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Qubit

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Material Information

Title:
Qubit
Physical Description:
Serial
Language:
English
Publisher:
Cubit
Place of Publication:
Havana, Cuba
Publication Date:
Frequency:
monthly
three times a year
regular

Subjects

Subjects / Keywords:
Science fiction, Latin American -- Periodicals   ( lcsh )
Science fiction -- History and criticism -- Periodicals   ( lcsh )
Science fiction -- Periodicals   ( lcsh )
Genre:
periodical   ( marcgt )
serial   ( sobekcm )

Record Information

Source Institution:
University of South Florida Library
Holding Location:
University of South Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
usfldc doi - Q01-00001-n01-2005-02
usfldc handle - q1.1
System ID:
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049
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Qubit.
n No. 1 (February 2005)
260
[Havana, Cuba] :
b Cubit
February 2005
310
Monthly
650
Science fiction, Latin American
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Science fiction
x History and criticism
Periodicals
Science fiction
Periodicals
1 773
t Qubit.
4 856
u http://digital.lib.usf.edu/?q1.1



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Q U B I T No. 1 Febrero 2005 Boletn electrnico y postgeogrfico de literatura y pensamiento ciberpunk Editores: solo Ral Aguiar (por ahora) Colaboradores: Todos los que quieran a partir de este nmero. 0. ndice: 1. Curso rpido de ciberpunk para impostores. 2. Made in Cuba: Rafaella, Michel Encinosa. 3. Nano-Bio-Info, Silorgs, Symborgs y Cognotecnologa, Alejandra Camberos 4. Prefacio a Quemando cromo, de William Gibson, por Bruce Sterling 5. Johnny Mnemonic, William Gibson. 6. Qu es un Qubit? 7. Historia del cine ciberpunk. Los Orgenes. Metrpolis (Primera parte) Ral Aguiar 8. Pelculas que vienen llegando: Aeon Flux

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CURSO RPIDO DE CIBERPUNK PARA IMPOSTORES Indice: Introduccin al ciberpunk (cuadro resumen) El ciberpunk como movimiento literario El ciberpunk como ideologa El ciberespacio Biblioteca imprescindible ciberpunk en espaol. 0. Introduccin (Cuadro resumen) Aqu tienen el nico resumen sobre el movimiento ciberpunk que cabra en la contraportada de un libro o la contratapa de una caja de cereales... Es decir, el nico resumen que un autntico impostor puede usar antes de echar tremenda charla en el bar de moda alternativo o en la Facultad NOTA: Tambin puede ser utilizado sin menoscabo intelectual por quienes busquen centrarse en el tema antes de leer su primera novela de Stephenson, Gibson, Sterling, etc. Desde el punto de vista artstico: El ciberpunk no es un gnero, sino una corriente esttica nacida en los 80 Desde el punto de vista poltico el ciberpunk es el heredero de la tradicin libertaria individualista norteamericana y se define por la desconfianza respecto a las posibilidades de control social abiertas por las nuevas tecnologas.

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El CIBERESPACIO aparece como una perspectiva de unin entre redes telemticas y realidad virtual. EL CIBERESPACIO ES UNA ALUCINACIN SOCIAL CONSENSUALDA. LA MATRIZ TIENE SUS RACES EN LAS PRIMITIVAS GALERAS DE JUEGO, EN LOS PRIMEROS PROGRAMAS GRFICOS Y EN LA EXPERIMENTACIN MILITAR CON CONEXIONES CRANEALES. Aparece el trmino por primera vez en el relato de William Gibson QUEMANDO CROMO y se populariza gracias al activista, fundador de la Fundacin Fronteras Electrnicas y letrista de los Grateful Dead, John Perry Barlow. Los tres autores ms relevantes del movimiento son William Gibson, Bruce Sterling y Neal Stephenson. El ciberpunk ha tenido escasa repercusin en el audiovisual durante los 80. Ms bien al revs, los paisajes urbanos de Blade Runner (Ridley Scott, 1982) podran considerarse un referente esttico influyente en la literatura ciberpunk. Desde mediados de los 90 algunas obras de Gibson pasaron a la pantalla (como Johnny Mnemonic o inspiraron pelculas comerciales (como MATRIX). Aunque no existe una indumentaria ciberpunk, estas pelculas acabaron generando una cierta asociacin que por otro lado corresponda bien con el comn del movimiento, quien por otro lado nunca neg su admiracin por la esttica beatnik en general (chupas de cuero largas, jerseys de cuello vuelto...). El CP nunca ha configurado una TRIBU URBANA ni una moda, as que no creo que esto vaya a trascender. Algo parecido ocurre musicalmente, dnde al margen de imposturas como la de Billy Idol, podramos establecer una relacin del movimiento con el rock & roll ms clsico, con grupos como Black Crows. La msica a fin de cuentas baa muchos de los relatos del gnero. Recordemos Rock on de Pat Cadigan o ZONA LIBRE de John Shirley. Ambos autores son ellos mismos autnticos rockeros independientes de esttica clsica una(stones, spreengsting...)y punk el otro, que no se cortan a la hora de lanzar buenas pullas contra todo lo tecno y sus posibles descendientes. El ciberpunk como movimiento literario Casi todas las fuentes citan a Gardner Dozois, uno de los directores de la revista de Ciencia Ficcin de Isaac Asimov a principios de los 80, como el primero en aplicar el trmino Cyberpunk a una serie de autores y obras literarias. Por otro lado Bruce Bethke haba publicado ya en 1983 un cuento con este ttulo En realidad, el MOVIMIENTO CIBERPUNK, naci alrededor de la red personal del escritor Bruce Sterling. Lo que originalmente era una red de colegas crticos con la Ciencia Ficcin y su stablisment se fue consolidando a partir de la publicacin de un boletn virtual: Cheap Truth al que Sterling, Rucker, Shirley y otros autores enviaban artculos con pseudnimo apoyando las obras de otros miembros del movimiento y atacando irnicamente al stablishment de la ciencia ficcin. Segn la Enciclopedia Britnica, la literatura ciberpunk trata en general sobre personajes marginales que se desenvuelven en entornos altamente tecnolgicos. Es cierto que dentro del movimiento ciberpunk hay un tipo de relato negro que se ha cultivado mucho, pero ni mucho menos la cosa queda ah. Basta con tomar

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Mirrorshades, la famosa antologa editada por Bruce Sterling, para darse cuenta de que los elementos comunes de los relatos trascienden los gneros. Y sobre todo el ltimo gran clsico ciberpunk: CRIPTONOMICN, de Neal Stephenson. Es cierto que en general, los relatos ciberpunk tienen una parte importante de fantasa social o poltica ficcin. El ciberpunk imagina el lado oscuro de las nuevas tecnologas y es profundamente pesimista sobre sus posibilidades de control social. En el fondo de muchas de las historias, estados totalitarizantes, grandes corporaciones y mafias internacionales, configuran un panorama catico y opresivo que utiliza las nuevas tecnologas informticas y mdicas para consolidar su poder. Sobre este fondo unos personajes escpticos y ambiguos, en la mejor tradicin del cine negro y las novelas de Philip K. Dick (autor de SUEAN LOS ANDROIDES CON OVEJAS ELCTRICAS?) enfrentndose de algn modo al sistema o sus dominadores. Los antecedentes del ciberpunk estn ms en Poe o Lovecraft y en obras literarias que ya son clsicas como Farenheitt 451 o 1984, que en la ciencia ficcin FUTURIANA (Asimov, Clark, etc). Y por lo mismo las conexiones entre autores y obras van mucho ms all del decorado o la temtica, para estar en cosas ms sutiles pero tambin ms subversivas, como la actitud y la forma de aproximarse a los nuevos totems tecnolgicos y a esa falacia decimonnica tan extendida entre los tecnlogos que iguala progreso tcnico y bienestar social. El ciberpunk como ideologa Inspirados por el movimiento literario, algunos grupos comenzaron a reivindicarse como ciberpunks a partir de mediados de los 80. El mensaje era que el mundo totalitario descrito en las novelas no perteneca al futuro, sino que de alguna manera ya exista y estaba presente en la actualidad. El ciberpunk como ideologa es un producto del cruce histrico de: El underground digital (tipo phreak o http://www.2600.org/ ) El movimiento libertario y de derechos civiles norteamericano (cuya representacin en la comunidad internauta puede ser http://www.eff.org/ ) El movimiento esttico ciberpunk Muchas veces vemos asociados ciberpunk y hacking criptografa esto es porque en realidad hacking y criptografa son dos caras de un mismo movimiento frente a las posibilidades totalitarias de las tecnologas de la informacin:

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Si el hacking busca liberar la informacin (LA INFORMACIN QUIERE SER LIBRE!!) como forma de minar el poder de su concentracin por parte de los grandes grupos de poder, el cifrado y la criptografa protegen al indivduo de estos mismos poderes en su intento de violar la intimidad para aumentar su poder de control social. El ciberespacio Se ha convertido en un tpico comenzar cualquier definicin diciendo que el creador del trmino fue William Gibson en Neuromante, la primera obra de su Triloga del Ciberespacio. No es cierto. El trmino y el concepto aparecen por primera vez en un relato corto del mismo autor: Quemando Cromo. De hecho, el trmino no tiene verdadera trascendencia hasta que John Perry Barlow, el letrista de Grateful Dead y activista pro-derechos civiles en la red (fundador de EFF), empieza a utilizar el trmino para definir al espacio de relacin virtual generado por Internet. Barlow tuvo la habilidad para identificar lo que era un referente del movimiento con una realidad nueva por la que la sociedad y los medios de comunicacin se preguntaban. En cierto sentido l cre el trmino o le dio al menos su actual significado. EL CIBERESPACIO ES UNA ALUCINACIN SOCIAL CONSENSUADA. LA MATRIZ TIENE SUS RACES EN LAS PRIMITIVAS GALERAS DE JUEGO, EN LOS PRIMEROS PROGRAMAS GRFICOS Y EN LA EXPERIMENTACIN MILITAR CON CONEXIONES CRANEALES. Biblioteca imprescindible ciberpunk en espaol BRUCE STERLING Mirrorshades, una antologa ciberpunk. El subttulo original (1986) era The cyberpunk antology. El cambio del artculo determinado al indeterminado de la edicin espaola no est justificado en absoluto. Sigue siendo "la" Antologa... y de momento la nica forma de leer en espaol a autores como John Shirley o Pat Cadigan. El fuego Sagrado. Polticamente una carga de profundidad. Estilsticamente una maravilla. Argumentalmente compacta. Una de las ltimas joyas del movimiento. WILLIAM GIBSON Quemando Cromo. Seguramente el libro ms melanclico y profundo de Gibson: sus cuentos. De l han salido adaptaciones cinematogrficas como "Johnny Mnemonic" (con guin del propio Gibson) o New Rose Hotel (dirigida por el gran Abel Ferrara). Aparece por primera vez el trmino ciberespacio. Si Mirrorshades es la mejor forma de sumergirse en el movimiento Quemando Cromo es la mejor forma de descubrir a Gibson.

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Neuromante. Primera entrega de la Triloga del Sprawl (o del ciberespacio ). Uno de los libros ms influyentes estticamente de su dcada y ganador del premio Hugo. Recoge la reflexin sobre la virtualidad y la humanidad de las mquinas de Philip K Dick y la coloca en un contexto de accin trepidante. El estilo de Gibson brilla en sus frases densas, sonoras y concisas (muchas veces no muy respetadas por la traduccin) Luz Virtual. Primera entrega de la segunda gran serie de novelas de Gibson. Se desarrolla en un mundo mucho ms cercano que el de Neuromante. La soledad, el desgarro social y el absurdo de un poder concentrado, autnomo y tecnologizado vuelven a ser presentados a travs de una serie de shortcuts de accin que confluyen hacia un final ni siquiera intuido por los personajes. NEAL STEPHENSON La era del Diamante. Estilo original, impredecible y emocionante... slo deslucido por algunas cadas en el tercio final. Stephenson sabe ser al tiempo Dickens y Carroll y recordar a Sterling en sus mejores momentos. Reivindica cosas como la educacin, el derecho a elegir la propia vida ms all de identidades y territorios; la libertad y el poder de la red y la jerarquizacin de valores frente al relativismo cultural. Decididamente deliciosa la vindicacin victoriana y confuciana de la hipocresia y las formas... Criptonomicn. La obra maestra de Stephenson y sin duda el libro de los mitos fundacionales de la comunidad ciberpunk. La historia novelada de la informtica, la criptografa, las matemticas computacionales... En fin, la novela del origen del mundo. Nuestra cosmogona. (Tomado de www.ciberpunk.info, la biblioteca del movimiento ciberpunk en espaol)

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RAFAELLA Michel Encinosa (Tomado del libro an indito Dioses de nen) Sus jeans de sintcuero llamaban a gritos por un cepillo, y en su t-shirt de Corporacin Medicina cabran dos culturiextremistas del Barrio Sansn Etarra. El t-shirt mostraba a un beb de cuatro ojos que sorba feliz un nuevo concentrado proteico para teratognicos de gestacin orbital. Ella luca sin tapujos el tatuaje en su mejilla; luna llena, gusante sintomtica y registrada. Sus botas militares seguan el fuzza-punka de la vitrola, araando la seudomadera del piso. Me sent a su lado y ped una Bavaria ceroetlica. Ella me lanz una pupila desdeosa, hizo tiquitiqui con las uas sobre la barra, y el barman neutrofactico le puso otro Termpilas extraseco. Lo baj de un golpe. Yo tragu saliva y contuve un eructo. Ya de cerca le not el enchufe craneal tras la oreja. No me dio tiempo a pensar si abordarla o no, porque pag y se larg atravesando la niebla gris del pub, eludiendo a todo muchomacho que le buscara el codo o la cadera. No perd de vista sus jeans hasta que sali por la puerta del frente. Puta indecisin, dubitaciones de mocoso. Intent conectarme a la onda semitxica de dos chicas que me llevaron para el bao. Le babose a una la oreja, mientras la otra me abra la portauela y empezaba a trabajarme parada de brazos. Muy sabrosito. Pero la Bavaria se me subi a la garganta y le vomit toda la entrepierna. No estaban tan cargadas como para tomrselo gracioso, as que replicaron con ocho bofetadas y se esfumaron. Hund la cara en el lavabo, me quit la barba y el maquillaje destinados a convertirme en un ejemplar de seor-buena-cama-un-poco-recortado-de-estatura, y lo tir todo con despecho al inodoro. En la calle agarr por el cogote a un chiqui de ocho aos que me deba algn dinero y me content de momento con media docena de dosis de Funcin 69, un nootrpico en goma, genial

