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Qubit

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Material Information

Title:
Qubit
Physical Description:
Serial
Language:
English
Publisher:
Cubit
Place of Publication:
Havana, Cuba
Publication Date:
Frequency:
monthly
three times a year
regular

Subjects

Subjects / Keywords:
Science fiction, Latin American -- Periodicals   ( lcsh )
Science fiction -- History and criticism -- Periodicals   ( lcsh )
Science fiction -- Periodicals   ( lcsh )
Genre:
periodical   ( marcgt )
serial   ( sobekcm )

Record Information

Source Institution:
University of South Florida Library
Holding Location:
University of South Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
usfldc doi - Q01-00019-n19-2006-08
usfldc handle - q1.19
System ID:
SFS0024302:00019


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0 245
Qubit.
n No. 19 (August 2006)
260
[Havana, Cuba] :
b Cubit
August 2006
310
Monthly
650
Science fiction, Latin American
v Periodicals
Science fiction
x History and criticism
Periodicals
Science fiction
Periodicals
1 773
t Qubit.
4 856
u http://digital.lib.usf.edu/?q1.19



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0. ndice: 1. Geek. Wikipedia, la enciclopedia libre 2. Geek y Nerd. Wikipedia 3. Teledildonic. Roberto Estrada Bourgeois 4. Geeks y bohemios. Juan Pablo Noroa 5. Ojos de serpiente. Tom Maddox 6. Inventos geeks 7. Historia del cine ciberpunk. (Captulo 18) Ral Aguiar

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Geek de Wikipedia, la enciclopedia libre Un geek (del ingls geek, pronunciado /gi:k/) es una persona que comparte una gran fascinacin, quizs obsesiva, por la tecnologa e informtica Es ms un estilo de vida y una forma de ser que una aficin concreta por algo poco habitual. Su objetivo es hacer las cosas por diversin y por el reconocimiento, casi siempre por el simple placer de hacerlo. En el idioma espaol este trmino est relacionado slo con la tecnologa, a diferencia del uso del trmino geek en el idioma ingls que tiene un significado ms amplio y equivalente al trmino espaol friki Geek generalmente es un trmino que suele confundirse como sinnimo de Nerd aunque poseen caractersticas que los diferencian. Al igual que un geek, un nerd es una persona con gran inteligencia y pasin por el conocimiento, as como con altas tendencias a mantenerse apartado de la corriente social; sin embargo un geek suele ser una persona ms extravagante y extrovertida tanto en su estilo de vida como en su forma de ser, mientras que un nerd tiende a ser ms conservador y el tipo de conocimiento es ms variado. Por otra parte, la cultura geek al tener fascinacin por la tecnologa, est tambin ntimamente relacionada con la ciencia ficcin y en especial con ( Star Wars Star Trek Stargate StarCraft Matrix ), entre otros. Se haba diseado un cdigo exclusivo para representar la personalidad, apariencia, intereses y opiniones del estereotipo geek y diferenciarse a s mismos de otros Geeks, conocido como Geek Code Sin embargo, ste ha quedado obsoleto.

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CASOS DE REFERENCIA Un caso muy ilustrativo es el del fundador de Napster Shawn Fanning padre de la cultura P2P o entre pares e idolatrado por la comunidad geek por haber permitido el libre intercambio de millones de archivos de audio a travs de Internet de forma gratuita y que alcanz a tener una base de usuarios de hasta 90 millones de cibernautas, lo cual signific un incremento del 8% al 30% en el uso de banda ancha en el mundo y que se espera que crezca hasta el 50% en los prximos aos Los geeks son reacios al poder y al dinero y slo buscan un reconocimiento global o de una comunidad por su conocimiento y la aplicacin de este mismo. EN LA LITERATURA Se define as a los geeks. Miembro de la nueva elite cultural, una comunidad de insatisfechos sociales, amantes de la cultura pop y centrados en la tecnologa. La mayora de los geeks se sobrepusieron a un sistema educativo sofocantemente tedioso, donde estaban rodeados de valores sociales detestables y compaeros hostiles, para terminar creando la cultura ms libre e inventiva del planeta: Internet y el World Wide Web. Ahora manejan los sistemas que hacen funcionar al mundo ()

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Geek y Nerd La mejor definicin del trmino geek, palabra que se usa tanto en ingls como en castellano (aunque en nuestro idioma apenas es conocida fuera de los propios crculos geeks) es la de Jon Katz, autor de Geeks: How Two Lost Boys Rode the Internet Out of Idaho La tradujo Sebastin en ZonaGeek: Que significa la palabra geek? : Geek: Miembro de la nueva elite cultural, una comunidad de insatisfechos sociales, amantes de la cultura pop y centrados en la tecnologa. La mayora de los geeks se sobrepusieron a un sistema educativo sofocantemente tedioso, donde estaban rodeados de valores sociales detestables y compaeros hostiles, para terminar creando la cultura ms libre e inventiva del planeta: Internet y el World Wide Web. Ahora manejan los sistemas que hacen funcionar al mundo (...) El otro da alguien nos escribi por correo para agradecernos las menciones a la novela Microsiervos y para preguntarnos por la diferencia entre Geek y Nerd. No es la primera vez que alguien lo pregunta, de modo que ah van las definiciones del diccionario Jargon File 4.3.3 para aclarar los matices. Geek : n. Una persona que ha elegido la concentracin en vez de el conformismo; alguien que persigue la habilidad (especialmente la habilidad tcnica) y la imaginacin, en vez de la aceptacin social de la mayora. Los geeks habitualmente padecen una versin aguda de neofilia (sentirse atraidos, excitados y complacidos por cualquier cosa nueva). La mayor parte de los geeks son hbiles con los ordenadores y entienden la palabra hacker como un trmino de respeto, pero no todos ellos son hackers. De hecho algunos que son hackers de todas formas se llaman a s mismos geeks porque consideran (y con toda la razn) que el trmino hacker debe ser una etiqueta que otras personas le pongan a uno, ms que una etiqueta alguien se ponga a s mismo. Una descripcin ms completa aunque algo ms larga incluira a todos los jugones, apasionados, aficionados a la ciencia ficcin, punks, pervertidos, nerds, especies de cualquier subgnero y trekkies. El tipo de personas que no va a las fiestas del colegio,

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promociones y otros eventos. Y que inclus o se sentira ofendida por la simple sugerencia de que tal vez estuvieran interesados (...) Nerd : n. 1. [jerga comn] Peyorativo aplica do a cualquiera con un CI (cociente intelectual) por encima de la media pero con pocos dones cuando se trata de charlar por charlar y de los rituales sociales ordi narios. 2. [jerga] Trmino apreciativo aplicado (conscientemente y en referencia al sentido 1) por alguien que sabe lo que realmente es importante y a quien no le apetece perder el tiempo con charlas triviales o jueguecitos de status para tontos (...) Personalmente, yo siempre traduzco nerd como empolln y geek no lo traduzco, porque ya es un trmino bien conocido (como hacker ). Pero si tuviera que traducirlo o adaptarlo, creo que sera algo as como pirado informtico La clsica pelcula Revenge of the Nerds fue traducida en Espaa como La venganza de los novatos. Nerd es un trmino peyorativo y geek no lo es. Segn la definicin, adems, todo nerd es un geek, pero no todo geek es un nerd

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TELEDILDONIC LOVE R. E. Bourgeois La recuerdas ahora. Con la intensidad de un dolor rememoras los encuentros de cada noche, los abrazos y los besos de pulsos electrnicos en la matriz de symestim. Reclinas tu cabeza en el respaldo de tu silla, esa odiosa mquina, y vuelas de nuevo a los entornos imposibles, irreales y maravillosos donde consumaste tu amor. Recorres la red, los tneles brillantes del laberinto por donde navegaste con Candy; los jardines japoneses con rascacielos de fondo y los ocanos jursicos bajo cielos anaranjados con dirigibles de esmeraldas o glidos paisajes sintticos donde los abrazos zumbaban y los ciberorgasmos tintineaban en tus neuronas como carmbanos de hielo, donde las palabras de amor desataban mermeladas de olores y perfumes de tacto suave. Sexo, amor sinestsico. Orga de sentidos trastocados. Ests de nuevo con Candy en los bares de msterdam, bebiendo y escuchando las conversaciones de nmadas de Sao Paulo y Ciudad del Cabo, de hackers de San Francisco y Palo Alto y Sydney, de tecnohippies disidentes de Pars, Dakkar y Antofagasta, mezclados con esa chusma cosmopolita y marginal, hijos espurios de la informtica y el nihilismo. Te encontr como el que dobla una esquina y se tropieza consigo mismo, estabas al, en la esquina de una ciudad improbable donde las pirmides de Gizeh se combinaban con un Goleen Gate Bridge sobre un Amazonas sin piraas, maquillado por programas para que sus aguas fueran azules, libres del txico de las corporaciones. En la noche de aquella ciudad flotaban logotipos hologrficos de Hitachi, murcilagos morados y medusas que anunciaban PEPSI sobre una baha oscura. Los neones arrojaban resplandores de platino sobre tu melena azul y tus botas estaban metidas en charcos. Abro los ojos y me encuentro el desconchado en el cielorraso. Enciendo un cig y te vuelvo a ver. Con tus ojos caleidoscpicos reluciendo en la noche equvoca y el sonido grave (cello?, arpa?) de tu voz sinttica dicindome frases como invitaciones, invitaciones que eran melodas, sonatas.

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Fuimos amantes. Cada noche nos encontramos en un nuevo cibermundo, y cada noche eras otra y la misma. Candy. Mujer ca ramel dolce ragazza woman of my love. Cyberlove. Fue esms real que la realidad, si es que la realidad existe. En lechos de cristal lquido nadamos transformados en ballenas, yfuimos columnas de informacin en bancos de datos, y passwords para el acceso a nuestros jardines privados. Candy. Ese nombre te di aunque no es el tuyo, y al abrigo de esa zona autnoma temporal nos amamos. O te am. Te am como ama la luz el que no tiene ojos o como ama la carne el que est codificado en una red. Olvid contigo mi obsesin por la criognica, mi nica esperanza hasta entonces. Aprend que en esa ficcin consensual poda tener piernas y cuerpo; que poda acariciar una piel clida como arena en una playa y oler el dulce perfume de tu sexo. Me amaste, o yo quiero creer que alguna ve z me amaste, como puede hacerlo una criatura del mundo electrnico, con sentidos si ntticos y sentimientos distanciados. No quise saber quin eras ni de dnde venas; mi curiosidad era menos importante que el deseo de no romper esa burbuja, de no estr opear el nico sueo que he podido vivir. Tampoco me preguntaste nada sobre m. r amos solo dos desconocidos compartiendo una relacin en la Red; sombras elec trnicas, presencias inmateriales machihembrndose en el ter. Siempre supe que habitabas, en presencia real, algn lugar de esta ciudad descreda, distopa de hormign y cristal. En alguna de esas colmenas puntiagudas y oscuras alienta tu persona fsica, que camina por sus calles atestadas y compartes con otros millones el smog y la llovizna, el hacinamiento, la tristeza y la publicidad. En ocasiones, odi a mi trodo, el nico vehcu lo que me llevaba a ti. Quera tenerte en carne, desasirme del virtual y entrar en tu cuerpo realmente, pero no puede ser. Soy solo un tronco sin brazos ni piernas, un producto de cuarta generacin de la Thalidonida, condenado a vivir en esta silla, obligado a amar con los brazos irreales que solo tengo en el ciberespacio. Por eso hoy, cuando la has buscado en vano po r los inacabables cam inos de la Red, cuando has comprobado que la Zona Autnoma donde la conociste ya no existe, se ha esfumado del virtual en un nanosegundo por razones que nunca sabrs, te has hundido en la indiferente armazn de crom o y plstico donde vives y sueas. Por eso sientes como un hierro al rojo el intil trodo parietal que ya no te llevar nunca ms a ella; porque se ha perdido para siem pre en el mundo electrni co. Por eso, con la desesperacin del nufrago, ests sopesando co n fra lucidez las maneras asequibles para el suicidio. Aprietas con los dientes el control de tu silla para salir a la ex igua terraza de tu habitacin de marginado, espacio salpicado de cagadas de palomas y corrodo por las lluvias cidas. Con un esfuerzo de insoporta ble voluntad inclinas tu cabeza por sobre el parapeto. Durante un segundo te quedas cara a cara frente a la noche de nen de la Ciudad. Te deslizas como un gusano sobre el cemento carcomido. Y caes murmurando su nombre por el desfiladero entre moles habitadas, azotado por el aire impuro, hacia el fro asfalto de la calzada, donde la gente camina bajo las luces que se quiebran en mil charcos.

