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Qubit

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Material Information

Title:
Qubit
Physical Description:
Serial
Language:
English
Publisher:
Cubit
Place of Publication:
Havana, Cuba
Publication Date:
Frequency:
monthly
three times a year
regular

Subjects

Subjects / Keywords:
Science fiction, Latin American -- Periodicals   ( lcsh )
Science fiction -- History and criticism -- Periodicals   ( lcsh )
Science fiction -- Periodicals   ( lcsh )
Genre:
periodical   ( marcgt )
serial   ( sobekcm )

Record Information

Source Institution:
University of South Florida Library
Holding Location:
University of South Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
usfldc doi - Q01-00009-n09-2005-10
usfldc handle - q1.9
System ID:
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Indice: La historia completa del hacking (Primera parte) Glosario hacker Hecho en Cuba: Ciudad Cristal, por Ariel Cruz y Vladimir Hernndez. La Tecnorevolucin por Dr. Crash Programas autorreplicantes. por Wintermute Hotel New Rose. William Gibson Historia del cine ciberpunk. (Captulo 8) el ao de Videodrome, por Jos Antonio Lpez.

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La historia del Hacking, 1 Parte (Aos 60-80) Este es un resumido y muy concreto recorrido por la historia del mundo del "hacking". Desde los comienzos de ARPANET, pasando por el nacimiento del kernel Linux hasta nuestros actuales das. El paso del tiempo de las computadoras de escritorio, la aparicin de los primeros "pirateos" a las lneas telefnicas, la creacin de nuevos lenguajes de programacin, etc. toda una historia de locxs de la tecnologa. Un curioso camino por el tiempo, que la gente de http://www.wbglinks.net/ se han preocupado de documentar, y que desde Suburbia os lo hacemos llegar en la lengua de Cervantes. La Historia Completa del Hacking Quizs no sea la historia completa sino una tentativa vlida. Una historia completa del hacker nunca ser completa, puesto que la historia esta hecha de fragmentos, infundada y no denunciada. Esto no ser una lista completa sino un trabajo que se realizar segn la marcha. Los aos 60 [ 1960 ]Las llamadas telefnicas se procesan por primera vez por una computadora. [ 1963 ] La universidad de Dartmouth situada en Hannover, NewHampshire, incorpora la introduccin al uso de computadoras como una parte regular del programa liberal de las artes. [ 1963 ] El ASCII (cdigo ASCII) se crea, permitiendo que mquinas de diversos fabricantes intercambien datos. El cdigo ASCII consiste en 128 cadenas nicas de unas y de ceros. [ 1964 ] Hay aproximadamente 18.200 sistemas informticos en los Estados Unidos. Alrededor del 70% de esas computadoras fueron fabricadas por IBM (Internacional Bussiness Machines). [ 1964 ] Thomas Kurtz y John Kemeny creanon BASIC (cdigo de instruccin simblica todo proposito del principiante) un lenguaje de programacin del fcil aprendizaje, para sus estudiantes en la universidad de Dartmouth. [ 1967 ] La agencia de los proyectos de investigacin avanzada (ARPA) comienza a trabajar junto con especialistas en computadoras de ESTADOS UNIDOS, para formar una red con IMPS(IMPS). Las computadoras actuaran como pasarelas a los mainframes(supercomputadoras) de una gran variedad de instituciones de los Estados Unidos y proporcionara una parte importante de lo qu se convirti Internet en los aos venideros [ 1969 ] La agencia de los proyectos de investigacin avanzada (ARPA)origina ARPANET, un servicio diseado para proporcionar maneras eficientes de comunicacin entre la comunidad cientfica. Una firma consultura de Cambridge, Massachusetts, Bolt Beranek and Newman ganaron un contrato de ARPA para disear y construir una red de Interfaces procesadoras de mensajes (IMPS). Al ao siguiente(Septiembre), se enva la primera unidad a UCLA(Universidad de California) y en Octubre es entregad la segunda unidad al instituto de investigacin de Stanford.Los IMPS actan como pasrelas a los mainframes de una gran variedad de instituciones de los Estados Unidos. Dentro de algunos das de la entrega, la mquina en UCLA y Stanford se ligan para arriba para la primera vez y se funda ARPANET. La red se ampla ms adelante a cuatro nodos. Los

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primeros cuatro nodos (redes) consistieron en, la universidad de California Los ngeles, la universidad de California Santa Barbara, la universidad de Utah y el instituto de investigacin de Stanford. Este sistema se desarrolla ra para ser conocido como el Internet o la carretera de la informacin. [ 1969 ] Intel anuncia un chip RAM (Random Acess Memory) mucho ms grande. Se jacta de una capacidad 1KB. [ 1969 ] Ken L. Thompson Dennis M. Ritchie y otros comienzan a trabajar en el sistema operativo UNIX en los laboratorios Bell (AT&T ms tarde). UNIX fue diseado con la meta de permitir que varios usuarios tengan acceso a la computadora simultneamente. [ 1969 ] Los primeros hackers de computadoras emergen en el MIT Toman prestado su nombre de un trmino usado por los miembros de un grupo de maquetas de tren en la escuela que "hackean" los trenes elctricos, las pistas, y los interruptores para hacerles que se hagan ms rpidos y diferentes. Algunos de los miembros transfieren sus habilidades de la curiosidad y del traste o a los nuevos sistemas de clculo de los mainframes que son estudiados y desarrollados en campus. [ 1969 ] Joe Engressia('The Whistler ','Joybubbles' y `High Rise Joe') considerado el padre del phreaking ("hacking" telefnico). Joe, que actualmente esta en para dero desconocido, era un estudiante de matemticas en USF(Universidad del Sur de Florida) en los ltimos aos de los 60, descubri que poda silbar el sonido que emitia el telefno al realizar el pago de la llamada ( la nota de ciclo 2600 ] ) pudiendo as disparar los circuitos del telfono, y permitiendole realizar llamadas interurbanas sin ningn coste. Los aos 70 [ 1970 ] Una estimacin de 100.000 sistemas info rmticos estan en uso en los EE.UU. [ 1970 ] Digital Equipment Corporation(DEC) introduce el famoso PDP-11 que se considera ser una de las mejores minicomputadoras diseadas an, muchos de las mquinas todava lo utilizan. Algunos de los mejores hackers mundo clavaron sus dientes en los -11's. [ 1971 ] El primer ordenador personal, el Kenback se anuncia en el nmero de Septiembre de la revista Scientific American. [ 1971 ] John Drapper (alias 'Capitan Crunch') descubre que un silbato que regalan en el interior de la marca de cereales Captain Crunch genera una seal de 2600 hertzios, el mismo tono agudo que usa la compaa telefnica AT&T para el acceso de los sistema interurbanos de conmutacin. Draper construye la primera bluebox(caja azul) que cuando est era utilizada co njuntamente con el silbato y sona ba en un receptor del telfono, permita que los phreakers (hackers de los sistem as telefnicos) hicieran llamadas gratuitas. [ 1971 ] Esquire Magazine publica los secretos de la pequea caja azul con las instrucciones para construirla, el fraude del alambre en los Estados Unidos se extiende. Algunos de ellos son los universitarios Steve Wozniak y Steve Jobs los futuros fundadores de Apple que inician una empresa personal que se dedica a vender y construir blue-boxes. [ 1971 ] Primer programa del E-mail(c orreo electrnico), escrito por Ray Tomlinson y usado en ARPANET, que ahora tiene 64 nodos. Tomlinson de Bolt Beranek and Newman es contratado por ARPA para crear ARPANET selecciona el smbolo @ para separar los nombres del usuario en el correo electrnico, mientras que los primeros mensajes de correo electr nico se envan entre las computadoras. [ 1972 mayo ] John Draper(Capitan Crunch) es arrestado por delitos de phreaking y es condenado a cuatro meses en la prisin de Lompoc de California. [ 1973 ] El presidente de Intel Gordon Moore revela al pblico la profeca que el nmero de transistores en un microchip doblar cada ao y medio La ley de Moore ser realidad por ms de veinte aos. [ 1975 ] Se instalan cerca de 13.000 cajeros automticos fabricados por ATM [ 1975 ] Atari.Inc saca al mercado la primera versin casera del videojuego PONG ,vendiendo ms de 900 unidades en las tiendas Sears and Roebuck bajo la marca Sears [ 1975 Agosto ] William Henry Gates(Bill Gates) y Paul Allen fundan Microsoft [ 1976 ] David R. Boggs y Robert M. Metcalfe inventan Ethernet en Xerox en Palo Alto, California. [ 1976 Abril ] Stephen Wozniak, Steve Jobs y Ron Wayne firman un acuerdo fundando Apple computers el 1 de abril

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[ El 3 de Agosto 1977 ] El modelo TRS-80 ('Trash-80') que ofrece al pblico la primera computadora de escritorio. [ Diciembre 1977 ] El Atari 2600 se est vendiendo por 199.95 dlares e incluye un juego y dos controladores. [ 1978 ] Bill Joy produce el primer sistemas BSD (Berkeley Software Di stribution) de UNIX. [ 1978 ] Hay alrededor de 5.000 computadoras de escritorio estimadas en uso dentro de los Estados Unidos. [ 1978 ] Kevin David Mitnick ( alias 'el condor') conoce al phreaker Lewis De Payne('Roscoe') y a su grupo, mientras que acosan los sistemas de un operador de radio HAM en California meridional. [ 1979 ] El lenguaje de programacin C es publicado por Brian W. Kernighan y Dennis M. Ritchie [ 1979 Junio ] La Apple II+ con 48K de RAM y una nueva autoarrancable ROM es introducido por Apple computers y vendida por 1.195 dolares Los aos 80 [1980] Hay una estimacin de 350.000 terminales tr abajando en red con hosts anfitriones. [1980] [Nintendo. Ltd]->http://www.nintendo.com] lanza Donkey Kong como juego recreativo de monedas. [ 1980 ] Usenet ha nacido, mquinas UNIX en red sobre ln eas telefnicas lentas USENET eventualmente usaba ARPANET como el virtual tabln de anuncios de preferencia para la emergente nacin hacker. [Diciembre 1980] La pandilla de Roscoe, incluyendo Kevin Mitn ick, invade el sistema informtico de los E.E.U.U sobre arrendamientos. [ 1981 ] Kenji Urada, 37, se convierte en el primer reportaje sobre la muerte causada por un robot. Un carro robtico automotor lo machaca mi entras l intentaba repararl o en una fbrica japonesa. [ 1981 ] Commodore Business Machin es comienzan a vender el ordenador personal VIC-20 Al cual le caracteriza sus 6502 microprocesadores, 8 colores y un teclado 61 teclas. Las columnas de la pantalla se limitan a 22 caracteres. El producto se fabri ca en la Repblica Federal de Alemania y se vende en los EEUU por debajo de los 300 dlares. [ 1981 Julio ] Microsoft adquiere los derechos completos sobr e Seattle Computer Product's DOS y el nombre MS-DOS [ 1981 ] Ian Murphy ('Capitan Zap') es el primer hacker que se juzg a y condena como criminal. Murphy hackeaba las computadoras de AT&T y cambiaba los reloje s internos que median las tarifas de facturacin. La gente consegua tipos de descuento nocturnos cuando llamaban al medioda. ;-) [ El 23 de Mayo de 1981 ] Kevin Mitnick, 17, es arrestado por robar los manuales de las computadoras del centro de intercambio de datos de la Pacific Bell en Los Angeles, California. Lo procesan como menor y es condenado a la libertad condicional. [ El 28 de Mayo de 1981 ] Primera mencin de Microsoft en USENET. [ 1982 ] Hay 3 millones de terminales estimadas conectadas a mainframes. Tambin, hay un nmero estimado de 5 millones de computadoras de escritorio en uso dentro de los Estados Unidos. Ms de 100 compaas fabrican ordenadores personales. [ 1982 ] Sun Microsystems.Inc es fundada por cuatro hombr es de 27 aos de edad ; Andreas von Bechtolsheim Vinod Khosla Scott McNealy y Bill Joy [ 1982 ] Mientras que la cultura hacker comienza a erosionar, perdiendo algunas de sus mentes ms brillantes a los arranques comerciales del PC y del software, Richard Stallman comienza a desarrollar una copia libre de UNIX, escrita en C, que l llama GNU (Gnu no es Unix). [ 1982 ] Lewis De Payne('Roscoe ') es culpado por conspiracin y fraude. Se ntencia : 150 das en la crcel. El cmplice consigue treinta. Mitnick consigue noventa das de estudio de diagnstico por el sistema juvenil de justicia, ms libertad condicional de un ao. [ 1982 ] Kevin Mitnick ataca el sistema de la Pacific Bell y TRW destruyendo datos. [ 1982 ] William Gibson acua el trmino "Ciberespacio." [ 1982 ] Los Phreakers del grupo '414 Gang' atacan la BBS privada '414', utilizandola para intercambiar informacin mientras que asaltan computadoras del del centro de tratamiento del cncer, Sloan-Kettering y computadoras militares de los Alamos

