USF Libraries
USF Digital Collections

Disparo en Red

MISSING IMAGE

Material Information

Title:
Disparo en Red
Physical Description:
Serial
Language:
English
Publisher:
Disparo En Red
Place of Publication:
Havana, Cuba
Publication Date:
Frequency:
monthly
three times a year
regular

Subjects

Subjects / Keywords:
Science fiction, Latin American -- Periodicals   ( lcsh )
Science fiction -- Periodicals   ( lcsh )
Genre:
periodical   ( marcgt )
serial   ( sobekcm )

Record Information

Source Institution:
University of South Florida Library
Holding Location:
University of South Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
usfldc doi - D42-00043-n42-2008-02
usfldc handle - d42.43
System ID:
SFS0024301:00041


This item is only available as the following downloads:


Full Text
xml version 1.0 encoding UTF-8 standalone no
record xmlns http:www.loc.govMARC21slim
leader 00000nas 2200000Ka 4500
controlfield tag 008 000000c20049999pautr p s 0 0eng d
datafield ind1 ind2 040
subfield code a FHM
c FHM
8 024
D42-00043-n42-2008-02
FHM
FHM
049
FHM
0 245
Disparo en Red.
n No. 42 (February 27, 2008)
260
[Havana, Cuba] :
b Disparo En Red
February 27, 2008
310
Monthly
650
Science fiction, Latin American
v Periodicals
Science fiction
Periodicals
1 773
t Disparo en Red.
4 856
u http://digital.lib.usf.edu/?d42.43


xml version 1.0 encoding UTF-8 standalone no
mods:mods xmlns:mods http:www.loc.govmodsv3 xmlns:xsi http:www.w3.org2001XMLSchema-instance xsi:schemaLocation http:www.loc.govmodsv3mods-3-1.xsd
mods:relatedItem type host
mods:identifier issn 0000-0000mods:part
mods:detail volume mods:number issue 42series Year mods:caption 20082008Month February2Day 2727mods:originInfo mods:dateIssued iso8601 2008-02-27



PAGE 1

HOY: 27 de FEBRERO del 2008

PAGE 2

DISPARO EN RED: Boletn electrnico de cienciaficcin y fantasa. De frecuencia mensual y totalmente gratis. disparoenred@centro-onelio.cult.cu -------------------------------------------------------Para descargar d isparos anteriores: http://www.esquina13.co.nr http://www.cubaunderground.com -------------------------------------------------------El sitio web del Fantstico Cubano http://www.cubaliteraria. cu/guaican/index.html

PAGE 3

Editores: Darthmota. Jartower. Colaboradores: Taller de Creacin ESPIRAL de ciencia ficcin y fantasa. espiral@centro-onelio.cult.cu espiralgrupo@yahoo.es Anabel Enrquez Istvn Bent Juan Pablo NoroaCoghan Vctor Hugo Prez Gallo Leonardo Gala Eliete Lorenzo Ral Aguiar Portada: Jimnez. Universo: La casta de los Metabarones. 0. CONTENIDOS: 1. La frase de hoy : Frank Herbert. 2. Artculo : Teora de la literatura fantstica, Joan Escud Gonzlez. 3. Cuento clsico : Seleccin, Ursula K. Le Guin. 4. Cuento made in Cuba: Si usted se siente como un dios…, Yoss. 5. Cuento Corto Clsico : Aprended geometra, Fredric Brown. 6. Cuento Corto Made in Cuba : El Juego, Edel Njera Chion 7. Resea: Mirrorshades, Bruce Sterling. 8. Cmo contactarnos?

PAGE 4

1. LA FRASE DE HOY : No conocers el miedo. El miedo mata la mente. El miedo es la pequea muerte que conduce a la destruccin total. Afrontar mi miedo. Permitir que pase sobre m y a travs de m. Y cuando haya pasado, girar mi ojo interior para escrutar su camino. All donde haya pasado el miedo ya no habr nada. Slo estar yo. (letana contra el Miedo del ritual Bene Gesserit) Frank Herbert. Dune. Al INDICE

PAGE 5

2.ARTICULO: Teora de la literatura fantstica por Joan Escud Gonzlez. El punto del estudio que iniciamos a continu acin analizar los contenidos tericos que posee el gnero de la literatura fantstica y de terror. Los diferentes contenidos estudiados son: -Definicin del gnero. -El cuento. Definicin del gnero Antes de empezar a trabajar las definiciones que los distintos estudiosos han elaborado, es necesario advertir que, la gran mayora de ellas se ajustan tan solo al relato clsico de terror que es el que realmente nos ocupa. La advertencia se debe a que escritores ms contemporneos como Kafka, Borges o Cortzar, que, por supuesto, no se incluyen en el estudio, no se limitan a ninguna definicin vlida que pueda generalizar sus trabajos. En estos autores, ni lo fantstico se cie slo al gnero narrativo, ni la actitud del narrador o de los personajes constituyen la clave para decidir si un texto debe ser catalogado dentro de esa categora. Hecha la aclaracin, empecemos a analizar las distintas visiones que el gnero fantstico ha evocado sobre s mismo. Muchas son las definiciones que se han aportado para intentar apresar la esencia de lo fantstico, y muchas tambin las rplicas que aqullas han obtenido arguyendo razones de peso que desmontan teoras expuestas pacientemente a lo largo de muchas pginas. Sin duda, el estudio ms importante, a pesar de sus numerosas contradicciones, es el de Tzvetan Todorov, pero tambin es interesante trabajar otros autores, aunque sea de forma ms breve. Introduccin a la literatura fantstica de Tzvetan Todorov Todorov, cuyo estudio sobre el tema se ha c onstituido en una referenc ia imprescindible (a pesar de las rplicas suscitadas), y cuyas distinciones generativas siguen en pie, estableci la ms significativa definicin hasta el momento. En su estudio Introduction la littrature

PAGE 6

fantastique Todorov diferencia tres categoras dentro de la ficcin no-realista: lo maravilloso, lo inslito y lo fantstico. Cada uno de estos gneros se basa en la forma de explicar los elementos sobrenaturales que caracterizan su manera de narracin. Si el fenmeno sobrenatural se explica racionalmente al final del relato, como en el relato "Los asesinatos de la calle Morgue", de Poe, estamos en el gnero de lo inslito. Lo que a primera vista pareca escapar a las leyes fsicas del mundo tal y como lo conocemos no es ms que un engao de los sentidos que se resolver segn estas mismas leyes. Este es el caso de muchas de las narraciones policacas qu e Poe inici y que Agatha Christie culmin. Por otro lado, si el fenmeno natural permanece sin explicacin cuando se acaba el relato, entonces nos encontramos ante lo maravilloso. Tal sera el caso de los cuentos de hadas, fbulas, leyendas, donde los deta lles irracionales forman parte tanto del universo como de su estructura. Para Todorov, el gnero fantstico se encuentra entre lo inslito y lo maravilloso, y slo se mantiene el efecto fantstico mientras el lector duda entre una explicacin racional y una explicacin irracional. Asimismo, rechaza el que un texto permanezca fantstico una vez acabada la narracin: es inslito si tiene explicacin y maravilloso si no la tiene. Segn l, lo fantstico no ocupa ms que el tiempo de la incertidumbre, hasta que el lector opte por una solucin u otra. En la literatura fantstica decimonnica podemos encontrar numerosos ejemplos que validaran la tesis de Todorov, obras ambiguas donde la duda persiste hasta el final. Pensemos, por ejemplo, en la novela de Henry James (1843-1916), La vuelta de tuerca (1898), al final de la obra ignoramos si los fantasmas son alucinaciones de la institutriz o si realmente estn confabulados con los nios. En "La Venus de Ille" (1837), de Prosper Mrime, una estatua parece animarse y matar a un recin casado, pero no tenemos la certeza de ello. Pero esta teora de Todorov no se puede decir que sea totalmente original. El escritor francs Guy de Maupassant ya la percibi un siglo antes, en su crnica titulada "Lo fantstico", la cual trabajaremos ms adelante. Otras definiciones Hay una gran cantidad de literatos que han escr ito estudios tericos acerca del gnero, nos centraremos en tres de ellos.

PAGE 7

El terico P. G. Castex1 define lo fantstico como una ruptura en la trama de la realidad cotidiana. En un contexto realista se pr oduce un acontecimiento extraordinario que, paulatinamente, atrae la atencin del personaje principal hasta invadir completamente su mundo y transformarlo. La normalidad se quiebra. Su percepcin del mundo ser distinta a partir de esta experiencia turbadora. Como ya habamos adelantado, Maupassant fue uno de los primeros tericos del gnero y aunque en su obra no dej clara la diferencia entre lo fantstico y lo inslito, s diferenci lo maravilloso de lo fantstico. Segn l, el hombre de finales del siglo XIX ya no puede creer en las leyendas antiguas y su percepcin de lo sobrenatural ha cambiado para siempre, achacando este cambio a los progresos tcnicos que han influido fuertemente en el ser humano y en su visin del mundo. El lector ya no es tan crdulo y las supersticiones y leyendas ya no le asustan. Por ello, el au tor debe mostrar ms sutileza para provocar el escalofro de inquietud y duda propio del gnero. En los cuentos fantsticos de Maupassant podemos encontrar una perfecta ilustracin de esta teora, demostrando el autor que slo se tiene miedo de lo que no se entiende. Lo que distingue un relato fantstico de un cuento de hadas es la oportunidad que da al lector la narracin fantstica de identificar el universo representado como el suyo propio y de intentar racionalizar los elementos sobrenaturales que rompen con las leyes naturales del mundo y con la posibilidad de conocimiento racional de la realidad. Maupassant insiste mucho sobre el miedo que ha de provocar un relato fantstico, que no se corresponde con la anticipacin de circunstan cias negativas, proyectadas racionalmente, sino a un terror al lmite de lo indecible, cuya causa es la falta de explicacin natural ante un determinado fenme no, inexplicable. Otra destacada estudiosa del gnero fantstico, Ana Mara Barrenechea, consciente de las contradicciones del estudio de Todorov, defi ne la literatura fantstica como la que presenta en forma de problemas hechos a-normales, a-naturales o irreales en contraste con hechos reales, normales o naturales2 Barrenechea pone el acento en el conflicto que se crea al confrontarse la realidad, o lo que se considera normal, con hechos que pertenecen a otro orden. Retomando el carcter general del apartado, una vez hemos visto las tres distintas definiciones, nos damos cuenta de que no es tarea fcil decantarse por una u otra

PAGE 8

concepcin terica sobre la literatura fantstica que, afortunadamente, no se deja apresar con facilidad por caracterizaciones que, por simplificadoras, empobrecen la riqueza de un texto literario. Las tres definiciones son vlidas como acercamiento al tema y las tres se complementan de una u otra manera. No olvidemos que estamos ante escritores decimonnicos cuya obra es de corte tradicional. El cambio y la experimentacin en este terreno quedan para ms adentrado el siglo XX. Lo fantstico decimonnico, en suma, surge siempre por oposicin o contraste con lo real y cotidiano, lo conocido y representativo de nuestro mundo, y necesita apoyarse en un punto de referencia familiar para el lector. Los personajes de los relatos clsicos que trabajamos viven en un mundo perfectamente identificable, y sus costumbres, rutinarias o extravagantes, podran ser compartidas por cualquier lector. Por otra, un elemento extrao, impreciso y perturbador se introduce en sus vidas y va empaando progresivamente su pacfica existencia. Lo sobrenatural, la realidad extraa, como dice Todorov, aparece como una ruptura del orden natural transformando la percepcin del mundo de los personajes e incluso a ellos mismos, si es que logran salir indemnes de la experiencia. De pronto nos damos cuenta de que, por debajo de nuestra realidad, existe otro mundo regido por leyes que desconocemos totalmente. Esta realidad extraa se hace evidente a los ojos del personaje y del lector y ambos se sumergen, por unos instantes, en una experiencia inolvidable y perturbadora. El cuento como unidad de trabajo El cuento como unidad de trabajo por excelencia del relato fantstico y de terror fue eficazmente establecido por Edgar Allan Poe. De hecho, en uno de sus estudios tericos3 mediante un interesante pasaje, nos hace observar los procedimientos que se deben seguir para conseguir componer un buen cuento de terror: Un hbil artista literario ha construido un relato. Si es prudente, no habr elaborado sus pensamientos para ubicar los incidentes, sino que, despus de concebir cuidadosamente cierto efecto nico y singular, inventar los incidentes, combinndolos de la manera que mejor lo ayude a lograr el efecto preconcebido. Si su primera frase no tiende ya a la produccin de dicho efecto, quiere decir que ha fracasado en el primer paso. No debera haber una sola palabra en toda la composicin cuya tendencia, directa o indirecta, no se

