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Disparo en Red

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Material Information

Title:
Disparo en Red
Physical Description:
Serial
Language:
English
Publisher:
Disparo En Red
Place of Publication:
Havana, Cuba
Publication Date:
Frequency:
monthly
three times a year
regular

Subjects

Subjects / Keywords:
Science fiction, Latin American -- Periodicals   ( lcsh )
Science fiction -- Periodicals   ( lcsh )
Genre:
periodical   ( marcgt )
serial   ( sobekcm )

Record Information

Source Institution:
University of South Florida Library
Holding Location:
University of South Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
usfldc doi - D42-00018-n17-2005-12
usfldc handle - d42.18
System ID:
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n No. 17 (December 5, 2005)
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HOY: 5 de DICIEMBRE del 2005 DISPARO EN RED: Boletn electrnico de ciencia-ficcin y fantasa. De frecuencia quincenal? y totalmente gratis. El sitio web del Fantstico Cubano http://www.cubaliteraria. cu/guaican/index.html

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Editores: darthmota Jartower Colaboradores: Taller de Creacin ESPIRAL de ciencia ficcin y fantasa. espiral@centro-onelio.cult.cu Proyecto de Arte Fantstico Onrica. sheila.padron@cigb.edu.cu Anabel Enrquez Pieiro Juan Pablo Noroa Miguel Bonera Miranda Jorge Enrique Lage Coghan Vctor Hugo Prez Gallo Ral Aguiar

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0. CONTENIDOS: 1. La frase de hoy : Frank Herbert. 2. Artculo : pica Espacial, Novela Planetaria y Space Opera, Gabriel Bentez. 3. Cuento clsico : Rosa Araa, Bruce Sterling. 4. Cuento made in Cuba : El Holands Errante, Erick Mota. 5. Entrevista : H. R. Giger, por Rodrigo Carrizo Couto. 6. Humor : Super-Huevo, por Jess Minsal y Eric Flores. 7. El cartero siempre llama dos veces. 8. Las cosas que vendrn (…y que pasan) 9. Cmo contactarnos?

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1. LA FRASE DE HOY: — Has odo hablar de los animales que se devoran una pata para escapar de una trampa? —Dijo la vieja mujer—. Esa es la astucia a la que recurrira un animal. Un humano permanecer cogido en la trampa, soportar el dolor y fingir estar muerto para coger por sorpresa al cazador y matarlo, y eliminar as un peligro para su especie. Frank Herbert. Dune. Al INDICE 2. ARTICULO: PICA ESPACIAL Capitulo 1: Novela Planetaria y Space Opera por: Gabriel Bentez N ada ms viejo que el gnero de aventuras. Ha estado con nosotros casi desde que el hombre aprendi a escribir y an antes, en las figuras toscamente pintadas en las paredes de las cavernas. An no se sabe con certeza l porque de esos dibujos de hombres cazando. Acaso son una especie de ritual pictrico para atraer la buena suerte? O estn destinadas tal vez a ser una especie de dibujos didcticos? Nadie lo sabe. Pero lo que si sabemos es que, aunque hayan sido expresamente diseados para cualquier fin, en esos pictogramas se puede ver la aventura. La cacera, los viajes nmadas hacia nuevas tierras, lugares desconocidos, el enfrentamiento con las fuerzas de la naturaleza an no comprendidas eran en resumen, aventura. El miedo, la maravilla, la sorpresa, el peligro…todo este cmulo de emociones conforma la aventura. Pero el ms importante es aquel que conocemos como curiosidad. La curiosidad es la fuerza ms poderosa del ser humano. Es ella la que nos impulsa ms all de nuestros miedos, de nuestras capacidades. Nuestra vida como especie se basa en gran parte en la bsqueda de respuestas a preguntas ancestrales Quien soy? De donde vengo?

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Para que estoy aqu? La curiosidad por saber del mundo que nos rodea, ha logrado tambin que conozcamos ms de nosotros mismos como especie y como personas. En la literatura es frecuente encontrar como un viaje de aventuras acaba transformando a su personaje. La mayora regresa con una visin diferente de la vida, regresan maduros. Su bsqueda de respuestas, de nuevos horizontes, de nuevas expectativas, ha abierto tambin el camino para el conocimiento de s mismos. Y todo esto lo ha hecho la curiosidad. No fue acaso la curiosidad lo que llev a Jim a meterse en el embrollo de La Isla del Tesoro? No es acaso la curiosidad lo que impulsa a la tripulacin de la nave estelar Enterpraise a “Llegar a donde el hombre no ha ido jams”? Quien ms que ella misma fue la musa infernal que llev al Dr. Frankenstain a crear a su monstruo? Que es lo que nos impulsa a mandar sondas a los lugares a donde probablemente no llegaremos en bastante tiempo? Curiosidad y aventura son, pues, el motor de nuestra vida. La Aventura en la Ciencia Ficcin Guarda tu espada, oh poderoso guerrero, porque tal vez la necesites despus, cuando te haya de servir para algn propsito. No la ro mpas estrellndola contra el metal insensible que cede mejor a la ms dbil fuerza del dedo, si interviene alguien que conozca su secreto. Entonces Conoces tu el secreto? Si. Ponme en libertad y yo te dar entrada a la prxima cmara de horrores… Los Dioses de Marte de Edgar Rice Burroughs N o hay mejor literatura para la curiosidad que la literatura de ciencia ficcin. Acostumbrada a cuestionar todo, a ver “ms all de lo evidente”, a especular con las posibilidades, la ciencia ficcin se convirti desde su nacimiento en la literatura del “Que pasara si…?: Mary Shelley se pregunt que pasara si un hombre tuviera la capacidad de crear vida artificial en Frankenstein ; Julio Verne se pregunt que pasara si un cometa rozara a la Tierra en Hector Servadac ; H. G. Wells se hizo la misma pregunta pero enfocado a una invasin extraterrestre en La guerra de los mundos Los cuestionamientos de estos autores llevaron a sus lectores a la curiosidad de saber las respuestas. Pero

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obtenerlas no era solo cuestin de mostrrselas. Los lectores tenan que descubrirlas, tenan que vivirlas para comprenderlas. Y es as que junto con el cuestionamiento lleg tambin la aventura. Una muy buena poca para la aventura como fuerza predominante en el campo de la ciencia ficcin se dio entre los aos de 1926 y 1938 (Segn el sistema de divisin de la ciencia ficcin moderna que sugiere Isaac Asimov) cuando el gnero apenas se desarrollaba como tal en los Estados Unidos. Las historias de esta generacin eran por lo regular muy inocentes, ms centradas en la “sen sacin de maravilla” y en la accin que en cualquier otra cosa. Por eso no es muy difcil encontrar en ellas premisas que rayan en lo pseudocientfico. Un ejemplo de ello lo tenemos en las historias que sobre el planeta Marte – llamado Barsoom por sus habitantes – escribi Edgar Rice Burroughs (1875 – 1950). E.R. Burroughs, escritor estadounidense, le debe gran parte de su fama a un personaje que conocemos todos: Tarzn de los monos Tarzn, el bebe de una pareja de nobles ingleses naufraga dos en las costas africanas, es adoptado por los “grandes monos” despus de que sus padres naturales mueran de enfermedad y desesperacin en la selva. De ah en adelante, la vida de Tarzn se ver marcada por su relacin con el mundo de los animales y por su condicin de “miembro raro” de la tribu de simios. Es hasta que una expedicin encuentra los restos de la cabaa que fue de sus padres, cuando Tarzn conozca su verdadero origen como heredero del nombre Greystock y como perteneciente a otra especie que no es la de sus amigos de toda la vida. Tarzn hizo su debut en Tarzn de los Monos (Tarzan of the Apes) en 1914, publicado en captulos por la revista All-Story. El personaje se hizo tan famoso que Burroughs continu con una produccin de relatos y novelas sobre sus aventuras en la selva y en lugares mucho ms peligrosas y fantsticos, como la ciudad perdida de Ophar, el mundo perdido de PalulDon, donde an existen dinosaurios o el reino de Pellucidar, en el mismo centro de la Tierra, estas dos ultimas, por cierto, muy emparentadas con la ciencia ficcin. NOTA: Como nos sugieren estas historias, mucho del trabajo de ERB esta inspirado en obras de otros autores como El Mundo Perdido de Arthur Conan Doyle (1912) y Viaje al Centro de la Tierra (1864) de Julio Verne Es bastante patente que incluso su Tarzn tiene

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bastante en comn con Mowgli el nio adoptado por lobos, de la novela de Rudryard Kipling El Libro de la Selva .) Sin embargo, en el mundo de la ciencia ficcin su personaje ms conocido y ya clsico – es el capitn John Carter, aparecido en Una Princesa de Marte (1917) y publicado primero como serie en la revista All Story bajo el nombre de Under the Moons of Mars (Bajo las Lunas de Marte) (1912) Carter, como oficial de la armada confederada de los estados unidos se encuentra sin dinero al acabar la guerra, lo que lo impulsa a correr suerte como minero en el oeste. Sin embargo, un ataque indio lo obliga a huir. Herido y perseguido por toda una horda de pieles rojas, Carter encuentra refugio en una extraa caverna que se le antoja artificial, pues sus paredes se encuentran repletas de extraos signos tallados. Descubrir con horror como su cuerpo no puede moverse y como sus perseguidores parecen conocer algo que el desconoce de la caverna, pues se niegan a entrar, dejndolo a l en el interior, tirado en el suelo e imposibilitado de hablar o moverse gracias a alguna extraa influencia que Carter no puede identificar. Pero lo ms extrao no vendr hasta poco despus, cuando sufra una especie de viaje transmigratorio que lo llevar a un planeta Marte muy diferente al que conocemos nosotros. Afortunadamente para l, este Marte sustenta atmsfera, vida, y una fuerza de gravedad algo inferior a la de nuestro mundo, por lo que Carter puede dar espectaculares saltos en el aire y ser mucho ms flexible y rpido que en la Tierra. Sin embargo no todo es el paraso en Marte. Sus habitantes civilizados, una especie de gigantes verdes con cuatro brazos, suelen se r poco amistosos y si bastante hostiles. La fauna de Barssom – que es como sus aborgenes llaman a Marte – tampoco es precisamente cariosa y toda una variada muestra que se compone desde monos blancos de cuatro brazos, hasta carnvoros hombresrbol, hacen que Carter tenga que luchar por sobrevivir en ms de una ocasin. Extraamente, tambin encontrar en Marte al amor de su vida – una joven princesa semihumana y ovpara, de piel rojiza, llamada Dehja –Thoris – y para su desgracia, tambin lo perder al final de esta historia.

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Sin embargo, John Carter, Guerrero de Marte, al igual que Tarzn, tendra mucho xito, lo que llevara a su autor a continuar la serie de Barssom con ttulos como Los Dioses de Marte (The Gods of Mars) (1913), y The Warlord of Mars (El Seor de la Guerra de Marte) (1913-14) que le darn la oportunidad a Carter de reencontrarse con su amada y vivir nuevas aventuras. Sin embargo no son estos libros los nicos de la serie. Continua con nuevos personajes, a veces protagonistas, en Thuvia, Maid of Mars (1916), The Chessmen of Mars (1922), The Master Mind of Mars (1928) A Fighting Man of Mars (1931), Swords of Mars (1936), Synthetic Men of Mars (1940), Llana of Gathol (1941) y Carter of Mars (1941-3) una coleccin de relatos. Aunque muy exitosas en su poca, estas historias de ERB no estn consideradas actualmente como una “buena” ciencia ficcin y a veces ni siquiera como eso. Veamos por que: En primer lugar, Carter accede al plan eta rojo de una forma poco ortodoxa. No llega en un cohete o en una nave espacial, sino por una especie de viaje astral que no es explicado. Barssom tampoco es un Marte cientficamente plausible. Hay que aunarle a esto que actualmente, el estilo litera rio de Burroughs es algo pesa do y engorroso. Acostumbrado a adornar las novelas con toda una gran gama de palabras y descripciones exhaustivas, sus obras resultan a veces excesivamente cargadas y a veces hasta ridculas. De hecho, en su serie sobre el planeta Venus, hay una parte descriptiva que va desde la narracin de la geografa lugar, hasta las armas que se usan en ciertas partes ¡Todo para solo para mencionar el territorio de origen de un personaje! La serie de Venus va de la mano de otro personaje Carson Napier que logra viajar al planeta mencionado en un cohete. El peligro, la aventura, el romance y los seres extraos tambin aparecen aqu, al igual que en la anterior serie, de la cual esta es una especie de copia o variacin. La serie de Venus esta formada por Piratas de Venus (Pirates of Venus) (1934), Perdidos en Venus (Lost on Venus) (1935) Carson de Venus (Carson of Venus) (1939) y Escape on Venus (1946) y un libro de relatos, Wizard of Venus (1931-41), adems de un libro que dejo inconcluso a su muerte: A Venus History Como dato interesante, me gustara mencionar que una pequea parte de la obra de Venus tiene lugar en Mxico, en Guaymas, Sonora, donde el mismo ERB tiene que trasladarse

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para tomar contacto con Carson Napier, adems de mencionar a Tarzn y el mundo subterrneo de Pellucidar. Debatir las cualidades cientficas de la obra de ERB estara de ms, porque nunca fue su intencin escribir un relato de ciencia ficcin tal cual. De hecho, hay que recordar que el trmino no fue acuado hasta 1929 y para entonces Burroughs ya haba recorrido bastante camino. Las historias de ERB son aventura pura, ms emparentadas con las obras de Salgari o Rider Haggard que con cualquier otra cosa. Aqu predomina la sensacin de maravilla, la accin de los enfrentamientos con espadas y con monstruos extraterrestres. Por que la definimos entonces dentro de la ciencia ficcin y no de la fantasa? Porque la obra de Burroughs guarda dentro de s, la semilla precursora del gnero. Hay ideas y situaciones que caen de lleno en el campo de la especulacin de ciencia ficcin. Barssom, por ejemplo, necesita para su sobrevivencia de ciertos lugares que “crean” la atmsfera del planeta. Sin ellos, Marte morira. Esta es una idea de ciencia ficcin. El extrao viaje de Carter es tambin un buen pretexto para tachar la obra de acientfica, pero an en esto, los juicios son endebles. En Princesa de Marte Burroughs nunca da una explicacin de que era aquella caverna que Carter identificaba como artificial, de quienes la haban construido o como era que funcionaba. Por lgica uno va atando cabos y puede suponer que quien quiera que hubiese construido eso, era lo bastante superior para hacer que su tecnologa, a nosotros nos pareciera magia. Fue el constructor de esa caverna el constructor de los “creadores de atmsfera” de Marte? Es muy posible. Y es muy posible que el Marte al que haya viajado Carter, no sea el Marte de nuestro presente, sino de un pasado remoto al cual haban logrado acceder antes de su destruccin algunos humanos que mutaron (ignoro a que poca podran pertenecer estos humanos) y de los cuales desciende Dejha – Thoris, su esposa. Sea como fuera, con sus pros y sus contras, la obra de Burroughs marca toda una tendencia y un sub-gnero para la ciencia ficcin: El Romance Planetario o Novela Planetaria

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E l Romance Planetario cuenta con caractersticas muy definidas. Sus argumentos suelen ocurrir en otros planetas, muchos de ellos semi-primitivos o medievalizados, lo que siempre lo ha emparentado con los relatos de Espada y Brujera Es frecuente que sus personajes principales sean humanos y que su llegada al planeta en cuestin sea obligado por las circunstancias o por mero error, lo que lo s obliga, tarde o temprano, a luchar por su sobrevivencia o a convertirse en una especie de antihroe aventurero. Sus objetivos se centran muchas veces en intentar escapar de los planetas donde se encuentran capturados. Algunos lo logran, otros, como John Carter, se adaptan y los convierten en su hogar. Por lo general, los paisajes en los romances planetarios son soberbios, cargados de una extraa y crepuscular grandeza que hacen que se graven como fuego en nuestras mentes. La lnea argumental del Romance Planetario pude parecer montona a muchos, sin embargo, detrs de ella se encuentra un si mbolismo arquetpico tremendo: El viaje y la aventura como camino inicitico. Esto, aunado a su capacidad para despertar la maravilla del lector lo convierten en un sub-gnero con mucha fuerza que nunca pasara de moda. Aunque este Subgnero ha atrado a muchos escritores y escritoras por igual, son frecuentemente ellas las que logran trascender ms en el gnero, convirtiendo las imgenes de su mundo en largas series de historias con mucho xito. Podemos mencionar a varias de ellas, como la autor Irlandesa Anne McAffrey y su interminable saga del Mundo de Pern donde un gran grupo de nufragos humanos quedaron varados, obligndolos a crear una nueva sociedad cuya ms importante defensa son dragones telepticos creados por gentica y encargados de devorar a las peligrosas “hebras”, una especie de vida amenazante que comparte con los humanos el planeta. Catherine Lucille Moore (19111987) es otra autora que cuenta en su haber con magistrales Romances Planetarios. Esposa del tambin autor de ciencia ficcin Henry Kuttner y la mayora de las veces mancuerna de sus relatos, C.L. Moore destaca en el sub-gnero que nos ocupa por impregnar en este elementos sobrenaturales. Norwest Smith (1933 1940), personaje creado por Moore, es una especie de aventurero interplanetario, mezcla de mercenario y traf icante (Es casi un hecho que Han Solo, el personaje mercenario de La Guerra de las Galaxias de George Lucas, le debe su paternidad como figura a Norwest Smith) que frecuentemente se enfrenta a criaturas sobrehumanas en sus mltiples viajes a Marte, Venus, la Luna o Jpiter. Por supuesto que