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[ 1982 Agosto ] Commodore saca a a la venta la Commodore 64 y est entra en ms de un milln hogares durante el primer ao. El C-64 era el primer ordenador personal con una RAM estndar de 64K. Con un precio al por menor sugerido de 595 dolares, fue considerada como un pc de enorme valor. Inclua un teclado, una CPU y tarjeta grfica y de sonido. [ 19 de Septiembre de 1982 ] Scott E. Fahlman tipeo el primer smiley en lnea, :-) [ 1983 ] Se forma Internet cuando ARPANET est partida en secci ones militares y civiles. [ 1983 ] Se lanza la pelcula WarGames Matthew Broderick inicia un juego de preguntas en un ordenador previamente asaltado, mientras que inadvertidamente esta da ndo la cuenta atrs para el comienzo de la III guerra mundial. [ 1983 ] El BBS de Plovernet (Bulletin Board System) era un poderoso tablero de boletines pirata de la Costa Este que funcion entre Nueva York y la Florida. De pr opiedad y administrado por el hacker adolescente 'Quasi Moto ', Plovernet atrajo a cientos de usuarios en 1983. Eric Corley ('Emmanuel Goldstein') era co-Sysop de Plovernet, junto con 'Lex Luthor' que fundara ms adelante el grupo de phreakers y hackers Legion of Doom [ 22 de Septiembre de 1983 ] Kevin Poulsen ('Dark Dante') y Ron Austin son arrestados por asaltar ARPANET. Poulsen con 17 aos no es procesado por menor y Austin es condenado a 3 aos de libertad condicional. [ 27 de Septiembre de 1983 ] Richard Stallman hace el primer aviso a USENET sobre GNU. [ 12 de Noviembre de 1983] Primera mencin de Microsoft Windows en USENET. [Junio 1988] Los Servicios Secretos de los Estados Unidos graban secretamente en video, la convencin hacker SummerCon [1988 Nov 2] Robert T. Morris, Jr un estudiante graduado en la Universidad de Cornell e hijo de un jefe cientifico en una divisin de la NSA (Agencia Nacional de Seguridad ) lanza un gusano (programa que crea una replica de si mismo) a la red guber namnetal ARPANET (precusora de Intern et), para testear su efecto en los sistemas UNIX. El gusano se distribuyo en 60.000 redes de computadoras (aproximadamente) afectando seriamente a sistemas del gobierno y universidades. Morris fue detenido en Cornell, y sentenciado a tres aos de libertad condicional y una multa de 10.000$. [3 de Noviembre 1988] Primera mencin del gusano de Morris en USENET. [Diciembre 1988] El miembro de Legion of Doom Roberto Riggs ('El profeta') crackea la red de ordenadores de BellSouth AIMSX y all obtiene un documento sobre las tr ansferencias directas E 911 (describe cmo el sistema de telfono de emergencia 911 trab aja). Riggs enva una copia al redactor de Phrack Craig Neidorf ('El caballero relampago'). Craig y a Roberto son detenidos por la Federal y son procesados ms adelante. La acusacin dijo que el "archivo de texto automatizado" vali a $79.449, y el funcionario de la seguridad de BellSouth declar en la vista que vali $24.639. El juicio comenz el 23 de julio de 1990 pero el juicio finaliz inesperadamente cuando el gobierno pidi que la corte anulara todos los cargos, cuan do fue descubierto que el pblico podra llamar a un nmero gratis y comprar el mismo documento E911 por menos de $20. [16 de Diciembre 1988] Kevin Mitnick(tenia entonces 25 aos), es detenido sin fianza en los cargos que incluyen robar 1 milln de dlares en software a DEC (Digital Equi pment Corporation) incluyendo el cdigo fuente del sistema operativo VMS,y causar a la firma 4 millones de dlares en daos. [1989] El hacker y ex miembro de LOD, Corey Lindsly ("Mark Tabas") que tena en ese momento 22 aos le acusaron culpable por los cargos de crimen, referentes a usar una computadora para tener acceso ilegal al sistema de U.S West s lo que dio lugar a cinco aos de libertad condicional (ver tambin 1995 febrero. Phonemasters) [1989] En el laboratorio de la CERN para la investigacin de fsica de alta-energa en Ginebra, Tim Berners Lee y Robert Cailliau desarrollan los protocolos que se convertirn en el World Wide Web. [23 de Enero 1989 ] Herbert Zinn ('Shadowhawk'), era el prim er hacker que se condenar (como menor) bajo acto de fraude y del abuso de computadora en 1986 Zinn tenia 16 aos cuando crackeo los sistemas en AT&T y en el departamento de los sistemas de defensa. Lo condenaron el 23 de enero de 1989,con las acusaciones de destruir archivos con un valor de 174.000 dlares, de copiar los programas valorados en millones de dlares, y de publicar las contraseas y las instrucciones de cmo violar sistemas de seguridad de la computadora. Zinn fue condenado a nueve meses en prisin y una multa de 10.000 dlares. [Mayo 1989 ] Un destacamento de fuerzas policiales de Chi cago ataca y arresta al hacker conocido como 'Kyrie'.

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[Junio 1989 ] Un grupo underground de hackers conocidos como NuPrometheus League distribuye el software propietario obtenido ilegalmente de las computadoras de la compaa Apple. [21de Julio 1989 ] Conocido como el caso de "Atlanta Three", 3 miembros del LOD fueron acusados de hackear las redes de la compaia BELLSouth (incluyendo las lneas 911), posesin de software e informacin confidencial de la compaa, intrusin desautorizada en BellSouth, posesin ilegal de nmeros de tarjetas de crdito de telfono con intencin de uso fraudulento y conspiracin. Los tres hackers eran : Franklin Darden ('The Leftist'), Adam Grant ('The Urvile' and 'Necron 99'), Robert Riggs ('The Prophet'). [22 de Junio 1989 ] 'Fry Guy', un adolescente de 16 aos de Elmwood (Indiana) crackea el mainframe de McDonald's en la Sprint Telenet system Un juicio implic al joven de alterar los interruptores del telfono de modo que las llamadas a un departamento de la libertad condicional del condado de Florida, sonaran en una lnea de un telfono ertico de Nueva York contestada por "Tina". El 14 de septiembre de 1990, lo condenaron a varios meses de libertad condicional y 400 horas de servicio a la comunidad. Texto original en ingls en : Wbglinks.net Traducin al castellano por SuburbiA Esta publicacin esta bajo la licencia creative commons, ello no evita la publicacin de otros materiales en otro tipo de licencias libres. Por tanto, se permite difundir, citar y copiar literalmente sus materiales, de forma ntegra o parcial, por cualquier medio y para cualquier propsito, siempre que se mantenga esta nota y se cite procedencia. Suburbia no asume ninguna responsabilidad por los artculos que envan los participantes en este sitio. Toda la responsabilidad para verificar la veracidad y los derechos de reproduccin de un envo corresponden al autor/a que lo publica. Al publicar material en este sitio, el o la autora del envo asume que puede ser redistribuido libremente. suburbia@sindominio.net

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Glosario HACKER [Originalmente, alguien que fabrica muebles con un hacha] 1. Persona que disfruta con la exploracin de los detalles de los sistemas programables y sabe cmo aprovechar sus posibilidades, al contrario que la mayora de los usuarios, que prefieren aprender slo lo imprescindible. 2. El que programa de forma entusiasta (incluso obsesiva). 3. Persona capaz de apreciar el valor del hackeo. 4. Persona que es buena programando muy rpido. 5. Experto en un programa en particular, o que realiza trabajo usando con asiduidad cierto programa; como en es un hacker de UNIX. (Las definiciones 1 a 5 estn correlacionadas y la gente que encaja en ellas suele congregarse.) 6. Experto o entusiasta de cualquier tipo. Se puede ser un hacker astrnomo, por ejemplo. 7. El que disfruta del reto intelectual de superar o rodear las limitaciones de forma creativa. 8. [en desuso] Liante malicioso que intenta descubrir informacin sensible cotilleando por ah. De ah vienen hacker de contraseas y hacker de las redes. El trmino correcto en estos casos es cracker. The New Hackers Dictionary. Eric S. Raymond. La tica del Hacker 1. El acceso a los ordenadores y a cualquier cosa que te pueda ensear cmo funciona el mundo debera ser ilimitado y total. 2. Toda la informacin debera ser gratuita. 3. Desconfa de la autoridad. Promueve la descentralizacin. 4. Los hackers deberan ser juzgados por sus hacks, no por criterios extraos como calificaciones acadmicas, edad, raza o posicin. 5. Puedes crear arte y belleza en un ordenador, aunque se aparte de la belleza en su sentido tradicional. 6. Los ordenadores pueden mejorar tu vida. Si sabes cmo pedrselo, el ordenador lo har. Definiciones de ISLA TORTUGA Hacking. Tcnicas de cmo entrar en sistemas del gobierno, en ordenadores ajenos a los nuestros, siempre y cuando esto se use con fines educativos o de diversin, nunca para aduearse de conocimientos que no son nuestros o con nimo de lucro. Phreaking. Tcnicas de cmo engaar a sistemas de cobro a distancia. Lase no pagar telfono, pagar la luz mucho mas barata, no pagar casi nada de gas, peajes gratis, tener telfono mvil de gorra, canal+ gratis y eso. Cracking. Tcnicas de cmo desproteger programas, como evitar tener que pagar las licencias de los mismos, comprar una copia y usarla en 40 puestos simultneamente. Viruses. Tcnicas de cmo hacer y protegerse contra virus. Otras definiciones HACKER. Pirata informtico. Su ideologa pivota sobre principios tales como el libre acceso a todas las pginas o el rechazo al uso comercial de la red. Lleva a cabo acciones contra webs de

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pederastas o pronazis y no pier de ocasin de probar la frag ilidad de las protecciones del sistema. HACKTIVISTA. Neologismo de la fusin de hacker con activista Designa a especialistas que mobilizan sus conocimientos info rmticos contra la mundializ acin, las multinacionales y en defensa de los internautas. ANKLE-BITER. Tambin llamados packet-monkeys script kiddies y crashers Distintas demoninaciones para designar a los vndalos que pululan por Internet y cuya ocupacin favorita es realizar ataques slo para divertirse, sin importar quien los recibe. CRACKER. Participa de las ideas de los hackers aunque dedica todo su tiempo a romper las protecciones y los cdigos del software. Manuel Daz Prieto, La Vanguardia, agosto de 2000 CRACKER. El que rompe la seguridad de un sistema. Acuado hacia 1985 por hackers en defensa contra la utilizacin inapropiada por periodistas del trmino hacker. La utilizacin de ambos neologismos refleja una fuerte repulsin contra el robo y vandalismo perpretado por los crculos de crackers. Aunque se supone que cualquier hacker autntico ha jugado con algn tipo de crackeo y conoce muchas de las tcnicas bsicas, se supone que cualquiera que haya pasado la etapa larval ha desterrado el deseo de hacerlo. Los crackers tienden a agruparse en grupos pequeos, muy secretos y privados, que tienen poco que ver con la poli-cultura abierta de los hackers. Aunque los crackers a menudo se definen a s mismos como hackers, la mayor parte de los autnticos hackers los consideran una forma de vida inferior. Entre las variantes de crackers maliciosos estn los que realizan Carding (Tarjeteo, uso ilegal de tarjetas de crdito), Trashing (Basureo, obtencin de informacin en cubos de basura, tal como nmeros de tarjetas de crdito, contraseas, directorios o recibos) y Phreaking o Foning (uso ilegal de las redes telefnicas). Programacin VIRUS. Programa no necesariamente destructivo cuya funcin bsica consiste en reproducirse, anexando su cdigo al de otros ficheros, generalmente ejecutables. Pueden llegar a reproducirse y propagarse por la red si su programador as lo dispone. GUSANO. Programa cuyo nico cometido consiste en saltar de ordenador en ordenador a travs de redes informticas, sin necesidad de modificar ficheros del sistema operativo. CABALLO DE TROYA. Popularmente "troyano". Aplicacin programada con el fin de borrar datos, robar contraseas o manejar ordenadores de manera remota, haciendo creer al usuario afectado que se trata de un programa de utilidad Generalmente se divide en dos mdulos, el MODULO MAESTRO y el MODULO ESCLAVO cuya interaccin permite apoderarse de ordenadores ajenos en los que ha sido introducido. MODULO MAESTRO Programa mediante el cual el hacker ordena al MODULO ESCLAVO instalado en un ordenador remoto, la accin que desea llevar a cabo. MODULO ESCLAVO Componente de un TROYANO que se esconde en los ordenadores afectados y obedece las rdenes enviadas desde el MODULO MAESTRO I-WORM. Programa que combina caractersticas de VIRUS (al tener capacidad de modificar ficheros del sistema) y de GUSANO (al ser capaz de reproducrise por medio de redes), que siempre aparece como fichero adjunto a correos que el mismo enva, y cuyo principal objetivo consiste en ser ejecutado para as poder inst alarse en el sistema y enviarse a ms direcciones de correo electrnico, generalmente suplantando al usuario infectado.