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para dibujar con volumtricos. Solt al chiqui con dos pescozones adoctrinantes y me fui mascando goma. Sent el ruido al doblar la esquina. Atisb hacia el os curo callejn y descubr a dos tribales jugando al ftbol con la cabeza de al guien. No era mi fiebre. Pero me adelant sigiloso cuando vislumbr la carita feliz de un beb con manchas de sangre en su envase de concentrado. En discrecin y relamindome le puse a uno de los tribales la boca de mi 4507 en la nuca : Jueguito kapputt. Los clichs son buenos para los tech nicolor del XX. Al segundo me vi mascando asfalto, con una bota en la cara. Mi 4507 estaba a los pies del otro, quien hizo ademn de recogerla. Erro r. Las piernas de Se orita Beb Defectuoso se enredaron con las suyas y ambos se liaron sobre los desechos. Mi postura no era de ventaja, as que me limit a contemplar cmo aquellos dos se entraban a puetazos y mordidas tratando de alcanzar mi arma. E lla la envi hasta mi cara de un certero manotazo. Mi nariz hizo CRACK. Dispar al azar por sobre mi cabeza y casi quedo sordo. Vaya modo de estrenar una artillera recin comprada. Pero funcion. La bota dej de aplastarme el cogote y me leva nt encaonando a los tipos. Basta de clichs contraproducentes. Les indiqu la salida del callejn con mi arma y se largaron dejando en mis botas un par de indignados escupitajos. Creo que en realidad teman que el tiro se me escapase. Seorita Beb Defectuoso se chup el la bio roto, maldiciend o a sotto vocce : La prxima vez apunta desde la cadera. Y baja tu voz un par de octavas. Coo, si eres un mocoso... enarc las ceja s. Dnde dejaste la barba? Donde otros pudieran cagarse en ella por m. Rajamos? A la orden, teniente hizo una venia militar y se arregl la ropa como pudo. Husmeamos el policromo exterior antes de salir del callejn. Limpio, en apariencias. Sin palabras, deambulamos un poco, nos metimos por una docena de rincones y subimos y bajamos algunas escaleras de incen dio antes de internarnos en el Bulevar Matadero. El nombre es perfume de arena, se trata del lugar ms pacfico de Pueblo Bajo. Soy Hellion Forsell escup, con mundana reverencia. Y de qu tmbola azul te sacaron? Soy lo que llamaras un bucanero en incubadora No te parece ir bien el enganche de escarba-redes, si tus amigos te sacuden as. Ah se toc el enchufe craneal. Prehisto ria. No es galleta que puedas morder. Ahora gano con el electroviaje. Esos tipos eran mis primeros galgos de carrera aqu en Ofidia. De afuera, t? Budapest. Y antes, los puebloperros de H okkaido. Tengo una kata na, original, siglo XIV se sonroj de orgullo. Ni puta idea de cmo manejarla. Traje neurotrans de factura sudafricana, lo ltimo. Me llamo Rafaella a secas. Olvida el smoking. Tibio. Dnde paras? Todava. El equipaje en el estratopuerto Kremlin, en una casilla. Pens en algn hotelucho. Si tienes una idea mejor... me mir de reojo. Al fin y al cabo algo te debo.

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Me entomat. Nunca haba liado a una mayor de treinta. Estbamos cansados, as que bajamos al sub. Al montar en el vagn not que an empuaba la 4507. Es una pieza grande de verdad, pesada y brillante. Decid echarle ce rogel opaco. No en balde las miradas de los transentes. Si algn legal me vio, habr pensado que se trataba de un juguete. Mam Beb Defectuoso y su cro con tendencias camorristas. Cochino Arcngel, cmo odio ser lampio. Bonita pocilga privada sacudi sus cortos y rojos cabellos. Tus padres ponen la plata, supongo. El perfecto parsito familiar re, tira ndo mi chaleco sobre un estante lleno de mnemocristales porno undergr ound. El bao est por all. Apenas hizo mutis, me transform en un torbel lino, recogiendo desechos y ropa sucia, e imponiendo un pringoso sucedneo de orden. Me daba igual cuando se trataba de una de esas putillas gitanas de Pueblo Bajo, pero aquello era distinto. Me senta cohibido. Fuera de nivel. Las manos me sudaban, cuando e lla sali y cruz el cu arto para sentarse ante mi terminal, sin reparar en el cambio de ambiente. Tampoco era tan evidente, en realidad. Lindo cacharro sus dedos danzaron, expert os y grciles, por el teclado. No hay soft de cbersexo interactivohizo notar, di recta e inquisitiva. Eres de gustos raros? Por toda respuesta, me quit el dermoemplasto de la mejilla, revelando mi luna menguante. Asintomtico an, pero caliente, caliente. Ri. Espectculo macabro, pareca rer slo con la boca. Efigie digitomodificada, viuda negra, gorgona. Se arranc el t-shirt con un gesto felino. Yo apagu la luz y rec porque todo saliese bien. Varias veces percib el rumor de los servom ecanismos bajo su piel, as como las tenues cicatrices a lo largo de sus miembros y costados. Endoe squeleto sinttico. Pero no me dio mala impresin. Era preferible a los inje rtos de piel transparente, las dermis de especies animales y los cibersimbiontes gen itales. Pocos das antes, haba ligado a una locuela con una vagina extra entre los pec hos, y otra en la garganta. Una interfase converta su voz en ronroneo de gata en cel o. Nunca sabe uno a dnde lo va a llevar la voluntariosa intrascendencia. Rafaella era gil, pero tena el cido lct eo de un da duro en los tendones, as que dejamos a un lado las presunciones de me gastiro y giganinfmana. Se durmi acariciando mi almohada con el resuello de sus pulmones cibernados. En contraste, yo me senta descansado. No para liarme a puo libre con veinte bucaneros, pero s para gastar algo de su ela. Eran apenas las 0200, y mi horario de sueo va de 0800 a 2000. Y eso una vez cada cu atro o cinco das. Soy un tpico Chico 1000millas. Anfetas al galope y alcaloides en los poros. Me quedan pocos aos gracias al Gusano, y tengo que aprovechar hasta las heces mi pedacito de paraso en la tierra. El Gusano es un rey muy egosta, y nosotros, sus sbditos gusantes, tenemos que arrebatarle cuanto podamos, an a costa de nosotros mismos. Qu otra cosa nos queda? Le dej a Rafaella un prrafo escueto en la pantalla de mi cacharro, indicando cmo y con qu prepararse un desayuno. No estaba seguro de encontrarla a mi regreso, pero tampoco me importaba dejarla a solas con mis cosas. Nada, a excepcin mi 4507, vala

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un crdito. Aunque no pareca de sas. Acaso a mi retorno encontrase una cena sobre la mesa, cubierta por un mantel y un papelito: Adieu, mon garn. Sal, con la 4507 en el sobaco, dispuesto a gozar la noche que, en espasmos de nen y holoadds bacteriales, se me antojaba tan llena de vulnerables prim icias y maravillas degradantes como otra cualquiera. Toro ocupaba una mugrienta esquina en el Boot Hill. La culata de la Remington, incrustada con plata mexicana, descansaba s obre sus tejanas, y de su cadera, bajo el descolorido gabn, colgaban l nguidas en sus fundas dos Colts 44. La calibre 12 de dos caones y culata recortada asomaba por el cu ello del gabn, apart ndolo, dejando ver la leontina en el chaleco y la estrellita de cinco puntas rematadas en esferas. Cuatro botellas vacas y una mediada se disputab an la superficie de la mesa, en precario equilibrio al vaivn de las rodillas de Tor o, cuya diestra sostena un vaso polvoriento, al tiempo que la siniestra jugueteaba con un viejo peso oro. Me acerqu. A un paso, su brazo alete, y un a pistolita monocapsula r de avantcarga y llave de chispa se pos en mi entrecejo. Soy yo, sheriff. Qutame esa mosca de la nariz. Una bota, con carioso tintineo de espue las, apart una silla, invitndome. Andas sobreartillado coment, tras pedirl e a una camarera desnuda que me trajese un par de ceroetlicas. Soy un abstemio c onsagrado. No por vocacin. Cosas de mi metabolismo, gracias al Gusano. Cuelgo malos visos con un puado de neoy uppies del Barrio Esmeralda. Veremos quin puede a quin, si saltan al ring. Uh, uh, Toro. Te conozco bien, camarada. No es tu show. Nunca te has cargado a nadie, en eso estamos parejos. Siempre hay una primera vez sentenci, con un rictus de catacumba lovecraftiana en sus rgidos labios. Le cont de Rafalella. Enarc las cejas me dia docena de veces bajo las gafas redondas, y sonri con sorna otras tantas sin olvidar su botella, que re mat con un tiro directo del gaznate: Ests enamorado. No recuerdo haber soltado una carcajada tan grande en toda mi vida. Luego me ech a llorar. Los etilsucedneos que traen las ce rvezas ceroetlicas son ms fuertes que los destilados o fermentados de verdad. Y dan una resaca veinte veces peor. Volv a casa en las espaldas de Toro. Eran las nueve de la maana cuando llegamos, y ya me senta casi bien. Qu es todo esto? Toro me dej caer, y se adelant hacia los bultos y maletas que reposaban sobre el piso inusualmente limpio. Yo los mir desde igual nivel, preguntndome por qu no me habran puesto etiqueta de aduana, y a ellos s. Una voz desde la coci na me despej al instante las neuronas: Es mi equipaje. Quieren desayunar?

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Gate hasta un butacn y me trep en l, como un gato monts lisiado. Rafaella sali de la cocina, limpindose las manos en un delantal: Acabo de fregarte la vajilla. Quin es ste? Wyatt Earp? El nombre es Ovar Iodell mi amigo se cruz de brazos. Iodell... ella se rasc la nuca. Me suena. El Presidente de Corporaci n Transporte. Mi padre. No soaba una pinta cmo esa para el hi jo de una Primera Silla Corporada. Qu cazas; bfalos, indios o bsicos? Ovar gir su rostro, mostrando su luna mengua nte, con todo el augusto continente de sus veinte aos. Ya ella asinti. Desahuciado de la fam ilia por asuntos morales. La oveja negra gusante. Te dan una buena mesada, supongo. Suficiente Toro volvi a mirar el equipaje. Bien, ya que estn aqu, por qu no me ayudan a desempacar? El primer bulto contena una terminal A nnie Experta. Lo dems fue surgiendo como milagros del bolsillo de un mago. Torres de memoria. Paquetes ROM de virus de intrusin y rompehielos. Holoproyectores. Un ALMA. Todo picotecnologa del sector nipn, a juzgar por el escaso tamao y peso. Tres o cuatro mudas de ropa barata. Un kit de autochequeo del endoesqueleto. Un transmisor porttil tierra-rbita, modelo militar. Lo de escarbaredes es prehistoria ; una mierda", me dije. Record que an tena algunas dosis de Funcin 69 en el bolsillo, y me met una goma en la boca, a ver si el mundo se enderezaba un poco. Ella instal todo su hardware en mi bur y tres sillas. Mi cacharro fue a parar a un clset. En silencio, la miramos sentarse ante su reducto de pirata, y hablar con su ALMA: Carrie, llvame el paquete 333 hasta que te ngas luz verde. A las 1300 horas me pasas un reporte luego nos en car. Desayuno, jvenes? Mastiqu sin apetito los emparedados. En qu coo me haba metido? Qu jodido era tener diecisis aos y jugar con una mano de cartas bajas en la mesa de apuestas fuertes. Tambin Toro callaba, y su expr esin era de fro clculo. Rafaella contaba chistes alemanes y se comportaba como la perfecta anfitriona, vistiendo uno de mis uniformes urbanos. Mi amigo se levant al cabo de diez mi nutos, no sin antes teclearme un mensaje dactilar en la palma de la mano: "En mi casa, a la noche". Cuando se hubo largado, Rafaella sacudi la cabeza: No tienes buena cara. Se ve que no quemas protena como es debido. Vas a dejar eso? indic mi plato an rebosante de emparedados. Pareces el pingino mascota de una factora penal. Te han guardado alguna vez?

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Dos veces, pero en Limbo. Estoy dulce llev los restos al incinerador. No te importa si me quedo unos das, ve rdad? En beneficio mutuo, claro. No hay beneficio sin riesgo mascull. Riesgo he tenido de sobra desde que nac. Mi madre me tir al mundo con el Gusano. Mi tejido oseomuscular era una gelatina. Anduve con exoesqueleto hasta los veinte aos, encerrada en un desvn, diseando bomba s informticas. Tena dos objetivos en la vida. El primero era ganar crdito para costearme una ciruga de reconstruccin interna. Ya eso est cumplido. El segundo es ganar mucho ms para vivir lo que no he vivido. Pas tres aos adaptndome a mi nuevo organismo, a ser tratada como una ciborg. Aqu en Ofidia todo es solecito, pe ro all en el Medi o Oriente, donde me oper... Redise mi soft para venir a Ofid ia, ganar un lugar entre los profesionales y convertirme en uno de los Diez de la List a Azul. Y voy a lograrlo, no importa lo que tenga que hacer. Ahora tengo un contrato, el pr imero en cinco aos, y es un jugo cido. Si lo hago bien, mi cuenta de crdito crecer en seis ceros. El sueo de toda mi vida, Hellion. Me ayudars? Vino a m y me bes, con terrible ingenuidad: Arrastro ya treinta y nueve octubres, nio. Nunca he p odido darme el lujo de una buena comida, ni de un lugar al que llamar mi casa. Los mdicos dicen que el Gusano me concede cinco o seis aos ms. No es mucho. Ahora tengo la oportunidad, quizs la nica, de vivir esos aos. Qu puedo hacer? estruj sus dedos, sint iendo las articulaciones de policarbonos crujir entre los mos. Prestarme tu bur y un lado de tu cama por unos das. Luego me esfumar de tu disipada existencia. Tibio musit. Nada ms? Slo esto se intern en mis brazos y bes el recodo entre mis clavculas. Tuvo que inclinarse bastante, me llevaba diez buenos centmetros en estatura. A nadie le gusta acostarse con una muchacha en exoesquelet o. Podra matarla con un solo mal gesto, sencillamente. Nadie lo hizo. Despus de la operacin, slo poda pensar en el trabajo. De aqu para all, buscando, aprendiendo, diseando... Bueno, cuando an estaba en terapia de recuperacin, un supervisor de l hospital me viol. Yo no poda moverme an, y mis empalmes nerviosos no estaban activados. No sent nada, aunque hubiera querido. Y creme, no lo quise. Oye... Si crees que t, anoche, estabas asustado, olvdalo. Yo s. Terror pnico. Pero estaba demasiado cansada... Ahora, no tienes que salir, verdad? Lo hicimos en la ducha, bajo chorros alter nos de agua fra y caliente, con rabia de animales. Luego en el cuarto, limpios de cuerpo y alma, lenta y concienzudamente. A media tarde nos liamos sobre el sof, con una urgencia ms emocional que fsica. Claro que no exhib ninguno de mis truquitos, manuales o mecanos, de sexo extico. Hubiera sido una chiquillada. Una de las pocas ocasiones en qu e estuve con alguien sin cargarme de algo. Fue genial. Al anochecer, ella puso fibra a su ALMA y sus ingenios. Yo me tir unas anfetas y sal, muy pagado de m mismo. Cosas de la inmadurez.

