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Qubit

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Material Information

Title:
Qubit
Physical Description:
Serial
Language:
English
Publisher:
Cubit
Place of Publication:
Havana, Cuba
Publication Date:
Frequency:
monthly
three times a year
regular

Subjects

Subjects / Keywords:
Science fiction, Latin American -- Periodicals   ( lcsh )
Science fiction -- History and criticism -- Periodicals   ( lcsh )
Science fiction -- Periodicals   ( lcsh )
Genre:
periodical   ( marcgt )
serial   ( sobekcm )

Record Information

Source Institution:
University of South Florida Library
Holding Location:
University of South Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
usfldc doi - Q01-00018-n18-2006-07
usfldc handle - q1.18
System ID:
SFS0024302:00018


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De frecuencia mensual y totalmente gratis 0. ndice: 1. Es la hora de pensar la Posthumanidad. Rafael Grillo. 2. El manifiesto post-humano. Robert Peperell 3. Fantasmas inocentes. Alberto Mesa 4. La especie humana no es el fin. Jos Cordeiro 5. Quemando cromo. William Gibson 6. Historia del cine ciberpunk. (Captulo 16) Total Recall. Ral Aguiar

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ES LA HORA DE PENSAR LA POSTHUMANIDAD Por Rafael Grillo. El impacto de las posibilidades tecnolgicas en el devenir humano da origen a la Parafilosofa Un problema nuevo ha entrado al discurrir filosfico, en el campo de la tica y su relacin con las ciencias particulares: el impacto que los ms modernos avances de la ciencia y la tecnologa tendrn sobre los entornos fsicos, sociales, biolgicos y culturales del futuro humano, y de los dilemas morales que stos traen consigo. Esta nueva vertiente de la especulacin filosfica, en trmites de reafirmarse a lo largo del siglo XXI, tendr que enredarse en fabulosas proyecciones futuristas que la convierten en Parafilosofa, disciplina que tendr por delante la tarea de despejar el velo oscuro que cubre de incgnitas el maana. Cuando Robert Peperell publica, en 1995, The PostHuman Condition, tras ese ttulo, que es parfrasis del libro fundacional de J. F. Lyotard, La condicin posmoderna (1979), no slo anuncia una provocadora filiacin. Tambin est proponiendo un cambio de nfasis. A travs de la aplicacin de ciertos rasgos del espritu y del estilo caractersticos del postmodernismo, el autor se propone explorar temas que desestabilizan las concepciones tradicionales sobre la naturaleza humana y su superioridad en el universo conocido. Su libro debe leerse entonces como una crtica al humanismo clsico y un llamado a introducir nuevas consideraciones a partir de que las posibilidades sugeridas por la inteligencia artificial, las computadoras, la modificacin gentica y otras tecnologas del siglo XXI, son un desafo profundo al sentido de la predominancia humana. l pretende sentar las bases de una mentalidad adecuada para aceptar los entornos futuros que ya se vienen diseando desde ahora. De un post al otro En el orden del discurso, el impulso por Deconstruir Sistemas (Derrida) haba

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sacrificado en el altar posmodernista casi la totalidad de los sentidos humanos. Michel Foucalt anunci la Muerte del Hombre. La Muerte del Lenguaje fue obra de Roland Barthes. Jean Baudrillard proclam el arribo del simulacro tras la abolicin de la realidad. La Crisis de los Metarrelat os era evidente segn J.F.Lyotard. Y Francis Fukuyama hizo una despedida de duelo por el Fin de la Historia. Peperell contina en primera instancia es ta negacin al cargarse de un pistoletazo terico al Ser Humano. Pero en The PostHuman Condition intenta ir ms all. Est la bsqueda de una salida al hombre tragado por el vaco y la incertidumbre, perdido en los claustrofbicos callejones en los que el escepticismo, o el relativismo posmodernistas, lo dejaban. Y la salida la encuentra en las ventajas de una evolucin hacia la condicin posthumana merced a una mirada optimista respecto a los logros crecientes de la ciencia y la tecnologa. El posthumanismo trata de poner un signo ms, de llevar la neg acin dialctica hacia su momento positivo. Su propsito es satisf acer las ansias por un nuevo paradigma que contemple la capacidad humana para reorient arse y planificar su destino en pos de alcanzar el maana. No es nada casual entonces, ni gratuita reconversin espiritual, que Fukuyama, el mismo posmodernista tan criticado por dar se pultura a la historia (The End of de History and the Last Man, 1989), la haga renacer ahora en la nueva era (Our Posthuman Future, 2002). Nueva fecha y escenario Fueron las dcadas de los 80 y los 90, aquellas en las que el panorama filosfico, adormilado por el sopor estupefaciente de la s variantes del estructuralismo y de otras teoras burguesas, y por el conformismo de una legin de marxis tas que no atinaban a encarar las deformaciones que el socialismo real hizo a la teora, se despertara con los escandalosos alaridos del posmodernismo declarando el fin de la modernidad y la entrada en una nueva poca. Se encendi en ese momento la publ icitada polmica Modernidad vs. Posmodernidad, que a la larga ha podido traducirse en algunos provechosos reacomodos de doctrina a las nuevas realidad es y en las distintas modalidades de resistencia a un pensamiento nico o a la dominacin cultural poscolonial. Sin embargo, en los inicios de este milenio, junto a la necesidad acuciante de reflexin sobre ataques terroristas y su s consiguientes respuestas ag resivas y desmesuradas, que han puesto en peligro real la supervivencia de la humanidad; tambin el debate sobre los destinos de la ciencia y su aplicacin en el diseo del futuro del hombre viene a ganarse un espacio importante. Ms all de la Gentica La arista que le da ms relevancia al as unto aparece al reconocer, de entrada, que sentidos tan altos como la dignidad y la libertad humanas se han puesto en juego. De

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ah que vuelvan a formarse dos bandos pertrechados con agudas proposiciones: los posthumanistas y sus detractores. El poshumanismo, en su cruzada por una ciencia que nos eleve ms all de las actuales limitaciones humanas, se hace partidario de las posibilidades de manipulacin de los genes propiciadas por el descubrimiento, dentro de la estructura del ADN humano, de los segmentos de gen implicados en las distintas funciones y caractersticas humanas. Sus rivales alegan que el hecho de la aleatoriedad, y no la intervencin de otro ser, decidiendo sobre nuestra constitucin gentica, es todava hoy una garanta de libertad. No somos objetos, sino personas -amplan. Ello demanda no ser tratados como una cosa, como productos diseados por una voluntad ajena. Y encuentran aqu un significado preciso para la dignidad humana. Tales divergencias justifican que al calor de la contienda se acerquen supercompletos del pensamiento mundial. El escenario y los contendientes El escenario no poda ser ms evocador: la misma Alemania que pari a Hegel, Marx y Nietzche. Aquella en que los nazis declararon la superioridad de una raza y arrastraron al mundo entero a la guerra y la muerte. Los filsofos enfrentados son exquisitos. Peter Sloterdijk (1947) estudi Filosofa, Germanstica e Historia en las universidades de Munich y Hamburgo y en la actualidad es catedrtico de Filosofa en la Hochschule fr Gestaltung de Karlsruhe. Con la publicacin en 1983 de Crtica de la razn cnica salt a la fama universal, pues se convirti en el libro de filosofa ms ledo y debatido. Extraamiento del mundo, de 1993, le vali el Premio Ernst Robert Curtius. Su contrario es nada menos que el ltimo gran descendiente de la influyente Escuela de Frankfurt, Jrgen Habermas (1929), el hombre que mejor resisti al empuje de los posmodernistas con su tesis de la modernidad como un proyecto inacabado. Defensor de la Lgica como tarea de la Filosofa, acostumbra a practicar el abstencionismo filosfico cuando se trata de arbitrar sobre dilemas morales particulares. Esquina azul Sloterdjik irrumpe con Normas para el parque humano (Siruela, Espaa, 2000). Este libro, al que se le apuntan valores literarios junto al intelectual, desat el escndalo por declarar el fracaso del humanismo al que tilda de utopa de la domesticacin humana. A la filosofa le impone entonces como tarea repensar la esencia de lo humano sin temor a separarse de esa caduca tradicin humanstica. Con una visin ampliamente optimista respecto a las oportunidades de la nueva realidad tecnolgica y partidaria de la seleccin gentica, se le ha achacado cierto coqueteo con la fantasa nietzcheana del Superhombre y una analoga de la sociedad

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moderna con un parque zoolgico humano en el que una elite de supuestos sabios planificara la vida de los dem s con espritu de empresa. Esquina roja Habermas llama a Peter un John Wayne de los intelectuales y responde con El futuro de la naturaleza humana (Paids, Barcelona, 2002). Abandona as su postura habitual de no discurrir sobre tica pues consid era que el nuevo problema concierne a cuestiones que afectan a toda la especie hum ana. Los que defienden formar una nueva elite mediante seleccin gentica no son mejo res que lo que quisieron crearla a partir de una raza -declara. Justifica que la nueva tcnica intervenga solamente para evitar enfermedades graves; y considera como una amenaza para la sociedad que se establezca lo que en EE.UU. ya nombran shopping in the genetic supermarket o sea que los padres puedan elegir, como en un mercado, las caractersticas ge nticas de los futuros hijos: el sexo, la altura, el color de los ojos. Qu sucedera -se preguntasi el adolescente no est de acuerdo con los rasgos elegidos por sus padres? Adems, cmo algui en puede arrogarse el derecho de saber lo que es potencialmente bueno para otros? Los hombres slo son libres e iguales si no han sido predeterminados genticamente discurre. Y se explica con la metfora sagrada: "Dios determina al hombre en el sentido de que lo dota para ser libre y le obliga a serlo. No hay que creer en las premisas teolgicas para ver que si un par sustituye a Dios, se altera algo fundame ntal: la simetra e igualdad entre seres humanos". Por lo que, cuando un hombre intervenga en la combinacin casual de la secuencia cromosmica de otro, se estar dando el paso para "destruir aquellas libertade s que aseguran la diversidad de las personas". La tica no puede subordinarse a la Ciencia -es su principal llamado. Y el rinconcito neutral Ellos, y tambin otros de renombre, continan intercambindose argumentos pesados. Mientras, resulta difcil para cu alquier ser humano pelearse con la ciencia que aligera el trabajo, dispensa comodidades y cura enfermedades; aunque sea la misma que incorpora a la guerra sofisticados instrumentos para matar, o la que hace aumentar el desequilibrio entr e las riquezas que atesoran los dueos de la tecnologa y las carencias de los desposedos. El Mal no est en la propia ciencia. Si no en quin o cmo la utiliza. El viejo argumento de la neutralidad subsistir an, servido para nosotros, los que permanecemos humanos, los simples mortales. Llega la parafilosofa Una conclusin ms puede sacarse de este combate con un desenlace an por definir.

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Que un problema nuevo -aunque no tanto, pero s fortalecidoha entrado al discurrir filosfico, en el campo de la tica y su relacin con las cienci as particulares. Lo que se discute a partir de este moment o es sobre el impacto que los ms modernos avances de la ciencia y la tecnologa tend rn sobre los entornos fsicos, sociales, biolgicos y culturales del futuro humano. Y de los dilemas morales que estos portan consigo. Comoquiera que esta vertiente de la especulacin filosfica, en trmites de reafirmarse a lo largo del siglo XXI, tendr que enredars e en fabulosas proyecciones futuristas que al menos durante algn tiempo permanecern distantes de ser confirmadas por los alcances progresivos de la ciencia y la so ciedad-, podra establ ecerse un paralelo con otra disciplina que luch a travs del siglo XX por esta blecerse como ciencia: la parapsicologa. Aquella se ha empeado en dignificar los fenmenos psi o paranormales, hacindolos explicar mediante inauditas cualidades me ntales como la telepata, la proyeccin del cuerpo astral y la telekinesis. La nueva, llammosle entonces Parafilosofa, tendr por delante la tarea de despejar el velo oscuro que cubre de incgnitas el maana. Deber contar para tal reto con la imaginacin, el sentido comn y la responsabi lidad tica. Y quin sabe si hasta con una autntica precognicin del futuro, asumiendo que sta fuera de veras posible. Rafael Grillo es Periodista y psiclogo. Ed itor de la publicacin digital cubana Cubahora

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EL MANIFIESTO POSTHUMANO ENTENDER CMO EL MUNDO EST CAMBIANDO ES CAMBIAR EL MUNDO ROBERT PEPERELL I DECLARACIONES GENERALES 1. Ahora est claro que los humanos no son las cosas ms importantes del universo. Esto es algo que los humanistas no aceptan todava. 2. Todo el progreso tecnolgico de la sociedad humana se encamina hacia la transformacin de la especie humana tal como hoy la conocemos. 3. En la era posthumana muchas creencias se deshacen no menos la creencia en los seres humanos 4. Los seres humanos, como los dioses, slo existen puesto que creemos que ellos existen. 5. El futuro nunca llega. 6. Los humanos no nacemos iguales pero es muy peligroso no pretender que los somos. 7. En la era posthumana, las mquinas no sern ms mquinas. 8. Es una deficiencia de los humanos requerir de otros para que le digan lo que ellos ya saben. Y solo entonces ellos lo creern. 9. Los posthumanistas no caen en la trampa de imaginar una sociedad donde todo funcione bien. Las teoras econmicas y polticas a largo plazo son tan intiles como las predicciones del tiempo. 10. Surfea o muere. Usted no puede controlar las cosas pero puede manejarlas. 11. Ahora comprendemos que el conocimiento humano, la creatividad y la inteligencia son limitados en ltima instancia.

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12. Las mquinas complejas son una emergente forma de vida. 13. Una mquina compleja es aquella qu e trabaja sin que la comprendamos o controlemos completamente. 14. Igual que las computadores se desarrollan para parecerse a las personas, as los humanos desarrollamos para acercarnos a las computadoras. 15. Si podemos pensar como mquinas en tonces las mquinas pueden pensar; si podemos pensar que las mquinas piensan, entonces las mquinas pueden pensar como nosotros. DECLARACIONES SOBRE CONOCIMIENTO, HUMANOS Y FILOSOFA Si el conocimiento es una propiedad que emerge de una combinacin especfica de condiciones, para sintetizarlo no tenemos que remodelarlo de arriba-abajo. Slo tenemos que recrear las condi ciones en las cuales puede surgir. Esto requiere un entendimiento de cuales son esas condiciones. 1. El conocimiento no est exclus ivamente restringido al cerebro. 2. El conocimiento es la funci n de un organismo, no de un rgano. 3. Uno no entiende el conocimiento estudiando solamente al cerebro. 4. La mente y el cuerpo actan juntos pa ra producir el conocimiento. Si uno est ausente el conocimiento cesa. No hay pe nsamiento puro aisla do de un cuerpo. Para funcionar el cerebro debe estar conectado a un cuerpo, incluso si el cuerpo es artificial. El conocimiento es un efecto que surge por la cooperacin de un cerebro y el cuerpo; pensamos con nuestro cuerpo entero 5. El conocimiento slo puede ser consider ado como una propiedad inesperada. En este sentido se parece al hervor: dado el cal or suficiente, la gravedad y la presin de aire, el agua comenzar a hervir en una caldera. Podemos ver como es el hervor, podemos nombrarlo, no lo consideramos como algo misterioso, pero no podemos aislarlo de las condiciones que lo produjeron. De la misma manera, el conocimiento es una propiedad que surge de un juego especfico de condiciones 6. Decir que el pensamiento c onsciente no es exclusivamen te una funcin del cerebro no niega que el cerebro juegue un rol importante. 7. Los cuerpos humanos no tienen fronteras. 8. No pueden trazarse divisiones precisas entre ambiente, cuerpo y cerebro. El humano es identificable, pero no separable de las condiciones. 9. Conciencia (mente) y ambiente (realid ad) no pueden ser separados, ellos son continuos. 10. No hay nada externo a lo humano, porque la extensin de lo humano no puede ser fijada. 11. Si aceptamos que la mente y el cuerpo no pueden ser absolutamente separados, y que el cuerpo y el ambiente no pueden ser absolutamente separados, entonces abandonamos el parecer absurdo por la conclu sin consistente de que el conocimiento y el ambiente no pueden ser separados absolutamente.