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MALWARE. De MA Licious soft WARE ", hipernimo con el que se designa a cualquier tipo de programa maligno, ya sea un VIRUS un I-WORM un GUSANO o un CABALLO DE TROYA AV. Siglas con las que los escritores de virus se refieren habitualmente a las compaas antivirus. VX. De V irus e X change", antnimo por excelencia de AV. Se emplea para referirse a cualquier tipo de actividad relacionada con la escritura de virus informticos. SNIFFER. Aplicacin, gneralmente programada en lenguaje C, que se introduce en un sistema hackeado para interceptar informacin en trnsito, habitualmente con el fin de averiguar contraseas de usuarios. GRAFFITI. Modificacin que un hacker hace de la pgina web de un servidor para evidenciar la falta proteccin de un sistema. DOS. Siglas correspondientes a Denial of Service (denegacin de servicio), referidas al tipo de ataques que pretenden bloquear un servidor a partir de la solicitud masiva de informacin por medio de varias mquinas hackeadas. Extracto de glosarios publicados en el Ciberpas n.1 y 4 / 2000

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Ciudad Cristal Ariel Cruz y Vladimir Hernndez Sidney estaba abierta a la barbarie de la posguerra. Marvin abandon el santuario de su amigo Greg y se dirigi al aeropuerto. La psiquis de Greg haba sido afectada de modo permanente por el bombardeo alucingeno desatado por las guerrillas secesionistas, de modo que ahora su amigo quedaba relegado a un mero nmero estadstico dentro de los daos colaterales de la guerra australiana. Ya no se podra volver a trabajar con l; una verdadera lstima. Marvin tom el avin rumbo a CH. Ansiaba regresar a Cuba y contempl las nubes por debajo del transbordador estratosfrico de las Aerolneas Pacfico. La noche aplastaba el crepsculo. Pensaba en las palmeras del viejo enclave Habana, cuando son el micro telefnico que tena implantado en su odo izquierdo. -Marvin. -dijo la voz. Una voz de mujer que susurra, dulcemente sintetizada. l la reconoce y piensa incmodo que sta es la misma mujer que ha estado llamndolo durante la ltima semana; una desconocida capaz de averiguar su nmero particular. Nunca lo llama a la misma hora. Ha tratado de que su ordenador en casa bloqueara esa llamada en especfico, pero nunca lo ha conseguido. Quin sea parece ser bueno en lo que hace. Sin embargo Marvin, no se siente especialmente paranoico an. -Aqu Marv -respondi-. Sigues insistiendo. Voy a terminar cambiando mi nmero. -Soy Yona. No cuelgues, me gustara que me escuchases alguna vez. Tengo algo para ti. -Alguien te est mandando, Yoto. No sabras mi nmero de otro modo. -El tiempo vuela, Marvin. En una gaveta tengo guardado un diploma de oro de Harvard. Informtica, con especializacin en Diseo Virtual. Debera bastarte eso; y que tengo un trabajo para ti. -Seguro -respondi Marvin-. Si eres tan lista, porqu no lo haces t misma? -Porque necesito a un experto en intrusin. Alguien de alto vuelo. Marvin sinti un poco de fro y regul la temperatura de su chaqueta climatizada. -Hay un sitio que quiero que veas; en la Red -insisti ella-. Cuando llegues a casa... -No navegar contigo, Yoto. No estoy buscando novia. Si necesitas una cita con alguien... -Me llamo Yona -lo interrumpi ella, pero haba paciencia en su voz, como si pudiera perpetuar aquel juego eternamente-. Y todo lo que necesito de ti es que me hagas ese trabajo, Marvin. -No estoy interesado -asegur l-. No te llevar a ningn lado. -No tendrs que llevarme, Marvin. Yo te llevar a ti. Al sitio que quiero mostrarte no podras entrar aunque quisieras; est por encima de tu liga. Interesante algo as, pero slo sera un farol que se estaba tirando la chica, en un intento de atraerlo. -Y cmo piensas llevarme all, Yoto? -Yona -recalc ella-. No te preocupes. Yo te localizo, y despus te llevo. Marvin sonri con incredulidad.

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-Oh! Crees que te ser tan fcil entrar en mi cons ola como dar con mi nmero? Me gustara ver eso Miss Harvard. -Tenemos un trato, entonces, Marvin. Perfecto. Nos vemos en tu ordenador dentro de cinco horas. Y colg. Esttica. Marvin vuelve a sonrer y le pide un Whisky a la azafata. Marvin tena un pequeo apartamento frente al litoral norte de CH, colindante con el casco histrico de la ciudad. Haba un magnfica vista nocturna de las luces del archipilago de domos piezoelctricos a un kilmetro de la costa. En las noches, desde el balcn del ap artamento, el mar pareca un espejo negro poblado de fosforescencias. All, con las placas se nsibles de los neurotrodos pegadas a la sien y un suero fisiorregulador en su antebrazo, Marvin pasaba horas en el ciberespacio. Y el ciberespacio es la Red global de computadoras interconectadas, que hacen que el mundo del siglo XXI se deslice cmodamente sobre sus rieles; el medio virtual tp ico de la Era de la Informacin, a donde los millones de usuarios y operadores se conectan cada da para hacer funcionar a la nueva sociedad. Marvin no recordaba haber tomado nunca la decisin consciente de convertirse en un habitante de la Red. Haba sucedido, sencillamente. Era su cultura, un medio familiar de protocolos comprensibles. Ni siquiera haba estudiado ciberntica form almente. Programar involucraba una cantid ad tan abrumadora de trabajo repetitivo que invariablemente acababa matando la fantasa de los creadores. Se sent en el sof con un vaso de aejo Habana Club en la mano y mir en derredor. Con el tiempo, haba sucumbido a los encantos del comercio que propiciaba la Red. Se consideraba a s mismo como un eficiente operador de lo intangible. Ya tenia veinticinco aos y comenzaba a pensar en dejar atrs los retos intelectuales de la adolescencia, y en ganar un poco de respetabilidad en el mundo de los negocios. El nico ornamento que tena en el pequeo cubculo era un viejo holoposter del Museo Metropolitano de Historia Industrial, que mostraba un caravanserai musulmn del siglo XV. La figura tena un microchip extraplano acoplado que, cuando lo tocabas, explicaba que los mercaderes de los caravanserai conocan a todos los seores feudales, pol ticos, y maestros artesanos de los tres continentes. Viajaban decenas de miles de kilmetros, desde Gnova hasta Catay, por tierra, mercando, especulando, prosperando. De algn modo, Marvin se vea como uno de aquellos mercaderes del pasado; en ruta hacia la riqueza personal, utilizando las coyunturas de l nuevo medio tecnolgico que era la Red. -Marvin -dijo la consola-. Hola de nuevo. Verdaderamente sorprendido por la habilidad de la intrusa, Marvin se sent al teclado. El ciberespacio tridimensional del monitor hologrfico se abri ante l como un complejo entramado de autopistas. -Estoy impresionado, Miss Harvard. -Deberas estarlo. Y mi nombre es Yona. En la pantalla apareci a relieve una cadena de rojos caracteres ariales: Y-O-N-A. -Es ese tu verdadero nombre? -pregunt l. -Por supuesto que no, experto. Si ya te recuperaste de tu sorpresa, ests listo para pasear, ahora? -Supongo que te lo debo, cario -con un movimiento automtico, Marvin fij las placas de acceso, y conect el suero a la vlvula binica en su antebrazo. El ciberespacio entr en su cabeza como una explosin de colores y geometr as infogrficas. La representacin de su consola era una pequea esfera amarilla flotando en una de las retculas residenciales de las redes de infoestructuras del norte de CH. -Adnde vamos? -A Ciudad Cristal. Un telemtico. -Una ciudad virtual? Nunca he odo hablar de ella. -Todava no ha sido inaugurada. Es un proyecto corporativo. -Entonces no podremos entrar. Lo siento, cario pero no tengo contactos que me proporcionen claves para entrar all.

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-Tranquilo, Marvin, yo soy la programadora del proyecto. Yona era una voz que pareca venir de todas partes. El pr opio Marvin era totalmente incorpreo. Viajaban entre corredores de luz azulada y complejas configuraciones geomtricas, y el lati do rtmico de la Red era un palpitar ubicuo en su mente. Se dirigieron hacia una pirmide refulgente y se detuvieron frente a la simulacin de una puerta enmarcada en gigantescas columnas de trama espiral, decoradas con estilizadas esculturas de seres fantsticos. Yona gener frente a ellos una serie de caracteres y apareci el permiso de acceso. Un men virtual se materializ, flotando a la derecha de Marvin. -En Ciudad Cristal no se admiten programas de video-manicure, ni avatares ajenos a los establecidos en este Entorno -le explic ella-. Hay que presentarse en forma real, o escoger una de las morfologas estndar preprogramadas por los diseadores del telemtico. Qu prefieres? -Prefiero mi forma real. Si ya accediste a mi identificaci n y a mi banco de datos, qu sentido tiene que me esconda de ti? -Har lo mismo. Y acptalo como un cumplido. Nunca muestro mi verdadera forma. Y entonces, sin previo aviso, entraron. Marvin experiment la abrupta llegada de los cinco sentidos a su mente y se tambale. Alguien lo sostuvo por la mueca. Un contacto suave y agradablemente tibio que se retir lentamente. A su lado haba una chica de estatura medi ana. Vesta jeans ceidos, botas de caa alta, y un holgado V-Shirt a rayas rojas y negras. Yona usaba un pelo corto y castao que resaltaba sus ojos negros y sus labios carnosos. Marvin despeg la vista de su cuerpo y contempl a su alrededor. Estaban en una ridcula calle de acero, iluminada. Ha ba criaturas androides bpedas, de coraza metlica y absurdamente humanoides, que llevaban bolsas de compra para sus dueos, y en los cielos aparecan carteles volantes que anunciaban en nen Productos Asimpolis de Ciudad Cristal. Las mujeres eran exageradamente elegantes, paseando junto a sus hermosos dlmatas, y robots con formas de platillos volantes que portaban las correas de gatos y de extraas mascotas aliengenas, mientras los hombres vestan ropajes neogrecos que parecan algo estticamente anticuado. Los edificios tenan un toque grotes co y la gente era llevada por aceras rodantes, y todo era limpio e impecable, metlico. En el cielo se entrecruzaban cohete s, vehculos estrambticos de raro diseo, y personas en aerocicletas plateadas. -Nunca me gustaron los Entornos telemticos -dijo Marvin volviendo su atencin hacia los ojos de Yona-. Siempre me han parecido destinados a un mercado de adolescentes. -Tengo diecinueve aos, si esa es tu pregunta -dijo Yona sosteniendo su mirada y obsequindolo con una sonrisa encantadora-. Estoy completamente de acuerdo con tu defi nicin pero esto no es un simple entorno telemtico para adolescentes. Los diseadores de este telemtico se han propuesto como objetivo que Ciudad Cristal sea una autntica recreacin de los sueos de Isaac Asimov, un viejo autor de cienci a ficcin literaria que hace casi un siglo so con un futuro como ste.-Y entonces aadi con amargura-: Por supuesto, los que quieran vivir en los sueos de Asimov tendrn que ser lo suficiente solventes para permitrselo. -Parece bastante convincente -repuso Marvin, contemplando las anchas au topistas areas que se alzaban a cientos de metros sobre las calles, tocando los edificio s y bordeando las torres de cristal que poblaban el firmamento visible. Estaba claro que cuando aquel telemtico estuviera operativo se convertira en el acontecimiento del decenio. -Lo hiciste t? -De cierta forma -dijo ella conducindolo por una calle la teral, en direccin a una colina cercana-. Es realmente un compendio de muchos paisajes visuales inspirados en multitud de libros de Asimov, compilacin de arquitectura virtual basada en Inteligencia Artificial, y un montn de motores de generacin 3D que hace de este sitio un lugar muy sexy, no crees?. -Lo de sexy es claramente apreciable -asinti Marvin mientras se sentaban sobre la hierba. Los cohetes, edificios, y vehculos eran expresa e invariablemente flicos. La mayora de las mujeres eran rubias y generosas de busto, y vestan lindos vestidos de verano que las hacan lucir sumamente atractivas. Pero ninguna le pareci tan atractiva como la chica de ojos rasgados y cabello corto que tena a su lado. Marvin descubri de repente que la cercana de la chica era perturbadora para l. No poda evitarlo. La mir detenidamente. Las luces procedentes de los cohetes de una rampa de lanzamiento creaban contrastes hechizantes en el rostro de Yona. Ella seal a lo lejos.

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-Lo ms importante en esta virtualidad es que los apuestos hroes siempre triunfan aqu. Pero Marvin no la escuchaba; haba sucumbido a su at raccin. Al diablo con los hroes y los cohetes; las hormonas era reales. La bes en los labios y ella le dej hacer, con calma, tran smitindole un sentimiento sorprendentemente recproco. Ola a algn tipo de perfume parisino, de los caros. El contacto fue exquisito para Marvin, pero de algn modo pudo percibir que la chica que estaba besando era virgen. Se desnudaron mutuamente y se abandonaron al placer. Estaban volviendo a casa; al ordenador de Marvin. Libres e incorpreos nuevamente. Algo turbado. Marvin, tal vez. Se quit los trodos de las sienes y mir haci a la imagen del ciberespacio en el monitor. -Ya me mostraste tu proyecto. Me parece ingenioso, y ciertamente puede reportarte una ganancia considerable. Eres afortunada, tan slo diecinueve aos y ya tienes un nicho en el mundo de los negocios, Yona. -Ya te aprendiste mi nombre? -Seguro, cario, pero, qu se supone que quieres de m? Sin pausa alguna la voz de Yona respondi-: Quiero que destruyas Ciudad Cristal. Quiero que borres hasta la ltima lnea de programa de ese EMU. -Destruir esa belleza, dices? -Exacto -una voz inflexible-. Yo misma te dar el virus para destruirla. Marvin no comprenda nada. -Yona, qu sentido tiene que me pagues por destruir lo que has creado? Ests en algn tipo de fraude de seguro? -No, no estoy en ningn tipo de fraude -respondi Yona-. Eso que viste all es slo un demo. La versin comercial que pronto saldr al mercado, mucho ms gra nde y ambiciosa, est en Bruselas, encerrada en un telemtico congelado de GigaCorp. Marvin se acerc a la simulacin hologrfica y silb. GigaCorp eran la firma lder del entretenimiento virtual. Haca mucho tiempo haban dejado atrs a Mitsubishi y a Disney. Mencionar a GigaCorp era como mencionar a Sony, o a MacDonnell-Douglas; una mo narqua autoperpetuada por inyecci ones constantes de puro capital e innovacin. Marvin conoca su estilo, y esto era algo revolucionario. Una esttica fresca. -T le vendiste Ciudad Cristal a esos tipos, a GigaCorp? -S, a una de sus divisiones en Europa. Pero luego me te ndieron una trampa, cuando no quise hacer las cosas a su manera. Dijeron que un concepto nuevo como Ciudad Cristal requera un mtodo de trabajo nuevo, un modo de involucrarse radicalmente diferente. Me enviaron a un negociador alemn, Friedrich Wagner. El tipo es muy astuto, todo sonrisa y elegancia. Me llev a un restaurante bohemio, de estudiantes, para borrar la impresin de que yo le venda mi alma al diablo. GigaCorp. quera ponerme al frente de un equipo que trabajara a tiempo completo, enriqueciendo Ciudad Cristal, aadiendo cada da nuevas situaciones y personajes en una incesante ramificacin narrativa. Era el trabajo de toda una vida Y mis ganancias potenciales seran astronmicas. -Suena genial -asegur Marvin-. Incluso para un romntico debera sonar genial. Qu les respondiste? -La respuesta fue no. Incondicionalmente. -Me parece una respuesta muy drstica, Yona. -Me horroriz la idea, Marvin. Ciudad Cristal no era algo con lo que quera ser enterrada -terci la voz de ella-. Estaba bien que, llevando el juego al prximo paso lgico, hubiera dado con un concepto interesante, y en el proceso alguien me quisiera pagar dinero por ello. Pero yo estoy interesada en probar la mano con algo ms grandioso, ms espiritual. Tpico de la edad, pens Marvin, pero no se atrevi a burlarse. -En ese punto -prosigui Yona, y su voz traicionaba una not a de tristeza-, Wagner dej de sonreir y me dijo que era un asunto de todo o nada. La transnacional estaba en condiciones de patentar Ciudad Cristal a su nombre y yo no recibira nada. Yo no era nadie. Ya poda imaginarme a favor de quin fallara la corte, en caso de que yo me atreviera a demandar. -Si me permites, creo que cometiste un error fatal, cario. Si uno puede, trabaja para esa gente, no contra ellos.

