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Disparo en Red

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Material Information

Title:
Disparo en Red
Physical Description:
Serial
Language:
English
Publisher:
Disparo En Red
Place of Publication:
Havana, Cuba
Publication Date:
Frequency:
monthly
three times a year
regular

Subjects

Subjects / Keywords:
Science fiction, Latin American -- Periodicals   ( lcsh )
Science fiction -- Periodicals   ( lcsh )
Genre:
periodical   ( marcgt )
serial   ( sobekcm )

Record Information

Source Institution:
University of South Florida Library
Holding Location:
University of South Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
usfldc doi - D42-00020-n19-2006-03
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System ID:
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n No. 19 (March 27, 2006)
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HOY: 27 de MARZO del 2006 DISPARO EN RED: Boletn electrnico de ciencia-ficcin y fantasa. De frecuencia mensual y totalmente gratis. El sitio web del Fantstico Cubano http://www.cubaliteraria. cu/guaican/index.html

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Editores: Darthmota. Jartower. Colaboradores: Taller de Creacin ESPIRAL de ciencia ficcin y fantasa. espiral@centro-onelio.cult.cu Proyecto de Arte Fantstico Onrica. sheila.padron@cigb.edu.cu Anabel Enrquez Pieiro Juan Pablo Noroa Miguel Bonera Miranda Jorge Enrique Lage Coghan Vctor Hugo Prez Gallo Ral Aguiar Portada: La muerte de Lili Potter. Universo: Harry Potter.

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0. CONTENIDOS: 1. La frase de hoy : Neal Stephenson. 2. Artculo : Asimov y las Leyes de la Robtica, Ricardo Potts. 3. Cuento clsico : El ordenador de los dioses, Stephen King. 4. Cuento made in Cuba : Fantasmas inocentes, Alberto Mesa. 5. Entrevista : Kim Stanley Robinson. 6. Resea: Los hermanos Strugatsky, a propsito de la ciencia-ficcin rusa. 7. Artculo : Terminologa de la ciencia-ficcin, Gabriel Bentez. 8. El cartero siempre llama dos veces. 9. Las cosas que vendrn (…y que pasan) 10. Cmo contactarnos?

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1. LA FRASE DE HOY: —Hay algunos esqueletos de ratn, pero la mayora pertenecen a dinosaurios de uno u otro tipo, en su mayora carnvoros. —Que se han extinguido a causa del cometa —propuse. —Oh, perdneme, seor, pero respetuosamente debo informarle que las muertes de esos dinosaurios no estn relacionadas con el cometa. —Entonces, cmo murieron? —Lamento decir que los mat en defensa propia. —Ah —dije—, entonces t debes ser… —Dojo el Ratn —dijo—. A su servicio. —Lamento haberle molestado, seor —dije empleando mis mejores modales, porque estaba claro que aquel Dojo era un tipo extremadamente amable—, pero su fama de guerrero se ha extendido de un lado a otro, y he venido humildemente a buscar su consejo sobre convertirme en mejor guerrero; porque no he dejado de notar que en el ambiente post-cometa, dientes como cuchillos y seis toneladas de msculos podran en cierto sentido estar pasados de moda. Neal Stephenson, La era del diamante (1995). Al INDICE 2. ARTICULO: Asimov y las Leyes de la Robtica Por Ricardo Potts Durante las primeras dcadas del siglo XX, los robots de los inicios de la narrativa de CF eran presentados a menudo como monstruos amenazadores, que intentaban escapar al control de sus inventores para lanzarse a una orga de muerte y destruccin. Pero a medida que la sociedad se fue acostumbrando a la presencia de los mecanismos automticos en la vida cotidiana, los robots comenzaron a ser tratados con ms tolerancia. El cambio fue reflejado en la literatura principalmente en la obra del desaparecido escritor norteamericano Isaac Asimov, inventor de dos importantes jalones en la historia de la CF:

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El cerebro positnico y las Tres Leyes de la Robtica. El primero condujo a la creacin literaria de robots humanoides, descartando la nocin de monstruosidad. Las segundas sentaron los “principios ticos” del robot, que le hacen imposible rebelarse o causar dao a los seres humanos. Ambas invenciones han tenido gran xito no slo entre el pblico, sino tambin entre los escritores del gnero, que las han utilizado en sus narraciones dndoles “carc ter oficial” en el mundo de la CF. Asmov personifica tambin una caracterstica bastante extendida entre los escritores contemporneos de esta narrativa, pues era un cientfico “de verdad”, con un doctorado en Bioqumica y un empleo en la Universidad de Boston, que mantuvo durante mucho tiempo antes de dedicarse totalmente a la literatura. Una obra prolfica y variada. Para quienes solamente lo conocen por la CF debe agregarse que Asimov logr escribir ms de 300 libros, de los cuales unos 180 son obra de divulgacin sobre temas tan diversos como geografa, astronoma, mitologa, literatura y biografa. Entre ellas figuran una historia de las religiones, un voluminoso ensayo sobre Shakespeare, un diccionario biogrfico de sabios y cientficos desde la antigedad hasta nuestros das, y dos obras sobre la posibilidad de vida extraterrestre y el contacto con otras civilizaciones. Los ms de cien libros restantes son de CF, entre ellos una cincuentena de antologas y recopilaciones de otros autores, comentadas por Asmov. Los dems, escritos totalmente por Asimov, incluyen ms de 20 libros de cuentos y otras tantas novelas. Los lectores estarn de acuerdo en que, de toda su prolfica obra, estos son los que le han ganado mayor popularidad. El propio Asimov afirm que muchas de sus ideas las obtuvo a partir de logros cientficos reales, sobre los cuales operaba su imaginacin. As surgieron los temas de los robots y las computadoras, cuando an eran algo desconocido para la mayor parte de la humanidad, con el cuento “La Ultima pregunta” y la novela satrica “El Sentido del Poder.” De Karel Kapek a “Yo Robot.” Dos temas han sido los ms famosos entre la s narraciones de Asmov: La saga de la Fundacin y los robots. En este ltimo aspecto, las dos primeras, “Yo Robot” y “El descanso de los robots” fueron seguidas por “Las Cavernas de Acero” y “El Sol Desnudo”, en las cuales tambin se anot otro tanto estelar, como su propia contribucin a ese

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delicioso hbrido que es la Ciencia-Ficcin policaca, mezclando con singular maestra elementos y recursos de ambos gneros literarios, con un Sherlock Holmes del futuro – pipa incluidaasistido esta vez por un Watson ciberntico. No obstante, algunos historiadores de la CF afirman que el concepto del robot humanoide no fue inventado por Asmov, pues desde las primeras dcadas del siglo XX, alrededor de 1925, el dramaturgo checo Karel Kapek estren en Praga su obra “Robots Universales Rossum”, que tambin terminaba con la rebelin de los androides contra su creador. A Kapek se le adjudica tambin la creacin de la palabra “robot”, del checo “rabotchki”, que significa “trabajador.” El dato es verdadero, pero lo cierto es que Kapek abandon su idea original y qued para Asmov desarrollarla y perfeccionarla, hasta que no slo enunci las Leyes de la Robtica, sino que tambin invent la “robotpsicologa”, personificada en la doctora Susan Calvin, esa especialista de la mtica corporacin US Robots que prefera la compaa de los robots a la de los seres humanos. La voz de la conciencia ciberntica. En realidad, las leyes de la robtica no slo definieron el cdigo de tica robtico, sino que adems le hicieron en algunos sentidos mejor que sus creadores. Vanse las palabras de Susan Calvin en una de las primeras narraciones sobre el tema, “Evidencia”, cuando afirma: “Es difcil distinguir por sus actos a un robot del ms decente y honesto ser humano, si lo hubiera.” Otra caracterstica interesante de las le yes robticas es que son de obligatorio cumplimiento, so pena de la destruccin del cerebro positnico, programado irremediablemente para obedecerlas. Lo cual no puede decirse de los humanos, pues desde las tablas de Moiss hasta las leyes modernas las personas deciden en ltima instancia si las acatan o no, arriesgndose a afrontar las consecuencias. El tema puede prestarse a interminables debates y el propio Asmov lo reconoci en su libro “Robots e Imperio”, cuando su inolvidable personaje ciberntico R. Daneel Olivaw se plantea un dilema filosfico: Debe actuar para proteger a personas individuales, si esto pone en peligro la existencia de la “persona universal”, es decir, de toda la humanidad? Para solucionarlo, el buen doctor aplic una licencia literaria y como autor original de las tres leyes, se tom la libertad de aadirle otra ms: la “Ley Cero”, deducida por el propio

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Olivaw en la susodicha novela y que reza: “Un robot no puede perjudicar a la Humanidad, ni por omisin, permitir que la humanidad sufra dao.” Esa premisa est por encima de todas las dems, y sobre su base Olivaw contino actuando “en beneficio de la humanidad y no de los individuos”, no ya durante aos ni siglos, sino durante milenios. Punto y aparte de las creaciones literarias, lo cierto es que los robots industriales, las computadoras y los mecanismos automticos de todo tipo son hoy parte inseparable del presente y el futuro de la humanidad. Su creacin y desarrollo se est desplazando de las obras de los escritores a las computadoras de laboratorio y las creaciones de los ingenieros. Sin embargo, siempre queda terreno para la especulacin imaginativa, y ahora que los microcircuitos, la nanotecnologa y la electro ptica parecen prometer que la creacin del robot humanoide puede llegar a la vuelta de algunas dcadas, vuelven a tener vigencia las visiones del buen doctor en las aventuras de sus personajes cibernticos. Mirando a la bola de cristal. El propio Asimov, en entrevista con la peri odista francesa Catherine David, expuso pocos aos antes de fallecer que “llegar un da en que los robots sern capaces de ver, or, sentir mediante el tacto, hablar, entender, y poco a poco les ensearemos a imitar todos los gestos humanos.” Interpelado sobre lo que para algunos es una perspectiva inquietante, respondi: “Todos estamos profundamente marcados por un prejuicio idiota, que nos hace considerar el acto de Creacin como perteneciente al dominio de la Providencia, como si estuviramos autorizados a reproducir imitaciones, pero no dotarlas de “alma”, cualquiera sea la cosa que implique esa palabra. Esa es la razn por la cual inventamos monstruos sin alma que nos dan miedo. Nunca entend por qu el crear una vida artificial es una blasfemia para muchos, cuando otros no han tenido jams el menor escrpulo en destruir la vida verdadera.” Al intentar definir la lnea divisoria entre hombres y robots, Asimov respondi: “nos vemos obligados de nuevo a recurrir al concepto de “alma”. Se puede alegar que el robot tiene un comportamiento idntico al nuestro, que tiene un aspecto inteligente... pero nosotros tenemos alma y l no. Realmente, no se puede estar muy seguro de que el robot no tenga tambin alma, ya que ni nosotros mismos estamos bien seguros de tenerla.” Interesantes palabras. Tal vez por eso, en la obra del doctor Asimov hay una irona suprema que no todos han captado, al final de la tetraloga de la Fundacin (Fundacin y Tierra),

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cuando en su bsqueda obsesiva del planeta-origen de la humanidad, el protagonista Trevize –curiosamente, un poltico tronado por los manejos del gobierno de la Fundacinlogra encontrar la mtica Tierra, y en ella, miles de aos despus de su creacin, un superviviente del pasado: el robot R.Daneel Olivaw. Daneel, quien fue el primero entre los robots humanoides creado por Asimov, tambin es el ltimo, pues asiste a la reestructuracin de un Imperio Galctico humano que ha proscrito los robots de su tipo y slo utiliza modelos menos perfeccionados en tareas rudimentarias. Al recibir a Trevize, Olivaw cuenta su historia – que es la misma de toda la era espacial humana-, al principio como asistente de Elija Bahley (el investigador humano de “Las Cavernas de Acero”), y explica que hubo un a vez otro robot, R.Giskard Reventlov (Robots e Imperio) que tena la facultad de influenciar en las mentes humanas. Antes de dejar de funcionar, consigui transmitirle este poder a Olivaw y encargarle que “cuidase de la Galaxia.” Sin embargo, el propio Daneel admite que no tuvo mucho xito en la tarea, pues aunque distribuy copias de sus semejantes robots por toda la galaxia, “nunca pudieron ajustar a las mentes humanas como queran, pues estas a men udo se resistan y exista la posibilidad de daarlas, lo cual est prohibido por las Leyes de la Robtica.” Encantador Asimov. De manera que las leyes elaboradas por el hombre, 20 mil aos atrs, para protegerse de una posible rebelin de los robots, impiden a estos influir sobre la humanidad benficamente, en busca de un cosmos ms ordenado, racional y justo. Un toque de irona suprema en este final de la serie. Ms an, el robot admite como su mayor dilema que una vez enunciadas las leyes, incluida la Cero, cmo aplicarlas acertadamente? “En teora la Ley Cero era la solucin a nuestras dudas –admitepero en la prctica nunca podamos decidir, pues el ser humano es un ente concreto, la humanidad es un concepto.” Para resolver esta dificultad, Asimov invent “Gaia”, el planeta pensante donde todas las cosas tienen conciencia – es decir, son “animados”, integrados en una especie de “mente planetaria” que busca extenderse por toda la Galaxia. Anteriormente, enfrentado a la decisin de escoger entre la Galaxia-Gaia o la Galaxia-Fundacin, Trevize escogi Gaia, pero ni l mismo saba porqu.

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El misterio se aclara al final: Los gaianos son humanos, pero se utilizaron tcnicas genticas para inculcarles firmemente en el cerebro el equivalente humano de las leyes de la robtica, que los obliga a darle valor de verdad a la vida Recuerdan la citada frase de Susan Calvin? Hombres y robots se funden as en un complejo donde unos aportan su perfecta tica ciberntica y otros su imperfecta humanidad y poder de tomar decisiones Cul ser el resultado? Volvamos de nuevo a las propias palabras del buen doctor: “Para ningn bilogo est bien definida la lnea entre lo animado y lo inanimado. Las fronteras no son demasiado claras y el mundo est lleno de matices. Nunca se puede saber con total seguridad hasta qu punto una cosa est viva o no, si tiene inteligencia o no. En el crepsculo, el da se esfuma lentamente y se vuelve noche, pero no existe un momento en que se puede determinar como el punto exacto en que se produce el cambio. Pero eso no impide que el da sea da, y la noche, noche.” Ricardo Potts : Escritor de CF, periodista, secretario del captulo cubano de la Asociacin Iberoamericana de Periodistas Especializados y Tcnicos y miembro de la Asociacin Iberoamericana de Periodismo Cientfico. AL INDICE Recuadro: Las tres leyes de la Robtica 1era.Un robot no puede hacer dao a un ser humano, ni permitir que por su inaccin un ser humano sea perjudicado. 2da.Un robot debe obedecer todas las rdenes dadas por los seres humanos, excepto aqullas que produzcan conflicto con la primera ley. 3era.Un robot debe proteger su propia existencia, siempre que no entre en conflicto con la Primera y Segunda ley.

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3. CUENTO: EL ORDENADOR DE LOS DIOSES STEPHEN KING A primera vista pareca un procesador de palabras Wang..., tena un teclado Wang y un revestimiento Wang. Solamente cuando Richard Hagstrom le mir por segunda vez vio que el revestimiento haba sido abierto (y no con cuidado, adems; le pareci como si el trabajo se hubiera hecho con una sierra casera) para encajar en l un tubo catdico IBM ligeramente ms grueso. Los discos de archivo que haban llegado con ese extrao bastardo no eran nada flexibles; eran tan duros como los disparos que Richard haba odo de nio. -Por el amor de Dios, qu es esto? -pregunt Lina, cuando l y Mr. Nordhoff lo trasladaron penosamente hasta su despacho. Mr. Nordhoff haba sido vecino de la familia del hermano de Richard Hagstrom... Roger, Belinda y su hijo Jonathan. -Una cosa que construy Jon -explic Richard-. Dice Mr. Nordhoff que quera que yo lo tuviera. Parece un procesador de palabras. -Eso es -dijo Mr. Nordhoff. Tena ms de sesenta aos y respiraba con dificultad-. Esto mismo fue lo que dijo que era, pobrecillo... Cree que podramos descansar un momento, Mr. Hagstrom? Estoy sin aliento. -No Faltaba ms -respondi Richard y llam a su hijo, Seth, que estaba fabricando acordes extraos y tonos en su guitarra "Fender", abajo..., la habitacin que Richard haba destinado como "cuarto de estar" cuando lo haba empapelado, se haba transformado en "sala de ensayo" de su hijo-. Seth -grit-. Ven a echarnos una mano. Abajo, Seth sigui arrancando acordes a su "Fender". Richard mir a Mr. Nordhoff y se encogi de hombros, avergonzado e incapaz de disimularlo. Nordhoff hizo lo mismo como

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si quisiera decirle: ¡Los chicos! Quin puede esperar nada bueno de ellos hoy en da? Excepto que ambos saban que Jon, el hijo de su hermano loco... haba sido estupendo. -Ha sido usted muy amable ayudndome con estodijo Richard. -Qu otra cosa puede hacer un viejo con el tiempo que le sobra? Y creo que es lo menos que puedo hacer por Jonny. Vena a recortarme el csped, gratis, sabe? Quera pagarle, pero el muchacho no lo acept nunca. Era un gran chico... -Nordhoff segua ahogndose-. Podra darme un vaso de agua Mr. Hagstrom? -Claro. -Se lo fue a buscar l mismo cuando su mujer ni se movi de la cocina donde estaba leyendo una novelucha y comiendo galletas-. ¡Seth! -volvi a llamar-. Sube y aydanos quieres? Pero Seth sigui tocando sus acordes amortiguados y feos en la "Fender" por lo que Richard estaba an pagando. Invit a Nordhoff a que se quedara a cenar, pero Nordhoff se excus cortsmente. Richard lo acept, de nuevo avergonzado pero disimulndolo mejor esta vez. Qu hace un tipo estupendo como t con una familia como sta?, le pregunto un da su amigo Bernie Epstein, y Richard slo haba podido mover la cabeza, sintiendo la misma embarazosa vergenza que senta ahora. Era un buen tipo, y ya ven, esto era lo que le haba tocado..., una mujer gorda y aburrida que se senta esta fada por no tener lo mejor de la vida, que senta que haba apostado por un caballo perdedor (pero que era incapaz de atreverse a decirlo) y un hijo de quince aos, nada comunicativo y que trabajaba lo menos posible en la misma escuela donde Richard enseaba..., un hijo que tocaba horripilantes acordes en la guitarra, maana, tarde y noche (sobre todo por la noche) y que pareca pensar que aquello le bastara para salir adelante. -Bueno, y qu me dice de una cerveza?pregunt Richard. Se resista a dejar marchar a Mr. Nordhoff..., quera or ms sobre Jon. -Una cerveza me encantaradijo Nordhoff, y Richard se lo agradeci. -Magnficoy se fue a buscar un par de "Buds".