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Camino a casa de Ovar, husme en tres o cuat ro pubs del barrio S. Hussein, una de las tantas zonas francas entre Pueblo Medio y Pu eblo Bajo. Hice caso om iso de las putillas gusantes y exticas que iban en catico re bao de esquina a esqui na. No hubiera dado una miserable cajetilla de Ducados con filtro por ninguna de ellas. Toro me recibi como de costumbre; apes tando a whisky casero, luciendo una de sus andrajosas tnicas hogareas, y conducindom e muy solcito del brazo hasta su estudio, donde en las paredes se amontonaban cabezas de animales salvajes, en su mayor parte rplicas sintticas de especies extintas. All, en su estudio, dos butacones de piel de leopardo aguardaban confortables y polvorient os junto al fuego de una chimenea por las posaderas de los amigos; es decir, yo, y los espritus ancestral es con los que Toro dialogaba en sus raptos de shamanismo alcohlico. Aunque, para ser honestos, pocas veces se le suba el alcohol a la cabeza. Una vez lo vi vaciar, una tras otra, seis botellas de caa, para luego acertarle desde cincuenta metros con sus Colt al As de Sotas de una baraja completa lanzada al aire. Me hund en el butacn, levantando una dulc e niebla de polvo, que se pos cariosa sobre mis hombros y muslos, mientras To ro nutra su pipa con buena picadura, mezclada con extracto de sndalo, y expel a severas y aromticas volutas antes de escupir: Rafaella Black, de nacimiento... Eso ya lo s. Bien, te ahorro lo clnico. Sigo: Rafaella Black, la hcker. Perdularia de la RED. Contratos del sector nipn, el sudafricano y el indonesio. Algunos errores, como todo el mundo. Una vez casi le queman el cerebro con un hielo negro militar. Su especialidad es el fraude bancario, traspasar fondos, se mbrar crdito fantasma... No gozaba de buena fama. Sola traicionar a sus contratadores. Ma la chica. Uno de sus ltimos clientes quiso asegurarse, y ella tuvo que hacer el tr abajo con el exoesqueleto desconectado y el can de un rifle lser en la nuca. Revolote en las nminas de una Familia de Renacer Yakuza por unos meses. Despus se oper, y de sde entonces anda po r la siniestra. Es duro, sabes, una dcada fuera de este negocio y todas tus herramientas quedan obsoletas. Nadie la contrata, y se dedica a e nganches con neurotrans rajados para ganar el pan. Siento mucho no poder darte su psicope rfil. Te ayudara a de cidirte si casarte o no con ella. Era una broma. Toro guardaba siempre una docena de ceroetli cas para m en su nevera. Me agenci una. No pregunt por su fuente de informacin. Hijo de Presidente Corporado al fin... El controvertido currculum de Rafaella me daba tres pitos. Este mundo es un carnaval de ancdotas clonadas. Si conoces una, ya las conoces todas. Le quedan aos cortos, Toro fue todo lo que dije. Pues que sea bienvenida al club mascull l, sombro. Yo era un gusante de nacimient o, igual que Rafaella. Toro, no. Se lo haban inoculado unos condiscpulos de mala carne, en el Tercer Ao de la Universidad de Informacin, slo porque no quis o soplarles en un examen de terminal a terminal. De alguna forma consiguieron un a muestra de sangre infectada y se la pincharon en una fiesta, mien tras l dormitaba su segunda botella bajo un sof. Creo que a ello se debe su resisten cia al alcohol; alerta roja cons tante. Pero no viene al caso. l envidiaba a Rafaella porque no era como nosotros; parias resignados que dejbamos pasar los das y las noches en una vacua il usin de romper las recurrencias, y slo

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esperbamos con secreta ansia llegar a fase terminal y pudrirnos en una clnica de desgaste o volarnos la tapa de los sesos. Pero Rafaella luchaba. Batallaba con desesperada voluntad por su pedazo de cielo en la tierra, y al parecer nada la hara rendirse. Ovar se resign a duras penas a los espacios urbanos no cubi ertos por el ala paterna, y all se estanc, en pesadillas sobre su frus trado futuro de ejecutivo corporado, su mundo onrico de cowboys y salvaje oeste, al que tan fantico era de adolescente. Y adolescente se qued por dentro, el tiempo detenido dentro de s. Yo me resign apenas nacer. Qu remedio. Pero Rafaella no se resignaba. Toro tena motivos para envidiarla. Quizs yo tambin. Como de mutuo acuerdo cambiamos de tema y charlamos sobre los tiempos pasados, que a decir verdad no eran muy extensos. Al amanecer Toro me despidi con rostro inescrutable: Pisa con cuidado y ten tus mierdas empacadas. Cualquier lo, vienes para ac y entre ambos haremos un bnker inexpugnable. T te endrogas hasta el desmayo y yo los elimino. Como siempre sonre y regres a casa. Dibujas bien fue la acogida de Rafaella, desde su reducto. Mis acuarelas yacan sobre la mesa. Profusi n de delfines cabalgando olas. Uno de mis sueos recurrentes. Los habra hallado tirados bajo la cama. Mi padre utilizaba varios de ellos en la propaganda de su cafetera, a tres paradas de sub del apartamento que me pagaba por aquel entonces. Recuerdo que una vez escuch a mis padres conversar en la sala de la casa, en la planta superior de la cafetera. Mi madre deca: "S us garabatos son cuanto nos quedar de l cuando nos deje". Es una mierda que los pa dres lo sobrevivan a uno, y que hayan de vegetar en el recuerdo de su retoo cremado. El Gusano haba sido benvolo con ellos, y deban llegar a los sesenta, con buena medi cacin. Yo estoy jodido de verdad, hasta la mdula, y ningn frmaco puede hacer nada bue no ya por m. Pero para algo estn las anfetas y los alcaloides, las ceroetlicas, la s gomas y los dermos, para rerme de todas las mierdas de este mundo. Me interes por un paquete ROM que ella sacaba de su terminal: Adivino; un rompehielos de ltima generacin. Fro. De ltima generacin, s, pero diez veces mejor y cien veces ms caro que un rompehielos. Es una PA-ROM. Ya me sent a su lado. Y qu hay con es o? He odo hablar. Grabas la mente de alguien y la metes ah, no? Ms o menos. Cada persona tiene su ment e estratificada en varios niveles. Son muchos, y tan complejamente mezclados que no se puede meter la mente humana en un soporte artificial. No an. Pero s se puede filtrar un es trato y grabarlo. sta se llama Deborah. Es una amiga ma, de la RED. La Se xta en la Lista Azul del oficio. Aqu estn todos sus conocimientos y experiencias del tr abajo de intrusin. S lo se estrato. Nada de recuerdos o emociones. Es casi como una IA. Me da consejos e interviene en mis

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operaciones. La copia est muy actualizada, slo tiene dos semanas. Entre las dos haremos el trabajo. Y... Est como viva, ah dentro? Ahora, desactivada, se dira que est muer ta. Cada vez que la conecto, es como un despertar. Sin recordar sus despertares anteri ores, claro. Recuerda que es ROM, no se le puede incorporar nada nuevo a lo grabado. Oye, y sta podra hablar con la real? Es raro que pase. No tendra sentido. Y se dice que hacerlo jode la mente del original. Un mentalista sabra decirte ms. Por otro lado, a la verdadera Deborah la eliminaron hace ocho das, as que no s si lo hizo alguna vez. Eliminada? hip con sobresalto. No sabes cmo es este mercado, nio. Ahora hay varias copias suyas, como sta, en la calle. Y si se copiaba dentro de unos meses ms, con nuevas experiencias, ms experta y exitosa? Las copias viejas seran obsoletas en el merca do del asfalto. Muchos beneficios bajaran al piso. Este es un negocio muy caro. Y prctico. Para qu arriesgar tu cabeza contra un hielo, si tienes un escarbaredes estrella de bolsillo que lo har por ti? Claro, si te lo puedes pagar. Ella misma, por suerte, me regal esta copia. Ya lo ves; te vendes, y te matan para poderte seguir vendiendo. La idea no es nueva. Mira a Cristo. Ya me restregu los ojos. Quizs un d a me haga una copia. Ser divertido contarme a m mismo sobre mis ltimas expe riencias sexuales. Y como de todos modos la copia no recordar nada, se las contar una y otra vez. Sadomasoquismo indirecto. Un primor de morbo ri. Ahora djame en paz. Tengo trabajo. S, mam. Le di una nalgada y me fui a dormir. Las ojer as me caan a la altura del cinto, pero no olvid meter la 4507 bajo la almohada. So con delfines. Sus fuselajes perfectos abran las olas de un mar rojo como la sangre. Slo despert a medias cuando Ra faella se acost a mi lado, abrazndome. En el sueo, cabalgu un delfn negro sobre el ocano de sangre, llevando en la grupa a una jovencita cuyo rostro era el que debi te ner Rafaella en sus quince aos. Desde el sueo, cre escuchar una risilla ahogada en la oscuridad de mi cuarto. Tambin poda ser la respiracin rtmica de unos pulmones artif iciales, en el pecho de un cuerpo tibio y moribundo. Despert con el roce de unos dedos en mi espalda. Buenos das, mam. Hola, Edipo. Esta mamacita tuya es slo piel y cerebro. Lo dems son rganos sintticos y pseudohuesos accionados por tendones artificiales y servomotores alimentados por una microbatera atmica, con cinco aos de garanta bostez. Has dormido cincuenta y dos horas. Demasiado salt de la cama. Me alcanzas...? Puso un dermo de anfetas bajo mi nariz.

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Gracias. Entonces, hoy es jueves. Tengo que salir. Me vest y desayun de prisa. Una mirada de reconvencin de Rafaella me oblig, al menos, a lavarme la cara. Bucanero hasta las uas coment mientras me pona las botas. Es importante. Para un nio todo es importante sonri a medias. Bueno, yo tambin he estado pensando en algo importante. No preguntes me detuvo con un gesto. Ya lo sabrs. Julin me mir desde el otro lado del mostrador con sus pcaros biolentes: Cre que ya no vendras. Casi lo vendo hace unas horas. No seras capaz protest. El esculido parapljico me indic la puerta auxiliar. Entr primero en el cubculo, y l detrs, en su turboarns. Apart unas cajas con sus mecanobrazo s, sac un objeto alargado y envuelto en sedas, y lo revel con ensayada teatralidad: Voil! Dos caones, recarga manual, pe rcutores de cuarzo para municiones irradiantes, doble gatillo y se guro. Incrustados de ncar y coral en la culata. Esto seal, son rubes de verdad, bien engarzados. Es la copi a exacta del regalo que para el General Lee tenan unos excntricos simpatizantes del lado federado. Nunca se lo llegaron a dar... Por supuesto que no sabes de qu mierda hablo Julin escupi en un cenicero. No importa. Los caones son de aleacin estril. Ad aptables, tambin. Desde explosivas o perforantes, a mataelefan tes de impacto. Bien, lo tomas o lo dejas? No faltaba ms! Bueno, al contado o a tu cu enta? sonri con malicia. Ponlo en la cuenta de Ovar. Al fin y al cabo, es su regalo de cumpleaos. Ya le comprar algo extra y ms asequible a mi crd ito. Lo que cuenta es la sorpresa. No le importar. Eso est bien Julin me extendi un paquete. Explosivas, C-18. Son casi granadas. Obsequio de la casa. Por Ovar. Y qu tal la 4507? Mete un ruido que te cagas re. Por el camino compr una caja de whisky de primera; veinte botel las. Eso s poda costearlo. Al llegar a casa me top con dos bultos en cuyos sellos rutilaban ideogramas de bajos fondos. Ms hardware explic Rafaella. Qu traes? Un regalo, para un amigo le mostr con orgullo la pieza. Ella la examin con manos no muy expertas, y me la devolvi con todo miramiento: Pues parece que no le caigo bi en a tu amigo, el sheriff. Alguien ha estado husmeando sobre m, y creo saber quin es. Toro es mi hermano. Ojal un da se enti endan met la pieza en el clset. Esta noche hay festival de exticos en Pueblo Bajo. Vienes? Apuesto a que nunca has ido a uno. Ser divertido. Vers cosas... Esta noche es la noche d ijo. Puedo pedirte un favor?

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El festival no me echar de menos, por una vez. No pido tanto me sent sobre sus piernas Slo que ests aqu cuando yo entre. Una especie de "hasta luego". Nadie lo ha hecho nunca. Ser a las 0120. Lo hars? Hund la nariz en su cuello, estremecido. Panopantallas digitalizadas en cada extrem o de la Plaza Octgono Blanco. Los 8000 canales de Corporacin Informacin al un sono. Ritmos disarmnicos violando los odos. Colores y texturas alucinantes viola ndo los ojos. Caricias y empujones violando la piel. Perfumes y pestilencias violando la nariz. Diluvio de confituras y pastas sintticas violando el paladar. Reflector es, infrarrojos y sabuesos desde los tejados infestados de legales y varios satlites en r bita geoestacionaria, violando la intimidad del carnaval. Cmo permanecer virgen de alma? En silencio, me deslizaba entre los disfr aces y morfomodificaciones, sumergido en la locura que, al menos por esa noche no poda considerar como propia. Sobre una tarima, varios jvenes rapados exhi ban sus instrumentos de tortura de lujo sobre cualquier voluntario. Atraves una procesin de holopres encias histricas; famosos artistas, famosos asesinos, famoso s personajes de ficcin. Presenci un duelo entre musculosos melenudos en taparrabos y hechiceros encapuchados. Espadas contra relmpagos. Un unicornio blanco me husme el ombligo y se perd i en el tumulto. Ghandi besaba a Mussolinni sobre un can del barco insignia del Almirante Nelson. Innumerables tabernculos atraan a los espri tus extraviados, quien es mediante tiaras simestim dialogaban con sus dioses o ancestr os. Un drakkar surc la plaza de lado a lado, velas hinchadas por un viento fro. Un Poeta del Martirio era asediado por lloriqueantes fanticos armados con palos y piedras. Una joven desconocida me abraz, meti su lengua bfida en mi garganta, y luego se colg del cuello de un Minotauro cuyo falo rozaba el asfalto entre sus pies. Una Dama Cristal se cruz en mi camino; todos sus rganos haban sido decolorados y la maraa rojo azul de las venas y arterias resaltaba sobre un fondo de nieve, bajo la si nttica piel transparente. Un muchacho con alas de cndor implantadas en la espald a se lanz desde un dcimo piso sobre las cabezas de quienes aguardaban el milagr o de un Icaro renacido. Una mujer se diseccionaba a s misma sobre una mesa ambulante de operaciones, repartiendo sus pedazos entre la multitud. Los legales no se entrometen en estos asunt os, siempre y cuando slo sean gusantes los involucrados. Estamos muertos de cualquier forma, y tenemos derecho a elegir el cmo y el cundo de nuestro adis. Hgase la vo luntad corporada sobre todos nosotros, tanto en la RED como en la tierra. Amn. La estirpe de la luna alcanza su apoteosis en el centro de la plaza. Los exticos de sangre limpia se agolpan al amparo de los edificios, protegidos por una lnea tanto virtual como infalible marcada por las mirillas lser de los legales en los techos. Sus disfraces, implantes y locuras son ms comedidos. Son diferentes; ciberyuppies enfermos de monotona, estudiantes u oficin istas de bajo o medio crdito, adolescentes fugados de casa en busca de emociones y orgasmos no estndar. Sal del caos y me mezcl con ellos, los difere ntes. Unas muchachas vestidas a lo Luis XV me miraron con recelo y curiosidad. En otra ocasin les hubiera metido los dedos en el escote, o bajo las faldas insondables, pero me limit a apoyarme en una columna llena de holopsters, grafitti y salivazos, y hundirme en m mismo.

