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Qubit

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Material Information

Title:
Qubit
Physical Description:
Serial
Language:
English
Publisher:
Cubit
Place of Publication:
Havana, Cuba
Publication Date:
Frequency:
monthly
three times a year
regular

Subjects

Subjects / Keywords:
Science fiction, Latin American -- Periodicals   ( lcsh )
Science fiction -- History and criticism -- Periodicals   ( lcsh )
Science fiction -- Periodicals   ( lcsh )
Genre:
periodical   ( marcgt )
serial   ( sobekcm )

Record Information

Source Institution:
University of South Florida Library
Holding Location:
University of South Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
usfldc doi - Q01-00016-n16-2006-05
usfldc handle - q1.16
System ID:
SFS0024302:00016


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De frecuencia mensual y totalmente gratis 0. ndice: 1. Stanislaw Lem, el poeta del Cosmos. 2. Lem, Dick: Correspondencias. Pablo contursi 3. Existe verdaderamente Mister Smith? Stanislaw Lem 4. Entrevista con Stanislaw Lem. David torres 5. Expedicin primera A, o el Electrobardo de Trurl. Stanislaw Lem 6. El autntico sentido de la maravilla: Solaris, de Lem. Javier Negrete. 7. Salvemos al espacio Stanislaw Lem 8. Filmografa de Stanislaw Lem. 9. Historia del cine ciberpunk. (Captulo 14) Ral Aguiar

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Stanislaw Lem, el poeta del Cosmos DAVID TORRES El escritor polaco Stanislaw Lem, falleci en Cracovia, el 27 de marzo a los 84 aos. Era el ltimo, o quiz el penltimo, de una gloriosa estirpe, la de los grandes genios de la ciencia-ficcin. Pero su figura se haba agigantado con los aos hasta convertirse en un referente absoluto de la literatura fantstica, de la talla de Italo Calvino o Jorge Luis Borges. Al igual que ellos, Lem ha muerto sin el Nobel pero eso es slo una ancdota para alguien que, en algunos de sus libros, inaugur una extraa y bellsima poesa de la astrofsica. En otros, alumbr hbridos monstruosos a mitad de camino entre Swift y Kafka. En cierto modo puede decirse que si Wells es el Homero del gnero, entonces Lem es su Dante. Stanisaw Lem es considerado un escritor satrico, filosfico y de ciencia ficcin. Sus libros se han traducido a 40 lenguas y ha vendido 27 millones de ejemplares. Es uno de los pocos escritores del gnero, de habla no inglesa, con fama mundial. Stanisaw Lem naci en Lww, Polonia (ahora Lviv, Ucrania ), hijo de un mdico. Estudi medicina en la Universidad de Lww pero la Segunda guerra mundial interrumpi sus estudios. Durante la guerra fue miembro de la resistencia (su familia, de ascendencia juda, se salv del Holocausto por pura suerte). Tras la guerra su ciudad natal pas a formar parte de la Unin Sovitica y Lem fue "repatriado" en 1946 a Cracovia retomando sus estudios de medicina, pero no se present a los exmenes finales para evitar convertirse en mdico militar y slo recibi un certificado de finalizacin de estudios. Ms tarde recibira graduaciones honorarias del Politcnico de Wroclaw y de las universidades de Opole, Lww y Jagiellonian. Trabaj como ayudante de investigacin en una institucin cientfica y comenz a escribir narraciones breves en su tiempo libre. Lem escribi principalmente sobre el contacto entre humanos y civilizaciones extraterrestres ( El invencible Solaris su novela ms conocida) y sobre el futuro tecnolgico de la humanidad ( Ciberiada Paz en la tierra ).

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Lem fue miembro honorario de la SFWA (escritores norteamericanos de ciencia ficcin y fantasa) en 1973 pero fue expulsado en 1976 tras describir que la literatura de ciencia-ficcin era de baja calidad literaria y estaba ms interesada en aventuras que en desarrollar nuevas ideas o formas literarias. En 1977 fue reconocido como ciudadano honorario de Cracovia ESTILO En sus primeras obras sigue la pauta de otros autores socialistas con sendas utopas: Los astronautas (1951) y La nebulosa de Magallanes (1955). Sin embargo, desencantado cada vez ms del socialismo, su popularidad le protegera frente a la censura, a la que cada vez desafa ms -a unque de forma veladaen sus obras. Con Diarios de las estrellas (1957) comienza su vena de escritor satrico, aunque siempre guardando un profundo sentido filosfico en sus obras. Adems, en ella se introduce el personaje de Ijon Tichy, ese astronauta embarcado en maravillosas -y absurdasaventuras por todo el espacio y el tiempo, y que repetira protagonismo en otras obras posteriores. Tras Eden (1959), vendr su obra maestra Solaris (1961) novela que le aupar a la fama, gracias al premio en 1972 en el festival de Cannes de la adaptacin cinemtogrfica realizada por Andrei Tarkovsky. Otra novela destacable es El Invencible (1964) que tambin trata sobre lo s problemas de comunicacin -y comprensincon otras formas de vida. Con Retorno de las estrellas (1961) se introduce en otro subgnero: el psicolgico. Esta trata sobre las implicaciones del aislam iento, y de la necesid ad de readaptarse a una sociedad totalmente distinta de un astronauta que retorna a la Tierra tras un viaje a la velocidad de la luz. Otros relatos como los recogidos en Relatos del Piloto Pirx y Ms Relatos del Piloto Pirx tambin se adentran en la psicologa de sus personajes ante diversas situaciones a cual ms desazonante Vuelve a la stira ms esperpntica con Fbulas de Robots y su continuacin Ciberiada (1965), que son como una especie de cuentos o fbulas en lo que los protagonistas son robots, y de los que Lem se vale para criticar (veladamente) nuestra sociedad actual. En ella ap arecern tambin otros dos es perpnticos personajes de su obra humorstica: los construc tores Trurl y Clapaucio. La voz de su amo (1968) habla sobre la llegada de un mensaje extraterrestre que intenta ser descifrado por un grupo de cientfi cos. A partir de ah el autor construye una trama rocambolesca que sirve como cida crtica del mundo cientfico actual. Dentro de su estilo satrico-reflexi vo Lem ha escrito algunas obras como Un vaco perfecto (1971) y Un valor imaginario (1973) consistentes en crticas o prlogos de libros imaginarios. Aparte de considerarse casi "experimentales", tienen el inters de descubrirnos a un Lem no slo como gran c onocedor de la ciencia, sino con una slida cultura y formacin filsofica.

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En Congreso de futurologa (1971) retoma a Tichy para situarlo en un congreso de futurlogos. Memorias encontradas en una baera (1971) prosiguen con su estilo humorstico mientras que La investigacin (1976) o La Fiebre del Heno (1976) toman elementos de la novela de misterio (con resu ltado bastante irregu lar en ambos casos). Finalmente, Fiasco (1986) se considera su novela ms reflexiva y madura. Los temas principales de Lem giran alrede dor de la cibernti ca -del que es un apasionadoy de la comunicacin, tanto en tre humanos como c on otras formas de vida. Aunque muchas de sus obras tienen un to no humorstico innegable, en la mayora de ellas se encierra un profundo pesimismo respecto a la condicin humana. BIBLIOGRAFA Czowiek z Marsa (1946) / Hombre de Marte Szpital przemienienia (1948) / El hospital de la transfiguracin Astronauci (1951) / Los astronautas Obok Magellana (1955) / La nebulosa de Magallanes Sezam (1955) / Ssamo Czas nieutracony (1955) / [ Tiempo no derrochado o aprovechado ] Dialogi (1957) / [ Dilogos ] Inwazja z Aldebarana (1959) / [ La invasin de Aldebarn ] ledztwo (1959) / La investigacin Eden (1959) / Edn Powrt z gwiazd (1961) / Retorno de las estrellas Pamitnik znaleziony w wannie (1961) / Memorias encontradas en una baera Solaris (1961) Summa Technologiae (1964) Niezwyciony (1964) / El invencible Cyberiada (1967) / Ciberada Gos pana (1968) / La voz de su amo Pamitnik znaleziony w wannie (1971) Dzienniki gwiazdowe (1971) / Diarios de las estrellas Ze wspomnie Ijona Tichego; Kongres futurologiczny (1971) / Congreso de futurologa Opowieci o pilocie Pirxie (1973) / Relatos del piloto Pirx Wielko urojona (1973) / Magnitud imaginaria Rozprawy i szkice (1974) Wysoki zamek (1975) Katar (1976) / La fiebre del heno Mortal Engines Wizja Lokalna Doskonaa Prnia (1983) / Vaco perfecto Fiasko (1986) / Fiasco Pokj na Ziemi (1987) / Paz en la tierra Swiat na krawedzi (2001) Okamgnienie (2000)

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Bibliografa en espaol: Diarios de las estrellas (1957) Edn (1959) La investigacin (1959) Memorias encontradas en una baera (1961) Retorno de las estrellas (1961) Solaris (1961) El Invencible (1964) Ciberada (1965) Relatos del piloto Pirx (1968) La voz de su amo (1968) Un vaco perfecto (1971) Congreso de futurologa (1971) Un valor imaginario (1973) La fiebre del heno (1976) Regreso a Entia (1982) Fiasco (1986)

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Lem, Dick: Correspondencias [ 1 ] por Pablo Contursi Julio Cortzar ha contado, en una entrevista, su sospecha de que Edgar A. Poe y Charles Baudelaire hubiesen sido una misma persona [2] Opino en igual tono de insensatez que Lem y Dick han sido la misma persona, por lo menos alguna vez [3] (en un texto, al menos). I Por lo menos una vez, Lem y Dick han creado situaciones ficcionales afines: un personaje llega a una locura especial definida como incredulidad acerca de toda percepcin y pensamiento a causa de haber sufrido una serie agotadora de ilusiones sensoriales o mentales. Habiendo experimentado incontables decepciones luego falsadas el personaje se enferma: ya no puede confiar en su juicio ni en sus percepciones. Curiosamente, mientras el personaje tena alguna confianza en su capacidad de discernimiento, era presa de alucinaciones, fuera de la realidad. Cuando se convence de su incapacidad para discernir la realidad, ciertamente est en contacto con la realidad pero no lo sabe, y por eso est en esa otra locura especial. Es decir: cuando crea estar en cordura, estaba en locura; y ahora que est en cordura, cree estar en locura y en eso consiste esta otra locura, parece ser la conclusin. Acrrimo escepticismo, veneno para la mente. II En el cuento de Dick "Quisiera llegar pronto" (1980) el personaje es Vctor Kemmings; en la novela de Lem Congreso de futurologa (1971), el personaje es Ijon Tichy [4] (La locura de Kemmings nace de una agobiante iteracin de recuerdos provocada por una entidad externa; la de Tichy, de la intoxicacin con alucingenos. Congreso de futurologa ha sido descrita como una obra "dickiana"). En ambos casos el desequilibrio mental la otra locura es consecuencia de un exceso de irrealidad refutada y no un exceso de ilusin en s, como sera de esperar. Esta otra locura, enemiga de la ilusin y del delirio sensoriales, consiste en

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mantener la creencia de que lo que apar ece como realidad es una compleja y muy convincente alucinacin. [5] Si el recuerdo en Kemmi ngs y la alucinacin en Tichy son procesos introspectivos ambos suceden dentro de la mente, pese ser respuestas a estmulos externos, se puede decir: desmesura en introspeccin, veneno para la mente. III Una resonancia del tema otra posible correspondencia aparece en Lem, en la novela Solaris [6] : las creaciones F, que torturan a los habitantes de la estacin, son dolorosos contenidos de la psiquis transportados al mundo material. Una lectura ingenua fiel al punto de vista del narrador hace pensar que en Solaris las creaciones F no son procesos psquicos, si no entidades materiales, perceptibles por todos [7] No habra, entonces, locura salvo que dijramos que en Solaris hay una locura objetivada : una realizacin material de alucinaciones. Sea que aceptemos dicha salvedad, o que no de mos crdito a la cordura de Kelvin, es interesante observar que tanto en el cuento de Dick como en Solaris la culpa es el centro desde el que pare ce nacer la locura. (En Solaris la trgica suerte del personaje que da nombre al quinto captulo; en "Quisier a llegar pronto", la ro tura del cuadro, la muerte del pjaro, etc.) [8] Si las creaciones F son "quist es psquicos" copiados de mentes humanas sometidas a una "diseccin" [9] los residentes en la Estacin Solaris hubieran comprendido a Kemmings, quien en otro planeta (en otra narracin) dice: "Pas ms tiempo en mi propio inconsciente que ningn otro ser huma no en la historia. Fue peor que el psicoanlisis de principios del siglo XX. Y el mismo material una y otra vez ". [10] Kris Kelvin protagonista de Solaris y Kemmings son llevados una y otra vez a un pasado que no pueden soportar. Harey para Kelvin, y los mundos virtuales para Kemmings, son pesadillas recurrentes, loops del infierno. (Harey, tal como aparece en la novela, es en s misma un loop.) En Congreso de futurologa aparecen alucinaciones en capas, unas de ntro de otras. Repeticin del pasado, veneno para la mente. IV Los personajes desean que esos ciclos se in terrumpan; los lectores, seguir leyendo para averiguar si se cumplirn esos deseos de los personajes. Como lectores, experimentamos estos ciclos infernales (las narraciones) con el deseo de que cada loop sea diferente. Y se cumple: cada lectura es un pasar por un mismo lugar (el libro) que sin embargo cambia (pues el lector ha cambiado). Toda narracin es un ciclo que puede repetirse: inclusin de un tiempo (el del mundo del relato) en otro (el del mundo real). [11] Jerarquas: los ciclos pequeos (las creaci ones F para Kelvin, la s alucinaciones para Tichy, los mundos virtuales para Kemmings) estn incluidos dent ro de otros (las narraciones Solaris Congreso de futurologa y "Quisiera llegar pronto", respectivamente), y stos a su vez dentro de un proceso irrepetible (mi vida). [12]