PAGE 9

aplicara al designio preestablecido. Y con es os medios, con ese cuidado y habilidad, se logra por fin una pintura que deja en la mente del contemplador un sentimiento de plena satisfaccin. La idea del cuento ha sido presentada sin mcula, pues no ha sufrido ninguna perturbacin; y eso es algo que la novela no puede conseguir jams. La brevedad indebida es aqu tan recusable como en la novela, pero an ms debe evitarse la excesiva longitud. Poe encontr la frmula para conducir el terror a travs de las palabras de una forma eficaz y contundente. El equilibrio y la contencin que impone una narracin breve, facilitan el estrecho control de lo que se narra y permiten moderar hbilmente la tensin. El lector, atrado por lo que lo asusta cada vez ms, es conducido a travs de la telaraa narrativa, en manos de una tcnica depurada que basa su eficacia en la creacin de una atmsfera sugerente, gracias a los mecanismos psicolgicos que convierten lo macabro en un objeto de placer esttico. Para poner en marcha el engranaje terrorfico, la descripcin tiene un papel fundamental en el gnero. La descripcin de la atmsfera, los personajes (fsica y psquicamente), los espacios, la situacin, etc. Los autores no ahorran detalles en estas descri pciones, conscientes de su importancia en la narracin. Para conseguir el impacto deseado, hacen una seleccin del lxico ms adecuado, especialmente de la adjetivacin que complemente la atmsfera que va emergiendo de las pginas. Esta premeditada seleccin del material narrativo se pone al servicio de un crecimiento gradual de la tensin, que acostumbra a alcanzar su clmax al final de la narracin. Por eso, muchas narraciones basan su tcnica en una estructura ascendiente, es decir, una lenta escalada del inters del lector, a menudo a merced de una estrategia basada en premoniciones que tiene la doble misin de alertar y de estimular la curiosidad de aqul que se ha internado en el laberinto narrativo del terror. Su lenguaje, dada la connotacin, es una combinacin de poesa y narrativa, ya que transmite sentimientos y emociones y nos da cuenta de una historia. Una de las caractersticas ms notorias del cuento de terror y motivo principal de su gran xito es que puede mantener un ambiente de suspense con mucha ms facilidad y firmeza que una narracin larga.

PAGE 10

El suspense en el relato breve El suspense es un elemento esencial para la literatura fantstica, y los procedimientos para conseguirlo son muy variados. Poe, en su teora sobre el relato breve4 desarrolla este concepto definindolo como cierto efecto nico preconcebido, situado al final de la historia, al que todos los incidentes deben confluir. No debe haber ninguna descripcin, digresin o comentario que no vaya encaminado a conseguir el efecto nico que el autor se ha propuesto previamente: todo debe estar dis puesto para la sorpresa final. Esta teora implica una tensin constante en el relato y una gran economa de medios al relatar las acciones de la trama. "El corazn delator" es un ejemplo perfecto: se trata de un cuento breve que mantiene al lector interesado y en vilo desde el primer momento. Su economa es sorprendente, no sobra ninguna frase y toda la accin, que va intensificndose paulatinamente, est dispuesta para estallar en el desenlace, o lo que Poe llama la “unidad de efecto”. El desenlace no tiene por qu suponer una aclaracin del misterio, pues a menudo sucede todo lo contrario: la duda, la ambigedad con que se queda el lector suele ser una forma habitual de cerrarlo y de proporcionar una nueva sensacin de intriga, esa otra vuelta de tuerca. 1. Le conte fantastique en France de Nodier a Maupassant Editor Corti, 1987. 2. Ensayo de una tipologa de la literatura fantstica Editor Monte vila, Caracas, 1978, pgina 90. 3. Ensayos y crticas Editorial Alianza, Madrid, 1987, pginas 135 y 136. 4. Vase nota nmero 3. "Teora de la literatura fantstica", publicado en esta pgina, es el apartado 3 del estudio Los cuentos clsicos de terror por Joan Escud Gonzlez. Tomado de Biblioteca Digital Ciudad Seva http://www.ciudadseva.com

PAGE 11

Joan Escud Gonzlez AL INDICE

PAGE 12

3. CUENTO CLASICO : Seleccin. Por Ursula K. Le Guin. —Es ultrajante —dijo la joven pelirroja—. Es un insulto. Es un error. ¡No voy a casarme con Harry Chang-Olivier! —Tiene usted alguna razn, que pueda ser formulada en una forma aceptable para el Analizador, para tomar esta decisin? —pregunt el seor Gosseyn-Ho con una tmida voz zumbante, dbil eco del potente estruendo de sus computadores. La joven rugi como una pantera. A Gosseyn-Ho no le gustaba la forma en que mantena unidas sus manos como para evitar el hacer dao a alguien. —No —dijo felinamente—. No la tengo. He trabajado con Chang-Olivier durante varios meses y lo conozco. ¡Deseo que se me seleccione otra combinacin, seor GosseynHo! El ¡Ho! fue pronunciado en voz bastante alta y le hizo dar un salto. Arreglando el pequeo sombrero negro en su calva cabeza, murmur: —Pero, seorita Ekstrom-Ngungu, eso es imposible. —Imposible? —S. Como sabe, en esos clculos se utiliza una enorme cantidad de datos relevantes. La Seleccin Matrimonial es un rea de Operacin Socio-Actuacional de una sensibilidad tpicamente alta. Djeme recordarle lo que dice el Manual de Sociometra: Hay pocos factores que sean ms importantes para tales colonias que la unin de matrimonios seleccionados para una probabilid ad de descendencia ptima junto con un nivel mximo de satisfaccin-eficiencia. Cuando en tales colonias un joven da su nombre para una Seleccin Matrimonial, se activan todos los datos de tal persona: su expediente gentico completo y toda la informacin recogida desde su nacimiento. Todos esos datos

PAGE 13

son comparados cuidadosamente con los datos relevantes que conciernen a todas las unidades ofrecidas en la escala de edades adecuadas del sexo opuesto. Seorita EkstromNgungu, ¡usted misma podr darse cuenta de la magnitud de la operacin cuando le diga que he visto como un Tipo XIV empleaba entre dieciocho y veintitrs minutos para realizarla! Bien, comprenda qu e la seleccin se limita bastante rpidamente y que, a menudo, el nmero de combinaciones surgidas para un caso particular se halla entre una y tres. En su caso, tan slo surgi una. Ella le mir por un momento, aquietada, hasta con la mirada un tanto vidriosa, tal como hace mucha gente tras haber estado escuchando hablar a un computadorista. Y al final (pues tan slo era una simple bilogo, desacostumbrada a la exacta terminologa usada por los sociometristas) pregunt: —Quiere usted decir que es el nico hombre de este planeta con el que me puedo casar? —La nica combinacin aceptable surgida en su caso —confirm Gosseyn-Ho. Tras un silencio, ella dijo: —Y si retiro... —pero se le quebr la voz y enrojeci. Los colonizadores de Beta Cisne III odiaban el tener que admitir una derrota en cualquier cosa que emprendiesen, llegando a hacer casi lo imposible para evitar fallar; eran un pueblo orgulloso y obstinado. Una seleccin cuidadosa y cuatro generaciones de educacin haban fundamentado su orgullo y obstinacin. Pues ningunas otras cualidades habran mantenido a unos seres humanos con vida en los plidos e insidiosos pramos del tercer planeta. —Oh s, naturalmente, puede usted retirar su solicitud; supongo que tambin querr volver con sus padres en el domo Iota, no? Despus de todo fue usted misma quien present su nombre como Elegible. El computadorista admir su sofoco: cabello rojo y una tez cobriza coloreada por el rubor. Era de una belleza asombrosa. Haban existido panteras rojas?

PAGE 14

—¡Pero yo pens que sus cerebros de lata encontraran a alguien que al menos fuera algo compatible conmigo! —dijo irritada, casi a punto de llorar. No lleg a hacerlo, pero se salt la regla que prohiba que una muchacha soltera admitiese cualquier emocin fuerte respecto a un joven—. ¡ODIO a ese hombre! —grit. —Se da un alto grado de compatibilidad de personalidades aqu entre los habitantes del Tercer Planeta. El ndice de compatibilidad para la poblacin total es mantenido en un mnimo del 89,6 por lo menos, y se le mantiene cuidadosamente en ese nivel o en uno superior mediante la educacin y seleccin de personal. Una emocin interpersonal negativa en una poblacin como esta corresponde usualmente a unos sentimientos ocultos de miedo o inadaptacin... En cualquier caso seorita Ekstrom-Ngungu, todo lo que le puedo decir es que lo tome o lo deje, comprende? Le hizo un pequeo gesto con la ca beza, acompaado de una sonrisa. —Oh —dijo la muchacha—, oh... oh... oh, ¡malditos sean sus Analizadores y Sociometra y todas sus mquinas de lata! ¡Tanto usted como sus cerebros de lata no tienen ni la menor idea de la biologa humana! Y, saltndole chispas de su cabello rojo, desapareci. El seor Gosseyn-Ho arregl su pequeo sombrero negro y murmur, dirigindose a la silla vaca que ella haba ocupado: —Creo que s la tenemos... Harry Chang-Olivier era un individuo alto, de cabello oscuro. A la plida luz del da del Tercer Planeta, su rostro casi resplandeca con tonos dorados, tan brillante como una vista del Sol de la Tierra en los visores. Tena unos pulmones que parecan bombas atmosfricas y una potente voz de tenor. En un mundo ms tranquilo habra cantado los papeles de los hroes de las Superperas dodecafnicas y sido un famoso artista, pero aqu, en la Ciudad-domo Kappa, era tan slo un qumico orgnico. Da tras da se dedicaba a medir la produccin de enzimasas en los tanques de crecimiento, sin estar descontento por

PAGE 15

ello. Era un hombre alegre. La alegra era otra de las cualidades buscadas y cultivadas por el Plan Sociomtrico de Beta Cisne III. Si exceptuamos su asombrosa, pero irrelevante voz, Harry Chang-Olivier era, probablemente, el colonizador ideal para un computador: una especie de esquimal, educado y emprendedor. Joan Ekstrom-Ngungu mir de reojo a su rostro dorado inclinado sobre un microscopio, y lo odi. Iban a casarse el viernes. El silencio colgaba como una nube de cloroformo sobre el laboratorio, reflejando las emociones de Joan. —Ekstrom —dijo Chang-Olivier, alzando su simptico rostro—: quiere echarse atrs? —LO QUIERE USTED? —Yo? No, no lo quiero. —Sonri, y por un momento la mir directamente. Ella enrojeci de ira y le dio la espalda, susurrando: —Sinvergenza... En las ocho abarrotadas colonias-burbuja del Tercer Planeta, los dos sexos tenan que compartir el trabajo como iguales y colaboradores; no haba posibilidad de mantener a los jvenes separados durante las horas de trabajo. Y, no obstante, en esas colonias todos los casamientos eran arreglados: el matrimonio por impulso o inclinacin estaba totalmente prohibido. El Manual explicaba la ley hablando principalmente de evitar la concatenacin azarosa de los temperamentos incongruentes y la combinacin inefectiva de formaciones del ADN antitticas en la descendencia. Pero la verdadera razn, ms vlida, era que as los muy atareados jvenes, aunque se hallasen continuamente juntos, al menos no deban sufrir las peores tensiones y preocupa ciones de la adolescencia. Ot ros se ocuparan de eso. Todo

PAGE 16

lo que ellos tenan que hacer era no enamorarse hasta que les hubiera sido elegido un cnyuge. Existan numerosos mtodos para evitar que surgiesen romances premaritales, e influenciaban las costumbres: tica, vestidos, deportes, dieta, en fin, todo. Por ejemplo, la vestimenta de las muchachas solteras era siem pre igual para todas: pantalones cortos de color negro y sujetadores blancos. Los computadores haban probado, ya haca mucho, que no haba nada menos atractivo —a la larga— que una mujer casi desnuda. Las muchachas (y muchachos) del Tercer Planeta vean con envidia y reticencia las grabaciones llegadas de Arturo y Centauro, bellos mundos lujuriosos en los que las vestimentas de las mujeres iban desde cintas de Moebius un ao a sacos de patatas el siguiente, o eran medio lona y medio gasas de seda, ocultando-mostrando, crujientes y tintineantes, perfumadas... No se suministraban perfumes a los colonos solteros del Tercer Planeta. Tambin exista la costumbre, que no era una ley pero s una regla bsica de actuacin, que los jvenes de ambos sexos no se mirasen nunca frente a frente. Una muchacha a la que se la mirase as se iba a su casa para encerrarse en su habitacin a llorar en secreto, convencida que deba de haber actuado en alguna forma poco correcta para que se la hubiera avergonzado en tal forma. Y el muchacho que miraba saba, en lo ms profundo de su ser, que estaba arriesgando su propio autorrespeto como hombre. En un mundo duro, un cierto puritanismo puede ser de una gran ayuda. —¡Siga entonces! —gru Joan, an vuelta de espaldas. Usaba el tono de conversacin respetuoso que se supona que deba emplearse en las conversaciones entre chicos y chicas, por lo que prosigui: —¡Con todo el respeto, tenga la amabilidad de seguir, entonces!... A menos que los dos estemos de acuerdo en un Rehuse-Mutuo, estoy atrapada. —Es cierto, estamos atrapados —dijo alegremente el hombre. Sigui un silencio, luego ruido de tubos de ensayo tintineando. En el firmamento, brillaba la apagada luna gris.

