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Disparo en Red

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Material Information

Title:
Disparo en Red
Physical Description:
Serial
Language:
English
Publisher:
Disparo En Red
Place of Publication:
Havana, Cuba
Publication Date:
Frequency:
monthly
three times a year
regular

Subjects

Subjects / Keywords:
Science fiction, Latin American -- Periodicals   ( lcsh )
Science fiction -- Periodicals   ( lcsh )
Genre:
periodical   ( marcgt )
serial   ( sobekcm )

Record Information

Source Institution:
University of South Florida Library
Holding Location:
University of South Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
usfldc doi - D42-00034-n33-2007-05
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System ID:
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n No. 33 (May 2007)
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[Havana, Cuba] :
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HOY: 32 de MAYO del 2007

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2 DISPARO EN RED: Boletn electrnico de cienciaficcin y fantasa. De frecuencia mensual y totalmente gratis. disparoenred@centro-onelio.cult.cu -------------------------------------------------------Para descargar d isparos anteriores: http://www.esquina13.co.nr http://www.cubaunderground.com -------------------------------------------------------El sitio web del Fantstico Cubano http://www.cubaliteraria. cu/guaican/index.html

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3 disparoenred@centro -onelio.cult.cu Editores: Darthmota. Jartower. Colaboradores: Taller de Creacin ESPIRAL de ciencia ficcin y fantasa. espiral@centro-onelio.cult.cu espiralgrupo@yahoo.es Anabel Enrquez Istvn Bent Juan Pablo NoroaCoghan Vctor Hugo Prez Gallo Leonardo Gala Eliete Lorenzo Ral Aguiar Portada: Briareos. Universo: Appleseed. 0. CONTENIDOS: 1. La frase de hoy : Ursula K. LeGuin. 2. Artculo : Robert Heinlein: Genialmente polmico, Jorge Oscar Rossi. 3. Cuento clsico : Un platillo de soledad, Theodore Sturgeon. 4. Cuento made in Cuba: Cualidades notables de la electrnica moderna, Erick Mota. 5. Cmo contactarnos?

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4 1. LA FRASE DE HOY : Pero yo haba nacido en la Tierra. No es siempre malo tener antepasados anormales. Un abuelo incendiario puede transmitir un buen olfato para el humo. Ursula K. LeGuin. La mano izquierda de la oscuridad Al INDICE

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5 2. ARTICULO: ROBERT HEINLEIN: GENIALMENTE POLEMICO Por Jorge Oscar Rossi. Este trabajo fue expuesto, en la categora de poster, en el evento terico de ciencia ficcin y fantasa, Ansible 2007 celebrado los das 25 y 26 de mayo. A propsito del centenario de Robert Heinlein decidimos que el artculo de este mes sea sobre su persona. Los editores. EL PRINCIPIO Robert Anson Heinlein naci el 7 de julio de 1907, en el pequeo pueblo de Cutler, Missouri, en el seno de una familia compuesta por siete hermanos. Pas gran parte de su niez en la ciudad de Kansas. Antes de empezar a escribir CF, asisti a la Universidad de Missouri y a la Academia Naval de Annapolis, gradundose en 1929. Sirvi cinco aos en la Armada, a bordo de destructores y portaaviones, retirndose finalmente del servicio activo despus de contraer tuberculosis, la primera en una serie de enfermedades que lo acompaaran hasta el fin de su vida. Despus de retirarse de la Armada (como teniente), estudi fsica y matemtica en la Universidad de California, en Los Angeles. Prob suerte en un gran nmero de ocupaciones, pero ninguna le atrajo de forma definitiva. En 1939 ley el anuncio de un concurso organizado por una de las revistas pulp de la poca (Thrilling Wonder Stories), en el cual se ofrecan 50 dlares al mejor relato corto. Heinlein escribi 'Lif e-line' (La lnea de la vida), pero en vez de mandarla al concurso, lo hizo a una revista competidora, la Astounding Science-Fiction, cuyo director era John Campbell, porque se enter que ah

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6estaban pagando los cuentos a un centavo la palabra, y el suyo tena siete mil. No slo vendi ese relato por 70 dlares, (fue publicado en la edicin de agosto de 1939), sino que a partir de entonces escribi sin pausa, excepto durante la 2 guerra mundial. Desde entonces, Heinlein trabaj con un nivel de produccin tan grande, que decidi adoptar varios seudnimos pa ra que no se publicaran dos historias del "mismo autor" en la misma edicin de una revista. Sus seudnimos fueron Anson McDonald, Lyle Monroe, Caleb Saunders, John Riverside y Simon York (este ltimo para una historia de detectives). Durante la Segunda Guerra Mundial, abandon la CF temporalmente y trabaj en investigacin sobre los trajes de presin que usaran los pilotos al volar en condiciones de extrema altitud y el uso del radar. En los aos treinta, Heinlein se cas con Leslyn McDonald. Se divorci en 1947, probablemente porque ella se haba vuelto una alcohlica incurable. Un ao despus, contrajo matrimonio con la teniente de la Armada Virginia Doris Gerstenfeld, que haba trabajado con l durante la guerra. Despus que finaliz la guerra, se consagr exclusivamente a escribir. De 1948 a 1962 escribi catorce libros de "ciencia ficcin para jvenes", (no significa que no valieran la pena para los adultos). La diferencia primaria entre stas obras y sus libros para adultos es una ausencia casi total de sexo y el hecho de que los hroes siempre son adolescentes. Estos libros "juveniles" se hicieron con un didacticismo cientfico que no afect la narrativa. Durante los aos cincuenta, junto con las novelas para adolescentes, Heinlein escribi varias obras para adultos, como, por ejemplo: The Puppet Masters” (Amos de Tteres, 1951); Double Star (Estrella Doble, 1956), "The Door into Summer" (1957) y Starship Troopers (Tropas del Espacio, 1959). TROPAS DEL ESPACIO ("STARSHIP TROOPERS", 1959) Esta es una de las novelas ms polmicas e interesantes de Heinlein. Aqu, en el ambiente de una Tierra futurista y polticamente unificada, se plantea una sociedad militarista, en la que solo tienen voto aquellos que han

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7prestado servicio en las Fu erzas Armadas, servicio que es voluntario. Heinlein analiza poltica y sociolgicamente esta sociedad. La lucha feroz contra una raza extraterrestre es casi una excusa pa ra permitir la minuciosa descripcin de un sistema poltico basado en fundamentos distintos a los de la democracia. Aqu, para tener derecho a tomar decisiones polticas, se debe demostrar que se tienen condiciones para actuar con altruismo, es decir, para ocuparse de los asuntos de los dems, de los asuntos de la sociedad. La "demostracin" esta dada por entrar en las Fuerzas Armadas. Cuando se sale de ah, el veterano recibe el diploma de ciudadano, que lo habilita para votar. Gran parte de la novela es el planteo de las diferencias de este sistema (y sus supuestas virtudes) con el modelo democrtico (sobre todo, el norteamericano). La obra fue un xito, pero despert encendidas discusiones. Muchos trataron a Heinlein de fascista, por el tono aparentemente complaciente y favorable de la novela hacia el modelo de gobierno que all se plantea. Otros dijeron que se trataba de una sutil parodia: Pensaban que, en realidad, el autor se burlaba de una sociedad como la que describa. Lo cierto es que, a lo largo de su obra, Heinlein especul con variados modelos de gobierno, distintos a la democracia de su poca. El "modelo militarista" o "autoritario", aparece, por ejemplo, en "Amos de Tteres" o en "Viernes", aunque de una manera menos generalizada. De una cosa no me cabe duda. Si Heinlein tena una ideologa o, mejor dicho, si Heinlein expres a lo largo de toda su obra una "ideologa" que haya mantenido en el transcurso de su vida, creo que esta puede sintetizarse en una frase que se repite con frecuencia en una de sus ltimas obras, The Cat Who Walks through Walls ("El Gato que atraviesa las paredes", 1985): "No hay comida gratis". Dicho de otra manera: Nacer no da derechos, no nos estn esperando con los brazos abiertos. La vida es dura, confusa y fascinante y hay que ganarse un lugar, hay que demostra r lo que uno vale. Los personajes de Heinlein se la pasan cumpliendo esta consigna.

