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Disparo en Red

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Material Information

Title:
Disparo en Red
Physical Description:
Serial
Language:
English
Publisher:
Disparo En Red
Place of Publication:
Havana, Cuba
Publication Date:
Frequency:
monthly
three times a year
regular

Subjects

Subjects / Keywords:
Science fiction, Latin American -- Periodicals   ( lcsh )
Science fiction -- Periodicals   ( lcsh )
Genre:
periodical   ( marcgt )
serial   ( sobekcm )

Record Information

Source Institution:
University of South Florida Library
Holding Location:
University of South Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
usfldc doi - D42-00047-n46-2008-06
usfldc handle - d42.47
System ID:
SFS0024301:00045


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HOY: 2 de JUNIO del 2008

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DISPARO EN RED: Boletn electrnico de ciencia-ficcin y fantasa. De frecuencia mensual y totalmente gratis. disparoenred@centro-onelio.cult.cu -------------------------------------------------------Para descargar disparos anteriores: http://www.esquina13.co.nr http:// www.cubaunderground.com -------------------------------------------------------El sitio web del Fantstico Cubano http://www.cubaliteraria.cu/guaican/index.html

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Editores: Darthmota. Jartower. Colaboradores: Taller de Creacin ESPIRAL de ciencia ficcin y fantasa. espiral@centro-onelio.cult.cu espiralgrupo@yahoo.es Anabel Enrquez Istvn Bent Juan Pablo Noroa Coghan Leonardo Gala Ral Aguiar Portada: Deunan y Briareos. Universo: Applessed. 0. CONTENIDOS: 1. La frase de hoy : Aldous Huxley. 2. Artculo : El taosmo en los universos de Ursula K. Le Guin, Anabel Enrquez Pieiro. 3. Cuento Clsico : Espigadores, Clifford D. Simak. 4. Cuento made in Cuba: Mr. Truman y Dr. Lewis, Abel Ballester. 5. Entrevista : Julin Diez. 6. Cmo contactarnos?

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1. LA FRASE DE HOY : La felicidad es un patrn muy duro, especialmente la felicidad de los dems. Un patrn mucho ms severo, si uno no ha sido condicionado para aceptarl a, que la verdad. Aldous Huxley. Un Mundo Feliz. Al INDICE

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ARTICULO: El taosmo en los universos de Ursula K. Le Guin. Por Anabel Enrquez Pieiro Este breve artculo intenta acercarse a la ob ra y el pensamiento de una de voces y las plumas ms slidas de todos los tiempos y lugares en el gnero fantstico, tanto desde la mirada acuciosa y extrapolativa de la ciencia ficcin como desde la fabuladora y proyectiva de la fantasa. Brevemente, porque las palabras son siempre fuente de mal entendidos, o para expresarlos en trminos taostas: el tao que puede ser expresado no es el verdadero Tao , hablaremos sobre la literatura es crita por rsula K. Le Guin, autora californiana que ha dado a los lectores ttulos como La mano izquierda de la oscuridad, El mundo de Roccannon, Los desposedos, El relato, y la pentaloga de la saga de Terramar, entre muchos otros memorables. rsula Kroeber naci en Be rkeley, California, el 21 de octubre de 1929. Hija de antroplogo y maestra, inclinados a los estu dios de etnologa, cr eci en un ambiente imaginativo, de bsqueda y comprensin de la s diversas culturas, de indagacin y respeto al otro. En 1951 se gradu en Artes y obtuvo una maestra en Literatura del Renacimiento Francs e Italiano en la Universidad de Colu mbia, de la que se gradu un ao despus. Viaj a Francia, donde conoci a Charles A. Le Guin, profesor de Historia Francesa en el Portland State College, Oregon, y se cas con l. Tuvo tres hijos: Elizabeth, Caroline y Theodore, y varios nietos. Actualmente, a sus 78 aos vive en Oregn, donde imparte talleres literarios en un bos que cerca de su casa. (19,21) He ledo varios artculos sobre la presencia del Taoismo en la obra de Le Guin. La mayora de las aseveraciones se sustenta en las propias declaraciones de la autora; en el hecho de que, a finales de los noventa, diera voz anglos ajona a una nueva y muy completa traduccin del Tao Te King de Lao Ts, en la que trabaj por ms de 40 aos; o incluso en los aspectos estilsticos: la cadencia de su ritm o, el lirismo de su lenguaje o la serenidad de su prosa. De cualquier modo, aunque todos argumentos vli dos, se quedan en una interpretacin de lo formal y lo externo, muy lejano, a mi entender, del autntico pensamiento taosta de rsula Le Guin. Pocos logran entender que el viaje de su mano es un viaje que no bordea el muro, sino que lo traspasa, busca la otra orilla, los opuestos, los contra rios: sea el anarquismo y el

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capitalismo, lo femenino y lo masculino, la somb ra y la luz, el bien y el mal. Sus obras narran ms que el enfrentamiento, la complementariedad. No es extrao entonces, que a la hora de ubicar libros como La mano izquierda de la oscuridad, Los desposedos o El relato, las palabras resulten imprecisas : u topa ambigua, utopa distpica, o cualquier otro trmino que fracasa en atrapar un concep to que se refiere a un proceso, un constante intercambio, unidad y lucha de contrarios. Y es que despus de todo, Es bueno que el viaje tenga un fin, pero al fin es el viaje lo que importa.(8) Le Guin, por otra parte, ha declarado su inspiracin en la hist oria de la civilizacin china y en ms de una ocasin. Su novela El relato, publicada en el ao 2000, bebe directamente de las experiencias sociales ocurridas a los seguidores de taosmo durante la revolucin cultural china, sin burdas e innecesarias extrapolaciones.(10) Su obra, Los Desposedos(9), una obra profundamente taost a, no estuvo concebida en el inicio con esa intencin consciente por parte de la autora. La fuente principal de la que UKL se nutre para generar la historia son sus estudios sobre el anarquismo o la utopa pacifi sta-anarquista de Paul Goodmana quien dedica un relato vinculado a la novelay fue esta la base de la filosofa Odoniana. Cito a la au tora, en el prefacio al cuento El da antes de la revolucin: El odonianismo es anarquismo. No el que roba llevando un bomba en el bolsillo, el que cualquiera sea el nombre con que el quiera darse lustre es terrorismo puro y simple; ni el libertarismo socio-darwinista de derecha; si no el anarquismo prefig urado en el primer pensamiento taosta, y antic ipado por Shelley y Kropotkin, por Goldman y Goodman. El principal enemigo del anarquismo es el Estado autoritario, sea capitalis ta o socialista; su principal componente prctico-m oral es la cooperacin (solidaridad, apoyo mutuo). De todas las teoras polticas es la ms idealista y para m la ms interesante. Introducirlo en una novela, cosa que en principio no era mi in tencin, fue para m un trabajo duro y largo, y me absorbi completamente por varios meses. Cuando lo termin me sent perdida, exiliada: una persona sin patria. Porque fue muy gratificante cuando Odo sali de las sombras brumosas de la probabilidad y quiso que escribiese un relato no sobre el mundo de la ley realizada sino sobre su ley misma. (3) Los Desposeidos es por otra parte, una novela escrita en plena efervescencia del movimi ento pacifista, contra la guerra de Viet Nam, que sacudi los cimientos de la sociedad norteamericana y su capitalismo industrial.

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En la obra de Le Guin la construccin del universo, aunque coherente y sinrgica, es ms escenario que protagonista, tanto en la saga de los Hainish, como en Terramar. Sus personajes, son el eje del relato. Pero sus personajes no filosofan largamente sobre el taosmo, o un similar en los diversos mundos del Ecumen o en las mltiples islas de Terramar, no tratan de atra parnos en una doctrina expuest a en dilogos asimovianos. El pensamiento taosta est en la semilla misma de las historias, en la construccin del viaje interior de cada protagonista, est en la esen cia y no en la apariencia, pues Desde el no-ser comprendemos su esencia; y desde el ser, slo vemos su apariencia. (12) Algo que todava muchas personas que escribimos para el gnero o para la literatura en general, no hemos aprendido a hacer, porque inteligencia y sabi dura en ocasiones, no solo pueden ir divorciados por la vida, sino que incluso pueden llegar a ser antnimos. Sabidura, y una sabidura muy antigua, como los mismos Hainish, es lo que brota de ca da historia de Le Guin. Seducida por la bsqueda de la puerta de toda maravilla, sus libros intentan revelar una parte de esa identidad misteriosa que at esora el nombre autnt ico del universo. (Su identidad es el misterio. Y en este misterio se halla la puerta de toda maravilla (12) ) Cuando leemos El poder los nombres, La palabra que libera (ambos de 1964), o cualquiera de las novelas de Terramar se ha ce muy perceptible en la construccin del mundo y en la concepcin de la magia, el acercamiento de la autora una de la primeras expresiones del Tao Te King: E l nombre que se le puede dar no es su verdadero nombre.( 12), pues justamente en el valor arquetpico de los nombres, falsos o verdaderos, se centra el poder mgico en Terramar: Saber el nombre de algo o de alguien en la Lengua Verdadera es tener el control sobre ese alguien o ese algo (El poder de los nombres (13)) Este tema del nombre aflora en sus obras de ciencia ficcin. Recordemos en Los Desposedos la presencia de una mquina que pone nombre a los anarrestis, para que nunca hubiera dos con igual desi gnacin hasta que su portador muriese, porque el nombre define la singularidad. Hay tambin en Los Desposedos un axioma taosta que Le Guin integra a la fbula y lo personifica. El concepto de vaco. Se moldea la arcilla para hacer la vasija, pero de su vaco depende el uso de la vasija. Se abren puertas y ventanas en los muros de una casa, y es el vaco lo que permite habitarla. En el ser centramos nuestro inters, pero del no-ser depende la utilidad.(12) Es tal vez por ello que Shevek, viene y

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vuelve de Anarres con las manos vacas. No es so lo por lo aparente de lo que no posee; sino porque en la esencia, el vaco de sus manos est lleno de utilidad. (9) En La mano izquierda de la os curidad la autora traza una sociedad determinada por la dualidad sexual de los habitantes de Gueden/Invierno. Feminismo, enfoque de gnero, actitud anti-homofbica? Todo eso ha sido subrayado por cr ticos y lectores. La mano sin embardo, es principalmente la puesta en es cena del principio Taosta sobre la unidad de los opuestos, capaces de dar cabida a ambos: Yi ng-Yang, en un solo cuerpo. Quien conoce su esencia masculina, y se mantiene en el principio femenino, es como el arroyo del mundo.(12) La mente terrestre, representada en Genli Ai, limitada a la lgica formal, imposibilitada de asumir la existencia dentro de su consciencia de ambas naturalezas, queda emplazada en esta novela cuando se hace externo y corpreo una limitacin de nuestro pensamiento racional occidental. (8) El ttulo de esta obra es ya una declaracin filosfica, pues, Para los grandes acontecimientos el sitio de honor es la izquierda (12) Nadie a acusado nunca a Lao Ts de que su pensamiento fuera femenino, o de que en ltima instancia era una mujer y no un hombre quien escribiera el Tao Te King. Sin embargo su presencia en la obra de Le Guin es un argumento para escritores del gnero que declaran que Le Guin hace una ciencia ficc in feminista, una ciencia ficcin que por dems, debe ser evaluada aparte. Por supuest o que no estamos hablando de los autores que realmente han trascendido para el gnero, ni de los investigadores y universidades que han tomado seriamente el estudio de la ciencia ficcin y la literatura fantstica, para quienes la presencia de Le Guin dentro del gnero no es imprescindible por correccin de gnero, como detalle extico o por benevolencia pa triarcal, sino porque su obra es un hito ineludible (por supuesto que no el nico) sin el cual no fuera la ciencia ficcin actual lo que es. Las declaraciones de la autora sobre su intencin de escribir como mujer, especialmente a partir de la cuarta entrega de Terramar es lo que han dado el espaldarazo a la teora de la ciencia ficci n femenina (literatura, si es posible, an ms menor) como una derivacin poco importante del cuerpo robusto y central de la ciencia ficcinlase entonces masculina?-. Le Guin explica el cambio as: Lo que pas entre La costa ms lejana y Tehanu fue que renaci el feminismo y pasaron diecisiete aos. Aprend a escribir como mujer, dej de imitar a los hombres. Terramar es un lugar muy diferente desde el punto de vista de una mujer. T odo lo que tena que hacer era de scribir el archipilago desde

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los que no tenan poder: mujeres, nios y un mago que haba perdido su poder para convertirse en un hombre comn. (1) No es de extraar por tanto que rsula K. Le Guin y Hayao Miyaza ki se hayan encontrado en sus respectivos viajes y en ese punto de encuentro hayan intercambiado sobre sus obras y su filosofa. Y que a l conf iara ella la reali zacin audiovisual de la saga de Terramar (algo que UKL solo haba tenido como experi encia en The Lathe of Heaven, en 1979, y con la poco exitosa y deformada versin de Terramar hecha por SciFiChannel ). Adaptacin que finalmente fue llevada a va de hecho por el hijo del director japons, Goro Miyazaki. Si bien el resultado de tal intercam bio tampoco fue el esperado por los fanes de Terramar, y mucho menos por los de Miyazaki ( o viceversa?), tampoco es de extraar que un realizador oriental escogiera como lnea central de su guin, de entre las 5 novelas de esta saga, aquella ms introspectiva y dens a (Tehanu), algo que acordemos, no es asunto que se sienta muy a gusto con la animacin, ni siquiera con el audiovis ual en general. (17, 14) Tras 6 libros de poesa, 20 novel as (varias de ellas fuera de lo s dos grandes ciclos como es el caso de La Rueda Celeste (1971), El Ojo de la Garza (1983) y El Eterno Regreso a Casa (1985)) ms de 100 cuentos cortos recogidos en 11 volmenes, 11 libros infantiles, donde su saga de Alas de Gato es la preferida de muchos de los lectores ms jvenes y 4 colecciones de ensayos. Tras la experienc ia de ser tres veces finalista en el American Book Award y el premio Pulitzer y ganar en varias ocasiones el National Book Award 5 premios Hugo, 5 premios Nbula el Grand Master de la SWFA, el Kafka Award el Pushcart Prize el Howard Vursell Award de la Academia Americana de las Artes y las Letras, y el premio Robert Kirsch Award del L.A. Times Ursula K. Le Guin declara que cada da se aleja ms de los que pi ensan que el arte es una competencia por la fama, el dinero y los premios. Lo nico que impor ta es el trabajo. (1 4) Como el principio taosta de destacar porque no se exhibe, br illar porque no se guarda, merece honores, porque no se ensalza () Y retirarse de la obra acabada, del renombre conseguido, como demanda la ley del cielo.(12) Bibliografa consultada: 1-Enrquez, Mariana. La utopa segn rsula, en Diario Pgina 12, Argentina, 09/07/04

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2LeGuin, Ursula K. Cuentos de Terramar, Ediciones Minotauro, 2002 3---------------------El da antes de la revolucin , cuento, edicin digital. Sadrac 4---------------------El nombre del mundo es bosqu e, Antologa de Premios Hugo 19731975, Martnez Roca, 1988 5-------------------- El otro vientoEdiciones Minotauro, 2004 6---------------------Historias de Terramar I Un mago de TerramarLas tumbas de Atuan- Ediciones Minotauro, 2003. 7 ----------------- Historias de Terramar II La costa ms lejanaTehanu Ediciones Minotauro, 2005. 8------------------- La mano izquierda de la os curidad, Ediciones Minotauro, 2002 9------------------- Los desposedos. Ediciones Minotauro, 2002 10-Pestarini, Luis. EL RELATO, de Ursula K. Le Guin, artculo digital publicado en Revista Cuasar 11Pieiro, Gustavo. Cronolog a del universo Haini, artculo digital publicado en blog Asimovia Guinea, 25/01/2006. http://asimoviaguinea.blogspot.com/ 12Lao Tse Tao Te King FragmentosLibrosdot.com 13Los mejores relatos de fantasa II. Edicin digital de Umbriel. Junio de 2002. 14Informativo Estronia # 33, 2006. 15http://www.ursulakleguin.com 16http://www.ciencia-ficcion.com/ 17http://www.espejosdelarueda.org/ 18http://www.tercerafundacion.net/ 19http://es.wikipedia.org/wiki/L a_mano_izquierda_de_la_oscuridad 20http://eltaodeinternet.blogspot.com/2004/03/ ursula-le-guinthe-lathe-of-heaven.html 21http://laliteraturadelofantastico.blogspot.c om/2007/07/ursula-k-le-guin.html

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Anabel Enriquez Pieiro Licenciada en Psicologa, cursa el Master en Ciencia de la Comunicacin Trabaja como especialista de Marketing y Publicidad. Miembro de la Asociacin Hermanos Saz. Miembro fundador del Taller de Creacin Literaria Espiral de Ciencia Ficcin y Fantasa, hoy Grupo de Creacin ESPIRAL del gnero Fantstico. Ha cursado el Taller de Narrativa Fantstica Qusar Dragn y el Curso de Tcnicas Narrativas del Centro Onelio Jorge Cardoso (2004-2005). Es ganadora de los premios Calendario de Ciencia Ficcin 2005 y Juventud Tcnica 2005. AL INDICE

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3.CUENTO CLASICO: ESPIGADORES Por Clifford D. Simak. 1 Pas subrepticiamente ante la puerta. Los caracteres grabados en la placa atornillada al batiente anunciaban: Vicepresidente Ejecutivo a Cargo de los Proyectos. Y en el ngulo inferior izqui erdo, en letras muy pequeas: Hallock Spencer. El era Hallock Spencer. Pero, por supuesto, no iba a pasar por aquella puerta. Ya tena bastantes problemas. Haba gente esperando al otro lado; nadie en particular... pero gent e trayendo cada uno de ellos su problema consigo. Dobl una esquina del corredor y dio un par de pasos hasta detenerse ante otra puerta rotulada: Privado. No estaba cerrada con llave. Entr. Un individuo con aspecto de espantap jaros, vestido con una descolorida y polvorienta toga, estaba sentado en un sill n, con los pies, calzados con unas sandalias, puestos sobre el escritorio de Hallock Spencer Su pelado crneo estaba cubierto con un gorro de lana color gris rata, del que emerg an unas orejas parecidas a alas. Una espada colgaba del cinturn que cerraba la toga, con la punta apoyada en la moqueta. Las uas de sus dedos, bastante largas, estaban de luto, y no se haba afeitado en varios das. En conjunto ofreca una horrorosa impresin. Hola, E.J. dijo Spencer. El hombre de la toga no retir sus pies de la mesa. Ni siquiera hizo el menor gesto. Siempre entrando de incgnito dijo. Spencer coloc su cartera portadocumentos sobre la mesa y colg su sombrero. La sala de espera es un verdadero baru llo observ. Se inst al en el silln que haba tras el escritorio y tom el programa de proyect os para echarle una mirada. -Qu es lo que no funciona, E.J., para que estn tan pronto de regreso? inquiri.