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Supongo que mi vida no es un ciclo de repeticin no es una narracin. Puedo confiar en mi suposicin, en es a percepcin acerca de mi vida? V Si se trata de una ilusi n, no hay modo de saberlo por lo menos, mientras uno est en la vida. Es mejor confiar. De lo c ontrario, si uno no conoc e medias tintas, el riesgo es participar de la id entidad de Tichy y Kemmings y asociarse con ellos en la mayor magnitud del escepticismo, la incr edulidad acerca de todo lo que existe. [13] 1. Versin corregida y aumentada de un me nsaje que puse en octubre de 2002 en el foro de un sitio de la WWW. 2. Ernesto Gonzlez Bermejo, Conversaciones con Cortzar, EDHASA, 1978. (Citado en: Revista La Maga, Edicin Especial: Homenaje a Cortzar, Bs. As., 1 de noviembre de 1994, p. 5; http://www.lamaga.com.ar/www/ area2/pg_nota.asp?id_nota=642 ). 3. Cortzar se bas en la afinidad de los escritos de uno y otro. ( Baudelaire haba ledo a Poe ). Borges escribi que el lector que lee a Shakespeare es Shakespeare, mientras lo lee. (En realidad lo pregunt, no lo afir m: J. L. Borges, "Nueva refutacin del tiempo", en: Otras inquisiciones, Bs. As., Sur, 1952). ( Borges haba ledo a Shakespeare .) Son notables y arriesgadas las tres hiptesis con que Juan Jacinto Muoz Rengel termina su ensayo "El influjo de la locura en los estilos literarios de Poe, Maupassant y Nietzsche" (en: Revista Estigma nm. 1, invierno de 1998; http://externos.uma.es/estigma/page9.html ). La segunda es que Maupassant enloqueci porque cr ey que "Poe y l mismo eran una nica persona". (Maupassant haba ledo a Poe.) Si la literatura de ficcin es un luga r de intercambio o mezcla de identidades (las de autor y lector), no soy original en mi imprudencia, como ven. ( Lem y Dick han sido lectores uno de otro.) 4. "Quisiera llegar pronto", en: Philip K. Dick, La mente alien Bs. As., Colihue, 2001. Stanislav Lem, Congreso de futurologa Barcelona, Bruguera, 1981. 5. Ver: La mente alien p. 273; Congreso de futurologa p. 84. Notar que ese estado de desequilibrio es pasajero para Tichy, mi entras que Kemmings jams se recupera. 6. Stanislav Lem, Solaris Barcelona, Minotauro, 1988. 7. La lectura ingenua de Solaris puede trastocarse si se piensa que Kris Kelvin no ha realizado, en su experimentum crucis" de las ltimas pginas del captulo cuarto, una observacin cientfica (Ver: Gregorio Klimovsky, Las desventuras del conocimiento

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cientfico Bs. As., A-Z Editora, p. 47 y ss.) El procedimiento de Kelvin fracasa plenamente en alcanzar el requisito de "i ntersubjetividad"; pero hay ms: si las percepciones de una mente trastornada no son datos empricos, por qu cree Kelvin que la coincidencia entre sus clculos y la s cifras proporcionados por el satlite constituye una prueba de su cordura, si ha tenido que valerse de su percepcin para evaluar dicha coincidencia como tal? Qu valor emprico hay en la concordancia de dos alucinaciones? (Ver: Solaris pp. 58-61.) Lo que en Congreso de futurologa es un crculo vicioso de incertidumbres acerca de la realidad que abarca la s pginas 21-191, es roto en Solaris mediante este experimento altamente dudoso. Si Kelvin no ha realizado una obs ervacin cientfica, entonces la conclusin terrible es sta: el captulo quinto, en que aparece el "quiste psquico" de Kelvin, es el princi pio de una narracin de meras alucinaciones (que probablemente se acaban en la pgina 201). En la ltima pgina de la novela, Kelvin las aora. 8. Por ejemplo, ver: La mente alien p. 260; Solaris p. 80. 9. Solaris pp. 83, 97. 10. La mente alien p. 270. El nfasis es mo. (Compara r con la referencia de la nota 8.) Kelvin y Kemmings se enfrentan cada uno a lo ms oscuro de su propia psiquis, pero no directamente, sino a travs de intermediarios: Solaris para Kelvin; la computadora de la nave para Kemmings. La mediacin no es gratuita: a cambio, Kemmings y Kelvin otorgan un poder terrorf ico a la entidad que los conoce, que los analiza, y ante la que se hallan indefensos. (Ver: La mente alien p. 253; Solaris pp. 83, 165, 191-192). En Congreso de futurologa la mediacin se produce por las drogas. (Ver p. 21 y ss). 11. Segn Mircea Eliade, la lectura de literatura una de las "principales vas de evasin" del hombre moderno permite una "modificacin de la experiencia temporal" y obtiene "una ruptura de la duracin y al mismo tiempo una salida del tiempo". Constituye, en el fondo, un intento por escapar del presente, y "permite la ilusin de un dominio del tiempo en el que tenemos derecho a sospechar un secreto deseo de sustraccin al devenir implacable qu e lleva a la muerte". Todo ello es resabio del "comportamiento mtico" en el hom bre moderno. (Citas tomadas de: Mircea Eliade, "Los mitos del mundo moderno", impreso de archi vo de texto s/d. Figura en este libro: M. Eliade, Mitos, sueos y misterios, Madrid, Grupo Libro 88, 1991). Considero que, si hay intentos por sa lir del presente en "Quisiera llegar pronto" y en Solaris es slo para encontrar en palabras de Dick que la puerta de salida lleva adentro : las historias de Kemmings y de Kelvin dos angustiados, inadaptados al paso del tiempo impiden la evasin de aquel lector que nicamente busque entretenerse o distraerse y menos divert irse, ya que poco humor hay en ellas. Como pesadillas que son sueos que impiden el sueo estas obras de Lem y de Dick no divierten ni distraen : la conciencia de que el paso del tiempo puede ser espantoso, y con ella el temor a la muerte, nos dan la bienvenida apenas hemos abierto la puerta de escape. Tal vez la aventura de Tichy sea, de las tres, la que ms claramente permite una "modificacin de la experiencia temporal". En Solaris es el pasado el que viene,

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encarnado en un personaje femenino; en "Qui siera llegar pronto" hay viajes a la memoria. La realidad o la locura abruman a Kemmings y a Kelvin, pero el lector no tiene problemas para identificar el presente. En Congreso de futurologa hay prrafos enteros en los que ni lector ni personaje saben en qu moment o estn en el relato, en el mundo del relato. De a ratos pesadillesco, Congreso de futurologa tiene mucho humor, y un final "feliz" (ver p. 192). 12. Sigo con "Los mitos del mundo moderno", de M. Eliade. Me gustara pensar que los ciclos pequeos son para Tichy, Kelvin y Kemmings lo que sus historias son para nosotros, los lectores. (Qu son estos ciclos pequeos sino experiencias de salidas del tiempo? Kelvin y Kemmings vuelven al pasa do; Tichy viaja al futuro.) Leer estas narraciones sera como imaginar dar dos sa ltos fuera del tiempo profano, revivir el "Gran Tiempo" por partida doble: una ex periencia del mito dentro de otra. No obstante, en el caso de "Quisiera llegar pronto" y de Solaris los lectores somos devueltos a aquello de lo cu al la lectura s egn Eliade nos quiere alejar: el momento presente, la concienc ia de que el tiempo fluye sin nuestro consentimiento, la insatisfaccin del deseo de sustraernos al devenir implacable La evasin es imperfecta. Dominamos, es cierto, el "tiem po concentrado" y "quebrado" de un relato en el acto de su lectura o de su interr upcin; est fuera de nuestra voluntad el salvar a Kemmings y a Kelvin de sus pasa dos: si alguna vez hemos sentido temor al devenir implacable lo reviviremos en estos relato s mientras los estemos leyendo, o sea en algn presente. Si, como creo, Eliade incurri en una generalizacin en su idea de la lectura en relacin al comportamiento mtico del hombr e, entonces hemos hallado algunas de sus excepciones. 13. Otra explicacin, imprudente y poco sensata, para las locuras de estos personajes: Kemmings enloqueci porque crey que Tichy y l mismo eran una misma persona. Pero no estara bien escribir que Dick crey que Lem y l mismo eran una misma persona; si yo lo hiciera, sera casi como conver tir a este texto en un cuento de ciencia ficcin. (Todo lo precedente a esta nota sera una acumulacin de datos y reflexiones dispuestas de un modo persuasivo slo para pr estarle al cuento esa intencin de verdad que tienen los ensayos Axxn 128 Julio de 2003

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EXISTE VERDADERAMENTE MR. SMITH? 1968 STANISLAW LEM Ttulo original: CY ISTNIEIE PRAVTE PAN SMITH? Los libros de Stanislaw Lem, el ms sobresaliente de los escritores polacos de ciencia ficcin, han sido traducidos a muchas otras lenguas, y nosotros, que hemos ledo algunos de ellos, lamentamos sobremanera que an no haya llegado a Espaa. Nacido en 1921, Lem ejerci la carrera de mdico antes de dedicarse a escribir. En este relato que les ofrecemos, primero de este autor que es traducido al castellano, Lem nos abre las puertas a un personalsimo infierno tragicmico, sobre uno de los temas que le es ms querido: el de la ciberntica. * JUEZ. La Corte pasa a examinar el litigio entre la Cybernetics Company y Harry Smith. Estn presentes las dos partes? ABOGADO. S, Su Seora. JUEZ. Usted acta en nombre de...? ABOGADO. Represento legalmente a la Cybernetics Company, Su Seora. JUEZ. Dnde est el acusado? SMITH. Estoy aqu, Su Seora. JUEZ. Les ruego se sirvan dar a la Corte sus datos personales. SMITH. Con mucho gusto. Me llamo Harry Smith y nac el 6 de abril de 1917 en Nueva York. ABOGADO. Me opongo, Su Seora. La afirmacin del acusado es tendenciosa: l nunca ha venido al mundo. SMITH. Tengo aqu mi partida de nacimiento. Y mi hermano est aqu, en la Sala... ABOGADO. Esa no es su partida de nacimiento, y aquel individuo no es su her-mano. SMITH. Entonces de quin es hermano? De usted acaso?

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JUEZ. Calma, se lo ruego. Un mome nto, abogado. Entonces, Mr. Smith.. .? SMITH. Mi padre, el nunca bastante llorado Lexington Smit h, posea un garaje, y me inculc la pasin por su oficio. A los di ecisiete aos particip por primera vez en una carrera automovilstica para principiantes. A cont inuacin, ya como corredor profesional, he competido oche nta y siete veces. Hasta hoy me he hecho con la victoria diecisis veces, con veintin segundos puestos... JUEZ. Se lo agradezco, pero estas partic ularidades no son pert inentes a la causa. SMITH. Tres copas de oro... JUEZ. Le he dicho que esos detalles son superfluos. SMITH. Y una corona de plata... MR. DONOVAN (Presidente de la Cybern etics Company). Oh, est delirando! SMITH. No se engae. JUEZ. Calma! No tiene un abogado para su defensa? SMITH. No, me defiendo por m mismo. Mi causa es clara como el agua de un manantial. JUEZ. Conoce las demandas que la Cybernet ics Company presenta contra usted? SMITH. Las conozco. Soy vctima de la s viles maquinaciones de esos perros criminales... JUEZ. Ya es suficiente. Abogado Jenkins quiere exponer a la Corte las razones que han motivado su citacin? ABOGADO. Con mucho gusto, Su Seor a. Hace dos aos el acusado tuvo un accidente durante las carreras automovilsticas disputadas en Chicago. Se dirigi entonces a nuestra firma. Usted ya sabe que la Cybernetics Comp any fabrica prtesis: piernas, brazos, riones artificiales, corazones artificiale s y muchos otros rganos 7 de recambio. El acusado compr a crdito una prt esis de la pierna izquierda y pag el primer plazo. Cuatro meses despus se diri gi de nuevo a nosotros, esta vez para el suministro de dos brazos, una caja torcica y una bveda craneal. SMITH. Es falso! La bveda craneal no. Fue en primavera, tras las carreras en montaa. JUEZ. No interrumpa. ABOGADO. Se trataba, respetando el orden cronolgico, de la segunda transaccin. En aquel tiempo la deuda del acusado ascenda a 2.967 dlares. Cinco meses despus el hermano del acusado se dirigi a nosotros: Harry Smith se encontraba recuperndose en la clni ca MonteRosa, no lejos de Nueva York. Conforme al nuevo pedido, nuestra firma suministr, tras pago de un adelanto, diversas prtesis cuya relacin particularizada va unida a las actas del proceso. Entre otras figura como repuesto de un hemisfer io cerebral un cerebro electrnico Geniak, llamado comnmente El Genial, cuyo precio es de 26.500 dlares. Llamo la atencin de la honorabilsima Corte sobre el hecho de que el acusado nos orden un modelo Geniak de lujo, equipado con vlvul as metlicas, dispositivo para sueos en colores naturales, filtro an tipreocupaciones y eyector de pe nsamientos tristes, a pesar de que todo esto exceda sus posibilidades financieras. SMITH. Seguro! Les habra sido mucho ms cmodo si hubiera decidido reventar con su cerebro construido en serie! JUEZ. Calma, se lo ruego! ABOGADO. Que el acusado haya actu ado con la intencin consciente y deliberada de no pagar lo que haba adqui rido, viene probado perentoriamente por un hecho: l no orden un modelo comn de brazo artificial, sino que escogi una prtesis especial, provista de reloj de mueca, marca Schaffhausen, de 18 rubes. Cuando la deuda del acusado lleg a los 29.863 dlares lo citamos en juicio para restitucin de