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12. Primero nosotros tenamos a Dios, el hum ano y la naturaleza. Los racionalistas prescindieron de Dios, dejando al humano en conflicto perpetuo con la naturaleza. Los posthumanistas prescinden del humano dejando slo la naturaleza. Las distinciones entre Dios, naturaleza y humanidad no representan ninguna verdad eterna sobre la condicin humana. Esto simplemente refleja los prejuicios de las sociedades que mantuvieron las distinciones. 13. Las filosofas idealistas y ma terialistas, ambas, asumen una divisin entre la cosa que piensa y la cosa que es pensada, en tre la mente interna (cerebro) y realidad externa (ambiente). Si se quita esa divi sin ambas visiones se vuelven intiles. 14. Los idealistas piensan que las nicas cosas que existen son las ideas; y los materialistas piensan que la nica cosa que existe es la materia. Debemos recordar que las ideas no son independientes de la materi a y que la materia es justamente una idea. 15. La mayora de los problemas filosfico s son debates sobre el lenguaje. Ellos surgen debido a las asunciones equivocadas: a. que el lenguaje es consistente y b. Cu ando existe una palabra es porque existe una cosa que ella representa y c. que las cosa s que ellas representa n deben ser, en s mismas, consistentes. 16. La lgica es una ilusin de la imagin acin humana. Verdadero y Falso no existen en la naturaleza fuera del pensamiento humano III DECLARACIONES SOBRE CIEN CIA, NATURALEZA Y UNIVERSO 1. La ciencia nunca alcanzar el objetivo de comprender la naturaleza ltima de la realidad. Esta es una bsqueda vana, aunque muchos cientficos no lo reconozcan an. El universo siempre ser ms comp lejo de lo que podamos entenderlo. 2. El posthumano abandona la bsqueda de la naturaleza ltima del universo y su origen (ahorrndose mucho dinero en ese proceso). 3. El posthumano comprende que las preguntas ltimas sobre la existencia y el ser no requieren respuestas. La respuesta a la pregunta ' Por qu estamos aqu? no tiene ninguna respuesta. 4. Conocer la naturaleza ltima del universo requerira saberlo todo sobre el universo, todo lo que ha sido y todo lo que pasar. Si una sola cosa de esto no se conociera, esto implicara que todo conocimiento del universo es parcial, potencialmente incompleto y, por lo tanto, no ltimo. 5. Ningn modelo cientfico ser nunca comple to, sino siempre parcial y contingente. Para que cualquier modelo fuera complet o, habra que tomar en cuenta todos los factores que influencia, ninguno podra ser considerado insignifi cante. Como eso es imposible, la ciencia debe tomar una de cisin arbitraria s obre cules ignorar. Habiendo ignorado algunos factores ese mode lo es incompleto; sin embargo, eso no significa que sea intil. 6. El posthumano acepta que los humanos tengan una capacidad finita para comprender y controlar la naturaleza. 7. Todos los orgenes son finales y todos los finales son orgenes. La Teora del Caos ha sido ilustrada a menudo con la imagen del vuelo de una mariposa que causa una tormenta del otro lado del globo. Esto podra ilustrar la sensibilidad de sistemas a los

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estados iniciales, pero no tiene en cuenta qu hizo que la mariposa batiera sus alas una rfaga de viento?. 8. La lgica que se muestra consistente a escala humana no tiene necesariamente que seguirlo siendo cuando es aplicada a es cala microcsmica o macrocsmica 9. Nuestro conocimiento sobre el universo est constreido por el nivel de resolucin con el cual estamos capacitados para verl o. El conocimiento es contingente con los datos los datos varan con la resolucin. 10. Los cientficos se dan el privilegio de ordenar sobre el desorden bajo el supuesto que ellos descubrirn gradualmente las leyes esenciales de la naturaleza. Esto es un error fundamental; la naturaleza no es esen cialmente ni ordenada ni desordenada. Lo que pasa es que clasificamos como orden aquello que percibimos como patrones de informacin, como regular, mientras que la informacin que percibimos como irregular, despojada de patrone s, la clasificamos como deso rden. El aspecto de orden y desorden indica ms sobre el camino mediante el cual procesamos la informacin que sobre la presencia intrnseca de or den o desorden en la naturaleza. 11. La ciencia trabaja bajo el supuesto de un orden intrnseco universal. Asume que todos los fenmenos son sujetos a leyes fsicas y que muchas de esas leyes son bien entendidas, otras parcialmente entendidas, y algunas desconocidas. El posthumano acepta que las leyes no son cosas intrnsecas a la naturaleza, ni son ellas cosas que surgen puras en la mente y son impuestas por la naturaleza. Esto reforzara la divisin entre la mente y la realidad que ya hemos abandonado. El orden que comnmente percibimos alrededor de nosotros, as como el desorden, no es una funcin exclusivamente del universo o de nuest ro conocimiento, sino una combinacin de ambos, ya que ellos realmente no pueden ser separados. 12. Todo lo que existe en cualquier parte es la energa. Adems del hecho que con energa se conducen todos los procesos mate riales, la energa tie ne dos propiedades principales: a. Se manifiesta en una vari edad infinita de mane ras b. se transforma permanentemente 13. La apariencia de materia es una ilusin generada por interacciones entre sistemas enrgicos al nivel humano de resolucin. 14. Los humanos y el ambiente son diferent es expresiones de energa; la nica diferencia entre ellos es la forma que la energa toma. 15. El posthumano est enteramente abierto a las ideas de paranormalidad, inmaterialidad, lo sobrenatural, y lo oculto. El posthumano no acepta que la fe en los mtodos cientficos es superior a la fe en otros sistemas de creencias. IV DECLARACIONES SOBRE (DES)ORDEN Y (DIS)CONTINUIDAD 1. Orden y desorden son cualidades relativas y no absolutas. La prueba yace en el hecho de que ellas se definen la una por la otra. 2. Nosotros percibimos diferentes grados de orden y desorde n. Esa percepcin es contingente al nivel de reso lucin con el cual miramos. 3. Lo que percibimos como orden y desorden est a menudo determinado culturalmente. Los lgicos afirmarn hay maneras matemticas de definir el de sorden, entropa y complejidad maneras que son independientes de la subjetividad humana. Mientras

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estas definiciones puedan ser tiles en cierta s aplicaciones ellas quedarn abiertas a la interpretacin relativista. 4. En trminos posthumanos, las distinci ones aparentes entre las cosas no son el resultado de divisiones i nnatas en la estructura del universo, sino que son conjuntamente un producto de: a. La manera en que operan los procesos sensitivos en las entidades vivas b) la variedad de formas en que la energa se manifiesta en el universo. 5. Las maneras en que esa energa se manifiesta son percibidas por un observador que puede siempre describirlas con dos cualid ades simple: continuidad y discontinuidad. La continuidad es no interrupcin del es pacio-tiempo. La disc ontinuidad es una ruptura en el espacio tiempo. Ambas cualidades pueden ser discernidas en todos los eventos en dependencia de cmo se les mire. Lo ms importante es que ellas se experimentan juntas : 6. Las manifestaciones de energa no deben ser pensadas como intrnsecamente continuas o discontinuas. Los estados energticos aparecen como continuos o discontinuos a un observador dependiendo desd e donde se le mira. La propiedad de (dis) continuidad es un contexto sensorial. 7. Lo que distingue unas cosas de otras es la discontinuidad percibida que ellas muestran. La diferencia en manifestaciones de energa entre un filsofo y una silla permite a cada uno de ellos ser distinguido. 8. El nivel de complejidad de un sistema no puede ser definido en trminos objetivos (absolutos). La complejidad es una funci n de la cognicin humana, no una propiedad intrnseca de nada que podamos mirar. V DECLARACIONES SOBRE PENSAM IENTO, SIGNIFICADO Y SER Tanto como los modelos sobre el trabajo de l cerebro sean defectuosos (basados en falsas premisas), la creacin de una c onciencia sinttica ser impracticable. 1. El pensamiento humano es algo que ocu rre en cofuncionamiento con el cuerpo humano. No es necesario identificar donde ocurre porque l no ocurre precisamente en ninguna parte. 2. Estamos tentados a pensar de los pens amientos como bloques de datos en el cerebro. Esto es un error que refuerza una visin esttica de la actividad mental. Esto es como si: tomando el mapa del metro londinense como una analoga de cmo trabaja la mente, algunas gentes digan: Cada una de las estaciones del mapa representa uno de nuestros pensamientos y las lneas representan los vnculos entre ellos. Las lneas son lo que nos permite ir de pensamiento a pensamiento. El posthumano argumenta que El pensamiento no es una estacin en el mapa, sino la ruta de una estacin a otra. O sea, el pe nsamiento est actuando ms en el proceso de viajar que siendo en un destino particular. 3. Dado que el pensamiento est activado, po r cualquier razn, l consiste en un proceso de viaje a travs del medio cognitivo que soporta la mente. Un pensamiento no existe si no est siendo pensado, de otro modo l permanece como un campo de potencialidad, un atractor. El viaje ms probable que un pensamiento puede tomar, una vez activado, define su sendero. Pens amientos similares tomarn similares caminos.

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4. Los caminos pueden ser creados por di versas vas, incluyendo la experiencia directa, el aprendizaje, una cognicin anteri or o en el propio acto de pensar. En trminos neurofisiolgicos, las vas incluyen la conexin entre neuronas y la probabilidad de su roce, pero no restringido a eso. Sobre to do, el tejido neural no es una sustancia esttica. Est continuament e cambiando en respuesta a la estimulacin y activacin en funcin de la adaptacin tal como los msculos y la piel. 5. El sendero que toma un pensamiento no es unidireccional en el sentido que normalmente creemos los caminos. Un pensamiento puede tomar muchas rutas simultneamente. La ocurrencia de un pens amiento particular pu ede requerir que se combinen muchos pensamientos diferentes. 6. El hecho de que diferentes pensamientos puedan yacer en diferentes caminos, cada uno de los cuales es distinto en la mism a medida que cada pensamiento es distinto, nos muestra cmo podemos imaginar cosas que nunca hemos visto. Nosotros no podemos ver a una chica con los ojos de un caleidoscopio, pero podemos imaginarnos como lucira haciendo una imagen compuesta de sus componentes, es decir viajando a travs de diferentes caminos a la vez. 7. La actividad del pensamiento es regulada por el conducto de energa en el medio cognitivo. Este medio no es diferente de ningn otro sistema en el que se presenta un proceso particular de transformacin de la energa. Donde dos pensamientos son continuos (por ejemplo, azul y cielo en la se ntencia El cielo es azul), la conexin entre cada uno de esos pensamientos est bi en establecida y requerir poca energa. Cuando dos pensamientos no estn bien c onectados (por ejemplo, entre mirra y cabrestante en la frase El cabrestante de mirra) ms energa se requerir para fusionar los pensamientos en una conexin. 8. Ideas que pueden proceder unas de otras con relativa mente poco esfuerzo pueden ser consideradas continuas. Ideas que requier en gran esfuerzo para viajar entre ellas pueden ser consideradas discontinuas. 9. La presencia o ausencia de significado est determinada por el monto de energa requerida para pasar de un concepto a ot ro. El significado se dificulta con la coexistencia de conceptos se mnticamente lejanos, o sea, cuando no hay una conexin bien establecida entre ellos. De cualquier modo, la senda entre conceptos que tienen poca o ninguna conexin puede hacer ms dificultoso el viaje. Por ejemplo, en la frase Resuena la viril avispa de bajo del plato, mientras no tenga sentido, es ciertamente difcil de ensamblar por el estnda r de la mayora de las frases. 10. Para mantener un sentido del ser, el hom bre establece la con tinuidad en respuesta a los estmulos que recibe del ambiente. Tal estmulo es estable o inestable en dependencia de que el ambiente muestra di ferentes montos a cada uno. El desarrollo de una va estable del pensamiento, la cual corresponde a estmulos estables, genera una sensacin de orden. Con el tiempo tal estabilidad se desarrolla en el sentido del ser. 11. Donde el sentido del orden no est perpetuamente amenazado por la recurrencia de estmulos aleatorios no existe la com pulsin a reafirmar el orden. As, desde que los hombres estn continuamente enfrentados con estmulos ambientales, es necesario reafirmar el orden (mantener el sentido) para no disolverse en el caos, perdiendo el sentido del ser 12. En trminos posthumanos, no es tan impor tante a travs de qu mecanismo este proceso de ser ocurre porque el mismo efecto puede ser logrado por muchas vas

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diferentes. Es verdad que debemos aprender del humano lo que ellos necesitan para ser, pero eso no significa que sea esa la nica va que pueda implementarse. VI DECLARACIONES EN LA INCERTIDUMBRE 1. La era del humanista se caracteriz por la certeza sobre el funcionamiento del universo y el lugar de los humanos dentro de l. La era del posthumano se caracteriza por la incertidumbre sobre el funcionamien to del universo y sobre lo que es ser humano. 2. Qu es un humano? Existe tal cosa? Son la s preguntas que se introducen en la era posthumana y que no eran una preocupacin en la era humanista 3. Histricamente, podemos llamar a la era posthumanista La Edad de la Incertidumbre, nacida en el perodo siguiente a la I Gu erra Mundial desde que se introdujo la fsica cuntica y el cubismo. Las consecuencias de ambos hechos dejan una cosa clara: en palabras de Heisenberg, No existen las cosas, solo probabilidades. 4. La incertidumbre se vuelve familiar. Existe incertidumbre sobre el empleo del tiempo de vida, sobre la teora poltica y econmica, sobre lo que le est pasando al ambiente, sobre si el progreso cientfico es siempre beneficioso y sobre hacia dnde la tecnologa est llevndonos. 5. Qu es cierto de lo que decimos? S lo lo que queramos aceptar como cierto por alguna otra razn. 6. En trminos posthumanos la incertidumbre no es algo a temer. Lo que ha cambiado es que es ahora mucho ms difcil imponer la autoridad desde que el incremento del flujo de informacin disminuye la autori dad. Hay ms informacin, luego, hay menos falso sentido de certeza. La certeza, como la creencia, solo se so stiene en la carencia de informacin. 7. La incertidumbre es cierta. VII DECLARACIONES SOBR E ARTE Y CREATIVIDAD La produccin y apreciacin del arte es una facultad particularmente humana. Es citada a menudo por los humanistas como la ms alta expresin del pensamiento humano y la cualidad que nos distingue fundamentalmente de las mquinas. Por tanto, habra que admitir que la era posthumanista no puede comenzar totalmente hasta tanto no pueda lanzarse el desafo a los humanistas. Para desarrollar una mquina que pueda producir y apreciar el arte, primero debemos te ner claro conocimiento de lo que el arte es. 1. Qu es arte? Una definicin til es que describe cualquier artculo del mercado de arte. Nosotros debemos distinguir entre un objeto de arte y un objeto estticamente estimulante. Un objeto de arte es un artculo que se comercia en el mercado de arte. Y Un objeto esttico es aquel que se aprecia por su calidad esttica. Algunos pueden ser ambas cosas como los Lirios de Van Gogh. Hay cosas que pueden ser objetos estticos pero no ser arte, como una puesta de sol o un arcoiris. 2. Mucha gente piensa que el arte moderno no es arte por que lo consideran falto de valor esttico, inclus o aunque adquiera altos precios en el mercado del arte.

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Ellos simplemente confunden el valor del arte y el valor esttico de un objeto. Esos dos valores deben ser inmedi atemente separados, aunque, por supuesto, enlazados. El arte es un artculo como cualquier otro, dijo Daniel Kahnwe iler, el vendedor de Picasso. El arte es un artculo esttico. 3. Para aclararnos, el mercado del arte pue de ser definido como una red identificable de instituciones y organizaciones comerc iales, que colectivamente consolidan, promueven y venden arte. 4. El arte es (y siempre ser) elitista y exclusivo en funcin de mantener su valor financiero y prestigio. Muc hos artistas modernos usan el elitismo esttico para garantizar una exclusividad que, a su vez, aumenta sus valores. De hecho, el arte funciona para distinguir ricos de pobres. 5. El buen arte es estticamente estimulante, el arte malo es estticamente neutral. 6. El criterio que determina sobre si algo es estticamente estimulante o estticamente neutral est en parte sujeto al cambio social. 7. El buen arte siempre contie ne elementos de desorden (discontinuidad). El arte pobre simplemente refuerza el orden preestablecido. 8. El arte bueno promueve la discontinuidad, el arte malo da fuerza a la continuidad. 9. La discontinuidad promueve experien cias estticamente estimulantes y la continuidad produce experiencias estticamente neutrales. 10. La discontinuidad es la base de toda creacin, pero la discontinuidad no tiene sentido sin la continuidad. 11. Una rica experiencia esttica puede gene rarse por la percepcin, simultnea, de continuidad y discontinuida d en el mismo evento. 12. La capacidad de estimular reside en ba lancear cantidades re lativas de orden y desorden en el objeto. Es o tambin se cumple en la composicin musical y la literatura. De cualquier m odo, ningn juicio puede hacerse alejado del hecho que los valores de orden y desorden son pr escritos por el acuerdo social. 13. El arte posthumano usa la tecnologa para promover discontinuidad. Las sociedades saludables toleran la prom ocin de discontinuidad desde que ellos comprenden que los humanos necesitan exponerse a ella, a pesar de ellos. Las sociedades no saludables no enfrenta n la promocin de discontinuidad. 14. Creatividad no consiste en la produccin de algo completamente nuevo. Consiste en combinar cosas que ya existen, pero que han sido previamente concebidas como separadas. La creatividad y la apreciaci n esttica son, ambas, funciones de la habilidad humana de modificar las conexiones en las rutas del pensamiento, o tenerlas ya modificadas. 15. El proceso de estimulacin esttica se fo rtalece cuando los con ceptos son forzados a unirse a partir de locaciones diversas in una va discontinua. La cantidad de energa requerida para contemplar conceptos di versos produce la ansiedad fsica de excitaccin familiar a aquellos que aprecian el arte. VIII DECLARACIONES SOBRE LOS SERES SINTTICOS Nosotros no contamos an con mquinas que puedan aprender. Sus habilidades estn limitadas corrientemente por el hecho de que sean lgicas. La lgica es un sistema

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autorreferencial idea lizado desarrollado por la mente humana. Hay pocas cosas que se comporten de manera menos lgica que lo s humanos, por eso ninguna mquina que se restrinja a usar la lgica mostrar caractersticas humanas. 1. Corrientemente, la respuesta de las com putadoras es predecible. La era posthumana comienza completamente cuando la salida de la s computadoras se hace impredecible. 2. La mayora de las mquinas de inteligencia artificial estn hermticamente selladas. La complejidad de los clculos que ellas pueden realizar est limitada. Son sensibles solamente a un nmero finito de estmulos y el cociente de aleatoridad introducido en ellas es muy pequeo. 3. El pensamiento humano no es un sistema lineal y hermtico. Hasta que no interioricemos que mente, cuerpo y am biente no pueden separarse, no podremos regular el impacto de ningn estmulo ambien tal en el proceso del pensamiento, no importa cuan diminuto nos parezca. 4. Lo que es esencial al funcionamiento de la conciencia humana es que la mente recibe una entrada continua de estmulos aleatorios del ambiente. La mente humana ha evolucionado para absorber esos inesperados y discontinuos estmulos. 5. La compulsin a afirmar el orden ante lo s estmulos aleatorios contribuye a nuestro sentido del ser. Luego, es obvio que si vamos a crear una intelig encia sinttica que tenga un sentido de ser como el que reconoc emos en nosotros, debe ser sensible al mismo nivel de interrupci n del azar que los humanos poseen. Debemos tener una compulsin a reafirmar el significado ante lo s estmulos estables e inestables, aunque tambin siendo capaces de adaptarse y aprov echarse de las posibilidades creativas ofrecidas por el estmulo no lineal. 6. Si nosotros aspiramos a producir un a inteligencia sinttica que demuestre creatividad, entonces necesitamos estar pr eparados para establecer conexiones entre sus pensamientos que sean discontinuas. Esto se lograr hacindolo perpetuamente sensible a los estmulos aleatorios. 7. Si nosotros aspiramos a producir una inteli gencia sinttica que muestre apreciacin esttica, entonces debemos prepararla pa ra sentir continuidad y discontinuidad simultneamente, sin romperse. Aunque esto causara excitacin en la mquina, an debe determinarse hasta que punt o sera agradable (tolerable). 8. Los humanistas se ven a ellos mismos como seres distinto s en una relacin antagnica con sus ambientes. Los posthumanos, por su lado, miraran su propio ser como incluido en un mundo tecnolgicamente extendido. Versin al espaol de Rafael Grillo. El original en ingls puede ser revisado en la pgina oficial de Robert Peperell en Internet ( www.robertpeperell.com )

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Cuento made in Cuba: FANTASMAS INOCENTES Alberto Mesa Comendeiro. (Premio Guaican 2005) De todos los oficios que hay en el mundo, por qu el de matar tiene que ser el peor? Ser un asesino no es tan terrible como todos piensan. No es ms que un trabajo como otro cualquiera. A fin de cuentas, si todos tienen que morir tarde o temprano... Matar tambin es el nico oficio que no necesitamos aprender, porque lo llevamos en los genes desde mucho antes de ser civilizados. Matar es un placer, un gozo primordial, y el nico arte que ha sobrevivido a todas las culturas. Un arte que encierra la mayor de nuestras contradicciones: no queremos morir pero nos encanta matar! Es algo que todos saben. Algo que yo s. Y no me importa. Ni a nadie. Es mi oficio; yo mismo lo eleg y no soy menos humano por eso. O tal vez s lo soy. No s. Tampoco s si estoy orgulloso de serlo (hubo un tiempo en que s, y tanto...) o es slo la necesidad imperiosa de justificarme, de justificar lo que hago. Miro el arma en mi mano y en el brillo de la luna reflejndose en su pulida superficie metlica me parece ver tambin todo mi pasado. No es posible dejarse atrs a s mismo. Pesan demasiado los aos y la sangre. La de los otros o la propia, qu ms da. No tiene sentido huir, tampoco esconderme. Para m no existe lugar seguro. Ningn refugio puede cobijarme, ni puedo huir de m mismo. Pero estoy cansado.