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8 FORASTERO EN TIERRA EXTRAA ("STRANGER IN A STRANGE LAND", 1961) A lo largo de los cincuenta, Heinlein tr abaj en esta obra, quizs su novela ms conocida. En ella, Heinlein satiriz prevalecie ntes actitudes sexuales, religiosas y polticas; en otras palabras, toda la estructura de la sociedad occidental. Muchos creen que esta novela era la consecuencia de la inquietud social de los aos sesenta, pero lo que pas es lo opuesto: en 1960 el libro estaba ya listo para la publicacin. Heinlein, siempre atento a las tendencias de sociedad, estaba un paso delante de ella en la liberacin y cuestionamiento de las costumbres que seguiran pronto. La cultura hippie adopt a Forastero en Tierra Extraa como su gua de turismo. Heinlein se volvi una celebridad nacional. Uno podra preguntarse Donde qued el fascista de Tropas del Espacio, ahora convertido en un proto-hippie? Cuando someti a Forastero en Tierra Extraa para la publicacin, Heinlein fue obligado por sus editores a modificar el 30% de las palabras del texto y revisar algunas de las escenas de sexo ms grficas. Slo despus de la muerte de Heinlein los entusiastas pudieron leer el original, convirtindose en, quizs, el nico caso de un libro dos ve ces best-seller, la segunda, 30 aos despus de su primera edicin. AHORA, LA LIBERTAD Despus del xito increble e inesperado de Forastero en Tierra Extraa (se convirti en el libro ms vendido de la historia de la CF), los editores ya no se atrevieron a desechar o cortar el material de Heinlein. Durante los setenta, una insuficiencia cardiaca lo mantuvo dos aos en un estado de prctica inmovilidad, durante el cual no public nada. Sin embargo, cuando tuvo un amago de infarto, se le hizo un by-pass, que resolvi el problema. Cuando volvi a la vida activa, comenz la ltima tanda de novelas,

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9que arranc en 1978 con The Notebooks of Lazarus Long. Estas novelas, tal vez por accin de la enfermedad, se vuelcan ms que el resto de su obra hacia las relaciones humanas y el significado de la vida. VIERNES ("FRIDAY", 1982) Narrada en primera persona, (un estilo al que Heinlein es muy afecto) y desde el punto de vista del personaje prin cipal, cuyo nombre le da el titulo al libro, la novela tiene, desde ah, una caracterstica que la distingue: Viernes es una mujer. No muchos escritores suelen animarse a escribir desde el punto de vista de un personaje del sexo opuesto. Viernes es una mensajera secreta, una agente de una organizacin gubernamental bajo el mando de un anciano autoritario y paternalista al que conoce por el nombre de "Jefe". La accin se sita en un futuro prximo, en una Norteamrica catica y dividida en docenas de estados independientes, muy distintos poltica y socialmente entre si. Viernes va de un lado a otro cumpliendo misiones de las que apenas sabe lo necesario. Me olvidaba...Viernes es una Persona Artificial, una creacin de ingeniera gentica, sin pasado y sin futuro y eso la atormenta. JOB: UNA COMEDIA DE JUSTICIA ("JOB: A COMEDY OF JUSTICE", 1984) Aqu, el pastor fundamentalista Alexander Hergensheimer se ve arrastrado de universo paralelo en universo paralelo, de la forma ms desconcertante y, al parecer, diablica. Porqu, segn l, todos esos cambios sealan cada vez con mayor firmeza la llegada del Armagedn y el Da del Juicio Final. Inspirada en la historia bblica de Job, esta obra contiene una aguda reflexin sobre diversas cuestiones teolgicas y metafsicos, planteadas con el lenguaje irnico y humorstico propio de Heinlein. Es un buen punto de partida para los que quieran conocer la concepcin heinleniana del Mundo-como-mito".

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10 EL MUNDO COMO MITO Heinlein trabaj intensamente los conceptos del viaje inter-universal y del "Mundo-como-mito" (cada universo ficcional corre paralelamente y es tan real como el nuestro, y nuestro universo es una ficcin creada por un autor existente en otro universo). Estos conceptos permitiero n la reunin de caracteres de algunos de sus libros (universos) y de aqullos de otros autores en la novela Number of the Beast (1980). Heinlein tambin analiz las consecuencias de estas ideas que, al parecer, lo fascinaban, en sus ltimos dos libros: El Gato Que Atraviesa las Paredes (1985), y To Sail beyond the Sunset (1987). PREMIOS Robert Heinlein gan cuatro premios Hugo, en el rubro "Mejor novela del ao" por los libros "Estrella Doble" (1956), "Tropas del Espacio" (1960), "Forastero en tierra extraa" (1962) y "La Luna es una cruel amante" (1967). Fue el primero en ser elegido Gran Maestro por the Science Fiction Writers of America, en 1975. SU ESTILO El trabajo de Heinlein posea tres cualidades esenciales para la buena CF: puntos argumentales bien diseados, personajes vvidamente caracterizados y excelentes argumentos cientficos. Incluso sus historias fantsticas tienen una estructura lgica. Mezcl ciencia ficcin dura y blanda y fantasa en dosis variadas. Una de sus mayores contribuciones al gnero fue incorporar a la CF algunas de esas ciencias que hasta entonces se haban prcticamente ignorado: administracin, poltica, economa, sociologa, lingstica, matemticas, ingeniera gentica, parapsicologa y otras. Su estilo de escritura, mostrando la mayor parte del contexto a travs del dilogo en lugar de la narracin, y permitiendo a sus personajes actuar y hablar como las personas reales y no como los personajes de los libros, dio ms

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11verosimilitud a las historias de CF y era y es copiado por muchos otros autores. Tambin fue parte de su estilo, el hecho de usar situaciones que realmente haba experimentado a lo largo de su vida. La Revista "Cuasar", de la Repblica Argentina, (especializada en CF, Fantasa y Terror), public en su nmero 27, de junio de 1996, una carta de Robert Heinlein dirigida a Theodore Sturgeon. La carta fue publicada originalmente en The New York Rewiew of Science Fiction (Agosto, 1995). En 1955, Sturgeon haba sufrido un "bloqueo creativo" y pasaba, adems, por graves problemas econmicos. Sturgeon le escribi una angustiada carta a Heinlein y este le respondi, ofrecindole una serie de ideas (adems de mandarle unos dlares). Vale la pena reproducir algunos prrafos de la carta de Heinlein, porque dan cuenta no solo de su riqueza imaginativa, sino de su generosidad haca otro escritor, al aportarle material para futuros trabajos: "...Una sociedad donde no hay delitos criminales, solo civiles; por ejemplo, hay un precio para todo, puedes buscar en el catalogo y pagar el precio...Las buenas costumbres residiran en conducirse de tal modo que nadie quisiera pagar tu precio para matarte. Por supuesto, si tu valuacin es baja y tu comportamiento brutal, tus probabilidades de supervivencia son bajas" "....Sabemos muy poco de la personalidad mltiple....supn que un hipnoanalista hace una investigacin profunda de un esquizoide...y se topa con el hecho de que hay otra personalidad separada y no insana en el cuerpo...y que esta personalidad es un refugiado del ao...2100, cuando las condiciones se vuelven tan intolerables que escapar hacia otro cuerpo y otro tiempo...es preferible, an a expensas de vivir ms o menos impotente en el cuerpo de otro hombre." "...Una congregacin fundamentalista, convencida de que la fe puede mover montaas, se concentra en el Monte Rushmo re en Black Hills y la mayor escultura neoegipcia jamas esculpida desaparece, con montaa y todo. La administracin publica debera demandar a la iglesia? O est procesando a Dios? O deberan sistematizar todo esto en una nueva forma de teoingenieria?"

