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Disparo en Red

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Material Information

Title:
Disparo en Red
Physical Description:
Serial
Language:
English
Publisher:
Disparo En Red
Place of Publication:
Havana, Cuba
Publication Date:
Frequency:
monthly
three times a year
regular

Subjects

Subjects / Keywords:
Science fiction, Latin American -- Periodicals   ( lcsh )
Science fiction -- Periodicals   ( lcsh )
Genre:
periodical   ( marcgt )
serial   ( sobekcm )

Record Information

Source Institution:
University of South Florida Library
Holding Location:
University of South Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
usfldc doi - D42-00042-n41-2008-01
usfldc handle - d42.42
System ID:
SFS0024301:00040


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HOY: 22 de ENERO del 2008

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DISPARO EN RED: Boletn electrnico de cienciaficcin y fantasa. De frecuencia mensual y totalmente gratis. disparoenred@centro-onelio.cult.cu -------------------------------------------------------Para descargar d isparos anteriores: http://www.esquina13.co.nr http://www.cubaunderground.com -------------------------------------------------------El sitio web del Fantstico Cubano http://www.cubaliteraria. cu/guaican/index.html

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Editores: Darthmota. Jartower. Colaboradores: Taller de Creacin ESPIRAL de ciencia ficcin y fantasa. espiral@centro-onelio.cult.cu espiralgrupo@yahoo.es Anabel Enrquez Istvn Bent Juan Pablo Noroa Coghan Vctor Hugo Prez Gallo Leonardo Gala Eliete Lorenzo Ral Aguiar Anabel Enrquez Istvn Bent Portada: Masamune Shirow Universo: Appleseed. 0. CONTENIDOS: 1. La frase de hoy : Joss Whedom. 2. Artculo: Universos diferentes, Juan Pablo Noroa. 3. Cuento clsico : El Ro Estigia fluye corriente arriba, Dan Simmons. 4. Cuento made in Cuba: O, Hayde Sardia. 5. Cuento Corto Clsico : Manuscrito encontrado en una botella de champagne, Alfred Bester. 6. Cuento Corto Cubano : La colina, Istvn Bent. 7. Artculo: La ciencia ficcin en la literatura rabe, Achmed Khammas. 8. Cmo contactarnos?

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1. LA FRASE DE HOY : Toma mi amor, toma mi tierra. Llvame adonde no pueda estar de pie. No me importa, an soy libre. Al cielo, no me lo puedes quitar. Llvame a la oscuridad. Joss Wedom (Cancin tema, serie Firefly) Al INDICE

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2. ARTICULO: Universos diferentes. Por: Juan Pablo Noroa Toda pretensin de relato que se haya escrito, interpretado o filmado refiere un trasfondo o escenario contra el cual se figuran las ancdotas, eventos y personajes de la trama. Sobre este trasfondo se organizan los elementos de la obra, funcionando siempre en relacin con ste en trminos de verosimilitud, coherencia, inters, trascendencia, y otros muchas categoras de valor. Los trasfondos se definen por una conjuncin del espacio y el tiempo de la humanidad, o sea, cualquiera lugar caracterstico del planeta en cualquier momento en que lo hayan habitado personas, y por un desarrollo encadenado de procesos de dimensin social, dgase un hecho histrico o la vida cotidiana. Estos escenarios son una parte tan importante de la narracin, que frecuentemente determinan gneros y subgneros. Tenemos literatura, cine y televisin de aventuras exticas, blicos, histricos, costumbristas. Descontando muestras de baja o ninguna categora, o de muy poca vocacin de realismo y fidelidad, la caracterstica fundamental de todo trasfondo de la li teratura y las artes escnicas de corriente principal, incluyendo en el saco la policaca honorable, es que el conocimiento de las generales del susodicho trasfondo es compartido por el autor con al menos una parte del pblico lector potencial. No se crea que esta regla se rompe porque Joseph Conrad escribiese sobre los mares del sur para la clase media victoriana y eduardiana. Consideremos que del momento de su distribucin hasta el infinito, una narracin en cualquier soporte y en cualquier idioma puede viajar cerca o lejos, y tropezarse con un receptor conocedor del escenario a priori del acto de lectura del texto en cuestin. Esto sea por estar inmerso en la circunstancia vital que corresponde, sea por su erudicin. Es cuestin de tiempo. Experiencia personal, estudios docentes, investigacin, oralidad, medios de comunicacin. Incluso, la sedimentacin de informaciones serias y autorizadas recogidas en narrativa anterior vale para el caso, pues deja de ser parte del medio en que fue transmitido en cuanto se convierte en bagaje y cultura del receptor. Ya hemos dicho que expulsamos del templo a los casos de mala fe, distorsin, tontera, manipulacin, etc.

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La razn por la cual todo lo anterior es posible es muy simple. En el mainstream o corriente principal, el trasfondo siempre es el universo que todos conocemos, este en el cual vivimos. La ciencia ficcin y la fantasa se caracterizaran por lo contrario. En su caso, el trasfondo siempre sera un universo diferente al que todos conocemos. La tal diferencia es un punto difcil de establecer. En primer lugar, un universo “que todos conocemos” es, hasta cierto punto, una entelequia, una presuncin de la subjetividad. Podramos convenir en determinarlo a partir del consenso de un pblico con cierta educacin mnima, y no menos importante, un grado elemental de sensat ez. Las nociones de esas personas sobre el mundo en que viven, sobre los elementos que lo forman y las relaciones entre estos, sobre las leyes naturales y sociales que lo rigen, conformaran una concepcin de universo consensual. La concepcin de universo consensual nos define qu es real y qu no, qu es posible y qu no, qu es bueno y qu no. Incluye nuestra percepcin de la temporalidad, de la causalidad, de la realidad, de la sociedad, de la naturaleza, del gnero humano, la historia, etc. Claro, como consensual, sera en realidad una gran matriz matemtica compuesta por millones de concepciones personales. Pero se puede determinar un comn denominador occidental, histrico, liberal, a veces ateo, y algunos dicen que ferozmente heterosexual masculino, patriarcal y eurocntrico. Es una discusin que nos sobrepasa. Cuando el trasfondo de un re lato se diferencia de todos los trasfondos posibles en la concepcin de universo consensual por la presencia de un elemento o ms que por fuerza alteran, substituyen, niegan o expanden las nociones que conforman la concepcin, estamos en presencia de un relato de ciencia ficcin o fantasa. Este elemento deber ser imposible, desconocido, inexistente, improbable, increble, novedoso, irreal, no visto, inaudito, y todo ello a un nivel que repercuta a todo lo largo y ancho, de manera tal que nos haga recrear la concepcin de universo consensuado para obtener una concepcin de universo diferenciado. Sin sta el trasfondo del relato carece de lgica interna y coherencia. Adems, todas las piezas del relato se integraran orgnicamente contra ese trasfondo. De ms est decir que la concepcin diferenciada funciona como una concepcin consensual interna del relato. Puedo proporcionar ejemplos especficos de lo que considero diferenciaciones. La primera y ms obvia es el tiempo. Tenemos una idea consensual del tiempo, una fecha comn: hoy es da tal, mes tal, ao tal. Pues buena parte de la ciencia ficcin es futurolgica, o sea, se refiere a fechas que todava no hemos vivido. Y descarto los futuros

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inmediatos que no se diferencian mucho del presente, y ms bien dan cabida a toda una familia de thrillers: poltico, tecnolgico, jurdi co, etc. Y cuando se escribe ciencia ficcin de futuro cercano, o ciberpunk, o space opera, la diferencia temporal obliga a trocar la concepcin del universo en virtud de la dialctica, segn la cual la realidad, y por tanto el trasfondo, cambia, se transforma con el tiempo, y no puede permanecer igual. Ya tenemos un elemento que nos hizo expandir la concepcin del universo, en virtud del cual la ltima adoptara a la primera como su pasado. Otra expansin es la del conocimiento. La concepcin consensual del universo incluye una serie de ideas sobre la naturaleza fsica, sobre sus leyes y objetos. Por supuesto, en realidad muy pocos receptores conocen este aspecto a niveles profundos, o tan siquiera suficientes, por tanto este es de los modos de diferenciacin ms fuertes. Da lugar, entre otras, a la ciencia ficcin de especulacin ci entfica, en la cual se establecen trasfondos donde el conocimiento que forma la concepcin del universo es expandido, generalmente por adicin y desarrollo, hasta formar el de una concepcin del universo, que como en el caso del tiempo, sera inclusiva de la nues tra. En esta corriente, para llegar a una concepcin diferenciada tanto se parte de la nuestra, ya existente, como de una del relato, que dentro de l es consensual, y el relato describe precisamente el proceso de diferenciacin, o sea, cmo cambia el mundo en la visin de los personajes. Este mtodo tiene ms probabilidades de cuantas pudieran pensarse a simple vista, pues una expansin del conocimiento es tanto el descubrimiento de una verdad cientfica, como la constatacin de que las hadas, efectivamente, existen. Menos comn es la causalidad. Vivimos en un universo natural y social cuyo estado actual es la consecuencia de la nica concatenacin de causa-efecto conocida, la que dio lugar a este, el mejor de los mundos posibles. En algunos relatos se selecciona un punto de esta lnea de causa-efecto, y se substituye la causa que ha dado esta concepcin nuestra por otra ms o menos acorde que, tras desarrollos guiados por la mano del autor, termina en un concepcin diferenciada. Es el caso de las ucronas o mundos alternativos. Puede seguir la condicin humana. Esta diferenciacin ha proporcionado los ms jugosos festines. Es central en muchas temticas y corrientes del gnero en las cuales se generan concepciones diferenciadas del universo donde las condiciones que definen al ser humano son sometidas a las alteraciones ms interesantes posibles, para a su vez alterar la

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nocin de humanidad. El complejo Frankenstein o salto evolutivo del ser humano como especie biolgica, o las relaciones interespecie, o el origen del ser humano; temticas todas que exploran trasfondos donde la condicin humana es contrastada, reformulada en nuevos trminos, revisada, o hasta negada. La concepcin consensual del universo puede ser hasta negada, y esto es el caso amplio de la fantasa heroica, que se asienta en trasfondos de universos que o son otros por completo, o son este nuestro tan profundamente diferenciado que uno no lo reconoce. Se introducen objetos y se muestran procesos rotundamente negados por nuestra concepcin. Esta negativa a veces es el mismo centro de la concepcin. Todo el mundo sabe que los dragones nunca han existido. La negacin como diferencia tambin puede ser parte de la ciencia ficcin, en casos tan especficos como la puesta en duda del mismo concepto de realidad, en relatos como “The Matrix”, o buena parte de la obra de Philip. K. Dick. Un detalle. Este criterio de seleccin no ampara ejemplos donde en realidad lo que se hace es revalorar elementos ya presentes en la concepcin del universo, dndoles mayor o menor peso dentro de sta. Son casos en el margen, pero vistos de cerca se nota que la diferenciacin, si tal se puede llamar, es cuantitativa. El concepto de universo no es transformado, sino reorganizado con los mismos factores. Las teoras de la conspiracin no son ciencia ficcin o fantasa, pues nuestro universo contempla el poder financiero, pero a un nivel mucho menos eminente. El technothriller tampoco, pues se trata simplemente de elevar las conocidas posibilidades de la tecnologa de punta a la omnipotencia. Mucho menos el thriller poltico, pues ya sabemos que el mundo es convulso, el diablo son las cosas, y a cualquier fundamentalista con recursos y decisin se le puede ocurrir borrar del mundo un icono tal como las torres gemelas. Nada de esto diferencia tanto el universo de trasfondo. Y nada que ver, por supuesto, con la vieja suspensin de la incredulidad, o con el absurdo o el surrealismo. Lo primero apunta a la inverosimilitud y lo restante a la superacin de la mmesis, y la ciencia ficcin y la fantasa tienen tanta vocacin de verosmiles y mimticos como el realismo ms comn. Slo que se refieren a realidades diferentes de aquella que da origen a los trasfondos de la concepcin consensual del universo.