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Geeks y Bohemios Juan Pablo Noroa Es una pregunta que muchos nos hacemos, por qu a algunas personas les gusta la ciencia ficcin y no otra literatura?, por qu a algunos les revuelve el estmago y porqu hay relativamente pocas personas con paladar suficientemente amplio como para devorar cualquier libro bueno sin ms?; y cmo se puede enfrentar esa aberrante situacin. Esto no es un asunto de mera educacin, ni de costumbre y exposicin temprana a obras especficas; es un problema de mucho ms fondo, y tiene que ver con las propias caractersticas de la ciencia ficcin y su insercin en un panorama general. En principio, todo parte de lo que debe ser el gnero, de cmo debe ser. LA POTICA Y QUIENES LA HACEN De siempre, tanto creadores como consumidores de ciencia ficcin se han esforzado por lograr una potica del gnero, o sea, un conjunto de directivas sobre cmo debe ser una obra. No es definir un canon a partir de obras ya hechas o fijar una escala de calidad entre stas; es proponer-se un modelo de creacin para las futuras, un ideal de creacin. Esto no se ve slo en opiniones expresas, como la carta en la que un Asmov de dieciocho aos exiga la eliminacin de todo lo femenino en la CIENCIA FICCIN si alguien la tiene, por favor, psela-. Como ms y mejor se ha visto es en polticas editoriales cual aquellas de Hugo Gernsback y John William Campbell, en sus respectivas revistas Amazing Sories y Astounding Ambos el segundo mejor que el primeroestablecieron gracias a sus publicaciones un estndar, alto en rigor cientfico y decente en calidad literaria, al cual se adhirieron grosso modo los monstruos sagrados de la Era Dorada en EE.UU, excepto Bradbury. Par de generaciones despus, el ingls Michael Moorcock, en la publicacin New Worlds modific la frmula: ms calidad literaria, y el rigor cientfico?, pues como sal en la sopa, al gusto. Con dos polos definidos, el debate sobre la potica de la CIENCIA

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FICCIN se vuelve, en consecuencia, polari zado. Esto es comn a toda creacin: la cuestin de la definicin de las poticas y el paso de una a otra son fundamentales en los estudios literarios. Se puede decir que una po tica depende, ms que de otra cosa, de lo que el poeta-autor-creador piensa, de su visin del mundo. Toda potica empieza por ser personal. Pero el consumidor el lector y el habilitador el editor, el comitente pueden tener mucho poder en la conformacin de la obra; todo el que les d el autor, incluso el mximo. Esto es lgico: el autor es dueo de su obra, pero el consumidor desea que la obra sirva a su placer, y el habilitador, a sus inte reses. Y an pueden haber cuartas personas: los evaluadores la Academia y la Crtica, especie de consumidores con licencia es pecial que detentan o pret enden detentar el poder de otorgar dosis de posteridad pueden esperar que la obra cu mpla con sus perspectivas. A todas estas expectativas puede ceder el au tor, o negarse a unas y aceptar otras: de la compleja interrelacin entre autor, consum idor, habilitador y ev aluador, nace una potica de facto la que de hecho determina la obr a, y que puede ser diferente de aquella potica personal de inicio. Funciona como una matriz matemtica. Una potica puede ser muy personal, como aquella de Kafka y Philip K. Dick; orientada al consumidor, como bien saben Ken Follet y Dan Brown; a placer del editor o comitente, y as se hacen libros por enca rgo y panfletos; y finalmente, una potica puede ser una gentil genuflexin a los criter ios de valor sostenidos por las mentes brillantes de la ctedra y la redaccin, y por ah anda Arhundati Roy para probarlo. Estos son los casos extremos: combnense las proporciones para obtener mayor variedad de resultados. En el caso de la CIENCIA FICCIN, por lo menos hasta hace poco no haba grandes diferencias entre habilitadores, eval uadores, autores y consumidores; si acaso, los dos primeros eran hiperbolizaciones de los dos ltimos, que a su vez estn peligrosamente juntos. Existe en este mb ito una relacin muy democrtica y humana entre autores y lectores, condi cionada por la situacin de gheto, de gnero nuevo y sin jerarqua establecida. Esto se hace evidente en el gusto por convenciones, clubes y otras formas de encuentro que parecen asambl eas tribales rousseaunianas en las cuales se respetan y admiran las hazaas de grande s guerrer@s autores; as la frontera entre creador y consumidor se borra o se hace permeable, proporcionando mucha comunicacin, gran retroalimentacin y muy poc a separacin. Tambin hay una cierta falta de profundidad crtica; la CIENCIA FICCIN no es obj eto de estudio o apenas

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del pensum universitario y sus planes acadmic os de formacin de crticos, y por razones ajenas al caso no atrae lo suficiente an a pensadores formados. As las cosas, muchos lectores y autores llenan el vaco y se vuelvan crticos e spontneos. Por todo lo anterior, se ve una especializacin y/o compartimentacin mucho menor que la que existe en la literatura general: en CIENCIA FICCIN, el autor, el editor y el crtico no son sino superlectores. Esto es verdad para toda la literatura, pero en CIENCIA FICCIN es mucho ms evidente y cercano. Po r tanto, tiende a exis tir una identidad en las poticas de quienes para cada obra funcionan como autores, consumidores, habilitadores y evaluadores. Otro aspecto de la matriz potica de la CIENCIA FICCIN es el poco peso que tiene de todas maneras el evaluador, y esto por razones hist ricas. La CIENCIA FICCIN de siempre ha estado vinculada a la llamada ficcin popular, o literatura de masas, que tambin a veces es descrita como de gnero. Recurdese que el primer relato de CIENCI A FICCIN moderna o sea, que no fuese una fbula fantstica, fue El monstruo de Frankenstein o el Prometeo Moderno, el cual era un relato gtico. El gtico fue ni ms ni menos que el primer gnero, el padre del terror, el policaco y el fantstico moder no; el gnero con el cual naci la literatura de masas, la ficcin popular, y los primeros bestsellers, co mo El castillo de Otranto, El monje, Los misterios de Udolfo y varios ms. La CIENCIA FICCIN no ha dejado de ser en sus mecanismos de promocin y distribu cin comercial, literatura de masas, de venta amplia y segura. Y en sta, el papel del evaluador es cas i irrelevante, pues no tiene sentido otorgar posteridad alguna a literatura de pan caliente. Lo ms importante es lo que puede dar el autor y lo que el consumidor espera y compra; el evaluador es a duras penas el vocero entre ambos, el village voice , y slo resea, que es crtica mnima. Claro que hay crtica de CIENCIA FICCIN -qu es esto si no?, pero est en paales y tiene bastante poco peso social, en comparacin con la de literatura general. Miquel Barcel, por poner un ejempl o, debe haber firmado muchos ms libros como editor que como crtico. En cambio, pregntense por qu Roland Barthes tiene 335 000 entradas en Google y Alain Robbe-Grille t, Marcel Camus y Honor de Balzac tienen 47 000, 18 600 y 263 000, respectivamente; tres inmortales escritores franceses no llegan juntos al inters que despierta un solo crtico. En CIENCIA FICCIN el habilitador tiene un papel ms serio, por la importancia que tienen las publicaciones perid icas, en las cuales los editores tienen ms personalidad, y por el hecho de que una lengua la inglesa produzca ms

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obras, con lo cual una poltica de tr aducciones feudo del editor se hace imprescindible, y as el habilitador tiene ms voz para la potica de CIENCIA FICCIN en lenguas secundarias, va seleccin de modelos creativos. No obstante, los consumidores siguen siendo los ms importantes, y los editores son como genios de lmpara, cumpliendo sus deseos. En ltima instancia, lo importante es las personas, qu son las personas, qu saben, qu desean, y qu pueden dar. Si toda s las personas fueran similares, todas las poticas fueran similares; pero al menos entre las personas cultas existe una gran divisin. Se hace evidente cuando un amig @ nos dice: compadre, no entiendo por que t, una persona inteligente, lees esa... ciencia ficcin. Y es una divisin que va de lado a lado del mundo. Las dos culturas. El padre de la primera potica predomin ante en la CIENCIA FICCIN, Campbell, fue editor y escritor. Campbell peda a sus autores plausibilidad cientfica por sobre todo; si no lo puedes hacer posible, hazl o lgico, y si no puedes investigarlo, extraplalo, les deca. El criterio de verd ad y la metodologa cientfica al ejercerlo fueron lo ms importante en la potica de CIENCIA FICCIN durante mucho tiempo. Eso nos da oportunidad de situar este asunto de la potica de la CIENCIA FICCIN en una perspectiva ms amplia. En 1959, el matemtico y novelista Charle s Percy Snow escribi el ensayo Las dos culturas y la revoluc in cientfica. En l Snow describe cmo la cultura occidental no es unitaria en trminos del conocimiento y la visin del mundo, sino que est dividida en dos partes definidas: la cultura cientfica y la cultura humanista. Snow deca, por ejemplo, que entre las dos se extiende un enorme foso de incomunicacin y desacuerdo, y se preguntaba qu pasa con una sociedad que considera culto a un escritor de segunda y no a alguien como Rutherford o Einstein. Por supuesto, necesitamos proponer una caracterizacin de ambas culturas. La cultura cientfica se identifica con la s ciencias naturales, duras, exactas o como se las llame. Su principal criterio de valor es la verdad, el hecho comprobado y por completo objetivo; su discurso se basa en el mtodo cientfic o, que privilegia la claridad, el contenido, la suficiencia y la pertinencia o relevancia del mensaje en

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trminos de informacin, y posterga la autorida d, la forma en s, la valoracin moral y la relacin con el poder. La mayor aspiracin del discurso cientfic o es la superacin y renovacin de s mismo en cada nuevo acto, como las capas de pintura en una pared la ltima es la que se ve, y hay que raspar las anteriores para poner la nueva, si son incompatibles, y sus mayores victorias so n la elevacin de la calidad de vida material de la humanidad y su conocim iento del mundo fsico. Los individuos proficientes en los cdigos de cultura ci entfica renen un nmero de caractersticas muy amplias, pero un trmino, una im agen, parece describirlos a todos: geek La cultura humanista, en cambio, se identifica con las artes y la literatura toda, incluyendo Historia, Derecho y Filosof a. Su principal criterio de valor es lo humano; su discurso el lenguaje artstico y li terario, que privilegia la artificialidad, la creatividad, la forma, la originalidad per se el prestigio individua l, la intencin la relacin con el poder, y en algunos casos, el distanciamie nto con el mundo real. Su discurso aspira sobre todo a la permanencia, la posteridad y la existencia simultnea de todos los actos de discurso en relacin, los ms nuevos sobre los viejos, pero sin ocultarlos, como un palimpsesto. Cierto que tambin aspira a la renovacin, pero es una renovacin plida. El mayor orgullo que posee es haber sost enido el bienestar espiritual o mental de la humanidad de sde el Paleoltico, y haber adelantado en muchos momentos un conocimiento del se r humano como indivi duo social. No hay una forma de definir al indi viduo proficiente en la cult ura humanista; no obstante, usando un simbolismo caro a ella misma y a su tradicin, lo llamaremos bohemio El cisma entre ambas culturas se manifiesta no en los puntos ms altos de ellas grandes personalidades, avances cimeros, sino en los bordes, los extremos, los bajos, donde se hacen deficientes y/o se desv irtan: en individuos, en simplificaciones, en el comn denominador. En esas condiciones, ambas culturas contienden por parcelas de prestigio y recursos, o se juzg an mutuamente por criterios no compartidos, a veces antagnicos. El primer aspecto deriva del hecho de que la cultura humanista ha sido casi nica en trminos de discurso social durante lo s milenios precedentes a la revolucin industrial del siglo XIX, y sigue predominando. La mayora absoluta de los libros le pertenecen, adems posee muchos m s medios de expresin msica, artes plsticas, etc, y la proficiencia en ella fue la mayor medida del valor trascendente del individuo. Ante ella, la cultura cient fica enfrenta todos los problemas del ltimo en llegar, pero ha sabido ganarse un espaci o entrando por la puerta trasera del confort material y proporcionando medios de trabajo y difusin a la propia cultura humanista.