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Su despacho estaba en un pequeo pabelln, ms como un cobertizo, separado de la casa y, lo mismo que el cuarto de estar, se lo haba arreglado l mismo. Pero, al contrario del cuarto de estar, ste era un lugar que consideraba propio...,un lugar donde poda aislarse de la forastera con la que se haba casado y del extrao que haba concebido. -A lina, por supuesto, no le pareca bien que l tuviera un refugio personal, pero no lo haba podido evitar..., haba sido una de la s pocas pequeas victorias que l haba conseguido obtener. Supona que, en cierto modo, ella s haba apostado por un perdedor... Cuando se casaron, diecisis aos atrs, ambo s crean que l escrib ira novelas maravillosas y lucrativas y que no tardaran en circular en sendos "Mercedes-Benz". Pero la nica novela que public no haba sido lucrativa y los crticos no tardaron en decir que tampoco era buena. Lina haba visto las cosas desde el mismo punto de vista que los crticos y esto haba sido el principio de su distanciamiento. As que las clases en la escuela superior, que ambos haban credo que no seran ms que una escalera hacia la fama, la gloria y la riqueza, eran su principal fuente de ingresos desde haca quince aos..., una interminable escalera, se deca a veces. Pero jams haba abandonado su sueo. Escriba cuentos y algn que otro artculo. Era miembro, bien considerado, de la Hermandad de Autores. Ganaba unos 5.000 dlares extra todos los aos, con su mquina de escribir, y por mucho que Lina protestara, aquello le daba derecho a su propio estudio..., especialmente dado que ella se negaba a trabajar. -Un sitio estupendodijo Nordhoff, contemplando la pequea estancia con su abundancia de antiguos grabados en las paredes. El procesador bastardo estaba sobre la mesa con el CPU guardado debajo. La vieja "Olivetti" elctrica de Richard haba sido colocada, de momento, encima de uno de los ficheros. -Es lo que necesito -contest Richard. Con la cabeza seal el procesador-. Cree que esto va a funcionar? Jon slo tena catorce aos. -Es un poco raro, verdad?

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-Ya lo creoasinti Richard. -No conoce ni la mitad -ri Nordhoff-. Ech una mirada por detrs del vdeo. Algunos de los cables llevan impreso IBM, y algunos "Radio Shack". Ah metido hay gran parte de un telfono "Western Electric". Y, cralo o no, hay un pequeo motor procedente de un "Erector Set"sorbi la cerveza y dijo, reminiscente-: Quince. Acababa de cumplir quince. Un par de das antes del accidente... Pasados unos segundos repiti, mirando la botella de cerveza-. Quince -pero lo dijo en voz baja. -Eso es. "Erector Set" fabrica un pequeo modelo elctrico. Jon tena uno, desde que era..., oh, desde los seis aos. Se lo regal un ao por Navidad. Ya entonces le volvan loco las cosas mecnicas. Cualquier aparatito le encantaba, as qu e imagine lo que fue aquella caja de pequeos motores "Erector Set" para l. Le debi encantar. Lo guard por ms de diez aos. Pocos nios lo hacen, Mr. Hagstrom. -Es verdad -asinti Richard pensando en la cantidad de cajas de juguetes de Seth que haba tirado en aquellos aos..., rotos, olvidados, destrozados por el placer de destrozar. Mir el procesador de palabras-. Entonces seguro que no funciona. -No lo diga hasta que lo haya probado -advirti Nordhoff-. El muchacho era lo ms parecido a un genio electrnico. -Creo que est exagerando. S que era hbil con la mecnica, y que gan el premio de la Feria Estatal de la Ciencia, cuando estaba en sexto grado... -Compitiendo con muchachos mucho mayores que l..., alguno de ellos de la Escuela Superior. Por lo menos esto fue lo que dijo su madre. -Es cierto. Todos estuvimos muy orgullosos de l-. Pero no era exactamente verdad. Richard se haba sentido orgulloso, y la madre de Jon tambin; al padre del muchacho le importaba un bledo.

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-Pero una cosa son los proyectos de la feria de la Ciencia y otra construir tu propia mquina de palabras... -se encogi de hombros. Nordhoff dej su cerveza: -All por los cincuenta, un chico fabric un propulsor atmico con dos latas de sopa y un equipo elctrico por valor de cinco dlares. Jo n me lo cont. Tambin me dijo que haba un chico en alguna ciudad rural de Nuevo Mxico que descubri los taquiones... partculas negativas que por lo visto pueden viajar hacia atrs a travs del tiempo..., en 1954. Y un nio de Waterbury, Connecticut, de once aos, que fabric una bomba con el plstico de arranc de las cartas de una baraja. Con ella vol una caseta de perro, vaca. Los chicos raros, a veces. Sobre todo los genios. Le sorprendera. -A lo mejor. Puede que me sorprenda. -En todo caso, era un muchacho estupendo. -Usted le quera un poco verdad? -Le quera mucho, Mr. Hagstrom -confes Nordhoff-. Era realmente estupendo. Y Richard pens en lo extrao que era..., su hermano, que haba sido un verdadero desastre desde la niez, haba encontrado una mujer magnfica y un hijo inteligente. l mismo, que siempre haba tratado de ser amable y bueno, (lo que poda significar "bueno" en este mundo de locos) se haba casado con Lina que se hizo una mujer silencio, desastrada, y con ella haba tenido a Seth. Mirando ahora el rostro honrado, sincero y cansado de Nordhoff, se encontr preguntndose cmo haba podido ocurrir y cunto haba sido por su culpa, como resultado natural de su propia y callada debilidad. -S -dijo Richardrealmente lo era. -No me sorprendera que esto funcionara -coment Nordhoff-. No me sorprendera nada. Y despus de que Nordhoff se fuera, Richard Hagstrom haba enchufado el procesador y lo haba puesto en marcha. Oy un zumbido, y esper a ver si las letras IBM aparecan en la pantalla. No aparecieron. En cambio, misterio samente, como una voz de la tumba, de la

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oscuridad subieron unas palabras, fantasmas verdes: ¡FELIZ CUMPLEAOS, TO RICHARD! JON. -¡Cristo! -murmur Richard cayndose sentado. El accidente que haba matado a su hermano, su esposa y su hijo, haba ocurrido dos semanas antes...Regresaban de una excursin, y Roger estaba borracho. Estar borracho era algo perfectamente ordinario en la vida de Roger Hagstrom. Pero esta vez la suerte le haba vuelto la espalda y haba conducido su destartalado y viejo coche hasta el borde de un precipicio. Se estrell y ardi. Jon tena catorce aos, no, quince. Quince recin cumplidos, dos das antes del accidente, dijo el viejo. Tres aos ms y se hubiera liberado de aquel pedazo de oso estpido. Su cumpleaos... y el mo poco despus. Dentro de una semana. El procesador de palabras haba sido el regalo de cumpleaos de Jon. Esto empeoraba la cosa. Richard no saba bien por qu, o cmo, pero as era. Alarg la mano para apagar la pantalla, pero la retir al momento. Un chico fabric un propulsor atmico con dos latas de sopa y piezas de coche, elctricas, por valor de cinco dlares. S, claro, y las cloacas de la ciudad de Nueva York estn llenas de cocodrilos y las F.A. de USA guardan el cuerpo congelado de un extraterrestre en alguna parte de Nebraska. Cuntame algo ms. ¡Trolas! Pero quizs es que hay algo que no quiero saber con seguridad. Se levant, pas por detrs y mir el vdeo a travs de las rendijas. S, tal como haba dicho Nordhoff. Cables marcados RADIO SHACK MADE IN TAIWAN. Cables marcados WESTERN ELECTRIC y WETREX y ERECTOR SET, con la r de la marca metida en el pequeo crculo y vio algo ms tambin, algo que se le haba escapado a Nordhoff, o que no haba querido mencionar. Haba un transformador de tren Lionel, envuelto en alambres como la novia de Frankenstein. -¡Cristo! -repiti riendo, pero al borde de las lgrimas-. Cristo, Jonny, qu creste que estabas haciendo?

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Pero tambin conoca esta respuesta. Hab a soado y hablado de que llevaba aos deseando poseer un procesador de palabras, y cuando la risa de Lina se hizo demasiado sarcstica para poder soportarla, lo haba comentado con Jon: -Podra escribir ms de prisa, repasar y corregir ms de prisa, y producir msrecord habrselo contado a Jon el pasado verano... El muchacho le haba mirado gravemente, con sus ojos azul claro, inteligentes, pero siempre cuidadosamente cautos, agrandados por los cristales de sus gafas. -Sera estupendo..., realmente estupendo. -Y por qu no te compras uno, to Rich? -No los regalan precisamente -contest Richard sonriendo-. El modelo "Radio Shack" cuesta cerca de tres mil. De ah puedes ir subiendo hasta llegar al de dieciocho mil dlares. -Bueno, a lo mejor te hago uno algn dahaba dicho Jon. -A lo mejorle haba contestado Richard dndole una palmada en la espalda. Y hasta que lleg Nordhoff, no haba vuelto a pensar en aquello. Cables de la tienda para aficionados a los modelos elctricos. Un transformador de tren Lionel. ¡Cristo! Volvi a la parte delantera dispuesto a apagarlo, como si intentar escribir algo y fracasar fuera algo as como mancillar lo que su frgil y delicado (predestinado) sobrino haba dispuesto. Por el contrario, apret el botn EXECUTE en el tablero. Un estremecimiento extrao recorri su espinazo al hacerlo...EXECUTE era una extraa palabra de que servirse, si uno lo pensaba un poco. No era una palabra que pudiera asociarse con la escritura; era una palabra que asociaba con cmaras de gas y sillas elctricas..., y quizs con coches viejos y destartalados saltando fuera de las carreteras. EXECUTE

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El aparato zumbaba con ms ruido que el que hacan cualquiera de los que haba odo cuando los contemplaba en los escaparates, en realidad casi ruga. Qu hay en la seccin de memoria, JON? Se pregunt-. Muelles? Transformadores Lionel puestos en fila? Latas de sopa? Volvi a recordar los ojos de Jon, su rostro plido y delicado. No era extrao, quizs incluso morboso, tener celos del hijo de otro hombre?. Pero debi haber sido mo. Lo saba..., y creo que l tambin lo saba. Luego estaba Belinda, la esposa de Roger. Belinda, que llevaba gafas de sol incluso en los das nublados, de las grandes, porque las marcas alrededor de los ojos tienen la mala costumbre de extenderse. Pero, a veces la miraba, sentada quieta y vigilante a la sombra de la risa escandalosa de Roger, y pensaba tambin casi lo mismo: Deba de haber sido ma. Era un pensamiento espantoso, porque ambos hermanos haban conocido a Belinda en la escuela superior y ambos haban salido con ella. l y Roger se llevaban dos aos de diferencia y Belinda estaba perfectamente entre los dos, un ao mayor que Richard y un ao ms joven que Roger. Richard haba sido el primero en salir con la muchacha que con el tiempo iba a ser madre de Jon. Luego se haba interpuesto Roger, Roger que era mayor que ella, y ms fuerte, y que siempre consegua lo que quera. Roger que era capaz de lastimar si uno trataba de cruzarse en su camino. Tuve miedo. Tuve miedo y dej que se me escapara. ¡Fue tan sencillo! Que Dios me valga, creo que s. Me gustara pensar que ocurri de otro modo, pero tal vez es mejor no mentirse respecto a cosas como la cobarda. Y la vergenza. Y si aquello era verdad..., si Lina y Seth hubieran pertenecido al sinvergenza de su hermano, y si belinda y Jon hubieran sido suyos, qu demostraba? Y cmo una persona bien pensante poda entretenerse con semejantes absurdos, semejantes locuras? Se ri? Grit? Se peg un tiro por su cobarda? -No me sorprendera que esto func ionara. No me sorprendera nada. EXECUTE Sus dedos se movieron giles sobre el teclado. Mir la pantalla y vio esas letras flotando, verdes, sobre la superficie de la pantalla.

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MI HERMANO ERA UN BORRACHO INDECENTE. Flotaban all, delante de l, y Richard reco rd de pronto un juguet e que haba tenido de pequeo. Se llamaba Ocho Bolas Mgicas. Se le formulaba una pregunta que poda contestarse con s o con no, y entonces se haca funcionar el Ocho Bolas Mgicas para ver lo que tena que decir sobre la pregunta... Sus respuestas eran una farsa, pero en cierto modo atractivamente misteriosas, decan cosas como ES CASI SEGURO, YO NO PENSARA EN ELLO, y VUELVE A PREGUNTARLO. Roger estaba celoso del juguete y por fin, un da, despus de obligar a Richard a que se lo regalara, Roger lo haba tirado contra la acera con tanta fuerza como pudo y lo rompi. Luego se haba redo. Ahora, sentado aqu, escuchando el extrao ruido del interior del aparato que Jon haba construido, Richard record cmo se haba desplomado en la acera, llorado, incapaz de creer que su herm ano hubiera podido hacerle tal cosa. Nene llorn, nene llorn, mirad al nene llorn -se haba burlado Roger-. No era otra cosa que un juguete barato, de mierda, Richie. Fjate no haba ms que un montn de letras y mucha agua. -¡VOY A CONTARLO! -haba chillado Richard con todas sus fuerzas. Le dola la cabeza. Tena la nariz taponada por tantas lgrimas de desesperacin-. ¡CONTAR LO QUE HAS HECHO, ROGER! SE LO CONTAR A MAM. -Si lo cuentas te romper el brazole amenaz Roger, y en su sonrisa glacial Richard vio que lo deca en serio. No lo cont. MI HERMANO ERA UN BORRACHO INDECENTE. Bueno, montado misteriosamente o no, la pantalla quedaba escrita. Si era o no capaz de retener informacin, quedaba por ver, pero el empalme que haba hecho Jon de un tablero Wang a una pantalla IBM, haba funcionado. No crea que fuera culpa de Jon el hecho de que, por coincidencia, despertara en l desagradables recuerdos.

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Mir a su alrededor y sus ojos se fijaron en la nica fotografa que haba all y que l no haba elegido ni le gustaba. Era un retrato de Lina, su regalo de Navidad de dos aos atrs. Quiero que la cuelgues en tu despacho, le haba dicho y, naturalmente, lo haba hecho as. Supona que era una forma de vigilarle cuando ella no estuviera. NO te olvides de m, Richard. Estoy aqu. Puede que apostara por un caballo perdedor, pero todava estoy aqu. Y ser mejor que no lo olvides. El retrato con su colorido artificial no haca juego con los grabados de Whistler, Homer y N.C. Wyeth. Los ojos de Lina estaban entrecerrados, sus gruesos labios formaban algo que no acababa de ser una sonrisa. Sigo aqu, Richard, le deca aquella boca. Y que no se te olvide. Tecleo: LA FOTO DE MI MUJER EST COLGADA EN LA PARED OESTE DE MI DESPACHO. Contempl las palabras y le gustaron tan poco como la propia fotografa. Apret el botn DELET. Las palabras de saparecieron. Ahora ya no quedaba nada en la pantalla excepto el firme latido del cursor; mir hacia la pared y vio que la fotografa de su mujer tambin haba desaparecido. Permaneci sentado all, durante un buen rato..., por lo menos as se lo pareci..., mirando la pared donde haba estado la fo tografa. Lo que fina lmente le sac del atontamiento producido por el shock de absoluta incredulidad, fue el olor del CPU..., un olor que recordaba las Ocho Bolas Mgicas que Roger le haba roto porque no era suyo. El olor era del fluido del transformador del tren elctrico. Cuando se ola haba que desenchufarlo rpidamente para que el aparato pudiera enfriarse. Y as lo hara. Dentro de un minuto. Se levant y anduvo hasta la pared sobre unas piernas que no senta. Pas la mano por el revestimiento "Armstrong" de la pared. La fotografa haba estado all, s, precisamente aqu. Pero ya no estaba, y el clavo en el que estaba colgada tambin se haba ido, y no haba

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rastro de ningn agujero donde l haba atornillado el clavo en el revestimiento. Ido. El mundo se le volvi gris de pronto y dio unos traspis hacia atrs, creyendo, vagamente, que se iba a desmayar. Se contuvo, sombro, hasta que todo volvi a enfocarse de nuevo. Recorri con la vista desde el lugar vaco, donde haba estado antes la fotografa de Lina, al procesador que su difunto sobrino haba logrado componer. Le sorprendera, oa mentalmente a Nordhoff dicindole: Le sorprendera, le parecera sorprendente, oh, s, enterarse de que un nio, en los aos cincuenta, pudiera descubrir partculas que viajaban hacia atrs en el tiempo, le sorprendera lo que el genio de su sobrino era capaz de hacer con un montn de elementos desparejados, unos cables y unas piezas elctricas. Le sorprendera se ntir que se est volviendo loco. El olor del transformador era cada vez ms intenso, ms acusado y poda ver unas volutas de humo que salan de la envoltura junto a la pantalla. Tambin el ruido del CPU era ms fuerte. Iba siendo hora de desconectarlo... Por listo que hubiera sido Jon, aparentemente no haba tenido tiempo de solucionar todos los tropiezos de aquel loco aparato. Pero saba acaso que iba a hacer aquello? Sintindose como un ser quimrico, Richard volvi a sentarse ante la pantalla y escribi: LA FOTOGRAFA DE MI MUJER EST EN LA PARED. Lo ley volvi a mirar el teclado, y luego apret el botn: EXECUTE. Mir la pared. La fotografa de Lina volva a estar otra vez donde haba estado siempre. -Jess -musit-. Cristo Jess.

