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Disparo en Red

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Material Information

Title:
Disparo en Red
Physical Description:
Serial
Language:
English
Publisher:
Disparo En Red
Place of Publication:
Havana, Cuba
Publication Date:
Frequency:
monthly
three times a year
regular

Subjects

Subjects / Keywords:
Science fiction, Latin American -- Periodicals   ( lcsh )
Science fiction -- Periodicals   ( lcsh )
Genre:
periodical   ( marcgt )
serial   ( sobekcm )

Record Information

Source Institution:
University of South Florida Library
Holding Location:
University of South Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
usfldc doi - D42-00024-n23-2006-07
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System ID:
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n No. 23 (July 2006)
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Science fiction
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HOY: X de JULIO del 2006 DISPARO EN RED: Boletn electrnico de ciencia-ficcin y fantasa. De frecuencia mensual y totalmente gratis. Para descargar disparos anteriores: http://www.esq13.host.sk/revistas.html El sitio web del Fantstico Cubano http://www.cubaliteraria. cu/guaican/index.html

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Editores: Darthmota. Jartower. Colaboradores: Taller de Creacin ESPIRAL de ciencia ficcin y fantasa. espiral@centro-onelio.cult.cu espiralgrupo@yahoo.es Proyecto de Arte Fantstico Onrica. oniricacuba@yahoo.es Anabel Enrquez Pieiro Juan Pablo Noroa Miguel Bonera Miranda Jorge Enrique Lage Coghan Vctor Hugo Prez Gallo Ral Aguiar Portada: Ripley. Universo: Alien.

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0. CONTENIDOS: 1. La frase de hoy : Sergei Lukyanenko. 2. Artculo : Sol Negro: Una lectura esotrica, Agustn de Rojas. 3. Cuento clsico : El poder de los nombres, Ursula K. Le Guin. 4. Cuento made in Cuba : Apolvenusina, Yoss. 5. Resea: La saga de Ender. 6. Humor : Escuela para Aliens, humor grfico. 7. El cartero siempre llama dos veces. 8. Cmo contactarnos?

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1. LA FRASE DE HOY: Quien es sealado para ahogarse, se ahogar. Quien es sealado para caer de una azotea, caer. Sergei Lukyanenko Patrulla Nocturna. Al INDICE 2. ARTICULO: SOL NEGRO: UNA LECTURA ESOTRICA Agustn de Rojas. Resumen. El primer enigma que debiera plantearse el lector es: Dnde se encuentra Sotreun? Qu es, realmente? Otro mundo? Otra realid ad? U otro universo? Para el lector experimentado, la respuesta es bien evidente. Sotreun no es ms el anagrama de “nueStro”. Yali, Alto Cronista, nos habla de nueStro mundo —ajustndose a la antigua tradicin que naci con la historia espica, prosigui con la parbola evanglica, y llegara a su madurez con Dunsany y Tolkien. Nos encontramos, entonces, ante nueStro mundo —iluminado por los rayos de un Sol Negro. Se necesita aclaracin sobre el significado de esa luz? O de por qu deban ser trece cuentos —y no doce, ni catorce— los contenidos en ese libro? Y de por qu este prrafo —que introduce la conferencia— posee, tambin, trece lneas? Debemos advertir que, para asistir a ella, no ser necesario presentar el pergamino negro con la firma de sangre; la obra primigenia de Michel Encinosa no constituye una recopilacin de recetas mgicas. El autor no se interesa en el cmo sino en el despus : es decir, en las consecuencias que provoca el empleo de ciertas formas de magia sobre el mago… Y no, no es casual el que este prrafo final tenga siete lneas justas. Desarrollo La Semilla Un enigma es una pregunta sin respuesta… en apariencia. Toda buena fbula es una respuesta sin pregunta… por supuesto, en apariencia tambin. Michel identifica la mariposa verdinegra —que algunos perseguimos con mayor, o menor, conciencia— con la Magia. O

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ms exactamente; con la fuente de donde proviene toda Magia. La mariposa es smbolo de lo impredecible: “… y las mariposas de Magia siguen fielmente la invisible trama… La trama es enredada, compleja, e imposible de ser percibida por… cualquiera que desee seguirla. Y seguirla es la nica forma de adquirir… la Magia” La relacin queda establecida; la Magia es externa al hombre —o a la mujer— y el nico modo de poseerla, o de ser posedo por ella, es seguirla. Seguirla con constancia, y fidelidad absoluta. No est escrito: El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dnde viene, ni a dnde va; as es todo aquel que es nacido del Espritu (Jn 3.8)? El viento es tan incalculable en su direccin, intensidad y propsito como la mariposa; la imagen micheliana es vlida. Las implicaciones de esta percepcin de la Magia son serias. Los seres humanos no somos ms que instrumentos de la Magia —o de las Magias. De forma natural, brota una interrogante: Qu pasara, si un ser humano pr etende hacer de la Magia su instrumento, en vez de ser instrumento de ella? La respuesta se da mediante la leyenda de Uho, la mujer que pretendi atar y guiar el Espritu (la mariposa micheliana) a fin de se rvirse de l —o ella — y no servirlo —o servirla. Una vez comprendida la condicin alegrica de esta situacin y de los personajes —Uho y su mariposa— identificar quin es el Hechicero aparecido repentinamente, la mariposa entre sus dedos, es sencilla: l es la personificacin de esa mariposa ultrajada, de la Magia que Uho ofendi. Y dada la naturaleza atempor al de la Magia, no extraa que la flecha lanzada por ella ese da hiera al hijo an no nacido, y que su maldicin alcance a la madre infanticida en el pasado… Pero estos son detalles menores, detalles que todo estudioso de la Magia conoce de sobra; no perdamos el claro sentido de la fbula micheliana. Ella nos revela cmo se origina de la Magia Negra Bsquese, como Uho, servirse de la Ma gia en vez de servirla, y se abrir el camino a las Tinieblas. El Pastor

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La Semilla nos ha revelado la esencia de la Magia Negra. En la siguiente historia, El Pastor, Michel mostrar cmo puede ser engendrado el Poder Oscuro desde lo cotidiano, de forma casi inconsciente. El antagonista mgico es la aldea. Ella rebosa recelo, temor —ms o menos justificado, por experiencias pasadas— hacia lo extrao, lo que le es ajeno. Protagonista es el Pastor (as, con mayscula) que llega solitario, seguido por un puado de ovejas fa mlicas y se instala en “un rincn rido y arenoso” con ellas. Y la aldea re, previendo su fracaso —fracaso que la consolar por los propios. Pero el Pastor no fracasa; su rebao crece y se fortalece, y el valle rido se cubre de verdor. La razn es evidente para el lector, y debiera serlo para la aldea; sus chiquillos han presenciado la magia que invoca el extrao, y la han contado en sus hogares. Pero sobre la razn prevalece el temor, y da voz al odio, y rienda suelta a una baja, torpe astucia. El Pastor no sospecha el engao, y cae en l. Sus ovejas han sido rodeadas por fieros ygaris —llevados hasta ellas por la aldea, mediante sus rastreadores. El Pastor se une al rebao en peligro, besa sus frentes y… Alguien podra criticarle a Michel el no referir exactamente lo que pas en realidad. Yo no. Esa historia es bien sabida, y podra quebrar la intensidad sombra del inevitable final. Tal vez haya algn lector despistado —cosa de estos tiempos— a quien le sea imposible entender por qu los ygaris se han vuelto antropfagos tras devorar las ovejas… Debera conocer mejor cual es la esencia de la Magia de l Buen Pastor: dar su propia vida, por la de sus ovejas. Desconocer lo anterior puede llevar al lector desinformado a asombrarse por el supuesto resultado de los hechos narrados. Que por las vidas de un rebao de animales tengan que pagar con sus vidas quienes viven en la aldea? Para entenderlo, se tendra que tomar en cuenta la base emocional, no racional, de la Magia Negra: “ Porque es del corazn de donde nacen las malas intenciones ”. No son slo los aspirantes a hechiceros quienes deben respetar la Rede: “ Haz lo que quieras, siempre que no daes a nadie ”. Esa antiqusima advertencia proviene de amargas experiencias, que han enseado a magos y no magos que, aquello que hagas a otro, lo recibirs por tr iplicado… o decuplicado; sobre cul es el incremento real, todava hay discusiones. En fin, no se debe olvidar que se cosechar lo que se haya sembrado.

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Polvo No debiramos ocuparnos aqu de lo estrictamente literario, pero el lector experimentado debe sentirse fascinado por la precisin del comienzo de esta historia: la llegada del Caos —es decir, la irrupcin de la Vida, del Cambio destructor de ese Orden que los protagonistas aspiran hacer eterno, y slo c onsiguen, por sus esfuerzos, convertirse en espectros vanos que se disuelven en la nada al primer choque con lo Real. La leccin es evidente; el pecado fustico de querer detener el tiempo es una de las formas ms peligrosas y estriles de la Magia Negra. Esos espectros siempre vigilando en los puestos asignados, sin disfrutar nunca de las rique zas que guardaban escondidas de la Vida… Hijos Esta breve vieta posee sustancias para largos comentarios… Vemos al rey Arturo enviando su amada Excalibur al lago; al agonizante Roldn intentando destruir Durandarte contra una roca, los vikingos muriendo con su espada aferrada entre las manos (aunque no hayan cado en la batalla), el Cid llamando a sus preferidas Tizona y Colada y quin recuerda el nombre de sus hijas? Persistencia Estimamos ms adecuado tocar aqu el tema intr oducido en la vieta anterior; la guerra. El Alto Cronista, Yali, est muy consciente del ri esgo de una perspectiva en blanco y negro a la hora de interpretar el complejo mundo que nos rodea. Esta historia nos demuestra que, en los campos de batalla, no es slo la Magia Negra quien acta. A decir verdad, el hroe de la narracin hubiera estado perdido desde el mismo comienzo, de no ser por los sentimientos que impulsan a su cabalgadura hasta despus de muerta. De otra manera, le hubiera sido del todo imposible matar al Hechic ero en la batalla, por la muy simple razn de que los Hechiceros (o Magos Negros) ya estn muertos —aunque caminen, ran y asesinen a sus vctimas. Tal es el precio que han de pagar por los poderes que disfrutan. Volviendo al vnculo con lo real Qu hubiera sido Alejandro sin Bucfalo? O yendo a lo Real “real” Por qu Cervantes le dio Rocinante a Don Quijote? Y cun madura la comprensin de Alejandro Dumas, al hacer que Artagnn quebrara la espada de su padre luchando contra lacayos… Cada hroe necesitar una espada propia; pero se es uno de los temas que abordar la prxima leyenda contada por Yali, Alto Cronista. El vino servido

