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Qubit

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Material Information

Title:
Qubit
Physical Description:
Serial
Language:
English
Publisher:
Cubit
Place of Publication:
Havana, Cuba
Publication Date:
Frequency:
monthly
three times a year
regular

Subjects

Subjects / Keywords:
Science fiction, Latin American -- Periodicals   ( lcsh )
Science fiction -- History and criticism -- Periodicals   ( lcsh )
Science fiction -- Periodicals   ( lcsh )
Genre:
periodical   ( marcgt )
serial   ( sobekcm )

Record Information

Source Institution:
University of South Florida Library
Holding Location:
University of South Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
usfldc doi - Q01-00008-n08-2005-09
usfldc handle - q1.8
System ID:
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Indice: 0. Bruce Sterling. La ciencia ficcin cibercultural. Iaki Arzoz y Andoni Alonso. 1. Bibliografa de Bruce Sterling. 2. Lexicn de taller: una gua para rastreros, sucios y peludos escritores de ciencia ficcin. Bruce Sterling. 3. Rosa Araa. Bruce Sterling. 4. Entrevista a Bruce Sterling. Dense Caruso. 5. Mozart con gafas de espejo. Bruce Sterling y Lewis Shinner. 6. Bruce Sterling: Lo importante es hoy la cultura de acceso libre, lo ciberpunk ha envejecido. Mariann Unterluggauer. 7. Historia del Cine ciberpunk (7). Scanners, Tron. Ral Aguiar

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Bruce Sterling: la ciencia ficcin cibercultural Iaki Arzoz y Andoni Alonso Entre las personalidades que en este momento estn creando la cibercultura contempornea hay algunos que sin alcanzar el estrellato, han sido claves para definirla. Personalidades que han sabido combinar sus cualidades imaginativas y la reflexin crtica para generar ingredientes indispensables de la cibercultura como son la libertad creativa y las actitudes independientes. El caso que nos ocupa es modlico en este sentido, pues es uno de los escritores de ciencia ficcin que ms influencia ha tendido en el desarrollo de una cibercultura alternativa. Bruce Sterling (1954), tejano de nacimiento y criado en la India -donde ley a los clsicos de la cfes uno de los ms perspicaces autores contemporneos de la ciencia ficcin cibercultural. Comenz su carrera como periodista hasta que en 1976 publica su primer relato, 'Man-Made Self,' que publica en 'Lone Star Universe'. Su aprovechada lectura de clsicos como Olaf Stapledon se aprecia en su primera novela importante 'Schismatrix' (Ace Books, 1996) En esta novela present Sterling dos grupos humanos basados en dos concepciones de la tecnologa; una blanda -la de los 'sharpers'-, basada en la biologa, y otra dura -la de los 'mechanists'-, basada en la mecnica y la robtica. Ambos campos en su desarrollo actual, la ingeniera gentica y la robtica asistida por las tecnologas de la informacin, describen la polaridad de sensibilidades que rige nuestro mundo; una ms cercana a lo ecolgico y lo "sostenible" frente a otra agresiva y despiadada con el medio ambiente. Sterling, a partir de entonces, explotar su doble condicin, de periodista y de escritor de ficciones, a lo largo de toda su carrera, lo que le confiere un carcter singular. As, por ejemplo, ha practicado el periodismo cientfico en 'Magazine of Fantasy and Science Fiction Interzone' o 'Science Fiction Eye'. En sus columnas discute desde la importancia de las bacterias para la supervivencia del ser humano hasta las modificaciones a la teora de la evolucin propuestas por Richard Dawkins. Inventor del ciberpunk Su obra ms acabada en esta faceta es su ensayo sobre los primeros hackers y crackers, 'The Hacker Crackdown' (Mass Market, 1992) donde presenta una emergente sociedad "cyberpunk" que surge con el "phone phreaking" (el uso ilegal del telfono, practicado ya, segn se rumoreaba, por Steve Jobs y por Bill Gates en aquellos tiempos), y a ciertos personajes emblemticos, que con el tiempo se hicieron famosos, tales como Kevin Mitnik, el hroe de los primeros hackers encarcelado en 1999.

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Pero, aunque no le guste na da la labor de crtico literario, es en la teora de la ciencia ficcin, donde ha realizado su aportacin ms notable, ya que podemos afirmar, sin lugar a dudas, que es l el verdadero "inventor" de la corriente cyberpunk (y no tanto su amigo William Gibson), al dotar de un cierto marco terico a un movimiento disperso, que finalmente se consolida gracias a su clebre antologa 'Mirrorshades' (Siruela, 1999). A pesar de que pueda ser menos conocido que su amigo y colaborador William Gibson, su esfuerzo por formalizar los conceptos, las ideas y las actitudes de esta corriente literaria ha logrado identificar toda una po ca de la cibercultura, ms all de la literatura. Su prlogo a este libro, casi un manifiesto, e imprescindible para comprender esta corriente literaria, nos muestra una visin un tant o cnica y desesperanzada de un mundo telecomunicado y globalizado, dominado por la s grandes corporaciones. Tambin se aprecia la inclinacin anarquista, tp ica de esta primera etapa cibercultural, que es la que ha permitido la resistencia en es te (ciber) mundo cada vez ms controlado por las multinacionales, y resumida en la frase "la calle da sus propios usos a la tecnologa". Este postulado explicara desde la preferencia por lo m vil y porttil -orden adores y telfonoshasta los usos insospechados de Internet para crear comunidades al margen del establishment. Justamente este uso popular o "t ransvernculo" es la l tima posibilidad para subvertir la tecnologa esclavizadora que poseen gobiernos y multinacionales, dndole la vuelta en el espritu de Seattle. La tecnologa Este aspecto subversivo de la tecnologa tampoc o se le ha escapado a los tecnoanarquistas del siglo XX como Hakim Bey (T.A.Z. 'Zona Temporalmente autnoma', Talasa, Madrid, 1996 e 'Inmediatismo', Virus, Madrid, 1999). La novela de Sterling, 'Islas en la Red' (Destino, 1990), en la que ciberguerrillas comb aten el dominio del mundo por parte de las multinacionales, es precisamente el modelo que toma Bey para esa "utopa pirata" tecnoanarquista desarrollada en una zona limita da y convivencial, que pueda lograr su autogobierno gracias, precisamente, a un uso inte ligente y comunitario de la tecnologa. En sintona con esta filosofa, Sterling se compromete activamen te con el uso social de la tecnologa colaborando, por ejemplo, con John Perry Barlow en la 'Electronic Frontier Foundation', a fin de preservar la liber tad de expresin en las redes. Otro aspecto interesante de su produccin literaria es su es trecha colaboracin en varios cuentos con William Gibson, que culmina en la novela, lamentablemente todava no traducida, 'The Difference Engine' (Bantham, 1991). Esta novela, que Sterling considera la mejor de su produccin, es una vigorosa descripcin distpica de un pasado alternativo del nacimiento de la cibercultura, donde Charles Babbage es reconocido por el gobierno ingls, la guerra de independencia norteamericana term ina con la victoria del Sur y la secesin, y donde los ingenios diferenciales controlan la sociedad convi rtindola en un mundo orwelliano. La produccin de Sterling no es especialmente nut rida, si la comparam os con otros autores del gnero. Adems de las novelas citadas, ha escrito 'Heavy Weather' (Bantham, 1994), sobre una futura Norteamrica asolada por terr ibles tornados, y la antologa de relatos, 'Global Head' (Mass Market, 1997). Cambiar el rumbo

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Entre todas sus novelas recientes, quiz la ms representativa de sus inquietudes sea 'Fuego Sagrado' (Nova, 1998), pues en ella estn pr esentes sus temas recurrentes: desde la construccin de una realidad virtual inmersiva y simblica, producto de siniestras corporaciones, hasta lo que ll ama la condicin "post-humana", esto es, la nueva condicin de un ser humano que ha alargado artificialmente su vida. En el ao 2000 ha publicado su ltima novela 'Zeitgeist' (Bantham, 2000). En resumidas cuentas, leer a Bruce Sterling es enfrentarse a los grandes problemas de la tecnologa actual, ya que su proyeccin imaginaria es un fu turo inmediato problemtico, un futuro incierto que, a medio camino entre el pesimismo y el optimismo, como no se cansa de afirmar, a pesar de todo "no est escrito" (Ver la irnica entrevista en el n 27/28 de El Paseante, 'La revolucin digital y sus dile mas', 1998). La cibercultura necesita de creadores-tericos que, provenientes de la ci encia ficcin, tanto nos describan las posibles distopas que estamos construyendo, como que nos proporcionen reflexiones crticas para intentar cambiar el rumbo. Frente a los que creen que el ciberpunk fue una mera moda esteti cista y superficial, creemos que gracias figuras como la de Bruce Sterling -por otra parte el primero en proclamar su muerte como movi miento literario, aunque en pe lculas como 'The Matrix', parece renovarsecontribuy positivamente al desarro llo de la literatura y el cine de ciencia ficcin y de la cibercultu ra crtica en general. (Tomado de www.bitniks.es)

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Bibliografa de Bruce Sterling N O V E L A S Involution Ocean (1977) El chico artificial (1980) Schismatrix (1985) Islas en la red (1988) (ganadora del premio John W. Campbell Memorial de 1989 ) The Difference Engine (con William Gibson ; steampunk ) Heavy Weather (1994) El fuego sagrado (1996) Distraccin (1998) (ganadora del premio Arthur C. Clarke del ao 2000 ). Zeitgeist (2000) Zenith Angle (2004) COLECCIONES DE CUENTOS Mirrorshades : una antologa ciberpunk (1986) (editor) Crystal Express (1989) (ambientados en el universo de Schismatrix) Globalhead (1992) A Good Old-fashioned Future (1999) NO FICCIN The Hacker Crackdown : Law and Disorder on the Electronic Frontier (1992). Tomorrow Now: Envisioning the next fifty years (2002) B L O G http://blog.wired.com/sterling/

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Lexicn de Taller: una gua para rastreros, sucios y peludos escritores de CF. La gente a menudo me pregunta de dnde los escritores de ciencia ficcin sacan las ideas. Rara vez preguntan de dnde saca la sociedad a sus escritores de ciencia ficcin. En muchos casos, la respuesta es: los talleres de ciencia ficcin. Los talleres son muy variados regionales y nacionales, aficionados y profesionales, formales y locos. En el taller ms famoso de ciencia ficcin, el Clarion, los futuros escritores son sacados de sus hogares y agredidos sin misericordia durante seis semanas por escritores de CF profesionales, quienes hacen el papel de gurs creativos. (...) Pero la experiencia de un taller no requiere de expertos que nos lleven a pastar como a ovejas. Al igual que una mala banda de rock, un taller de escritores de CF puede instalarse en cualquier garaje vaco, por cualquier grupo de entusiastas diversos, con nada mejor en que gastar el tiempo. Nadie tiene el copyright del talento, el deseo o el entusiasmo. La lnea de accin general que siguen los talleres CF modernos (conocido como el "sistema de Milford") funciona as: Los integrantes traen manuscritos, con copias suficientes para todos los presentes. Nadie puede asistir o comentar nada, si no trae una historia. Los miembros leen y toman notas sobre todas las historias. Al concluir, se sientan en crculo, se elige una historia al azar, y la persona sentada a la derecha del autor empieza con la crtica. (Los grupos grandes pueden ajustar este esquema segn su conveniencia). Siguiendo el crculo en orden, con un mnimo de comentarios o interrupciones, cada persona emite su opinin sobre lo bueno y lo malo en la historia. El autor est estrictamente obligado, por ley inexorable y tradicin, a callarse la boca, sin importar que no sepa dnde meterse. Al terminar el crculo, cuando el ltimo lector ha dado su opinin, el sufriente y silente autor podr emitir una rplica extensa, de la que se espera no dure ms de media hora, y evitar las rplicas personales innecesarias. Este proceso angustioso contina, hasta terminar con todas las historias, tras lo cual todos intentarn enmendar las relaciones de amistad recin rotas en una orga de bebida y chismes. (...) Trminos crticos para la CF y la Fantasa: Un glosario y una gua hacia la erudicin. Pero no los encontrars aqu. ste lexicn no es una gua hacia la erudicin. El Lexicn de Taller es una gua (o especie de tal) para rastreros, sucios y peludos escritores de CF, el tipo de granujas subeducados y ambiciosos que realmente escriben y venden material de gnero profesional. Es un Lxicon duro, divertido, genial para gritar mientras se golpea en la mesa. PARTE 1: PALABRAS Y ORACIONES

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"Dijismo": Se trata del uso de un ver bo artificial para evitar la palabra "dijo". "Dijo" es una de las pocas palabras invisibles del idio ma, y es casi imposible de ser usada en exceso. Es mucho menos notoria que "rep lic l", "inquiri l" o "eyacu l l" y otras extraezas. "Tom Swifty". Una compulsin indecorosa de colocar un adverbio colorido tras la palabra "dijo", como en "Mejor nos apuramos", dijo prestamente." Esto era un manierismo estndar de las viejas novelas de a diez centavos de av enturas de Tom Swift. Un buen dilogo puede sostenerse a s mismo sin un revoltijo de adverbios de utilera. "Dilogo Brenda Starr": Largos fragmentos de c onversacin sin fondo fsico o descripcin de los personajes. Un dilogo as, separado del entorno de la historia, tiende a lanzar ecos vacos, como si est uviera flotando en el aire. R ecibe su nombre de las tiras cmicas americanas, donde los globos de dilogo a menudo se ven emergiendo de los rascacielos de Manhattan. "Sndrome del detective corpulento": ste til trmino proviene de la prima de gnero de la CF, la literatura barata de detectives. Los escritores de pacotilla de la serie de Mike Shayne mostraban un extrao rechazo a usar el nombre propio de Shayne, y preferan eufemismos como "el detective corpulento" o "e l sabueso pelirrojo". ste sndrome se basa en la errnea conviccin de que la misma palabra no debe ser empleada dos veces muy seguidamente. Esto es slo cierto si se trata de palabras fuertes y visibles, como "vertiginoso". Es mejor usar de nuevo una pala bra o frase sencilla que ingeniar engorrosas maneras de evitarla. Palabras de apriete el botn : Palabras usadas para causar un a respuesta emocional barata sin recurrir al intelecto o las facultades crticas del lector. A menudo se ve en los ttulos, donde se incluyen migajas de falso lirismo co mo "estrella", "danza ", "sueo", "cancin", "lgrimas" y "poeta", clichs calculados para se ducir a los lectores de Cf de mirada mstica y corazn tierno. "Fiebre del nombre de marca": El uso excesivo de nombres de marcas comerciales para crear un falso sentido de descarnada verosimilitu d. Es intil rellenar el futuro con Hondas, Sonys y Brauns sin la compaa de los detalles visuales y fsicos. "Llama Funsi a un Conejo": Una tcnica barata de falso exotismo, en la cual elementos comunes del mundo real son renombrados para l ograr un entorno fantstico, sin alteracin real en su naturaleza o comportamiento natu ral. Los "Funsis" son especialmente frecuentes en los mundos de fantasa, donde la gente a menudo cabalga e xticas monturas que se ven y actan como simple caballos (atribuida a James Blish). "Enfermedad de Roget": El uso excesivo y juguetn de ad jetivos rebuscados, apilados en un montn sinonmico, leproso, purulento troglodtico, tenebroso, nauseabundo y mictico. (Atribuida a John W. Campbell) "Pan de jengibre": Ornamentos intiles en la prosa, como palabras elegantes latinas y sesquipedlicas donde una palabra corta en nuestro idioma ba stara. Los autores novicios a menudo usan el "pan de jengibre" con la esperanza de disimular sus errores y dar aire de refinamiento. (Atribuido a Damon Knight) "No simultneo": El mal uso del gerundio es un error de estructura de oracin comn en los autores noveles. "Colocando la llave en la cerradura, subi las escaleras y sac su revlver del bur." Ay, nuestro hroe no podra hacer esto ni aunque sus brazos midiesen cuarenta pies. Este error se convierte a veces en la "Enfermedad -ando -endo", la tendencia a condimentar oraciones con palabras term inadas en "ando, endo", una construccin gramatical que tiende a confundir la secuenci a adecuada de sucesos (Atribuida a Damon Knight)

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PARTE 2: ESTRUCTURA DE LA PROSA Y LOS PRRAFOS Bathos (paso repentino de lo sublime a lo prosaico y trivial): Un sbito y alarmante cambio en el nivel del discurso: "Se producirn revue ltas sangrientas e insurrecciones salvajes, que conducirn a un levantamiento popular, a menos que el rgimen empiece a coger menos lucha con las cosas". Avellanar: Una especie de redundancia expositoria donde la accin claramente implcita en el dilogo se hace explcita: "Salgamos de aqu! grit l, urgindola a salir." Muestra y no digas : Un principio cardinal del buen escribir. Se le debe permitir al lector reaccionar de modo natural a la evidencia presenta da en la historia, sin ser instruido por el autor en cmo reaccionar. Los incidentes especficos y los detalles cuidadosamente dispuestos harn que las confer encias sean innecesarias. Por ejemplo, en vez de decirle al lector "Ella tuvo una infancia desagradable e infeliz", se debe mostrar un incidente especfico digamos, un closet cerrado y dos pomos de miel. Pero cuidado, seguir rgidamente este mtodo puede resultar absu rdo. Los asuntos menores pueden exponerse de un modo rpido y directo. Grabacin de risa : Los personajes tiran de la manga del lector en un esfuerzo por provocar una reaccin emocional especfica. Se ren como locos de sus propios chistes, lloran a todo volumen por su propio dolor, y le roban al lector cualquier oportunidad de lograr una emocin genuina. Calamar en la boca : El fallo de un autor en no darse cuenta de que sus propios y extraos conceptos y bromas ntimas no son sencillame nte compartidos por el resto del mundo. En vez de aplaudir el ingenio o la profundidad de los comentarios del autor, el resto del mundo lo mirar en un vago estado de shock y alarma, como si tuviera calamares en la boca. Como los escritores de CF s on por lo general una camada bastante chiflada, y de hecho convierten esto en una especie de marca de fbrica, "cal amar en la boca" funciona tambin como un elogio a regaadientes, que desc ribe la locura esencial, irreducible, divina e impredecible del verdadero escritor de CF. (Atr. a James P. Blaylock) Calamar en el mantel : Chjov dijo que si haba dos pistolas de duelo sobre el mantel en el primer acto, deban ser disparadas en el tercer o. En otras palabras, un elemento de la trama debe ser llamado a escena en el momento adecuado y con el correspondiente nfasis dramtico. No obstante, en las tramas de CF lo s objetos o sucesos que disparan la historia son a veces tan abrumadores que provocan el colapso de las estructuras de argumento convencionales. Es difcil dramatizar adecuad amente, digamos, los efectos domsticos de un detalle en la cuenta bancaria de pap mientras un kraken gigante se ocupa de terraformar la ciudad con sus contorsiones. Es te desequilibrio entre las normas dramticas convencionales y las temticas extremas, grotescas o visionarias de la CF, se conoce como "calamar en el mantel". Agitar la mano : Un intento de distraer al lector empleando prosa deslumbrante u otros fuegos de artificio verbales, como para desviar la atencin de un grav e error lgico. (atr. a Steward Brand) Me rindo, no puedes dispararme : Un intento de disolver la incredulidad del lector mediante un golpe preventivo como si antici pando las objeciones del lector, el autor las replicase de antemano. "Nunca lo hubiera cred o, de no haberlo visto por mi mismo" "Era una de esas sorprendentes coincidencias que slo se dan en la vida real" "Es una oportunidad en un milln, pero es tan loca que a lo mejor funciona". Sorprendentemente comn, sobre todo en la CF. (Atr. John Kessel)

