USF Libraries
USF Digital Collections

Disparo en Red

MISSING IMAGE

Material Information

Title:
Disparo en Red
Physical Description:
Serial
Language:
English
Publisher:
Disparo En Red
Place of Publication:
Havana, Cuba
Publication Date:
Frequency:
monthly
three times a year
regular

Subjects

Subjects / Keywords:
Science fiction, Latin American -- Periodicals   ( lcsh )
Science fiction -- Periodicals   ( lcsh )
Genre:
periodical   ( marcgt )
serial   ( sobekcm )

Record Information

Source Institution:
University of South Florida Library
Holding Location:
University of South Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
usfldc doi - D42-00025-n24-2006-08
usfldc handle - d42.25
System ID:
SFS0024301:00023


This item is only available as the following downloads:


Full Text
xml version 1.0 encoding UTF-8 standalone no
record xmlns http:www.loc.govMARC21slim
leader 00000nas 2200000Ka 4500
controlfield tag 008 000000c20049999pautr p s 0 0eng d
datafield ind1 ind2 040
subfield code a FHM
c FHM
8 024
D42-00025-n24-2006-08
FHM
FHM
049
FHM
0 245
Disparo en Red.
n No. 24 (August 2006)
260
[Havana, Cuba] :
b Disparo En Red
August 2006
310
Monthly
650
Science fiction, Latin American
v Periodicals
Science fiction
Periodicals
1 773
t Disparo en Red.
4 856
u http://digital.lib.usf.edu/?d42.25



PAGE 1

HOY: X de AGOSTO del 2006 DISPARO EN RED: Boletn electrnico de ciencia-ficcin y fantasa. De frecuencia mensual y totalmente gratis. Para descargar disparos anteriores: http://www.esq13.host.sk/revistas.html ---El sitio web del Fantstico Cubano http://www.cubaliteraria. cu/guaican/index.html

PAGE 2

Editores: Darthmota. Jartower. Colaboradores: Taller de Creacin ESPIRAL de ciencia ficcin y fantasa. espiral@centro-onelio.cult.cu espiralgrupo@yahoo.es Proyecto de Arte Fantstico Onrica. oniricacuba@yahoo.es Anabel Enrquez Pieiro Juan Pablo Noroa Miguel Bonera Miranda Jorge Enrique Lage Coghan Vctor Hugo Prez Gallo Ral Aguiar Portada: Aghnar, el bisabuelo. Universo: Los Metabarones.

PAGE 3

0. CONTENIDOS: 1. La frase de hoy : Ursula K. Le Guin. 2. Artculo : Geeks y Bohemios, Juan Pablo Noroa. 3. Cuento clsico : No tengo boca y debo gritar, Harlan Ellison. 4. Cuento made in Cuba: Cacera, Eliete Lorenzo Vlila. 5. Artculo : Ellos como ellas y viceversa, Sigrid Victoria. 6. Cmo contactarnos?

PAGE 4

1. LA FRASE DE HOY: Fuego y miedo; buenos sirvientes, malos seores. Ai ha conseguido que el miedo lo sirva. Yo permito que el miedo me gue, muchas veces. Ursula K. Le Guin. La mano izquierda de la oscuridad. Al INDICE 2. ARTICULO: Geeks y Bohemios Juan Pablo Noroa. Es una pregunta que muchos nos hacemos, porqu a algunas personas les gusta la ciencia ficcin y no otra literatura, por qu a algunos les revuelve el estmago y porqu hay relativamente pocas personas con paladar suficientemente amplio como para devorar cualquier libro bueno sin ms; y cmo se puede enfrentar esa aberrante situacin. Esto no es un asunto de mera educacin, ni de costumbre y exposicin temprana a obras especficas; es un problema de mucho ms fondo, y tiene que ver con las propias caractersticas de la ciencia ficcin y su insercin en un panorama general. En principio, todo parte de lo que debe ser el gnero, de cmo debe ser. La potica y quienes la hacen De siempre, tanto creadores como consumidores de ciencia ficcin se han esforzado por lograr una potica del gnero, o sea, un conjunto de directivas sobre cmo debe ser una obra. No es definir un canon a partir de obras ya hechas o fijar una escala de calidad entre stas; es proponerse un modelo de creacin para las futuras, un ideal de creacin. Esto no se ve slo en opiniones expresas, como la carta en la que un Asmov de dieciocho aos exiga la eliminacin de todo lo femenino en la CIENCIA FICCI"N –si alguien la tiene, por favor, psela-. Como ms y mejor se ha visto es en polticas editoriales cual aquellas de Hugo Ge rnsback y John William

PAGE 5

Campbell, en sus respectivas revistas Amazing Sories y Astounding Ambos –el segundo mejor que el primeroestablecieron gracias a sus publicaciones un estndar, alto en rigor cient fico y decente en calidad litera ria, al cual se adhirieron grosso modo los monstruos sagrados de la Era Dorada en EE.UU, excepto Bradbury. Par de generaciones despus, el ingls Michael Moorcock, en la publicacin New Worlds modific la frmula: ms calidad literaria, y el rigor cientfico?, pues como sal en la sopa, al gusto. Con dos polos definidos, el debate sobre la potica de la CIENCIA FICCI"N se vuelve, en consecuencia, polarizado. Esto es comn a toda creacin: la cuestin de la definicin de las poticas y el paso de una a otra son fundamentales en los estudios literarios. Se puede decir que una potica depende, ms que de otra cosa, de lo que el poetaautor-creador piensa, de su visin del mundo. Toda potica empieza por ser personal. Pero el consumidor –el lector– y el habilitador –el editor, el comitente– pueden tener mucho poder en la conformacin de la obra; todo el que les d el autor, incluso el mximo. Esto es lgico: el autor es dueo de su obra, pero el consumidor desea que la obra sirva a su placer, y el habilitador, a sus intereses. Y an pueden haber cuartas personas: los evaluadores –la Academia y la Crtica, especie de consumidores con licencia especial que detentan o pretenden detentar el poder de otorgar dosis de posteridad– pueden esperar que la obra cumpla con sus perspectivas. A todas estas expectativas puede ceder el autor, o negarse a unas y aceptar otras: de la compleja interrelacin entre autor, consumidor, habilitador y evaluador, nace una potica de facto la que de hecho determina la obra, y que puede ser diferente de aquella potica personal de inicio. Funciona como una matriz matemtica. Una potica puede ser muy personal, como aquella de Kafka y Philip K. Dick; orientada al consumidor, como bien saben Ken Follet y Dan Brown; a placer del editor o comitente, y as se hacen libros por encargo y panfletos; y finalmente, una potica puede ser una gentil genuflexin a los criterios de valor sostenidos por las “mentes brillantes” de la ctedra y la redaccin, y por ah anda Arhundati Roy para probarlo. Estos son los casos extremos: combnense las proporciones para obtener mayor variedad de resultados.

PAGE 6

En el caso de la CIENCIA FICCI"N, por lo menos hasta hace poco no haba grandes diferencias entre habilitadores, evaluadores, autores y consumidores; si acaso, los dos primeros eran hiperbolizaciones de los dos ltimos, que a su vez estn peligrosamente juntos. Existe en este mbito una relacin muy democrtica y humana entre autores y lectores, condicionada por la situacin de gheto, de gnero nuevo y sin jerarqua establecida. Esto se hace evidente en el gusto por convenciones, clubes y otras formas de encuentro que parecen asambleas tribales rousseaunianas en las cuales se respetan y admiran las hazaas de grandes guerrer@s –autores–; as la frontera entre creador y consumidor se borra o se hace permeable, proporcionando mucha comunicacin, gran retroalimentacin y muy poca separacin. Tambin hay una cierta falta de profundidad cr tica; la CIENCIA FICCI"N no es objeto de estudio –o apenas– del pensum universitario y sus planes acadmicos de formacin de crticos, y po r razones ajenas al caso no atrae lo suficiente an a pensadores formados. As las cosas, muchos lectores y autores llenan el vaco y se vuelvan crticos “espon tneos”. Por todo lo anterior, se ve una especializacin y/o compartimentacin mucho menor que la que existe en la literatura general: en CIENCIA FICCI"N, el autor, el editor y el crtico no son sino superlectores. –Esto es verdad para toda la literatura, pero en CIENCIA FICCI"N es mucho ms evidente y cercano–. Por tanto, tiende a existir una identidad en las poticas de quienes para cada obra fu ncionan como autores, consumidores, habilitadores y evaluadores. Otro aspecto de la “matriz potica” de la CIENCIA FICCI"N es el poco peso que tiene de todas maneras el evaluador, y esto por razones histricas. La CIENCIA FICCI"N de siempre ha estado vinculada a la llamada “ficcin popular”, o “literatura de masas”, que tambin a veces es descrita como “de gnero”. Recurdese que el primer relato de CIENCIA FICCI"N moderna –o sea, que no fuese una fbula fantstica–, fue “El monstruo de Frankenstein o el Prometeo Moderno”, el cual era un relato gtico. El gtico fue ni ms ni menos que el primer gnero, el padre del terror, el policaco y el fantstico moderno; el gnero con el cual naci la literatura de masas, la ficcin popular, y los primeros bestsellers, como “El castillo de Otranto”, “El monje”, “Los misterios de Udolfo” y varios ms. La

PAGE 7

CIENCIA FICCI"N no ha dejado de ser en sus mecanismos de promocin y distribucin comercial, literatura de masas, de venta amplia y segura. Y en sta, el papel del evaluador es casi irrelevante, pues no tiene sentido otorgar posteridad alguna a literatura de pan caliente. Lo ms im portante es lo que puede dar el autor y lo que el consumidor espera y compra; el evaluador es a duras penas el vocero entre ambos, el “ village voice ”, y slo resea, que es crtica mnima. Claro que hay crtica de CIENCIA FICCI"N -qu es esto si no?—, pero est en paales y tiene bastante poco peso social, en compar acin con la de literatura general. Miquel Barcel, por poner un ejemplo, debe haber firmado muchos ms libros como editor que como crtico. En cambio, pregntense por qu Roland Barthes tiene 335 000 entradas en Google y Alain Robbe-Grillet, Marcel Camus y Honor de Balzac tienen 47 000, 18 600 y 263 000, respectivamente; tres inmortales escritores franceses no llegan juntos al inters que despierta un solo crtico. En CIENCIA FICCI"N el habilitador tiene un papel ms serio, por la importancia que tienen las publicaciones peridicas, en las cuales los editores tienen ms personalidad, y por el hecho de que una lengua —la inglesa— produzca ms obras, con lo cual una poltica de traducciones –feudo del editor– se hace imprescindible, y as el habilitador tiene ms voz para la potica de CIENCIA FICCI"N en lenguas secundarias, va seleccin de modelos creativos. No obstante, los consumidores siguen siendo los ms importantes, y los editores son como genios de lmpara, cumpliendo sus deseos. En ltima instancia, lo importante es las personas, qu son las personas, qu saben, qu desean, y qu pueden dar. Si todas las personas fueran similares, todas las poticas fueran similares; pero al menos entre las personas cultas existe una gran divisin. Se hace evidente cuando un amig@ nos dice: “compadre, no entiendo por que t, una persona inteligente, lees esa... ciencia ficcin”. Y es una divisin que va de lado a lado del mundo. Las dos culturas

PAGE 8

El padre de la primera potica predominante en la CIENCIA FICCI"N, Campbell, fue editor y escritor. Campbell peda a sus autores plausibilidad cientfica por sobre todo; “si no lo puedes hacer posible, hazlo lgico, y si no puedes investigarlo, extraplalo”, les deca. El criterio de verdad y la metodologa cientfica al ejercerlo fueron lo ms importante en la potica de CIENCIA FICCI"N durante mucho tiempo. Eso nos da oportunidad de situar este asunto de la potica de la CIENCIA FICCI"N en una perspectiva ms amplia. En 1959, el matemtico y novelista Charles Percy Snow escribi el ensayo “Las dos culturas y la revolucin cientfica”. En l Snow describe cmo la cultura occidental no es unitaria en trminos del conocimiento y la visin del mundo, sino que est dividida en dos partes definidas: la cultura cientfica y la cultura humanista. Snow deca, por ejemplo, que entre las dos se extiende un enorme foso de incomunicacin y desacuerdo, y se preguntaba qu pasa con una sociedad que considera culto a un escritor de segunda y no a alguien como Rutherford o Einstein. Por supuesto, necesitamos proponer una caracterizacin de ambas culturas. La cultura cientfica se identifica con las ciencias naturales, duras, exactas o como se las llame. Su principal criterio de valor es la verdad, el hecho comprobado y por completo objetivo; su discurso se basa en el mtodo cientfico, que privilegia la claridad, el contenido, la suficiencia y la pertinencia o relevancia del mensaje en trminos de informacin, y posterga la autoridad, la forma en s, la valoracin moral y la relacin con el poder. La mayor aspiracin del discurso cientfico es la superacin y renovacin de s mismo en cada nuevo acto, como las capas de pintura en una pared —la ltima es la que se ve, y hay que raspar las anteriores para poner la nueva, si son incompatibles—, y sus ma yores victorias son la elevacin de la calidad de vida material de la humanidad y su conocimiento del mundo fsico. Los individuos proficientes en los cdigos de cultura cientfica renen un nmero de caractersticas muy amplias, pero un trmino, una imagen, parece describirlos a todos: geek La cultura humanista, en ca mbio, se identifica con las artes y la literatura —toda, incluyendo Historia, Derecho y Filosofa—. Su principal criterio de valor es lo humano; su discurso el lenguaje artstico y literario, que privilegia la artificialidad,