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Se pas la mano por la mejilla, mir el teclado (ahora no haba nada excepto el cursor) y escribi: EL SUELO EST VACO. Luego, apret el botn INSERT, y volvi a escribir: EXCEPTO POR DOCE MONEDAS DE ORO DE VEINTE D"LARES EN UNA PEQUEA BOLSA DE ALGOD"N. Apret EXECUTE. Mir al suelo donde haba, ahora, una pequea bolsa de algodn, blanco, con un cordn que le cerraba. Sobre la bolsa y escrito en tinta negra, algo descolorida, se lea WELLS FARGO. -Santo Dios -se oy decir en una voz que no era suyaSanto Dios, Santo Dios... Hubiera podido seguir invocando el nombre del Salvador por unos minutos ms, o por una horas, si el procesador de palabras no le hubiera reclamado insistentemente con su bip bip. Escrito en la parte alta de la pantalla se lea la palabra SOBRECARGA. Richard lo apag todo precipitadamente y abandon el despacho como si le persiguieran todos los demonios del infierno. Pero antes de salir recogi la bolsita de algodn y se la guard en el bolsillo del pantaln. Cuando llam a Nordhoff aquella noche, soplaba un helado viento de noviembre que pareca un lamento de gaitas por entre los rboles. El grupo de Seth est abajo, destrozando una meloda de Bob Seger. Lina haba ido a Nuestra seora del Perpetuo Socorro a jugar bingo. -Funciona el aparato?pregunt Nordhoff. -Funciona perfectamente -contest Richard. Meti la mano en el bolsillo y sac una moneda. Era pesada..., ms pesada que un reloj "Rolex". En una de las caras haba un

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guila de perfil recortado, en relieve, junto con la fecha 1871-. Funciona de un modo increble. -Lo creo -dijo Nordhoff impasible-. Era un muchacho muy inteligente y le quera a usted mucho, Mr. Hagstrom. Pero tenga cuidado. Un chico no es ms que un chico, listo o no, y el amor puede estar mal dirigido. Entiende lo que quiero decirle? Richard no entenda nada. Senta calor y estaba febril. El peridico de aquel da deca que el precio del oro en el mercado era de 514 dlares la onza. Las monedas haban pesado una media de 4.5 onzas cada una, en su balanza postal. Al precio del mercado, aquello sumaba 27.756 dlares. Sospech que eso era solamente la cuarta parte de lo que poda sacar si venda las monedas como monedas. -Seor Nordhoff, podra usted venir? Ahora? Esta noche? -No. No creo que quiera hacerlo, seor Hagstrom. Me parece que esto debe quedar entre usted y Jon. -Pero... -Recuerde solamente lo que le dije. Por Dios, tenga cuidado. –Se oy un clic. Media hora ms tarde volva a estar en su despacho, contemplando el ordenador. Puls la tecla ON/OFF pero sin haberlo enchufado an. La segunda vez que Nordhoff lo dijo, Richard lo haba odo perfectamente. <> S. Deba tener cuidado. Una mquina que poda hacer aquello... Cmo poda una mquina hacer tal cosa? Ni idea... pero en cierto modo haca aceptable toda aquella locura. l era profesor de lengua inglesa y escritor ocasional, no un tcn ico, y haba un interminable nmero de cosas cuyo funcionamiento desconoca: fongrafos, motores de gasolina, telfonos, televisores, incluso el depsito del inodoro. Su vida haba sido una historia de comprensin de operaciones ms que de principios. Haba alguna diferencia, excepto de grado?

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Conect la mquina. Como la primera vez, ley: ¡FELIZ CUMPLEAOS, TIO RICHARD! JON Apret el botn EXECUTE y el mensaje de su sobrino desapareci. Esta mquina no durar mucho, pens de pronto. Tena la seguridad de que Jon estaba an trabajando en ella cuando muri, creyendo que todava le quedaba tiempo. El cumpleaos de to Richard sera dentro de tres semanas... Pero a Jon se le haba terminado el tiempo y ese asombroso ordenador, que aparentemente poda insertar cosas nuevas y suprimir cosas viejas del mundo real, apestaba como un transformador de tren que se estuviera friendo y al parecer empezara a soltar humo dentro de pocos minutos. Jon no haba tenido oportunidad de perfeccionarlo. Haba... confiado en que todava le quedaba tiempo? Haba incurrido en un error. Todo era un error. Richard lo saba. El rostro tranquilo, atento, los ojos serenos tras los gruesos crista les de sus gafas... No, no estaba confiado, ni crea en que el tiempo lo arreglara. Cul er a la palabra que se le haba ocurrido antes, aquel mismo da? Predestinado No era precisamente una buena palabra para Jon, pero era la palabra apropiada. La sensacin de pr edestinacin haba envuelto al muchacho tan palpablemente que, a veces, Richard haba querido decirle que se animara un poco, que a veces las cosas terminaban bien y que los buenos no siempre tenan que morir jvenes. Luego pens en Roger tirando su juego de Ocho Bolas Mgicas a la acera, arrojndolo con todas sus fuerzas; oy partirse el plstico y vio el fluido mgico del juego –agua al fin y al cabodeslizndose por la acera. Y esta imagen se mezcl con una imagen del viejo cacharro de Roger con la leyenda HAGSTROM REPARTOS AL POR MAYOR en los costados, saltando por encima de un polvoriento acantilado, en pleno campo, estrellndose frontalmente contra l. Vio, aunque no quera verlo, el rostro de la mujer de su hermano desintegrndose en sangre y huesos. Vio a Jon ardiendo entre los restos, gritando, carbonizndose. Ni confianza ni esperanza. Siempre haba dado la impresin de que el tiempo se le escapaba. Y al final haba resultado que tena razn. -Qu significa eso?murmur Richard mirando la pantalla vaca.

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Cmo hubiera contestado el juego de las bolas mgicas? VUELVE A PREGUNTAR? DIFCIL Y CONFUSO? O quiz CIERTAMENTE AS? El ruido que produca el hardware volva a ser fuerte, y ms acelerado que por la tarde. Ya poda oler el transformador de tren que Jon haba acoplado a la maquinaria detrs de la pantalla recalentada. Mquina de los sueos mgicos. Ordenador de los dioses. Era eso lo que Jon haba querido regalar a su to para su cumpleaos? Lo equivalente, en espacio y tiempo, a la lmpara mgica o al pozo de los deseos? Oy abrirse la puerta trasera de la casa y a continuacin las voces de Seth y de los otros miembros del grupo de Seth. Las voces sonaban demasiado fuertes, vulgares. Haban estado bebiendo o fumando marihuana. -Dnde est tu viejo, Seth?oy a uno de ellos preguntar. -Holgazaneando en su despacho, supongo, como siempre –respondi Seth-. Creo que...Pero entonces volvi a levantarse el viento, borrando el final de la frase, pero no sus risotadas. Richard les estuvo escuchando, sentado, con la cabeza inclinada a un lado, hasta que de pronto escribi. MI HIJO ES SETH ROGER HAGSTROM. Su dedo se pos sobre el botn DELETE. Qu ests haciendo?, le chill la mente. L o haces en serio? Te propones asesinar a tu propio hijo? -Algo estar haciendo ah dentro –dijo otro.

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-Es un pobre imbcil –observ Seth-. Pregntase lo a mi madre algn da. Te lo contar. Nunca ha... No voy a asesinarle. Voy a... borrarle. Su dedo apret el botn. -... hecho nada excepto... Las palabras MI HIJO ES SETH ROGER HAGSTROM desaparecieron de la pantalla. Fuera, tambin desaparecieron las palabras de Seth. Ahora no se oa otra cosa que el fro viento de noviembre, soplando negros presagios de invierno. Richard apag el ordenador y sali fuera. El camino de entrada estaba vaco. El guitarrista solista del grupo, Norman nos-qu, conduca una monstruosa y siniestra furgoneta, una vieja LTD en la que el grupo transportaba su equipo en sus escasas actuaciones. No estaba aparcada en el camino. Quiz estaba en alguna otra parte, resoplando por alguna carretera, o en el aparcamiento de alguna hamburguesera, y Norman tambin estaba en alguna parte, lo mismo que Davey, el bajista, cuyos ojos parecan vacos y que llevaba un imperdible colgado del lbulo de una oreja, lo mismo que el batera, que no tena dientes delanteros. Estaran en alguna parte, pero no aqu, porque Seth no estaba, Seth nunca haba estado aqu. Seth haba sido borrado. -No tengo hijo –mascull Richard. Cuntas veces haba ledo esa melodramtica frase en novelas malas? Cien? Doscientas? Nunca le haba sonado cierta. Pero ahora lo era. Ahora era verdad. Oh, s. El viento sigui soplando y Richard sinti de pronto un terrible espasmo en el estmago que le hizo doblarse, jadeando. El viento amain. Cuando el espasmo cedi, Richard camin hacia la casa. En lo primero que se fij fue en que las viejas playeras de Seth –tena cuatro pares y se negaba a deshacerse de ningunohaban desaparecido del vestbulo. Se acerc al pasamano

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de la escalera y pas el pulgar por el mismo. A los diez aos (bastante mayorcito para darse cuenta, pero an as Lina se haba opuesto a que Richard le pusiera la mano encima) Seth haba grabado sus iniciales profundamente en la madera que Richard haba pulido laboriosamente durante casi todo un verano. La haba lijado y empastado y barnizado, pero el fantasma de aquellas iniciales persisti. Ahora haban desaparecido. Arriba, la habitacin de Seth estaba limpia y ordenada, no catica y carente de personalidad. Podra haber habido un letrer o en la puerta, que dijera HABITACI"N DE INVITADOS. Abajo, y ah fue donde Richard se entretuvo ms, los cables haban desaparecido, los amplificadores y micrfonos haban desaparecido, las piezas de la grabadora que Seth iba siempre a <> haban desaparecido (careca de la concentracin y de las manitas de Jon). En cambio, la estancia rezumaba el profundo sello (no especialmente agradable) de la personalidad de Lina; mueble s pesados, recargados, tapices de terciopelo de tema aburrido (uno de ellos representaba la ltima cena en que Cristo se pareca a Wayne Newton, otro mostraba unos ciervos a la puesta del sol en un cielo de Alaska), una alfombra de un color tan vivo como la sangre. Ya no quedaba la menor huella de que un muchacho llamado Seth Hagstrom hubiera ocupado esa habitacin; o cualquiera de las otras de la vivienda. Richard segua an al pie de la escalera, mirando alrededor, cuando oy llegar un coche. Lina, pens y sinti una casi trepidante oleada de culpabilidad. Es Lina de regreso del Bingo, y qu va a decir cuando vea que Seth ha desaparecido? Qu...qu...? ¡Asesino!, se imagin orla gritar. ¡Has asesinado a mi nio! Pero l no haba asesinado a Seth. -le BORRmurmur, y subi a la cocina a recibirla. Lina estaba ms gorda.

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Haba enviado al bingo a una mujer que pesaba unos noventa kilos. La mujer que regresaba pesaba por lo menos ciento cincuenta, o ms; haba tenido que ladearse un poco para entrar por la puerta trasera. Unas caderas y muslos elefantinos se cean dentro de unos pantalones de polister color aceituna. Su tez, cetrina tres horas antes, pareca ahora enfermiza y plida. Aunque no era mdico, Richard crey descubrir en aquella piel los sntomas de una enfermedad de hgado o una incipiente dolencia cardiaca. Sus ojos de pesados prpados contemplaron a Richard con una curiosa fijeza despectiva. Llevaba un pavo congelado, enorme, en una de sus regordetas manos. -Qu ests mirando, Richard?le pregunt. A ti, Lina, te miro a ti, pens. Porque as es como te has vuelto en un mundo en el que no hemos tenido hijos. As es como te has vuelto en un mundo en el que no hay objeto para tu amor... por venenoso que pueda ser tu amor. As es como apareces, Lina, en un mundo en el que todo entra y nada sale. T, Lina. Eso es lo que estoy mirando. A ti. -Eso, Lina –consigui decir por fin-, es uno de los pavos ms grandes que he visto en mi vida. -Bien, pues no te quedes ah mirndolo, idiota. ¡Aydame! Cogi el pavo y lo deposit sobre la encimera de la cocina notando su desagradable fro. Son como el de un bloque de madera. -¡ All no! –grit ella y le indic la de spensa-. Mtelo en el congelador. -Lo siento –murmur; nunca haban tenido un congelador. Nunca en el mundo donde haba habido un Seth. Llev el pavo a la despensa, donde haba un enorme congelador Amana brillando a la luz de los fluorescentes como un blanco y helado atad. Lo meti dentro junto con otros cuerpos conservados, de aves y dems animales y volvi a la cocina. Lina haba sacado el bote de las galletas de crema de cacahuete y se las estaba comiendo una tras otra.

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-Era el bingo de Accin de Gracias –explic-. Lo tuvimos esta semana en lugar de la prxima porque el padre Phillips tiene que ingresar en el hospital para que le extraigan una piedra de la vejiga. Yo gan el gordo... –sonri. Un hilo de chocolate y crema de cacahuete le resbalaba por la barbilla. -Lina, has lamentado alguna vez que no tuviramos hijos? Ella lo mir como si se hubiera vuelto loco. -Por el amor de Dios, para qu iba yo a querer hijos en mi casa? –repuso. Apart el bote de las galletas, reducido a la mitad, y volvi a guardarlo en el armario-. Me voy a la cama. Vienes o vas a volver a suspirar un rato ms sobre tu mquina de escribir? -Ir un rato ms, creo –contest. Su voz son sorprendentemente firme-. No tardar. -Funciona ese aparato? -Qu...? –De pronto la entendi y sinti otra punzada de culpa. La desaparicin de Seth no haba afectado para nada la existencia de Roger, y el conocimiento de la familia de Roger haba persistido-. Oh, no. Est estropeado. Asinti con la ca beza, satisfecha: -Ese sobrino tuyo, siempre con la cabeza en las nubes. Igual que t, Richard. Si no fueras tan corto, me pregunto si la metiste donde no tenas que haberla metido, hace quince aos. –Lanz una risotada vulgar, sorprendentemente fuerte, la risotada de una mujer cnica y repulsiva... Por un momento, l estuvo en un tris de abalanzarse sobre ella. Luego, sinti que una sonrisa asomaba a sus labios, una sonrisa tan delgada y fra como el congelador que haba reemplazado a Seth en esta nueva vida. -No tardar –le dijo-. Slo quiero anotar unas cosas. -Por qu no escribes un cuento que gane el premio Novel, o algo as? –se burl con indiferencia. Las tablas del suelo crujieron cuando inici su pesado camino hacia la

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escalera-. Todava debemos la factura del ptico por mis gafas de leer y llevamos un pago de retraso del Betamax. Por qu no ganas ms dinero de una jodida vez? -Pues no lo s, Lina. Pero tengo grandes ideas esta noche. De verdad. Se volvi a mirarle, como si fuera a decirle algo sarcstico –algo sobre que ninguna de sus grandes ideas les haba sacado de apuros pero que, en todo caso, se haba quedado con l, pero desisti. Quiz algo en su sonrisa la haba frenado. Subi por las escaleras. l permaneci abajo, escuchando su paso atronador. Tena la frente perlada de sudor. Se senta a la vez mareado y excitado. Dio media vuelta y se dirigi hacia su despacho. Esta vez cuando conect el aparato, el ordenador ni zumb ni rugi, sino que empez a hacer un ruido irregular, una especie de quejido. El olor caliente del transformador sali casi al momento de detrs de la pantalla, y tan pronto como puls la tecla EXECUTE para borrar el ¡FELIZ CUMPLEAOS, TIO RICHARD!, empez a salir humo. Queda poco tiempo, pens. No... no es as. No queda tiempo. Jon lo saba, y ahora yo tambin lo s. Tena dos alternativas: traer a Seth de vue lta con el botn INSERT (saba que podra hacerlo; sera tan fcil como crear los doblones espaoles) o terminar el trabajo. El olor se haca ms potente. Dentro de un instante, la pantalla empezara a mandar su mensaje de SOBRECARGA. Escribi: MI MUJER ES ADELINA MABEL WARREN HAGSTROM. Puls la tecla DELETE. Escribi: SOY UN HOMBRE QUE VIVE SOLO.

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Ahora la palabra empez a aparecer en la esquina superior, a la derecha de la pantalla: SOBRECARGA, SOBRECARGA, SOBRECARGA. Por favor, djame terminar. Por favor, por favor... El humo que sala ahora de las rendijas y ra nuras de la pantalla era ms denso y gris. Mir al ruidoso hardware y vio que tambin sa la humo de su rejilla... y al fondo de aquel humo pudo ver una opaca chispita de fuego. Ocho Bolas Mgicas, tendr salud, ser rico y sabio? O vivir solo y quiz me matar la soledad y la pena? Queda tiempo an? AHORA NO LO SE, PRUEBA MS TARDE. Excepto que no quedaba ms tarde Puls la tecla INSERT y la pantalla oscurecise, excepto por el insistente mensaje de SOBRECARGA, que parpadeaba ahora a toda velocidad aunque irregular. Escribi: EXCEPTO POR MI ESPOSA BELINDA Y MI HIJO JONATHAN. Por favor. Por favor. Puls EXECUTE. La pantalla se vaci. Durante lo que parecieron siglos permaneci as, excepto por la palabra SOBRECARGA, que ahora apareca con tal rapidez que pareca mantenerse constantemente all, como una computadora ejecutando una implacable orden de mando. Algo dentro del hardware salt y chisporrote, y Richard solt un gemido. Las letras verdes reaparecieron en la pantalla, flotando sobre el negro: SOY UN HOMBRE QUE VIVE SOLO, EXCEPTO POR MI MUJER BELINDA Y MI HIJO JONATHAN. Puls dos veces EXECUTE.

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Ahora, se dijo, ahora escribir: TODAS LAS PIEZAS DE ESTE ORDENADOR ESTABAN PERFECTAMENTE ENSAMBLADAS ANTES DE QUE EL SEOR NORDHOFF ME LO TRAJERA. O escribir: TENGO IDEAS PARA POR LO MENOS VEINTE NOVELS SENSACIONALES. O escribir: MI FAMILIA Y YO VIVIREMOS FELICES PARA SIEMPRE JA MS. O escribir... Pero no escribi nada. Sus dedos revolotearon estpidamente por encima del teclado mientras senta –literalmente senta que todos los circuitos de su cerebro se quedaban bloqueados como los coches en el peor atasco de trfico de la hi storia de Manhatan. La pantalla se llen de pronto con la palabra: ACABADOACABADOACABADOACABADOACABADOACABADOACABADO ACABADO. Hubo otro chasquido y luego una explosin en el hardware. Salieron unas breves llamaradas del aparato. Richard se ech atrs en su silln, cubrindose la cara por si explotaba la pantalla. No explot. Solamente se apag. Permaneci sentado, contemplando la oscuridad de la pantalla. NO PUEDO DECIRLO. VUELVA A PREGUNTAR DESPUS. -Pap? Se volvi rpidamente, con el corazn desbocado. Jon estaba ah, Jon Hagstrom; su rostro era el mismo pero algo distinto... la diferencia era sutil pero visible. Quiz, pens Richard, la diferencia estribaba en la diferencia de la paternidad entre los dos hermanos. O quiz era simplemente que aquella expresin inquieta, vigilante, haba desaparecido de sus ojos ligeramente aumentados por las gafas (de montura metlica, ahora, observ, y no la fea montura de concha artificial que Roger haba comprado siempre al muchacho porque costaba quince dlares menos). Quiz era algo todava ms sencillo: el aspecto de predestinacin haba desaparecido de sus ojos.

