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Disparo en Red

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Material Information

Title:
Disparo en Red
Physical Description:
Serial
Language:
English
Publisher:
Disparo En Red
Place of Publication:
Havana, Cuba
Publication Date:
Frequency:
monthly
three times a year
regular

Subjects

Subjects / Keywords:
Science fiction, Latin American -- Periodicals   ( lcsh )
Science fiction -- Periodicals   ( lcsh )
Genre:
periodical   ( marcgt )
serial   ( sobekcm )

Record Information

Source Institution:
University of South Florida Library
Holding Location:
University of South Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
usfldc doi - D42-00041-n40-2007-12
usfldc handle - d42.41
System ID:
SFS0024301:00039


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HOY: 14 de DICIEMBRE del 2007

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DISPARO EN RED: Boletn electrnico de cienciaficcin y fantasa. De frecuencia mensual y totalmente gratis. disparoenred@centro-onelio.cult.cu -------------------------------------------------------Para descargar d isparos anteriores: http://www.esquina13.co.nr http://www.cubaunderground.com -------------------------------------------------------El sitio web del Fantstico Cubano http://www.cubaliteraria. cu/guaican/index.html

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Editores: Darthmota. Jartower. Colaboradores: Taller de Creacin ESPIRAL de ciencia ficcin y fantasa. espiral@centro-onelio.cult.cu espiralgrupo@yahoo.es Anabel Enrquez Istvn Bent Juan Pablo Noroa Coghan Vctor Hugo Prez Gallo Leonardo Gala Eliete Lorenzo Ral Aguiar Anabel Enrquez Istvn Bent Portada: Vzquez Universo: Alien II 0. CONTENIDOS: 1. La frase de hoy : Dan Simmons 2. Artculo : La naturaleza del Horror en Lovecraft, Orlando Vila Garca. 3. Cuento clsico : Cuando soplan los vientos cambiantes, Fritz Leiber. 4. Cuento made in Cuba: Rojo rub, Yoss. 5. Cuento Corto Clsico : De La Simetra Interplanetaria, Julio Cortzar. 6. Cuento Corto Cubano : Luna Nueva, Anabel Enriquez. 7. Cmo contactarnos?

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1. LA FRASE DE HOY : Canta, oh, Musa, la clera de Aquiles, hijo de Peleo, asesino, ejecutor de hombres destinados a morir, canta la clera que cost a los aqueos tantos buenos hombres y envi tantas almas vitales y valerosas a la temible Casa de la Muerte. Y de paso, oh, Musa, canta la clera de los propios dioses, tan petulantes y poderosos aqu en su nuevo Olimpo, y la clera de los posthumanos, muertos y desaparecidos como parecan, y la clera de los pocos humanos autnticos que quedan, por ensimismados e intiles que puedan haberse vuelto. Mientras ests cantando, oh, Musa, canta tambin la clera de esos seres pensativos sintientes, serios pero no del todo humanos que soaban bajo los hielos de Europa, moran en la ceniza sulfurosa de Io y nacan en los fros pliegues de Ganmedes. Dan Simmons Illion 1, El asedio. Al INDICE

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ARTICULO: LA NATURALEZA DEL HORROR EN LOVECRAFT Por Orlando Vila Garca Muchas veces, cuando pensamos en Lovecrat, lo asociamos al horror tpico que cultivaron sus antecesores, en especial Poe. Sin embargo, hay una diferencia fundamental con el horror de aquellos y esta es la naturaleza del horror descrita por Lovecraft. Si analizamos, por ejemplo, los cuentos de Poe, encontramos que ste toca mucho el tema de lo sobrenatural, si bien lo hace ya incluido por las nuevas corrientes en boga en el siglo XIX, como el mesmerismo. Pero el tema de los fantasmas y de los espritus est muy presente pese a todo. Si vamos a los antecedentes an ms lejanos, el horror anterior al siglo XIX, vemos que en ellos, el muerto es el principal protagonista. Eran cuentos de fantasmas y espritus fundamentalmente y que tenan por escenario generalmente castillos mediavales. En el siglo XIX, con al advenimiento del romanticismo, el muerto evoluciona en los relatos de horror, puesto que el mismo avance cientfico y racionalista de la poca, ya hacen inviable el horror de los tiempos pasados basado en el simple muerto. Es as como se comienzan a introducir nuevos temas para el horror, mezclndolo con las corrientes ms en boga e su poca. Sin embargo, ya en los finales del siglo XIX, con la decadencia del romanticismo, tambin sus temas comienzan a dejar de producir horror. El primer antecesor de Lovecraft que rompe con la tradicin del horror es Arthur Machen. En sus obras vemos la desaparici n de los elementos tradicionales del horror: el muerto y el castillo medieval y son sustituidos por antiguas tradiciones clticas, a travs de las cuales entramos en el conocimiento de viejos mundos de caos y horror. En ellos son resucitados los ms antiguos terrores de la humanidad. Otro antecesor es Lord Dunsany, al cual debemos la creacin de mundos onricos de pura evasin, en los que se desarrolla toda la trama, totalmente ajena al mundo real..

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Se puede decir que Lovecraft es un adelantado, pues su horror se basa en su propio tiempo, o incluso en el del futuro. Podemos decir que se debe a Lovecraft la creacin del horror materialista: un horror basado en la ciencia y no en cosas sobrenaturales. Los dioses de Lovecraft no son entes sobrenaturales, sino seres vivientes que provienen de lejanos mundos. Sus poderes no se basan en la magia sino en el domino de extraas fuerzas desconocidas para los seres humanos, pero que obedecen a leyes fsicas no siempre conocidas por los humanos, pero totalmente materiales. El mundo literario de Lovecraft no toca para nada a la religin. A lo sumo una “religin” muy particular suya, formada por los dioses que l mismo ha creado, pero que no son verdaderos dioses sino criaturas que invadieron la Tierra en una poca remota y perdieron luego su poder producto de la evolucin del mundo y al cambio de las condiciones en que se bas antao su poder. Sin embargo, el horro que tales criaturas an pueden producir se basa en la inquietante posibilidad continuamente anunciada en su obra, de que las condiciones en que se bas antao el poder de esos seres, los Antiguos, puedan restablecerse, con lo que volvern a ejercer su dominio sobre el mundo y esos ser el fin del reinado del hombre. Sin embargo, an en la descripcin del horror que puede caer de nuevo sobre el mundo, por el regreso de estas criaturas, hay una sistematicidad cientfica. Cuando Lovecraft narra como estos seres vinieron del espacio, lo hace con perfecto conocimiento del tema, ya que segn el propio autor nos narra en su autobiografa: “Algunas notas acerca de una No-Entidad”, en su niez, ms que la literatura fantstica, lo que le atraa era leer libros histricos y cientficos, sobre todo de qumica, luego de geografa en los que sobre todo hall la fascinacin por las regiones del mundo an inexploradas, como la Antrtida y finalmente, fue la astronoma la que le atrajo ms y la magia de los mundos lejanos y los inconcebibles abismos csmicos eclips todo otro inters en l hasta los doce aos de edad. Tan profundamente se introdujo l en el estudios de la astronoma, que incluso publicaba un pequeo peridico hectografiado titulado The Rhode Island

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Journalof Astronomy, y finalmente -a los diecisisirrumpi en la publicacin real en la prensa local con temas de astronoma, colaborando con artculos mensuales sobre fenmenos de actualidad para un peridico local, y alimentando la prensa rural semanal con miscelneas ms expansivas. Segn el propio Lovecraft: “La ciencia haba eliminado mi creencia en lo sobrenatural, y la verdad por el momento me cautivaba ms que los sueos. Soy todava materialista mecanicista en filosofa. En cuanto a la lectura: mezclaba ciencia, historia, literatura general, literatura fantstica, y basura juvenil con la ms completa falta de convencionalismo.” Lord Dunsany constituy una influencia muy importante y al decir del propio Lovecraft, “de quien tom la idea del panten artificial y el fondo mtico representado por Cthulhu, Yog-Sothoth, Yuggoth, etc.”. Sin embargo, all donde Dunsany pona a su panten a existir en un mundo totalmente onrico e imaginario, Lovecraft puso al suyo en el mundo real de la Tierra e incluso en su propia poca. La mayor parte de los relatos de horror de Lovecrat, en efecto, se ambientan en la propia poca en que le toc vivir a su autor. Pero no siempre el horror de Lovecraft tiene su basamento en las extraas deidades que cre. A veces se tata de historias de lo ms comunes, en que no interviene ser monstruoso alguno de los creados por su imaginacin. Un ejemplo de esto es su relato “El Grito del Muerto”, relato no carente de cierto humor negro en el cual un cientfico obsesionado por devolver la vida a los muertos, cuando por fin logra su cometido resucitando a un cadver usando de su ciencia, lo primero que busca es interrogarlo sobre los mundos de la muerte en que ha estado, pero en lugar de la respuesta que buscaba en que se describies e el mundo del ms all, lo que profiere el cadver resucitado es un aterrorizado grito: “¡Auxilio! ¡Aparta, maldito demonio pelirrojo... aparta esa condenada aguja!”, que echa por tierra la sobrenaturalidad del horror que se anunciaba, y nos trae la realidad de un horror sumamente mundano y material. Ese mismo horror cientfico y materialista es el que vemos presente en un relato como “El color que cay del cielo”, en el que se basa en los efectos producidos por un meteorito cargado de extraas formas de vida que cae a la tierra. En este caso, las

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deidades lovecraftianas estn totalmente ausentes y sin embargo, el efecto buscado de horrorizar es logrado con no menos xito. Incluso en un relato en que si estn presentes sus criaturas como “La Llamada de Cthulhu”, se describe como las sectas adoradoras de la terrible deidad del mar, Cthulhu, han preparado su retorno a la vida y al dominio de la Tierra desde siglos atrs, realizando las ms increbles prcticas de magia negra, hechicera y sacrificios humanos. Mas cuando marchan a libertarle de su encierro de la ciudad submarina de R'lyeh, tras infinitos preparativos, un casual encuentro con un inocente grupo de marineros en alta mar, desbarata los siniestros planes largamente concebidos, y tras aplicar el nada sobrenatural mtodo de embestir al terrible y poderoso Cthulhu con la proa de su barco, lo obligan a encerrarse de nuevo en su ciudad submarina, la que se sumerge de nuevo por otros miles de eones, hasta que las condiciones para que volviese a salir fueran de nuevo propicias. Como podemos ver, en lugar de obtenerse el triunfo mediante frmulas mgicas o hechizos msticos o portando milagrosos amuletos, basta con una simple accin material para que el aparentemente poderoso ser se retire derrotado. Pero es una derrota que se debe ms a la casualidad que al valor o la voluntad del que lo enfrenta. Resulta sin embargo sumamente curioso, que pese a ser Lovecraft totalmente ateo y materialista por sus convicciones, pese a todo se asustaba personalmente de sus propias creaciones. Y un ejemplo lo tenemos cuando deca que el ocano no era ms que un abismo de horror cuyo fondo estaba piadosamente oculto a la vista de los hombres, lo que lo haca temer terriblemente viajar por mar. O sea, que podemos deducir que buena parte de su xito en asustar a sus lectores, se debe a que el propio Lovecrat se asustaba con lo que describ a, pese a ser totalmente materialista. Orlando Vila Garca Licenciado en ciberntica, fundador del taller de ciencia ficcin Julio Verne que funcion en el municipio Playa de Ciudad de la Habana durante la dcada del 80. Aparece en la

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antologa Reino Eterno, Letras cubanas ?? Con el cuento LET Es un entusiasta de la ciencia ficcin y un fiel seguidor de la obra de H. P. Lovecraft. AL INDICE

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3. CUENTO CLASICO : CUANDO SOPLAN LOS VIENTOS CAMBIANTES Por Fritz Leiber. Me encontraba a medio camino entre Arcadia y Utopa, en largo vuelo de exploracin arqueolgica, en busca de colmenas de colepteros, verticales colonias de lepidpteros y ruinas de ciudades de los Antiguos. En Marte se haban estancado en los nombres fantsticos que los viejos astrnomos soaron en sus cartas. Haban hallado un Eliseo, tambin un Ofir. Juzgu que me encontraba en alguna parte prxima al Mar Acido, el cual, por rara coincidencia se convierte en ponzooso pantano poco profundo, rico en iones de hidrgeno, cuando se funde el casquete de hielo del norte. Pero no vea seal de ello debajo de mi, ni tampoco rastros arqueolgicos de ninguna clase. Slo la infinita llanura yerma y rosada, brumosa de polvo de felsita y de xido de hierro, deslizndose constante bajo mi rpido vehculo volador, con una angosta caada o bajo cerro de trecho en trecho, pareciendo a todo el mundo Tierra? Marte? como partes del desierto de Mojave. El sol estaba a mi espalda, inundando la cabina con su ya mortecina luz. Unas cuantas estrellas titilaban en el firmamento az ul. Reconoc las constelaciones de Sagitario y Escorpin, y la roja cabeza de alfiler de Antares. Yo llevaba mi traje espacial rojo. Hay bastante aire en Marte ahora para sobrevolarlo, pero no para respirar, aun cuando se viaje a pocos cientos de metros de su superficie. A mi lado estaba el traje espacial verde de mi copiloto, que debiera haber estado ocupado por alguien, si yo fuese ms sociable, o simplemente ms respetuoso con el reglamento de vuelos. De cuando en cuando me ladeaba y le daba un codacito. Y las cosas parecan misteriosas, fantasmagricas, que no es como debe sentirlas quien gusta de la soledad tanto como yo, o lo pretende. Pero el paisaje marciano es an ms

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espectral que el de Arabia o el del Sudoeste americano... solitario y hermoso y obsesionado con muerte e inmensidad y a veces ataca a quienes lo cruzan. De algn antiguo poema provinieron las palabras: ".. y nacieron extraos pensamientos, que an blrun en mis odos, sobre la vida sta antes de que yo la viviera." Tuve que evitar el inclinarme hacia adelante, y pas la vista por el visor del traje espacial verde, para ver si contena ahora a alguien. A un hombre flaco. O a una alta y esbelta mujer. O a un marciano coleoptrido de articulaciones de cangrejo, que necesita de un traje espacial tanto como ste le necesita a l. O... quin sabe? Haba una gran quietud en la cabina. Era un silencio que casi resonaba. Yo haba permanecido a la escucha de la Base Deimos, pero ahora la lunilla exterior ya se haba sumido bajo el horizonte del sur. Haban estado emitiendo un programa de sugestiones acerca de separar a Mercurio del sol para convertirlo en luna de Venus —y dando tambin rotacin a ambos planetas—, para de tal modo despejar la espesa atmsfera abrasiva como la de un horno de Venus y hacerlo habitable. Seria mejor acabar primero con Marte, pens. Pero casi inmediatamente apareci la secuela a este pensamiento: No; deseo a Marte para gozar de la soledad. Por eso vine aqu. La Tierra se fue atestando de gente, y ya se ve lo que ha pasado. Sin embargo, en Marte hay momentos en que sera agradable tener una compaa, hasta para un solitario como yo. Es decir, si se pudiera escoger la compaa. De nuevo sent el impulso de escudriar en el interior del traje espacial verde. Pero, en vez de eso, ech un vistazo en derredor. Todava slo el polvoriento desierto extendindose hacia poniente; casi sin rasgos, aunque de un rosa oscuro como un melocotn pasado. "Verdadero melocotn, rosado y sin tacha... Todo mrmol color melocotn, el extrao y sazonado vino de una cosecha abundante..." Qu era ese poema?, pregunt mi mente.

