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Qubit

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Material Information

Title:
Qubit
Physical Description:
Serial
Language:
English
Publisher:
Cubit
Place of Publication:
Havana, Cuba
Publication Date:
Frequency:
monthly
three times a year
regular

Subjects

Subjects / Keywords:
Science fiction, Latin American -- Periodicals   ( lcsh )
Science fiction -- History and criticism -- Periodicals   ( lcsh )
Science fiction -- Periodicals   ( lcsh )
Genre:
periodical   ( marcgt )
serial   ( sobekcm )

Record Information

Source Institution:
University of South Florida Library
Holding Location:
University of South Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
usfldc doi - Q01-00021-n21-2006-10
usfldc handle - q1.21
System ID:
SFS0024302:00021


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ndice: 1. Nuevos deseos. Rizomatizando con William Gibson 2. Made in Cuba: Erika Michel Encinosa Fu 3. Nihilismo y posthumanidad en la cultura contempornea. por Manuel Barrios Casares 4. Los chicos de la calle 400. Marc Laidlaw 5. Tecnonomadismo y pensamiento rizomtico. Franco Berardi 6. Historia del cine ciberpunk. (Captulo 20) Terminator 2 Ral Aguiar 7. Indice de revistas Qubit

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New desires / William Gibson Rhizoming with William Gibson Nuevos deseos / Rizomatizando con William Gibson Nuevos deseos Lo que estamos buscando, ya no es interpretar el inconsciente, sino producirlo; crear nuevas relaciones, nuevos agenciamientos / ensamblajes, producir nuevos deseos, esto es, producir rizoma... Esta es, para m, una de las sugerencias centrales de Deleuze y Guattari en . De ah el ttulo de esta seccin del hipertexto: Rizomatizando con William Gibson. La literatura, junto al cine -, parecen situarse en una posicin de ventaja en esta bsqueda, si la comparamos con la teora, la arquitectura o el urbanismo. La literatura es capaz de evocar la totalidad de la experiencia humana; hoy, no sabemos cmo ser en el futuro -, la literatura es capaz de explorar mucho ms all en los territorios de la imaginacin. [nota 01] William Gibson, en cuya obra se centrar esta parte del trabajo, es el principal representante del cyberpunk, un subgnero de la ciencia ficcin que se origin a principios de la dcada de 1980. En el programa del ciberpunk, si es que lo tuviera, la produccin de nuevas relaciones, tiene como columna verterbral la produccin de nuevos agenciamientos, nuevos deseos. El ciberpunk mismo, podramos decir que es un rizoma de nuevos deseos cuyos ingredientes son las tecnologas, vidas cotidianas otras, los medios de comunicacin, las transformaciones urbanas y la multiplicidad de las formas de resistencia, que se imaginan siempre en un futuro inminente: los prximos cinco minutos [nota 02]. Algunas aproximaciones acadmicas a la defincin de la ficcin ciberpunk, de Dodge y Kitchin [183]:

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Ciberficcin es toda forma de ficcin literaria situada en el futuro prximo en la cual las tecnologas del ciberespac io, tales como la realidad virtual, la telemediacin, la inteligencia artificial o las relaciones pers onas-mquinas, tales como los cyborgs -, son parte central de la historia. El ciberpunk se interesa por modelos de orde n y desorden social: estructuras narrativas basadas en la percepcin y la exploraci n espacial; y... las cart ografas de espacios urbanos compactos, desecntrados y altame nte complejos. [Bukatman, en Dodge y Kitchin: 183] La ciberficcin presenta espacios cogniti vos, lugares informados de contemplacin desde los que examinar la sociedad actual y desde los que formular prcticas crticas, resistentes. [Dona Haraway, en Dodge y Kitchin: 181] El ciberpunk [...] explora las perturbacions en los modelos de conocimiento esencialistas. En este sentido, el cibe rpunk contribuye a deconstruir los modernos dualismos [...como]: el yo-el otro; el yo-la sociedad; naturaleza-tecnologa; racionalirracional; orden-caos. [Dodge y Kitchin: 183] En su dilogo con las subculturas populares y los productores tecno-intelectuales, Gibson, junto a otros autores cyberpunk como Neal Stephenson o Bruce Sterling, han tenido, y continan teniendo, una importante in fluencia sobre el mundo que vivimos: construyendo interpretaciones de nuestras relaciones con las tecnologas y los nuevas formas del espacio y el tiempo, imaginando futuros alternativos de cmo stas podran llegar a ser, para bien o para mal -, e in cluso en ocasiones, ms frecuentes de lo que se podra imaginar, contribuyendo de manera efectiva a darle forma al mundo: orientando procesos, generando comportamientos, inventando laspalabras : Un interesante ejemplo de las relaciones recu rsivas [entre ciencia ficcin y realidad] se centra en el escritor William Gibson, el inventor de l trmino ciberespacio, quien, simultaneamente, se ha alimentado de, y ha inspirado a [...] cientficos acadmicos, ingenieros profesionales, pr ogramadores informticos, cientficos sociales, polticos, msicos y cineastas, y grupos subculturales.[nota 03 D&K: 185] Dodge y Kitchin, dedican un captulo de su libro [2000], a las cartografas imaginativas del ciberespacio desarrolladas por los escritores ciberpunk, prestando particular aten cin a la obra de Gibson. Ma rtin Dodge y Rob Kitchin, investigadores y profesores de geografa, respectivamente del Centre for Advanced Spatial Analysis, del Univesrity College London, y de la Nati onal University of Ireland, Maynooth, argumentan el inters del est udio desde la geografa de la literatura de ciencia ficcin, citando a Burrows [ 186]: La lectura de autores como William Gibson y Neal Stephenson proporciona un entendimiento de los procesos urbanos contemporneos mucho ms claro que el estudio de Castells o Sassen. En efecto, leyendo a William Gibson y tambin en Neal Stephenson podemos aprender acerca de las nuevas fo rmas de ser en el espaci o y en el tiempo, no siendo capaces de discernir con claridad, si estas nuevas formas estn siendo inventadas ahora mismo, o si simplemente podran estar sie ndo inventadas: las nue vas mquinas en las que las tecnologas se asocian con cabezas voladoras: las nuevas combinaciones transgresoras de signifi cacin y subjetividad [nota04: Deleuze y Guattari, ed. inglesa: 190], el

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universo digital preando cada milmetro cbico de la vida cotidiana, las fronteras entre los ricos y los desposeidos entre la alta cultura -cor porativa y las sub-contratecnoculturas, las mentes y los cuerps c yborg modificadas por las tecnologas mdicofarmacutico-digitales... El futuro escondi do entre los pliegues del presente? interferencia: high-tech electric poetry... [Bruce Sterling, 1987] [...] as que imaginan cosas antes de que esas cosas est n y piensan que, nombrndolas, esas cosas empiezan a tener vida, a caminar... y s, a dar problemas. As que seguro ya imaginaron algo y van a empezar a hacer como si ese algo ya existiera y nadie va a ente nder nada hasta que pase un ti empo porque, en efecto, ya nombradas, las cosas empiezan a tener cuerpo, vida y maana. [EZLN, 2003] Ficcin especulativa Reproduzco algunas lneas de una entrevista que Geert Lovink hizo en el ao 2000 a Kodwo Eshun msico, terico de la cultura digita l y autor de ciencia ficcin, cuyas fuentes segn el entrevista dor no son muy alejadas de las de Gibson: tecno, drum'n'bass, drogas y teora psicodlica, Deleuze y Guattari, y cibernetica. El sampleado de citas del dilogo que sigue, si rve para explicar mi inters por la obra de ficcin de Gibson, quien, efectivamente, es citado por Eshun: En lugar de promover escenarios de crecimiento lineal, se estn ensamblando modelos ra dicales de futuros menos verosmiles[...] la teora especulativa integrada dentro de la ciencia ficcin, la ciencia ficcin reinterpretada como un an lisis del presente actual... aceleracin especulativa[...] Encuentro fascinante, casi adictivo, ver como ciertos conceptos se materializan en el software, en arquitecturas de redes, obras de arte, discursos reales[...] Todos estos arquitectos se han vi sto obligados a introducir neologismos, para excavar/modelar el espacio en el que es tn trabajando. La idea de William Gibson de que el neologismo es el acto primigenio de la potica pop. Es la primera fase de la manufactura de conceptos... La manufactur a de conceptos... [es] una necesidad absoluta. Todo est siendo transformado dig italmente. Todas las descripciones estn tambin obligadas a transformarse... Lo que queremos son conceptos que amplifican los estados mentales, los vect ores anmicos... [Lovink, 2000] La otra [Norte]Amrica La obra de Gibson, sin embargo no slo tiene conexiones con el presente y los futuros potenciales, sino que adems entronca con un cierto pasado recien te, que tambin se proyecta hacia el futuro junt o a las nuevas tecnologas. Ta l como explica Marc Dery, en su obra de mediados de los 90, , Gibson en particular, y el ciberpunk en general, se inspiran directam ente en las contracultu ras californianas de las dcadas de 1950 y 1960: la generacin beat, la psicodeli a, los Yippies, los Merry Pranksters... Se trata de la Norteamric a que reivindicaban, Abbie Hoffman, Denis Hopper o Ken Kesey, haciendo el payaso envueltos en la bandera [nota05]. Y en cierto modo tambin la de Martin Luther King o Emma Goldman. La Norteamrica de la libertad y el amor, la frontera y la experimentacin; la de la igualdad y el mestizaje.. Una conexin, poco reconocida, que forma parte de lo que podra llamarse la otra historia de Norteamrica [nota: Howard Zinn]. Caracteres como Stewart Brand o John Perry Barlow, personifican en la vida real estas relaciones de continuidad entre los

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hippies de los 60 y la cibercultura de los 90. Durante los 60, Stewart Brand fue miembro de los Merry Pranksters y John Perry Barlow de los Greatful Deads, el grupo que los acompaaba en sus acciones. Entre fina les de los 80 y principios de los 90, ambos participaron en la fundacin de la cultura digital califor niana, formando parte de grupos como The Well, uno de los primeros bbs, y posteriormente de la Electronic Frontier Foundation, para la que J.P. Barlow, redact la Declaracin de Independencia del ciberespacio... [nota06] Otra de las conexiones de inters de l movimiento literario ciberpunk, es la retroalimentacin que establece con la msica popular, primero, usando como inspiracin el rock y el punk movimiento s te ltimo, de especial importancia en el underground losangelino de finale s de los 70 y principi os de los 80 -, y a partir de los 80 inspirando la msica digital-electrnica, una tema analizado en detalle por Dery en . Como detalle significativo, Mo lly, la mujer ciborg que aparece brevemente en Johnny Mnemonic, y luego en Neuromancer y Mona Lisa Overdrive -, quiz el personaje ms carismtico toda la primer a etapa de Gibson, est directamente inspirada en Chrissie Hynde la cantante y guitarrista del grupo The Pretenders, segn apareca en la portada de su primer album: una chica delgada con gafas de espejo y el pelo cortado al cepillo, con chaqueta de cuer o negra bajo la cual se ve una camiseta de rayas rojas y negras..."Todo el espritu del personaje est en esta imagen", observa Gibson. "no he hecho meas que describir esta cara, darle cuerpo y uas." En Neuromante, Molly cuenta que ha pagado sus implantes de gafas de espejo, sus cuchillas retrctiles bajo las uas rojas y sus reflejos de felino con el dinero que ha ganado haciendo de meat-puppet [mueca de carne] una prostituta cuya mente, est desconectada, mientras est trabajando, a la deriva en un espacio que es como el ciberespacio, pero en vac o. es el nombre que Gibson tom prestado de un grupo de punk psicodlico de la poca. [Dery, 1998: 99] Cultura popular y alta cultura Discutiendo acerca de la obra de Rem Koolhaas y de la suya propia, Neil Denari me explicaba en una entrevista publicada en Pasajes [2002], como las fronteras entre alta cultura y cultura popular estn desapareciendo: Todo funciona por adyacencia y asociaciones que son mucho ms vagas que "aqu hay una lnea que separa la alta cultura de la cultura popular, que no se juntan y cuyas difere ncias conocemos". La obra de Koolhaas, la de Gehry, trascienden lo s antiguos lmites del arte, de lo que se considera[ba] respetable por la disciplina, tomando elemento s y usando procesos de las culturas populares de masas, y siendo reci bidos / consumidos tambin en unos nuevos espacios culturales, que difcilmente pueden id entificarse como los de la academia o la alta cultura tradicionales. La obra de Gibs on se sita tambin en estos territorios. De nuevo Dery [101] cita a Gibson: "No conceb a Neuromante realmente como un libro, lo que yo quera h acer era un producto pop". Pulp fiction novela negra para el final de siglo. De la que se compra en los supermercados. Sin embargo, lo aparentemente paradjic o, es que proponindose hacer un producto pop, que quiz no sea exactamente el caso de Koolhaas y Gehry y tantos otros -, penetrando desde los mrgenes, propagndos e casi subrepticiamente, la obra de Gibson, demuestra cmo las transformaciones culturales, no slo en el campo del arte