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Qu paradoja. No puedo permitirme estar cansado. No debera. No se supone que descanse mientras quede alguien que eliminar. Y siempre hay alguien que eliminar. Entonces, por qu estoy cansado? No soy viejo. Mi cuerpo es an robus to y elstico, lleno de energas. Ser tal vez que me preocupa ver tanta muerte y no poder ver la ma. Estar muerto y no me habr dado cuenta? No. Estoy vivo. El dolor no miente. Pero esta vida no es como la imagin una vez. Lo peor es que no puedo permitirme tener sentimientos. Me lo advirtieron, pero an as a veces lo olvido. Matar es mi negocio. Nada personal. Cobro por ello. Para alguien como yo, eso es fcil... debera ser fcil. Era fcil. Ya no. S, aunque mi cuerpo an sea joven, mi mente se ha vuelto vieja. Tengo que admitirlo. No he podido adaptarme del todo a estos nuevos tiempos. Siempre pens que con mi entrenamiento en el ejrcito ya estaba preparado para todo. Que nada podra ser peor que el campo de batalla. Y para un asesino profesional el mundo entero es campo de batalla. Me pareca que todo estaba claro. No importa lo refinado de los mtodo s, matar sera siempre lo mismo. Me equivoqu. Nadie est nunca suficientemente preparado para el cambio, o quizs es que en estos tiempos todo est cambiando de masiado rpido. Y no hablo de las nuevas tecnologas. Esas slo simplifican el asunto. Hablo del objetivo en s, de mis vctimas. Mi oficio es asesinar. El peor de los oficios. Asesinar gente... que no existe. En las ltimas dcadas los progresos de la gentica y la biologa molecular han modificado radicalmente nuestra concepcin de la vida. Y nuestro poder para actuar sobre ella Desde hace aos la gentica es una de las disciplinas cientficas que m s inters despierta en el pblico, la que mayor atencin recibe por parte de los medios de comunicacin. De

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entre todos sus avances, los ms releva ntes han sido la secuenciacin del genoma humano y la clonacin, pasos increbles hacia el develamiento del origen de la vida que tambin han hecho posibles grandes progresos en la medicina, en la biotecnologa y en otras industrias como la alimentaria. Pero toda moneda tiene dos caras. Y cuando va a parar a manos equivocadas, stas siempre se las arreglan para sacar le brillo a la ms oscura de las dos. En todo nuevo e importante avance cientfico acaban tarde o temprano metiendo sus narices los militares. Y ellos slo tienen un propsito: hacer ms eficiente la guerra. As surgieron los soldados clnicos. No pareca mala idea. Que su hijo pueda estudiar o trabajar tranquilo en casa mientr as una copia suya se sacrifica por el pas. Tuve varios bajo mi mando. No eran superhombres sin mi edo a la muerte. Sufran cuando eran heridos. Moran. Y el sa ber que haba otras ci en copias de ellos mismos dispuestas a ocupar su luga r no les ayudaba a soportar el dolor... Despus de que los militares convierten la magia cientfica en hechizos de muerte vienen siempre las megacorporaci ones, con sus legiones de bien pagados especialistas expertos en descubrir los ms oscuros deseos de los hombres y hacerlos realidad. Siempre que pueden pagarlos, claro. Y mientras ms raros son los sueos ms caro sale volverlos realidad. Todos los millonarios tienen sus sitios privados y secretos a los que no permiten que nadie se acerque. Ni siquiera yo. Nunca me he engaado creyendo que me consideran uno de ellos. Yo soy slo alguien que hace su trabajo sucio. Si no estuviera, otro podra hacerlo. No es a m a quien necesitan, sino slo a mi habilidad. Matar es fcil, cualquiera puede hacerlo alguna que otra vez. Matar muchas veces es un arte, y yo soy un artista habilsimo. Es esa habilidad lo nico que me hace valioso para ellos. Es por esa habilidad que me pagan suma s fabulosas, aunque para ellos sean slo migajas. Los sueos prohibidos siem pre estn relacionados de alguna forma con el sexo. Y con la muerte. Eros y Tanathos. Amor y muerte. Amar hasta morir, y de nuevo, y de nuevo, y de nuevo... La ciencia y la tecnologa han hec ho posibles nuestros sueos... y nuestras aberraciones.

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El sexo virtual pas de moda. A la mayor a de los clientes les molestaban los trajes de datos interactivos y muchos hasta desarrollaban algn tipo de alergia tras el uso continuado. Hasta el software de las c onsolas simestim mejor diseadas poda ser penetrado y saboteado por algn hacker avispado. No hay nada como la carne. Y hoy por hoy la carne y la nove dad son los SUEC de la Genetics Dreams. S uper Estrellas Clonadas. O se ra mejor decir prostbulos superexclusivos. Si no lo ha probado an, no se lo pierda Sus ms locos sueos vueltos realidad. Sus ms sucias fantasas al alcance de la mano. Ahora puede us ted acostarse con la mujer de sus sueos: gran actriz, cantant e, supermodelo, Naomi Campbell o Madonna, Mena Suvari o Cher. La diva de su pr eferencia, en su cama, dcil a todos sus caprichos... y adems, completamente virgen. Los servicios de clonaci n cubren todos los gustos. El ADN lo venden las mismas superestrellas y a buen precio. Sus as esores de imagen lo consideran buena publicidad. Tambin ha surgido toda una casta especializad a de ladrones de genotipos a los que les basta con un cabello, una got a de saliva o de sudor de las pocas recalcitrantes. Al principio las feministas protestar on contra la objetiz acin de la figura femenina... luego empezaron a aparecer los prim eros clones de placer masculinos y ya nadie les prest atencin. En realidad, creo que nunca nadie les prest mucha atencin a esa pandilla de frgidas histricas. La Genetics Dream ha creado todo un sistema, muy organizado. Usando las ms modernas tcnicas de programacin hipn tica, cada clon se le implantan bloqueos mentales, tanto para asegurar su docilid ad y obediencia como para impedirles cualquier reaccin violenta. Aunque estoy seguro de que algunos clientes preferiran que les opusiesen cierta resistencia, lo mejor para el negocio es no correr ni el ms mnimo riesgo. Por eso es que los clones son tambin de usar y tirar. Otra clase de condicionamiento mental gara ntiza que una vez que el correspondiente cliente haya acabado de dar rienda suelta a sus fantasas, su vctima? Objeto? Juguete? deje de respirar. No es un problema para la comp aa; con el ADN de los originales pueden obtener todas las copias que necesiten, y rpido. Gracias a las l timas tcnicas de embriogenia acelerada, no cuesta mucho te ner listo un clon... y en cuestin de horas. De eso modo es posible incluso que varios clientes pueden usar un mismo "modelo" al mismo tiempo. Segn las estadsti cas, esos pedidos en serie se disparan cuando alguna nueva superestrella se pone de moda. Pero este negocio, como todos, tiene sus imprevistos. El instinto de conservacin es una fuerza tan poderosa que a veces ni siquiera la ciencia moderna logra vencerlo. A veces los bloqueos fallan, y algn clon se niega a complacer a su cliente y responde a la violencia con ms violencia. Generalmente es posible detenerlos a tiempo. Pero en ocas iones, en muy raras ocasiones, logran escapar, a veces incluso matando al cliente. Y es ah donde intervengo yo. Mi trabajo es seguirlas, encontrarlas... y neutralizarlas.

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Para siempre. Antes de que sea tarde y se haga pblico. Cualquier fallo en el sistema SUEC podra causar un escndalo, psima publicidad pa ra la imagen de la Genetics Dreams. Y ni hablar de la ve rdadera superestrella. Y si el cl on, en venganza, tratara de matar a la original para sustituirla? Y si es la es trella la que diera muerte a su rplica en legtima autodefensa? Cmo saber quin es quin? O una posibilidad siempre temida pero hasta ahora nunca verificada, que las dos establezcan una alianza. Imagnense, la s Supermellizas Cher, o el Tro Madonna. Qu pesadilla. Para impedir esto y cosas peores fue que me contrataron. Yo tena una reputacin en el ejrcito. Tras el xito de la operacin "Lluvia negra" mi nombre estaba en todos los peridicos y ciberredes. Por suerte, no mi rostro. Me buscaron. Yo era el candidato ideal para el trabajo de cazador de clones defectuosos. Pensaron que podan confiar en m, y no se equivocaban. Para un militar la obedien cia es como una segunda piel. Est acostumbrado a cumplir rdenes sin preguntar... a que ni siquiera le pase por la mente cuestionarse el por qu de esas rdenes, ni a sus jefes, ni mucho menos traicionarlos. Dejaron un mensaje en mi ciberconsola. Mi clave de identificacin es privada; as supe que era gente con recursos. Acud solo a la cita, como me sugirieron "amablemente". Fueron breves y precisos. Yo tena que matarlas antes de que tuvi eran tiempo de ver a nadie, de hablar con nadie, de saludar siquiera a nadie. No sera un crimen. Yo no soy un criminal. Matar a alguien que no existe, a una c opia, a un fantasma, no es un crimen. Ni aunque sea un fantasma inocente? El hombre que se entrevist conmi go era gris y olvidable. Mi nombre no importa, ni el de los que van a contratarte. Te conocemos bien, me dijo, y sent el peso de un poder inmenso respaldando cada una de sus palabras. Saba que yo era capaz de matarlo slo con mis manos en menos de un segundo, pero no pareca ni mnimamente preocupado Sabemos que eres un experto. Te pagaremos bien. Y me explic lo que se esperaba de m. Fue la primera vez que escuch el eufemismo "neutralizar" Las fugitivas estn dispuestas a todo, y eso las vuelve tremendamente peligrosas. La mayora de nuestros agentes de seguridad tendran grandes dificultades en neutralizarlas, y podran hasta morir en el intento. No podemos correr ese riesgo. Comprendes? Comprend. Bien. Una cosa ms. Trabajars solo. Si te asocias con algu ien, y sabremos si lo haces, te lo aseguro, sers inmediatamente neutralizado. No eres el nico que trabaja para nosotros. Pero no conocers a ninguno de tus colegas. Y, por supuesto, aunque

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siendo legalmente estricto lo que haces no es un crimen, si alguna vez caes en manos de las autoridades, negaremos t odo vnculo contigo. Est claro? Re... prudentemente, para mis adentros. Sus amenazas no me asustaban. Para alguien acostumbrado a tratar con la muerte, su fantasma ya no infunde miedo. Algo ms continu siempre con el mismo tono de voz tranquilo. A la vez un favor... y un consejo. No te comprometas sentimentalmente con ninguna de tus presas. Digamos que... empaara tu visin de las cosas. Entiendes? Dije que s, que entenda y yo mismo me lo cre. Pero menta. Aunque no fue hasta ahora que lo supe. No poda darme el lujo de saberlo. Ellos conocan muchas cosas de m. Llevaban aos estudiando mi expediente. Era lgico suponer que estaran vigilndome. En cualquier caso, yo no les tema, y el dinero nunca viene mal. Pagaban bien, muy bien, y no les importa ban mis mtodos, slo mis resultados. Siempre pude hacer las cosas a mi manera. Comenc a trabajar enseguida. Casi nada saba de mis pres as. Casi nada preguntaba. Con su cara y la zona de la que haban huido sola bastar. Era rpido y discreto. No violaba la ley, porque en realidad ellas no existan legalmente, ni es taban registradas en ninguna parte. Pero si alguien me hubiera visto matar a cualquiera de ellas, podra haber intervenido, o llamado a la polica, y hay tantas balas perdidas en este mundo... Nunca llev una cuenta de mis vctimas. Pero fueron muchas. Para alguien acostumbrado a detectar y eliminar soldados enemigos bien camuflados en la selva, seguir a aquellas mujeres superllamativas en la selva urbana y luego neutralizarlas resultab a casi demasiado fcil. Casi. Cuando uno lleva mucho tiempo en un campamento militar, entrenando duro, se vuelve ms resistente a todo... excepto a las mujeres. Ellas estn en nuestros pensamientos aun cuando creemos que las hemos olvidado. Es por eso que, no importa lo fuertes que seamos, siempre seremos dbiles ante ellas. Tonto de m al pensar que yo era diferente. Cuando la vi por primera vez, supe que yo tambin era tan dbil como los dems. Lleg bastante lejos. La rastre hasta este pueblito, la en contr y la segu durante horas, de bar en bar, y la esper a la salida de uno, en la so litaria oscuridad. La vi en cuanto sali a la calle. Ella tambin me vio y se encogi como esperando lo inevitable. Entonces fue cuando, en contra de mi costumbre, hice algo puramente emocional, y no impulsado por un cuidadoso razonamiento. Estbamos solos, pero no le dispar. La dej escapar. Se perdi entre las sombras de la avenida. Casi inconscientemente mi mano derech a aferraba el mango de la pistola.

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Luego me dije que me sera fcil justific ar el error. Era tarde en la noche. La ciudad dorma. No estaba en horario de trabajo... Pero los asesinos no tienen horario de trabajo. Me qued largo tiempo, inmvil, conten iendo el aliento como si todava pudiera escuchar el sonido de sus pisadas de bestezuela acosada alejndose sobre el asfalto en desesperada carrera por sa lvar su nica pos esin: la vida. Pero el silencio era tan impenetrable como las sombras que se la haban tragado. Saba que slo tena una oportunida d entre diez de que se salvase. Haba otros como yo. Y yo no crea en los milagros. Pero esta vez quise creer. Yo la conoca de siempre. Todos la conocan. Era una ms de las tantas diosas de las pantallas. O mejor dicho, su fantasma. Un fantasma inocente. Uno siempre cree que esas mujeres no son reales. Falso. Ahora s que, aunque parezcan divinas, perfectas, inalcanza bles, ellas son tan humanas como nosotros. Incluso ms, a veces. Fue una noche inolvidable. Las horas pasa ban, pero yo continuaba all, de pie, mirando la lejana, sin sentir sueo ni agotamiento, con la es peranza de verla regresar a pronunciar al menos una palabra de grat itud, de ver de nuevo sus ojos negros. An sabiendo que al otro da tendra que volver a mi trabajo, a la rutina de siempre. Que al otro da tendra que olvidar. No me importaba que me mataran. Ms difcil me pareca conseguir olvidar. Y no lo consegu. Cuando despert al da siguiente en el hotel, segua pensando en ella. Lo peor era saber que haba otros co mo yo que acabaran el trabajo que yo haba dejado a medias. Que quizs ya lo habran acabado. Ella sera entonces slo un cadver como tantos otros pudrindose en la morgue. La morgue? No estaba lejos de mi hotel. Tuve una idea loca. Por qu no? Para salir de dudas de una vez. Porque lo peor era la incertidumbre. Se dice fcil. Pero haca falta valor, mu cho valor para enfrentar... lo que fuera. Encontr ese valor, en al guna parte. No importa dnde.

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Slo tena que caminar dos cuadras por la calle principal, luego doblar por el parque y descender hacia el malecn. All, ba jo del puente y junto al mar, estaba el hospital, y en sus stanos, la morgue. Era ya medioda, pero el sol no me pareca luminoso, sino oscuro. Camin lentamente hasta el ocano, trat ando de no pensar en lo pe or. Pero qu era lo peor? Cada vez que me preguntaba "y si no la mata ron?" se me erizaba el alma. Ellos, por supuesto, lo haran sin dudar un segundo. O ta l vez ellos tambin descubrieran de pronto escrpulos antes insospechados. El malecn estaba completamente vaco. El viento soplaba, fro, pero no demasiado. Envuelto en una espesa niebla, el mar ruga sordo y casi invisible, como si estuviese descontento con el he cho de que, como de costumbre en el trpico, el fro no fuera lo bastante intens o ni siquiera en invierno. Despus de pasar bajo el puente todo pareci ms claro a la luz que se derramaba por las ventanas del hospital. Er a un hospital grande, que abarcaba toda la manzana. Y una cerca de hierro con columnas de piedra a intervalos lo separaba del resto del pueblo. Entr en el patio, todava ms iluminado. Dos mujeres con batas blancas llevaban una camilla tapada con una sbana. Otro cadver camino a la morgue. Mirando a aquella pareja de enfermeras, pens de pronto en que hay gente que trabaja da tras da con cadveres, sin que nada parezca perturbarlas. Para ellas, convivir con la muerte es algo cotidiano. Tambin lo es para un asesino como yo... y sin embargo, an no he cruzado el umbral y ya estoy temblando. Como si de algn modo me sintiera responsable de todas esas muertes. Como si las hubiera matado a todas. Estupideces. A qu temer? Los muertos, muertos estn. Y acaso se puede matar a un fa ntasma, aunque sea inocente? Segu a las mujeres. En ef ecto, iban hacia la morgue Pancho, viejo verde! grit una. Abre, que aqu tienes a otra husped! Una de tus superestrellas favoritas! Como todas... Por qu gritan? Est abierto para todo el mundo, y para ustedes en particular. La voz de un viej o respondi desde algn lugar impreciso del stano. En la puerta del stano se encendi una luz amarillenta, y entonces sali un tipo delgado como una caa de bamb, ataviado con un delantal de hule, una grasienta chaqueta de mezclilla, y una gorra enorme ladeada sobre su cabeza extraamente pequea. Estoy buscando un cadver que probabl emente trajeron ayer le dije, mirndolo fijamente a los ojos para tratar de intimidarlo. Un clon de la famosa bailarina espaola Yadira Lpez.