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todas las prtesis que haba adquirido. Sin embargo, nuestra querella fue desestimada basndose en la siguiente consideracin: Mr. Smith, si fuera privado de sus prtesis, morira. En efecto, en aquel tiempo, de este Mr. Smith no quedaba sino medio cerebro. SMITH. Cmo se atreve a decir de este Mr. Smith? Percibe acaso acciones de la Cybernetics Company por cada insulto que sale de su boca? Leguleyo! JUEZ. Calma, por favor! Mr. Smith, en ca so de nuevos ultrajes a la parte demandante le impondr una sancin. SMITH. Es l quien me insulta! ABOGADO. En las condiciones en que ento nces se encontraba, en deuda con la Cybernetics Company, y equipa do de pies a cabeza con prtesis suministradas por nuestra firma que, a su respecto, ha dado pruebas de infinita bondad, satisfaciendo ipso facto cualquier deseo suyo, el acusado comenz a calumniar pblicamente nuestros productos a los cuatro vientos, encontrando qu murmurar sobre su calidad. Pero esto no le impidi todava presenta rse ante nosotros tres meses ms tarde. Se quejaba, en aquel tiempo, de toda una sarta de achaque s y de dolores que, como pudieron probar nuestros expertos, dependan del hecho de que su viejo hemisferio cerebral se encontraba sofocado, alojado como estaba en aquel nuevo ambiente que yo definira, si me lo permite Usa, como protsico. Movi da de un sentimiento de humanidad, nuestra firma acept otra vez ms satisfacer el deseo del acusado, genializndolo totalmente, o lo que es igual, nuestra firma acept sust ituir el viejo pedazo de cerebro que le perteneca in proprio con un segundo aparato Geniak, gemelo del precedente. Como garanta de este nuevo crd ito, el acusado nos firm letras de cambio por un importe de 26.950 dlares. Hasta hoy, todo lo que nos ha liquidado han sido 232 dlares con 18 centavos! Estando as las cosas... Honorabi lsima Corte, el acusado est tratando prfidamente de impedirme hablar, sofoca mis palabras con silbidos, ruidos y estridencias! Que la Honorabilsima Corte tenga la bondad de llamarlo al orden! JUEZ. Mr. Smith... SMITH. No soy yo, es mi Geniak. Hace esto cada vez que reflexiona intensamente. Acaso soy yo responsable de todo lo que ha h echo la Cybernetics Company? La Honorabilsima Corte hara mejo r si citase al presidente Donovan por fraude! ABOGADO.... estando as las co sas, la Cybernetics Comp any presenta a la Corte la siguiente peticin: que le sea reconocido el derecho de entera propiedad sobre la totalidad de las prtesis suministradas y que se encuentran aqu, en esta sala de tribunal, sosteniendo ser Harry Smith. SMITH. Qu desvergenza! Y dnde est Smith segn usted, abogado, si no est aqu? ABOGADO. Aqu, en esta sala, yo no veo a ningn Smith, por la simple razn de que los restos de aquel clebre campen de carreras reposan disemi nados a lo largo de las muchas autopistas de los Estados Unidos. En consecuencia el veredicto que seguramente pronunciar este tribunal a nuestro favor no podr lesionar a ninguna persona fsica, porque nuestra firma no har sino volver a entrar en posesin de lo que legtimamente le pertenece, desde el e nvoltorio de nylon hasta el ltimo tornillo. SMITH. Cmo! Quieren despedazarme, quieren reducirme a prtesis! PRESIDENTE DONOVAN. Lo que haremos con nuestros bienes no le interesa! JUEZ. Presidente Donovan, le ruego clid amente conservar su sangre fra. Gracias, abogado. Qu tiene que decir, Mr. Smith? ABOGADO. Seora, para acl arar mejor la cuestin querra hacerle notar adems que el acusado, para decir la verdad, no es realmente el acusado, sino nicamente un

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objeto material que pretende pertenecerse en toda propiedad. En efecto, dado que l no vive... SMITH. Acrquese un poco, y se enterar de s estoy vivo o no! JUEZ. Verdaderamente, es un caso in slito. Mmmm... Abogado, la decisin de establecer si el acusado est vivo o no la de jo en suspenso hasta que la Corte haya emitido su juicio; de otra manera, nos arries garamos a turbar el desarrollo normal de la audiencia. Ahora, tiene usted la palabra, Mr. Smith. SMITH. Honorabilsima Corte, y ustedes, ciudadanos de los Estados Unidos, que siguen atentamente los despreciables esfuerzo s de un gran trust para destruir en mi persona una libre personalidad pensante... JUEZ. Le ruego dirigirse exclusivamente a la Corte. Esto no es un mitin! SMITH. De acuerdo, Su Se ora. La cosa se presenta as: efectivamente, yo he obtenido de la Cybernetics Compa ny un cierto nmero de prtesis... PRESIDENTE DONOVAN. Un cierto nm ero de prtesis! Y tiene la desfachatez de decirlo! SMITH. Que la Honorabi lsima Corte llame a orden a este seor! S, he obtenido aquellas prtesis. Poco importa lo que s tas sean. Poco importa si, incesantemente, cuando estoy sentado, cuando camino, cuando como, cuando duermo, se oye un tal ruido en mi cabeza hasta el punto que he llega do a tener que retirarme a una habitacin aparte porque despertaba a mi hermano duran te la noche. S, a causa de estos Geniak con estas inclinaciones, cons truidos a escondidas con los avances de las mquinas de calcular, he contrado la enfermedad del c lculo, hasta el extrem o que debo contar sin tregua las cercas, los gatos, los palos, las personas que me encuentro a lo largo de los caminos, y Dios sabe qu otras cosas... Uste des ya me entienden. Sea como sea, tena verdaderamente intencin de pagar todas las sumas debidas, pero el nico medio que tengo de procurarme dinero es vencer en las carreras. Ahora he dejado pasar demasiadas, me he descorazonado, he perdido la cabeza y... ABOGADO. El acusado re conoce espontneamente ha ber perdido la cabeza. Ruego a la Corte tome nota. SMITH. No me interrumpa! Lo he dic ho, pero no con ese sentido. He perdido la cabeza, he comenzado a jugar en la bolsa, he perdido y me he endeudado. En aquel perodo era un chasis lleno de achaques. No taba continuamente dolores lacerantes en la pierna izquierda, vahdos, tena sueos idiotas: yo cosiendo a mquina, yo haciendo media, yo haciendo puntilla; me hice visita r por psicoanalistas, que inmediatamente me descubrieron un complejo de Edipo ta n slo porque mi madre cosa a mquina cuando yo era nio. Fue en aquel perodo, just amente entonces que era dbil Y que apenas poda valerme, que la Cybernetics Company comenz a llevarme ante los tribunales. Los peridicos hablaron de ello y, como consecuencia de las prfidas calumnias de las cuales fui objeto, la congregaci n metodista yo soy metodista, saben? me cerr las puertas de su iglesia. ABOGADO. Se lamenta por esto? Cmo, usted cree en la vida de ultratumba? SMITH. Creo, aunque no veo por qu le interesa a usted esto. ABOGADO. Me interesa porque Mr. Smith, actualmen te, est ya viviendo una vida de ultratumba, y usted no es sino un infame usurpador! SMITH. Mida sus palabras, seor! JUEZ. Ruego a las dos partes que mantengan la compostura. SMITH. Honorabilsima Corte, mientr as me encontraba en tan penosas circunstancias, la Cybernetics Company me cit a juicio, y cuando sus impdicas peticiones fueron rechazadas un indivi duo sospechoso, un tal Goas, vino a mi encuentro enviado por el presidente Donovan... aunque esto yo an no lo saba. Este

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tal Goas se hizo pasar por perito electrnico y me dijo que tan slo exista un remedio para curar todos mis sufrimientos, los la cerantes dolores y los vrtigos: hacerme genializar a fondo. En el ru inoso estado en el cual me encontraba era imposible pensar en nuevas carreras automovilstica s. Por tanto, qu otra cosa me quedaba? Acept, lo reconozco ante la Honorabilsima Corte. Y Goas, al da siguiente, me condujo a la oficina de mont aje de la Cybernetics... JUEZ. Esto significa que se ofreci a llevarle?... SMITH. Ciertamente. JUEZ. Y que se ofreci a introducirlo all...? SMITH. Naturalmente; pero yo, yo, an no comprenda por qu lo hacan tan de buen grado, con condiciones de favor y con la rgos plazos en el pago. Ahora, por el contrario, lo entiendo pe rfectamente! Ellos queran, lo d eclaro ante la Honorabilsima Corte, que me desembarazase del viejo hemi sferio cerebral que todava me quedaba, dado que precedentemente sus peticiones haban sido rechazadas en consideracin al hecho de que el desventurado pedazo orig inal de mi cabeza no habra podido permanecer con vida por s mismo s se me retir aba todo el resto. Y as el tribunal no les concedi nada. Y es por esto que ellos, ap rovechando mi ingenuidad y la debilitacin de mis facultades mentales, pensaron en mandarme a aquel tal Goas, para hacer que aceptase espontneamente el sustituir el vi ejo pedazo de cerebro original, y hacerme caer en las redes de su diablica maquin acin. Ruego ahora a la Honorabilsima Corte que examine cunto vale su razonamiento. Ellos dicen que tienen derecho a tomar posesin de mi persona. A qu ttulo? S upongamos que alguien adquiera provisiones a crdito en su proveedor: harina, azcar, carn e... y que despus de un cierto tiempo el tendero intente una accin legal para hacerse reconocer pr opietario de su deudor, dado que segn se ensea en medicina las su stancias de nuestro cuerpo, gracias a los procesos de naturaleza qumica, son constantemente renovadas y sustituidas por los productos alimenticios. Es verdad: transcurri dos algunos meses, el deudor por entero, cabeza, hgado, brazos y piernas comprendidas, se compone de aquellas grasas, de la leche, de los huevos y de los hidratos de ca rbono que el tendero le ha cedido a crdito. Pero, existe en el mundo un tribunal dispue sto a pronunciarse a favor de este tal tendero? Acaso vivimos en el medioevo, cu ando Shylock poda exigir que su deudor le cediese una libra de su propia carne? Est amos aqu frente a una situacin anloga! En cuanto a m, yo soy el campen de carreras Harry Smith y no una mquina! PRESIDENTE DONOVAN. Es falso! Es una mquina! SMITH. Ah, s? Entonces, a quin es, en definitiva, a quin persigue la Cybernetics? A quin ha sido enviada la citacin del tribunal? A una mquina cualquiera o por el contrario a m, Harry Sm ith? Su Seora, desear a que consintiese en que la cuestin fuera definitivamente aclarada. JUEZ. Mmmm... esto. La citacin est di rigida a Harry Smith, Nueva York, calle 44. SMITH. Ha odo, Mr. Donovan? Querra adems dirigir a Su Seora una pregunta referente al procedimiento: La ley de los Estados Unidos prev, de una forma u otra, la posibilidad de querellarse contra una mquina? Prev la ley la posibilidad de citar a una mquina ante los tri bunales, de acusarla de algo? JUEZ. Veamos... eh... no. No! Esto no lo prev la ley. SMITH. Entonces todo est aclarado. En suma, o yo soy una mquina, y entonces el desarrollo de este proceso es fundame ntalmente imposible, siendo claro que una mquina no puede ser citada en juicio, o bien no soy una mqui na, sino un hombre, y entonces cules son esos derechos que la firma pretende ejercer sobre mi persona?

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Debera acaso convertirme en su esclavo? Trata Mr. Donovan de convertirse en un propietario de esclavos? DONOVAN. Qu insolencia! SMITH. Reconzcalo, est en una trampa! En cuanto a los mtodos comerciales a los que recurre esta firma, basta decir lo siguiente: cuando, todava enfermo, atornillado y chaveteado a ms y mejor, dej el hos pital y me fui a la pl aya para respirar un poco de aire puro, una masa de gente me segua siempre los pasos. Comprend inmediatamente el motivo: sobre la espalda me haban impreso made in the Cybernetics Company. He debi do hacerme borrar la inscripcin a mi costa y hacerme remendar lo mejor posible. Y he aqu que ahora an quieren perseguirme! Es verdad, el pobre est siempre expuesto a la clera del rico, mi padre y mi madre me lo repetan siempre... PRESIDENTE DONOVAN. Su padre y su madre son la Cybernetics Company! JUEZ. Calma! Ha terminado ya, Mr. Smith? SMITH. No. Querra subrayar, en primer lugar, que la firma debera pasarme una pensin alimenticia, dado que no tengo de qu vivir. La direccin del Automvil Club ha anulado mi participacin en las car reras panamericanas, hace un mes, apoyndose en el hecho de que mi vehculo sera pilo tado as dicen por un complejo automtico no humano. Pero, quin me ha puesto en estas condiciones? Ellos, la Cybernetics Company, que ha enviado al Automvil Club una sucia carta difamatoria! Tratan de sacarme el pan de la boca? Bueno, que paguen entonces mi manutencin y que me suministren las piezas de recambio. Y no es eso todo: cada vez que debo hablar con ellos, los empleados de la firma, especi almente los de la direccin, m cubren de insultos! El presidente Donovan me ha propuesto, pa ra normalizar la situacin, una transaccin amistosa: sera suficiente que aceptase figurar como modelo de reclamo. Debera permanecer inmvil, ocho horas diarias, en su vitrina! Por tal afrenta y otras similares, me constituyo en parte civil contra la C ybernetics Company. Concluyendo, pido que la Honorabilsima Corte quiera atentamente escuch ar a mi hermano en calidad de testigo, puesto que l conoce perfectamente todos los particulares de la causa. ABOGADO. Su Seora, me opongo. El hermano del acusado no puede comparecer en calidad de testigo. JUEZ. Tal vez a causa de la consanguinidad? ABOGADO. S... y no. La razn exacta es que el hermano del acusado fue vctima, la semana pasada, de un accidente areo. JUEZ. Ah... Y no puede co mparecer ante la Corte? HERMANO DE SMITH. S puedo, estoy aqu! ABOGADO. Puede, pero el hecho es que el accidente ha tenido para l consecuencias trgicas. Nuestra firma, a c onsecuencia de las rdenes llegadas a travs de su esposa, ha debido proceder a la genializacin y puesta a punto de un nuevo hermano del acusado... JUEZ. Un nuevo qu? ABOGADO. Un nuevo hermano, que al mismo tiempo es el marido de la ex viuda. JUEZ. Ah... SMITH. Pero qu importa esto? Por qu no puede testificar mi hermano? Mi cuada ha saldado la factura al contado! JUEZ. Silencio, por favor. Vista la necesid ad de proceder al examen de estos elementos complementarios, ordeno el aplazamiento de la causa...