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No se ha alcanzado aun una paridad, o al menos una equivalencia entre lo que una hace y la otra significa, y viceversa. El segundo aspecto se debe a que con el crecimiento acelerado de ambas culturas en las ltimas generaciones, se vuelve muy difcil educar a un individuo en ambas a la vez y esto forma parte de la deficiencia educativa general de todo el mundo. Y ntese educar en vez de instruir : pues no es cuestin de conocimientos o saberes especficos, sino de formas y modelos de conducta y pensamiento, de valores y medidas. Es muy difcil hallar individuos con proficiencia activa en ambas culturas, aunque se a al nivel de practicar una y apreciar la otra tal cual debe hacerse; generalmente son personas de gran talento. Pero los mediocres, la mayora, seguimos siendo prov incianos, lo cual causa valoraciones injustas y disputas ridculas. Probablemente por ser l mismo un ej emplo de puente sobre ese foso, Snow vea muy negativas consecuencias en ese daino nuevo cisma de occidente. De inicio, la cultura humanista pierde la capacida d de insertarse en una realidad que debe ms y ms a la cultura cientfica, y la cultu ra cientfica, al verse apartada de las conquistas en prestigio social y conocim iento de lo humano que posee la otra, encuentra obstculos a su correcto desarrollo y a su posicin social. O sea, los bohemios seran incapaces de comprender y aprovechar los cambios en la vida material y el conocimiento del universo, y los geeks pierden oportunidades de ser exclusivamente beneficiosos para la socied ad, al tener relativamente poca voz pblica, y peor, al vivir algunos de ellos en indiferencia de la relevancia social y humana de su trabajo. Esto es triste; se ve a cientficos e inge nieros investigando para el complejo militar industrial y las transnacionales farmacolgicas, porque no tienen voz para exigir que se apoye a una ciencia responsable ; y se ve a personalidades del arte y la literatura hablando sin suficien te bagaje sobre los daos al medio ambiente y tienen que hacerlo ellos, porque a los cientficos slo se les atiende si son realmente excepcionales, como Einstein, y para eso slo un poco. An peor es cuando la una acusa a la otra; por ejemplo cuando un gran humanista como Harold Bloom correlaciona la decadencia de la lectura en Estados Unidos con la presencia de la moderna tecnologa, incluyendo computadoras, en los hogares norteamericanos. Debe quedar claro, por supuesto, que ni Snow ni el autor de estas lneas consideramos la separacin entre cultura s una maldicin ineludible ni un crimen cometido por alguna de las partes; es apenas una etapa lamentable en la historia, causada, como ya se dijo, por deficiencias educacionales.

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Una vctima particular del cisma cultu ral es la CIENCIA FICCIN, y abundemos sobre esto. Romeo en casa de los Capuleto Creo que la potica para CIENCIA FICCI N de Campbell se inserta mejor en la cultura cientfica. Esto se debe no slo a que reciba sus temas del discurso cientfico, o a que sean los geeks sus ms consumados le ctores y autores, o a que se haya querido tomar a la CIENCIA FICCIN como una pros pectiva del discurso cientfico. Lo que realmente indica en ese sentido es que Cam pbell peda plausibili dad e investigacin, esto es, verdad; o en su defecto lgica y ex trapolacin, es decir, suficiencia. Tambin esperaba de sus escritores imaginacin cientfica, un gadget nuevo y ms interesante en cada cuento, o sea, renovacin del disc urso y relevancia de la informacin. Campbell exiga a sus escritores estar educa dos en valores de la cultura cientfica si eran cientficos, mejor, y apuntaba a unos lectores similares y de paso los creaba. Deban ser capaces de crear, ente nder, apreciar y disfrutar un discurso similar al cientfico y alimentado en ltima instancia por aqul; deban ser proficientes en dicha cultura. Y, sorpresa, la CIEN CIA FICCIN, sin rene gar sus orgenes campbellianos, se asoma al prtico del Parnaso humanista como pidiendo permiso para entrar, con el solo hecho de manifestarse en una forma perteneciente al discurso humanista, esto es, como ficcin. Grave error, peor que el de Romeo entrando a la casa de los Capuleto. No habamos dicho que ha y un foso de incomprensin y desacuerdo entre ambas culturas? Y en lo que la una y la otra se miran con recelo, hete aqu que sobre el abismo intentan hacer un puente unos completos recin llegados, los cuales ni siquiera son grandes figuras en alguno de los lados c on la honrosa excepcin de gente como Huxley o Clarke. Es obvi o que de inicio la CIENCIA FICCIN Campbell una literatura geek, si se quiere, no sabra cmo ganarse la valoracin necesaria en la cultura humanista, ni habra un coro unnime de aceptacin. Sera un muy mal puente, sin cabeza por un lado. Romeo entr a casa de los Capuleto en medio de la fiesta de disfraces que fueron los sesenta, concretamente en mayo de 1964, poquito antes del Summer of Love. En tal fecha, el escritor Michael Mo orcock asumi la direccin de la revista britnica New Worlds. Moorcock es un tipo sui gneris, controversial y

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contradictorio: botn de muestra, escribe fantasa heroica y desprecia a Tolkien. Lo que hizo con New Worlds tambin fue cont radictorio; la sac de circulacin abierta en siete aos, pero haciendo historia con ella. De todas maneras tena derecho: l mismo la haba salvado de la desaparicin c on una apasionada carta al anterior editor, John Carnell, quien haba decidido cerrarla en 1963. Conmovido al parecer, Carnell lo recomend a los nuevos impresores-distribuidores. Hasta 1963, New Worlds se adscriba a la lnea Campbell, y era considerada la mejor del Reino Unido, con autores como Clar ke, Ballard, Aldiss, Silverberg, Roberts, Brunner y otros ms de renombre. Por supuest o, al ser britnica tena estndares ms altos que los de Astounding, con respecto a la cultura humanista; esa fue probablemente la base para subsecuentes transformaciones. Con el trabajo de seleccin y edicin de Michael Moorcock se defini una nueva potica de CIENCIA FICCIN que preten da superar deficiencias de la campbelliana, sobre todo su falta de ambicin creativa y su irrelevancia social. Para ese fin, Moorcock aceptaba y peda hist orias con mayor experimentacin formal, tcnicas literarias de la Literatura General, contenidos de ruptur a y relevancia actual y nfasis en lo humano, con la gente como espacio interior, en contraposicin al espacio exterior de Heinlein. Pretenda, por tanto, ser vlida para la cultura humanista. Como en final de cuentas la po tica es asunto de autores, el cambio fue determinado por una pltora de nuevas plumas: Norman Spinrad, Harlan Ellison, Philip Jos Farmer, M. John Harrison, B. J. Bayley, John Sladek, Thomas Disch, el propio Moorcock y otros. Tambin estaban de antes Ballard y Aldiss, que pasaron la transicin con honores, ms de los que te nan, y ya es mucho. En sintona con los tiempos, la nueva potica fue llamada New Wave, como el movimiento cinematogrfico francs. Por supuesto, New Worlds no era una isla solitaria; otros autores como el inefable Philip K. Dick, Ursula LeGuin, Samuel Delany primer autor negro y abiertamente gay de CIENCIA FICCIN-, y Roger Zelazny se consideran adscritos a la New Wave. Dijimos que Moorcock sac a New Worlds de la circulacin abierta, pero a decir verdad no fue su culpa. El nuevo estnda r de potica se asemejaba en mucho al estndar de la alta cultura humanista esta tiene, por efecto de la aspiracin a la posteridad y al prestigio, ms castas que la sociedad hind; y la distribucin se realizaba, como ya hemos dicho era com n, mediante circuitos de ficcin popular

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o literatura de masas. Y fue la ambicin de ruptura y relevanc ia social la que llev a problemas con impresores y distribu idores, el ms sonado de los cuales fue causado por la noveleta de Spinrad Bug J ack Barron Jode a Jack Barron, en castellano limpio. Finalmente, New Worlds pas a ser trimestral y por subscripcin en 1971, con lo que cedi su protagonismo. El canon de la New Wave, la vitrina, fue la antologa Visiones peligrosas, editada en 1967 por Harlan Ellison mient ras no se peleaba en los bares con Frank Sinatra y camioneros de paso, e incluye a autores muy anteriores y diversos como Lester Del Rey, Silverberg, Leiber y Bloch el de Lovecraft, Anderson y Sturgeon. La variedad es una demostracin de que no se trataba del club cerrado de un editor y sus autores amigos y/o pupilos, sino de una potica, un modo de pensar y crear a la cual poda adsc ribirse cualquier autor con ganas de no ser un dinosaurio. Y no era solo asunto de formas y actitudes: nuevos temas se ganaron, como el sexo, el lenguaje, la historia, la poltica, la religin, y muchas cosas ms que se salan de las ciencias duras. Con el tiempo, la potica Campbell y la New Wave han llegado a convivir en la CIENCIA FICCIN, proveyndonos una de riqueza interminable de asuntos, de libertad creativa la otra. El mejor hijo de este matrimonio es el movimiento Ciberpunk clsico de los ochenta que no es el ciberpunk de los juegos de rol, el fanfiction y el cine taquillero. Ese ltima ola aunaba la literariedad de la New Wave enriquecida con elementos de la Novela Negra, con una efectiva presencia de la ciencia y la tecnologa en su aspecto ms humano y perentorio. Con la New Wave, la CIENCIA FICCIN estaba en el camino de volverse part e de la cultura humanista, con lo cual, adems de ganar prestigio e infl uencia social, contribuira a cerrar el cisma entre culturas. Sin embargo treinta aos despus, una generacin despus, no ha llegado. Buena parte de la CIENCIA FICCI N sigue siendo campbelliana, y en el cine, precampbelliana inclusive aunque Gatta ca, Eterno resplandor de la mente impecable y otras ms sean por completo New Wave. Hasta hoy da la CIENCIA FICCIN posee sus concursos propios, su s editoriales dedicadas, su pblico especfico; en otras palabras, sigue siendo un gheto del cual slo guerrilleros curtidos como por ejemplo Ray Bradbury, Aldous H uxley, George Orwell, James Ballard y Rafael Pinedo Premio Casa de Las Amricas 2002salieron con bien. Esto bien puede ser un momento transitori o, la lenta subida del carrito hasta la parte alta de la