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o de las prcticas sociales, sino tambin en el de la tecnologa se alejan cada vez ms del espacio de la academia y la alta cultura que en las ltimas dcadas han hecho poco ms que luchar por ser algo ms que parsito s de las vanguardias si n lderes, hackers y movimientos sociales por un lado, empresas y medios de comunicacin por el otro -, y por resituarse en su posici n de privilegio, faltara ms. Historia del futuro en tiempo real He ledo las novelas de William Gibson con regularidad y repetidas veces, desde finales de los 80, cuando por primera vez un amigo losangelino uno de los primeroes ciberpunk a los que conoc personalmente me regal Neuromante traducido al espaol [nota07]. A partir de aquella fecha me pas al original en ingls, de una fuerza verbal no comparable con las traducciones, y me puse al da rpidamente con las novelas anteriormente publicadas por Gibson: Count Zero, M ona Lisa Overdrive, y la coleccin de relatos cortos, Burning Chrome. Desde entonces, fui comprando y leyendo las nuevas entregas segn iban apar eciendo: Virtual Light, en 1993, Idoru, en 1997, All Tomorrow's Parties, en 1999, y Patt ern Recognition, en el 2003. Entre 1999 y 2003 he releido al menos dos veces cada una de las novelas. Es esta combinacin de [1] la evolucin del imaginario de la ficcin gibsoniana entre 1984 [89 para m] y 2003, [2] las aceleradas tranformaciones hi stricas materiales y simblicas sucedidadas durante este mismo perodo, haci endo realidad en muchos aspectos la ficcin proespectiva del autor, y [3] las diferentes contextos histricos en que he hecho las sucesivas lecturas, la que confiere el carcter de an lisis histrico sobre el presente/futuro a los estudios de la ob ra de Gibson que ahora desarrollo. Por ejemplo, en 1989-90 un prrafo como el siguiente, de C ount Zero, tena un carcter crpitico, que exiga un esfuerzo imaginativo extraordinario para conseguir meterse en el mundo de la novela. Un pasaje elegido casi al azar: [Bobby] haba usado decks en la escuela, juguetes que te lanzaban a travs de los confines infinitos de aquel espacio que no era espacio, la inimaginable mente compleja alucinacin consensual de la humanidad, matrix, donde los ncleos calie ntes de las grandes corporaciones ardan como novas de nen, datos tan densos que te hacan sufrir sobrecargas sensoriales si intentabas aprehender, tan slo, su mera envolvente. [1987: 39] Hoy sin embargo, cualquier joven mnimamente conectado entiende perfectamente de que estaba hablando aqu Gibson. Como cuentan, Dodge y Kitchin, a pesar de que Gibson era prcticamente un analfabeto digital, sus es peculaciones acerca del ciberespacio, fueron literalmente usadas por cientficos informtic os, primero para inve ntar la world wide web y a continuacin para el desarrollo de aplicaciones de realidad virtual accesibles desde internet. Por ejemplo, en 1988 John Wa lker de Autodesk lanz el proyecto "Cyberpunk Initiative". En un libro blanco titulado "A tr avs del espejo: Ms all de los interfaces de usuario, invocaba a W illiam Gibson y propona un proyecto para la produccin de una "puerta al ciberespacio" en un plazo de dieciseis meses... [2000: 185] Algo parecido ocurre con muchos otro s temas propuestos por Gibson, algunos de los cuales presentar en los prximos apartados. En esta historia acelerada del futuro la obra de Gibson ha tenido al menos dos inflexiones significativas. La evoluci n en conjunto, muestra una creciente aproximacin al presente, hasta el punto de que [2003] sera difcilmente calificable como ciencia ficcin si no formara parte de la obra del autor. Los acontecimientos imaginados en PR, s on estrictamente contemporneos: El 11 de

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septiembre, el uso de imgenes como soporte de mensajes encriptados [nota: ver con chaser], las nuevas estrategias publicitarias, las sofisticadas interacciones simblicas entre las subculturas y el marketing de las multinacionales [nota08], que son las bases argumentales de la historia, pueden ser restreadas por lectores atentos en ciertos foros de internet, cuando no en la prensa no especializada. Primer ciclo: Mtrix y el Sprawl La primera poca en la trayectoria de Gibson correspondera a sus tres primeras novelas y el libro de relatos Burning Chrome, es decir a los aos 80. Lo que algunos de sus analistas han denominado el ciclo del Sprawl, por centrarse la accin de las tres historias en torno al BAMA, el Boston-Atlanta Metropolitan Axis, la megacidad que se extiende por el Noreste de los actuales Estados Unidos de Amrica. La fecha de estas historias podra situarse aproximadamente hacia el 2010-2025 conicidente por tanto con la de Blade Runner, que como mucho recordarn comienza, con unas imgenes generales con el subttulo Los ngeles, 2019 -. En este ciclo del Sprawl, la obra de Gibson conecta muy directamente con el underground californiano y neoyorquino de los 80, el entorno musical y el punk, las naves industriales reconvertidas en talleres de artistas de la basura y la robtica, como en el trabajo de SRL o Brett Goldstone [Dery: 119-161 / Gibson: 1987], a algunos de los cuales conoc personalmente durante la poca -, los cuerpos transformados que se pondran tan de moda en los 90 [nota09] -, los squats o la nueva psicodelia de los 80. Las pginas en que estos mundos se proyectan en un futuro prximo son algunas de las ms bellas de toda la obra de Gibson por ejemplo el primer captulo de Neuromancer que transcurre en la Night City de Chiba, o el comienzo de Count Zero, en Barrytown, New Jersey; aunque son tambin las que injustamente dieron fama de oscuro y pesimista al autor: Lo que para algunos pareca srdido y tenebroso, para otros, los punks del dowtown de Los ngeles, por ejemplo, era un mundo de experimentacin, transgresin y aventura.

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La genial invencin de Gibson fue ensamb lar estas contraculturas del underground con su primera gran invencin: el ciberespacio, que como es bien conocido, imagina como un espacio mental consensuado, una matriz geomtrica, compuesta de luces y datos, dominada por estructuras corporativas, por la cual los cowboys hackers navegan como piratas espaciales, usando como interfaz sus consolas o decks y en la que adems de los hackers-jockeys comienzan a emerger nuevos seres-realidades con capacidad de agencia propia, como intelige ncias artificiales [Neuromancer, 1984], cyborgs en el lmite [o ms all] de la to tal digitalizacin [Dixie Flatline, 1984; Virek, 1986] o incluso nuevas fuerzas []naturales[? ], que como ocurre en las cosmovisiones afroamericanas o la psicologa jungiana, encar nan el esprtu colec tivo de los seres que habitan el mundo [los Loa: Legba, Samedi, la virgen...1986-88]. Antonio Mendoza, en aquella poca en eque empezbamos a especular qu podra ser aquello, lo comparaba con el descubrimiento del inconsciente por parte de los psicoanalistas. Y como ironizaba un personaje Tabucchi en su novela Requiem: Antes de saber que exista [el inconsciente] todo era ms tranquilo. Pero de sde que lo haba descubierto, para bien o para mal, le era imposible obviar, eludir esa nueva dimensin de su vida, del mundo. Todo resultaba ms complejo. Antagonismo El antagonismo entre el mundo del underground y el corporativo constituye una de las bases argumentales de las historias de es ta poca. Aunque en todos los casos los personajes actan como mercenarios en guerr as de baja intensidad entre distintos agentes en lucha por el poder una inteligencia artificial que trata de emanciparse de la corporacin que la ha creado [1984], una empr esa que quiere secuestr ar a un cientfico que trabaja en la competencia [1986]...-, lo s personajes persiguen sus propios fines movindose tcticamente por las fisuras de un espacio estriado por los medios de comunicacin, la vigilancia digital y la globalizacin econmica de los mercados: estriado pero poroso para aquellos que neces itan y saben buscar, por utilizar el aparato conceptual de Deleuze y Guattari La divisin del m undo en corporativo y underground o contracultural no se presenta por tanto como una dualidad radical, sino que el mundo imaginado por Gibson est lleno de hibridaciones, en las que los diferentes mundos se encuentran y se mezcl an, incluso se invierten. Un espacio vital foucaultiano con mltiples lugares de conflicto, y por tanto mltiples lugares en los que es posible, siquiera transitoriamente, invertir las relaciones de poder. Tal como explica Sammy Sal a Chevette, dos bici-m ensajeros caracteres de Virtual Light [1993]: "Hay slo dos clases de gente[...] Sola haber, como una clase media, gente entre medio. Pero ya no la hay. Cmo nos rela cionamos t y yo con esta otra gente, llevamos sus mensajes. Nos pagan por hacerlo. Intentamos no mancharles las alfombras. Y sobrevivimos as, ok? Pero, qu ocurre en el interfaz? Qu ocurre cuando nos tocamos?[...] "Crimen, sexo. Quiz drogas. Ms o menos eso lo cubre todo." [1993: 146] Pero, Chevette, le contesta a Sammy que, c ontradiciendo sus propios consejos, l es aficionado al sexo con sus clientes... "Me gusta hacerlo. Me trae problemas. Y estoy dispuesto a afrontarlos."

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Y efectivamente todas los personajes de Gibs on eligen unos de manera consciente, y otros por ingenuidad estos espacios para su accin: maverick techs [nota.10] a los que les gustaba ganar el dinero peligroso y que haban probado saber mantener la boca callada a lo largo de los aos [1986, 63], personajes sin sombra/rastro digital que slo son percibidos como una especie de ausenc ia [1999]... Los espacios donde habita la emocin, dnde ocurren las transformacione s, espacios que por lo general no preexisten, que son creados por los que se ad entran en ellos por primera vez, en los que las reglas han perdido su valor, si no es para transgredirlas o reinventarlas... En este primer ciclo, tal como propone David Ha rvey en [2000], con una dcada y media de antelacin [nota.11], la ficcin especulativa de Gibson configura un territorio que se dispone entre dos polos heterclitos que son, por un lado, el cuerpo -cyborg, modificado-ampliado por hardware-prtesis indistintamente biotecnolgicas y mecnico-electrnicas, o por software, digital o farmacolgico; y por el otro, la globalizacin espacial, econ mica, social y cultural. Espacio globalizado, que en Neuromante, y tambin en Count Zero -, se extiende tambin al espacio, con la invencin genial en la primera de las novelas [1984], de Freeside, un satlite / planeta artificial, que es como un espejo futurista, situacionista y baudrillardiano de Las Vegas o las Islas Caimn, y por extensin de las ciudades tematizadas que llegaran a hacerse tan carac tersticas a principios del siglo XXI. La calle intenta encontrar otro s usos para las cosas, dice una mercenaria coreana de la medicina negra en Count Zero [p: 69]. Este sera quiz el tema central de todo el primer ciclo de Gibson: desde el punk ro ck, a la biotecnologa, pasando por las tecnologas de la informacin: hackear el mundo, subvertir la produccin material y simblica dominada por las grandes corporac iones industriales y mediticas, para abrir espacios en los que sea posible la libertad y la emocin. Un proyecto situacionista? Un proyecto posmoderno, realista, pragmtico, libertario... que intentar comentar en ms detalle en siguientes apartados. Segundo ciclo: El Pacfico, el Puente y la Idoru El segundo ciclo de la obra de William Gibson est compuesto por las siguientes tres novelas, [1993], [1996] y [1999]. Algunos han llamado a ste, el ciclo del Pu ente o de San Francisco. Yo propongo denominarlo el ciclo del Pacficio, te niendo en cuenta que se desarrolla predominntemente en el tringulo formado por Tokyo, Los ngeles y San Francisco. Quiz lo ms destacado de esta segunda poca sea la nueva forma en que Gibson imagina la experiencia del cberespacio, que en gran medida debe reconsiderarse como el resultado de una retroalimentacin desde lo real. Con un cierto paralelismo respecto de , de Neal Stephenson [ 1992], la nueva forma de presentar el ciberespacio, sobre todo a partir de Idoru, resulta parecida a ciertos MUDs [Multi User Domains], espacios de realidad virtual en la Red en los cuales los navegantes aparecen como avatares e interactan de forma par ecida a como lo haran en la realidad. [nota.12] Chia, una de las protagonistas de Idoru, representante del captulo de Seattle del club de fans de la banda musical Lo/Rez, se encuentra con sus cole gas japonesas en una

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sala especialmente diseada para la re unin. Cada una de las muchachitas aparece como un avatar; Chia alquila para el encu entro un modelito de di seo virtual. Zona Rosa, su socia en Mxico tiene todo un valle como su sitio web; es un espacio corporativo abandonado, hackeado y custom izado por ella misma; acariciando un lagarto que se pasea por su hombro, Zona modifica el nivel de encriptacin de la comunicacin... A la vez, hay una segunda modalidad de in teraccin en el ciberespacio, o entre el ciberespacio y la rea lidad, que se intuye que se produce desde el cdigo y la lnea de comandos, como dira Neal Stephenson [nota.13]. En Virtual Light, son los hackers de la Repblica del Deseo, los que hacen una j ugarreta a Rydell, que conduce una especie de tanqueta rpida para una empresa de seguridad privada en las colinas de Los ngeles. Los hackers intercepta n y modifican su conexin con el satlite de la polica de Los ngles, la Death Star [La Estrella de la Muerte], el nombre de un proyecto real por otra parte [nota.14] -. Rydell y su compaero Sublet entran en plan DEA [Drug Enforcemente Agency] en una casa particular de las colinas de Hollywood en la que, supuestamente, unos criminales haban tomado como rehenes a los nios, para descubrir que en realidad se trata de una alarma simula da, una trampa maquinada por los hackers para pill ar a la duea en un affair con el jardinero... Una ancdota, por otra parte, muy parecida a ot ra real, narrada por Mike Davi s, en la que una tanqueta de la guerra contra las drogas en Los ngeles derrib una ca sa con dos ancianos dentro, creyendo que era un crack house esto es, un centro de distribucin de la ms popular de las drogas de la dcada de los 80. Continuidad de lo digital, lo imaginario y lo fsico La interpenetracin-hibridacin entre lo real-f sico, lo real-imaginario y lo real-digital se desarrolla an ms en este segundo ciclo, aunque ciertamente ya constitua uno de los temas centrales desde Neuromante, como se comentar en mayor detalle, por ejemplo, en el apartado de este trabajo ti tulado . Lo real-fsico y lo real-virtual no se presentan tanto segn el modelo dualista clsico del cuerpo y el alma, sino que se presentan como una multiplicidad de modalidades y gradientes en la cual tambin participa sin solucin de contin uidad lo real-iamgina rio; como una gama de posibles elecciones para el ser, el habitar -, y el h acer, que es funcin de las inclinaciones y los conocimientos de cada pe rsona, y a la vez, de los contextos y los resultados que se persigan en cada circunstancia. Una forma de habitar y de hacer en el mundo que, por ejemplo, el movimiento de los tactical media ha ido teorizando y poniendo en prctica tan slo en los ltimos aos [nota.15]. En el caso de , es difcil llegar a definir si la trama central sucede en el espacio digital o en el tradic ionalmente fsico. Diversos personajes, que podramos llamar neuromantes, capaces de leer / interpretar la noos fera como si fuera la historia o la geografa -, perciben la aparicin de un proces o emergente que est a punto de alcanzar un momento nodal, un mome nto potencial de cambios radicales en el orden del mundo, que afectar n tanto al ciberespacio como al mundo fsico. Los diversos agentes intentan pos icionarse ventajosamente, en competencia unos con otros, en torno al lugar en que el cambio podra llegar a suceder aunque ninguno de ellos es capaz de definir en que exactamente consisti r el cambio. Mientras en un lado est un individuo y una mega corporac in, por el otro est una a lianza de hackers y personas de accin directa con la Idor u, que no es tanto una inteli gencia [artificial], como un

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rizoma de afectos-conocimiento-agencia artificial... [ms sobre este tema en el apartado dedicado a la Idoru]. Geografas posmodernas del Pacfico El segundo aspecto destacado de este segundo ciclo del Pacfico, podra ser el nfasis en la mirada espacial y geogrfica, habitativa en un sentido muy especfico. Virtual Light reconoce textualmente su deuda con de Mike Davis, para los captulos que suceden en Los ngeles, que en realidad se perciben, casi, tan o tan poco futuristas como , el siguiente libro de Davis, en el que propone literalmente una cartografa de ciencia ficcin de la regin, a la que llama Ecologa del Miedo [nota.16]. Segn explica el autor en el eplogo, los captulos dedicados a San Francisco, y en particular toda las seccin del puente convertido en una favela-zona-autnoma, tienen su origen en un relato corto escrito por Gibson, para la exposicin Visionary San Francisco, organizada en 1990 por el departamento de Arquitectura y Diseo, del Museo de Arte Moderno de la ciudad [1993: 351], en la cual tambin colaboraron Ming Fung y Craig Hodgetts, ex socios de Wes Jones, y a quienes se deben algunas de la ideas sobre San Francisco en el 2025 que se contextualizan en . En esta etapa, aprecio la experimentacin dentro de la ficcin con algunas teoras posmodernas. Mientras que en la primera etapa el mundo de las ideas apareca de forma ms espontnea e intuitiva, alimentada del imaginario del underground musical y de las prcticas psicodlicas y quiz de las crticas situacionistas del espectculo, en la segunda etapa me parece ver una relacin mucho ms explcita, dialctica pero intensa, con ciertos pensadores del momento. De manera evidente, Gibson explora las ideas de Hakim Bey sobre la zonas temporalmente autnomas [TAZ] que tan populares y sugerentes fueron a principios de los 90 y as mismo experimenta con la idea de rizoma de Deleuze y Guattari como modelo para el conocimiento de la media-infoesfera.

