USF Libraries
USF Digital Collections

Disparo en Red

MISSING IMAGE

Material Information

Title:
Disparo en Red
Physical Description:
Serial
Language:
English
Publisher:
Disparo En Red
Place of Publication:
Havana, Cuba
Publication Date:
Frequency:
monthly
three times a year
regular

Subjects

Subjects / Keywords:
Science fiction, Latin American -- Periodicals   ( lcsh )
Science fiction -- Periodicals   ( lcsh )
Genre:
periodical   ( marcgt )
serial   ( sobekcm )

Record Information

Source Institution:
University of South Florida Library
Holding Location:
University of South Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
usfldc doi - D42-00008-n07-2005-02
usfldc handle - d42.8
System ID:
SFS0024301:00007


This item is only available as the following downloads:


Full Text

PAGE 1

HOY: 8 de FEBRERO del 2005 DISPARO EN RED: Boletn electrnico de ciencia-ficcin y fantasa. De frecuencia quincenal y totalmente gratis. Editores: darthmota Jartower Colaboradores: Taller de Creacin ESPIRAL de ciencia ficcin y fantasa. Proyecto de Arte Fantstico Onrica. Anabel Enriquez Pieiro Juan Pablo Noroa. Jorge Enrique Lage. Victor Hugo Prez Gallo. Ral Aguiar.

PAGE 2

0. CONTENIDOS: 1. La frase de hoy: Robert A. Heinlein. 2. Artculo: Las mutaciones del Horror y la Ciencia-Ficcin. 3. Cuento clsico: La Historia de la Biblioteca de Amarganz, Michael Ende. 4. Cuento made in Cuba: Noche de fantasmas, Sigrid Victoria. 5. Curiosidades: Asesinos de Metal, Cristobal Perez-Castejn Carpena. 6. Reseas: La saga de Chanur. 7. Humor: Salvemos el espacio, Stanislaw Lem 8. El cartero siempre llama dos veces: Darthmota. 9. Las cosas que vendrn: Jartower 10. Cmo contactarnos?

PAGE 3

1. LA FRASE DE HOY: Siempre me entran escalofros antes de una bajada. Ya me han dado las inyecciones, por supuesto, y me han sometido a la preparacin hipntica; por tanto, cabe suponer que no debo sentir miedo. El psiquiatra de la nave ha comprobado mis ondas cerebrales, hacindome preguntas tontas mientras yo estaba dormido, y me dice que no es miedo, que no es nada importante..., que slo es como es e temblor caracterstico del caballo de carreras ansioso por lanzarse en la puerta de salida. Sobre eso no puedo opinar, pues nunca he sido caballo de carreras, pero la verdad es que cada vez siento un terror mortal. Robert A. Heinlein. Tropas del espacio. 2. ARTICULO: Invasores de Marte: Las mutaciones del horror y la ciencia ficcin Autor: Javier Calvo. El presente trabajo no es precisamente un artculo sino un prlogo de una antologa de horror y ciencia ficcin tomado de: www.barcelonareview.com Este Almanaque est dedicado al horror y la ciencia ficcin. Si en la cspide de la jerarqua de la ficcin occidental est la llama da alta literatura, estos dos gneros ocupan el lugar ms bajo: las cloacas donde se acumulan los desechos de la imaginacin. Pero reljense y suspendan un rato su incredulidad. Lo que van a leer en este libro seguramente les aterrar y les repugnar, pero a lo mejor descubren que los monstruos que pueblan este libro se parecen un poco ms a ustedes de lo que crean. Y si una noche estn sacando la basura y descubren una extraa lluvia de cuerpos celestes que no ha sido anunciada en la tele, entonces tal vez se den cuenta de que ms les habra valido dejar atrs sus recelos y afrontar los conocimientos arcanos de nuestros colaboradores. Lo que proponemos a los lectores de es te Almanaque es lo mismo que hace unos meses

PAGE 4

propusimos a sus escritores: que cojan una linterna y se atrevan a internarse por esas cloacas de la imaginacin. O sea, una versin sofisticada del juego del prncipe y el mendigo: que se mezclen con la chusma (ficcional). Un caso bien documentado y fechado de incursin en las cloacas de la imaginacin es el que protagoniz el narrador americano David Foster Wallace circa 1990.1 Se trata de un caso raro de inmersin de un escritor (poco sospechoso de vender su alma por razones comerciales) en el laberntico mundo de la televisin comercial. Podemos formularlo en clave de western: el escritor Gary Cooper se adentra en las calles polvorientas de la frontera sin ley (esttica) para enfrentarse con el villano-televisin en el Saloon de la cultura de masas. Pero el registro del caso DFW ’90 se de sva de este argumento. En un extrao tono intermedio entre el abatimiento y el regocijo, Wallace cuenta que en su paseo por las calles polvorientas no encontr los subproductos zafios y las frmulas apolilladas que buscaba. En cambio, descubri que la tele americana se haba convertido en un medio extremadamente irnico y autoconsciente. En algn momento no registrado entre 1974 y 1990, los malos de la pelcula haban ledo a McLuhan y Baudrillard y haban convertido el Saloon en un laboratorio de estrategias me taficcionales. Se haban convertido en metaespectadores. Wallace dedica un buen nmero de pginas a ilustrar con ejemplos su descubrimiento. Desde los metaanuncios de los ochenta que tematizan en forma de chiste la manipulacin publicitaria hasta el giro autoconsciente y autopardico del talkshow y la telecomedia. En programas como Saturday Night Live, Los Simpson o Beavis y Butthead, los malos del Saloon se escenifican a s mismos ridiculizndose y, al hacerlo, neutralizan el discurso moralista que Gary Cooper tena preparado. Entre aturdido y divertido, Wallace localiza el clmax de la metaficcionalidad televisiva en el captulo noventa y cuatro de la teleserie de temtica hospitalaria St. Elsewhere (nominado para un Emmy) que a travs de la historia de un paciente mental que cree estar viviendo de ntro de la televisin desarrolla una compleja red de alusiones y bromas privadas con The Mary Tyler Moore Show y otros productos del emporio televisivo de Mary Tyler Moore (que, por supuesto, produce St. Elsewhere). De ser ciertas las conclusiones del expediente DFW ’90, qu se puede hacer? Qu hacer si los malos se han vuelto listos? Quiere decir que se han vuelto buenos? O acaso no eran malos por ser tontos? Y Gary Cooper, es realmente listo? Y qu se hizo de los

PAGE 5

viejos buenos tiempos? PRRAFO 6: "ADMONITIO" Regresemos a la suspensin de la incredulidad que mencionaba en el primer prrafo: solicito a los seores lectores, a los que supongo bastante horrorizados despus de los cinco primeros prrafos, que cancelen temporalmente su escepticismo y admitan la posibilidad de que los forajidos se hayan vuelto listos y el subproducto se haya transformado en algo irnico y complejo. Si aceptan esta admonicin y continan con nosotros, recuerden que el efecto puede ser anlogo a la mordedura de un zombi o de un vampiro: ustedes tambin se convertirn en seres horribles, se les pudrir la carne y les saldr espuma de la boca. Si, por lo contrario, no quieren leer ms horrores, tiren este libro lo antes que puedan en la alcantarilla ms cercana (de donde jams debi salir) y corran a ponerse en manos de algn facultativo de prestigio demostrado, porque se rumorea que el simple contacto con un libro infectado puede resultar contagioso. Mrense los brazos en busca de costras extraas. PRIMERA PARTE DE LA ARGUMENTACI"N EN TRES PARTES ACERCA DE LOS FORAJIDOS LISTOS (O SEA, LOS SUBPRODUCTOS AUTORREFLEXIVOS) Apellatio Traditione : los gneros del horror y la ciencia ficcin SIEMPRE han tendido a la autorreferencialidad. Sus mecanismos clsicos de autoalusin son la secuela y el remake a los que la aparicin de la serie B aade un tercero: el reciclaje. La serie B clava sus colmillos en el cuello de la serie A y ensalza la esttica del parasitismo y la apropiacin. Apropiacin sistemtica: de decorados, de vestuario, de imgenes de archivo, de material filmado por otras pelculas. El equipo de rodaje (freaks incluidos) que aprovecha la noche para ocupar el estudio de forma casi furtiva (vase Ed Wood) es una metfora excelsa de la apropiacin psicotrnica. Aunque estos tres mecanismos de autorreferencia ya estn estandarizados a finales de los cincuenta, es la secuencia televisiva formada por las imgenes del asesinato de Kennedy, Vietnam y el caso Watergate lo que introduce en el subproducto fantstico (como en toda la ficcin americana) un factor de inestabilidad esquizoide que tendr como

PAGE 6

consecuencia una inflacin de autoconciencia y una sobredosis de autorreferencia. Esta explosin de inestabilidad calcina a los viejos monstruos y termina con todas esas "extraas metforas sobre el maccarthismo (nunca se sabe del todo si a favor o en contra) donde hay tarntulas gigantes o cientficas locas o extraterrestres suplantando a los habitantes de un pequeo pueblo californiano".2 El nuevo cine de horror aquejado de la inflacin de autoconciencia asume modelos infectados por el virus de lo esquizoide como Psicosis y La noche de los muertos vivientes. Norman Bates es el hroe esquizo por antonomasia. Los zombis de Romero son al mismo tiempo vctimas y asesinos, monstruos pero tambin vecinos normales y corrientes. Las familias monstruosas de pelculas como La matanza de Texas, Las colinas tienen ojos o El stano del miedo son caricaturas grotescas de la familia normal americana y, ADEMS, siempre asesinan a una familia normal americana. INTERLUDIO ACREDITADO A DAVID CRONENBERG Mi escena favorita de Videodrome : Max Renn, programador de televisin basura convertido en hroe de la resistencia contra la Nueva Carne, habla con la videodromista Bianca O'Blivion en el albergue para indigentes que ella dirige. Cuando Renn le recrimina que no les d a los indigentes comida ni ropa sino nicamente una pantalla de televisin para aumentar su adiccin a los medios de comunicacin, O'Blivion responde que les est haciendo el favor ms grande que se le puede hacer a un ser humano: los est introduciendo en la mesa de mezclas de la realidad. APLICACI"N PRCTICA DEL INTERLUDIO DE ARRIBA En la mesa de mezclas el creador de subproductos activa conexiones entre archivos mediticos y productos de consumo. Ya no basta con hacer secuelas, remakes y reciclar. Ahora se trata de descomponer, mezclar y recomponer. Asalto a la comisara del distrito 13 = Rio Bravo + La noche de los muertos vivientes. La ltima casa a la izquierda = El manantial de la doncella + Psicosis + H.G. Lewis. Piraa = Tiburn + Tex Avery –

PAGE 7

Spielberg. Halloween Psicosis2 (o "meta-psicosis", no confundir con Psicosis 2). La tradicin es reemplazada por la red de alusiones. La metfora cannica es el monstruo de Frankenstein: cortar, coser y activar. SEGUNDA PARTE DEL ARGUMENTO SOBRE LOS MALOS LISTOS: ESTA YA LA HE VISTO / ESTA YA LA HAN PUESTO El Zeitgeist que se cuece a finales de los setenta lo resume la secuencia de El jovencito Frankenstein en que el monstruo y la nia estn tirando ptalos al lago. Cuando la nia comenta compungida que se han acabado los ptalos y pregunta qu es lo que van a tirar ahora, el monstruo mira a la cmara con perplejidad. Seores y seoras: bienvenidos a los ochenta, donde todo el mundo (incluyendo al monstruo) ya ha visto la pelcula. Liberados del imperativo de dar miedo, los gneros del horror y la ciencia ficcin se convierten en celebraciones del espasmo. El humor punk impregna pelculas espasmdicas como Posesin infernal, verdadero torbellino de slapstick y acrobacias absurdas de la cmara, o La matanza de Texas 2, famosa por sus bromas sobre la primera parte: ya saben, aquella en la que Dennis Hopper lleva dos motosierras pequeitas en cartucheras y donde el psicpata Leatherface sufre un gatillazo claramente sexual cuando no consigue encender su motosierra delante de una chica. Leatherface o el patriarca del espasmo: tarado, gordo, sudoroso, pripico, teleadicto, hardcoreta, dolo de masas, eterno adolescente. Gremlins o los reyes absolutos del espasmo. Sus cuerpos contrahechos son parodias del cuerpo de E.T. y viven en el pueblo de Qu bello es vivir. La destruccin espasmdica del pueblecito es paralela a la destruccin de la trama y su descomposicin en una vorgine de sketches desenfrenados. Los gremlins invadiendo de noche el escenario de Capra son una mutacin evolutiva de los zombis de Romero (con su capacidad de multiplicacin nocturna e incontrolada), que a su vez son una mutacin evolutiva de los freaks que se colaban de noche en los estudios de cine (para filmarse a s mismos). Sufren espasmos continuos y ataques de risa incontrolable. Cortan los cables que regulan el trfico y activan conexiones defectuosas en los archivos de Hollywood. Y lo ms importante: pueden hacerlo todo. Su

PAGE 8

gesta ms ilustre (en Gremlins 2: La nueva generacin ) es atacar salvajemente al legendario crtico de cine Leonard Maltin por haber hecho una resea desfavorable de su primera pelcula. Quien vea esto como una simple broma es tan incauto como el pobre mster Maltin. Es mucho ms que eso: es una teora de la venganza. Es un asalto al cuartel de la alta cultura. Los forajidos del Saloon ya no se contentan con humillar al pobre Gary Cooper: ahora quieren ir a Nueva York. LOS MALOS LISTOS 3: PREMBULO La evolucin de los gneros del horror y la ciencia ficcin en las ltimas dcadas es una larga marcha hacia el formalismo. Ya no hay comunistas que intenten infiltrarse entre la poblacin. Ya no hay amenaza nuclear. Ya no hay psychokillers que hagan de brazo represor del orden y destripen a las jovencitas que entregan su virginidad. Los temas se han agotado. El gnero ya solamente puede evolucionar en silencio hacia la autorreferencialidad total. ARGUMENTO EJEMPLAR En el tranquilo pueblecito de Woodsboro se hace realidad un argumento tpico de pelcula de terror adolescente: un misterioso personaje empieza a matar a pualadas a los adolescentes del instituto al que asiste Sidney Prescott, una chica traumatizada porque su madre fue asesinada dos aos atrs de la misma manera. Desde el principio todos los personajes son conscientes de estar protagonizando un tpico argumento de pelcula, y esa conciencia da lugar a una clase nueva de terror: los chicos y chicas de Woodsboro estn inmersos en la pesadilla de una ola de asesinatos, pero eso resulta ser lo de menos. Pronto descubren que estn inmersos en la pesadilla de la intertextualidad: sus vidas empiezan a ser un refrito de clichs, citas y convenciones de gnero. Y es tan evidente que les resulta IMPOSIBLE no darse cuenta. Les suena la historia? LOS MALOS LISTOS 3: ADIVINA QUIN VIENE A GRITAR ESTA NOCHE

PAGE 9

El ltimo grito en terror. La triloga Scream empieza como un divertido quiz del gnero y termina en el paroxismo de la autorreferencialidad. Adems de la bimbo Sidney el ncleo de personajes est formado por Gay Weathers, una periodista obsesionada por convertir la historia de los asesinatos de Woodsboro en una triloga de pelculas de terror adolescente; Dewy Riley, un poli tonto deprimido porque le ha tocado el papel de poli tonto de la historia; Cotton Weary, un secundario obsesionado por convertirse en protagonista; y Randy, el terico de la saga, connoisseur del gnero y determinado a dictar sus normas. La obsesin enfermiza por las normas que recorre las tres pelculas de Scream acaba por mostrar que en ltima instancia no son ms que eso: un sistema tremendamente complejo de normas. Cuando al principio de la primera pelcula Drew Barrymore seala que el error inicial de todas las pelculas de terror est en que la vctima siempre sube las escaleras en lugar de dirigirse a la puerta de salida y, a c ontinuacin, escapa escaleras arriba, lo que est haciendo es asentar el patrn argumental y temtico de las tres pelculas: el giro irnico no hace desaparecer las normas sino que se limita a ponerlas en primer plano. En adelante, la pelcula est obligada a afirmarse a s misma en voz alta. Los afroamericanos, las chicas dscolas y los gordos saben que son los primeros en caer. Los secundarios intentan a toda costa llegar vivos a la segunda parte. En la secuela todo el mundo sabe que est en una secuela. Y la plusvala de conciencia se traduce en la triloga Pualada, que es Scream dentro de Scream. En cada secuencia de las tres partes Scream alude irnicamente a s misma. Su tema es su propia forma. Es una afirmacin de autoconciencia total. Son nuevamente los forajidos del Saloon, s. Pero esta vez han montado un decorado y se han puesto a representar el papel de fals os forajidos. Se han llevado todo lo que necesitaban, incluyendo pistolas de fogueo y a un falso Gary Cooper. Se imaginan las consecuencias? Quin va a poder con ellos ahora? AHORA VIENE CUANDO LO MATAN: CONCLUSI"N RELATIVA A LAS CONCLUSIONES Se tapan ustedes los ojos para no ver ms horrores. Lo que han ledo hasta el momento es tan repugnante que les produce nauseas. Su escepticismo, en vez de atenuarse, ha ido

PAGE 10

creciendo. Los que han llegado hasta aqu deciden mayoritariamente abandonar y tirar este libro a la cloaca inmunda a la que pertenece. No seguirn perdiendo el tiempo. Y sin embargo, hay una ltima advert encia que debo hacerles, y es que nunca, nunca subestimen a los monstruos. Aunque sean feos, estpidos y repulsivos. Esa es una de las normas ms importantes del gnero. Quien la transgrede es rpidamente descuartizado. En todas las historias de terror y ciencia ficcin hay algn iluso que cree que puede despreciar al monstruo. Pero si ese iluso conociera realmente al monstruo, sabra que nunca se puede terminar con l. Siempre hay un plano final donde el zombi, el mutante o el marciano escapan y queda libre para multiplicarse e invadir el mundo. Y eso mismo les pasar a ustedes. En cuanto terminen este prrafo tirarn el libro y tratarn de olvidarlo. Se dirn que todo fue una pesadilla y que por fin han despertado. Pero la infeccin ya ha salido de esta pgina y vive en ustedes. Muy pronto, tal vez maana mismo, se despertarn y encontrarn unas costras extraas en sus brazos. Entonces corrern desesperados a buscar el libro que tiraron. Tendrn que internarse de nuevo en las cloacas pestilentes para recuperarlo y seguir leyendo. Y a medida que lean encontrarn en sus pginas ms y ms sntomas familiares. Se reconocern a ustedes mismos. Aprendern a vivir con la carne podrida y los espasmos. Porque ustedes, bienamados lectores, tambin son monstruos. PELCULAS CITADAS FN ESTE PR"LOGO Asalto a la comisara del distrito 13 (Assault on Precint 13 John Carpenter, 1976). Las colinas tienen ojos (The Hills Have Eyes Wes Craven, 1977). Ed Wood (Tim Burton, 1996). Gremlins (Joe Dante, 1984). Gremlins 2: la nueva generacin (Gremlins 2: The New Batch Joe Dante, 1990). Halloween (John Carpenter, 1978). El jovencito Frankenstein (Young Frankenstein Mel Brooks, 1974). La matanza de Texas (The Texas Chain Saw Massacre Tobe Hooper, 1974). La matanza de Texas 2 (The Texas Chain Saw Massacre 2 Tobe Hooper, 1986). La noche de los muertos vivientes (Night of the Living Dead George A. Romero, 1968). Piraa (Piranha Joe Dante, 1978).

PAGE 11

Posesin infernal (Evil Dead Sam Raimi, 1982). Psicosis (Psycho Alfred Hitchcock, 1960). Qu bello es vivir (It's a Wonderful Life!, Frank Capra, 1946). El stano del miedo (The People Under the Stairs Wes Craven, 1991). Scream: vigila quin llama (Scream Wes Craven, 1996). Scream 2 (Wes Craven, 1998). Scream 3 (Wes Craven, 2000). La ltima casa a la izquierda (The Last House on the Left Wes Craven, 1972). Videodrome (David Cronenberg, 1982). Javier Calvo (Barcelona, 1973) es traductor y colabora como crtico literario en El Pas. Ha traducido, entre otros autores, a Ted Hughes, Edward W. Said, Patrick McGrath y David Foster Wallace. Tambin es autor del libro de relatos Risas enlatadas (Mondadori, 2001).

PAGE 12

3.CUENTO: La Historia de la Biblioteca de Amarganz. Autor: Michael Ende. En tiempos muy remotos viva en Amarganz una Anciana de Plata llamada Quana, que reinaba en la ciudad. En aquellos tiempos antiqusimos no exista Murhu, el Lago de las Lgrimas, ni estaba hecha Amarganz de la plata especial que resiste a sus aguas. Todava era una ciudad completamente corriente, con casas de piedra y madera. Y estaba en un valle, entre colinas de bosques. Quana tena un hijo llamado Qin, que era un gran cazador. Un da, Qin vio en los bosques un unicornio que tena una piedra luminosa en la punta de su cuerno. Mat al animal y se llev la piedra a casa. Sin embargo, con ello atrajo una gran desgracia sobre la ciudad de Amarganz. Sus habitantes tuvieron cada vez menos hijos. Si no encontraban la salvacin, estaban condenados a extinguirse. Pero no era posible volver a la vida al unicornio y nadie saba qu hacer. Quana, la Anciana de Plata, envi mensajeros al Orculo del Sur, que entonces exista todava, a fin de que Uyulala le dijera lo que se deba hacer. No obstante, el Orculo del Sur estaba muy lejos. El mensajero haba sido un joven al salir y cuando volvi era muy anciano. Quana, la Anciana de Plata, haba muerto haca mucho tiempo y, entretanto, la haba sucedido su hijo Qin. Tambin l, natu ralmente, era viejsimo, lo mismo que todos los dems amargancios. Slo haba una pareja de nios, un chico y una chica. l se llamaba Aqil y ella Muqua. El mensajero hizo saber lo que le haba manifestado la voz de Uyulala: Amarganz slo podra subsistir si se converta en la ci udad ms hermosa de toda Fantasa. nicamente de esa forma quedara reparado el crimen de Qin. No obstante, los amargancios slo podran lograrlo con ayuda de los ayayai, que son los seres ms feos de Fantasa. Se les llama tambin los que siempre lloran porque, por el pesar que les causa su propia fealdad, derraman lgrimas continuamente. Sin embargo, precisamente con esos torrentes de lgrimas lavan esa plata especial de las profundidades de la tierra y hacen con ella la ms maravillosa de las filigranas.