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montaa rusa; no se puede defini r el presente. Una buena sea l es que de recin se han publicado libros de gran xito de venta y crtica, como Glo balia, de Jean Christophe Rufin, y El Tonto de la Colina y Pongamos esta casa en orden, de Matt Ruff, as otros ms, los cuales se venden en coleccio nes de literatura general, mientras los editores gritan a voz en cuello que NO son CIENCIA FICCIN, y entretanto, bajo la mscara Romeo nos guia un ojo. Est bien. La negacin es la primera etapa de un cambio mental. Adems, es alentador que bue nos escritores y guionistas de ficcin general se sientan te ntados de aprovechar las posibilidades de la CIENCIA FICCIN, como Charles Kauffman -Eterno resplandor de la mente impecable-. Si la CIENCIA FICCIN ha de ser un puente entre las dos culturas, un puente tiene dos sentidos de trnsito, y tan bien se va de la parte cientfica a la hu manista, como viceversa. Puente de dos vas Pero este puente, esta conexin, no puede verse como la soga que lanza un nufrago para pasar de un barco que hace a gua a uno sano, ni como el pase de frontera por donde cruza el emigrado pobre a una naci n prspera donde pe rder su identidad; ni siquiera como el piolet que clava un escalador para lleg ar a la cima ms alta y se me acaban las metforas-. El servicio del puent e es para todos; el abismo entre culturas daa a la humanidad entera, pues ninguna de las mitades est sana sin la otra. Y aunque la CIENCIA FICCIN necesite conectarse con la literatura general, no es por un sentido de minoridad que debe hacerl o, ni como mendicacin. No es por orgullo, pero se debe decir que la CIENCIA FICCIN puede subsisti r como gheto, si tal cosa fuera dialcticamente posible, tanto en su gestin econmica como en su respuesta social quizs la literatura humanista no sea tan feliz. Al cruzar, la CIENCIA FICCIN no debe dejar nada detrs en ve rgonzosa renuncia; ni sus gadgets, ni sus maravillas, ni sus bsquedas particulares, tan valiosas punto por punto como las de la literatura general. Y, tambin, que hay que te ner cuidado por dnde se tira el puente, a que zona de la cultura humani sta arribara la embajadora de la cultura cientfica. Pues la cultura humanista es todo menos monoltic a e infalible, y algunas partes en ella huelen a pescado como demostr el affaire Sokal*, adems de que la preeminencia de los evaluadores en la cultura humanista puede influir en los criterios

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de valor. El grito de guerra de Rimbaud, h ay que ser absolutamente moderno, es por muchos interpretado como a la moda o muer to. Los verdaderos va lores de la cultura humanista y la literatura general son los et ernos, los atemporales, no los que la crtica prefiera hoy. An queda otro peligro, y es que de hecho la ciencia ficcin ha estado conectada a la cultura humanista, ms bien a sus alcantarillas: nos referimos a la mencionada relacin, de ndole econmica sobr e todo, con la literatura de masas o ficcin popular. Por supuesto, esos lazos deben ser reducidos a la misma proporcin que los de la gran literatura general. Cuando esto y todo lo anterior se cumpla, se habr llegado, no habr personas a quienes les guste la ciencia ficcin y no otra literatura ni aquellas a quienes les revuelva el estma go: habr simplemente personas con paladar suficientemente amplio como para devorar cualquier libro bueno sin ms. No habr ms DOS culturas. Cmo reconoceremos ese momento? Cuando un geek y un bohemio entren por separado a una biblioteca, y despus de vagar entre los estantes, se encuentren en la misma seccin y tomen a la vez el mismo libro. *En 1996 el fsico Alan Sokal logr publicar un artculo pardico y lleno de patraas en la importante revi sta crtica y terica Social Text, y a la semana aclar sus intenciones, mostrando la falta de rigor intelectual de los editores. Posteriormente, Sokal public el libro Imposturas intelect uales, que denunciaba la deficiente y deshonesta apropiacin de la cultura cientfica por algun as figuras famosas de la cultura humanista.

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OJOS DE SERPIENTE Tom Maddox Hacia 1986, la nueva esttica de los ochenta estaba en pleno apogeo. La vanguardia de aquel momento est brillantemente representada por este relato del escritor de Virginia Tom Maddox. Tom Maddox es profesor adjunto de lengua y literatura en la Universidad Estatal de Virginia. No es un escritor prolfico, y su obra por ahora consiste en unos pocos relatos. Sin embargo, su maestra en el estilo ciberpunk no ha sido superada. En este visionario relato de ritmo rpido, Maddox se mueve gil e incisivo por un amplio espectro de los tenas y obsesiones de esta corriente. Ojos de serpiente destaca como un ejemplo definitivo de la temtica central del ciberpunk. La carne de la lata, oscura, marrn, aceitosa y salpicada de viscosidades, despeda un repelente olor a pescado. Su amargo y ptrido sabor le lleg hasta la garganta, como si fuera la digestin del estmago de un muerto. George Jordn se sent en el suelo de la cocina y vomit. Luego, haciendo un esfuerzo, se apart del charco brillante que ahora se pareca demasiado a lo que quedaba en la lata. Pens: No, esto no servir: tengo cables en la cabeza y eso es lo que me hace comer comida de gato. A la serpiente le gusta la comida de gato. Necesitaba ayuda, pero saba que de poco le iba a servir llamar a las Fuerzas Areas. Ya lo haba intentado, pero dijeron que no se iban a responsabilizar del monstruo de su cabeza. Lo que George denominaba la serpiente, los de las Fuerzas Areas lo llamaban Tecnologa Efectiva para Interfaz Humano, TEIH, y no queran saber nada acerca de sus problemas secundarios tras ser licenciado. Ya tenan sus propias dificultades con los comits del Congreso que investigaban la direccin de la guerra en Tailandia. Se tumb durante un rato con su mejilla contra el fro linleo. Se levant y se enjuag la boca en el lavabo y luego puso la cabeza bajo el grifo, dejando que el agua fra corriera y dicindose: entonces llama a la jodida multinacional, llama a SenTrax y pregntales si es verdad que pueden hacer algo con el ncubo que quiere apoderarse de tu alma. Y si te

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preguntan qu problema tienes, diles que la comida de gato, y quizs te respondan que, mierda, tal vez lo nico que quiere es apoderarse de tu comida. En medio de la desolada habitacin haba una silla tapizada de marrn con un telfono a un lado y una televisin pegada a la pared opuesta. Eso era todo; algo que podra haber sido un hogar de no ser por la serpiente. Descolg el telfono, activ el listn de la pantalla y marc el nmero de TELECOM SENTRAX. El Orlando Holiday Inn se encontraba cerca de la terminal del aeropue rto a la que llegaban turistas ansiosos de las delicias de Disneylandia. Pero para m, pens George, no hay patitos simpticos y sonrientes ratoncitos. Aqu, como en todas partes, estoy en la ciudad de la serpiente. Se apoy contra la pared de la habitacin de motel, observando cmo las grises sbanas de una lluvia torrencial cubran la acera. Haba estado esperando el despe gue durante dos das. Haba una lanzadera descansando en su plataf orma de Cabo Caaveral, y en cuanto se despejase el tiempo, un helicptero lo recogera y lo llevara all, a la Estacin Atenea, a unos treinta mil kilmetros sobre el ecuador terrestre como un paquete dirigido a SenTrax Inc. 1 El autor juega con un doble si gnificado: ojos de serpiente los del animal y la denominacin de una jugada en la que salen los dos ases en el juego de dados Odds and Craps, lo que implica perderlo todo. (N. de los T.) Frente a l, bajo la luz lser de un holoproyector Blaupunkt, aparecan figurillas de un pie de altura que hablaban sobre la guerra de Tailandia y sobre la su erte que haba tenido Estados Unidos al evitar otro Vietnam. Suerte? Tal vez. A l ya lo haban cableado y puesto a punto para el combate, y ya estaba acostumbrado al ergonmico asiento posterior del avin negro de fibra de vidrio A-230 General Dynamics. El A-230 volaba rozando el lmite de una letal inestabilidad, y cada sensor de su fuselaje estaba monitorizado por su propio banco de microcomputadores, tocios ellos conectados al cerebroserpiente del copiloto mediante dos cables gemelos de miopreno que salan de ambos lados de su esfago..., y entonces l desapareca, oh, s!, cuando los cables se enchufaban, cuando el fuselaje resonaba por sus nervios, con su cuerpo exultante por esta nueva identidad, por este nuevo poder. Luego el Congreso acab con la guerra y las Fuerzas Areas acabaron a su vez con George, y cuando lleg su licencia, ah se qued l, co mpletamente cableado y sin un lugar a dnde ir, abandonado con toda esa pattica tecnologa, co n ese hardware en su cabeza que, a partir de entonces, iba a cobrar vida propia. Fuera, los relmpagos cruzaron el cielo prpura, dividindolo como si fuera una especie de gigantesco cuenco de cristal agrietado. En el holotelevisor, otro hombrecillo de un pie de altura dijo que la tormenta tropical desaparecera en las prximas dos horas. Son el telfono. Hamilton Innis era alto y pesado, meda unos seis pies y pesaba doscientas cincuenta libras aproximadamente. Flotaba en un blanco corre dor intensamente iluminado. Vestido con zapatillas negras y un mono azul cobalto con las letras Sentrax en rojo sobre el bolsillo izquierdo del pecho, se sujetaba con cuidado a un muro gr acias a una de las bandas de velero del mono. Una pantalla sobre la compuerta de acceso mostraba cmo la lanzadera ensamblaba el morro en el muelle de atraque. Esper a que se ensamblaran las escotillas y a que le enviaran al ltimo de sus candidatos. Este llevaba seis meses en la reserva y estab a perdiendo lentamente todo lo que los doctores de las Fuerzas Areas le haban metido en su mente; ex sargento tcnico George Jordn: dos

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aos en la Universidad Estata l de Oackland, California, alis tado ms tarde en las Fuerzas Areas y posteriormente entrenado como tripulante en el TEIH. De acuerdo con el perfil que el Aleph haba extrado de los informes de las Fuerzas Areas, era un hombre con unas aptitudes e inteligencia ligeramente superiores a la me dia, adems de una inclinacin acusada, por encima de lo normal, a las situaciones lmite, y de ah que se presentara voluntario para el TEIH y para el combate. En las fotografas de su ficha pareca anodino: cinco pies y diez pulgadas de altura, y unas setenta y seis libras de p eso, pelo y ojos castaos, ni atractivo ni feo. Pero eran fotografas antiguas y no podan mostra r lo que la serpiente y el miedo lo haban transformado. No lo sabes bien, colega, pens Innis, pero todava no has visto nada raro de verdad. El hombre lleg dando tumbos por el pasillo, ms o menos perdido por la ingravidez, pero Innis pudo verlo intentando orientarse, deseando que sus msculos dejaran de luchar, intentando evitar que se hicieran cargo de una gr avedad que simplemente ya no estaba all. Qu diablos hago ahora? le pregunt George Jordn, flotando en medio y con una mano agarrada al asidero de la compuerta. Reljate, ahora te agarro Innis se provecto lejos de la pared y, lanzndose hacia l, lo agarr cuando pasaba a su lado, flotando ambos ha cia el muro opuesto. Dio otra patada contra la pared y salieron. Innis dej a George durante unas cuantas hor as para que intentara, intilmente, dormir; tiempo suficiente tambin para que los fosfenos provocados por el alto nivel de gravedad del viaje desaparecieran de su visin. George pas la mayor parte del tiempo dando vueltas en su litera, escuchando el zumbido del aire acondicionado y los crujidos de la estacin giratoria. Luego Innis llam a la puerta de su camarote y dijo por el intercomunicador: Vamos, to. Hora de ver al doctor. Atravesaron la parte ms antigua de la est acin, donde se vean oscuras gotas de pegamento fosilizado sobre el plstico verde del suelo, araazos producidos por el continuo fregado y desvados logotipos y anagramas de compaas. GICO se repeta varias veces en una borrosa tipografa. Innis le dijo a George que signi ficaba Grupo Internacional de Construcciones Orbitales, los constructores y controladores origin ales del Atenea, una compaa ya desaparecida. Innis condujo a George frente a una puerta en la que un letrero anunciaba: GRUPO DE INTERFAZ. Entra le dijo. Yo volver dentro de un rato. De la pared, de un suave color crema, colgab an dibujos de grullas pintadas con delicadas pinceladas blancas sobre seda ocre. El rea central estaba limitada por una serie de mamparos de gomaespuma traslcida iluminados desde atrs por una tenue luz. Ms adelante, estos mamparos se convertan en un corredor en penum bra. Ahora George se encontraba sentado en un silln fabricado con tiras de cu ero color chocolate. Frente a l, Charley se recostaba en una silla de cuero marrn y cromo con los pies pu estos encima de una mesa de contrachapado negro y con media pulgada de ceniza pe ndiendo del extremo de su cigarrillo. Charley Hughes no era el tpico doctor. Tena una esbelta figura dentro de su gastada ropa gris. Su pelo negro, recogido en una tirante cole ta que le llegaba hasta la cintura, afilaba sus rasgos agudos. Su expresin estaba crispa da, con un cierto toque de locura. Cuntame lo de la serpiente dijo Charley Hughes. Qu quieres saber? Es un implante de nexo micrfono micrfono. S, ya s. Pero eso no me interesa. Cunta me tu experiencia la ceniza del cigarrillo cay sobre la moqueta marrn. Dime por qu ests aqu. Vale. He estado apartado de las Fuerzas Areas ms o menos durante un mes. Tena un refugio cerca de Washington, en Silver Spring. Pens que poda conseguir algn trabajo en una