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“ Padre, aparta de m esta copa ”… La resonancia del ttulo es inmediata. Sin embargo — pese a su uso en los momentos claves de la narracin— es slo una alusin (alusin esencial, por supuesto) que permite a Michel urdir dos historias distintas en una sola. Tiene sentido, desde luego. La primera historia nos cuenta cmo el guerrero descubre que ninguna espada ajena puede tornarlo invencible; ese poder lo tiene slo la espada forjada con su propio corazn, y con la sabidura. Y aqu resuenan las notas de La Cueva de Cristal, y del ciclo arturiano. Arturo (Artos, el Oso; la Fuerza) sin el complemento de la Visin, se convertira en Fuerza Ciega, en Fuerza Bruta. Merln (El Halcn, el Ojo que mira ms all del horizonte) que al ser su pariente de sangre, su hermano en un sentido espiritual, le es imprescindible para alcanzar la victoria, no tanto en el campo de batalla — los britanos cayeron ante los sajones — sino en el campo del Espritu: el rey Arturo ha mu erto, y Excalibur ha regresado a las manos de la Seora del Lago. ¡Pero Merln sigue vivo! Slo duerme, aguardando que Inglaterra vuelva a necesitarlo… Ustedes no necesitan explicaciones sobre el origen de la tormenta que destruy la Armada Invencible, o de la funesta equivocacin de Hitler: revolverse contra el Oso ruso, antes de liquidar al Halcn ingls. Pero volvamos a El vino servido Yali, Alto Cronista del So l Negro, no se ha propuesto narrar las victorias del espritu humano, sino sus derrotas. Es el error del Mago, del hermano del Guerrero, quien provoca el desastre. ¡El Mago se propone destruir al Hechicero! No, no hay error ms grave que querer aniquilar el Mal… Cmo explicar lo que debiera ser evidente para todos? El Ojo qu e ha recorrido las estepas infinitas de la Historia, debera saber bien que todo intento de destruir el Mal por parte nuestra, por parte de los humanos, slo ha provocado la destruccin del Bien ya alcanzado, y el regreso a las Tinieblas ms primitivas. Aniquilar el Mal es de struir el Bien; es renegar del rbol de la Sabidura, regresar a la cond icin bestial. Al final, slo nos quedara Aelih —Hiela— el Asesino sin corazn, blandiendo a ciegas su hacha… De la caza El ttulo ms justo de este cuento sera De la desesperanza Qu hacer ante la sordera total a la voz de la experiencia? Pues, aceptarla. La sordera, la ceguera ante la Verdad, est incluida en las reglas de juego: “Ensordece sus odos, ciega sus ojos, y endurece sus corazones; para que oyendo no oigan y viendo no vean, y la dureza de sus corazones les

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impida el ser curados”. No se puede obligar a nadie a elegir el Bien. Menos an, quitarle a nadie la posibilidad de escoger entre el Bien y el Mal; sera cometer el mismo error del Mago del cuento anterior, sera destru ir la fuente misma de la Magia. Alma de Piedra En apariencia, hemos regresado a la tragedia vista en Polvo ; pero slo en apariencia. La maldicin es externa al Castillo inmovilizado en el tiempo; es slo una ilusin, o (tal vez) una enseanza. En verdad, es una trampa. Una trampa tendida al Amor. Una joven ve a un nio en la ventana ms alta de la torre. La compasin le hace entrar en el Castillo desierto, subir hasta donde el nio la est esperando… y entonces, la trampa empieza a funcionar. El supuesto nio introduce a su ingenua salvadora en la ilusin. La muchacha comienza a ver los cortesanos muertos hace siglos, oye la msica fantasma que oan. En un ltimo esfuerzo de voluntad (un ltimo acto amoroso) huye con el nio—ilusin apretado entre sus brazos, perseguida por el clamor de la hueste fantasmal… Escapa, y el Castillo se derrumba (aqu resuenan los ecos de la Casa de Usher); el nio ilusorio tambin se desvanece, vuelve a ser la muerta piedra negra que fuera antes de ser convertido en Hechizo. Y la muchacha pagar el precio de su ingenuidad; ha entrado en el Castillo Hechizado en verano, y sale de l en invierno. En su propio tiempo, o quinientos aos antes? Ese invierno estar fuera, o lo lleva adentro, luego de su amargusima experiencia? Que el lector decida… y aprenda la leccin: el Mal ha perdido —l tambin— la ingenuidad. Sabe que inspirando lstima, compasin, puede atrapar y destruir a quienes hayan elegido la Magia Blanca. La Montaa Para el estudioso de la Numerologa, nada de extrao tendr que el noveno cuento sea la cima —y la sima— de las Crnicas de Yali. Desde luego, el mrtir nunca es, verdaderamente, el personaje trgico; ese papel le corresponde al torturador. Y por primera vez, tras tantas pginas impecablemente lcidas, Michel nos demuestra su humanidad en ese final “cruzado”. El arrepentimiento que muestra el asesino garantiza que, cuando menos, ya vislumbra la montaa (sinceramente, dudo que Saulo de Tarso hubiera podido fundar la iglesia sin ensangrentarse primero las manos). El final autntico, el final consecuente con la esencia trgica de la historia, mostrara al verdugo impertrrito, buscando a otra vctima que conozca el sendero que conduce a la montaa… No se olvide que tiene cegados los ojos, tapados los odos, y endurecido el corazn.

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Retorno y venganza Aqu Michel introduce una nueva variable en este universo ya contaminado de ignorancia (en ltima instancia, esa sera la clave de la historia anterior); el conocimiento de lo futuro —cualidad implcita en la Magia, por su condicin atemporal. A fin de impedir el cumplimiento de la sentencia—profeca de los ancianos, los enemigos del protagonista lo castran, y de esa forma hacen inevitable el cumplimiento de lo que temen… El tema nada tiene de original; ya el Edipo Rey de Sfocles lo ha inmortalizado. Es la sutileza con que Yali imbrica esa historia gastada con un nuevo concepto: el poder fecundante de las ideas, lo que le asegura una dimensin nueva —y no se diga nada sobre la alus in al incesto; ella da a los cuentos que van del dcimo al duodcimo una soterrada unidad. El poder fecundante de las ideas amerita ms que una simple mencin. Recordemos que el Talmud da preferencia al rab, al maestro, por encima de los padres. Motivo? Los padres slo engendran la carne; el maestro engendra al espritu. Hermanas El horror de un mundo iluminado por el Sol Negro alcanza su cspide cuando leemos: “ El juramento de hermandad del Dios de la Guerra era la tradicin ms apreciada… Para consumar la alianza deberan enfrentar en combate a un guerrero que fuera demasiado acero para una sola de ellas por separado, y hundir ambas sus armas al mismo instante en el cuerpo del rival… ” Ya en la milenaria Ilada, Atenea sabe provocar la derrota de Hctor ante Aquiles. Es difcil vencer a quien defiende su casa, su hijo… Pero si Hctor acepta ayuda de otro para enfrentar al Pelida, ya ha perd ido; el fin no justifica los medios. Puede imaginarse —en la famosa escena de su duelo— a Artagnan y a los tres mosqueteros atacando juntos al nico que no haban vencido, a Biscarat? Existe momento ms alto en la vida de Cirano de Bergerac que cuando l solo derrota a cien matachines a sueldo? Quien necesita del nmero para tener valor, se entrega al Seor Negr o… No sorprende, pues, cmo acaban esas supuestas hermanas. “Bendecidos…” En este cuento se completan elementos y asuntos que han sido tratados de modo incompleto: el homoerotismo sadomasoquista que se corresponde al plano literario moderno; y los lmites del profeta, ya en el plano mgico.

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La enseanza en este ltimo plano es evidente; las emociones ciegan al profeta. En tal condicin, la profeca que intente mentir acierta ; y la que pretende ser cierta, resulta falsa. Tambin es vlida la historia del rey Arkasur, y de cmo sus victorias resultan ser tan slo un cebo, un modo de elevarle bien alto para que su derrumbe final sea —y tambin nos sea a nosotros— ms espantoso. Mas, sin embargo, donde Yali, Alto Cronista (M ichel, nuestro hermano en el alma) alcanza su mayor logro mgico es en cmo logra trasmitirnos, de forma convincente, la prostitucin en espritu de ese esclavo—profeta humillado, al que Arkasur le roba su condicin humana. De cierta forma, la indignidad del profeta se anuncia en su ansia de servir a ese rey poderoso, en vez del Espritu que le haba dado el don proftico. Pero es cuando se acostumbra a ser violado brutalmente y con todo el desprecio que merece (sin duda alguna, Arkasur deba ver en los ojos del profeta sodomizado su odio impotente, junto con una mezcla de sumisin y admiracin crecientes; estamos ante el retorcido submundo del sndrome de Estocolmo) cuando se convierte en un perro fiel que lame de manera abyecta la bota que lo patea, est preparado para su castigo; ver cmo es abandonado por todos aquel rey antes poderoso, cmo ha de huir solo y espantado, cmo es derrotado por otro Hechicero (la tirana no es ms que una manifestacin total, absoluta, del Poder Oscuro) y no tiene ms alternativa que refugiarse en la Ilusin; l salva, al precio de su vida, a Arkasur; y su tirano le dedica una mirada hmeda de agradecimiento… El horror ante una alucinacin tan rastrera debe provocar en el le ctor profunda repugnancia ante lo que le pasa a quienes se dejan cegar por el Sol Negro, a quienes se entregan al Seor de las Tinieblas; la escena queda dispuesta para la historia final. (No se olvide que “trece” puede ser definido como “doce ms uno”; por doce cuentos, hemos sido cegados por el Sol Negro. Ahora llega el Otro, el Uno) El viento Serenidad, paz, confianza… Es la atmsfera reinante entre el Viento y su hijo adoptivo, ese Mago Blanco que engendra con sus sabios consejos: “El viento cambia, lo sientes?” “El viento trastorna a su antojo distancias y direcciones.” “Debes amar sus caminos, debes amar su fuerza, debes amar su deseo. Y conocerlos. Y utilizarlos. Y venerarlos…”

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Ya el Aprendiz ha madurado. Ya siente el Viento… De pronto, el Viento ya no est fuera; se desvaneci, lo tienes dentro. Ya has nacido. Ya comprendes lo que quiso decir cuando dijo: El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dnde viene, ni a dnde va; as es todo aquel que es nacido del Espritu (Jn 3.8). Y empiezas a seguir el Camino. Agustn de Rojas: (Santa Clara 1949) Escritor pr ofesional. Profesor de Historia del Teatro de la Escuela de Instructores de Arte de la ciudad de Villa Clara. Miembro de la UNEAC desde 1981. A pesar de que actualmente no escribe ciencia ficcin, Agustn de Rojas sigue siendo considerado por muchos como uno de los mejores escritores del gnero en nuestro archipilago cubano. Vive en la ciudad de Villa Clara, donde se gana la vida como Profesor de Historia del Teatro en la Escuela de Instructores de Arte de la ciudad, y es miembro de la UNEAC desde 1981. Su obra ha servido de inspiracin a muchos de los escritores cubanos actuales del gnero, quienes lo consideran como un Santo Patrn viviente. Premios obtenidos: Premio David de Ciencia Ficcin en 1980 con la novela Espiral. Premio Especial de Novela Dulce Mara Loynaz en 1997, con El publicano. Obras publicadas: Espiral, novela de ciencia ficcin, Editorial Unin, 1982. Una leyenda del futuro, novela de ciencia ficcin, Editorial Letras Cubanas, 1985. El ao 200, novela de CF, Editorial Letras Cubanas, 1990. Catarsis y sociedad, ensayo sobre el papel social del arte y la literatura, Editorial Capiro, 1992. El publicano, novela histrica, Editorial Letras Cubanas, 1997. Historia del Teatro: de los orgenes al medioevo. Libro de texto. Editorial Capiro, 2002. AL INDICE