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Nebulosidad : un elemento de motivacin que el autor omiti por perezoso. La frase "de algn modo" es un truquito til para nublar r eas de una historia. "De algn modo se haba olvidado de traer la pistola." Dischismo : La intrusin involuntaria de los entornos fsicos del autor, o de su estado mental, en el texto de la hi storia. Los autores que fuman o beben mientras escriben a menudo ahogan o asfixian a sus personajes con un suministro infinito de bebida o cigarrillos. En las formas ms sutiles de l Dischismo, los personajes se quejan de su confusin o indecisin cuando se trata realmente del estado del autor a la hora de escribir, y no el de ellos en la historia. El "Dischismo" se nombra por el crtico que diagnostic tal sndrome, (atr. Thomas M. Disch). Seal de Fred : Una forma graciosa del Dischismo, en la que el subconsciente del autor, alarmado por la pobre calidad del texto, hace comentarios crticos involuntarios: "Esto no tiene sentido", "Esto realmente aburre", "E sto parece una mala pelcula". (Atr. Damon Knight) Interiorizacin falsa : Una tcnica barata de ahorro de trabajo en la que el autor, demasiado perezoso para describir el entor no, aqueja al personaje del punto de vista con una venda en los ojos, un ataque de agorafobia, la urgencia de jugar a los naipes estilo maratn en el saln de fumar, etc. Falsa humanidad : Una dolencia endmica de la escritura de gnero, en la que elementos de telenovela de supuesto inters humano se em pujan dentro de la historia de cualquier manera, contribuyan o no a la trama o al mo tivo de la historia. Las acciones de tales personajes provocan una sentimiento de picazn por su irrelevancia, ya que el autor ha inventado sus problemas de la nada, para as tener algn elemento emotivo. Ficcin de diagrama elctrico : Una enfermedad relacionada con la Falsa humanidad. La ficcin de diagrama elctrico mezcla persona jes quienes muestran reacciones emotivas nada convincentes, ya que estn opacados por la fascinacin del autor por los aparaticos y las conferencias didcticas. Sndrome de la habitacin blanca : Un signo claro y comn de la falta de imaginacin del autor, vista ms a menudo al principio de una historia, antes de que se hallan cuajado los personajes, el entorno y el trasfondo. "Ella despert en una habitacin blanca". La "habitacin blanca" es un set sin detalles que an deben ser inventados un fallo de invencin del autor. El personaje "despierta" para iniciar un tren fresco de pensamiento igual que el autor. Esta apertura de "habit acin blanca" por lo gene ral es seguida por una valoracin voluntariosa de circunstancias y explicaciones intiles; t odo lo cual puede ser eliminado sin dolor alguno. An queda por ver si el clich de la habitacin blanca desaparecer del uso, ahora que la mayora de los autores se enfrentan a pantallas y no a hojas blancas de papel. PARTE TRES: TIPOS COMUNES DE HISTORIAS DE TALLER El tarro de refresco instantneo : Una historia tan artificiosa que el autor puede soltar una sorpresa tonta sobre su entorno. Por ejemplo, la historia ocurre en un desierto de arena gruesa y naranja, rodeada por una barrera tran sparente impenetrable. Sorpresa! Nuestros hroes son microbios en un tarro lleno de refr esco instantneo. (Atr. Stephen P. Brown) Cuando se hace con intenciones serias, y no co mo engao pujn, este tipo de historia se puede definir como "Entorno escondido" (Atr. Kate Wilhelm) La historia del apartamento mugriento : Parecida a la historia de "pobre de m", este esfuerzo autobiogrfico muestra a un escrito r miserablemente cuasi-bohemio, que vive en angustia urbana en un apartamento sucio. Los protagonistas s on a menudo los amigos

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disfrazados del autor amigos que pueden ser los camaradas de taller del autor, para su gran alarma. La historia del dios greudo : Una obra que automticamente adopta un cuento bblico o mitolgico en general, y provee "explicaciones" planas de CF para los sucesos teolgicos (Atr. Michael Moorcock) Historia de Adn y Eva : Variante repugnantemente comn de la historia del dios greudo, en la que un Apocalipsis terrible, una nave espacial estrellada, etc, deja a dos sobrevivientes, hombre y mujer, que resultan ser Adan y Eva, padres de la raza humana!!! Sndrome de Dennis Hopper : Historia basada en algn fragmento antiguo de ciencia o folklore, que se enrolla como un fideo causa ndo un sentimiento de azarosa extraeza. Entonces un actor-personaje del tipo luntic o (mejor interpretado por Dennis Hopper) se mete en la historia y le cuenta malamente al protagonista lo que pasa, explicando el misterio oculto en una molesta perorata. (Atr. Howard Waldrop) El tabloide de lo extrao: Historia creada a partir de una confusin de elementos de fantasa y de CF, o mejor an, de una confusi n de puntos de vista b sicos entre universos. Por lo general, esta historia surge cuando el autor es incapaz de dist inguir entre un universo racional, newtoniano-einsteniano, de causa y ef ecto, y un universo irracional, supernatural y fantstico. O se trata del FBI cazando a un mutante escapado del laboratorio gentico, o de la punta de la perforadora que tropieza con el techo del infierno, pero no ambas cosas a la vez en la misma obra de ficcin. In cluso los mundos de fantasa necesitan una consistencia interna, de modo que una historia de Pies Grandes y trat os con el demonio es tambin un tabloide de lo extrao. La cripto zoologa del Pies Grandes y la supersticin folklrica cristiana no se mezclan bien, ni siqui era para efectos de historieta (Atr. Howard Waldrop) Deus ex machina o "Dios en la caja": Historia en la que su rge una solucin milagrosa para el conflicto, que sale de la nada y convi erte la trama en irrelevante. H. G. Wells advirti contra el amor de la CF por el de us ex machina cuando acu la famosa frase "si todo es posible, entonces nada es interesante" La CF, que se especializa en hacer que lo imposible parezca plausible, siempre est m uy intrigada con los poderes del tipo divino en tamao bolsillo. Las IAs, realidades virtua les y nanotecnologas son tres elementos contemporneos de disparo de la trama que constituyen fuentes portables y baratas de milagros infinitos. Falacia de la semejanza : Historia de CF que adapta superficialmente la parafernalia de una locacin de aventura "pulp" ordinaria. La nave espacial "es como" un crucero transatlntico, incluyend o al ingeniero escocs en la bode ga. Un planeta colonia "es como" Arizona, excepto por las dos luna s en el cielo. Los Westerns es paciales y las historias de detectives duros futuristas han constituido en especial versiones comunes de esta falacia. Reinventando la rueda: Un autor novicio pasa las de Can creando una situacin de Cf que ya aburre como demonios a los lectores experimentados. Esto era tpico de los escritores de mainstream que se aventuraban en la CF. Ahora se ve mucho en los escritores que carecen de experiencia en la historia del gnero, ya que han sido atrados hacia la CF por medio de pelculas, series de televisin, juegos de rol, comics o juegos de computadora. La Catstrofe cmoda y calentita : Historia en la que horribles sucesos atormentan a toda la raza humana, pero la accin se concentr a en un grupo de protagonistas anglosajones blancos de clase media, pulcros y metdicos. La esencia de la catstrofe acogedora es que el hroe debe pasarla bien (una chica, suites gratis en el Hotel Savoy, todos los autos que le de la gana) mientras todos los dems se estn muriendo. (atr Brian Aldiss)

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La Declaracin de Maternidad : Historia de CF que plantea una amenaza muy incmoda para la condicin humana, explora brevemente las implicaciones, y luego se echa para atrs de prisa y corriendo para afirmar las devoci ones humansticas y sociales convencionales, como por ejemplo el pastel de manzana y la maternidad. Greg Evan dijo una vez que el secreto de la CF verdaderamente efectiva era "quemar deliberadamente la declaracin de maternidad". (Atr. Greg Evan) La historia del vertedero de cocina : Una historia repleta por la inclusin de todas y cada una de las ideas que se le ocurrieron al auto r durante el proceso de escribirla. (Atr. Damon Kinght) El perro silbador : Una historia narrada de forma tan elaborada, arcana o complicada, que impresiona por su puro ingenio narrativo, pero que, como hist oria, no vale ni un ochavo. Como el perro silbador, es asombroso que pueda silbar pero de hecho no lo hace muy bien (Atr. Harlan Ellison) El Comic Book a lo Rembrandt : Una historia en la que se ha obsequiado derroches de destreza a un tema o idea que es bsicamente trivial o subliteraria, y que sencillamente no puede soportar el peso de se semejante portento artstico y realmente en serio. Historia en la turbulencia : Historia que no es de CF, la cual es tan ontolgicamente distorsionada o narrada de modo tan extraamen te no realista que no ha lla cobijo entre la ficcin del mainstream comercial y por ello bus ca refugio en el gnero de CF o Fantasa. Tanto la crtica como la tcnica postmoderna s on fructferas a la hora de crear este tipo de historias. La fbrica de arandelas al vapor: Historia de CF didctica que consiste enteramente de una gua turstica por una farsa enorme y elaborada. Tcnica comn de las utopas y las distopas de CF. (Atr. Gardner Dozois) PARTE 4: ARGUMENTOS Argumento idiota : Un argumento que funciona slo gr acias a que todos los personajes son idiotas. Se comportan del modo que conviene al autor, en vez de tener motivaciones racionales propias. (Atr. James Blish) Argumento idiota de segundo orden : Un argumento hecho a partir de toda una sociedad de CF inventada que funciona slo gracias a que todos y cada uno de sus ciudadanos son necesariamente idiotas. (Atr. Damon Knight) Argumento Y: Argumento picaresco en lo que esto ocurre, y despus pasa lo otro, y entonces sucede algo ms, y todo se suma para terminar en nada. Argumento Kudzu : Argumento que crece y se desarrol la y se complica y se enreda en profusin vegetal, sofocndolo todo a su paso. Trucos de barajas en la oscuridad : Argumento primorosamente afectado o artificioso que llega a (1) al remate de un chiste privado que ningn lector va a entender, o (2) a la exhibicin de algunas banalidades eruditas slo importantes para el autor. Semejante proeza puede ser muy ingeniosa, y muy gratific ante para el autor, pero no tiene objetivo visible en lo que a narrar se refiere. (Atr. Tim Powers) Cupones de argumento : Son los ladrillos bsicos de c onstruccin del argumento tpico de fantasa tipo gesta. El hro e recolecta suficientes cupones argumentales (espada mgica, anillo mgico, gato mgico) para que el autor le permita llegar al fina l. El autor decreta que el hroe continuar su gesta hasta que se llenen las suficientes pginas para completar una triloga. (Atr. Dave Langford)

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Alternativas falsas: Una lista de alternativas argumentales que un personaje pudo haber tomado, pero que no tom. En este manierismo nervioso, el autor detiene por completo la accin para elaborar problemas complejos de argumento a expensas del pobre lector. "Si me hubiera ido con los policas, hubieran enco ntrado la pistola en mi bolso. Y de todos modos, no quera pasar la noche en la crcel. Creo que pud e haber sencillamente huido en vez de robarles el auto de patrulla, pero entonces..." Es me jor olvidar todo eso. PARTE 5: CONTEXTO Y ANTECEDENTES Vertedero de informacin : Enorme fragmento de materia explicativa indigerible, cuyo propsito es el de explicar la situacin de contexto. Los infovertederos pueden ser encubiertos, como en artculos falsos de peridico o "Enciclopedia Galctica", o manifiestos, donde toda la accin se detiene, y el autor asume el podio y da su conferencia. Tambin se conocen como "bultos explicativos". El us o de infovertederos breves, diestros e inofensivos se conoce como kuttnering", por Herny Kuttner. Cuando la informacin est incluida sin ofrecer obstculos a la lectura a lo largo de la estructura bsica de la historia, esto se conoce como "heinleining". Stapledon: Nombre asignado a la voz del autor que toma el podio para descargar un infovertedero masivo y magistral. De hecho es un sustantivo comn, como en; "Me gusta el modo en que tu stapledon describe el proceso de descargar contenidos cerebrales en la memoria de una computadora, pero cuando ms tarde tratas de heinleinzarlo, no entiendo ni timbales de lo que pasa." Lavadora de carga frontal : Apilar muchas explicaciones al inicio de la historia, hasta que se hace tan densa y seca que es casi im posible de leer. (Atr. Connie Willis) Historia de ninguna parte y no se sabe cundo : Poner demasiado pocas explicaciones al inicio de la historia, de modo que sta, aunque perfectamente legible, parece ocurrir en un espacio vaco, y carece de inter s. (Atr. L. Sprage de Camp) "Como sabes, Bob": Una forma perniciosa de infoverted ero mediante el dilogo, en el que los personajes se dicen unos a otros cosas que ya saben, con el fin de actualizar al lector. Esta tcnica tan comn tambin se conoce como el "dilogo de Rod y Don". (Atr. Damon Knight), o el "dilogo de la doncella y el mayordomo" (Art. Algis Budrys) He sufrido por mi Arte (y ahora les toca a ustedes): Una variante de infovertedero en la que el autor descarga sobre el lector montones de datos, dur amente adquiridos, en verdad, mientras investigaba para hacer su historia, pero de hecho irrelevantes. Algis Budrys una vez dijo que la tarea existe para que lo difcil parezca fcil. Muebles usados : El empleo de un contexto de gnero gastado. Podemos, por ejemplo, usar el Universo Star Trek, si le quitamos los nme ros de serie, y lo llamamos Imperium en vez de Federacin. Patadas al ojo : Detalles reveladores y vvidos que crean un efecto caleidoscpico de apiada imaginera visual sobr e un fondo de CF barrocamente elaborado. Un ideal de la CF ciberpunk era crear una "prosa embutida" llen a de "patadas al ojo". (Atr. Rudy Rucker) Riff ontolgico : Pasaje en una historia de CF que sugiere que nuestras ms bsicas y profundas convicciones sobre la naturaleza de la realidad, el espacio-tiempo, o la conciencia han sido violadas transformadas tecnolgicamente, o al menos demostradas como completamente dudosas. Las obras de H. P. Lovecraft, Barrington Bayley, y Philip K. Dick estn llenas de "riffs ontologicos".

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PARTE 6: PERSONAJE Y PUNTO DE VISTA Problema tcnico de punto de vista: El autor pierde la pista de l punto de vista, cambia de punto de vista al antojo, o cuenta algo que el personaje no puede saber segn su punto de vista. Submito: Tipos de personajes clsicos en la CF que aspiran a la condicin de arquetipo pero ni por asomo lo logran, como el cient fico loco, la supercom putadora neurtica, el alien super-racional y sin emociones, el nio mutante vengativo, etc. (Atr. Ursula K. Le Guin) Caracterizacin del sombrero gracioso : Un personaje distinguido por un solo elemento de identidad, tal como extraos aditamentos cr aneales, una cojera, un ceceo, una cotorra en el hombro, etc. Mrs. Brown : La personita cotidiana, oprimida, eminentemente comn que de algn modo alberga algo vital e importante sobre la cond icin humana. "Mrs. Brown" es un personaje raro dentro de la CF, siendo por lo genera l eclipsada por tipos arrogantes de submito hechos del ms fino y ori-plateado cartn. En un famoso ensayo, "La Ciencia Ficcin y Mrs. Brown", Ursula K. Le Guin conden la ausencia de Mrs. Brown en el campo de la CF. (Atr. Virginia Woolf)

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Rosa Araa no senta nada, o casi nada. Haba experimentado algunos sentimientos, un nexo de emociones de doscientos aos de antigedad, y los haba aplastado con una inyeccin craneal. Ahora lo que quedaba de sus sentimientos era como lo que queda de una cucaracha cuando se la golpea con un martillo. Rosa Araa saba de cucarachas; eran la nica vida animal nativa en las colonias mecanicistas. Haban infestado las naves espaciales desde el principio, pues eran demasiado duras, prolficas y preparadas para matar. Por necesidad, los mecanicistas haban usado tcnicas genticas robadas a sus rivales los formadores para convertir a las cucarachas en pintorescas mascotas. Una de las favoritas de Rosa Araa era una cucaracha de un palmo de largo con su brillante caparazn negro cubierto de manchas rojas y amarillas. Estaba agarrada a su cabeza. Beba el sudor de su perfecto entrecejo, y ella no saba nada, pues estaba en otra parte, esperando visita. Observaba a travs de ocho telescopios. Sus imgenes se fundan en su cerebro a travs de una conexin de nerviocristal en la base de su crneo. Ahora tena ocho ojos, como su smbolo, la araa. Sus odos eran el dbil pulso firme del radar, gestaban atentos, a la escucha de la extraa distorsin que sealara la presencia de la nave inversora. Rosa era lista. Podra haber estado loca, pero sus tcnicas de observacin establecan la base qumica de su cordura y la mantenan artificialmente. Rosa Araa aceptaba esto como normal. Y era normal. No para los seres humanos, pero s para una mecanicista de doscientos aos de edad que viva en una telaraa que orbitaba Urano, con el cuerpo rebullendo de hormonas jvenes, la sabia cara vieja-joven como algo sacado de un molde de escayola, el pelo largo y blanco un ondulante despliegue de hilos de fibra ptica implantados con pequeas gotas de luz que manaban como gemas microscpicas de sus sesgadas puntas... Era vieja, pero no pensaba en eso. Y estaba sola, pero haba aplastado esos sentimientos con drogas. Y tena algo que queran los inversores, algo por cuya posesin aquellos comerciantes reptilescos seran capaces de dar sus colmillos.