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no se encara con ellas por propia voluntad. Generalmente es llevado al punto critico por una grcil damisela en apuros a la cual no puede negar su ayuda, ya sea por su estricto cdigo personal del honor, o porque estas suelen veni r cubiertas con ligeras ropas que dejan poco a la imaginacin, llevndolo poco a poco al maelstrom de sucesos aterradores que lo esperan en el subsuelo de los planetas o en otras dimensiones. Mucho del mundo de Smith proviene directamente de los relatos del oeste y de las historias del crculo Lovecraft No es de extraar. Ambos escriban frecuentemente para la revista Weird Tales donde tom fuerza el grupo de escritores de los llamados Mitos de Cthulhu Por tal razn, las criaturas de Moore suelen ser monstruos primordiales, muy al estilo de Clark Ashton Smith seres aberrantes e inhumanos, ms antiguos que la memoria, que reptan por planos de pesadilla, desenvolv indose en las oscuras sombras de mitos olvidados. An no me explico como Smith no se ha vuelto loco. A muchos tal vez les parezca raro que C.L. Moore, siendo mujer, escribiera lneas argumentales tan machistas, describiendo voluptuosas beldades y mortales bellezas. Sin embargo era algo que muchas veces exiga el gnero por aquella poca. Las revistas de este tipo estaban por lo general enfocadas a un pblico masculino que gustaba de leer con avidez ciertas descripciones de pechos y piernas. Sin embargo nada esto hace que Moore caiga en lo vulgar, como tampoco caan la mayora de los otros escritores. A final de cuentas, las revistas eran de fantasa-heroica y de ciencia ficcin. Los chicos las compraban para leer aventuras, no para leer pornografa. Por algn tiempo se crey en el medio que C. L. Moore era varn. Henry Kuttner, que a la postre seria su esposo, la conoci de hecho bajo esta faceta, escribindole en 1936 una carta a “Mr. C.L. Moore” para felicitarlo por su obra. A vuelta de correos se encontr con la sorpresa de que Mr. Moore no era Mr. sino Miss. Se casaron en 1940. Dentro de esta misma corriente, las dos reinas indiscutibles fueron Andre Norton (1912 ) (a la cual tambin se le confunda frecuentemente con un hombre) y Leigh Brackett (1915 – 1978). La primera es autora de una serie ya clsica en los anales de la ciencia ficcin: Mundo de Brujas La serie dio inicio en 1936 precisamente con Mundo de Brujas (Witch World) la historia del excoronel Simn Tregarth que para salvar su vida de un grupo mafioso que lo busca, decide aceptar la ayuda de una ci entfico poco convencional que le ofrece la

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oportunidad de huir “a otro lugar”, lugar del que, sin embargo, no hay regreso posible. Por medio de la Piedra del Poder, Tregarth es enviado a otro mundo, el mundo del reino de Estcarp, donde dominan las brujas y sus extraos poderes. Sin embargo, en realidad estos poderes no son sino viejos resquicios de fuerzas psicoquinticas que ya han sido olvidadas. Es imposible negar la paternidad que la serie de Barssom tiene sobre la de Mundo de Brujas el esquema es muy similar, e incluso el personaje principal recuerda mucho al John Carter, sin embargo, todo este grupo de novelas si ha logrado dar el salto al gnero de la fantasa. Aunque tiene matices de ciencia ficcin, la espada y la brujera en el matriarcado de las brujas, es la que finalmente pesa ms. La serie de Norton es larga, sin embargo no solo se ha dedicado a ella. Es una autora sumamente prolfica para hacerlo y en su haber se encuentran variadas novelas de Space Opera, Romances Planetarios y una gran produccin de libros de Fantasa Heroica y de Magia y Brujera. La serie de las Brujas la componen: Mundo de Brujas (Witch World) (1936), Web of the Witch World (1964), Year of the Unicorn (1965), Three against the Witch World (1965), Warlord of the Witch World (1967), Sorceress of Witch World (1967) y antologas como Hechizo del Mundo de Brujas (Spell of the Witch World) (1972) y Lore of the Witch World (1980). Si pensbamos que con esto era suficiente, Norton y otras autoras tienen proyectado continuar con la serie de libros Crnicas del Mundo de Brujas Andre Norton Recibi el premio Grand Master Nebula otorgado por la Asociacion Norteamericana de Ciencia Ficcin en 1984, siendo la primera mujer en conseguirlo y pertenecer a este selecto grupo de escritores honrados con el ttulo. El Grand Master Nebula no es un premio, sino la distincin ms grande a la que puede acceder un autor de ciencia ficcin, al menos en Estados Unidos. El recibir el nombramiento de Grand Master implica un reconocimiento a la importancia de su influencia dentro de la historia del gnero. Como detalle interesante, es bueno mencionar que Brackett se cas en 1946, al igual que C.L. Moore, con otro famoso escritor de ciencia ficcin. Edmond Hamilton.

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Como parte de una misma moneda, pero opuesta a Norton en algunos aspectos tenemos a Leigh Brackett (1915 – 1978). Sus novelas de Romance Planetario se encuentran mucho ms inspiradas por Borrughs y por la ciencia ficcin como punto de arranque que por los relatos de fantasa. Brackett es una escritora formidable. Si a muchos les parecen que los romances planetarios son aburridos o que su est ilo literario es soso y sobrecargado, en esta autora encontraran una fuente de agua fresca. Tiene tal maestra al escribir, que cualquiera de sus novelas se convierte en una emocionante aventura que no es posible dejar de leer. Tal vez a esto se deba a que tambin ha trabajado como guionista para cine. Uno de sus guiones fue precisamente El Imperio Contraataca la ms impactante y profunda de las tres historias de La Guerra de las Galaxias En lo que concierne a la novela planetaria, mucho de las obras de Brackett transcurren en el planeta Marte, tambin. Su novela ms importante en este rubro lo conforma La Espada de Rhiannon (Sword of Rhiannon) (1949) que combina admirablemente aventura al estilo de Conan el Brbaro, hroe intergalctico, razas sorprendentes y unos paisajes de belleza soberbia en un planeta Marte del pasado remoto, cuando an existan ocanos y tierra cubierta de verde. Su segunda parte, Sorceres of Rhiannon parece no quedarse atrs. El personaje principal creado por Brackett es Eric John Stark una especie de Tarzn intergalctico, nacido en una colonia minera del Cinturn Crepuscular de Mercurio. Muertos sus padres, Stark fue adoptado por un grupo de seres aborgenes sub-humanos de los valles ardientes de Mercurio que le otorgaron el nombre de NChaka. Sus padres adoptivos, marcados por la fatalidad, fueron asesinados y NChaka llevado en calidad de prisionero hacia un lugar donde conoci a Simn Ashton, su futuro mentor y protector. Las aventuras de Stark se extienden tambin por una larga serie de libros, situados unos en el planeta Marte y otros en el planeta Skaith, en el escudo de Orin. Llegan los aos 60 en la ciencia ficcin y un cambio comienza a producirse. Los escritores se preocupan ms por otros aspectos que la ciencia ficcin de aos anterior tena relegados, como la tcnica literaria y la experimentacin de nuevas narrativas. Las historias comienzan a navegar con ms insistencia dentro de la psique de sus personajes y de ciencias como la sociologa. Tal parece que ya no hay espacio para un tema tan trillado como el de los romances planetarios.

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Error. Para la maravilla siempre habr un lugar. Varios autores continan impulsando a este subgnero: L. Sprague de Camp Lin Carter (tambin con una serie sobre Marte, entre la que destaca El Valle ms all del Tiempo (The Valley Were Time Stood Still)(1974), y dedicado a Leigh Brackett precisamente); Robert Silverberg y su serie de Majipoor que an continua con nuevos ttulos, adems de una novela muy interesante: La Faz de las Aguas (The Face of the Waters) (1991), sobre un mundo acutico poblado de variad as formas de vida extraterrestre; Samuel R. Delany y su serie de La Cada de las Torres: Cautivos de la Flama, Las Torres de Toron y La Ciudad de los Mil Soles (The Fall of the Towers) (1970) un mosaico multicolor de uno de los autores ms interesantes; Picnic en el Paraso (Picnic on Paradise)(1968) de Joanna Russ donde esta famosa autora feminista presenta a su herona principal: Alyx una agente especial de la Transtemporalidad, reclutada para servir de gua de turistas a un grupo de millonarios del futuro a travs del planeta Paraso, un planeta hermoso que esconde una amenaza mortal a cada paso…lo malo es que los turistas lo ignoran y Alyx debe hacer hasta lo imposible para impedir que se enteren. Harry Harrison (autor de Hagan Sitio, Hagan Sitio Filmada como Cuando el destino nos Alcance (Soylent Green)) se dejo llevar tambin por el encanto del tema en su Triloga del Mundo Muerto donde su hroe Janson din Alt, intenta encontrar el por que de lo inhspito del planeta Pyrrus. La saga de Mundo de la Muerte (Dead World) (1968) continu con dos secuelas ms, con el mismo nombre y su nmero de serie respectivo, pero con aventuras en otros planetas peor de mortales. Philip Jose Farmer el controvertido autor norteamericano de escandalosas novelas de ciencia ficcin cuyo contenido sexual a veces resultaba muy explicito, hace con el tema de la aventura planetaria su saga ms importante: Mundo del Ro Mundo del Ro esta conformada por cinco novelas y un libro de relatos. La lnea argumental es, con ms, una de las mas interesantes expuestas nunca en la ciencia ficcin. Toda la humanidad – desde que el hombre puede llamarse humano – ha resucitado en las riberas de un caudaloso ro y en un desconocido planeta situado en algn lugar del espacio. Los seres de todas las pocas y todas las cu lturas estn ah. Por supuesto, las grandes mentes de la humanidad, los artistas ms reconocidos, los hombres que han forjado la

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historia y todos los personajes existidos y por existir hasta cierta poca del futuro (donde fue destruida la tierra, por un extraterrestre que tambin ha resucitado en el planeta) se encuentran vivos de nuevo. Por supuesto, tambin esta la duda Quien los resucit? Cual es el objetivo de todo aquello? Tal vez la respuesta se encuentre en el lejano Polo Norte del planeta, donde nace el caudaloso ri que le da la vuelta completa al mundo, y donde en medio de un o cano de brumas se alza la misteriosa “Torre de las Nieblas”, una construccin gigantesca que al principio solo es un rumor. En la aventura de Mundo del Ro acompaaremos a Richard Burton, el famoso explorador y aventurero ingles, y al escritor norteamericano Mark Twain en busca de las respuestas a estas preguntas, al igual que a toda la tripulacin del barco “No se Alquila”. Cyrano de Bergerac, el Rey Juan Plantagenett (as es, el enemigo de Robin Hood), Mozart, el actor Tom Mix, el ex dirigente nazi Herman Goering y Alice Lindell, la nia (ahora mujer) en que se inspir Lewis Carroll para Alic ia en el Pas de las Maravillas, son solo uno de los pocos personajes decididos a recorrer diecisis millones de kilmetros para develar el misterio. Mundo del Ro son: A Vuestros Cuerpos Dispersos ( To Your Scattered Bodies Go) (1965) El Fabuloso Barco Fluvial (The Fabulous Riverboat) (1967-71), El Oscuro Designio (The Dark Design) (1977), El Laberinto Mgico (The Magic Labyrinth) (1980) y Dioses del Mundo del Ro (Goods of Riverworld) (1983), River of Eternity (1983), adems de un libro de relatos El Mundo del Ro (Riverworld and Other Stories) Farmer cuenta en su haber con algunas novelas planetarias ms entre las que destacan The Green Odyssey (1957), la aventura de un terrestre cautivo en un planeta aliengena y sus esfuerzos por escapar de l – una aventura muy en la lnea de Jack Vance de quien hablaremos ms adelante-; The Gate of Time (1966), The Stone Good Awakens (1970) y Las Ballenas Voladoras de Ishmael (The Wind Whales of Ishmael) (1979) una especie de continuacin fallida y risible de Moby Dick de Herman Melville A Vuestros Cuerpos Dispersos gan el premio Hugo como mejor novela en 1972 Como se puede constatar, el gran atractivo del Romance Planetario se extiende hasta nuestros aos, pero no es solo en los Estados Unidos. En Espaa, Angel Torres Quesada un escritor de ciencia-ficcin que sola firmar sus obras bajo el seudnimo de A. Torhkent

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presenta en 1989 su serie de Las Islas : Las Islas del Infierno, Las Islas del Paraso, Las Islas de la Guerra y ltimamente, Whyarga La serie de las Islas es digna de mencin por lo interesante de su trama, lo bien escrita que esta y por su apego al sub-gnero del romance planetario: De la noche a la maana aparecen en varias partes del planeta extraos tmulos de arena y rocas grises, al cual los medios informativos bautizan inmediatamente como “islas del infierno”. Nadie sabe como llegaron ah o de donde vienen. Sin embargo parece que no solo las “islas del infierno” llegaron, sino que partes de nuestro mundo “se fueron”… y en algunas haba gente en el momento del cambio: los desaparecidos. Dios tenga piedad de ellos porque nadie sabe a donde fueron a parar, si estn vivos o si estn muertos. Dos aos ms tarde Kenneth Rosenman, editor ingles acude a una extraa cita con un desconocido en una de esos tmulos infernales. El hombre se hace llamar Raymond Kanable y es uno de los “desaparecidos” en el fatdico da… La serie de Las Islas tiene un ritmo narrativo endiablado, un sentido de la maravilla prodigioso y una facilidad de lectura envidiable. Torres Quesada escriba antes para novelas “de a duro”, grupos de novelitas baratas de texto, al estilo de las de vaqueros, solo que de ciencia ficcin, por lo que en su forma narrativa an puede sentirse ese espritu popular que no desmerita en nada a la historia, sino al revs, la enriquece. Finalmente hemos dejado al autor que considero ms importante para el paisaje histrico de la Novela Planetaria: Jack Vance Jack Holbrook Vance (1916 ) apareci en el entarimado de la ciencia ficcin en 1945 con su relato The World Thinker pero su primer trabajo de importancia fue una serie de relatos aparecidos en su libro La Tierra Moribunda (The Dying Earth) en 1950. La Tierra moribunda ms tarde convertida en una serie en la que se agradece interesantes historias y tramas y no solo refritos de el mundo original, tiene su antecesor directo en los relatos de Clark Ashton Smith pertenecientes al ciclo de Zotihque que retratan a una tierra del futuro lejano –pero muy lejano – donde el so l se haya en sus ultimas, donde la magia se confunde con la tecnologa de pasadas eras olvidadas y la humanidad se encuentran cerca de su crepsculo, metafrica y literalmente. La Tierra Moribunda es exactamente lo mismo, pero Vance logra brillar con luz propia, pues sus argumentos y el desarrollo de estos son menos oscuros que el de su antecesor. La serie completa del La Tierra