PAGE 17

—Malditos computadores estpidos... —murmur ella—, como si las matemticas lo pudieran resolver todo. —Con todo el respeto —dijo repentinamente Chang-Olivier con aquella voz vibrante y arrogante que siempre la hac a dar un respingo—, teng a la amabilidad de enfrentarse con los hechos, Ekstrom. Los computadores parecen hacerlo bien; al menos yo no s que hayan demasiados matrimonios infelices por aqu. Pero no es eso lo que importa. Cuando vi que a usted no le haca dichosa la idea, yo tambin habl con Gosseyn-Ho para ver si haba elecciones alternativas. No las hay... El Tipo XIV me eligi a m para usted y a usted para m... y nadie ms. Si es que queremos casarnos, tendremos que hacerlo, el viernes, y el uno con el otro. Tenga la amabilidad de aceptarlo o rechazarlo. Yo pretendo aceptarlo y tratar que vaya bien; espero que su sentimentalismo no le impedir a usted el hacer lo mismo. Su voz se cort en seco y se inclin de nuevo hacia su microscopio. Joan no dijo nada, pero en la placa de Petri de cultivo bacterial que estaba inoculando con pseudovirus betacygni, cay una gota de agua salada que esteriliz un rea circular. La tabuladora Matthew-VII cliquete, tablete, resopl, zumb y escupi una nueva cinta con el programa de Trabajos Ocasionales Rotativos para los habitantes del Domo Kappa. Ajustando cansadamente su sombrero sobre la parte calva de su cabeza, el computadorista Gosseyn-Ho comenz a escribir a mquina (con slo dos dedos) una versin inteligible de la columna de smbolos que surga como una larga lengua amarilla de la boca cuadrada de la mquina: Comprobacin de enzimas: Sra. Garca-Katastrovich y Srta. Demos-Stein. Tanques Gamma: Sr. Sm ith-Smith. Basuras: Sr. y Sra. ChangEkstrom… Joan se at los esques motorizados y se puso en pie. Tras ella, el Domo Kappa brillaba a la lechosa luz del sol como una gran burbuja que reflejara el dbil resplandor solar y el blanco cielo nuboso. Frente a ella, su marido se ergua sobre una baja colina,

PAGE 18

enfundado en su resplandeciente escafandra plateada, con el fusil calorfico colgado al hombro; una figura alta y heroica enfrentndose con la siniestra desolacin de un planeta an no domeado. —¡Maldito presuntuoso! —gru Joan, esquiando trabajosamente hacia l. —Qu? —pregunt una educada y arrogante voz en su auricular. Se haba olvidado de la conexin radial. —He dicho que comencemos. —¡Correcto! —acept l y desapareci. Se haba criado en el Domo Beta, cerca de los llamados Alpes, donde les gustaba esquiar por deporte. Con la barbilla alzada y los dientes apretados, Joan se esforz por seguirlo, mientras sus esques trataban continuamente de escapar de sus pies y a su alrededor se alzaban grandes nubes de polvo bacterial, por entre las que, de vez en cuando, poda contemplar la brillante figura que se deslizaba precedindola. Iniciaron su ronda a diez kilmetros del domo. Era una operacin rutinaria; estaban buscando cualquier rastro de infeccin procedente de la ciudad en el domo: organismos escapados que pudieran alterar el elaborado equilibrio ecolgico de la vida bacteriana nativa del Tercer Planeta. El planeta era un lugar monstruoso para la gente, pero un paraso para las bacterias y las formas inferiores de hongos. Una bacteria activa de tipo terrestre, escapada a travs de las bombas y los filtro s, poda multiplicarse tan rpidamente que uno poda contemplar como se extenda su rea de accin; y unos pocos bacterifagos escapados en cierta ocasin haban causado muchos kilmetros de destruccin. En lo referente a las bacterias y virus nativos, algunos de ellos eran usados en la produccin de la vacuna contra la sarcoma-carcinoma (sta era la razn de la existencia de colonias en el Tercer Planeta). Todas ellas eran bastante inofensivas, a menos que fueran inhaladas: una vez en el aparato respiratorio se multiplicaban en tal forma, sin que nada pareciese detenerlos, que el afectado mora en unos cinco das. Los recin casados esquiaron alrededor del domo, una y otra vez, haciendo cada vez ms estrecha su espiral. Alrededor suyo se alzaban nubes de caliente y hmeda nieve

PAGE 19

bacterial que quedaban danzando en el aire. En el acuoso cielo blanco, el dbil solecillo se arrastraba a lo largo de su recorrido diario, hundindose con dolorosa lentitud hacia el norte. —Tenga la bondad de comprobar sus tanques de aire —dijo el auricular de Joan a las dos de la tarde. A las dos semanas de su casamiento, ninguno de los dos haba adoptado an las formas conversacionales familiares que ahora les era posible usar. —Con todo el respeto, no tiene por qu recordrmelo. Tengo un reloj. Pero a las tres en punto la voz repiti: —Tenga la bondad de comprobar sus tanques de aire, Ekstrom. —¡Tenga la bondad de comprobar los suyos! —Ya lo he hecho —dijo l, alegremente. A las tres y treintids, l estaba cantando O Spazio, addio de la pera Ada de Altair A Joan siempre le haba gustado la msica vibrante y tena que admitir que, en realidad, Chang tena una magnfica voz. Sonaba como una trompeta. El desierto clido, hmedo y espectralmente blanco los rodeaba por todas partes, sordo a la msica, ocupado tan slo en comer, reproducirse e infectar. En el centro de este desorden eterno, una voz cantaba marca ndo la presencia de la belleza, la habilidad, la coherencia... —Lo siento —dijo su auricular—. Me olvid que estaba usted en conexin. No le dira que continuase cantando: ya estaba lo suficientemente envanecido; pero echaba a faltar la cancin. —Tenga la bondad de comprobar sus tanques de aire. —Tendr usted la bondad de dejar de recordarme eso? ¡Soy lo suficientemente capaz como para acordarme por m misma! —No cabe duda —replic l; pero a las cinco en punto le pidi que comprobase los tanques de aire.

PAGE 20

A las cinco y dieciocho descubrieron un brote de moho: el penicillinium se haba adaptado con facilidad al Tercer Planeta. Lo destruyeron y a las cinco y veintids estaban esquiando de nuevo, rodeados por las polvori entas nubes de grmenes, bajo un horizonte que casi no cambiaba y un sol que se pona interminablemente hacia el norte. Poco antes de las seis, Joan dijo: —Si estuviramos ms separados, la nieve de sus esques no obstruira mi visin. —Correcto. Tenga la bondad de permitirme que le recuerde el comprobar sus tanques de aire. —Y se desliz hacia la derecha, ejecutando algunos magistrales slaloms por una pendiente, empequeecindose hasta que no fue sino poco ms que un punto brillante que describa una rbita ms amplia en la distancia. Libre al fin de la presin de su constante presencia, Joan esqui en una especie de duermevela vigilante. Lentamente se oscureci al atardecer. Hasta un da de treinta horas termina por acabarse. Comenz a sentir hambre y se pregunt cuando sugerira l que regresasen a la burbuja. Pero no dijo nada. Deseaba que ella admitiese ser la primera en estar cansada. ¡Y un rbano lo iba a hacer! Continu, atontada por el sonido de los esques motorizados. Las luces del Domo Kappa brillaban doradas; y se dio cuenta, despertando de la monotona del movimiento, que ya era demasiado tarde para ver lo suficiente como para realizar el trabajo y que l no le haba pedido a las ocho que comprobase los tanques de aire. —Chang? Cuando no hubo respuesta, su corazn comenz a palpitar ms fuerte. El plido, informe y sin sentido anochecer colgaba a su alrededor, pudiendo notar el horror que contena. No es que estuviera perdida, pues se hallaba a la vista de una ciudad iluminada que tan slo se encontraba a unos pocos kilmetros..., pero dnde demonios estaba l y por qu permaneca en silencio? Haba an la suficiente luz como para poder volver atrs, siguiendo sus propias huellas. Lo hizo, mirando hacia la izquierda, gritando de vez en cuando su nombre con el volumen al mximo. Nada. La luz se desvaneca lentamente y ya era ms difcil seguir las

PAGE 21

huellas que iban siendo borradas por la erupcin de la vida sobre la que haban sido marcadas. Habra vuelto al domo sin decrselo? Este pensamiento la golpe en tal forma que casi se detuvo. Seguramente l no hara nada ilegal y dejar a un compaero solo fuera del domo era ilegal, excepto cuando se trataba de una emergencia... y en cualquier caso era una falta de tacto increblemente monstruosa. Pero, no estara enfadado con ella por la frialdad y rudeza que haba estado demostrando? Tal vez estaba tratando de darle una leccin, o gastndole una broma pesada. Continu, cansada, molesta, hambrienta, nerviosa, imaginndoselo riendo con sus sonoras y alegres carcajadas, seguro y a gusto en el Refectorio en... Pero ah estaba, a menos de cinco metros de ella. Describi un crculo, apag los motores de sus esques y se inclin hacia l. Yaca cabeza abajo en una pendiente y, en la griscea oscuridad, pudo ver lo que le haba ocurrido: al llegar sobre la cresta de la cuesta haba descendido esquiando hasta encontrarse c on una superficie de roca desnuda, en un lugar en que uno de los virulentos bacterifagos nativos haba eliminado a toda otra vida y luego muerto por falta de alimento, dejando un os pocos metros de superficie desprovistos de nieve durante un da o dos. Las rocas brillaban con raros colores a la moribunda luz. —Ha sufrido usted un buen golpe —coment ella—. Por qu estaba an tan atrs? l no alz la cabeza. Y tan slo entonces se dio ella cuenta que no se acababa de caer, sino que yaca all desde haca una hora o ms. Se arrodill a su lado tan bien como supo. La roca desnuda le lastimaba las rodillas, hacindola moverse cuidadosamente para que su traje protector no resultase daado... Qu habra pasado con el de l? Le alz la cabeza para poder verle la cara. Escuch un raro sonido en su auricular, un rugido atronador que la asust, hasta que se dio cuenta que tan slo era la entrecortada respiracin de l y que su comunicador estaba puesto a todo volumen. Su rostro era una masa gris bajo el brillante plstico protector. —¡Harry! —dijo suavemente.