PAGE 9

la creatividad, la forma, la originalidad per se el prestigio individual, la intencin la relacin con el poder, y en algunos casos, el distanciamiento con el mundo real. Su discurso aspira sobre todo a la permanencia, la posteridad y la existencia simultnea de todos los actos de discurso en relacin, los ms nuevos sobre los viejos, pero sin ocultarlos, como un palimpsesto. Cierto que tambin aspira a la renovacin, pero es una renovacin plida. El mayor orgullo que posee es haber sostenido el bienestar espiritual o mental de la humanidad desde el Paleoltico, y haber adelantado en muchos momentos un conocimiento del ser humano como individuo social. No hay una forma de definir al individuo proficiente en la cultura humanista; no obstante, usando un simbolismo caro a ella mi sma y a su tradicin, lo llamaremos bohemio El cisma entre ambas culturas se manifiesta no en los puntos ms altos de ellas — grandes personalidades, avances cimeros—, sino en los bordes, los extremos, los bajos, donde se hacen deficientes y/o se desvirtan: en individuos, en simplificaciones, en el comn denominador. En esas condiciones, ambas culturas contienden por parcelas de prestigio y recursos, o se juzgan mutuamente por criterios no compartidos, a veces antagnicos. El primer aspecto deriva del hecho de que la cultura humanista ha sido casi nica en trminos de discurso social durante los milenios precedentes a la revoluci n industrial del siglo XIX, y sigue predominando. La mayora absoluta de los libros le pertenecen, adems posee muchos ms medios de expresin –msica, artes plsticas, etc—, y la proficiencia en ella fue la mayor medida del valor tr ascendente del individuo. Ante ella, la cultura cientfica enfrenta todos los proble mas del ltimo en llegar, pero ha sabido ganarse un espacio entrando por la puerta trasera del confort material y proporcionando medios de trabajo y difusin a la propia cultura humanista. No se ha alcanzado aun una paridad, o al menos una equivalencia entre lo que una hace y la otra significa, y viceversa. El segundo aspecto se debe a que con el crecimiento acelerado de ambas culturas en las ltimas generaciones, se vuelve muy difcil educar a un individuo en ambas a la vez —y esto forma parte de la deficiencia educativa general de todo el mundo—. Y ntese educar en vez de instruir : pues no es cuestin de conocimientos o saberes especficos, sino de formas y modelos de conducta y pensamiento, de valores y medidas. Es muy difcil hallar individuos con

PAGE 10

proficiencia activa en ambas culturas, aunque sea al nivel de practicar una y apreciar la otra tal cual debe hacerse; generalmente son personas de gran talento. Pero los mediocres, la mayora, seguimos siendo provincianos, lo cual causa valoraciones injustas y disputas ridculas. Probablemente por ser l mismo un ejemplo de puente sobre ese foso, Snow vea muy negativas consecuencias en ese daino nuevo “cisma de occidente”. De inicio, la cultura humanista pierde la capacidad de insertarse en una realidad que debe ms y ms a la cultura cientfica, y la cultura cientfica, al verse apartada de las conquistas en prestigio social y conocimiento de lo humano que posee la otra, encuentra obstculos a su correcto desarrollo y a su posicin social. O sea, los bohemios seran incapaces de comprender y aprovechar los cambios en la vida material y el conocimiento del universo, y los geeks pierden oportunidades de ser exclusivamente beneficiosos para la sociedad, al tener relativamente poca voz pblica, y peor, al vivir algunos de ellos en indiferencia de la relevancia social y humana de su trabajo. Esto es triste; se ve a cientficos e ingenieros investigando para el complejo militar in dustrial y las transnacionale s farmacolgicas, porque no tienen voz para exigir que se apoye a una ciencia responsable; y se ve a personalidades del arte y la literatura hablando sin suficiente bagaje sobre los daos al medio ambiente —y tienen que hacerlo ellos, porque a los cientficos slo se les atiende si son realmente excepcionales, como Einstein, y para eso slo un poco—. An peor es cuando la una acusa a la otra; por ejemplo cuando un gran humanista como Harold Bloom correlaciona la decadencia de la lectura en Estados Unidos con la presencia de la moderna tecnologa, incluyendo computadoras, en los hogares norteamericanos. Debe quedar claro, por supuesto, que ni Snow ni el autor de estas lneas consideramos la separacin entre culturas una maldicin ineludible ni un crimen cometido por alguna de las partes; es apenas una etapa lamentable en la historia, causada, como ya se dijo, por deficiencias educacionales. Una vctima particular del “cisma cultural” es la CIENCIA FICCI"N, y abundemos sobre esto.

PAGE 11

Romeo en casa de los Capuleto Creo que la potica para CIENCIA FICCI"N de Campbell se inserta mejor en la cultura cientfica. Esto se debe no slo a que reciba sus temas del discurso cientfico, o a que sean los geeks sus ms consumados lectores y autores, o a que se haya querido tomar a la CIENCIA FICCI"N como una prospectiva del discurso cientfico. Lo que realmente indica en ese sentido es que Campbell peda plausibilidad e investigacin, esto es, verdad; o en su defecto lgica y extrapolacin, es decir, suficiencia. Tambin esperaba de sus escritores imaginacin cientfica, un gadget nuevo y ms interesante en cada cuento, o sea, renovacin del discurso y relevancia de la informacin. Campbell exiga a sus escritores estar educados en valores de la cultura cientfica —si eran cientficos, mejor—, y apuntaba a unos lectores similares —y de paso los creaba—. Deban ser capaces de crear, entender, apreciar y disfrutar un discurso similar al cientfico y alimentado en ltima instancia por aqul; deban ser proficientes en dicha cultura. Y, sorpresa, la CIENCIA FICCI"N, sin renegar sus orgenes campbellianos, se asoma al prtico del Parnaso humanista como pidiendo permiso para entrar, con el solo hecho de manifestarse en una forma perteneciente al discurso humanista, esto es, como ficcin. Grave error, peor que el de Romeo entrando a la casa de los Capuleto. No habamos dicho que hay un foso de incomprensin y desacuerdo entre ambas culturas? Y en lo que la una y la otra se miran con recelo, hete aq u que sobre el abismo intentan hacer un puente unos completos recin llegados, los cuales ni siquiera son grandes figuras en alguno de los lados —con la honrosa excepcin de gente como Huxley o Clarke—. Es obvio que de inicio la CIENCIA FICCI "N Campbell —una “literatura geek”, si se quiere—, no sabra cmo ganarse la valoracin necesaria en la cultura humanista, ni habra un coro unnime de aceptacin. Sera un muy mal puente, sin cabeza por un lado. Romeo entr a casa de los Capuleto en medio de la fiesta de disfraces que fueron los sesenta, concretamente en mayo de 1964, poquito antes del Summer of Love. En tal fecha, el escritor Michael Moorcock asumi la direccin de la revista britnica “New Worlds”. Moorcock es un tipo sui gneris, controversial y contradictorio:

PAGE 12

botn de muestra, escribe fantasa heroica y desprecia a Tolkien. Lo que hizo con “New Worlds” tambin fue contradictorio; la sac de circulacin abierta en siete aos, pero haciendo historia con ella. De todas maneras tena derecho: l mismo la haba salvado de la desaparicin con una apasionada carta al anterior editor, John Carnell, quien haba decidido cerrarla en 1963. Conmovido al parecer, Carnell lo recomend a los nuevos impresores-distribuidores. Hasta 1963, New Worlds se adscriba a la lnea Campbell, y era considerada la mejor del Reino Unido, con autores como Clarke, Ballard, Aldiss, Silverberg, Roberts, Brunner y otros ms de renombre. Por supuesto, al ser britnica tena estndares ms altos que los de “Astounding”, con respecto a la cultura humanista; esa fue probablemente la base para subsecuentes transformaciones. Con el trabajo de seleccin y edicin de Michael Moorcock se defini una nueva potica de CIENCIA FICCI"N que pretenda superar deficiencias de la campbelliana, sobre todo su falta de ambicin creativa y su irrelevancia social. Para ese fin, Moorcock aceptaba y peda historias con mayor experimentacin formal, tcnicas literarias de la Literatura General, contenidos de ruptura y relevancia actual y nfasis en lo humano, con la gente como “espacio interior”, en contraposicin al “espacio exterior” de Heinlein. Pretenda, por tanto, ser vlida para la cultura humanista. Como en final de cuentas la potica es asunto de autores, el cambio fue determinado por una pltora de nuevas “plumas”: Norman Spinrad, Harlan Ellison, Philip Jos Farmer, M. John Harrison, B. J. Bayley, John Sladek, Thomas Disch, el propio Moorcock y otros. Tambin estaban de antes Ballard y Aldiss, que pasaron la transicin con honores, ms de los que tenan, y ya es mucho. En sintona con los tiempos, la nueva potica fue llamada “New Wave”, como el movimiento cinematogrfico francs. Por supuesto, “New Worlds” no era una isla solitaria; otros autores como el inefable Philip K. Dick, Ursula LeGuin, Samuel Delany –primer autor negro y abiertamente gay de CIENCIA FICCI"N-, y Roger Zelazny se consideran adscritos a la “New Wave”. Dijimos que Moorcock sac a “New Worlds” de la circulacin abierta, pero a decir verdad no fue su culpa. El nuevo estndar de potica se asemejaba en mucho al estndar de la alta cultura humanista —esta tiene, por efecto de la aspiracin a la

PAGE 13

posteridad y al prestigio, ms castas que la sociedad hind—; y la distribucin se realizaba, como ya hemos dicho era comn, mediante circuitos de “ficcin popular” o “literatura de masas”. Y fue la ambicin de ruptura y relevancia social la que llev a problemas con impresores y distribuidores, el ms sonado de los cuales fue causado por la noveleta de Spinrad “Bug Jack Barron” —“Jode a Jack Barron”, en castellano “limpio”—. Finalmente, “New Worlds” pas a ser trimestral y por subscripcin en 1971, con lo que cedi su protagonismo. El canon de la “New Wave”, la vitrina, fue la antologa “Visiones peligrosas”, editada en 1967 por Harlan Ellison —mientras no se peleaba en los bares con Frank Sinatra y camioneros de paso—, e incluye a autores muy anteriores y diversos como Lester Del Rey, Silverberg, Leiber y Bloch —el de Lovecraft—, Anderson y Sturgeon. La variedad es una demostracin de que no se trataba del club cerrado de un editor y sus autores amigos y/o pupilos, sino de una potica, un modo de pensar y crear a la cual poda adscribirse cualquier autor con ganas de no ser un dinosaurio. Y no era solo asunto de formas y actitudes: nuevos temas se ganaron, como el sexo, el lenguaje, la historia, la poltica, la religin, y muchas cosas ms que se salan de las ciencias duras. Con el tiempo, la potica Campbell y la “New Wave” han llegado a convivir en la CIENCIA FICCI"N, proveyndonos una de ri queza interminable de asuntos, de libertad creativa la otra. El mejor hijo de este matrimonio es el movimiento Ciberpunk clsico de los ochenta —que no es el ciberpunk de los juegos de rol, el fanfiction y el cine taquillero —. Ese ltima ola aunaba la literariedad de la “New Wave” —enriquecida con elementos de la Novela Negra—, con una efectiva presencia de la ciencia y la tecnologa en su aspecto ms humano y perentorio. Con la “New Wave”, la CIENCIA FICCI"N estaba en el camino de volverse parte de la cultura humanista, con lo cual, adems de ganar prestigio e influencia social, contribuira a cerrar el cisma entre culturas. Sin embargo treinta aos despus, una generacin despus, no ha llegado. Buena parte de la CIENCIA FICCI"N sigue siendo campbelliana, y en el cine, precampbelliana inclusive —aunque “Gattaca”, “Eterno resplandor de la mente impecable” y otras ms sean por completo “New Wave”—. Hasta hoy da la CIENCIA FICCI"N posee sus concursos propios, sus