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An no he empezado. Todava faltan dos horas. Aqu dice Spencer seal el programa con su dedo ndice que eres un negociante romano. Exactamente respondi E.J.Al menos, eso es lo que afirman los chicos de Vestuario. Espero que estn en lo cierto. Pero la espada... Muchacho exclam E.J.-, en la Bret aa romana, llevando un montn de animales llenos de mercaderas, cualquier hijo de v ecino necesita la proteccin de un buen trozo de acero. Se inclin para tomar la espada y la s itu entre sus piernas, mirndola con aire disgustado. Pero no te ocultar que, como arma, no es que sea lo mejor del mundo. Imagino que estaras mucho ms a gusto con una metralleta. E.J. asinti con la cabeza. T lo has dicho. A falta de nada mejor dijo Spencer -, hacemos todo lo que podemos. Puedo asegurarte que llevas encima el mejor acero de todo el siglo II, s eso te tranquiliza. E.J. segua sin moverse, con la espada en tre sus piernas. Pareca a punto de decir algo... se lea en su rostro. Su aspecto no era de los mejores, con su poblado bigote, sus largas orejas y los pelos que surgan de ellas. Hal dijo por fin -, quiero dejar esto. Spencer se envar en su silla. -No puedes hacerlo! El Tiempo es la esen cia misma de tu vi da. Hace aos que ests nadando en l! No estoy hablando de dejar el Tiempo, sino el Arbol Genealgico. Estoy harto. -No sabes lo que ests diciendo! protest Spencer -. El Ar bol Genealgico no tiene nada de malo. Has hecho cosas mucho ms difciles. Todo lo que tienes que hacer es retroceder, charlar con la gente y quiz consultar algunos arch ivos. Ningn peligro. No es esta parte la que me fastidia explic E.J.-. De acuerdo, el trabajo es fcil. Lo malo es cuando vuelvo. -Quieres decir la Wrightson-Graves?

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Exactamente. Despus de cada viaje me lla ma a sus choza de Gresus, y hace que se lo cuente todo sobre sus antiguos antepasados... Tiene un contrato importante c on nosotros. Debemos llevarlo a cabo. No lo podr soportar mucho tiempo ms insisti tercamente E.J. Spencer inclin la cabeza. Saba exactamente a lo que se refera E.J. Experimentaba casi los mismos sentimientos, Alma Wrightson-Graves era una vieja y ar istocrtica viuda de engolado porte que crea, equivocadamente por supuesto, haber conservado lo mejor de su encanto de jovencita. Forrada de dinero, siempre iba re pleta de joyas demasiado caras y ostentosas como para ser de buen gusto. Desde haca aos avasallaba con grit os y dinero a todos aquellos que la rodeaban, con la autoconviccin de que no haba nada en el mundo que no pudiera conseguir... pagando su precio. Y pagaba a manos llenas por su rbol ge nealgico. Spencer se preguntaba a menudo por qu deseaba tanto conocerlo. Retroceder hasta la Conquista bue no... era algo que tena al menos un cierto inters. Pero no hasta la edad de las cavernas. No se trataba de que Pasado & Ca. no pudiera ir tan lejos como eso, mientr as ella pagara la tarifa. Pens con una perversa satisfaccin que no deba estar muy orgullosa de los ltimos informes, ya que su antigua familia haba cado en un abyecto servilismo. Transmiti sus pensamientos a E.J. -Qu es lo que est buscando ? pregunt -. Qu espera? Creo que tiene esperanzas de encontrar alguna rama de su rbol entre los romanos dijo E.J.-. Confo en que no logremos probrselo, ya que de otro modo la cosa no va a tener fin. Spencer gru algo por lo bajo. Nunca se puede estar seguro de nada advi rti E.J.-. Con la falta de moralidad de los oficiales romanos, no a postara nada en contra. Si ocurre esto, te prometo relevarte de este proyecto. Pondr a algn otro en las investigaciones en Roma. Le dir a la Wright son-Graves que no ests preparado para ir a Roma, que tienes algn tipo de inhibicin o una alergia psquica que escapa a todo adiestramiento. Muchas gracias dijo E.J., sin el me nor entusiasmo. Quit, uno tras otro, sus

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polvorientos pies de encima del pulido escritorio y se levant. -S, Hal? Hay una pregunta que quer a hacerte. No has encont rado nunca ningn lugar en el que te hubiera gustado vivir? No te has preguntado nunca si deberas quedarte all y no regresar? Si, imagino que s. Una o dos veces quiz. Pero nunca he cedido a la tentacin Ests pensando en Garson? En Garson, s. Y tambin en los dems. Quiz le haya ocurrido algo. A veces uno se encuentra metido en algn lo. Basta con cometer algn desliz grande. O que lo cometa el operador. -Nuestros operadores no cometen nunca errores! dijo secamente Spencer. Garson era un buen elemento dijo E.J. con un deje de tristeza. -Garson! No se trata slo de Garson! Todos los dems... Spencer se interrumpi bruscamente, ya que tropezaba de nuevo con el mismo escollo. No importaba el punto de vista que adoptara, jams llega ra a adaptarse a aquella idea ... la disparidad del Tiempo. Se dio cuenta de que E.J. le miraba fijamente, con un ligero fruncimiento de los labios que no era exactamente una sonrisa. No te dejes roer por eso dijo E.J.-. No eres el re sponsable. Cada uno de nosotros corre con sus riesgos. Si no valiera la pena... Oh, cllate! De acuerdo prosigui E.J.-, pierdes al gunos de nosotros de ta nto en tanto. Pero no es peor que en cualquier otro trabajo. No se trata exactamente de tanto en tanto respondi Spencer -. Han sido tres en los ltimos diez das. Veamos... dijo E.J., pensativo -. Me pierdo. Garson fue hace dos das. Y Taylor... cundo fue Taylor? Hace cuatro das -Cuatro das? repiti E.J., impres ionado -. Tan slo cuatro das? -Para ti, puede que haga tres meses o ms! gimi Spencer -. Y recuerdas a Price? Para ti quiz fue hace un ao, pero para m fue apenas hace diez das! E.J. se rasc los pelos de la barba con su sucia mano.

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-Dios, cmo pasa el tiempo! Escucha dijo Spencer con tono lastimer o -, todo esto ya es bastante feo. Te agradecera que no bromearas. -Acaso Garside te est reprochando algo? El perder demasiados hombres? -No! grit Spencer amargamente -. Si empre pueden encontrarse nuevos hombres. Son las mquinas lo que le preocupan. No deja de recordarme que cada una de ellas vale un cuarto de milln de dlares. E.J. emiti un ruido ofensivo con los labios. -Lrgate! aull Spencer -. Y trata de volver! E.J. esboz una sonrisa y sali, haciendo ondular su toga con un movimiento de caderas marcadamente femenino al cruzar el umbral. 2 Spencer se dijo que E.J. estaba equivoca do. Si alguien poda reprocharle algo, este alguien era l mismo, Hallock Spencer, el resp onsable. Era l quien diriga aquel trabajo infernal. El estableca los programas y los hor arios. Los adjudicaba a los viajeros, y luego los expeda. Cuando se produca algn fall o, algn problema, l era quien tena que responder de l. Empez a pasear arriba y abajo por el despacho, las manos a la espalda. Tres hombres en los ltimos diez das. Qu les haba ocurrido? Quiz Garside no estuviera tampoco completamente equivocado... Christopher Anson Garside, coordinador en jefe. Un tipo dif cil de tratar, con su bi gote gris cortado al milmetro, su voz gris y cortante, sus pens amientos grises de hombre de negocios. Ya que los hombres representaban no sola mente vidas sino tambin el potencial de instruccin y de experiencia que les haba sido proporciona do. Spencer pens que en el mejor de los casos no duraban ms que un corto lapso de tiempo antes de hacerse matar en alguna parte del pasado o decidi r establecerse en una poca qu e les pareciera ms agradable que la actual. Y haba que tener en cuenta tambin las mquinas. Cada vez que un hombre no volva, se pe rda al mismo tiempo un transportador. Y era cierto que los transportadores valan un cuarto de milln cada uno... un pequeo detalle

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imposible de olvidar por completo. Spencer se sent de nuevo ante su escritorio y consult ot ra vez el programa del da. Estaban E.J., en ruta hacia la Bretaa ro mana para el proyecto Arbol Genealgico. Nickerson, hacia principios del Renacimien to italiano, para obtener una vez ms informacin acerca del tesoro desaparecido del Vaticano. Hennessy, siempre en busca de documentos perdidos en la Espaa del siglo XV Williams, que esperaba terminara por echarle mano al Picasso perdido, y una media docena ms. No era un programa muy cargado. Pero bastaba para alimenta r una buena jornada de trabajo. Control los hombres que no figuraban en la lista de proyectos. Dos de ellos estaban de vacaciones. Otro en Readaptacin. Adie stramiento se encargaba de los dems. Y, por milsima vez, se pregunt qu ef ecto causaba realmente el viajar por el Tiempo. Tena algunas nociones al respecto por me diacin de los viajeros, pero nada ms. No hablaban mucho de ello. O qui z lo hicieran a solas, entre ellos, sin testigos. O tal vez simplemente no hablaran. Como si nadie pudier a describirlo exactamente. O tal vez como si se tratara de una experienci a de la que no se deba hablar. Una sensacin de irrealidad, el sentimiento de hallarse desplazado, de no pertenecer al universo, de hallarse de algn modo sobre la punta de los pies en el ms lejano borde de la eternidad. Una sensacin que iba pasando un poco con la costumbre, por supuesto, pero que pareca que nadie estuviera exento de ella. Ya que el pasado, bajo la misteriosa accin de un principio an desconocido, constit ua un mundo de salvaje encanto. S, l haba tenido tambin su oportunidad, y haba fallado. Pero algn da, se prometa, se sumerg ira en el Tiempo. No como un viajero profesional, sino como turista... si consegu a alguna vez reunir el dinero necesario para preparar una expedicin. El viaje en s importaba menos que el Adiestramiento. Observ de nuevo la lista para echarle una ltima ojeada. Todos los que partan aquel da eran profesionale s cualificados. No tena que preocuparse por ellos. Coloc a un lado las listas y llam a la seorita Crane. Era una secretaria perfecta, aunque la naturaleza no la hubiera agraciado excesivamente. Ya mayor, de piel aper gaminada... actuando siempre a su modo y

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permitindose el lujo de mostrars e a veces duramente reprobadora. Spencer no la haba escogido por s mism o, sino que la haba heredado, quince aos antes. Estaba ya al servicio de Pasado & Ca. antes incluso de la crea cin de la Oficina de Proyectos. Y pese a su fsico poco llamativo, a su actitud seca y a su visin ms bien pesimista de la vida, era indispensable. Conoca la naturaleza de los proyectos tan bien como l mismo. A veces se lo daba a entender. Pero jams olvidaba nada, jams perda nada, jam s cometa errores. La oficina funcionaba a la perfeccin: cumpla con todos sus trabajos, y siempre en los plazos fijados. Spencer, que soaba de tanto en tanto en una sustituta ms joven y apetecible, saba muy bien que aquello no era ms que un sueo. Jams podra realizar su trabajo sin la presencia de la seorita Crane en la habitacin contigua. Ha entrado de nuevo sin que le vieran acus apenas hubo cerrado la puerta. Imagino que hay alguien en la sala de espera. Un tal doctor Aldous Ravenholt, de la Fundacin para la Humanidad. Hizo una mueca. No haba peor manera de iniciar la maana. Un pretencioso funcionario de la Humanidad. Aquella gent e imaginaba siempre que se les deba algo. Y un tal Stewart Cabell. Un candidato e nviado por la Oficina de Personal. Seor Spencer, no crea... No, yo no creo cort Spencer -. S que Personal est contento. Pero hasta ahora he aceptado sin ms a todos los que me han envi ado, y ya ve lo que est ocurriendo. Tres hombres desaparecidos en los ltimos diez aos. A partir de ahora examinar personalmente a todos los que se presenten. Ella buf. Un bufido de lo ms desagradable. -Y eso es todo? pregunt Spencer, di cindose que no poda te ner tanta suerte... tan slo dos. Hay tambin un tal seor Boone Hudson. Un hombre ya mayor, que parece enfermo e impaciente. Quiz debiera recibirlo el primero. Spencer poda haberlo hecho, pero nunca des pus de lo que ella acababa de decir. Recibir primero a Ravenho lt dijo -. Tiene alguna idea de lo que quiere? No, seor. Bueno, hgalo entrar. Probablemente in tentar sacarme una tajada de Tiempo.

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Los marrulleros, pens. N o saba que hubiera tantos. Aldous Ravenholt era un hombre presuntuos o, satisfecho de s mismo e incluso presumido. El pliegue de su pantaln hubiera podido servir para cortar mantequilla. Su apretn de manos era profesional, y su sonris a automtica. Se sent en el silln que le seal Spencer con una irritante seguridad. He venido a hablarle anunci de la investigacin sobre los orgenes religiosos que actualmente es objeto de una proposicin oficial. Spencer hizo mentalmente una mueca. Aquel tema tocaba uno de sus puntos sensibles. Doctor Ravenholt respondi -, se trata de un asunto al que he dedicado toda mi atencin. Y no solamente yo, sino tambin todo mi servicio. He odo decirlo observ secamente Ravenholt -. Este es el motivo de mi presencia aqu. Creo comprender que usted ha decidido provisionalmente no darle curso. No provisionalmente respondi Spencer -. Nuestra decisin ya ha sido tomada. Y me pregunto cmo lo ha sabido usted. Ravenholt agit afectadamente su mano, co mo para indicar que haba muy pocas cosas de las que l no estuviera informado. Presumo que el asunto puede ser an discutido. Spencer neg con la cabeza. Ravenholt adopt un tono glacial. No acabo de comprender cmo puede usted interrumpir tan sumariamente una investigacin tan motivada y tan esencialme nte interesante para toda la humanidad. No sumariamente, doctor. Le hemos dedicado mucho tiempo. Hemos procedido a sondeos de opinin. Hemos hecho establec er un estudio en profundidad por nuestro Servicio Psicolgico. Hemos tenido en cuenta todos los factores. -Y sus conclusiones, seor Spencer? En primer lugar dijo Spencer, que iba irritntose gradualmente -, nos ocupara demasiado tiempo. Como usted sabe, nuestra licencia estpula que debemos conceder un diez por ciento de nuestro tiempo a proye ctos de inters pblico. Nos doblegamos meticulosamente a esta norma, aunque debo confesarle que nada nos causa mayores quebraderos de cabeza.

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Pero ese diez por ciento... Si adoptramos el proyecto sobre el que usted insiste, doctor, ocuparamos todo nuestro tiempo de inters pblico al menos dur ante varios aos. Lo cual eliminara cualquier otro programa. Pero debe reconocer usted que le ser di fcil encontrar alguna otra propuesta que comporte un ms amplio inters pblico. No es esa nuestra conclu sin observ Spencer -. Hemo s procedido a sondeos de opinin en todas las regiones de la Tierra, a todos los niveles posibles. Y hemos llegado a la nocin de... sacrilegio. -Est usted bromeando, seor Spencer! En absoluto. Nuestras listas de opinin muestran de forma clara que toda tentativa de investigacin sobre los orgenes de las religiones mundiales ser a considerada por el gran pblico como sacrilegio. Usted y yo podramos ver sin lugar a dudas tan slo una investigacin. Conseguiramos eliminar todas nuestras dudas sosteniendo que no buscbamos ni ms ni menos que la verdad Pero las poblaciones de l mundo las gentes sencillas, ordinarias pertenecientes a todas las fes, a toda s las sectas del mundo, no desean conocer la verdad. Temen que esto altere un montn de tradiciones antiguas y cmodas. Califican esto de sacrilegi o, y en parte es exacto, por supuesto, pero tambin es una reaccin instintiva de defensa co ntra cualquier alteracin de su modo de pensar. Tienen una fe a la que agarrarse. Hace muchos aos que les sirve, y no quieren que nadie la toque. -Sencillamente, no puedo cr eerlo! dijo Ravenholt, alterado ante aquel ciego chauvinismo. Tengo las cifras a su disposicin. El doctor Ravenholt hizo ondular su mano en un gesto condescendiente. Desde el momento en que usted lo dice, lo creo. No quera correr el riesgo de que le demostraran que estaba en un error. Otra consideracin pros igui Spencer -: la objetividad. Cmo elegir a los hombres que habra que enviar para estudiar los hechos? Estoy seguro de que los encontraramos. Existe un gran nmero de miembros de las congregaciones, de todas las fes y creenci as, que estaran ampliamente cualificados... Esos son precisamente a quienes primero eliminaramos. Necesitamos objetividad.