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Cada festival me ofrece una oportunidad pa ra el suicidio. Desa ngrado, acribillado a plomazos, mis neuronas fundidas con qumica o electrnica. Y ca da festival acabo sentado en una esquina al amanecer, cuando la fiesta ha terminado, y los ltimos gitanos de la urbe se hacinan sobre el asfalto, agotados por la orga que muchos no volvern a vivir. Pero esa noche no pens en el suicidio. Esa noche alguien me esperaba en casa, alguien a cuyo lado me sentara mientras su ment e deambulaba por las pr ofundidades de la RED, y a cuyo lado podra dormir cuando todo hubiese acabado, para despedirnos a la maana siguiente con seis o siete orgasmos. Esta vez habr a una maana siguiente. Hermosa, como todo lo triste. Apenas las once. Tendra tiempo de pasar por ca sa de Ovar, antes de retornar a la ma. Nunca me haba sentido tan so lo en un festival. Miles de exticos, conocidos o no, dispuestos a obsequiarme su hermandad protsica. Una mierda. Me escurr entre los vehculos legales que aco rdonaban las calles de acceso a la plaza, y fui en busca de un hermano verdadero con quien pasar al menos media hora de carioso mutismo. Al tomar el sub, me vino a la conciencia el hecho de que yo era el nico no disfrazado en la noche de mascarada. Ni falta que haca. Iba disfr azado de todos modos. Sobre mis ropas llevaba un manto de invisibilidad absoluta. No exista, no era real, slo una sombra de lo que era antes. Me senta casi alegre, de improviso. Ovar no estaba en casa. O tal vez s, dormitando con beatfica sonrisa una resaca bestial en su cama con dosel, los Colts 44 en las manos. No sera novedad, pero la decepcin me hizo entrarle a puetazos a la pared del ascensor, ante la alarma de dos viejecitas que me acompaaron los siete pisos hacia abajo. Me fui a casa. La puerta de mi apartamento se abri vinie ndo yo por el pasillo. Sali una mujer, con pinta de Diurna. Sin mirarme, baj por las escaleras. Qued quieto unos segundos, escuchando el golpe de sus tacones de esca ln en escaln. Luego entr, cerrando la puerta a mis espaldas. Quin era esa? Rafaella se convidaba con una botella de sidra, a sorbos br eves. Los escasos vellos de mi cuerpo se erizaron ante sus ojos: Volviste rpido. Esa era una quemadora de PA-ROMs. Me sent a la mesa, en el extremo opuesto al suyo. Te has sacado una copia susurr, incrdulo. Llmalo un seguro, para el porvenir. Me toca un sesenta por ciento de las copias que venda. Pero hay ms mastiqu las palabras. Touch puso a un lado la botella. Cmo explicarte, precisamente a ti? Crees en el alma, Hellion? Yo misma no s si cre o... Pero de alguna forma estar ah, en las copias, si piso en falso y ponen a un sanead or en mi huella. Mis aos estn contados, pero tengo un miedo horrible a morirme del t odo. Ahora, de alguna forma, seguir viva, y haciendo lo que mejor s hacer; ro mper hielos y escarbar en la RED. En pocos meses sers una copia obsoleta. Lo sabes bien.

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Carajo! descarg su puo sobre la mesa . Pero es que no tiene una ya ni el derecho a ilusionarse? Al menos, no a jugar con las ilusiones ajen as tuve ganas de morderle el cuello. No va a quedar nada de ti, acostmbrate a la idea. Si acaso, un recuerdo en un imbcil de catorce aos que tal vez sea llamado por el Gusano el mismo ao que t. Quizs el mismo da, a la misma hora. Final de hol onovela interactiva. S quense los lagrimones en sbanas me levant de la silla y la pate hasta el otro lado de la sala. Coo, coo, coo...! Tras unos minutos de silenc io, ella intent sonrer: Puede ser mejor que eso. Pensaba dejarte una copia. Esta copia sac un paquete ROM, en el bolsillo de tu chaleco. Podra s hablar conmigo cada vez que lo desearas. Es mi estrato ntimo, no el tcnico. Es la Ra faella que amas. Sera la misma Rafaella de hace media hora, antes de que llegaras, con mi voz, mis intentos de ternura y mi deseo. Con un equipo simestim y una interfase de cibersexo, podras incluso... Carajo! la mir a los ojos . Me das asco! rumi la ira por unos instantes, y mascull. No podramos mantener un correo o algo as? Contarnos cmo nos va, lo que hacemos...? La opcin de la copia es mejor, creme mir al techo. Mi mundo es arena movediza, no lo sabes bien, mtetelo en la cabezota. No querrs pensar en los hombres que lleguen a mi cuerpo. Y yo no quiero imagin ar tu cuarto lleno de putillas baratas. Cada cual a su fortuna. Y un da recibiras mi ltimo correo, y te picars el corazn esperando por el siguiente, que nunca llegar. Prefiero que no sepas cundo ocurra, ya sea por los riesgos que gane, o el Gusano. Te quiero demasiado para desearte eso. Ests muy lejos susurr, sin saber dnde se haba metido mi rabia. Eso puede arreglarse ella se subi a la mesa y gate hacia m, para besarme en la frente, y luego en los labios. La botella se hizo aicos en el piso. Las 0105. Me levant lentamente, para luego mirarla. Ella me pas la mano por el crneo rasurado: Deberas dejrtelo largo. Prom eto que te quedar muy bien. Se sent desnuda ante su terminal, con el enchufe craneal conect ado y todo el equipo listo. No estuvo mal para una despedida abr una ce roetlica y me sent en el brazo de su silln. Pero es lstima. An tena unos trucos que ensearte. Creo que he aprendido bastante ri. Lu ego estall. Por qu carajo tenemos que tratar de parecer contentos...! Me encog de hombros y desvi la mirada. Sen t el peso de la suya en mi sien, por un largo minuto. Slo para matar el silencio, pregunt: Es mucho el jugo? Doce comsats y quince lneas de prioridad roja No preguntes cul es el objetivo. Se te congelara el culo. Si te preocupa tu cueva, no te calientes; hoy no habr Dios despierto que me pueda rastrear.

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No me caliento me arriesgu y toqu su mejilla. Ella se mordi el labio inferior: Voy adentro. Qu tal un beso de despedida, o de buena suerte? Odio las despedidas, y la suerte es una puta. Bien cerr los ojos. Y entr. Segu a su lado unos segundos, hasta que comp rend que me era insoportable, y tras meterme dos cervezas en los bolsillos sa l a callejear con ganas de camorra. Regres a la media hora, con un ojo morado y dos balas de menos en la 4507. Tambin perd mi navaja, en algn muslo ajeno. La puerta del apartamento estaba abierta, el interior a oscuras. Entr arrastrndome, como una lombriz. Lo primero con lo que tropec fue su cuerpo. Construya un cuerpo de miel y platino, mo rdiendo los diseos de algn ferviente de Mucha, obsquiele una voluntad de IA en fase terminal, dot ada de perfectas analogas de amor y locura, sin olvidar el necesario ta cto de ala de liblula, y aada unas tenues arrugas de cansancio bajo los ojos. Col oque luego ese cuerpo al que se debe previamente colmar de angustias, vaco y esperanzas en equilibrio en el eje de una maquinaria ciega y somtalo al ir y venir de los mbolos y las ruedas dentadas en su industrioso afn de desmembraci n. Contemple el resultado. Yo contempl el resultado. Y llor. Nunca supe si haba logrado o no su objeti vo. Era demasiado buena lo jurara por la salvacin de mi alma como para ser rastr eada, as que debieron ser sus contratadores, para asegurar la discrecin; o la Diurna de las PA-ROM, para gara ntizar su mercado; o los traficantes de asfalto de neurotrans para limpiar el camino. Nunca lo supe. Antes de salir cog la esc opeta y descargu dos explos ivas sobre los equipos. No encontr la copia PA-ROM. La hubiera dest ruido tambin. El apar tamento estaba hecho pedazos. Debi ser una pelea desesperada. De haber estado yo all... Mierda, sin dudas estara cremado tambin. Estpido mocoso marica que soy. Rafaella est muerta le escup a Ovar en la cara, y ante su fugaz gesto hacia las Colts no pude reprimir una risa quebrada. No traigo cola, Toro. l palp los caones de la escopeta: Calientes me mir, dubitativo. Me he cargado una terminal. Demasiado gran de como para errarle desde dos metros. Feliz cumpleaos dej el arma en sus ma nos. Disculpa si la he estrenado. Tambin olvid el whisky.

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Me hund en la polvorienta butaca, imaginando hacerlo en un regazo con mdula de policarbonos. Ovar se sent junto a m, soplndome su cario so aliento de alcohol en la oreja. Deb quedarme dormido en sus brazos. No recuerdo bien. Tal vez pas la noche tomando una cerveza tras otra, aprendiendo a fumar en pipa, haciendo preguntas a las cabezas disecadas de animales. No recuerdo. *** Ya me estafaron otra vez, esos info enganchados coment Julin, desde su mostrador. Explorando mercados nuevos? Ovar o lisque el nima de un revlver. Hay que adelantar suspir Julin. La gente cada vez se mata menos a plomazos. Prefieren quemarse los cerebros. Por la maana me devolvieron una PA-ROM defectuosa. El tipo dijo que no serva, que la PA no saba ni pueta de RED. Aqu est... Hey, mira t, tiene algo escrito... Ya me pareca que no era de lote. "A H.F., de R., no olvides apuntar desde la cadera." Ovar me mir, muy serio, y luego me pregunt: Bueno, cul prefieres? La Magnum o la Luger? Da lo mismo solt un taconazo . Voy afuera. Aqu hace calor. Pase por la acera, hasta que Toro sali de la tienda y me dio un paquete: La Luger. Confa en mi olfato. Feliz cumpleaos. Lo dems es asunto tuyo se larg tras darme un abrazo. Palp el paquete. La Luger. Y un bulto extra, pequeo y fro. Llegu a casa de mis padres y me met en el cuarto que me haban dispuesto en la segunda planta. El suceso de mi apartame nto fue reportado como vandalismo annimo, y qued archivado gracias a un contacto de Toro No acud a presenciar cmo retiraban los restos. Slo conserv las ropas que ll evaba aquella noche, mi 4507, y las dosis de Funcin 69, que termin regala ndo a los chiquillos del barrio. Mis padres miraron mis ojeras y me dieron el cuar to, sin hacer preguntas. Met la copia de Rafaella en una gaveta. Ah est an, entre cal cetines, cartuchos de pistola e interfases de cibersexo. Creo que nunca la activar. Tampoco s por qu no la he deshecho a pisotones. De alguna forma, ella est ah, en ese muerto pedazo de hardware, y yo no tengo pinta de shamn invocador de almas. Pero ya han pasado dos aos, y es cada vez ms frecuente en mis sueos que a lomos de un delfn, surcando un mar sangriento, unas manos me cian el talle desde atrs, sin que tenga yo el valor de voltear me o decir palabra alguna. Bueno, creo que nunca lo activar. Pero ya han pasado dos aos, repito, y no se puede dormir sin soar. Cualquiera sabe, as de imbcil que soy, lo que se me pueda antojar. Cosas de mocoso.