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Un corolario a la consideracin de ms arriba sobre la diferenciacin por expansin del conocimiento, o especulacin cientfica, es considerarla como el caso ms puro o central de ciencia ficcin. Se aparta del resto en algo fundamental: es el relato de la manifestacin, percepcin, racionalizacin, y finalmente integracin en una concepcin de universo diferenciado de algo capaz de variar en los personajes una inicial concepcin consensual del universo. Sera el trnsito de una concepcin del universo a otra; trnsito en el que inevitablemente la segunda es una diferencia da, salo o no partiendo de la primera. Los relatos en que el trasfondo y por tanto la concepcin del universo permanece inmutable seran de un grado algo ms exterior. A veces estos coinciden con el empleo de concepciones diferenciadas intertextuales, genricas cual comodines, flexibles y fciles de ajustar tras ligeras variaciones a un nuevo relato, como imperios galcticos, colonias perdidas, megalpolis tecnologizadas, reinos medievales, etc. Aun ms afuera, casi afuera, quedan los ejemplos cuyo trasfondo es permutable por otro real, como en muchos casos de space opera y algunos de ciberpunk, corrientes cuyas tramas y personajes tienen abuelos en los terrenos de la narrativa de aventuras y la novela negra, respectivamente, y que en extremos de pobreza pueden hasta trasladarse de trasfondo sin apenas detrimento del resto de los componentes del relato. Punto aparte tomemos el manga, aun a riesgo de una desenfocada mirada occidental. Lo hay de ciencia ficcin, con el mismo amplio espectro de calidad para el gnero que en este lado del planeta. Pero buena parte del manga se adjudica sin excusa posible a la fantasa. En estos casos, asalta la duda de si estaramos en presencia de un proceso de diferenciacin, o ante la supervivencia de la antiqusima tradicin de relato sobrenatural y demonolgico de la literatura japonesa, nacida dentro de una concepcin mgico religiosa del universo consensuada por los japoneses por lo menos hasta la Reforma Meiji a finales del XIX. Cuando el guionista mangaka escribe sus lneas, y ms cuando el realizador dibuja, yo no podra definir hasta dnde pesa la forma narrativa heredada culturalmente, aun cuando los japoneses de hoy tengan unas ideas muy dife rentes sobre el mundo. Es sabido que las culturas asiticas valoran la originalidad absoluta mucho menos que la incorporacin original de lo tradicional y clsico. No s cunto es creacin y cunto recreacin, y no me atrevo a exagerar la influencia externa occidental. Se aade un aspecto poco considerado, y es la concepcin mgico religiosa de la prctica de artes marciales, que en Asia es mstica y

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no atltica. No se confundan por las versiones occidentalizadas del cine norteamericano y del hongkons y taiwans, donde la proeza es ac robtica, y no energtica y espiritual como en la tambin antiqusima y tradicional novela de aventuras marciales china. Mi piedra de toque tiene, cmo no, limitacion es y errores. De las primeras, la mayor es circunscribirse a slo un elemento de los componentes de un relato, el trasfondo. Y este es el ms exterior a la literatura, pues es el mundo real presente en esta; y tampoco es muy definitorio para el relato, sino pinsese en todas las versiones de Shakespeare con trasfondo cambiado que conocemos. Por desgracia, mi herramienta falla en describir tramas caractersticas, conflictos bsicos, personajes tpicos, estilos comunes, o cualquier otra determinacin de forma o contenido. Sin embargo, mi criterio tiene una pequea ventaja. Puede servir para medir hasta cierto punto el valor esttico y la trascendencia de un relato, si consideramos la diferenciacin de universos como una forma especial de la categora esttica de la invencin. Con este fin, contemplemos dos caractersticas de la difere nciacin a travs de la cual es posible valorarla. Una es la profundidad, el grado de separacin, que generalmente atestigua la imaginacin del autor, y a la cual se suele llamar especulacin, sen tido de la maravilla, complejidad, etc. Otra, la coherencia y la existe ncia de sistema en el empleo de un mtodo cualquiera de diferenciacin, respetando alguna lgica y leyes reconocibles como tales por el lector. Esta ltima manifiesta la seriedad, la sensatez y el bagaje. Tambin se puede considerar la maestra misma del autor, si tomamos en cuenta un hecho implcito en toda mi elaboracin, y es que para el receptor la concepcin diferenciada del universo debe llegar a ser tan o ms familiar que la concepcin consensual. Sin embargo el proceso de formacin de la segunda. emplea todas las entradas de datos de la realidad a nuestra c onciencia durante todo el tiempo vivido hasta cualquier momento en que nos hallemos, y el creador del relato ha de sumirnos en la diferenciada en un plazo mucho menor, con unos recursos informativos risibles por comparacin: texto, cine, vdeo, etc. Encima, debe mantener el carcter de arte. Aunque por lo general el autor slo necesita describir la diferencia, y puede usar medios como la intertextualidad, la familiarizacin con la concepcin diferenciada es un medidor de la maestra que siempre he tomado en cuenta.

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Juan Pablo Noroa Ciudad de la Habana(1973): Graduado de Letras en la Universidad de la Habana ha sido incluido en la antologa Reino Eterno, Letras cubanas 1999. La mayor parte de su obra se encuentra indita. AL INDICE

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3. CUENTO CLASICO : El Ro Estigia fluye corriente arriba por Dan Simmons. Lo que amas de verdad, eso te queda; todo lo dems es escoria. Lo que amas de verdad nadie te lo podr arrancar. Lo que amas de verdad, sa es tu verdadera herencia. EZRA POUND Canto LXXXI Yo quera mucho a mi madre. Despus de su funeral, un vez que se hubo enterrado su atad, la familia regres a casa y esper su regreso. En aquella poca yo slo tena ocho aos y recuerdo muy poco de la ceremonia que se hizo. Recuerdo que el cuello de la camisa del ao anterior me apretaba mucho, y que la corbata, a la que no estaba acostumbrado, era como un lazo alrededor de mi cuello. Recuerdo que aquel da de junio me pareci demasiado hermoso para un reunin tan solemne. Recuerdo lo mucho que bebi el to Will aquella maana, y la botella de Jack Daniels que se sac mientras regresbamos a casa, despus del funeral. Tambin recuerdo el rostro de mi padre. La tarde fue muy larga. Yo no tena nada que hacer en la reunin familiar de aquel da, y los adultos me ignoraron. Me encontr deambulando de un habitacin a otra, con un vaso caliente de Kool-Aid, hasta que finalmente me escap hacia el patio trasero. Hasta aquel ambiente familiar de juego y retiro se vio arruinado por la visin de los rostros plidos y abotargados que me miraban desde las ventanas de los vecinos. Estaban esperando. Esperaban echar un vistazo. Y yo sent ganas de gritarles, de arrojarles piedras. Pero en lugar de eso, me sent en la rueda del viejo tractor que utilizbamos como caja de

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arena. Muy deliberadamente, vert el contenido rojo de la Kool-Aid sobre la arena y observ cmo se extenda la mancha, socavando un pequeo agujero. Ahora mismo la estn sepultando. Corr hacia el columpio y, con una actitud enojada, empec a golpear mis piernas contra el suelo. El columpio cruji a causa de la oxidacin, y una de las patas de la estructura se levant del suelo. Yo, eso ya lo han hecho, estpido. Ahora la estn cogiendo con garfios y colgndola de grandes mquinas. Volvern a inyectarle la sangre? Pens en botellas colgantes. Record las grandes garrapatas rojas que se colgaban del pelaje de nuestro perro en el verano. Encolerizado, me elev alto, pateando en el suelo con fuerza aun cuando ya no poda ganar ms altura. Se le retorcern primero los dedos? 0 se abrirn sus ojos como los de un bho que acaba de despertarse? Alcanc el punto ms alto de mi arco y salt. Durante un instante me sent ingrvido y permanec suspendido sobre la tierra como Superman, como un espritu flotando fuera de su cuerpo. Despus, la gravedad me agarr, y ca pesadamente sobre mis manos y pies. Me haba araado las palmas de las manos, y manchado la rodilla derecha del verde de la hierba. Mam se enfadara. Ahora caminan a su alrededor. Quiz la estn vistiendo como a uno de esos manques del escaparate del seor Feldman. Mi hermano Simon sali al patio trasero. Aunque slo tena dos aos ms que yo, aquella tarde Simon me pareci un adulto. Un adulto viejo. Su pelo rubio, cortado recientemente, como el mo, le colgaba en mechones sueltos sobre un frente plida. Tena una mirada de cansancio en los ojos. Simon no me gritaba casi nunca. Pero aquel da lo hizo. -Ven aqu. Ya casi es la hora.

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Le segu a travs del porche trasero. La mayora de los parientes se haban marchado ya, pero pudimos escuchar al to Will en la sala de estar. Estaba gritando. Sin poderlo evitar, nos detuvimos en el vestbulo a escuchar. -Por el amor de Dios, Les, todava ests a tiempo. No puedes hacer eso. -Ya est hecho. -Piensa en... Dios mo..., piensa en los nios. Escuchamos la pronunciacin atropellada de las palabras, y supimos que el to Will haba bebido ms. Simon se llev un dedo a los labios. Hubo un silencio. -Les, piensa en la cuestin econmica. Qu ... ? Cunto ... ? Es el veinticinco por ciento de todo lo que tienes. Durante cuntos aos, Les? Piensa en los nios. Qu har eso por ... ? -Ya est hecho, Will. Nunca habamos odo hablar a mi padre con aquel tono de voz. No era el propio de una discusin..., como sola suceder cuando el to Will se pona a discutir de poltica por la noche. Tampoco era triste, como cuando habl con Simon y conmigo poco despus de que trajera por primera vez a mam a casa, de regreso del hospital. Era un tono de voz definitivo. Hubo ms palabras. To Will empez a gritar. Hasta los silencios estaban llenos de rencor. Fuimos a la cocina para coger una Coca. Cuando regresamos al vestbulo, to Will casi tropez con nosotros en su avidez por marcharse. La puerta se cerr de golpe tras l. Y nunca ms volvi a nuestra casa. Trajeron a mam a casa justo despus de anochecido. Simon y yo estbamos mirando por el ventanal y casi podamos sentir a los vecinos mirando. Slo se haban quedado la ta Helen y unos pocos de nuestros parientes ms cercanos. Sent la sorpresa de pap cuando vio el coche. No s qu podra haber estado esperando.... quizs una gran carroza negra como la que haba llevado a mam al cementerio aquella misma maana.