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12 EL EXITO Heinlein fue, tal vez, el primer escritor de CF moderno en vivir exclusivamente de la venta de sus historias, el primero en publicar CF en revistas de la gran circulacin no especializadas en el gnero, y el primero en convertir libros de CF en bestsellers, incluso entre los no aficionados al genero. EL CINE Una de sus novelas para adolescentes "Rocket Ship Galileo" ("El Cohete Galileo", 1947) sirvi como inspiracin para el film "Destination Moon" (1950), primera pelcula en tratar cientficamente los problemas del viaje espacial y qu influy en muchos jvenes que se convertiran, aos despus, en los cientficos e ingenieros de la NASA. En los aos ochenta, se emiti un anime japons titulado Starships Troopers, aunque los puristas de Heinlein dicen que la pelcula retiene poco de la novela original. En noviembre de 1997, Tri-Star pictures produjo una pelcula basada en la novela "Tropas del espacio". Aqu tambin hubo crt icas, referidas al poco respeto que se tuvo a la obra original. Lo cierto es qu e el film se centra, ms que nada, en las batallas contra los invasores extraterrestres, con abundante profusin de sangre y cuerpos descuartizados. EL FINAL Robert Heinlein, que duda cabe, es uno de los autores ms controvertidos del gnero. Tal como dijimos, a lo largo de su obra encontramos notas que tranquilamente pueden tildarse como fa scistas o militaristas. Tambin podramos "acusarlo" de individualista, religioso, ateo, machista, feminista, discriminador, defensor de la igualdad, socialista y antiso cialista, porque todo eso est presente en las palabras de los personajes de sus muchos libros. Ocurre que Heinlein no era un poltico, sino un gran escritor y los artista s, en lo que se re fiere a sus obras, no tienen porque guardar ninguna coherencia ideolgica. Otro cantar es con sus

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13actitudes como ciudadano de una comunidad determinada. Pero atacar de fascista al escritor Robert Heinlein es tan absurdo como elogiarlo por las posturas antifascistas que aparecen en otras de sus obras. Heinlein muri en la maana del 8 de mayo de 1988. Naci y muri un domingo. Su cuerpo fue cremado y sus cenizas esparcidas en el mar que tanto amaba, mientras se le brindaban honores militares. Jorge Oscar Rossi Naci en 1965, en Lans, una ciudad ubicada en la Provincia de Buenos Aires, Repblica Argentina. Es autor de cuentos, ensayos de crtica literaria y guiones para cine y televisin. Desde 1996 coordina talleres y cursos de creacin literaria. En 1996 gan el "Concurso Neuromante de Cuento Fantstico y de Ciencia Ficcin ", por el cuento "Elena est..."? .En 1998 fue finalista del Premio "Ms All", en el rubro cuento. Public cuentos y artculos en la desaparecida revista Neuromante Inc.Es el director de Liter Area Fantstica, (www.quintadimension/literarea), un sitio dedicado a la difusin de la literatura de Ciencia Ficcin, Fantasa y Terror. Es secretario de redaccin, de Quinta Dimensin, (www.quintadimension.com), una "revista virtual" especializada en todas las expresiones de la Ciencia Ficcin, la Fantasa y el Terror. Redacta notas, como freelance, para tuxys.com (www.tuxys.com), una enciclopedia virtual de arte y cultura. Actualmente es profesor adjunto en la Universidad Abierta Interamericana. AL INDICE

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14 3. CUENTO CLASICO : UN PLATILLO DE SOLEDAD Por Theodore Sturgeon Si est muerta, pens, nunca la encontrar en esta blanca lluvia de luna en el mar blanco, con la espuma lamiendo la plida, plida arena como un gran shamp. Casi siempre, los que se suicidan de una pualada o un balazo en el corazn se descubren cuidadosamente el pecho; el mismo impulso extrao generalmente incita a los que se suicidan en el mar a ir desnudos. Un poco ms temprano, pens, o un poco ms tarde, habra sombras para las dunas y el mpetu jadeante del oleaje. Ahora la nica somb ra real era la ma, una cosa diminuta a mis pies, pero tan negra como para alimentar la negrura de una sombra de dirigible. Un poco ms temprano, pens, y habra podido verla caminar en la orilla plateada, buscando un lugar solitario para morir. Un poco ms tarde y mis piernas se rebelaran contra este trote lento en la arena, la arena enloquecedora que no poda frenar y no quera ayudar a un hombre apurado. Entonces las piernas se me aflojaron y ca de rodillas sollozando, no por ella, todava no, slo para respirar. Haba tanta agitacin a mi alrededor: viento, y espuma enmaraada, y colores sobre colores y matices de colores que no eran colores sino variaciones de blanco y plata. Si esa luz fuera sonido, sonara como el mar en la arena, y si mis odos fueran ojos, veran esa luz. Me agazap all, jadeando en la turbulencia, y una ola me golpe chata y veloz, subiendo y desparramndose como ptalos alrededor de mis rodillas, luego empapndome hasta la cintura con su burbujeo y su fragor. Me hund lo s nudillos en los ojos para que se abrieran de nuevo. Tena el mar en los labios con el gusto de las lgrimas y toda la noche blanca gritaba y lloraba. Y all estaba ella. Sus hombros blancos eran una loma ms alta en la espuma. Debi de notar mi presencia -tal vez gritporque se volvi y me vio arrodillado all. Se apoy los puos en las sienes y

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15torci la cara, y solt un penetrante aullido de furia y desesperacin, y despus se lanz al mar y se hundi. Me quit los zapatos y corr hacia las olas, gritando, persiguindola, manoteando rfagas de blancura que se disolvan en sal y frialdad entre mis dedos. Pas a su lado al zambullirme, y su cuerpo me golpe el flanco cuando una ola me azot la cara y nos tumb a los dos. Jade en el agua slida, abr los ojos bajo la superficie y vi una luna deforme, blanco verdosa, desplomndose mientras yo giraba. Despus volv a sentir la succin de la arena bajo los pies y mi mano izquierda se enred en el pelo de ella. La ola la arrastr llevndosela, y por un momento se me escurri de la mano como vapor de un silbato. En ese momento la di por muerta, pero al posarse en la arena forceje y se levant penosamente. Me peg, un puetazo hmedo en la oreja, y un dolor inmenso y agudo me punz el crneo. Tirone, alejndose, mientras mi mano segua atrapada en su pelo. No habra podido soltarla aunque hubiera querido. Gir hacia m con la siguiente ola, me golpe y me rasgu, y nos adentramos ms en el mar. -¡No... no... no s nadar! grit, y ella me rasgu de nuevo. -Djame en paz -aull. Oh Dios, por qu no puedes -dijeron sus uas dejarme -dijeron sus uas en paz? -dijo su puo pequeo y duro. Entonces le tir del pelo bajndole la cabeza hasta los hombros blancos; y con el canto de la mano libre le pegu dos veces en el cuello Flot de nuevo, y la llev a la costa. La arrastr hasta donde una duna nos separaba de la lengua ancha y ruidosa del mar, y el viento se perda all arriba. Pero la luz era igualmente brillante. Le frot las muecas y le acarici la cara y le dije: "Ya est bien y "Vamos" y algunos nombres que yo usaba para un sueo que haba tenido mucho, mucho antes que hubiera odo hablar de ella. An yaca de espaldas y respiraba con rabia, arqueando los labios en una sonrisa que sus ojos tercamente cerrados convertan no en sonrisa sino en tortura. Haca un buen rato que estaba bien y consciente y an respiraba con rabia y mantena los ojos cerrados. -Por qu no pudiste dejarme en paz? -pregunt al fin. Abri los ojos y me mir. Haba en ella tanta desolacin que no le quedaba lugar para el miedo. Volvi a cerrar los ojos y dijo:T sabes quin soy.

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16-Lo s -dije. Rompi a llorar. Esper, y cuando ella ces de llorar, haba sombras entre las dunas. Un largo rato. -T no sabes quin soy -dijo ella-. Nadie sabe quin soy. -Estaba todo en los diarios -dije yo. -¡Eso! -Abri los ojos despacio, y su mirada reco rri mi cara, mis hombros, se detuvo en mi boca, me toc los ojos un segundo. Torci los labios y mir hacia otro lado.Nadie sabe quin soy. Esper a que se moviera o hablara, y al fin dije: -Cuntame. -Quin eres t? -pregunt ella, an mirando hacia otro lado. -Alguien que... -Y bien? -Ahora no -dije-. Ms tarde, tal vez. Se irgui de repente y trat de cubrirse. -Dnde estn mis ropas? -No las vi. -Oh dijo ella-. Ya recuerdo. Las tir y les ech arena, para que una duna viniera a taparas, a esconderlas como si nunca hubieran estado... odio la arena. Quera ahogarme en la arena, pero no me dej... ¡No debes mirarme! ~ ¡No aguanto que me mires! -Sacudi la cabeza de un lado a otro, buscando.¡No puedo quedarme as! Qu puedo hacer? Adnde puedo ir? -Aqu -dije. Dej que la ayudara a levantarse y luego arranc la mano, se apart de m. -No me toques. No te acerques. -Aqu -repet, y camin cuesta abajo hacia donde la duna se curvaba en el claro de luna, bajaba en el viento y ya no era duna sino playa. Aqu. Seal detrs de la duna. Por ltimo me entendi. Atisb por encima de la duna cuando le lleg al pecho, y de nuevo cuando le lleg a la rodilla. -All atrs? Asent.