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Moribunda esta compuesta por Los Ojos del Sobremundo (The Eyes of the Overworld) (1966), La Saga de Cugel (Cugels Saga) (1983) y Rhialto el Prodigioso (Rhialto the Marvelus) (1985). Las tres ltimas novelas son dominadas por un sentido del humor excelente y un coctel de ideas magistral. De cualquier forma, una especie de melancola parece impregnar cada una de las novelas de esta serie. Es importante sealar, que las historias mencionadas no caen totalmente en la categora de Romances o Novelas planetarias sino en otro ms: la Science-Fantasy que amalgama relatos puramente fantsticos con ciertos elementos que sugieren ciencia. En esta caso, la tecnologa olvidada hace las veces de magia, de una forma tal que incluso el lector es incapaz de notar la diferencia. De hecho, no se sabe con certeza si varias criaturas presentadas son algn resquicio post tecnolgico del pasado. El verdadero salto al romance planetario lo dio con Planeta Gigante (Big Planet) (1952), publicado por primera vez en Startling Stories Una nave espacial perteneciente a la “Junta Terrestre” y con destino a una ciudad importante de Planeta Gigante es saboteada, ob ligndola a hacer una aterrizaje forzoso lejos de su punto de destino. Y cuando hablamos de lejos en Planeta Gigante hablamos de “muy lejos”: En este caso, la tripul acin sobreviviente del atentado tendr que hacer un viaje de sesenta mil kilmetros, liderada por Claude Glystra, director de la misin desde sus inicios. De ah en adelante, el grupo har un recorrid o fantstico por paisajes tan enormes que se pierden en el horizonte, se encontraran con grupos nmadas mortales y sistemas sociales exticos cuyo colorido cultural puede dejar pasmado a ms de uno, adems de los siempre sorprendentes medios de transporte: el griamobot, la monolnea, etc. Tal vez el gran valor de Vance es que revitaliza todo el sub-gnero de la novela planetaria, manteniendo su espritu y su estructura, pero agregndoles inters especulativo e imaginativo de variadas formas. Abandona el eterno ambiente brbaro – mgico medievalizado de las novelas de Burroughs o de Norton para dar una visin ms acorde a la ciencia ficcin y al sentido de la maravilla especulativa que tanto gusta a los lectores. Planeta gigante es muy importante como obra de referencia pues todos los elementos que aparecen en la historia sern los bsicos de su bibliografa de ah en adelante. Por lo general, las novelas de Vance transcurren en otros planetas cuyos nombres no nos remiten a ninguna cultura histrica conocida por el lector, lo que es de agradecer, pues evita el llegar

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con ideas preconcebidas antes de leer la hist oria. Los mismos nombres de sus personajes son interesantes tambin, pues aunque por lo general son reconocidos, sus apellidos dan la idea de pertenencia a otra cultura planetaria diferente a la de la Tierra. Aunque la mayora del paisaje extraterrestre tiene similitud con el ecosistema terrestre, las descripciones siempre tienen un punto que hace sentirlas “alienizadas”, verdaderas imgenes de otro mundo. En cuanto a los habitantes de estos planetas por lo general resultan ser humanos semi urbanizados, nmadas u rurales que han desarrollado extraas y coloridas costumbres, creado un sistema social y cultural rico en imaginarios matices antropolgicos. Los sistemas de transporte otro recurso muy usado por Vance para desarrollar la ambientacin de sus historiaspor lo general resultan ser interesantes aparatos de una tecnologa rstica basada en conocimientos tcnicos algo ms avanzados que la de estilo medieval. Como ejemplo de esto tenemos la lnea telefrica aparecida en Planeta Gigante (llamada monolnea ) y el sistema de trfico de dirigibles por cable descrita en la triloga de Durdane Su novela planetaria ms importante y entretenida, es a mi punto de vista, la contenida en su serie de El Planeta de la Aventura formada por cuatro novelas: Los Chasch (City of the Chasch) (1968), Los Wankh (Servants of the Wanksh) (1969) Los Dirdir (The Dirdir) (1969) y Los Pnume (The Pnume) (1970). La trama de la aventura transcurre en el planeta Tschai, mundo a donde llega la nave parte de la tripulacin de la nave terrestre “Explorador IV” despus de haber sido alcanzada por un misil proveniente del mismo planeta. Solo Adam Reith sobrevive al desastre del “Explorador”. Atrapado en aquel misterioso lugar, Adam Reith deber darse a la tarea de buscar un medio de escape. Y el medio existe. Su nave orbitadora ha sido secuestrada por un grupo de seres extraterrestres habitantes del planeta y pronto se convierte en su objetivo prin cipal recuperarla. Por desgracia, lograrlo no ser fcil. En su peregrinar por el planeta, Adam Reith encontrara que este se haya poblado por cuatro clases de razas muy diferentes, adems de una raza de origen humano que se ha desarrollado en cuatro variantes hbridas tambin, dependiendo de la raza a la sirve. Las cuatro razas son: Los Chasch grises, seres humanoides ictiformes, tremendamente

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peligrosos y traicioneros. Los Wankh, batracios y amantes de la intriga, Los Dirdir, cazadores mortales cuyo cdigo los obliga a no detenerse ante nada y finalmente la misteriosa raza de los Pnume, habitantes del submundo y tal vez la verdadera especie originaria del planeta Tscahi. Planeta de la Aventura muestra tambin, gracias a la gran cantidad de razas, todo un gigantesco mosaico de sistemas sociales y culturas, entre las que destaca la desarrollada por los “hombre-emblema”, humanos libres cuya vida se haya regida totalmente por pequeos dijes que sirven de representacin de diferentes cualidades. Por ejemplo, si un emblema significa “valor”, el hombre que lo lleve por fuerza deber ser valeroso. Si el emblema es “cobarde” el hombre deber obedecer. Los “hombres –emblema” son pues, solo vehculos del significado del dije. En las novelas de Vance hay montones de ejemplos de sistemas sociales tan interesantes como este y la descripcin de muchas de sus costumbres suelen aparecer al pie de pgina, siendo tambin esto un distintivo de su obra. En la serie de Los Prncipes Demonio, los pies de pgina y sus atractivas explicaciones, rivalizan muchas veces en espacio con la misma historia. La obra de Vance es muy importante en la ciencia ficcin, por lo que recientemente ha sido distinguido con el galardn de Grand Master Nebula al igual que lo fue Andr Norton. Todas sus obras son recomendables pero en especial son de destacar las ya mencionadas incluyendo a la serie de: Los Principes Demonio : Los Principes Demonio 1 ( The Star King (1964), The Killing Machine (1964), The Palace of Love (1967) ) y Los Principes Demonio 2 ( The Face (1979), y The Book of Dream (1981)) La Triloga del Durdane : El Anomo (The Anome) (1973), Los Valerosos Hombres Libres (Brave Free Men ) (1973) y Los Asutra (The Asutra) (1974); y finalmente la serie de El Cmulo Estelar Alastor: Trullion: Alastor 2262 (1973), Marune: Alastor 933 (1975) y Wyst: Alastor 1716 (1978) La Aventura Espacial o Space Opera

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A s como se defini toda una corriente para la aventura planetaria, la clase de relato que ms se identifica con la ciencia ficcin es la aventura espacial El gran escenario del espacio es por tradicin el ms representativo ambiente de la ciencia ficcin, casi al grado de haberlo convertido en suyo propio. Los verdaderos primeros pasos del gnero se dieron ah, en el vaci. Poca literatura se haba atrevido a especular seriamente con este elemento, tan lejos de cualquier experiencia humana. El mar, el desierto, las montaas…todos esos ambientes haban sido explorados, estudiados y medidos por l. En cambio el espacio – en muchos aspectosera territorio solo para la imaginacin. La Proto ciencia ficcin, tiene ejemplos de viajes en el espacio, pero nunca le da la importancia tan marcada que le otorgaran los relatos de viajes espaciales del siglo XX. El vaco ya no es solo un “ocano” que atravesar para llegar a algn otro lado, como en los relatos de Cyrano de Bergerac : Historia Cmica de los Impe rios del Sol y de la Luna sino un territorio por conquistar, un hbitat que debe ser dominado y al que deberemos adaptarnos para sobrevivir como especie y extender nuestra estirpe. En una poca donde la industria y la tecnologa daban los primeros pasos para acercar al humano a las playas del gran mar del universo, y donde los estudios cientficos sobre la posibilidad de llegar un poco ms all eran cada vez ms prometedores, el caldo de cultivo de la curiosidad y la excitacin humana crecieron ms que nunca, inflamando la imaginacin de muchos escritores y sus lectores. Por supuesto, la imaginacin no se conform con vadear y chapotear entre las olas de la playa, as que se aprest a viajar ms lejos. Encontr tierras nuevas y nuevos habitantes, construy ms “barcos” y ciudades para sus tripulaciones, se enfrent a los nuevos retos de un territorio inexplorado. Hasta que en 1961 sucedi. En el mes de Abril, el sovitico Yuri Gagarin se convierte en el primer hombre en el espacio. Durante mucho tiempo, la ciencia ficcin fue considerada por muchos solo mera fantasa, una forma de escapismo risible formado de sueos que nunca se haran realidad. El viaje de Gagarin dio el primer martillazo para derribar el muro de la incomprensin. Si para la gente comn, el viaje del sovitico era un hecho sorprendente, para los lectores de ciencia ficcin era el preludio de una promesa siempre esperada. Significaba que las ciudades del espacio, los viajes a otros mundos, la esperanza de encontrar nuevos habitantes, nuevos vecinos de

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nuestro cosmos, poda ser ms que solo fantasa. Haba entrado por la puerta grande la esperanza de lo real. No tuvieron que esperar mucho para el siguiente bloque demolido en el muro. En 1969, exactamente el 20 de Julio se vuelve realidad la fantasa ms loca y antigua del ser humano: Poner un pie en otro mundo. La misin Apolo 11 logra alunizar llevando a la primera tripulacin de hombres a nuestro satlite. Era increble, era soberbio, era sorprendente… era la imagen del futuro, un futuro que hacia solo 50 aos era considerado mera especulacin, un sueo irreal…¡y ahora estaba ah, con dos hombres caminando sobre nosotros en un mundo al que nunca nadie haba llegado jams! Muchos de aquellos relatos “escapistas” de aventuras intergalcticas haban sido producidos entre 1926 y 1938, y tomaron auge con algo ms de seriedad entre esta ltima fecha y 1950. Todos ellos – o la gran mayora de ellos – nacieron en la industria de la revista pulp, publicaciones de bajo costo, impresas en papel de baja calidad. La aventura espacial contaba con ciertas cara ctersticas obvias que le permitieron definirse en el campo de la ciencia ficcin tiempo despus. Y digo tiempo despus, porque al principio de todo este movimiento, no haba distinciones ni sub-gneros definitorios para estos relatos. Ciencia –Ficcin el termino con el que definimos el gnero actualmente, no se acuo hasta el ao de 1929 y an despus de aquello tardo algo de tiempo en popularizarse. Por tal motivo, toda esta clase de historias eran etiquetadas como mejor le pareca a los editores: eran “scientifiction” “science fantasy” “historias de super-ciencia”. De todas formas, las historias eran muy reconocibles pues se movan bajo una muy identificable formula. Hugo Gernsback el creador de la primera revista dedicada, en Estados Unidos a la ciencia ficcin, y as mismo acuador del trmino que le dara nombre al gnero, haba definido muy bien la clase de historias que se encontraran en su revista, Amazing Stories : “Relatos tipo Julio Verne, H. G. Wells y Edgar Allan Poe, con una encantadora historia llena de datos cientficos y visiones profticas” Ya antes haba publicaciones de ciencia ficcin en Europa: Der Orchideenfarten en Alemania y Hugin en Suecia eran revistas que podramos calificar como especializadas,

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aunque sus relatos no tenan una poltica de imag en verdaderamente defi nitiva, como la que Gernsback le adjudicara al gnero. Durante algn tiempo. Amazing se dedico a reeditar ttulos de los autores mencionados, pero al cabo de unos meses comenzaron a producirse historias originales para la revista. Entre los grupos de jvenes ta lentos que escriben para Ge rnsback aparece brillando como supernova, uno que se convertira en un autor clsico: Edward Elmer Smith (1890 – 1965), Qumico de alimentos y director de la General Mix. Divisin de J. W. Allen, mejor conocido por todos sus admiradores como E.E. “Doc” Smith …El padre de la Aventura Espacial o Space Opera. Comenzaremos admitiendo que no fue Smith quien incursiono por primera vez en las aventuras espaciales. Estas ya eran conocidas para cuando se publico su primera obra en Amazing, sin embargo lo representativo del sub-gnero se recuerda y se basa ms que nada en su obra. La primera serie de Smith en ser publicada es La Estrella Apagada (La Alondra del Espacio) (Skylark of Space) en 1928. Richard Seaton un joven genio descubre una sustancia antigravitatoria que le permite construir su propia nave espacial. No tarda mucho tiempo en estrenarla y viajar al espacio. Sin embargo, otro genio, el maligno Blackie DuQuesne, le sigue la pista, provisto de destructivas armas y dispuesto a todo para conquistar nuevos mundos y usarlos para su provecho. Por supuesto que Seaton no esta de acuerdo con su totalitario punto de vista, por lo que se dedica a construir armas y naves capaces de enfrentarlo en cada libro de la serie. Para nadie es un secreto que Alondra del Espa cio y sus secuelas resultan ser muy simples, pero Smith tiene encanto para narrar y sabe impregnar emocin a las acciones. De cualquier forma, el estilo de narracin a muchos les parecer arcaica, cosa que es comprensible no tanto por la poca en que esta escrita (muchos relatos y novelas inglesas de ciencia ficcin gozaban de un excelente estilo de narracin para entonces), sino porque la mayora de los autores, entre los que se contaba Smith, no eran escritores profesionales. La serie de Alondra del Espacio la componen ya en forma de libros: ¡Galaxia en Peligro! (Skylark Three) (1948), Skylark of Valeron (1949) y Skylark DuQuesne (1966).

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La siguiente serie de Smith es la que se convertira en todo un hito de la ciencia ficcin: Los Hombres Lente Para esta serie de historias, Smith creo todo un escenario temporal que va desde el pasado, har un par de mil millones de aos, hasta un futuro indefinido. En el pasado, una raza de “super evolucionados” extraterrestres bondadosos los Arisianos hacen contacto con otra raza de iguales caractersticas “evolutivas” pero diferente objetivo tico: Los malignos Eddorianos Durante eones, los Arasianos intentan crear civilizaciones que puedan enfrentarse a la amenaza creada por Eddore: las hordas Boskone. Uno de los resultados son los homo sapiens, los cuales durante seis en tregas se enfrentaran a seres malignos de las galaxias, sin saber nunca cual es el verdadero objetivo tras la guerra que libran. El hroe de las tres historias centrales Kim Kinnison nunca llega a averiguar que detrs de la guerra contra los Boskones se encuentra una lucha mucho ms antigua de lo que el imagina. Sern sus hijos quienes descubran la verdad de la lucha y den el enfrentamiento final a Eddore, el planeta maligno. La serie se conoce como Los Hombres Lente o Lensmen porque los hroes cuentan con una especie de aparato lenticular creado por los arasianos que amplifican su cuerpo y mente. Sin embargo no son solo los humanos los nicos capaces de usar la lente. Hay en la galaxia grupos extraterrestres creados para el mismo fin que el hombre. Tambin ellos cuentan con esta ventaja en una guerra que abarca la galaxia entera. La serie de los Hombres Lente la conforman: Triplanetario (Triplanetary) (1948), First Lensman (1950), Patrulla Galctica (Galactic Patrol) (1950), Grey Lensman (1951), El Espa Interplanetario (Second Stage Lensmen) (1953) y Children of the Lens (1954) El trabajo de Smith marc a una gran generacin de lectores e influy en muchos escritores, adems de en el propio gnero, fomentando y cimentando el campo de la aventura espacial. En Estados Unidos se le ha denominado Space Opera a las historias de este corte, trmino acuado por Wilson Tucker (El Ao del Sol Tranquilo) en 1941 destinado a identificar aquellos relatos que tienen como escenario de su accin el espacio profundo. El nombre de Space Opera lo obtienen de los melodramas trasmitidos por radio, (ahora por televisin) llamados Soap Operas como resultado de ser patrocinados generalmente por marca jabones. La Space Opera, muy socorrida en los 30s, 40s y 50s, son un especie de

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relatos espaciales, muy inocentes al principio, claramente derivadas de las novelas de accin y aventuras. Es importante notar como la formula de la aventura es solo sustituida por elementos caractersticos del gnero donde se escribe el relato. El Barco, caballo o el carro son sustituidos aqu por las naves espaciales. El revolver o la espada por el arma de rayos o el sable lser. Sin embargo, la space opera no debe ser tomada solo como mera aventura, ya que ms que una temtica, se define como un “ambiente” donde se pueden manejar historias de ciencia ficcin “dura”, como en Mundo Anillo (Ringworld) de Larry Niven o ciencia ficcin a secas como la serie de Fundacin de Isaac Asimov de los cuales hablaremos ms adelante. En la misma poca de Smith, otros autores manejaban tambin lneas argumentales de aventuras en el espacio, los dos ms importantes fueron Edmond Hamilton (marido de Leigh Brackett) y John W. Campbell Jr ., que a la postre se convertira en editor de Astounding Science Fiction influyendo con sus ideas toda una poca de la ciencia ficcin. Ambos presentaban sus relatos en Amazing Stories Quaterly revista hermana de Amazing Stories, convirtindose esta en la princi pal promotora de la space opera. Edmond Moore Hamilton (1904 – 1977) se mova en la space opera como pez en el agua. El fue uno de los promotores ms asiduos de la ciencia ficcin aunque hizo su debut en la revista de fantasa sobrenatural Weird Tales en 1926, donde public varios relatos. Dos aos ms tarde aparece en la misma revista Crashing Suns (1928) la historia con la que entra de lleno a la aventura espacial. Por lo general, muchas de sus lneas argumentales son estructuralmente idnticas, variando solo en los detalles tcnicos. A Hamilton le fascinaba la accin interestelar, los enfrentamientos entre armadas espaciales y seres aliengenas, ambos con armamento armagednico de bestiales proporciones. De hecho, la estrella de la muerte la base espacial armada aparecida en La Guerra de las Galaxias y su mortal rayo desintegrador, eran cosa comn en los relatos de Hamilton, lo que le gan el sobrenombre de Edmond “destruye mundos” Hamilton Fue tambin form parte de las series sobre un hroe del espacio, Capitn Futuro del cual escribi varios argumentos junto con otro grupo de escritores. Entre sus trabajos destaca Wapons from Beyond (1967) la primera novela de su serie Starwolf. No hay mucho que decir sobre ella en cuestin argumental: Hroes interestelares