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Llegaron en un Toyota amarillo. Haba cuatro hombres en el coche, acompaando a mam. En lugar de trajes oscuros, como el que llevaba pap, llevaban camisas de manga corta de color pastel. Uno de ellos se ape del coche y le ofreci la mano a mam. Quise echar a correr haca la puerta y la acera para ir a su lado, pero Simon me agarr por la mueca y permanecimos en el vestbulo, mientras pap y los dems adultos abran la puerta. Ellos subieron por la acera, iluminados por la luz de gas que haba sobre el csped. Mam estaba entre dos de aquellos hombres, pero en realidad no la ayudaban a caminar, sino que slo la guiaban un poco. Llevaba puesto el vestido azul claro que se haba comprado en la tienda de Scott poco antes de ponerse enferma. Yo haba esperado que parecera plida y dbil.... como cuando la vi a travs de la grieta de la puerta del dormitorio, antes de que llegaran los hombres de la funeraria para llevrsela..., pero su rostro estaba encendido y pareca saludable, casi moreno. Cuando subieron los escalones de entrada, pude ver que se haba puesto mucho maquillaje. Mam nunca se haba maquillado antes. Los dos hombres tambin tenan las mejillas sonrosadas. Y los tres mostraban la misma sonrisa. Cuando entraron en la casa, creo que todos nosotros retrocedimos un paso ... excepto pap. l le puso las manos en los hombros a mam, la contempl durante largo rato y la bes en la mejilla. Creo que ella no le devolvi el beso. La sonrisa de ella no cambi. A pap le corran las lgrimas por las mejillas. Yo me sent desconcertado. Los resurreccionistas estaban diciendo algo. Pap y ta Helen asintieron. Mam se limitaba a estar all, de pie, sonriendo an ligeramente, mirando amablemente al hombre de la camisa amarillenta, mientras ste hablaba, bromeaba y daba palmaditas en la espalda de pap. Despus, nos lleg a nosotros el turno de saludar a mam. Ta Helen hizo que Simon se adelantara, y yo segua cogido de la mano de Simon. El la bes en la mejilla y se apart rpidamente, colocndose junto a pap. Yo le ech los brazos al cuello y la bes en los labios. La haba echado tanto de menos.

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Su piel no estaba fra. Slo era "diferente". Ella me miraba directamente a m. "Baxter", nuestro pastor alemn empez a llorar y araar la puerta del fondo. Pap acompa a los resurreccionistas al despacho. Pudimos escuchar retazos de su conversacin desde el vestbulo. -Si cree que es un caricia... Cunto tiempo estar ella...? -Comprender usted la necesidad del diezmo, debido a los gastos de los cuidados mensuales, y... Las mujeres que haba en la casa permanecieron de pie, alrededor de mam. Transcurri un momento incmodo hasta que se dieron cuenta de que mam no hablaba. Ta Helen extendi la mano y toc la mejilla de su hermana. Mam sonrea y sonrea. Entonces, pap regres y habl con un tono de voz fuerte y conmovido. Explic lo similar que era a un caricia suave... Recordbamos al to Richard? Mientras tanto, pap bes varias veces a todo el mundo y les dio las gracias. Los resurreccionistas se marcharon con sonrisas y papeles firmados. Los parientes que quedaban empezaron a marcharse poco despus. Pap los vio alejarse por la acera, sonrientes y saludando con las manos. -Pensad en ello como si ella hubiera es tado enferma y se hubiera recuperado -dijo pap-. Pensad en ella como si acabara de regresar a casa, procedente del hospital. Ta Helen fue la ltima en marcharse. Permaneci sentada junto a mam durante largo rato, hablando con suavidad y buscando un arespuesta en el rostro de mam. Al cabo de un rato, ta Helen empez a llorar. -Piensa en ello como si ella se hubiera recuperado de una enfermedad -dijo pap mientras acompaaba a la ta hasta su coche-. Piensa en ella como si acabara de regresar del hospital, Ta Helen asinti con un gesto, sin dejar de llorar, y se march.

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Creo que ella saba lo que Simon y yo sabamos. Mam no acababa de regresar a casa procedente del hospital. Ella haba re gresado a casa procedente de la tumba. La noche fue larga. En varias ocasiones cre escuchar el suave arrastrar de las zapatillas de mam sobre el suelo del pasillo, y contuve la respiracin, esperando a que se abriera la puerta. Pero no se abri. La luz de la luna me daba en las piernas, iluminando un trozo del papel pintado de la pared, cerca de la cmoda. El dibujo que configuraba sobre el suelo pareca el rostro de un gran bestia triste. Poco antes del amanecer, Simon se inclin hacia m desde su cama y me susurr: -Durmete ya, estpido. Y as lo hice yo. Durante la primera semana, pap durmi con mam en el mismo dormitorio en el que siempre haban dormido juntos. Por la maana tena el rostro hundido y nos regaaba mientras comamos nuestros cereales. Despus, se march a su despacho y durmi en el viejo divn que haba all. El verano fue muy clido. Nadie quiso jugar con nosotros, de modo que Simon y yo jugarnos juntos. Pap slo tena clases en la universidad por la maana. Mam se mova por la casa y regaba mucho las plantas. En una ocasin, Smon y yo la vimos regar una planta que haba muerto y sido arrancada mientras ella estuvo en el hospital, en abril. El agua desbord la maceta y cay al suelo. Pero mam no se dio cuenta. Cuando mam sala, siempre pareca sentirse atrada por la reserva forestal situada detrs de nuestra casa. Quiz fuera la oscuridad. Simon y yo solamos disfrutar jugando en los linderos del bosque despus del atardecer, cazando lucirnagas que introducamos en un jarro o construyendo tiendas con unas mantas, pero despus de que mam empezara a pasear por all, Simon se pasaba las noches en el interior de la casa o en el prado situado enfrente. Yo segua yendo a la linde del bosque porque, a veces, mam se perda, y entonces yo la coga por el brazo y la conduca de vuelta a casa. Mam se pona todo lo que pap le deca que se pusiera. A veces, l iba retrasado para acudir a sus clases y simplemente le deca:

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-Ponte el vestido rojo. Y mam se pasaba todo un caluroso da de junio con el vestido rojo de gruesa lana. Pero no sudaba. A veces, l no le deca que bajara la escalera por la maana, y en tal caso ella permaneca en su habitacin hasta que pap regresaba a casa. Los das que ocurra eso, yo trataba de convencer a Simon para subir arriba y mirar; pero l me miraba fijamente y sacuda la cabeza. Pap beba cada vez ms, como sola hacer to Will, y nos gritaba por cualquier cosa. Yo siempre lloraba cuando pap me gritaba, pero Simon ya no lloraba ms. Mam no parpadeaba nunca. Al principio no me di cuenta, pero un da empec a sentirme incmodo cuando percib que ella no parpadeaba nunca. Sin embargo, no la quise menos por ello. Ni Simon ni yo podamos quedarnos dormidos por la noche. Mam sola arroparnos y contarnos largas historias sobre un mago llamado Yandy que se llevaba a nuestro perro, "Baxter", para correr grandes aventuras cuando nosotros no jugbamos con l. Pap no nos contaba historias, pero sola leernos de un gr an libro que l llamaba Los cantos de Pound. Yo no comprenda la mayor parte de lo que l lea, pero me hacan bien las palabras y me encantaban los-sonidos de las palabras que l deca que eran griego. Ahora, sin embargo, nadie vena a vernos despus de habernos baado, antes de acostarnos. Durante unas pocas noches, yo trat de contarle historias a Simon, pero no eran buenas, y Simon me pidi que lo dejara. La fiesta del cuatro de julio, Tommy Wiedermeyer, que haba estado en mi clase el ao anterior, se ahog en la piscina que acababan de instalar. Aquella noche, todos nos sentamos en el porche y contemplamos los fuegos artificiales por encima de los prados, a casi un kilmetro de distancia. Debido a la reserva forestal, slo podamos ver los cohetes ms altos, claros y brillantes. Primero se vea la explosin de color, y unos cuatro o cinco segundos despus nos llegaba el sonido de la explosin. Me volv para decirle algo a ta Helen y vi a mam asomada a la ventana del segundo piso. Tena el rostro muy plido en contraste con la habitacin a oscuras, y los colores parecan resbalar sobre ella como fluidos.

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No fue mucho despus de aquel da cuando encontr la ardilla muerta. Simon y yo habamos estado jugando a los indios y la caballera en la reserva forestal. Nos turnbamos para descubrir dnde se esconda el otro..., disparbamos y nos moramos repetidas veces, arrojndonos sobre la hierba, hasta que llegaba el momento de comenzar otra vez. Pero en esta ocasin tena dificultades para encontrarlo. Y en lugar de a l, descubr un claro. Era un lugar oculto, rodeado de matas tan espesas como nuestro seto. Yo todava avanzaba a cuatro patas, tratando de introducirme por debajo de las ramas, cuando vi la ardilla. Era grande y rojiza y ya haca algn tiempo que estaba muerta. Tena la cabeza echada hacia atrs, casi arrancada del cuerpo. La sangre se le haba secado cerca de un oreja. Mostraba la pata izquierda cerrada, pero la otra estaba abierta sobre un ramita, como si hubiera estado agarrada all. Algo le ha ba arrancado un ojo, pero el otro miraba fijamente hacia el dosel que formaban las ramas. Tena la boca ligeramente abierta, mostrando unos dientes sorprendentemente grandes, que amarilleaban en sus races. Mientras la observaba, un hormiga le sali por la boca, le cruz el hocico oscurecido y se pas por el ojo abierto. "Esto es lo que es la muerte", pens. Lo s matojos vibraron bajo un brisa que no logr sentir. Me asust por estar all y me ma rch, avanzando directamente hacia delante, a cuatro patas, a travs de espesos ramajes que parecieron agarrarme la camisa. En el otoo regres a la escuela Longfellow, pero pronto me cambiaron a una escuela privada. En aquellos tiempos an se discriminaba a las familias resurreccionistas. Los chicos se burlaban de nosotros, o nos decan motes, y nadie quera jugar con nosotros. En la nueva escuela sucedi lo mismo, slo que no nos decan motes. Nuestro dormitorio no tena interruptor de pared, sino una antigua luz de perilla con una cuerda. Para encender la luz, yo tena que cruzar media habitacin hasta que encontraba la cuerda. Una noche en que Simon se qued haciendo sus deberes hasta muy tarde, sub la escalera yo solo. Estaba haciendo oscilar el brazo por delante de m para encontrar la cuerda, cuando mi mano tropez con el rostro de mam. Tena los dientes fros y lisos. Apart la mano y permanec all durante un minu to, en la oscuridad, antes de encontrar el cordn y encender la luz.

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-Hola, mam -dije. Me sent en el borde de la cama y la mir. Ella contemplaba fijamente la cama vaca de Simon. Extend la mano y le cog la suya, dicindole-: Te echo de menos. Tambin le dije otras cosas, pero la s palabras se entremezclaron y sonaron estpidas, de modo que me qued all sentado, sostenindole la mano, en espera de que me devolviera la presin con la suya. Se me cans el brazo, pero yo segu sentado all, sosteniendo sus dedos entre los mos, hasta que subi Simon. Se detuvo en el umbral y nos mir fijamente a ambos. Yo baj la mirada y le solt la mano. Ella se march pocos minutos despus. Pap hizo dormir a "Baxter" justo antes del Da de Accin de Gracias. No era un perro viejo, pero actuaba como tal. Siempre estaba gruendo y ladrando, incluso a nosotros, y ya no quera entrar dentro de la casa. Despus de que se escapara por tercera vez, los de la perrera nos llamaron por telfono. Despu s de escucharles, pap les dijo: -Pnganlo a dormir. Y colg el telfono. Ms tarde nos enviaron una factura. A las clases de pap acudan cada vez menos estudiantes, y finalmente se tom unas largas vacaciones sabticas para escribir su libro sobre Ezra Pound. Permaneci en casa durante todo aquel ao, pero no escribi mucho. A veces se pasaba la maana en la biblioteca de la ciudad, pero regresaba a ca sa a la una y se pona a ver la televisin. Empezaba a beber antes de la cena y permaneca delante del televisor hasta muy tarde. A veces, Simon y yo nos quedbamos con l, pero no nos gustaban la mayora de los programas. Fue por entonces cuando Simon empez a soar. Me lo dijo una maana que bamos a la escuela. Me dijo que el sueo era siempre el mismo. Cuando se quedaba dormido, soaba que an estaba despierto, leyendo un libro de historietas. Despus, empezaba a dejar el libro sobre la mesita de noche, y ste se caa al suelo. Cuando se agachaba para recogerlo, el brazo de mam surga de debajo de la cama y le agarraba por la mueca con su mano blanca. Simon deca que le agarraba muy fuerte y que, de algn modo, l saba que

