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Qubit

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Material Information

Title:
Qubit
Physical Description:
Serial
Language:
English
Publisher:
Cubit
Place of Publication:
Havana, Cuba
Publication Date:
Frequency:
monthly
three times a year
regular

Subjects

Subjects / Keywords:
Science fiction, Latin American -- Periodicals   ( lcsh )
Science fiction -- History and criticism -- Periodicals   ( lcsh )
Science fiction -- Periodicals   ( lcsh )
Genre:
periodical   ( marcgt )
serial   ( sobekcm )

Record Information

Source Institution:
University of South Florida Library
Holding Location:
University of South Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
usfldc doi - Q01-00010-n10-2005-11
usfldc handle - q1.10
System ID:
SFS0024302:00010


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0. ndice: 1. Y la informacin ser libreo no?. Pedro de las Heras Quirs y Jesus M. Gonzlez Barahona 2. Made in Cuba: Cazadores de imgenes. Alejandro Madruga 3. Wu Ming, las historias como hachas de guerra. Amador FernndezSavater 4. William Gibson: el resurgir del ciberpunk. Nmada. 5. El mercado de invierno. William Gibson. 6. Historia del cine ciberpunk. (Primera parte: Los orgenes) Ral Aguiar

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Y la informacin ser libre... o no? Pedro de las Heras Quirs y Jesus M. Gonzlez Barahona Resumen: Las tecnologas de distribucin de informacin estn cambiando como no lo haban hecho nunca antes en la historia. Las posibilidades que nos proporcionan estos cambios y los desafos a los que nos enfrentan son tambin nuevos en la historia, y tienen una potencia capaz de modificar muchos fundamentos bsicos de la sociedad tal y como la hemos conocido durante los dos ltimos siglos. En este ensayo tratamos por un lado de exponer la situacin actual tal y como la vemos, y por otro, de dar dos visiones alternativas sobre cmo podra ser esta sociedad que nos espera. En ellas no intentamos hacer futurologa, sino slo extrapolar algunas tendencias actuales y llevarlas a lo que a fecha de hoy percibimos como sus extremos. Por supuesto, la realidad que nos encontraremos ser bien diferente, y seguro que mucho ms impresionante... e increble. Pasado y presente EL SOFTWARE LIBRE: ORIGEN Y SITUACIN ACTUAL La legislacin sobre patentes y derechos de copia ha marcado el desarrollo de la tecnologa informtica. Hasta finales de los aos sesenta el software era libre. El cdigo fuente de los programas se distribua sin trabas entre los compradores de ordenadores como parte del servicio que reciban, para que los utilizasen libremente y sin coste adicional. En esa poca, en las universidades flua el cdigo fuente de manera natural. A principios de los setenta el panorama cambi drsticamente. La venta de software sin fuentes y sin permiso de redistribucin ha marcado los ltimos treinta aos, situando entre las primeras del mundo por capitalizacin a empresas cuya fuente de ingresos casi exclusiva proviene de la venta de copias de software propietario. Y el caso de la industria del software no es aislado. La legislacin sobre derechos de copia se ha utilizado durante varios siglos no slo para permitir el proteccionismo en ella, sino tambin en otras industrias ms ``clsicas'' (en las cuales, de hecho, tiene su origen el modelo), como la discogrfica, la del vdeo y la editorial. En general, podra decirse que hasta la fecha el sector las industrias de la informacin ha tratado de impedir, con xito, el flujo libre de informacin, con el argumento de que de esa forma la sociedad dispondr de ms y mejor informacin.

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Por otro lado, cada vez son ms voces las que reclaman una revisi n de la legislacin sobre patentes y derechos de copia. La posibilidad de intercambiar datos con coste prcticamente nulo gracias a In ternet es en gran parte la razn que est guiando este proceso de revisin que afecta a uno de lo s principales sectores econmicos de las sociedades desarrolladas. En el sector informtico, la situacin est cambiando gracias al software libre. Cabe situar el origen de este proceso de liberaci n a principios de los aos ochenta, cuando Richard M. Stallman emprende el proyecto GNU. El esfuerzo pionero y visionario de Stallman y el trabajo simultneo y continuado de muchos programadores, ha permitido que a finales de los aos noventa el fenmeno del software libre a dquiera consistencia y sea considerado con inters por empresas y usuarios. Puede marcarse como hito histrico la liberacin del cdigo fuente del navegador de Netscape, en 1998. Desde ese momento el software libre ha irrump ido en grandes sectores la industria informtica: fabricantes de Hardware como Intel, Cisco o Sony utilizan software libre sobre sus procesadores. Dell, Compaq e IB M distribuyen GNU/Linux con sus equipos. Nuevas compaas cuya fuente de ingresos depende del xito del software libre, como Red Hat o VA Linux, han conseguido en el Na sdaq una financiacin que hace slo un ao habra sido simplemente increble. An as, est por ver si existe un modelo econmico viable que posibilite que una parte importante del software desarroll ado por la industria se distribuya como software libre. Los prximos aos nos mostrarn si somos o no capaces de encontrar este modelo. NO SLO EL SOFTWARE QUIERE SER LIBRE La distribucin digital de informacin (audio, vdeo, libros, softwa re) est alterando la industria tradicional. Internet ha h echo posible que cualquier persona pueda intercambiar fcilmente informacin digitalizada con el resto de internautas. La experiencia durante este ltimo ao con pr ogramas como Napster, que acta como directorio de grabaciones audio en format o MP3, ha alarmado tanto a la industria del sector que ya ha emprendido acciones legale s contra la empresa que lo distribuye. Cualquiera puede grabar en el disco duro de su casa una cancin de un CD en un fichero en formato MP3, y a travs de Napster informar de la disponibilidad de ese fichero al resto del mundo. Unos minutos despus alguien puede estar escuchando esa cancin a miles de kilmetros. A juzgar po r el nmero crecient e de usuarios de Napster, y salvo que pensemos que los ci udadanos no saben lo que quieren, es un hecho que son muchos los que no consider an moralmente reprobable utilizar estas herramientas. De manera simultnea a esta tendencia, la industria est tratando de emplear un buen nmero de mtodos tcnicos y legales para impedir este proceso liberalizador: libros electrnicos intransferibles que permiten slo un cierto nmero de lecturas, cdigos de proteccin en DVDs, nueva legislacin como UCITA en EE.UU., o aplicacin estricta de la existente, como la pe rsecucin parapolicial que reali za la BSA o la detencin del programador noruego del caso DeCSS-DVD. Todos los sectores de la industria de la informacin se ven afectados. Hace tan solo unas semanas Stephen King public un libro el ectrnico con proteccin anticopia que en breves horas se convirti en el libro ms distribuido en un corto espacio de tiempo

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de la historia de la humanidad. A los poc os das ya circulan por la red copias desprotegidas del libro. Es notable, y como mnimo un hecho sobre el que merece la pena reflexionar, que a las primeras de cambio, en cuanto los medios tcnicos lo han permitido, los ciudadanos opten en masa por copiar y dejarse copi ar informacin, aun a sabiendas de que, por ahora, es ilegal. Y esto cuando la soci edad tiene (al menos tericamente) una experiencia acumulada de cientos de aos con la legislacin de derechos de copia en el sector del libro, y de casi un siglo en los sectores de grab aciones musicales e imagen. Podra decirse que las personas tienen una tendencia natural a compartir la informacin. Slo la imposibilidad tcnica y las medidas coercitivas han hecho posible que hasta ahora esta tendencia no haya podi do expresarse en toda su magnitud. Y por lo tanto, la sociedad tampoco ha podido experimentar nunca con las posibilidades que proporciona el libre flujo de informacin (salvo en sectores concretos, y de forma parcial, como por ejemplo en el campo cientfico). Del enfrentamiento de estas dos fuerzas contrapuestas -por un lado las presione s para limitar el uso y distribucin de la informacin, por otro las tendencias a usar y redistribuir informacin sin trabasdepender el futuro del software libre en particular, del acceso a la informacin en general, y posiblemente del mismo modelo de sociedad hacia el que nos dirigimos. QU FUTURO NOS ESPERA? 2010: EL FIN DE LA PROPIEDAD INTELECTUAL Ao 2010. El coste de duplicacin de la info rmacin ha sido prcticamente cero desde hace una dcada. Desde 2005 casi todos los pases desarro llados incorporaron legislacin para permitir el acceso gratuito y de calidad de todos sus ciudadanos a la Red. Hacia 2008 casi la mitad de la poblacin mundial dispone de es te tipo de acceso, y gracias a los programas de coordinacin internacional se espera una cobertura del 85% de los habitantes del planeta para 2015. Junto con es tas medidas, la iniciativa privada y la pblica han conseguido mejorar y simplificar enormemente los medios de publicacin de contenidos en la Red, hast a el punto de que cualquier persona con acceso puede hacer pblica, en buenas condi ciones, cualquier tipo de informacin (desde una novela que haya escrito, o un ensayo econmico o poltico, o una obra musical, o un escenario de realidad virtual, o un programa de asistencia al aprendizaje). La produccin de informacin de calidad (comparable a la que a finales del siglo XX era redistribuida por editoriales de libros, estudios de cine o productoras de msica) se duplica cada seis meses desd e principios de siglo, y est llevando a un florecimiento de la cultura y la ciencia que deja muy atrs al impacto del Renacimiento o la Ilustracin. Cmo ha sido posible esta situacin, si la legislacin internacional ya no permite cobrar derechos de autor ni derechos por patentes? Sin duda, el impacto mayor lo han tenido las decisiones legales de primer os de siglo. Comenzaron con tmidos movimientos de algunos pases limita ndo los monopolios de explotacin de las patentes relacionadas con la informacin y la biologa. Continua ron con las decisiones de algunos pequeos estados de retirars e (o no incorporase) a los tratados internacionales que limitaban el libre flujo de la informacin entre los ciudadanos (en aquella poca llamadas ``leyes de propiedad intelectual''). Al pr incipio, las presiones

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que tuvieron que soportar (incluidas amenazas de separacin de la Red, bloqueo de intercambios de bienes culturales, etc. ) fueron enormes. Pero poco a poco, estas presiones se mostraron absolutamente inoper antes frente al desa rrollo de la propia Red, y a la enorme ventaja competitiva de estos estados en el mercado global de conocimientos, cultura y tecnologas de la informacin. Hacia 2005, la situacin para zonas econmicas como la Unin Europea era claramente insostenible. Por un lado, las li mitaciones al flujo libre de informacin les impedan mantener sus propios sectores de generacin de informacin. Sus propios ciudadanos preferan cada vez ms utilizar (y producir, mediante agentes interpuestos) informacin en las zonas libres. Muchos cont enidos se desarrollaban cada vez ms en el antiguamente llamado tercer mundo, que se estaba sumando ms y ms a las reas que no controlaban el flujo de informacin. En 2006, la Un in Europea fue la primera zona econmica del mundo desarrollado qu e someti a referndum popular su legislacin sobre control del flujo de informacin. Tras una enconada campaa, triunf claramente la propuesta de eliminar masiva mente estos controles. Hacia 2008, el resto del mundo desarrollado se vio forzado a reali zar referendos similares, o simplemente a abolir esa legislacin. En el campo informtico, podemos afirmar que el software libre ha permitido durante la dcada que termina que los centros de educacin y las industrias locales de muchas regiones del mundo puedan producir programa s de tecnologa punta, no quedndose descolgados de los desarrollos ms interesant es de esta poca. Aunque sea difcil de comprender hoy da, conviene recordar que a finales del siglo XX muchos de estos pases prcticamente tenan vedada la participacin en la industria informtica ms que como compradores, al no tener una industria fuerte de software pr opietario (el modelo imperante en esos momentos). El hecho de que grandes proyectos de software como GNOME o la distribucin Debian de GNU/Linux contasen con numerosos desarrolladores en pases de Europa o Sudamrica plante al principio de la dcad a del 2000 interesantes reflexiones de cara al futuro. Diez aos despus podemos afirma r que este hecho modific la balanza tecnolgica en el sector del software, equ ilibrando la situacin que hasta hace poco era favorable a los intereses de los EE.UU. Durante estos ltimos aos han surgido nueva s formas de generar recursos para hacer posible la creacin de contenidos, aunque mu chas de ellas tampoco son tan nuevas. En el campo del software libre ya haban emer gido a finales del siglo pasado modelos de financiacin alternativos, gene ralmente basados en la pres tacin de servicios alrededor del software desarrollado, o bien en el cobro por desarrollos especficos. La pasada dcada ha demostrado que eran falsos los supuestos que manejaban las industrias audiovisual y del libro para justif icar el proteccionismo que les garantizaba la legislacin de derechos de copia. Durante estos aos no ha cesado la produccin de contenidos artsticos y tcnicos (desde m sica hasta pelculas y libros electrnicos) como se quera hacer creer. Antes al cont rario, entre el 2000 y el 2010 hemos podido conocer nuevos artistas y la variedad de contenidos ha sido superior a la que estbamos acostumbrados en el pasado siglo. Los nuevos mecanismos de financiacin que se han ido descubriendo han hecho aflorar un mayor nmero de tendencias. Hemos asistido a la desaparicin de los fenmenos de masas del siglo XX, provocados