PAGE 22

Sus ojos se abrieron; tosi y gru, trat de alzar la cabeza y no pudo. Dijo algo, un rugido en su auricula r. Baj el volumen. —Encienda el foco de su casco —murmuraba l. Sintindose muy estpida, hizo lo que l deca. Al no haber salido nunca de noche, no haba recordado que el traje llevaba iluminacin propia. —Tiene el traje roto, Harry? —No lo s. —Dese la vuelta y podr comprobarl o; tengo un parche dispuesto. —No puedo. Su rostro se vea serio y concentrado y, a la luz de la lmpara, su frente y mejillas destellaban con gotitas de sudor. —Creo que... se me cruzaron los esques... —Se encontr con un trozo de roca y choc. —Bueno, me duele la pierna. Gir la cabeza y dio un respingo cuando el foco ilumin la extraa posicin de su pierna derecha. —A cuarenta kilmetros por hora, no es ra ro que le pasase esto —dijo con calma; pero tom su mano. —Aydeme a incorporarme. —No; tal vez tenga un hueso roto; y si hay un desgarrn en su traje lo mejor que puede hacer es taparlo con su cuerpo. Encender un par de bengalas. Y, ahora, qudese quieto. As lo hizo y ella se arrastr un poco ms lejos para plantar una bengala cohete y encenderla. La estrella roja estall por encima de sus cabezas. Una flor de luz que creaba

PAGE 23

rpidas sombras sobre las enormes extensiones plidas de la nieve viva. Muri. La noche gris regres. —Lo mejor ser, Joan, que esque en busca de ayuda. —Y dejarle aqu? No sea tonto. Adems, es ilegal... Encender la otra bengala dentro de unos minutos. Sacarn el trineo y estarn aqu mucho ms pronto de lo que yo podra tardar en llegar all. Qudese quieto ahora. Se haba sacado los esques y tambin se los quit a l; luego se sent a su lado, tomando su mano enguantada con la suya, mien tras la amarilla luz del foco de su casco creaba un estanque de luminosidad a su alrededor. —Me alegra que est aqu —dijo l. A ella le dola mucho el saber que estaba asustado y sufriendo, por lo que contest tan severamente como pudo: —Y aqu me quedar, Harry... Primavera en Beta Cisne III. Las criptoesporas violetas estaban en plena proliferacin, casi ocultando durante una semana o dos la incolora nieve bacterial, posndose por encima de todo el domo de la cpula hasta que la dbil luz del sol adquira una tonalidad amatista. A esa luz, el nie;o de la seora Chang-Ekstrom pareca ser verde. Pero el seor Gosseyn-Ho, pe nsando que probablemente era un nio de tez amarillenta y que su madre indudablemente lo crea hermoso, dijo en tono adulador: —S, indudablemente se trata de un muchachito muy hermoso. —Se parece a su padre —dijo orgullosamente Joan. —No cabe duda. Y qu tal se halla el seor Chang-Ekstrom? —¡Oh, muy bien, gracias! Ah llega. —Harry Chang-Ekstrom lleg caminando por la Calle Este entre los rboles y rosales, cojeando ligeramente con la pierna en la que haba sufrido una fractura mltiple

PAGE 24

haca un ao, pero sonriendo como un tigre a la vista de su mujer e hijo. Tambin se le vea de color verdoso a la luz de esta extraa y poco prometedora primavera; pero pareca muy dichoso. Salud a Gosseyn-Ho con calor y el computadorista alz su sombrero, sonriendo dbilmente. —Qu tal van los cerebros de lata este mes? —Como siempre, terriblemente sobrecargados de trabajo. ¡No se puede llevar una planificacin sociomtrica correcta con tan pocos instrumentos! Necesitamos al menos otros dos Tipo XIV y un Coordinador Luke para manejar la programacin del nuevo subdomo y de los excavadores de bacterias de Lambda. —¡Creo que los computador es hacen un trabajo mara villoso! —dijo Joan ChangEkstrom con apasionamiento. —Oh, s, no cabe duda que, con la ayuda de los colonizadores, lo hacen —dijo Gosseyn-Ho, asintiendo con la cabeza. Luego contempl como la joven pareja se alejaba: eran dos seres bellos y afectuosos, que se rean juntos de algo, mientras su verdoso pero risueo nio contemplaba feliz desde el hombro de su padre el bien planificado y construido pequeo mundo ordenado del domo. —S, no cabe duda —murmur para s mismo Gosseyn-Ho, regresando por la Calle Este hasta su oficina. La agenda del da se hallaba sobre el escritorio de su pequeo despacho, tras el cual, en sus inmensas salas, los computadores cliqueteaban y retumbaban y zumbaban y charloteaban. Siguiente trabajo: entrar a Rosa Yurishevsky-Puraswami como Elegible para Seleccin Matrimonial. Procedimiento usual. Mientras tomaba de un archivador los no mbres de todos los jvenes clasificados como Elegibles en las ocho ciudades-domo, trat de recordar si la seorita YurishevskyPuraswami era la diminuta pero hermosa morena de Lambda o la chica de ojos grises de Radiologa. Bien, no importaba. Con un poco de suerte, siempre iba bien. Escribi a mquina (con dos dedos) el nombre de la chica y su ciudad y el nmero de su Habitacin de Soltera en un Impreso de Certificacin de Seleccin Matrimonial. Luego cogi su sombrero negro, lo coloc boca arriba so bre sus rodillas, y se rasc la porcin calva de su crneo, que

PAGE 25

le picaba. Tras l, los computadores rugan, trabajando para enfrentarse con todos los problemas de un mundo atareado. Sonri confortadoramente a travs de las puertas de cristal a las grandes mquinas. Indudablemente, tenan sus limitaciones. Luego dej caer las fichas de los cincuenta muchachos en su sombrero, cerr los ojos y extrajo una. Ursula K. Le Guin Nacida el 21 de octubre de 1929 en Berkeley, Ursula Kroeber era hija de Theodora y Alfred Kroeber, escritora de cuentos infantiles y antroplogo, respectivamente. Estudi en el Radcliffe College y se gradu en Literatura Italiana y Francesa del Renacimiento en la Universidad de Columbia. Tras ganar una beca para estudiar en Francia, conoci a Charles A. Le Guin, historiador, con el que contrajo matrimonio en 1953 en Pars. En 1958 se establecieron en Portland, Oregn. Tuvieron tres hijos y, de momento, tres nietos. A lo largo de su vida, Ursula K. Le Guin se ha revelado como activa militante pacifista y feminista. Ursula K. Le Guin es una de las autoras ms completas de nuestro tiempo. Escribe prosa y verso, y ha publicado sus trabajos en gneros tan distintos como la fantasa, cienciaficcin, ficcin realista, libros infantiles, libros para jvenes, ensayos, guiones, etc. Ha publicado 6 libros de poesa, 20 novelas, ms de 100 cuentos cortos (que han sido recogidos en 11 volmenes), 11 libros infantiles, 4 colecciones de ensayos y 4 traducciones de otras obras, en apenas 40 aos. Unas cifras realmente impresionantes, que muy pocos autores han conseguido, y ms an teniendo en cuenta la alta calidad de sus textos y de la variedad de sus formas. Al INDICE

PAGE 26

4. CUENTO MADE IN CUBA: SI USTED SE SIENTE COMO UN DIOS… (Declogo de Autoayuda para turistas que visitan Shu-Wu-Kun-Lu) Por Yoss Para Andrew Dale Carnegie y Wayne Dyer: el inventor original y el genio actual de la autoayuda. Y por supuesto, para Hayde, su consumidora. I-No desestime a priori cualquier sensacin de divinidad como borrachera o alucinacin. Shu-Wu-Kun-Lu es un mundo muy singular. Contribuyen a volverlo as varios factores. Como su gran cercana con el agujero negro de Aldrin-13 y sus potentes y complejas fuerzas; su forma irregular con sus consecuentes mareas gravitatorias; su red subterrnea de tneles; su inmensa densidad de poblacin y muchos otros. Y es probablemente la sinergia o interaccin entre todas estas caractersticas la que genera el fenmeno ms extico de este extrao planeta: la enteognesis1. A veces las primeras etapas de este sorprendente proceso inducen en el individuo afectado efectos muy similares a los de una leve intoxicacin con etanol o al “subidn” de muchas drogas naturales o sintticas. Y, s, en efecto: el destilado de los frutos salados y los polvos psicodlicos de las algas de 1 Del griego “asimilar la formacin de un dios” Penetracin, posesin, encarnacin y/o manifestacin de metaentidades extradimensionales que tiene lugar ocasionalmente en el planeta Shu-Wu-Kun-Lu y sus alrededores. La ciencia moderna intenta reducir el tremendo impacto mental de cualquier concepto relacionado con la divinidad recurriendo a este eufemismo culterano.

PAGE 27

los lagos sulfurosos de Shu-Wu-Kun-Lu son famosos en toda la galaxia… pero, los haya probado o no, ser mejor que no pase por alto a la ligera ciertas sensaciones curiosas. Tales como una suprema tranquilidad, la impresin de que el tiempo es solo una ilusin que usted podra trascender con un pequeo esfuerzo, o el convencimiento sbito de poder comprender todo lo que lo rodea y adems cambiarlo a su simple antojo. Segn los nativos de Shu-Wu-Kun-Lu, cuya experiencia directa con estos procesos y fenmenos dura ya decenas de milenios, si usted empieza a sentirse como un dios, atencin: podra ser que se estuviese convirtiendo de veras en uno. Y lo mejor en tal caso es reaccionar a tiempo para poder cortar el proceso de raz antes de tener que lamentar males mayores. II-Mantenga toda la calma de la que sea capaz. Expuestos siglo tras siglo a la enteognesis, y como clara manifestacin de la seleccin natural evolutiva, los nativos de Shu-Wu-Kun-Lu han desarrollado una extrema sensibilidad (tal vez de naturaleza psi) para detectar a los afectados por estas trasmigraciones, metamorfosis o posesiones divina, incluso durante las primeras etapas del fenmeno. Y, como tras varias experiencias terribles con metaentidades extradimensionales ya plenamente asentadas en su realidad tambin han terminado prefiriendo la prevencin a la reconstruccin, resulta que, ante la menor sospecha de que algn individuo pueda estar convirtindose en dios, su primera reaccin es darle muerte de inmediato, por si acaso… Por lo dems la cultura local se distingue por ser en extremo pacfica, hospitalaria y corts. Por ejemplo, si el occiso “preventivamente” fuese un turista extraplanetario, la embajada o consulado shuwukunluno ms cercano a su domic ilio indemniza luego a su familia con una generosa suma. Claro que esto no representa gran consuelo para el cadver. Por tanto, si se siente

PAGE 28

embargado por extraas sensaciones, evite a toda costa que ningn nativo se percate. Su vida literalmente depende de ello. III-Dude mentalmente de la realidad de la se nsacin, pero no intente autoconvencerse de que en efecto es falsa con ning n experimento material concreto. Los habitantes de Shu-Wu-Kun-Lu sostiene n que la mejor manera de combatir la enteognesis es poner en tela de juicio su existencia a cada instante. Ms bien “me estar de veras pasando a m?” que “esto no puede estarme pasando a m”, porque la negacin frontal puede generar un potencial neurolgico que redunde incluso en un reforzamiento y/o aceleracin del proceso. Por supuesto, en vistas del breve lapso de tiempo que los shuwukunlunos sospechosos de ser afectados por el fenmeno suelen sobrevivir a la rpida y drstica reaccin “preventiva” de sus connaturales, bien cabe ser escptico respecto a la consideracin anterior. Pero, dada tambin la absoluta impotencia que hasta hoy han mostrado hasta la ms sofisticada medicina y tecnologa galctica para tratar a los afectados de enteognesis por qu no aceptar que algo deben haber aprendido al respecto los habitantes de Shu-Wu-Kun-Lu? En consecuencia, atngase cuidadosamente a este precepto nativo: por mucho que dude, NUNCA trate de convencerse de la imposibilidad prctica de su transformacin intentando una accin que solo podra ejecutar un verdadero dios. Por ejemplo: volar, cambiar la forma de su cuerpo, atravesar objetos, leer el pensamiento o predecir el futuro. No se deje tampoco seducir por la atractiva posibilidad de que, fracasando en ejecutar tales proezas, el autoconvencimiento de que no es usted un dios pondr por si solo fin a la pesadilla de la enteognesis. Y no solo porque si algn nativo de Shu-Wu-Kun-Lu se encontrase cerca de usted y le