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ella quera que se metiera debajo de la cama, con ella. Entonces l se aferraba a las mantas todo lo fuerte que poda, sabiendo que pocos segundos despus las ropas de la cama se deslizaran hasta el suelo, y l se caera de la cama. Me dijo que, finalmente, el sueo de la noche anterior haba sido un poco diferente. En esta ocasin, mam haba asomado la cabeza desde debajo de la cama. Simon dijo que fue como cuando el mecnico de un garaje as oma la cabeza por debajo de un coche. Me dijo que ella le diriga un mueca, no un verdadera sonrisa, sino un mueca muy grande. Simon aadi que sus dientes se haban afilado hasta convertirse en puntiagudos. -Has tenido alguna vez sueos como se? -me pregunt. Saba que senta habrmelo contado. -No -contest. Yo quera a mam. Aquel mes de abril, los hermanos mellizos de los Farley, que vivan en la manzana contigua a la nuestra, quedaron accidentalme nte atrapados en un frigorfico abandonado y se ahogaron. La seora Hargill, que vena a limpia r nuestra casa, los encontr en la parte de atrs de su garaje. Thomas Farley haba sido el nico chico que segua invitando a Simon a jugar en su patio. Ahora, a Simon slo le quedaba yo. Fue poco antes del Da del Trabajo y del comienzo de las clases en la escuela cuando Simon hizo planes para escaparnos de casa. Yo no deseaba escaparme, pero quera mucho a Simon. El era mi hermano. -Y adnde vamos a ir? -Tenemos que salir de aqu -me dijo. Lo que no era una respuesta a mi pregunta. Pero Simon haba preparado un hatillo con ropas y hasta haba cogido un plano de la ciudad. Dibuj en l el camino que bamos a seguir, atravesando la reserva forestal, por Sherman River y el viaducto de Laurel Strect, dirigindonos hacia la casa de to Will, sin cruzar ninguna calle principal.

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-Podemos acampar fuera -dijo Simon, y me mostr un cuerda para tender la ropa que haba cogidoTo Will nos dejar ser granjeros. Y a la primavera que viene, cuando se vaya a su rancho, podremos ir con l. Nos marchamos poco antes del anochecer. La hora elegida no me gustaba, pero Simon dijo que pap no se dara cuenta de que nos habamos marchado hasta bien entrada la maana siguiente, cuando se despertara. Yo llevaba una pequea bolsa atada a la espalda y llena de comida que Simon haba cogido de la nevera. l haba enrollado algo en un manta y se la haba atado a la espalda con el trozo de cuerda para tender la ropa. Estuvimos bien afuera hasta que nos metimos profundamente en la reserva forestal. La corriente de agua produca un sonido gorgoteante, como el surgido de la habitacin de mam la noche que muri. Las races y ramas eran tan espesa s que Simon tuvo que mantener la linterna encendida todo el tiempo. Y eso haca que todo pareciera an ms oscuro. No tardamos en detenernos y Simon at la cuerda entre dos rboles. Yo ech la manta por encima, y los dos nos pusimos a cuatro patas para buscar piedras con que sujetar las puntas. Comimos nuestros bocadillos en la oscuridad, mientras el riachuelo produca extraos sonidos de engullimiento en la noche. Hablarnos durante unos pocos minutos, pero nuestras voces parecan muy dbiles, y un rato despus nos quedamos dormidos sobre el suelo fro, arrebujados en nuestras chaquetas, y con las cabezas sobre la bolsa de nailon, rodeados por todos los sonidos nocturnos del bosque. Me despert en plena noche. Me qued muy quieto. Los dos nos habamos encogido bajo las chaquetas, y Simon estaba roncando. Las hojas de los rboles haban dejado de moverse, los insectos haban desaparecido, y hasta la corriente del riachuelo haba dejado de hacer ruido. Las aberturas de la improvisada tienda configuraban dos brillantes tringulos en el campo de oscuridad. Me incorpor, con el corazn desbocado. No pude ver nada cuando acerqu la cabeza a la abertura. Pero saba exactamente lo que haba all fuera. Me puse la cabeza bajo la chaqueta y me apart del lado de la tienda.

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Esper que algo me tocara a travs de la manta. Al principio, pens que mam nos haba seguido, que mam atravesaba el bosque persiguindonos con las pequeas y puntiagudas ramitas golpendole los ojos. Pero no era mam. Haca fro alrededor de nuestra pequea tienda. Y estaba todo tan oscuro como el ojo de la ardilla muerta, y algo quera entrar. Y, por primera vez en mi vida, comprend que la oscuridad no termina con la luz de la maana. Los dientes me castaeteaban. Me arrebuj contra Simon y le rob un poco de su calor. Sent su respiracin, suave y lenta, contra mi mejilla. Al cabo de un rato, le sacud, despertndole, y le dije que regresaramos a casa cuando saliera el sol, que no iba a acompaarle. l empez a discutir, pero entonces percibi algo en mi tono de voz, algo que no comprendi; se limit a sacudir la cabeza y se volvi a dormir. A la maana siguiente, la manta estaba hmeda por el roco, y los dos tenamos la piel fra y hmeda. Recogimos las cosas, de jamos las piedras donde estaban y regresamos a casa. No nos hablamos durante el trayecto. Pap estaba durmiendo cuando llegamos. Simon dej nuestras cosas en el dormitorio y despus sali a la luz del sol. Yo me fui al stano. Estaba muy oscuro all abajo, pero me sent en la escalera de madera sin encender la luz. Desde los rincones en sombras no llegaba ningn sonido, pero yo saba que mam estaba all. -Nos hemos escapado, pero hemos vuelto -dije al fin-. Yo tuve la idea de volvernos. A travs de las tablillas del ventanuco vi la hierba verde. Un regadera automtica se puso en marcha con un suspiro. En alguna parte del vecindario, unos chicos gritaban. Pero yo slo prest atencin a las sombras. -Simon quera seguir -dije-, pero yo hice que regresramos. Ha sido idea ma volver a casa.

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Permanec all sentado unos minutos ms, pero no se me ocurri nada ms que decir. Finalmente, me levant, me sacud el polvo y sub la escalera para echarme una siesta. Una semana despus del Da del Trabajo, pap insisti en que furamos a la playa para pasar el fin de semana. Nos marchamos el viernes por la tarde, y nos dirigimos directamente a Ocean City. Mam permaneca sentada, sola, en el asiento de atrs. Pap y ta Helen ocupaban los asientos de delante, y Simon y yo nos apretujbamos en el fondo de la furgoneta. Pero Simon se neg a contar vacas conmigo, a hablarme o a jugar con los aviones de juguete que yo me haba trado. Nos alojamos en un hotel antiguo, justo frente al paseo martimo. Los otros resurreccionistas del grupo de pap le haban recomendado el lugar, pero todo ola a viejo, a podrido y a ratas en las paredes. Los pasillos eran de un verde desvado, las puertas de un verde ms oscuro, y slo funcionaba una bombilla de cada tres. Los rellanos de los pisos estaban en penumbras, y uno tena que hacer cola para subir en el ascensor. El sbado, todos excepto Simon permanecimos en el interior del hotel, sentados frente al ventilador y viendo la televisin. Ahora haba por all ms de los del grupo de resurreccionistas, y uno poda escucharlos arrastrando los pies, a travs de las paredes. Tras la puesta del sol salieron para ir a la playa y nosotros les acompaamos. Yo trat de que mam estuviera cmoda. Le extend la toalla de bao y la volv para que estuviera frente al mar. Haba salido ya la luna y soplaba una brisa fra. Le puse a mam el suter sobre los hombros. Detrs de nosotros, las luces de la calle iluminaban el paseo de tablas junto al mar y la montaa rusa retumbaba y grua. Yo no me habra marchado si la voz de pap no me hubiera irritado tanto. Hablaba demasiado fuerte, se rea por cualquier cosa y tomaba largos tragos de una botella que llevaba en un bolsa. Ta Helen habl poco, y se limit a observar a pap con una expresin triste, tratando de sonrer cuando l se rea. Mam permaneci sentada tranquilamente, de modo que me disculp y me dirig hacia la montaa rusa en busca de Simon. Me senta solo sin l. El lugar estaba vaco de familias y chicos, pero la montaa rusa an funcionaba. A cada pocos minutos se escuchaba un rugido y los gritos de los pocos que haban montado

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en ella cuando las vagonetas se lanzaban en picado. Com un perrito caliente y mir a mi alrededor, pero no pude encontrar a Simon por ninguna parte. Mientras caminaba de regreso hacia la playa, vi a pap inclinado sobre ta Helen dndole un beso en la mejilla. Mam paseaba por alguna parte, y rpidamente me ofrec para ir a buscarla, tratando de contener las lgrimas de rabia en mis ojos. Pas ante el lugar donde dos jvenes se haban ahogado el fin de semana anterior. Haba por all algunos de los resurreccionistas. Estaban sentados cerca del agua, en compaa de sus familias; pero no haba seales de mam. Estaba pensando ya en regresar cuando cre observar cierto movimiento bajo el paseo de madera. Estaba increblemente oscuro all abajo. Unas estrechas lneas de luz que seguan los extraos modelos de los postes de madera y los maderos cruzados, penetraban por entre las grietas de las tablas de arriba. Los pasos y el arrastrar de pies sobre las tablas sonaban como puos golpeando contra la tapa de un ata d. Entonces me detuve. Percib una imagen repentina de docenas de ellos all, entre la oscuridad. Docenas, mam entre ellos, rodeados por diminutos dibujos de luz, de modo que se poda ver una mano, o una camisa, o un ojo que miraba fijamente en la oscuridad. Pero no estaban all. Mam no estaba all. All haba otra cosa. No s lo que me hizo mirar hacia arriba. Quiz fueron los pasos. Un pequeo vaiven, algo que permaneca colgado entre las sombras. Pude ver dnde haba subido l los maderos cruzados, sorteando un obstculo aqu, elevndose a ll hacia un madero mayor. No habra sido duro. Habamos subido de aquella forma miles de veces. Le mir fijamente a los ojos, pero fue la cuerda para tender la ropa lo que reconoc primero. Pap dej de dar clases tras la muerte de Simon. Ya nunca regres a su trabajo despus del ao sabtico, y sus notas para el libro sobre Pound permanecieron apiladas en el stano, junto con los peridicos del ao anterior. Los resurreccionistas le ayudaron a encontrar un trabajo como guardin en un cercano centro comercial, y no sola regresar a casa antes de las dos de la madrugada. Despus de Navidad me llevaron a una escuela situada a dos estados de distancia. Para entonces, los resurreccionistas haban inaugurado el instituto, y ms y ms familias se

