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Qubit

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Material Information

Title:
Qubit
Physical Description:
Serial
Language:
English
Publisher:
Cubit
Place of Publication:
Havana, Cuba
Publication Date:
Frequency:
monthly
three times a year
regular

Subjects

Subjects / Keywords:
Science fiction, Latin American -- Periodicals   ( lcsh )
Science fiction -- History and criticism -- Periodicals   ( lcsh )
Science fiction -- Periodicals   ( lcsh )
Genre:
periodical   ( marcgt )
serial   ( sobekcm )

Record Information

Source Institution:
University of South Florida Library
Holding Location:
University of South Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
usfldc doi - Q01-00005-n05-2005-06
usfldc handle - q1.5
System ID:
SFS0024302:00005


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Qubit.
n No. 5 (June 2005)
260
[Havana, Cuba] :
b Cubit
June 2005
310
Monthly
650
Science fiction, Latin American
v Periodicals
Science fiction
x History and criticism
Periodicals
Science fiction
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ndice: 0. Posthumanidad. Solo un sueo? Alejandro Madruga. 1. Made in Cuba: Claudi@. Jorge Enrique Lage 2. Cmo convertirse en hacker. Eric Steven Raymond. 3. Los hijos del Ciberpunk. Eric Mota. 4. La especie. John Shirley y William Gibson. 5. Historia del cine ciberpunk (quinta parte) Ral Aguiar Subscripciones: qubit2005@yahoo.com

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Posthumanidad: Slo un sueo? Alejandro Madruga 1. El escenario: La Inteligencia Artificial. Durante los primeros aos la Inteligencia Artificial (IA) se fundamento en el desarrollo de programas que fueran capaces de realizar actividades propias de la mente humana, tales como demostrar teoremas, jugar a las damas, al ajedrez, darle soluciones a problemas poco estructurados basados en la heurstica o en campos donde se requera de conocimientos, los sistemas expertos. Esta va para lograr una inteligencia no humana, para muchos era demasiado lenta y no cumpla con las expectativas. Muchas esperaban haber creado una inteligencia no humana en los 80s. Se puede decir que a finales de los 80s y principio de los 90s muchos investigadores comenzaron a desesperarse y no fueron pocos los que abandonaron sus laboratorios por lneas de trabajo ms prometedoras. Sentimiento de fracaso que invadi tanto a la IA dbil como a la IA fuerte. Para la dbil cuyo objetivo era crear sistemas informticos que realizasen actividades que requeran de inteligencia tales como los sistemas expertos, en los cuales se cifraron grandes esperanzas tanto investigativas como comerciales, se esperaba que el mercado estuviera abarrotado de sistemas expertos, incluso los metdicos japoneses, para no ser menos, se lanzaron en su famoso proyecto de 5ta. Generacin que tambin quedo como otro intento ms. Por su parte la fuerte cuyo propsito es reproducir en la maquina la extensa variedad, sutileza y profundidad de la inteligencia humana, no logro cumplir con sus metas de en menos de 20 aos haber reproducido la mente humana y estaban atascados en modelos muy elementales de la inteligencia, como el mundo de bloques y en sistemas cerrados que eran incapaces de mostrar iniciativa o fallaban estrepitosamente ante cualquier problema que requiriera de sentido comn. 2. Nuevos actores: Vingen y Kurzweil Comenzaremos con el norteamericano Vernor Vingen, quien vaticina que la creacin de entidades con inteligencia mayor que la humana ser una realidad, antes del 2030. Este autor le da ms importancia al hardware de la computadora que a sus programas y se concentra en la creacin de mquinas inteligentes independientes de s emulan la mente humana Y afirma,

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que existen otros caminos diferentes a la IA para llegar a la superhumanidad a la cual l le llama amplificacin de la inteligencia, la mi sma se esta sucediendo de una forma natural, cada vez que se mejora nuestra capacidad para acceder a la informacin y para comunicarnos. Esto nos lleva a la conclusin de una inteligencia "emergente" que podr surgir de un mo mento a otro. Por otra parte, Vingen, considera que el poder y la influencia de Internet estn siendo muy poco considerada: "La total anarqua de la red mundial es una evidenci a de su potencial. A medida que crecen la conectividad, el ancho de banda, el tamao de la capacidad de archivo y la velocidad de proceso (su habilidad para comunicarse en anchos de banda variables, incluyendo algunos mucho ms elev ados que la voz o los mensajes escritos). Qu pasar cuando partes de un ego pueden ser copiadas y unidas a otras, cuando la autoconciencia puede aumentar o disminuir para aproximarse a la naturaleza del problema bajo consideracin? Es algo parecido a una biosfera recapitulada como un pr ocesador de datos, pero un milln de veces ms r pida y con millones de humanos como agentes inteligentes (Nosotros mismos)". Vingen tambin propone una inteligencia superhuman a fuerte, la cual podra parecerse a una Sociedad de la Mente (idea de Minsky) c on varios componentes muy calificados, donde algunos de esos "equivalentes humanos" podran ser usados nada ms que para procesamiento digital de seales. Y agrega: "p ara aquellos que no ha yan cambiado (los que decidan seguir siendo humanos) el logro ser un trato benigno, quizs dndoles la apariencia de ser los dueos de unos semidioses esclavos (las mquinas superinteligentes)". El reduccionismo siempre estar en la ment e de todo cientfico y Ray Kurzweil toma la idea de la ingeniera inversa y la aplica a los pr ocesos de la mente. Y dice: Un ordenador es ms rpido que el cerebro humano en algunas cosas, pero lo difcil es que tenga la riqueza, sutileza y profundidad de nuestro pensamiento. Para lograrlo ser clave el software de la inteligencia, basado en la ingeniera invers a, que copia el funci onamiento del cerebro humano. Nuestros circuitos cerebrales s on tridimensionales y se basan en unas complejsimas conexiones. Escaneando el cerebro podremos crear una rplica, y usando circuitos artificiales tridimen sionales de nanotubos (tubos microscpicos) podremos imitar su funcionamiento y crear una inteligencia ar tificial avanzada. El pr ofesor norteamericano Andreas Nowatzyk ya trabaja en un proyecto para copiar el cerebro de un ratn. Es un primer paso para lo que vendr luego. Al igual que Vingen no ve limites al desarroll o tecnolgico el cual absorbe a todas las actividades humanas. Y apuesta por una evolucin tecnolgica que rompa con la lenta evolucin biolgica. Y afirma que muchos cien tficos tienen una perspe ctiva lineal y ven el futuro como un calco retocado del pasado. Eso es un error. Estamos en una fase de crecimiento exponencial en la que confluyen la informtica, la biotecnologa, la fsica cuntica, la nanotecnologa... Este siglo ser equivalente a 20.000 aos de desarrollo lineal. Entre sus numerosas predicciones se encuentran escanear el cerebro para luego instalarlo en otro medio no biolgico, as como lograr la inmersin total virtual. Y cree que los entornos de realidad virtual integrarn todos los sentidos y a la vez sern capaces de mejorar la inteligencia; se podr pensar m s rpido, tener pensamie ntos ms complejos y tele cargar el conocimie nto, y suea con que estos entornos de realidad virt ual entre el 2030 y el 2040 compitan con los entornos reales. 3. Que piensa el padre de la Inteligencia Artificial

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Minsky quien fuera uno de los fundadores de la IA, junto a John McCarthy y lder de los "zarrapastrosos" junto a Schank (as se les llamaba a los investigadores que defendan la represetancin semntica en contraposici n a los pulcros que abogaban por una representacin lgica) desde donde defenda la idea de una IA lo mas cerca posible al pensamiento humano y se opona al formulismo fro de la lgica, resulte ser ahora uno de los paladines de la sustitucin de l hombre por las mquinas. Minsky quien no puede ocultar su decepcin con la inteligencia artificial dice: "La IA est en un estado risible, debido a que podemos hacer qu e las mquinas hagan el tipo de cosas que hace un "experto", pero an no podemos lograr que hagan la mayor parte de las cosas que puede hacer un nio de 4 aos. Aunque reconoce que la IA se atasco, anuncia que esta solo se ha detenido por un momento. Y dice: Hacia 1 980 el progreso se detuvo en cierta forma y la gente se dispers en otras direcciones para tratar de en contrar alguna va de volver. Minsky ya en su vejez, parece darle ms importancia a la inmortalidad que al propio sentido tico de lo que propone, de ah que diga: "Hasta ahora hemos tendido a vernos como producto final de la evolucin, pero la evol ucin no ha cesado. La verdad es que ahora estamos evolucionando ms rpidamente aunque por el lento procedimiento darwinista. Ya es hora de que empecemos a pensar en nuestras nuevas identidades, que estn aflorando. Podemos comenzar a disear sistemas fundados en un tipo ingenioso de seleccin innatural, capaces de sacar partido de caractersticas ad quiridas. Y agrega: "Estamos en una era primitiva, en la cual las mquinas no tienen pe rspectiva del futuro, ni "valores familiares bsicos". Y s, tengo que insistir que esta cien cia llevar a la extensin de nuestro lastimoso tiempo de vida". Con respecto al sentido tico de sus ideas, afirma que es tan malo que si insiste en l va a ser peor. Y propone, no sin razn, que la tica debe venir de gente que sepa de eso. Y agrega: No creo que sea bueno pedirle a los cientficos que entiendan las consecuencias de su trabajo, porque no pueden. Y los justifica dici endo: Pasan todo su tiempo pensando en su trabajo, as que no piensan en la tica o en las consecuencias. Y concluyo con un prrafo de mi ensayo Posthumanismo o Posthumanidad? Publicado por la editorial Ciencias Sociales en 1996: En el futuro surgirn nuevas tendencias basadas en la cooperacin de todas las inteligencias (nadie sabe cuantas ni como sern), y surgirn nuevas profesiones que tendrn que ver con las in teligencias no humanas, y sobre todo, creo, se intensificarn los estudios sobre la inteligencia humana: psicologa, neurofisiologa, antropologa, sociologa, parasicologa y otras. Es totalmente racional pensar que el hombre ante la superinteligencia de las mquinas tr ate de comprender su propia humanidad y sienta mas que nunca la necesidad de conocer su propio cerebro (lo irracional sera que el hombre se dedicara a adorar a las mquinas como dioses ). Las mquinas a su vez le servirn al hombre como impulsoras de nuevas fuerzas cr eativas, este al no tener que dedicarse a las actividades rutinarias ms tiempo para darle un uso ms eficiente a su cerebro, o ser el hombre tan torpe que en lugar de perfeccionar su sistema educativo buscando ser cada vez mas creativo, se aferre como nica solucin a la perfeccin de las mquinas, cuando en realidad ambos pueden ser mejores y ambos tanto las mquinas como los humanos dependen de la capacidad del individuo como ser social.