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Nano-Bio-Info, Silorgs, Symborgs y Cognotecnologa Alejandra Camberos Los futurlogos construyen escenarios en los que la convergencia de Nano-Bio-Info y Cognotecnologa sern las principales lneas de negocio. Su pronstico a 20 o 50 aos conjuga microprocesadores tridimensionales con memoria, interfaz lingstica, cerebros sintticos y posthumanos. Muchos han intentado anticipar lo que suceder, ya sea con falsas hiptesis o literatura especulativa (Julio Verne, Arthur C. Clark, Isaac Asimov, William Gibson, Michael Crichton, Alvin Toffler), pero hoy, las herramientas de prospectiva como la Ley de Moore, la clonacin, las investigaciones sobre el genoma humano, la computacin cuntica, la criogenizacin y las redes neuronales artificiales permiten predecir cambios profundos en 20 o 50 aos para construir mejores escenarios. En 1966, varios investigadores y cientficos de Estados Unidos se reunieron para estudiar el futuro, realizar pronsticos y analizar las megatendencias en las actividades econmicas, sociales, polticas y tecnolgicas de la sociedad. Fundaron, entonces, la World Future Society (WFS), una organizacin de prospectiva sin fines de lucro, que actualmente cuenta con ms de 30 mil afiliados (acadmicos, investigadores, futurlogos) en ms de 80 pases. Luego, en 1997, se form el Captulo Mexicano de la Sociedad Mundial del Futuro, que preside Julio A. Milln. Aunque el movimiento futurista apareci institucionalmente hace ms de 35 aos, una de las acciones con ms difusin en nuestro pas ha sido el foro Los Futuros del Mundo. Alternativas para Mxico, convocado por la WFS Mxico, en noviembre de 2003. En la ponencia ?Los Futuros de la Tecnologa?, John Smart, director del Institute of Accelerating Change, seal que en 20 aos se pensar en la tecnologa como algo orgnico, como una parte de nosotros mismos. ?Ser como la electricidad o el aire, slo nos daremos cuenta de su existencia cuando falten". En su exposicin mencion algunos de los cambios tecnolgicos altamente probables para los aos 2015-2060, como los microprocesadores tridimensionales con memoria, la interfaz lingstica para el usuario o la creacin de cerebros sintticos, proyecto en el que ya trabaja el centro de alta tecnologa de Riken (el Silicon Valley de Japn) y que espera resultados en 2018. De acuerdo con la Singularidad Tecnolgica ?cuyo principal autor es John Smart?, una vez que la aceleracin exponencial de la tecnologa y la inteligencia artificial logren crear cerebros sintticos, los seres humanos necesitaremos implantes

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inteligentes para poder comprenderlos. Se calcula matemticamente que la singularidad ocurrir a entre los aos 2050 y 2060, o quiz antes. Considera, tambin, que habr un espaci o de simulacin. En 30 o 40 aos, el diseo de videojuegos contemplar ambientes de simulacin y alta resolucin para adultos. En este sentido, ya se vislumbr an avances con el lanzamiento de IBM, en 2004, de una supercomputadora con mil microprocesadores que ser empleada para consolas de videojuegos, en tanto que uno de los primeros clientes de los servicios de grid computing de Oracle es Electronic Arts, el gigante en el desarrollo de videojuegos (Lord of The Rings, Harry Potter) que cotiza en el Wall Street. Pases como Estados Unidos, Japn, Chin a y Singapur saben que en el futuro todos los negocios estarn relacionados con la convergencia de las tecnologas NBIC (Nano-Bio-Info-Cognotecnologa). La tecnolog a de la informacin (Infotec) supone el desarrollo de microprocesadores que en 2020 o 2025 alcanzaran el poder operativo del ser humano, mientras que el desarrollo de la nanotecnologa (diseo molecular de objetos) est dando sus primeros pasos, pue s la comunidad cientfica apuesta todo por la creacin de nanomquinas o mquinas au torreplicantes y los gobiernos destinan inversiones millonarias en inve stigacin y desarrollo (I+D). Adems de la cognotecnologa (ciencias cogn itivas), la biotecnologa ser otra importante lnea de negocios en la que Si ngapur se perfila como primera potencia en clonacin. Por el momento, los estudios se enfocan a descifrar tanto el genoma humano como el mapa del cerebro, as como a las aplicaciones de la medicina del futuro a partir de las clulas madre to madas de los bancos de cordn umbilical. Como ha ocurrido con los diversos m odelos econmicos, la revolucin de la tecnologa global conllevar varios problemas, como el desempleo; sin embargo, tambin representa la oportunidad para muc hos pases subdesarrollados de adoptar las nuevas tecnologas y saltar la brecha digital, como en el caso de China o frica, que de no tener telfonos pasaron al uso masivo de celulares; Costa Rica, cuya fuerza intelectual est exportando software y se ha constituido como un pas con acceso gratuito a Internet; e India, que cuenta con polticas de I+D para apoyar la infraestructura y la cultura digital. Por ltimo, Smart se refiri al transhumanismo como el destino de la raza humana. En 2050, el incremento acelerado de la tecnologa y la simbiosis de las mquinas aumentara la expectativa de vi da a 150 aos (hoy de 70). ?Trascender las limitaciones fsicas y mentales del hombre plantea la posibilidad de inmortalidad y la divisin de la raza humana, ya que algunos mutaran a una variedad de posthumanos: homo sapiens v.2.0, cyborgs, silorgs, symbor gs, tecnoborgs, cerebro global y otras especies?

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PREFACIO A QUEMANDO CROMO, DE WILLIAM GIBSON Por Bruce Sterling Si los poetas son los legisladores no reconocidos del mundo, los escritores de ciencia ficcin son sus bufones de corte. Somos Payasos Sabios que podemos saltar, dar cabriolas, hacer profecas y rascarnos en pblico. Podemos jugar con Grandes Ideas porque el extravagante colorido de nuestros orgenes de revista barata nos hacen parecer inofensivos. Y los escritores de ciencia ficcin tenemos siempre la posibilidad de retozar alegremente: ejercemos influencia sin tener responsabilidades. Son muy pocos los que se sienten obligados a tomarnos en serio; y no obstante, nuestras ideas se filtran en la cultura, la recorren, burbujeantes, invisibles, como una radiacin de fondo. Con todo, la triste verdad del asunto es que la ciencia ficcin no ha mostrado mucha alegra ltimamente. Todas las formas de cultura popular atraviesan depresiones; pescan un resfriado cada vez que la sociedad estornuda. Que la ciencia ficcin de los setenta haya sido confusa, autorreflexiva y rancia, es motivo de poca sorpresa. Pero William Gibson es uno de nuestros mejores heraldos de un tiempo mejor. Su breve trayectoria ya lo ha consolidado como un incuestionable escritor de los ochenta. Su asombrosa primera novela, Neuromante, que barri con todos los premios del gnero en 1985, revel la incomparable capacidad de Gibson para identificar con precisin los nervios sociales. El efecto fue galvnico, y ayud a despertar al gnero de su sopor dogmtico. Interrumpida su hibernacin, la ciencia ficcin est abandonando su caverna para salir a la fulgurante luz solar del moderno zeitgeist. Y estamos flacos y hambrientos y no del mejor humor. De ahora en adelante las cosas van a ser diferentes. La coleccin que tiene usted ahora en las manos contiene todas las obras cortas que Gibson ha publicado hasta el momento. Es una rara oportunidad para ver el desarrollo asombrosamente rpido de un escritor de estatura mayor. El rumbo que se haba propuesto ya era visible en su primer relato publicado, Fragmentos de una rosa hologrfica, de 1977. Las seas de Gibson ya estaban presentes: una compleja sntesis de la cultura popular moderna, high tech, y una tcnica literaria avanzada. El segundo cuento de Gibson, El continuo de Gernsback, nos lo revela apuntando conscientemente a la tambaleante figura de la tradicin de la ciencia ficcin. Es una devastadora refutacin de la scientifiction1 en su aspecto de tecnolatra estrecha. Vemos aqu a un escritor que conoce sus races y se prepara para una reforma radical. Gibson encontr su molde con la serie del Sprawl: Johnny Mnemonic, Hotel New Rose, y el increble Quemando Cromo. La aparicin de estos relatos en la revista Omni mostr un nivel de concentracin imaginativa que hizo subir las apuestas por el

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gnero en su conjunto. Esto s relatos, barrocos, densamen te cargados, merecen varias lecturas por su filosa, oscura pasin, y por la intensidad de sus detalles. El triunfo de estas historias radica en la evocacin, brillante y autnoma, de un futuro creble. Es difcil sobreestimar la dificult ad de un esfuerzo semejante, esfuerzo que muchos escritores de ciencia ficcin han el udido durante aos. Ta l fracaso intelectual da cuenta de la ominosa proliferacin de relatos postapocalpticos, fantasas de espada y brujera, y esos omnipresen tes culebrones en los que impe rios galcticos degeneran cmodamente en barbarie. Todos esos s ubgneros son producto de la urgente necesidad de los escritores de evitar enredarse con un futuro realista. Pero en las historias del Sp rawl vemos un futuro que es reconocible y dolorosamente extrado de la condicin moderna. El en foque es multifactico, sofisticado, global. Nace de un nuevo conjunto de puntos de partid a: no de la gastada frmula de robots, naves espaciales y el milagro moderno de la energa atmica sino de la ciberntica, la biotecnologa y la telaraa de comunicaciones, por nombrar algunos. Las tcnicas extrapolativas de Gibson son las de la clsica ciencia ficcin dura, pero la demostracin que hace de ellas es pura New Wave. Ms que los acostumbrados tecncratas sin pasin y los coriceos Hombre s Competentes de la ciencia ficcin dura, sus personajes son una tripulacin pira ta de perdedores, buscavidas, parias, marginados y lunticos. Vemos ese futuro de sde abajo, tal como se vive, no como una mera y rida especulacin. Gibson pone punto final a ese frtil arquetipo gernsbackiano, Ralph 124C41+, un tecncrata light encerrado en su torre de marfil, que derrama las bendiciones de la superciencia sobre el populac ho. En la obra de Gibson nos en contramos en las calles y los callejones, en un re ino de sudorosa, tensa supervivencia, donde lo high tech es un incesante zumbido subliminal, como un perv erso experimento de darwinismo social, ideado por un investigador aburrido que mantuviese el dedo permanentemente apretado en el botn de avance rpido. La Ciencia Grande de este mundo no es una fuente de pintorescos prodigios a lo Mister Mago, sino una fuerza omnipresente, que todo lo invade, incuestionable. Es una sbana de radiacin mutagnica que se extie nde sobre las multitudes, un atestado Bus Global que sube rugiendo como una fiera por una pendiente exponencial. Estos relatos pintan un retrato instantneamente reconocib le de la situacin moderna. Las extrapolaciones de Gibson muestran, con ex agerada claridad, la masa oculta de un iceberg de cambio social. Este iceberg se desliza ahora con siniestra majestuosidad sobre la superficie de las postrimeras del siglo veinte, y sus proporciones son tenebrosas e inmensas. Muchos autores de ciencia ficcin, en frentados a este monstruo acechante, han levantado las manos y vaticin ado el naufragio. Aunque nadi e puede acusar a Gibson de ver las cosas color de rosa, l ha evitado esta salida fcil. He aqu otra marca distintiva de la emergente nueva escuela de los ochent a: su hasto del Apocalipsis. Gibson no pierde mucho tiempo en agitar el dedo o es trujarse las manos. Mantiene los ojos decididamente abiertos y, como ha sealado Algis Budrys, no teme el trabajo intenso. Son virtudes capitales. Hay otra seal que presenta a Gibson como parte de un nuevo y creciente consenso en la ciencia ficcin: la facili dad con que colabora con otro s escritores. Tres de esas colaboraciones honran esta co leccin. La especie es un raro manjar, una oscura fantasa en la que bulle un luntico surrealis mo. Estrella roja, rbita de invierno es

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otro relato del futuro cercano que cuenta con un trasfondo autntico y apasionadamente detallado; con el punto de vista multicultural tpico de la ciencia ficcin de los ochenta. Combate areo es una obra de eficacia feroz, brutalmente retorcida, con la clsica combin acin gibsoniana de bajos fondos y high tech. En Gibson omos el sonido de una dcada que ha encontrado finalmente su propia voz. No es un revolucionario fervoroso, sino un reformista pr ctico. Est abriendo los estancos corredores del gnero al aire fresco de la nueva informacin: la cultura de los ochenta, con su extraa, creciente integracin de tecnologa y m oda. Siente debilidad por los ms raros e inventivos afluentes de la corriente principal de la literatura: Le Carr, Robert Stone, Pynchon, William Burroughs, Jayne Anne Phillips. Y es un devoto de lo que J. G. Ballard ha llama do lcidamente literat ura invisible: ese penetrante flujo de informes cientfic os, documentos gubernamentales y publicidad especializada que conforma nuestra cultura por debajo del nivel de reconocimiento. La ciencia ficcin ha sobrevivido a un la rgo invierno aliment ndose con la grasa corporal acumulada. Gibson, junto a una amplia ola de nuevos escritores, inventivos y ambiciosos, ha aguijoneado el gnero hasta despertarlo y ponerlo en marcha, en busca de una nueva dieta. Eso nos har mucho bien a todos.

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JOHNNY MNEMONIC William Gibson Met el arma en un bolso de mano Adidas y la envolv con cuatro pares de medias de tenis; no era en absoluto mi estilo, pero eso era lo que yo buscaba: si piensan que eres bruto, s tcnico; si piensan que eres tcnico, s bruto. Soy un muchacho muy tcnico. As que resolv hacerme lo ms grosero posible. Hoy da, sin embargo, tienes que ser muy tcnico hasta para aspirar a la grosera. Tuve que moldear con un torno las dos balas de latn calibre doce, y luego cargarlas yo mismo; tuve que buscar una vieja microficha con instrucciones para la carga manual de cartuchos; tuve que fabricar una prensa de palanca para asentar los detonadores: todo muy complicado. Pero saba que funcionaran. La reunin estaba programada en el Drome a las 23:00, pero segu en el metro hasta tres paradas despus de la estacin ms cercana y regres caminando. Procedimiento impecable. Verifiqu mi aspecto en la pared cromada de un quiosco de caf, un tpico caucasiano de rostro astuto y una cresta de pelo tieso y oscuro. En el Bajo el Cuchillo las chicas estaban con la fiebre de Sony Mao, y se haca difcil impedir que agregasen la elegante insinuacin de pliegues epicnticos. Aquello tal vez no engaase a Ralfi Face, pero podra llevarme hasta cerca de su mesa. El Drome consta de un solo espacio angosto, con una barra a un lado y mesas al otro, atiborrado de rufianes y tratantes, y un misterioso surtido de traficantes. Aquella noche estaban en la puerta las Hermanas del Perro Magntico, y no me atraa la idea de tener que pasar junto a ellas al salir si las cosas no llegaban a marchar bien. Medan dos metros de altura y eran delgadas como galgos. Una era negra y la otra blanca, pero

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aparte de eso eran casi tan idnticas como la ciruga cosmtica las haba podido hacer. Eran amantes desde haca aos, y tenan fama de violentas. Nunca supe con certeza cul de las do s haba sido varn en un principio. Ralfi estaba sentado a la mesa de siempre. Me deba un montn de dinero. Yo llevaba cientos de megabytes guardados en la cabeza, en una base informtica del tipo idiota/sabio, a la que no tena acceso consciente. Ralfi me la haba dejado all. Sin embargo, nunca haba vuelto para buscarla. Slo Ralfi poda recuperar la informacin, con una frase cdigo inventada por l mismo. Para empezar, no soy barato, pero el preci o de mis horas extras como depsito es astronmico. Y haca tiempo que Ralfi brillaba por su ausencia. Entonces o decir que Ralfi me quera dar un contrato. Qued en encontrarme con l en el Drome, pero concert la cita bajo el nombre de Edward Bax, importador clandestino, recin llegado de Ro y Beijn. El Drome apestaba a negocios, un olor met lico de tensin nerviosa. Los musculosos camorreros, dispersos entre la multitud, se flexionaban partes abultadas unos frente a otros y ensayaban sonrisas estrechas y fr as; algunos estaban tan perdidos bajo superestructuras de injertos musculares que sus rasgos no eran verdaderamente humanos. Disculpen. Disculpen, amigos. Es slo Eddie Bax, Rpido E ddie el Importador, con su bolso de gimnasio profesionalmente soso, y por favor no se fijen en esta abertura, apenas lo bastante amplia para meter por ella la mano derecha. Ralfi no estaba solo. Ochenta kilos de carne rubia californiana se apoyaban en actitud de alerta en la silla de al lado, arte s marciales escritas por todo el cuerpo. Rpido Eddie Bax se haba sentado frente a ellos antes de que las manos del montn de carne se hubieran separado de la me sa. Eres cinturn negro? pregunt prontamente. El asinti; ojos azules que re alizaron una explorac in automtica entre mis ojos y mis manos. Yo tambin dije . Tengo el mo aqu en el bolso. Met la mano por la abertura y quit el segur o. Clic Can doble de calibre doce con los gatillos unidos. Eso es un arma dijo Ralfi, poniendo una mano gorda y moderadora sobre el tenso pecho de nailon azul de su muchacho. Johnny tiene un arma de fuego antigua en el bolso. Al diablo con Edward Bax. Supongo que siempre haba sido Ralfi Fu lano o Mengano, pero deba ese apodo adquirido a una singular vanidad. Con cuerpo de pera demasiado madura, haba lucido durante veinte aos el antao famoso rostro de Christian White: Christian White de la Banda Aria de Reggae, el Sony Mao de su generacin, y campen ltimo del rock racial. Soy un genio de la banalidad. Christian White: rostro clsico del pop, con la alta definicin muscular de un cantante, pmulos cincelados. Angelical en un senti do, bellamente depravado en otro. Pero eran los ojos de Ralfi los que vivan bajo a quel rostro, ojos pequeos y fros y negros. Por favor dijo, resolvamos esto como hombres de negocios. El tono de su voz era de una horrible sinceridad prensil, y las comisuras de su hermosa boca de Christian White estaban siempre hmedas. Este Lewis dijo, sea lando al chico de carne con la cabeza es una albndiga. Lewis encaj a quello impvido, con aire de algo armado con piezas. T no eres una albndiga, Johnny.