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. Entrevista con Stanislaw Lem por David Torres Desde que se publicaron sus ltimos libros en Espaa, a mediados de los 80, un vaco perfecto (por emplear el ttulo de uno de sus libros) ha rodeado la figura de Stanislaw Lem, uno de los pilares indiscutibles de la literatura fantstica. Un vaco apenas resquebrajado con el estreno de la ltima adaptacin de Solaris, una pelcula hollywoodiense oa y empalagosa que, en realidad, tiene muy poco que ver con la novela que parasita. Hoy, a sus ochenta y tres aos, con una docena de obras maestras a sus espaldas, Lem es mucho ms que un viejo demiurgo de la ciencia-ficin: es uno de los ms grandes y originales escritores vivos, una verdadera reserva intelectual de Europa. Volcado prcticamente en el ensayo desde finales de los ochenta, Lem no ha dejado de escribir libros donde constantemente hurga, experimenta y ampla los lmites del gnero. Libros como Provocacin, resea ficticia de la obra de un antroplogo alemn, tambin ficticio, que vindica el Holocausto (La Solucin Final como forma de redencin reza uno de los escalofriantes trabajos de Aspernicus). Libros como El castillo, un texto autobiogrfico donde relata, entre otras cosas, su aficin infantil por fabricar certificados y pasaportes de pases imaginarios, y su buceo incansable por los manuales anatmicos de su padre. Mdico, psiclogo, profesor de literatura, miembro fundador de la Sociedad Polaca de Astronutica, dueo de una cultura vastsima y de un sentido del humor impagable, Stanislaw Lem es un escritor nico. Ningn poeta ha cantado como l la soledad del hombre en el vaco trmulo de las estrellas. A comienzos de los sesenta public una fabulosa tacada de novelas que lo colocaron de golpe a la cabeza de la literatura fantstica: Edn, Solaris, Retorno de las estrellas, Memorias encontradas en una baera, El invencible. Hoy confiesa que se siente solo, trabajando en su propia galaxia,

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sobrepasado ya por una realidad extraa que le resulta ms asombrosa que cualquiera de sus ficciones. Durante su juventud Lem sufri la realidad aterradora de la invasin alemana, l y su familia escaparon de milagro del gueto de Lvov, casi todos sus amigos terminaron su s das en los hornos de gas de Belzec. Y despus de la guerra soport estoicamen te la plida sombra del comunismo que hel Polonia durante dcadas. Lem se de fendi de aquellas pesadillas mediante la ficcin, realista primero, fantstica despus. Yo recordaba todo eso al estrechar la mano, frgil y pequea, del anciano que nos reciba en el rellano de una casa de madera de dos pisos, en las afueras de Cracovia. Acababa de salir del hospital la semana anterior. De hecho, sus primeras palabras, despus del saludo, aludieron a su reciente enfermedad: Saben? La semana pasada todos pensaban que me iba a morir. Yo tambin, pero era una sensacin muy agradable, sin dolor, no dola nada.... Lem nos invita a pasar a un acogedor despacho donde un gran ventanal se extiende hacia el crepsculo y la lenta danz a de los copos de nieve. A su lado, slo torres de libros, y en la casa, la compaa de cuatro pequeos perros que merodean a sus anchas por las habitaciones, bajo la sombra solcita de su esposa, Barbara. Durante unos instantes pierdo pie, me encuentro flotando dentro de uno de sus libros, en un pasaje en el que Ijon Tichy (el pcaro cosmonauta de Diarios de las estrellas ) fuese a visitar a un sabio sid eral en una remota ciudad nevada. Lem sonre, entrelazando las manos sobre el regazo, y la reminiscencia se esfuma. Delante de m hay un anciano pequeo, fatigado, que sigue escrutando el mundo a travs de sus gafas. Pero los gruesos cristales no pueden ocultar el brillo, ni la bondad, que despiden sus grandes ojos translcidos. De la realidad al cosmos Su primera novela, El hospital de la transfiguracin es una obra realista, ambientada en la Polonia invadida, en la que unos mdicos intentan salvar a los enfermos mentales de un hosp ital de una ms que segura ejecucin a manos de los nazis. Qu le hizo abandonar el realism o, la ficcin realista, en favor de la literatura fantstica? No s, simplemente el camino de mi vida lo decidi as, yo no lo haba planeado. Por lo visto, sas eran las inclinaciones que tena, as eran mis capacidades. No quera dedicarme a la literatura poltica, porque escriba en los peores tiempos del estalinismo, pero tampoco lo haba pensado para escaparme de la realidad al cosmos. Sali as... Su ltima novela publicada hasta la fecha es Fiasco, hace ya casi veinte aos. Ha abandonado definitivamente la ficcin? S, hace trece aos que no escribo ficcin. Por qu? Durante el estado de sitio en Polonia fui con mi familia a Viena. All todava segua escribiendo, pero cuando volvimos a Polonia, a la Polonia independiente eso fue hacia el ao 89 90 la literatura fantstica simplemente me dej de

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interesar, ya que la realidad misma me pareci bastante interesante. Ya no era tan estril, tan vaca, tan falsa y tan totalitaria como antes. Todava sigo escribiendo, artculos para varias revis tas, ahora lo hago ms bien como observador, comparto mis reflexione s respecto al mundo contemporneo comparndolo tambin con los tiempos de la guerra en Polonia. Creo que los tiempos que estamos viviendo ahora son tan tormentosos que ya no vale la pena dedicarse a la ciencia-ficcin, porque esto ya es ciencia-ficcin. Qu piensa sobre los vuelos a Marte? Es un proyecto poltico, dictado por el deseo de Bush de repetir la maniobra de Kennedy cuando apoy los viajes a la Luna. Lo que quiere conseguir Bush es garantizarse la victoria en las elecciones para el segundo manda to, cree que as se cubrir de gloria y ser famoso en Esta dos Unidos y en todo el mundo. Sabemos que hasta ahora slo una de cada cuatro misiones a Marte, sin tripulacin, llegaba a realizarse: tres de cada cuatro fracasaban. Si los americanos piensan volar hacia Marte por cien mil millones de dlares, teniendo en cuenta esas inevitables averas, tendrn que disponer de cuatro veces esa cantidad, y el Congreso seguramente no lo permitir. Adems, all en Marte no hay nada interesante: es un desierto, sin aire ni agua. As que se trata de un proyecto puramente poltico que slo sirve para ganar fondos con vistas al prximo mandato de Bush. Y la guerra en Iraq? En mi opinin, haba que acabar con la dictadura de Sadam Hussein, pero los costes resultan inabarcables, inaceptables. Se dice que es ms fcil subirse a un tigre que bajarse de l. Gran parte de su produccin literaria tiene un profundo sentido del humor. Cmo se le ocurri introducir un elem ento tan alejado, en principio, de las convenciones del gnero? Yo, sobre todo, escriba sobre cosa s terribles, espantosas, virulentas, as que haba que suavizarlo de alguna manera, me jorar el sabor. Lo que me sorprende ahora, por ejemplo, es que cuando leo la literatura joven polaca la que me mandan a mi casa en paquetes grandes a los jvenes escritores de veinte, treinta aos, no les encuentro nada de hum or. Todo lo que escriben es tan tremendamente serio... Por lo visto, cuando uno es joven siente la necesidad de mostrarse muy serio. En los Diarios de las estrellas hay burlas encubiertas contra el sistema comunista, y otros crticos han visto tambin una stira del capitalismo en Congreso de futurologa. S, hay mucho de eso. Pero la prin cipal dificultad consiste en escribir de tal manera que los libros no se mueran cuando se mueren los sistemas. Sin duda hay muchas cosas en mi obra que s han sobrevivido a esos choques tremendos, como la cada del comunismo. Ahora la Unin Europea ha producido tambin profundos cambios en la cultura polaca y europea. Pero si la mayor parte de mis libros han conseguido sobrevivir, eso no ha sido porque yo lo hubiera planeado de

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antemano. Yo simplemente escriba como poda. Cuando los libros son capaces de sobrevivir al cambio radical del sistema eso quiere decir que hay en ellos algo que sobrepasa la crtica poltica, algo que alude al hombre. Visiones del futuro Usted, como polaco y como judo, ha vivido y padecido las peores pesadillas utpicas del siglo XX: el nazismo, el co munismo. Cmo ve el futuro prximo, los prximos aos bajo la gida del capitalismo? Nadie sabe cmo va a ser el futu ro. De momento, podemos observar que en el mundo cada vez se le da ms import ancia al Este. China, por ejemplo, va convirtindose en un centro importante que podra competir con los Estados Unidos. Luego tenemos los problema s que supone la cada vez mayor nuclearizacin del mundo; son procesos que ya no se puede parar, no se pueden tapar. Por ejemplo, los americanos ya no pueden salir de Iraq. Sin embargo, eso no predice el camino que pueda seguir el capitalismo, puesto que hay muchos capitalismos. Incluso en China se est cult ivando una especie de capitalismo de un solo partido. Influencias, prehistoria... Dijo hace aos en una entrevista que el mercado literario ha matado la literatura. S, Harry Potter es como opio para las masas. Hoy en da, gran literatura hay muy poca. Tal vez Pynchon, Saul Bellow... Pero sos son nombres ya antiguos, y de los nuevos hay muy pocos. Es ms fcil ser poeta, puesto que ahora para eso no hace falta ni siquiera sentido. Qu opina de Internet y de las nuevas tecnologas? Internet, como cada nueva tecnolog a, tiene sus ventajas y desventajas. Si mi secretario necesita ponerse en contacto con mi representante en Hollywood lo hace en cinco minutos. Pero a travs del correo electrnico nos llegan enormes cantidades de basura y todava no existe ninguna manera eficaz de filtrarlo. Para m el secretario es como un filtro de proteccin. Un filtro humano, no tecnolgico. Si no fuera por l, me volver a loco! En Internet tengo una pgina web polaca y una americana, hay muchos chats, y yo no soy capaz de verlo todo, de leerlo todo. Nadie dispone de tanto tiemp o. Slo un nio se entusiasmara con una montaa de chocolate. Como lector, cules son sus influencias? Ninguna. Me refiero a cuando empezaba a escribir. Dios mo! Yo empec en el 45, eso es ya prehistoria.

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Se ha hablado de Lem en rel acin con Borges, It alo Calvino, Anthony Burgess o Torrente Ballester. Se siente usted cmodo en esta compaa? Claro, y por qu no me iba a sentir cmodo? Cada uno trabaja en su galaxia. Hay otros maestros contemporneos, o no contemporneos, con los que se sentira ms a gusto? Hoy en da no tengo relacione s profundas con otros escritores. La mayora de los escritores con los que estaba en contacto ya han muerto. Muchas de sus grandes obras, Solaris, El invencible, La voz de su amo contienen enigmas sin respuesta, misterios impenetrables. He tenido discusiones con amigos sobre libros suyos, en concreto, sobre La investigacin Jess Urceloy me dijo que el secreto del libro, la cl ave, estaba en una conversacin entre el estadstico y el polica, pero yo, p ersonalmente, no vi ninguna clave. Yo tampoco. Es como en los sue os: cuando sueas con algo, t mismo no sabes de dnde ha venido ese sueo, cmo explicarlo. Es algo que no se sabe, si se supiera, entonces se podra escribir la explicacin. Hay otros escritores, Borges po r ejemplo, que traman laberintos y dejan entrever una grieta, una solucin. Sin embargo, sus libros parecen laberintos perfectos, impenetrables, sin salida. Laberintos no humanos. Parafraseando a Borges: no hechos por hombres ni destinados a que los descifren los hombres. Cada uno construye los laberintos que sabe construir. Clases de laberintos Son esos laberintos algo as como imgenes del caos? Nunca dira que todos los libros que he escrito durante tantos aos tienen un solo significado. Cada uno va desarrollndose, y cuando cambia, todo alrededor va cambiando tambin. Cincuenta aos escribiendo son muchos aos. Sin embargo, algunos pasajes de sus libros (por ejemplo, la batalla de El invencible, algunas descripciones de Edn) to can los lmites del arte narrativo. Como narrador, usted se mete en terrenos do nde no se ha metido nadie. Pienso en la topografa del planeta en Solaris ... S, por eso siempre me han decep cionado las producciones cinematogrficas, la ltima de Soderbergh o la de Tark ovski. En ninguna salie ron esas visiones mas. Cada director es como un caballo que quiere llevar el carro en su direccin. Y al final siempre sala un malentendi do. Ya no me hace ilusin que hagan adaptaciones cinematogrficas de mis obras. Tendra que haber afinitas, un entendimiento, una unin espiritual entre el escritor y el director de cine, para evitar esos malentendidos. La versin americana me ha parecido muy mala. Yo no quera que hicieran la pelcula, pero me convencieron de que deba dejar que probaran una vez ms. Me decan que ese joven director americano lo iba a hacer mejor.

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Hablando de malentendidos, qu le pas con Philip K. Dick? Aquello ocurri porque l en aquel momento estaba tomando muchos alucingenos. Escrib un artculo sobre su obra y le invit a venir a Polonia, pero Dick pens de repente que yo no exist a, que haba algo as como un comit llamado Lem que intentaba secuestrarle y que le deseaba todo lo peor... Dick estaba muy mal de la cabeza. En aquel artculo (Un visionar io entre charlatanes) deca que Ubik le haba gustado mucho. S, s, naturalmente. Hay otros libros de Dick aparte de Ubik, que le gustaran? Era un escritor muy irregular, te na libros muy buenos y otros mediocres. Eso dependa mucho de la cantidad de drogas que tomara. Qu otros escritores de ciencia-ficcin le han interesado? Dick me ha parecido el ms original de todos. Hubo una poca en la que su nombre estaba al lado de Bradbury y de Asimov, como el contrapeso, digamos, de la ciencia-ficcin anglosajona. Cul fue su relacin con Bradbury, con Clarke, con Asimov? Ninguna. Creo que los rusos, los hermanos Arkadij y Boris Strugaccy, han sido mejores. Comunicacin imposible En casi todas sus obras los se res humanos no pueden comprender a los seres extraterrestres, pero, al parecer, tampoc o los seres humanos son capaces de comprenderse entre s. Es la comunicacin imposible? No slo en mis libros, fjese en la poltica: el extremismo islmico contra el mundo occidental, Europa contra Amrica... Los americanos en Iraq son como nios en un desierto. De qu tipo de entendimiento podemos hablar? El mundo hoy es muy cruel. Mire me dice, ensendo me la portada de una revista alemana donde sale la fotografa de uno de los cadveres plastinados de Gunther von Hagens, fjese en este doctor Muerte que presume de hacer obras de arte con cadveres. Es curioso, porque usted en Un valor imaginario escribi un cuento, una resea ficticia sobre un artista que expon a obras de arte que, en realidad, eran radiografas. La realidad siempre va ms all. S. Hay que esforzarse bastante para prever lo que puede traer la realidad.