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y controlados frreamente por la industria de contenidos, y a la vez hemos sido testigos de otros nuevos, emergidos del gusto de los ciudadanos. Hemos tenido, en resumen, la oportunidad de elegir libremente a quin subvencionbamos para que produjera nuestras melodas preferidas, dirigiese y/ o interpretase las pelculas que ms nos gustaban, o escribiese los libros y el software que necesitamos. A finales de la dcada, la economa mundial contina creciendo, gracias a los nuevos servicios demandados por esta sociedad de la informacin libre. Por primera vez en la historia, ms de la mitad de la poblacin mundial participa de este crecimiento, ya que las posibilidades de ofrecer servicios de informacin competitivos desde cualquier parte del mundo cada vez es ms real. Los pases desarrollados an tienen cierta ventaja competitiva, debido a su mejor infraestructura de comunicaciones, pero las diferencias estn reducindose r pidamente, ya que todos est n interesados en que esta nueva sociedad de productores-consumi dores de informacin se extienda lo ms rpidamente posible a todo el planeta. Y los cambios no han hecho ms que empezar... 2010: LA PROPIEDAD SOBRE TODO Mientras la sociedad segua preocupada por la economa ``t radicional'' de los bienes tangibles, la legislacin sobre control de la informacin se desarrollaba a sus espaldas. Ingentes campaas de public idad modelaban el pensamie nto de los individuos del mundo desarrollado, y estas ideas eran despus exportadas al resto del planeta. Algunos pases trataron de oponerse a esto s cambios, por ejemplo no reconociendo patentes sobre tecnologas bsicas para la cura de enfermedades. Pero la oposicin combinada de los gobiernos de los pases desarrollados y de las grandes ``nuevas'' empresas que tenan en la venta de derechos sobre la informacin su principal negocio hicieron que la presin sobre estos es tados fuera difcil de aguantar. Hacia 2005, prcticamente todos los estados se haban ad herido (de grado o debido a fuertes presiones) a los nuevos tratados sobre propiedad inte lectual. Estos tratados eran una simple extensin a la informacin digi tal de los medios pensados para al informacin impresa varios siglos atrs. Pe ro la enorme diferencia entre las nuevas tecnologas y las disponibles dos siglos antes marcaban numerosas amenazas. Con la nueva legislacin, los productores de info rmacin pueden disponer exactamente qu puede hacer un cliente con ella despus de habrsela ``alquilado''. Por ejemplo, los libros electrnicos personales con control de nmero de lecturas hicieron posible que la informacin se vendiese para un slo usuario, y que se le cobrase a ste segn el nmero de veces que consu ltara la obra ``vendida''. El acceso a informacin pblica, muy dificultado por la legislacin sobre re sponsabilidad del proveedor de informacin, desapareci prcticamente a partir de 2007 (incluidas instituciones como las bibliotecas pblicas, que no pudi eron sobrevivir a las leyes que les obligaban a pagar a los productores de informacin por cada lector que usaba su informacin). Los recientes rumores relativos a la posible prohibicin de la edicin en papel de libros, agravarn an ms la situacin, al crear en la sociedad una dependencia total de los libros electrnicos. Mientras que el precio de acceso a la Re d se ha reducido hasta ser despreciable, incluso para los habitantes de los pases menos desarrollados, el coste de acceso a la

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informacin no ha hecho ms que crecer en la ltima dcada. Una nueva clase social, constituida por los que pueden pagarse el acceso a informacin de calidad, est emergiendo como la nueva clase dirigente. Y cada vez ms, la nica posibilidad de entrar en ella es precisamente partic ipar en al produccin de informacin (normalmente como asalariado de alguno de los grandes productores de informacin para la Red). A pesar de las tendencias de principios de siglo, la produccin de informacin cada vez est ms concentrada, y la inmensa mayora de la gente que participa en la Red lo hace slo como consumidor de informacin ``de pago''. Slo la informacin que es considerada como generado r potencial de ingresos es interesante para los productores que controlan la inform acin que se pone en la Red. La situacin empeora por momentos, pues las sociedades generales de autores estn presionando a los gobiernos para que slo sus asociados puedan crear y publicar obras literarias, audiovisuales y software. Se habla de un car n de autor, que restringir an ms las posibilidades de tener una sociedad libre. En pases como Espaa, donde ya el siglo pasado se permiti que estas sociedades cobrasen dinero por cada cinta virgen de vdeo o cada fotocopia vendida, se da como segura la aprobacin de la nueva legislacin. Aunque las estadsticas difundidas por los medios oficiales indican que la produccin de informacin de calidad es cada vez mayor, lo cierto es que se han reducido drsticamente tanto la produccin de inform acin bruta como la diversidad de esta informacin. Los costes de produccin de una pelcula, un program a de ordenador, o una msica, cada vez son en una mayor part e costes de comercializacin (hay que convencer al consumidor que pague por ``ech ar un vistazo''). Capas sociales completas no reciben ya una instruccin adecuada porque no pueden pagar ms que informacin limitada o de baja calidad. Muchas obr as no llegan nunca al pblico porque no encuentran un canal de comercializacin adecuado. Los productores de informacin piden mayores controles contra el mercado ilegal de informacin, que hacia el ao 2008 super (por volumen econmico estimado) a los de armas y a los de estupefacientes. La poblac in reclusa por delitos relacionados con la difusin ilegal de informacin en la Unin Europea super del 50% de la poblacin reclusa total en el ao 2009. Muchos de los famosos escritores, directores de cine y programadores que en el 2007 firmaron el Manifiesto mundial en favor de un sistema de publicacin de contenidos libre y comenzaron a publicar de manera independiente, fueron perseguidos, y permanecen hoy da oc ultos, publicando bajo seudnimo en el mercado ilegal. Muchos intentaron luego volve r a publicar a travs del sistema, pero ninguno de ellos lo consigui, al figurar sus nombres en las listas negras de autores prohibidos. Los recursos que los estados y las empres as productoras de informacin dedican a la persecucin de este mercado son desde hace tiempo mayores que los dedicados a educacin y sanidad, a pesar de las constantes campaas de concienciacin. Uno de los ltimos desarrollos en este campo permitir controlar en tiempo real toda la informacin visual y de sonido reproducida por un equipo. Se es pera que todos los equipos con capacidad de reproduccin de la informacin incluy an uno de estos dispositivos para el 2012, y ya est impl antada a nivel mundial la legislacin que declarar ilegal en 2014 la posesin y uso de cualquier aparato reproductor que no disponga de este dispositivo, que se activa nicame nte tras la identif icacin individual por mtodos genticos. Con l se har por fin imposible la consulta ilegal de informacin por individuos que no hayan pagado por el acceso a ella.

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Los expertos en economa siguen predicie ndo un despegue de la economa mundial, tras los cinco aos de depresin en que est sumergido el planeta despus de unos aos de crecimiento de principio del siglo. Pero por ahora (y a pesa r de la depresin) nicamente se ha experimentado un enorme crecimiento de riqueza entre las empresas de produccin de informacin, que siguen con grandes expectativas de crecimiento, y ya acumulan casi toda la capitalizacin de las bolsas mundiales de valores, en detrimento de los sectores productivos ``tra dicionales'', que han quedado en la prctica fuera de estos mercados. En este ao, 2010, slo un 20% de la pobl acin mundial tiene acceso a la Red, y por primera vez desde que existe, este ao se espera que este nmero disminuya, ya que muchos abonados no pueden pagar las ta sas privadas mnimas de acceso a la informacin. Algunas referencias Son estos escenarios futuristas realmente posibles? Estn las cosas hoy realmente como las contamos? Desde luego, el lector tendr su propio crit erio al respecto. En caso de que quiera contrastarlo con lo que ya est oc urriendo, le proponemos aqu algunas referencias que quiz le interese consultar. Derechos de autor: Cerca de 300 escritores franceses se dirigen a la ministra de cultura para que sea impuesto en la s bibliotecas pblicas un canon por prstamo de libros de unas 75 ptas. por cada prstamo: http://www.elmundo.es/diario/cultura/7N0107.html Los libros comprados en tiendas como eMa tter slo se pueden leer en tu PC: http://www1.fatbrain.com /ematter/support/faq_023.asp Content Guard: Tecnologa Xerox para evitar que los documentos se puedan copiar, y realizar un seguimiento del us o de la obra a travs de Internet: http://www.contentguard.com/overview/technology.htm Curso del MIT 'Ethics and Law on the El ectronic Frontier'. Incluye referencias a artculos y libros sobre la informaci n, libertad de expresin en la red, propiedad intelectual, patentes de software, control de contenidos: http://wwwswiss.ai.mit.edu/6095 Grupo de trabajo Electronic Book Excha nge: las industrias del sector de la publicacin electrnica persiguen una espe cificacin tcnica para implementar proteccin de copyright y distribucin de libros electrnicos: http://www.ebxwg.com/ Anuncios de tecnologas para prot eccin de contenidos digitales: http://www.wired.com/news/news/technology/story/21533.html La ley UCITA se va aprobando en vari os estados de EE.UU. Esta ley est diseada por las empresas de softwa re propietario y prohbe, entre otras muchas cosas, que se revenda el software usado, o que se haga ingeniera inversa. Permitir por lo tanto que las empresas puedan utilizar sin miedo a ser descubiertos formatos de ficheros y protocolos secretos: http://www.badsoftware.com/ http://www.4cite.org/ http://www.gnu.org/philosophy/ucita.html La industria cinematogrf ica de EE.UU. persigue a un ciudadano noruego de 15 aos por desarrollar softwa re que permite reproducir DVDs: http://www.eff.org/IP/Video

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La industria discogrfic a denuncia a Napster: http://www.mp3newswire.net/stories/napster.html http://www.napster.org/ La industria discogrfica denuncia a mp3.com: distri buidores de msica en formato mp3 a travs de Internet: http://www.mp3.com/news/546.html Red Hat: primera empresa de soft ware libre que cotiza en bolsa: http://barrapunto.com/a rticles/99/07/16/1741238.shtml Netscape libera el cdigo fuen te del navegador Navigator: http://home.netscape.com/newsref/pr/newsrelease558.html Copyright 001 Pedro de las Heras Quirs y Jess M. Gonzlez Barahona. Se otorga permiso para copiar y distribuir este do cumento completo en cualquier medio si se hace de forma literal y se mantiene esta nota.

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CAZADORES DE IMGENES Alejandro Madruga Avanza sigiloso por las calles, oteando cada esquina: a veces desciende un poco para observar algo, nada importante, y se eleva nuevamente en busca de mayor visibilidad: las calles estn desiertas. Comienza a girar sobre s mismo. Al fin divisa a un hombre tendido en el piso, desciende hasta pegarse a su cara: es un borracho, nada interesante. Sube, se remonta por encima de los edificios sin rostro, las ventanas cerradas; ni un solo sonido. A lo lejos divisa otra esfera. Se trasmiten mutuamente: es un canal rival, se corta todo contacto y cada cual contina su camino en busca de alguna noticia sensacional que conmocione a todos y que reporte grandes ganancias. Envi otro guin para FamaVideo y no me lo aceptaron, qu tengo que hacer para que me lo acepten? La madre no lo escuchaba, su mirada recorra la pantalla de la computadora revisando las ofertas del servicio de restaurantes a domicilio. Contemplaba el decorado de los platos: "ste parece sabroso". Presion el teclado, y se recost hacia atrs satisfecha, ahora slo tena que esperar unos minutos hasta que llegase el pedido al rea de recepcin, donde el manipulador de alimentos se ocupara de preparar la mesa, por supuesto que al estilo del restaurante escogido, lo cual requera de cierta ambientacin y de un pago adicional, era como comer fuera sin salir de casa. Lo cual le encantaba... Mami, no me escuchas. Ella observ a su hijo: "cmo ha crecido, ya casi es un hombre. Qu edad tiene ya? Deja ver...". Consult a la memoria de la computadora: "Diecisis aos! Yo no s por qu no engorda. Le preguntar a Sofa si su hijo tambin est tan delgado, hay que hacer algo para que engorde...". No vale la pena hablar contigo, t no escuchas, nunca escuchas. El joven encendi la pared-pantalla y se conect con la transmisin en directo del programa "La ciudad al desnudo". En la pantalla aparece el tele-reportero, esa esfera tan familiar en la vida de todos, y que luego de rotar varias veces, se aleja a gran velocidad. Las oscuras calles quedan al descubierto, la cmara implacable se desplaza, est a la caza de imgenes: All estaba la imagen buscada, un hombre se mova entre las sombras. El joven se recost hacia atrs y se aferr a los brazos de la butaca, era el hombre lobo. Le decan as porque utilizaba unas guantillas terminadas en forma de garras con las cuales desgarraba el cuello de sus vctimas. Otra vez viendo esa porquera.

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El joven no se inmut, era su padre con la misma cantaleta de siempre. Cuntas veces te voy a deci r que todo eso es mentira!, que nada de eso sucede en realidad. Hace tiempo que esa informacin dej de ser fidedigna. Esos malditos satlites rastrean la ciudad constantem ente y como no encuentran ninguna noticia sensacional, la inventan. Slo "Canal real", que es el oficial, trasmite con cierto realismo, y para eso funciona tan slo dos hor as al da. Sabes por qu? Porque en las calles no ocurre nada, Nada! Lo que ests viendo son filmaciones falsas, videos elaborados por gentes sin escrpulos, que pr etenden mantener a los tontos sentados el da entero frente a la pantal la hacindoles creer que esas cosas suceden all afuera. Hace aos que todos los canales estn fals eando la realidad, a partir de aquellas primeras tomas de violaciones y asaltos en vivo trasmitidas por "Canal real", surgi una explosin de violaciones, asesinatos, robos... Y lo peor es que tienen a la poblacin asustada... T slo repites lo que dice tu amigo el cientfico. Yo no repito nada, y si lo repito es porque es verdad. A ver, cmo t crees que ese asesino puede estar circulando libremente por la calle sin que la polica lo capture?, y sin embargo, una esferita esta detrs de l filmando todo lo que hace. No es absurdo? Ah est el justiciero azul -grit el mu chacho emocionadoste es el fin del hombre lobo. Tonteras, slo esto me fa ltaba, tener un hijo retrasado mental -y se alej dando un resoplido en busca de su esposa. La encontr en el cuarto, pero era como si no estuviera, tena pue sta aquella careta con los dichosos guantes, ella mova su mano enguantada como si cogiera algo, despus pareca examinarlo detenidamente, y haca como si lo colocara nuevamente, volva a coger otro lo examinaba y pasaba suavemente la mano que descenda sobre el aire. "Ahora era imposible hablar con ella, debe estar en alguna tiend a de ropas haciendo sus compras virtuales". Ya se iba a ir cuando escuch un gemido, vio a su esposa alzar sus manos enguantadas, su cuerpo temblaba sin parar. Eh!, a ti qu te pasa? Pero ella no poda escucharlo Qu te sucede? -Volvi a gritarle. Ella cay sobre el suelo como empujada por alguien, y se puso bocabajo con las manos sobre la nuca. El se precipit sobre la co mputadora y la desconect luego se acerc a su esposa y le quit los espejuelos, sus ojos azules se movan inquietos hacia todas las direcciones, luego la despoj de sus guantes, ella se abraz a l temblando. Qu te sucedi? Unos ladrones entraron armados a la tienda y dispararon sobre el guardia y... Tambin t crees esas cosas. Te han tomado el pelo, eso que tu viste es tan slo un programa alterado, es parecido a los virus informticos, es o es, son como una especie de virus que le han introducido a los sistemas de realidad virtual, y no son mas que delincuentes virtuales o asesinos informticos... Ah, esos son los asesinos informticos.