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Claudi@ Jorge Enrique Lage Yo le llamo Ray Gamma (no s si por comodidad o porque la naturaleza de nuestros movimientos privilegia el empleo de seudnimos) y nunca he visto sus ojos. En estos seis meses de conspiracin, de asfixia, de esperanzas vertidas en secreto ante cada alucinacin de cristal lquido, he conocido todos los modelos de gafas oscuras que actualmente se venden, se compran, se fabrican y se roban en el mundo. Sabes cul es tu problema? dice, que eres demasiado idealista; es eso. La lluvia golpea contra los cristales. Afuera, el agua de los charcos despedaza el reflejo de la luna. Aunque claro, es normal: a tu edad, yo tambin crea en el futuro. Futuro, palabra triste. Digo que s con la cabeza y una seriedad que ni yo mismo me creo. En ese momento se abre la entrada, y una rubia alta avanza hacia la barra con el aplomo de mujer acostumbrada a coleccionar miradas no slo masculinas. No te pierdas lo que acaba de entrar por ah digo con el nico objetivo de aligerar la atmsfera. Qu cosa? pregunta Ray con aire distrado. El Partenn. Detrs de ti. Vestido rojo y corto, ajustado al cuerpo, y un abrigo de piel manchada. Me pregunto: qu hace esta mujer en un cafetn de cuarta categora? Ray se vuelve para mirarla y al instante retoma su posicin anterior, sobresaltado. La conoces? pregunto en voz baja. Se llama Claudi@. Claudia? No, Claudia no. Claudi@. Agarra el bolgrafo y escribe CLAUDI@ sobre una pgina en blanco de mi agenda (Ray adora programar reuniones, citas a ciegas, golpes definitivos, asaltos a la nada, todo bien envuelto en la nebulosa del misterio.) como si fuera un trozo de papel cualquiera y no importara garabatearlo. Tremenda rubia digo como quien dice Tremendo calor, o Tremenda lluvia: con cierta resignacin. No es una mujer. Ah, no? oh asombro. Entonces...? Tampoco. Es un virus. Un qu? Bioinformtica avanzada, muchacho. Nueva generacin, ya sabes... Disculpen, alguno de ustedes tiene fuego? la voz es ronca pero de suave consistencia. Se ha parado junto a la mesa y sonre, las manos ocupadas en extraer un

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cigarro de la cajetilla recin abierta: Dolce Cannabis Light, importados. Le miro los ojos, el pelo, la fina tela del vesti do slo a unos milmetros de mi mano izquierda, erigindose en barrera infranqueable para mis ojos desprovistos, esta noche, de lentes manipulados. Trato de mirarla como se mira a un conglomera do de bytes, pixels, puro software... y no lo consigo. As que un virus, no Ray? l se apresura a ofrecerle el encendedor. Gracias dice el virus, luego de expulsar sobre mi cabeza la primera bocanada, echando a andar nuevamente el tiempo junto con el olor a hierba. Acto seguido nos da la espalda y vuelve a la barra, donde la espe ra un brebaje amarillento de composicin indefinida, pero sin duda altamente alcoholizado. Vaya, con unos cuantos as... Quin es el creador de semejante prodigio? Ray permanece en silencio, la mirada perdida entre las volutas de humo que emergen de la lata de capuchino. Algo anda mal y yo no me he dado cuenta. No es de nosotros dice con voz spera. To da una serie de implicaciones funestas comienza a abrirse paso en mi cerebro. Es de ellos. Me uno a su silencio para procesar mejor la noticia. Al fin pregunto: Ests seguro? Completamente. Pero... nos habr reconocido? A ti no, todava no te buscan; pero yo ya estoy fichado. Y entonces? Nada, no s. Como puestos de acuerdo, idntico nerviosi smo, los dos miramos hacia la barra. Claudi@ ya est pagando: muchas gracias, para servirle (el barman hipnotizado), buenas noches, se cuelga un bolso del hombro y se va. Ray casi arroja la silla contra el cristal al ponerse de pie. Voy tras ella dice. Voy contigo. No se me ocurre nada mejor, por desgracia. La salida se cierra detrs de nosotros y da mos los primeros pasos en la noche. Hace fro. La lluvia ha descendido a la categora de ll ovizna fina, detectable slo a la luz de los escasos vehculos que se deslizan por San Lzaro. Claudi@ no nos lleva demasiada ventaja. Camina con extraordinaria ligereza, como si hubiera nacido encaramada en esos tacones de aguja de medio metr o de altura, la ms barata de las putas baratas, dibujando figuras arpas, flores, copas en el aire c on sus caderas, nada mal para ser un virus. Qu piensas hacer? le pregunto a Ray. No me explico cmo es capaz de ver al go sin quitarse las pueteras gafas. Eliminarla se palpa el bolsillo interior del abrigo. Creo que esto servir. Es peligrosa? Quin? Quin va a ser. Ella, el virus. No mientras permanezca fuera del Sistema. Pero al Sistema se tiene acceso desde cualqu ier terminal de fibra ptica en cualquier esquina, es decir, prcticamente en todas pa rtes. No te parece, Ray, que esta persecucin es un poco...? Ya s lo que ests pensando dice Ray el Telpata. S, es verdad, pero no me queda otra opcin. Puedes dejarme, si quieres... Olvdalo. La seguimos hasta el final de la calle, all donde las pisadas de lo s transentes todava se confunden con los escombros de la Universi dad, y nos sentamos en un banco a esperar

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que ella se decida a hacer algo distinto de es tar parada bajo la luz de un poste reflector viendo pasar los helicpteros, uno detrs de otro. Despus bajamos al metro ( subway como dice Ray), justo a tiempo para abordar el ltimo vagn del ltimo viaje. Claudi@ en ningn momento da seales de haberse percatado de nuestra presencia, lo que puede significar dos cosas: o finge (qu gran actri z), o en realidad ignora que la estamos siguiendo, aunque ya a esta altura tiene que ser harto evidente para cualqu ier ser humano, humanoide u homnculo, golem o virus de cualquier cl ase. Mxime cuando Ray y yo somos tan discretos como una alarma antimisiles. No te preocupes ha dicho l, no tie ne por qu darse cuenta de nada. El tren echa a andar y a los pocos segundos salimos disparad os hacia el corazn de la otra ciudad, el submundo que late, respira y tiembla del otro lado de las ventanillas: instrucciones para llenar un vaco, escribir la novela que quiero y no voy a escribir porque sera demasiado peligroso hacerlo: Havana subway of life crnicas sueltas de lo que posiblemente sea la verdadera noche, la verdadera Habana... Como envueltos en una rfaga de luz, pasan los burdeles de tercer a y de cuarta (los de segunda estn arriba y los de primera en lo alto de las torres, pero bajo otros nombres), los comercios de dudosa reputacin donde lo mismo te venden una hamburguesa que un par de neurotrodos amplificadores, los caf eclubes donde se dan cita violadores y ninfmanas, travestis y porngrafos; las pequeas cabinas para usos privados, los domos ecolgicos del Centro, las gra ndes orgas, luces de nen, holopsters con los superhroes de la corriente musical de moda, audfonos, revol oteo de panfletos a fa vor de la tolerancia gentica, kioscos y tenderetes, casinos y espe ctculos alternativos, escenografas de cine negro en recuadritos de cmic: eso es el viaje, una largusima tira cmica por donde desfilan asaltantes de Bancos Internacionales, asesinos en serie y sin serie (pero ninguno serio), traficantes de psicotrpicos, buscavid as y buscamuertes, espadachines y cuchilleros, prostitutas independientes de todas las edades de todas las razas, de todos los sexos... Y del lado de ac: nosotros, un par de pirata s sin mucha suerte en una historieta de cyberpunk reciclado, estirpe de viejos rebeldes ha bituados a hacer malabarismos intiles con keywords como libertad, fantasa y otras palabras tristes. Nos bajamos en la ltima parada. Claudi@, con la frialdad hacia nosotros que ya se ha convertido en el ingrediente fundamental de su aura, escoge para subir la escalera que conduce hasta un costado de la Fuente Luminosa, ms apagada que nunca. Subimos tras ella, a unos pocos pasos de ella, tan descaradamente que da risa. Una vez arriba no nos queda ms remedio que ap urar el paso: Claudi@, al parecer, ha decidido que est atrasada para llegar a su destino (cualquiera que sea ste) y comienza a caminar ms rpido. Crece la distancia entre ella y nosotros, su silueta desaparece detrs de unos rboles y por un momento pien so, no sin alivio, que la vamos a perder de vista. Pero no: cuando salgo de la oscuridad de la Fuente Luminosa y la veo a lo lejos, entrando a Caf Hollywood, siento el peso de lo inevitable. De pronto me parece estar inmerso en una gigantesca parodia y me ro en silencio de las pa labras tristes, de la luna despedazada en el cielo y las figuras dibujadas en el ai re, de los helicpteros, de m mismo. Dnde se meti? pregunta Ray, lanzndos e a cruzar la calle detrs de m. En el Holly sealo. Para qu hacerle trampas al destino? Caf Hollywood no tiene nada que ver con aquel cafetucho de San Lzaro donde comenz todo. Es un mundo regido por sus prop ias leyes, autnomo, autosuficiente. Nadie conoce al dueo, si es que lo tiene. En cambio, todos hablan maravillas de los cocteles, el espectculo que incluye proyecciones de pelculas viejas y striptease en ingravidez, la msica y la animacin y, por supuesto, los fenom odificados: el alma del local, el verdadero negocio. No s Ray, pero yo cada vez que entro aqu me siento tan fuera de lugar como una cucaracha en la pera.

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Claudi@ se encamina directo al bao. Ray me detiene con un gesto. Yo solo dice. OK. Psale la cuenta y vmonos de aqu. Me hace una mueca y se va tras ella. Yo le sonro y sonriendo me dejo caer en la primera silla que encuentro. Suspiro. l ni se imagina lo feliz que me siento de acabar con toda esta locura. Ya me par ece verlo: agarra a Claudi@ por detrs, una mano tapndole la boca y la otra clavando el can de la Norton en su precioso cu ello. Le dir Al fin solos, mueca, o Farewell, my lovely o cualquier otra cosa y lu ego... hasta la vista, virus. De pronto me da por silbar. La cancin que estn poniendo es el tema musical de una pelcula de fin de siglo, no recuerdo cul, solo s que tena que ver con un amor desdichado y un iceberg. Desconfo de los icebergs, tanto en cine como en literatura: han sido los culpables de muchos naufragios. Lo malo del iceberg es que uno nunca sabe realmente de qu tamao es la parte sumergida dice una voz ahuecada. Ignoro en qu momento se sent frente a m. No es un fenomodificado. Tampoco parece borracho. La primera impresin, dicen, es la ms valedera: el tipo tiene cara de mapache. As que t eres el nuevo compinche de Ray Gamma. De golpe me dejan de funci onar tres o cuatro rganos. No s de qu me est hablando, seor. Ah, no sabes da unos golpecitos en la mesa con la punta de los dedos. A ver qu te parece: Daniel V., ms conocido como El Dany; 22 aos; tcnico medio, no demasiado brillante, en informtica; estudiante de periodismo por la s noches; aprendiz de escritor, espa free-lance y sabot eador ocasional, por el da... Eso eres t, no? Lo siento, me confund e con otra persona. El mapache sonre, saca del bolsillo una cajetilla de Dolce Cannabis Light, importados, y le hace una sea a alguien de la barra ms cercana. Tiene las uas cuidadosamente arregladas, slo falta que se las pinte. Tu amiguito nunca te habl de nosotros? Oiga, yo no... De pronto aparece a nuestro lado un Ch aplin vestido de camarero y gordo. El mapache le dice algo al odo, luego enciende un cigarro y mira hacia la cpula de baile. Un tipo especial, ese Ray Gamma, no te parece? Yo lo conozco bien. No tiene ojos Algo fro me paraliza de repente y no logro disimularlo bien. Cmo...? No tiene ojos. Mire es un chiste, no cabe duda, no s qu es lo que usted pretende pero... Dos agujeros negros baja la voz y se in clina sobre la mesa para acercarse ms a m, tan profundos que a veces ni siquiera se ve el rayo de luz roja de los implantes. Abre la boca y su risa me enva la neblina con olor a hierba directo a la cara. Nunca te dijo, eh? Claro, qu te iba a decir?, que le hicimos un trabajito casi perfecto aqu dentro? se toca la calva y vuelve a rerse, ahora acentuando las manchas grises que le recorren el rostro en zig-zag. Vuelvo la cabeza hacia la puerta del bao de mujeres. En la plataforma flotante, un grupo de bailarinas semides nudas desarrolla una coreografa homoertica al comps estridente de Acid Rain. Disculpe, pero me tengo que ir ya digo con un ademn de levantarme. El mapache me agarra por el brazo. Tan pronto? Pero si no has tomado nada! No, no quiero... Yo invito.

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Una Marilyn de uniforme y cuerpo delicad amente andrgino llega sosteniendo una bandeja y pone dos vasos sobre la mesa, luego se sienta en los muslos del mapache. Me quedo mirando el brebaje amarillento de co mposicin indefinida, pero sin duda... Pobrecito El Dany dice el mapache y le da un beso en el cuello al fenomodificado. No tuvo tiempo para despedir se de su socio la Marilyn me mira con una mezcla de ternura y lstima. A esta hora ya Claudi@ debe haberle... cmo dijo l?, ah, ya: pasado la cuenta. No por ltima vez, intento sonrer, no puede ser.... No le quedaba otra opcin, recuerdas? No es peligrosa mientras permanezca... comienzo a decir, estpidamente, como un escolar que repite la leccin. Fuera del Sistema? el mapache suelta una carcajada. No seas tonto, muchacho. El Sistema somos nosotros. Levanta el vaso en un gesto de brindis, fija ndo la vista en algo o alguien detrs de m. Los labios hmedo-rojosensuales de La Marilyn dibujan una sonrisa. Qu esperas para beber? Cierro los ojos. Ponen un tema musical que habla de misiones imposibles. La mano que ahora se posa sobre mi hombro huele a metal oxidado.

