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Disparo en Red

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Material Information

Title:
Disparo en Red
Physical Description:
Serial
Language:
English
Publisher:
Disparo En Red
Place of Publication:
Havana, Cuba
Publication Date:
Frequency:
monthly
three times a year
regular

Subjects

Subjects / Keywords:
Science fiction, Latin American -- Periodicals   ( lcsh )
Science fiction -- Periodicals   ( lcsh )
Genre:
periodical   ( marcgt )
serial   ( sobekcm )

Record Information

Source Institution:
University of South Florida Library
Holding Location:
University of South Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
usfldc doi - D42-00022-n21-2006-05
usfldc handle - d42.22
System ID:
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n No. 21 (May 25, 2006)
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HOY: 25 de MAYO del 2006 DISPARO EN RED: Boletn electrnico de ciencia-ficcin y fantasa. De frecuencia mensual y totalmente gratis. El sitio web del Fantstico Cubano http://www.cubaliteraria. cu/guaican/index.html

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Editores: Darthmota. Jartower. Colaboradores: Taller de Creacin ESPIRAL de ciencia ficcin y fantasa. espiral@centro-onelio.cult.cu espiralgrupo@yahoo.es Proyecto de Arte Fantstico Onrica. oniricacuba@yahoo.es Anabel Enrquez Pieiro Istvan Bent Juan Pablo Noroa Miguel Bonera Miranda Jorge Enrique Lage Coghan Vctor Hugo Prez Gallo Ral Aguiar Portada: Fantasa con Lista de Shindler Universo: desconocido. Autora: Eliete Lorenzo.

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0. CONTENIDOS: 1. La frase de hoy : Stephen Baxter. 2. Artculo : Los objetos fantsticos, Jos Miguel Sardias 3. Cuento clsico : ¡Abajo, Satn! Clive Barker. 4. Cuento made in Cuba : Deuda temporal, Anabel Enrquez Pieiro. 5. Entrevista: Entrevista a Masamune Shirow. 6. Resea : Mlange fantstico, Jennifer Piero Roig. 7. Las cosas que vendrn (…y que pasan) 8. Cmo contactarnos?

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1. LA FRASE DE HOY: — Y su conclusin? — Que no hay nada que podamos hacer para mejorar la situacin; aunque hay cosas que podramos hacer para que fuese peor. Stephen Baxter, Antihielo. Al INDICE ARTICULO: LOS OBJETOS FANTSTICOS Jos Miguel Sardias Objetos mgicos y objetos fantsticos La literatura de imaginacin en ocasiones demuestra su riqueza inventando objetos. Objetos peculiares, desde luego. Objetos que ni la realidad extraliteraria ni la mayor parte de la otra literatura –digamos, la de preten siones mimticas o realistasnormalmente nos muestran. Al mencionarlos, es fcil recordar la alfombra que vuela, la lmpara del Genio, la varita de las hadas, el espejo de la bruja de Blancanieve, el anillo de las sagas germnicas o de la triloga de Tolkien, la espada del tal o cual hroe, una maza, una piedra, una pelota de cristal, etc. La lista puede ser larga. No ob stante, no es preciso agotarla. Todos, o una cantidad notable, comparten un rasgo comn: confieren un poder. Ya not Vladmir Propp que estos objetos, los objetos mgicos, cumple n una funcin anloga a la del auxiliar, en relacin con el hroe de la historia1. Sin embargo, la literatura de imaginacin no slo tiene objetos mgicos. Como sabe cualquier lector de Jorge Luis Borges no el primero ni el nico, pero s uno de sus ms afortunados inventores tiene tambin otros: "una pequea esfera tornasolada, de casi intolerable fulgor", in qua totum continetur como en cierto famoso libro; una moneda de nquel, el Zahir, que tiene la "terrible virtud de ser inolvidable y cuya imagen acaba por enloquecer a la gente"; un ejemplar nico de un tomo de una enciclopedia por donde la 1Vladimir Propp, Morfologa del cuento Madrid, Fundamentos, 1977, pp. 94-95.

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realidad sufre una grieta y empieza a ser contaminada de irrealidad; los hrnir "hijos casuales de la distraccin y el olvido", que prolongan desganada, estrilmente la realidad e infunden una vaga pero persistente melancola; el ur "objeto educido por la esperanza"; "un cono de metal reluciente, del dimetro de un dado", de peso insoportable, cuyo contacto en la mano "dejaba una impresin desagradable de asco y de miedo"; el disco de Odn, que tiene un solo lado y es casi slo un brillo y una sensacin de frialdad; el libro de arena, infinito y catico, imposible de abrir dos veces en la misma pgina, "objeto de pesadilla", "cosa obscena que infamaba y corrompa la realidad". Los objetos fantsticos, como su nombre indi ca, pertenecen a la literatura fantstica, de la misma forma que los mgicos pertenecen a la literatura maravillosa. Y si no hubiera otras razones para diferenciar ambos dominios tarea a la que han dedicado espacio varias significativas obras tericas de lo fantstico2 las funciones tan distintas que los objetos cumplen en cada uno de ellos podran ser una bastante convincente. El ejemplo que utiliz hace unos cuantos aos Roger Caillois de la fbu la de los tres deseos segn las versiones de Charles Perrault ("Les trois souhaits") y de William Wymark Jacobs ("The Monkey's Paw")3 puede servir una vez ms. En el cuento maravilloso, un leador socorre a un hada, y sta, en recompensa, le concede la realizacin inmediata de tres deseos que l escoja. El leador y su mujer se devanan los sesos intentando encontrar los tres deseos ms ventajosos. Sin embargo, y sin darse cuenta, ante un plato miserable que le han servido, el leador dice en voz alta que quisiera una larga morcilla humeante, y sta aparece de inmediato. Con lo cual se ha 2Vid ., adems de la de Caillois citada infra Pierre-Georges Castex, Le conte fantastique en France de Nodier Maupassant Paris, Jos Corti, 1951, p. 8; Louis Vax, L'art et la littrature fantastiques 4me. d., Paris, Presses Universitaires de France, 1974, pp. 5-6; Tzvetan Todorov, Introduction la littrature fantastique Paris, ditions du Seuil, 1970, pp. 29 y 46-62; Ana Mara Barrenechea, "Ensayo de una tipologa de la literatura fantstica (A propsito de la literatura hispanoamericana)", Revista Iberoamericana 38 (1972), pp. 391-396 (si bien la autora ha modificado progresivamente sus posturas, hasta dar cabida al realismo mgico, variante de lo maravilloso, dentro de la literatura fantstica, en sus dos trabajos posteriores sobre el tema: "La literatura fantstica: funcin de los cdigos socioculturales en la constitucin de un gnero", en Keith McDuffie y Alfredo Roggiano, eds., Texto/contexto en la literatura iberoamericana. Memoria del XIX Congreso (Pittsburgh, 27 de mayo-1 de junio de 1979) Madrid, Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana, 1981, pp. 11-19, y "El gnero fantstico entre los cdigos y los contextos", en Enriqueta Morillas Ventura, ed., El relato fantstico en Espaa e Hispanoamrica Madrid, Sociedad Estatal Quinto Centenario/Siruela, 1991, pp. 75-81); y Ana Mara Morales, “Las fronteras de lo fantstico”, Signos Literarios y Lingsticos (Mxico), nm. 2, 2000, pp. 47-61. En el mbito anglosajn puede verse Eric S. Rabkin, The Fantastic in Literature Princeton, Princeton University Press, 1977, pp. 33-38. 3Roger Caillois, "De la ferie la science-fiction", Anthologie du fantastique Paris, Gallimard, 1966, t. 1, pp. 910.

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perdido un deseo. Entonces la mujer, irritada, pide que la morcilla se pegue a la nariz de un hombre tan poco previsor, y ocurre al instante. Con lo cual ha malgastado el segundo deseo. Obviamente, no queda ms remedio que usar el tercero para despegar la morcilla de la nariz del leador. Y as sucede. En el cuento de Jacobs, conocido en espaol gracias a la traduccin de la Antologa de la literatura fantstica (1940) de Borges, Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares, una pareja de ancianos que ha recibido el hueso de mono, no teniendo nada urgente ni realmente importante que desear, pide doscientas libras para pagar una hipoteca. Y al da siguiente les son entregadas, pero resultan ser la indemnizacin que ha enviado la fbrica donde su hijo nico acaba de ser vctima de un accidente mortal. Tres meses despus, la madre, no pudiendo soportar el dolor, pide el regreso del joven. Y todo parece indicar pues en esto el narrador sugiere ms de lo que dice que es el cadver, en su lastimero estado de corrupcin, quien toca a la puerta. El ltimo deseo slo sirve para que el padre lo haga volver a su lugar. A Caillois el contraste le ilustra, por una parte, la naturaleza de las leyes del universo maravilloso y las relaciones, de interpenetracin no conflictiva, en que conviven el universo maravilloso y el mundo real (o tal ve z mejor: su elaboracin literaria dentro de la ficcin) y, por la otra, las relaciones, menos idlicas, que se establecen entre este mundo y lo fantstico, as como muy brevemente el tipo de causalidad que rige lo fantstico: causas equvocas, consecuencias ambiguas. Sin embargo, enfocado desde el punto de vista del don (o el objeto) que interviene en cada narracin, ese contraste puede ser til, adems, para notar que si bien en ambos casos se da un poder a un personaje, en "La pata de mono" ese poder no viene solo; digamos que, como muchos medicamentos, tiene efectos secundarios. Lo que los ancianos piden las dos primeras veces les es concedido, exactamente igual que al leador y su mujer. Pero, como si hubiesen activado un resorte cuyo principio de funcionamiento en esencia ignoraran, el poder otorgado no slo se vuelve imposible de disfrutar como un milagro absurdo, sino lo que es peor francamente indeseable. Al leador no le vali de nada haber tenido el privilegio de un don mgico. Pero tampoco le acarre un dao. Y, de hecho, en la mayor parte de los cuentos maravillosos en que aparece un objeto con cualidades excepcionales, el poder inherente a l proporciona un

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beneficio. A la pareja de ancianos, en cambio, el objeto le puso en la casa lo que queran, pero a un costo terrible, que no pudieron prever en el momento en que formulaban los deseos. Y es que, en general, los objetos fantsticos son menos previsibles que los mgicos. Son como juguetes peligrosos, frente a los cuales se tienen muy pocas certezas. Uno puede darles cuerda con la seguridad de que van a hacer algo, casi siempre espectacular, pero nunca, o raras veces, puede imaginar qu va a ser ese algo, a dnde va a conducirnos, qu consecuencias va a traernos. Aunque s puede estar seguro y esta es la tercera certeza de que, si sobrevive al juego, ya no volver a ser la misma persona de antes. Algo, dentro, habr cambiado. Por lo dems, es intil tratar de evitarlo s. En general, los objetos fantsticos no se encuentran tirados al azar, esperando que cualquiera los recoja. Esperan, y hasta dirase que acechan, pero slo al tipo de personaje que ha sido marcado, sin saberlo. Al personaje que, o bien por su particular conformacin psicolgica, o bien por haber cometido alguna falla tica, o bien por hallarse al borde de alguna crisis interior, est prcticamente obligado a llevarlo consigo, para su desgracia. El azar, que interviene en la aparicin de muchos, es slo apariencia. En el habla corriente, "fantstico" califica a menudo situaciones, cosas, personas, vivencias en las que el placer, la alegra, la excelencia positiva estn presentes en alto grado. Aplicado a estos objetos indica otra cualidad. Los objetos fantsticos, sean dolos o estatuas, maniques o autmatas, espejos, libro s, papeles escritos, inscripciones antiguas u objetos imposibles como los que Borges invent o reformul a partir de la tradicin, son vas por las cuales se accede a una causalidad otra o alterna, a un mundo o sistema de leyes que, por ms que est codificado reducido de alguna forma a convencin en los textos literarios, se aparta de la lgica real o similar a la real establecida en esos textos y es por eso difcil de entender o del todo traumtico, para el personaje que lo experimenta. De modo que, despus de leer cuentos co mo el mencionado de W.W. Jacobs, o "Los ganadores de maana" (Holloway Horn), "La novela del Sello Negro" (Arthur Machen), "El hombre de arena" (E.T.A. Hoffmann), "La Venus de Ille" (Prosper Mrime), "El Grimorio" (E. Anderson Imbert), "Triste le ville" (Abelardo Castillo) o "El espejo" (Amparo Dvila), entre tantos otros, cualquie ra no slo lo pensara dos veces antes de

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desear un encuentro con algo "fantstico", sino tambin tendra que aceptar que la literatura fantstica no est habitada nicamente por fantasmas dmods y anglfonos, nimas que arrastran sus penas por castillos lgubres, vampiros de inclinaciones aviesas u horrores amorfos y babeantes (aunque, en lo personal, nada tengo en contra de ellos; todo lo contrario). Tambin la pueblan objetos inqu ietantes, perturbadores, monstruosamente simblicos, ms terrorficos, en su aparente inocencia, que los peores engendros gticos. Espejos transitivos En una de las grandes novelas de cualquier poca, El rojo y el negro cuyos subttulos originales Crnica del siglo XIX y Crnica de 1830 dan una medida de su afn de ceirse a hechos reales e histricos (que otras circunstancias de su gnesis por otra parte contribuyen a subrayar), una voz autodenominada "el autor" interrumpe el discurso narrativo para insertar esta clebre aclaracin: "Eh, monsieur, un roman est un miroir qui se promne sur une grande route. Tantt il reflte vos yeux l'azur des cieux, tantt la fange des bourbiers de la route"4. En ella, el espejo es metfora de la objetividad mxima: se limita a reflejar lo que est en la realidad, o por lo menos en la zona de la realidad frente a la cual es situado. Es un objeto obediente, tranquilo, pacfico. Ahora bien, qu ocurre cuando los espejos abandonan la obsecuencia y deciden tomar iniciativas propias? Qu significa esto en la vida del personaje que lo experimenta? Y en el texto, qu funcin pasa a cumplir una cosa que ya no parece seguir siendo un elemento ms del espacio literario? El examen de tres cuentos (y en primer lugar su parfrasis, pues son poco conocidos) deber ayudar a ofrecer respuestas. En "El espejo desordenado", de Manuel Mujica Linez, Simn del Rey, judo y portugus que vive en Buenos Aires en 1643, disimulando como puede su doblemente problemtico origen, y que se ha casado con una mujer no rica, pero hermosa, de arraigo y veinte aos menor que l, recibe de su socio chileno un suntuoso espejo veneciano, como regalo. Con satisfaccin y fatuo orgullo lo contempla, lo coloca en el cuarto donde duermen 4Stendhal, Le Rouge et le Noir. Cronique du XIXe sicle ed. crtica H. Martineau, Paris, Garnier Frres, 1960, p. 357.