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Idealmente, el hombre que necesitaramos no debe ra tener el menor inters en la religin, no poseer la menor instruccin religiosa, no estar ni en pro ni en cont ra... y por lo tanto no sabramos cmo emplear un tal hombre, aunque lo encontrramos. Ya que, para comprender su trabajo, necesitara una form acin lo suficientemente avanzada como para inculcarle la idea de lo que debera buscar. Una vez formado, perdera evidentemente su objetividad. De todas las reli giones se desprende algo que obliga a adoptar una postura. Bueno, usted est hablando de una inves tigacin ideal, no de la nuestra dijo Ravenholt. Bien, si usted lo quiere as admiti Spen cer -. Digamos que decidimos realizar un trabajo superficial. A quin enviamos? Le hago a usted la pregunta: hay un solo cristiano por fro que sea en materia de religin al que podamos enviar con seguridad a la poca en que Jesucristo viva sobre la Tierra? Cmo podramos tener la seguridad de que incluso los ms mediocres cristianos no haran nada ms que observar los hechos? Se lo repito, doctor Ravenholt, es un riesgo en que no querram os incurrir. Qu cree usted que ocurrira si de pronto nos encontrramos con trece disc pulos en lugar de doce? Y si alguien intentara salvar a Jess de la cruz? Pero an: y si Jesucristo fuera realmente salvado? Qu le ocurrira entonces a la cr istiandad? Sin la Cruc ifixin, la religin habra sobrevivido? Existe una solucin sencilla a su problem a dijo framente Ravenholt -. No enve usted a un cristiano. Bien, estamos llegando al punto lgido observ Spencer -. Enviemos a un musulmn a recoger los hechos cristianos, y a un cristiano a retroceder hasta la vida de Buda... y a un budista para investigar la magia negra en el Congo. Eso podra funcionar dijo Ravenholt. Podra efectivamente funcionar, pero us ted no conseguira la objetividad. Habra parcialidad y, peor an, interpretaciones errneas pero perfectamente sinceras. Ravenholt tamborileaba nerviosamente con los dedos sobre su rodilla. Comprendo su punto de vista concedi con una cierta irritacin -. Pero omite usted un detalle. Se puede muy bien no dar a conocer enteramente al pblico las conclusiones obtenidas. Pero se trata de algo de inters pblico: as al menos est escrito en nuestra licencia.

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-Arreglara las cosas el que yo le ofreciera algunos fondos para ayudar a cubrir los gastos? pregunt Ravenholt. En tal caso respondi cndidamente Spencer no cumpliramos con las condiciones. O algo es de inter s pblico, y consecuentemente sin el menor gasto, o es un contrato comercial firmado en las condiciones habituales. Lo ms evidente es que rehusa usted ejec utar este trabajo declar claramente Ravenholt -. Es mejo r que lo reconozca. Con gran placer dijo Spencer -. No lo tocara ni con pinzas. Lo que me preocupa por ahora es la razn de su visita. Pens que el proyecto estaba a punto de ser rehusado explic Ravenholt -, y que tal vez yo podra actuar como mediador. Dicho de otro modo, pensaba usted que podra comprarnos. -En absoluto! respondi colrico Rave nholt -. Tan slo he admitido que el proyecto rebasaba sin duda un poc o el cuadro de su licencia. Exacto. No comprendo completamente sus objeciones insisti Ravenholt. Doctor, le gustara a usted incurrir en la responsabilidad de demoler una fe? pregunt suavemente Spencer. Pero... eso no es posible... ahora, Ravenholt balbuceaba. -Est usted seguro? Hasta qu punto? Inclu so en el caso de la magia negra en el Congo? Bien, yo... esto... bajo este aspecto... -Comprende lo que quiero decir? pregunt Spencer. De todos modos protest Ravenho lt -, se podran ocultar algunos hechos... -Vamos, vamos! Cunto tiempo cree uste d que podra guardar el secreto? De todos modos prosigui firmemente Spencer -, cuando Pasado & Ca. se encarga de un trabajo es para extraer la verdad. Y cuando la conocemos, la ofrecemos a los dems. Esta es la nica justificacin de la existencia de la firma. Tenemos entre manos un cierto proyecto, de naturaleza privada, a plena tarifa, para el cual hemos retrocedi do cerca de dos mil aos para confeccionar un rbol genealgico. Nos hemos visto en la obl igacin de revelar a nuestro cliente algunos aspectos desagradab les del mismo. Pero no hemos ocultado nada.

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-Eso es exactamente lo que estoy intentando hacerle comprender! grit Ravenholt, desprovisto finalmente de su calma -. Est usted dispuesto a embarcarse en un asunto de Arbol Genealgico, pero rehusa mi proposicin! -Y usted confunde dos proyect os completamente distintos! Esta investigacin sobre los orgenes de las religiones es un asunto de inters pblico. El Arbol Genealgico es financiado por fondos privados, y nosotros somos pagados. Ravenholt se puso en pie, furioso. Reanudaremos la discusin en otro momento, cuando ambos nos hallemos en situacin de contenernos. Esto no cambiar nada declar Spencer con tono cansado -. Mi decisin ya est tomada. Seor Spencer, tengo apoyos... dijo amenazadoramente Ravenholt. Es posible. Sin duda puede pasar usted por encima de mi resolucin. Pero si esta es su intencin, quiero decirle algo: tendr que pasar por encima de mi cuerpo para realizar su proyecto. Doctor Ravenholt, me niego a traicionar la fe de ningn pas del mundo -Ya lo veremos! lanz venenosamente Ravenholt. Est imaginando usted que puede hacer que me echen de aqu observ Spencer -. Es posible. No tengo la menor duda de que sabe usted de qu hilos debe tirar. Pero esto no va a ser una solucin. A mi modo de ver, sera la solucin perfecta dijo Ravenh olt en tono cortante. Continuar combatindole como ciudada no privado. Llevar el asunto a las Naciones Unidas si es necesario. Estaban ahora ambos de pie, frente a frente, a cada lado del gran escritorio. Lamento que las cosas sean as dijo Sp encer -. Pero mantengo todo lo que le he dicho. Yo tambin respondi Ravenholt, dirigindose hacia la puerta. 3 Spencer volvi a sentarse lentamente en su silln. Un buen modo de comenzar el da, pens.

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Pero aquel tipo lo haba sacado de sus casillas. La seorita Crane apareci en el umbr al con un fajo de papeles en la mano. Seor Spencer, hago pasar al seo r Hudson? Hace ya mucho que espera. -Es el candidato? No, el candidato es el seor Cabell. Entonces quiero ver a Cabell. Trigame su dossier. Ella buf algo por lo bajo y sali. Que se vaya al diablo, se dijo Spencer. Ver a quien quiera y cuando quiera. Estaba sorprendido por la violencia de sus pensamientos Qu era lo que no marchaba? Nada marchaba correctamente. S e haba vuelto incapaz de comunicarse con cualquiera que fuese? Demasiada tensin nerviosa, pens. D emasiadas cosas que hacer, demasiados problemas. Quiz debiera dirigirse al Se rvicio de Operaciones y em barcar en un transportador para unas vacaciones prolongadas. Un retroceso a la buena vieja Edad de Piedra que no exiga ningn Adiestramiento. No habra demasiada gente, quiz incluso nadie. Tan slo mosquitos. Y los osos de las cavernas. Y el tigre dientes de sable, y tal vez un montn de otras criaturas peligrosas. Tendra que reunir un buen material de acampada y... Oh, al diablo! Pero la idea no era mala. La haba acariciado a menudo. Un da se dar a el gusto. Mientras esperaba, tom el montn de papeles dejado por la se orita Crane sobre su escritorio. Era el cotidiano paquete de futuras misiones planteadas por el Servicio de Proyectos. Siempre surgan de al l montones de dificu ltades. Sinti que se le contraa el estmago mientras coga los dossieres. El primer caso se refera a una misin bast ante comn: una investigacin sobre los tributos entregados a los godos por Roma. Pareca que, segn una leyenda, el tesoro haba sido enterrado en alguna parte de los Alpes. Poda ser que jams hubiera sido descubierto. La bsqueda de tesoros ocultos era algo corriente. Pero el segundo dossier... -Seorita Crane! aull. Es taba llegando en aquel momento, con el dossier de

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Cabell en la mano. Su rostro permaneci impa sible pese al grito de Spencer. Estaba acostumbrada. -Qu ocurre, seor Spencer ? pregunt con un tono mu cho ms calmado que de costumbre. Spencer dio un puetazo sobr e el montn de papeles. -No pueden hacerme una cosa as! No la soportar! Llame a Rogers por telfono! S, seor... -No, un momento! cort Spencer con t ono desairado -. Ser mejor que me encargue yo personalmente. Ir a verle. Adems, as podr hacerle pedazos con mis propias manos! Pero hay gente esperando... -Bien, que esperen! Eso les ensear humildad! Tom la Hoja de Misin y sali a grandes zancadas. Desd e el ascensor, subi de dos en dos los peldaos que separaban ambos pisos y abri violentamente una puerta rotulada Evaluacin. Rogers estaba reclinado en su silln, los pies sobre el escritorio, la mirada fija en el techo. Ech una ojeada vagamente inquieta a Sp encer y se inclin hacia adelante. -Y bien? Qu ocurre? Esto respondi Spencer, metindol e la hoja bajo las narices. Rogers la toc delicadamente con los dedos. Nada excesivamente difcil. Nada que un poco de ingenio no pueda... -Nada excesivamente difcil! gimi Spen cer Filmar el incendio de Roma por Nern! Rogers suspir Esa sociedad cinematogrfica va a pagarnos un buen pellizco -Y eso no es nada! Uno de mis hombre s metindose por las calles en llamas de Roma e instalando una cmara en una poca en la que nadie haba ni siquiera soado en el principio de la fotografa! -Y? Ya he dicho que se n ecesita un poco de ingenio respondi Rogers -. Escucha, habr montones de gentes corriendo por todas la s calles en todos senti dos, intentando salvar

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sus bienes y sus vidas. Ni siquiera prestarn atencin a tu hombre. Adems, puede camuflar la cmara de modo que parezca... Ser una maldita multitud cort Spencer -. No se mostrar alegre viendo su ciudad incendiada. Habr rumores para imputar el fuego a los cristianos. Los ciudadanos estarn al acecho de gente de aspecto sospechoso. El elemento peligro existe siempre observ Rogers. -Pero no un peligro como ste! dijo Spencer, excitado -. No hay que buscar el peligro. Y an hay ms cosas! -Por ejemplo? Por ejemplo introducir en el pasado una tcnica perfeccionada. Si esa multitud matara a nuestro hombre y encontraran la cmara... Rogers se encogi de hombros. -Qu cambiara eso? No comprenderan nada de ella. Quiz. Pero lo que ms me inquieta es lo que dira el gru po de censura viendo nuestros registros. Tendra que haber de por medio una buena suma de dinero para que yo me atreviera a correr este riesgo. Creme, hay una buena suma de dinero. Y adems, esto nos abrira un nuevo campo de actividades. Esto es lo que ms me ha gu stado de esta propuesta. Vosotros, los chicos de Proyectos dijo amargamente Spencer no tenis la menor preocupacin. Os agarris a la primera cosa que se os presenta... No a la primera cosa protest Rogers -. El Servicio de Ventas nos ha presionado malditamente en este caso. -Ventas! escupi Spencer, c on voz cargada de desprecio. El otro da recibimos a una mujer dijo R oger -. Quera enviar a sus dos hijos a la granja de su tatarabuelo en el siglo XIX. Para que pasaran all sus vacaciones, adems. Un verano en el campo, en un siglo distinto. Pr etenda que sera algo instructivo y muy relajante para ellos. Segn ella, sus antepasa dos comprenderan perfect amente y se sentiran felices de albergar con ellos a los chicos una vez les hubiramos explicado. Rogers suspir.Pas un mal rato con ella. No le importaba en absoluto nuestro reglamento. Deca... Dejaste escapar un buen asunto observ Spencer sarcsticamente -. Esto nos

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hubiera abierto un nuevo campo de actividades... las vacaciones en el pasado. Es como si lo estuviera viendo Reuniones familiares con viejos amigos y vecinos reunindose a travs de los siglos... -Crees acaso que eres el nico que tiene dificultades? Mi corazn sangra por ti dijo Spencer. Una cadena de televisin quera una seri e de entrevistas con Napolen, Csar, Alejandro y todos los grandes hombres de los siglos pasados. Los cazadores desean volver al salvajismo de las primeras pocas para da rle gusto al dedo. Y las universidades quieren enviar equipos entero s de exploradores... Sabes bien que no se trata de todo esto interrumpi Spencer -. Los nicos a quienes podemos enviar al pasado son los viajeros formados por nosotros mismos. Hemos aceptado algunas excepciones. Por supuesto, algunas. Pero tan slo despus de haber obtenido un permiso especial. Y hemos enviado al mismo tiempo tantos viajeros que aquello se converta en una expedicin y no en un simple grupo de estudios. Spencer se levant. Entonces, este ltimo hallazgo? Rogers estruj la hoja de papel y la tir a una papelera llena a rebosar. Ir a Ventas, con lgrimas en los ojos... Te lo agradezco dijo Spencer dirigindose hacia la puerta. 4 De nuevo en su despacho, tom el dossier relativo a Cabell. El interfono dej or un zumbido. Apret el pulsador de comunicacin. -S? Aqu Operaciones, Hal. Williams acaba de regresar. Todo va bien. Ha recuperado el Picasso sin la menor dificultad. No ha necesitado ms que seis semanas. -Seis semanas! grit Spencer -. Ten a tiempo de pintarlo l mismo! Hubo complicaciones. -Y cundo no las hay? Es un buen cuadro, Hal, no cuatro pinceladas. Y vale un montn de dinero.

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Est bien. Llvalo a la Aduana para que registren la entrada. Hay que pagar los derechos a nuestro buen viej o gobierno. Y los dems? Nickerson saldr dentro de un momento. -Y E.J.? Est preocupado por el punto temporal elegido. Le est contando a Doug... -Escucha! interrumpi irritadamente Spen cer -. Dile de mi parte que el punto temporal es asunto de Doug. Sabe ms sobre la materia de lo que E.J. pueda aprender en toda su vida. Cuando Doug diga que ha llegado el momento de saltar, E.J. saltar con su estpida gorra y todos sus dems andrajos. Solt el pulsador y se enfrasc en el dossier de Cabell. Permaneci sentado para dejar que su presin sangu nea volviera a lo normal. Se lanzaba tan fcilmente, pens. Se ir ritaba demasiado a menudo. Pero no haba ningn trabajo que no trajera complicaciones! Abri el dossier y ley los informes que contena. Stewart Beimont Cabell, 27 aos, soltero, excelentes referencias, doctor en so ciologa por una de las viejas universidades. Resultados uniformemente elevados en todos lo s tests, incluidos los de comportamiento, y un cociente de inteligencia sorprendentemente alto. Reco mendado para el empleo de viajero sin la menor reserva. Spencer dej el dossier sobre la mesa tras haberlo cerrado de nuevo. Haga entrar al seor Cabell le dijo a la seorita Crane. Cabell era un hombre delgado, cuyos desmaados movimientos le hacan parecer ms joven de lo que era. Sus modales revela ban una cierta timidez cuando Spencer estrech su mano y le indic un asiento. Cabell se sent, esforzndose si n xito en mostrar seguridad. As pues, desea usted unirse a nosotros comenz Spencer -. Supongo que sabe a dnde le llevar esto. S, seor respondi el joven Cabell -. Lo s exactamente. O quiz debera ms bien decir... se puso a tartamudear, y se call. Est bien dijo Spencer -. Si comp rendo bien, usted desea hacer este trabajo Cabell asinti con la cabeza. S lo que es esto dijo Spencer -. Da usted la impresin de que no se recuperar

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nunca si no lo consigue. Recordaba lo que haba experimentado l mismo cuando estaba sentado en aquel mismo lugar... el desgarrador, el lacerante dol or en su corazn cu ando supo que haba sido rechazado como viajero... y tambin cmo se haba sobrepuesto a su pena y a su decepcin. Primero en calidad de operador, luego de director de operaciones, y finalmente en aquel despacho, con todos los rompecabezas que ello comportaba. Y yo nunca he viajado por m mismo aadi. Lo ignoraba, seor. No era lo suficientemente adaptable. Mi psiquismo no era adecuado. Y reconoci su vieja esperanza, su antiguo deseo, en los ojos del joven... y algo ms tambin. Algo inquietante. No es una partida de pl acer continu, con una voz ms dura de lo que hubiera querido -. Por supuesto, primero hay la aventu ra y las emociones, pero eso pasa pronto. Y no queda ms que el trabajo. Perfectamente rido. Se interrumpi para examinar a Cabell, aque l extrao e inslito brillo segua an en sus ojos. Debe usted saber dijo, esta vez con un tono voluntariamente duro -, que si entra en la firma habr muerto de vejez probablemente dentro de cinco aos. Cabell inclin la cabeza, con aire indiferente. Lo s, seor. La gente de Pe rsonal me lo ha explicado todo. Bien. A veces sospecho que Personal no da ms que explicaciones ms bien rudimentarias. Dicen lo suficiente para parecer convincentes, pero nunca todo. Se preocupan mucho en aprovisi onamos de viajeros. Siempre nos faltan: los quemamos demasiado aprisa. Se interrumpi para mirar de nuevo al joven. Su apariencia no haba cambiado en absoluto. Observamos ciertas reglas le dijo Spencer -. No son establecidas por Pasado & Ca., sino por el trabajo en s. Ser imposible que lleve usted una vida normal. Vivir a pequeos fragmentos, como un traje de arlequ n, saltando de un lugar a otro, aunque estos lugares estn separados por montaas de aos No existe prohibicin al respecto, pero ninguno de nuestros viajeros se ha casado nunca. Sera imposible. En menos de cinco aos,