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Hubo una pequea pausa y en la pantalla hologrfica apareci el logo de Ciudad Cristal saliendo en proyeccin del icono de FOX On-line. -Habra sido encantador conocerte ms tiempo, Marvin pero veo que careces de la sensibilidad emocional suficiente para ayudarme. -Espera, Yona -se adelant l nervioso antes de que la presencia de la chi ca abandonara su ordenador-. No s si puedo ayudarte. Me gustara saber ms de ti. -Era raro qu e Marvin se dejara arrastrar as, pero senta que no poda luchar contra aquella necesidad de entrar en contacto nuevamente. Saba que estaba deslizndose lentamente en la naturaleza del juego de ella, pero no le importaba. Slo quera retenerla. Yona le dijo: -La Divisin de GigaCorp ha desarrollado una versin comercial del telemtico en Europa. Piensan abrirlo al pblico dentro de un par de semanas. S que han mant enido el soporte algortmico desarrollado por m. Tengo cada lnea del programa grabada en mi cabeza. He desarrollado un programa no slo capaz de hacer estallar toda Ciudad Cristal, sino todos los servicios on-line que estn instalados a ella, a travs de GigaCorp. -Eres muy lista, Yona. Hiciste una ciudad y le pusiste dispositivo de seguridad. No creo que me necesites entonces. -S te necesito, Marvin -haba algo extrao en aquella vo z, indescriptible, pero no pe ligroso-. Es imprescindible encontrar una serie de programas accesorios bastante ilega les en la Red; pasar a travs del complicado sistema de protocolos imprescindibles para conectar con hackers como t. Marvin mir hacia el balcn del apartamento sin ver nada, y se rasc la barbilla pensativo. Haban pasado demasiadas cosas en demasiado poco tiempo. Ir contra una transnacional como GigaCorp se sala de su lnea por un milln de kilmetros. Podra costarle la vida. -No creo que pueda hacerlo -dijo en voz baja. -Claro que puedes -dijo ella-. Has hecho cosas similares an tes. No contra una tan grande como sta, pero lo has hecho. -Hizo una pausa y agreg acusadora-. Quizs no quieres. -No lo s. -Curiosa forma de hablar -se burl ella-. Menciona tu precio, Marvin. Marvin sinti la estocada de la chica. Justo en el lado izquierdo de su pech o. Ella saba que l la deseaba, que una extraa pasin lo estaba consumiendo. Por eso se arriesgaba. Saba que l se estaba involucrando ms all del terreno del negocio, que tratara de esquivar la cuestin del pago. -Yona -los labios de Marvin estaban resecos-, hay algo ms entre nosotros, o no? -Eso depende de la relacin que logremos establecer. La situacin ahora me obliga a ponerte a ti en posicin de todo o nada. Lo tena arrinconado, pero no tena deseos de contradecirla. -Dame veinticuatro horas, y un nmero para llamarte. -No hay problema -dijo la voz-. Yo te llamar. Amaneci lloviendo hacia la parte del domo que cubra el casco histrico de la ciudad. Haba tenido un sueo extrao. So con viejos amigos, y una especie de reunin. La reunin tena lugar en un bar de hackers que l sola visitar aos atrs. All estaban Miguel, "Arachne ", Kelly, y otros cuyos nombres no recordaba, con sus atuendos extravagantes y sus laptops, intercambiando chistes y software ilegal. Haba cerveza y humo de cigarrillos en las mesas. Marvin vea la escena, pero no es taba all. Era como una especie de avatar. De hecho, se vi a s mismo llegar con una chica. La chica era Yona, y l sonrea feliz. Marvin se dijo que sera un bonito da para pescar. En la Red. Se con ect y accedi a los registros docentes de Harvard. Nadie llamado Yona en los ltimos cinco aos Nadie con diploma de oro con esas caractersticas. Entonces busc los registros que el ordenador tena de su estancia en Ciudad Cristal, activ un par de herramientas de software imprescindibles y dej que la m quina trabajara con la base de datos de la universidad. Una hora despus el ordenador desplegaba el archivo biogrfico de una alumna llamada Allison Peck, graduada en el 2046, tres aos atrs. El holo mostraba una 3D de los tres estudiantes graduados con diploma de oro en Informtica ese ao. Estaban abrazados y sonrean con orgullo. A los costados haba dos jvenes chinos, pero la chica entre ellos era la misma

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que haba caminado con l por las av enidas de acero de Ciudad Cristal; la misma con quien haba tenido sexo virtual el da anterior. Allison Peck no tena registros apreciables en los archivos de la NYPD. No encontr muchas evidencias de su bios en el resto de los bancos criminales que busc. apenas un par de multas de trnsito y un atraso en la renovacin de la licencia de programador autoempleado, lo cual era igual a cero. Slo quedaba que otra persona estuviera utilizando la fachada de Allison Peck Pero la chica pareca desesperada, necesitada de una mano salvadora que la re scatara de las fauces de los tiburones de GigaCorp. Finalmente encontr un escueto registro sobre ella en los archivos de empleo de la propia Divisin. Marvin comenzaba a sentirse ansioso. No comprenda por qu, pero tena muchos deseos de verla. Definitivamente aceptara el trato. Tratar a de soslayar el asunto del pago, para que ella no lo viera como un simple mercenario. Apag la consola de acceso y se qued contemplando en silencio la desnuda pared de ladrillos. Afuera caa la lluvia plateada sobre la ciudad. El anochecer lo sorprendi en un discreto restaurante llamado Chung-Kuo, pero regres a casa bastante ms temprano de lo que acostumbraba. El holograma del caravanserai lo recibi arrojando una extraa luz sobre el apartamento que, ahora se le antojaba ms vaco y solitario que nunca. Enormes maysculas en Arial flotaban en la pantalla: ESTOY AQU MARVIN. -Mustrate, Allison. La chica no se mostr en la pantalla del monitor, pero respondi divertida: -Veo que has hecho tus deberes, tipo duro. Me alegra que me encontraras, pues no esperaba menos de ti. Supongo que hayas llegado a un veredicto. -Creo que voy a hacerlo, Allison; aunque prefiero llamarte Yona. Supongo que me acostumbr a la idea de que seas Yona. -Crees que vas a hacerlo -repiti ella-. Me imagino que ahora vas a mencionar tus condiciones. -Imaginas bien, cario -Marvin se concentr en el entramado de retculas que conformaban la imagen-. La primera condicin es que olvides lo del dinero. -Puedo pagarte, Marvin -la voz de la chica pareca impresionada por su inesperada bondad-. Puedo pagarte una suma bastante generosa, y estoy dispuesta a hacerlo. Quiero apostarlo todo al xito de nuestro golpe. -Guarda tu dinero, chica linda. Seguramente vas a necesitarlo en el futuro. Despus del golpe, con toda seguridad te vas a quedar sin empleador. Mira, considera que lo hago porque nunca me han gustado las jodidas megacorporaciones y -no pudo evitar sonrer l-, llegado el caso tampoco me han gustado nunca los Entornos. Me parecen una recreacin innecesaria de la realidad, como si a la gente no le bastara vivir en el mundo real. -De acuerdo, Marvin -dijo ella expectante-, cul es tu segunda condicin? -Necesito verte. -dej escapar las pala bras-. Fsicamente. En persona. -Olvdalo. No creo que eso sea posi ble por ahora. La Red es suficien te para establecer esta relacin. Esta vez Marvin se sinti disgustado. No le gustaba la reticencia de la chic a. Ella necesitaba de l, haba acudido a l. -Yona, puedes confiar en m. Voy a ayudarte en esto, pero necesito verte. -Busc palabras para ayudarse-. Ser sincero contigo. Estamos en el mismo equipo porque me interesas, cario. Si no, seguramente evitara arremeter contra uno de los grandes como GigaCorp La Red nos basta para este golpe, pero no es suficiente para la relacin que me gustara llevar contigo. -Te entiendo, Marvin -dijo la voz-, pero no podemos vernos por ahora. Es imposible. Estoy demasiado lejos para que vengas a verme. Todo es muy complicado. Piensa en m como en alguien que est trabajando contigo desde otro mundo. Comprendo como te sientes, pero debemos ser cautos si queremos tener xito. No podremos vernos, al menos hasta que todo esto haya terminado. -Dnde ests? -insisti l-. En Europa?

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-Estoy muy lejos, Marvin. Todo lo que puedo decirte es que me encuentro en un distrito de Ciudad Lunar. Y estoy muy bien vigilada, creme. No po dras acercarte a m sin que los sabues os de GigaCorp te atraparan. Yo misma no puedo identificarlos. Tenemos que esperar. Confa en m. -Supongo que tendr que aceptarlo, cario -suspir l y se recost contra el acolchado asiento-. Pero no he podido olvidar lo que sucedi ayer. -Lo que sucedi ayer fue un hermoso encuentro, un momento mgico -dijo la voz dulcemente-; pero tambin fueron estmulos elctricos en tu cabeza. No negar que para m result sumamente bello, y puedes apostar a que fue ms importante an, como experien cia. Yo era realmente virgen hasta entonces. Mi cuerpo sigue sindolo. He tenido que entregarme a mi carrera con una concen tracin inhumana. Es la nica forma de alcanzar la perfeccin. -Entonces, estamos juntos, Yona? -Seguro, Marvin. Y tengo un territorio ideal para continuar vindonos. Un sucedneo que, por el momento, ser suficiente para calmar nuestros apetitos de unin. En la holopantalla apareci la imagen de Ciudad Cristal, encerrada en un cubo luminoso. Adentro se distingua el trfico imposible a travs de las avenidas de acero y las torres de cristal en miniatura. -Te dar una direccin de all. Un apartamento -dijo Yona -. Nos encontraremos todos las tarde en ese lugar, pero nunca hablaremos de trabajo en Ciudad Cristal. Ser nuestro reducto. -De acuerdo, cario. Nos veremos all -asinti l-. Pero preferira que no hubiera ms sorpresas. -A partir de aqu, todo sern sorpresas, Marvin. El virus asesino no era realmente tan grande, pero por una cuestin de seguridad lleg hasta su ordenador desde distintas fuentes en la Red y dividido en mltiples porciones, todas con una encriptacin diferente. Yona le haba suministrado las claves y los decodificadores. La do cumentacin tcnica que le haba enviado sobre el telemtico mostraba con absoluta minuciosidad todos los puntos dbiles del soporte EMU de Bruselas. Yona haba hecho un excelente trabajo. GigaCorp haba adelantado en tres das la apertura online de Ciudad Cristal. Segn las redes de propaganda la creacin del telemtico se la atribuan a un exitoso programador de Giga llamado Domeneck Lacombe; el mismo creador de un telemtico menor que haban lanzado la temporada anterior y que tena por nombre Dragnika. Marvin haba comprendido varias cosa s en aquellos das. Entre ellas, que finalmente se haba enamorado de alguien. Haba sido un proceso verdaderamente revelador para l, que se crea inalcanzable. Pero los das pasados al lado de Yona en el demo de Ciudad Cristal, las noches luminiscentes contemplando el firmamento estrellado y los cohetes partiendo hacia ignotos destinos le janos, se encargaron de demo strarle que quera retener a aquella mujer para siempre. El ambiente no era precisamente el detonador de sus sentimientos hacia ella, sino su propia personalidad, su manera de llegar a l, de estimularlo. Tambin comprendi que, debido a la complejidad del objetivo a derribar, todo el xito descansaba en sus habilidades para manipular la ecologa tecno-criminal de la Red. Como en el mundo de la carne, para cometer cierto s delitos en el ciberespacio era imprescindible una prolongada y activa permanencia. Haba que saber cultivar contactos indispensables para estudiar las particularidades econmicas y legales de cada atraco, sin perder la visi n de conjunto. Involucrarse con elementos tan dispersos significaba poseer un tipo de ha bilidad muy escasa en el mundo legal. El ciberespacio forzaba a sus forajidos a la especializacin. Sin embargo, desde cualquier ngulo posible, un ataque contra GigaCorp sera calificado como una locura espectacular, no necesariamente rentab le. Marvin no se atreva a imaginar qu podra suceder si llegaban a fallar. Pero haba notado tambin que Yona, a pesar de su entr ega, de sus encuentros cada vez ms frecuentes, le ocultaba algo cuya esencia podra ser reveladora. Intua al go extrao en su comportamiento pero no se atreva a presionarla ahora que estaban tan cerca del final. Tema que Yona se le convirtiera en un fantasma; se le escapara. Marvin comenzaba a experimentar una especie de sensacin de temor que lo sacuda interiormente, poblndolo de molestas dudas.