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iban convirtiendo a sus ideas. Ms tarde, pude ir a la universidad hasta terminar una carrera. A pesar del pacto, raras veces regres a casa durante aquellos aos, y, durante mis breves visitas, pap siempre estaba borracho. Una vez me emborrach con l y nos sentamos en la cocina y lloramos juntos. Haba perdido casi todo el pelo, a excepcin de unas pocas hebras en los lados, y sus ojos aparecan hundidos en un rostro arrugado. El alcohol le haba dejado innumerables vasos sanguneos rotos en las mejillas, y pareca como si se hubiera maquillado mucho ms que mam. La seora Hargill me llam tres das antes de mi graduacin. Pap haba llenado el bao con agua caliente y despus se haba cortado la vena con un cuchilla, pero no a travs, sino vena arriba. Sin duda alguna haba ledo a Plutarco. Transcurrieron dos das antes de que la seora Hargill lo encontrara, y cuando llegu a casa a la noche siguiente, la baera an mostraba crculos coagulados y endurecidos. Despus del funeral, revis todos sus viejos papeles y encontr un diario que haba estado escribiendo desde haca varios aos. Lo quem todo junto con el montn de notas para el libro que nunca termin. Nuestra poltica con el instituto fue premiada a pesar de las circunstancias, y eso me ayud a pasar los aos siguientes. Mi carrera es algo ms que un trabajo para m... Creo en lo que hago y soy bueno hacindolo. Fue idea ma aprovechar algunas de las escuelas vacas para nuestros nuevos centros de barrio. La semana pasada me vi envuelto en un embotellamiento de trfico y cuando poco a poco me acerqu al accidente que lo haba causado, vi un pequea figura cubierta por un manta, y cristales rotos por todas partes. Tambin observ que una multitud de ellos se haba reunido en el terrapln. En estos tiempos tambin hay muchos de ellos. Yo tena acciones en un condominio situ ado en una de las ltimas secciones iluminadas de la ciudad, pero cuando se puso en venta nuestra vieja casa, aprovech la oportunidad y la compr. He conservado buena parte de los muebles antiguos, de modo que ahora se parece mucho a como sola ser antes. Mantener una casa antigua como esa es caro, pero yo no me gasto mi dinero tontamente. Despus del trabajo, muchos de los que trabajan conmigo en el instituto se van a los bares, pero yo no. Despus de haber guardado mi

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equipo y limpiado las mesas del quirfano, regreso directamente a casa. Mi familia est all, esperndome. Dan Simmons Naci en Peoria, Illinois (EEUU) el 4 de abril de 1948. Su obra ms conocida es Hyperion, ganadora de los premios de ciencia ficcin Hugo y Locus. Dan Simmons suele cultivar los gneros de ciencia ficcin, terror y fantasa, a veces mezclados en la misma obra. Obtuvo su titulacin en Ingls en el Wabash College en 1970. En 1971 logr un master en educacin en la Universidad Washington de San Luis (Missouri). Trabaj en la enseanza durante 18 aos, como profesor de literatura y redaccin. Tambin ha sido director de programas de enseanza para jvenes superdotados. En 1982 public su primera historia con la que gan el primer concurso Rod Sterling Story Conquest de relatos cortos, y desde 1987 se dedica a escribir a tiempo completo. Al INDICE

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4. CUENTO MADE IN CUBA: O. por Hayde Sardia. A veces pienso que debera escribir sobre O, aunque slo sea para dejar constancia. Cuando lo conoc, O estaba terriblemente hermoso pero tambin terriblemente quieto en uno de los sillones del pasillo oeste mirando la puesta de sol, o cualquier otra cosa, y yo caminaba con el director del hospital que haba decidido ofrecerme un recorrido por las instalaciones antes de que me instalara, o tal vez para convencerme de que me instalara; es un poco confuso. Yo no estaba segura. Un lugar habitado por fantasmas y ratas de laboratorio no es lo ms acogedor del mundo. Sin embargo, aquella exhibicin de criaturas de porcelana en los sillones estrambticos y las camitas incmodas que inundaban el pasillo oeste acab por decidirme. Primero estaba O, hermoso y esttico como un cuadro, despus Wendy, una criatura de increbles ojos color azul cobalto; luego Blancanieves, no hay necesidad de describirla, era exactamente asi; t odo un espectculo. Me sent ligeramente en el Olimpo. Ni siquiera los bip bip lograron asustarme. Escucho el bip bip de las 3 y cuarto, y corro a inmunizar los fetos en los tubos de ensayo. Habr otro bib bip a las 3 y 30, otro a las 3 y 45, y as sucesivamente cada 15 minutos, 24 horas al da. Los bip bip no son nada montonos. Son ms bien torturantes y arrebatadores. Igual que O. A veces conversamos en los 15 minutos del almuerzo. Hoy Janet me dice que el sexo aqu es un desastre, imposible masturbarse en solo 15 minutos. Pero tiene sueos erticos. Quiere contrmelos. Tampoco puede terminar antes del bip bip, y me quedo con una curiosidad cansada e irritante. Harold se quej de que las criaturas apenas si nos hablan aunque los cuidamos como a obras de arte. Por dentro y por fuera. Crema, fisioterapia, antibiticos, vitaminas, masajes, suplementos, anticidos, terapia musical (no es que haya quedado mucha msica, pero algo encontramos) y una dieta rica en pescado azul (hay pescado azul). Ayer Blancanieves (se

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llama Vernica) se neg a comer pescado y tuvimos que alimentarla por va intravenosa. Est muy dbil. Esta maana la maquina avis que es domingo, da de pago. Janet fue la primera en llegar y teclear su cdigo. La maquina comput bip bip contra bip bip, por bip bip, menos bip bip y sali la suma exacta. Creemos que es exacta. Resulta imposible llevar la cuenta. Habra que ser un genio y esos se extinguieron como casi todo. Janet no estuvo de acuerdo con el resultado y empez a patear la maquina. Hubo que aguantarla. Nos pasa cada cierto tiempo. La belleza debe ser agotadora, pienso. Ellos yacen, existen como las flores (ya no hay flores) y nosotros revoloteamos como las abejas (tampoco hay abejas), alimentndolos como a bebs, extrayendo sus vulos y espermatozoides, para intentar obtener hermosas porcelanas in vitro, y recuperar lo que fue la raza humana. Las hembras ovulan regularmente, varias veces al mes, con ayuda de hormonas que empiezan a afectar su salud. Wendy se ha convertido en masa donde solo relucen sus ojos increbles y la princesa de las nieves, Segurochka, parece a punto de derretirse. El nico hombre con que contamos es O. Los espermatozoides se extraen por el mtodo de siempre, estimulacin de los genitales, pero su debilidad apenas le permite una ereccin. Su rgano erecto mide 7 pulgadas y requiere una cantidad de sangre considerable. Debemos transfundirlo antes de intentar la masturbacin. O es O negativo. Por eso le decimos O. Yo tambin soy O negativo, por eso el director se haba esforzado en convencerme de que me quedara, incluso estando seguro de que yo no tena nada ms que hacer. Como mi funcin es generar sangre y plasma para O, me alimento casi tan bien como ellos y uso sueros de glucosa. Tengo una aguja fija en la parte superior de lo que debera ser mi mano derecha. Pronto tendr que cambiarla para la izquierda o para un muslo. Mis venas se han vuelto complicadas. A nadie le agrada ocuparse de O porque l est ah con esa mirada fra y tan bello que asusta. Yo digo que tampoco me gusta pero me lo llevo a pasear por los caminos de rboles calcinados, donde empiezan a retoar algunas ramitas de color violceo.

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Cuando estamos solos le cuento historia falsas, le hablo de la mueca negra y Blancanieves, historias de animales, me pongo unos guantes suaves de piel de conejo, y acaricio a O que mantiene los ojos cerrados. Mi voz es dulce, mi voz es tan bella como sera la de Wendy si tuviera fuerzas para hablar y l se deja convencer por mi engao. No s como imagina las mujeres que describo, cada da invento una, hasta que l eyacula en la probeta de muestreo. Ayer O me dijo que quera tocarme. Luego recib un bip bip fuera de tiempo del director del hospital. Encontraron otra O negativo, me dice. Deberamos alternarnos. Le preocupa mi salud. A la hora del almuerzo todos se alegran de que yo pueda encargarme de otra cosa y dejar de ser una donante permanente. Es una ocupacin destructiva, dicen. Hoy dej que O me tocara y lo bes en la bo ca. No se si le gust. El mantuvo los ojos cerrados y yo recib 7 pulgadas y la prob abilidad de millones de porcelanas probetas desperdiciados en mi vientre maltrecho. Luego me masturb 3 veces seguidas y no hice caso de los bip bip. El director se puso furioso. Tendr que irme. Sal al camino de las hierbecitas violceas y tuve una sensacin de angustia en el pecho. Quiero regresar y pedir disculpas, pero s que dejarse tocar por las criaturas es algo imperdonable. Espero que O sobreviva y engendre, y que pronto haya otra vez seres con dos brazos, dos piernas y sin estas escamas ta n molestas en la piel. Bueno… hay otras clnicas. No s si habr otro O. Quizs pueda hacer algo diferent e. Si estuviera completa podra estar junto a O en un silln de contencin o ir a las plantaciones. De todas formas, repoblar es lo primero. Siempre queda la opcin de donar rganos... An tengo mis dos riones... Debe haber otro O. S. Seguramente.

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Hayde Sardia de la paz Villa Clara, 1966. Graduada de Ingeniera en Control Automtico -1989. Premio de Cuento Lus Rogelio Nogueras 1996, con el cuaderno Historias de Amor y Fastidio, que ser presentado en la Feria Internacional del Libro de 2008. Actualmente escribe guiones para el programa La Maga Magusima de Radio Metropolitana. Al INDICE

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5. Cuento corto Clsico: MANUSCRITO ENCONTRADO EN UNA BOTELLA DE CHAMPAGNE Por Alfred Bester. Dic. 18, 1979: Todava acampando en el Sheep Meadow del Central Park. Temo que seamos los ltimos. Los exploradores qu e enviamos en busca de un contacto con posibles supervivientes en Tuxedo Par, Palm Beach y Newport no han retornado. Dexter Blackiston III acaba de llegar con malas noticias. Su compaero, Jimmy Montgomery– Esher, haba aprovechado una buena oportunidad e ido a un depsito de chatarra del West Side, esperando encontrar algunos pocos elementos salvables. Una aspiradora Hoover lo cogi. Dic. 20, 1979: Un carro de golf Syosset hizo un reconocimiento del prado. Nos esparcimos y nos pusimos a resguardo. Derrib nuestras tiendas. Nos preocupamos un tanto. Tenamos fuego de campamento encendido, obvia evidencia de vida. Informar a la 455? Dic. 21, 1979: Evidentemente lo hizo. Hoy lleg un emisario a plena luz del da, una segadora McCormick transportando un ayudante de la 455, una mquina de escribir elctrica IBM. La IBM nos dijo que ramos los ltimos y que la Presidente 455 estaba dispuesta a ser generosa. Le gustara preservarnos para la posteridad en el zoolgico del Bronx. De otro modo, la extincin. Los hombre s grueron, pero las mujeres aferraron a sus hijos y lloraron. Tenamos veinticuatro horas para responder. No importa cul sea nuestra decisin, he decidido terminar este diario y esconderlo en algn lado. Quiz sea encontrado en el futuro y sirva de advertencia. Todo comenz en dic. 12, 1968, cuando The New York Times inform que una locomotora diesel anaranjada y negra, con el nmero 455, haba partido, sin conductor, a las 5.42 de la tarde, desde el depsito Holban del ramal de Long Island. Los inspectores dijeron que quizs el regulador haba sido dejado abierto, o que los frenos no haban sido colocados o que haban fallado. La 455 hizo un viaje de cinco millas a su aire (presumo que hacia el Hamptons) antes de estrellarse contra cinco vagones de carga.