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Gibson usa de forma explcita la expresin zona autnoma para el Puente y tambin para la Walled City, que sera una versin di gital de las zonas au tnomas, una variante del tema que Hakim Bey tambin trata en sus escritos de los 90. En cuanto a Deleuze y Guattari, rizoma sirve de modelo de partid a para la interpretacin que hace Laney de las masas de datos de la matriz, en las que descubre threads estratificaciones, lneas de fuga, nodos y procesos emergentes, tal vez una influencia adicional de Manuel de Landa. Gibson usa as la liteartura para inve stigar la produccin de nuevos significados en la infosfera, significados que se escapan a los modos de conocimiento de la modernidad, y que slo son accesibles usando nuevos caminos, nuevas miradas. En un bonito homenaje a Gilles Deleuze, Gibson, i nventa la historia del aprendizaje de Laney: un muchacho con problemas, que se sitan en el lmite entre la patologa y el don, es entrenado por un grupo de franceses di letantes, que no se dignan a explicarle exactamente que es lo que estn haciendo. El ms amable de todos estos cientficos, que se pasan el da jugando al tenis en pistas cubiertasdur ante el invierno nevado de la Norteamrica central, se llama Gerard De louvrier; su nombre tiene las mismas iniciales que Deleuze [1996: 300]. Laney que ap rende todas estas teoras al final de su adolescencia, slo descubre sus virtua lidades cuando empieza a aplicarlas y slo entonces empieza a medio comprender qu era lo que haba aprendido... Tratar estos dos temas en mayor detalle en dos apartados prximos, uno dedicado a las zonas autnomas, y el otro a Pattern Recongition que es una de las formas en las que Laney denomina su actividad, que interpreto, adem s, como trasunto del trabajo del propio autor. Tercer ciclo: PR Por ltimo, en la novela que ha salido este mismo ao 2003, Gibson consuma el abandono del underground, pero adems, abandona el antagonismo e incluso el futuro. Parece una obra de perplejidad. Un artculo publicado en la edicin digital de Wired [2001] ofrece indicaciones sobre los cambi os acaecidos. Escriba Gibson acerca de Tokyo, y de s mismo casi 20 aos despus de Neuromante -: Paso mi ltima noche en Shinjuku en co mpaa de [Douglas] Coupland y un amigo. Es difcil mejorar estas calles de nen sin nombre aglomerndose con todas las formas conocidas de anuncios electrni cos, bajo un sirimiri que di fumina los anuncios de las pantallas-fachadas de claridad y dimensiones surrealistas[...] Estos situacionistas franceses, dale que te pego con la Sociedad del Espectculo, no tenan ni idea. Es exactamente esto, justo a qu, y me encanta. Shinjuku por la noche es uno de los ms delirantemente bellos lugare s que conozco en todo el mundo, de alguna manera el ms tonto de todos los luga res bellos y esta combinacin es puro placer[...] Y esta noche, observando a los japoneses hacer lo que hacen a qu, entre todo este kitsch elctrico, todo estos media superpue stos al azar, esta caticamente estable tormenta de nen de marketing estruendoso, ten go mi respuesta: [...] si el vrtigo ha desaparecido, tan slo significa que han llegado al otro lado del tnel de cambio prematuramente acelerado. Aqu, en la primera ciudad que ha llegado tan firme y confortablemente a este nuevo siglo la ciudad ms verdaderamente contempornea sobre la Tierra el centro aguanta [...]

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En casa, por fin, en el siglo 21. [traduccin del autor] Casey, la protagonista de PR [por otra parte, iniciales en ingls de relaciones pblicas] es una yuppie, hija de un agente de la CIA mu erto en el ataque a las torres gemelas del 11-S. Trabaja como cool hunter entre Nueva York, Tokyo y Londres; me la podra casi imaginar como la hija recin gra duada de un Gibson metido en los 50. La sombra oscura de Imperio, la teora de Hardt y Negri que propone que ya no queda afuera posible -, planea sobre toda la historia... La mayor a de las nuevas tecnologas que describe, vide o en la red, encriptacin de imgenes, carnvoros... -, las hemos utilizado ya nosotros mismos. El reconocimiento de patrones que da nombre a la novela ya no tiene la dimensin pica que tena en el trabajo de Laney, radicalmente conectada a la comprensin y la transformacin del mundo, sino que est relacionada con las modas y el marketing, trata ms bien de como sortear la melancola, de como subirse a las olas emer gentes de lo que ser cool, casi se podra hablar de surfear la hegemona... Q ueda alguna gota de rebelda? Bruce Sterling deca hace slo unos das que el ciberpunk haba muerto [nota.17]. Puede que s. Por lo menos, es seguro que los grandes del ciberpunk han pasado a mejor vida... Rewind hasta Count Zero: Turner un mercenario especializado en ayudar a desertores que quieren pasar de una corporacin a otra como ocurra en las novelas de LeCarre con la guerra fra y el Teln de Acero -, es t en la base de ope raciones que su equipo ha montado en un mall en ruinas en el de sierto de Arizona, al norte de Tucson. Todo est preparado. Quedan pocos minut os para que empiece la accin. Mientras se echaba la noche Turner encontr el vrt igo [the edge] de nuevo. Pareca una eternidad desde la ltima vez en que haba estado all, pero cuando hizo click, fue como si nunca se hubier a ido. Era este fl ujo superhumano sincromesh [sincro-red] que los estimulantes tan slo conseguan aproximar. Slo poda alcanzar este estado en... [1986: 87] Efectivamente, el arte, el depor te o la poltica estn llenos de hroes que ms tarde o ms temprano pierden el sitio... lo cual hace incluso ms gloriosos los das del vrtigo. Personajes que se convierten en otros, bien lejanos de lo s ideales de su juventud. La vida misma... interferencia: Las cosas haban llegado a un punto en el qu e Mona [Lisa] ya no consegua sentirse segura imaginando los consejos que le habra dado Lannette [su amiga del barrio]. Pon Lannette en esta situacin -, Mona se figuraba que lo nico que habra hecho es comerse Black Memphis hasta sentir que la cosa no era problema suyo. Nunca antes el mundo haba tenido tantas partes en movimiento o tan pocas etiquetas. [Gibson, 1988: 276] Y sin embargo, a veces, quedan, sobre todo en arte o en poltica, los hijos bastardos, los no reconocidos... Como cuando Ken Ke sey renegaba de los Pranksters [nota.18 Wolfe]. Deleuze y Guattari escriban en : No nos interesan la genealogas, ni las filiaciones, sino la

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propagacin, los contagios, las epidemias, las mutaciones... Las bandas, humanas o animales, proliferan por contagio, epidemia s, campos de batalla y catstrofes [1987: 241]. El adn frtil y vivo del ciberpunk, el que proceda mutante de los Pranksters, los yippies y el punk-rock de los garages, se encuentra hoy en la multitud digital. El nombre, cuando no interesan las filiaciones, es lo de menos. Lo que importa son otras cosas. Ciberpunk es una de las muchas palabras -conceptos inventados por Gibson que han pasado a formar parte del vocabulario y los estilos de vida populares. Punk, que en ingls significa gamberro en su se ntido ms peyorativo bajo, sucio, hooligan -, es un tpico caso contracultural de estigma convertido en emblema. Grail Marcus en por ejemplo, propone la exis tencia de una histor ia alternativa del arte del siglo xx que conecta dadasmo, situacionismo y punk como movimientos sociales que exigan un cambio radical y defini tivo del sesgo de la historia. La salvaje furia revolucionaria de estos movimientos, s ugiere Marcus, es la que hizo que fueran borrados de la memoria oficial, o que fueran reducidos a productos artsticos, exticos y aislados, digeribles como excentricidades cuasi patolgicas por la academia del arte y la historia. Difcilmente puede atribursele tanta furi a contracultural al ci berpunk de Gibson, salvo quiz en algn pasaje aislado de sus primeras obras [nota.19]. No obstante, tras la fascinicacin de la novedad durante los ltimos 80, el trmino ciberpunk fue pronto tomando connotaciones criminales en la vida re al, una evolucin bast ante paralela a la evolucin reciente del trmino hacker [Ste rling, 1991], o la ms a eja de anarquista / anarqua... En aos recientes, el trmi no ciberpunk ha sido utilizado peyorativamente para denominar las actividades anticorpora tivas y antigubernamentales de hackers y hacktivistas.Pero como ya propuso el crtico de arte Jos Mara Pa rreo, en estos momentos en los que ciertos sectores sociales quieren imponer el denominado pensamiento nico, sabemos que hacemos arte, cuando nos busca "la polica". En , Colin Laney, est escondido clandestinamente en asentamiento de chabolas surgido en uno de los pasajes del metro de Tokyo, viviendo como un nuevo Dionisio en una habitacin de cartn. Desde all, conectado a la red, pero aislado del trfago de la metrpolis y de las personas, consigue visin privilegiada de lo que est ocurriendo en el mundo, observando la matriz como una gran forma en la que no cuentan los detalles, desvelando patrones secretos, identificando nodos de cambio... Leyendo la antropologa ficcin de William Gi bson de noche en la soledad de mi habitacin de Los ngeles, me siento un poco as... Cmo explicar el complejo imaginario de Gibson y sus relacione s con la ciudad de Los ngeles logrando una intensidad que pueda ser comparable a la de su obra? Mi propuesta en esta ocasin consiste en intent ar evocar las prcticas de Laney. Mirar que es una versin en pequeo del conjunto del tr abajo, consiste en iden tificar una serie de nodos en los que se encuentran lneas ar gumentales, situacione s y caracteres; nodos que proyectan lneas de fuga, que inspiran nuevos deseos, que abren caminos para pensar nuevos habitares.

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Algunos de estos nodos forman parte de la propia ficcin gibsoniana, y otros no. Estos otros hacen rizoma con el ciberpunk en ge neral, con Los ngeles o con los habitares tecnolgicos emergentes. El conjunto constituye una cartografa posible del hab itar ciberpunk a partir del imaginario de William Gibson; una cartografa que se conecta a la ms amplia cartografa de la regin de Los ngeles que se propone ser el presente trabajo. Los nodos interiores al imaginario de Gibson que propongo son: ciberespacio, amor ciborg o las nuevas relaciones entre mqui nas y seres [pos]humanos, terrorismo potico [el concepto de Hakim Be y], Idoru, zonas autnomas, y patterns. Nodos exteriores al imaginario de Gibson son: Paras o glauco, la idea-imagen ballardiana usada por Neil Denari para describir lo s placeres del nue vo mundo, Ken Kesey, hackitectura, arquitectura ciborg, Antonio Mendoza y abduccin... Finalmente, dos extensas inte rferencias: tituladas [1] Geogr afas de la multitud. flujos antagonistas, y [2] Geografas de la multitud [conectada]. Entre el urbanismo y la ciencia ficcin, ejemplifican con casos concre tos y en diversos l ugares o no lugares de la geografa global, la mate rializacin en el presente de las especulaciones acerca de los habitares anarquistas y ciberpunk introducidos en los captulos precedentes. Vale. Bibliografa: Martin Dodge & Rob Kitchin / 2000 / Mapping cyberspace / routledge / new york Marc Dery / 1995 / Escape Velocity /... [edicin en espaol: 1998 / Velocidad de escape. La cibercultura en el fina l del siglo XX / Siruela / Madrid] EZLN / 2003 / Chiapas: la treceava estela. Primera Parte: Un caracol / en: http://www.ezln.org William GIBSON / 2003 / Pattern Recognition / ... / 2001 / My own private Tokyo / Wired Issue 9.09 septiembre 2001 [traduccin del autor] / 1999 / all tomorrow's parties / / new york / 1997 / Idoru / ... / 1993 / Virtual Light / ... / 1988 / Mona Lisa Overdrive / ... / 1986 / Count Zero / ... / 1984 / Neuromancer / ...