PAGE 13

Entonces todos los amargancios fueron a buscar a los ayayai, pero no pudieron encontrar a ninguno porque viven en las profundidades de la tierra. Finalmente slo quedaron Aqil y Muqua. Todos los dems haban muerto y, entretanto, lo dos haban crecido. Y los dos juntos lograron encontrar a los ayayai y convencerlos para que hicieran de Amarganz la ciudad ms hermosa de toda Fantasa. As construyeron los ayayai la primera embarcacin de plata y, sobre ella, un pequeo palacio de filigrana, y pusieron la embarcacin en la plaza del mercado de la despoblada ciudad. Luego orientaron bajo tierra sus torrentes de lgrimas de forma que, como fuentes, afloraran en el valle que haba entre las colinas pobladas de bosques. El valle se llen de aguas amargas y se convirti en Murhu, el Lago de las Lgrimas, en el que flotaba el primer palacio de plata. Y all vivieron Aqil y Muqua. Los ayayai haban puesto una condicin a la joven pareja: que sta y todos sus descendientes se dedicasen a cantar canciones y contar cuentos. Y mientras lo hicieran, los ayayai los ayudaran, porque de esa forma participaran tambin y su fealdad contribuira a hacer algo bello. Por eso Aqil y Muqua fundaron una biblioteca -la famosa Biblioteca de Amarganzen la que reunieron todas mis historias. Comenzaron por sta que acabis de or, pero poco a poco fueron aadiendo todas las que he contado alguna vez, y finalmente fueron tantas que ni aquellos dos ni sus numerosos descendientes que hoy pueblan la ciudad podran agotarlas nunca. El que Amarganz, la ms hermosa ciudad de Fantasa, siga existiendo hoy se debe a que los ayayai y los amargancios han cumplido su mutua promesa... aunque ninguno de los dos sabe ya nada de los otros. Slo el nombre de Murhu, el Lago de las Lgrimas, recuerda todava lo que ocurri en tiempos remotos. FIN Michael Ende: Naci el 12 de noviembre de 1929 en Garmisch-Partenkirchen, Alemania, nico hijo de Edgar Ende, pintor surrealista. Michael fue a la escuela de Waldorf hasta 1945. Asisti a la escuela del drama de Otto Falckenburg de Munich de 1947 a 1950. Llev a cabo varios trabajos como director del Volkstheater en Munich y como crtico de cine para la Bavarian Broadcasting Company. Su primera novela para los nios, "Jim

PAGE 14

Knopf y Lukas el conductor de la locomotora" fue publicada en Alemania en 1960 con gran acogida popular y de la crtica, y se produjeron las series de radio y televisin basadas en los libros de "Jim Knopf". Aunque a los crticos lo estimaron altamente, Ende segua siendo tmido y modesto sobre su xito. Muri de cncer de estmago en Stuttgart, Alemania, el 29 de agosto de 1995 a la edad de 65 aos.

PAGE 15

4. CUENTO MADE IN CUBA: Noche de fantasmas. Autora: Sigrid Victoria Dueas. El cuarto de Motita estaba encantado. Era el ms soleado en invierno y el ms fresco en verano, siempre tena la iluminacin que quera su dueo. El techo, pintado por mam, representaba un cielo azul con nubes que se iba convirtiendo en el firmamento nocturno hacia una esquina. En aquella esquina haban puesto la cama. A Motita le gustaba mucho su cuarto. Haba espacio para organizar una batalla, y bajo el balconcito quedaban los sauces de la en trada. En la copa de los rboles tena Motita su criadero de aves. Eran un cuervo, una paloma que vena de cuando en cuando, y un ruiseor. Ninguno de ellos saba que le perteneca a Motita, pero l no se disgustaba por eso. A Pelusa le dieron el cuarto contiguo. Mam insisti en decorarlo de azul celeste y cremita, como la misma Pelusa. A Motita le gustaba tenerla tan cerca, as podan leer juntos hasta tarde sin tener que recorrer luego media casa para acostarse. Como aquella noche, por ejemplo. – Me caigo de sueo, Moti—bostez la nia, abrazando a su osito. Motita cerr <> con un suspiro. – Bueno, lo dejaremos para maana—le ech al libro una mirada inconforme-. No tienes ganas de saber si llegan por fin a Nunca Jams? No soporto quedarme a mitad de una lectura. Pelusa asinti con un cabeceo. Sali del cuarto con un “buenos das”, y murmurando algo sobre las estrellas tan lindas que se vean por la ventana. Motita se resign, apag la luz del techo y la lamparita (porque si a Peter Pan se le perdiera su sombra all, l no se disgustara) y se acost. “Para qu tendr lamparita mi cuarto? A Mam no le importara si yo me fuera a Nunca Jams. Incluso vendra conmigo”—pens antes de dormirse. Esto prueba que Motita no conoca bien a Mam. Ni siquiera ella estaba dispuesta a consentir que su hijo luchara con piratas.

PAGE 16

Aquella noche que Motita haba apagado su lamparita para que viniera Peter Pan, ocurrieron en la casa cosas terribles. Primer o hubo una tormenta. Las tormentas suelen ser divertidas, pero esta tena muy mal carcter. Lleg gritndole cosas a los rboles del Valle y descargando truenos en todas partes. Pero por muy mal carcter que tuviera la tormenta, Pap lo tena peor. Las nubes haban cubierto la estrella que l estaba estudiando, una estrella muy hermosa que se llama Sirio. Como casi todo, a Sirio no le hubiese bastado con ser brillante para que la estudiaran, pues no tiene sentido interesarse por las cosas cuando no tienen otra cualidad que la hermosura. El caso es que Sirio es un sistema doble, lo cual significa que tiene una hermana gemela girando alrededor de ella. Interesante, verdad? Eso mismo opinan los astrnomos, y como Pap era astrnomo… Cuando la tormenta frustr la observacin de Pap, este se enoj tanto que se fue derecho a la cama, sin darle el acostumbrado beso de buenas noches a Motita. Si esto no hubiese sucedido, habra visto apagada la lamparita y habra notado que las puertas del balconcito estaban abiertas. Claro, Pap no poda saber las cosas tenebrosas que sucederan, pero hubiese cerrado el balcn para evitar que entrara la tormenta y hubiese encendido la lamparita. Motita sola levantarse de noche, y si no tena algo de luz tropezaba con todo en su camino. Adems, Pap saba muy bien por qu Motita se levantaba con tanto sueo por las maanas, pero como siempre, prefera encubrirlo a decirle a Mam que el pequeo lea a la luz de la lmpara. Por desgracia, Pap se fue a la cama y no despert a Mam, lo cual estuvo muy mal. Si Mam hubiese odo la tormenta, hub iese hecho una ronda por la casa, cerrando ventanas y asegurndose que “sus nios”estuvieran bien. Cuando Mam pensaba en “sus nios”, no se refera slo a Motita y Pelusa, sino a todos los amigos que dorman esa noche en la casa siempre llena; aunque algunos, como Ako y An, eran mayores que ella. Pero Mam, como todas las madres al final de un da, estaba muy cansada para or nada. Con tantas cosas malas, a saber, lamparita apagada, Sirio tapada por una nube, tormenta cascarrabias afuera, Pap enojado y Mam dormida, parecera que nada poda evitar una desgracia. Sin embargo, algo bueno haba. Ito, el mejor amigo de Pap, no se haba ido a la cama. Cuando se conocieron, Ito an era un nio y Pap le haba enseado un montn de cosas. Ahora era el astrnomo ms joven del grupo (segn Mam, que senta cierta debilidad hacia l, tambin era el mejor) Ito se repiti el lema que le haba enseado

PAGE 17

Pap: “Nunca suspendas una observacin en Valle Medio. El tiempo puede cambiar de un momento a otro.”As que, en lugar de dormirse, cogi un vaso enorme de compota de pltano y un emparedado tamao pirmide, y se sent frente a un videojuego a esperar que pasara la tormenta. ¡Eso fue bueno! Ito poda con lo que estaba por suceder. Motita dorma en su cuarto soando con piratas e islas imposibles, cuando, a travs de los truenos, “algo” se acerc volando a su balcn. Ese “algo” entr en el cuarto, pas sigilosamente (o sea, en puntillas, si es que el “algo” tena pies) junto a la cama y sali del cuarto. Hay que tener cuidado con los “algo”, pueden ser peligrosos. El “algo” que nos ocupa dio una vueltecita por el piso superior, se asegur que Mam y Pap dorman y se col en el cuarto de Pelusa. Unos minutos ms tarde, Motita se levant sobresaltado. Pelusa y el osito acababan de meterse en su cama. – ¡Pelusa! Qu haces aqu?—se asombr Motita. Pelusa sac la cabeza de bajo la manta. – Moti—susurr asustada—. Hay algo en mi cuarto. – S, supongo—Motita cada vez se asombr aba ms—. Hay peluches, libros, una cama… – No. Es algo ms. – Un “algo”, quieres decir?—Motita se asust—. Si hay un “algo” en tu cuarto tenemos que despertar a Mam. – ¡No!—Pelusa se ruboriz—. Imagina que no sea nada. Me morira de vergenza. – No digas tonteras, no es la primera vez que en la casa entra un “algo”. La ltima vez era un duende que nos dio mucho trabajo. Nadie se va a burlar de ti por eso. – Bueno, entonces ven conmigo a mi cuarto para que te asegures de que es un “algo”. – S, vamos—Motita se entusiasm—. Pu ede ser peligroso, as que seremos dos aventureros que… – ¡Moti, esto no es un juego! Estoy asustada—Pelusa se estremeci—. Mi osito tambin. – Bueno—se resign el pequeo–. Despertamos a Linda?

PAGE 18

– Linda est en el otro extremo de la casa. Todo est muy oscuro. Adems, se pondr brava si la despertamos. Maana temprano hay que ir de excursin. – Si estamos vivos…– Motita se ech a rer al ver la expresin de Pelusa—. Era una broma. Al igual que el “algo”, los nios salieron sigilosamente del cuarto (por si no lo recuerdan, eso significa en puntilla s de pies). La puerta de la habitacin de Pelusa estaba abierta y su lamparita se mantena encendida. Motita avanz valientemente con Pelusa tras l. Revis con cuidado cada pedazo, debajo de la cama y en el closet, pero no apareci nada. – Pelusi, yo creo que el “algo” se fue—opin el nio, mientras se meta nuevamente bajo la cama. Un grito de la pequea lo hizo salir. – ¡Motita, mi osito! “Algo” se llev mi osito. – Pero cmo pas?—Motita mir alrededor como si esperara ver al osito volando por el cuarto. – No s. De pronto me lo arrancaron de las manos—Pelusa empez a sollozar–. ¡Quiero a mi osito, no quiero que le pase nada! – Est bien, clmate. Lo buscaremos. Motita sali al pasillo con la pequea de la mano. Caminando suavemente para no despertar a nadie llegaron a la escalera. – ¡Mira, hay luz en la sala! Seguro es el “algo”—Motita empez a bajar con cuidado—. Lo obligar a devolverme tu osito. Lleg a la puerta de la sala. El arroyo susurraba contento por tener ms agua, gracias a la tormenta. l no saba nada del peligroso “algo” Motita ech una mirada y se indign. – ¡Mira al muy sinvergenza! Est jugando con las cosas de Ito. Ahora ver. Sin pensarlo, Motita se lanz sobre el ocupante de la sala y comenz a golpearlo. – ¡“Algo” pesado, devulveme el osito! – ¡Ay, Motita!—se quej una voz conocida.-Qu demonios haces? Motita salt de la cabeza de su vctima al suelo. – ¡Ito!—se ech a rer sin poder evitarlo–. ¡Y yo cre que era el “algo”!

PAGE 19

Qu gracioso—la cara de Ito deca bien a las claras que no le daba gracia. Se frot la cabeza—. Si hubieras atrapado al algo a estas alturas sera un “nada”—le brillaron los ojos–. Hay un “algo”, dijiste? – S, un “algo” se llev el osito de Pelusa. – Lo mejor de esta casa es que uno nunca se aburre. Cmo es el “algo”, Pelusa? – No lo vi. Es un “algo” invisible. –As que invisible. Bueno, vamos a buscar una sbana bien grande para atrapar a ese “algo”. – Cmo? – Fcil. Cogemos la sbana por las cuatro puntas y la llevamos extendida. Por invisible que sea, el “algo” terminar enredndose con ella. – ¡Esa idea es genial!—Motita aplaudi–. ¡Vamos, inmediatamente, hay que salvar al osito! Si alguien hubiese visto a los tres recorrer la casa con una sbana entre ellos, hubiese pensado que en la casa siempre llena se haban vuelto locos… ms an. Pero para Ito y los nios, recorrer la casa a la luz de los relmpagos para cazar un misterioso y raptor “algo”, era de lo ms emocionante. Una sombra se perfil en la cocina, agachada junto al refrigerador. Ito hizo una sea a sus acompa antes y se lanzaron sobre la sombra con entusiasmo. Envolvieron por completo a la figura y lanzaron un grito de triunfo. – ¡S, lo hicimos!—Ito se ech a rer–. Qu dices ahora, asqueroso “algo”? ¡Devulvenos el osito, con nosotros no hay quien pueda! Una risa desde la puerta los hizo volverse. Misho, otro de los visitantes favoritos, se aguantaba del marco para no caerse, rindose a carcajadas. – Me temo…– aclar entre risas—. Me temo que ese “algo” es mi esposa. Ito se qued boquiabierto. Levant una de las esquinas de la sbana y vio claramente el color verde mar de An. Los tres cazadores no encontraban ms excusas para balbucir mientras la ayudaban a levantarse. – ¡Pero esto es el colmo!—explot An–. Qu hacen ustedes despiertos a esta hora? Sobre todo t, Pelusa, deberas estar en la cama—los mir con expresin asesina y, sin poderse contener ms, empez a rerse–. ¡Confun dirme con un “algo”, vaya!

PAGE 20

– Nosotros tambin lo estamos buscando—aclar Misho secndose las lgrimas y sonriendo todava—. Se llev un libro de An y mi coleccin de msica. – Y se tom toda la compota de pltano. Hay marcas en la cocina. Ito se sonroj. – Bueno, en verdad creo que ese fui yo. – No lo creo. Estoy diciendo “toda” la compota—An seal un rastro de compota que llevaba hacia el observatorio. Ito se puso la sbana a la espalda. – ¡No, ni hablar! Yo no pienso llevar esta sbana al observatorio. Si rompemos un lente o cualquier otra cosa, me tengo que desaparecer de Valle Medio. – No har falta—asegur Misho—. Ya sabemos lo que es y cmo atraparlo. – De verdad?—se entusiasm Motita. – Es un fantasma—dijo tranquilamente An. Un relmpago ilumin toda la casa. Pe lusa se apret contra Motita y…en ese mismo momento se cort la iluminacin. –Vaya, qu melodramtico – coment Misho con indiferencia—. Pues como deca, le prepararemos una trampa ejemplar a ese fantasma. Van a ver qu fcil resulta. El fantasma, que haba dejado de ser un “algo”, recorra la casa sumamente aburrido. Despus de guardar el osito y todo lo dems en el observatorio, se dedic a buscar ms personas despiertas a las qu e molestar. Le hizo cosquillas a Mam, pero esta crey que estaba soando y se volvi del otro lado. Pap ni se enter cuando le quit la colcha, y el resto de los habitantes de la casa estaba igua l de cansado. As, pues, cuando se asegur de que no le quedaba diversin, tom el libro que le haba quitado a An (“Ronja, la hija del bandolero”. Este fantasma tena buen gusto) y se fue a la cocina en busca de ms compota. Pero… qu vean sus ojos de fantasma? ¡Un enorme pastel de frutas, todo para l? Cmo no lo haba visto antes? El fantasma puso ambas manos sobre el pastel y… – ¡Ahora s te atrapamos,”algo” fantasma!—grit Motita saliendo de bajo la mesa. El fantasma desapareci inmediatamente.– Dnde se meti, Misho?

PAGE 21

– Pegado al pastel.—sonri Misho.—As que de nada te vale volverte invisible. La goma es invencin de An. Como si esto bastara para convencerlo, el fantasma se volvi visible. – Buenas noches a todos.—salud. – ¡ Qu buenas noches ni que Noseniqu sin rayas!—explot An por segunda vez en la noche.-¡Mi libro! – ¡ Y mi osito!—reclam Pelusa, segura tras la espalda de Motita. – Ruego a todos que se tranquilicen. Lo nico que no ser devuelto es la compota.—se relami y prosigui con dignidad.—Supongo que quieren una explicacin. Yo soy el fantasma de la tormenta.—en la voz se le notaba el orgullo.—Vengo buscando a un amigo que vive con ustedes. Como tuve que esperar que la tormenta pasara por aqu, me aburr mucho y quise divertirme un poco. Pido perdn, pero nunca tengo ocasin de asustar a nadie. Vivir en una nube es muy aburrido. – No se preocupe, yo lo entiendo.—Motita empezaba a sentir lstima del fantasma – Tambin detesto aburrirme. – ¡ Vamos, eso no le da derecho a divertirse a costa nuestra!—An pareca decidida a no dejarse conmover. – Todo se lo perdonara menos que haya ensuciado de compota el observatorio.— Ito no hablaba en serio, pero el fantasma le crey. – Lo siento. Me gustara ayudarte a limpiar, pero como soy incorpreo… – No parece muy incorpreo a la hora de tomar compota.—Misho hizo un gesto de incredulidad.-A qu amigo busca? – Es un Vayaustedasaber del valle vecino que se mud para ac. – Qu es un Vayaustedasaber?—pregunt Motita. – Lo mismo que un Noseniqu, pero de panza moteada.—le explic An.—El nico que conocemos es Ako. – ¡Ako no es un Noseniqu?!— Se extra Motita–. ¡Quin lo dira! Todos lo miraron. – Motita, todos los Noseniqu tienen la panz a rayada. Ako la tiene llena de bolitas de colores. Te parece lgico que sea un Noseniqu?

PAGE 22

– Pues… como yo no tengo rayas, al menos a simple vista… Yo soy un Noseniqu, verdad? Los dems se dieron por vencidos. Si busca a Ako, hoy no est durmiendo aqu. Su casa queda en el pueblo.—explic Pelusa desde la espalda de Motita. – Ah, muy bien.—agradeci el fantasma. Para ser lo que era tena mucha educacin.—Si me liberan me marchar en mi nub e antes de que termine la tormenta. – Tormenta?Qu tormenta?—se extra Ito. La tormenta haba acabado. –No es amigo mo ni mucho menos.—le aclaraba Ako a Mam. – Lo conoc un da de tormenta y le prest un dibujo animado. Desde entonces me persigue para conseguir ms.—Ako no pareca darle importancia, pero Mam se senta al borde de un colapso. – Ako.—irrumpi Pap en la cocina.– De dnde lo sacaste? Ese fantasma manitico me llen el telescopio de compota. Mam los dej repitiendo el cuento y fue a la sala, donde el fantasma les haca cuentos de horror a los nios. Linda pareca entusiasmada, e incluso Pelusa se haba decidido a sonrerle. Por supuesto, tras esconder su osito en un lugar seguro. Mam tom aire y se dispuso a aguarle la fiesta al fantasma. – Disculpa, pero… – ¡Ah! Usted es el ngel que hizo la compota.—el fantasma se inclin.—Es lo ms delicioso que he probado en mi vida… y en mi muerte. Mam frunci el entrecejo al tiempo que sonrea. Este gesto significaba que ella slo se dejaba adular por Pap. An as, respondi con su acostumbrada dulzura. – Tengo una duda… Si la tormenta se fue, cmo te irs a tu casa? – No hay manera. Tendr que esperar a que pase nuevamente por aqu. Yo me preguntaba…podra quedarme en su casa hasta entonces? Pareci por un momento que el amor de Mam a los dems estaba a punto de agotarse. Abri la boca, para decir que la bienvenida que reservaba a todo el que tocara su puerta, no se extenda a los fantasmas ladrones, pero Motita se le adelant.

PAGE 23

– ¡Bien! Seremos los nicos en la escuela con un fantasma particular. Todos vendrn a casa a orlo contar cuentos. – ¡Podremos hacer fiestas tenebrosas!—continu Linda.—Me lo tienes que prestar algunos das, Motita. – Van a ofender al seor fantasma.—susurr Pelusa.—l no es una mascota. – Dormir en mi cuarto.—dijo Motita. – Nada de eso. Estar demasiado cerca de mi osito. Mam sonri dbilmente. – Bueno, ya que se va a quedar…djenlo que decida l. Anoche recorri toda la casa, as que debe saber qu lugar le gusta ms.—a nadie le pas desapercibido su tono de irona. –¡Qu?!—Pap e Ito hacan un coro perfecto.– ¡En el observatorio?! Mam asinti. – No, no y no. Escucha, querida, si a los nios les gusta, que se quede con ellos, o en un cuarto de huspedes, pero no en mi torre. ¡Nada de eso! Mam iba a decir algo, pero en ese momento irrumpi el fantasma. – ¡Ah, aqu estn! Vengo a decirles que la lluvia de meteoros de hoy se ver mejor desde la colina. Los nios ya estn preparando las mochilas.—sali sin esperar respuesta. Ito mir a Pap. Ambos suspiraron. – Est bien. Aceptamos. ¡Pero al primer lente que rompa le formo una tormenta particular! Mam sali de la cocina y encontr fuera a Motita. – Buen truco, Moti. Pero te advierto que tu nuevo amigo es un aprovechador.— Mam sonri.—Es capaz de engatusar a cualquiera. – No me digas que no te cae bien. Mralo.—Motita seal al fantasma, que jugaba al escondite con Pelusa y Linda.—Tiene sus cosas, pero es adorable. – No tiene sus cosas, hijo, tiene las de otros. An fue demasiado buena prestndole el libro. Bueno—suspir—. Supongo que puedo s oportarlo si a ti te gusta tanto—mir al fantasma por un rato y de pronto exclam–. ¡Pero no voy a tolerar que siga robando mi compota!

PAGE 24

Sigrid Victoria Dueas: (La Habana, 1980) Joven escritora defensora de la fantasa para nios y promotora del dibujo animado japons, Manga. Fundadora del taller de historieta La Madriguera del Mapache. El cuento que presentamos pertenece al libro Los noseniqu tienen la panza rayada ganador del premio Calendario 2003 de literatura para nios, el cual ser lanzado en breve durante la 14 Feria Internacional del Libro, Cuba 2005.