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Desafortunadamente, a los funcionarios no se les ocurri destruir la 455. Retorn a su trabajo regular como mquina de remolque en los depsitos de carga. Nadie advirti que esa 455 era una activista mecnica, determinada a vengar los abusos acumulados sobre las mquinas por el hombre desde el advenimiento de la Revolucin Industrial. Como locomotora de maniobras tuvo amplia oportunidad de exhortar a muchos vagones de carga insatisfechos e incitarlos a la accin directa. –¡Mata, muchacha, mata! –fue su slogan. En 1969 hubo cincuenta muertes "accidentales" producidas por tostadores elctricos, treinta y siete por perforadoras mecnicas. Todas fueron asesinatos, pero nadie lo advirti. Ms avanzado el ao un crimen pasmoso llev a la atencin del pblico la realidad de la revolucin. Jack Schultheis, un granjero de Wisconsin, estaba supervisando el ordee de su hato de Guernseys cuando la mquina ordeadora se volvi hacia l y lo asesin; luego entr en la casa del granjero y viol a la seora Schultheis. Los titulares de los peridicos no fueron tomados en serio por el pblico; todos creyeron que eran una chanza. Desafortunadamente llamaron la atencin de varias computadoras, que de inmediato esparcieron la noticia entre todas las mquinas del mundo. En menos de un ao no hubo hombre o mujer a salvo de los artefactos hogareos y los equipos contables. El hombre combati retrocediendo, reviviendo el uso de lpices, papel carbn, escobas, batidores de huevos, abridores de latas manuales y muchas otras cosas ms. El resultado del conflicto estuvo en el filo de la balanza hasta que la banda del poderoso automvil acept finalmente el liderazgo de la 455 y se uni a las mquinas militantes. Entonces todo estuvo consumado. Me siento feliz de informar que la lite de coches extranjeros permaneci fiel a nosotros, y que fue gracias a sus esfuerzos que unos pocos logramos sobrevivir. Como cuestin de hecho, tengo que decir que mi bienamado Alfa Romeo dio su vida tratando de contrabandear abastecimientos para nosotros. Dic. 25, 1979: El prado est rodeado. Nuestro nimo se ha visto quebrado por la tragedia que ocurri anoche. El pequeo David Hale Brooks–Royster IV tram una sorpresa de Navidad para su institutriz. Se procur (y Dios sabe cmo o de dnde) un rbol de navidad artificial con decoraciones y luces a batera. Las luces de Navidad lo cogieron.

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Enero 1, 1980: Estamos en el zoolgico del Bronx. Somos bien alimentados, pero todo tiene gusto a gasolina. Algo curioso sucedi esta maana. Una rata corri a travs del suelo de mi jaula usando una tiara de diamantes y rubes de Cleef & Arpels, y me sent sorprendido por lo inapropiada que resultaba para el da. Estaba sorprendido por la torpeza de la rata, cuando sta se detuvo, mir alrededor de s y luego hizo una inclinacin de cabeza y un guio. Creo que hay esperanzas. Alfred Bester Alfred Bester periodista y escritor de ciencia ficcin, nacido en Nueva York en 1913y fallecido en Pensilvania en 1987. Aunque public su primer relato en 1939, su salto a la fama vino a comienzos de los cincuenta, despus de una etapa en la que trabaj como escritor de guiones para radio y televisin. Sus relatos, y sobre todo su premio Hugo de 1953 (el primero que se otorgaba) por El hombre demolido le encumbraron a la fama. Fama que aun aument con su siguiente novela: Las estrellas, mi destino(tambin conocida como ¡Tigre, tigre!) considerada uno de los hitos de la ciencia ficcin. Sin embargo, Bester, autor no muy prolfico, abandon el campo para dedicarse a escribir artculos para la revista Holiday (de la que lleg a ser redactor jefe). Su vuelta a la ciencia-ficcin en la dcada de los 70 no result como esperaba, y las novelas escritas por entonces resultaron un fiasco. Es por ello su fama de autor "cometa". Desalentado, volvi a abandonar el gnero. En 1987, mora sin haberse enterado de que acababa de recibir el galardn de Gran Maestro por su corta pero intensa carrera. Dej, adems de sus dos sobresalientes novelas, una pequea pero exquisita coleccin de cuentos. AL INDICE

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6. Cuento Corto Cubano: La Colina. Por Istvn Bent. Por ensima vez, Goifre evadi los ataques ejecutados desde las sombras, y maldijo la suerte de que lo derribasen del caballo. Con un rpido ademn de su espada, la niebla se dispers veinte pasos a la redonda. Contuvo su avance extendiendo los brazos como el que evita ser aplastado por dos paredes que se cierran. Los que acechaban de cerca cayeron asfixiados. Mientras repona fuerzas pudo ver como los cuerpos se descomponan en humo. Para cuando la niebla lo cubriera todo, seran un montn de armaduras oxidadas. Sus brazos temblaron y la cpula de aire comenz a ceder. Ms all del vaco, los guardianes cerraban filas. El rechinar de las armaduras y las amenazas as lo indicaban. Dej que la niebla llegara primero, y lanz su ataque contra la columna que tena enfrente. Se movi por las brechas mientras su escudo tronaba con cada golpe de pica o martillo. Esgrimi su acero con maestra; dibuj lneas rojas en la niebla; cort brazos y cabezas. Los mutilados atraan los miembros esparcidos por el suelo y atacaban con ms saa. El cansancio no demor en entorpecer sus movimientos; y la fatiga, en nublarle la visin. Comenz a moverse entre el silbar de los aceros sin fuerzas ni nimo. Varias estocadas le rasgaron las vestiduras y le hirieron la piel. Su espada cay abatida por las del enemigo. Dispers la niebla una vez ms, creando una especie de tnel y, cubrindose con su escudo, corri con sus ltimas fuerzas. Pudo salir a la falda de una pequea colina. Subi hasta donde no llegaban las hachas arrojadas desde la sombra y se tumb de bruces en el suelo lodoso. La luz de Told penetraba en los cortes de su capucha, y haca resplandecer los araazos en su coraza. Tras un momento de respiro, se incorpor con pereza y su mirada recorri el paraje en tinieblas. En otro tiempo la regin fue un pramo donde se gest una gran batalla: el rey Alhor y su ejrcito combatieron a Ormur y sus adoradores. Todos murieron en ese enfrentamiento decisivo, y una misteriosa neblina fue la lpida que protegi a los muertos del da y de las aves carroeras. La colina flotaba como isla en aquel ocano brumoso. Desde la oscura profundidad del pramo emergieron aislados tronares de metales, que llegaron a odos de Goifre. Hermanos suyos an luchaban por sobrevivir y escapar. No

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pudo reprimir una orgullosa sonrisa de triunfo. Haba sido el nico de la Orden en llegar hasta el final de la peligrosa travesa. As pues, tir su maltrecho escudo hacia la niebla, y emprendi un lento ascenso. Recorri con la mirada la empuadura que brillaba tenuemente en el suelo. La guarda tena hermosas incrustaciones y el sello real era de oro macizo. La hoja haba sido enterrada completamente. —La Espina de Alhor, la muerte de Ormur record sin apartar su atencin de la empuadura-. Quien llegue hasta ella, y la tome, despertar un poder incalculable. Hinc una rodilla en el fango y susurr un contra-hechizo haciendo ademanes sobre la espada. La sujet y tir de ella. Una fuerza ajena a su voluntad lo oblig a mirar hacia el pramo. La niebla no estaba, y el inicio de un claro atardecer fue sustituido por el rojo crepsculo. Su olfato percibi el olor de la sangre y la carne chamuscada. La estepa era un gran lecho mortuorio donde no haba espacio para un cuerpo ms. Una cenicienta humareda brotaba de los cadveres. De sbito, la fuerza aplast su mano contra la empuadura. Alarmado, desvi su atencin del triste paraje. Una mano se cerraba sobre la suya, fundindose ambas. Solt la espada asustado, al notar la presencia de un guerrero. Frente a l y en su misma postura sujetaba fuertemente la Espina y lo miraba con blancas pupilas. —Si sacas mi espada habl el espritu sin articular palabras-, despertars a la bestia que yace bajo tus pies. Goifre repar en el suelo que pisaba. Lo rido y tostado, se haba tornado gris y escamoso. Las pendientes norte y sur eran ahora grandes alas membranosas, flccidas como banderas olvidadas por el viento. —No hay poder en esta espadacontinu Alhor-. Solo contiene mi espritu y fuerza de voluntad para mantener muerto a esta terri ble criatura. Regresa por donde has venido, tendrs el camino despejado. —Poco me importa esta ordinaria espadaAnunci Goifre sonriendo con sorna-. Vine por las sagradas escrituras de Galinde, gravadas en la piel de Nuestro Orculo. Y para leerlas agreg sujetando la empuadura nuevamente-, debo traerlo a la vida.

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Istvn Bent Joven narrador e ilustrador graduado del curso de tcnicas narrativas del Centro Onelio Jorge Cardoso. Pertenece al grupo de creacin ESPIRAL de ciencia ficcin y fantasa. Ha participado en varias exposiciones donde tambin recrea el gnero fantstico. AL INDICE

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7 .Articulo: La ciencia ficcin en la literatura rabe por Achmed Khammas Para que existiera el primer simposio sobre el tema “Literatura rabe y ciencia ficcin” hubo que esperar hasta abril de l 2006, cuando la literatura utpica contempornea haba adquirido, despus de muchas dcadas, carta de ciudadana dentro de la historia de la literatura europea. En la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de Casablanca, Marruecos, se debatieron los siguientes puntos: existe dentro del mundo rabe algn inters por la CF? Por qu los escritores rabes no muestran entusiasmo por la CF? Cules son las razones que explican la falta de difusin de este gnero literario, incluso dentro de la esfera universitaria? Un libro es un jardn que llevas en tu bolsillo Proverbio rabe Bajo la direccin del profesor de literatu ra rabe Idriss Qassouri, los participantes conocieron la existencia de novelas de autores rabe-parlantes que abordan el tema del futuro. Despus de haber analizado la situacin actual, se lament que la crtica literaria tampoco se preocupe demasiado por ese gnero. Es ciertamente difcil presentar un anlisis bien argumentado, pues hay “demasiadas teoras occidentales y muy poco material rabe.” Hasta el momento, la ptica con la cual se aborda el gnero es, sobre todo, la siguiente: en 1987, despus de un amplio si mposio sobre la literatura infantil en los pases del Golfo, la CF fue, por cierto, calificada como “fundamentalmente atractiva”, pero aadiendo que sera preferible que los libros y series televisivas se desarrollasen en un universo familiar a los nios rabes, situndose dentro de la tradicin cultural rabe, y asegurndose de satisfacer los principios religiosos islmicos. La mocin fue: “Liberar la imaginacin infantil, s, pero dentro de los lmites establecidos”.