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l y la joven. Sin embargo, una noche, al volver sbitamente a buscar su imagen, "la luna tarda en reflejarla, en devolvrsela, y es como si su rostro ascendiera sin premura de lo hondo del agua"5. Das despus, Simn tendr que ausentarse para tomar posesin de una estancia ganada con la usura y, al regreso, el espejo le mostrar la infidelidad de su esposa. Por lo que decide matarla. Mas desiste, al descubrir, en la misma superficie, que dos soldados vienen a detenerlo en presencia del alcalde. Lo que sabe del espejo le indica que, lo mismo que se atrasa, se est adelantando y previnindolo contra el descubrimiento de su crimen en el futuro. No obstante, la autoridad llegar a prenderlo, y Simn tendr que acompaarlos. En "El espejo", de Amparo Dvila, una seora viuda, la madre del protagonista, es internada en un sanatorio, v ctima de una fractura. El hombre tiene que salir de viaje durante tres semanas y, al regresar, ella lo recibe con un grito que le da a entender que sufre una situacin altamente angustiosa. Al intentar referirle la causa, slo alcanza a mencionar un espejo, el del ropero de la habitacin de l sanatorio; otro grito la ahoga y le impide continuar. l pone en prctica varios intentos de solucin: sustituir a la enfermera, cambiar de hospital a la seora, mudarse a dormir en el cuarto con ella, en fin, velar el espejo con una sbana. Pero son intiles. Cada noche, a las doce, aparece algo no descrito: "Pero de pronto, bajo la sbana que cubra el espejo, empezaron a transparentarse figuras informes, masas oscuras que se movan angustiosamente, pesadamente, como si trataran en un esfuerzo desesperado de traspasar un mundo o el tiempo mismo"6. Ante lo inevitable, la degraciada "pareja", innominada, marcada slo por el grado de parentesco, nueva versin acaso de Edipo y Yocasta, comprende que no tiene opciones: "No volvimos a cubrir ms el espejo. Habamos sido elegidos y, como tales, aceptamos sin rebelda ni violencia, pero s con la desesperanza de lo irremediable"7. Vivirn mirando (mirndose en?) el terrible espejo. En "El discpulo: una novela de horror sobrenatural", extenso relato de Emiliano Gonzlez en cuyos elaborados pormenores no es posible entrar, el espejo ms importante es 5Manuel Mujica Linez, Misteriosa Buenos Aires Buenos Aires, Ed. Sudamericana, 1951, p. 70. 6Amparo Dvila, Tiempo destrozado Mxico, Fondo de Cultura Econmica, 1959, p. 112. 7Loc. cit

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una esfera giratoria de crista l resplandeciente que irradia lu z propia y despide un fuerte hedor. Aurelio Summers, escritor decadente, y la joven Maisie, quien ha recibido el objeto en herencia, lo contemplan sucesivamente en una buhardilla, en Londres. Primero muestra la figura de un stiro libidinoso, luego, la de una "mona blanca de tetas rosadas"8. Finalmente gira con mayor rapidez y se convierte en una superficie plana y redonda, que ya no devuelve la imagen de la buhardilla, sino de otra habitacin. Es una puerta. Maisie la cruza y desde el otro lado invita a su novio a seguirla. As se internan en un mundo placentero, pero ftido, no sujeto a leyes naturales9, sino a las de ese raro Dios que es la Gran Esfera, que son parcialmente incomprensibles10. Un mundo que seduce y horroriza a la vez11. El desenlace es destructivo. Ambos intentan cpulas extravagantes, que viven como incestuosas y que resultan estriles, y optan por el suicidio, se entregan a "las brumas". Otros ejemplos podran servir como puntos de referencia y seguramente introduciran elementos nuevos : "El espejo de Viento-y-Luna", fragmento del Sueo del Aposento Rojo de Tsao Hsue Kin; "El Aleph", de Borges; "Mascarada", de Eduardo Gudio Kieffer; "En memoria de Paulina", "De los dos lados" y "Esclavo de amor", de Adolfo Bioy Casares; "En familia", de Mara Elena Llana, etc. No obstante, los aducidos son suficientes para hacer apuntar algunas obs ervaciones generales (y de "El Aleph", por otra parte, tratar ms adelante). La ms evidente que el orden de exposicin anterior ha destacado es que hay varios grados de relacin entre los espejos y las "realidades" de las tramas de los cuentos. Dicho con otras palabras, no todos los espejos se apartan de su funcin original de la misma forma. El de Mujica Linez refleja el mundo, pero distorsionado, con retraso o adelanto. El de Amparo Dvila ya no refleja nada externo. Es cierto que, en rigor, es imposible afirmar tal cosa, pues en ese cuento, como en la mayora de los que integran Tiempo destrozado el ente fantstico constituye en esencia un vac o de informacin. Pero es lgico suponer que 8Emiliano Gonzlez, Casa de horror y de magia Mxico, Joaqun Mortiz, 1989, p. 33. 9Ibidem p. 39. 10Ibid ., p. 41. 11Loc. cit

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los personajes no se aterraran como lo hacen slo por ver reflejado el espacio circundante, que s es descrito enfticamente como agradable, ni tampoco por verse a s mismos en su aspecto cotidiano. "Aquello" es difcil de asoc iar a un fantasma, porque el efecto que provoca en los personajes parece mucho ms horror frente a algo que, estrictamente, se nos da como nefando o por lo menos como inefable la violacin de un tab que miedo frente a lo sobrenatural. Sobre esa indeterminacin del texto pueden construirse varias interpretaciones, y la que propongo el espejo muestra el interior de los personajes, probablemente ni siquiera consciente para ellos se apoya en indicios que aqul s aporta, sobre los que volver inmediatamente. Y el espejo de Emiliano Gonzlez refleja identidades ocultas, tambin mundos interiores, pero slo al principio; a partir de cierto momento deja de reflejar para contener. Contiene su propio mundo, una realidad ficcional de segundo orden, respecto de aquella en que el narrador-autor decidi situarse. Por otra parte, esos espejos cambian radicalmente la vida de los personajes que los recogen o hallan. Significan la prisin para Simn del Rey; la aceptacin resignada del destino para el hijo y la madre; la cada y el suicidio para Aurelio y Maisie. Aparecen, con frecuencia bajo el aspecto de la casualidad un regalo, algo que estaba donde uno lleg por accidente, parte de una herencia para trastornarles la existencia. Ms exactamente quiz, para obligarlos a emprender una forma del autoconocimiento o de la asuncin de la personalidad que no sera exagerado juzgar como terrible. Simn, que se negaba a reconocerse como judo y portugus, fue apresado por no cumplir una orden dada a todos los de su nacionalidad en Buenos Aires, de entregar las armas y registrarse, y por arrojar un crucifijo al falaz espejo; crey conocer su principio de funcionamiento, pero result engaado. El hijo, que en ningn momento habla de casarse a pesar de la edad que permite suponerle el texto, y que lleva una vida satisfecha y tranquila, redonda, perfecta, vive al lado de su madre como si ambos formaran una pareja, tras la muerte del padre, ocupando de cierta forma su lugar. Nada en la holgada vida de ellos induce a pensar que fuera a producirse un cambio, se que tal vez la ideologa (a menudo conservadora) subyacente en el relato fantstico y de esto hay innumerables muestras parece esperar: el fin de la adolescencia mental de l, de la dependencia mutua de ambos12. 12En su caso, es casi inevitable recordar "Casa tomada", de Cortzar, donde no hay espejos, pero s convivencia "matrimonial" entre hermanos, simblica por supuesto, deducida de los roles culturales en juego, pero no por eso menos visible.

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Aurelio Summers, por su parte, era un esteta decadente marcadamente sensual, que conoci a su novia en un sueo fetichista, en el que se sumergi con el recuerdo de un delicado guante de seda hallado en un paseo rutinario. La esfera slo le pone delante una zona de su ser que l vea bajo otro aspecto. Todos, finalmente, se ven obligados a acatar una especie de "llamada a la aventura", para usar (o extrapolar) el concepto de Joseph Campbell13. De alguna manera, todos tienen que aceptar una incitacin inapelable, fatal, a cumplir con algo, aun cuando en los relatos fantsticos, a diferencia de lo que ocurre en los mitos, leyendas, etc., estudiados por Campbell, ese algo no siempre sea etapas de la vida ni altas empresas heroicas, ni tampoco conduzca forzosamente a un renacimiento espiritual en el personaje. Los espejos que he calificado de transitivos, de atravesables, funcionan, pues, en muchos relatos fantsticos, como heraldos del destino, del llamado a una aventura difcil pero impostergable, como negaciones de la objetividad "fotogrfica" que Stendhal pretendi en algn momento para su novela. Letras inquietantes Un personaje de Stevenson confiesa: "Me provoca gran aversin hacer preguntas: tienen mucho de la fatalidad del juicio final. Se pone en marcha una pregunta y es como si se empujara una piedra. Uno est sentado tranquilamente en lo alto de un monte, y all va la piedra, arrastrando a otras en su movimiento"14. Su temor parece raro, quiz un poco exagerado o extravagante. Sin embargo, en el fondo no lo es. Cambiando la situacin, pinsese en lo que uno siente, en el ligero escalofro que lo invade (a menos que sea un verdadero filsofo ilustrado), cuando se da cuenta de que ha abierto una de esas cartas de cadenas, que le indican que debe enviar tantas o cuantas, idnticas, para no caer en tales o cuales desgracias que otras pe rsonas, por negarse a continuar el juego, ya han padecido. 13Joseph Campbell, El hroe de las mil caras. Psicoanlisis del mito Mxico, Fondo de Cultura Econmica, 1993, pp. 53-61. 14Robert Louis Stevenson, El extrao caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde y otros relatos La Habana, Arte y Literatura, 1997, p. 12.

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Y es que abrir o leer una de esas cartas, que casi nunca vienen de un amigo o que proceden de desconocidos, o no traen remitente, es como hacer una pregunta: un acto de curiosidad impertinente en trminos cervantinos, una audacia innecesaria, la manifestacin de un querer saber algo que, por alguna ra zn, quiz no deberamos. Es, cambiando nuevamente la situacin, algo muy semejante a lo que ocurre en una serie de relatos fantsticos en los que el objeto es un portador de escritura. En "La novela del Sello Negro", de Arthur Machen, por ejemplo, el objeto fantstico es una piedra negra, "de unas dos pulgadas de largo, y algo parecida a un antiguo atacador para la pipa, aunque mucho ms grande"15, sobre la cual estn grabados unos toscos caracteres, "que parecan cuas o cruces, tan extraos y estrafalarios como los del alfabeto hebreo"16, de cuatro mil aos de antigedad. En "Los ganadores de maana", de Holloway Horn, es simplemente un peridico o diario. En "Tln, Uqbar, Orbis Tertius" y "El libro de arena", de Borges, es un libro, lo mismo que en "El Grimorio", de Enrique Anderson Imbert y en "El dueo de la biblioteca", de Adolfo Bioy Casares. En "Trist e le ville", de Abelardo Castillo, no pasa de un corriente boleto de tren. En el hallazgo de ellos interviene con frecuencia un elemento de casualidad. El profesor William Gregg, de Machen, formul por primera vez la hiptesis que lo llevara hasta el sello negro atrado por un suelto de peridico17: "un da me llam la atencin un prrafo al azar en una pequea publicacin de provincias"18. Al protagonista del cuento de H. Horn el peridico le es ofrecido una noche por un anciano de larga barba blanca que desaparece con una extraa risa. En "Tln, Uqbar, Orbis Tertius", Bioy Casares, en calidad de personaje, adquiere "en uno de tantos remates"19 el ejemplar nico del tomo XXVI de The Anglo-American Cyclopaedia que los llevar, a l y a Borges, a los primeros indicios de Uqbar, pas donde nunca nadie estuvo; asimismo, Borges entrar de modo casual en 15Arthur Machen, "La novela del sello negro", en La pirmide de fuego trad. Luis Loayza, sel. y prl. J.L. Borges, Madrid, Siruela, 1985, p. 30. 16Loc. cit 17Ibid ., p. 36. 18Ibid ., p. 71. 19Jorge Luis Borges, Ficciones Barcelona, Planeta-De Agostini, 1985, p. 15.

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posesin de A First Encyclopaedia of Tln. Vol. XI. Hlaer to Jangr Herbert Ashe muri en 1937, en un hotel donde haba recibido un paqu ete sellado y certificado, un libro: "Ashe lo dej en el bar, donde meses despus lo encontr"20. El libro de arena es llevado por un extrao vendedor a casa del protagonista y canjeado por una antigua Biblia. El profesor Rabinovich halla el Grimorio en una librera de viejo de Buenos Aires que casi le sali al encuentro y que no haba visto nunca; no pensaba comprar nada, no obstante llev el raro volumen "con la sensacin de robar un tesoro fatdico"21. En "Triste le ville", el protagonista ve el boleto de tren en la estacin, tirado en el piso, perdido al parecer por alguien: "Estaba ah, sobre el piso del andn. Algo, la misma fuerza que me mand reparar en l entre tantos otros de su misma especie, me impuls a recogerlo. O quiz fue pura casualidad"22. Sin embargo, de la misma manera que nadi e encuentra un espejo fantstico por azar, nadie tampoco recoge uno de estos portadores de letras sospechosas por casualidad. En todos los personajes hay caractersticas que los predisponen, que los hacen prcticamente receptores obligados de esos bizarros objetos, como se puede comprobar. Todos padecen curiosidad o "defectos" anlogos, desde el punto de vista de la ideologa subyacente en los textos. Y algunos (los profesores Gregg y Rabinovich) han llegado a intimar de un modo tan excesivo con la historia y con el pasado, han tentado tanto todo aquello que, segn Louis Vax, "puede destruir nue stra civilizacin al arrojar sobre ella la horda de los monstruos adormecidos y de los dioses muertos"23, que nos parece del todo natural que acaben por perderse tras objetos de anticuario. No todos, en cambio, son capaces o estn en condiciones de llevar adelante, hasta sus ltimas consecuencias, su curiosidad. Y, en dependenci a de esto, el encuentro ser la culminacin y fin del cuento, o slo el umbral que conduzca hacia lo otro, verdadero centro de inters de la narracin (al punto de, paradjicamente, debilitarla, en beneficio del discurso descriptivo, necesario para que podamos imaginar los mundos construidos). 20Ibid ., p. 18. 21Enrique Anderson Imbert, "El Grimorio", en su libro El Grimorio Buenos Aires, Losada, 1961, p. 95. 22Abelardo Castillo, "Triste le ville", en su libro Las panteras y el templo Buenos Aires, Ed. Sudamericana, 1976, p. 94. 23L. Vax, op. cit ., p. 34.