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En el asiento a mi lado, casi bajo la cadera del traje espacial verde, vibrando un poco con l, haba una cinta: iglesias y catedrales desaparecidas de Tierra. Los antiguos edificios tenan para mi un prohibitivo inters, desde luego, y adems, algunos de los montculos o colmenas de los negros colepteros se parecen extraordinariamente a las torres y espiras de la Tierra, hasta en detalles tales como ventanas de aguda ojiva y alados arbotantes, como si se hubiese sugerido all un elemento imitati vo, quizs teleptico, en la arquitectura de aquellos seres que, a pe sar de su inteligencia humanoide, son muy semejantes a insectos sociales. Estuve repasando el libro, en mi ltima parada, a la caza de parecidos en las residencias de colepteros, pero luego un interior catedralicio me record la Capilla Rockefeller de la Universidad de Ch icago y saqu la cinta del proyector. En esa capilla era donde haba estado Mnica cuando obtuvo su doctorado en Fsica una radiante maana de junio, mientras el chorro llameante de los cohetes de despegue lamia la orilla sur del lago Michigan... y no quise pensar en Mnica. O, ms bien, ansiaba demasiado pensar en ella. Lo hecho, hecho est y adems ella ha muerto ya hace mucho tiempo... ¡Ahora reconoci el poema!... El obispo dispone su tumba en la iglesia de Santa Prxeda, era de Browning. ¡Pareca un lamento lejano!... Haba en la cinta una vista de San Prxeda? El siglo XVI... y el obispo agonizante suplicando con sus hijos por tener una tumba grotescamente grandiosa... con un friso de stiros, ninfas, el Salvador, Moiss, linces... mientras, como trasfondo, el obispo piensa en la madre de ellos, en su amante... "Vuestra esbelta y plida madre, con sus ojos parlantes... EI viejo Gandolfo me envidiaba, por lo bella que era!" Roberto Browning y Elisabeth Barrrett y su gran amor... Mnica y yo mismo y nuestro amor que nunca tuvo comienzo... Los ojos de Mnica hablaban. Era esbelta y delgada y altiva... Quizs si yo hubiese tenido ms carcter, o slo energa, habra hallado alguien ms a quien amar... ¡un nuevo planeta, otra muchacha!... y no permanecera intilmente fiel a

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aquel antiguo romance, y no estara cortejando a la soledad, enclaustrado en Marte dentro de una ensoado vida—muerte.. Horas y ms horas en la noche inanimada, me pregunto Vivo, o estoy muerto?. Mas, para mi, la prdida de Mnica est ligada, no puedo deshacer su lazo, desatar su nudo, con el fracaso de la Tierra con mi abominacin por lo que la Tierra se hizo a si misma en su orgullo de dinero y poder y xito. Comunistas y capitalistas por igual, con aquella innecesaria guerra atmica que lleg precisamente cuando se pensaban que lo tenan todo resuelto y a salvo... al igual que lo pensaron antes de la de 1914. La contienda no barri a toda la Tierra, de ningn modo. sino slo una tercera parte, pero si aniquil mi confianza en la naturaleza humana... y me temo que en la divina tambin... y destruy a Mnica. "...y ella muri como hemos de morir todos y desde entonces t percibes al mundo como en un sueo..." Un sueo? Quizs nos falte un Browning para hacer reales aquellos momentos de la historia moderna vertidos por sobre el Nigara del pasado, para hallarlos de nuevo como una aguja en el pajar o el tomo en el remolino, y marcarlos perfectamente... los momentos del vuelo estelar y aterrizaje planetario grabados como l lo haba hecho en los momentos del Renacimiento, en indelebles aguafuertes. Sin embargo... el mundo, el universo (Marte? Tierra?) slo un sueo? Bueno, acaso un mal sueo a veces, ¡eso seguro!, me dije cuando hice volver mis errantes pensamientos al aparato volante y al invariable desierto rosado bajo el pequeo sol. Al parecer, no haba omitido nada... mi segunda mente haba estado vigilando despierta y con atencin los instrumentos, mientras m primera mente divagaba en imaginaciones y recuerdos. Pero las cosas aparecan ms fantasmagricas que nunca. El silencio resonaba ahora, metlico, como si acabase de finalizar un gran volteo de campanas, o estuviese a punto de comenzar. Haba amenaza ahora en el pequeo sol a punto de ponerse detrs de

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mi, trayendo la noche marciana y lo que las co sas-seres marcianas pudieran ser sin que ellas mismas lo supieran todava. La llanura rosa se haba vuelto siniestra. Y por un momento estuve seguro de que si miraba en el Interior del traje espacial verde vera a un negro espectro ms tenue que cualquier coleptero, o bien un rostro de pardos y descarnados huesos y de torva sonrisa... el Rey de los Terrores. Con la rapidez de la lanzadera del tejedor vuelan nuestros aos: el Hombre va a la tumba, y dnde est?. Lo misterioso y sobrenatural no se evaporaron cuando el mundo se superpobl y se hizo inteligente y tcnico. Se trasladaron al ex terior... a la Luna, a Ma rte, a los satlites de Jpiter, a la negra y enmaraada floresta del espacio y a las distancias astronmicas y a los inimaginablemente lejanos ojos de buey de las estrellas. A los reinos de lo ignoto, donde acontece an lo ins lito a cada hora y lo imposible cada da... Y precisamente en ese momento vi a lo imposible erguido, con una altura de ciento veinte metros y vestido de encaje gris, en el desierto frente a mi. Y mientras mi primera mente se quedaba helada durante segundos que se extendieron a minutos y mi visin central quedaba inescrutablemente clavada en aquella Incredulidad bifurcada al mximo con su opaco matiz de arco iris prendido en el encaje gris, mi segunda mente y mi visin perifrica llevaron a mi aparato volante en rpido descenso a un suave y rasante aterrizaje de ensueo con sus largos esques sobre el rosado polvo. Manipul un mando, y las paredes de la cabina oscilaron en silencioso descenso, a ambos lados del asiento del piloto, y baj por la ensoadora gravedad marciana al suelo blando como una almohada melocotn oscuro, quedndome en contemplacin de la maravilla, y fue entonces cuando mi mente primera comenz por fin a funcionar. No poda caber duda alguna sobre el nombre de aquello, pues haca no ms de cinco horas que contempl una vista suya registrada en la cinta... era la fachada occidental de la catedral de Chartres, esa obra maestra del gt ico, con su aguja sencilla del siglo XII, el Clocher Vieux al sur, y su aguja ornamental del siglo XVI, el Clocher Neuf al norte; y entre ellas el gran rosetn de quince metros de dimetro y, debajo, el prtico de triple arcada repleto de esculturas religiosas.

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Rpidamente ahora, mi mente primera pas de una teora a otra que explicaran este grotesco milagro y sali repelida de ellas casi con tanta celeridad como si fuesen polos magnticos. Era una alucinacin procedente de las mismas cintas grabadas. Si, quizs el mundo como en un sueo. Eso es siempre una teora y nunca til. Una transparencia de Chartres haba pasado ante mi placa visora facial. Sacud mi casco. No era posible... Estaba viendo un espejismo que haba atravesado cincuenta millones de millas de espacio... y algunos aos de tiempo tambin, pues Chartres haba desaparecido con la bomba de Pars que mal dirigida cay hacia Le Mans, lo mismo que la capilla Rockefeller desapareciera con la bomba de Michigan y la de Santa Prxeda con la de Roma. Aquella cosa era una maqueta construida por los coleoptridos, de acuerdo a un plano telepatizado de la imagen mental recordada de Chartres y conservada en la memoria de algn hombre. Pero la mayora de las imgenes memorizadas carecen de tanta precisin y jams o hablar de colepteros imitando policromas vidrieras, aun cuando construyesen nidos con agujas y capiteles de trescientos metros de altura. Aquello era una de esas grandes trampas hipnticas que los Jingoistas areanos pretenden reiteradamente que nos estn tendiendo los colepteros. S, y el universo entero estaba construido por demonios para engaarme slo a m... y posiblemente a Adolfo Hitler... como hipotetizara antao Descartes. Basta. Trasladaron Hollywood a Marte, como antes lo hablan trasladado a Mxico, y a Espaa, y a Egipto, y al Congo, para reducir gastos, y habian terminado precisamente una epopeya medieval: El jorobado de Nuestra Seora de Pars sin duda con algn estpido productor que subtitula a Notre Dame de Pari s por Notre Dame de Ch artres, porque a su amante de turno le pareca que esta ltima tenia mejor aspecto ambiental y el pblico ignorante no notaria la diferencia. S, y probablemente hordas alquiladas por casi nada de negros colepteros como comparsera para la figuracin de monjes, llevando hbitos de burda estamea y con mscaras humanoides. Y por qu no un coleptero para el papel que

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Ouasimodo?... eso mejoraria las relaciones entre las razas. No ha de buscarse la comedia en lo increble. O bien habian estado dando un paseo por Ma rte al ltimo presidente chiflado de La Belle France, para aplacar sus nervios, y, con tal motivo, le haban procurado una maqueta de la catedral de Chartres, toda su fachada oeste, para seguirle la corriente, del mismo modo que los rusos hablan construido sus poblados de cartn para impresionar a la esposa alemana de Pedro III. ¡La Cuarta Repblica en el cuarto planeta! No, no te vuelvas histrico. Pues esa cosa est ah. O quiz —y aqu mi primera mente se desboc— el pasado y el presente existen de algn modo en alguna parte ( La Mente de Dios? La cuarta dimensin?) en una especie de animacin suspensa, con pequeas veredas de cambios sonmbulos discurriendo a travs del futuro mientras las acciones voluntarias de nuestro presente lo trastocan y quizs, quien sabe, otras sendas discurriendo tambin a travs del pasado?... porque podran haber viajeros profesionales del tiempo. Y acaso, una vez en un milln de milenios, un aficionado halla accidentalmente una puerta. Una puerta de acceso a Chartres. Pero cundo? Mientras me detena en estos pensamientos, con la mirada fija en el prodigio gris "...Vivo o estoy muerto?",— percib un gemido y un susurro a mi espalda, y me volv, viendo al traje espacial verde salir por los aires del aparato volante, viniendo en mi direccin, pero con su cabeza agachada, de manera que no pude distinguir si habla algo tras la placa visora. Me qued tan inmvil como en una pesadilla. Pero antes de que el traje espacial llegase a donde yo estaba, vi lo que acaso lo transportaba, una rfaga de aire que haba sacudido al aparato volante y provocado densas y altas columnas de polvorosa, que form una serie de plumosas nubes. Y luego el viento se abati sobre mi y como por la escasa gravedad de Marte uno no se asienta demasiado firme sobre el suelo, se me llev rodando lejos del aparato, en medio de la ola de polvo y con el traje espacial, que iba ms rpido y ms alto que yo, como si estuviera vaco... aunque bien es verdad que los espectros son livianos.

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Aquel viento era ms poderoso que cualquiera de los que suelen azotar Marte, con certeza superior a cualquier rfaga, y mientras Iba yo dando delirantes tumbos, protegido por mi traje y por la baja gravedad, tendie ndo intilmente las mano s para asirme a los mezquinos salientes rocosos por entre cuyas largas sombras marchaba dando vueltas, me encontr pensando con la serenidad de la fiebre que aquel viento no soplaba slo a travs del espacio de Marte, sino tambin a travs del tiempo. Una mezcla de viento del espacio y viento del tiempo... ¡qu rompecabezas, qu enigma para el fsico y diseador de vectores! Pareca injusto, de mala fe, pens mientras segua en mi rodar, algo as como proporcionar al psiquiatra a un paciente con psicosis y sojuzgado por el alcoholismo. Pero la realidad siempre se encuentra mezclada y yo saba por experiencia que slo pocos minutos en una cmara anecoica, sin luz, de gravedad cero, hacia que la mente ms normal derivara incontrolablemente hacia la fantasa... o es que siempre eso es fantasa? Uno de los salientes rocosos ms pequeos tom por un instante la forma retorcida del perro de Mnica Brush cuando muri... no en la explosin con ella, sino por la radioactividad, tres semanas despus, sin pelo e hinchado y rezumando una especie de baba. Parpade. Luego ces el viento, y la fachada oeste de Chartres se cerni verticalmente sobre mi, y me encontr agazapado en los polvorientos peldaos del claustro sur, con la gran imagen de la Virgen mirando severa desde la parte superior del elevado portal al desierto marciano y las estatuas de las cuatro artes liberales alineadas bajo ella... Gramtica, Retrica, Msica y Dialctica... y a Aristteles con el entrecejo fruncido mojando una pluma de piedra en la tambin ptrea tinta. La estatua de la Msica golpeando sus campanillas berroqueas, me hizo pensar en Mnica y en cmo mientras ella estudiaba piano ladraba Brush contrapunteando los ejercicios de su ama. Luego record haber visto en la cinta que Chartres es el legendario lugar de eterno descanso de Santa Modesta, una bellsima muchacha que a causa de su fe cristiana fue torturada hasta la muerte por su padre Ouirino en los das del emperador Diocleciano. Modesta... Msica... Mnica.

