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Disparo en Red

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Material Information

Title:
Disparo en Red
Physical Description:
Serial
Language:
English
Publisher:
Disparo En Red
Place of Publication:
Havana, Cuba
Publication Date:
Frequency:
monthly
three times a year
regular

Subjects

Subjects / Keywords:
Science fiction, Latin American -- Periodicals   ( lcsh )
Science fiction -- Periodicals   ( lcsh )
Genre:
periodical   ( marcgt )
serial   ( sobekcm )

Record Information

Source Institution:
University of South Florida Library
Holding Location:
University of South Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
usfldc doi - D42-00015-n14-2005-05
usfldc handle - d42.15
System ID:
SFS0024301:00013


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n No. 14 (May 25, 2005)
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HOY: 25 de MAYO del 2005 DISPARO EN RED: Boletn electrnico de ciencia-ficcin y fantasa. De frecuencia quincenal y totalmente gratis. Portada: Luis Royo.

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Editores: darthmota Jartower Colaboradores: Taller de Creacin ESPIRAL de ciencia ficcin y fantasa. Proyecto de Arte Fantstico Onrica. Anabel Enriquez Pieiro Juan Pablo Noroa Miguel Bonera Miranda Jorge Enrique Lage Coghan Victor Hugo Prez Gallo Ral Aguiar

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0. CONTENIDOS: 1. La frase de hoy : Frederic Brown 2. Artculo : Vacaciones en Klendathu, Gabriel Bentez. 3. Cuento clsico : Regiones apartadas, William Gibson. 4. Cuento made in Cuba : La misin, Jess Minsal Daz y Eric Flores Taylor (JE) 5. Curiosidades : Como construir un Alien, Cristobal Perez-Castejon Carpena. 6. Resea : Triloga del ciberespacio. 7. Humor : Tres Prlogos de Douglas Adams. 8. Cmo contactarnos?

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1. LA FRASE DE HOY: El ltimo hombre sobre la Tierra estaba so lo en una habitacin. Son una llamada a la puerta... Frederic Brown. Al INDICE 2.ARTICULO: VACACIONES EN KLENDATHU por Gabriel Bentez Les tengo noticias: Hollywood nos ha malacost umbrado. Esperamos que todo film que nos mande nos entregue un mensaje ya rumiado y digerido. Pensar no viene incluido en nuestro ticket para la diversin. Por tal razn los mensajes de Hollywood se han vuelto muy directos, su posicin se ha vuelto monocromtica: o es blanco o es negro. Cuando t vas a ver una pelcula sobre Vietnam saldrs desilusionado si te enteras de que el film no acaba dicindote que la guerra es mala y que deberamos acabar con ella. Nos sentimos mal si el criminal no paga lo que debe. No debera criticar esto. Al fin y al cabo no pagas dinero en el cine para frustrarte ms o para que te recuerden que esta vida es un asco. Yo estoy a favor de que acabe la guerra y de que el criminal sea castigado. Muchos opinaban saliendo de la sala que la vida en realidad no es as. Las guerras se mantendrn ah afuera y los criminales segu irn siendo protegidos por las autoridades. Como podemos ver, el cine es ilusin y por ilusin pagamos. Tal vez por esta razn no son bien recibidas las pelculas que nos obligan no solo a ver el lado oscuro de la moneda sino a cuestionarnos a nosotros mismos. Es fcil hacer una pelcula donde ganen los malos y salgamos del cine opinando que no debera haber sido as, que a fin de cuentas deberan haber ganado los buenos. En esta clase de pelculas no nos cuestionaramos a nosotros, sino a los mafiosos que ganaron. No deba haber sido as. Pero, ah! que diferente cuando el cine sirve de reflejo para nosotros mismos, cuando nos muestra o nos hace cuestionar nuestros valores y principios. Poca gente paga un boleto de cine para cuestionarse a si mismo al final de la pelcula. Por lo general, esas pelculas son no comerciales. Tal vez Ripley no lo crea pero TROPAS DEL ESPACIO pertenece a esta

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clase de pelculas. Qu puedo sacar de una pelcula de ciencia ficcin de este tipo (se preguntaran varios) Qu hay de profundo en un destazadero de marines intergalcticos? Aparentemente nada. Aparentemente... 2. Sobre el cine de ciencia ficcin. Comencemos por aceptar que el cine de ciencia ficcin de un tiempo para ac no pareca ser el vehculo ideal para una pelcula reflexiva. Con la sobresaturacin de efectos especiales y monstruos aliengenas, el FX se convierte en la verdadera estrella de la pelcula. La historia bien puede salir sobrando. Muchos dicen que el cine de ciencia ficcin con mensaje acab en los setenta, pero ya no es as... estamos viendo un resurgimiento de cine de ciencia ficcin con mensaje. GATTACA por ejemplo, nos susurra que lo ms importante es el espritu humano. Pero el chiste de la ciencia ficcin no es tanto el mensaje sino la especulacin, la oportunidad de cuestionarnos nuestro realidad, nuestro ambiente. Los mensajes, como ya los vimos, son ideas dirigidas. T puedes tomarlas o dejarlas. Pero no la especulacin... en la especulacin no hay mensajes, hay interrogantes y las respuestas podemos drnoslas nosotros mismos. Solo que a lo mejor estas respuestas resultan no ser de nuestro agrado. 3. Pasaporte al subterrneo. En 1972, Norman Spinrad presenta una novela titulada EL SUEO DE HIERRO. Dentro de esta novela hay otra novela escrita supuestamente por un Adolf Hitler alternativo. Este Hitler es un famoso escritor de ciencia ficcin y su novela El Seor de la Swastica es una interesante aventura del gnero. El l ector comenzara a leer la novela de Hitler y si no esta preparado puede empezar a gustarle y tal vez a parecerle cada vez mas emocionante. Cuando termine, habr apoyado al hroe y a su misin de extermino racista contra los mutantes. Se habr convertido en una especie de Nazi sin el esperrselo. TROPAS DEL ESPACIO maneja un juego similar pero es francamente sarcstico y cido. El que va a ver una pelcula de accin apoyara a los humanos en su carrera contra el extermino de los bichos una raza extraterrestre tremendamente letal que habita el sistema Klendathu. Cuando salga, si le gusto la pelcula, saldr feliz por la destruccin de varios de esos asquerosos bichos. La mayora vio eso... vio una lucha de humanos y extraterrestres. Vio solo la superficie. Si hubiera bajado al subterrneo se habra dado cuenta con horror que humanos y bichos eran (en la pelcula de Verhoven ) la misma clase de cosa.

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4. Yo hago mi parte. Algunos crticos dicen que TROPAS DEL ESPACIO es otra pelcula de accin que apoya al militarismo y la exageracin. Error. Otros vieron un mensaje antimilitar. Error tambin. El chiste de TROPAS DEL ESPACIO es que nos obliga a ver desde todos los ngulos. La pelcula comienza con un descarado promocional pro militar al estilo de los de la segunda guerra mundial: El ejercito te necesita La patria es primero. Los nios reciben, felices, armas en lugar de dulces, los soldados sonren con sonrisas marca Colgate. De ah en adelante los promocionales irn informando los avances de la guerra conforme esta transcurre. Servirn tambin para promocionar el odio xenofbico hacia los bichos, monstruosos insectos asesinos que habitan el planeta Klendathu (exactamente al otro lado de la galaxia, ojo con esto) y que han exterminado a toda una colonia de humanos en otro planeta. No cabe duda de que los insectos tienen inteligencia. No estn peleando contra insectos puramente. Pero es una inteligencia tan diferente a la nuestra, tan inhumana que no hay remordimientos en considerarla de insecto. En cierta parte de la pelcula un tipo histrico vestido ridculamente, ridiculiza (valga la redundancia) a una cientfica que expone que los bichos son seres con inteligencia, dando a entender que podra haber comunicacin. La critica hacia los medios de comunicacin como controladores de masas es bestial y directa. Muy similar a la del Gran Hermano en la novela 1984 de Orwell donde todas las noticias son filtradas, manipuladas para mover como marionetas la opinin popular. Al espectador se le presentan las noticias co mo a todos los dems. No hay indicio externo que nos diga que hay manipulacin. Pero puede intuirse...y lo que es mas sorpresivo. Atrs de TROPAS DEL ESPACIO hay otra historia que podra ser mas bestial que la guerra sostenida ante Klendathu: 5. El caso del asteroide Bicho Hay un momento en la pelcula donde un asteroide supuestamente enviado por los bichos cae directamente sobre Argentina, mas concretamente sobre Buenos Aires, capital mundial de la tierra, borrndolo del mapa. Y digo que supuestamente porque hay bases lgicas que nos hacen dudar de esa versin. En primer lugar Klendathu esta directamente al otro lado de la galaxia. Los bichos no cuentan con la tecnologa para el viaje hiperespacial o mas rpido que la luz. Los humanos si. Entonces de donde lleg esa gran roca? No lo se, pero

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seguro que no fue de Klendathu, a millones de kilmetros de la Tierra. Adems, Que no hay bases de alerta espacial para haber detectado al blido? Esto no checa. Aqu hay algo mucho mas turbio...Fue a propsito la destruccin de Buenos Aires? En la pelcula se hace mencin de este ataque perpretado por los insectos y el espectador que no haga uso de sus neuronas seguir de largo con la pelcula convencido de que los bichos deben ser exterminados. No se cuestionar esta simple y lgica idea de aqu arriba El juego de Verhoven consiste precisamente en que no solo la sociedad de TROPAS DEL ESPACIO esta siendo manipulada. Verhoven Ha Logrado Manipular La Opinin Del Mismo Espectador... 6. Sobre el fascismo. Hablemos sobre el fascismo en TROPAS DEL ESPACIO. La mayora considera el libro de Heinlein un libro fascista En realidad no lo es. Esta a un paso de serlo, claro, pero no es esa la intencin de Heinlein La opinin de Heinlein no es a favor del militarismo como tan en si aunque as pueda parecerlo en el capitulo numero dos, donde se trate el problema de si la violencia resuelve o no ciertos problemas: La violencia, la fuerza bruta, a arreglado ms cosas en la historia que cualquier otro factor, y la opinin contraria constituye el peor de los absurdos. Los que olvidan esta verdad bsica siempre han pagado con su vida y libertad (dice a la clase de chicos adolescentes Dubois ) Esta frase suena verdaderamente a fascista, pero en verdad adolece de ser realis ta... al menos las estadsticas sobre problemas resueltos a corto plazo la apoyan. En el mundo de Heinlein solo los que han ingresado a la milicia merecen ser ciudadanos. Segn Heinlein cuando eres militar, aprendes no a preocuparte por ti, sino por todo tu equipo. Aprendes a ver por ti y por la seguridad de los dems. Se supone que eso te hace madurar y vuelves a la sociedad como una persona capaz de ver por todos. Cuando ejerces el voto, lo ejerces no pensando solo en ti mismo sino en la sociedad. La sociedad de Heinlein no es fascista, es espartana, como podemos ver. El nico pequeo, pero lamentable problema, es que las buenas intencio nes de Heinlein son utpicas. Una sociedad as esta al borde del fascismo. Los soldados no llegan con una idea de pertenencia a su sociedad. Han estado tanto tiempo en la milicia que PERTENECEN a la milicia. La sociedad civil no es igual a la militar y rpidamente se crearan crculos de repudio de ambas partes... de hecho parte de este efecto