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-Jon? –dijo con voz ronca, preguntndose si en realidad haba querido decir algo ms que eso. Era as? Pareca ridculo, pero se figuraba que s. Supona que la gente siempre quera ms-. Jon, eres t, verdad? -Quin iba a ser sino? –Seal con la cabeza al ordenador-. No te lastimaste cuando este cacharro se fue al cielo de los datos, verdad? Richard sonri: -No; estoy perfectamente. -Lamento que no funcionara. No s qu me hizo montarlo con todas esas piezas intiles. -Movi la cabeza-. Por Dios que no lo s. Es como si hubiera tenido que hacerlo. Cosas de nio. -Bueno –dijo Richard, acercndose a su hijo y pasndole un brazo por los hombros-, quiz te saldr mejor la prxima vez. -Tal vez. O a lo mejor pruebo con otra cosa. -Puede que sea mejor. -Mam dice que tiene cacao para ti, si te apetece. -Ya lo creo. –Y ambos salieron juntos del despacho a una casa donde no haba ningn pavo congelado procedente de un premio ganado en el bingo-. Una taza de cacao me vendr ms que bien ahora. -Recuperar cualquier cosa recuperable que haya en aquel cacharro, maana, y lo dems lo echar al vertedero –anunci Jon. -Brralo de nuestras vidas... Y entraron en la casa y al aroma de cacao caliente, riendo juntos.

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Stephen Edwin King : Escritor estadounidense de gran xito, autor de muchas novelas de gnero fantstico, sobre todo, historias de miedo, que cuenta en su haber con ms de 100 millones de libros vendidos. Naci en Portland (Maine), el 21 de septiembre de 1947. Escribi su primer relato a los 7 aos y a lo s 18 vendi su primer texto a una revista. Entre 1960 y 1963 public el famoso People, places & things. Vol. I (Gente, lugares y cosas, Vol. I), escrito junto a Chris Chesley, su amigo de la infancia. Eran 18 cuentos, ocho escritos por King, nueve por Chesley y uno en colaboracin. Se puede apreciar en ellos la influencia de los comics de E. C. Comics y la s pelculas de terror de la poca. Slo se conoce la existencia de un ejemplar, que est en manos del mismsimo King. Estudi lengua y literatu ra inglesas en la Universidad de Maine, donde particip activamente en las movilizaciones estudiantile s contra la guerra de Vietnam. Termin sus estudios en 1970. Trabaj un tiempo en una lavandera, mientras publicaba ya relatos en varias revistas, y en 1971 empez a impartir clases de ingls en una escuela secundaria. Para entonces ya haba comenzado a escribir su primer xito litera rio, que en 1974 se convertira en su primera novela, Carrie, con la que se gan el favor de la crtica, De esta novela se vendieron cuatro millones de ejemplares, y dos aos ms tarde fue llevada al cine. Despus de Carrie produjo muchos otros xitos y lleg a colocar cinco libros al mismo tiempo en la lista de los ms vendidos del New York Times. Su siguiente trabajo fue El misterio de Salem's Lot (Salem's Lot), en 1975. En 1985 King era, adems de alcohlico, drogadicto. Mientras escriba Los Tommyknockers (1987) deba ponerse algodones en los odos para controlar la hemorragia causada por el consumo de cocana. Su esposa lo ayud a salir de es ta situacin y despus de un tratamiento de rehabilitacin pudo continuar escribiendo liberado de sus problemas de adicciones. Entre sus novelas cabe destacar El resplandor (The Shining, 1976), Le siguen otros trabajos importantes como Apocalipsis (The Stand, 1978), La Zona Muerta (The Dead Zone, 1979, filmada en 1983), Ojos de fuego (Firestarter, 1980, filmada en 1984), Cujo (1981), Christine (1983, filmada en 1983), It (1986), Los Tommyknockers (1987); Misery (1987), llevada al cine en 1990 por Rob Reiner y protagonizada por Kathy Bates, quien

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obtendra un Oscar por su papel en este filme; Un saco de huesos (1998); y La torre oscura (1999). Actualmente reside con su esposa, la novelista Tabitha King, y sus tres hijos en Bangor, Maine (USA). Dedica toda la semana 4 horas diarias a escribir. Al INDICE

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4. CUENTO MADE IN CUBA: FANTASMAS INOCENTES Alberto Mesa Comendeiro. (Premio Guaican 2005) De todos los oficios que hay en el mundo, por qu el de matar tiene que ser el peor? Ser un asesino no es tan terrible como todos piensan. No es ms que un trabajo como otro cualquiera. A fin de cuentas, si todos tienen que morir tarde o temprano... Matar tambin es el nico oficio que no necesitamos aprender, porque lo llevamos en los genes desde mucho antes de ser civilizados. Matar es un placer, un gozo primordial, y el nico arte que ha sobrevivido a todas las culturas. Un arte que encierra la mayor de nuestras contradicciones: ¡no queremos morir pero nos encanta matar! Es algo que todos saben. Algo que yo s. Y no me importa. Ni a nadie. Es mi oficio; yo mismo lo eleg y no soy menos humano por eso. O tal vez s lo soy. No s. Tampoco s si estoy orgulloso de serlo (hubo un tiempo en que s, y tanto...) o es slo la necesidad imperiosa de jus tificarme, de jus tificar lo que hago. Miro el arma en mi mano y en el brill o de la luna reflejndose en su pulida superficie metlica me parece ver tambin todo mi pasado. No es posible dejarse atrs a s mismo. Pesan demasiado los aos y la sangre. La de los otros o la propia, qu ms da. No tiene sentido huir, tampoco esconderme. Para m no existe lugar seguro. Ningn refugio puede cobijarme, ni puedo huir de m mismo. Pero estoy cansado. Qu paradoja. No puedo permitirme estar cansado. No debera.

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No se supone que descanse mientras quede alguien que eliminar. Y siempre hay alguien que eliminar. Entonces, por qu estoy cansado? No soy viejo. Mi cuerpo es an robusto y elstico, lleno de energas. Ser tal vez que me preocupa ver tanta muerte y no poder ver la ma. Estar muerto y no me habr dado cuenta? No. Estoy vivo. El dolor no miente. Pero esta vida no es como la imagin una vez. Lo peor es que no puedo permitirme tener sentimientos. Me lo advirtieron, pero an as a veces lo olvido. Matar es mi negocio. Nada personal. Cobro por ello. Para alguien como yo, eso es fcil... debera ser fcil. Era fcil. Ya no. S, aunque mi cuerpo an sea joven, mi mente se ha vuelto vieja. Tengo que admitirlo. No he podido adapta rme del todo a estos nuevos tiempos. Siempre pens que con mi entrenamiento en el ejrcito ya estaba preparado para todo. Que nada podra ser peor que el campo de batalla. Y para un asesino profesional el mundo entero es campo de batalla. Me pareca que todo estaba claro. No importa lo refinado de los mto dos, matar sera siempre lo mismo. Me equivoqu. Nadie est nunca suficientemente preparado para el cambio, o quizs es que en estos tiempos todo est cambiando demasiado rpido. Y no hablo de las nuevas tecnologas. Esas slo simplifican el asunto. Hablo del objetivo en s, de mis vctimas. Mi oficio es asesinar. El peor de los oficios. Asesinar gente... que no existe.

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En las ltimas dcadas los progresos de la gentica y la biologa molecular han modificado radicalmente nuestra concepcin de la vida. Y nuestro poder para actuar sobre ella. Desde hace aos la gentica es una de las disciplinas cientficas que ms inters de spierta en el pblico, la que mayor atencin recibe por parte de los medios de comunicacin. De entre todos sus avances, los ms relevantes han sido la secuenciacin del genoma humano y la clonacin, pasos increbles hacia el deve lamiento del origen de la vida que tambin han hecho posibles grandes progresos en la medicina, en la biotecnologa, y en otras industrias como la alimentaria. Pero toda moneda tiene dos caras. Y cuando va a parar a manos equivocadas, stas siempre se las arreglan para sacarle brillo a la ms oscura de las dos. En todo nuevo e importante avance cientfico acaban tarde o temprano metiendo sus narices los militares. Y ellos slo tienen un propsito: hacer ms eficiente la guerra. As surgieron los soldados clnicos. No pareca mala idea. Que su hijo pueda estudiar o trabajar tranquilo en casa mientras una copia suya se sacrifica por el pas. Tuve varios bajo mi mando. No eran superhombres sin miedo a la muerte. Sufran cuando eran heridos. Moran. Y el saber que haba otras cien copias de ellos mismos dispuestas a ocupar su lugar no les ayudaba a soportar el dolor... Despus de que los militares convierten la magia cientfica en hechizos de muerte vienen siempre las megacorporaciones, con sus legiones de bien pagados especialistas expertos en descubrir los ms oscuros deseos de los hombres y hacerlos realidad. Siempre que pueden pagarlos, claro. Y mientras ms raros son los sueos, ms caro sale volverlos realidad. Todos los millonarios tienen sus sitios privados y secretos a los que no permiten que nadie se acerque. Ni siquiera yo. Nunca me he engaado creyendo que me consideran uno de ellos. Yo soy slo alguien que hace su trabajo sucio. Si no estuviera, otro podra hacerlo. No es a m a quien necesitan, sino slo a mi habilidad. Matar es fcil, cualquiera puede hacerlo alguna que otra vez.

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Matar muchas veces es un arte, y yo soy un artista habilsimo. Es esa habilidad lo nico que me hace valioso para ellos. Es por esa habilidad que me pagan sumas fabulosas, aunque para ellos sean slo migajas. Los sueos prohibidos siempre estn relacionados de alguna forma con el sexo. Y con la muerte. Eros y Tanathos. Amor y muerte. Amar hasta morir, y de nuevo, y de nuevo, y de nuevo... La ciencia y la tecnologa han hecho posibles nuestros sueos... y nuestras aberraciones. El sexo virtual pas de moda. A la mayora de los clientes les molestaban los trajes de datos interactivos y muchos hasta desarrollaban algn tipo de alergia tras el uso continuado. Hasta el software de las consolas simestim mejor diseadas poda ser penetrado y saboteado por algn hacker avispado. No hay nada como la carne. Y hoy por hoy la carne y la novedad son los SUEC de la Genetics Dreams. Super Estrellas Clonadas. O sera mejor decir prostbulos superexclusivos. Si no lo ha probado an, no se lo pierda. Sus ms locos sueos vueltos realidad. Sus ms sucias fantasas al alcance de la mano. Ahora puede usted acostarse con la mujer de sus sueos: gran actriz, cantante, supermodelo, Naomi Campbell o Madonna, Mena Suvari o Cher. La diva de su preferencia, en su cama, dcil a todos sus caprichos... y adems, completamente virgen. Los servicios de clonacin cubren todos los gustos. El ADN lo venden las mismas superestrellas y a buen precio. Sus asesores de imagen lo consideran buena publicidad. Tambin ha surgido toda una casta especializ ada de ladrones de genotipos a los que les basta con un cabello, una gota de saliva o de sudor de las pocas recalcitrantes. Al principio las feministas protestaron contra la objetizacin de la figura femenina... luego empezaron a aparecer los primeros clones de placer masculinos y ya nadie les prest atencin.

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En realidad, creo que nunca nadie les prest mucha atencin a esa pandilla de frgidas histricas. La Genetics Dream ha creado todo un sistema, muy organizado. Usando las ms modernas tcnicas de programacin hipntica, cada clon se le implantan bloqueos mentales, tanto para asegurar su docilidad y obediencia como para impedirles cualquier reaccin violenta. Aunque estoy seguro de que algunos clientes preferiran que les opusiesen cierta resistencia, lo mejor para el negocio es no correr ni el ms mnimo riesgo. Por eso es que los clones son tambin de usar y tirar. Otra clase de condicionamiento mental garantiza que una vez que el correspondiente cliente haya acabado de dar rienda suelta a sus fantasas, su vctima? Objeto? Juguete? deje de respirar. No es un problema para la compaa; con el ADN de los originales pueden obtener todas las copias que necesiten, y rpido. Gracias a las ltimas tcnicas de embriogenia acelerada, no cuesta mucho tener listo un clon... y en cuestin de horas. De eso modo es posible incluso que varios clientes pueden usar un mismo "modelo" al mismo tiempo. Segn las estadsticas, esos pedidos en serie se disparan cuando alguna nueva superestrella se pone de moda. Pero este negocio, como todo s, tiene sus imprevistos. El instinto de conservacin es una fuerza tan poderosa que a veces ni siquiera la ciencia moderna logra vencerlo. A veces los bloqueos fallan, y algn clon se niega a complacer a su cliente y responde a la violencia con ms violencia. Generalmente es posible detenerlos a tiempo. Pero en ocasiones, en muy raras ocasiones, logran escapar, a veces incluso matando al cliente. Y es ah donde intervengo yo. Mi trabajo es seguirlas, enc ontrarlas... y neutralizarlas. Para siempre. Antes de que sea tarde y se haga pblico. Cualquier fallo en el sistema SUEC podra causar un escndalo, psima publicidad para la imagen de la Genetics Dreams. Y ni hablar de la verdadera superestrella. Y si el clon, en venganza, tratara de matar a la original para sustituirla? Y si es la estrella la que diera muerte a su rplica en legtima autodefensa? Cmo saber quin es quin?

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O una posibilidad siempre temida pero hasta ahora nunca verificada, que las dos establezcan una alianza. Imagnense, las Supermellizas Cher, o el Tro Madonna. Qu pesadilla. Para impedir esto y cosas peores fue que me contrataron. Yo tena una reputacin en el ejrcito. Tras el xito de la operacin "Lluvia negra" mi nombre estaba en todos los peridicos y ciberredes. Por suerte, no mi rostro. Me buscaron. Yo era el candidato ideal para el trabajo de cazador de clones defectuosos. Pensaron que podan confiar en m, y no se equivocaban. Para un militar la obediencia es como una segunda piel. Est acostumbrado a cumplir rdenes sin preguntar... a que ni siquiera le pase por la mente cuestionarse el por qu de esas rdenes, ni a sus jefes, ni mucho menos traicionarlos. Dejaron un mensaje en mi ciberconsola. Mi clave de identificacin es privada; as supe que era gente con recursos. Acud solo a la cita, como me sugirieron "amablemente". Fueron breves y precisos. Yo tena que matarlas antes de que tuvieran tiempo de ver a nadie, de hablar con nadie, de saludar siquiera a nadie. No sera un crimen. Yo no soy un criminal. Matar a alguien que no existe, a una copia, a un fantasma, no es un crimen. Ni aunque sea un fantasma inocente? El hombre que se entrevist conmigo era gris y olvidable. Mi nombre no importa, ni el de los que van a contratarte. Te conocemos bien, me dijo, y sent el peso de un poder inmenso respaldando cada una de sus palabras. Saba que yo era capaz de matarlo slo con mis manos en menos de un segundo, pero no pareca ni mnimamente preocupado Sabemos que eres un experto. Te pagaremos bien. Y me explic lo que se esperaba de m. Fue la primera vez que escuch el eufemismo "neutralizar" —Las fugitivas estn dispuestas a todo, y eso las vuelve tremendamente peligrosas. La mayora de nuestros agentes de seguridad tendran grandes dificultades en neutralizarlas, y podran hasta morir en el intento. No podemos correr ese riesgo. Comprendes? Comprend.

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—Bien. Una cosa ms. Trabajars solo. Si te asocias con alguien, y sabremos si lo haces, te lo aseguro, sers inmediatamente neutralizado. No eres el nico que trabaja para nosotros. Pero no conocers a ninguno de tus colegas. Y, por supuesto, aunque siendo legalmente estricto lo que haces no es un crimen, si alguna vez caes en manos de las autoridades, negaremos todo vnculo contigo. Est claro? Re... prudentemente, para mis adentros. Sus amenazas no me asustaban. Para alguien acostumbrado a tratar con la muerte, su fantasma ya no infunde miedo. —Algo ms —continu siempre con el mismo tono de voz tranquilo—. A la vez un favor... y un consejo. No te comprometas sentimentalmente con ninguna de tus presas. Digamos que... empaara tu visin de las cosas. Entiendes? Dije que s, que entenda, y yo mismo me lo cre. Pero menta. Aunque no fue hasta ahora que lo supe. No poda darme el lujo de saberlo. Ellos conocan muchas cosas de m. Llevaban aos estudiando mi expediente. Era lgico suponer que estaran vigilndome. En cualquier caso, yo no les tema, y el dinero nunca viene mal. Pagaban bien, muy bien, y no les importaban mis mtodos, slo mis resultados. Siempre pude hacer las cosas a mi manera. Comenc a trabajar enseguida. Casi nada saba de mis presas. Casi nada preguntaba. Con su cara y la zona de la que haban huido sola bastar. Era rpido y discreto. No violaba la ley, porque en realidad ellas no existan legalmente, ni estaban registradas en ninguna parte. Pero si alguien me hubiera visto matar a cualquiera de ellas, podra haber intervenido, o llamado a la polica, y hay tantas balas perdidas en este mundo... Nunca llev una cuenta de mis vctimas. Pero fueron muchas. Para alguien acostumbrado a detectar y eliminar soldados enemigos bien camuflados en la selva, seguir a aquellas mujeres superllamativas en la selva urbana y luego neutralizarlas resultaba casi demasiado fcil. Casi. Cuando uno lleva mucho tiempo en un campamento militar, entrenando duro, se vuelve ms resistente a todo... excepto a las mujeres. Ellas estn en nuestros pensamientos

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aun cuando creemos que las hemos olvidado. Es por eso que, no importa lo fuertes que seamos, siempre seremos dbiles ante ellas. Tonto de m al pensar que yo era diferente. Cuando la vi por primera vez, supe que yo tambin era tan dbil como los dems. Lleg bastante lejos. La rastre hasta este pueblito, la encontr y la segu durante horas, de bar en bar, y la esper a la salida de uno, en la solitaria oscuridad. La vi en cuanto sali a la calle. Ella tambin me vio y se encogi, como esperando lo inevitable. Entonces fue cuando, en contra de mi costumbre, hice algo puramente emocional, y no impulsado por un cuidadoso razonamiento. Estbamos solos, pero no le dispar. La dej escapar. Se perdi entre las sombras de la avenida. Casi inconscientemente mi mano derecha aferraba el mango de la pistola. Luego me dije que me sera fcil justificar el error. Era tarde en la noche. La ciudad dorma. No estaba en horario de trabajo... Pero los asesinos no tienen horario de trabajo. Me qued largo tiempo, inmvil, conteniendo el aliento como si todava pudiera escuchar el sonido de sus pisadas de bestezuela acosada alejndose sobre el asfalto en desesperada carrera por salvar su nica posesin: la vida. Pero el silencio era tan impenetrable como las sombras que se la haban tragado. Saba que slo tena una oportunidad entre diez de que se salvase. Haba otros como yo. Y yo no crea en los milagros. Pero esta vez quise creer. Yo la conoca de siempre. Todos la conocan. Era una ms de las tantas diosas de las pantallas. O mejor dicho, su fantasma. Un fantasma inocente. Uno siempre cree que esas mujeres no son reales. Falso. Ahora s que, aunque parezcan divinas, perfectas, inalcanzables, ellas son tan humanas como nosotros. Incluso ms, a veces.

