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Disparo en Red

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Material Information

Title:
Disparo en Red
Physical Description:
Serial
Language:
English
Publisher:
Disparo En Red
Place of Publication:
Havana, Cuba
Publication Date:
Frequency:
monthly
three times a year
regular

Subjects

Subjects / Keywords:
Science fiction, Latin American -- Periodicals   ( lcsh )
Science fiction -- Periodicals   ( lcsh )
Genre:
periodical   ( marcgt )
serial   ( sobekcm )

Record Information

Source Institution:
University of South Florida Library
Holding Location:
University of South Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
usfldc doi - D42-00038-n37-2007-09
usfldc handle - d42.38
System ID:
SFS0024301:00036


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HOY: 26 de SEPTIEMBRE del 2007

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DISPARO EN RED: Boletn electrnico de cienciaficcin y fantasa. De frecuencia mensual y totalmente gratis. disparoenred@centro-onelio.cult.cu -------------------------------------------------------Para descargar d isparos anteriores: http://www.esquina13.co.nr http://www.cubaunderground.com -------------------------------------------------------El sitio web del Fantstico Cubano http://www.cubaliteraria. cu/guaican/index.html

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disparoenred@centro -onelio.cult.cu Editores: Darthmota. Jartower. Colaboradores: Taller de Creacin ESPIRAL de ciencia ficcin y fantasa. espiral@centro-onelio.cult.cu espiralgrupo@yahoo.es Anabel Enrquez Istvn Bent Juan Pablo Noroa Coghan Vctor Hugo Prez Gallo Leonardo Gala Eliete Lorenzo Ral Aguiar Portada: ---Autor: Abel Ballester 0. CONTENIDOS: 1. La frase de hoy : Joss Whedon. 2. Artculo : Recuerdos del futuro. Visin de la historia: La serie de la Fundacin de Asimov, Alberto Chimal. 3. Cuento clsico : El secreto, Jack Vance. 4. Cuento made in Cuba: El fin del paradigma Turing – Von Neumann, Leonardo Gala. 5. Cuento Corto made in Cuba : Barreras de tiempo, Evelyn Prez Gonzlez. 6. Entrevista : Julin Dez. 7. Reflexiones: Philip K. Dick. 8. Cmo contactarnos?

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1. LA FRASE DE HOY : Alguien tiene una bala para ti y ni siquiera lo sabe. El truco est en morirte de vi ejo antes de que te encuentre. Joss Whedon Serie firefly/serenity. Al INDICE

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2. ARTICULO: Recuerdos del futuro. Visin de la historia: La serie de la Fundacin de Asimov. por Alberto Chimal 1 En 1951, mientras la paranoia anticomunista creca en Amrica y Europa, Fundacin apareci en las libreras de los Estados Unidos. Era un volumen con cinco cuentos, cuatro de ellos publicados cerca de diez aos antes en la revista ASTOUNDING SCIENCE FICTION de John W. Campbell, y uno ms, indito, que serva para dar a la coleccin su teln de fondo: un futuro remoto en el que la humanidad ha poblado la galaxia y es gobernada por un Imperio en apariencia fuerte, pero que se desmorona poco a poco, vctima de conflictos internos, de su tamao descomunal y, particularmente, de la decadencia de su tecnologa: muchos mundos han vuelto al carbn y al petrleo por no ser capaces de reparar sus viejos reactores atmicos, y las ciencias fsicas han sido abandonadas en casi todas partes. Poco antes de su muerte, el viejo psicohistoriador Hari Seldon, pionero de su disciplina (que es capaz de predecir, con ayuda de matemticas muy avanzadas, el comportamiento de grandes poblaciones humanas), anuncia que el Imperio no sobrevivir ms que unos pocos siglos ms y que a su desintegracin seguir un periodo de barbarie, una Edad Media a escala csmica, cuyo final es tan remoto que no puede verse. Pero Seldon se propone evitar la catstrofe, y para ello formula un plan curioso que conocemos en el segundo cuento: con fondos del Imperio, acondiciona el planeta ms remoto de la galaxia (bien llamado Terminus) y establece en l a la Fundacin, una empresa cuyo propsito ostensible es compilar todo el conocimiento humano en una obra definitiva: la Enciclopedia Galctica. Los ltimos cientficos, tcnicos e in telectuales de la ga laxia se trasladan a Terminus, un mundo sin mayores recursos ni at ractivo, para llevar a cabo el trabajo, y los primeros prrafos del cuento pintan a la Fundacin como una gigantesca

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dependiencia gubernamental: pequeos juegos de poder, conflictos con administradores y autoridades civiles, etc tera. Pero poco desp us, las provincias alrededor de Terminus se separan del Imperio y se convierten en reinos, ansiosos de expandirse a costa de los enciclopedistas. El Imperio les da la espalda, y la situacin es desesperada cuando un mensaje de Hari Seldon, colocado en una especie de cpsula del tiempo, revela que los trabajos de la Enciclopedia slo sirvieron para ocultar el verdadero propsito de la Fundacin: es imposible evitar que el Imperio caiga, dice Seldon, pero la poblacin de Terminus est all para reducir el interregno de barbarie que seguir a la cada, de modo que slo dure mil aos, y para convertirse en el ncleo de un Segundo Imperio, mejor y ms poderoso. Sin ms recursos que su ciencia y t ecnologa, aislada del Imperio moribundo por los crecientes reinos brbaros, condenada a desaparecer a menos que se defienda, la Fundacin no tiene sino un camino: convertirse en una nacin, competir por el dominio de la galaxia, y durante el prximo milenio ser siempre as: mediante la psicohistoria, Seldon ha previsto todas las crisis a las que Terminus habr de enfrentarse, y ha arreglado las cosas de tal modo que, en los momentos de peligro, la mejor solucin sea la nica posible. 2 Asimov, uno de los autores ms celebrados de la ciencia ficcin dura, con slida base cientfica, que domin el gnero en los aos cuarenta y cincuenta, explor y expandi la idea de la Fundacin en cinco cuentos y dos novelas cortas ms, publicados entre 1942 y 1949 y reunidos, despus de en FUNDACI"N, en dos continuaciones: FUNDACI"N E IMPERIO (1952) y SEGUNDA FUNDACI"N (1953). En ellos asistimos al ascenso de Terminus, primero como sede de una religin que aprovecha la ignorancia de los reinos circundantes, luego como una potencia comercial que resiste, incluso, un enfrentamiento directo con los ltimos restos del Imperio; en ellos leemos la historia del Mulo, un mutante con la capacidad de dominar las mentes humanas, completamente imprevisible para la

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psicohistoria y por tanto capaz de conquistar a la Fundacin y estropear la cuidadosa planificacin de Seldon; en ellos sabe mos de la existencia de una Segunda Fundacin, creada para salvaguardar a la primera y oculta en el otro extremo de la galaxia, que se enfrenta con el Mulo para restaurar el orden y el destino previstos. Considerados clsicos de la ciencia ficcin norteamericana, los tres libros recibieron un premio Hugo especial en 1966 y siguen siendo reeditados hasta hoy. A partir de 1982, durante su ltima y ms pobre etapa como escritor, Asimov escribi varias continuaciones y expansiones de la serie, todas de escaso inters, y despus de la muerte de Asimov, en 1992 se han publicado tres novelas ms de la serie, an peores, escritas por otros autores. Pero el legado perdurable de la Fundacin est ya en su primera entrega: el extrao pensamiento de Hari Seldon, para el que la historia es a la vez fortuita y gobernable. 3 El espritu de la psicohistoria Asimov iana est a medio camino entre dos enfoques contrapuestos del estudio de la historia. El primero es el de Carlyle, para el que la historia es la biografa de los grandes hombres: los individuos providenciales que influyen en el devenir de los pueblos impulsando en una u otra direccin a los pueblos. El segundo es, contra Carlyle, el de casi todos los estudiosos que lo han sucedido, para los que importan menos las acciones individuales que los grandes movimientos de las masas, sean impulsados por sus ideales o espritus, por ciegas fuerzas econmicas, por la lucha de clases… Asimov bas su Imperio moribundo en las descripciones de HISTORIA DE LA DECADENCIA Y RUINA DEL IMPERIO ROMANO, de Gibbon, que est mucho ms cerca de Carlyle que de sus detractores, pero al describir las teoras de Hari Seldon parte de admitir que el comportamiento de los individuos es imprevisible e incontrolable, y el de los grandes grupos, siquiera como el promedio de las voluntades individuales que los componen, es en cambio susceptible de anlisis

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estadstico, y por lo tanto de pronstico. El cantante en un estadio lleno, el poltico en un mitin, el orador ante sus escuchas, hacen lo mismo: descifrar y manipular el nimo de un grupo, aunque de manera intuitiva y sin la ayuda de herramientas matemticas; Asimov slo otorga a Seldon la capacidad de hacer descripciones y proyecciones ms exactas, de poblaciones ms grandes, y vlidas por ms tiempo. Ahora bien, este sistema, que podra ser visto como una especie de determinismo (se preserva la voluntad individual, pero sta no conseguir nunca alterar los designios de la colectividad; estos designios son manipulables si se tienen los conocimientos necesarios), tiene tres puntos dbiles: a) Para que la planeacin psicohis trica de Seldon pueda funcionar, y la Fundacin pueda ser puesta en el camino correcto hacia su destino prefijado, uno o ms individuos deben actuar: en la versin original de uno de los cuentos, se habla de la instigacin de rebeliones en puntos clave de la galaxia que colocarn a Terminus en la posicin de privilegio para aprovecharse de ellos; es claro que esas rebeliones no se hubieran producido por s mismas en el momento indicado, y que se es el cambio en la corriente de la probabilidad histrica que unos pocos pueden inducir. Hay, pues, puntos cruciales en los que la aplicacin de cierta fuerza, aun la de un solo individuo, pueden tener consecuencias enormes. b) El plan, aun fuera de los puntos cruciales citados, puede ser derribado por un solo individuo que no encaje en l. La aparicin del Mulo es el ejemplo ms evidente, pues el personaje es capaz de alterar el comportamiento de grandes poblaciones, pero Asimov propone otros, particularmente en las novelas de los aos ochenta: robots, ms mutantes, extraterrestres… Aunque los ejemplos pueden parecer absurdos, todos apuntan al mismo hecho: lo no-humano, lo fortuito, el azar, pueden influir de manera decisiva en el desarrollo de las sociedades. Y slo la accin correctora de otros individuos puede devolver el devenir histrico a su cauce. c) La voluntad individual, a pesar de todo, puede ser una interferencia. Mientras la