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Lo otro puede comparecer bajo aspectos diversos y no reductibles a esquemas, pero, segn los casos, parece limitarse esencialmente a tres variantes: un mundo alterno, paralelo al mostrado como real en el cuento, con una temporalidad o atemporalidad propia, como ocurre en "Tln..." y en "Triste le ville"; el mundo pasado, desconocido en alguna dimensin para el protagonista, como en "La novela del Sello Negro" y "El Grimorio"; y el mundo futuro, imposible de conocer por lo menos en ciertos detalles, como en "Los ganadores de maana". Las relaciones entre esas formas de la alteridad y el mundo concebido con rasgos realistas son, como puede suponerse (y como sucede en todo cuento fantstico), conflictivas o de tensin. Como se recordar, Tln poco a poco empieza a invadir nuestro mundo, por medio de pequeos incidentes aislados, y amenaza con contaminarlo de irrealidad. El Grimorio, para ser ledo, exige, por una parte, un esfuerzo de concentracin que pugna por desplazar de la mente del lector al mundo circundante y, por la otra, una continuidad sencillamente incompatible con las posibilidades de la vida. Un ligero descuido, un pestaazo bastan para volver absolutamente ilegibles sus quiz infinitas pginas, que pueden recorrerse en varios idiomas, a gusto del lector. En todos los casos, lo otro demuestra ser peligroso. Acarrea daos entre los cuales a veces la muerte no es el peor. Pues hay cosas peores que morir e ir a parar al infierno. La idea de morar en un infierno equivocado, en el que debi corresponder a las faltas de otro, o de habitar atemporalmente en aquello que ms detest uno en vida, slo por usar un boleto recogido del piso, con destino a Triste le ville, son refinamientos que Abelardo Castillo aade a una venerable tradicin. Lo otro implica un conocimiento vedado, un saber cuya adquisicin puede rebasar las posibilidades normales (o normativamente establecidas) del ser humano y, por ende, constituir una transgresin. Los castigos pueden ser ms o menos severos, ms o menos imaginativos, pero invariablemente existen. Porque todo conocimiento tiene un precio. Finalmente, eso otro hacia lo que conducen los objetos fantsticos portadores de escritura con frecuencia es alguna variante de mundos irreales, de universos regidos por leyes propias y diferentes de las que imperan en el nuestro; de mundos perdidos, por venir o laterales; de sistemas esencialmente autnomos, que de modo deliberado evitan la referencialidad.

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Y tal vez esta ltima caracterstica ayude a entender la funcin de estos objetos, no slo por contraste con sus parientes mgicos, si no sobre todo con otros objetos fantsticos, como los espejos o como los que comentar ms adelante. Sin nimo de reducir la variedad y complejidad de elementos inicialmente presentados como imprevisibles en su funcionamiento, podra conjeturarse que, de la misma manera que los espejos marcan crisis de personalidad, estos que sirven de soporte a la palabra escrita, que son el umbral de un conocimiento transgresivo, de un saber cuyo alcance comporta un precio, que fungen como va para llegar a construcciones imaginarias con un elevado nivel de autonoma respecto a la realidad a la que por dems se oponen patentemente dentro de los textos, cumplan la funcin simblica de subrayar el poder y el precio de intentar una de las escrituras artsticas por excelencia a pesar de su escaso prestigio durante muchos aos, la escritura que propende a la conformacin de mundos autnomos y autorreflexivos, la de los relatos fantsticos. La horda de los dioses muertos Los hroes, los grandes individuos histricos de Hegel24, los hombres extraordinarios de Carlyle25 y Emerson26, tienen un destino elevado cuando mueren (cuando mueren jvenes): reciben el culto de miles de hombres, en una y en todas partes; habiendo nacido de la nada, pues apenas tienen infancia ni adolescencia conocidas, las ciudades se disputan el honor de su sepulcro. Los hroes entran en la eternidad, de donde algn da se espera que regresen, como ocurre an con Arturo, muerto en la isla de Avaln. Eso, al menos, dicen las teoras del hero pattern 27. Los dioses, por el contrario, cuando 24Georg Wilhelm Friedrich Hegel, Lecciones sobre la filosofa de la historia universal trad. J. Gaos, prl. Jos Ortega y Gasset, Madrid, Alianza Editorial, 1980, pp. 86-97. 25Thomas Carlyle, Los hroes. El culto de los hroes y lo heroico en la historia trad. P. Humbert, Madrid, M. Aguilar-Editor, 1946, passim 26Ralph Waldo Emerson, "Heroism", en su libro Essays. First and Second Series New York, The MacMillan Company, 1926, p. 150. 27Vid ., por ejemplo, J.G. von Hahn, apud Alan Dundes, "The Hero Pattern and the Life of Jesus", en Robert A. Segal, ed., In Quest of the Hero Princeton, Princeton University Press, 1991, pp. 188-189; Fitz Roy Richard Somerset Raglan, The Hero. A Study in Thadition, Myth, and Drama London, Methue n, 1936, p. 179-180, y Jan

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mueren, cuando caen en el olvido, o cuando ceden ante el paso de un nuevo dios, se vuelven dolos. Y su destino es la tienda de antigedades, el museo de antropologa o la vitrina del coleccionista. Ah los encuentra la litera tura fantstica. En un cuento de Bioy Casares, un anticu ario y diseador de interiores de Buenos Aires hace un viaje por los ms famosos mercados de Francia, Italia, Espaa, Blgica y Holanda, y finalmente llega a un castillo en remate en Guln iac, Bretaa. Ah adquiere varios objetos curiosos, entre ellos "un antiguo dolo celta: una estatua de madera, de menos de cincuenta centmetros de altura, que representa un dios con cabeza de perro, sentado en un trono"28. "El dios estaba recubierto de clavos"29 y "miraba con [...] expresin vaca y atroz: no tena ojos"30. El seor lo lleva a su tienda y, poco tiempo despus, lo hace instalar en el apartamento de un amigo y cliente suyo, como pieza decorativa: "Cumpliendo mis indicaciones precisas, lo coloc en un determinado rincn del living"31. En otro cuento, de Carlos Fuentes, otro personaje que se define como anticuario ("yo colecciono estatuillas, dolos, cacharros"32) y que busca "una rplica razonable de Chac Mool desde hace tiempo"33 por fin la halla, hermosa y de tamao natural, en un mercado de antigedades de la Ciudad de Mxico, y la guarda provisionalmente en el stano de la casa hasta poder ubicarla en un lugar ms digno: "ya est aqu, por el momento en el stano mientras reorganizo mi cuarto de trofeos a fin de darle cabida"34. En "La Venus de Ille", de Prosper Mrime, unos obreros bajo el mando de M. de Peyrehorade, arquelogo amateur y provinciano, encuentran en el curso de una excavacin una pesada estatua de bronce de la diosa romana y la exhuman. El arquelogo, orgulloso de Vries, Heroic Song and Heroic Legend trad. B.J. Timmer, London, Oxford University Press, 1963, pp. 211216. 28Adolfo Bioy Casares, "El dolo", en su libro La trama celeste ed. crtica P.L. Barcia, Madrid, Castalia, 1990, p. 117. 29Ibid ., p. 118. 30Ibid ., p. 119. 31Loc. cit 32Carlos Fuentes, "Chac Mool", en su libro Los das enmascarados Mxico, Era, 1982, p. 14. 33Loc. cit 34Ibid ., p. 15.

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del hallazgo, que espera le d algn renombre entre sus colegas de Pars cuando pueda darlo a conocer, decide mientras tanto situarlo en las cercanas de su casa, adornando un parque. Los dolos, sin embargo, se resisten a aceptar la funcin de mero ornato a que ingenuamente pretenden condenarlos estos personajes. Los dolos son dioses olvidados, venidos a menos; pero son dioses. Y, aunque quienes los compran o los descubren como objetos lo ignoran, conservan parte de su poder. Peor aun; conservan la parte ms tenebrosa de su poder: la que surge del resentimiento, del deseo de venganza por el descuido de los honores debidos. Y su actuacin no se hace esperar. Garmendia, el amigo del anticuario de Bioy Casares, comienza a tener sueos erticos con una joven, Genevive, que ha llegado desde el castillo de Gulniac con el pretexto de pedir empleo. Los sueos se le c onvierten en obsesin durante la vigilia, y en ellos la joven acepta entregarse con una condicin que l no puede recordar. Al poco tiempo, en un estado de total deterioro psquico, pide al anticuario que se lleve a la extraa bretona y luego al dolo. Pero su ruina ya es inevitable. Termina padeciendo una forma de la locura consistente en creer que ha quedado ciego. Con el fatdico par de huspedes en su casa de nuevo, el anticuario experimenta los mismos sntomas y asiste, en un proceso de confusin de los lmites de la vigilia y del sueo muy frecuente en el discurso fantstico, al desenlace de Garmendia, que seguramente ser el suyo. Genevive priva a aqul de los ojos junto al altar del dolo oficiando como sace rdotisa, y dos clavos nuevos, relucientes, aparecen sobre el cuerpo del dios con cabeza de perro. El Chac Mool, dios maya de la lluvia y las aguas, se reblandece con la humedad (casi uterina) del stano, se reanima y somete a Filiberto, el coleccionista, a un rgimen de esclavitud. Para evadirlo, Filiberto huye a Acapulco, pero muere ahogado en el mar, elemento lquido. Simtricamente, cuando lleven su cadver convertido en objeto, entre un cargamento de cocos, en un camin, a la Ciudad de Mxico, la antigua divinidad, al abrir la puerta de la casa, ordenar: "que lleven el cadver al stano"35. La Venus de Mrime toma venganza en un hijo del arquelogo. El joven Alphonse se va a casar y el da de la boda comete una imprudencia: para enrolarse en un juego de pelota, se quita el anillo de compromiso y lo coloca en un dedo de la estatua. Al intentar 35Ibid ., p. 27.

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retirarlo, comprueba con horror que no es posible. La boda tiene lugar de todas formas, pero esa noche, antes de consumarse la unin de los esposos, l aparece muerto sobre el lecho nupcial, con huellas de haber sufrido violencia, al tiempo que la joven, casi loca, afirma que el asesino fue la estatua. La diosa demostr que an poda hacer cumplir una promesa en el mbito que antiguamente le estaba asignado. Ahora bien, uno podra preguntarse por qu son casi siempre dolos, dioses olvidados o sin poder fehaciente, los que pone en juego la narrativa fantstica. Por qu un dolo celta, un dios maya, una diosa romana, una divinidad de antigedad desconocida ("Reliquia de un mundo olvidado", de Hazel H eald), una deidad incaica ("La momia", de Ventura Garca Caldern), una diosa egipcia ("El dolo", de Emiliano Gonzlez), etc.? Por qu son, ms bien, excepciones los casos de imgenes de un panten contemporneo a los lectores ("La ajorca de oro", de Bcquer; "El coscorrn", de Nervo; el relato de la estatua de Plico en el Philopseuds de Luciano de Samosata)? Como puede revelarlo una lectura ms detallada de los textos, la presencia de estos objetos en la vida de un personaje, lo mismo que la aparicin de un espejo anmalo o de un soporte cualquiera de escritura extraa, dista bastante de ser fortuita, a pesar de las apariencias. Las imgenes antiguas y misteriosa s, la "horda de los monstruos adormecidos y de los dioses muertos", como la denomin Louis Vax, surge slo donde y cuando la llaman: en una mansin porfiriana, smbolo (ya decrpito) de una poca de poder y de bonanza perdidas, a la que se ha atado Filiberto, residuo aristocrtico, de manera enfermiza36; en la vida de un hombre solo (y de su amigo, en condiciones parecidas) que acaricia fantasas orgisticas y de bacanales atroces a la menor provocacin y que, con su miedo a ser privado de la vista, como el Nataniel de "El Hombre de Arena" de Hoffmann, probablemente permanezca atado a la infancia por un complejo de castracin37; en los das en que el hijo del arquelogo va a consumar un matrimonio que tiene poco que ver con el amor de que Venus es diosa, al desposar a una mujer que realmente no ama, pero que le interesa a causa de una herencia. Los momentos de crisis que la llegada de los dioses 36Georgina Garca Gutirrez, Los disfraces: la obra mestiza de Carlos Fuentes 2 ed., Mxico, El Colegio de Mxico, 2000, pp. 31 (nota 27) y 34. 37Sigmund Freud, Lo ominoso Obras completas 2 ed., trad. J.L Etcheverry, ordenamiento, comentarios y notas J. Strachey, con la colaboracin de A. Freud, asistidos por A. Strachey y A. Tyson, Buenos Aires, Amorrortu, 1997, t. 17, p. 231.