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S, pero en realidad no son ms que pr ogramas elaborados por algn experto con fines comerciales, detrs de eso est la creacin de nuevos mer cados, por ejemplo ya estn a la venta los policas informticos, que no son ms que vigilantes que se ocupan de evitar que esos delincuentes virtuales pene tren en el sistema. Por cierto que debes reportarlo no vaya a ser que estn instalados en tu computadora. T crees? Seguro, te aconsejo que llames cuanto an tes, si no quieres pasar otro susto. El muchacho estaba aburrido y se puso a mirar algunos de sus videos, transformaciones hechas, cuando nio, a travs del software AutoVIDEO. All estaba convertido en Tarzn saltando de una rama a otra, aunque era su rostro actual, entonces tena diez aos, no er a ni por asomo su cuerpo. En aquella poca l utiliz un programa convertidor que tomaba su biotipo actual y lo converta en un adulto, por supuesto que su fsico era demasiado enclenque por lo que recurri a otro programa, Sansn el cual despus de anal izar su estructura sea y sus msculos, lo someta a un intenso sistema de ejercicios, hasta transf ormarlo en un joven at ltico. Ahora slo faltaba sustituir al hroe de la pelcula por su propia imagen computarizada. Desde entonces fue Tarzn, Superman, Ba tman... Pero todo aquello perteneca a su infancia, eran fantasas de nio. Ahora quer a algo ms real. Contempl su imagen en la pantalla y se admir de esa cor pulencia que nunca lleg a alcanzar por ms ejercicios que hizo. Aunque es justo reconocer que jams llev a cabo un plan sistemtico de ejercicios, siempre careci de voluntad para dedicarse a algo en serio. Mira Patricio, las cmaras estn filmando nuestro barrio, ven para que veas las calles en vivo. Mira, est lloviendo. Lloviendo? A lo mejor sale el ases ino de la lluvia. Siempre que llueve torrencialmente aparece -dijo el joven mientras se pona de pie y sala deprisa para la sala. Bueno no es un aguacero, lo que se dice un aguacero... Est apretando la lluvia, escucha los truenos. Ahora s, tremendo aguacero. El padre tambin corri hacia donde estaban ellos. Al fin cometieron un desliz, el observat orio anunci que hoy no llovera. Son unos farsantes. Una figura con un impermeable oscuro se mova por las calles. Ah est -grit el joven. Ese es... el asesino de la lluvia -d ijo la madre sumamente impresionada. No sean idiotas todo eso es me ntira, no puede estar lloviendo. Cmo puedes estar tan se guro? -pregunt la mujer. Vengan conmigo les voy a demostrar que todo eso es mentira. Vamos a ver la ventana del fondo, la que da a la calle. Ambos salieron detrs de l, el joven lanz una ltima mirada a la pantalla: el asesino estaba detenido, hundi ambas manos en el impermeable y comenz a silbar aquella tonadilla... El padre apret un botn y apareci una ve ntana de forma ovalada. No pudo evitar dar un salto hacia atrs: sobre el cristal golpeaban gruesas gotas.

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No puede ser... El joven corri hacia la sala, la madre detrs. Ella lanz un grito de horror. El asesino estaba caminando por el frente de la casa. Esa lluvia es mentira -grit el padre furioso. Entonces, por qu no abres la puerta y sales a la calle y te cercioras -le dijo el hijo en tono desafiante. Mira ah est, si sales podrs verlo. Vamos sal! l est all afuera! El agua caa a chorros sobre su sombrer o, calado hasta las cejas. Sus enormes ojos inexpresivos se abrieron desmesuradamen te y un brillo esqui zofrnico ilumin su rostro y sus labios se plegar on en una larga sonrisa, aquella enigmtica sonrisa que le helaba el alma a los televidentes: ya ten a un plan, sac su mano del bolsillo, un objeto metlico resplandeca en su mano izquierda. Comenz a caminar de manera resuelta. La puerta de la casa le quedaba a slo pocos pasos. Viene para ac -gr it la madre, y se abraz al hijo. Esto es una broma de mal gusto, voy a llamar a la polica. El telfono no funcionaba. Mralo ah, viene a matarnos -gimi la mujer sin soltarse del hijo. Pero... Ya, esto es el colmo. Qu preten den?, asustarnos. Maa na me voy a quejar a la polica. Maana van a ver... Afuera, alguien tocaba a la puerta.

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WU MING, LAS HISTORIAS COMO HACHAS DE GUERRA Amador Fernndez-Savater amador@sindominio.net Lo que sigue es el prlogo del libro Esta revolucin no tiene rostro, ( Acuarela Madrid, 2003), editado ntegramente bajo una licencia copyleft de libre copia. Esta revolucin no tiene rostro agrupa textos de Wu Ming escritos durante los ltimos dos aos en condiciones y con intenciones muy variopintas: hay textos de coyuntura poltica, cuentos, investigaciones sobre formas de vida, relatos pegados a la accin poltica del movimiento global, cartas de circunstancias a peridicos italianos, panfletos, manifiestos, declaraciones, etc. Una buena muestra de la produccin de uno de los experimentos poltico-literarios ms relevantes de los ltimos aos. Todo ello, y muchos ms elementos que conforman la actividad literario-poltica de Wu Ming, puede encontrarse en su pgina web: www.wumingfoundation.com Generalmente, el mito es la verdad rumorosa de los jodidos, los vencedores tienen la televisin en cadena nacional [...] La leyenda de la peregrinacin a la bsqueda de Aztln, Wyatt Earp en el OK Corral, los poemas de Byron y Espronceda, las aventuras de Sandokan y los Tigres de Malasia, el da en que pap se le puso enfrente a su jefe y lo mand a chingar a su madre, las canciones donde aparecen tres jinetes en el cielo (Dios, Zapata y Jaramillo), Pedro Infante de pobre reivindicador, no son una coleccin de material de mentiras, son otra cosa, algo esencial: son nuestras vidas (Paco Ignacio Taibo II). Quien no piense como Taibo II perder su tiempo leyendo este libro. Los que crean, legitimados por la corriente dominante de la filosofa heredada, que los mitos son mentiras nobles o embustes para engaar a las pobres masas, los cultos que no se dejan atravesar de veras por las historias que leen o escuchan y las tratan como un objeto inerte de disertaciones pedantes, los que citan el Proyecto ms antiguo del idealismo alemn (necesitamos una mitologa de la razn) de Hlderlin, Schelling y Hegel emparentndolo sin vacilacin con las aberraciones que ha conocido el siglo XX, los individuos narcisistas que juzgan como una forma intolerable de opresin cualquier relato que abra un mundo que no slo habite su ego, los enemigos de las pasiones fuertes y los laberintos de la memoria y la imaginacin, los amigos de las versiones nicas, autorizadas, los ojetivosos que slo quieren historias que negocien

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con el presente, todos ellos perdern su tie mpo (y seguramente su paciencia) leyendo a Wu Ming. Sin embargo, otro destino muy distinto est reservado a los que en algn momento de su vida se han visto tentados a arriesgar su timidez, su estatus, su cordura o su vida, porque se les haba agarrado al alma cierta historia oda en cierto sitio a cierta persona que recordaba de forma apre miante lo que hace que merezca la pena vivir. sos comparten con Wu Ming que el fondo ms profundo de todo lo humano es un magma compuesto del material con el que se hacen los sueos: imgenes, historias, personajes de leyenda, signos de fortuna o desa stre, ritos, orculos, etc. Los libros de Wu Ming les buscan a ellos. Desde 1994 a 1999, los miembros de Wu Ming participaron en una de las columnas ms numerosas, creativas y radicales del Luther Blissett Project, la columna boloesa. A principios de la dcada de los ochenta, Luther Blissett era slo el nombre de un jugador de ftbol jamaicano que milit sin demasiado fortuna en el Milan A.C. Pero a finales de los noventa, despus de que una parte del movimiento underground italiano y europeo se lo apropiara y lo promovi era como un seudnimo que cualquiera poda utilizar para firmar acciones estticas o polt icas, Luther Blissett se convirti en el nombre de una especie de moderno Robin Ho od, otro fantasma amenazante para toda autoridad como el General Ludd, cuya ubicuidad difusa representaba la potencia de la comunicacin y de la intelectualidad de masas contra todas los nuevos cercamientos impuestos por el capitalismo de espritu (copyright, derechos de autor, etc.). Un nombre colectivo para designar la creacin y la inteligencia colectiva que est en el corazn de las luchas polticas hoy da, el uso generalizado de la guerrilla de la comunicacin pa ra arruinar los mecanismos de captura de la propiedad intelectual, los media y las instituciones ofic iales del arte y la pol tica, la manipulacin de constelaciones culturales enteras (como la cultu ra pop) para desviar sus elementos en un sentido emancipador y cons truir narrativas de masas polticamente orientadas, literatura-guerrilla, sabotaje del comerciali smo, etc.: todo eso y ms fue el Luther Blissett Project, que arruin el pres tigio de los presupuestos sobre el artista individual y propietario de los creadores medios y volvi locos durante aos a los periodistas y editores que aceptaban tan contentos el vistoso material negro que se les haca llegar discretamente bajo el logo LB (libros falsos, rumores y personajes inventados, leyendas, etc.) en campaa s de guerra psqui ca perfectamente preparadas. Con el nombre mltiple, los futuros Wu Ming firman adems Q (edicin castellana: Mondadori, 2000), una formidable novela de aventuras emplazada a lo largo de los primeros 30 aos de la Reforma, sacudidos violentamente por las grandes sublevaciones campesinas que aspiraban a realizar inmediatamente el paraso en la tierra. Los autores confiesan haber situado la novela en esa poca porque todos los elementos que constituyen nuestra modernidad estn de alguna manera all presentes, in nuce: comunicacin de masas, pugnas por la libre circulacin del conocimiento, xodos masivos, capitalismo financiero insurrecciones que expresan las significaciones que nutren el moderno proy ecto de autonoma todava en un lenguaje religioso, etc. Este western teolgico, traducido a multitud de idiomas, es uno de los resultados ms brillantes en la creaci n de mitos con sello Lu ther Blissett. Todos los aspectos que hacen irresistible la lucha poltica se transmiten con un estilo electrizante: disputas tericas interminables, encuentros inslitos, hermosas empresas sin porvenir, enemigos imbatibles, traici ones sorprendentes, exaltacin compartida, viajes clandestinos, etc. Los autores de Q imponen adems a la edicin del libro una

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declinacin de la frmula conocida como copyleft se autoriza la libre reproduccin del libro por todos los medios excepto para usos comerciales. As, para indignacin y rabia de las SGAE de turno, cualquiera puede fotoco piar el libro y rega larle una copia a un amigo. Una punta de lanza importantsima en el conflicto poltico por la libre reproduccin de los productos de la inteligencia colectiva contra todas la s modalidades de propiedad intelectual que privatizan los cerebros y criminalizan la comparticin de saberes. Mediante el copyleft, segn afirman los autores de Q se defiende nuestro trabajo y el trabajo del editor y, al mismo tiemp o, la libertad de los lectores de disfrutar y manipular lo que nosotros escribimos. Luther Blissett nace con los das contados, al menos para las columnas italianas de la iniciativa. El proyecto tiene una vida programada de cinco aos, aparece con los zapatistas en el 94 y desaparece con la revuelta de Seattle en el 99, durante un suicidio ritual, el Seppuku japons. Como dijo el incomparable Cary Grant, es mejor dejarlo demasiado pronto, para que la gente quiera m s, que demasiado tarde, cuando la gente empieza a aburrirse, dijeron los autores de Q para explicar esa decisin. El estilo Blissett para entonces se haba extendi do por todo el mundo. Acaso no son los suyos los rasgos ms relevantes del movimiento de resistencia global que ha sacudido la escena poltica mundial como desde hace mu cho tiempo nadie haca? la importancia fundamental concedida a la comunicacin, no como un canal por donde transmitir mensajes polticos (ya fuesen radicales o ms tradicionales), sino como un mbito ms de intervencin poltica; la crtica radi cal de las nuevas enclosures que el capitalismo impone sobre las tierras com unales creativas la propuesta de smbolos ciegos que representen el carcter irrepresentable del movimiento global (los pasamontaas zapatistas, por ejemplo); la ambigedad constituyente que sortea los callejones sin salida formatea dos por la lgica identitari a (local, global violencia, no violencia, reformismo, revoluci n, amigo, enemigo, etc.), etc. Desde Chiapas hasta Gnova, la intervencin sobre las representaciones, los deseos y los afectos de la multitud global se ha vuelto una cuestin poltica de primer orden que supera las arbitrarias oposiciones entre teora/prctica et alii. Las fbulas de Marcos, los pasamontaas detrs de los cual es estamos ustedes, las manifiestos desobedientes, la sola mencin de Seattle o Praga, la estampa de Carlo Giuliani asesinado, los monos blancos, el otro mundo posible, la frmula del asedio a las zonas rojas como espacios sin derechos, etc., condensan aspira ciones y temores de la sociedad civil global. Son imgenes que, como ocurre con las buenas imgenes que vemos en el cine o transmite el arte, permanecen en la mente y all trabajan en silencio. El repertorio mitolgico del movi miento global es un arma cuya importancia slo puede escapar a los que comparten con el neoliberalismo que el motor del ser humano son las motivaciones econmicas y que lo dems pertenece a una suerte de superestructura derivada. Pues bien, los miembros del colectivo Wu Ming han participado como artesanos annimos de enorme importancia en la guerra de metforas durante la que el movimiento de resistencia global consigui, mediante un juego habilidoso de espejos y en un lapso as ombrosamente breve de tiempo, reflejar al mundo entero la imagen into lerable de unos poderosos en cerrados en sus castillos y sus zonas rojas decidiendo el contenido y la calidad de la vida de todos y cada uno, mientras eran asediados por una multitud airada y alegre de desheredados. Lo hicieron en los Monos Blancos, por ejemplo, un expe rimento poltico de enorme inters nacido al calor de los centros sociales italianos. La imagen que devolvan esos enormes espejos resueltamente manejados era tan infame que los propietarios del mundo