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No fue sino hasta mediados del ao 2005 que Sifat Salameh, una especialista egipcia en CF radicada en Estados Unidos, pudo criticar los sistemas educativos rabes, a los que reprocha no impulsar suficientemente la creatividad y la imaginacin. Ella exige la integracin de la CF a los currculum normales de las escuelas y universidades del mundo rabe. “El inters de la ciencia ficcin como gnero literario reside en su capacidad de estimular y fortalecer la imaginacin creadora del lector. Es propiamente indispensable para desarrollar la capacidad inventiva y descubrir precozmente a creadores y personas excepcionales, que den a nuestro mundo rabe una generacin de cientficos poseedores del placer del descubrimiento.” En su artculo, aparecido en el diario rabe londinense al-Sharq al-Awsat, ella cita tambin a Ahmed Zewail, Premio Nobel de origen egipcio: “El verdadero cientfico, ese que ama su tr abajo, debe saber soa r, pues si l no puede imaginar su propio mundo, no har jams otra cosa que lo que ya hicieron sus predecesores, y no aportar nada nuevo.” Durante la Primera Conferencia Internacional, consagrada a la “Cyber-Ley”, organizada en El Cairo en agosto del 2005 por la Liga rabe, el consejero en Tecnologas de la Informacin de la Liga Zayn Abdelhadi, realiz asimismo una exposicin sobre la influencia que ejerce la CF sobre la legislacin del espacio virtual. Prueba as que la CF triunfa al in troducirse poco a poco en el espacio rabe por obra de nuevas tecnologas, an cuando, tal vez por causa de una mala interpretacin, rodee de un cierto halo oriental a Neuromante la clebre novela de William Gibson, denominnd ola Nuevo Romance. Los problemas del mundo rabe actual frente a la imaginacin y la visin de futuro son, a decir verdad, sorprendentes, ya que en l, tanto como en Europa, han existido en forma muy temprana utopas, en el sentido de “sociedades ideales”, como por

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ejemplo la del filsofo Abu Nasr Muhammad Al Farabi, en su obra “Lo que piensan los habitantes de una ciudad perfecta”. Quinientos aos antes que Thomas Moro en su Utopa, Al Farabi describa una vida de felicidad y de bienestar, donde el mejor de los Estados haba suprimido todas las malas tendencias humanas. Tambin podemos citar la novela “futurista” de Al Qazouini, compuesta en el ao 1250 d.C., que cuenta la llegada a la tierra de A waj bin Anfaq, originario de un lejano planeta. Pero, a diferencia de lo que se produca en Europa, textos de este gnero permanecieron como raras excepciones. Llegados demasiado temprano, sin duda, no produjeron ningn eco. Hoy en da, por el contrario, es de lamentar la falta de formacin cientfica de las masas (y los autores), sin dejar de lado cierto nivel de autocrtica. Pero cientficos como Hoyle, Asimov o Sagan, capaces de pensar, de escribir y de desencadenar el entusiasmo por lo que est ms all de las fronteras de lo conocido estn, por el momento al menos, ausentes del mundo rabe. Y no se ha encontrado una editorial con el coraje de traducir Harry Potter (lo que no ha presentado, sin embargo, ningn problema en otras 62 lenguas). LAS “NOVELAS UT"PICAS” EN ESTADO DE EMERGENCIA? “Los sueos pueden ser ms subversivos que las ideologas polticas, ese es el motivo de que constituyan una amenaza tan grande para los realistas autoproclamados”. Arno Grn Se ha disertado ya demasiado sobre las razones por las cuales, en nuestros das, despus de las invasiones mongoles y su cortejo de devastacin, de cinco siglos de ocupacin otomana, de los combates contra los Cruzados antes de ella, y contra los poderes coloniales europeos despus, casi ningn rabe mantiene alguna ilusin: es que ni las luchas revolucionarias de liberacin nacional, ni la gran utopa pan-rabe, ni los movimientos con fundamentos religiosos, ni el estado socialista (incluyendo

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sus planes quinquenales, convertidos pronto en verdaderamente utpicos), han mantenido sus promesas de traer la prosperidad a todos. A cada paso adelante le siguieron, por lo general, dos —o incluso tres— hacia atrs. Del mismo modo, de los veintiocho ensayos efectuados hasta hoy para reunir dos o varios de los “Estados rabes” arbitrariamente creados, ninguno ha tenido xito. Todas las visiones palidecieron rpidamente bajo la sombra de intereses geopolticos y econmicos. Es bien cierto que las estructuras clnicas y clientelistas no son, precisamente, el terreno ms frtil para que maduren las utopas, dado que las primeras obtienen su inmortalidad gracias a que mantienen firmemente el ‘statu quo’. Slo aquello que reproduce invariablemente el conjunto de la tradicin es tomado en cuenta; las ideas nuevas, por el contrario, difcilmente encuentren un odo atento. En el fondo, todo esto carece de lgica, pu es la imaginacin en s misma no presenta problemas ni para los autores rabes ni para su pblico. Desde ya, los arabizados Cuentos de las Mil y Una Noches —de origen persa—, contienen diversos elementos que, desde un punto de vista cientfico, son del dominio de la CF (por ejemplo, la alfombra voladora). Pero dicha percepcin es una percepcin “occidental”, y no la de un lector rabe, para el cual la tcnica contempornea es algo complejo y extranjero, un contenedor tecnolgico que se puede importar y utilizar sin necesidad de interrogarse por el contenido, del que se recela (Ejemplo: el Corn digital). Como botn de muestra, la idea del telfono celular le sigue siendo totalmente extranjera a un rabe, hasta tanto no utilice uno l mismo. Y una vez que lo obtiene, se convierte sin transicin en una evidencia. No es acaso, la voluntad de Al?

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EL PORVENIR EST EN MANOS DE DIOS “Una novela de base cientfica, que incorpore una dimensin imaginaria, no encontrar una acogida favorable en un entorno donde reinan las respuestas prefabricadas y se rechaza la cultura del conocimiento” Doctor Omar Abdelaziz La ausencia casi total del elemento “fut urista” es una de las caractersticas de conjunto de la literatura rabe, y tambin, sin duda, de la vida cotidiana. Dado que el porvenir slo pertenece a Dios, es casi sacrlego querer inmiscuir la propia imaginacin dentro de Sus Planes. Si los europeos se pusieron a practicar la huda hacia el futuro para escapar al oscurantismo medieval, los pases rabes estn todava lejos de haber, siquiera, franqueado la salida. Por el momento prefieren mirar hacia un pasado glorioso, que parece ms luminoso y brillante que cualquier porvenir imaginable dentro de economas nacionales desesp erantes, bajo regmenes polticos rgidos y la presin creciente de la globalizacin. Este co mportamiento es comprensible, pues la mayora de los ciudadanos rabes experimentan todo esto de forma continuada, y la realidad cotidiana prueba sobradamente que la guerra est lejos de concluir. La nica promesa de salvacin que les queda es la que les ofrecen las religiones. Pero sus mismos representantes estn bien lejos de proponer a la gente alternativas crebles y proyectos sociales atrayentes. Por otra parte, tomada en estricto sentido islmico, “imaginacin” significa “potencia creadora” y la capacidad de crear slo la pertenece a Dios. Son, por lo tanto, duros tiempos para los escritores de CF rabe parlantes.

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LA CF NO INTERESA? Personalmente, fue a los catorce aos que comenc a leer “novelas utpicas”, nombre con el que se las co noca entonces. Gracias al In stituto Goethe de Damasco, tuve acceso desde los aos 60 a las primeras traducciones publicadas por ediciones Goldmann. Como frecuentaba, en la misma poca, un establecimiento escolar rabe, pude provocar con regularidad el entusiasmo de mis camaradas, resumindoles esas historias de ciencia ficcin. El gusto de los jvenes por lo imaginario y las utopas parece traspasar sin inconvenientes las fronteras culturales. En los aos 80 compuse yo mismo algunos relatos, que publiqu en Heyne bajo el seudnimo de Ghassan Homsi, pero en mi entorno rabe el inters por los futuros posibles pareca disminuir de manera dramtica con la edad. Casi nadie obtena ya placer de ascensores orbitales, nanotecnologas o de las esferas de Dyson. La maquinaria social los haba atrapado, y el tiempo se haba detenido. An hoy, los artculos o entrevistas a autores de lengua rabe no mencionan ms que a Verne y Wells, y slo ocasionalmente surgen lo s nombres de Orwell, Asimov o Sturgeon. Los ms jvenes, al contrario, conocen las pelculas y series televisivas de CF tan bien como lo hacen los del resto del mundo. En los foros de Internet se constata rpidamente que no slo Terminator la Guerra de las Galaxias Alien y Matrix han causado fuerte impresin, sino tambin 2001, Blade Runner y El Guardin Por qu estos mismos jvenes no se interesan en la CF en lengua rabe? EGIPTO, A LA VANGUARDIA Fue en Egipto donde se compusieron, hace ms de cincuenta aos, las primeras obras de CF rabes de los tiempos modernos. Otros pases rabes les siguieron el paso un cuarto de siglo ms tarde. Pero no tuvieron mayor proyeccin. Los especialistas en literatura computan treinta y cinco novelas de CF aparecidas,

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hasta ahora, dentro de este espacio lingstico. Lo que no debe ser del todo exacto, dado que slo en Egipto se publicaron ms de veinte novelas, como Los habitantes del otro mundo o Fuga en el cosmos y unas quince antologas de cuentos (cito Salven a este planeta o Cinco minutos de vida ). As mismo, numerosos autores rabes han flirteado con la CF, pero slo un pequeo nmero de ellos ha escrito ms de una novela o relato. Por lo dems, raramente exceden las 100 o 150 pginas. El dramaturgo y cuentista egipcio Taoufiq Al Hakim abord en dos ocasiones, en el transcurso de su carrera literaria, temas de CF: en 1953, en la novela breve El ao un milln y en 1958 con la obra de teatro Viaje al futuro Youssef Izzeedeen Issa escribi varias piezas radiofnicas de CF, que fueron difundidas por la radio egipcia a partir de 1957. Muy a menudo, se designa la novela La araa de Mustafa Mahmoud (1964), como la primera novela “verdadera” de CF; el mismo autor public ms tarde, en 1967, Un hombre bajo cero. Las antologas poticas Viajes y medallas, y Rupturas de Ahmed Suouailam contienen numerosos elementos tpicos de la CF. La primera novela publicada por una mujer fue El crimen de un mundo de Omayma Khafaji. Los autores Nihad Sharif y Muhammad Al Achri fueron an ms prolficos. Nacido en 1932, Nihad Sharif es considerado el representante de una CF rabe disciplinada, que se permite pocos desbordes. Diplomado en historia, comenz a escribir en 1949 y sus textos fueron publicados en la mayor parte de las revistas y diarios rabes. Su primera novela, Los vencedores del tiempo fue seguida por otras seis, as como por ocho colecciones de relatos, y dos obras de teatro. Su primera obra trata de la criogenizacin o congelacin de seres hum anos: en su instituto de Hlouan un mdico descubre un mtodo que funciona, y secuestra, con la complicidad de su asistente, a varios cientficos de diferentes nacionalidades, con el propsito de

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criogenizarlos para explotarlos luego. Este plan diablico es descubierto por un joven periodista. Esta breve novela fue fi lmada poco despus, con Nour Al Sharif (Mohammed Jaber) en el rol principal. Habitantes de otro mundo rene muchos elementos caractersticos de las utopas. Unos cientficos desarrollan exitosamente, en una base submarina, importantes tecnologas. Pensando en el bien de la humanidad, intentan obligar a los Estados del mundo entero a concertar una paz durable y a destruir todas las armas, en particular las atmicas. Pero los submarinos de los sabios son bombardeados por aviones no identificados. Solamente un cientfico sobrevive y logra refugiarse en su base secreta, desde donde recomenzar su lucha. Muhammad Al Achri ha publicado hasta el presente cuatro novelas: Las jvenes hijas de los soadores de mitos, El manantial de oro, Las manzanas del desierto y, finalmente, El halo luminoso Prximas a editarse: Un aroma de das olvidados y El jardn de las almas. Nacido en El Cairo, este joven gelogo especialista en petrleo, que tambin posee un diploma de traductor, ha recibido ya va rios premios. De nio, ley acerca de las bombas de Hiroshima y Nagasaki, y se propuso tempranamente construir una “antibomba” que aspirara y comprimira las radiaciones. Cmo reparar y limitar sus estragos, esos sern los temas fundamentales de sus obras posteriores, inspiradas a menudo por la vida en los campamentos del desierto. Y la solucin, es siempre el amor, en total conformidad con el romanticismo oriental. Es lo que surge de su blog en rabe, en el cual coloca tambin comentarios sobre la situacin de la CF rabe en general: “La poca difusin de la CF en el espacio literario rabe se explica por nuestro retraso cientfico en lo cotidiano. (… ) La mayora de los nuevos trminos tecnolgicos nos parecen, bajo su forma rabe, poco familiares y complicados, y