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el hombre morira de vejez, mientr as que su mujer sera an joven. Creo haber comprendido, seor. En realidad prosigui Spencer es un simple asunto de economa no menos sencillo. No podemos permitirnos el ver a nuestras mquinas o nuestros hombres inutilizados durante un tiempo, por breve que sea. Mientras qu e el viajero puede permanecer ausente durante una semana, un mes, o incluso aos, la mquina regresa con l en su interior sesenta segundos despus de la partida. Esos sesenta segundos son un perodo arbitrario: lo mismo podra ser un solo segundo, o una hora, o un da, no importa la duracin que eligiramos. Pero un minuto nos ha parecido la frmula ms prctica. -Y si la mquina no regresa en ese la pso de un minuto? se inform Cabell. Entonces ya no regresar nunca. -Eso ocurre a veces? Por supuesto que ocurre. Los viajes por el Tiempo no son excursiones. Cada vez que un hombre remonta la corriente se juega la vida contra la posibilidad de desenvolverse en un medio que le es totalmente extrao y, en algunos casos, tan desconocido como pueda serlo otro planeta. Nosotros lo ayudamos de todas las formas posibles, por supuesto. Nos encargamos de darle una instruccin detallada, inculcarle los conocimientos necesarios y equiparle del mejor modo posible. Se le ensea n las lenguas que va a necesitar realmente. Se le proporcionan ropas adecuadas. Pero hay casos en los que ignoramos los pequeos detalles esenciales que permiten sobrevivir. A veces los aprendemos demasiado tarde, cuando nuestro hombre regresa y nos informa. Y hay cosas que no llegamos a descubrir nunca... cuando el viajero no regresa. Se dira que intenta uste d asustarme dijo Cabell. -Oh, no! Intento tan slo hacerle comprender claramente una serie de detalles para evitar cualquier malentendido. El entrenam iento de un viajero cuesta caro. Debemos recuperar nuestros gastos. No queremos hombre s que se queden con nosotros tan slo un tiempo. No le pedimos a usted uno o dos aos en su vida, sino la totalidad. Le tomamos y le exprimimos hasta extraer de uste d todos los minutos de vida... Puedo asegurarle, seor... Le enviaremos a donde queremos pros igui Spencer -. Y aunque no tengamos ningn control sobre usted una vez partido, co ntamos de todos modos con usted para no

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cometer tonteras. No que no regrese en el la pso previsto de los sesenta segundos... si es que regresa. Lo que queremos es que vuelva uste d lo ms joven posible... que pase el menor tiempo que pueda en el pasado. Pasado & Ca. es una empresa comercial. Queremos sacarle a usted el mayor nmero posible de viajes. Comprendo todo esto dijo Cabell -. Pe ro en Personal me han dicho que sera igualmente ventajoso para m. Exacto. Naturalmente. Pero no necesitar usted mucho tiempo para descubrir que el dinero tiene poca importancia para el vi ajero. Como usted no tendr familia, o al menos esperamos que no la tenga, para qu lo va a necesitar? La nica diversin que tendr usted sern sus seis semanas de vacaciones anuale s y, en uno o dos viajes, ganar usted lo suficiente como para pasarlas en el mayor lujo o en la peor depravacin. Sin embargo, la mayor parte de nuestros hom bres no eligen ni una cosa ni la otra. Simplemente se van a trabar conocimie nto con la poca en la que nacieron. El vicio y la lujuria del presente siglo tienen para ellos muy pocos atractivos despus de las locuras a las que se han dedi cado en los siglos pasados, a cargo de la empresa. -Exagera usted, seor? Oh, quiz un poco. Pero, en algunos casos determinados, es la pura verdad. Spencer mir fijamente a Cabell. -Nada de todo esto le inquieta? pregunt. Nada hasta ahora. Hay todava un detalle del que debe ser usted informado, seor Cabell. Es la necesidad, la imperiosa y chillona necesidad de la objetividad. Cuando vaya usted al pasado, no jugar all ningn papel. No se mezclar. No deber intervenir en absoluto. Eso no debe ser difcil. Le advierto que exige una gran fuerza moral, seor Cabell. El hombre que viaja por el Tiempo detenta unos poderes terribles. Y el sentimiento de estos poderes empuja vivamente a cualquier hombre a hacer uso de ellos. Y mano a mano con estos poderes marcha la tentacin de modificar el curso de la historia. De manejar un pual justiciero, para hablar claramente. De salvar una vida que, con algunos aos ms, hubiera hecho avanzar a la raza humana un gran paso hacia su grandeza.

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Puede ser algo difcil de resistir admiti Cabell. Spencer inclin la cabeza. Que yo sepa, nadie hasta a hora ha sucumbido a estas tent aciones. Pero vivo en el terror de que algn da al guien se deje vencer. Y, mientras afirmaba aquello, se pre guntaba hasta qu punto poda ser aquello inexacto, si no estaba hablndole al vaco... ya que ciertamente alguien haba tenido ya que intervenir. Sin la menor duda algunos hab an encontrado all la muer te. Pero otros se haban quedado seguramente en aquel lugar. Y quedarse, no constitua acaso la peor forma de intervencin? Qu consecuencias poda tene r el nacimiento de un nio fuera del tiempo... de un hijo que no haba nacido nunca antes, que no hubiera tenido que nacer jams? Los hijos de este hijo, y los hijos de estos otro s hijos... todo aquello amenazaba con formar una cadena de interferencia tempor al a travs de los siglos. 5 -Ocurre algo, seor? pregunt Cabell. No. Pensaba tan slo que llegar un da en que encontraremos una frmula para influir sin peligro en el pasado. Y, si esto se produce, nuestras responsabilidades sern an mayores que ahora. Ya que entonces tendremo s licencia para intervenir, pero tendremos tambin la ms estricta obligacin de no util izar nuestro poder de intervencin ms que para lo mejor. Comprndame, no tengo la meno r idea del principio qu e entrar en juego. Pero estoy seguro de que lo lograremos algn da. Y quiz descubramos tambin una frmula que nos permita aventurarnos en el futuro. Spencer agit la cabeza y pens: te pareces a un viejo cuando mueves resignadamente la cabeza ante una pregunta si n respuesta. Sin embargo, l no era viejo... no al menos tan viejo. De momento prosigui -, tan slo so mos algo as como espigadores. Vamos al pasado para recoger los despoj os... las cosas perdidas o dese chadas. Hemos establecido una serie de reglas para garantizar que jams to caremos el trigo molido, tan slo tomaremos las

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espigas olvidadas en el suelo. -Como los manuscritos de Alejandra? Bueno, si... imagino que s... aunque el apoderarse de todos esos libros y manuscritos haya sido inspirado por las ms srdidas ideas del beneficio. Hubiramos podido igualmente copiarlos. Lo hemos hec ho con algunos; pero los propios originales tenan un fantstico valor mate rial. Prefiero no decirle lo que nos pag Harvard por esos manuscritos. Aunque, reflexionando, no estoy co nvencido de que no valieran realmente esa suma hasta el ltimo cntimo. Fue preciso trazar minuciosos planos y organizar una coordinacin casi a la dcima de segundo, y em pleamos para ello t odos nuestros hombres. Porque, entienda, no podamos apoderarnos de es tos objetos sino en el preciso instante en que iban a quemarse. No podamos quitarle a nadie la oportunidad de echar aunque fuera tan slo una ojeada a esos manuscritos. No tenemos derecho a llevarnos ningn objeto salvo desde el momento en que pueda considerarse como realmente perdido. Es una regla absoluta. Piense por ejemplo en los tapices de Ely. Hemos consagrado aos enteros a retroceder en el pasado para a dquirir la certeza de que no quedaba la menor huella de ellos. Sabamos que se perderan algn da, por s upuesto. Pero no podamos tocarlos antes de que esto hubiera ocurrido irremediablemente. Tan slo fue entonces cuando los tomamos agit una mano -. Pero estoy hablando demasiado. Le estoy aburriendo. Seor Spencer protest Cabell -, una conversacin como la suya no podr aburrirme nunca. Es algo en lo que he soa do toda mi vida. No podra expresarle la alegra... Spencer levant una mano para imponer silencio. No tan aprisa. An no ha sido aceptado. Pero, en Personal, el seor Jensen me ha... S lo que le ha dicho. Pero es a m a quien compete la decisin definitiva. -He cometido algn error? pregunt Cabell. No ha hecho nada que pueda serl e reprochado. Vuelva esta tarde. Pero, seor Spencer, si tan slo quisiera usted... Necesito reflexionar. Nos veremos despus del almuerzo. Cabell se levant de su silln. Pareca incmodo.

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El hombre que estuvo aqu antes que yo... -S? Pareca muy irritado, seor. Como si t uviera intencin de causarle problemas. Spencer se exalt. -Nada de eso le concierne a usted! Cabell no se amilan. Slo quera decirle que lo reconoc, seor. -Y? Si acaso le trajera problemas, seor, tal vez le fuera til informarse acerca de sus relaciones con una de las chicas del Golden Hour. Se llama Silver Starr. Spencer mir a Cabell sin decir nada. El joven se dirigi hacia la puerta. Puso la mano en el picaporte, luego se gir. Este tal vez no sea su verdadero nombr e observ -, pero pblicamente se la conoce por l... Silver Starr, del Goden Hour. El Golden Hour se encuentra en... Seor Cabell, conozco el Golden Hour. Aquel pequeo imprudente! Qu era lo que esperaba? Que le diera las gracias por su informacin? Luego que Cabell se hubo ido, permaneci sentado unos instantes para calmarse. Haba algunas preguntas al respecto que r ondaban por su cabeza. Haba algo extrao en aquel hombre. Aquella expresin en su mira da, por ejemplo. Y su torpeza, as como su timidez, no parecan enteramente naturales. Y si todo se tratara de una especie de comedia? Pero, en nombre del cielo, para qu adoptar aquella actitud que iba fatalmente en contra de sus intereses? La psicosis est galopando h acia ti, se dijo Spencer. Te sobresaltas a la vista de cualquier sombra, a la presencia de una s ilueta apareciendo bruscamente en cualquier lado. Ya hemos pasado a dos, y queda an ot ro, pens. A menos que hubiera llegado alguien ms mientras tanto. Tendi la mano hacia el pulsador de lla mada pero, antes de que hubiera podido tocarlo, la puerta del despacho contiguo se ab ri de golpe Un hombre de alocados ojos franque el umbral. Llevaba en brazos algo bl anco que pareca estremecerse. Lo dej sobre

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el escritorio, y Spencer se ech hacia atrs, sintiendo un escalofro. Era un conejo... un conejo blanco con una ci nta rosa alrededor del cuello, rematada con un elegante lazo. Spencer dirigi unos aterrados ojos al hombre que le haba trado el conejo. -Ackermann! exclam -. Por los cielos, Ackermann! Qu te ocurre? Todava no es Pascua! Ackermann movi dificultosamente los labios y por unos instantes su nuez de Adn pareci un elevador. Pero no pudo pronunciar ninguna palabra Vamos, vamos, muchacho, qu ocurre? Finalmente, Ackermann encontr su voz. -Nickerson! exclam. Bueno, veamos. Nickerson se ha trado un conejo. -No! No lo ha trado, seor. H a venido solo! Spencer palideci. -Y Nickerson? Ackermann agit la cabeza. Slo estaba el conejo, seor. Spencer, que se haba levantado a medias se desplom de nuevo en la silla. Seor, hay una carta atada al lazo. Ya la he visto dijo Spen cer como si no le diera exce siva importancia. Pero senta que algo fro le iba ganando. El conejo se gir y se situ frente a Spencer. Agit una oreja, frunci su rosado hociquito, inclin gravemente la cabeza y levant una de sus patas traseras para rascarse. Spencer se reclin en el silln, sin nimos para decir nada. Tres hombres perdidos en los ltimos diez das. Y ahora, un cuarto. Claro que esta vez al menos haban recu perado el transporta dor. O ms bien el conejo lo haba recuperado. Cualquier ser vivo, una vez montado el mecanismo, llevaba por su sola presencia al transportador a su lugar de origen. No era necesario que se tratara de un hombre. Pero Nickerson! Uno de los mejores! Si no se poda contar con Nickerson, no se poda contar con nadie. Se gir de nuevo hacia su escritorio y ad elant una mano hacia el conejo. Este no intent escapar. Spencer tom la hoja doblada y rompi el sello de cera. El papel era tan

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grueso y basto que cruja entre los dedos. La tinta era de un negro desvado y la es critura torpe. No haba sido escrito con bolgrafo ni con pluma, pens Spencer ... sino ms bien con una pluma de oca. La nota iba dirigida a l: Querido Hal: No tengo ninguna disculpa lgica, y no intent ar explicarme. He descubierto el sentir de la primavera, y ya no puedo seguir escapando a l. Aqu tienes tu transportador... es ms de lo que han hecho todos los dems. El conejo no pondr ninguna objecin. Los conejos ignoran el Tiempo. S bueno con l, ya que no tiene nada de las liebres salvajes de los bosques sino que es ms bien un animalillo gentil y cordial NICK. Insuficiente, pens Spencer, contempla ndo la nota, con aquellos jeroglficos negros que parecan ms bien un cabalstico grimorio que una comunicacin sensata. Haba descubierto el sentir de la pr imavera. Qu entenda por aquello? La primavera del corazn? La primavera del esp ritu? Era posible, ya que Nickerson haba ido a la Italia de principios del Renacimiento. Una primavera del espritu y el sentir de los grandes comienzos. Y no existira adems un cierto sentido de seguridad en aquel mundo ms reducido... un mundo que no jugaba con el Tiempo, que no anhelaba alcanzar las estrellas? El zumbador reson suavemente. Spencer puls el botn. -S, seorita Crane? El seor Garside al aparato. El conejo empez a mordisquear el cable del telfono. Spencer lo apart un poco. Adelante, Chris. Hal pregunt una voz cortante -, qu le ha dicho usted a Ravenholt? Me ha hecho pasar una maldita media hora. Se trata del proyecto Dios. Lo s. Me lo ha dicho. Me ha amenaza do con levantar la poblacin contra la inmoralidad de nuestro proyecto de revista. No puede hacerlo protest Spencer -. No tiene el menor fundamento. Este asunto

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es perfectamente legal. La Oficina Jurdica y la de Etica han dado su okay, y el Consejo de Examen le ha dado su bendicin. Se trata de si mples reportajes histric os. Un testigo ocular de la batalla de Gettysburg, anotaciones sobre la moda en tiempos de la reina Victoria... El ms importante proyecto que hayamos empre ndido hasta ahora. Su valor publicitario, aparte el dinero que nos proporcionara... S, ya s dijo Garsid e con tono cansado -. Todo eso es exacto. Pero no quiero problemas con nadie... y sobre todo con Ravenholt. Hemos metido bastantes castaas en el fuego como para dejar surgir una reaccin. Y Ravenholt puede ser terriblemente desleal en la lucha. Escuche, Chris, puedo encargarme de Ravenholt. Lo imaginaba. Bueno, entindase con l. -Qu quiere decir con entindase con l? dijo Spencer, a la defensiva. Bueno, hablando francamente, Hal, su pa lmars no es muy brillante. Tiene usted dificultades... -Est pensando en los hombres que hemos perdido? Y en las mquinas dijo Garside -. Uste d olvida siempre... que una mquina vale un cuarto de milln de dlares. -Y los hombres? pregunt amargamente Spencer -. Quiz los considera usted baratos en comparacin? No creo que se le pueda atribuir un valor mercantil a la vida humana respondi Garside sin inmutarse. Acabamos de perder a otro hace un mome nto le anunci Spencer -. Imagino que le tranquilizar saber que era leal ms all de sus obligaciones. Nos ha enviado un conejo, y la mquina est en perfecto estado. Hal dijo severamente Garside -, hablar emos ms tarde de esto. De momento me preocupa Ravenholt. Si le pres entara usted sus excusas para arreglar un poco las cosas... -Mis excusas! estall Spencer -. Conozco otro medio mejor. Se acuesta con una de las chicas del Golden Hour. Cuando haya terminado con... -Hal! rugi Garside -. No puede usted hacer eso! No puede mezclar Pasado & Ca. con una historia as! Sera una indecencia! Querr decir usted una inmundicia r ectific Spencer -. Pero no ms repugnante

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que el propio Ravenholt. De quin es el hombre de paja? Eso no importa. Joven... -Y no me llame joven! gru Spencer -. Ya tengo bastantes problemas sin su paternalismo! Quiz esos problemas sean demasiado pesados para usted cort secamente Garside -. Quiz debamos buscar a alguien para sustituirle. -Bien, hgalo! grit Spencer -. No se quede diciendo tonteras! Venga y cheme de patitas a la calle! Colg violentamente, temblando de irritacin. Al diablo Garside, pens. Al diablo Pasado & Ca. Ya estaba harto. Sin embargo, era una forma muy triste de terminar despus de quince aos. Era una maldita cosa lo que le estaba ocurrie ndo. Quiz hubiera tenido que dominar su lengua, aguantar su irritacin, jugar el juego de los dems. Hubiera podido actuar muy bi en de otra manera, asegurarle a Garside que se ocupara de Ravenholt sin menciona r a Silver Starr. Y por qu haba aceptado ta n aprisa lo que le haba revelado Cabell un momento ante s de irse? Qu poda saber Cabell al respecto? Tena que informarse acerca de si haba realmente una Silver Starr en el Golden Hour. Mientras esperaba, deba seguir trabaja ndo. Ahora le tocaba el turno a Hudson, se dijo. Tendi la mano hacia el conmutador. Pero su dedo no lleg a tocarlo. La puerta del despacho se abri una vez ms bruscamente, y un hombre se precipit en la es tancia. Era Douglas Mars hall, el operador de la mquina de E.J. -Hal! resopl -. Ven aprisa! E.J. se ha pasado realmente de la raya! 6 Spencer no hizo ninguna pregunta. Una ojeada al rostro de Doug fue suficiente para comprender que las noticias eran tremendament e malas. Salt de su silln y ech a correr por el pasillo tras los talones del operador.