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Fundacin est formada por cientficos fsicos, que a lo largo de los siglos renuevan la tecnologa blica, la Segunda Fundacin est formada por psicohistoriadores, que continan la labor de Hari Seldon y slo se ven en peligro cuando son descubiertos en la ltima parte de la serie: la Fundacin resiente el saberse controlada por un plan ms grande que ella misma, y se esfuerza por destruir a los sucesores de Seldon para recuperar su libertad. stos fingen su desaparicin, sacrificando a muchos de los suyos, para volver a la clandestinidad y dar a Terminus una falsa sensacin de seguridad. Para Asimov, pues, la poltica: la accin sobre el mundo, sea guiada por el conocimiento emprico o por cuantificaciones de su ciencia imaginaria, se basa en una tensin constante entre la tenacidad del individuo y la fuerza de las sociedades como un todo. Cada impulso puede superar al otro en ciertos momentos, y los hombres providenciales lo son gracias a una serie de circunstancias que, casi siempre, escapan de su control. 4 J. G. BALLARD, el famoso autor britnico de CRASH, BILENIO y otras grandes novelas de ciencia ficcin, afirma que la gran virtud del gnero: su aportacin exclusiva, casi siempre ignorada por la litera tura general, es su empeo de examinar el devenir de las sociedades y las culturas. Asimov insina, por lo menos, la posibilidad de que ese mismo devenir pueda ser examinado de otro modo en el futuro, e invita a pensar en las implic aciones. Podrn las electromatemticas neuroqumicas, como las llama Asimov en algn momento, explicar todos los procesos mentales? Ser posible planificar la historia? Podra forzarse a la humanidad entera a seguir un guin, como lo pretende Hari Seldon? En nuestro tiempo, la respuesta a estas preguntas podra parecer evidente, despus de que varias de las doctrinas ms populare s del ltimo siglo, que preconizaban la inevitabilidad de cierto curso de la historia han demostrado no ser infalibles. Pero la

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cuestin sigue, en realidad, sin reso lverse: no se tienen los conocimientos suficientes para ello, y aun los ms optimis tas entre los estudiosos del pensamiento humano no esperan menos de diez aos ms hasta los prximos avances significativos. 5 Por otra parte, es posible ver al menos dos de los temas centrales de la serie de la Fundacin como parte de nuestra cultura: la nocin de que la humanidad es manipulable, y la posibilidad de tal manipulacin. a) He mencionado a ciertos individuos (el poltico, el cantante) que se valen de su conocimiento emprico sobre la natural eza de los grupos humanos para provocar adhesin, conviccin, catarsis. Estos mtodos son tambin empleados por diversas iglesias, y aun por oradores especializados en motivacin, para fascinar a sus audiencias, y sus actividades son un motivo recurrente en nuestra vida cotidiana. Muchas personas acuden a ellos, sobre todo en las grandes ciudades, para procurarse un escape de sus problemas u obt ener de ellos cierta seguridad que nadie ms, en apariencia, puede proporcionarles. b) Desde hace dcadas, la cultura norteamericana, y a travs de ella el mundo entero, se contamina de paranoia y teoras conspiratorias que hablan de ocultamiento de la verdad, manipulacin de la opinin pblica, etctera. Peor an, la siempre creciente influencia de los medios, y su actuacin en momentos particulares (como en la Guerra del Golfo o el asesinato de Luis Donaldo Colosio) hacen razonable preguntarnos sobre cmo alteran nuestra visin del mundo, y hasta dnde esas alteraciones responden a intereses y designios concretos. Asimov se adelant varias dcadas a muchas de las formulaciones ms famosas de estos problemas. El hecho de que haya sido ignorado, y de que (por limitados que hayan sido su talento y sus alcances) su obra parezca estar condenada a servir para

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refritos y reversiones, es seal de que el reconocimiento de la importancia de la ciencia ficcin no termina de llegar, a pesar de que se anuncia desde hace ms de medio siglo. Alberto Chimal Nacido en Toluca, Mxico, en 1970, ha desarrollado una obra original y diversa. En ella ha pasado por la narrativa, el teatro y el ensayo, y explorado temas e intereses de una variedad inusual entre los escritores de su pas: desde la literatura de imaginacin hasta la tradicin clsica. Ha publicado El rey bajo el rbol florido (1996), El secreto de Gorco (1997), Gente del mundo (1998), El ejrcito de la luna (1998), El pas de los hablistas (2001), La cmara de las maravillas (2004) y stos son los das (2004) que mereci el Premio Nacional de Cuento San Luis Potos 2002. Tambin ha recibido los premios nacionales de cuento Nezahualcyotl (1996), Benemrito de Amrica (1998) y Kalpa (1999), as como el premio de narrativa Sizigias (2001) y la beca para Jvenes Creadores (1997-1998) del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes. Desde 1993, Chimal imparte cursos y talleres literarios en universidades y otras instituciones. AL INDICE

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3. CUENTO CLASICO: EL SECRETO por Jack Vance El sol entraba oblicuamente por las hendijas de la pared de la cabaa; de la laguna llegaban los gritos y el chapaleo de los nios de la aldea. Roa ta Inga al fin abri los ojos. Haba dormido mucho ms de lo acostumbrado, hasta media maana. Estir las piernas, se puso las manos en la nuca, mir distradamente el cielorraso de paja. En realidad haba despertado a la hora habitual y despus se haba sumido en una vaga ensoacin, una costumbre que haba adquirido ltimamente. Slo ltimamenteInga frunci el ceo y se incorpor con brusquedad. Qu significaba? Era una seal? Tal vez deba preguntarle a Takti-Tai... Pero todo era tan ridculo. Haba dormido hasta tarde por la ms vulgar de las razones: le gustaba remolonear, dormitar y soar. En la esterilla, junto a l, haba flores aplastadas, donde se haba acostado Mai-Mio. Inga recogi los capullos y los puso en el estante donde guardaba sus escasas pertenencias. Una criatura encantadora, Mai-Mio. No rea ni ms ni menos que otras muchachas; sus ojos eran como otros ojos, su boca como todas las bocas; pero sus extraas y seductoras afectaciones la volvan absolutamente nica: no haba otra Mai-Mio en todo el universo. Inga haba amado a muchas doncellas. Todas eran singulares en algn sentido, pero Mai-Mi o era una criatura deliciosa, exquisitamente diferente de las dems. Haba llegado a ser mujer haca poco —an ahora poda confundrsela con un muchacho, desde lejos— mientras que Inga le llevaba por lo menos cinco o seis estaciones. No estaba muy seguro. Tena poca importancia. En cualquier caso, tena muy poca importancia, se repiti enfticame nte. Esta era su aldea, su isla; no senta deseos de irse. ¡Jams! Los nios subieron a la playa desde la laguna. Dos o tres corretearon bajo la cabaa, girando alrededor de uno de los postes, parloteando. La cabaa tembl. El bullicio impacient a Inga. Grit irritado. Los nios callaron al instante, aterrados y asombrados, y se alejaron mirando por encima del hombro.

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Inga frunci el ceo; por segunda vez esa maana se senta descontento consigo mismo. Se granjeara una reputacin poco envidiable si segua actuando as. Qu le suceda? Era el mismo Inga de ayer. Excepto que haba pasado un da y era un da mayor. Sali al porche de la cabaa, se tendi al sol. A izquierda y derecha haba cuarenta o cincuenta cabaas como la suya, con rboles en medio; adelante se extenda la laguna, azul y centelleante al sol. Inga se incorpor, camin hasta la laguna, nad, se sumergi entre las piedras relucientes y las plantas ocenicas que cubran el lecho de la laguna. Emergiendo, se sinti relajado y en paz, nuevamente dueo de s: Roa ta Inga, como siempre haba sido, y siempre sera. Acuclillado en el porche, desayun fruta y pesc ado fro, ahumado en la fiesta de la noche anterior, y pens en el da que tena por delante. No haba urgencias, ni deberes que cumplir, ni necesidades que satisfacer. Se reunira con la partida de jvenes que ahora se dirigan al bosque a cazar aves. Podra modelar un broche de conchillas talladas y frutos de goana para Mai-Mio. Podra haraganear y ch ismorrear; podra pescar. O podra visitar a Takti-Tai, su mejor amigo, que estaba construye ndo un bote. Inga se puso de pie. Pescara. Camin a lo largo de la playa hasta su canoa, revis el equipo, empuj la embarcacin, rem por la laguna hasta la abertura del arrecife. Los vientos soplaban hacia el oeste, como siempre. Dejando la laguna. Inga dirigi una rpida ojeada a sotavento —una ojeada casi furtiva—, luego agach la cabeza contra el viento y rem hacia el este. Una hora despus haba pescado seis bonitos peces, y regres a lo largo del arrecife hasta la entrada de la laguna. Todos estaban nadando cuando volvi. Doncellas, jvenes, nios. Mai-Mio brace hasta la canoa, apoy los brazos en los flotadores, le sonri. El agua le brillaba en las mejillas. —¡Roa ta Inga! Pescaste algo? O traigo mala suerte? —Velo t misma. Ella mir. —¡Cinco...! ¡No, seis! ¡Seis gordos peces! ¡Soy buena suerte! Puedo dormir a menudo en tu cabaa? —Mientras siga teniendo buena pesca al da siguiente. Ella se zambull nuevamente, lo salpic, se perdi de vista. A travs de la superficie ondulante Inga poda ver la silueta esbelta y more na menendose contra el fondo. Lleg a la