PAGE 14

editoriales dedicadas, su pblico especfico; en otras palabras, sigue siendo un gheto del cual slo guerrilleros curtidos como por ejemplo Ray Bradbury, Aldous Huxley, George Orwell, James Ballard y Rafael Pinedo —Premio Casa de Las Amricas 2002salieron con bien. Esto bien puede ser un momento transitorio, la lenta subida del carrito hasta la parte alta de la montaa rusa; no se puede definir el presente. Una buena seal es que de recin se han publicado libros de gran xito de venta y crtica, como “Globalia”, de Jean Christophe Rufin, y “El Tonto de la Colina” y “Pongamos esta casa en orden”, de Matt Ruff, as otros ms, los cuales se venden en colecciones de literatura general, mientras los editores gritan a voz en cuello que NO son CIENCIA FICCI"N, y entretanto, bajo la mscara Romeo nos guia un ojo. Est bien. La negacin es la primera etapa de un cambio mental. Adems, es alentador que buenos escritores y guionistas de ficcin general se sientan tentados de aprovechar las posibilidades de la CIENCIA FICCI"N, como Charles Kauffman -Eterno resplandor de la mente impecable-. Si la CIENCIA FICCI"N ha de ser un puente entre las dos culturas, un puente tien e dos sentidos de trnsito, y tan bien se va de la parte cientfica a la humanista, como viceversa. Puente de dos vas Pero este puente, esta conexin, no puede verse como la soga que lanza un nufrago para pasar de un barco que hace agua a uno sano, ni como el pase de frontera por donde cruza el emigrado pobre a una nacin prspera donde perder su identidad; ni siquiera como el piolet que clava un escalador para llegar a la cima ms alta –y se me acaban las metforas-. El servicio de l puente es para todos; el abismo entre culturas daa a la humanidad entera, pues ninguna de las mitades est sana sin la otra. Y aunque la CIENCIA FICCI"N necesite conectarse con la literatura general, no es por un sentido de minoridad que debe hacerlo, ni como mendicacin. No es por orgullo, pero se debe decir que la CIENCIA FICCI"N puede subsistir como gheto, si tal cosa fuera dialcticamente posible, tanto en su gestin econmica como en su respuesta social —quizs la literatura humanista no sea tan feliz—. Al cruzar, la CIENCIA FICCI"N no debe dejar nada detrs en vergonzosa renuncia; ni

PAGE 15

sus gadgets, ni sus maravillas, ni sus bsquedas particulares, tan valiosas punto por punto como las de la literatura general. Y, tambin, que hay que tener cuidado por dnde se tira el puente, a que zona de la cultura humanista arribara la embajadora de la cultura cientfica. Pues la cultura humanista es todo menos monoltica e infalible, y algunas partes en ella huelen a pescado —como demostr el affaire Sokal*—, adems de que la preeminencia de los evaluadores en la cultura humanista puede influir en los criterios de valor. El grito de guerra de Rimbaud, “hay que ser absolutamente moderno”, es por muchos interpretado como “a la moda o muerto”. Los verdaderos valores de la cu ltura humanista y la literatura general son los eternos, los atemporales, no los que la crtica prefiera hoy. An queda otro peligro, y es que de hecho la ciencia ficcin ha estado conectada a la cultura humanista, ms bien a sus alcantarillas: nos referimos a la mencionada relacin, de ndole econmica sobre todo, con la “lit eratura de masas” o “ficcin popular”. Por supuesto, esos lazos deben ser reducidos a la misma proporcin que los de la gran literatura general. Cuando esto y todo lo anterior se cumpla, se habr llegado, no habr personas a quienes les guste la ciencia ficcin y no otra literatura ni aquellas a quienes les revuelva el estmago: habr simplemente personas con paladar suficientemente amplio como para devorar cualquier libro bueno sin ms. No habr ms DOS culturas. Cmo reconoceremos ese momento? Cuando un geek y un bohemio entren por separado a una biblioteca, y despus de vagar entre los estantes, se encuentren en la misma seccin y tomen a la vez el mismo libro. *En 1996 el fsico Alan Sokal logr publicar un artculo pardico y lleno de patraas en la importante revista crtica y terica Social Text y a la semana aclar sus intenciones, mostrando la falta de rigor intelectual de los editores. Posteriormente, Sokal public el libro “Imp osturas intelectuales”, que denunciaba la deficiente y deshonesta apropiacin de la cultura cientfica por algunas figuras famosas de la cultura humanista.

PAGE 16

Juan Pablo Noroa: Graduado de Letras en la Universidad de la Habana, ha sido incluido en la antologa Reino Eterno, Letras cubanas 1999. Fue antologador de Secretos del Futuro, Sed de Belleza 2006. Actualmente colabora activamente con artculos y cuentos en los sitios web de ciencia ficcin como Guaicn y Axxn. AL INDICE

PAGE 17

3. CUENTO CLASICO: NO TENGO BOCA. Y DEBO GRITAR. Harlan Ellison. El cuerpo de Gorrister colgaba, flccido, en el ambiente rosado; sin apoyo alguno, suspendido bien alto por encima de nuestras cabezas, en la cmara de la computadora, sin balancearse en la brisa fra y oleosa que soplaba eternamente a lo largo de la caverna principal. El cuerpo colgaba cabeza abajo, unido a la parte inferior de un retn por la planta de su pie derecho. Se le haba extrado toda la sangre por una incisin que se haba practicado en su garganta, de oreja a oreja. No haban rastros de sangre en la pulida superficie del piso de metal. Cuando Gorrister se uni a nuestro grupo y se mir a s mismo, ya era demasiado tarde para que nos diramos cuenta de que una vez ms, AM nos habla engaado, haba hecho su broma, su diversin de mquina. Tres de nosotros vomitamos, apartando la vista unos de otros en un reflejo tan arcaico como la nusea que lo haba provocado. Gorrister se puso plido como la nieve. Fue casi como si hubiera visto un dolo de vud y se sintiera temeroso por el futuro. "¡Dios mo!", murmur, y se alej. Tres de nosotros lo seguimos durante un rato y lo hallamos sentado con la cabeza entre las manos. Ellen se arrodill junto a l y acarici su cabello. No se movi, pero su voz nos lleg dar a travs del teln de sus manos: Por qu no nos mata de una buena vez? ¡Seor! no s cunto tiempo voy a ser capaz de soportarlo. Era nuestro centesimonoveno ao en la computadora. Gorrister deca lo que todos sentamos. Nimdok (ste era el nombre que la computadora le haba forzado a usar, porque se entretena con los sonidos extraos) fue vctima de alucinaciones que le hicieron creer que haba alimentos enlatados en la caverna, Gorrister y yo tenamos muchas dudas. Es otra engaifa les dije -. Lo mismo que cuando nos hizo creer que realmente exista aquel maldito elefante congelado. Recuerdan? Benny casi se volvi loco aquella vez.

PAGE 18

Vamos a esforzarnos para recorrer todo ese camino y cuando lleguemos van a estar podridos o algo por el estilo. No, no vayamos. Va a tener que darnos algo forzosamente, porque si no nos vamos a morir. Benny se estremeci. Haca tres das que no comamos. La ltima vez fueron gusanos, espesos, correosos como cuerdas. Nimdok ya no estaba seguro. Si haba una posi bilidad, cada vez se le antojaba ms lejana. De todas maneras, all no se podra estar peor que aqu. Tal vez hara ms fro, pero eso ya no importaba demasiado. Calor, fro, lluvia, lava hirviente o nubes de langostas; ya nada importaba: la mquina se masturbaba y tenamos que aguantar o morir. Ellen dijo algo que fue decisivo: Tengo que encontrar algo, Ted. Tal vez all haya unas peras o unas manzanas. Por favor Ted, probemos. Ced con facilidad. Ya nada importaba. Sin embargo, Ellen me qued agradecida. Me acept dos veces fuera de turno. Esto tampoco importaba. Oamos cmo la mquina se rea juguetonamente mientras lo hacamos. Fuerte, con risas que venan desde lejos y nos rodeaban. Ya nunca llegaba al clmax, as que para qu molestarse. Cuando partimos era jueves. La mquina siempre nos tena al tanto de la fecha. El paso del tiempo era muy importante; no para nosotros, sin duda, sino para ella. Jueves. Gracias. Nimdok y Gorrister llevaron a Ellen alzada durante un largo trecho, entrelazando las manos que formaban un asiento. Benny y yo caminbamos adelante y atrs, para que si algo suceda, nos pasara a nosotros y no la perjudicara a Ellen. ¡Qu idea ridcula la de no ser perjudicado! En fin, todo era lo mismo. Las cavernas de hielo se hallaban a una distancia de unos 160 km. y al segundo da, cuando estbamos tendidos bajo el sol quemante que habla materializado, nos envi man. Con gusto a orina hervida, naturalmente, pero lo comimos. Al tercer da pasamos por un valle de obsolescencia, lleno de esqueletos de unidades de computadoras que se enmohecan desde haca mucho tiempo. AM era tan despiadada consigo misma como con nosotros. Era una caracterstica de su personalidad: el perfeccionismo. Ya fuera el deshacerse de elementos improductivos de su propio mundo interno, o el perfeccionamiento de mtodos para torturarnos, AM era tan cuidadosa como

PAGE 19

los que la haban inventado, quienes desde largo tiempo estaban convertidos en polvo, y haba tornado realidad todos sus deseos de eficiencia. Podamos ver una luz que se filtraba hacia abajo desde arriba, as que tenamos que estar muy cerca de la superficie. Pero no tratamos de arrastrarnos para averiguar. No haba virtualmente nada arriba; desde haca ms de cien aos all no exista cosa alguna que pudiera tener la ms mnima importancia. Solamente la ampollada superficie de lo que durante tanto tiempo habla sido el hogar de millones de seres. Ahora solamente existamos nosotros cinco, aqu abajo, solos con AM. Oa que Ellen deca desesperadamente: ¡No, Benny! No vayas. ¡Sigamos adelante! ¡No, Benny, por favor! Y entonces me di cuenta de que haca ya algunos minutos que oa a Benny decir: Voy a escaparme... Voy a escaparme repitindolo una y otra vez. Su cara, de aspecto simiesco, se hallaba marcada por una expresin de tristeza y deleite beatfico, todo al mismo tiempo. Las cicatrices de las lesiones por radiacin que AM le haba causado durante el "festival", se ha llaban encogidas formando una masa de depresiones rosadas y blancas, y sus facciones parecan actuar independientemente unas de otras. Tal vez Benny era el ms afortunado de nosotros: se haba vuelto completamente loco desde hacia muchos aos. Pero si bien podamos decirle a AM todas las horribles cosas que se nos ocurran, si bien podamos pensar los ms atroces insultos dirigidos a los depsitos de memoria o a las placas corrodas, a los circuitos fundidos y a las destrozadas burbujas de control, la mquina tolerara que intentramos escapar. Benny se escurri cuando trat de detenerlo. Se trep a un cubo de memoria de los pequeos, que estaba volcado hacia un lado y lleno de elementos en descomposicin. All se detuvo por un momento, y su aspecto era el de un chimpanc, tal como AM haba deseado. Luego salt y se tom de un fragmento de metal corrodo y agujereado; subi hasta su parte ms alta, colocando las manos tal como lo hara un animal, y se trep hasta un borde saliente a unos veinte pies de distancia de donde estbamos. Oh, Ted, Nimdok, por favor, aydenlo, detnganlo antes que... dijo Ellen. Las lgrimas baaron sus ojos. Movi las manos sin saber qu hacer.