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se ve reflejado en la pelcula...al pobre Jhony Rico (el protagonista) no le ha tocado estar en la fuerza de pilotos, ni en el espionaje... le ha tocado estar con la infantera mvil, en otras palabras, con la carne de can... pero es lgico que eso no se lo van a hacer ver... para Jhony Rico la infantera mvil son los soldados de verdad. La guerra se gana por ellos, porque son ellos, y no otros, los que van a rajarse la espalda contra los bichos. La infantera mvil son los que valen la pena. Lo mismo le dicen a los pilotos de naves espaciales. De que servira la infantera m vil sin un buen piloto que pudiera descender con ellos a la batalla y dejarlos en tierra o en la nave sanos y salvos? A final de cuentas, dentro del sistema militar se crean grupos y jerarquas. Jhony Rico se pelea a puetazos contra uno de esos pilotitos. Ah, pues bien, esos grupos y jerarquas se formaran tambin en una sociedad civil y adis la utopa del mundo espartano. Los civiles serian los primeros en ser despreciados... por intiles a la patria, vamos. 7. Soldado, No preguntes. Hasta ahora todo parece indicar que la pelcula es antibelica 100%... hasta que vemos a los bichos. Son salvajes, sanguinarios, verdaderamente letales. Si yo tuviera a uno enfrente no dudara en correr. Si vemos con atencin, su morfologa, filosas navajas como patas y un cuerpo crustacico que lo hace parecer una mezcla de cangrejo con escarabajo nos dan la darwiniana idea de que no han so brevivido gracias a su docilidad. En cierta parte de la pelcula un reportero expone la idea de que esta guerra se a creado no porque ellos nos invadieron a nosotros sino que fue al revs. Bueno, si esta declaracin creo algo de simpata hacia los bichos cuando los vemos en batalla se nos borra. No conocemos sus motivaciones. Tal vez se estn defendiendo, pero tampoco sabemos si de tener la oportunidad no nos invadiran ellos a nosotros.. El miedo y la duda, viejos compaeros de la humanidad hacen su presentacin. Mientras resolvemos eso mejor nos dedicamos a matar bichos. Es cierto que no se ha hecho nada por intentar comunicarse con ellos, pero los mtodos usados por los bichos en humanos tampoco indican que ellos estn muy interesados en comunicarse con nosotros. En un mundo as, como el de la infantera mvil, todo aquello que criticamos al sistema militar por salvaje y manipulador se vuelve la nica tabla de salvacin para los soldados. Como soldado no tienes tiempo de razonar si lo que haces esta bien o mal. Lo haces porque

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as se te ordeno y ya. Pueden decir que los soldados son unos descerebrados dispuestos a obedecer cualquier orden pero eso tiene su razn de ser y parte de su razn de ser es la sobreviviencia, nos guste o no. En batalla no hay tiempo para discernir opciones ni planes de accin. Hay un plan y hay que seguirlo. Jhonny Ricco acaba convertido en un fiel reflejo del tpico militar... incluso repite las mismas frases que sus predecesores. Lo vemos orgulloso de este hecho y lo sentimos como un gorila amaestrado mas. Pero ha tenido que hacerlo para sobrevivir. Al fin de cuentas el tiene razn en algo. Mientras yo critico su ciega obediencia al establishment desde el calor de mi casita, el esta all arriba peleando con un montn de bichos e intentando sobrevivir. Y sobrevive. La verdad, si a mi me dejaran una semana en plena selva de Chiapas, solo y desamparado, seria casi como una niita llorona y asustada. Estoy acostumbrado a la tele, al internet, al papel sanitario en el bao y a una ducha todas las maanas. Es fcil ser bocn cuando nunca se ha estado en el lugar de un soldado y en plena batalla. 8. Conclusiones. A final de cuentas quedamos con un montn de dudas. Esta bien o esta mal? Fue Jhony Ricco un tonto o hizo lo que deba hacer? Hizo bien en ir a esa batalla o debi haberse quedado en casa? A final de cuentas a Jhony la experiencia lo transformo, lo volvi otro, obtuvo nuevos valores e hizo sacrificios. La cuestin, la gran duda es saber si sirvi para algo esa batalla y eso es lo que yo veo de todos los desencantos de los soldados que han vuelto de ellas. Para que se ganan cuando vuelven como parias a sus propios hogares? Se gan en verdad la guerra cuando regresas sin piernas a tu casa? Esta tu familia ahora bien resguardada del comunismo, del enemigo invasor? Ser la vida mejor despus de la guerra? Gabriel Bentez : Gabriel Bentez vive en Guadalajara, Mxico. Es autor de ciencia ficcin y ha publicado en antologas como MAS ALLA DE LO IMAGINADO 3, EL HOMBRE EN LAS DOS PUERTAS, una anto loga dedicada a Philip K. Dick y ARTIFEX entre otras. Dirige el Boletn Literario de la COMUNIDAD CF.

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3.CUENTO: REGIONES APARTADAS William Gibson. Cuando Hiro activ el ltigo, yo soaba con Pars, soaba con calles infernales, oscuras, mojadas. El dolor me subi oscilando desde la base del crneo, me estall detrs de los Ojos en una pared de nen azul; salt gritando de la hamaca de red. Siempre grito; de eso nunca me olvido. La retroalimentacin me chillaba en el crneo. El ltigo de dolor es un circuito auxiliar del ostefono implantado, conectado directamente a los centros de dolor; lo necesario para atravesar la niebla barbitrico de un relevo. Mi vida tard algunos segundos en cobrar forma, mientras unos icebergs de biografa aparecan entre la niebla: quin era, dnde estaba, qu haca all, quin me despertaba. La voz de Hiro me entr crepitando en la cabeza a travs del osteoconductor. Maldita sea, Toby. Sabes lo que me haces en los odos con esos gritos? -Sabes cunto me preocupan tus odos, doctor Nagashima? Me preocupan tanto como... -No hay tiempo para letanas de amor, muchacho. Tenemos trabajo. A ver qu son esas ondas puntiagudas de cincuenta miliv oltios que te salen del temporal? Ests mezclando algo con los calmantes para dar un poco de color a la cosa? -Tu electroencefalograma no sale bien, Hiro. Ests loco. Slo quiero dormir... Me derrumb en la hamaca y trat de echarme la oscuridad encima, pero la voz de Hiro segua all. Lo siento, hermano, pero hoy trabajas. Ha vuelto una nave, hace una hora. Los de la esclusa de aire estn all ahora mismo, aserrando el motor de reaccin para que la nave quepa por la puerta. -Quin es? Leni Hofmannstahl, Toby, fisico-qumica, ciudadana de la Repblica Federal de Alemania. -Esper a que yo dejara de gruir.Es un disparo de carne confirmado. Qu agradable terminologa de rutina hemos desarrollado aqu. Se refera a una nave que haba regresado con telemetra mdica activada, y en la que haba un (1) cuerpo,

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caliente, estado psicolgico todava desconoci do. Cerr los ojos y me columpi en la oscuridad. Parece que t eres el relevo, Toby. El perfil de ella sincroniza con el de Taylor, pero Taylor est de permiso. Yo saba todo acerca del permiso de Taylor. Estaba en las cajas agrcolas, atiborrado de amitriptilina, haciendo ejercicios aerbicos para compen sar el ltimo ataque de depresin. Uno de los riesgos laborales de ser un relevo. Taylor y yo no nos llevamos bien. Es curioso, pero suele pasar cuando el perfil psicosexual del tipo es demasiado parecido al de uno. Ey, Toby, de dnde sacas toda esa droga? -La pregunta era ya ritual.Te la da Charmian? -Me la da tu mam, Hiro. l sabe que es Charmian tan bien como yo. Gracias, Toby. Como no ests en el ascensor del Cielo en cinco minutos mandar al personal de enfermera ruso para que venga a ayudarte. Al personal masculino. Segu columpindome en la hamaca y me entretuve con el juego llamado El Lugar de Toby Halpert en el Universo. No es que sea egotista: pongo el sol en el centro, la luminaria, la esfera del da. A su alrededo r pongo en movimiento pulcros planetas, nuestro acogedor sistema natal. Pero justo aqu, en un punto fijo situado a casi un octavo de la distancia que nos separa de la rbita de Marte, cuelgo un grueso cilindro de aleacin, como un modelo a un cuarto de escala del Tsiolkovsky 1, el Paraso de los Trabajadores en L-5. El Tsiolkovsky 1 est emplazado en el punto de liberacin entre la gravedad de la Tierra y la de la Luna, pero necesitamos tambin una vela lumnica que nos mantenga aqu, veinte toneladas de aluminio en forma de hexgono, diez kilmetros de lado a lado. Esa vela nos remolc fuera de la rbita terrestre, y ahora es nuestra ancla. La usamos para maniobrar contra la corriente de fotone s, para mantenernos aqu junto a la cosa -el punto, la singularidadque llamamos la Autopista. Los franceses lo llaman le metro, el tren subterrneo, y los rusos lo llaman el ro, pero subterrneo no entraa la distancia, y ro, para los americanos, no entraa la misma soledad. Llammoslo las Coordenadas de la Anomala Tovyevski, si no os molesta meter a

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Olga en esto. Olga Tovyevski, Nuestra Seora de las Singularidades, Santa Patrona de la Autopista. Hiro no confiaba en que me levantara solo. justo antes de que entraran los enfermeros rusos encendi las luces de mi cub culo por control remoto, y las dej titilar y tartamudear unos segundos antes de que iluminaran como una mirada hostil y persistente las imgenes de Santa Olga que Charmian haba pegado en el mamparo. Docenas de fotos, la cara repetida en papel de peridico, en brillante papel de revista ilustrada. Nuestra Seora de la Autopista. La teniente coronel Olga Tovyevski, la mujer ms joven de su rango en el esfuerzo espacial sovitico, estaba en ruta hacia Marte, sola, en un Alyut 6 modificado. Las modificaciones le permitan llevar el prototipo de un nuevo limpiador de aire que iba a ser sometido a pruebas en el laboratorio orbital marciano donde la URSS haba destacado a cuatro hombres. Con la misma facilidad podran haber manejado el Alyut a distancia, desde Tsiolkovsky, pero Olga quera acumular tiempo en misiones. Se aseguraron de mantenerla ocupada: le asignaron una serie de experimentos de rutina con seales de radio por banda de hidrgeno, la parte ms anodina de un intercambio cientfico soviticoaustraliano de baja prioridad. Olga saba que su papel en los experimentos podra haber sido desempeado por un cronmetro domstico estndar. Pero ella era una funcionaria eficiente; pulsaba los botones exactamente en los intervalos correctos. Con el pelo castao peinado hacia atrs y recogido en una red, deba de tener el aspecto de un idealizado camafeo del Pravda que representase el Trabajador del Espacio; fcilmente la cosmonauta ms fotognica de ambos gneros. Verific una vez ms el cronmetro de la Alyut y puso la mano sobre lo s botones que dispararan la primera seal. La coronel Tovyevski no poda saber que se acercaba al punto del espacio que ms tarde se conocera como la Autopista. Mientras ella pulsaba la secuencia de seis botones, el Alyut recorri esos kilmetros finales y emiti la seal, una descarga sostenida de energa radial a 1420 megahertz, la frecuencia de transmisin del tomo de hidrgeno. El radiotelescopio de Tsiolkovsky haca el seguimiento, y retransmita la seal a los satlites de comunicacin geosincrnicos que a