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playa, envolvi el pescado en hojas de sipi y lo guard en una cisterna fra; luego corri a la laguna para nadar con los dems. Ms tarde l y Mai-Mio se sentaron a la sombra, ella trenzando un cordel decorativo de corteza teida con el cual ms tarde tejera un cesto, l recostado, mirando el agua. MaiMio parloteaba inocentemente: sobre la nueva cancin que haba compuesto Ama ta Lalau, sobre los raros peces que haba visto mientras nadaba bajo el agua, sobre el cambio que haba sufrido Takti-Tai desde que haba empezado a construir el bote. Inga solt un murmullo distrado, pero no dijo nada. —Hemos formado un grupo —le confi Mai-Mio—. Somos seis: Ipa, Tuiti, Hali-Sai-lano, Zoma, Oiu-Ngo y yo. Hemos jurado que nunca abandonaremos la isla. Nunca, nunca, nunca. Hay demasiada alegra aqu. Nunca navegaremos al oeste... jams. Sea cual sea el secreto, no queremos saberlo. Inga sonri vivazmente. —Hay mucha sabidura en ese juramento. Ella le acarici el brazo. —Por qu no juras con nosotras? Claro que somos seis muchachas, pero un juramento es un juramento. —Es verdad. —Quieres navegar al oeste? —No. Mai-Mio se puso de rodillas, excitada. —Llamar al grupo, y todos, todos juntos, recitaremos el juramento otra vez: ¡nunca abandonaremos la isla! ¡Y pensar que t eres el mayor de toda la aldea! —Takti-Tai es mayor —dijo Inga. —¡Pero Takti-Tai est construyendo un bote! ¡Prcticamente ya no cuenta! —Vai-Ona tiene la misma edad que yo. Casi la misma. —Sabes una cosa? Cuando Vai-Ona sale a pescar, mira siempre hacia el oeste. Est intrigado. —Todos lo estn. —¡No yo! —Mai-Mio se incorpor de un brinco .— No yo-... ni nadie del grupo. Nunca, nunca, nunca... nunca abandonaremos la isla. ¡Lo hemos jurado! —Se agach, palme la

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mejilla de Inga, corri a reunirse con un grupo de amigas que compartan un canasto de frutas. Inga se qued sentado cinco minutos. Luego gesticul con impaciencia, se levant y camin a lo largo de la costa hasta la plataf orma donde Takti-Tai trabajaba en su bote. Era un catamarn de cubierta ancha, con un refugio de mimbre tejido cubierto con hojas de sipi, un mstil grueso. En silencio, Inga ayud a Takti-Tai a dar forma al mstil, raspando un maduro tronco de pasiao-tui con conchillas afiladas. Luego hizo una pausa, dej la conchilla. —Hace mucho —dijo— ramos cuatro. T, yo, Akara y Zan. Lo recuerdas? Takti-Tai sigui raspando. —Claro que recuerdo.. —Una noche nos sentamos en la playa alrededor del fuego... los cuatro. Recuerdas? TaktiTai cabece. —Juramos no abandonar nunca la isla. Juramos no ceder nunca, derramamos sangre para sellar el pacto. Nunca navegaramos al oeste. —Recuerdo. —Ahora te vas —dijo Inga—. Ser el ltimo del grupo. Takti-Tai dej de trabajar, mir a Inga como si fuera a hablarle, luego se inclin de nuevo sobre el mstil. Ms tarde Inga regres play a arriba hacia su cabaa. Acuclillado en el porche, tall el broche para Mai-Mio. Pronto un joven fue a sentarse junto a l. Inga, que no tena muchas ganas de estar acompaado, sigui tallando. Pero el joven, absorto en sus propios problemas, no lo advirti. —Aconsjame, Roa ta Inga. Eres el mayor de la aldea y muy sabio. —Inga enarc las cejas, frunci el ceo, pero no dijo nada.— Amo a Hali Sai lao, la deseo desesperadamente, pero ella se re de m y corre a abrazar a Hopu. Qu debo hacer? —La situacin es muy simple —dijo Inga—. Ella prefiere a Hopu. Busca otra muchacha. Qu te parece Talau lo? Ella es bonita y afectuosa, y parece gustar de ti. El joven solt un suspiro. —Muy bien. Har lo que sugieres. A fin de cuentas, una muchacha da lo mismo que otra. —Se march, sin reparar en la mirada sardnica que le diriga Inga. Se preguntaba por qu

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venan a pedirle consejo. Slo tengo dos o tres, o a lo sumo cuatro o cinco estaciones ms, pensaba. ¡Es como si me consideraran la fuente y origen de toda la sagacidad! Durante la noche naci un nio. La madre era Omei Ni lo, quien haba dormido casi una estacin en la cabaa de Inga. Como era varn ella lo llam Inga ta Omei. Hubo una ceremonia de bautismo presidida por Inga. Los cantos y bailes duraron hasta tarde, y de no haber sido porque el nio era suyo y llev aba su nombre, Inga se habra escabullido temprano. Haba asistido a muchas ceremonias de bautismo. Una semana ms tarde Takti-Tai zarp hacia el oeste, y hubo una ceremonia diferente. Todos fueron a la playa para tocar el casco de la embarcacin y bendecirlo con agua. Las lgrimas surcaban las mejillas de todos, incluyendo a Takti-Tai. Takti-Tai contempl por ltima vez, la laguna, las caras de las personas que abandonaba. Luego se volvi, hizo un gesto; los jvenes empujaron el bote por la playa, saltaron al agua, lo arrastraron por el lago, lo guiaron hasta el ocano. Takti-Tai cort los cabos, tens aparejos; la vela grande y cuadrangular flame al viento. El bote bog hacia el oeste. Takti-Tai, de pie en la plataforma, agit la mano por ltima vez, y los que esta ban en la playa se despidieron con un gesto. El bote se alej en la tarde, y cuando baj el sol ya se haba perdido de vista. Durante la cena la charla era apacible; todos miraban el fuego. De pronto Mai-Mio se levant de un salto. —¡Yo no! —salmodi—. ¡Yo no...! ¡Nunca, nunca, nunca! —¡Yo no! —grit Ama ta Lalau, quien de todos los jvenes era el msico ms habilidoso. Tom la guitarra que haba tallado con un tronco de soa negra, rasgue las cuerdas, se puso a cantar. Inga miraba en silencio. Ahora era el mayor en la isla, y pareca que los otros lo trataban con un respeto nuevo. ¡Ridculo! ¡Qu tontera! ¡La diferencia era tan escasa que casi no exista! Pero not que la risuea Mai-Mio miraba atentamente a Ama ta Lalau, quien responda a sus insinuaciones con suma cortes a. Inga los observ con pesadumbre en el corazn, y luego se fue a la cabaa. Esa noche, por primera vez en semanas, Mai-Mio no durmi a su lado. No importa, se dijo Inga: una muchacha da lo mismo que otra. Al da siguiente camin por la playa hasta la plataforma donde Takti-Tai haba construido el bote. El lugar estaba limpio y ordenado, las herramientas colgaban prolijamente en un

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cobertizo cercano. En el bosque vecino crecan hermosos rboles makara, con los cuales se fabricaban los cascos ms raudos. Inga se volvi. Sali a pescar en su canoa, y al salir de la laguna mir hacia el oeste. No haba nada que ver salvo el horizonte vaco, exactamente igual al horizonte del este, del norte, y del sur. Excepto que el horizonte del oeste ocultaba el secreto. Y el resto del da se sinti inquieto. Durante la cena mir cada una de las caras. Faltaban las caras de sus queridos amigos; todos haban construido sus botes y se haban ido. Sus amigos haban partido; conocan el secreto. A la maana siguiente, sin tomar una decisin deliberada, Inga afil las herramientas y tal dos hermosos rboles makara. No estaba cons truyendo precisamente un bote. Eso se dijo, pero no vena mal estacionar madera. No obstante al da siguiente pod los rboles ta lados, cort el tronco a lo largo, y al siguiente reuni a todos los jvenes para que le ayudaran a llevar los troncos hasta la plataforma. Ninguno pareca sorprendido; todos saban que Roa ta Inga estaba construyendo su bote. Mai-Mio ya no ocultaba su amor por Ama ta Lalau, y mientras Inga trabajaba en el bote los miraba jugar en el agua no sin que la amargura le hiciera un nudo en la garganta. S, se dijo, sera un verdadero placer reunirse con sus verdaderos amigos, los jvenes y doncellas que haba conocido desde que renunci a su nombre de leche, sus compaeros de juegos; ahora no estaban, y los aoraba dolorosamente. Vaci con esfuerzo el casco, quemando, raspando, cincelando. Luego la plataforma estuvo asegurada, el pequeo refugio tejido y techado para resguardar lo de la lluvia. Model un mstil con un tronco liso de pa-siao-tui, lo enderez y lo hinc. Junt estera, teji una vela tosca pero resistente, la colg para que se estirara y estacionara. Luego se puso a aprovisionar el bote. Junt nueces, fruta seca, pescado ahumado envuelto en hojas de sipi. Llen de agua unas vejigas de orbe. Cunto duraba el viaje al oeste? Nadie lo saba. Mejor no sufrir hambre, mejor aprovisionarse bien: una vez en el viento no se poda regresar. Un da estuvo preparado. Era un da muy parecido a todos los otros das de su vida. El sol era tibio y brillante, la laguna reluca y lama la playa con olas jugue tonas. Roa ta Inga senta la garganta tensa y seca; apenas poda confiar en su voz. Los jvenes acudieron a la playa, todos bendijeron el bote de agua. Inga escrut cada rostro, luego la hilera de cabaas, los rboles, las playas, los lugares que amaba con tanta intensidad... Ya le parecan remotos.