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3. CUENTO: EL PODER DE LOS NOMBRES Ursula K. Le Guin El seor Bajocolina sali de debajo de su colina, sonriendo y respirando con dificultad. Cada resoplido sala disparado por las ventanas de su nariz como una doble bocanada de vapor, blanca nieve bajo el sol matinal. El seor Bajocolina contempl el cielo brillante de diciembre y sonri ms ampliamente que nunca, mostrando unos dientes blancos como la nieve. Luego se dirigi al pueblo. Da, seor Bajocolina le decan los aldeanos cuando se cruzaban con l por la calle angosta, entre casas de tejados cnicos y sobresalientes como los sombreretes rojos y gruesos de las setas venenosas. ¡Da, da! responda l a todos. (Por supuesto que desear a cualquiera un buen da traa mala suerte; en un lugar tan afectado por Influencias como Sattins Island, donde un adjetivo descuidado puede cambiar el tiempo por una semana, era suficiente con decir slo el momento del da.) Todos le hablaban, algunos con cario, otros con carioso desdn. Era todo lo que la pequea isla posea a modo de mago, y por lo tanto mereca respeto... pero cmo se poda respetar a un hombrecillo regord ete y cincuentn que se tambaleaba con los pies hacia adentro, sonriendo y exhalando vapor? En el trabajo tampoco era gran cosa. Se esmeraba medianamente en los fuegos artifici ales, pero sus elixires eran ineficaces con frecuencia. Las verrugas que hechizaba reaparecan a los tres das; los tomates que encantaba no llegaban a ser ms grandes que los melones; y durante los contados das en que alguna nave extraa se detena en el puerto de Sattins, el seor Bajocolina permaneca siempre debajo de su colina; por temor, explicaba, al mal de ojo. En otras palabras, era un mago por la misma razn por la que el zarco Gan era un carpintero: por negligencia. Por esta generacin los aldeanos se las apaaban con puertas mal colocadas y hechizos intiles, y descargaban su irritacin tratando al seor Bajocolina con bastante familiaridad, como un simple aldeano ms. Hasta lo invitaban a cenar. Una vez l invit a cenar a algunos de ellos, y sirvi una colacin esplndida, con plata, cristal, albaricoque, ganso asado, un

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chispeante Andrades 639, y budn ingls con salsa fermentada; pero estuvo tan nervioso que quit toda alegra a la comida, y adems, todos volvieron a estar hambrientos media hora despus. No le gustaba que nadie visitara su cueva, ni siquiera la antecmara, ms all de la cual en realidad no haba llegado nadie. Cuando vea que se acercaba gente a la colina, sala trotando a recibirla. ¡Sentmonos aqu, bajo los pinos!, deca sonriendo y sealando hacia el bosquecillo de abetos; o si llova: Vayamos a tomar un trago a la taberna, eh?, aunque todos saban que l no beba nada ms fuerte que agua de pozo. Algunos de los nios de la aldea, tentados por aquella cueva, curioseaban y escudriaban y hacan incursiones cuando el seor Bajocolina sala; pero la puertecilla que conduca a la habitacin interior estaba cerrada por medio de un encantamiento, y al parecer, por una vez, se trataba de un encantamiento eficaz. Una vez que dos nios crean que el hechicero se encontraba en la Costa Oeste curando el burro enfermo de la seora Ruuna, llevaron all una palanca y un hacha, pero al primer golpe surgi del interior un rugido de ira y una nube de vapor purpreo. El seor Bajocolina haba regresado temprano. Los nios huyeron. El no sali, y los nios no sufrieron ningn dao, aunque dijeron que de no escucharlo, nadie podra creer que aquel hombrecillo regordete produjera ese horrible y enorme gritobramido-aullido-silbido. Aquel da tena que comprar en el pueblo tres docenas de huevos frescos y cuatrocientos gramos de hgado; tambin deba pasar por la casita de Fogeno, el capitn, a renovar el hechizo de los ojos del anciano (bastante in til aplicado a un caso de desprendimiento de retina, pero el seor Bajocolina continuaba intentndolo), y por ltimo se detendra a charlar con la vieja Goody Guld, la viuda del fa bricante de concertinas. La mayora de los amigos del seor Bajocolina eran ancianos. Los hombres jvenes y fuertes de la aldea le producan timidez, y las muchachas le tenan vergenza. Me pone nerviosa, sonre tanto... decan haciendo mohines, retorciendo rizos sedosos alrededor de un dedo. Nerviosa era una palabra de ltima moda, y todas las madres respondan adustas: Nerviosa un cuerno, lo que sois es tontas. ¡El seor Bajocolina es un hechicero muy respetable!

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Despus de despedirse de Goody Guld, el seor Bajocolina pas por la escuela, que ese da se reuna fuera, en el baldo. Dado que no haba nadie alfabetizado en Sattins Island, no existan libros en los cuales aprender a leer ni pupitres en los que grabar iniciales ni pizarras que borrar, y de hecho no exista un edificio escolar. En los das lluviosos los nios se reunan en el desvn del Granero Comn, y se ensuciaban los pantalones con heno; en das de sol, la maestra, Palani, los llevaba a donde tuviera ganas. Hoy, rodeada por treinta nios atentos menores de doce aos y cuarenta ovejas distradas menores de cinco, estaba enseando un punto importante en el plan de estudios: las Reglas de los Nombres. El seor Bajocolina, sonriendo con timidez, se detuvo a mirar y escuchar. Palani, una muchacha rolliza y bonita de veinte aos, haca un cuad ro encantador all, bajo el sol invernal, con nios y ovejas a su alrededor, un roble sin ho jas sobre la cabeza y las dunas y el mar y el cielo plido y transparente detrs. Hablaba con seriedad, con el rostro enrojecido por el viento y las palabras. Ya habis aprendido las Reglas de los Nombres, nios. Son dos, y son las mismas en todas las islas del mundo. Cul es una de ellas? No es buena educacin preguntarle a nadie cul es su nombre grit un nio gordo y veloz, que fue interrumpido por una nia pequea que chillaba: ¡Nunca podrs decir tu propio nombre a nadie, dice mi mam! S, Suba. S, querida Popi, no chilles. Ten is razn. Nunca preguntaris a nadie su nombre. Nunca diris el vuestro. Ahora pensad en ello un minuto y decidme por qu llamamos a nuestro hechicero seor Bajocolina sonri al seor Bajocolina por encima de las cabezas ensortijadas y los lomos lanudos, y l se puso radiante y aferr nervioso su bolsa de huevos. ¡Porque vive debajo de una colina! grit media clase. Pero es se su verdadero nombre? ¡No! dijo el nio gordo, y el chillido de la pequea Popi le hizo eco: ¡No!

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Cmo sabis que no lo es? Porque lleg aqu solo y entonces no haba nadie que supiera su verdadero nombre y por eso no nos lo podan decir, y l no poda... Muy bien, Suba. Popi, no grites. Tienes razn. Ni siquiera un mago puede decir su verdadero nombre. Cuando vosotros, los nios, hayis dejado la escuela y estis atravesando el Pasaje, dejaris atrs vuestros nombres de nios y conservaris solamente vuestros nombres verdaderos, los que nunca deberis preguntar ni entregar. Por qu existe esta regla? Los nios permanecieron en silencio. Las ovejas balaron con dulzura. El seor Bajocolina contest la pregunta: Porque el nombre es la cosa dijo con voz suave, tmida, ronca -, y el verdadero nombre es la verdadera cosa. Conocer el nombre significa controlar la cosa. No es as, seorita maestra? Ella le sonri e hizo una reverencia, evidentemente un poco desconcertada por su intervencin. Y l se fue a su colina al trote, aferrando los huevos contra el pecho. Por alguna razn, el momento que haba pasado contemplando a Palani y a los nios le haba abierto el apetito. Al pasar, cerr la puerta interior con un encantamiento apresurado; debi de haber dejado uno o dos escapes en el hechizo pues la antecmara vaca pronto estuvo llena del olor de los huevos fritos y el hgado tostado. Ese da el viento era fresco y ligero y vena del oeste. Al medioda haba trado un pequeo bote que lleg al puerto de Sattins pe inando las olas brillantes. Cuando irrumpi en el horizonte, un chico de vista aguda lo not y, conocedor como todos los nios de cada vela y cada mstil de los cuarenta botes de la flota pesquera, corri por la calle gritando: ¡Un barco extranjero, un barco extranjero!. La solitaria isla muy rara vez era visitada por algn barco de otra isla igualmente solitaria de la Bordad Este, o por un mercader aventurero del Archipilago. Cuando el barco lleg al embarcadero, media aldea ya estaba all para saludarlo, y los pescadores se su maron luego desde sus hogares, y manadas de

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vacas y buscadores de almejas y cazadores de hierbas jadeaban por las rocosas colinas en direccin al puerto. Pero la puerta del seor Bajocolina permaneci cerrada. Solamente haba un hombre a bordo del barco. Cuando se lo contaron al anciano capitn Fogeno, un cardumen de cejas blancas descendi hasta sus ojos sin vista. Hay una sola clase de hombres que naveguen a solas por la Bordada Externa. Un brujo, un hechicero o un Mago... As que los aldeanos quedaron sin aliento ante la posibilidad de ver por una vez en sus vidas a un Mago, uno de los poderosos Ma gos Blancos de las islas interiores del Archipilago, ricas, pobladas, llenas de torres. Se decepcionaron, pues el viajero era bastante joven, un sujeto guapo, de barba negra, que los salud alegremente desde su barco y salt a tierra como cualquier marinero qu e llega contento a puerto. Se present de inmediato como un buhonero de mar. Pero cuando le contaron al capitn Fogeno que llevaba consigo un bastn de roble, el anciano movi la cabeza y dijo: ¡Malo! Dos hechiceros en una aldea... su boca se cerr con un chasquido. Como el extranjero no poda decir su nombre, inmediatamente le dieron uno: Barbanegra. Y le prestaron mucha atencin. Tena un pequeo y revuelto hato de ropas y sandalias y plumas de piswi para adornar capas e incienso barato y piedras ligeras y hierbas delicadas y grandes cuentas de cristal de Venway ..., el lote habitual de un buhonero. Todo Sattins Island fue a mirar, a charla r con l, y quizs a comprar algo. ¡Imposible de olvidar! cacareaba Goody Guld, quien al igual que todas las mujeres y todas las muchachas de la aldea, estaba conmovida por la audaz hermosura de Barbanegra. Los chicos tambin le rondaban, para que les contara sus viajes a lejanas y extraas islas de la Bordada o les describiera las grandes y ricas islas del Archipilago, las Rutas Internas, los fondeaderos blancos de naves, y los tejados dorados de Havnor. Los hombres escuchaban sus relatos con gusto, pero algunos de ellos se preguntaban por qu un mercader viajara solo, y contemplaban pensativamente su vara de roble.