PAGE 29

descubriera intentando semejantes acciones que violan las leyes de la fsica, su vida correra peligro. Lo mismo que si fracasa, por razones casi igual de obvias… Lo peor es que, si descubriese usted que realmente ha adquirido tales poderes suprafsicos, toda su percepcin de la realidad podra en trar en crisis, dejndolo as especialmente indefenso ante las siguientes etap as del proceso enteogensico. IV-Aljese lo ms posible de los grandes centros habitados, pero NO intente BAJO NINGUNA circunstancia abandonar el planeta. Debido al notable espritu gregario de su raza inteligente, y a que su religin considera blasfemo el uso de cualquier mtodo anticonceptivo, Shu-Wu-Kun-Lu est abrumadoramente superpoblado; con dimensiones similares a las de la Tierra, acoge a 22 mil millones de habitantes… ms un nmero variable e indeterminado de turistas extraplanetarios, pero que casi nunca desciende de unos 1500 millones. Algunos enteogenlogos opinan que, tanto como o incluso ms que la cercana al agujero negro Aldrin-13, es esta inmensa poblacin la responsable de la manifestacin peridica de las metaentidades extradimensionales, que seran poderosamente atradas por la gran energa que generan estas densas concentraciones de seres pensantes. Y consideran la mayor prueba de su teora el que sean muy pocos los casos de enteognesis que tienen lugar fuera del casco urbano de las megalpolis nativas. Porque el patrn de distribucin poblacional planetario tambin resulta como mnimo singular: la inmensa mayora de los shuwukunlunos viven hacinados en unas pocas superciudades piramidales de kilmetros de alto, consumiendo alimentos sintticos, mientras que el resto de la superficie del mu ndo es un gran parque donde la naturaleza se mantiene prcticamente virgen lo que de paso constituye uno de los atractivos

PAGE 30

fundamentales de este tan visitado destino turstico. Por otra parte, a peticin de sus clientes y pese al considerable riesgo estadstico de la enteognesis, pocos turoperadores dejan de incluir en sus programas una gira por las superciudades shuwukunlunas, mxima expresin galctica del hacinamiento urbano. En consecuencia, si usted comienza a sentirse como un dios mientras visita una de las megaurbes locales, un buen consejo es que, siempre disimulando para proteger su vida de la reaccin “preventiva” de los nativos, a la vez manteniendo la calma y dudando del fenmeno, se aleje lo ms posible del lugar y de toda gran concentracin poblacional, en direccin al campo abierto. Atencin: NO trate NUNCA de abandonar el planeta. Las interacciones entre el viaje suborbital y espacial y las primeras etapas de la enteognesis son altamente complejas y an no han sido bien estudiadas. Es posible que el stress del despegue, incluso del ms suave en naves de ltima generacin provistas con sistemas antigrav, acelere el proceso de forma explosiva. En cualquier caso, en el punto de trnsito hiperespacial del sistema solar de Shu-Wu-KunLu se mantiene una guardia permanente de cruceros de combate del planeta que abriran fuego ipso facto contra cualquier nave de pasajeros que se negara a ser exhaustivamente inspeccionada, como mismo ejecutan “preventivamente” y sin dudar un segundo a todo sospechoso de estar siendo afectado por la enteognesis que detecten durante dichas inspecciones. Por arbitrario, excesivo y brutal que pueda antojrsele este proceder, no intente NUNCA presentar una queja contra las autoridades planetarias. Ha examinado con atencin el hipertexto de su pasaje informtico, seccin “Deberes del turista”? En caso afirmativo, confiamos en que el derecho shuwukunluno a someter a todos sus visitantes a revisin

PAGE 31

obligatoria no ser ya una total sorpresa para usted. Por otro lado, es fcil comprender y solidarizarse con lo prudente de estas medidas de seguridad, considerando que las dos nicas naves hiperespaciales que, llevando turistas en plena transformacin, han hasta hoy conseguido burlar este cordn armado de seguridad, nunca llegaron a su destino… y que coincidiendo en espacio y tiempo con su ruta y momento de desaparicin han surgido en la galaxia dos nuevos agujeros negros, bautizados en consecuencia como Orgullo de Pyanfar y Cateto Prohibido pese a las enrgicas protestas de algunos astrnomos… Afortunadamente, no es preciso recurrir al viaje espacial para alejarse al mximo de las grandes concentraciones poblacionales shuwukunlunas. Por si no bastara con sus inmensas extensiones de bosques, praderas y zonas montaosas vrgenes, el subsuelo del singular planeta est perforado por una intrincada red de tneles cuyo origen y naturaleza desconocen incluso sus nativos, que en general evitan hablar de este tema, tanto o ms como de la enteognesis. El sistema de corredores subterrneos es tan antiguo y extenso que resulta muy poco probable que lo hayan excavado ellos mismos, y las teoras sobre la identidad de sus constructores y las circunstancias y objetivos de esta titnica obra van desde que son un efecto natural de las mareas gravitacionales de Aldrin-13 sobre el magma primigenio del planeta, hasta que los excavaron las mismas metaentidades extradimensionales, pero en otros flujos temporales, para poder alojar a ll a sus futuras (o actuales) manifestaciones. En todo caso, esta red en el subsuelo ofrece el aislamiento ideal para usted, si comienza a sentirse como un dios. Los prudentes y hospitalarios shuwukunlunos, en previsin de que los turistas que visitan su planeta pudieran nece sitar refugiarse en ello s, han dotado a estos tneles con toda clase de comodidades, como pavimentos y alumbrado elctrico, en

PAGE 32

incluso, a tramos cmodos, lechos y dispensadores automticos de alimentos. Por supuesto, todo su consumo bajo tierra ser automticamente descontado de su chip subcutneo de crditos, como especifica el hipertexto “Gastos extra” de su pasaje informtico. VReflexione con ecuanimidad sobre lo absurdo y sobre todo engorroso que sera poseer una autntica condicin divina. Una vez que usted se encuentre lo ms alejado posible de todo contacto con otros seres inteligentes, encare el asunto con ecuanimidad. Reflexione sobre los pros y los contras de la enteognesis. Es en realidad tan atractivo ser un dios? Tal condicin le ofrecera a usted grandes poderes, algunos de ellos inclusive inimagin ables para simples seres mortales, no cabe duda. Pero no podra implicar a la vez gran des responsabilidades, asimismo de momento fuera de su imaginacin? Como regular el curso del tiempo, las dimensiones del espacio y hasta la realidad misma, tal vez? Cree que sera fcil o agradable cargar con semejante fardo sobre sus hombros? Considere la posibilidad de que el cosmos requiera para su funcionamiento de la constante supervisin y/o intromisin de cierto nmero de muy atareadas metaentidades. Entonces no podra ser que estas se encontraran divinamente ansiosas por pasar su responsabilidad a otros seres? Quizs el poder suprafsico es una constante inherente al universo, y solo varan sus depositarios. Siempre en la cuerda de mantener una constante duda razonable sobre el proceso, analice su anterior condicin de ente biolgico perecedero sin poderes suprafsicos ni preocupaciones csmicas era tan desagradable? No le parece envidiable ahora aquella tranquila mediocridad sin relevancias? por qu entonces podra alguien desear realmente convertirse en algo tan engorroso o extrao como es un dios?

PAGE 33

Pero no exagere: tenga en cuenta que, para algunos modernos enteogenlogos, esta drstica limitacin a sus poderes y responsabilidades que implicara radicar en un cuerpo fsico podra ser precisamente uno de los grandes atractivos de la trasmigracin para las metaentidades extradimensionales, cuyas increbles capacidades al manifestarse en usted no seran sino un plido reflejo de la magnitud que estos poderes tendran antes de la enteognesis hacia nuestro universo. Segn los pocos casos documentados de shuw ukunlunos que han logrado sobrevivir al proceso, esta meditacin sobre derechos y deberes logra en ocasiones detenerlo, aunque tambin advierten que la tentacin que significa acceder a la condicin divina es mil veces ms difcil de resistir que el peor sndrome de abstinencia a la droga. Para facilitar esta dura lucha, los amables nativos han construido en la red de tneles algunas capillas o ashrams de meditacin, supuestamente ubicadas en los sitios especficos donde los nexos de fuerzas del universo son me nos favorables para la manifestacin de las metaentidades extradimensionales. No le recomendamos ni desaconsejamos acud ir a estas construcci ones. Pero si le advertimos que, siempre bajo las condiciones especificadas en el hipertexto “Gastos extra” de su pasaje informtico, su uso no resulta gratuito, ni tan siquiera barato. VI-Considere su libre albedro y su irrepetible unicidad como individuo amenazados y menoscabados por la esencia uni forme de las metaentidades. Volviendo sobre el argumento anterior: por insignificante y mediocre que se haya usted considerado siempre, no cabe duda de que es un individuo nico e irrepetible, con sus defectos y virtudes irrepetibles. Pero, suprema paradoja: el sueo de ser un dios significa para la mayora de los entes mortales distinguirse profundamente de sus semejantes, superndolos en todo campo… y

PAGE 34

sin embargo, dada la gran similitud en los cursos de accin tomados milenio tras milenio por las metaentidades extradimensionales que se han manifestado en Shu-Wu-Kun-Lu, muchos enteogenlogos y telogos deterministas sostienen que el concepto de libre albedro podra ser bsica y absolutamente incompatible con la condicin divina. Un hombre puede elegir hacer o no hacer; un dios, solo podra hacer lo que debe hacer. Ni ms ni menos… o el caos invadira el universo. Sigue entonces parecindole tan atractivo como antes dejar de luchar contra la enteognesis y someterse resignadam ente a la metamorfosis o posesin? Segn los shuwukunlunos, la meditacin respecto a este argumento tambin logra detener el proceso… algunas veces. VII-Cuestinese el por qu de la enteognesis justo a esta altura de su vida. Puede que usted sea uno de esos dbiles mentales fracasados crnicos aspirantes a suicidas. O de los otros, los megalmanos irresponsables que sienten que siempre merecen ms, y que haya acudido a Shu-Wu-Kun-Lu precisamente con la esperanza de ser vctima de la entegenesis y cambiar radicalmente su vida. Entonces, probablemente a estas alturas del proceso se estar felicitando por el xito de sus planes y por haber burlado astutamente toda medida de seguridad concebida para evitarlo. Los cuidadosos y exhaustivos tests a los que el trust turstico nativo insiste en someter a todo aspirante a turista antes de permitirle visitar su planeta son muy eficientes detectando esta clase de locos… pero no 100% eficientes, claro. As que muy bien podr usted ufanarse de que si su destino era convertirse en dios, nada en el mundo podra evitarlo. Pero, no sea estpido ni obvio. Reflexione: su destino? y por qu justo ahora? A su edad. Con esas carnes flojas cuyo deterioro ninguna ciruga esttica ni tratamiento de reconstitucin celular puede ya ocultar y mucho menos revertir. Despus de tantos reveses

PAGE 35

y sinsabores, matrimonios echados a perder, amigos que lo traicionaron, negocios arruinados, talentos malgastados y similares golpes del lado ms oscuro de la vida. Piense: Vale la pena, ahora? cree sinceramente que el destino solo quera mostrarle lo malo antes de ofrecerle lo justo, lo mejor, la divinidad? cuntas veces no estuvo a punto de suicidarse? cuntas veces no lo intent y fracas solo por… motivos tcnicos? Cuntas veces la excelencia y el supremo dominio de los que se supo siempre merecedor no se le escaparon por milmetros, yendo a parar a manos de otros mucho menos dotados? cuntas veces tuvo que conformarse con el premio de consolacin bailar con la ms fea, resignarse? No siente que el destino ha jugado sucio con usted? Y va entonces a permitirle que siga hacindolo incluso en este momento? Qu, justo ahora, tras tanto vapulearlo implacable con el palo, venga tan fresco y amigable a ofrecerle la zanahoria? No acepte el juego en esos trminos desiguales. Resista. Usted es un hombre y puede elegir seguir sindolo. No se resigne a convertirse en esa nada omnipotente y nulisapiente, en ese absoluto sin capacidad de autodeterminacin que es una metaentidad extradimensional. Diga no a la divinidad, orgulloso de su actual condicin. VIII-No intente mantener un dilogo con la metaenti dad extradimensional que procura manifestarse en o a travs de usted. Ser mejor que asuma desde ahora mismo de que la fuerza, o manifestacin de fuerza csmica que est intentando encarnarse en su ser, no posee inteligencia ni conciencia propia, pese a su indiscutiblemente enorme poder. No le conceda ese derecho sin luchar. No intente entablar negociaciones mentales con ella. No proponga pactos. No sugiere ni acepte condiciones. No escuche esa voz que intenta