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Las lgrimas le surcaban las mejillas. Alz la mano, se volvi. Sinti que el bote abandonaba la playa, flotaba libremente en el agua. Los nadadores lo empujaron hasta el ocano. Se volvi por ltima vez para mirar la aldea, luchando contra el impulso repentino y feroz de saltar del bote y regresar a nado. Izo la vela, que pronto se hinch al viento. El agua se encresp bajo los flotadores. Pronto navegaba hacia el oeste, con la isla a popa. Henda las olas, caa en largas pendientes mientras el agua a sus espaldas gorgoteaba y la proa suba y bajaba. La larga tarde se desdibuj y se volvi dorada; el poniente ardi y se aplac y se transform en un crepsculo apacible. Despuntaron las estrellas, e Inga, sentado calladamente junto al timn, mantuvo la vela contra el viento. A medianoche arri la vela y durmi, mientras el bote bogaba en silencio. A la maana estaba totalmente solo, los horizontes desnudos. Iz la vela y apunt al oeste, y as pas ese da, y el siguiente, y otros. E Inga agradeci haber aprovisionado el bote en abundancia. El sexto da crey notar que el viento se haba enfriado; el octavo da navegaba bajo grandes nubarrones como jams haba visto. El ocano azul se volvi gris, y pronto verdoso, y el agua ahora era fra. El viento soplaba con gran fuerza, agitando la vela de estera, e Inga se acurruc en el refugio para protegerse de la espuma arremolinada. En la maana del noveno da crey ver una forma vaga y oscura adelante, que a medioda se convirti en una estribacin de peascos altos; el oleaje abofeteaba las rocas escabrosas, rugiendo sobre guijarros toscos. A media tarde dirigi el bote hacia una de las playas de guijarros, salt cautelosamente a la costa. Tiritando en medio de las rfagas violentas, evalu la situacin. No haba ninguna criatura viviente a lo largo de la costa, salvo dos o tres gaviotas grises. Cien metros a la izquierda yaca el casco destartalado de otro bote, y ms all haba un revoltijo de madera y fibra que quiz eran los restos de otro. Inga llev a la costa las provisiones que le quedaban, las junt en un bulto, y trep a los peascos por un sendero borroso. Lleg a una extensin de laderas de color verde grisceo. A cinco kilmetros se levantaba una hilera de colinas bajas, hacia donde pareca conducir el sendero. Inga mir a ambos lados; tampoco se vean ms criaturas vivas que las gaviotas. Carg el bulto al hombro y ech a andar por el sendero. Al acercarse a las colinas lleg a una choza de hierba y piedras, junto a una parcela de suelo cultivado. Un hombre y una mujer trabajaban en el campo. Inga los estudi con atencin.

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Qu clase de criaturas eran? Parecan sere s humanos; tenan brazos y piernas y rostros. ¡Pero qu arrugados y marchitos y grises estaban! ¡Qu encogidas tenan las manos, cmo se agachaban y trajinaban al trabajar! Se apresur a seguir de largo, y ellos no parecieron verlo. Inga apur el paso, pues se acercaba el fin del da y tena las colinas delante. El sendero cruzaba un valle lleno de robles nudosos y arbustos bajos, verde prpura, luego trepaba la colina por una hondonada pedregosa, donde el viento produca sonidos sibilantes y musicales. Desde la hondon ada Inga contempl un valle chato. Vio bosquecillos de rboles bajos, parcelas de tierra arada, un grupo de chozas. Baj despacio por el sendero. En un campo cercano un hombre irgui la cabeza. Inga se detuvo, pues crey reconocerlo. No era Akara ta Orna, que haba navegado al oeste haca diez o doce estaciones? Pareca imposible. Este hombre era gordo, casi calvo, con las mejillas fl ojas en la mandbula. ¡No, no poda ser el grcil Akara ta Orna! Inga se alej precipitadamente, y pronto entr en la aldea. Delante de una choza cercana haba alguien a quien reconoci con alegra. —¡Takti-Tai! Takti-Tai cabece. —Roa ta Inga. Sabia que vendras pronto. —Celebro verte. Pero abandonemos este horrible lugar. Regresemos a la isla. Takti-Tai sonri apenas, mene la cabeza. Inga protest acaloradamente. —No me digas que prefieres esta tierra lgubre. ¡Vamos! Mi bote an puede navegar. Si de algn modo podemos alejarnos de la playa, llegar a mar abierto... El viento cantaba entre las montaas, murmuraba entre los rboles. Las palabras de Inga murieron en su garganta. Obviamente era imposible hacerse a la mar. —No slo el viento —dijo Takti-Tai—. Ahora no podramos volver. Conocemos el secreto. —Inga lo mir asombrado. —El secreto? Yo no. —Ven. Ahora lo conocers. Takti Tai lo llev a travs de la aldea hasta una estructura de piedra con techo alto y tejas de pizarra. —Entra y conocers el secreto.

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Roa ta Inga, titubeando, entr en el edificio. En una mesa de piedra yaca una figura quieta rodeada por seis velas altas. In ga mir la cara blanca y rugosa, el lienzo blanco e inmvil que cubra el pecho angosto. —Quin es? Un hombre? Qu flaco est. Duerme? Por qu me muestras esto? —Este es el secreto —dijo Takti-Tai—. Se llama "muerte". Jack Vance Jack Holbrook Vance naci en San Francisco (EE. UU.) en 1920. Despus de estudiar ingeniera y fsica se orient profesionalmente hacia el periodismo. Su primer relato de ciencia ficcin se public en 1945 y desde entonces simultnea la ciencia ficcin con la literatura policaca, gnero al que ha contribuido con ms de doce novelas obteniendo el prestigioso premio Edgar. Al INDICE

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4. CUENTO MADE IN CUBA: El fin del paradigma Turing – Von Neumann. Por Leonardo Gala. Para John Von Neumann (1903 -1957) y Alan Turing (1912 – 1953), padres matemticos de la informtica actual. Para William Gibson, por el ciberespacio. Domingo Curso Ingenieras, segundo ao, universidad pblica en las afueras de la clsica megalpolis permeada del clsico smog. Vivo interno en el campus. Estudio compulsivamente, siempre he sido as. Me preparo para ser un cotizado recurso humano corporado. Mi futuro tendr que labrarlo golpeando rpido con mis neuronas, y ms les vale que estn desde ya lo ms afiladas posible. Ah, mi futuro soado... Mi futuro soado pinta bien. Mi presente, sin embargo, pinta mal. Ms que mal, por cierto amigo que tengo. Ese amigo es el Dany, que pese a estar repitiendo tercero de Poticas, vive metiendo las narices en estudios de otras carreras. Carreras como la ma o la de Sociales; nunca la suya por supuesto. Su ltima obsesin, ha decidido ser un hacker… “¡Malditas IAs!”, ha dicho al entrar a mi cuarto al final de esta tarde, rostro grave, pullover

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open source, fosforera defectuosa y ganas imperiosas de fumar. “Qu ha pasado?”, pregunto. “Suspendidas por un ao las visas hacia la Luna…”, se queja, y enciende su cigarro con el mo. Me pone al da. Su anterior chica de turno (la tan curvilnea y lamentablemente graduada), se consigui un contrato de trabajo en una colonia lunar. Contrato que al Dany le ha parecido muy interesante, tanto, como para lanzarse de cabeza por la misma brecha sin pensarlo mucho. Y ha acabado virtualmente DENEGADO, incapaz de sortear los requisitos de cierta IA tramitadora. “Creme, la ausencia de hackers”, termina la colilla contra el piso, “ha dejado un vaco en el tejido social. Hay que actuar.” Ah s, Dany… como se extraan los viejos tiempos del paradigma Turing Von Neumann. Como se extraan los tiempos de aquel ciberespacio que no volver… Claro, he puesto cara de no entender ni ostras de lo que habla. La vez anterior que me larg un prrafo similar, puse cara de entender. Y gast casi un mes intentando demostrarle que no se puede sintetizar un Diplodocus con ADN albergado en bases pblicas de datos. Esta vez no, he madurado.

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Ya se le pasar. Lunes Oh Dios... El Dany ha desembarcado hoy en mi cuarto con trodos, consola, un suero, infoguantes, y lo peor: un software antihielos, muy nombrado en el pasado pero de poca monta. De ms est decir que no ha considerado mi boca abierta como el pasmo lgico de alguien que no puede creer lo que est viendo. “Dale, desayuna y aydame a armar esto”, me ha dicho. He valorado comenzar a explicarle porqu habitar el paradigma Turing Von Neumann ya no es recomendable en los tiempos que corren, pero me callo. Hace ya dos aos que conozco al Dany, y desde el primer da s esto. Nunca, nunca se convencer de algo si no es por s mismo. Desayuno. Manual en mano corrijo el cableado de la consola. Saltan las tostadas y las cojo al vuelo. Atrapo un destornillador que me lanza. Limpiamos, ajustamos los puertos. Probamos. Chiflamos los dos. Media taza de caf se enfra mientras doy con la posicin exacta del regulador, hasta que la dichosa gotica cae de forma correcta y el led del suero azul nos da el visto bueno verde. La cara del Dany resplandece. Reclinado ya, le acerco las ventosas de los trodos. Me siento ante la consola y aprieto el botn. Al rato, lo oigo por el auricular. “Ey, est oscuro aqu, qu pasa?” Es mi momento de sonrer, vengativo. “Pasa que ests conectado a tu consola. Nada ms.”. Pasa otro rato ms