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Expedicin primera A, o el Electrobardo de Trurl. Stanislaw Lem A fin de evitar toda clase de reproches y malentendidos, debemos aclarar que fue, al menos en el sentido literal, una expedicin a ninguna parte. Trurl no se haba movido durante aquel tiempo de su casa, excepto los das pasados en las clnicas y un corto viaje sin importancia a un planetoide. Sin embargo, en el sentido profundo y elevado, fue una de las expediciones ms lejanas que el insigne constructor haba emprendido, ya que le condujo a los mismos lmites de lo posible. Una vez Trurl construy una mquina de calcular que result ser capaz de una sola operacin: multiplicaba nicamente dos por dos, dando, encima, un resultado falso. La mquina era, empero, muy ambiciosa y su disputa con su propio constructor casi termina trgicamente. Desde entonces Clapaucio le amargaba la vida a Trurl con sus pullas y sarcasmos, hasta que ste se enfad y decidi hacer una mquina que escribiera poemas. A este objeto Trurl reuni ochocientas veinte toneladas de literatura ciberntica y doce mil toneladas de poesa, y se puso a estudiar. Cuando ya no poda aguantar ms la ciberntica, pasaba a la lrica y viceversa. Al cabo de un tiempo se

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convenci de que la construccin de la m quina era una pura bagatela al lado dc su programacin. El programa que tiene en la cab eza un poeta corriente est creado por la civilizacin en cuyo medio ha nacido, la cual, a su vez, ha sido preparada por la que la precedi; esta ltima, por otra, ms temprana todava, y as, hasta los mismos comienzos del Universo cuando las inform aciones relativas al futuro poeta daban vueltas todava caticas en el ncleo de la primera nebulosa. Para programar la mquina haca falta, pues, volver a repetir antes, si no todo el Cosmos desde el principio, por lo menos una buena parte de l. La magnitud de la tarea hubiera hecho renunciar al proyecto a cualquier persona que no fuera Trurl, pero al valiente constructor ni se le ocurri batirse en retirada. Lo primer o que hizo fue inventar una mquina que modelaba el caos y en la cual el espritu elctr ico sobrevolaba las elctricas aguas, luego aadi el parmetr o de la luz, luego el de las nebulosas, acercndose as, paso a paso, a la primera poca glaciar, lo que slo fue posible gracias a que su mquina modelaba, durante una quintomillardcima fraccin de segundo, cien septillones de acontecimientos en cuatrocientos octillones de lugares a la vez; si alguien supone que Trurl se equivoc en alguna cifra, pue de comprobar personalmente todos los clculos. Iba Trurl modelando los inicios de la civilizacin, el tallado del slex y el curtido de pieles, saurios y dil uvios, el cuadrupedismo y el rabismo; luego hizo al pre-rostro-plido que dio orgen al rostro-plido, inventor de la primera mquina, y as se desarrollaba la obra por eones y milenios, en medi del susurro de torbellinos y corrientes elctricas. Cu ando en la mquina modeladora escaseaba espacio para la poca siguiente, Trurl le fabricaba un nuevo compartimiento; de esos admniculos se cre una especie de pueblo con cables y lmparas tan enmaraados que ni el mismo diablo los poda ordenar. Sin embargo, Trurl sala del paso, y slo dos veces tuvo que repetir lo mismo: una vez, por desgracia, fue obligado a volver casi al principio, porque le sali que Abel mat a Can y no Can a Abel (por culpa de un cortocircuito de la lnea que se haba quemado), la segunda vez bast con retroceder trescientos millones de aos solamente, ha sta el mesozoico medio, ya que en vez del primer pez que dio origen al primer saurio que dio origen al prim er mamfero que dio origen al primer mono que dio origen al primer rostro-plido, pas una cosa incomprensible: sali que en lugar del rostro-plido le sali a Trurl el postre-cocido. Segn parece, una mosca se meti en la mquina, dando un golpe al interruptor operacional superconductor. Fuera de eso, t odo iba como una seda. Fueron modelados el medioevo y la antigedad y los tiempos de las grandes revoluciones, de modo que en ciertos momentos toda la mquina temblaba y haba que rociarla con agua y envolverla en trapos mojados, para que no es tallaran las lmparas que modelaban los ms importantes progresos de la civilizacin; esa clase de progreso, sobre todo reproducido con tanta rapidez, por poco de stroza todas las piezas delicadas. hacia finales del siglo XX la mquina cogi prim ero una vibracin en diagonal y luego un temblor longitudinal, sin ninguna causa ap arente. Trurl se preocup mucho y hasta prepar una cantidad de cemento y grapas de hierro para salvar-la en caso de que se derrumbara. Afortunadamente, no hubo que recurrir a medios tan extremos: tras pasar por el siglo XX la mquina r ecuper su marcha normal. De spus de esto vinieron las sucesivas civilizaciones, cada una de cinc uenta mil anos de duracin, de seres perfectamente racionales, antepasados del mi sino Trurl; bobina tras bobina de procesos histricos modelados caan en un conten edor, y eran tantas que mirando con un catalejo desde lo alto de la colina, no se podan abarcar con la vista todos aquellos montones. Y pensar que todo esto era para fabricar un po etastro cualquiera, por ms bueno que fuera! Esos son los resultados del exceso de celo cientfico! Finalmente los programas quedaron listos; slo faltaba escoge r lo ms esencial de ellos, ya que, en

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caso contrario, el aprendizaje del electr opoeta hubiera costado muchos millones de aos. Trurl gast dos semanas para introduc ir en su futuro elect rovate los programas generales; luego vino la af inacin de circuitos lgicos, emocionales y semnticos. Hubiera querido invitar a Clap aucio a la puesta en marcha pero reflexion y opt por hacer la primera prueba solo. La mquina pronunci en el acto una conferencia sobre el pulido de prismas cristalo grficos para el estudio inicial de pequeas anomalas magnticas. Trurl debilit, pues, los circuito s lgicos y reforz los emocionales: la mquina reaccion con un acceso de hipo y luego con Otro de llanto, para balbucear finalmente con gran esfuerzo que la vida era horrible. Trurl reforz la semntica y construy un adminculo para la voluntad la mquina manifest que se le deba obedecer en todo y exigi que se le aadiera n seis pisos a los nueve de que constaba para poder dedicarse a pensar en el enigma de la existe ncia. Trurl le instal un estrangulador filosfico y entonces la m quina no le quiso hablar ms y empez a darle sacudidas con la corriente. Tras gra ndes splicas; consigui que le cantara una corta cancin: tengo una gatita con cola blanquita, pero aqu pareci haberse agotado su repertorio. Trurl se puso a atornill ar, estrangular, reforzar, aflojar, regular, hasta ponerla, segn crea, en su punto. En tonces la mquina lo obsequi con un poema de tal clase que dio gracias a Dios por haberle inspirado prudencia. Cmo se hubiera redo CIapaucio oyendo aquellas innominables infracoplas, para cuya preparacin haba sido derrochado el modelo operativo de la creacin del Cosmos y de todas las civilizaciones posibles! Acto seguido, el constructor instal en el artefacto seis filtros antigrafmanos; le cost trabajo porque se le partan como cerillas. Por fin los hizo de corindn para que aguantaran. La s cosas parecan ir mejor: Trurl aument la semntica, conect el generador de rimas y... por poco le tira una bomba a la mquina cuando sta le manifest que deseab a ser misionero entre las tribus estelares indigentes. Sin embargo, en el ltimo momento, cuando ya se preparaba a atacarla con un martillo, tuvo una idea salvadora: arranc todos los circuitos lgicos y coloc en su sitio unos egocentrizadores autoguiados con acoplamiento narcisista. La mquina oscil, se ri, llor y dijo que tena un dolor en el tercer piso, que estaba harta, que la vida era incomprensible y t odos los vivos unos villanos, qu e iba a morir pronto y que slo tena un deseo: que la recordaran cu ando ella ya no estuvi era aqu. Luego pidi papel para escribir. Trurl resp ir, cort la corriente y se fu e a dormir. Al da siguiente visit a Clapaucio. Este, al or que se le invitaba a presenciar el arranque del Electrobardo (as decidi Trurl llamar a la mquina), dej todo su trabajo y acudi corriendo sin cambiarse de ropa, tanta prisa ten a de ser testigo ocular del fracaso de su amigo. Trurl conect primero los circuitos de incandescencia, luego dio una corriente dbil, subi corriendo unas cuantas veces por la estruendosa escalera de chapas de hierro (el Electrobardo se pareca a un enor me motor naval, rodeado de galeras de acero, recubierto de planchas remachadas, con innmeros relojes y vlvulas), hasta que, enfebrecido, cuidando de que las tensiones andi cas estuvieran en orden, dijo que, para entrar en calor, la mquina emp ezara por una pequea improvisacin sin pretensiones. Luego, evidentemente, Clapauci o podra sugerirle temas de poesas a su gusto y voluntad. Cuando los indicadores de amplificacin mostraron que la fuerza lrica llegaba al mximo, Trurl dio la vuelta al interruptor general con una mano apenas temblorosa y, rosa y, casi al instante, la mquina dijo en voz ligeramente r onca, pero llena de encanto:

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-Crocotulis patongatovitocarocristofnico. -Esto es todo? -pregunt Clapaucio con una extraordinaria amabilidad al cabo de un largo rato. Trurl apret los labios, dio a la mquina unos golpes de corriente y volvi a conectar. Esta vez el timbre de la voz era mucho ms puro. Qu deleite, aquel bartono grave, matizado de seductoras inflexiones!: Apentulla norato talsones gordosos En redeles cuvicl a y mata torrijas Erpidanos maota y suple vencijas Y mordientes purlones videa carposos -Qu idioma habla? -pregunto Clapaucio, observando con perfecta calma un cierto pnico que agitaba a Trurl junto al armario de mando. El constructor, haciendo un ademn de desespero, corri finalmente escale ra arriba hacia la cumbre del coloso de acero. se lo vea por escotillas abiertas arrastrndose a cuatro patas en los interiores de la mquina, se oan sus martillazos, ra biosas palabrotas, ruidos de llaves y destornilladores; sala de un agujero para meterse en otro, iba corriendo de galera en galera, hasta que finalmente dio un grito triunfal, tir al suelo una lmpara quemada que se estrell a un paso de los pies de Clapaucio (al que ni siqu iera pidi perdn), puso apresuradamente una nueva en su siti o, se limpi las manos con un paito de polvo y grit a Clapaucio desde arriba que conectara la mqui na. Se dejaron or entonces las siguientes palabras: Tres solacias cqyentes mondas correaban, Apelaida secuona mancionitas soma, Recha pambre y grita, las fondas seaban, Hasta que regruente y sin ropa torna. -Esto va mejor! -exclam Trurl, no m uy convencido. Las ltimas palabras tenan sentido. Te fijaste? -Bueno... si esto es todo... -d ijo Clapaucio, sin abandon ar su extrema urbanidad. -A la porra! -vocifer Trurl y volvi a de saparecer dentro de la mquina, de donde empezaron a llegar golpes y ruidos, chasquidos de descargas y ahogados juramentos del constructor; por fin sac la cabeza por una pequea escotilla del tercer piso y grit: Aprieta ahora!! Clapaucio lo hizo. El Electrobardo tembl desde la base hasta la cumbre y empez: Avido de mocina sucia, pangel panchurroso, fraga las mimositas... Aqu se interrumpi el poema: Trurl arra nc con rabia un cable, la mquina tuvo un estertor y se qued muda. Clapaucio rea tant o que tuvo que sentarse en el suelo. Trurl segua zarandeando los cables y manec illas, de repente hubo un chasquido, una sacudida, y la mquina pronunci en voz pausada y concreta:

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Egosmos, envidias -cosas de bastardo-. Lo ver el que quiere con Electrobardo Medirse: un enano. Pero, oh, Clapaucio, Yo, grandioso poeta, pronto te desahucio! -Vaya! No me digas! Un epigrama! M uy oportuno! -exclamaba Trurl, girando sobre s mismo cada vez ms abajo, ya que estaba bajando a la carrera por una estrecha escalerita de caracol, hasta que, sa ltando afuera, casi choc con su colega, que haba cesado de rer, un tanto sorprendido. -Es malsimo -dijo en seguida Clapaucio-. Adems, no es l, sino t! -Yo, qu? -Lo has compuesto t de antemano. Lo reconozco por el primitivismo, la malicia sin vigor y la pobreza de rimas. -Eso crees? Muy bien! Pdele otra cosa! Lo que quie ras! Por qu no dices nada? Tienes miedo? -No tengo ningn miedo. Estoy pens ando -contest Clapaucio, nervioso, esforzndose en encontrar un tema de lo m s difcil, ya que supona, no sin razn, que la discusin acerca de la perfeccin (o los defectos) del poema compuesto por la mquina sera ardua de zanjar. -Que haga un poema sobre la ciberti ca! -dijo de pront9, sonriendo-. Quiero que tenga mximo seis versculos y que se hable en ellos del amor y de la traicin, de la msica, de altas esferas, de los desengaos, del incesto, todo en rimas, y que todas las palabras empiecen por la letra C! -Por qu no pides de paso que incluya tambin toda la teora general de la automtica infinita? -chillaba Trurl, fuera de s-. No se puede poner condiciones tan creti... La frase qued sin terminar, porque ya vibraba en la nave el suave bartono: El ciberotmano Cassio, cruel y cnico, Cuando condesa Clara cortaba claveles, Clam: En mi corazn candente cntico El cupido te canta a cien centibeles! Cndida, le crea.. Cassio casquivano Camela a la cuada de cogote cano; -Qu? Qu te parece? -Trurl le miraba con los brazos en jarr as, pero Clapaucio ya estaba gritando -Ahora con la G! Un cuarteto sobre un ser que era al mismo tiempo una mquina pensante e irreflexiva, violenta y cruel, que tena diecisis conc ubinas, alas, cuatro cofres pintados y en cada uno mil rnoneda s de oro con el perfil del emperador Murdebrod, dos palacios, y que llenaba su vida con asesinatos y...