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El da del golpe. El virus a punto. Marv in y Yona atacando con el equivalent e de un misil informtico el mismo corazn del Entorno. El hielo de GigaCorp cerrando la trama fractal del soporte para proteger la ciudad. Los programas de intrusin contaminando las defensas del telemtico como si fueran bombas de plasma. Datos desapareciendo, tragados por la invasin del programa intruso. Las mentes conectadas entrando en shock. Los servicios on-line socavados desde su misma matriz electrnica. El colapso del sistema cuando el aguijn implacable de la venganza de Yona convirti la perfeccin de Ciudad Cristal en un a nube de electrones caticos, a la deriva por el universo neuroelctrico del ciberespacio. Las luces de la consola parpadearon y el ordenador se desconect de la Red. Marvin se quit los neurotrodos y contempl el reloj de la consola. Haba estado inmerso casi 12 minutos. Hizo una llamada a un contacto local y le dijo que estuvi era listo para enfriar dos pistas. La de l y la de una chica. Lo volvera a llamar. Luego conect el ordenador y marc el nmero telefnico que Yona le haba dado antes de inocular el virus, y esper la respuesta de la chica. Del otro lado de la lnea haba un mdem; un fro sonido regular. Marvin activ un programa de protocolo lateral entre la red de telefona celular, un GPS, y los archivos de los departamentos de polica de varias ciudades. Una hora ms tarde el ordenador encontr el receptor en una lavandera asitica en la ciudad de Nueva York. El nombre del propietario norcoreano no le deca nada a Marvin. Diez minutos despus tomaba un taxi y se diriga a la estacin de la JapoCaribbean. En el jet-expreso, mientras la aeromoza le serva un vo dka doble, Marvin escuch el familiar y tranquilizante susurro en el chip telefnico de su odo izquierdo. -Marvin. -Escucho -dijo l, y estuvo a punto de derramar su bebida-. Qu diablos sucedi all atrs, Yona. -Tranquilzate, amor -dijo ella-. No preguntes nada. Todo est bien. -Te llam, pero no respondiste. -Los telfonos estn sonando entre los ejecutivos y los accionistas de GigaCorp -la chica estaba obsesionada con su victoria-. Muy pronto comenzarn a rodar cabezas. No creo que la corpor acin logre sobrevivir. Lo hiciste, Marvin. Lo logramos. -Estoy a bordo de un jet, Yona. Rumbo a tu ciudad. -De acuerdo. -la voz de Yona sonaba ahora un poco can sada. Marvin pens en prot egerla, en tranquilizarla. Haba decidido que la llevara lejos de Nueva York, lejos de la Red, lejos de todo. Alguna isla del Pacfico, alguna Ciudad Cristal que no fuese un simulacro elaborado-. Tengo un escondite seguro, ya lo vers; nadie podr alcanzarme. El cdigo de entrada es Fnix -Su tono cambi-. Pero no creo que encontrarnos sea lo mejor para ti. El corazn de Marvin dio un vuelco. -Qu quieres decir? -susurr, casi sin aliento. Silencio. De repente lo acometi una sospecha. -Eres un hombre? -No necesariamente -dijo la voz de Yona-. Te espero. Y colg. Caa una nieve ligera sobre la ciudad. Copos de hielo manchado que entristecan la escasa luz de la tarde invernal. La lavandera era totalmente annima. La entrada estaba protegida por una slida cerra dura electrnica equipada con sensor vocal. Marvin se detuvo perplejo ante la barrera hasta que record el cdigo de entrada que Yona le haba dado. Pronunci la palabra y escuch los chasqui dos de los pestillos magnticos al retirarse. Entr a una dbil claridad fluorescente y la puerta se cerr tras l. En el saln inferior las mquinas estaban apiladas una

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frente a otras, en total abandono; anticuados monstruo s cromados, macizos y sin gracia. Pareca imposible extraerlos del local sin destrozar la fachada. Al final de un pasillo haba una escalera. Arriba, dos baos y una habitacin, cuyas puertas estaban todas abiertas. La habitacin estaba vaca. Excepto po r una consola activada por un constructo. -Marvin. La voz de Yona pareci surgir de aquella griscea pi eza de hardware. Marvin estuvo a punto de gritar. El constructo era del tamao de un viejo reproductor de CD. En la cara visible parpadeaban alternativamente un LED verde y uno rojo. Marvin supo que en los circuitos lgicos de aquella minscula unidad estaba encerrada la personalidad de Yona. -Lo siento, Marvin. Te dije que todo sera sorpresa. Tuve que engaarte para que me ayudaras. Saba que ibas a ser difcil, y slo tena mi imagen para conquistarte. -Has sido as desde el principi o? Un programa autoconsciente? -No. Te equivocas -le respondi aquella voz desde la consola-. Fui una persona hasta mis diecinueve aos; hasta que GigaCorp me hizo esto. Despus de aquella reunin, Wagner se las arregl para llevarme a la arcologa de GigaCorp en Des Moines. Las puertas se abrieron ante m y se cerraron a mis espaldas. All dej de ser Allison y me convert en Yona. Cuando acced a cerrar aquel co ntrato por tiempo indefini do supieron que yo poda hacerlo. Me asaltaron y me convir tieron en esto, Marvin. Pero ahora ya no importa. Estn muriendo. -Cmo viniste a dar a este lugar? -Tuve suerte, despus de todo. Es una historia larga y no dispongo de tiempo suficiente. Haba un empleado de GigaCorp; no s si era un descontento o un humanitario, pero al menos representaba para m una cuerda hacia la libertad. Esa persona saba donde esta ba ubicada la cmara acorazada dond e tenan encerrado el constructo. Supo apoderarse de l y esconderlo en este lugar. Vino algunas veces, pero un da ya no volvi ms. Supongo que ahora est muerto. -Giga? -aventur Marvin. -No creo. Si la Corp lo hubiera alcanzado ya estaran aqu. Tal vez un asalto callejero, o un accidente. Marvin dio un paso para acercarse al trozo de fro hard ware que era Yona. La ventana del sitio dejaba pasar un resplandor lgubre que lo inundaba todo. -Qu vas a hacer, Marvin? -Te llevo conmigo, cario -susurr l-. Quizs en algn sitio, haya un modo de... La risa de Yona pareca provenir del juguete de un nio. -No, Marvin. Mi sistema est conectado a Ciudad Crista l. Cuando dise el viru s, prev que el algoritmo destruyera tambin la red neural que me mantiene activa. Yo tambin estoy muriendo. -El tono de orgullo retorn-. Pero me marcho en buen momento. La Divisin de GigaCorp acaba de ser disuelta oficialmente como entidad jurdica. Los propietarios estn acabados. Slo esperan que los seguros puedan cubrir los prstamos, pero no lo parece. T no tendrs que preocuparte por nada. Tu cuenta bancaria acaba de engrosarse considerablemente. Cortesa ma. -S -la interrumpi Marvin con tristeza-. Parece que prefer iste que las cosas terminaran as, Yona. Significa que nunca sentiste lo mismo que yo. -No hay mucho margen para el reproche. Crees que no pens en abandonar mi venganza contra GigaCorp y atraerte hasta m. -No creo que lo consideraras lo suficiente -dijo Marvin se ntndose pesadamente en el suelo de tablas. Le dola el alma. -Esto no es una vida, Marvin. Estoy atrapada en un montn de circuitos, atada a una existencia virtual; falsa, como t decas. No quiero vivir as Marvin. No merezco vivir as. El no dijo nada. Miraba absorto hacia el vaco. -S que no quieres aceptarlo, pero reconsidralo un mome nto -dijo el constructo-. Hubiera sido pattico. Acaso ibas a cargarme hasta los bares y las fiestas de tus conoci dos, y presentar a este objet o como tu chica? Pinsalo,

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Marvin. Me mantendras como un icono sobre tu consola por el resto de tu vida? No es justo, amor. Ni siquiera podra interponerme entre otra mujer y t. Hace mucho tiempo que ya no soy una persona. -No quiero renunciar a ti, Yona -dijo l, y la voz se le quebrNo puedo. -Ni tampoco puedes evitar mi muerte. Debes entenderlo, Marvin. Mi plan inicial era sacarle una satisfaccin a esto, y al final le he sacado dos. Es mejor partir un minuto antes del apogeo de una fiesta, que un minuto despus. Los LED se apagaron a un tiempo, y un silencio ominos o cay sobre el sitio. Marvin permaneci all, fumando, largo tiempo, antes de decidir marcharse. De repente no tena planes. Ahora Ciudad Cristal y Yona estaban muertas. Desconect el soporte grisceo y se lo ec h en el bolsillo de su sobretodo. * * Yashutoshi "Web" Nakazima haba vivido toda su vida en Tokio. La ciudad de nen, incomprensible para otros, era amorosa y femenina para l. Desde el limitado cmulo de experiencia que se puede almacenar con 21 aos, Web saba que abandonar Tokio significara para l la muerte. No le molestaba. Era un joven poco agraciado, de cabellos largos y gafas enormes de gruesos cristales. Su concepto de la felicidad era vivir tranquilo dentro de su apartamento; comiendo sushi; enfrentando cada da el desafo de la alta tecnologa. Web era un ratn de computadoras. La gente le traa ha rdware y software que necesita ban reparar, transformar, desencriptar. Web siempre lo lograba. Nunca se haba encontrado un problema tcnico que no pudiera resolver. Viva para ello. El pago que obtena era ms que suficiente para su modesto tren de vida. Esa maana despert y, como de costumbre, verific su correo. Frente a la consola sonri de satisfaccin. Haba dos voluminosos pagos por un robot cocinero reparado y la venta de un neurocodificador personalizado. Tambin una copia pirata de un programa de edicin de vdeo que un amigo de Okinawa le solicitaba desencriptar. Por ltimo, una joven y pequea corporacin australiana le solicitaba extraoficialmente consulta en una cuestin de proteccin de informacin. Web acept los mensajes, excepto el de la corporacin. No le gustaba salir de su apartamento. No a donde hubiera demasiada luz y atencin sobre su persona. Y dnde diablos quedaba Australia, a fin de cuentas? Al medioda, tras una ardua maana de trabajo, se levant de su tatami y fue al colector de la puerta. El muchacho del restaurante de la esquina dejaba all todas las maanas una racin de sushi, sopa de apio y un mdulo de papas fritas. Hoy haba algo ms, un paquete de felpa antiesttica negra, ms bien pesado y voluminoso. Web lo llev a su banco de trabajo y lo abri cuidadosamente. El paquete contena un constructo, un juego de instrucciones, y un fajo de billetes norteamericanos, todos de 100 nuevodlares. Slo una vez en su vida haba visto Web un constructo, pero conoca la tecnologa. Era algo increble. Examin detenidamente las instrucciones y sonri. Hara falta un microdetector magntico. El reto exiga una selectividad y sensibilidad sumamente exquisita para poder reconstruir la informacin borrada de cualquier soporte digital bit por bit. Web no tena idea de quin haba e nviado aquello, pero tampoco tena duda de que pronto aparecera. Masticando un puado de papas fritas, despej de su banco de trabajo todo cuanto pudiera molestar, incluido el dinero, que no se preocup en contar. Slo dej el constructo "enfermo" con los diagramas. Apenas terminara su racin de sushi se pondra a trabajar.

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La tecno revolucin por Dr Crash Hacking. Es un hobby a tiempo completo, conlleva innumerables horas a la semana de apredizaje, experimentacin, y llevar a cabo el arte de penetrar en computadoras multiusuario. Por qu se pasan tanto tiempo los hackers haciendo "hacking" ? Algunos dirn que es por curiosidad cientfica, otra que es por mera estimulacin mental. Pero la esencial real de los motivos de los hackers son mucho ms profundos que esos. En este fichero describir los motivos que se encuentran debajo de la consciencia del hacker, estableciendo las conexiones entre phreaking, hacking ,carding y y la anarqua, y dar a conocer la "tecnorevolucin" que es la semilla que est en la mente de cada hacker. Para explicar detenidamente los verdaderos motivos que se encuentran detrs del hacking, primero debemos echar un vistazo al pasado. En los aos sesenta un grupo de estudiantes del MIT construyeron el primer sistema moderno de computadoras.Este grupo rebelde de jvenes fueron los primeros en llevar el nombre de "hackers". Los sistemas que desarrollaron supuestamente estaban destinados a ser usados para resolver los problemas del mundo para beneficio de la humanidad. Cmo podemos ver, este no ha sido el caso. El sistema de ordenadores ha estado slamente en manos de los grandes negocios y del gobierno. El maravilloso dispositivo que supona el enriquecimiento de la vida se ha convertido en un arma que deshumaniza a la gente. Para el gobiernos y los grandes negocios, la gente no es mas que espacio en disco, y el gobierno no utiliza los ordenadores para concertar ayudas para los pobres, sino para controlar armas nucleares de muerte. La media de los americanos slo pueden acceder a una pequea microcomputadora que es slo una mnima fraccin de lo que pagan por l Los negocios mantienen fuera del alcancce de la gente el verdadero estado de los equipos de arte detrs de un teln de acero de los increblemente altos precios y la burocracia Es por este estado de las cosas que surgi el hacking. Los hackers se dan cuenta que los negocios no son los nicos que tienen derecho a la tecnologa moderna. Ellos utilizan los sistemas online para su propio provecho. Est claro que el gobierno no quiere que se rompa el monopolio de la tecnologa, as que han puesto al margen de la ley al hacking y detienen a todos los que cogen. Aun peor que el gobierno, son los departamente de seguridad de los negocios y compaas. Actan cmo "ejercitos privados" y el gobierno hace la vista gorda sobre sus tcticas despiadadas ya que tambin sirve a sus necesidades. El hacking es la mayor faceta de la lucha contra el monopolio de las computadoras. Una de las maneras que los hackers llevan a cabo sus intenciones se ha convertido en un arte en s mismo : Phone Phreaking. Es esencial que cada hacker sea tambin un Phreak porque es necesario usar la tecnologa de las compaas de telfono para acceder a computadoras que se encuentran lejos de donde viven. Las compaa de telefonos es otro ejemplo de abuso tecnolgico y del que se priva a la gente mediante los alto precios. Los hackers a menudo se dan cuenta que su actual equipo, debido a las tcticas de monopolio de las compaas de computadoras, es insuficiente para sus propsitos. Debido a los precios exhorbitantes, es imposible conseguir legalmente el equipo necesario. Esta necesidad ha llevado a otro segmenteo de lucha : Credit Carding. Carding es la manera de obtener los bienes necesarios sin pagar por ellos. Es, de nuevo, debido a