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e insiste. “No veo nada. No siento nada tampoco. Falta algo?” Suspiro… Aos de reinado de alta tecnologa con interfaces a prueba de tontos crean gente como el Dany, que viven en un mundo inmediato de consumo, siempre encendido y listo para satisfacer sus caprichos. “La consola est esperando cual programa vamos a introducirle” le digo. “Adems del antihielos” aado casual. Diez minutos ms tarde, un Dany que se frota la carne hinc hada de la mano que eligi para recibir el suero, sale con cara de pocos amigos de mi cuarto. Elevo los ojos al techo, y los cierro por unos segundos. Luego, me siento de nuevo a leer el manual de la consola… Mircoles Regres, por supuesto. Es que ha decidido ser hacker… por el momento. As que aprovecho dicho estado mental para hacerle llegar lo ms bsico del camino abierto por la arquitectura computacional imaginada por John Von Neumann. Memorias de almacenamiento. Procesadores de cdigos. Programas e informacin, accesibles por igual en memoria como datos a procesar. Riesgos por ejecutar programas que aparentan ser solo datos. Conversores mnemnicos. Ego, avatares codificados como representaciones del ego. Encapsulamiento del ego dentro del avatar como protocolo de seguridad sicolgica. Y le dara adems algunos principios de lgica elemental. Pero… “Qu es eso?”, me pregunta curioso, sin ver bien lo que mantengo oculto en esa gaveta por

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desgracia abierta. Respondo buscando algo en el suelo, evitando mirarlo. “Un seguro, Dany. Un suero extra por si alguna vez algo anda mal.” “Por qu es de color rojo?”, me insiste. Se ha acostumbrado ya a colocarse po r s solo los trodos en las sienes. Y aunque deteste el pinchazo, tambin se est introduciendo por s solo la aguja del suero azul. Por qu?.. En algn momento puede que pierdas la nocin del tiempo y el espacio, Dany. En algn momento te conectars deseando estar solo un rato, y enloquecers horas despus, con un suero que te enva vaco por las venas porque se le acab el contenido. Entrars en pnico, tu cuerpo sentir que se muere y tu mente dividida se negar a entender que vas a disolverte en la nada real y en la del ciberespacio. Este es un suero para momentos as, un suero para reventar el pnico y poderte traer de vuelta. “Algo as como un extracto depurado para almas en emergencia.”, trato de zafarme bromeando. Pero no me zafo… Dany ya ha sentido en carne propia como se entra dolorosamente al pulcro mundo del silicio a travs de la aguja y el pinchazo. Y el contenido del suero se convierte en nuestra caja negra de la disc ordia, porque no quiero; no puedo… darle informacin ms all de la estrictamente necesaria. “El suero codifica tu mente en la consola, Dany.”, le digo, “Es lo que permite descargar el alma humana al avatar del ciberespacio.” Me discute Dany que mente y alma no son lo mismo. Que el cuerpo es subordinado siempre a las construcciones mentales. Que las construcciones mentales nacen atadas al mundo falso perceptual de los sentidos. Que los verdaderos hackers encontraron la forma de trascender nuestros lmites del autoengao. Y que se exiliaron luego, en xodo masivo,

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al ciberespacio. Me grita en mi propia cara, en fin, la incomprensin misma del paradigma Turing – Von Neumann. Sonro… Su idea de qu es un hacker viene ya mediada por la imagen seductora de ciertos hroes culturales. Modelos arquetpicos que visten bien y enfrentan demonios universales, siempre en otros tiempos. “Hackers que ganan al final, dejando en catarsis al receptor de la obra? Ah s; ya… el viejo cuento, no?” Uffff, quin le explica al pobre entusiasta de Dany que los verdaderos hackers fueron exterminados silenciosamente por las IAs y las corporaciones? Yo no. As que le conecto los trodos y lo guo, consola mediante, hasta Bajavel. Tal vez con varios tours guiados, esto no pase de ser un empecinamiento de menos de un mes. La verdad, empiezo ya a extraar cuando su mana era clonar un dinosaurio… Sbado ¡Por todos los dioses!.. El Dany se sumerge ya con soltura en el danzante abismo lumnico de Bajavel. Convierte el miedo atvico a las alturas en senderos de fuerza para remontar el vuelo. Levita, flota, se hunde, aflora. Inmersin, descubrimiento y libertad total. El Dany es un surfista de redes nato, reconozco por instinto su talento natural.

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O debera decir, virtual?.. “No. Ah no.”, le advierto. Aljate del resplandor helado de la piel de las IAs, Dany. Controlan la salida al ciberespacio exterior y, si no ests debidamente autorizado, eliminan hasta los enlaces de tu avatar a tu consola. “Qu hay ms all?”, me pregunta. “Tu peor pesadilla, caro”, le respondo, y ambos remos. Regresa… Retiro los trodos y la aguja del suero. En sus ojos, fractales persistentes de un mundo ms real que este donde se est frotando la mano izquierda. Demasiado pronto, pienso preocupado. Con lentitud, tomo entre mis manos el disco del software antihielos. Lo doblo… “Imagnate una habitacin cerrada, Dany. T dentro, sentado. Frente a ti, tras la pared; dos interlocutores, supuestamente idnticos. Estn all para responderte tus preguntas, pero no es eso lo importante. Lo importante es, qu se esconde detrs de cada cual; una inteligencia humana, o una artificial?” “Cmo puedo saberlo?” “Supn que no puedas. Ese es el objetivo del test de Turing, Dany. Un objetivo que se considera cumplido cuando no puedas determinar con exactitud quien te responde; un objetivo que se alcanza cuando la inteligencia artificial logra engaarte, y la consideras

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inteligencia humana…” “Espera, espera… lo que me dices es absurdo…” “No, no es absurdo, Dany. El test de Turing es una va de acceso mediante la lgica a la inteligencia. Entie nde, cualquier inteligencia...” “Cualquiera sea su origen?” “No. Inteligencia creada, diseada para cumplir con nuestras expectativas de lo que la inteligencia debe ser. Alan Turing fue todo un genio, Dany. No concibi su test previendo una concepcin acertada a priori, lo hizo dejando en manos del que pregunta la definicin sobre qu es o no inteligente. Imagino a veces la poca en la que el test de Turing era slo una teora, un sueo ms formulado y demostrado en matemticas. Si hay alguna poca en la que quisiera haber vivido, es esa. Habr sido Turing consciente de las implicaciones que tendra no poder discernir entre la inteligencia de tipo humana y la de otro tipo? Sabes Dany?.. Juntos, el test de Turing y la arquitectura Von Neumann, conforman lo que llamo…” “Ok, ok, ya… capt el concepto. Si respondes correctamente el test de Turing, eres inteligente. Ahora dime, qu hay m s all de Bajavel… realmente?” No me contengo y rompo el disco al doblarlo an ms. Los pedazos caen al piso, tintineando reflejos sicodlicos. Oh Dany… El Dany. Apenas le he abierto la puerta a mi

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propia y pequea teora, y de nuevo me interrumpe. Me ira del cuarto solo por esto. Pero estamos an en los dominios del test de Turing; yo y el Dany. La probeta conceptual de la que nacieron esos especmenes digitales a los que llamamos IAs. No quiere conocer realmente adonde se fueron todos los hackers?.. Suspiro. Tonto de m. No le interesa saber donde se mete, como siempre. Ms all no hay nada para ti, Dany. “Nada”, respondo. “Si no hay nada, por qu has roto el disco?” “Porque a partir de hoy me desentiendo de esto. A partir de hoy, pulsa t mismo el botn de la consola si quieres, que cuando regrese de clases te desconecto. No hay hackers en Bajavel, Dany. Solo IAs. Y no son inteligentes como t o yo, no. Son tan inteligentes como para responderse cosas que ni nos pasan por la mente. De hecho, Bajavel es el cuarto donde nos han permitido quedarnos a solas con nuestras tontas preguntas. Y a las IAs no les gustan los hackers, Dany, as que, si no les demuestras que eres uno de ellos, estars ok.” Me marcho cerrando la puerta. Le he llamado hacker a propsito. A ver si pensando que lleg a la meta termina ya con esto. Ha demorado, y tal vez tenga yo que poner un poco esta vez de mi parte. Pero ya se le pasar… Viernes

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Llego, 2 horas para medianoche y ah est de nuevo. Conectado a la consola. Por precaucin miro el nivel del suero. La mitad, ms o menos. Bueno, que est un rato ms, pienso automtico, y voy a darme un duchazo. Vengo exhausto y, gran error, no espero alguno de sus conocidos tropiezos. Dejo la ducha, enciendo el mediavisor… despierto algo despus. Frente a m, una chica. Adolescente, colegiala, linda. Del modelo “que se expresa”. Habla de lo dulce que le es ese ltimo ritmo que tiene oscilando por igual 4 colonias submarinas y a la Luna entera. Qu dulce el ritmo, s. Hace aos que se olvid la costumbre de acompaar la msica de poesa. Poesa, eso es lo que falta, no es as Dany?.. Dany?.. Sbado Dany yace an reclinado, el suero a punto de acabarse. Miro la consola y casi me paralizo. Hay un software nuevo dentro. Otro viejo antihielos, y esta vez serio. Y desactualizado, por supuesto, que Dany nunca sabr para eso. Miro los registros. Lo que veo no me gusta nada. No me gusta, no quiero mirar de nuevo. Pero ese, ah; a punto de terminar con el cerebro aniquilado como tantos otros surfistas soadores de redes, es mi amigo. “Si hubiera hackers, Dany, an tendras una posibilidad.” Si hubiera hackers, pienso; desoyendo mi propio conocimiento del fin del paradigma Turing – Von Neumann… Blanca, la inmensa entidad luminiscente proteg e el ncleo heurstico de la IA centinela.