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Fue una noche inolvidable. Las horas pasa ban, pero yo continuaba all, de pie, mirando la lejana, sin sentir sueo ni agotamiento, con la esperanza de verla regresar a pronunciar al menos una palabra de gratitu d, de ver de nuevo sus ojos negros. An sabiendo que al otro da tendra que volver a mi trabajo, a la rutina de siempre. Que al otro da tendra que olvidar. No me importaba que me mataran. Ms difcil me pareca conseguir olvidar. Y no lo consegu. Cuando despert al da siguiente en el hotel, segua pensando en ella. Lo peor era saber que haba otros como yo que acabaran el trabajo que yo haba dejado a medias. Que quizs ya lo habran acabado. Ella sera entonces slo un cadver como tantos otros pudrindose en la morgue. La morgue? No estaba lejos de mi hotel. Tuve una idea loca. Por qu no? Para salir de dudas de una vez. Porque lo peor era la incertidumbre. Se dice fcil. Pero haca falta valor, mucho valor para enfrentar... lo que fuera. Encontr ese valor, en alguna parte. No importa dnde. Slo tena que caminar dos cuadras por la calle principal, luego doblar por el parque y descender hacia el malecn. All, bajo del puente y junto al mar, estaba el hospital, y en sus stanos, la morgue. Era ya medioda, pero el sol no me pareca luminoso, sino oscuro. Camin lentamente hasta el ocano, tratando de no pensar en lo peor. Pero qu era lo peor? Cada vez que me preguntaba "y si no la mataron?" se me erizaba el alma. Ellos, por supuesto, lo haran sin dudar un segundo. O tal vez ellos tambin descubrieran de pronto escrpulos antes insospechados. El malecn estaba completamente vaco. El viento soplaba, fro, pero no demasiado. Envuelto en una espesa niebla, el mar ruga sordo y casi invisible, como si estuviese descontento con el hecho de que, como de costumbre en el trpico, el fro no fuera lo bastante intenso ni siquiera en invierno.

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Despus de pasar bajo el puente todo pareci ms claro a la luz que se derramaba por las ventanas del hospital. Era un hospital grande, que abarcaba toda la manzana. Y una cerca de hierro con columnas de piedra a intervalos lo separaba del resto del pueblo. Entr en el patio, todava ms iluminado. Dos mujeres con batas blancas llevaban una camilla tapada con una sbana. Otro cadver camino a la morgue. Mirando a aquella pareja de enfermeras, pens de pronto en que hay gente que trabaja da tras da con cadveres, sin que nada parezca perturbarlas. Para ellas, convivir con la muerte es algo cotidiano. Tambin lo es para un asesino como yo... y sin embargo, an no he cruzado el umbral y ya estoy temblando. Como si de algn modo me sintiera responsable de todas esas muertes. Como si las hubiera matado a todas. Estupideces. A qu temer? Los muertos, muertos estn. Y acaso se puede matar a un fantasma, aunque sea inocente? Segu a las mujeres. En efecto, iban hacia la morgue —¡Pancho, viejo verde! —grit una—. ¡Abre, que aqu tienes a otra husped! ¡Una de tus superestrellas favoritas! —Como todas... Por qu gritan? Est abierto para todo el mundo, y para ustedes en particular. —La voz de un viejo respondi desde algn lugar impreciso del stano. En la puerta del stano se encendi una luz amarillenta, y entonces sali un tipo delgado como una caa de bamb, ataviado con un delantal de hule, una grasienta chaqueta de mezclilla, y una gorra enorme ladeada sobre su cabeza extraamente pequea. —Estoy buscando un cadver que probablemente trajeron ayer —le dije, mirndolo fijamente a los ojos para tratar de intimidarlo—. Un clon de la famosa bailarina espaola Yadira Lpez. —Yo no s nada. —El viejo se quit la gorra y despus de sacudirla se la puso otra vez —. Las que yo tengo aqu son todas iguales. Si fue para ac que la mandaron, all atrs debe estar, congelada. Ven conmigo y mira t mismo... Y entramos juntos, tras las mujeres con su camilla. En lo profundo del stano el viejo de nuevo encendi una lmpara mortecina que apenas si lograba disipar la penumbra

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de una habitacin fra y de dimensiones difciles de adivinar, en la que flotaba un olor intenso, pero que tard un par de segundos en reconocer. El olor de la muerte y la corrupcin, el aroma de lo efmero del sueo humano de grandeza e inmortalidad. Sobre un estrado haba varios cadveres tendidos en fila. Todos de mujeres hermosas y jvenes, algunas incluso nias, tantas y tan juntas que en la escasa iluminacin resultaba difcil distinguirlas entre s. —Esa que busca, es pariente suya? —pregunt el viejo, sonriendo con malicia. —De dnde saca esa idea? —repliqu, di simulando mi ira—. Ninguna de ellas tiene parientes y usted lo sabe bien. Slo soy... un cliente. —Ah, bueno, eso ya es otra cosa. El tono irnico de sus palabras me convenci de que saba lo que yo era. Ningn cliente se molestara en ir a comprobar si el clon utilizado haba sido eliminado. Sera como ir al basurero a buscar el condn usado el d a anterior. El viejo quizs ya se haba topado con otros casos como el mo. Quizs hasta fuese uno de mis secretos colegas, ya retirado. —Bsquela. Si la trajeron, estar por ah. —El viejo abarc todo el stano con un ambiguo ademn—. Necesitar ms luz... Encendi otra lmpara y otra ms. La estancia result ser inmensa. —Cmo la voy a encontrar aqu? —Me encog, mitad desconcertado, mitad por puro fro. La temperatura era bastante ms ba ja que en el malecn. Algn pingino haba trabado el regulador del aire acondicionado. Pero si la idea era que el fro impidiera la descomposicin, no estaba funcionando. A cada segundo el olor a muerte se me antojaba ms fuerte. —Las tienen numeradas? —pregunt, tratando de ocultar mi desazn. —Numeradas? —El viejo se ech a rer aparatosamente—. ¡No me alcanzara el tiempo para numerarlas a todas! ¡Mira cuntas hay! Qu te parece el espectculo? l daba la impresin de estar muy a su gusto, pero a m me pareci horrendo. Por primera vez en mi vida sent nuseas ante la presencia de la muerte. De repente se me antoj que, ocultas entre los cadveres, haba fugitivas vivas y confa buladas contra m con el viejo. Que en cualquier momento saltaran sobre m para vengar a todas las que yo haba "neutralizado". Que me iban a matar de algn modo lento, cruel y terrible.

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Casi instintivamente retroced un paso hacia la puerta. —Qu le pasa, joven? Tiene miedo? —El tono de la voz del viejo era cada vez ms extrao. Sent vergenza y desanduve lo andado. —Tengo motivos para tenerlo? —pregunt, tratando de que mi voz no temblara—. Acaso usted tambin lo tiene? —A veces creo que me olvid hasta de cmo asustarme —sonri l otra vez, maliciosamente—. En este trabajo uno no pu ede permitirse tener miedo. Pero no se preocupe, es una reaccin natural temer a los muertos. Hasta en los... cazadores, como usted. —Yo no soy ningn cazador —dije con firmeza, desafindolo—. Slo soy un cliente. Nadie conoce a los cazadores, son asesinos profesionales, que trabajan en las sombras. Si yo fuera de veras un cazador y usted lo supiera, no cree que tendra que matarlo? —Lo dej masticar la idea. No le gust—. Quiero ver las que trajeron ayer. Las ms frescas, digamos... —No los clasificamos en frescas o pasadas. Los cadveres no son frutas. Srvase usted mismo. —Molesto, hizo un gesto sealando el montn—. A m no me pagan por eso. Me qued congelado, sin saber cmo ni por dnde empezar. Entonces tuve una idea: —Se trata de Yadira Lpez, la gran bailarina espaola, una mujer hermosa, de ojos y cabello negros. No la conoce? Todos la conocen. Ella, la verdadera, baila como los dioses. As que si ha llegado algn clon suyo en las ltimas horas, dgamelo sin rodeos. Ese es su trabajo, as que hgalo, y no pregunte ms. Soy slo un cliente... pero no uno cualquiera. Tengo muchas influencias... —De acuerdo. —El viejo se encogi de hombros—. Empecemos por... esta misma —y hal por los pies al primer cadver de la hilera—. Cabello y ojos negros, as que podemos dejar tranquilas a las rubias. No ser sta? Mire bien, a ver... Precisamente mirar bien era lo ms difcil para m en aquel momento. Pero lo hice. —No, no es ella. —Entonces vamos a buscar por aquel extremo —propuso el viejo, frotndose las manos como si las tuviera heladas.

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No los cont, pero revisamos no menos de veinte cadveres antes de que por fin la reconociera... —Es sta? Disculpe, pero es que como son tantas de su tipo. Y mire, aqu hay otra, y otra. Cul de todas es la que busca? Qu irona. Aquella noche pareca haber habido una explosin de pedidos de Yadira, la bailarina espaola. Haba sido una noche especial, y no slo para m. La mejor de las noches para algunos ricos afortunados. La ltima para algunos fantasmas inocentes. Era imposible saber cul de todas ellas haba sido la ma. Quizs ninguna. Ojal. No se puede tener un fantasma. Qu estpido haba sido. Ahora finalmente lo comprenda. Ahora que por primera vez vea juntas a tantas como ella. Ahora ya saba que de veras no existan ms que... como fantasmas. Me sent mal. Tuve que recostar la espalda a la pared para no caer al suelo. El viejo me mir casi compasivo, y otra vez sent vergenza. Pero entonces me quit los ojos de encima y se puso a cargar los distintos cadveres de la bailarina como si fueran troncos, para devolverlos a sus respecti vos sitios en la fila. Lo mir jadear y afanarse durante largos segundos, agradecido de que no me pidiese que lo ayudara. Para qu lo pens. Justo en ese momento me grit: —¡Oiga, joven, no se quede ah parado, venga y aydeme, vamos a cargarlos entre los dos! No quiero recordar los detalles. Hice de tripas corazn y me obligu a coger a uno de los cadveres... quizs el de mi amada fantasma, quin sabe, por los pies yertos. Entre los dos la devolvimos a su sitio. —Muchas gracias por todo. Ahora debo marcharme —le dije al viejo, y me dispuse a salir del stano.

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—Gracias a usted por la distraccin —respondi el viejo—. Mi trabajo son los difuntos... o las difuntas. Y ya ve que no son muy conversadoras que digamos. Si hablaran, figrese: yo tambin podra hacerme famoso, divulgando las intimidades de tantas superestrellas... No le respond. Intimidades de superestrellas? De superestrellas falsas. De superestrellas desechables. Cuando sal del stano, las rodillas me temblaban. Atraves el patio, pero tuve que detenerme junto a la cerca. Senta nauseas. La vista se me nubl, y de repente sent unas ganas de llorar incontenibles, como no recordaba haberlas tenido desde nio. Casi llor. Casi. Pero entonces, escuchar el sonido lejano de los automviles en la carretera me hizo recordar quin y qu era. Me limpi los ojos, respir profundo y me ergu. Los asesinos no lloran. Llorar es recordar con dolor, y los asesinos no sienten dolor. Y si alguna vez lo sienten, lo olvidan pronto... Camin. Las rodillas ya no me temblaban, pero todava senta nuseas. Permanec parado algn tiempo en la acera, apoyando los codos en el muro del malecn. Mirando al agua. Luego segu adelante. Se puede hacer casi cualquier cosa con un fantasma, incluso asesinarlo, pero no es aconsejable enamorarse de l... o ella. Alberto Mesa Comendeiro : Ganador del Premio Guaicn 2005 con este relato, es de Ciudad de La Habana. Un cuento suyo, "Almacn de Cataratas", fue incluido en la antologa Reino Eterno (Ed. Letras Cubanas 2000) y otro relato, "Huspedes del basurero", aparece en la antologa Secretos del Futuro preparada por el Taller Espiral. Al INDICE

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5. ENTREVISTA: EL DILUVIO QUE VIENE. por Martn Prez Despus de haber realizado una triloga sobre Marte que lo volvi fundamental en el mbito de la ciencia ficcin, el norteamericano Kim Stanley Robinson tom un tema de agenda actualsima para la nueva triloga que an est escribiendo: el cambio climtico y el calentamiento global. En esta entrevista, el autor vuelca su aguda visin acerca de la ciencia, el capitalismo y las utopas, y explica por qu el cyberpunk fue un aliado de Reagan. Kim Stanley Robinson. Un poco de tenis, unas horas de trabajo en su granja, y en el medio la escritura de algunas pginas de su prxima novela. No es raro que el norteamericano Kim Stanley Robinson asegure que, a contramano del retrato del artista sufrido, el mejor momento de su vida de escritor es cuando est escribiendo un primer borrador. “Amo la rutina de esta clase de das”, confiesa. “Mi esposa est en el trabajo, mis hijos en la escuela, yo escribo durante dos o tres horas y despus me dedico al jardn, hago algo de deporte y me ocupo de mi familia cuando llega a casa. Muy civilizado. Casi una vida normal”, cuenta desde su privilegiado hogar en la localidad de Davis, en el Valle Central de California, Estados Unidos. Considerado como uno de los principales escritores de la ciencia ficcin actual, la tan normal vida literaria y familiar de Robinson est matizada por detalles no tan normales,

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como una obsesin de ms de tres lustros con Marte, cuyo fruto fue una monumental e indispensable triloga, ambientada en el ao 2027 y que a travs de casi dos mil pginas – divididas en tres volmenes: Marte Rojo, Marte Verde y Marte Azul y publicadas durante la dcada del noventa– narra los primeros doscientos aos de su colonizacin, un trabajo que lo ubic en un lugar de privilegio dentro del gnero. Tampoco es normal, al menos entre los escritores de ciencia ficcin norteamericanos, una fascinacin por Astor Piazzolla que confiesa apenas se entera de que las preguntas provienen desde un lugar llamado Argentina. “Apenas escucho hablar de Argentina, pienso en Piazzolla. Soy un gran fan de su msica: lo escucho mucho, he ledo varias biografas e incluso visit el que fue su hogar en Nueva York. Debo tener unos cincuenta o sesenta discos, que cubren toda su carrera. As que, desde esta especfica e intensa perspectiva, esto significa que Argentina es una gran parte de mi vida.” Ese primer borrador que Robinson confiesa estar escribiendo de manera tan agradable, es el del tercer volumen –an sin ttulo, segn confiesa su autor– de una triloga sobre el cambio climtico que arranca con Seales de lluvia, una novela que acaba de ser publicada en castellano por Minotauro. Pero es recin en el segun do volumen –titulado Fifty Degrees Below, y que recin fue publicado en Estados Unidos– que aparece el personaje de Edgardo Alfonso, un argentino que vive en Washington DC y que trabaja para el gobierno norteamericano, tal vez el homenaje ms flagrante hacia la patria de su admirado Piazzolla dentro de la obra de Robinson. Aunque ya haba hecho sonar su msica, eso s, en el muy marciano Mar de Hellas de su anterior triloga, hacia el siglo veintitrs. “Para sugerir el crucial papel que Edgardo tiene en la primaver a poltica norteamericana que imagino hacia el final de Fifty Degrees Below, es que titul el ltimo captulo como una obra de Piazzolla: Primavera Portea. Si, as, en castellano. Poco importa que, en realidad, los acontecimientos que se narran en la novela ocurran en noviembre, pleno otoo en los Estados Unidos. Despus de todo, en Buenos Aires en esa poca es primavera. As que me imagin que era un buen guio hacia quienes, a esa altura de la narracin, todava saban de qu estaba hablando.” A la manera de El da despus de maana, aquella tan apocalptica pelcula del Hollywood ms reciente, la ltima triloga de Robinson imagina un apocalipsis inminente,

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vinculado al calentamiento global que la clase poltica norteamericana insiste en negar. Pero elige como centro del desastre, en vez de la tan cinematogrfica Nueva York, el mucho ms ejemplificador escenario de Washington DC. “Cuando imagin la inundacin de Washington en mi novela, pensaba en esa libertad existencial que, segn J. G. Ballard, viene junto con cualquier desastre. As que escrib esa inundacin como un evento casi idlico. Claro que, luego del Katrina y la inund acin de Nueva Orleans, ahora ese comienzo se lee de manera muy diferente. Pero es como en las tragedias griegas: uno no quiere tener razn, pero sin embargo la tiene.” Algo parecido podra decir Charlie Quibbler, uno de los protagonistas de Seales de lluvia, un esforzad o asesor en materia de medio ambiente de un senador norteamericano de la oposicin, pero tan ciego en materia de estos temas como quienes estn en el poder. Traducida de manera tan descuidada como un best seller cualquiera, algo que no es muy comn en el catlogo de Minotauro, tal vez Seales de lluvia no sea el mejor de los trabajos de Robinson. Pero tanto la urgencia de su temtica, como la lograda humanidad de sus protagonistas –seres tan aburridos como burcratas o cientficos, mientras que la novela no lo es–, hacen que sea un digno eslabn dentro de la bibliografa del ms respetado utopista del gnero desde la aparicin de Ursula K. Le Guin en la dcada del setenta, con libros como Los Desposedos. Porque la fascinante triloga de Marte de Robinson, a pesar de dedicarse a espe cificar cientficamente las posibilidades de la colonizacin, es en realidad un ensayo polt ico sobre la creacin de una utopa, sobre la posibilidad –o no– de un mundo ms justo, ac noms, apenas un planeta ms all. “La idea de que las utopas pueden ser algo aburrido de vivir y de leer es simplemente un ataque poltico en defensa del statu quo. Una utopa no es un estado idlico, sino el nombre de una dinmica positiva de la historia, ya que la historia es algo que no deja de suceder jams, y no un estado de cosas inevitable y eterno, como se suele retratar al sistema poltico actual.” Cuando uno es pequeo, suele asustarse al darse cuenta de que el sol alguna vez debera apagarse inevitablemente. Pero luego uno se tranquiliza pensando que, cuando eso suceda, no va a estar aqu para verlo. Y entonces se dedica a leer sobre catstrofes semejantes en novelas de ciencia ficcin... Pero todo hace pensar que vamos a terminar viviendo catstrofes similares en el transcurso de nuestra vida.