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Giraron a la izquierda al fi nal del pasillo, hacia la sa la de Operaciones, donde los macizos transportadores se alineaban contra las paredes. Al fondo, una pequea multitud de operadores y mecnicos hacan crculo, y de su centro surga una cancin de borracho. Sus palabras eran ininteligibles. Spencer avanz, dominado por la clera, y se abri camino. En el centro del crculo se hallaban E.J.... y otra persona: un sucio brb aro, barbudo, envuelto en una curtida piel de oso y con una enorme espada colgando de su cintura. El brbaro inclinaba contra su boca un barr ilito. El barril haca gl-gl mientras el hombre beba, pero una parte del lquido se escapaba formando hilillos de un color marrn plido por las comisuras de su boca y goteab a a travs de su barba hasta su pecho. -E.J.! aull Spencer. Ante aquel grito, el brbaro baj bruscamen te su barrilito y lo sujet entre sus brazos. Se limpi boca, barba y bigotes con una sucia mano. E.J. avanz titubeante y pas sus brazos alrededor del cuello de Spencer, sin dejar de rer. Spencer se solt bruscamente y apart a E.J., que trastabill hacia atrs. -E.J.! exclam -. Qu es lo que te resulta tan divertido? E.J. consigui mantener el equilibrio. Se esforz en serenarse, sin conseguirlo enteramente. Su risa era aguda y estridente. El brbaro avanz y puso el barrilito entr e las manos de Spencer, gritndole algo en tono jovial y hacindole comprender por gestos que dentro haba buena bebida. E.J. apunt un pulgar en direccin al caballero de la piel de oso. -Hal! exclam -. Despus de todo, no era en absoluto un oficial romano! y se ech a rer con una risa aguda. El brbaro se ech tambin a rer estruendosamente, la cabeza echada hacia atrs, y sus rugidos hicieron rete mblar toda la sala. E.J. avanz, titubeante, y cayeron uno en brazos del otro, dominados por la hilaridad, palmendose mutuamente la espald a. Sus pies se enredaron, perdieron el equilibrio y se derrumbaron al suelo, donde quedaron sentados, mirando alegremente a los hombres que los rodeaban. -Y bien? gru Spencer.

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E.J. asest un resonante golpe a la pel uda espalda del hombre de la piel de oso. Muy sencillamente, le traigo a la Wri ghtson-Graves a su antiguo antepasado. Estoy impaciente por ver la cara que pondr cuando se lo presente! -Oh, Dios mo! se deshinch Spencer. Se gi r para pasarle a alguien el chorreante barrilito, y luego grit -: N o les dejis salir de aqu! Metedlos en algn rincn donde puedan dormir su curda! Una mano lo sujet por el brazo. Era Douglas Marshall, con el rostro cubierto de sudor. Hay que enviarlos de nuevo, Hal dijo -. Es preciso que E.J. lo lleve de nuevo. Spencer agit la cabeza. Ignoro si podemos. Voy a pl antear el asunto al Servicio Jurdico. Mantnlos aqu y avisa a los muchachos. Si alguno de ello s cuenta algo de lo ocurrido aqu... Har todo lo que pueda. Pero no s.. con esa pandilla de charlatanes... Spencer se gir bruscamente y ech a andar a largas zancadas hacia el pasillo. Qu da!, pens. Qu maldito da! Recorri el pasillo a paso de carg a, y vio que la puerta rotulada Privado estaba cerrada. Se detuvo unos instantes, con la mano puesta en el pi caporte, y entonces la puerta se abri. La seorita Crane sali como un vendaval. Chocaron de lleno. Ambos cayeron al suelo a causa del impacto, y las gafas de la seorita Crane escoraron de una forma inslita. -Seor Spencer! gimi lastimeramente -. Seor Spencer, ha ocurrido algo horrible! Recuerda usted al seor Hudson? Se levantaron, y ella se apar t para dejarle paso. Spencer se meti en el despacho y cerr la puerta a sus espaldas. -Cmo puedo olvidarlo? dijo amargamente. Pues bien declar la seorita Cr ane -, el seor Hudson est muerto! Spencer se qued helado. La seorita Crane estaba furiosa. -Si lo hubiera recibido usted cuando yo se lo dije! Si no le hubiera hecho esperar ah tanto tiempo...! Un momento, escuche...

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Al final termin por levantarse prosigui ella y vino hacia m. Estaba rojo de clera, seor Spencer. Y yo no poda reprochrselo... -Quiere decir que ha muerto aqu? Vino hacia m y me dijo: Dgale a su seor Spencer... y no pudo decir nada ms. Lanz una especie de gemido y se agarr con una mano en el borde de mi escritorio para sujetarse, pero la mano resbal y l se derrumb, y... Spencer no oy nada ms. Atrave s su oficina de tres zanca das y entr en la sala de espera. El seor Hudson estaba tendido sobre la moqueta. Se pareca de un modo sorprendente a una mueca de trapo. Una mano de azuladas venas estaba tendida ante l, como araa ndo el suelo. El maletn portadocumentos que haba estado sujetando estaba ahora fuera de su alcance, muy cer ca de sus engarfiados dedos, como si ante la muerte inminente el seor Hudson hubiera in tentado sujetarlo. Su arrugada chaqueta estaba abierta, y Spencer pudo observar que el cuello de su camisa blanca estaba muy rozado. Atraves la estancia para arrodillarse le ntamente junto al hombre muerto. Peg su oreja al pecho del seor Hudson. Ni el menor latido. -Seor Spencer? la seorita Crane estaba de pie en la puerta, an asustada, pero gozando del momento. En toda su carrera de secretaria nunca le ha ba ocurrido nada parecido. Ni en toda su vida. Aquello alimen tara sus conversaciones durante varios aos. Cierre la puerta dijo Spencer -. Que nadie entre aqu. Luego llame a la polica. -La polica! -Seorita Crane! dijo secamente Spencer. Ella entr en la estancia, pegndose a las paredes para permanecer lo ms alejada posible del cuerpo. Avise tambin al Servicio Jurdico aadi Spencer. Permaneca arrodillado en el suelo, contemplando a a quel hombre y preguntndose qu le habra ocurrido. Un at aque cardaco sin duda. La se orita Crane haba dicho que pareca enfermo... y haba insistido para que lo recibiera el primero, antes que a los otros dos.

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Si se quera encontrar un responsable a lo ocurrido, pens, no tendran muchas dificultades para imputrselo a l. Hudson se haba arrastrado hasta aquella sa la de espera, enfermo e impaciente, y por fin se haba irritado... Qu era lo que esperaba de l? Spencer estudi aquel cuerpo envejecido, lo s pocos cabellos que brotaban de la parte posterior de su crneo, las gafas de gr uesos cristales deformadas por la cada, las huesudas manos de azuladas venas. Se pre gunt qu esperaba conseguir un hombre as de Pasado & Ca. Fue a levantarse y perdi el equilibrio. Apoy su mano izquierda hacia atrs para sujetarse. Y, bajo su palma, sinti una superficie lisa y blanda. Sin mirar hacia all, supo que se trataba del maletn portadocumentos de Hudson Quiz la respuesta se encontrara all. La seorita Crane estaba j unto a la puerta, cerrndola. No haba nadie ms all. Con un rpido gesto, Spencer envi el male tn en direccin a la puerta de su despacho privado. Se levant gilmente y se puso en pi e. El portadocumentos haba quedado atravesado en el umbral. Dio una zancada y empuj el objeto fuera de la vista, con el pie. Oy el pestillo encajar en su alojamiento y luego la voz de la seorita Crane, mientras sta se giraba: -A quin llamo primero, seor Spencer, a la polica o al servicio Jurdico? A la polica, imagino. Entr en su despacho y cerr la puerta, dejndola entreabierta tan slo un par de centmetros. Luego recogi apresuradamente el maletn y alcanz su escritorio. Abri los cierres y vio tres legajos de papeles, cada uno de e llos sujeto por una pinza. El primero llevaba un ttulo en su primera pgina: Estudio de la Moral en las Incidencias sobre los Viajes por el Tiempo. A continuacin, pgina tras pgina de una caligrafa apretada, con largos prrafos subrayados y correcciones hechas con lpiz rojo. El segundo, sin ttulo estaba compuesto por hojas cubiertas de notas garabateadas.

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Y el tercero, igualmente manuscrito, con diagramas, llevaba por ttulo: Un nuevo Concepto de la Mecnica de los Viajes por el Tiempo. Spencer inspir profundamente y se incli n sobre las hojas, esforzndose en hacer galopar sus ojos a lo largo de las lneas, demasiado aprisa para captar por completo su sentido. Deba devolver inmediatamente el porta documentos al lugar donde lo haba tomado, y sin hacerse ver. No tena derecho a tocarlo. La polica poda poner objeciones si se daba cuenta de que l haba tocado el maletn. Y cuando lo devolviera a su sitio, deba haber algo dentro. Aquel hombre no acudira seguram ente a verle con un maletn vaco. Oy hablar a la seorita Grane en el despacho contiguo. Tom rpidamente su decisin. Desliz el segundo y tercer legajos en el cajn superior de su escritorio. Dej el primero, el que trataba de la moral de los viaj es por el Tiempo, en el portadocumentos, y lo cerr. Aquello bastara para la polica. Tom el maletn con la mano izquierda, dejando colgar el brazo a lo largo de su cuerpo, y se dirigi a la pu erta, procurando abrir de modo que ocultara la parte izquierda de su cuerpo y el portadocumentos. La seorita Grane telefoneaba, con el rostro vuelto hacia otro lado. Dej el maletn en el suelo, fuera del al cance de los dedos del muerto, justo donde estaba antes. La seorita Grane colg y lo vio de pie all. La polica viene inmediatamente dijo -. Ahora voy a llamar al seor Hawkes, de Jurdica. Se lo agradezco dijo Spencer -. Mientras esperamos, voy a examinar algunos documentos. 7 Sentado ante su escritorio, eligi el legajo titulado Un nuevo Concepto de la Mecnica de los Viajes por el Tiempo. El nombre del autor era Boone Hudson. Inici su lectura, primero con una creciente sorpresa, luego con una extraa y fra impaciencia..., ya que el documento expona lo qu e eliminara definitivamente la dificultad

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esencial con la que tropezaba Pasado & Ca. Ya no habra que sufrir ms la pesadilla de ver a los buenos viajeros quemndose en pocos aos. Ningn hombre volvera a partir, nunca ms j oven por el Tiempo para regresar al cabo de sesenta segundos con las primeras amigas de la edad en su rostro. Ya no habra ms la pena de ver a los mejores amigos de uno envejecer de mes en mes. Porque ya no se tratara de hombres, sino ms bien de la imagen de esos hombres. Transferencia de materia, se dijo Spencer Al menos, esa era la expresin que mejor poda emplearse. Se enviara a un hombre al pasado, por supuesto; pero el transportador no se desplazara materialmente por el Tiempo como actualmente, sino que proyectara un diseo de s mismo y de su ocupante, los cuales se materializaran en el objetivo elegido. Y en el interior del transportador del transpor tador de base, del prim er transportador, del transportador-padre -, que permanecera en el presente, habra otra imagen, un doble de la imagen del hombre enviado a travs del Tiempo. Y cuando el hombre regresara al Tiempo presente, no sera tal como era en aquel momento del pasado, sino como la imagen encerra da en el transportado r a la espera dira que haba sido cuando haba partido en su viaje por el Tiempo. Saldra del transportador exactamente ta l y como haba entrado, ni un segundo ms viejo... sino ms bien un minuto ms joven de lo que le correspondera! ya que los sesenta segundos transcurridos entre la par tida y el regreso no intervendran. Durante aos, los servicio s de investigacin de Pasado & Ca. haban buscado la solucin a aquel problema sin aproximarse nunca a ella. Y he aqu que un desconocido haba llegado inesperadamente y se haba sentad o, con las espaldas encorvadas, en la sala de espera, con su maletn sobre las rodillas. Tena la solucin en sus manos, pero haba tenido que esperar. Y haba esperado y esperado, y finalmente haba muerto. Llamaron a la puerta de la sala de espe ra. Oy a la seorita Grane levantarse y acudir a abrir. Spencer meti apresuradamente los papeles en un cajn. Luego se levant, rode el escritorio y acudi a la oficina contigua. Ross Hawkes, jefe del Servicio Jurdico de Pasado & Ca., estaba de pie junto al

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cuerpo tendido en la moqueta. Hola, Ross dijo Spencer -. Una enojosa historia. Hawkes levant hacia l unos ojos intriga dos. Sus pupilas azul p lido brillaban tras sus inmaculadas gafas, y su rostro lvido hac a juego con su pelo, de un blanco de nieve. -Pero qu estaba haciendo aqu Dan'l? pregunt. -Dan'l? repiti Sp encer -. Creo que se llama Boone Hudson. Oh, si, ya s dijo Hawkes -. Pero los chicos le llamaban Dan'l... Comprendes?: Daniel Boone! A veces le molestaba que le llamaran as. Trabajaba en Investigacin. Tuvimos que echarlo hace unos quince o diecis is aos. Lo he reconocido porque intent crearnos dificultades. Quiso presentar una demanda contra nosotros. Spencer inclin la cabeza. Gracias. Si, entiendo dijo. Estaba a mitad de camino hacia su despacho cuando se gir. Una pregunta, Ross. Por qu fue despedido? No lo recuerdo exactamente Dej a un lado el trabajo que le haba sido encomendado para avanzar por una tangente. Al go sobre transferencias de materia, creo. Aj dijo Spencer. Entr en su despacho, cerr sus cajones con llave y sali por la parte de atrs. En el parking, subi a su coche, hizo ma rcha atrs y sali c on precauciones a la calle. Un coche de polica estaba aparcando ante el edificio, y dos agentes salieron de l. Una ambulancia se detuvo tras el coche de polica. As, pens Spencer, Hudson fue despedido hace quince aos porque tena una idea loca acerca de la transferencia de materia y no qu era dedicarse al trabajo que le haba sido impuesto. Y hoy en da Investigacin segua dndole vueltas y ms vueltas intentando hallar una solucin, que Hudson le s hubiera proporcionado bien cocida y calentita muchos aos antes si tan slo lo hubieran escuchado. Spencer intent imaginar lo que deban haber sido aquellos quince aos para Hudson, que los deba haber consagrado enterame nte a su tranquila mana. Y finalmente haba encontrado lo que buscaba, haba pro cedido a las verificaciones, y haba venido a Pasado & Ca, para restregarles su xito por las narices. Exactamente como l mismo, Hallock Spencer, iba a hacer ahora mismo.

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La calle Greenwich estaba situada en un tr anquilo barrio de una elegante miseria, con pequeas casas antiguas. Pese a las pocas dimensiones y la edad de las casas y en algunos casos su mal estado de conservacin -, se desprenda de la zona una impresin de reposado orgullo y respetabilidad. En el manuscrito, el domicilio sealado era: calle Greenwich, 241. La casa, de ladrillo oscuro, era baja, rodeada de una decrpita vala de madera. Subi los chirriantes peldaos de la entrada y, al no encontrar el timbre, golpe con los nudillos la cerrada puerta. Ninguna respuesta. Tante el picaporte, y observ que la puerta no estaba cerrada con llave. La entreabri y se de sliz al silencioso vestbulo. -Hay alguien? llamo. Esper. No haba nadie. Pas al saln, y contempl las pruebas de la existencia espartana, casi monacal, que haba llevado el hombre que haba vivido all. Evidentemente haba vivido solo, ya que la estancia tena toda la apariencia de provisionalidad de la morada de un solter n. Un camastro en un rincn, con una camisa sucia tirada encima. Dos pares de zapatos y unas zapatillas alineados bajo el camastro. Un puado de corbatas colgando de una barra. Una mesita colocada en el rincn ms cercano a la cocina. Una caja de galletas y un vaso sucio an de leche encima de la mesita. A pocos pasos de ella, un enorme escritorio sobre el que tan slo haba una antigua mquina de escribir y una foto enmarcada. Spencer se acerc y empez a abrir los cajones. Estaban casi vacos. En unos de ellos encontr una pipa, una caja de clips, una mquina grapadora y una nica ficha de pker. Los dems le mostraron un amasijo de cosas sin importancia En uno de ellos haba un paquete casi entero de hojas de papel... pero en ninguno ni una sola lnea escrita. En el ltimo cajn de la izquierda descubri una botella cuadrada medio llena de buen whisky. Eso era todo. Revolvi en la cmoda. Tan slo cami sas, ropa interior y calcetines. Inspeccion la cocina. El hor nillo, la nevera y los armarios. No encontr ms que algunas provisiones. Y las habitaciones haba dos estaban v acas, vrgenes de todo mueble, con una

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delgada capa de polvo en el suelo y en las paredes. Spencer se inmoviliz en el umbral de cada una de ellas, sintiendo una fuer te impresin de tristeza. No entr. De regreso al saln, tom la fotografa del escritorio. Era una mujer de sonrisa cansada pero animosa, con un halo de blanco s cabellos y un aire de infinita paciencia. No haba nada que descubrir en aquella casa, se dijo. A menos que tuviera tiempo de escudriar todos los rincones, demolerla piez a a pieza, ladrillo a ladr illo. E, incluso as, probablemente no habra nada de lo que pudiera sacar provecho. Abandon la casa para regresar a su oficina. Ha almorzado aprisa observ la seorita Grane con un tono cido. -Todo va bien? pregunt l. La polica ha sido muy amable. El seor Hawkes y el seor Snell estn impacientes por verle. Y el seor Garside ha telefoneado. Dentro de unos instantes. Ahora tengo tr abajo. No quiero que nadie me moleste. Se meti en su despacho y cerr la puerta con gesto decisivo. Tom los papeles de Hudson del cajn y empez a leerlos atentamente. El no era ingeniero, pero c onoca lo bastante sobre el tema como para comprender en su conjunto el principio, aunque a veces tuvo que hacer ma rcha atrs para releer algn que otro prrafo o para estudiar un diagrama pasado demasiado aprisa. As lleg hasta el final. Todo estaba all. Naturalmente, iba a hacer falta que los inge nieros y los tcnicos procedieran a las oportunas verificaciones. Sin duda se presenta ran pequeas dificulta des de construccin, pero el concepto, tanto terico como ap licado, estaba enteramente expuesto en el documento. Hudson no se haba guardado nada para s... ni un solo punto esencial, ni una sola clave. Aquello era una locura, pens Spencer. Si empre deba conservarse una ventaja para negociar. No se poda confia r en nadie, y menos an en una firma, como sin embargo pareca que Hudson haba estado a punto de hacer. En particular, no se poda confiar en una empresa que haca quince aos lo hab a despedido a uno precisamente por haber emprendido por iniciativa propia un es tudio sobre aquel mismo concepto.

