de los logros de la sociedad, la existencia humana o por qu la tostada cae siempre sobre el lado de la mantequilla. 8. Segunda Ley de la Mortalidad Temporal: A los malos les lleva algn tiempo el morir, independientemente del dao fsico sufrido. An cuando los hayan matado tan rpido que ni siquiera lo han visto venir, los lleva algn tiempo darse cuenta de que estn muertos. Esto se atribuye a la creencia de que ser malo daa el Lbulo de la Realidad del cerebro.

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9. Ley del nfasis Dramtico: Las escenas que envuelven contenidos extremos de accin se resaltan con planos inmviles o pantallas negras con un haz de luz brillante (generalmente roja o azul). 10. Ley de la Multiplicidad Dramtica: Escenas que slo ocurren una vez (por ejemplo, el bueno golpeando al malo en la cara), son vistas por lo menos tres veces desde tres ngulos diferentes. 11. Ley de la Combustibilidad Inherente: Todo explota. Todo. Primer Corolario: Todo lo que explota, primero se hincha. Segundo Corolario: Las grandes ciudades son las sustancias ms explosivas conocidas por la ciencia humana. En particular, Tokio parece ser la ms inestable de todas. 12. Ley de la Emisin Flogstica: Todas las cosas emiten luz mortal. 13. Ley de la Emisin Energtica: Siempre se percibe un residuo de energa circulante antes de que los mechas o las armas espaciales se accionen. Debido a las cualidades explosivas de las armas, se cree que est relacionado con la Ley de Combustibilidad Inherente. 14. Ley de la Magnitud Letal Inversa: El potencial destructivo de un arma es inversamente proporc ional a su tamao. 15. Ley de la Inexhaustibilidad: Nadie, NUNCA, parece cansado. Excepto, claro est, cuando est rodeado, superado en nmero, en inferioridad de condiciones, o inconsciente. 16. Ley de la Habilidad Inversa: La habilidad del bueno, cuando utiliza cualquier tipo de arma de fuego, se incrementa en relaci n directa a la dificultad del tiro. La habilidad del malo cuando utiliza armas de fuego se reduce al disminuir la dificultad del tiro o al nmero de malos (lo que tambin se conoce como Efecto Stormtrooper) Por ejemplo, si el bueno se encuentra persiguiendo al malo y le dispara desde un vehculo en movimiento, siempre le acertar; en cambio, batallones enteros de malos disparndole al bueno mientras se encuentra parado en medio de un campo abierto, siempre fallarn. Primer Corolario: Cuanto mayor sea la cantidad de malos, menor es la probabilidad de que acierten o causen algn dao real. Segundo Corolario: Cuando un bueno es rodeado los malos se alinean en filas, permitiendo que el hroe los ataque a todos con un solo movimiento y despus escape.

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Tercer Corolario: Cuando un bueno es alcanzado por el fuego enemigo, hay un rea del bueno designada, usualmente es el hombro o el brazo, que limita las acciones del bueno a nada que requiera ms esfuerzo que utilizar ar mas de fuego, conducir, operar maquinaria pesada o efectuar alguna tcnica compleja de artes marciales. 17. Ley de la Irrealidad Romntica: Goku es guapo. 18. Ley de la Capacidad de Hemoglobina: El cuerpo humano contiene alrededor de cincuenta litros de sangre; a veces ms, bajo alta presin. 19. Ley de la Consistencia Demonaca: Los demonios y otras criaturas sobrenaturales tienen al menos tres ojos, tienden a ser amarillos, verdes o cafs, y slo pueden ser daados con armas incisocortantes. 20. Ley de la Irrealidad Militarstica: Enormes ejrcitos intergalcticos, armadas enteras, y gigantescas mquinas de guerra repletas de guerreros crueles, descorazonados y sedientos de sangre, pueden ser detenidos y vencidos con una simple e insignificante muestra de amor y cario, o una cancin. 21. Ley de Irrealidad Tctica: Los genios estrategas, no lo son. 22. Ley de la Indetectabilidad Inconsecuente: La gente nunca nota pequeos detalles como partes del cuerpo faltantes o heridas del tamao de un campo de ftbol. 23. Ley de la Intelectualidad juvenil: Los nios son indefectiblemente ms listos que los adultos. Y casi siempre el doble de irritantes. 24. Ley del Americantropomorfismo Antagnico: Los malos asquerosos son casi siempre de apariencia norteamericana. 25. Ley de la Inferioridad Intelectual Americantropomorfstica: Los buenos estpidos son siempre norteamericanos grandes. 26. Ley de Proporcionalidad Mandibular: El tamao de la boca de una persona es directamente proporcional al volumen al que est hablando. 27. Ley de la Mutacin Felina: Cualquier mutacin mitad felina/mitad humana, invariablemente: 1. Ser mujer. 2. Tendr orejas de gato, y a veces cola, como parte de la mutacin gentica. 3. Usar la menor ropa posible, si es que usa.