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–Una de las cosas que ms me interesaron de este asunto del calentamiento global y el cambio climtico abrupto es que parece que ya ha comenzado y que vamos a vivir para verlo. Cuanto ms pienso en ello, lo veo cada vez ms cercano a mi triloga sobre Marte, cuyos protagonistas discutan proyectos sobre transformar climticamente el planeta, algo denominado Terraformacin. Nosotros parecemos estar terraformando la Tierra, pero sin discutir sobre el asunto ni saber siquiera lo que estamos haciendo. Necesitamos saber qu es lo que est sucediendo, y necesitamos saberlo rpido. Porque, segn parece, estamos viviendo todos dentro de una novela de ciencia ficcin que estamos escribiendo todos juntos. Cuando a Kim Stanley Robinson algn peri odista norteamericano le pregunta, a la luz de los temas que laten en el corazn de sus historias, la razn por la cual ciencia y capitalismo no logran una combinacin productiva, el escritor responde cosas tan contundentes como: “Nada puede combinarse productivamente con el capitalismo, porque es parasitario por definicin”. Por respuestas semejantes, es que Robinson suele ser denominado como la voz de la izquierda dentro de la ciencia ficcin norteamericana. Lo cual no deja de ser algo extrao, ya que en otros tiempos, hacia fines de la poca de oro del gnero, los escritores que solan tener tanto inters como tiene Robinson en la primera parte del rtulo bajo el cual se publica lo que escribe –la de la ciencia, digamos– estaban generalmente ubicados hacia la derecha. Los “izquierdistas” de aquella poca, mientras tanto, eran quienes se interesaban ms por la ficcin. “As fue”, dice Robinson. “Pero la verdad es que no hay ninguna razn para que la ciencia ficcin centrada en la ciencia tenga que estar ubicada polticamente a la derecha. Esa actitud siempre fue parte de un malentendido, por parte de aquellos ubicados en la izquierda, sobre la naturaleza utpica de la ciencia. Ellos slo la vean como un brazo del poder, y no como uno de los orgenes del poder, cooptado por el mal, pero listo y esperando para trabajar para el bien. Y eso es, en parte, de lo que tratan mis novelas.” Cul es, entonces, la naturaleza de la relacin entre la ciencia y el capitalismo? –¡Me ha tomado varios libros pensar en eso como para poder resumirlo en una simple respuesta! Pero lo intentar: es algo muy complicado, pero fueron creciendo histricamente juntos, y creo que pueden ser conceptualizados como hermanos siameses,

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dominando en este momento la historia mundia l. Pero individualmente tienen diferentes logros y mtodos, y lo que me preocupa es mostrar cun utpico puede ser el mtodo cientfico, cmo puede ser la me todologa de la paz y la justicia, y la base de una sociedad sustentable. Y cmo debe resistir el convertirse en un mero instrumento de un capitalismo mundial y devorador. Porque veo al capitalismo como una especie de feudalismo tardo, una flagrante explotacin de los muchos por los pocos, un poder jerrquico basado en la violencia, y que prefiere destruir el mundo antes que cambiar sus mtodos o su economa, esa bsqueda de beneficios que es su nico valor. Por eso es que mi visin es algo maniquea, con la ciencia del lado del bien y el capitalismo del lado del mal, y los dos enfrentados en combate por el destino del mundo, los nicos dos poderes que quedan an en pie. Necesitamos entender esto y elegir de qu lado ponernos, y usar la ciencia para reformar el capitalismo hasta alcanzar cierto estado de cosas poscapitalista del que todos podamos sentirnos orgullosos. A la hora de elegir referentes, despus de Piazzolla, Robinson nombra otros escritores argentinos, como Jorge Luis Borges, Julio Cortzar, Manuel Puig y W. H. Hudson, un modelo a seguir en la descripcin de tierras y paisajes lejanos. Pero, dado que cuando comenz a leer ciencia ficcin fue hacia la poca en la que aquella Nueva Ola que renov el gnero hacia fines de los ‘60, sus preferencias confesas y ms especficas se inclinan hacia el lado de los hoy clsicos y fundamentales Ursula K. Le Guin, Gene Wolfe, Samuel R. Delany y Thomas M. Disch, el polaco Stanislaw Lem y los hermanos Arcadi y Boris Strugatski, por ejemplo. Los cuatro escritores del mundo anglosajn nombrados inicialmente formaron parte de una generacin que, al decir de Ballard, supo fijarse ms en el espacio interior que en el espacio exterior. Pero hacia la dcada del ‘80, cuando Robinson comenz a publicar su primera triloga la de California, otros vientos soplaban en el gnero, los del cyberpunk, que Robinson –lector de los buscadores del espacio interior, pero con ganas de perderse en el espacio exterior, como lo hizo decididamente al ir en busca de Marte– no duda en calificar an hoy como un estilo reaganiano. “Siempre me pareci que lo que el cyberpunk estaba diciendo era: ya no se puede ganar, el capitalismo ya gan y va a ganar para siempre, as que hay que dedicarse a lo de uno y centrarse en la esquina de tu calle, que en ese momento era como un permanente decorado del cine negro. Por eso es que peridicos como el Wall Street Journal y otros medios defensores del

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sistema capitalista aplaudieron tan rpido al cyberpunk durante los aos de Reagan. Porque encajaba en su progra ma, y ayudaba a que la gente abandonase toda resistencia poltica. Mi idea de la ciencia ficcin es mucho ms activista.” Mientras el cyberpunk dominaba la escena de la ciencia ficcin de los ‘80, Robinson public su triloga californiana, o del Orange County. Tres novelas ligeramente interconectadas, y que an no han sido traducidas al castellano, que narran tres posibles futuros para California: The Wild Shore (1984), en la que la regin lucha por volver a la civilizacin despus de haber sido destruida, al igual que el resto del pas, por una guerra nuclear; The Gold Coast (1988), que retrata a una California sobreindustrializada; y Pacific Edge (1990), que la presenta ecolgicamente sana una suerte de sntesis entre la primera y la segunda novelas. Luego, s, vendra la tril oga de Marte, seguida por Antrtida (1997), casi un resumen ms cercano en el tiempo y en el espacio de los problemas marcianos. Antes de su actual triloga del cambio climtico, Robinson public una ambiciosa ucrona bautizada Tiempos de arroz y sal (2002) en la que la historia del mundo cambia con la devastacin total de Europa por la peste negra. Se trata de un enorme volumen que cuenta cmo el mundo llega al mismo nivel de civilizacin actual, pero sin Occidente, motorizado por las civilizaciones china, musulmn e hind, un a idea polticamente demasiado incorrecta para el mundo post-11 de Septiembre. “Tiempos de arroz y sal es un libro algo fatalista, o determinista, sobre la na turaleza del progreso cientfico humano, sin importar qu cultura es la que reine sobre el planeta”, explic Robinson en su momento, que despliega en las ms de setecientas pginas del libro su fascinacin por el budismo, utilizando la reencar nacin para unir los relatos en los que est basada la novela. “Ms que un escritor budista, me gusta pensar que hago lo que cada novela necesita de m para existir. Hacho lea, cargo baldes de agua, corro cinco millas, escribo cinco pginas... ¡Si vamos a llamar a eso religin, creo que sera ms un Novelista Zen antes que un Budista Zen! Cul es mi religin? La novela.” “Un futuro ubicado apenas un poco ms adelante que el presente.” Ese es el escenario de la ciencia ficcin a la que se dedica Kim Stanley Robinson en Seales de lluvia, el primer volumen de su triloga climtica, cuyo primer germen apareci ya en su triloga anterior. “Cuando estaba escribiendo s obre la terraformacin de Marte pensaba, al

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leer sobre el clima: ya estamos terraformando la Tierra, alguna vez voy a tener que escribir sobre eso”, cuenta Robinson. “Cuando me dediqu a Antrtida, ya tena esa historia en la cabeza, e incluso era parte del proyecto. Fue entonces cuando me cruc con la frase cambio climtico abrupto y al investigar descubr que unos experimentos con el hielo extrado de las zonas polares demostraban que el clima de la Tierra haba cambiado abruptamente en la primera era glaciar en apenas tres aos.” Si a esa pretensin de estar adelantado en el tiempo apenas unos pasos se le suma una particular mirada sobre el sistema poltico dominante en Norteamri ca, se entiende por qu es que lejos de ser una novela catstrofe, a Robinson le gusta decir que su nueva triloga es una farsa utpica. O una comedia negra utpica. “Necesitaba esos trminos para describir de la mejor manera posible lo que estoy intentando hacer con esta triloga, y tambin para alertar a los lectores de que la idea de ‘utopa’ no tiene por qu significar necesariamente un esttico e inalcanzable estado de ‘perfeccin’ poltica. As que, si la utopa es un proceso dinmico para hacer una sociedad ms justa, entonces es correcto hacer una comedia negra, porque con la evidencia que tenemos hasta ahora, ste es un proceso en el que venimos bastante mal, y la constante y dolorosa comedia, cuasi quijotesca, viene de comparar nuestras aspiraciones con los verdaderos logros o la carencia de ellos. As que la comedia negra es en la actualidad el tono perfecto para la novela utpica.” A pesar de ese tono de comedia negra, no parece haber en su triloga un lugar para un presidente como George Bush. Por qu? –Es que, con l, dejara de ser una comedia. Es un autntico desastre, y no quiero escribir sobre l, es algo que envenenara al libro. Por eso la Casa Blanca est ocupada en mi triloga por una especie de abuelo benigno y astuto, que pretende ser un cowboy porque le divierte y le conviene. Como Reagan, pero ms agradable. Y espero que semejante personaje parezca real. AL INDICE

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6. RESEA: Los hermanos Strugatsky, a propsito de la ciencia-ficcin rusa. A continuacin les mostramos las biografas y la s reseas bibliogrficas de los que se han llegado a considerar como lo mejor de la ciencia-ficcin sovitica. Los cuales contribuyeron a darle un toque diferente a la literatura fantstica de nuestro pas Arkadi Strugatsky (1925 1991) Arkadi Natanovich Strugatsky naci en 1925 en Batumi (Georgia), y an siendo nio se traslad con su familia a Leningrado. Hijo de un crtico de arte y de una maestra, tras sobrevivir al sitio de Leningrado y alistarse en el ejrcito en 1943, se traslad a Mosc, donde obtuvo el ttulo de traductor de ingls y japons en el Instituto Militar de Idiomas. Trabaj como maestro e intrprete en Kansk, en el extremo oriental de la Unin Sovitica. Tras ser desmovilizado en 1955 regres a Mosc, donde empez a colaborar en revistas y editoriales soviticas. All falleci en 1991. La totalidad de la obra consignada a continuacin ha sido escrita en colaboracin con su hermano, Boris Strugatsky. Boris Strugatsky (1931 ) Boris Natanovich Strugatski naci en 1931 en Leningrado. Mientras su hermano atravesaba el cerco de Leningrado (en el que el padre de ambos falleci), Boris sobrevivi al sitio junto a su madre, pues su salud era muy endeble como para intentar la huida. Tras la guerra, curs astronoma en la Universidad de Leningrado, y despus de licenciarse en 1956, entr

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a trabajar en matemtica computacional en el observatorio de Pulkov, cerca de su ciudad natal. La totalidad de la obra consignada a continuacin ha sido escrita en colaboracin con su hermano, Arkadi Strugatsky. Novelas Cataclismo en Iris (1963) Ediciones Mir, Mosc, 1973. Traduccin: Antonio Molina Garca. Edicin digital: Sadrac. Otras ediciones Ediciones Radar, Buenos Aires, 1968. (c omo "El lejano planeta arco iris") Ciudad maldita (1988) Editorial Gigamesh, Barcelona, 2004. Traduccin: Justo E. Vasco. Decididamente tal vez (1976) Grupo editor Buenos Aires, 1978. Traduccin: Franco Marcelo. Edicin digital: urijenny Revisin: Sadrac.

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Destinos truncados (1986) Editorial Gigamesh, Barcelona, 2003. Traduccin: Justo E. Vasco. El camino a Amaltea (1968) Editorial Mir, Mosc, 1968. El pas de las nubes purpreas (1969) EDHASA, Nebulae 1 poca n 121, Barcelona, 1966. Traduccin: Antonio Cusco Fl. Edicin digital: Umbriel Revisin: Stimpy. La segunda invasin marciana (1969) Grupo editor Buenos Aires, 1975. Traduccin: Antonio Bonano. Edicin digital: urijenny Revisin: Sadrac. Otras ediciones Incluido en: Tierra Fantasy 2, Editors S.A.

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Picnic extraterrestre (1972) EMECE editores, Buenos Aires, 1978. Traduccin: Edith Zilli. Edicin digital: Sadrac. Otras ediciones Ediciones B, coleccin Nova n 143, Barcelona, 2001. (como "Stalker, Picnic junto al camino") Que difcil es ser Dios (1964) Ediciones Acervo, Barcelona, 1975. Traduccin: A. M. Garca y D. Santos. Edicin digital: Paslical Revisin: Lex Luthor. Otras ediciones Circulo de Lectores, Barcelona, 1978. Editorial Mir, Mosc, 1976. Novelas cortas Leyendas de la troika Publicado en: Picnic extraterrestre, EMECE editores, Buenos Aires, 1978. Relatos Arco iris lejano (Se trata de los seis primeros captulos de "Cataclismo en Iris) Publicado en: Antologa de novelas de anticipacin XV, Editorial Acervo, 1972. Cinco cucharadas de elixir Publicado en: Revista Literatura Sovitica. Cuento de la amistad y la enemistad

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Publicado en: Revista Literatura Sovitica. De los caminantes y de los viajantes Publicado en: Caf molecular, Editorial Mir, 1967. Otros seres, otros mundos, Rodolfo Alonso Editor, 1974. El blanco cono de Alaid Publicado en: Lo mejor de la ciencia ficcin Rusa, Editorial Bruguera, 1968. El experimento olvidado Publicado en: Lo mejor de la ciencia ficcin Rusa, Editorial Bruguera, 1968. Lo mejor de la ciencia ficcin S ovitica III, Ediciones Orbis, 1986. Lo mejor de la ciencia ficcin Sovit ica III, Hyspamerica ediciones, 1986. El holands errante Publicado en: Revista Literatura Sovitica. Los aliengenas Publicado en: Tierra Fantasy 1, Editors S.A., 1986. Espacio N 2, Editorial Mosaico, 1977. (como "Los advenedizos") Reflejo espontneo Publicado en: Lo mejor de la ciencia ficcin Rusa, Editorial Bruguera, 1968. Lo mejor de la ciencia ficcin S ovitica III, Ediciones Orbis, 1986. Lo mejor de la ciencia ficcin Sovit ica III, Hyspamerica ediciones, 1986 La ciencia ficcin Europea, Ediciones Dronte, 1982. Revista Nueva Dimensin n 38, Ediciones Dronte, 1972. Un husped del cosmos, Ediciones en lenguas extranjeras, 1965?. Relato sobre una giga ntesca fluctuacin Publicado en: Gigantesca fluctuacin, Editorial Quintaria, 1970. Viaje por tres mundos, Editorial Mir, 1969. Seis fsforos

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Publicado en: Antologa de novelas de anticipacin XV, Editorial Acervo, 1972. Lo mejor de la ciencia ficcin S ovitica III, Ediciones Orbis, 1986. Lo mejor de la ciencia ficcin Sovit ica III, Hyspamerica ediciones, 1986. Revista Nueva Dimensin n 5, Ediciones Dronte, 1968. Seis fsforos, Ediciones cosmos, 1970. El corazn de la serpiente, Ediciones en lenguas extranjeras, 1962. Lo mejor de la ciencia ficcin Rusa, Editor ial Bruguera, 1968. (como "Las seis cerillas) Stalker, o la mquina de los deseos Publicado en: Revista Literatura Sovitica. Una situacin de emergencia Publicado en: Otros seres, otros mundos, Rodolfo Alonso Editor, 1974. AL INDICE

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7. ARTICULO: TERMINOLOGIA DE LA CIENCIA FICCION Por Gabriel Bentez ALERTA: El documento original lo puede encontrar en http://dreamers.com/adastra/ INTRODUCCI"N Dicen que la ciencia ficcin es una literatura de lite. En cierta forma me inclinara a pensar que si. Los lectores ocasionales parecen creerlo tambin de esta manera. Uno de sus problemas principales es la terminologa, la jerga fanta-cientfica, palabras comunes para los lectores asiduos del gnero, pero no para los nuevos lectores y para aquellos que asoman sus narices para tentar el terreno. Esta jerga esta conformada por muchos y diferentes conceptos basados ya sea en la ciencia "dura" (llammosle as a la ciencia realment e utilizada por cientficos), o en Ciencia Imaginaria. Estos conceptos de ciencia imaginaria no son conceptos de pseudociencia, como se pueda creer a primera vista, sino elementos especulativos de la ciencia que no han podido ser comprobados, o que han sido imaginados para poder hacer viable una historia. La Pseudociencia por su lado, adolece del erro r de pretender ser real. La pseudociencia es muy frecuentemente utilizada por gurs e "investigadores de lo oculto" que gustan de obtener trminos de ciencia imaginaria para aplicarlos a sus hiptesis descabelladas y baratas, denigrndolas as a ser solo definiciones de pacotilla. El trmino Dimensin, por ejemplo es usado frecuentemente como un sinnimo de mundo paralelo, cuando en realidad es una referencia de direccin. Por su lado, la ciencia imaginaria no preten de ser real, sino que es un experimento imaginativo enfocado a lo que ya decamos antes, hacer viable una historia. Un ejemplo de esta ciencia imaginaria son los viajes a mayor velocidad que la de la luz. Con las teoras fsicas actuales es un hecho que es imposible viajar ms rpido que la luz. Para lograr eso,

