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Qubit

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Material Information

Title:
Qubit
Physical Description:
Serial
Language:
English
Publisher:
Cubit
Place of Publication:
Havana, Cuba
Publication Date:
Frequency:
monthly
three times a year
regular

Subjects

Subjects / Keywords:
Science fiction, Latin American -- Periodicals   ( lcsh )
Science fiction -- History and criticism -- Periodicals   ( lcsh )
Science fiction -- Periodicals   ( lcsh )
Genre:
periodical   ( marcgt )
serial   ( sobekcm )

Record Information

Source Institution:
University of South Florida Library
Holding Location:
University of South Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
usfldc doi - Q01-00012-n12-2006-01
usfldc handle - q1.12
System ID:
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049
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0 245
Qubit.
n No. 12 (January 2006)
260
[Havana, Cuba] :
b Cubit
January 2006
310
Monthly
650
Science fiction, Latin American
v Periodicals
Science fiction
x History and criticism
Periodicals
Science fiction
Periodicals
1 773
t Qubit.
4 856
u http://digital.lib.usf.edu/?q1.12



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De frecuencia mensual y totalmente gratis ndice: 1. La guerra y la paz del futuro: los Mems. Nicolas Garcia Garcia y Candido Garcia Molyneux 2. Guerras posibles. Luis Britto 3. El derecho a leer. Richard Stallman 4. rea protegida. Ariel Cruz. 5. TAZ. La zona temporalmente autnoma. Hakim Bey. 6. Combate areo. Michael Swanwick y William Gibson 7. Historia del cine ciberpunk. (Captulo 10) Ral Aguiar

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LA GUERRA Y LA PAZ DEL FUTURO: Los MEMS Nicols Garcia Garcia y Candido Garcia Molyneux La guerra del futuro ser limpia, precisa y rpida; pero no por ello nos conducir necesariamente a una paz duradera. El malestar y desconcierto, en el que vivimos desde el 11 de septiembre, demuestran que la guerra y la paz del futuro debern fundamentarse en la mas avanzada de las tecnologas -la Nanotecnologay en el principio mas bsico del conocimiento humano -la inteligencia global. El estado de guerra y terror en el que nos encontramos requiere una solucin basada en la optimizacin dentro de la teora de juegos. Esto es, un juego dentro de un escenario con distintos agentes e intereses, de una gran complejidad y donde cualquier movimiento modifica y realimenta la totalidad del escenario. Este es el mismo juego que gobierna la biodiversidad en un ecosistema, los mercados financieros, los comportamientos sociales, las reacciones qumicas, etc. En el juego de la guerra y la paz lo nico que cambian son los agentes y las reglas. Por ejemplo, imagnense una poblacin de carnvoros, omnvoros, herbvoros y plantas que habitan en un espacio delimitado y donde los unos se comen a los otros, de acuerdo con una escala trfica. Cules serian las poblaciones estables de cada una de las cuatro especies? Si empezamos el juego estableciendo una poblacin indeterminada para cada especie, con el tiempo las poblaciones oscilaran hasta que se estabilicen y varen con pequeas fluctuaciones. Pero en ningn caso ser estable un sistema con una poblacin muy grande de una especie y una poblacin muy pequea de otra. Habr un momento en el que si la poblacin de una especie es menor que un cierto valor el resultado ser la extincin del resto de las especies. Por ejemplo, si mueren los herbvoros, los carnvoros y omnvoros, que no coman hierba, no podrn subsistir. El ejemplo que acabamos de describir ilustra un juego mecnico, natural (quiz perfecto), pero podemos introducir como agentes a seres humanos, que son mas inteligentes y disfrutan de tecnologas para la reproduccin, la produccin masiva, etc. En este caso, las poblaciones de todos los agentes podrn aumentar hasta un numero

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optimo, dependiendo de las tcni cas utilizadas en el ecosis tema. Lo que caracterizara al juego humano ser el elemento "inteligencia" en su dimensin mas amplia. Esta inteligencia podr ser global o parcial. La inteligencia global es aquella que busca soluciones que beneficien globalmente la poblacin de todos los agentes. La inteligencia parcial es aquella que busca el beneficio o inters mximo de un solo agente. Esta ultima al final acaba siendo destructiva, porque los otros agentes perdedores reaccionan para mantener su poblacin. La primera gran guerra del siglo XXI debe in cluirse dentro de un sofisticado juego de optimizacin que afecta a la entera humanida d con distintos colectivos humanos como agentes. Por ejemplo, los EE.UU., Europa, los pases rabes mas amigos de Occidente, los menos amigos, los enemi gos, Israel, las ONGs, los grupos underground, las organizaciones terroristas, y el resto del mundo, en fin, todos. El inicio del juego ha probado (11 de septiembre) que los terrorist as y sus amigos son, aparte de asesinos, fanticos y lo que se quiera, inteligente s, al menos parcialmente, y estn bien organizados. De hecho, en pr incipio, en el primer movimiento del juego, los agentes terroristas han demostrado ser mas organi zados que los servicios de informacin occidentales, que han sido incapaces de impedirlo. Adems, hecho tambin muy importante, los terroristas, a di ferencia de Occidente, estn dispuestos a inmolarse para conseguir sus fines. Por otra parte, no estamos seguros de lo s medios reales, ni humanos ni materiales de que di sponen los agentes terroristas. Las nuevas guerras no se hacen tomando una de cisin sin consultar simulaciones de ordenador que tienen en cuenta los distin tos agentes de la contienda. Las nuevas guerras se basan en simulaciones que optimizan resultados con cdigos complicadsimos y potentes ordenadores capac es de manejar un enorme numero de datos y variables que deben ser obtenidos por la inteligencia. Esto es, por ejemplo, lo que ocurre en el conflicto que nos lleva. EE.UU. y su s aliados han analizado los resultados de posibles escenarios e irn esco giendo distintas opcione s en el transcurso del tiempo, conforme vaya evolucionando la situacin. Por eso lo que pareca que iba a ser una reaccin rpida a los abominables sucesos del 11 del septiembre ha tomado su tiempo para permitir a la inteligencia actuar. El Sr. Powell y sus estrategas, de una calidad cientfica excelente, analizan cada posibilidad con calma, tentndose los cuartos. Sin embargo, muy a su pesar, sa ben que les faltan datos y no pueden actuar con la precisin deseada. De hecho, la primera guerra del siglo XXI les viene con diez aos de antelacin. Las agencias de inteligencia y de investigacin de Occidente y el Pentgono saben que les faltan datos y actuators (medios de actuacin). Ntese que, hasta ahora, toda la diplomacia que se ha llevado a cabo no ha sido sino para obtener opiniones y datos de los distintos agentes. Las distintas agencias de inteligencia buscan saber qu opinan los distintos agentes, que actitudes adoptarn, cu ales sern las respuestas de sus pueblos. Todo esto no son sino datos para el ordena dor que simula el escenario. Sin embargo, los datos en muchas ocasiones no son fiables. Estos dependen de tantas variables que lo que un dirigente diga tiene tantos ma tices segn evolucione la situacin y los intereses que vayan apareciendo. La diplom acia juega su papel, pero la informacin que obtiene es tan solo parcial. Poco importa que un agente diga si "s" o si "no" si no se sabe realmente lo que piensa hacer. Si se quiere detener a tal o a cual persona cul es la mejor estrategia si no se conoce y no se puede actuar donde es t al segundo?. Lo cierto es que la tecnologa actual no dispone de los medios necesarios para obtener datos verdicos que merezcan ser introducidos en la simulacin de ordenador, ni para disear la estrategia ptima. Esto lo de muestra el hecho de que las agencias de inteligencia han fallado de plano en su cont rol de la seguridad en EE.UU. y en Europa.

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A las agencias de inteligencia les falta sa ber como mnimo (a) de cuantos medios humanos y materiales disponen los terror istas y donde estn; (b) cuales son los siguientes pasos que piensan da r; (c) con cuantos apoyos reales cuentan en los pases rabes y con poblaciones islmicas; (d) que piensan hacer realmente estos pases; y (e) cual es la actitud de Israel y Palestina. Por otra parte, a las agencias de intelig encia les faltan actuators. A pesar de su aparente sofisticacin, los medios de los que dispone Occidente no son ms que chatarra que no est a la altura de las ex igencias de la opinin publica. Los medios actuales son blicos, mortferos, destructivos y groseros. A pesar de los esfuerzos tcnicos, y de la propaganda informativa, los misiles de Occidente no seleccionan, sus efectos colaterales no son pequeos, afectan a poblaciones inocentes y a bienes de produccin, crean inestabilida d econmica, y son siempre ta rdos. En resumen; los medios existentes son a extinguir, no son inteligentes, y no pueden actuar in situ de una manera limpia en respuesta a una informacin instantnea. Los MEMS, microelectronic mechanical systems (dispositivos mecnicos microelectrnicos) son dispositivos micromtricos inteligentes que podrn resolver los problemas descritos anteriormente y que las agencias de inteligencia e investigacin de Occidente estn intentando desarrollar desde hace un par de aos. El mrito de los MEMS ser que podrn comunicar y actuar mecnicamente, bajo rdenes dadas, en el sitio e instantes dese ados, de ah su nombre de dispositivos mecnicos microelectrnicos. La guerra del futuro se har con estos dispositivos como armas limpias guiadas por optimizaciones de programas de ordenador cuyas soluciones se irn obteniendo por alimen tacin de datos obtenidos in situ. Los ordenadores darn ordenes de actuacin a los mismos dis positivos que envan la informacin o a otros similares que tendrn capacidad de actuacin y que estarn prcticamente en el mismo sitio que los informadores. Un ejemplo, supongamos que fuera posible construir un dispositivo que tuviera un tamao de 10 micras de ancho, (una dcima del grosor de un pelo) prcticamente invisible al ojo humano y que adems t uviera una memoria de 10 megabits (diez millones de bits). Esta memoria sera su ficiente para que el dispositivo pudiese trasmitir datos obtenidos en un sitio dado en una frecuencia determinada, as como recibir rdenes. Esta memoria adems permitira, bajo una orden dada, hacer actuar una parte mecnica que inyectar a una carga letal a un objeto o persona determinada. Imagnense un mosquito invisible con una carga mortal y un aparato receptor y emisor. Al mismo tiempo, imaginen que este mosquito no necesita energa para volar porque con su tamao flota en el aire y cualquier corriente de aire o diferencia de temperatura lo mueve. Se preguntarn como se coloca este dispos itivo en un sitio deseado. La respuesta es que no se deposita un dispositivo, sino billones de ellos que a su vez se comunican entre si y se coordinan y toman decisiones. Estos dispositivos formaran un network con comunicacin con superordenadores exteriores y se depositaran por medio de una inofensiva explosin de un proyectil en el sitio deseado. Ellos mismos podran moverse y mandar informacin. Por ejempl o podran insertarse, porque llevaran un sensor para ello, en el odo de las pers onas y nos retransmitiran todo lo que hablan todas las personas en donde se han insertado. Cuando el superodernador exterior identificase a la persona o personas decidir a si actuar contra el las o no, etc. Otra versin podra ser que el dis positivo, que en realidad seri a un micro-robot, llevase un nanosensor de hierro o del material que este hecho un fusil o arma y actuase instantneamente si el superordenador exteri or as lo decidiese. Podran actuar contra

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los motores de los tanques, otras armas, y mas importante an, contra personas determinadas. Esto que parece ciencia ficcin no lo es. La nanotecnologa, la ciencia que estudia los objetos en el rango del nanmetro (1 na nmetro = 0.000000001 metros ) est en ello y Occidente esta gastando ingentes cantidades de dinero para conseguirlo. De hecho, lo nico que se requiere es una integracin de memorias indi viduales en el rango de los diez nanmetros; algo que ya existe a nivel de laboratorio y de lo que se conoce, desde el punto bsico, su funcionamiento. Todav a falta estabilizar su funcionamiento y conseguir integrar muchas unidades. Pero esto ser un hecho con las nuevas tcnicas de nanotecnologa que estn apareciendo. Mas an, se est pensando en la posibilidad de que estos dispositivos se regeneren y reproduzcan ellos mismos por tcnicas de gentica y biotecnologa similare s a lo que hace el camino de la vida. Esto ser el desarrollo de los dispositivos GNR -genticos-nanotecnolgicos-robticos, que combinan procesos genticos ayudados por t cnicas nanotecnolgica s y robticas. En el futuro prximo los GNR harn la labor de polica y seguridad con mucha mayor efectividad y limpieza que lo que existe ahora. En fin, lo que la guerra del futuro requerir sern superordenadores con billones de nano-robots, lo que se llama muchos y pequeos (small and many), que no se vean, sean rpidos y limpios y que no tengan ef ectos colaterales. Estos dispositivos informadores, invisibles, por billones, y mortales presentarn problemas legales y ticos grandsimos. Pero aunque Occidente llegara a disponer de estos medios y por tanto tuviese todos los datos y actuators ne cesarios para conseguir una simulacin, un resultado ptimo -una paz duraderadepender del tipo de intelige ncia que se utilice en el juego. Si esta es parcial, es decir sus actuaciones benefician solo a una parte de los agentes, el resultado ser aniquilar o humillar a los otros agentes. Los buenos quizs ganen la guerra pero, como en un ecosistema, la evolucin del sistema conducir pronto a la aparicin de otro conflicto que habr que volver a ganar. Un ejemplo claro es la guerra del Golfo donde Occidente gan. Bush padre prometi un nuevo orden, pero los conflictos en la z ona han aumentado, porque permanece un problema fundamental de conseguir un equili brio entre los inte reses rabes y los occidentales (israeles) en la zona, que no se obtuvo a pesar de lo prometido. Ahora, tenemos tan solo mas fango con ms fanatismo por medio y lo que es peor con los mismos regmenes antidemocrticos y tiranos. Una inteligencia global, junto a una sist ema basado en MEMS como el descrito, permitir eliminar el terrorismo porque el terror no puede de modo alguno conducir a una mejora de todos los agentes. De lo c ontrario, las nuevas tecnol ogas solo servirn para ir apagando fuegos, de guerra en guerra sin obtener una paz estable. El futuro muy prximo nos promete sistem as de informacin, de actuacin e incluso de guerra casi perfectos. Sin embargo, el que todos estos nue vos sistemas sean realmente "inteligentes" depender, como siempre, de nuestra responsabilidad colectiva como seres humanos y de que esto s dispositivos no se utilicen para privar nuestras libertades.

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Guerras posibles Luis Britto Garca (Venezuela) Guerra posible I / La guerra en la mente La mente, qu es la mente? El resultado de una organizacin determinada de impulsos electroqumicos. La guerra, qu es la guerra? Han dicho algunos que es hacer entrar trozos de metal en la carne de los hombres, pero mentira, la guerra consiste en hacer variar la organizacin de los impulsos electroqumicos, hacer variar la mente de los hombres. Me explico: quieres gobernar cierto pueblo, good boy, alliance for progress, the free world, el pueblo no se deja gobernar: eso es una organizacin de la mente. Bombardeas, arrasas, envenenas, contaminas: algunos se dejarn gobernar. Algunos. Ha cambiado la organizacin de algunas mentes. Entonces, es obvio: guerrear es modificar mentes; triunfar siempre el que modifica sin destruir, el que propaga ideas, sobre el que modifica destruyendo, air power, overkill, total anihilation. Pero por qu el arte militar supeditado a la ideologa por qu el can al cerebro por qu la bomba a la cultura por qu las divisiones a las guerrillas por qu por qu los omnipotentes estados mayores despedazados por la mente por qu, se preguntaban todos y no les gustaba y entonces un seor que se llamaba Kobayashi hizo sus trabajos sobre reorganizacin artificial de los impulsos electroqumicos del tejido nervioso y otro seor que se llamaba Tagnar Han encontr cmo se poda operar a distancia esta reorganizacin de los impulsos electroqumicos y al resultado lo llamaron el can Tagnar y al poco tiempo lo tuvieron todas las potencias y lo asestaron al enemigo y entonces zas te agarr el disparo y antes defendas tales ideas pero ya no, ya eres otro, tu cerebro ama otras cosas distintas de las que amaba antes, tu mente es otra mente, reorganizada, y cambias de bando y luchas por tus nuevas ideas y combates las antiguas y sabes que esto es justo, pero zas te agarr el disparo, qu has hecho, qu has hecho, regresas a tu anterior disposicin, rechazas lo que acogiste y acoges lo que rechazaste, con mudo terror sabes que estuviste muerto, ms muerto que un arenque seco, mientras tu mente era aquella otra, y te horrorizas y no quieres volver a morir pero zas te agarr el disparo y tu mente es otra vez artificialmente sustituida y se

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horroriza de brevementehaber sido otra y no quiere morir y corres y zas te atrap el disparo, y entre uno y otro disparo de re pente comprendes que las dos mentes que sobre ti se turnan son artificiales, que tus ideas, esas vagas artesanas en que te complacas antao, estn ya muertas, para siempre, que ya no hay mentes, que ya no hay ideologas, que todo eso ha muerto en el universo silencioso, que slo hay ahora dos caones, dos caones que se enfrentan c on sus certeros ojos de insecto y que no eres nada y gritas y gritas y te agarr el disparo y te agarr el disparo y te agarr el disparo. Guerras posibles II / La guerra en el tiempo Ahora lo saben hasta los nios de escuela: Ei nstein dijo que el espacio y el tiempo son un continuo; Milne demostr que el desplazamie nto en el espacio altera el transcurrir del tiempo; Ramacharaka predijo y demostr que alcanzada la velocidad absoluta luzla masa se hace infinita y el tiempo no so lo se retarda sino que adems se detiene y revierte y zum el viaje al pasado, hurra, la mquina del tiempo, hurra, se puede visitar a Mozart, hurra, mirar pintar a Hieronimus Van Aken, hurra, decirl e a Voltaire no seas pistola no te dejes meter en la Bastilla, cosas de esas, hurra. Cmo no iba a interesarle la cosa a los militares, la guerra consiste en efectos y en causas, dijeron, controlando las causas se controlan los efectos: no matar a los soldados hoy, matar ayer a los nios que el los fueron; no eliminar hoy los rboles, envenenar ayer las semillas; no asesinar a los sabios y a los revolucionarios hoy, tronchar ayer a los colegiales que fueron. Luego: fulminar Trveris porque all nacer Carlos Marx en 1818, y por qu no, del lado opuesto, liquidar Hoboken en 1940 porque all nacern los posibles destructores de Trveris; cada hecho de la historia, fasto o nefasto, atacado o prot egido en una universal batalla la guerra en el pasado, el tiempo universalmente demolido y restaurado, al final, debilitado y desplomndose, todas las causas de las cosas desapareciendo, desapareciendo por ejemplo Haendel una bomba de deuterio en Halle, en 1685 desapareciendo Atenas, Ekhnatn, Epur si muove, Caminante si vas a Esparta di que aqu morimos, desapareciendo Mara Sklodowska, despus Euler, despus Home ro, despus Herschel, despus Olbers, despus Alejandro, Herdoto, Sfocles. El espanto de esta nueva guerra puede ser co njurado. No ms terribl e los instructores te explicanfulminar el pasado para destruir el presente, que fulminar el presente para ahogar el futuro. No ms terrible reducir a pavesas Vinci e impedir que nazca Leonardo, que aplastar Hiroshima y abismar en la nada mil futuros Leonardos. No ms terrible quitar el pasado con las guerras nuest ras, que sufrir lo que el pasado nos quit con las guerras suyas. No ms terrible de satar hoy mil megatones, que viajar al Cuaternario y exterminar al primer Neandertal porque de l des cendern tus enemigos, y comprender repentinamente esto s es ms terribleque de l de scender tambin tu pueblo, y que la humanidad, tus abuelos, la sonrisa de tu madre, tu propio nacimiento, no solo ya no son, sino que adems, ay, ya no sern, ni jams han sido. Guerras posibles III / La guerra continua Fue el DRU (Duplicador Restitutivo Universal) lo que posibilit llevar el arte de la guerra al grado de perfeccin casi definitivo que hoy reviste. Es sencillo el principio

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del DRU: se le suministra modelo, se le suministra materia, el DRU transmuta la materia, reorganiza los tomos, duplica exactamente el modelo. Se produjo as la revolucin del arte milit ar. Guerra antigua, mujer pare nio, se entrena nio, se hace con l soldado, soldado muere, dulce et decorum est pro patria mori, y as hasta que se acaban soldados, se acaban mujeres, se acaba guerra. Guerra moderna, mujer pare nio, se entr ena nio, se hace con l soldado, soldado muere, se activan las clulas de memoria del DRU, y a partir de las informes cenizas y de los desperdigados restos el Duplicador constituye un duplicado idntico del muerto, de su memoria, de sus armamentos, y qu importa que a este duplicado tambin lo maten, el DRU a la velocidad de la luz rec onstituir otro, y as c on los caones, con las ciudades, con los cohetes, con las bombas de virus, con los campos de prisioneros, con todo. As, la continuidad de las guerras de an iquilacin se ha hecho permisible. Cada adversario tiene su DRU, cada bando es to talmente destruido, y luego totalmente reconstituido, todo ello primero en semanas, luego en das, luego en horas, luego hoy, en el apogeo definitivo, en milsimas de segundo, An hay quienes no se acostumbran a estas ciudades relampagueantes, que mil veces mueren y mil veces renacen en un segundo, an hay quienes sienten un recndito espanto al saber que la persona que levanta una cucharilla de sopa no es la misma que la beber, al saber que entre la una y la otra median mil Apocalipsis y mil gne sis excesivos, que no ha y continuidad del yo, que lo que creemos ser en este instante es un fantasma, un pavoroso e infinito remedo de otro fantasma, incesantemente reintegra do en este parpadeo y fulminacin de la muerte que es casi una vida. Los fanticos, proponen detener la guerra y dedicar el DRU, no a reconstruir incesantemente la miseria de los hombres, sino a remediarla. Los fanticos, antes, proponan no construir armas, sino herrami entas, no producir cartuchos, sino pan. Yo, propongo que, a los fanticos, el DRU no los reconstituya. Yo, que entre este tic del reloj y este tac ltimo, que entre esta palabr a y esta otra, mil veces he sentido el soplo del hidrgeno, la sensacin, que ya no es sensacin, de ser desi ntegrado, convertido en la luz que es ms que luz, en el calor que es ms que calor, en el copo deslumbrante y aniquilador de la tiniebla.

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El derecho a leer Richard Stallman Extrado de La ruta hacia Tycho, una recopilacin de artculos sobre los antecedentes de la Revolucin Lunar, publicado en Luna City, en el ao 2096. El camino hacia Tycho comenz para Dan Halbert en la Facultad, cuando Lissa Lenz le pidi que le dejara su ordenador. El suyo se haba averiado, y si no se lo dejaba alguien no podra terminar el proyecto semestral. Ella no se habra atrevido a pedrselo a nadie, excepto a Dan. Esto situ a Dan ante un dilema. Tena que ayudarle, pero si le prestaba su ordenador, ella podra leer sus libros. Adems de poder ir a prisin durante muchos aos por dejar que alguien leyese sus libros, la misma idea de hacerlo le escandaliz al principio. Igual que a todo el mundo, le haban enseado desde el parvulario que compartir los libros era repugnante y equivocado, algo que slo hara un pirata. Y era muy probable que la SPA (Software Protection Authority, Autoridad para la Proteccin del Software) les cogiese. Dan haba aprendido en su clase de software que cada libro tena un chivato de copyright que informaba a la Central de Licencias de quin, dnde y cundo lo lea. (Esta informacin se utilizaba para coger a piratas de la lectura, pero tambin para vender perfiles de intereses personales a comerciantes.) La prxima vez que su ordenador se conectase a la red, la Central de Licencias sera informada. l, como dueo de un ordenador, podra recibir el castigo ms severo, por no tomar medidas para prevenir el delito. Por supuesto, podra ser que Lissa no quisiera leer sus libros. Podra querer el ordenador slo para escribir su proyecto. Pero Dan saba que ella era de una familia de clase media, y que a duras penas poda pagar la matrcula, y menos an las cuotas de lectura. Puede que leer los libros de Dan fuese para ella la nica forma de terminar los estudios. Saba lo que era eso: l mismo haba tenido que pedir un prstamo para poder pagar los artculos de investigacin que lea. (El 10% de los ingresos por ese concepto iba a parar a los investigadores que haban escrito los artculos. Como Dan pretenda dedicarse a la investigacin, tena esperanzas de que algn da sus propios artculos, si eran citados frecuentemente, le proporcionaran el dinero necesario para pagar el prstamo.)