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La doble puerta estaba un poco abierta y el traje espacial verde qued all como tendido de bruces y esparrancado, con el casco alzado, como si fisgase en el interior, desde el nivel del suelo. Me puse en pie y sub, flotando a travs del tiempo?, Grotesco, con peldaos cubiertos de polvo rosa. Polvo, y qu era yo, sin embargo, ms que polvo? "Vivo o estoy muerto?" Me di cada vez ms prisa, levantando al andar el fino polvo en remolinos rojo melocotn, y casi tropec con el traje espacial verde al agacharme para darle la vuelta y mirar por su placa visora. Mas, antes de que pudiera hacerlo completamente me fij en el portal y lo que vi me detuvo. Lentamente me afianc de nuevo sobre mis pies y di un paso ms all del postrado traje espacial verde y luego otro. En vez de la gran nave gtica de Chartres, larga como un campo de ftbol, alta como una sequoia, avivada por una policroma luminosidad, haba un interior ms pequeo y oscuro... eclesistico tambin, pero romnico, hasta latino, con macizas columnas de granito y ricos peldaos de mrmol rojo que llevaban hasta un altar en el que relucan los mosaicos en la semioscuridad. Un tenue haz de luz proveniente de otra abierta puerta, parecido a un foco de teatro, encendido entre bastidores, se proyectaba sobre el muro opuesto a mi, revelndome un sepulcro magnficamente ornamentado, en el que una estatua funeraria—un obispo con su mitra y bculo —yaca en un recargado friso de bronce sobre una brillante losa de Jaspe verde, con un globo terrqueo de lapislzuli, entre sus rodillas de piedra, y nueve columnitas de mrmol color melocotn primerizo alzndose en derredor suyo hasta el dosel... Pues, naturalmente: sta era la tumba del ob ispo del poema de Browning. Esta era la iglesia de Santa Prxeda, pulverizada por la bomba de Roma, la iglesia consagrada a la mrtir Prxeda, hija de Prudencio, discpula de San Pedro, ms oculta en el pasado an que la mrtir Modesta de Chartres. Napolen hab a tenido la intencin de liberar y trasladar aquellos peldaos de mrmol rojo a Pars. Pero al percatarme de esto me sobrevino casi instantneamente el recuerdo gemelo: que si bien la iglesia de Santa Prxeda habia tenido

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existencia real, el sepulcro de Browning slo existi en la imaginacin del poeta y en las mentes de sus lectores. Podra ser, pens, que el pasado y el futuro no solamente existan por siempre, sino tambin todas las posibilidades que nunca se plasmaron, ni se plasmaran... de algn modo, en alguna parte (La quinta dimensin? La Imaginacin de Dios?), como si fueren un sueo dentro de otro sueo?... Reptando tambin como los artistas, o lo que cualquiera piensa de ellos... Vientos cambiantes mezclados con vientos del tiempo y con vientos del espacio... En este momento repar en dos figuras vestidas de oscuro en la nave lateral de la tumba y al examinarlas vi a un hombre plido de negra barba que le cubra las mejillas y a una mujer plida tambin, de lacio pelo oscuro, tocada con tenue velo. Hubo un movimiento prximo a sus pies y apartndose de ellos, una parda y gruesa bestia negra, semejante a una babosa casi sin pelo, rept alejndose de ellos y se perdi entre las sombras. No me gust aquello. No me gust tal bestia. Ni me gust su desaparicin. Por vez primera me sent en verdad atemorizado. Y luego la mujer se movi tambin, de modo que el borde de su amplia falda negra pareci barrer el suelo, y con acento autnticamente britnico dijo: "¡ Flush ¡Ven aqui, Flushl y record que se era el nombre del perro que Elisabeth Barret se llev consigo cuando huy con Browning de la calle Wimpole. La voz llam de nuevo, ansiosa, pero su acento ingls le haba desaparecido ya, era en verdad una voz que yo conoca una voz que hel la sangre en mis venas y el nombre del perro se haba trocado en Brush y alc la vista y la barroca tumba haba desaparecido y los muros se haban tornado grises y retrocedido, pero no tan lejos como los de la Capilla Rockefeller; y all, viniendo hacia m por la nave central, alta y esbelta, ataviada con su negra toga acadmica con las tres barras de terciopelo del doctorado en las mangas y el pardo de la Ciencia orillando su birrete, estaba Mnica.

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Creo que me vio, creo que me reconoci a travs de mi placa visora, creo que me sonri tmida, temerosa, maravillada. Luego, tras ella, hubo un resplandor rosceo, formando un luminoso nimbo en torno a su cabello, como la aureola de una santa. Pero el resplandor se hizo despus demasiado brillante, hasta resultar intolerable a la vista, y algo me golpe, echndome atrs a travs del portal, hacindome dar vueltas como una peonza, de manera que cuanto vi fueron remolinos de polvo rosa y el firmamento constelado. Creo que lo que me asest aquel golpe fue el fantasma del frente formado por una explosin atmica. En mi mente se hallaba el pensamiento: Santa Prxeda, Santa Modesta, y Mnica, la santa atea martirizada por la bomba. Luego, todos los vientos se fueron y me hall serenndome, en el polvo, junto a mi aparato volante. Escudri en derredor, a travs de los men guantes remolinos de polvo. La catedral haba desaparecido. Ni loma ni estructura alguna resaltaban por ninguna parte sobre la lisa planicie del horizonte marciano. Apoyado contra el aparato volante, como si se hallara an en pie sostenido por el viento, estaba el traje espacial verde, con su espalda vuelta hacia m, su cabeza y hombros hundidos, en una actitud remedadora del ms profundo desaliento. Fui rpidamente hasta l. Me asalt el pensamiento de que podra haberse venido conmigo trayendo a alguien a mi presente actual. Cuando le di la vuelta pareci contraerse un poco. La placa visora estaba vaca. En el interior, bajo la transparencia, deformada por mi ngulo de visin, se hallaba la pequea consola compleja con sus esferas y palancas, pero ningn rostro cernindose sobre stas. Tom muy suavemente en brazos al traje espacial, como si fuese una persona y me fui hacia la puerta de la cabina.

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No existimos ms plenamente que en las cosas que hemos perdido. Hubo un verde destello del sol mientras su ltima plata se desvaneca en el horizonte. Brotaron todas las estrellas. Reluciendo verde, la ms brillante de todas, baja en el firmamento, all donde el sol se haba puesto, se encontraba la estrella vespertina, la Tierra. Fritz Leiber Fritz Leiber (1910-1992) Ha cultivado indistintamente la fantasa, la ciencia ficcin y el terror, llegando a destacar como maestro en todos los gneros. Es un virtuoso de la escritura y de la recreacin de ambientes, que ha sabido dotar a toda su obra de una finsima irona. Su ciclo dedicado a Fafhrd y el Ratonero Gris, sus creaciones ms populares, est unnimemente considerado como la obra maestra de la fantasa heroica, trmino cuya acuacin se debe al propio Leiber. Entre el resto de su produccin destacaremos la novela Esposa hechicera, recientemente traducida al castellano y considerada una de las obras clsicas de la literatura moderna de terror; fue llevada al cine como Night of the Eagle por Sidney Hayers en 1961. Al INDICE

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4. CUENTO MADE IN CUBA: ROJO RUBI Por Yoss Para Susana Sussmann: fsica, escritora, editora, amiga…? Para Han Solo y Robert E. Howard Muchos la conocen como Seora del Placer. Y creen, a la vez con lujuria y respeto, que ms all de su aparienci a multiforme, pero siempre joven, es tan antigua como el Universo mismo; el ltimo vstago de una raza poderosa e ignota que en tiempos inmemoriales domin las galaxias para desaparecer luego en terribles hecatombes, o tal vez en una larga decadencia asimilar pero muy anterior al Ocaso humano y sus Siglos Tristes… Para la mayora de los hombres, que viven existencias montonas sin nunca atreverse a mirar ms all de su sombra, Ella, aunque tambin puede ser Ello, Ellos, Eso o incluso Aquello, es solo uno ms de entre los mu chos monstruos mticos que pueblan las encrucijadas del vasto cosmos. Un ente extrao y perturbador, ajeno e inalcanzable. Pero para los otros, los pocos que siempre buscan el reto con miradas inquietas, Ella es Lo Irresistible. La Tentacin Definitiva, el Desafo Final, a la vez el Gran Premio y el Supremo Castigo. Hay quien dice que es en extremo inteligente; otros, como los agentes de Reconstruccin, le niegan todo raciocinio y creen que solo reacciona a los cambios en su ambiente, como una planta, un hongo o un infusorio. En cualquier caso, no es una diosa, aunque muchas veces ha sido adorada como tal. Tampoco un demonio, aunque la maldigan millones, tanto quienes no fueron considerados dignos de encontrarla como esos otros, mucho menos numerosos, que llevan la marca inconfundible e indeleble de tal encuentro… generalmente con ms vergenza que orgullo, aunque de todo hay en la galaxia. Ha sobrevivido a explosiones nucleares, terremotos y otros cataclismos similares, pero no es inmortal ni indestructible… al menos no mientras se est alimentando y otorgando su don y maldicin. Pero, por suerte o desgracia, ninguno de los miles que se

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han propuesto librar al cosmos de su presencia ha logrado jams reunir el autocontrol necesario para golpearla en ese breve instante de vulnerabilidad. Todava… Muchos la conocen como Seora del Placer… pero muchos ms, quizs aludiendo a la forma del signo que la distingue, lo mismo que a quienes han saciado su eterna hambre y recibido a cambio su regalo y maldicin, prefieren llamarla simplemente Rojo Rub… ***** En Shan-Kien o Aldebarn III es la pausa para almorzar del me dioda, y el trfico peatonal un ro de cuerpos que fluye a travs de Xin-Ju, la mayor avenida de la antigua capital del Imperio de los Siete Soles: Mao-Xien, una urbe que aunque muy venida a menos durante los Siglos Tristes, sigue siendo una de las mayores del Dominio Humano. Sin embargo, la corriente viva respeta y evita cuidadosamente la pequea rotonda de cabinas teletransportadoras. Quizs porque la protege un anillo de guerreros Forjados, inmviles como grgolas de bronce, pero perpetuamente dispuestos a metamorfosearse en tornados imparables de fuego y furia, si fuese necesario. Entretanto, con las armas listas y sus inmensos corpachones que las armaduras de combate hacen an mayores, incluso sin moverse resultan suficientemente intimidantes para que los ciudadanos comunes no se les acerquen demasiado. Ocasionalmente alguien se separa del denso torr ente de transentes de Xin-Ju y se acerca a los colosales soldados genticamente modificados con el brazo en alto, para que los escners de sus yelmos puedan leer los datos de su chip de identificacin y crditos y acto seguido comprobar que no lleva armas o detonadores de energa. En caso contrario, la orden que ha dado a los Forjados el gobierno de Shan-Kien, la Cmara de los Ocho Diamantes, es clara y estricta : golpear o disparar preimero, preguntar despus… si queda a quin hacer lo. La guardia de lite solo permite atravesar sus filas a quienes demuestren fuera de toda duda, tanto que no amenazan la integridad del sistema

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TP, como que pueden pagar la carsima teleportacin y estn adems autorizados a emplearla. Ninguna precaucin es excesiva; en los ltimos meses los atentados suicidas del fundamentalista y reaccionario FHGNPS (Frente Humano Galctico de Negacin del Pasado Blasfemo) se las han arreglado ya para destruir demasiadas de las pocas telecabinas que quedan en la galaxia como para arriesgarse a relajar las medidas de seguridad. Perdido el secreto de la tecnologa de su fabricacin durante el Ocaso, cualquier componente del sistema de transporte ms rpido a travs de la galaxia resulta irremplazable… y por eso mismo valiossimo. Al otro lado del anillo de guerreros gigantes, varios fuyedas se encargan de recibir a los diversos recin llegados y ayudarlos a entrar en las tres cabinas que ha reservado durante dos horas para su uso exclusivo, a un precio astronmico. Pese a su estructura antropomorfa, otras caractersticas como su elevadsima estatura, su piel violeta, sus enormes ojos dorados y el rombo cristalino y carmes que llevan orgullosamente entre ellos, vuelven definitivamente impropio llamar hombres a los hijos del planeta Fuye; cuando ms humanoides. Todos visten amplios ropajes de un escarlata tan intenso que casi hiere los ojos: el color que los distingue en toda la galaxia como miembros de la ltima generacin de aclitos semisecretos de la Seora del Placer… Rojo Rub. Sin siquiera mirar a los fuyedas, justo en la frontera entre el ajetreo de la calle y la relativa tranquilidad de la isla, do s hombres conversan en voz baja. La cabeza del ms alejado de las telecabinas llega hasta la cintura del inmenso guerrero Forjado; medir por tanto poco menos de dos metros de altura. Es delgado y por sus movimientos se adivina nervioso y gil, casi hiperkintico. Pero nada ms puede saberse de l; ni edad ni raza, porque el Neutritraje convierte sus facciones y ropas en un impreciso, irreconocible manchn negro. Solo usan el Neutritraje los agentes de Reconstruccin en servicio, y los peatones evitan rozarlo al pasar del mismo modo prudente que lo hacen con los titanes Forjados. O tal vez con mayor aprensin an.