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la estupidez de las compaas que el Carding sea tan fcil, y demuestra que el mundo de los negocios est en manos de aquellos con considerablemente menos conocimientos tcnicos que nosotros, los hackers. Hay un mtodo ms en esta guerra contra los abusadores de los computadores. Es un mtodo menos sutil y menos electrnico, pero mucho ms directo y que trasmite el mensaje. Estoy hablando de los que significa anarqua. Anarqua como la conocemos no est referida al verdadero significado de la palabra (sin un cuerpo gobernante) sino al proceso fsico de destruccin de edificios y el sistema gubernamental. Esto es muy drstico, aun as una parte vital de esta "tecnorevolucin". El hacking debe continuar. Debemos formar a los recin llegados en el arte del hacking. Tambin debe aumentar el bloquear ordenadores S que el bloqueo de ordenadores puede parecer una perdida, pero cuando no hay otra forma de subvertir un negocio, sus sistemas deben ser apagados. Como dije antes, esto son slo los motivos. Si necesitas un tutorial para saber cmo llevar a cabo los mtodos mencionados anteriormente, por favor, lee un fichero que hable sobre el tema. Y sea lo que sea lo que hagas, contina con la lucha. Lo sepas o no, si eres un hacker, eres revolucionario. No te preocupes, estas en el lado correcto. Traduccin original para Suburbia por carolina(a)sinDominio.net Texto original : Volume One, Issue Six, Phile 3 of 13, Phrack Ezine Esta publicacin esta bajo la licencia creative commons, ello no evita la publicacin de otros materiales en otro tipo de licencias libres. Por tanto, se permite difundir, citar y copiar literalmente sus materiales, de forma ntegra o parcial, por cualquier medio y para cualquier propsito, siempre que se mantenga esta nota y se cite procedencia. Suburbia no asume ninguna responsabilidad por los articulos que envian los participantes en este sitio. Toda la responsabilidad para verificar la veracidad y los derechos de reproduccin de un envo corresponden al autor/a que lo publica. Al publicar material en este sitio, el o la autora del envo asume que puede ser redistribuido libremente. suburbia@sindominio.net

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Programas autoreplicantes WINTERMUTE Resulta casi gracioso pensar en cmo compaas antivirus, supuestos "expertos" en el tema y en ocasiones incluso gobiernos, hablan de quienes escriben un virus como de "terroristas informticos" ; resulta que para estos seores quien escribe un programa autorreplicante tiene una moralidad comparable (textualmente, segn un periodista de la PcActual) a la de quienes disfrutan viendo catstrofes y masacres. Intente el lector hacer un ejercicio mental olvidndose por un momento de todo aquello que ha ledo sobre los virus informticos ; y a partir de ah, piense en un programa de ordenador al que su autor ha dotado de la facultad de producir copias de s mismo. No es destructivo, no hace nada malo, lo nico que posee es la magnfica propiedad de la capacidad de reproduccin. Si fuera el lector un informtico que an no hubiera odo hablar de algo parecido, pensara que quien lo ha escrito es un "ciberterrorista" o en lo interesante que es el hecho de que un programa pueda tener la capacidad de autorrplica ?. La respuesta nos la puede dar Von Neumann, que junto con Alan Turing es el padre de la informtica moderna ; para poder hacerse a la idea, Von Neumann invent el concepto de distribucin y organizacin de los ordenadores actuales, con procesador (dotado de registros, ALU...), buses de datos, etc. Este seor hablaba en un libro que escribi en los aos 40 acerca de lo interesante que sera lograr programas que tuvieran la capacidad de reproducirse por s mismos, eran algo que le produca un inters cientfico bastante grande. Alguien se atrevera a calificar a Von Neumann de terrorista informtico ? Nadie en su sano juicio lo hara. Imaginemos que estuviera muy mal vista en el mundo actual la actividad de romper cdigos criptogrficos, que intentar atacar sistemas como RSA de forma matemtica fuera algo ilegal con excusas como que atacar el algoritmo de encriptacin fuera un ataque a la privacidad en s un salto bastante grande, pero tanto como pasar a criminalizar a un programa por el hecho de que se autorreplique -. Entonces, aquellos que defendieran la ilegalidad de los ataques a sistemas criptogrficos se encontraran con graves problemas morales, puesto que deberan de condenar a Alan Turing como "ciberterrorista" por haber roto el cdigo nazi Enigma cuando trabajaba para los ingleses en la Segunda Guerra Mundial. El lector puede hablar de que "hay excepciones", pero se dar cuenta de que en el mundo "virus" tambin las hay, y muchas. Un programa que tiene la capacidad de la autorrplica no tiene porqu ser malo ; si alguien se dedica a infectar a la gente con un programa autorreplicante que produzca efectos negativos, me parece hasta lgico que esto le suponga consecuencias. Pero... si alguien golpea a otra persona con una raqueta vamos a prohibir el tenis ?. Personalmente jams escribo cdigo destructivo ni que pueda producir "problemas", tampoco infecto a nadie con mis virus y an no he tenido noticia de que haya sucedido por causa de otros -, y siempre que acabo un virus lo envo antes de publicar su cdigo a compaas antivirus para que lo aadan a sus listas de deteccin. Es esta la actitud de un malvado terrorista informtico ?. Las cosas como son, comprendo que hay un miedo terrible a amenazas como puedan ser "virus" o "hackers", pero con la criminalizacin sin matices no estamos llegando a nada positivo, sino todo lo contrario. Tambin conozco a ms de un hacker y ese es el espritu hacker que despus de averiguar un fallo de seguridad en un sistema informtico se lo comunica al administrador del sistema para que lo corrija, hacindoles un favor para que el sistema que mantiene sea menos vulnerable, son ellos tambin terroristas ?. La criminalizacin absoluta de actividades como "virus" o "hacking" s sirven a un propsito por parte de multinacionales y gobiernos, y es el de tener una excusa para poder aumentar su control sobre Internet. La Red

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es ahora mismo a pesar de alguna gente que se pueda uno encontrar el mayor foro de libertad que tenemos, y eso a los poderosos les asusta, tanto que quieren buscar cualquier excusa para poder controlarlo. Si lo que realmente quisieran es hacerla segura, el enfoque habra de ser otro ; no es endurecer las leyes para poder cazar tanto a culpables como a inocentes, sino aumentar la seguridad de los sistemas informticos y la formacin de quienes los administran. Penar a quienes demuestran su falta de seguridad slo es un parche que no arregla nada. Endurecer los castigos no evitan que sigan habiendo problemas, dado que la raz del problema no es ese ; si queremos buscar explicaciones a problemas como el reciente "I love you", no estn en que no se les encierra un buen tiempo en la crcel aunque la actividad de personas como esta no sean precisamente aplaudibles sino todo lo contrario -. La explicacin est en que el sistema Windows es totalmente inseguro, y en la torpeza de los propios usuarios que no mantienen las mnimas medidas de prevencin. Hay que educar a los usuarios y a compaas como Microsoft ; si queremos un futuro en que nuestros ordenadores estn seguros tendremos que confiar en otros sistemas operativos como Linux, o Microsoft deber de darse cuenta de que ha de hacer un gran esfuerzo y no abrir de par en par como sucede hasta ahora puertas y ventanas a cualquiera que tenga malas intenciones. Esta publicacin esta bajo la licencia creative commons, ello no evita la publicacin de otros materiales en otro tipo de licencias libres. Por tanto, se permite difundir, citar y copiar literalmente sus materiales, de forma ntegra o parcial, por cualquier medio y para cualquier propsito, siempre que se mantenga esta nota y se cite procedencia. Suburbia no asume ninguna responsabilidad por los articulos que envian los participantes en este sitio. Toda la responsabilidad para verificar la veracidad y los derechos de reproduccin de un envo corresponden al autor/a que lo publica. Al publicar material en este sitio, el o la autora del envo asume que puede ser redistribuido libremente.

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HOTEL NEW ROSE William Gibson Siete noches alquiladas en este atad, Sandii. Hotel New Rose. Cunto te deseo ahora. A veces te vuelvo a mirar. Repito la imagen, tan lenta, dulce y perversa, que casi la siento. A veces saco tu pequea automtica de mi bolso, con el pulgar acaricio un cromo liso y barato. Una 22 china, con un calibre no ms grande que las pupilas dilatadas de tus ojos desaparecidos. Ahora Fox est muerto, Sandii. Fox me dijo que te olvidara. Recuerdo a Fox apoyado contra el mostrador acolchado de un saln de algn hotel de Singapur, en Bencoolen Street, describiendo con las manos distintas esferas de influencia, rivalidades internas, la trayectoria de una carrera en particular, el punto dbil que haba descubierto en la armadura de algn genio acorazado. Fox era un hombre clave en las guerras de cerebros, un intermediario de traspasos empresariales. Era un soldado de las escaramuzas secretas de las zaibatsus, corporaciones multinacionales que controlan economas enteras. Veo a Fox sonriendo, hablando rpido, desdeando mis incursiones en el espionaje interempresarial con un movimiento de cabeza. El Filo, deca, tienes que buscar el Filo. Haca que oyeras la F mayscula. El Filo era el grial de Fox, esa fraccin esencial de talento humano puro, intransferible, encerrado en los crneos de los investigadores cientficos ms cotizados del planeta. No se puede llevar Filo al papel, deca Fox, no se puede meter Filo en un disquete. El negocio estaba en las deserciones empresariales. Fox tena un aspecto agradable; la severidad de sus oscuros trajes franceses era compensada por un juvenil mechn que le caa sobre la frente y cambiaba siempre de lugar. Nunca me gust cmo se arruinaba el efecto cada vez que se alejaba del mostrador, con el hombro izquierdo torcido en un ngulo que ningn sastre de Pars lograba esconder. Alguien lo haba atropellado con un taxi en Berna, y nadie saba exactamente cmo hacer para armarlo de nuevo. Supongo que fui con l porque me dijo que andaba buscando ese Filo. Y en algn lugar, por ah, rumbo al Filo, te encontr a ti, Sandii. El hotel New Rose es un entarimado de atades situado en las ruinosas cercanas del Narita International. Cpsulas de plstico de un metro de alto por tres de largo, amontonadas como dientes de Godzila sobrantes en un terreno de hormign a un lado de la carretera que conduce al aeropuerto. Cada cpsula tiene un televisor empotrado en el techo. Me paso das enteros viendo programas japoneses de juegos y pelculas viejas. A veces tengo tu pistola en la mano. A veces oigo los jets que se desvanecen en el persistente tramado que cubre Narita. Cierro los ojos e imagino las estelas ntidas, blancas, desvanecindose, perdiendo definicin. Entrabas en un bar de Yokohama, la primera vez que te vi. Euroasitica, medio gaijn, de caderas largas y flexibles dentro de una imitacin china de algn modelo original de alto diseo de Tokio. Oscuros ojos europeos, pmulos asiticos. Te recuerdo vaciando el bolso en la cama, ms tarde, en el cuarto de un hotel, hurgando entre tus maquillajes. Un arrugado fajo de nuevos yens, una ruinosa libreta de direcciones sujeta con cinta elstica, un chip bancario Mitsubishi, un pasaporte japons con un crisantemo dorado estampado en la tapa y la 22 china. Me contaste tu historia. Tu padre haba sido un ejecutivo de Tokio, pero ahora haba cado en desgracia y haba sido desposedo, proscrito por la Hosaka, la ms grande de todas las zaibatsu. Esa noche tu madre era holandesa, y yo te escuch hablar de aquellos veranos en Amsterdam, las palomas de la plaza del Dam como una suave alfombra marrn. Nunca te pregunt qu podra haber hecho tu padre para merecer esa desgracia. Mir cmo te vestas; mir el balanceo de tu pelo oscuro y lacio, cmo cortaba el aire. Ahora la Hosaka me persigue. Los atades del New Rose estn apilados en un andamio reciclado, tubos de acero bajo esmalte brillante. La pintura se deshace en escamas cada vez que subo los escalones, cae a cada paso que doy por la pasarela. Mi mano izquierda cuenta escotillas de atades, con sus calcomanas multilinges advirtiendo sobre las multas previstas por la prdida de llaves.