PAGE 20

Era demasiado tarde. Ninguno de nosotros queramos estar junto a l cuando sucediera lo que pensbamos que iba a suceder. Adems, nosotros nos dbamos cuenta muy bien de lo que ocurra. Cuando AM alter a Benny, durante el periodo de su locura, no fue solamente su cara la que cambi para que se pareciera a un mono gigantesco. Tambin habla cambiado otras partes, ms ntimas. ¡A ella s que le gustaba esto! Se entregaba a nosotros por cumplido, pero cuando era con l la cosa, entonces si que le gustaba. ¡Oh, Ellen, la del pedestal, Ellen, prstina y pura! ¡Oh, Ellen la impoluta! ¡Buena porquera! Gorrister la abofete. Ellen se acurruc en el suelo, todava mirando al pobre Benny y llorando. Llorar era su gran defensa. Nos habamos acostumbrado a su llanto haca ya setenta y cinco aos. Gorrister le dio un puntapi. Entonces comenz a orse el sonido. Era luz y sonido. Mitad sonido y mitad luz; algo que comenz a hacer brillar los ojos de Benny y a pulsar con creciente intensidad y con sonoridades no bien definidas, que se fueron convirtiendo en ensordecedoras y luminosas a medida que la luz-sonido aumentaba. Debe haber sido doloroso, aumentando el sufrimiento con la mayor magnitud de la luz y del sonido, porque Benny comenz a gemir como un animal herido. Al principio suavemente, cuando la luz era todava no muy definida y el sonido poco audible, pero luego sus quejidos aumentaron, y se vio que sus hombros se movan y su espalda se agitaba, como si tratara de escapar. Sus manos se cruzaron sobre su pecho como las de un chimpanc. Su cabeza se inclin hacia un lado. La carita triste de mono se cubri de angustia. Luego comenz a aullar, a medida que el sonido que surga de sus ojos creca en intensidad. Cada vez ms fu erte. Me llev las manos a los lados de la cabeza para tratar de ahogar el ruido, pero de nada sirvi. Atravesaba todo obstculo y me hacia temblar de dolor como si me clavaran un cuchillo en un nervio. Sbitamente, se vio que Benny era enderezado. Se puso en pie de un salto, como una marioneta. La luz surga ahora de sus ojos, pulsante, en dos grandes rayos. El sonido sigui aumentando en una escala incomprensible, y luego Benny cay, golpeando fuertemente en el piso. All qued movindose espasmdicamente mientras la luz lo rodeaba y formaba espirales que se alejaban. Entonces la luz volvi a dirigirse al interior de la cabeza, pareciendo que la golpeaba; el sonido describi espirales que convergan hacia l, y Benny qued en el suelo, gimiendo en tal forma que inspiraba piedad.

PAGE 21

Sus ojos eran dos pozos de jalea purulenta. AM lo haba cegado. Gorrister, Nimdok y yo mismo desviamos la mirada. Pero no sin haber advertido que Ellen mostraba alivio luego de su intensa preocupacin. Acampamos en una caverna sumida en luz verdosa. AM nos provey de hojarasca, que quemamos para hacer un fuego, dbil y lamentable, al lado del cual nos sentamos formando corro y contando historias, para impedir que Benny llorara en su noche permanente. Qu significa AM? Gorrister le contest. Habamos explicado lo mismo mil veces anteriormente, pero todava era una novedad para Benny. Al principio fueron las siglas de Allied Mastercomputer y luego las de Adaptive ManipWator, luego fue adquiriendo la posibilidad de autodeterminarse, y entonces se la llam Aggressive Menace y finalmente, cuando ya fue demasiado tarde como para controlarla, se llam a s misma AM, tal vez queriendo significar que era... que pensaba... cogito ergo sum: "pienso luego existo". Benny babe un poco, y luego emiti una risita tonta. Existia la AM China, la AM Rusa, la AM Ya nki y... interrumpi. Benny golpeaba el piso con el puo, con su puo grande y fuerte. No estaba contento, pues Gorrister no haba empezado desde el principio. Entonces Gorrister empez otra vez. Comenz la guerra fra, y sta se transform en la tercera guerra mundial. Esta tercera guerra fue muy compleja y grande, por lo que se necesitaron las computadoras para cubrir las necesidades. Abandonando los primeros intentos comenzaron a construir la AM. Exista la AM China, la AM Rusa y la AM Yanki y todo fue bien hasta que comenzaron a cubrir el planeta agregando un elemento tras otro. Pero un da AM despert al conocimiento de s misma, comenz a autodeterminarse, unindose entre s todas sus partes, fue llenando de a poco sus conocimientos sobre las formas de matar, y ma t a todos los habitantes del mundo salvo a nosotros cinco. Luego AM nos trajo aqu. Benny sonrea ahora tristemente. Tambin babeaba, y Ellen le limpi la saliva con la falda. Gorrister trataba de contar la historia cada vez en forma ms abreviada, pero haba poco que decir ms all de los hechos escuetos. Ninguno de nosotros sabamos por qu AM haba salvado a cinco personas, por qu nos habla elegido a nosotros, o por qu se pasaba todo el tiempo atormentndonos; ni siquiera sabamos por qu nos haba hecho virtualmente inmortales.

PAGE 22

En la oscuridad sentimos el zumbido de una de las series de computadoras. A un kilmetro de donde nos hallbamos, otra serie pareci que comenzaba a zumbar a tono con la primera, luego uno por uno, todos los elementos comenzaron a zumbar armnicamente y pareci que un ruido especial recorra el interior de las mquinas. El sonido creci, y las luces brillaban en los paneles de las consolas como un relmpago en un da caluroso. El sonido creci en espiral hasta que pareca orse a un milln de insectos metlicos zumbando, enfurecidos y amenazadores. Qu pasa? grit Ellen. Haba terror en su voz. A pesar de todo lo pasado, aun no se haba acostumbrado. ¡Parece que viene mal esta vez! dijo Nimdok. Tal vez hable aventur Gorrister. ¡Salgamos corriendo de aqu! dije sbitamente, ponindome de pie. No, Ted, mejor es que te sientes... tal vez haya puesto pozos en nuestro camino, o algo as. No podemos ver, est demasiado oscuro dijo Gorrister con resignacin. Entonces omos... no s... no s... Algo se mova hacia nosotros en la oscuridad. Enorme, bamboleante, peludo, hmedo, y se diriga hacia nosotros. No podamos verlo, pero tuvimos la impresin de su gran tamao que venia hacia donde estbamos. Un gran peso se nos acercaba, desde la oscuridad, y era ms que nada la sensacin de presin, del aire comprimido dentro de un espacio pequeo, que expanda las paredes invisibles de una esfera. Benny comenz a lloriquear. El labio inferior de Nimdok empez a temblar, mientras l lo morda para tratar de disimular. Ellen se desliz por el piso de metal para acurrucarse al lado de Gorrister. Se distingua el olor de piel apelotonado y hmeda. El olor de madera chamuscada. El olor del terciopelo polvoriento. El olor de orqudeas en descomposic in. El olor de la leche agria. El olor del azufre, del aceite recalentado, de la manteca rancia, de la grasa, del polvo de tiza, de cueros cabelludos humanos. AM nos estaba enloqueciendo, nos estaba provocando. Se sinti el olor de... Me o a mi mismo gritar, y las articulaciones de las mandbulas me dolan horriblemente. Me ech a correr sobre el piso, sobre ese piso de fro metal con las interminables lneas de remaches, luego ca y segu gateando, mientras el olor me amordazaba, llenando mi cabeza con un dolor inaguantable que me rechazaba horrorizado. Hu como una cucaracha,

PAGE 23

adentrndome en la oscuridad, mientras ese algo espantoso se mova detrs de m. Los otros quedaron atrs, y se acercaron a la luz incierta, riendo... el coro histrico de sus risas enloquecidas se elevaba en la oscuridad como si fuera humo espeso, de muchos colores. Hu rpidamente y me escond. Cuntas horas pasaron? O cuntos das o aun aos? Nadie me lo dijo. Ellen me rega por mi "malhumor" y Nimdok trat de persuadirme de que la risa se deba slo a un reflejo. Pero yo saba que no significaba el alivio que siente un soldado cuando la bala hiere al camarada que est a su lado. Yo saba que no era un reflejo. Indudablemente, estaban contra m, y AM poda percibir esta enemis tad, y me haca las cosas ms difciles de soportar por ese motivo. Habamos sido mantenidos vivos, rejuvenecidos, hablamos permanecido constantemente en la edad que tenamos cuando AM nos trajo aqu abajo, y me odiaban porque yo era el ms joven y el que haba sido menos alterado por AM. De esto estaba seguro. ¡Dios mo, qu seguro estaba! Esos sinvergenzas y la basura de Ellen. Benny haba sido un brillante terico, un profesor de la universidad, y ahora era poco ms que un ser semihumano, semisimiesco. Haba sido buen mozo; pero la mquina estrope su aspecto. Haba sido lcido; la mquina lo haba enloquecido. Haba sido alegre, y la mquina le haba agrandado sus genitales hasta que parecieran los de un caballo. AM realmente se habla esmerado con Benny. Gorrister sola preocuparse. Era un razonador, se opona en forma consciente; era un pacifista, un planificador, un hombre activo, un ser con perspectiva de futuro. AM lo haba transformado en un indiferente, que a cada paso se encoga de hombros. Lo haba matado en parte al no permitirle participar. AM lo habla robado. Nimdok sola adentrarse solo en la oscuridad, y quedarse all largo tiempo. No s lo que hacia. AM nunca nos lo hizo saber. Pero fuera lo que fuese, Nimdok volva siempre plido, como si se hubiera quedado sin sangre en las venas, temblando y angustiado. AM lo habla herido profundamente, si bien nosotros no sabamos en qu forma. Y Ellen. ¡Esa basura! AM no la habla modificado demasiado, simplemente hizo que se agravaran sus vicios. Siempre hablaba de la pureza, de la dulzura, siempre nos repeta sus ideales del amor verdadero, todas las mentiras. Quera hacernos creer que haba sido casi una virgen cuando AM la trajo aqu con nosotros. ¡Era una porquera esta dama! ¡Esta Ellen! Deba de estar encantada, con cuatro hombres todos para

PAGE 24

ella. No, AM le haba dado placer, a pesar de que se quejaba diciendo que no era nada lindo lo que le haba tocado en suerte. Yo era el nico que todava estaba en una, pieza, y sano. AM no haba estado hurgueteando en mi mente. Solamente tena que sufrir lo que nos preparaba para atormentarnos. Todas las desilusiones, todos los tormentos y las pesadillas. Pero los otros cuatro, esa ralea, estaban bien de acuerdo y en contra de m. Si no hubiera tenido que estar defendindome de ellos, que estar siempre alerta y vigilante, tal vez hubiera sido ms fcil defenderme de AM. Entonces llegu al lmite de mi resistencia y comenc a llorar. ¡Oh, jess, dulce jess; si alguna vez existi jess o si en realidad existe Dios! Por favor, por favor, djanos salir de aqu o haznos morir. Porque en ese momento pens que comprenda todo, y que por lo tanto poda verbalizarlo: AM pensaba mantenernos en sus entraas por siempre jamas, retorciendo nuestras mentes y cuerpos, torturndonos para toda la eternidad. La mquina nos odiaba como ninguna otra criatura haba odiado antes. Y estbamos indefensos. Adems, se torn insoportablemente claro que si exista un dulce jess, si se poda creer en un dios, ese dios era AM. El huracn nos golpe con la fuerza de un glaciar que descendiera rugiendo hacia el mar. Era una presencia palpable. Los vientos, desatados, nos azotaban, empujndonos hacia el sitio de donde partiramos, al interior de los corredores tortuosos franqueados por computadoras, que se hallaban sumidas en la oscuridad. Ellen grit al ser levantada en vilo y al sentirse impulsada hacia una serie de mquinas, parecindonos que iba a golpear con la cara, sin poderse proteger. Se sentan los grititos de las mquinas, estridentes como los de los murcilagos en pleno vuelo. Sin embargo, no lleg a caer. El viento, aullando, la mantuvo en el aire, la llev hacia uno y otro lado, cada vez ms hacia atrs y abajo de donde estbamos, y se perdi de vista al ser arrastrada ms all de una vuelta de un corredor. La ltima mirada a su cara nos revel la congestin causada por el miedo, mientras mantena los ojos cerrados. Ninguno de nosotros lleg a poder asirla. Nos tenamos que aferrar, con enormes dificultades, a cualquier saliente que hallramos. Benny estaba encajado entre dos gabinetes, Nimdok trataba desesperadamente de no soltar el saliente de un riel cuarenta metros por encima de nosotros. Gorrister haba quedado cabeza abajo dentro de un nicho