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Su interlocutor, por el contrario, es un hombre tan pintoresco que ni en la multitud ms nutrida podra aspirar a pasar inadvertido… suponiendo que alguna vez pretendiera tal cosa. Aunque de estatura apenas mediana, posee la apostura a la vez atlticamente relajada e insolentemente alerta que distingue a los gatos y a algunos avezados hombres del espacio. Sus facciones, finas y regulares, podran incluso considerarse atractivas de no ser por esa chispa a medio camino entre locura y frialdad que danza en sus grandes y oscuras pupilas. Pese a su sonrisa afable, se capta a la primera ojeada que no es del tipo de hombres con los que se puede uno equivocar impunemente. Todo l exuda peligro. Contra la costumbre de los astronautas, va pulcra y totalmente afeitado, y ninguna argolla indicadora de travesas exitosas adorna tampoco los lbulos de sus intactas orejas. Cubre en cambio su frente con un viejo pauelo que alguna vez fue negro, estampado con calaveras grises, que ya no blancas, y que fracasa en contener la cascada de indmitos cabellos cuyo color noche no mancha ni una sola cana, pese a que su dueo ya est ms cerca de los cuarenta que de los treinta y las arrugas en su rostro dicen bien claro que nunca se ha permitido frivolidades como la ciruga cosmtica ni mucho menos la terapia de regeneracin celular. Otra calavera plateada pende de su cuello, y engarzadas en sendos anillos, otro par an adorna sus dedos cordiales. La melena inverosmilmente oscura le cae sobre los hombros de la nica prenda conque se cubre el torso velludo y musculoso, aunque todava muy lejos de la grotesca hipertrofia de los culturistas dopados con anablicos. Es una simple chaqueta de cuero negro de los Exploradores, de un modelo ya hace aos en desuso y muy ajada. Con las mangas cortadas a ras de los hombros, las in iciales S.S. bordadas en plata en la solapa izquierda y otra pequea calavera metlica brillando en la derecha. Tatuajes gemelos en espiral del mismo servicio adornan los bceps a la vez grciles y prominentes de sus brazos desnudos, cuyos antebrazos quedan casi por completo ocultos bajo un par de largos brazales portacuchillas de plstico y metal, idnticos a los que usan los gladiadores araxas. El hombre es un arsenal viviente; como si no le bastara con el par de hojas cortantes retrctiles que deben ocultar sus brazales, tanto de su ancha faja como de mltiples

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cartucheras ad hoc y hasta de los diversos bolsillos de su pantaln militar (con el holocamuflaje inservible o al menos desconectado) y de las caas de sus altas botas de desembarco asoman un par de sais niqueladas, dos lanzadardos, una pistola neuraparalizadora y por lo menos media docena de puales u hojas cortantes arrojadizas de diversos tipos. Lleva adems casi dos metros de cadena arrollados a la cintura… y esas son solo las armas visibles. Por supuesto, no porta ni desintegradores, ni msers ni pistolas de pulso ni mucho menos granadas de impacto. Nadie en su sano juicio lo hara para teleportarse. Los celosos guardias Forjados nunca permitiran que alguien pertrechado con armas o explosivos de energa capaces de daar las telecabinas atravesara su cordn. -Fuiste muy imprudente acompandome, Meniscodice el hombre del espacio con una curiosa sonrisa, a la vez irnica e inocente –Ahora todos esos fuyedas me han visto hablando contigo. No creo que aceptaran llevarme a su mundo secreto ni por un milln de crditos… aunque tampoco tena grandes esperanzas de pasar esa misteriosa Doble Prueba y que ese monstruo de Rojo Rub me escogiese a m para su noche de placer entre todos los candidatos posibles. Ni mucho menos de que, an si eso sucediera, lograra hacer lo que me pides. No tengo opcin, lo s, me atrapar on con una carga de cristales de wolframio suficiente para cubrir las necesidades de un pequeo planeta durante un ao, y no es mi primera falta. As que es esto o la crcel y el borrado de memoria… pero todava no entiendo bien por qu me elegiste para esta misin. -Cmo te gusta hacerte el modestosuspira el agente de Reconstruccin, y el Neutritraje vuelve tan anodina e irreconocible su voz como sus facciones y su silueta –Porque conoces a cabalidad decenas de antiguos o modernos estilos de pelea, humanos o no, lo que te convierte en uno de los mejores luchadores a mano limpia del Dominio Humano. Porque sabes manejar cientos de armas arcaicas o exticas y hasta las que nunca has usado parecen revelarte al instante sus secretos, como dicen que les ocurre a ciertos msicos virtuosos con cada nuevo instrumento que tocan. Y como si eso no bastara, porque aunque finalmente hayas cado en nuestras redes, eres tambin el ms hbil contrabandista que nunca haya perseguido Reconstruccin…

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-No creo que mis habilidades como transportista ilegal me sirvan de mucho con los fuyeda o con la Seora del Placer. Ni que pueda ganarle tan fcilmente a uno de estosironiza el Explorador, sealando a uno de los inmensos Forjados. -Dudas? ahora? t?se asombra sarcstico el hombre enmascarado por el Neutritraje Solomon Sussmann, el nio que fue criado por los cnidos racionales de Nchaka cuando fue el nico sobreviviente del aterrizaje de emergencia de la nave de sus padres en la helada estepa del planeta? Sussmann, el ms clebre de todos los Exploradores renegados y convertidos en contrabandistas del espacio? Sussmann, alias “glaciar de lava”? ms fro que el hielo y ms apasionado que el fuego? el hombre al que tanto le gusta decir que es ms fuerte que los que son ms giles que l, m s gil que los que son ms astutos que l, y ms astuto que quienes lo superan en fuerza? -No te creas todas esas bravatas de cantina. Solo soy un humano, por bien que sepa pelearse justifica Sussmann, con una sonrisa torcida –Y adems, un humano con muy pocas probabilidades de sobrevivir a esta misin desde que esos aclitos humanoides me han visto hablando con un agente de Reconstruccin. -Despreocpate: no tienen micrfonos ni intensif icadores sonoros. No pueden saber lo que hablamos. Y por paranoicos que sean, esos fuyedas no sospecharan de ti ni en mil aos; lo mejor de tu leyenda como capitn contrabandista es que es 100% cierta. Y, como bien sabe toda la galaxia, nosotros no solo perseguimo s terroristas reaccionarios opuestos al espritu de la Reconstruccin, sino que tambin vigilamos de cerca a los delincuentes que empiezan a destacarse demasiado… como t, por ejemplo. -Igual sigue sin gustarme que me despidas en personagrue Solomon. -Entonces considera que solo estoy aqu para reforzar tu fachada. Te admitirn, y entonces, gracias al localizador orgnico que llevas implantado junto a tu corazn, sabremos al fin dnde est escondido ese maldito mundo de Fuye con todas sus pintorescas y derrochadoras naves-ciudades flotantes, pod remos invadirlo… y sobre todo saquearlo. -Suenas ms como pirata que como agente de la leyobserva Sussmann, divertido -No se supone que el contrabandista y bandido del espacio soy yo?

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-En todo caso, en esta misin seras corsario. Tienes nuestro visto bueno. Adems, no se trata de piratera, sino de simple justicia. La Reconstruccin necesita desesperadamente la mayor cantidad posible de tecnologa de antes del Ocaso. No es justo que esos supersticiosos humanoides tengan ms generadores antigrav funcionando para sostener sus malditos museos flotantes que los que quedan en activo en todo el resto de la galaxiaexplica pacientemente la sombra oscura e imprecisa que es el agente Menisco –Volviendo al grano; recuerda que, adopte el aspecto que adopte, ese demonio siempre tendr ese rombo semitraslcido y carmes en la frente. Suponemos que es su ncleo, su ganglio central, lo que sea… su punto dbil, en to do caso. Golpala ah, ya sabes. Y tampoco olvides que solo podrs hacerlo con probabilidades de xito justo en ese momento … si te adelantas, ni siquiera la araars, y si te atrasas… ya sabes lo que te espera. -Pasar el resto de mi vida convertido en un absoluto eunuco mental como todos esosSussmann seala despectivo con un hombro a los aclitos fuyedas de rojas vestiduras. –Y ellos al menos eligieron serlo… -Pero confiamos en que lo hars biensuspira Menisco –si hay algn humano capaz de hacerlo, ese eres t: el contrabandista tramposo, el nio criado por lobos inteligentes... -Basta, Menisco; si no hablaras tanto, tal vez me habras atrapado antes…el Explorador se encoge de hombros nuevamente, ahora mirando de reojo hacia las tres cabinas TP momentneamente vacas, pero en torno a las cuales los aclitos fuyedas an se arremolinan como inquietas avispas rojas –Sa bes algo? no me trago eso de reforzar mi fachada. Por qu insististe tanto en venir? Y no me digas que de tanto perseguirme has acabado por cobrarme afecto, porque podra incluso crermelo. -Afecto ni afecto. Djate de estupideces sentimentaloides. Tena que recordarte lo importante que es esta misinahora es el agente de Reconstruccin quien se encoge de hombros. O al menos as parece, porque su Neutritraje deforma curiosamente el gesto –Hay que eliminar a toda costa a ese monstruo. Su leyenda est creciendo demasiado… lo mismo que el nmero de sus adoradores. No queremos ms mito que el nuestro. Incluso tratndose de fe, la libre competencia es mala; el monopolio se impone. Adems, no dicen que matndola se liberar a todas sus vctimas de su maldicin?

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Solomon Sussmann lo mira de hito en hi to, su incalificable sonrisa brillando ms enigmtica que nunca en sus labios – Vamos, Menisco; pudiste inventar algo ms verosmil. Ni tu mismo te crees eso de liberar a esos pobres eunucos. Conque temen de veras que esa Rojo Rub pueda hacerle sombra a Reconstruccin? No ser que te impulsa otra razn ms personal? Como, por ejemplo, la venganza… El gesto de Sussmann, simultneo con su ltima palabra, es casi inhumanamente veloz. Y su sai brillante plata silbando en el aire, corta la capucha del Neutritraje de Menisco a la altura de su sien derecha. El tejido hendido se abre como la cscara de un fruto demasiado maduro, revelando debajo la sonrosada piel humana… y algo ms. -¡Mierda! qu haces? ¡pudiste matarme con esa cosa! te has vuelto loco o qu…?alla el sorprendido agente de Reconstruccin, intent ando volver a cubrir el lado de su rostro… demasiado despacio y demasiado tarde para impedir que Solomon distinga el traslcido rombo escarlata que brilla entre su ojo y su oreja derechas. –Sussmann, hijo de la gran puta...masculla furioso el funcionario, comprendiendo al fin el sentido del inesperado ataque de su astuto interlocutor. -No insultes a mam, hermanito Meniscore speramente el ex Explorador, devolviendo con parsimonia la sai al sitio en su faja -conque t tambin caste ante la Seora del Placer? Te enviaron o fuiste por decisin propia? Bueno, lo mismo da: mis saludos para tu esposa… ahora entiendo el por qu de toda su amabilidad conmigo. La buena seora convertida en ninfmana por la vista del viril y simptico delincuente… menos mal que nunca me lo tragu. Aunque claro, con un marido como t… -Si vuelves te matar…masculla Menisco, resentido. Pero acto seguido rectifica: -No, no “si” vuelves; cuando vuelvas, te matar… -Eso, si te deja tu esposa quin sabe? tal vez la seora quiera otra dosis de mi medicinasonre sarcstico el Explorador -Adis, y esperen mi seal. Puede que me tome mi tiempo para matar a esa Rojo Rub.tras lo que, dando media vuelta, alza el brazo y atraviesa sin el menor problema la inspeccin de los Forjados.

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Los aclitos fuyeda lo reciben sin afectar la menor sorpresa y lo ayudan a entrar en una de las telecabinas sin tampoco pedirle que entregue ninguna de sus armas. -Sussmann… eres un hijo de puta como no hay dosrezonga de nuevo el agente Menisco, mientras lo ve marcharse con destino para l desconocido –Por eso mismo eres tan valioso. Mucho me temo que si matas a ese monstruo perverso tendr que perdonarte lo de mi esposa, as como Reconstruccin tus dems fechoras. Aunque todos creamos que esta galaxia estara mucho mejor si murieras… convenientemente despus de cumplir la misin, claro. ***** Los supersaguaros brotan de las arenas parduzcas como titnicas torres vegetales. Las cspides verdes, espinosas y sin hojas de los cactus mayores y ms antiguos casi rozan el fuselaje del odonptero, aunque el pequeo apar ato se desplaza a unos trescientos metros de altura. Sujetndose al pasamanos para resistir mejor la incmoda vibracin que generan las cuatro largas y estrechas alas mviles del vehculo volador con forma de liblula, Solomon Sussmann observa el extico paisaje por uno de los amplios ventanales. Tiene bien presente el hecho de que, aunque l sea solo un colaborador ocasional independiente y no un agente de nmero, igual es el primer hombre de Reconstruccin que visita Fuye, uno de los planetas de ms secreta ubicacin en toda la galaxia… Y por eso mismo aparenta el ms aburrido desinters. Se lo hace algo ms fcil el que el panorama, pasada la impactante impresin inicial, resulta en realidad bastante montono… a la vez que tristemente familiar para cualquiera que como l haya viajado un poco por la galaxia llena de planetas que la larga incomunicacin de los Siglos Tristes dej aislados a su propia suerte. Para Sussmann, Fuye es solo el ensimo mundo abandonado a sus propios recursos y que perdi su biosfera terramorfa por la guerra o la contaminacin. Por lo menos en este el suelo, aunque arenoso y agostado, nutre a los inmensos cactus mutantes.