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David Harvey / Spaces of Hope / 2000 / Edinburgh / Edinburgh University Press Geert Lovink / 2000 / Interv iew with Kodwo Eshun. Ever ything was to be done. All the adventures are still there / en: http://laudanum.net/geert Prez de Lama / 2002 / [Entrevista con] Ne il Denari. Casas suburbanas que vuelan / en Pasajes de Arquitectura y Crtica, nm. 39, septiembre / Madrid / pp: 48-52 RE/Search #12: Modern Primitives /... / RE /Search Publications / San Francisco / http://www.vsearchmedia.com Bruce STERLING / 1991 / The Hacker's Crackdown / ... Notas nota 01: Idea propuesta por Jos Enrique Lpez Canti en un curso de doctorado titulado impartido en la ETS de Arquitect ura de Sevilla durante el curso 1997_98. nota 02: Next5Minutes, ya mencionada anteriorme nte, es el ttulo de una conferencia sobre la cultura digital que viene celeb rndose desde el ao 1996 y que desde entonces se entonces se ha convertido en una de las refe rencias fundamentales del debate terico, poltico y artstico de la contracultura de la red. nota 03: Dodge y Kitchin hacen un interesante an lisis de las relaciones recursivas entre la obra de Gibson y los distintos grupos que enumera, que puede consultarse en el texto que aqu se cita, pp: 185-187. nota 04: Cabezas buscadoras, que yo prefiero llamar voladoras, es un concepto propuesto por Deleuze y Guattari en Mil Mesetas, captulo Ro stridad: Ms all del rostro [ que D + G definen como subjetividad + significacin], t odava hay otra inhumanidad:[...] la de las cabezas buscadoras en las que los mximos de desterritorializacin devienen operatorios, las lneas de desterritorializacin devienen positivas absolutas, formando devenires nuevos extraos, nuevas polivocidades. Devenir-clandes tino, hacer por todas partes rizoma... [edicin espaola, 1988, p: 194] nota 05: Este es un tema recurrente, que he tratado en el apartado dedicado a Abbie Hoffman en este mismo trabajo. Otros autores que tratan de este asunto son por, ejemplo, Gore Vidal, Howard Zinn o Hardt y Negri. nota 06: Ver entradas en este mismo trabajo: C ool Aid Acid Test, Ken Kesey, y autonoma & cooperacin. nota 07: Para preparar la presente seccin he estudiado los siguientes textos originales de William Gibson: Burning Chrome, Neuromancer, Count Zero, Mona Lisa Overdrive, Virtual Light, Idoru, All Tomorrow's Parties, Patte rn Recognition;. Adems, he estudiado Snow Crash, de Neal Stephenson, y he leido otros textos literarios que c onstituyen para m el contexto de la obra de Gibson: Do Androids DReam of Electric Sheep, de Philip K. Dick; The Crying of Lot 49 & Vineland, de Thomas Py nchon, antecedente californiano del ciberpunk; Cat's Cradle de Kurt Vonnegut; One Flew over the Cucoo's Nest, de Ken Kesey; Fight Club, de Chuck Palahniuk; Cocaine Nights, de J.G. Ba llard... Adems de estos textos he estudiado tambin las siguientes pelculas: Easy Rider, Blade Runner, Tron, Videodrome [Cronenberg], Brazil, Mi Vida Loca, Romeo + Juliet, Crash!, The End of Violennce, The Matrix, Xistenz y Being John Malkovitch.

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nota 08: El tema de la encriptacin de informacin en imgenes ha sido ampliamente comentado este ao en diversos foros digita les, como por ejemplo nettime. Un grupo de activistas public en la red una aplicacin libre pa ra que fuera usada por disidentes polticos en naciones sin libertad de expresin. En cuanto al vdeo digital, siendo un tecnologa relativamente nueva, difcilmente puede decirse que sea un tema de ciencia ficcin. Rama uno de mis socios en hackitectura.net, es un joven de 21 aos especializado precisamente en emisiones de streaming en la red, que nunca en su vida ha ido al cine... El mismo Vicente Verd comentaba hace unos das [Marketing, El Pas, 19 de julio de 2003] en la prensa nacional acerca de las nuevas estrategias de marketing con actores que fingen hacerse amigos en un local pblico y te recomiendan al gn producto casualmente a lo largo de la conversacin, justamente, el trabajo de una de las protagonistas de PR. nota 09: Por ejemplo, RE/Search Archives, una revista de culto de este perodo dedic su nmero 12 [2000] a los modernos primitivos: la modificacin del cuerpo mediante piercings, cicatrices, tatuajes... nota 10: Maverick: inconformista, disidente, pero se asocia generalmente con un cierto sentido romntico a los bandoleros del Oeste. nota 11: En la introduccin a , David Harvey identifica la globalizacin y cuerpo como los dos discursos conceptuales dominantes de la posmodernidad. Aparentemente ajenos entre s, Harvey propone conectarlos para la produccin de un discurso geogrfico radical y crtico, siguiendo el ejemplo de ciertos movimientos feministas y medioambientalistas [12-15]. Igualmente podr a haber citado el ejemplo de Gibson. nota 12: Espacios virtuales anlogos a los espacios de la realidad fsica ya aparecen en el primer ciclo: la casa en Los ngeles de Jaylene Slide una de las hackers -, el Parque Guell Virtual que sirve de lugar de encuentro a Vi rek y Marly Kruschkova [Count Zero], el mundo virtual contenido en el "Aleph" donde migr an Bobby y Angie Mitchell [Mona Lisa OD]. Sin embargo, en el segundo ciclo, estos espacios adquieren un carcter mucho ms potente, son imaginados con una riqueza de detalles muc ho ms sugerente, y pasan de ser lugares extraordinarios de los ms ricos o los ms so fisticados hackers, a convertirse en partes esenciales del habitar cotidiano, extensiones na turales y fluidas de los espacios fsicos tradicionales. nota 13: Neal Stephenson / 2003 / En el princi pio fue la lnea de comandos / Traficantes de sueos / Madrid. nota 14: Esta parte de Virtual Light, que, en mi opinin, es una de las ms potentes literariamente de todos los text os de Gibson, recrea con una divertida a la vez que cida mezcla de humor y crtica los anlisis sobre la militarizacin del espacio urbano desarrollados por Mike Davis en City of Quartz, segn declara el autor en el eplogo. Rydell, uno de los ms curiosos personajes creados por Gibson, es una especie de Don Quijote posmoderno, que en lugar de caballero andante, quiere ser polica Su "locura" se debe no a las novelas de caballera sino a las series de tv. Al no poder ser pa rte de la LAPD, la lite de las policas de la tv, se tiene que conformar con trabajar de segur idad privada, primero, y luego de polica mercenario al servicio de gentes que no llega a enterarse siquiera quienes son. La fama a la que aspira el nuevo caballero andante es salir en la serie Cops in Trouble, e igual que Don Quijote, esta suerte le parece llegar de manera am bigua... En concreto los apartados de City of Quartz titulados y son algunos de los que parecen inspirra ms directamente lo s primeros captulos de . La Estrella de la Muerte o Death Star un satlite mediante el que la LAPD vigila las calles de la regin en , no es un invencin de Gibson, sino que es un proyecto real que

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ha sido estudiado por la LAPD [Davis, 1990, p: 253]. En , la pelcula de Wim Wenders del ao 1996, tambin se especula con este tema del satlite de vigilancia policial sobre Los ngeles. nota 15: Tras la estela de Gibson, el tema de las relaciones entre lo virtual y lo fsico ha sido investigado terica y prcticamente por gr upos como Critical Art Ensemble, Electronic Disturbance Theater, o Lovink y Schneider entre muchos otros. En concreto el Electronic Disturbance Theater, segn me cont en una ocasin uno de sus fundadores, Ricardo Domnguez, define su proyecto y se da nombr e inspirndose en uno de los episodios de Neuromante. nota 16: Ver el apartado de este mismo trabajo del mismo ttulo: . nota 17: Bruce Sterling: Lo importante hoy es la cultura del acceso libre, lo ciberpunk ha envejecido / 2003 / en Babelia, 17 de julio / Madrid. nota 18: Tom Wolfe / 1998 [orig. 1968] / The Electric Cool Aid Acid Test / London / Black Swan / p: 94 nota 19: Ver captulo 4 de Neuromante. Tomado de http://hackitectura.net/osfavela2002%20HD/osfavela2archives/elretorno/cyberpunk/newdesires.html

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Cuento made in Cuba: E R I K A Michel Encinosa F Llego a Ofidia en un vuelo cuarta clase de Mara Meteoros, la Ulzer bajo el cinto, dos cigarrillos en la pitillera y el crdito justo para dos viajes en sub. En la Ulzer, una bala. Una sola. Pido lumbre al bajar del sub, y tirito. Es enero. No llevo ropa interior. Ni siquiera medias. Localizo el edificio. Chupo el cigarrillo hasta quemarme los dedos y subo las escaleras. Dudo ante la puerta. Seguirs viviendo aqu? Las piernas se me aflojan. Tienes que seguir aqu. Por favor. Llamo con los nudillos. Voy! respondes. Como si fuera ayer. Respiro hondo. Saco la Ulzer. Bala en el directo. Abres. Tres segundos despus, los pelitos de la alfombra me hacen cosquillas en la nariz. Tu pie en mi nuca, mi Ulzer en tus manos. Eso fue torpe dices, y retiras el pie. Logro escalar una silla. Extraes la bala del directo, y la colocas junto al arma, con cuidado, sobre la mesa. Los aos digo, a modo de disculpa. No jodas.

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Das un paso atrs, te inclinas, alzas las piernas al techo. Reco rres la habitacin. Tres vueltas completas. Res. Luego, al recobr ar la postura normal, toses, como si te avergonzaras: Voy a traer caf. Miro por un instante la Ulzer, antes de llevar la silla hasta la ventana y congelarme, bien derecho, cruzado de brazos y piernas. Reapareces. Hace mucho que dej el caf. Pero acepto la taza. De todos modos, hasta mi seguro mdico est cancelado. Te apoyas en el marco de la ventana. An podras partirle el cuello a un bucanero. Me pre gunto si seguirs trabajando. Slo tu rostro es galera de arrugas. Risa, asombro, dolor... Pensamientos. He pensado mucho afirmas. Apoyo la taza en mi panza de Buda y bajo la cabeza. Esto es lo que soy; panza y traumas. Alguna vez, hace tanto, la gente sola tomarnos por hermanos. Envidia. Tristeza. Chasqueo los dedos: El barrio no ha cambiado. Y t, hast a has pintado el apartamento. Los mismos graffitis durante cuaren ta aos. Uno se aburre. Y crece. Carajo, yo tambin met el spray ah. Puedes raspar la pintura, si quieres. No es tan buena como aparenta. Suelto un bufido: Sigues golpeando ? De algo se vive. Y t? Sacudo la cabeza. Slo un imbcil me contra tara, a estas alturas. T eres otra cosa. Lo llevas en la sangre de verdad. Desde siempre. Entonces? insistes. Integrado a la sociedad? Eso quisieras ver. Eso quisiera yo. Es una lstima. Toledo, Bangladesh, Montreal e numero sin ganas. Correras de nootrpicos adulterados. Cinco aos guardado. No por gusto has perdido la prctica. Me encojo de hombros. Imagino que em piezo a sobrar en este mundo. En tu mundo. Llevo medio siglo con ese presentimien to. Me limpio el sudor de las manos en el pantaln, y pregunto: En qu has pensado? En Erika. Y en ti. Me miras de reojo. Haces bien. Mis manos se han crispado, mi respiracin es otra. De verdad me hubieses matado? Qu puedo responder. Me limito a preguntar:

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Ella sigue contigo? Me enfrentas, con rostro de piedra: Cre que estaba contigo. Todos estos aos... Cuarenta aos puntualizo, innecesariamente. No hay mucho ms que decir. Siento ganas de romper algo contra la pared. Pero sin tener que moverme. Desear que la s cosas salieran vola ndo y se estrellasen, usar un poder sobrenatural para hacerlo, as de fcil. No tengo ganas de mover ni un dedo. T pareces tan cansado como yo. Vuelvo a mirar afuera. De verdad, este barrio nunca cambia. As es Pueblo Medio. Los transentes parecen los mismos de hace medio siglo. El aire huele igual; a nada. Desde un balcn alguien canta. Conozco esa cancin. Yo mismo sola tararearla. Algunas canciones nunca pasan de moda. O es la gente? Hoy es su cumpleaos comentas, y siento que tu piel se eriza. La ma tambin. Siempre supimos que el mundo era grande. Ahora suponemos que lo es demasiado. Me voy anuncio al fin. Si la ves, llvale mis recuerdos... N o, espera te estrujas la cara con las manos, y veo brillar tus ojos. Mejor no le digas nada. Asiento, recojo el arma y salgo al pasillo. Cierras a mis espaldas. De nuevo la calle, Ulzer bajo el cinto, pi tillera vaca y crdito justo para un viaje en sub. En la Ulzer, una bala. Una sola.

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NIHILISMO Y POSTHUMANIDAD EN LA CULTURA CONTEMPORaNEA RESUMEN DE LA CONFERENCIA DE MANUEL BARRIOS CASARES: Durante su intervencin en el ciclo de conferencias La deshumanizacin del mundo (que se celebr en el Aula del rectorado de la Universidad Internacional de Andaluca entre los das 6 y 9 de mayo), el filsofo sevillano Manuel Barrios parti del contraste entre diversas lecturas de Nietzsche que afloraron en el contexto de la las vanguardias artsticas de las primeras dcadas del siglo XX para analizar diferentes planteamientos del problema de la crisis del humanismo en el mundo contemporneo. En aquel contexto histrico, la lectura predominante concibi dicha crisis como una etapa de transicin hacia la utopa de un hombre nuevo. La nocin nietzscheana de superhombre se asociaba al metarrelato de una redencin utpica de las miserias del presente en un futuro feliz, presagiado como inminente. Pero tras la Segunda Guerra Mundial, conforme se desactivaba el potencial subversivo del arte moderno y muchas de sus propuestas ms rompedoras y revolucionarias quedaban incorporadas a los circuitos institucionales, el descrdito y progresivo declive de las vanguardias acab arrastrando tambin al pensamiento nietzscheano: el superhombre dej de ser entendido como una rplica al nihilismo, para tomarse como una de sus expresiones ms desgarradas. Tanto la manipulacin nazi cuanto la interpretacin heideggeriana de la obra de Nietzsche contribuyeron a encerrar las ideas del autor de Ms all del Bien y del Mal en el estricto circuito de la metafsica. Pero sta no es la nica lectura posible de la aportacin nietzscheana al espritu de la vanguardia. Para Manuel Barrios, algunos de los desarrollos ms interesantes del arte posmoderno son herederos de la vertiente antihumanista de la filosofa del autor de As habl Zaratustra. Con la idea de aclarar ciertas ambigedades que se desprenden de la