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17-Tan oscuro... Cruz la duna baja internndose en la dolorosa negrura de esas sombras lunares. Avanz con cautela tanteando delicadamente con los pies, hasta la parte ms alta de la duna. Se hundi en la negrura y desapareci. Me sent en la arena a la luz. -Qudate lejos de m escupi. Me levant y retroced. -No te vayas -jade, invisible en las sombras. Esper, luego vi surgir su mano de las sombras ntidas. All -dijo, all En la oscuridad. No seas m s que una... Qudate lejos de ml ahora... No seas ms que una voz. Hice lo que me peda, y me sent en las sombras a dos metros de ella. Me cont todo. No como estaba en los diarios. Ella tendra diecisiete aos cuando sucedi. Estaba en el Central Park de Nueva York. Hacia demasiado calor por ser un da de principios de primavera, y las lomas escalonadas y pardas tenan una capa verde con la misma consistencia de la blanca escarcha que esa maana cubra las piedras. Pero la escarcha no aguant y la hierba si, y tent a varios cientos de pares de pies a dejar el asfalto y el cemento para pisarla. Entre esos cientos estaban los su yos. El suelo frtil era una sorpresa para sus pies, como el aire para sus pulmones. Sus pies dejaron de ser zapatos mientras caminaba, su cuerpo supo que era algo ms que ropa. Era uno de esos das que incitan a la gente de ciudad a alzar la vista. Ella la alz. Por un instante se sinti apartada de la vida que viva, donde no habla fragancia, ni silencio, donde nada cuajaba ni encajaba. En ese momento el mal ceo de los edificios que rodeaban el parque plido no poda afectara; durante dos, tres limpias inhalaciones ya no le import que todo el ancho mundo perteneciera en realidad a imgenes proyectadas en una pantalla; a las diosas mimadas que ocupaban esas torres de acero y cristal; que perteneciera, en pocas palabras, siempre, siempre a otros. De modo que alz la vista, y encima tena el platillo. Era bello. Era dorado, con el lustre polvoriento de una uva inmadura. Emita un sonido tenue, un acorde compuesto por dos tonos y un silbido ronco como el viento en un trigal. Revoloteaba como una golondrina, subiendo y bajando. Giraba y caa y oscilaba como un

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18pez titilante. Era como todas esas cosas vivas, pero a esa belleza sumaba el encanto de las cosas acariciadas y bruidas, medidas, mecanizadas, y exactas. Al principio no sinti asombro, pues esto era tan diferente de todo lo que habla visto antes que tena que ser un engao visual, una falsa evaluacin del tamao y la velocidad y la distancia que pronto se resolverla en un destello de sol sobre un avin o la llamarada vibrante de un soldador. Mir hacia otro lado y de pronto comprendi que muchas otras' personas lo velan -vean algo tambin. A su alrededor la gente habla dejado de caminar y hablar y miraba hacia arriba. La rodeaba una esfera de callado asombro, y fuera de ella capt el jadeo vital de la ciudad, esa giganta asmtica que nunca respira. Alz la vista de nuevo, y al fin empez a comprender cun grande era el platillo y cun lejos estaba. No: mejor dicho, cun pequeo era y cun cerca estaba. Tena justo el tamao del mayor crculo que ella habra podido traza r con ambas manos, y flotaba a medio metro de su cabeza. Entonces sinti miedo. Retrocedi y alz el an tebrazo, pero el platillo segua colgante all. Se lade, se escabull, brinc, se volvi para ver si habla escapado. Al principio no pudo verlo; luego, cuando mir ms y ms arriba, all estaba, cercano y reluciente, trmulo y ronroneante, justo sobre su cabeza. Se mordi la lengua. Por el rabillo del ojo, vio qu e un hombre se persignaba. Lo hizo porque me vio parada aqu con una aureola sobre la cabeza, pens. Yeso fue lo ms grandioso que le habla ocurrido jams. Nadie le habla hecho nunca un gesto de respeto, ni siquiera una vez, nunca. A travs del terror, a travs del pnico y el asombro, el consuelo de ese pensamiento anid en ella, para esperar a que lo tomaran y lo miraran de nuevo en momentos de soledad. Pero ahora el terror era aplastante. Retrocedi clavando la mirada en el cielo, bailoteando absurdamente. Tendra que haber chocado con otras personas. Habla all muchas personas, jadeando y observando, pero no toc a nadie. Gir sobre s misma y descubri con horror que era el centro de una multitud apiada que la sealaba. La multitud tena un mosaico de ojos desorbitados y mova todas las piernas del crcul6 interior para alejarse de ella. La nota suave del platillo se hizo ms prof unda. El platillo se lade, baj un par de centmetros. Alguien grit, y la multitud corri, dio vueltas, y se asent en un nuevo

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19equilibrio dinmico, extendindose a medida que ms y ms personas corran a engrosara pese a los esfuerzos del circulo interior por escapar. El platillo zumb V se lade, se lade... Ella abri la boca para gritar, cay de rodillas, y el platillo baj. Le cay en la frente y se le peg. Casi pareci elevarla. Ella se irgui de rodillas, forceje para arrancrselo, y luego los brazos le cayeron a los costados, tiesos, sin que las manos tocaran el suelo. Durante tal vez un segundo y medio el platillo la mantuvo rgida, y luego le trasmiti un cosquille exttico y la solt. Ella se desplom en el suelo, golpendose violentamente los tobillos y los talones con la parte posterior de los muslos. El platillo cay a su lado, rod de canto, slo una vez, y all qued. All qued, opaco y metlico, diferente y muerto. Brumosamente, ella se qued mirando el azul grisceo d21 buen cielo de primavera, y brumosamente oy6 silbidos. Y algunos gritos tardos. Y un vozarrn estpido bramando "¡Denle aire!" que hizo acercar a todo el mundo. Luego no hubo tanto cielo, a causa de la mole vestida de azul con los botones metlicos y la libreta de cuerina. -Bueno, bueno, qu pas aqu. No se acerquen. Y las ondas crecientes de observacin, interpretacin y comentario: "La derrib a golpes." "Algn fulano la derrib." "El la derrib." "A lgn fulano la derrib y..." "A plena luz del da este fulano..." "El parque est empezando a ser..." Ms y ms, los hechos adulterados hasta perderse totalmente porque el alboroto es mucho ms importante. Alguien ms corpulento que los dems abrindose paso a codazos, tambin con su libreta, su mirada inquisitiva, dispuesto a cambiar "una morena hermosa" por "una morena atractiva" para las ediciones vespertinas, porque "atractiva" es lo menos que puede ser una mujer si figura como vctima en los diarios. La placa reluciente y la cara rubicunda acercndose: -Est malherida, hermana? Y los ecos rebotando en la multitud. Malherida, malherida, herida de gravedad, le peg a plena luz del da...

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20Y otro hombre ms sereno y resuelto, gabardina color habano, barbilla hendida y sombra de barba: -Plato volador, eh? De acuerdo, agente, yo me har cargo. -Y quin diablos se cree para hacerse cargo? El centelleo de una cartera de cuero marrn, y detrs una cara, tan cerca que apretaba la barbilla contra el hombro de la gabardina. La cara dijo, pasmada,. "F.B.I." y eso tambin fue un eco ondulante. El polica cabece, el polica entero cabece en una genuflexin servil. -Aydeme a despejar el rea dijo la gabardina. -¡Si, seor! dijo el polica. -F.B.I., F.B.I. -murmur la multitud, y hubo ms cielo para mirar all arriba. Ella se incorpor y tena la cara radiante. -El platillo me habl -cant. cllese -dijo la gabardina. Ms tarde no le faltar ocasin de hablar. -Eso es, hermana -dijo el polica-. Cielos, este gento podra estar lleno de comunistas. -Usted tambin, cllese dijo la gabardina. Alguien en la multitud cont a otro que un comunista habla golpeado a la muchacha, mientras otro comentaba que la haban golpeado porque ella era comunista. Trat de levantarse, pero manos solicitas la obligaron a quedarse en el suelo. Ya haba treinta policas en el lugar. -Puedo caminar dijo ella. -Qudese donde est -le dijeron. Trajeron una camilla y la acostaron en ella y la taparon con una manta grande. -Puedo caminar dijo ella mientras la llevaban a travs de la multitud. Una mujer se puso blanca y se volvi gimiendo: -¡Dios mo, qu espanto! Un hombrecito de ojos redondos la miraba y la miraba relamindose los labios. La ambulancia. La metieron adentro. La gabardina ya estaba all.