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Aunque no hay ms vegetacin. Ni montaas ni barrancos. Solo supersaguaros y dunas de arena. Aqu y all rompen la uniformidad marrona del desierto planetario montones informes de ruinas ciudades? fbricas? restos fsiles de un pasado de prosperidad, obviamente abandonadas largo tiempo atrs, quizs desde el mismo Ocaso. La nica huella de actividad inteligente en el Fuye actual hay que buscarla en los cielos, de un puro azul que no mancha ninguna nube. En las miradas de gigantescas estructuras, todas similares, que los surcan mayestticas. Sostenidas por los valiosos generadores antigrav cuya compleja tecnologa de fabricacin se perdi para siempre? durante los largos Siglos Tristes, las famosas naves-ciudades de los fuyedas recuerdan algo a los barcos de los antiguos mares terranos. Tanto a las patanas de carga, por su perfil anguloso, masivo y en absoluto aerodinmico, como a los buques de guerra, por sus cuatro chimeneas, altos mstiles de comunicaciones y sobre todo por la s torrecillas giratorias erizadas de armas que brotan de los lugares ms inesperados de sus macizos fuselajes, concedindoles un aire curiosamente ominoso. De reojo, el Explorador observa a sus compaeros de viaje. Ejemplifican a la perfeccin la sorprendente diversidad humana que produjo el largo y casi total aislamiento entre los antiguos mundos coloniales. Separados por las inmensas distancias del cosmos, con todo intercambio fsico o siquiera de datos vuelto dificilsimo por el colapso de las comunicaciones hiperlumnicas, obligados a sobrevivir en planetas con gravedades, atmsferas y otras caractersticas muy distintas, ya fuese por pura evolucin o modificacin gentica voluntaria, los hombres se fueron pa ulatinamente diferenciando en multitud de fenotipos locales… y algunos, como los fuyeda s, tan exticos que apenas si se les puede considerar humanos. Es solo en los ltimos dos siglos que, gracia s a las hipernaves o las telecabinas recuperadas por Reconstruccin, los hijos las mltiples culturas humanas se han reencontrado… y demasiado a menudo para descubrir que se han vuelto tan extraos unos para otros como si todos fuesen aliengenas.

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Ni siquiera Solomon Sussmann, que tanto cosmos ha recorrido, es capaz de identificar a todas las variedades humanas representadas en el pequeo grupo de aspirantes a los favores de la Seora del Placer. Como l mismo, todos usan de una u otra forma las distintivas tnicas rojas que les entregaran los aclitos fuyedas de la diosa. Aquellos dos son Forjados, inconfundibles con sus cuatro metros de musculosa altura y sus piernas como columnas. Ms all hay tres kobolds, de apenas un metro de estatura por casi otro tanto de ancho, resultado patente de los 2,4 g de Thoraida; y aquella criatura de piel verde y escamosa, agallas en los lados del cuello y aletas plegables es inequvocamente una nereida anfibia de Atlantis…. pero qu es y de dnde viene ese ser delicado y grcil cuya piel cambia de color a cada instante? qu mundo produjo a ese pigmeo de menos de veinte centmetros y movimientos tan rpidos que cuesta hasta seguirlos con la vista? Sussmann suspira y vuelve a concentrar su atencin en el rido paisaje que sobrevuela el odonptero de enlace. Llegaron al planeta a travs de una cabina TP ubicada en el corazn de una de las naves-ciudades flotantes, y por supuesto, no se quedaron all. Le gustara saber a dnde se dirigen, pero comprende que el exceso de curiosidad puede costarle caro, as que ni siquiera lo pregunta. Pero la suerte parece favorecer su curiosidad; uno de los fuyedas que sirven de la Seora del Placer se acerca a l, y con evidentes ganas de conversar, lo interpela: -Son hermosos, eh? -Las naves o los cactus gigantes?inquiere el Explorador renegado, aceptando tcitamente el dilogo. -Ambosaclara orgulloso el espigado humanoide de piel violeta y ojos dorados –Hoy construimos las unas, hace milenios, antes del Ocaso, vivamos en agujeros excavados en los otros. Hola, yo soy Fuyua Ekuyaa, pero puedes llamarme simplemente Ekuyaa. Solo ahora Sussmann se digna echar una mirada a su interlocutor. Tiene que alzar los ojos para ello; el aclito de Rojo Rub es un buen ejemplo de modificacin fenotpica extrema. Para empezar, est ms cerca de los tres que de los dos metros. Con su extico color de

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piel, sus grandes ojos y su huesuda, longilnea anatoma apenas disimulada por sus amplsimas vestiduras escarlatas, parece ms bien un pariente gigante de insectos como la mantis religiosa terrana que el resultado de complejas y cuidadosas manipulaciones genticas sobre el biotipo humano original que en realidad es. -Me llamo Solomon Sussmann, y puedes llamar me Solomon, Sol, Sussmann, Suss o como te venga en ganainforma el colaborador encubierto de Reconstruccin, y acto seguido pregunta: –Ekuyaa… se ve que te gusta tu mundo. Entonces por qu sirves a ese monstruo? Reconstruccin desea tanto eliminarlo que no vacilara en destruir todo un planeta con tal de lograrlo. -Los hombres pueden hacer dos cosas ante el Absolutoresponde enigmtico el fuyeda – Negarlo, o aceptarlo. Yo, necio orgulloso, primero quise conocerlose seala al rombo escarlata que brilla entre sus grandes ojos dora dos y suspira. –Y solo entonces comprend que aceptarlo era mi destino. Para expirar mi soberbia. Y t qu senda piensas elegir? -Supongo que tambin quiero conocerla primerose evade Sussmann. Y mirando de hito en hito a Ekuyaa, le pregunta -Cmo es? Vale la pena? -Estar con ella?sonre el aclito –S, vale la pena. Leer tu mente y ms all de tu mente. Tomar la forma de tus ms secretos deseos hasta que La reconozcas sin error posible como tu personal encarnacin de la lujuria, y entonces dar satisfaccin a tus ms perversos sueos. Luego no habr nada, es cierto… pero tambin justo qu puede haber despus del Todo? Y Ella Es Todo en el sexo. -No me impresionan ni esas maysculas que tan claramente pronuncias. Entonces ni una sola vez has lamentado ya no poder, nunca ms…?el Explorador deja colgando en el aire la reticencia, con sus negras pupila clavadas en las doradas del fuyeda. Ekuyaa sonre de nuevo, casi condescendiente –Solomon…creo que no has entendido bien lo que hace la Seora del Placer. No Te da un rato de satisfaccin a cambio de la libido del resto de tu existencia. No; Ella agota toda la libido de tu vida… y quizs hasta la de tu prxima encarnacin, durante los pocos minutos que ests con ella, que segundo a segundo son tan exquisitos que parecen aosvuelve a sealarse al rombo carmes, que resalta como

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una extraa joya viva en su ancha frente violeta –S, ahora soy un completo eunuco mental. Ella devor toda mi libido; de eso se alimenta. Sigo teniendo rganos sexuales, pero ya no podr nunca ms dar satisfaccin a ninguna mujer, ni siquiera concedrmela yo mismo. Y sabes lo mejor? Tampoco lo deseo. Es ms; la simple idea de volver a tocar otra carne despus de que Rojo Rub Me bendijo con el erotismo supremo de Su contacto me parecera la ms horrenda de las blasfemiasvuelve a sonrer, y en sus ojos dorados brilla una luz de absoluta fe –Su recuerdo basta para que as sea, y por eso La sirvo, yendo a los lugares que Ella no podra visitar sin peligro, y ayudando a los que necesitan de Su contacto a llegar hasta Ella. Qu mi planeta corre peligro por eso?se encoge de hombros, un gesto que su huesuda y longilnea anatoma hace parecer totalmente insectoide –Vivir es peligro. Lo que cuesta vale, y se sabe que siempre es alto el precio que se paga por difundir la verdad… -Tu verdad, en todo casoreflexiona Sussmann en alta vozLos de Reconstruccin dicen que esa Seora del Placer no es ms que un parsito monstruoso que est obstruyendo su misin de reunificar el Dominio Humano, castrando al cosmos de sus mejores hombres. -Los de Reconstruccin se creen los ngeles elegidos del mismsimo dios del Progreso Humano y por eso no toleran que nadie reverencie a otra deidaddice suavemente el fuyeda, y mirando a travs del ventanal, le advierte a Sussmann: -Sujtate, Sol; hemos llegado. El Explorador gira sobre sus talones para poder observar el gran vehculo con sostn antigrav sobre cuya cubierta superior el odonptero ya se apresta a posarse. Es bsicamente idntico a todos los dems: kilmetro y medio de eslora y casi doscientos metros de manga por unos cien de alto desde la torreta artillada ms baja de su fuselaje hasta la cspide del mstil de comunicaciones. Todo pintado de un mimtico pardo arenoso que debe funcionar casi tan bien como el holocamuflaje sobre ese fondo tan uniforme. –Esperaba que se distinguiera de algn modocomenta, afec tando desencanto –No s, ms lujoso, ms grande, quizs con un rombo rojo gigante dibujado en su fuselaje lateral… -Las apariencias son solo asunto de Ellasonre una vez ms Ekuyaa, mientras que la liblula mecnica se inmoviliza –Adems, de este modo sera ms fcil confundir a

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Reconstruccin y sus naves, si alguna vez dan con la localizacin exacta de este mundo. Todas las que pueden albergarLa son idnticas. Cada ciudad es un clan, y cada clan reconoce la suya sin necesidad de marcas. -Han pensado en todoaprueba el agente encubierto de Reconstruccin, y mirando brevemente en derredor, le pregunta en voz baja y con aire cmplice al aclito fuyeda – Oye, Ekuyaa… cmo elige ella a su vctima de cada noche? Esa Doble Prueba en qu consiste? no podras ayudarme? Te pagar bien, mi chip de crditos est tan cargado que suspira por liberarse de algunos miles… La puerta abatible del odonptero se abre, convirtindose en calzada inclinada por la que los hombres comienzan a descender. Solomon Sussmann es el ltimo; en apariencia su demora se debe a que ha elegido justo ahora introducirse cuidadosamente dentro de su pantaln los largos faldones de la tnica roja que viste bajo su eterna chaqueta de cuero sin mangas… pero en realidad est esperando la respuesta del aclito de vestiduras escarlatas. Al fin el fuyeda resopla y lo mira de hito en hito: -Solomon Sussmann… no s por qu, pero me resultas simptico. Lstima que de todos modos no pueda ayudarte; el dinero no tiene ninguna importancia aqu. Creme; solo Ella sabe qu usar esta vez como Doble Prueba para Sus candidatos… y solo ella sabe cmo elegir entre ellos al adecuado. ***** -De verdad insistes en combatir a ese monstruo con ese ridculo ganchito?susurra Ekuyaa al odo de Sussmann, antes de entregarle definitivamente el curioso pual con garfio afilado sujeto a un ancho anillo de acero por cinco metros de fina cuerda –Mejor te hubieras quedado con esa vara extensible que usaste para vencer a la nereida, claro que frente a un Forjado un simple garrote sera casi intil… pero todava puedes optar por otra cosa ms apropiada, como una lanza… o ese coloso te va a convertir en comida para mascotas con su espadita. Ya viste lo que le hizo al liliputiense y al kobold. Deja que se crea que ya me ha vencido y dame de una vez esa mierdagrue simplemente el Explorador.

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-Bueno… si tanto insistes. Pero creo que ests cavando tu propia tumba. Te deseo toda la suerte del universo, Solomon Sussmann; la necesitarssusurra el joven aclito fuyeda, y sealando respetuosamente hacia el alto palco cu bierto con tupida cortinas desde el que se supone que Rojo Rub observa la Doble Prueba –Nadie puede leer el futuro; pero ojal Ella confunda tu estpido orgullo con valor y ordene que se te respete la vida aunque seas derrotado. Cosas mucho ms raras la he visto hacer… Pero Sussmann el renegado ya no responde. Ni siquiera mira hacia el palco; como todo en el anfiteatro, copia en pequeo de aquellos en los que combaten hasta la muerte los gladiadores araxas, se le antoja un decorado demasiado ampuloso, casi teatral. Prefiere clavar sus ojos oscuros en las gr andes pupilas azul hielo de su gigantesco contrincante. Siempre se ha preguntado cmo se ra luchar contra un Forjado… y parece que finalmente va a poder averiguarlo. Han sido dos das tensos y difciles, pero este es el ltimo desafo. El final de la senda. El que venza ahora encontrar cara a cara a la Seora del Placer. Solomon sabe que tendr que emplearse a fondo... y usar todos sus trucos, si quiere que la victoria suya. Al otro lado de la arena, el Forjado BA-789987391, alias “Montaa Viva”. Grande hasta para los estndares de su raza, genticamente modificada para lograr el guerrero ideal. Cuatro metros veinte centmetros de estatu ra, 375 kilos de hueso, msculo y armadura natural de grueso cartlago. Con piernas como monolitos de piedra, la fuerza de un rinoceronte, reflejos que haran parecer lerdo a un gato histrico, la resistencia metablica a venenos y privaciones de una rata de alcantarilla… y adems, adiestrado desde su nacimiento para usar casi cualquier arma como si fuese una extensin inerte de su cuerpo vivo. Pero sobre todo, dispuesto a matarlo sin dudar un instante en nombre del placer supremo que Rojo Rub representa. Y para dejar bien clara su decisin, con una sola mano y como si pesara menos que una caa, blande la misma aterradora arma con la que ya borrara de la existencia a sus dos oponentes anteriores: una espada enorme, con la hoja de un palmo de