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al viejo estilo de la space opera. Que esto no desanime a nadie. Hamilton no es reconocido por ser un mal escritor sino por todo lo contrario. Sus novelas y relatos estn excelentemente bien escritos lo que los hace fcilmente disfrutables en cualquier poca. El segundo gran promotor de este tipo de series es John W. Campbell Jr (1910 – 1971), quien como ya vimos, demostrara en el futuro ser adems de un buen escritor, un muy buen editor. Su primera historia Invaders from de Infinite fue presentada en Amazing cuando el apenas era un adolescente. Al principio Campbell escribi espectaculares aventuras espaciales, ganndose una reputacin como rival de Smith. La ms popular de ellas, la serie de Arcot, More y Wade contaba con unos hroes enfrentndose en batallas que crecan cada vez ms en aparatosidad. The Mightiest Machine su primera novela, (1947) muestra a un grupo espacial arrojado a un universo alternativo donde se libra una guerra interplanetaria con descendientes de antiguos terrestres. Se podran mencionar cantidad de obras ms pertenecientes a la Space Opera publicadas entre 1926 y 1938. La gran mayora de ellas enmarcadas en la definicin que Aldiss seal para las series de Imperios Galcticos y que en realidad describen mejor a la aventura espacial de esa poca: “Una relacin promiscua entre la ciencia y el encanto, con un predominio general del encanto”. En realidad, el adjetivo de promiscuo debera haber sido borrado de esta definicin, pues por lo general la ciencia suele nadar en los ocanos de la maravilla. Aldiss en realidad se refiere a que muchas veces el lector debe permitirse aceptar el mundo descrito tal como se presenta para poder disfrutar la trama, sin cuestionarse a cada momento sobre situaciones que en la mera realidad no ocurriran. Dar un ejemplo: Es frecuente ver en las pelculas de ciencia ficcin como las naves espaciales, en plena batalla, logran hacer impactantes rizos y movimientos en el espacio. Eso no es posible, pues en el espacio no hay friccin. En la tierra los aviones pueden volar y hacer mil y un piruetas ya que son sostenidos por el aire, el cual pueden usar a su favor haciendo uso de sus alerones para cambiar de direccin. Para disfrutar una historia de ciencia ficc in donde las hordas del espacio se desplazan como mosquitos sobre destructores interestelares es necesario apelar a la “suspensin de nuestra credibilidad”. Si a cada momento el lector se mantiene riendo por lo poco

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cientficos que son estos detalles, se esta perd iendo de disfrutar la trama. Si quiere rigor cientfico, mejor que se compre un manual de cpsulas de la NASA… o que contine leyendo space opera. En adelante de 1938 la space opera opta por acercarse mucho ms al rigor cientfico que en anteriores aos. Esto fue especialmente promocionado por John W. Campbell que no quera mera fantasa en los relatos de la revista que diriga, Amazing, sino verdadera especulacin cientfica. De 1938 a 1960 predominara bastante la especulacin con bases cientficas. No se entienda por esto que a cada capitulo el lector se encontrara con una explicacin sobre fsica, qumica o biologa, sin embargo la ciencia eran tomada ahora mucho ms en serio. Dej de ser un elemento de ambiente secundario para tomar preponderancia, convirtindose en muchas ocasiones en la base del relato mismo. Alguien que aprovech esta oportunidad para hacer space opera con elementos de ciencia “dura” fue Isaac Asimov uno de los escritores habituales de Campbell. Graduado de ciencias bioqumicas, Issac Asimov siempre fue un enamorado de la ciencia ficcin y las ciencias. Comenz leyendo revistas del gnero en la tienda de dulces de su padre, lo que lo llevara a es cribirlas tiempo ms tarde. Isaac Asimov se destaca entre muchos de los escritores de Campbell por su envidiable capacidad para sintetizar en pocas palabras y de forma por dems clara y entendible, cualquier concepto o idea resbalosamente confusa u abstracta. En la cuestin literaria a Isaac Asimov se le a acusado de mucho: De ser un escritor deficiente, inepto en el campo de describir las respuestas humanas al entorno o a los desafos; de escribir con un simplismo objetivo, enfocado a la historia y nunca o pocas veces a los personajes; de convertir sus historias en sucesiones de dialog salpicados de discusiones cientficas. Extraamente, despus de Heinlein Issac Asimov resulta ser uno de los escritores ms amenos. Esto es claramente comprobado por el elevado nivel de ventas de su obra, aunado a sus constantes reimpresiones. En si, la obra de Asimov, como la de Heinlein resume toda las virtudes y objetivos de la ciencia ficcin como gnero. Ambos pueden ser considerados padres de la ciencia ficcin moderna por derecho propio. Bajo el seudnimo de Paul French Issac Asimov realiz una de las mejores series de aventura espacial: La serie de Lucky Star, Ranger del Espacio (Lucky Star, Space

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Ranger)(1952). La serie toma lugar en varios de los planetas o lunas del sistema solar, destacndose por el uso de datos e informacin cientfica rigurosa. Rigurosa para entonces, por supuesto. Los nuevos descubrimientos trajeron a colacin muchsimos datos nuevos que dieron al traste con la intencin cien tfica de la obra. Por ejemplo, Lucky Star y Los Ocanos de Venus (Oceans of Venus) (1954) tiene lugar precisamente en el planeta al que hace alusin su titulo. Para entonces, la imagen de un mundo cubierto de blancas nubes, sugera que deba estar cubierto por vastos mares y bajo una especie de perpetuo diluvio, pero potencialmente apto para la vida extraterrestre o para la colonizacin humana. Lastima. Venus no es ni por asomo un buen lugar para navegar. En realidad, result que las nubes de Venus no son vapor de agua, sino de cido sulfrico, sustancia que acab en unos cuantos minutos a la sonda humana que descendi a recabar datos de la superficie. La temperatura standard es de unos 480 grados centgrados. La presin atmosfrica es de 90 A, el equivalente a al peso del agua sobre nuestros hombros a una profundidad de un kilmetro y la velocidad de los vientos es de unos 360 kilmetros por hora. Lo mismo que ocurri con Los Ocanos de Venus ocurri con las dems obras de Lucky Star, Ranger del Espacio : Los Piratas de los Asteroides (Pirates of the Asteroids) (1953), El Gran Sol de Mercurio (Big Son of Mercury) (1956) Las Lunas de Jpiter (Moons of Jupiter) (1957) y Los Anillos de Saturno (Rings of Saturn) (1958). Todas ellas resultaron incurrir en serios errores cientfi cos, causados por la deficiente informacin con que entonces se contaba. Por supuesto que estos errores no le restan merito a la obra en su sentido literario, pues sigue siendo muy emocionante. La dureza de su ciencia puede ser cuestionada actualmente, pero hay que tomar en cuenta que se especul bajo las premisas cientficas entonces en boga, por lo que puede seguir considerndosele ciencia ficcin dura. La aventura espacial, casi como un icono definitorio del gnero nunca perder influencia y siempre estar de moda. Es raro el autor de ciencia ficcin que no haya escrito algo de su obra dentro de la vertiente de la space opera: Robert Anson Heinlein : Consigue un traje espacial … Viajaras es una novela claramente de space opera, una aventura espacial tremendamente divertida e

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interesante sobre un chico ganador de un traje del espacio en un concurso de jabones…y su involuntario viaje espacial por el la Luna Plutn y el sistema estelar Vega, acompaado de una nia genio y un extraterrestre llamado “Cosa Madre”. Salpicada de datos tcnicos y cientfic os muy interesantes sobre los trajes espaciales. Larry Niven Mundo Anillo (Ring World) (1970), el relato de una misin suicida en busca del secreto de un mundo artificial en forma de anillo que gira como una rueda con radios alrededor de un sol. Samuel Delany sita dos de sus mejores obras en este entorno: Nova (Nova) (1968), una novela que recuerda en mucho a Moby Dick y que centra su atencin en un grupo de tripulantes cuya misin consiste en sumergirse al ardiente interior de una estrella nova en busca de un raro elemento llamado “ilirin” y La Balada de Beta-2 (The Beta2 Balad) (1965) un hermoso y sobrecogedor relato sobre un grupo de naves abandonadas en el espacio y su relacin con un poema mtico que es comnmente recitado en toda la galaxia. C.J. Cherryh una autora del gnero tambin dedica la mayor parte de sus escritos a la aventura espacial. Para la crtica especi alizada sobresale la serie dedicada a la capitana Pinfar Chanur, una extraterrestre leonina y su tripulacin, que a la vez es parte de una serie ms grande dedicada a la Alianza-Unin. Como las historias de Cherry estn situadas por lo general en lugares cerrados como naves y bases espaciales, sus personajes suelen corretear de un lado al otro sin llegar muy lejos, que digamos. Greg Bear con La fragua de Dios (1987) y la secuela Anvil of Stars (1992), nos sumerge en una space opera clsica donde un grupo de armas mecnicas y automticas destruyen la vida en el planeta Tierra, haciendo que los sobrevivientes hagan hasta lo imposible para vengarse. Ian Banks considerado como el escritor de ciencia ficcin britnico ms importante en dcadas (l es escocs) sita en el ambiente de la Space Opera a su serie ms reconocida: La serie de La Cultura una civilizacin transgalctica viviendo en enormes naves interestelares y su encuentro con la cultura humana, la cual deja mucho que desear: La serie de la cultura la comprenden Pensad en Flebas

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( Consider Phlebas) (1987) El Jugador (The Player of Games) (1988), El uso de las Armas (Use of Weapons)(1990) y The State of the Art (1989). David Brin presenta a los lectores una larga serie de Space Opera genuina con elementos modernos y cientos de interesantes ideas especulativas casi a cada capitulo de sus libros pertenecientes a la serie de Los progenitores (llamada Uplift en los estados unidos, algo as como “La Elevacin” ): Los Progenitores, una raza de antiguos seres espaciales han sembrado vida e inteligencia por varias galaxias, dejando como supervisores a razas Patronas. Sin embargo, todo parece indicar que los humanos somos una raza autnoma, no sembrada por los Progenitores. Monos y Delfines con capacidades fsicas e intelectuales potenciada hacen una atractiva aparicin en la serie como aliados de los humanos en su viaje a las estrellas, (un chimpanc es tcnico de una de las naves, mientras que un delfn es capitn.) adems de una larga lista de seres extraterrestres al mas puro estilo Space Opera. La serie (6 libros del tamao de una Biblia cada uno) esta conformada por : Imersor solar (Sundiver) (1980) Marea Estelar (Startide Rising) 1983, La Rebelin de los Pupilos (1987), The Uplift War (1987), Arrecife Brillante (Brightness Reef ) (1995), Las Playas de la Eternidad (Infinity's Shore) (1997), Heaven's Reach (1998). Vernor Vinge matemtico, autor de una de las mejores novelas de aventuras espaciales con una idea soberbia: La galaxia es una especie de trampa lenticular donde la inteligencia y ciertos fenmenos re lativistas caen en el fondo. Mientras ms se aleja uno de la acumulacin de materia, como las estrellas y los planetas, las ataduras se liberan, acelerndose mate ria e inteligencia. Lejos del cmulo de estrellas y planetas es posible pues, acceder a la velocidad de la luz y tal vez ms all. Inteligencias Artificiales bestialmente gigantes, Extraterrestres a montones y una internet que abarca toda la galaxia en Un Fuego sobre el Abismo (A Fire Upon The Deep) (1992) a la cual le sigue una segunda parte que ya esta en preparacin. Finalmente es importante mencionar a un autor cuya obra maestra esta destinada a convertirse en un clsico dentro del gnero, ya que lleva la Space Opera un paso ms all del tratamiento dado habitualmente al subgnero

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Dan Simmons (1948) era un autor secundario en el gnero, mucho ms conocido por sus novelas de Terror que por su trabajo en ciencia ficcin. En 1989 publica Los Vampiros de la Mente una mediocre y gruesa novela basada en un excelente cuento suyo que se vende con relativo xito. Pero no es hasta 1990 cuando aparece como un nuevo sol en el horizonte una novela bella y perturbadora: Hyperion El universo de Hyperion es una gigantesca red de planetas interconectados por medio de portales teletransportadores permanentement e abiertos y gobernado por un sistema poltico interplanetario denominado la Hegemona. Por lo general, la vida en la red de mundos es tranquila hasta que la inminente amenaza de los enjambre exter – humanos renegados y mutados, inconformes y desligados de la hegemona – se hace patente con una nueva intentona de guerra. En medio de un ambiente de opresivo temor pre-guerra, un extrao grupo de peregrinos se dirige hacia el planeta Hyperion y hacia un lugar conocido como las “Tumbas del Tiempo”, donde se encuentran una serie de edificios extraos cuyo origen es desconocido. Sobre ese lugar hay muchos mitos y uno de ellos lo seala como el lugar donde comenzar el Armagedn y del cual surgir el “Alcaudn”, una temible criatura, especie de juez del da final para la raza humana. Por mucho tiempo, los mitos fueron considerados solo cuentos, pero ahora, algo ha comenzado a ocurrir en “las tumbas del tiempo”. En el lugar donde se encuentran emplazadas, el tiempo ha comenzado a fluir hacia atrs, trayendo con su marea algo que viene del futuro. Y lo que viene bien puede ser el juicio final para todo un imperio extendido por las estrellas. La situacin se torna cada vez ms negra cuando la Hegemona se entera de que los enjambres Exter tienen como punto objetivo el planeta Hyperion, conjugndose todo en un verdadero ambiente de pre-apocalipsis que incluye a las extraas mentes del Tecnonucleo, un grupo de inteligencias artificiales que han logrado desprenderse del control humano para formar una especie de propio universo. La primera novela tiene una estructura que recuerda en mucho a la de los Cuentos de Canterbury, donde un grupo de peregrinos cuentan sus historias. El grupo de peregrinos que se dirige a Hyperion hace tambin lo mismo y en los relatos de cada uno de sus personajes se juntarn las piezas para comprender la razn de todo aquello. Un diplomtico, un sacerdote, un poeta, un profesor, un militar, una detective y un navegante perteneciente a

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una orden Templaria tienen la clave que devela el misterio. De todos los relatos presentados en Hyperion, el del sacerdote resulta especialmente estremecedor, una historia de terror mstico capaz de helar la sangre. Hyperion no termina aqu y contina con La Cada de Hyperion (The Fall of Hyperion) (1990), Endimin y The Rise of Endimin formando una serie verdaderamente espectacular y cautivadora. Gabriel Bentez : Gabriel Bentez vive en Guadalajara, Mxico. Es autor de ciencia ficcin y ha publicado en antologas como MAS ALLA DE LO IMAGINADO 3, EL HOMBRE EN LAS DOS PUERTAS, una anto loga dedicada a Philip K. Dick y ARTIFEX entre otras. Dirige el Boletn Literario de la COMUNIDAD CF. AL INDICE