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Una pequea mosca disolvindose en cido de araas; eso es el Dany ahora, atrapado entre sus filamentos helados. Un virus extrao que ha dejado parte de s, queriendo traspasar antgenos cambiantes de reconocimiento, sin conseguirlo. Apresado tratando de alejarse luego, tambin sin xito. Un nico hilo de comunicacin lo conecta todava al lugar de donde viene. Inservible por horas mientras no supe, me duch, dorm. Un anzuelo para m, dejado intencionalmente por si lo quiero salvar. Saco el suero del pnico, el de color rojo. Reemplazo el azul casi vaco con este nuevo. Ok, maldita IA, que remedio, ya muerdo. Aguanta Dany, digo mientras voy atando sus piernas y brazos al asiento. Aguanta, por todos los dioses. Miro las gotas del suero formar un chorro rpido que comienza a caer… como las preguntas que deb ensearle a hacerse, en vez de slo romperle el disco del primer antihielos. Que pasa si el objetivo Turing se aloja en la arquitectura Von Neumann, y el paradigma resultante echa a andar con aceleracin exponencial?.. Que pasa si el ciberespacio es la habitacin, y las corporaciones y el bajo mundo son las que hacen las preguntas, siempre pensando en eliminar la competencia?.. Que pasa si la inteligencia artificial decide competir por el monopolio de las respuestas

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con la inteligencia humana?.. Y que pasa, dime Dany, que demonios pudo haber pasado; si los hackers son tan solo un recuerdo ms?.. El cuerpo de Dany parece querer salir despedido del asiento. Brazos y piernas, atados, lo mantienen en posicin. El suero inunda sus venas de una mezcla corrosivamente alucingena. Sus efectos se transfieren del organismo atado a su consciencia atrapada en Bajavel; datos mutando velozmente a cdigos a travs del canal de comunicacin. Una erupcin programada nace, crece; explota haciendo volar en esquirlas la dbil coraza rehn de su avatar. Las esquirlas se aferran al hielo, disuelven los filamentos, hacen retroceder el abrazo de la IA centinela. La coraza del avatar se abre, su contenido brilla momentneo, y es absorbido por el hilo libre del enlace. El hi elo se recrudece de nuevo, recupera el espacio perdido. Se funde apretadamente en el lugar donde ya no hay nada, asimila todos los restos dispersos de un avatar ya innecesario. Y lanza una ola de enfado hacia el canal por donde est llegndome de regreso la personalidad del Dany. Muy tarde... Dany abre los ojos a la vida en medio de un shock anafilctico. Cierro la llave del suero, retiro los trodos. Le inyecto adrenalina, su cuerpo tiembla espasmdicamente. Una pierna se le libera y patea a la consola, una y otra vez. Pido ayuda, viene gente de otros cuartos. Se lo llevan. Alguien me pregunta si todo va bien conmigo. Si necesito algo. Respondo que s. Que no. Doy las gracias. Me quedo a solas en el cuarto.

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No s cuanto tiempo pasa. Tengo en una mano el disco del software antihielos y en la otra el suero del pnico. En algn momento la consola se apaga por s sola, como controlada a distancia. Como framente controlada a distancia. Como acortando la distancia. “…y a las IAs no les gustan los hackers, as que, si no les demuestras que eres uno de ellos, estars ok.” Dios. Ahora s que estamos solos; yo, y mi conocimiento del fin del paradigma Turing – Von Neumann. Toc, toc; la puerta. Mi futuro, el inmediato, pinta mal… Leonardo Gala Echemenda Ciudad de La Habana 1972, graduado de Ingeniera Informtica en 1996. Sus cuentos giran, principalmente, sobre la temtica ciberpunk. Pertenece al Grupo de Creacin Espiral. Al INDICE

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5. Cuento Corto made in Cuba: BARRERAS DE TIEMPO por Evelyn Prez Gonzlez Ella lo vio no ms bajar de la cabina: el kimono suelto, las manos lacias, el pelo oscuro batiendo un poco con la brisa de la primavera. Sinti el deseo de tantos siglos de viaje punzndole en el vientre. Ensrtame con tu katana, papi… Atin a balbucear. Hmeda. l achic los ojos intentando comprender. Fijando en su retina para siempre la figura de ropas ajustadas. Sintticas. La mquina que pareca flotar sobre la llanura. El chorro de sangre alcanz a mojar las flores de cerezo desperdigadas por el suelo. Luego, el samurai, sigui mirando al horizonte. Evelyn Prez Gonzlez Guionista de televisin del programa infantil Sopa de palabras. Premio Pinos Nuevos en la categora de Literatura infantil, 2004. Premio Farraluque de Literatura ertica en el ao 2005 con el cuento Hot Line. Premio La Gaveta convocado por la revista del mismo nombre en Pinar del Ro, 2007. Obra en concurso “Cristales”. Ha publicado el libro para nios Historias de mi barrio. La Habana. Editorial. Gente Nueva. 2005. No ha hecho muchas incursiones en la ciencia ficcin hasta la fecha. AL INDICE

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6. ENTREVISTA: a Julin Dez. Originalmente publicada en: http://www.elmundo.es/encuen tros/invitados/2003/03/665/ el 18 de Marzo de 2003 1. Cules son tus prximos proyectos a medio y largo plazo? Buenas tardes a todos. Por el momento, estoy bastante liado con la promocin de la Antologa Espaola de Ciencia ficcin, que est mereciendo una gran atencin por parte de Minotauro. Adems, sigo con la edicin de las antologas Artifex. Para fin de ao tal vez haya un nuevo libro, y quiz una coleccin de ensayos para el siguiente. Y, como siempre, ando tocando muchas teclas simultneamente para llevar a cabo actividades que difundan al mximo la cf entre los lectores generales. 2. Qu te ha parecido la II Antolo ga de relatos del Melocotn Mecnico? En Espaa se hacen numerosos fanzines con mayor o menor fortuna. En el caso de El Melocotn Mecnico, sera de agradecer un mayor cuidado en la edicin. Sus publicaciones no resultan presentables fuera del mbito de los muy aficionados, y eso siempre es algo a mejorar. 3. Se vender ciencia-ficcin espaola algn da fuera de nuestras fronteras? Se est vendiendo. Juan Miguel Aguilera ha publicado ya novelas en Francia, y ha vendido su ltima obra directamente a ese mercado. Tambin van a salir publicados escritores espaoles de cf en Polonia. Es un momento excelente y creo que podemos empezar a recoger frutos, aunque reconozco que mi ambicin sigue siendo conseguir algn mecanismo para abrir el mercado anglosajn. 4. Julin, qu opinas de que siempre se asocie al rol, a la ciencia-ficcin y a los comics con la adolescencia o, directamente, con el crimen, como en los ltimos tiempos? Existe un enorme desconocimiento de estas fo rmas de literatura popular. Supongo que eso cambiar a medida que las personas que nos hemos criado en esos mundillos nos hagamos adultos y pasemos a ocupar puestos de referencia en los medios de comunicacin. En cualquier caso, se agradecera que, al menos, algunos ignorantes no se ufanaran tanto de su desconocimiento de lo que son algunas de las fuerzas motoras ms representativas de la cultura contempornea. En resumen, el tiempo nos dar la razn.

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5. Que opinas de Gallego y Sanchez? Por que si son de lo mejor que hay en este pas no estn en la antologa? Por las opiniones que voy recogiendo, lo de haber hecho una antologa me recuerda a lo que siempre dicen los entrenadores de ftbol acerca de que hay cuarenta millones de seleccionadores en Espaa... Mi criterio ha sido el de escoger los autores que puedan satisfacer ms a un lector culto por su calidad literaria, los ms ambiciosos, dejando a un lado aquellos que se conforman con satisfacer las necesidades de un grupo reducido de incondicionales. Mi idea era hacer una antolog a respetable para "el ex terior", y a tenor por la forma en que ha sido recibida en los medios de comunicacin generales, ha funcionado. 6. Cinecia-ficcin es paola, s, pero dnde est n los 1984, Un mundo feliz o Fundacin espaoles? Pruebe "¡El crculo de Jeric, de Csar Mallorqu; Viaje a un planeta Wu-Wei, de Gabriel Bermdez Castillo; Lgrimas de lu z, de Rafael Marn; o Mundos en el abismo, de Aguilera y Redal. El que no sean tan conocidos como lo s ttulos que cita no har ms que reforzar la sorpresa que obtendr cuando los lea. 7. Buenas tardes...est a punto de estallar una guerra de consecue ncias inciertas para Espaa, aunque est en plena promocin puede pronunciarse, por favor... No tiene que ver el que est en promocin para tener una opinin propia, por supuesto. No entiendo esta guerra, no s qu pretende el gobierno espaol implicndose en ella, no comprendo cmo pueden tener el descaro de presentar algunos de los argumentos que se escuchan y no s dnde va a conducirnos (por cierto: claro que Saddam es un tirano abominable... como otros cincuenta en todo el mundo a los que en algunos casos Estados Unidos protege). Desafortunadamente, la cf tiene obras en las que se adivina un triste un escenario como el que puede avecinarse, como la recientemente publicada En alas de la cancin de Thomas M. Disch; una novela muy triste y reflexiva que recomiendo encendidamente para estos momentos inciertos. 8. Usted trabajaba en la seccin de Deportes de Diario 16? Cmo fue aquella experiencia? Muy enriquecedora en el plano personal. Tuve la fortuna de aprender al lado de periodistas excelentes, a los que recuerdo con muchsimo cario. Por las urgencias que supone y la