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su vez la hacan llegar a estaciones al sur de los Urales y en Nueva Gales del Sur. Durante 3,8 segundos la radio imagen del Alyut fue oscurecida por una postimagen de la seal. Cuando la postimagen se di solvi en las pantallas de los monitores terrestres, el Alyut haba desaparecido. En los Urales, un tcnico georgiano de mediana edad rompi con los dientes la cnula de su pipa de espuma de mar favorita En Nueva Gales del Sur, un joven fsico se puso a golpear el costado del monitor como un enfurecido finalista de flper protestando un TILT. El ascensor que me esperaba para llevarme al Cielo poda ser la mejor toma de Hollywood de una caja para momias Bauhaus: un sarcfago angosto, vertical, con una tapa acrlica transparente. Tras ella, hileras de consolas idnticas se alejaban como en una ilustracin de libro de texto sobre la perspectiv a. La acostumbrada multitud de tcnicos con sus trajes de payaso de papel amarillo se arremolinaba alrededor con determinacin. Vi a Hiro en mono de dril azul, con la camisa de vaquero de botones nacarados abierta sobre una desteida camiseta de la UCLA. Abso rto en el torrente de cifras que bajaba por la pantalla de un monitor, no advirti mi presencia. Nadie lo hizo. De modo que me qued all mirando el tec ho, y el fondo del piso del Cielo. No pareca gran cosa. Nuestro gor do cilindro est compuesto en realidad por do s cilindros, uno dentro del otro. Aqu abajo, en el de afuera hacemos nuestro propio abajo mediante rotacin axialestn los aspectos ms mundanos de nuestra operacin: dormitorios, cafeteras, la plataforma de la esclusa de aire, por donde hacemos entrar las naves que regresan, la sala de comunicaciones ... y los pabellones, a los que me cuido de no ir nunca. El Cielo, el cilindro interior, el improbable corazn verde de este lugar, es el perfecto sueo Disney del regreso al hogar, el famlico odo de una economa global hambrienta de informacin. Un flujo constante de informacin bruta sale en pulsaciones hacia la Tierra, una inundacin de rumores, susu rros, indicios de trfico transgalctico. Sola acostarme en la hamaca, rgidamente, a sent ir la presin de todos esos datos, a sentir como serpenteaban entre las lneas que imaginaba detrs del mamparo, lneas como tendones, apretados y abultados, a punto de reventar, a punto de aplastarme.

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Entonces Charmian vino a vivir conmigo, y cuando le cont lo del miedo, hizo unas cuantas brujeras contra l y coloc sus iconos de santa Olga. Y la presin retrocedi, disminuy. -Te voy a conectar un traductor, Toby. Quiz necesites alemn esta maana. La voz me son como arena en el crneo, un a seca modulacin de esttica.Hillary. En lnea, doctor Nagashima dijo una vo z BBC, lmpida como cristal de hielo-. Tienes francs, verdad, Toby? Hofmannstahl tiene francs e ingls. -A m no me toques el pelo, Hillary. Ha bla cuando se te hable, entendido? -El silencio de ella se transform en una capa ms del intrincado, continuo chisporroteo de esttica. Hiro me dispar una mirada indecente a travs de dos docenas de consolas. Sonre. Estaba empezando a suceder: el regocijo, la rfaga de adrenalina. Lo senta entre las ltimas volutas del barbitrico. Un muchac ho de cara rubia, suave, de surfista, me ayudaba a entrar en el mono. Ola; era nuevo-envejecido, cuidadosamente maltratado, empapado en sudor sinttico y feromonas de fbrica. Las dos mangas estaban atiborradas, desde la mueca hasta el hombro, de parches bordados; casi todos eran logotipos de empresas, patrocinadores de una imaginaria expedicin a la Autopista, con el logo del patrocinador principal cosido de hombro a hombro: la empresa que supuestamente haba enviado a HALPERT, TOBY a su cita con las estrellas. Por lo menos mi nombre era verdadero, bordado en maysculas de nilon escarlata justo encima del corazn. El surfista tena esa clase de rasgos atractivos estndar que yo asocio con los jvenes de la CIA, pero su cinta identificado ra deca NEVSKY, y se repeta en cirlico. KGB, entonces. No era un tsiolnik, no tena ese estilo de articulaciones flojas que confieren veinte aos en el hbitat L-5. El chico era puro Mosc, un educado marcador de procedimientos que probablemente supiera ocho maneras de matar con un peridico enrollado. Comenzamos entonces el ritual de drogas y bolsillos; me meti una microjeringa, cargada con uno de los nuevos euforialucingenos, en el bolsillo de la mueca izquierda, dio un paso atrs, y marc el dato en su lista. La silueta impresa de un relevo en traje de trabajo que llevaba en su bloc especial pareca una diana de tiro al blanco. Sac una ampolla de cinco gramos de opio de la caja que llevaba sujeta a la cintura por una

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cadena y encontr el bolsillo adecuado. Marca. Catorce bolsillos. La cocana fue lo ltimo. Hiro se acerc justo cuando el ruso estaba terminando. -Tal vez tenga algunos datos fuertes, Toby; ella es fsico qumica, recuerda. Era extrao orlo acsticamente, no por vibraciones seas del implante. -All arriba todo es fuerte, Hiro. -Me lo dices a m? Tambin l lo senta, ese zumbido especial. Daba la impresin de que no podamos mirarnos directam ente a los ojos. Antes de que la torpeza fuese en aumento, dio media vuelta y dirigi un gesto de aprobacin a uno de los payasos amarillos. Dos de ellos me ayudaron a entrar en el atad Bauhaus y retrocedieron cuando la tapa baj silbando como el visor del escudo de un gigante. Comenc mi ascenso al Cielo, donde sera recibido por una desconocida llamada Leni Hofmannstahl. Un viaje corto, pero que parece durar toda la vida. Olga, que fue nuestra primera autostopista, la primera en sacar el pulgar por la longitud de onda del hidrgeno, tard dos aos en llegar a casa En Tyuratam, en Kazakhstan, una maana gris de invierno, registraron su regreso en dieciocho centmetros de cinta magntica. Si un religioso -con conocimientos de t ecnologa cinematogrfica-hubiese estado observando el punto en el espacio donde el Alyut haba desaparecido dos aos antes, podra haber pensado que Dios haba empalmado una cinta de tomas de espacio vaco con tomas de la nave de Olga. Olga reapareci de pronto en nuestro espacio-tiempo como en un atroz efecto especial de aficionado. Una semana ms tarde y tal vez no la habran alcanzado a tiempo; la Tierra habra seguido su rumbo y la habra dejado a la deriva hacia el sol. Cincuenta y tres horas despus de su regreso, un nervioso voluntario llamado Kurtz, vistiendo un traje blindado, entr por la escotilla del Alyut. Era un alemn del este, especialista en medicina espacial, y su vicio secreto eran los cigarrillos americanos; se mora por uno mientras manipulaba la esclusa de aire, pasaba junto a una masa rectangular de esencia de limpiador de aire y encenda la luz del casco haciendo presin con el mentn. El Alyut, incluso pasados dos aos, pareca estar lleno de aire respirable. A la luz de los

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haces gemelos que le salan del enorme casco, vio diminutos globos de sangre y vmito que giraban lentamente, formando remolinos, mientras meta el abultado traje por el pasadizo y entraba en el mdulo de mando. Entonces la encontr. Flotaba por encima del tablero de indicadores de navegacin, desnuda, aovillada en un rgido nudo fetal. Tena los ojos abiertos, pero clavados en algo que Kurtz nunca Regara a ver. Los puos ensangrentados estaban apretados como piedra, y el pelo castao, suelto ahora, le flotaba alrededor de la cara como unas algas marinas. Muy despacio, con mucho cuidado, Kurtz pas por encima de las blancas teclas de la consola de mandos y sujet su traje al tablero de indicadores. Pareca evidente que Olga haba intentado tocar el equipo de comunicaciones de la nave con las manos desnudas. Desactiv la garra derecha del traje de trabajo, que se despleg automticamente, como dos pares de tenazas que fingiesen ser una flor. Estir la mano, an encerrada en un guante quirrgico presurizado. Luego, con la mayor suavidad posible, abri los dedos de la mano izquierda de Olga. Nada. Pero al abrirle el puo derecho, algo sali cayendo y girando lentamente, a pocos centmetros de la placa facial de Kurtz. Pareca un caracol de mar. Olga regres a casa, pero nunca regres a la vida detrs de aquellos ojos azules. Intentaron reanimarla, por supuesto, pero cuan to ms lo intentaban ms tenue se volva, y queriendo saber ms, la diseminaron una y otra vez hasta que lleg, e-1 su martirio, a llenar bibliotecas enteras con helados corredores de valiossimas reliquias. Ningn santo haba sido tan cortado; slo en los laboratorios de Plesetsk, Olga estaba representada por ms de dos millones de fragmentos de tejido, archivados y numerados en el substano de un complejo de estudios bio lgicos a prueba de bombas. Tuvieron ms suerte con la caracola. La exobiologa se encontr de golpe pisando una tierra estrernecedorarnente firme: un gramo y siete dcimas de informacin biolgica de alta organizacin, definitivamente extraterrestre. La caracola de Olga gener toda una subrama de la ciencia, dedicada exclusivamente al estudio de.. la caracola de Olga. Los primeros descubrimientos acerca de la caracola aclararon dos cosas: no era producto de ninguna bi osfera terrestre conocida, y como no haba otras biosferas conocidas en el sistema solar, proceda sin duda de otra estrella. Olga tena que haber visitado ese

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lugar, o haba entrado en contacto, por lejos que estuviese, con algo que era, o haba sido alguna vez, capaz de hacer el viaje. Enviaron a un tal mayor Grosz a las Coordenadas Tovyevsk en un Alyut 9 especialmente equipado. Detrs de l sali otra nave. Terminaba de emitir la ltima de las veinte seales de hidrgeno cuando la nave se esfum. Grabaron la desaparicin y esperaron. Regres doscientos treinta y cuatro das ms tarde. Mientras tanto, haban sondeado la zona constantemente, buscando con desesperacin cualquier cosa que pudiese explicar la anomala especfica, el fenmeno irritante en torno al cual se pudiese esbozar una teora. No haba nada: slo la nave de Grosz, dando tumbos fuera de control. Grosz se suicid antes de que pudieran Regar a rescatarlo, la segunda vctima de la Autopista. Despus de remolcar el Alyut de regreso a Tsiolkovsky, descubrieron que el sofisticado equipo de grabacin no haba grabado nada. Todos los componentes estaban en perfecto estado de funcionamiento; ninguno de ellos haba funcionado. Grosz fue congelado instantneamente y puesto a bordo de la primera nave que sali hacia Plesetsk, donde las palas mecnicas ya excavaban un nuevo substano. Tres aos despus, a la maana siguiente de haber perdido al sptimo cosmonauta, son un telfono en Mosc. Era el director de la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos de Norteamrica. Estaba autorizado, dijo, a hacer una oferta: bajo ciertas condiciones muy especficas, la Unin Sovitica podra contar con los mejores cerebros de la psiquiatra occidental. La Agencia consideraba, prosigui, que actualmente dicha ayuda podra ser muy bien recibida. Su dominio del ruso era excelente. La esttica del ostefono era una tormenta de arena subliminal. El ascensor se desliz subiendo por su estrecho conducto a trav s de la planta del Cielo. Fui contando luces azules a intervalos de dos metros. Desp us de la quinta luz, oscuridad y suspensin. Escondido en la hueca consola de mandos de la falsa nave de la Autopista, esper en el ascensor como el secreto que se oculta detrs de un cuento infantil de misterio en un falso estante de libros. La nave era una pieza de utilera, como la cabaa bvara pegada a los Alpes de yeso de algunos parques de diversiones: un toque simptico, pero no del todo