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Atrapada en una telaraa de policarbono, la amp lia red que le haba da do su nombre, tena una joya del tamao de un autobs. Y por eso esperaba, enlazada cerebralmente a sus instrumentos, incansable, sin estar particularmente interesada pero ciertamente no aburrida. El aburrimiento era peligroso. Conduca a la inquietud, y la inquietud poda se r fatal en un habitat espacial, donde la malicia o incluso el simple descuido podan ma tar. La conducta de supervivencia apropiada era sta: agazaparse en el centro de la telara a mental, con limpios hilos euclidianos de racionalidad radiando en toda s direcciones, las piernas alerta al menor temblor de preocupantes emociones. Y, cuando senta aquella sensacin ag itando los hilos, se abalanzaba all, la atrapaba, la envolva y la taladraba limpia y lentamente con una hipodrmica como el colmillo de una araa... All estaba. Sus ojos ctuples abarcaron medio milln de kilmetros en el espacio y divisaron el avance de una nave inversora. Las naves inversoras no tenan motores convencionales y no irradiaban ninguna energa detectable; el secreto de su impulso espacial estaba frreamente guardado. Todo lo que cualquiera de las facciones (llamadas en sentido amplio humanidad, a falta de un trmino mejor) saban con seguridad del sistema impulsor de los inversores era que las popas de sus nave s enviaban largos chorros parablicos de distorsin que causaban un efecto ondulante contra el fondo estrellado. Rosa Araa sali parcialmente de su modo de ob servacin esttica y se sinti en su cuerpo una vez ms. Las seales del or denador eran ahora mudas, s uperpuestas sobre su visin normal como un reflejo de su propia cara en una ventana. Tras pulsar una tecla, divis la nave inversora con un lser de comunicaciones y envi un pulso de datos: una oferta de negocios (la radio era demasiado insegura; pod a atraer a piratas formadores, y ya haba tenido que matar a tres). Supo que la haban odo y comprendido cuando vio que la nave inversora se detena en seco y ejecutaba un viraje que rompa todas las leyes conocidas de la dinmica orbital. Mientras esperaba, Rosa Araa carg un program a traductor inversor. Tena cincuenta aos de antigedad, pero los inversores eran pers istentes, no tanto por conservadurismo sino por falta de inters en cambiar. Cuando se acerc lo suficiente a la estaci n como para maniobrar, la nave inversora despleg con una nube de gas una vela solar decorada. La vela era lo suficientemente grande como para envolver una pequea luna y ms fina que un recuerdo de doscientos aos. A pesar de su fantstica delgadez, haba murales moleculares tallados en ella: escenas titnicas de navos inversores en las que los astutos inversores haban defraudado a incautos bpedos y bolsas de gas capaces de devorar un planeta hinchadas de dinero e hidrgeno. Las grandes reinas enjoyadas de la raza inversora, rodeadas por sus harenes masculinos, desplegaban su chillona sofisticacin a lo largo de kilmetros de jeroglficos, colocados sobre un circuito musical para indicar la cl ave apropiada y la entonacin de su lenguaje medio cantado. Hubo un estallido de esttica en la pantalla an te ella, y apareci una cara inversora. Rosa Araa se quit la conexin del cuello. Estudi la cara: sus grandes ojos vidriosos medio ocultos tras las membranas nictitantes, la coro na irisada tras las orejas del tamao de un alfiler, la piel correosa, la sonrisa rep tilesca con los dientes espigados. Emiti ruidos: -Al habla el alfrez de la nave -tra dujo el ordenador-. Lidia Martnez?

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-S -dijo Rosa Araa, sin molestarse en ex plicar que su nombre haba cambiado. Haba tenido muchos nombres. -Hicimos buenos negocios con su marido en el pasado -dijo el invers or interesadamente-. Cmo se encuentra? -Muri hace treinta aos -respondi Rosa Ara a. Haba aplastado la pena-. Los asesinos formadores lo mataron. El oficial inversor agit su corona. No se arredr. La turbacin no era una emocin nativa de los inversores. -Malo para los negocios -opin-. D nde est esa joya que mencion? -Preprese para recibir datos -dijo Rosa Araa, y puls su teclado. Observ la pantalla mientras su discurso de vent a, cuidadosamente preparado, se desenrollaba y su rayo de comunicaciones lo protega para evitar odos enemigos. Haba sido el hallazgo de toda una vida. Comenz siendo pa rte de una luna helada del protoplaneta Urano que se haba roto, fundido y recristaliza do en los eones primordiales de implacables bombardeos. Se haba roto al menos cuatro veces distintas, y cada vez los fluidos minerales haban forzado en su estruc tura zonas bajo tremenda presin: carbono, silicato de manganeso, berilio, xido de alumini o. Cuando la luna fue finalmente atrada al famoso complejo Anillo, el enorme bloque de hielo flot durante eone s, envuelto en ondas de choque de radiacin dura, acumulando y perd iendo carga en las extraas fluctuaciones electromagnticas tpicas de t odas las formaciones del Anillo. Y entonces, en un momento crucial haca vari os millones de aos, fue alcanzada por un titnico relmpago, uno de esos invisibles e inaudibles brot es de energa elctrica que disip las cargas acumuladas a lo largo de dcadas enteras. La mayor parte del entorno exterior del bloque de hielo se convirti in stantneamente en plasma. El resto result cambiado. Las obstrucciones minerales eran ahora cadenas y vetas de berilio que mostraban ac y all bloques de esmeralda en bruto grandes como la cabeza de un inversor, surcadas por hilos de corindn rojo y granate prpura. Haba amasijos de diamante fundido de extraos colores encendidos que slo pro cedan de los extraos estados cunticos del carbono metlico. Incluso el hielo mismo haba sido cambiado en algo rico y nico, y por tanto precioso por definicin. -Nos intriga-dijo el inversor. Para ellos, esto era un entusiasmo profundo. Rosa Araa sonri. El alfrez continu: Es un artculo inusitado y su valor es difcil de establecer. Le ofrecemos un cuarto de milln de gigavatios. -Tengo la energa que necesito para dirigir mi estacin y defenderme dijo Rosa Araa-. Es una oferta generosa, pero nunca podra almacenar tanto. -Tambin le daremos una celosa de plasma estabilizado. Esta ge nerosa e inesperada generosidad tena la intencin de abrumarla. La construccin de celosas de plasma estaba muy por encima de la tecnologa humana, y poseer una sera el sueo de toda una vida. Era lo ltimo que Rosa Araa quera. -No me interesa -dijo.

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-No le interesa la moneda bsica del comercio galctico? -No cuando slo puedo gastarla con ustedes. -Comerciar con razas jvenes es un asunto ingrato -observ el inversor-. Entonces, supongo que quiere informacin. Las razas jvenes siempre quieren comerciar con tecnologa. Tenemos algunas tcnicas forma doras que negociamos con su faccin..., le interesan? -Espionaje industrial? -dijo Rosa Araa-. Tendra que habrmelo ofrecido hace ochenta aos. No, conozco demasiado bien a los invers ores. Venderan tcnicas mecanicistas para mantener el equilibrio del poder. -Nos gusta un mercado competitivo -admiti el inversor-. Nos ayuda a evitar dolorosos monopolios como el que tenemos ahora al tratar con usted. -No quiero poder de ninguna clase. Para m el status no significa nada. Mustreme algo nuevo. -Nada de status? Qu pensarn sus compaeros? -Vivo sola. El inversor ocult sus ojos tr as las membranas nictitantes. -Aplast sus instintos gregarios? Un desarrol lo ominoso. Bien, intentar una nueva tctica. Le interesan las armas? Si accede a cumplir diversas condiciones en lo referente a su uso, podemos ofrecerle un armamento nico y poderoso. -Ya me las arreglo. -Podra utilizar nuestras habi lidades polticas. Podemos influir en los grupos formadores importantes y protegerla de el los mediante un tratado. Tardaramos diez o veinte aos, pero podra conseguirse. -Son ellos quienes tienen que temerme, no al revs. -Un nuevo habitat, entonces. -El inversor era paciente-. Puede vivir dentro de oro slido. -Me gusta lo que tengo. -Disponemos de algunos artefactos que podran dive rtirle -dijo el invers or-. Preprese para recibir datos. Rosa Araa pas ocho horas examinando las diversas mercancas. No haba prisa. Era demasiado vieja para sentir impaciencia, y los inversores vivan para negociar. Le ofrecieron pintorescos cultivos de al gas que producan oxgeno y perfumes extraos. Haba estructuras metaplegadas de tomos colapsados para protegerse de las radiaciones y como defensa. Raras tcnicas que transmutaban fibras nerviosas en cristal. Un suave cetro negro que volva el hierro tan maleable que se poda moldear con las manos y darle forma. Un pequeo submarino de lujo para la expl oracin de mares de amonaco y metano, hecho

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de cristal metlico transparente. Globos au torreplicantes de slice moldeado que, segn crecan, ejecutaban un juego que simulaba el nacimiento, crecimiento y declinar de una cultura aliengena. Un aparato tierra-mar-y-a ire tan pequeo que se abrochaba como un traje. -No me interesan los planetas -dijo Rosa Ar aa-. No me gustan los pozos de gravedad. -Bajo ciertas circunstancias, pod ramos disponer de un generador de gravedad -contest el inversor-. Tendra que ser a pr ueba de sobornos, como el cetr o y las armas, y alquilado en vez de vendido. Debemos evitar la huida de ese tipo de tecnologa. Ella se encogi de hombros. -Nuestras propias tecnologas nos han aplastado. No podemos asimilar lo que ya tenemos. No veo ninguna razn para lastrarme con ms. -Esto es todo lo que podemos ofrecerle que no est en la lista prohibida dijo el inversor-. Esta nave en concreto tiene muchos artcul os disponibles slo para razas que viven a temperatura muy baja y presin muy alta. Y tenemos artculos que probablemente le gustaran mucho, pero la mataran. O a su especi e entera. La lite ratura de lo [intraducible], por ejemplo. -Puedo leer la literatura de la Tierra si quiero un punto de vist a extrao -dijo ella. -Lo intraducible no es realmente literatura-dijo benignamente el inversor-. En realidad, es una especie de virus. Una cucaracha vol hasta el hombro de ella. -Mascotas! -dijo el oficial inversor-. Mascotas! Le gustan? -Son mi solaz -respondi ella, dejando que la cu caracha mordiera la cutcula de su pulgar. -Deb de haberlo pensado. Dme doce horas. Rosa Araa se fue a dormir. Tras desperta rse, mientras esperaba, estudi la nave aliengena a travs de su te lescopio. Todas las naves inve rsoras estaban cubiertas con fantsticos diseos en metal tallado: cabezas de animales, mosaicos de metal, escenas e inscripciones en bajorrelieve, as como zonas de carga e instrumentos Pero los expertos haban sealado que la forma bsica bajo la ornamentacin era siempre la misma: un simple octaedro con seis largos lados r ectangulares. Los invers ores haban tenido problemas para disfrazar este hecho; y la ac tual teora era que las naves haban sido compradas, encontradas o robadas a una raza ms avanzada. Ciertamente, con su extravagante actitud haci a la ciencia y la tecnologa, los inversores parecan incapaces de haberlas construido ellos mismos. El alfrez restableci el contacto. Sus memb ranas nictitantes parec an ms blancas que de costumbre. Sostena un pequeo reptil alado con una larga cresta espinosa del color de la corona de los inversores. -Es la mascota de nuestra comandante, la llamamos Pequea Nariz para los Negocios. Todos la amamos! Nos cuesta muchsimo separarnos de ella. Tenemos que escoger entre

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pasar vergenza en este asunto o perder su co mpaa. -Juguete con el animal, que agarr sus gruesos dedos con sus pequeas manos escamosas. -Es... bonito -dijo ella, hallando una pa labra medio olvidada de su infancia y pronuncindola con una mueca de disgusto-. Pero no voy a cambiar mi hallazgo por un lagarto carnvoro. -Piense en nosotros! -se la ment el inversor-. Condenando a nuestra pequea Nariz a un entorno extrao rebosante de bacterias y ra tas gigantes... De todas formas, no puede evitarse. Aqu est nuestra propuesta. Tome nuestra mascota durante setecientos ms menos cinco de sus das. Regresaremos cua ndo salgamos del sistema. Entonces puede elegir entre quedarse con ella o nombrar su precio. Mientras tanto, debe prometer no vender la joya ni informar a nadie ms de su existencia. -Quiere decir que me dejar su mascota como una especie de dinero en prenda por la transaccin. El inversor cubri sus ojos con la membrana nictitante y apret los labios. Era un signo de agudo pesar. -Ser el rehn de su cr uel indecisin, Lidia Martnez. Francamente, dudamos de ser capaces de encontrar nada en este sistem a que pueda satisfacerla mejor que nuestra mascota. Excepto, tal vez, una nueva forma de suicidio. Rosa Araa se sorprendi. Nunca haba vi sto a un inversor implicarse tanto emocionalmente. Por norma general, parecan ver la vida con cierto desapego, incluso mostrando en ocasiones pautas de conducta que recordaban al sentido del humor. Estaba disfrutando. Haba pasado el punto en el que cualquiera de las ofertas normales del inversor la habran te ntado. En esencia, comerciaba con su joya a cambio de un estado mental interior: no una emocin, porque las haba aplastado, sino un sentimiento ms plido y ms limpio: inters. Quera estar interesada, encontrar algo en que ocuparse adems de las piedras muertas y el espacio. Y esto pareca intrigante. -Muy bien -dijo-. Estoy de acuerdo. Setecientos das ms o menos cinco. Y guardar silencio. -Sonri. No haba hablado a otro ser humano en cinco aos, y no iba a empezar ahora. -Cuide bien a nuestra Pequea Nariz para los Negocios -dijo el inversor, medio suplicando, medio advirtiendo, acentuando el tono para qu e el ordenador de Rosa Araa pudiera recogerlo-. Nosotros seguimos querindola aunque, por alguna completa corrosin del espritu, usted no la quiera. Es valiosa y rara. Le enviaremos instrucciones para su cuidado y alimentacin. Preprese para recibir datos. Dispararon la cpsula que conten a a la criatura a la densa telaraa de po licarbono de su habitat arcnido. La telaraa estaba construi da sobre un armazn de ocho radios, y stos quedaban tensos por la fuerza centrfuga de rotacin de ocho cpsulas en forma de lgrima. Con el impacto de la cpsula de cargamento, la tela se in clin graciosamente y las ocho enormes lgrimas de metal se acercaron al centro de la tela con cortos y graciosos arcos en cada libre. La tenue luz del sol resplandeci a lo largo de la tela cuando se extendi al retroceder, detenida un poco su rotacin por la energa que haba empleado para absorber la

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inercia. Era una tcnica para atracar barata y efectiva, pues era mucho ms fcil conseguir una velocidad de giro que una compleja maniobra. Robots industriales de ganchudas piernas corrieron rpidamente sobre las fibras de policarbono y agarraron la cpsu la de la mascota con tenazas y palpos magnticos. La propia Rosa Araa diriga al robot lder, palpando y viendo a travs de sus tenazas y cmaras. Los robots arrastraron la cpsula a una compuerta, la abrieron, vaciaron su contenido, y le colocaron un pequeo cohete par sito para lanzarla de vuelta a la nave madre inversora. Despus de que el cohete regresara a la nave y sta se marchara, los robots regresaron a sus garajes en forma de lgrima y se encerraron, a la espera del siguiente temblor en la tela. Rosa Araa se desconect y abri la compuert a. La mascota vol a la sala. Comparada con el alfrez inversor pareca diminuta, pero los in versores eran grandes. La mascota le llegaba a la rodilla y pareca pesar unos ocho kilos. Silbando musicalmente ante el desconocido aire, revolote por la habitacin esquiv ando y apresurndose de forma irregular. Una cucaracha se despeg de la pared y vol ha cia ella aleteando con estrpito. La mascota golpe la cubierta con un chirrido de terror y se qued all, palpndose cmicamente brazos y piernas en busca de dao. Medio cerr los to scos prpados. Como los ojos de un beb inversor, pens bruscamente Rosa Araa, aunque nunca haba visto un inversor joven y dudaba que ningn humano lo hubie ra hecho. Tena un vago r ecuerdo de algo que haba odo mucho antes..., algo sobre mascotas y be bs, sus grandes cabezas, sus enormes ojos, su suavidad, su dependencia. R ecord haberse burlado ante la idea de que la desaliada dependencia de, por ejemplo, un perro o un gato poda rivalizar con la limpia economa y eficiencia de una cucaracha. La mascota inversora haba r ecuperado su compostura y es taba arrodillada sobre la alfombra de algas, charloteando consigo mism a. Haba una especie de mueca astuta en su cara de dragn en miniatura. Sus ojos medio ce rrados eran alertas, y sus costillas, como cerillas, se movan arriba y abajo cada vez que respiraba. Las luces de las naves inversoras eran lmparas azules, empapadas de ultravioleta. Tenemos que encontrarte un nuevo nombre -d ijo Rosa Araa-. No hablo inversor, as que no puedo utilizar el que te dieron. La mascota le dirigi una mirada amistosa y arque sus pequeas membranas semitransparentes sobre sus diminutas orejas. Los inversores reales no tenan esas membranas, y Rosa Araa se sinti encantada por esta nueva desviacin de la norma. De hecho, a excepcin de las alas, pareca un i nversor pequeito. El efecto era inquietante. -Te llamar Ricito -dijo ella. No tena pelo. Se trataba de un chiste privado, pero todos sus chistes lo eran. La mascota camin por el suelo. La falsa grav edad centrfuga era tambin ms leve que las 1,3 g que utilizaban los enormes inversores. El animalillo abraz la pierna desnuda de Rosa Araa y lami su rodilla con una lengua rasposa, como de papel de lija. Ella se ech a rer, un poco alarmada, pero saba que los invers ores eran estrictamente no agresivos. Una mascota suya no sera peligrosa.