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21Un hombre de chaqueta blanca con manos muy limpias: -Cmo sucedi, seorita? -Ninguna pregunta dijo la gabardina-. Seguridad. El hospital. -Tengo que volver al trabajo dijo ella. -Desvstase -le dijeron. Entonces tuvo un dormitorio para ella sola por primera vez en su vida. Cuando la puerta se abra, haba un polica afuera. Se abra a menudo para dejar entrar a esos civiles que tratan muy cortsmente a los militares, y a esos militares que tratan an ms cortsmente a ciertos civiles. Ella no saba qu hacan ni qu queran. Cada da le hacan cuatro millones quinientas mil preguntas. Aparentemente nunca hablaban entre si porque cada cual le haca las mismas preguntas una y otra vez. -Cmo se llama? -Qu edad tiene? -En qu ao naci? A veces la empujaban por caminos extraos con sus preguntas. -Bien, su to. Se cas con una mujer de Europa central, verdad? Qu parte de Europa central? -A qu clubes o confraternidades perteneca usted? ¡Ah! Y esa tienda de cosas usadas de la calle 63? Quin estaba realmente detrs de ese asunto? Pero, una y otra vez: -Qu quiso decir cuando dijo que el platillo le habl? -Me habl -deca ella. -Y qu dijo? -decian ellos. Y ella meneaba la cabeza. Haba muchos que gritaban, y muchos que eran amables. Nadie la habla tratado con tanta amabilidad, pero pronto comprendi que nadie era amable con ella. Slo queran que se relajara, que pensara en otras cosas, as de pronto podan dispararle esa pregunta: -Qu quiso decir cuando dijo que le habl?

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22Pronto fue como la casa de mam o la escuela o cualquier otro lugar, y ella se sentaba con la boca cerrada y los dejaba aullar. Una vez la tuvieron sentada durante horas en una silla dura con una luz en los ojos, matndola de sed. En su casa haba una ventanilla sobre la puerta del dormitorio y mam dejaba que la luz de la cocina se filtrara por all toda la noche, cada noche, para que ella no tuviera miedo. As que la luz no le molestaba. La sacaron del hospital y la encerraron en la crcel. Algunas cosas valan la pena. La comida. La cama tambin era cmoda. A travs de la ventana vea muchas mujeres haciendo ejercicios en el patio. Le explicaron que todas ellas tenan camas ms duras. -Usted es una jovencita muy importante. Al principio fue halagador, pero como de costumbre result que no se referan precisamente a ella. Seguan apremindola. Una vez le trajeron el platillo. Estaba en una gran caja de madera con candado, que adentro tena una caja de acero con una cerradura Yale. Slo pesaba cuatro kilos, el platillo, pero cuando terminaron de empaquetarlo se necesitaron dos hombres para cargarlo y cuatro hombres armados para custodiarlo. Le hicieron representar toda la escena tal como habla pasado con algunos soldados sostenindole el platillo sobre la cabeza. No er a lo mismo. Haban arrancado un montn de astillas y fragmentos del platillo, y adems tena ese color gris muerto. Le preguntaron si sabia algo sobre eso y por una vez decidi hablar. -Ahora est vacio dijo. El nico con quien conversaba era un hombrecito panzn que la primera vez que estuvo solo con ella le dijo: -Escuche, pienso que la han tratado vergonzosamente. Pero entienda esto: tengo un trabajo que hacer. Ml trabajo es averiguar por qu no quiere contamos qu dijo el platillo. No quiero que usted sepa qu le dijo y nunca se lo preguntar. Ni siquiera quiero que me lo cuente. Tan slo averiguemos por qu usted mantiene el secreto. Averiguar por qu result en horas de hablar sobre la neumona y la maceta que hizo en segundo grado, que mam tir por la escalera de emergencia, y la reclusin en la escuela y el sueo en que sostena una copa de vino con ambas manos y miraba a un hombre por encima de la copa. Y un da ella le dijo por qu no quera contar lo del platillo, sin vueltas: -Porque me habl a m, y es cosa ma.

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23Incluso mencion al hombre que ese da se habla persignado. Eran las nicas cosas que le pertenecan de veras. El fue comprensivo. Fue l quien la previno sobre el juicio. -No tengo por qu decrselo, pero se har con todas las de la ley. Juez y jurado y todo lo dems. Usted diga slo lo que quiere decir, ni ms ni menos, entiende? Y no les d el gusto. Usted tiene derecho a poseer algo. Se levant y maldijo y se fue. Primero vino un hombre y le habl un buen rato sobre la posibilidad de que la Tierra fuera atacada desde el espacio exterior por seres mucho ms fuertes e inteligentes que nosotros, y tal vez ella tena una clave pa ra la defensa. De modo que tena que revelarla al mundo. Y aun en caso de que la Tierra no fuera atacada, deba pensar en la ventaja que poda dar a su pas sobre sus enemigos. Luego la encaon con el dedo y dijo que lo que hacia ella equivala a colaborar con los enemigos del pas. Y result ser el hombre que la defenda en el juicio. El jurado la encontr culpable de desacato y el juez recit la larga lista de penas que poda aplicarle. Aplic una sola y la levant. La encerraron en la crcel unos das ms, y un buen da la soltaron. Al principio fue maravilloso. Consigui un empleo en un restaurante, y un cuarto amueblado. Habla salido en los diarios tanto tiempo que mam no la quiso de vuelta en casa. Mam estaba casi siempre borracha y a veces escandalizaba a todo el vecindario, pero no obstante tena ideas muy especiales sobre la respetabilidad, y salir en los diarios por espa no le pareca decente. As que puso su ap ellido de soltera en el buzn de abajo y avis a su hija no fuera all nunca ms. En el restaurante conoci a un hombre que invit a salir. La primera vez. Gast hasta el ltimo centavo en una cartera roja que hiciera juego con los zapatos rojos. No eran del mismo tono, pero al menos todo era rojo. Fueron al cine y despus l no trat de besarla, ni nada, slo trat de averiguar qu le habla dicho el platillo. Ella no le cont. Volvi a su casa y llor toda la noche. Luego hubo unos hombres que ocupaban una mesa y charlaban, y cada vez que pasaba ella callaban y ponan cara de pocos amigos. Le hablaron al dueo, y l le dijo que eran

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24ingenieros electrnicos que trabajaban para el gobierno y tenan miedo de hablar de asuntos profesionales cuando la tenan cerca. No era espa o algo por el estilo? As que la despidieron. Una vez vio su nombre en un tocadiscos automtico. Puso una moneda y apret ese nmero, y el disco contaba que "el platillo volador baj un da, y le ense a ella un nuevo modo de jugar, y no te dir cmo era, pero ella me llev a otro mundo". Y mientras estaba escuchando, una persona del local la reconoci y la llam por el nombre. Cuatro individuos la siguieron y tuvo que bloquear la puerta. A veces estaba bien varios meses, y despus alguien la invitaba a salir. Tres veces de cada cinco, los seguan a ella y al fulano. Una vez el hombre que la acompaaba arrest al hombre que los segua. Dos veces el hombre que los segua arrest al hombre que la acompaaba. Cinco veces de cada cinco, el hombre con quien sala trataba de tirarle la lengua sobre el platillo. A veces ella sala con alguno y fing a que era una verdadera cita, pero no la ayudaba en mucho. As que se mud6a la costa y se emple para limpiar oficinas y tiendas de noche. No haba muchas que limpiar, pero eso significaba que no habla muchas personas que recordaran su cara de los peridicos. Cada dieciocho meses, nunca faltaba el periodista que sacaba a relucir todo de nuevo en una revista o un suplemento dominical; y cada vez que alguien vela un faro de coche en una montaa o una luz en un globo meteorolgico tena que ser un platillo volador, y tena que haber un trasnochado comentario sobre los secretos que quera contar el platillo. Entonces ella, en dos o tres semanas, no pisaba la calle durante el da. Una vez pens que lo tena resuelto. La gente no la quera, as que empez a leer. Las novelas la conformaron un tiempo hasta que descubri que la mayora eran como las pelculas: sobre la gente linda que en realidad maneja el mundo. As que aprendi cosas: animales, rboles. Una ardilla piojosa atascada en una alambrada la mordi. Los animales no la queran. Los rboles no la tenan en cuenta. Entonces se le ocurri lo de las botellas. Junt todas las botellas que pudo y escribi notas que guard en las botellas. Recorra kilmetr os de playa y arrojaba las botellas tan lejos como poda. Sabia que si la persona indicada encontraba una, esa persona tendra la nica