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3. CUENTO: Rosa Araa. Bruce Stirling. Rosa Araa no senta nada, o casi nada. Haba experimentado algunos sentimientos, un nexo de emociones de doscientos aos de antigedad, y los haba aplastado con una inyeccin craneal. Ahora lo que quedaba de sus sentimientos era como lo que queda de una cucaracha cuando se la golpea con un martillo. Rosa Araa saba de cucarachas; eran la nica vida animal nativa en las colonias mecanicistas. Haban infestado las naves espaciales desde el principio, pues eran demasiado duras, prolficas y preparadas para matar. Por necesidad, los mecanicistas haban usado tcnicas genticas robadas a sus rivales los formadores para convertir a las cucarachas en pintorescas mascotas. Una de las favoritas de Rosa Araa era una cucaracha de un palmo de largo con su brillante caparazn negro cubierto de manchas rojas y amarillas. Estaba agarrada a su cabeza. Beba el sudor de su perfecto entrecejo, y ella no saba nada, pues estaba en otra parte, esperando visita. Observaba a travs de ocho telescopios. Sus imgenes se fundan en su cerebro a travs de una conexin de nerviocristal en la base de su crneo. Ahora tena ocho ojos, como su smbolo, la araa. Sus odos eran el dbil pulso firme del radar, gestaban atentos, a la escucha de la extraa distorsin que seala ra la presencia de la nave inversora. Rosa era lista. Podra haber estado loca, pero sus tcnicas de observacin establecan la base qumica de su cordura y la mantenan artificialmente. Rosa Araa aceptaba esto como normal. Y era normal. No para los seres humanos, pero s para una mecanicista de doscientos aos de edad que viva en una telaraa que orbitaba Urano, con el cuerpo rebullendo de hormonas jvenes, la sabia cara vieja-joven como algo sacado de un molde de escayola, el pelo largo y blanco un ondulante despliegue de hilos de fibra ptica implantados con pequeas gotas de luz que manaban como gemas microscpicas de sus sesgadas puntas... Era vieja, pero no pensaba en eso. Y estaba sola, pero haba aplastado esos sentimientos con drogas. Y tena algo que queran los inversores, algo por cuya posesin aquellos comerciantes reptilescos seran capaces de dar sus colmillos. Atrapada en una telaraa de policarbono, la amplia red que le haba dado su nombre, tena una joya del tamao de un autobs. Y por eso esperaba, enlazada cerebralmente a sus instrumentos, incansable, sin estar particularmente interesada pero ciertamente no aburrida. El aburrimiento era peligroso. Conduca a la inquietud, y la inquietud poda ser fatal en un hbitat espacial, donde la malicia o incluso el simple descuido podan matar. La conducta de supervivencia apropiada era sta: agazaparse en el centro de la tela raa mental, con limpios hilos euclidianos de racionalidad radiando en todas direcciones, las piernas alerta al menor temblor de preocupantes emociones. Y, cuando senta aquella sensacin agitando los hilos, se

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abalanzaba all, la atrapaba, la envolva y la taladraba limpia y lentamente con una hipodrmica como el colmillo de una araa... All estaba. Sus ojos ctuples abarcaron medio milln de kilmetros en el espacio y divisaron el avance de una nave inversora. Las naves inversoras no tenan motores convencionales y no irradiaban ninguna energa detectable; el secreto de su impulso espacial estaba frreamente guardado. Todo lo que cualquiera de las facciones (llamadas en sentido amplio humanidad, a falta de un trmino mejor) saban con seguridad del sistema impulsor de los inversores era que las pop as de sus naves enviaban largos chorros parablicos de distorsin que causaban un efecto ondulante contra el fondo estrellado. Rosa Araa sali parcialmente de su modo de observacin esttica y se sinti en su cuerpo una vez ms. Las seales del ordenador eran ahora mudas, superpuestas sobre su visin normal como un reflejo de su propia cara en una ventana. Tras pulsar una tecla, divis la nave inversora con un lser de comunicaciones y envi un pulso de datos: una oferta de negocios (la radio era demasiado insegura; poda atraer a piratas formadores, y ya haba tenido que matar a tres). Supo que la haban odo y comprendido cuando vio que la nave inversora se detena en seco y ejecutaba un viraje que rompa todas las leyes conocidas de la dinmica orbital. Mientras esperaba, Rosa Araa carg un programa traductor inversor. Tena cincuenta aos de antigedad, pero los inversores eran persistentes, no tanto por conservadurismo sino por falta de inters en cambiar. Cuando se acerc lo suficiente a la estacin como para maniobrar, la nave inversora despleg con una nube de gas una vela solar decorada. La vela era lo suficientemente grande como para envolver una pequea luna, y ms fina que un recuerdo de doscientos aos. A pesar de su fantstica delgadez, haba murales moleculares tallados en ella: escenas titnicas de navos inversores en las que los astutos inversores haban defraudado a incautos bpedos y bolsas de gas capaces de devorar un planeta hinchadas de dinero e hidrgeno. Las grandes reinas enjoyadas de la raza inversora, rodeadas por sus harenes masculinos, desplegaban su chillona sofisticacin a lo lar go de kilmetros de jeroglficos, colocados sobre un circuito musical para indicar la clave apropiada y la entonacin de su lenguaje medio cantado. Hubo un estallido de esttica en la pantalla ante ella, y apareci una cara inversora. Rosa Araa se quit la conexin del cuello. Estudi la cara: sus grandes ojos vidriosos medio ocultos tras las membranas nictitantes, la corona irisada tras las orejas del tamao de un alfiler, la piel correosa, la sonrisa reptilesca con los dientes espigados. Emiti ruidos: -Al habla el alfrez de la nave -tradujo el ordenador-. Lidia Martnez? -S -dijo Rosa Araa, sin molestarse en explicar que su nombre haba cambiado. Haba tenido muchos nombres. -Hicimos buenos negocios con su marido en el pasado -dijo el inversor interesadamente-. Cmo se encuentra?

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-Muri hace treinta aos -respondi Rosa Ara a. Haba aplastado la pena-. Los asesinos formadores lo mataron. El oficial inversor agit su corona. No se a rredr. La turbacin no era una emocin nativa de los inversores. -Malo para los negocios -opin-. Dnde est esa joya que mencion? -Preprese para recibir datos -dijo Rosa Araa, y puls su teclado. Observ la pantalla mientras su discurso de venta, cuidadosamente preparado, se desenrollaba y su rayo de comunicaciones lo protega para evitar odos enemigos. Haba sido el hallazgo de toda una vida. Comenz siendo parte de una luna helada del protoplaneta Urano que se haba roto, fundido y recristalizado en los eones primordiales de implacables bombardeos. Se haba roto al menos cuatro veces distintas, y cada vez los fluidos minerales haban forzado en su estructura zonas bajo tremenda presin: carbono, silicato de manganeso, berilio, xido de aluminio. Cuando la luna fue finalmente atrada al famoso complejo An illo, el enorme bloque de hielo flot durante eones, envuelto en ondas de choque de radiacin dura, acumulando y perdiendo carga en las extraas fluctuaciones electromagnticas tpicas de todas las formaciones del Anillo. Y entonces, en un momento crucial haca varios millones de aos, fue alcanzada por un titnico relmpago, uno de esos invisibles e inaudibles brotes de energa elctrica que disip las cargas acumuladas a lo largo de dcadas enteras. La mayor parte del entorno exterior del bloque de hielo se convirti in stantneamente en plasma. El resto result cambiado. Las obstrucciones minerales eran ahor a cadenas y vetas de berilio que mostraban ac y all bloques de esmeralda en bruto grandes como la cabeza de un inversor, surcadas por hilos de corindn rojo y granate prpura. Haba amasijos de diamante fundido de extraos colores encendidos que slo proced an de los extraos estados cunticos del carbono metlico. Incluso el hielo mismo haba sido cambiado en algo rico y nico, y por tanto precioso por definicin. -Nos intriga-dijo el inversor. Para ellos, esto era un entusiasmo profundo. Rosa Araa sonri. El alfrez continu—: Es un artculo inus itado y su valor es difcil de establecer. Le ofrecemos un cuarto de milln de gigavatios. -Tengo la energa que necesito para dirigir mi estacin y defenderme —dijo Rosa Araa-. Es una oferta generosa, pero nunca podra almacenar tanto. -Tambin le daremos una celosa de plasma estabilizado. –Esta generosa e inesperada generosidad tena la intencin de abrumarla. La construccin de celosas de plasma estaba muy por encima de la tecnologa humana, y poseer una sera el sueo de toda una vida. Era lo ltimo que Rosa Araa quera. -No me interesa -dijo. -No le interesa la moneda bsica del comercio galctico? -No cuando slo puedo gastarla con ustedes.

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-Comerciar con razas jvenes es un asunto ingrat o -observ el inversor-. Entonces, supongo que quiere informacin. Las razas jvenes siempre quieren comerciar con tecnologa. Tenemos algunas tcnicas formadoras que negociamos con su faccin..., le interesan? -Espionaje industrial? -dijo Rosa Araa-. Tendra que habrmelo ofrecido hace ochenta aos. No, conozco demasiado bien a los inversores. Venderan tcnicas mecanicistas para mantener el equilibrio del poder. -Nos gusta un mercado competitivo -admiti el inversor-. Nos ayuda a evitar dolorosos monopolios como el que tenemos ahora al tratar con usted. -No quiero poder de ninguna clase. Para m el status no significa nada. Mustreme algo nuevo. -Nada de status? Qu pensarn sus compaeros? -Vivo sola. El inversor ocult sus ojos tras las membranas nictitantes. -Aplast sus instintos gregarios? Un desarrollo ominoso. Bien, intentar una nueva tctica. Le interesan las armas? Si accede a cumplir diversas condiciones en lo referente a su uso, podemos ofrecerle un armamento nico y poderoso. -Ya me las arreglo. -Podra utilizar nuestras habilidades polticas. Podemos influir en los grupos formadores importantes y protegerla de ellos mediante un tratado. Tardaramos diez o veinte aos, pero podra conseguirse. -Son ellos quienes tienen que temerme, no al revs. -Un nuevo hbitat, entonces. -El inversor era paciente-. Puede vivir dentro de oro slido. -Me gusta lo que tengo. -Disponemos de algunos artefactos que podran divertirle -dijo el inversor-. Preprese para recibir datos. Rosa Araa pas ocho horas examinando las diversas mercancas. No haba prisa. Era demasiado vieja para sentir impaciencia, y los inversores vivan para negociar. Le ofrecieron pintorescos cultivos de algas que producan oxgeno y perfumes extraos. Haba estructuras metaplegadas de tomos colapsados para protegerse de las radiaciones y como defensa. Raras tcnicas que transmutaban fibras nerviosas en cristal. Un suave cetro negro que volva el hierro tan maleable que se poda moldear con las manos y darle forma. Un pequeo submarino de lujo para la exploracin de mares de amonaco y metano, hecho de cristal metlico transparente. Globos autorr eplicantes de slice moldeado que, segn crecan, ejecutaban un juego que simulaba el nacimiento, crecimiento y declinar de una cultura aliengena. Un aparato tierra-mar-y-aire tan pequeo que se abrochaba como un traje.

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-No me interesan los planetas -dijo Rosa Araa-. No me gustan los pozos de gravedad. -Bajo ciertas circunstancias, podramos disponer de un generador de gravedad -contest el inversor-. Tendra que ser a prueba de sobornos como el cetro y las armas, y alquilado en vez de vendido. Debemos evitar la huida de ese tipo de tecnologa. Ella se encogi de hombros. -Nuestras propias tecnologas nos han aplastado. No podemos asimilar lo que ya tenemos. No veo ninguna razn para lastrarme con ms. -Esto es todo lo que podemos ofrecerle que no est en la lista prohibida —dijo el inversor-. Esta nave en concreto tiene muchos artcu los disponibles slo para razas que viven a temperatura muy baja y presin muy alta. Y tenemos artculos que probablemente le gustaran mucho, pero la mataran. O a su espe cie entera. La literatura de lo [intraducible], por ejemplo. -Puedo leer la literatu ra de la Tierra si quiero un punto de vista extrao -dijo ella. -Lo intraducible no es realmente literatura-dijo benignamente el inversor-. En realidad, es una especie de virus. Una cucaracha vol hasta el hombro de ella. -¡Mascotas! -dijo el oficial inversor-. ¡Mascotas! Le gustan? -Son mi solaz -respondi ella, dejando que la cucaracha mordiera la cutcula de su pulgar. -Deb de haberlo pensado. Dme doce horas. Rosa Araa se fue a dormir. Tras despertarse, mientras esperaba, estudi la nave aliengena a travs de su telescopio. Todas las naves inversoras estaban cubiertas con fantsticos diseos en metal tallado: cabezas de animales, mosaicos de metal, escenas e inscripciones en bajorrelieve, as como zonas de carga e instrumentos. Pero los expertos haban sealado que la forma bsica bajo la ornamentacin era siempre la misma: un simple octaedro con seis largos lados rectangulares. Los inversores haban tenido problemas para disfrazar este hecho; y la actual teora era que las naves haban sido compradas, encontradas o robadas a una raza ms avanzada. Ciertamente, con su extravagante actitud hacia la ciencia y la tecnologa, los inversores parecan incapaces de haberlas construido ellos mismos. El alfrez restableci el contacto. Sus memb ranas nictitantes parecan ms blancas que de costumbre. Sostena un pequeo reptil alado con una larga cresta espinosa del color de la corona de los inversores. -Es la mascota de nuestra comandante, la llamamos Pequea Nariz para los Negocios. ¡Todos la amamos! Nos cuesta muchsimo separarnos de ella. Tenemos que escoger entre pasar vergenza en este asunto o perder su compaa. -Juguete con el animal, que agarr sus gruesos dedos con sus pequeas manos escamosas.

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-Es... bonito -dijo ella, hallando una palabra medio olvidada de su infancia y pronuncindola con una mueca de disgusto-. Pero no voy a cambiar mi hallazgo por un lagarto carnvoro. -¡Piense en nosotros! -se lament el inversor-. Condenando a nuestra pequea Nariz a un entorno extrao rebosante de bacterias y ratas gigantes... De todas formas, no puede evitarse. Aqu est nuestra propuesta. Tome nuestra mascota durante setecientos ms menos cinco de sus das. Regresaremos cuando salgamos del sistema. Entonces puede elegir entre quedarse con ella o nombrar su precio. Mientras tanto, debe prometer no vender la joya ni informar a nadie ms de su existencia. -Quiere decir que me dejar su mascota como una especie de dinero en prenda por la transaccin. El inversor cubri sus ojos con la membrana nictitante y apret los labios. Era un signo de agudo pesar. -Ser el rehn de su cruel indecisin, Lidia Martnez. Francamente, dudamos de ser capaces de encontrar nada en este sistema que pueda satisfacerla mejor que nuestra mascota. Excepto, tal vez, una nueva forma de suicidio. Rosa Araa se sorprendi. Nunca haba visto a un inversor implicarse tanto emocionalmente. Por norma general, parecan ver la vida con cierto desapego, incluso mostrando en ocasiones pautas de conducta que recordaban al sentido del humor. Estaba disfrutando. Haba pasado el punto en el que cualquiera de las ofertas normales del inversor la habran tentado. En esencia, comerciaba con su joya a cambio de un estado mental interior: no una emocin, porque las haba aplastado, sino un sentimiento ms plido y ms limpio: inters. Quera estar interesada, encontrar algo en que ocuparse adems de las piedras muertas y el espacio. Y esto pareca intrigante. -Muy bien -dijo-. Estoy de acuerdo. Setecientos das ms o menos cinco. Y guardar silencio. -Sonri. No haba hablado a otro ser humano en cinco aos, y no iba a empezar ahora. -Cuide bien a nuestra Pequea Nariz para los Negocios -dijo el inversor, medio suplicando, medio advirtiendo, acentuando el tono para que el ordenador de Rosa Araa pudiera recogerlo-. Nosotros seguimos querindola, aunque, por alguna completa corrosin del espritu, usted no la quiera. Es valiosa y rara. Le enviaremos instrucciones para su cuidado y alimentacin. Preprese para recibir datos. Dispararon la cpsula que contena a la criatu ra a la densa telaraa de policarbono de su hbitat arcnido. La telaraa estaba construida sobre un armazn de ocho radios, y stos quedaban tensos por la fuerza centrfuga de rotacin de ocho cpsulas en forma de lgrima. Con el impacto de la cpsula de cargamento, la tela se inclin graciosamente y las ocho enormes lgrimas de metal se acercaron al centro de la tela con cortos y graciosos arcos en cada libre. La tenue luz del so l resplandeci a lo largo de la tela cuando se extendi al retroceder, detenida un poco su rotacin por la energa que haba empleado para absorber la

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inercia. Era una tcnica para atracar barata y efectiva, pues era mucho ms fcil conseguir una velocidad de giro que una compleja maniobra. Robots industriales de ganchudas piernas corrieron rpidamente sobre las fibras de policarbono y agarraron la cpsula de la ma scota con tenazas y palpos magnticos. La propia Rosa Araa diriga al robot lder, palpando y viendo a travs de sus tenazas y cmaras. Los robots arrastraron la cpsula a una compuerta, la abrieron, vaciaron su contenido, y le colocaron un pequeo cohete parsito para lanzarla de vuelta a la nave madre inversora. Despus de que el cohete regresara a la nave y sta se marchara, los robots regresaron a sus garajes en forma de lgrima y se encerraron, a la espera del siguiente temblor en la tela. Rosa Araa se desconect y abri la compuerta. La mascota vol a la sala. Comparada con el alfrez inversor pareca diminuta, pero los inversores eran grandes. La mascota le llegaba a la rodilla y pareca pesar unos ocho kilos. Silbando musicalmente ante el desconocido aire, revolote por la habitacin esquivando y apresurndose de forma irregular. Una cucaracha se despeg de la pared y vol hacia ella aleteando con estrpito. La mascota golpe la cubierta con un chirrido de terror y se qued all, palpndose cmicamente brazos y piernas en busca de dao. Medio cerr los toscos prpados. Como los ojos de un beb inversor, pens bruscamente Rosa Araa, a unque nunca haba visto un inversor joven y dudaba que ningn humano lo hubiera hecho. Tena un vago recuerdo de algo que haba odo mucho antes..., algo sobre mascotas y bebs, sus grandes cabezas, sus enormes ojos, su suavidad, su dependencia. Record haberse burlado ante la idea de que la desaliada dependencia de, por ejemplo, un perro o un gato poda rivalizar con la limpia economa y eficiencia de una cucaracha. La mascota inversora haba recuperado su compostura y estaba arrodillada sobre la alfombra de algas, charloteando consigo misma. Haba una especie de mueca astuta en su cara de dragn en miniatura. Sus ojos medio cerrados eran alertas, y sus costillas, como cerillas, se movan arriba y abajo cada vez que respiraba. Las luces de las naves inversoras eran lmparas azules, empapadas de ultravioleta. —Tenemos que encontrarte un nuevo nombre -dijo Rosa Araa-. No hablo inversor, as que no puedo utilizar el que te dieron. La mascota le dirigi una mirada amistosa y arque sus pequeas membranas semitransparentes sobre sus diminutas orejas. Los inversores reales no tenan esas membranas, y Rosa Araa se sinti encantada por esta nueva desviacin de la norma. De hecho, a excepcin de las alas, pareca un inversor pequeito. El efecto era inquietante. -Te llamar Ricito -dijo ella. No tena pelo. Se trataba de un chiste privado, pero todos sus chistes lo eran. La mascota camin por el suelo. La falsa gravedad centrfuga era tambin ms leve que las 1,3 g que utilizaban los enormes inversores. El animalillo abraz la pierna desnuda de Rosa Araa y lami su rodilla con una lengua rasposa, como de papel de lija. Ella se ech a rer, un poco alarmada, pero saba que los inversores eran estrictamente no agresivos. Una mascota suya no sera peligrosa.