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necesario. Si los que regresan nos aceptan, nos toman por lo que somos; nuestras noticias de primera plana y nuestros accesorios teatrales no parecen importar demasiado. -Todo est libre dijo Hiro-. No queda nadie por ah. -Me masaje reflexivamente la cicatriz que tengo detrs de la oreja izqu ierda, donde me implantaron el ostefono. El costado de la falsa consola se abri y dej entrar la luz gris del amanecer del Cielo. El interior del bote de imitacin resultaba familiar y a la vez extrao. Corno tu propio apartamento cuando hace una semana que no lo ves. Una de las nuevas enredaderas brasileas haba atravesado la ventanilla izqu ierda; se pareca ser el ltimo cambio escnico desde mi ltima subida. Hubo grandes discusiones por esas enredaderas en las reuniones de biotectura: los eclogos americanos chillaban anunciando posibles deficiencias de hidrgeno. Los rusos se han mostrado muy susceptibles en el tema del biodiseo desde que tuvieron que pedir americanos prestados para que los ayudaran con el programa bitico en Tsiolkovsky 1. Tenan un feo problema con la descomposicin, que les arruinaba el trigo hidropnico; tanta ingeniera sovitica supersofisticada y no podan establecer un ecosistema funcional. De nada sirve que aquella debacle inicial nos haya abierto el camino para poder estar ahora aqu con ellos. Eso los fastidia; entonces insisten con lo de las enredaderas brasileas, lo que sea, cualquier cosa que les sirva de pretexto para discutir. Pero a m esas enredaderas me gustan: las hojas tienen forma de corazn, y si se las frota entre las manos, huelen a canela. Desde la portilla mir cmo aclaraba a medida que la luz solar reflejada entraba en el Cielo. El Cielo se rige por la hora de Greenwich; en alguna parte haba enormes espejos Mylar girando en un vaco brillante, sincronizados para reflejar un amanecer de Greenwich. Los trinos de pjaros grabados empezaron a orse en los rboles. Los pjaros lo pasan muy mal en ausencia de autntica gravedad. No podemos tener pjaros verdaderos, porque se vuelven locos tratando de arreglrselas con la fuerza centrfuga. La primera vez que lo ves, el Cielo hace honor a su nombre: exuberante, fresco y luminoso, la hierba larga, salpicada de flores silvestres. Es mejor si no sabes que la mayora de los rboles son artificiales, o que para mantener ciertas cosas como el equilibrio ptimo entre las algas verdiazules y las algas diatomeas del estanque, hace falta una constante atencin. Charmian dice que espera ver a Bambi salir de entre los rboles

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haciendo cabriolas, y Hiro sostiene que sabe exactamente cuntos ingenieros de la Disney fueron obligados a jurar que mantendran el secreto, bajo el Acta de Seguridad Nacional. -Estamos recibiendo fragmentos de Hofmannstahl dijo Hiro. Casi poda estar hablando para s mismo; la gestalt entrenador-relevo surta efecto, y no tardaramos en dejar de sentir la presencia del otro. El nivel de adrenalina comenzaba a disminuir -. Nada muy coherente. Schne Maschine, algo as... Hermosa mquina... Hillary dice que parece muy tranquila, pero aturdida. -No me expliques nada. No quiero esperar nada concreto, de acuerdo? Entremos directamente. Abr la escotilla y aspir una bocanada de aire del Cielo; fue como un trago de vino blanco fro.Dnde est Charmian? Hiro suspir, una suave rfaga de esttica. Charmian debera estar en el Claro Cinco ocupndose de un chileno que Reg hace tres das, pero no est, porque se enter de que vendras. Te espera junto al estanque de las carpas. Zorra testaruda. agreg. Charmian arrojaba guijarros a la orgullosa carpa china. Llevaba un ramillete de flores blancas detrs de una oreja, un marchito Marlboro detrs de la otra. Tena los pies descalzos y embarrados, y se haba cortado las piernas del mono por la mitad del muslo. Llevaba el pelo negro recogido en una cola de caballo. Nos habamos conocido en una fiesta en uno de los talleres de soldadura; voces ebrias resonaban en el cuenco de la esfera metlica, vodka artesanal en gravedad cero. Haba uno que tena una bolsa de agua para suavizar el trago, y sac un buen puado y lanz diestramente una bola rodante y movediza de tensin superficial. Las viejas bromas acerca de pasar el agua. Pero yo soy un torpe en gravedad cero. La atraves con la mano cuando pas cerca. Me sacud del pelo mil bolitas plateadas, aturdido, tropezando; y la mujer que estaba a mi lado se rea y daba lentos saltos mortales, muchacha larga, delgada, de pelo negro. Llevaba uno de esos holgados pantalones de cordn que los turistas se llevan de Tsiolkovsky, y una desteida camiseta de la NASA tres tallas ms grande de lo necesario. Un minuto despus me hablaba de vuelos en ala-delta con los adolescentes tsiolniki, y de lo orgullosos que estaban de la floja marihuana que cultivaban en una de las

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cestas de maz. No me haba dado cuenta de que ella era otro relevo hasta que Hiro entr a decirnos que la fiesta haba terminado. Se fue a vivir conmigo una semana ms tarde. -Espera un minuto, de acuerdo? -Hiro hizo chirriar los dientes, un sonido horrible.Uno, one. -Y se fue, saliendo totalmente fuera del circuito; tal vez ni siquiera escuchaba. -Cmo van las cosas en el Claro Cinco? Me puse en cuclillas junto a ella y busqu tambin algunos guijarros. -No muy divertidas. Tuve que alejarme de l por un rato; le inyect hipnticos. Mi intrprete me dijo que subas. -Tiene ese acento de Texas que hace que ice suene como ass. -Cre que hablabas espaol. El tipo es chileno, verdad? Arroj uno de mis guijarros al estanque. Yo hablo mejicano. Los buitres de la cultura dijeron que no le gustara mi acento. Qu bueno. Y no puedo seguirlo cuando habla rpido. Uno de sus guijarros sigui el mo y abri aros en la superficie mientras se h unda.Es decir, constantemente agreg. Una carpa se acerc para ver si el guijarro era comestible-. De sta no sale. -Charmian no me miraba. Su tono de voz era perfectamente neut ro.No hay duda de que de sta el pequeo Jorge no sale. Escog el guijarro ms plano y trat de hacerlo rebotar hasta el otro lado del estanque, pero se hundi. Cuanto menos supiera de Jorge el chileno, mejor sera. Saba que era uno de los vivos, parte de ese diez por ciento. Nuestro ndice de muertos al llegar es de un veinte por ciento. Suicidio. Un setenta por ciento son candidatos inmediatos a los pabellones: los casos de regresin, los que llegan balbuceando. Charmian y yo somos los relevos de ese diez por ciento. Si los primeros que regresaron hubiesen trado slo caracoles de mar, dudo que ahora el Cielo estuviese aqu. El Cielo fue construido despus de que un francs regres con un aro de acero de doce centmetros de dimetro, codificado magnticamente y cerrado en torno a la mano fra, negra parodia del nio afortunado que gana una vuelta gratis en el tiovivo. Puede que nunca descubramos dnde o cmo lo encontr, pero aquel aro fue la

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piedra de Rosetta para el cncer. De modo que ahora le ha llegado a la especie humana la hora del culto de cargo. Aqu afuera podemos recoger cosas con las que no tropezaramos ni en mil aos de investigacin en la Tierra. Charmian dice que somos como esos pobres imbciles de las islas, que se pasan toda la vida construyendo pistas de aterrizaje para que regresen los grandes pjaros de plata. Charmian dice que el contacto con civilizaciones superiores es algo que no se le desea ni al peor enemigo. -Te has preguntado alguna vez cmo se mont toda esta estafa, Toby> -Charmian miraba entornando los ojos a la luz solar, hacia el este, donde se extenda nuestro pas cilndrico, verde y sin horizonte.Seguro que reunieron a todos los pesos pesados, a la lite de la psiquiatra, y los sentaron alrededor de una larga mesa de autntica imitacin de palo de rosa, tpico asunto del Pentgono. Cada uno recibi un cuaderno de apuntes en blanco y un lpiz nuevo, especialmente afilado para la ocasin. All estaban todos: freudianos, junguianos, adlerianos, los hombres rata de Skinner, todo lo que se te ocurra. Y todos y cada uno de aquellos desgraciados saban de sobra que era hora de hacer el mejor papel. No slo como representantes de una faccin determinada sino como profesionales. All estn, la encarnacin de la psiquiatra occidental. ¡Y no pasa nada! La gente sale de repente muerta de la Autopista, y si no, regresa babeando, cantando canciones de cuna. Los vivos duran alrededor de tres das, no dicen una palabra y despus se pegan un tiro o entran en estado catatnico. -Sac una pequea linterna del cinturn y rompi con naturalidad la cscara de plstico para extraer el reflector parablico.El Kremlin chilla. La CIA se vuelve loca. Y lo peor de todo, las multinac ionales que quieren patrocinar el show estn perdiendo entusiasmo. Astronautas muertos? No hay informacin? No hay trato, amigos. Se estn poniendo nerviosos, todos esos superpsiquiatras, hasta que algn listo, quin sabe, uno de esos lunticos sonrientes de Berkeley aparece y dicey aqu el acento de Charmain se carg de pardica suavidad-: Eh, por qu no llevamos a esta gente a un sitio agradable, y la llenamos de buena droga y le damos a alguien con quien pueda relacionarse eh? -Charmain se ri, sacudi la cabeza. Usaba el reflector para encender el cigarrillo, concentrando la luz so lar. No nos dan cerillas: el fuego destruye el oxgeno, el equilibrio del dixido de carbono. Del candente punto focal brot un diminuto rizo de humo gris.

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-Est bien -dijo Hiro-, ya pas vuestro minuto. -Consult mi reloj: haban sido casi tres minutos. -Buena suerte, cario -dijo Charmian en voz baja, fingiendo estar absorta en el cigarrillo-. Que te vaya bien. La promesa de dolor. Est ah cada vez. Sabes qu va a pasar, pero no sabes cundo, ni exactamente cmo. Uno trata de afer rarse a esas incertidumbres, de mecerlas en la oscuridad. Pero si te preparas para el dolor, no funcionas. Ese poema que Hiro cita: Ensanos apreocuparnos y a no preocuparnos. Somos como moscas inteligentes que deambu lan por un aeropuerto internacional; algunas conseguimos colarnos en algn vuelo a Londres o a Ro, quiz hasta sobrevivir al viaje y regresar luego. -Eh -dicen las otras moscas-, qu pasa del otro lado de esa puerta? Qu saben ellos que no sepamos nosotros? -Al llegar al borde de la Autopista, todos los lenguajes humanos se te desenmaraan en las manos... excepto, quizs, el lenguaje del chamn, del cabalista, el lenguaje del mstico decidido a cartografiar jerarquas de ngeles, de santos, de demonios. Pero la Autopista tiene sus reglas, y hemos aprendido algunas de ellas. Eso nos da algo a que aferrarnos. Primera regla: Una entidad por viaje; nada de equipos, nada de parejas. Segunda regla: Nada de inteligencias artificiales; lo que est ah afuera, sea lo que sea, no se fija en mquinas listas, al menos en el tipo de mquinas que sabemos construir. Tercera regla: Los instrumentos de grabacin son un despilfarro de espacio; siempre vuelven sin uso. Tras los pasos de Santa Olga han surgido docenas de nuevas escuelas de fsica, herejas cada vez ms raras y elegantes, que esperan abrirse paso hasta el centro del misterio. Una por una, fracasan. En el susurrante silencio de las noches del Cielo, uno imagina que los paradigmas estallan en peda zos, que los aicos de teoras tintinean