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Emiti una serie de gorjeos ansiosos y se subi a su cabeza, agarrando puados de brillantes fibras pticas. Rosa Araa se sent ante su consola de datos y solicit las instrucciones para el cuidado y alimentacin de la criatura. Estaba claro que los inversores no haban esperado comerciar con su mascota, porque las instrucciones eran casi indescifrables. Tenan el aire de ser una traduccin de segunda o de tercera mano de un lenguaje aliengena a n ms profundo. Sin embargo, fieles a la tradicin inversora, los aspectos pragmticos haban sido claramente enfatizados. Rosa Araa se relaj. Al pa recer, las mascotas coman ca si de todo, aunque preferan protenas dextrgiras y reque ran ciertos minerales fciles de conseguir. Eran extremadamente resistentes a las toxinas y no tenan bacterias intestinales nativas (como tampoco las tenan los inversores, que considerab an salvajes a las razas que s las tenan). Buscaba sus requerimientos respiratorios cuando la mascota salt de su cabeza y cruz el tablero de control, casi abortando el programa. Rosa Araa la de j correr, a la caza de algo que pudiera comprender entre los densos amas ijos de grficos aliengenas y materia tcnica. De repente, reconoci algo de sus viejos tiempos co mo espa industrial: una carta gentica. Frunci el ceo. Pareca como si hubiera pa sado las secciones rele vantes y se hubiera encontrado con otro tratado di ferente. Hizo avanzar un po co los datos y descubri una ilustracin tridimensional de una especie de construccin gentica fantsticamente compleja, con largas cadenas helicoidales envue ltas en torno a largas espirales o espculas que emergan de forma radial de un de nso nudo central, Otras cadenas de hlices densamente entretejidas conectaban una es pira con otra. Al parecer, estas cadenas activaban diferentes secciones de material ge ntico de sus conexiones en las espiras pues poda ver cadenas fantasmas de protenas esclavas soltndose de algunos de los genes activados. Rosa Araa sonri. Sin duda un genetista fo rmador habilidoso podra beneficiarse espectacularmente de estos planos. Le divir ti pensar que nunca lo haran. Obviamente, esto era una especie de complejo gentico i ndustrial aliengena, pue s haba ms hardware gentico del que ningn animal viviente podra necesitar jams. Saba que los inversores nunca se dedicaban a la gentica. Se pregunt cul de las diecinueve razas inteligentes conocidas habra dado origen a esta cosa. Incluso poda haber surgido de ms all del reino econmico de los inversores, o poda ser una reliquia de alguna de las razas extintas. Se pregunt si debera borrar los datos. Si ella mora, podan caer en malas manos. Al pensar en su propia muerte, las primeras somb ras de una profunda depresin la perturbaron. Dej que la sensacin aumentara un momento mi entras pensaba. Los inversores haban sido descuidados al dejarla con esta informaci n; o tal vez subestimaban las habilidades genticas de los insidiosos y carismticos formadores con sus CIs espectacularmente ampliados. Not una sensacin tambaleante dentro de la cabeza. Durante un momento aturdidor las emociones reprimidas qumicamente empujaron con toda su fuerza. Sinti una agnica envidia hacia los inversores, hacia la estpi da arrogancia y confianza que les permita surcar las estrellas molestando a sus inferior es. Quiso estar con ello s. Quiso subir a bordo de una nave mgica y sentir la luz de soles extraos quemar su piel en algn lugar a aos

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luz de las debilidades humanas. Quiso gritar y sentir como haba gritado y sentido una nia pequea haca ciento noventa y tres aos en una montaa rusa en Los ngeles, gritando con una intensidad de sentimiento pura y total, una sensacin arrolladora como la que haba sentido en los brazos de su marido, muerto ha ca ya treinta aos. Mu erto... Treinta aos... Con las manos temblando, abri un cajn debajo del tablero de control. Oli el leve aroma medicinal a ozono del esterilizador. A ciegas, apart el brillante pelo del conducto de plstico que entraba en su crneo, puls el i nyector contra ste, inha l una vez, cerr los ojos, inhal dos veces, retir la hipodrmica. Sus ojos se nublaron mientras rellenaba la hipodrmica y la volva a guardar en su funda de velero en el cajn. Alz la botella y la mir sin expresin ni nguna. An quedaba bastante. No tendra que sintetizar ms durante meses. Senta el cere bro como si alguien lo hubiera pisado. Siempre era igual despus de una dosis. Cort los datos inversores y los archiv, ausente, en un oscuro rincn de la memoria de l ordenador. Desde su lugar en la interface del lsercom, la mascota canturre y agit las alas. Rosa Araa se recuper pronto. Sonri. Esos sbitos ataques eran algo que daba por hecho. Tom un tranquilizante oral para detener el temblor de sus manos y anticido pa ra el estrs de su estmago. Luego jug con la mascota hasta que se cans y se fue a dormir. Durante cuatro das la aliment cuidadosamente, poniendo especial atencin en no darle demasiada comida, pues igual que sus modelos, los inversores, era una criatura ansiosa y tena miedo de lastimarla. A pesar de su spera piel y su sangre fra, Rosa Araa se estaba encariando con ella. Cuando se cansaba de pedir comida, jugaba durante horas o se se ntaba sobre su cabeza observando la pantalla mientr as Rosa Araa segua el trab ajo de los robots mineros que tena emplazados en los Anillos. Al quinto da, cuando desper t, descubri que la mascota haba matado a sus cuatro cucarachas ms grandes y rollizas y se las hab a comido. Llena de justa furia, no hizo nada por aplacarla y la busc por toda la cpsula. No la encontr. En cambio, tras horas de bs queda, encontr una crislida de su tamao exacto tras el lavabo. La mascota haba asumido una especie de hi bernacin. Rosa Araa la perdon por comerse las cucarachas. De todas formas, stas eran si empre fciles de reempl azar, y rivales en su afecto. En cierto modo, era adulador. Pero la brusca pualada de pr eocupacin que sinti fue ms fuerte. Estudi de cerca la crislida. Estaba hecha de lminas superpuestas de una sustancia translcida y quebradiza (mucosida d reseca?) que poda romper fcilmente con una ua. La crislida era perfectamente re donda; haba pequeos bultitos vagos que podran haber sido las rodillas y codos de la mascota. Rosa Araa tom otra dosis. La semana que la mascota pas en hibernac in fue un perodo de aguda intensidad para ella. Examin las cintas inversoras, pero er an demasiado crpticas para su limitada experiencia. Al menos, saba qu e no estaba muerta, pues la cris lida era clida al tacto y los bultos a veces se movan dentro. Estaba dormida cuando empez a liberarse de la crislida. Sin embar go, haba dispuesto los monitores para que la alertaran, y se abal anz hacia ella con la primera alarma.

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La crislida se estaba abrie ndo. Una grieta apareci en las quebradizas lminas, y un clido aroma animal se extendi por el aire reciclado. Entonces emergi una zarpa: una zarpa diminut a y con cinco dedos cubierta de brillante pelaje. Una segunda zarpa emergi a continuacin, y las dos se agarraron a los bordes de la grieta y rasgaron la crislida. La mascota sali a la luz, apart los restos con un movimiento casi humano y sonri. Pareca un monito pequeo, suave y respland eciente. Haba diminutos dientes humanos bajo los labios humanos de su sonrisa. Tena pies de beb en los extremos de sus piernecitas redondas y flexibles, y haba perdido la s alas. Sus ojos eran del color de los ojos de Rosa Araa. La piel de su carita redonda tena el leve tono s onrosado de la salud perfecta. Salt al aire, y Rosa Araa vio su lengua rosada mientras parloteaba silabas humanas. Avanz y se abraz a su pierna. Rosa Ara a estaba asustada, sorprendida y profundamente aliviada. Acarici la suave piel brillante de la dura cabecita. -Ricito -dijo-. Estoy contenta. Muy contenta. -Ta ta ta -dijo l, remedando su entonacin con su vocecita infantil. Entonces regres a su crislida y empez a comerla a puados, sonriendo. Rosa Araa comprendi ahora por qu los inve rsores haban mostra do tanta reluctancia a ofrecer su mascota. Era un artculo comercial de valor increble. Era un artefacto gentico, capaz de juzgar los deseos y necesidades emoc ionales de cualquier especie aliengena y adaptarse a ella en cuestin de das. Empez a preguntarse por qu los inversores se lo habr an dado, y si comprendan completamente sus capacidades. Ciertame nte, dudaba que hubieran comprendido los complejos datos que vinieron con l. Probablem ente haban adquirido la mascota de otros inversores, en su forma reptilesca. Incluso era posible (la idea la dej helada), que pudiera ser ms viejo que toda la raza inversora. Mir sus ojos claros, confiados, limpios de cu lpa. El animalito agarr sus dedos con sus manitas nerviosas. Incapaz de resistirse, ella lo abraz, y el monito parlote de placer. S, poda haber vivido fcilmente durante cientos o m iles de aos, esparciendo su amor (u otras emociones equivalentes) entre docenas de especies diferentes. Y quin podra hacerle dao? Incluso los ms depravados y endurecidos miembros de la propia especie de Rosa Araa te nan debilidades secretas. Reco rd historias de guardias en campos de concentracin que masacraban sin pestaear a hombres y mujeres, pero daban de comer meticulosamente a los pajarillos hamb rientos en el invierno. El miedo alimentaba el miedo y el odio, pero, cmo podra nadie sentir miedo u odio haca esta criatura, o resistirse a sus brillantes poderes? No era inteligente; no necesitaba intelige ncia. Tampoco tena sexo. La capacidad de reproducirse habra arruinado su valor como artculo comercial. Adems, dudaba que algo tan complejo pudiera haber crecido en un vientre. Sus genes tenan que haber sido construidos, espcula a espcula, en algn inimaginable laboratorio.

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Pasaron das y semanas. La habilidad del mon ito para detectar sus estados de nimo era milagrosa. Siempre estaba all cuando ella lo necesitaba y, cuando no, desapareca. A veces lo oa charlando para s mismo mientras se entretena haciendo extraas acrobacias o cazaba y coma cucarachas. Nunca era traicioner o, y en las extraas ocasiones en que derramaba comida o ensuciaba algo, lo limpiaba despus. Dejaba caer sus inofensivos mojoncillos fecales en el mismo reciclador que ella usaba. stos eran los nicos signos que mostraba de pautas de pensamiento que fueran ms que animalescas. Una vez, y slo una, la imit y rep iti una frase al pie de la letra. Ella se qued anonadada, y el monito capt de inmediato su reaccin. Nunca volvi a tratar de imitarla. Dorman en la misma cama. A veces, mientras dorma, ella senta su clida respiracin sobre su piel, como si pudiera oler sus estados de nimo y sentimientos reprimidos a travs de los poros. A veces frotaba sus firmes manecita s contra su cuello o su espalda, y siempre haba un msculo tenso que se relajaba agrade cido. Ella nunca lo permita durante el da, pero de noche, cuando su disciplina medio se ha ba disuelto en el su eo, haba complicidad entre ellos. Los inversores se haban marchado haca ms de seiscientos das. Ella se ri cuando pens en la ganga que se llevaba. El sonido de su propia risa ya no la mole staba. Incluso haba cortado las dosis de supresores e inhibidores. Su mascota pareca mucho ms feliz cuando ella era feliz, y cuando estaba cerca su antigua tristeza pare ca ms fcil de soportar. Uno a uno, ella empez a enfrentarse a viejos dolores y traumas, abrazando con fuerza a su mascota y dejando caer lgrimas sanadoras sobre su piel brillante. Una a una, el monito lami sus lgrimas, saboreando los componentes qumico s emocionales que contenan, oliendo su aliento y su piel, abrazado a ella mientras la sacudan los sollozos. Haba demasiados recuerdos. Se senta vieja, terriblemente vi eja, pero al mismo tiempo notaba una nueva sensacin de plenitud que le permita soportarlo. Haba hecho cosas en el pasado, cosas crueles, y nunca se haba enfrentado con la inco nveniencia de la culpa. En vez de ello, la haba aplastado. Ahora, por primera vez en dcadas, senta el vago despertar de una sensacin de propsito. Quera ver de nuevo a gente: docenas de pe rsonas, cientos de personas, y todas la admiraran, la protegeran, la encontraran preciosa, y podra preocuparse por ellas y la haran sentirse ms segura que con slo un acompaante... Su estacin araa entr en la parte ms peligrosa de su rb ita, donde cruzaba el plano de los Anillos. Rosa Araa estaba aqu ms oc upada, aceptando los trozos a la deriva de materiales en bruto (hielo, condrilas carbonferas, yacimientos de metal) que sus robots mineros teledirigidos haban descubierto y le haban enviado. Haba asesinos en estos Anillos: piratas rapaces, colonos paranoicos ansiosos por atacar. En su rbita normal, lejos del plano de la ec lptica, estaba a salvo. Pe ro aqu haba rdenes que emitir, energas que gastar, los rastros in formadores de poderosos impulsores de masas enganchados a los asteroides cautivos que ella reclamaba y explotaba. Era un riesgo inevitable. Incluso el habitat mejor diseado no era un sistema completamente cerrado, y el suyo era grande y viejo. La encontraron.

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Tres naves. Al principio trat de esquivarlas, envindoles un a seal de advertencia estndar a travs de un faro teledirigido. Ellos encontrar on el faro y lo destruyeron, pero eso le dio su localizacin y algunos datos confusos a tr avs de los limitados sensores del faro. Tres naves bruidas, cpsulas iridiscentes medio metlicas, medio orgnicas, con largas alas solares como de insecto ms delgadas que una pelcula de aceite sobre el agua. Naves formadoras, cargadas con la geodsica de sensores, las flechas de sistemas de armamento magnticos y pticos, largos manipuladores de carga plegados como los brazos de una mantis. Rosa Araa estaba enganchada a sus propios sensores, estudindolos, recibiendo un intenso flujo de datos: estimacin de alcance, probabilid ades de blanco, status de armas. El radar era demasiado arriesgado; los escrut pticamente. Era un buen trabajo para los lseres, pero stos no era su mejor arma. Podra alcanzar a una nave, pero las otras la detectaran. Sera mejor permanecer inmvil mientras ellos surcaban los Anillos hasta perderse silenciosamente fuera de la eclptica. Pero ellos la haban encontrado. Los vio pleg ar sus velas y activar sus motores inicos. Enviaron seales de radio. Conect su pantalla, pues no quera que la distracc in llenara su cabeza. Apareci la cabeza de un formador, una de las lneas genticas orientales, con el suave pelo negro recogido hacia atrs con pinzas enjoyadas, finas cejas arqueadas sobre ojos oscuros con el pliegue epicntico, labios plidos levemente curvados en una sonrisa carismtica. Una cara de actor suave y despejada con los ojos brillantes y sin edad de un fantico. -Jade Prime -dijo ella. -Coronel-doctor Jade Prime -corrgi el form ador, acariciando una insignia dorada de rango en el cuello de su negra tnica militar-. An te haces llamar Rosa Araa, Lidia? O lo has borrado de tu cerebro? -Por qu eres un soldado en vez de un cadver? -Los tiempos cambian, Araa. Las luces jvenes y brillantes son apagadas por tus viejos amigos, y los que tenemos planes a largo plaz o nos quedamos para saldar viejas deudas. Recuerdas las viejas deudas, Araa? -Piensas que vas a sobrevivir a este encuentro, no, Prime? -S inti que los msculos de su cara se retorcan con un odio feroz que no tuvo tiempo de aquietar-. Tres naves dirigidas por tus propios clones. Cu nto tiempo has pasado en esa roca tuya, como un gusano en una manzana? Clonndote y clonndote. Cundo fue la ltima vez que una mujer te dej tocarla? La eterna sonrisa de Jade Prime se convirti en una mueca de brillantes dientes. -No sirve de nada, Araa. Ya me has matado tr einta y siete veces, y sigo regresando, no? Pattica zorra vieja, y qu es un gusano, de todas formas? Algo como el mutante que llevas al hombro? Ella ni siquiera se haba dado cuenta de que el animalito estaba all, y su corazn se llen de temor por l.

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-Os habis acercado demasiado! -Fuego, entonces! Disprame, vieja cretina! Fuego! -No eres l! -dijo Rosa Araa sbitamente-. No eres el Prim er Jade! Ja! Est muerto, verdad? La cara del clon se retorci de furia. Los lseres restallaron, y tres de los habitis de Rosa Araa se fundieron en un amasijo de escoria y nubes de plasma metlico. Un ltimo latido ardiente de brillo intolerabl e destell en su cerebro de sde tres telescopios fundidos. Dispar una andanada de postas de hierro aceleradas magnticamente. A seiscientos kilmetros por segundo, alcanzaron la primera nave y la dejaron expulsando aire y nubes de agua helada. Dos naves dispararon. Usaban armas que ella no haba visto antes, y aplastaron dos habitats como un par de puos gigantes. La telaraa se agit con el impacto, perdido el equilibrio. Rosa Araa supo instantneamente qu sistem as de armas quedaban, y devolvi el fuego con balas reforzadas de hielo de amonaco que taladraron los costados semiorgnicos de una segunda nave formadora. Los agujeritos se sellaron al instante, pero la tripulacin haba muerto: el amonaco se vaporiz dentro, liberando toxinas nerviosas letales. La ltima nave tena una oportunidad entre tres de alcanzar su centro de mandos. Doscientos aos de suerte corran a favor de Rosa Araa. La esttica le hizo apartar las manos de los controles. Todas las luces del habitat se apagaron, y su ordenador experiment un colapso total. Rosa Araa grit y esper la muerte. La muerte no vino. Tena la boca amarga por la bili s de la nusea. Abri el caj n en la oscuri dad y llen su cerebro de tranquilidad lquida. Respirando con dificultad, se sent en su silla ante la consola, aplasta do ya el pnico. -Pulso electromagntico -dijo-. Acab con todo lo que tena. La mascota farfull unas pocas slabas. -Nos habra matado ya si hubiera podido. Las defensas deben haber surgido de los otros habitats cuando el armaz n principal se desplom. Sinti un golpe cuando la mascota salt a su regazo, temblando de terror. La abraz ausente, frotando su esbelto cuello. -Veamos dijo en la oscuridad-. Las toxinas heladas han cado, los venc desde aqu. Se quit la intil conexin del cuello y se apart la tnica de las costillas mojadas-, Entonces fue el spray. Una gruesa nube de cobre caliente ionizado. Vol todos los snsor es que tena. Va a ciegas en un atad metlico. Como nosotros. Se ri. -Pero la vieja Rosa Araa todava tiene un truquito. Los inversores. Me estarn buscando. No queda nadie para buscarle a l. Y yo an tengo mi roca.

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Permaneci sentada en silencio, y su calma artificial le permiti pensar lo impensable. El animalito se movi incmodo, olisqueando su pi el. Se haba tranquilizado un poco con sus caricias, y ella no quera que sufriera. Cubri su boca con la mano libre y le retorci el cuello hasta que se rompi. La fuerza centrfuga la haba hecho fuerte, y el anima lito no tuvo tiempo de debatirse. Un temblor final sacudi sus miembros mientras ella lo coga en la oscuridad, buscando los latidos de su corazn. Las yemas de sus dedos sintieron el ltimo pulso tras sus frgiles costillas. -No hay suficiente oxgeno -dijo. Las emoc iones aplastadas intentaron agitarse y fracasaron. An le quedaba bastante supresor-. La alfombra de algas mantendr el aire limpio durante unas pocas semanas, pero se muere sin luz. Y no puedo comerla. No hay comida suficiente. Los jardines han desapar ecido y, aunque no hubieran sido destruidos, no puedo conseguir comida. No puedo dirigir a los robots. Ni siquiera puedo abrir las compuertas. Si vivo lo suficiente, ellos vendr n y me rescatarn. Tengo que aumentar mis probabilidades. Es lo ms sensato. En esta situacin, slo puedo hacer lo ms sensato. Cuando las cucarachas (o al menos aquellas que pudo atrapar en la oscuridad) se acabaron, ayun durante mucho tiempo. Luego se comi la piel incorrupta de su mascota, medio esperando en su aturdimien to que la envenenara. Cuando vio la ardiente luz azul de los inversores asomando a travs de la compuerta aplastada, se arrastr a cuat ro patas, cubrindose los ojos. El inversor llevaba un traje espa cial para protegerse de las bacterias. Ella se alegr de que no pudiera oler el hedor de su negra cripta. Le habl en el lenguaje musical de los inversores, pero su traductor no funcionaba. Entonces pens por un momento que la aband onaran, que la dejaran aqu hambrienta, ciega y medio calva con sus tela s de pelo-fibra cadas. Pero se la llevaron a bordo, la llenaron de picoteantes antispti cos y quemaron su piel con rayos ultravioletas bactericidas. Ellos tenan la joya, pero eso ya lo saba. Lo que queran (esto era di fcil), lo que queran saber era qu haba sucedido con su mascota. Era difcil comprender sus gestos y sus fragmentos de lenguaje humano. Rosa Araa supo que haba hecho algo malo para s misma. Sobredosis en la oscuridad. Se debati en la penumbra con un gran escarabajo negro de miedo que rompi los frgiles hilos de su tela de araa. Se sinti muy mal. Haba algo raro en su interior. Su vientre mal nutri do estaba tenso como un tambor, y senta los pulmones aplastados. Algo le suceda a sus huesos. Las lgrimas no acudan. Ellos la atendieron. Rosa Araa quera morir. Quera su amor y comprensin. Quera... Tena la garganta llena. No poda hablar. Ech la cabeza hacia atrs, y sus ojos se encogieron en el brillo cegador de las luces del techo. Oy ru idos de rotura mientras sus mandbulas se abran. Su respiracin se detuvo. Fue una especie de a livio. La antiperistalsis lati en su esfago y su boca se llen de fluido.