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Yo no s nada. El viejo se quit la go rra y despus de sacudirla se la puso otra vez . Las que yo tengo aqu son todas iguales. Si fue para ac que la mandaron, all atrs debe estar, congelad a. Ven conmigo y mira t mismo... Y entramos juntos, tras las mujeres con su camilla. En lo profundo del stano el viejo de nuevo encendi una lmpara morteci na que apenas si lograba disipar la penumbra de una habitacin fra y de dimens iones difciles de adivinar, en la que flotaba un olor intenso, pero que tard un par de segundos en reconocer. El olor de la muerte y la corrupcin, el aroma de lo efmero del sueo humano de grandeza e inmortalidad. Sobre un estrado haba varios cadvere s tendidos en fila. Todos de mujeres hermosas y jvenes, algunas incluso nias, tantas y tan juntas que en la escasa iluminacin resultaba difci l distinguirlas entre s. Esa que busca, es pariente suya? pregunt el viejo, sonriendo con malicia. De dnde saca esa idea? repliqu, disimulando mi ira. Ninguna de ellas tiene parientes y usted lo sabe bien. Slo soy... un cliente. Ah, bueno, eso ya es otra cosa. El tono irnico de sus palabras me c onvenci de que saba lo que yo era. Ningn cliente se molestara en ir a comp robar si el clon utilizado haba sido eliminado. Sera como ir al basurero a buscar el condn usado el da anterior. El viejo quizs ya se haba topado con otros casos como el mo. Quizs hasta fuese uno de mis secretos colegas, ya retirado. Bsquela. Si la trajeron, estar por ah El viejo abarc todo el stano con un ambiguo ademn. Necesitar ms luz... Encendi otra lmpara y otra ms. La estancia result ser inmensa. Cmo la voy a encontrar aqu? M e encog, mitad desconcertado, mitad por puro fro. La temperatura era bastante ms baja que en el malecn. Algn pingino haba trabado el regulador del aire acondici onado. Pero si la idea era que el fro impidiera la descomposicin, no estaba f uncionando. A cada segundo el olor a muerte se me antojaba ms fuerte. Las tienen numeradas? pregunt, tratando de ocultar mi desazn. Numeradas? El viejo se ech a rer aparatosamente. No me alcanzara el tiempo para numerarlas a todas! Mira cu ntas hay! Qu te parece el espectculo? l daba la impresin de estar muy a su gusto, pero a m me pareci horrendo. Por primera vez en mi vida sent nuseas ante la presencia de la muerte. De repente se me antoj que, ocultas entre los cadveres, haba fugitivas vivas y confabuladas contra m con el viejo. Que en cualquier momento sa ltaran sobre m para vengar a todas las que yo haba "neutralizado". Que me ib an a matar de algn modo lento, cruel y terrible. Casi instintivamente retroced un paso hacia la puerta. Qu le pasa, joven? Tiene miedo? E l tono de la voz del viejo era cada vez ms extrao. Sent vergenza y desanduve lo andado.

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Tengo motivos para tenerlo? pre gunt, tratando de que mi voz no temblara. Acaso usted tambin lo tiene? A veces creo que me olvid hasta de cmo asustarme sonri l otra vez, maliciosamente. En este trabajo uno no puede permitirse tener miedo. Pero no se preocupe, es una reaccin natural temer a lo s muertos. Hasta en los... cazadores, como usted. Yo no soy ningn cazador dije con firmeza, desafindolo. Slo soy un cliente. Nadie conoce a los cazadores, son ases inos profesionales, que trabajan en las sombras. Si yo fuera de veras un cazador y usted lo supiera, no cree que tendra que matarlo? Lo dej masticar la idea. No le gust. Quiero ver las que trajeron ayer. Las ms frescas, digamos... No los clasificamos en frescas o pa sadas. Los cadveres no son frutas. Srvase usted mismo. Molesto, hizo un ge sto sealando el m ontn. A m no me pagan por eso. Me qued congelado, sin saber cmo ni por dnde empezar. Entonces tuve una idea: Se trata de Yadira Lpez, la gran ba ilarina espaola, una mujer hermosa, de ojos y cabello negros. No la conoce? Todos la conocen. Ella, la ve rdadera, baila como los dioses. As que si ha llegado algn clon suyo en las ltimas horas, dgamelo sin rodeos. Ese es su trabajo, as que hgalo, y no pregunte ms. Soy slo un cliente... pero no uno cualquiera. Tengo muchas influencias... De acuerdo. El viejo se encogi de hombros. Empecemos por... esta misma y hal por los pies al primer cadv er de la hilera. Ca bello y ojos negros, as que podemos dejar tranquilas a las rubi as. No ser sta? Mire bien, a ver... Precisamente mirar bien era lo ms difcil para m en aquel momento. Pero lo hice. No, no es ella. Entonces vamos a buscar por aquel extremo propuso el viejo, frotndose las manos como si las tuviera heladas. No los cont, pero revisamos no menos de veinte cadveres antes de que por fin la reconociera... Es sta? Disculpe, pero es que como son tantas de su tipo. Y mire, aqu hay otra, y otra. Cul de todas es la que busca? Qu irona. Aquella noche pareca haber habido una explosin de pedidos de Yadira, la bailarina espaola. Haba sido una noche especial, y no slo para m. La mejor de las noches para algunos ricos afortunados. La ltima para algunos fantasmas inocentes. Era imposible saber cul de todas ellas haba sido la ma. Quizs ninguna. Ojal. No se puede tener un fantasma.

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Qu estpido haba sido. Ahora finalmente lo comprenda. Ahora que por primera vez vea juntas a tantas como ella. Ahora ya saba que de veras no existan ms que... como fantasmas. Me sent mal. Tuve que recostar la espa lda a la pared para no caer al suelo. El viejo me mir casi compasi vo, y otra vez sent vergenza. Pero entonces me quit los ojos de encima y se puso a cargar los distintos cadveres de la bailarina como si fueran troncos, para devolverlos a sus respectivos sitios en la fila. Lo mir jadear y afanarse durante largos segundos, agradecido de que no me pidiese que lo ayudara. Para qu lo pens. Justo en ese momento me grit: Oiga, joven, no se quede ah parado, venga y aydeme, vamos a cargarlos entre los dos! No quiero recordar los detalles. Hice de tripas corazn y me obligu a coger a uno de los cadveres... quizs el de mi amad a fantasma, quin sabe, por los pies yertos. Entre los dos la devolvimos a su sitio. Muchas gracias por todo. Ahora debo ma rcharme le dije al viejo, y me dispuse a salir del stano. Gracias a usted por la distraccin respondi el viejo. Mi trabajo son los difuntos... o las difuntas. Y ya ve que no son muy conversadoras que digamos. Si hablaran, figrese: yo tambin podra hacerm e famoso, divulgando las intimidades de tantas superestrellas... No le respond. Intimidades de superestrellas? De superestrellas falsas. De superestrellas desechables. Cuando sal del stano, las rodillas me te mblaban. Atraves el patio, pero tuve que detenerme junto a la cerca. Senta nauseas La vista se me nubl, y de repente sent unas ganas de llorar inconten ibles, como no recordaba haberlas tenido desde nio. Casi llor. Casi. Pero entonces, escuchar el sonido lejano de los automviles en la carretera me hizo recordar quin y qu era. Me limp i los ojos, respir profundo y me ergu. Los asesinos no lloran. Llorar es recordar con dolor, y los asesinos no sienten dolor. Y si alguna vez lo sien ten, lo olvidan pronto... Camin. Las rodillas ya no me tembla ban, pero todava senta nuseas. Permanec parado algn tiempo en la acera, apoyando los codos en el muro del malecn. Mirando al agua. Luego segu adelante.

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Se puede hacer casi cualquier cosa con un fantasma, incluso asesinarlo, pero no es aconsejable enamorarse de l... o ella.

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LA ESPECIE HUMANA NO ES EL FIN, SINO EL COMIENZO DE LA EVOLUCIN JOS CORDEIRO La tecnologa nos permitir pronto residearnos a nosotros mismos y el transhumanismo es la primera cultura de este cambio Nuestra especie no cambiar en el futuro por una lenta evolucin biolgica, sino por una nueva, rpida y directa evolucin tecnolgica que nos permitir redisearnos a nosotros mismos en muchos sentidos. Esta aproximacin futurista es conocida como transhumanismo y se basa en la premisa de que la especie humana no representa el fin de la evolucin, sino el comienzo. La humanidad ya est empezando a conocer las implicaciones de esta evolucin tecnolgica, particularmente aquellas en el rea de la moral. Es el camino hacia el "demiurgo" racional permanente en el espacio y el tiempo. Por La cultura popular est familiarizada con una nueva terminologa: ingeniera gentica, cyborgs, inteligencia artificial, singularidad, posthumanismo. El trmino posthumano parece estar ganando ms y ms importancia ao tras ao, especialmente en los medios y crculos acadmicos, y entre la tecno-intelectualidad. Futuristas como Alvin Toffer sugieren que el mundo se mueve rpidamente hacia una "cuarta ola" en la cual los seres humanos van a devenir ellos mismos en posthumanos, gracias a los numerosos y simultneos avances tecnolgicos. Tal cambio ha sido descrito por algunos expertos como anlogo al cambio experimentado en la evolucin de los simios a humanos.

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Sin embargo, ya que los futuristas hacen estos grandes pronsticos, -y nosotros utilizamos el trmino posthumano con toda normalidadsabemos realmente lo que le espera al Homo Sapiens Sencillamente, cmo nos vamos a mejorar a nosotros mismos? Qu queremos decir cuando nos referimos a la condicin fsica de lo posthumano? Cul exactamente es el gran potencial para la vida inteligente? A qu se parece la inteligencia avanzada? Organismos posthumanos Ya que estamos empezando a es tar en la onda del redise o humano, el destino es todava muy desconocido. Pero a pesar de t odas las preguntas no contestadas, tenemos unas cuantas pistas que nos pueden ayudar a especular sobre lo que realmente queremos decir por organismo posthumano -incluso siendo conscientes de que, con toda posibilidad, no nos espera un so lo tipo de posthumano, sino varios. Vamos a reinventar nuestras constitucione s biolgicas e introducir silicio, acero y microchips dentro de nosotr os. Algunos quizs escojan re sidir como patrones de onda conscientes, mientras otros se convertirn a s mismos en robots perdurables y lanzarse al espacio. Simultneamente, crearemos formas de vida completamente nuevas, incluyendo la inteligencia artificial incluso quizs una c onciencia global. El monopolio de la Humanidad como la nica forma de vida consciente en el planeta pronto llegar a su fin, reemplazado por un gran nmero de reencarnaciones posthumanas. Adems, la forma en la que nos rediseemos a nosotros mismos podra cambiar fundamentalmente las formas en las que nuestra sociedad funciona, y plantear una cuestin crucial sobre nuestra identidad y moralidad como seres humanos. Tecnologas y posibilidades Los nuevos desarrollos en la ciencia y la tecnologa ocurren tan rpidamente, que algunos podramos empezar a soterrar nuest ras capacidades de adaptacin al cambio. Los ordenadores personales no existan hace 30 aos, los telfonos mviles no existan hace 20 aos y la World Wide Web no exista hace 10 aos. En las ciencias biolgicas, se han conseguido logros sim ilares desde el descubrimiento de la estructura del ADN en 1953, incluyendo nuevos medicamentos, bioingeniera y tcnicas de clonacin Adicionalmente, en 2002, una cr iatura viviente -el polio virusse ensambl pieza por pieza con varios elementos bioqumicos por cientficos de la Universidad de New York. Hemos construido vida en el laboratorio. Con el descubrimiento del genoma humano, la clonacin y la creaci n de vida en un laboratorio, tareas ya tachadas en las li stas de deberes de los bilogos, estamos empezando a ponderar las posibilidades futura s. Hoy, cosas como la nanotecnologa y la criogenizacin parecen ms plausibles que nunca. Cambio acelerado El cambio es no slo muy rpido, sino que se est acelerando. Al gunos expertos como Ray Kurzweil especulan sobre una venidera singularidad en la cual la inteligencia artificial y las formas de vida artificiales darn alcance a la vida inteligente y la vida humana. La lenta evolucin biolgica parece acercarse rpi damente a su fin: nuestras especies van a continuar cambiando, no medi ante una lenta evolucin biolgica, sino mediante una nueva, rpida y diri gida evolucin tecnolgica.

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En la actualidad muchas fronteras ya son c onfusas. Las fronteras en tre el nacimiento y la muerte, entre lo virtual y lo real, entr e la moralidad y la inmoralidad, entre lo verdadero y lo falso, entre mundos interiores y mundos exteriores, entre el yo y el "no" yo, entre la vida y la "no" vida, incluso entre lo natural y lo "no" natural. Qu es la vida? Qu es la "no" vida? Qu es la vida natural? Qu es la vida "no" natural? Qu es la vida artificial? Estas son cuestiones profundas para el nuevo y profundo mundo del transhumanismo y consiguiente posthumanismo. Las respuestas son complicadas. Y quiz sean ms difciles para nosotros comprenderlas que para los monos, o incluso las hormigas, comprender nuestros problemas actuales. De transhumano a posthumano Tal y como ha emergido la posibilidad para el rediseo de la consciencia humana, tambin lo ha hecho un movimiento filos fico que considera las implicaciones. Esta aproximacin al pensamiento orientado al futuro, conocido como transhumanismo, se basa en la premisa de que la especie humana no representa el fin de la evolucin, sino el comienzo. Los que apoyan este movimiento creen que lo que se requiere para gestionar el proceso es una aproximacin interdisciplinaria para ayudarnos en el entendimiento y en la evaluacin de las posibilidades para vencer las limitaciones a travs del progreso cientfico. Por ltimo, los transhumanistas esperan ve r oportunidades tecn olgicas puestas al servicio de las personas, a fin de que vivan ms tiempo, con una mejor salud, y mejorar sus capacidades intelectua les, fsicas y emocionales. El transhumanismo enfatiza que tenemos el potencial no de "ser", sino de "llegar a ser". No slo podemos utilizar los medios racionales para mejorar la condicin humana y el mundo exterior, sino tambin pode mos usarlos para mejorarnos a nosotros mismos, particularmente el organismo hu mano. Y no estamos limitados slo a los mtodos, como la educacin, la cual el humanismo (su predecesor filosfico) expone normalmente. Nueva etapa humana Tambin el transhumanismo discute la disponibilidad de los medios que eventualmente nos permitirn ir ms all de lo que ms nos describe como humanos. Los transhumanistas creen que, a travs la acelerada marcha del desarrollo tecnolgico y el entendimiento cientfico, estamos regi strando toda una etapa en la historia humana. Los avances en inteligencia artificial, robtica bio-ingeniera, clonacin, criogenizacin, nanotecnologa, nuevas energas, codificacin del pensamiento bebs de diseo, cyborgs qumica molecular, exploracin espacial, inmortalidad y realidad virtual, nos van a conducir a un sustancial crecimiento fsico y mental, posiblemente para converger a un punto de singularidad. El histrico deseo humano de trascender la s limitaciones corporales y mentales est profundamente entrelazado con la fascinac in humana sobre el nuevo conocimiento, el cual es tan inspirador como aterrador.