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CMO CONVERTIRSE EN HACKER Eric Steven Raymond ( esr@thyrsus.com ) QU ES UN HACKER? El Jargon File contiene un montn de definiciones del termino "hacker", la mayora basadas en la aficin a lo tcnico y en el placer de resolver problemas sobrepasando los lmites. Si deseas saber cmo convertirte en un hacker, bien, solo 2 puntos son realmente relevantes. Existe una comunidad, una cultura compartida, de programadores expertos y magos de las redes, cuya historia se remonta dcadas atrs a los tiempos de los primeros miniordenadores de tiempo compartido y los tempranos experimentos con ARPAnet. Los miembros de esta cultura crearon el trmino "hacker". Los hackers construyeron Internet. Los hackers hicieron de Unix el sistema operativo que es hoy da. Los hackers hacen andar Usenet. Los hackers hacen funcionar la WWW. Si eres parte de esta cultura, si has contribuido a ella y otras personas saben quin eres y te llaman hacker, entonces eres un hacker. Los mentalidad hacker no est confinada a esta cultura del software. Hay gente que aplica la actitud de hacker a otras cosas, como la electrnica o la msica de hecho, puedes encontrarla en los ms altos niveles de cualquier ciencia o arte. Los hackers de software reconocen estos espritus emparentados en otras partes y pueden llamarlos "hackers" tambin y algunos sostienen que la naturaleza hacker es en realidad independiente del medio particular en el cual el hacker trabaja. Sin embargo, en el resto de este documento nos centraremos en las habilidades y actitudes de los hackers de software, y en las tradiciones de la cultura compartida que origin el trmino "hacker". Existe otro grupo de personas que se llaman a s mismos hackers, pero que no lo son. Son personas (generalmente varones adolescentes) que se divierten irrumpiendo ilegalmente en ordenadores y haciendo "phreaking" en el sistema telfonico. Los autnticos hackers tienen un nombre para esas personas: "crackers", y no quieren saber nada de ellos. Los autnticos hackers opinan que la mayora de los crackers son perezosos, irresponsables y no muy

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brillantes, y fundamentan su crtica en que ser capaz de romper la seguridad no le hace a uno un hacker, de la misma manera que ser capa z de arrancar un coche con un puente en la llave no le convierte en ingeniero de automotores. Desafo rtunadamente, muchos periodistas y escritores utilizan errneamente la palabra "hacker" para describir a los crackers; esto causa enorme irritacin a los autnticos hackers. La diferencia bsica es esta: los hackers construyen cosas; los crackers las destruyen. Si quieres ser un hacker, contina leyendo. Si lo que quieres es ser un cracker, ve directo a leer el alt.2600 y preprate para soportar la dura realidad cuando descubras que no eres tan listo como crees. Y eso es todo lo que voy a decir de los crackers. LA ACTITUD DEL HACKER Los hackers resuelven problemas y construyen co sas, y creen en la libertad y la ayuda voluntaria mutua. Para ser aceptado como hack er, debers comportarte como si tuvieras esta actitud en tu interior. Y para comportarte como si tuvier as esta actitud, debers creerte de verdad dicha actitud. Pero si piensas en cultivar las actitudes de hacker solo como una forma de ganar aceptacin en esta cultura, te ests equivocando. Transf ormarse en la clase de persona que cree estas cosas es importante para ti para ayudarte a aprender y mantenerte motivado. Como en todas las artes creativas, el modo ms efectivo de transformarse en un maestro es imitar la mentalidad de los maestros no slo intelectualmente, sino tambin emocionalmente. As que, si quieres ser un hacker, repite lo que sigue hasta que te creas lo que ests diciendo: 1. El mundo est lleno de problemas fascinantes que esperan ser resueltos Es muy divertido ser un hacker, pero es la cl ase de diversin que requiere mucho esfuerzo. El esfuerzo requiere motivacin. Los atletas triu nfadores obtienen su motivacin a partir de un tipo de placer fsico que surge de trabajar su cuerpo, al forzarse a s mismos ms all de sus propios lmites fsicos. De manera sim ilar, para ser un hack er debers sentir un estremecimiento de tipo primitivo cuando resuelves problemas, afinas tus habilidades y ejercitas tu inteligencia. Si no eres la clase de persona que te sientes inclinado hacia estas cosas de forma natural, necesitars poder experimentarlas para llegar a ser un hacker. De no ser as, encontrars que tu energa para "hackear" se ver agotada por otras di stracciones como el sexo, el dinero o la aprobacin social. (Adems debers desarrollar cierta clase de fe en tu propia capacidad de aprendizaje la creencia de que, aun cuando puedes no saber t odo lo que necesitas para resolver un problema, si tomas una parte de l y aprende s desde all, aprenders lo suficiente para resolver la siguiente parte, y as, hasta que lo tengas resuelto por completo.) 2. Ningn problema tendra que resolverse dos veces

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Los cerebros creativos son un recurso vali oso y limitado. No deben desperdiciarse reinventando la rueda cuando hay tantos y tan fascinantes problemas nuevos esperando por all. Para comportarte como un hacker, debes creer que el tiempo para pensar que emplean otros hackers es precioso tanto, que es casi una obligacin moral para ti el compartir la informacin, resolver los problemas y luego exponer la solucin de manera que los otros hackers puedan resolver nuevos problemas, en lugar de enfrentarse perpetuamente con los viejos. (No tienes que pensar que ests obligado a regalar todo tu producto creativo, aunque aquellos hackers que lo hacen son los que obtienen ms respeto por parte de los dems hackers. Es consistente con los valores de un hacker venderse lo suficiente para pagar la comida, el alquiler y los ordenadores. Tambin es t bien la utilizaci n de estas habilidades de hacker para sostener a la familia, o in cluso hacerse rico, siempre que no olvides la lealtad a tu arte y a tus colegas hackers mientras lo haces.) 3. El aburrimiento y el trab ajo rutinario son perniciosos Los hackers (y las personas creativas en gene ral) nunca debieran ser sometidas a trabajos estupidamente repetitivos, porque cuando esto sucede significa que no estn haciendo lo nico que son capaces de hacer: resolver nuev os problemas. Este desperdicio de talento daa a todo el mundo. Por ello, las tareas ru tinarias, repetitivas y aburridas no slo son desagradables, sino intrnsecamente perversas. Para comportarte como un hacker, debes creer en esto lo suficiente como para automatizar las tareas rutinarias todo lo que se pueda, no solamente por ti mismo, sino para beneficio de todos los dems (especialmente otros hackers). (Existe una aparente excepcin a esta regla. Los hackers hacen cosas a veces que pueden parecer repetitivas o aburridas a un observador, pero son un ejercicio para lograr claridad mental o para adquirir cierta habilidad u obten er cierta clase de experiencia que no podra conseguirse de otro modo. Pero esto es una eleccin ningn ser pensante debiera nunca ser forzado a una situacin que les aburra.) 4. La libertad es buena Los hackers son antiautoritarios por naturaleza. Cualquiera que pueda darte rdenes, puede obligarte a dejar de resolver es e problema que te est fascin ando y, dada la manera como trabajan las mentes autoritarias, encontrarn alguna razn espantosam ente estpida para hacerlo. Por eso, la actitud autor itaria debe ser combatida donde sea que se la encuentre, pues si se la deja te asfixiar, tanto a ti como a otros hackers. (Esto no es lo mismo que combatir toda autoridad. Los nios n ecesitan gua, y los criminales, restricciones. Un hacker puede estar de acuerdo en aceptar algn tipo de autoridad para poder obtener algo que desea ms que el tiempo que gasta en segu ir rdenes. Pero este es un pacto limitado, consciente; la cl ase de sumisin que desean los autoritarios no est en oferta.) Los autoritarios prosperan en la censura y el secreto. Y desconfa n de la cooperacin voluntaria y del intercambio de informacin s lo les agrada la cooperacin que tienen

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bajo su control. As que, para comportarte como un hack er, debers desarrollar una hostilidad instintiva hacia la censu ra, el secreto y la utilizacin de la fuerza o el fraude para someter a adultos responsables. Y debers esta r preparado para actuar en consencuencia. 5. La actitud no es sustituto para la competencia Para ser un hacker, debers desarrollar algunas de esas actitudes. Pero tener solo la actitud no te transformar en hacker, como tampoco te puede transformar en un atleta campen o en estrella del rock. Para transformarte en hacker necesitars in teligencia, prctica, dedicacin y trabajo duro. Por lo tanto, debes aprender a desconfiar de la actitud y respet ar la competencia en todas sus formas. A ningn hacker le gusta perder el tiempo con quienes adoptan la pose de hacker, sino que veneran la competencia especialmente la competencia al hackear, pero la competencia en cualquier mbito est bie n. Especialmente buena es la competencia en habilidades exigentes que poca gente domina, y la mejor es la competencia en habilidades exigentes que requieren agudeza mental, destreza y concentracin. Si respetas la competencia, disfrutars desa rrollndola en ti mismo el trabajo duro y la dedicacin se transformarn en una especie de juego intenso, y no una rutina. Esa actitud es vital para transformarse en hacker. HABILIDADES BSICAS PARA EL HACKING La actitud hacker es vital, pero ms an lo son las habilidades. La actitud no es sustituto para la competencia, y existe un cierto conj unto de herramientas bsicas que debes dominar antes que cualquier hacker suee con llamarse as. Este conjunto de herramientas cambia lentamen te a lo largo del tiempo a medida que la tecnologa crea nuevas habilidade s y descarta otras por obsoletas Por ejemplo, se inclua la programacin en lenguaje mquina, y no se habl aba de HTML hasta hace poco. Pero hacia finales de 1996, est claro que se debe incluir lo siguiente: 1. Aprende a programar Esta es, por supuesto, la habilidad fundamental del hacker. Si no conoces ningn lenguaje de programacion, recomiendo empezar con Python. Es limpio, bien documentado, y relativamente fcil para novatos. A pesar de ser un buen primer lenguaje, no es un juguete; es muy poderoso, flexible y se adapta bien a grandes proyectos. Java es tambien un buen lengua je para iniciarse en la programacin. Es ms difcil que Python, pero produce cdigo ms rpido que Python. Creo que es un buen segundo lenguaje para aprender. Pero no creas que podrs ser un hacker, siquiera un programador, si solo c onoces un nico lenguaje debes aprender cmo pensar en los problemas de programacin de una manera general, independiente de cualquier lenguaje. Para ser un hacker de verdad, precisas llegar al punto en el cual aprendas un lenguaje nuevo en das, relacionando lo que est en el manual con lo que ya sabe de antes. Esto significa que debes apre nder varios lenguajes muy diferentes entre s.

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Si deseas meterte seriamente en programacin, tendrs que aprender C, la base de Unix. C++ es muy parecido a C; si conoces uno, apre nder el otro no te resultar difcil. Sin embargo, ninguno de ellos es bueno para apre nder a programar. Y hoy da, cuanto ms puedas evitar programar en C, mas productivo sers. C es muy eficiente, y trabaja bien con los recursos de las maquinas. Desafortunadamente, C obtiene su eficiencia a base de mucho manejo a bajo nivel de los recursos (como la memoria) a mano. Todo esa programacin a ba jo nivel es muy compleja y propensa a errores, y tendrs que dedica r gran cantidad de tiempo a la depuracin de los programas. Con las mquinas de hoy, tan poderosas, esto ya no es tan necesario es ms inteligente usar un lenguaje que use el tiempo de mquina menos eficientemente, pero en cambio use tu tiempo ms eficientemente. O sea, Python. Otros lenguajes de particular im portancia para los hackers son Perl y LISP Perl vale la pena aprenderlo por razones prcticas: es amplsimamente usado por pginas web dinmicas y por sistemas de administracin, as que incluso si nunca has escrito en Perl, deberas aprender a leerlo. Mucha gente usa Pe rl en la forma que yo sugiero usar Python, para evitar la programacion en C en trabaj os que no requieran la eficiencia de C. Necesitars ser capaz de entenderlo. Vale la pena aprender LISP por una raz n diferente La profunda e iluminadora experiencia que obtendrs cuando finalmente lo logres te har ser mejor programador el resto de tus das, incluso si no usas LISP mucho. (Puedes obtener fcilmente algo de primera experiencia con LISP escribiendo y m odificando los modos de edicin del editor Emacs.) Lo mejor hoy da es aprender estos cinco (Python, Java, C/C++, Perl y LISP). Adems de ser estos lenguajes los mas impor tantes en el hacking, representan muy diversas formas de aproximarse a la programacin, y cada uno te educar de diferentes maneras. No puedo dar instrucciones completas en este documento de cmo puedes aprender a programar es una habilidad compleja. Pero puedo adelantarte que los libros y los cursos no servirn (muchos, tal vez la mayora de los mejores hackers, son autodidactas). Puedes aprender las caractersticas de los lenguajes p artes de conocimiento de libros, pero el verdadero conocimiento lo adquieres en la vida real aplicando lo que ya sabes. Lo que s servir es a) leer cdigo y b) escribir cdigo El aprendizaje de la programacin es como apre nder a escribir bien en lenguaje natural. La mejor manera de aprender es leer algo de la s cosas escritas por los maestros del estilo, luego escribir algunas cosas t mismo, leer mucho ms, escribir un poco ms... y repetir esto hasta que lo que escribes empieza a most rar la clase de fuerza y economa que aprecias en tus modelos. Antes era difcil encontrar cdigo de bue na calidad para leer, porque haba pocos programas de cierta magnitud disponibles en cdigo fuente de tal manera que los hackers noveles pudieran meterles mano. Esta situacin ha cambiado drsticamente: software de fuente abierta, herramientas de programacin libres y sistemas operativos libres (todo ello hecho por hackers) estn ampliamente dispon ibles en la actualidad. Lo que me lleva elegantemente a nuestro siguiente tema... 2. Consigue uno de los Unices libres; aprende a usarlo y a ponerlo en funcionamiento