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decidieron romperlos en aicos al precio que fuera: les cost dos balas en la cabeza de Carlo Giuliani el 20 de julio del ao 2001 en la Piazza Alimonda de Gnova, el ataque brutal a una manifestacin de 300.000 pers onas al da siguiente, que Amnista Internacional defini como la ms grande y masiva violacin de derechos humanos en la Europa de posguerra, y decenas de compaeros salvajemente torturados por la polica ascendida a soberana absoluta en un estado de excepcin temporal. Los textos de Wu Ming captan, como pocos otros ms, la intensidad y el drama del acontecimiento-Gnova, su naturaleza ms honda, la atmsfera de pesadilla que reinaba en la ciudad y tambin la belleza y la superioridad tica del gesto de desafo desobediente, que para muchos de nos otros conforman un pe queo 68 en-nuestrascabezas, aunque el provincianismo insoportabl e que rige las mentes que piensan en Espaa no le haya dedicado ni un minuto (slo lo hicieron para cubrir lo de mierda). Su posicin como observadores era privil egiada en Gnova, porque ocupaban la primera fila del cortejo desobe diente que trat de alcanzar la zona roja mediante el recurso a dispositivos de proteccin no agresivos (plsticos, escudos, cascos, gomaespuma, etc.). Y es que en el movi miento global no hay intelectuales que iluminen el sentido de la accin poltica que llevan a cabo otros, las relaciones entre pensar, contar y hacer se han trastocado hasta un punto que quiz animara a Hannah Arendt a escribir una segunda parte de La condicin humana. La participacin de Wu Ming en el movimiento de movi mientos siempre ha estado muy ligada a la narracin de sus victoria s, sus impasses y sus catstrofes, a la elaboracin del inmenso material potico que proporciona la actividad de mltiples fuerzas annimas en marcha, a la produccin de historias y sentido, a la creacin de mitos. Cuando se habla de mitos y poltica, uno evoca inmediatamente la figura de George Sorel, calumniado y malentendido durante mucho tiempo, segn los mismos Wu Ming. Pero Sorel no se equivocaba cuando defina los mitos por contraste con las utopas: stas nos describen modelos acabados (sean paradisacos o pesadillescos), los mitos sin embargo expresan la fuerza de una comunidad, alarman de aventura los odos de quienes los escuchan, devuelven la confianza (que no la fe) en las propias posibilidades, en la propia potencia, que se renueva en el mismo acto de escuchar el relato mtico. Quitan el miedo, vaya. El mito tiene (y ha tenido siempre, si hacemos caso a los antroplogos) una relacin direct a con la nocin de milagro, la causa incausada de nuevas conexiones causales la capacidad humana de empezar de nuevo en la que consiste la poltica. Cu ntos relatos cinematogrficos, novelescos, cotidianos, no transmiten esa idea: todava no est todo visto, y provocan as ese estado de conciencia pico que peda Sorel a los mitos! Por su lado, la poltica, la accin colectiva de autoinstitucin de la socied ad, es el mbito de la actividad humana en el que se expresa mejor el exceso que supone cualquier lazo social a las consideraciones mecanicistas o funcionalistas La accin poltica es el mbito de lo heroico y lo superfluo, de la excelencia y la sobreabundancia; y por eso le viene como un guante el lenguaje del entusiasmo en que consisten los mitos. Es verdad que la reflexin sobre los mitos de Sorel no sorteaba algunos obstculos que podan desembocar finalmente en la justificacin de formas mticas trascendentes (Lder, Modelo, Origen, etc.) que disciplinasen a los sujetos educndoles en la sumisin gregaria a la voluntad de los tribunos. La cr istalizacin del material mtico en una serie de palabras-propaganda que sometan el porvenir a la repeticin de lo previsto por esquemas supuestamente infalibles es el rever so tenebroso de la fuerza mitopoitica. Wu Ming advierte de ello una y otra vez, pero tambin considera con extrema lucidez que ese obstculo no se supera abandona ndo la produccin mtica y optando por la

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desmitificacin como modalidad de crtic a poltica. No. Ese fondo magmtico del ser humano que da sentido(s) a su(s) mundo(s) mediante el relato de historias no se deja apaciguar as como as. Habra que extirpar del ser huma no la tendencia a la admiracin o a la curiosidad, por ejemplo. Se trata ms bien de intervenir en la produccin de sentido desde los territorios de la inmanencia, orie ntndola, atravesando las olas de smbolos con el virtuosismo de un surfista. La lucha no es: mito o no mito, sino mito o fetiche. Para no convertirse en fetiches, los mitos deben ser todo lo contrario del aura segn Benjamin, esto es, reproducibles y perfectibles. Una narrativa de emancipacin es lo contrario de una teologa: no anima la negacin del cuerpo y de los otros en beneficio de ciertas ideas, sino que crea lenguajes comunes a partir de las singularidades y sus trayectorias existenciales. En ese sentido, Gnova desencaden una produccin mtica ejemplar: lo s relatos de lo que haba ocurrido all, del miedo y la desnudez de los cuerpos veja dos, de la tragedia y la extraordinaria fuerza colectiva expresada, se multiplicar on, atravesaron el pl aneta en boca de mil modernos bardos y trovadores, se perf eccionaron entre todos, hicieron volar en pedazos las interpretaciones oficiales que pretendan imponerse, circularon en construccin permanente en todos los s oportes posibles, etc. La elaboracin colectiva de aquella experi encia de viaje inicitico desbord por todos lados las mentiras oficiales y el silencio que pretenda decretar la violencia. Los mitos trascendentes que narran las acciones ejemplares de determinados hroes del sacrificio tienen afortunadamente cada vez menos influencia en la produccin de la subjetividad militante. Ya nadie se siente impelido a imitarlos. Ahora nos encontramos con otros smbolos ms adecuados a una poca que ha debilitado enormemente la frontera entre produccin y reproduccin, una poca que basa en buena medida la creacin de valor en la recuperacin de los valores fuertes de los movimientos polticos de los aos sesenta y sete nta: imaginacin, creatividad, lenguaje, comunicacin, virtuosismo, cualidades de auto organizacin, flexibilidad, afectos, etc. Pero Wu Ming saca las conclusiones opuest as a muchos derrotistas que lamentan amargamente esa recuperacin: no se tr ata de condenar to da experimentacin poltica desde posiciones de nostalgia y resentimiento, sino de pujar por un exceso de imaginacin creadora que no se pueda contener o parasitar o contentar. Si hoy una de las fuerzas productivas principales es el le nguaje, como no va a tener una importancia poltica de primer orden la lucha en el terr eno de las significaciones, el combate entre el vaciado de contenidos fuer tes de la banalizacin medi tica, la propaganda de guerra o el lenguaje empobrecido que se impone en muchas empresas de servicios y la polisemia fecunda de las narraciones mticas polticamente orientadas! El segundo de a bordo de Bill Clinton dijo que la fuerza de trabajo ms importante de este siglo la compondran los manipuladores de smbolos, datos, palabras. La pugna est entre la sumisin a la manipulacin mecnica de signos y el exceso simblico de los relatos que penetren hasta la fibra ms profunda y an imen la autonoma i ndividual y colectiva. Cuando la comunicacin est en la base del sistema econmico-productivo, las comunidades pueden formarse a travs del lenguaje, sin que eso signifique que son comunidades ficticias o ilusorias. Luther Blissett como nombre mltiple que expresaba el amor por el lenguaje y la comunicaci n de los nuevos sujeto s productivos, y la consiguiente revuelta contra todas sus m odalidades de instrumentalizacin, fue un experimento formidable en ese sentido. Wu Ming retoma ahora esa apuesta, madurada por ms aos de reflexin y experiencia. Libertad de le nguaje significa, hoy ms que nunca, abolicin del trabajo asalariado.

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En la va Tolemaide de Gnova, donde la polica detuvo el cortejo desobediente a balazos, amn de gases lacrimgenos y furgonetas lanzadas contra la multitud, muchos sintieron ya un temblor de ti erra que anunciaba la guerr a global permanente que las lites gobales desencadenara n tras el 11 de septiembre. Se acab la belle poque del neoliberalismo. Ahora la guerra se inscribe de modo muy explcito en la constitucin material de la civilizacin capitalista, ya sin mscaras. Wu Ming est excepcionalmente emplazado para pensar los rasgos fundamentales de una pica que anime a hacer la guerra a la guerra: Italia es ahora mismo --como ya lo ha sido en otras ocasiones-el mayor laboratorio de accin poltica antagonista de Europa. Durante un ao entero, se han sucedido co tidianamente las iniciativas contra el rgimen global de guerra infinita: desd e las enormes manife staciones contra la intervencin estadounidense en Afganistn ha sta la huelga general contra el gobierno Berlusconi de la primavera pasada, pasa ndo por la acciones de diplomacia desde abajo de un buen puado de ita lianos integrados en la caravana Action for Peace en Palestina durante la ofensiva israel de abril. Como no poda ser de otro modo, el gang mafioso y racista que compone el gobierno Berlusconi declina a su modo la sempiterna estrategia de la tensin y hace resucitar a unas fantasmales Brigadas rojas para sembrar desconcierto e impotencia entre los actores ms activos del movimiento de movimientos italiano. Toda la sociedad italiana est en ef ervescencia, el movimiento agrupado en torno a los Social Forum que han proliferado por toda Italia se ha convertido en una de las fuerzas fundamentales de oposicin a Berlusconi. Las inmensas cuestiones a todos los niveles que suscita la accin poltica en estas circunstancias de guerra global permanente de guerra econmica, poltica y social contra la humanidad entera, ocupan muchos de los textos de Wu Ming agrupados en Esta revolucin no tiene rostro. De todas formas, la situacin de Wu Ming ha cambiado de un tiempo a esta parte y el grupo se encuentra ahora en otra fase, cuya cartografa es todava una incgnita. Wu Ming ha abandonado la corriente que llev de los Monos Bl ancos a los Desobedientes porque, a su juicio, durante la metamorfosis se perdi el espritu de apertura y contaminacin que define al movimiento de movimientos y se sustituy la lectura poltica viva del periodo presente, y la co nsiguiente lnea pol tica concreta, por un lenguaje de palo incapaz de aprehender los procesos reales en marcha. Segn Wu Ming, las coordenadas analticas que sirvie ron para aferrar las transformaciones en curso durante un cierto periodo ah ora se revelan inservibles: En lo que se refiere a Imperio, estoy conven cido de que, en este momento, se trata de una categora poco til, y al leer los materi ales escritos inmediatamente despus del 11 de septiembre los encuentro demasiado ideolgicos, como si la realidad debiese adecuarse a la fuerza a categoras preexistentes y de moda. El anlisis de Negri y Hardt tena fecha, se refera a una fase anterior del orden mundial, al neoliberalismo, a la new economy, al clintonismo y a un multilateralismo que, en estos momentos, est en crisis. Ahora estamos en la fase del nacional-liberalis mo, de la austeridad y del keynesianismo militar. Una fase difere nte que necesita de otras categoras y de otra pica. No necesariamente todo lo que han escrito Negri y Hardt debe ser dejado a un lado, pero hay mucho que investigar. Trat amos de evitar lecturas desalentadoras, que producen sobre todo una sensacin de impotencia y que no revelan nada sobre la complejidad y la fuerza-invencin de movimi entos de los cuales nosotros slo hemos escuchado el llanto de un recin naci do. Tambin las formas de la guerra (preventiva, global permanente o como quiera llamrsela) cambiarn a causa del

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conflicto. Evitemos, si es posible, producir una nueva jerga terica llena de palabrascontrasea. No tenemos ninguna necesidad de un lenguaje reiterativo y alienante, hecho de ritornelos identitarios y de con ceptos vacos. sta es la mejor forma de, por decirlo en trminos de Bifo, abandonar las ilusiones y prepararse para la lucha, que es tambin la lucha c ontra nuestras ilusiones de ayer. Pero, por otro lado, Wu Ming prosigue su trayecto: narraciones de todo tipo (novelas, textos de combate, infiltracin en la cultura de masas, et c.), mitopoiesis, investigacin de signos de creatividad y gest os de rechazo en los modos de vida que se dan en los intersticios entre el underground y la accin poltica, creacin de una comunidad viva de lectores, oposicin a la pr opiedad intelectual, bsqueda de una pica adecuada al momento histrico, con todas las desviaciones oportuna s y los replanteamientos necesarios, militancia dentro del movimiento global y del especfico movimiento italiano, en el espritu que te nan los primeros Social Forums de abrir espacios de cooperacin entre diferentes y evitar en lo posible todas las formas de canibalismo poltico que han devorado a la izquierda desde hace dcadas, etc. Pescando, distribuyendo, contando y riendo siempre, rie ndo de frente al horror, para resistir, riendo de frente al peligro, para redimensi onarlo, riendo para incen diar los tigres de papel. Copyright 2002 Amador Fernndez-Savater Este texto es copyleft. Se permite su copia y reproduccin literal por cualquier medio siempre y cuando esta nota se mantenga.