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Ms tarde Dan supo que haba habido un tiem po en el que cualquiera poda ir a una biblioteca y leer artculos de revistas especializadas, e incluso libros, sin tener que pagar. Haba estudiantes independientes que lean miles de pginas sin tener becas de biblioteca del Gobierno. Pero en los aos noventa tanto los editores de revistas sin nimo de lucro como los comerciales haban comenzado a cobrar cuotas por el acceso a sus publicaciones. Hacia el ao 2047 las bibl iotecas que ofrecan acceso libre a la literatura acadmica eran un recuerdo lejano. Naturalmente haba formas de engaa r a SPA y a la central de Licencias. Eran, por supuesto, ilegales. Dan haba tenido un compaero en la clase de software, Frank Martucci, que haba conseguido una he rramienta legal de depuracin y la haba utilizado para saltarse el cdigo del chivato de copyright cuando lea libros. Pero se lo haba contado a demasiados amigos, y uno de el los le delat a la SPA para obtener una recompensa (los estudiantes muy endeudados er an fcilmente tentados por la traicin). En 2047 Frank estaba en la crcel, no por pract icar la piratera de la lectura, sino por poseer un depurador. Dan supo ms tarde que hubo un tiempo en el que cualquiera poda poseer herramientas de depuracin. Incluso hab a herramientas de depuracin libres, disponibles en CD, o en la red. Pero los usuarios normales comenzaron a utilizarlas para saltarse los chivatos de copyright y lleg un momento en que un juez estim que ste se haba convertido en el principa l uso de los depuradores. Esto provoc que pasasen a ser ilegales, y se encarcelara a qui enes los desarrollaban. Naturalmente, los programadores an necesitaban herramientas de depuracin, pero en el ao 2047 los vendedores de depuradores slo distribuan copias numeradas, y nicamente a programadores con licencia oficial, y que hubiesen depositado la fianza preceptiva para cubrir posibles responsabilidades pena les. El depurador que utiliz Dan en la clase de software estaba detrs de un co rtafuegos especial para que slo lo pudiese utilizar en los ejercicios de clase. Tamb in era posible saltarse los chivatos de copyright si se instalaba un kernel modi ficado. Ms adelante, Dan supo que haban existido kernels libres, incluso sistemas ope rativos completos libres, hacia el fin del siglo anterior. Pero no slo eran ilegales, como los depuradores, sino que no se podan instalar sin saber la contrasea del superusuario del sistema. Y ni el FBI ni el Servicio de Atencin de Microsoft iban a decrtela. Dan acab por concluir que no poda dejarle el ordenador a Lissa. Pero tampoco poda negarse a ayudarle, porque estaba enamorado de ella. Le encantaba hablar con ella. Y el que le hubiera escogido a l para pedir ayuda poda sign ificar que ella tambin le quera. Dan resolvi el dilema haciendo algo an m s inimaginable: le dej el ordenador, y le dijo su contrasea. De esta forma, si Lissa lea sus libros, la Central de Licencias creera que era l quin los estaba le yendo. Aunque era un delito, la SPA no podra detectarlo automticamente. Slo se daran cuenta si Lissa se lo deca. Por supuesto, si la facultad supiese alguna v ez que le haba dicho a Lissa su propia contrasea, sera el final pa ra ambos como estudiantes, independientemente de para qu la hubiese utilizado ella. La poltica de la Facultad er a que cualquier interferencia con los medios que se usaban para realizar seguimientos del uso de los ordenadores

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por parte de los estudiantes era motivo sufi ciente para tomar medidas disciplinarias. No importaba si se haba causado algn dao: la ofensa consista en haber dificultado el seguimiento por parte de los administradores. Asuman que esto significaba que estabas haciendo alguna otra cosa prohibi da y no necesitaban saber qu era. Los estudiantes no solan ser expulsados por eso. Al menos no directamente. Se les prohiba el acceso al sistema de ordenadores de la Facultad, por lo que inevitablemente suspendan todas las asignaturas. Posteriormente Dan supo que este tipo de pol tica universitaria co menz en la dcada de los ochenta del siglo pasado, cuando lo s estudiantes universitarios empezaron a utilizar masivamente los ordenadores. An teriormente, las Universidades mantenan una poltica disciplinaria dife rente: castigaban las activid ades que eran dainas, no aqullas que eran simplemente sospechosas. Lissa no delat a Dan a la SPA. La decisin de Dan de ayudarle les condujo al matrimonio, y tambin a cuestionarse las ense anzas que haban recibido de pequeos sobre la piratera. La pareja comenz a leer sobre la historia de l copyright, sobre la Unin Sovitica y sus restricci ones para copiar, e incluso la Constitucin original de los Estados Unidos. Se trasladaron a Luna City, donde encontraron a otros que tambin se haban apartado del largo brazo de la SPA. Cuando la sublevacin de Tycho comenz en 2062, el derecho universal a la le ctura se convirti en uno de sus objetivos principales. Nota del autor: El derecho a la lectura es una bata lla que se libra en nuestros das. Aunque pueden pasar 50 aos hasta que nuestra forma de vida actual se suma en la oscuridad, muchas de las leyes y prcticas de scritas en este relato han sido propuestas, ya sea por el gobierno de Clinton, en EEUU, o por las editoriales. Slo hay una excepcin: la idea de que el FBI y Microsoft tenga n (y oculten) la contrasea de administracin de los ordena dores. sta es una extrapolacin de las propuestas sobre el chip Cli pper y otras propuestas similare s de custodia de clave (keyescrow) del gobierno de Clinton, y de una tendencia que se mantiene desde hace tiempo: los sistemas informticos se preparan, cada vez ms, para dar a operadores remotos control sobre la gente que realmente utiliza los sistemas. La SPA, que en realidad son las siglas de Software Publisher's Association (Asociacin de Editores de Software), no es hoy da, oficialmente una fuerza policial. Sin embargo, oficiosamente, acta como tal. Invita a la gente a informar sobre sus compaeros y amigos. Al igual que el gobierno de Clinton, prom ueve una poltica de responsabilidad colectiva, en la que los dueos de ordenadores deben hacer cumplir activamente las leyes de copyright, si no quieren ser castigados. La SPA est amenazando a pequeos proveedores de Internet, exigindoles que permitan a la SPA espiar a todos los usuarios. Muchos proveedores se rinden cuando les amenazan, porque no pueden permitirse litigar en los tribunales. (A tlanta Journal-Constitution, 1 de octubre de 1996, D3.) Al menos un proveedor, Commun ity ConneXion de Oakland, California, rechaz la

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exigencia y actualmente ha sido demandado. Se dice que la SPA ha abandonado este pleito recientemente, aunque piensan continuar la campaa por otras vas. Las polticas de seguridad descritas en el relato no son imaginarias. Por ejemplo, un ordenador en una de las Universidades de la zona de Chicago muestra en la pantalla el siguiente mensaje cuando se entra en el sist ema (las comillas estn en el original en ingls): "Este sistema slo puede utilizarse por usuarios autorizados. Las actividades de los individuos que utilicen este sistema informtico sin autorizacin o para usos no autorizados pueden ser seguidas y registradas por el pe rsonal a cargo del sistema. Durante el seguimiento de individuos que estn usando el sistema inadecuadamente, o durante el mantenimiento del sistema, pueden ser seguidas tambin las actividades de usuarios autorizados. Cualquiera que use es te sistema consiente expresamente ese seguimiento y es advertido de que si dicho seguimiento reve la evidencias de actividad ilegal o violaciones de las ordenanzas de la Universidad, el personal a cargo del sistema puede proporcionar las pruebas frut o de dicho seguimiento a las autoridades universitarias y/o a los agentes de la ley." Esta es una aproximacin interesante a la Cuarta Enmienda de la Constitucin de EEUU: presiona a todo el mundo, por adelan tado, para que ceda en sus derechos. Copyright (C) 1996 Richard Stallman. Se permite la copia literal siempre que se incluya esta nota. Este ar tculo apareci en el nm ero de febrero de 1997 de Communications of the ACM (volumen 40, nmero 2). Traducido del original en ingls por Pedro de las Heras Qu irs y Jess M. Gonzlez Barahona Modificado el: Mon Sep 19 01:26:04 MET DST 1998 ------------------------------------(*)Richard M. Stallman es el fundador del proyecto para el desarrollo del sistema operativo libre GNU ( GNU's Not Unix, o sea, "GNU No es Un ix") y de la Free Software Foundation, que financia y difunde el proyecto GNU. GNU se refiere tanto al desarrollo del sistema operativo completo --que incluye el kernel (ncleo del sistema) Linux, que es como se suele denominar por extensin a todo el sistema operativo-como al proyecto cooperativo para de sarrollarlo. El proyecto GNU naci en 1983 como una lucha para recuperar el espritu de cooperacin antimercantil que haba a principios de los aos sete nta en las comunidades de hackers y eliminar los obstculos que ya por entonces --media dos de los aos ochenta-imponan los fabricantes de software propietario. El objetivo de GNU es promover el desarrollo y uso de free software, construyendo un sistema operativo completo totalmente libre que elimine la necesidad de usar software propietario. Libre significa aqu el derecho al uso, a la copia, a la redistribucin y a disponer de las fuentes para modificar cualquier programa, sin ninguna otra restriccin ms que la de que nadie se apropie legalmente de esas mejoras, ni de que nadie pueda im pedir que otr@s las disfruten. A ese derecho --que protege el uso libre en vez de la propiedad-se le denomina copyleft, y est plasmado legalmente en la GPL (General Public License). (N. de la Ed.)

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rea Protegida ARIEL CRUZ Anne me estaba esperando en la Terminal. Me haba reservado por telfono una habitacin en un motel derruido de las afueras de Washington DC. Pero primero me dej en la casa de John McCaffery, una linda construccin antigua. Dijo que prefera no estar presente en el encuentro, de modo que hara an algunas gestiones relacionadas con mi visita y pasara por m en una hora. La vi partir sintiendo una punzada de hambrehaba sido un largo viaje. Toqu el timbre decidido a resolver esa cuestin. * El dueo del motel aceptaba efectivo sin hacer preguntas. Mientras pasaba por la mquina los fajos de devaluados dlares americanos (en billetes de baja denominacin, precaucin de Anne), el tipo comenz a parlotear. Se jact de la cantidad de celebridades del holomundo que han requerido sus servicios para citas innombrables. A lo lejos, gruesos vrtices de humo se elevaban de la ciudad. Qu ha ocurrido? pregunt. Dos ataques anoche. Radiobombas. Ha estado todo el da en la holovisin. Los malditos terroristas deben estar rindose de nosotros. Escupi: Pero no ser por mucho tiempo. Me fui al parqueo y ayud a Anne a bajar mis cosas del van. Eran media docena de cajas de cartn corrugado grandes, originalmente de estaciones de trabajo Apple. El recepcionista se nos uni, las manos en los bolsillos de su mugrientos jeans. Eh, oiga, qu traen ah? quiso saber. Provisiones dije. Estamos planeando una tremenda fiesta. Era la verdad. Aquellas cajas contenan el cuerpo decapitado de John McCaffery, ms cuarenta kilos de carne roja comprados en diferentes carniceras. Mejor precaver que carecer. Tiene refrigerador? pregunt.

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A solicitud de la seora McCaffery coloqu dos en la habitacin dijo el hombre. No es la seora McCaffery lo cort. El cabello del hombre era largo y grasient o, hacindolo parecer mayor de lo que realmente era. Su nuez de Adn se mova de arriba abajo y, lo juro, tambin de forma lateral. Sigui a Anne con la vista mientras ella penetraba en la habitacin con una de las cajas ms livianas, y se vol vi a m, frunciendo el ceo. Slo estaba tratando de mostrar un poco de tacto, amigo. Cielos, de qu planeta viene? Me inclin adelante. De uno donde se comen el corazn de lo s entrometidos. As que pirdete, nerdo. John aplac Anne a mis espaldas, en el tono cansino de una mujer acostumbrada a lidiar con un hombre de mal genio. Tena ra zn, por supuesto. Anne conoce el trabajo al dedillo. El individuo volvi a la recepcin. Yo respir profundo y mir las espiras de hum o, las bajas colinas y una carretera que serpenteaba a lo lejos, entre los rboles. Vaya, es un lindo lugar el que tienen aqu! Entr a la habitacin. * Cuando terminamos de acomodar la carne en el refrigerador (con Anne reluctante a mirar siquiera la caja marcada JOHN), me de diqu a revisar el revlver. Esperaba no tener que usarlo, pero haba que estar pr eparado. Anne, con excelentes modales, se disculp para ir al bao y vomit. Incluso con mis nuevos, atenuados odos humanos poda escuchar sus gemidos de dolor. Cuando sali, ms o menos compuesta, yo es taba sentado en la cama, viendo el holovisor. En el Discovery Channel, un ci entfico mostraba cmo un animal A se coma el cerebro de un animal B, e incorporaba en el proceso la informacin que este contena. Cualquier chico nuestro entiende la lgica involucrada. Aqu lo presentaban como un discreto milagro. Anne apag el televisor y se sent frente a m. Maana entrars al Pentgono. Tienes todo lo necesario? Yo lo haba obtenido todo de John. Sus id entificaciones, su cuerpo, sus recuerdos. Espcimen A y espcimen B. Qu pasa, agente? le pregunt. Ella se vea nerviosa. Quisiera saberquisiera saber qu pensaba John de mi. Por favor? Cerr los ojos y busqu en mi interior. Que eres elegante en el sentido maduro de la palabra. Que ese gesto de acomodar tu cabello gris tras las orejas te rejuvenece. Y que tus piernas son un plus definitivo. Varias veces estuvo a punto de invitarte a cenar, pero nunca vio indicaciones de que aceptaras. Anne frunci el ceo, obstinadamente. Estaba enamorado de mi? La infiltracin an no est completa, no estoy seguro de entender enamorado. Ciertamente, una vez tuvo una fantasa sexua l contigo. Te miraba a hurtadillas cuando coincidan en el elevador, all en el Pent gono. Y otra vez, bebiendo, le dijo a Paul Sirik que veinte aos atrs de biste ser una nena ardiente. Anne sonri, turbada, llorando. Se pas a mano por los ojos. Veinte aos atrs yo estaba recibiendo de las Sacerdotisas la responsabilidad de rescatar a la Humanidad de s misma. No es justo.

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Concedido, las Agentes no son el tipo de persona que uno se encuentra en una discoteca. Ver el cosmos desde nuestra perspectiva tiene ese efecto. Aunque el entrenamiento las mantiene en ptima forma fsica y mental, a lo lar go de los siglos se ha observado una tendencia a la depresin. Y a no tener hijos. Dudas, agente? pregunt sarcsticamente. Sobre mis lealtades, ninguna. Las Sacerdot isas me demostraron hace mucho tiempo, con hechos, que en la escala galctica los humanos somos nios. Y los nios sin supervisin de los adultos se hacen dao. Es toy debidamente agradecida a los Mayores por todas las ocasiones en que han inte rcedido. Pero, es realmente necesario neutralizar Apocalipsis4? Parece contraproducente! Yo slo quiero entender. Entender. Todos quieren entender. Y eso es lo que pone su sociedad en cortocircuito una y otra vez. Quieren entender en lugar de comer. Pero me llen de paciencia, y habl. Dos horas despus Anne se dispuso a partir para su casa, con un gran volumen de informacin nueva que procesar y, espera ba yo, su moral restaurada. Se detuvo en la puerta, y dijo, mirando fijamente a mi rostro: Ya no sirve de nada, pero si John me hubiese invitado a salir, hubiese aceptado. Y me hubiese acostado con l. Cu nto lamento no haberlo hecho! Por vida ma, yo no saba qu demonios se responde a eso. Pudo notificar que tena un conflicto de intereses con re lacin al objetivo. Hubiese cambiado algo? Habramos empleado otro agente. Ella sacudi la cabeza, con tristeza. Soy una profesional, John. * Cay la noche. Los bomberos haban extinguido los fuegos, y las luces de la ciudad se encendieron. Me tend en la cama con las manos en la nuca. En la holovisin, vi las not icias, y luego un documental sobre Apocalipsis4. La monumental iniciativa de defensa era la r azn de mi estancia aqu, de modo que le prest atencin. Entrevistaron a funcionarios, cientficos y gente comn. El prembulo desgran la larga y deprimente lista de at entados terroristas sufridos por Amrica desde el 11 de Septiembre de 2001. La gran nacin estaba en un punto en que el resto del mundo le lanzaba mordiscos cada vez que se presentaba la ocasin. Arrinconada, aprob un viejo proyecto del Pentgono, el ms grande jams concebido. La cmara present a los colosos. El documental haba sido encargado a una productora de Hollywood, y manipulaba efectiv amente la sensibilidad humana. Los cuatro mega-robots cabalgaban hacia un oc aso sangriento, altos como edificios, indestructibles, con un background de hard rock. Dentro de m, a John McCaffery se le erizaron los pelos de la nuca. Corte al plato fuerte, la parte tcnica. La voz en off habl de genes modificados de pantera, halcn, serpiente y hombre. Campos de fuerza y costillas de titanio. Cada Jinete estaba comandado por una IA, conectada por banda ancha con el GPS y NavStar. Podan volar y sumergirse. Pod an barrer una ciudad con lser de alta potencia, cortndola a la altura de un me tro. Podan producir terremotos y generar EMP. La simbologa bblica no era casual (espec ialmente para ateos y paganos del mundo entero): la respuesta a futuros ataques te rroristas sera brutal. An si Amrica era finalmente derribada, los Cuatro Jinetes se encargaran de que el mundo sucumbiera con ella. El documental termin con un finale sinfnico en crescendo y un mensaje textual.

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SOBRE LA TIERRA, EL PRXIMO 4 DE JULIO Apagu el holovisor. El sile ncio era total, y afuera lo s grillos cantaban suave, hipnticamente, ignorantes de esa clase de cosas. Obviamente, los Cuatro Jinetes exterminaran la vida sobre la Tierra, pens. Las expectativ as de millones de personas tendran que ser defraudadas. Los Cuatro Jinetes no saldran a medrar el prximo 11 de Septiembre, ni nunca. Para eso estaba yo aqu. Tom mi maleta de cuero, abr una ventana al aire de la noche y el pequeo transmisor en la direccin adecuada. Report las incide ncias a Control y confirm la misin. Todo iba segn el programa. Mis in strucciones no haban cambiado. * Anne vino por m en la maana. Not que haba un poco de sangre en el suelo, y lo limpi sin una palabra, mientras yo me ves ta con el traje que me entreg. La noche anterior me haba soltado, tomando mi forma original, y me haba comido el hgado de John. Estaba tan nutritivo que me produjo un eructo glorio so y mucho sueo. En mi cuerpo habitual, evolucionado para perseguir, derribar y desgarrar, suelo ser bastante chapucero. Salimos en el auto de Anne por una carretera meticulosamente mantenida, como todas en Washington, DC. Cruzamos el Potomac sin contratiempo, y entramos al permetro elctrico del Pentgono sin de tenernos siquiera, escaneados por cmaras de seguridad que comprobaban nuestros patrones retinales El abovedado vestb ulo del edificio rebosaba de actividad. En el acceso a los ascensores presion mi ma no contra el fro cristal del escner de ADN. Mientras lo haca los custodios me observaron, corteses pero alertas. Las palabras afloraron en mi boca, empuja das por la rutina como por un pistn: Hola Martin. Hola Jeff. Martin era irlands, Jeff negro. Sus uniformes almidonados brillaban a causa del almidn. Llevaban armas largas. Si haba un momento crtico en la misin, era este. Slo poda confiar en que la infiltracin fu ese completa. Cun difcil se ha tornado nuestro trabajo, en la medida en que nuestros protegs suben la cuesta del progreso! La puerta se abri con una fra nota electrnica. Martin y Je ff perdieron todo inters en m. Anne y John trabajaban en el mismo piso, pero en diferentes alas. A salida de los elevadores nos separamos; estaba por mi cuenta. Mi rea de tr abajo era un local de plano abierto, con un laberinto de tabiques revestidos en Formica. Haca un fro glacial. Mis compaeros (los compaeros de John) zumbaban alrededor de las mquinas dispensadoras, todos conectados a su s telfonos y su caf. Las tazas de papel tenan el logotipo del Pentgono. Saludos y chistes gastados se sucedieron mientras mis pies me coducan al cubculo. Viendo a todos morder, sorber y chupar me dio hambre, pero no poda pensar en eso ahora. Me sent ante la computadora. Era un modelo cuntico, pero ya lo saba, de nada serv a lamentarse. Cubr con mi cuerpo la holopantalla lo me jor que pude, mientras los dedos de John volaban sobre el teclado, buscando los director ios de Apocalipsis4. Stop. El servidor que custodiaba el ltimo acceso me pidi la contrasea del da. Vacil una fraccin de segundo mientras le preguntaba a John. Encontr la contrasea y la introduje. Estaba dentro. El logotipo del proyecto era la misma imagen que yo haba visto anoche en el holo. Aqu estaba todo lo que necesitaba enviar a Control. Sin perder tiempo comenc a

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copiar los datos en un cristal cuntic o. La documentacin era de 15 petabytes, y tardara media hora en transferir se con todas sus ramificaciones. Entonces comprend que haba cometido un error de clculo. Las computadoras cunticas del Pentgono precisan una temper atura cercana al cero absoluto para garantizar la superconductividad en sus ci rcuitos. A pesar del aislamiento trmico, haca mucho ms fro en la oficina que en el exterior. Mi cuerpo tuvo que emplearse a tope para mantener los preciosos 37 grados centgrados del John-metabolismo. Lo supe por el hambre desproporcionada que sent a. Mi calculada ventana de dos horas se haba reducido drsticamente. La transferencia de archivos termin luego de lo que me pareci una eternidad. Tom el cc apremiado por la urgencia. Perd unos segundos preciosos ante un dispensador automtico, tomando caf, devorando dulces y gaseosas. Todo tena tan bajo contenido calrico que no compensaba la demora. Me convenc de que no lograra salir de a ll. Cielos, los Mayores haban monitoreado por diez millones de aos la emergencia de vida inteligente en este planeta sin dejarse ver. Iba yo a ser el primero en volar mi fachada? Mis rdenes en una situacin de riesgo eran autodestruirme antes que revela r mi verdadera identidad. Yo haba sido entrenado para hacerlo. Toda vi da es transitoria. Pero al menos deba entregar el cc a Anne! Tom al camino de su oficina presa de a gudas punzadas. Dej caer la leche malteada y alguien llam mi nombre a mis espaldas, pe ro no me detuve. Cuando llegu a la puerta de Anne perd el equilibrio y ca. La puerta se abri, alguien me tom por las axilas y me introdujo, cerrando con fuerza. Sigue conmigo, John! grit Anne, y me ayud a ponerme de pie. Al ver que las estras pectorales pulsaban por salir de mi pecho, comprendi. Corri hacia una pequea nevera y extrajo una pieza de carne roja. Eficiente, previsora Anne. Me salv la vida. O quiz salv la suya. Por un fraccin de segundo estuvo a punto de No importa. Devor la carne en cuatro mo rdiscos, ciego y sordo a los escrpulos humanos. Inmediatamente me sent mejor. Le cont lo sucedido. Ella sonri, dando a entender que todo estaba bien. Tienes la informacin? Seguro dije, y se la mostr. Quince minutos despus me acompa afuera y me meti en un taxi rumbo al motel. * Aqu y all, en distintos momentos, en el sector que monitoreamos los Mayores, se produce una situacin roja. Ello significa que en algn mundo est en peligro la supervivencia de la especie dominante. Puede tratarse de una cats trofe natural, o de beligerancias internas. Entonces interven imos. Los arreglos necesarios para el monitoreo suelen ser incmodos. Involuc ran crear un organismo local para la formacin de Agentes, que opere en secreto c on el decursar de la s generaciones. Como Agentes, preferimos especimenes hembras (a ll donde esta distincin tiene sentido) dotadas de descollante inteligencia, sensibi lidad y responsabilidad. Cuando la situacin est madura, Control enva un Auditor (cest moi) a obtener datos concretos y luego un Interceptor para precl uir la catstrofe. Dista mucho de ser un mtodo a prueba de fallos, pero debe ser as si no queremos revelarnos. Muchos agentes han sido incapac es de ubicarse en sitios de poder. Otros han dado falsas alarmas, o han muerto en el cumplimiento del deber. Unos pocos han expuesto las sacerdotisas a la luz pblica, por accidente o por traicin. En ningn caso

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les han credo. El sistema funciona, a pesar de los imprevistos. Y nos aseguramos de aprender de aciertos y errores por igual. La razn ltima por la que intervenimos nunca se la decimos a los Agentes. Ha demostrado ser contraproducente. Por lo genera l ellos asumen que pr eservar la vida es un fin en s mismo. Anne es un ejemplo brillante de lo que puede ser un Agente: fiel, preocupada, voluntariosa. Su experiencia iba a ser muy til en la formacin de las nuevas generaciones. Esa noche se reuni conmigo en el motel. Estaba excitada porque lo habamos logrado. Me pidi ver el contenido de l cc, y yo se lo mostr. Sus ojos azules recorrieron la pantalla del laptop, donde un milln de frmulas danzaban frenticas. Es increble que lo hayas logrado dijo, apartndose el cabello de los ojos y confinndolo tras sus orejas. Increble! Eso significa que lo dudaste alguna vez? pregunt, asomndome a la puerta del bao. Es slo que John, como todos los dem s involucrados, tena un entrenamiento especial. Jams hubiese revelado las claves. Ni drogas, ni hipnosis ni tortura se la hubiesen podido arrancar. Estaban sepu ltadas en lo ms hondo de su ser. Yo me encog de hombros. Todo est en la carne. Me com la carne, y me apoder de la clave. Ella sacudi la cabeza. No es as como funciona! Oh, s. Incluso sus cientficos lo saben. Pero ustedes prefiere n disfrazar el hecho. Me pas una esponja hmeda por el cuello, me sequ, y me desenroll las mangas de la camisa. Sal. Anne estaba sentada en la cama, mirndose las manos. Era otra vez una chica de veinte aos, inteligente y obstinada, negndose a acepta r dcilmente algo que no comprenda. Me dices que la ciencia, la filosofa, el arte...que los atributos del espritu son una ilusin, y que la natura leza del universo es comer o ser comido? Estoy hablando metafricamente, Anne. Deja a un lado esos tontos escrpulos. Sustancia, energa e informacin forman una pirmide alimentaria universal. Y el ojo en la cima de la pirmide es Dios, para darle un nombre que te sea familiar, que se cena el universo cada cierto tiempo para lue go fabricarlo de cero. Ustedes llaman a eso Big Bang. Anne se puso de pie y encendi un cigarrillo. Ella, como yo, haba tomado conciencia de lo atpico de la situacin. Estaba discut iendo Dios con un aliengena. Levant el cc. Qu harn respecto a Apocalipsis4? No soy yo quien lo decida. Detenerlo de alguna manera, eso es seguro. En Control examinarn toda la informacin y encontrarn la manera ms eficiente de anularlo... sin dejarnos ver, por supuesto. Quiz una figura mesinica haga el truco. O un descubrimiento cientfico inesperado. O la amenaza de un meteorito. Lo que sea que conserve los valores especiales de la civilizacin terrestre. Ustedes nos estn protegiendo para alim entarse, y as robarnos lo que hemos acumulado durante todo este tiempo. Sonre. No antes de que hayan ma durado lo suficiente. Por qu me ests revelando esto? Sus ojos fueron al transmisor junt o a la ventana, y de nuevo a m. Te comunicaste ya con Control?