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abandonados marca son a menudo brechas que abrimos a los fantasmas del pasado, de la regresin y de la irracionalidad. Los dolos son deudas con el pasado, no slo cultural o histrico como en "Chac Mool", sino tambin con el ms ntimo del individuo. Son smbolos. Nadie los encuentra; en realidad todos salen a buscarlos o llevaban tiempo en su busca. Y cuando ellos se presentan, todo ocurre: el aquelarre y el castigo, el disfrute irracional y la culpa. Pues, como seal Italo Calvino, en los textos fantsticos ambos sentimientos cohabitan: "lo fantstico", dijo refirindose a Manuscrito encontrado en Zaragoza "es exploracin de la zona oscura donde se mezclan las pasiones ms desenfrenadas del deseo y los terrores de la culpa"38. Y porque son deudas con el pasado, con lo preterido, con lo postergado, con lo olvidado, con lo profundo, el relato fantstico tiene que usar dioses muertos o que lo parecen. Objetos imposibles Las cosas como tales, en calidad de objetos, gozan de un relieve particular en la poesa de Borges. Hay, entre otros dedicados a ellas en general, un poema en que los objetos son como seres extraos; en que, ms bien, nos muestran la extraeza esencial del mundo: lo extraos que a ese mundo le somos nosotros: ¡Cuntas cosas, Limas, umbrales, atlas, copas, clavos, Nos sirven como tcitos esclavos, Ciegas y extraamente sigilosas! Durarn ms all de nuestro olvido; No sabrn nunca que nos hemos ido.39 38Italo Calvino, Cuentos fantsticos del XIX, 4 ed., trad. J. Martnez Mesanza et al ., Madrid, Siruela, 1988. t. 1, p. 24. 39 J.L. Borges, “Las cosas”, en su libro

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Y hay, adems, muchos otros poemas dedicados a espejos, monedas, naipes, tableros de ajedrez, relojes de arena o de agua, una brjula, una llave, espadas, cuchillos.... En su narrativa, los objetos proliferan con no menos intensidad, aparecen como probablemente no lo hagan en la obra de ningn otro escritor fantstico. Los hay desde los muy tradicionales, es decir, desde los ms parecidos a los que he intentado caracterizar hasta ahora, como el Zahir, hasta los ms anmalos, como los hrnir o el ur sin descontar los que se ubican en los bordes de ambos extremos (el Aleph, las torres de sangre, las escaleras inversas). Para empezar por uno de los bordes, veamos el Aleph. El Aleph es un objeto entre mgico y fantstico, a medio camino entre los artificios del relato maravilloso y los del cuento fantstico. Deslumbrante como la pelota de oro de "El prncipe rana", de los hermanos Grimm, y sobre todo con cualidades pticas muy similares a las del huevo de cristal de H.G. Wells, de la lmpara de Alhazred, de Lovecraft y Derleth, y del canuto de marfil de la noche 665 del Libro de las mil y una noches (ed. R. Cansinos Assens), entre otros objetos mgicos (de los que el propio Borges menciona algunos), el Aleph es una pequea esfera tornasolada, fulgurante, de unos dos o tres centmetros de dimetro que, no obstante, es tambin "uno de los puntos del espacio que contienen todos los puntos"40; "el lugar donde estn, sin confundirse, todos lo s lugares del orbe, vistos desde todos los ngulos"41, incluyendo "todas las luminarias, todas las lmparas, todos los veneros de luz"42; en fin, "el microcosmo de los alquimistas y cabalistas, [...] el multum in parvo "43. En el Aleph, el personaje Borges vio, ocupando "el mismo punto, sin superposicin y sin transparencia"44, una serie de imgenes que sin duda forma una de las enumeraciones ms hermosas de las narraciones del Borges autor: "vi el populoso mar, vi el alba y la tarde, vi las muchedumbres de Amrica, vi una plateada telaraa en el centro de una negra pirmide, vi un laberinto roto (era Londres), vi interminables ojos inmediatos escrutndose en m 40J.L. Borges, "El Aleph", en su libro El Aleph Barcelona/Mxico, Seix Barral/Origen, 1984, p. 139. 41Loc. cit 42Ibid ., pp. 139-140. 43Ibid ., p. 141. 44Ibid ., p. 142.

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como en un espejo..."45. Imgenes que, como las perceptibles por medio del huevo de cristal o con ayuda de la lmpara de Alhazred, contrastan fuertemente con las del mundo circundante al personaje (una ciudad chata, rutinaria, habitada por individuos como el ridculo y mediocre Carlos Argentino Daneri), pero que no llegan a representar ningn peligro para su existencia. Para decirlo en trminos polticos, se trata de mundos que coexisten pacficamente, a pesar de sus divergencias. Sin embargo, en el objeto, Borges no slo vio aquello. El protagonista de la historia haba seguido frecuentando la casa de Beatriz Viterbo varios aos despus de la muerte de ella; de alguna manera buscaba algo: observaba sus fotografas y retratos, necesitaba continuar cerca de sus huellas. Y en el Aleph las imgenes de Beatriz le son devueltas, con lo que entre la prdida de la mujer amada y la aparicin del objeto se establece una relacin de compensacin46. Pero le son devueltas todas: las que amaba y las que le causan pavor: "vi en un cajn del escritorio (y la letra me hizo temblar) cartas obscenas, increbles, precisas, que Beatriz haba dirigido a Carlos Argentino, [...] vi la reliquia atroz de lo que deliciosamente haba sido Beatriz Viterbo"47. Con lo cual este objeto, si por una parte haba funcionado hasta entonces como ente mgico, en la medida en que conceda con obediencia la realizacin de un deseo sin entrar en conflicto con las leyes del mundo del personaje, en este momento muestra su componente fantstico, al escapar a la voluntad del personaje y volverse imprevisible. Los dos sentidos con que entonces se usa la palabra formidable evidencian, creo, la condicin ambigua y el lado terrible del objeto : "¡Qu observatorio formidable, che Borges!", exclama la estolidez de Daneri, queriendo decir "magnfico", "ptimo", segn la acepcin desgastada del trm ino; "Formidable. S, formidable", asiente, casi corrige, consternado y con estupor, Borges, exhumando el sentido ms antiguo del trmino. El aspecto casual del modo en que el Borges personaje-narrador llega a tener conocimiento del Aleph y el efecto de anonadamiento que sigue a su observacin, que denota hasta qu punto ya no es el mismo que antes de ponerse en contacto con esa forma de la alteridad acentan los rasgos fantsticos de este objeto mixto. 45Ibid ., p. 143. 46Edmundo Gmez Mango, "Duelo, oxmoron y objetos mgicos en la narrativa de Borges", Ro de la Plata nm. 2, 1986, pp. 75-88. 47J.L. Borges, op. cit ., pp. 143-144.

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El Zahir, por el contrario, se ubica con ms comodidad en el conjunto de los objetos malditos. "Zahir en rabe, quiere decir notorio, visi ble; en tal sentido, es uno de los noventa y nueve nombres de Dios; la plebe, en tierras musulmanas, lo dice de los seres o cosas que tienen la terrible virtud de ser inolvidables y cuya imagen acaba por enloquecer a la gente", dice el narrador y protagonista, en este caso tambin denominado Borges48. Y en este cuento, el Zahir "es una moneda comn, de veinte centavos; marcas de navaja o de cortaplumas rayan las letras NT y el nmero dos; 1929 es la fecha grabada en al anverso"49. Nada particularmente extraordinario hay en su aspecto. Borges la encuentra, ms bien la recibe, aparentemente de manera casual en un vuelto. Su funcionamiento implica una forma de la alteridad incompatible con las leyes del mundo realista; de hecho el conflicto en que entra con la "realidad" normal es de tal magnitud que tiende a desplazarla en la mente de quien cae bajo su hechizo. Sus efectos sobre quien la encuentra son traumticos, perturbadores, definitivos: un principio de fiebre acompaa su aparicin, luego siguen el errar en crculo por la ciudad, la sensacin de un influjo demonaco a medida que pasan los das, la inquietud caracterstica de quien no pu ede precisar la naturaleza del suceso a que se enfrenta, la desesperacin, la de mencia, la prdida de la identi dad. Es un objeto pernicioso que destruye a quien lo tena que encontrar, pues Borges lo halla despus de haber escogido una versin de la cara de Teodelina Villar y de haber decidido guardarl a en su memoria. La obsesin con una imagen, slo con una, es posterior a esa decisin. No obstante, es preciso notar que, aun cuan do en todos estos rasgos se cie bastante a los objetos fantsticos ms convencionales, en dos se separa de ellos visiblemente: en su carcter proteico y en su propensin a la alegora. Zahir han sido muchas cosas, y hasta animales y personas: "un astrolabio de cobre, construido de tal suerte que quien lo miraba una vez no pensaba en otra cosa y as el rey orden que lo arrojaran a lo ms profundo del mar, para que los hombres no se olvidaran del universo"50; "un tigre mgico, que fue la perdicin de cuantos lo vieron, aun de lejos, pues todos continuaron pensando en l, hasta 48J.L. Borges, "El Zahir", op. cit ., p. 94. 49Ibid ., p. 88. 50Ibid ., p. 95.

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el fin de sus das"51; "un profeta del Jorasn, que usaba un velo recamado de piedras o una mscara de oro"52. Slo que siempre hay uno solo: "el Todomisericordioso no deja que dos cosas lo sean a un tiempo, ya que una sola puede fascinar muchedumbres"53. El Zahir, as, se erige en alegora, quiz de lo dolorosamente inolvidable y de cmo conduce a Dios, sin perder su valor fantstico (a despecho de las no desacertadas, pero tampoco suficientemente previsoras observaciones de Louis Vax y Tzvetan Todorov al respecto54). Por otra parte, los hrnir el ur y unos pequeos conos de un metal alarmantemente pesado que figuran en "Tln, Uqbar, Orbis Tertius" son objetos fantsticos toda vez que pertenecen a un mundo, Tln, donde impera una "legalidad"55 que no slo es totalmente diferente de la que el texto induce a calificar como nuestra, al hacer pasar como personajes a personas conocidas (Borges de nuevo, Bioy Casares, Alfonso Reyes, Carlos Mastronardi, Ezequiel Martnez Estrada, Xul Solar y otros), sino que incluso amenaza con invadirla y reemplazarla. Sin embargo, su comportamiento los hace anmalos. A veces aparecen de manera casual, como los conos; pero otras son producidos involuntaria o voluntariamente por los propios habitantes del mundo imaginado: "No es infrecuente, en las regiones ms antiguas de Tln, la duplicacin de objetos perdidos. Dos personas buscan un lpiz; la primera lo encuentra y no dice nada; la segunda encuentra un segundo lpiz no menos real, pero ms ajustado a su expectativa"56. Son los hrnir objetos secundarios, de forma desairada y un poco ms largos que los originales. Primero fueron "hijos casuales de la 51Loc. cit 52Ibid ., p. 96. 53Loc. cit 54Vax separa y opone radicalmente la alegora y las imgenes fantsticas, a causa del carcter convencional y de la incapacida d de provocar miedo de las construcciones alegricas (aunque ciertamente lo hace a partir de una definicin muy elemental: “l’allgorie, c’est la fable rduite sa plus simple expression”, op. cit ., p. 18; Todorov es ms cuidadoso –tambin se dirige a un pblico ms especializado que el de la coleccin Que sais-je? a la que pertenece el libro de Vaxy distingue diversos grados o casos de alegoras, desde la evidente hasta la vacilante, pero concluye afirmando la incompatibilidad de ellas con lo fantstico: “dans chaque cas, le fantastique se trouve remis en question”; op. cit ., p. 78. 55Irne Bessire, Le rcit fantastique. La potique de l’incertain Paris, Larousse, 1974, passim 56J.L. Borges, "Tln, Uqbar, Orbis Tertius", Ficciones ed. cit., p. 28.

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distraccin y el olvido"57, pero luego se comenzaron a producir deliberadamente. El ur es ms extrao y puro que cualquier hrn y es "la cosa producida por sugestin, el objeto educido por la esperanza"58. A veces su aparicin se asocia a la muerte de alguna persona, pero otras veces no, y en ningn caso puede hablarse estrictamente de la muerte como consecuencia de la presencia de uno de estos objetos. A veces, en fin, es posible registrar algn efecto de temor ante ellos (los conos metlicos, por ejemplo, dejaban "una desagradable impresin de asco y de miedo" en la mano59), pero otras veces nada se indica al respecto. Finalmente, entre los objetos fantsticos debidos a la imaginacin fecunda y a la vasta cultura de Borges cabe recordar otros do s, mencionados de manera muy breve, pero destacables por el lugar que ocupan en esta gradacin. Son las torres de sangre que revela el Onceno Tomo de la enciclopedia de Tln60 y unas "increbles escaleras inversas, con los peldaos y la balaustrada hacia abajo" que el tribuno militar romano ve en la Ciudad de los Inmortales61. Ya en ellos sera intil verificar demasiados rasgos de los que he venido apuntando como caractersticos de otros objetos, ms all del hecho de formar parte de mundos alternos y absolutamente contrapuestos y peligrosos para el mundo equivalente a la realidad (de las escaleras se dice que infestaron las pesadillas de Marco Flaminio Rufo por muchos aos; nada ms). Y es que en su variedad y proliferacin, los objetos fantsticos de Borges no slo se diferenciaron de la mayor parte de sus congneres, desde los puntos de vista de su constitucin y aspecto, de de las circunstancias que rodean su aparicin, de los efectos con que impresionan a los personajes, de las consecuencias que les acarrean o de su significacin y funciones, sino que acentuaron la tendencia, que todos ellos comparten, a la depuracin del efecto de temor, miedo, angus tia o inquietud, inherente a la literatura fantstica: desde el miedo a lo sobrenatural, al espectculo terrorfico, al hecho visible, 57Ibid ., p. 29. 58Ibid ., p. 30. 59Ibid ., p. 34. 60J.L. Borges, "Tln...", op. cit ., p. 21. 61J.L. Borges, "El inmortal", en El Aleph ed. cit., p. 10.