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Levanto la mirada cuando los jets suben sobre Narita, camino a casa, tan distante ahora como cualquier luna. Fox fue rpido en ver cmo podamos utilizarte, pero no lo bastante agudo como para atribuirte ambiciones. Pero es que l nunca pas toda una noche contigo, tumbado en la playa de Kamakura, nunca escuch tus pesadillas, nunca oy cmo cambiaba bajo las estrella s una infancia totalmente imaginada, cmo cambiaba y daba vueltas, con tu boca de nia abrindose para reve lar algn pasado fresco, que siempre era, jurabas, el real y finalmente verdadero. A m no me importaba, mientras te sujetaba las caderas y la arena se enfriaba contra tu piel. Una vez me dejaste, corriste de vuelta a la playa diciendo que habas olvidado la llave del cuarto. Yo la descubr en la puerta y fui en tu busca y te encontr metida hasta los tobillos en las olas, la espalda lisa y rgida, temblando, los ojos mirando algo distante. No podas hablar. Temblabas. Estabas ausente. Te estremecas por futuros diferentes y mejores pasados. Sandii, me dejaste aqu. Me dejaste todas tus cosas. Esta pistola. Tu maquillaje, todas las sombras y rubores tapados con plstico. Tu microordenador Cray, regalo de Fox, con una lista de compras que hab as introducido. A veces cargo ese documento y me pongo a ver cmo desfilan los artculos por la diminuta pantalla plateada. Un congelador. Un fermentador. Un incubador. Un sistema de electroforesia co n una clula de agarosis integrada y un transiluminador. Un fijador de tejidos. Un cromatgrafo lquido de alta capacidad. Un citmetro de flujo. Un espectrofotmetro. Cuatro gruesas de chispeantes ampollas de borosilicato. Una microcentrifugadora. Y un sinte tizador de ADN con computadora incorporada. Y el software. Caro, Sandii, pero es que la Hosaka nos pagaba las cuentas. Luego t les hiciste pagar an ms, pero ya te habas ido. Fue Hiroshi quien te hizo esa lista. En la cama, probablemente Hiroshi Yomiuri. La Maas Biolabs GmbH se qued con l. La Hosaka tambin lo quera. Filo y montones de eso. Fox segua a los ingenieros genetistas como sigue un fantico a los jugadores de un equipo favorito. Fox ansiaba tanto conseguir a Hiroshi que le senta el gusto. Me mand a Frankfurt tres veces antes de que t apareci eras, slo para echarle un vistazo a Hiroshi. No a hacerle una finta, ni siquiera un guio o una seal con la cabeza. Slo a mirar. Hiroshi pareca haberse asentado. Haba encontrado una alemana que apreciaba el pao de lana de estilo conservador y las botas de montar pulidas, color nogal joven. Haba comprado una restaurada casa de pueblo, justo en la plaza adecuada. Se dedicaba a la esgrima y haba dejado el kendo. Y los equipos de seguridad de la Maas por todas partes, hbiles y pesados, un almbar de vigilancia espeso y translcido. Volv y le dije a Fox que no lo tocaramos nunca. T lo tocaste en nuestro lugar, Sandii. Lo tocaste justo como haba que tocarlo. Nuestros contactos en la Hosaka eran como clulas especializadas que protegan el organismo matriz. Nosotros ramos mutgenos, Fox y yo, agentes sospechosos que andaban a la deriva en el lado oscuro del mar interempresarial. Cuando te tenamos en Viena, les ofrecimos a Hirosh i. Ni siquiera pestaearo n. Calma absoluta en una habitacin de hotel en Los Angeles. Dijeron que tenan que pensarlo. Fox pronunci el nombre del principal rival de la Hosaka en el juego de los genes, lo solt desnudo, rompi el protocolo que prohbe el empleo de nombres propios. Tenan que pensarlo, dijeron. Fox les dio tres das. Te llev a Barcelona una semana antes de llevarte a Viena. Te recuerdo con el pelo recogido dentro de una boina gris, tus altos pmulos mongoles reflejados en los escaparates de tiendas antiguas. Paseando por las Ramblas hacia el puerto fenicio, paseando por delante del Mercado con techo de vidrio donde se vendan naranjas de frica. El antiguo Ritz, clido en nuestro cuarto, oscuro, con to do el suave peso de Europa sobre nosotros como un edredn. Poda penetrarte mientras dormas. Siempre estabas dispuesta. Vea tus labios abiertos en una suave y redonda O de sorpresa, tu cara a punto de hundirse en la gruesa almohada blanca: en la arcaica lencera del Ritz. Dentro de ti imaginaba todo aquel nen, la muchedumbre que se arremolinaba en la estacin de Shinjuku, la noche elctrica. T te movas as, ritmo de una nueva era, soadora y lejos de todo pas, de toda nacin. Cuando volamos a Viena, te instal en el hotel preferido de la esposa de Hiroshi. Tranquilo, slido, el vestbulo embaldosado como un ajedrez de mrmol, con ascensores de bronce que olan a aceite de limn y a habanos pequeos. Resultaba fcil imaginarla all, los destellos de las botas reflejados en el mrmol pulido, pero sabamos que no vendra, no en este viaje. Descansaba en algn balneario de Renania, y Hiroshi estaba en Viena en un congreso. Cuando los de seguridad de la Maas llegaron para registrar el hotel, t ya te habas ido.

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Hiroshi lleg una hora despus, solo. Imagina un extraterrestre, dijo Fox una vez, que haya venido a identificar la forma de inteligencia dominante del pl aneta. El extraterrestre echa un vistazo, y luego elige. Qu crees que elige? Quiz me encog de hombros. Las zaibatsu, dijo Fox, las multinacionales. La sangre de una zaibatsu es la informacin, no la gente. La estructura es independiente de las vidas individuales que la componen. La corporacin como forma de vida. Otra vez el discurso sobre el Filo. No, dije. Maas no es as, dijo l, sin hacerme caso. Maas era pequea, rpida, despiadada Un atavismo. Maas era toda Filo. Recuerdo a Fox hablando acerca de la naturaleza del Filo de Hiroshi. Nucleasas radioactivas, anticuerpos monoclnicos, algo relacionado con la unin de las protenas, nucletidos... Calientes, las llamaba Fox, protenas calientes. Uniones de alta velocidad. Deca qu e Hiroshi era una rareza, el tipo de persona que rompe paradigmas, que invierte todo un campo de la ciencia, que provoca la violenta revisin de todo un cuerpo del conocimiento. Patentes bsicas, deca, con un nudo en la garganta, por la absoluta riqueza de la idea, por el olor tenue, embriagador de los millones libres de impuestos que pendan de aquellas palabras. La Hosaka quera a Hiroshi, pero el Filo de Hiroshi era lo bastante radical para inquietarlos. Queran que trabajara solo. Fui a Marakech, a la ciudad vieja, la Medina. Descubr un laboratorio de herona que haba sido convertido para la extraccin de feromonas. Lo compr; con dinero de la Hosaka. Recorr el mercado de Djemaa-el-Fna con un sudoroso hombre de negocios portugus, discutiendo sobre iluminacin fluorescente y la instalacin de jaulas ventiladas para especmenes. Ms all de los muros de la ciudad, el alto Atlas. Djemaa-el-Fna estaba atestada de juglares, bailarines, cuentistas, nios que hacan girar tornos con los pies, mendigos sin piernas con cuencos de madera bajo hologramas animados que anunciaban software francs. Paseamos por delante de fardos de lana cruda y cubos plsticos de microchips chinos. Insinu que mis jefes planeaban fabricar beta-endorfina sinttica. Trata siempre de darl es algo que puedan entender. Sandii, te recuerdo en Karajuku, a veces. Cierro los ojos en este atad y te veo all: todos los destellos, el laberinto de cristal de las boutiques, el olor a ropa nueva. Veo tus pmulos pasar junto a estanteras cromadas de pieles de Pars. A veces te aprieto la mano. Pensamos que te habamos encontrado, Sandii, pero en realidad t nos encontraste a nosotros. Ahora s que nos buscabas, o buscabas a alguien como nosotros. Fox estaba encantado, y sonrea pensando en nuestro descubrimiento: una herramienta nueva tan bonita, brillante como un escalpelo. Justo lo que necesitbamos para separar un Filo testarudo como el de Hiroshi del celoso cuerpo matriz de los Biolaboratorios Maas. Tienes que haber pasado mucho tiempo explorando, buscando una salida, todas esas noches en Shinjuku. Noches que con gran cuidado eliminaste de la desordenada baraja de tu pasado. Mi propio pasado haba desaparecido aos antes, y se haba perdido para siempre sin dejar huellas. Comprend el trasnochado hbito de Fox de vaciar su cartera, de revolver entre sus papeles de identificacin. Dispona las piezas en distintas posic iones, las reordenaba, esperaba que se formase una imagen. Yo saba qu estaba buscando. T hiciste lo mismo con tus infancias. En el New Rose, esta noche, yo escojo en la baraja de tus pasados. Escojo la versin original, el famoso texto de la habitacin de hotel en Yokohama, que t recitaste para m en voz alta aquella primera noche. Escojo al padre cado en desgracia, el ejecutivo de la Hosaka. Hosaka. Qu perfecto. Y la madre holandesa, los ve ranos en Amsterdam, la suave alfomb ra de palomas en aquella tarde de la plaza del Dam. Sal del calor de Marakech para entrar en el aire aco ndicionado del Hilton. La camisa mojada se me adhera fra a los riones mientras lea el mensaje que me hici ste llegar a travs de Fox. Te habas metido hasta el fondo: Hiroshi abandonara a su esposa. No te result di fcil comunicarte con nosotros, ni siquiera a travs de la pelcula translcida y tirante de la seguridad de Maas; le habas enseado a Hiroshi el lugarcito perfecto para un caf con kipferl. Tu camarero favorito tena el pelo cano, era amable, renqueaba, y trabajaba para nosotros. Dejaste tus mensajes bajo la servilleta de tela. Hoy he pasado todo el da mirando un pequeo helicptero que dibuja una apretada retcula por encima de este pas mo, la tierra de mi exilio, el hotel New Rose. Mir desde la escotilla esa sombra paciente que atravesaba el hormign manchado de grasa. Cerca. Muy cerca. Me fui de Marakech a Berln. Me reun con un gals en un bar y comenc los preparativos para la desaparicin de Hiroshi. Sera un asunto complicado, intrinca do como los engranajes de latn y los espejos deslizantes de un escenario de magia Victoriano, pero el efecto deseado era bastante sencillo. Hiroshi pasara por detrs de un Mercedes de clulas de hidrgeno y desaparecera. La docena de agentes de la Maas que lo seguan constantemente se

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arremolinaran como hormigas alrededor del coche; el aparato de seguridad de la Maas se endurecera como epoxia alrededor del punto de partida. En Berln saben cmo resolver las cosas con prontitu d. Hasta pude hacer arreglos para una ltima noche contigo. Lo hice a escondidas de Fox, que tal vez no lo hubiera aprobado. Ahora he olvidado el nombre del pueblo. Lo supe durante una hora en la autobahn, bajo un gris cielo renano, y lo olvid en tus brazos. La lluvia empez cerca de la maana. Nuestra habitacin tena una sola ventana, alta y estrecha, a donde me asom a ver cmo la lluvia erizaba el ro con agujas de plata. El ruido de tu respiracin. All delante pasaba el ro, bajo arcos de piedra. La calle estaba desierta. Europa era un museo muerto. Ya haba reservado tu vuelo a Marakech; salas de Orly bajo tu nombre ms reciente. Estaras en camino cuando yo tirase de la ltima cuerda e hiciese desaparecer a Hiroshi. Habas dejado tu bolso en el viejo y oscuro escritorio. Mientras dormas yo revis tus cosas, quitando todo cuanto pudiese contradecir la nueva identidad que te haba comprado en Berln. Saqu la calibre 22 china, tu microordenador y tu chip bancario. Saqu de mi cartera un pasaporte nuevo, holands, un chip bancario suizo con el mismo nombre, y los met en tu bolso. Mi mano roz algo plano. Lo saqu, lo sostuve entre los dedos, un disquete. Sin etiqueta. Lo sostuve en la palma de la mano, toda esa muerte. Latente, codificada, esperando. Permanec de pie all, vindote respirar, viendo cmo suban y bajaban tus senos. Vi tus labios entreabiertos, y en la prominencia y plenitud del labio inferior, un levsimo rastro de magulladuras. Volv a meter el disquete en tu bolso. Al acostarme junto a ti, te volviste hacia m, despertando, y en tu aliento estaba toda la noche elctrica de la nueva Asia, el futuro que se alzaba, en ti como un fluido luminoso, borrando en m todo salvo el momento. sa era tu magia, que vivas fuera de la historia, que eras toda presente. Y sabas como llevarme hasta ese sitio. Por ltima vez, me llevaste. Mientras me afeitaba, te o vaciar el maquillaje en mi cartera. Ahora vengo de Holanda, dijiste, voy a querer un nuevo aspecto. El doctor Hiroshi Yomiuri desapareci en Viena, en una tranquila calle adyacente a Singerstrasse, a dos calles del hotel favorito de su espo sa. Una limpia tarde de octu bre, en presencia de doce expertos testigos, el doctor Yomiuri se esfum. Pas a travs de un espejo. En alguna parte, entre bastidores, el aceitado movimiento de un mecanismo victoriano. Sentado en la habitacin de un hotel en Ginebra recib la llamada del gals. Estaba hecho; Hiroshi haba entrado por mi madriguera de conejo y se diriga a Marakech. Me serv un trago y me puse a pensar en tus piernas. Fox y yo nos reunimos un da despus en Narita, en un bar de sushi en la terminal de JAL. l acababa de bajar de un jet de la Air Maroc, agotado y triunfante. Le encanta aquello, dijo, refirindose a Hiro shi. La adora, dijo, refirindose a ti. Sonre. Me habas prometido reunirte conmigo al cabo de un mes en Shinjuku. Tu pequea pistola barata en el hotel Ne w Rose. El cromo empieza a descascararse. La construccin es torpe, chino borroso estampado en acero rstico. La culata es de plstico rojo, moldeada con un dragn a cada lado. Como un juguete de nio. Fox coma sushi en la terminal de JAL, feliz por lo que habamos hecho. Le haba estado molestando el hombro, pero dijo que no le importaba. Ahora haba dinero para mdicos mejores. Ahora haba dinero para todo. Por alguna razn, a m no me pareci muy importante el dinero que habamos recibido de la Hosaka. No porque pusiera en duda nuestra nueva riqueza, pero aquella ltima noche contigo me haba dejado la conviccin de que todo nos haba llegado naturalmente, dentro del nuevo orden de las cosas, como una funcin de lo que ramos y de quines ramos. Pobre Fox. Con sus camisas oxford azules ms brillantes que nunca, sus trajes de Pars ms oscuros y costosos. Sentado all en la terminal de JAL, poniendo sushi en una bandejita rectangular de rbanos picantes, le quedaba menos de una semana de vida. Ha oscurecido, y las hileras de atades del New Rose estn iluminadas toda la noche por reflectores. Aqu nada parece cumplir su propsito original. Todo es material de desecho, reciclado, hasta los atades. Hace cuarenta aos, estas cpsulas esta ban apiladas en Tokio o en Yokohama; una moderna comodidad para los hombres de negocios que estuvieran de viaje. Quiz tu padre haya dormido en uno. Cuando el andamiaje era nuevo, se al zaba en torno a la cscara espejada de alguna torre del Ginza, atestado de cuadrillas de albailes. Esta noche la brisa trae el ruido de un saln pachinko, el olor a verdura cocida de los carritos al otro lado de la carretera. Unto en galletas de arroz anaranjadas crema de krill con sabor a cangrejo. Oigo los aviones.