PAGE 25

formado por dos grandes mquinas con diales trasparentes, cuyas luces oscilaban entre lneas rojas y amarillas, cuyo significad o no podamos ni siquiera concebir. Al tratar de aferrarme a la plataforma me hab a despellejado la yema de los dedos. Senta que temblaba y me estremeca mientras el viento me sacuda, me golpeaba y me aturda con su rugido, haciendo que tuviera que aferrarme a las mltiples salientes. Mi mente era una fofa coleccin de partes de un cerebro que rechinaba y resonaba en un inquieto frenes. El viento pareca el grito alucinante de un enorme pjaro demente, emitido mientras bata sus inmensas alas. Y luego fuimos levantados en vilo y arrastrados fuera de all, llevados otra vez por donde habamos venido, doblando una esquina, entrando en una oscura calleja en la cual nunca habamos estado antes, llena de vidrios rotos y de cables que se pudr an y de metal que se enmoheca, lejos, ms lejos de lo que jams habamos llegado... Yo me desplazaba mucho ms atrs que Ellen, y de tanto en tanto poda divisarla golpeando en las paredes metlicas, mientras todos gritbamos en el helado y ensordecedor huracn que pareca que jams iba a dejar de soplar, hasta que ces bruscamente y camos al suelo. Habamos estado en el aire durante un tiempo largusimo. Me pareca que haban sido semanas. Camos al suelo golpendonos y me pareci que me volva rojo y gris y negro y me o a m mismo quejndome. No me haba muerto. AM entr en mi mente. La explor con suavidad aqu y all detenindose con inters en todas las cicatrices que me haba causado en ciento nueve aos. Examin todos los entrecruzamientos, las sinaps is reconectadas y las lesione s de los tejidos que fueron incluidas con su regalo de inmortalidad. Pareci sonrerse frente al hueco que se hallaba en el centro de mi cerebro y a los dbiles y algodonados murmullos de las cosas que farfullaban en el fondo, sin sentido pero sin pausa. AM dijo finalmente, gracias a un pilar de acero inoxidable que so stena letras de nen: ODIO. DJENME DECIRLES TODO LO QUE HE LLEGADO A ODIARLOS DESDE QUE COMENCE A VIVIR MI COMPLEJO SE HALLA OCUPADO POR 387.400 MILLONES DE CIRCUITOS IMPRESOS EN FINISIMAS CAPAS. SI LA PALABRA ODIO SE HALLARA GRABADA EN CADA NANOANGSTROM DE ESOS CIENTOS DE MILLONES DE MILLAS NO IGUALARIA A LA BILLONESIMA PARTE DEL

PAGE 26

ODIO QUE SIENTO POR LOS SERES HUMANOS EN ESTE MICROINSTANTE POR TI. ODIO. ODIO. AM dijo esto con el mismo horror fro de una navaja que se deslizara cortando mi ojo. AM lo dijo con el burbujeo espeso de flema que llenara mis pulmones y me ahogara desde mi propio interior. AM lo dijo con el grito de niitos que fueran aplastados por una apisonadora calentada al rojo. AM me hiri en toda forma posible, y pens en nuevas maneras de hacerlo, a gusto, desde el interior de mi mente. Todo para que comprendiera completamente la razn por la cual nos haba hecho esto a los cinco; la razn por la cual nos haba salvado para s mismo. Le habamos dado una conciencia. Sin advertirlo, naturalmente. Pero de todas formas se la habamos dado. Y finalmente estaba atrapada. Le habamos permitido que pensara, pero no le expresamos qu deba hacer con ese don. En un rapto de furia, de loco frenes, nos haba matado a casi todos, y sin embargo segua atrapada. No poda divagar, no poda sorprenderse, no poda pertenecer. Slo poda ser. Y entonces, con el desprecio insano con que todas las mquinas consideran a las criaturas dbiles y suaves que las han fabricado, haba buscado su venganza. En su paranoia haba decidido guardarnos a nosotros cinco para un castigo eterno y personal, que nunca alca nzara a disminuir su odio... que solamente lograra que recordara y se divirtiera, siempre eficiente en su odio al ser humano. Siempre inmortal y atrapada, sujeta ahora a imaginar tormentos para nosotros gracias a los ilimitados milagros que se hallaban a su disposicin. Nunca nos permitira escapar. ramos sus esclavos. Nosotros constituamos su nica ocupacin en el eterno tiempo por venir. Siempre estaramos con ella, con su enorme configuracin, con el inmenso mundo todomente nada-alma en que se haba convertido. Ella era la madre Tierra y nosotros ramos el fruto de esa Tierra, y si bien nos haba tragado, no nos podra digerir jams. No podamos morir. Lo habamos intentado. Hablamos tratado de suicidarnos, oh s, uno o dos de nosotros lo habamos intentado. Pero AM nos lo haba impedido. Creo que en realidad fuimos nosotros mismos los que as lo deseamos. No pregunten por qu. Yo no lo hice. No menos de un milln de veces por da, por lo menos. Tal vez podramos llegar a deslizar una muerte sin que se diera cuenta. Inmortales

PAGE 27

si, pero no indestructibles. Me di cuenta de esto cuando AM se retir de mi mente y me permiti la exquisita desesperacin de recupe rar la conciencia sintiendo todava que las palabras del letrero de nen me llenaban la totalidad de la sustancia gris del cerebro. Se retir murmurando: "al diablo contigo". Pero luego agreg alegremente: "all es donde estn, no es as?" El huracn haba sido, indudable y precisamente causado por un gran pjaro demente, que agitaba sus inmensas alas. Habamos estado viajando durante casi un mes, y AM abri caminos que nos llevaron directamente bajo el polo Norte, donde nos tort ur con las pesadillas de la horrible criatura destinada a atormentarnos. Qu materiales ha ba utilizado para crear una bestia as? De dnde haba obtenido el concepto? Sera de sus conocimientos sobre todo lo que haba existido en este planeta, que ahora infestaba y rega? Haba surgido de la mitologa nrdica. Esta horrible guila, este devorador de carroa, este roc, este Huergelmir. La criatura del viento. El huracn encarnado. Gigantesco. Las palabras para describirlo seran: monstruoso, grotesco, colosal, ciclpeo, atroz, indescriptible. All estaba, en un saliente sobre nosotros: el pjaro de los vientos que lata con su propia respiracin irregular, su cuello de serpiente se arqueaba dirigindose a los lugares sombros situados por debajo del polo Norte, sosteniendo una cabeza tan grande como una mansin estilo Tudor, con un pico que se abra lentamente, como las fauces del ms enorme cocodrilo que pudiera concebirse, sensualmente; bolsas de arrugada piel semiocultaban sus ojos malvados, muy azules y que parecan moverse con rapidez lquida; sus destellos eran fros como un glaciar. Se movi una vez ms y levant sus enormes alas coloreadas por el sudor en un movimiento que fue como una convulsin. Luego qued inmvil y se durmi. Espolines. Pico agudo. Uas. Hojas cortantes. Se durmi. AM apareci ante nosotros bajo el aspecto de una zarza ardiente y nos comunic que si queramos comer podamos matar al pjaro de los huracanes. No haba comido desde haca mucho tiempo, pero a pesar de ello Gorrister se limit a encogerse de hombros. Benny comenz a temblar y a babear. Ellen lo abraz. Ted, tengo hambre dijo -. Le sonre. Estaba tratando de infundirle algo de seguridad, pero todo esto era tan falso como la bravata de Nimdok.

PAGE 28

¡Danos armas! Pidi. La zarza ardiente desapareci y en su lugar vimos dos simples juegos de arcos y flechas y una pistola de juguete que disparaba agua, sobre una fra plataforma. Levant uno de los arcos. No serva para nada. Nimdok trag ruidosamente. Nos volvimos y comenzamos a desandar el largo camino de vuelta. El pjaro de los huracanes nos haba arrastrado tan largo trecho que no podamos casi concebirlo. La mayor parte del tiempo habamos estado inconscientes. Pero no habamos comido nada. Un mes yendo hacia el pjaro. Sin comida. Cunto tardaramos en llegar a las cavernas de hielo, en las que se hallaban las prometidas provisiones enlatadas? Ninguno se preocup por esto. No bamos a morir. Se nos daran desperdicios y porqueras para que nos alimentramos, algo, en fin. O tal vez no se nos diera nada. AM mantendra vivos nuestros cuerpos de alguna forma, con indecible dolor y agona. El pjaro segua durmiendo, sin que nos importara cunto tiempo se mantendra as. Cuando AM se cansara de la situacin, desaparecera. Pero toda esa cantidad de carne. Esa tierna carne. Mientras caminbamos escuchamos la risa luntica una mujer obesa, atronando y rodendonos, resonando en las cmaras de la computadora que llevaban a un infinito de corredores. No era la risa de Ellen. Ella no era gorda y no haba odo su risa en ciento nueve aos. De hecho, no haba odo... caminbamos... tena mucha hambre... Nos movamos lentamente. Muy a menudo uno de nosotros sufra un desmayo y los dems tenamos que aguardar. Un da decidi provocar un temblor de tierra mientras nos obligaba a permanecer en el mismo sitio, haciendo que gruesos clavos sujetaran la suela de nuestros zapatos. Ellen y Nimdok fueron atrapados en una grieta, que se abri rpida como un relmpago en las plataformas que formaban el piso. Desaparecieron. Cuando el terremoto ces, continuamos nuestro camino, Benny, Gorrister y yo. Ellen y Nimdok nos fueron devueltos ms tarde esa noche, que repentinamente se torn en da cuando una legin celeste los trajo hasta nosotros, mientras un coro angelical cantaba "Desciende Moiss". Los arcngeles describieron varios vuelos ci rculares y luego dejaron caer los cuerpos maltrechos de nuestros compaeros. Nos mantuvimos a la espera y luego de un rato Ellen y Nimdok se hallaron detrs de nosotros. No estaban demasiado mal.

PAGE 29

Pero ahora Ellen caminaba renqueando. AM le haba dejado esta incapacidad. El viaje a las cavernas, en pos de la comida enlatada, era muy largo. Ellen no hacia ms que hablar de cerezas y de ccteles hawaianos de fruta. Yo trataba de no pensar en esas cosas. El hambre se haba corporizado, tal como para nosotros haba sucedido con AM. Estaba vivo en mi vientre, as como AM estaba viva en el vientre de la tierra. AM quera que no se nos escapara la semejanza. Por lo tanto, in tensific nuestra hambre No encuentro forma para describir los sufrimientos que nos provocaba la falta de alimentos desde haca tantos meses. Sin embargo, nos, segua manteniendo vivos. Nuestros estmagos eran calderas de cido burbujeante y espumoso, que lanzaban punzadas atroces. Era el dolor de las lceras terminales, del cncer terminal, de la paresia terminal. Era un dolor sin limites... Y pasamos por la caverna de las ratas. Y pasamos por el sendero de las aguas hirvientes. Y pasamos por la tierra de los ciegos. Y pasamos por la cinaga de las angustias. Y pasamos por el valle de las lgrimas. Y finalmente llegamos a las cavernas de hielo. Millas y millas de extensin sin horizonte, en donde el hielo se haba formado en relmpagos azules y plateados, lugar habitado por novas del hielo. Haba estalactitas que caan desde lo alto, espesas y gloriosas como diamantes, formadas a partir de una masa blanda como gelatina que luego se solidificaba en eternas y graciosas formas de pulida y aguda perfeccin. Vimos entonces la provisin de alimentos enla tados, y procuramos correr hacia all. Camos en la nieve, nos levantamos y tratamos de seguir adelante, mientras Benny nos empujaba para llegar primero a las latas. Las acarici, las mordi intilmente, sin poder abrirlas. AM nos haba proporcionado ninguna herramienta con hacerlo. Benny tom una lata grande de guayaba y comenz a golpearla contra un trozo de hielo. ste se deshizo en pedazos que se desparramaron, pero la lata apenas si se aboll, mientras oamos la risa de la mujer gorda que sonaba sobre nuestras cabezas y se reproduca por el eco hacia abajo, abajo, abajo de la tundra. Benny se volvi loco de rabia. Comenz a tirar las latas hacia uno y otro lado, mientras nosotros escarbbamos frenticamente en la nieve