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alternativa sugerida por Pete r Sloterdijk ante la crisis contempornea del humanismo, Manuel Barrios subray la necesidad de prof undizar en las reflexiones nietzscheanas en torno al papel del arte en una coyuntura nihilista como la que parece dibujar ese pregonado fracaso del modelo educativo y civilizatorio humanista. No hay que olvidar, puntualiz Barrios, que el planteam iento de Sloterdijk se reconoce deudor de las formulaciones de Nietzsche y Heidegge r, aunque intenta a portar una respuesta distinta. Para ejemplificar esas continuidades y contra stes entre los diagnsti cos sobre la crisis del humanismo de estos tres pensadores, Ma nuel Barrios establec i una correlacin a primera vista anecdtica, pero en el f ondo bien significativa: todos ellos aparecen ligados a escenarios de guerra. Primer escenario. Cuando en 1870 estalla la guerra franco-prusiana, el joven Nietzsche, a punto de publicar su primer libro, El nacimiento de la tragedia confa an en una renovacin de la cultura alemana por medio de la pera de Wagner, a la que considera capaz de insuflar el sentimient o dionisaco de la vida a una civilizacin en decadencia. Aun cuando ya por aquella poca Nietzsche se ha nacionalizado suizo, participa en la contienda como enfermero. l que concibe al filsofo como mdico de la cultura, tambin quiere ayudar aqu a curar a los enfermos, pero acaba contagindose y pronto se licencia del combate. Pues bien: podramos entender esta experiencia de Nietzsche como una metfora de su posterior evolucin intelectual, la de un pensador que atraviesa la enfermedad nihilista de su tiempo y trata de combatir sus sntomas ms perniciosos. Por ello, Nietzsche afianza despus su tendencia aptrida: en su primera Consideracin intempestiva repudia entre las nefastas consecuencias de la victoria de Alemania su actitud imperialista y belicista. En la tercera Intempestiva se desengaa de Wagner al verlo actuar en ese ambiente aparentemente revolucionario, en realidad profundamente burgus, de Bayreuth (con claros signos de antisemitismo y pangermanismo). Pero Nietzsche, precis Barrios, no slo se desenga entonces de Wagner, sino de toda la mentira del ideal metafsico, esto es, del sueo de poder curar la decadencia de la cultura mediante el salto romntico a una esfera pura situada ms a ll de las inclemencias del propio tiempo. Segundo escenario. En el mundo convulso y deso rientado de los aos posteriores a la Segunda Guerra Mundial, Heidegger escribe su famosa carta en respuesta a la pregunta que le plantea Jean Beaufret: Cmo volve r a dar sentido a la palabra humanismo? La Carta sobre el humanismo revisada y publicada en 1947. En ella, el filsofo alemn cuestiona que el humanismo sea a n una respuesta vlida a la desolacin vivida, como si la solucin de biera consistir en reconducir al hombre a su esencia. Al contrario, Heidegger piensa que, al tratar de determinar una esencia fija del hombre en cuanto animal racional, el humanismo ha quedado preso de una concepcin metafsica, rebajando la diferencia especfica del hombre al gnero de la animalidad. Heidegger repudia, pues, el antropocentrismo de un humanismo metaf sico que slo es capaz de pensar el mundo como conjunto de objetos puestos a disposicin del hombre. Y la consecuencia ltima de ese intento de planificar, dominar y controlar la totalidad de lo real por parte de un sujeto incondicionado no puede ser, necesariamente, otro que el despliegue de la irracionalidad y la ba rbarie que tuvo lugar durante la II Guerra Mundial. Por ello, para Heidegger, slo sera posible pensar un destino ms alto para la humanidad del hombre alejndose de este afn de dominio pleno de la existencia, que

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culmina en la tcnica moderna como expres in ms depurada de la metafsica moderna del Sujeto. Tercer escenario. En el cruce del siglo XX al XXI, en una poca en la que se sucede una serie de conflictos armados que parecen enlazarse en una suerte de belicista movilizacin total, Sloterd ijk dicta su conferencia Normas para el parque humano, donde plantea el fracaso del ideal humanista de educacin mediante la lectura de clsicos nacionales y universales. Para Sloterdijk, sta es la verdadera batalla de nuestro tiempo, la que se libra entre los im pulsos domesticadores y los embrutecedores del ser humano, y no, por ejemplo, un pres unto choque de civilizaciones entre Occidente y el Mundo rabe. Segn Barrios, en este plano, el verdadero choque de civilizaciones estara teniendo l ugar ms bien dentro de la propia cultura occidental, tal como ahora se ha plasmado en el conflicto de Irak. As, seal, cuando el Secretario de Defensa norteamericano, Donald Rumsfeld, ante el rechazo de la guerra por parte de algunos Estados miembros de la Unin Euro pa, dijo que la vieja Europa chocheaba, estaba estableciendo una rgida contraposici n entre el talante de una nacin joven, fuerte, defensora de la libertad, y el de una cultura dbil y anciana, propensa a soluciones de compromiso, que revela un cl aro paralelismo con el tipo de diagnsticos, plagados de pesimismo cultural, al que suelen asociarse las ideas de estos tres autores. Un tipo de diagnstico que se caracteriza por situarse en una posicin completamente externa a la decadencia, cuasimetafsica, por tanto, que dota as a su propuesta alternativa de un optimismo no menos metafsico. Sin embargo, slo en las obras de juventud del autor de El Anticristo encontramos una contraposicin tan rgida. Lo que habra que plantearse es si la respuesta insinuada por Sl oterdijk al problema de la domesticacin humana no recae en cierta rigidez dualista. Para Manuel Barrios, lo ms interesante de l llamado escndalo no fue tanto la polmica con Habermas, sino su eficaz manera de reactivar el debate en torno a la Carta sobre el humanismo de Heidegger. Con su idea de que el hombre es un animal que necesita ser domesticado, Sloterdijk acenta el pesimismo del diagnstico heideggeriano, que l reformula as: el m odelo educativo del humanismo burgus se que, inspirado en el ideario ilustrado pretenda amansar mediante la lectura ha fracasado ante la expansin tecnoinstrumenta l de la actual sociedad de masas y el empuje de los nuevos vnculos telecomuni cativos (radio, cine televisin, redes informticas). Para Sloterdijk, la cu ltura tecnolgica contempornea ha hecho obsoletos los viejos hbitos humanistas disolviendo en un medio artificial la diferencia clsica entre sujeto y objetos natu rales. En este senti do, subray Barrios, el lenguaje, la vieja casa del se r, tambin se transforma en materia intelig ente. Si el hombre ya no puede seguir siendo visto como una criatura de Dios ni como un animal racional, sino como un producto de tcnicas antropgenas, para Sloterdijk, el futuro de una cultura posthumanista requiere de un cdigo de normas que orienten ante las increbles posibilidades de transformacin, cra y reproduccin de l parque humano que suministran las nuevas tecnologas genticas. Pero, de hecho, el autor de Normas para el parque humano no propone ah regla ni prescripcin alguna. El presunto elitismo eugensico que le han achacado sus detractores es, para Barrios, una conclu sin errnea, producto de una lectura deliberadamente torcida del texto y de las intenciones polmicas de este brillante ensayista que es Sloterdijk. M s discutible le parece al fil sofo sevillano algunas de las tesis expuestas por el profesor de Karlsruhe en su conferencia El hombre auto-

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operable. Sobre las posiciones filosficas de la tecnologa gentica actual Sloterdijk vuelve al comienzo a Heidegger la falta de patria se convierte en destino del mundo, cita, pero para abandonarlo de manera ms rotunda que antes. Pues Sloterdijk parece considerar ahora que esa errancia y falta de hogar constituyen tan slo un estado de transicin. Adems, la t cnica, de la que Heidegger haba hecho ambiguo resultante de la metafsica e ndice del desarraigo, se c onvierte aqu, para Sloterdijk, en la eficaz promotora de un destino postmetaf sico, con lo que se insina un cierto regreso a casa. Clar o que habra una posibilidad de leer irnicamente este retorno, al modo de la remodelacin posm oderna de los edificio s del casco histrico de las ciudades; pero en este escrito al menos, Sloterdijk pone el acento en la capacidad del hombre para autotransforma rse mediante las terapias genticas. El filsofo alemn insiste, pues, en la auto-operabilidad como cura del destino nihilista de errancia del mundo contemporneo. As que uno no puede evitar divisar aqu el sueo de un cyborg posthumano, superado r de la decadencia Esta sospecha se confirma para Manuel Barrios al examinar la distincin que establece el autor de Esferas entre malas tecnologas ( alotecnologas, que son do minadoras y violentan la naturaleza de las cosas) y buenas (home otecnologas, que seran una forma nodominadora de operatividad que estara surgiendo con las tecnologas inteligentes). La confianza de Sloterdijk en una teleologa implcita en las buenas homeotcnicas, que habra de llevarlas hasta la victoria final, es para Barrios ndice de que estas ideas suyas corresponden al espritu de lo que el pensador sevillano denomina una Tecnodicea por analoga con la vieja Teodicea. Tambin Sloterdijk parece desustancializar aqu el mal y, al igual que hiciera la moderna Filosofa de la Historia al heredar de la clsica Te odicea la tarea de justificar el mal en el mundo, parece sugerir un cierto final feliz para di cha historia de la homeotecnologa. Ahora bien, Ba rrios, que se siente ms cercano a Sloterdijk en sus crticas al imperativo cintico de la era moderna, difier e en cambio de ese afn de alcanzar un mundo donde la dimensin ind mita de la existencia ya estuviera plenamente domesticada y anulada, donde todo apareciese normativizado, incluso nuestros presuntos excesos y rebeldas (de ah su alusin a La naranja mecnica). Tampoco considera que la tecnologa contem pornea sea el lugar por excelencia para desterrar los hbitos de un pe nsar calculante, ni para distorsionar la posicin de dominio de aquella abstracta subjetividad autorreflexiva de la metafsica moderna. Cree que el arte contemporneo aporta sugerencias ms interesantes sobre los mrgenes y residuos inasimilables de lo humano y en ese sentido orienta su referencia a Nietzsche. En este punto, Manuel Barrios retom a Nietzsche para aclarar de qu modo se fue complicando su temprano diagnstico sobre la decadencia de la cultura moderna, al abandonar toda pretensin metafsica de al canzar un fundamento incontrovertible de valor y verdad. En el horizonte de lo que l llama la muerte de Dios, el Nietzsche del perodo ilustrado reconoce que esta situacin de crisis de los valores sagrados de antao es una consecuencia positiva de la razn moderna y celebra el efecto nihilista que supone la imposibilidad de disponer de un paradigma nico y definitivo que determine nuestra visin del mundo. Esto es lo que le permite precisamente una crtica genealgica de los valores del pasado. As, subray Barrios, cuando Nietzsche comprende cmo una cosa puede proceder de su contraria, esto es, cmo nuestras representaciones morales, es tticas, religiosas poseen un origen humano, demasiado

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humano, es cuando comienza a apreciar en qu medida el error sobre la vida es necesario para la vida. Por ello, el filsofo advierte entonces que l mismo no puede quedar al margen de la historia de ese e rror, de las fabulaciones metafsicas de un mundo verdadero que se han dado a lo largo de la historia. Entonces el viejo ideal no se refuta ni se sustituye por otro nue vo, tomado como ontolgicamente ms verdadero y ms cercano a la cosa en s. El superhombre no puede entenderse de es ta manera, sino como un concepto-lmite con una funcin crtica, in tempestiva. El autor de Ecce Homo acabar confesndose l mismo un decadente, en la medida en que es alguien que ha sido conformado por la experiencia histrica del nihi lismo y la errancia, esto es por una vivencia de estos factores de crisis como enfermedad. Por tanto, no pretender ya un salto metafsico fuera de la misma. De ah que, frente al exabrupto maniqueo de Donald Rumsfeld sobre los achaques de la vieja Europa, podamos acudir a un texto de Nietzsche de La Gaya Ciencia en el que el filsofo replica a esa presunta y presuntuosa salud: Europa es una enferma, que debe su mxima gratitud a su incurabilidad y a la transformacin sempiterna de su dolencia. En este sentido, puede entenderse la noc in de superhombre como una vivencia positiva de dicha resultante histrica de descrdito de los grandes relatos metafsicos. Segn Barrios, exceptuando As habl Zaratustra (que, ante todo, es una ficcin literaria) las referencias al concepto de s uperhombre son ms bien escasas en la obra del ltimo periodo y cuando aparecen, lo hacen para cumplir una funcin de crtica y contraste con la imagen autocomplaciente de la modernidad cristi ano-burguesa de su tiempo. Frente a la visin esencialista de una humanidad genrica, Nietzsche opone esta especie de superhombre que es, en efecto, una especie rara porque enrarece la estructura metafsica tradicional de gnero y especie. Lo que entraa esta idea es la profunda reivindicacin antimetafsica de que el hombre es el animal no fijado. Una falta de fijeza que se correlaciona con el horizonte indefinido de un multiverso, desprovisto ya de centro. Segn Barrios, al ma rgen de cualquier consuelo filosfico idealista, el de Nietzsche es un pensamient o trgico porque insiste en la imposibilidad de plena reconciliacin, de vuelta al hoga r (sea ste un nicho ecolgico, un paraso celeste o terreno o un mundo homeotecnificado de cyborgs curados por siempre de su animalidad). Antes que a los planteamientos del tardorromanticismo wagneriano, Nietzsche se halla ms cercano en este punto a algunos planteamientos del primer romanticismo, que critica la absoluta instrumentalizacin de la naturaleza como un objeto a la hechura del hombre. Esta es la otra vertiente del pe nsamiento nietzscheano, aprovechada por la orientacin ms iconoclasta de las vanguardia s. Con la lectura surrealista de la transgresin de Georges Bataille; con la de Ren Magritte, que en cuadros como La reproduccin prohibida articula la idea de la falta de fijeza de la condicin humana y la imposibilidad de representarla como una identidad cerrada; con la parodia del sueo de un recinto esttico en novelas como La montaa mgica de Thomas Mann; o con el humor nacido del teatro mgico en El lobo estepario de Hermann Hesse, se comprueba cmo el influjo de Nietzsche en el arte de las primeras dcadas del siglo XX no se circunscribi a esa lectura del su perhombre como una propuesta salvfica situada ms all de toda decadencia.