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ancho y ms de dos metros de longitud total, incluyendo la larga y cmoda empuadura con guarda en cruz. Un fantico de la historia de las armas humanas y de toda clase como es Solomon Sussmann no podra confundir jams el inmenso espadn de su antagonista: es un Zweihnder Schlachtschwerter que en antiguo alemn significa simplemente “espada de batalla a dos manos”. La usaban los doppelsolders o luchadores con doble paga, vanguardia de los cuerpos mercenarios prusianos del siglo XVII, los pintorescos y aguerridos lansquenettes para romper a mandobles los cuadros de picas de sus adversarios y dar as entrada a sus compaeros. Es la espada funcional de batalla ms grande jams desarrollada por ninguna cultura humana. Para el Explorador renegado ha sido una autntica sorpresa encontrrselas, incluso en una armera tan bien surtida como la que poseen los aclitos de Rojo Rub. El gran espadn a dos manos resulta la opcin ideal para un guerrero tan alto y corpulento como lo es el Forjado, lo que de paso demuestra su inteligencia al escogerlo. Esta segunda mitad de la Doble Prueba es mucho ms que un simple test de fuerza o agilidad. Definitivamente, la Seora del Placer no escoge a la ligera a sus compaeros de lecho. La mitad de los candidatos fracasaron en la primera parte de la seleccin, aunque pareca la simplicidad misma: disponer flores de varias especies en un ramillete artsticamente agradable. Por suerte para l, Sussmann ha tenido siempre por costumbre sumergirse lo ms profundamente que pueda en cada cultura mientras estudia sus armas y estilos de combate; cuando aprenda en el planeta Amateratsu alguna s antiqusimas y casi olvidadas disciplinas de combate de los samurais nipones como el jiu-jitsu el kyu-do y el iai-do tambin tuvo tiempo de familiarizarse con el igualmente milenario ikebana el delicado arte del arreglo floral sin cuyo perfecto dominio ningn antiguo bushi o guerrero poda pr eciarse de tal. As que, si bien algo sorprendido por el carcter de la primera prueba, lograr un ramo estticamente agradable con tres crisantemos, un gladiolo, dos girasoles y cuatro violetas fue para l bastante fcil.

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En cambio, dos de los kobolds y uno de los Forjados fracasaron vergonzosamente en la empresa. Sussmann haba contado de antemano con la excelencia artstica del hombremariposa y el liliputiense, y en efecto, el pequeo humano y el nativo de Heliconia lo superaron ampliamente. Sus ramos eran autnticas obras maestras de armona. Y la nereida de Atlantis se las arregl casi tan bien como l. Pero, para sorpresa suya y probablemente general, tanto el Forjado “Montaa Viva” como el kobold Niels Hal Ver Halgersson aprobaro n tambin el test, aunque por muy escaso margen. La segunda parte de la Doble Prueba es el Desafo. Un sorteo decide parejas de combatientes, y cada uno puede elegir el arma que quiera de la amplsima coleccin de los fuyedas, para luego enfrentar a su antagonista con ella, en combate singular. La morning star o morgenstern que escogi el bajo y fornido nativo de Thoraida deba pesar ms de 20 kilos; pero l blandi la gran clava erizada de pas con tal maestra y ligereza que no solo bloque fcilmente el nic o trallazo del ltigo con punta cortante que logr propinarle Suabbirussi, el hombre-mariposa de Heliconia, sino que al segundo siguiente aplastaba su delicado crneo con un revs casi desdeoso. “Montaa Viva” pas un poco ms de trabajo para vencer al liliputiense Blefuscus Mnhabib. El pequeo luchador opt por las saetas ponzoosas, y gracias a su sorprendente rapidez, y pese a la indiscutible maestra del Forjado con la gran espada a dos manos, logr clavarle un dardo a su inmenso antagonista relativamente rpido… Lstima que el veneno que contena su punta fuese uno de los tantos inocuos para el ultrarresistente metabolismo de l coloso. Y que al cabo de un minuto escaso de saltar arriba y abajo esquivando amplios tajos y barridos, el diminuto humanoide ya estuviese tan agotado que simplemente no puedo apartarse lo suficiente de la larga y pesada hoja que blanda el Forjado, que ms que cortarlo lo aplast. Siempre segn el sorteo, Solomon Sussmann tuvo que combatir con la nereida, que nunca revel su nombre. El Explorador renegado, considerando que la recia, escamosa y resbaladiza piel de su antagonista sera bastan te difcil de penetrar con armas cortantes o

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punzantes, sabiamente eligi enfrentarla con el nibrakak el garrote extensible de metal ligero, favorito de los luchadores shakobsa de Darrakis. Un arma contundente en extremo verstil, bien que de difcil manejo: bsicamente, tres secciones de tubo que se deslizan una dentro de otra, con lo que su longitud puede variar desde menos de uno hasta casi tres metros en una fraccin de segundo. Pero adems de rpida y fuerte, la anfibia de Atlantis result ser tambin una profunda conocedora de las artes marciales exticas. Su ssmann lo intuy con solo ver que escoga para enfrentarlo una de las armas ms raras de todas las de la riqusima panoplia del antiguo wu-shu de la China terrestre: los luijiao dao o cuchillas “tarro de ciervo”, hojas gemelas que al extremo de los brazos guarnecidos con aletas de la nereida la convertan en un adversario formidable. Cruento fue el enfrentamiento, autntico duelo de habilidad y resistencia. Al cabo de media hora los golpes del nibrakak diestramente manejado por Sussmann an parecan no hacer mella en la recia anatoma de la mujer-pez, mientras que, de no ser por los brazales araxas (aunque los meticulosos fuyedas ya los haban despojado de sus hojas retrctiles ocultas, por supuesto) los luijiao dao de la nativa de Atlantis habran arrancado muy pronto hasta la ltima brizna de carne de los antebrazos del Explorador renegado, que intentaba en vano mantenerla a distancia con largos ataques de su garrote extensible. Solomon decidi entonces variar su estrategia; comenz a jadear pesadamente, afectando estar exhausto, y cuando la nereida arreci su ofensiva con la clara intencin de aprovechar su cansancio, esper el momento oportuno para cambiar el objetivo del ataque: en vez de dirigir sus golpes al resistentsimo cuerpo escamoso, los concentr en las armas gemelas que esgrima su oponente. Un lance rapidsimo que revel lo fingido de su agotamiento le bast para despojar a la atnita nativa de Atlantis de una de sus do s cuchillas “tarro de ciervo”. Y cuando ella intent recuperarla atacando an con ms furia, se encontr de repente conque uno de los extremos del escurridizo nibrakak de su contrario, reducido a su mnima longitud, se las haba arreglado para deslizarse debajo de su oprculo branquial y hacer palanca, abrindolo y exponiendo al aire la sensible superficie respiratoria…

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Loca de dolor, intent librarse de la inmediata amenaza de desecacin. Pero entonces Sussmann la golpe con su propio luijiao dao que an sostena, en el nico sitio donde estaba seguro de causarle dao: los ojos. Y el grito de terrible agona taladr los tmpanos de los espectadores de la lucha. Pero incluso sangrando a chorros por las cuencas vacas pretendi seguir luchando la empecinada nereida, insultando temeraria a su evidente vencedor. Tuvieron que intervenir varios de los aclitos de la Seora del Placer con una red para lograr reducirla y sacarla de la Doble Prueba entre los aplausos de todos. Y mucho que se los agradeci en su fuero interno el agente independiente de Reconstruccin; le habra disgustado dar muerte a aquella rival tan aguerrida, mientras que ahora, cualquier banco de rganos del Dominio Humano podra proporcionarle sustitutos para sus ojos destruidos. En cualquier caso, no fue ese, sino el que protagonizaron “Montaa Viva” y Niels Hal Ver Halgersson el duelo ms salvaje, encona do y espectacular de la Doble Prueba. Al menos hasta el momento… El sorteo decidi el enfrentamiento Forjado contra kobold. Msculos inmensos genticamente modificados contra otros ms pequeos pero casi igual de potentes, moldeados por una gravedad inmensa. Fuerza contra fuerza, y arma medieval contra arma medieval: Hal Ver Halgersson, fiel a las arma s contundentes y a la vez punzantes, decidi esta vez oponer al espadn a dos manos de “Montaa Viva” no una maza de pinchos, sino un gran mangual, de seguro por su mayor alcance. La pesada bola de bronce erizada de pas giraba zumbando amenazadora, muerte en potencia al extremo de su cadena de casi un metro, cada vez que el nativo de Thoraida blanda enrgico el garrote apenas ms largo que era su empuadura… y cada vez, prudentemente, “Montaa Viva” retroceda lanzando grandes tajos verticales u horizontales con su larga espada, pero evitando siempre el contacto de su arma con la terrible esfera, que podra hacer pedazos la hoja de acero pese a su exquisito temple. Y as estuvieron mano a mano durante casi una hora, sin que aparentemente el kobold se cansara de sus amplios movimientos de pndulo ni el Forjado de sus largos tajos verticales

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y horizontales. Msculo contra msculo, resistencia contra resistencia, cada uno esperando que el cansancio creciente hiciese cometer un error al otro, sin atreverse a arriesgar un ataque ms comprometido ni tampoco a ralentizar el ritmo de intercambio de golpes. Finalmente fue la astucia y no la fuerza la que resolvi el empate. “Montaa Viva” pareci resbalar y caer, solta ndo su espadn en el impacto. Niels Hal Ver Halgersson vi los cielos abiertos, y con un tremendo golpe de arriba abajo intent concluir el combate. Y de cierto modo, lo consigui… solo que no a su favor. El enorme Forjado solo haba fingido agotamiento; cuando las pas de la pesada cabeza del mangual se clavaron a varios centmetros de profundidad, lo hicieron en la densa plastimadera y no en su cuerpo, porque ya haba girado rpidamente, recuperando la gran espada en la maniobra. El kobold luch casi medio segundo por extraer su arma, tirando con todas sus fuerzas… y se derrumb sin conseguirlo, partido en dos por el tajo bestial del Forjado, que qued as como nico adversario posible para Solomon Sussmann. Ahora, a la vista de todos los aclitos de rojas vestiduras, en el pequeo anfiteatro bien protegido en el corazn de la gran nave-ciudad flotante que vuela sobre el desierto y sus altsimos saguaros, en el Fuye cuya localizac in exacta todos los ag entes de Reconstruccin daran un brazo por conocer, el titn Forjado y el antiguo Explorador decidirn quin merece conocer cara a cara a la misteriosa Seora del Placer… que presenciar su duelo desde su encortinado palco. Solomon Sussmann observa el rostro de “Montaa Viva” inequvocamente humano pese a las grotescas deformaciones que las masas de msculo y cartlago marcan bajo la piel color hierro a la que su raza debe el apelativo. En sus ojos, azules como el cielo sin nubes de Fuye, solo hay confianza. Evidentemente, por muy bien que se pueda haber desempeado frente a la nereida, no cree que necesite recurrir a la astucia para vencer a un adversario tan dbil y adems empeado en luchar con un arma tan ridcula.

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El Explorador renegado sonre torvamente. En efecto, el corto pual con gancho afilado unido por una fina cuerda de cinco metros a un anillo de metal que sostiene en sus manos parece insignificante frente a la gran Zweihnder Schlachtschwerter que enarbola con diestra prepotencia “Montaa Viva”. Tan insignificante como sus propios msculos frente a los del coloso Forjado. Pero no hay enemigo pequeo, ni arma inofensiva, si el uno y la otra saben encontrar su punto de poder frente a un adversario confiado. Sussmann se adelanta, haciendo girar sobre su cabeza con su mano derecha la cuerda con el anillo de acero al extremo, la mano izquierda baja y sujetando el pual de dos hojas extendido a lo largo de su antebrazo. Si fuese un cuchillo simple, en tal posicin resultara casi invisible para su antagon ista, pero tratndose de un kyoketsu shoge su hoja secundaria en forma de hoz o kama sobresale imposible de disimular, curva, filosa y perpendicular a la recta y primaria. Porque no es ocultar su arma lo que pretende el Explorador renegado. El pesado aro metlico zumba al cortar el aire en crculos cada vez ms amplios y rpidos, y el Forjado alza en guardia delantera su gran espada, mientras una sonrisa confiada se dibuja en su rostro es esa la mayor amenaza que se le ocurre a su pequeo antagonista? algo tan fcil de evitar? De repente, Solomon se estira y deja fluir la fina cuerda por entre sus dedos. Arrastrado por su propio peso, el anillo parece saltar hacia la cara de “Montaa Viva”. Es un ataque veloz… pero no tanto que el titn no pueda rechazarlo con un gil movimiento de su gran hoja de dos filos. Terco, Sussmann lo repite, con el mismo pobre resultado; el Forjado lo bloquea con un revs casi desdeoso, acto seguido amaga una estocada baja sin lograr involucrar a su oponente en la evidente finta… y ah viene de nuevo el ataque alto del anillo de acero, directo a su cara.