PAGE 36

hacerse or dentro de su ser. No es la suya. No lo olvide: lo que intenta transformarlo en algo que no es usted, por poderoso que sea ese algo, es y ser siempre su enemigo. Y cualquier dilogo con el enemigo es traicin. En este caso, adems, la peor de las concebibles: la traicin a s mismo. IX-Sopese que la mxima prueba de existe ncia de una nueva me taentidad podra ser justamente su desaparicin. Este es un remedio desesperado y riesgoso, y deber recurrir a l solo cuando nada de lo anterior haya logrado detener la enteognesis. Pero entonces esta ratio in extremis podra ser su salvacin. Considere con la mxima autoirona de que sea capaz a aquello en lo que parece estar transformndose: Dios? Metaentidad extreadimensional? ser omnipotente? S, eh? conque esas tenemos? Entonces, si tanto poder es capaz de desplegar por qu no se lo demuestra desapareciendo? Solo as creer en su realidad. Por extrao que parezca, en algunas ocasiones esta versin modernizada de la paradoja tomista de la fuerza irresistible que enfrenta a un objeto inamovible logra abortar la enteognesis hasta en sus etapas finales, haciendo que toda la inmensa potencia de la metaentidad extradimensional que trataba de manifestarse se vuelque contra s misma, en un esfuerzo desesperado por convencerlo a usted, para as superar la que cree ltima traba a su entrada en nuestro universo. Si otros argumentos no bastaran, este sera suficiente para demostrar que cualquiera que ayudase a o permitiese sin luchar que estas fuerzas o entes a la vez tan poderosos y con tan poca capacidad de discernimiento intelectual penetrasen en nuestra realidad para alterarla, bien merece una y mil veces la inmediata muerte “preventiva” que le reservan los shuwukunlunos.

PAGE 37

X-Medite sobre su orientacin en el eje tico-mstico luz-bien/ tinieblas-mal. Si nada de lo anterior ha dado resultado y es usted ahora sin remedio ni confusin posible ese absoluto que se conoce como un dios, considere cuidadosamente qu clase de dios quiere ser: un dios bueno o un dios malo? un dios justo o un dios vengativo? un dios atento a sus fieles o indiferente a cualquier adoracin? De esta decisin puede depender el que el dao que inevitablemente causar en su nuevo estado sea simplemente grande o una devastacin abrumadora. Tambin intente ganar tiempo: dios de las tormentas? dios del caos? dios de los pequeos animales invertebrados marinos? dios de los mircoles? dios de los rboles que crecen en las encrucijadas? Las elecciones sucesivas se pueden articular en un rbol de decisiones casi infinito, y de ese modo, entretanto se decanta por una y otra, podr acudir en busca de consejo a nuestra siguiente pgina: el “Declogo para dioses novatos” No se lo pierda… Yoos La Habana, Cuba (1969). Licenciado en Ciencias Biolgicas por la Universidad de La Habana en 1991. Comenz a escribir a los quince aos, con su incorporacin a los Talleres Literarios. Entre otros a obtenido el Premio de cuento de ciencia ficcin de la revista cubana Juventud Tcnica, 1988, el Premio David de ciencia ficcin 1988 con el libro de cuentos Timshel (publicado por Editorial UNION, 1989), el

PAGE 38

Premio Plaza de ciencia ficcin, 1990, el Premio Luis Rogelio Nogueras de ciencia-ficcin 1998, con Los pecios y los nafragos, (publicado por Ediciones Extramuros, 2000), el Premio Calendario de la AHS en ciencia ficcin 2004 por el libro de cuentos Precio justo (publicado por la Editorial Abril, 2006). Es miembro de la UNEAC desde 1994. Correo electrnico (E-mail): : yoss00@hotmail.com Al INDICE

PAGE 39

5. Cuento Corto Clsico: APRENDED GEOMETRIA por Fredric Brown Henry mir el reloj, a las dos de la maana cerr el libro desesperado. Seguramente lo suspenderan al da siguiente. Cuanto ms estudiaba geometra, menos la comprenda. Haba fracasado ya dos veces. Con seguridad lo echaran de la Universidad. Slo un milagro poda salvarlo. Se enderez. Un milagro? Por qu no? Siempre se haba interesado por la magia. Tena libros. Haba encontrado instrucciones muy sencillas para llamar a los demonios y someterlos a su voluntad. Nunca haba probado. Y aquel era el momento o nunca. Tom de la estantera su mejor obra de magia negra. Era sencillo. Algunas frmulas. Ponerse a cubierto en un pentgono. Llega el demonio, no puede hacernos nada y se obtiene lo que se desea. El triunfo es vuestro! Despej el piso retirando los muebles contra las paredes. Luego dibuj en el suelo, con tiza, el pentgono protector. Por fin pronunci los encantamientos. El demonio era verdaderamente horrible, pero Henry se arm de coraje. Siempre he sido un intil en geometra comenz... ¡A quin se lo dices! replic el demonio, riendo burlonamente. Y cruz, para devorarse a Henry, las lneas del hexgono que aquel idiota haba dibujado en vez del pentgono. Frederic Brown Naci en Cincinnati (Ohio) el 29 de octubre de 1906. Se gradu en el Hanover College de Indiana y desempe durante su juventud los ms variados trabajos desde recadero hasta encargado del tiovivo en un parque de atracciones. Ya casado y con dos hijos obtuvo un empleo estable como corrector del Milwaukee Journal y comenz a escribir cuentos de misterio y

PAGE 40

ciencia ficcin que venda a las revistas a razn de uno o dos centavos la palabra. Su primera novela, La trampa fabulosa, publicada en 1947, le vali el codiciado premio Edgar Allan Poe otorgado por la Asociacin de Escritores de Misterio de Amrica. Este hecho determin que se hiciese escritor profesional, publicando sin descanso novelas y colecciones de cuentos. Tras residir largo tiempo en California, se traslad a Tucson (Arizona) en busca de un clima ms apropiado para sus deficiencias respiratorias. All muri en 1972. AL INDICE

PAGE 41

6. Cuento Corto Made in Cuba: EL JUEGO Por Edel Njera Chion. La habitacin se ilumin de golpe cuando los sirvientes abrieron las cortinas. La luz del mediociclo se filtraba por los ventanales dejando ver una sala ricamente decorada. En su centro, haba una mesa pequea con dos s illas de exquisito labrado. Ms sirvientes entraron portando bandejas repletas de deliciosos manjares, y, como estatuas, permanecieron en fila a un lado de la habitacin. Otro grupo, formado por algunos guardias y un par de ancianos excntricamente ataviados, se present en la sala instantes despus. Rey Sarlock, toma asiento. Pronto comenzaremos expres el que pareca mas viejo. En que posicin, Rey Ceelur? Juega con las doradas, me identifico mejor con las negras. El aludido se sent frente a la mesa donde descansaba un juego de Mandol. Juguete con una de las grandes piezas doradas mientras planificaba la estrategia que seguira. No quiero ningn tipo de interrupciones, entendido? – orden Ceelur a sus criados. Los soldados que los acompaaban se situaron alrededor de la mesa, pero a una distancia prudencial para no or lo que hablaran sus seores. Perdona la tardanza. – dijo Ceelur sentndose. Si hay una cualidad que deben poseer todos los Reyes, es la paciencia. Lo s, lo s, pero no me agrada hacer esperar a quien no lo merece. Comenzamos? ¡Cuando gustes! Pareces confiado, seguro qu e ya elaboraste algn plan de juego. Puede ser… exclam Sarlock burln iniciando la partida. Tpica salida. – coment Ceelur moviendo uno de sus legionarios. Realizaron varias jugadas. Las piezas se movan de una casilla a otra con seguridad y rapidez, demostrando una gran experiencia por parte de ambos Reyes. Algunos instantes despus, Ceelur luca preocupado y Sarlock sonrea con malicia.

PAGE 42

Tienes buen semblante, las cosas estn saliendo como lo pensaste? Pudiera decirse que s, aunque ms bien tengo el pensamiento ocupado en otros asuntos. Otros asuntos? – inquiri Ceelur frunciendo el ceo. Me preocupa la situacin con Thuar. – explic mientras mova un dragn. Era eso. No te preocupes por l, de ese Rey y de sus brbaros me encargar yo. Los exterminar como a una plaga. – Le consol al tiempo que tomaba un dragn con su maga ¡Taque! Magnfica jugada, pero esta es mejor. – se cubri del ataque con el caballero que le quedaba y continu – An as, temo por mi pueblo. Tu reino siempre ha estado asediado porque es grande y muy frtil. Cmo esperas que haya paz? Todos son unos ambiciosos, solo buscan riquezas y poder. Nosotros tambin somos as… ¡Pero yo no voy invadiendo ni exterminando reinos por ah! Calma, no puedes esperar que todos piensen de esa manera, es imposible. ¡Nada es imposible! Estoy de acuerdo, pero cambiemos el tema. ¡Taque! De nuevo? Eres persistente, pero esa accin no trascender. Sarlock arrug la frente y lade la cabeza, pero se cubri con una jugada digna del que sabe lo que hace. Ceelur movi un gadem con sigilo. Esta no es la poca del Carnaval de Verano en tu reino? – pregunt. Efectivamente, es tiempo de fiesta para mi pueblo, ellos se han ganado eso y ms. Y no temes un ataque sorpresivo en medio de los festejos? El nico que podra atreverse es Thuar, pero se encuentra a siete ciclos de camino a mis tierras. Y yo? T? S, bien pudiera aprovechar la fiesta y tu permanencia aqu para enviar a mi ejrcito.

PAGE 43

No lo creo. Tus hombres permanecen en palacio, ninguno se ha movido desde hace tres ciclos. Ests muy bien informado… y movi un dragn – Hace exactamente cinco ciclos que mis hombres no salen de la ciudadela. Entonces, qu quieres decir? – Pregunt Sarlock tomando un legionario con su maga ¡Taque! Quiero decir… – y su voz son nerviosa …que las cosas no son siempre lo que parecen, y puede que Thuar no sea tu nico enemigo. Tu confianza te destruir – y sacrific un gadem en la defensa. No soy tan confiado como aparento, a pesar de las fiestas, mi ejrcito se encuentra preparado para lo que sea – y acept el cambio. Dudo que est preparado para todo, y s, eres demasiado confiado, me lo dice tu forma de jugar. Mandol? Es solo un juego para entretenerse, en la vida real no soy as. Te equivocas rotundamente. El Mandol, a pesar de ser un juego de mesa, es un vivo retrato de la realidad. Lo dices porque las piezas reflejan seres de estas tierras? – y adelant su rey. -S, pero adems lo digo por el significado del juego, sobre todo de este juego – y movi a su otro caballero con nerviosismo. No te entiendo… El Mandol, refleja el enfrentamiento de dos ejrcitos, del bien contra el mal; y se traduce en la lucha entre dos rivales, entre dos mentes, entre dos enemigos imaginarios que pudieran volverse reales… Permiso mi seor… susurr un criado. No orden que no se nos interrumpiera? – rugi Ceelur, enfurecido. Pero, mi Rey… es que en Las Tierras del Este… ¡A callar! ¡Una palabra ms, y las bestias estarn ms contentas con tu carne que un batalln de soldados con una prostituta! El sirviente se retir rpidamente sin emitir ni un quejido. ¡Malditos criados!