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La asuncin irnica de la diso lucin nihilista de patrones fi jos fue otra lectura extrada de Nietzsche con toda legitimidad, como se comprueba al atender a su fascinacin por la morbosidad de los artistas parisinos, o al comprobar cmo su esttica fisiolgica no se circunscribi a una propuesta neoclasici sta de un gran estilo, entendido como imposicin de una forma al caos fenomnico (segn lo interpret Heidegger), sino que fue capaz de comprender en todo su alcance la disolucin de la forma clsica que comenzaba ya a experimentar el arte de su tiempo. Esta sera la clave de la polmica con el romanticismo wagneriano, que alcanza para Barrios uno de sus momentos ms brillantes en el captulo de su obra Nietzsche contra Wagner, titulado Wagner como apstol de la castidad, en el que el fil sofo argumenta la necesidad de una lectura pardica de la pera Parsifal En la medida en que el ar te posmoderno ha asumido en esta clave pardica y desencantada las consecuencias de la prdida definitiva del aura de la obra artstica, puede decirse que se ha constituido en heredero de esta orientacin del pensamiento nietzscheano. Ha desarrollado una estrateg ia antihumanista inspirndose en la crtica nietzscheana al logocentrismo, que ha conectado con la bsqueda contempornea de modelos pluralistas de identidad social y sexual. Frente al posmodernismo ldico y kitsch, el arte pos moderno activista y alternativo desarrollado a partir de los aos ochenta ha mostrado una especial sensibilidad hacia esas zonas marginales de la definicin cannica del hom bre occidental; ha explorado el lado ms pardico y provocador, trata ndo de poner en evidencia las contradicciones del sujeto construido por la modernidad, as como a recurrido a menudo a las nuevas tecnologas, pero para tratar con tono irre verente el afn de dominio pl eno de lo real que bajo su amparo se suele prometer. Como conclusin a su intervencin en el ciclo de conferencias La deshumanizacin del mundo el director de la revista de filosofa Er ejemplific en tres propuestas estticas especficas la rplica a distintas variantes del sueo de una humanidad ajena al desencanto nihilista y a la infirmitas de la existencia. Al sueo de redencin del hombre en un mundo transcendente replica el pintor Caspar Davi d Friedrich con la ironizacin del motivo de la cruz en sus cuadro s. Friedrich simboliza en el paisaje una aspiracin a lo infinito, pero desmiente al mismo tiempo la imposibilidad de cumplirla en el viejo modo de las promesas transmundanas. Pues lo que pinta ya no es una Crucifixin, un motivo sagrado, sino un crucif ijo dorado (es decir, un objeto artificial, un producto histrico, una reliquia del ritual cristiano) reflejado al sol, un motivo profano. Al sueo de movilizacin tota l como motor redentor de la humanidad le opone Ernst Jnger el contrapunto de una fotografa como la que cierra su fotolibro El rostro de la guerra mundial (1930), donde se reproduce una cruz de campaa cuyo Cristo mantiene los brazos extendidos en el aire, ya sin as idero firme, porque el madero donde deban estar clavados ha desaparecido, prob ablemente a causa de una explosin. Por ltimo, al sueo de una total auto-opera bilidad, capaz de asegurar mejor al hombre en la existencia merced los avances en i ngeniera gentica y biomedicina, parece replicar la instalacin del creador c ubano, Flix Gonzlez-Torres (1957-1996), Sin ttulo. Cruz azul en la que aparecen cuatro montone s de hojas de papel trazando una cruz sobre un cuadrado azul, una cruz similar al logotipo de la mayor compaa sanitaria de los Estados Unidos, que se caracteriz por la escasa atencin sanitaria prestada a los enfermos de sida durante lo s primeros aos de la enfermedad. Son las obras de Gonzlez-Torres propuestas intencionadamente inacabadas, que ya no

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pretenden encontrar una respuesta definitiva, que d un nuevo sentido al humanismo, sino que se limitan a tratar de comprender al hombre en toda su complejidad y apertura, con sus imperfecciones, contradicciones y enfermedades.

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LOS CHICOS DE LA CALLE 400 Marc Laidlaw Los escritores ciberpunk son conocidos en general por sus osados conceptos y por su relacin con lo extrao. Marc Laidlaw destaca incluso en tal compaa. Su trabajo est marcado por cambiantes e inesperadas yuxtaposiciones, enfoques insospechados y un humor negro que llega a alcanzar el ultravioleta. Se inspira en un gran nmero de influencias contemporneas, con especial inclinacin por todo lo que es misterioso, intuitivo y extraordinario. El siguiente relato demuestra la inspirada fusin de elementos caracterstica de Laidlaw, y en l combina rasgos de un mito apocalptico con la leyenda de las modernas bandas urbanas. Los chicos de la calle 400 resulta genuinamente extravagante, una intensa mezcla que es ms fcil disfrutar que describir. Marc Laidlaw vive en San Francisco. Sacrifcanos! Popol Vuh Nos sentamos, y sentimos cmo Ciudad Diversin muere. Dos plantas por encima de nuestro stano, a la altura de la calle, algo gigantesco est aplastando las pirmides de apartamentos. Podemos sentir muchas vidas parpadear y apagarse como bombillas reventadas; en ocasiones como sta, no necesitas pensar dos veces qu estarn viendo ellos. Me llegan relmpagos de su miedo y de su repentino dolor, pero ninguno dura demasiado. El libro de bolsillo se me cae de las manos y apago mi vela. Somos los Hermanos 1 una banda de doce. Ayer ramos veintids, pero no todos consiguieron llegar a tiempo al stano. Nuestro embaucador, Slash, est encima de una plataforma, cargando y volviendo a cargar su pistola con una nica bala de plata. Crybaby Jaguar est arrodillado en un extremo de su vieja manta, sollozando como un manaco y, por una vez, tiene buenos motivos. Mi mejor Hermano, Jade, est girando los cilindros del holotubo para buscar alguna emisora, pero todo lo que encuentra es la esttica que suena como aquellos alaridos en nuestras mentes, que no desaparecen basta que se los suprime voz a voz. Slash dice: Jade, apaga esa luz o la cortocircuitar. 1 El autor utiliza distintos nombres para las bandas. Algunos se entienden directamente, pero otros pertenecen a la jerga inventada por l mismo. Hemos optado por mantenerlos en el original, a excepcin de la banda de los protagonistas, los Brothers. (N. de los T.)

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El es nuestro lder, nuestro embaucador. Sus labios son grises, su boca es el doble de grande a causa del escalpelo Soooooot que rasg sus mejillas. Por eso cecea. Jade se encoge de hombros y apaga el holotubo pero los sonidos que escuchamos en su lugar no son mejores. Resuenan unos pasos lejanos, se oven gritos en el cielo y una risa monstruosa. Parece que se alejan, adentrndose en Ciudad Diversin. No se irn nunca dice Jade. Te crees que lo sabes todo contesta Vave O'Claw mientras desmonta un despertador con su dedo de cromo girndolo, de la misma manera en que lo s nios se hurgan la nariz. Ni siquiera sabes qu son. Los he visto dice Jade, Croak y yo. Verdad, Croak? Asiento sin producir sonido alguno. No hay lengua en mi boca. Cuando tena doce aos, justo despus del trabajito que me hicieron por escupir obscenidades a un cognirrobot controlador, lo nico que hice fue croar. Jade y yo salimos la noche anterior y escalamos una pirmide vaca pa ra ver qu haba por all. Ms all de Riverrun Boulevard el mundo arda brillando, y tuve que apartar la mirada. Jade sigui mirando y dijo que vea aquellos salvajes gigantes corriendo iluminados por el resplandor. Luego escuch un millar de cuerdas de guitarra romperse, y Jade dijo que los gigantes haban arrancado el Gran Puente desde sus cimientos y lo haban arrojado a la luna. Mir hacia arriba y vi un arco negro girando sobre s mismo, los cables agitndose mientras suba y suba, dando vueltas entre las columnas de humo. Y ya no volvi a caer, al menos mientras nos quedamos por all, au nque no esperamos demasiado. Sea esto lo que sea, puede que sea para bien sigue Slash, torciendo su boca por la mitad mientras re. Quizs nunca se vayan. Crybaby deja de lloriquear lo justo para decir: Nuuunca? Por qu deberan hacerlo? Parece que han recorrido un largo camino para llegar a Ciudad Diversin, no? Quizs nos encont remos ante una nueva banda, Hermanos. Justo lo que necesitamos ahora contina Jade. Pero no me pidas que los aplaste. Mi cuchilla no es lo bastante grande. Si los cont roladores no pudieron evitar que lo destruyeran todo, qu podemos hacer nosotros? Slash menea la cabeza. Jade, querido Hermano, escucha atentamente. Si te pido que aplastes, t aplastas. Si te pido que saltes de una colmena, t saltas. Si no, te buscas otra banda. Ya sabes que os pido esas cosas slo para haceros la vida ms interesante. Ya es bastante interesante grue mi mejor Hermano. Eh! contina Crybaby. Es el ms grande y el ms viejo de nosotros, pero tiene menos cerebro que un nio de diez aos. Escuchad! todos escuchamos. No oigo n dice Skag. S! N de n. Se han largado. Pero habl demasiado pronto. Lo siguiente que recordamos es un trueno en las paredes y el cemento del suelo que se eleva, y el techo que se desmorona. Me tiro bajo una mesa con Jade. El trueno se disipa con un suspiro. Luego hay un silencio absoluto. Ests bien, Croak? pregunta Jade. Asiento y miro por el stano, buscando a los otros. Puedo saber, sintiendo el espritu de la banda, que nadie est herido. Al instante siguiente dejamos escapar un nico suspiro en doce partes. Hay luz. natural en el stano, pero de dnde viene? Mirando desde fuera de la mesa, veo un fragmento de la luna, a dos plantas por encima de nosotros, ms arriba. El ltimo impacto ha partido la vieja colmena de pisos de alquiler, y la ha dejado abierta al cielo. Una grieta recorre suelos y techos; las tuberas se entrecruzan al aire como telaraas de metal y el borde rasgado de un colchn derrama su relleno sobre nosotros.

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La luna desaparece oculta por el hirviente humo negro; es el mismo humo que vimos flotar ayer sobre la ciudad mientras las estrellas saltaban como las chispas en un accidente de trfico. El perfume de la Seora Muerte se est deslizando por aqu. Slash salva la grieta que recorre el centro de la habitacin. Se guarda la pistola en el bolsillo. La superficie plateada de su nica bala est manchada con un poco de su sangre. La conserva para el Soooooot que le hizo esa sonrisa, cierto embaucador llamado HiLo. Vale, banda dice. Salgamos de aqu. Vave y Jade arrancan las hojas de la puerta. El stano estaba equipado con medidas de seguridad, para mantenernos a salvo cuando las cosas se ponan feas en Ciudad Diversin. Vave forr las paredes con deflectores, para que, cuando los cognirrobots controladores vinieran a escanear los escondites, slo vieran l as caeras de una habitacin vaca, pero ni rastro de nosotros. Ms all de la puerta, la escalera de incendios se balancea con una imposible inclinacin. Pero no es algo que podamos arreglar. Vuelvo a mirar hacia el stano mientras salimos, pues ya me haba acostumbrado a verlo como un hogar. Estbamos all cuando los controladores vini eron en busca de reclutas para la guerra. Pensaron que tenamos la edad adecuada. Salid, salid hacia la libertad! cuando vinieron de caza, hicimos nuestro truco y desaparecimos. Esto fue durante el ltimo da del calenda rio, cuando todo el mundo estaba gritando: Eh! Ya est! La ltima guerra mundial! Todo lo que nos dijeron sobre la guerra caba en la punta del dedo de Vave, que lo ha ahuecado para poder lanzar dardos explosivos. El trato era que haramos un viaje gratis a la luna para entrenarnos en Base Inglesa y luego nos soltaran de vuelta en la Tierra, cargados y listos para avanzar, avanzar y avanzar. Los mexisoviets estaban lanzando guerras como quien lanza huevos, una detrs de la otra, hacia el sur. El lugar estaba tan caliente que algunas noches podamos ver los cielos brillando con un r esplandor blanco que durante el da se haca amarillo. El Control Federal ha sellado completamente nuestra ciudad continental dentro de una burbuja transparente. Nada, a excepcin del agua o del aire, entra sin salvoconducto. Cuando vio aquel brillo amarillo, Vave estaba seguro de que los mexisoviticos haban lanzado algo tan fuerte, tan poderoso como para atravesarla. Silenciosos como serpientes nos deslizamos por la avenida. Nuestro territorio se sita entre la calle 56 y la 88, entre Westland y Chico. Las farolas estn curvadas, as como las ventanas de todos los edificios y las ventanillas de los coches estrellados. Por todos los lados hay esparcidos basura y cuerpos humanos. Agh! Bicho dice Vave. Crybaby comienza a lloriquear. Vigila, Croak dice Slash. Mralo todo. Tengo ganas de apartar la mirada pero he de seguir observando pa ra lo que venga ms tarde. Casi lloro porque mi verdadera mam y mi hermano estn muertos. Pero lo aparto de mi mente y me olvido de todo eso. Slash me ha encarga do que vigile la ruta para los Hermanos. En el Puesto Federal, donde controlan los sistemas programables y a la gente de Ciudad Diversin, el Seor Arreglador me cort la lengua desde la raz. No vivi para terminar su trabajo. Una banda de Quazis y Moofs, dirigida por mis Hermanos, me rescat. Eso exige trabajo en equipo. S que los contro ladores lo diran de otro modo, diran que somos subversivos, que nos encanta destruir, como a los Anarcas, y que no tenemos ningn

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respeto por Ciudad Diversin. Pero si alguna vez los escuchas, despus lvate los odos. Las bandas nunca destruyen, a menos que tengan que h acerlo. Cuando la vida se volvi difcil en Ciudad Diversin, no hubo ningn sitio por do nde escapar sino por las entradas secundarias del territorio vecino. As que entramos si n invitacin... y las cosas funcionaron. Percibo un reflejo plateado al final de la avenida. Un cognirrobot est parado, con los escneres desconectados, sin que les sirva de nada a los cabezas rapadas que se sientan en el Puesto y vigilan las calles. Lo sealo, pe nsando que no pueden quedar muchos cabezas rapadas. Ya no hay ley dice Jade. Nada nos cierra el camino dice Slash. Bajamos por la avenida. Cuando pasamos cerca del robot, Vave se para y desenrosca los pezoneslser de su torreta. Conectados a unas bateras, se convertirn en elegantes disparadores. Cogemos linternas de los grandes hipermercados reventados. Durante un rato miramos entre las ruinas, pero al poco tiempo se vuelve desag radable. Nos dedicamos a buscar el camino entre las montaas de escombros que antes fu eron pirmides y manzanas de colmenas. Nos lleva mucho tiempo. Hay una pintada fresca sobre el muro, que todava permanece goteando, negro y rojo, como si nunca se fuera a secar. El hedor de la muerte reciente sopla desde el centro de la ciudad. Parece que otro gato callejero se ha meado en nuestro territorio. Me pregunto si quedan supervivientes. Cuando enfocamos nuestras mentes sobre las ruinas, no sentimos nada. Viva mucha gente por aqu en los buenos tiempos. Muchas de las colmenas se vaciaron en los aos de la fiebre, cuando los viejos moran, y los chiquillos no afectados por la plaga nos juntamos y aprendimos a compartir nuestro poder. Cada vez se hace ms oscuro y hace ms calor, y el olor se vuelve peor. A veces el sol consigue llegar al suelo entre las espirales de humo. Los cadveres que me miran desde las ventanas me hacen sentirme feliz por no haber intentado nunca buscar a mi mam y a mi hermano. Recogemos latas de comida, manten indonos ultrasilenciosos. La avenida nunca ha conocido una noche tan muerta. Antes las band as estaban siempre recorrindola, destrozando, armando juergasegura, gratispara todos. Cruzamos un territorio y luego otro: Bennies, Silks, Quazis, Mannies y Angels. Nadie. Si alguna banda est viva todava, estar en escondites desconocidos. Si no se escondieron bajo tierra, estarn muertos como los dems. Esperamos el espasmo psquico, que delata c on un cosquilleo en el estmago la presencia de otra banda. Pero no hay nada ex cepto la muerte en la noche. Descansad en paz, bandas dice Jade. Espera dice Slash. Nos detenemos en la 265, en la manzana Snub nose. Miro hacia la avenida y veo a alguien sentado encima de un montn de cascotes de cement o. Sacude la cabeza y la coloca entre sus manos. Bueno, bueno dice Slash. El tipo comienza a bajar del montn. Est tan dbil que tropieza y cae hasta la calle. Lo rodeamos y mira hacia arriba, al ne gro agujero de la pistola de Slash. Hooola, HiLo dice Slash. Tiene puesta la s onrisa que ha debido de guardar junto a su bala de plata; una sonrisa de oreja a oreja. Cmo les va a los Soooooots? HiLo no parece ahora tan astuto. Su traje rojin egro con un rayo est arrugado y manchado, con el cuello arrancado para h acerse un vendaje en la mueca. El cristal izquierdo de sus gafas oscuras de bho est roto y su corte de pelo de pinchos, deshecho.