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convirtindose en polvo brillante mientras el trabajo de toda una vida de algn grupo de expertos se reduce a la ms sucinta y breve nota de pie de pgina, y todo en el tiempo que tarda tu daado viajero en musitar algunas palabras en la oscuridad. Moscas en un aeropuerto, pidiendo que las lleven. Se recomienda a las moscas que no hagan demasiadas preguntas; se recomienda a las moscas que no intenten llegar a la Gran Imagen. Repetidos intentos en esa direccin llevan al lento, inexorable florecimiento de la paranoia; la mente proyecta formas enormes, oscuras, sobre las paredes de la noche, formas que tienden a solidificar se, a convertirse en locura, a convertirse en religin. Las moscas listas se quedan con la teora de la Caja Negra; la Caja Negra es la metfora aprobada, y la Autopista sigue siendo x en cualquier ecuacin normal. Se supone que no debemos preocuparnos por lo que es la Autopista, o por quin la puso all, y concentramos en cambio en lo que metemos en la Caja y en lo que sacamos de ella. Hay cosas que nosotros enviamos por la Autopista (una muje r llamada Olga, su nave, y tantos ms que la han seguido) y cosas que nos llegan a nosotros (una loca, un caracol de mar, artefactos, fragmentos de tecnologas extraas). Los tericos de la Caja Negra nos aseguran que nuestra tarea principal consiste en optimizar ese intercambio. Estamos aqu para asegurarnos de que nuestra especie recupera lo que invierte. Con todo, algunas cosas se hacen cada vez ms evidentes; una de ellas es que no somos las nicas moscas que han logrado meterse en un aeropuerto. Hemos recogido artefactos que pertenecen por lo menos a media docena de culturas inmensamente divergentes. Ms patanes, los llama Charmian. Somos como ratas en la bodega de un carguero, intercambiando baratijas con ratas de otros puertos. Soando con las luces brillantes, con la gran ciudad. Para no complicarnos, digamos que todo es asunto de Dentro y Fuera. Len Hofmannstahl: Fuera. Organizamos el recibimiento de Leni Hofmannstahl en el Claro Tres, tambin conocido como el Elseo. YO me agazap bajo un emparrado de meticulosas reproducciones de arce joven y me dediqu a estudiar la nave. En un principio haba tenido el aspecto de una liblula sin alas, con un abdomen estilizado de diez metros de largo donde iba el motor a reaccin. Ahora, sin el motor, pareca una pupa blanco mate, con los ojos larvales, prominen tes, llenos del acostumbrado e intil surtido de sensores y sondas.

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Estaba apoyada en una suave elevacin en el centro del claro, un montculo especialmente diseado para sostener diversos formatos de nave. Los botes ms recientes son ms pequeos, como lavadoras Grand Prix, cpsulas minimalistas que no pretenden ser naves de exploracin. Mdulos para disparos de carne. -No me gusta -dijo Hiro-. sta no me gusta. Me da mala espina... -Tal vez estuviera hablando para s mismo; casi podra haber sido yo hablando para m, lo cual significaba que la gestalt entrenador-relevo estaba casi a punto de funcionar. Encerrado en mi papel, dejo de ser el hombre de avanzada del hambriento odo del Cielo, una sonda especializada conectada por radio con un psiquiatra todava ms especializado; cuando la gestalt entra en accin, Hiro y yo nos fundimos y somos otra cosa, algo que nunca podemos admitir mutuamente, ni siquiera mientras sucede. Nues tra relacin representara la clsica pesadilla freudiana. Pero saba que l tena razn: esta vez se senta que algo andaba muy mal. El claro era ms o menos circular. Tena que serlo; en realidad era un corte redondo de quince metros de dimetro practicado en el piso del Cielo, un ascensor circular disfrazado de minipradera alpina. Haban aserrado el motor de Leni; haban remolcado su nave hacia el cilindro exterior, bajando el claro hasta la esclus a de aire, y luego la haban subido hasta el Cielo sobre una inmensa plataforma decorada con hierba y flores silvestres. Haban borrado sus sensores con sobrecargas de transmisin y sellado sus puertas y escotillas; se supone que el Cielo es una sorpresa para el recin llegado. Me encontr preguntndome si Charmian ya habra regresado con Jorge. Tal vez le estara preparando algo de comer, uno de los peces que atrapamos cuando nos los sueltan en las manos desde jaulas que hay en el fondo del estanque. Imagin el olor a pescado frito, cerr los ojos e imagin a Charmian caminando por las aguas poco profundas, con los muslos perlados por gotas brillantes: muchacha de piernas largas en un vivero en el Cielo. -¡Adelante, Toby! ¡entra ahora! El volumen me reson en la cabeza; el entrenamiento y el reflejo gestltico ya me haban llevado a mitad de camino del claro. -Maldicin, maldicin, maldicin... -El mantra de Hiro, y supe entonces que todo haba salido mal. Hillary, la intrprete, era un sonido de fondo estridente, hielo BBC que cruja mientras ella farfullaba algo a toda velocidad, algo sobre diagramas anatmicos. Hiro debi de haber usado los mandos a distancia para abrir la escotilla, pero no esper a que se desato rnillara sola. Hizo detonar seis pernos

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explosivos empotrados en el casco y vol todo el mecanismo de la escotilla intacto, que por poco no me alcanz. Instintivamente, me haba apartado de su trayectoria. Luego me puse a escalar la lisa superficie del bote, tratando de asirme a las piezas de la estructura metlica con forma de panal que haba justo en la entrada; el mecanismo de la compuerta haba arrastrado consigo la escalerilla de metal. Y all qued inmvil, agazapado en el olor de plastique de los pernos, pues fue entonces cuando el Miedo -me encontr, cuando me encontr de verdad, por primera vez. Lo haba sentido antes, el Miedo, pero slo los bordes, las extremidades. Ahora era enorme, la propia oquedad de la noche, un vaco fro e implacable. Estaba hecho de ltimas palabras, espacio profundo, todos los largos adioses en la historia de nuestra especie. Hizo que me encogiera, gimiendo. Temblaba, me arrastraba, lloraba. Nos dan clases sobre esto, nos advierten, tratan de explicarlo como una especie de agorafobia temporal endmica. Pero nosotros sabemos lo que es; los relevos lo saben y los entrenadores no. Hasta hoy no hay nada que lo explique, ni remotamente. Es el Miedo. Es el dedo largo de la Gran Noche, la oscuridad que alimenta con murmurantes condenados las dulces y blancas fauces de los pabellones. Olga, santa Olga, fue la primera que lo supo. Trat de ocultrnoslo, araando el equipo de radio, ensangrentndose las manos para destruir la capacidad de transmisin de la nave, rogando que la Tierra la perdiese, la dejase morir.. Hiro estaba histrico, pero debe de haber entendido, y supo qu hacer. Me aplic el ltigo de dolor. Fuerte. Una y otra vez, como una picana elctrica para el ganado. Me hizo entrar en el bote. Me llev a travs del Miedo. Ms all del Miedo, haba una habitacin. Silencio y un olor a desconocido, olor a mujer. El estrecho mdulo estaba usado, y tena un aspecto casi domstico; haban remendado el fatigado plstico del asiento de aceleracin con despegadas tiras de cinta adhesiva plateada. Pero todo pareca amoldarse alrededor de una ausencia. Ella no estaba all. Entonces vi el demencial friso de ras guos hechos con punta de bolgrafo, smbolos garrapateados, miles de diminutas figuras rectangulares, retorcidas, entrelazadas y yuxtapuestas. Manchado con huellas dactilares, pattico, cubra la mayor parte del mamparo trasero.

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Hiro estaba esttico, susurrando, implorando. Encuntrala, Toby, por favor, Toby, encuntrala, encuentra, encuntrala ... La encontr en el compartimiento de ciruga, una estrecha alcoba a un lado del pasadizo. Encima de ella, la Schne Maschine, el manipulador quirrgico, reluca con los brazos delgados y brillantes perfectamente plegados, extremidades cromadas de una centolla rematadas en hemostatos, frceps, bistur lser. Hillary estaba histrica, y apenas se la oa por un dbil canal, diciendo algo acerca de la anatoma del brazo humano, los tendones, las arterias, taxonoma elemental. Hillary gritaba. No haba nada de sangre. El manipulador es una mquina pulcra, capaz de hacer un trabajo limpio en gravedad cero aspirando la sangre. Leni haba muerto justo antes de que Hiro volase la compuerta; tena el brazo derecho extendido sobre la superficie de plstico blanco como en un dibujo medieval, desollado, msculos y otros tejidos estirados hacia afuera en un diseo claro y simtrico, sujetos con una docena de pinzas de diseccin de acero inoxidable. Muri desangrado. Un manipulador quirrgico est cuidadosamente programado contra el suicidio, pero puede funcionar como robot disecador, preparando rganos para su almacenamiento. Haba encontrado la manera de engaarlo. Generalmente se puede hacer eso con las mquinas, si se dispone de tiempo. Ella haba tenido ocho aos. Yaca all en una estructura plegable, una cosa parecida al esqueleto fsil de un silln de dentista; a travs de ella vi el descolorido bordado que le cruzaba la espalda del traje: la marca de un fabricante de piezas electrnicas germano-occidental. Trat de hablarle. Le dije: -Por favor, ests muerta. Perdnanos, vinimos para tratar de ayudarte, Hiro y yo. Entiendes? Sabes que l, Hiro, te conoce, y est aqu, en mi cabeza. Ha ledo tu expediente, tu perfil sexual, tus colores favoritos; conoce los miedos de tu infancia, a tu primer amante, el nombre del profesor que te gustaba. Y yo tengo exactamente las feromonas adecuadas, y soy un arsenal de drogas ambulante, algo que aqu seguramente te gustar. Y podemos mentir, Hiro y yo; somos unos campeones de la mentira. Por favor. Tienes que ver. Perfectos desconocidos, pero Hiro y yo, para ti, somos el perfecto desconocido, Leni. Era una mujer pequea, rubia, de pelo suave, lacio, prematuramente veteado de gris. Le toqu el pelo, una vez, y sal al claro. Una vez all, la larga hierba tembl, las flores

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empezaron a agitarse, e iniciamos el descenso, con el bote centrado en el ascensor circular. El claro se desliz hacia abajo, saliendo del Cielo, y la luz solar se perdi en el resplandor de enormes arcos de vapor que arrojaban duras sombras sobre la amplia plataforma de la esclusa, de aire. Siluetas con trajes rojos, corriendo. Un carrito de rojo gir en redondo sobre gruesas ruedas de caucho, apartndose de nuestro camino. Nevsky, el srfer de la KGB, esperaba al pie de la pasarela que haban empujado hacia el borde del claro. No lo vi hasta que llegamos a la plataforma. -Debo llevarme las drogas ahora, seor Halpert. Me qued all, balancendome, parpadeando para quitarme las lgrimas. l se acerc a tranquilizarme. Me pregunt si sabra siquiera por qu estaba all en la plataforma, un traje amarillo en territorio rojo. Pero quiz no le importase; nada pareca importarle demasiado; tena la tablilla preparada. -Debo llevrmelas, seor Halpert. Me quit el traje, lo dobl y se lo di. Nevsky lo meti en un bolso plstico de cremallera. Guard el bolso en una caja que llevaba esposada a la mueca, y cerr la combinacin. -No las tomes todas al mismo tiempo, muchacho -dije. Y me desmay. Tarde, aquella noche, Charmian trajo una clase especial de oscuridad a mi cubculo, dosis individuales envueltas en papel metlico 'grueso. No tena nada que ver con la oscuridad de la Gran Noche, esa oscuridad sensible, acechante, que espera para arrastrar a los viajeros a los Pabellones, la oscuridad que incuba el Miedo. Era una oscuridad como la de las sombras que se movan en el asiento trasero del coche de tus padres, una noche de lluvia cuando tenas cinco aos, clido y seguro. Charmian es mucho ms hbil que yo cuando se trata de eludir a burcratas como Nevsky.