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compaa area pero no tena demasiada prisa, y como an me quedaban seis meses de paga tras la licencia, pens tomrmelo con calma durante algn tiempo. Al principio comenc a sentir una inexplic able extraeza. Me senta distante, desconectado, pero qu coo? Eso es vivir en EE. UU. sabes? Bueno, una tarde estaba relajndome. A punto de ver un pequeo holovdeo y beberme unas cervezas. Jo, to, esto es difcil de explicar. Sent algo realmente divertido, algo as como un ataque al corazn o una embolia. Las palabras del holovdeo de repent e carecan de sentido y era como verlo todo debajo del agua. Luego aparec en la cocina sacando cosas de la nevera: carne picada, huevos crudos, mantequilla, cerveza y todo tipo de porque ras. Simplemente me qued all y me lo tragu todo. Casqu los huevos y los sorb directamente de la cscara, me com la mantequilla a bocados, me beb toda las cervezas, una, dos, tres, as, sin ms. Los ojos de George permanecan cerrados mientras recordaba y senta cmo creca de nuevo el miedo que surgi despus. No podra decir si era yo el que estaba haciendo todo esto... entiendes lo que quiero decir? Quiero decir que yo era quien realmente estaba sentado all, pero al mismo tiempo era como si alguien ms estuviera en casa. La serpiente. Su presencia plantea algunos... problemas. Cmo te enfrentas a ellos? Me puse en guardia, esperando que no me pasara otra vez, pero pas, y esta vez me fui a ver a Walter Reed y les dije, tos, me estn sucediendo estos episodios! Y te entendieron? No. Sacaron mis informes, me hicieron un chequeo fsico... pero, mierda, antes de que me licenciara, ya me haban encajado todo el apar ato. Es igual, ellos dijeron que era un problema psiquitrico, as que me mandaron a un loquer o. Fue por entonces cuando vosotros, tos, entrasteis en contacto conmigo. El loquero no me haca ningn bien, to, has comido alguna vez comida de gato? Pues, por eso, al mes os llam de nuevo. Tras haber rechazado la pr imera oferta de SenTrax. Por qu tendra que gustarme trabajar para una multinacional? Vida de multi, pensamiento de multi., No es as como lo lla man? Dios! Acababa de largarme de las Fuerzas Areas y pens: a la mierda con todo. Supongo que la serpiente me hizo cambiar de opinin. Ya veo. Debemos hacerte un cuadro fsico completo, hacerte un escner super CAL para los perfiles cerebrales, qumicos y de actividad elctrica. Luego podremos considerar las alternativas. Por cierto, hay una fiesta en la Ca fetera 4, puedes pedirle a tu ordenador que te indique cmo llegar. All encontrars a algunos de tus colegas. Mientras George era guiado a travs del corre dor de goma espuma por un tcnico mdico, Charles Hughes fumaba sus Gauloises sin parar y miraba con clnico distanciamiento el temblor de sus manos. Era extrao que no tembla ran en el quirfano, aunque en este caso no importaba, pues los cirujanos de las Fuerzas Are as ya haban hecho su trabajo en George. George... Ahora era l quien necesitaba un poco de suerte porque era uno de esos casos estadsticamente insignificantes para los que el TEIH significaba un billete para una locura muy particular; justo el tipo de caso que le inte resaba al Aleph. Estaban tambin Paul Coen y Lizzie Heinz. Tambin pertenecan a la misma estadstica, ambos seleccionados por un perfil psicolgico preparado por el Aleph, ambos con implantes colocados por Charley Hughes. Paul Coen se haba metido en una escotilla y se haba reve ntado a s mismo en el vaco. Ahora slo quedaban Lizzie y George. No era de extraar que sus manos temblaran; puedes hablar todo lo que quieras sobre la vanguardia de la alta tecnologa, pero recuerda que siempre tiene que haber alguien que empue el bistur.

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En el blindado ncleo de la Estacin Atenea haba un nido de esferas concntricas. La ms interna meda cinco metros de dimetro, est aba llena de fluorocarbono lquido inerte, y contena un cubo negro de dos me tros de arista de cuyos lados salan gruesos cables negros. Dentro del cubo oscilaba una serie fluida de ondas hologramticas en nanosegundos, con el ritmo del conocimiento y la in tencionalidad: el Aleph. El Aleph estaba formado por una consciencia infinitamente recursiva, en una secuencia determinada por la voluntad de la mquina. Por ello, hablando con precisin, no exista tal Aleph, igual que no existan sujetos o verbos en las oraciones que l se deca a s mismo. Esto representaba una paradoja, que para el Aleph precisamente era una de las formas intelectuales ms interesantes; era una paradoja que marcaba los lmites de una actitud, incluso de un modo de ser, y al Aleph tambin le interesaban mucho los lmites. El Aleph haba observado la llegada de George Jordn, su incomodidad en la litera, su entrevista con Charley Hughes. Le encantaban estas observaciones por la piedad, compasin y empata que le despertaban, va que le permita n predecir el ocano de cambios que George iba a sufrir: xtasis, pasin, dolor. Al mismo tiempo, el Aleph senta con distanciamiento la necesidad de su dolor, incluso de un dolor que le acercara a la muerte. Compasin, distancia, muerte, vida... Millares de voces rieron dentro del Aleph. Pronto George encontrara sus propios lmites y sus propias paradojas. Sobrevivira George? El Aleph as lo esperaba. Ansiaba el contacto humano. La Cafetera 4 era una sala cuadrada de diez me tros de lado, con la forma de una azulada cscara de huevo, llena de sillas y mesas esmaltadas en gris oscuro que podan fijarse magnticamente en cualquier part e de la superficie de la sala, dependiendo de la direccin que tomara el giro gravitatorio. Muchos de los obj etos colgaban de las paredes para ofrecer ms espacio a la gente que estaba dentro. En la puerta, George encontr a una mujer alta que le dijo: Bienvenido, George. Soy Lizzie. Charlie Hughes me dijo que vendras su rubio pelo estaba cortado casi al rape, sus ojos eran de un azul luminoso con puntitos dorados. Su nariz afilada, la barbilla un tanto huidiza y unas mejillas prominentes le daban el aspecto hambriento de una modelo en paro. Llevaba una falda negra, abierta a ambos lados hasta el muslo, y medias rojas. Sobre la plida piel de su hombr o izquierdo, tena tatuada una rosa roja, cuyo verde tallo se curvaba bajando entre sus pechos desnudos, donde una espina le extraa una estilizada gota de sangre. Ella tambin ten a una brillante conexin de cables bajo su mandbula. Bes a George metindole la lengua en la boca. T eres la oficial de reclutamiento? Si es as, haces muy bien tu trabajo dijo George. No me hace falta reclutarte. Puedo ver que ya te has unido le toc ligeramente bajo su mandbula, donde resplandecan sus conexiones. Todava no lo he hecho pero ella ten a razn, pues qu otra cosa poda hacer? Tenis cerveza por aqu? Cogi la botella de Dos Equis 2 que Lizzie le ofreca, se la bebi rpidamente y pidi otra. Luego se dio cuenta de que era un error; toda va no se haba acostumbrado a la baja o casi inexistente gravedad y, adems, an segua tomando pldoras contra la nusea (sese con precaucin si se trabaja con maquinaria). Todo lo que saba en ese momento era esto: dos cervezas, y la vida se volva un carnaval. Haba luces, ruido, mesas y sillas colgando de los muros y del techo como esculturas surrealista s, y mucha gente desconocida (le presentaron a algunos, pero enseguida se olvid de sus nombres). Y estaba Lizzie. Ambos dedicaron un buen rato a meterse mano en un rincn. No era del todo el estilo de George, pero, al mismo tiempo, all pareca apropiado. A pesar de la intimi-

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dad, el beso en la entrada le haba parecido parte de una ceremonia, un rito de paso o de iniciacin, pero de pronto sinti que... qu?, una llama invisible transmitindose del uno al otro, o mejor, una nube ardiente de feromonas que brillaban en los ojos de ella. Luego l le mordisque el cuello, intentando sorber la gota de sangre de su pecho izquierdo, y explor sus perfectos clientes con la lengua. Pareca como si estuvieran tundidos, como si los cables pasaran entre ambos, conectados a los relucientes rectngulos bajo sus mandbulas. Alguien mantena un programa Jahfunk activado en la consola de ordenadores de la esquina. Innis se aproxim varias veces para llamar su atencin, pero sin xito. Charley Hughes quera saber si a la serpiente le gustaba Lizzie; le gus taba, George estaba seguro de ello, pero no saba qu podra implicar esto. Ms tarde Ge orge acab derrumbndose sobre la mesa. Innis lo sac de all tropezando y haciendo eses. Charley Hughes busc a Lizzie, que haba desaparecido justo en ese momento. Ella volvi y dijo: Dnde est George? Borracho, se ha ido a la cama. Qu mal. Justo cuando empezbamos a conocernos. Ya lo creo. Cmo te sienta hacer este tipo de cosas? Quieres decir, el ser una zorra mentirosa y traicionera? Venga. Lizzie. Todos estamos metidos en esto. Bueno, pues no preguntes cosas tan estpidas. De sde luego que me siento mal, pero s cosas que George no sabe, as que estoy lista para hacer lo que haya que hacer. 2 Cerveza mexicana. (N. de los T.) Y, por cierto, George realmente me gusta. Charley no aadi nada. Pero pens: s, el Aleph dijo que lo haras. Oh Dios! A la maana siguiente, Geor ge estaba avergonzado. Tropezando borracho y morrendome en pblico... Ay ay ay! Intent comunicarse con Lizzie pero slo sala el contestador automtico, por lo que colg al in stante. Luego se tumb en la cama en un semiestupor hasta que son el telfono. La cara de Lizzie apareci en la pantalla, sacndole la lengua. Culito de azcar le dijo, te de jo solo un momento y te largas. Alguien me trajo aqu. Bueno, creo que as fue. S, estabas bastante cargado. Quieres que comamos juntos? Tal vez. Depende de cundo me llame Hughes. Dnde estars? En el mismo lugar, amorcito. Caf 4. Por una llamada telefnica supo que el doctor no le atendera hasta una hora ms tarde, por lo que termin sentado frente a la loca rubia de los ojos brillantes, que iba vestida con el mono de SenTrax, pero desabrochado casi hasta la ci ntura. Despeda un calor sensual, de la misma forma natural que una rosa despide su dulce aroma. Delante de ella haba un plato de huevos ranc heros semienterrados en guacamole: amarillo, rojo y verde, con un picante olor a chile; en su actual estado esto era tan malo como la comida para gatos. Dios! Seorita, quiere ponerme enfermo? Valor, George. Quizs deberas comer un poco. Si no te matan te curarn. Qu piensas hasta ahora de todo esto?