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Era a la vez trgico y rid culo, reflexion Spencer. Pasado & Ca. jams hubiera visto el fin que persegua H udson. Y el propio Hudson estaba por aquel entonces sin ningn argumento vlido que ofrecer, ya que an no ha ba conseguido afianzarse ni en la validez de su concepto ni en s mismo. Y si hubiera inte ntado hablar de l, se le habran redo en las narices porque no posea la reputacin necesar ia para aventurarse a fantsticos sueos. Spencer record la casa de la calle Green wich, aquella vida acurrucada en una sola habitacin, con las otras dos completamente de snudas y toda la casa desprovista del ms mnimo confort, y pens que probablemente to do el mobiliario de aquellas habitaciones, todo lo que haba ido acumulando a lo largo de los aos, haba ido siendo vendido, pedazo a pedazo, para permitirle sobrevivir. Un hombre consagrado a su sueo, se dijo Spencer, un hombre que viva con aquel sueo desde haca tanto tiempo que se haba convertido en su propia vida. Quiz l mismo haba sabido que no iba a tardar en morir, Lo que poda explicar su impacienci a ante aquella prolongada espera. Puso a un lado el manuscrito de Hudson y tom las notas. Las pginas estaban repletas de misteriosas lneas escritas a lpiz, largas secuencias de abstracciones matemticas, de croquis apenas esboza dos. Aquello no le iluminaba nada. Y el otro documento?, se pregunt Huds on. Aquel que haba dejado en el maletn y que trataba de la moral. No estara en es trecha relacin con todo el concepto? No encerrara algo importante que tuviera una fuer te incidencia en el propio concepto? Forzosamente, los viajes por el tiem po estaban regidos por un declogo tico esencialmente compuesto por prohibiciones. No transportars a un ser humano del pasado. No rescatars ningn objeto a menos que est irremediablemente perdido. No informars a nadie del pasado de la posibilidad de viajar por el tiempo. No te mezclars en ningn caso en la evolucin del pasado. No intentars en absoluto ir hacia el futuro... y no preguntes por qu, la pregunta sera indecente. 8 El interfono dej or su llamada. Apret el pulsador. -S, seorita Grane?

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El seor Garside est aqu y quiere verle. El seor Hawkes y el seor Snell lo acompaan. Crey captar en su voz un claro acento de satisfaccin. Est bien. Dgales que pasen. Recogi los esparcidos papeles y los meti en su propio maletn portadocumentos luego se reclin mientras entraban. Oh, caballeros, esto es una verdadera invasin. Mientras deca aquello, se dio cuenta de que haba cometido una equivocacin. Ni siquiera sonrean. Y comprendi que la situaci n era desfavorable. Cada vez que Jurdica y Relaciones Pblicas se re unan era de mal agero. Se sentaron. Hemos pensado comenz Snell con su ms educada voz de R.P.que si nos pusiramos a discutir conjuntamente... Hawkes lo interrumpi bruscamente, di rigindose a Spencer con tono acusador: Ha conseguido usted colocarnos en una posicin sumamente embarazosa. Oh, si, lo s dijo Spencer -. Enumer amos sus distintos elementos. Uno de mis hombres ha trado consigo a un ser humano de l pasado. Un hombre ha muerto en mi oficina. He olvidado mostrarme corts con un pretencioso que ha llegado a paso de carga para ayudarnos a dirigir nuestros asuntos. Me parece que se est tomando usted todo esto muy a la ligera observ Garside. Es posible Vayamos pues un poco ms lejo s. Todo esto me importa un rbano. No podemos permitir a un grupo cualquiera que presione para la formulacin de la doctrina de la empresa. Por supuesto, se est refiriendo usted en este momento al asunto Ravenholt dijo Garside -Chris! grit Snell, entusiasta -. Acaba de meter el dedo en la llaga! He aqu una ocasin para atraernos verdaderamente el favor del pblico. No creo que el pblico nos haya otorgado realmente su confianza hasta el presente. Formamos una empresa que para el individuo medio huele a brujer a. Y, naturalmente, se mantiene apartado de ella. Ms exactamente dijo Hawkes impaci ente -: si rehusamos este proyecto... entonces...

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Proyecto Dios murmur Spencer. No estoy seguro de que me guste esta designacin. Encuentre usted mismo otra dijo framente Spencer -. As es como lo llamamos. Si no le damos va libre, se nos acusar de atesmo... -Y cmo sabr el pblico que no le he mos dado va libre? pregunt Spencer. Puede estar usted seguro de que Ravenho lt se ocupar personalmente de divulgar que hemos rehusado el proyecto observ amargamente Snell. Spencer dio un fuerte puetazo sobre la mesa, repentinamente encolerizado. -Ya les he dicho como podemos desembarazarnos de Ravenholt! grit. Hal, eso es sencillamente imposible dijo Garside con voz modera da -. Existe algo llamado dignidad. Por supuesto que es imposible Concedi Spencer -. Pero tienen la solucin de ceder ante Ravenholt y los que le apoyan, sean quienes sean. Pueden in iciar el estudio del origen de las religiones. Pu eden falsificar los informes. As mantendrn su dignidad. Permanecieron los tres silenciosos, estupe factos. Spencer se sinti bruscamente sorprendido de haberse atrevi do a decir algo semejante. Se supona que nadie hablaba as a sus jefes. Pero haba algo que aadir. Chris dijo -, no va a hacer ningn caso del informe que le entregu y va a dar va libre al proyecto, no es as? Fue Garside quien respondi, con una aplicada educacin: Temo que debemos hacerlo as. Spencer mir uno tras otro a Hawkes y a Snell, y vio las secretas sonrisas que afloraban a sus labios... la despectiva y burlona sonrisa de la autoridad que se afirma. Aadi lentamente: S, veo que van ustedes a aceptar. Bien, el proyecto es suyo desde ahora. Es a ustedes a quienes corresponde encontrar las soluciones. Pero eso incumbe a su servicio. Ya no. En este momento acabo de presentar mi dimisin. -Veamos, Hal, usted no puede hacer eso! S in preaviso! Por una simple discusin! De acuerdo que tenemos nuestras pequeas divergen cias en nuestros puntos de vista, pero

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esto no justifica... He decidido que debo detenerles de una u otra manera dijo lentamente Spencer -. No puedo dejarles proseguir con ese Proyecto Dios. Les advierto que si le dan va libre, voy a desacreditarles. Propo rcionar a pblico las pruebas exactas e indudables de todo lo que hayan hecho. Y, mientras aguardo, tengo inte ncin de instalarme por mi propia cuenta. -En los viajes temporales tal vez? Se estaban burlando de l. Estaba pensando en ello. Snell sonri despectivamente. Ni siquiera va a conseguir la licencia. Me temo que s. Y Spencer saba que tena razn. Con un concepto enteramente nuevo en sus manos, no iba a tener la menor dificultad. Garside se levant. Bien dijo a Spencer -, ya ha tenido usted su pequea rabieta. Cuando se haya calmado un poco, venga a verme. Spencer neg con la cabeza. Adis, Chris dijo. No se levant. Permaneci sentado mientras salan. Era curioso, pero ahora que todo haba terminado o que apenas acababa de empezar no experimentaba la menor tensin nerviosa. Se senta calmado, muy calmado. Y saba que aquella cal ma sera duradera. Ahora tendra que preocuparse por encontrar capital, contratar tcn icos e ingenieros, entrenar viajeros, y una montaa de otras cosas. Mientras reflexionaba sobre todo aquello si nti al aguijonazo de una duda pasajera, pero se encogi de hombros. Se levant para dirigirse a la oficina anexa. Seorita Grane, el seor Cabell deba volver esta tarde dijo. No lo he visto, seor. Por supuesto que no. Porque, de repente, todo se iba acla rando Si tan slo pudiera creer en ello! Habla habido una expresin sorprendentement e extraa en los ojos del joven Cabell durante toda la entrevista. Y ahora, de pr onto, comprenda lo que significaba exactamente

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aquella expresin. Era adulacin! El tipo de expresin reservada a algu ien que forma parte de la leyenda. Y deba estar equivocada, se deca Spen cer, ya que l no perteneca a ninguna leyenda... al menos an no. Haba habido otra cosa an en los ojos del joven Cabell. Y tambin lo adivin. Cabell era un hombre joven, pero sus ojos eran viejos. Eran u nos ojos que conocan la vida mejor de lo que cualquier hombre de treinta aos tena derecho a conocer. -Qu le digo si vuelve? pregunt la seorita Crane. No importa. Estoy seguro de que no volver dijo Spencer. Puesto que el trabajo de Cabell haba acabado. Cul haba sido realmente la razn de este trabajo? Era acaso una violacin de la moral, pens, una interferencia en estado puro, o simplemente una concesin a la s tentaciones de jugar a ser Dios? O quiz, se pregunt, to do haba sido previsto? Seorita Crane continuo -, tiene la bondad de escribir una carta de dimisin? A partir de ahora mismo. En una forma muy of icial. Dirigida personalmente a Garside. La seorita Crane ni siquiera parpade. Meti una hoja de papel en la mquina. -Qu motivo debo aducir? pregunt. Puede decirle que pienso instalarme por mi cuenta. Haba existido algn otro Tiempo donde la s cosas no haban ocurrido as?, se pregunt. Un Tiempo en el que Hudson haba conseguido hablar con l y no haba muerto? Haba existido un Tiempo donde l haba entregado el concepto de Hudson a Pasado & Ca en lugar de tomarlo para su propio provecho? Si Cabell no se hubiera presentado, era muy probable que finalmente hubiera recibido a Hudson antes de que fu era demasiado tarde. Y si h ubiera hablado con l, lo ms probable es que hubiera transmitido el c oncepto por los conductos ordinarios. Pero, an admitiendo esto, se sorprendi cmo podan tener (fueran quienes fuesen) la certeza de que no recibira primer o a Hudson? Recordaba claramente que la seorita Crane haba insistido para que lo recibiera en primer lugar. Exacto, eso era, pens excitadamente. S e habra entrevistado con toda seguridad primero con Hudson si la seorita Crane no le hubiera insistido tanto en que lo hiciera.

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Y, de pie ante su escritorio, pens en todos aquellos aos a travs de los cuales la seorita Crane deba haberse estado esfo rzando... condicionndolo hasta el punto de adquirir la conviccin de que hara irremediablemente lo c ontrario de lo que ella le sugiriera. Seor Spencer dijo la seorita Crane -, la carta ya est hecha. Y hay otra cosa que he olvidado decirle. Rebusc en uno de sus cajones, y tom algo que coloc sobre su mesa. Era el portadocumentos de Hudson. La polica no ha demostrado el menor inters por l dijo -. Realmente, son negligentes en grado sumo. He pensado que tal vez pudiera serle a usted til Spencer contempl el portadocumentos con aire alucinado. Lo que hay en su interior completar, sin duda alguna, el resto de sus dossieres aadi ella -. Recuerde: la moral es siempre importante. Un apagado ruido en el suelo hizo que Spencer se girara. Un conejito blanco, de largas y colgantes orejas, saltaba por la m oqueta en busca de una problemtica zanahoria. -Oh, qu encantador! exclam la seorit a Crane, salindose de su personaje habitual -. Es el que nos ha enviado el seor Nickerson? Exactamente Lo haba olvidado por completo -Puedo quedrmelo? Seorita Crane, me pregunto... -S, seor Spencer? Spencer call. Qu poda decirle? Poda comunicarle sin ms que ahora saba que ella era tambin uno de ellos? Exigira tantas explicaciones, y tan y ta n complejas! Adems, la seorita Crane no era el tipo de persona al que uno pudiera hacer confidencia de sus sentimientos. Trag saliva. Seorita Crane, me preguntaba si aceptar a usted el trabajar para m. Necesito una secretaria. La seorita Crane neg con la cabeza. No, seor. Me voy haciendo vi eja. Estoy pensando en retirarme. Y creo que, ahora que usted se va de aqu, lo mejor que puedo hacer es sencillamente desaparecer

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-Pero seorita Crane, la voy a necesitar terriblemente! Cualquier da... muy pronto dijo la seorita Crane -, cuando necesite usted realmente una secretaria... tendr una candidata al puesto. Levar un traje de un color azul verdoso y gafas ltima moda, y traer en brazos un conejito blanco con un lazo al cuello. Quiz le de la impresin de ser una chica excesivamente desenvuelta... pero la aceptar. Contrtela sin la menor vacilacin. Lo recordar dijo Spencer -. La espe rar. El puesto no ser para nadie ms. No se me parecer en absoluto le advirti la seorita Crane -. Ser ms agradable... como usted siempre ha querido. Muchas gracias, seorita Crane di jo Spencer, un poco estpidamente. Y no olvide usted esto aadi ella; tendindole el portadocumentos. Spencer lo tom y se dirigi hacia la puerta. Ya en ella, se gir. Nos volveremos a ver afirm. Por primera vez en quince aos, la seorita Crane le sonri. Clifford Donald Simak 3 de agosto de 1904-25 de abril de 1988, periodista y escritor de ciencia ficcin nacido en, Millville, Wisconsin (EE.UU.). Tras estudiar en la universidad de Wisconsin, se traslad a Minneapolis (Minnesota), donde ejerci el periodismo durante bastante tiempo antes de convertirse en escritor, trabajando para diversos peridicos del Medio Oeste. En plena poca "pulp" public su primer relato El mundo del sol rojo (1935). No volvera a publicar hasta la Edad de Oro, donde form parte del llamado crculo de Campbell. A l se deben dos de las obras ms significativas del gnero: Ciudad (1952), con la cual obtuvo el premio International Fantasy Award; y Estacin de trnsito (1963),

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con la que obtuvo un Premio Hugo a la mejor novela en 1964. En 1976 recibi el prestigioso galardn Gran Maestro de la SFWA, premio en reconocimiento a la labor de toda una vida dedicada a la ciencia ficcin. En 1988 fallece en Minneapolis a la edad de 84 aos. Al INDICE

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4. CUENTO MADE IN CUBA: Mr. Truman y Dr. Lewis. Por Abel Ballester Zuaznabar. I Mr. Truman y Dr. Lewis Aquel da cuando el Dr Lewis se acerc a m para co mentarme en secreto sus planes deb haberle advertido los peligros que entraaban Tuve miedo mucho miedo de perder una oportunidad nica como esa por una tonta preocupacin Ya l era famoso por descubrir la sensibilidad de los tejidos humanos a los cam pos etreos y por disear y poner a punto una cmara de clulas para ver las energas invisibl es a los equipos convencionales Su xito con los fantasmas lo inspir a seguir sus investigaciones pero sta vez con el concurso de mis conocimientos Mr Truman me dijo -. El hombre ha estado creando todo tipo de sensores mecnicos o electrnicos para medir todo en el universo, pero ha olvidado el mejor, natural y ms completo de todos Cul Dr Lewis? El cerebro humano Le explico el cerebro tiene la gran ventaja de traducir todas las sensaciones en imgenes Se imagina usted? Si logramos ver esas imgenes podramos ver mucho ms all de las energas invisibles Veramos la informacin asociada a ellas Podramos escuchar y tal vez hasta sentir. Leer la mente? Yo tengo un gran adelanto en mi campo pero necesito a alguien como usted, un estudioso del cerebro humano que me asesore Quise decirle del peligro pero yo tambin era ambicioso Creo que an lo soy. En fin, luego de tres aos de estudio concluimos con rotundo xito un lector de mentes de alta resolucin Podamos ver los sueos escuchar y ver a los fantasmas tan ntidamente en nuestras computadoras que incluso los podamos reconocer Conocimos de la telepata la levitacin No haba nada que no pudisemos estudiar slo era llevar a nuestros laboratorios a las personas con esas facultades y ya Pero faltaba algo que yo haba olvidado en ese tiempo el temor inicial que no me atrev advertirle al Dr Lewis. ste temor retorn a m debido a un asistente que al final de una jornada coment :

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Con esto podemos probar si realmente existe dios not que el Dr. Lewis lo mir y se le iluminaron los ojos. Cierto! exclam con mucha alegra -. Sera el fin del debate Entonces no pude aguantar ms y se lo dije Eso sera peligroso ellos me miraron con dudas -. Imagnense que comprobamos que no existe? Nos harn pedazos adems los creyentes de otra s religiones que rrn probar que sus dioses son los verdaderos Ocurrira una guerra Si por el contrario probamos que existe muchos querrn probar que lo s de otras culturas no existen y aquellos que s Sera igual una guerra No viviremos para contarlo Pero esto no concientiz a nadi e y se comenzaron los preparativos Yo termin pensando que no tena que ser tan grave como dije Se buscaron a decenas de personas que decan poder hablar con l. La mayora result ser unos farsantes otros resultaron estar posedos por extraas entidades. Al menos quedaron suficientes como para un estudio estadstico. Todo era muy sencillo los mensajes recibidos por stas personas seran analizados conjunt amente con autoridades eclesisticas y si resultaban lo suficientemente coherentes se podra tener la certeza de que era l Con un poco de suerte se podra ver su rostro o escuchar su voz Afuera el mundo esperaba los resultados del experimento Yo nunca quise que eso saliera de las paredes del laboratorio pero antes de lograr convencer a los obispos y cardenales que nos asesoraban estos divulgaron nuestros planes y ahora todos conocan al Dr Lewis y peor an, a m En esos das retornaba a mi hogar muy tarde a veces de noche Una de esas tuve un encuentro desagradable al parquear el auto Alguien se me aproxim al salir del mismo y realmente cre que sera mi ltimo da. Mr Truman?su llamado fue una advertencia para mis sentidos S seor? Cuando prueben su artefacto no digan nada de si existe o no slo que el equipo no funcion Asustado mir hacia la casa y al retornar la vista a l ya no estaba. Corr hasta el umbral y al entrar Tania me esperaba con los pequeos No notaron nada raro en mi hasta que les expliqu que deban marcharse Le dije que fuera a casa de sus padres all en Colombia