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Ahora “Montaa Viva” demuestra por qu todos temen enfrentarse a los de su raza: adems de fuerza bruta, tambin estn dotados de refl ejos felinos. Sosteniendo la enorme espada con una sola mano, deja libre la otra, que se mueve tan rpida como el pensamiento y atrapa limpiamente el anillo metlico en su vuelo a travs del aire. Una gran sonrisa de triunfo se dibuja en su rostro deforme… y se convierte en una mueca desconcertada cuando, al instante siguiente, con un par de fluidos pero milimtricamente calculados movimientos, Solomon Sussmann enva a travs de la cuerda una onda que concluye en un nudo corredizo cerrndose en torno a la inmensa mueca del Forjado. Entonces tira con todas sus fuerzas, como un pescador que ya sabe al pez atrapado sin remedio en el anzuelo. Es uno de los trucos preferidos y a la vez ms secretos de los antiguos shinobis o ninjas los evasivos “guerreros de la sombra” del Japn feudal, espas y asesinos sin escrpulos, pero habilsimos peleadores… creadores entre muchos artilugios de este kyoketsu shoge un arma en apariencia intilmente complicada, pe ro de inmensas posibi lidades combativas en manos de un conocedor. Sussmann debe la habilidad en el manejo de tan extico instrumento de muerte a una paranoica costumbre: cada vez que estudia los puntos fuertes de las artes marciales de una cultura, procura tambin informarse de las de sus rivales, si los tiene. Y cuando visit Amateratsu, comprendi bien pronto su conocimiento sobre los orgullosos samurais o bushis no estara completo hasta no adquirir algunas nociones sobre las maneras de pelear de los adversarios que ms teman enfrentar es tos. Porque, sin las es trictas limitaciones ticas del bushido nunca poda saberse qu truco sucio iba a ejecutar un ninja en un momento dado… Pese a todo su adiestramiento de combate, al sentir el recio haln del lazo corredizo que ahora constrie como por arte de magia su mueca, el desconcertado titn reacciona por puro instinto: tirando con toda su inmensa fuerza en sentido contrario, mientras con la gran espada que sostiene an en la otra mano intenta cortar la fina cuerda en el aire.

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Todo segn lo calculara Sussmann: as que no ofrece resistencia al tirn, sino que deja que le arranque de las manos tanto la cuerda como el pual de doble hoja… y hasta contribuye un poco a su propio desarme, suministrndoles an ms impulso inicial al arrojarlos. Con un sibilante latigazo, la pequea y filosa arma al extremo de la cuerda corta el aire. La fina cuerda se dobla en torno a la ancha espada a dos manos de “Montaa Viva”… y con su momento cintico incrementado por el potente movimiento de pndulo lateral, la puntiaguda corva hoja secundaria del kyojetsu shoge va a clavarse con certera letalidad justo en el vulnerable costado del cuello de toro del Forjado. Como el asombro en los ojos, como si no se hubiera an percatado de que est herido de muerte o simplemente no lo creyera, sostenido por su tremenda vitalidad, el titn se mantiene de pie un largo segundo, y sigue haciendo fuerza con su espada hasta cortar la fina cuerda del arma ninja … con lo que la kama que le ha intersecado a la vez la cartida y la yugular se mueve lo suficiente para que el primer chorro de rojsima sangre salte y se convierta en una autntic a catarata que salpica por igual el suelo y las amplias vestiduras de varios de los aclitos de la Seora del Placer que acuden a ayudarlo. Demasiado tarde, y en vano: sin decir una palabra, BA-789987391, alias”Montaa Viva” da un ltimo paso y se derrumba como un rascacielos sbitamente privado del sostn de sus cimientos. -Ya entiendo por qu usan tnicas de ese colormasculla imperturbable Solomon Sussmann, extendiendo los brazos con las manos abiertas para evitar que el alborozado y atnito Ekuyaa lo manche con la sangre de su vencido oponente que empapa sus ropas – Bueno, espero que tu diosa me tenga en cuenta todo este rojo que he derramado en su honor… y ahora qu? Ms ceremonias? tienen que lavarme, peinarme, vestirme, revisarme por si tengo alguna enfermedad contagiosa…? –calla al darse cuenta de que, salvo los ocho que se llevan a rastras y jadeando el monumental cadver del Forjado, todos los dems aclitos se han arrod illado respetuosamente ante l. Ekuyaa es el primero en levantarse, y su an terior tono amistoso es ahora puramente reverencial al decirle –No ms ceremonias ¡oh, Elegido de la Seora del Placer! Nadie te

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tocar siquiera. Ahora eres sagradoy seala al alto palco sobre el anfiteatro, en cuyo espeso cortinaje acaba de abrirse una oscura e invitadora abertura –Ve; Ella Te espera. Ninguno de nosotros es digno de acompaarte en esta tu ascensin, gran guerrero. Sube t mismo a encontrar tu destino, y el ltimo y de finitivo placer de tu vida. Te lo has ganado… -Lindo discursitosonre sarcstico Solomon Sussmann –Supongo que lo tienen bien ensayadova a extender la mano para palmear camaraderil la espalda del joven aclito, pero al verlo retroceder ante la simple posibilidad de su contacto cambia de idea y solo se encoge de hombros –bueno, no importa… ya hablaremos luego. Si los dos sobrevivimos a esta noche, claro. Y silbando despreocupadamente, comienza a subir las gradas hacia Rojo Rub. ***** El espacio tras los cortinajes resulta mayor de lo que pareca desde fuera, y est fresco y oscuro. A medida que la vista de Solomon Sussmann se adapta a la penumbra va distinguiendo los lujosos espejos, cojines y tapices que constituyen todo el mobiliario del lugar. Pero no hay nadie esperndolo sobre ellos. Has venido a matarme, hombre del espacio. Por qu tantos me odian? Las palabras han resonado dentro de su mente. Pero para un Explorador, aunque sea renegado, la telepata no puede constituir una absoluta sorpresa. La facultad de transmisin y lectura del pensamiento la han incluso desarrollado independientemente varias sociedades humanas durante los Siglos Tristes. Y es intrnseca a muchas otras no humanas, como la de los cnidos inteligentes de Nchaka entre los que vivi Solomon desde los 5 hasta los 14 aos. Entre otras muchas cosas, ellos lo ensearon a proteger su mente de cualquier sondeo teleptico. -Solo soy uno ms de los tantos que han entrado aqu con esa idea y qu ha sido de todos ellos? Mustrate, Seora del Placerpronun cia el Explorador renegado con suave irona, negndose al dilogo teleptico-O acaso me temes tanto?

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No te temo ni ms ni menos que a cada uno de tus predecesores la an invisible Rojo Rub insiste en la comunicacin mental – Aunque t eres distinto. No puedo leerte. Hay algo en ti que no es del todo humano es por eso que te enviaron a destruirme? Porque esperan que triunfes donde tantos fracasaron? Sussmann rebufa, impaciente, y se deja caer co n felino abandono sobre uno de los cojines de la estancia –Mira, Rubicita vas a seguir jugando a esto por mucho rato? Tengo cosas ms importantes que hacer; me buscan en ocho sistemas, Reconstruccin est sobre mis espaldas, debo casi un milln de crditos de la ltima carga de cristales de wolframio que me decomisaron esos perros… No puedo saber si eso es cierto o no. Has vivido entre seres que no son humanos y ellos te ensearon a cerrar tu mente…pero cosas ms importantes que el placer absoluto? ms que develar un secreto? No seras humano si pensaras realmente as. -De acuerdo, me has atrapado. Me muero de curiosidad. Entonces realmente importa tanto que te cierre mi mente?pregunta Sussmann indolente -solo te muestras y te entregas a quienes puedes leer como libros abiertos? Vaya diosa exigente que eres. Yo nunca afirm ser divina. Solo soy la ltim a de los mos. Estaba sola y hambrienta, por eso cuando los primeros humanos me encontraron, les di placer duradero a cambio del alimento de su libido y de su efmera compaa, y ellos me adoraron. Pero ha pasado demasiado tiempo… y hasta una inmortal puede cansarse. Quizs sea hora de reunirme con los mos, en la nada. Me mostrar a ti, hombre del espacio…no como soy realmente, pues ni siquiera t podras soportarlo, sino como t quieres que sea. Un tapiz se estremece, se entreabre… y brota Ella. Hasta un cnico como Solomon Sussmann se queda boquiabierto ante aparicin semejante. Solo ahora comprende la magnitud de lo que enfrenta, y por qu Reconstruccin se empea tanto en destruirla.

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Porque lo que camina lenta y sensualmente hacia l no es ya una mujer, sino la Mujer. Lo mejor de cada una en la suma de todas ellas. Lo que todo hombre ha siempre soado conquistar, poseer y conservar. Los numerosos espejos multiplican su imagen, permitindole apreciarla en todo su esplendor desde diversos ngulos. Tan alta co mo l mismo, a la vez delgada y exuberante, de piernas largas y cintura estrecha pero tambin caderas y senos generosos. Vientre ni graso ni musculoso que se pierde en un suave matorral de negro vello, porque ni un centmetro cuadrado de tejido vela la sublime desnudez de su piel bronceada. Solo la lluvia negra de su abundante cabello ondeado, cuyos mechones penden sobre su pecho firme y se enroscan en sus esbeltos flancos. En cuanto al rostro, es divinamente indefinible; belleza? sensualidad? armona? inteligencia? humor? decisin? inocencia? todas las virtudes compiten unas con otras por el dominio de esa faz de nariz recta y respingona, boca ancha de labios gruesos, pmulos altos, frente amplia, mentn firme y sobre todo, esos ojos violetas, enorme, expresivos, a la vez pcaros y virginales, traviesos y castos. Y entre las cejas negrsimas perfectamente dibu jadas, brillando en rojo, el rombo traslcido que delata su intrn seca inhumanidad. -Ha sido difcil, sin leer tu mentela voz que brota de los carnosos labios es a la vez cristalina y aterciopelada –pero tras tantos siglos siendo moldeada por los deseos de tu raza, mi sustancia ha aprendido bien qu es lo que ms ansan. Dime, Solomon Sussmann te parezco deseable?dice, retadora, de pie con las brazos en jarras y las piernas ligeramente abiertas. El Explorador renegado abre la boca, la cierra, vuelve a abrirla y al fin descubre que solo puede hacer una cosa: irguindose con el suave mpetu de un rbol joven que busca la luz, arroja lejos su ajada casaca sin mangas, apresa a la diosa entre sus brazos y busca su boca generosa con la suya. Antes de que pueda saber cmo suceden las cosas ya est tan desnudo como ella. Los cuerpos febriles caen y ruedan imbricados sobre cojines y tapices, con libidinoso vrtigo.

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Los miembros se entrelazan como ansiosas hiedras de carne. Y mientras Ella se abre hmeda y acogedora al incontenible mpetu masculino, las lenguas juegan a la gimnasia del beso, as que solo queda la mente para formar las necesarias? palabras. -Todava quieres matarme, hombre del espacio? -Ms que nunca, Rojo Rub. Pero no antes de recibir por completo tu don. He luchado demasiado para llegar hasta aqu. No podra irme sin el premio. -Milenios viviendo entre ustedes y nunca los entender del todo. Son una raza extraa. -Y tanto que ni siquiera nosotros mismos nos entendemos an. -Por qu siempre quieren destruir lo que los hace felices? -Para que nunca ms pueda hacer felices a otros. El hombre no soporta ser feliz si a la vez no se siente especial. -Yo hago a cada uno feliz y especial… por una vez y para siempre. -Algunos hombres no podemos soportar eso. -Algunos hombres no pueden soportar tantas cosas que no merecen ser hombres. -Y t solucionas esa injusticia… alimentndote de paso. -Yo soy solo la espada. Ustedes mismos la blanden. -Es una lstima que no tengamos ms tiempo que el instante de un orgasmo compartido. Eres antigua y sabia, me gustara conversar largo y tendido contigo. -Siempre puedes unirte a mis aclitos. -El rebao no es lo mo, querida. Lo siento. -Lstima. Podra contarte tantas cosas.

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-No intentars nada mejor que esas promesas para detenerme y salvarte? Para haber vivido tanto, muestras un apego curiosamente escaso a tu propia existencia. -Quizs no quiero detenerte. Quizs no quiero salvarme. Quizs estoy cansada de esa larga, largusima existencia y durante tantos milenios no he hecho ms que esperar a mi liberador. -Quizs tu liberador ha llegado al fin. -Muchos han dicho lo mismo, solo para flaquear en el instante supremo. Lo sientes? Ya est llegando. Podrs resistirlo? Lo dudo. -Lo siento… y no intentar resistrmele… -Tan fcilmente te rindes a mi placer? Hombre del espacio, esperaba ms de ti… -No intentar resistirme a lo inevitable. Sumar mis energas a las de la avalancha y flotar sobre sus ondas, ms fuerte y ms veloz que ella. Yo soy mi propsito, y mi propsito es mi vida… -Una letana? Espera… esos seres no humanos Nchaka? Los cnidos telpatas? Ellos te criaron, de ah tu fuerza… -Nunca te has alimentado de uno de ellos, verdad? Su tecnologa es primitiva, su mundo helado y hostil… para enfrentarlo no tienen ms que sus mentes, sus msculos, sus dientes y su decisin. Una decisin que yo hice ma. Te vencer, Rojo Rub lo sientes? Ya llega, diosa, tu ltima hora. Preprate a morir -No importa tu decisin. Yo soy ms antigua que cualquier cnido telpata de Nchaka, ms fuerte que cualquier cachorro humano educado en sus hordas. Lo sientes? Ya llega, hombre del espacio, tu mxi mo y definitivo placer. Preprate a alimentarme con tu virilidad. -¡Rojo Rub! ¡Toma… muerte! -¡Solomon Sussman! ¡Dame… vida!