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Una blancura viviente man de su s labios y nariz. La piel le cosquille ante su contacto, y fluy sobre sus ojos, sellndolos y suavizndolo s. Una gran frialdad y lasitud la empap mientras ola tras ola de lq uido translcido la cubran, extendindose sobre su piel, envolviendo su cuerpo. Se relaj, llena de una gratitud sensual, ensoadora. No tena hambre. Dispona de cantidad de exceso de masa. A los ocho das surgi de las lminas quebradizas de su cris lida y revolote con sus alas escamosas, dispuesta para la trailla.

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Entrevista a Bruce Sterling Denise Caruso Denise Caruso: Hablemos primero de ciberpunk. Se trata de un gnero de ciencia-ficcin que probablemente mucha gente no sabe lo que es. Cul es una definicin de cyberpunk? Bruce Sterling: La verdad es que ya no tengo ninguna. Creo que lo que hacemos es asimilar todo lo que tenemos a la vista. Devoramos todo lo que tocamos. Y si ahora no sabes lo que es, mejor que no te metas en el tema. D. C.: Venga, Bruce, dame una pista. B. S.: Bueno. No puedes pasear por San Francisco sin ver mucho de eso. No s, siempre he pensado que "ciberpunk" es como "ciencia-ficcin", ya que es una contradiccin en los trminos. Es decir, cmo puede alguien ser un "punk" y al mismo tiempo "ciber"?. Cmo puede ser que alguien que es experto en nuevas tecnologas no sea tambin un empolln?. Cmo puede ser un tipo guay? Y adems experto en cultura pop?. Es imposible, no te parece? Lo mismo pasa con la ciencia-ficcin. Cmo puede ser que la "ficcin" sea "ciencia"? Cmo puede la "ciencia" ser "ficcin"? Es decir, la ciencia es un mtodo, un mtodo experimental con resultados verificables a establecer. D. C.: S claro, pero hay todo un grupo de gente que cuando empez a leer tus libros y los de Gibson, tenan esa impresin del tipo Dios habla conmigo y pensaban alguien entiende finalmente quien soy. Y qu es eso entonces? Se trata quizs de que esta gente que surge del mundo de Internet y los ordenadores estn tan mediatizados que saben tambin mucho de cultura pop? B. S.: Bueno, conozco fanticos de los ordenadores que creen que nunca ha habido nadie como ellos anteriormente. Esto forma parte de su leyenda interna. Pero la verdad es que se parecen mucho a los que experimentaban con la radio en los aos 20. Como los radioaficionados. Este es el humus del que sale la ciencia-ficcin. Era ficcin para radioaficionados. Ya sabes, cyberpunk sera como ciencia-ficcin para tos con ordenadores porttiles. Ahora estamos metidos en ordenadores y medios de comunicacin de la misma manera que generaciones anteriores lo estaban en robots y cohetes. D. C.: As pues, por qu te pusiste a escribir ciencia-ficcin?. Cundo empezaste a escribirla? B. S.: Pues a los trece aos. D. C.: Hay cientficos o ingenieros en tu familia? B. S.: S, de hecho mi padre es ingeniero. Pero no es escritor. Es como leer algo, darle a un interruptor y obtener un nivel de voltaje determinado y sale la tpica grunge y obscena cultura pop americana de ciencia-ficcin, que me pill y no me ha soltado desde entonces. D. C.: Y qu obras recuerdas de entonces? B. S.: Yo era un gran fan de Edgar Rice Burroughs cuando tena trece aos. Tambin lea mucho Robert E. Howard y Tolkien. Ya sabes, literatura basura, pero que a los chavales les gusta. Yo era un chaval. Para m era como abrir bales mgicos. Y ahora que soy un tiparraco literario decadente leo cosas como las de J.G. Ballard. Pero en mis aos mozos me alimentaba de ese tipo de cosas. Y estaba all al alcance y la verdad es que funcionaba. D. C.: Y qu fue lo primero que publicaste?

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B. S. : Bueno, vend una novela cuando tena 21. La escrib cuando estaba en el instituto y creo que sali publicada al graduarme. D. C. : Pues eso es muy molesto. Escribiste tu primer libro cuando todava estabas en el instituto? B. S. : Bueno, la verdad es que no trabajaba mucho, de manera que tena mucho tiempo libre (risas). D. C. : Y cmo se llamaba? B. S. : Se llamaba Involution Ocean. D. C. : Y de qu iba? B. S. : Iba de un grupejo de psicticos drogadict os en un planeta lleno de polvo. Y trataba tambin de la relacin sadomasoquista entr e un yonqui y una mujer murcilago peluda. Y tambin aparecen tipos que luchan contra ti burones con arpones y muchas batallas entre barcos balleneros. Todava recibo mails de fa ns por la cosa esa, chavales de 19 aos. D. C. : Se puede comprar todava? Se ha reeditado? B. S. : No, tendras que buscarlo en libreras de segunda mano. Seguro que an quedan unos cuantos. En fin, yo dira que he firmado toda s y cada una de las copias vendidas de esa maldita cosa. Es como el primer lbum de la Velvet Underground. Pues eso, que casi nadie lo compr, pero cualquiera que lo compra se acab formando una banda. Bueno, en este caso, casi nadie compr esta nove la de Sterling, pero han comprado todo lo que he escrito desde entonces. D. C. : Y en qu ao se public? B. S. : En el 77. El ao en que los Talki ng Heads publicaron su primer lbum. D. C. : Hasta aqu bien. Desde entonces has escr ito Islas en la Red, que, para hablar de forma general, trata de redes globales y parasos fiscales pa ra el dinero electrnico. Y mucho antes de que esos temas estuvieran de moda. Escribiste Heavy Weather, acerca de una secta de cazadores de tornados muchos aos antes de la pelcula de Michael Crichton. B. S. : Dos aos antes. D. C. : S... Luego tenemos The Hack er Crackdown, que es tu ni co libro que no es de ficcin, verdad? B. S. : S. D. C. : Y esto fue como un principio de la publicidad acerca de la guerra... B. S. : Unos cuantos aos antes de Tsutomu Shimomura, s. D. C. : De manera que te has adelantado en al gunos de estos temas. Ahora tenemos este nuevo libro tuyo, Holy Fire: si tien es el dinero, la t ecnologa ya ha resuelto el problema del envejecimiento. B. S. : S. D. C. : Mmmm... presenta toda la idea esta de ser post-humano. Qu evidencia en la cultura de hoy en da te dio la id ea para escribir el libro? Es... B. S. : Los anuncios por palabras en revistas de L.A. Es decir, me he limitado a abrirlos y leer. Lo tpico, liposucciones, liftings, tratamientos contra la obesidad. En fin, chupar grandes cantidades de manteca de tu cuerpo. Mquinas para hacer ejercicio de diseo

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superexcntrico. cidos alfahidrxidos, Retin -a. Slo hace falta leer los anuncios del Vogue. Es decir, es que no poda ser ms obvio. D. C. : Crees que eso suceder pronto? B. S. : Ya est sucediendo. Es una industria muy im portante. Lo que ocurre es que en estos momentos es todo vaporware. Los cosmticos son una industria muy importante. Lo nico que pasa es que no funcionan. Pero imag nate que s lo hicieran. Sera algo as: "Envejecer elegantemente?. Voy a presentar bata lla en cada uno de los pasos del proceso." Pues eso. Imagnate que empezaras a ganar. D. C. : Y eso te llev a esa idea del ser post-humano. B. S. : Bueno, es la condicin humana. Quiero decir que nuestras activid ades estn limitadas igual que nuestras actividades mentales en nuestros cuerpos. Envejecemos y eso es la condicin humana. El hombre ha nacido pa ra sufrir. Polvo eres..., bla bla bla. D. C. : Y es muy molesto cuando nos hacemos viejos. B. S. : S, pero nos hemos acostumbrado a eso, por que se considera qu e es algo impuesto por Dios. Y parte de la naturaleza humana. Bueno, la naturaleza humana no es ms invulnerable que cualquier otra forma de vi da que apisonamos y pavimentamos encima. Hay avances en biotecnologa que son tan pote ntes e influyentes como los avances en tecnologa de la informacin. D. C. : Por qu no nos describes el proceso que la protagonista, Mia, efecta al principio del libro? Cmo se llama? B. S. : Se llama Desintoxicacin Celular Neo-telomrica Disipativa. D. C. : S, y lo que sucede... B. S. : O bien DCND. Se me ocurri que si esto va a suceder alguna vez, se recoger mediante acrnimos, no crees?. Es como MS-DOS o TCP/IP. D. C. : Claro. B. S. : Es como si fueras a recoger una vers in mejorada. Es una versin mejorada. D. C. : Pero es una versin radicalmente mejorada. B. S. : S, pero algunas son ms radicales que ot ras. Y las que son realmente radicales son cosas de vida o muerte. Los otros van simp lemente para mejorar su rostro, o van al quiroprctico. Pero esta mujer se ha fundido a s misma. Es como si se hubiera metido en una gigantesca jarra de gelatina a la temper atura del cuerpo y se hubiera pasado seis meses all. Y su cuerpo se infla enormemente y hace todo tipo de extraos cambios genticos con ella. Le dan la vuelta a sus pulmones y le ra span todas sus arterias y retiran una buena cantidad de toxinas qumicas de sus neurona s. Es como una limpieza en seco radical. D. C. : Y cuando acaba, cuntos aos tiene? B. S. : Sale con un aspecto de tener 20 aos. D. C. : Y empieza con 94 o 95? B. S. : S, empieza con 94 o 95. Pero empieza como una persona de 94 aos que aparenta tener 50. D. C. : S, eso resume bien una parte del libro. Pero la parte que es realmente interesante, al menos para m, es el mundo que has descrito alrededor suyo. B. S. : S.

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D. C. : Es decir, actualmente estamos luchan do para que mucha informacin mdica sea privada. Y cmo podemos mantenerla as? En tu libro te has cargado todo eso y afirmas que toda la informacin mdica se encuentra en la red. Todo lo que hay en tus registros mdicos es informacin pblica. De qu va todo esto? Crees que va a suceder realmente? B. S. : Bueno, no creo que vaya a suceder necesar iamente, pero para que mi sociedad funcionara, tendra que suceder. D. C. : Y por qu? B. S. : Bueno, estamos hablando de extender la vida de la gente y hay otras personas que no pueden lograr eso. As pues, est muy claro que es el gobierno el que est al cargo del hacha del verdugo. La gente que est aproba da por el gobierno vivir durante mucho tiempo, y, los que no, sern ejecutados. Bueno, ms exactamente se les dejar morir. No puedes actuar as sin tener una revolucin, tena la im presin de que haba que demostrrseles de forma objetiva por qu se les estaba haciendo eso. Y la razn es que no se ajustaban. No se ocupaban de s mismos. D. C. : De acuerdo. No se ocupan de s mismos y entonces... B. S. : No se ocupan de s mismos. As pues, por qu tendra yo que pagar por ti? D. C. : Claro. B. S. : Es como, es como una pelea. Nos encontra mos ante una meritocracia gerontocrtica. D. C. : Porque en este momento hay millones de ancianos que lo controlan todo. B. S. : Eso es. D. C. : Y la gente joven son la minora. B. S. : Exacto. D. C. : Pues hablemos de otros temas del libro. Qu e la gente joven sea la minora es un tema interesante. Hablemos del perro qu e habla, Bruce. Cul es la id ea que est detrs de esto?. Hay un perro que habla en el libro. B. S. : Hay tres perros que hablan que yo recuer de... Hay un perro que habla al principio, y luego est el perro que habla y tiene un show televisivo... D. C. : Ah, claro. B. S. : Probablemente hacindolo mejor que t, de hecho. D. C. : Gracias, muchas gracias. B. S. : Me da la impresin de que cuando voy de celebridad por ah presentando mi libro soy como un perro que habla. D. C. : Ah, me gustara poder mover la cola o quizs morder, pero de momento me tengo que controlar. B. S. : Creo que vamos a tener perros que habla n. Y creo que es plausible que harn cosas similares a las que explico yo. Si es que vamo s a tomarnos la molestia de crear un perro que habla... Bsicamente lo hacen con tcnicas similares a la inteli gencia artificial, de acuerdo?. Los perros no hablan. Los perros son... D. C. : Los chips hablan. B. S. : S, los chips hablan. Y el perro es como un perifrico. Es una especie de cruce, son como una inteligencia artifi cial orgnica, de acuerdo?. Y no slo eso, si observas la historia de la investigacin mdica, todo lo que se hace, se hace en animales primero. D. C. : Ah, interesante.

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B. S. : Siempre se lo hacen a los animales primero. Y cualquier cosa que se le pueda hacer a una rata se le puede hacer a un ser humano. As pues, si quieres saber qu se har a los humanos en 20 aos, observa lo que se est haciendo ahora a las ratas. D. C. : Aaah. B. S. : As tenemos ahora estos ratones con una oreja humana creciendo encima de sus barrigas, que est teniendo un seguimiento importante por parte de la prensa. D. C. : Eso sera atractivo. Creo que he visto algo as en un catlogo de Archie McPhee. B. S. : S, claro. Ahora hay gatos paseando por ah cubiertos con tatuajes de Borneo. Hasta con cicatrices rituales. No s por qu no podramos tener cuatro o cinco orejas, no? Es decir, te afeitas la cabeza y te pones doce orejas encima. D. C. : Pegadas o no, no importa, no? B. S. : Creciendo. Creciendo en tu cabeza. De todas formas no seran orejas funcionales, pero en fin... D. C. : Claro. Pero las orejas no son tan atractivas. B. S. : Los tatuajes tampoco son tan atractivos Lo haras por razones suficientes. D. C. : Segn tu conocimiento. B. S. : O lo sabes y punto. La liposuccin tampoco es tan atractiva. El aumento de senos tampoco es tan atractivo para mucha gente. Pe ro quin dice que si pudieras hacer crecer en ti una oreja por 2.000 pesetas no que rras una?. Quizs en el hombro. D. C. : Eso quedara bonito. B. S. : Bueno, la posibilidad est ah eso est claro. Al guien lo va a explotar. De hecho, esa es la historia del desarrollo tecnolgico. La gente siempre aparece con cosas nuevas. Creen que es la solucin para algo, y el tipo que viene despus no se preocupa de leer el libro de reglas. Y ese es el tipo que desc ubre realmente para qu sirve. D. C. : Y tanto. Lasers. Y todo lo dems. B. S. : Eso,s, eso. D. C. : El caso es que todo eso est sucediendo, el asunto ste de la red que ahora es tan popular... ha cambiado la forma en que buscas material para tus novelas?. Ha cambiado en algo tu forma de escribir? B. S. : Bueno, soy lo bastante viejo para ser de la ltima generacin que escribi novelas en mquinas de escribir mecnicas. Escrib mis dos primeras novelas mediante ese tipo de mquinas. D. C. : Ni siquiera elctricas. B. S. : Es que eran muy malas. No, ms bien es que era un esnob. Ni siquiera quera una mquina elctrica. El caso es que zumbaban y hacan demasiado ru ido. Y adems no me gustaba la forma en que canturreaban, algo as como un esperar obediente a la prxima carta. Tena esta mquina de escribir porttil qu e era as de pequea y pesaba tal que as... D. C. : La Smith Corona porttil? B. S. : ...y me la llevaba en mi Volkswagen con mi s cosas, y me iba por ah a escribir en parques. Y ahora tengo esta cosa que es del mismo tamao y forma de mi mquina de escribir original, pero tiene capacidad global de comunicacin. Puedo almacenar el equivalente de 9 o 10 libros en su interior. Adems es un procesador de textos y enva

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faxes. El caso es que me tomo estas cosas bastante en serio. Y est revolucionando mi mtodo de trabajo. Es algo sobre lo que reflexiono a menudo en tanto que artista. Realmente creo que el procesamiento de text os es una herramienta artstica importante. Y hay que tomrsela en serio. D. C. : Te ha ayudado en algo la red especficamente? Cunto tiempo te pasas haciendo investigacin en la red? B. S. : Bueno, ya sabes, hago algo de investigacin en la red. Y la verdad es que paso menos tiempo en las bibliotecas del que sola. De t odas formas en estos momentos recibo cerca de 50 revistas. Soy un converso de las revi stas en papel. Esas cosas molan. D. C. : Y qu lees? Seguro que debes leer cosas realmente raras. B. S. : Leo cosas increblemente raras. D. C. : Dinos las tres cosas ms raras que lees; el top tres. B. S. : El top tres de las cosas que recibo?: Ac ts and Facts (Actos y Hechos) del Instituto Creacionista... D. C. : OK. B. S. : ...National Defense Monthly (La Revist a Mensual de Defensa Nacional) y... el Manchester Guardian. En fin, no es que sea muy raro, pero es el hecho de que haya gente en Inglaterra que se tome esas cosas en seri o, el tipo de cobertura global que tienen. Y su punto de vista no es el americano. Me leo esa revisteja fielmente. D. C. : Mucha gente se est tomando esas cosas realmente en serio, y de hecho mucha gente se dirige a gente como William Gibson o como t para hablar de cmo el presente se convierte en futuro. Y me acuer do cuando me hablaste de que Gibson y t testificaron en el Congreso. B. S. : S. D. C. : Y de qu iba eso? Era algo sobre educacin? B. S. : No, era el subcomit de telecomunicaciones de Edward Markey. Era una audiencia sobre crmenes con ordenador. Gibson no testific Gibson es canadiense, ja, ja, ja. S, s que estuve all. D. C. : Pero l habl, no? B. S. : Bueno, eso fue durante la gira de la Acad emia Nacional de las Ciencias. Era un tema totalmente diferente. Es decir, desde que lo s yuppies reptiles sureos consiguieron el poder hace 4 aos he ido mucho por Washington. Por ej emplo, hace 4 das estaba de tour con la Agencia de Inteligencia y Defensa. Y ahora tengo una camiseta de la Agencia de Inteligencia y Defensa muy guay. A veces voy de marcha con los tipos estos de la infoguerra. La verdad es que se lo toman muy en serio. Y el caso es que intento convencerlos para que no pidan co nsejos estratgicos y tctic os a escritores de cienciaficcin. En fin, es para decir "si esto alguna vez sucede... lo mejor es que la poblacin se eche al monte". D. C. : Me parece que ya es demasiado tarde, Bruce. B. S. : La gente nos pide ese tipo de cosas. Cl aro que vamos; vamos porque es material interesante. Es divertido y es raro. Pero... no le debemos nada a nadie. No nos han elegido. No tenemos que dar clases. Somos novelistas. D. C. : La verdad es que es curioso. Qu esperan que les digas?