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los tripulantes de una nave deberan al igual que esta, transformarse en fotones, cosa que no logra la aceleracin. Al contrario, la nave y los tripulantes se volveran seres ultramasivos hasta acabar convertidos en algo difcil de imaginar. ¡Ah! Pero la imaginacin tiene respuestas para todo. La imaginacin puede crear nuevos estados de la materia, nuevas sustancias, maquinas capaces de acelerar a velocidades hiperluminicas. Los tripulantes de esta literatura de imagin acin, al igual que los marineros de antao, tienen sus propias palabras. Saben lo que es velocidad Warp y son capaces de identificar a un ser multidimensional de uno paradimensional. Sbase a nuestra nave y aprenda de nuestra tripulacin. Le ayudara en sus futuros viajes hacia "las estrellas y ms all". TERMINOS SOBRE EL GENERO No todos los trminos tienen que ver con los relatos en si. Muchos trminos son usados para identificar tendencias, pocas del gnero o temticas del mismo. A continuacin varias de ellas: CIENCIA FICCI"N Por desgracia no hay una definicin exacta del termino. Ciencia ficcin es ficcin basada en ciencia? No. Una novela 100% basada en la ciencia no sera ciencia ficcin sino novela cientfica. Entonces? Hay miles de opiniones en torno a esto. Alguien dijo por ah que la ciencia ficcin es aquello que los editores de ciencia ficcin dicen que es. Otros dicen que son relatos o historias basados en la especulacin cientfica (basado en esto, Harlan Ellison sugiri cambiar el nombre de ciencia ficcin por el de ficcin especulativa, claro que nadie le hizo caso). La definicin que a mi ms me ha gustado es que la ciencia ficcin es la

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fantasa de la ciencia. Escoja usted o cree su propia definicin, se va a tardar, pero se va a divertir. CIENCIA FICCI"N DURA Y BLANDA Se le llama Ciencia Ficcin dura a las historias del gnero cuyo hilo argumental o elemento especulativo principal se desprende de postulados cientficos hasta cierto punto rigurosos. Por lo general, esta ciencia ficcin tiene races en las llamadas ciencias exactas, como la fsica, la qumica o las matemticas. Por otra parte, se define como ciencia ficcin blanda a aquellas novelas cuyo hilo argumental o soporte especulativo no esta basado en postulados cientficos rigurosos. Veamos algunos ejemplos para despejar dudas. La novela Tau cero, de Poul Anderson basa su hilo argumental en el problema de una nave estratorecolectora de motor Bussard que poco a poco va acelerando y que amenaza con llegar a la barrera de la velocidad de la luz. Toda la cantidad de fenmenos causada por esta aceleracin afectan a la tripulacin a todos los niveles, desde el fsico hasta el social. Una novela como esta se circunscribe claramente dentro de la ciencia ficcin dura. En contraparte tenemos como ejemplo la serie de Las crnicas marcianas de Ray Bradbury, donde se nos describe un Marte claramente improbable, ms un reflejo de las tierras del sudeste de los Estados Unidos que un Marte verdadero. A esto se le define como ciencia ficcin blanda. Pero mucho ojo, el que la ciencia ficcin sea dura o blanda no afecta en nada su valor como ciencia ficcin. Una novela de ciencia ficcin "d ura" no es mejor que una novela de ciencia ficcin "blanda", ni al revs. Tal vez es un poco ms meritoria la ciencia ficcin dura en el rubro de lo que cuesta investigar todos los datos necesarios para hacer creble una novela con estos elementos, pero eso no ser nunca pretexto suficiente para afirmar, por ejemplo, que Tau Cero merece ser ms ciencia ficcin que Las Crnicas Marcianas.

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Adems la ciencia es muy caprichosa y algo de su mrito se da en que diariamente tiene cosas nuevas que mostrarnos y errores de si misma que hay que enmendar. Veamos un ejemplo. La serie de Lucky Star, el ranger del espacio de Isaac Asimov, se escribi como una serie de ciencia ficcin dura para jvenes. El protagonista principal y su compaero pasaban emocionantes aventuras en todos los planetas del sistema solar. Los datos para los escenarios haban sido obtenidos de fuentes rigurosamente cientficas. De esa forma tenamos un planeta Venus cubierto de mares y un Mercurio que no rotaba con una parte de si misma convertida en un infierno y otra sumida en la noche eterna. Actualmente TODA la serie se encuentra plagada de datos cientficos errneos y falsos. Eso la hace menos meritoria como ciencia ficcin? En lo absoluto. Eso la convierte en ciencia ficcin blanda? Tampoco, pues fue escrita en base a los datos con los que se contaba en ese momento. Podramos decir que la serie de Lucky Star es una serie de ciencia ficcin dura, pero errnea. Hay otro importante punto que tocar en torno a esto y ese es el de calificar una obra por el escritor. Hay algunos autores ya identificados como amantes de la ciencia ficcin dura y se cree que toda obra que hagan se convierte inmediatamente en eso. Nada ms falso. Las dos historias a las que por ms tiempo se les ha achacado esta clasificacin son a Fundacin de Asimov y a 2001, Una odisea del espacio de Arthur C. Clarke. Ninguna de las dos es ciencia ficcin dura pues sus postulados no estn basados en ciencia rigurosa. Incluso para muchos resultar una sorpresa enterarse de que en especial el primer autor mencionado pocas veces manejo ciencia ficcin realmente dura. FANTASA CIENTFICA En espaol, fantasa cientfica era otra forma de llamar a la ciencia ficcin, pero en la lengua anglosajona determina otra definicin diferente. Son relatos o historias donde hay

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un elemento cientfico o de ciencia ficcin, pero donde predomina la fantasa como base central. Las novelas de Michel Moorcock como El bastn rnico son un ejemplo de esta fantasa cientfica. La historia se desarro lla en un mundo del futuro, donde una Gran Bretaa gtica y maligna extiende su imperio por toda Europa. El plato fuerte de elementos es el gnero que llamamos "Espada y Brujera", pero hay algunos agregados que son elementos directos de la ciencia ficcin. Jack Vance en sus series de relatos sobre La Tierra moribumda tambin maneja lo que podramos llamar fantasa cientfica. El escenario tambin es una tierra del futuro, un planeta Ti erra agonizante con un sol agonizante, donde la ciencia se ha llegado a convertir en mera magia, incluso para el lector. Uno nunca estar seguro de si los magos contactan con verdaderos demonios o con inteligencias artificiales olvidadas. ESPADA, BRUJERA Y FANTASA HEROICA Espada y Brujera es el nombre que recibe un subgnero fantstico emparentado con la ciencia ficcin, pero hermano directo de las sagas y leyendas. La mayor parte de sus historias se basan en mundos prehistricos que el nombre de prehistricos no los confunda, tiene que ver con "antes de nuestra historia" y no con ninguna alusin a los dinosaurios pseudomedievalizados o barbricos. o en mundos indefinidos pero con las dos caractersticas anteriores. Claro que esto no es una condicionante, pero es la generalidad. Como ejemplo tenemos la serie de relatos de Conan el brbaro, un hroe creacin del escritor Robert E Howard. Conan vive en la llamada "era hiboriana", una extraa mezcla de todas las culturas antiguas que ha n existido en nuestro planeta (incluso tan disipares en la historia como la edad media, el imperio maya o las culturas mesopotamicas) y que se supone pertenece a nuestro pasado. Conan es tambin una mezcla de guerrero, ladrn, gladiador y toda una suerte de aptitudes violentas que lo hacen un enemigo mortfero para magos, hechiceros y monstruos de magia negra. Otro ejemplo perfecto de lo que es este gener lo encontramos en las aventuras de dos pcaros inventados por Fritz Leiber: Fhafrd y el Ratonero Gris. Ambos son espadachines cuyas aventuras transcurren en el mundo de Newhon, plagado de dioses, semidioses y

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magia multicolor. Ya mencionado antes, tenemos a Michel Moorcock, cuya creacin, "el campen eterno" resulta ser un guerrero multidimensional capaz de aparecer de formas variadas en mundos y pocas diferentes, en lo que el ha llamado el multiverso. Por su parte, la fantasa heroica prefiere moverse en entornos pseudomedievalizados y picos. Se diferencia de la Espada y Brujera en que este primero suele enfocarse ms a la accin y a la aventura, mientras que este segundo se desenvuelve en lneas argumntales algo ms complejas que enfrentamientos entre acero y magia. La serie de novelas de ndigo de Louis Copper sobre una chica inmortal que deja escapar una serie de demonios de los cuales debe ser su nmesis y la excelente serie del mundo de Terramar de Ursula K. LeGuin, donde se sigue las huellas de Ged futuro archimago, son dos perfectos ejemplos de esta fantasa Heroica. CIBERPUNK El ciberpunk es una corriente estilstica ya una temticade la ciencia ficcin, basada en la interelacin del hombre con un mundo dominado por la tecnologa ciberntica y los medios de comunicacin masivos. El termino ciberpunk fue inventado por Garder Dozois para definir este movimiento que se dio en los ochentas con la aparicin de la novela Neuromante escrita por William Gibson (Creador del trmino "ciberespacio") y cuyo promotor principal fue Bruce Sterling. El movimiento, enfocado por su tendencia punk, suele tomar como escenarios centros urbanos decadentes y ultraviolentos en una especie de novela negra ultratecnologizada. Como nota, es importante sealar que la es tilstica del subgnero comenz a gestarse mucho tiempo antes de la novela de Sterling. Como ejemplo podemos sealar los trabajos de Alfred Bester, en especial El hombre demolido una novela negra de policas y criminales telepticos y las obras de Samuel Delany (Las Torres de Toron), Normand Spinrad (Incordie a Jack Barron) y John Brunner (Todos sobre Zanzibar y El Jinete de la Onda de Shock).

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La palabra ciber se ha convertido a estas alturas en una suerte de prefijo definitorio, como lo es el "Bati" para Batman. Si decimos Bati-cueva, se refiere a un lugar cavernoso perteneciente a la parafernalia de Batman. Si decimos "cibercueva" lo mas seguro es que se refiera a otro lugar cavernoso plagado de computadoras y hackers. CIBERPINK Trmino inventado en Mxico por el Crculo Puebla que define a las obras ciberpunk basadas en la vieja y gastada formula de la ultraviolencia, el paisaje urbano, los implantes cibernticos y el poder de las megacorporativ os, aunados al solitario y decadente detective que resolver una trama plagada de falta de imaginacin y lenguaje ciber-potico. UCRONIAS O HISTORIAS ALTERNATIVAS Las ucronas son historias de ciencia ficcin basadas en mundos posibles o lneas probabilsticas existentes y dependientes de nuestra lnea histrica reconocida. Pondr un ejemplo para ser ms explcito. La no vela de Philip K. Dick, El hombre en el castillo basa su trama en un escenario post-segunda guerra mundial donde los nazis resultan victoriosos y los Estados Unidos han sido divididos en tres partes: una para los alemanes, otra para los japoneses y otra para los italianos. Este es un mundo ucrnico. Cierto factor en la historia como la conocemos no se dio, por lo cual el resultado ha sido una lnea alternativa diferente a la de nuestro mundo. Esto ha sido muy bien reflejado en pelculas como Regreso al Futuro, o en la serie tele visiva SLIDERS (Deslizadores) donde un grupo de viajeros salta a planetas Tierra diferentes, en la misma poca, pero con diferentes resultados histricos. LAFFERTEADAS Trmino usado para definir las historias del escritor Raphael Aloysius Lafferty (Los Saltamundos) ya que no caen en ninguno de los moldes establecidos para la literatura

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fantstica convencional. No son ciencia ficcin, pero tampoco son mera fantasa ni fantasa cientfica. SPACE OPERA La Space Opera es un subgnero de la ciencia ficcin cuyas historias tienen como escenario el espacio profundo. El nombre de Space Opera lo obtienen de los melodramas trasmitidos por radio, (ahora por televisin) llamados Soap Operas como resultado de ser patrocinados generalmente por marcas de jabones. La Space Opera, muy socorrida en los 30's, 40's y 50's, son una especie de relatos espaciales, muy inocentes al principio, claramente derivadas de las novelas de accin y aventuras. El trmino fue acuado por Wilson Tucker (El Ao del Sol Tranquilo) en 1941. La serie de los Hombres lente de E.E. "Doc" Smith es un ejemplo de las historia de Space Opera, donde el hroe debe enfrentarse a las amenazas ms peligrosas del espacio interestelar. La ms famosa de las Space Op eras tal vez sea La guerra de las galaxias de George Lucas. Es importante notar como la formula de la aventura es solo sustituida por elementos caractersticos del gnero donde se escribe el relato. El Barco, el caballo o el carro son sustituidos aqu por las naves espaciales. El revolver o la espada por el arma de rayos. Sin embargo, la Space Opera no debe ser tomada como mera aventura. La Space Opera define una especie de ambiente donde se pueden manejar historias de ciencia ficcin "dura", como en Mundo anillo de Larry Niven, o ciencia ficcin a secas como la serie de Fundacin de Isaac Asimov. IMPERIOS GALACTICOS Una especie de subdivisin de la Space Opera, basada en la premisa de extensos imperios que abarcan sistemas enteros o incluso galaxias. Es una clara transposicin de las novelas de aventuras ambientadas en reinados al estilo de Los tres Mosqueteros de Alejandro Dumas o El Prisionero de Zenda de Anthony Hope. El tema parece ser extraamente ms

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utilizado por los escritores anglosajones que por los ingleses, los cuales viven una verdadera monarqua (dentro de lo que cabe, pues). Como ejemplo de historias de Imperios Galcticos tenemos Los reyes estelares de Edm ond Hamilton y Guijarro en el cielo de Isaac Asimov. Muy recomendada tambin la excelente antologa temtica de Brian Aldiss, Imperios galcticos. SCI FI Se le llama Sci Fi a toda esa ciencia ficcin de relleno y comercialista que inunda las libreras y quita espacio a lo que en verdad vale la pena. Los libros de Star Trek caen en ese rubro, al igual que cualquier otra novelizacin de serie, ya sea de televisin, cine, comic o incluso de mismos libros de ciencia ficcin hecha con el nico afn de forrarse los bolsillos con el vicio de los fans. NUEVA OLA Actualmente se le llama as a un movimiento surgido en Inglaterra a principio de los sesentas comandado por escritores como J.G. Ballard (Crash!) y Brian Aldiss (El Mundo Sumergido). El termino parece haber sido acuado por el escritor Christopher Priest (Pavana) ,basado en el termino francs nouvelle vouge usado para definir a las pelculas experimentales dirigidas por Jean Luc Godard (Alphaville) y Francois Truffaut (Farenheit 451), entre otros. De hecho esta ciencia ficcin se diferenci por ser una ciencia ficcin experimental, tanto en lo temtico como en lo literario. Se romp a con los convencionalismos del gnero y se expanda an ms sus horizontes con historias que ya no se limitaban solo al espacio o al extraterrestre, sino que se suman en el anlisis y la interiorizacin de la naturaleza humana bajo especulaciones sociales, psicolgicas, filosficas e incluso msticas. El escritor Michel Moorcock en ese entonces editor de la revista Nuevos mundos dio espacio al movimiento en su publicacin. El movimiento lleg a los estados unidos influenciando a una nueva generacin de escritores como Tomas M. Dish o Harlan Ellison. En realidad la Nueva Ola

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como tal no fue tan rompedora en los Estados Unidos, pero permiti que obras de autores como Philip K Dick o Michel Bishop tomaran su lugar y su pblico dentro de los lectores de la ciencia ficcin que encontraron un nuevo y renovador aire dentro de esta corriente. MAINSTREAM Este trmino se aplica a la narrativa tradicional realista y se usa a veces para definir a aquellos escritores que bordean por fuera a la ciencia ficcin. Intentare explicar este fenmeno. La ciencia ficcin es un gnero literario que permite una extrema libertad de expresin a cualquier escritor. Pero no cualquier escritor soporta estar 100% dentro del gnero. Hay escritores que son casi exclusivos de la ciencia ficcin y que estn orgullosos de ello, como Robert Silverberg cuyas mejores obras se dan y se darn siempre dentro de este campo. Pero hay otros que seducidos por la libertad del gnero, escriben dentro de l sin pertenecer de lleno al gremio y sin comprometerse con l. Estos son los llamados escritores del Mainstream Al revs, tambin hay escritores del gnero que han salido a explorar nuevos horizontes fuera de la rbita de la ciencia ficcin, pero la mayora de ellos siempre vuelven a su hogar. Hay algunos de estos escritores del Mainstream cuya obra maestra se ha dado en el gnero sin pertenecer ellos de lleno a l. Aldous Huxley es uno de estos autores con su Un mundo feliz. George Orwell y su 1984 es otro. Dentro de los ms modernos tenemos a Margaret Attwood y su Relato de la nodriza y Kurt Vonnegut Jr. con Matadero cinco, La pianola y otras obras. El de Kurt Vonnegut es un caso interesante. Con dos oportunidades de alcanzar el Novel de literatura, el pobre de Kurt no lo ha logrado. Le achaca la culpa a sus novelas de ciencia ficcin. Durante algn tiempo Kurt Vonnegut lucho contra viento y marea para abandonar su imagen de escritor de ciencia ficcin, cosa que ofendi a bastantes. De cualquier forma

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Kurt Vonnegut tena razn. El no pertenece al mundo de la ciencia ficcin, solo lo bordea por fuera. En su obra Gumpeteros, Fomas Y Granfulones, da su opinin sobre el mundo de la ciencia ficcin y tiene razn en lo que dice. Cuenta adems que en una convencin del gnero los escritores se la pasaron hablando de relatos viejos de ciencia ficcin que l en su vida haba ledo. Toda la noche la pasaron hablando de ciencia ficcin. Para Vonnegut la ciencia ficcin es solo un pretexto para contar una historia. No escribe ciencia ficcin por amor al gnero. Hay otros escritores dentro del gener que casi a patadas quieren dejar de pertenecer a este pero cuyas historias delatan la familia a la que pertenecen. George Alec Effinger (Cuando Falla la Gravedad) era uno de esos. En la versin en espaol de su novela Hermanos Robert Silverberg da una presentacin sobre Effinge r que ms parece un reproche. Tal parece que Effinger nunca quiso ser conocido como escritor de ciencia ficcin, pero acuda a las convenciones y publicaba en publicaciones del gnero. Lstima. Otros autores lucharon por dar a conocer su obra de Mainstream y no lo lograron. Uno de ellos fue Philip K. Dick al que nunca le publicaron otra cosa que no fuera ciencia ficcin. Hasta hoy aparecen sus obras "serias" las cuales merecan haber corrido con ms suerte. Otros autores nunca lucharon por llegar al mainstream y ah estn. Una de ellas es Ursula K. LeGuin que merecidamente ha logrado trascender de los meros gneros para ser reconocida a todos los niveles. Lo mismo ocurri con Ray Bradbury. ESPACIO INTERIOR Las novelas o relatos de espacio interior, son aquellos abocados a explorar las reacciones humanas y relaciones humanas, el lado oculto de nuestra psique, basndose en premisas de ciencia ficcin. En realidad el trmino fue ms utilizado para designar a las historias