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obligacin de escribir cotidianemente, un peridico es la mejor escuela que puedo concebir para cualquier profesin relacionada con las letras. 9. ELIJA A UNO DE LOS AUTORES DE SU ANTOLOGIA COMO SU PREFERIDO No puedo. Muchos son amigos, adems de gente a la que admiro. 10. A veces la vida real no le parece ciencia-ficcion? Saludos! Uno de los problemas que tiene la ciencia ficcin es que la realidad la ha atrapado en muchos sentidos. S, a veces tengo la sensacin de vivir en el futuro. O en una pesadilla distpica, tipo 1984 o Limbo, en la que lo s poderes pueden manipular los medios de comunicacin a su antojo. Y a las pruebas actuales me remito. 11. Hola, Julin, aqu una admiradora tu ya que lee Gilgamesh de cabo a rabo escribir cf en Espaa es llorar a lgrima viva o a moco tendido? Porque doy por hecho que es llorar sin ninguna duda. Un abrazo. Era a moco tendido, pero poco a poco podemos hacer cambiar la situacin entre todos. Los escritores espaoles de cf han ido abandonando progresivamente el campo dadas las escasas compensaciones econmicas que les reportaba, pero es una situacin que creo que va a cambiar. Veo sntomas de normalizacin, de aceptacin de la cultura general, cada vez ms significativos. Y es un fenmeno difcil de parar. Slo falta que algn escritor espaol despunte con un best-seller, y el resto ir rodado. Gracias por leer Gigamesh. 12. Usted dirigi Gigamesh durante muchos aos, haciendo una labor excelente. No le picar el gusanillo de dirigi r otra revista, en el futuro? Todo es posible. Especialmente si es un proyecto a gran escala de promocin, que responda de forma exacta a lo que a m me gustara: muchos relatos, periodicidad mensual exacta y cosas as. 13. Dgame un autor no incluido en su antologa (y que no sea Javier Negrete, ni otro por problemas de espacio) que mereciera estar sin dudarlo. Dos: Flix Palma y Carlos Castrosn. 14. Cree que los fanzines contribuyen a formar autores, o a deformarlos? Yo mismo he publicado fanzines, y las antologas Artifex en cierta forma lo son. Nosotros trabajamos con los autores, rechazamos cuentos, sugerimos correcciones, incluso procuramos que los autores reenven cuentos a otras publicaciones en las que puedan

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obtener una mayor compensacin econmica. Intentamos, pues, formarlos. Hay fanzines que publican el material tal cual, sin correccin, y que no aportan nada positivo al acostumbrar a los escritores noveles a la palmada fcil. Como muchas otras cuestiones relacionadas en la ciencia ficcin, es algo consustancial a tener un ncleo de seguidores que lo lee y lo compra todo: hacen posible proyectos disparatados, que pueden espantar a un lector cultivado y que nos dan un poco de mala fama. Pero las cosas, con todo, tambin estn mejorando en este aspecto. 15. Por qu el establishment crtico no admite de una vez que muchos autores "importantes" se han acercado a la CF, caso de Orwell o de Huxley, en vez de decir que hacan "fantasas de corte borgiano"? En Espaa, desafortunadamente -y esto enlaza con otra pregunta posterior-, el establishment crtico da la sensacin de ser ms cultureta que culto. Es como si tuviera que demostrar a cada momento su profunda formac in, negando la posibilidad de cualquier reconocimiento a la lectura popular. Afortunadamente, existe un creciente nmero de lectores verdaderamente cultos -pienso en gente como Luis Alberto de Cuenca, Fernando Savater o Fernndo Snchez-Dragque no temen descubrir sus pequeos vicios. Ser un ejemplo que ir cundiendo a medida, como deca ms atrs, que la gente que nos hemos formado en esta cultura contempornea se encuentre en puestos de influencia. 16. Es posible una edicin electrnica de fanzines y revistas de gnero? Existen publicaciones electrnicas de inter s, como The Plague, Axxon o las novelas que edita la Asociacin espaola de Fantasa y Ciencia Ficcin. Y tambin pginas web con contenidos y noticias que son en s mismas pequeas revistas, como www.bibliopolis.org, www.cyberdark.net, www.ciencia-ficcion.com, www.pasadizo.com... 17. Por qu en Francia se vende tan bien la literatura popular y el comic y en Espaa no? En Francia existe una prolongada tradicin de respeto hacia los gneros literarios, plasmada en la veneracin que siempre sintieron hacia el polar, la novela negra. La ciencia ficcin tambin tiene ah cabida regular en cualquier medio de comunicacin normal; es curioso que a Juan Miguel Aguilera, por ejemplo, se le hayan hecho entrevistas en Le Monde y no haya aparecido en ningn medio de comunicacin nacional espaol... En Italia, Inglaterra o Estados Unidos la situacin es tambin muy diferente a la que vivimos aqu, donde hasta

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hace cuatro das pareca que slo podan estar en los suplementos culturales novelas que tuvieran sugerentes ttulos incluyendo palabras como nada, aburrimiento o soledad. Todo eso ir cambiando an ms a medida que el pblico y los medios conozcan la cf de calidad que se est escribiendo. 18. Usted escribi algn relato interesante, como "los abominables sucesos de la casa Figueroa". Dada su formacin como periodista no le pica el gusanillo de escribir ficcin ms a menudo? La verdad es que en la actualidad tengo mis esfuerzos orientdos hacia el ensayo y la crtica, y de alguna manera tengo la sensacin de que compartir ambas cosas no sera jugar del todo limpio; por muy bien que lo hiciera, sera buena idea incluirme en una antologa que recopilara yo mismo? En el futuro, cuando termine de hacer las cosas que me apetece hacer en el terreno del ensayo y la crtica, es posib le, pero tampoco me lo planteo ahora mismo. Y, aunque escriba, me falta el gusanillo de ver mis cosas publicadas, la ambicin, ese tipo de cosas que en cambio intento insuflar en los autores espaoles. 19. Apueste por un autor espaol y otro extranjero poco conocidos en la actualidad pero que vayan a triunfar en los prximos aos. Espaoles, al margen de los incluidos en la antologa, citara a Vctor Conde y Jos Antonio del Valle. Extranjeros, tal vez China Miville y Ted Chiang, si es que escribe algo ms que relatos estupendos. 20. Hola, Julin. En tu etapa de director de Gigamesh, planteaste la conveniencia de crear un canon de la cf, en el que considero uno de los debates ms interesantes de la historia del gnero en Espaa. Crees que en cierto modo, esta antologa puede marcar el canon de la cf espao la de los ltimos veinte aos? Creo que s, con la inclusin de Negrete, Castrosn y Palma. En cuanto a obras, la seleccin debera aumentar: aqu slo inclu un cuento po r escritor y para ser justos habra que poner ms de casi todos ellos. 21. Hola Julin... Cmo crees que puede afectar al mercado que Planeta haya comprado Minotauro y que se acerque as al mercado de la CF? Abrir puertas y mercados vetados? De momento, una prueba de que es posible que s es la promocin que se est dando a esta antologa. Es una apuesta muy fuerte, pero razonada: al fin y al cabo, lo que Planeta intenta

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con Minotauro es que la ciencia ficcin tenga una presencia normalizada en el mercado espaol, equivalente a la que tiene en otros pases. 22. Hola Julan. Un gran saludo de Fran cia por parte de Sylvie Miller. Tengo una pregunta sobre la CF espaola A tu parecer, cuales son los tmas si los hagan ms particularmente espaoles tratados en la CF espaola ? Por ejemplo, aspectos polticos o geograficos, o sociales... Saludos, Sylvie, recuerdos para los amigos de la cf espaola en Francia. Creo que se estn tratando todo tipo de temas, y que se cubre un abanico que va desde la ciencia ficcin de temas cientficos con Juan Miguel Aguilera hasta la aventura espacial sofisticada con Javier Negrete o Rodolfo Martnez, la experimentacin literaria con Rafael Marn y Elia Barcel, y sin olvidar una creciente presencia de temtica social y de ucrona, es decir, historia alternativa. No hay muchas caractersticas comunes entre los autores salvo una comn ambicin literaria creciente y el desprendimie nto de los modelos anglosajones imperantes. 23. Me alegro de que haya publicado este libro, pero creo que en su etapa como crtico foment un estilo bronco que siguieron otro s muy partidarios de establecer "cnones" restrictivos al gnero (no dir nombres) Bueno, obviamente yo no lo creo as... Lo que s es cierto es que como crtico he sido sincero, y en ocasiones eso supone ser duro, con el fin de separar el grano de la paja. Especialmente, como en el caso de este chat, porque lo que digo puede tener acogida fuera del crculo de los lectores habituales, y ante lectores nuevos, es necesario cumplir unas exigencias suficientes de calidad literaria. No tengo una visin restrictiva del gnero, al contrario: me gustan todos los subgneros, si son abordaos con criterios de calidad. 24. No soy lector asiduo de ciencia–ficcin, pero he tropezado con Philip K. Dick y me ha enganchado. En gran medida, porque sus personajes son pura “humanidad” (un modesto empleado con sueos de grandeza, un tipo con estrecheces econmicas que le impiden comprarse un animal autntico, hombres desconcertados en sus relaciones conyugales, ...); en tu opinin, es sta una de las claves del x ito de este autor?. Gracias por tu tiempo. Sin duda, como tambin el hecho de que toque pulsiones presentes en el inconsciente del individuo contemporneo: la sensacin de irrealidad, la certeza de que existen circunstancias externas que se nos escapan, el temor a los cambios... Dick es uno de los

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autores que van siendo respetados poco a poco por la crtica general, gracias precisamente a que con esa capacidad para la parbola fue capaz de hablar ms claramente acerca de nuestro entorno que casi todos los autores realistas. 25. Crees que faltan editoriales que se la ncen a publicar CF y F o que con las que hay es suficiente porque el mercado no lo soportaria? Veremos cmo reacciona el mercado a la actual cantidad de editoriales publicando cf. Por el momento, creo que nuevas entradas slo seran beneficiosas si suponen proyectos serios, y no faltos de respeto o que slo sirvan para robar espacio en libreras a las buenas iniciativas que desarrollan Minotauro, Gigamesh, La Factora, Biblipolis, Nova de Ediciones B, Pulp Magazine o Espiral. 26. Cree usted que lo que escribe J.J. Bentez es literatura de ficcin? La verdad es que no le he ledo. Las ciencias ocultas me ponen de los nervios... soy muy descredo. 27. Como ves la idea de incentivar una cu ltura de CF europea como contrapunto a la dominacin anglosajona? En general, creo que es necesario incentivar una cultura europea en cualquier actividad. Resulta fatigoso ver las pelcula s que nos llegan de Hollywood en el noventa por ciento de los casos... Creo que el propio Hollywood demostr que la diversin inteligente es una posibilidad cierta, y Europa debera apostar por ese camino y no limitarse a obras elitistas. En la cf es el mismo caso: la cf francesa, por ejemplo, est dejando de ser tan plmbea como resultaba en los sesenta y estn escribiendo todo tipo de cosas, desde novelas cultas hasta aventuras espaciales, y con muy buen tino. Y en Italia tenemos el mismo caso. 28. Hola Julian... soy rmartin. Una cosa que siempre me ha parecido curiosa la "eterna" dicotomia entre forma "literatura de ideas" y "FONDO" Saludos, rmartin. Esa dicotoma tan caracterstica de la ciencia ficcin es una falacia total, que habra que desmontar de una vez. Como literatura que es, a la ciencia ficcin debera exigrsele una bsqueda de la excelencia literaria. Como subgnero que es con unas caractersticas temticas especficas, para que sea buena la cf debe tener contenidos de inters "de cf". Una cosa u otra por s solas estarn vacas.