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No le pregunt por qu haba regresado del Cielo, ni qu le haba pasado a Jorge. Ella no me pregunt nada sobre Leni. Hiro no estaba, haba desaparecido por completo de la transmisin. Lo haba visto por la tarde durante el informe; como de costumbre, nuestras miradas no se encontraron. No importaba. Saba que volvera. Todo haba sido como siempre. Un mal da en el Cielo, pero eso nunca resulta fcil. Es muy duro cuando se siente el Miedo por primera vez, pero yo siempre supe que estaba ah, esperando. Se ha hablado mucho de los diagramas de Leni y de los dibujos de cadenas moleculares que ca mbian de sitio ante un a orden. Molculas que pueden funcionar como conmutadores, elementos lgicos, incluso una especie de instalacin formada por capas que constituyen una nica y enorme molcula, un diminuto ordenador. Quiz no sepamos nunca qu fue lo que encontr all afuera; quiz no conozcamos nunca los detalles de la transaccin. Podramos lamentarlo si alguna vez lo descubrimos. No somos la nica tribu de regiones apartadas, los nicos que buscan sobras. Maldita Leni, maldito aquel francs, maldit os todos los que traen cosas, remedios para el cncer, caracoles marinos, objetos sin nombre: que nos hacen estar aqu esperando, que llenan pabellones, que nos traen el Miedo. Pero afrrate a esta oscuridad clida y cercana, a la lenta respiracin de Charmian, al ritmo del mar. Aqu la experiencia es fuerte; oirs el mar, muy por detrs de la constante esttica de caracol marino del ostefono. Es algo que llevamos con nosotros, por lejos que estemos de casa. Charmian se movi a mi lado, murmur el nombre de un desconocido, el nombre de algn viajero maltrecho que desde hace mucho tiempo est en los pabellones. Ella tiene el rcord actual: mantuvo a un hombre con vida durante dos semanas, hasta que ese hombre se sac los Ojos con los pulgares. Charmian no dej de gritar hasta que lleg abajo, se rompi las uas en la tapa plstica del ascensor. Despus le dieron algn tranquilizante. Pero los dos tenemos el impulso, esa necesidad especial, esa manitica dinmica que nos permite seguir yendo al Cielo. Ambos hicimos lo mismo, nos quedamos all fuera en nuestros botes durante semanas, esperando a que la Autopista nos recogiera. Y cuando se nos acabaron las seales, nos remolcaron de vuelta hasta aqu. A algunos no los recoge la Autopista, y nadie sabe por qu. Y nunca hay una segunda oportunidad. Dicen que es demasiado costoso, pero lo que en verdad quieren decir, mientras te miran los vendajes de

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las muecas, es que ahora eres demasiado valioso, demasiado til como relevo potencial. No te preocupes por lo del intento de suicidio, te dirn; ocurre todo el tiempo. Muy comprensible: sentimiento de profundo rechazo. Pero yo haba deseado ir, lo haba deseado con mucha fuerza. Charmian tambin. Ella lo intent con pastillas. Pero ellos nos cambiaron, nos torcieron un poco, alinearon nuestros impulsos, nos implantaron los ostefonos, nos asignaron entrenadores. Olga tuvo que saberlo, debi de haberlo visto todo; trataba de impedir que descubriramos cmo llegar hasta all, que llegramos a donde ella haba estado. Saba que si la encontrbamos, tendramos que ir. Incluso ahora, sabiendo lo que s, quiero ir. Nunca ir. Pero podemos hamacarnos aqu en esta oscuridad que se eleva sobre nosotros, la mano de Charmian en la ma. Entre nuestras palmas, el arrugado envoltorio de la droga. Y santa Oiga nos sonre desde las paredes; se la siente, todas esas copias de la misma foto publicitaria, rotas y pegadas con cinta adhesiva en las paredes de la noche, esa sonrisa blanca, para siempre. William Gibson : A utor estadounidense, pionero de la literatura ciberpunk. El ciberpunk es un gnero de la ciencia ficcin que retrata mundos de un futuro prximo en los que sociedades descentralizadas se encuentran saturadas de tecnologas complejas y dominadas por grandes corporaciones multinacionales. Nacido como William Ford Gibson en Conway, Carolina, estudi en Canad. Sus primeros relatos de ciencia ficcin aparecieron a finales de la dcada de 1970, muchos en la revista Omni. Su primer libro, Neuromante (1984), est reconocido como la primera novela ciberpunk y muchos consideran que se trata de la obra de ciencia ficcin ms importante de la dcada de 1980. En ella se muestra un mundo impersonal en el que los derechos individuales estn constantemente amenazados por grupos de corporaciones que controlan la sociedad. Los hroes del libro, Case y Molly, tienen cuerpos con alteraciones cibernticas -es decir, incluyen elementos mecnicos y electrnicosy utilizan sus habilidades para operar directamente en el ciberespacio, el mundo creado nacido de la yuxtaposicin de la mente humana y la ciberntica. Case y Molly identifican y roban archivos informticos para su jefe, pero al mismo tiempo cuestionan sus acciones. El lenguaje empleado en Neuromante contribuy enormemente al desarrollo de un vocabulario ciberpunk con la incorporacin de palabras como ciberespacio

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o realidad virtual (un entorno simulado por or denador y similar al mundo real). La novela tambin se refiere a la posibilidad de un futuro apocalptico y los aspectos inherentes a la alteracin tecnolgica del cuerpo humano. Gibson obtuvo con Neuromante los Premios Nebula (1984) y Hugo (1985), dos de los ms importantes para literatura de ciencia ficcin. Gibson es autor tambin de otras obras ciberpunk como la coleccin de cuentos Quemando cromo (1986), que incluye “Johnny Mnemonic” (llevado al cine en 1994) y las novelas Conde Cero (1986), Mona Lisa acelerada (1988) y Luz virtual (1993). La mquina de la diferencia (1990), escrito junto al tambin amer icano Bruce Sterling, emplea elementos de las novelas policiacas y de la intriga histr ica en su narracin situado en una Inglaterra victoriana (mitad final del siglo XIX), en la que los ordenadores son el motor de la revolucin industrial. Tambin ha expe rimentado con otras formas literarias. Dream Jumbo (1989) es un texto pensado para acompaar una manifestacin artstica. Concibi Agripa, un libro de los muertos (1992), un poema sobre su padre, como un conjunto de imgenes y textos, contenidos en un disco informtico, pensados para desvanecerse rpidamente una vez que se han ledo. Al INDICE

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4. CUENTO MADE IN CUBA: LA MISI"N. Jess Minsal Daz y Eric Flores Taylor (JE) La llegada no fue fcil. Haba sobrevivido el descenso al planeta, pero algo sali mal y todos sus recuerdos se borraron. Por ms que lo intent, no pudo encontrar nada que lo atara a un pasado o a un futuro aunque senta que su pres encia all no era casual. Los nativos del lugar llegaron hasta l atrados por la inesperada aparicin. Lo atacaron. La superioridad fsica y evolutiva del recin llegado se impuso. El combate termin pronto. El sabor de la victoria le fue agradable, al igual que el de la carne de sus vctimas. Por suerte ya no tendra que preocuparse por comida. ¡Oh, gran Csar! – exclam el apesadumbrado senador – Grandes catstrofes se ciernen sobre nuestras legiones en las provincias cercanas. Qu pasa ahora, Cayo Claudius? – pregunt el Emperador – Otra vez problemas con los rebeldes? Algo mucho peor, oh Csar. Cerca de uno de nuestros campamentos, ha aparecido una extraa bestia que diezma desmesuradamente a nuestras tropas. Extraa dices? Explcate mejor. Nadie sabe con certeza, pero cuentan que es un remolino de colmillos y garras, capaz de destrozar a varios hombres en un pestaear. As que una fiera extraordinaria? – el Emperador camin unos pasos reflexionando – Creo que podemos sacarle provecho a esta situacin. Alista a nuestros mejores

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cazadores. ¡Quiero a esa bestia viva! Los das pasaban de forma montona. Slo encontraba entretenimiento a la hora de la comida. Para l se haba vuelto costumbre observar la conducta de su alimento. Ciertamente eran interesantes estos seres, pens. Al principio trataron de matarlo, luego buscaron refugio y trataron de resistir lo mejor posible sus incursiones. En este estado podra vivir eternamente esperando a que sus recuerdos volvieran. El sorpresivo ataque rompi sus pensamientos. Cuando quiso reaccionar era demasiado tarde. Confiado en la rutina diaria, sus sentidos de percepcin del peligro no estaban activados. El factor sorpresa y la abrumante superioridad del enemigo fueron decisivos. Envuelto en una maraa de redes, cadenas y lanzas, incontables golpes le hicieron perder el sentido. La enorme y bulliciosa multitud abarrotaba cada rincn del coliseo. Una inusual jaula cubra toda la arena. Desde su estrado, el Csar saludaba alegremente al populacho. "Pan y Circo", senador; "Pan y Circo". No existe mejor forma para tranquilizar a la plebe. Cierto es. Nunca he visto el circo tan lleno, oh Csar. Pero, estoy ansioso por ver la gran sorpresa que has anunciado. Paciencia, Cayo, ya pronto tendrs tus respuestas. El Emperador alz sus brazos para dirigirse al pblico. ¡Pueblo de Roma, hoy disfrutarn de un espectculo nunca antes visto! ¡La Bestia de las Provincias del Sur contra... La Criatura de las Montaas!

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Las puertas se abrieron. Al salir una de las bestias pareci afectada por la luz del sol, la otra atac inmediatamente. Ambas criaturas se entrelazaron en un abrazo mortal. Garras, colmillos y espinas destrozaban sin cesar los cuerpos. La gente chillaba de placer ante cada desgarramiento. Dos bestias? pregunt extraado el senador. Fue capturada hace un tiempo, algo me deca que no poda ser la nica, y la mantuve en secreto para una ocasin especial como esta – respondi sonriente el Cesar –. Ahora, sintate y disfruta del espectculo. La idea fue genial – dijo el senador admirado –. El pueblo esta encantado. Las apuestas iban de un lado a otro. De pronto los cuerpos ensangrentados se separaron y se desplomaron jadeantes. Ambas criaturas comenzaron a hincharse exageradamente, hasta explotar regando con sangre a todo el circo. ¡Puaf! Qu asco, nos han salpicado a todos – dijo el senador con un gesto de repulsin –. Pero la gente se ve satisfecha Cesar. Ya podemos retirarnos. S – respondi complacido el Emperador –, todo ha salido perfecto. Nos hemos librado de dos peligrosas fieras, y el pueblo se ha recreado. Ojal todos los das fueran as. Cuando se recuper, todo estaba estrecho y oscuro. Los sentidos de percepcin estaban a tope, como si fueran a estallar. Las seales de alerta venan de todas partes. De pronto, se abri una compuerta. El instinto de libertad lo impuls a salir. La luz lo ceg momentneamente, una fuerza inesperada arremeti contra l. El contacto con la otra criatura llen el aire de un aroma familiar. De momento la misin se hizo clara en su mente. Haba encontrado a la hembra de su especie. Ahora slo tena que ligar su sangre rica en espermatozoides con la de ella, llena de vulos. Luego moriran tras un explosivo orgasmo.