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Asumo que tienes un ordenador personal o puede s acceder a uno (a estos muchachos de hoy da les resulta tan sencillo obtenerlo... :)). El paso con mucho ms importante que cualquier novato puede dar en el camino de adquirir las habilidad es de un hacker es obtener una copia de Linux o alguno de los otros Unices tipo BSD libres, instalarlo en una mquina personal y hacerlo funcionar. S, es cierto que existen otros sistemas operativ os en el mundo adems de Unix. Pero slo pueden encontrarse en formato binario no pued es ni leer el cdigo ni modificarlo. Si intentas aprender a hackear en una mquina DOS, Windows o en un MacOS te sentirs como si tratas de aprender a bailar con el cuer po escayolado. Bajo OS/X es posible, pero solo una parte de l del sistema es cdigo de fuente abierta Es como si estuvieras golpeando un muro de varias capas de cemento, y aparte tienes que ser cuidadoso para no desarrollar el mal hbito de depender del cdigo propietario de Apple. Si te concentras en Unix bajo el cap, puedes aprender cosas mas tiles. Unix es el sistema operativo de Internet. Si bien puedes aprender a usar Internet sin saber Unix, nunca podrs ser un hacker en Internet sin conocerlo. Por este motivo, la cultura hacker actual est muy centrada en Unix. (Est o no fue siempre as, e incluso la situacin le desagrada a algunos de los hackers ms veteranos, pero la simbiosis entre Unix e Internet es tan fuerte que hasta la energa de Microsoft parece incapaz de hacerle mella.) As que consigue un Unix personalmente me gusta Linux, pero hay otros (y s, puedes hacer funcionar Linux y DOS/Windows en la misma mquina). Aprndelo. Hazlo funcionar. Mtele mano, anmate. Comuncat e en Internet mediante l. Lee el cdigo. Modifcalo. En ese sistema se incluyen las mejores herramientas de programacin (que incluyen C, Lisp y Perl) de lo que cualquier sistema operativo de Microsoft ni siquiera podra soar, adems te divertirs y te sumergirs en un caudal de conocimientos de tal magnitud que nunca hubieras imaginado, hasta que en cierto momento, mirando hacia atrs, te dars cuenta que ya eres un maestro hacker consumado. Puedes encontrar ayuda y r ecursos de BSD Unix en www.bsd.org (Nota: No recomiendo instalar ni Linux ni BSD a solas si eres novato. Para Linux, encuentra un grupo de usuarios local de Linux y pide ayuda; o contctalo mediante Open Projects Network LISC mantiene canales IRC donde puedes obtener ayuda.) 3. Aprende a usar la Web y a programar en HTML La mayora de las cosas que ha construido la cu ltura hacker funcionan fuera de la vista del gran pblico, ayudando en el funcionamiento de fbricas, oficinas y universidades, y carecen de un impacto obvio en la vida de qu ienes no son hackers. La Web es la nica gran excepcin, y es tan enorme y brillante es te juguete de hackers que incluso los polticos admiten que est cambiando el mundo. Slo por esta razn (y hay un montn de otras igualmente buenas), debes apre nder a trabajar en la Web. No me estoy refiriendo a aprender a manejar un navegador (cualquiera puede hacer eso), sino que debes aprender a escrib ir HTML, el lenguaje de marcas de la Web. Si an no sabes cmo programar, el aprendizaje que implica la escritura de HTML te ensear algunos de los hbitos mentales que te ayudar n luego con la programacin. As que hazte una pgina personal. Prueba con XHTML, que es ms claro que el clasico HTML.

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Pero no vayas a creer que por te ner una pgina personal ests ms cerca de ser un hacker. La Web est llena de pginas personales. La mayora de ellas son banales, basura sin contenido basura muy vistosa, pero basura al fin. Para que va lga la pena, tu pgina debe tener contenido debe ser interesante y/o til para los otros hacker s. Y esto nos lleva al prximo tema... 4. Si no tienes un ingls funcional, aprndelo Como estadounidense y hablante nativo de ingls, era reacio a sugerir esto, por si se interpretaba como una suerte de imperialismo cultural. Pero hablantes nativos de otras lenguas me han urgido a que seale que el ingls es el lenguaje con el que trabaja la cultura hacker e Internet, y necesitars saberlo para funcionar en la comunidad hacker. Esto es muy cierto. Tiempo atrs, alrede dor de 1991, aprend que muchos hackers que tenan el ingls como segundo idioma lo usab an en discusiones tcnicas, incluso cuando compartan su lengua natal; me comentaron que el ingls tiene un vo cabulario tcnico ms rico que cualquier otra lengua y sencillamente por esto era mejor herramienta para el trabajo. Por razones similares, las traducciones de libros tcnicos escritos originalmente en ingls son con frecuencia insatisf actorias (si es que se hacen). Linus Torvalds, un finlands, comenta su codigo en ingls (al parece r nunca se le ocurri hacerlo de otra manera). Su fluidez con el ingls ha sido un importante factor en su habilidad para reclutar una comunidad mundial de desarrolladores de Linux. Y esto nos lleva al prximo tema... ESTATUS EN LA CULTURA HACKER De manera similar a muchas otras culturas sin economa monetaria, el hackerismo se basa en la reputacin. Ests intentando resolver prob lemas interesantes, pero cuan interesantes y buenas son las soluciones que encuentres es algo que slo tus ig uales o superiores tcnicamente hablando sern capaces de juzgar. De acuerdo a esto, cuando juegas el juego del hacker, aprendes a puntuarte principalmente en funcin de lo que los otros hackers piensan acerca de tus habilida des (este es el motivo por el cual no puedes ser un hacker de verdad hasta que otros hacker s te denominen as de manera consistente). Este hecho est empaa do por la imagen del hacking como trabajo solitario; tambin por un tab cultural hacker (que ahora est decayendo, pero an es fuerte) que impide que se admita el eg o o la validacin externa como elementos involucrados en la propia motivacin. Especficamente, el hackerismo es lo que los antroplogos denominan una cultura del don Adquieres estatus y reputacin no mediante la dominacin de las otras personas, ni por ser hermoso/a, ni por tener cosas que las ot ras personas desean, sino por donar cosas. Especficamente, al donar tu tiempo, tu crea tividad, y el resulta do de tu destreza. Existen bsicamente cinco clases de cosas que puedes hacer para obte ner el respeto de los hackers: 1. Escribir software de fuente abierta

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Lo primero (lo ms central y ms tradicional) es escribir programas que los otros hackers opinen que son divertidos o tiles, y donar los fu entes del programa a la cultura hacker para que sean utilizados. (Solamos llamarlo free software pero esto confunda a demasiada gente, que no estaban seguros de qu se supona que significaba free [en ingls, el trmino free es polismico y puede significar "libre" o "gratis". En castell ano no se da tal ambigedad por lo que la expresin "software libre" resulta perfectamen te adecuada N. del T.]. La mayora de nosotros, al menos un ratio 2:1 de acuerdo c on los anlisis del contenido de la web, ahora preferimos el trmino software open source [En castellano, sin embargo, se sigue usando habitualmente "software libre", aunque en esta versin hemos respetado, como es natural, el cambio en la terminologa de Eric, que ha sustituido free software" por open source en todos sus documentos, y lo hemos traducido por "cdigo de fuente abierta" N. del T.]). Los ms reverenciados semidioses del hack erismo son las personas que han escrito programas de gran magnitud, con grandes capac idades que satisfacen necesidades de largo alcance, y los donan, de tal manera que cualquiera pueda utilizarlos. 2. Ayudar a probar y depurar software de fuente abierta Tambin son reconocidas aquellas personas que depuran los errores del software de fuente abierta. En este mundo imperfecto, inevitablemente pasaremos la mayora de nuestro tiempo de desarrollo en la fase de depuracin. Este es el motivo por el cual los desarrolladores de software de fuente abiert a piensan que un buen "beta-tester" (probador de versiones beta, alguien que sabe cmo de scribir claramente los sntomas, que puede localizar correctamente los problemas, que tolera los errores en una entrega apurada, y que est dispuesto a aplicar unas cu antas rutinas sencillas de dia gnstico) vale su peso en oro. Aun contando con un solo probador de estos, pu ede hacerse que el proceso de depuracin pase de ser una prolongada pesa dilla que lo deja a uno exhaus to a ser slo una saludable molestia. Si eres novato, trata de encont rar un programa en desarrollo en el cual ests interesado, y convirtete en un buen probador beta. Hay una progresin natural desde ayudar a probar programas, luego ayudar a depurarlos y ms ad elante ayudar a modificarlos. Aprenders un montn de esa manera, y la gente te ayudar en el futuro. 3. Publicar informacion til Otra buena cosa que puedes hacer es recopilar y filtrar informacin til e interesante y construir pginas web o documentos tipo F AQ ("Preguntas Frecuentes"), y ponerlos a disposicin de los dems. La gente que mantiene las FAQ tcnicas ms im portantes gozan de casi tanto respeto como los autores de software libre. 4. Ayudar a mantener en funcionamiento la infraestructura La cultura hacker (y el desarro llo ingenieril de Internet, para el caso) funciona gracias al trabajo voluntario. Existe una gran cantidad de trabajo necesario pero sin glamour que debe hacerse para que esto siga marchando admin istrar listas de correo, moderar foros de

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discusin, mantener sitios donde se archivan grandes cantidades de software, desarrollar RFCs y otros estndares tcnicos. La gente que desarrolla esta s actividades goza de mucho respeto, porque todos saben que esos trabajos son grandes consumidores de ti empo y no tan divertidos como meterse con el cdigo. Al hacerlos demuestran su dedicacin. 5. Hacer algo por la cultura hacker en s misma Finalmente, puedes propagar la cultura hacker en s misma (por ejemplo, escribiendo un texto acerca de cmo transformarse en hack er :-)). Esto es al go que no estars en disposicin de hacer hasta que seas bien conoc ido en el ambiente por alguna de las cuatro cosas recin descritas. La cultura hacker no tiene lderes exactamente, pe ro tiene hroes culturales, ancianos de la tribu, historiadores y portavoces. Cuando hayas estado en las trincheras tiempo suficiente, podrs crecer y transformarte en uno de ellos. Pero ten cuidado: los h ackers desconfan del ego ruidoso en sus jefes tribales, as que la bsqueda visible de esa clase de fama es peligrosa. En lugar de esforzarte en ello, es mejor colocarse en una posicin tal que ella caiga sobre ti, y luego debes comportarte de manera modesta y con gracia con tu estatus. LA CONEXIN HACKER/NERD Contrariamente al mito popular, no tienes que ser un nerd [literalmente "empolln", pero en la jerga hacker se ha asumido de forma irnica, perdiendo el matiz originalmente despectivo, y ha acabado usndose como sinnimo de alguien que se preocupa por las cosas importantes y no se entretiene en trivia lidades. N. del T.] para ser hacker. Ayuda, sin embargo, y muchos hackers son nerds. Al ser un marginado social, el nerd puede mantenerse concentrado en las cosas realmente importantes, como pensar y hackear. Por esta razn, muchos hackers han adoptado la etiqueta "nerd" e incluso utilizan el desagradable trmino geek como insignia de orgullo es su forma de declarar su propia independencia de las expectativas sociales normales. Si deseas ver una discusin ms extensa, dirgete a The Geek Page Si puedes concentrarte lo suficiente en el h acking para ser bueno en ello, y encima disfrutar de vida personal, est bien. Es muchsimo ms fcil ahora que cuando yo era un novato en los aos setenta; la cultura dominante ve con mejores ojos a los tecno-nerds en la actualidad. Hay adems un nmero creciente de personas que se dan cuenta de que con frecuencia los hackers son un material de a lta calidad para novio/novia/marido/esposa. Si te siente atrado por la actividad hacker po rque no tienes vida prop ia, est bien tambin al menos no tendr problemas de concentr acin. A lo mejor ms adelante puedes conseguir una vida propia como el resto de la gente. CUESTIONES DE ESTILO De nuevo, para ser un hacker, debes desarrollar la mentalidad del hacker. Existen algunas cosas que puedes hacer cuando ests sin orde nador, que pueden ayudarte. Estas cosas no son sustituto para la actividad propia de h ackear (nada lo es) pero muchos hackers las