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Durante todo este tiempo el seor Bajocolina permaneci debajo de su colina. Es la primera isla sin mago que veo dijo un da Barbanegra a Goody Guld, que en la ocasin haba invitado a su sobrino y a Palani a tomar una taza de t de junco con el viajero -. Qu hacis cuando os duele un diente o una vaca se seca? Bueno..., ¡si tenemos al seor Bajocolina! dijo la anciana. Para lo que sirve... murmur Birt, el joven sobrino de Goody Guld, y luego se ruboriz hasta el color prpura y se le derram el t; estaba enamorado de la maestra de escuela, pero lo ms que haba hecho hasta ese momento para demostrarle su amor haba sido regalar canastas de caballas frescas a la cocinera de su padre. Oh, tenis un hechicero? pregunt Barbanegra -. Es invisible? No, solamente muy tmido dijo Palani -. Apenas llevas una semana aqu, no?, y vemos tan pocos extranjeros... tambin se ruboriz un poco, pero no derram su t. Barbanegra le sonri. Es un buen sattinsano entonces, verdad? No dijo Goody Guld -, no mejor que t. M s t, sobrino? Mantenlo en la taza esta vez... No, mi querido; lleg en un pequeo barco..., hace cuatro aos? Fue un da despus que concluy la arribada del sbalo porque estaba recogiendo las redes en la Ensenada Este, y Pondi Cowherd se rompi la pierna aquella misma maana..., har cinco aos. No, cuatro. No, son cinco, fue el ao en que el ajo no se dio. Entonces llega navegando en una pequea chalupa cargada hasta el tope de grandes cofres y cajas y le dice al capitn Fogeno, que entonces no estaba ciego, aunque sabe Dios que estaba tan viejo como para haberse quedado ciego dos veces: Oigo contar le dice que no tienen un brujo o hechicero... No estn deseando uno?. ¡Ya lo creo, si la magia es blanca! dice el capitn, y antes de decir pulpo el seor Bajocolina se haba instalado debajo de la colina y estaba hechizando la sarna del gato de Goody Beltow. Aunque la piel creci gris, y era un gato naranja. Tena un aspecto bien raro despus de eso. Muri el invierno pasado, durante el encantamiento del fro. Goody Beltow se tom la muerte de su gato, pobre criatura, peor que cuando su

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marido se ahog en las Orillas Largas, el da de la arribada prolongada de los arenques, cuando mi sobrino Birt aqu presente no era ms que un beb en paales. El sobrino de la seora Goody Guld volvi a derramar el t y Barbanegra hizo una mueca, pero la anciana prosigui sin desfallecer, y habl hasta que cay la noche. Al da siguiente, Barbanegra se hallaba en el muelle trabajando en la tabla arrancada de su barco, a cuya reparacin pareca dedicarle mucho tiempo, y como de costumbre, haca hablar a los taciturnos sattinsanos. Cul de estas naves es la de vuestro hechicero? O tiene una de esas que los Magos pliegan dentro de cscaras de nuez cuando no las usan? No dijo un imperturbable pescador -. Est all arriba en su cueva, debajo de la colina. Llev hasta su cueva el barco que lo trajo? S. Hasta arriba del todo. Yo ayud. Llena hasta el tope de grandes cajas llenas hasta el tope de libros con encantamientos, dice l. Era pesada como el plomo. Y el imperturbable pescador le volvi la espalda, suspirando imperturbablemente. El sobrino de Goody Guld, que arreglaba una red all cerca, levant la vista de su trabajo y pregunt con igual imperturbabilidad -: Verdad que te gustara conocer al seor Bajocolina? Barbanegra le devolvi la mirada. Por un momento, unos ojos negros y listos se encontraron con unos ojos azules e inocentes; luego Barbanegra sonri y dijo: S. Me llevars a la colina, Birt? S, cuando haya terminado con esto dijo el pescador. Y cuando hubo terminado de remendar la red, l y el del Archipilago partieron por la calle de la aldea hacia la alta colina verde. Pero mientras cruzaban el baldo, Barbanegra le dijo: Espera un momento, amigo Birt. Tengo una historia para contarte antes de que visitemos a tu hechicero. Cuntala dijo Birt, sentndose bajo la sombra de una encina perenne.

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Es una historia que empez hace cien aos, y que todava no ha terminado... Aunque pronto terminar, muy pronto... En el mismo corazn del Archipilago, donde las islas se apian densas como moscas en la miel, hay una pequea nsula llamada Pendor. Los seores de Pendor eran hombres poderosos en los viejos das de guerra anteriores a la Liga. Botines y rescates y tributos diluviaban sobre Pendor, y all se reuni un gran tesoro, hace mucho tiempo. En aquel entonces, de algn lejano lugar en la Bordada Oeste, donde los dragones se cran en las islas de lava, lleg un dragn muy poderoso. No era uno de esos lagartos hiperdesarrollados que la mayora de vosotros los habitantes de la Bordada Externa llamis dragones, sino un monstruo grande, negro, alado, sabio, astuto, lleno de fuerza y artificios, y que como todos los dragones, amaba el oro y las piedras preciosas por sobre todas las cosas. Mat al Seor del Mar y a su s soldados, y los habitantes de Pendor huyeron de noche en sus naves. Huyeron todos, y dejaron al dragn enroscado dentro de las Torres de Pendor. Y all permaneci durante cien aos, arrastrando su barriga escamosa sobre esmeraldas y zafiros y monedas de oro, apareciendo solamente una vez cada uno o dos aos, cuando deba comer. Invada islas cercanas en busca de alimento. Sabes lo que comen los dragones? Birt cabece y dijo en un susurro: Doncellas. As es dijo Barbanegra -. Bueno, esto no se poda soportar eternamente, ni tampoco el saber que estaba sentado sobre todo ese tesoro. As que cuando la Liga se fortaleci, y el Archipilago no estuvo tan preocupado por guerras y piratera, se decidi atacar Pendor, expulsar al dragn y recuperar el oro y las joya s para el tesoro de la Liga. Ellos siempre estn deseando dinero. Por lo tanto se reuni una enorme flota de cincuenta islas, y en las proas de las siete naves ms fuertes coloca ron siete Magos, y navegaron hacia Pendor... Llegaron. Desembarcaron. Nada se movi. Todas las casas estaban vacas, los platos sobre las mesas llenos del polvo de cien aos. Los huesos del viejo Seor del Mar y de sus hombres yacan en los patios del castillo y en las escaleras. Y las habitaciones de la torre apestaban a dragn. Pero no haba ningn dragn. Tampoco ningn tesoro, ni un diamante del tamao de una semilla de amapola, ni una simple cuenta de plata... Al saber que no habra podido resistirse a siete Magos, el dragn se haba ido. Lo rastrearon, y descubrieron

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que haba volado a una isla desierta en el no rte llamada Udrath; le siguieron la pista hasta all, y qu encontraron? Huesos de nuevo. Sus huesos, los de l dragn. Pero ningn tesoro. Un hechicero, algn hechicero desconocido de otro lugar, debi de haberlo encontrado indefenso y lo derrot... Y despus se fue con el tesoro, ¡delante de las mismas narices de la Liga! El pescador escuchaba, atento e inexpresivo. Por supuesto que habr sido un hechicero poderoso e inteligente para primero matar al dragn, y segundo escaparse sin dejar rastro. Los Seores y Magos del Archipilago no pudieron seguirle el rastro en absoluto... Ni sospechas siquiera de dnde haba venido o hacia dnde haba ido. Estuvieron a punto de abandonar. Esto sucedi la primavera pasada; yo haba estado ausente, viajando por la Bordada Norte durante tres aos, y regres en aquellos das. Y me pidieron que les ayudara a encontrar al hechicero desconocido. Esto fue un rasgo de inteligencia de parte de ellos. Porque no soy solamente un hechicero yo mismo, como creo que lo adivinaron algunos de los zoquetes de aqu, sino que soy un descendiente de los Seores de Pendor. Ese tesoro es mo. Es mo, y sabe que es mo. Esos idiotas de la Liga no pudieron encontrarlo porque no es de ellos. Pertenece a la casa de Pendor, y la gran esmeralda, la estrella del tesoro, Inalkil la Piedraverde, conoce a su dueo. ¡Observa! Barbanegra levant su bastn de roble y grit -: ¡Inalkil! La punta de la vara empez a brillar, verde, un encendido resplandor verde, una niebla deslumbrante del color de la hierba de abril, y al mismo tiempo la vara se inclin en la mano del hechicero hasta sealar en lnea recta el costado de la colina que se levantaba sobre sus cabezas. En el lejano Havnor el resplandor no era tan potente murmur Barbanegra -, pero la varilla sealaba en la direccin correcta. Inalkil respondi cuando la llam. La joya conoce a su dueo. Y yo conozco al ladrn, y lo someter. Es un hechicero agraciado, que pudo con un dragn. Pero yo soy ms poderoso. Quieres saber por qu , zoquete? ¡Porque conozco su nombre! A medida que el tono de Barbanegra se haca ms arrogante, el rostro de Birt apareca ms y ms obtuso, ms y ms inexpresivo; pero al or decir a Barbanegra que conoca el

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verdadero nombre de seor Bajocolina, se sacudi, cerr la boca y contempl al del Archipilago. Cmo... lo aprendiste ? dijo muy lentamente. Barbanegra hizo una mueca y no le contest. Magia negra? insisti Birt. Cmo, si no...? Birt palideci y no dijo nada. ¡Soy el Seor del Mar de Pendor, zoquete, y poseer el oro que mis padres ganaron, y las joyas que mis madres usaron, y la Piedraverde! Porque son mos. Bueno, ahora podrs contar toda la historia a tus gaznpiros de aldea, una vez derrotado ese hechicero y que yo me haya ido. Espera aqu. O puedes venir y mirar, si no tienes miedo. Nunca volvers a tener la oportunidad de observar a un hechicero en todo su poder. Barbanegra se volvi, y sin mirar atrs subi a grandes trancos la colina, hacia la entrada de la cueva. Muy lentamente, Birt lo sigui. Se detuvo a una buena distancia, se sent bajo un espino y mir. El del Archipilago se haba detenido; era una figura oscura y envarada, sola en la verde ondulacin de la colina, de pie y absolutamente inmvil ante la boca bostezante de la caverna. Repentinamente movi el bastn sobre su cabeza; el resplandor esmeralda invadi el mbito mientras gritaba: ¡Ladrn, ladrn del Tesoro de Pendor, sal a la vista! Se oy un estruendo como de loza rota dentro de la cueva, de la que sali despedida una cantidad de polvo. Asustado, Birt se agach. Cuando volvi a mirar, vio a Barbanegra an inmvil, y en la boca de la cueva, polvoriento y desgreado, estaba el seor Bajocolina. Pareca pequeo y enternecedor, con los pies torcidos hacia adentro como de costumbre, y con las piernecillas arqueadas cubiertas por ca lzas negras, y sin varilla..., nunca haba tenido una, repar Birt. El seor Bajocolina pregunt con su vocecilla ronca: Quin es usted?