PAGE 44

No te exasperes, debiste escucharlo, a lo mejor era una noticia importante, de hecho… No le hagas caso – le interrumpi Ceelur serenndose – sigamos jugando. Por qu no le preguntas? Me interesa saber que tena que decir de mi reino. De tu reino? Tu sirviente iba a referirse a algo que pa saba en Las Tierras del Este, y as se nombra mi reino. Eso lo s, pero no debe ser nada importante, adems, odio que incumplan alguna de mis rdenes. An as, me interesara or lo que tiene que decir. Mi querido Sarlock, te imaginas que pasara si lo mando a llamar ahora, para que me diga lo que intent decirme hace un momento y por lo que casi pierde la vida…? S, entiendo, pero… Terminemos la partida primero, despus, prometo hacerlo venir, de acuerdo? Continuemos, pues. Ceelur movi a su caballero y Sarlock ripost. Se sucedi una serie de jugadas sin aparente ventaja para ninguno, pero donde ambos desarrollaban sus estrategias. Estoy preocupado. Quin te perturba, el dragn o el gadem? Me preocupa la noticia que traa tu sirviente. Desde que se fue, siento una extraa sensacin. Vamos, todava con eso, pens que estaras ms concentrado en el juego. Lo estoy, pero tengo un mal presentimiento con mi pueblo. Tranquilzate – y movi apresuradamente su maga. Sarlock sonri con malicia y se dispuso a responder la jugada. Hasta los mejores adversarios cometen erro res – y tom a la maga con su dragn. Cierto… exclam Ceelur, y desplazando unas casillas a su dragn se qued observando a su contrincante fijamente –… pero algunos son imperdonables. ¡Taque! Sarlock observ el tablero y cambi de semblante. ¡Taque Mat! – se escucha decir en un tono nada agradable. Una espesa niebla comenz a rodearlo.

PAGE 45

Qu pasa? Qu ocurre? No puedo moverme… La niebla se volvi ms densa y se disolvi al momento, llevndose con ella todo vestigio del que, hasta hace unos momentos, fuera el poderoso Rey Sarlock. El Rey Ceelur se levant, y asomndose a un ventanal, sonri. Al este, all lejos por el horizonte, una gruesa columna de humo se elevaba hasta las nubes. ¡Arhain! S, mi seor…? respondi el Capitn de la Guardia adelantndose. Quiero que la lengua del sirviente que me desobedeci, sirva como alimento a las bestias. Enseguida. Algo ms, enva un mensajero ante el Rey Thuar. Que lo invite a repartirnos Las Tierras del Este, en un amistoso partido de Mandol. Edel Njera Chion Ciudad de La Habana, 1983: Miembro del taller de Creacin Literaria de Fantasa y Ciencia Ficcin Espiral. Ha ganado mencin en el concurso “El dinosaurio” 2004 y mencin en el concurso “Arenas” 2005. AL INDICE

PAGE 46

7. RESEA : Prologo del libro “MIRRORSHADES Una antologa ciberpunk” Primera edicin de 1986. Por Bruce Sterling. Este libro es un escaparate con algunos de los escritores que han llegado a ser importantes en esta dcada. Su alianza con la cultura de los aos ochenta les ha marcado como grupo, como nueva corriente de la ciencia ficcin. Esta corriente pronto fue reconocida como tal, y se le dieron numerosas etiquetas: Ciencia Ficcin Dura Radical, Tecnologistas Fuera de la Lev, la Ola de los Ochenta, los Neuromnticos y el Grupo Mirrorshades. Pero de todas estas etiquetas, pegadas y despegadas durante los ochenta, slo una ha permanecido: ciberpunk. No hay casi ningn escritor al que le gusten las etiquetas, y en especial la de ciberpunk, dada su peculiar resonancia. Las etiqueta literarias conlleva n un extraa manera de ofender por partida doble: a los que la reciben porque se sienten en casillados, y a los que no la reciben, porque han sido olvidados. Y, de alguna forma, las etiquetas colectivas nunca encajan del todo con el individuo particular, y por ello provocan una irritacin compartida. De todo esto se deduce que el tpico escritor ciberpunk no existe; este personaje es, simplemente, una ficcin platnica. Para el resto de nosotros, esta etiqueta es un incmodo lecho de Procusto2, donde los crticos malvados nos aguardan para cortarnos y estirarnos, a fin de que encajemos. Y, sin embargo, es posible hacer afirmaciones genricas y amplias sobre el ciberpunk e identificar sus caractersticas comunes. Yo voy a hacerlo a continuacin, ya que la tentacin es demasiado grande como para re sistirme. Los cr ticos, incluido yo mismo, persisten en hablar colocando etiquetas, a pesar de todas las advertencias. Debemos hacerlo as porque sta es una fuente de conocimiento muy til, que al mismo tiempo resulta muy divertida. 2 Referencia de la mitologa griega a la historia de Procusto, o Procustes, quien obligaba a los viajeros a tenderse en un lecho de hierro. Si no se ajustaban a su tamao, l les cortaba o dislocaba las extremidades. (N. de los T.)

PAGE 47

En este libro espero presentar un panorama completo de la corriente ciberpunk, incluyendo desde sus primeros balbuceos hasta el momento actual. Mirrorshades3 debera ofrecer a los nuevos lectores de esta corriente literaria una amplia introduccin sobre las convicciones, temas y cuestiones del ciberpunk. A mi modo de ver, stos son, hasta la fecha, los relatos emblemticos, ejemplos muy claros, caractersticos de cela escritor. He evitado relatos que con frecuencia han formado parte de muchas otras antologas, de forma que hasta los devotos ms fieles deberan encontrar aqu nuevas perspectivas. El ciberpunk es producto del ambiente de los ochenta y, en cierto sentido, tal como espero mostrar ms adelante, es un producto definitivo. Pero sus races se hunden profundamente en la tradicin de la moderna ciencia ficcin popular escrita en los aos sesenta. El ciberpunk, como grupo, explota la veta de la tradicin de la ciencia ficcin. Sus precursores son legin. Los escritores concretos del ciberpunk se diferencian entre s por sus deudas literarias, pero algunos de los ms antiguos, mejor dicho, los preciberpunk, ejercen una clara y generalizada influencia. As, de la Nueva Ola tenemos que mencionar el agudo ingenio callejero de Harlan Ellison, el esplendor visionario de Samuel Delany, la vertiginosa locura de Norman Spinrad, la esttica rock de Michael Moorcock, la osada inte lectual de Brian Aldiss y, siempre, a J. G. Ballard. De la tradicin ms clsica contamos con la perspectiva csmica de Olaf Stapledon, la poltica ficcin de H. G. Wells, las slidas extrapolaciones de Larry Niven, Poul Anderson y Robert Heinlein. Y los ciberpunkis sienten una especial predileccin por los visionarios originales de la ciencia ficcin, como la burbujeante imaginaci n de un Phillip Jos Farmer, el bro de un John Varley, los juegos sobre la realidad de un Phillip K. Dick y la irregularmente apreciada tecnologa beatnik de Alfred Bester. Y adems existe una especial admiracin por un escritor cuya fusin en tre tecnologa y literatura sigue siendo insuperable: Thomas Pynchon. Durante los sesenta y setenta, el impacto de la ltima corriente reconocida de la ciencia ficcin, la Nueva Ola, trajo una novedosa preocupacin a la ciencia ficcin: la artesana literaria. Muchos de los ciberpunkis escriben con una prosa elaborada y grcil; estn enamorados del estilo y son (algunos lo diran as) demasiado conscientes de esta moda. 3 El ttulo del libro significa Gafas de espejo . (N. de los T.)

PAGE 48

Pero, como los punkis del 77, siempre anteponen su esttica de grupo de garaje. Tambin les encanta vrselas cara a cara con el ncleo desnudo de la ciencia ficcin: las ideas. Este hecho los une estrechamente a la tradicin clsica de la ciencia ficcin. Sin embargo algunos crticos consideran qu e el ciberpunk est separando la ciencia ficcin de la corriente general de la literatura, del mismo modo que el punk desnud al rock and roll de los adornos sinfnicos del rock progresivo de los setenta. (Mientras tanto, los tradicionalistas de la ciencia ficcin dura, que muestran una firme desconfianza hacia la artisticidad, disienten ruidosamente.) Como la msica punk, el ciberpunk es, en cierto sentido, una vuelta a las races. Los ciberpunkis son quizs la primera generacin de la ciencia ficcin que ha crecido no slo con esta tradicin literaria sino que, adems, vive en un autntico mundo de ciencia ficcin. Para ellos, los recursos de la ciencia ficcin dura, las extrapolaciones y la alfabetizacin tecnolgica, no son slo herramientas literari as, sino tambin una ayuda para la vida cotidiana. Son vas de conocimiento, y muy apreciadas. En la cultura pop, lo primero es la prctica, y despus la sigue la teora renqueando por sus senderos. Antes de la era de las etiquetas, el ciberpunk era simplemente la corriente, un tenue nexo generacional entre ambiciosos escritores, que intercambiaban cartas, manuscritos, ideas, luminosos elogios y punzantes crticas. Estos escritores —Gibson, Rucker, Shiner, Shirley y Sterling— descubrieron una amistosa unidad gracias a sus concepciones similares, temas compartidos e, incluso, a ciertos extraos smbolos que parecan tomar vida propia en su trabajo. Las gafas de espejo, por ejemplo. Las gafas de sol de espejo se convirtieron en un ttem desde los tempranos das del 82. Las razones de ello no son difciles de comprender. Los cristales de espejo protegen de las fuerzas de la normalidad, ocultando los ojos, haciendo creer que quien las lleva est loco y que posiblemente sea peligroso. Son el smbolo del visionario que mira al sol, del motero y del ro ckero, del polica y otro s fuera de la lev. Las lentes de espejo, preferentemente cromadas, y con montura negro mate, los colores totmicos de la corriente, aparecan en un cuento tras otro, como una suerte de emblema literario.

PAGE 49

Estos protociberpunkis fueron conocidos enseguid a como el grupo de las gafas de espejo. De ah el ttulo de esta antologa, como un bien merecido homenaje al icono de dicha corriente. Pero otros escritores jvenes, de igual talento y ambicin, pronto empezaron a producir obras que los ligaban sin lugar a dudas a esta nueva ciencia ficcin. Eran exploradores independientes cuyo trabajo reflejaba algo inherente a la dcada, algo propio del espritu de los tiempos. Algo que estaba circulando en los ochenta. De ah el trmino ciberpunk, una etiqueta que ninguno de ellos eligi. Pero ahora este trmino parece haber captado algo crucial del trabajo de esos escritores, algo crucial de la dcada en su conjunto, esto es, una nueva forma de integracin: la superposicin de mundos que estaban al principio separados, como el mbito de la alta tecnologa y el submundo moderno del pop. Esta integracin se ha convertido, durante dcadas, en una fuente crucial de energa cultural. El esfuerzo literario ci berpunk tiene su paralelo en la cultura pop a lo largo de los ochenta: en el vdeo de rock, en el submundo de los hackers, en la tecnologa callejera del hip-hop y de la msica scratch, en el rock de sintetizador de Londres y Tokio. Este fenmeno o dinmica tuvo un alcance global. Y el ciberpunk es su encarnacin literaria. En otra poca, esta combinacin habra parecido artificial y trada por los pelos. Tradicionalmente, ha existido un abismo enorme entre las ciencias y las humanidades, una brecha entre la cultura literaria, cuyo mundo formal es el arte y la poltica, y la cultura de la ciencia, cuyo mundo es la ingeniera y la industria. Pero ese vaco est llenndose a una velocida d insospechada. Ahora la cultura tecnolgica se ha salido de madre. Los avances de la ciencia son tan profundamente radicales, tan perturbadores, conflictivos y revolucionarios que ya no se pueden controlar. La ciencia est penetrando en la cultura general de forma masiva; ya est en todas partes. La estructura tradicional del poder, las instituciones de toda la vida, han perdido el control sobre el ritmo del cambio. Y de pronto se hace evidente una nueva alianza: la integracin de la tecnologa y la contracultura de los ochenta; una alianza profana entre el mundo tecnolgico y el mundo de la disidencia organizada, el mundo subterrneo de la cultura pop, de la fluidez visionaria, y de la anarqua de las calles. La contracultura de los sesenta fue rural, romanticona, anticientfica y antitecnolgica. Pero siempre acech en su corazn una contradiccin