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Golestano garboso gastaba gonela... Empez a recitar la mquina, pero Trurl salt hacia la consola, pu ls el interruptor y, protegindolo con su cuerpo, dijo con voz ahogada: -Se acabaron las bromas tontas! No permitir que se malogre un gran talento! O encargas poemas decentes, o se levanta la sesin! -Qu pasa? No son versos d ecentes?... quiso discutir Clapaucio. -No! Son unos rompecabezas, unos trabalenguas! No he construido la mquina para que resolviera crucigramas idiotas! L o que t le pides son malabarismos, y no el Gran Arte! Dale un tema se rio, aunque sea difcil. Clapaucio pens, pens mucho, hasta que de pronto frunci el ceo y dijo: -De acuerdo. Que hable del amor y de la muerte pero expresndose en trminos de matemticas superiores, sobre todo los del lgebra de tensor es. Puede entrar tambin la topologa superior y el anlisis. Que el poema sea fuerte en ertica, incluso atrevido, y que todo pase en las esferas cibernticas. -Ests loco. Sobre el amor en el lenguaje matemtico? No, verdaderamente, deberas cuidarte -dijo Trurl, pero se ca ll en seguida: el Electrobardo se puso a recitar: Un ciberneta joven potencia extremas Estudiaba, y grupos unimodulares De Ciberias, en largas tardes estivales, Sin vivir del Amor grandes teoremas. Huye...!Huye, Laplace, que llenas mis das! Tus versores, vectores que sorben mis noches! A m contraimagen! Los dulces reproches Or de mi amante, oh, alma, queras. Yo temblores, estigmas, leyes simblicas Mutar en contactos y rayos hertzianos, Todos tan cascadantes, tan archirollanos Que sern nuestras vidas libres y nicas. Oh, clases transfinitas! Oh, cunta potentes! Continuum infinito! Presistema blanco! Olvido a Christoffel, a Stokes arranco De mi ser. slo quiero tus suaves mordientes. De escalas plurales abismal esfera Ensea al esclavo de Cuerpos primarios Contada en gradientes de soles terciarios Oh, Ciberias altiva, bimodal entera! Desconoce deleites quien, a esta hora, En el espacio de Weyl y en el estudio

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Topolgico de Brouwer no ve el preludio Al anlisis de curvas que Moebius ignora. Tu, de los sentimientos caso comitante! Cunto debe amarte, tan solo lo siente Quien con los parmetros alienta su mente Y en nanosegundos sufre, delirante. Como al punto, base de la holometra, Quitan coordenadas asntotas cero, As el ciberneta, ltimo, postrero Soplo de vida quita del amor porfa. Aqu terminaron las Justas poticas: Clapaucio se march inmediatamente a casa, diciendo que no tardara en volver con tema s nuevos, pero no apareci ms por all, temiendo dar a Trurl, a pesar suyo, otros mo tivos de orgullo; aqul, por su parte, contaba que Clapaucio se fug, incapaz de esconder una violen ta conmocin. En respuesta, su amigo afirmaba que desde la fabricacin del Electr obardo a Trurl se le subieron demasiado los humos a la cabeza. Al poco tiempo, la noticia de la ex istencia del vate elctrico lleg a los poetas verdaderos, o sea corrientes. Indignados y heridos en lo ms profundo de su ser, decidieron ignorar la mquina, pero la cu riosidad empuj a unos cuantos a hacer una visita secreta al Electrobardo. Este los recibi amablemente, en la sala llena de hojas escritas, ya que su produccin artstica no se interrrumpa ni de da ni de noche. Los poetas pertenecan a la vanguardia literaria, en cambio el Electrobardo creaba en el estilo tradicional, puesto que Trurl, no de masiado ducho en poesa, bas los programas inspiradores en las obras de los clsicos. Los visitantes se rieron, pues, tanto del Electrobardo, que por poco le estallan los ctodos, y se marcharon, triunfantes. Sin embargo, la mquina estaba equipada pa ra la autoprogramacin y contaba con un circuito especial de intensificacin ambicional con interceptores de seis kiloamperios, as que pronto la situacin cambi tota lmente. Desde entonces, los poemas eran oscuros, incomprensibles, turpistas, mgicos y tan conmovedores que nadie comprenda una palabra. De modo que, cu ando el siguiente grupo de poetas acudi para rerse de la mquina sta les asest una improvisacin tan moderna que se les cort el aliento. El siguiente poema provoc un grave colapso de un autor maduro que tena dos premios nacionales y una estatua en el parque muicipal. Desde aquel da, no hubo poeta que resistiera al suic ida antojo de retar al Elec trobardo a un torneo literario. Los autores venan de todas partes acarr eando sacos y toneles ll enos de manuscritos. El Electrobardo dejaba declamar a cada uno lo suyo, coga al vuelo el algoritmo de aquella poesa y, basndose en l, replicaba con unos versos mantenidos en el mismo espritu, pero de doscientas veinte a tres cientas cuarenta y siete veces mejores. En corto perodo de tiempo lleg a tener tanta prctica, que con uno o dos sonetos derribaba al ms afamado de los vates. Este fue el aspecto peor de las cosas, ya que resultaba que de esas luchas sallan indemnes slo los grafmanos que, como todos saben, no son capaces de apreciar la diferenc ia entre los versos buenos y malos; se marchaban, pues, impunes. Solamente uno de ellos se rompi una vez una pierna, tropezando en la puerta con un gran poema pico del Electrobardo, completamente nuevo, que empezaba con las siguientes palabras:

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Oh, noche tenebrosa! Noche de misterios! Una huella tangible, pero no certera... Y el viento clido, y tus ojos serios, Y los pasos. Los pasos del que desespera. El Electrobardo diezmaba, en camb io, a los poetas autnticos, indirectamente, por cierto, ya que no les haca nada malo. No obstante, primero un lrico de edad provecta y luego dos vanguardistas se suicidaron sa ltando de un alto peasco que, por un fatal concurso d circunstancias, se eriga j unto al camino entre la casa de Trurl y la estacin de ferrocarriles. Los poetas organizaron inmediatam ente varias reuniones de protesta, postulando el cierre y sellado de la mquina, pero, fuera de ellos, nadie se preocupo por los luctuosos incidentes. Bien al contrario, las redacciones de peridicos estaban muy satisfechas, puesto que el El ectrobardo, escribiendo bajo miles de seudnimos, siempre tena listo un poema de dimensin indicada para cada ocasin; su poesa circunstancial tena tal calidad que los ciudadanos agotaban en unos momentos tira jes enteros: en las calles se velan rostros de expresin embelesa da y soadoras sonrisas, y se oan gentes sollozando quedamente. Todo el mundo conoca los poemas del Electrobardo, el ambiente ciudadano estaba saturado de preciosas rimas, y las naturalezas particularmente sensibles, alcanzadas por una metfora o una asonancia especialmente lograda, incluso se desmayaban de impresin. El gigante de inspiracin estaba preparado para estos trances, produciendo al acto una cantidad correspondiente de sonetos vivificadores. Al mismo Trurl, su obra le acarre serios problemas. Los clsicos, en su mayora ancianos, no le perjudicaron mucho, si no se toma en cuenta las piedras con que le rompan sistemticamente los vidrios, as como unas ciertas sustancias, imposibles de nombrar aqu, que tiraban sobre las parede s de su casa. Los jvenes hacan cosas peores. Un poeta de la nueva ola, cuyos versos se distinguan por tanta fuerza lrica como l mismo por la ffsica, le propin una tremenda paliza. Mientras Trurl recobraba la salud en el hospital, los incidentes se multiplicaban. No habla da sin un nuevo suicidio o entierro; an te la puerta del hospital se paseaban unos piquetes, incluso se oan tiroteos, ya que muchos poetas, en vez de manuscritos, traan en sus carteras unas pistolas para disparar contra el Electroba rdo, a pesar de que las balas no podan nada contra su cuerpo de acero. De vuelta a casa, Trurl, desesperado y enfermo, tom una noche la decisin de desmontar con sus pr opias manos al genio que habla creado. Sin embargo, cuando se acerc, co jeando un poco, a la mquina, sta, viendo unas tenazas en su mano y el brillo de desesperacin en sus ojos, estall en un lirismo tan apasionado suplicando gracia, que Trurl, deshecho eh lgrimas, tir las herramientas y sali de all abrindose paso a travs de la reciente produccin del electrogenio, cuya susurrante alfombra cubra el suelo de la sa la a la mitad de la altura de un hombre. Sin embargo, cuando al mes siguiente vino el recibo de la electricidad consumida por la mquina, Trurl por poco sufre un cola pso. Le hubiese gustado consultar el caso con su amigo Clapaucio, pero ste desapareci, como si se lo hubiera tragado la tierra. A falta de quien le aconsejara, una noche Trurl cort la corriente a la mquina, la desmont, la carg en una nave espacial, la desembarc en un pequeo planetoide donde la volvi a montar, y le dio, como fuente de energa creadora, una pila atmica. Volvi luego a escondidas a casa, pero la historia no termin aqu: el Electrobardo, privado de la posibilidad de publicar su obra impresa, empez a emitira en todas las

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longitudes de ondas radiofnicas, sumiendo a la s tripulaciones y pasajeros de cohetes en estado de aturdimiento lrico; las pers onas muy sensibles sufran incluso graves crisis de embelesamiento, seguidas de accesos de postracin. Una vez descubiertas las causas del fenmeno, la jefatura de navegaci n dirigi a Trurl la orden oficial de liquidar inmediatamente el ap arato de su propiedad que perturbaba lricamente el orden pblico y perjudicaba la salud de sus pasajeros. Lo nico que hizo Trurl fue esc onderse. Entonces las autoridades enviaron al planetoide unos tcnicos que deban sellar el tubo de escape potico del Electrobardo, pero ste les dej tan maravillados im provisando dos o tres romances, que se marcharon sin cumplir la tarea. EI alto mando confi aquella misin a unos operarios sordos, lo que tampoco resolvi nada, ya que el Electrobardo les transmiti la informacin lrica por seas. As las cosas, la gente empez a hablar pblicamente de la necesidad de una expedicin punitiva o de bombardeo, para eliminar al electropoeta. Justo en aquel momento lo adquiri un m onarca de un sistema estelar vecino y lo anexion, junto con el planetoide, a su reino. Trurl pudo salir por fi n de su escondrijo y vo lver a la vida normal. Bien es verdad que de vez en cuando se vean en el horizonte sur explosiones de estrellas supernovas, como ni los ms ancianos recordaban en t oda su vida; se rumo reaba con insistencia que el fenmeno tena algo que ver con la poesa. Segn pare ce, aquel monarca, cediendo a un extrao capricho, orden a sus as troingenieros conect ar al Electrobardo con una constelacin de colosos blancos, y como resultado cada estrofa de poema se transformaba en unas gigantescas protuberanc ias de los soles, de modo que el mayor poeta del Cosmos transmita su obra por pulsaciones de fuego a todos los infinitos espacios galcticos a la vez. En una palabr a, aquel gran monarca lo convirti en el motor lrico de un grupo de estrellas en explosin. Aunque hubiera en ello un gramo de verdad, los fenmenos ocurran demasia do lejos para quitar el sueo a Trurl. El insigne constructor haba jurado por todo lo ms sagrado no volver nunca jams al modelado ciberntico de procesos creadores.

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El autntico sentido de la maravilla: Solaris, de Stanislaw Lem Javier Negrete La editorial Minotauro nos ofrece ahora una reedicin en bolsillo de Solaris. Se trata acaso de la novela ms conocida de Stanislav Lem; sin duda, la adaptacin cinematogrfica del ruso Andrei Tarkovsky ha colaborado a su fama. En esta novela, de ambiente claustrofbico y obsesivo, hay tan solo tres personajes humanos. Pero el principal protagonista es el propio planeta, Solaris, un mundo cubierto por un inmenso ocano de una extraa sustancia, con no menos extraas propiedades, que parece ser un nico organismo vivo y sentiente. Durante muchos aos, los cientficos han intentado desentraar el misterio de Solaris, comprender las fascinantes estructuras que se originan en su superficie e incluso trabar contacto con la posible, supuesta? mente del planeta. Pero en el momento de la novela, se ha renunciado prcticamente a este empeo. El principal protagonista humano, Kris Kelvin, llega a la estacin Solaris para sustituir a uno de sus tres ocupantes y averiguar en qu circunstancias ha muerto. All, descubrir que los dos miembros del equipo que sobreviven se encuentran al borde de la locura, y que en la estacin hay otras extraas presencias, fantasmas convertidos en carne y hueso de los que no se puede huir. l mismo recibir una visita de su pasado, Harey, una mujer a la que en un tiempo hizo dao y que ahora el propio planeta parece haber materializado para Kelvin. Cul es el propsito de estas creaciones? Estudiar a los hombres, comunicarse con ellos, permitir que los hombres estudien a Solaris? No es cuestin de seguir desarrollando la trama de la novela, pero s de advertir que aquellos que sean aficionados a los finales redondos, razonados, cientficos, en los que todo queda explicado y archi-explicado tal vez se sientan defraudados... o descubran una forma distinta de escribir ciencia ficcin. Solaris puede considerarse una novela de primer contacto. Aunque en este caso el contacto se ha producido

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mucho tiempo antes de que se desarrolle la accin, no se ha avanzado apenas nada en la comprensin de ese misterioso ser que es el planeta entero. En la crtica de Rakhat, apuntaba: Es tan fcil o tan til crear extrat errestres literarios realmente extraos?. Lem lo hace en Solaris y consigue crear en los lectores las mismas sensaciones de frustracin y extraeza que experimentan sus personajes al ser incapaces de comprender a Solaris o comunicar se con l. En ese sentido, recuerda algo a una de las mejores obras de Clarke, Cita con Rama cuyo espritu traicion mercenariamente el propio autor al destripar sus sugerentes (y slo sugeridos) mister ios en las diversas continuaciones. Lem viene a susurrarnos al odo que no nos dejemos llevar por las sirenas del progreso cientfico, que lo que conocemos del funcionamiento del universo y de nosotros mismos es slo una delgada co rteza, y que nunca, por su propia esencia, llegaremos a conocer el meollo de la realid ad. Con este mensaje pesimista ha escrito tambin magnficas novelas como La investigacin o La fiebre del heno En la novela aparecen tambin otras constantes de Lem. Aunque el tono general tienda a lo sombro, o al menos a lo inquietante, ha y ciertas dosis de humor. Las discusiones y los interminables tratados sobre Solaris que llenan la biblioteca nos recuerdan otras obras del autor, que tanto gusta de inventar gruesas y escolsticas bibliografas sobre los temas ms absurdos. Por otra parte, el deterioro, el absurdo, la chapuza reinan en la estacin, como suele ocurrir en las naves de Stanislav Lem. Si a veces, como en Diarios de las estrellas esto produce situaciones hilarantes, en Solaris la sensacin es de decadencia, inutilidad, in significancia del ser humano. Tambin Lem hace gala de su increble imag inacin visual y de la plasticidad de su estilo para describir sus propias visiones. (Esto se aprecia tambin en Retorno de las estrellas novela que, casualmente, escribi en el mismo ao, 1961). Aunque no lleguemos a conocer su funcin ni saber realmente qu son, es imposible que no nos sintamos fascinados por las simetrada s, los fungoides, los mimoides y otros grandiosos fenmenos que se producen en el ocano viviente de Solaris. Lem hace gala del tan cacareado sentido de la maravi lla de la ciencia ficcin, que tan pocas veces llega a sentirse de verdad. Slo por eso merecera la pena la lectura de este clsico.