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Con un empujn enrgico de sus caderas y sus brazos, un ruido hmedo y un aullido ms animal que humano, el Explorador renegado rompe el delicioso y letal vnculo con la mente y el cuerpo de la Seora del Placer. Su simiente brota en un chorro que perla de gotas blanquecinas la piel bronceada del vientre perfecto de la diosa… Y su mano se mueve con la mortal rapidez de una serpiente. Solo un golpe, en el momento preciso, en el lugar exacto. Por un instante, los enormes ojos violetas de Rojo Rub miran atnitos al hombre que la ha vencido defraudndola. Luego intentan girar en sus rbitas para detallar la larga pa central del sai hundida en el rombo escarlata de su frente casi hasta donde la pequea calavera plateada adorna la guarda. Cmo… dnde…me… traicionaron… ellos? y la voz mental se apaga. Agonizante, sus fuerzas ya no bastan para la tele pata. Entonces todo el esplndido cuerpo femenino parece aflojarse y derretirse, licundose hasta un ge latinoso y latiente muclago en un intento desesperado de escapar a su destino. Pero incluso as el tridente de kobu do nipn sigue atravesando inexorable su ncleo romboidal y carmes, clavndolo al cojn de rico brocado. Sonriendo triste, Sussmann recupera sus ropas y mira a la gran ameba moribunda, desde cuyo centro lacerado empieza a extenderse una onda de oscura necrosis. –Es un viejo truco ninja ; cinco adornos aparentemente inofensivos, dispersos entre mis ropas. Ensamblados, forman un arma. La mayor parte ni siquiera es metal, sino cermica ultrarresistente. Por eso tus aclitos no la detectaron. Muere tranquila, Rojo Rub. No hubo traicin. Siempre acto solo. Y, por si te sirve de algo saberlo, lamento sinceramente que tu agona tenga que ser as de larga, diosa… pero comprendes que no haba otro modo verdad? La informe masa de protoplasma que se corrompe ante sus ojos late frentica, pero es solo un ruido impreciso lo que llega como respuesta a la mente del Explorador renegado. Al fin, con un esfuerzo supremo, una especie de labios deformes se forman en el tejido gelatinoso para pronunciar con voz gangosa y vacilante: -Crees que me… has vencido… hombre del esp acio… pero no es as… volver… y ser millones… y t tendrs que…

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La corrupcin definitiva reseca la improvisada boca, y al se gundo siguiente de la Seora del Placer ya solo queda un polvo negruzco y casi impalpable que se dispersa cuando Solomon Sussmann desclava y recupera su sai colocndolo entre los pliegues de la ancha faja que acaba de ceirse a la cintura. Solo entonces siente un extrao escozor en el entrecejo, y con una terrible sospecha, camina hasta el espejo ms cercano. Entre los dos ojos tiene ahora una extraa marca: un rombo negro, a la vez gelatinoso y traslcido, y que al tacto se siente a un tiempo cristalino y untuoso. El Explorador renegado grue, intrigado: esto es algo nuevo. Ser bueno o malo? Quin sabe; al menos no es rojo como los de los miles de vctimas anteriores del monstruo, que l ha liberado dndole muerte. Y de momento tiene tareas ms urgentes de las que preocuparse. Como golpearse varias veces en rtmica sucesin sobre el pectoral izquierdo, para activar el localizador orgnico indetectable a todo escner que los de Reconstruccin adhirieron a su corazn y hacerlo as enviar su seal hiperespacial. Luego se sienta tranquilamente a esperar: cuando lleguen Menisco y los dems agentes, y despus de que acaben con los fuyedas y sus naves-ciudades flotantes, ya tendrn tiempo de averiguar qu es lo que significa ese extrao ro mbo negro en su frente. Si es que significa algo, claro… ***** Algunos le llaman el Liberador, reverencindolo. Y cuentan que aunque naci humano, muy pronto dej de serlo, gracias a las enseanzas de los Nchaka… o no habra podido vencer a la legendaria Rojo Rub. Hay hasta qui en cree que es un avatar encarnado de las fuerzas del orden galctico, y que por eso mismo persigue a todos los descendientes de la Seora del Placer, para completar su trabajo. Para muchos otros sigue siendo simplemente Solomon Sussmann, el Explorador renegado, el solitario y hbil contrabandista del espaci o profundo, siempre buscando oportunidades

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para ganar unos crditos extra, que desprecia la ley galctica y a sus guardianes de Reconstruccin… solo que ahora tiene una nueva obsesin: destruir hasta al ltimo de los hijos de Rojo Rub en que se convirtieron todos los que llevaban la marca de su rombo escarlata cuando la mat a Ella, la original. Como siempre, su cabeza tiene puesto precio en decenas de sistemas solares y dicen que lo han visto en al menos un centenar, pero nadie sabe nada a ciencia cierta... las comunicaciones entre los mundos del extenso Dominio Humano se han vuelto tan difciles desde que cada uno de los innumerables descendientes de la Seora del Placer intenta crear o extender su propio imperio, que ya muchos hablan de un Segundo Ocaso, aunque los agentes de Reconstruccin prohban utilizar el trmino so pena de terribles castigos. Algunos lo llaman el Liberador y lo veneran. Rezan para que acuda a su mundo a librarlos del tentador, irresistible azote de su Seor del Placer particular y creen que puede ser la solucin a todos sus problemas. Pero otros creen fervientemente que l es causa y parte de ese mismo problema, y le llaman Negro Rub… o simplemente El Macho, e intentan evitar a toda costa que se acerque siquiera a los Seores del Placer, temiendo lo que pueda brotar de su sacrlega unin… 28 de noviembre de 2007 yoss La Habana, Cuba (1969). Licenciado en Ciencias Biolgicas por la Universidad de La Habana en 1991. Comenz a escribir a los quince aos, con su incorporacin a los Talleres Literarios. Entre otros a obtenido el Premio de cuento de ciencia ficcin de la revista cubana Juventud Tcnica, 1988, el Premio David de ciencia ficcin 1988 con el libro de cuentos Timshel (publicado por Editorial UNION, 1989), el

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Premio Plaza de ciencia ficcin, 1990, el Premio Luis Rogelio Nogueras de ciencia-ficcin 1998, con Los pecios y los nafragos, (publicado por Ediciones Extramuros, 2000), el Premio Calendario de la AHS en ciencia ficcin 2004 por el libro de cuentos Preciojusto (publicado por la Editorial Abril, 2006). Es miembro de la UNEAC desde 1994. Correo electrnico (E-mail): : yoss00@hotmail.com Al INDICE

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5. Cuento corto Clsico: De La Simetra Interplanetaria por Julio Cortzar. Apenas desembarcado en el planeta Faros, me llevaron los farenses a conocer el ambiente fsico, fitogeogrfico, zoogeogrfic o, poltico-econmico y noc turno de su ciudad capital que ellos llaman 956. Los farenses son lo que aqu denominaramos insectos; tienen altsimas patas de araa (suponiendo una araba verde, con pelos rgidos y excrecencias brillantes de donde nace un sonido continuado, semejante al de una flauta y que, musicalmente conducido, constituye su lenguaje); de sus ojos, manera de vestirse, sistemas polticos y procederes erticos hablar alguna otra vez. Creo que me queran mucho; les expliqu, mediante gestos universales, mi deseo de aprender su historia y costumbres; fui acogido con innegable simpata. Estuve tres semanas en 956; me bast para descubrir que los farenses eran cultos, amaban las puestas de sol y los problemas de ingenio. Me faltaba conocer su religin, para lo cual solicit datos con los pocos vocablos que posea —pronuncindolos a travs de un silbato de hueso que fabriqu diestramen te—. Me explicaron que profesaban el monotesmo, que el sacerdocio no estaba an del todo desprestigiado y que la ley moral les mandaba ser pasablemente buenos. El problema actual pareca consistir en Illi. Descubr que Illi era un farense con pretensiones de acendrar la fe en los sistemas vasculares (corazones no sera morfolgicamente exacto) y que estaba en camino de conseguirlo. Me llevaron a un banquete que los distinguidos de 956 le ofrecieron a Illi. Encontr al heresiarca en lo alto de la pirmide (mesa, en Faros) comiendo y predicando. Lo escuchaban con atencin, parecan adorarlo, mientras Illi hablaba y hablaba. Yo no consegua entender sino pocas palabras. A travs de ellas me form una alta idea de Illi. Repentinamente cre estar vivi endo un anacronismo, haber retrocedido a las pocas terrestres en que se gestaban las religiones definitivas. Me acord del Rabbi Jess. Tambin el Rabbi Jess hablaba, coma y hablaba, mientras los dems lo escuchaban con atencin y parecan adorarlo.

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Pens: Y si ste fuera tambin Jess? No es novedad la hiptesis de que bien podra el Hijo de Dios pasearse por los planetas convirtiendo a los universales. Por qu iba a dedicarse con exclusividad a la Tierra? Ya no estamos en la era geocntrica; concedmosle el derecho a cumplir su dura misin en todas partes. Illi segua adoctrinando a los comensales. Ms y ms me pareci que aquel farense poda ser Jess. Qu tremenda tarea, pens. Y montona, adems. Lo que falta saber es si los seres reaccionan igualmente en todos lados. Lo crucificaran en Marte, en Jpiter, en Plutn..? Hombre de la Tierra, sent nacerme una vergenza retrospectiva. El Calvario era un estigma coterrneo, pero tambin una definicin. Probablemente habamos sido los nicos capaces de una villana semejante ¡Clavar en un madero al hijo de Dios..! Los farenses, para mi completa confusin, aumentaban las muestras de su cario; prosternados (no intentar describir el aspecto que tenan) adoraban al maestro. De pronto, me pareci que Illi levantaba todas las patas a la vez (y las patas de un farense son diecisiete). Se crisp en el aire y cay de go lpe sobre la punta de la pirmide (la mesa). Instantneamente qued negro y callado; pregunt, y me dijeron que estaba muerto. Parece que le haban puesto veneno en la comida. Julio cortazar Julio Cortzar naci en Bruselas el 26 de Agosto de 1914, de padres argentinos. Lleg a la Argentina a los cuatro aos. Paso la infancia en Bnfield, se gradu como maestro de escuela e inici estudios en la Universidad de Buenos Aires, los que debi abandonar por razones econmicas. Trabaj en varios pueblos del interior del pas. Enseo en la Universidad de Cuyo y renunci a su cargo por desavenencias con el peronismo. En 1951 trabaj como traductor independiente de la Unesco, en Pars, viajando constantemente dentro y fuera de Europa. En 1938 public, con el seudnimo Julio Denis, el librito de sonetos Presencia. En 1949 aparece su obra dramtica Los

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reyes. Apenas dos aos despus, en 1951, publica Bestiario: ya surge el Cortzar deslumbrante por su fantasa y su revelacin de mundos nuevos que irn enriquecindose en su obra futura. Julio Cortazar muri en 1984 pero su paso por el mundo seguir suscitando el fervor de quienes conocieron su vida y su obra. Sus aportes al fantstico son pocos pero muy importantes para el desarrollo del gnero en Latinoamrica AL INDICE

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6. Cuento Corto Cubano: LUNA NUEVA por Anabel Enriquez. l camin sin volverse hasta la boca de la cueva. Un ramalazo de nieve le golpe el hocico. “Es necesario que te marches, con este clima…?”, gimi su compaera y uno de los cachorros levant las puntiag udas orejillas. l se volvi para mirarlos. Eran todo lo que amaba, todo lo que deseaba proteger. “Tengo que irme”, aull mientras desapareca en la oscuridad de la ventisca. Corri sin descanso, en lnea recta, alejndose cada vez ms del cubil. Corri hasta que la espuma brot de su boca y las patas delanteras cimbrearon de fatiga. Rod por un barranco y sigui corriendo, siempre adelante, hacia la tarde nevada que mora tras el horizonte. El crepsculo lo alcanz cerca de la costa, prximo a la cabaa. Estaba a salvo: estaban a salvo. Ya no nevaba. La noche se despleg sobre una tierra de relente. El cielo era un cristal de hielo negro con una cicatriz de plata, rajadura mnima en el vidrio, fina herida de luz por la que descenda el dolor: contracciones, crujir de huesos alongados, transmutacin de la identidad, prdida de su conciencia… El hombre desnudo, todava aturdido, se irgui y entr en la cabaa. Estaba tan hambriento... Apenas visti las gruesas ropas de pieles tom el rifle y sali de cacera. Anabel Enriquez Pieiro (Santa Clara,1973): Licenciada en Psicologa, cursa el Master en Ciencia de la Comunicacin Trabaja como especialista de Marketing y Publicidad. Miembro de la Asociacin Hermanos Saz. Miembro fundador del Taller de Creacin Literaria Espiral de Ciencia Ficcin y Fantasa, hoy Grupo de Creacin ESPIRAL del gnero Fantstico. Ha cursado el Taller de Narrativa Fantstica Qusar Dragn y el Curso de Tcnicas Narrativas del Centro Onelio Jorge Cardoso

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(2004-2005). Es colaboradora de la Revista Digital de Ciencia Ficcin y Fantasa “El Guaicn Literario”. Ha publicado un ensayo sobre ciencia ficcin en Dimensiones Regionales de la Literatura Contempornea. Edit. Capiro, Santa Clara, 1992, y tiene un cuento de ciencia ficcin dentro de la antologa del Taller Espiral Secretos del Futuro y es ganadora de los premios Calendario de Ciencia Ficcin 2005 y Juventud Tcnica 2005. AL INDICE

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7 COMO CONTACTARNOS? S tienes algn comentario, sugerencia o colaboracin escrbenos a: darthmota@centro-onelio.cult.cu jartower@centro-onelio.cult.cu espiral@centro-onelio.cult.cu aceptamos cualquier colaboracin seria y desinteresada. Traten de ponerla en el cuerpo del mensaje. Advertencia: Los mensajes de direcciones desconocidas que contengan adjuntos sern borrados. Para suscribirte envanos un correo en blanco a: disparoenred@centro-onelio.cult.cu con la palabra "BOLETIN" en el asunto. Para desincribirte envanos un correo en blanco a: disparoenred@centro-onelio.cult.cu con la frase "NO BOLETIN" en el asunto. Para obtener nmeros atrasados envanos un correo en blanco a: disparoenred@centro-onelio.cult.cu con la frase en el asunto "Numeros anteriores" y el nmero del correo atrasado que deseas entre parntesis a continuacin. Si los quieres todos escribir a continuacin “todos”. Ejemplos : Con el asunto “Numeros anteriores (2)(5)(20)” obtendras los nmeros 2, 5 y 20 del Disparo en Red. Con el asunto “Numeros anteriores todos” obtendras todos los nmeros del Disparo en Red existentes. Al INDICE


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Science fiction
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