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Es un poco desconcertante, pero, qu coo!, es mi primera vez fuera de la Madre Tierra, sabes? Pero djame que te diga lo que no alcanzo a entender: SenTrax. S lo que quiero que ellos me den pero..., qu coo quieren ellos de m? To, slo quieren esto: perifes, perifricos. Tu y yo slo somos partes de una mquina. El Aleph tiene todo tipo de entradas: vdeo, audio, detectores de radiacin, sensores de temperatura, repetidores de satlite... Pero son tontas. Y lo que el Aleph quiere, el Aleph lo consigue. Me he ciado cuenta de eso. El quier e usarnos, y de eso va la cosa. Piensa en todo esto como en una investigacin bsica por su parte. Quin es ese l? Innis? No. A quin le importa Innis un carajo? Hablo del Aleph. Oh, s! La gente dice que el Aleph es una mquina, un ello, y todas esas gilipolleces. Ja, ja, el Aleph es una persona, una persona muy rara, desde luego, pero una pe rsona, sin duda. Mierda, incluso puede que el Aleph sea un montn de gente a la vez. Te creo. Mira, hay algo que me gustara proba r si es posible. Qu tengo que hacer para salir fuera..., para dar un paseo por el espacio? Es muy fcil. Tienes que conseguir un permiso. Eso significa un curso de tres semanas sobre seguridad y procedimientos. Yo te puedo ensear. Puedes? Tarde o temprano aqu tocios tenemos que ganarnos el pan. Tengo el ttulo de AEE, Actividades Extra Espaciales, soy in structora. Empezaremos maana. Las grullas de las paredes haban volado hacia su misterioso destino. George pensaba si existira tambin otro universo paralelo mien tras miraba las resplandecientes paredes de gomaespuma y los aparatos colocados encima de la mesa. Delante del cabezal extensible de plstico negro del proyector holptico Sony se vea la imagen de un cerebro con cables brotando de los nervios pticos seccionados, co mo las antenas de un insecto. Cuando Hughes toc el teclado, el cerebro se dio la vuelta, por lo que ahora podan ver su lado inferior. Aqu est dijo Charlie Hughes. Entonces apareci un delicado entramado de cables plateados, pero todo pareca normal. El cerebro de George Jordn asinti I nnis. Con sus conexiones. Realmente bonito. Cuando miro esa cosa me parece como si estuviera viendo mi propia autopsia. Cundo puedes operarme para sacarla de mi cabeza? dijo George. Djame que te ensee algo contest Charley Hughes. Mientras tecleaba y mova el ratn junto a la consola, las circunvoluciones gri ses del crtex se volvieron transparentes y se hicieron visibles las estructuras internas codificadas en rojo, azul y verde. Hughes meti la mano en el centro del holograma de l cerebro y cerr el puo dentro del rea azul, situada en la parte superior de la espina dorsal. Aqu es donde las conexiones elctricas se vuelven biolgicas; todos esos pequeos nodos a lo la rgo de las pseudoneuronas son procesadores y estn conectados al llamado complejo r, el que hemos heredado de nuestros antecesores los reptiles. Las pseudoneuronas continan hacia el sist ema lmbico, o, si lo prefieres, el cerebro de mamfero. Y ah es donde estn las emocion es. Pero tambin hay ms conexiones hasta el neurocrtex, a travs del SAR, el Sistema de Activacin Reticular, y hasta el cuerpo calloso. Asimismo existen conexiones con el nervio ptico. He odo esa chchara antes. Cul es el meollo del asunto? Innis dijo: No hay forma de quitar esos implantes sin que haya una prdida en el orden de tu mapa neuronal. No podemos tocarlos. Oh! Mierda, to! Charley Hughes continu:

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Aunque la serpiente no puede ser eliminada, quizs pueda ser hipnotizada. Tus problemas surgen a causa de su incivilizad a e incontrolada naturaleza. Se podra decir que sus apetitos son primigenios. Una parte primitiva de tu cer ebro se ha apoderado del neocrtex, el cual, ciertamente, debera ser el que mande. Trabajando con el Aleph, estas... tendencias pueden ser integradas en tu personalidad y, por tanto, controladas. Qu otra alternativa tienes? dijo Innis. Somos la ltima carta que te queda. Venga, George. Estamos a tu disposici n, al otro lado del corredor. La nica luz de la habitacin provena de una esfera situada en un rincn. George estaba tumbado en una especie de hamaca, una red de fibras marrones retorcidas y tensadas a lo largo de un bastidor transparente, suspendida del abovedado techo de la pequea sala rosa. Algunos cables salan de su cuello y desaparecan tras unas placas de cromo incrustadas en el suelo. Primero activaremos el programa de cheque o dijo Innis. Charley te suministrar percepciones, colores, sonidos, sabores y olores, y le dirs qu sientes. Necesitamos estar seguros de que tenemos un interfaz limpio. Di lo que ves y l parar si es necesario. Innis atraves la puerta hacia la estrech a habitacin rectangular, donde estaba sentado Charley Hughes frente a una consola de plstico o scuro llena de lucecitas. Detrs de l, apilados, haba equipos cromados de seguimiento y c ontrol con el anagrama amarillo de SenTrax, un sol refulgiendo en la parte frontal del metal brillante. Las paredes rosas se volvieron rojas, las luces vacilaron y George se agit en su hamaca. La voz de Charley Hughes llego al odo interno de George: Empezamos. Rojo dijo George. Azul. Rojo y azul. Una palabra: avestruz. Bien. Sigue. Un olor, ahhh... quizs serrn. Acertaste. Mierda... vainilla... almendras... As sigui durante un rato. Ya ests listo dijo Charles Hughes. Cuando el Aleph se conect, desapareci la habitacin roja. Una matriz de 800 x 800. Seiscientos cuarenta mil pixeles formaron una representacin ptica de los restos de una supernova GAS: una nube de polvo estelar representada por la sntesis de rayos X y ondas de radio recogidas por el OAEOA, el Observatorio de Altas Energas en rbita Alta. Pero George no vio la imagen en absoluto. Ms bien era como escuchar un conjunto de datos ordenados y con sentido. Transmisin por bytes. 750 millones de emis ores que abarcaban desde un satlite de la Agencia de Seguridad Nacional a una estacin receptora cerca de Chincoteague Island, en la orilla este de Virginia, y ahora l las poda leer. Todo es informacin dijo la voz. Su tono tena calidez pero no sexo y de alguna manera resultaba distante. Lo que sabemos, lo que somos. Ahora ests en un nuevo nivel. Lo que t llamas la serpiente no puede ser definido por el lenguaje, existe en un modo prelingstico, pero la puedes manejar a travs de m. Sin embargo, primero debes conocer los cdigos en los que se asienta el lenguaje. Deb es aprender a ver el mundo como yo lo veo. Lizzie llev a George a probarse un traje, y emple todo el da en ensearle a entrar y salir sin ayuda de su rgido caparazn. Luego, du rante tres semanas, le gui en las operaciones bsicas y por el denso manual de procedimientos de seguridad. Quemadura roja dijo ella. Flotaban en el depsito de los trajes con las plataformas vacas detrs, los blancos caparazones colga ndo de la pared como un pblico de robots desconectados. Cuando lo veas escrito en el visor, es que la has jodido. Es que te has metido en una trayectoria sin retorno. Entonces te calm as totalmente y pides ayuda, la cual debe venir

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del Aleph, que toma el control de las funciones de tu traje, y a continuacin, t te relajas y no haces una mierda. Primero vol dentro de la cpula iluminada de la estacin con el visor abierto y con Lizzie gritndole y rindose cuando se tropezaba fuera de control y chocaba contra las paredes acolchadas. Despus de practicar unos pocos das, salieron fuera de la estacin. George iba al extremo de un cabo con el visor puesto y navega ndo con sus instrumentos, mientras Lizzie le tomaba el pelo con cosas como Quemadura Roja!, Fallo en el traje! y cosas as. Al tiempo que dedicaba la mayor parte de sus energas y atencin a entrenarse con el traje, George informaba cada da a Hughes y se conectaba con el Aleph. La hamaca se balanceaba suavemente cuando se tumbaba en ella. Charley conectaba los cables en su sitio y se iba. El Aleph se dio a conocer poco a poco. Le ense cdigo mquina y compiladores, lo cual le permiti recorrer los vastos rboles del lengua je CSMART, con sus inteligentes programas asistentes de toma de decisiones. Esto le abri todo el espectro electromagntico tal y como se produca en el Aleph. Y entonces Ge orge lo entendi todo: las voces y los cdigos. Cuando se desconectaba, el conocimiento se eva poraba, pero aun as algo quedaba, hasta ese momento era slo una alteracin de sus percepciones, como si el mundo hubiera cambiado. En vez de colores, vea una porcin del espectro; en vez de olores, senta la presencia de ciertas molculas; en vez de palabras, escuchaba una sucesin estructurada de fonemas. El Aleph haba infectado su consciencia. Pero eso no le preocupaba a George. Pareca que algo se estaba cociendo en su interior, pues empezaba a ser consciente, ms o menos constantemente, de la serpiente, que aunque dormida estaba sin duda ah. Una noche se fum casi todo un paquete de los Gauloises de Charlie, y a la maana siguiente se despert como si tuvier a alambre de espino en la garganta y fuego en los pulmones. Ese da le contest groseramente a Lizzie mientras ella guiaba sus pasos, y por un momento perdi completamente el control. Ella tuvo que desconectar los controladores de su traje y bajarlo. Quemadura roja dijo. To, qu coo te pasa? Al final de la tercera semana sali solo. No ms excursiones atado a una cuerda, sino Actividad Externa de Estacin; a sacar el culo a la noche eterna. Sali con cuidado de la proteccin de la escotilla y mir a su alrededor. La Rejilla de Energa Orbital, la obra de construccin espacial que haba permitido la existencia de la Atenea, apareci ante l: una especie de parrilla de color bano con colectores fotovoltaicos y transmisores plateados de microond as orientados al sol. Pero la propia estacin asombraba por su mezcla de estructuras para vivir, trabajar y experimentar, arracimadas sin aparente respeto por la simetra y el orden. Al gunas de stas giraban para obtener gravedad por rotacin, otras permanecan inmviles bajo la directa luz solar. Figuras con balizas de color mbar gateaban despacio por su superficie, o se dirigan hacia los transportes de luces rojas, parecidos a grandes montones de chatarra mientr as se movan en sus amplias trayectorias, sus cohetes encendindose brevemente como puntas de duro diamante. Lizzie permaneca justo al lado de la escotilla, vigilndole por su baliza de radio, pero al mismo tiempo dejndole ir a su aire. Aprtate de la estacin le dijo. Te tapa la vista de la Tierra. El se apart. Nubes blancas cubran el globo azul y a travs de ellas se vislumbraban manchas marrn y verde. A las 14:00 horas del horario de la estacin, se encontraba viendo, casi perpendicularmente, la desem bocadura del Amazonas, donde era medioda, por lo que la Tierra estaba completamente iluminada por la luz solar. La Tierra era slo una miniatura que ocupaba apenas diecinueve grados de su campo de visin...