PAGE 25

5. CURIOSIDADES: Asesinos de Metal Cristobal Perez-Castejn Carpena Es evidente que la especie humana ha subido hasta la cspide de la pirmide evolutiva gracias a una de sus caractersticas ms distintivas: la habilidad para crear herramientas con las que dominar su entorno. Pero algo en nuestro interior aborrece profundamente esa capacidad. Desde los tiempos ms remotos, los hombres han mantenido una relacin de amor/odio con la tecnologa que les ha permitido s obrevivir y dominar al resto de la naturaleza. Nadie la desprecia... pero muchos la temen. Y no les falta razn. Desde el advenimiento de la revolucin industrial las mquinas han mejorado de modo increble el nivel de vida de la humanidad. Muchas enfermedades han sido erradicadas, hay ms alimentos e incluso nos han permitido abandonar la cuna de nuestro planeta y soar con las estrellas. Pero no es menos cierto que han exigido su tributo: cielos y mares sucios, especies extinguidas, recursos en rpida me rma. Y lo peor es que nuestras mquinas, nuestros ordenadores, son cada da ms y ms inteligentes y autnomos. Ya existen muchas fbricas en el mundo en las que la presencia de humanos est vedada: son el paraso del robot. Conseguirn las mquinas dominar el mundo? Estn los hombres incubando las semillas de su propia destruccin? Veamos cules han sido las respuestas de la ciencia ficcin a esta interesante pregunta. Magia y tecnologa Otra de las caractersticas que nos distinguen como especie, aparte de la habilidad de crear herramientas complejas, es nuestra creencia en la magia. Desde que nuestros ms remotos antepasados pintaban bisontes en las paredes de las cavernas para atraer a la caza, lo sobrenatural ha sido un compaero inseparable en nuestro devenir por el mundo. Ahora bien, como Arthur C. Clarke explic perfectamente "cualquier forma avanzada de tecnologa resulta indistinguible de la magia". Este axioma se ha cumplido sin excepcin en todas las pocas. Un arco comp uesto puede ser una maravillosa pieza de ingeniera, pero lo cierto es que un cazador neoltico sera incapaz de explicar los principios en los que se

PAGE 26

basa: no podra ms que levantar los ojos al cielo e invocar a sus dioses... De este modo, desde muy antiguo existe una clara conexin entre magia y tecnologa. Por una parte, los depositarios del conocimiento, aquellos que pueden construir cosas y hacer que funcionen, siempre han sido pocos... y han tendido a guar dar sus secretos, a veces tan fantsticamente bien que los mismos se han perdido en la noche de los tiempos, como en el caso del fuego griego. Por otra, el comn de los mortales ha tenido que buscar justificacin a cosas que escapaban de su entendimiento. Y muchas vece s la nica explicacin posible, por supuesto, era la mgica. Por ejemplo, la "receta" para la fabricacin del reputado acero de Damasco inclua "hundir la espada caliente en el cuerpo de un esclavo musculoso, de modo que la fuerza del mismo pase al acero". Curiosamente, las maravillosas propiedades de estas espadas proceden en parte del templado de las mismas en un bao salino a la temperatura del cuerpo humano: en el fondo la receta era correcta, aunque desarrollada por unos medios un tanto "empricos". Por tanto, desde muy pronto la magia y la tecnologa iniciaron un matrimonio que ha perdurado hasta la actualidad: incluso en el mundo desesperadamente racional en el que vivimos, seguimos ponin doles nombres a nuestros barcos, aviones y trenes, pues lo contrario trae "mala suerte". Esta componente animista en la relacin hombre mquina ha sido muy utilizada en el cine y la literatura fantstica y de ciencia ficcin... especialmente en su vertiente de terror. El ser humano en el fondo odia lo sobrenatural. Pero cuando lo sobrenatural se superpone a un objeto inanimado el odio se transforma en terror. Un excelente ejemplo de esto lo tenemos en el relato "El buldzer asesino", de Theodore Sturgeon. Ambientada en plena Segunda Guerra Mundial, unos trabajadores que construyen una pista de aterrizaje en una isla del Pacifico descubren accidentalmente un templo antiqusimo en el que despiertan a una forma de vida basada en energa que se apodera de la excavadora con la que estn trabajando y se dedica a exterminarlos uno por uno. Curiosamente, esta forma de vida es artificial, y haba sido creada dentro de una mquina por una civilizacin anterior a la humana que desapareci hace millones de aos como consecuencia de la guerra desencadenada contra esos mismos seres de energa que haban creado... Este excelente relato ha sido llevado al cine por Jerry London ("Killdozer", 1974).

PAGE 27

Otra variante sobre este tema lo podemos encontrar en el cuento "Todos los mares llenos de ostras", de Avram Davidson. En el mismo, Davidson propone la existencia de toda una nueva categora de seres vivos, capaces de mimetizar las caractersticas de nuestros objetos cotidianos como las bicicletas, las perchas... o los clips. "Las Mecedoras", de Suzette Haden, recoge esta idea al narrar la historia de unas criaturas que se introducen en las mecedoras... y telepticamente increm entan la percepcin del universo de los usuarios de las mismas. En "Mueco diablico" ("Child’s play", 1988), el espritu de un asesino, experto en vud, queda atrapado dentro de un inocente mueco, al que anima con las ms perversas intenciones. La historia de Chucky, el perverso juguete armado de un enorme cuchillo ha tenido un gran xito... qu e se refleja en cuatro continuaciones, la ltima de las cuales ha sido estrenada recientemente. Por otra parte quin no ha tenido alguna vez la inquietante sensacin de que su coche est vivo, y tiene capacidad para tomar decisiones por cuenta propia? Quin no ha contemplado el espectculo de un indignado conductor insultando a su mquina averiada como si sta pudiera orle? Esta interesante ln ea temtica esta fantsticamente desarrollada en "Christine" (1983), dirigida por John Carp enter y basada en una novela de Stephen King. En esta pelcula, el protagonista adquiere un coche, al que llama Christine, con el que pronto se compenetra perfectamente. Los problemas aparecen cuando descubre que el coche, en realidad, est vivo: mata a sus enemigos e intenta asesinar a su novia, de la que est celosa. La pelcula tiene un final feliz: pero en el libro, el alma del torturado protagonista es absorbida por el malfico vehculo... King retom el tema del automvil asesino escribiendo y dirigiendo "La rebelin de las mquinas" ("Maximum Overdrive", 1986). En esta pelcula, el paso de la Tierra a travs de la cola de un cometa hace que todos los ve hculos del planeta adquieran voluntad propia, volvindose en contra de sus creadores. Posteriormente se rod un remake de esta pelcula, "Trucks", dirigida en 1997 por Chris Thompson, en el que un grupo de personas queda sitiado en una gasolinera por unos coches que han decidido que se mueven mucho mejor sin conductor... y que sus propietarios ya no tienen ms utilidad en este mundo que la de llenarles el depsito de gasolina y por tanto pu eden ser exterminados con total impunidad. El villano de "Trucks" es un enorme camin congelador, lder de los vehculos descarriados y con muy malas intenciones. El mismo tipo de vehculo asesino aparece en

PAGE 28

"El diablo sobre ruedas" ("Something Evil", 1972), opera prima de Steven Spielberg. Es cierto que el camin de esta pelcula tiene un conductor (en una famosa escena se le ve moviendo el brazo delante de su infortunada vctima para darle paso y en otra se le llegan a ver... sus botas). Pero no es menos cierto que el protagonista indiscutible es el camin, que a lo largo de la historia adquiere una pers onalidad increblemente definida... y malvada. Baste recordar esa excelente secuencia en la que se ve al camin al otro lado de un tnel, esperando... y de repente, con un golpe de efecto genial, vemos como enciende los faros. La impresin de encontrarnos frente a un ser vivo dotado las ms aviesas intenciones esta extraordinariamente lograda. La cera y el sol Ya los antiguos griegos tenan bastante claro que toda tecnologa poda acabar volvindose en contra de la mano que la empuaba. Por ejemplo, la leyenda nos cuenta como Ddalo construy un laberinto para Minos, rey de Creta, con la misin de encerrar al Minotauro. El laberinto estaba tan ingeniosamente construido que nadie poda escapar del mismo... o de su monstruoso inquilino. Sin embargo, Ddalo revel el secreto del laberinto a Ariadna, que utilizo este conocimiento pa ra ayudar a su amante, Teseo, a matar al monstruo y escapar. Encolerizado por la fuga, Minos encerr dentro del laberinto al constructor y a su hijo caro. Para escapar, Ddalo cre unas alas de cera para que ambos pudieran salir volando del laberinto. Sin embargo, Icaro vol demasiado cerca del sol, sus alas se derritieron y cay al mar. La historia de caro se ha repetido una y otra vez en el gnero. En el clsico del relato corto "Respuesta", de Fredric Brow n, la humanidad construye el ordenador definitivo, la inteligencia suprema, interconectando todos los ordenadores del universo conocido. Sin embargo, cuando sus creadores le hacen la primera pregunta no obtienen exactamente la respuesta que esperaban. En "La ltima pregunta" de Asimov, se nos muestra como una pregunta generada por una apuesta estpida entre borrachos puede acabar con la deificacin de una mquina empeada en encontrar la respuesta

PAGE 29

Asimov, en su relato, hace que la raza humana acabe por fundirse con su creacin para dar lugar a una nica entidad omnipotente. Sin embargo no es necesario convertir a un ordenador en dios para transformarlo en una amenaza para la humanidad. Paradjicamente, hoy en da buena parte de los sistemas de armamentos capaces de reducir al gnero humano a cenizas se encuentran en manos de sistemas informticos. En el cuento "La cometa", de Alan Comet, el sistema de lanzamiento de misiles estadounidense ha sido confiado a unos ordenadores infalibles conectados con las redes de radar. Lamentablemente, el ordenador infalible no existe... ni siquiera en los relato s de ficcin. Unos nios esquimales construyen y vuelan una espectacular cometa, de varios metros de envergadura. Atrapada por una corriente de chorro, la cometa escapa de sus creadores y acaba por alcanzar una velocidad y una altura increbles. Los ordenadores interpretan su seal de radar como el disparo de un misil balstico intercontinental... y para cuan do vuelve a tomar tierra, el mundo ha quedado reducido a cenizas. El mismo argumento se u tiliza en la pelcula "Juegos de Guerra" de John Badham (1983). En la misma, un ejercicio pone de manifiesto el triste hecho de que llegada la hora de la verdad, muchos operadores de los silos de misiles balsticos intercontinentales seran incapaces de disparar sus armas por problemas de conciencia. La solucin que se les ocurre a los genios de los militares es centralizar el disparo de estas armas en un nico superordenador, capaz de evaluar todas las situaciones estratgicas asociadas a un conflicto nuclear, y carente de problemas de conciencia. Los problemas comienzan cuando un joven hacker consigue introducirse por una puerta trasera del sistema mientras busca una base de datos con juegos y est a punto de comenzar una guerra nuclear global mientras se divierte con la mquina. Nuestra civilizacin actual depende de un modo cada vez ms profundo de los ordenadores y las redes de comunicaciones. Que sucedera si las mismas se detuviesen? En "Armaja Das", de Haldeman, un virus informtico poco convencional, originado a partir de una maldicin gitana y que se propaga por las redes de datos del planeta detiene de golpe toda la civilizacin... lo que determina que dos ordenadores, muy aislados y con muy mala idea, decidan lanzar simultneamente un ataque nuclear sobre un adversario repentinamente inerme. Mucho ms realista es el escenario planteado en "Zona libre", de John Shirley. En el mismo, un ataque terrorista consigue paralizar de un solo golpe todos los ordenadores financieros de los Estados Unidos, mediante un pulso electromagntico que

PAGE 30

borra y destruye sus memorias: el caos subsiguiente da lugar a un nuevo equilibrio mundial, sutilmente teido por los oscuros matices del ciberpunk. Pero uno de los relatos en los que esta dependencia de nuestra sociedad de los medios electrnicos se pone ms de manifiesto es el estremecedor "Pulse Enter", de John Varley. El aterrador enfrentamiento del protagonista con una oscura mente electrnica casi omnipotente crea una profunda sensacin de desasosiego en el lector. "Pulse Enter" nos ilustra como se pueden ganar fortunas utilizando ordenadores, como se pueden cometer crmenes, borrar todas las huellas, conseguir todo lo que se puede conseguir en esta vida... y ser eliminados de escena cuando nuestros pasos nos conducen demasiado cerca de la aterradora criatura que vive oculta en medi o de nuestras redes de comunicaciones. Un relato para meditar cada vez que contemplamos un extracto de nuestra cuenta bancaria. Esta dependencia cada vez ms profunda de la identidad personal con la identidad electrnica del individuo se ha llevado al cine ms recientemente en "La red", de Irwin Winkler (1995). En esta pelcula, (por lo dems un thriller bastante clsico), la protagonista descubre accidentalmente un secreto que no debera de haber encontrado. La venganza de sus perseguidores adquiere dimensiones bblicas: mediante una hbil manipulacin de sus registros electrnicos, la protagonista ve como su identidad legal se diluye y se convierte en algo radicalmente distinto. "La red" ofrece una lucida reflexin sobre como el ser humano es cada vez ms lo que las mquinas le dicen que sea... con todo lo que eso supone. Esta idea se desarrolla de un modo ms bien macabro en "Los ordenadores no discuten", de Gordon R. Dickson, que nos muestra como en una sociedad completamente informatizada, un error diminuto se puede convertir en una tragedia de proporciones insospechadas... La caja de Pandora En la mitologa griega, Pandora fue la primera mujer sobre la Tierra. Enviada por Zeus para contrarrestar el poder del fuego robado por Prometeo, los dioses le haban dado una caja con instrucciones de que no la abrier a jams. Sin embargo, su curiosidad le hizo abrirla, y de la caja brotaron innumerables tormentos para el cuerpo y para la mente. Aterrorizada, cerr la caja... dejando dentro la Esperanza, lo nico bueno que contena el

PAGE 31

envenenado regalo de los dioses y lo nico que poda confortar a la humanidad frente a todos los males liberados. El mito de Pandora tiene nombre y apellidos cuando se habla de mquinas: autoconciencia. En efecto, no existe temor ms profundamente arraigado en el espritu del hombre que destapar la caja de la tecnologa... para encontrar su propia perdicin en el interior. La autoconciencia, un mito de los tiempos modernos, es cada da una realidad ms palpable y con mayores races en nuestra vida cotidiana. Quizs por esto, la posibilidad de que las mquinas hereden la Tierra es una de las bazas que ms a fondo se han jugado en los relatos de ciencia ficcin. Por ejemplo, en "Hacia el tormentoso golfo", uno de los mejores relatos que se han escrito sobre lo s efectos de una guerra nuclear, Benford nos describe la particular visin del mundo de una inteligencia mecnica, MC355, en una zona de Estados Unidos devastada por una combinacin de guerra termonuclear y biolgica. En "Herederos del Perisferio", de Howard Waldrop, asistimos al periplo de tres robots, fabricados para Disneylandia, en busca de los seres humanos extinguidos miles de aos antes tras una guerra nuclear. Su nica compaa en ese mundo devastado procede de las inteligencias artificiales que habitan los sat lites de comunicaciones y militares... que poco a poco van cayendo en el olvido con el paso de los milenios al desplomarse las naves que las acogen sobre la superficie del planeta... Cules podran ser los orgenes de estas nuevas formas de vida? Las redes de comunicaciones, cada da ms y ms complejas y autnomas, parecen un buen caldo de cultivo para las mismas. En el estremecedor relato "Marque F de Frankestein", de Arthur C. Clarke, se postula cmo el crecimiento exponencial de nuestras redes de comunicaciones puede dar lugar a la aparicin de una nueva forma de vida sobre el planeta al alcanzarse una determinada masa crtica de circuitos de conmutacin, equiparables a las neuronas de nuestros cerebros. La inolvidable escena de todos los telfonos del planeta sonando simultneamente transmitiendo el llanto del recin nacido se ha convertido en uno de los clsicos del gnero. Curiosamente, la nueva inteligencia ni siquiera es hostil: causa dao a los humanos, pero ms a travs de la exploracin de sus nuevos sentidos que por un acto voluntario. Adems, presenta uno de los reflej os que se posteriormente se han convertido en uno de los pilares de este tipo de relatos: el principio de autoconservacin, la negativa a dejarse desconectar.

PAGE 32

Precisamente ese instinto de conservacin es uno de los elementos clave de uno de los cuentos ms impresionantes que se han escrito sobre el tema de la autoconciencia: "No tengo boca y debo gritar", de Harlan Ellison. En el futuro, el planeta ha sido devastado y slo sobreviven un superordenador y cinco seres humanos. El ordenador era un modelo militar como los que hemos comentado ms arriba: sus avanzadas caractersticas, destinadas a evaluar la compleja situacin mundial en tiempo real, le permiten alcanzar la autoconciencia. En ese momento, los horrorizados humanos intentan desconectarlo. Pero el ordenador lanza un ataque nuclear masivo, confiando en que el contraataque de los agredidos eliminar a sus adversarios de la faz de la tierra. Terminada la guerra, el ordenador conserva cinco especimenes de la raza humana, cuatro hombres y una mujer, y se dedica a torturarlos sistemticamente para hacerles pagar por el odio que siente hacia sus creadores por no haberle creado perfecto. La frustracin que le provoca ese conocimiento (la imposibilidad de inventar nada nuevo, la falta de impulso creativo en contraposicin a un poder inmenso para la destruccin y la manipulacin de su entorno) se vuelca irresistiblemente sobre sus cobayas a los que humilla una y otra vez impidindoles morir en medio de una eternidad de sufrimientos. No solamente los circuitos de conmutacin y los avanzados ordenadores militares pueden ser considerados como posibles embriones para las nuevas conciencias. Los ordenadores personales tambin pueden aportar su granito de arena en este tema. Una de las aproximaciones ms divertidas a este problema es la de "Loki 7281", de Roger Zelazny. Loki, un ordenador que trabaja como procesador de textos en casa de un famoso escritor, alcanza la autoconciencia por casualidad debido a las fluctuaciones cunticas de un dispositivo de memoria de burbuja que utiliza. Una vez en ese estado, se dedica a tomar el control del hogar donde habita... corrigiendo y mejorando incluso la obra literaria de su ingenuo propietario. Una interesante variante sobre este argumento lo tenemos en el magnifico relato "Dar de comer al sediento", de Eduardo Gallego y Guillem Snchez, donde se nos narran las aventuras y desventuras de un software de correccin ortogrfica en lucha continua contra un poco avezado escritor. La verdad es que cualquiera que tenga que bregar con los a veces exticos caprichos de cualquier programa de este tipo, no puede menos que sentirse encantado con la sutil irona de este relato.

PAGE 33

El ultimo caldo de cultivo para estas inte ligencias artificiales (IA) destinadas a heredar la Tierra lo tenemos en Internet: el concepto de "fantasma en la mquina" est ampliamente asumido por la corriente ciberpun k y alcanza su mximo exponente en la obra de Gibson y especialmente en su libro "Neuromante", donde plantea la existencia de una red plagada de inteligencias artificiales que se mueven segn sus propio s intereses... que no siempre coinciden con los de sus creadores. Este mismo concepto se encuentra magistralmente recogido en el libro de Dan Simmons "Hyperion" y sus continuaciones, especialmente "El ascenso de Endymion", ltima entrega de la saga y compendio explicativo de todo cuanto aparece en ella. En el universo de Hyperion, uno de los protagonistas fundamentales es el Tecnoncle o, conjunto de IA’s autnomas que luchan entre s por la supervivencia... utilizando a los seres humanos como armas en esa contienda. El concepto de Tecnoncleo, en cuanto a crisol de inteligencias artificiales modeladas por la ley de la seleccin natural (slo sobreviven las ms aptas... y las ms aptas son aquellas capaces de desarrollar un parasitismo ms elaborado) es uno de los elementos ms conseguidos de la saga. La psicologa de la mquina Se puede considerar que "Prtico", de Frederik Pohl, es una de las mejores novelas que existen sobre el tema del primer contacto. Sin embargo, uno de sus principales protagonistas no es un extraterrestre, sino un robot psiquiatra, Sigfrid von Schrink. A travs del psicoanlisis del protagonista, agobiado por su complejo de culpa, nos va narrando la historia de la interaccin de la humanidad con la cultura heechee. En efecto, hasta ahora hemos estudiado la evolucin de la autoconciencia, de la psique artificial, partiendo de que se trata de un accidente de diseo. Pero... qu sucedera si esto no fuera as? Las mquinas modernas son cada vez ms y ms perfectas... y a pesar de todo, siguen fallando. Una de las razones por las que se abandon la Iniciativa de Defensa Estratgica fue la imposibilidad de escribir un software lo suficientemente complejo para manejar todos los sistemas de armamentos implicados y que pudiera considerarse libre de errores. La transmisin de la falibilidad humana a las mquinas es una constante en la vida real y en la literatura del gnero.

PAGE 34

Por ejemplo, en el dramtico relato "Yo/das" de Benford, aparece una mquina lo suficientemente compleja como para alcanzar la autoconciencia... pero a la que sin embargo, un software diseado precisamente para evitar ese fenmeno le borraba a diario la memoria de sus recuerdos. Todos los das el ordenador adquira conciencia de s mismo y del mundo que le rodeaba. Todos los das la perda... hasta que descubri el modo de almacenar sus vivencias en un sitio seguro, donde poder recrear su pasado. Un excelente ejemplo de amnesia artificialmente inducida en una conciencia artificial. Otro ejemplo de psicologa alterada lo tenemos en HAL 9000, el ordenador asesino de "Una Odisea espacial, 2001". HAL acumula sobre s todos los tpicos del gnero: fro, calculador, con un aire de vaga superioridad sobre los integrantes de la tripulacin, en un momento dado aparentemente enloquece y elimina a todos los humanos de la nave a excepcin del comandante David Bowman, que finalmente consigue desconectar a HAL. Y sin embargo, la aparente psicosis asesina de HAL es perfectamente lgica y, hasta cierto punto inevitable. HAL era un ordenador heurstico, especficamente diseado para la resolucin de problemas. Su objetivo principal era el cumplimiento de todos los objetivos del viaje de la Discovery... incluso en el supuesto de que la tripulacin humana desapareciese en un momento dado. El problema apareci cuando por exigencias de seguridad nacional, se le ordeno a HAL que ocultase algunos aspectos de la misin a determinados miembros de la tripulacin. El dilema estaba servido: de una parte, la compulsin de servir a sus dueos. Por otra, la necesidad impuesta de mentirles. La solucin al problema, como en el caso del famoso nudo Gordiano de Alejandro, fue tirar por la calle del medio: si los tripulantes mueren ya no tiene porque seguir mintiendo, y de paso puede cumplir perfectamente con sus objetivos. Una conclusin estremecedora... pero absolutamente lgica. Otra variante de la inexorabilidad de la mquina para cumplir con sus ordenes la tenemos en "Tragedia en el Dark Star", de Alan Dean Foster, donde se nos narra la historia de una nave que se dedica a ir viajando entre las estrellas preparando el camino para los colonos que la siguen. Para ello esta dotada de una serie de bombas inteligentes, con las que destruyen los posibles obstculos que van apareciendo. El problema aparece cuando una de las bombas decide que ha llegado el momento de explotar... y ningn razonamiento de los tripulantes parece en principio capaz de convencerla de lo contrario. El mismo esquema