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Salvemos al espacio Stanislaw Lem Una de las mejores cosas que le pueden suceder a la literatura de ciencia ficcin, generalmente tan presa de una incmoda solemnidad apocalptica y de la tentacin de tomarse a s misma demasiado en serio, es que un autor talentoso y absoluto dueo de su oficio como Stanislaw Lem le d una sacudida de irreverencia y la refresque con un sentido del humor que, de seguro, har mucha falta en el futuro prximo. La imaginacin desbordada de Lem est aqu al servicio de un turista espacial cuyas preocupaciones ecolgicas van de la mano de un conocimiento amplsimo de la flora y la fauna siderales, sitiadas por la basura intergalctica que la indolencia humana suele acumular en todo sitio y en cualquier poca. Despus de mi larga estancia en la Tierra emprend un viaje para volver a visitar los lugares preferidos de mis antiguas excursiones: los grupos esfricos de Perseo, la constelacin de Carnero y la gran nube estelar en el ncleo de la Galaxia. En todos lados encontr cambios sobre los cuales me es muy difcil escribir, ya que no han sido, precisamente, para bien. Hoy en da se habla mucho acerca de la difusin del turismo csmico; sin duda el turismo es algo muy til, pero todo debe tener su medida. El desorden comienza al pasar la puerta. El cinturn de asteroides que circula entre Tierra y Marte se encuentra en un estado lamentable. Esa monumental chatarra rocosa, antes hundida en la eternidad de la noche, fue iluminada con luz elctrica. Adems, cada asteroide ha sido esculpido pedazo a pedazo, con iniciales y monogramas. El preferido por todas las parejitas enamoradas, Eros, tiembla bajo los impactos con los que diversos seudocalgrafos forjan en su corteza un sinfn de dedicatorias. Algunos oportunistas les rentan martillos, martillos neumticos y hasta desarmadores, y as nadie puede encontrar una roca virginal en ese lugar que antes era el ms salvaje de los parasos.

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Por doquier asustan los letreros "Sentimos amor infinito en este meteorito", "He aqu la roca del asteroide, bajo e lla dur nuestro amor", y otros similares con corazones atravesados por flechas, del peor gusto. En Ceres, de la cual gustaron, no ent iendo por qu, las familias numerosas, florece una verdadera plaga de fotoman a. Ah merodean muchos fotgrafos, quienes no slo rentan las escafandras especiales para el retrato, sino tambin cubren las rocas con una emulsin y por una cuota muy baja eternizan sobre ellas excursiones enter as, fijndolas con barniz. Las familias en una pose adecuada padre, madre, abuelos hijos sonren en los rocosos precipicios, lo cual, como le en algn folleto, crea la "atmsfera familiar". Respecto a Juno, ese pequ eo y hace aos hermoso planeta, prcticamente ha dejado de existir. Cualquiera que as lo desee fracciona su corteza y arroja los pedazos al vaco. No perdonan ni a los meteoritos de hierro, que destinan a anillos o broches de recuerdo, ni a los cometas; hoy hay pocos que aparecen de vez en cuando con la cola an completa. Crea que al salir del sistema sola r podra huir del trfico de los cosmocamiones y de los retratos familiares firmados con espeluznantes versos, pero cul! El profesor Bruckee, del observatorio, hace poco se quejaba conmigo sobre el debilitamiento de la luz que emanan las dos estrellas de Centauro. Y cmo su luz no ha de atenuarse si toda la zona est repleta de basura?! Alrededor del pesado planeta Sirio, atraccin de ese sistema, se cre un anillo similar a los de Saturno, pero hecho de botellas de cerveza o de limonada. Cualquier cosmonauta que tome este rumbo deber rebasar no slo las nubes de meteoritos sino tambin latas, cscaras de huevo y peridicos viejos. Inclusive hay en el camino varias zonas en las cuales resulta imposible ver las estrellas. Los astrofsicos, desde hace aos, se rompen la cabeza por descubrir la causa del aumento del polvo csmico en diferentes galaxias; pienso que el motivo es muy simple: mientras mayor gr ado de civilizacin habite la galaxia, mayor grado de basura habr. De ah todo ese polvo y desechos. El problema no concierne tanto a los astrofsicos si no a los barrenderos. Y aunque en otras nebulosas tampoco hayan podido resolver lo, en verdad no es ningn consuelo. Otro juego tambin digno de condenar es esc upir al vaco, ya que la saliva, como cualquier lquido en general, se congela a bajas temperaturas y un choque contra ella puede conducir fcilm ente a una verdader a catstrofe. Es embarazoso mencionarlo, pero las per sonas que suelen enfermar durante el viaje utilizan el Cosmos como una especie de escupidera, como si no supieran que las huellas de su male star rondarn durante m iles de aos alrededor de las rbitas, despertando en los turist as asociaciones desagradables y un lgico rechazo. Un problema aparte es el alcoholismo. Pasando Sirio empec a contar los enormes letreros que anuncian la "Amar ga de Marte", "La Galctica", "La Extralunar" o "Sputnik Wyborowa"; al poco tiempo desist, ya que perd la

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cuenta. De los pilotos he escuchado que algunos cosmdromos se vieron en la penosa necesidad de cambiar su combus tible a base de alcohol por uno de cido actico, porque frecuentemente suceda que no haba con qu despegar. La polica espacial repite que es difcil reconocer de lejos a un borracho en el espacio; todos justifican su tambaleante caminar con la falta de gravedad. Sin embargo, esto no camb ia el hecho de que las prcticas de algunas estaciones de servicio piden la venganza de los cielos. A m mismo me sucedi: ped que me llenaran el tanque de reserva de oxgeno y, despus de alejarme un poco, o una serie de gorgoteos que provenan de l. Al instante me di cuenta de que fue llenado con jerez! Cuando regres para quejarme, el gerente de la estacin insist i en que al momento de solicitarle el servicio le haba guiado el ojo. Puede ser que lo hi ciera porque sufro de una conjuntivitis crnica, pero eso debe justificar este tipo de sucesos? El desorden que persiste en los principales trayectos es insoportable. La enorme cantidad de accidentes no debe caus ar asombro, ya que la mayora de la gente constantement e rebasa los lmites de ve locidad; sobre todo las mujeres, porque al viajar a velocidad luz detienen el tiempo y por lo mismo no envejecen. Muy a menudo se pueden encontrar tambin los tpicos estorbos, los cosmocamiones, que contaminan con su gasolina obsoleta. Cuando en Palindronia exig el libro de quejas, se me inform que el d a anterior haba sido deshecho por un meteorito. Tambin suceden cosas extraas con el suministro del oxgeno. A seis aos luz antes de Beluria, uno no puede compra rlo en ninguna parte, y el efecto es que las personas que llegaron hasta ah co n fines tursticos se ven obligadas a refugiarse en los congeladores y esper ar en estado de muerte reversible la llegada del siguiente transporte con el aire; sin esta medida simplemente no tendran qu respirar. Cuando llegu ah, en el cosmdromo no haba un alma; todos hibernaban en los refriger adores, pero eso s, en el bar encontr desde pias en coac hasta cerveza Pilzner. Las condiciones sanitarias, sobre todo en los planetas per tenecientes a la Gran Reserva Ecolgica, pi den justicia divina. En Voz de Mersyturiia le un artculo cuyo autor exige la total ex tincin de los maravillosos animales llamados Acechador Engui llidor. Estos depredadores poseen en su labio superior una serie de verrugas luminosas que pueden formar varios diseos. Es cierto que en la ltima dcada surgi la especie cuyas verrugas se agrupan formando las letras wc. Los Acechadores escogen los alrededores de campamentos, donde en la noche, en la oscuridad, esperan con las fauces muy abiertas al turista necesitado de un lu gar ntimo. El autor del artculo no comprende que los Acechadores son tota lmente inocentes y en vez de a ellos habr que demandar a los responsables por la falta de instalaciones sanitarias adecuadas? En la misma Mersyturiia, la carenc ia de comodidades comunitarias ha causado una serie de mutaciones genticas de varios insectos. En los sitios renombrados por sus bellos paisajes, a menudo se pueden ver confortables sillones, hechos de mimbre, que parecen invitar al cansado

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caminante. Si el viajero se desliz a sin pensarlo entre los cmodos descansabrazos, de inmediato stos se lanzarn encima de l, y as el silln resulta ser en realidad un milln de hormigas pintas (Hormiga-silla Martirizanalgas, en latn: Multipodium Pseudostellatum Trylopii ), las cuales, al colocarse una encima de otra, simulan el tejido del mimbre. Me han llegado rumores de que hay otras especies ( Alga Fofa Moczyscier Przeprzasny y Vago Brutalito ) que imitan fuentes de sodas, hamacas y hasta regaderas con toallas. Pero no puedo dar crdito a esas palabras ya que, por mi parte, no he visto nada similar y los expertos en la materia permanecen mudos al respecto. Sin embargo, vale la pena advertir s obre una nueva y poco comn especie de serpiente-tripi: Telescopio ( Anencephalus Pseudoopticus Tripedius Klaczkinensis ). Telescopio se coloca en l ugares panormicos, abriendo sus tres largas y delgadas patas de tal manera que formen un tr ingulo. Con la parte ms ancha de su cola apunta al paisaje y con la saliva que rellena su apertura bucal imita una l ente, tentando a los curios os a asomarse; para un incauto el encuentro tiene un final muy desagradable. Otra serpiente, pero del planeta Gaurymachia, Prfida Embustera ( Serpens Vitiosus Reichenmantlii ), acecha en los arbustos y extiende su cola para que el distrado transente se tropiece y caiga al suelo. Pero, en primera, este reptil se alimenta exclusivamente de rubias, y en segunda, no imita nada. El Espacio no es un jardn de nios, ni tampoco la evolucin biolgica es un idilio. Hay que repartir folletos similares al que vi en Derdymon, en el cual se advierte a los botnicos amateurs sobre Cruella Maravillosa ( Pliximiglaquia Bombardans L. ) sta florece con esplndidas fl ores, pero hay que resistirse al deseo de cortarlas porque Cruella vi ve en una estrecha simbiosis con Trituradora Rocosa, rbol que da frutos del tam ao de una calabaza, pero cornuda. Basta con cortar una sola fl or para que en la cabeza del cndido coleccionista de especies vegetales caiga una lluvia de municiones, duras como las piedras. Posteriormente, ni Cruel la ni Rocosa le hacen nada malo al difunto, satisfacindose con las cons ecuencias naturales del fallecimiento que proporcionan un estupendo abono para la tierra. Los especmenes extraos pueden encontr arse en cualquie r planeta de la Reservacin. As, las sabanas de Belu ria parecen un arco iris por el abundante colorido de las flores. Entre stas sobresale por su hermosura y aroma Rosa Prpura ( Rosa Mendatrix Tichiana como quiso nombrarla el profesor Pingle, quien fue el primero en describirla). Esta flor, en realidad, forma parte de la cola del Wedlowiec, un depredador de Beluria. El hambriento Wedlowiec se esconde ent re la maleza desenredando su larga cola de tal manera que slo la flor s obresale de entre el pasto. El turista, inconsciente del peligro, se acerca para olerla, y entonces el monstruo salta encima de l por atrs. Tiene los colmi llos casi tan largos como los de un elefante. As se cumple la variante c smica del viejo refrn: no hay rosa sin espinas! Aunque ahora me voy a desviar un poc o del tema, no puedo resistirme al deseo de recordar otra rareza beluriana, que es una lejana familiar de la papa: Amargura Pensante ( Gentiana Sapiens Suicidalis Pruck ). Sus tubrculos son

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dulces y muy sabrosos; su nombre pr oviene de ciertas caractersticas espirituales. La Amargura, por mutacin, produce a veces, en vez de tubrculos harinosos, pequeos cerebritos Esta mutacin, Amargura Loca ( Gentiana Mentecapta ), durante su desarrollo empieza a experimentar sensaciones de angustia; e lla misma se saca las races y huye al bosque donde se entrega a reflexiones solitarias. Muy a menudo llega a la conclusin de que no vale la pena vivi r y comete suicidio al ca ptar la amargura de la existencia. Para el hombre, Amargura es inofensiva, al contrario de otra especie de Beluria: Rabiosa. Gracias a su natural adaptacin, se adecu al ambiente creado por los nios insoportables. Este tipo de nios suele correr sin parar, empujar o patear lo que sea, rompi endo con gran gusto los huevos de AgudoAguijn Trasero; Rabiosa produce fr utos perfectamente iguales a esos huevos. El infante, al pensar que tiene un huevo frente a l, da rienda suelta a sus impulsos destructivos y lo patea, rompindolo; debido a esto, las sustancias aprisionadas en el seudoh uevo se liberan y penetran en su organismo. El infante contagiado se transforma en un sujeto aparentemente normal, pero con el tiempo sufre una des viacin incurable: adiccin al juego de cartas, alcoholismo y lib ertinaje establecen la siguiente etapa despus de la cual sigue el deceso o una gran carre ra. A veces me he encontrado con la opinin de que hay que extermi nar a la Rabiosa. Quienes lo dicen de seguro no han pesando en que, ms bien, hay q ue educar a los nios para que no pateen cualquier objeto en un planeta extrao. Mi naturaleza es optimista y trato de mantener, con todas mis fuerzas, la buena opinin sobre el ser hum ano, pero en verdad no siempre es una tarea fcil. En Protosteneza vive un peque o pajarito, smil de nuestro papagayo, pero en vez de hablar aqul escribe. Por desgracia, la mayora de las veces escribe obscenidades sobr e las bardas, mismas que le ensean los turistas terrcolas. Algunas personas lo enfurec en a propsito al sealarle sus errores ortogrficos. En ese momento el paj arito comienza a devorar todo lo que encuentra a su paso. La gent e pone frente a su pico j engibre, pasas, pimienta y crotoaullador una especie de hierba que al atar decer emite un prolongado grito, hierba de cocina utilizada a vece s en vez del despertador. Cuando el pajarito muere de tanto comer, lo rost izan. Se llama Escribano Remedador ( Graphomanus Spasmaticus Essenbachii ). Actualmente esta inusual especie se encuentra en peligro de extincin, porque cualquier visitante de Protosteneza se afila los dientes para consumirlo. Y otra vez, algunas personas consider an que si nosotros comemos a las criaturas de otros planetas, todo est bi en, pero si sucede lo contrario todos gritan, piden ayuda, exig en expediciones de casti go, etctera. Cualquier denuncia que se haga sobre la perfidia y la embustera de la flora y la fauna csmicas, es un absurdo antropomorfo. Si el Engaador Farsante, cuya apari encia asemeja un tronco podrido, se coloca sobre sus patas traseras en una posicin adecuada pa ra imitar una seal de los caminos mont aosos, provocando que los turistas pierdan el rumbo y cuando caen a los precipicios, baj a para alimentarse; si como digo, lo