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hacia el horror ante la paradoja racional; desde el terror al fantasma gtico hacia el horror metafsico de las construcciones racionales, ldicras y perturbadoras de M.C. Escher o, como not Italo Calvino, desde lo fantstico visionario hacia lo fantstico mental.62 Esa torre de sangre, esas escaleras inversas, las puertas que dan a una celda o a un pozo, las escaleras que al cabo de dos o tres giros van a morir sin llegar a ninguna parte, toda esa arquitectura imposible de una ciudad cuya mera existencia contamina el pasado y el porvenir son una culminacin, un hito en el decurso de una forma de hacer literatura fantstica, o literatura en general. Jos Miguel Sardias : Especialista del Centro de Investigaciones Literarias de Casa de Las Amricas. Profesor adjunto de la Universidad de La Habana. Su labor profesional est dedicada casi por entero al estudio de la literatura fantstica. Ha publicado artculos en varias revistas acadmicas cubanas y extranje ras. Coantologador de “Relatos fatsticos Latinoamericanos”. AL INDICE 62 Italo Calvino, “Introduccin” a su antologa Cuentos fantsticos del XIX ed. cit., pp. 1416, y “La literatura fantstica y las letras italianas”, en J.L. Borges et al ., Literatura fantstica Madrid, Siruela, 1985, p. 47.

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2. CUENTO: ¡ABAJO, SATN! CLIVE BARKER. Las circunstancias haban hecho a Gregorius un hombre incalculablemente rico. Posea flotillas, palacios, sementales, ciudades. En realidad, eran tantas sus posesiones que a los encargados de enumerarlas -cuando los acontecimientos de esta historia llegaron a su monstruosa conclusinles pareca a veces ms rpido hacer una lista de las cosas que Gregorius no posea. Era rico, pero distaba mucho de ser feliz. Lo haban criado en la religin catlica, y en sus primeros aos -antes de su vertiginoso ascenso a la fortunahaba encontrado solaz en la fe. Pero la haba abandonado luego, y a la edad de cincuenta y cinco aos, con el mundo a sus pies, despert una noche para descubrir que careca de Dios. Fue un amargo golpe, pero de inmediato tom las medidas necesarias para subsanar la prdida. Viajo a Roma, habl con el Sumo Pontfice, rez da y noche; fund seminarios y colonias de leprosos. Pero Dios se negaba a mostrarle siquiera la ua del dedo gordo del pie. Al parecer, Gregorius estaba dejado de la mano de Dios. Desesperado, se le meti en la cabeza que la nica manera de conseguir su propsito de volver a los brazos del Hacedor seria arriesgar el alma del modo ms disparatado. La idea tena sus meritos. Supongamos que lograra concertar un encuentro con Satn, el enemigo mayor -pens Gregorius-; acaso Dios, al verme in extremis no se sentira obligado a intervenir para hacerme volver al redil? Se trataba de un buen plan, pero cmo llevarlo a cabo? El Diablo no acuda con una simple llamada, aunque proviniera de un magnate como Gregorius, y sus bsquedas no tardaron en demostrarle que los mtodos tradicionales de invocar al Seor de las Tinieblas mancillar el Sagrado Sacramento, el sacrificio de criaturasno fueron ms efectivos que las buenas obras para provocar a Jehov. Solo al cabo de un ao de deliberaciones logr dar con un plan maestro. Mandara construir un Infierno en la Tierra, un infierno moderno tan monstruoso que el Tentador se sentira tentado e ira all a establecer su reino como lo hace el cuco en los nidos robados. Busc por todo el mundo un arquitecto, y en las afueras de Florencia, languideciendo en un manicomio, encontr a un hombre llamado Leopardo, cuyos planos

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para los palacios de Mussolini posean una grandeza demencial que se adaptaba perfectamente al proyecto de Gregorius. Leopardo fue sacado de su celda -era un hombre ftido, una piltrafay le devolvieron sus sueos. Su prodigioso genio no le haba abandonado. Para alimentar su inventiva, recorrieron las grandes bibliotecas del mundo en busca de las descripciones de los Infiernos, tanto seglares como metafsicas; las bvedas de los museos fueron saqueadas en busca de las imgenes prohibidas del martirio. No se dej piedra por levantar si se sospechaba que debajo se ocultaba algo perverso. Los planos acabados deban algo a Sade y a Dante, y algo ms a Freud y a KraftEbbing, pero tambin contenan elementos que ninguna mente haba concebido jams, o al menos, nadie se haba atrevido a consignarlos sobre el papel. Se escogi un terreno en el norte de frica y comenz la construccin del Nuevo Infierno de Gregorius. Absolutamente todo lo relacionado con aquel proyecto bati los records Sus cimientos eran mucho ms vastos, sus paredes ms gruesas, la fontanera ms elaborada que la de ningn otro edificio construido hasta la fecha. Gregorius contemplaba su lenta evolucin con un entusiasmo que no haba saboreado desde sus primeros aos de constructor de imperios. Resulta innecesario decir que en todas partes se lo tom por loco. Los amigos que haba tenido durante aos se negaron a relacionarse con el; varias de sus empresas quebraron cuando los inversores se espantaron al leer los informes de su demencia. No le import. Su plan no poda fallar. El Diablo tena que acudir, aunque slo fuera por la curiosidad de ver el Leviatn erigido en su nombre, y cuando apareciera, Gregorius lo estara esperando. Las obras tardaron cuatro aos, y se llevaron la mejor parte de la fortuna de Gregorius. El edificio terminado tena el tamao de media docena de catedrales, y albergaba todas las instalaciones que el nge l de las Tinieblas pudiera desear. Tras sus muros haba fuegos, de modo que desplazarse por sus muchos corredores constitua una agona insoportable. Las habitaciones que daba n a esos corredores contaban con todos los dispositivos imaginables de tort ura -agujas, parrillas, ceposqu e el genio de los torturadores de Satn hubiera utilizado. Haba hornos gran des como para quemar familias enteras; piscinas hondas como para ahogar generaciones. El Nuevo Infierno era una atrocidad a la espera de suceder, una celebracin de la inhumanidad a la que slo le faltaba su causa

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primera. Los constructores se marcharon agradecidos. Entre ellos se rumoreaba que haca tiempo que Satn vigilaba la construccin de su domo del placer. Algunos llegaron a sostener que lo haban visto en los niveles ms profundos, donde el fro era tan intenso que helaba la orina en la vejiga. Existan pruebas que respaldaban esa creencia en las presencias sobrenaturales cernidas sobre el edificio a medida que ste alcanzaba su trmino. Un ejemplo era la cruel muerte de Leopardo; se haba arrojado -o, como sostenan los supersticiosos, haba sido lanzadopor la ventana del sexto piso del hotel donde se hospedaba. Fue sepultado con la debida extravagancia. De modo que solo, en el Infierno, Gregorius se dedic a esperar. No tuvo que esperar mucho. No haba pasado all ms que un da, cuando oy ruidos provenientes de las profundidades inferiores. Rebosante de expectacin, fue en busca de su fuente, pero slo se encontr con la turbulencia de los baos de excrementos y el rugido de los hornos. Regres a sus aposentos del noveno nivel y esper. Volvi a or ruidos; volvi a ir en busca de su fuente, y nuevamente regres desalentado. Pero los disturbios no cesaron. En los das siguientes, apenas pasaban diez minutos sin que oyera algn ruido de invasin. El Prncipe de las Tinieblas estaba all, a Gregorius no le caba duda, pero se mantena en las so mbras. Gregorius se conform con seguirle el juego. Al fin y al cabo, era la fiesta del Demoni o. Y a l le tocaba participar en el juego que escogiese. En los largos y a veces solitarios meses qu e siguieron, Gregorius se aburri de jugar al escondite y comenz a exigirle a Satn que se mostrara. El eco de su voz se perda por los desiertos pasillos sin obtener respuesta, hasta que la garganta se le irrit de tanto gritar. A partir de entonces, continu con su bsqueda en forma silenciosa, con la esperanza de sorprender a su inquilino. Pero el ngel Apostata siempre hua antes de que Gregorius lograra acercarse lo bastante como para verle. Jugaran un juego de desgaste, Satn y l, persiguindose a travs de hielos, fuegos, hielos otra vez. Gregorius se deca que deba tener paciencia. El Diablo haba acudido, o no? Acaso en el picaporte no haba dejado la seal de su dedo? Y sus excrementos en las escaleras? Tarde o temprano el Supremo Malvado revelara su rostro y Gregorius le escupira a la cara.

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El mundo exterior prosigui su camino, y Gregorius fue incluido en el mismo grupo que otros reclusos arruinados por las riquezas. Su Locura, trmino con el que se conoca su obra, no careca del todo de visitantes. Algunos le haban amado demasiado como para olvidarlo -unos pocos, que haban sacado provecho de l, esperaban aprovecharse aun ms de su locura-, y se atrevieron a trasponer la puerta del Nuevo Infierno. Estos visitantes realizaron el viaje sin anunciar sus intenciones, temerosos de encontrarse con la desaprobacin de sus amigos. Las investigaciones para esclarecer su desaparicin jams lograron ir ms all de frica del Norte. Y en su Locura, Gregorius segua persiguien do a la Serpiente, y sta lo eluda, no sin dejar ms y ms terribles seales de su presencia a medida que pasaban los meses. Fue la esposa de uno de los visitantes desaparecidos quien finalmente descubri la verdad, y advirti a las autoridades. La Locura de Gregorius fue puesta bajo vigilancia, y finalmente -unos tres aos despus de terminada-, un cuarteto de funcionarios tuvieron la bravura de trasponer la puerta. Sin el debido mantenimiento, la Locura haba comenzado a deteriorarse de mala manera. En muchos de los niveles fallaban las luces; las paredes se haban enfriado; sus pozos de alquitrn se haban solidificado. A medida que los funcionarios se internaron en sus bvedas oscuras en busca de Gregorius, hallaron amplias evidencias de que, a pesar de su decrpita condicin, el Nuevo Infierno continuaba en perfecto funcionamiento. En todos los hornos haba cuerpos con caras enormes y negras; en muchos cuartos haba restos humanos sentados y colgados, degollados, o descuartizados. El terror de los funcionarios fue creciendo con cada puerta que abran, con cada nueva abominacin en la que posaban los febriles ojos. Dos de los cuatro que traspusieron la puerta jams llegaron a la cmara del centro. El terror pudo con ellos mucho antes, y huyeron para ser acechados en algn pasadizo sin salida y aadidos a los cientos que haban perecido en la Locura desde que Satn fijara all su residencia. De los dos que finalmente desenmascararon al culpable, slo uno tuvo el coraje de contar lo que vio, aunque las escenas que pr esenci en el corazn de la Locura eran demasiado terribles para expresarlas en palabras.

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No haba seales de Satn, naturalmente. All slo se encontraba Gregorius. El maestro constructor, al no hallar a nadie que ha bitara la casa que tantos sudores le costara, la haba ocupado l mismo. Le acompaaban unos cuantos discpulos que haba logrado reunir a lo largo de los aos. Al igual que l, parecan criaturas corrientes. Pero en el edificio no haba instrumento de tortura de l que no hubieran hecho un uso prolijo y despiadado. Gregorius no se resisti al arresto; en realidad, pareci satisfecho de contar con una plataforma desde la que vanagloriarse de sus carniceras. Posteriormente, durante el juicio al que fue sometido, habl libremente de su ambicin, de sus apetitos, de toda la sangre que seguira derramando si lo dejaban en libertad. Jur que sera suficiente como para ahogar todas las creencias y sus ilusiones. Pero aquello le supo a poco. Porque Dios se pudra en el Paraso y Satn en el Abismo, y quin iba a detenerlo? Durante el juicio fue muy vilipendiado, y posteriormente, en el manicomio, donde muri al cabo de dos meses escasos en circunstancias poco claras. El Vaticano destruy todos los informes que sobre el guardaba en sus archivos; los seminarios fundados en su impo nombre fueron disueltos. Pero incluso entre los cardenales, hubo quienes no lograron olvidar su impenitente maldad, y en privado, algunos se preguntaban si su estrategia no habra triunfado. Si al abandonar toda esperanza en los ngeles -cados o no-, no se habra convertido l tambin en un ngel ms. O en todo lo que la Tierra poda soportar de semejantes fenmenos. Clive Barker : Naci en 1952 en la ciudad inglesa de Liverpool, cuna de los Beatles, fue a las mismas escuelas que John Lennon, y su ro stro de querubn tiene un extrao parecido con el de Paul McCartney. Termin sus estudios de filosofa en la universidad de Liverpool, y fue pintor y dramaturgo antes de empezar a escribir ficcin. Ahora se ha convertido en guionista de las pelculas inspiradas en algunas de sus obras. Al INDICE

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3. CUENTO MADE IN CUBA: DEUDA TEMPORAL Anabel Enrquez Pieiro. A ti, que vas de prisa por miedo a que la risa se marchite./ A ti, que te diviertes / jugando con la muerte al escondite. J. Sabina Tu pelo, uno o dos centmetros ms largo, quizs; tu piel ms bronceada que la ltima vez? Tersa s, como una cscara brillante, sin un pliegue, sin una cicatriz, sin las obligadas zanjas que flanquean los labios a los cuarenta. Mi cara, en cambio, puede servir de soporte a una carta de astronavegacin. Enumerar las arrugas en meridiano y paralelos. Ubicar dnde los cmulos globulares, dnde los agujeros de gusano, dnde los agujeros negros. En mi cara hay espacio para todo el universo. T no ves mi cara, ests parada en la te rraza y ves caer estrellas (m-e-t-e-o-r-i-t-o-sme haces repetir letra a letra con la asistencia de tus manos). Y hasta el perfume de los lamos florecidos es un fastidio para ti. "Serenaceti es un mundo sin futuro,”agitabas con vehemencia los dedos y sealabas al cielo nocturno sobre la terraza"Mira arriba, cuntos mundos por visitar, cuntos crepsculos de estrellas dobles y triples, cuntas oportunidades en el salto por pliegues para vivir la experiencia casi exacta de la eternidad...la eternidad viajando por las estrellas." Intento en vano comprender tus palabras, tu pasin por esas lejanas luces en casas desconocidas e inalcanzables que habitan la noche: tengo solo cinco aos.