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escritas bajo la influencia de la Nueva Ola, donde la verdadera trama subyaca en el interior de los personajes en su relacin con el ambiente y las situaciones de la historia. Un ejemplo de esto lo tenemos en la novela El mundo sumergido de J.G. Ballard. El mundo vive una crisis ambiental tremenda. El sobrecalentamiento de la atmsfera terrestre ha derretido buena parte de los polos y las aguas se han tragado a buena parte de las ciudades convirtiendo a gran parte del mundo en un cenegl tropical. Sin embargo, esta trama no es la ms importante dentro de la historia, sino el cambio en la personalidad y en la concepcin del mundo de los sobrevivientes. La novela parece adolecer de una especie de soledad y hasto tremendo, lo cual no es ms que el reflejo del mundo en que viven sus protagonistas. En otro ejemplo, el planeta Mart e descrito por Philip K. Dick en su novela Tiempo de Marte resulta ser un espejo simbl ico de la vida de sus colonos humanos. Una vida vaca, erosionada, dedicada solo a sobreviv ir en un ambiente hostil y desrtico. Marte es la perfecta representacin de si mismos e incluso del autor. El trmino de Espacio interior (Inner space) parece haber sido usado por primera vez por el escritor Robert Bloch (Psicosis) y acuado ya con sus caractersticas por el mismo J. G. Ballard en 1962 en uno de sus ensayos. UTOPIAS Y DISTOPIAS Por lo general, el a ciencia ficcin se le considera una utopa a una visin del mundo o la sociedad donde los problemas desarmonizadores han desaparecido, dejando lugar a una civilizacin saludable, espiritual y equilibrada El nombre se ha obtenido de una novela de Sir Toms Moro, Utopa precisamente. En la ciencia ficcin los mundos utpicos han sido frecuentemente utilizados por escritores, desde Edward Bulwer Lytton hasta Isaac Asimov y ms an. Los escritores rusos, por ejemplo, hicieron de la utopa uno de sus temas favoritos, pues muchas de sus novelas futuri stas mostraban gracias a la propaganda, un futuro luminoso y brillante cual sonrisa Colgat e, un futuro que solo poda provenir del socialismo sovitico. Ivan Efremov muestra uno de ellos en su excelente, aunque algo inocente La nebulosa de Andrmeda.

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Por desgracia, muchos de estos autores vivan en una real distopa. Las distopas son antiutopas basadas por lo general en sociedades con aparatos gubernamentales opresivos, como ocurre en la novela 1984 de George Orwell, o en un anlisis ms profundo de las aparentes utopas, que bajo otra ptica result an no serlo tanto. Un mundo feliz de Aldous Huxley y el film de ciencia ficcin GATTACA son un ejemplo de este segundo rubro de distopa. MUNDOS COMPARTIDOS Los mundos compartidos son un invento de la mercadotecnia editorial que deja un buen dinero a los que participan en estos proyectos. Bueno, en realidad no fue as al principio. El mundo compartido se basa en el establecimiento de ciertas reglas, geografas y elementos bsicos que un autor determinado crea para un mundo o idea que otros escritores retomarn. H.P. Lovecraft y su crculo de escritores amigos hicieron una especie de mundo compartido en el que todos los implicados agregaban no solo ideas y personajes nuevos, sino concepciones diferentes de mitos y leyendas. A este tipo de mundo compartido (llamado por lo general Mitos de Chtulhu) se puede acceder sin necesidad de permiso, pues cada quien puede escribir lo que guste e incluir lo que quiera que este relacionado a ellos (el que se ajusten bien o no ya es otro asunto). Esta misma idea la aprovechan otros oportunistas como Byron Preiss para crear dinero. Como ejemplo tenemos el bodrio de siete ttulos llamado La mazmorra, serie de historias inconexas e ilgicas que se suponen continuaciones, inspiradas y basadas segn dict a la contraportada en ideas de Philip Jos Farmer, autor de ciencia ficcin cuya nica participacin consiste en prestar su nombre para la portada de la serie y en hacer insulsas introducciones para cada una de las novelas, escritas estas por diferentes autores. SERIES DE CIENCIA FICCION Una serie de ciencia ficcin es un grupo de relatos relacionados por mundos, ideas o personajes que se repiten a lo largo de una serie de ttulos. Estos relatos pueden ser independientes unos de otros, o pueden depender en gran medida del desarrollo principal en

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un seguimiento ms parecido a los captulos de una obra. Veamos algunos ejemplos de estas series -Series basadas en mundos o ambientes: La serie de Los seores de la Instrumentalidad de Cordwainer Smith, La serie de novelas del cmulo estelar Alastor de Jack Vance, o la serie de novelas dedicados al planeta Majipor de Robert Silverberg. -Serie basada en ideas: La Serie Fundacin de Isaac Asimov, que recientemente acaba de convertirse en una serie de mundo compartido. -Series basadas en personajes establecidos: Star Trek de Gene Rodenberry es el ejemplo ms tpico y a la mano de obras creadas sobre personajes. La rata de acero inoxidable y Bill, hroe galctico de Harry Harrison es otra de estas series. Por desgracia muchas de las actuales series son a todas luces, trampas de la mercadotecnia para el mercado lector. Como ejemplo podemos mencionar la serie de novelas cada una de ms baja calidad que las anteriores, basadas en la novela Cita con Rama de Arthur C. Clarke. Esta misma tendencia ya es formula probada de xito en el cine. Uno de los formatos ms solicitados para las serie, suele ser el de triloga. Gabriel Bentez : Gabriel Bentez vive en Guadalajara, Mxico. Es autor de ciencia ficcin y ha publicado en antologas como MAS ALLA DE LO IMAGINADO 3, EL HOMBRE EN LAS DOS PUERTAS, una anto loga dedicada a Philip K. Dick y ARTIFEX entre otras. Dirige el Boletn Literario de la COMUNIDAD CF. AL INDICE

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8. EL CARTERO SIEMPRE LLAMA DOS VECES. Bueno, ya nos hemos puesto de acuerdo con la frecuencia del disparo, ser una vez por mes. Fundamentalmente por razones de tiempo para prepararlo pues ustedes merecen nuestro mayor esfuerzo. As las cosas hemos preferido perder en cantidad para ganar en calidad —al menos eso intentaremos. Muchas personas nos han escrito pidiendo qu e la seccin HUMOR est presente en todos los disparos. El tema del humor es bastante delicado pues un mismo chiste puede causar gracia o disgusto en personas diferentes. Por otra parte dicha seccin aparece cuando encontramos material, ya sea humor grfico como historias. Con Humor sucede lo mismo que con RESEAS, ENTREVISTAS y CURIOSIDADES aparecen cuando tenemos algo que mostrar. Las secciones permanentes de di sparo sern los artculos y los dos cuentos pues el disparo existe fundamentalmente para que se lea ciencia ficcin de todas partes. Por otra parte, muchos nos han dicho que el documento en pdf es extenso y no siempre llega al final. Bueno… es un boletn, no un libro. Personalmente preferira que fuese impreso pero no hay remedio. Me consta que leer en formato digital es un suicidio para la vista. En la medida de nuestras posibilidades trataremos de crear hipervnculos en el ndice para facilitar las cosas. Respecto a la cantidad de pginas les recuerdo que el disparo es la justificacin para que todos tengan obras de ciencia-ficcin fundamentalmente inditas en Cuba. Incluso en disparos pasados han pasa do por cuentos novele tas como La segunda variedad de K. Dick. Para finalizar, en el disparo pasado apareciero n las direcciones de todos los que reciben el disparo. El error fue nuestro. Mil disculpas, no se repetir. Disfruten el disparo. Darthmota. Al INDICE

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9. LAS COSAS QUE VENDRAN (…y que pasan) 1-) ANSIBLE 2006. Este evento es de asistenc ia gratuita, no se cobran subscripciones. Podrn asistir todos los Investigadores, crticos, escritores, realizadores y aficionados en general al Fantstico en sus diferentes dimensiones que estn dispuestos a compartir conocimientos y experiencias sobre el estado del arte del gnero en Cuba y el mundo. La sede ser el Centro de formacin literaria Onelio Jorge Cardoso sita en 5ta ave. # 2002 esq. Calle 20, Miramar, Playa, Ciudad de La Habana los das 26, 27 y 28 de mayo del 2006. Tpicos del Encuentro: Ciencia Ficcin Leyendas urbanas y Fantstico Fantasa heroica, clsica y gtica Cine y Fantstico Terror Fantstico El Fantstico en los medios de difusin cubanos. Fantstico latinoamericano Teora narrativa del Fantstico. El absurdo y lo maravilloso Poltica editorial y Fantstico. Literatura ferica Enfoque de Gnero y Fantstico Iberoamrica y Arte Fantstico Talleres de Creacin del Gnero fantstico CONVOCATORIA DE PARTICIPACI"N (AMPLIADA) a. Modalidad: Exposicin Oral (conferencias, paneles, etc.) Todos los investigador@s, escritor@s, crtic@s o simplemente aficionad@s al gnero fantstico que deseen exponer el resultado de alguna investigacin, ensayo, crtica u otro trabajo relacionado con las temticas del gnero en sus diferentes manifestaciones artsticas pueden enviar su solicitud antes del da 15 de mayo del 2006. Para ello enviarn a la direccin electrnica: espiralgrupo@yahoo.es y/o espiral@centro-onelio.cult.cu los siguientes datos: Nombre y apellidos y un breve currculo Ttulo y Resumen de la(s) ponencia(s), conferencia(s) o panel(es). En el caso del panel deben enviar los datos (nombre, apellidos y breve currculo) de los integrantes del panel. Necesidades tcnicas para la exposicin (televisin, video, PC, etc) Los organizadores del encuentro seleccionarn los trabajos que mejor se ajusten a los objetivos del ANSIBLE y se comunicarn, por la misma va electrnica, con l@s autor@s que han sido seleccionados para formar parte del programa.

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b. Modalidad de Participacin mediante Pster o Carteles. Todas aquellas personas que por razones obvias de lejana no pueden participar en el ANSIBLE 2006, pero que desean dar a conocer el resultado de alguna investigacin o trabajo realizado sobre las temticas afines al encuentro podrn participar mediante la modalidad de pster o carteles. L@s interesad@s podrn enviar, va correo electrnico los trabajos que deseen exponer sin lmites de cantidad, antes del da 15 de mayo del 2006 a la direccin electrnica: espiralgrupo@yahoo.es y/o espiral@centro-onelio.cult.cu La comisin organizadora del evento determinar qu trabajos renen los requisitos para participar en este, seleccionar tantos como estime pertinente y se encargar de imprimir los poster seleccionados y los colocar en las reas destinadas para esta exposicin. A l@s autor@s se les informar por email los trabajos que han sido escogidos. Requisitos de formato: 1-Enviar antes de la fecha establecida anteriormente el(los) trabajo(s) a presentar utilizando como formato hasta 9 hojas tipo carta (81/2 x 11) o A4, en orientacin vertical de la hoja, con la siguiente estructura. Hoja 1: Ttulo y Autores, Direccin de Contacto, Ciudad y Pas. Hoja 2: Introduccin. Hoja 3 a la 7: Desarrollo del trabajo (puede incluir imgenes, tablas o grficos) Hoja 8 y 9: Conclusiones y/o Recomendaciones, Bibliografa (si lleva) o pueden utilizarlas para algn Anexo. 2La tipografa a emplear ser Arial o Time New Roman y el puntaje como sigue: Ttulo: puntaje 40; Autores, Ciudad y Pas: puntaje 28 Encabezados de cada hoja: puntaje 28. Texto interior: puntaje 18 3Los trabajos debern contener en la Hoja 1, la direccin electrnica de los autores para que l@s interesad@s en el trabajo puedan contactar con l@s realizador@s. Si no es inters de los autor@s que se les escriba entonces solo colocarn los nombres, la ciudad y pas. 4Los trabajos seleccionados se darn a conocer a sus realizadores entre el da 18 y 22 de mayo. 5Se imprimirn en papel bond, con impresin lser blanco y negro, y se montarn en pancartas de 70 cm de ancho por 100 cm de largo. (Las imgenes y grficos tambin se imprimirn en blanco y negro) c. Modalidad: Cuento ilustrado Todos los escritores del gnero fantstico de habla castellana o portuguesa, que deseen enviar un cuento para ser ilustrado por los pintores e ilustradores cubanos que colaboran con la realizacin del ANSIBLE, podrn enviar sus obras para que formen parte de la muestra expositiva de Cuentos ilustrados, como una forma de intercambio entre disciplinas artsticas y tambin entre los diferentes pases hispanohablantes. Los interesados enviarn a la direccin electrnica: espiralgrupo@yahoo.es y/o espiral@centro-onelio.cult.cu hasta tres cuentos de su autora para la seleccin. Se escoger una muestra representativa por pases y se dar a conocer a los autores el resultado de la seleccin al menos con 15 das de antelacin a la fecha del encuentro. Los cuentos debern: Tener entre 1 y 3 cuartillas de extensin. Estar publicados, preferentemente. Venir acompaados de nombre y apellidos del autor, breve currculo y formas de contacto (direccin postal, electrnica, telfonos, etc.) Las ilustraciones se escanearn a alta resolucin y se enviarn a los autores de los cuentos, junto con el diploma de participacin en el encuentro

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d. Modalidad: Muestra audiovisu al de jvenes realizadores Todos los realizadores de cine, video u otro formato audiovisual que posean obras de ficcin o documentales relacionadas con el gnero fantstico (fantasa, ciencia-ficcin, terror fantstico, absurdo, maravilloso, gtico o subgneros afines: realismo mgico y anticipacin cientfica) y que estn interesados en exponer sus obras en el marco del ANSIBLE 2006, debern contactar con los organizadores del evento para conformar el Programa de la Muestra de Creaciones Audiovisuales del Gnero fantstico La convocatoria a la muestra estar abierta hasta el 20 de mayo de 2006. Para ms informacin contctenos en: e-mail: espiralgrupo@yahoo.es y/o espiral@centro-onelio.cult.cu Telf: (53-7)206-5366/67 ext 106 (Javier de la Torre) 2-) CONVOCATORIA III CONCURSO DE CREACION LITERARIA DEL GNERO F ANTSTICO “ARENA 2006” El Grupo de Creacin ESPIRAL de la Asociacin Hermanos Saz de Ciudad de La Habana y Centro de formacin literaria Onelio Jorge Cardoso convocan al III Concurso de Creacin Literaria del Gnero Fantstico ARENA 2006. 1. Podrn concursar todos l@s interesad@s, residentes en Cuba, sin lmite de edad, que no posean libros publicados dentro del gnero. 2. Se convoca en la modalidad de Cuento corto de hasta 5 cuartillas a 1,5 espacios en formato carta (81/2 x 11 pulg.), tipografa Time New Roman o Arial, puntaje 12.Las obras se entregarn en original y dos copias. 2. Las obras, escritas en castellano, reflejarn temticas del gnero fantstico y no deben haber sido publicadas con anterioridad (impresa o digitalmente). Podrn entregarse hasta tres obras por autor. 3. Las obras debern entregarse en sobre cerrado identificado con el nombre del concurso y el seudnimo del autor e ir acompaadas, en sobre aparte con igual identificacin, de los datos generales del autor: nombre y apellidos, edad, direccin particular, telfono, e-mail (si posee). 4. Las obras se entregarn o enviarn por correo postal a la direccin siguiente: Concurso ARENA 2006 Centro de formacin literaria Onelio Jorge Cardoso Ave. 5ta. N 2002 esq. a 20, Miramar, Playa, Ciudad Habana, CP 11300 5. Se otorgar un premio nico en cada modalidad consistente en 500.00 pesos MN; trofeo y diploma, as como libros, Cd-rom, y otras sorpresas relacionadas con el gnero; y dos menciones de igual categora. El jurado estar integrado por reconocidos investigadores y escritores del gnero.

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6. El veredicto del jurado ser inapelable y se dar a conocer en la sesin de clausura del III Encuentro Terico del Gnero Fantstico ANSIBLE 2006. 7. Las obras participantes no se devolvern. 8. No se aceptar la participacin por correo electrnico. 9. La participacin en el concurso supone la total aceptacin de sus bases. 10. El plazo de admisin vence el 10 de mayo del 2006. El matasellos de correo dar fe de la fecha de envo. 3-) Nuevos encuentros en el Taller Espiral: El Sbado 1 de abril la licenciada Adriana Zamora impartir el tema Niveles de lectura y corriente subterrnea de sentido. El Sbado 15 de abril el escritor Erick Mota disertar sobre ese subgnero de la ciencia ficcin que se ha denominado “Hard” por su alto contenido cientfico. El Taller de Creacin y Apreciacin Artstica del Gnero Fantstico Espiral sesiona los primeros y terceros sbados de cada mes a partir de la 1:30 de la tarde en la Casa de Cultura del municipio 10 de Octubre sita en Calzada del 10 de Octubre y Carmen, 10 de Octubre, Ciudad de La Habana. Ms informacin: espiralgrupo@yahoo.es Al INDICE

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9. COMO CONTACTARNOS? S tienes algn comentario, sugerencia o colaboracin escrbenos a: darthmota@centro-onelio.cult.cu jartower@centro-onelio.cult.cu jartower74@yahoo.es aceptamos cualquier colaboracin seria y desinteresada. Traten de ponerla en el cuerpo del mensaje. Advertencia: Los mensajes de direcciones desconocidas que contengan adjuntos sern borrados. Para suscribirte envanos un correo en blanco a: disparoenred@centro-onelio.cult.cu con la palabra "BOLETIN" en el asunto. Para des-incribirte envanos un correo en blanco a: disparoenred@centro-onelio.cult.cu con la frase "NO BOLETIN" en el asunto. Al INDICE