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B. S. : Pues la vedad es que no estoy seguro. Todo lo que te puedo decir es que a cualquiera que vaya de cyberpunk, pero en serio, les preg untarn cualquier cosa... se merecen que les digan cualquier cosa. No es que no les haya avisado eh? D. C. : Desde luego se les ha avisado ampliamente. B. S. : S. D. C. : S que ests fuertemente en contra de la propiedad intelectual. Cules son los temas ms problemticos relacionados con la tecn ologa que contemplas actualmente en el mundo? B. S. : Qu quieres decir?. Relaciona do con la propiedad intelectual? D. C. : Simplemente toda la cuestin de la re lacin entre tecnologa y cultura. Hay mucho material de eso. B. S. : Bueno, soy una especie de tipo anti-propiedad. D. C. : Y eso, qu quiere decir? B. S. : Que hay demasiadas cosas que se convierte n en dinero. Bsicamente que la venta al detalle es la maldicin de la tierra. Por ejem plo, la publicidad me agobia visceralmente. Es mala para nosotros. Creo que es peor que el porno. D. C. : De qu manera? B. S. : Bueno, es como porno de coches. Cuando alguien te quiere vend er un coche siempre te cuentan una historieta, sabes?. Eso del aqu llega la mujer atractiva. En Holy Fire la publicidad est prohibida. De manera que los grafitis callejeros dicen cosas como comprarte un coche nuevo te har ms atractivo sexualmente. Es algo muy subversivo dadas las circunstancias. El caso es que es subversivo. Es jugar con las debilidades emocionales de la gente para hacerles consum ir. La gente de Ad Busters en Vancouver... se les da realmente bien. Saben que ver la tele es trab ajo, y el producto er es t. Te asaltan miles de anuncios, hasta los nios son asalta dos por miles de anuncios. Y ahora cada vez ms y ms aspectos de la vida humana se co nvierten en dinero fci l. Y eso degrada la mente de la gente. D. C. : Hacen un trabajo remarcable. Y hace tiempo que lo hacen. B. S. : Bueno, me he relacionado bastante con profesionale s de la publicidad y las relaciones pblicas, incluso con manipuladores polticos, y la verdad es que manipular a la gente se est convirtiendo en una ciencia. Y eso es una cosa muy cruel. Es cruel en el mismo sentido que hay algo cruel en los casin os. Sabas que ahora los republicanos van a los casinos?. La gente se lleva sus hijos a esos sitios y mujeres con pantalones ajustados de polister pierden todo el dinero que han ahorrado en manos de esos piratas. Estn por todos lados, y es algo que cada vez nos afecta ms, ao tras ao. D. C. : Nos convertimos en propiedades. B. S. : S, pero nos estamos acostumbrando. Es como si tirar el dinero o la sensacin de que te estn robando y defraudando se convirtiera en algo agradable para nosotros. Me siento como alguien cuya misin es la de ser un cult uratus, como alguien que tiene que resistirse a eso. Es algo malo y creo que hay un proceso de resistencia. Y la forma de resistir es entregar cosas. Hacer regalos. D. C. : Y t regalas...

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B. S. : Yo he regalado todo tipo de cosas. He rega lado mi nico libro que no es de ficcin, y he regalado los textos de conferencias y todo tipo de material de ensayo. Ya sabes, de todo un poco. "La informacin quiere ser libre" es un viejo eslogan cybe rpunk, yo todava lo defiendo, porque me divierte ver cmo la gent e se irrita con l. Los carapn siempre se ponen histricos al oir esa frase. D. C. : Los carapn? B. S. : La gente que todo lo quiere convertir en dinero. D. C. : Pero, Bruce, t vives de escribir. Cmo vas a hacer dinero si toda la informacin tiene que ser libre? B. S. : No, yo era un escritor antes de hacer dine ro. Y no slo eso, seguir siendo un escritor despus de muerto. En qu momento se supone que empiezo a generar beneficios?. A la larga, la informacin siempre es libre. Acaba por convertirse en dominio pblico. La economa se va transformando, pero la informacin siempre est ah. Cojamos a Bill Gates, por ejemplo. Un tipo que est realmente mosquea do con el tema de la piratera de software en China y todo eso. A ver, dime cunto vale ahora el Window s 1.0. Si vieras una copia en la acera, te agacharas para cogerla?, cunto vale?, es gratis?. No, es peor que gratis, porque es basura. Lo que querrs es tirarlo. T odava se publican libros mos que escrib en el 85. He ledo y tengo libros que son realmente interesantes que fueron escritos en 1785. Y valen la pena. Cunto vale la Biblia?. Una Biblia es informacin, verdad? D. C. : S. B. S. : S, es ASCII. Es ASCII impreso. Pero t puedes robar una en cualquier hotel de EEUU. Pone Gideon en la portada, y puede s conseguirlo por nada As pues, cunto vale?. Pero imaginemos que no hubieran Bibl ias en el mundo, que hubieran desaparecido todas en un cataclismo misterioso. Cunto pagaras para poder volver a tener una? Imagina que t tienes la nica Bibl ia. De repente sera muy valiosa. D. C. : Claro. B. S. : La economa es de goma. Se estira y se estrecha de muchas formas. Y no slo eso, valer la pena y valor monetario son dos cosas diferentes. D. C. : Es una de las ironas de la edad de la informacin. No cuesta casi nada crearla y distribuirla, pero tiene un gran valor econmico. B. S. : S, bueno. La gente reacciona, como si sus vidas estuvieran amenazadas... y se molestan por cosas que en realidad son perogr ulladas. Pero a m no me molestan. He visto mucha, mucha gente intentando comercializar redes; intentando comercializar unos y ceros bsicamente. Y si Internet se convierte en un gigantesco centro comercial, ya no habr Internet. Lo que tendremos es Prodigy. Porque Prodigy es eso. Es IBM y El Corte Ingls. Es lo que tendramos. Un centro comercial perfecto, donde todo est censurado y las cosas estn a la venta. Pagas un poco y ya tienes tu copia del Lecturas. Y todo est muy ordenado y no hay porno infantil y no hay cyberpunks y no hay hackers y no hay flipados y todo es bonito y destinado al americano medio. Tiene se ntido; t metes tu ca lderilla y sacas unos y ceros. El caso es que eso no es un modelo viab le. Es una idea estpi da. Nadie va a pagar nada por ASCII. Y cuando pagan por software no les dan realmente nada. Es como si alquilaran algo. Mira el sello de garanta. No dice que sea propiedad tuya. Dice que es propiedad suya. D. C. : De acuerdo. Supongamos que tu modelo es correcto. Hay todo un universo de gente que est gastando mucho dinero para balcanizar la red, para hacer que sea imposible que la informacin sea libre. Crees que sus esfuerzos sern ftiles?

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B. S. : Bueno, cualquiera puede balcanizar cualqui er cosa. T y yo podemos balcanizar el ingls. Eso pasa todo el tiem po. La gente habla argot o hablan en tecnic als. Y eso es una forma de reducir el ingls a un subconjunto balcanizado que slo un reducido nmero de gente puede usar. Pero a eso no lo llamamos un "mercado". Lo llamamos jerga criminal, o argot o lenguaje burocrtico o tecnicals. Y cr eo que cosas as sucedern siempre en las redes. Siempre habrn secciones que, o bien alguien ha recogido y se sienta celosamente encima, o bien tienes gente que est haciendo sus cosillas en beneficio de sus mensajes. Para ser diferentes, para destacar. Pero la idea de que no habr na da aparte de centros comerciales, sin ningn espacio co mn, en Internet, es una idea que ya se ha intentado y ha fallado. D. C. : Y eso? B. S. : Bueno, Prestel era as. Compuserve era as. D. C. : Qu es Prestel? B. S. : Prodigy era as. No necesitas... estn muer tos, de manera que nadie los recuerda. Prestel era una red britnica apoya da por el estado en los 70. D. C. : Nunca he odo hablar de ello. B. S. : Bueno, y pasada una generacin nadie ha br odo hablar de Compuserve, ni de Prodigy en poco tiempo, es triste decirlo. Pero tampoco me extraara que en 15 aos nadie haya odo hablar de Internet. Se la conocer como "la red" o simplemente "eso". O quizs "comunicacin" o "hablar". Ser como hablar Si resulta que tienes tu telfono mvil operante y ests hablando en una habitacin, es o es muy diferente a estar hablando en una habitacin sin aparatejos. Todava hay un gran camino por recorrer. La gente que cree que puede domarla, o que se van a convertir en lo s mandarines comerciales del cyberespacio de los 90, viven en un mundo de fantasa. Esos tipos no tienen ni nguna conexin con la realidad. D. C. : Bueno, no veo aqu una reduccin del tema de la propiedad. As pues, viendo lo que est pasando ahora, hay algo en el mundo que te d esperanzas? B. S. : S, muchas cosas. Me lo estoy pasando m uy bien. Desde el 89. Es decir, yo era de una generacin que esperaba ser incinerada en un holocau sto nuclear. Llega el 77 y pensaba que las posibilidades de sobrevivir eran de 50 contra 1 y que bamos a perder. Que no habra ningn futuro, que nuestras ciudades seran crteres radiactivos. As que para m los 90 son una poca estupenda. Es mi dcada favorita. Es como Carnaval, no puedo creer lo que veo. No puedo ceer lo que me pide la ge nte. No puedo creer que se me enve a esos sitios y que la gente venga. Y todos estos de sarrollos extraos, impredecibles. Es como un circo, no?. Es como si lo hubieran perdido, los mecanismos de control han explotado. Es, es... es orgistico. Es realmente increble. D. C. : Y t vas a subirte al tren hasta que pare? B. S. : Hombre...yo voy a bajar mucho antes de que el tren pare, as que no me preocupa. Y la verdad es que me lo est oy pasando muy bien. No tengo gran cosa de la que quejarme. Tengo ms pasta que el 99% de la poblacin, tengo dos nios maravillosos, vivo en una mansin y soy rico y famoso. D. C. : Pues claro. B. S. : S. As pues, para qu me voy a poner a gimotear y a quejarme? D. C. : Ya no tengo nada ms que preguntar. Estupendo..

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. MOZART CON GAFAS DE ESPEJO Bruce Sterling y Lewis Shiner Esta desenfadada fantasa sobre un viaje en el tiempo surgi dentro del feliz espritu de camaradera de esta corriente. Su impetuosa energa y su agresiva stira poltica son claras seales de que estos escritores se cuestionan cosas como Amrica, el Tercer Mundo, el desarrollo y la explotacin. Y tambin ofrecen ideas sobre la ciencia ficcin: la energa y la diversin son sus derechos naturales de nacimiento. La figura de Wolfgang Amadeus Mozart parece tener una especial resonancia en esta dcada y ha aparecido en pelculas, obras de Broadway, vdeos de rock, y tambin en la ciencia ficcin. Esto representa un interesante caso de sincronicidad cultural. Desde la colina norte de la ciudad, Rice vio la Salzsburgo del siglo XVIII extenderse bajo l como un almuerzo a medio comer. Grandes torres desmochadas y bulbosos e hinchados tanques de almacenamiento empequeecan las ruinas de la catedral de San Ruperto. Un humo blanco y pesado suba en oleadas desde los almacenes de la refinera. Rice poda saborear un familiar olor acre a petroqumica desde donde estaba sentado, bajo las hojas de un roble que se estaba marchitando. El panorama en su totalidad le complaca. No firmas para un proyecto de viaje en el tiempo, pens, a menos que te agrade lo incongruente. Como esa flica estacin de bombeo sobresaliendo desde el patio central del convento, o esas altas y rectas tuberas, como trazadas a tiralneas, que rompan el laberinto de calles adoquinadas de Salzsburgo. Quizs fuera un poco fuerte para la ciudad, pero Rice apenas tena la culpa. El flujo temporal se haba enfocado al azar en el lecho de rocas bajo Salzsburgo, formando una burbuja expandible que conectaba este mundo con el del tiempo de Rice. Era la primera vez que vea el complejo desde fuera de las altas vallas cerradas con cadenas. Durante dos aos haba estado hasta el cuello para conseguir que la refinera fuera operativa. Haba dirigido equipos por todo el planeta como los que calafatearon los balleneros de Nantucket para servir como petroleros, o haba formado a los soldadores de tuberas para construir el oleoducto desde distancias tan lejanas como el Sina y el Golfo de Mxico. Pero por fin estaba fuera de todo esto. Sutherland, el delegado poltico de la compaa, le haba prohibido entrar en la ciudad, pero Rice no tena paciencia con su actitud. La menor tontera pareca contrariar a Sutherland. Ella perda el sueo por la menor de las trivialidades de los locales. Dedicaba horas y horas a adoctrinar a los locales de la ciudad, la gente que esperaba en las afueras de la milla cuadrada del complejo, suplicando, noche y da, por radios, nailon o un frasco de penicilina. Que se vaya a la mierda, pens Rice. La planta estaba montada y rompa los rcords calculados en su diseo, y a Rice le deban por lo tanto una pequea Recompensa y una Recomendacin. Tal como l lo vea, quien no fuera capaz de encontrar algo de accin en el Ao de Gracia de 1775 era porque deba de estar muerto cerebralmente. Se levant y se sacudi el polvo de sus manos con un pauelo de suave encaje.

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Un velomotor traqueteaba subiendo por la lade ra hacia l, tambalendose frenticamente. El conductor pareca incapaz de mantener los altos tacones de sus zapatos con hebilla delantera en los pedales y cargar al mismo tiempo un enorme radiocassette en su brazo derecho. El velomotor fren, con una inclinacin, a una respetuosa distancia, y Rice reconoci la msica del radiocassette: la Sinfona El chico baj la msica mientras Rice caminaba hacia l. Buenos das, seor Director de Administracin. Interrumpo algo? No, no importa Rice ech un vistazo al corte de cepille del chico, que haba reemplazado su peluca pasada de moda. Haba visto al chaval alrededor de las puertas; era uno de los habituales. Pero su msica haba hecho que algo ms encajara. T eres Mozart, no? Wolfgang Amadeus Mozart, para servirle. Maldita sea mi suerte. Sabes lo que hay en esa cinta? Lleva mi nombre. S. T la escribiste, o deberas hacerlo, supongo que habra que decirlo as. Dentro de quince aos a partir de este momento. Mozart asinti. Es tan bella. No s suficiente ingls para expresar lo que siento al escucharla. A esa hora la mayora de la gente estara concen trada en las puertas esperando el reparto. Rice estaba impresionado tanto por el tacto del chico por no mencionar su dominio del ingls. Por lo general, el vocabulario habitual de los lugareos no iba mucho ms all de radio, droga y jdete. Vuelves a la ciudad? pregunt Rice. S, Seor Director de Administracin. A Rice le gustaba algo en ese chico. Su entusiasmo el brillo de sus ojos, y, por supuesto, que resultase ser uno de los grandes compositores de todos los tiempos. Olvida el tratamiento dijo Rice. Adnde puede uno ir de juerga en este lugar? Al principio Sutherland no quera que Rice fuera a la reunin con Jefferson. Pero Rice saba un poco de fsica del tiempo, y Jefferson haba estado dando la lata al personal americano preguntando sobre los agujeros en el tiempo y los mundos paralelos. Rice, por su parte, estaba interesado en la posibilidad de conocer a Thomas Jefferson, el primer presidente de los Estados Unidos. Nunca le haba gustado George Washington y por eso se alegraba de que sus vnculos masnicos le hubieran oblig ado a rechazar el formar parte de un gobierno norteamericano sin Dios. Rice se remova en su traje de doble tejido de dacr n, mientras le esperaba junto a Sutherland en el saln con aire acondicionado del Castillo Hohensalzsburg. Haba olvidado lo grasiento que te hacen sentirte estos trajes elijo. Al menos elijo Sutherland, hoy no te has puesto ese maldito gorro el jet VTOL de Amrica llegaba tarde, y ella miraba continuamente al reloj. Mi tricornio? dijo Rice. No te gusta? Es un gorro masn, por amor de Dios. Es el smbolo de la reaccin antimoderna el Frente Masn Libre de Liberacin, un grupo polticore ligioso que haba llevado a cabo tinos cuantos patticos ataques al oleoducto era otra de las pesadillas de Sutherland. Eh! Afloja un poco, vale, Sutherland? Un fa n de Mozart me regal ese sombrero. Teresa Mara Anglica nosqums, una aristcrata ar ruinada. Todos van a la discoteca del centro. Simplemente quera parecerme a ellos. Mozart? Has estado confrate rnizando con Mozart? No te pa rece que debemos dejarlo en paz? Despus de todo lo que le hemos hecho? Tonteras dijo Rice, estoy autorizado. Me he pasado dos aos montando esto mientras t te dedicabas a jugar al ftbol con Robespie rre y Thomas Paine. Hago unas pocas escapadas con Mozart y te cabreas conmigo. Y qu pasa con Parker? No te oigo alborotar porque est tocando

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rock and roll todos los das en su numerito de la madrugada. Puedes orle aullar por todos y cada uno de los transistores baratos de la ciudad. El es un oficial de propaganda. Creme, si pudier a pararlo lo hara, pero Parker es un caso especial. Tiene contactos por todas partes en Ti empo Real se frot la mejilla. Dejmoslo, vale? Slo intenta ser amable con el president e Jefferson. ltimamente lo est pasando muy mal. La secretaria de Sutherland, una antigua dama de compaa, apareci para anunciar la llegada del avin. Jefferson, furioso, la empuj al pasar. Era alto para ser un local, tena una mata de pelo rojo brillante y los ojos ms duros que Rice hubiera visto nunca. Sintese, seor Presidente Sutherland seal el otro lado de la mesa. Desea un caf o t? Jefferson gru. Quizs un Madeira dijo, si es que tiene. Su secretaria miraba sin comprender, y cuando Sutherland asinti, se apresur. Qu tal fue el vuelo? pregunt Sutherland. Sus motores son de lo ms impresionante dijo Jefferson, como va saben Rice vio el sutil temblor en la mano del hombre; no se haba adaptado bien al vuelo en jet, tan slo deseara que su sensibilidad poltica estuviera igual de avanzada. Usted sabe que no puedo hablar por mis superiores dijo Sutherland. Por lo que a m se refiere, lamento profundamente los aspectos ms oscuros de esta operacin. Florida se perder. Irritado, Rice se inclin hacia delante. Usted no est aqu para discutir sobre sensibilidades polticas, no? Libertad, seor dijo Jefferson. La cuestin es la libertad la secretaria regres con una botella de jerez cubierta de telaraas y una pequea torre de vasos de plstico transparente. En ese momento, a Jefferson le temblaban las manos claramente; se sirvi un vaso y se lo bebi de un trago. El color le volvi al rostro. Entonces d ijo: Ustedes hicieron ciertas promesas cuando nos unimos a sus fuerzas. Garantizaron la libertad y la igualdad, y la libertad para buscar nuestra propia felicidad. En vez de eso nos encontramos con su maquinaria por todos los lados y con sus baratas mercancas que seducen a la gente de nuestro gr an pas, mientras nuestros minerales y nuestras obras de arte desaparecen en sus fortalezas y nunca ms vuelven a aparecer de nuevo! Sutherland se encogi en su silla. El bien comn requiere cierto perodo de... ajuste. Vamos, Tom intervino Rice. No firmamos una alianza. Eso son tonteras. Les sacudimos a los ingleses y vosotros les disteis, pero de re bote, y erais vosotros los que tenais la maldita responsabilidad de hacerlo. Segundo, si sacamos petrleo y agarramos unos pocos cuadros, qu puetas tiene que ver eso con vuestra libertad? Eso nos da igual. Ha ced lo que queris, simplemente manteneos fuera de nuestro camino. Vale? Si hubiramos tenido que sentarnos a negociar, os hubisemos dejado con los britnicos en el poder. Jefferson se sent. Sutherland, humildemente, le sirvi otro vaso que bebi de un trago. No puedo entenderos dijo. Afirmis que ve ns del futuro, pero sin embargo parecis inclinados a destruir vuestro propio pasado. Pero esto no es as dijo Rice. Sucede de este modo: la historia es como un rbol, de acuerdo? Cuando vuelves atrs y te las con el pasado nace otra rama de la historia, desde el tronco principal. Bueno, este mundo es precisamente una de esas ramas. As que dijo Jefferson este mundo, mi mundo, no conduce a vuestro futuro. As es dijo Rice. Eso os deja libres para violar y hacer pillaje a placer! Mientras vuestro mundo permanece intacto y seguro! Jefferson se puso de pie otra vez. Encuentro la idea monstruosa ms all de toda opinin. Intolerable! Cmo podis tomar parte en semejante despotismo? No tenis sentimientos humanos? Oh, por amor de Dios dijo Rice. Por supu esto que s. Qu pasa con las radios y las revistas y las medicinas que os hemos dado? Pe rsonalmente creo que tienes bastante cara dura