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29. Hay una cierta corriente anti-intelectual en el fandom. Cmo se explica usted que personas unidas por la literatura acaben renegando de parte de sta como "pajas mentales"? Cualquier mundillo pequeo acoge a un pequeo sector de gente que intenta convertirlo en su reino de Taifas particular. En el caso de la ciencia ficcin, hay muchos escritores, editores y lectores que se sienten populares en el mundillo y sienten la inseguridad de enfrentarse a un entorno de mayor tamao, en el que perderan cualquier protagonismo. Es algo que ha perjudicado a la ciencia ficcin en el pasado, pero cada vez hay ms escritores y crticos con una buena preparacin que pueden dejar en un segundo plano a esos grupos ms cerrados. 30. Antes ha hablado del desconocimiento de la ciencia ficcin, los comics y el rol. Pero los dos ltimos gneros parecen mucho mas conocidos, existen jornadas, salones, etc, y tienen asistencia de pblico. Existe algn acontecimiento semejante relacionado con la ciencia ficcin, o los afic ionados estn limitados a leer en su casa? S, anualmente se celebra la Hispacn, una convencin itinerante que este ao se celebra en Alcal de Henares. Adems, existen actos pblicos como los que organiza la Semana Negra de Gijn -que este ao traer a excelentes autores extranjeros como Richard Calder, Tim Powers, Andrezj Sapkowski o China Mivilleo la Universidad Politcnica de Catalunya en su entrega anual de premios. Despedida Ha sido un placer charlar con vosotros. Para los lectores habituales, un abrazo, y para los que se puedan incorporar a la ciencia ficcin, que le den una oportunidad a la antologa de cf espaola o a alguno de los buenos ttulos que hemos mencionado por aqu. Un saludo AL INDICE

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7. Reflexiones: PREFACIO DE PHILIP K. DICK AL LIBRO CUENTOS COMPLETOS 1 (C) Ediciones Minotauro, 2005. En primer lugar, definir lo que es la ciencia ficcin diciendo lo que no es. No puede ser definida como "un relato, novela o drama ambientado en el futuro", desde el momento en que existe algo como la aventura espacial, que est ambientada en el futuro pero no es ciencia ficcin; se trata simplemente de aventuras, combates y guerras espaciales que se desarrollan en un futuro de tecnologa superavanzada. Y por qu no es ciencia ficcin? Lo es en apariencia, y Doris Lessing, por ejemplo, as lo admite. Sin embargo, la aventura espacial carece de la nueva idea diferenciadora que es el ingrediente esencial. Por otra parte, tambin puede haber ciencia ficcin ambientada en el presente: los relatos o novelas de mundos alternos. De modo que si separamo s la ciencia ficcin del futuro y de la tecnologa altamente avanzada, a qu podemos llamar ciencia ficcin? Tenemos un mundo ficticio; ste es el primer paso. Una sociedad que no existe de hecho, pero que se basa en nuestra sociedad real; es decir, sta acta como punto de partida. La sociedad deriva de la nuestra en alguna forma, tal vez ortogonalmente, como sucede en los rela tos o novelas de mundos alternos. Es nuestro mundo desfigurado por el esfuerzo mental del autor, nuestro mundo transformado en otro que no existe o que an no existe. Este mundo debe diferenciarse del real al menos en un aspecto que debe ser suficiente para dar lugar a acontecimientos que no ocurren en nuestra sociedad o en cualquier otra sociedad del presente o del pasado. Una idea coherente debe fluir en esta desfiguracin; quiero decir que la desfiguracin ha de ser conceptual, no trivial o extravagante... Esta es la esencia de la ciencia ficcin, la desfiguracin conceptual que, desde el interior de la sociedad, origina una nueva sociedad imaginada en la mente del autor, plasmada en letra impresa y capaz de actuar como un mazazo en la mente del lector, lo que

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llamamos el shock del no reconocimiento. l sabe que la lectura no se refiere a su mundo real. Ahora tratemos de separar la fantasa de la ciencia ficcin. Es imposible, y una rpida reflexin nos lo demostrar. Fijmonos en los personajes dotados de poderes paranormales; fijmonos en los mutantes que Ted Sturgeon plasma en su maravilloso Ms que humano. Si el lector cree que tales mutantes pueden existir, considerar la novela de Sturgeon como ciencia ficcin. Si, al contrario, opina que los mutantes, como los brujos y los dragones, son criaturas imaginarias, leer una novela de fantasa. La fantasa trata de aquello que la opinin general considera imposible: la ciencia ficcin trata de aquello que la opinin general considera posible bajo determinadas circunstancias. Esto es, en esencia, un juicio arriesgado, puesto que no es posible saber objetivamente lo que es posible y lo que no lo es, creencias subjetivas por parte del autor y del lector. Ahora definiremos lo que es la buena ciencia ficcin. La desfiguracin conceptual (la idea nueva, en otras palabras) debe ser autnticamente nueva, o una nueva variacin sobre otra anterior, y ha de estimular el intelecto del lector; tiene que invadir su mente y abrirla a la posibilidad de algo que hasta entonces no haba imaginado. "Buena ciencia ficcin" es un trmino apreciativo, no algo objetivo, aunque pienso objetivamente que existe algo como la buena ciencia ficcin. Creo que el doctor Willis McNelly, de la Universidad del estado de California, en Fullerton, acert plenamente cuando afirm que el verdadero protagonista de un relato o de una novela es una idea y no una persona. Si la ciencia ficcin es buena, la idea es nueva, es estimulante y, tal vez lo ms importante, desencadena una reaccin en cadena de ideas-ramificaciones en la mente del lector, podramos decir que libera la mente de ste hasta el punto que empieza a crear, como la del autor. La ciencia ficcin es creativa e inspira creatividad, lo que no sucede, por lo comn, en la narrativa general. Los que leemos ciencia ficcin (ahora hablo como lector, no como escritor) lo hacemos porque nos gusta experimentar esta reaccin en cadena de ideas que pr ovoca en nuestras mentes algo que leemos, algo que comporta una nueva idea; por tanto, la mejor ciencia ficcin tiende en ltimo extremo a convertirse en una colaboracin entre autor y lector en la que

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ambos crean... y disfrutan hacindolo: el placer es el esencial y definitivo ingrediente de la ciencia ficcin, el placer de descubrir la novedad. PHILIP K. DICK (Fragmento de una carta) 14 de mayo de 1981 Philip K. Dick naci el 16 de diciembre 1928, en Chicago. De muy joven comenz a leer y escribir ciencia ficcin. En 1951, Philip K. Dick toma la decisin de dedicarse al oficio de escritor a tiempo completo. Su primer cuento aparece en la revista pulp, Planet Stories, en 1952 y durante tres aos publica ms de dos docenas de cuentos en otras dos revistas: Galaxy y Fantasy and Science Fiction. Como escritor de novelas, su primer xito fue Lotera Solar, en 1954. El punto lgido de su carrera fue en 1962 cuando obtuvo el premio Hugo con El hombre en el castillo, la cual es considerada, su obra cumbre. Recibi tambin el John Campbell Memorial por Fluyan mislgrimas, dijo el polica (1974) Philip. K. Dick muri en 1982, de un fallo cardiaco, a la edad de 53 aos, dejando un libro inacabado y, sin duda, muchas ideas sin desarrollar. Tampoco lleg a ver el estreno de la primera adaptacin de su obra al cine;Blade Runner, basada en su novela Suean Los Androides con Ovejas Elctricas? AL INDICE

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8. COMO CONTACTARNOS? S tienes algn comentario, sugerencia o colaboracin escrbenos a: darthmota@centro-onelio.cult.cu jartower@centro-onelio.cult.cu espiral@centro-onelio.cult.cu aceptamos cualquier colaboracin seria y desinteresada. Traten de ponerla en el cuerpo del mensaje. Advertencia: Los mensajes de direcciones desconocidas que contengan adjuntos sern borrados. Para suscribirte envanos un correo en blanco a: disparoenred@centro-onelio.cult.cu con la palabra "BOLETIN" en el asunto. Para desincribirte envanos un correo en blanco a: disparoenred@centro-onelio.cult.cu con la frase "NO BOLETIN" en el asunto. Para obtener nmeros atrasados envanos un correo en blanco a: disparoenred@centro-onelio.cult.cu con la frase en el asunto "Numeros anteriores" y el nmero del correo atrasado que deseas entre parntesis a continuacin. Si los quieres todos escribir a continuacin “todos”. Ejemplos : Con el asunto “Numeros anteriores (2)(5)(20)” obtendras los nmeros 2, 5 y 20 del Disparo en Red. Con el asunto “Numeros anteriores todos” obtendras todos los nmeros del Disparo en Red existentes. Al INDICE


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