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S. Y recib una nueva instruccin. Tu relacin emocional con un objetivo no te hace confiable. Pero has sido una buena agente. Necesitamos tu experiencia. Comenc a soltarme, y ella grit. Media hora despus sal de la habitacin, la cerr con llave y sub al auto de Anne. El cambio de planes me vino bien, porque a estas alturas el Pentgono deba estar echando de menos a John McCaffery. Quiz incluso haba dado parte a la polica. Acomod mi pelo gris tras las orejas, me qu it los zapatos de tacn y conduje hacia la Terminal.

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TAZ. La zona temporalmente autnoma Hakim Bey "Esta vez, sin embargo, vendr como el victorioso Dionisio, convirtiendo el mundo en una fiesta ... No me sobra el tiempo ..." Nietzsche Utopas piratas Los piratas y corsarios del siglo xviii crearon una red de informacin que envolva el globo: primitiva y dedicada primordialmente a los negocios prohibidos, la red funcionaba admirablemente. Repartidas por ella haba islas, remotos escondites donde los barcos podan ser aprovisionados y cargados con los frutos del pillaje para satisfacer toda clase de lujos y necesidades. Algunas de estas islas mantenan comunidades intencionales, completas mini-sociedades que vivan conscientemente fuera de la ley y mostraban determinacin a mantenerse as, aunque fuera slo por una corta -pero alegreexistencia. Hace algunos aos investigu un montn de material secundario sobre piratera, intentando encontrar algn estudio sobre estos enclaves, pero parece que todava ningn historiador los haba encontrado merecedores de anlisis serio. (William Burroughs haba mencionado el tema, como lo hizo el anarquista ingls Larry Law -pero no se haba hecho ningn estudio sistemtico). Me remit a la fuentes directas, y constru mi propia teora, algunos de cuyos aspectos analizar aqu. Decid llamar a aquellos asentamientos utopas piratas. Recientemente Bruce Sterling, uno de los mximos exponentes de la ciencia-ficcin cyberpunk, public el relato de un futuro cercano partiendo de asumir que la decadencia de los sistemas polticos desembocara en una proliferacin descentralizada de experimentos sobre formas de vida: gigantescas corporaciones de propiedad obrera, enclaves independientes dedicados a la piratera de datos, enclaves verde-socialdemcratas, enclaves de trabajo cero, zonas anarquistas liberadas, etc. La economa de la informacin que sostena esa diversidad era llamada la red; sus enclaves -y el ttulo mismo del relatoera Islas en la Red. Los proscritos medievales fundaron un Estado que consista en una red de remotos valles y castillos, separados por miles de kilmetros, estratgicamente invulnerables a la invasin y conectados por un permanente flujo informativo de agentes secretos, en guerra con todos los gobiernos y dedicado exclusivamente al conocimiento. La

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tecnologa moderna, culminando con el satlite espa, convier te esa especie de autonoma en un sueo romntico. No ms is las piratas! En el futuro, la propia tecnologa -liberada de todo control polticohar posible un mundo entero de zonas autnomas. Pero por ahora el concepto es todava justamente ciencia ficcin, especulacin pura. Es que estamos condenados, los que vivimo s el presente, a nunca experimentar la autonoma, a nunca habitar ni por un momento una tierra legislada slo por la libertad? No nos queda otra opcin que la nostalgia del pasado o la nostalgia del futuro? Tendremos que esperar a que la totalidad del mundo sea liberado del control poltico antes de que uno slo de nosotros pueda exig ir conocer la liberta d? La lgica y la emocin se alan para negarnos la posibilidad. La razn es tablece que uno no puede luchar por aquello que no conoce, y nuestro corazn se rebela fren te a un universo tan cruel como para imponer tal injusticia a nue stra generacin, sola ante la humanidad. Decir algo as como no ser libre hasta que todos los humanos -o todas las criaturas sensibleslo sean es, simplemente, condenarnos a una especie de estupor-nirvana, abdicar de nuestra humanidad, definirnos como perdedores. Creo que extrapolando las histor ias del pasado y el futuro s obre las islas en la red podramos acumular suficientes evidencias como para afirmar que una especie de enclave libre no slo es en nuestro tiempo posible, sino de hecho ya existente. Toda mi investigacin ha cristalizado en el c oncepto de Zona temporalmente autnoma (que a partir de aqu abreviar TAZ2). Pe se a su carcter sinttico forzado por mi propio pensamiento, no pretendo que el TA Z sea tomado como un ensayo -en el sentido tambin de intento-, una propue sta o una fantasa potica. Pese al entusiasmo oratorio de mi lenguaje, no pretendo elaborar ningn dogma poltico. De hecho, renuncio a definir el TAZ: planeo al rededor del concepto, pasando de reflejos exploratorios. Al final, el TAZ es prcticamente auto-exp licativo. En el contexto del mundo contemporneo, podra ser entendido sin di ficultad ... entendido en la accin. Esperando la revolucin Cmo es que todo mundo puesto patas arriba siempre termina por enderezarse? Por qu siempre a toda revolucin sigue una reacci n, como una temporada en el infierno? La revuelta, o la forma latina insurreccin, s on palabras que los historiadores utilizan para describir las revoluciones fallidas -movimientos que no completan la curva prevista, la trayectoria consensuada: revol ucin, reaccin, trai cin, fundacin de un estado an ms fuerte y opresivo, la vuelta de la tortil la y el retorno de la historia una y otra vez a su ms alta forma: el ltigo en el rostro de la humanidad por siempre. Al fallar en el cumplimiento de la curva, la revuelta sugiere la posibilidad de un movimiento que escapa y va ms all de la espiral hegelia na del progreso, que secretamente no es sino un c rculo vicioso. Surgo -levanta miento, aparicin. Insurgo levantamiento, rebelin de uno mismo. Una op eracin de comienzo, de toma de las riendas. Un adis a la maniatada parodia de l crculo del karma, de la ftil revolucin histrica. La consigna revolucin! se ha convertido de proclama en veneno, un maligno hado pseudognstico, una fantasmagor a en la que si n importar cunto

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luchemos quedamos siempre atrapados por el demonio de Ain, el ncubo del estado, de un Estado tras otro, cada paraso regido por un ngel ms maligno. Si la Historia es Tiempo -como pretendeentonces la revuelta es un momento que salta por encima del Tiempo, que viola la ley de la Historia. Si el Es tado es la Historia como pretendeentonces la insurreccin es el momento prohibido, una inolvidable denegacin de la dialctica -una sacudida pola r que nos expulsa de lo oscuro, una maniobra chamnica realizada desde un ngulo imposible del universo. La Historia pregona que la Revolucin quiere permanencia, o cuando menos duracin, mientras que la revuelta es temporal. En ese sentido una revuelta es como una experiencia lmite, lo contrario del estndar de la conciencia y experiencia ordinaria. Como la fiesta, la revuelta no puede ocurri r cada da -de otra forma no sera extraordinaria. Pero tales momentos de intensidad dan forma y sentido a la totalidad de una vida. El chamn retornar -no puedes perm anecer a tope siempre-, pero todo habr cambiado, una diferencia se ha instaurado. Habr quien objete que se trata de un cons uelo para desesperados. Qu quedara del sueo anarquista, del estado sin estado, de la Comuna, de la zona autnoma duradera, de la sociedad libre, de la cultura libre? Vamos a aba ndonar toda esperanza por una especie de existencialista acto gratuito? El punto, se objetar, no es cambiar las conciencias, sino cambiar el mundo. Acepto que esta es una crtica honest a. Pero opongo pese a todo dos objeciones. Primera, que ninguna revolucin nos ha trado esos sueos. Su intuicin aparece en el momento de la revuelta -pero tan pronto como la revolucin triunfa y el Estado vuelve, los sueos e ideales estn ya traicionados. No es que renuncie a toda esperanza o deseo de cambio -sino que desconfo del trmi no revolucin. Y segunda, que incluso aunque reemplacemos el intento revolucionario por un concepto de insurreccin que espontneamente atrae un florecimiento anar quista, nuestra part icular situacin histrica no es propicia para reto tan enorme. Absolutamente nada, sino un ftil martirio, resultara de una co lisin frontal con el Estado terminal, el estado de la megacorporacin, de la informacin, el im perio del Espectculo y la Simulacin. Todas sus armas nos apuntan, mientras nuest ros ridculos dardos no encuentran nada contra lo que disparar si no una histresis, una rgida nada, un fantasma capaz de absorber cada chispa en un ectoplasma info rmativo, una sociedad de la capitulacin regida por la imagen de la Pasma y el Oj o absorbente de la pantalla televisiva. Brevemente: no proponemos el TAZ como un fin exclusivo en s mismo, reemplazando todas las otras formas de or ganizacin, tcticas y objetivos. Lo defendemos porque puede proveer la clase de intensificacin asocia da con la revuelta sin conducir necesariamente a su violencia y sacrificio. El TAZ es como una revuelta que no se engancha con el Estado, una operacin guerri llera que libera un rea -de tierra, de tiempo, de imaginaciny entonces se autodisuelve para reconstruirse en cualquier otro lugar o tiempo, antes de que el Estado pueda aplastarla. Puesto que el Estado tiene ms que ver con la Simulaci n que con la substancia, el TAZ puede ocupar estas reas clandestinamente y lleva r adelante sus propsitos subversivos por un tiempo en relativa paz. Puede que incl uso algunos pequeos TAZs hayan durado vidas enteras, y ello gracias a su capaci dad de permanecer ignorados, como pequeos

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enclaves rurales que nunca se han cruzado con el Espectculo, que nunca han aparecido fuera de la vida real que result a invisible a los agentes de la Simulacin. Babilonia toma sus abstracciones por lo real; precisamente en ese margen de error se constituye el TAZ. Ponerlo en marcha puede requerir tcticas de violencia y defensa, pero su mayor fuerza reside en su invisibi lidad -el Estado no pued e reconocerlo porque la Historia carece de definicin para l. Tan pronto como un TAZ es nombrado representado y mediatizadodebe desaparecer, desaparece de hecho, dejando tras de s un vaco, resurgiendo de nuevo en otro lugar, e invisible de nuevo en tanto indefinible para los trminos del Espectculo. De esa ma nera el TAZ es una tctica perfecta para una Era en que el estado es omnipotente y om nipresente, pero tambin lleno de fisuras y grietas. Y en tanto el TAZ es un microcos mo del sueo anarquista de una cultura libre no se me ocurre pensar mejor tctica pa ra trabajar por l ex perimentando a la vez algn beneficio aqu y ahora. En suma, el realismo nos impone no slo dejar de esperar la Revolucin, sino incluso dejar de desearla. Revuelta, en cam bio. Revuelta s, tan a menudo como sea posible, e incluso asumiendo los riesgos de la violencia. Los espasmos del Estado Simulador sern espectaculares, pero en la mayora de los casos la mejor y ms radical tctica ser rechazar entrar en el juego de la violencia es pectacular, retirarse del rea del simulacro, desaparecer. El TAZ es un campamento de guerrilleros ontolgicos: go lpean y corren. Mantn en movimiento a la tribu entera, aunque slo se trate de datos en el Web. El TAZ tiene que ser capaz de defensa: pero tanto su ataque como su defensa deben, siempre que puedan, eludir la violencia del Estado, que es una violencia sin sentido. El ataque se hace contra estructuras de cont rol, esencialmente contra la s ideas; y la defensa es la invisibilidad -un arte marcialy la invulnerabilida d -un arte oculto entre los marciales. La mquina de guerra nomdica conquista an tes de ser notada, y se desplaza antes de que el mapa pueda ser reajustado. Por lo que concierne al futuro, slo los autnomos podrn planificar la autonoma, organizarla, crearla. Es una operacin que se autoinicia, fundacional. El primer paso tiene algo de satori: la realizacin del TAZ comienza con el simple acto de su realizacin. Psicotopologa de la Vida Cotidiana La idea del TAZ surge en principio de una crtica de la de Revolucin, en favor de la de Insurreccin. La primera etiqueta a la segunda como fracaso, pero para nosotros la revuelta representa una posibilidad mucho ms interesante -desde la perspectiva de una psicologa de la liberacinque las revol uciones cumplidas de la burguesa, los comunistas, los fascistas, ... La segunda fuerza generativa del TAZ reside en el desarrollo histrico de lo que llamara la clausura del mapa. El ltimo pe dazo de Tierra sin reclamar por una u otra nacin fue engullido en 1899. El nuestro es el primer siglo sin terra incognita, sin ltima frontera. La nacionalidad es el ms alto principio de gobierno mundial -ni un pedazo de roca en los mares del Sur es tierra de nadie, ni un valle remoto, y ni siquiera la luna o los planetas. Es la apoteosis del gangsterismo territ orial. Ni un solo centmetro cuadrado de tierra est liberado de vigilancia o impuestos ... en teora.

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El mapa es un sistema poltico abstracto de coordenadas, un gigantesco fraude reforzado por la zanahoria condicionadora del estado experto, hasta que al final para la mayora de nosotros el mapa deviene el territ orio -no ms la isla de la tortuga, sino los USA. Y justamente porque el mapa es una abstraccin, no puede cubrir la tierra con precisin 1:1. En el contexto de complejid ad fractal de la geografa actual, el mapa slo puede abarcar coordenadas dimensiona les. Sin embargo inmensas extensiones plegadas escapan al patrn mesurador. El mapa no es preciso, no puede ser preciso. Por ello -la Revolucin est clausurada, pero la insurgencia abierta. En nuestro tiempo no cabe sino concentrar nuestra fuerza en poderes insurgentes, eludiendo todo entrampamiento en cualquier solucin permanente. Y el mapa est clausurado -pero la zona au tnoma est abierta. Metafricamente, se esconde plegada bajo las dimensiones fractal es invisibles para una cartografa de Control. Y aqu es donde debemos introduci r el concepto de psicotopologa (y psicotopografa), como una ciencia alternativa -a la vigilancia y cartografiado del Estado y su imperialismo psquico. Slo una psicot opografa puede trazar mapas a escala 1:1 de la realidad, porque slo la mente humana posee la complejidad suficiente como para reproducir lo real. Y un mapa 1:1 no puede controlar su territorio -por la sencilla razn de que es virtualmente idntico a l. Slo puede ser usado para sugerir determinadas actuaciones. Buscamos en l espacios -geogrficos, sociales, culturales, imaginarioscon fuerza potencial para florecer como zonas autnomas -y buscamos tiempos en los que estos espacios se encuentren relativamente abiertos, bien por desinters del estado en ellos, bien porque hayan pasado desapercibidos a los cartgrafos, o por la razn que sea. La psicot opologa es el arte de la prospeccin de nuevos TAZs potenciales. Las clausuras de la Revolucin y el Mapa, sin embargo, no son sino las fuentes negativas del TAZ; queda mucho por decir s obre su inspiracin pos itiva. La reaccin por s sola no proporciona sino la energa ne cesaria para que se manifieste un TAZ. Pero una revuelta tiene tambin que hacerse para algo. 1. En primer lugar, podemos hablar de una antropologa natural del TAZ. La familia nuclear es la unidad base de las sociedades del consenso, pero no del TAZ (Familias: cmo las odio! Miserias del amor -Gide). La familia nuclear, con sus miserias edpicas, parece ser un invento neoltico, una respuesta a la revolucin agrcola con la escasez y la jerarqua impuestas. El modelo paleoltico era a la vez ms primario y radical: la banda. La tpica banda nmada o seminmada de cazadores en grupo reuna a unos 50 miembros. En las sociedades trib ales mayores, la estructura de bandas se completaba por los clanes de la tribu, o por agrupamientos tales como sociedades secretas o iniciticas, de caza o guerra, de g nero, repblicas infantiles etc. Si la familia nuclear tiene su origen en la escasez -y se resuelve en miseriala banda resulta de la abundancia y es prdiga. La familia es cerrada, por lo gentico, por la posesin machista de la mujer y los nios, por la jerrquica totalizacin de la sociedad agrcola/industrial. La banda en cambio es abierta -no a todos, por supuesto, pero s a todo el grupo de los afines: los iniciados se comprometen por lazos de amor. La banda no es parte de ninguna jerarqua superior, sino parte de un modelo horizontal de relaciones, lazos de sangre extendidos, cont ratos y alianzas, afinidades espirituales, etc. (La sociedad Indio-americana conserva ciertos aspectos de esa estructura incluso ahora).

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En nuestra sociedad postespectacular del Si mulacro, muchas fuerzas actan -incluso invisiblementepara desfasar la familia nuclear, y traer de vuelta la banda. Ciertas rupturas en la estructura del Trabajo tienen su resonancia en la estabilidad arruinada de la unidad-hogar y la unidad-familia. Las bandas de cada cual incluyen ahora amigos, esposas y amantes, la gente se rene en trabajos o seminarios, por grupos de afinidad, en redes de intereses especializados o redes de correo, etc. La familia nuclear se convierte cada vez ms en una trampa, en un desage cultural, en una secreta y neurtica implosin de tomos estallados -y la contraestrategia obvia que inmediatamente emerge desde el mismo inc onsciente pasa por el redescubrimiento de la -a la vez ms arcaica y postindustr ialposibilidad de la banda. 2. El TAZ como festividad. Stephen Pear l Andrews ofreci en una ocasin, como imagen de una sociedad anarquista, la descri pcin de una cena-fiesta, en la que toda estructura de autoridad quedaba disuelta en la convivenc ia de la celebracin. Tambin podramos invocar a Fourier y su idea de la se nsualidad como base del devenir social tactilidad y grastrosofa como himnos de respuesta a la denegacin social de las implicaciones del olfato y el gusto. Los an tiguos conceptos del julibeo y las fiestas saturnales se originaban en la conviccin de que ciertos eventos sucedan fuera del orden del tiempo profano, bajo la medida de l Estado y la Historia Estas festividades literalmente ocupaban vacos en el calendario -eran intervalos intercalados. Durante la edad Media cerca de una tercera parte de l ao era consagrado a festividades. Es posible que las razones de la resistencia a la reforma de los calendarios tuvieran menos que ver con los once das perdidos que con la sospecha de que la ciencia imperial conspiraba para eliminar esos vacos en el calendario que acumulaba n la libertad de las gentes -un golpe de estado, un cartografia do de los aos, un someter a medida al tiempo mismo, convirtiendo el cosmos orgni co en un universo mecnico. La muerte de lo festivo. Los participantes en cualquier insurreccin invariablemente se entregan a su aspecto festivo, incluso en medio de la lucha arma da, el riesgo y el pe ligro. La revuelta es como una saturnal arrancada -o forzada a desvanecersede su in tervalo que quedara libre para estallar en cualquier lugar o momento. Liberada de tiempo y lugar, posee no obstante un olfato propio para el desen cadenarse de los acontecimientos, y una afinidad con el genius loci; la ciencia de la psicotopologa reconoce flujos de fuerza y centros de poder -para util izar metforas ocultistasen los que se puede localizar espaciotemporalmente un TAZ, o al me nos ayudar a definir su relacin con un momento y una localizacin. El media nos invita a venir a celebrar los grandes momentos de nuestra vida mediante la unificacin esprea de la mer canca y el Espectculo, el famoso noacontecimiento de la pura representacin. En respuesta a esa obscenidad tenemos, de un lado, el espectro del rechazo (descrito por los situacionistas, John Zerzan, Bob Black y otros), y por otro la emergencia de una cultura festiva dist inta y an oculta a los managers de nuestro ocio. Luchar por el derecho a la fiesta es algo ms que una parodia de la lucha radical : es una manifestacin de esa misma lucha, adecuada a un tiempo que ofrece televisiones y telfonos como medios de contactar y tocar a otros seres humanos, como vas para estar Ah. Pearl Andrews tena razn: la fiesta nocturn a es ya la semilla de una nueva sociedad tomando forma en la cscara de la anterior Las reuniones tribales de los 60, los

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cnclaves de eco-saboteadores, la idli ca Beltane de los neopaganos, las grandes conferencias anarquista s, los crculos gays ... Las fiesta s de alquiler en Harlem en los 20, los nightclubs, los banquetes, los grandes picnics libertarios, debemos reconocer que todos ellos han sido ya zonas liber adas de algn tipo, o por lo menos TAZs potenciales. Ya abierta a slo unos pocos ami gos, como una fiesta-cena, ya a miles de participantes, como un Be-In, la fiesta si empre es abierta porque no est regulada, sometida a orden; puede estar planeada, pero a menos que suceda por s misma es un fracaso. El factor espontaneidad es crucial. La esencia de la fiesta: el cara a cara, el grupo de humanos que pone en comn sus esfuerzos para realizar sus deseos, se trate de comida y bebida, baile, conversacin o el arte de vivir; puede que incluso para el placer ertico, o para crear obras de arte colectivas, o para atraer el puro circular de la alegra. En sntesis, la unin de los egostas -en el sentido de Stirnero acaso -en trminos ahora de Kropotkinuna base biolgica que conduce a la ayuda mutua. Tamb in aqu cabra mencionar la economa del derroche bataillana y su te ora de la cultura potlach. 3. Fundamental para dar forma a una realid ad TAZ es el concepto de nomadismo psquico -o, como humorsticamente lo llamamos, un cosmopolitanismo del desarraigo. Algunos aspectos de este fe nmeno han sido analizados por Deleuze y Guattari en La nomadologa y la mquina de guerra, por Lyotard en Deriva, y por diversos autores en el nmero sobre el Oas is de la revista Semiotext(e). Utilizamos el trmino nomadismo psquico mejor que el de nomadismo urbano, nomadologa, deriva, etc., simplemente para aglutinar t odos estos conceptos en un nico complejo difuso, para estudiarlo a la luz del advenir del TAZ. La muerte de dios, en muchos aspectos un descentramiento global del proyecto europeo, abri a una visin del mundo multiperspectiva y postideolgica capaz de moverse desarraigada desde la f ilosofa al mito tribal, desde las ciencias naturales al Taoismo -capaz de por primera vez percibir como a travs de los ojos mltiples de un insecto, cada faceta ofreciendo una visin separada de un mundo completo. Pero esta visin est sometida a la exigenci a de habitar una poca en que la velocidad y el fetichismo de la mercanca han creado una tirnica unidad falsa que tiende a difuminar toda diversidad cultural e individual, de tal manera que cualquier lugar vale tanto como cualquier otro. Esa paradoja crea nmadas, viajeros psquicos que se mueven por la curiosidad o el deseo, aventureros de escasas lealtades -de hecho desleales al proyecto europeo, que ha pe rdido todo charme y toda vitalidad-, no ligados a ningn tiempo ni lugar y lanzados a la busca de diversidad y aventura. Esa descripcin abarca no slo a los intelectuales y artistas de clase X, sino tambin a los inmigrantes, los refugiados, los homeless, los turistas, los religionarios de la cultura de la caravana, -y tambin a la gente que viaj a por la red, aunque nunca abandone su propia habitacin, (o a aquellos que, co mo Thoureau, han viajado mucho -en la concordia); y finalmente incluye a todo el mundo, a todos nosotros, viviendo con nuestros automviles, nuestros telfonos, nuestros viajes de vacaciones, nuestras televisiones, nuestros libros y pelculas, cambiando de trabajos, de estilos de vida, religiones, dietas etc., etc. El nomadismo psquico como tctica, lo que metafricamente Deleuze & Guattari llamaron la mquina de guerra, transforma la paradoja de pasiva en activa -e incluso