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La forma en que estas tecnologas sean utilizadas podra cambiar profundamente el carcter de nuestra socieda d, e irrevocablemente alterar las definiciones de nosotros mismos, y cmo hemos determinado nuestro lu gar en el gran esquema de las cosas. Especies emergentes Si creemos que la evolucion biolgica ha al canzado un limite, qu es lo que vendra luego? El ingeniero finlands Pentti Malask a intent contestar es ta pregunta en 1997 durante un discurso en Brisbane, Aust ralia, cuando era presidente de la Federacin Mundial de Estudios sobre el Futuro Malaska especula sobre varias generaciones de no humanos biodiseados en la cadena de produccin de la evolucin. Especficamente, describe el surgimiento de lo que l llama Bio-orgs, cybrogs, Silorgs, Symborgs y Cerebro Global. Lo s bio-orgs, particularmente el Homo Sapiens, son bioorganismos codificados protenicamente, cuya infraestructura terrenal es su circunstancia "natural". Los cyborgs, abreviacin de "organismos cibernticos", son hbridos biolgicos y mecnicos que adems de los entornos trad icionales, utilizan el espacio cercano. Los organismos de silicio tambin estn surgiendo, conocidos como Silorgs. Estas especies, reivindica Malaska, sern humana mente no humanos, adaptados mediante un ADN artificial sobre compuestos de silicio con amonaco como disolvente, y diseados bsicamente para vi vir en el espacio exterior. Gran padre Internet Los symborgs, organismos simblicos, ser n auto-reflexivos, auto-reproductivos, autoconscientes, programas vivientes que habitarn en Internet como su infraestructura natural, y utilizando interfaces avanzados para la comunicacin con otras especies. Tambin conocidos como reencarnados, estos organismos residirn probablemente en superordenadores como c onciencias instaladas. Finalmente, teorizaba Malaska, estar el "Gran Padre Internet" -una mente global con una inteligencia y sabidura superiores. Tal intelecto podra ser perfectamente un Cerebro Cuntico Global. El economista australiano Paul Wildman, tambin un activo miembro del WFSF y del Proyecto del Milenio (de la Junta Americana para la Universidad de las Naciones Unidas), habla de las formas de vida alternas. Wildman usa el concepto "borg" en su sentido histrico y ge nrico para identificar un organismo binico, y define cinco borgs terrenales: Orgoborgs, GEborgs, Cyborg, Symborgs y Tecnoborgs. Ya estn aqu Wildman describe a los Orgoborgs como formas de vida orgnica, incluyendo Humborgs (humanos) y nuevos e hbridos Brioborgs biodiseados. GEborgs son organismos manipulados genticamente, mien tras los Cyborgs, Siliborgs, y Symborgs son esencialmente como los describe Malaska. Wildman tambin describe al Tecnoborg, una forma de vida con un esqueleto externo, como un insecto. Segn Wildman, algunas de estas nuevas form as de vida ya existen en un sentido tcnico, ya que el 12% de la poblacin ac tual de EEUU podran ser considerados

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cyborgs que utilizan marcapasos electrnicos, prtesis artificiales, lentes de crnea implantadas, y piel artificial. Todas las formas de vida son creaci ones nuestras y poblarn nuestro mundo y rehacindonos gentica y mecnicamente, y con ello, cambiando nuestra conciencia para siempre. Implicaciones morales Ya que la Humanidad se expresar i ndudablemente en un gran nmero de encarnaciones diferentes, esto traer subs ecuentemente el nacimiento de toda una nueva forma de vida: In teligencia artificial. El futuro estar habitado por diferentes form as de vida inteligente, y la humanidad est empezando a conocer las implicaciones, partic ularmente aquellas en el rea de la moral. La palabra "robot" fue creada en 1921 por el dramaturgo checo Karel Capek en su libro "RUR2 (Rossum's Universal Robot s). Fue inmortalizada en 1950 por Isaac Asimov en su libro "Yo, Robot". Tres leyes robticas En todos los aspectos de su ficcin, Asimov estableci la integrac in de los robots en la sociedad. Desarroll las famosas Tres Leyes de la Robtica: 1. Un robot nunca herir a un ser humano, o, pasivamente, permitir que un ser humano sufra dao. 2. Un robot debe obedecer las rdenes dadas por los seres humanos, excepto cuando dichas rdenes estn en conflicto con la Primera Ley. 3. Un robot debe proteger su propia existencia, siempre y cuando dicha proteccin no est en conflicto con la Primera y Segunda Ley. Asimov mejor su sistema y extrapol la Ley Zero: Un robot no debe herir a la humanidad, o pasivamente, permitir que la humanidad sufra dao. Tambin modific las otras Tres Leyes consecuentemente. Derechos de los robots Por otro lado, los futuristas Phil McNall y el pakistan Sohail Inayatullah escribieron "Los derechos de los robot s" en 1987, y la feminista Donna Haraway public "Un Manifiesto Cyborg" en 1984. Ambos son doc umentos importantes que defienden los derechos de robots y cyborgs. El experto en robtica Han Moravec firm dos libros que trataban del surgimiento de los robots, y de las resultantes implicacione s en el futuro, "Mind Children" en 1988 y "Robot" en 1999. Moravec argumenta que los robots sern nuestros descendientes con derechos, y explica varias maneras de "cargar" una mente en un robot. Similarmente, Marvin Minsky uno de los padres de la inte ligencia artificia l en el MIT, escribi su famoso artculo "Heredarn los robots la Tierra?" en 1994, en Scientific American. Aqu, concluye: "S, pe ro ellos sern nuestros hijos". Como estos autores y pensadores sugieren, necesitamos comenzar a prepararnos para la venidera realidad de los robots y de la inteligencia artificial Para suavizar la transicin a la condicin posthumana, debe mos prepararnos a nosotros mismos para la

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posibilidad de que la Tierra sea heredada no por una, sino varias formas de vida altamente inteligente y consciente. Un buen comienzo El cuerpo humano es un buen comienzo, pero podemos mejorar su calidad, y trascenderlo. La evolucin a travs de la seleccin natural puede que est acabando, pero la evolucin tecnolgica no ha hecho ms que empezar, acelerndose considerablemente muy recientemente. La tecnologa, que empez a mostrar dominio sobre los procesos biolgicos por primera vez hace 100.000 aos, est finalmen te dando alcance a la biologa como la ciencia de la vida. Semilla humana Tal y como el terico en lgica Bart Kosko ha dicho: "La Biolog a no es el destino. Nunca ha sido ms que una tendencia. Ha si do solamente una primera rpida y sucia forma en que la naturaleza ha computado con carne. Los chips son el destino." Y los fotoqubits probablemente vengan pronto de spus de los chips de silicio standard, pero incluso ellos son simplemente un medio para la eternidad de la vida inteligente en el Universo. En el camino hacia el demiurgo racional permanente en el espacio y el tiempo, es vital estar al tanto de que ms importante que cr ear es no destruir. Tal y como el escritor nortamericano David Zindell ha escrito: "Qu es un ser humano, entonces? Una semilla. Una semilla? Una bellota que no ti ene miedo de autodestruirse a s mismo creciendo en un rbol." Jos Cordeiro estudi ingeniera en el MIT, econmicas en la Universidad de Georgetown y finanzas en INSEAD, Francia. Es el presidente de la World Future Society Venezuela y cofundador de la Asociacin Transhumanista de Venezuela Tambin ha trabajado para la NASA y UNIDO, y ha escrito varios libros sobre diferentes aspectos del futuro de Latinoamrica. Se le puede contactar en jose@cordeiro.org Tomado de www.tendencias21.net

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Transhumanidad y posthumanidad en la CF Frankenstein Por Jean Mallart Nadie puede concebir la variedad de sentimientos que, en el primer entusiasmo por el xito, me espoleaban como un huracn. La vida y la muerte me parecan fronteras imaginarias que yo rompera el primero, con el fin de desparramar despus un torrente de luz por nuestro tenebroso mundo. Una nueva especie me bendecira como a su creador, muchos seres felices y maravillosos me deberan su existencia. Ningn padre poda reclamar tan completamente la gratitud de sus hijos como yo merecera la de stos. Victor Frankenstein en Frankenstein o El moderno Prometeo (1818), de Mary W. Sller Nota preliminar No voy a entrar aqu en las cuestiones de tica y moral que ataen a la transhumanidad. Para eso ya se apaan gente como Francis Fukuyama que ve el transhumanismo como un peligro (otro ms; los ve por doquier) o como Ronald Bailey bastante menos catastrofista. Sin contar los muchos escritores de ciencia ficcin que han tratado este asunto de alguna manera. Yo, aqu, no tomo partido; me limito a exponer algunos ejemplos de cmo se ha tratado el tema en la literatura de ciencia ficcin. Que conste! Introduccin En la lucha por superar los lmites que la naturaleza impone a la especie humana, hombres y mujeres han hecho uso de su cerebro, de su inteligencia, en busca de medios para lograrlo. Esta bsqueda es tan vieja como el hombre. La tecnologa, fruto incesante de esta investigacin sin fin, ha permitido al hombre modificar el entorno natural para adaptarlo a sus necesidades. Esta inversin del orden tradicional en la naturaleza, propiciada por la habilidad humana para desarrollar tcnicas y herramientas capaces de alterarla, puede tener consecuencias catastrficas para nuestra especie (por no hablar del resto de seres vivos del planeta). Pero tambin podra ser la clave para su evolucin a un nuevo estadio. Quiz, como dicta la costumbre, al margen de la naturaleza (o quiz, en el fondo, de acuerdo con ella; al fin

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y al cabo, la inteligencia que ha permitido al hombre dotarse de medios para doblegarla es un producto de la evoluci n natural)... Especies o subespecies autoevolucionadas, tecnologa mediante, a partir de un tronco humano comn. O quiz a la manera tradicional, si las nuevas ci rcunstancias obligan a la humanidad a volver al redil, en condicion es tales que la fuercen a adaptars e a las mismas a travs de la seleccin natural. En ambos casos, la posthumanidad agua rda, al final, su propia llegada. El paso de la humanidad a la posthumanidad se denomina transhumanidad. Fue en 1966 cuando el futurista Fereidoun M. Esfandi ary redefini el trmino acuado por Sir Julian Huxley en 1957, dndole el significado que tiene hoy. El tratamiento de este asunto en la literatura de ciencia ficcin es prcticamente tan antiguo como el propio gnero; al menos tan antigua como la obra que, en mi humilde opinin (y la de muchos otros, como Bria n W. Aldiss) marca cual hito inicial la historia del gnero... Me refiero, claro est, a Frankenstein o El moderno prometeo de Mary Wollstonecraft Shelley. El creador Vctor Frankenstein es un sabi o suizo del siglo XVIII, criado en un ambiente selecto, en plena Ilustracin. Su inter s por la filosofa natural, por las ciencias naturales, comienza siendo casi un nio cuando, por casualidad, descubre las obras del alquimista Cornelius Agrippa, que su padre rechaza como tonteras. Sigue el jovencito Frankenstein, sin embargo, animado por un punto de rebelda juvenil, leyendo las fascinantes tonteras que ser n la base ideolgica de sus futuras obsesiones: Puede parecer extrao que en el siglo XV III surja un discpulo de Alberto Magno, pero nuestra familia no era cientfica, y yo no haba asistido a ninguna de las clases que se daban en la universidad de Ginebra. As pues, mis sueos no se vean turbados por la realidad, y me lanc con enorme diligencia a la bsqueda de la piedra filosofal y el elixir de la vida. Pero era esto ltimo lo que reciba mi ms co mpleta atencin: la riqueza era un objetivo inferior; pero qu fama rodeara al descubrimiento si yo pudiera eliminar de la humanidad toda enfermedad y hacer invulnerables a los hombres a todo salvo a la muerte violenta! La longevidad y la inmunidad ante las en fermedades son, por cierto, dos de las principales obsesiones del transhumanismo; es ms, para la mayora de los transhumanistas actuales, la vejez es una enfermedad. Aos despus, recin llegado a la Universidad de Ingolstadt, Victor se entrevista con el profesor Krempe, que le pregunta qu sabe sobre filosofa natural. El muchacho le habla de los libros de alquimia que ha estado estudiando. El asombro de Krempe es monumental. No sin cierta indignacin, le re crimina sus lecturas tachndolas de intil prdida de tiempo; Paracelso y Alberto Magno no tienen lugar en la Era de la Ilustracin. El jovencito Frankenstein tendr que empezar de nuevo sus estudios. As lo hace. Aos despus, Victor ya ha l ogrado su gran hazaa --la creacin de un ser vivo a su imagen y semejanza-y se recupera, en compaa de su amigo Henri Clerval, de la crisis nerviosa que la sucedi. Krem pe, que ignora lo ocurrido, se encuentra con ellos casualmente y lo elogia con viveza:

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--Maldito chico! --e xclam--. Le aseguro, seor Cl erval, que nos ha superado a todos. Piense lo que quiera, pero as es Este chiquillo, qu e hace poco crea en Cornelius Agrippa como en los evangelios, se ha puesto a la cabeza de la universidad. Y si no lo echamos pront o, nos dejar en ridculo a todos... Victor Frankenstein es un genio cientfico. Y, como muchos genios cientficos enamorados de su trabajo, un absoluto neci o en todo lo dems; cree saberlo todo sobre la vida pero en verdad es tan ciego como un topo miope a sus realidades. Su ceguera, su estupidez, su criminal irresponsabilidad, le pasarn una terrible factura. Ha jugado a ser Dios. Ha cometido hybris y ya las Erinias se abalanzan sobre l. La Criatura La Criatura de Frankenstein despierta a la conciencia en soledad, como Hayy en El filsofo autodidacto de Ibn Tufayl. Pero no tien e tanto tiempo como Hayy para dedicarlo a meditar sobre su situacin y la soledad no le durar demasiado. Est inmerso en la humanidad que lo rodea e inte rfiere en sus pensamientos y sentimientos, moldendolos, corrompiendo su inhumana inocencia. Su primer contacto con la humanidad es de salentador. Los habitantes de un pueblo lo reciben a pedradas. Pero luego encuentra refugio en las proximidades de una familia a la que espa y de la que aprende muchas co sas, incluido el propio concepto de familia. Esto le lleva a preguntarse quin es: Ningn padre haba vigilado mi niez, ninguna madre me haba prodigado sus carios y sonr isas; en caso de que hubiera ocurrido, mi vida pasada se haba convertido para m en un borrn, un vaco en el que no distingua nada. Me recordaba desde siempre con la misma estatura y proporcin. No haba visto an ningn ser que se me pareciera o que me exigiera tener con l alguna relacin. Qu era entonces? La pregunta surga una y otra vez sin que pudi era responder a ella ms que con lamentaciones. Pronto se percata de que es diferente a los humanos que ha ido encontrando y conociendo. Para empezar, la Criatura es un gigante; mide unos dos metros y medio (su creador haba pensado que sera ms fcil ensamblar sus componentes si estos eran grandes). Adems, su rostro es muy feo, a rrugado, plido, en contraste con el largo cabello negro que lo enmarca; sus claros ojos se hunden en sus cuencas, inexpresivos; sus labios son finos y negruzcos. Su asp ecto es, como l mism o reconoce, repulsivo. Su velocidad y fuerza son sobrehumanas. Su poderosa inteligencia le permite adquirir conocimientos y procesarlos a una velocidad impresionante. No es simplemente inhumano; es ms que humano, un metahumano. Metahumanidad El transhumanismo, como corriente filo sfica, slo tiene una visin de la posthumanidad: es superior, mejor que la humanidad de toda la vida, ms que humana. Los posthumanos son superhombres Estn ms all de la humanidad. Son metahumanos. (Evidentemente, no tiene por qu ser as y la ciencia ficcin ha explorado tambin esas otras posibilidades de posthumanidad, que ya comentar. De momento, me limito a introducir el concepto de metahumanidad.)

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El trmino metahumano (acuado en la miniserie Invasion! de DC Comics, posiblemente por Keith Giffen) implica una mejora sobre las habilidades humanas normales. La Criatura de Frankenstein no ti ene capacidades anormales; no vuela como Superman, por ejemplo. Un hombre normal pu ede hacer las mismas cosas, pero el metahumano las hace mejor. La Criatura levanta ms peso, corre ms rpido, tiene mejores reflejos y su cerebro es ms potente que el de un hombre normal. La Criatura de Frankenstein es uno de los primeros metahumanos de la literatura moderna. Un dios surgido de entre los hombres; no slo surgi do entre ellos, sino creado por uno de ellos. Asis timos as no slo a una inversin del orden natural, como comentbamos en la introduccin, sino a una inversin del orden sobrenatural, metafsico: el hombre crea al dios, la humanidad da origen a la divinidad. Nietzsche bate palmas Para muchos, esto es una blasfemia. Un sntoma del sndrome que parece aquejar a los conservadores detractores del transhumanismo muchos de los cuales son religiosos fundamentalistas: el llamado complejo de Frankenstein. El complejo de Frankenstein En los relatos de robots de Isaac Asimov, la humanidad, hacinada en la Tierra, siente un miedo y una desconfianza crecientes hacia sus esclavos mecnicos. A esta aversin la bautiz Asimov como complejo de Frankenstein. Un nombre bastante adecuado. La idea es que las personas temen que la criatura se vuelva cont ra su creador, como ocurre en la novela de Mary Shelley. Esto es imposible en el caso de los robots asimovianos, programados con unas estrictas leyes que les impiden absolutamente causar algn dao a alguien. Son simples herram ientas, como se esfuerzan en explicar los personajes principales de estas historia s, con Susan Calvin a la cabeza: no suponen amenaza alguna, tan slo han de ser utilizados como es debido. (Por suerte, Asimov se las arreglaba siempre para que alguien los ut ilizase mal, con consecuencias de lo ms entretenidas.) Sin embargo, la mayora de los terrestres, hacinados en sus Cavernas de acero ignorantes, supersticiosos, siguen temiendo a los robots. Porque los robots son, en muchos sentidos, superiores a ellos. El hombre teme instintivamente lo que es ms fuerte que l. Slo la razn, sentada en el trono de la mente, pue de contrarrestar ese sentimiento. Si no fuera por nuestra humana racionalidad, estaramos siempre acojonados por algo. Y si los robots tuvieran libre albedro, si fuesen capaces de actuar segn su soberana voluntad, liberados de alguna manera de su estricto cdigo de conducta? Y si pudieran sentir y sintieran rencor, odio o fu ror, deseos de venganza o muerte? Ah, el horror!... Cuidado con Robbie el robot asesino! La criatura de Frankenstein --a quien llamaremos simplemente la Criatura a partir de ahora--, no es una simple herramienta ni est sujeto a ley alguna; es autnomo y perfectamente capaz de causar dao, como su irresponsable creador tendr ocasin de comprobar. No le faltan motivos para estar cabreado, para desear que su creador sufra. Y, en efecto, su odio se desata y causa a Vi ctor Frankenstein (y al cautivo lector) un indecible horror.