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Claro que lo soy, Ralfi, una albndiga atiborrada de implantes donde puedes almacenar tu ropa sucia mientras buscas ge nte que me mate. Por lo que hay en este lado del bolso, Ralfi, se dira que tienes algo que explicar. Es esta ltima hornada de productos, Johnny. Solt un suspiro profundo. En mi papel de corredor... De traficante correg. Como corredor, tengo mucho cuidado en lo relativo a fuentes. T slo les compras a los que roban lo mejor. Entiendo. Volvi a suspirar. Trato dijo fatigosamen te de no comprarles a locos. Esta vez lo he hecho, me temo. El tercer suspiro fue una sea para que Lewis activara el disociador neural que haban pe gado bajo mi lado de la mesa. Puse toda mi fuerza en doblar el dedo ndi ce de la mano derecha, pero fue como si ya no estuviese conectado a l. Senta el metal del arma y el acolchado de goma espuma con que haba envuelto la culata corta, gr uesa; pero mis manos eran de cera fra, distantes e inertes. Esperaba que Lewis fu ese una verdadera albndiga, bastante obtuso como para ocuparse del bolso y quitarme el dedo del gatillo, pero me equivoqu. Hemos estado muy preocupados por ti, Johnny. Muy preocupados. Vers, lo que tienes ah es propiedad de los Yakuza. Se los rob un loco, Johnny. Un loco de atar. Lewis solt una risita. Entonces todo cobr sentido, un horrible sent ido, como bolsas de arena hmeda que se apilaban alrededor de mi cabeza. Matar no era el estilo de Ralfi. Ni siquiera Lewis perteneca al estilo de Ralfi. Pero haba quedado atrapado entre los Hijos del Crisantemo de Nen y algo que les pertenec a; o, lo que quiz era an ms probable, algo de ellos que perteneca a algn otro. Ralfi, naturalmente, poda usar la frase cdigo para volverme idiota/ sabio, y yo arru inara su programa sin recordar ni una sola nota. Para un traficante como Ralfi, por lo general eso habra sido suficiente. Pero no para los Yakuza. Los Yakuza sabran lo de los Calamares, por una parte, y no iban a molestarse en que alguien me sacar a de la cabeza aque llas huellas tenues y permanentes de su programa. Yo no saba gran cosa de los Calamares, pero haba odo historias, y me cuidaba mucho de no repetrselas nunca a mis clientes. No, a los Yakuza no les gustara eso; se pareca mucho a una prue ba. No haban llegado a donde estaban dejando pruebas por ah. O vivos. Lewis sonrea. Creo que se estaba representando un punto ju sto detrs de mi frente, e imaginando cmo podra llegar hasta l por las malas. Eh, vaqueros dijo una voz suave, feme nina, desde algn lugar detrs de mi hombro derecho, no parecen estar pasndola muy bien que se diga. Fuera, perra dijo Lewis, la cara bron ceada muy quieta. Ralfi no tena expresin. Clmate. Me quieres comprar base de la buena? Apart una silla y se sent antes de que ninguno de ellos se lo impidiese. Apenas entraba en mi campo visual: una muchacha delgada con lentes espejados, el pe lo oscuro, spero y corto. Llevaba una chaqueta de cuero negro abierta sobre una camiseta cruzada en diagonal por rayas rojas y negras. A ocho mil el gramo.

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Lewis buf exasperado, y trat de derribarla de la silla de un manotazo. Por alguna razn no consigui tocarla; la mano de ella se levant y pareci rozarle la mueca al pasar. Un chorro de sangre brillante salpic la mesa. Lewis se apret la mueca con fuerza; la sangre se le escapaba entre los dedos. Pero, no tena ella las manos vacas? Lewis iba a necesitar un grapador de te ndones. Se levant cuidadosamente, sin molestarse en apartar la silla. La silla cay hacia atrs y l sali de mi lnea visual sin decir una palabra. Debera buscarse un mdico que le mirara eso dijo la chica . Es un corte de los feos. No tienes idea dijo Ralfi, con voz repentinamente cansada de lo profundo que es el pozo de mierda en que te acabas de meter. De veras? Misterio. Me emocionan los mi sterios. Por qu estar tan callado tu amigo, por ejemplo. O para qu ser esta cosa que tengo aqu y levant la pequea unidad de control que de algn modo le hab a quitado a Lewis. Ralfi pareca enfermo. T, eh... tal vez quieras un cuarto de mill n por darme eso e irte a dar un paseo. Lewis alz una mano gorda y se acarici nerviosamente el rostro plido, delgado. Lo que yo quiero dijo la chica, chasquean do los dedos de modo que la unidad se puso a girar y brillar es trabajo. Un tr abajo. Tu muchacho se hizo dao en la mueca. Pero un cuarto de milln bastar como anticipo. Ralfi exhal explosivamente y comenz a re rse, dejando al descubi erto dientes que no haban sido conservados de acuerdo con la norma Christian White. Entonces la chica apag el disociador. Dos millones dije. se es mi hombre dijo ella, y ech a rer. Qu hay en el bolso? Un arma. Qu grosero. Bien pudo ser un cumplido. Ralfi no dijo nada. Me llamo Millones. Molly Millones. Qu le parece si salimos de aqu, jefe? La gente empieza a mirar. Se puso de pie. Ll evaba pantalones de cuero color sangre seca. Y vi por primera vez que los lentes espejados eran implantes quirrgicos; la plata se alzaba suavemente desde los pmulos y le sellaba los ojos en el interior de los zcalos. Vi mi nueva cara reflejada dos veces. Yo soy Johnny le dije. El seor Face viene con nosotros. Estaba afuera, esperando. Con un aire estndar de turista tech, en pantalones cortos de plstico y una absurda camisa hawa iana estampada con ampliaciones del microprocesador ms conocido de su empresa; un hombrecito apacible, de los que con toda seguridad terminan borrachos de salc e en algn bar donde se sirve arroz tostado con algas marinas. Tena el aspecto del que canta el himno de la empresa y llora, el que estrecha interminablemente la mano del ba rman. Rufianes y traficantes lo veran como un conservador innato, y lo dejaran en paz. No daba pa ra mucho, y cuando hiciese algo sera cuidadoso con su cuenta.

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Como luego imagin, seguramente le habr an amputado parte del pulgar izquierdo, poco antes de la primera articulacin, y se lo habran reem plazado por una punta protsica, rellenndole el mun y acopl ndole una bobina y un cuenco diseados segn uno de los anlogos romboides de la Ono-Sendai. Luego habran enrollado cuidadosamente la bobina con tres metros de filamento monomolecular. Molly se puso a conversar de algo con las Hermanas de l Perro Magntico, lo que me permiti apresurar a Ralfi hacia la salida, presionndole la base de la columna con el bolso de gimnasia. Molly pareca co nocerlas. O que la negra rea. Mir hacia arriba, por al gn reflejo pasajero, tal vez porque nunca me he acostumbrado a eso, a los elevados arcos de luz y a las sombras de las geodsicas de ms arriba. Tal vez eso me salv. Ralfi sigui caminando, pero no creo que estuvi ese tratando de escapar. Creo que ya se haba rendido. Era probable que ya tuviera alguna idea de la cosa con la que bamos a enfrentarnos. Baj la mirada a tiempo para verlo explotar. Una reconstruccin pormenorizada muestra a Ralfi caminando cuando el turista aparece de no se sabe dnde, sonriendo. Apen as una reverencia in sinuada y el pulgar izquierdo se desprende. Es un truco de magia. El pulgar del hombre queda suspendido. Espejos? Hilos? Y Ralfi se detiene, dndono s la espalda, oscura s medias lunas de sudor bajo las axilas de su plido traje de verano. l sabe. Tiene que haberlo sabido. Y entonces el dedo de tienda de artculos de broma, pesado como plomo, dibuja un arco en un fulmin ante truco de yo-yo, y el hilo invisible que lo une a la mano del hombre atraviesa la teralmente el crneo de Ralfi, justo encima de las cejas, sube y vuelve a bajar para cortar en diagonal el torso de forma de pera, desde el hombro hasta las costillas. Co rta tan finamente que no sale sangre hasta que las sinapsis fallan y los primeros temblores hacen que el cuerpo ceda a la gravedad. Ralfi se desplom en pedazos en medio de un a nube rosada de flui dos; las tres partes desiguales rodaron hacia adelante sobre el suelo de baldosas En total silencio. Levant el bolso de gimnasia y se me crisp la ma no. El retroceso del arma casi me rompi la mueca. Deba de haber estado llovie ndo; de una geodsica rota caan cintas de agua que salpicaban las baldosas a nuestras espaldas. Nos acurrucamos en un estrecho hueco entre una tienda de artculos quirrgicos y otra de antigedades. Molly acababa de asomar un ojo espejado y haba informado de la presencia de un mdulo Volks delante del Drome, con las luces rojas encendida s. Estaban barriendo a Ralfi. Haciendo preguntas. Yo estaba cubierto de pelusa blanca cham uscada. Las medias de tenis. El bolso de gimnasia era un deshilachado puo de plstico alrededor de mi mueca. No entiendo cmo diablos no le di. Porque es rpido, demasiado rpido. La chic a se abraz las rodillas y se balance sobre los talones de las botas. Le han acrecentado la sensibilidad del sistema nervioso. Ha sido fabricado por encargo. Sonri y solt un pequeo chillido de placer. Voy a conseguir a ese muchacho. Esta noche. Es el mejor, el nmero uno, lo mximo, lo ltimo.

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Lo que t vas a conseguir, por los dos millones de este chico, es sacarme de aqu. Ese amigo tuyo fue hecho casi todo en una probeta en Chiba City. Es un asesino Yakuza. Chiba. S, Molly tambin ha estado en Chiba. Y me ense las manos, con los dedos ligeramente separados. Eran delgados, cnicos, muy blancos en contraste con el esmalte rojo de las uas. Diez cuchillas salie ron de sus receptculos bajo las uas, cada una un fino escalpelo de acero azulado, de doble filo. Nunca haba andado mucho por Nighttown. No haba all nadie que me debiese dinero por algo que yo recordaba, y casi todos tenan muchos a quienes pagaban con regularidad para que olvidasen. Generaciones de finos tiradores haban hostigado tanto las luces de nen que los equipos de mantenimiento acabaron por renunciar a repararlas. Incluso a medioda los arcos eran manchas de holln sobre un dbil fondo perlino. A dnde vas cuando la organizacin crim inal ms rica del mundo te busca a tientas con dedos tranquilos, distantes? Dnde te escondes de los Yakuza, tan poderosos que tienen sus propios satlites de comunicaci n y al menos tres transbordadores? Los Yakuza forman una autntica red multinacional, como ITT y la Ono-Sendai. Cincuenta aos antes de que yo naciera, ya los Yakuza ha ban absorbido las Tradas, la Mafia, la Unin Corsa. Molly tena una respuesta: Te escondes en el Pozo, en el crculo ms bajo, donde cualquier influencia exterior genera ondas rpidas y concntricas de amenaza pura. Te escondes en Nighttown. Mejor todava, te escondes encima de Nighttown, porque el Pozo es invertido, y el fondo de su cuenco toca el cielo, el ci elo que Nighttown nunca ve, sudando bajo su propio firmamento de re sina acrlica; arriba, donde los Lo Teks se agazapan en las oscuras grgolas, con cigarr illos del mercado negro colgndoles de los labios. Tena otra respuesta, adems. Conque ests bloqueado de verdad, eh, Johnny? No hay modo de sacar ese programa sin la contrasea? Me llev hacia las sombras que aguardaban ms all de la brillante plataforma del tren subterrneo. Las paredes de hormign estaban recargadas de graffiti, aos de palabras que se retorcan en un nico metagarabato de rabia y frustracin. Los datos almacenados son introducidos mediante una serie modificada de prtesis microquirrgicas contra-autismo. Recit una adormilada versin de mi discurso de venta estndar. El cdigo del cliente se almacena en un chip especial; salvo que recurras a los Calamares, de los que pref erimos no hablar los que nos dedicamos a esto, no hay forma de recuperar la frase. No puedes sacarla con drogas, ni extirpando, ni torturando. Yo no la s, nunca la supe. Calamares? Cosas rastreras con brazos? Salimos a un mercado callejero desierto. Unas figuras sombras nos obser vaban desde una plaza improvisada, llena de cabezas de pescado y fruta podrida. Superconductores que detectan interferencias cunticas. Los usaban en la guerra para encontrar submarinos, para destapar cibersistemas del enemigo. S? Material de la Mari na? De la guerra? Los Calamares te pueden leer esa cosa? Se detuvo, y sent que sus ojos me miraban desde detrs de aquellos espejos gemelos.