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violenta. Los ltimos estertores de dios se han prolongado durante tanto tiempo -en las formas del Capitalismo, Comunismo y Fa scismo, por ejemploque todava queda mucha destruccin creativa por hacer, pa ra ser satisfecha por los comandos postbakunianos y post-nietzscheanos, o por los apaches -literalmente, enemigosdel viejo Consenso. Estos nmadas practican la razzia, son corsarios, virus. Necesitan y desean TAZs, campos de tiendas oscuras bajo las estrellas del desierto, interzonas, fortificados oasis escondidos en las rutas de las caravanas, pedazos liberados de jungla y tierras baldas, reas prohibidas, mercados negros y bazares underground. Estos nmadas guan sus movimientos por es trellas extraas, que pueden ser clusters luminosos de datos en el ciberespacio, o quizs meras alucinaciones. Coloca un mapa de la tierra; sobre l super pn un mapa de los cambios polt icos; sobre l, otro de la red, particularmente de la antired que enfa tiza el flujo de informacin clandestina -y finalmente, sobre todos ellos, el mapa 1:1 de la imaginacin creativa, de los valores, de la esttica. Las coordenadas resultantes cobr arn vida, animadas por gotas y olas de energa inesperada, cogul os de luz, secretos tneles, sorpresas. La red y el Web El siguiente factor que contribuye a la fo rmacin de TAZs es tan vasto y ambiguo que necesita una seccin por s mismo. Hemos hablado hasta ahora de la red, que definiramos como la totalidad de la informacin y el flujo comunicativo. Algunos de estos flujos son privilegiados, y limitados a alguna lite -lo que le da a la Red un cierto asp ecto jerrquico. Otros flujos permanecen en cambio abiertos a todo el mundo -lo que en cambio le da a la red, a la vez, un cierto carcter de horizontalidad no jerrquica. Los datos militares y de Inteligencia son restringidos, como lo son los bancarios, los de divisas, etc. En su mayor parte, en cambio, los datos telefnicos, el sistema postal, los bancos de datos pblicos, etc., son accesibles a todos y cualquier a. De tal manera que dentro de la red ha empezado a emerger una especie de s ecreta contra-red, que llamaremos el Web (como si la red3 fuese una red de pescador, mientras la Web fuese una especie de tela de araa tejida en los intersticios y seccione s rotas de la red). Normalmente usaremos el trmino Web para referirnos a la estructura horizontal, alternativa, del sistema de intercambio de informaciones, a la red no jerrquica, y reservaremos el trmino antired4 para referirnos los usos clande stinos, ilegales y subversivos del Web, incluyendo la actual piratera de datos y otras formas de sabotaje de la propia red. La red, el Web y el antired son todos parte de l mismo modelo complejo y global, y se funden mutuamente entre s en innumerables puntos. No son trminos que pretendan describir reas -sino sugeri r tendencias, modos de uso. (Disgresin: antes de que se condene a la Web o la Anti red por parasitismo -y por tanto por no poder ejercer una fuerza autn ticamente revolucionaria-, pinsese en qu consiste la produccin en la era del Simulacro. Cul o qu es la clase trabajadora, productiva? Quizs haya que admitir que tales trminos han perdido su significado. De cualquier manera, las res puestas a preguntas semejantes son tan complejas que el TAZ tiende a ignorarlas po r completo y se limita a tomar aquello que puede utilizar. La cultura es nuestra naturaleza -y somos los mirlos ladrones, o los cazadores grupales de la era de la Tcnica).

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Las formas actuales de la Web inofic ial son -habr que suponertodava muy primitivas: la red marginal de zines, las redes de BBS, la piratera de software, el hacking, el phone-phreaking, algo de influe ncia en la prensa y la radio -y prcticamente ninguna en ninguno de los otros grandes media: nada de estaciones de televisin, ningn satlite, nada de fibra pti ca o cable, etc. No obstante, la red se presenta como un patrn de relaciones ca mbiantes y en evolucin entre sujetos (usuarios) y objetos (datos). La naturaleza de esas rela ciones ha sido exhaustivamente explorada, de McLuhan a Virilio. Costara pginas y p ginas probar lo que a estas alturas todo el mundo sabe. Y mejor que reescribir todo ello de nuevo, me interesa preguntarme cmo este tipo de relaciones en evolucin hace posibles modos de implementacin para el TAZ. El TAZ tiene localizaciones temporales -pero efectivasen el tiempo y en el espacio. Y tambin ha de tener una localizacin en el Web, y esa localizacin es de distinto tipo, no efectiva sino virtual, no inmediata pero s instantnea. El Web no slo proporciona soporte logstico para el TAZ, ayuda a que aparezca. Hablando crudamente: puede decirse que el TAZ existe tanto en el espacio de la informacin como en el mundo real. El Web puede co mpactar grandes cantidades de tiempo como hace con los datosen espacios infinitesimales. Ya hemos apuntado que, por su carcter temporal, el TAZ de be necesariamente renunciar a las dimensiones de la libertad que significan duracin y una localiz acin ms o menos fija. El Web ofrece una especie de sucedneos de esas ausencias -puede informar al TAZ, desde su mismo inicio, con enormes cantidades concentradas de tiempo y espacio sutilizadas como datos. En este momento de evolucin del We b, y considerando nuestras demandas de sensualidad y encuentro directo, debemos cons iderar el Web en primer lugar como un sistema de soporte, capaz de llevar inform acin de un TAZ a otro, de defenderlos, de convertirlos en invisibles o agresivos si la situacin lo requiere. Pero es ms que eso: si el TAZ es un campo nmada, el Web puede ofrecer la pica, las canciones, las genealogas y las leyendas de la tribu; revela las rutas de las caravanas y las ocasiones de asalto que alimentan la economa de la tribu; incluso contiene muchos de los caminos que recorrern, muchos de los su eos que experimentarn como signos y portentos. El Web no depende para su existencia de la tecnologa informtica. El boca-a-boca, el correo, la red marginal de fanzines, los rboles telefnicos y cosas de ese tipo ya constituyen una Web de informacin. La clave no es el tipo o el nivel de la tecnologa implicada, sino la apertura y horizontalidad de su estructu ra. En todo caso, el concepto de red implica el uso de ordenadores. En toda la imaginera de la ciencia ficcin, la Red de ordenadores opera como condici n del ciberespacio (como en Tron o Neuromancer) y la pseudotelepat a de la realidad virtual. Como fan del cyberpunk no puedo sino imaginar la hacker reality como algo con un papel fundamental en la creacin de TAZs. Como Gibson y Sterling, asumo que la re d oficial nunca conseguir clausurar la Web o la antired -la piratera de datos, las transmisiones no autorizadas y el libre flujo de la informacin nunca podr se r detenido. De hecho, y tal y como yo la entiendo, la teora del caos establece just amente que ningn sistema de control universal es posible.

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De cualquier forma, y dejando al margen cualquier especulacin futurstica, debemos afrontar una cuestin crucial en relacin al Web y la tecnologa que implica. El TAZ persigue por encima de todo eliminar la mediacin, experimentar la existencia como inmediatez. La misma esencia de su aconte cer es el contacto directo -pecho con pecho, como diran los sufes, o cara a cara. En cambio, la esencia del Web es mediacin. Las mquinas son aqu nuestros em bajadores -la carne se convierte en irrelevante excepto como terminal, con toda s las siniestras connot aciones del trmino. Puede que el TAZ encuentre su espacio pr opio justamente lindose a la cabeza la manta de dos aparentemente contradictoria s actitudes en relaci n al hi-tech y su apoteosis, la red: una, la que podemos cons iderar caracterstica del Quinto Estado -la posicin Neopaleoltica Post-situ ultraver de, que se construye como un argumento ldico contra la mediacin y la red; y, dos, la de los utopistas cyberpunk, futurolibertarios, reality hackers y sus alia dos, que contemplan la red como un paso adelante en la evolucin y asumen que cualquier posible ef ecto negativo de su mediacin puede ser superado -al menos una vez hayamos liberado los medios de produccin. El TAZ coincide con los hacker s porque puede advenir precisa mente, en parte, a travs de la red, incluso a travs de la mediacin de la red. Pero tambin coincide con los verdes porque defiende una intensa autoconsciencia de uno mismo como cuerpo y siente repulsin slo por la cybergnosis en cuanto intento de trascender el cuerpo mediante la simulacin. El TAZ tiende a contemplar la dicotoma tcnica/antitcnica como una dicotoma falaz, como la mayora de las dicotomas, en la que opuestos aparentes son en realidad falsificaciones o incluso alucinaciones provocadas por la semntica. Dicho de otra forma: el TAZ quiere existir en este mundo, no en la idea de otro mundo, algn mundo visi onario nacido de alguna fals a totalizacin -todo verde o todo metlicoque no puede ser sino pura fantasa vaca -o como dira Alicia, mermelada ayer o mermelada maana, pero nunca mermelada hoy. El TAZ es utopista en el sentido de que defi ende una intensificacin de la vida diaria o, como los surrealistas habran dicho, la irrupcin de la magia en la vida cotidiana. Pero no puede ser utpico en el sentido efectivo del trmino, de no lugar, el lugar sin lugar. El TAZ es y est siempre en al gn sitio. Se sita en una interseccin de fuerzas, como una especie de centro de fuerza pagano en la conflu encia de misteriosas lneas csmicas, reconocibles al adepto en aparentemente invisibles fragmentos de tierra, paisaje, flujos de aire, agua o an imales. Pero ahora las lneas no estn todas trazadas en el espacio-tiempo. Algunas ex isten slo en el Web, incluso aunque se entrecrucen con tiempos y lugares reales. Puede que algunas de estas lneas sean noordinarias, en el sentido de que no hay c onvencin que pueda calificarlas. Son lneas que podran ser estudiadas mejor a la luz de la teora del caos que a las de la sociologa, la estadstica o la economa. Los patrones de fuerza que hacen brotar un TAZ tienen algo que ver con aquellos atractores extraos que aparecen, por as decir, entre las dimensiones. Por su naturaleza, el TAZ se apropia de cualquier medio que le permita realizarse: puede venir a la vida lo mismo en una caver na que en una ciudad espacial. Por encima de todo, existir, ahora, tan pronto como sea posible, dondequiera pueda, sin tener en cuenta ninguna ideologa ni anti-ideologa. Usar el ordenador, porque el ordenador existe, pero tambin utilizar mltiples pode res tan apartados de la alienacin y el

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simulacro que lograrn asegurar un cierto paleolitismo psquico para el TAZ, un espritu primordial-chamnico que infectar la propia red -ese es el significado del cyberpunk, como yo lo entiendo. En tanto el TAZ es intensificacin, derroche, exceso, potlach, vida consumida en vivir en vez de en sobrevivir (ese lamentable bienestar de los 80), no podr ser definido ni por lo tcnico ni por lo an titcnico. Se contradice a s mismo sin dudarlo, porque se quiere a cu alquier coste y sin perseguir ninguna perfeccin -que supondra su inmovilidad final. En la serie de Mandelbrot y su realizacin grfica po r ordenador observamos -en un universo fractalmapas contenidos y de hecho escondidos dentro de otros mapas dentro de otros mapas ..., hasta el lmite de la propia capacidad del ordenador. Para qu sirve todo ello, este mapa que en cierto sentido comporta una relacin 1:1 con una dimensin fractal? Qu podemos hacer con l, aparte de admirar su elegancia psicodlica? Si imaginramos un mapa de la inform acin -una proyeccin cartogrfica de la totalidad de la redtendramos que incl uir en l los agentes del caos, que han comenzado a aparecer, por ejemplo, en las operaciones de procesamientos complejos en paralelo, en las telecomunicaciones, en las transferencias de dinero electrnico, virus, pirateo guerrillero, etc. Cada una de estas reas de caos podran ser representadas en topografas similares a la serie de Mandelbrot, como pe nnsulas inscritas o escondida s en el mapa -a punto de desaparecer. Esta escritura -que en parte permanece escondida, y en parte se desvanecerepresenta el proceso mismo en el que la red est inmerso, incompletable en su propia representacin, en ltima instan cia incontrolable. En otras palabras, la serie Mandelbrot, o algo parecido a ella, puede demostrarse til para representar la emergencia de una antired como proceso de caos, una evolucin creativa en palabras de Prigogine. Si no como otra cosa, la se rie Mandelbrot sirve como metfora para cartografiar el interfaz del TA Z con la red en trminos de desaparicin de informacin. Cada catstrofe en la red es un nudo de fuer za para el Web, para la antired. La red se ver daada por el caos, pero al contrario el We b se expandir en l. Ya mediante el simple pirateo de datos, ya mediante desarrollos ms complejos de su actual manejo del caos, el pirata web -los cibernautas del TAZencontrar sistemas para sacar ventajas de las perturbaciones, problemas y cadas de la red (maneras de producir informacin desde la entropa). Como un bricoleur, como un escarbador de escoria informtica, como un contrabandi sta o un difusor de correo negro, incluso quizs como un ciberterrorista, el hacker TAZ trabajar a favor de la evolucin de conexiones fractales clandestinas. Estas c onexiones, y la informacin diferente que fluye en ellas, formar poderosos disposit ivos de salida capaces de albergar el nacimiento de un TAZ -como si alguien robara electricidad de los monopolios energticos para iluminar una casa de okupas. De esa forma el Web -con el fin de producir situaciones que conduzcan al TAZparasitar la red; pero tambin cabe con cebir que la estrateg ia tiene por objetivo construir una red autnoma y alternativa, libre y no parasitaria, que pueda servir como base para una sociedad naciente de la cscara de la anteri or. La antired y el TAZ pueden ser considerados en la prcti ca objetivos en s mismos -pero tambin teorticamente pueden ser considerados formas de lucha por una realidad diferente.

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Dicho todo ello, todava debemos admitir algunas quejas contra los ordenadores, considerar algunas preguntas no contesta das, especialmente acerca del ordenador personal. La historia de las redes de ordenadores, BBSs y varios otro s experimentos de electrodemocracia han sido un gran hobby para mu chos. Muchos anarquistas y libertarios declaran gran fe en el PC como arma de liberacin y autoliberacin -pero en realidad no es visible su ventaja, no hay logros, no hay ningn grado palpable de libertad conquistada gracias a l. Tengo muy poco inters en esas hipotticamen te emergentes clases de autoempleados en el procesamiento de dato s que muy pronto sern capace s de administrar una gran industria rural o una fabrica de comida rpi da trabajando para varias corporaciones y burocracias. No hace falta mucha lucidez para sospechar que esta clase desarrollar su propia subclase -una especie de yupp-proleta riado: amas de casa, por ejemplo, capaces de traer a casa un segundo sueldo convirtiendo sus casas en una especie de electrotiendas, pequeas tiranas-obr eras en las que el jefe es una red de ordenadores. Tampoco me impresiona el tipo de servicio s e informaciones que ofrecen las actuales redes radicales. En algunos lugares -se diceexiste informacin econmica. Puede que s, pero la mayora de la informaci n que circula en las BBSs alternativas consiste sobre todo en chismes y chateo. Es eso una economa? De acuerdo: los PCs han creado una nueva revolucin impresor a. De acuerdo tambi n en que las redes marginales estn evolucionando. Y de acu erdo en que ahora puedo por ejemplo mantener seis conversaciones telefnicas a la vez. Per o qu cambia todo eso de mi vida cotidiana? La verdad, todava hay grandes cantidades de informacin que pueden enriquecer mi percepcin, en libros, televi sin, teatro, telfonos, el se rvicio postal, los estados alterados de conciencia, etc. De veras neces ito un PC para tener ms de todo eso? Es que acaso se me ofrece informacin secreta? Bueno, puede que me sienta tentado -pero todava reclamo secretos maravillosos, no simplemente nmeros telefnicos que no aparecen en las guas de pol ticos y policas. Ms que nada, me gustara que los ordenadores me ofrecieran informacin sobre bienes reales -las cosas buenas de la vida, como las defina el prembulo de la IWW. Y aqu, y en tanto acuso a los hackers y usuarios de BBS de no irradiar sino vaguedades intelectuales, me veo obligado a descender de las nubes barrocas de la Teora y la Cr tica y explicar con precisin lo que quiero decir cua ndo hablo de bienes reales. Digamos que por razones a la vez polticas y personales deseo comida buena, mejor de la que puedo obtener del capitalismo -com ida no polucionada, bendecida con sabores y olores naturales. Para hacer la cosa ms co mplicada, imagnense que la comida que me apetece es ilegal: leche natu ral, por ejemplo, o el exquisito mamey cubano, que no se puede importar a los USA por que -se suponesu semill a es alucingena. No soy granjero. Imaginemos que soy un importador de raros perfumes y afrodisacos, y compliquemos de nuevo el juego suponiendo qu e parte de mi stock es tambin ilegal. O que por ejemplo quiero ofrecer mis servic ios de procesamiento de textos para rizomas orgnicos, pero no quiero comunicar mi trabajo a Hacienda (a lo que obliga la ley, se crea o no). O imagnese que me apetece contactar a otros humanos para realizar con ellos actos de mutuo placer cons ensuados aunque no legales -algo que

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evidentemente se ha intentado, pero a hora todas las BBSs de sexo duro han sido desmanteladas, y qu sentido tienen la s actuales redes underground, carentes de suficiente seguridad. En definitiva, asmase que me alimento simplemente de informacin, el fantasma de la mquina. De acuerdo con los apl ogos, los ordenadores podran ser capaces de facilitar la satisfaccin de todos mis deseos de comida, drogas, sexo, evasin de impuestos ,... Entonces, qu ocurre? Por qu todo ello no est ocurriendo? El TAZ ha acontecido, est acontecie ndo y seguir aconteciendo con o sin ordenadores. Pero para que el TAZ alcance t odo su potencial, tiene que tratarse menos de un proceso de combustin espontnea que de un tema de islas en la red. La red, o mejor la antired, asume el compromiso de un aspecto integral del TAZ, un sumatorio que aumentar exponencialmente su poten cial, produciendo un salto cuntico extrao que esa expresin haya pasado a si gnificar un gran saltoen complejidad y significancia. El TAZ tiene que empezar a existir en un mundo de espacio puro, el mundo de los sentidos. Liminar, inclus o evanescente, el TAZ debe combinar informacin y deseo para completar su aventu ra -su acontecimiento-, para habitar su propio lmite, para saturarse en su propio existir. Quizs la escuela neo-paleoltica tiene razn cuando defiende que toda forma de alienacin y mediacin debe ser destruid a o abandonada antes de que nuestros objetivos puedan realizarse -o quizs la verd adera anarqua slo pueda realizarse en el espacio exterior, como defienden algunos liber tarios futursticos. Pero el TAZ no tiene realmente que ver con lo que fue o s er. Sino con resultados, con ataques efectivos y realidad consensu ada, rupturas hacia una vida ms intensa y abundante. Si el ordenador no sirve para ello, entonces no prosperar. Mi intuicin sin embargo es que la antired se est constituyendo, e inclus o que quizs en efecto existe ya -pero no puedo demostrarlo. Toda mi teora del TAZ se basa en parte en esta intuicin. Por supuesto que el Web es ms amplia que la mera red de ordenadores, e incluye por ejemplo al samizdat o el mercado negro. Pero el gran potencial de una red de informacin no jerrquica, lgicamente, reposa en el ordenador como herramienta por excelencia. Ahora, queda esperar que el trab ajo de los hackers demuestre que estoy en lo cierto. Dnde estn mis rizomas? Nos vamos a Croatan No tenemos deseo alguno de definir la TA Z o de elaborar dogmas acerca de cmo debe ser creada. Nuestro argumento es ms bi en que ha sido creada, que ser creada, y que est siendo creada. Por tanto resultara ms valioso e interesante observar algunas TAZs pasadas y presentes, y especular so bre manifestaciones futuras; evocando unos pocos prototipos podemos calibrar el alcance potencial del complejo, e incluso quizs atisbar un "arquetipo". Ms que intent ar cualquier forma de enciclopedismo adoptaremos una tcnica de tiro disperso, un mosaico de retazos, comenzando algo arbitrariamente con los siglos XVI-XVII y el asentamiento en el Nuevo Mundo. La apertura del "Nuevo" Mundo fue concebid a desde un primer momento como una operacin ocultista. El mago J ohn Dee, consejero espiritual de Isabel I, parece haber inventado el concepto de "imperialismo m gico" e infectado a una generacin entera con l. Halkyut y Raleigh cayeron bajo su embrujo, y Raleigh utiliz sus conexiones en la "Escuela de la Noche", una cbala de eruditos progresistas, aristcratas y adeptos, creada para avanzar las causas de la exploracin, la colonizacin y la

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cartografa. La tempestad (1) fue una pieza de propaganda de la nueva ideologa, y la colonia de Roanoke su primer experimento de laboratorio. La visin alqumica del Nuevo Mundo lo asoc iaba con la materia prima o hyle, el "estado de naturaleza", la inocencia y la potencialidad ("Vi rginia"), un caos embrionario que el adepto transmutara en "oro", es decir, en perfeccin espiritual al igual que en abundancia material. Pero esta visin alqumica est tambin informada en parte por una fascinacin efectiva por el rudimento, una furtiva simpa ta por l, un sentimiento de aoranza por su forma informe que toma como foco el s mbolo del "Indio": el "Hombre" en estado natural, incorrupto por el "gobierno". Caliban, el salvaje, est alojado como un virus en la misma maquinaria del imperialismo ocultista; los animales/humanos del bosque estn investidos desde un principio con el poder mgico de lo marginal, lo excluido y lo desterrado. Por un lado Caliban es feo, y la naturaleza una "inmensidad aullante"; por otro, Caliban es noble y soberano, y la naturaleza un Edn. Este desdoblamiento en la conciencia europea precede a la dicotoma romanticismo/clasicismo; se encuentra enraizado en la Alta Magia del Renacimi ento. El descubrimiento de Amrica (El Dorado, la Fuente de la Juventud) lo crista liz; y precipit sus esquemas efectivos para la colonizacin. En el colegio nos ensearon que los primeros asentamientos en Roanoke no fructificaron; los colonos desapa recieron, dejando slo tras s el crptico mensaje "nos vamos a Croatan". Informes posteriores a cerca de "indios de ojos grises" fueron desacreditados como leyenda. Lo que realmente ocurri, segn el libro de texto, fue que los indios masacraron a los indefensos colonos. Sin embargo "Croatan" no era una especie de El Dorado; era el nombre de una tribu vecina de indios amistosos. Aparentemente el asentamiento fue simpleme nte trasladado de la costa a los pantanos de Great Dismal y absorbido por la tribu. As que los indios de ojos grises eran reales; an estn all, y an se llaman a s mismos Croatans. Por tanto, la primera colonia del Nuevo Mundo decidi escindir su contrato con Prospero (Dee/Raleigh/el imperio) y pasarse a los salvajes con Caliban. Se descolgaron. Se convirtieron en "indios", se hicieron "nat ivos", optaron por el caos sobre las roosas miserias de la servidumbre a plutcratas e intelect uales de Londres. Tal como Amrica vino a existir donde una vez estuvo la "Isla Tortuga", as Croatan permaneci embebida en su psique colectiva. Ms all de la frontera, el estado de naturaleza (es decir, el no Es tado) an prevaleca; y en la conciencia de los colonos la opcin silvestre siempre acec h, la tentacin de abandona r la iglesia, el trabajo agrcola, la alfabetizacin, los impuestos -todas las cargas de la civilizacine "irse a Croatan" de una forma u otra. Adems, mi entras la revolucin en Inglaterra era traicionada, primero por Crom well y luego por la Restau racin, olas de radicales protestantes escaparon o fueron transp ortadas al Nuevo Mundo (que se haba convertido ahora en una prisin, un siti o de exilio). Antinomianos, Familistas, Cuqueros vagabundos, Niveladores (3) Cavadores (4) y Ranters se vean ahora expuestos a la sombra oscura de lo indmito, y corrieron a abrazarla. Anne Hutchinson y sus amigos son slo los ms conocidos (e s decir, los ms aristcratas) de los Antinomianos -habiendo tenido la mala suerte de haber sido

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atrapados en la poltica de la colonia de Bahapero un ala mucho ms radical del movimiento exista claramente. Los incide ntes que Hawthorne relata en The Maypole of Merry Mount son enterame nte histricos; aparentement e los extremistas haban decidido renunciar de plano al cristianismo y retornar al paganismo. Si hubieran prevalecido unindose a sus alia dos indios el resultado podra haber sido una religin sincrtica antinmica/celta/algonquina, una especie de santer a en la Norteamrica del siglo XVII. Los sectarios fueron capaces de prosperar ms bajo las administraciones disolutas y corruptas del Caribe, donde lo s intereses enfrentados de lo s europeos haban dejado muchas islas desiertas, o incluso por reclam ar. Barbados y Jamaica en particular deben haber sido colonizadas por muchos extremista s, y cree que las in fluencias Niveladoras y Ranter contribuyeron a la "utopia" bu canera de Tortuga. Por primera vez aqu, gracias a Exquemelin, podemos estudiar una prspera proto-TAZ del Nuevo Mundo en cierta profundidad. Huyendo de los siniestros "beneficios" del impe rialismo tales como la esclavitud, el servilismo, el racismo y la intolerancia, de las torturas de la expropiacin y la muerte en vida de las pl antaciones, los bucaneros adoptaron formas indias, se emparejaron con los caribeos, acep taron a negros e hispanos como iguales, rechazaron toda nacionalidad, eligieron a su s capitanes democrticamente, y volvieron al "estado de naturaleza". Declarndose a s mismos "en guerra con todo el mundo", largaron velas para saquear bajo contrato s mutuos denominados "Artculos", tan igualitarios que cada miembro reciba una pa rticipacin completa de l botn y el capitn normalmente slo 1 o 1 1/4. Los azotes y castigos estaban prohibi dos; las peleas se resolvan por votacin o por la ley de duelo. Es simplemente un error calificar a los piratas de meros salteadores martimos o incluso de proto-capitalistas, como ciertos historiadores han hecho. En un sentido eran "bandidos sociales", a pesar de que sus comunidades de base no eran sociedades agrcolas tradicionales sino "utopas" creadas casi ex nihilo en terra incognita enclaves de libertad total que ocupaban espa cios vacos en el mapa. Despus de la cada de Tortuga, el ideal bucanero permaneci vivo a lo largo de la "edad de oro" de la piratera (hacia 1660-1790), y result en asentamientos terrestres en Belize, por ejemplo, fundada por bucaneros. Ms tarde, mientras la escena derivaba hacia Madagascar -una isla an no reclamada por ninguna potencia imperial y gobernada slo por un rompecabezas de reyes (jefes) nativos deseosos de aliados piratasla utopia pirata alcanz su expresin ms alla. El recuento que hace Defoe del capitn Missi on y la fundacin de Libertaria puede ser, como defienden algunos historiadores, una mistificacin literaria creada como propaganda de la teora radical whig ; pero estaba contenido en The General History of the Pyrates (1724-28), la mayora de la cual an se acepta como fidedigna y rigurosa. Adems la historia del capitn Mission no fue criticada cuando el libro apareci y muchas viejas tripulaciones malgaches an sobrevivan. Ellos parecen haberlo credo, sin duda porque haban conocido enclaves piratas muy parecidos a Libertaria. Una vez ms, esclavos rescatados, nativos e incluso enemigos tradicionales como los portugueses fueron todos invitados a unirse como iguales. (Lib erar barcos de esclavos era una ocupacin principal). La tierra se po sea en comn, con representantes elegidos por temporadas cortas, el botn era comp artido; las doctrinas de la libertad se predicaban de manera mucho ms radical de lo que dictaba el sentido comn.