PAGE 50

simbolizada por la guitarra elctrica. La tecnologa del rock era como el filo agudo de un cuchillo. Fueron pasando los aos, y la tecnologa del rock se fue haciendo cada vez ms perfecta, extendindose hacia la alta tecnologa de grabacin, el vdeo por satlite y la infografa. Poco a poco, fue como volver del revs la rebelde cultura pop, y ahora, con frecuencia, los artistas punteros del pop son tambin tcnicos punteros. Son magos de los efectos especiales, maestros en las mezclas, tcnicos de los efectos de grabacin, hackers de los grficos, que emergen en los nuevos medios para dejar estupefacta a la sociedad con las extravagancias de sus vuelos mentales, como en el cine de efectos especiales, y en la ayuda global de la Live Aid. Y ahora la tecnologa ha alcanzado un ritmo febril, su influencia est descontrolada y ha llegado a la calle. Como ha sealado Alvin Toffler en La tercera ola, que es la Biblia para muchos de los ciberpunkis, la revolucin tecnolgica que remodela nuestra sociedad no se basa en la jerarqua, sino en la descentralizacin, no en la rigidez, sino en la fluidez. El hacker y el rockero son los dolos de la cultura popular de esta dcada, y en s mismo el ciberpunk es, en gran medida, un fenmeno pop: espontneo, energtico, cercano a las races de lo pop. El ciberpunk proviene de un mbito donde el hacker de ordenadores y el rockero se solapan; es un disco Petri cultural donde las sinuosas lneas de los genes se subdividen. Algunos encuentran los resultados extraos, incluso monstruosos; para otros, sin embargo, esta integracin es una poderosa fuente de esperanza. La ciencia ficcin, al menos de acuerdo con el dogma oficial, ha versado siempre sobre el impacto de la tecnologa. Pero los tiempos han cambiado desde la confortable era de Hugo Gernsback, cuando la ciencia estaba santificada y confinada en su torre de marfil. La desenfadada tecnofilia de aquellos das, cuando las autoridades gozaban de un confortable mar gen de control, pertenece a una era desaparecida y en letargo. Al contrario, y en abierta oposicin, la tecnologa es para los ciberpunkis algo visceral. Ya no es el genio de la botella de los inventores de la Gran Ciencia. Por contra, ahora es ubicua y llamativamente ntima. No est fuera de nosotros, sino dentro, bajo nuestra piel y. a menudo, en el interior de nuestra mente. La propia tecnologa ha cambiado. Ya no es para nosotros esas gigantescas maravillas que escupan vapor, como la presa Hoover, el Empire State Building o las centrales nucleares. La tecnologa de los ochenta se pega a la piel, responde al tacto: los ordenadores

PAGE 51

personales, los walkman de Sony, el telfono mvil o las lentes de contacto blandas. Ciertos temas centrales aparecen con frecuencia en el ciberpunk: el problema de la invasin del cuerpo con miembros protsicos, circuitos implantados, ciruga plstica o alteracin gentica. Similar y quizs an ms poderosa es la invasin de la mente: interfaces mente— ordenador, inteligencia artificial, neuroqumica... son tcnicas que redefinen radicalmente la naturaleza humana, la naturaleza del yo. Como seal Norman Spinrad en su ensayo sobre el ciberpunk, muchas drogas, as como el rock and roll, son productos definitivamente tecnolgicos. Ninguna contracultura del tipo Earth Mother3 nos ofreci el cido lisrgico, sino que vino de los laboratorios Sandoz, y cuando se escap corri por la sociedad como un fuego incontrolable. Timothy Leary calific los ordenadores personales como el LSD de los ochenta; ambos representan tecnologas de un potencial aterradoramente radical. Y, como tales, son elementos de referencia continua para el ciberpunk. Los ciberpunkis, al ser en s mismos hbridos, estn fascinados por las zonas intermedias, las reas donde, en palabras de Gibson, la calle usa las cosas a su modo: son los sucios e irreprimibles grafitos callejeros, producto de ese artefacto industrial clsico, el bote de spray; es el subversivo potencial de la impresora, de la fotocopiadora domstica y la msica scratch, cuyos innovadores marginales convierten al propio tocadiscos en un instrumento, generando la msica arquetpica de los ochenta, donde el funk se encuentra con el mtodo de collage de Burroughs. Todo est en la mezcla es cierto para gran parte del arte de los ochenta, y del mismo modo tambin es aplicable al ciberpunk, como lo es al punk, la moda retro de mezclar-y-ensamblar, y a la grabacin digital multipista. Los ochenta son una poca de afianzamiento, de integracin, de influencias hibridadas, de liberacin de viejas nociones al sacudirlas y reinterpretarlas con una nueva sofisticacin, desde una perspectiva ms amplia. Los ciberpunkis buscan un punto de vista global y de gran alcance. La novela de William Gibson, Neuromante, seguramente la quintaesencia de la novela ciberpunk, se sita en Tokio, Estambul y Pars. Frontera, de Lewis Shiner, presenta escenas en Rusia y Mxico, y tambin en la superficie de Marte. Eclipse, de John Shirley, describe la Europa del Oeste en conflicto. Blood Music, de Greg Bear, es global, incluso csmica en su amplitud. Los instrumentos para la integracin global, la red de satlites de

PAGE 52

comunicaciones y las corporaciones multinacion ales, fascinan a los ciberpunkis y figuran constantemente en su trabajo. El ciberpunk tiene poca paciencia con las fronteras. Hayawaka Science Fiction Magazine fue la primera publicacin que sac un nmero todo—sobre el ciberpunk, en noviembre de 1086. La innovadora revista britnica Interzone ha sido tambin un hervidero para el activismo ciberpunk, que ha publicado a Shirley, Gibson y Sterling, a la vez que ha o frecido editoriales rupt uristas, entrevistas y manifiestos. La consciencia global es algo ms que un artculo de fe de los ciberpunkis, es un esfuerzo deliberado. El trabajo ciberpunk est marcado por su intensidad visionaria. Sus escritores aprecian lo extrao, lo surreal y lo aparentemente impensable. Se hallan deseosos o incluso ansiosos por tomar una idea y, sin simplificarla, llevarla ms all de sus lmites. Como J. G. Ballard, un modelo idolatrado para muchos ciberpunkis, stos usan a menudo una objetividad casi clnica, que no aparta la mirada. Se trata de un anlisis fro, una tcnica tomada de la ciencia, y que luego se emplea literari amente, como un impactante recurso punk. A esta intensidad acompaa tambin una fuerte concentracin imaginativa. El ciberpunk es ampliamente conocido por su eficiente empleo de los detalles, por su complejidad cuidadosamente elaborada, por su voluntad de llevar las extrapolaciones al tejido de la vida cotidiana. Siempre favorece la prosa densa, la rapidez, las vertiginosas avalanchas de informacin novelesca y la sobrecarga sensorial que sumergen al lector en el equivalente literario del muro de sonido propio del rock duro. El ciberpunk es la extensin natural de elemen tos que ya estn presentes en toda la ciencia ficcin, algunas veces enterrados pero siempre con un potencial demoledor. El ciberpunk ha nacido dentro del gnero de la ciencia ficcin, no es una invasin, sino una reforma moderna. Por ello, su influencia en el gnero ha sido rpida y poderosa. Su futuro es una cuestin abierta, Como los artistas punk y los de la Nueva Ola, los es critores ciberpunk, tal como evolucionan, podran lanzarse de pronto en una docena de distintas direcciones a la vez. Parece poco probable que alguna etiqueta los fije por mucho tiempo. La ciencia ficcin actual se encuentra en un raro momento de ebullicin. Lo que resta de dcada puede asistir a una plaga generalizada de movimientos conducidos por la cada vez ms cambiante y numerosa generacin de los ochenta. Los once autores que aparecen aqu son slo una parte de una amplia ola de escritores, y el grupo como totalidad toda va muestra signos de una

PAGE 53

notable militancia y rebelda. Catapultados por un nuevo sentido de la ciencia ficcin, los escritores estn debatiendo, reconsiderando y enseando los viejos dogmas con nuevos trucos. Mientras, las ondas del ciberpunk siguen extendindose, excitando a algunos, retando a otros y enfureciendo a unos pocos cuyas protestas no se oyen demasiado. El futuro permanece sin escribir, aunque no porque no se haya intentado. Y la ltima rareza de nuestra generacin de cienci a ficcin es que, para nosotros, la literatura del futuro tiene un largo y honorable pasado. Como escritores tenemos una deuda con todos los que nos precedieron, con esos escritores de ciencia ficcin cuya conviccin, compromiso y talento nos fascin, y realmente cambi nuestras vidas. Tal deuda no se satisface nunca, slo se reconoce y, as lo esperamos, se transmite como legado a aquellos que nos seguirn a su vez. An debemos otros reconocimientos. La corriente debe mucho al paciente trabajo de los editores del momento. Una breve mirada a los derechos de autor muestra el papel central de Ellen Datlow en Omni, una hermana en la vanguardia de lo ideolgicamente correcto, cargada siempre de sugerencias, cuya ayuda en esta antologa ha sido inestimable. Gardner Dozois estuvo entre los primeros que llamar on la atencin crtica sobre esta naciente tendencia. Junto con Shawna McCarthy, ha hecho de Isaac Asimov's Science Fiction Magazine un centro de energa y debate para esta corriente. La revista Fantasy and Science Fiction de Edward Ferman es siempre un punto de referenda de alta calidad. Interzone, la publicacin peridica ms radical de la ciencia ficcin actual, ya ha sido mencionada. Su grupo editor merece que les demos las gracias de nuevo. Y gracias en especial a Yoshio Kobayashi, nuestro contacto en Tokio y traductor de Schismatrix y Blood Music, por sus favores, demasiado numerosos para mencionarlos. Y ahora, que empiece el espectculo. Bruce Sterling Brownsville, Texas, Estados Unidos, 1954. Se licenci en Periodismo el mismo ao en que vendi su primer relato de ciencia-ficcin, y ambos hechos han marcado su carrera posterior. Como observador atento de la cultura contempornea, su contribucin se refleja primero en su

PAGE 54

fanzine crtico Cheap Truth y en su antologa MIRRORSHADES (1986), documentos decisivos para el nacimiento del ciberpunk; posteriormente narr la persecucin del floreciente movimiento informtico en LA CAZA DE HACKERS (1992), uno de los primeros libros que se distribuyeron gratuitamente en Internet. Luego se ha ocupado de los medios extintos, el diseo industrial ecolgico, los contactos entre narradores de diferentes culturas y la prospeccin del futuro (TOMORROW NOW, 2002) Como escritor de ficcin cuenta en su haber con las novelas INVOLUTION OCEAN (1977), EL CHICO ARTIFICIAL (1980), CISMATRIX (1985), ISLAS EN LA RED (1988, premio John W. Campbell Memorial), THE DIFFERENCE ENGINE (1990, en colaboracin con William Gibson), HEAVY WEATHER (1994), FUEGO SAGRADO (1996), DISTRACCI"N (1998, premio Arthur C. Clarke), ZEITGEIST (2000) y THE ZENITH ANGLE (2004), y las colecciones de cuentos CRYSTAL EXPRESS (1988), GLOBALHEAD (1992) y A GOOD OLD-FASHIONED FUTURE (1999).

PAGE 55

8. COMO CONTACTARNOS? S tienes algn comentario, sugerencia o colaboracin escrbenos a: darthmota@centro-onelio.cult.cu jartower@centro-onelio.cult.cu espiral@centro-onelio.cult.cu aceptamos cualquier colaboracin seria y desinteresada. Traten de ponerla en el cuerpo del mensaje. Advertencia: Los mensajes de direcciones desconocidas que contengan adjuntos sern borrados. Para suscribirte envanos un correo en blanco a: disparoenred@centro-onelio.cult.cu con la palabra "BOLETIN" en el asunto. Para desincribirte envanos un correo en blanco a: disparoenred@centro-onelio.cult.cu con la frase "NO BOLETIN" en el asunto. Para obtener nmeros atrasados envanos un correo en blanco a: disparoenred@centro-onelio.cult.cu con la frase en el asunto "Numeros anteriores" y el nmero del correo atrasado que deseas entre parntesis a continuacin. Si los quieres todos escribir a continuacin “todos”. Ejemplos : Con el asunto “Numeros anteriores (2)(5)(20)” obtendras los nmeros 2, 5 y 20 del Disparo en Red. Con el asunto “Numeros anteriores todos” obtendras todos los nmeros del Disparo en Red existentes. Al INDICE