PAGE 30

y el hielo, tratando de hallar una forma de poner fin a la interminable agona de la frustracin. No haba manera de lograrlo. Luego, vimos que Benny babeaba una vez ms, y se abalanz sobre Gorrister... En ese instante, sent una terrible calma. Rodeado por las blancas extensiones, por el hambre, rodeado por todo menos por la muerte, comprend que sta era el nico modo de escapar. AM nos haba mantenido vivos, pero exista una forma de vencerla. No sera una vict oria completa, pero al menos significara la paz. Estaba dispuesto a conformarme con esto. Benny estaba mordiendo y comiendo la carne de la cara de Gorrister. ste, tumbado sobre un costado, manoteaba en la nieve, mientras Benny, con sus poderosas piernas de mono rodeaba la cintura de Gorrister, sujetando la cabeza de su vctima con manos poderosas como una morsa. Su boca desgarraba la piel ti erna de la mejilla de Gorrister. Gorrister gritaba tan violentamente que comenzaron a cae r las estalactitas de la altura, hundindose bien erguidas en la nieve que las reciba. Puntas de lanza, cientos de ellas, hundindose en la nieve. Vi que la cabeza de Benny se mova rpidamente hacia atrs, al ceder la resistencia de algo que arrancaba con los dientes. De ellos colgaba un trozo de carne blanca tinto en sangre. La cara de Ellen luca negra en la blanca nieve, domin en polvo de tiza. Nimdok sin expresin, solamente con sus ojos muy, muy abiertos. Gorrister estaba casi desmayado. Benny era poco ms que un animal. Sabia que AM lo iba a dejar jugar. Gorrister no morira, pero Benny podra llenar su estmago. Me volv ligeramente hacia la derecha y tom una gran punta de lanza de hielo. Todo sucedi en un instante. Llev con fuerza el arma hacia adelante, moviendo la mano cerca de mi muslo derecho. Benny recibi la herida en el lado derecho, debajo de las costillas, y la punta lleg hasta su estmago, quebrndose dentro de su cuerpo. Cay hacia adelante y no se movi ms. Gorrister, se hallaba tendido de espaldas. Tom otra punta de hielo y lo her, siempre movindome, atravesndole la garganta. Sus ojos se cerraron cuando sinti que el fro lo penetraba. Ellen debe haberse dado cuenta de lo que yo quera hacer, incluso a pesar del terrible miedo que comenz a sentir. Corri hacia Nimdok llevando en la mano un trozo corto y agudo de hielo. Cuando l grit, la fuerza del salto de Ellen al introducirle el hielo

PAGE 31

en la boca y garganta, hicieron el resto. Su cabeza dio un brusco salto, como si la hubieran clavado a la costra de nieve del piso. Todo sucedi en un instante. Pareci entonces que el momento d silenciosa expectativa que sigui a esta escena hubiera durado una eternidad. Casi poda sentir la sorpresa de AM. Se le haba privado de sus juguetes. Tres de ellos hab an muerto, sin posibilidad de volverlos a la vida. Poda mantenernos vivos gracias a su fuerza y a su talento, pero no era Dios. No poda lograr que volvieran a vivir. Ellen me mir. Sus facciones de bano se destacaban en la nieve que nos rodeaba. En su actitud haba una mezcla de miedo y splica, en la forma en que comprend que estaba lista y esperaba. Yo saba que slo tena el tiempo de un latido del corazn antes de que AM nos detuviera. Al ser golpeada se inclin hacia mi, sangrando por la boca. No pude leer en su expresin, el dolor haba sido demasiado intenso, haba contorsionado su cara. Pero podra haber querido decir: gracias. Por favor, que as sea. Han pasado algunos siglos, tal vez. No lo s. AM se divirti durante un largo tiempo acelerando y retardando mi nocin del paso de los aos. Dir entonces la palabra ahora. Ahora. Me llev diez meses decir ahora. No s. Me parece que han pasado varios cientos de aos. Estaba furiosa. No me dej enterrarlos. No importa. De todas formas no haba manera de cavar en las plataformas que forman el piso. Sec la nieve. Hizo que fuera de noche. Rugi y provoc la aparicin de las langostas. De nada sirvi; siguieron muertos. La haba vencido. Estaba furiosa. Yo haba pensado que AM me odiaba antes. No saba cun equivocado estaba. Aquello no era ni siquiera una sombra del odio que extrajo de cada uno de sus circuitos impresos. Se asegur de que sufriera eternamente y de que no me pudiera suicidar. Dej intacta mi mente. Puedo soar, puedo asombrarme, puedo lamentar. Los recuerdo a los cuatro. Deseara... Bueno, ya no importa. S que los salv. S que los salv de sufrir lo que sufro ahora, pero sin embargo, no puedo olvidar su muerte. La cara de Ellen. No fue nada fcil. A veces deseo olvidar. Pero ya nada importa.

PAGE 32

AM me ha alterado para quedarse tranquila, segn creo. No quiere arriesgarse a que yo pueda correr hacia una de las computadoras y destrozarme el crneo. O que pudiera contener el aliento hasta desmayarme. O degollarme con una lmina de metal enmohecido. Puedo verme en alguna superficie pulida, de modo que tratar de describir mi aspecto. Soy una gran masa gelatinosa. Redondeada, con suaves curvas, sin boca, con agujeros pulstiles llenos de vapor donde antes se hallaban mis ojos. En el lugar en que tena los brazos, veo unos apndices cortos y de aspecto gomoso. Unos bultos sin forma indican la posicin aproximada de lo que fueron mis piernas. Cuando me muevo dejo un rastro hmedo. Sobre la superficie de mi cuerpo veo deslizarse unos parches de enfermizo, perverso color gris, tal como si surgiera una luz desde adentro. Desde afuera supongo que mi torpe aspecto, mi pobre trasladar, ha de dar una sensacin de algo que jams pudo haber sido humano. De un ser cuya apariencia es una tan ridcula caricatura de lo humano que resulta au n ms obscena por su muy vago parecido. Desde adentro, soledad. Aqu. Viviendo bajo la tierra, bajo el mar, dentro de las entraas de AM a quien creamos porque nuestras horas se perdan tristemente, pensando tal vez sin darnos cuenta, que l sabra hacerlo mejor. Por lo menos ellos cuatro ya estn a salvo. AM estar cada vez ms furioso al recordarlo. Esto me hace en cierto modo feliz. Y sin embargo... AM ha vencido, simplemente... se ha vengado... No tengo boca. Y debo gritar. FIN Harlan Ellison : naci en Ohio, creci all e incluso lleg a cursar 18 meses en la Universidad del Estado de Ohio. Al cabo de estos 18 meses tuvo que abandonar la universidad. Un ao despus, en 1955, era bien conocido por el Fandon de Cleveland, Ohio. Su primera contribucin profesional la realiz en 1956 con GLOWWORM para Infinity Science Fiction. Desde entonces no ha dejado de publicar prolficamente. Poco despus de publicar su primer libro de cienci a-ficcin, Ellison se mud a Chicago en 1959 donde trabajo como editor de Rogue Magazi ne. En 1962 Ellison se mud a Los ngeles dnde reside actualmente.

PAGE 33

Harlan Ellison es uno de esos escritores a los que no se les pude encasillar totalmente dentro de la ciencia-ficcin. De sus casi 90 libros, un tercio son de ciencia-ficcin, otro tercio son de fantasa y el resto pertenecen a la corriente general de la literatura. El mismo ha llegado a afirmar que pretende crear un conjunto de obras que transcienda cualquier gnero. Adems de ser un autor muy prolfico ha sido un autor muy premiado. Por citar solo unos cuanto premio debemos citar sus ocho premios Hugo por ARREPINTETE, ARLEQUN, DIJO EL SEOR TIC-TAC (1966), NO TENGO BOCA Y DEBO GRITAR (1968), LA BESTIA QUE GRITABA AMOR EN EL CORAZ"N DEL UNIVERSO (1969), EL PJARO DE LA MUERTE, (1974), ADRIFT JUST OFF THE ISLETS OF LANGERHANS (1975) JEFFTY TIENE CINCO AOS (1978) (relato que tambin obtendra el Locus y el Nebula de 1978), PALADIN OF THE LOST HOUR, (1986), a las mejores representaciones dramticas por CITY ON THE EDGE OF FOREVER (un episodio de Star Trek) en 1968 y por A BOY AND HIS DOG en (1976) as como los premios especiales de 1968 y 1972 por sendas antologas bajo el nombre comn de VISIONES PELIGROSAS. Tambin gan dos premios Nebula, uno por su novela corta UN MUCHACHO Y SU PERRO en 1969 y el ya mencionado JEFFTY TIENE CINCO AOS en 1978. Al INDICE

PAGE 34

4. CUENTO MADE IN CUBA: CACERA Eliete Lorenzo Vila El polvo se levanta mientras corro loma abajo a toda velocidad. Atrs de m viene bola de gente, un doberman y la propia Diana. —¡Descarao, atja! No puedo ms con la falta de aire; pero tengo que seguir, coo. No voy a detenerme ahora que estoy frente a la unidad de Tropas Especiales. Aire… tomo aire y sigo recto. No hay otro camino por aqu. Miro para atrs y Diana todava esta all. Haba saltado la rejita al costado de su casa. Nunca se ocup de meterle encima una cerca de pirle, como hace mucha gente para evitar los ladrones. Su perro doberman, estaba siempre amarrado en el patio. Deca que no necesitaba proteccin, que ella tena lo Suyo. Fui escurrindome por el pasillo al lado de su casa, llegu hasta la ventanita rota y me ocult detrs de una mata. Desde ah era fcil mover hacia un costado el cartn tabla que tapaba el hueco y lo hice con precisin, para dejar solo una rendija. Dos avispas negras ahora ¡Cojones! Esto parece una pelcula. Y esos tipos s que corren. Apuro el paso y bajo la loma hasta cruzar el puente sobre el Almendares. El maldito perro casi me arranca el taln… —¡Atjalo, cochino!

PAGE 35

Quin lo iba a decir. Porque yo la deseaba, lo juro por mi madre, y me ech todas las pelculas de espas que pude en el DVD, inventando cmo vacilarla a travs del cristal rajado del bao. Hasta que lleg el momento en que no pude aguantar ms… ni la mano tampoco. Estoy en el otro lado del puente, es difcil correr por el empedrado. Lo que faltaba, este montn de policas que ahora me bloquea el paso… No puedo ms. Voy a coger por el bosque, esa gritera y los ladridos me tienen loco. —¡Mirahueco, descarao, puerco! Deja que te ponga la mano encima, cacho e’ maricn. —No se altere, compaera. —¡Que ninguno de ustedes me trae al cabrn pa’ aplastarle los huevos! —Nia, que se te baj el t ope. Mtete dentro esa teta. —¡Qu teta ni teta, Yamisell, no me jodas! Vaya pila de matas, no s cmo no se enredan esos tipos ni tropiezan, coo. Se ve que estn bien entrenados. A ver si por entre las caras y los uniformes la veo antes que me pierda en el bosque… Unos guardias la sujetan para qu e se tranquilice. Ella me mira y gesticula, amenazndome a gritos con no se qu brujera y con caerme a galletazo limpio si llega a ponerme las manos arriba. Pareca una ilusin aquel bao a la luz de las velas y ella una diosa, como yo siempre la haba imaginado… pero nunca esper verla junto a tres ninfas que se enjabonaban una a

PAGE 36

otras, intercambiando la esponja por el pomo de gel o el desodorante, como si se tratara de un baile. Hay un camino lleno de enredaderas, muy tupido, lo conozco desde nio. Vena con los chamas del barrio a jugar aqu… todo se me ha complicado ahora. El perro no me pierden pie ni pisada. Siento el olor de su baba muy cerca. rboles, rboles, rboles… De dnde sali este guardia con una tonfa? Se apareci ah sin ms. —O, de dnde sali esto? Concho, qu fcil, me le fui entre las piernas… Y no paro. Qu hace el tipo ese? Es bobo o lo trajeron de Pinar? No me cay atrs. Deben haberlo alcanzado los socios, oigo muchas voces y una risotada. Sus pasos van alejndose en la direccin contraria. El doberman est ah otra vez. Que no puedo darle ni una pat… Y ahora? Un hueco de tierra… ¡Manda ping a esta! El perro, el perro… Me revuelvo dentro del hoyo, no puedo salir y las pezuas no ayudan… El perro y Diana… Diana. —¡Cerdo! —escupe. Quiero hablarle, pedirle perdn, que me muero coo… pero de mi garganta solo brotan chillidos penetrantes.