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Libertaria esperaba perdurar, y Mission muri en su defensa. Pero la mayora de utopas piratas pretendan se r temporales; de hecho las verdaderas "repblicas" de los corsarios eran sus barcos, que navegaban bajo los artculos. Normalmente los enclaves en la orilla no tenan le y en absoluto. El ltimo ej emplo clsico, Nassau en las Bahamas, un asentamiento de tiendas y cobertizos en el frente de playa entregado al vino, a las mujeres (y probablemente tambi n a los muchachos, a juzgar por el libro Sodomy and Piracy de Birge), a las canciones (los pi ratas eran unos devotos a ultranza de la msica y solan cont ratar bandas por singladuras enteras), y al exceso incontinente, se desvaneci de la noche a la maana cuando la flota britnica apareci en la baha. Barbanegra y "Calic Jack" Rackham y su tripulacin de mujeres piratas se trasladaron a orillas ms salvajes y de stinos menos placenteros, mientras otros aceptaron humildemente el perdn y se reformaron. Pero la tradicin bucanera perdur, en Madagascar donde los hijos de sangre mixta de los piratas empezaron a forjar reinos propios, y en el Caribe, donde esclavos fugados al igual que grupos mixtos negro/blanco/rojo fueron capaces de prosperar en las montaas tierra adentro como maroons. La comunidad maroon de Ja maica an retena un grado de autonoma y muchas de sus viejas costumbres cuando Zora Neale Hurston visit aquello en los aos veinte (ver Tell My Horse). Los ma roons de Suriname todava practican el "paganismo" africano. A travs del siglo XVIII, Norteamrica tambin produjo cierta cantidad de "comunidades tri-raciales aisladas". (Est e trmino de resonancias clnicas fue inventado por el movimiento eugensico, que produjo los primeros estudios cientficos de estas comunidades. Desafortunadamente la "ciencia" slo serva de excusa al odio por los "Mestizos" y los pobres, y la so lucin del problema era normalmente la esterilizacin forzosa). El ncleo invariablemente consista en esclavos y siervos fugitivos, "criminales" (es decir, los muy pobres), "prostitutas" (es decir, mujeres blancas que se casaban con hombres no blanco s), y los miembros de diversas tribus nativas. En algunos casos, como el de los Seminolas o los Cherokees, la estr uctura ancestral de la tribu permita asimilar a los recin llegados; en otros casos, nuevas tribus se formaban. As tenemos a los maroons del pa ntano Great Dismal, que subsistieron a lo largo de los siglos XVIII y XIX, adopta ndo a esclavos fugitivos, funcionando como estacin de paso del Tren Subterrneo, y sirv iendo como centro religioso e ideolgico para las rebeliones de esclavos. La religin era el vud, una m ezcla de elementos nativos y cristianos, y de acuerdo al historiador H. Leaming Bey, a los ancianos de esta fe y a los lderes de los maroons del Great Dismal se los conoca como el "Alto Lucero de los Siete Dedos". Los Ramapaughs del norte de Nueva Jersey (mal llamados los "Bla ncos de Jackson") presentan otra genealoga romntica y arquetpica: esclavos liberados por los desertores holandeses, divers os clanes algonquinos y de De laware, las "prostitutas" de costumbre, los "Hesienses" (trmino para de signar a mercenarios britnicos perdidos, realistas descolgados, etc.), y bandas locales de bandidos sociales como la de Claudias Smith. Algunos de los grupos reclaman un origen afro islmico, como en el caso de los Moros de Delaware y los Ben Ishmaels, que emigra ron de Kentucky a Ohio a mediados del

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XVIII. Los Ishmaels practicaban la poligam ia, nunca beban alcohol, vivan como juglares, se emparejaban con indios y adoptaban sus cost umbres, y eran tan devotos del nomadismo que construan sus casas so bre ruedas. Su migracin anual triangulaba entre pueblos fronterizos con nombres como La Meca y Medina. A finales del XIX algunos de ellos abrazaron ideales anarquistas, y fueron el blanco de los eugenesistas para un pogrom particularmente cruel de "s alvacin por la exte rminacin". Algunas de las primeras leyes eugensicas fuer on aprobadas en su honor. Como tribu desaparecieron en los aos veinte, por m s que seguramente engordaran las filas de tempranas sectas "islmicas negras" como el Templo de la Ciencia Morisca. Yo mismo crec con leyendas de los "Kallikaks" en los cercanos Pine Barrens de Nueva Jersey (y por supuesto con Lovecraft, un rbido fascista fascinado por las comunidades aisladas). Las leyendas resu ltaron ser recuerdos folklricos de las calumnias de los eugenesistas, cuyo cuartel general se encontraba en Vineland, Nueva Jersey, y quienes acometieron las "reformas" de costumbre contra la "miscegenacin" y la "debilidad mental" en los Barrens (int uyendo la publicacin de fotografas de los Kallikaks, cruda y obviamente retocadas para hacerlos parecer monstruos de la incuria). Las "comunidades aisladas" -al menos, aquellas que han retenido su identidad entrado el siglo XXrechazan consistentemente la absorcin por parte de la cultura mayoritaria o de la "subcultura" negra en la que los socilogos moder nos prefieren categorizarlas. En los setenta, inspirados por el renaci miento nativo americano, unos cuantos grupos incluyendo a los Moros y a los Ramapaughsso licitaron al Departamento de Asuntos Indios el reconocimiento como tribus I ndias. Aun cuando recibieron el apoyo de los activistas nativos no se les co ncedi estatus ofic ial. Si, despus de todo, lo hubieran conseguido, podran haber sentado un pe ligroso precedente para grupos de descolgados de toda ndole, desde "peyoteros blancos" y hippies a nacionalistas negros, arios, anarquistas y libertarios; una "reserva" para cada uno! El "Proyecto Europeo" no puede reconocer la existencia del salvaje; el caos verde es todava una amenaza excesiva para el sueo imperial de orden. Esencialmente los Moros y los Ramapaughs re chazaban la explicacin "diacrnica" o histrica de sus orgenes en favor de una autoidentidad "sincrnica" basada en el "mito" de adopcin india. O por ponerlo de otra forma, se llamaban a s mismos indios Si cualquiera que deseara "ser un indio" pudiera conseguirlo por un acto de autoproclamacin, imagnate qu xodo a Croatan tendra luga r. Esa ancestral sombra oculta todava cautiva los vestigios de nue stros bosques (los que, a propsito, se han extendido grandemente en el nordeste desd e los siglos XVIII-XIX con el retorno de vastos terrenos de tierra de cultivo a la espesu ra). Thoreau en el lecho de muerte so con la vuelta de "indios... bosques..." : la vuelta de lo reprimido. Los Moros y los Ramapaughs tienen por s upuesto buenas razones materiales para definirse a s mismos como indios -despus de todo, tienen antepasa dos indiospero si consideramos su autoproclamacin en trminos "mticos" al igual que histricos ahondaremos en aspectos de mayor relevancia en nuestra bsqueda de la TAZ. Dentro de las sociedades tribales existe lo que ciertos antroplogos han denominado mannenbunden: sociedades totmicas entregad as a una identidad con la "naturaleza" en el acto de transmutarse, de convertirse en el animal ttem (hombres lobo, chamanes jaguar, hombres leopardo, brujas gato, etc.) En el contexto de una sociedad colonial

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entera (como Taussig seala en Chamanism Colonialism and the Wild Man) el poder de transmutacin se percibe como inherente a la cultura nativa en su totalidad; as el sector ms reprimido de la sociedad adquiere un poder paradjico a travs del mito de su conocimiento oculto, que es temido y deseado por el colono. Por supuesto los nativos poseen realmente cierto conocimiento oculto; pero en res puesta a la percepcin imperial de la cultura nativa como una especi e de "selva espiritual ", los nativos tienden a verse a si mismos cada vez ms conscienteme nte dentro de ese pa pel. Incluso al ser marginados, el margen adquiere el aura de lo mgico. Antes del hombre blanco, simplemente eran tribus de gente; ahora, son los "guardianes de la naturaleza", los habitantes del "estado de naturaleza". Finalmente el propio colono es seducido por este "mito". En cuanto un americano quiere descolgarse o volver a la naturaleza, invariablemente "se convierte en indio". Lo s demcratas radicales de Massachusetts (herederos espirituales de los protestantes radicales) que orga nizaron el Tea Party (8) creyeron literalmente que podan abolir los gobiernos (la regin de Berkshire entera se autoproclam en "estado de naturaleza" !) disfrazados de Mohawks. Por tanto los colonos, quienes de pronto se vieron marg inados en el propio terruo, adoptaron el papel de nativos marginados, buscando con ello participar (en un sentido) de su poder oculto, de su fulgor mtico. De los m ontaeses a los boy scouts, el sueo de "convertirse en indio" fluye bajo una plt ora de rastros en la historia, cultura y conciencia norteamericanas. El imaginario sexual conectado a los grupos "tri-raciales" tambin conlleva esta hiptesis. Por supuesto los "nativos" son si empre inmorales, pero los renegados y descolgados raciales han de ser ya absolu tamente poliperversos. Los bucaneros eran unos pervertidos, los maroons y montaes es unos miscegenistas, los "Jukes" y "Kallikaks" se abandonaban a la fornicacin y el incesto (l o que llevaba a mutaciones como la polidactilidad), los nios corran por ah desnudos y se masturbaban abiertamente, etc. Revertir a un "estado de naturaleza" paradji camente parece permitir la prctica de todo acto antin atural; o as lo pa recera si creyram os a puritanos y eugenesistas. Y dado que mucha gente en las sociedades racistas moralistas reprimidas desean secretamente practicar estos mism os actos licenciosos, los proyectan fuera hacia los marginados, y as se persuaden de que ellos mismos permanecen civilizados y puros. Y de hecho algunas comunidades marginales realmente rechazan la moralidad consensuada -los piratas sin duda lo hicier on!y no hay duda de que efectivamente satisfacen algunos de los deseos reprimidos de la civilizacin. ( No haras t lo mismo?) Volverse salvaje es siempre un acto ertico, un acto de desnudez. Antes de dejar el tema de los "tri-raciales aislados", me gustara rememorar el entusiasmo de Nietzsche por la "mezcla de razas". Impresionado por el vigor y belleza de las culturas hbridas, propuso la mi scegenacin no slo como una solucin al problema racial sino tambin como el funda mento de una nueva humanidad libre del chauvinismo tnico y naci onal; una premonicin de "nmada psquico" quizs. El sueo de Nietzsche an parece tan remoto a hora como le pareci a l entonces. El chauvinismo aun campa por sus respetos. Las culturas mixtas permanecen sumergidas. Pero las zonas autnomas de bucaneros y maroons, Moros e Ishmaels, Ramapaughs y "Kallikaks" permanecen, O sus historias pe rmanecen, como indicaciones de lo que Nietzsche podra haber llamado la "voluntad de poder como desaparicin". Tenemos que volver a este tema. La msica como principio organizativo

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Entretanto volvemos, en cualquier caso, a la historia del anarqui smo clsico a luz del concepto de la TAZ. Antes del "cierre del mapa", una gran cantid ad de energa antiautoritaria se dirigi hacia comunas "escapistas" como Tiempos Modernos, los diversos falansterios, y dems. Curiosamente, algunas de ellas no se propusieron durar "para siempre", sino slo durante el tiempo en que el proyecto pudi era satisfacer sus designios. En trminos socialistas utpicos estos proyectos fueron "fracasos", y por tanto conocemos poco de ellos. Cuando la escapada ms all de la frontera se demostr un imposible, la era de las comunas revolucionarias urbanas comenz en Europa. Las comunas de Paris, Lyon y Marsella no sobrevivieron lo bastante como para tomar caracterstica alguna de permanencia, y uno se pregunta si de hecho se lo propusieron. Desde nuestro punto de vista el principal foco de fa scinacin es el espritu de las comunas. Durante y despus de estos aos los anarquistas adoptaron la prctica del nomadismo revolucionario, desplazndose de sublevacin en sublevaci n, buscando mantener dentro de si la intensidad de espritu que experimentaron en el momento del le vantamiento. De hecho, ciertos anarquistas de la vena stirnerita /nietzscheana llegaron a considerar esta actividad como un fin en s misma, una forma de estar siempre ocupando una zona autnoma, la interzona que se abre en mitad o en los albores de la guerra y la revolucin (la "zona" de Pynchon en Arco iris de gravedad). Declararon que si cualquier revolucin socialista triunfaba, ello s seran los primeros en volverse contra ella. Por menos de anarqua universal no tema n intencin de parar jams. En Rusia en 1917 congratularon a los soviets libres con en tusiasmo: ste era su objetivo. Pero tan pronto como los bolcheviques traici onaron la revolucin, los anarquistas individualistas fueron los primeros en vol ver a la senda de guerra. Despus de Kronstadt, por supuesto, todos los anarquistas condenaron a la "Unin Sovitica" (una contradiccin en los trminos) y se movilizaron en busca de nuevos levantamientos. La Ucrania de Makhno y la Espaa anarquista buscaron la permanencia, y a pesar de las exigencias de una continua guerra am bas tuvieron xito hasta cierto punto: no porque duraran "mucho tiempo", sino porque estaban cabalmente organizadas y podran haber perdurado a no se r por la agresin exterior Por tanto, de entre los experimentos del periodo de Entreguerras me concentrar si no en la alocada repblica de Fiume, que es mucho menos conocida, y no se organiz para perdurar. Gabriele D'Annunzio, poeta decadente, artist a, msico, esteta, mujeriego, atrevido pionero aeronutico, mago negr o, genio y canalla, emergi de la I Guerra Mundial como un hroe con un pequeo ejrcito a sus rdenes: los "Arditi". A falta de aventuras, decidi capturar la ciudad de Fi ume en Yugoslavia y en tregrsela a Italia. Despus de una ceremonia necromntica junt o a su querida en un cementerio de Venecia parti a la conquista de Fiume, y triunf sin mayores problemas. Sin embargo Italia rechaz su generosa oferta; el primer ministro lo tach de loco. En un arrebato, D'Annunzio decidi declarar la independencia y comprobar por cuanto tiempo podra salirse con la suya. Junto a uno de sus amigos anarquistas escribi la Constitucin, que declaraba la msica como el fundamento central del Estado. Los miembros de la marina (desertores y anarcosindicalistas martimos de Miln) se autodenominaron los Uscochi, en honor de los desaparecidos piratas que una vez

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vivieron en islas cercanas a la costa saqu eando barcos venecia nos y otomanos. Los mudemos Uscochi triunfaron en algunos golpe s salvajes: las ricas naves italianas dieron de pronto un futuro a la repblic a: dinero en las ar cas! Artistas, bohemios, aventureros, anarquistas (D'Annunzio mant ena correspondencia con Malatesta) fugitivos y expatriados, homosexuales, dandis militares (el uniforme era negro con la calavera y los huesos pirata; robada ms tard e por las SS) y reformistas chalados de toda ndole (incluyendo a budistas, tesofos y vedantistas) empezaron a presentarse en Fiume en manadas. La fiesta nunca acababa. Cada maana D'Annunzio lea poesa y manifiestos desde el balcn; cada noche un c oncierto, despus fuegos artificiales. Esto constitua toda la activi dad del gobierno. Dieciocho mese s ms tarde, cuando se acabaron el vino y el dinero y la flota italia na se present, porfi y vole unos cuantos proyectiles al palacio municipal, nadie tenia ya fuerzas para resistir. D'Annunzio, como otros muchos anarquistas italianos, deriv tardamente hacia el fascismo -de hecho, Mussolini mi smo (el ex-sindicalista) seduj o al poeta a lo largo de esa senda-. Para el momento en que D'A nnunzio se percat de su error era ya demasiado tarde: ya estaba demasiado viejo y enfermo. Pero el Duce lo hizo asesinar de todas formas -lo tiraron de un balcnc onvirtindolo en un "mrtir". En cuanto a Fiume, aunque careca de la seriedad de la Ucrania o Barcelona libres, puede probablemente ilustrar mejor ciertos as pectos de nuestra bsqueda. En algunos aspectos fue la ltima de las utopias pira tas (o el nico ejemplo moderno); en otros aspectos quizs, fue muy posiblemente la primera TAZ moderna. Creo que si comparamos Fiume con los leva ntamientos de Pars en 1968 (tambin con las insurrecciones urbanas italianas de los primeros setenta), al igual que con las comunas contraculturales americanas y sus influencias anarco-Nueva Izquierda, deberamos percatamos de ciertas similitudes, tales como: la importancia de la teora esttica (los situacionistas); tambin lo que podran llamarse "economas pirata", vivir de los excedentes de la sobreproduccin social -incluyendo la popularidad de coloridos uniformes militaresy el concepto de msica como forma de cambio social revolucionario; y finalmente su aire compar tido de impermanencia, de estar preparados para movilizarse, transmutarse, reubicarse en otras universidades, cimas montaosas, guetos, fbricas, guaridas, fincas abandonadas; o incluso otros planos de la realidad. Nadie intentaba imponer otra dictadura revolucio naria ms, ni en Fiume, ni en Paris o Millbrook. El mundo cambiara o no. Mientras tanto mantenerse en movimiento y vivir intensamente. El Soviet de Munich (o "repblica de cons ejos") de 1919 mostraba algunos rasgos de la TAZ, incluso a pesar de que -como en la mayora de revoluc ioneslos objetivos establecidos no fueran exactamente "trans itorios". La partic ipacin de Gustav Landauer como ministro de cultura junto a Silvio Gesell como ministro de economa y otros antiautoritarios y socialistas liberta rios extremos como el poeta y dramaturgo Erich Mhsam, Ernst Toller y Re t Marut (el novelista B. Traven (11) ) dieron al Soviet su inequvoco sabor anarquista. Landauer, que pas aos de soledad trabajando en su gran sntesis de Nietzsche, Proudhon, Kr opotkin, Stirner, Meister Eckhardt, los msticos radicales, y los filsofos volk ro mnticos, saba desde un principio que el Soviet estaba condenado; slo esperaba que durara lo suficiente para ser comprendido. Kurt Eisner, el mrtir fundador del Soviet, crey literalmente que los poetas y la poesa deban formar las bases de la revolucin. Se pusieron en marcha planes para dedicar gran parte de B~varia a un experimento en economa y comunidad anarcosocialista.