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Emiti una serie de gorjeos ansiosos y se subi a su cabeza, agarrando puados de brillantes fibras pticas. Rosa Araa se sent ante su consola de datos y solicit las instrucciones para el cuidado y alimentacin de la criatura. Estaba claro que los inversores no haban esperado comerciar con su mascota, porque las instrucciones eran casi indescifrables. Tenan el aire de ser una traduccin de segunda o de tercera mano de un lenguaje aliengena an ms profundo. Sin embargo, fieles a la tradicin inversora, los aspectos pragmticos haban sido claramente enfatizados. Rosa Araa se relaj. Al parecer, las mascotas coman casi de todo, aunque preferan protenas dextrgiras y requeran ciertos minerales fciles de conseguir. Eran extremadamente resistentes a las toxinas y no tenan bacterias intestinales nativas (como tampoco las tenan los inversores, que considerab an salvajes a las razas que s las tenan). Buscaba sus requerimientos respiratorios cuando la mascota salt de su cabeza y cruz el tablero de control, casi abortando el programa. Rosa Araa la dej correr, a la caza de algo que pudiera comprender entre los densos amasijos de grficos aliengenas y materia tcnica. De repente, reconoci algo de sus viejos tiempos como espa industrial: una carta gentica. Frunci el ceo. Pareca como si hubiera pa sado las secciones relevantes y se hubiera encontrado con otro tratado diferente. Hizo avanzar un poco los datos y descubri una ilustracin tridimensional de una especie de construccin gentica fantsticamente compleja, con largas cadenas helicoidales envueltas en torno a largas espirales o espculas que emergan de forma radial de un denso nudo central, Otras cadenas de hlices densamente entretejidas conectaban una espira con otra. Al parecer, estas cadenas activaban diferentes secciones de material gentico de sus conexiones en las espiras pues poda ver cadenas fantasmas de protenas esclavas solt ndose de algunos de los genes activados. Rosa Araa sonri. Sin duda un genetista formador habilidoso podra beneficiarse espectacularmente de estos planos. Le divirti pensar que nunca lo haran. Obviamente, esto era una especie de complejo gentico industrial aliengena, pues haba ms hardware gentico del que ningn animal viviente podra necesitar jams. Saba que los inversores nunca se dedicaban a la gentica. Se pregunt cul de las diecinueve razas inteligentes conocidas habra dado origen a esta cosa. Incluso poda haber surgido de ms all del reino econmico de los inversores, o poda ser una reliquia de alguna de las razas extintas. Se pregunt si debera borrar los datos. Si ella mora, podan caer en malas manos. Al pensar en su propia muerte, las primeras sombras de una profunda depresin la perturbaron. Dej que la sensacin aumentara un momento mientras pensaba. Los inversores haban sido descuidados al dejarla con esta informacin; o tal vez subestimaban las habilidades genticas de los insidiosos y carismticos formadores con sus CIs espectacularmente ampliados. Not una sensacin tambaleante dentro de la cabeza. Durante un momento aturdidor las emociones reprimidas qumicamente empujaron con toda su fuerza. Sinti una agnica envidia hacia los inversores, hacia la estpida arrogancia y confianza que les permita

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surcar las estrellas molestando a sus inferiores. Quiso estar con ellos. Quiso subir a bordo de una nave mgica y sentir la luz de soles extraos quemar su piel en algn lugar a aos luz de las debilidades humanas. Quiso gritar y sentir como haba gritado y sentido una nia pequea haca ciento noventa y tres aos en una montaa rusa en Los ngeles, gritando con una intensidad de sentimiento pura y total, una sensacin arrolladora como la que haba sentido en los brazos de su marido, muerto haca ya treinta aos. Muerto... Treinta aos... Con las manos temblando, abri un cajn debajo del tablero de control. Oli el leve aroma medicinal a ozono del esterilizador. A ciegas, apart el brillante pelo del conducto de plstico que entraba en su crneo, puls el inyector contra ste, inhal una vez, cerr los ojos, inhal dos veces, retir la hipodrmica. Sus ojos se nublaron mientras rellenaba la hipodrmica y la volva a guardar en su funda de velero en el cajn. Alz la botella y la mir sin expresin ninguna. An quedaba bastante. No tendra que sintetizar ms durante meses. Senta el cerebro como si alguien lo hubiera pisado. Siempre era igual despus de una dosis. Cort los datos inversores y los archiv, ausente, en un oscuro rincn de la memoria del ordenador. Desde su lugar en la interfase del lsercom, la mascota canturre y agit las alas. Rosa Araa se recuper pronto. Sonri. Esos s bitos ataques eran algo que daba por hecho. Tom un tranquilizante oral para detener el temblor de sus manos y anticido para el estrs de su estmago. Luego jug con la mascota hasta que se cans y se fue a dormir. Durante cuatro das la aliment cuidadosamente, poniendo especial atencin en no darle demasiada comida, pues igual que sus modelos, los inversores, era una criatura ansiosa y tena miedo de lastimarla. A pesar de su spera piel y su sangre fra, Rosa Araa se estaba encariando con ella. Cuando se cansaba de pedir comida, jugaba durante horas o se sentaba sobre su cabeza observando la pantalla mientras Rosa Araa segua el trabajo de los robots mineros que tena emplazados en los Anillos. Al quinto da, cuando despert, descubri que la mascota haba matado a sus cuatro cucarachas ms grandes y rollizas y se las haba comido. Llena de justa furia, no hizo nada por aplacarla y la busc por toda la cpsula. No la encontr. En cambio, tras horas de bsqueda, encontr una crislida de su tamao exacto tras el lavabo. La mascota haba asumido una especie de hibernacin. Rosa Araa la perdon por comerse las cucarachas. De todas formas, stas eran siempre fciles de reemplazar, y rivales en su afecto. En cierto modo, era adulador. Pero la brusca pualada de preocupacin que sinti fue ms fuerte. Estudi de cerca la crislida. Estaba hecha de lminas superpuestas de una sustancia translcida y quebradiza (mucosidad reseca?) que poda romper fcilmente con una ua. La crislida era perfectamente redonda; haba pequeos bultitos vagos que podran haber sido las rodillas y codos de la mascota. Rosa Araa tom otra dosis. La semana que la mascota pas en hibernacin fue un perodo de aguda intensidad para ella. Examin las cintas inversoras, pero eran demasiado crpticas para su limitada

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experiencia. Al menos, saba que no estaba muerta, pues la crislida era clida al tacto y los bultos a veces se movan dentro. Estaba dormida cuando empez a liberarse de la crislida. Sin embargo, haba dispuesto los monitores para que la alertaran, y se abalanz hacia ella con la primera alarma. La crislida se estaba abriendo. Una grieta apareci en las quebradizas lminas, y un clido aroma animal se extendi por el aire reciclado. Entonces emergi una zarpa: una zarpa diminuta y con cinco dedos cubierta de brillante pelaje. Una segunda zarpa emergi a continuacin, y las dos se agarraron a los bordes de la grieta y rasgaron la crislida. La mascota sali a la luz, apart los restos con un movimiento casi humano y sonri. Pareca un monito pequeo, suave y resplandeciente. Haba diminutos dientes humanos bajo los labios humanos de su sonrisa. Tena pies de beb en los extremos de sus piernecitas redondas y flexibles, y haba perdido las alas. Sus ojos eran del color de los ojos de Rosa Araa. La piel de su carita redonda tena el leve tono sonrosado de la salud perfecta. Salt al aire, y Rosa Araa vio su lengua rosada mientras parloteaba silabas humanas. Avanz y se abraz a su pierna. Rosa Araa estaba asustada, sorprendida y profundamente aliviada. Acarici la suave piel brillante de la dura cabecita. -Ricito -dijo-. Estoy contenta. Muy contenta. -Ta ta ta -dijo l, remedando su entonacin con su vocecita infantil. Entonces regres a su crislida y empez a comerla a puados, sonriendo. Rosa Araa comprendi ahora por qu los inversores haban mostrado tanta reluctancia a ofrecer su mascota. Era un artculo comercial de valor increble. Era un artefacto gentico, capaz de juzgar los deseos y necesidades emocionales de cualquier especie aliengena y adaptarse a ella en cuestin de das. Empez a preguntarse por qu los inversores se lo habran dado, y si comprendan completamente sus capacidades. Ciertamente, dudaba que hubieran comprendido los complejos datos que vinieron con l. Probablemente haban adquirido la mascota de otros inversores, en su forma reptilesca. Incluso era posible (la idea la dej helada), que pudiera ser ms viejo que toda la raza inversora. Mir sus ojos claros, confiados, limpios de culpa. El animalito agarr sus dedos con sus manitas nerviosas. Incapaz de resistirse, ella lo abraz, y el monito parlote de placer. S, poda haber vivido fcilmente durante cientos o miles de aos, esparciendo su amor (u otras emociones equivalentes) entre docenas de especies diferentes. Y quin podra hacerle dao? Incluso los ms depravados y endurecidos miembros de la propia especie de Rosa Araa tenan debilidades secretas. Record historias de guardias en campos de concentracin que masacraban sin pestaear a hombres y mujeres, pero daban de comer meticulosamente a los pajarillos hambrientos en el invierno. El miedo alimentaba

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el miedo y el odio, pero, cmo podra nadie sentir miedo u odio haca esta criatura, o resistirse a sus brillantes poderes? No era inteligente; no necesitaba inteligencia. Tampoco tena sexo. La capacidad de reproducirse habra arruinado su valor como artculo comercial. Adems, dudaba que algo tan complejo pudiera haber crecido en un vientre. Sus genes tenan que haber sido construidos, espcula a espcula, en algn inimaginable laboratorio. Pasaron das y semanas. La habilidad del monito para detectar sus estados de nimo era milagrosa. Siempre estaba all cuando ella lo necesitaba y, cuando no desapareca. A veces lo oa charlando para s mismo mientras se entretena haciendo extraas acrobacias o cazaba y coma cucarachas. Nunca era traicionero, y en las extraas ocasiones en que derramaba comida o ensuciaba algo, lo limpiaba despus. Dejaba caer sus inofensivos mojoncillos fecales en el mismo reciclador que ella usaba. stos eran los nicos signos que mostraba de pautas de pensamiento que fueran ms que animalescas. Una vez, y slo una, la imit y repiti una frase al pie de la letra. Ella se qued anonadada, y el monito capt de inmediato su reaccin. Nunca volvi a tratar de imitarla. Dorman en la misma cama. A veces, mientras dorma, ella senta su clida respiracin sobre su piel, como si pudiera oler sus estados de nimo y sentimientos reprimidos a travs de los poros. A veces frotaba sus firmes manecitas contra su cuello o su espalda, y siempre haba un msculo tenso que se relajaba agradecido. Ella nunca lo permita durante el da, pero de noche, cuando su disciplina medio se haba disuelto en el sueo, haba complicidad entre ellos. Los inversores se haban marchado haca ms de seiscientos das. Ella se ri cuando pens en la ganga que se llevaba. El sonido de su propia risa ya no la molestaba. Incluso haba cortado las dosis de supresores e inhibidores. Su mascota pareca mucho ms feliz cuando ella era feliz, y cuando estaba cerca su antigua tristeza pareca ms fcil de soportar. Uno a uno, ella empez a enfrentarse a viejos dolores y traumas, abrazando con fuerza a su mascota y dejando caer lgrimas sanadoras sobre su piel brillante. Una a una, el monito lami sus lgrimas, saboreando los componentes qumicos emocionales que contenan, oliendo su aliento y su piel, abrazado a ella mientras la sacudan los sollozos. Haba demasiados recuerdos. Se senta vieja, terriblemente vieja, pero al mismo tiempo notaba una nueva sensacin de plenitud que le permita soportarlo. Haba hecho cosas en el pasado, cosas crueles, y nunca se haba enfrentado con la inconveniencia de la culpa. En vez de ello, la haba aplastado. Ahora, por primera vez en dcadas, senta el vago despertar de una sensacin de propsito. Quera ver de nuevo a gente: docenas de personas, cientos de personas, y todas la admiraran, la protegeran, la encontraran preciosa, y podra preocuparse por ellas y la haran sentirse ms segura que con slo un acompaante... Su estacin araa entr en la parte ms peligrosa de su rbita, donde cruzaba el plano de los Anillos. Rosa Araa estaba aqu ms ocupada, aceptando los trozos a la deriva de materiales en bruto (hielo, condrilas carbon feras, yacimientos de metal) que sus robots

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mineros teledirigidos haban descubierto y le haban enviado. Haba asesinos en estos Anillos: piratas rapaces, colonos paranoicos ansiosos por atacar. En su rbita normal, lejos del plano de la eclptica, estaba a salvo. Pero aqu haba rdenes que emitir, energas que gastar, los rastros informadores de poderosos impulsores de masas enganchados a los asteroides cautivos que ella reclamaba y explotaba. Era un riesgo inevitable. Incluso el hbitat mejor diseado no era un sistema completamente cerrado, y el suyo era grande y viejo. La encontraron. Tres naves. Al principio trat de esquivarlas, envindoles una seal de advertencia estndar a travs de un faro teledirigido. Ellos encontraron el faro y lo destruyeron, pero eso le dio su localizacin y algunos datos confusos a travs de los limitados sensores del faro. Tres naves bruidas, cpsulas iridiscentes medio metlicas, medio orgnicas, con largas alas solares como de insecto ms delgadas que una pelcula de aceite sobre el agua. Naves formadoras, cargadas con la geodsica de sensores, las flechas de sistemas de armamento magnticos y pticos, largos manipuladores de carga plegados como los brazos de una mantis. Rosa Araa estaba enganchada a sus propios sensores, estudindolos, recibiendo un intenso flujo de datos: estimacin de alcance, probabilidades de blanco, status de armas. El radar era demasiado arriesgado; los escrut pticamente. Era un buen trabajo para los lseres, pero stos no era su mejor arma. Podra alcanzar a una nave, pero las otras la detectaran. Sera mejor permanecer inmvil mientras ellos surcaban los Anillos hasta perderse silenciosamente fuera de la eclptica. Pero ellos la haban encontrado. Los vio plegar sus velas y activar sus motores inicos. Enviaron seales de radio. Conect su pantalla, pues no quera que la distraccin llenara su cabeza. Apareci la cabeza de un formador, una de las lneas genticas orientales, con el suave pelo negro recogido hacia atrs con pinzas enjoyadas, finas cejas arqueadas sobre ojos oscuros con el pliegue epicntico, labios plidos levemente curvados en una sonrisa carismtica. Una cara de actor suave y despejada con los ojos brillantes y sin edad de un fantico. -Jade Prime -dijo ella. -Coronel-doctor Jade Prime -corrigi el formad or, acariciando una insignia dorada de rango en el cuello de su negra tnica militar-. An te haces llamar Rosa Araa, Lidia? O lo has borrado de tu cerebro? -Por qu eres un soldado en vez de un cadver? -Los tiempos cambian, Araa. Las luces jvenes y brillantes son apagadas por tus viejos amigos, y los que tenemos planes a largo plazo nos quedamos para saldar viejas deudas. Recuerdas las viejas deudas, Araa?