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hace, es slo porque la vigilancia no cuida las seales en los caminos de la Reservacin; despus la pintura se deslava, se pudren y en ese estado, las seales se parecen a aquel animal. Cualqu ier otro hara lo mismo en su lugar. Las renombradas fatamorganas de Str edogen existen gracias a los bajos instintos del ser humano. Antes, en este planeta crecan slo papas y los Calurosos eran difcil de encontrar. Ac tualmente la multiplicacin de estos ltimos ha sido exorbitante. Arriba de ellos se extiende el aire, previamente calentado, el cual se dobla produciendo espejismo s de bares, que han llevado a la perdicin a ms de un terrcola Dicen que toda la culpa es de los Calurosos. Y por qu las fatamor ganas producidas por stos no simulan escuelas, bibliotecas o colegios aut odidactas? Por qu siempre muestran lugares de consumo de alcohol? Sin duda, ya que las mutaciones son objetivas, los Calurosos creaban divers os espejismos, pero aquellos que producan instituciones educativas o bibliotecas murieron de hambre. Sobrevivi nicamente la especie bares ( Thermomendax Spirituosus Halucinogenes de la familia Antropfagos). El maravilloso fenmeno de adaptacin natural que le permite a los Ca lurosos la rtmica expulsin del aire caliente, del cual surgen los espejismos, es el juicio de nuestros propios vicios. La seleccin de la especie Ca lurosos-bares la provoc el mismo hombre o ms bien su decepcionante naturaleza. Me indign la carta a la redaccin de Eco de Stredogen Un lector de esta revista exiga la total extinci n de los Calurosos y tambin de los encantadores Silenciosos Empapadores, magnificentes rboles que son el adorno de cualquier parque. Cuando se hace una incisin en su corteza, de sta brota un jugo venenoso y cegador. S ilencioso Empapador es el ltimo rbol de Stredogen que no est esculpi do de arriba abajo con monogramas o iniciales.. y ahora debemos renunciar a su existencia? Al parecer el mismo fin le espera a otros invaluables ej emplares como V engador Sincamino, Ahogador Ebulliciente, Rozke s Escondido o Aullador Elc trico, el cual, para salvarse y proteger a sus cras del estruendoso escndalo producido por radios y grabadoras, cre, gracias a la seleccin, una especie cuyo sonido tapa las audiciones demasi ado escandalosas, sobre todo msica jazz! Los rganos elctricos del Aullador emiten fr ecuencias en forma sper heterodina, as que esta extraordinaria creacin de la naturaleza debera encontrarse, lo ms pronto posible, bajo proteccin. Por lo que respecta a la Olorosa Repu lsiva, concuerdo en que el olor que produce es inigualable. El doctor Hopkins de la Universidad de Milwaukee descubri que las especies ms enrgicas logran crear hasta cinco mil pestes (medida del olor) por segundo. Pero hasta un nio pequeo sabe que las Olorosas se comportan de este modo s lo si son fotogr afiadas. La vista de una cmara apuntndoles provoca en ella s un reflejo llamado lentebajocola, con el cual la Naturaleza trata de prot eger a esas inocentes criaturitas de los insistentes mirones. Es cierto que la Olorosa, siendo un poco miope, a veces confunde la cmara con cigarreras, encendedores, relojes y hasta medallas e insignias, pero en parte esto sucede por que algunos turistas utilizan cmaras miniatura y en tales casos es muy fcil equivocarse. Por lo que respecta a que la Olorosa haya aumentado, en estos lti mos aos, su alcance y su capacidad

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a ocho mil megapestes por hectrea, hay que acla rar que fue provocado por el creciente uso de telescopios. No quiero dar la impres in de que considero a todos los animales y vegetales csmicos como intocables. De seguro Mordelia Animosa, Tryblas Rompehuesos, Tragador Degustador, Traser ita Abridora, Cadavrica Aturdida o Devoralotodo no son particularmente simpticos. Igualmente todas las hiedras de la familia autr quica a la cual pertenecen Gauleirterium Flagellans Syphonophiles Pruritualis es decir Mofador Wyprzasek Brzeszczozgrzebny o Desmadroso Gritador y Arroyita Mimadora ( Lingula Stranguloides Erdmenglerbeyera ). Pero si reflexionamos y tr atamos de ser objetivos, por qu el hombre es quien puede cortar las flores y secarlas, mientras que a la planta que arranca y hace polvo las or ejas se le considera como algo antinatura? Si el R epetidor Rebuznante ( Echolaliun Impudicum Achwamps ) se multiplic a gran escala en Adeonoksjia, es por culpa del hombre, porque esta especie toma su energa vital de los sonidos; antes, para esto le servan los truenos, y hasta la fecha le gusta o r los sonidos de la tormenta, pero actualmente prefiere tomar su alimen to de los turistas que se sienten obligados a gritarle las ms vulgares ma ldiciones. Les hace gracia, dicen, la vista de esta criatura floreciendo baj o una serie de las peores palabrejas. Es verdad que el Repetidor crece rpidamente, pero por las vibraciones del sonido y no por el contenido de es as leperadas que gr itan los excitados turistas. A qu conduce todo esto? En la actuali dad las especies como Warlaj Azul y Atraviesasentadera Terco estn exti ntas. Da a da desaparecen miles de otras. Gracias a las nubes de basura se acrecientan las manchas en el sol. An recuerdo aquellos tiempos en los que el mayor prem io para un nio era la promesa de un viaje dominguero a Marte, y ahora el malcriado chiquillo no quiere desayunar si su pap no provoca la explosin de una supernova. Por esos caprichos se desperdi cia la energa csmica, se contaminan los planetas y los meteoros, se saquea el tesoro de la Reservacin, dejando a cada paso en los espacios galcticos desperdicios de cscaras, huesos de fruta, papeles. Destruimos el universo, lo convertimos en un gran basurero. Hoy es tiempo de entrar en razn y empezar a respetar las reglas. As, considerando que cualquier demora puede ser fatal, hago un llamado para salvar al espacio.

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Filmografa de Stanislaw Lem. Esta es una lista parcial de adaptaciones para TV o cine, de cuentos o novelas escritos por Stanislaw Lem. 1. Czy pan istnije Mr. Johns? 1957. Adaptacin para la televisin polaca dirigida por Henryk Jakbczyk, con guin de Stanislaw Lem. 2. Der Schweigende Stern, (Primer viaje a Venus) 1959. Una versin alemana del cuento The Astronauts. Retitulado en ingls como First Spaceship on Venus, Planet of the Dead, Silent Star y Venus Does Not Reply. 3. Professor Zazul, 1962. Adaptacin del cuento del mismo ttulo en la televisin de Polonia. 4. Przekladaniec, 1968. Episodio en la televisin polaca. Dirigido por Andrzej Wajda, filme ms conocido como Layer Cake y Roly Poly. 5. IKARIA-XB1, tambin titulado White Planet, 1968-70. Pelcula checoslovaca, (actualmente perdida) estrenada en la televisin polaca, basada en la novela The Magellan Nebula. 6. Solaris, 1971. Adaptacin del director ruso Andrei Tarkovksy del cuento del mismo ttulo.

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7. Test pilota Pirxa, (El test del piloto Pirx) 1979. Filme polaco-ruso. Adaptacin de Pirx the Pilot story dirigido por Marek Piestrak y escrita por Stanislaw Lem y Marek Piestrak. 8. Szpital przemienienia, (Hospital de la transfiguracin) 1979. Filme polaco dirigido por Edward Zebrowski y escrita por Stanislaw Lem, Michal Komary Edward Zebrowski. 9. Un si joli village, 1978. Adaptacin francesa de The Investigation, Dirigida por tienne Prier. Escrita por Andr G. Brunelin, Stanislaw Lem y tienne Prier. 10. r ni d, Mr. Johns?, 1984. Pelcula sueca para la televisin dirigida por Hans-ke Gabrielsson y basada en la novela ``Czy pan istnije Mr. Johns?'' 11. Victim of the Brain, 1988. Filme noruego, dirigido por Piet Hoenderos. Es una adaptacin de Peace on Earth. 12. Marianengraben, 1994. Filme alemn, dirigido por Achim Bornhak. Con guin de Stanislaw Lem y Mathias Dinter. 13. Solaris. 2002, remake estadounidense del filme de Tarkovski, dirigido por Steven Soderbergh.

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HISTORIA DEL CINE CIBERPUNK. (Captulo 14) 1987: Running Man, Depredador, Robocop 1987. The Running Man (Perseguido). Dir. Paul Michael Glaser. Una nueva versin de THE MOST DANGEROUS GAME, esta vez asistida por efectos especiales y gran presupuesto y adaptada de una novela de Richard Bachman (o mejor dicho, Stephen King)..En el ao 2019 un polica es errneamente acusado de un terrible crimen. En este mundo futuro a los criminales se les ofrece una oportunidad de salvarse en un juego televisivo donde tienen que sobrevivir a los ataques de asesinos profesionales en peleas a vida o muerte. En la sociedad del futuro el concepto del concurso de televisin es llevado a un extremo cruel. Los concursantes deben huir de matones en un terreno restringido, seguidos por las cmaras y una audiencia sangrienta. Ninguno sobrevive para recoger el premio hasta que un hombre injustamente acusado, Ben Richards (Arnold Schwarzenegger), empieza a ganar a los asesinos y a tener el apoyo de la audiencia. Su objetivo es de desvelar la farsa y la crueldad del programa y de su presentador. 1987. Predator (Depredador) Dir: John McTiernan. Dutch Schaefer es el jefe de una unidad de rescate que busca a un grupo de rehenes que han sido capturados por unos guerrilleros en las selvas latinoamericanas. Al principio todo parece como cualquier otra misin: Schaefer y su grupo de expertos descubren el campamento de la guerrilla y, tras encontrar ejecutados a los hombres que haban ido a rescatar, lo destruyen. Pero cuando Schaefer intenta alejar de all a su unidad, llevando consigo una guerrillera prisionera, algo horrible sucede: uno a uno, los miembros del comando son

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asesinados por un misterioso adversario. Una de las mejores pelculas de accin de los 80, concebido como un mero entretenimiento el film no decae en ningn momento merced a una adictiva historia, unos inquietantes escenarios naturales, una banda sonora que complementa perfectamente a la accin y un reparto perfecto para la pelcula. El film es un vehculo ideal para el lucimiento personal de un Schwarzenegger que aprovecha la oportunidad para destacar sobre el resto de musculosos actores. El estupendo diseo del Depredador a cargo de Stan Winston hace del alien el contrincante ideal para el actor de origen austraco. Dirigida por un John McTiernan que se mueve como nadie en el terreno del cine de accin. En esta pelcula el nico elemento ciberpunk es el traje de policarbono mimtico que utiliza el cazador extraterrestre, un artilugio imaginado por Gibson en su Neuromante que luego saturara las pginas de muchos cuentos y novelas ciberpunks. 1987. Robocop. Dir. Paul Verhoeven. En un futuro no muy lejano, Alex J. Murphy, agente de polica de Detroit, es asesinado en acto de servicio. Con el fin de frenar la delincuencia en la ciudad, las autoridades aprueban la creacin de una mquina letal mitad robot, mitad hombre, a la que llaman Robocop. Para su fabricacin, utilizan el cuerpo de Murphy. El experimento parece un xito, pero la memoria del polica no est del todo destruida e inicia una cruel venganza de los tipos que lo asesinaron. El agente de un Detroit marcado por una alta criminalidad Film de ciencia-ficcin futurista empapado de violencia, rodado con pericia visual por el director de origen holands Paul Verhoven, quien crea un mundo sombro y luctuoso basado en el universo de los cmics. El maniqueismo natural de estos productos, permisible en esta ocasin por su naturaleza primaria de enfrentamiento entre el bien y el mal y por la generacin de un personaje heroico, y las perpetuas materias de corrupcin y venganza son los aspectos temticos de un animado ttulo, que contiene impactantes escenas de accin y un buen trabajo en los efectos especiales, dominados por la labor de stop motion. La pelcula flaquea en el aspecto argumental, sus dilogos dejan mucho que desear y sus aristas emocionales son feblemente expuestas.

No obstante y a pesar de la instauracin de una atmsfera deprimente, algunos momentos destacan por la utilizacin de algunas pautas

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humorsticas y por una cierta (pero blanda) tendencia a la stira social de los valores establecidos en la dcada ochentera. 1987. Innerspace (El Chip Prodigioso). Dir. Joe Dante. El piloto Tuck Pendleton (Dennis Quaid) se ha presentado voluntario para un arriesgado experimento cientfico, basado en su miniaturizacin y posterior introduccin en un conejo vivo. .Finalmente, y tras ser desbaratada la operacin por la irrupcin en el laboratorio de unos terroristas, Pendleton y su cpsula acabarn en el interior del cuerpo de un hombre inseguro e hipocondraco, llamado Jack Putter. Una apaada comedia de ciencia-ficcin que recuperaba en tono pardico/humorstico las premisas ya vistas con anterioridad en "Viaje Alucinante" (1966), la pelcula de Richard Fleischer que protagonizaron Stephen Boyd y Raquel Welch. Este ttulo, dirigido por Joe Dante y producido por Steven Spielberg, adolece de un desarrollo poco imaginativo y desaprovecha en gran parte la esencia de su material, al olvidarse de centrar ms la accin en el viaje interior por el cuerpo humano y caer en un despliegue de situaciones de slapstick poco destacadas y escenas de accin de baja adrenalina. Intenta de manera fallida la recuperacin del espritu delirante de la screwball comedy pero con un miramiento infantiloide, estableciendo un juego metafrico de superacin de traumas personales que culmina en un final abierto, previsto para una futura secuela que no se llevara a cabo por los grises resultados comerciales obtenidos. An con estos defectos, la pelcula est narrada con buen ritmo, no carece de momentos divertidos, especialmente con la interaccin de Martin Short y Dennis Quaid (quien se enamorara de Meg Ryan en este ttulo), y cuenta con unos efectos especiales bastante conseguidos, obra de la Industrial Light and Magic. 1988. They Live. (Estn Vivos), Dir. John Carpenter. Un trabajador encuentra ocasionalmente unas gafas que permiten ver a las personas en su aspecto autntico, as descubrir que importantes personajes de la poltica y social son en realidad extraterrestres. Durante su particular cruzada podr observar como esta raza aliengena ha llenado el mundo de mensajes subliminales que pretenden convertir a los humanos en una especie esclava. Sin duda la pelcula ms extraa y poltica de Carpenter, con

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un argumento muy original. Entretenida y graciosa, constituye una feroz crtica, enmascarada bajo el sarcasmo del film, a la sociedad capitalista y de consumo. De principio a fin la cinta es un desbordante derroche de imaginacin y estilo. Para el recuerdo queda la tremenda pelea entre Roddy Piper y Keith David, adems de las famosas gafas de sol.


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Science fiction, Latin American
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Science fiction
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