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Aquellos ltimos das en Tokio, Fox y yo tenamos suites contiguas en el piso cincuenta y tres del Hyatt. Ningn contacto con la Hosaka. Nos pagaron y luego nos borraron de la memoria oficial de la corporacin. Pero Fox no lo olvidaba. Hiroshi era su beb, su proyecto mascota. Haba desarrollado un inters posesivo, casi paternal por Hiroshi. As que Fox hizo que me mantuviera en contacto con el negociante portugus de la Medina, quien estaba dispuesto a vigilar para nosotros el laboratorio de Hiroshi. Cuando llamaba, lo haca desde el telfono de un quiosco de la Djemaa-el-Fna, con un fondo de alaridos de vendedores y flautas del Atlas. Alguien estaba metiendo agentes de seguridad en Marakech, nos dijo. Fox asinti. La Hosaka. Menos de doce llamadas despus, comenc a ver el cambio en Fox, una tensin, un aire de abstraccin. Lo encontraba en la ventana, mirando cincuenta y tres pisos ms abajo hacia los Jardines Imperiales, perdido en algo de lo que no quera hablar. Pdele una descripcin ms minuciosa, me dijo. El hombre que nuestro contacto haba visto entrar en el laboratorio de Hiroshi poda ser Moenner, el principal genetista de la Hosaka. Era Moenner, dijo, tras la llamada siguiente. Otra llamada y crey identificar a Chedanne, cabeza del equipo de protenas de la Hosaka. Ninguno de los dos haba sido visto fuera de la arcologa de la empresa desde haca ms de dos aos. Pero luego se hizo evidente que los mejores inve stigadores de la Hosaka se estaban reuniendo silenciosamente en la Medina; los negros Lears ejecutivos entraban susurrando en el aeropuerto de Marakech con alas de fibra de carbono. Fox mene la cabeza. El era un profesional, un especialista, y vio la repentina acumulacin de tanto Filo Hosaka de primera en la Medina como un drstico fallo comercial de la zaibatsu. Santo Dios, dijo, sirvindos e un Black Label, en este momento tienen all a toda la seccin de biologa. Una bomba. Mene la cabeza. Una granada en el s itio adecuado en el momento adecuado... Le record las tcnicas de saturacin que los agentes de seguridad de la Hosaka estaban obviamente empleando. Hosaka tena lneas que llegaban hasta el corazn de la Asamblea, y la masiva infiltracin de agentes en Marakech slo poda esta r realizndose con el conocimiento y cooperacin del gobierno marroqu. Djalo, le dije. Se acab. Les vendiste a Hiroshi. Ahora olvdate de l. S lo que es, dijo. Lo s. Ya lo he visto. Dijo que en el trabajo de laboratorio haba un cierto factor descabellado. El filo del Filo, lo llamaba. Cuando un investigador desarrolla una innovacin, algunas veces a los dems les es imposible reproducir los resultados del primer investigador. Esto era incluso ms probable con Hiroshi, cuya obra iba en contra de la naturaleza de su campo. La solucin, a menudo, consista en llevar al chico de la innovacin de su laboratorio al laboratorio de la corporacin para una imposicin de manos ritual. Alguno que otro ajuste sin sentido en el equipo, y el proceso funcionaba. Una locura, dijo, nadie sabe por qu funciona as, pero funciona. Sonri. Pero estn probando suerte, dijo. Los muy cabrones no s dijeron que queran aislar a Hiroshi, mantenerlo alejado de la vanguardia central de investigacin. Un cuerno. Te apuesto que debe haber alguna lucha de poder en el rea de investigacin de la Hosaka. Algn pez gordo est enviando a sus favoritos y los est frotando contra Hiroshi para que les d suerte. Cuando Hiroshi saque punta a la ingeniera gentica, la pandilla de la Medina va a estar preparada. Bebi su whisky y se encogi de hombros. Vete a la cama, dijo. Tienes razn, se ha terminado. S me fui a la cama, pero el telfono me despert. Otra vez Marakech, la esttica blanca de una conexin por satlite, un torrente de portugus asustado. Hosaka no nos haba congelado el depsito, lo haba evaporado. Oro de cuento de hadas. En un momento ramos millonarios en la divisa ms fuerte del mundo, y al minuto siguiente ramos indigentes. Despert a Fox. Sandii, dijo. Se vendi. Los de seguridad de la Maas la compraron en Viena. Seor mo. Lo vi abrir la maltratada maleta con una navaja del ej rcito suizo. Tena tres barras de oro pegadas all con cemento de contacto. Lingotes lisos, cada uno de ellos comprobado y estampado con el sello del tesoro de un extinto gobierno africano. Debera haberme dado cuenta, me dijo con una voz montona. Yo dije que no. Creo que dije tu nombre. Olvdala, dijo. La Hosaka nos quiere muertos. Van a suponer que los engaamos. V al telfono y verifica nuestro saldo. Nuestro saldo haba desaparecido. Negaron que ninguno de los dos hubiese tenido jams una cuenta. Hijos de puta, dijo Fox. Corrimos. Salimos por una puerta de servicio al trfico de Tokio y hacia Shinjuku. Fue entonces cuando comprend po r primera vez el verdadero alcance del poder de la Hosaka. Todas las puertas estaban cerradas. Gente con la que habamos hecho negocios durante dos aos nos vea llegar, y nosotros veamos detrs las cortinas de hie rro que se cerraban de golpe. Nos marchbamos antes de que tuvieran tiempo de alcanzar el telfono. La tensin superficial del submundo se haba triplicado, y en

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todas partes nos encontramos con la misma membrana tensa que nos rechazaba. No haba modo de hundirse, de perderse de vista. La Hosaka nos dej correr casi todo el da. Despus mandaron a alguien para que le rompiera la espalda a Fox por segunda vez. No vi cuando lo hicieron, pero lo vi caer. Estbamos en una tienda de Ginza y faltaba una hora para el cierre, y lo vi caer describiendo un arco desde aquel lustroso entresuelo y estrellarse contra las mercancas de la nueva Asia. Por alguna razn me perdieron, y segu corriendo. Fox se llev el oro, pero yo tena cien nuevos yens en el bolsillo. Corr. Sin parar hasta el hotel New Rose. Ya es hora. Ven conmigo, Sandii. Oye el zumbido del nen en la car retera del Narita International. Unas pocas mariposas trasnochadas trazan crculos en cm ara lenta alrededor de los reflector es que brillan sobre el New Rose. Y lo curioso, Sandii, es que a veces no me pareces real. Fox dijo una vez que t eras un ectoplasma, un fantasma invocado por los extremos de la economa. Fantasmas del nuevo siglo, que se solidificaban en mil camas de los Hya tts del mundo, de los Hilton del mundo. Ahora tengo tu pistola en la mano en el bolsillo de la chaqueta, y la mano me parece tan lejana. Inconexa. Recuerdo a mi amigo portugus olvidando el ingls, tratando de expresarse en cuatro idiomas que yo entenda apenas, y cre que me estaba diciendo que la Medina arda. No arda la Medina. Ardan los cerebros de los mejores investigadores de la Hosaka. Una pl aga, susurraba, plaga y fiebre y muerte. Era listo, Fox, y l comprendi todo en el acto. Ni siquiera tuve que mencionar que en Alemania haba encontrado el disquete en tu bolso. Alguien haba reprogramado el sintetizador de ADN, dijo El aparato estaba ah tan slo para la construccin rpida de la macromolcula adecuada. Con su ordenador incorporado y su software especialmente diseado. Caro, Sandii. Pero no tan caro como t le resultaste a la Hosaka. Espero que le hayas sacado un buen precio a la Maas. Tengo el disquete en la mano. Lluvia sobre el ro. Yo lo saba, pero no fui capaz de afrontarlo. Volv a meter el cdigo de aquel virus meningtico en tu cartera y me acost junto a ti. As que Moenner muri, lo mismo que otros investigadores de la Hosaka. Incluyendo a Hiroshi. Chedanne sufri da os cerebrales permanentes. Hiroshi no haba dado importancia a la contaminacin. Las protenas que manipulaba eran inocuas. As, el sintetizador pas toda la noche susurrando, elaborando un vi rus acorde con las especificaciones de los Biolaboratorios Maas GmbH. Maas. Pequea, rpida, despiadada. Toda Filo. La carretera al aeropuerto es una lnea larga y recta. Mantente a la sombra. Y yo le gritaba a aquella voz portuguesa, hice que me dijera qu haba pasado con la chica, la mujer de Hiroshi. Se esfum, dijo. El zumbido del mecanismo Victoriano. Y Fox tuvo que caer, caer con sus tres patticos lingotes de oro, y quebrarse la espalda por ltima vez. En el suelo de una enorme tienda de Ginza, con todos los comerciantes mirando fijamente antes de gritar. La verdad es que no te puedo odiar, nena. Y el helicptero de la Hosaka ha vuelto, sin ninguna luz, cazando con in frarrojos, buscando a tientas calor humano. Un gemido ahogado al dar la vuelta, a un kilmetro de aqu, al volverse hacia nosotros, hacia el New Rose. Una sombra demasiado rpida contra el resplandor de Narita. No importa, nena. Pero ven, por favor. Apritame la mano.

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Historia del cine Ciberpunk Captulo 8: 1983. El ao de Videodrome Por Jos Antonio Lpez A principios de los aos ochenta todava no exista internet, al menos como la conocemos hoy, y la era informtica estaba podramos decir que en la prehistoria. Pero la aparicin del vdeo domstico, con la posibilidad de registrar algo emitido por televisin, conservarlo y verlo una y otra vez, supuso tambin una pequea revolucin que dio mucho que hablar; al mismo tiempo, la proliferacin de canales de televisin, aunque no pasaba de ser un sueo remoto (o una pesadilla remota) en la Espaa de la poca, era ya una realidad consumada en Estados Unidos. Todo el debate social de aquellos y de estos aos sobre la alienacin producida por los medios de comunicacin, la dificultad en saber si lo que vemos en la pequea pantalla es real o es un montaje, la manipulacin de la informacin que recibimos, una nueva sociedad basada en la imagen donde quien controla la televisin controla el poder, etc. est en Videodrome: todo un ensayo sobre la realidad del mundo moderno y las nuevas tecnologas, y al mismo tiempo una estupenda, arriesgada e influyente obra maestra del arte cinematogrfico. David Cronenberg era hasta entonces una promesa en el mundo del cine fantstico que haca pelculas de serie B de terror con personalidad, atmsfera enrarecida e ideas inquietantes, como Rabia o Cromosoma 3, pero que an no haba logrado despuntar con ningn producto especialmente destacable. Videodrome es su primera obra de madurez en la que demuestra no slo poseer un universo propio que hasta aquel momento solamente se intua y que aqu despliega en todo su esplendor, sino ser capaz de hilar un complejo, brillante y muy ambiguo discurso sobre la sociedad moderna, y de paso borrar las fronteras entre terror, ciencia-ficcin, cine de autor y cine experimental (Videodrome es todo eso a la vez) y expandir el cine fantstico hacia nuevos y jugosos terrenos. Como es la norma en todo el cine de Cronenberg, la pelcula es la historia del proceso de autodestruccin, o tal vez de liberacin, fsica y mental de un personaje. Max, el protagonista, es el propietario de un canal de televisin porno de Toronto (James Woods). Buscando la posibilidad de adquirir pelculas realmente snuff, se engancha a la seal de Videodrome. El producto en cuestin contiene una seal subliminal que provoca alucinaciones y, finalmente, la muerte por lesin cerebral. Su adiccin psicolgica llega a materializarse fsicamente; la televisin lo devora y lo convierte en un vdeo viviente en el que se introducen cintas a travs de una boca/vagina en su estmago. Dichas cintas, aparte de destruir su cuerpo provocndole un cncer, le crean alucinaciones que lo desconectan de la realidad, le lavan el cerebro, y lo zambullen en el universo programado por los creadores de Videodrome, cuyas rdenes obedecer ciegamente. En un mundo en el que la gente pasa entre tres y cuatro horas diarias como promedio viendo la televisin, y donde los grandes grupos empresariales, estrechamente

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vinculados con los principales partidos polticos, la utilizan para transmitir su ideologa y para controlar al mismo tiempo la informacin, las mentes de los ciudadanos, y el poder poltico, est claro que Videodrome, como otras grandes pelculas del cine fantstico, es una ficcin con muchos puntos en comn con la realidad. No obstante, la tecnologa es poderosa y difcil de controlar: Videodrome, al principio creado por y puesto al servicio de una organizacin de extrema derecha que quiere "limpiar" la sociedad y castigar a los consumidores de pornografa, se les escapa de las manos a sus artfices y acaba adquiriendo vida propia. De hecho Max, tras ser programado para participar en su complot, es luego reprogramado para destruirles; sin embargo no por ello dejar de estar enganchado a Videodrome, que ha sobrevivido a sus creadores y que le ha causado una transformacin difcilmente reversible. Para acabar su metamorfosis, Max debe decir adis definitivamente a su viejo cuerpo corrupto y entrar en la Nueva Carne al otro lado del televisor. Esto puede entenderse como el final del proceso de degeneracin de una vctima de la tecnologa, o como el comienzo de una nueva vida, como un suicidio o como una liberacin. En cualquier caso, viendo lo fro y lo vaco del apartamento y de la existencia anterior del protagonista, no es de extraar que prefiera pasarse al otro lado, donde al menos le esperan tentadores los labios de Deborah Harry. Larga vida a la Nueva Carne.


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Science fiction, Latin American
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Science fiction
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