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-Piensas que vas a sobrevivir a este encuentro, no, Prime? -Sinti que los msculos de su cara se retorcan con un odio feroz que no tuvo tiempo de aquietar-. Tres naves dirigidas por tus propios clones. Cunto tiempo has pasado en esa roca tuya, como un gusano en una manzana? Clonndote y clonndote. Cundo fue la ltima vez que una mujer te dej tocarla? La eterna sonrisa de Jade Prime se conv irti en una mueca de brillantes dientes. -No sirve de nada, Araa. Ya me has matado treinta y siete veces, y sigo regresando, no? Pattica zorra vieja, y qu es un gusano, de todas formas? Algo como el mutante que llevas al hombro? Ella ni siquiera se haba dado cuenta de que el animalito estaba all, y su corazn se llen de temor por l. -¡Os habis acercado demasiado! -¡Fuego, entonces! ¡Disprame, vieja cretina! ¡Fuego! -¡No eres l! -dijo Rosa Araa sbitamente-. ¡No eres el Primer Jade! ¡Ja! Est muerto, verdad? La cara del clon se retorci de furia. Los lsere s restallaron, y tres de los habitis de Rosa Araa se fundieron en un amasijo de escoria y nubes de plasma metlico. Un ltimo latido ardiente de brillo intolerable destell en su cerebro desde tres telescopios fundidos. Dispar una andanada de postas de hierro aceleradas magnticamente. A seiscientos kilmetros por segundo, alcanzaron la primera nave y la dejaron expulsando aire y nubes de agua helada. Dos naves dispararon. Usaban armas que ella no haba visto antes, y aplastaron dos hbitats como un par de puos gigantes. La telaraa se agit con el impacto, perdido el equilibrio. Rosa Araa supo instantneamente qu sistemas de armas quedaban, y devolvi el fuego con balas reforzadas de hielo de amonaco que taladraron los costados semiorgnicos de una segunda nave formadora. Los agujeritos se sellaron al instante, pero la tripulacin haba muerto: el amonaco se vaporiz dentro, liberando toxinas nerviosas letales. La ltima nave tena una oportunidad entre tres de alcanzar su centro de mandos. Doscientos aos de suerte corran a favor de Rosa Araa. La esttica le hizo apartar las manos de los controles. Todas las luces del habitat se apagaron, y su ordenador experiment un colapso total. Rosa Araa grit y esper la muerte. La muerte no vino. Tena la boca amarga por la bilis de la nusea. Abri el cajn en la oscuridad y llen su cerebro de tranquilidad lquida. Respirando con dificultad, se sent en su silla ante la consola, aplastado ya el pnico. -Pulso electromagntico -dijo-. Acab con todo lo que tena. La mascota farfull unas pocas slabas.

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-Nos habra matado ya si hubiera podido. Las defensas deben haber surgido de los otros habitats cuando el armazn principal se desplom. Sinti un golpe cuando la mascota salt a su regazo, temblando de terror. La abraz ausente, frotando su esbelto cuello. -Veamos —dijo en la oscuridad-. Las toxinas heladas han cado, los venc desde aqu. —Se quit la intil conexin del cuello y se apart la tnica de las costillas mojadas-, Entonces fue el spray. Una gruesa nube de cobre caliente ionizado. Vol todos los sensores que tena. Va a ciegas en un atad metlico. Como nosotros. Se ri. -Pero la vieja Rosa Araa todava tiene un truquito. Los inversores. Me estarn buscando. No queda nadie para buscarle a l. Y yo an tengo mi roca. Permaneci sentada en silencio, y su calma artificial le permiti pensar lo impensable. El animalito se movi incmodo, olisqueando su piel. Se haba tranquilizado un poco con sus caricias, y ella no quera que sufriera. Cubri su boca con la mano libre y le retorci el cuello hasta que se rompi. La fuerza centrfuga la haba hecho fuerte, y el animal ito no tuvo tiempo de debatirse. Un temblor final sacudi sus miembros mientras ella lo coga en la oscuridad, buscando los latidos de su corazn. Las yemas de sus dedos sintieron el ltimo pulso tras sus frgiles costillas. -No hay suficiente oxgeno -dijo. Las emociones aplastadas intentaron agitarse y fracasaron. An le quedaba bastante supresor-. La alfombra de algas mantendr el aire limpio durante unas pocas semanas, pero se muere sin luz. Y no puedo comerla. No hay comida suficiente. Los jardines han desaparecido y, aunque no hubieran sido destruidos, no puedo conseguir comida. No puedo dirigir a los robots. Ni siquiera puedo abrir las compuertas. Si vivo lo suficiente, ellos vendrn y me rescatarn. Tengo que aumentar mis probabilidades. Es lo ms sensato. En esta situacin, slo puedo hacer lo ms sensato. Cuando las cucarachas (o al menos aquellas que pudo atrapar en la oscuridad) se acabaron, ayun durante mucho tiempo. Luego se comi la piel incorrupta de su mascota, medio esperando en su aturdimiento que la envenenara. Cuando vio la ardiente luz azul de los inversores asomando a travs de la compuerta aplastada, se arrastr a cuatro patas, cubrindose los ojos. El inversor llevaba un traje espacial para protegerse de las bacterias. Ella se alegr de que no pudiera oler el hedor de su negra cripta Le habl en el lenguaje musical de los inversores, pero su traductor no funcionaba. Entonces pens por un momento que la abandonaran, que la dejaran aqu hambrienta, ciega y medio calva con sus telas de pelo-fibra cadas. Pero se la llevaron a bordo, la llenaron de picoteantes antispticos y quemaron su piel con rayos ultravioletas bactericidas.

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Ellos tenan la joya, pero eso ya lo saba. Lo que queran (esto era difcil), lo que queran saber era qu haba sucedido con su mascota. Era difcil comprender sus gestos y sus fragmentos de lenguaje humano. Rosa Araa supo que haba hecho algo malo para s misma. Sobredosis en la oscuridad. Se debati en la penumbra con un gran escarabajo negro de miedo que rompi los frgiles hilos de su tela de araa. Se sinti muy mal. Haba algo raro en su interior. Su vientre mal nutrido estaba tenso como un tambor, y senta los pulmones aplastados. Algo le suceda a sus huesos. Las lgrimas no acudan. Ellos la atendieron. Rosa Araa quera morir. Quera su amor y comprensin. Quera... Tena la garganta llena. No poda hablar. Ech la cabeza hacia atrs, y sus ojos se encogieron en el brillo cegador de las luces del techo. Oy ruidos de rotura mientras sus mandbulas se abran. Su respiracin se detuvo. Fue una especie de alivio. La antiperistalsis lati en su esfago y su boca se llen de fluido. Una blancura viviente man de sus labios y nariz. La piel le cosquille ante su contacto, y fluy sobre sus ojos, sellndolos y suavizndolos. Una gran frialdad y lasitud la empap mientras ola tras ola de lquido translcido la cubran, extendindose sobre su piel, envolviendo su cuerpo. Se relaj, llena de una gratitud sensual, ensoadora. No tena hambre. Dispona de cantidad de exceso de masa. A los ocho das surgi de las lminas quebradizas de su crislida y revolote con sus alas escamosas, dispuesta para la trailla. Bruce Sterling (Brownsville, Texas, Estados Unidos, 1954): Se licenci en Periodismo el mismo ao en que vendi su primer relato de ciencia-ficcin, y ambos hechos han marcado su carrera posterior. Como observador atento de la cultura contempornea, su contribucin se refleja primero en su fanzine crtico Cheap Truth y en su antologa MIRRORSHADES (1986), documentos decisivo s para el nacimiento del ciberpunk; posteriormente narr la persecuc in del floreciente movimiento informtico en LA CAZA DE HACKERS (1992), uno de los primeros libros que se distribuyeron gratuitamente en Internet. Luego se ha oc upado de los medios extintos, el diseo industrial ecolgico, los contactos entre narradores de diferentes culturas y la prospeccin del futuro ( TOMORROW NOW, 2002) Como escritor de ficcin cuenta en su haber con las novelas INVOLUTION OCEAN (1977), EL CHICO ARTIFICIAL (1980), CISMATRIX (1985), ISLAS EN LA RED (1988, premio John W. Campbell Memorial), THE DIFFERENCE ENGINE (1990, en colaboracin con William Gibson), HEAVY WEATHER (1994), FUEGO SAGRADO (1996), DISTRACCI"N (1998, premio Arthur C. Clarke), ZEITGEIST (2000) y THE ZENITH ANGLE (2004), y las colecci ones de cuentos CRYSTAL EXPRESS (1988), GLOBALHEAD (1992) y A GOOD OLD-FASHIONED FUTURE (1999). Al INDICE

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4. CUENTO MADE IN CUBA: El Holands Errante Erick Mota. Aquel fue mi primer combate espacial, y el ltimo. No guardo tan mal recuerdo de l, pues los infantes pasan todo el tiempo en las barcazas de desembarco, por si es preciso caer sobre el enemigo. Pero la verdad es que tampoco tengo un buen recuerdo: Cuando los cruceros de los mundos limtrofes perforaron el casco, nos vimos obligados a abandonar la nave. Cada infante se meti en su cpsula y sali disparado hacia el espacio. Una posibilidad entre mil de sobrevivir, flotando a la deriva en medio de un combate. Dentro del destructor no haba ninguna. --Recuerdo que una vez visit la cabina de mando. Todas las luces estaban apagadas, los asientos del capitn y los pilotos permanecan vacos. Salvo uno, donde un piloto clase A luchaba contra el sueo. Yo estaba de guardia y por eso me qued a contemplar las estrellas. —Una vez vi una nave fantasma —deca el piloto—. No me lo crees? Tampoco te creas todo lo que te dicen en la academia. Nunca la mencionan en los informes oficiales, pero es un hecho, siempre est ah, flotando, en cualquier parte. Aquella vez la vimos en el radar e intentamos acercarnos. Era vieja, de cuando la primera colonizacin, posiblemente una exploradora. Encendi sus motores y huy. La perseguimos hasta una protonube, y entonces desapareci. As de simple, maniobraba con una destreza digna de los pioneros del espacio. Nadie mueve una nave dentro de un lugar como se. Demasiada materia naciendo, demasiados meteoroides. No puede ser un humano alguien que conduzca una nave por un lugar as. --Despert dentro de mi cpsula despus de un sueo raro, con sabor a muerte. El bombillo piloto indic que se haba acoplado a una nave, y mi cilindro se hallaba despresurizado. Segn indica el protocolo, en estos casos se debe proceder con extremo cuidado, pues poda estar en terreno enemigo. Sal de mi prisin de salvamento con el visor bajo, y el fusil en ristre. Lo primero de lo que me percat fu e que estaba dentro de un lugar con serios problemas energticos, pues no slo los pasillos estaban apagados, sino tambin las luces

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de seguridad. El primer tripulante que vi no pareca ni un soldado ni un oficial, semejaba uno de los primeros colonizadores, con overall gris, melena prominente y barba cerrada. Al perecer no me vio, pues continu su camino, aunque tengo la impresin de que s se percat de mi presencia, pero no le import. Evidentemente, esta es una nave con tecnologa anterior al Salto. He visto cpsulas de hibernacin. Unas llenas, otras vacas, todas funcionan. No me he atrevido a abrir ninguna. --Llevo tres das aqu y no he podido encontrar una nave de desembarco u otro dispositivo de salvamento. Estoy por creer que la tripulacin sufri un accidente y no pueden salir de aqu o pedir ayuda. Mi radio no funciona... Lo verificar despus. No cabe duda, ninguno de los tripulantes tiene inters en m, simplemente me ignoran. Pudiera llamarles la atencin, e incluso usar mis armas, pero me he cuidado de no hacerlo. Sus ropas son viejas, y estn desgarradas, como si llevasen en el espacio tanto tiempo como los primeros indicadores que orbitan los planetas habitables. La sala de mquinas est completamente va ca. Algunos robots trabajan en silencio formando dos filas frente a los controladores de radiacin. Al final del pasillo que conduce al reactor hay una puerta sellada. He escuchado ruidos del otro lado apenas me acerqu. No puede haber nadie all dentro, no con esa radiacin. --Hoy he estado en la cabina de mando, definitivamente me hallo en una exploradora de las primeras. Todo est lleno de polvo, pero la computadora an tiene electricidad. La ltima fecha de la bitcora es de hace tres siglos, sin embargo, no comprendo cmo mi nombre lleg a la lista de los tripulantes. Al lado dice: Pasajero, y soy el ltimo en la lista. Mientras contemplo las estrellas a travs del cristal de la cabina, me percato de que mi sistema de soporte vital ha dejado de funcionar hace ms de tres semanas. Creo que jams saldr de este lugar, tan viejo, tan oscuro... tan sombro.

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Erick Mota: Miembro del Taller Espiral. El cuen to que presentamos fue primer lugar en el concurso Juventud Tcnica 2004. Al INDICE

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5. ENTREVISTA: H. R. Giger por Rodrigo Carrizo Couto. "Mis pesadillas y obsesiones me llevaron a cr ear un mundo que no encontraba all fuera" Es el creador de la criatura de Alien, el filme de Ridley Scott con el que obtuvo un oscar. Un monstruo que marca un antes y un despus en la esttica fantstica del siglo XX. Artista de culto entre sectores aficionados a la belle za del terror, ha creado un mundo inquietante, entre futurista y perverso. Hans Rudi Giger (Chur, Suiza, 1940) recibe a Babelia en su casa de Oerlikon, en los suburbios elegantes de Zrich. Un espacio mgico formado por tres chalets unidos por sus respectivos jardines en los que el vi sitante descubre obras como la inmensa Fuente del Zodiaco o esculturas tiradas, sin ms, entre el csped que crece casi salvaje y sin control. Un entorno catico y fascinante que poco o nada tiene que ver con la "perfeccin suiza" que domina en la capital mundial de las finanzas. "Giger nunca recibe a nadie antes de las cuatro de la tarde", segn afirma su compaera desde hace nueve aos, la mitad espaola mi tad suiza Carmen Mar a Scheifele. Cuando finalmente aparece, la presencia fsica de Giger impone, pero, afortunadamente, es un hombre amable. A pesar de que no le agradan mucho las entrevistas, "es mucho ms agradable de tratar que sus monstruos", segn uno de sus colaboradores. PREGUNTA. Vamos a intentar ir a los orgenes del "fenmeno Giger". Cmo comienza su trabajo?