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Landauer dise propuestas para un sistema de escuelas libres y un teatro del pueblo. Los ingresos del Soviet estaban ms o me nos limitados a la clase trabajadora ms pobre y a los vecindarios bohemios de Muni ch, y a grupos como el Wandervogel (el movimiento neorromntico de la juventud ), radicales judos (como Buber), los expresionistas, y otros marginales. Por tant o los historiadores la menosprecian como una "repblica de caf" y menos caban su significado en comp aracin a la participacin marxista y espartaquista en la(s) revolucion (es) alemana(s) de posguerra. Dejado fuera de juego por los comunistas y asesinado finalm ente por soldados bajo la influencia de la Sociedad oculto-fascista de Thule, Landauer merece ser recordado como un santo. An as incluso algunos anarquistas hoy en da lo malinterpretan y condenan por "haberse vendido" al "gobierno socialista". Si el Soviet hubiera durado incluso un ao, derramaramos lgrimas con la sola mencin de su belleza; pero incluso antes de que las primeras flores de esa primavera se hubier an marchitado, el geis t y el espritu de poesa fueron aplastados, y los hemos olvidado. Imagnate lo que debe haber sido respirar el aire de una ciudad en la que el ministro de cultura acaba de avanzar que los nios del colegio pronto estarn aprendi ndose de memoria los trabajos de Walt Whitman. Ay! quien tuviera una mquina del tiempo... La voluntad de poder desaparecer Foucault, Baudrillard, etc. han discutido en gran extensin las formas diversas de la "desaparicin". Aqu quiero sugerir que la TAZ es de alguna manera una tctica de desaparicin. Cuando los tericos hablan de una desaparicin de lo social se refieren en parte a la imposibilidad de una "revolucin social", y en parte a la imposibilidad del "Estado"; del abismo de poder, el fin de l discurso del poder. La pregun ta anarquista en este caso debera ser entonces: Por qu molestarse en enfrentar un "poder" que ha perdido todo su significado y se ha convertido en pura simulacin? Confrontaciones tales slo han de resultar en grotescos y pe ligrosos espasmos de violenci a por parte de los cretinos cabezamierda que han heredado las llaves de to dos los arsenales y prisiones. (Quizs sea sta una tosca malinterpretacin norteamericana de la sutil y sublime Teora franco-alemana. Pues si es as, estupendo quin ha dicho que ha ga falta entender una idea para hacer uso de ella?) Tal como yo lo leo, la desaparicin se mu estra como una muy lgica opcin radical de nuestro tiempo, en absoluto un desastre o la muerte del proyecto radical. A diferencia de la mrbida interpretacin nihilista manaca de la muerte de la teora, la nuestra intenta minarla con estrategias tiles en la continua "revolucin de la vida cotidiana": lucha que no ha de cesar ni con el ltimo fracaso de la revolucin poltica o social porque nada excepto el fin del mundo puede tr aer ni el fin de la vida cotidiana, ni nuestra aspiracin por las cosas buenas ni por lo Maravilloso. Y como dijo Nietzsche, si el mundo pudiera "acabarse", lgicamente lo hubiera hecho ya; no lo ha hecho, por tanto no lo hace. Y as, como uno de los suf es dijo, no importa cuantos vasos de vino prohibido bebamos, nos llevaremos es ta sed rabiosa a la eternidad. Zerzan y Black han sealado independienteme nte ciertos elemento s de "rechazo" (en palabras de Zerzan) que quizs puedan ser considerados de alguna forma como sntomas, en parte inconscientes pero en parte conscientes, de una cultura radical de la desaparicin, que influyen a mucha ms gente que ninguna idea izquierdista o

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anarquista. Estos gestos se hacen contra las instituciones, y en ese sentido son "negativos"; pero cada gesto negativo ta mbin sugiere una tctica alternativa "positiva" ms all de un mero rech azo de la institucin condenada. Por ejemplo, el gesto negativo contra la escolarizacin es un "analfabetismo voluntario". Dado que no comparto la adoracin liberal por el alfabetismo en aras de la mejora social, no puedo enteramente compar tir los suspiros de desmayo que se oyen por todas partes frente a este fenmeno: uno simpatiza con los nios que rechazan los libros al igual que la basura que contiene n. Hay sin embargo alternativas positivas que hacen uso de la misma energa de desaparicin. La escolari zacin casera y el aprendizaje de oficios, como formas posible s de "hacer novillos", eluden la prisin de la escuela. El pirateo informtico es otra forma de "educacin" con ciertos rasgos de "invisibilidad". Un gesto negativo a gran escala contra la poltica consiste simple mente en no votar. La "apata" (es decir, un sano aburrimiento de l cansino Espectculo) mantiene a ms de la mitad del pas apartado de los comici os; el anarquismo nunca consigui tanto! Tampoco tuvo el anarquismo nada que ver c on el reciente fiasco del censo). Una vez ms, hay paralelismos positivos: la creacin de tramas como alternativa a la poltica se practica en muchos niveles en la sociedad, y las formas de organi zacin no jerrquica han obtenido popularidad incluso fuera de l movimiento anarquista, simplemente porque funcionan (ACT UP, y Earth First so n dos ejemplos. Alcohlicos Annimos es, curiosamente, otro). El rechazo al trabajo puede tomar las formas del absentismo, la ebriedad en el empleo, el sabotaje, y la pura desidi a; pero igualmente puede dar lugar a nuevos modos de rebelda: ms autoempleo, participacin en la economa sumergida y el "lavor o nero", fraude fiscal y otras opciones criminales, cultivo de mara, etc.; actividades todas ellas ms o menos "invisibles" en comparacin con las tcticas izquierdistas de confrontacin tradicionales co mo la huelga general. Rechazo a la iglesia? Bueno, el "gesto ne gativo" por excelencia aqu probablemente consiste en... ver la televisin. Pero las alternativas positivas incluyen todo tipo de formas antiautoritarias de espiritualidad, desde el cristianismo no eclesistico al neopaganismo. Las "Religiones Libres" como me gusta llamarla s -cultos pequeos, creados medio en serio medio en broma e influenciados por corrie ntes tales como el Discordianismo y el anarcotaoismose pueden encontrar a lo ancho de la Amrica marginal, y proveen una "cuarta va" en creci miento fuera de las iglesias mayoritarias, los fanticos televanglicos, y la insipidez y consumismo new age. Tambin puede decirse que el rechazo principa l a la ortodoxia consiste en construir "morales privadas" en el sentido nietzscheano: la espiritualidad de los "espritus libres". El rechazo negativo del hogar es la "falta de hogar", qu e la mayora considera una forma de victimizacin, al no desear ser for zada a la nomadologa. Pero la "falta de hogar" puede ser en un sentido una virtud, una aventura; o as se lo parece, al menos, al inmenso movimiento internacional de okupas, nuestros vagabundos modernos. El rechazo negativo de la familia es claram ente el divorcio, o algn otro sntoma de "avera". La alternativa positiva brota de la conciencia de que la vida puede ser ms dichosa sin la familia nuclear, sobre la que florezcan cien flores; de la maternidad

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soltera al matrimonio en grupo o al grupo de afinidad crtica. El "Proyecto Europeo" libra una intensa accin de retaguardia en defensa de la "familia"; la miseria edpica anida en el corazn del Control. Las alte rnativas existen; pero deben permanecer veladas, especialmente desde la guerra contra el sexo de los ochenta y los noventa. Cul es el rechazo del arte? El "gesto ne gativo" no lo habremos de encontrar en el tonto nihilismo de una "huelga artstica" o en el va ndalismo contra algn cuadro famoso; lo encontramos en el aburrimiento casi universal de ojos vidriosos que hace presa en la mayora de la gente con la so la mencin de la palabra. Pero en qu consistira el "gesto positivo"? Es posible imaginar una esttica que no est comprometida? que se emancipe de la hist oria e incluso del mercado? o al menos tienda a hacerlo? que quiera reemplazar la representacin con la presencia? Cmo se hace sentir la presencia a s misma incluso en (o a travs) de la representacin? La "lingstica del caos" irradia una presen cia que est continuamente desapareciendo de todos los rdenes del lenguaje y de los si stemas de significado; una presencia fugaz, evanescente, "sutil", (un trmino de la alquimi a suf); el atractor extrao alrededor del que los tomos de significado se acumul an, formando rdenes caticamente nuevos y espontneos. Aqu tenemos una esttica de la frontera entre el ca os y el orden, el margen, el rea de "catstrofe" donde la "avera" del sistema puede significar la iluminacin. La desaparicin del artista es "la superaci n y realizacin del arte" en los trminos situacionistas. Pero de dnde nos desvanecemos? y se ver u oir de nosotros jams? Nos vamos a Croatan; cul es nuestro destin o? Todo nuestro arte c onsiste en una nota de adis a la historia -"Nos vamos a Croatan"pero dnde est, y qu es lo que haremos all? Primero: aqu no estamos hablando de de saparecer literalmente del mundo y de su futuro: ni escape hacia atrs en tiempo a la "s ociedad original del oc io" paleoltica; ni utopia eterna, ni escondite entre las montaas, ni isla; ni tampoco utopia postrevolucionaria preferiblemente ni revol ucin en absoluto! tampoco VONU, ni estaciones espaciales anarquistas; tampoco aceptamos una "desaparicin baudrillardiana" en el silenc io de una hiperconformidad irnica. No tengo nada en contra de Rimbaud ninguno que escape del ar te en busca de cualquier Abisinia que pueda encontrar. Pero no podemos construir una esttica, siquiera una esttica de la desaparicin, sobre el simple acto de no volver jams. Diciendo que no somos una vanguardia y que no hay vanguardia, hemos escr ito nuestro "nos va mos a Croatan" -la pregunta entonces es cmo imaginar la "vid a cotidiana" en Croatan? en particular si no podemos decir que Croatan existe en el ti empo (edad de piedra o post-revolucin) o el espacio, ya como utopia o como algn pueblo olvidado del medio oeste o como Abisinia? Dnde y cundo se encuentra el mundo de la creatividad inmediata? Si puede existir, entonces existe; pero quizs slo como una especie de realidad alternativa que hasta ahora no hemos aprendido a percibir. Dnde buscar las semillas -la mala hierba creciendo en las grietas de la aceraentre ese otro mundo y el nuestro? las pistas, las indicaciones correctas para buscar? un dedo apuntando a la Luna? Yo creo, o al menos me gus tara proponer, que la nica so lucin a la "superacin y realizacin" del arte reside en la emergencia de la TAZ. Yo rechazara categricamente la critica de que la TAZ en s misma "no es ms que" una obra de

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arte, bien que pueda tener algunos de sus entrampamientos. Sugiero que la TAZ es el nico "tiempo" y "lugar" posible para que oc urra arte por el pur o placer de la accin creativa, y como contribucin efectiva a las fuerzas que dan coherencia a la TAZ para manifestarse. El arte se ha convertido en mercanca en el mundo del arte, pero por debajo de eso an yace el problema mismo de la representaci n, y el rechazo a toda mediacin. En la TAZ el arte como mercanca se har si mplemente imposible; ser ms bien una condicin de vida. La mediacin es ms difcil de superar, pero la extraccin de todas las barreras entre artistas y "usuarios" del ar te llevar las trazas de una condicin en la que (como A.K. Coomaraswamy (15) ha descrito) "el artista no es un tipo determinado de persona, sino cada persona es un tipo determinado de artista". En suma: la desaparicin no es necesariamente una "catstrofe"; excepto en el sentido matemtico de "un cambio topolgico repentino". Todos los gestos positivos esbozados aqu parecen implicar varios gra dos de invisibilidad como alternativa a la confrontacin revolucionaria tradicional. La "Nueva Izquierda" nunca crey realmente en su propia existencia hasta que se vio a s misma en el noticiario de la noche. La Nueva Autonoma, en contraste, bien se in filtrar en los medios y los subvertir desde dentro; o bien nunca ser "vista" en absolu to. La TAZ no slo existe ms all del Control sino tambin ms all de definicione s, ms all de miradas y nombres y actos de esclavitud, ms all de las entendederas del Estado, ms a ll de la capacidad de ver del Estado. Ratoneras en la Babilonia de la informacin LA TAZ como tctica consciente radical emerger bajo ciertas condiciones: 1. Liberacin psicolgica. Esto es, debemo s realizar (hacer reales) los momentos y espacios en los que la libert ad no es slo posible sino electiva. Debemos saber de qu forma somos genuinamente oprimidos, y tambin de qu forma estamos autoreprimidos o atrapados en una fantasa en la que son las ideas las que nos oprimen. El trabajo, por ejemplo, es para la mayora de nosotros una fuente mucho ms efectiva de miseria que la propia poltica legislativ a. La alienacin es pa ra nosotros mucho ms peligrosa que cualquie r caduca ideologa moribunda y de sdentada. La adiccin mental a los "ideales" -que de hecho resultan ser meras proyecciones de nuestro resentimiento y nuestra sensacin de victimizacinnunca harn avanzar nuestro proyecto. La TAZ no es el heraldo de ninguna falsa promesa de utopia social a la que debamos sacrificar nuestras vidas para que los hijos de nuest ros hijos puedan respirar un poco de aire libre. La TAZ debe ser el escenario de nue stra presente autonoma, pero slo puede existir bajo la condicin de que ya nos consideremos en efecto seres libres. 2. La contra-red debe expandirse. En la actualidad refleja ms abstraccin que efectividad. Los fanzines y BBSs intercambian informacin, lo que es parte del trabajo de fondo necesario de la TAZ, pero muy po ca informacin de esta ndole se refiere a bienes y servicios concretos necesarios para la vida autnoma. No vivimos en el ciberespacio; soar que lo hacemos es caer en la cibergnos is, la falsa transcendencia del cuerpo. La TAZ es un lugar fsico y estamo s en ella o no. Todos los sentidos deben estar implicados. La trama es de alguna fo rma un nuevo sentido, pero debe ser aadido a los otros -los otros no deben ser sustrados de l, como en alguna horrible parodia del

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trance mstico-. Sin la trama, la realizacin completa del complejo-TAZ sera imposible. Pero la trama no es un fin en si misma. Es un arma. 3. El aparato de Control -el "Estado"ha de continuar (o as debemos asumir) licundose y petrificndose a un tiempo, debe progresar en su curso presente en el que la rigidez histrica viene a enmascarar m s y ms su vacuidad, un abismo de poder. Mientras el poder"desaparece", nuestra voluntad de poder de be ser la desaparicin. Ya hemos discutido la cuestin de si la TAZ puede ser vista "meramente" como obra de arte. Pero tambin querrs saber si es que es algo ms que una pobre ratonera en la Babilonia de la informacin, o ms bien un laberinto de tneles, ms y ms conectados, pero entregados slo al callejn sin salida del parasitismo pirata. Contestar que preferira ser una rata en el muro que una rata en la jaula; pero tambin insistir en que la TAZ trasciende estas categoras. Un mundo en el que la TAZ echara efectivamente races puede parecerse al mundo imaginado por "P.M." en su novela de fa ntasa bolo'bolo. Quizs la TAZ es un "protocolo". Pero en la medida en que la TAZ existe ya, encarna mucho ms que la mundanidad de la nolicin. O que el pasotismo contracultural. Hemos mencionado los aspectos festivos del momento desc ontrolado que se conforma en una autocoordinacin espontnea, si bien breve. Es "epifnico"; una experiencia punta en la escala tanto social como individual. La liberacin se realiza en la lucha; sta es la esencia de la autosuperacin de Nietzsche. La tesis presente puede igua lmente tomar como seal el vagabundeo de Nietzsche. Es el precursor de la deriva, en el sentido situ de drive y en la definicin de Lyotard de driftwork. Podemos prever una geografa enterame nte nueva, una especie de mapa de peregrinaciones en el que los lugares sagr ados se han reemplazado con experiencias punta y TAZs: una verdadera ciencia de la psicotopografa, quiz para llamarla "geoautonoma" o "anarcomancia". La TAZ implica una forma de feracidad, un cr ecimiento que va de la domesticacin a lo salvaje, un "retorno" que es tambin un paso adelante. Tambin exige un "yoga" del caos, un proyecto de "ms altos" rdenes (de conciencia o simplemente de vida) que es abordado "surfeando el frente de ola del caos", del dinamismo complejo. La TAZ es un arte de la vida en continuo alzamie nto, salvaje pero dulce; un seductor no un violador, un contrabandista ms que un pi rata sangriento, un bailarn ms que un escatlogo. Admitamos que por una breve noche una repbl ica de deseos se vio gratificada. No confesaremos que la poltica de esa noche tiene ms fuerza y realidad para nosotros que, digamos, el gobierno de la nacin en pleno? Algunas de las "fiestas" que hemos mencionado duraron dos o tres aos. Es esto algo que merezca la pena imaginar, por lo que merezca la pena luchar? Estudiemos la invisibilidad, el tramaje, el nomadismo psquico; y quin sabe lo que hemos de conseguir? Equinoccio de primavera, 1990

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COMBATE AREO Michael Swanwick y William Gibson Lo que l quera era seguir, bajar directo hasta Florida. Pagarse el pasaje traficando armas, tal vez sumarse a un ejrcito de rebeldes mercenarios all abajo, en la zona de guerra. O tal vez pues el billete era vlido mientras no dejara de viajar sencillamente nunca se apeara... El Holands Errante de los autobuses. Le sonri a su dbil reflejo en el vidrio fro y grasiento mientras las luces del centro de Norfolk pasaban deslizndose; el bus se inclin sobre las ruedas gastadas cuando el conductor emprendi bruscamente una ltima curva. Al fin fren sacudindose en la terminal, una superficie iluminada de hormign gris, spera como el patio de una crcel. Pero Deke pensaba que se morira de hambre, tal vez en una tormenta de nieve a la salida de Oswego, con la mejilla pegada a la ventana del mismo bus, y ya vea cmo un viejo balbuceante vestido con un descolorido mono de trabajo, echaba sus restos afuera, en la siguiente parada. De cualquier modo, concluy, poco le importaba. Slo que tena la impresin de que las piernas se le haban muerto. Y el conductor acababa de anunciar una parada de veinte minutos: Tidewater Station, Virginia. Era un edificio de bloques de concreto con dos entradas para cada lavabo; remanente del siglo anterior. Con las piernas como maderos, se acerc sin muchas ganas al mostrador de baratijas y novedades, pero la negra de detrs estaba muy alerta, custodiando el escaso contenido de la vieja caja de vidrio como si estuviese jugndose la vida. Tal vez as sea, pens Deke, dndole la espalda. Al otro lado de los lavabos, una puerta abierta ofreca JUEGOS, y la palabra titilaba endebles destellos de plstico biofluorescente. Desde donde estaba alcanzaba a ver un grupo de jvenes vagabundos apelotonados alrededor de una mesa de billar. Sin ningn propsito, con el aburrimiento siguindolo como una nube, asom la cabeza. Y vio un biplano, de alas no ms largas que un dedo pulgar, una llama brillante y anaranjada. Cayendo en tirabuzn, dejando una estela de humo, se desvaneci al chocar contra el fieltro verde de la mesa. Eso es, Tiny vocifer uno de los mirones, agarra a ese hijo de perra! Ey dijo Deke. Qu pasa? El muchacho ms cercano era un larguirucho con una gorra Peterbilt de red negra. Tiny est

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defendiendo el Max dijo, sin quita r los ojos de la mesa verde. Ah, s? Y eso qu es? Pero en seguida lo vio: una medalla de esmalte azul en forma de cruz de Malta, con el eslogan Pour le Mrite dividido entre los brazos. El Blue Max descansaba sobre el borde de la mesa, justo frente a una masa enorme, perfectamente inmvil, embutida en una silla de tubos cromados y aspecto frgil. La camisa kaqui que llevaba el hombre colgara de los hombros de Deke como una vela plegada, pero sobre aquel torso inflado a bultaba tanto que los botones amenazaban con salir disparados en cualquier momento. Deke record a los soldados sureos que haba visto en el viaje; aquellos endotipos de vientre pesado; se balanceaban sobre piernas esculidas que parecan pe rtenecer a algn otro. Tiny podra tener ese aspecto, si se levantase, pero en mayor escala: un pantaln talla cuarenta que tendra que tener una banda de hilos de acero para soportar tantos kilos de vien tre hinchado. Si Tiny llegara a levantarse alguna vez, pues Deke acababa de descubrir que el lustroso asiento era en realidad una silla de ruedas. Haba en el rostro de aquel hombre algo turbadoramente infantil, una consternadora insinuacin de j uventud, y hasta de belleza, en facciones casi enterradas entre pliegues y papada. Sintindose incmodo, Deke apart los ojos. El otro hombre, sentado frente a Tiny al otro lado de la mesa, tena patillas pobladas y una boca fina. Pareca que tratase de empujar algo con los ojos, de donde partan arrugas de concentracin... Eres idiota o qu? El de la gorra Peterbil t se dio vuelta, y advirti por vez primera los tjanos a lo proleboy, las cadenas de latn en las mu ecas de Deke. Por qu no te pierdes de vista? Aqu no queremos tipos como t. Y volvi a observar el combate areo. Se hacan apuestas. Los mirones sacaban el material fuerte, el an tiguo, dlares con la cabeza de la Libertad, monedas de diez centavos de la poca de Roosevelt, mientras que los apostadores ms prudentes sacaban antiguos billetes plastificados. Un tro de aviones rojos surgi de la neblin a volando en formacin. Fokkers D VII La sala qued en silencio. Los Fokkers se ladearon majestuosamente bajo la rbita solar de una lmpara de doscientos vatios. El Spad azul sali verticalmente de la nada. Dos ms irrumpieron desde el techo sombro, siguiendo de cerca al primero. Los mirones gritaron, uno se ri. La formacin se rompi de golpe. Un Fokker se precipit casi hasta el fieltro sin lograr deshacerse de l Spad que tena a la cola. Se puso a zigzaguear furiosamente por en cima de las llanuras verdes, pero en vano. Por ltimo se elev, con el obstinado enemigo detrs, demasiado empinado, y no alcanz a apartarse a tiempo. Alguien recogi una pila de monedas de plata de diez centavos. Los Fokkers haban sido superados en nmero. Uno tena dos Spads en la cola. Un roco de trazos puntiagudos le atraves la cabina. El Fokker se dej caer doblando a la derecha para ladearse sobre un Immelmann, y qued de trs de uno de sus pe rseguidores. Dispar, y el biplano cay revoloteando. As se hace, Tiny. Los mirones se apretaron alrededor de la mesa. Deke estaba paralizado de asombro. Era como volver a nacer. La Parada de Camiones de Frank estaba a un os tres kilmetros de la ciudad, en la carretera de Slo Vehculos Comerciales. Deke se haba fijado en ella, por la inercia del

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hbito, desde el autobs, poco antes de entrar en la ciud ad. Ahora regresaba caminando entre el trnsito y las vallas de proteccin de cemento. A su lado pasaban en tromba camiones articulados, enormes, de ocho segm entos, desplazando cad a vez una masa de aire que amenazaba con sacarlo del camino. La s paradas de SVC eran sitios fciles. Cuando entr en la de Frank, nadie dud que acabara de apearse de alguno de los camiones, y as pudo saquear la ti enda de regalos c on toda tranquilidad. La estantera de electrnicos, con los discos pr oyectivos de dotacin lquida, se extenda entre una pila de camisas vaqueras coreanas y una exposicin de guardabarros Fuzz Buster. Una pareja de dragones orientales se retorca en el aire por encima de la estantera, luchando o fornicando, Deke no estaba seguro. El juego que quera estaba all: un disco con la etiqueta de SPADS & FOKKERS. Le llev tres segundos robrselo, y an menos tiempo deslizar el imn que la po lica de D.C. ni siquiera se haba molestado en confiscar sobre la banda de seguridad magntica. Antes de salir, se birl do s unidades de programacin y un pequeo facilitador Batang de control remoto que pa reca un antiguo audfono. Escogi un bloque de viviendas al azar y meti en el autoagen te de alquiler la tarjeta que vena usando desde que perdiera la pens in por desempleo. Nadie verificaba la operacin; el estado se limitaba a contar los cuartos ocupados y a pagar. l cubculo ola un poco a orina, y alguien haba garrapateado eslga nes del Frente Duro de Liberacin y Anarqua. Deke desaloj a pa tadas la basura de un rincn, se sent de espalda a la pared, y desga rr el envoltorio del disco. Haba una hoja de instrucciones con diagra mas de circuitos, bobinas e immelmanns, un pomo de pasta salina, y una lista computerizad a de posibles operaciones. El disco era de plstico blanco, con un bipla no azul y un logo de un lado, rojo del otro. Lo volvi una y otra vez en las manos: SPADS & FOKKERS, FOKKERS & SPADS. Rojo o azul. Se ajust el Batang detrs de la oreja tras haber untado de pasta la superficie de l inductor, conect al programador la cinta de fibra ptica, y la en chuf en la toma mural. Luego introdujo el disco en el programador. Era un equipo ba rato, indonesio, y mientras ejecutaba el programa, sinti en la base del crneo un zumbido molesto. Pero cuando hubo terminado, un Spad azul celeste se puso a revolotear en el aire, frentico, incansable, a pocos centmetros de su cara. Casi resplandeca, era tan real. Tena esa extr aa vida interior que suelen tener los minsculos modelos de museo, pero mantenerlo activo le exiga una total concentracin. Si se distraa un a fraccin de segundo, pe rda nitidez y al fi n se disolva en el aire. Estuvo practicando hasta que la pila del auricular se le acab. Entonces se dej caer contra la pared y se qued dormido. So que volaba en un universo de nubes blancas y cielo azul; no haba debajo ni arriba ni ningn campo verd e donde estrellarse. Despert al rancio olor de tort as de krill fritas, y se retorc i de hambre. No tena dinero, tampoco. Bueno, en el edificio haba muc hos estudiantes. Era probable que alguno necesitara una unidad programadora. Sali al corredor con el otro juego que haba robado. No muy lejos haba una pu erta con un cartel que deca: HAY TODO UN BUEN UNIVERSO EN EL CUARTO PRXIMO. Debajo haba un paisaje estelar con un conglomerado de pastillas multicolores, arrancado del anuncio de alguna empresa farmacutica y pegado luego sobre una atrayente foto de la colonia espacial que estaba en construccin desde antes que l naciera, VAMOS, deca el cartel bajo un collage de hipnticos.