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HiLo no dice palabra. Mira la pistola y espera que salte el gatillo, el ltimo y pequeo ruido que oir. Una enorme lgrima cae desde el cristal roto, lavando la sucia mejilla de HiLo. Slash re. Luego baja la pistola y dice: No esta noche. HiLo ni siquiera se estremece. Abajo, en la avenida, una central de gas expl ota, y nos tie a todos de un naranja brillante. Todos remos. Es divertido. HiLo sonre en silencio. Slash le da una patada en el pie a HiLo. Tengo otras cosas en la cabeza, embauca dor. Pareces un bicho acabado. Dnde est tu banda? Nos aplastaron, embaucador dice. No ha y otra forma de decirlo un torrente de lgrimas sigue a la primera. Se las limpia. No queda ningn Soooooot. Ests t dice Slash poniendo una mano sobre el hombro de HiLo. No puede haber un embaucador sin su equipo, Slash. S que puede. Pero qu pas? HiLo mira hacia la calle. Una nueva banda ocup nuestro territorio d ice. Son gigantes, Slash, ya s que suena a locura. No dice Jade. Los he visto. Los omos venir contina HiLo, pero tendramos que haberlos visto. Si los hubiramos visto, nunca les habra dicho a los Soooooots que se quedaran y aguantaran all. Pens que haba alguna posibilidad de resistir por nuestra cuenta, pero nos destrozaron. Nos echaron. Algunos de mis colegas volaron ms alto que el Puesto. Esos chicos... son increbles. Ahora la 400 est llena de ellos. Brillan y vibran como las luces que ves cuando te pegan en la cabeza y te desmayas. Vave dice: Eso suena a un lo muy gordo. Si hubiera sabido que eran slo unos crios, no me habra asustado, Hermano dice HiLo. Intentamos sugestionarlos y casi funcion. Estn hechos de esa clase de sustancia. Parecen reales y te podrn cortar, pero cuando los atacas con la mente, se van zumbando como abejas. No ramos suficientes para hacer mucho. Y no est bamos preparados para ellos. Sal vivo slo porque Nimblejax me dej seco y me meti en un transporte. Cuando despert, todo haba acabado. Segu por la avenida. Pens que algunas bandas todava estaran dando vueltas por ah, pero no que daba nadie. Podran estar en sus escondites. Pero no me atreva a comprobarlo. La mayora de las bandas me rajara antes de que dijera una sola palabra. Es duro ir solo, muy diferente de cuando vas con una banda detrs de ti sigue Slash. Cuntos escondites conoces? Seis quizs. Tena un contacto con los Jipjap s, pero no es seguro. S dnde encontrar a los Zips, los Kingpins, los Gerlz, los Myrmies... Sledges... Podramos llegar al territorio de las Galrogs rpidamente por los subterrneos. Slash se vuelve hacia m. Qu tenemos? Le paso la lista de clientes y l se la pasa a Jade, quien la va leyendo. Jipjaps, Sledges, Drummers, A-V Maras, Ch ix, Chogs, Dannies. Si alguno de ellos est vivo, sabrn de otros. Cierto dice Slash. Jade me da un empujn. Me pregunto si la nueva banda tiene un nombre.

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Sabe que me gusta anotar cosas. Sonro y cojo la lista de nuevo, saco el bolgrafo y apunto: Chicos de la 400. Ya, es porque se apoderaron de la calle 400 dice Jade. Asiento, pero no es slo por eso. Creo que en algn sitio le algo acerca de ciertos chicos que destruyen el mundo y torturan abuelitas. Parece justo lo que a esos Chicos les gustara hacer. Mientras recorremos la calle, la luna se eleva entre el humo, lo que la hace parecer oxidada. Le faltan grandes trozos. La vista de la luna nos entristece y nos asu sta a la vez. Recuerdo cuando era perfecta y redonda como una perla sobre el negro terciopelo de una joyera, ms bella y brillante que las luces de los semforos, incluso cuando el smog ms espeso la tea de marrn. Ese marrn era mejor que este rojo salpicando los pedazos. Parece como si hubiera sido utilizada como blanco de prcticas. Quizs esos chicos lanzaron el Gran Puente contra Base Inglesa. Nuestro territorio ha desaparecido dice HiLo. Quiero ir a por esos Chicos. Ser... o esos bestias o yo. Estamos contigo dice Slash. Vamonos r pido. Dividios en parejas, Hermanos. Vamos a visitar algunos escondites. Jade, Croak, vosotros vens con HiLo y conmigo. Veremos si las Galrogs estn dispuestas a escuchar algo razonable. Slash dice a los otros Hermanos dnde buscar y dnde comprobar. Nos despedimos. Encontramos las escaleras del tnel de metro m s prximo y bajamos a los oscuros andenes, donde hay cadveres descansando a la espera del ltimo tren. Ahuyentamos a las ratas del tnel. Estn m s gordas y agresivas que nunca, pero nuestras luces las mantienen alejadas. Todava conservas esa perversa cuchilla? Esta nena? HiLo mueve su brazo sano y un escalpelo cae en su mano. Los ojos de Slash se congelan sobre ella, y su boca se estrecha. Quizs la necesites dice. Vale, Hermano e HiLo la hace desaparecer. Ahora me imagino cmo debi de ser aquello. Pasamos por unos cuantos andenes ms antes de subir de nuevo. Nos hemos movido ms rpido que por la superficie, y ahora estamos cerca de un extremo de Ciudad Diversin. Por aqu HiLo seala ms all de las colm enas partidas. Veo mensajes escritos en los muros derruidos. Seales Galrog? Espera dice Jade, me muero de hambre. Hay una tienda de licores a una manzana. Levantamos y giramos la puerta; es tan fcil como romper un brazo. Nada se mueve dentro ni en la calle cuando nuestras luces se deslizan sobre las filas de botellas. El lugar huele a alcohol y me emborracho slo de olerlo. Encontramos patatas fritas y chocolatinas que han sobrevivido bajo el mostrador, y las engullimos mientras volvemos hacia la puerta. Dnde est el escondite de las Galrogs? dice Jade, acabndose una tableta 5 a Avenida. Justo entonces omos ese golpecito sordo. E se que susurra muerte. Una banda nos hace saber que nos ha rodeado. Retroceded dice HiLo. No dice Slash. Basta de esconderse. Vamos despacio hacia la puerta y miramos hacia fuera. Las sombras se despegan del muro y salen por las bocas de los callejones. Estamos estrechamente cercados. Bajad vuestras cuchillas, Hermanos. Nunca he peleado con las Galrogs. Veo por qu Slash nos mantiene atrs. Estn armadas hasta los dientes con estrellas, arpones, pistolas y bates. Incluso desarmadas pareceran fieras con sus ojos pintados con llamas, sus moos truncados y teidos de una docena de colores, y

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sus tatuadas geometras irisadas a lo largo de la cara. La mayora viste de negro, todas llevan patines con cuchillas entre los dedos del pie. Ocultan sus sentimientos hacia nosotros tras una muralla de silenciosas amenazas. Omos una voz suave: Salid si queris seguir respirando. Salimos, mantenindonos juntos mientras las chicas nos rodean de cerca. Entonces Jade eleva su linterna, pero una Galrog de mejill as tatuadas con tringulos azules y un moo prpura y rubio se la tira dndole un golpe en la mano. La linterna sale girando en la oscuridad como un enloquecido chorro de luz. No hay araazos en los dedos de Jade. Mantengo mi linterna baja. Una enorme Galrog patina hacia delante. Pa rece un cognirrobot, cargada de bateras, con alambres que recorren sus brazos de arriba abaj o y atraviesan su pelo afro del cual cuelgan cascabeles y pedazos de vidrio. Tiene una torreta lser atada a la cabeza y un disparador en cada mano. Nos mira a m y a Jade de arriba abajo, luego se dirige a los embaucadores. Embaucador HiLo y embaucador Slash dice. Bonita pareja. Abrevia. Bala dice Slash. Los territorios estn acabados. Ya entiendo ella sonre con sus dientes e nnegrecidos con cido. Los Hewies fueron machacados aqu al lado y ahora tenemos ms sitio para jugar. Podis divertiros todava un da o dos d ice HiLo. Pero los que los reventaron volvern por vosotras. Los edificios al reventar acabaron con ellos. El final que aplastara al mundo vino y se fue. Dnde estabais vosotros? Hay una nueva banda jugando en Ciudad Diversin dice HiLo. Los ojos de Bala se convierten en dos ranuras. Ahora queris rollo con nosotras?, eh? Menudo ligue! Los Chicos de la 400 contina Jade. Suficiente para teneros ocupados! re y patina haciendo un semicrculo. Es posible. Estn apoderndose de Ciudad Diversin por territorios, quizs van a por todos. No juegan limpio, no han odo hablar nunca de una diversin limpia. Basura dice ella, y agita su pelo, haciendo sonar los cascabeles. Os disteis el piro, tos. Slash sabe que ahora ella le escuchar. Estamos llamando a todas las bandas, Bala. Ahora tenemos que salvar nuestros pellejos y eso significa que necesitamos encontrar ms esc ondites, hacer que ms embaucadores sepan lo que pasa. Ests en esto con nosotros o no? Aplastaron a los Soooooots en treinta segundos dice HiLo. Desde el centro de la ciudad una onda de choque atraviesa la calle como la punta de un ltigo. Nos pilla a todos por sorpresa y nuestras vigilantes caen al suelo; Galrogs, Brothers, Soooooots, todos tenemos miedo a esos destructores. Esto nos une al instante. Cuando el impacto pasa, nos miramos entre nosot ros con los ojos bien abiertos. Todas las silenciosas amenazas de las Galrogs desapar ecen. Entonces comprendemos que debemos permanecer juntos. Llevemos a estos chicos a casa dice Bala. S, mami! Con un rodar de patines, las Galrogs empiezan a moverse. Nuestra bien armada escolta nos conduce por medio de un laberinto de pistas de patinaje abiertas entre los escombros. Chicos, eh? oigo que Bala dice a los otros embaucadores. Cremos que eran otra cosa.

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Qu cresteis? Dioses dice Bala. Dioses! Cosas divinas, materia de la mente. La Vi eja Madre mir en el espejo y vio una enorme hoguera alimentada con ciudades. Os acordi s de cuando la burbuja an no haba cado? Haba guerras en el sur, extraos bombardeos cay endo como tiras de petardos. Quin sabe lo que se coca en ese fuego? La Vieja Madre decidi que haba llegado el fin del mundo, el tiempo para que los que estn fuera entren por sus grietas. Juntaron toda esa energa y la moldearon en una masa. Luego comenzaron a darnos sustos provocando torm entas, aplastando todo. Y qu mejor sitio para aplastar que Ciudad Diversin? El fin del mundo? dice HiLo. Entonces, por qu estn todava aqu? Bala re. T, bruto, cmo es que conseguiste ser un embaucador? Nada termina nunca, nada. En diez minutos llegamos a la pirmide gigante de un hipermercado, con las lunas de sus escaparates inferiores reemplazadas por pilas de escombros. Bala silba y las puertas dobles se abren girando. Vamos adentro. Lo primero que veo son cajas de suministros amontonadas en los pasillos, cocinas encendidas, camas plegables y pilas de mantas. Veo tambin a alguna gente que no puede ser Galrog, nios y unos pocos adultos. Hemos recogido algunos supervivientes dice Bala. La Vieja Madre nos dijo que debamos hacerlo y se encoge de hombros. He odo que la Vieja Madre es una anciana. Sobr evivi a las plagas y se puso del lado de las bandas. Debe de estar arriba, mirando en su espejo y murmurando. Slash e HiLo se miran entre s. No podra decir qu piensan. Slash se vuelve hacia m y hacia Jade. Vale, Hermanos, tenemos trabajo que hacer. No os vayis lejos. Vamonos a dormir a algn sitio dice Jade. La sola visin de las camas y las mantas nos hace sentirnos cansados. Bala seala unas escaleras mecnicas que no funcionan. Ensales el camino, Shell la Galrog con el moo rubio a mechas rojas se adelanta por un pasillo y salta los primeros cuatro escalones de la escalera mecnica. Corre hasta arriba sin dejar de brincar y nos mira riendo. Es un ngel dice Jade. Hay ms Galrogs arriba. Algunas chicas roncan envueltas en mantas a lo largo de los muros. Shell mueve sus caderas y se re. Nunca he visto a los Hermanos en un hipermercado. Oh, mi mami sola comprar aqu dice Jade mientras la mira de arriba abajo. Qu vendra a comprar? A tu pap? Jade cierra el puo sacando el pulgar y lo agita con una amplia sonrisa. Las otras chicas se ren pero Shell no. Sus ojos azules se oscurecen y sus mejillas enrojecen bajo los tringulos azules. Yo agarro a Jade del hombro. No pierdas el tiempo dice otra Galrog. Te sacar la informacin dice Shell y saca una cuchilla. De una forma bonita y limpia. Tiro del brazo de Jade y l lo deja. Venga, coged mantas dice Shell. Os podis acostar por all. Llevamos las mantas a una esquina, nos envol vemos con ellas, y nos dormimos juntos. Sueo con humo.