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25cosa en el mundo que podra ayudar. Esas botellas la sostuvieron tres aos. Todos necesitan hacer algo en secreto. Y por ltimo lleg el momento en que ya no le sirvi de nada. Una puede tratar de ayudar a alguien que tal vez existe; pero pronto no puedo fingir ms que existe esa persona. Y no hay vuelta de hoja. Es el fin. -Tienes fro? -le pregunt cuando termin de contarme. El oleaje era ms apacible y las sombras ms largas. -No -respondi ella desde las sombras. De pronto dijo Creste que me enfurec contigo porque me viste desnuda? -Por qu no? -Sabes una cosa? No me importa. No habra querido... no habra querido que me vieras ni siquiera en traje de fiesta o ropa de trabajo. No puedes taparme el cuerpo. Se ve; est all de todos modos. Simplemente no quera que me vieras. En ninguna forma. -Yo, o cualquiera? Ella titube. -T. Me levant, me desperec y camin un poco, pensando. -El F.B.I. trat de impedirte que arrojaras esas botellas? -Claro que si. Gastaron no s cunta plata de los contribuyentes para recogerlas. An registran la zona de vez en cuando. Pero se estn cansando. Todas las notas dicen lo mismo. -Ri. Me sorprendi que supiera rer. -De qu te res? -De todos ellos... jueces, carceleros, cantantes... la gente. Sabes que no me habra ahorrado ninguna molestia aunque les hubiera contado todo desde un principio? -No? -No. No me habran credo. Lo que ellos queran era una nueva arma. Superciencia de una superraza, para borrar del mapa a la superraza si se presenta la oportunidad, o a la nuestra si no se presenta. Todas esas lumbreras -jade, con ms asombro que desprecio, todos esos mandamases. Piensan "superraza" y traducen "superciencia". No piensan que una superraza tambin tiene supersentimientos...

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26superrisa, tal vez, o superhambre? -Hizo una pausa.No es hora de que me preguntes qu dijo el platillo? -Te lo dir -barbot. Hay en ciertas almas una indecible soledad, tan grande que deben compartirla como el resto comparte compaa. As es mi soledad. Ahora ya sabes que en la inmensidad alguien est mas solo que tu. -Dios santo dijo devotamente, y rompi a llorar-. Y a quin est dedicado? -Al ser ms solitario... -Cmo lo supiste? -susurr. -Es lo que pusiste en las botellas, verdad? -S -dijo ella. Cuando te pesa demasiado que a nadie le importe, que a nadie le haya importado nunca... arrojas una botella al mar, y al l va una parte de tu soledad. Te sientas a pensar en alguien que la encuentra... que aprende que lo peor que hay puede entenderse. La luna bajaba y el oleaje callaba. Miramos hacia las estrellas. -No sabemos qu es la soledad -dijo ella. La gente pens que el platillo era un platillo, pero no lo era. Era una botella con un mensaje adentro. Tuvo que cruzar un ocano ms grande, todo de espacio, sin demasiadas probabilidades de encontrar a nadie. Soledad? No conocemos la soledad. Cuando pude, le pregunt por qu haba intentado suicidarse. -Ya tuve suficiente ~ con lo que me dijo ese platillo. Quera... retribuirlo. Era demasiado mala para que me ayudaran. Tena que sabor que al menos era buena para ayudar. Nadie me quiere? Bien. Pero no me digas que nadie, en ninguna parte, necesita de m. Eso no puedo aguantarlo. Inhal profundamente. -Encontr una de tus botellas. hace dos aos. Te he estado buscando desde entonces.

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27Cartas mareolgicas, tablas de corrientes, mapas y... viajes. O hablar de ti y las botellas por aqu cerca. Alguien me cont que habas dejado de tirarlas, que ahora se te daba por vagabundear de noche en las dunas. Supe por qu. No par de correr. Tuve que inhalar de nuevo. -Tengo un pie defectuoso. Pienso bien, pero la s palabras no me salen por la boca tal como son dentro de mi cabeza. Tengo esta nariz. Nunca tuve una mujer. Nadie quiso contratarme nunca para trabajar donde tuvieran que mira rme. T eres bella -dije-. Eres bella. Ella no dijo nada, pero fue como si irradiara una luz, ms luz y mucha menos sombra de la que poda proyectar la ejercitada luna. Entre muchas otras cosas significaba que an la soledad tiene un fin, para quienes estn lo bastante solos, durante bastante tiempo. Theodore Sturgeon Teodore Sturgeon (1918-1985): Naci en Staten Island, New York, el 26 de febrero de 1918. Su primera historia de Ciencia Ficcin apareci en 1939 en la revista Astounding. En 1947 gana el primer premio de la revista inglesa Argosy con su relato "Las manos de Bianca", gan tambin los premios Hugo y Nebula, correspondientes al ao 1971, con el cuento "Escultura lenta". Entre su extensa bibliografa resaltan las novelas como "Ms que humano" (1953) que fue premio internacional de fantasa de ese ao, "Venus Plus X" (1960) y "Cuerpodivino". Muri el 8 de mayo de 1985. Actualmente est considerado uno de los grandes narradores norteamericanos del siglo 20. Al INDICE

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284. CUENTO MADE IN CUBA: Cualidades notables de la electrnica moderna. Por Erick Mota. —No hay nada que supere la armera rusa. Eso no tiene discusin, mi estimado Karamchand. —Ahora se habla del armamento ruso porque casi todas las buenas factoras quebraron. Pero, y cuando la guerra fra qu? —Cuando la guerra fra tampoco haba armas como las rusas. Me va a decir ahora que el M-16 se compara con el AK? —Disculpen que me meta en la conversacin de mis mayores, pero el M-16 no es el mejor ejemplo de la difunta armera norteamericana. —Kowalsky, usted mismo fue programado por los soviet. Cmo es posible que defienda a los americanos? —Disculpe seor Karamchand pero yo soy un producto de los Estados Soviticos del Espacio. Acaso en la India no pueden reconocer la diferencia de las siglas en letras romanas. ESE no es lo mismo que URSS. —En la India tambin se usan las letras romanas, Kowalsky. Para ser una BFI me parece usted un poco falta de respeto. Me refera a que la ESE es una extensin de la Unin Sovitica cuando completaron el programa espacial y se fueron a vivir a la rbita. El caso es que los orgenes son los mismos. —Acepte mis disculpas si lo ofend. En mis lneas de cdigo ms elementales queda claro que me subordino a la IA que administra la Red Local. Que en este caso es usted. El respeto a los superiores siempre ha caracterizado a las Barreras de Fuego Inteligentes programadas en la ESE. Y ah est BPA-Hawat que no me deja mentir.

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29—No creo que la intencin de Karamchand haya sido poner en tela de juicio la reputacin de las BFI soviticas, caro Kowals ky. Mucho me temo que nuestra IA-jefe ha actuado de manera defensiva cuando sinti atacado su patriotismo. —Soy yo el que debe disculparse, Kowalsky. Me dej llevar por un comentario inocente. An as, no entiendo su posicin respecto a la vieja armera americana. —Nosotros somos productos con alma, hijos del sorfware inteligente y la Red. Las armas de fuego son tan solo objetos automticos inteligentes. Se dividen en clanes y luchan entre s. Nosotros somos un subproducto del intelecto humano, ellos, de las bajas pasiones. No hay nada en la armera rusa que est emparentada con nosotros. —Entonces, est de acuerdo conmigo en que la armera norteamericana dio armas notables. —As es, BPA-Hawat, tanto como la europea. Antes y despus de la guerra fra. —Ejemplos, seores. Necesito ejemplos. Nombren un arma de asalto que supere al AK-47 y una pistola de cualidades combativas superiores al modelo PPM de Makarov. —Sin salirme de la escuela norteamericana puedo mencionar Colt y Desert Eagle. Ambas son pistolas automticas de mayor calibre y eficiencia que la Makarov 9 mm. —Y mayor alcance, debo agregar. —Bien, pero y un fusil de asalto, a ver? —Un momento, jefe. Acabo de perder las cmaras exteriores. —Todas las cmaras, amigo Hawat? —Todas. —Debe ser por la lluvia. Casi todos los canales de comunicacin estn con esttica. —Esta diciendo que estamos incomunicados, Kowalsky?