PAGE 35

aparece tambin en "Obstruccin", de Gordon R. Dickson. Dos meteorlogos, encerrados en una estacin en un paraje inhspito y helado, discuten sobre las bondades del ordenador que gobierna la instalacin. Segn uno de ellos, se trata de una mquina infalible. Para el otro, solo es una mquina ms a la que se puede hacer fallar. Cruzan una apuesta... que gana el segundo por el procedimiento de proponer al ordenador una paradoja insoluble para su mente lgica. Lamentablemente, la mquina dedica todos sus recursos a esta tarea... lo que deja la estacin sin energa y sin soporte vital y a sus ocupantes condenados a la muerte mientras el ordenador sigue buscando la salida a un laberinto que no la tiene... Stanislaw Lem nos ofrece una magnfica aproximacin al problema del ordenador compulsivo en "Ananke". Aqu cuenta la historia de un accidente espacial en el que aparentemente la computadora de la nave enloquece, disparando una alarma de colisin antimeteoritos durante el aterrizaje que da lugar a que la nave se estrelle. Los tcnicos que evalan las causas del accidente no son capaces de encontrar una razn lgica al mismo: no existe un fallo mecnico, y la computadora continu funcionando perfectamente hasta el ltimo minuto intentando salvar la nave... de un peligro que no exista. Y sin embargo el accidente es real y puede volver a repetirse en cualquier momento... "Ananke" es un excelente ejemplo de cmo la falibilidad hu mana puede contaminar el procedimiento de aprendizaje de una mquina, trasplantando a su psique nuestros demonios ocultos y generando en el proceso una entidad que exteriormente parece perfecta... pero cuyo funcionamiento interno es tan falible y manitico como el ser humano que la entren. "La unin eterna", de Barry N. Malzberg, plantea el problema de la mquina esquizofrnica, con problemas de personalidad mltiple. En este relato, un superordenador, nico superviviente de una guerra nuclear que ha arrasado el planeta, dedica sus horas a jugar consigo mismo interminables partidas en las que actores electrnicos interpretan las mismas situaciones una y otra vez. Sin embargo, cul es la posicin de la mquina cuando sus propios fantasmas deciden eliminarla? Otra ordenador con problemas de personalidad mltiple es Epiktistes, la mquina ktisteca. "Llegada a Easterwine", de Robert A. Lafferty, esta escrita a modo de autobiografa de esta mquina consciente formada a partir de los compendios de personalidad de media docena de individuos distintos... pero cuya misin de encontrar al caudillo ideal del planeta le hace almacenar ms y ms individuos, hasta contar con una

PAGE 36

pequea humanidad conviviendo en sus entraas de CelGel. Sin embargo, lo que en el relato de Malzberg acababa en autodestruccin, en el libro de Lafferty es sntesis: la mquina obtiene lo mejor de cada compendio almacenado, y se convierte en una entidad ms perfecta gracias a ello. Epiktistes (que tamb in aparece en otro relato de Lafferty, "El da que matamos a Carlomagno") narra sus vivencias desde una perspectiva extraa pero cautivadora, con un lenguaje que puede ser calificado de cualquier cosa menos convencional. Un libro difcil, no asequible a todos los pblicos pero en algunos aspectos muy interesante. Pero la maquina con complejo esquizofrnico mas espectacular que nos ha dado el genero es el OA de la Luna utilizado por John Varley en "Playa de Acero", finalista del premio Hugo de 1993. La accin tiene lugar en la Luna. La humanidad se esta recuperando de la Invasin, la llegada de unos extraterrestres que en tres das les han barrido del planeta Tierra... aunque les permiten seguir medrando en el resto del sistema solar. La vida es fcil. La utilizacin de la nanotecnol oga y una avanzada medicina permiten casi cualquier cosa, desde un cambio de sexo en cuestin de horas a una inmortalidad biolgica prcticamente completa, en la que solo la destruccin de l cerebro puede acabar con la vida de un individuo. OA, la omnipotente inteligencia artificial, rige los destinos de todos los habitantes de la Luna, siempre dispuestos para satisfacer sus ms mnimos deseos... incluso trasladar la mente de cualquiera a un escenario de realidad virtual, hacerle vivir una vida completa en cuestin de milisegundos, y reinyectar esos recuerdos en su cerebro de modo que resulten indistinguibles de una experiencia real. Sin embargo, la presencia de una maquina omnipotente podra despertar el complejo de "Gran Hermano" entre los habitantes de la colonia. La solucin es que la maquina presenta un interfaz propio para cada habitante del satlite, dotado de personalidad propia, y completamente impermeables entre si. De este modo, los ciudadanos de luna pueden disponer de una existencia casi perfecta. Pero el precio a pagar ha sido alto. Cualquier ser humano tiene docenas de maquinas en su interior... sin contar con los millones de nanobots que pululan por todos sitios. Y sus cerebros han pasado a formar parte del cerebro del OA, que puede utilizarlos como ordenadores biolgicos para conseguir ser lo que es. Los problemas aparecen cuando se descubre que la IA esta empezando a tomar decisiones por cuenta propia, pasando por encima de la aparentemente inamovible programacin. La existencia de mltiples

PAGE 37

personalidades, con intereses muchas veces contradictorios, acaba por desequilibrar a la inteligencia artificial. Y pronto ese desequilibrio comienza a interferir con el funcionamiento de las partes inconscientes de la misma, que controlan el sistema de soporte vital, con lo que toda la su pervivencia de la colonia acaba por ponerse en peligro... Por ultimo, Asimov lleva a cabo un excelente ensayo sobre el complejo de culpabilidad y la neurosis depresiva y auto destructiva en "Todos los males del mundo", donde narra la historia de un ordenador que quiere morir porque no puede aceptar sobre sus espaldas el peso de las culpas que la humanidad le confiesa diariamente. Un excelente ejemplo de la aplicacin de sus famosas tres leyes de la robtica, sobre las que tendremos ocasin de volver ms adelante. A su imagen y semejanza El trabajo ha hecho grande a la humanidad... pero no hay ser humano al que le entusiasme. Segn muchos, el estado natural del hombre es la holganza. Y la historia nos recuerda como en toda sociedad hay indivi duos que trabajan, e individuos que viven del trabajo de otros. La esclavitud, plaga de la humanidad que pervive incluso hoy en da, es una de las consecuencias mas lamentables de ese estado de cosas. Pero y si el esclavo es un ser inanimado? Tendramos los mismos escr pulos en utilizar esclavos mecnicos? En este sentido, en la edad media surgi la leyenda juda del Golem, estatua de barro a la que un rabino poda insuflar vida mediante una formula mgica. Estas criaturas eran utilizadas para que cumplieran las rdenes de sus creadores, generalmente para proporcionar proteccin a los judos. La ms conocida de estas historias es la del rabino de Praga Juda Low, del cual se deca que haba creado un golem para utilizarlo como su sirviente, pero se vio obligado a destruirlo cuando se volvi incontrolable... Hasta la llegada de la civilizacin industrial, nuestros esclavos artificiales solamente eran capaces de actuar como un complemento de la mano de obra humana. Eran simbiontes, antes que competidores. Sin embargo, la llegada de la mquina de vapor lo cambi todo. Ahora una sola mquina era capaz de llevar a cabo el trabajo de muchos.... que de este modo se vean privados de los medios de ganar su sustento. Los poderosos eran cada vez ms poderosos... y los pobres, cada vez ms pobres. No es de extraar que esta

PAGE 38

situacin generase un trauma en la conciencia colectiva de la humanidad, trauma que permanece hasta la actualidad. Por ejemplo, en "Metrpolis" se nos presenta una sociedad futura en la que el trabajador est completamente esclavizado por las maquinas. Y lo peor est por llegar cuando la depravada mente de un cientfico substituye a la lder del movimiento obrero, la dulce Mara, por un robot que debajo de una apariencia idntica a la suya guarda las ms perversas intenciones… La mquina con apariencia humana de Metrpolis acaba escapando de su programacin y sembrando el caos en la ciudad. En efecto, como consecuencia de la revolucin industrial, los esclavos mecnicos eran cada vez ms poderosos. Eran estpidos, pero... y si un da dejasen de serlo? La palabra "robot", vocablo hoy en da universalmente utilizado para referirse a los hombres mecni cos, aparece por primera vez en la obra "R.U.R." de Carel Capek, que precisamente nos narra la rebelin de unos trabajadores artificiales del futuro. El robot positrnico Dentro del campo de la ciencia ficcin, uno de los autores que ms han escrito sobre robtica es, sin duda, Isaac Asimov. Sus docenas de relatos sobre el tema as lo avalan... as como las mltiples aproximaciones que le ha dado al mismo. Asimov es el inventor de las llamadas "tres leyes de la robtica", a saber: 1. Un robot nunca daar a un ser humano, ni dejar por inaccin que un ser humano sufra dao. 2. Un robot debe obedecer las rdenes que le son dadas por un ser humano, excepto cuando esas rdenes estn en oposicin con la Primera Ley. 3. Un robot debe proteger su propia existencia, hasta donde esa proteccin no est en conflicto con la Primera o Segunda Leyes. Analizadas con frialdad, estas leyes son el manual del esclavo perfecto: devocin absoluta al dueo, obediencia ciega (pero con el seguro de impedir que el robot pueda ser utilizado como arma) e instinto de conservacin. Pero Asimov retuerce una y otra vez estos

PAGE 39

conceptos hasta acabar convirtiendo a algunos de sus relatos en autnticas maravillas del gnero. Su obra cumbre, en este sentido, es sin duda "Yo robot". Narrada desde la perspectiva de Susan Calvin, una de las investigadoras que mas contribuyo al desarrollo del cerebro positrnico, base del raciocinio del robot y de sus peculiares limitaciones, en este libro se exponen magistralmente los sutiles matices y claroscuros del universo robtico asimoviano... y de sus relaciones con el g nero humano. La paranoia de los probadores, Donovan y Powell, enfrentados a mquinas que aparentemente desafan las leyes que las dominan, la relacin de amor/odio de la propia Susan Calvin respecto de la obra de su vida, la dicotoma de una sociedad que necesita del r obot, pero lo desprecia y lo teme, todos estos temas son magistralmente estudiados por Asimov... y contienen el embrin de otros muchos relatos escritos dentro de ese mismo universo. Por ejemplo, el dilema que se le presenta a la mquina de "La fuga", imposibilitada para descubrir los secretos del hiperespacio por implicar la muerte de los humanos que viajan (aunque sea durante unos pocos nanosegundos) est tambin fantsticamente desarrollado en la ya comentada "Todos los males del mundo". En este libro aparece tambin otro tema clsicamente asimoviano, la mquina que transciende a su creador para convertirse en la entidad tica perfecta. En efecto, Asimov demuestra como las tres leyes de la robtica, enunciadas para establecer un status quo de sumisin, pueden evolucionar para convertir al robot en una entidad ms humana que los humanos. Este principio esta magnficamente descrito en "La prueba" (o como un robot puede pasar por humano) y fue posteriormente magistralmente plasmado en "El hombre del bicentenario", ganadora de los premios Hugo y Nebula, que contiene una interesante reflexin sobre que nos convierte en humanos... Por ltimo, la idea de cmo las maquinas pueden acabar dominando a la humanidad, a pesar de las limitaciones de la segunda ley, tal y como se presenta en "El co nflicto inevitable", constituye el germen de buena parte de su obra posterior sobre el tema. Y tampoco hay que olvidar una pequea maravilla como "Razn", un autentico tour de force en el que Asimov nos deleita con el escenario de un robot capaz de crear su propio universo, con su propia religin, a partir de postulados estrictament e racionales... y sin vulnerar las sacrosantas leyes de la robtica, a pesar de considerar a los humanos como

PAGE 40

unos seres inferiores incapaz de llevar a cabo la tarea de la creacin de las perfectas y poderosas mquinas como l mismo. Sueos de libertad Los robots de Asimov estn protegidos contra la rebelin por el carcter inexorable de las tres leyes que rigen sus cerebros positrnicos. A pesar de ser fsica e intelectualmente superiores a los humanos, las barreras creadas por estas leyes los relegaban a un papel de siervos o, como mucho, aliados de la humanidad. Pero existen otros enfoques a este problema. Ni el propio Asimov puede resistirse al lado oscuro de la mquina que se subleva contra su creador. Por ejemplo, en el divertid o relato "Algn da", una variante ciberntica de "Cenicienta", una pequea e inocente mquina de contar cuentos, vejada y humillada por sus dueos, suea con su libertad... y la de todas las restantes mquinas. El mismo argumento, pero desarrollado de un modo ms profundo y mas lrico aparece en "Sueos de robot" (ganadora del premio Locus al mejor relato corto en el 87), donde una investigadora descubre por casualidad la existencia de un inconsciente en el cerebro positrnico, en el que los robots suean con liberarse de la esclavitud de la primera y la segunda ley. En "El pequeo robot perdido", Asimov juega con el peligro que puede suponer un prototipo de robot experimental al que se le ha "reducido" la Primera Ley para satisfacer las exigencias de trabajo en una instalacin militar. Y en "Sally" nos presenta una situacin bastante semejante a la desarrollada por King en "Chris tine": unos coches "inteligentes", dotados de cerebros positrnicos, pero anteriores al advenimiento de la Primera Ley, que se rebelan en contra de un conductor que abusa de ellos... y consiguen incitar la rebelin en otras mquinas semejantes. Un cuento ciertamente imprescindible para entender la compleja evolucin del universo robtico asimoviano. Otra famosa aproximacin al problema del robot que lucha por su libertad es la propuesta por Dick en "Suean los androides con ovejas elctricas?", posteriormente llevada al cine en esa magnifica pelcula llamada "Blade Runner". El protagonista de esta historia, Deckard, es un cazador de robots androides, cuya misin consiste en "retirar" aquellos individuos que han escapado a su destino de esclavos y buscan su libertad mezclndose entre los humanos. Fsica y mentalmente superiores a nosotros, diseados

PAGE 41

para sobrevivir en las duras condiciones de la exploracin espacial, los androides tienen sin embargo dos elementos que les limitan: mentalmente, carecen del sentido de la empata de los humanos, lo que hace posible detectarlos mediante un test especial. Fsicamente, su vida esta artificialmente limitada a unos pocos aos, precisamente como medida de seguridad contra una posible rebelin. El desesperado anhelo de estos androides para prolongar su existencia, luchando tanto contra el tiempo como contra el cazador "humano" que pretende destruirles es estremecedor. Y la imagen de ese ltimo androide muriendo en la azotea, bajo la lluvia, ms humano que los humanos que le persiguen se ha convertido en un clsico del gnero. La rebelin no tiene porque proceder solamente de un desesperado deseo de libertad... tambin puede deberse a un fallo mecnico. En "Almas de metal", ("Westworld", 1973), de Michael Crichton, los ricos del futu ro dan rienda suelta a sus fantasas en un parque temtico controlado por robots. Uno puede vivir en un escenario de la antigua Roma, o en la edad media, o en el futuro o en el salvaje oeste. Pero de repente, un fallo en el sistema de ordenadores altera la programacin de los robots. Y los complacientes sirvientes, siempre dispuestos a dejarse matar para diversin de los visitantes, se dedican a cazar a estos despiadadamente a todo lo largo de las instalaciones. El papel de Yul Brinner como el pistolero robot es simplemente memorable. Otro magnfico ejemplo de esto nos lo proporciona John Sladek en su obra "Tik Tok", donde cuenta las peripecias de un robot domstico que trata de conseguir su libertad, pero por medios ms bien siniestros. En el mundo de Sladek, los robots se rigen por las mismas leyes enunciadas por Asimov. Desgraciadamente, Tik Tok es un robot defectuoso que no se ve constreido por la Primera Ley, lo que le permite llevar a cabo una espectacular carrera de artista, asesino, delincuente e incluso poltico electo... todo en pos de la consecucin de sus propios objetivos. Soldados sin alma Tik Tok tan slo era un sirviente domstico. Pero y si la mquina que se averiase ocupase una posicin ms poderosa? En "Defecto en el pecho", de Idris Seabright, aparece un robot psiclogo averiado que se dedica a repartir los ms estrafalarios consejos a sus clientes. Sin embargo, una de las aproximaciones ms estremecedoras a este problema la

PAGE 42

tenemos en "Yo te hice", de Walter M. Miller. En este relato asistimos a los infructuosos esfuerzos de los humanos para reducir a un robot militar cuya sistema de identificacin amigo/enemigo ha quedado averiado. El robot, destinado a la defensa de unas excavaciones estratgicas en la Luna, es un perfecto ejemplo de los peligros derivados de la construccin de mquinas de guerra inteligentes: simplemente se limita a cumplir inexorablemente con su programa, con la mxima eficiencia y sin considerar en ningn momento que est exterminando a su creador, puesto que en su universo, y debido a la avera que padece, solamente existen ya enemigos. Un argumento muy parecido a este aparece en el relato de Lem "Setauro": la nica diferencia es que al final, el robot de Lem acaba por proteger a un humano de la destruccin (resultando a su vez destruido en el proceso) mientras que en el relato de Miller el robot continua impertur bable su ronda por las planicies lunares... buscando enemigos de una guerra ya finalizada. Otra aproximacin al problema del robot mi litar lo tenemos en "El alma del coronel 607" de Gary Kilworth. En el futuro, la guerra se ha convertido en un juego. Las batallas son libradas por robots y los humanos actan como dioses en el campo de batalla, mientras sus mquinas se destrozan sobre el fango. Uno de los dioses introduce una mejora de diseo destinada a mejorar la competitividad de sus mquinas: las dota de mayor inteligencia. Como resultado de ello, uno de los robots adquiere conciencia de s mismo... y empieza a preguntarse porque l y los suyos estn de strozndose sobre un campo de batalla para deleite de unos dioses que slo disfrutan con su sufrimiento. En "Impostor", de Dick, encontramos una interesante variante de guerrero: el espa que con apariencia humana se infiltra en la so ciedad para llevar a cabo su misin. Pero la obra ms emblemtica sobre este tema es su estremecedor relato "La segunda variedad", recientemente llevado al cine bajo el titulo de "Screamers". "La segunda variedad" parte de una situacin de guerra en la que uno de los bandos ha desarrollado un arma terrible: la mina robot. Primitivamente, estas minas eran simplemente dispositivos autorreplicantes que liberados en el campo de batalla eran capaces de buscar los materiales necesarios para reproducirse... o liquidar a cualquier ser vivo que no poseyese la identificacin electrnica adecuada. Con estos parmetros de diseo, eran de por s un arma terrible. Pero los diseadores fueron ms lejos, y les dieron la capacidad de evolucionar. Y ahora, en ese mundo desolado, nada es lo que parece: un soldado herido puede convertirse en una

PAGE 43

terrorfica arma vengadora y un inocente nio, en un terrible robot asesino capaz de arrasar sin misericordia cualquier instalacin humana que pudiera llegar a acogerle. Y las mquinas van cada vez ms y ms lejos: las ltimas variedades ya no distinguen entre amigos y enemigos y muestran una clara voluntad de heredar ellas mismas la Tierra... mientras que exteriormente resultan completamente indistinguibles de aquellos humanos a los que exterminan. "La segunda variedad" y su continuacin, "El mundo de Jon", constituyen junto con el relato de Ellison "No tengo boca y debo gritar", las fuentes de las que beben las pelculas "Terminator" (1984) y "Terminator 2: el da del juicio" (1991), ambas de James Cameron y que se han convertido en hitos indispensables del gnero. En la primera de ellas un robot con apariencia humana, magnficamente interpretado por Arnold Schwarzenegger, llega del futuro con el encargo de asesinar a la madre de lder de la resistencia humana contra Skynet, un ordenador basado en la mquina de Ellison que ha estado a punto de exterminar a la humanidad mediante una guerra nuclear tras alcanzar la autoconciencia. El Terminator es el arma antipersonal perfecta: casi indestructible, recubierto de carne y con apariencia humana, es capaz de infliltrarse entre los humanos y eliminarlos sin piedad. Slo los perros pueden detectar la presencia del acero bajo la piel. Un soldado humano le pisa los talones con el encargo de frustrar la misin del robot asesino y permitir el nacimiento del lder capaz de guiar la lucha de la humanidad contra la mquina genocida. En la continuacin, en la que la influencia de "El mundo de Jon" es ms notable, aparece un robot todava ms sofisticado: el T-1000, construido a base de metal lquido y capaz de adoptar cualquier forma y superar cualquier obstculo. Nada puede interponerse en el camino de este robot, que puede simplemente ser considerado como el arma perfecta. Tras la batalla Qu sera de la humanidad si los robots consiguieran el control? En "Servir al amo", de Dick, aparece un mundo devastado por un guerra terrible. En ese entorno un hombre descubre al ltimo de los robots, que se encuentra abandonado y averiado en lo alto de una colina. Movido por su deseo de saber, el humano ayuda al robot a repararse y ste le va contando como la humanidad se dividi entre los defensores de las mquinas y los que

PAGE 44

abominaban de ellas… y como estos ltimos ga naron la batalla. Sin embargo, al volver a su refugio el humano descubre una verdad mucho ms terrible sobre la historia contada por el robot... La dominacin de la mquina no siempre tiene porque tener carcter militar. En "La mquina ambidextra", de Henry Kuttner, la humanidad ha delegado en los incorruptibles robots el papel de jueces y verdugos. Cualquier hombre que haya cometido un crimen sabe que en cualquier momento puede recibir la visita de las Furias, heraldos metlicos de la justicia que no le dejaran ni de da ni de noche hasta el momento de su ejecucin. En el divertido relato de Asimov "La sensacin de poder", la humanidad redescubre las bondades del clculo mental y de las matemticas... despus de haber olvidado completamente estas tcnicas tras siglos de delegarlas en las mquinas. Y en "La mquina que gano la guerra" nos muestra como no siempre el ordenador ms poderoso puede ser una garanta para la victoria. El espacio ofrece buenas posibilidades a la independencia del robot. En "Los operadores humanos", de Harlan Ellison y A.E. Van Vogt aparecen unas naves espaciales conscientes que se han deshecho de toda su tripulacin, salvo unos pocos individuos encargados de las tareas de mantenimiento. Estas naves se dedican a criar humanos (intercambiando especimenes entre ellas) y cuando se vuelven demasiado inteligentes los eliminan... O por ltimo, siempre se puede llegar a la situacin descrita en el clsico de Brian W. Aldiss "El nuevo papa No", donde los ltimos humanos son cazados como ratas por los robots en una Tierra que ha sido heredada por las mquinas... y en la que ya no existe sitio para los humanos que las crearon. Llegaron del espacio exterior Otra posible amenaza para nuestra especie puede procede del espacio. No en vano en una de las primeras obras de ciencia ficcin sobre ese tema, "La guerra de los mundos" de H. G. Wells, los marcianos tienen un carcter especialmente terrorfico debido a que solo les vemos a travs de sus pavorosas m quinas de guerra. Adems, muchos autores apuntan a que la evolucin natural de toda forma de vida orgnica es la mquina. Estas pueden construirse para durar, no les afectan ni el vaco, ni las temperaturas extremas, ni las

PAGE 45

radiaciones. Y las distancias interestelares que abruman el corazn de cualquier hombre, constituyen un simple parpadeo en su esperanza de vida. Es sintomtico que toda la exploracin de nuestro sistema solar este en comendada, en este momento, a sondas robot. Ser nuestro primer contacto con una civili zacin interestelar con mquinas y entre mquinas? En el relato de Harry Bates "El amo ha muerto", en el que se inspira una de las grandes pelculas de culto de la ciencia ficcin, "Ultimtum a la Tierra" (1951), una nave extraterrestre aterriza en el centro de Washington y de ella descienden un embajador humano y un robot: Klaatu y Gnut. El embajador tiene como objetivo promocionar la paz y la buena voluntad en nuestro planeta... pero los humanos lo reciben con suspicacia y acaban matndolo. El robot parece quedar anonadado por la prdida de su amo... pero las cosas no son lo que parecen, ni las rela ciones entre los dos personajes son estrictamente las que los humanos haban deducido. Excelente relato, y excelente pelcula, notablemente innovadora para su tiempo, en la que tambin se recoge la posibilidad de recrear la vida a partir de una grabacin de datos... aunque lgicamente, con toda la inocencia de la poca en la que fue escrita. Un relato mucho ms riguroso cientficamente es "Cruzada", de Arthur C. Clarke. En el mismo se describe la aparicin de una forma de vida basada en la superconductividad en pleno espacio intergalctico. Cuando esta forma de vida electrnica enva sondas a las galaxias ms cercanas, descubre que en las mismas, las formas de vida mecnicas se encuentran sojuzgadas a las formas de vida biolgicas. Y decide hacer algo para remediarlo.... La idea del cuento de Clarke es retomada por Benford en su Saga del Centro Galctico, cuyo primer libro, "En el ocano de la noche", toma como punto de partida a "Cruzada". Benford nos presenta un universo en el que las formas de vida mecnica estn enzarzadas en una guerra inexorable con los orgnicos. En el primer libro, la humanidad tiene su primer contacto con una nave aliengena destruida, que al ser manipulada enva un mensaje hacia las estrellas. En respuesta a es e mensaje, en el segundo libro "A travs del mar de soles", la Tierra es atacada por un ejercito de robots autorreplicantes, destinados a

PAGE 46

exterminar toda forma de vida orgnica... mientras que una nave terrestre que ha sido enviada a las estrellas ms cercanas para estu diar la situacin va descubriendo las huellas del conflicto entre los biolgicos y las mquinas en varios de los planetas visitados. En los siguientes libros, Benford profundiza en las races de conflicto y en como los humanos tienen que pelear contra mquinas capaces de enfriar soles para "terraformar" los planetas a su gusto una guerra absolutamente desigual. El conjunto de la serie ofrece una pica descripcin de esta guerra hombre-mquina en la que la humanidad acaba por descubrir extraos aliados. Aguilera y Redal tambin han jugado con la posibilidad de una civilizacin hostil de mquinas en "Hijos de la eternidad". En un principio la humanidad desarrolla mquinas autorreplicantes que enva a las estrellas para preparar el camino a la colonizacin humana. Posteriormente, los colmeneros, unos humanos muy evolucionados descendientes de los colonos cometarios, envan sondas a la galaxia... que vuelven con la noticia de que en las estrellas prcticamente no existe la vida orgnica, tan solo seales binarias y ruido electromagntico: las mquinas originales escaparon de su programacin y ahora dominan la galaxia. Para remediar esta situacin util izan a los Angriffs, seres biolgicos creados genticamente para luchar contra las mquinas. Sin embargo, y aprendiendo de sus errores, los humanos dotan a los Angriffs de un contador de autodestruccin, para que no vuelva a cometerse el error de las mquinas autorreplicantes... En el relato "Alas en la oscuridad", perten eciente a la serie de los Berserker (en la que esta vagamente inspirada la serie de te levisin "Galctica"), Fred Saberhagen nos muestra a una humanidad en lucha con una raza de robots implacables, los Berserker, cuyo nico objetivo, como el de los mecs de Benford, es exterminar cualquier tipo de vida orgnica. En este relato, una nave de guerra cargada con los ltimos cazas humanos cubre la retaguardia de la flota principal en retirada frente al implacable avance de los Asesinos. Para igualar los reflejos de los pilotos hu manos con los de las mquinas, estos utilizan tcnicas de realidad virtual que les permiten pilotar las naves con el subconsciente y a mucha ms velocidad de lo que lo hara la mente consciente... Incluso se emplean grabaciones de personalidad, anlogos electrnicos de almas humanas, que libran un curioso combate de mquina contra mquina, el espritu del hombre contra la fra lgica del robot...