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realizan, y sienten que de alguna manera primitiva se conectan con la esencia de la actividad de hackear. Aprende a escribir correctamente en tu le ngua. A pesar de que existe el estereotipo de que los programadores no son capaces de escribir, una cantidad sorprendente de hackers (incluyendo a los mejores que c onozco), son escritores competentes. Lee ciencia-ficcin. Ve a las reuniones s obre ciencia-ficcin (es un buen mtodo para conocer hackers y proto-hackers). Estudia zen, y/o practica arte s marciales. (La disciplina mental se parece en ambos casos.) Desarrolla un odo analtico pa ra la msica. Aprende a apreciar clases peculiares de msica. Aprenda a tocar correctamente algn instrumento musical, o a cantar. Desarrolla inclinacin por los dobles sentidos y los juegos de palabras. Cuantas ms cosas de estas hayas hecho, es m s probable que poseas material natural para hacker. Por qu estas cosas en particular y no otras es algo que no est completamente claro, pero todas estn conectadas con un mezcl a de tu parte izquierda y derecha de las habilidades de tu cerebro, lo que parece ser una cosa importante; los hackers ser capaces tanto de razonamiento lgico como de dar pasos al margen de lgica aparente de un problema en un momento dado. Trabaja tan intensamente como juegas y jueg a tan intensamente como trabajas. Para los verdaderos hackers, la diferiencia entre "jue go", "trabajo", "ciencia" y "arte" tienden a desaparecer, o mezclarse en un alto nivel de creatividad. Adems, no te des por satisfecho con tener un estrecho rango de habilidades. Aunque la mayora de los hackers se autodescriben como programadores, suelen ser ms que competentes en actividades diversas administracin de sistemas, diseo web y arreglar problemas de hardware son algo comn. Un hacker que, por un lado, es ad ministrador de sistemas, por el otro es tambin habilidoso en programacin de scripts y diseo de webs. Los hackers no hacen las cosas a medias; si se meten de lleno en un tema, tienden a ser muy buenos en l. Finalmente, unas cuantas cosas que no debes hacer: No uses un nombre de usua rio tonto o grandioso. No te metas en "flamewars" (discusiones airadas) en Usenet (ni en ningn otro lado). No te llames a ti mismo "ciberpunk", y no pi erdas tu tiempo con nadie que lo haga. No publiques en los foros ni escribas correos con montones de errores de tecleo o construcciones gramaticales incorrectas. La nica reputacin que te gana rs con esas costumbres es la de tonto. Los hackers tienen una gran memoria puede costar aos hasta que te acepten de nuevo despus de estas cosas. El problema con los apodos virtuales merece alguna explicacin. Ocultar tu identidad detrs de un apodo es un comportamiento infantil y tonto que es caracterstico de los crackers, warez d00dz, y otras formas inferiores de vida. Los hacker s no hacen eso; ellos estn orgullosos de lo que que hacen y lo quieren asociado con sus nombres reales As que si tienes un nombre de estos, abandnalo. En la cultura hacker solo servirn para marcarte como un perdedor. (Tomado de WWW.catb.org.)

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Los hijos del Cyberpunk Erick Mota El movimiento literario conocido como Cyberpunk tuvo su canto de cisne en el mismo ao de su nacimiento con la novela Neuromante. Es sabido por todos que cuando el cisne cante est prxima su muerte y los mismos padres fundadores del movimiento lo declararon muerto a finales de la dcada de los 80. El Cyberpunk ha muerto, ahora frente a su cadver analizaremos, como hara un buen forence, las causas de su muerte y lo que leg al resto de la ciencia-ficcin y la literatura. El legado del Cyberpunk a la Ciencia-Ficcin El Cyberpunk se puede considerar algo ms all de un subgnero de la ciencia-ficcin, se trata de un movimiento artstico, de una esttica diferente a la predominante en los aos 80. Propona historias de futuro cercano y fantasa poltica contadas con una prosa diferente. Entre los aspectos positivos que leg el Cyberpunk a la Ciencia-Ficcin estn los entornos urbanos altamente tecnolgicos al puro estilo Metrpolis de Tea von Harbor. Cambi la ptica del futuro que en los 60 y 70 estaba orientado a plataformas espaciales, grandes naves interestelares y colonias en planetas lejanos. Personajes con una profundidad psicolgica poco vista hasta entonces en el gnero y en la mayora de los casos de un nivel social marginal. La limpia y estilizada CF anglosajona se vio asaltada por ladrones, asesinos, psicpatas, veteranos mutilados de viejas guerras y negociantes cados en desgracia que luchaban por sobrevivir en un mundo hostil. Recordemos que la poca en que surge el Cyberpunk se caracteriz por un resurgir del subgnero de la Opera Espacial o la aventura galctica con limpias y estilizadas naves al estilo Star Treck o tecnolgicos samurais-jedis de la Guerra de las Galaxias, que impregnaban la CF de una esttica de oficina limpia y recogida. Este bombardeo de suciedad y en consecuencia de verosimilitud por parte del Cyberpunk impuls un cambio en la novela espacial hasta entonces liderada por Artur C Clarke, Robert Heinlein e Issac Asimov. Otra de las caractersticas positivas del Cyberpunk es que se mueve en un entorno de opresin social lo cual lo aleja de la novela urbana utpica para acercarlo a la distopa o anti-utopa al puro estilo 1984 de Orwell o El mundo Feliz de Huxley. Esta nueva tendencia antiutpica contamin, por as decirlo, a la novela espacial. El juego de Ender de Orson Scot Card, premio Hugo en 1986 y su secuela La voz de los muertos, tambin premio Hugo en 1987, ya propone una historia ms profunda que se aparta del la aventura para adentrarse en el reino de la manipulacin poltica, la guerra sucia y la tica del asesinato. Y la novela Hyperin de Dan Simons, premio Hugo en 1990 a pesar de desenvolverse en un ambiente espacial clsico posee una esttica Cyberpunk con marcada tendencia a la distopa.

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La novela Cyberpunk tambin se caracteriza por la inexistencia de extraterrestres lo cual le da una seriedad temtica y la aleja de las novelas de contacto aliengena de los aos 50 o de las historias de abducciones y teora de la conspiracin que minan el gnero. Errores del Cyberpunk que lo llevaron a la muerte En las obras Cyberpunk se empleaba un modelo futurolgico errneo en base a un desarrollo de la sociedad caracterizado por un liberalismo incontrolado, un feudalismo corporativo y anarqua social. Estas caracterst icas corresponden a una mala interpretacin del modelo de desarrollo japons de principios de los 80. Los padres fundadores del Cyberpunk crearon un futuro cercano en el que los gobiernos colapsaban ante el desarrollo incontrolado de m onopolios. Cosa que la realid ad ha demostrado que no es posible. La literatura Cyberpunk emple un modelo info rmtico ineficiente y abstracto que estaba en contradiccin con el propio desarrollo de la informtica y las telecomunicaciones de la poca recuerden que el propio Windows con su interfase grfica surgieron en 1983 y la PC si bien exista faltaban al gunos aos para que se impusiera en el mercado por encima de los mainfiend. La presencia de consolas de conexin neural, sistemas operativos abstractos y ms agresivos con difciles interfaces de usuario quedaron obsoletos cuando, unos aos despus, comenz el tratamiento di gital de imgenes, la masificacin de los sistemas operativos amigables de interf ace grfica, como Windows o MAC. La concepcin de la realidad virt ual y el trabajo en redes a fina les de los 80 haca totalmente inverosmil cualquiera de las consolas del Cyberpunk. Otra causa fue el exceso casi barroco de implantes biomecnicos para crear un ambiente de tecnologa de punta masificada y barata en contraste con la pobreza espiritual de los personajes. Lo cual resulta una represen tacin ms bien ingenua del futuro cercano. Y por ltimo estamos hablando de computadoras, implantes y equipos que no se rompen, deterioran o fallan. Una utopa tecnolgica, carente de leyes de murphy, muy comn en los primeros aos de la dcada de los 80 en la que se vea a la informtica como una ciencia rara que tena un desarrollo peligrosamente exponencial. Esta tecnologa mgica carente de desperfectos o errores donde todos los equi pos son compatibles en cualquier plataforma, todos los cables le sirven a todas las mqui nas y las piezas de re puestos estn en los basureros vuelve nuevam ente inverosmil la historia para un lector moderno. Y si lo dudan, que levante la mano aquel a quien nunca se le ha bloqueado Windows. Era necesario seguir escribiendo Cyberpunk Luego de su muerte, el Cyberpunk llev las hi storias de la CienciaFiccin a un plano ms reflexivo y a historias ms slidas dejando de lado la descripcin de los fenmenos o inventos novedosos o la simple aventura de extraamiento tan comn en los primeros aos del gnero. Las historias Cyberpunk eran muy buenas como para dejar de hacerlas. Adems, el Cyberpunk aport t oda una esttica diferente. M s urbana, ms marginal, ms underground y por supuesto, ms verosmil. El Neo Cyberpunk Debido a que la esttica propuesta en el film e Blade Runner semejaba mucho al Cyberpunk al punto que el propio Willian Gibson estuvo a punto de quemar el nico manuscrito de Neuromante al salir del cine a pesar de que esta obra estaba inspirada en una noveleta de

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Philip K Dick muy anterior al movimiento lite rario que nos ocupa. La novela policaca y la novela negra han estado asociadas indirectam ente al Cyberpunk pese a que los primeros escritores del subgnero no usaron tramas estrictamente policacas o de la novela de detective. El NeoCyberpunk es producto de esta fusin entre las normas estticas del policiaco y la novela de detectives con el Cyberpunk clsico. Esta variante norteamericana de los aos 90 que luego se extendi al Japn. Nos presen ta obras netamente po licacas con modelos sociales e informticos un poco ms verosm iles. Presencia de gobiernos ms poderosos que las megacorporaciones, empleo de PC con ectadas neuralmente y una teora de redes ms semejante a los conceptos modernos. Si bi en no olvida elementos clsicos como el implante neural, introduce elementos nunca usados por el Cyberpunk clsico. Como los ciborg, la clonacin, las redes de rea local, el hackeo de mentes y personalidades, etc. El Cyberpunk Latino Como siempre ocurre en Amr ica Latina, cuando el Cyberpunk lleg a nosotros ya estaba muerto. Pero como los pases pobres no producimos tecnologa, sino que la sufrimos, el modelo Cyberpunk en Amrica lleg para quedarse. Con ambientes realmente marginales y de extrema violencia a veces no tan aleja dos de la realidad, con corporaciones, dictaduras y corrupcin el Cyberpunk Latino va ms all que su padrasto anglosajn: mezcla la ciencia ficcin con elementos fo lclricos y mgicos. Chamanes-hackers, mquinas que separan el alma del cuerpo, dict adores que al morir son encerrados en el plano astral hasta hacerlos reencarnar en cu erpos de nios de la calle y tableros de computadoras con forma de Ouija; son elementos que hacen al Cyberpunk latino luego de casi veinte aos de escribir copias baratas del Cyberpunk clsico un subgnero original y totalmente diferente. El hijo ms reciente del Cyberpunk Pese a que la biotecnologa ha estado presen te de forma indirecta en el Cyberpunk recordemos los asesinos clonados de la Yakuza, los humanoides de combate de Blade Runner y la consola biolgica de Existenz nunca antes se haban asociado de manera tan slida la esttica Cyberpunk y el desarrollo de las ciencias biolgica s, en especial la ingeniera gentica. La novela El beso de Milera de Paul McAuley publicada a pr incipios de esta dcada nos abre las puertas al Biopunk o Genopunk, el hijo ms joven del Cyberpunk. Este nuevo subgnero elimina el ya gastado implante sustituyndolo por nanot ecnologa, clonaciones y manipulacin de ADN. De esta manera el Biopunk crea un nuevo basamento tecnolgico asociado al Cyberpunk, donde lo que se codicia, roba y hackea no es informacin sino ADN. La transformacin del viejo lema: L a informacin es poder por El ADN es poder es posiblemente el basamento de una nueva familia de argumentos para las ya un tanto gastadas historias Cyberpunk. Pese a la nueva lnea tecnolgica propuesta el Biopunk mantiene la misma esttica y los estereotipos como el hacker pero retoma ndo el bombardeo de elementos folklricos y fantsticos empleado por su herm ano mayor, el Cyberpunk Latino. Tendencias del Ciberpunk moderno