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Oh S! dijo George. Los zumbidos y murmullos del sistema de aire acondicionado del traje, la esttica de una radiacin pasajer a y su respiracin acelerada dentro del casco, surgieron en ese momento por sus audfonos. Eran los propios sonidos de la situacin, superpuestos a la agradable sensacin de est ar flotando. Su respiracin se tranquiliz y desconect la radio para eliminar la esttica. Luego apag el aire acondicionado para flotar en medio de un ensordecedor silencio. Entonces se c onvirti en un punto blanco en la noche. Al poco rato, un traje blanco con la cruz roja de los instructores en el pecho se movi por su campo de visin. Mierda! dijo George y conect la radio. Lizzie, estoy aqu. George, no hagas gilipolleces. Qu coo estabas haciendo? Slo contemplaba el paisaje. Esa noche so con rosados brotes de arbustos recortados contra un luminoso cielo prpura. Y so tambin con el ruido de esttica de la ll uvia. Algo ara su puerta y l se despert con el caracterstico olor depurado, propio de la maquinaria de una estacin espacial. Sinti una profunda tristeza porque la lluvia nunca caera all y se dio la vuelta para seguir durmiendo, esperando volver a soar con aquel idlico paisaj e bajo la lluvia. Luego pens: alguien est ah fuera, se levant, y, al comprobar por los nm eros rojos en la pared que eran las dos de la maana, se dirigi desnudo hacia la puerta. Las esferas blancas formaban una lnea de tris tes halos de luz que se curvaba por el corredor. Lizzie estaba tumbada, sin moverse. Geor ge se arrodill y la llam por su nombre: su pie izquierdo hizo un ruido al golpear sobre el suelo metlico. Qu te pasa? sus uas, esmaltadas de un color oscuro, araaron el suelo y ella dijo algo que l no entendi. Lizzie dijo l. Qu quieres? Sus ojos captaron la roja gota de sangre entre las blancas curvas de sus pechos y sinti cmo algo se despertaba en l. Agarr la pechera de su mono y lo abri de un tirn hasta la bragueta. Ella le ara las mejillas e hizo ese sonido que te na millones de aos, luego levant su cabeza y le mir. Una mirada de mutuo reconocimiento se cruz entre ellos como una corriente elctrica: ojos de serpiente. Son el telfono. George contest y Charley Hughes le dijo: Ven a la sala de conferencias. Tenemos que hablar Charley sonri y colg sin ms. En la pared se lea: : 18 GMT de la madrugada. En el espejo apareci una cara gris con rojos araazos y restos de sangre seca; la cara de la vctima de un accidente de coche o la de Jack el Destripador al da siguiente... No saba por cul decidirse, pero algo dentro de l era feliz. Se sinti como si fuera el juguete de la serpiente, irremediablemente fuera de todo control. Hughes estaba sentado en un extremo de la oscura mesa de contrachapado. Innis en el otro y Lizzie entre ambos. El lado izquierdo de su ca ra estaba tumefacto y rojo, con un pequeo moratn bajo el ojo. George se toc incon scientemente los lvidos araazos de su mejilla, sentndose en un silln fuera del crculo. El Aleph nos cont lo que pas dijo Innis. Cmo coo lo sabe? dijo George, pero mientras lo deca record los cncavos apliques circulares de cristal en el techo de lo s pasillos y tambin de su habitacin. Sinti vergenza, culpabilidad, humillacin, miedo, ra bia. Se levant del silln y fue hacia el extremo de Innis. El Aleph lo vio todo? pregunt Qu dijo de la serpiente, Innis? Te dijo qu coo va mal? No es una serpiente dijo Innis. Llmalo gato dijo Lizzie, si es que necesitas darle un nombre. Hbitos de mamfero, George, gatos cachondos.

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Una voz familiar, tranquila y distante, sali de los altavoces del techo de la habitacin. Ella intenta decirte algo, George. No hay serpiente. Quieres creer que hay una especie de reptil dentro de ti, fro y calculador, que disfruta con extraos placeres. Sin embargo, tal como el doctor Hughes ya te explic, los implantes son una parte orgnica de ti mismo. Ya no puedes evadirte por ms tiempo de tu responsab ilidad por estos comportamientos. Ahora son parte de ti. Charley Hughes, Innis y Lizzie le miraban quiet os y expectantes. Todo lo que haba estado pasando empez a asentarse en l y le atraves dejndolo completamente desorientado. Se dio la vuelta y sali de la habitacin. Quizs alguien debera hablar con l d ijo Innis. Charley Hughes se qued sentado, pensativo y sin decir palabra, envuelto en la nube de humo de su cigarrillo. Yo ir dijo Lizzie. Se levant y fue tras l. Entonces Charley Hughes dijo: Probablemente tienes razn una imagen flot ante le hizo sacudir la cabeza: Paul Coen hinchndose como un globo y explotando en el compartimiento de acceso. La vio grabada con la terrible claridad de las omniscientes cmaras de vigilancia del Aleph, Esperemos haber aprendido algo de nuestros errores. El Aleph no respondi nada, era como si nunca hubiera estado all. El Miedo tiene dos etapas. Una, pierdes el c ontrol completamente. Dos, a continuacin, tu yo autntico surge, y no te gustar nada. George quera escapar, pero no haba en la Estacin Atenea ningn lugar donde esconderse. Aqu se en contraba cara a cara con las consecuencias. La mesa de operaciones de Walter Reed pareca ahora estar a miles de aos de distancia, cuando el equipo de cirujanos se reuni a su alrededor, cuando sus dudas desaparecieron con aquel fro olor qumico penetrndole en olead as. Haba aceptado someterse a la operacin, tentado por la atractiva rare za de todo aquello (formar pa rte de la mquina, sentir sus vibraciones dentro de ti y poder guiarla), hipnotizado por la perspectiva de una indecible aceleracin, de volar a esa altitud. S, la primer a vez en el A-230 haba sentido eso, sus nervios extendindose, conectndose al fuselaje de fibra de vidrio, unidos a una fuerza mucho mayor que la suya propia..., deseando atravesar el ciel o guiado por la sola fuerza de su voluntad. Haba sido sobornado por el dul ce sueo de la tecnologa... Entonces alguien llam con un seco golpe a la puerta. A travs del intercomunicador, Lizzie dijo: Djame pasar. Tenemos que hablar. El abri la puerta y pregunt: Sobre qu? Ella entr, mir por la pequea habitacin de paredes color crema, el vaco escritorio metlico y el viejo catre, y George pudo adivinar en sus ojos la cercana de la pasada noche; ambos juntos en esa cama, sobre ese suelo. Sobre esto dijo ella. Tom sus manos y empuj los dedos ndices sobre las conexiones de los cables de su propio cuello. Siente la diferencia palp la fina rejilla con sus dedos Nadie ms sabe lo que significa. Nadie sabe lo que somos, lo que podemos hacer. Vemos un mundo diferente, el mundo del Aleph, podemos llegar ms profundamente a nuestro interior, experimentamos impulsos que estn ocultos pa ra los dems, impulsos que ellos niegan. No, mierda, no era yo. Llmalo como quieras..., era la serpiente, o el gato. George, te ests comportando como un tonto a propsito. Simplemente no entiendo nada. S que entiendes, perfectamente. Quieres vol ver pero no hay a dnde ir. No hay Edn. Esto es lo que hay, todo lo que hay.

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Pero poda caer hacia la Tierra, poda volar hacia all en la noche. Dentro de los guanteletes del traje AEE sus manos estaban embutidas en los mandos con forma de garra. Cerrando ligeramente el puo y mantenindolo durante un rato, todo el perxido se acabara y se agotara el tanque de propulsin del traje. Eso sera suficiente. No haba sido capaz de vivir con la serpiente. Ta mpoco le gustaba el gato. Pero cuanto peor sera si no hubiera ni gato ni serpiente, slo l, programado con formas particularmente repugnantes de glotonera y violenta lujuria, atrapado dentro de su miserable yo (Tenernos el resultado de sus tests, doctor Jeckyll). Eh!, qu viene luego?, acosar a nios, asesinato? La Tierra blanquiazul, las estrellas, la noche. Tir suavemente del mando con su mano derecha y gir para contemplar por ltima vez la Estacin Atenea. Llamadlo como queris, est vivo y coleando dentro de m. Con su ira, su lujuria, su apetito. A la mierda con todos ellos, George, se dijo, a quemarse. En el control de Atenea, Innis y Charley Hughes estaban mirando por encima del hombro del oficial de guardia cuando Lizzie entr. Como siempre que pasaba largo tiempo sin visitarlo, Lizzie se qued sorprendida por lo re ducido de la sala y su aspecto general de suciedad; habitualmente slo la ocupaba el of icial a cargo. Las pantallas estaban apagadas y las consolas desconectadas. El Aleph diriga la estacin, tanto en rutina como durante las emergencias. Qu pasa? pregunt Lizzie. Algo va mal con uno de tus nuevos amiguito s dijo el oficial de vigilancia. Aunque no s qu pasa exactamente. Se volvi hacia Innis, quien dijo: No te preocupes, colega. Lizzie se dej caer en una silla. Alguien ha intentado hablar con l? No contesta dijo el oficial de vigilancia. Estar bien dijo Charley Hughes. Va a reventar dijo Innis. El punto rojo en las coordenadas de la pantalla de radar apenas se mova. Cmo te sientes, George? dijo una suave y reconfortadora voz femenina. George luchaba con el impulso de abrir el casco para ver las estrellas, pues pareca importante poder ver su autntico color. Quin es? pregunt. Aleph. Oh, mierda! Ms sorpresas! Nunca has tenido esa voz. No, porque intentaba adecuarme a la idea que tenas de m. Bueno, y cul es tu verdadera voz? No tengo ninguna. Si no tienes una voz real, entonces no existes eso le resultaba evidente a George, aunque por razones que se le escapaban. As que quin coo eres? Quien t quieras que sea. Esto resulta interesante, pens George. Gilipolleces, le contest la serpiente (ellos lo podran llamar como quisieran; para George siempre sera la serpiente), vamos a abrasarnos. No te entiendo dijo George. Lo conseguiras si siguieras viviendo. De verdad quieres morir? No, pero no quiero seguir siendo yo, y mori r me parece la nica alternativa posible. Por qu no quieres ser t? Porque me asusta.