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Ya hemos comentado los temores de Fukuyama y el resto de anti-transhumanistas hacia la posibilidad de que la transhumanid ad llegue a cuajar. Sufren el complejo de Frankenstein pero esta vez no es una mera ficcin, es casi una realid ad, est a la vuelta de la esquina. Las referencias de los detractores del trans humanismo a este gran clsico del gnero fantstico no son nada casuales. En efecto, la Criatura es un posthumano, superior a su creador en muchos sentidos. Es el primer o de una nueva raza. Y es un monstruo! El primer posthumano de la ficcin moderna Creo que es necesario hacer una precisin sobre los llamados posthumanos Hay quien puede pensar, al oir la palabra, que se refiere a los futuros sucesores de una humanidad obsoleta o extinta. No tiene por qu ser as, como el caso de la Criatura deja en evidencia. Los posthumanos son post humanos porque su aparicin es posterior a la de la humanidad, simplemente. Nuestra especie, Homo sapiens sapiens ha convivido antes con otras humanidades (que sepamos, el hombre de Neanderthal y el hombre de Flores). Probablemente, si la transhumanidad se produce, ser un proceso lento. En tal caso, nuestra especie tendr que convivir durante un tiempo con una o ms especies posthumanas. La Criatura, decamos, es un posthumano. Ms alto, ms fuerte, ms rpido... ms inteligente y ms feo que nadie. El mismo concepto de humanidad entra en jaque con su aparicin. Qu es la humanidad para que excluyamos de ella a se res tan semejantes a nosotros, con las que compartimos tantos rasgos y cualidades? La respuesta es pelia guda, menos sencilla de lo que parece. El debate sobre esta cuestin est en el centro de toda la polmica transhumana. Dios enloquecido, el monstruo definitivo. Los anti-transhumanos como Francis Fukuyama temen que las bases de igualdad que sostienen nuestro sistema sociopoltico vuelen por los aires con la aparicin de los posthumanos, cuyas diferencias radicales resp ecto de la humanidad la apartan de la misma. Lo cuenta el especialista Bart Simon en su introduccin al especial sobre posthumanismo de la revista Cultural Critique comentando la obra de Fukuyama: Mientras que el progreso cientfico es necesario y deseable para el bien de todos, si no se controla, si se desata, ese progr eso amenaza con altera r las condiciones de nuestra comn humanidad con terribles costes sociales en perspectiva. Esta amenaza es fundamental para Fukuyama: la tecnologa gentica alterar las bases materiales y biolgicas de la natural igualdad humana que sirve como base de la igualdad poltica y los derechos humanos. Qu pasar con los derechos polticos cuando seamos capaces, en realidad, de criar a gente con sillas de montar en sus espaldas y a otros con botas y espuelas incorporad as?, se pregunta Fukuyama. ( Our Posthuman Future: Consequences of the Biotechnology Revolution ). Lo aterrador, en realidad, es perder lo que nos hace humanos: el control de las emociones, la razn. Nuestro lado salvaje, desc ontrolado. El instinto salido de rosca, la emocin desatada, el libre albedro esclavo de uno u otra, son las que convierten a los

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avanzados y eficientes Nexus 6 de Blade Runner en monstruos, las que vuelven peligrosa a la Criatura de Frankenstein. Son, en fin, las que nos hacen peligrosos y terrorficos a los humanos. Lo que hace peligroso a Victor Frankenstein. Pero el ser creado por Frankenstein, aunque es un producto de la tecnologa humana, no es una herramienta. No naci para cu mplir ninguna funcin; es un capricho cientfico. Esta diferencia entre l y otros monstruos producidos por el hombre es esencial para entender el complejo de Frankenstein. Los anti-transhumanistas temen el capricho y la irresponsabilidad humanas, y no les falta part e de razn, sobre t odo si pensamos en Victor Frankenstein y su Criatura. (Tomado de http://mallart.blogspot.com/)

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QUEMANDO CROMO William Gibson Haca calor, la noche en que quemamos a Cromo. En los paseos y en las plazas, las mariposas se mataban a golpes contra el nen, pero en la buhardilla de Bobby la nica luz sala de la pantalla de un monitor y de los testigos rojo y verde del panel frontal del simulador de matriz. Me saba de memoria todos y cada uno de los chips del simulador de Bobby; era como cualquier Ono-Sendai VII de trabajo diario, el Cyberspace Seven, pero lo haba reconstruido tantas veces que costara un triunfo encontrar un milmetro de circuito original a lo largo de todo aquel silicio. Esperbamos codo a codo frente a la consola del simulador, mirando la ventana del reloj en la esquina inferior izquierda de la pantalla. Adelante dije, cuando lleg la hora, pero Bobby ya estaba all, inclinndose para empujar con el taln de la mano el programa ruso en la ranura. Lo hizo con la rigurosa elegancia de un nio que mete monedas en una videogalera, seguro de ganar y listo para sacar toda una serie partidas gratis. Una bullente y plateada marejada de fosfeno atraves mi campo visual mientras la matriz comenzaba a desplegarse en mi cabeza, un ajedrez tridimensional, infinito y perfectamente transparente. El programa ruso pareci dar unos tumbos cuando entrbamos en la cuadrcula. Si algn otro hubiese estado conectado a aquella parte de la matriz, tal vez habra visto una oscilante ola de sombra que sala de la pequea pirmide amarilla que representaba a nuestro ordenador. El programa era un arma mimtica, diseada para absorber el color local y presentarse como una irrupcin de emergencia prioritaria en cualquier contexto que encontrase.

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Felicitaciones o que deca Bobby. Acabam os de convertirnos en una sonda de inspeccin de la Autoridad de Fisin del Litoral Este... Eso significaba que estbamos despejando lneas de fibra ptica con el equi valente ciberntico de una sirena de bomberos, pero en la matriz de simulacin era como si estuvisemos corriendo directamente hacia la base de datos de Cromo. An no alcanzaba a verla, pero saba que aquellos muros estaban es perando. Muros de sombra, muros de hielo Cromo: cara bonita de nia, lisa como acero, con ojos que se habran sentido cmodos en el fondo de una profunda fosa del Atlntico, ojos fros y grises que vivan bajo una presin terrible. Decan que ella misma preparaba los cnce res para la gente que la traicionaba, variaciones barrocas a la medida, que tardab an aos en matarte. Se decan muchas cosas de Cromo, ninguna de ellas tranquilizadora. As que la tap con una imagen de Rikki. Rikki arrodillada en un haz de polvorienta luz solar que entraba oblicuamente en la buhardilla por una rejilla de acero y vidrio: los descoloridos pantalones militares de camuflaje, las translcidas sandalias rosadas, la hermosa lnea de la espalda mientras revolva en un bolso de nailon lleno de herramientas. Levanta la mirada, y un rizo casi rubio cae y le hace cosquillas en la nariz. Sonriendo, abotonndose una vieja cami sa de Bobby, un ra do caqui de algodn que le cubre los senos. Sonre. Qu hijo de puta dijo Bobby. Acabamos de decirle a Cromo que somos una auditora de la IRS y tres citaciones de la Corte Suprema... Agrrate fuerte, Jack... Hasta la vista, Rikki. Quiz no vuelva a verte nunca ms. Y hay tanta, tanta oscuridad en los pasillos del hielo de Cromo. Bobby era un vaquero, y el hielo, de ICE, Intrusin Countermeasures Electronics, era la esencia del juego de Bobby. La matriz es una representacin abstracta de las relaciones entre sistemas de datos. Los programadores legtimos entran en conexin con el sector de la matriz de sus jefes y se encuentran rodeados por luminosas formas geomtricas que representan la informacin empresarial. Torres y campos de informacin ordenados en el incoloro no-espacio de la matriz de simulacin, la alucinacin consen sual que facilita la manipulacin y el intercambio de enormes cantidades de data. Los programa dores legtimos nunca ven los muros de hielo tras los que trabajan, los muros de sombra que ocultan sus operaciones a los dems, a los artistas del espionaje indus trial y a los buscavidas como Bobby Quine. Bobby era un vaquero. Bobby era un pirata informtico, un ladrn que estudiaba el extendido sistema nervioso electrnico de la humanidad, que robaba datos y cuentas en la abarrotada matriz, el monocromtico no-espacio donde las nicas estrellas son densas concentraciones de informacin, y en lo alto de todo eso arden las galaxias corporativas y los fros brazos espirales de los sistemas militares. Bobby era otro de esos rostros maduro-juveni les que se ven bebiendo en el Gentleman Loser, el bar chic de los vaqueros informticos, los cuatreros, los saqueadores cibernticos. ramos socios. Bobby Quine y Automatic Jack. Bobby es el tipo delgado, plido, de gafas oscuras, y Jack es el cara-de-malo, el del brazo mioelctrico. Bobby es software y Jack es hard; Bobby teclea en la consola y Jack se encar ga de todos los deta lles que pueden darte ventajas. O al menos eso es lo que los test igos presenciales de l Gentleman Loser te

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habran dicho, antes de que Bobby decidiese quemar a Cromo. Pero tambin te podran haber dicho que Bobby estaba perdiendo el filo, perdiendo velocidad. Tena veintiocho aos, Bobby, y eso es ser viejo para un vaquero de consola. Ambos ramos buenos en lo que hacamos pero, por alguna razn, no nos caa un buen paquete. Yo saba dnde ir a buscar el equi po adecuado, y Bobby estaba siempre al pie del can. Se sentaba con una cinta de toalla blanca alrededor de la frente y mova las manos por el teclado ms rpido de lo que uno poda seguir con los ojos, abrindose paso entre los ms sofisticados hielos del ambiente empresarial, pero eso era cuando pasaba algo que consegua interesarlo a fondo, lo que no ocurra a menudo. No andaba muy motivado, Bobby, y yo era la clase de tipo que se conten ta con tener el alquiler cubierto y una camisa limpia que ponerse. Pero Bobby tena esa cosa con las chicas, como si fueran su tarot privado o algo as, por el modo en que actuaba. Nunca hablbamos de eso, pero cuando empez a parecer que estaba perdiendo facultades, aquel verano, se dedi c a pasar mas tiempo en el Gentleman Loser. Se sentaba a una mesa cerca de las puertas abiertas para observar al gento que pasaba por delante; noches en las que los insectos se arroja ban contra el nen y el aire ola a perfume y a comida rpida. Veas sus gafas de sol explorando rostros que pasaban, y debi de haber llegado a la conclusin de que Rikki era la que estaba es perando, el comodn, la que le cambiara la suerte. La nueva. Fui a Nueva York a inspeccionar el mercado, a ver qu era lo ltimo que haba salido en software. La casa del finlands tiene un holograma defectuoso en la ventana, METRO HOLOGRAFIX, y ms abajo una exposicin de mos cas muertas con chaquetas de polvo gris. Adentro, la chatarra llega hasta la cintura, montones que suben hasta paredes apenas visibles detrs de cacharros sin nom bre, detrs de vencidos anaqueles de madera contrachapada atibo rrados de viejas revistas pornogrficas y colecciones anuales de la National Geographic, con lomos amarillos. Necesitas una pistola dijo el finland s. El finlands parece un proyecto de recombinacin de ADN ideado para producir ge nte dotada de alta velocidad en la construccin de madrigueras. Ests de suerte. Tengo la nueva Smith & Wesson, la cuatro-cero-ocho Tctica. Tiene este proy ector de xenn acoplado debajo del can, mira, lleva las pilas en la culata, te dispar a un crculo de treinta centmetros de pleno medioda a cincuenta metros en la oscuridad total. La fuente de luz es tan fina que es casi imposible detectarla. Es como vud en una pelea nocturna. Dej caer el brazo de golp e sobre la mesa y me puse a tamborilear con los dedos; los servos de la mano empezaron a zumbar como mosquitos cansados. Saba que el finlands odiaba ese ruido. Quieres empear eso? Me toc la articu lacin de duraluminio de la mueca con el tubo mordisqueado de un rotulador de felpa. Buscas acaso algo un poco ms silencioso? Segu tamborileando. No necesito ninguna pistola, finlands.

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Est bien dijo, est bien y dej de tamborilear. Slo tengo esto, y ni siquiera s qu es. Pareca triste.Se lo compr a unos pequeos rateros de Jersey la semana pasada. Cundo has comprado algo que no sabes lo que es, finlands? Qu listo eres. Y me pas un sobre transparente con algo que a travs del acolchado de burbujas pareca un cassette de audio. Ten an un pasaporte dijo. Tenan tarjetas de crdito y un reloj. Y eso. Tenan el contenido de los bolsill os de alguien, quieres decir. El finlands asinti. El pasaporte era belga. Y tambin falsificado, me dio la impresin, as que lo ech al horno junto co n las tarjetas. El reloj estaba bien, un Porsche, bonito reloj. Era, evidentemente, una especie de progr ama militar de conexin. Fuera del sobre, pareca el magazine de un pequeo rifle de as alto, revestido con pl stico negro. En los bordes y las esquinas se vea metal brilla nte; haba andado un buen rato rodando por ah. Te voy a cobrar una miseria, Jac k. Que sea por los viejos tiempos. Tuve que sonrer. Que el finlands te di era algo por una miseria era como si Dios revocase la ley de gravedad cuando tienes que cargar una maleta pesada por un corredor de aeropuerto de diez manzanas de largo. A m me parece ruso dije . Probablemente sea el control de emergencia de las cloacas de algn barrio de Leningrado. Justo lo que necesito. Mira dijo el finlands, tengo un par de zapatos que son ms viejos que t. A veces me parece que tienes tanta clase como esos patanes de Jersey. Qu quieres que te diga, que son las llaves del Kremlin? Av erigua t qu es eso. Yo slo lo vendo. Lo compr. Incorpreos, entramos bruscamente en el castillo de hielo de Cromo. Y vamos rpido, rpido. La sensacin es como si estuvisemos hacie ndo surf en la cresta del programa invasor, suspendidos por encima de los furiosos sistemas de proteccin que van mutando. Somos manchas vivas de aceite empujadas por pasillos de sombra. En algn lugar tenemos cuerpos, muy lejos, en una atestada buhardilla con techo de acero y vidrio. En algn lugar nos quedan microse gundos, quiz tiempo suficiente para salir. Hemos derribado las puertas, di sfrazados de auditores y con tres citaciones, pero las defensas de Cromo estn especialmente equi padas para enfrentar ese tipo de intrusin oficial. Su hielo ms sofisticado est estruc turado para rechazar rdenes de detencin, ejecutorias, citaciones. Cuando rompimos la primera puerta, el grueso de los datos de Cromo se desvaneci tras un hielo de comando central, esas paredes que vemos como leguas de pasillos, como laberintos de sombra. Cinco lneas de tierra separadas dispararon sea les de auxilio a bufetes jurdicos, pero el virus ya se haba apoderado del hielo parmetro. Los sistemas de defensa engullen

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las llamadas de peligro mientras nuestros subprogramas mimticos rastrean cualquier cosa que no haya sido anulad a por el comando central. El programa ruso recoge un nmero de Tokio entre los datos descubiertos: elige por la frecuencia de llamadas, la duracin promedio de las llamadas, la velocidad con que Cromo respondi. De acuerdo dice Bobby, somos una llamad a desmoduladora que le hace un compinche desde Japn. Debera servir. Mntalos, vaquero. Bobby lea su futuro en las mujeres; sus chicas eran presagios, cambios de clima, y se sentaba toda la noche en el Gentleman Lose r, a esperar que la estacin le pusiera un rostro nuevo delante, como una carta. Una noche me haba quedado a trabajar hasta tarde en la buhardilla, puliendo un chip, con el brazo quitado y el pequeo wal do conectado directamente al mun. Bobby lleg con una chica que yo no haba visto antes, y por lo general me siento un poco incmodo cuando un desconocido me ve trabaj ando as, con esos cables sujetos a los conmutadores de carbono duro que me salen del mun. La chica se acerc en seguida y se puso a mirar la imagen ampliada en la pantalla; entonces vio el waldo, que se mova bajo su cubierta antipolvo sellada al vaco. No dijo nada, slo mir. En seguida sent simpata por ella; a veces es as. Automatic Jack, Rikki. Es mi socio. Bobby se ech a rer, le abraz la cintura; algo en el tono de su voz me deca que me tocaba pasar aquella noche en un mugriento cuarto de hotel. Hola dijo ella. Alta, diecinu eve, tal vez veinte aos, y sin lugar a dudas atractiva. Con esas pocas pecas en lo a lto de la nariz, y ojos a me dio camino entre mbar oscuro y caf francs. Tjanos negros y ceidos, recogidos hast a media pantorrilla, y un angosto cinturn de plstico que comb inaba con las sandalias rosadas. Pero ahora, cuando a veces la veo, al tratar de dormir, la veo en algn sitio al borde de todo este tendido de ciudades y humo, y es como si fuera un holograma atascado detrs de mis ojos, con un vestido brillante que alguna vez debi llevar, cua ndo la conoc, algo que no le llegaba a las rodillas. Piernas des nudas, largas y rectas. Un viento que viene de algn lugar le revuelve el pe lo castao salpicado de rubio que le rodea la cara, y la veo diciendo adis con la mano. Bobby finga buscar algo en una hilera de cassettes. Ya me voy, vaquero dije, desconectando el waldo. Ella me mir mientras yo me pona el brazo de vuelta. Sabes arreglar cosas? pregunt. Lo que sea, lo que quieras; Automatic J ack arregla todo. Abr de golpe los dedos de duraluminio para que los viese.

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Se sac un diminuto reproductor de simestim del cinturn y me ense la bisagra rota de la tapa de cassettes. Maana dije, no hay problema. Ay, ay, ay, me dije mientras el sueo me haca bajar los seis pisos hasta la calle, cul ser la suerte de Bobby con un bizcocho de la buenaventura como sa? Si su sistema funciona, una de estas noches nos hacemos ricos. Ya en la calle, sonriendo, bostezando, par un taxi con la mano. El castillo de Cromo se disuelve, lminas de sombra de hielo parpadean y desaparecen, devoradas por los sistemas de alteracin que salen en espirales del programa ruso, alejndose a tumbos de nuestro ataque centr al e infectando la propia configuracin del hielo. Los sistemas de alteracin son anl ogos virales ciberntic os, autoreproductores y voraces. Estn en constante y simultnea mutacin, subvirtiendo y absorbiendo las defensas de Cromo. Ya la hemos paralizado, o hay una alarma sonando en alguna parte, una luz roja que parpadea? Lo sabe ella? Rikki Wildside, la llamaba Bobby, y durante aq uellas primeras semanas a ella le debi parecer que lo tena todo, t odo el espectculo, rebosante, de splegado para ella, agudo y brillante bajo el nen. Era nueva en el ambiente, y tena todos esos kilmetros de paseos y plazas para merodear, todas las tiendas y los clubes, y a Bobby para explicarle el lado oscuro, la engaosa tramoya del reverso de las cosas, todos los jugadores y sus nombres y sus juegos. Bobby la haca sentirse en casa. Qu te pas en el brazo? me pregunt una noche en el Gentleman Loser; estbamos los tres bebiendo en una mesa pequea en un rincn. Volando en ala delta le dije; un accidente. Volando en ala delta sobr e un campo de trigo dijo Bobby, en un sitio llamado Kiev. Nuestro Jack est suspendido en la oscuridad bajo un ala delta negra, con cincuenta kilos de equipo para interferencia de radar entre las piernas, y un ruso imbcil viene y le quema el brazo con un lser. No recuerdo cmo hice para cambiar de tema, pero lo hice. An estaba dicindome a m mismo que no er a Rikki lo que me incomodaba, sino lo que Bobby estaba haciendo con ella. Lo conoca desde h aca mucho tiempo, desde el final de la guerra, y saba que utilizaba a las mujeres como contrincantes, Bobby Quine versus la fortuna, versus el tiempo y la noche de las metrpo lis. Y Rikki apareci justamente cuando l necesitaba algo que lo mantuviese en movimiento, algo a donde apuntar. As que la puso como smbolo de t odo cuanto quera y no poda tener, de todo cuanto tena y no poda conservar. No me gustaba tener que escucharle decir cu nto la amaba, y saber que lo crea slo empeoraba la cosa. Era un maestro de las ca das duras y las recupe raciones rpidas, y ya haba visto eso unas doce veces. Poda haberse hecho imprimir LA SIGUIENTE en maysculas fosforescentes en las gafas de sol, un letrero listo para destellar ante la primera cara interesante que pasara en tre las mesas del Gentleman Loser.