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Cada da la tendencia a mezclar fantasa con ciencia ficcin es mayor siempre que esta mezcla salga bien. Contaminar el Cyberpunk con elementos folklricos y mgicos no debe ser visto como una hereja perpetrada an te el altar de la Ciencia-Ficcin moderna. Pienso que romper las propias estructuras impuestas por aquellos jvenes con ganas de cambiar el mundo es el mejor homenaje que podemos hacerle a los creadores del movimiento que cambi la CienciaFiccin, tal vez para siempre. Es mi parecer que dado el carcter revolucio nario del Cyberpunk no solo como literatura sino como movimiento cultural su futuro no es estancarse sino fl uir, evolucionar hacia algo nuevo y diferente. Algo que tambin re sponder al nombre de Cyberpunk porque despus de todo los nombres son solo eso. Por eso, si bien al principio de este artcu lo dijimos que el Cyberpunk haba muerto. Ahora podemos decir, sin temor a equivocarnos, el mism o lema que gritaban antao tras la muerte de un rey: El Cyberpunk ha muerto, viva el Cyberpunk.

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LA ESPECIE John Shirley y William Gibson Pudo haber sido en el Club Justine, o en Jimbo's, o en el Sad Jack's, o en el Rafters; Coretti nunca estuvo seguro de dnde la vio por primera vez. Ella podra haber estado en cualquier momento en cualquiera de esos bares. Buceaba entre la submarina semivida de las botellas y las copas y las lentas volutas del humo de tabaco... se mova en su elemento natural, bar tras bar. Ahora, Coretti recordaba el primer encuentro como si lo viese por el lado equivocado de un potente telescopio: pequeo, ntido y muy lejano. Se haba fijado en ella por primera vez en el Saln Clandestino. Se llamaba Clandestino porque se entraba por un angosto callejn trasero. Las paredes del callejn estaban atiborradas de graffiti; las luces enrejaladas salpicadas de mariposas nocturnas. Bajo los pies crujan las escamas de pintura que se desprendan de los ladrillos pintados de blanco. Y luego se entraba en un sombro espacio habitado por una impresin ligeramente desorientadora de la media docena de bares diferentes que, en el mismo local y bajo distintas administraciones, haban probado suerte y haban fracasado. Coretti iba a veces porque le agradaba la cansada sonrisa del barman negro, y porque los escasos clientes rara vez trataban de ponerse sociables. No era muy buen conversador frente a desconocidos, ni en fiestas ni en bares. Era muy bueno en el colegio local, donde enseaba introduccin a la lingstica; poda hablar con el jefe del departamento sobre secuencializacin y opciones en aperturas de dilogos. Pero nunca poda hablar con extraos en bares o en fiestas. No iba a muchas fiestas. Iba a muchos bares. Coretti no saba vestirse. La ropa era un lenguaje y Coretti un tartamudo de la indumentaria, incapaz de formular esa especie de enunciado bsico, coherente y con estilo que transmite comodidad a los desconocidos. Su ex esposa sola decirle que se vesta como un marciano; que su aspecto era el de alguien que no perteneca a ninguna parte de la ciudad. Nunca le haba gustado orlo, porque era cierto. Nunca haba conocido a una chica como la que estaba sentada con el dorso ligeramente arqueado a la luz subocenica que se derramaba por la barra del Clandestino. La misma luz que se atornillaba en las lentes de las gafas del camarero, que se enroscaba en los cuellos de las botellas, que salpicaba opacamente el espejo. En aquella luz el vestido de la chica tena el verde de las mazorcas jvenes, como el de una vaina a medio pelar que mostraba la espalda, el valle de los senos, y gran parte de los muslos por los cortes laterales. Esa noche el pelo de ella era cobrizo. Y esa noche, los ojos de ella eran verdes. Coretti avanz resueltamente entre las desiertas mesas de cromo y frmica hasta que lleg a la barra, donde pidi un bourbon puro. Se quit el abrigo de tres cuartos con capuchn y lo recogi en el regazo para sentarse a un taburete de ella. Estupendo, grit para sus adentros, pensar que ests escondiendo una ereccin. Y se sorprendi al advertir que tena una ereccin que esconder. Se estudi en el espejo que haba tras el mostrador: un hombre

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de unos treinta aos, de pelo oscuro y menguant e, con un rostro estrecho sobre un pescuezo largo, demasiado largo para el cuello abie rto de una camisa de nailon estampada con dibujos de automviles de 1910 en tres vivos colores. Llevaba una corbata de anchas diagonales marrones y negras, demasiado estrecha, supuso, para las puntas del cuello, que ahora le parecan grotescame nte largas. O no combinaba el color. Algo pasaba. Junto a l, en la oscura cl aridad del espejo, la mujer de ojos verdes pareca Irma La Douce. Pero mirando ms de cerca, estudiando ese rostr o, se estremeci. La cara de la chica era como la de un animal. Una cara hermosa, pero simple, astuta, bidimensional. Cuando sienta que la ests mirando, pens Coretti, te brindar la sonrisa, la mueca desdeosa, o lo que sea que esperas. Impulsivamente, Coretti dijo: Puedo, eh..., invitarte a una copa? En momentos como se, Coretti se vea pos edo por un agnico y rgido tic lingstico. Ah. Dio un respingo. Ah. Quieres, ah... invitarme a una copa? Pues, qu amable de tu parte dijo ella, desconcertndolo. Eso estara muy bien. Muy de lejos, Coretti not que esa respuesta haba sido tan formal e insegura como su invitacin. La chica agreg: Un Tom Collins sera perfecto para esta ocasin. Para esta ocasin? Perfecto? Azor ado, Coretti pidi dos tragos y pag. Una mujer grande con tejanos y una camisa vaque ra con encajes se ap oy a su lado en la barra y pidi cambio al barman. Vaya, vaya dijo. Luego camin ampulosamente hasta la mquina de discos y tecle la de Conway y Loretta: T eres la razn de que nuestros hijos sean feos. Coretti se volvi hacia la mujer de verde y murmur, atropelladamente: Te gusta la msica country? Te gusta...? Se hizo un reproche secreto por haber formulado as las cosas, y trat de sonrer. S, mucho respondi ella, con un levsi mo timbre en la voz. Me gusta mucho. La vaquera se sent junto a l y le pregunt a chica: Te est molestando el monstruito ste? Y la mujer de verde y ojos de animal replic: Oh, qu va, cielo, me gusta. Y se ri. La risa estrictamente necesaria. El dialectlogo qu e haba en Coretti se movi incmodamente: un cambio de expresin e inflexin demasia do perfecto. Una actriz? Una mimo con talento? La palabra mimtico le vino de golpe a la mente, pero la dej a un lado para estudiar el reflejo de la mujer en el espejo; las hileras de botellas le ocluan los senos como una tnica de vidrio. Me llamo Coretti dijo l, mien tras el duende verbal lo llevaba bruscamente a un estilo de tipo rudo nada convincente. Michael Coretti. Encantada dijo ella, con voz demasiado ba ja para que la otra mujer la oyese, y cayendo, una vez ms, en una mediocre parodia de Emily Post. Conway y Loretta dijo la vaquera a nadie en particular. Antoniette dijo la mujer de verde, e incl in la cabeza. Termin el trago, fingi mirar un reloj, dijo gracias-por-la-copa con excesiva cortesa y se march. Diez minutos despus, Coretti la segua por la Tercera Avenida. Nunca en su vida haba seguido a nadie, y aquello lo aterraba y excita ba al mismo tiempo. Doce metros le parecan una distancia discreta, pero, qu ha ra si ella miraba hacia atrs? La Tercera Avenida no es una calle oscura, y fu e all, a la luz de un poste, como la de un reflector de teatro, donde ella empez a cambiar. La calle estaba desierta. Ella estaba cruzando la calle. Ba j de la acera y empez. Comenz con tonos en el pelo; al principio Coretti pens que seran reflejos de luz. Pero all no haba nen que proyectase las manchas de color que aparecieron; colo res que se deslizaban y se fundan como manchas de aceite. Luego, los colores se disolvieron y a los tres segundos era rubia albina. Pens otra vez que se tratab a de un juego de la luz hast a que el vestido comenz a retorcerse, arrugndose sobre el cuerpo como un plstico ajustable. Una parte cay por

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completo y qued en la calzada como un jirn ri zado, extendida como la piel de un animal fabuloso. Cuando Coretti pas al lado, era una chisporroteante espuma verde que se disolva, consumindose. Cuando volvi a mirarla, el vestido de la chic a era otro, un raso verde de reflejos cambiantes. Ta mbin los zapatos haban cambiado. Tena los hombros descubiertos salvo por delgadas cintas que le cruzaban la parte ms estrecha de la espalda. El pelo era ahora corto, erizado. Descubri que estaba apoyado en la vitrina ahumada de una joye ra; que el aliento le sala entrecortado y spero en la humedad de esa noc he de otoo. Oy los latid os de la discoteca, a dos calles de distancia. Los movimientos de ella adoptaron sutilmente un nuevo ritmo: un cambio de nfasis en el balanceo de las caderas en el modo en que apoyaba los tacones en el pavimento. El portero la dej pasar con una vaga inclinacin de cabeza. Detuvo a Coretti, examin su licencia de conducir y fr unci el ceo al verle el abrigo de capucha. Ansioso, Coretti rastre con los ojos el aluvin de luces en lo a lto de la lechosa escalera de plstico que haba detrs de l portero. All haba desapare cido ella, entre los destellos robticos y el estruendo redundante. El hombre lo dej pasar de mala gana; Corett i subi a trancos la escalera, haciendo temblar las luces bajo los translci dos escalones de plstico. Nunca haba estado en una discoteca; se en contr en un entorno diseado para la satisfaccin total por medio de la distraccin. Nervioso, se abri paso entre el movimiento y los estilos y los mecnicos cantos urbanos que estallaban en los altavoces. La busc casi a ciegas por la pista de baile atiborrada de figuras inmviles en la luz estroboscpica. Y la encontr en la barra, bebiendo un trago en un vaso alto y extravagante y escuchando a un joven vestido con una holgada camisa de se da clara y pantalones negros muy ceidos. Ella asenta a intervalos que Coretti consider apropiados. Coretti pidi una botella de bourbon. La chica bebi cinco de esos tragos larg os y luego sigui al joven hasta la pista de baile. Se mova en perfecta armona c on la msica, mostrando una serie de poses; ejecut toda la secuencia prescrita, con graci a pero sin arte, acoplndose pe rfectamente. Siempre, siempre acoplndose a la perfeccin. Su compaero bailaba de modo mecnico, haciendo con esfuerzo los movimientos del ritual. Terminado el baile, la chica se volvi abruptamente y se perdi entre la gente. La masa movediza se cerr sobre ella como si se hubiera derretido. Coretti se zambull tras ella, sin quitarle los oj os de encima, y fue el nico que advirti el cambio. Cuando lleg a la escale ra, la chica tena el pelo castao rojizo y llevaba un vestido largo de color azul. Un a flor blanca le asomaba entre el pelo, detrs de la oreja izquierda; el pelo era ahora m s largo y liso. Los pechos se le haban agrandado un poco, y las caderas eran un tanto ms pesadas. Subi las escaleras de dos en dos, y Coretti empez a temer por ella. Todos esos tragos. Pero el alcohol no pareca hacerle ningn efecto. Coretti la sigui sin perderla de vista ni un instante, con el coraz n latindole ms rpido que las disco-pulsaciones que dejaba a sus espaldas, convencido de que en cualquier momento ella se volvera, lo mirara furibunda, pedira auxilio. Recorridas dos manzanas de la Tercera Aven ida, dobl hacia Lothario's. Ahora tena algo distinto en el modo de andar. Lothario's er a un tranquilo conjunto de salas decoradas con helechos y espejos Art Deco. Del techo co lgaban lmparas imitacin Tiffany que se alternaban con ventiladores de aspas de ma dera cuya rotacin era demasiado lenta para agitar las volutas de humo que flotaban a la deriva entre el zumbido conscientemente leve de las conversaciones. Despus de la ruidosa discoteca, Lothario's resultaba familiar y reconfortante. Un pianista de jazz en manga s de camisa de rayas finas y corbata de nudo holgado competa suavemente con las charla s y las risas de una docena de mesas. La chica estaba en la barra; slo la mitad de los taburetes estaban ocupados, pero Coretti se decidi por una mesa junto a la pared, a la sombra de una palmera enana, y pidi un bourbon. Se tom el bourbon y pidi otro. Es ta noche no senta mucho el alcohol.