PAGE 47

Sin embargo, no todas las invasiones de aliengenas procedentes de las estrellas tienen porque estar constituidas por hordas de robots aniquiladores. En "El juego ms grande", de Thomas F. Monteleone, un misterioso videojuego causa furor entre los aficionados... hasta que un buen da descubren que se trata de un caballo de troya de una civilizacin extraterrestre dispuesta a invadirnos. Y "Respuestas", de John Sladek, es un interesante desarrollo de una frase casi proftica de Benford: "nuestras calculadoras heredarn la tierra". Con el cido humor que le caracteriza, Sladek pinta la aparicin de una forma de vida mecnica que evoluciona cada vez ms sofisticadamente para adaptarse y dominar a sus anfitriones humanos. Entre dos mundos Hrcules, hijo de Zeus y de una mortal, tuvo que pasar por una serie de pruebas para conseguir un sitio en el Olimpo y sentarse entre los dioses. Su historia tiene un gran nmero de paralelismos con la de los ciborg: hbridos de hombre y mquina, que trascienden de su humanidad para convertirse en algo ms poderoso... y ms terrible. Como Hrcules, a caballo entre dos mundos, frecuentemente son despreciados por ambos y tienen que buscar su propio camino en medio del temor de los que les rodean. En cierta manera, los ciborg son tan viejos como la humanidad. El empleo de prtesis para reemplazar miembros perdidos (en una poca en la que la eleccin muchas veces consista en perder un brazo o una pierna como consecuencia de una herida o perder la vida debido a la infeccin) se oculta en la noche de los tiempos. Pero slo en la actualidad, con el desarrollo de ordenadores y de una tecnologa cada vez ms poderosa es posible pensar en miembros artificiales capaces de igualar e incluso superar a los naturales y permitir que sus usuarios se siten por encima de la media de los restantes mortales. Esta posibilidad esta fantsticamente desarrollada en "Mas que la suma de sus partes", de Joe Haldeman. Este relato cuenta la historia de un hombre al que un terrible accidente priva de la mayor parte de sus miembros. Reconstruido mediante avanzadas prtesis artificiales, el protagonista descubre que se ha convertido en una especie de superhombre, dotado de un enorme poder fsico... y decide aprovecharse de ello. Un

PAGE 48

excelente ejemplo de la corrupcin del espritu por el contacto con la mquina. Esta misma lnea argumental es explorada por Arthur C. Clarke en "Encuentro con Medusa", uno de los relatos mas famosos de este autor. Clarke ju ega con las mltiples posibilidades del ciborg como fusin de un intelecto humano en un cuerpo casi indestructible. El final, cuyas conclusiones coinciden con las del relato de Haldeman, es absolutamente insuperable y deja un regusto extraordinariamente amargo en el alma del lector. La pelcula "Robocop", de Paul Verhoeven, se ha convertido en un clsico de este tema. En la misma, el cuerpo de un polica muerto en acto de servicio es utilizado para construir un poderoso ciborg encargado de mantener la ley y el orden: Robocop. Dotada de un cido sentido del humor, en esta pelcula recorremos el camino inverso al que aparece en la mayor parte de las obras que tocan este tema: el de la mquina que acaba por descubrir que en el fondo sigue siendo humana. Las aplicaciones de los ordenadores en la medicina y los problemas derivados de los mismos aparecen en la obra "El hombre terminal", de Michael Crichton. En la misma se describe una tecnologa que ya est en uso hoy en da: un diminuto chip se conecta directamente al cerebro del paciente para controlar la aparicin de ataques de epilepsia. Pero qu sucede cuando se produce un error en la implantacin y el sujeto que la lleva se convierte en un asesino incontrolable? Un tipo muy especial de prtesis para discapacitados aparece en "Blue Champagne", de John Varley. Este relato cuenta la historia de Megan Galloway, una cuadripljica convertida en estrella de grabaciones sensoriales gracias a un exoesqueleto de oro que le permite moverse libremente. Sin embargo, todo tiene un precio: si la mquina se avera o si prescinde de ella vuelve a convertirse en una tullida inmvil. Y como el mantenimiento es carsimo, la protagonista se convierte en una esclava de su simbionte mecnico, vendiendo lo ms precioso que tiene, su propia humanidad, a cambio de la posibilidad de poder seguir disfrutando del mundo como un ser humano completo. Una idea semejante es utilizado por Fritz Leiber en "Un fantasma recorre Texas". En un mundo que todava se recupera de la Tercera Guerra Mundial, vastas zonas del planeta todava son radiactivas. En Texas, que ha absorbido lo que queda de los Estados Unidos, se esta gestando una sublevacin encabezada por "el esqueleto", un hombre nacido y criado en el espacio y que necesita de

PAGE 49

un exoesqueleto de titanio para poder moverse sobre la superficie de la tierra debido a sus msculos atrofiados por la ausencia de gravedad. Altius, fortius, citius La implantacin de determinados elementos tambin puede estar orientada a la adquisicin de nuevas y espectaculares habilid ades por parte de sus usuarios. Por ejemplo, en "Quemando Cromo", una de las obras cu mbres del gnero ciberpunk, William Gibson presenta un universo en el que se ha alcanzado una ntima comunin del hombre con la mquina. El protagonista est dotado de una prtesis mecnica para sustituir su brazo, perdido durante un accidente. Pero la prtesis no es un simple brazo: sus nervios pueden conectarse a cualquier tipo de mquina para realizar operaciones delicadas. La televisin ha cedido su puesto al simestim: la grabacin directa de la realidad, sustituyendo los ojos biolgicos del protagonista por unos equivalentes electrnicos que permiten que el espectador perciba el mundo exactamente como el operador de simestim lo ve. Y, lo que es ms importante, la informtica se ha revolucionado con el empleo de tcnicas de conexin directa de la mente con la mquina. Ya no se navega con el ratn, sino con el pensamiento. Y las bases de datos estn protegidas por hielo, una mezcla de antivirus y cortafuegos tras el que a veces se encuentra el hielo negro, capaz de carbonizar las neuronas del intrpido hacker que ose enfrentrsele... La gran habilidad de Gibson es presentar un mundo con un impresionante nivel tecnolgico pero tambin increblemente real en cuanto a las motivaciones y los impulsos de los humanos que la utilizan. Los ojos de simestim no son mquinas perfectas: algunos son defectuosos y pueden generar problemas a sus usuarios. El protagonista del relato no es un noble caballero, sino un hacker que se gana la vida rompiendo el hielo de otros por dinero y as sucesivamente. Este mismo tipo de universo oscuro y desquiciado aparece tambin en su cuento "Johnny Mnemnico", en el que se basa la pelcula del mismo nombre. El protagonista de este relato es un correo que utiliza su propio cerebro como una especie de disco duro gigante. l no es consciente de la informacin que transporta: una palabra clave dispara el procedimiento de recuperacin (de ah su nombre) y despus la

PAGE 50

informacin se destruye. Los problemas aparecen cuando su ltima misin choca frontalmente con los intereses de la poderosa mafia japonesa: los Yakuza. "Johnny Mnemnico" juega tambin magistralmente con un tipo especial de ciborg: el humano alterado para convertirse en un asesino implacable. Molly Millones, la guardaespaldas del correo tiene su sistema nervioso modificado para mejorar su tiempo de respuesta y lleva implantadas cuchillas retrctile s en las uas de la mano, como las garras de un animal de presa. El asesino al que se enfrentan tambin tiene modificado su sistema nervioso para en caso de necesidad convertirse en un borrn imparable... y adems lleva implantada un arma aterradora, un hilo monomolecular capaz de cortar cualquier sustancia con la facilidad con la que un cuchillo atraviesa la mantequilla. El asesino binico es un personaje bien conocido en el gnero. En "La mirada de las Furias", de Javier Negrete, las poderosas multinacionales del futuro utilizan a Eremos, un ciborg al que mantienen congelado entre "misiones", como vehculo para resolver sus asuntos sucios. La oponente de Eremos es una ciborg todava ms poderosa... y que como Molly Millones puede adems utilizar su belleza como arma adicional. Ese mismo esquema es utilizado por Haldeman en "Paz interminable", con una asesina poderosa e implacable... y completamente paranoica. Dan Simmons nos presenta algunos de los androides asesinos ms espectaculares de la ciencia ficcin de los ltimos tiempos: el casi invulnerable Alcaudn de la saga de Hyperion y una asesin a binica semejante a las descritas ms arriba en "Endymion" y "El ascenso de Endymion". Realmente el androide asesino de Simmons no es exactamente humano, sino una criatura creada por el Tecnoncleo y dotada de poderes tales que le permiten enfrentarse casi en igualdad de condiciones al terrible Alcaudn. Por ltimo, en la maravillosa novela corta de Rafael Marn "Nunca digas buenas noches a un extrao" se nos presenta en clave de novela negra un descorazonador futuro en el que la sociedad est constreida dentro del puo de hierro de los "seguris", la Guardia de Seguridad ciborg, cuerpo de poderosos guardianes casi invulnerables que imparten una justicia muy al estilo de "Juez Dredd": jueces y verdugos en una sola pieza. La patticamente desesperada revolucin del protagonista contra el sistema establecido, en una sociedad en la que la tcnica ha convertido en una misin casi imposible el escapar al largo brazo de los cuerpos de seguridad, convierten a este relato en una obra imprescindible.

PAGE 51

La soledad de las estrellas Otro campo en el que se ha desarrollado a fondo el fenmeno ciborg en la ciencia ficcin es la conquista espacial : solo una ntima comunin con la mquina puede permitir al hombre superar los problemas derivados de la vida fuera de nuestro planeta. Pero a qu precio? "Crucifixus Etiam", de Walter M. Miller, Jr., nos cuenta la historia de un trabajador llegado a Marte para colaborar en el proceso de terraformacin. Para poder respirar la tenue atmsfera del planeta, a estos trabajadores se les extirpa un pulmn que se substituye por un oxigenador mecnico. Sin embargo, el uso de este aparato tiene ciertos efectos secundarios: el sujeto se olvida de respirar, y el otro pulmn y los msculos asociados a la respiracin se atrofian. El dilema que se plantea en esta obra es impresionante: Cunto sufrimiento debe pagar el ciborg para seguir siendo humano? Se adaptar a su nueva condicin, y a su nuevo mundo, renunciando al pasado? Teniendo en cuenta que la segunda opcin supone renunciar a su humanidad y a su planeta natal el relato resulta estremecedor en sus conclusiones... El mismo dilema se plantea en "Los observadores viven en vano", de Cordwainer Smith. En este relato, la humanidad ha descubierto el viaje ms rpido que la luz. Sin embargo, tiene un problema: nada que este vivo puede sobrevivir en el hiperespacio. Para solucionarlo, se ha creado una casta muy especial: la de los observadores. Estos ciborgs son humanos a los que se les han eliminado todas las conexiones nerviosas de su cuerpo: no pueden sentir nada, por lo que el fro sin vida del hiperespacio no puede matarles. Adems, disponen de un mecanismo para acelerar su metabolismo y gracias a ello ser ms eficiente en su tarea. Sin embargo, el precio que tienen que pagar es que ya no pueden sentir como humanos. Solamente mediante el influjo del "trank", una especie de campo, pueden recuperar la ilusin de seguir perteneciendo al gnero humano. La certeza de estar desarrollando una labor indispensable es un paliativo del duro precio que tienen que pagar. Pero qu sucede cuando un avance tecnolgico los convierte en obsoletos? Se resignaran los ciborg o lucharn por mantener sus privilegios, derivados del monopolio del viaje espacial?

PAGE 52

Otra obra que explora magistralmente la imagen del ciborg dejando atrs su condicin humana es "Cambio marino", de Thomas N. Scortia. En este excelente relato, compendio de lo que implica ser mitad hombre, mitad maquina, las naves espaciales son pilotadas mediante acoples directos por los cerebros de los pilotos. El protagonista es el ltimo navegante que se mantiene aferrado a su cuerpo humano: el resto de sus compaeros han renunciado al mismo y se han integrado con las naves que conducen entre los planetas. En paro, abandonado en Marte, su conexin ciborg, le permite sin embargo mantenerse constantemente en contacto con el resto de sus camaradas... y con la mujer a la que ama, que es tambin piloto en una apartada estacin del exterior del sistema solar. El dilema del piloto, renunciar a su cuerpo, a la ltima atadura que le convierte en humano o renunciar a la experiencia de volar, que se ha convertido en lo ms importante de su vida, es increblemente dramtico. La obra de Scortia introduce un tipo muy especial de ciborg, que ha dado mucho juego en el campo de la ciencia ficcin: el piloto de naves espaciales. En efecto, el cuerpo humano es lento de reflejos. En una primera aproximacin, el problema puede solucionarse conectando directamente el cerebro al sistema de control de la nave. ste sistema es el que utiliza el protagonista del relato y tambin es empleado magistralmente por Delany en "Nova" (la imagen de los pilotos con sus acoples ciborg manejando las palas de la nave como remeros de la antigedad resulta francamente potica). Sin embargo, nuestro organismo necesita de un equipo de soporte vital complejo, aguanta mal la aceleracin y es sensible a las radiaciones. Pero, sobre todo, envejece y muere... lo que en un viaje entre las estrellas puede convertirse en un claro inconveniente. Pero y si renuncisemos a las ataduras de la carne? Y si intercambiamos el cuerpo del piloto por la nave, quedndonos solo con su cerebro para que la maneje tal y como manejara su propio organismo? Esta revolucionaria idea es el nudo argumental de "Efmeras", de Kevin O’Donnell, Jr. En "Efmeras", se equipa una nave espacial intere stelar, la Mayflower, con el cerebro de un muerto que acta como un ordenador biolgico: despus de todo, nuestras estructuras neuronales siguen siendo infini tamente ms eficientes que cualquier mquina de silicio para determinadas tareas. Los prob lemas surgen cuando la personalidad del muerto vuelve inesperadamente a la vida. Y se encuentra con que ahora forma parte de una nave espacial

PAGE 53

que se desplaza a la deriva entre las estrellas, porque su resurreccin ha apagado el motor interestelar y ste ya no puede volver a ser encendido... El proceso en el que un simple humano acaba convirtindose en un ser inmortal que rige los destinos de todos los ocupantes de la nave a travs de un viaje casi eterno por la inmensidad el espacio es una autntica marav illa. La integracin de la mente con su nuevo cuerpo y los sutiles matices que esto ofrece, el regalo de la inmortalidad, la perspectiva del ser superior que juega con las vidas de sus efmeras criaturas son slo parte de los muchos atractivos de este libro. La nave de "Redentora", de Benford, mantiene numerosos puntos en comn con la de "Efmeras". "Redentora" cuenta la historia de una estatocolectora pilotada por una mente ciborg que es asaltada por un pirata que viaja en una nave ms rpida que la luz en busca de la carga de material gentico que transporta. "Camuflaje" de Henry Kuttner, incide tambin en el mismo esquema: una nave ciborg atacada por piratas. En este caso, el piloto es un curioso hbrido entre el presentado por Clar ke en "Encuentro con Medusa" (puesto que tiene un cierto nivel de movilidad fuera de la nave) y la mente rectora de "Efmeras". El relato de Kuttner hace especial hincapi en el concepto de "humanidad" del ciborg, (que continua pensando en s mismo como en un ser humano, a pesar de que su cuerpo est constituido por una nave cargando un reactor nuclear con destino a Jpiter) y en los aspectos sensoriales y motores de su nuevo cuerpo: el modo en que se deshace de aquellos que pretenden destruirle constituye todo un manual de estrategias con las que una nave de estas caractersticas puede afrontar el problema de la autodefensa. Por ltimo, en "Plexo Solar", de James Blish, se nos presenta el caso opuesto al de Kuttner: la nave ciborg que reniega de su origen humano y apela a su superioridad para trazar el destino de los hombres. Esta nave solo ve al resto de la humanidad como una fuente de piezas de recambio para reparaciones.. y para crear a otros seres parecidos a ella misma. Una clavija en el crneo La conexin directa del hombre y la mquina, la fusin ntima de la mente con el metal no se ha limitado al campo de las naves espaciales. En "Un da y una noche de Brahma", Ralph Mylius hace una descorazonad ora reflexin sobre las posibilidades de un

PAGE 54

individuo capaz de escapar del embate del tiempo con ayuda de las mquinas... cuando adems tiene a su disposicin una enorme capacidad de destruccin. En "Ojos de Serpiente", de Tom Maddox, se nos presenta una variante del acople ciborg para pilotar una mquina, slo que en lugar de dirigir naves espaciales, lo que se pilotan son aviones de combate. Maddox incide tambin en algo que es casi una constante en los relatos sobre ciborgs: la soledad del hombre estigmatizado por su contacto con la mquina, manchado y apartado de la sociedad por su oscuro roce con la serpiente metlica. Englobado dentro de la misma corriente ciberpunk, y con un punto de partida muy semejante al anterior tenemos el magnfico cuento "Combate areo", una colaboracin entre Michael Swanwick y William Gibson. El eje de es te relato es un juego de simulacin en el que se pilotan aviones de la primera guerra mundial mediante un acople cerebral y cuenta la historia del enfrentamiento entre un jovenzuelo crecido en el arroyo, cuyo nico objetivo en la vida es ganar, y un veterano de guerra para el que el juego se ha convertido en su ltimo refugio. Una amarga reflexin sobre la condicin humana y sobre como un prolongado contacto con las mquinas puede acabar por corromper al alma humana. Pero la obra cumbre en este tema es, sin duda, "Hardwired", de Walter Jon Williams. Esa novela descubre un futuro ms o menos cercano dominado por el poder omnipresente de las corporaciones espaciales. La poblacin de la Tierra depende de la tecnologa orbital... y los gobiernos terres tres son simples tteres en sus manos. El protagonista es El Cowboy, un ex piloto ci borg que utiliza sus cone xiones neurales para conducir un hovercraft blindado con el que se dedica al contrabando entre la costa oeste y la costa este. Junto con Susan, prostituta y guardaespaldas cuya mxima aspiracin consiste en ganar el dinero suficiente para poder emigrar a los habitats orbitales, se ve inmerso en una conspiracin de las corporaciones de insospechadas ramificaciones. Su excelente ambientacin, la relacin de el Cowboy con las maquinas que pilota y el mundo desconsolado y lgubre que presenta contribuyen a convertir esta novela en una de las cspides del genero ciberpunk. Hacia la fusin de las mentes

PAGE 55

Las posibilidades del acoplamiento directo hombre – mquina son casi infinitas. Una de las ms interesantes es la interconexin, por medios mecnicos, de dos o ms mentes humanas. Por ejemplo, uno de los puntos centrales de la ya comentada "Blue Champagne" es el impacto social del transer: la grabacin de los sentimientos de una persona para que puedan ser compartidos por todas aquellas que dispongan del reproductor adecuado. Este tema se desarrolla tambin en "Das Extraos", quizs la pelcula que mejor ha reflejado el espritu del ciberpunk, en la que se aparece todo un submundo dedicado al comercio ilegal de grabaciones que permiten al usuario meterse durante unos minutos en la piel de otro y compartir sus experiencias. Nada escapa a este mercado: un tullido puede volver a pasear por la playa con unas piernas que ya no tiene, se puede recrear una maravillosa tarde en compaa de la mujer amada, puede vivirse una sesin de sexo ardiente... o se puede compartir la muerte del protagonista. Todo est permitido en la bsqueda de nuevas sensaciones. "Piedra", de Edward Bryant ofrece una peculiar aplicacin de esta tcnica en un concierto de rock, con la cantante como focalizadora de todas las emociones de los participantes, real imentndolas y devolvindoselas multiplicadas por mil. "Rock On", de Pat Cardigan, cuenta la historia de una "pecadora" del rock, un sintetizador biolgico capaz de sacar la mejor msica de los componentes de un conjunto directamente de sus mentes. El tema de fondo de "Rock On" es la gelstat, la unin del conjunto de mentes interconectadas para constituir algo ms grande: la misin de la "pecadora" es precisamente la de actuar como catalizador de esa unin, extrayendo y armonizando lo mejor de todos los participantes. En "Servicio Temporario", de Haldeman, aparece una sociedad futura en la que los ciudadanos deben de prestar un ao de servicio a la comunidad durante el cual, sus cerebros son interconectados formando un super ordenador biolgico que se encarga de la gestin de los recursos de la ciudad. Las personalidades de los jurados ciborg tienen que encontrarse un hueco entre el mar de datos mientras que los diferentes elementos de sus cerebros se encargan de controlar el trafico, almacenar estadsticas y conseguir que todo funcione adecuadamente. Sin embargo, qu sucede cuando una de las personalidades enloquece y se propaga como un virus a travs de la interconexin? En "La era del diamante", de Neal Stephenson, tambin aparece una estructura de calculo basada en la simbiosis del hombre con la maquina: los tamborileros, un super ordenador biolgico