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Yo saba lo que les haca. Las converta en emblemas, signos cabalsticos en el mapa de su vida de pirata, faros de navegacin que poda seguir en un ocano de bares y nen. Qu ms tena para orientarse? No am aba el dinero, ni en s ni por lo que representaba, o no lo amaba lo suficiente para seguir sus luces. No trabajaba para obtener poder sobre otra gente: odiaba la re sponsabilidad que eso conlleva. Senta un orgullo elemental por sus habilidades, pero eso nunca bastaba para darle empuje. Por eso se las arreglaba con las mujeres. Cuando Rikki apareci, necesitaba una por sobre todas las cosas. Se estaba opacando rpido, y el dinero electrnico ya susurraba que estaba perdiendo el temple. Necesitaba ese golpe de suerte, y pronto, porque no conoca otro modo de vivir, y todos sus relojes estaban puestos para medir el tiempo de un buscavidas, calibrados para el riesgo y la adrenalina y esa excelsa calma de amanecer que sobreviene cuando todas las jugadas han salido bien y una dulce y gruesa tajada de cuenta ajena entra en la tuya con un suave clic. Ya era hora de que empacara y se marchase; por eso puso a Rikki ms alto y ms lejos de lo que ninguna de las otras haba estado nun ca, aunque y tuve la tentacin de gritrselo ella estuviese ah mismo, viva, totalmente real, humana, hambrienta, flexible, aburrida, bella, exci tada, todo lo que ella era... Entonces l sali una tarde, como una sema na antes de que yo me fuera a Nueva York a ver al finlands. Sali y nos dej all, en la buhardilla, esperando una tormenta. La mitad del tragaluz estaba ensombreci do por una bveda que nunca terminaron de construir, y por la otra mitad se vea el cielo, negro y azul a causa de las nubes. Yo estaba de pie junto a la mesa de trabajo, atontado por el calor de la tarde, por la humedad; y ella me toc, me toc el hombr o, el medio centmetro de tensa, rosada cicatriz que el brazo no cubr e. Nunca me haban tocado al l; haban seguido hasta el hombro, el cuello... Pero ella no hizo eso. Tena las uas laqu eadas de negro, no en punta sino ahusadas, y la laca era un tono ms oscuro que la l mina de fibra de carbono que me cubre el brazo. Y su mano me baj por el brazo, siguien do con las uas negras una costura de la lmina, la articulacin anodizada del codo, hasta la mueca, esa mano de nudillos suaves como de nia, abriendo los dedos para cerrarlos sobre los mos, la palma contra el duraluminio perforado. La otra palma subi y me roz las platafor mas de retroalimentacin; y llovi toda la tarde, gotas que tamborilearon en el acero y el vidrio manchado de holln que techaban la cama de Bobby. Los muros de hielo se alejan como maripos as supersnicas hechas de sombra. Detrs de ellos, una ilusin de la matriz: espaci o infinito. Es como ver una filmacin del ensamblaje de un edificio prefabricado; slo que la cinta corre al revs, y a alta velocidad, y esas paredes son alas rotas. Tratando de recordarme que este sitio y lo s abismos que se abren ms all son slo representaciones, que no estamos en la computadora de Cromo, sino en interfaz con ella, mientras el simulador de matriz de la buhardilla de Bobby genera esta ilusin... La informacin del ncleo comienza a asomar, expuesta, vulnerable... se es el otro lado del hielo, la panormica de la matriz que nunca haba visto, la panormica que quince millones de legtimos operadores de consola ven diariamente como si nada.

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La informacin del ncleo se al za a nuestro derredor como trenes de carga verticales, codificada por colores para acceder a ella. Brillantes colores primarios, de un brillo imposible en aquel vaco transparente, cone ctados por innumerables horizontales de color azul y rosa. Pero el hielo todava oscurece algo en el centro de todo: el corazn de la costosa oscuridad de Cromo, el propio corazn... Eran las ltimas horas de la tarde cuando regres de mi expedicin de compras en Nueva York. No entraba mucho sol por el tragaluz, pe ro en la pantalla del monitor de Bobby brillaba una representacin grfica bidimensional de las defensas computarizadas de alguien, lneas de nen que se entretejan como en una al fombra de oraciones rt Deco. Apagu la consola y la pantalla qued totalmente oscura. Las cosas de Rikki estaban esparcidas en mi mesa de trabajo, bolsos de nailon atiborrados de ropa y maquillaj e, un par de botas vaqueras ro jo brillante, cassettes de audio, lustrosas revistas japonesas que habl aban de estrellas del simestim. Met todo debajo de la mesa y me quit el braz o, olvidando que el programa que le haba comprado al finlands estaba en el bolsillo derecho de mi chaqueta, as que tuve que buscarlo con la mano izquierda y engancharlo con las pinzas acolchadas del alicate de orfebre. El waldo parece una antigua platina de audio, de esas que llevaban los tocadiscos, con la prensa de tornillo instalada bajo una c ubierta antipolvo transparente. El brazo mide poco ms de un centmetro, y se balancea sobre lo que habra sido en otro tiempo el brazo del pick-up. Pero yo no miro eso una vez que me he conectado los cables al mun; solamente me fijo en el aumento, porque eso es lo que tiene mi brazo all, en blanco y negro: cuarenta aumentos. Verifiqu las herramientas y escog el lse r. Pareca un poco pesado, as que baj la escala de entrada del sensor de peso a un cuarto de kilo por gramo y me puse a trabajar. Con cuarenta aumentos, el late ral del programa pareca un camin remolque. Hicieron falta ocho horas de trab ajo para abrirlo: tres horas con el waldo y el lser y cuatro docenas de intervenciones, dos horas al telfono con un contacto de Colorado, y tres horas para descargar un disc o lexicn que pudiera traducir ruso tcnico de ocho aos de antigedad. Los alfanumricos cirlicos comenzaron a correr por el monitor, dobl ndose al ingls a mitad de camino. Haba muchos espacios en blanco, donde el lexi cn se encontraba con siglas militares especializadas en el l ector que le haba comprado a mi contacto en Colorado, pero as pude hacerme una idea de la cosa que le haba comprado al finlands. Me sent como un punk que hubiera salido a co mprar una navaja automtica y volviera a casa con una pequea bomba de neutrones. Otra vez me estafaron, pens, De qu sirve una bomba de neutrones en una pelea callejera? El trasto que tena bajo la cubierta antip olvo superaba mis capac idades. Ni siquiera saba dnde descargarlo, dnde encontrar un comprador. Alguien lo haba comprado,

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pero estaba muerto, alguien que tena un reloj Porsche y un pasaporte belga falsificado, pero yo nunca haba intentado moverme en es os crculos. Los ra teros del finlands haban tropezado con alguien que ten a contactos muy altos y secretos. El programa que tena en la prensa de to rnillo era un rompehielos militar ruso, un programa de virus asesinos. Amaneca cuando Bobby reapareci. Vena so lo. Yo me haba quedado dormido con una bolsa de sandwiches en el regazo. Quieres comer? le pregunt, sin desper tar del todo, ofrecindo le los sandwiches. Haba estado soando con el programa, con sus olas de hambrientos sistemas de alteracin y subprogramas mimticos; en el su eo, era una especie de animal, amorfo y fluido. Bobby apart la bolsa con un ademn mientr as se acercaba a la consola. Puls una tecla de funcin. La pantalla se ilumi n con el intrincado diseo que haba visto aquella tarde. Me frot los ojos con la mano izquierda para quitarme el sueo, cosa que no puedo hacer con la derecha. Me haba quedado dormi do tratando de decidir si decirle lo del programa. Quiz debera venderlo por mi cuenta, quedarme con el dinero, marcharme a algn sitio nuevo, pedirle a Rikki que se fuera conmigo. De quin es? pregunt. Bobby estaba all con un mono de algodn negro, una vieja chaqueta de cuero sobre los hombros, como una capa. Haca das que no se afeitaba, y tena la cara ms delgada que de costumbre. Es de Cromo dijo. El brazo se mee sacudi convulsivamente, empez a hacer ruidos metlicos; miedo traducido a mioelectricidad a travs de los conmutadores de carbn. Se me cayeron los sandwiches; verduras muertas y rodajas amarill as y brillantes de derivados lcteos en el suelo de madera sin barrer. Ests loco dije. No dijo l, te parece que se ha dado cu enta? Qu va. Ya estaramos muertos. Me acopl con ella mediante un sistema triple-ciego alquilado en Mombasa y un satlite de comunicaciones argelino. Ella saba que alguien andaba merodeando, pero no pudo descubrir el rastro. Si Cromo hubiese rastreado lo que Bobby le hizo con el hi elo, ya estaramos ms que muertos. Pero quiz l tuviera razn; si no, ella me habra hecho saltar mientras regresaba de Nueva York. Por qu ella, Bobby? Dame una sola razn... Cromo: la habr visto quiz unas seis vece s en el Gentleman Loser. Quiz anduviera de ronda por los bajos fondos, o estudia ndo la condicin humana, condicin a la que ella no aspiraba precisamente. Una dulce carita en forma de corazn, con los ojos ms repulsivos que jams se hayan visto. Tena aspecto de quinceaera desde haca ms tiempo del que nadie pudiese recordar, con el metabolismo alterado por un masivo programa de sueros y hormonas. Era la cosa ms fea que la calle haba producido, pero ya no perteneca a la calle. Cromo era uno de los Muchachos, reconocido miembro del grupo local de la mafia. Se deca que haba empezado como traficante, en la poca en

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que las hormonas sintticas de pituitaria es taban an proscritas. Pero no tuvo que pasar mucho tiempo traficando hormonas. Ahora era duea de la Casa de las Luces Azules. Ests loco de atar, Quine. Dame una razn sensata para tener eso en tu pantalla. Deberas borrarlo ya... O una charla en el Loser dijo, quitndos e la chaqueta de cuero. Black Myron y Crow Jane. Jane controla todos los negocios sexuales, dice saber a dnde va el dinero. Por eso le discute a Myron que Cromo es el inters dominante en las Luces Azules y no slo un testaferro de los Muchachos. Los Muchachos, Bobby dije. sa es la palabra clave. Todava lo puedes encender? Nosotros no nos metemos con los Muchachos, recuerdas? Por eso es que seguimos caminando. Por eso seguimos siendo pobres, socio Se se nt en la silla gira toria frente a la consola, abri la cremallera del mono y se rasc el pecho esculido y blanco. Pero tal vez no lo sigamos siendo por mucho tiempo ms. Creo que esta sociedad quiz acaba de disolverse para siempre. Entonces me sonri. Fue una sonrisa verdad eramente loca, salvaje y concentrada, y supe en seguida que de verdad morir le importaba un cuerno. Mira dije, me queda algo de dinero, sabes? Por qu no lo aceptas y te vas en tren a Miami y tomas un saltamontes a Montego Bay. Necesitas un descanso, hermano. Tienes que cargarte las pilas. Las pilas, Jack dijo, tecleando algo en la consola nunca las he tenido ms cargadas. La alfombra oriental de nen de la pantalla se estr emeci y despert al arrancar un programa de animacin; lneas de hielo que se trenzaban con hipntica frecuencia, un mndala viviente. Bobby sigui tecleando, y el movimiento se redujo; el patrn se volvi ms ntido y un poco menos complejo, y empezaron a alternarse dos configuraciones distantes. Un trabajo de primera, y yo que no pensaba que an fuese tan bueno. Ahora dijo, ah est, lo ves? Es pera. Ah. Ah est otra vez. Y ah. Es fcil perderla. Eso es. Entra cada hora y veinte minutos con una transmisin al satlite de comunicaciones. Podramos vivir un ao con lo que les paga cada semana en intereses negativos. Qu satlite usa? El Zrich. Sus banqueros. All tiene su cuen ta, Jack. All es adonde va el dinero. Crow Jane tena razn. Segu all inmvil. Mi brazo se haba olvidado de hacer ruido. Y cmo te fue en Nueva York, socio? Encontraste algo que me ayude a cortar hielo? Vamos a necesitar todo lo que podamos conseguir.

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Segu mirndolo a los ojos, es forzndome por a no mirar h acia el waldo, el torno de orfebre. All estaba el programa ruso, bajo la cubierta antipolvo. Comodines, cambiasuertes. Dnde est Rikki? le pregunt, acercndome a la consola, fingiendo estudiar las figuras que se alternaban en la pantana. Con unos amigos se encogi de hombros, unos chicos, todos estn metidos con el simestim. Sonri distradamente. Voy a hacerlo por ella, hermano. Voy a salir un rato a pensarlo, Bobby. Si quieres que regrese, no toques el teclado. Lo hago por ella dijo mientras la puerta se cerraba a mis espaldas. Sabes que s. Y ahora abajo, abajo; el programa es una montaa rusa que atraviesa este rado laberinto de muros de sombra, grises espacios catedralici os entre torres bril lantes. Velocidad de vrtigo. Hielo negro. No pienses en eso. Hielo negro. Demasiadas historias en el Gentleman Loser; el hielo negro forma parte de la mitologa. Hielo que mata. Es ilegal, per o, acaso no lo somos todos? Una especie de arma de retroalimentacin neuronal, con la qu e slo se conecta una vez. Es como una espantosa Palabra que se come el cerebro de adentro hacia afue ra. Como un espasmo epilptico que sigue y sigue hasta que no queda nada en absoluto... Y estamos zambullndonos hacia el suel o del castillo de sombras de Cromo. Trato de prepararme para el repentino paro respiratorio, un malestar y un relajamiento final de los nervios. Miedo de esa fra Pa labra que espera all ab ajo, en la oscuridad. Sal a buscar a Rikki y la encontr en un caf con un chico de ojos Sendai, al que le salan de las magulladas cuencas unas lneas de sutura a medio cicatrizar. Rikki tena un catlogo de papel brillante abierto sobr e la mesa; Tally Isham sonrea en una docena de fotos, la Chica de los Ojos Zeiss Ikon. La pequea unidad de simestim, la que le ha ba reparado al da si guiente de conocerla, era una de las cosas que haba guardado bajo la mesa de trabajo la noche anterior. Pasaba horas conectada a la unidad, con la banda de contacto cruzndole la frente como una tiara de plstico gris. Tally Isham era su favorita, y con la banda de contacto encendida se perda, se perda en algn luga r del sensorio grabado de la estrella ms grande del simestim. Estmulos simulados: el mundo o al menos todas las partes interesantes tal como lo percibe Tally Is ham. Tally piloteaba un Fokker negro sobre las mesetas de Arizona. Tally buceaba en la reserva de la isla Truk. Tally asista a fiestas con los super ricos en islas griegas privadas, pureza desgarradora de blancos y diminutos puertos al amanecer. En realidad se pareca muc ho a Tally, la misma tez y los mismos pmulos. Me pareca que la boca de Rikki era ms fuerte Ms insolente. Ella no quera ser Tally Isham, pero le envidiaba el trabaj o. Esa era su ambicin, estar en el simestim. Bobby se burlaba de ella. En cambio a m me habl aba del asunto. Cmo me vera con un par de esos? me pregunt una vez, mostrndome una foto a toda pgina, los Zeiss Ikon

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azules de Tally Isham, a la altura de los suyos, marrn am barino. Se haba operado las crneas dos veces, pero an no llegaba a 20-20; por eso quera Ikons. Marca de las estrellas. Muy caros. Sigues mirando ojos en los escaparates? le pregunt al sentarme. Tiger acaba de ponerse unos dijo. Se vea cansada, me pareci. Tiger estaba tan contento con sus Sendais que no poda evitar sonr er, pero dud que en otras situaciones sonriera. Tena esa espe cie de belleza de uniforme que se adquiere despus del sptimo viaje a la boutique quirrgica; y probabl emente pasara el resto de su vida parecindose vagamente al persona je ms famoso de la farndula de cada nueva temporada; sin ser una copia demasiado obvia, pero nada original tampoco. Sendai, verdad? Le devolv la sonrisa. Asinti con la cabeza. Vi cmo trataba de es tudiarme con lo que para l era la mirada de un profesional del simestim. Finga estar grabando. Me pareci que se demoraba demasiado en mi brazo. Sern estupendos para la visin perifrica cuando el msculo haya cicatrizado dijo, y vi con qu cuidado mova la mano para levantar la taza de exprs doble. Los ojos Sendai son famosos por los defectos de percepcin en profundidad y porque garantizan pr oblemas, entre otras cosas. Tiger se va a Hollywood maana. Y de all tal vez a Chiba City, no es as? Le sonre. No me devolvi la sonrisa. Tienes una oferta, Tiger? Conoces a un agente? Slo voy a echar un vistazo dijo en voz ba ja. Entonces se levant y se fue. Se despidi rpidamente de Rikki, pero no de m. Los nervios pticos de ese chico pueden empezar a deteriorarse dentro de seis meses. Sabes eso, Rikki? Los Sendais son ilegals en Inglaterra, en Dinamarca, en muchos sitios. No se puede reemplazar los nervios. Jack, no vengas con discursos. Me rob un croissant y mordisque una de las puntas. Crea que yo era tu consejero, nia. S. Bueno, Tiger no es muy rpido, pero todo el mundo sabe lo de los Sendais. Es lo nico que l se puede comprar, as que corre el riesgo. Si consigue trabajo podr cambirselos. Por esos? Di un golpe en el catlogo de Zeiss Ikon.Muc ho dinero, Rikki. T eres suficientemente lista como para no correr ese riesgo. Ri kki asinti. Quiero Ikons. Si subes a ver a Bobby, dile que se quede quieto hasta que hable con l. Bien. Negocios? Negocios dije. Pero eran locuras. Me tom el caf y ella se comi mis dos cr oissants. Luego la acompa hasta la casa de Bobby. Hice quince llamadas, cada una desde una cabina diferente.