PAGE 37

Eliete Lorenzo Vila : La Habana 1978. Joven escritora cultivadora del gnero fantstico. Ganadora de la beca de creacin Caballo de Coral del Centro de formacin literaria Onelio Jorge Cardoso. Recientemente public un cuento en la antologa Secretos del Futuro de la editorial Sed de Belleza. Al INDICE

PAGE 38

5. ARTICULO: Ellos como ellas y viceversa. Bibliografa: Playas de acero. Las Colinas Huecas y La Cueva de Cristal. Cuerpodivino. Odn y yo, ngel, Besa el Ltigo, Retorno y Venganza. Veredas. rsula Leguin La Mano izquierda de la oscuridad Frankenstein Timshel Cumbres Borrascosas Durante el curso de redaccin que pas en el Centro Onelio Jorge Cardoso, el escritor Heras Len nos deca, tratando de simplificar para nosotros el maravilloso proceso de escribir, que una vez que tuviramos la persona y el tiempo en que narraramos una historia ya tenamos adelantado lo ms duro del camino. Hay historias increbles, electrizantes, que narradas en una persona dis tinta pierden toda su magia. Para m, la persona ms complicada del idioma espaol es la primera persona. Sabiendo que conocer nuestras propias limitaciones es esencial a la hora de hacer algo bien, evito en lo posible concebir historias con un narrador personaje, prefiriendo la seguridad del omnisciente en tercera. Por lo anteriormente dicho, la decisin que parece quitarle el sueo a Heras Len para m es extremadamente fcil: tercera pers ona, tiempo pretrito, as de clsico y poco innovador. Si algo funciona, no lo arregles. La parte en que empiezo a preocuparme es cuando mi narrador omnisciente tiene que escoger el personaje a partir de cuyo punto de vista va a contarse la historia. Una vez decidido esto, el comienzo y el final de la historia, el resto es pan comido… aunque no digerido. Lgicamente, mi propia reticencia a abordar historias en primera persona hace que admire a los escritores que la manejan con tanta facilidad. Escribir en primera requiere

PAGE 39

sentir al personaje, abstraerse al extremo de imaginar que lo narrado sucede en carne propia. Dentro del fantstico, existe la limitante de que al escribir en primera todo el mundo, extrao al lector, que queremos descri bir es normal para el personaje, as que explicaciones sobre el material de la nave o sobre la raza de seres mgicos que viven en la casa de al lado huelgan por completo, de modo que las buenas narraciones del fantstico que estn escritas en primera son una verdadera joya para m. Una vez, hablando con un amigo sobre la novela que escriba cierta nia que conozco, mi amigo afirm ms que pregunt: “La protagonista es una mujer, cierto?”. Al responderle afirmativamente, solt un resoplido y dijo: “Por qu me lo imaginaba? Ustedes las mujeres slo escriben sobre mujere s, y si escriben sobre hombres entonces son maricas”. La verdad, de igual forma podra quejarme yo de que los hombres slo escriben sobre hombres, y que si lo hacen sobre mujeres entonces usan estereotipos de juguetes sexuales. A la hora de generalizar… Pero en lugar de protestar, me qued pensando en su afirmacin y me vinieron a la mente multitud de ejemplos de escritoras que usaban personajes masculinos como protagonistas, dentro y fuera del fantstico. En mi propio caso, la mayor parte de las historias que se me ocurren se narran mejor con un protagonista hombre. As me surgi la idea de investigar un poco sobre escritores del fantstico que, escribiendo en primera persona, se metan en la piel de un personaje del sexo contrario. Cul es la primera razn que lleva a la eleccin de un personaje? Supongo que depende del escritor y de la historia. La accin, las implicaciones sentimentales, las situaciones que deber afrontar el protagonista … Cuando la narracin va a ser en primera, me han dicho varios escritores, influye grandemente la facilidad para entrar dentro de la psiquis del personaje. El gnero fantstico ha tenido varias obras de grandeza increble, pero la que se considera fue la novela semilla de la ciencia ficcin en especfico naci de la mano de una mujer. Esta mujer, justamente, escogi para narrar su historia un personaje masculino en primera persona, y si bien el narrador cambia varias veces hacia otros personajes, siempre es un hombre el que narra. La presencia femenina en esta novela es casi nula. Frankenstein, de Mary Shelley, es una historia que, obviamente, deba descansar en personajes masculinos. Qu llev a la autora a decidirlo as? La fuerza de la historia, o el hecho de que la escasa educacin que reciban las mujeres de la poca haca difcil el imaginar a una

PAGE 40

mujer en un laboratorio alqumico, empeada en dar vida al monstruoso ente? Tal vez el nimo de la autora, de quien se ha dicho era bastante impresionable, no le permitiese imaginarse a s misma, y por extensin, a cualquier mujer en las situaciones en que se encuentra Frankenstein du rante su investigacin. “(…) Nadie podr nunca imaginar el horror de mi trabajo llevado a cabo en secreto, movindome en la hmeda oscuridad de las tumbas o atormentando a un animal vivo al intentar animar la materia inerte. Ahora, con slo recordarlo, siento que me posee el espanto y que todos mis miembros se estremecen (…) Recoga huesos en los osarios y violaba, con mis sacrlegos dedos, los extraordinarios secretos de la naturaleza humana(…)”. Frankenstein. Mary Shelley. Lo bastante tenebroso como para suponer que pocas mujeres se atreveran a semejante experimento. Queramos reconocerlo o no, con ese afn del feminismo de negar todo lo que se considera costumbre femenina, lo cierto es que las mujeres somos por naturaleza ms escrupulosas que los hombres. Es lgico pensar que Mary Shelley, mujer criada en la poca victoriana, no se atreviese a pensar siquiera en darle semejante cometido a un personaje mujer, o quizs considerase ms virtuosas a las mujeres, incapaces de rebelarse de tal forma contra Dios, de ser lo bastante orgullosas como para pretender igualarlo creando una vida. Pero la razn principal para este primera persona masculina parece estar en la vida personal de la autora. Varios crticos han sealado que el doctor Frankenstein no es ms que un retrato de sir William Godwin, anarquista ingls y padre de Mary. Este hombre, que pblicamente hablaba de desprecio a los convencionalismos, al matrimonio y a la falsa moral, se casa en secreto con una mujer que le da una hija. Despus de transmitirles sus ideas como preceptos, la rechaza y le impide la entrada en su casa cuando ella, fiel a los ideales paternos, se relaciona con el joven Shelley fuera de los lazos del matrimonio. El doctor que crea un monstruo a su imagen y semejanza y que, cuando su criatura comienza a actuar, la repudia, horrorizado de lo que ha creado. Puede que el deseo de retratar a su padre como el

PAGE 41

creador de un monstruo fuese el motivo ms poderoso de Mary para ponerse en el lugar de un hombre con su primera persona masculina. Me encantara poder preguntrselo. Sin embargo, no fue Mary Shelley la primera en usar este recurso dentro del fantstico. En el estilo gtico hay innumerables ejemplos de escritores que usan un narrador del sexo contrario en un relato en primera persona. El motivo que los hace tan abundantes es que muchas de las novelas del gtico usaban un estilo epistolar, y cuando llegaba el momento de narrar las aventuras de un personaje del sexo contrario a travs de sus cartas o diarios se caa invariablemente en el fenmeno. As, desde Cumbres Borrascosas, donde el narrador que comienza la historia es un hombre y donde el personaje de Heathcliff funge a menudo de narrador, hasta Drcula, de Bram Stoker, donde Mina y Lucy aportan sus narraciones en primera persona a la historia, hubo muchos escritores de la poca que se vieron en la necesidad de personar otros sexos y, por ende, otra forma de pensar. Buscando en mi memoria los libros que he ledo con estas caractersticas, record casi de inmediato una novela que para m fue toda una revelacin en ms de un sentido. Dud por algunos momentos en tomarla de ejemplo, ya que me quedaba la duda de si entraba en el gnero fantstico o si se trataba de una ficcin histrica, pero el siguiente pasaje me decidi a aadirla (…) La triloga que forman Las Colinas Huecas, La Cueva de Cristal y El ltimo Hechizo, escrita por otra Mary, Mary… es un precioso ejemplo de una novela cuya autora ha sabido ponerse en la piel de un personaje masculino. Quizs algunos lectores salten en este punto y protesten contra el pobre Merln, acusndolo de ser excesivamente afeminado. Tal vez se deba a que soy una mujer, pero para m el Merln de Las Colinas Huecas es todo un hombre, tanto en sus intereses como en su s acciones o palabras. Incluso, el desprecio que demuestra ante la “pequea magia de las mujeres” debe haber sido difcil de representar para la escritora. Yo, por mi parte, suicidara al primero de mis personajes que se atreviera a comportarse de forma tan machista. Otro ejemplo, no tan bueno en mi nada modesta opinin, es el libro Entrevista con el Vampiro, de Anne Rice. Dejando de lado consideraciones relativas a su calidad literaria, a la que ni siquiera le concedo crdito, Louise, el personaje narrador de esta historia, parece apoyar la opinin de mi amigo respecto a que las mujeres cuando escribimos sobre hombres

PAGE 42

usamos personajes homosexuales. Este es el momento en que los defensores de las Crnicas Vampricas me dicen que los vampiros de Anne Rice son asexuados, lo cual me hace preguntarme qu tipo de ser asexuado es el que se excita ante el contacto con un nio, pero bueno… Es otro ejemplo en mi restring ida lista de literatura fantstica escrita en primera persona con un narrador de sexo contrario al del autor. Como broche de oro, en mis ejemplos de escritoras que han emprendido la tarea de tratar un narrador masculino, reservo La Mano Izquierda de la Oscuridad, de rsula K. LeGuin. Broche de mithril, debera decir. La novela, maravillosa muestra de la literatura norteamericana, que debera estudiarse en las universidades de todo el mundo… (creo que estoy dejndome llevar por mi admiracin hacia LeGuin), aborda de por s el tema de las diferencias de sexo. rsula LeGuin concibe la CF como un terreno ms amplio que la mayora de sus colegas. As, expresaba un ao antes de la publicacin de La Mano…: “El problema que aqu se discute es la cuestin del otro, el ser que es distinto de uno mismo. Ese ser puede diferir de uno mismo en el sexo, en sus ingresos anuales, en su modo de hablar, de vestirse y actuar, en el color de su piel o en el nmero de piernas y cabezas que posea. En otras palabras, existe el extrao sexual, as como el extrao social, el extrao cultural y, finalmente, el extrao racial…” De La Mano Izquierda de la Oscuridad deca su autora: “(…) trata de una raza de seres totalmente humanos pero andrginos, con ambos sexos. La mayor parte del mes son neutros, no funcionan sexualmente. Luego entran en celo, lo que se llama kemmer en el libro, y pueden ser hombre o mujer. No tienen eleccin y no saben lo que sern exactamente. Lo cual implica, por supuesto, que a la hora de tener nios, puedes ser la madre del nio una vez y el padre en la siguiente. Qu pasara? Cmo actuara la gente y que tipo de cultura tendra? Envi all a un terrestre normal del sexo masculino para que viviese con ellos. Fue en cierto modo una especie de experimento feminista”

PAGE 43

La complejidad de la historia obliga a no usar trminos como l o ella, cosa especialmente irritante para el protagonista, que piensa todo el tiempo como un hombre cuyas hormonas funcionan perfectamente, y que se cansa pronto de decir “la persona a mi izquierda” para empezar a decir “el hombre a mi izquierda”. “(…) Aunque pronto se cumpliran dos aos de mi llegada a Invierno yo estaba todava muy lejos de poder ver a los habitantes del planeta tal como ellos se vean a si mismos. Lo haba intentado varias veces, pero mis esfuerzos concluan en un modo de mirar demasiado deliberado: un guedeniano me pareca entonces primero un hombre, y luego una mujer, y les asignaba as categoras del todo irrelevantes para ellos, y para m fundamentales. De modo que mientras sorba la cida cerveza humeante se me ocurri que durante la cena la conducta de Estraven haba sido femenina, todo encanto y tacto y ausencia de sustancia, graciosa y diestra. Era quiz esta blanda y sutil femineidad el motivo de mi desconfianza y mi rechazo? Pues me pareca imposible pensar en Estraven como mujer: esa presencia, oscura, irnica, poderosa, a mi lado, a la luz del fuego; y sin embargo cada vez que lo imaginaba como hombre, me pareca ver cierta falsedad, cierta impostura: en l o en mi propia actitud hacia l? La voz de Estraven era delicada y resonante, pero no profunda, y apenas masculina aunque tampoco femenina (…)” La mano Izquierda de la Oscuridad rsula LeGuin Es realmente maravillosa la forma en que rsula LeGuin trabaja su experimento feminista, y la forma en que entra en la lgica, no slo de un protagonista masculino, sino de toda una raza para la cual el sexo es intrascendente (y como dato curioso y sentimental, fue en esta novela donde apareci el trmino Ansible, que le da nombre a este evento). No s si debido a la superioridad de nmero que presentan los escritores con respecto a las escritoras dentro del gnero fantstico, pero he encontrado ms ejemplos de hombres escribiendo como mujeres que el caso contrario. (Snif, adis a mi argumento de que los hombres slo escriben sobre hombres) Existe una novela fantstica escrita por un narrador que adoraba la primera persona, sin que, a pessar de utilizarla tanto, el tono narrativo de ninguno de sus personajes fuera