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La chica estaba sentada junto a un joven, otro joven con el acostumbrado conjunto de facciones blandas y regulares. Ella le rozaba ap enas el muslo con el suyo. No parecan estar hablando, pero Coretti tuvo la impresin de que se comunicaban de algn modo. Se inclinaban el uno hacia el otro, ligera, silencio samente. Casoretti se sinti incmodo. Fue a los lavabos y se moj la cara. De regreso, se las arregl para pasar a menos de un metro de ellos. Los labios de ellos no se movieron hasta que l estuvo cerca. Se turnaban para musitar palabras realistas: ...vi sus primeras pelculas, pero... Pero l es bastante in moderado, no te parece? Claro, pero en el sentido de que... Y por primera vez, Coretti supo lo que eran, lo que deban ser. Eran de la especie que se ve en los bares, que parecen genuinamente cmodos all. No son borrachos, sino artefactos humanos. Parte de la instalacin. Pertenecen a ese sitio. Algo en l ansiaba un enfrentamiento. Lleg a su mesa, pero descubri que no poda sentarse. Dio media vuelta, tom aliento y camin rgidament e hacia la barra. Quera darle a la chica un golpecito en el sedoso hombro y preguntarle quin era, y qu era exactamente, y sealar la fra irona del hecho de que fuese l, Core tti, el que se vesta como un marciano, el que espiaba conversaciones, el forastero, el de la ropa y la conversa cin que nunca encajaban, quien haba por fin adivinado su secreto. Pero no se atrevi, y no hizo ms que se ntarse junto a ella y pedir un bourbon. Pero, no crees pregunt ella a su compaero que todo eso es relativo? Los dos taburetes detrs del acompaante fuer on rpidamente ocupados por una pareja que hablaba de poltica. Antoinette y Camisa de Go lf entraron en el tema poltico como si nada, reciclando, levantando el volumen de la voz lo estrictamente n ecesario para ser escuchados. El rostro de ella, al hablar, no mostraba ninguna expresin. Era un p jaro gorjeando en una rama. Estaba tan cmodamente sentada en el taburete que pareca instalada en un nido. Camisa de Golf pagaba los tragos. Siempre tena la can tidad exacta, a menos que quisiera dejar una propina. Coretti los vio consum ir metdicamente seis coctel es cada uno, como insectos chupando nctar. Pero en ningn momento subieron la voz, ni se les enrojecieron las mejillas, y cuando al fin se levantaron, lo hicieron movindose sin la menor huella de ebriedad: un defecto, pens Coretti, un punto dbil de su camuflaje. No le prestaron la ms mnima atencin mientras los segua a tres bares sucesivos. Al entrar en el Waylon's, pasaron por una me tamorfosis tan rpida que a Coretti le cost seguir las fases del cambio. Era uno de esos si tios donde en las puertas de los lavabos hay placas que dicen Pointers y Setters, y una pl aquita en imitacin de madera de pino en los recipientes de charqui y salchichas en salmuera: Tenemos un trato con el banco. Ellos no sirven cerveza y nosotros no aceptamos cheques. En el Waylon's era gorda y con ojeras oscuras. Tena manchas de caf en el conjunto de polister. El hombre que la acompaaba vesta tjanos y camiseta, y ll evaba una gorra roja de bisbol con un parche rojo y blanco de Peterbilt. Coretti casi los perdi mientras pasaba un frentico minuto en el Pointers, parp adeando desconcertado fren te a un letrero de cartn escrito a mano que deca: Apuntamos al buen servicio; apunte usted tambin al servicio, por favor. La Tercera Avenida se perda ce rca de los muelles en una petrificada maraa de ladrillos. En la ltima manzana, la calzada estaba ma rcada a intervalos por vmitos brillantes; un anciano dormitaba frente a televisores en blan co y negro, sellados para siempre tras los turbios ventanales ahumados de hoteles decadentes. El bar que all encontraron no tena nombre. Un as de diam antes se desmoronaba poco a poco en la ventana sin lavar; el barman tena cara de puo cerrado. Un transistor FM de

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marfil plstico ofreca rock suave a las irregu lares filas de mesas desiertas. Bebieron cerveza y aguardiente. Eran vi ejos ahora, dos nulidades que beban y fumaban a la luz de bombillas desnudas, tosiendo frente a un paque te de arrugados Camel que ella sac del bolsillo de un mugriento impermeable marrn. A las dos y veinticinco de la maana estaba n en la terraza del nue vo hotel que se alzaba sobre el muelle. Ella llevaba un vestido de no che y l iba de traje oscuro. Beban coac y fingan admirar las luces de la ciudad mientras Coretti los observaba tr as dos onzas de Wild Turkey servido en un vaso de cristal Waterford. Bebieron hasta la hora de cerra r. Coretti entr con ellos en el ascensor. Sonrieron por cortesa, pero aparte de eso no le hicieron caso. Haba dos taxis frente al hotel; ellos tomaron uno, Coretti el otro. Siga a ese taxi dijo Coretti atropelladamente mientras enseaba los ltimos veinte dlares al avejentado conductor hippie. Claro que s, hermano, claro que s... El ta xista sigui al otro taxi durante seis manzanas hasta llegar a otro hotel, ste ms modesto. Ellos bajaron y entraron. Coretti baj despacio del taxi, respirando ruidosamente. Estaba muerto de envidia: por la personificacin de la conformidad, esa mujer que no era una mujer, ese empapelado humano. Coretti mir hacia el hotel, y perdi la calma. Dio media vuelta. Camin hasta su casa. Diecisis manzanas. En un momento dado advirti que no estaba borracho. Nada borracho. Por la maana llam para suspender su clase de primera hora. Pero la resaca no llegaba. No tena la boca reseca, y al mirarse en el espejo del bao vio que no tena los ojos enrojecidos. Por la tarde durmi, y so con gente de caras ovinas, reflejadas en espejos detrs de hileras de botellas. Esa noche sali a cenar, solo, y no comi nada. La comida le devolva la mirada, de alguna forma. La revolvi en el plato para que pa reciera que haba comido un poco, pag y se fue a un bar. Y a otro. Y a otro bar, buscndola. Ahora usaba la tarjeta de crdito, si bien ya tena la Visa muy sobrecargada. Si vio a la chica, no la reconoci. A veces vigilaba el hotel donde la haba vist o entrar. Observaba detalladamente a cada pareja que llegaba y sala. No porque pudiese rec onocerla tan slo por el aspecto, pero tena que haber una sensacin, una especie de reconocimiento intuitivo. Observaba a las parejas y nunca estaba seguro. Durante las semanas siguientes visit de manera sistemtica hasta el ltimo agujero de la ciudad donde sirvieran alcohol. Armado al principio con un plano y cinco Pginas Amarillas arrancadas, fue avanzando hasta los locales ms tenebrosos, sitios con nmeros telefnicos que no aparecan en las listas. Algun os ni siquiera tenan telfono. Se hizo socio de dudosos clubs privados, desc ubri refugios que funcionaban fuera de horario y sin licencia, a los que haba que llevar la propia consumicin, y se sentaba nerviosamente en oscuras salas dedicadas a espacios de sexua lidad marginal cuya existencia desconoca. Pero continu en lo que haba de convertirse en su circuito de todas las noches. Comenzaba siempre por el Clandestino. Ella nunca estaba all, ni en el sitio siguiente, ni el siguiente. Los camareros lo conocan, y les agradaba ve rlo llegar, porque consuma continuamente y no pareca emborracharse nunca. Tal vez miraba a los dems clientes con algo de insistencia, y qu? Coretti perdi el empleo. Haba faltado demasiad as veces a clase. Le haba dado por vigilar el hotel cada vez que te na tiempo, hasta de da. Lo haban visto en demasiados bares. No pareca mudar nunca de ropa. Rechazaba clases nocturnas. Interrumpa una clase por la mitad para quedarse mirando distradamente por la ventana. Se sinti secretamente contento por el despido. En el restaurante uni versitario lo miraban c on extraeza al ver que no poda comer. Y ahora dispona de ms tiempo para la bsqueda.

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Coretti la encontr a las dos y cuarto de la madrugada de un mircoles en un bar gay llamado El Establo. El local, de paredes c ubiertas con planchas de madera rstica decoradas con cabestros y oxidados implementos agrcolas, era una estridencia de perfumes, risas y cerveza. Ella era la compaera de risas de todo el mundo, con un vestido azul de lentejuelas, una pluma verde en el peinado marrn. Con una avasallante sensacin de alivio casi celular, Core tti tomo conciencia de una su erte de admiracin, un extrao orgullo que ahora senta por el la, y por la especie de ella. Tambin perteneca a ese sitio. Era representa tiva, una mariquita que no planteaba ninguna amenaza para los maricas ni para sus machos. El hombre que la acompaaba se haba convertido en un hombre sin edad, de cejas metic ulosamente platinadas, jersey de angora y trinchera. Bebieron y bebieron, y salieron riendo con la clase de risa exactamente adecuada a la lluvia. Un taxi esperaba, con los limpiaparabrisas que imita ban el ritmo del corazn de Coretti. Maniobrando torpemente por la acera mojada, Co retti se escabull en el taxi, temiendo la reaccin de ellos. Coretti estaba en el asiento trasero, al lado de ella. El hombre de sienes plateadas habl con el conductor. El taxista murmur algo al micrfono, solt el embrague y se alejaron bajo la lluvia, por las calles oscurecidas. El paisaje urbano no impresionaba a Coretti que, mirando dentro de l mismo, vea que el taxista detena el coche, que el hombre gris y a la mujer risuea lo empujaban hacia afuera y sealaban, sonrientes, la puert a de un hospital psiquitrico. O: el taxi que se detena, la pareja que le daba la espalda y meneaba apen ada la cabeza. Y una docena de veces tuvo la impresin de ver que el taxi paraba en una desierta calle lateral donde metdicamente lo estrangulaban. Coretti muert o, abandonado bajo la lluvia. Porque era un extrao. Pero llegaron al hotel de Coretti. Bajo el dbil resplandor de la luz interior del taxi, observ atentamente cmo el hombre meta la mano en el abrigo para sacar el dinero del viaje. Coretti vio claramente el forro del abrigo, que haca una sola pieza con el jersey de angora. Ningn abultamiento de billetera, ningn bolsillo. Pero se abri una especie de ranu ra. Se abri cuando el hombre la toc con los dedos, y la ranura vomit dinero. Tres bi lletes doblados fueron suavemente extrados de la ranura. Estaban algo hmedos. Se secaron mientras el hombre los desdoblaba, como las alas de una mariposa que se asoma por primera vez a la luz. Qudese con el cambio dijo el hombre, sali endo del taxi. Antoinette se desliz hacia afuera y Coretti la sigui mientras su me nte slo vea la ranura. La ranura hmeda, bordeada de rojo, como una agalla. El vestbulo estaba desierto y el recepcionis ta inclinado sobre un crucigrama. La pareja cruz el vestbulo silenciosa mente hasta el ascensor; Core tti los sigui de cerca. En un momento trat de capturar la mirada de ella, pe ro ella no le hizo caso. Y una vez, mientras el ascensor suba siete pisos por encima del de Coretti, la mujer se dobl hacia adelante y olfate el cenicero mural de cromo, como un perro que husmea la tierra. Los hoteles, muy avanzada la noche, nunca est n en calma. Los pasillos nunca estn en completo silencio. Hay innumerables suspiros que apenas se oyen, cru jidos de sbanas, y voces apagadas que recitan fragmentos de su eos. Pero en el pasillo del noveno piso, Coretti tuvo la sensacin de moverse en un vaco perfect o, silencioso; sus zapatos no hacan ningn ruido sobre la moqueta incolora, y hasta el latido de su corazn de extrao se ahogaba en el vago diseo que decoraba el empapelado. Trat de contar los pequeos valos de pls tico atornillados en las puertas, cada uno con sus tres cifras, pero el pasillo pareca extenderse sin cesar. Por fin el hombre se detuvo frente a una puerta, una puerta revestida como todas las dems con una plancha en imitacin de palo de rosa, y puso la mano en la cerradura, aplanando la palma sobre el metal. Se oy un leve roce, luego un clic del mecanismo, y la puerta se abri por completo.