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Hasta los modelos ms primitivos pod an medir un campo magntico con una millonsima parte de la fuerza geomagntica; es como detectar un susurro dentro de un estadio en plena euforia. Eso ya lo hacen los policas, c on micrfonos parablicos y lsers. Pero tu informacin sigue a salvo. O rgullo profesional. Ningn gobierno permitira a la polica el uso de Calamares. Ni siquiera a los peces gordos de seguridad. Sera demasiado fcil descubrir chanchullo s interdepartamentales; demasiado buenos para destapar watergates. Material de la Marina dijo ella, y su sonrisa brill entre las sombras. Material de la Marina. Tengo un amigo por aqu que estuvo en la Marina, se llama Jones. Sera bueno que lo vieras. Lo que pasa es que es un yunki; as que tendremos que llevarle algo. Un yunki? Un delfn. Era ms que un delfn, pero desde el punto de vista de otro delfn podra haber parecido menos que eso. Vi cmo se mova pesadamente en el tanque galvanizado. El agua saltaba por los bordes y me moj los zapatos. Era un excedente de la ltima guerra. Un cyborg. Sali del agua, y vimos las costrosas placas que le cubran los costados, una especie de retrucano visual cuya gracia casi se perd a bajo una armadura articulada, torpe y prehistrica. A ambos lados del crneo ten a unas deformidades gemelas que haban sido modificadas para poner all unidades sens oras. En las partes descubiertas de la piel blanco-griscea le bril laban unas lesiones plateadas. Molly silb. Jones sacudi la cola y arro j ms agua contra el borde del tanque. Qu es este lugar? Vi formas difu sas en la oscuridad, eslabones de cadena oxidada y otras cosas cubierta s por lona alquitranada. Por encima del tanque penda un rstico marco de madera, cruzado y recruzado por hileras de polvorientas luces navideas. Feria de Diversiones. Zoo y paseos de carnaval. Hable con la Ballena de la Guerra. Esas cosas. Jones es una especie de ballena... Jones se encabrit de nuevo, y me clav una mirada triste y antigua. Cmo hace para hablar? De pronto tena deseos de irme. Ah est lo bueno. Di hola, Jones. Y todas las luce s se encendieron simultneamente. Titilaban rojas, blancas y azules. RBARBARBA RBARBARBA RBARBARBA RBARBARBA RBARBARBA Conoce el lenguaje de los smbolos, ya ves, pero el cdigo est restringido. En la Marina lo tenan conectado a un exhibidor audiovisual. Molly sac el estrecho

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paquete de un bolsillo de la chaqueta. Polvo puro, Jones. Lo quieres? Jones se detuvo en el agua y comenz a hundirse. Sent un pnico extrao al recordar que no era un pez, que poda ahogarse. Queremos la clave del banco de Johnny, Jones. La queremos ya. Las luces titilaron, se apagaron. Vamos, Jones! A AAAAAAAAA A A A Luces azules, cruciformes. Oscuridad. Puro! Es limpio. Vamos, Jones. BBBBBBBBB BBBBBBBBB BBBBBBBBB BBBBBBBBB BBBBBBBBB Un fulgor de sodio blanco ba las facciones de Molly en una monocroma rida; sus pmulos proyectaron sombras partidas. R RRRRR R R RRRRRRRRR R R RRRRR R Los brazos de la esvstica roja se le retorcieron en los lentes de plata. Dselo dije. Ya la tengo. Cara de Ralfi. Falta de imaginacin. Jones alz la mitad de su cuerpo blindado sobre el borde del tanque, y pens que el metal iba a ceder. Molly lo pinch de un go lpe con la jeringuill a, metiendo la aguja entre dos placas. El mbolo silb. En el marco hubo una explosin de espasmdicos juegos de luz que luego se desvaneci por completo. Lo dejamos flotando, girando lnguidamente en el agua oscura. Quizs estuviese soando con su guerra en el Pacfico, con las ciberminas que habra barrido, hurgando suavemente los circuitos con el Calamar para extraer la pattica clave de Ralfi del chip que llevo metido en la cabeza. Veo que metieron la pata cu ando lo licenciaron, dejndolo salir de la Marina con ese equipo intacto, pero, cmo se hace para que un delfn ciberntico se vuelva drogadicto?

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La guerra dijo ella. Todos lo estaban. Lo hizo la Marina. De qu otro modo los haces trabajar para ti? No estoy seguro de que esto tenga aspe cto de buen negocio dijo el pirata, buscando un mejor precio. Especificaciones de objetivo para un satlite de comunicaciones que no est en el libro... Hazme perder tiempo y sers t quien se quedar sin aspecto dijo Molly, inclinndose por encima del escritorio de plstico rayado para pincharlo con el dedo. Entonces ve a comprar tus microondas a ot ro sitio. Era un chico duro, bajo ese disfraz de Mao. Nacido en Nighttown, tal vez. La mano de Molly le pas como un rayo por delante de la chaqueta, cortndole una solapa sin siquiera arrugarla. Trato hecho, entonces? Hecho dijo l, mirndose la arruinada solapa con lo que esper fuese simplemente un educado inters. Trato hecho. Mientras yo examinaba las dos grabadoras que habamos comprado, ella sac del bolsillo con cremallera que llevaba en el puo de la chaqueta el pedazo de papel que yo le haba dado. Lo despleg y lo ley en silencio, moviendo los labios. Se encogi de hombros. Esto es todo? Adelante dije yo, pulsando simultneamente los botones de rcord de ambos tableros. Christian White recit Molly, y su Banda Aria de Reggae. Ralfi el fiel, un fan hast a el da de su muerte. La transicin a la modalidad idiota/sabio es siempre menos brusca de lo que yo espero. La fachada de la emisora pirata era una fracasada agencia de viajes en un cubculo color pastel que se jactaba de poseer un es critorio, tres sillas, y un descolorido pster de un spa orbital suizo. Un par de pjaros de fant asa con cuerpos de vidrio soplado y patas de lata sorban montonamente agua de un vaso de poliestireno apoyado en una repisa junto al hombro de Mo lly. A medida que yo entraba en la nueva modalidad, los pjaros fueron acelerando gradualmente el vaivn hasta que las crestas de plumas abrillantadas se convirtieron en apretados ar cos de color. La ventanilla digital que marcaba los segundos en el reloj de plstico de pared era ahora un reticulado que lata sin sentido; Molly y el chico con cara de Mao se nublaron, y los brazos se les desdibujaron en fantasmagricos ademanes de insecto. Y entonces t odo se convirti en esttica fra y gris, en un interminable poema tonal en un lenguaje artificial. Pas tres horas cantando el programa robado de Ralfi. El paseo mide cuarenta kilmetros de punta a punta, una desorden ada superposicin de cpulas Fuller que cubren lo que en otro tiempo fue una arteri a suburbana. Si se apagan las luces en un da claro, una gris ap roximacin de luz solar se filtra a travs de las capas acrlicas, creando una visin parecida a las imgenes de prisin de Giovanni Piranesi. Los tres kilmetros del extrem o sur cubren Nighttown. Nighttown no paga impuestos ni presta servicio s. Las luces de nen estn apagadas, y las geodsicas han sido ennegrecidas por el humo de dcadas de fuegos de cocina. En la casi total oscuridad de un medioda de Nighttown, qui n se fija en una que otra docena de chiquillos locos perdidos en los techos?

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Llevbamos dos horas subiendo por escale ras de hormign y de metal con planchas perforadas, pasando junto a gras abandonada s y herramientas cubiertas de polvo. Habamos comenzado en lo que pareca ser un taller de mantenimie nto fuera de uso, atiborrado de segmentos triangulares de t echumbre. Todo haba sido cubierto por la misma capa de graffiti hechos con pintura en aerosol: nombres de pandillas, iniciales, fechas que se remontaban hasta el cambio de siglo. Los graffiti nos siguieron durante todo el ascenso, mermando gradualmente ha sta que qued un nico nombre, repetido a intervalos: lo tek. En chorreantes maysculas negras. Quin es Lo Tek? Nosotros no, jefe. Molly su bi por una temblorosa es calera de aluminio y desapareci por un agujero practicado en una lmina de plstico corrugado. Low technique, low technology, baja tecnologa. El plstico le amortiguaba la voz. Sub tras ella, acaricindome la dolorida mueca. A los LoTeks les parecera un gesto decadente ese truco t uyo de la escopeta. Una hora ms tarde sub metindome por otro agujero, este ltimo mal abierto con una sierra en una tabla de madera terciada y me encontr con el primer Lo Tek. No pasa nada dijo Molly, rozndome el hombro con la mano. Es Perro. Hola, Perro. En el estrecho haz de luz de la linterna de Molly, Perro nos observ con su nico ojo, y lentamente sac una lengua gruesa y gris cea que lami unos caninos enormes. Me pregunt cmo podan calificar de baja t ecnologa el transpla nte de colmillos de dberman. Los inmunosupresores no crecen prec isamente en las copas de los rboles. Mol. El tamao de los dientes le dificultaba el habla. Del torcido labio inferior le colg un hilo de saliva. Te o llegar. Hace tiempo. Podra tener quince aos, pero los colmillos y un brillante mosaico de cicatrices se conjugaban con la rbita del ojo para presentar una mscara de total best ialidad. Haba tomado tiempo y un cierto tipo de creatividad ensamblar aquel rostro, y su actitud me hizo ver que disfrutaba viviendo tras l. Llevaba unos tjanos gastados, negros de mugre y brillantes en las rayas. Tena el pecho y los pies desnudos. Hizo algo con la boca que se aproxim a una sonrisa. Alguien los sigue. Muy a lo lejos, en Nighttown, un vendedor de agua pregonaba su producto. Saltos en red, Perro? Molly movi la linterna hacia un lado, y vi cuerdas delgadas atadas a pernos, cuerdas que iban hasta el borde y desaparecan. Apaga la maldita luz! Molly la apag. Cmo es que el que los vi ene siguiendo no tiene linterna? No la necesita. se s que es un peligro, Perro. Si tus centinelas se le cruzan, volvern a casa en pedazos. se es amigo amigo, Mol? Pareca incmodo. Le o mover los pies sobre la madera terciada. No. Pero es mo. Y ste dndome una palm ada en el hombro, ste s es amigo. Entendido?

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S dijo Perro, sin mucho entusiasmo, caminando pesadamente hacia el borde de la plataforma, donde estaban los pernos. Se pus o a puntear una especie de mensaje en las cuerdas tensas. Nighttown se extenda debajo de nosotros co mo una aldea de juguete para ratas: unas ventanas minsculas dejaban ver luz de ve las; slo unos pocos edificios estaban chillonamente iluminados por linternas de pilas y lmparas de carburo. Imagin a los viejos con sus interminables pa rtidas de domin, bajo gotas de agua gruesas y calientes que caan de ropa mojada colgada en varas entre las paredes de las chabolas de madera terciada. Trat entonces de imaginarlo subi endo pacientemente en la oscuridad, con las sandalias y la horrible camisa de turista, suave y parsimonioso. Cmo haca para seguirnos? Bien dijo Molly. Nos huele. Fumas? Perro sac un paquete arruga do del bolsillo y of reci un cigarrillo aplanado. Mir la marca mientras me lo encenda con una cerilla de cocina. Yiheyuan filtro. Beijn Cigarette Factory. Llegu a la conclu sin de que los Lo Teks eran comerciantes del mercado negro. Perro y Molly volvieron a su discusin, que pareca girar en torno al deseo de Molly de utilizar alguna parte en especial de la propiedad inmobiliaria de los Lo Teks. Yo te he hecho un montn de favores, hombre. Quiero ese piso. Y quiero la msica. T no eres Lo Tek... As transcurri la mayor parte de un tortuoso kilmetro, con Perro guindonos por pasarelas inestables y escalerillas de cuerda. Los LoTeks fijan sus nidos y escondrijos al tejido de la ciudad con gr uesos trozos de resina, y duermen en hamacas de red. Viven en un pas tan poco poblado que en al gunos sitios no es ms que unos asideros para las manos y los pies, practicados con sierra en los puntales geodsicos. El Piso Mortal, lo llamaba Molly. Gateando detrs de ella resbalando en metal gastado y madera hmeda con mis zapatos nuevos de Eddie Bax, me preguntaba cmo podra aquello ser ms letal que el resto del territ orio. Al mismo tiempo, tena la impresin de que las protestas de Perro eran rituales, y que Molly ya esperaba conseguir lo que quera. En algn lugar debajo de nosotros, Jones deba estar dando vue ltas en su tanque, sintiendo las primeras punzadas del sndrome de abstinencia. La polica estara aburriendo a los asiduos del Drome con pregunt as acerca de Ralfi. Qu haca? Con quin estaba antes de salir? Y los Yakuza andaran asentando su fantasmagrica moles en los bancos de datos de la ciudad, busca ndo tenues imgenes mas reflejadas en cuentas numeradas, transacciones de valores, billetes de acciones. Somos una economa de informacin. Te lo ense an en la escuela. Lo que no te dicen es que es imposible moverse, vivir, act uar a cualquier nivel sin dejar huellas, pedacitos, fragmentos de informacin en ap ariencia insignificantes. Fragmentos que pueden ser recuperados, amplificados... Pero a esas alturas el pirata habra puesto nuestro mensaje en lnea para su transmisin al satlite de comunicaciones Yakuza. Un me nsaje sencillo: Consig an que los perros dejen de molestar o difundimos su programa.