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William Gibson, el resurgir del ciberpunk POR NMADA "El cielo del puerto tena el color de una pantalla de televisor sintonizando un canal muerto..." (El Neuromante) "Casey tena veinticuatro aos. A los veintids haba sido un vaquero un cuatrero uno de los mejores del Ensanche. Haba sido entrenado por los mejores, por Mc Coy Pauley y Bobby Quine, leyendas en el negocio. Operaba en un estado adrenalnico alto y casi permanente, un derivado de juventud y destreza, conectado a una consola de ciberespacio hecha por encargo que proyectaba su incorprea conciencia en la alucinacin consensual que era la matriz. Ladrn, trabajaba para otros: ladrones ms adinerados, patrones que provean el extico software requerido para atravesar los muros brillantes de los sistemas empresariales, abriendo ventanas haca los ricos campos de la informacin." (El Neuromante) William Gibson, imagin un futuro oscuro donde la lluvia cida cae sobre ciudades que esconden clnicas clandestinas de "bio-implantes" electrnicos; antros donde los "cowboys del ciberespacio" trafican con datos y venden sus servicios al mejor postor; calles gobernadas por los Hosaka (la temible mafia japonesa) y todo ello bajo el control absoluto del gobierno tecnolgico de las grandes corporaciones. La literatura de ciencia ficcin sobre futuros extraterrestres con gobiernos de robots, pasaba a una nueva etapa imaginaria: el cyberpunk, como lo bautizara el tambin escritor Bruce Sterling (muy conocido en Internet por su libro "La caza de Hackers" ). El trmino "ciberespacio", la inspiracin del paisaje de la pelcula "The Matrix" junto a las intrusiones de Neo en la "matriz", el conocido juego de rol "Cyberpunk" las proyecciones hipnticas en festivales de msica electrnica, etc... todas esas atmsferas estn influenciadas (en mayor menor medida) por este hombre que tmidamente parece esconderse detrs de sus redondas gafas. Gibson llegaba a la vida un 17 de Marzo de 1948 en Conway (al sur de California). Hijo nico de un contratista civil que haba prosperado durante la construccin de Oak Ridge (donde se construyo la primera bomba atmica), paso su infancia en las montaas del sudoeste de Virginia. A sus 19 aos emigr haca Canad, huyendo de un posible alistamiento forzoso para combatir en la guerra del Vietnam, de la que est totalmente en contra. Vive desde 1972 en Vancouver con su esposa y sus dos hijos. En 1977, cuando comienza a escribir historias cortas, la Universidad Britnica de Columbia le concede

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una licenciatura en literatura inglesa. Es ms tarde cuando con su primera e impactante novela "El Neuromante" gana tres de los ms prestigiosos premios de ciencia ficcin: el premio Hugo el Philip K. Dick Memorial y la concesin del premio Nebula en 1984. Es en este tiempo donde en su mquina de escribir porttil Hermes de 1927 tipe por vez primera el trmino "ciberespacio" : "Un ao all y an soaba con el ciberespacio, la esperanza desvanecindose cada noche. Toda la cocana que tomaba, tanto bu scarse la vida, tant a chapuza en Night City, y an vea la matriz durante el su eo: brillantes reticulados de lgica desplegndose sobre aquel incoloro vaco..." (El Neuromante) "..una representacin grfica de los datos ab strados por bancos de cada ordenador en el sistema humano. Complejidad impensable. Lneas de luz trazadas en el noespacio de la mente, cmulos y constela ciones de datos. Como luces en la ciudad, alejndose..." "Es una alucinacin consensual experimentada diariamente por millones de legtimos operadores en todas las naciones... una representacin grfica de informacin proveniente de todas las computadoras del sistema humano. Una complejidad inimaginable..." En un tiempo, en el que Internet era del ac ceso nico de ciertas instituciones militares y acadmicas y en la que las computadoras empezaban a formar parte del mobiliario electrnico del hogar, W. Gibson nos descubr a en su novela un posible y muy cercano futuro (quizs nuestro actual presente), donde gran parte de la vida mortal transcurre interconectada a travs de "c onsolas de ciberespacio" a la inmensa "red de datos de realidad virtual". Sus novelas siguientes y dando continuidad a la saga Sprawl Series de la que forma parte el "Neuromante" son "Count Zero" (aqu en Espaa titulada como "Conde Cero" )(1986) y "Mona Lisa acelerada" (1988). Y tras la explosin del uso pblico de Internet, Gibson in fluenciado por ello, escribe una nueva saga: Bridge trilogy donde es ms presente en sus textos toda la gran locura tecnolgica que acababa de comenzar: "Luz virtual" (1993), "Idoru" (1996) y "Todas las fiestas de maana" (1999). Otras obras suyas editadas son "Difference Engine" (1991) en colaboracin con el escritor Bruce Sterling y la recopilacin de historias cortas "Quemando Cromo" (1986). Su ltima novela, "Reconocimiento de Patrones" refleja la crisis paranoide en su pas, tras los ataques terro ristas del 11 de Septiembre. Relatando la bsqueda en Internet de fragmentos de una filmacin mist eriosa, por parte de una joven que vive las secuelas de la muerte de su padre en las Torres Gemelas. En sus historias, Gibson ya describe los sistemas de seguridad implantados en los sistemas computacionales que forman el ci berespacio. Y como estos son protegidos por software bautizados por el autor como "Ice" (hielo), y que a menudo son asaltados por cowboys del cyberespacio en busca de un botn en forma de datos:

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"Bobby era un cowboy. Bobby era un asaltante, un ladrn que despojaba al sistema nervioso electrnico de la humanidad...". Como ejemplo, un fragmento de la historia corta "Quemando Cromo, donde dos "cowboys" intentan asaltar un sistema protegido llamado "Cromo": "Haca calor, la noche en que quemamos a Cromo. Afuera en los malls y las plazas, las palomillas se mataban a chocazos contra el nen, pero en el loft de Bobby la nica luz era la de la pantalla del monitor y de los LEDS rojos y verdes del panel frontal del simulador de la matriz. Me saba de memoria todos y cada uno de los chips del simulador de Bobby; pareca como una Ono Sendai VII cualquiera, la Ciberespace Seven, pero yo lo haba reconstruido tantas veces que era casi imposible encontrar un slo milmetro cuadrado original en todo aquel silicio" Otro fragmento ms descriptivo en "Conde Cero": "Haba llegado a casa para en seguida concentrarse en aquello; introdujo un rompehielos que haba alquilado a Dos-por-Da y conect, buscando la base que elegira como primer objetivo real. Supongo que aqulla era la manera de proceder :si quieres hacerlo, entonces hazlo. Haca apenas un mes que tena la pequea consola Ono-Sendai, pero ya saba que quera ser algo ms que un simple salchichero de BarryTown. Bobby Newmark, alias 'Conde Cero'; pero ya haba terminado. Los espectculos nunca terminaban as, nada ms comenzar. En un show, la chica del hroe, o tal vez su socio,, entrarla corriendo, quitara los trodos de un tirn y dara un manotazo al pequeo interruptor rojo de OFF. Para que te salvaras, para salvarte. Pero ahora Bobby estaba solo, con su sistema nervioso autnomo dominado por las defensas de una base de datos ubicada a tres mil kilmetros de distancia de Barrighton, y l lo saba..." Lgicamente esta "prosa electrnica" motivara aos ms tarde a miles de adolescentes a realizar sus primeras acciones de "hacking" dentro de la recin estrenada Internet.

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Quizs sera el propio Gibson, sin saberlo, quien incit a esos hackers que desencriptaron y divulgaron una poesa suya, que trata sobre la muerte y titulada como Agrippa En su obra "Idoru" nos acerca ya al presente y a la idolatra que sienten los humanos haca seres virtuales. Nos conduce a ello con su personaje "Rei Toei", una joven que vive en el "ciberespacio" siendo toda una estrella del pop amada por sus incondicionales fans. Conocidas ya por casi todos los veteranos en la red, es esa belleza virtual de Internet:: Kyoko DK96 las presentadoras virtuales de canales de TV y la herona virtual por excelencia salida de los videojuegos Lara Croft Concebidas quizs por sus creadores bajo el influjo de "Idoru"? Algunos de los relatos de Gibson tambin han sido llevados a la gran pantalla. La pelcula ms taquillera (aunque no muy celebrada por la critica), fue "Johnny Mnemonic"(1995) Un guin recuperado de una historia corta en el libro "Quemando Cromo", donde un Keanu Reeves (a este chico le va el gnero ;-) transporta datos secretos en su ampliacin electrnica del cerebro."Jhonny" debe descubrir la secuencia de descarga si no quiere que le explote la cabeza. Esta pelcula an puede encontrarse fcilmente y es recomendable para todo aquel que quiera introducirse en el universo de Gibson. Tambin de esa recopilacin de historias, se film su relato "Hotel New Rose"(1999) con los famosos actores Christopher Walken y Willem Dafoe. Es destacable su participacin como guionista en algn captulo de la serie Expediente-X y en la saga de Alien, escribiendo el guin de Alien-3 As mismo su filmografa podra aumentar, si se cumplen esos rumores que hay en la red sobre la posible filmacin de "Neuromante".El encargado de aceptar tal reto sera el prestigioso Chris Cunningan (os acordis de la chica del anuncio de PlayStation ?) Y quizs tambien algn da podamos disfrutar de ver en cine "Conde Cero", ya que Atlas Entertainment compr los derechos para poder filmarla. Por el momento, tenemos sus fabulosos libros para romper la rutina de nuestra vida dentro de la "matriz" Por nmada en sinDominio.net Este documento es libre. Y est bajo la licencia Creative Commons Por tanto, se permite difundir, citar y copiar literalmente su contenido, de forma ntegra o parcial, por cualquier medio y para cualquier propsito, siempre que se mantenga esta nota y se cite procedencia.

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EL MERCADO DE INVIERNO William Gibson Llueve mucho, aqu arriba; hay das de invierno en que realmente la luz no llega en absoluto, slo un gris brillante, indeterminado. Pero en cambio hay das en que parece que corriesen de pronto una cortina para encandilar con tres minutos de montaa suspendida, iluminada por el sol, la marca de fbrica al comienzo de la propia pelcula de Dios. As era el da en que llamaron sus agentes, desde lo profundo del corazn de su pirmide espejada de Beverly Boulevard, para decirme que ella se haba fusionado con la red, que se haba pasado al otro lado definitivamente, que Reyes del sueo iba a ganar tres de platino. Yo haba editado la mayor parte de Reyes, haba hecho los mapas cerebrales y haba repasado todo con el mdulo de barrido rpido, de modo que estaba en la cola para cobrar mi parte de derechos de autor. No, dije, no. Y luego s, s, y les colgu el telfono. Agarr la chaqueta y baj las escaleras de tres en tres, directo al bar ms cercano y a un desmayo de ocho horas que termin en un saliente de hormign a dos metros por encima de la medianoche. Agua de False Creek. Luces de ciudad, aquel mismo cuenco de cielo gris, ms pequeo ahora, iluminado por tubos de nen y de vapor de mercurio. Y nevaba, copos grandes, aunque no muchos, que al tocar el agua negra desaparecan sin dejar rastro. Mir hacia abajo y vi los dedos de mis pies que sobresalan del borde de hormign, el agua entre ellos. Llevaba zapatos japoneses, nuevos y caros, botas de piel de Ginza con remate de caucho en las puntas. Me qued all de pie un buen rato antes de dar aquel primer paso atrs. Porque ella estaba muerta, y yo la haba dejado partir. Porque ahora ella era inmortal, y yo la haba ayudado a entrar en ese estado. Y porque saba que esa maana me llamara por telfono. Mi padre era ingeniero de sonido, ingeniero de grabaciones en estudio. Haca mucho tiempo que estaba en el negocio, incluso desde antes de la tecnologa digital. Los procesos en los que intervena eran en parte mecnicos, con esa cualidad aparatosa, casi victoriana que se encuentra en la tecnologa del siglo veinte. El era ante todo operario de torno. La gente le llevaba grabaciones de audio y l pirogrababa los

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sonidos en surcos sobre una placa circular de laca. Luego, la placa era galvanizada y empleada en la construccin de una prensa que imprimira discos, esas cosas negras que se ven en las tiendas de antigedades. Y lo recuerdo una vez, pocos meses antes de morir, contndome que cier tas frecuencias transitorias creo que las llam podan fcilmente quemar la cabeza, la cabeza cort ante, de un torno de grabacin. Esas cabezas eran increblemente caras, as que uno impeda que se quemasen con algo que se llamaba acelermetro. Y en eso estaba pensando, all de pie, con los dedos de los pies por encima del agua: la cabeza, ardiendo. Porque eso fue lo que le hicieron. Y eso era lo que ella quera. Lise no tuvo acelermetro. Desconect mi telfono cuando iba hacia la cama. Lo hice con la punta de un trpode alemn de estudio cuya reparacin ib a a costar el sueldo de una semana. Despert un extrao tiempo des pus y tom un taxi de regres o a Granville Island y a la casa de Rubin. Rubin, en un sentido que nadie entiende del todo, es un maestro, un profesor, lo que los japoneses llaman un sensei. De lo que es maestro, en verdad, es de la basura, de trastos, de desechos, del mar de objetos ab andonados sobre el que flota nuestro siglo. Gomi no sensei. Maestro de la basura. Lo encontr, esta vez, sentado en cuclilla s entre dos mquinas de percusin de aspecto cruel que no haba visto nunca: herrumbrosas patas de araa dobladas hacia el corazn de abolladas constelaciones de latas de acero recogidas en los basureros de Richmond. Nunca llama estudio al sitio donde trab aja, nunca se refiere a s mismo como artista. Perder el tiempo, dice para desc ribir lo que hace, que aparentemente ve como una extensin de tardes infantiles perfectamente aburridas en patios traseros. Deambula por ese espacio atascado, lleno de basura, una especie de minihangar adosado a la parte del Mercado que da sobr e el agua, seguido por la ms inteligente y gil de sus creaciones, como un Satans vaga mente afable empeado en la elaboracin de procesos cada vez ms extraos en su continuo infierno egomi. He visto a Rubin programar sus construcciones para identific ar y atacar verbalmente a los peatones vestidos con prendas del diseador ms famoso de una estacin dada; otras construcciones se ocupan de misiones ms os curas, y unas pocas parecen construidas con el nico propsito de reconstruirse con el mayor ruido posible. Rubin es como un nio; tambin vale mucho dinero en galeras de Tokio y Pars. As que le cont lo de Lise. Me dej habl ar, sacrmelo de adentr o, y luego asinti con la cabeza. Ya s dijo. Un imbcil de la CBC ha llamado ocho veces. Bebi algo de una taza abollada. Quieres un Wild Turkey sour? Por qu te llamaron? Porque mi nombre aparece en la contracartula de Reyes del sueo. En la dedicatoria. Todava no lo he visto. Ya trat de llamarte? No. Lo har. Rubin, est muerta. Ya la cremaron. Ya lo s dijo. Y te va a llamar. Llvame a casa dijo, y las palabras me golpearon como un ltigo. Creo que sacud la cabeza. Llvame a casa. Haba all nive les de dolor, y sutileza, y una crueldad asombrosa. Y supe entonces que nunca me haban odiado, nunca, tan profunda o