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por un buen tiempo y no estuve tranquilo hasta que despus de un proceso de convencimiento los vi partir esa misma noche Al otro da daran los resultados de la investigacin haba sido advertido tal vez fuese un fantico un hombre de bien o tal vez l A la maana siguiente cuando llegu al instituto un cardenal me cont que alguien los contact a todos incluso al Dr Lewis para que no revelaran nada pero fue intil Haba llegado tarde y ya ste estaba frente a las cmaras con todas las pruebas El cardenal sonriente me dijo Nunca dud. Ese fue el da ms tenso en mi vida Bueno, recientemente he tenido otros peores pero al menos la lucha por la supervivencia me ha distrado ms que el temor de que se cumplan mis predicciones Todo se desat en poco tiempo Un grupo de gente con polticos a la cabeza quiso probar que nuestro dios es real y los dems pura invencin Unos europeos quisieron probar si los rab es tenan en que creer fueron secuestrados y ejecutados Un tal Omar, prob la existencia de Mahoma y puso en dudas nuestras investigaciones con un lector de mentes similar Por esos das asesinaron al Dr Lewis yo tuve que huir y alguien que tal vez nunca logre conocer descubri a mi familia y los desapareci a todos. Los cabezas de trapo nos volar on un estadio de baseball lle no de aficionados y se les declar la guerra Los fanticos aprovecharon para realzar el odio y la sed de demostrar que los dems dioses son falsos Al debate se unieron los lati nos por un lado y los africanos por otro A las dos semanas todo el mundo estaba implicado se sucedieron los asesinatos por doquier. Los inmigrantes rabes los judos, los budistas, los catlicos, hasta los adoradores de Elvis Presley pelearon unos contra otros Las guerras fueron internas y externas, los ejrcitos multinacionales de algunas naciones se volvieron una mezcla de grupos enemigos No ha quedado casi nadie para hacer el cuento Si tropiezas con alguien entre los escombros tratas de no hablar para que no identifique tu filiacin Cerca escucho el rugir de un tanque, es de mi pas pero no s si es de mi bando Que tal si salgo de mi escondrijo donde me agobia el hambre y la sed en busca de su ayuda y lo que me pregunten al verme no sea mi nombre o que hago aqu sino: Crees en Al? Y qu si contesto que no? Y qu si contesto que s?

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II. La ltima pltica. Llevaba ya tres das escondido en un a gujero entre los restos del hotel Embajador ltimo de los refugios que busqu durante la gran guerra El hambre y la sed me agobiaban pero no poda salir pues los francotiradores podran estar acechando Me mantena sentado sobre un bulto de cables y cabi llas retorcidas que cedan con mi peso a modo de colchn El lugar era muy estrecho lo haba hallado tanteando a ciegas luego de recuperarme de la explosin que ech abajo al edificio Estando all lo volv a ver era el hombre que se me apareci una noche y me advirti Estaba justo frente a m mirndome como con lstima Al principio pens que alucinaba pero luego me convenc de que no Mr Truman?me dijo -. Se encuentra bien? No supe que contestar Se lo advert Lo recuerda? Era cuestin de lgica que el invento del Dr Lewis conducira a esto Usted lo saba, usted pudo evitar lo sucedido pero no hizo nada aun teniendo tiempo S pero al otro da cuando fui a hablar con l ya era tarde Qu era tarde dice? Por qu no lo hizo esa misma noche? Es que yono saba como justificarme l tom los restos de un telfono aplastados por los escombros y se llev el auricular al odo Halo Es el Dr. Lewis?Oooh que gusto me da escucharlo! Mire soy yo Truman. Quera decirle que hoyCmo? Ahora mi smo?Igual que a m! Ooaah s Dr Lewis! Eso mismo me advirti a m Bueno Dr Lewis, no cree que con una a dvertencia como sta no sera mejor suspender el experimento y decir que no funcion como ste hombre sugiere?Cmo Dr Lewis? Qu no se dejar intimidar ? Wow! Pues sepa usted que no estoy dispuesto a asumir la responsabilidad de lo que ocurra Si usted dice que el experimento funcion yo lo desmentirCmo Dr Lewis? Qu yo soy qu Lo propio Dr Lewis! Tenga usted una buena noche! Clan! No pude menos que bajar la cabeza avergonzado Usted prefiri dormir enviar a su familia a Colombia donde los hallaron y los mataron a todos las lagrimas se me salieron a borbotones -. Usted pudo impedirlo al momento pero

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esper al otro da La suerte del mundo estuvo todo el tiempo en sus manos y en una cabrona llamada telefnica Yo no quera esto Yo soaba con lograr algoen un momento pens cuando dijeron lo de hablar con dios que podramos alcanzarlo Estar a su alturaser Superiores? me interrumpi como si supiese lo que iba a decir -. No tema decirlo Yo no soy l Era lgico que ustedes terminaran revelndolo todo pues el hombre siempre ha sido as Siempre ha querido ser libre El ser humano es co rrupto por naturaleza Siempre necesita en que creer y vindose rodeado de mortales lo busca a l que siempre est ah es superior y no merma con el tiempo El que precisamente ustedes queran demostrar si exista o no Usted es creyente Mr Truman? Slo soy contest intrigado Es creyente y aun as quera demo strar si l exista? Qu clas e de fe es esa? Una fe en la que hay que demostrar si realmente hay en que creer? Es ridculo! Cuando se tiene fe se cree y punto Es absurdo Eso es irrespetuoso Se imagina que pensara l de usted cuando muestra ese escepticismo esa desconfianza? Era el difunto Dr Lewis creyente? Yo asent muy apenado Corruptos! No le son fieles a nadie. A nadie! No me ex traa nada de ustedes El ser humano al creer se vuelve ms unido y a la vez pierde algo de miedo Por eso se sienten incomodos a la vez Ya veras por que te digo todo esto Yo no poda decir nada Por ser l un ser superior no tien e que dar explicaciones de sus actos nunca se asume que les halla fallado en algo Es lo que todos ustedes asumen Sencillamente si lo que se deseaba no se logr no fue por el hecho de que l no existiera sino por que no le dio la gana de cumplir vuestros caprichos y no tiene que justificarse l es superior y punto Sin embargoy es a lo que iba hace un momento ustedes siempre han mostrado una naturaleza altanera e irrespetuosa para con l en la forma en que le piden que os conceda algo Y la forma en que ustedes se comportan y se atribuyen el de recho a interrogarlo cuando no cumple Con qu derecho ustedes le pregunt an por que hizo esto o lo otro? Nadie ha sido castigado por eso No hay nada Los siervos de un seor feudal no se atre veran jams a eso pues tenan ante s a un superior de carne y hueso Pero no sucede lo mismo con l Al no verlo el hombre no

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siente igual respeto y por ende realiz a actos ofensivos para cualquier dios No es lo mismo la ira de un dios que la ira de un mortal Yo siempre lo he respetado y nunca hara algo contra l Sin embargo hay mucha gente interesada en dasaparecerlo para siempre Mi equipo no estaba entre ellos as que tengo derecho a preguntar el porque de sus muertes. Nuestro equipo siempre mantuvo el debido respeto en su labor Mientestambin se pierde re speto cuando se ha obrado mal Alguien miente como hizo usted ahora roba o mata y no recibe castigo alguno Al ver que no sucede nada lo vuelve ha hacer, y otra vez y otra vez Un da se siente fuera del alcance de la ley de l es decir se siente superior y por lo ta nto no debe rendirle cuentas Muy pocos lo hacen Usted lo ha hecho recientemente? No me atrev a mentirle de nuevo y al parecer se dio cuenta pues sonri Quienes observan pasivamente esta actitud y sus resultados se les va quebrantando su fe, su miedo o respeto al Seor El hombre sigue bajando la cabeza ante l pero se da cuenta de que ste le estorba que es un elemento que le impide la total libertad A ustedes no les gusta estar por debajo de nadi e aunque sea un ser celestial La naturaleza humana lo prohibe Veo que pretende generalizar y debe saber que todos no somos iguales Discrepo seor Con todo su derecho pero no me negar que cuando el hombre es un pelagatos no tiene ms remedio que seguir bajando la cabeza Pero en cuanto tiene algo de dinero comienza el irrespeto y los retos al Seor comprobando que l no hace nada ante tales provocaciones El dinero es la fuente que hace al hombre sentirse por encima que lo tiene a sus pies como siempre ha deseado y lo logra Quin eres t? Quin eres? le pregunt en vano y ste sonri La mayor forma de irrespetarlo son las repr esentaciones de l como un viejo cuando no es ms que un mocoso Es joven, un hombre joven como lo vieron en sus computadoras Quin eres t? volv a insistir intilmente mi entras l soltaba una carcajada El hombre siempre ha hecho con l lo que le viene en gana Y vos lo sabis? Usted tambin fue rico y la gente adinerada son lo s ms fieles y son los que ms contribuyen con grandes sumas a la iglesia Ja! Como si estuviesen comprando propiedades en el cielo El castigo divino es slo para los que no lo hacen por tacaos.

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Ya comenzaba a cansarme de l y cuando no pude ms le mostr mi clera T debes ser Satans dije ponindome de pie -. Fuera! Sintate! su orden fue tan fuer te que la ejecut automticamente -. Usted es un cientfico Mr Truman y usted provoc esto Durante siglos el hombre busc la forma de librarse de l de una vez y para siempre -Las ciencias son un instrumento para entender mejor cual es nuestro lugar. No hay peligro en ellas mientras se use para el bi en. Nunca se nos a negado el conocimiento -Ahora muchos que se dicen fieles al Seor pe ro con mucha plata han encontrado en ella el arma perfecta para enfrentrsele Eso no es del todo as No lo es? Puede explicarme entonces esto ? Si tenemos en cuenta que el noventisis porciento de la poblacin es creyente comp render que muchos cientficos o personas vinculadas a las ciencias son creyentes como usted Financiados por la gente de dinero que busca derrocarlo No demostrando que l no exista como quisieron hacer ustedes sino demostrando que son superiores que el alumno sobrepas al maestro con creces. Quines apoyan la clonacin en humanos? Los retadores Yo no tengo que ver nada con eso Estoy en contra de la clonacin humana La veo mal Lo s. Pero hay personas como usted, que en su afn de retarlo por que quieren ser libres; son los primeros que financian todas las investigaciones que demuestren que pueden hacer lo mismo que l Ya le dije que nada he tenido que ver en co sas semejantes deje de tocarme el maldito tema S tiene que ver Tanto como los involucrados en la clonacin humana quieren demostrarle que tambin pueden crear vida, ustedes quisieron demostra rle que podan espiar sus mensajes Lo atraparon en videos CDs y computadoras Humillante! La naturaleza humana no es muy complicada Todo es pura lgica Te fijaste? Felicidades es usted un genio Parece hacerte mucha gracia esto Sabe? Escucharlo durante media hora lament ndose me hace sentir que no estoy tan mal Que mi esposa y mis hijos murieran ya para m es una bobe riiita al verlo a usted lloriqueando

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Deberas prestar atencin a lo que digo Por qu? Tal vez slo seas una alucinacin Recuerda que al estallar el monte Santa Helena en el ochenta el primero en morir fue Harry Truman Truman como usted Escuch todo lo que le d ijeron que le podra suceder de quedarse en las faldas del volcn y no hizo nada. Al igual que usted Parece ser un problema de los Truman el no hacer caso Por qu Harry Truman autoriz el uso de la bomba atmica aun cuando le advirtieron que no era conveniente? No hizo caso Lo que hicieron los japoneses en Pearl Harbor no era suficiente motivo Otros crearon la bomba pero l la uso Como le deca la naturaleza humana es pura lgica Teniendo en sus manos un arma con una fuerza destructiva tal l no poda dejar de ver que sucedera al probarla Cmo no comprobar que el hombre contaba con una replicadora de Sodomas? Qu vuestras armas eran superiores a las de l. Qu si se atreve le patearan el trasero y lo pondrn a vuestros pies El comportamiento del presidente Truman y sus seguidores fue compatible con el de todo aque l que quiere sentirse superior Mientras ms gente muera ms grande eres Ustedes le llaman a los genocidas emperadores reyes dioses porque en el fondo todos desean ser como ellos Libres. Porque el ser humano es corrupto Siempre lo fue Hablas muy a la ligera para ser quien seas. Adn era perfecto Y pec. S pero l Pec Mr Truman Pec Y no lo hizo por intervencin de nadie Ah no? No hubo intervencin de nadie? Sencillamente iba a suceder y tal vez l lo saba Si tenemos un hijo y ste comete una falta grave mata a alguien roba o algo peor y sabemos que todo es por un defecto suyo No le decimos que eso sucedi porque l no sirve o porque es defectuoso Tratamos de decir que no fue su culpa incluso uno tiende a culpar a alguien como responsable de lo que halla hecho a veces la propia vctima En el caso de Adn se culp a Satans pero lo cierto es que l minti S fueron ellos los culpables pero l no quiso d ecrselos para no herirlos. Prueba que nos ama l nos ama Sabe lo que es el amor?

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Amor? No sea tonto Mr. Truman l es superior el amor es de dbiles o de aquellos que no tienen tanto poder Con su actitud perjudic a otros para salvar a dos criaturas que luego fueron el motivo de su desprecio l les ocult la verdad y sta es que el ser humano no sirve que vinieron al mundo con defectos de fbrica, de mano de obra Tal vez el barro no era el mejor tena mucho azufre tal vez Esas dos criaturas jams fueron castigadas pasaron el resto de sus das tan felices que tuvieron ms de un hijo Dar a luz es una bendicin para las mujeres y el trabajo hace al hombre independiente y mejor Dnde est el castigo? Mentir mentir mentir y culpar a otros siempre ha sido su estrategia su forma de juego Por desgracia el hombre aprendi sta ma la costumbre de culpar a Satans por todo y no aceptar que ustedes son responsables de sus actos Eso le juro que me est agotando Durante siglos he tr atado de ser su amigo Aun as el hombre no viene a m prefiere seguir bajando la cabeza ante l. Lo saba dije ponindome de pie -. T eres Satans. T eres l. Pero no entiendo cual era su inters en que no probramos nuestro invento En todo caso podra salir beneficiado si se probaba que no exista. Y beneficiarme con el caos? Mr. Truman no sea idiota Es esto precisamente lo que quise evitar El caos humano es incontrolable ingobernable imparable Ni siquiera l puede contra el caos humano Cmo podra yo controlarlo? Durante siglos fuimos enemigos y hubo armona, pero ahora todo est cabeza abajo Yo fui rpido y sabio al aparecerme ante usted aquel da y advertirle Yo confi en usted pues fue el nico que se dio cuenta del peligro y ya ve Ya se ve as mismo dentro de ste sucio agujero Por su culpa l ha sido derrotado y yo lanzado al olvido Pasaran aos antes de que alguien vuelva ha hablar de l con respeto y de m Aunque no lo crea no slo le he envidiado sino que tambin lo he admirado. Su cada es la ma Afuera escuche el sonido de unas esteras y luego voces Quines son? le pregunte con temor Estn buscando supervivientes Pero no temas, son de su misma creencia religiosa No le matarn Esto me calm y esper confiado po r ellos que no tardaron en hallarme pero luego cuando al fin uno se asom por el agujero me di cuenta de que me haba mentido Sus rasgos rabes me lo dijeron todo

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Por qu? le pregunt Otros hombres me sacaron de all mientras l caminaba a mi lado Me bajaron de los escombros y me lle varon casi a rastras rumbo a un blindado Por qu? Si no eres el desg raciado bastardo que todos dicen por qu no me ayudaste? Por qu me mentiste? T e ruego que me ayudes! Los hombres no me hablaban slo me llevaban como autmatas l segua caminando a mi lado y le insist de nuevo Contstame! le implor -. Por qu no me ayudas ahora? No es suficiente mi arrepentimiento? Por qu no me ayudas? Ellos me pararon junto a otros supervivie ntes y se alejaron preparando las armas Le juro que har lo que sea si me ayuda Usted tiene poder usted puede parar esto No quiero morir l me miro por unos segundos y en sus ojos vi cierta compasin Entonces dijo : Ests siendo altanero e irrespetuoso como todos. Recuerda que no somos iguales Soy superior No tengo porque darte explicaciones de mis actos Entonces desapareci simplemente desapareci l poda, yo no Abel Ballester Zuaznbar Coln, 1975. Graduado de Ingeniera Qumica. Trabaja en el rea de Control de la Calidad. Ilustrador y pintor autodidacta. Ha expuesto sus obras en las galeras de la Universidad de Matanzas y en la sede de la AHSCiudad Habana. Es miembro del Taller Espiral de Creacin de Ciencia Ficcin y Fantasa. Cuentos suyos han sido incluidos en la antologa Secretos del Futuro Sed de Belleza 2007 Al INDICE

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5. ENTREVISTA: Julin Dez. 18 de Marzo de 2003 Tomado de http://www.elmundo.es/ 1. Cules son tus prximos proyectos a medio y largo plazo? Buenas tardes a todos. Por el momento, estoy bastante liado con la promocin de la Antologa Espaola de Ciencia ficcin, que est mereciendo una gran atencin por parte de Minotauro. Adems, sigo con la ed icin de las antologas Artif ex. Para fin de ao tal vez haya un nuevo libro, y quiz una coleccin de ensa yos para el siguiente. Y, como siempre, ando tocando muchas teclas simultneamente pa ra llevar a cabo actividades que difundan al mximo la cf entre los lectores generales. 2. Qu te ha parecido la II Antolog a de relatos del Me locotn Mecnico? En Espaa se hacen numerosos fanzines con mayor o menor fortuna. En el caso de El Melocotn Mecnico, sera de agradecer un mayor cuidado en la edicin. Sus publicaciones no resultan presentables fuera del mbito de los muy aficionados, y eso siempre es algo a mejorar. 3. Se vender ciencia-ficcin espaola algn da fuera de nuestras fronteras? Se est vendiendo. Juan Miguel Aguilera ha publ icado ya novelas en Francia, y ha vendido su ltima obra directamente a ese mercado. Tambin van a salir publicados escritores espaoles de cf en Polonia. Es un momento excelente y creo que podemos empezar a recoger frutos, aunque reconozco que mi ambicin sigue siendo conseguir algn mecanismo para abrir el mercado anglosajn.