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El programa. No tena ni idea de cul era su contenido. Sigo sin tenerla. Yo slo canto la cancin sin comprender nada. Probablement e fuesen datos de investigacin, pues los Yakuza se dedican a formas avanzadas de espionaje industrial. Un negocio elegante: robar a la Ono-Sendai como si nada y pe dir un rescate por la informacin, amenazando con difundirla y mellar as el filo de las investigaciones del conglomerado. Pero no haba otra solucin? No estaran ms contentos si tuvieran algo que vender a la Ono-Sendai, ms contentos que co n un Johnny de calle Memoria muerto? El programa iba en viaje a una direccin en Sidney, donde se guardaban cartas de clientes y donde no se hacan preguntas una vez que se pagaba un pequeo anticipo. Correo martimo comn. Yo haba borrado la mayor parte del otro ma terial y grabado nuestro mensaje en el espacio en blanco, dejando del programa apen as lo suficiente para que se lo pudiera identificar como genuino. Me dola la mueca. Quera parar, acostarm e, dormir. Saba que no tardara en perder las fuerzas y caer, saba que los zapatos tan elegantes que me haba comprado para la noche como Eddie Bax no pisaran con firm eza y me llevaran a Nighttown. Pero el hombre brot en mi mente como un hologram a religioso de pacotilla, resplandeciente; el chip ampliado de la camisa hawaiana pa reca una foto de r econocimiento de algn ncleo urbano sentenciado a la destruccin. As que segu a Perro y a Molly por el cielo Lo Tek, construido con chatarra y desperdicios que ni siquie ra queran en Nighttown. El Piso Mortal tena ocho metros de lado. Un gigante haba enhebrado cables de acero pasndolos de un lado a otro por encima de un depsito de chatarra y los haba estirado. Cruja al moverse, y se mova constantemente, balancendose y torcindose mientras los Lo Teks se reunan e instalaban en la plataforma de madera terciada que lo rodeaba. La madera estaba plateada por el paso de los a os, pulida por el uso prolongado y surcada de iniciales, amenazas, declaraciones de pasin. Colgaba de otro grupo de cables que se perdan en la oscurida d detrs del estriden te resplandor blanco de las dos lmparas antiguas que pendan encima del Piso. Una muchacha con dientes como los de Perro entr en el Piso a gatas. Tena los senos tatuados con espirales de color ail. Cruz el Piso riendo, forcejeando con un muchacho que beba un lquido oscuro de una botella de litro. La moda Lo Tek inclua cicatrices y tatuaj es. Y dientes. La elec tricidad que robaban para iluminar el Piso Mortal pareca una excepcin a su esttica general, creada en nombre del... rito, deporte, ar te? No lo saba, pero vea que el Piso era algo especial. Tena el aspecto de haber sido mont ado a lo largo de generaciones. Mantena la intil arma bajo la cha queta. Esa dureza y ese peso resultaban reconfortantes, aunque no me quedasen ms car tuchos. Y me di cuen ta de que no tena la menor idea de lo que estaba realmente sucediendo, ni de lo que, se supona, deba suceder. Y se era mi juego, porque he pasado la mayor parte de mi vida como un receptculo ciego que se llena con el conocim iento de otras personas, conocimiento del que luego se me vaca: un chorro de le nguajes sintticos que nunca comprender. Un chico muy tcnico. Claro que s. Entonces advert lo quietos que se haban quedado los Lo Teks.

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El estaba all, al borde de la luz, observando el Piso Mort al y la galera de mudos Lo Teks con calma de turista. Y cuando nuestros ojos se encontraron por primera vez con un mutuo reconocimiento, sent que un recuerdo haca clic en mi cabeza: Pars, y el brillo del largo Mercedes que se deslizaba bajo la lluvia hacia Notre Dame; invernculos mviles, caras japonesas detr s del vidrio, y cien Nikons que se levantaban en ciego fototropismo, flores de ace ro y cristal. Detrs de esos ojos, cuando me encontraban, los mismos obturadores, zumbando. Busqu a Molly Millones, pero se haba ido. Los Lo Teks se apartaron para dejarlo s ubir al banco. l hizo una reverencia, sonriendo, y se sac suavemente las sandalias, las dej juntas, perfectamente alineadas, y baj al Piso Mortal. Avanz hacia m, caminando por aquel movedizo trampoln de chatarra, con la soltura de un turista que camina por la alfomb ra sinttica de un hotel cualquiera. Molly salt al Piso, movi ndose. El Piso chill. Estaba equipado con micrfonos y amplificadores, con fonocaptores instalados en los cuatro grueso s resortes de las esquinas y micrfonos de contacto pegados al azar en oxidados fragmentos de maquinaria. En alguna parte, los Lo Teks tenan un amplificador y un sintetizador, y ahora vi las formas de los altavoces en lo alto, por encima de la s crueles luces blancas. Comenz un ritmo de percusin, un ritm o electrnico, una especie de corazn amplificado, tan regular como un metrnomo Ella se haba quita do la chaqueta de cuero y las botas; la camiseta no tena mangas, y a lo largo de aquellos delgados brazos aparecan tenues indicios de circuitos de Chiba City. Los pantalones de cuero le brillaban a la luz de las lmparas. Empez a bailar. Flexion las rodillas, pies bl ancos y tensos sobre un tanque de gas aplanado, y el Piso Mortal empez a subir y a bajar. El ruido que haca era como el de un mundo que se acaba, como si los cables que sujetan el firmamento se hubiesen roto y estuviesen entrechocando y cayendo por el cielo. El sigui el ritmo durante unos cuantos latidos, y luego avanz calculando a la perfeccin el movimiento del Piso, como un hombre que salta de una piedra plana a otra en un jardn ornamental. Se sac la punta del pulgar con la elegancia de un hombre acostumbrado a los gestos de sociedad y se lo lanz a Molly. Bajo las lmparas, el filamento fue un refractario hilo de arcoiris. Ella se tir al suelo, rod y se levant de un salto despus de que la molcula pasara casi rozndola con un silbido de latigazo; las garras de acero chasquearon hacia la luz en lo que debe de haber sido un automtico rictus de defensa. El latido de la percusin se aceler, y e lla salt acompandolo: el pelo oscuro desmelenado sobre las lisas lentes platinadas la boca apretada, los labios tensos de concentracin. El Piso Mortal resonaba y r uga, y los Lo Teks chillaban excitados. El hombre redujo el filamento a un arremolin ado crculo policromo y fantasmal de un metro de dimetro y lo mantuvo girando delant e de l, la mano sin pulgar a la altura del esternn. Un escudo. Y Molly pareci soltar algo, algo adentro, y se fue el verdadero comienzo de su danza de perro rabioso. Saltaba, re torcindose, lanzndose de lado, aterrizando con ambos pies sobre el bloque de un motor de aleacin directamente sujeto a uno de los resortes

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de espiral. Me tap los o dos con las manos y me arrod ill en un vrtigo de sonido, pensando que Piso y bancos caan, caan hacia Nighttown, y nos vi atravesando las chabolas, la ropa mojada tendida, explota ndo en las baldosas como frutas podridas. Pero los cables resistieron, y el Piso Mortal suba y bajaba co mo un mar de metal enloquecido. Y Molly bailaba en l. Y al final, justo antes de que l arrojase por ltima vez el filamento, le vi algo en la cara, una expresin que no pareca encajar en ese sitio. No era miedo ni era rabia. Creo que era incredulidad, atnita incomprens in mezclada con pura repulsin esttica por lo que estaba viendo, oyendo: por lo que le estaba pasando. Acort el filamento; el disco fantasmal se redujo al tamao de un plat o mientras l alzaba el brazo por encima de la cabeza y lo bajaba de golpe; el pulgar se curv apuntando a Molly, como una cosa viva. El Piso llev a Molly hacia abajo; la molcula le pas justo por en cima de la cabeza; el Piso dio un coletazo y alz al hombre hasta la trayectoria de la molcula. Tendra que haberle pasado inofensivamente por encima y regresar a su cuenca, dura como el diamante. Le amput la mano por detrs de la mueca. Estaba frente a una abertura del Piso, y pas por ella como un clavadista, con una extraa elegancia deliberada, un kamikaze derrotado rumbo a Nighttown. En part e, creo, hizo aquel salto para darse unos segundos de digno silencio. Ella lo haba matado con un shock cultural. Los Lo Teks rugan, pero alguien apag el amplificador, y Molly hizo callar el Piso Mortal, esperando, con el rostro blanco e in expresivo, hasta que el ruido cedi y qued slo un dbil silbido de hierros tortura dos y un rechinar de xido contra xido. Rastreamos el Piso buscando la mano cortada, pero no la encontramos. Lo nico que encontramos fue una elegante curva en una pieza de acero oxidado, por donde haba pasado la molcula. Tena el borde tan brillante como cromo nuevo. Nunca supimos si los Yakuza haban aceptado nuestras condiciones, o si recibieron el mensaje. Hasta donde yo s, el programa de ellos sigu e esperando a Eddie Bax en un anaquel de la habitacin trasera de una tie nda de regalos en la tercera planta de Sidney Central-5. Tal vez hayan vendido el original a la Ono-Sendai hace meses. Pero es posible que hayan recibido la transmisin del pirata, porque nadie ha venido a buscarme hasta el momento, y ya ha pasado casi un ao. Si vi enen a buscarme, le s espera una larga subida en la oscuridad, y pasar por delant e de los centinelas de Perro, y ltimamente no me parezco mucho a Eddie Bax. Dej que Molly se encargara de eso, con anestesia local. Y mis dientes nuevos casi han echado raz. Decid quedarme aqu arriba. Cuando mir por encima del Piso Mortal, antes de que l llegase, vi lo vaco que yo me senta. Y supe entonces que estaba harto de ser un balde de agua. As que ahora bajo a visitar a Jones, casi todas las noches. Ahora somos socios, Jones y yo, y tambin Molly Millones. Molly se encarga de nuestros negocios en el Drome. Jones sigue en Divertilandia, pero ahora tiene un tanque ms grande, con agua de mar fresca que le traen una vez por semana. Y tiene su droga, cuando la necesita. Sigue hablando a lo s nios con el marco de luces, pero a m me habla en un nuevo monitor que tiene en un cobertizo que alquil all, un monitor mejor que el que usaba en la Marina.

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Y los tres estamos haciendo mucho dinero, ms dinero del que haca antes, porque el Calamar de Jones puede leer las huellas de todo lo que me han almacenado en la cabeza, y me lo dice por el monitor en lenguajes que entiendo. As que estamos aprendiendo muchas cosas acerca de mis anteriores clientes. Y un da har que un cirujano me saque todo ese silicio de las amgdalas, y vivir con mis propios recuerdos y con los de nadie ms, como el resto de la gente. Pero todava no. Mientras tanto, se est realmente bien aqu arriba, en la oscuridad, fumando un chino con filtro y escuchando las gotas de condensacin que caen de las geodsicas. Es todo muy tranquilo aqu arriba... salvo cuando un par de Lo Teks deciden ponerse a bailar en el Piso Mortal. Adems es educativo. Con Jones ayudndome a descifrar las cosas, me estoy convirtiendo en el chico ms profesional de la ciudad. Qu es un Qubit? Qubit es la nueva unidad de informacin en la realidad cuntica. Es el acrnico de "quantum bit". Representa una superposicin de los bits 0,1 que se realiza en un mundo estrictamente cuntico. A diferencia de las representaciones digitales un qubit permanece en un estado indeterminado hasta que es observado. Fue demostrado de manera reciente, que la teora de un computador cuntico pudiera resolver ciertos problemas matemticos, tales como una gran produccin de nmeros, mucho ms rpido que los convencionales, y que pudiera ser utilizados, por ejemplo, en un "codebreaking". Sera siquiera, posible emplear propiedades de la mecnica cuntica en la "accin a distancia" para transportar informacin de manera instantnea a grandes distancias, sin prdida alguna de informacin. Esto debe sonar como Ciencia Ficcin, pero los primeros dos portales de cuntica lgica fueron demostrados a finales de 1995. Si este campo es desarrollado, podremos ver toda una serie de palabras nuevas que comiencen con "qu" (Extrado de: http://quinion.com/words/turnsofphrase/tp-qub1.htm)

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HISTORIA DEL CINE CIBERPUNK. (PRIMERA PARTE) Ral Aguiar LOS ORGENES. METRPOLIS. En la dcada de los ochenta se hizo conocido el movimiento ciberpunk gracias al filme Blade Runner y a la novela de William Gibson, Neuromante. A tal punto se extendi la fiebre ciber que, lejos de ser considerada una extravagancia, esta modalidad hoy es un subgnero de la ciencia ficcin. Las pelculas sobre extraterrestres o guerras espaciales se vieron de pronto desplazadas en el inters del pblico y de la mayora de los productores por las posibilidades y los peligros de la informtica. De pronto bajo el nombre de ciberpunk confluan todas aquellas obras que trataran sobre la interfaz hombre-mquina, el cruce entre biologa y tecnologa, el espacio en que la realidad fsica y la virtual se confunden, las prtesis cibernticas, el control de la mente mediante implantes: una amalgama que se ha plasmado en la corriente ms poderosa de la reciente literatura fantstica y que, en el cine, puede incluir desde los replicantes de Blade Runner a la Nueva Carne de Cronenberg, pasando por Dark City, Existenz o la triloga de Matrix. El abuelo cinematogrfico de la corriente ciberpunk, y de su hermano menor, el steampunk, es tambin el primer gran filme de anticipacin. Me refiero a Metrpolis (1926), de Fritz Lang, pelcula en la que algunos ven una premonicin del nazismo. El film se traslada a la Alemania del siglo XXI. Es el ao 2020 y la sociedad que habita la futurista ciudad de Metrpolis est escindida en dos clases: una lite que vive entregada a los placeres y una masa de trabajadores alienados, autmatas humanos de espalda encorvada cuyo nico destino es servir desde que nacen hasta que mueren ejecutando tareas absurdas. Un sabio medio loco fabrica un robot idntico a una muchacha que predica la resignacin entre los obreros y de la cual se ha enamorado el hijo del jefe. El autmata incita y conduce a los esclavos a la rebelin. Estos, rompiendo las mquinas, provocan catstrofes cuyas primeras vctimas son ellos mismos. En un cataclismo el robot ser destruido, el sabio morir, la herona tendr relaciones con el hijo del jefe y ste se reconciliar con los obreros. Metrpolis marca sobre todo el conflicto hombre mquina. No solo se adelant a su poca en la descripcin de una problemtica social, sino que tambin predijo con la intensidad de sus imgenes la visin diablica de las grandes industrias y los ejrcitos de armas sofisticadas. Fritz Lang logr configurar un alegato condenatorio contra los abusos y excesos del progreso, contra la alienacin que an padece la civilizacin actual. Goza tambin de un despliegue tcnico que prefigura muchos de los elementos que luego seguiran vigentes en pelculas posteriores del gnero como Blade Runner, Brazil, o las sagas robticas de Terminator o Robocop, por solo citar algunas. (CONTINA EN EL PRXIMO BOLETN)

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PELICULAS QUE VIENEN LLEGANDO Salida: 12 de octubre del 2005 Gnero: Ciencia-Ficcin / Accin Direccin: Karyn Kusama Compaa: Paramount Pictures Msica: Theodore Shapiro Con: Charlize Theron, Frances McDormand, Johnny Lee Miller, Marton Csokas, Sophie Okonedo, Amelia Warner, Caroline Chikezie La pelcula, basada en la futurstica serie animada de MTV creada por Peter Chung se desarrolla en el ao 2400, cuando la mayora de los habitantes del planeta han desaparecido por una epidemia. Solo una amurallada y protegida ciudad-estado ha sobrevivido: Bregna, gobernada por un congreso de cientficos. Charlize Theron trabaja en el papel protagnico de "Aeon Flux," la mejor guerrera de la rebelin Monican que se prepara en el subsuelo. Esta rebelin, es lidereada por el Negociante, actuado por Frances Mc Dommand. Cuando Aeon es enviada a una misin para matar al lder del gobierno (Csokas), ella descubre un mundo de secretos que hacen que cuestione todo lo que crea saber.