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totalmente como esa niita perdida me odiab a ahora, me odiaba por la forma en que yo haba mirado, y luego apartado la mirada, junto a la refrigeradora slo-cerveza de Rubn. Entonces si sa es la palabra hice una de esas cosas pe uno hace y nunca sabe por qu, aunque algo dentro e uno sa be que nunca podra haber hecho otra cosa. La llev a casa. Tengo dos habitaciones en un viejo edificio de apartamentos en la esquina de la Cuarta y MacDonald, dcimo piso. Los ascensores suel en funcionar, y si te sientas en la baranda del balcn y te inclinas hacia atrs, apoyndote en la esquina del edificio de al lado, ves una pequea ranura ve rtical de mar y montaa. Ella no haba dicho una palabra en todo el camino desde la casa de Rubin, y la borrachera se me estaba pasando y yo me senta muy incmodo mientras abra la puerta y la haca entrar. Lo primero que vio fue el mdulo porttil de borrado rpido que yo haba trado del Piloto la noche anterior. El exoesqueleto la llev por la polvorie nta alfombra con ese mismo paso, el paso de una modelo por una pasarela. Lejos del al boroto de la fiesta, oa los ruidos metlicos que ese movimiento produca. Se detuvo all, mirando el mdulo de borrado rpido. Vea las costillas cu ando ella se quedaba quieta as, se las adivinaba en la espalda a travs del araado cuero negro de la chaqueta. Una de esas enfermedades. De las antiguas que nunca han identificado del todo o de las nuevas todas ellas demasiado evidentemente ambien tales a las que ni siquiera han dado nombre. No poda moverse sin ese esqueleto ex tra, y lo tena conectado directamente al cerebro, con un interfaz mi oelctrico. Los tirantes de policarbono de aspecto frgil le movan los brazos y las piernas, pero un sistema ms sutil, de incrustaciones galvnicas, le controlaba las manos delgadas. Pens en patas de rana retorcindose en un laboratorio de biologa de escuela secundaria, y en seguida me odi por pensarlo. Esto es un mdulo de borrado rpido di jo, con una voz que yo nunca haba odo, distante, y pens que tal vez el efecto del wizz se estaba desvaneciendo. Qu hace aqu? Edito dije, cerrando la puerta a mis espaldas. No me digas y se ech a rer. De verdad? Dnde? En la Isla. Un sitio llamado el Piloto Autonmico. Entonces se dio vuelta, la mano sobre la cad era echada hacia adelante, se balance esa cosa la balance y el wizz y el odio y una terrible pa rodia de lujuria saltaron hacia m como una pualada desde aquello s descoloridos ojos grises. Quieres hacerlo, editor? Y volv a sentir el latigazo, pero no iba a tolerarlo de nue vo. As que la mir framente desde algn punto del ncleo al etargado por la cerveza de mi cuerpo andante, parlante, sano y totalmente normal, y las palabras me salieron de adentro como un escupitajo: Sentiras algo si lo hiciera? Un latido. Tal vez parpade, pero su cara no lo registr. No dijo, pero a veces me gusta mirar. Rubin est de pie frente a la ventana, dos das despus de la muerte de ella en Los Angeles, mirando la nieve que cae en False Creek. As que nunca te aco staste con ella? Uno de sus tente-en-pies, una lagartija Esch er con ruedas, recorre la mesa delante de m con el cuerpo encogido. No digo, y es verdad. Entonces me r o. Pero nos conectamos a fondo. La primera noche.

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Estabas loco dice, con cierta aprobacin en la voz. Te podra haber matado. Se te podra haber parado el corazn, la respir acin... Se vuelve hacia la ventana.No te ha llamado todava? Nos conectamos a fondo. Nunca lo haba hecho. Si me hubieras pre guntado por qu, te habra dicho que yo era un editor y que eso no era profesional. La verdad sera ms bien algo as. En el oficio, en el oficio legtimo nun ca he hecho pomo llamamos al producto en bruto sueos secos. Los sueos secos son descargas neuronales de niveles de conciencia a los que la mayora de las personas slo tienen acces o durante el sueo. Pero los artistas, el tipo de artistas con los que trabajo en el Piloto Autonmico, son capaces de romper la tensin superficial, sumergirse hasta lo hondo, bajar y salir, salir al ocano de Jung y traer... pues, eso, sueos. No nos compliquemos. Supongo que algunos artistas siempre lo han hecho, en el medio que sea, pero la neuroelectrnica nos permite tener acceso a la experiencia, y la red lo recoge todo en los cables, de modo que podemos empacarlo, venderlo, ver cmo se mueve en el mercado. Bueno, cuanto ms cambian las cosas... Es algo que a mi padre le gustaba decir. Por lo comn recojo el producto bruto de spus de pasar por un estudio, filtrado a travs de varios millones de dlares en pa ntallas acsticas, y ni siquiera tengo que ver al artista. Lo que le damos al consumidor ha sido estr ucturado, equilibrado, convertido en arte. Todava hay gente suficientemente ingenua como para creer que de verdad gozaran conectndose directamen te con alguien a quien aman. Creo que la mayora de los adolescentes lo prueban alguna vez. Desde luego, es muy fcil de hacer; Radio Shack te vende la caja, los trodos y los cab les. Pero yo nunca lo haba hecho. Y ahora que lo pienso, no s si podr explicar por qu. Ni siquiera s si quiero intentarlo. S s por qu lo hice con Lise, por qu me sent a su lado en mi divn mejicano y le conect el cable ptico en el enchufe de la columna, el liso risco dorsal del exoesqueleto. Lo tena muy arriba, en la ba se de la nuca, escondido bajo el pelo oscuro. Porque ella aseguraba que er a una artista, y porque yo sa ba que estbamos trabados, por alguna razn, en combate total, y yo no iba a perder. Tal vez para ti no tenga sentido, pero es que nunca la conociste, o la conoces por Reyes del sueo, que no es lo mismo. Nunca sentiste el hambre que ella tena, que no era ms que una necesidad seca, horriblemente firme. La gente que sabe exactamente lo que quiere siempre me ha asustado, y haca mucho tiempo que Lise sab a lo que quera, y no quera nada ms. Y tuve miedo, entonces, de admitir que tena miedo, y ya haba visto suficientes sueos de desconocidos, en la sala de mezclas de Piloto Autonmico, para saber que los monstruos interiores de la mayora de la gente no son ms que tonteras, cosas absurdas a la tranquila luz de la propia conciencia. Y yo segua borracho. Me puse los trodos y mov el conmuta dor del mdulo de borrado rpido. Haba desconectado las funciones de estudio pa ra convertir temporalmente ochenta mil dlares en piezas electrnicas japonesas en el equivalente de una de esas cajitas de Radio Shack. All vamos dije y toqu el interruptor. Las palabras. Las palabras no pueden. O quiz slo un poco, si supiera cmo empezar a describirlo, lo que sali de ella, lo que ella hizo... Hay un segmento en Reyes del sueo; es como si fueras en moto a medianoche, sin luces, aunque por alguna razn no las n ecesitas, corriendo a toda velocidad por un tramo de carretera en lo alto de un acan tilado, tan rpido que vas suspendido en un cono de silencio y el trueno de la moto se pierde a tus espaldas. Todo se pierde a tus

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espaldas... No es ms que un abrir y cerrar de ojos en Reyes, pero resulta ser una de las mil cosas que recuerdas, que visitas, se in corporan a tu vocabul ario particular de sensaciones. Asombroso. Libertad y muerte, all, el filo de la na vaja, para siempre. Lo que recib fue la versin para adultos, una rfaga en bruto, una cascada infernal, sin cortes, que caa estallando en un vaco que heda a pobreza y a falta de amor y a oscuridad. Y sa era la ambi cin de Lise, esa rfaga, vista desde adentro. Quiz haya durado cuatro segundos. Y, claro, haba ganado ella. Me quit los trodos y mir fijamente a la pa red; tena los ojos hm edos, y los carteles enmarcados daban vueltas. No poda mirarla. O que desconectaba el cable ptico. O cmo cruja el exoesqueleto al levantarla del divn. O c mo haca tictac, con cierta co quetera, mientras la llevaba a la cocina a buscar un vaso de agua. Y me puse a llorar. Rubin inserta una delgada sonda en el vientre de un lento tente-en-pie y examina los circuitos a travs de unas gafas lupa con diminutas luces montadas en las sienes. Y entonces? Quedaste enganchado. Se enc oge de hombros, levanta la vista. Ha oscurecido, y los haces gemelos me hieren la cara, en su granero de metal hay una humedad helada y del otro lado de las agua s ulula una solitaria sirena. Y entonces? Ahora me encojo yo de hombros. Lo hice, eso es todo... No pareca que pudiese hacer otra cosa. Los haces vuelven a hundirse en el corazn de silicio de su juguete estropeado. Entonces ests bien. Fue una verdadera eleccin. Lo que quier o decir es que ella estaba hecha para ser lo que es. T tenas tanto que ver con ese sitio donde ella est ahora como el mdulo de borrado rpido. Si no te hubiera encontrado a ti, habra encontrado a otra persona... Hice un trato con Barry, el jefe de edicin, y consegu veinte minutos a las cinco de una fra maana de septiembre. Lise entr y me dispar con lo mismo, pero esta vez estaba preparado, con los altavoces y los ma pas cerebrales, y no tuve que sentirlo. Me llev dos semanas, juntando los minutos en la sala de edicin, reducir lo que ella haba hecho a algo que pudiera hacerle probar a Max Bell, propietario del Piloto. Bell no estaba contento, nada contento, cua ndo le expliqu lo que haba hecho. Los editores inconformistas pueden ser un problema, y la mayora de los editores terminan por decidir que han encontrado a alguien que ser el prximo monstruo, y entonces empiezan a derrochar tiempo y dinero. Asinti cuando termin el discurso, y entonces se rasc la nariz con la tapa de su rotula dor rojo. Aja. Ya entend. Lo ms excitante desde que a los peces le salieron patas, no es as? Pero se conect para probar la demost racin que yo haba montado, y cuando la grabacin sali con un clic de la ranura de su consola Braun, se qued mirando a la pared, sin expresin. Max? Eh? Qu te parece? Qu me parece? Yo... Cmo has dicho que se llama? Parpade. Lisa? Quin dices que la tiene contratada? Lise. Nadie, Max. Todava no la ha contratado nadie. Santo Dios. Segua inexpresivo. Sabes cmo la encontr? pregunta R ubn, esquivando destar taladas cajas de cartn para buscar el interruptor de la luz. Las cajas estn llenas de gomi meticulosamente clasificado: pilas de liti o, condensadores de tntalo, conectores RF,

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circuitos experimentales, transformadores fe rroresonantes, carretes de cable de barra colectora... Hay una caja lle na de cabezas cortadas de muecas Barbie, otra con manoplas blindadas de seguridad industrial qu e parecen guantes de traje espacial. La luz inunda la sala, y una especie de mantis de Kandinski hecha con lata recortada y pintada balancea su cabeza, del tamao de una pelota de golf, hacia la bombilla iluminada. Andaba por Granville, buscando gomi en un callejn, y la encont r all sentada. Vi el esqueleto, y ella no tena buen aspecto, as que le pregunt si se sent a mal. Nada. Slo cerr los ojos. No es asunto mo, me digo. Pero vuelvo a pasar cuatro horas ms tarde y ella no se ha movido. Mira, ca rio, le digo, tal vez tengas el hardware apolillado. Yo puedo ayudarte, de acuerdo? Nada. Cunto tiempo llevas ah? Nada. As que me largo. Se acerca al banco de trabajo y acaricia las delgadas patas metlicas de la mantis con un plido dedo ndice. Detrs del banco, colgados de un tabl ero de herramientas hincha do de humedad, hay alicates, destornilladores, pinzas de atar y envolver, un oxidado rifle Daisy BB, separadores, plegadores, sondas lgicas, pistolas de soldar, un oscilo scopio de bolsillo, aparentemente todas y cada una de las herra mientas de la historia humana, sin la menor intencin de orden, aunque nunca he visto vacilar la mano de Rubin. Despus volv dice. Dej pasar una hora. La encontr desmayada, sin conocimiento, as que me la traje aqu e insp eccion el exoesqueleto. Las pilas estaban secas. Se haba arrastrado hasta all cuando se le acab la corriente y se sent a morir de hambre, supongo. Cundo fue eso? Como una semana antes de que t te la llevaras. Y si se hubiera muerto? Si no la hubieses encontrado? Alguien la encontrara. Ella no poda pedir nada, entiendes? Slo tomar. No soportaba un favor. Max le encontr agentes, y un tro de socios pasmosamente hbiles lleg al YVR al da siguiente. Lise no quera ir hast a el Piloto para reunirse con ellos, insisti en que los recibisemos en casa de Rubin, donde segua durmiendo. Bienvenidos a Couverville dijo Rubin cuando cruzaron la puerta. Su rostro alargado estaba manchado de grasa, la bragueta de sus maltratados pantalones de fajina ms o menos sujeta con un gancho de al ambre retorcido. Los muchachos sonrieron automticamente, pero hubo algo ligeramente ms autntico en la sonrisa de la chica. Seor Stark dijo, estuve en Londres la semana pasada. Vi su montaje en la Tate. La fbrica de bateras de Marceo dijo Rubin. Dicen que es escatolgica, los ingleses... Se encogi de hombros. Ingleses. Quiero decir, quin sabe? Tienen razn. Adems es muy graciosa. Los muchachos, all de pie con sus trajes, resplandecan como faros. La demostracin haba llegado a Los Angeles. Saban. Y t eres Lise dijo la chica, avanza ndo a duras penas por el camino abierto entre el amontonado gomi de Rubin. Pronto vas a ser una persona muy famosa, Lise. Tenemos muchas cosas de que hablar... Y Lise se qued all, sostenid a por el policarbono, y la expr esin de su rostro era la que yo haba visto aquella primera noche, en mi edificio, cuando me pregunt si quera acostarme con ella. Pero si la agente se dio cuenta, no lo demostr. Era una profesional.