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28. Ley de la Conservacin del Poder de Arma de Fuego: Cualquier arma poderosa capaz de destruir o derrotar a un oponente de un solo tiro, ser invariablemente reservada y usada slo como ltimo recurso. 29. Ley de la Benevolencia de la Tecnologa con el Usuario: El entrenamiento formal requerido para operar una nave espacial o un mecha es inversamente proporcional a la complejidad de stos. 30. Ley de la Luminiscencia Corporal: Cualquier despliegue extremo de altos niveles de poderes de artes marciales o emociones violentas emite luz en la forma de aura. ste aura es usualmente azul para los buenos y rojo para los malos, lo cual se atribuye a que la bondad es de mayor frecuencia en el espectro electromagntico que la maldad. 31. Ley del Antagonismo Xenolgico: Todas las razas de feos humanoides aliengenas son hostiles, y generalmente buscan la destruccin de la humanidad por alguna oscura razn. 32. Ley de la Variabilidad Cromofolicular: Cualquier color en el espectro visible es considerado un color de pelo natural. Este color puede cambiar sin ninguna advertencia o explicacin. 33. Ley del Aerodinamismo Topolgico o Primera Ley de Aerodinamismo del Anime: CUALQUIER forma, no importa lo compleja o imposible que sea, es automticamente aerodinmica. 34. Ley de la Probabilidad de la Moda: La ropa en el anime sigue ciertas normas establecidas: 1. Las mujeres usan la menor cantidad de ropa posible, independientemente de lo que sea social o meteorolgicamente apropiado. Cualquier mujer con una excesiva cantidad de ropa la ver desgarrarse o desaparecer de alguna forma. 2. Siempre que haya viento, los personajes masculinos llevarn invariablemente una gran capa que nunca estorbar sus movimientos, pero que ondear dramticamente tras l. Primer Corolario a la Ley ( Crioadaptabilidad) Todos los personajes de anime son resistentes a temperaturas extremas, y no necesitan usar ropa de abrigo en la nieve. Segundo Corolario ( Invulnerabilidad Indecente) Los bikinis proporcionan la mayor proteccin contra cualquier dao.

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35. Ley de la Omnipotencia Musical: Cualquier personaje con talento musical (cantar, tocar algn instrumento, etc.) es automticamente capaz de hacer muchas cosas simples ms, como pilotear un mecha, pelear contra el crimen, detener una guerra intergalctica y cosas parecidas. Especi almente si nunca haba hecho eso antes. 8. COMO CONTACTARNOS? S tienes algn comentario, sugerencia o colaboracin escrbenos a: darthmota@centro-onelio.cult.cu jartower@centro-onelio.cult.cu jartower74@yahoo.es aceptamos cualquier colaboracin seria y desinteresada. Traten de ponerla en el cuerpo del mensaje. Advertencia: Los mensajes de direcciones desconocidas que contengan adjuntos sern borrados. Para suscribirte envanos un correo en blanco a: disparoenred@centro-onelio.cult.cu con la palabra "BOLETIN" en el asunto. Para desincribirte envanos un correo en blanco a: disparoenred@centro-onelio.cult.cu con la frase "NO BOLETIN" en el asunto.


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