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Los fluidos de ambos se esparciran lo ms lejos posible, contaminando con larvas parsitas a todo ser vivo que se encontrase en los alrededores. As quedaba asegurado el desarrollo de cientos de miles de cras que pronto gobernaran ese mundo. Jess Minsal Daz y Eric Flores Taylor : Jvenes escritores cubanos, residentes en Ciudad de La Habana, que han decidido escribir a cuatro manos. Juntos ganaron el Premio Arena 2004 y el 3er lugar del Premio Juventud Tcnica. Email de Eric Flores: er ic@centro-onelio.cult.cu Al INDICE

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5. CURIOSIDADES: COMO CONSTRUIR UN ALIEN Cristobal Perez-Castejon Carpena Uno de los puntos ms conflictivos de Alien IV es la "reencarnacin" de Ripley... y el Alien. Alien III acab con el exterminio de ambos de forma irreversible.... mientras que su continuacin se basa en la reaparicin de ambos personajes. A mucha gente le resulta ofensiva la idea... mientras que otros piensan que el recrear a Ripley CON el embrin del bicho es sencillamente imposible. Bueno, imposible no es, pero si bastante enrevesado. Para ello tenemos que profundizar en el ciclo de vida del Alien. Se basa en cuatro fases bien diferenciadas: huevo, embrin, infante y alien. La fase "huevo" es sper resistente, capaz de vivir prcticamente en el vaco durante centenares de aos en condiciones sumamente hostiles. Este huevo contiene un vector que ataca al anfitrin que pasa lo mas cerca posible de el y le "instala" el embrin. El embrin se desarrolla en el interior del anfitrin hasta que alcanza la siguiente fase de desarrollo, momento en el cual se abre camino hacia el exterior (normalmente matando al anfitrin en el proceso) e inicia la ltima fase de su metamorfosis. Llegados a este punto tenemos que hacernos una importante pregunta: como es posible que CUALQUIER anfitrin sea compatible con la bioqumica del embrin? Recordemos que los aliens no le hacen ascos a nada: extraterrestres exticos, seres humanos en traje espacial, perros... lo que sea. Una posible respuesta es que durante la fase de instalacin del embrin el vector altera genticamente al anfitrin para hacerlo compatible con el embrin, posiblemente mediante un virus. Aunque esto pueda resultar chocante no es ciencia ficcin. En la Tierra existen unas avispas que parasitan a unas orugas de un modo bastante original. En lugar de paralizarlas e inyectarles sus cras, que pasan a alimentarse del husped "en vivo" (procedimiento estndar en este caso), estas avispas inyectan un virus junto a sus huevos. Este virus no mata ni paraliza al husped, que sigue llevando una vida normal salvo en dos puntos: el sistema inmunolgico de la oruga pasa a reconocer a las larvas de las avispas como parte integrante del organismo (y por tanto no las ataca) y la oruga no alcanza jams la fase de pupa: simplemente sigue co miendo y engordando... para alimentar a las larvas de su parsito. As que la idea de modificar al anfitrin mediante un virus para

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hacerlo compatible con el parsito que le invade ya ha sido desarrollada por la naturaleza.... y por el hombre: la mayor parte de las terapias genticas que se estn desarrollando HOY se basan en ese principio. En el caso de Alien, el proceso parece, adems, biunvoco: el embrin absorbe las caracterstic as del anfitrin que considera ms interesantes para su supervivencia y las incorpora a su propia estructura gentica. El mejor ejemplo de esto es el "Alien-Perro" de la tercera entrega. Esto tambin concuerda con el nacimiento del bicho horroroso y cutre del final: si el alien es capaz de modificarse genticamente para adaptarse, es evidente que ser capaz de hacer casi cualquier cosa con su descendencia.... de forma consciente. Una caracterstica evolutiva impresionante, y que otorga una superioridad increble a la especie que la posea. Toda la pelcula se basa en este punto. Ripley es como es porque la informacin de la que se dispone es la suministrada por la nave de Alien III cuando le detecta que tiene un bicho dentro. Para entonces, su estructura gentica ya esta alterada por el bicho, por lo que el resultado lgico es un hbrido. En cuanto al embrin del Alien, tres cuartos de lo mismo. Es muy posible que se disponga de su informacin gentica y que puedas clonar a un embrin, pero...sin la fase "huevo" no puedes preparar un husped que sea compatible con el embrin. El resultado es que tienes que clonar al Alien y a Ripley, pues en la fase de desarrollo en la que sacaste la fotocopia gentica ambos estn indisolublemente unidos porque el embrin NO PUEDE DESARROLLARSE SIN RIPLEY. Esta es tambin la razn de porque no clonan de cara a diez o veinte reinas para jugar: necesitaran otras tantas Ripleys para su desarrollo. Es mas barato hacer una y crear aliens nuevos por el procedimiento natu ral. Esto explicara tambin la existencia de los siete clones previos de Ri pley: si la informacin gentica del anfitrin esta corrupta por el virus, al intentar clonarla obtendrs diferentes tipos de monstruos, segn se decanten las caractersticas dominantes del Alien o las humanas. Lo raro en este caso no es que haya clones fallidos, sino que solo sean siete... Como conclusin: partiendo de la fase "huevo", el recrear dife rentes Aliens habra sido un proceso "trivial". Partiendo de la informacin gentica de un embrin de Alien, es necesaria la presencia de un portador con una bioqumica especialmente adaptada a las necesidades de dicha fase. La nica informacin de la que se dispone al respecto son las muestras de tejidos y la informacin recogida por el autodoc de la nave de rescate en Alien III. Y esa informacin corresponde al binomio Ripley-Reina. Puesto que la bioqumica de Ripley ha

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sido alterada para hacerla compatible con su husped, el intento de recrear nuevas Ripleys da lugar a copias errneas. El mecanismo mas probable de modificacin es la utilizacin de un virus o conjunto de virus por parte del vector de transmisin: las muestras de tejidos permitiran recuperar dichos virus, lo que a su vez permitira tratar a los clones con los mismos para hacerlos compatibles con los clones de embrin recuperados. Las caractersticas "Alien" de la nueva Ripley no procederan por tanto de una recombinacin con el material gentico del embrin, sino de una bioqumica modificada para hacerla compatible con su husped: al no morir al termin ar el ciclo vital del Alien embrin, dichas caractersticas permanecen y generan a un ser humano modificado como el que aparece en la pelcula. Cristbal Prez-Castejn Carpena : Nacido en 1962 en Yecla (Murcia), vive en Madrid desde hace varios lustros. Es Ingeniero Superior de Telecomunicacin y trabaja en una importante multinacional alemana del sector. Sus aficiones principales son viajar, la fotografa, la astronoma y leer, su autor favorito es Borges. En el campo de la ciencia ficcin, mas que autores prefiere obras: Arthur C. Clarke cuando escribe relatos, casi todo lo de Stanislaw Lem, Philip K. Dick, Pohl, Benford... Ha escrito un sinnmero de artculos sobre los ms variados temas de ciencia ficcin. Los links pueden encontrarse en: http://www.arrakis.es/~cris/articulos.htm Al INDICE

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6. RESEA: Triloga del ciberespacio. La referencia obligada para toda la obra de William Gibson es la Triloga del Ciberespacio, donde los personajes se mueven entre la aventura y la mstica. Los cowboys de un futuro lejano surcan las redes, las corporaciones se enfrentan a muerte, las organizaciones secretas florecen en el medio de una sociedad despiadada. Todo comienza en ''Neuromante'', para luego seguir en ''Conde Cero'' y en ''MonaLisa Acelerada''. "Neuromante" (1984) comienza en el corazn de la localidad japonesa de Chiba, un lugar conocido como ''La Zona'', convertido en un paraso de transacciones del futuro, entre las que se incluyen las drogas fuertes y la informacin. Es un paraso para la prctica de cirugas destinadas intervenir el cuerpo humano, capaces de crear ciborgs que se debaten entre la mquina y la biologa. Case es un cowboy un navegante de las redes, pero vaga entre los bares y rincones oscuros sin destino, pues trat de burlar a uno de sus empleadores y la venganza fue una contaminacin que lo dej sin poder para experimentar el ciberespacio: no poda conectarse. Todo comienza en un claroscuro, en un mundo denso, construido con una visin pesimista sobre la sociedad del futuro. El captulo inicial se llam Chiba City Blues, y dio inicio a una triologa de novelas que contiene la primera saga concebida por la mente ciberpunk de Gibson. La trama transporta hacia un futuro ms bien lejano, ultra tecno, plagado de alusiones a una cierta decadencia en las relaciones entre los seres. Se mencionan algunas cosas que sern clave para entender este mundo. El Sprawl o ensanche urbano, que describe megalpolis formadas de manera casi natural por la expansin de ciudades que terminan pegadas la una a la otra. El SimStim, un aparato adictivo capaz de reproducir experiencias, simulaciones y estmulos, con historias (histerias?) de realidad virtual protagonizadas por div@s. Y tambin aparecen las grandes corporaciones, entes materiales con presencia dominante en el ciberespacio, generadoras de intrigas y poderosas estructuras que los cowboys buscan erosionar, con frecuencia para robar informacin. Tessier Ashpool, Hosaka, Sense Net,

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Maas, son las que aparecen en esta primera saga. Capaces de matar por un pequeo disco lleno de datos, de secuestrar mentes brillantes para ponerlas a trabajar en su beneficio, de mantener ejrcitos de asesinos, y de generar familias y herederos que se comportan con la abulia tan tpica de las casa s reales de la actualidad. En qu estaba pensando William Gibson? Desde la poca de cuentos como "Johnny Mnemonic" o "Burning Chrome" (1981) haba trabajado en el diseo de este tipo de ecosistemas futuristas. Se dice que cuando vio ''Blade Runner'', sali del cine desesperado, porque pens que alguien se le haba adelantado. Pero un comentario en Internet advierte que si bien el paisaje de este clsico del ci ne tena similitudes con el de "Neuromante", a nivel de geografa mental no haba comparacin, pues la pelcula no hablaba para nada del "universo sensorial alternativo de la Red". Si bien el mundo de la Internet actual tiende a parecerse al ciberespacio de los cowboys de Gibson, la Red no fue la inspiracin principal. En esos tiempos las pocas computadoras conectadas servan slo para mandar correo electrnico y ejecutar algunos programas en forma remota, llenos de cdigos y sin imgenes. En cambio ya eran populares los videojuegos. Tambin hubo una influencia importante en la pelcula ''Tron'', lanzada por los estudios Disney en 1982, en la cual los personajes deambulan por las entraas de un sistema de computadoras. En "Neuromante" Case resulta contratado en forma misteriosa para romper el hielo (Ice) protector de un poderoso servidor. En la aventura lo acompaan Molly, una asesina con implantes que aumentan su letalidad, el Finlan ds que domina la tecnologa, el repulsivo Riviera que puede proyectar escenas de realidad virtual a la retina de sus interlocutores. Y lleva consigo un programa rompehielos de procedencia china. Dentro del ciberespacio es ayudado por Dixie Flatline, muerto aos antes, cuya mente estaba guardada en un servidor. Y todo culmina en una estacin orbital a baja altura, dominada por los clones de la familia Tessier Ashpool. All aparecen dos actores muy importantes de la novela, Wintermute y Neur omante, inteligencias artificiales cuyo poder crece sin cesar.