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Llam a la puerta. La puerta se abri hasta el extremo de la cadena de seguridad y revel una franja de seis centmetros de cara de muchacha. S? Vas a pensar que es robado. Se pasaba el programador de una mano a otra. O sea, porque es nuevo, virgo cien por cien, y todava tiene el c digo de barras. Pero oye, no voy a discutir. No. Te lo voy a dejar por la m itad de lo que pagaras en cualquier sitio. No me digas, en serio? El fragmento de boca visible se torci en una extraa sonrisa. La chica exte ndi la mano, con la palma en ver tical. Se la acerc al mentn. Mira! Tena un hueco en la mano, un tnel negro que le corra a lo largo del brazo. Dos lucecitas rojas. Los ojos de una rata. Corrieron hacia l, cr eciendo, brillando. Algo gris se precipit hacia adelante y le salt a la cara. Grit, alz las manos para protegerse. Se le doblaron las piernas, y cay aplastando al programador. Se arrastr sujetndose la cabeza, esparcie ndo escamas de silicato. La cabeza le dola... Le dola mucho. Ay, Dios mo! La cadena de seguridad cay con un chasquido, y la chica apareci encima de l. Oye, aqu, mira, ven. Sac udi una pequea toalla azul. Agrrate y yo te alzo. La mir a travs de una pelcula de lgrimas Estudiante. Ese aspecto de bien alimentada, camiseta grande, dientes tan rectos y blancos que podan servir de referencia bancaria. Una fina cadena de oro en un tobillo (cubierto de pelusa, advirti, fino pelo de beb). Corte de pelo a la japonesa. Dinero. st a imbcil va a ser mi cena se dijo, compadecindola. Se aferr a la toal la y dej que ella lo levantase. La chica le sonri, pero retrocediendo, apartndose de l, acobardada. Djame indemnizarte dijo. Quieres comida? Era slo una proyeccin, de acuerdo? Entr detrs de ella, cauteloso, como un animal que entra en una trampa. No me lo puedo creer dijo Deke, esto es queso de verdad... Estaba sentado en un destripado sof, arrinconado entre un enorme oso de peluche y un a desmoronada pila de flopis. Dos palmos de libros, ropa y papeles c ubran el suelo. Pero la comida que le sirvi (queso Gouda, carne enla tada y autnticas obleas de trigo de invernadero) vena directamente de las Mil y Una Noches. Ey dijo ella. Aqu sabemos cmo se trata a un proleboy, eh? Se llamaba Nance Bettendorf. Tena diecisiete aos. El padre y la madre trabajaban (maricones avaros) y ella estaba especializndose en ingeniera en la William and Mary. Sacaba las notas ms altas excepto en ingls. Supongo que tie nes todo un problema con las ratas. Te asustan? El mir la cama de soslayo. En realidad no se vea; era slo un abultamiento en la colcha. No es eso. Me hizo pensar en otra cosa, nada ms. En qu? Se acuclill frente a l; la camise ta dej al descubierto buena parte de un muslo sedoso.

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Bueno... alguna vez viste... l a voz se le hizo involuntari amente ms alta y se comi las palabras el monumento a Washington} De noche? Tiene como dos... lucecitas rojas en lo alto, seales para la aviaci n o algo as, y yo, y yo... Se puso a temblar. Le tienes miedo al monumento a Washi ngton? Nance ahog un grito y se enroll de risa, agitando unas piernas largas y broncea das. Llevaba unas bragas bikini de color carmes. Prefiero morirme antes que volver a verlo dijo quedamente. Entonces ella dej de rerse, se incorpor, le estudi la cara. Dientes blancos y parejos consternados bajo el labio inferior, como si estuviera demorndose en algo en lo que no quera ni pensar. Por fin se atrevi. Bloqueo cerebral? S dijo l amargamente. Me dijeron que nunca volvera a D.C. Y los muy hijos de puta se echaron a rer. Por qu te detuvieron? Soy un ladrn. No iba a decirle que el alegat o real era robos rein cidentes en tiendas. Muchos viejos programadores se pasan la vida programando mquinas. Y sabes qu? Que el cerebro humano no se parece en nada a una mquina. No programan de la misma manera. Deke ya conoca esa penetrante chillona, desesperad a conversacin, esa chchara interminable y circular que el solitario le suelta al raro oyen te; la conoca de cien noches fras y vacas en compaa de extraos. Nance se perdi en un largo monlogo, y Deke, asintiendo y bostezando, se preguntaba si conseguira mantenerse despierto cuando por fin cayeran en esa cama de ella. Constru esa proyeccin yo misma dijo, recogiendo las rodillas hasta el mentn. Es para los ladrones, sabes? La tena en la mano por casualidad y te la arroj porque me pareci que era tan cmico, t trata ndo de venderme esa pequea mierda de programadora indojavanesa. Se inclin hacia adelante y estir la mano. Mira aqu. Deke retrocedi. No, no, no pasa nada. Te lo juro, sta es diferente. Abri la mano. Una llama azul y solitaria le bailaba all, perfecta y siempre cambiante. Mira eso dijo, maravillada. Mira. Yo lo program. No creas que es un montaje de siete imgenes. Es un circuito continuo de dos horas, siete mil doscien tos segundos, nunca se repite, cada instante es tan i ndividual como un copo de nieve! El ncleo de la llama era un cristal glacial, las aristas y las caras destellaban, se retorcan y desaparecan, dejando detrs imgenes cuasisubliminales, tan brillantes y agudas que lastimaban los ojos. Deke hizo una mueca de do lor. Gente, en su mayora. Gente chiquita, bonita, desnuda, fornicando. Cmo diablos lo hiciste? Nance se levant; los pies descalzos le re sbalaron en revistas brillantes, y con gesto melodramtico se puso a apartar pliegos de papel continuo de un anaquel de madera terciada. Vio entonces una ordenada hilera de pequeas consolas de aspecto austero y costoso. Hechas por encargo. Esto que tengo aqu es material de verdad. Facilitador de imgenes. Y esto mi mdulo de barrido rpi do. Y aqu un mapa cerebral, analizador de funciones. Recitaba los nombres como una letana. Estabilizador de fluctuaciones cunticas. Empalmador de programas Una ensambladura de imgenes... Necesitas todo eso para hacer una llamita? Y que lo digas. Todo esto es lo lti mo, equipo profesional de dotacin lquida proyectiva. Est aos por delante de cualquier cosa que hayas visto.

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Ey dijo Deke, sabes algo de SPADS & FOKKERS? Ella se ech a rer. Y entonces, porque le pareci que el momento era adecuado, l se acerc a tomarle la mano. No me toques, hijo de puta, no me toques jams! chill Nance, y se golpe la cabeza en la pared al retroceder de un sa lto, blanca y temblando de terror. Est bien! Deke alz las manos. Est bien! Ni siquiera estoy cerca de ti. De acuerdo? Nance se alej de l. Tena los ojos redondos y bien abiertos; y unas lgrimas le bajaron rodando por las mejillas plidas. Por fin, sacudi la cabeza. Perdona, Deke. Debera habrtelo dicho. Haberme dicho qu? Pero Deke se senta i nquieto. La forma en que ella se agarraba la cabeza. La forma dbilmente espasmdica en que abra y cerraba las manos.T tambin tienes un bloqueo cerebral. S. Ella cerr los ojos. Es un bloqueo de castidad. Los imbciles de mis padres pagaron para que me lo hicieran. No soporto que nadie me toque, ni siquiera que se me acerquen. Los ojos se le abrieron de odio ciego.Ni siquiera hice nada. Un comino de nada. Pero los dos tienen empleo y estn tan empe ados en que yo estudie una carrera que no pueden ni orinar recto. Tienen miedo de que de scuide mis estudios si llego... ya sabes, a meterme con el sexo y esas cosas. El da que se me acabe el bloqueo cerebral buscar al ms vil, al ms sucio, al ms peludo... Se haba vuelto a agarrar la cabeza. Deke se levant de un salto y se puso a revolver en el gabinete de medicamentos. Encontr un frasco de vitaminas de complejo B, se ech algunas al bolsillo por si acaso, y le llev dos a Nance, con un vaso de agua. Toma le dijo, cuidando de mantenerse lejos. Esto te calmar. S, s dijo. Y luego, casi entre dien tes: Pensars que soy una latosa. La sala de juegos de la estacin Greyhound estaba casi vaca. Un solitario quinceaero de quijada larga estaba inclinado sobre una consola, moviendo una colorida flota de submarinos en el sombro re ticulado del Atlntico Norte. Deke entr, con su nuevo atuendo, y se apoy en una pared de cemento, pulido por innumerables capas de esmalte verde. Haba desteido su remendada ropa de proleboy, el pantaln y la camiseta de la Buena Volunta d, y haba encontrado un par de zapatones en el armario de un sauna con si stema de seguridad barato. Has visto a Tiny por ah, amigo? Los submarinos dispararon torpedos de nen. Depende de quin pregunte. Deke se toc el mando a distancia que llevaba de trs de la oreja. El Spad salt sobre la consola,

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gil y delicado como una liblula. Era hermoso; tan perfecto, tan de verdad, que hizo que toda la sala pareciese una ilusin. Lo ace rc al reticulado, a milmetros del vidrio, aprovechando el efecto de fondo. El chico ni se molest en levantar la mirada. En Jackman's dijo. Al final de la avenida Richmond, ms all de los excedentes. Deke dej que el Spad se desvaneciese a media altura. El Jackman's ocupaba casi toda la tercera plan ta de un viejo edificio de ladrillos. Lo primero que encontr Deke fue Los Mejore s Excedentes de Guerra, y luego un anuncio de nen roto en lo alto de un vestbulo a os curas. La acera de la entrada estaba ocupada por otra clase de excedentes: veteranos damn ificados, algunos de ellos de la poca de Indochina. Ancianos que haban dejado los ojos bajo soles as iticos estaban sentados en cuclillas junto a chicos espasmdicos que haban inhalado micotoxinas en Chile. Deke se alegr al or las maltratadas puertas del ascensor se cerraba n detrs de l con un suspiro. Un polvoriento reloj Dr. Pepper en el otro extrem o de la sala larga y espectral le dijo que eran las ocho menos cuarto. El Jackman's ha ba sido embalsamado veinte aos antes de que l naciera, sellado tras una amarillenta pelcula de nico tina, grasa y aceite para el pelo. Justo debajo del reloj, desde una foto enmarcada, los ojos chatos de un ciervo embalsamado miraban a Deke. La foto tena el lustroso color sepia de las alas de las cucarachas. Se oan los ruidos secos y los su surros del billar, el chillido de una bota de trabajo que se doblaba sobre li nleo cuando un jugador se inclinaba sobre la consola. Poco ms arriba de las lmparas verdosas penda una tira de campanas navideas de papel, de marchito color rosado. Deke mir de una pared a otra. Ningn facilitador. Trete uno, por si nos hiciera falta dijo al guien. Se volvi y se encontr con la mirada blanda de un calvo con gafas de montura de acero. Me llamo Cline. Bobby Earl. Usted no tiene pinta de jugador de bi llar, seor. Pero no haba amenaza ni acritud en la voz de Bobby Earl. Se qui t las gafas y empez a pulir las lentes con un pliegue de gasa. A Deke le record a un instructor de ta ller que con santa paci encia haba tratado de ensearle las tcnicas de inst alacin de biochips invertidos .Yo soy un apostador dijo el calvo, sonriendo. Los dientes eran de pl stico blanco. Ya s que no lo parezco. Estoy buscando a Tiny dijo Deke. Bien. El hombre volvi a ponerse las gafas. Pues no lo vas a encontrar. Ha ido a Betsheda para que la A. V. le limpie la ca era. De todos modos l no volara contra ti. Por qu no? Pues, porque no ests en el circuito, si no yo te conocera. Juegas bien? Y como Deke asintiera, Bobby Earl le grit a algui en al fondo del Jackman's. Ey, Clarence! Trae el facilitador. Tenemo s aqu un joven volante. Veinte minutos despus, habiendo perdido el control remoto y el dinero que le quedaba, se alej pasando junto a los soldados rotos de Los Mejores Excedentes. Y ahora djame que te diga, muchacho l e haba dicho Bobby Earl en tono paternal mientras, mano en el hombro, acompaaba a De ke hasta el ascensor, t no le vas a ganar a un veterano de combate... me escu chas? Ni siquiera yo soy tan bueno; no soy ms que un viejo soldado raso que pas quince, tal vez veinte minutos hipercolocado. El viejo Tiny, en cambio, era piloto. Pas todo el servicio coloca do hasta la mdula. Tiene la membrana atenuada al mximo... t no le vas a ganar. Era una noche fra. Pero Deke arda de rabia y humillacin.

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Jess, qu cosa tan burda dijo Nance cu ando el Spad ametrall un montculo de calzones rosados. Deke, echado en el sof, se quit de detrs de la oreja el control remoto de Nance, un Braun pequeo y lustroso. No vengas ahora a burlarte de m, seorita-rica-que-va-a-tener-un-empleo... Ey, tranquilo! No tiene nada que ver contigo... es slo tech. Ese disco que tienes es de lo ms primitivo. Tal vez para la calle sea de lo mejor. Pero comparado con lo que yo hago en la universidad es... uf. Debe ras dejar que te lo reprograme. Cmo dices? Djame incrementarlo. Todas esas porque ras estn escritas en hexadecimal, entiendes?, porque los programa dores industriales trabajan slo con computadoras. As es como ellos piensan. Djame llevarlo al le ctor-analizador del depa rtamento, le corro un par de cambios, lo traduzco a un licua lenguaje moderno. Le elimino todos los intermediarios redundantes. Eso te recortar el tiempo de reaccin, cortar el circuito de retroalimentacin por la mitad. As volars mejor y ms rpido. Te convertirs en un verdadero profesional, en todo un as! N ance dio un sorbo al bong y se dobl hacia adelante, ahogada de risa. Lo dices en serio? pregunt Deke, incrdulo. Ey, por qu crees que la gente compra remotos con cables de oro? Por el prestigio? Una mierda. La conductividad es mejor, le qu ita unos cuantos nanosegundos al tiempo de reaccin. Y tiempo de reaccin es como se llama el juego, sabes? No dijo Deke. Si fuera tan fcil, la gente ya lo tendra. Lo tendra Tiny Montgomery. l sin duda tendra lo mejor. Pero es que no escuchas? Nance dej el bong; una lmina de agua parda cay de plano al suelo. El material con que trabajo es t tres aos por delante de cualquier cosa que encuentres en la calle. De verdad? dijo Deke tras un largo sile ncio. Quiero decir, podrs hacerlo? Era como pasar de un Modelo T a un Lotus noventa y tres. El Spad maniobraba como un sueo, responda al menor pensamiento de Deke. Pas semanas jugando en las videogaleras, sin gastar un centavo. Vol cont ra los adolescentes de l lugar y de a uno y de a tres fue derribndoles los aviones. Haca pruebas, jugaba a sorprender. Y los aviones caan... Hasta que un da, Deke estaba guardndose el dinero ganado, y un negro larguirucho que estaba apoyado en una pared se enderez para hablarle. Mir los billetes laminados en la mano de Deke y sonri. Un diente de rub le brill en la boca. Sabes una cosa? le dijo. He odo decir que hay un to que sabe volar, que est batiendo a los chicos. J dijo Deke mientras untaba mantequilla danesa en una barra de pan de algas. Barr piso con esos negros. Aunque eran buenos. Me alegro, cario balbuce Nance. Estaba trabajando en su proyecto final, metiendo datos en una mquina. Sabes?, me parece que tengo mucho talento para esta clase de cosas. Sabes? O sea, el programa me ayuda, pero yo tengo lo que ha ce falta para sacarle provecho. Me estoy haciendo toda una reputacin ah fuera, s abes? Impulsivamente, encendi la radio. Las trompetas de un rayado dixiel and estallaron en la habitacin.

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Ey dijo Nance. Si no te importa... No, es que estoy... Movi el sintonizad or hasta que encontr una msica de pacotilla, lenta, romntica. Ah est. Vamos, ponte de pie. Vamos a bailar. Ey, ya sabes que no puedo... Claro que puedes, tonta. Le arroj el e norme oso de peluche y recogi del suelo un vestido de algodn a cuadros. Lo sujet por la cintur a y la manga, y apret el cuello con la barbilla. Ola a pachul, y ms dbilmente a sudor. Lo ves? Yo me quedo por aqu, t te pones all. Y bailamos. Entiendes? Parpadeando, despacio, Nance se levant y abraz el oso con fuerza. Bailaron, pues, lentamente, mirndose a los ojos. Despus de un rato, ella se puso a llorar. Pero segua sonriendo. Deke soaba despierto, imaginaba que era Tiny Montgomery, conectado a su avin de despegue vertical. Imagin a la mquina res pondiendo a la ms imperceptible crispacin de las neuronas, los reflejos aumentados al mximo, el hiper fluyndole libremente por las venas. El suelo del apartamento de Na nce se convirti en selva, la cama era una meseta de las estribaciones andinas, y Deke piloteaba el Spad a mxima velocidad, como si fuera una mquina interactiva de combate totalm ente integrada. Jeringas hipodrmicas computarizadas le inyectaban lentamente en el torrente sangune o una efectiva mezcla intensificadora. Tena unos se nsores directamente conectados al crneo, que provocaban un giro supersnico en el cuenco verdiazul del cielo que cubra la selva subtropical boliviana. Tiny habra sentido el paso del aire sobre la s superficies de control. Abajo, los soldados avanzaban a empellones por la selva, con bombas de hiper sujetas en los brazos; las bombas les daran una dosis extra de furia en la danza mortal del combate, una inyeccin de infierno lquido en una ampolla de plstico azul. Tal vez fueran diez minutos de una semana. Pero acercndose a ras de los rboles, con los reflejos potenciados al mximo, volando tan bajo, las tropas de tierra n unca te vean llegar hasta que te tenan encima, soltabas los agentes de fosgeno, te alejabas y desaparecas sin darles tiempo ni a levantar la punta del fusil... Era preciso pues un goteo constante de hiper. Y el interfaz neuronal directo que lo conectaba al jet era una calle de dos direcci ones: las computadoras de a bordo llevaban un monitor bioqumico y decidan cundo ab rir las compuertas y proporcionar al componente humano un toque homicida de ansia de combate. Dosis as te consuman. Te coman hasta el fondo, lentas, constantes, abrasando la superficie del cerebro, erosionando las membra nas del cerebro. Si no te retiraban de la aviacin a tiempo, terminabas con un debilitamie nto de las clulas cerebrales; reflejos demasiado rpidos para tu cuerpo y el re flejo de lucha-o-esca pa estropeado para siempre... Llegu al tope, proleboy! Ah? Deke levant la cabeza, asustado, al tiempo que Nance entraba en tromba tirando los libros y el bolso en el montn ms cercano. Mi proyecto final... Me eximieron de los ex menes. El profe dijo que nunca haba visto nada parecido. Eh, baja un poco las luces, por favor. Esos colores me irritan los ojos.

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Deke la complaci. Bueno, mustrame. Mustrame esa maravilla. Bien, de acuerdo. Nance enarbol el contro l remoto, abri a patadas un espacio en la cama para ponerse all de pie, inmvil un instan te. Una chispa le estall en la mano y se convirti en llama. Como una lnea de mercur io se extendi subindole por el brazo, enroscndosele en el cuello. Ahora era una vbora, de cabeza triangular y lengua intermitente. Colores fundidos, naranjas y rojos. Se le desliz entre los pechos. La llamo serpiente de fuego dijo Nance con orgullo. Deke se acerc un poco, y ella salt hacia atrs. Perdona. Es como tu llama, no? O sea qu e por dentro se ven esos minienanitos fornicando. Ms o menos. La serpiente de fuego se le escurri hacia el vientre. El mes prximo voy a empalmar doscientos programas de llamas, con justificacin de fundido entre ellos para obtener las imgenes. Luego aprovechar la imagen corporal mental para que se oriente a s mismo. As podr reco rrerte todo el cuer po sin que tengas que pensarlo. Te lo puedes poner para bailar. A lo mejor soy algo tonto, pe ro, si todava no lo has hec ho, cmo es que puedo verlo? Nance solt una risita. Eso es lo mejor: todava falta la mitad. No tuve tiempo de ensamblar las piezas en un programa unifica do. Enciende la radio, por favor. Quiero bailar. Sacudi los pies para quitarse los zapatos. Deke sintoniz una msica movida. Luego, ante el pedido de Nance, baj el volumen hasta casi un susurro. Consegu dos dosis de hiper, sabes? Est aba dando saltos en la cama, moviendo las manos como una bailarina balinesa. Lo has probado alguna vez? Increble. Te da una concentracin absoluta. Mira esto. Se puso en pointe Nunca lo haba hecho. Hiper dijo Deke. De la ltima persona que fue descubierta con esa mierda encima s que le cargaron tres aos en infantera. Cmo lo conseguiste? Se lo compr a la veterana de un colegi o. Sali el mes pasado. La visualizacin es perfecta. Puedo mantener la proyeccin con los ojos cerrados. Me ensambl el programa en la cabeza como si nada. Con slo dos dosis? Una. La otra la guardo de reserva. El profe qued tan impresionado que me va a concertar una entrevista. Un reclutador de la I. G. Feuchtwaren visitar el campus dentro de dos semanas. La ampolla de hiper le va a vender el program a y me va a vender a m. Voy a salir de la unive rsidad con dos aos de adelanto, directamente a la industria, sin pasar por la crcel ni pagar doscientos dlares. La serpiente se enrosc y se alz como una tiara gnea. Deke tuvo una rara sensacin de malestar al pensar que Nance se alejaba de l. Soy la bruja cant Nance. La bruja del wetware. Se sac la camisa por la cabeza y la tir al aire. Los senos, perfectos y alzados, se le movan libres, armnicos, al comps del baile. A lo ms alto ahora entonaba una cancin de moda voy a... llegar! Tena los pezones pequeos, rosados, endurecidos. La serpiente de fuego se los lama y se retiraba en coletazos. Ey, Nance dijo Deke, incmodo. Clmate un poco.

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Estoy celebrando! Enganch el pulgar en las bragas doradas y brillantes. El fuego la abrazaba en espirales de la mano a la entrepie rna. Soy la diosa virgen, nene, y tengo el poder! Cantando de nuevo. Deke apart la mirada. Tengo que ir me balbuce. Tena que irse a casa y masturbarse. Se pregunt dnde habra esc ondido esa segunda dosis. Podra estar en cualquier sitio. El circuito tena su protocolo, un orden tci to de deferencia y precedencia tan elaborado como el de la corte de un mandarn. No impor taba que Deke estuviera de moda, que su reputacin se estuviera extendiendo como un fuego desatado. Ni siquiera un chico-mosca de renombre poda desafiar a quien quisiera. Tena que escalar las jerarquas. Pero si volabas todas las noches. Si estabas preparad o para el reto de cualquiera. Y si eras bueno... la escalada poda ser rpida. Deke llevaba un avin de ventaja. Era un torn eo, tres aviones contra tres. No muchos espectadores, unos doce, quiz, pero era una buena refriega, y el pblico meta ruido. Deke estaba inmerso en la manaca serenidad del combate cuando de pronto advirti que haban callado. Vio que los mirones se movan inquietos. Los ojos miraron todos ms all de l. Oy las puertas del ascensor que se cerraban. Framente, se deshizo del segundo avin de su adversario, y se aventur a ech ar un rpido vistazo por encima del hombro. Tiny Montgomery acababa de entrar en el Jackman's. La silla de ruedas avanz susurrando por el oscurecido linleo, guiada por las lev simas crispaciones de una mano no del todo paralizada. La expresin de Ti ny era severa, vaca, tranquila. En ese instante, Deke perdi dos aviones. Uno por un fallo de resolucin se desenfoc y el facilitador lo quito de escena y el otro porque su c ontrincante era un autntico luchador. Se lanz sobre Deke en barrena a un a velocidad asesina, se desliz junto a l, y le ametrall el biplano. El aparato cay en llamas. Los dos ltimos aviones de cada bando compartan altitud y velocidad, y al volvers e, buscando una posicin adecuada, entraron por lgica en un movimiento circular. Los mirones se apartaron al tiempo que Tiny se acerc rodando hasta pegarse a la mesa. Bobby Earl Cline caminaba detrs, larguirucho y re lajado. Deke y su adversario se miraron y sacaron sus aviones de la mesa de billar para que el hombre hablase. Tiny sonri. Tena unas facciones pequeas, apretadas en el cen tro de una cara plida y fofa. Un dedo se le crisp levemente sobre el apoyamanos de cromo. He odo hablar de ti. Mir a Deke a los ojos. Tena una voz suave y extraamente dulce, una voz de nia pequea. He odo decir que eres bueno. Bobby asinti con un lento movimiento de la cabeza. La sonrisa abandon el diminuto rostro de Tiny. Los labios, blandos, carnosos, se le distendieron en un puchero natural, como si esperasen un beso. Los ojos, pequeos y brillantes, estudiaron a Deke sin malicia. Veamos qu sabes hacer, pues. Deke se perdi en el fro juego de la guerra. Y cuando el enemigo cay, envuelto en humo y llamas, para estallar y desvanecerse en la mesa, Tiny gir la silla, sin decir una palabra, rod hasta el ascensor, y se march.