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Recorro tus manos como en aquel ocaso, trato de leer en ellas un ltimo encargo. Pero, son rgida mudez, dedos que seguirn gu ardando la incgnita de tu sentido de la trascendencia. La Persfone recal por primera vez en Serena-Ceti unos das despus de tu confesin en la terraza. Cundo fue eso para ti? Hace tres meses, cuatro…? Qu importa…para ti es tiempo pasado, trascendido. Para m, la evocacin perenne: el olor a hidrgeno del aerotrans que te lleva al espaciopuerto, las esquirlas de vidrio pegadas a las suelas de mis botines, (nunca ms hubo una lmpara de cristal en el zagun de la casa); el color de la impotencia en la cara de mi padre…Entender lo que significa “marcharse de casa” para una nia de cinco aos, an cuando sea una sordomuda, no requiere de una inteligencia superior. Pero entonces no poda comprender lo que significaba en tu caso. Pap s que lo entenda. Pap escribe durante horas sus clases de la Academia, los papeles estrujados se amontonan a su alrededor y el ordenador se enmohece bajo el polvo. Nunca duerme ms de dos horas, nunca descansa. Pienso que teme dormirse y envejecer ms rpidamente. O dormirse y soar contigo. Pap me acompaa a la estacin de pulsos de la capital a recibir un mensaje que enviaste apenas una semana despus de tu partida en la nave exploradora Persfone gracias a ese flamante contrato anual como exobiloga suplente. Yo tengo doce aos, t eres exactamente como te recordaba. Y tus dedos hablan con la misma soltura de siempre: "Quizs cuando vean este mensaje estar llegando a casa. Es curioso como las transmisiones continan a la saga del viaje por pliegues. Nena, debes de estar muy crecida." y luego en lenguaje gestual"Te llevo unos aretes de cristal de roca de Deltha de Altair para que luzcan ms lindas tus orejas con ese pelo bien cortito." Yo tengo doce aos, el pelo por la cintura, mis orejas marcadas por cicatrices de cirugas de cclea e implantes rechazados que han perpetuado mi sordera. Pero t no sabes. Y no saber te hace inocente a mis ojos de doce aos; y luego, ya s que vendrs dentro de tres, para mi decimoquinto cumpleaos, y lucir esos aretes en una fiesta y mis orejas se iluminarn con la luz de otros mundos, de otras estrellas, de todo el universo. Esper todo el ao en el que cumpl los quince; vi muchos crepsculos de nuestro pequeo sol y la conjuncin de las lunas dos veces cada noche. Pero nunca baj del cielo

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ninguna estrella. La Persfone lleg una tarde cualquiera de verano. Fui sola a recibirte al espacio-puerto. "Lo siento, Miranda"dices, con la misma sonrisa del recuerdo y el abrazo breve"Hubo unos minutos de error en el clculo." No has olvidado las seas. Cuntos minutos de error fueron aquella vez…dos, cinco? Tampoco importaba para ti. Pero yo haba cumplido dieciocho aos y se haca ms difcil conservarte inocente. En este mundillo extraviado de Dios algo haba camb iado en tus tres ltimas semanas. Poda perdonarle muchas cosas a tu ausencia: a las salas de ciruga, a la abrupta posesin que la pubertad hizo de mi cuerpo, a la angustia de la primera pasin no correspondida, y a la insulsa y frustrante experiencia del primer no-orgasmo. Pero tu ausencia en mis xitos era ms dolorosa. A pesar de la resistencia de mi padre obtuve una beca para estudiar Astronoma en la Academia de Ciencia Fsicas de la capital. Atrs haban quedado las noches de andar a hurtadillas por la casa, con un telescopio amateur bajo el brazo, evadiendo a pap para alcanzar la terraza y escudriar la madrugada. Al principio buscaba inocentemente una seal tuya en las estrellas, luego las estrellas mismas atraparon mi soledad y termin por dejar de manosearme con chicos por la esquinas, y me gan el mote de “luntica jnior”. Te cuento de la beca. Sonres y creo percibir un brillo de orgullo en tus ojos. Te lamentas por no saber de mi vocacin por la Astronoma y de cuntas cosas podras haberme trado para mi museo personal de los muchos planetas por ti visitados. Lo agradezco, sin mucho entusiasmo. A fin de cuentas, somos dos extraas conocidas. Despus, tras una semana de descanso, partiste para otra misin en el espacio. "Estar de vuelta para tu boda ¡sin retrasos!"prometes guindole un ojo a mi novio Iranus, que nos acompaa al lanzamiento. Nos casaramos al terminar la Academia. Entonces yo crea en amores eternos y en que una madre cumple promesas. Fue al mismo inicio de mi primer curso en la Academia que la enfermedad de pap mostr sus sntomas incipientes. Muchas veces fui llamada desde su despacho para traerlo a casa. Lo hallaba desorientado, mentalmente exhausto y tembloroso. Su melena, antes oscura, era cada da ms cana y pobre. Pap envejeca con demasiada premura, mientras t

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permanecas inmutable. Tu tiempo se corra al rojo con prisa, mientras que el de pap iba hacia el violeta. Y cada segundo los separaba ms de m. Cuando regresaste por segunda vez, llevaba dos aos de trabajo en la estacin de pulsos. Haca apenas seis meses que haba nacido Harlan, mi tercer hijo. Iranus haba sido un breve captulo en mi vida con posteriores versiones olvidadas. Deverios, el padre de Harlan, acababa de fallecer en un accidente de trnsito areo. Yo era entonces dos aos mayor que t, pero segua intentando entender qu te arrastraba fuera de Serena-ceti, y qu debera entender por tu sentido de la trascend encia. "Ver crecer a los hijos? Perpetuarse en ellos? No, hija, yo te veo crecer, con una velocidad que cualquier padre envidiara. No extrao los cambios porque para m el mundo se mide en unidades astronmicas, lo que para ti son solo mediciones abstractas, para m es la realidad. Trascender el tiempo y el espacio que nos est determinado como especie, eso es lo que deseo.” Un discurso lleno de entusiasmo, pero yo perciba a la adolescente inmadura que yaca debajo de l. Porque ya no me preguntaba por qu te ibas, sino por qu regresabas a Serena-ceti? En ese regreso pap y t se vieron por ltima vez. Estaba internado en el sanatorio para pacientes con demencias retrovirales. Recluido por ms de un ao sin diagnstico definitivo. Unas breves lneas en su reporte hablaban de un sndrome ideoptico de envejecimiento precoz. Te confundi conmigo, me confundi contigo. An recuerda mi mejilla el ardor de la bofetada. Despus entr en un mutismo impenetrable hasta el fin, apenas una semana despus de que la Persfone volvi a despegar. Tu tercer viaje te mantuvo al margen de perodos amargos para Serena. Lluvias torrenciales y epidemias desconocidas que pusieron en cuarentena al planeta. El regreso programado de la Persfone coincidente con la clausura del espaciopuerto, se prolong por treinta y dos aos, y cuando apareciste nuevamente mis nietos correteaban por el recibidor. Como antes para mis hijos, para ellos t eras un ser casi mgico y distante, como las estrellas. Y en una semana no cambiaron de opinin. Te sorprendi ver en mis lbumes tantos hologramas de personas extraas que lle vaban la traza de tu ADN. Tenas una amplia familia que desconocas y te desconoca totalmente. Te sorprendi ver mi cuarto lleno de trofeos y reconocimientos por organizaciones sociales y de ciencias que, incluso fuera del planeta, tenan en alta estima mi trabajo. Pe ro sobre todo, te sorprendi mi vejez. Aunque

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esperabas que los aos no se detuvieran para m fue muy difcil aceptar que tu hija, el nico asidero en Serena-ceti, representaba aquello que tanto temas. Y supe entonces que ya no regresaras por voluntad propia. Han pasado casi cincuenta aos desde entonces. He visto morir y nacer tantos sueos, tantas promesas romperse y tantos seres queridos que cumplieron el orden de la vida, al que t te resistas y por extensin me forzaste a incumplir a m. Pap siempre deca que los hijos no deben morir antes que sus padres, lo acept como una imperiosa obligacin. Ciento seis aos despus de tu primera partida llega ese mensaje en canal de hipersalto. Que la Persfone arriba en seis das. Que trae tu cadver. Muerta en accidente durante una excavacin en el quinto planeta de Procin-alfa. Cunto tiempo fue el error esta vez? Un segundo, dos…? Suficiente para que toda tu pasin de trascendencia fuera sepultada por una avalancha de piedras xenfobas. He querido llorar, pero a los ciento once aos los reflejos se aletargan y hasta desaparecen. Recib tu cuerpo para proceder a la acostumbrada ceremonia fnebre. No me sorprendi ver nuevamente a la madre que abandon la casa cuando yo tena cinco aos. Fuera del bronceado de la piel y el pelo uno o dos centmetros ms largo, nada haba cambiado en ti. Ahora te he vestido con mis propias manos, algo que no recuerdo hicieras para m, y pongo en tus orejas, tan intiles como han sido las mas, aquellos aretes de cristal de roca de Deltha de Altair. Otra vez presencio las llamas que consumen grasas, tendones y huesos. Pero s que esta vez ser la ltima. Ahora, en forma de humo, t regresas al cielo. Vuelves a la noche, pero no ya a las estrellas, ventanas abiertas a infinitos hogares desconocidos. Ahora que no te marchas nunca ms, que por alguna razn que no previste se cumple la sentencia del orden de la vida, yo puedo descansar. Porque ya no tengo que mirar al cielo y preguntarle en cul estrella ests.

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Anabel Enrquez Pieiro (Santa Clara,1973): Licenciada en Psicologa, cursa el Master en Ciencia de la Comunicacin Trabaja como especialista de Marketing y Publicidad. Miembro de la Asociacin Hermanos Saz. Miembro fundador del Taller de Creacin Literaria Espiral de Ciencia Ficcin y Fantasa, hoy Grupo de Creacin ESPIRAL del gnero Fantstico. Ha cursado el Taller de Narrativa Fantstica Qusar Dragn y el Curso de Tcnicas Narrativas del Centro Onelio Jorge Cardoso (2004-2005). Es colaboradora de la Revista Digital de Ciencia Ficcin y Fant asa “El Guaicn Literario”. Ha publicado un ensayo sobre ciencia ficcin en Dimensiones Regionales de la Literatura Contempornea. Edit. Capiro, Santa Clara, 1992 y tiene un cuento de ciencia ficcin dentro de la antologa del Taller Espiral Secretos del Futuro y es ganadora de los premios Calendario de Ciencia Ficcin 2005 y Juventud Tcnica 2005. Al INDICE

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4. ENTREVISTA: Entrevista a Masamune Shirow. Realizada por la revista Comickers. Entrevista realizada por Toshiya Ueno. Comickers Magazice, Bijutu Shuppansha, Ltd. Editada en Espaa en el NEKO N 15. Ediciones Camalen. CK. El uso de la palabra "Ghost"*1 en Ghost in the Shell es muy extrao, verdad? Se tiene una imagen del Ghost como algo que est por encima del cuerpo, como un envase, pero por otro lado queda el ego. As que Ghost no significa alma. MS. Quera dibujar una cosa imprecisa, no necesariamente una experiencia de segunda visin, como el asunto del cuerpo y el espritu. Creo que me influencio leer que, segn informacin reciente, es posible explicar los sentimientos humanos como consecuencia de reacciones qumicas. Esto produce una duda acerca de donde est y que es el ego. CK. La razn de levantar el muro Ghost no es solo para protegerse; si desaparece no se puede existir. Es eso lo que quiere expresar? MS. Si, eso es. Por ejemplo, el concepto de vaso de agua no puede existir sin el mismo vaso. Esto es una imagen muy semejante al caso del Ghost. CK. La imagen es algo mecnica ms que espiritual, verdad? MS. Eso es porque se puede conectar y desconectar como un mecanismo. CK. Pero, para los lectores ser difcil de entender. Si leen "Ghost" como "alma", en el sentido normal, entendern algo diferente, espiritual o paranormal. No cree? MS. Es un poco peligroso. Pero creo ahora se han empezado a investigar cosas que hasta ahora resultaba imposible saber de donde venan Me parece que si China se abre un poco

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ms en ese campo, se sabr algo ms que ahora. Porque en China hay kikoshis*2.... trabajando como funcionarios. CK. Mirando el diseo mecnico de sus obras, se puede decir que tiene alguna mana, o nostalgia de algn tiempo?. MS. No siento nada especial en este sentido. Me gustan algunas cosas muy concretas; por ejemplo, en cuanto a coches, me encantan algunos ngulos concretos de un Wolkswagen o de un Mini. Pero no tengo manas en el diseo; depende del ao. Pueden influirme una lmpara cualquiera, o el diseo de un encendedor. CK. Pero veo que si tiene alguna mana al diseo antiguo: por ejemplo, al ver la forma de una tecla, que parece sacada de una maquina de escribir antigua, como en las pelculas Blade Runner o Brazil*3, en las que se ven mezclados en su diseo cosas decadentes y vanguardistas. MS. Por supuesto. [Se Re] Pero, en realidad, lo que hago porque a veces es la mejor manera de que se entiendan las cosas. Una tecla muy plana como las de Star Treck*4, no queda interesante en un manga. Es importante dibujar con un diseo que se entienda a primera vista, manteniendo el ritmo a cada vieta. CK. No ha pensado alguna vez en disear algo fuera del manga? MS. Si, pero creo que es algo que no sera capaz de hacer muy bien. Cuando miro las revistas especializadas, bueno, ah hay un montn de diseos bonitos y razonables. Tenindolo en cuenta, intento no pensar en esos diseos tan bien hechos cuando creo algo para m. En cambio, repaso la enciclopedia de insectos para ayudar a mi imaginacin, sacando ideas y reestructurndolas. CK. Los insectos, sus estructuras y sus ojos parecen estar muy presentes en sus diseos.