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Me dije que tambin yo era un profesional. Me dije que me relajara. El Mercado est rodeado de fogatas que arden con luz mortecina en latas de acero. Sigue nevando, y los chicos se apian junt o a las llamas como cuervos artrticos, saltando en uno y otro pie mientras el viento les azota los abrigos oscuros. Ms arriba, en las pseudoartsticas, destartaladas chabol as de Fairview se ha congelado en la cuerda la ropa de alguien; los cuadros rosados de sbanas destacan sobre el fondo de mugre y el caos de platos de antena y pane les solares. El molino de viento batidora-dehuevos de algn eclogo da vue ltas y vueltas, vueltas y vueltas a los ndices hidromtricos en una burla giratoria. Rubin camina pesadamente, calzado con zapatos de caucho L. L. Bean salpicados de pintura, la cabeza abultada hundida en una chaqueta militar demasiado grande. A veces uno de los encorvados adolescentes lo seala mientras pasamos, el tipo se que construye cosas disparatadas los robots y esa mierda. Sabes cul es tu problema? dice cuando estamos bajo el puente, ya rumbo a la Cuarta.T eres de los que siempre leen el manual. Cualquier cosa que la gente construye, cualquier clase de tecnologa, va a tener una finalidad especfica. Es para hacer algo que alguien ya entiende. Pero si es nueva tecnologa, abrir reas en las que nadie haba pensado antes. T lees el manua l, hermano, y entonces no juegas, no de la misma manera. Y te asombras cuando alguien usa el chisme para hacer algo que a ti nunca se te haba ocurrido. Como Lise. Ella no fue la primera. El trnsito retumba encima de nosotros. No, pero seguro que s es la primera persona que t conoces que se ha traducido a un programa de hardware. No perdiste el sue o cuando el fulano ese lo hizo, hace tres o cuatro aos, el chico francs, el escritor? En realidad no pens mucho en eso. Un artilugio. PR... Sigue escribiendo. Lo raro del caso es que va a seguir escribiendo, a menos que alguien le haga volar el ordenador central... Hago una mueca, sacudo la cabeza. Pero no es l, verdad? Es slo un programa. Buena pregunta. Es difcil saberlo. En cam bio, con Lise lo hemos averiguado. No es escritora. Lo tena todo all adentro, Reyes, encerrado en la cabeza de la misma manera que tena el cuerpo encerrado en aquel exoesqueleto. Los agentes le consiguieron un contrato con un sello y traj eron un equipo de produccin desde Tokio. Ella les dijo que quera que yo editase. Yo dije que no; Max me arrastr a su despacho y me amenaz con despedirme en el acto. Si yo no intervena, no haba razn para hacer el trabajo de estudio en el Piloto. Vancouver no era precisamente el centro de l mundo, y los agentes la quer an llevar a Los Angeles. Para l significaba mucho dinero, y todo es o poda poner a Piloto Autonmico en el mapa. No poda explicarle por qu me haba negado. Era algo demasiado disparatado, demasiado personal; ella me estaba lanzando una ltima dentellada. O al menos eso fue lo que me pareci entonces. Pero Ma x hablaba en serio. Realmente no me dej escoger. Ambos sabamos que no me iba a caer otro empleo del cielo. Sal de nuevo con l y dijimos a los agentes que lo habamos resuelto: yo trabajara. Los agentes nos ensearon un montn de dientes. Lise sac un inhalador lleno de wizz y aspir con todas sus fuerzas. Me pareci ver que la agente enarcaba una ceja perfecta, pero hasta all llega ba su censura. Una vez firmados los papeles, Lise hizo ms o menos lo que quiso. Y Lise siempre saba lo que quera. Hicimos Reyes en tres semanas, la grabacin bsica.

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Encontraba muchas razones para evitar la casa de Rubin, incluso me crea algunas. Ella segua quedndose all, aunque los ag entes no estaban muy complacidos con lo que consideraron una absoluta falta de seguridad. Rubin me dijo despus que haba tenido que llamar a su agente para que hablase con ellos y les hiciese un escndalo, pero despus de eso parece que dejaron de preocuparse. Yo no saba que Rubin tuviera un agente. Era fcil olvidar que Rubin Star k era ms famoso, en aquella poca, que cualquier otro persona conocida, ciertament e ms famoso de lo que yo pensaba que Lise pudiera alguna vez llegar a ser. Saba que estbamos trabajando en algo fuerte, aunque uno nunca sabe cuanto puede llegar a cr ecer una cosa. Pero el tiempo que pas en el Piloto fue una experiencia. Lise era asombrosa. Era como si hubiera nacido para la forma artstica, aunque la tecnologa que haca posible esa forma ni siquiera exista cua ndo ella naci. Ves algo as y te preguntas cmo es posible que tantos miles, tal ve z millones de artistas fenomenales hayan muerto mudos, a lo largo de los siglos personas que jams pudieron ser poetas, o pintores, o saxofonistas, pero que tenan esa cosa adentro, esas formas de ondas psquicas esperando los circuitos adecuados... Aprend algunas cosas sobre ella, cosas accesorias, en el tiempo que pasamos en el estudio. Que haba nacido en Windsor. Que su padr e era norteamericano y haba servido en Per y haba vuelto a casa loco y medio cie go. Que lo que le fallaba en el cuerpo era congnito. Que tena esas llagas porque se negaba a quitarse el exoe squeleto, siempre, porque empezara a ahogarse y a morirse ante la idea de esa invalidez tan total. Que era adicta al wizz y que diariamente consuma lo suficiente para colocar a un equipo de ftbol. Los agentes trajeron mdicos que le acolcharon el policarbono con gomaespuma y cubrieron las llagas con ve ndajes microporosos. La fortalecieron con vitaminas y trataron de influir en su dieta, pero nadi e intent nunca quitarle el inhalador. Trajeron tambin peluqueros y maquilladores, y especial istas en vestuario y asesores de imagen y pequeos hmsters PR articulados, y ella soport todo con al go que casi poda haber sido una sonrisa. Y a lo largo de esas tres semanas, no hablamos. Slo conversacin de estudio, asuntos artista-editor, un cdigo muy restringido. Sus imgenes eran tan fuertes, tan extremas, que en realidad nunca tuvo que explicarme un efecto dado. Yo tomaba lo que ella emita y con eso trabajaba, y se lo devolva otra vez mediante una conexin. Ella deca que s o que no, y por lo general era s. Los agentes notaban eso y aprobaban, y le daban a Max Bell golpecitos en la espalda y lo llevaban a cenar, y mi sueldo subi. Y yo era un profesional, de pr incipio a fin. til y minucioso y corts. Esta ba decidido a no volver a quebrarme, y nunca pensaba en la noche en que llor, y adems estaba haciendo el mejor trabajo que haba hecho jams, y lo saba, y eso, en s mismo, es una maravilla. Y entonces, una maana, a eso de las seis, tras una larga, larg a sesin cuando ella sac por primera vez aquella secuencia del cotilln fantasmagrico, la que los nios llaman el Baile de los Fantasmas me habl Uno de los dos agentes haba estado all mostrando dientes, pero ya se haba marchado, y el Piloto estaba en completo silencio, apenas el zumbido de un extrac tor cerca del de spacho de Max. Casey dijo, con la voz ronca por el wizz, siento haberte entrado tan fuerte. Por un instante pens que me hablaba de la grabacin que acabbamos de hacer. Alc los ojos y la vi all y me sorprendi que estuviramos solos, pues no lo estbamos desde que habamos hecho la demostracin. No se me ocurra nada que deci r. Ni siquiera saba qu senta.

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Sostenida por el exoesqueleto, su aspecto er a peor que el que tena la primera noche, en casa de Rubin. El wizz se la estaba comiendo debajo del potingue que el equipo de maquilladores repasaba una y otra vez, y a veces era como ver la superficie de la cara de un muerto bajo la cara de una no muy he rmosa adolescente. No tena idea de cul era su edad verdadera. Ni vieja ni joven. El efecto rampa dije, mien tras enrollaba un cable. Qu es eso? El modo que tiene la naturaleza de de cirte que pares ya. Una especie de ley matemtica, que dice que un estimulante s lo te puede hacer volar muy bien un x nmero de veces, incluso si aumentas las dosis. Pero nunca llegas a volar tan bien como lo hiciste las primeras veces. O no deberas poder, en todo caso. Ese es el problema con las drogas sint ticas: son demasiado listas. Eso que te ests metiendo tiene una cola engaosa en una de sus molculas, te impide convertir la adrenalina descompuesta en adrenocromo. Si no lo hiciera, a estas alturas esta ras esquizofrnica. Tienes algn problema, Lise? Como apnea? Se te corta la respiracin a veces, al dormirte? Pero ni siquiera estaba seguro de se ntir la rabia que me oa en la voz. Me mir con aquellos plidos ojos grises. La gente de ve stuario le haba cambiado la chaqueta de tienda barata por un blusn negro mate que le esconda mejor las costillas de policarbono. Ella se lo mantena subido hasta el cuello, siempre, aunque haca demasiado calor en el est udio. Los peluqueros haban intentado algo nuevo el da anterior, y no haba funcionado: su pelo, oscuro y rebelde, era una explosin asimtrica sobre aquel rostro triangular, m acilento. Me mir fijamente y sent aquello de nuevo: la firmeza. Yo no duermo, Casey. Slo despus, mucho despus, record que me haba pedido disculpas. Nunca ms lo volvi a hacer, y fue la nica vez que le o decir algo que pare ca fuera de su tono. La dieta de Rubin consiste en bocadillo s de mquina expendedora, comida rpida paquistan, y caf exprs. Nunca lo he vist o comer otra cosa. Comemos sarnosas en un angosto local de la Cuarta que tiene una sola mesa de plstico calzada entre el mostrador y la puerta que da al retrete. Rubin se come su docena de sarnosas, seis de carne y seis vegetales, en total concentracin, una tras otra, y no se molesta en limpiarse el mentn. Es un devoto del local Aborrece al dependiente griego; el sentimiento es mutuo, una verdadera relacin. Si el dependiente se fuera, puede que Rubin no volviese. El griego mira furioso las migas en el mentn y la chaqueta de Rubin. Entre sarnosa y sarnosa, Rubin le responde disparando dagas, los ojos entornados detrs de las manchadas lent es de las gafas con montura de acero. Las sarnosas son la cena. El desayuno se r ensalada de huevos con pan blanco, empacada en uno de esos tringulos de plsti co lechoso, adems de seis tacitas de exprs venenosamente fuerte. No lo viste venir, Casey. Me mira desde las profundidades de la s gafas, cubiertas de huellas digitales. Porque no eres bueno para el pensam iento lateral. T lees el libro de instrucciones. Qu otra co sa pensaste que buscaba? Sexo? Ms wizz? Una gira mundial? Ella estaba ms all de todo eso. Y eso era lo que la haca tan fuerte. Estaba ms all. Por eso Reyes del sueo es tan grande, por eso los chicos lo compran, por eso creen en l. Ellos saben. Esos chicos del Me rcado, esos que se calientan el culo junto a las fogatas y se preguntan si esta noche encontrarn un sitio donde dormir, esos lo creen. Es el producto de ms xito que ha salido en ocho aos. Un tipo de una tienda de Granville me dijo que le roban ms de esas condenadas cintas que lo que vende en total. Dice que hasta almacenarlas es un probl ema... Lise es grande porque era lo que

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ellos son, slo que ms. Ella saba, hermano. Nada de sue os, nada de esperanza. T no ves las jaulas de esos chic os, Casey, pero cada vez lo entienden mejor, que no van a ninguna parte. Se cepilla una miga grasienta de carne que tiene en el mentn, dejando otras tres. As que Lise lo cant para ellos, lo dijo del modo en que ellos no pueden, les pint un cuadro. Y emple el dine ro en comprarse una salida, eso es todo. Miro el vapor que se condens a y rueda bajando por la vent ana en gotas grandes, vetas en la condensacin. Del otro lado de la ventana veo un Lada a medio desmontar, con las ruedas quitadas, los ejes en el pavimento. Cuntos lo han hecho, Rubin? Tienes una idea? No demasiados. Es difcil saberlo, de todas formas, porque muchos de ellos probablemente son polticos que imaginamos confiada y cmodamente muertos. Me lanza una mirada extraa. No es un pensam iento muy agradable. En cualquier caso, primero apuntan a la tecnologa. An cuesta demasiado para docenas de millonarios comunes, pero he odo hablar de al menos siete. Dicen que la Mitsubishi se lo hizo a Wei nberg antes de que su sistema inmunolgico quedara por fin patas arriba. Era jefe del la boratorio de hibridom as de Okayama. En fin, sus existencias de monoclonales son an muy altas, as que tal vez sea cierto. Y Langlais, el chico francs, el novelista... Se encoge de hombros. Lise no tena el dinero para hacerlo. Ni siquiera ahora lo tend ra. Pero se puso en el sitio adecuado en el momento adecuado. Estaba a punto de morirse, estaba en Hollywood, y ellos ya vean lo que Reyes iba a provocar. El da que terminamos, la banda baj de un aparato de la JAL que haba salido de Londres: cuatro esculidos chicos que func ionaban como una mquina bien lubricada y hacan gala de un hipertrofiado senti do de la moda y una absoluta falta de emotividad. Los instal en fila en el Pilot o, en idnticas sillas blancas Ikea de oficina, les unt crema salina en las si entes, les puse los trodos y pas la ve rsin borrador de lo que iba a convertirse en Reyes del sueo. Al salir se pusieron a hablar todos a la vez, ignorndome por completo, en la versin br itnica de ese lenguaje secreto que hablan todos los msicos de estudio, cuatro pares de manos que se agitaban y cortaban el aire. Entend lo suficiente para concluir que estaban entusiasmados. Que les pareca bueno. As que agarr la chaqueta y me fui. Ellos podan quitarse solos la crema salina, gracias. Y esa misma noche vi a Lise por ltima vez, aunque no lo tena pensado. Caminando de regreso al Mercado, con Rubin que digera ruidosamente el almuerzo, las luces rojas traseras se reflejaban en los adoquines mojados, la ciudad detrs del Mercado era una lmpida escultura de luz, una mentira en la que lo roto y lo perdido se esconde bajo el gomi que crece como humus al pi e de las torres de vidrio... Maana tengo que ir a Frankfurt a montar una instalacin. Quieres venir? Puedo apuntarte en calidad de tcnico. Esconde ms la cabeza en la chaqueta militar. No puedo pagarte, pero tienes pasa je gratis, quieres...? Extraa oferta, viniendo de Rubin, aunque c onozco el motivo: est preocupado por m, piensa que ando muy raro con lo de Lise, y es lo nico que se le ocurre, sacarme de la ciudad. En Frankfurt est haciendo ms fro que aqu. Quiz te haga falta un cambio, Casey. No s... Gracias, pero Max tiene un montn de tr abajo por delante. Piloto ahora est cotizando alto, la gente viene de todas partes... Claro.