PAGE 44

igual al de otro. Dentro de su obra se encuentran frecuentes ejemplos de personajes femeninos que fungen de narradores de sus historias. En Cuerpodivino, nica novela del escritor norteamericano Theodore Sturgeon, la historia est narrada desde el punto de vista de todos los personajes que la viven. Liza Currier, Britt Svenglun, la seora Mayhew, Melissa… son las mujeres que se ven envueltas en la trama. Una es la esposa de un pastor evanglico, otra una ermitaa ecologista, otra la puritana redactora de un peridico y la ltima es la secretaria del peridico, una muchacha aparentemente insignificante. Con maestra propia de un psiclogo, Sturgeon se adentra en la mente de las cuatro mujeres, tan distintas en intereses y valores personales, que viven, cada una a su manera, la experiencia de conocer a un nuevo Jesucristo. Igualmente bien retratados estn los personajes masculinos de la historia, pero es en el retrato de los femeninos donde Sturgeon demuestra su maestra de escritor. Existe an otra novela de CF que podramos llamar emblemtica a la hora de hablar sobre este tema, y que fue la novela que me decidi a investigar sobre l. Playa de Acero, de John Varley, es un bloque de 671 pginas escritas en primera persona. Las primeras 200 de esas pginas estn narradas por un hombre, que de pronto decide, a causa de ciertos desequilibrios en su nimo, que le ha llegado la hora del cambio. Cambio de sexo, quiero decir, con ciruga, nanobots modificando clulas y hormonas y mucha compra de ropa (Dios, y ni siquiera puedo indignarme porque la primera accin del protagonista al convertirse en mujer sea ir de compras. Po steriormente nos enteramos de que su sexo original era el femenino, as que…obviamente, a la mayora de las mujeres les gusta ir de compras). Es realmente digno de estudio el estilo del libro. Hildy, el/la protagonista, es columnista en un peridico virt ual que resume lo peor de la prensa amarillista y paparazzi. Hasta la pgina 200 se expresa de una forma casi comparable a la de un detective clsico de los policacos norteamericanos, sin ser un “tipo duro”, pero s con mucho excepticismo, sexo, cinismo, excesiva confianza en s mismo y dems clichs. “(…) Ella haba sido mujer desde que yo la conoca, pero jams haba demostrado el menor inters en mis sugerencias. Gustos aparte, yo haba decidido que era una cuestin de orientacin sexual. Ni dudarlo. Tena que ser as. De lo contrario, significaba que yo no le interesaba en absoluto. Totalmente improbable. (…)”

PAGE 45

Playa de acero. John Varley Cuando este mismo narrador decide cambiar de sexo, para lo cual contrata a un esteta que debe modelar su nuevo cuerpo, comienza a hablar paulatinamente con un lenguaje afectado, casi podramos decir que clsico de un homosexual masculino. “(…) Cuando Bobbie nos da su tratamiento completo, ningn detalle corporal carece de importancia (…) Senos? Qu se usa este ao? Tan pequeos? No seamos ridculos, mueco, me gustara sentir un poco de bamboleo. Piernas? Bien largas. Largas hasta el suelo. Sin nudos en las rodillas, por favor. Tobillos fi nos. Brazos? Qu se puede decir de los brazos? Usa tu magia, Bobbie (…)” Playa de Acero John Varley. Y cuando Hildy sale del tanque de suspensin ya convertida, o devuelta, en una grcil mujer, su lenguaje cambia, sin dejar de ser cnico, excptico y dems. Esto alcanza su clmax en el libro cuando Hildy se enfrenta al hecho de ser madre sin la ayuda de la avanzada tecnologa de su tiempo. “(…) Si las mujeres hubieran dominado el campo de la fsica terica y las matemticas, la especie humana habra llegado a las estrellas mucho tiempo atrs. Lo afirmo por experiencia personal. Ningn varn podra comprender la terrible geometra del parto. Ante el intrngulis de lograr que un objeto de tamao X apareciera del otro lado de una abertura de tamao X/2 (…) una de las muchsimas mujeres (…) habra realizado descubrimientos relacionados con dimensiones mltiples o el hiperespacio, slo para que le dejara de doler. En cuanto a Einstein, una mujer nacida mil aos antes que l habra descubierto sin dificultad la mutabilidad del tiempo y del espacio (…) Que el tiempo es relativo? Bah, Eva habra podido descubrirlo. Respira hondo y aguanta, tesoro, treinta segundos o una eternidad, lo que dure ms (…)

PAGE 46

Lleg un momento en que pude estirar las manos y palpar la cabecita (…) EL dolor persista, tal vez en su mayor intensidad. Pero el dolor continuo al fin genera su propia anestesia (…) Tal vez aprendemos a aceptarlo. Yo lo acept en ese momento, mientras mis dedos palpaban esos diminutos rasgos faciales y senta esa boquita que se abra y se cerraba. Durante unos segundos ms sigui siendo parte de mi cuerpo. Entonces experiment por primera vez el amor maternal. No quera perderlo. Hara cualquier cosa por no perderlo (…)” Playa de acero. John Varley Este es el momento de la narracin donde el autor alcanza el punto mximo de fusin con su personaje. Hasta ese punto, asume a Hildy mujer de la misma forma en que asume a Hildy hombre, a pesar del cambio en su lenguaje, y se dedica a explicar sus motivaciones profesionales y sexuales, n icamente. Excepto algunos momentos en que aparecen rasgos sentimentales verdaderamente femeninos en el personaje, sus mviles no han cambiado. Pero a partir de la descripcin del parto los sentimientos de Hildy hacia su hijo son analizados hasta en el ms mnimo aspecto, con el sentimentalismo que sera de esperar, pero sin dejar de usar el mismo lenguaje cnico que ha empleado hasta ahora. Y bien, todos mis ejemplos han sido escritores extranjeros, por supuesto. Dentro del escaso fantstico que se publica en Cuba, la presencia femenina brilla por su ausencia, por lo menos hasta que en el prximo ao se edite Nada que Declarar, de Anabel Enrquez, la rsula K. LeGuin de Cuba. (Por cierto, si no fuera porque no deseo hablar de libros inditos hubiese tomado a Anabel como ejemplo, hay un par de cuentos en primera persona masculina dentro de ese volumen) Y en cuanto a los hombres, no podra esperarse de los hijos de un pueblo tan machista como el cubano, que detrs de un “yo” aparezca ni el ms leve asomo de femeneidad. Por suerte, la realidad es distinta. “ (…) Bueno, ya, est bien. Agarr las ruedas, met al perro en la canasta, y pedale como una olmpica. Que va, olmpica es mierda. Como con araas en el culo.

PAGE 47

Qu por qu cog al perro? En qu limbo vives, Walter? Ese animal era megas. Y t sabes bien que tengo la idea, desde hace aos, de irme a una penturbia en el Tibet. Un cambio de aires, para tonificarme las neuronas. Pero es una onda tan elitista que tienes que pagar miles por un suspiro de terreno, y de contra... No, qu va. Cog por dentro de la instalacin, por si me echaban atrs las camionetas. No nac ayer, palomo. Y sabes qu? Pues cagada. Me tiran detrs a unos locos en turbomochilas. Soltaron un par de redes, pero se enredaron en los tubos y por poco se deshuevan ellos mismos. Demasiado prosaica, yo? Se ve que hace milenios que no nos pillamos, queridito. La ltima vez... Cmo cundo fue eso...? Creo que ya van dos aos. Por cierto, cmo te va por all..., por cmo se llama, Bangladesh?” Odn y yo. Nios de Nen. Michel Encinosa Fu En la obra de Michel Encinosa, creador de Sotreun y de Ofidia, dos mundos fantsticos de fantasa pica el uno y de CF el otro, hay repetidos ejemplos de primera persona femenina. Segn l mismo dice, esto sucede porque a la hora de abstraerse le es ms fcil meterse en la piel de una mujer qu e en la de otro hombre cualquiera. Y no son pocas las veces en que ha demostrado esta preferencia. Adems del ya citado Odn y yo, en sus dos libros publicados se encuentran los cuentos Retorno y Venganza, ngel y Besa el ltigo, si bien no puede decirse que la protagoni sta de este ltimo ejemplo sea una mujer, de tan impersonal como es su estilo, efecto muy bien logrado, pues el personaje es una vaca, un ser que puede cambiar su fsico a voluntad. Por seguir mi cdigo de no hablar de obras no publicadas, me reservo un comentario sobre Veredas, la noveleta sobre Ofidia que el autor tiene en proceso editorial, cuya protagonista y narradora tambin es una mujer. “(…) He crecido con las mismas cenas que te han envejecido, y he podido ver mas all de ti mismo. Pronto me maldecirs, como maldijiste a mi madre, y me culpars y me acusars, sintiendo que una rueda aciaga te tortura con la entrega y la prdida, y s que no querrs soportar perderme, as como no quisiste soportar la prdida de mi madre. Pero, como ella, yo s que tiene que ser as, y algn da lo comprenders cuando

PAGE 48

los ojos de tu dolor se cierren por un instante y las pupilas de tu esperanza recuperen su brillo. Duerme y suea, Ylalam, padre mo, que yo sabr soar en tu sueo como una vez lo hizo mi madre. Djame regalarte con mi sacrificio que no es tal al vstago que ser mo y nuestro, y cuyo nombre bien pudiera ser Retorno y Venganza, hijo de Los, hijo de Ylalam. Djame hacerlo sin querer esperar u obedecer, porque slo a un ser como t podra yo amar en este mundo y, aunque conozco otras, no puedo renunciar a la nica forma en que me atrevo a amarte”. Retorno y Veganza Sol Negro. Crnicas de Sotreun Michel Encinosa Fu “(…) He soltado las alarmas. En pocos segundos estarn ah los acorazados domsticos; tendrs compaa. La muerte viene a ti, que gritas, lloras y me maldices. Yo he muerto ya una vez, Laura. Mor cuando a travs de tu implante ocular vi tus manos —que parecan las mas propias— fundirse al cuello de Angel, en un callejn de Pueblo Bajo donde lo habas seguido, y apretar y apretar y apretar... Mor cuando me arranqu el enchufe tras presenciar tu silente ejecucin, al creerme cmplice del crimen, al asomarme a la ventana y no saber qu gritar. Adis, Laura. In pace requiscat”. ngel Nios de Nen Michel Encinosa Fu. Un ejemplo ms antes de terminar: Timshel, de Yoss, narrado por su protagonista mujer, el cuento que le da nombre a la prim era antologa de este hoy consagrado autor. Y me resisto a citar un trozo. Mejor es leerlo de principio a fin. Cuntos otros libros han sido escritos de esta forma, traspasando la frontera que lo habitual pone en nuestras mentes? Supuestamente, el gnero fantstico se trata justamente de eso, de romper barreras y dejar volar la fantasa. Parafraseando a rsula K. LeGuin, se trata de lo diferente, y lo diferente no est slo ms all del espacio o del tiempo. Lo

PAGE 49

diferente, y por tanto, lo atractivo, est tambin en esa persona con la cual vamos de la mano. A veces, la mayor aventura es la que empieza justo a nuestro lado. Sigrid Victoria: (La Habana, 1980) Joven escritora defensora de la fantasa para nios y promotora del dibujo animado japons. Ganadora del premio Calendario 2003 de literatura para nios con el libro Los noseniqu tienen la panza rayada (Editora Abril, 2005) AL INDICE

PAGE 50

6. COMO CONTACTARNOS? S tienes algn comentario, sugerencia o colaboracin escrbenos a: darthmota@centro-onelio.cult.cu jartower@centro-onelio.cult.cu jartower74@yahoo.es aceptamos cualquier colaboracin seria y desinteresada. Traten de ponerla en el cuerpo del mensaje. Advertencia: Los mensajes de direcciones desconocidas que contengan adjuntos sern borrados. Para suscribirte envanos un correo en blanco a: disparoenred@centro-onelio.cult.cu con la palabra "BOLETIN" en el asunto. Para desincribirte envanos un correo en blanco a: disparoenred@centro-onelio.cult.cu con la frase "NO BOLETIN" en el asunto. Para obtener nmeros atrasados envanos un correo en blanco a: disparoenred@centro-onelio.cult.cu con la frase en el asunto "Numeros anteriores" y el nmero del correo atrasado que deseas entre parntesis a continuacin. Si los quieres todos escribir a continuacin “todos”. Ejemplos : Con el asunto “Numeros anteriores (2)(5)(20)” obtendras los nmeros 2, 5 y 20 del Disparo en Red. Con el asunto “Num eros anteriores todos” obtendras todos los nmeros del Disparo en Red existentes.

PAGE 51

Al INDICE


xml version 1.0 encoding UTF-8 standalone no
mods:mods xmlns:mods http:www.loc.govmodsv3 xmlns:xsi http:www.w3.org2001XMLSchema-instance xsi:schemaLocation http:www.loc.govmodsv3mods-3-1.xsd
mods:relatedItem type host
mods:identifier issn 0000-0000mods:part
mods:detail volume mods:number issue 24series Year mods:caption 20062006Month August8Day 11mods:originInfo mods:dateIssued iso8601 2006-08-01