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Soy el Seor del Mar de Pendor, ladrn, y he venido a reclamar mi tesoro. Ante esto, el seor Bajocolina se fue ponie ndo rosado lentamente, como suceda siempre que la gente era grosera con l. Se puso amarillo, el cabello se convirti en cerdas, emiti un rugido parecido a una tos, y se convirti en un len amarillo que salt por la colina hacia Barbanegra, los colmillos blancos destellando. Pero Barbanegra se haba esfumado. Un tigre gigantesco, del color de la noche y el relmpago, brincaba al encuentro del len... que haba desaparecido. De pronto, bajo la cueva se alzaba un bosquecillo alto, negro bajo el sol invernal. El tigre, contenindose en pleno salto justo antes de caer bajo la sombra de los rboles, se encendi en el aire, transformado en una lengua de fuego que azotaba las ramas secas y negras. Pero donde se haban alzado los rboles, una repentina catarata empez a caer desde la ladera de la colina, un arco de agua plateada y estruendosa que tronaba sobre el fuego. Sobre el sitio ocupado antes por el fuego... que haba desaparecido. Por un instante, ante los ojos fijos del pescador se levantaban dos colinas: la verde que ya conoca y una nueva, una loma parda y pelada, lista para beberse la torrencial catarata. Esto sucedi con tanta rapidez que Birt parpade, y despus de parpadear parpade de nuevo pues lo que estaba viendo era mucho peor. All donde haba estado la catarata revoloteaba un dragn. Alas negras oscurecan toda la colina, garras de acero se extendan, tanteando, y de los labios oscuros, escamosos, entreabiertos, brotaba fuego y vapor. Debajo de la criatura monstruosa, Barbanegra se rea. ¡Toma cualquier forma que te guste, pequeo seor Bajocolina! se burl -. Puedo enfrentarte. Pero el juego se vuelve aburrido. Quiero contemplar mi tesoro, Inalkil. Ahora, gran dragn, pequeo hechicero, recobra tu forma real. ¡Te lo ordeno por el poder de tu verdadero nombre: Yevaud! Birt estaba petrificado, ni siquiera poda parpadear. Se agach, indeciso entre hacerlo o no; vea al dragn suspendido en el aire sobre Barbanegra, el fuego que llameaba a la manera de muchas lenguas desde la boca escamosa, el humo que sala en chorros de las

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rojas ventanas de la nariz. Vio cmo el rostro de Barbanegra se volva blanco como la tiza, y cmo le temblaba los labios orlados de barba. ¡Tu nombre es Yevaud! S dijo un vozarrn ronco y silbante -. Mi verdadero nombre es Yevaud, y mi verdadera forma es esta. Pero el dragn haba muerto... Encontraron sus huesos en la isla de Udrath. Ese era otro dragn intervino el dragn, y luego cal como un halcn, con las garras extendidas. Birt cerr los ojos. Cuando los abri, el cielo estaba despejado, la colina vaca, excepto una mancha pisoteada de color negro rojizo, y unas pocas huellas de garras en la hierba. Birt el pescador se puso en pie y corri. Atraves el baldo a la carrera, dispersando las ovejas a izquierda y derecha, y baj por la calle de la aldea hasta la casa del padre de Palani. La joven estaba en el jardn desmalezando las capuchinas. ¡Ven conmigo! jade Birt; ella lo mir fijamente, l la aferr de la mueca y la arrastr consigo. Palani chill un poco, pero no se resisti. Ambos corrieron recto hacia el muelle; Birt empuj a Palani dentro del Queenie, la chalupa pesquera. El muchacho desat las amarras, cogi los remos y parti, remando como un demonio. Lo ltimo que Sattins Island vio de l y de Palani fue la vela del Queenie desvanecindose en direccin de la isla ms cercana en el oeste. Los aldeanos creyeron que nunca dejaran de comentar cmo Birt, el sobrino de Goody Guld, se haba vuelto loco y haba escapado en un bote con la maestra el mismo da que el buhonero Barbanegra desapare ci sin dejar rastro, abandonando todas sus plumas y cuentas. Pero tres das ms tarde dejaron de comentarlo pues tuvieron otras cosas que comentar, cuando el seor Bajocolina sali por fin de su cueva.

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El seor Bajocolina haba resuelto que ya que su verdadero nombre no era ms un secreto, bien poda abandonar su disfraz. Caminar era mucho ms difcil que volar, y adems haca mucho, mucho tiempo que no coma una verdadera comida. FIN Ursula K. Le Guin: Nacida el 21 de octu bre de 1929 en Berkeley, Ursula Kroeber era hija de Theodora y Alfred Kroeber, escritora de cuentos infantiles y antroplogo, respectivamente. Estudi en el Radcliffe College y se gradu en Literatura Italiana y Francesa del Renacimiento en la Universidad de Columbia. Tras ganar una beca para estudiar en Francia, conoci a Charles A. Le Guin, historiador, con el que contrajo matrimonio en 1953 en Pars. En 1958 se establecieron en Portland, Oregn. Tuvieron tres hijos y, de momento, tres nietos. A lo largo de su vida, Ursula K. Le Guin se ha revelado como activa militante pacifista y feminista. Ursula K. Le Guin es una de las autoras ms completas de nuestro tiempo. Escribe prosa y verso, y ha publicado sus trabajos en gneros tan distintos como la fantasa, cienciaficcin, ficcin realista, libros infantiles, libros para jvenes, ensayos, guiones, etc. Ha publicado 6 libros de poesa, 20 novelas, ms de 100 cuentos cortos (que han sido recogidos en 11 volmenes), 11 libros infantiles, 4 colecciones de ensayos y 4 traducciones de otras obras, en apenas 40 aos. Unas cifras realmente impresionantes, que muy pocos autores han conseguido, y ms an teniendo en cuenta la alta calidad de sus textos y de la variedad de sus formas. Al INDICE

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4. CUENTO MADE IN CUBA: APOLVENUSINA Por Yoss. A Pedro Cabiya, por su Madreperla, el original Este es solo un descarado plagio en clave de CF. Su sueo es parecerse a una estrella de cine, un cantante o un deportista famoso? Opina que su rostro o su cuerpo no son perfectos? Qu le sobran centmetros de nariz o de talle, que le faltan de seno, espaldas o estatura? No est satisfecho con el color de sus ojos, su cabello o su piel? Si est cansada de llevar tacones altos y sujetadores con relleno; si no tiene tiempo, deseos o constancia para sufrir dietas o sudar en el gimnasio; si es alrgico a los lentes de contacto cosmticos, los tintes y las pelucas o demasiado pe rezoso para usarlos; si la ciruga esttica lo asusta… Apolvenusina puede ser la respuesta a todas sus insatisfacciones. Coloque una pldora bajo la lengua, concntrese durante cinco segundos en el aspecto que desea tener y luego escpala. Mrese ahora al espejo. La metamorfosis lo dejar estupefacto… ¡y tota lmente satisfecho! Aspecto pensado, ¡aspecto logrado! Apolvenusina lo hace. Su ingrediente activo modifica casi instantneamente los cromosomas de su cdigo gentico y el fenotipo por ellos determinado hasta igualar la imagen corporal que usted haya previamente elegido. La metamorfosis es definitiva e irreversible. Miles de mujeres son ahora felices dobles cl nicas de Shakira, Britney Spears o Julia Roberts gracias a la magia de Apolvenusina Miles de copias de Brad Pitt, Mel Gibson y Justin Timberlake caminan hoy orgullosos por

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el mundo despus de haber usado Apolvenusina Si quiere usted tener la cara de Catherine Zeta Jones, los senos de Pamela Anderson y las piernas de Cher ¡pruebe Apolvenusina Si su sueo son los msculos de Arnold Schrwarzenegger y el rostro de Steve Tyler ¡ Apolvenusina obrar el aorado milagro! El dios Apolo y la diosa Venus habran usado Apolvenusina Por qu no usted? ¡No se necesita receta mdica! ¡Pdala HOY a su farmacutico o distribuidor! CIRCULAR 23-MK-00034 Apolvenusina es una marca registrada Bayer-Bell-NASA. Por Orden de la Comisin Internacional para Medicamentos y Narcticos, el trust comercializador est obligado a adjuntar el siguiente folleto de instrucciones a cada embalaje comercial o muestra gratuita del producto, lo mismo que a todo anuncio, publicidad o instruccin relacionada con el almacenamiento, venta o uso de la sustancia Metamorfosato de Ultragenina-Beta III, ingrediente activo de la Apolvenusina Apolvenusina se comercializa exclusivamente en frascos de 20 tabletas. Rechace cualquier envase que contenga un nmero superior o inferior de pldoras o grageas, cuyo sello de fbrica falte o est roto o no se presente acompaada de este manifiesto. La venta y/o distribucin de Apolvenusina sin el siguiente documento constituye un delito segn la circular federal 23-MK-00034 y puede ser penada con multas de hasta 25 000 dlares y privacin de libertad de hasta 5 aos, o ambas. Si usted tuviese conocimiento de cualquier material publicitario que fomentase la venta de Apolvenusina sin dicho manifiesto, tiene la obligacin de reportarlo con la mayor brevedad posible. De lo contrario podrn formularse en su contra cargos por complicidad en el delito de engao al consumidor.

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La empresa publicitaria o editorial o cualquier otra persona legal implicada directa o indirectamente en el diseo y/o distribucin de material propagandstico sobre Apolvenusina que careciese del ya citado manifiesto podr ver clausurados y/o confiscados sus activos, amn de ser penalmente acusada del delito arriba citado. Ninguna parte de este manifiesto podr ser modificado en su sintaxis, vocabulario o puntuacin, so pena de enfrentar los cargos ya mencionados. ADVERTENCIA: Lea cuidadosamente estas inst rucciones antes de utilizar Apolvenusina y sgalas al pie de la letra. No han sido redactadas para causar le molestias innecesarias; su objetivo es protegerlo de las posibles consecuencias secundarias desagradables del uso de este revolucionario medicinal. Mantenga la Apolvenusina alejada del alcance de los nios y mascotas. RECOMENDACIONES PARA EL EMPLEO: Para facilitar una mejor concentracin en los rasgos anatmicos deseados, recomendamos el empleo de una gragea de Apolvenusina para la transformacin de cada rasgo corporal deseado, as como utilizar fotos o videos como apoyo para su imagen mental. El tiempo de permanencia bajo la lengua no debe superar los cinco segundos exactos. Aconsejamos el uso de un cronmetro digital fiable y con bateras nuevas. El lapso debe ser medido a partir del momento exacto en que la pldora haga contacto con la mucosa sublingual. La expulsin, una vez ejercido su efecto, debe efectuarse con un esputo enrgico y decidido. Recomendamos una previa ejercitacin con grageas placebo del mismo peso, consistencia y volumen. Bayer-Bell-NASA suministra gratuitamente un frasco de las mismas a todo comprador de Apolvenusina Desconsejamos vivamente que Apolvenusina se utilice en presenci a de otras personas.