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Despus de dejar a la banda en el Piloto me fui a casa. Ca min hasta la Cuarta y all tom el troley, pasando frente a las vitrinas de las tiendas que veo todos los das, cada una con su iluminacin chillona y lustrosa; ropa y zapatos y software, motos japonesas agazapadas como escorpiones de esmalte, mu ebles italianos. Las vitrinas cambian con las estaciones, las tiendas vienen y van. A hora estbamos en temporada prevacacional, y haba ms gente en la calle, muchas parejas caminando de prisa y con determinacin junto a los luminosos escaparates, buscando ese perfecto lo-que-sea para como-sellame, la mitad de las chicas con esas botas de nailon acolchadas hasta el muslo que haban llegado de Nueva York el invier no anterior, esas que segn Rubin les daban aspecto de padecer elefantiasis. Sonre al pens ar en eso, y de pronto ca en la cuenta de que haba realmente terminado, que yo haba terminado con Lise, que ella ahora sera aspirada hacia Hollywood tan inexorablement e como si hubiera metido un dedo del pie en un agujero negro, arrastrada por la in imaginable fuerza gravitatoria del Gran Dinero. Creyendo eso, que se haba ido y probablemente para entonces se haba ido baj una guardia en mi interior y sent loscontornos de mi lstima. Pero slo los contornos, porque no quera que por nada se me arruinara la noche. Quera diversin. Haca mucho tiempo que no la tena. Me baj en mi esquina y el ascensor funcion al primer intento. Buena seal, me dije. Ya arriba, me desvest y me di una ducha encontr una camisa limpia, puse unos burritos en el microondas. Sintete normal, le aconsej a mi reflejo mientras me afeitaba. Has estado trabajando demasiado. Tu s tarjetas de crdito han engordado. Es hora de remediar eso. Los burritos saban a cartn, pero llegu a la conclusin de que me gustaban por lo agresivamente normales que eran. Mi coch e estaba en Burnaby, donde le estaban reparando las fugas de la clula de hidrgeno, as que no iba a tener que molestarme en conducir. Podra salir, buscar diversin y llam ar al da siguiente al trabajo para decir que me senta enfermo. Max no se enfadara. Estaba en deuda conmigo. Ests en deuda conmigo, Max, le dije a la helada botella de Moskovskaya que saqu del congelador. Si lo estars. Vengo de pa sar tres semanas editando los sueos y las pesadillas de una persona que est muy pero muy jodida, Max. Para tu beneficio. Para que puedas crecer y prosperar, Max. Serv tres dedos de vodka en un vaso de plstico que haba quedado de una fiesta que haba dado el ao* anterior y volv a la sala. Alguna veces tengo la impresin de que aqu no vive nadie en particular. No porque est desordenado: soy un buen amo de casa, aunque un poco robtico, y hasta me acuerdo de quitar el polvo de la parte superior de los marcos de los carteles y de las cosas, pero hay momentos en que la casa me da de pronto un leve escalofro, con su elemental acumulacin de elementales bienes de consumo. No es que desee, en realidad, llenarla de gatos ni de plantas de interior ni na da, pero hay momentos en que veo que cualquiera podra estar viviendo aqu, que cualquiera podra poseer estas cosas, y todas me parecen intercambiables, mi vida y la tuya, mi vida y la de cualquiera... Creo que tambin Rubin ve la s cosas de ese modo, todo el ti empo, pero para l eso es una fuente de fuerza. l vive en la basura de otras personas, y todo lo que arrastra a casa debe de haber sido nuevo y reluciente al guna vez, debe de haber significado algo para alguien, por muy poco que fuera. El lo me te todo en su camin loco y se lo lleva a casa y lo deja fermentar all hasta que se le ocurre hacer algo nuevo con todo eso. Una vez me estaba mostrando un libro sobre arte del siglo veinte que a l le gustaba, y haba una foto de una escultura automatizada llamada Los pjaros muertos vuelven a volar, una cosa que haca girar y girar a verdaderos pjaros muertos sujetos a un cordel, y l sonrea y asenta, y yo vea que consideraba que el artista era para l una

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especie de antepasado espiritual. Pero, qu podra hacer Rubin con mis carteles enmarcados y mi divn mejicano trado de la Baha y mi cama de goma espuma comprada en Ikea? Bueno, pens, tomando un primer sorbo helado, pues algo se le ocurrira, lo cual explicaba que l fuera un artista famoso y yo no. Me acerqu a la ventana y apre t la cara contra el vidrio cilindrado, tan fro como el vaso que tena en la mano. Hora de salir, me dije. Ests most rando los sntomas de ansiedad del soltero urbano. Hay remedios contra eso. Termina el trago. Sal. Aquella noche no alcanc un estado de dive rsin. Tampoco di mu estras de sentido comn y adulto para resignarme, irme a casa, ver alguna pelc ula vieja y quedarme dormido en el divn. La te nsin que aquellas tres semanas me haban acumulado adentro me impulsaba como el muelle r eal de un reloj mecnico, y segu haciendo tictac por la ciudad nocturna, lubricando mi avance ms o menos aleatorio con ms tragos. Era una de esas noches, conclu r pidamente, en que te deslizas en un continuum alterno, una ciudad que se parece en todo a la ciudad en que vives, excepto por la peculiar diferencia de que no alberga a ninguna persona que ames o conozcas o con la que al menos hayas hablado antes. En noches as, puedes entrar en un bar conocido y descubrir que han cambiado el personal; entonces comprendes que el verdadero motivo para ir all era simpleme nte ver una cara conocida, en una camarera o en un barman, quien sea... Se sabe que esas cosas atenan c ontra la diversin. Segu rodando, sin embargo, por unos seis u ocho sitios, y termin por rodar hacia el interior de un club de West End que ten a aspecto de no haber sido redecorado desde los noventa. Mucho cromo descascarado sobr e plstico, hologramas borrosos que te daban jaqueca si tratabas de descifrarlos. Creo que Barry me haba hablado de aquel sitio, aunque no logro imaginar por qu. Mir alrededor y sonre. Si lo que buscaba era deprimirme, haba llegado al sitio ideal. S, me dije, mientras me sentaba en un taburet e en la esquina de la barra, aquello era genuinamente triste, la depres in extrema. Lo bastante horrible para interrumpir la inercia de mi mediocre velada, lo cual era sin duda algo bu eno. Me tomara uno ms para el camino, admirara la caverna, y luego un taxi a casa. Y entonces vi a Lise. No me haba visto todava, y yo an tena el abrigo puesto, el cuello de pao alzado para protegerme del fro. Ella estaba en la otra esquina de la barra y tena un par de copas vacas enfrente, de las grandes, de las que vienen c on esas sombrillitas de Hong Kong o con una sirena de pls tico adentro, y cuando alz la mirada hacia el chico que estaba a su lado, le vi el destello de wizz en los ojos, y supe que aquellos tragos nunca haban contenido alcohol, porque los ni veles de droga que estaba consumiendo no toleraran la mezcla. El chico, en cambio, estaba ido, borracho, sonriente, entumecido y a punto de resbalarse del ta burete, y diciendo algo mientras haca repetidos intentos por enfocar los ojos y obtener una mejor imag en de Lise, sentada all con el blusn de cuero negro del equipo de ve stuario cerrado hasta el mentn y el crneo a punto de asomar ardiendo a travs de la cara blanca como una bombilla de mil vatios. Y viendo aquello, vindola all, supe en seguida un montn de cosas. Que se estaba muriendo de verdad, ya fuera por el wizz o por la enfermedad o por una combinacin de las dos cosas. Que lo saba de sobra. Que el chico estaba demasiado borracho para darse cuenta del exoesquelet o, pero no tan borracho como para no tomar nota de la costosa chaqueta y del dinero que ella tena para beber. Y que lo que yo estaba viendo era exactamente lo que pareca. Pero no poda comprender, as de golpe, no poda hacer clculos. Algo dentro de m se encogi. Y ella sonrea, o al menos haca algo que a ella le deba parecer una sonrisa, la expresin que saba apropiada para la situacin, y asenta a tiempo a las necedades

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que balbuceaba el chico, y aquella horrible frase suya me vino a la memoria, aquello de que le gustaba mirar. Y ahora s algo. S que si no hubiera pasado por all, si no los hubiera visto, habra podido aceptar todo lo que vino despus. Ha sta podra haber encontrado un modo de disfrutarlo en su nombre, o encontrar una forma de creer en lo que ahora se ha convertido, sea lo que sea, o lo que ha fo rmado su imagen, un programa que finge ser Lise hasta tal punto de que cree ser ella misma. Podra haber credo lo que cree Rubin, que ella estaba verdaderamente ms all, nuestra Juana de Arco hi-tech que arda por la unin c on aquella divinidad de Hollywood, que nada le importaba salvo la hora de la partida. Que arrojaba ese cuerpo pobre y triste con un gemido de alivio, libe rada de los lazos de policarbono y carne aborrecida. Bueno, despus de todo quiz lo logr. Quiz haya sido as. Estoy seguro de que ella esperaba que fuese de esa forma. Pero vindola all, con la mano de aquel borrachito en la suya, aquella mano que ni siquiera poda sentir, supe, de una v ez por todas, que ningn motivo humano es completamente puro. Hasta Lise, con ese corrosivo y demencial impulso hacia el estrellato y la inmortalidad ciberntica, tena debilidades. Era humana de una forma que me costaba mucho admitir. Haba salido aquella noche, supe, para darse el beso de despedida. Para encontrar a alguien que es tuviera lo bastante borracho como para hacerlo por ella. Porque, supe entonc es, era cierto: le gustaba mirar. Creo que me vio, al salir. Y sal casi corriendo. Si me vio, supongo que me habr odiado ms que nunca, por el horror y la lstima que haba en mi cara. No la vi nunca ms. Un da le voy a preguntar a R ubin por qu el Wild Turkey sour es el nico trago que sabe preparar. Fuerza industrial, esos sours de Rubin. Me pasa la taza de aluminio abollada mientras su casa hace tictac y se agita a nuestro alre dedor con la furtiva actividad de sus creaciones ms pequeas. Deberas venir a Fran kfurt dice otra vez. Por qu, Rubin? Porque dentro de muy poco ella te va a llamar. Y creo que quizs no ests preparado para eso. Todava ests confundido, y esa cosa va a sonar como ella y pensar como ella, y t te vas a poner muy raro. Ven conmigo a Frankfurt para que puedas respirar un poco. Ella no sabr que ests all... Ya te lo he dicho insisto, recordndo la en la barra de aquel club: mucho trabajo. Max... A la mierda con Max. Hiciste rico a Max. Max puede sentarse a esperar. T mismo eres rico, con los derechos de autor de Reyes, pero eres demasiado terco para informarte sobre tu cuenta bancada. Puedes permitirte unas vacaciones. Lo miro y me pregunto cuando le contar lo de la ltima imagen de ella. Rubin, te lo agradezco de verdad, hermano, pero es que... Suspira, bebe. Pero qu? Rubin, si ella me llama, es ella} Me mira un buen rato. Slo Dios lo sabe La taza hace clic en la mesa. Mira, Casey, la tecnologa est ah, ent onces quin, quin puede saberlo? Y t piensas que me deber a ir contigo a Frankfurt? Se quita las gafas de montura de acero y la s pule con eficiencia con la parte delantera de la camisa de franela a cuadros. S. Necesitas ese descanso. Quiz no lo necesites ahora, pero lo necesitars ms adelante. Cmo es eso?

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Cuando tengas que editar su prxima grabaci n. Cosa que no tardar en ocurrir, sin duda, porque ella necesita dinero con urgencia. Est contratando un montn de ROM en la computadora central de alguna corporacin, y sus derechos por Reyes no le van a alcanzar para pagar lo que tienen que ponerle all. Y t eres su editor, Casey. Quin ms? Y yo slo lo miro mientras vuelve a poners e las gafas, como si no pudiera moverme. Quin ms, hermano? Y justo entonces una de sus construcciones hace clic, un ruido limpio y diminuto, y me doy cuenta de que Rubin tiene razn.

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HISTORIA DEL CINE CIBERPUNK. (Captulo 9) Proyecto Brainstorm. Wargames Ral Aguiar Como en otras pelculas donde la tecnologa es uno de los personajes principales, Proyecto Brainstorm es una especie de filme precursor que explora, a travs de la ciencia ficcin, la invasin de la mente por la tecnologa y las consecuencias asociadas a este hecho. Una pelcula menor, alcanz la fama porque en ella actu por ltima vez Natalie Wood, quien muri antes de que finalizara el rodaje. Sin embargo la idea es bastante interesante y luego sera retomada en otros filmes como Das extraos, de 1995, .El doctor Brace y la Doctora Reynolds estn a punto de culminar un proyecto de nuevo tipo: un experimento de realidad virtual que enva informacin sensorial al cerebro, una mquina grabadora que, unida a unos sofisticados sensores de ondas cerebrales, puede leer y grabar todas las sensaciones fsicas y emocionales del individuo. Y como una especie de telepata generada por computadoras, quieren conseguir que esa suma de sensaciones grabadas en una cinta, pueda ser reexperimentada por otra persona diferente. Cuando uno de los trabajadores sufre un ataque al corazn, Michael (actuado por Christopher Walken) intentar llevar a cabo un experimento para descubrir lo que sucede despus la muerte. La otra gran pelcula de 1983, y tambin precursora en lo que se refiere al tema de los hackers es Juegos de Guerra

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(Wargames) de John Badham. David es un joven hacker con grandes habilidades con los ordenadores y otros sistemas electrnicos. Aprovecha sus conocimientos para encontrar nuevos videojuegos antes que nadie, introducindose con su ordenador por las puertas traseras de las empresas fabricantes de software. En una de sus incursiones se encuentra con W.O.P.R., un superordenador ultrasecreto al que el mando militar norteamericano ha otorgado el control del arsenal nuclear para evitar errores humanos en caso de conflicto blico. Las aventuras de David cobran un giro inesperado cuando lo que l cree que es un juego de simulacin amenaza con convertirse en una verdadera guerra termonuclear global. Con la ayuda de su compaera de colegio Jennifer y el Dr. Falken, un pionero de la informtica, emprendern una carrera contrareloj para salvar el mundo. Juegos de Guerra fue una de las primeras pelculas con hackers quinceaeros. David es un hacker autntico, que explora con su ordenador para aprender y conocer nuevos sistemas. Sus amigos le ensean todos los trucos que necesita para aprender nuevas tcnicas. Consigue la hazaa soada por todo hacker, el equivalente a colarse en el Pentgono. Utiliza hackeos de baja tecnologa para llamar gratis por telfono, abrir puertas, cambiar sus notas en el colegio y entrar en sistemas ajenos adems de para asombrar a su amiga de clase. En sus incursiones de hacking emplea la tcnica del war dialing para marcar todos los nmeros de un prefijo y encontrar ordenadores en los que realizar incursiones. Los 80 eran la poca de los mdems y las BBS Durante la preparacin del guin, Lawrence Lasker hizo un montn de amistades en los crculos de hackers y expertos en seguridad. Luego dirigira Sneakers otra mtica pelcula geek.


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Science fiction, Latin American
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Science fiction
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