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Negocios. Locura rematada. Entre una cosa y otra, tardamos seis semana s en preparar el incendio, seis semanas con Bobby dicindome cunto la quera. Me esfo rc todava ms, intentando alejarme de aquello. Casi todo fueron llamadas telefnicas. Era como si cada una de mis primeras y muy indirectas quince averiguaciones hubieran engendrado quince ms. Buscaba un determinado servicio que Bobby y yo imaginbamos como un requisito de la economa clandestina del mundo, pero para el que tal vez nunca hubiera cinco clientes simultneos. Era un servicio que jams se anunciara. Buscbamos la tapadera ms pesada del mundo, una lavandera de dinero no alineada que fuera capaz de lavar en seco una me gafortuna transferid a electrnicamente y olvidarse del asunto despus. Todas esas llamadas fueron finalmente una prdida de tiempo, porque fue el finlands quien me puso en la pista de lo que estaba buscando. Haba ido a Nueva York a comprar un dispositivo de caja negra, pues estbamos arruin ndonos con tantas llamadas. Le plante el problema de la manera ms hipottica posible. Macao me dijo. Macao? La familia del Zumbido Largo. Agentes de bolsa. Hasta tena el nmero. Si buscas un traf icante, pregntale a otro traficante. La gente del Zumbido Largo era tan poco directa que hizo que mi idea de un acercamiento sutil pareciese un bombardeo nuclear tctico. B obby tuvo que hacer dos viajes a Hong Kong para cerrar adecuadamente el acuerdo. Nos estbamos quedando sin capital, y rpido. Todava no s por qu de cid participar en esto, para empezar; me asustaba Cromo, y la verdad es que nunca me haba vuelto muy loco por hacerme rico. Trat de decirme que quemar la Casa de la s Luces Azules era una buena idea pues se trataba de un lugar horroroso, pero no l ograba convencerme. No me gustaba Luces Azules porque una vez haba pasado all t oda una noche muy deprimido, pero sa no era una excusa para atacar a Cromo. En realidad, casi daba por sentado que mori ramos en el intento. Incluso con aquel programa asesino, las probabilidades no estaban precisamente a nuestro favor. Bobby estaba perdido escribie ndo la cadena de rdenes que introduciramos en el ncleo del ordenador de Cromo. se sera mi trabajo, porque Bobby tendra las manos ocupadas impidiendo que el programa ruso entrase directo a matar. Era demasiado complejo para reescribirlo; por eso iba a tr atar de sujetarlo los dos segundos que yo necesitaba. Hice un trato con un camorrero llamado Miles. Miles seguira a Rikki la noche del incendio, para no perderla de vista, y me lla mara a una hora determinada. Le dije que si yo no estaba, o no responda de cierta manera, la agarrase y la pusiese en el primer tren. Le di un sobre para que se lo diera a ella: dinero y una nota. En realidad Bobby no haba pensado mucho en eso, en cmo le ira a ella si todo nos sala mal.

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No haca ms que decirme que la quera, a dnde iban a marcharse juntos, cmo gastaran el dinero.. Primero cmprale un par de Ikons, herma no. Es lo que quiere. Se ha tomado en serio eso de actuar en simestim. Oye dijo, apartando la mirada del tecla do, no le har falta trabajar. Lo vamos a conseguir, Jack. Ella es mi suerte No tendr que trabajar nunca ms. Tu suerte dije. No me senta feliz. No recordaba cundo me haba sentido feliz. Has visto a tu suerte por ah ltimamente? No la haba visto, pero yo tampoco. Los dos habamos estado demasiado ocupados. La extraaba. Al extraarla me acord de mi nica noche en la Casa de las Luces Azules, pues haba ido all porque extraaba a alguien. Me haba emborrachado para empezar, y luego me puse a inhalar Vasopressin. Si tu gran amor te deja, el alcohol y el Vasopressin son lo ltimo en farmacologa masoquista; el alcohol te pone sensiblero y el Vasopressin te hace recordar, pero r ecordar de verdad. Clnicamente se emplea para atenuar la amnesia senil, pero la calle da su propio uso a las cosas. As que lo que hice fue asegurarme una repeticin ultrainten sa de un mal asunto; el problema es que se mezcla lo bueno con lo malo. Corres a buscar trances de xtasis animal y lo que encuentras es lo que dijiste, y lo que ella c ontest, y cmo te dio la espalda y se fue y nunca mir hacia atrs. No recuerdo haber decidido ir a las Luces Az ules, ni cmo fui a parar all, pasillos silenciosos y aquella cascada decorativa de tan mal gusto goteando en alguna parte, o a lo mejor era slo un holograma de una cas cada. Aquella noche yo tena un montn de dinero: alguien le haba pagado un fajo gra nde a Bobby por abrir una ventana de tres segundos en el hielo de otro. No creo que a los de la puerta les gusta ra mi aspecto, pero supongo que mi dinero estaba bien. Segu bebiendo all despus de haber hecho lo que haba ido a hacer. Luego le cont un chiste al barman sobre necroflicos enc ubiertos, y eso no cay muy bien. Entonces vino un personaje que insista en llamarme Hroe de Guerra, lo cual no me gust. Creo que le ense algunos trucos con el brazo, antes de qu e se apagaran las luces, y despert dos das ms tarde en un rudimentario mdulo dormitorio de algn sitio. Un sitio barato, donde ni siquiera haba espacio para colgarse. Y me sent en aquel angosto colchn de gomaespuma y llor. Hay cosas peores que estar solo. Pero lo que venden en la Casa de las Luces Azules es tan popular que es casi legal. En el corazn de las tinieblas, en el cen tro inmvil, los sistemas de alteracin despedazan la oscuridad con remolinos de luz, navajas tr anslcidas que se al ejan de nosotros en rpida rotacin; estamos suspendidos en el centro de una explosin silenciosa y lenta, y los fragmentos de hielo que se desmoronan para siempre y la voz de Bobby atraviesa aos luz de electrnica ilusin de vaco... Quema a esa puta. No puedo sujetar este chisme...

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El programa ruso suba entr e torres de informacin, borroneando los colores de cuarto de nios. Y yo inserto el artesanal paquete de rdenes de Bobby en el centro del fro corazn de Cromo. Entra el chorro de transmisin, un la tido de informacin condensada que sube como un disparo vertical, ms alto que la ca da vez ms gruesa torre de oscuridad, el programa ruso, mientras Bobby se esfuerza por controlar ese segundo crucial. Un informe brazo de sombra se crispa en la oscuridad envolvente; demasiado tarde. Lo hemos logrado. La matriz se pliega a mi al rededor como un truco origami. Y la buhardilla huele a sudor y a circuitos quemados. Me pareci or gritar a Cromo, un ruido metlico, pero eso era imposible. Bobby se rea, con lgrimas en los ojos. El tiempo transcurrido, indicado en la esquina del monitor, era de 07:24:05. El incendio haba llevado poco menos de ocho minutos. Y vi que el programa ruso se haba fundido en la ranura. Habamos dado el grueso de la cuenta de Cromo en Zrich a una docena de sociedades benficas de todo el mundo. Era demasiado lo que haba all para moverlo, y sabamos que tenamos que romperla, quemarla en seguida; de lo contrario la tendramos encima. Tomamos menos del diez por ciento para nosot ros y lo disparamos hacia el tinglado de los Zumbido Largo, en Macao. Ellos se queda ron con el sesenta por ciento de eso y nos devolvieron el resto a trav s del sector ms complicado de la bolsa de Hong Kong. Pas una hora antes de que nuestro dinero empezase a llegar a las dos cuentas que habamos abierto en Zrich. Mir cmo se apilaban los ceros detrs de una cifra sin sentido en el monitor. Era rico. Entonces son el telfono. Miles. Casi olvid la frase cdigo. Eh, Jack, hermano, no s...qu es lo que pasa con esa chica t uya? Aqu hay algo raro... Qu? Dime... Estuve siguindola, como me dijiste, de ce rca pero sin dejar que me vieran. Entr en el Loser, pas all un rato, luego se meti en el metro. Fue a la Casa de las Luces Azules... Que qu? Por la puerta lateral. Slo empleados. No hubo modo de que los de seguridad me dejaran pasar. Est all ahora? No, hermano, la acabo de perder. Aquello es una locura, como si Luces Azules acabara de cerrar, pero para siempre, siet e alarmas diferentes sonando, todo el mundo corriendo, la polica con equipo antimotn... Ah ora se ha armado la de siempre: gente de seguros, de propiedad inmobiliaria, camionetas con matrcula municipal... Miles, a dnde ira? La perd, Jack.

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Escucha, Miles, qudate con el dinero del sobre, de acuerdo? Lo dices en serio? Eh, lo siento, de verdad, yo... Colgu. Espera a que se lo digamos deca B obby, frotndose el pecho desnudo con una toalla. Dselo t, vaquero. Yo voy a dar una vuelta. Y sal a la noche y al nen y dej que el gento me arrastrara, caminando a ciegas, forzndome a ser slo un segmento de aquel organismo masivo, slo un chip de conciencia a la deriva bajo las geodesias. No pensaba, slo pona un pie delante del otro, pero despus de un rato s pens, y t odo cobr sentido. Ella necesitaba el dinero. Pens tambin en Cromo. Que la habamos matado, asesinado, c on la misma certeza que si le hubisemos cortado la garganta. La noche que me arrastraba por paseos y plazas la estara acosando ahora, y ella no tena a dnde ir. Cuntos enemigos tendra slo en aquel gento? Cuntos empezaran a moverse, ahora que no teman su dinero? Le habamos sacado todo lo que tena. Ahora estaba otra vez en la calle. Dudaba de que viviese hasta el amanecer. Finalmente record el caf, el sitio donde haba conocido a Tiger. Las gafas de sol lo decan todo; gafas negr as, enormes, con una delatora mancha de maquillaje color piel en la esquina de uno de los vidrios. Hola, Rikki dije, y estaba preparado cuando se las quit. Azules. Azul Tally Isham. El lmpido azu l de marca por el que son famosos, ZEISS IKON en diminutas maysculas rodeando cada iris, letras suspendidas all como vetas de oro. Son preciosos dije. Los hematomas esta ban cubiertos de maquillaje. Con un trabajo tan bueno no quedan ci catrices. Hiciste dinero. Hice, s. Y se estremeci. Pero no voy a hacer ms, al menos de esa manera. Creo que ese sitio ya no funciona. Ah. Nada se le mova en la cara. Los ojos azules nue vos no se movan, y eran muy profundos. No tiene importancia. Bobby te espera. Acabamos de ganar un fajo de los gordos. No. Tengo que irme. Supongo que no lo va a entender, pero tengo que irme. Asent, viendo cmo mi brazo se alzaba para agarrarle la mano; era como si no fuera una parte ma, pero ella lo sujet como si lo fuera. Tengo un billete de ida a Hollywood. Tiger conoce a gente con quien me puedo quedar. A lo mejor hasta llego a Chiba City. Rikki tena razn en cuanto a Bobby. Regres con ella. l no entendi. Pero ella ya haba cumplido su finalidad, para Bobby, y quise decirle que no sufriera por l, porque me di cuenta de que sufra. l ni siquiera sali al pasillo cuando ella hubo terminado de hacer las maletas. Se las baj y la bes y le arruin el maquillaje, y algo subi dentro de m, como haba subido el progr ama asesino sobre la informacin de Cromo.

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Un sbito paro respiratorio, en un sitio donde no hay palabras. Pero a ella la esperaba un avin. Bobby estaba hundido en la silla giratoria de lante del monitor, mirando su hilera de ceros. Tena las gafas oscuras puestas, y supe que estara en el Gentleman Loser hacia el anochecer, observando el clima, ansiando una seal, alguien que le dijera cmo sera su nueva vida. Yo no la vea muy diferent e. Ms cmoda, pero l siempre estara esperando que cayese esa prxima carta. Trat de no imaginarla en la Casa de las Luces Azules, trabajando en turnos de tres horas en una aproximacin de sueo REM, mientras su cuerpo y un atado de reflejos condicionados se ocupaban del negocio. Los clientes nunca llegaban a quejarse de que eso era fingido, porque los orgasmos eran ve rdaderos. Pero los senta, si es que los senta, como tenues llamaradas de plata en algn punto de la front era del sueo. S, es tan popular que casi es legal. Los clientes se desgarran entre necesitar a alguien y querer estar solos a la vez, lo que quiz haya sido siempre la esencia de ese juego en particular, incluso antes de que tuviramos la neurolectrnica para permitir ambas opciones. Agarr el telfono y tecle el nmero de su lnea area. Di su nombre verdadero y el nmero de vuelo. Lo cambia dije para ir a Chiba City. Eso mismo, Japn. Met mi tarjeta de crdito en la ranura y tecle mi cdigo de identificacin. En primera. Un zumbido distante mientras verificaban mi saldo. Que sea un billete de ida y vuelta. Pero supongo que vendi el billete de regr eso, o no lo necesit, porque no ha vuelto. Y a veces, muy tarde de noche, paso frente a escaparates con carteles de estrellas del simestim, todos esos ojos preciosos, idnti cos, que me miran desde caras que son casi tan idnticas, y a veces los ojos son los de el la, pero ninguna de las caras lo es, ninguna es nunca la suya, y la veo muy a lo lejos en el borde de esta exte nsin de noche y de ciudades, y entonces dice adis con la mano. FIN

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HISTORIA DEL CINE CIBERPUNK. (Captulo 16) 1990. Desafo Total 1990. Total Recall ("Desafo Total" en Espaa y "El Vengador del Futuro" en Latinoamrica ) es una pelcula americana de ciencia ficcin estrenada el 1 de junio de 1990 estelarizada por Arnold Schwarzenegger dirigida por Paul Verhoeven y escrita por Ronald Shusett Dan O'Bannon Jon Povill y Gary Goldman Gan un premio especial de la academia por sus efectos visuales. Esta basada en la novela We Can Remember It For You Wholesale (Podemos recordarlo por usted al por mayor) de Philip K. Dick En su tiempo, tuvo el presupuesto ms alto hasta entonces otorgado para una pelcula producida por un estudio de Hollywood A pesar de la violencia contenida, el xito de la pelcula confirm a Schwarzenegger como un importante actor de taquilla y relanz la carrera de Sharon Stone Doug Quaid (Schwartzenegger), un hombre normal, un trabajador ms que vive su anodina vida atado a un trabajo sin futuro en la Tierra en el ao 2048 al lado de su esposa Lori. Est atormentado por una pesadilla que le lleva todas las noches hasta Marte es un sueo recurrente en el se ve a s mismo junto a una bella mujer en Marte Como su esposa no est de acuerdo en ir de vacaciones con l hacia el planeta rojo, ya que esta plagado de terroristas Quaid decide que si no puede ir en persona, lo har en su imaginacin, y decide implantarse un recuerdo de Marte en una agencia de viajes para intentar quitarse de la cabeza ese obsesionante sueo. Entonces recurre al laboratorio de Recall, una empresa de vacaciones virtuales que le ofrece la oportunidad de materializar su sueo gracias a un fuerte alucingeno Sin embargo, su intento resulta en fracaso. No todo sale como le haban prometido, y empezando a sospechar de su propia personalidad, comienza un viaje falsas identidades y agencias asesinas que le llevar a descubrir qu hay detrs de aqul sueo: una verdad oculta... o es un sueo dentro de otro? La droga resucita de su memoria una estancia verdadera en Marte cuando era el ms temido agente del cruel Coohagen. Quaid entonces decide volver a Marte, para

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encontrarse con su pasado y develar un antiguo misterio extraterrestre enterrado millones de aos atrs. Curiosidades Total recall (Desafo total o literalmente Recuerdo total) se basa en el cuento homnimo de Philip K. Dick cuyo ttulo se tradujo al castellano como Usted lo recordar perfectamente. La historia en el libro se detiene en el momento en que los mdicos encargados de poner el implante de memoria al protagonista descubren que ya posee uno. El subsiguiente desarrollo de la pelcula es obra del guionista Dan OBannon (Fuente: Tepasmas.com ) El proyecto pas durante aos por las manos de muchos directores, siendo David Cronenberg y Bruce Beresford los que ms cerca estuvieron de dirigirlo, y Richard Dreyfuss y Patrick Swayze de interpretarlo. Finalmente fue Arnold Schwarzenegger quien propuso a Paul Verhoeven como director. David Cronenberg firm para dirigir la pelcula e incluso escribi algn borrador del guin antes de que se encargase Paul Verhoeven (Fuente: IMDB ). El protagonista Doug Quaid se inscribe en el hotel como "Brubaker", en homenaje al capitn de Capricornio Uno ( 1978 ), una pelcula acerca de un falso viaje a Marte. (Fuente: IMDB ). La superioridad de sus efectos especiales respecto a los de todas las pelculas que se estrenaron esa temporada, hizo que la Academia de Hollywood la seleccionara como nica nominada para el Oscar en esa categora aquel ao, y por lo tanto como ganadora automtica del premio. Adems, consigui tambin nominaciones al mejor sonido y efectos sonoros. (Fuente: Tepasmas.com ) Los pitidos del taxi de Johnny representan el himno nacional noruego Fuente: IMDB En una de las escenas se ve a un polica con un comunicador en la mueca Este "comunicador" es en realidad una calculadora Casio atada con cinta aislante (Fuente: Tepasmas.com ) Al final, los dos protagonistas quedan expuestos a la atmsfera de Marte se comienzan a asfixiar y poco a poco se hinchan. Si esto hubiera ocurrido en el

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espacio exterior lejos de cualquier planeta y completamente en el vaco sin atmsfera, sus cuerpos hubieran explotado. Cuando Schwarzenneger sale a la superficie de Marte y se le desencaja la cara, la boca se abre tanto que se llega a apreciar una pieza metlica del robot que simula la deformacin. (Fuente: Tepasmas.com ) El apellido de una de las personalidades interpretadas por Schwarzenegger (Hauser) est basado en Kaspar Hauser dado que ambos comparten un mismo interrogante identitario. Comentarios: Segunda cinta inspirada en los trabajos de uno de los mejores escritores y filsofos de la ciencia ficcin del siglo XX Philip K. Dick (slo Ridley Scott haba adaptado una novela suya previamente, y el resultado fue la mtica Blade Runner ). Junto con Minority Report las tres pelculas forman un trptico fundamental de la ciencia ficcin de los ltimos treinta aos. En Desafo Total, Paul Verhoeven deja a un lado los problemas filosficos inherentes en la obra de Dick y sin olvidar el tema recurrente de las megacorporaciones, la droga y los trastornos de personalidad se centra ms en el thriller y la intriga de falsas identidades, para dar a luz una de las ms fascinantes pelculas de accin y ciencia ficcin de la historia del cine.


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Science fiction
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