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La historia contina en "Conde Zero" (ya se anunci una pelcula de este libro), que es el apodo con el cual se hace llamar Bobby, un joven aspirante a cowboy de las redes, quien en la primera escena est a punto de morir pega do a su consola de conexin debido a las descargas enviadas hacia l por un sistema de Ice protector. Aqu la lucha entre las corporaciones es feroz. Y en el centro de la disputa est la ambicin por poseer los secretos de la tecnologa del biochip, un procesador que est literalmente vivo. Duros y blandos se mueven entre balaceras y atentados en torno a Angie, una nia que lleva colocada en la corteza cerebral una estructura con la cual puede experimentar el ciberespacio en estado natural. En medio de la contienda entre las empresas Hosaka y Maas aparecen nuevos actores de la triloga: las inteligencias artificiales, en cierta forma liberadas en el ciberespacio, se han transformado en (virtuales) de idades siguiendo el modelo de l vodoo haitiano. As ejercen el poder y se comunican con Angie. En esta novela ciberpunk irrumpe un chileno. En la dedicatoria "Para mi D", William Gibson recurre a un verso de Pablo Neruda, en castellano: "Quiero hacer contigo/lo que la primavera/hace con los cerezos". La tercera y ltima parte es "Mona Lisa Acelerada". Las tensiones continan tejindose en torno a la matriz, que es otro nombre utilizado por Gibson para referirse al ciberespacio. Angie es la mxima protagonista de aventuras diseadas para el SimStim, mientras que Bobby permanece en estado catatnico, conectado en forma permanente a las redes. En medio de las intrigas y de la reaparicin de deidades haitianas en el ciberespacio, surge el anhelo por descubrir cul es la forma, cul es el tamao de la matriz, por qu se comporta como se comporta. Esta vez aparece la mafia japonesa, la Yakuza, y variados especmenes relacionados con el mundo de los negocios. Entretanto la fuerza de inteligencia artificial que alimenta esta realidad virtual tambin inicia una bsqueda existencial, tras recibir se ales de que existe otra dimensin similar al ciberespacio. Slo que los mensajes provienen del espacio sideral...

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7. HUMOR: Tres Prlogos de Douglas Adams (Como resulta imposible incluir en el boletn lo s tres tomos de la obra de Douglas Adams: “Gua del Autoestopista Galctico”, “El restaurante del fin del mundo” y “Hasta luego, y gracias por el pescado”, reproducimos los prlogos de las tres novelas) GUIA DEL AUTOESTOPISTA GALACTICO Douglas Adams Prologo En los remotos e inexplorados confines del arcaico extremo occidental de la espiral de la galaxia, brilla un pequeo y despreciable sol amarillento. En su rbita, a una distancia aproximada de ciento cincuenta millones de kilmetros, gira un pequeo planeta totalmente insignificante de color azul verdoso cuyos pobladores, descendientes de los simios, son tan asombrosamente primitivos que an creen que los relojes de lectura directa son de muy buen gusto. Este planeta tiene, o mejor dicho, tena el problema siguiente: la mayora de sus habitantes eran infelices durante casi todo el tiempo. Muchas soluciones se sugirieron para tal problema, pero la mayor parte de ellas se referan principalmente a los movimientos de pequeos trozos de papel verde; cosa extraa, ya que los pequeos trozos de papel verde no eran precisamente quienes se sentan infelices. De manera que persisti el problema; muchos eran humildes y la mayora se consideraban miserables, incluso los que posean relojes de lectura directa. Cada vez eran ms los que pensaban que, en primer lugar, haban cometido un gran error al bajar de los rboles. Y algunos afirmaban que lo de los rboles haba sido una equivocacin, y que nadie debera haber salido de los mares.

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Y entonces, un jueves, casi dos mil aos despus de que clavaran a un hombre a un madero por decir que, para variar, sera estupendo ser bueno con los dems, una muchacha que se sentaba sola en un pequeo caf de Rickmansworth comprendi de pronto lo que haba ido mal durante todo el tiempo, y descubri el medio por el que el mundo podra convertirse en un lugar tranquilo y feliz. Esta vez era cierto, dara resultado y no habra que clavar a nadie a ningn sitio. Lamentablemente, sin embargo, antes de que pudiera llamar por telfono para contrselo a alguien, ocurri una catstrofe terrible y estpida y la idea se perdi para siempre. Esta no es la historia de la muchacha. Sino la de aquella catstrofe terrible y estpida, y la de algunas de sus consecuencias. Tambin es la historia de un libro, titulado Gua del autoestopista galctico; no se trata de un libro terrestre, pues nunca se public en la Tierra y, hasta que ocurri la terrible catstrofe, ningn terrestre lo vio ni oy hablar de l. No obstante, es un libro absolutamente notable. En realidad, probablemente se trate del libro ms notable que jams publicaran las grandes compaas editoras de la Osa Menor, de las cu ales tampoco ha odo hablar terrestre alguno. Y no slo es un libro absolutamente notable, sino que tambin ha tenido un xito enorme: es ms famoso que las Obras escogidas sobre el cuidado del hogar espacial, ms vendido que las Otras cincuenta y tres cosas que hacer en gravedad cero, y ms polmico que la triloga de devastadora fuerza filosfica de Oolon Colluphid En qu se equivoc Dios, Otros grandes errores de Dios y Pero quin es ese tal Dios? En muchas de las civilizaciones ms tranquilas del margen oriental exterior de la galaxia, la Gua del autoestopista ya ha sustituido a la gran Enciclopedia galctica como la fuente

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reconocida de todo el conocimiento y la sabidura, porque si bien incurre en muchas omisiones y contiene abundantes hechos de au tenticidad dudosa, supera a la segunda obra, ms antigua y prosaica, en dos aspectos importantes. En primer lugar, es un poco ms barata; y luego, grabada en la portada con simpticas letras grandes, ostenta la leyenda: NO SE ASUSTE. Pero la historia de aquel jueves terrible y estpido, la narracin de sus consecuencias extraordinarias y el relato de cmo tales consecuencias estn indisolublemente entrelazadas con ese libro notable, comienza de manera muy sencilla. EL RESTAURANTE DEL FIN DEL MUNDO Douglas Adams Prologo Hay una teora que afirma que si alguien descubriera lo que es exactamente el Universo y el por qu de su existencia, desaparecera al instante y sera sustituido por algo an ms extrao e inexplicable. Hay otra teora que afirma que eso ya ha ocurrido 1 Resumen de lo publicado: Al principio se cre el Universo. Eso hizo que se enfadara mucha gente, y la mayora lo consider un error.

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Muchas razas mantienen la creencia de que lo cre alguna especie de dios, aunque los jatravrtidos de Viltvodle VI creen que todo el Universo surgi de un estornudo de la nariz de un ser llamado Gran Arklopopltico Verde. Los jatravrtidos, que viven en continuo miedo del momento que llaman La llegada del gran pauelo blanco, son pequeas criaturas de color azul y, como poseen ms de cincuenta brazos cada una, constituyen la nica raza de la historia que ha intentado el pulverizador desodorante antes que la rueda. Sin embargo, y prescindiendo de Viltvodle VI la teora del Gran Arklopopltico Verde no es generalmente aceptada, y como el Un iverso es un lugar tan incomprensible, constantemente se estn buscando otras explicaciones. Por ejemplo, una raza de seres hiperinteligentes y pandimensionales construyeron en una ocasin un gigantesco superordenador llamado Pensamiento Profundo para calcular de una vez por todos la Respuesta a la Pregunta Ultima de la Vida, del Universo y de Todo lo dems. Durante siete millones y medio de aos, Pensamiento Profundo orden y calcul, y al fin anunci que la respuesta definitiva era Cuarenta y dos; de manera que hubo de construirse otro ordenador, mucho mayor, para averiguar cul era la pregunta verdadera. Y tal ordenador, al que se le dio el nombre de Tierra, era tan enorme, que con frecuencia se le tomaba por un planeta, sobre todo por parte de los extraos seres simiescos que vagaban por su superficie, enteramente ignorantes de que no eran ms que una parte del gigantesco programa del ordenador. Cosa muy rara, porque sin esa informacin tan sencilla y evidente, ninguno de los acontecimientos producidos sobre la Tierra podra tener el ms mnimo sentido.

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Lamentablemente, sin embargo, poco antes de la lectura de datos, la Tierra fue inesperadamente demolida por los vogones con el fin, segn afirmaron, de dar paso a una va de circunvalacin; y de ese modo se perdi para siempre toda esperanza de descubrir el sentido de la vida. O eso pareca. HASTA LUEGO, Y GRACIAS POR EL PESCADO Douglas Adams Prologo En los remotos e inexplorados confines del arcaico extremo occidental de la Espiral de la Galaxia, brilla un pequeo y de spreciable sol amarillento. En su rbita, a una distancia aproximada de ciento cincuenta millones de kilmetros gira un pequeo planeta totalmente insignificante de color azul verdoso, cuyos pobladores, descendientes de los simios, son tan asombrosamente primitivos que an creen que los relojes digitales son de muy buen gusto. Ese planeta tiene o, mejor dicho, tena el problema siguiente: la mayora de sus habitantes eran desdichados durante casi todo el tiempo. Muchas soluciones se sugirieron para tal problema, pero la mayor parte de ellas se referan principalmente a los movimientos de unos papelitos verdes; cosa extraa, ya que los papelitos verdes no eran precisamente quienes se sentan desdichados. De manera que persisti el problema; muchos eran mezquinos, y la mayora se sentan desgraciados, incluso los que posean relojes digitales. Cada vez eran ms los que pensaban que, en primer lugar, haban cometido un grave error al bajar de los rboles. Y algunos afirmaban que lo de los rboles haba sido una equivocacin, y que nadie debera haber salido de los ocanos.

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Y entonces, un jueves, casi dos mil aos despus de que clavaran a un hombre a un rbol por decir que, para variar, sera estupendo portarse bien con los dems, una muchacha sentada sola en un pequeo bar de Rickmansworth comprendi de pronto qu haba ido mal hasta entonces, y supo por fin cmo el mundo podra convertirse en un lugar agradable y feliz. Esta vez era cierto, dara resultado, y no habra que clavar a nadie a ningn sitio. Lamentablemente, sin embargo, antes de que, pudiera llegar a un telfono para contrselo a alguien, la Tierra fue sbitamente demolida para dar paso a una nueva va de circunvalacin hiperespacial. Y as se perd i la idea, al parecer para siempre. Esta es la historia de la muchacha. Douglas Adams: Naci en Cambridge en marzo de 1952. Autor de la clebre serie del Autoestopista Galctico conformada por los ttulos Gua del Autoestopista Galctico (1978), El Restaurante del Fin del Mundo (1980), La Vida, el Universo, y Todo lo Dems (1982), Hasta luego y gracias por el pescado (1984) y Mostly Harmless (1992); referente imprescindible para todos los que crecieron a finales de los setenta y un libro muy especial para cualquier amante de la ciencia ficcin. Douglas Adams trabaj brevemente con Monthy Pyton y escribi guiones para la mtica serie de la BBC “Doctor Who”, en la que se co mbinaba por primera vez la iconografa de la ficcin fantstica con una visin del mundo tpicamente britnica. Muri el 11 de mayo del 2001 de un ataque al corazn en Los Angeles a los 49 aos. El centro astrofsico de Harvard anunci que bautizar un asteroide recientemente descubierto con el nombre de Arthur Dent, el protagonista de su obra ms famosa. Al momento de su muerte se encontraba trabajando en la versin flmica de Gua del Autoestopista Galctico.

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8. COMO CONTACTARNOS? S tienes algn comentario, sugerencia o colaboracin escrbenos a: darthmota@centro-onelio.cult.cu jartower@centro-onelio.cult.cu jartower74@yahoo.es aceptamos cualquier colaboracin seria y desinteresada. Traten de ponerla en el cuerpo del mensaje. Advertencia: Los mensajes de direcciones desconocidas que contengan adjuntos sern borrados. Para suscribirte envanos un correo en blanco a: disparoenred@centro-onelio.cult.cu con la palabra "BOLETIN" en el asunto. Para desincribirte envanos un correo en blanco a: disparoenred@centro-onelio.cult.cu con la frase "NO BOLETIN" en el asunto. Al INDICE