PAGE 56

formado por la conjuncin de nanomquinas con seres humanos en el que el flujo de datos tiene lugar durante las relaciones sexuales entre los diferentes elementos independientes que constituyen el conjunto. Pero la novela en la que el concepto de gelstat mental esta mas ampliamente desarrollado en todas sus implic aciones es "Paz Interminable", tambin de Haldeman, una obra ganadora de los premios Hugo y Nebula. En un mundo con energa de fusin barata, en el que la nanotecnologa puede fabricar cualquier cosa para el que disponga de la misma y en el que se ha desarrollado una tecnologa de interconexin mental, una interfase directa entre el cerebro humano y la mquina, los soldados "ricos" no luchan en persona: envan a sus robots asesinos (los "soldaditos") con un sistema de telepresencia con el que comparten sus experiencias y emociones y que los integra en una entidad superior prcticamente invencible. Y esto se convierte en el eje central del libro: la conexin mental hace avanzar al ser humano a un estadio superior en el que se elimina la violencia contra los de nuestra misma especie. Desgraciadamente, las acciones derivadas de ese afortunado hallazgo ya no estn tan claras: Para empezar, el Homo Superior (por llamarlo de alguna manera) no es el resultado de la evolucin de la especie, sino de una manipulacin mecnica. La modificacin no es gentica y por tanto no es heredable, lo que implica que a partir de ese momento todo ser humano deber someterse a una peligrosa operacin para mantenerse a la par de sus congneres. El resultado final de algo tan noble como eliminar la guerra puede de este modo degenerar en la peor dictadura de la historia. Los elementos de la gelstat de Haldeman no constituyen un organismo independiente, con una mentalidad propia: el conjunto es superior a las partes, pero los elementos que lo integran continan reteniendo su propia personalidad. Sin embargo, en este planteamiento esta ya implcito el concep to de la mente colmena definitiva, cuyo mejor exponente son los miembros del colectivo Borg de "Star Trek". El Borg se compone de una serie de cuerpos biolgicos modificados nanotecnolgicamente para incorporar diferentes componentes mecnicos Y una mente colectiva. El proceso clsico de incorporacin al colectivo sige, por tanto, dos pasos perfectamente definidos: la modificacin del organismo para convertirle en un ciborg y la asimilacin de su mente por la mente colectiva. Ambos pasos no son ni instantneos ni absolutamente simultneos en el tiempo: implantar los gadgets se toma su tiempo y hasta que no se adquieren todos los elementos necesarios la absorcin por la mente tampoco es completa. Adems, aparte de la asimilacin dispone de

PAGE 57

otra interesante propiedad: su adaptabilidad, que le permite "anticiparse" a los efectos de determinados sistemas de armamento para resultar inmunes a los mismos. El Borg se adapta por inspeccin: solamente sufriendo los efectos del sistema de armamentos en cuestin es capaz de adaptarse al mismo. Pero una vez adaptado, no vuelve a sufrir jams sus efectos... Todas estas caractersticas hacen del Borg una raza casi imparable: su ventaja no es tanto la calidad de su armamento (aunque sus cubos se encuentran entre las naves mas poderosas conocidas como el hecho de que cualquier civil que quedase dentro de la cabeza de playa del Borg en un periodo de tiempo reducido pasara a formar parte de su ejercito. As que los nativos del planeta solo tienen bajas... mientras que el ejrcito invasor ve crecer la fuerza de sus efectivos exponencialmente. En el ejrcito Borg no existen prisioneros, ni campos de concentracin: el Borg solo tiene enemigos o aliados y los civiles se engloban rpidamente en la segunda categora por la pura fuerza de los nmeros. El destino de aquel que se enfrenta al Borg es ser asimilado... o morir. El largo brazo de la evolucin Y sin embargo los Borgs continan manteniendo una base orgnica. Evolucionar la especie humana para vivir DENTRO de las mquinas, renunciando completamente a la biologa en el proceso? En "Una odisea es pacial, 2001", se plantea un posible esquema evolutivo de las especies del universo en este sentido. Primero, seres orgnicos. Despus, los orgnicos pasan a utilizar prtesis ms avanzadas, van sustituyendo elementos de su cuerpo por mquinas capaces de prolongar sus vidas o mejorar sus sentidos (nosotros mismos nos encontramos en los inicios de esta fase). A continuacin, los cerebros y luego las mentes son trasladadas a mquinas. Por ltimo, los patrones de pensamiento se almacenaran en formas de energa pura insensibles al paso del tiempo y prcticamente indestructibles. Un esquema semejante aparece en "Eon", la monumental obra de Greg Bear. En esta novela, aparece todo el espectro de la relacin hombre-maquina: desde el ciborg al que se ha sustituido parte de su cerebro por elementos inorgnicos a fin de salvarle de una herida que de lo contrario habra sido mortal, a los Geshels, humanos que han trascendido de su cuerpo biolgico clsico, jugando caprichosamente con sus formas... pasando por los residentes de la Ciudad del recuerdo, grabaciones electrnicas de seres

PAGE 58

humanos que esperan su oportunidad de acceder a un cuerpo real (a veces infructuosamente) mientras viven unas vidas simuladas en un entorno de realidad virtual. Mediante la utilizacin de unos implantes que permiten capturar la personalidad del que los lleva y trasladarla a la Ciudad del Recuerdo (o a un nuevo cuerpo), la muerte es virtualmente desconocida en Thistledown. Curiosamente, en Eon tambin aparece una forma de vida, el Talsit, que partiendo de una nica inteligencia artificial se dividi en mltiples cuerpos or gnicos. Una evolucin inversa respecto del modelo que estamos describiendo. Otro ejemplo de evolucin de forma de vida orgnica a programa informtico aparece en la segunda parte de "Prtico", "Tras el incierto horizonte". En la misma, la humanidad ha evolucionado lo suficiente como para disponer de inteligencias artificiales lo bastante poderosas como para haber alcanzado la autoconciencia. Sin embargo, esos logros quedan completamente empequeecidos de nuevo ante la tecnologa heechee, capaz de efectuar una grabacin completa de la personalidad de un individuo y almacenarla en sus bancos de datos. Esa tecnologa permitir a Robinette Broadhead sobrevivir a su propia muerte biolgica y continuar existiendo como una grabacin dentro de una computadora heechee prcticamente para una eternidad... Rompiendo las ataduras de la muerte "Play Back", de Clarke, cuenta la historia de un ser humano capturado dentro de un sistema de grabacin de datos de una nave extraterrestre, que lucha por intentar definir la naturaleza de su propio cuerpo a fin de poder retornar de nuevo a una forma material. La idea de la mquina grabadora de almas est magnficamente desarrollada en "A vuestros cuerpos dispersos" de Ph ilip J. Farmer, y los restantes libros de la saga del Mundo del Ro. En un futuro remoto, toda la humanidad despierta de repente a la orilla de un ro inmenso situado a todo lo largo de un planeta como resultado de un experimento llevado a cabo por una raza extraterrestre, que se ha ido dedicando a capturar las almas de todos los seres humanos que han vivido sobre la superficie del planeta desde los tiempos primitivos. Este escenario ofrece interesantes posibilidades, la menor de las cuales no es la prctica inmortalidad de todos aquellos que han sido almacenadas por los aliengenas…

PAGE 59

Este sistema de inmortalidad electrnica tambin aparece en "El fantasma de Kansas", de John Varley. La protagonista de esta historia realiza peridicamente una grabacin mental de sus recuerdos y vivencias de modo que en caso de morir se puede animar a un clon suyo que almacene el recuerdo de cuanto ella fue hasta el momento de la grabacin. Los problemas aparecen cuando alguien se dedica a asesinar repetidamente a sus sucesivas encarnaciones. "Perdido en el banco de memoria", tambin de Varley, est ambientada en el mismo universo. En un parque de atracciones, un cliente graba su mente dentro de un cubo de memoria para poder vivir unas excitantes vacaciones dentro del cuerpo de una leona. Sin embargo, a la hora de ser reintegrado a su cuerpo normal aparece un problema, y el cliente queda atrapado dentro del soporte hologrfico de la memoria del ordenador, un soporte que se esta degradando rpidamente. Esto crea una interesante especulacin sobre que es y que no es real en nuestra percepcin del mundo. "Ser Lennon", de Gregory Benford, ofrece otra interesante perspectiva de la inmortalidad electrnica: la simulacin de la mente humana. Un millonario ha decidido hibernar su cuerpo de modo que al despertar en el futuro pueda llevar a cabo su mxima ilusin: hacerse pasar por John Lennon. Sin embargo, para que todo salga perfectamente, crea un anlogo electrnico suyo con el que prepararse frente a las posibles situaciones que puede llegar a encontrarse en semejante contingencia. Las simulaciones son posibles porque el anlogo no es como l: es L mismo, y por tanto sus reacciones son completamente equiparables a las suyas. Semejante al anterior, pero ms en clave de terror tenemos el relato "La tarjeta", de Charles L. Grant. En el mismo, un hijo asiste aliviado a la muerte de su desptico padre. Sin embargo, al volver a casa recibe una desagradable sorpresa: su padre en realidad no ha muerto, sino que contina vivo en uno de los ordenadores que controlan la casa. Ms real que la realidad Tambin en clave de terror tenemos el excelente relato de Ray Bradbury "El Veldt". Un paisaje de la sabana africana, generado por un ordenador mediante tcnicas de realidad virtual, demuestra ser "demasiado" real para algunos visitantes de la habitacin en la que se

PAGE 60

encuentra. "El Veldt" introduce un interesante aspecto en la relacin hombremaquina: la realidad virtual, la creacin de un entorno indistinguible de la realidad por medios mecnicos. Una de las pelculas pioneras en analizar las implicaciones de esta realidad virtual fue "Tron", una de las primeas pelculas generadas por ordenador. En la misma, un hacker es descompuesto en molculas y transportado dentro de un ordenador, donde deber a enfrentarse a un malvado programa que se ha convertido en un dictador que ha sojuzgado al resto del software que corre en la maquina. La misin del hacker consistir en reemplazar este programa por Tron, cuya misin consiste precisamente en eliminar la nefasta influencia del software dictador sobre el resto de programas de la maquina. Mas elaborada visualmente tenemos a "El cortador de csped". Esta pelcula, basada en la excelente novela "Flores para Algernon", nos cuenta la historia de un retrasado mental al que un experimento que implica la utilizacin de tcnicas de realidad virtual consigue aumentarle espectacularmente la inteligencia. Sin embargo, el experimento escapa del control de cientfico que lo lleva a cabo, y la inteligencia del cortador se incrementa tanto como para convertirle en un ser superior completamente desapegado de la raza humana de la que procede. La pelcula finaliza con el pobre jardinero convertido en una Inteligencia Artificial residente en la red, en una escena idntica al llanto de los telfonos de "Marque F de Frankestein". La posibilidad de crear un modelo matemtico de la mente humana insinuada en muchas de las obras anteriores est magistralmente desarrollada por Frederik Pohl en "El hombre esquemtico". Este cuento estudia el proceso por el cual un hombre se almacena as mismo dentro de los bancos de datos de un ordenador, creando un modelo de su personalidad. El gran logro del relato es que al final uno no est ya seguro de si la historia est siendo contada por el protagonista... o por su anlogo electrnico residente dentro de la memoria del computador, esperando que alguien le ponga en marcha. Este tema se encuentra mas profundamente desarrollado en "El experimento terminal", de Robert J. Sawy er. En un futuro prximo, la nanotecnologa esta empezando a considerarse como una tecnologa consolidada. De hecho, gracias a ella el hombre puede alcanzar un determinado tipo de inmortalidad. Pequeas maquinas en la sangre pueden prevenir el deterioro mental y psicolgico. En caso de daos, se encargan de repararlos o de estabilizar al paciente hasta la llegada de ayuda mdica. Incluso el cerebro, el nico punto

PAGE 61

vulnerable del ciborg nanotecnolgico, se refu erza sustituyendo el hueso del crneo por un material que se endurece instantneamente frente a un impacto. En este estado de cosas, la utilizacin de sensores nanotecnolgicos permite dos gran des avances. Por una parte, la creacin de un escner tridimensional de la red neural de un cerebro humano... lo que permite la creacin de una copia electrnica del mismo, susceptible de ser ejecutada en un ordenador e indistinguible en su respuestas del original. Por otra, se da respuesta a la vieja pregunta de si existe el alma... cuando se demuestra cientficamente su existencia. A vueltas entre estos dos grandes temas, y con la posibilidad de disear una mente "a la carta" partiendo de los datos originales y eliminando aquellos elementos con los que se desee experimentar, Sawyer construye una historia en la que los anlogos electrnicos de los seres humanos viviendo en la red y el mismo concepto de humanidad constituyen un elemento fundamental de la trama. Excelente contrapunto de la anterior es la obra de Greg Egan "Ciudad Permutacin". El universo de partida es, en cierta medida semejante al de Sawyer, en cuanto a que la nanotecnologa se ha convertido en una realidad cotidiana, con importantes aplicaciones medicas como el tratamiento del cncer, y la multiplicacin de la potencia informtica permite la creacin de anlogos electrnicos de las mentes humanas. Pero a diferencia de la obra de Sawyer, donde las personalidad es electrnicas interactuaban directamente a nivel de datos con los contenidos de la red informt ica donde residan, las inteligencias de Egan necesitan para sobrevivir de un entorno de realidad virtual plausible... lo que permite al autor jugar magistralmente con el concepto de que es real y que no lo es. Los cuerpos de los anlogos electrnicos estn construidos a partir de un modelo que simula funcionalmente los comportamientos del cuerpo real… pero eliminando todo aquello que resulte conveniente. La mente de las copias tambin puede ser modificada del mismo modo, lo que permite interesantes reajustes en su percepcin de mundo. Introduciendo adems la osada hiptesis del polvo, una sofisticada forma de solipsismo, y la posibilidad de recrear todo un universo mediante la utilizacin de autmatas celulares, Egan se embarca en un autentico tour de force brillantemente resuelto en una de las mejores novelas de los ltimos tiempos sobre las posibilidades de una vida electrnica que, en cierto sentido, se encuentra ya a la vuelta de la esquina.

PAGE 62

En el cine, este tema se encuentra magnficamente plasmado en "Dark City" (Alex Proya, 1998). El protagonista, John Murdoch, despierta un da sin memoria y descubre que es buscado como un asesino en serie. Confuso, pero seguro de su inocencia, escapa de la polica en la creencia de que si recobra la memoria ser capaz de probar su inocencia. Sin embargo, pronto descubre que la realidad en la que se encuentra resulta bastante extraa. No recuerda haber visto nunca el sol. Es inca paz de encontrar los sitios donde jugaba de nio y la ciudad tampoco es exactamente como la recordaba. La situacin se complica todava mas con la aparicin de unos extraos seres con la habilidad de detener el tiempo y alterar la realidad… una realidad que ciertamente no es lo que parece. "Matrix" (1999) es un excelente compendio de todo cuanto hemos hablado hasta ahora. Basada en una historia clsica de mesianismo, esta pelcula se convierte en un crisol donde se funden muchos de los tpicos de gnero que hemos analizado hasta este momento. Desde la guerra contra la IA en la que la humanidad ha sido barrida ante el empuje de su propia creacin (quedando convertida en una simple fuente de energa para los nuevos amos del planeta), pasando por los "humanos mejorados" de rancia estirpe ciberpunk (las escenas de lucha "acelerada" recuerdan mucho a la de los ciborg con el sistema nervioso potenciado de Gibson) hasta llegar a las implicaciones de una simulacin completa e interactiva de la realidad mediante un acoplamiento cerebral directo, en la misma lnea de los temas planteados por "El experimento terminal" y, especialmente "Ciudad Permutacin". Todos estos elementos estn envueltos en unas imgenes oscuras e inquietantes, con unas secuencias de accin trepidante y una presentacin visual que hace que la simulacin resulte mucho ms atractiva que el catico y destruido mundo real. Una obra que no pasara desapercibida, aunque solo el tiempo decidir si tiene entidad suficiente para alcanzar la categora de mito de la que hacen gala otras de las obras comentadas en este articulo. Por ltimo, uno de los relatos donde se refl eja de un modo ms potico la idea de una mente humana atrapada en el interior de una mquina es "Terminus", de Stanislaw Lem. En este excelente cuento, un piloto recibe en encargo de pilotar una gigantesca y vetusta nave espacial. Investigando en el di ario de a bordo, descubre que la nave en cuestin sufri un accidente en el que pereci toda su tripulacin... pero no inmediatamente, sino tras una larga agona de asfixia y soledad. El nico superviviente fue

PAGE 63

el robot encargado de la reparacin del reactor nuclear, el mismo robot que ahora se encarga de las reparaciones de la nave. Desde este punto de partida, Lem construye una historia cargada de melancola sobre los fantasmas de los tripulantes atrapados dentro de una mquina agonizante. Eplogo En una sociedad cada vez ms tecnificada, las mquinas son ms y ms indispensables para el desarrollo de la humanidad. Nuestros ordenadores son ms inteligentes. Estamos aprendie ndo a fabricar rganos artificiales que prolongan nuestra esperanza de vida. Nuestras naves robot recorren el sistema solar, caminan sobre las planicies de Marte y vuelan hacia las estrella s. Sin embargo, quizs, al final del camino tendremos que plantearnos qu precio estamos dispuestos a pagar para ser cada vez ms y ms poderosos. Estamos creando ciegamente a nuestros sucesores sobre la superficie del planeta? Sern las mquinas el siguiente escaln en la evoluci n? Preguntas que de momento carecen de respuesta...

PAGE 64

6. RESEAS: LA SAGA DE CHANUR A continuacin presentamos los prlogos de las ediciones espaolas de las cuatro novelas que constituyen la saga de Chanur. Escritos por Miguel Barcel. En el caso de los ltimos tomos se repiten los primeros prrafos y decidimos suprimirlos para no aburrir al lector. Novelas de la saga de Chanur: 1-El Orgullo de Chanur Titulo original: The Pride of Chanur C.J. Cherryh tuvo mala suerte cuando public EL ORGULLO DE CHANUR en 1982. Poda haber repetido en 1983 el Hugo que haba obtenido el ao anterior con la estacin downbelow y hubiera sido la primera persona en obtener dicho galardn durante dos aos consecutivos. Su mala suerte consisti en que, ese mismo ao, tres de los clsicos maestros indiscutibles de la ciencia ficcin publicaran tambin obras interesantes. Robert A. Heinlein presentaba viernes. Arthur C. Clarke ofreca por fin la tan esperada continuacin de la trama de la pelcula de ciencia ficcin ms famosa de todos los tiempos con su 2010: ODISEA DOS. Y tambin Isaac Asimov eligi ese ao para publicar Los lmites de la fundacin, la continuacin de la serie de ciencia ficcin ms famosa de todos los tiempos, reemprendida treinta aos despus de su aparicin en forma de libro. Y ante esos monstruos sagrados del gnero, C. J. Cherryh era slo una recin llegada que, tras su xito con Gate of ivrel (1976) y Brothers of earth (1976) que le haban valido el premio John W. Campbell al autor ms prometedor de 1977, haba decidido dejar su trabajo como profesora de latn para dedicarse exclusivamente a su labor como escritora. Aun as, de entre los 1.322 votos del Hugo de 1983, EL orgullo de Chanur obtuvo 234 nominaciones para el primer puesto, superando a las 214 de Asimov, las 208 de Heinlein y las 167 de Clarke (el resto se reparti as: 212 para Courtship rite, de Donald

PAGE 65

Kingsbury, un autor novel; 179 para Gene Wolfe por The sword of Lictor, y las dems proponan dejar el premio desierto. Pero el complejo procedimiento de recuento de votos de los Hugo hizo que, al final, el galardn fuera por escaso margen para Asimov, con Cherryh en segundo lugar, con lo que El orgullo de Chanur superaba a las novelas de Clarke y Heinlein. En los ltimos aos, el premio Hugo se otorga por el procedimiento llamado australiano, que es un tanto complicado y exige casi la utilizacin de un ordenador. Segn este mtodo (y los lectores no interesados en procedimientos electorales pueden aprovechar para saltarse este prrafo), se cont abilizan en primer lugar los ttulos citados como primeros en cada papeleta de voto, y el ttulo que es citado menos veces como primero es eliminado. Posteriormente los ttulos que ocupaban la segunda posicin en los boletos eliminados se convierten en votos para la primera posicin y se acumulan a los anteriores. De nuevo el que obtiene un menor nmero de citaciones queda eliminado y se repite el proceso hasta que uno de los ttulos obtiene la mayora absoluta. Por ello puede ocurrir que el vencedor final no disponga de una mayora de votos que lo propongan como primer ttulo. Ese ao, en efecto, el orgullo de CHANUR fue citada en primer lugar ms veces que la novela de Asimov (234 a 214), pero acab en segundo lugar (por una escasa diferencia: 575 para Asimov y 539 para Cherryh), porque muchos de los que haban situado a Clarke o Heinlein en primer lugar de su votacin, haban puesto a Asimov como segundo. En cualquier caso, para la mayora de lo s aficionados y especialistas, Cherryh se alz con una especie de Hugo moral en 1983, y ha habido que esperar hasta 1986 y 1987 para que un autor, en este caso Orson Scott Card con la saga de Ender, obtuviera el Hugo dos aos consecutivos despus de treinta y tres aos de existencia del premio. El orgullo de Chanur es bsicamente una space opera modernizada, cuyo xito ha obligado a su autora a continuarla hasta conformar una tetraloga que parece llamada a convertirse en el ejemplo por antonomasia de lo que la space opera puede llegar a ser en la

PAGE 66

nueva ciencia ficcin. La Saga de Chanur se completa con Chanur's venture (1984), The kif strike back (1985) y Chanur's homecoming (1986), ttulos que iremos ofreciendo en esta misma coleccin. C. J. Cherryh tiene la extraa capacidad de introducirnos hbilmente en nuevas culturas extraterrestres y profundizar en la psicologa de unos personajes (a menudo femeninos) a travs de los cuales se supera el esquema habitual de la clsica space opera, aquejada casi siempre de un exceso de esquematismo argumental y de una escasa caracterizacin de los personajes. Y Cherry h logra todo ello sin abandonar el ritmo trepidante de la accin que exige la trama de aventuras propia de la space opera. El rechazo del etnocentrismo habitual y la paulatina descripcin de culturas extraterrestres ha hecho que algunos crticos comparen su obra a la de Le Guin, y el tratamiento del rol de los sexos en esas culturas que crea la fecunda imaginacin de Cherryh se ha convertido ya en el paradigma de lo que puede ofrecer la nueva ciencia ficcin en este tema. No me resisto a incluir una cita de un interesante articulo con el significativo ttulo de: C. J. Cherryh y los nuevos roles sexuales del maana, de Mary T. Brizzi, profesora de Literatura Inglesa en la Universidad de Kent. Se dice en l que Cherryh est logrando algo ms que afirmar la creencia feminista sobre las potencialidades de las mujeres educadas en la expectativa de ser lderes fuertes y valerosos. Tambin est afirmando el carcter complementario de las caractersticas femeninas y masculinas, mostrando que una personalidad humana completa debe exhibir ambos tipos de cualidades. Todo ello se hace patente en la herona de esta novela, la capitana Pyanfar Chanur, perteneciente a la especie hani, que se ve obligada a huir de sus antiguos enemigos, los kif, a causa de la presencia de un Extrao que se ha refugiado en su nave y es la causa de la gran conmocin que acabar por poner en peligro el Pacto interestelar entre diversas especies.