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MS. Si, es algo que me parece muy interesante. Pero no solo me interesan los insectos, sino que hay ms cosas en el mundo de la naturaleza que me interesan, como por ejemplo, los diseos de los corales, etc. Me gusta reestructurarlo de alguna manera... No puedo explicar claramente el mecanismo del proceso de creacin, pero las ideas las surgen al ver cualquier cosa interesante, ya que siempre siento mucha curiosidad. CK. Para nosotros es difcil distinguir si el edificio de Dominion es una construccin natural o artificial. Es quizs un sistema ecolgico que se haya quedado en Kobe despus de la catstrofe que dej la atmsfera en tan mal estado? MS. Si, algo parecido. Creo qu e un caparazn de coral p odra ser muy til. La de Dominion*5 es una situacin muy, muy insegura. El coral puede crecer con el tiempo, y el lado interior seria muy til para nosotros. [Se Re]. CK. Se parece a Arcosanty*6? A pesar de ser una creacin artificial, funciona como una natural, est inspirada en sus formas. MS. Es posible que este inspirada en una imagen como tener un hogar dentro de un rbol enorme que tiene un agujero en el tronco. CK. Pero es el mundo despus de una guerra nuclear? MS. No, es simplemente el resultado de la contaminacin masiva. CK. Cree que se ha hecho realidad algunas de las cosas que haba imaginado como ficcin? Hace diez aos, hablar de alta tecnologa entre las ruinas de una postguerra nuclear era una ficcin completa, pero ahora aquellas cosas van siendo una realidad. Teniendo esto en cuenta, Como va a trabajar en el futuro? MS. Es difcil decirlo en este momento. Por ejemplo, como Appleseed todava no esta terminado, tendr que trabajar en la misma lnea que antes...

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CK. Pero, las cosas cambian cada da y a cada momento, hay gente que dice que sera necesario tener una organizacin como los SWAT*7. Es una cuestin de tiempo admitir o no este tipo de opiniones. Intenta usted ofrecer una visin multilateral de este debate? En concreto en Patrulla Especial Ghost se dice: "¡Queris acabar con los derechos a la fuerza!", y tambin "Un cadver no tiene ningn derecho, y a una mquina la defienden." Me parece que como autor no deja su posicin clara, y ofrece en cambio algo mas parecido a un documental... MS. Es que en aquella escena de Patrulla Especial Ghost haba una protesta popular, pero como a mi no me convence, la he cortado*8 [Se Re]. Si dedico tiempo a escuchar a todas las partes, la historia no se acabara n unca, as que simplemente expongo mis ideas particulares, no intento hacerlo multilateral. CK. La ltima vez que nos vimos*9, creo que me dijo que la guerra civil y el terrorismo se estn convirtiendo en una realidad muy cercana a nuestra vida cotidiana, y que esto parece que va siendo muy real, piensa dibujar algo sobre ese tema? MS. Estamos ahora en una situacin en que el terrorismo y otros movimientos muy preocupantes van adquiriendo protagonismo, porque nuestra sociedad ha permitido que existan. Para tratar este tema y profundizar en l, creo que tendra que dibujar de manera muy concreta, muy particular, y entonces tendran que aparecer una secta religiosa o un grupo ideolgico concretos. Esto no sera muy conveniente. La cuestin es que para hacerlo bien, tendra que cambiar mi punto de vista; para solucionar este problema ser bueno tener un protagonista que tenga una visin muy amplia o que ocupe un puesto de poder. Un ejemplo concreto, siempre pensando en el futuro: en el caso de Dominion, los subalternos no podran ver a sus superiores, y del mismo modo un jefe tampoco puede ver a su inferior. Como consecuencia, para que la serie fuera lo que yo quera, slo poda crear un protagonista as, que viviera una existencia como la que se explica en Dominion. CK. Para el mundo del comic, en cuanto a produccin, es conveniente tener una historia

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como la de Dominion, no le parece? MS. Eso parece... pero no es tan fcil como parece, porque mi dibujo no es muy espectacular. Si fuera posible, sera divertidsimo hacer un juego en tres dimensiones, con el jugador en Bonaparte, deteniendo a los criminales. CK. Juega a menudo? MS. No, casi nunca. Cuando trabajaba para Sony, empec a jugar con el Jumping Flash*10 de Playstation, pero luego... CK. Monta usted en moto? MS. No, no, y tampoco en coche, ni siquiera soy aficionado a los ordenadores. Soy un hombre solo de manga [Se re] Creo que es mejor conocerlo todo sobre un tema para saber tratarlo, pero sin embargo, eso no significa que solo se pueda comprender algo despus de conocerlo. Por ejemplo, s lo que es "tirar con escopeta en Hawaii"*11 Lo he hecho y puedo hablar sobre ello, pero no se nada de escopeta s. Por lo tanto, aunque tenga una experiencia real, no me influye en cuanto a mi dibujo. Lo que ms me importa es dar prioridad a mi imaginacin, para tener mi expresin propia. CK. En mi opinin, es mejor saber conducir un coche para dibujarlo. MS. Pero si conduzco y disfruto con ello, entonces ya no me es posible tener una visin objetiva. Si montas t mismo la moto, no puedes saber lo espectacular que es tomar una curva girando a toda velocidad. As que es suficiente ver desde fuera a la persona que monta la moto... o lo que sea. CK. Se inspira en las escenas de pelculas de accin?

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MS. Las veo como cualquier espectador, y me divierten. Pero no pienso utilizarlas tal como las he visto, porque son creaciones del director o del montador de la accin. Eso si, siempre pienso en cmo las hara yo en su lugar. CK. Por ejemplo, le costo crear la escen a de lucha con cuchillo en Appleseed?*12 MS. Si, depende de donde se pongan las vietas, hay veces que se pierde el momento propicio. Fue muy difcil, y estoy un poco insatisfecho con aquella escena donde hay varias vietas seguidas del mismo carcter, y eso normalmente no es bueno. Quizs hubiera sido mejor dibujarla siguiendo la regla de oro del manga... sera muchsimo mejor haberlo hecho de esta manera: primero presentar la accin en una vieta principal, y luego alrededor de esta montar pequeas vietas explicando una escena de accin. Si lo hubiera hecho as, habra ms sensacin de conflicto que en la versin que he realizado. CK. Fuchikoma y Bonaparte*13 son parecidos no? Fuchikoma es algo ms que una herramienta... claro que puede ser porque tiene AI*14 MS. Si, acta como una herramienta mgica y al mismo tiempo hace de payaso. CK. No es un vehculo muy normal. Es parte de la corriente de introducir sentimientos a mquinas y herramientas? MS. Dicen que es una tendencia que tienen sobre todo los japoneses. Yo pienso que debe ser porque los japoneses crecen rodeados de mangas de robots: Astroboy, Arale-chan, Doraemon etc. De esta manera se familiarizan con las mquinas desde su infancia, poniendo nombres a robots. Estas personas, una vez entradas en el campo del automvil, suelen poner nombres a sus lneas de productos. CK. Una Fuchikoma para cada persona, cada una con su personalidad... [Se re] MS. Hoy en da, si tiene piloto automtico, el coche ya casi habla... es algo parecido.

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CK. Segn el Sr. Oshii*15 estamos en una poca muy difcil, sobre todo aqu (En Japn), si queremos dibujar algo real, bueno, en la vida real ocurren incidentes de terrorismo y cosas catastrficas... MS. Despus del caso del gas Sarin en el metro de Tokio haba un control tan riguroso como en el de PTRAPER-2. Y la informacin televisiva cuando ocurri el terremoto de Kobe*16, era casi idntica a la de PTRAPER-2. Uno ya no sabe cmo va a acabar todo, aunque siempre se dice que la realidad supera a la ficcin. En cuanto a este tema, slo tenemos una opcin, que es presentar una opcin nueva, nada ms. Tiene que ser algo completamente nuevo, refrescante, que de pi a la esperanza. Realmente es muy difcil realizar lo que pienso. Pero siendo mangaka, no conozco otro camino para salir de esta situacin, as que es casi obligatorio conseguirlo, a pesar de su dificultad. *1 El titulo original de Patrulla Especial Ghost es Kookaku Kidoutai-The Ghost in the Shell. El Ghost es uno de los temas ms importantes de la serie, un concepto de identidad que controla la manera de pensar y sentir de los protagonistas. *2 Es decir, gente que cura empleando la tcnica del kiko, una especie de curanderos espirituales. *3 Blade Runner y Brazil suelen considerarse las obras maestras del cine de ciencia ficcin de los 80. A Shirow le gusta ms la versin original de Blade Runner que la de Ridley Scott (Hay una versin especial montada por el propio director), y ve la pelcula ms como un informativo o un documental que como una historia. Le gusta Brazil a pesar de ser una pelcula lgubre, aunque reconoce que es quizs porque le encanta Terry Guillian. *4 Evidentemente se refiere a la serie de televisin, en este caso a los diseos de Star Trek, la nueva generacin. *5 La arquitectura de Dominion recuerda a la arquitectura orgnica, de la que se encuentran

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ejemplos en la obra de Gaudi. *6 Arcosanty (o Arcologa) es un concepto de ciudad ideal basada en el concepto de Arcologa, que el arquitecto Paolo Soleri realiz en las afueras de la ciudad de Phoenix (EEUU) en 1970. *7 El SWAT (Special Weapons And Tactics) es una brigada antidisturbios especial de EEUU, que se ocupa de los crmenes ms graves, como el terrorismo o los secuestros de aviones. Su presencia resulta imprescindible en toda buena pelcula de accin. *8 Encontrareis la escena en Patrulla Especial Ghost n 3, pag. 9 de la edicin espaola. *9 El Sr. Ueno haba tenido otra ocasin de hablar con Masamune Shirow en 1992. *10 Jumping Flash es un viejo pero interesante juego en 3D para Playstation de Sony *11 "Tirar en Hawai" Excepto por las armas de caza, en Japn est prohibido que los ciudadanos posean armas de fuego. Por ello para practicar el tiro suelen viajar a Hawai. Por el mismo motivo Hawai es el principal campo de entrenamiento de los yakuza. *12 La escena de lucha con cuchillos se produce en las paginas 147 a 166 del capitulo 3 de Appleseed, Shalom. Es significativa por su gran longitud. Deunan se pelea durante diecinueve pginas. *13 Fuchikoma es el robot de Kusanagi en Patrulla Especial Ghost. Bonaparte es la unidad de tanque policial de Leona en Dominion. Desde el punto de vista del diseo es muy mono. *14 AI, es decir, Inteligencia Artificial.

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*15 Mamoru Oshii es un director de dibujos animados muy solicitado. Nacido en 1951, sus obras principales son: Uresei Yatsura 1 y 2, la pelcula de accin real Patlabor 2 y Ghost in the Shell. *16 El 17 de Enero de 1995 se produjo un terremoto en la zona de Kobe de 7.2 grados. Murieron ms de 5000 personas y Masamune Shirow, que reside en esta ciudad resulto damnificado y tuvo que interrumpir su trabajo. AL INDICE

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RESEA: Mlange fantstico Jennifer Piero Roig. X es un ser extrao. Su mxima aspiracin en la vida es convencer a todos de que es un escritor. Pero en su empeo encuentra obstculos muy grandes. X escribe sobre mundos paralelos, androides, marcianos, elfos, fant asmas… En fin, X escribe ciencia-ficcin. La ciencia-ficcin no goza en Cuba de la benevolencia del stablishment Para la mayora de quienes ocupan los espacios de poder literario –dgase editores, crtica, catedrticos– es solamente un gnero menor cultivado por unos cuantos alucinados y fanticos. Tienes que leerte a Bradbury, querida, de urgencia. – Me aconsejaba un amigo una tarde de museos, malecn y nubes altas. – Cuando termines con Bradbury, Sturgeon. Y para que no te sientas desarraigada, puedes regresar a Casares y a Cortzar, que te van a saber distinto. Por entonces, si de ciencia-ficcin se trata, mi cultura se limitaba a las visitas ldicas a Verne durante la infancia y ms recientes, algunas lecturas de Poe. No saba nada de la cantidad de subgneros, tendencias, autores y etapas en las que se segmenta el gran campo de lo fantstico. Aunque no tanto as… Ciberpunk fantasa pica, pera espacial, robtica o New Age son solamente algunas de las temticas desarrolladas por los cultores del gnero. 1984 del escritor ingls George Orwell, se cuenta entre las distopas; El retrato de Dorian Grey de Oscar Wilde, puede entenderse como ejemplo del fantstico puro. Se ha aceptado la presencia de lo fantstico en obras de la trascendencia de Cien Aos de Soledad la gran novela del colombiano Gabriel Garca Mrquez o en varios de los cuentos de Jorge Luis Borges. Incluso, Jos Saramago tambin se deja seducir por el rejueg o con lo inslito en, citando nicamente un par de ttulos, Ensayo sobre la ceguera y Ensayo sobre la lucidez Secretos del Futuro antologa de ciencia-ficcin, constituye la ms reciente propuesta de este gnero de la editorial Sed de Belleza, de Villa Clara; si es que un texto de este tipo cuenta con algn precedente en el fondo de dicha casa editora. Relatos de Michel Encinosa, Anabel Enrquez, Erick Jorge Mota, Eduardo de l Llano y Yoss son algunos de los que se

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incluyen en el libro. Los autores pertenecen a diferentes generaciones aunque coinciden en su inters por el universo de la ciencia-ficcin. Adems, por supuesto, de los ttulos obligados de los propios antlogos, Ricardo Acevedo y Juan Pablo Noroa. Qu es la literatura cubana? He ah una de las interrogantes de moda. Es la literatura hecha en el patio? Basta la nacionalidad de l autor para asegurar el gentilicio? O es imperativo que la narracin ocurra en la Isla? De limitar el terreno de las letras nacionales se ha convertido en una de las obsesiones de estudiosos y crticos. Inquietudes semejantes podran surgir leyendo Secretos del Futuro Esta antologa es un escenario donde cabe todo. Los autores agrupados en el ndice no sienten pudor de situar sus historias lo mismo en New York, en una estacin orbital que en los pasillos del ciberespacio. Por tanto, si algo define la ciencia-ficcin cubana –de existir realmente un concepto como este– no sern seguramente las locaciones donde acten los personajes. Sea como sea, no es algo en lo que repare el rpido prlogo de Ral Aguiar, concentrado esencialmente en sintetizar una cronologa de la evolucin del gnero en el pas durante los cuarenta aos de existencia, estableciendo como ltima –hasta el presente– la irrupcin del grupo Espiral –al que pertenecen varios de los antologados– en el mbito de la creacin literaria de la ciencia-ficcin. Un elemento peculiar que salta a la vista desde el mismo principio, son las presentaciones “informales” de los autores. Al leerlas se desprende la sensacin de que los antlogos, aunque siempre se manifiesta en una singularsima primera persona, conocen a cada uno de los escritores en carne y hueso. Camaradera o manada? Lo cierto es que, probablemente gracias a las estrechas relaciones entre ellos, suscitadas por el inters y gusto compartido hacia la ciencia-ficcin, haya sido posible la inclusin de este ejemplar en el catlogo de la editora Sed de Belleza. Una de las virtudes de Secretos del Futuro es que las diecinueve historias incluidas representan una variedad considerable de tendencias y subgneros. Claro, no aparecen en todas el mismo nivel tcnico y discursivo. El diapasn de la calidad formal es tan amplio como los estilos y tratamientos del contenido. Stira, analoga, tragedia, las historias varan en cuanto a intenciones, tono y posibilidades dramatrgicas. Un relato como “Nada que declarar”, de Anabel Enrquez, evoca las