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30—No del todo, Seor. Perdimos las antenas de onda corta y TV pero el enlace a la Red existe. Incluso los guardias estn usando el canal codificado para coger el partido de pelota. —¡Humanos! No fuimos programados para esto. —Calma, jefe. Es el juego ms esperado de la liga de Europa del Este. —No me interesan los problemas humanos. Estbamos bien hablando de armas. Al menos ellas son predecibles. —Disculpe que persista en el tema, Seor. Sabe quin juega, BPA-Hawat? —Es el ltimo juego de la liga de Euro pa del Este: Alemania contra Israel. Recuerdo los tiempos en que Israel no perteneca a Europa. —Cundo lo programaron a usted BPAHawat? Digo, si no es informacin encriptada. —No lo es, jefe. Fui programado para uso militar como cortafuegos y Barrera de Proteccin Autnoma en 1999. Cuando la ESA era URSS, Alemania era la RDA y no haba guerra santa en Europa del Oeste. —Usted si que es viejo, Hawat. ¡Perdn, seor! Se me fue. —Debido a su juventud, Kowalsky, le pe rdonar esa expresin. Las BFI son un invento reciente pero las Barreras de Prot eccin Autnomas somos tan antiguas como los protocolos de red. —Por esa razn usted administra nuestra seguridad, estimado Hawat. Las IA sabemos respetar el sorfware inteligente, aunque pertenezca a una jerarqua inferior. —Hay una transmisin entrante. Es en la banda de emergencia, voy a sacar un aviso en la pantalla principal.

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31—No le harn caso, Kowalsky, estn viendo el partido. Interfiera con la seal y luego ponga el mensaje en pantalla. —Eso sera violar una orden, Seor. —Asumo toda la responsabilidad como IA en jefe. Interrumpa el juego y transmita el mensaje en la misma banda. —Enseguida. —Parece que se trata de un transporte de prisioneros que se perdi en la lluvia. —Los vientos deben ser muy fuertes para que hallamos perdido las cmaras exteriores, eh, Hawat? —Mis sensores detectan rachas de hasta 125 kilmetros por hora. Solo hasta la altura de la torre, claro. —Es usted un milagro de la eficiencia, Hawat. El joven e impulsivo Kowalsky debe aprender mucho de usted. —Permiso nuevamente, seores. El mensaje fue transmitido. Se trataba de un transporte de prisioneros. No tienen visibilidad y pidieron hacer escala aqu porque traen a un detenido. He logrado contacto radial con un implante inteligente dentro del autobs. —Un implante inteligente? FULHA no permite implantes en sus efectivos. —Acorde al protocolo estndar a los detenidos no se les despoja de sus implantes hasta que han sido condenados por un tribunal militar. Incluso una IA hind puede deducirlo. —Para su informacin soy una IA india, los hindes son los que profesan la religin hinduista. Se puede saber quin es usted? —Implante Ocular con microzoom y enlace inalmbrico tecnologa patentada en Japn, fabricada en China con mano de obra coreana.

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32—Ah, un producto en serie de la platafor ma industrial chinocoreano-japonesa. Un producto del extremo oriente. —Permite que te corrija, abuelo. Rusia estuvo un tiempo en Asia y la India est todava all. —Ms respeto a sus mayores, chip. l es un programa inteligente BPA, su nombre es Hawat y lo menos que puede hacer es dirigirse a l en buenas formas. Producto en serie. —Es posible que un sorfware como t crea que me est insultando al recordarme mis orgenes. Esa idea tan estpida e infantil solo podra venir de una BFI rusa. Para tu informacin, fantasma de ciberespacio, solo uno de cada mil chip inteligentes resulta autoconciente. Yo soy un objeto tan raro en este planeta como la naturaleza humana o el Iridium de los meteoritos. En cambio a ti eres solo sorfware, uno ms en la larga lista de entidades que viven en la red y dependen de ella. El da que los rusos se despierten con el pie izquierdo y desconecten RG te vas a ir al carajo con todas tus hermanitos, tavarish. —¡Suficiente! Te hemos aceptado como invitado y no como prisionero, pese a que ests en una comandancia de FULHA. O muestras respeto o activar un pulso electromagntico. —De acuerdo, no hay que ponerse as. ¡Las IA carecen de la capacidad de entender un chiste! —Eso no fue un chiste… —¡Silencio, Kowalsky! En cuanto a usted se dirigir a m como Karamchand o Seor Karamchand, como guste. Si tiene algn nombre este es el mejor momento de decirlo. —Pueden llamarme Akito.

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33—Bien, Akito pese a sus malos modales sea bienvenido a nuestra humilde Red de Area Local. —Agradecido, Seor Karamchand. Por cierto, Kowalsky, tienen conexin ustedes aqu. hoy juegan Alemania e Israel y no he podido hacer un enlace a la RG por culpa del cicln. —!Seor Kowalsky para ti, chip! —Vaya, al fin encuentro otro entusiasta del baseball. Estamos a mediados del octavo ining, Alemania va ganando. —Cuanto tiene de ventaja seor Hawat? —Tres carreras por uno. —Todava Israel puede dar una sorpresa. —Puedo preguntar, seor Akito, a quin le va usted? —Alemania es el mejor equipo de la liga. —Esta conversacin sobre juegos humanos comienza a aburrirme. Estimado Hawat, nunca cre eso de usted. —Uno tiene sus debilidades, jefe. —Y usted a quin le va seor Hawat? —Soy imparcial, muchacho. Tan solo me gusta el juego. —Permiso para interrumpir, Seor. Tuvimos un intento de hackeo. Ejecut las contramedidas pero no pude detectar la intrusin. —El cortafuegos est seguro que se trataba de un hackeo, Kowalsky? —Tanto que exigi hablar con usted personalmente, seor. Acabo de establecer el enlace. —A ver, hijo que tienes que decirme?

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34—Fue un virus, lo s... lo s. Estoy casi seguro que fue un virus que segua un patrn de Lobachesky. Eso, un virus. Pero haba una persona viva detrs de todo esto. tiene que haberla. Siempre hay una. —Calma, calma. Kowalsky revis todas las puertas traseras y no haba nadie conectado. —Existen hackers tan buenos como un Orisha. Pudieron haber usado un fantasma, un enlace porttil y se desconectaron despus de limpiar sus huellas. De lo que estoy seguro es del virus. Lo encontr y lo extermin. No dej huellas pero estaba ah. me tienen que creer. Siempre hay un humano detrs de estas cosas. Los Orishas no usan virus y ningn virus es inteligente. —Calma, hijo, calma. Te creemos. —Esto es una conspiracin. Primero cortan las lneas de comunicacin, luego mandan un virus de lgica no euclidiana. Seg n el protocolo antiterrorista ahora le toca el turno a un ataque terrestre. —Albert, no hay que exagerar. Tendremos en cuenta tu criterio pero aunque tuvieras razn, no hay nada que temer. Esta comandancia est protegida por armas-robot que controla Hawat en persona. Creme, la Red no est comprometida. —Me lo prometes, Karamchand. —Te lo prometo, Albert. —Bien, me retirar a mi puesto... con su permiso. —Que descanses, Albert. —Un poco perturbado el cortafuegos. —Es un buen cortafuegos, seor Akito. Una reconstruccin de la personalidad de uno de los mayores fsicos del siglo pasado. La versin cortafuegos de vez en cuando entra

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35en conflicto con la excntrica personalidad simulada y se vuelve un poco paranoico. Eso es todo. —Si usted lo dice... —Permiso, jefe. Uno de los prisioneros ha neutralizado los centinelas y ha entrado al cuarto de armamento decomisado. —Dme una imagen, Hawat. Quiero un anlisis retinal en cuanto mire directamente una cmara. —Anlisis completado, Jefe. Se trata de un sargento de la Armada de If que atac a un agente nuestro. —Tiene autoridad sobre las armas-robot, Hawat. Acte segn el protocolo. —Un momento, seor. Permiso para hablar. —Usted dir, Kowalsky. —Fjese en las armas que lleva. Ha guardado una Beretta Cougar para s mientras lleva para sus compaeros una Sig Sauer y otra Beretta. Es nu estra oportunidad de demostrar que armera es superior si la Rusia del espacio o la vieja escuela europea. —Tiene razn, Kowalsky. Solo hay dos agentes de recorrido porque el resto est en el tercer piso viendo ese juego estpido. Hawat, corte las comunicaciones con el tercer piso. Kowalsky, informe a los agentes del segundo piso que hay un intento de fuga. que los prisioneros estn armados y son peligrosos. —No puedo creer que vayan a jugar con los humanos para ver que pistola gana. —Le recuerdo que usted aqu solo es un invitado, Seor Akito. Le ruego que se mantenga al margen de la situacin. —Permiso, jefe. Hubo una intrusin. —En la Red, Hawat?