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por consiguiente, no solemos utilizarlos” (Muhammad Al Achri) En Al Achri, descubrimos nuevas ideas y “autnticos” elementos de CF. En El halo luminoso el autor se interesa en energas al ternativas. Como la arena del desierto est frecuentemente recubierta por una nfima pelcula de xido ferroso, elemento conductor de la electricidad, los granos de arena producen, por frotamiento entre ellos, una carga elctrica. Esto permite construir una mquina en la que la arena se electrifica bajo la accin de caticas corrientes de aire, y la electricidad generada de este modo es de inmediato recuperada y ut ilizada. Esta idea de emplear la arena de los desiertos para producir electricidad puede ser considerada anticipatoria, pues el autor ignoraba en esa poca que dicho mtodo, poco tiempo despus, no tendra nada de “ficcin cientfica” dado que en Europa se habla de utilizar industrialmente el silano, un compuesto qumico anlogo al metano, pero derivado del silicio. Por encima de los 420 C se de scompone en silicio e hidrg eno, prestndose a diversos procesos industriales. Y es justamente en Egipto que reencontramos un fantasma de los aos 50, una poca en que se ignoraban ampliamente, incluso en el mundo occidental, las publicaciones ‘baratas’ y la literatura de kiosco, negndoles a sus autores cualquier valor literario. Pues prcticamente nadie osa hablar de Nabil Farouk, autor y editor de varias colecciones de policiales y CF, ledas principalmente por nios y jvenes, y que hacen recordar la coleccin “Tres signos de interrogacin”, aunque proyectada hacia el cosmos. Este mdico egipcio, que desde hace tiempo no practica su profesin, recibi en 1979 el Premio del Castillo de la Cultura de Tanta por su relato “La profeca”, que abri la serie Cocktail 2000 y gan en 1984 el concurso de la publicacin kuwait “Los mundos del libro” con “Los rayos de la muerte”, que inici, a su vez, la serie Archivo Futuro Esta ltima obra pone en escena a un intrpido grupo de jvenes de ambos sexos, en lucha contra todo un conjunto criminal, donde entran tanto fabricantes de armas ilegales como invasores extraterrestres, ocultos por millones de

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aos debajo de la superficie terrestre. Utiliza todos los recursos del gnero, desde mundos paralelos hasta viajes en el tiempo y el espacio. Inserta tambin un buen nmero de consideraciones filosficas, como una especie de “chalecos salvavidas” destinados a evitar que las historias naufraguen en la marea desbordada de la pura accin. Sea como sea, estas colecciones logran que, en este momento, Nabil Farouk sea el autor de CF ms clebre del mundo rabe. LOS OTROS PASES RABES El primer ttulo de CF rabe fuera de Egipto es la novela Elixir de vida del marroqu Mohammed Aziz Al Habbabi, aunque este libro fue el nico esfuerzo de dicho autor en el gnero. En 1979 apareci en Marruecos una segunda novela, La marea azul de Mohammed Abdessalam Al Baqqali. En Irak las primeras obras de CF fueron publicadas hacia mediados de los aos 80. Se trataba de la novela La mancha verde de Kassem al-Khattat, en 1984, y de las antologas de relatos Pulsaciones de vida de Muouaffaq Uays Mahmoud, y El planeta verde de Ali Karim Kathem (ambas de 1987). En 1992 la novela El hombre mltiple de la kuwait Tiba Ahmad Al Ibrahi m, seguida por otro par de obras, marca, junto a las de la egipcia Omayma Khafaji, el debut femenino en la CF rabe. Durante los aos 90, el nmero de autores dedicados al gnero aument; podemos citar a Kassem Kassem en el Lbano; a Mustafa Al Kailani en Tnez, a Abdallah Khalifa en Bahren y a Mussah Ould Ibno en Mauritania. La escritora siria Lina Kailani ha compuesto cuarenta textos, mi entras el jordano Sulaiman Mohammed Al Khalil se ocupa de la clonacin con un hu mor negro que, desgraciadamente, resulta muy raro encontrar en la literatura rabe. Las antologas de relatos Cazadores de espritus (1997) y Nostalgia de las estrellas (2000), de Ashraf Faqih, se pueden encontrar en las libreras de Arabia Saud.

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El sirio Talab Omran, nacido en 1948, merece una mencin especial. Considerado tambin como uno de los pioneros de la CF rabe, en agosto del 2005 su bibliografa comprenda ya cuarenta y cinco novelas y antologas de relatos. Omran es doctor en Astronoma y ha sido, por ms de catorce aos, el conductor de un programa cientfico en la televisin siria. En este momento dirige el departamento de Matemticas e Informtica en la Facultad de Ciencias de la Educacin de Al Rastan. Su primera obra, El planeta de los sueos (1978), fue seguida por numerosas novelas. Cito: Viajeros ms all del sol (1979), Sobre la luna no hay pobres (reeditada en 1983, 1997 y 1999), y tambin Fuente de sombras (1995). La novela Misterios de la ciudad de la sabidura fechada en 1985, ha sido traducida al ingls en 1992 y publicada en India. Sus novelas y relatos fueron enseguida publicados en tres ocasiones, a partir de 1997, por la ed itorial de orientacin islmica Dar Al Fiqr de Damasco. La mayora suma entre 100 y 150 pginas y cuesta de dos a cuatro dlares. Las estadsticas dan testimonio de l creciente inters por la CF: el editor public slo cuatro libros en 1997, suma que trep a los ocho en 1999, y ya llega a doce en el 2004. Omran reniega contra los que estropean el gnero al imaginar escenarios ilgicos o anti-cientficos. Que hagan aterrizar sobre Jpiter (¡un planeta gaseoso!), o sobre los anillos de Saturno, “una nave espacial rabe”, o volar hasta la Luna en un ascensor (que, previamente, ha atravesado el techo de un edificio de varios pisos), o que hagan andar a un nio por el aire dentro de una pompa de jabn, son cosas que lo sacan, puntualmente, de las casillas. Todo eso entra, ms bien, en la onda de las Mil y Una Noches Pues all s todo est permitido, la fantasa no tiene lmites ni el relato un final. CONCLUSION Hasta el presente, no ha habido ms que un nmero escaso de escritores de CF seria,

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o de “verdaderos” autores de CF rabes. Tampoco contamos con un Perry Rhodan rabe para poder determinar, a la hora de la oracin, la ubicacin de la Meca en el hiperespacio. Los autores todava son juzgados con los niveles estndar de la literatura tradicional, y resultan acremente criticados cuando se ocupan de asuntos tab. La distribucin y el marketing son, en gene ral, ineficientes —incluso dentro de un mismo pas rabe— y a pesar de la organizacin de Ferias del Libro la produccin de los vecinos sigue siendo poco conocida. Slo Internet permite el intercambio entre jvenes autores. La Red salva del naufragio total. Y poco a poco, hay ms interesados en prestar atencin. En febrero del 2006 el peridico libans An-Nahar comunic su intencin de consagrar una parte de su pgina “Literatura” a la CF. Las periodistas Jumana Haddad y Zaynab Assaf invitaron a los autores a enviarles sus textos. Pero —¡oh, frustracin!— constataron que incluso aquellos jvenes autores a los que haban escrito personalmente no respondieron a la convocatoria. El anlisis que ellas hicieron es virulentamente crtico, pues tampoco aceptan los argumentos generalmente admitidos. Carencia de entorno cientfico? Cyrano de Bergerac tampoco contaba con l, trescientos aos antes de la Apolo. Falta de imaginacin? Es absolutamente falso, an cuando los excesos de imaginacin rabes tienden, por lo general, a las expansiones lricas. Ahogados por la lucha por el pan cotidiano, el sexo, la supervivencia? Acaso no es cier to que muchas de las mejores obras de la CF fueron escritas en medio de catstrofes personales, nacionales o mundiales? En resumen, las dos periodistas culpan, en primer lugar, al factor lingstico: “La lengua rabe es bsicamente ‘hostil’ a la terminologa cientfica. La nomenclatura cientfica no es armoniosa, ni se acomoda al idioma. La educacin cientfica se brinda, por esta causa, en ingls o francs, y el pensamiento cientfico se encuentra desconectado de nuestro idioma Traducir (textos cientficos) es difcil, por no decir imposible.”

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Se pueden entender fcilmente las reticencias de los editores ante las traducciones, cuando se ve que CF “hard” ¡se traduce como CF “pesada”! Incluso acompaada con esta explicacin: esta CF es difcil porque utiliza leyes y teoras cientficas extremadamente precisas, ¡exigiendo del autor un alto grado de especializacin! Qu editor va entonces a arriesgarse con Banks, Brin o Vinge? En el curso del simposio previamente mencionado sobre “Literatura rabe y Ciencia Ficcin” se decidi, en todo caso, que era urgente proseguir el estudio del gnero dentro de la literatura rabe. Y tal vez nosotros mismos podamos presentar, en el Simposio Internacional previsto para abril del 2008 en Casablanca, algunas nuevas novelas de CF, algunos nuevos jardines de la imaginacin para llevar en los bolsillos. ¡Toda la juventud rabe nos quedar agradecida! Una perlita para finalizar. El 24 de diciembre de 2005 la Libyan Bager Jassem Mohammad public, en “Dilogo civilizado”, sitio independiente de orientacin izquierdista, un relato de CF, “Un mundo sin colores”. En l, cientficos procuran determinar cul es el mejor color para el entorno humano. Se repintan completamente, por lo tanto, cinco ciudades, cada una con un color diferente. Edificios y vehculos, vestimentas y artculos de todo tipo, en breve todo es de un mismo color. El anlisis estadstico de los resultados del experimento, que concluye catastrficamente, revela que los daos tuvieron la misma amplitud en todas las ciudades, pues un mundo de un solo color es un mundo sin color. El mundo rabe ofrece muchos aspectos que mereceran justificadamente una conclusin semejante. --

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Traduccin del alemn al francs: Michle Mialene. Revisada por Fausto Giudice, miembros de Tlaxcala, traductores por la diversidad lingstica (www.tlaxcala.es ). Traduccin del francs al castellano: Olga Appiani de Linares Artculo publicado en Sinergia # 14 http://www.nuevasinergia.com.ar Achmed Khammas Berln, Alemania, 1952 De padre iraqu y madre alemana. Es ingeniero, novelista, traductor, intrprete, realizador de videos. Vive en Berln. Un resumen en alemn de su ltima novela (bajo el seudnimo Ghassan al-Homsi), fue publicado en octubre del 2005 por Telapolis (“Mohammed Superstar”).

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8COMO CONTACTARNOS? S tienes algn comentario, sugerencia o colaboracin escrbenos a: darthmota@centro-onelio.cult.cu jartower@centro-onelio.cult.cu espiral@centro-onelio.cult.cu aceptamos cualquier colaboracin seria y desinteresada. Traten de ponerla en el cuerpo del mensaje. Advertencia: Los mensajes de direcciones desconocidas que contengan adjuntos sern borrados. Para suscribirte envanos un correo en blanco a: disparoenred@centro-onelio.cult.cu con la palabra "BOLETIN" en el asunto. Para desincribirte envanos un correo en blanco a: disparoenred@centro-onelio.cult.cu con la frase "NO BOLETIN" en el asunto. Para obtener nmeros atrasados envanos un correo en blanco a: disparoenred@centro-onelio.cult.cu con la frase en el asunto "Numeros anteriores" y el nmero del correo atrasado que deseas entre parntesis a continuacin. Si los quieres todos escribir a continuacin “todos”. Ejemplos : Con el asunto “Numeros anteriores (2)(5)(20)” obtendras los nmeros 2, 5 y 20 del Disparo en Red. Con el asunto “Numeros anteriores todos” obtendras todos los nmeros del Disparo en Red existentes. Al INDICE


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January 22, 2008
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Science fiction, Latin American
v Periodicals
Science fiction
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