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Estas podran representar un factor de distraccin e influir negativamente en el resultado final. Por otra parte, si el tiempo de permanencia sublingual llega a seis o siete segundos, al escupir la pldora utilizada se expele tambin un gas genticamente especfico, inocuo para el que la us pero a menudo letal para cualquier otro ser humano que se encuentre a menos de diez metros de distancia. Mantener 8 9 segundos bajo la lengua la gragea de Apolvenusina ocasiona en un 80% de los casos la regresin total o parcial de los genitales masculinos o femeninos. En el otro 20% no se produce degeneracin anatmica de los rganos reproductivos, pero s esterilidad irreversible. La exposicin de la mucosa sublingual por 10 segundos o ms a la Apolvenusina suele provocar la aparicin del mal de Hoptchkins, melanomas, linfomas u otros tumores malignos, generalmente no operables. CONTRAINDICACIONES: No utilice Apolvenusina si: -Alguna vez en su vida ha consumido alguna de las siguientes drogas: caf, marihuana, opio y sus derivados, o cocana. -Durante los ltimos cinco aos ha bebido ms de 50 ml de alcohol o fumado ms de 5 cigarrillos al da. -Tiene menos de 14 aos. -Est empleando algn anticonceptivo hormonal. -Consume regularmente medicamentos contra la gastritis, la cefalalgia o la diabetes. -Ha tenido relaciones homosexuales durante los ltimos seis meses. -Ha viajado alguna vez al espacio csmico. Consulte a su mdico antes de emplear Apolvenusina en caso de que sufra de acn,

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anosmia, sordera, otitis, ceguera, conjuntivi tis, miopa, hipermetropa, astigmatismo, retinosis pigmentaria, tartamudez, labio leporino, paladar hendido y/o problemas de ortodoncia. Se desaconseja enrgicamente el uso de Apolvenusina a los pacientes bajo tratamiento psiquitrico con barbitricos, anfetaminas u otros antidepresivos. Si se le ha diagnosticado sicklemia, fenil cetonuria, hemofilia, xerodermia pigmentaria o albinismo, mantnganse ms de 10 metros de distancia de Apolvenusina o cualquier otro preparado que contenga Metamorfos ato de UltrageninaBeta III. No permita ningn contacto de sus tejidos corporales con Apolvenusina si: -Consume preparados a base de esteroides o cortisona, o los ha consumido hasta hace menos de dos semanas. -Presenta sntomas de catarro o gripe. -Es alrgico al huevo. -Se encuentra sometido a una dieta de menos de 2500 caloras diarias. -No ha padecido de sarampin, varicela u otras enfermedades autoinmunizantes. -Ha sufrido la extraccin de uno o varios dientes hace menos de un mes. No utilice Apolvenusina conjuntamente con agua efervescente, Coca-Cola, Pepsi-Cola u otra bebida gaseada que contenga dixido de carbono. Suspenda por completo el uso de Apolvenusina si: -Sufre reacciones alrgicas como oscurecimiento, enrojecimiento o aparicin de lesiones vesicosas de la piel. Tambin parpadeos descontrolados, parlisis muscular tetaniforme, vmitos crnicos, hemorragias nasales, diarrea o impotencia. -Experimenta prdida del apetito o estreimiento. -Presenta calambres o parlisis faciales totales o parciales.

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-Sus dedos comienzan a unirse por una membrana interdigital de color prpura. -Desarrolla sensibilidad visual a los rayos ganma. -Aparece sangre en su orina o heces fecales. -Sus deyecciones conservan la movilidad de spus de abandonar su recto intestinal. -Empieza a sentirse como un excremento. -Sufre una pesadilla recurrente y totalmente absurda en la que heces fecales inteligentes provenientes del planeta Beta III de una dimensin paralela, con manos dotadas de membranas interdigitales de color prpura y ojos solo sensibles a los rayos ganma, le informan que se proponen conquistar La Tierra como venganza al robo continuado de sus huevos, que seran las grageas de Apolvenusina No mencione los nombres de Albert Einstein o Paul Dirac a menos de diez metros de distancia de cualquier pldora de Apolvenusina No se burle JAMAS de Apolvenusina. NINGUNA distancia es segura. ¡MUY IMPORTANTE! El ingrediente activo de Apolvenusina Metamorfosato de UltrageninaBeta III, es una protena levgira supercompleja cuya estructura espacial fue copiada de un universo alternativo por la NASA y los Laboratorios Bell durante sus experimentos con el Portal Transdimensional Controlado. Utilizada correctamente, Apolvenusina soluciona la fealdad, la monotona anatmica y la baja autoestima. Su uso indebido, sin embargo, puede ocasionar consecuencias como la degeneracin total o parcial del esqueleto y/o de la piel, la cada de la nariz y los ojos y otras que daen de modo grave e irreversible su apariencia personal y su salud. Yoss: Miembro de la Unin de Escritores y Artistas de Cuba. (UNEAC) y de la Asociacin

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Hermanos Saz. Fue miembro de los talleres literarios "Oscar Hurtado" y "Julio Verne". Obtuvo el Premio "David" en 1988 con Timshel, en la modalidad de Ciencia-ficcin. Tiene publicados los libros: Timshel 1989; W 1998; Los siete pecados nacionales, Ed. Bessa, Italia; la antologa de fantasa Reino eterno, en 1999; la novela Los pecios y los nafragos, publicada a principios del 2000; y la pequea obra El encanto de fin de siglo una noveleta escrita a cuatro manos con el escritor italiano Enilio Manetti, la cual ser publicada en una coleccin en colaboracin italocubana, titulada el Peso Cubano, y el libro Se alquila un planeta, publicado en Espaa en el 2002. Al INDICE

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5. RESEA: La saga de Ender. Esta vez no les mostrar una resea nica sobre una obra o una saga. Debido a lo extensa de la obra de Orson Scott Card (y la propia saga de Ender) as como las diferencias de calidad entre las distintas obras de la saga, me limitar a mostrar una resea diferente por cada libro de la saga de Ender. Las reseas estn ordenadas en orden de publicacin de los libros y no en el orden que suceden en el universo literario. Todas las reseas han sido tomadas del sitio web http://www.bib liopolis.org, sin la autorizacin de los autores pero sin nimo de lucro. PD: al final de cada resea se encuentra el nombre del autor de esta, lamentamos no haber encontrado las biografas de todos. Sugiero para ms informacin contactar a los administradores del sitio web de bibliopolis arriba mencionado. Darthmota. El juego de Ender Orson Scott Card Ttulo original: Enders Game

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Trad. Jos Mara Rodelgo y Antonio Snchez En El juego de Ender hay un libro blanco y un libro negro. El libro blanco es el que habla de la historia de un grupo de pasiones que se organizaron para derrotar a una amenaza para los seres humanos. El libro negro es el que relata las amplias prerrogativas de la supervivencia racial sobre los individuos, e incluso sobre otras razas. Ambos se mezclan y los lectores disfrutan de una densa historia sobre la personalidad de uno de los ms originales y productivos hroes-dioses de la ciencia-ficcin: Ender Wiggin. Ender es el tercero de tres hermanos que han sido seleccionados por la Flota Internacional como posibles estrategas para la guerra contra los insectores. Desde el inicio de su educacin, Ender es observado para calibrar sus posibilidades, y finalmente es invitado a ingresar en la Escuela de Batalla a la edad de seis aos. En la Escuela recibir una despiadada instruccin con vistas a prepararle para el papel ms importante de la lucha, que l desconoce. Deslumbra a sus compaeros y profesores con sus habilidades en los juegos de guerra y con su nueva concepcin de las peleas en gravedad cero. Es ascendido a la Escuela de Alto Mando para recibir las enseanzas del mayor estratega de la historia, Mazer Rackham, con el que practica en simulaciones de ms alto nivel. Finalmente descubre... pero eso debern averiguarlo los lectores por su cuenta. El grueso del libro se cie a la parte de la formacin militar de Ender. La historia elegida para la educacin de los futuros guerreros no puede ser ms acertada, y aqu Card hace gala de su agudeza psicolgica. Escoge al ser humano en la etapa en que posee ms creatividad y es ms capaz de reacciones sorprendentes, que son las nicas armas que pueden servirles frente al superior armamento y nmero de los insectores. Los nios son introducidos en un universo que no les resulta repulsivo porque forma parte de su mundo, y a la vez esconde una utilidad como representacin de autnticas batallas: los juegos. Protegidos por la sociedad familiar de la Escuela de Batalla, los nios viven simulacros de guerras sin la presin de la realidad, lo que permite a los ma yores utilizar sus giles mentes en el mejor momento de sus vidas. En esa escuela se perfila la personalidad hermtica de Ender, mucho ms atractiva que en entregas posteriores, donde asumir conscientemente su papel redentor. En El juego de

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Ender es un chico que se dedica a analizar lo que le rodea rpidamente para dominar la situacin con los medios de que disponga, ya sean poco o muchos. Es un ejemplo de adaptacin y de superacin del medio: cuando aprende a jugar (pgs. 70 y 71 de la edicin de Libro Amigo) viendo cmo lo hacen los chicos mayores, me recuerda a esos fenmenos de las mquinas de marcianitos de cuando yo era pequeo, del tiempo en que las maquinitas eran un divertimiento pblico, casi social, y no ntimo como ahora. Hasta aprende a hablar como los chicos mayores enseguida (pg. 71). Reconozco que en mi caso esta caracterstica de Ender hizo ms mella de la que podra haber hecho cualquier otra de un hroe espectacular. Por el tiempo en que le la novela, se me figur que el hroe serio y circunspecto que no pareca actuar hasta que la situacin necesitara su control, era una figura excitante y seductora que dominaba todo argumento de pelcula o de libro. A ese tipo de personajes me remiti Ender cuando me sumerg en la lectura de este primer libro de la serie. Sin embargo, ya en esta obra se advierte la obsesin de Card por conformar una personalidad vital paralela a la de un Jesucristo moderno: Ender tendr seguidores, muchos enemigos, e incluso un Judas en la persona de Bonzo Madrid, compaero de la Escuela que, como el Mesas, deber morir para que el destino se cumpla. Pero la mayor fuente de originalidad, al menos para m, de El juego de Ender, reside en la prdida de referencias terrestres en el movimiento sin gravedad. He aqu uno de los ejemplos ms brillantes de que la ciencia-ficcin de calidad es capaz de dar sustitutos a las concepciones humanas, sobre todo a los prejuicios de entorno/marco (llamo as a los que se dan por hechos en la descripcin de sociedades o escenas extraas a la humana; por ejemplo, dar por sentado que los extraterrestres van a tener forma humana). Desde el momento en que Ender sube al transbordador que le llevar a la Escuela, adquiere esa ventaja sobre los dems. Basndose en el aislamiento relativo frente al resto de los chicos, se encierra en sus propios pensamientos y no muestra un comportamiento suelto y relajado. Se dedica a examinar el exterior novedoso para l, y alcanza el conocimiento del que brotar su genialidad: "La gravedad puede tener cualquier direccin. La direccin que yo quiera" (pg. 50). Con los premios que recibi la historia de Ender, es comprensible que aun hoy en da siga considerndose un texto clsico en la ciencia-ficcin. El cuento "El juego de Ender", publicado en 1977 en Astounding Science Fiction, fue propuesto para el Hugo. El juego de

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Ender (1985) y La voz de los muertos (1986) ganaron sendos Hugo y Nebula, siendo la primera vez que un autor se llevaba dos aos seguidos los dos premios ms importantes de la cf. No cabe duda de que fue una recompensa de justicia para una obra fabulosa. Hctor Ramos. La voz de los muertos Orson Scott Card Ttulo original: Speaker for the Dead Trad. Rafael Marn La voz de los muertos es el segundo volumen de una de las sagas ms importantes de la ciencia-ficcin y ha recibido innumerables crticas tanto a favor como en contra. En ella, Card afronta un tour de force de personajes (Novinha y sus hijos) en cuyas complejas relaciones afectivas debe encajar el joven Ender. Y junto a ello y a la raza extraterrestre de los cerdis o "pequeninhos", el virus de la descolada y toda la parafernalia emotiva que rodea a un xenocida como Ender, nos encontramos con esa nueva "religin" de los Portavoces de los Muertos que sirven como sacerdotes a quienes no creen en ningn dios y sin embargo creen en los valores humanos. Y por si ello fuera poco, aparece Jane, la