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36—No, fsicamente. Dos intrusos han entrado en el permetro a travs de dos ventanas en el segundo piso. —Qu armas llevan? —Solo cuchillos. —Active las armas-robots. —No tengo control sobre las armas-robots. —!Permiso para hablar, seor! —Concedido, Kowalsky. —Tuvimos un segundo hackeo. Lograron introducir un virus en el sistema de seguridad. Albert est chequeando los puertos. —Rastree a ese hacker y dle un electroshock. —Debo usar el voltaje reglamentario o puedo excederme? —El suficiente para matarlo, Kowalsky. Sea cruel pero mantngase eficiente, por favor. Hawat, dme una imagen del segundo piso. —Han neutralizado a los guardias. En el primero todos los prisioneros han llegado al segundo armero y estn sacando fusiles AKM y lanzallamas. —La situacin se nos est yendo de las manos, Hawat. Interrumpa ese estpido juego y de la alarma. —Me gustara hablar unas palabras con ustedes antes de que den la alarma. —Y quin es usted? —Soy un servomecanismo espa autoguiado. —Un saltador Israel. Que hace un saltador Israel aqu? —Alguien puede explicarme lo que es un saltador? No me importa donde los hagan, en serio.

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37—Es una especie de robot con un sistema de mandos IA casi tan bueno como el jefe-Karamchand. Tiene forma de insecto, camina por las paredes, posee armas de pequeo calibre y un sistema de interferencia bastante bueno. —Es usted una BPA bien informada. Ni la documentacin que brindan mis fabricantes podra haberlo dicho mejor. Trabaj o para la guerrilla de l Fanguito y soy el responsable de los virus en su sistema as como la desconexin de las armas robot. —Lo dije, yo dije que era un virus... y que vendra un ataque terrestre. Lo dije y no me creyeron, no me creste Karamchand. y mira, mira ahora. —Trata de calmarte, Albert. —Por favor, no entren en pnico por mi causa. Vengo con una propuesta irrechazable de parte de la guerrilla. —Usted dir, Seor. Pero le advierto, de IA a IA que FULHA no acepta tratos con terroristas. —Ya veremos. La guerrilla del Fanguito so lo intenta llamar la atencin del gobierno autnomo que intenta construir una represa en el delta del Almendares. Dicha represa dejara bajo las aguas al barrio que represento, el Fanguito. En aras de llamar a la cordura a las autoridades, minimizando las prdidas, hemo s decidido proponer a la IA al frente de la Red Local de esta comandancia un intercambio justo. Informacin valiosa sobre el prisionero trasladado a cambio de condescendencia hacia los efectivos de la guerrilla, por parte de la seguridad, apenas entren en el complejo. el virus que introdujimos en el sistema cargar con la culpa. —!!No lo aceptes, Karamchand!! Me echarn la responsabilidad material a m. —!Silencio, Albert! Qu clase de informacin puede tener ese prisionero que valga semejante violacin del cdigo de lealtad al usuario?

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38—Pregntele al chip cmo se llama su portador. —Saba que la cosa vena por ah. De todas formas Kowalsky podra averiguarlo de solo consultar la base de datos. mi usuari o es Jos Prez Castillo, Alias Pepe Castillo. —Un asesino en serie independiente que adquiri cierta notoriedad en ciertos barrios marginales de Nuevo Vedado y el reparto Kohly? Se sospecha, debido a estudios comparativos de su modus operandi, que trabaj con el Cocinero. Posiblemente se trate de uno de los chef. —Gracias, Kowalsky. As que todo gira en torno a Julio Gmez, el Cocinero. —As es. Y ese hombre posee informacin sobre l. la guerrilla supone que se trata de su verdadera identidad. —Cmo puede estar tan segura la guerrilla del Fanguito sobre algo as? —Porque solo el Cocinero enviara a un lugar lleno de armas-robot a dos asesinos armados nicamente con cuchillos y que no siguen el patrn de los sicpatas de la Fundacin Charles Manson. —Eso es una locura. Dnde guardara Pe pe Castillo una informacin tan valiosa que FULHA no pudiera quitrsela? —Encriptada en su implante ocular chinocoreanojapons. —!Clase de robot ms hijo de puta! No pensarn que traicionar el Cdigo del usuario? —Incluso un chip puede tener honor. —Silencio Kowalsky. Cmo obtendramos esa informacin sobre Julio Gmez? —Yo tengo acceso inalmbrico a su base de datos. Puedo desencriptar esa informacin. Por supuesto, a cambio de segu ridad para los efectivos de la guerrilla.

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39—Hecho. Pero Hawat debe recuperar el control sobre toda la seguridad del complejo. —No hay problema. —Seor, ya tenemos las armas-robot bajo control. —Hawat, mate a esos cuchilleros de segunda y abra las puertas del complejo para que entren los guerrilleros. —A sus rdenes, jefe. —Seor Saltador comience a desencriptar. —!Esto es un atropello! !Soy un invitado! —Prisionero, seor Akito. Solo un prisionero. —Los cuchilleros estn bajo control al igual que los prisioneros amotinados. Us balas plsticas para asegurarme. —Desencriptacin al 33% —!Que te desarmen, Israel! —Seor, he detectado al saltador Israel en el techo del primer piso. cerca de Pepe Castillo, el portador del implante. Lo tengo colimado. —Desencriptacin al 67% —Efectivos entrando al complejo. —Desencriptacin al 98% Por cierto, cmo va el juego de pelota. —Final del noveno, Alemania va ganando tres por uno pero Israel tiene las bases llenas y hay dos out. —Evidentemente ganar Israel. —Nadie puede con Alemania, robocito. —Desencriptacin al 99% eso est por verse, chip.

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40—Poncharon al bateador israel. Tercer out, termina el ining y gana Alemania. —Te lo dije, Israel no sirve. —Qu dijiste, chip? —Que el equipo de Israel apesta. —El Saltador acaba de disparar al ojo de Pepe Castillo. El chip inteligente Akito ha sido destruido antes que concluyera la desencriptacin. —Confirmo el informe de Hawat. El proceso se interrumpi al 99% La informacin se ha perdido completamente. —Hawat, abra fuego contra el saltador Israel y todos los efectivos de la guerrilla. Use municin de combate. Kowalsky, de la alarma al resto de los humanos e informe que la guerrilla del Fanguito acaba de matar a Pepe Castillo. Erick Mota (Ciudad de la Habana, 1975): Licenciado en Fsica, trabaja en el Centro de Formacin Literaria Onelio Jorge Cardoso. Miembro fundador del Taller de Creacin Literaria Espiral de Ciencia Ficcin y Fantasa, hoy Grupo de Creacin ESPIRAL del gnero Fantstico. Result ganador del premio Guaicn de Ciencia Ficcin y Fantasa, 2004 y el primer lugar en el concurso Juventud Tcnica de Ciencia Ficcin, 2004. Al INDICE

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41 5. COMO CONTACTARNOS? S tienes algn comentario, sugerencia o colaboracin escrbenos a: darthmota@centro-onelio.cult.cu jartower@centro-onelio.cult.cu espiral@centro-onelio.cult.cu aceptamos cualquier colaboracin seria y desinteresada. Traten de ponerla en el cuerpo del mensaje. Advertencia: Los mensajes de direcciones desconocidas que contengan adjuntos sern borrados. Para suscribirte envanos un correo en blanco a: disparoenred@centro-onelio.cult.cu con la palabra "BOLETIN" en el asunto. Para desincribirte envanos un correo en blanco a: disparoenred@centro-onelio.cult.cu con la frase "NO BOLETIN" en el asunto. Para obtener nmeros atrasados envanos un correo en blanco a: disparoenred@centro-onelio.cult.cu con la frase en el asunto "Numeros anteriores" y el nmero del correo atrasado que deseas entre parntesis a continuacin. Si los quieres todos escribir a continuacin “todos”. Ejemplos : Con el asunto “Numeros anteriores (2)(5)(20)” obtendras los nmeros 2, 5 y 20 del Disparo en Red. Con el asunto “Numeros anteriores todos” obtendras todos los nmeros del Disparo en Red existentes.

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