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viniendo aqu a darnos una leccin de humanidad, con todas esas marcas en la cara, la camisa sin lavar, y todos tus esclavos en casa. Rice! grit Sutherland. Rice mir a Jefferson a los ojos. Muy despacio, Jefferson se sent. Mira dijo Rice suavemente. No queremos ser poco razonables. Quizs las cosas no funcionan como creste, pero, eh!, sabes?, as es la vida. Qu es lo que quieres de verdad? Coches?, pelculas?, telfonos?, control de natalidad? Simplemente dilo y es tuyo. Jefferson se apret los prpados con los pulgares. Sus palabras no significan nada para m, seor. Yo slo quiero... slo quiero volver a mi casa. A Monticello y tan pronto como sea posible. Una de sus migraas, seor Presidente? pregunt Sutherland. He pedido que le preparen esto empuj un frasco de pastillas hacia el otro lado de la mesa, hacia donde l estaba sentado. Despus de que Jefferson se fuera, Rice casi espe raba una reprimenda. En vez de eso, Sutherland dijo: Parece que tienes una enorme fe en el proyecto. Eh! Animo! dijo Rice. Has pasado demasiado tiempo con esos politicastros. Creme, es una poca sencilla con gente sencilla. Seguram ente Jefferson estaba un poco cabreado, pero volver. Reljate! Rice encontr a Mozart limpiando las mesas del co medor principal del Castillo Hohensalzsburg. Con sus desteidos vaqueros, su chaqueta sin cu ello y sus gafas de espejo casi podra haber pasado por un adolescente del tiempo de Rice. Wolfgang! le llam Rice. Cm o te va en tu nuevo trabajo? Mozart puso una pila de platos a un lado y se pas las manos por su pelo corto. Wolfle dijo, llmame Wolf, vale? Suena ms... ms moderno, sabes? Pero, bueno, s, realmente quiero agradecerte todo lo que hasta ahor a has hecho por m. Las cintas, la historia, los libros, este trabajo, es tan mara villoso ya slo el estar aqu! Su ingls, Rice se dio cuenta, haba mejorado notablemente en las tres ltimas semanas. Todava vives en la ciudad? S, pero tengo ahora mi propio espacio. Vienes al concierto de esta noche? Por supuesto dijo Rice. Por qu no acabas con esto mientras me voy a cambiar, y luego salimos a comer un sachertorte, vale? Va a ser una noche estupenda. Rice se visti precavidamente, con un traje de cota de malla bajo el abrigo de terciopelo y con briches hasta las rodillas. Llen los bolsillos c on baratijas para regalar y luego se encontr con Mozart en la puerta trasera. Los de seguridad permanecan fuera, alrededor del castillo, mientras los focos barran el cielo. Rice sinti una tensin nueva en el festivo abandono de las masas en el centro de la ciudad. Como cualquiera de su poca, sobresala entre lo s locales. Incluso de incgnito se senta destacar tan peligrosamente. Dentro del club, Rice se ocult en la oscuridad y se relaj. El lugar era la mitad de la planta baja de una casa de la ciudad remode lada, perteneciente a un joven aristcrata; algunos ladrillos sobresalan todava indicando el emplazamiento de los antiguos muros. Los parroquianos eran en su mayora locales, vestidos con cualquier prenda de Tiempo Real que hubieran encontrado en la basura. Rice vio incl uso a un chico llevando un par de bragas de seda en la cabeza. Mozart sali a escena. De su guitarra brotaron arpe gios en forma de minueto que sonaban sobre las secuencias de motivos corales. Las pilas de amplificadores retumbaron con rfagas de sintetizadores, sacadas de una cinta de los cuarenta principales de K-Tel. La enfervorizada audiencia arroj sobre Mozart confeti ar rancado del papel artesanal del club. Luego, Mozart se fum un porro de hachs turco y le pregunt a Rice sobre su futuro.

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El mo, quieres decir? dijo Rice. No te lo creeras. Seis mil millones de personas y nadie tiene que trabajar si no quiere. Quinientos canales de televisin en cada casa. Coches, helicpteros y ropas que te sacaran los ojos de las rbitas. M ogolln de sexo fcil. Te gusta la msica? Puedes tener tu propio estudio de grabacin que te pone a tope en escena, como con tu jodido clavicordio. De verdad? Dara cualquier cosa por ver eso. No puedo entender por qu regresas. Rice se encogi de hombros. Quizs lo deje dentro de unos quince aos. Cua ndo vuelva, tendr lo mejor de lo mejor. Todo lo que quiera. Quince aos? S. Tienes que entender cmo funciona el Portal Ahora mismo es tan alto como t, del tamao justo para un cable telefnico y un oleoducto, y quizs para las ocasionales sacas de correo dirigidas a Tiempo Real. Hacerlo tan grande como para trasladar gente o equipo resultara increblemente caro. Tan caro que slo lo hacen en dos ocasiones; al principio y al final del proyecto. As que, s, imagino que estamos atrapados aqu. Rice tosi violentamente y se bebi su copa. Ese hachs del Imperio Otomano haba soltado sus ataduras mentales. Ah estaba, confiando en Mozart, haciendo que el chico quisiera emigrar, y no haba ninguna jodida manera de que Rice pudiera conseguirle una carta verde 1 No con los millones que queran un viaje gratis al futuro, miles de m illones si se contaban otros proyectos como el Imperio Romano o el Nuevo Reino de Egipto. Pero estoy realmente contento de estar aqudijo Rice. Es como... como barajar las cartas de la historia. Nunca sabes qu saldr en la siguien te Rice le pas el porro a una de las fans de Mozart, Antonia nosqu. Es genial estar vivo. Mrate. Te va estupendamente, no? se inclin sobre la mesa, hacia delante, posedo por una sbita sinceridad. Quiero decir, todo est bien no? No nos odiars a todos nosotro s por haber jodido este mundo o algo as? Bromeas? Ests mirando al hroe de Salzsburgo. De hecho, se supone que su seor Parker va a hacer una grabacin de mi ltimo nmero de esta noche. Me conocern pronto en toda Europa! alguien le grit a Mozart en alemn, desde el ot ro extremo del club. Mozart le mir y le salud crpticamente. Enrllate, to se volvi a Rice. Ya ves que me va bien. Sutherland se preocupa por cosas como esas sinfonas que nunca vas a escribir. Tonteras! No quiero escribir sinfonas. Puedo escucharlas cada vez que quiera! Quin es Sutherland? Es tu novia? No, a ella le gustan los locales. Danton, R obespierre, gente as. Y t? Tienes a alguien? Nadie en especial. No desde que era nio. Ah, s? Bueno, cuando era nio viva en la corte de Ma ra Teresa. Acostumbraba jugar con su hija Mara Antonia. Mara Antonieta se llama a s mi sma ahora. La chica ms bella de su poca. Solamos tocar duetos. Solamos bromear acerca de nuestra boda, pero se fue a Francia con ese cerdo de Luis. Mierda dijo Rice. Esto es realmente sorprendente, sabes?, ella es prcticamente una leyenda en el lugar de donde vengo. Le cort aron la cabeza durante la Revolucin Francesa por organizar demasiadas fiestas. No, no lo hicieron... Eso fue en nuestra Revolucin Francesa dijo Rice. La vuestra fue una bronca mucho menor. 1 Referencia al permiso de trabajo ne cesario en Estados Unidos, que resulta especialmente complicado conseguir. Luego los au tores juegan con la idea, de ah su carta gris. (N. de los T.)

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Debes ir a verla, si es que te interesa. Cier tamente, te debe un favor por haberle salvado la vida. Antes de que Rice pudiera contestar, Parker lleg h asta su mesa, rodeado de ex damas casaderas, con minifaldas de spndex y sujeta dores con las copas de lentejuelas. Hola, Rice! grit Parker, despreocupadamente anacrnico con su camiseta y sus vaqueros de cuero negro. De dnde has sacado ese par de palos de escoba sin caderas? Ven, vamonos de juerga! Rice mir a las chicas que se sentaban alrededor de la mesa y descorchaban botellas de champn de una caja. A pesar de lo pequeo, gordo y repulsivo que era Parker, ellas se acuchillaran sin pestaear por la oportunidad de dormir entre sus limpias sbanas para asaltar luego el botiqun de su bao. No, gracias dijo Rice, sorteando los largos cables conectados al equipo de grabacin de Parker. La imagen de Mara Antonieta le hab a atrapado, y ya no se librara de ella. Rice estaba sentado desnudo en el borde de una cama con dosel, temblando un poco por el aire acondicionado. Ms all del abultado acondicionador de la ventana, a travs de los paneles de cristal del siglo XVIII, vio el lujuriante y verde paisaje, salpicado de pequeas cascadas. En el jardn, un equipo de jardineros, formado por antiguos aristcratas en monos azul oscuro, arrancaba los hierbajos bajo la aburrida mirada de un campesino guarda. El guarda, vestido de pies a cabeza con ropa de camuflaje, a excepcin de la esca rapela tricolor en el sombrero reglamentario, masticaba chicle y jugueteaba con la banda de su barata ametralladora de pl stico. Los jardines del Petit Trianon, como los de Versalles, eran tesoros que merecan el mejor de los cuidados. Pertenecan a la Nacin, pues eran demasiado grandes como para se trasladados por el Portal del tiempo. Mara Antonieta estaba tendida a lo ancho sobre las sbanas de satn rosa de la cama, vestida slo con un resto de ropa interi or negra, y ojeando un nmero de Vogue. Las paredes del dormitorio estaban llenas de cuadros de Boucher; metros y metros de nalgas sedosas, lomos rosados y labios fruncidos con picarda. Rice mir perplejo desde el retrato de Louise O'Morphy, estirada como una gata en un divn, hasta la redondez sedosa del trasero y los muslos de Antoita. Respir profunda, cansinamente. To dijo, ese hombre saba pintar. Antoita parti un trozo de chocol ate Hershey y seal la revista. Quiero este bikini de cuero dijo. Siempre, desde que fui una chica, mi maldita madre me ataba esos malditos corss. Ella crea que lo... que... llamas mi trasero sobresala demasiado. Rice se inclin entre sus slidas piernas y le dio unas palmaditas en el tr asero para transmitirle confianza. Se sinti maravillosamente estpido. Una semana y media de obsesiva carnalidad lo haba reducido al estado de un animal eufrico. Olvdate de tu madre, nena. Ahora ests conmigo. Quieres ese maldito bikini de cuero? Pues lo tendrs. Antoita se lami el chocolate de la punta de sus dedos. Maana iremos al cottage, de acuerdo, to? Nos disfrazaremos de campesinos y haremos el amor en los pajares, como nobles salvajes. Rice dud. Su permiso de fin de semana se haba alargado a semana y media. Seguridad lo deba de estar buscando ya. A la mier da con ellos, pens y dijo: Estupendo. Voy a encargar un almuerzo para el picnic. Foie gras y trufas, quizs algo de tortuga. Antoita gimote. Quiero comida moderna. Pizza, burritos y pollo frito cuando Rice se encogi de hombros, ella le ech sus brazos al cuello Me quieres, Rice? Que si te quiero? Nena, incluso amo la simple idea de ti. estaba borracho por la historia fuera de control, vibrando bajo l como la e norme motocicleta negra de la imaginacin. Cuando

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pensaba en un Pars de restaurantes con comida para llevar y pasteleras floreciendo donde deberan estar las guillotinas, con un Napolen de seis aos mascando chicle Double Bubble, se senta como el arcngel San Miguel yendo a toda velocidad. La megalomana, lo saba, era un riesgo laboral. Pero pronto tendra que volver al trabajo, en slo unos pocos das... Son el telfono. Rice se cubri con un albornoz de satn, anteriormente propiedad de Luis XVI. A Luis no le importara. Ahora era un cerrajero felizmente divorciado de Niza. La cara de Mozart apareci en la pequea pantalla del telfono. Eh, to, dnde ests? En Francia dijo Rice vagamente. Qu pasa? Jaleo, to. Sutherland se ha vuelto majara y la han sedado. Al menos seis personas se han echado al monte, si te cuento tambin a ti la voz de Mozart ya slo tena una mnima sombra de acento. Oye, no me he echado al monte. Volver en un par de das. Tenemos... cuntos?, treinta personas en el norte de Europa? Si es que te preocupan los nmeros. Al diablo con los nmeros. Esto es serio. Hay levantamientos. Comanches convirtiendo las instalaciones de Texas en un infierno. Huelgas laborales en Londres y Viena. En Tiempo Real estn cabreados. Hablan de sacarnos de aqu. Qu? ahora estaba alarmado. S, llegaron noticias esta maana. Dicen que vosotros, colegas, habis fastidiado toda la operacin. Sutherland provoc muchos los con los locales antes de que se dieran cuenta. Estaba organizando a los masones en una suerte de resistencia pasiva y Dios sabe qu ms. Mierda los jodidos politicastros la haban fas tidiado otra vez. No era bastante con que se pelase el culo levantando la planta y los oleoduc tos. Ahora tena que arreglar el desastre de Sutherland. Mir a Mozart. Hablando de confraternizacin, a qu viene el nosotros en todo esto? Qu demonios haces llamndome? Mozart palideci. Slo intento ayudar. He conseguido un puesto en comunicaciones. Eso implica una carta verde. De dnele la sacaste? Eh, oye, to, tengo que largarme. Vuelve aqu, lo hars? Te necesitamos los ojos de Mozart parpadearon, mirando por encima del hombro de Rice. Si quieres puedes traerte a tu conejito contigo. Pero date prisa. Yo... mierda, bien dijo Rice. El deslizador de Rice ruga a una velocidad cons tante de 80 km/h, levantando nubes de polvo por una carretera llena de baches. Es taban cerca de la frontera bvara. Los picudos Alpes se elevaban hasta el cielo; radiantes praderas verdes, pequeas y pintorescas granjas y claras y rpidas corrientes de nieve fundida. Acababan de tener su primera discusin. Antoita le haba pedido una carta verde y Rice le haba dicho que no poda consegursela. A cambio le ofreci una carta gris que la llevara de una rama del tiempo a otra, sin dejarle visitar Ti empo Real. Saba que sera enviado a otra parte si el proyecto se cerraba, y quera llevarla con l. Quera hacer las cosas con decencia, no abandonarla en un mundo sin Hersheys ni V ogues. Pero ella no apreciaba su oferta. Tras varios kilmetros bajo un pesado silencio, empez a gimotear: Tengo que hacer pis dijo finalmente. Para al lado de esos malditos rboles. Vale dijo Rice. Vale. Apag las turbinas y comenz a pararse. Un rebao de vacas con manchas se apart con un sonido de cencerros. La carretera estaba desierta. Rice sali y se estir, mirando a Antoita trepar por una cerca de madera y caminar hacia la arboleda.

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A qu tanto misterio? grit Rice. No hay nadie alrededor. Hazlo ya! Una docena de hombres ocultos en el canal irrump ieron y corrieron hacia l. En un instante, lo rodearon, apuntndole con pistolones de chispa. Llev aban tricornios y pelucas, y ropas de caballero con puos de encaje. Mscaras negras de carnaval les ocultaban el rostro. Qu coo es esto? pregunt Rice sorprendido. Mardi Grass 2 ? El jefe se quit la mscara y le hizo una reve rencia burlona. Sus atractivos rasgos teutnicos estaban maquillados y sus labios estaban pintados con carmn. El conde Axel Ferson a su servicio, seor. Rice conoca el nombre. Ferson haba sido el am ante de Antoita antes de la Revolucin. Escuche conde, quizs est un poco enfadado por lo de Antoita, pero seguro que podemos arreglarlo. No preferira tener una tele en color? Gurdese sus satnicos sobornos, seor! aull Ferson. No manchar mis manos ordeando la vaca de los colaboracionistas. Som os el Frente Masn Libre de Liberacin! Dios dijo Rice. No puedes ir en serio. Pretendes apoderarte de todo el proyecto con esas pistolitas de juguete? Somos conscientes de su superioridad en armamento, seor. Por eso le hemos tomado como rehn habl a los otros en alemn. Le ataron las manos y lo metieron en la parte de atrs de una carreta de caballos que sali al trote desde los rboles. Ni siquiera vamos a ir en coche? pregunt Ri ce. Mirando hacia atrs vio a Antoita triste, sentada en la carretera, cerca del deslizador. Rechazamos sus mquinas dijo Ferson. Es otro de los rostros de su atesmo. Pronto os llevaremos de vuelta al infierno de donde vinisteis! Con qu? Con palos de escoba? Rice se sent en la parte de atrs de la carreta, ignorando la peste a estircol y a heno podrido. No conf undas nuestra amabilidad con debilidad. Si mandan al Ejrcito de la carta gris por el Portal, no quedar de vosotros ni para llenar un cenicero. Estamos listos para el sacrificio! Son miles cada da los que se unen a nuestro movimiento mundial, bajo la bandera del Ojo que Todo lo Ve! Exigimos nuestro destino! El destino que nos habis robado! Vuestro destino? Rice estaba horrorizado. Mira, conde, alguna vez has odo hablar de la guillotina? Deseara no volver a escuchar nada ms sobr e vuestras mquinas Ferguson gesticul a un subordinado. Amordzalo! Transportaron a Rice hasta una granja a las afueras de Salzsburgo. Durante las quince horas que pas machacndose los huesos en la carreta no pens en otra cosa que en la traicin de Antoita. Si le hubiera prometido la carta verde, le habra conducido igualmente a la emboscada? La carta era lo nico que ella quera, pero cmo podran los masones conseguirle una? Los vigilantes de Rice rondaban sin descanso frente a su ventana, haciendo crujir sus botas sobre el piso de madera pobremente claveteado. Por sus constantes referencias a Sa lzsburgo, entendi que estaba teniendo lugar algn tipo de asedio. Nadie haba aparecido para negociar la liberacin de Rice y los masone s se estaban poniendo nerviosos. Si tan slo pudiera gruir bajo su mo rdaza! Rice estaba seguro de que as sera capaz de hacerles razonar. 2 Fiesta de carnaval que se celebra en Nuev a Orleans y que es famosa por su desenfreno. (N. de los T.) Escuch un zumbido en la distancia, aumentando rpidamente hasta convertirse en un rugido. Cuatro de los hombres corrieron afuera, dejando un solo guarda en la puerta abierta. Rice se revolvi en sus ataduras e intent sentarse. De pronto el maderamen sobre su cabeza salt h echo astillas por el fuego de una ametralladora pesada. Con un ruido sordo, unas granadas explotar on en la fachada de la casa, y las ventanas