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inteligencia artificial nacida del nexo de ansibles que comunican la galaxia. Se trata de una novela singular, que a mi entender debe ser estudiada desde diferentes perspectivas antes de enjuiciarla globalmente; como continuacin de El juego de Ender, como obra independiente y como parte de la serie de Ender. Como heredera directa de El juego de Ende r, novela que transcendi el crculo de la ciencia-ficcin y obtuvo gran xito entre el pblico general, La voz de los muertos result fallida. El escenario, los personajes y el tiem po de la accin haban cambiado radicalmente, al igual que el argumento, pero no fueron sustituidos por otros que llegaran de igual forma al lector. Slo se conservaron los elementos m s ajenos al espritu original del relato (la evolucin de Ender como soldado y eventualmente genocida). As, los que esperaban una continuacin no la hallaron ms que en el hecho de que Ender, ya adulto, se encuentra afrontando -entre otras cosasel problema de recuperar la raza de los insectores. En realidad esta novela iba a ser independiente, pero Orson Scott Card vio la forma de aprovechar un argumento que no despegaba del todo para adaptar a Ender a la situacin, segn comenta l mismo, con lo que mat dos pjaros de un tiro. La contrapartida es que el xito arrollador del primer libro se disip y hubo una desilusin generalizada, especialmente entre los lectores menos asiduo s de la ciencia-ficcin, que abandonaron la serie. Una lstima, porque el cambio no fue, en trminos de calidad literaria e inters, a peor. Viendo La voz... como obra independiente no se pueden negar sus numerosas virtudes. No es de extraar que cosechara tanto el Hugo como el Nebula, pues rene el escenario logrado, los personajes realistas y la especulacin inteligente que son denominador comn de la mejor ciencia-ficcin. De forma hbil y convincente, Card aborda la cuestin del entendimiento entre diferentes especies, siendo ya clsica la distincin entre ramen y varelse para diferenciar las que pueden establecer algn tipo de comunicacin y las que no, lo que lleva a plantear varias cuestiones morales. En Lusitania, un planeta extrao, donde la religin es un factor muy a tener en cuenta, el trato de los humanos con los "pequeninhos" les lleva a comprenderse mejor a s mismos, pero todo tiene un precio, especialmente para quien aniquil una raza entera. Interesante, coherente, bien resuelta, La voz de los muertos es un clsico que se cuenta entre la mejor produccin de este autor.

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Qu significa este segundo volumen para la serie de Ender? Es el intento de hacer una transicin difcil. Del escenario relativamente pequeo del primer libro (el centro de entrenamiento, una especie aliengena de la que se sabe poco o nada) se pasa, tres mil aos en el futuro, a todo un planeta, varias razas complejas y un universo en conflicto, adems de personajes ya conocidos a los que se suman otros muchos. En este punto Card mantiene todava el control, que perder definitivamente en los siguientes ttulos, al hincharse el globo argumental por encima de sus posibilidades. Pero en La voz... las variables se mantienen bajo control, de forma que podra haberse aprovechado magnficamente para poner el punto final a la serie. Sin embargo, al querer tan obviamente el autor explicar y matizar sus ideas sobre el enfrentamiento entre seres inteligentes -que pueden parecer excesivamente simples en El juego...-, se perfila ya el futuro de la saga de Ender, una cuesta abajo inevitable de calidad. En resumen, La voz de los muertos es una gran novela de ciencia-ficcin. Irremediablemente asociada a su predecesora, caus bastante decepcin en algunos crculos, y sin embargo tanto crticos como aficionados al gnero la premiaron con efusin. Algunos consideran que es mejor que El juego de Ender, y no ser yo quien les lleve la contraria. Por desgracia, su lectura hace presagiar decepcionantes continuaciones y el estancamiento de una obra, la serie de Ender, que podra haber sido definitiva y se qued en mediocre. Miguel J. Francs.

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Ender el Xenocida Orson Scott Card Ttulo original: Xenocide Trad. Rafael Marn Leerse Ender el Xenocida inmediatamente despu s de los dos libros anteriores de la saga de Ender es estar jugando con la posibilidad de salir de la experiencia con la impresin de que Orson Scott Card acaba de aguarnos una de las mejores series de ciencia-ficcin con alevosa y premeditacin. Durante mucho tiempo aborrec este libro, que empaaba la hasta entonces emocionante historia de Ender. Y con esto no quiero decir que sea malo en el sentido en que lo son otros muchos libros que todos alguna vez hemos ledo, sino que, por comparacin, no alcanza un nivel decente para mantenerse a la altura de los anteriores. El libro se compone de dos historias que terminan entremezclndose, la del ya conocido planeta Lusitania, donde conviven los pequeninhos, la Reina Colmena y los colonizadores humanos, y la del planeta Sendero, cuyos ha bitantes viven segn las antiguas tradiciones chinas bajo la atenta mirada de los dioses. Es en este planeta donde se encuentran Qing-jao y su padre, Han Fei-tzu, ambos pertenecientes a la lite de los agraciados y con una

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inteligencia fuera de lo comn, aunque obligados a realizar penosas purificaciones por faltas cometidas contra los posesivos dioses. En Lusitania, los problemas son variados. En primer lugar est el virus de la descolada, que se readapta a cualquier mejora lograda por los avances de los cientficos, lo que obliga a mejorar constantemente los viricidas utilizados. Por otro lado est la flota del Consejo, acompaada del Pequeo Doctor (tambin conocido como Ingenio de Destruccin Molecular) que se dirige al planeta con intenciones poco amistosas. Por fin ocurre lo que todos se teman y el Consejo autoriza a la flota a utilizar el arma contra Lusitania, por lo que Jane, el ente compuesto por las cone xiones filticas de todos los ansibles y decididamente al lado de Ender y Miro (el hijo de Novinha que se qued paraltico en el libro anterior) decide desconectar todas las comunicaciones entre la flota y el Consejo. Al desconocer lo que ha pasado, se pide a Han Fei-tzu que investigue, y ste a su vez encarga el trabajo a su inteligente hija. A partir de aqu, los acontecimientos se desatan. Valentine, la hermana de Ender, ha llegado a Lusitania, por lo que Ender no est solo en la labor de encontrar salidas, pero el equipo cientfico al completo (sin incluir a los cerdis, por supuesto) est compuesto por los hijos de Novinha, con lo que la cosa, aunque pueda ir bien, nunca lo har suavemente. Todos ellos estn terriblemente torturados por los acontecimientos pasados (a Quim, que ha conseguido superarlo bastante bien hacindose sacerdote, se encargan de torturarlo los cerdis un poco ms tarde). Se especula con la posibilidad de acabar con la descolada, as que Quara se chiva a los pequeninhos de que los humanos intentan acabar con su especie, dependiente del virus para su reproduccin. Por supuesto, s tos se molestan bastante, y algunos abogan por soluciones muy poco pacficas. La Reina Colmena se compromete a construirles una nave, adems de otra para ella, para que puedan huir antes de que la flota destruya Lusitania. Los cerdis, que se han convertido al cristianismo (!), deciden que la descolada es el Espritu Santo, y creen que su misin es esparcirla por el resto de la galaxia. Contar el resto sera largo, aunque las cosas comienzan a ir cada vez peor: Qing-jao descubre la presencia de Jane y convence al Consejo para que desconecten, en un plazo prximo, todas las conexiones ansible para que sta muera. Los pequeninhos matan a Quim, y los lusitanos, espoleados por Greco, queman parte del bosque de sus compaeros cerdis, incluido el rbol-madre. Los humanos encuentran a los insectores, y sus peores

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temores se convierten en realidad. Quara, la experta en el virus de la descolada, prefiere que sta acabe con todos los humanos en el planeta, incluida su familia, antes que destruir la capacidad del virus para intercambiar informacin. Y para colmo, cuando al fin consiguen disear un virus que sustituira a la descolada como agente de transmisin gentica del material cerdi, descubrimos que no puede hacerse... Todo est perdido para los habitantes de nuestro querido planeta? Desgraciadamente no. Y desgraciadamente, porque todo, incluso lo imposible, se arregla al final. La inteligencia de los pequeninhos no depende de la descolada; Gr eco y Olhado, encerrados en la prisin y sin ms ayuda que su cerebro, dan con una forma de viajar ms rpido que la luz; el virus mutado de la descolada es construido con slo pensarlo en un "espacio real irreal" (sic); Miro deja de ser paraltico para volver a recobrar toda sus capacidades; aparecen de nuevo Valentine y Peter, el he rmano de Ender (s, os lo juro), y mientras que Valentine se dedica a curar emocionalmente a la gente del pueblo, Peter parte en una nave ms rpida que la luz (que no es ms que una caja con asientos) a llevar la curacin de la mutacin gentica provocada por el Consejo sobre los inteligentsimos habitantes de Sendero, para luego intentar detener a la Flota por el mtodo de hacerse con el poder de la galaxia. Jane tampoco morir, sino que simplemente "quedar medio tonta por una temporada", etc. Pero bueno, as son las cosas. Todos terminan contentos (incluidos los que se alegren al saber que, al fin, en este futuro remoto, existe un planeta llamado Catalunya), menos los lectores que esperasen algo distinto de este tercer libro de la saga. Josu Insua Ayuso.

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Hijos de la mente Orson Scott Card Ttulo original: Children of the Mind Trad. Rafael Marn Una de las peores cosas que pueden decirse de un libro, especialmente en el caso de los libros de ficcin, es que no posea un inters intrnseco, sino que ste venga dado por otros motivos. Hay libros que leemos slo por habernos gustado otros libros del mismo escritor, por el buen recuerdo que tenemos de libros de parecida temtica, o incluso porque nos ha gustado una pelcula basada en l. Y tambin hay libros que leemos por que son "la n-sima parte de la saga de...", y que, como suelen decir en las contraportadas, "mantienen el espritu de la primera" y son "dignos sucesores". Hijos de la mente constituye la cuarta y penltima parte hasta la fecha de la serie de libros de Orson Scott Card sobre Ender, tras El juego de Ender, La voz de los muertos y Ender el Xenocida, y precediendo en el tiempo (que no en el orden interno de la serie) a La sombra de Ender. Realmente, la divisin en un tercer y cuarto libros, es decir, Ender el Xenocida e Hijos de la mente, responde ms a criterios de edicin (suman ms de mil pginas entre los dos) que a los meramente literarios, puesto que la trama iniciada en el tercer volumen no acaba en ste sino que tambin se desarrolla en el cuarto, sin solucin de continuidad. El punto de partida de la novela es ste. Tras haber encontrado una cura al virus de la descolada, y haber descubierto la forma de viajar por el espacio ms rpido que la luz, Ender y sus aliados siguen enfrentados al problema de la flota enviada por el Consejo Estelar para destruir Lusitania, la colonia en la que conviven las tres especies inteligentes: pequeninos, humanos e insectores. Adems, Jane, la inteligencia artificial que vive en la red de ansibles, est a punto de ser destruida por las acciones del Consejo para limpiar la red de comunicaciones por ansible. Como en las anteriores entregas, y en todos sus libros en general, la principal virtud de Card est en la descripcin de la psicologa de los personajes y de sus motivaciones y acciones. Naturalmente los ms completos son los personajes de Si Wang-mu, Peter, Jane y

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Miro, que son los que llevan el peso de la accin, aunque tambin algunos personajes secundarios estn muy bien trazados, como Tsutsumi o Hikari. No obstante, muchos de los personajes quedan en poco ms que un arquetipo (Quara, por ejemplo). Otro de los puntos negativos es el desarrollo de la trama, que parece avanzar a trompicones, con hilos argumentales que luego quedan perdidos (el planeta de origen de la descolada), y elementos introducidos con calzador (como es el caso de Malu y los habitantes de Pacfica). Tambin impera la sensacin de que hay demasiados "efectos especiales", desde poder viajar instantneamente o que Jane pueda transferir su "aiua" a otros cuerpos. Cabe preguntarse si realmente era necesario incluir todas estas cosas, si aportan algo a la novela, o solo la enredan. Es ms, tanta acumulacin de sucesos, provoca inevitablemente el distanciamiento del lector con los personajes. No slo no puedes seguir su ritmo, sino que tu inters se diluye porque se sigue una espiral de problemas-cada-vez-mayores y soluciones-cada-vez-ms-ridculas. En resumen, un libro que cierra (por ahora?) la cronologa interna de la serie de Ender, que puede entretener y se lee con facilidad, pero que queda muy lejos de la calidad que tenan los dos primeros. Recomendable slo para el que haya disfrutado con la tercera parte, o quiera saber qu pas al final con Ender, es decir, un libro que no tiene inters de por si. Una pena. Jaime Caldern Moreno.