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4. Julin, qu opinas de que siempre se asocie al rol, a la ciencia-ficcin y a los comics con la adolescencia o, directamente, con el crimen, como en los ltimos tiempos? Existe un enorme desconocimiento de estas formas de literatura popular. Supongo que eso cambiar a medida que las personas que nos hemos criado en esos mundillos nos hagamos adultos y pasemos a ocupar puestos de refe rencia en los medios de comunicacin. En cualquier caso, se agradecera que, al menos, algunos ignorantes no se ufanaran tanto de su desconocimiento de lo que son algunas de las fuerzas motoras ms re presentativas de la cultura contempornea. En resumen, el tiempo nos dar la razn. 5. Que opinas de Gallego y Sanchez? Por que si son de lo mejor que hay en este pas no estn en la antologa? Por las opiniones que voy recogiendo, lo de ha ber hecho una antologa me recuerda a lo que siempre dicen los entrenadores de ftbol acerca de que hay cuarenta millones de seleccionadores en Espaa... Mi criterio ha sido el de escoger los autores que puedan satisfacer ms a un lector culto por su calidad literaria, los ms ambiciosos, dejando a un lado aquellos que se conforman con satisfacer las necesidades de un grupo reducido de incondicionales. Mi idea era hacer una antologa respetable para "el exterior", y a tenor por la forma en que ha sido recibida en los me dios de comunicacin generales, ha funcionado. 6. Cinecia-ficcin espaola, s, pero dnde estn los 1984, Un mundo feliz o Fundacin espaoles? Pruebe "El crculo de Jeric de Csar Mallorqu; Viaje a un planeta Wu-Wei, de Gabriel Bermdez Castillo; Lgrimas de luz, de Rafael Marn; o Mundos en el abismo, de Aguilera y Redal. El que no sean tan conocidos como lo s ttulos que cita no har ms que reforzar la sorpresa que obtendr cuando los lea. 7. Usted trabajaba en la seccin de De portes de Diario 16? Cmo fue aquella experiencia?

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Muy enriquecedora en el plano personal. Tuve la fortuna de aprender al lado de periodistas excelentes, a los que recuerdo con muchsim o cario. Por las urgencias que supone y la obligacin de escribir cotidianemente, un peri dico es la mejor escuela que puedo concebir para cualquier profesin re lacionada con las letras. 8. ELIJA A UNO DE LOS AUTORES DE SU ANTOLOGIA COMO SU PREFERIDO No puedo. Muchos son amigos, adem s de gente a la que admiro. 9. A veces la vida real no le parece ciencia-ficcion? Saludos! Uno de los problemas que tiene la ciencia ficc in es que la realidad la ha atrapado en muchos sentidos. S, a veces tengo la sensacin de vivir en el futuro. O en una pesadilla distpica, tipo 1984 o Limbo, en la que los poderes pueden manipular los medios de comunicacin a su antojo. Y a las pruebas actuales me remito. 10. Hola, Julin, aqu una admiradora tuya que lee Gilgamesh de cabo a rabo escribir cf en Espaa es llorar a lgrima viva o a moco tendi do? Porque doy por hecho que es llorar sin ninguna duda. Un abrazo. Era a moco tendido, pero poco a poco podemos ha cer cambiar la situacin entre todos. Los escritores espaoles de cf han ido aba ndonando progresivamente el campo dadas las escasas compensaciones econmicas que les repo rtaba, pero es una situacin que creo que va a cambiar. Veo sntomas de normalizacin, de aceptacin de la cultura general, cada vez ms significativos. Y es un fenme no difcil de parar. Slo fa lta que algn escritor espaol despunte con un best-seller, y el resto ir rodado. Gracias por leer Gigamesh. 11. Usted dirigi Gigamesh dur ante muchos aos, haciendo una labor excelente. No le picar el gusanillo de dirigir otra revista, en el futuro?

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Todo es posible. Especialmente si es un proy ecto a gran escala de promocin, que responda de forma exacta a lo que a m me gustara: muchos relatos, periodicidad mensual exacta y cosas as. 12. Dgame un autor no incluido en su antologa (y que no sea Javier Negrete, ni otro por problemas de espacio) que mereciera estar sin dudarlo. Dos: Flix Palma y Carlos Castrosn. 13. Cree que los fanzines contribuyen a formar autores, o a deformarlos? Yo mismo he publicado fanzines, y las antologas Artifex en cierta forma lo son. Nosotros trabajamos con los autores, rechazamos cuentos, sugerimos correcciones, incluso procuramos que los autores reenven cuen tos a otras publicaciones en las que puedan obtener una mayor compensacin econmica. In tentamos, pues, formarlos. Hay fanzines que publican el material tal cual, sin co rreccin, y que no aportan nada positivo al acostumbrar a los escritores noveles a la pa lmada fcil. Como muchas otras cuestiones relacionadas en la ciencia ficcin, es algo consustancial a tener un ncleo de seguidores que lo lee y lo compra todo: hacen posible proye ctos disparatados, que pueden espantar a un lector cultivado y que nos dan un poco de mala fama. Pero las cosas, con todo, tambin estn mejorando en este aspecto. 14. Por qu el establishment crtico no admite de una vez que muchos autores "importantes" se han acercado a la CF, caso de Orwell o de Huxley, en vez de decir que hacan "fantasas de corte borgiano"? En Espaa, desafortunadamente -y esto enlaza c on otra pregunta posterior-, el stablishment crtico da la sensacin de ser ms cultureta qu e culto. Es como si tuviera que demostrar a cada momento su profunda formacin, negando la posibilidad de cualquier reconocimiento a la lectura popular. Afortunadamente, ex iste un creciente n mero de lectores verdaderamente cultos -pienso en gente como Luis Alberto de Cuenca, Fernando Savater o

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Fernndo Snchez-Dragque no temen descubr ir sus pequeos vicios. Ser un ejemplo que ir cundiendo a medida, como deca ms atr s, que la gente que nos hemos formado en esta cultura contempornea se encuentre en puestos de influencia. 15. Es posible una edicin electrnica de fanzines y revistas de gnero? Existen publicaciones electrnicas de inter s, como The Plague, Axxon o las novelas que edita la Asociacin espaola de Fantasa y Ciencia Ficcin. Y tamb in pginas web con contenidos y noticias que son en s mismas pequeas revistas, como www.bibliopolis.org, www.cyberdark.net, www.ciencia-ficcion.com, www.pasadizo.com... 16. Por qu en Francia se vende tan bien la literatura popular y el comic y en Espaa no? En Francia existe una prolongada tradicin de respeto hacia los gnero s literarios, plasmada en la veneracin que siempre sintieron hacia el polar, la novela negra. La ciencia ficcin tambin tiene ah cabida regular en cualquier medio de comunicacin normal; es curioso que a Juan Miguel Aguilera, por ejemplo, se le hayan hecho entrevistas en Le Monde y no haya aparecido en ningn medio de comunicacin nacional espaol... En Italia, Inglaterra o Estados Unidos la situacin es tambin muy diferente a la que vivimos aqu, donde hasta hace cuatro das pareca que slo podan estar en los suplementos culturales novelas que tuvieran sugerentes ttulos incluyendo pala bras como nada, aburrimiento o soledad. Todo eso ir cambiando aun ms a medida que el pblic o y los medios conozcan la cf de calidad que se est escribiendo. 17. Usted escribi algn relato interesante, como "los abominables sucesos de la casa Figueroa". Dada su formacin como periodista, no le pica el gusanillo de escribir ficcin ms a menudo? La verdad es que en la actualidad tengo mi s esfuerzos orientados hacia el ensayo y la crtica, y de alguna manera tengo la sensacin de que compartir ambas cosas no sera jugar del todo limpio; por muy bien que lo hiciera, sera buena idea incluirme en una antologa

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que recopilara yo mismo? En el futuro, cuando termine de hacer las cosas que me apetece hacer en el terreno del ensayo y la crtica, es posible, pero tampoco me lo planteo ahora mismo. Y, aunque escriba, me falta el gusani llo de ver mis cosas publicadas, la ambicin, ese tipo de cosas que en cambio intent o insuflar en los autores espaoles. 18. Apueste por un autor espaol y otro extranje ro poco conocidos en la actualidad pero que vayan a triunfar en los prximos aos. Espaoles, al margen de los incluidos en la an tologa, citara a Vctor Conde y Jos Antonio del Valle. Extranjeros, tal vez China Miville y Ted Chiang, si es que escribe algo ms que relatos estupendos. 19. Hola, Julin. En tu etapa de director de Gigamesh, planteaste la conveniencia de crear un canon de la cf, en el que considero uno de los debates ms interesantes de la historia del gnero en Espaa. Crees que, en cierto modo, esta antologa puede marcar el canon de la cf espaola de los ltimos veinte aos? Creo que s, con la inclusin de Negrete, Cast rosn y Palma. En cuanto a obras, la seleccin debera aumentar: aqu slo inclu un cuento por escritor y para ser justos habra que poner ms de casi todos ellos. 20. Hola Julin... Cmo crees que puede afect ar al mercado que Planeta haya comprado Minotauro y que se acerque as al mercado de la CF? Abrir puertas y mercados vetados? De momento, una prueba de que es posible que s es la promocin que se est dando a esta antologa. Es una apuesta muy fuerte, pero razo nada: al fin y al cabo, lo que Planeta intenta con Minotauro es que la ciencia ficcin tenga una presencia normalizada en el mercado espaol, equivalente a la que tiene en otros pases. 21. Hola Julan. Un gran saludo de Francia por parte de Sylvie Miller. Tengo una pregunta sobre la CF espaola. A tu parecer, cua les son los tmas si los hagan ms

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particularmente espaoles tratados en la CF espaola ? Por ejemplo, aspectos polticos o geogrficos, o sociales... Saludos, Sylvie, recuerdos para los amigos de la cf espaola en Francia. Creo que se estn tratando todo tipo de temas, y que se cubre un abanico que va desde la ciencia ficcin de temas cientficos con Juan Miguel Aguilera hasta la aventura espacial sofisticada con Javier Negrete o Rodolfo Martnez, la experime ntacin literaria con Rafael Marn y Elia Barcel, y sin olvidar una creciente presenci a de temtica social y de ucrona, es decir, historia alternativa. No hay muchas caractersticas comunes entre los autores, salvo una comn ambicin literaria creciente y el desprendimiento de los modelos anglosajones imperantes. 22. Me alegro de que haya publicado este libro, pero creo que en su etapa como crtico foment un estilo bronco que siguieron otros muy partidarios de establecer "cnones" restrictivos al gnero (no dir nombres) Bueno, obviamente yo no lo creo as... Lo que s es cierto es que como crtico he sido sincero, y en ocasiones eso supone ser duro, con el fin de separar el grano de la paja. Especialmente, como en el caso de este chat porque lo que digo puede tener acogida fuera del crculo de los lectores habituales, y an te lectores nuevos, es necesario cumplir unas exigencias suficientes de calidad literaria. No tengo una visin rest rictiva del gnero, al contrario: me gustan todos los subgneros, si son abordaos con criterios de calidad. 23. No soy lector asiduo de ci enciaficcin, pero he tropezado con Philip K. Dick y me ha enganchado. En gran medida, porque sus pe rsonajes son pura humanidad (un modesto empleado con sueos de grandeza, un tipo con estrecheces econmicas que le impiden comprarse un animal autntico, hombres descon certados en sus relaciones conyugales, ...); en tu opinin, es sta una de las claves del xito de este autor?. Gracias por tu tiempo.

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Sin duda, como tambin el hecho de que toque pulsiones presentes en el inconsciente del individuo contemporneo: la sensacin de irrealidad, la certeza de que existen circunstancias externas que se nos escapan, el temor a los cambios... Dick es uno de los autores que van siendo respetados poco a poco por la crtica general, gracias precisamente a que con esa capacidad para la parbola fue capaz de hablar ms claramente acerca de nuestro entorno que casi todos los autores realistas. 24. Crees que faltan editoriales que se lancen a publicar CF y F o que con las que hay es suficiente porque el mercado no lo soportaria? Veremos cmo reacciona el mercado a la actual cantidad de editoriales publicando cf. Por el momento, creo que nuevas entradas slo seran beneficiosas si suponen proyectos serios, y no faltos de respeto o que slo sirvan pa ra robar espacio en libreras a las buenas iniciativas que desarrollan Minotauro, Giga mesh, La Factora, Biblipolis, Nova de Ediciones B, Pulp Magazine o Espiral. 25. Cree usted que lo que escribe J.J. Bentez es liter atura de ficcin? La verdad es que no le he ledo. Las cienci as ocultas me ponen de los nervios... soy muy descredo. 26. Como ves la idea de incentivar una cultura de CF eur opea como contrapunto a la dominacin anglosajona? En general, creo que es necesario incentivar una cultura europea en cualquier actividad. Resulta fatigoso ver las pelculas que nos lle gan de Hollywood en el noventa por ciento de los casos... Creo que el propio Hollywood demost r que la diversin inteligente es una posibilidad cierta, y Europa debera apostar por ese camino y no limitarse a obras elitistas. En la cf es el mismo caso: la cf francesa por ejemplo, est dejando de ser tan plmbea como resultaba en los sesenta y estn escrib iendo todo tipo de cosas, desde novelas cultas hasta aventuras espaciales, y con muy buen tino. Y en Italia tenemos el mismo caso.

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27. Hola Julian... soy rmartin. Una cosa que siempre me ha parecido curiosa la "eterna" dicotomia entre forma "literatura de ideas" y "FONDO" Saludos, rmartin. Esa dicotoma tan caracterstica de la ciencia ficcin es una falacia total, que habra que desmontar de una vez. Como literatura que es, a la ciencia ficcin debera exigrsele una bsqueda de la excelencia literaria. Como subgnero que es con unas caractersticas temticas especficas, para que sea buena la cf debe tener contenidos de inters "de cf". Una cosa u otra por s solas estarn vacas. 28. Hay una cierta corriente anti-intelectual en el fandom. Cmo se explica usted que personas unidas por la literatura acaben renegando de parte de sta como "pajas mentales"? Cualquier mundillo pequeo acoge a un pequeo s ector de gente que intenta convertirlo en su reino de Taifas particular. En el caso de la ciencia ficcin, hay muchos escritores, editores y lectores que se sienten populares en el mundillo y sienten la inseguridad de enfrentarse a un entorno de mayor tamao, en el que perderan cualquier protagonismo. Es algo que ha perjudicado a la ciencia ficcin en el pasado, pe ro cada vez hay ms escritores y crticos con una buena pr eparacin que pueden dejar en un segundo plano a esos grupos ms cerrados. 29. Antes ha hablado del desconocimiento de la ci encia ficcin, los comics y el rol. Pero los dos ltimos gneros parecen mucho mas conocidos existen jornadas, salones, etc, y tienen asistencia de pblico. Existe algn acontecimie nto semejante relacionado con la ciencia ficcin, o los aficionados estn limitados a leer en su casa? S, anualmente se celebra la Hispacn, una conve ncin itinerante que este ao se celebra en Alcal de Henares. Adems, existen actos pblic os como los que organiza la Semana Negra de Gijn -que este ao traer a excelentes au tores extranjeros como Richard Calder, Tim Powers, Andrezj Sapkowski o China Mivilleo la Universidad Politcnica de Catalunya en su entrega anual de premios.

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Despedida Ha sido un placer charlar con vosotros. Para lo s lectores habituales, un abrazo, y para los que se puedan incorporar a la ciencia ficcin, que le den una oportunidad a la antologa de cf espaola o a alguno de los buenos ttulos que hemos mencionado por aqu. Un saludo Julin Dez Julin Dez es un experto en la literatura de ciencia ficcion espaola. Ha sido coordinador de Las cien mejores novelas de ciencia ficcin del s.XX ha creado las antologas Visiones de la Asociacin Espaola de Fantasa y Ciencia Ficcin y dirigido la revista Gigamesh. Su ltima aportacin, la Antologa de la ciencia ficcin espaola (1982-2002) AL INDICE

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6. COMO CONTACTARNOS? S tienes algn comentario, sugerencia o colaboracin escrbenos a: darthmota@centro-onelio.cult.cu jartower@centro-onelio.cult.cu espiral@centro-onelio.cult.cu aceptamos cualquier colaboracin seria y desinteresada. Traten de ponerla en el cuerpo del mensaje. Advertencia: Los mensajes de direcciones desconocidas que contengan adjuntos sern borrados. Para suscribirte envanos un correo en blanco a: disparoenred@centro-onelio.cult.cu con la palabra "BOLETIN" en el asunto. Para desincribirte envanos un correo en blanco a: disparoenred@centro-onelio.cult.cu con la frase "NO BOLETIN" en el asunto. Para obtener nmeros atrasados envanos un correo en blanco a: disparoenred@centro-onelio.cult.cu con la frase en el asunto "Numeros anteriores" y el nmero del correo atrasado que deseas entre parntesis a continuacin. Si los quieres todos escribir a continuacin todos. Ejemplos : Con el asunto Numeros anteriores (2)(5)(20) obtendras los nmeros 2, 5 y 20 del Disparo en Red. Con el asunto Numeros anteriores todos obtendras todos los nmeros del Disparo en Red existentes. Al INDICE


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