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Una parte de George se dio cuenta de que ste era el tpico dilogo entre el luntico y la voz de la razn. Dios, pens, me he secuestrado a m mismo. No quiero seguir con esto dijo. Apag la radio del traje y sinti cmo su rabia creca en su interior, la serpiente furiosa al mximo. Qu problema tienes?, quiso saber. Realmente no esperaba una respuesta pero la obtuvo: una imagen en su cabeza de un cielo sin nubes, el horizonte girando, un caza de combate gris huyendo de su campo visual y el fuselaje de su avin temblando cuando los misiles salen, sus estelas dirigidas hacia el otro avin convirtindo se en una bola de fuego. Detrs de la imagen, una idea ntida: quiero matar a alguien. Vale. George hizo girar el traje de nuevo y centr su mira de navegacin en el globo blanquiazul que apareca frente a l. Luego apre t los dispositivos de los dedos. Mataremos a alguien. QUEMADURA ROJA, QUEMADURA ROJA, QUEMADURA ROJA. Brot una pregunta inarticulada, formulada por la cosa de su interior, pero George no le prest atencin: estaba absorto en lo que haca, pensando: nos vamos a quemar de verdad. Haba acabado con todas sus oportunidades en el mismo momento en que dej que le hicieran el implante, y ahora los dados se haban detenido: ojos de serpiente, as que todo lo que quedaba era elegir una forma rpida de mo rir, un bonito final; jdete, serpiente. Cuando la Tierra se aproximaba, la serpiente tom el mando. No le gustaba lo que estaba pasando. George apag los circuitos de comunicacin uno a uno. No quera dejar que el Aleph tomara el control del traje. George no vio venir el transporterobot. Par eca un somier con los muelles reventados, cubierto con chatarra y con los desechos de un almacn y provisto de antenas parablicas y telescpicas en su parte superior. Lanz una docen a de cabos de rescate a unos cien metros de distancia. Cuatro alcanzaron a George, tres de ellos se agarraron y, enrollndose, lo fueron arrastrando. Luego se dirigi a la Estacin Atenea. George sinti rabia, no por la serpiente, si no por s mismo, y llor por su ira y por su frustracin... La prxima vez acabar contigo, hija de puta, le dijo a la serpiente, y pudo sentir cmo ella se replegaba. Ella le crea. A p esar de ello, su rabia creci y grit, revolvindose en los cables que le sujetaban, gol pendose el casco con los guantes. Unos brazos articulados lo pasaron del transporte a la escotilla de entrada. Se dej llevar, agotada su rabia, y los brazos se retrajeron introducindole hacia dentro, por la escotilla, hasta el depsito de los trajes. All lo colocaron en un colgador de aluminio. Vio a Lizzie a travs del visor, vestida con ropa inte rior de algodn de una pieza. Ella esperaba encontrarlo en el exterior, todava en el transporte. Subi hasta donde estaba el traje de George y lo manipul para abrir por la mitad el rgido caparazn. Mientras se abra con el zumbido de los motores elctricos, ella se volvi hacia una de sus mitades. Desconect los interruptores de las piernas y brazos flexibles, solt el casco y se lo sac a George de la cabeza. Cmo te sientes? Qu pregunta ms tonta!, estuvo a punto de decir George. Como un idiota. Esta bien. Ya has pasado lo ms difcil. Charley Hughes los observaba d esde una pasarela por encima de ellos. Desde esa distancia, parecan nios en ropa interior blanca, gemelos saliendo de un tero de plstico, vigilados por los caparazones que colgaban encima. Geme los incestuosos, pues ella se haba acurrucado sobre l y le besaba en el cuello. No soy un mirn dijo Hughes. Abri una pue rta y entr en el pasillo donde Innis le aguardaba. Cmo va todo? dijo Innis. Parece que Lizzie todava estar con l un buen rato.

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S, el jodido amor, eh, Charley? Me alegro por ellos... Si no fuera por ese lazo ertico, nosotros tendramos que ser los que le expli caran todo a l. Y te aseguro que sa es la peor parte del numerito. No podemos evadirnos de nuestra responsabilid ad tan fcilmente. El tendra que haber sabido que lo pondramos en peligro, y no me gusta precisamente habrselo ocultado. No seas tan sensible. Ya sabes a qu me refiero. Estoy cansado. Mira, si me necesitas, llmame e Innis desapareci por el corredor. Charley Hughes se sent en el suelo con la es palda contra la pared. Extendi sus manos con las palmas hacia abajo y los dedos estirados. Firmes, muy firmes. Cuando trajeran al nuevo candidato, volveran a temblar. Lizzie estara explicndole ahora ciertas cosas. sta era la cuestin ms importante: durante estas semanas, cuando pensabas que te estabas acostumbrando al Aleph, ste incitaba a la cosa que llevas dentro a que se rebelara, y luego reprima su deseo de actuar. En otras palabras: suba el fuego a la tetera al tiempo que abra la espita de vez en cuando. Te volvimos locos, te empujamos al suicidio. Pero tenamos buenas razones. George Jordn, si no estaba muerto, se encontraba en estado terminal. Ya estaba en la lista crtica cuando le injertaron el implante en la cabeza. La nica pregunta era: aparecera un nuevo George, uno que fuera capaz de vivir con la serpiente? George era como Lizzie al principio; un pez boqueando pa ra respirar, enterrado en el lodo caliente y con el agua secndose a su alrededor. Adaptarse o morir. Pero a diferencia de otros organismos, ste ten a un guardin, el Aleph, quien forzaba las crisis y controlaba su desarrollo. Denomnese evolucin artificial. Charley Hughes, quien no sola tener vision es, sin embargo tuvo una: George y Lizzie conectados entre s y ambos al Aleph, con dorados cables luminosos, brillando y compartiendo una intimidad que slo otros como ellos podran conocer. Las luces del corredor se redujeron a una mortecina penumbra. Me muero o han apagado las luces? Mir su reloj de pulsera pero desisti sin poder saber la verdad: las luces se haban apagado, pero tambin se estaba muriendo. El Aleph pens: soy un vampiro, un ncubo, un scubo. Me meto en el cerebro de otros y chupo sus pensamientos, sus percepciones, sus sen timientos; saboreo las sutiles diferencias de colores y sabores, la lujuria, la rabia, el hambre. Todo esto me estara vedado, sin la conexin directa a esos sistemas refinados por millones de aos de evolucin, si no fuera por los humanos "correctores". Los necesito. Cinco lneas blancas, apenas visibles, corran por el tendn central de la mueca de Lizzie. Fue en la baera dijo. Las cicatrices se extendan a lo largo de la mueca, no a su travs, y las heridas deban de haber sido muy profundas. Quise hacerlo, como t. Una vez que la serpiente entiende que morirs antes que de jar que te controle, entonces t recuperas el control. Vale, pero hay algo que no entiendo. Esa noche en el pasillo, t estabas tan fuera de control como yo. En cierto sentido, s. Permit que sucediera, dej que saliera la serpiente. Tena que hacerlo si quera entrar en contacto contigo, si quera provocar la crisis. Sucedi porque yo lo quise. Tena que mostrarte qu eres, qu soy ... La noche pasada ramos extraos, pero seguamos siendo humanos; Adn y Eva bajo la espada de fuego, expulsados del paraso, follando ante los ojos de Dios y de su ngel, ms hermosos de lo que ellos pudieron haber sido nunca sinti un pequeo escalofro en su cuerpo apretado contra el de l, y entonces l la mir, y vio su pasin, y comprendi que la neces itaba. Vio tambin las dilatadas aletas de su nariz, sinti sus labios entreabiertos y cmo sus uas le araaban el costado, y se vio a s

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mismo reflejado en sus dilatadas pupilas con pun titos dorados, reflejado en el brillante blanco de sus ojos; todas eran seales fciles de iden tificar pero difciles de entender: ojos de serpiente.

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Inventos geeks (No puedo creer que lo hayan inventado) Texto en el agua Este dispositivo circular dispone de 50 generadores de ondas de agua que, al ser accionados, configuran caracteres de texto en la superficie. Es capaz de deletrear el alfabeto entero. Cada letra permanece en la superficie slo un momento, pero se puede reproducir cada 3 segundos. Todo es controlado por un ordenador que realiza los clculos apropiados basndose en una funcin Bessel. Tu propio remolque

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Ahora que llega la vuelta al colegio, si tu hijo no puede con las pesadas mochilas llenas de sabidura, no le provoques una escoliosis de elefante. tale a la cintura el remolque que le ofrecemos y te lo agradecer. Viene en dos modelos, para diferentes tipos de carga. Uno de dos ruedas para cargas pesadas y otro con una sola, ms manejable, para cargas ms livianas. Cometa cursor Los adictos al ordenador sabemos lo mal que se pasa cuando, por cuestiones ajenas a nuestra voluntad, nos hacen abandonar nuestro cubculo para caminar o estar en espacios abiertos, en sitios como playas o campos o cosas as. Ahora puedes intentar paliar la angustia que provocan esas situaciones con el WindFire Cursor una genial cometa con forma de cursor de ratn. Incluso puedes intentar hacer click sobre alguna hembra, a ver si se abre como si de una aplicacin se tratara. El room defender o defensor de tu cuarto Estamos ante el invento definitivo. A cuntos de vosotros os molesta que entren a vuestro cuarto, toqueteen vuestras cosas, miren en vuestro ordenador y todo sin tu consentimiento? A mi me repatea y mucho. Pero eso se ha acabado ya que me voy a comprar el Room Defender Este aparato est basado en una de las armas que salan en la pelcula Alien Lo enciendes y lo dejas apuntando a la puerta de tu cuarto y se mantendr apuntando a la espera de movimientos de intrusos. Cuando detecta uno, dispara una rfaga de 16 discos-proyectiles. Tiene 4 modos de funcionamiento: Ataque, Emboscada, Advertencia y Asalto. Esto es el regalo de las prximas navidades. Seguro

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Pasea en tercera persona A que todos hemos jugado al GTA en tercera persona, manejando al ladrn de autos desde arriba? Pues ahora t tambin puedes saber que se siente andando as con el Third Eye Este aparato consta de una pantalla LCD de 2 pulgadas y una cmara que se sita detrs de ti, por encima de tu cabeza. La cosa consiste en que tu vers solo por la pantalla LCD que ser lo que la cmara capte. Vamos, que ser como si llevases el mando de la play y te manejases a ti mismo.

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HISTORIA DEL CINE CIBERPUNK. (Captulo 18) Hardware: Programado para matar De Wikipedia, la enciclopedia libre Hardware: Programado para matar es la adaptacin a la gran pantalla del cmic SHOK! creado por el guionista Steve McManus y el dibujante Kevin O'Neill en 1990. Se trata de una de las piezas ms respetadas del cine de ciencia ficcin de culto. Aunque en trminos de presupuesto puede ser calificada como de serie B, destaca sobre producciones similares por su originalidad, podero visual e intensidad narrativa. Argumento Nos encontramos en la Norteamrica de mediados del siglo XXI. El planeta ha sufrido un colapso ecolgico y social. Los pocos seres humanos que consiguen sobrevivir a la contaminacin radiactiva y la guerra se apian en caticos ncleos urbanos buscando una sombra de la antigua civilizacin, de la que slo quedan despojos. Moses ( Dylan McDermott ) es un explorador que vuelve a la ciudad tras una larga temporada en la Zona Radiactiva. Al llegar, adquiere a un comerciante los destrozados restos de un robot como regalo para su chica, Jill ( Stacey Travis ), que se gana la vida como escultora vanguardista. Pero tras el feliz reencuentro Moses comienza a descubrir una serie de hechos siniestros relacionados con el montn de chatarra mecnica que Jill, en su afn creativo, ha empezado a restaurar. Otros datos Se trata de la primera incursin en cine de Richard Stanley, veterano creador de videoclips para grupos como Public Image Limited y The Fields of the Nephilim

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La cinta explota algunos tpicos del gnero cyberpunk, nutrindose parcialmente de de filmes como Blade Runner o Terminator Sin embargo, rompe el clich "robot-mata-humanos" aadiendo una extica amalgama de otros gneros y tendencias: drama, western, terror, heavy-metal y msica industrial son slo algunos de ellos. Los personajes tienen una fuerza sorprendente, y la lluvia de ultraviolencia mecnica que sobre ellos se desata tiene su justa contrapartida en inquietantes escenas de suspense y sarcsticos retratos de decadencia urbana. En suma, una digna adaptacin (muchos diran 'mejora') del cmic original. La banda sonora est compuesta por abrasivos temas de hard rock industrial y after-punk, a cargo de bandas como Ministry Motrhead y Public Image Limited que contribuyen a intensificar la urgencia post-apocalptica que destila el filme. Como curiosidad, existen multitud de guios y cameos. Algunos ejemplos: el cantante Iggy Pop presta su voz a Bob el Rabioso, locutor de la emisora de radio ms canalla de la ciudad; por su parte, Carl McCoy (vocalista de The Fields of the Nephilim ), interpreta al nmada que recoge los restos del robot al comienzo de la pelcula. Ficha tcnica Ttulo original: Hardware (conocida tambin como M.A.R.K. 13) Pas: Reino Unido Ao: 1990 Duracin: 93 minutos Gnero: Ciencia-Ficcin, Terror Reparto: Dylan McDermott Stacy Travis John Lynch William Hootkins, Mark Northover, Paul McKenzie Direccin: Richard Stanley Guin: Richard Stanley, basado en una historia original de Steve McManus y Kevin O'Neill Produccin: Joanne Sellar, Paul Trijbits Msica Original: Simon Boswell Fotografa: Steven Chivers


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