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La sombra de Ender Orson Scott Card Ttulo original: Ender's Shadow Trad. Rafael Marn La sombra de Ender es alargada... La frontera entre arte y ofic io en literatura es bastante sutil. A los lectores suelen interesarles bastante ms las cualidades litera rias o las andanzas de unos determinados personajes que las motivos reales que guan la pluma que los ha creado. Esto se traduce muchas veces en la existencia de largas series de libros creados casi exclusivamente con el fin de engordar la cuenta corriente del escritor en cuestin. Orson Scott Card ha demostrado muchas veces a lo largo de su carrera profesional que es uno de esos escritores capaces de coger una buena idea y hacerla durar mas que el conejito del anuncio. El juego de Ender es un buen ejemplo de esta especial habilidad. Nacida como un cuento largo, posteriormente fue transformada en novela con el nico fin de justificar y apoyar otra novela que el autor estaba escribiendo en ese momento. Y ahora, despus de haber exprimido la vida de Ender hasta el hasto, Card vuelve la vista atrs y se pregunta: Por qu de todas las novelas de la serie, sigue siendo la primera la mas popular? Y llega a la conclusin de que El juego de Ender es una novela juvenil, y que esa combinacin de la vieja historia del Emperador de Todas las Cosas unida a un protagonista infantil es uno de los elementos fundamentales de la receta del xito. As que ni corto ni perezoso vuelve a desempolvar el argumento de El juego de Ender bajo el disfraz de una nueva perspectiva y nos regala en el proceso con el libro que estamos comentando. La sombra de Ender es una obra con la que difcilmente ningn lector podr sentirse engaado. En el prologo el autor explica perfectamente los motivos que le llevaron a escribirla. La contraportada resume magistralmen te su contenido al afirmar que se trata de una nueva perspectiva de los acontecimientos que se narran en El juego.... El problema no est por tanto en la repeticin del argumento (que se encuentra justificada) sino en el modo en que Card repite sistemticamente todas las claves y resortes de la otra historia dentro de un marco ligeramente diferente. El protagonista vuelve a ser un nio superdotado, que nace en un mundo que no le quiere y en el que debe luchar por sobrevivir. Vuelve a aparecer la

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obsesin por la figura femenina protectora, que en la primera novela era la hermana de Ender y en la segunda es Poke. Tampoco poda faltar el reverso oscuro masculino, y la relacin de amor y odio que establece con l: en un caso el hermano mayor, ahora Aquiles. Graff continua como el poder en la sombra que impulsa el desarrollo de ambos nios: la estructura de los dilogos de los profesores en la escuela de batalla es idntica a la de la obra original. De este modo, pgina tras pgi na el lector avezado va viendo cmo Card va desplegando todas y cada una de las triquiuelas con las que nos regal la vez anterior. Incluso en la ltima parte del libro, donde podra haberse producido una divergencia ms clara, Card pasa de puntillas por la estancia de Bean en las dos escuelas por las que Ender no pas, para acabar haciendo confluir los dos libros en un final comn... evitando, gracias a Dios, el molesto cordn umbilical con La voz de los muertos que ahora resulta completamente innecesario y del que por suerte, prescinde. Otro aspecto curioso de La sombra de Ender es cmo altera y distorsiona la novela original. Como toda variante que se precie de el Emperador de Todas las Cosas, uno acaba El juego de Ender con la clara idea de que Ender es invencible, y que no hay nada que pueda resistrsele. En cambio, al finalizar la obra que estamos comentando, el aturdido lector descubre que en realidad Ender no era tan listo, ni tan guapo, ni saba hacer las cosas tan bien como pareca. Ahora resulta que Bean es mucho ms listo que Ender, que en realidad Ender triunfa poco menos que gracias a Bean y que algunos de los grandes momentos de la accin son prcticamente signos de cobarda o locura del protagonista anterior. De hecho, Bean es tan listo, tan listo que sus capacidades rozan casi la divinidad: hay puntos en los que su inteligencia parece presciencia, tal es el poder de penetracin de su mente. El resultado es que de tan forzados que estn, en la novela de vez en cuando aparecen una serie de recursos argumentales ms propios de un culebrn que de una novela de cienciaficcin, y que pueden llegar a producir una profunda sensacin de desaliento en el lector. Dicho as podra pensarse que La sombra de Ender es un libro bastante prescindible. Pero tampoco sera rigurosamente cierto. Si el lector est dispuesto a dejarse engaar, a hacer la vista gorda cada vez que llega a un punto en el que su mente racional y su memoria le dicen "este truco ya lo has visto antes, no?", o "desde luego, vaya casualidad...", realmente puede disfrutar bastante con la lectura. Es indudable que Card ha madurado como escritor a lo largo de todos estos aos. Y los mismos recursos, aunque repetidos, estn usados con

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bastante mas habilidad en esta novela que en la hermana siamesa de la que procede. El resultado es que el ritmo de la trama no decae en ningn momento, y el lector se desliza por las paginas de la novela suavemente, acunado a medias por el recuerdo de los acontecimientos que se narran y por la magia de la vieja historia de el hombre-salido-de-lanada-que-salva-al-mundo-de-nuevo-y-a-pesar-d e-todo. Y, curiosamente, cualquiera que no conozca de nada la saga de Ender podr acceder a este libro sin demasiados problemas y con unas ciertas perspectivas de disfrutar de la obra. Como conclusin y resumen, yo me quedara con el comentario de John Clute sobre la obra, "mucha diversin y una terrible advertenci a", aunque cambiando un poco su sentido. Con una adecuada voluntad de entretenimiento, el libro puede disfrutarse, sin duda. Pero a tenor de mis experiencias pasadas con este autor, la noticia de que sta novela se anuncia como el inicio de una nueva serie no puede dejar de producirme algunos escalofros. Cristbal Prez-Castejn. La sombra del Hegemn Orson Scott Card Ttulo original: Shadow of the Hegemon Trad. Rafael Marn

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Orson Scott Card parece haberse pasado varios meses jugando al Risk, anotando cuidadosamente los movimientos de la partida y usndolos luego como esqueleto narrativo a partir del cual construir esta novela. Luego, ha ido cubriendo ese esqueleto con algunos de sus msculos y pieles ms familiares: los nios geniales destinados a regir el mundo, los psicpatas carentes de afectos, las reflexiones morales en voz alta (a veces, demasiado alta) y las escenas intensas entre los personajes que no desembocan en ninguna parte. Ledo el prrafo anterior parece que esta novela no me haya gustado, lo cual est muy lejos de la verdad. Es cierto que los ingredientes son exactamente los mismos que los de todas las otras novelas de Card (aderezados en esta ocasin por su intento -ms o menos conseguidode embarcarse en la novela histrico-estratgica), pero no es menos cierto que esos ingredientes estn mezclados con habili dad, el ritmo narrativo fluye de un modo adecuado y su forma de narrar engaosamente fcil sigue funcionando. Adems, quejarse porque un escritor sea fiel a sus constantes literarias cuando esas constantes no son de nuestro agrado para luego alabar exactamente lo mismo en otro porque ese s ha conseguido conectar con nuestro gusto o nuestros caprichos ticos siempre me ha parecido un ejercicio de hipocresa por parte de los crticos. Y no es una trampa en la que me apetezca caer. As que estamos ante una novela bien construida, aunque sin sorpresas, que se desarrolla por cauces que forzosamente nos resultan familiares a los conocedores de la obra de Card. Una novela que, como de costumbre, no llega a un final digno de tal nombre y lo deja todo preparado para la siguiente entrega de la serie. Al contrario que algunos de sus ltimos libros (ese horrible Hijos de la mente o ese mediocre Cofre del tesoro) no estamos ante una historia contada mecnicamente, sin inters por lo que se est haciendo y dependiendo nica y exclusivamente de su oficio y habilidad: el autor est disfrutando con lo que cuenta, se entusiasma con su propia obra, con el resultado de que el lector tambin disfruta y se entusiasma. As pues, es cierto: otra vez es ms de lo mismo. Pero es ms de lo mismo bien construido y bien contado. No es su mejor novela ni tampoco la peor. Slo otra ms. Rodolfo Martnez: rudy@drimar.com Rodolfo Martnez est vivo, goza de buena salud y sigue escribiendo, aunque ltimamente sus esfu erzos se orientan ms hacia los artculos, ensayos y reseas de libros que hacia la narrativa. El mundo entero lanza un suspiro resignado.

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(Resea publicada originalmente en La pgina de Rodolfo Martnez ) AL INDICE

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6. HUMOR: Tomado de la revista axxn http://axxon.com.ar/c-chiste.htm AL INDICE

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7 EL CARTERO SIEMPRE LLAMA DOS VECES. Este verano hemos recesado de lanzar el disparo en red, en parte por el verano en parte porque muchos no pueden revisar el correo durante las vacaciones. Lo cierto es que no se quedarn sin los disparos de julio y agosto. Hemos preparado esta vez una rfaga corta con los disparos 23 y 24 correspondientes a estos meses. Hemos recibido muchas solicitudes para recibir este boletn lo cual nos llena de satisfaccin. La nueva noticia es que Disparo en Red ya tiene un sitio en internet donde descargar los nmeros anteriores y el correspondiente al mes en curso. El la direccin del sitio es Por si no se han dado cuenta prefiero que no pierdan mucho tiempo leyendo estas humildes palabras y degusten el resto del boletn. Mucha suerte a todos. Darthmota. Al INDICE

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8. COMO CONTACTARNOS? S tienes algn comentario, sugerencia o colaboracin escrbenos a: darthmota@centro-onelio.cult.cu jartower@centro-onelio.cult.cu jartower74@yahoo.es aceptamos cualquier colaboracin seria y desinteresada. Traten de ponerla en el cuerpo del mensaje. Advertencia: Los mensajes de direcciones desconocidas que contengan adjuntos sern borrados. Para suscribirte envanos un correo en blanco a: disparoenred@centro-onelio.cult.cu con la palabra "BOLETIN" en el asunto. Para desincribirte envanos un correo en blanco a: disparoenred@centro-onelio.cult.cu con la frase "NO BOLETIN" en el asunto. Al INDICE