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Cuando el hombre apart la mano, Coretti vi o una astilla de hueso, rosa griscea y con forma de llave, que se replegaba hmedamente en la carne plida. No haba luces encendidas en aquella habitacin, pero el tenue aura de nen de la ciudad se filtraba por las celosas y le permiti ver las caras de una docena o ms de personas, sentadas en la cama y en el sof y en los sill ones y en los taburetes de la pequea cocina. Al principio crey que tenan los ojos abiertos, pe ro entonces se dio cuenta de que las opacas pupilas estaban ocultas tras una membrana nict itante, un tercer prpado que reflejaba las tenues sombras de nen de la ciudad. Vestan lo que el ltimo bar que haban visita do requera; amorfos abrigos del Ejrcito de Salvacin compartan asiento con prendas informales suburbanas de vivos colores, batas de noche junto a polvorientos uniformes de fbrica, cuero de motociclista junto a un afelpado tweed Harris. Con el sueo, toda falsa humanidad haba desaparecido. Eran pjaros pasando la noche en su rbol. Su pareja fue a sentarse junto a los dems en el borde del mostrador de frmica de la kitchenette, y Coretti vacil en medio de la moqueta vaca. Aos luz de aquella alfombra parecan distanciarlo de los otros, pero al go lo llamaba desde lejos, prometindole paz y descanso. A pesar de eso, vacil, estremecindose con una indecisin que pareca surgir del ncleo gentico de cada clula de su cuerpo. Hasta que abrieron los ojos, t odos simultneamente; las membranas se deslizaron hacia los lados y mostraron la extraa calma de los ha bitantes de la ms oscura fosa ocenica. Coretti grit, y sali corriendo, y corri por pasillos y resonantes escaleras de hormign hasta la lluvia fra y las calles casi vacas. Coretti nunca regres a su habitacin del tercer piso de aquel hotel. Un flemtico detective domstico recogi los textos de lingstica, la nica maleta de ropa, todo lo cual termin por venderse en subasta. Coretti alquil un cuarto en una pensin administrada por una ceuda abstemia bautista que haca rezar a sus inquilinos antes de cada una de las recalentadas cenas. No le molestaba que Coret ti nunca se sumase a aquellas comidas; l le explic que en el trabajo le daban de comer gratis. Coretti menta libre y hbilmente. Nunca beba en la pensin, y nunca volva borracho. El seor Coretti era un poco raro, pero siempre pagaba puntualmente el alquiler. Y era muy tranquilo. Coretti dej de buscarla. Dej de ir a los bare s. Beba de una bolsa de papel mientras iba y vena del trabajo en el depsito de una editorial en una zona en la que por ser industrial se permitan pocos bares. Trabajaba por la noche. A veces, al amanecer, sentado al borde de la cama sin hacer, abandonndose al sueo ahora nunca dorma acostado, pensaba en ella. Antoinette. Y en ellos. La especie. A veces haca adormiladas elucubraciones... Quizs eran como los ratones de las casas, la especie de animal pequeo que ha evolucionado pa ra vivir slo en estructuras hechas por el hombre. Una especie de animal que vive slo de be bidas alcohlicas. Con peculiares metabolismos que convierten el alcohol y las diversas protenas de las bebidas, del vino y de la cerveza, en todo cuanto necesitan. Y pueden cambiar por fuera, como los camaleones o las escorpinas, para protegerse. Pa ra poder vivir entre nosotros. Y tal vez, pensaba Coretti, crecieran por etapas. En las primeras fases pareceran humanos, comeran lo que los humanos comen, y percibiran que eran di ferentes slo como un vago desasosiego. Una especie de animal con su propia astucia, con su propio conjunto de instintos urbanos. Y la capacidad de reconocer a los de su pr opia especie cuando estn cerca. Tal vez. Y tal vez no. Coretti se hundi en el sueo. Un mircoles, pasadas despus de tres semana s en el nuevo empleo, la patrona abri su puerta nunca golpeaba y le dijo que lo llam aban al telfono. Tena la voz tensa por la

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habitual desconfianza, pero Coretti la sigui por el oscuro corredor hasta la sala de estar del segundo piso, donde estaba el telfono. Al llevarse el anticuado artefacto negro al odo, lo primero que oy al principio fue slo msica, y luego una especie de ruido que se fue disolviendo en una fragmentada amalgama de conversaciones. Risas. Nadie se impuso al ruido del bar para hablarle, pero la cancin de fondo era T eres la razn de que nuestros hijos sean feos. Y luego el tono de marcar, cuando la persona que llamaba colg. Ms tarde, solo en su habitacin, escuchando los firmes pasos de la patrona en la sala de abajo, Coretti se dio cuenta de que no hab a necesidad de permanecer donde estaba. El llamamiento haba llegado. Pero la patrona ex iga que quien quisiese marcharse le avisara con tres semanas de anticipacin. Eso significaba que le deba dinero. El instinto le dijo que se lo dejara. Un obrero cristiano de la habi tacin vecina tosi dormido cua ndo Coretti se levant y baj al telfono de la sala. Corett i le dijo al capataz del tur no de noche que renunciaba a su empleo. Colg y volvi a su habitacin, cerr la puerta y se quit la ropa lentamente hasta quedar desnudo frente a la chillona litografa enmarcada de Jess que haba encima del escritorio marrn de metal. Cont nueve billetes de diez. Los puso cuid adosamente junto las manos rezadoras que decoraban la tapa del escritorio. Era dinero de aspecto agradable. Era dinero perfectamente bueno. El mismo lo haba hecho. Esta vez no estaba para trivialidades. Ella be ba un margarita, y l pidi lo mismo. Ella pag, sacndose el dinero de entre los senos, qu e se agitaban bajo un vestido escotado, con un diestro movimiento de la mano. Coretti alcanz a ver la agalla que se cerraba all. Se sinti excitado, pero por algn motivo esta vez no tuvo una ereccin. Tras el tercer margarita las caderas de los dos se tocaron, y al go empez a propagarse por el cuerpo de l en lentas ondas orgsmicas. El punto de contact o era pegajoso; una zona del tamao de la yema del pulgar en el sitio donde se abra el vestido de ella. Coretti era dos hombres: el de adentro, fundindose con ella en total comunin celular, y la cscara, sentada con naturalidad en un taburete del bar, con los codos flanqueando el trago, los dedos jugando con una paletilla de agitar coctel es. Sonriendo afablemente al vaco. Tranquilo en la fra penumbra. Y una vez, pero slo una vez, una preocupada y distante parte de Coretti le hizo bajar la mirada hacia donde latan unos tubos de color rub, y donde se movan, entre los dos, unos zarcillos que remataban en labios afilados. Como los tentculos entrelazados de dos extraas anmonas. Estaban copulando, y nadie lo saba. Y el barman, cuando les trajo la nueva copa les ofreci su sonrisa cansada y dijo: Sigue lloviendo, verdad? No va a parar nunca. Ha llovido as toda la condenada semana respondi Coretti. Ha llovido hasta en los tragos. Y lo dijo bien. Como un verdadero ser humano.

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HISTORIA DEL CINE CIBERPUNK. (Quinta parte) Ral Aguiar "A principios del siglo XXI, The Tyrel Corporation desarroll un nuevo tipo de robot llamado NEXUS un ser virtualmente idntico al hombre y conocido como replicante. Los replicantes Nexus6 eran superiores en fuerza y agilidad y al menos igual en inteligencia a los ingenieros de gentica que los crearon. En el espacio exterior, los replicantes fueron usados como trabajadores esclavos en la arriesgada exploracin y colonizacin de otros planetas. Despus de la sangrienta rebelin de un equipo de combate Nexus6 en una colonia sideral, los replicantes fueron declarados proscritos en la Tierra bajo pena de muerte. Brigadas especiales de policas con el nombre de unidad Blade Runner tenan ordenes de tirar a matar al ver a cualquier replicante invasor. A esto no se le llamo ejecucin. Se le llam retiro." As comienza esta obra maestra de la ciencia ficcin basada en el relato de Philip k. Dick Suean los androides con ovejas electricas? Una joya del cine e indudablemente la primera y genuina pelcula ciberpunk Ridley Scott estaba terminando de rodar Alien, el octavo pasajero cuando Michael Deeley le llev el guin de Blade Runner. Scott lo encontr muy interesante pero no se entusiasm demasiado con la idea de hacer otra pelcula de ciencia ficcin, por lo que en un primer momento no acept el proyecto. Sin embargo, obsesionado por el tema, Scott llega a la conclusin de que la historia es muy contempornea, as que volvi a hablar con Deeley y acept la propuesta A pesar de su fracaso en taquilla, Blade Runner se convertira en uno de los mximos exponentes del cine de ciencia ficcin, una pelcula de culto e inspiracin para futuros proyectos tanto en el mundo del cine como en la literatura y el cmic. Scott llev a cabo su proyecto sin incluir la voz en off, pero a causa de la mala recepcin del pblico en las proyecciones de prueba, los productores insistieron en aadir las narraciones de Deckard. Se cree que Harrison Ford, conscientemente o no, hizo una lectura inexpresiva con la esperanza de que su voz en off no fuera usada. El final de la historia tambin fue cambiado. Scott quera finalizar con Deckard y Rachael entrando en el ascensor, sin embargo el estudio deseaba un final feliz y menos ambiguo. En

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Septiembre de 1992, Warner Bros lanzara al mercado La Edicin del Director en la que fueron eliminados el final feliz y las narraciones de la voz en off. Por ltimo destacar la extraordinaria labor de Syd Mead, encargado del diseo artstico, a pesar de figurar en los crditos como "futurist visual" (termino que l mismo sugiri). Ha participado en la creacin de: Los replicantes: La primera decisin que tom el director fue hacer de la palabra androide un tab: Segn Scott la palabra en s tena toda clase de prejuicios sobre el tipo de pelcula que iba a realizar, y adems era muy mal utilizada. As que el equipo desarroll su propia palabra, replicante. Los replicantes fueron desarrollados para situaciones extraterrestres de tipo militar, industrial, minero... Son ciudadanos de segunda clase encargados de realizar tareas de alto riesgo para el hombre. Como el propio director afirm: "...si vamos a mandar un astronauta al espacio y sabemos que no volver jams, quizs queramos mandar a un replicante en su lugar." El futuro inmediato: Ridley Scott tena mucha razn al decir que la pelcula, a pesar de ser ciencia-ficcin, tiene mucho de contempornea. Desde los inicios de la robtica, la informtica y la tecnologa en general, casi siempre se ha querido conseguir la liberacin del hombre de su trabajo. Convirtiendo cualquier mquina que desarrollamos en nuestras esclavas, podemos dedicar ms tiempo al ocio y desarrollo personal. En Blader Runner la tecnologa es capaz de crear a los perfectos sustitutos del hombre para las labores de alto riesgo, mquinas esclavas. El problema surge cuando esas mquinas comienzan a ser conscientes de su existencia, empiezan a sentir. Adquieren por lo tanto cierta libertad de pensamiento que las convierten para unos en "seres vivos" y para otros en meros defectos de fabricacin. Podemos entender que llegados a este punto dejan de ser mquinas esclavas para convertirse en criaturas esclavas. Pese a todo, los replicantes son criaturas orgnicas y sintticas al mismo tiempo desarrolladas a partir de nuestro ADN, y queramos o no admitirlo, son en parte humanos. Pero sera ms tico si los replicantes no tuviesen aspecto humano? Podra nuestra hipcrita sociedad limpiar su conciencia si los replicantes no fueran mas que animales de granja en el espacio exterior. Evidentemente la solucin ms fcil es no dotar de sentimientos a estos "robots perfectos", pero quin nos asegura que stos no los adquieran por si solos. Ciertas ramas de la IA trabajan para conseguir computadores emocionales, un reto cientfico loable pero quizs no muy tico si nos preguntamos para qu? Podran ser un gran avance para campos como la psiquiatra y al mismo tiempo una tentacin con graves consecuencias.