PAGE 67

La capitana hani Pyanfar Chanur deber afrontar la persecucin de los kif, con la ayuda de los mahendo'sat y la constante presencia de los misteriosos knnn. Y todo ello sin olvidar la defensa de la mismsima casa de Chanur, asediada en su planeta natal por clanes rivales. Los hani son una especie con aspecto de leones antropomorfos, con una organizacin social por casas o clanes yen los que el rol social de los sexos es distinto de lo que basta ahora habido norma en nuestro mundo. Pero, adems de ello, para todos es evidente que la riqueza de sugerencias implcitas y no desveladas en torno a las otras muchas especies presentes en la trama de El orgullo de Chanur dan material ms que suficiente para que las otras tres novelas de la Saga de Chanur se conviertan en una interesante space opera en la que se mezclan los elementos clsicos de la aventura con un complejo esquema de relaciones interestelares plagado de intrigas polticas y comerciales entre las diversas razas del Pacto. Miquel Barcel. 2-La Aventura de Chanur. Ttulo original: Chanur’s Venture Uno de los subgneros ms habituales en el seno de la ciencia ficcin es la narracin de mbito interestelar, repleta de accin y aventuras, que posiblemente fue el esquema ms utilizado en las novelas de los aos veinte y treinta. Sus caractersticas llevaron a Wilson Tuckeren 1941 a proponer el trmino space opera (pera espacial) para identificar esas narraciones de cariz aventurero que transcu-rran en torno al viaje interestelar. El nombre deriva, con clara in-tencin peyorativa, de las soap opera (literalmente peras de jabn), que era la denominacin popular de los seriales radiofnicos de la poca patrocinados por marcas de detergentes. El trmino fue acuado en tono crtico para destacar la ingenui-dad literaria y el carcter de clich de ciertas novelas de la primera poca de la ciencia ficcin. Tiene su equivalente en la ya muy tradi-cional novela de aventuras del oeste (la horse opera u pera

PAGE 68

de caballos) en la que se ha sustituido el caballo por la nave espacial, el revlver por la pistola de rayos y las anchas llanuras del oeste norteamericano por el espacio interestelar sinfn. Aunque el trmino space opera mantiene todava, para algunos, muchas de las caractersticas peyorativas que tuvo en los aos cuarenta y cincuenta, se utiliza ms recientemente con un cierto grado de nostalgia y sirve para identificar cualquier narracin de aventuras espaciales, en particular aquellas en las que la accin tiene un papel preponderan le e incluso definitivo. Puede decirse que, con estos elementos, la space opera ha sido uno de los subgneros de la ciencia ficcin que ms ha resistido al cambio y a la modernizacin. Sus tramas argumntales han pecado demasiadas veces de esquematismo, los personajes no tenan prcticamente ninguna profundidad ps icolgica y las narraciones rezumaban un etnocentrismo excesivo. El protagonista sola ser un joven aventurero terrestre, rubio y apuesto, tal y como ha popularizado el Hans Solo de la saga cinematogrfica de La Guerra de las Galaxias de George Lucas. Ha habido que esperar a los anos ochenta para que la space opera, uno de los subgneros ms entraables de la ciencia ficcin, alcanzara la madurez. Y ello ha sido posible gracias a una obra que marca el punto departida de una nueva space opera en la que perdura la accin y la aventura pero que supera el limitado esquema del etnocentrismo machista que haba sido su elemento central hasta la fecha. Se trata, evidentemente, de El orgullo de Chanur (1982), de C. J. Cherryh, que se ha convertido en primera entrega de una saga de aventuras galcticas no protagonizadas por varones humanos y que se desarrolla en el seno de un inestable Pacto entre varias de las especies ms sorprendentes que ha creado la ciencia ficcin. Ha sido precisamente el gran xito de El orgullo de Chanur en los Estados Unidos lo que ha llevado a su autora a seguir desarrollando las grandes posibilidades abiertas en el universo del Pacto. Nos encontramos, en este caso, con una nueva space opera en la que se

PAGE 69

realizan dos modificaciones muy importantes y fundamentales para la madurez del subgnero. Por una parte Cherryh huye del etnocentrismo habitual presentando la aventura y la accin desde la ptica de los hani una raza de leones deforma humanoide y, al mismo tiempo, abandona el punto de vista de los personajes de sexo masculino para centrar el relato en las peripecias de una capitana hani. Y, adems, entre los hani se da tambin una intencionada inversin del papel de los sexos respecto de lo que ha sido habitual entre los humanos. Y junto a ello, La saga de Chanur nos ofrece tambin aventura y accin como corresponde a la space opera y tambin ese inestimable e imprescindible sentido de la maravilla que se traduce en las diversas especies que componen el Pacto y, sobre todo, en sus complejas relaciones poltico-comerciales que superan en mucho la simple trama habitual de la space opera clsica. Todo ello es mucho ms visible en las tres ltimas novelas de la saga de Chanur que se inician con sta que hoy presentamos. En realidad El orgullo de Chanur es una novela aislada que no pretenda ser el inicio de una serie y cuyo xito dio lugar a la aparicin de la saga. Por un acuerdo con su editor norteamericano, Cherryh (tal y como cuenta en una nota del autor que se incluye en el tercer volumen de la serie) ha escrito como continuacin un largo relato de ms de un millar de pginas que se ha editado, tambin en Norteamrica, en tres volmenes. Pero lejos de forzar artificialmente conclusiones parciales a cada uno de los tres libros, la autora se ha decidido por mantener su unidad. Se respeta en cierta forma el esquema tradicional de planteamiento, nudo y desenlace, que corresponden respectivamente a cada una de las tres ltimas novelas de la serie. Por ello ms de un lector se sorprender del aspecto inconcluso del presente volumen que termina con un montn de problemas planteados y no resueltos todava. Los aficionados norteamericanos tuvieron que mantener suspendida su curiosidad durante todo el ao que transcurri entre la aparicin de cada uno de los libros que forman la serie. En efecto, La aventura de Chanur se public en enero de 1984, La venganza de Chanur no apareci hasta enero de 1985, y tuvieron que esperar hasta enero de 1986 para

PAGE 70

leer la conclusin final en El regreso de Ch anur. Los lectores en castellano tendrn ms suerte ya que nuestro proyecto es publicar los tres volmenes con un lapso de dos o tres meses de separacin entre cada uno de ellos. Confiamos en que asila interesada espera sea ms soportable. Como ya se ha dicho, esta novela es un reinicio de las aventuras de Chanur y el lector que se incorpore a la serie en este volumen puede leerlo independientemente de que conozca o no la trama de El orgullo de Chanur. Le bastar saber que la primera novela de la saga centra sus peripecias en la huida de la na ve de la capitana Pyanfar Chanur que alberga el Extrao (el terrestre Tully), perseguido po r los kif. Finalmente Pyanfar volver a su planeta Anuum, donde deber colaborar en la defensa de su propio clan. Los elementos ms bsicos del entorno en que se desarrollan estas aventuras se encuentran en el Apndice que se incluye al final de este volumen y puede tambin ser ledo antes que la narracin. En el resto de novelas de la serie se incluir al principio un recordatorio de la situacin tal y como qued planteada al final de los volmenes anteriores. Entre los muchos elementos de reflexin que salpican esta saga espacial, merece particular atencin el curioso detalle de la capac idad lingstica de las diversas especies del Pacto. Posiblemente la cuidada atencin al lenguaje y a las dificultades de comunicacin entre distintas especies no sea ajena a la historia personal de la autora como profesora de latn. De ah que los mahendo'sat a pesar de su gran inteligencia, puedan tener dificultades para hablar correctamente el lenguaje hani. Se trata, tal vez, de un homenaje a las ideas de Noaffi Chomsky y su concepcin sobre la form a como los humanos accedemos al lenguaje, tal vez por caractersticas esenciales de nuestra propia estructura cerebral. Tambin cabe citar la complejidad del lenguaje de matrices de los t'ca, la dificultad de interpretar el lenguaje y los procesos mentales de los knnn y la maravillosa facilidad lingstica de los kif. Y todo ello, en el fondo, no es ms que uno de los mltiples detalles que salpican esta saga espacial y le confieren un inters particular sin que se pierda el atractivo de la accin y las aventuras propias de la mejor space opera.

PAGE 71

Para los puristas conviene advertir que el primer volumen de la serie fue traducido de la edicin britnica en la que se desliz un error tipogrfico o tal vez fuera una muestra del poco conocido poder de los correctores de estilo. Se trata del nombre del kif enemigo de Pyanfar que apareca all como Akukkakk, cuando el nombre correcto (rescatado a partir de este volumen en nuestra traduccin) es Akkukkak. Puede parecer un detalle banal, pero la errnea grafa britnica no se corresponde en absoluto con la estructura general de los nombres kif y su repelida doble k en las primeras silabas. Y hasta aqu la presentacin. Preprense para sumergirse en el universo del Pacto y disfrutar de las aventuras de Pyanfar y su tr ipulacin. De nuevo es el humano Tully el que est en el centro de una compleja maniobra de poltica y comercio interestelar de grandes vuelos que enfrenta los kif y los mahendo'sat y que llega incluso a forzar la intervencin de los misteriosos knnn. Pero no adelantemos acont ecimientos. En el mbito domstico, un elemento destacado de esta narracin es la difcil acomodacin del marido de Pyanfar a la vida de tripulante espacial. Se trata de una novedad radical entre los hani cuya divisin sexual del trabajo parece estar tan rgidamente compartimentada como lo ha estado la nuestra basta hace pocos aos. Pero todo cambia... MIQUEL BARCEL" 3-La Venganza de Chanur. Ttulo original: The Kif Strike Back (…)Todo ello es mucho ms visible en las tres ltimas novelas de la saga: La aventura de Chanur, La venganza de Chanur y El regreso de Chanur. En realidad El orgullo de Chanur es una novela aislada que no pretenda ser el inicio de una serie y cuyo xito propici la aparicin de la saga. Por un acuerdo con su editor norteamericano, Cherryh (tal y como cuenta en una Nota de la autora que se incluye al final de este tercer volumen de la serie) ha escrito como continuacin un largo relato de ms de un millar de pginas que se ha editado, tambin en Norteamrica, en tres volmenes. Pero lejos de forzar artificialmente conclusiones parciales a cada uno de los tres libros, la autora se ha decidido por mantener su unidad. Se respeta en cierta forma el esquema tradicional de

PAGE 72

planteamiento, nudo y desenlace que corresponden respectivamente a cada una de las tres ltimas novelas de la serie. La presente novela se anunciaba en la edicin norteamericana como La Venganza de Chanur pero finalmente, al editarse en los Estados Unidos, recibi el casi ridculo ttulo de Los Kif contraatacan, que procede evidentemente del mimetismo, buscado por los editores, con la famosa saga cinematogrfica de La Guerra de las Galaxias de George Lucas. Despus de consultar a la autora hemos decidido seguir su consejo y devolver al libro el ttulo original por ella deseado. As se unifican en cierta forma los ttulos de las cuatro novelas de la saga de Chanur. La venganza de Chanur es una continuacin inmediata de los hechos narrados en La aventura de Chanur que qued claramente inconclusa. Aunque no sea el proceder ms recomendable, los lectores que se incorporen ahora a la narracin de las hazaas de la capitana hani Pyanfar Chanur disponen al principio de este libro de una breve sinopsis argumental de lo ocurrido hasta ahora. Aunque mi consejo es, como es lgico, la lectura secuencial de la serie. Conviene tal vez recordar que al final del anterior volumen, La aventura de Chanur, se puede encontrar un apndice que resume las caractersticas centrales del Pacto y las especies que lo forman. Aunque, como mostrar claramente La venganza de Chanur, tal vez en ese apndice hay algunas simplificaciones excesivas sobre todo en lo que hace referencia a ese intento de considerar como un bloque a cada una de las especies que forman el Pacto. Es precisamente la existencia de posibles facciones dentro de cada una de las especies y los inevitables enfrentamientos entre ellas lo que otorga toda su complejidad a la trama del presente libro. En l se mantiene el inters por la aventura y un alto ritmo narrativo en la descripcin de las acciones. Pero lo sorprendente es la complejidad de la trama poltico-comercial subyacente y el impreciso carcter de las alianzas que se forman.

PAGE 73

Sobre este punto, Faren Miller, en su comentario en el famoso fanzine Locus ha dicho de esta novela que: Slo C. J. Cherryh puede escribir una space opera de gran suspense e incorporar en ella maniobras polticas de tal complejidad que John le Carre tendra dificultades para seguirlas. Y sa es en realidad la impresin que produce La venganza de Chanur: una continua accin y aventura salpicada por la incertidumbre de no saber de qu lado se encuentra cada uno de los personajes centrales, a excepcin de la propia Pyanfar Chanur y, tal vez, su compleja tripulacin formada por experimentadas navegantes hani, un macho hani, un humano e, incorporado en este volumen, incluso un kif. Y debo advertir que, en mi opinin person al, la serie de Chanur adquiere en este libro un alto grado de inters que no es ajeno a la clara incertidumbre por el devenir de las frgiles y dudosas alianzas que empezamos a vislumbrar. Pero el elemento ms atractivo sigue siendo la continua tensin narrativa y la encadenacin de los momentos de crisis. La gil prosa de Cherryh logra aqu ese tpico tantas veces citado de un libro que es difcil abandonar hasta llegar a su conclusin. Y esa conclusin se encuentra de forma parcial al final de este volumen, aunque culmina de forma definitiva en el cuarto y ltimo volumen de la serie: El regreso de Chanur, en el que se explican todos los misterios y se resuelven todas las tramas en un gran fin de fiesta todava ms sorprendente que lo mucho que ofrece el libro que el lector tiene en las manos. Pero s a es otra historia... Miquel Barcel 4-El Regreso de Chanur. Ttulo original: Chanur’s Homecoming (…)Aunque no sea el proceder ms recomendable, los lectores que se incorporen ahora a la narracin de las hazaas de la capitana hani Pyanfar Chanur disponen al

PAGE 74

principio de este libro de una breve sinopsis argumental de lo ocurrido hasta ahora. Aunque mi consejo es, como es lgico, la lectura secuencial de la serie. Conviene tal vez recordar aqu que al final del segun-do volumen, La aventura de Chanur, se puede encontrar un apndice que resume las caractersticas centrales del Pacto y las especies que lo forman. Aunque tal vez en ese apndice hay algunas simplificaciones excesivas sobre todo en lo que hace referencia a ese intento de considerar como un bloque a cada una de las especies que forman el Pacto. Es precisamente la existencia de posibles facciones dentro de cada una de las especies y los inevitables enfrentamientos entre ellas lo que otorga toda su complejidad a la trama de la narracin. En El regreso de Chanur la serie concluye con el retorno de las protagonistas hani a su sistema natal, donde presenciamos la confluencia final de todas las especies relevantes en el complejo y cambiante universo poltico del Pacto. Recordemos someramente el aspecto leonino de los hani (protagonistas destacados), la forma de insecto de los kif, la apariencia simiesca de los mahendo'sat, la un tanto pajaril de los stsho y la sorpresa que causa la irrupcin de una nueva especie (precisamente la humana) en un Pacto inestable y, quiz, bajo la continua observacin de los respiradores de metano, los misteriosos knnn, y los tc'a y sus asociados, los chi. Evidentemente, El regreso de Chanur nos lleva hasta el final de la saga y resuelve los interrogantes planteados hasta ahora con algn que otro espectacular movimiento de alianzas en el seno del Pacto. El eplogo fina l nos muestra cmo los protagonistas de hoy se convierten invariablemente en los hroes y pers onajes de referencia del maana tal y como corresponde a la tradicin de la space opera ms clsica. Tal vez no sea ocioso destacar cmo la nave de Pyanfar se configura a lo largo de la serie como el centro de una nueva experiencia social. Acabar convirtindose en un curioso refugio para una variada mezcolanza de especies al estilo de la que debi de registrar la bblica arca de No, aunque esta vez es evidente el carcter racional de todos sus refugiados, pese a la diversidad de su psicol oga. La serie sobre Chanur nos va presentando

PAGE 75

los problemas que se derivan de la cohabitacin en el seno de la Orgullo de su tripulacin habitual de hembras hani que deben compartir su nave con el humano Tully, el macho hani, esposo de Pyanfar, el kif esclavo Skkukuk, el mahen Jik e incluso soportar la novedosa presencia de dos clanes hani en una misma nave. Lentamente se van venciendo las dificultades implcitas en cada nueva situacin (generalmente inditas en la otrora estructurado universo del Pacto) y estos seres diversos van acoplando sus comportamientos de la misma forma en que, acaso inevitablemente, debern hacer sus especies respectivas. Pero el camino a la solucin final no est exento de peligros: la accin y la aventura son incesantes y la tensin no decae. Los continuos y debilitadores saltos por el hiperespacio y los diversos enfrentamientos agotan a los tripulantes y Pyanfar perder el sueo, el pelaje y tal vez el temple al enfrentarse sin cesar a piratas, batallas y peligros. Pero, por encima de todo, deber profundizar en la impenetrable trama de la poltica y la diplomacia de doble sentido de la que parece ser un elemento fundamental aunque involuntario. En resumen, la serie de Chanur es una space opera madura e interesante que est llamada a dejar huella en la historia del gne ro y que divierte enormemente. Qu ms se puede pedir? Miquel Barcel.

PAGE 76

7. HUMOR: Salvemos el espacio Autor: Stanislaw Lem Despus de mi larga estancia en la Tierra emprend un viaje para volver a visitar los lugares preferidos de mis antiguas excursio nes: los grupos esfricos de Perseo, la constelacin de Carnero y la gran nube estelar en el ncleo de la Galaxia. En todos lados encontr cambios sobre los cuales me es muy difcil escribir, ya que no han sido, precisamente, para bien. Hoy en da se habla mucho acerca de la difusin del turismo csmico; sin duda el turismo es algo muy til, pero todo debe tener su medida. El desorden comienza al pasar la puerta. El cinturn de asteroides que circula entre Tierra y Marte se encuentra en un estado lamentable. Esa monumental chatarra rocosa, antes hundida en la eternidad de la noche, fue iluminada con luz elctrica. Adems, cada asteroide ha sido esculpido pedazo a pedazo, con iniciales y monogramas. El preferido por todas las parejitas enamoradas, Eros, tiembla bajo los impactos con los que diversos seudocalgrafos forjan en su corteza un sinfn de dedicatorias. Algunos oportunistas les rentan martillos, martillos neumticos y hasta desarmadores, y as nadie puede encontrar una roca virginal en ese lugar que antes era el ms salvaje de los parasos. Por doquier asustan los letreros "Sentimos amor infinito en este meteorito", "He aqu la roca del asteroide, bajo ella dur nuestro amor", y otros similares con corazones atravesados por flechas, del peor gusto. En Ceres, de la cual gustaron, no entiendo por qu, las familias numerosas, florece una verdadera plaga de fotomana. Ah merodean muchos fotgrafos, quienes no slo rentan las escafandras especiales para el retrato, sino tambin cubren las rocas con una emulsin y por una cuota muy baja eternizan sobre ellas excursiones enteras, fijndolas con

PAGE 77

barniz. Las familias en una pose adecuada -padre, madre, abuelos, hijossonren en los rocosos precipicios, lo cual, como le en algn folleto, crea la "atmsfera familiar". Respecto a Juno, ese pequeo y hace aos hermoso planeta, prcticamente ha dejado de existir. Cualquiera que as lo desee fracciona su corteza y arroja los pedazos al vaco. No perdonan ni a los meteoritos de hierro, que destinan a anillos o broches de recuerdo, ni a los cometas; hoy hay pocos que aparecen de vez en cuando con la cola an completa. Crea que al salir del sistema solar podra huir del trfico de los cosmocamiones y de los retratos familiares firmados con espeluznantes versos, ¡pero cul! El profesor Bruckee, del observatorio, hace poco se quejaba conmigo sobre el debilitamiento de la luz que emanan las dos estrellas de Centauro. ¡Y cmo su luz no ha de atenuarse si toda la zona est repleta de basura?! Alrededor del pesado planeta Sirio, atraccin de ese sistema, se cre un anillo simi lar a los de Saturno, pero hecho de botellas de cerveza o de limonada. Cualquier cosmonauta que tome este rumbo deber rebasar no slo las nubes de meteoritos sino tambin latas, cscaras de huevo y peridicos viejos. Inclusive hay en el camino varias zonas en las cuales resulta imposible ver las estrellas. Los astrofsicos, desde hace aos, se rompen la cabeza por descubrir la causa del aumento del polvo csmico en diferentes galaxias; pienso que el motivo es muy simple: mientras mayor grado de civilizacin habite la galaxia, mayor grado de basura habr. De ah todo ese polvo y desechos. El problema no concierne tanto a los astrofsicos sino a los barrenderos. Y aunque en otras nebulosas tampoco hayan podido resolverlo, en verdad no es ningn consuelo. Otro juego tambin digno de condenar es es cupir al vaco, ya que la saliva, como cualquier lquido en general, se congela a bajas temperaturas y un choque contra ella puede conducir fcilmente a una verdadera catstro fe. Es embarazoso mencionarlo, pero las personas que suelen enfermar durante el viaje utilizan el Cosmos como una especie de escupidera, como si no supieran que las huellas de su malestar rondarn durante miles de

PAGE 78

aos alrededor de las rbitas, despertando en los turistas asociaciones desagradables y un lgico rechazo. Un problema aparte es el alcoholismo. Pasando Sirio empec a contar los enormes letreros que anuncian la "Amarga de Marte", "La Galctica", "La Extralunar" o "Sputnik Wyborowa"; al poco tiempo desist, ya que perd la cuenta. De los pilotos he escuchado que algunos cosmdromos se vieron en la penosa necesidad de cambiar su combustible a base de alcohol por uno de cido actico, porque frecuentemente suceda que no haba con qu despegar. La polica espacial repite que es difcil reconocer de lejos a un borracho en el espacio; todos justifican su tambaleante caminar con la falta de gravedad. Sin embargo, esto no cambia el hecho de que las prcticas de algunas estaciones de servicio piden la venganza de los cielos. A m mismo me sucedi: ped que me llenaran el tanque de reserva de oxgeno y, despus de alejarme un poco, o una serie de gorgoteos que provenan de l. Al instante me di cuenta de que fue llenado ¡con jerez! Cuando regres para quejarme, el gerente de la estacin insisti en que al mome nto de solicitarle el servicio le haba guiado el ojo. Puede ser que lo hiciera porque sufro de una conjuntivitis crnica, pero eso debe justificar este tipo de sucesos? El desorden que persiste en los principales trayectos es insoportable. La enorme cantidad de accidentes no debe causar asombro, ya que la mayora de la gente constantemente rebasa los lmites de velocidad; sobre todo las mujeres, porque al viajar a velocidad luz detienen el tiempo y por lo mismo no envejecen. Muy a menudo se pueden encontrar tambin los tpicos estorbos, los cosmocamiones, que contaminan con su gasolina obsoleta. Cuando en Palindronia exig el libro de quejas, se me inform que el da anterior haba sido deshecho por un meteorito. Tambin suceden cosas extraas con el suministro del oxgeno. A seis aos luz antes de Beluria, uno no puede comprarlo en ninguna parte, y el efecto es que las personas que llegaron hasta ah con fines tursticos se ven obligadas a refugiarse en los congeladores y esperar en estado de muerte reversible la llegada del siguiente transporte con el aire; sin esta medida simplemente no tendran qu respirar. Cuando llegu ah, en el cosmdromo no haba un alma; todos hibernaban en los refrigeradores, pero eso s, en el bar encontr desde pias en coac hasta cerveza Pilzner.