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Crnicas Marcianas de Bradbury; “La extraa muerte de Mateo Habba”, de Fabricio Gonzlez, centra su conflicto en las contradicciones filosficas y teolgicas de un hacker musulmn; mientras que “Flux”, de Vladimir Hernndez, se refiere a un hombre atrapado en un limbo amnsico junto a una marciana de ADN alterado. Algunas, como estas, pueden ser escrituras que atrapen por su carga de pensamiento reflexivo ms que por las peripecias de los personajes. Un ejemplo que resalta en el conjunto es “Motita y el agua”, de Sigrid Victoria. Un texto, independientemente de su carcter fantstico, enmarcado dentro de la literatura infantil. Pero no es para nada una propuesta simplona, condescendiente con el coeficiente intelectual de los nios, sino que alimenta la imaginacin al mismo tiempo que sostiene virtudes, teologales o no, en cualquier caso deseables en el futuro hombre o mujer. En 1516, un ingls escriba un libro subversiv o creyendo que era filosofa y result cienciaficcin. De haber conocido Toms Moro el concepto “gnero fantstico”, al cual corresponda Utopa probablemente hubiera podido salvarse de Enrique VIII. En 1948, Eric Arthur Blair, tambin ingls, se desvelaba por escribir una novela proftica. No adivin que dos aos despus morira de tuberculosis. Sin embargo, hizo blanco en la diana de la historia y se instal en ella con su seudnimo: George Orwell. En 2006, X sabe que escribe ciencia-ficcin. Po r increble que parezca, es cubano y escribe ciencia-ficcin. No est seguro qu tan buena sea pero, de todos modos, quin entre los que se dejan torturar por la palabra lo est? Jennifer Piero Roig : Periodista y colaboradora de “La Jiribilla”, “Cubaliteraria” y “Alma Mater” Trabaj en la promocin de la pelcula “La edad de la peseta” mediante entrevistas, crnicas y artculos publicados en el sitio web de la pelcula. AL INDICE

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7. LAS COSAS QUE VENDRAN (… y que pasan) Ansible 2006 III Encuentro Terico del Gnero Fantstico Fecha: del viernes 26 al domingo 28 de mayo Horario: desde las 10:00 de la maana hasta las 5:00 de la tarde Sede: Centro de formacin literaria Onelio Jorge Cardoso, 5ta Ave. #2002 esq. Calle 20, Miramar, Playa. Conmemorando el centenario del natalicio de Robert Howard y Fredrick Brown y el 70 aniversario del natalicio de Miguel Collazo. Los das 26, 27 y 28 de Mayo de 2006 se celebrar en el Centro de formacin literaria Onelio Jorge Cardoso —5ta. Ave. Esq. a 20 # 2002. Miramar, Playa. Ciudad de La Habana—, el III Encuentro Terico del Gnero Fantstico ANSIBLE 2006 PROGRAMA DEL EVENTO Viernes Saln 1 Conferencias 10:00 Inauguracin. 10:30-11:00 Los cuatro lados de una crisis fecunda. Yoss 11:00-11:30 Futurismo y futuro en la Ciencia Ficcin. Erick Mota 11:30-11:45 RECESO 11:45-1:00 Panel “Poltica editorial y gnero fantstico” Moderador Michel Encinosa ALMUERZO 2:30-3:00 Robert Evin Howart y Conan: el hombre y el mito. Yoss

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3:00-3:30 La pica de una poca: El Seo r de los Anillos. Javiher Gutierrez 3:30-4:00 Sol Negro: anlisis desde un enfoque esotrico. Agustn de Rojas 4:00-4:15 RECESO 4:15-4:45 Seres fericos. Sigrid Victoria 4:45-5:15 Buscando al unicornio. Ingrid Prez 5:15-5:45 Leyendas urbanas de carne y hueso. Gerardo Chvez y Manuel Rivero Saln 2 Video y conferencias 10:30PROYECCI"N DE FILME ALMUERZO 2:30-3:00 En busca de las claves secretas del horror Lovecraftiano. Alejandro Jimenez 3:00-3:30 Lo siento, querida, pero tengo un buen amigo para cenar. Miguel Bonera 3:30-3:45 RECESO 3:45PROYECCI"N DE FILME "Solaris" Talkovski Saln 3 Expositivo Exposicin de Cuentos Ilustrados (por todo el centro) Exposicin de Trabajos en Poster Sbado Saln 1 Conferencias 10:00-10:30 La evolucin del ET en la CF (1): Desde los precursores hasta la edad de oro. Yoss 10:30-11:00 Cmo morirnos de miedo de forma entretenida leyendo en el platanal de Bartolo. Javiher Gutierrez

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11:00-11:30 Algunas reflexiones de la obra de Mary Shelley, Frankenstein. Sheila Padrn 11:30-11:45 RECESO 11:45-1:00 Panel “Talleres literarios del gnero fantstico en Cuba” Moderador Javier de la Torre ALMUERZO 2:30-3:00 Geeks y Bohemios. Juan Pablo Noroa 3:00-3:30 Creacin de universos: una aproxi macin nacional. Anabel Enrquez 3:30-4:00 La evolucin del ET en la CF (2): Desde los 60 y la New Wave hasta principios de los 90. Yoss 4:00-4:15 RECESO 4:15-4:45 La mano muerta de la Psicohistoria. Gabriel Gil 4:45-5:15 El narrador Aliengena. Erick Mota 5:15-5:45 La utopa distpica en la obra de Agustn de Rojas. Anabel Enrquez Saln 2 Video y conferencias 2:30-4:00 Muestra de Realizadores Audiovisuales 4:00-4:15 RECESO 4:15PROYECCI"N DE FILME Saln 3 Expositivo 10:00-10:30 Literatura infantil transgresora. Eliete Lorenzo 10:30-11:00 La casa redonda: utopa con rostro de mujer. Lurima Estvez 11:00-11:30 La fbula eduardiana o la op acidad del espejo. Ariel Camejo 11:30-11:45 RECESO 2:30-3:00 Fantstico Sucio? Eliete Lorenzo 3:00-3:30 Ellos como ellas y viceversa. Sigrid Victoria

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3:30Homenaje a Creadores y Lanzamiento de libros Domingo Saln 1 Conferencias 10:00-12:30 Panel “Los Medios Audiovisuales” Moderador Bernardo Cordero 2:00 PM Presentacin de Boletines digitales: Informativo Onrica, Qubit, Disparo en Red Lectura de los cuentos finalistas del Co ncurso miNatura. Seleccin del Premio de la Popularidad. Premiacin del Concurso miNatura 2006 Premiacin del Concurso Arena 2006 Clausura PROYECCI"N DE FILME Taller ESPIRAL: Programa de los meses de Mayo a Julio del 2006 Del 6 de mayo al 15 de julio

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Primeros y terceros sbados de cada mes desde la 1:30 PM hasta las 4:30 PM de la tarde en la Casa de Cu ltura de 10 de Octubre sita en Calzada de 10 de Octubre y Carmen, Municipio 10 de Octubre. Sbado 6 de mayo Tema: El cuento: El dilogo, el monlogo interior y la corriente de pensamiento. Por: Michel Encinosa F Sbado 20 de mayo Tema: Teora del gnero: Creando un mundo Creble (WorldBuilding). Por: Anabel Enrquez Del 26 al 28 de mayo. III Encuentro Terico del Gnero Fantstico “ANSIBLE 2006” Sede: Centro de formacin literaria Onelio Jorge Cardoso, 5ta Ave. #2002 Esq Calle 20, Miramar, Playa, a partir de las 10:00 AM. Sbado 3 de junio Tema: Subgneros: Universos paralelos. Por: Juan Pablo Noroa Sbado 17 de junio Tema: Subgneros: El absurdo y lo maravilloso en la obra de Eduardo del Llano Por: Eduardo del Llano Sbado 1 de julio Tema: El cuento: Como abordar el anlisis literario de un cuento. Por: Jos Migu el Sardias Sbado 15 de julio

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4to FESTIVAL DE JUEGOS DE ROL AGOSTO RECESO PROGRAMA CIENCIA Y FICCION A continuacin las pelculas de este verano (enviado por Bruno Henrquez): Ciencia y Ficcin verano 2006 Pelcula Fecha Cdigo 46 11 de julio Entes de negro 18 de julio Cae la noche 25 de julio Appleseed 1 de agosto El sonido del trueno 8 de agosto La gua del autostopista Galctico 15 de agosto Cypher 22 de agosto Galctica 30 de agosto CONCURSOS I Concurso internacional de minicuentos El dinosaurio 2006 El Centro de formacin literaria Onelio Jorge Cardoso, el Centro Provincial del Libro y la Literatura de Sancti Spritus y el Instituto Cubano del Libro convocan al I Concurso internacional de minicuentos El dinosaurio 2006, que se organizar de acuerdo a las siguientes:

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BASES 1) Podrn participar todos los escritores de habla hispana. 2) Los participantes podrn competir con un solo minicuento, que no exceda 20 lneas. 3) Los minicuentos deben ser inditos y no estar sujetos a compromiso editorial en Cuba o en el extranjero, ni concursando en otro certamen. 4) Los originales no sern devueltos ni se remitir acuse de recibo. 5) Las obras se presentarn en original y dos copias y debern identificarse con lema o seudnimo. En otro sobre, identificado por fuera con el lema o seudnimo y el ttulo del cuento, se entregarn los datos del autor (nombres completo, nmero del carn de identidad, direccin particular, telfono, correo electrnico y una breve nota biogrfica). 6) El plazo de admisin de las obras vence el 20 de diciembre del 2006. El matasellos del correo dar fe de la fecha del envo. 7) Las obras debern enviarse a: Centro Onelio El dinosaurio 2006 5 Ave. #2002 esq. a 20, Miramar, Playa Ciudad de La Habana, CP 11300 8) Los participantes extranjeros o no residentes en Cuba podrn enviar sus obras por correo electrnico a dinosaurio@centro-onelio.cult.cu adjuntando dos archivos Word: uno que contenga el minicuento identificado con lema o seudnimo, y otro que contenga los datos del autor (nombre comple to, pas, direccin particular, telfono, breve nota biogrfica). No se aceptarn envos por correo electrnico de participantes que residan en Cuba. 9) Se conceder un Gran Premio de 300 USD al mejor minicuento, que se dar a conocer en la XVI Feria Internacional del Libro de La Habana. 10) Los participantes cubanos podrn optar adems por los siguientes premios en moneda nacional: (a) Primer Premio, ofrecido por el Centro Provincial del Libro y la Literatura de Sancti Spritus, consistente en 3000 MN e invitacin con todos los gastos pagos a la XVI Feria Internacional del Libro en esa

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ciudad para recibir el premio. El ganador debe estar presente en la ceremonia de entrega; en caso contrario no recibir su importe. (b) Premios colaterales, ofrecidos por distintas ins tituciones, consistentes en 1500 MN cada uno: Premio UNEAC, para el mejor texto con tema relacionado con la creacin artstico-literaria. Premio Editorial Letras Cubanas, para el mejor texto de un autor de hasta 35 aos. Premio Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematogrficos (ICAIC), para el texto que tenga una estructura narrativa con mayores posibilidades de adaptacin al lenguaje audiovisual. Premio Instituto Cubano de la Msica, para el mejor texto con tema musical. Premio Asociacin Hermanos Saz, para el mejor texto ultracorto (no mayor de 5 lneas). Premio Editorial Gente Nueva, para el mejor texto de literatura infantojuvenil. Premio Editorial Electrnica Cubaliteraria, para el mejor texto de ciencia-ficcin o fantasa. Premio Consejo Nacional de Casas de Cultura, para el mejor texto de un miembro de los Talleres Literarios (para optar por este premio es necesario hacerlo constar en el encabezado del cuento, especificando el Taller Literario al que se pertenece). Premio Centro de Intercambio y Referencia sobre Iniciativas Comunitarias (CIERIC), para el mejor texto que refleje problemticas de la juventud cubana actual. 11) El jurado, integrado por destacados escr itores, podr entregar las menciones que considere pertinentes, y su fallo ser inapelable. 12) La Editorial Caja China de l Centro de formacin literaria Onelio Jorge Cardoso publicar una antologa con los premios, menciones y finalistas del concurso.

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13) Los autores que slo deseen aspirar a los premios y no a las menciones debern consignarlo al final del cuento. 14) La participacin en el concurso implica la aceptacin ntegra de estas bases. Por ms informacin llamar al Centro Onelio: Tel: 206-5366/67 (solicitar con Relaciones Pblicas) o escribir a: dinosaurio-info@centro-onelio.cult.cu Al INDICE

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8. COMO CONTACTARNOS? S tienes algn comentario, sugerencia o colaboracin escrbenos a: darthmota@centro-onelio.cult.cu jartower@centro-onelio.cult.cu jartower74@yahoo.es aceptamos cualquier colaboracin seria y desinteresada. Traten de ponerla en el cuerpo del mensaje. Advertencia: Los mensajes de direcciones desconocidas que contengan adjuntos sern borrados. Para suscribirte envanos un correo en blanco a: disparoenred@centro-onelio.cult.cu con la palabra "BOLETIN" en el asunto. Para desincribirte envanos un correo en blanco a: disparoenred@centro-onelio.cult.cu con la frase "NO BOLETIN" en el asunto. Al INDICE