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Cuando Deke recoga sus ganancias, Bobby Earl se abri paso hast a l y le dijo: El hombre quiere jugar contigo. S? Deke no estaba ni remotamente a la sufi ciente altura en el circuito como para desafiar a Tiny. Explcamelo. Uno que iba a venir maana de Atlanta cance l la cita. Y el viejo Tiny tiene ganas de volar contra alguien nuevo. As que parece que ahora te toca a ti, en el Max. Maana? Mircoles? No me da mucho tiempo para entrenarme. Bobby Earl sonri amablemente. No creo que eso importe mucho. Por qu, seor Cline? Muchacho, t no tienes jugadas, me entiendes? No tienes sorpresas. Vuelas como un principiante, slo que ms rpido y con ms ha bilidad. Entiendes lo que trato de decirte? No estoy seguro. Quiere ponerle un poco de emocin a la cosa? Para serte franco dijo Cline, estaba esperando que me lo dijeras. Se sac un cuaderno negro del bolsillo y lami la punta de un lpiz. Te doy cinco a una. No habr apuesta mejor. Mir a Deke casi con tristeza. Pero Tiny es por naturaleza mejor que t, y es que nunca ha tenido otra cosa, muchacho. Vive para ese maldito juego, nada ms. No puede salir de esa maldita silla. Si crees que puedes gana rle a un hombre que pelea por su vida, te engaas. El retrato del coronel de Norman Rockwell mi raba a Deke desapasionadamente desde el Kentucky Fried que estaba al otro lado de la avenida Richmond, frente a la cafetera. Deke sostena la taza con manos fras y temblorosas. El crneo le zumbaba de cansancio. Cline tena razn, le dijo al coronel. Pue do volar contra Tiny, pero no puedo ganar. El coronel le devolvi la mirada con ojos sereno s, quietos y no partic ularmente amables; su mirada abarcaba la cafetera, la tienda de exced entes y todo el reino de arrastrados de la avenida Richmond. Esperando a que Deke admiti era la cosa tan terrible que tena que hacer. La zorra sa est planeando dejarme plantado, de todos modos dijo Deke en voz alta, lo que hizo que la negra del mostra dor lo mirara con extr aeza y luego desviara rpidamente los ojos. Papi llam! Nance entr bailando en el apartamento y cerr de un portazo. Y sabes qu? Dice que si consigo el empleo y lo conservo seis meses, har que me eliminen el bloqueo cerebral. Puedes creerlo, Deke? Vacil un instante. Te sientes bien? Tena la piel de la cara anormalmente tensa, una mscara de pergamino. Dnde escondiste el hiper, Nance? Lo necesito. Deke dijo, insinuando una sonrisa que en seguida se desvaneci. Deke, es mo. Mi dosis. La necesito. Para mi entrevista. Deke le sonri despectivamente. T tien es dinero. Siempre podrs conseguir otra ampolla.

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No de aqu al viernes! Escucha, Deke, esto es muy importante. Toda mi vida depende de esta entrevista. Necesito es a ampolla. Es lo nico que tengo! Mira, nena, tienes todo el puto mundo. Mira un poco a tu alrededor: seis onzas de hashish rubio libanes! Anchoas en lata. Seguro mdico ilimitado, si lo llegas a necesitar. Nance retroceda, se apartaba de l, trope zando con las estticas olas de las sbanas sucias y con las arrugadas, lustrosas revistas que se encrespaban al pie de la cama. En cambio yo, yo nunca tuve ni el olor de todo esto. Nunca tuve los estmulos que hacen falta para salir adelante. Y esta vez lo voy a hacer. Tengo un jodido partido en dos horas y lo voy a ganar. Me oyes? Se estaba enfureciendo cada vez ms, y eso era bueno. Necesitaba la rabia para lo que tena que hacer. Nance alz un brazo, con la mano abierta, pero Deke estaba preparado y se la apart de un golpe sin siquiera alcanzar a ver la entrada del tnel os curo, y mucho menos los ojitos rojos. Entonces los dos rodaron al suelo, y l qued encima de ella, y el aliento de Nance le llegaba a la cara, rpido y caliente. Deke! Deke! Yo necesito esa mierda, Deke, es mi entrevista, es lo nico...Tengo que... tengo que... Volte la cara, lloraba mirando a la pared.Por favor, Dios mo, por favor, no... Dnde lo escondiste? Clavada a la cama bajo el cuerpo de Deke, Nance comenz a sacudirse en espasmos, todo el cuerpo en convulsiones de miedo y de dolor. Dnde est? La cara de Nance era ya carne gris de cadv er, desangrada, y el horror le arda en los ojos. Deke torci la boca. Ahora era demasia do tarde para detenerse; haba traspasado la lnea lmite. Deke sinti asco y nuseas, sobre todo porque, a un nivel inesperado y desagradable, estaba disfrutando. Dnde lo tienes, Nance? Y, despacio, co n mucha suavidad, se puso a acariciarle la cara. Deke llam el ascensor del Jackman's con un dedo que se mova tan rpido y recto como un avispn; delicadamente, como una mariposa, se pos en el botn de llamada. Deke estaba lleno de vigorosa energa, y la te na toda bajo control. Mientras suba, iba manoteando sus propias sombras y le rea a su reflejo en el cromo manchado de dedos. Tena las pupilas como puntas de alfiler, casi invisibles, y no obstante, el mundo brillaba como el nen. Tiny estaba esperando. La boca del lisiado se le curv hacia arriba en una dulce sonrisa al advertir los iris de Deke, la exagerada ca lma de sus movimientos, el vano intento por fingir una torpeza exenta de drogas. Bueno dijo con esa voz aniada, parece que me espera todo un manjar. El Max estaba apoyado en uno de los tubos de la silla. Deke salud con una reverencia, no del todo burlona. A volar. Como retador, volara a la defensiva. Materializ sus aviones a una altitud moderada: bastante altos como para caer en barrena, bastante bajos para estar alerta cua ndo Tiny atacase. Esper. El pblico lo salud. Un gordo de pelo con brillantina puso cara de asustado; un ojeroso sureo empez a sonrer. Los murmullos subier on de tono. Los ojos se movan en cmara lenta en cabezas paralizadas por los tiempos de reaccin del hipen Le llev tal vez tres nanosegundos detectar la fuente de ataque. Deke mir hacia arriba, y... Hijo de puta, estaba ciego! Los Fokkers bajaban en picada desde una bombilla de doscientos vatios, y Tiny lo haba obligado a mi rarla de frente. La vi sin se transform en

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luz blanca. Deke cerr con fuerza los prp ados sobre ojos empozados de lgrimas y mantuvo frenticamente el escenario visual izado. Dividi su escuadra llevando dos biplanos a la derecha, uno a la izquierda. Hizo que todos se torcieran en una media vue lta, una y otra vez. Tuvo que desviarse al azar: no saba dnde estaban las hostiles aves de guerra. Tiny solt una risita. Deke poda orlo entr e los ruidos del pblico, los hurras y las maldiciones y las monedas que caan sobre la mesa en un momento sincopado al margen del flujo y reflujo del duelo. Cuando recobr la visin, un instante despu s, un Spad caa en llamas. Los Fokkers mordan la cola de sus aparatos sobrevivientes, uno a uno y dos al otro. Tres segundos de juego y ya haba perdido uno. Esquivando las balas trazadoras de Tiny, baj en barrena al solitario perseguido y llev el otro hacia el punto ciego entre Tiny y la bombilla. Las facciones de Tiny se distendieron. No haba en aquella serenidad la menor sombra de desprecio o decepcin. Sigui a los aviones con aire tranquilo, esperando el turno de Deke. Entonces, justo antes del punto ciego, Deke arroj su Spad en barrena, los Fokkers aceleraron, se ladearon abruptamente, y se torc ieron buscando las posiciones de combate. El Spad continu su zambullida detrs del te rcer Fokker, que haba sido perseguido por el otro avin de Deke. La descarga alcanz las al as y el fuselaje rojo. Durante un instante no pas nada, y Deke pens que haba errado el disparo. Entonces la pequea mariposa roja vir a la izquierda y cay, dejando un rastro de humo negro y aceitoso. Tiny frunci el ceo; unas diminutas lneas de desagrado le estropear on la perfeccin de la boca. Deke sonri. Uno a uno. Ambos Spads eran seguidos de cerca. Deke los apart a los lados y los volvi a juntar desde las bandas opuestas de la mesa verde. De este modo neutralizaba la ventaja de Tiny, pero no poda disparar sin poner en peligro sus propios aviones. Deke lanz las mquinas a velocidad mxima, y las enfrent una contra otra. Un instante antes de que chocasen, Deke hi zo que los aviones se cruzaran, uno subiendo y otro bajando, mientras abran fuego y viraban. Tiny estaba prepar ado. El fuego inund el aire. Entonces un avin azul y otro rojo salieron rugiendo, disparados en direcciones opuestas. Tras ellos, dos biplanos se engarz aron en el aire. Las alas se tocaron, se golpearon, y los aviones cayeron juntos, casi en picada, al fieltro verde que se extenda abajo. Diez segundos de juego y cuatro aviones derribados. Un negr o veterano frunci los labios y silb. Otro espectador mene la cabeza, incrdulo. Tiny se haba erguido inclinndose un poco haci a adelante en la silla de ruedas: los ojos intensos y fijos, las manos blandas apretando dbilmente los brazos de la silla. Se acab la comedia de poses divertidas y relajadas; tena la atencin clavada en el juego. Los mirones, la mesa, el mismo Jackman's, no existan para l. Bobby Earl Cline le puso una mano en el hombro; Tiny no se dio cuenta. Los aviones esta ban en esquinas opuestas de la sala, ganando altitud trabajosamente. Deke peg el suyo al techo, apenas visible tras la niebla de humo. Ech una rpida mirada a Tiny, y los ojos de los dos se enco ntraron. Fro contra fro. Vamos a ver hasta donde llegas musit Deke entre dientes.

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Juntaron los aviones. Ahora el hiper estaba llegando al mximo, y Deke pudo ver las balas trazadoras de Tiny que rasgaban el aire entre las mquinas. Ten a que poner el Spad en la lnea de fuego y disparar al blanco, y luego dobl ar y ladearse para que las balas del Fokk er le pasaran por debajo del fuselaje. Tiny haca exactamente lo mismo, esquivando el fuego de Deke y volando tan cerca del Spad que los trenes de aterrizaje casi se enganchaban unos con otros. Deke estaba forzando a su Spad con un apreta do rizo inverso, cuando tu vo la alucinacin. El fieltro se arrugaba y retorca: se convirti en el infierno verde de la selva tropical boliviana que Tiny haba sobrevolado en combat e. Las paredes se alejaron hacia un gris de infinitud, y sinti el metlico confinamie nto de un jet ciberntico que se acercaba a l. Pero Deke se haba preparado. Estaba esperando las alucinac iones y saba cmo enfrentarlas. Los militares nunca sumini straran drogas que los soldados no pudiesen dominar. Spad y Fokker se entrecruzaron en un nuevo acercamient o. Poda leer las tens iones en el rostro de Tiny Montgomery, los ecos del combate en el cielo profundo de la selva. Acercaron sus aviones, sintiendo las tensiones que lleg aban al cerebro dir ectamente desde los instrumentos, las bombas de adrenalina inyectando desde las axilas, la fra, veloz libertad del flujo de aire sobre piel de jet mezclndos e con los olores de metal caliente y sudor de miedo. Las trazadoras le rozaron la cara, y se ech hacia atrs sin quitar los ojos del Spad que se acercaba de nuevo al F okker, ambos intactos. Los esp ectadores parecan locos, agitando sombreros y pateando el suelo, como autnticos desaforados. Deke volvi a encontrar los ojos de Tiny. Sinti entonces que una cierta malicia creca en l, y aunque tena los nervios en tensin como las agujas de cristal de carbono que im pedan que los jets reventaran con esas imposibles volteretas sobre las cimas de los Andes, fingi una sonrisa natural y gui un ojo, inclinando la cabeza a un la do, como para decir Mira eso. Tiny mir. Fue slo una fraccin de segundo, pero ms que suficiente. Deke aceler un Immelmann a una velocidad y fuerza justo en el lmite de tolerancia terica que nunca se haba visto en el circuito, y se peg a la cola de Tiny. Vamos a ver cmo sales de sta, cabrn. Tiny pas en vuelo rasante sobre la mesa verde, y Deke lo sigui. Sostuvo el fuego. Ahora tena a Tiny justo como quera. Corriendo, como en cualquiera de sus misiones de combate. Borracho de exaltacin y de hiper, quiz, pero corriendo, as ustado. Ahora estaban sobre el fieltro, volando por encima de las copas de los rboles. Termina, pens Deke, y aument la velocidad. Alcanzaba a ver de soslayo a Bobby Earl Clin e, que observaba el partido con una mirada extraa. Una mirada como de splica. La compostura de Tiny haba desaparecido; tena un rostro torcido y atormentado. Tiny cedi al pnico y zambull su avin entr e la gente. Los biplanos daban vueltas y serpenteaban. Algunos mirones saltaron hacia at rs y otros se pusieron a manotear el aire y a rerse. Pero haba en los ojos de Tiny un brillo de terror que hablaba de una eternidad de miedo y confinamiento, dos filos cortndo se entre s interminablemente...

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El miedo era muerte en el aire, el confin amiento un encierro metlico, primero el del avin, luego el de la silla. De ke poda lerselo todo en la cara: el combate era lo nico que Tiny haba tenido alguna vez. Hasta que un nacionalista annimo armado con un arcaico SAM lo derrib del verdiazul cielo boliviano para tirarlo de golpe y directamente a la avenida Richmond y al Jackman's y al joven, sonriente matador al que se enfrentaba por ltima vez sobre el pao descolorido. Deke se meca en la punta de los pies; la cara le arda con una sonrisa de un milln de dlares: la marca de la droga que ya haba fr edo a Tiny antes de que nadie se molestara en arrancarlo del cielo en un amasijo de me tal caliente y carne lacerada. Entonces todo vino al mismo tiempo. Vio que volar era todo lo que sostena a Tiny. Ese diario roce con la muerte, para luego volver a levantarse del atad de metal, de nuevo vivo. Haba mantenido el colapso a raya por pura fuerza de voluntad. Si esa fuerza de voluntad se rompa, toda la mortalidad le entrara a borbotones. Tiny se inclinara hacia adelante y vomitara en su propio regazo. Y Deke lo llev hasta el final... Hubo un momento de silencio estupefacto cuando el ltimo avin de Tiny se desvaneci en un destello de luz. Lo hice susurr Deke. Y luego, m s alto. Hijo de puta, lo hice! Frente a l, al otro lado de la mesa, Tiny se retorci en la silla, agitando los brazos espasmdicamente, con la cabeza ladeada como un mueco de trapo. Detrs, Bobby Earl Cline miraba fijamente a Deke con ojos de carbn en brasa. El apostador recogi rpidamente el Max y con la cinta envolvi un fajo de billetes laminados. Sin avisar, se lo arroj a Deke a la cara. Sin esfuerzo alguno, con naturalidad, Deke lo pesc en el aire. Entonces, por un instante, pareci que el aposta dor se le iba a echar encima, a saltar sobre la mesa de billar. Un tirn de la manga lo detuvo. Bobby Earl murmur Tiny, con voz ahogada en humillacin, tienes que... sacarme de aqu. Rgido, furioso, Cline empuj la silla de su am igo, y se alej, desapareci en la sombra. Deke ech la cabeza hacia atrs y solt una carca jada. Dios, qu bien se senta! Se meti el Max en un bolsillo de la camisa, y all lo sinti colgar, fro y pesado. Embuti el dinero en los bolsillos del pantaln. Dios, tena que sa ltar; el triunfo se le mova dentro como una cosa salvaje, delgada y fu erte, como los flancos de un macho cabro que vio un da en los bosques desde un Greyhound; y por una vez, en aquel nico momento, le pareci que todo aquello vala la pena, todo el dolor y la miseria que ha ba pasado, para ganar por fin. Pero el Jackman's estaba en silencio. Nadie grit hurras. Nadie se acerc a felicitarlo. Recuper la compostura, y vio las caras, mudas y hostiles. Ninguno de aquellos mirones estaba con l. Irradiaban desprecio, e incluso odio. Durante un momento interminablemente prolongado el aire tembl de violencia potencial... entonces al guien se dio vuelta, ca rraspe, y escupi al suelo. El grupo se disolvi, murmurando, uno a uno fueron perdindose en la oscuridad. Deke no se movi. Un msculo de una pierna empez a crisprsele, heraldo de la inminente bajada del hiper. Sinti que se le dorma la parte alta de la cabeza; tena un gusto horrible en la boca. Po r un segundo tuvo que apoyarse en la mesa con ambas manos para no caer para siempre

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hacia la sombra viva de debajo, y mientras tanto colgaba, atravesado en el aire por los ojos muertos del ciervo de la fo to, junto al reloj Dr. Pepper. Un poco de adrenalina lo sacara de todo eso. Necesitaba festejar. Emborracharse o drogarse y comentarlo, repetir el momento de la victoria una y otra vez, contradecirse, inventar detalles, rer y fanfarronear. Una noche estelar como aquella exiga un gran discurso. Pero, parado all, rodeado por la vasta y silenciosa sala del Jackman's, se dio cuenta de que no tena a nadie a quien contrselo. Realmente a nadie.

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HISTORIA DEL CINE CIBERPUNK. (Captulo 10) Ral Aguiar Runaway, Brigada Especial, con guin y direccin de Michael Crichton es una pelcula interesante y que ha sido olvidada injustamente. Un thriller de ciencia ficcin, ya claramente en las filas del cine ciberpunk, localizado en una poca futura en la que la alta tecnologa domina el mundo, y sofisticados robots han reemplazado a los hombres en las ms variadas tareas. Runaway es la unidad de la polica dedicada a desactivar los robots que, por diversos motivos, se descontrolan y suponen un peligro para las personas. Todo se complica cuando parece haber una sbita oleada de este tipo de "accidentes" Es curioso cmo siendo Crichton un hombre de letras resulte a la vez un director nada despreciable, con un excelente sentido visual por lo dems. La trama no resulta en particular cautivante a priori, e inclusive sufre un evidente bache hacia su parte central. Sin embargo, con unos pequeos elementos, Crichton muestra una innegable habilidad para conjugar todos esos elementos y desarrollar una cinta de gran eficacia. Diversos son esos factores que favorecen al slido resultado final del producto, como es un personaje protagonista que, a partir de parmetros conocidos, deriva en una pieza slida y reconocible -servido por la sobriedad de Tom Selleck, un actor mejor de lo que se le suele catalogar-, la interpretacin pasada de rosca de Gene Simmons, integrante del grupo de rock Kiss, que ofrece un regocijante personaje de malo, en su tono de cmic, y unos elementos visuales que otorgan lustre al producto: por un lado, esas balas teledirigidas que nos son ofrecidas por medio de unos curiosos travellings subjetivos, y esa idea propia de cine de serie B pero estupendamente resuelta como son las araas-robot. En resumen, una pelcula sencilla y efectiva que demuestra que con unos pocos elementos bien conjugados se puede ofrecer unos resultados ms que dignos. Tras la guerra nuclear el mundo se ha dividido en tres estados. Winston Smith, uno de los burcratas que reescribe la historia, comete el crimen de enamorarse de Julia. Todos sus intentos de escapar del control del Gran Hermano fracasarn. Por supuesto que hablamos del remake de la pelcula 1984, esta vez bajo la direccin de Michael Radford, quien inteligentemente comprendi lo oportuno de hacerla el mismo ao del ttulo, una manera de homenajear al gran escritor George Orwell. En realidad 1984 no es una novela de ciencia ficcin, ya que su autor George Orwell no la pens como anticipacin sino que ambient en el futuro una crtica social del momento que vivi

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su nacin luego de la II Guerra Mundial, con la pobreza y la miseria en que qued toda Europa. Bajo esta premisa, entonces comprendemos que la pelcula 1984 no muestre decorados sofisticados ni aparatos futuristas ms complejos que un aparato de televisin. Y tambin se entiende que el protagonista se llame Winston (por Churchill) y Smith (por el hombre comn). Winston Smith (John Hurt) es empleado de un gobierno cuyo lder es una fotografa de un hombre con bigote denominado "Gran Hermano", que permanentemente mira a todo el mundo. La tarea de Winston es analizar viejas noticias y reciclarlas en nuevas, convirtiendo la verdad en mentira. Estas noticias son luego emitidas incesantemente a travs de una parafernalia de televisores que abarcan a todo el mundo y que nunca se apagan. Winston se encuentra con Julia (Suzanna Hamilton), una mujer que le hace llegar una nota en un pequeo papel que dice "te amo". En esta sociedad futurista, el amor es reemplazado con odio y la verdad con la mentira, de manera que la reproduccin de la especie se realice solamente por inseminacin artificial. Winston y Julia hacen el amor y se convierten en amantes, y tambin en revolucionarios y en "criminales del pensamiento". Winston escribe en su diario que desea un da tener la libertad para decir que dos ms dos son cuatro. Esta libertad parece tener un atisbo cuando conoce a O'Brien (Richard Burton, inexpresivo y expresivo al mismo tiempo, en su ltimo trabajo flmico), un miembro del "partido" que le da un libro en el cual estn todos los pensamientos revolucionarios de la supuesta "resistencia", de manera que Winston cree que O'Brien es un revolucionario. "Ignorancia es poder" reza el libro, y Winston comprende el "como" de la opresin (aunque sigue sin razonar el "porque"). La pelcula penetra, con algunas reinterpretaciones, en la profundidad de la novela, y el temor primario de Orwell hacia el totalitarismo y el degradante conformismo queda perennemente retratado por el director Michael Radford. El ao 1984 vio dos traslaciones a la pantalla de la famosa novela de George Orwell. La primera era una adaptacin oficial y estaba protagonizada por John Hurt y Richard Burton. Bastante fiel a la novela, y muy conseguida en cuanto a ambientacin, la pelcula sin embargo careca casi por completo de un sentido del ritmo digno de ese nombre y su frialdad y asepsia la hacan poco atractiva para el pblico. La segunda adaptacin nunca fue acreditada como tal, aunque su director, el ex Monty Python Terry Gilliam, reconoci haberse inspirado en el argumento de 1984 a la hora de escribir el primer borrador de Brazil, si bien afirm no haber ledo la novela de Orwell y conocer slo su argumento de un modo muy general. Es difcil, sin embargo, afirmar que sus co-guionistas no conocieran 1984, por cuanto Brazil, sin llegar nunca al plagio, s que se inspira en situaciones, personajes y elementos argumentales de la famosa novela. Gilliam afirm tambin que el detonante para la pelcula le vino dado por una imagen un tanto rocambolesca: alguien, posiblemente un operario, un trabajador, sentado en mitad de un lugar lleno de maquinaria fea, sucia y grasienta y escuchando en una radio porttil una versin de Brasil. A partir de ah fue componiendo esa historia del hombre

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que, atrapado en una realidad fea, utilitaria, desagradable y mezquina, usa sus sueos para tener una vida plena y alcanzar un mnimo de realizacin personal. Pero si Brazil en lo argumental bebe de 1984, en lo esttico su referente es sin duda Kafka y buena parte del expresionismo cinematogrfico alemn. El lugar en que se desarrolla la accin (ese en algn lugar del siglo XX... con el que comienza la pelcula) es una especie de pesadilla burocrtica que parece salida directamente del cerebro del autor de La metamorfosis y El proceso. Sam Lowry, el hroe de la historia, no es ms que un pequeo burcrata que por las noches se escapa al reino de los sueos donde se convierte en una suerte de superhroe alado. Su vida empezar a complicarse de forma cada vez ms absurda precisamente merced a un fallo de la maquinaria burocrtica (la detencin de Tuttle en lugar de Buttle) que abrir sus horizontes al mismo tiempo que lo conducir, casi sin querer, sin pretenderlo, sin darse cuenta de lo que est haciendo, a enfrentarse al sistema para terminar ser aplastado por ste. Porque el final de Brazil es uno de los finales ms desesperados y tristes que he visto en la historia del cine: con nuestro hroe aplastado, aniquilado por la fea y gris realidad y con la tonada de Brasil como nico refugio ante ella. Un final al que, en cierto modo, el propio Gilliam dara la vuelta en Las aventuras del barn de Munchaussen, al conseguir all que su hroe termine imponiendo sus fantasas a la realidad y haciendo que sea sta la que se rinda ante ellas y no al revs. La pelcula est excelentemente interpretada, comenzando por ese Jonathan Pryce (cuyo talento se desperdiciara aos ms tarde cuando acabara convertido en un villano megalomanaco en el Bond El maana nunca muere) que interpreta con conviccin y credibilidad a ese hombrecito gris que se conforma con sus sueos y que no sabe que cuando stos empiecen a hacerse realidad estn condenados a transformarse en una pesadilla. Pero tambin los secundarios hacen un magnfico trabajo: Robert de Niro como el electricista-terrorista Buttle, Ian Holm como el supervisor de Lowry, Michael Palin en su breve aparicin como torturador, o Bob Hoskins como el hombre del servicio tnico. Junto a eso, su mayor acierto es, sin duda, su esttica: esos ordenadores con anticuados teclados de mquina de escribir y minsculas pantallas con lente de aumento, los tubos neumticos para la transmisin de mensajes, los feos tubos de aire acondicionado a la vista, y en general todo ese ambiente feista unido a una imaginera que enlaza con el colosalismo sovitico crean un mundo agobiante en el que casi nunca es de da y donde hasta respirar resulta opresivo.

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Y no quisiera terminar sin come ntar el esplndido trabaj o de Michael Kamen: tomando como base (unas veces temtica, otras simplemente rtmica) la cancin de Brasil, compone una excelente banda sonora que refl eja a la perfeccin los distintos estados de nimo y ritmos de la pelcula.