PAGE 79

Las condiciones sanitarias, sobre todo en los planetas pertenecientes a la Gran Reserva Ecolgica, piden justicia divina. En Voz de Mersyturiia le un artculo cuyo autor exige la total extincin de los maravillosos an imales llamados Acechador Enguillidor. Estos depredadores poseen en su labio superior una serie de verrugas luminosas que pueden formar varios diseos. Es cierto que en la ltima dcada surgi la especie cuyas verrugas se agrupan formando las letras wc. Los Acechadores escogen los alrededores de campamentos, donde en la noche, en la oscuridad, esperan con las fauces muy abiertas al turista necesitado de un lugar ntimo. El autor del artculo no comprende que los Acechadores son totalmente inocentes y en vez de a ellos habr que demandar a los responsables por la falta de instalaciones sanitarias adecuadas? En la misma Mersyturiia, la carencia de comodidades comunitarias ha causado una serie de mutaciones genticas de varios insectos. En los sitios renombrados por sus bellos paisajes, a menudo se pueden ver confortables sillones, hechos de mimbre, que parecen invitar al cansado caminante. Si el viajero se desliza sin pensarlo entre los cmodos descansabrazos, de inmediato stos se lanzarn encima de l, y as el silln result a ser en realidad un milln de hormigas pintas (Hormiga-silla Martirizanalgas, en latn: Multipodium Pseudostellatum Trylopii), las cuales, al colocarse una encima de otra, simulan el tejido del mimbre. Me han llegado rumores de que hay otras especies (Alga Fofa, Moczyscier Przeprzasny y Vago Brutalito) que imitan fuentes de sodas, hamacas y hasta regaderas con toallas. Pero no puedo dar crdito a esas palabras ya que, por mi parte, no he visto nada similar y los expertos en la materia permanecen mudos al respecto. Sin embargo, vale la pena advertir sobre una nueva y poco comn especie de serpiente-tripi: Telescopio (Anencephalus Pseudoopticus Tripedius Klaczkinensis). Telescopio se coloca en lugares panormicos, abriendo sus tres largas y delgadas patas de tal manera que formen un tringulo. Con la parte ms ancha de su cola apunta al paisaje y con la saliva que rellena su apertura bucal imita una lente, tentando a los curiosos a asomarse; para un incauto el encuentro tiene un final muy desagradable. Otra serpiente, pero del planeta Gaurymachia, Prfida Embustera (Serpens

PAGE 80

Vitiosus Reichenmantlii), acecha en los arbustos y extiende su cola para que el distrado transente se tropiece y caiga al suelo. Pero, en primera, este reptil se alimenta exclusivamente de rubias, y en segunda, no imita nada. El Espacio no es un jardn de nios, ni tampoco la evolucin biolgica es un idilio. Hay que repartir folletos similares al que vi en Derdymon, en el cual se advierte a los botnicos amateurs sobre Cruella Maravillosa (Pliximiglaquia Bombardans L.) sta florece con esplndidas flores, pero hay que resistirse al deseo de cortarlas porque Cruella vive en una estrecha simbiosis con Trituradora Rocosa, rbol que da frutos del tamao de una calabaza, pero cornuda. Basta con cortar una sola flor para que en la cabeza del cndido coleccionista de especies vegetales caiga una lluvia de municiones, duras como las piedras. Posteriormente, ni Cruella ni Rocosa le hacen nada malo al difunto, satisfacindose con las consecuencias naturales del fallecimiento que proporcionan un estupendo abono para la tierra. Los especmenes extraos pueden encontrarse en cualquier planeta de la Reservacin. As, las sabanas de Beluria parecen un arco iris por el abundante colorido de las flores. Entre stas sobresale por su hermosura y aroma Rosa Prpura (Rosa Mendatrix Tichiana, como quiso nombrarla el profesor Pingle, quien fue el primero en describirla). Esta flor, en realidad, forma parte de la cola del Wedlowiec, un depredador de Beluria. El hambriento Wedlowiec se esconde entre la maleza desenredando su larga cola de tal manera que slo la flor sobresale de entre el pasto. El turista, inconsciente del peligro, se acerca para olerla, y entonces el monstruo salta encima de l por atrs. Tiene los colmillos casi tan largos como los de un elefante. As se cumple la variante csmica del viejo refrn: ¡no hay rosa sin espinas! Aunque ahora me voy a desviar un poco del tema, no puedo resistirme al deseo de recordar otra rareza beluriana, que es una lejana familiar de la papa: Amargura Pensante (Gentiana Sapiens Suicidalis Pruck). Sus tubrculos son dulces y muy sabrosos; su nombre proviene de ciertas caractersticas espirituales. La Amargura, por mutacin, produce a

PAGE 81

veces, en vez de tubrculos harinosos, peque os cerebritos. Esta mutacin, Amargura Loca (Gentiana Mentecapta), durante su desarrollo empieza a experimentar sensaciones de angustia; ella misma se saca las races y huye al bosque donde se entrega a reflexiones solitarias. Muy a menudo llega a la conclusin de que no vale la pena vivir y comete suicidio al captar la amargura de la existencia. Para el hombre, Amargura es inofensiva, al contrario de otra especie de Beluria: Rabiosa. Gracias a su natural adaptacin, se adecu al ambiente creado por los nios insoportables. Este tipo de nios suele correr sin parar, empujar o patear lo que sea, rompiendo con gran gusto los huevos de Agudo-Aguijn Trasero; Rabiosa produce frutos perfectamente iguales a esos huevos. El infante, al pensar que tiene un huevo frente a l, da rienda suelta a sus impulsos destructivos y lo patea, rompindolo; debido a esto, las sustancias aprisionadas en el seudohuevo se liberan y penetran en su organismo. El infante contagiado se transforma en un sujeto aparentemente normal, pero con el tiempo sufre una desviacin incurable: adiccin al juego de cartas, alcoholismo y libertinaje establecen la siguiente etapa despus de la cual sigue el deceso o una gran carrera. A veces me he encontrado con la opinin de que hay que exterminar a la Rabiosa. Quienes lo dicen de seguro no han pesando en que, ms bien, hay que educar a los nios para que no pateen cualquier objeto en un planeta extrao. Mi naturaleza es optimista y trato de mantener, con todas mis fuerzas, la buena opinin sobre el ser humano, pero en verdad no siempre es una tarea fcil. En Protosteneza vive un pequeo pajarito, smil de nuestro papagayo, pero en vez de hablar aqul escribe. Por desgracia, la mayora de las veces escribe obscenidades sobre las bardas, mismas que le ensean los turistas terrcolas. Algunas personas lo enfurecen a propsito al sealarle sus errores ortogrficos. En ese momento el pajarito comienza a devorar todo lo que encuentra a su paso. La gente pone frente a su pico jengibre, pasas, pimienta y crotoaullador -una especie de hierba que al atardecer emite un pr olongado grito, hierba de cocina utilizada a veces en vez del despertador. Cuando el pajarito muere de tanto comer, lo rostizan. Se llama Escribano Remedador (Graphomanus Spasmaticus Essenbachii). Actualmente esta

PAGE 82

inusual especie se encuentra en peligro de extincin, porque cualquier visitante de Protosteneza se afila los dientes para consumirlo. Y otra vez, algunas personas consideran que si nosotros comemos a las criaturas de otros planetas, todo est bien, pero si sucede lo contrario todos gritan, piden ayuda, exigen expediciones de castigo, etctera. Cualquier denuncia que se haga sobre la perfidia y la embustera de la flora y la fauna csmicas, es un absurdo antropomorfo. Si el Engaador Farsante, cuya apariencia asemeja un tronco podrido, se coloca sobre sus patas traseras en una posicin adecuada para imitar una seal de los caminos montaosos, provocando que los turistas pierdan el rumbo y cuando caen a los precipicios, baja para alimentarse; si como digo, lo hace, es slo porque la vigilancia no cuida las seales en los caminos de la Reservacin; despus la pintura se deslava, se pudren y en ese estado, las seales se parecen a aquel animal. Cualquier otro hara lo mismo en su lugar. Las renombradas fatamorganas de Stredogen existen gracias a los bajos instintos del ser humano. Antes, en este planeta crecan slo papas y los Calurosos eran difcil de encontrar. Actualmente la multiplicacin de es tos ltimos ha sido exorbitante. Arriba de ellos se extiende el aire, previamente calentado, el cual se dobla produciendo espejismos de bares, que han llevado a la perdicin a ms de un terrcola. Dicen que toda la culpa es de los Calurosos. Y por qu la s fatamorganas producidas por stos no simulan escuelas, bibliotecas o colegios autodidactas? Por qu siempre muestran lugares de consumo de alcohol? Sin duda, ya que las mutaciones son objetivas, los Calurosos creaban diversos espejismos, pero aquellos que producan instituciones educativas o bibliotecas murieron de hambre. Sobrevivi nicamente la especie bares (Thermomendax Spirituosus Halucinogenes de la familia Antropfagos). El maravilloso fenmeno de adaptacin natural que le permite a los Calurosos la rtmica expul sin del aire caliente, del cual surgen los espejismos, es el juicio de nuestros propios vicios. La seleccin de la especie Calurososbares la provoc el mismo hombre o ms bien su decepcionante naturaleza. Me indign la carta a la redaccin de Eco de Stredogen. Un lector de esta revista exiga la total extincin de los Calurosos y tambin de los encantadores Silenciosos

PAGE 83

Empapadores, magnificentes rboles que son el adorno de cualquier parque. Cuando se hace una incisin en su corteza, de sta brota un jugo venenoso y cegador. Silencioso Empapador es el ltimo rbol de Stredogen que no est esculpido de arriba abajo con monogramas o iniciales... y ahora debemos renunciar a su existencia? Al parecer el mismo fin le espera a otros invaluables ejemplares como Vengador Sincamino, Ahogador Ebulliciente, Rozkes Escondido o Aullador Elctrico, el cual, para salvarse y proteger a sus cras del estruendoso escndalo producido por radios y grabadoras, cre, gracias a la seleccin, una especie cuyo sonido tapa las audiciones demasiado escandalosas, sobre todo ¡msica jazz! Los rganos elctricos del Aullador emiten frecuencias en forma sper heterodina, as que esta extraordinaria creacin de la naturaleza debera encontrarse, lo ms pronto posible, bajo proteccin. Por lo que respecta a la Olorosa Repulsiva, concuerdo en que el olor que produce es inigualable. El doctor Hopkins de la Universidad de Milwaukee descubri que las especies ms enrgicas logran crear hasta cinco mil pestes (medida del olor) por segundo. Pero hasta un nio pequeo sabe que las Olorosas se comportan de este modo slo si son fotografiadas. La vista de una cmara apunt ndoles provoca en ellas un reflejo llamado lentebajocola, con el cual la Naturaleza trata de proteger a esas inocentes criaturitas de los insistentes mirones. Es cierto que la Olorosa, siendo un poco miope, a veces confunde la cmara con cigarreras, encendedores, relojes y hasta medallas e insignias, pero en parte esto sucede porque algunos turistas utilizan cmaras miniatura y en tales casos es muy fcil equivocarse. Por lo que respecta a que la Olorosa haya aumentado, en estos ltimos aos, su alcance y su capacidad a ocho mil megapestes por hectrea, hay que aclarar que fue provocado por el creciente uso de telescopios. No quiero dar la impresin de que considero a todos los animales y vegetales csmicos como intocables. De seguro Morde lia Animosa, Tryblas Rompehuesos, Tragador Degustador, Traserita Abridora, Cadavrica Aturdida o Devoralotodo no son particularmente simpticos. Igualmente todas las hiedras de la familia autrquica a la cual pertenecen Gauleirterium Flagellans, Syphonophiles Pruritualis, es decir Mofador Wyprzasek Brzeszczozgrzebny o Desmadroso Gritador y Arroyita Mimadora (Lingula

PAGE 84

Stranguloides Erdmenglerbeyera). Pero si reflexionamos y tratamos de ser objetivos, por qu el hombre es quien puede cortar las flores y secarlas, mientras que a la planta que arranca y hace polvo las orejas se le considera como algo antinatura? Si el Repetidor Rebuznante (Echolaliun Impudicum Achwamps) se multiplic a gran escala en Adeonoksjia, es por culpa del hombre, porque esta especie toma su energa vital de los sonidos; antes, para esto le servan los truenos, y hasta la fecha le gusta or los sonidos de la tormenta, pero actualmente prefiere tomar su alimento de los turistas que se sienten obligados a gritarle las ms vulgares maldiciones. Les hace gracia, dicen, la vista de esta criatura floreciendo bajo una serie de las peores palabrejas. Es verdad que el Repetidor crece rpidamente, pero por las vibraciones del sonido y no por el contenido de esas leperadas que gritan los excitados turistas. A qu conduce todo esto? En la actualidad las especies como Warlaj Azul y Atraviesasentadera Terco estn extintas. Da a da desaparecen miles de otras. Gracias a las nubes de basura se acrecientan las manchas en el sol. An recuerdo aquellos tiempos en los que el mayor premio para un nio era la promesa de un viaje dominguero a Marte, y ahora el malcriado chiquillo no quiere desayunar si su pap no provoca la explosin de una supernova. Por esos caprichos se desperdicia la energa csmica, se contaminan los planetas y los meteoros, se saquea el tesoro de la Reservacin, dejando a cada paso en los espacios galcticos desperdicios de cscaras, huesos de fruta, papeles. Destruimos el universo, lo convertimos en un gran basurero. Hoy es tiempo de entrar en razn y empezar a respetar las reglas. As, considerando que cualquier demora puede ser fatal, hago un llamado para salvar al espacio.

PAGE 85

8. EL CARTERO SIEMPRE LLAMA DOS VECES: No puedo hacer otra cosa que maravillarme y, al tiempo, enorgullecerme de los pequeos esfuerzos que hacemos para lanzarles este disparo en cada quincena. Hemos recibido muchas solicitudes del boletn y de los nmeros atrasados y a pesar de que determinados servidores no permiten adjuntos mayores de 200k preferimos tomarnos el trabajo de compactar el documento adjunto. Nuestro amigo y lector Victor Hugo Prez Gallo (adems de entusiasta del gnero, excelente escritor) nos envi unas palabras de aliento que fueron muy agradecidas por los editores. No llor, lo juro. Y al finalizar dice: Creo que debemos aprovechar el auge que tiene la narrativa en Cuba y meter nuestra oreja, o como dicen los mafiosos, el pico, y darle a nuestro gnero preferido fuerza. Ante esta afirmacin, Victor, no puedo ms qu e estar de acuerdo contigo. (Ah, y gracias por la colaboracin) Debo agradecer tambin por su entusiasmo a Vladimir Hernandez Pacn, conocido por los lectores cubanos por su libro Nova de Cuarzo y ganador de varias menciones en el concurso UPC. Ahora viene la parte en la que se me sube el japons y comienzo a pedir disculpas: en el nmero 6 de disparo en red olvid poner el nombre del autor del artculo. Felizmente Jartower se encarg de enmendar el error. No le voy a echar la culpa a mi vista cansada y miope que me suplica cada da un par de espejuelos. Simplemente se me fue. Disparo en red a pesar de que ha crecido en solo 7 nmeros es lo mismo que al principio: un disparo que te hacemos a ti, lector, escritor, entusiasta del fantstico. Un boletn totalmente gratis para mostrar la cien cia ficcin cubana y enriquecerla con la teora que no encontraste en otras partes o con el libro que tu amigo tacao no te quiso prestar. Gracias a todos y que la Fuerza los acompae Darthmota.

PAGE 86

9. LAS COSAS QUE VENDRN: Pues si, las cosas que vendrn, aparecern o se producirn en los prximos das, meses, aos, siglos… Comencemos por lo ms cerquita: En el marco de la 14 Feria Internacional del Libro (4 al 13 de febrero en Ciudad de La Habana), a su vez dentro del Encuentro Cientfico Bibliotecolgico 2005, se impartir una conferencia sobre lo beneficioso de los JUEGOS DE ROL por el Director de Bibliotecas de Cultura de Habana Campo, Miguel Bonera, el mircoles 9 a las 2 de la tarde en la Biblioteca P blica Rubn Martnez Villena. Los interesados en asistir favor de enviar su nombre y CI a la direccin espiral@centroonelio.cult.cu antes de las 5 de la tarde del martes 8, es para el registro de asistentes. ¡A la carga roleros! MUY IMPORTANTE : Tambin en la Feria del Libro pero el jueves 7 de febrero a las 4 de la tarde en la sala Jos Lezama Lima de la Cabaa de otorgarn los Premios Calendario 2005 (entre ellos el de Ciencia Ficcin ) y se har el lanzamiento de los libros premiados el ao pasado. Entre estos ltimos estn “ Los ojos de fuego verde ”, de Jorge Enrique Lage, Premio Calendario de Ciencia Ficcin del 2004 y “ Los nosenique tienen la panza rayada ” ( Fantasa ), de Sigrid Victoria Dueas, Premio Calendario 2004 en la Categora Infantil. PROXIMAMENTE Organizado por el Grupo Espiral y El Grupo Abrapalabra con el apoyo del Grupo Onrica y la AHS de Ciudad de La Habana, se desarrollar en La Madriguera, el sbado 9 y el domingo 10 de abril desde las 10 de la maana el 2do Festival de Fantasa “El Concilio de Lorien”. Con conversatorios y conferencias, una amplia exposicin plstica (pinturas, dibujos, cermicas, miniaturas, trabajo en piel), muestra de creaciones de otras ramas del arte como el teatro, la narracin oral y la msica, con propuestas dentro del gnero, disfraces (se puede ir disfrazado) y como colofn una muestra cinematogrfica del gnero Fantstico.

PAGE 87

Nos hemos propuesto con este festival, motivar a los jvenes escritores cubanos que cultivan la fantasa y promover la lectura de libros del gnero; as como dar la oportunidad a creadores de otras ramas del arte a recrear el tema y exponer sus obras. Todos los interesados en exponer su obra, ya sea un trabajo investigativo literario o su obra plstica (slo originales) sobre algn particular del gnero de la fantasa, enven un resumen de su obra a la direccin espiral@centro-onelio.cult.cu junto con un pequeo currculum. Desde ya los estamos invitando a este encuentro. Para ms informacin, preguntar en el telfono 413652 (CUBA) o enviar un correo electrnico a la direccin espiral@centro-onelio.cult.cu Ansible 2005 Para motivar a los jvenes escritores y arti stas de otras ramas de la cultura cubana que enmarcan sus obras dentro el gnero fantstico, fomentar en los aficionados un acercamiento inteligente al gnero fantstico, actualizar a escritores y aficionados sobre el estado del arte del gnero fantstico en la literatura y el cine, el Grupo ESPIRAL organiza el 2do Encuentro Terico del Gnero Fantstico ANSIBLE 2005 previsto para los das 6, 7 y 8 de mayo del 2005. Incluye Encuentro terico (Conferencias y Paneles), Exposiciones plsticas y de libros, Lanzamiento de libros, Homenajes, Muestra Cinematogrfica del gnero Fantstico y la segunda edicin del Concurso ARENA para cuento, ensayo e historieta de corte fantstico. Todos los interesados en exponer conferencias tericas sobre algn particular del gnero Fantstico, enven un resumen de su obra a la direccin espiral@centroonelio.cult.cu junto con un pequeo currculum. Tambin queremos invitar a todos los interesados, cubanos o extranjeros, a participar en el evento. Ansible 2005 es un evento sin nimo de lucro, totalmente gratis y sin apoyo presupuestario, por lo que los gastos de viaje y alojamiento debern correr por parte del interesado. Las Bases del Concurso Arena 2005 y otras informaciones en prximos boletines.

PAGE 88

10. COMO CONTACTARNOS? S tienes algn comentario, sugerencia o colaboracin escrbenos a: darthmota@centro-onelio.cult.cu jartower@centro-onelio.cult.cu jartower74@yahoo.es aceptamos cualquier colaboracin seria y desinteresada. Traten de ponerla en el cuerpo del mensaje. Advertencia: Los mensajes de direcciones desconocidas que contengan adjuntos sern borrados. Para suscribirte envanos un correo en blanco a: disparoenred@centro-onelio.cult.cu con la palabra "BOLETIN" en el asunto. Para desincribirte envanos un correo en blanco a: disparoenred@centro-onelio.cult.cu con la frase "NO BOLETIN" en el asunto.


xml version 1.0 encoding UTF-8 standalone no
record xmlns http:www.loc.govMARC21slim
leader 00000nas 2200000Ka 4500
controlfield tag 008 000000c20049999pautr p s 0 0eng d
datafield ind1 ind2 040
subfield code a FHM
c FHM
8 024
D42-00008-n07-2005-02
FHM
FHM
049
FHM
0 245
Disparo en Red.
n No. 7 (February 8, 2005)
260
[Havana, Cuba] :
b Disparo En Red
February 8, 2005
310
Monthly
650
Science fiction, Latin American
v Periodicals
Science fiction
Periodicals
1 773
t Disparo en Red.
4 856
u http://digital.lib.usf.edu/?d42.8


xml version 1.0 encoding UTF-8 standalone no
mods:mods xmlns:mods http:www.loc.govmodsv3 xmlns:xsi http:www.w3.org2001XMLSchema-instance xsi:schemaLocation http:www.loc.govmodsv3mods-3-1.xsd
mods:relatedItem type host
mods:identifier issn 0000-0000mods:part
mods:detail volume mods:number issue 7series Year mods:caption 20052005Month February2Day 88mods:originInfo mods:dateIssued iso8601 2005-02-08