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RESPUESTA. Comenc realizando leos, acrl icos y cuadros pintados en cartn que, lamentablemente, se han perdido. En esa poca yo estaba en la escuela de arte, en los cursos preparatorios para arquitectura y diseo. Comenc haciendo una serie de dibujos para una reunin de psiquiatras. Un portafolio de ficciones, en el que el material de mis sueos comienza a crecer y agrandarse. Es gracias a esto que uno de mis profesores comienza a prestar atencin a mi trabajo y me ensea la obra de Piranesi, aunque mi hroe era ya Dal. P. Dal sera entonces una de sus influencias tempranas? R. Sin duda. Mi primera fuente de inspiracin fu e Dal. Yo he tenido la suerte de nacer en una poca sin televisin, lo cual fue muy positivo. Eso me hizo ser curioso y comenzar a investigar sobre artistas y pinturas que me interesaban en bibliotecas y museos. Puede decirse que mis influencias pasan, primero, por Dal y, luego, por El Bosco, aunque ms tarde me interes por los surre alistas en general y, en particular, por Ren Magritte. P. Y tras Dal, El Bosco, Magritte y Piranesi? R. Me ha marcado enormemente Ernst Fuchs, de Viena, quien en mi opinin es uno de los ms grandes artistas vivos. Tambin cabe mencionar a Friedrich Schrder Sonnenstern y Alfred Kubin. Otro de los artistas que me han inspirado y que sigue vivo es Dado, uno de los ms grandes creadores de la antigua Yugoslavia. Pero entre las influencias no puedo dejar de mencionar el arte egipcio, que es una referencia inmensa y fundamental. Puede decirse que es mi arte favorito, aunque en realidad mi obra surge de la necesidad de ver plasmadas cosas que tena en la cabeza. Quera crear un mundo que no poda encontrar ah fuera. P. Y la literatura? Qu papel ocupa la literatura fantstica y de horror en su trabajo? En particular, la obra de H. P. Lovecraft, que est en el origen, supongo, de su Necronomicn. R. Mis primeras lecturas juveniles son sobre el Oeste americano... ¡aunque siempre me gustaba estar al lado de los indios! Mi encuentro con Lovecraft es posterior, cuando Sergui Golovine [escritor e investigador de leyendas suizas] me lo hace

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leer tras ver mi trabajo. Ese hombre es clave en mi obra. Me inici en temas fantsticos y de magia. De hecho, la idea del Necronomicn surge de mi necesidad de darle forma al inexistente libro del "rabe loco Abdul Alhazred". ¡As al menos los fanticos tendran un libro para buscar! Tambin habra que mencionar a Gustav Meyrinck, para m un autor fundamental, ms all de El Golem. Adems, me apasionan series televisivas como Expediente X. P. Sigamos con el proceso... R. Tras la escuela trabaj como diseador industrial y construyendo edificios, aunque slo dur un ao dado que aquello no era para m. Poco despus comenc mi carrera independiente al vender una escultura en 1964 por 800 francos suizos de la poca, una pequea fortuna. Pero es en 1967 cuando realizo mi Birth Machine -una mquina que "dispara" bebs, a medio camino entre nios mo nstruosos y seres cibernticos, preludio de su biomecnica-, que podra considerarse un hito que inicia seriamente mi carrera. P. Hablemos de Alien R. Hay que empezar haciendo un poco de historia. La criatura de Alien fue, en realidad, concebida en los aos setenta para una pelcula suiza de nulo presupuesto llamada Mad in Switzerland [juego de palabras entre "hecho en Suiza" y "loco en Suiza"]. Mi editor de la poca me dijo que mis libros deban tener un gran formato para que fueran siempre visibles en cualquier librera. Necronomicn se imprimi en A3 y fue fcilmente descubierto por Dan O'Bannon, quien se interes en mi trabajo y comenz a coger ideas para lo que luego sera Alien. Ridley Scott me adelant 1.000 dlares por el trabajo para que comenzara los bocetos y lo cierto es que todos en los estudios quedaron fascinados. Al principio, Alien fue una pelcula de "bajo presupuesto" que comenz con cinco millones de dlares, pero, tras ver los primeros metrajes, la compaa dobl el dinero. P. Cmo fue su relacin con Ridley Scott? R. Puedo decir que el trabajo fue fcil con Ridley Scott. En honor de la verdad, slo me llev bien con l, dado que la produccin en s fue muy dura, hasta el extremo que quise dar

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mi sueldo ntegro para mejorar ciertas escenas y ciertos decorados. En particular, la escena de la nave en la que descubren al Alien. P. Su obra tiene fundamentos en la biolog a o la anatoma. Hace usted estudios especficos antes de acometer su trabajo? R. No tengo ninguna formacin especfica. Me fascinan la biologa y la anatoma, pero no les dedico ningn tiempo en particular. P. Las drogas cumplen alguna funcin en su universo creativo? Cul es su relacin con la psicologa? R. No. Las drogas nunca han sido parte integrante, ni motor de mi trabajo. Los pocos intentos en ese sentido que he hecho en poca temprana han dado resultados negativos. En cuanto a la psicologa, mi conocimiento es totalmente intuitivo. Supongo que trabajo sobre mis propias obsesiones y pesadillas. P. El erotismo cumple un importante papel en su obra, al igual que la msica. R. Mi obra es profundamente ertica, sin llegar a la pornografa. Incluso Alien est lleno de smbolos erticos. En cuanto a la msica, es verdad que tengo numerosos seguidores entre los amantes del heavy metal y los gticos. De hecho, conozco bien y disfruto de esa msica, pero mis verdaderas preferencias son Miles Davis o John Coltrane. Ahora, por qu los gticos y los metlicos me toman como una propiedad particular? Buena pregunta. Yo creo que se debe a que esa gente se suele tatuar, y numerosos profesionales del tatuaje eligen mis diseos como motivos. P. Estoy fascinado por sus Nios atmicos, sus bebs mutantes. Podra hablarnos de ellos? R. Pues es uno de mis trabajos peor comprendidos. Mi obra tiene mucho humor, pero parece que yo soy el nico que sabe verlo. ¡Esos nios son autorretratos! P. En qu trabaja hoy da? Cules son sus proyectos?

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R. Entre los proyectos, est una pelcula basada en el relato de Lovecraft, En las montaas de la locura, pero an es pronto para hablar del tema. Por lo dems, tengo tantas exposiciones casi simultneas que trabajo en mi taller relativamente poco. P. Cul es su relacin con las nuevas tecnologas? R. Trabajo poco con las nuevas tecnologas, el 3-D y los ordenadores. En general, mis experiencias con los new media han resultado frustrantes, aunque sigo en la bsqueda de proyectos y colaboradores. Tomada de http://www.elpais.es Edicin del sbado 27 de agosto de 2005 Al INDICE

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6. HUMOR: Super-Huevo Jess Minsal Daz y Eric Flores Taylor (JE) —Hoy tenemos un cuento made in Cuba que por sus caractersticas humorsticas se ha colado en esta seccin y no en la que le toca.— “Cuando unas terribles epidemias de Espornosin y Trantaca invadieron las calles de la Ceiba City, todo pareca indicar que la nica esperanza era... el hro e de moda de ltima generacin : ¡SUPER HUEVO! ” por JE ¡ Oye come mierda ese no es! Pero t dijiste Sper Hue... Si anormal, pero ese tipo con los cartones de huevos no es el hroe que buscamos, ese es un vendedor clandestino, y eso a nosotros no nos interesa. As que deja la bobera y apunta la cmara para ac. “Disculpen a mi camargrafo. El problema es que es muy difcil encontrar buenos profesionales en estos das. Bien, como les explicaba, la nica solucin a tantas desgracias, estaba en manos de Sper Huevo. Y hablando del tipo, aqu llega. Nos permite un momento? Sabemos que est muy ocupado, pero quisiramos hacerle algunas preguntas para la revista Alardes ” Si, si, como no. Esa es mi revista preferida respondi el hroe adoptando su mejor pose. Bien, primero la pregunta del siglo. Por qu Sper Huevo?

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“La respuesta no se hizo esperar. Nuestro hroe sealo sus partes bajas y un buen close up al exagerado bulto bajo la lycra de rayas, fue ms que suficiente.” Este... sin comentarios. Seguimos, por qu se hizo sper hroe? Primeramente, por que me sali de los huevos. Y segundamente, para lo mismo que los otros hroes, para ser famoso, hacer pelculas, salir en las revistas y cuadrar jevitas. Albiu pa’ mis beibes, y besotes pa’ mis fans. Voy echando. “Bien, tras estas profundas palabras del hroe, continuamos. Segn fuentes confidenciales, los poderes de nuestro paladn provienen de la fusin de calmamsepinas con cualquier tipo de elemento alcohlico de alto voltaje. Esto combinado con el foco epilptico que posee desde pequeo, lo hacen indetenible.” Oye papa, y nosotros qu? Oh, disclpenme. ¡Que lapsus el mo! Cmo puede olvidarme de los compinches? Aqu tenemos a los inseparables Caramelo y Peluche. Socios condicionales de nuestro hroe justiciero. En el nmero uno est Caramelo, especialista en artes marciales y el deshuese. Y en el nmero dos, la mascota de entrenamiento: Peluche, especialista en fuerza bruta y tosquedad. Juntos hacen una combinacin letal. Su cooperacin puso tras las rejas al temible terrorista Orestico Mano e’ Golpe. Po r los que se les premi como la pareja del ao; cosa que trajo ms de un raro comentario, aunque a ellos no les import. Total Batman y Robin eran ms famosos y nunca cogieron lucha con los chismes. “Pero ahora la misin es mucho ms difcil, ya que no s si se acuerdan, pero al principio les comentaba que unas terribles epidemias estaban atacando las “zonas privadas” de los pobladores de la Ceiba City. Y al parecer el responsable de todo es el enemigo pblico nmero diez en la lista de espera de los villanos ms buscados. El cientfico loco Yuri Flechosqui Planchus. Por eso en una situacin tan delicada las dudas nos asaltan, (y no tenemos ni un quilo).” “Estar Sper Huevo vacunado contra estas terribles enfermedades?” “Tendr que pedir ayuda a sus ayudantes, que siempre lo ayudan, valga la ayudadera?”

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“Se encontrar el antdoto en mticas tierras de Monte y Cienfuegos?” “Encuentre estas respuestas y una que otra sorpresa, en la ms esperada aventura del ao: Quin se comi mi africana? La pelcula de efectos especiales que pretende superar a El medalln. Muy pronto en todos los bancos del pas, si la fuerza de cara nos acompaa. As que... chao pescao’.” Koniec Jess Minsal Daz y Eric Flores Taylor : Jvenes escritores cubanos, residentes en Ciudad de La Habana, que han decidido escribir a cuatro manos. Juntos ganaron el Premio Arena 2004 y el 3er lugar del Premio Juventud Tcnica 2005. Email de Eric Flores: er ic@centro-onelio.cult.cu Al INDICE

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7. EL CARTERO SIEMPRE LLAMA DOS VECES. Bueno, se ha retrasado verdad? Un montn de cosas, una detrs de la otra nos impidieron lanzarlo antes (incluida la rotura de la computadora donde estaba toda la info rmacin para este nmero y los posteriores). Les pedimos disculpas a todos aquellos que se quedaron esperando el boletn todo este tiempo. De ahora en adelante lo ms probable es que comience a salir mensualmente, este es el nmero de diciembre. Nos vemos y hasta el prximo DISPARO. Al INDICE

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8. LAS COSAS QUE VENDRN (… y que pasan) Luego de una pequeita demora hay, todava, cosas que decir. 2do Festival de Juegos de Rol Alguna ves has imaginado que eres un guerrero medieval, o parte de un comando de contraespionaje, o un mago, o un hacker, o un vampiro, o un piloto espacial, o un…? El Grupo Espiral, como parte de las actividades promovidas por el Taller de Creacin y Crtica Literaria del Gnero Fantstico del mismo nombre, llama a todos los interesados a participar en el 2do Festival de Juegos de Rol que tendr lugar el da 18 de diciembre en la Casa de Cultura de 10 de Octubre, sita en Calzada del 10 de Octubre y Carmen. La actividad comenzar a las 10 de la maana con un breve conversatorio explicativo sobre el particular. La creacin de personajes, la solucin de situaciones por medio del azar, la funcin del rbitro, entre otros, sern temas expuestos por rbitros ya duchos en esta materia. El conversatorio debe ser aprovechado para aclarar dudas, todas las preguntas tienen respuestas. Luego se dar inic io a los juegos. NO TE LO PIERDAS. CONCURSOS 1) IV Concurso nacional de minicuentos El dinosaurio 2005 El Centro de formacin literaria Onelio Jorge Cardoso, el Centro Provincial del Libro y la Literatura de Sancti Spritus y el Instituto Cubano del Libro convocan al IV Concurso nacional de minicuentos El dinosaurio 2005, que se organizar de acuerdo a las siguientes: BASES Podrn participar todos los escritores mayores de edad residentes en el pas. Los participantes podrn competir con un solo minicuento, que no exceda 20 lneas. Los minicuentos deben ser inditos y no estar sujetos a compromiso editorial en Cuba o en el extranjero, ni concursando en otro certamen. Los originales no sern devueltos ni se remitir acuse de recibo.

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Las obras se presentarn en original y dos copias y debern identificarse con lema o seudnimo. En otro sobre, identificado por fu era con el lema o seudnimo y el ttulo del cuento, se entregarn los datos del autor ( nombres y apellidos, nmero del carn de identidad, direccin particular, telfono, correo electrnico y una breve nota biogrfica). El plazo de admisin de las obras vence el 20 de diciembre del 2005. El matasellos del correo dar fe de la fecha del envo. Las obras debern enviarse a: Centro Onelio El dinosaurio 2005 5 Ave. #2002 esq. a 20, Miramar, Playa Ciudad de La Habana, CP 11300 No se aceptan envos por correo electrnico. Se concedern los siguientes premios en moneda nacional: a) Primer Premio o Premio Principal, $3.000 e invitacin del Centro Provincial del Libro y la Literatura de Sancti Spritus, con todos los gastos pagos, a la XV Feria Internacional del Libro en esa ciudad para recibir el premio. El ganador debe estar presente en la ceremonia de entrega; en caso contrario no recibir su importe. b) Premio UNEAC, para el mejor texto con te ma relacionado con la creacin artsticoliteraria, $1.500. c) Premio Editorial Letras Cubanas, para el mejor texto de un autor de hasta 35 aos, $1.500 (para optar por este premio es necesario hacerlo constar en el encabezado del cuento). d) Premio Instituto Cubano de Arte e Industr ia Cinematogrficos (ICAIC), para el texto que tenga una estructura narrativa con mayores posibilidades de adaptacin al lenguaje audiovisual, $1.500. e) Premio Instituto Cubano de la Msica, para el mejor texto con tema musical, $1.500. f) Premio Asociacin Hermanos Saz, para el mejor texto ultracorto (no mayor de 5 lneas), $1.500. g) Premio Editorial Gente Nueva, para el mejor texto de literatura infanto-juvenil, $1.500. h) Premio Editorial Electrnica Cubaliteraria, para el mejor texto de ciencia-ficcin o fantasa, $1.500. i) Premio Consejo Nacional de Casas de Cultura, para el mejor texto de un miembro de los Talleres Literarios, $1.500 (para optar por este premio es necesario hacerlo constar en el encabezado del cuento, especificando el Taller Literario al que se pertenece). j) Premio Centro de Intercambio y Referencia sobre Iniciativas Comunitarias (CIERIC), para el mejor texto que refleje problemticas de la juventud cubana actual, $1.500.

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La Editorial Luminaria del Centro Provincial de l Libro y la Literatura de Sancti Spritus publicar una antologa con los premios, menciones y finalistas del concurso. Los ganadores del Primer Premio de las ed iciones anteriores del concurso no podrn participar en esta convocatoria. El jurado, integrado por destacados escritores, podr entregar las menciones que considere pertinentes, y su fallo ser inapelable. El fallo del jurado se anunciar en la XV Feria Internacional del Libro de Sancti Spritus. Los autores que slo deseen aspirar a los premios y no a las menciones debern consignarlo al final del cuento. La participacin en el concurso implica la aceptacin ntegra de estas bases. Por ms informacin llamar al Centro Onelio: Tel: 206-5366/67 (solicitar con Relaciones Pblicas) o escribir a: dinosaurio@centro-onelio.cult.cu 2) CONCURSO PREMIOS ORIENTE 2006 1Podrn participar los escritores residentes en Cuba, siempre y cuando no hayan ganado en las dos ediciones anteriores, a no ser que participen en un gnero en el que no hayan sido distinguidos. 2Se concursar con materiales inditos (se admitirn libros que contengan menos de un 20 por ciento de materiales publicados en revistas o compilaciones), que no estn comprometidos para su publicacin total ni parcialmente, ni se encuentren en veredicto en otros certmenes. 3Se concursar en Cuento (80 cuartillas de 1800 caracteres como mnimo), Literatura para nios y jvenes (30 cuartillas como mnimo), y Ensayo o investigacin histrica (120 cuartillas de 1800 caracteres como mnimo). 4Los interesados enviarn tres ej emplares debidamente presellados y foliados, impresos o mecanografiados en forma legible a Editorial Oriental, J.Castillo Duany, No.356, e/ Carnicera y San Flix, Santiago de Cuba, antes del 25 de abril del 2006. 5Las obras se presentarn bajo seudnimo o lema. En sobre aparte, identificado con el ttulo de la obra y el lema o seudnimo, se incluir una ficha con nombres y apellidos, nmero de carn de identidad, direccin y telfono. 6Se otorgar un premio nico e indivisible en cada uno de los gneros consistente en 10000 pesos y la publicacin de la obra. No se darn menciones, pero el jurado podr recomendar a la editorial las obras que considere publicables en cada gnero. 7El fallo ser inapelable y se dar a conocer el 28 de mayo del 2006. Al INDICE

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9. COMO CONTACTARNOS? S tienes algn comentario, sugerencia o colaboracin escrbenos a: darthmota@centro-onelio.cult.cu jartower@centro-onelio.cult.cu aceptamos cualquier colaboracin seria y desinteresada. Traten de ponerla en el cuerpo del mensaje. Advertencia: Los mensajes de direcciones desconocidas que contengan adjuntos sern borrados. Para suscribirte envanos un correo en blanco a: disparoenred@centro-onelio.cult.cu con la palabra "BOLETIN" en el asunto. Para desincribirte envanos un correo en blanco a: disparoenred@centro-onelio.cult.cu con la frase "NO BOLETIN" en el asunto. Si desean recibir los nmeros anteriores enve un correo a: disparoenred@centro-onelio.cult.cu con asunto: “numeros anteriores” Al INDICE