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estallaron pulverizadas, haciendo entrar una oleada de humo negro. Ahogndose, el masn, apunt su pistoln de chispa hacia Rice, pero antes de que pudiera apretar el gatillo una rfaga de balas arroj al terrorista contra el muro. Un hombre pequeo y fuerte con chaleco antibal as y pantalones de cuero irrumpi en la habitacin. Se quit las gafas protectoras de su cara ennegrecida por el humo, revelando unos ojos orientales. Un par de cuerdas engrasadas colgaban de su espalda. Ll evaba en el brazo un fusil de asalto y en su equipo, dos bandoleras con granadas. Bien gru. El ltimo que quedaba le quit la mordaza a Rice. El oli el sudor, el humo y el cuero apenas curado. Eres Rice? Rice slo pudo asentir y abrir la boca para respirar. Su libertador lo puso de pie y le cort las cuerdas con una bayoneta. Soy Jebe Noyon. Ejrcito Trans-Temporal pus o en las manos de Rice un pellejo de cuero con leche agria de mula. El olor casi hizo vomitar a Rice. Es koumiss, bueno para ti! Bebe, te lo dice Jebe Noyon! Rice sorbi un poco pero le result tan amar go que la bilis le subi a la garganta. Vosotros sois los de la Cart a Gris, no? dijo dbilmente. S, el Ejrcito Carta Gris dijo Jebe. Los guerreros ms cabrones de todo tiempo y lugar! Slo haba cinco vigilantes aqu. Los mat a todos! Yo, Jebe Noyon, fui gene ral en jefe de Genghis Khan, terror de la Tierra, vale, to? entonces mir a Rice a los ojos. Has odo hablar de m, no? Perdona, Jebe, pero no. La tierra se volva negra bajo las pisadas de mi caballo. Seguro que s, to. Montars detrs de m dijo, arrastrando a Rice hacia la puerta. Vers cmo la tierra se ennegrece bajo los neumticos de mi Harley, vale? Desde las colinas que rodean Salzsburgo, miraron hacia abajo, al anacronismo que haba enloquecido. Los soldados de los locales con cotas de malla y polainas yacan en charcos de sangre cerca de las puertas de la refinera. Otro batalln marchaba hacia delante, en formacin, con los mosquetes preparados, un puado de hunos y mongoles situados en las puertas los masacraban con su fuego trazador naranja y miraban cmo los supervivientes se dispersaban. Jebe Noyon rea a carcajadas. Es igual que el sitio de Cambaluc! Slo que no hay una pila de cabezas y de orejas arrancadas; to, ahora somos civilizados, vale? Quizs luego entremos aullando, abrasndoles con el palm, con el napalm, hijos de puta, acabemos con ellos, to. No puedes hacer eso, Jebe dijo Rice preocupado. Los pobres cabrones no tienen la menor oportunidad. No sirve de nada exterminarlos. Jebe se encogi de hombros. A veces me olvido, vale? Siempre pensando en conquistar el mundo arranc la moto y lanz una mirada de odio. Rice se agarr al hedi ondo chaleco antibalas del mongol mientras iban a toda velocidad colina abajo. Jebe descarg su resen timiento con el enemigo, cruzando las calles a toda velocidad, atropellando deliberadamente a un grupo de granaderos de Brunswick. Slo la fuerza del miedo salv a Rice de caerse mientras las piernas y los torsos eran golpeados y aplastados bajo los neumticos. Jebe se detuvo derrapando dentro de las puertas del complejo. Una ruidosa horda de mongoles con cartucheras y uniformes militares los rode al instante. Rice, con los riones doloridos, sali a empellones. La radiacin ionizante oscureca el cielo del at ardecer alrededor del Castillo Hohensalzsburg. Estaban enfocando sobre el Portal con el mximo de energa, enviando coches llenos de cartas grises y mandando de vuelta los mismos coches, cargados hasta el techo de joyas y cuadros.

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Sobre el tableteo de los disparos, Rice pudo or el lamento de los VTOL llevando a los evacuados de EE.UU. y frica. Centuriones romanos, protegidos con armaduras antibalas y portando lanzagranadas, conducan al pers onal de Tiempo Real por los tneles que llevaban al Portal. Mozart se hallaba entre la multitud, saludando entusiasta a Rice. Nos vamos, to! Fantstico!, eh? De vuelta al Tiempo Real! Rice mir las torres de bombeo repletas de pe trleo, los refrigeradores y las unidades de precipitacin cataltica. Es una maldita vergenza dijo. Todo este trabajo a la basura. Estamos perdiendo demasiada gente, to. Hay millones de siglos XVIII. Los guardias que contenan a la multitud del exteri or, de pronto saltaron a un lado, mientras el deslizador de Rice entraba a toda velocidad por las puertas. Una docena de masones fanticos todava se agarraba de las portezuelas y golpeaba en el parabrisas. Los mongoles de Jebe agarraron a los intrusos y los degollaron, mientras que un lanzallamas romano vomitaba fuego desde la entrada. Mara Antonieta sali del deslizador. Jebe la agarr pero su manga se le qued en la mano. Vio a Mozart y corri hacia l, con Jebe a unos pocos pasos por detrs. T, Wolfie, cabrn! Qu pasa con tus promesas, t merde, cabronazo! Mozart se quit las gafas de espejo. Se volvi hacia Rice. Quin es esta mujer? La carta verde, Wolfie! Dijiste que si venda a Rice a los masones, me conseguiras la carta! ella se par a tomar aliento y Jebe la cogi por un brazo. Mientras se giraba hacia l, le atiz en la mandbula, y ella se desplom en el asfalto. El mongol fij sus inexpresivos ojos en Mozart. Eras t, eh? T, el traidor? con la veloci dad de una cobra atacando, sac su metralleta y clav la boca del can en la nariz de Mozart. Pongo mi mquina a tocar rock y no queda nada, excepto tus orejas. En ese momento, se oy un nico disparo que produjo un eco al otro lado del patio. La cabeza de Jebe cay hacia atrs y l se derrumb como un saco. Rice se apart a la derecha. Parker, el pinchadiscos, se encontraba a la entrada del barracn de herramientas. Tena una PPK. Tranquilo, Rice dijo Parker, caminando hacia l. Era slo un esbirro; prescindible. Lo has matado! Y qu? dijo Parker pasando un brazo por lo s frgiles hombros de Mozart. Este es mi chico! Transmit por la lnea un par de sus nuev as canciones hace un mes. Y sabes qu? El chico ha llegado al nmero cinco de los cuarenta principa les! El cinco! Parker meti la pistola por su cinturn. Slo necesit una bala! Le has dado una carta verde, Parker? No dijo Mozart. Fue Sutherland. Qu le hiciste? Nada! Te lo juro, to! Bueno, tal vez hice un poco de teatro, justo lo que ella quera ver. Yo era hombre acabado, me haban robado mi msica esto es, incluso su verdadera alma? Mozart puso los ojos en blanco. Ella me dio la carta ve rde, pero esto no le bast. No pudo sobreponerse a su sentido de culpa. Y el resto ya lo sabes. Y cuando la pillaron, tuviste miedo de que no nos largsemos a tiempo. As que decidiste abandonarme en el folln! T fuiste a por Antoita para entregarme a los masones. Eso es lo que t hiciste! Cuando escuch su nombre, Antoita gimi suav emente desde el asfalto. Rice no se preocup por los rasguos, por el barro, ni por los cortes en sus ajustados vaqueros de leopardo An era la criatura ms adorable que nunca hubiera visto. Mozart se encogi de hombros.

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Una vez fui un masn libre. Mira, to, no se enrollan nada Quiero decir, lo nico que hice fue dejar caer cuatro ideas y fjate lo que han hecho dijo sealando vagamente hacia la carnicera a su alrededor. Saba que de al guna manera te libraras. No puedes usar a la gente as como as! Tonteras, Rice! T lo haces todo el rato! Neces itaba el cerco para que Tiempo Real nos transportase! Por amor de Dios, no puedo esperar quince aos en la cola. La historia dice que estar muerto en quince aos! No quiero morir en este vertedero! Quiero ese coche y ese estudio de grabacin! Olvdalo, colega! dijo Rice. Cuando oiga n en Tiempo Real que la fastidiaste aqu... Parker se ri. Corta, Rice. Estamos hablando de los cuarenta prin cipales, no de una refinera de tres al cuarto le cogi el brazo a Mozart protectoramente. Escucha, Wolfie, chaval, vamos a meternos por esos tneles. Tendrs que firmar algunos papeles en cuanto lleguemos al futuro. El sol se haba ocultado, pero el can de carga desintegradora iluminaba la noche, soltando disparos sobre la ciudad. Por un momento Rice se qued perplejo mientras las balas de los caones enemigos rebotaban inofensivas contra los deps itos. Luego, finalmente, sacudi la cabeza. El tiempo de Salzsburgo haba pasado. Cargando a Amonita en sus hombros, corri hacia la seguridad de los tneles.

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Bruce Sterling: "Lo importante hoy es la cultura del acceso libre, lo 'ciberpunk' ha envejecido" MARIANN UNTERLUGGAUER Bruce Sterling est en paz consigo mismo. Ya no le importa que la gente diga que su obra es futurista, criticismo de diseo, arte, literatura o ciencia ficcin, ficcin fantstica, ficcin especulativa, escritura literaria, escritura underground, ciberpunk, ola de los ochenta, nueva ola... "Mientras sepa lo que estoy haciendo, a m me vale", afirma, sudando profusamente en una cafetera vienesa. 36 grados centgrados en junio es una temperatura bastante inhabitual en esta parte de Europa. Los tiempos cambian y tambin lo hace la vida del presidente Bruce, el portavoz de la corriente literaria ciberpunk, como le calific Jon Lebkowsky hace ms de 10 aos. Se le considera junto a William Gibson una de las principales figuras del ciberpunk, un trmino adoptado a raz del relato Cyberpunk de Bruce Bethke, publicado por vez primera en 1983. La palabra cber se refiere a la ciberntica y el control del hombre sobre la mquina, tal y como la defini Norbert Wiener en 1948. El segundo concepto, punk, se emplea de forma generalizada desde 1976, aplicado a un estilo musical autodidacta, caracterizado por actitudes independientes y anrquicas. Nada es nuevo siempre En la dcada de 1980, el gnero de ciencia ficcin hard alcanz sus cotas ms bajas en Estados Unidos. Los escritores que crean en la anti-gravedad, los poderes psquicos y "escriban sobre la dinmica orbital de las naves espaciales con una precisin del 0,9999%, tendan a ser patticamente infantiles sobre la autntica realidad de la ciencia y su relacin con la sociedad", afirm Sterling en una ocasin. El subgnero del ciberpunk quera diferenciarse. Su ficcin hace referencia al futuro cercano y "al impacto que origina la tecnologa en la sociedad", una descripcin que Bruce Sterling, que el ao que viene cumplir 50 aos, sigue considerando vlida. Por otro lado, el trmino ciberpunk suena un tanto desfasado hoy en da. "Nada es una novedad siempre. As que cualquier cosa que sea cber, incluso el trmino cber, ha quedado anticuada. Es como decir electro, atmico o aerodinmico". El homo sapiens ha sido declarado extinguido fue el ttulo elegido por Bruce Sterling para un artculo en la revista cientfica Nature en 1999. "Para un escritor de ciencia ficcin dura es lo ms alto a lo que se puede llegar", comenta Bruce sobre su debut en Nature. Mientras tanto, Mondo 2000, que antao fue el organismo oficial ciberpunk, qued ensombrecido por Wired Magazine, que en 2003 ya ha dejado atrs su poca dorada. "Lo que nos pas es que nos volvimos respetables. Como William Gibson, que ahora escribe best sellers y le hacen crticas en la London Review of Books. Yo cojo aviones para dar charlas en Viena y escribo artculos para el Wired Magazine. Gibson se doctor en diseo. A m eso me da tanta envidia que sigo esperando que alguien me conceda un

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doctorado. Cuando me convierta en el Doctor Sterling, sabes, es o s que ser una maravilla. Si fuera de un pequeo pas europeo querra ll egar a ser ministro de Cultura, eso sera genial. Pero los aos no pasan en balde. sa es la esencia de los negocios. Nada es una novedad siempre". En la actualidad, Bruce Sterling pref iere escribir artculos titulados La informacin quiere ser gratuita "Esta idea es casi tan poderosa como la anterior", aade. "Es como el caso de Bill Gates, que sigue siendo el propietario de Windows 3.0 pero nadie se lo comprar jams. Ni siquiera una copia que funcione a la perfeccin. Yo puedo sacar copias del Windows 3.0 de Gates y dejarlas por todas estas mesas. Gratis. Con unas instrucciones de uso y un billete de cinco dlares adjunto y nadie las utilizar. Y sa es la verdadera cara oculta de la economa de la informacin". Da conferencias para un montn de tipos ra ros y les dice que a quien realmente deben temer no es a Microsoft sino a grupos organizados como Drink and Die, organizaciones de piratas de software "Ellos se comportan como si perten ecieran a una cultura abierta, pero lo nico que hacen es vulnerar la propiedad ajena. La crackean, rompen la proteccin intelectual. No quieren ofrecerte Linux, Su se o Red Hat ni ninguno de esos programas supuestamente tan valiosos. Lo que quieren es darte la propie dad de Microsoft o de otras empresas. Les divierte hacerlo y no son buena gente. Tienen nombres muy agresivos. No se ponen nombres como declaracin universal de los derechos humanos o el acuerdo de Helsinki, sino cosas como Ninja negro 415 o Destructor Total. Yo he estado en contacto con esta gente y soy consciente de la actitud prepot ente que adopta por el mero hecho de no cobrar por su trabajo". Bruce Sterling ha madurado. Ya no es aquel jo ven de 24 aos al que le gustaba escribir bajo seudnimos cmicos como Vincent Omniaveritas, Aubrey LaPuerta o Todd Refinery Pero seguir escribiendo cienci a ficcin. Tiene un contrato qu e cumplir. Bruce Sterling est interesado en escribir una novela que slo pueda haberse escrito en el siglo XXI. Parte del material probablemente pueda encontrarse en su ltimo libro, Tomorrow Now: Envisioning the Next Fifty Years [El maana ahora: imaginando los prximos cincuenta aos], pero su inters por la cont racultura ha terminado. "E so es para amas de casa aburridas", afirma. "Es como el I Ching. No es ms que un extrao remanente de la corriente de autorrealizacin y de la Nueva Era: dietas para gordos". Lo que importa hoy en da ya no puede llamarse ciberpunk. El nuevo trmino a utilizar podra ser Op en Source Culture [c ultura de libre acceso]. "Esa gente tiene un plan. Van de la A a la B a la C y consiguen grandes cosas. La gente de Open Source es mucho ms agresiva. Tienen soluciones prcticas para un montn de problemas acuciantes y eso es algo viable y poco frecuente". (Tomado de EL PAS 17-07-2003 )

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Cine Ciberpunk (Captulo 7) Ral Aguiar Entre los pioneros del cine ciberpunk destaca el hombre que en s mismo puede resumir el movimiento: David Cronenberg Su obsesin por la unin entre lo orgnico y el metal, por la invasin del cuerpo y la mente humanos, es toda una filosofa. Cronenberg tuvo su primera diana en la organizacin de telpatas que intenta dominar el mundo y los cerebros que estallan de Scanners (Scanners. David Cronenberg, 1981. Una organizacin se dedica a inyectar un frmula a mujeres embarazadas, para que sus hijos desarrollen poderes mentales. Una vez que los nios son adultos, se forma un ejrcito de asesinos psinicos, capaz de controlar el mundo. Pero el doctor Ruth intenta acabar con la organizacin, reclutando para ello a Cameron Vale, un "scanner" renegado, que tiene un gran potencial teleptico. Pronto comienza una lucha entre ambos grupos en una especie de guerra a muerte mental. Era 1982. El cyberpunk estaba a punto de nacer. Y en algo ms de una dcada, el cine se llenara de efectos especiales generados digitalmente. Y mientras tanto, un pequeo estudio de animacin lleg a los estudios Disney con la idea de hacer un largometraje sobre un guerrero digital que exigira FX creados por ordenador. A veces las circunstancias se confabulan para llevar a cabo lo imposible. Los directivos de Disney, preocupados por perder la primaca tecnolgica en el campo de la animacin, inquietos por las acusaciones de conservadurismo creativo lanzadas por otros estudios o, peor an, por el pblico, vieron en aquel proyecto la oportunidad que estaban buscando. As naci Tron, una pelcula que se adelant a su tiempo en muchos aspectos y que, quiz precisamente por eso, no fue el xito comercial que sus productores esperaban. Sin embargo, su influencia no ha dejado de sentirse en todo este tiempo y el cine de ciencia-ficcin tiene una deuda enorme, an no reconocida pblicamente, con esta pelcula. De hecho, podramos considerar que uno de los grandes xitos de finales de la pasada dcada, el Matrix de los hermanos

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Wachowsky, no es otra cosa que un remake de Tron, despus de haber sido tamizado por la esttica de los animes y el pesimismo gtico del cyberpunk. Vista hoy, la pelcula se nos hace ingenua, y su trama demasiado lineal. Pero pese a todo, uno no puede por menos que maravillarse de lo mucho que consiguieron aquellos cineastas con una tcnica digital an en paales, mucha retroiluminacin y, sobre todo, enormes dosis de imaginacin aplicadas al diseo de ambientes y criaturas. Como todo producto Disney que se precie, Tron es una pelcula familiar, lo que por una parte permite que sea vista por todo el mundo, pero por la otra impide que sea disfrutada plenamente por nadie: no es lo bastante infantil para atraer de verdad al pblico menudo, ni lo suficientemente sofisticada para resultar satisfactoria para los adultos. As, su guin queda en tierra de nadie, a mitad de camino a ninguna parte, y uno no puede por menos que lamentarse de las oportunidades desperdiciadas para hacer algo realmente grande. Pero esa es muchas veces la marca de las obras pioneras: abren (y muestran a otros) el camino, pero son esos otros los que lo recorrern hasta sus ltimas consecuencias. Pese a eso, resulta sorprendente ver cmo la pelcula ha sabido envejecer con dignidad, quiz precisamente porque sus realizadores jugaron la baza de usar los efectos digitales lo mnimo imprescindible. Desde nuestra perspectiva actual, no deja de ser curioso que haya tan pocos efectos generados por ordenador en la pelcula, y ciertamente es chocante comprobar cmo casi todo su look electrnico y virtual est realizado de forma totalmente artesanal, con decorados minimalistas retroiluminados, muchas horas de trabajo paciente y tedioso y, sobre todo, un cuidado casi exquisito en el diseo.


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Science fiction
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