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Todava est oscuro cuando Slash nos despierta. Vamos, Hermanos, tenemos un montn de cosas que hacer. Las cosas se han movido, podemos comprobarl o. Las Galrogs conocen los escondites de bandas de las que nunca antes habamos odo habl ar, incluso algunas de fuera de Ciudad Diversin. Los corredores han estado toda la noche activos, y ahora las cosas se estn moviendo. Desde el norte y el sur de la ciudad, en un am plio crculo alrededor de la 400, han llamado a todo el que poda venir. Sobre las colmenas o bajo las calles, por al cantarillas, avenidas, callejones, cerramos un estrecho crculo sobre la 400, donde los Soooooots tenan su territorio de limpia diversin. Desde la calle 1 hasta la 1.000, de Bayview hasta Riverrun Boulevard, los escombros se remueven y los tneles de metro se llenan de gente, al tiempo que Ciudad Diversin se pone en marcha. A los Hermanos y las Galrogs se unen los Ratbeaters, Drummers, Myrmies, Kingpins de Piltown, Renfrew y Upperhand Hills. Los Diablos se mezclan con los Chogs, Cholos, Sledges y Trimtones, Jipjaps y los AyMaras. Adems estn los Tints, Chix, Rocko-boys, Gerlz, Floods, Zips y Zaps. Ms de las que puedo recordar. Somos una sola banda, la banda de Ciudad Di versin, y todos los nombres significan lo mismo. Nosotros, los Hermanos, caminamos hombro con hombro con el ltimo de los Soooooots entre nosotros. Subiendo las escaleras del metro, llegamos a una superficie ennegrecida, arrasada. Parece el fin del mundo pero todava estamos vivos. Du rante un minuto, apenas puedo respirar, pero sigo avanzando y dejo que hierva mi ira. Arriba, los Chicos de la 400 dejan de hacer ru ido, hasta que slo se oye algo parecido al sonido de un horno encendido. Hacia la 359, nos dispersamos por calles late rales hacia el territorio de los Chicos. Cuando alcanzamos la 398, el fuego brota de las colmenas de enfrente. Hay un sonido como el de un rascacielos dando su primer paso. Se oye el eco de un aullido entre las torres que luego baja hasta la calle. En la siguiente esquina, veo un brazo que sale en tre los escombros. Alrededor de la mueca, el puo tiene un jaspeado de rojo y negro. Vamos a por ellos dice HiLo. Entramos en la 400 y nos quedamos paralizados. Las calles que conocamos han desaparecido. El cemento ha sido reducido a grava y cascotes, pulverizado contra el suelo. Las pirmides de colmenas son pequeos volcanes que despiden humo, escupen fuego y provocan negr as quemaduras sobre la tierra rota. Bajo el cielo vaco, las torres se inclinan alrededor de los volcanes en erupcin, como si quisieran calentarse. Estarn los Chicos de la 400 construyendo una nueva ciudad? Si es as, ser peor que la muerte. Ms all de los incendios podemos ver los r estos de Ciudad Diversin. Sentimos a las bandas por todos lados, conectados en un mismo palpitar, unidos por un mismo aliento. HiLo ya ha visto algo de esto antes, pero no tanto. No derrama lgrimas esta noche. Camina delante de nosotros para permanecer en la sombra, alejado del fuego. Levanta la cabeza y grita: Ehhhhhhh! Un crter erupciona entre los monstruosos ed ificios ahogando su grito con un estruendo terrible. EH, VOSOTROS, LOS CHICOS DE LA 400! Las inclinadas farolas vuelven a medias a la vida. Sobre mi cabeza, una explota con un relmpago.

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Este es nuestro territorio. Chicos de la 400! Las Galrogs y los Trimtones golpean los coches volcados. Esto hace que fluya mi sangre. Habis derribado nuestras colmenas, vosotros Chicos. Habis violado nuestra ciudad. Nuestro mundo, y pienso en la luna y mis ojos se humedecen. Y qu? Las farolas se apagan. La tierra tiembla. Los crteres rugen y vomitan sangre caliente sobre los edificios. La oigo sisear mientras gotea. Un trueno habla entre las torres. Apuesto a que nunca habis crecido! Ah vienen. De golpe aparecen ms edificios en la calle. Al principio pens que eran nuevos edificios pero son los Chicos grandes, al menos los de la 400. Los Chicos de la 400 entran como un trueno en nuestra calle. Retrocedemos entre las sombras, hacia escondites que slo nosotros podemos alcanzar. Los primeros Chicos agitan cadenas con eslabones del tamao de pistas de patinaje. Saltan algunas de las partes altas de las colmenas cer canas. Los Chicos no pueden sacarnos desde all arriba, pero pueden enterrarnos bajo los escombros. A pesar de su tamao parecen tener slo seis o siete aos, pues conservan an la gordura de los bebs en sus grandes y sudoro sas caras. Sus ojos tienen el vicioso brillo de los chicos a esa edad cuando arrancan las patas a los insectos c on una risa salvaje, pero perplejos y asustados de lo que estn haciendo con sus propias manos Por eso parecen doblemente letales. Estn ardiendo con la fiebre amarilla. Parecen ms asustados que nosotros. Nuestro mi edo ha desaparecido al convertirnos en una nica banda. Los alcanzamos cuando cargan, proyectando nuestro poder desde todos lados. Cantamos, pero no s si hay palabras en nuestra can cin. Es un grito. Podra significar: Venid a por nosotros si podis, Chicos, venid, pero c on nuestro tamao. Saco fuerzas de ella, todos las sacamos. Detenemos el fuego, apagndolo, y envindolo bajo tierra a travs de nuestros pies. Los Chicos empiezan a rerse y a buscarnos. Parecen estar encogindose hacia dentro. Los ms cercanos comienzan a reducirse de tamao a cada paso. Absorbemos y escupimos su fiebre. El fuego pasa a travs de nosotros. Nuestro grito nos hace estar sincronizados. Los Chicos siguen hacindose ms pequeos a cada momento, ms pequeos y enfermos. Los nios pequeos nunca saben cundo parar. Continan incluso cuando se estn quemando. Mientras retrocedemos, el primer nio se va reduciendo rpidamente. Un minuto antes era mayor que las colmenas. Luego apenas llena la calle. Una docena de sus compaeros la ocupan de lado a lado. Golpean con las cadenas y alla n al cielo, sus siluetas recortadas contra las hogueras del centro de la ciudad. Pasan por el medio de la calle, al lado de Hi Lo, y vienen a por nosotros. Ahora son el doble de nuestro tamao... lo justo. Ya puedo manejarlos. Un Chico carga contra m con algo malvado y curvo que no veo bien hasta que me pasa susurrando cerca de la oreja. Retrocedo al inst ante y llego ms rpido an, a donde l no espera. Entonces cae suave y pesadamente, muerto. La enfermiza luz roja sale al exterior, palpitando con su sangre, y se extingue en la calle. Me giro para ver a Jade derribado por un Chic o con un hacha. No puedo hacer ms que ver la negra hoja subir alto... Silbido agudo. Ruedas chirriando. Un cuerpo vuela hasta el Chico y lo derriba con su pie lleno de cuchillas y su ristra de bolas. Un moo prpura y rubio y una gran carcajada.

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La Galrog salta por encima y clava la mano del hacha en el cemento, cortando sus dedos que salen rodando entre una masa verdosa de sangre y huesos. Shell se re de Jade y sale a toda velocidad. Corro hacia l y lo pongo en pie. Atrs, dos Chicos retroceden por el oscuro callejn que va iluminndose a medida que pasan. Comenzamos a perseguirlos, pero ya se han encargado de ellos los Quazis y los Drummers, que estaban al acecho. Jade y yo nos damos la vuelta. HiLo todava mira la calle. Un Chico ha permanecido grande, ms fuerte que el resto y ms resistente a nuestro poder. Agita un enorme garrote en su mano. Ven, embaucador le llama HiLo. Me recuerdas? El mayor de los Chicos viene, aplastando las calles. Nos concentramos para agotarle, pero se reduce ms lentamente que los otros. Su garrote golpea el suelo; bum, bum, bum. Al gunas Garlogs y yo nos caemos de culo por los golpes. El garrote alcanza una colmena y nos cae una lluvia de cemento y silbante cristal. HiLo no se mueve. Espera con sus relampagu eantes luces, rojas y negras, sereno, con las manos vacas. El enorme embaucador se gira, pero ahora su cabeza slo alcanza el quinto piso de una colmena. HiLo retrocede cuando el garrote golpea y pulveriza la entrada de una tienda. El escalpelo del Soooooot brilla en su mano. Se arroja al tobillo del Chico y lo agarra con fuerza. Lo acuchilla dos veces. El Chico grita como un gato. El mejor corte de tendones que he visto nunca. El Chico, aullando, se tambalea y patalea con tanta fuerza que lanza a HiLo al otro lado de la calle, contra la pe rsiana metlica de una tienda, dej ndola completamente abollada. HiLo aterriza en un caos de ngulos imposibles y ya no se mueve. Slash grita. Pero su pistola alla ms fuer te. Su bala plateada y ensangrentada sale disparada. Dibuja una lnea de luz en el aire lleno de humo. El Chico se retuerce y araa el cemento hasta que sus dedos sangran. Su boca se abre hasta alcanzar el tamao de un hombre y sus ojos, tan grandes como los rotos escaparates de alrededor, nos miran. Sus pupilas se reducen como las de una serpiente venenosa, su cara grande y oscura tiene la nariz partida. Cinco Drummers escalan por el cadver pr eparando el prximo asalto, pero con su embaucador muerto, los Chicos ya no quieren se guir. Los volcanes se apagan como si tambin abandonaran. Los supervivientes permanecen brillando en medio de su territorio. Unos pocos empiezan a llorar, y ste es un sonido que no puedo imitar. Hacen que Crybaby rompa a llorar tambin. Se sienta en el cemento, lloriqueando entre sus manos Sus lgrimas son del color de la gasolina sobre el asfalto. Seguimos absorbiendo el fuego de la fiebre, en terrndolo todo bajo el suelo. Los Chicos, corriendo en crculos, comienzan a derribarse entre s, y algunos caen en la lava que baja desde las pirmides. Ese resplandor salta, fuera de control, fuera de nuestras manos, escondindose entre los Chicos con su ltimo aliento, listo para atacar. Como una ardiente serpiente silbando entre las nubes, salta hacia delante. Los Chicos caen muertos y ya no vuelven a moverse. Se abre un agujero en el techo de humo. En la oscuridad, el cielo azul se asoma, volvindose ms claro conforme el humo se disipa. El ltimo grito de los Chicos muere al amanecer. El sol parece estar herido, pero todava est en su sitio. Hola! Vamos a empezar dice Slash. Hay muc ho que limpiar por aqu ha llorado, torciendo su boca gris. Supongo que amaba a Hi Lo como a un hermano. Me gustara poder decir algo.

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Nos ayudamos a levantarnos. Nos damos palmadas en la espalda y miramos salir el sol dorado y naranja y de un blanco cegador. Bandas, no tengo que deciros que me parece estupendo.

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Tecnonomadismo y pensamiento rizomtico por Franco Berardi, Bifo Richard Barbrook es un simptico muchacho que vive en Londres, y que se ocupa de algo que conviene llamar centro de bsqueda hipermedia. Este centro depende de la universidad de Westminster, y Richard tiene un espacio Web en la universidad http://www.hrc.westminster.ac.uk. Desgraciadamente, parecera que esta respetabilidad intelectual haya vuelto a Richard completamente intolerante respecto de toda visin del mundo que no est de acuerdo con el racionalismo progresista. Defensor fantico del Estado providencia, Richard parece detestar a todos aquellos que no tratan a su dios con el debido respeto. El natural desuso de las teoras de Richard Barbrook se confirma, de manera deprimente, por el panfleto titulado ``(The Holy Fools)'', publicado por el centro de bsqueda hipermedia en 1998. Tal y como aparece en el ttulo, Barbrook ridiculiza el modo rizomtico de pensar, y muy particularmente el de Deleuze y Guattari, ``The Holy Fools'', que pone en el mismo saco que la ``ideologa californiana x'' y el tecnoliberalismo. Cultura californiana y tecnonomadismo Cul es la lgica subyacente a semejante afirmacin? El modo de pensamiento rizomtico (o tecnonmada, como Barbrook lo eufemiza, dentro de una definicin que no es tan abusiva como podra pensarse) comparte con las apologas del capitalismo high-tech el ser absolutamente actual, y absolutamente capaz de comprender la lgica intelectual inherente a las redes y al pancapitalismo. El pensamiento de Deleuze y Guattari ve el capitalismo en trminos de flujos semiticos, y sita a ese nivel un potencial de crtica y de transformacin que se expresa en trminos de autoorganizacin molecular. El pensamiento tecnonmada constituye, as, el cuestionamiento ms preciso y determinado de la ideologa high-tech, el nico modo de pensamiento capaz de tomar forma a lo largo de estas mismas lneas de fuga y

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segn los mismos ritmos que la ideologa high-tech el nico modo, insuperable, de crtica posible. Es as que Flix Guattari escribe en Casmosis que ``El caos democrtico encubre una multitud de vectores de resingularizacin, de at ractores de creatividad social en busca de actualizacin. No es cuestin aqu de lo aleatorio neoliber al y de su fanatismo de la economa de mercado, mercado unvoco, mercado de las redundancias de poder capitalsticas [...]'' Por su parte, Barbrook pelea en todos lo s frentes contra los demonios del mundo moderno, considerndolos (como si hubiera algo malo en ello) como la reminiscencia de los demonios de los aos sesenta. `` La Red es frecuentada por las esperanzas frustradas de los aos sesenta. Puesto que simboliza un nuevo perodo de cambios rpidos, muchos comentaristas contemporneos se vuelven hacia la revolucin fallida de hace treinta aos para explicar lo que ocurre hoy da. Los ms famosos, los fundadores de Wired se han apropiado la retrica de la nueva izquierda para promover, en lo que concierne a la red, la poltica de la nueva derecha. En Europa, una larga tradicin poltica de lucha de clases y una compulsin teric a vuelve poco creble semejante equvoco ideolgico. Pero, no obsta nte, eso no significa que los europeos estn libres de un elitismo nu mrico que ellos arriesgan en adoptarlo, en nombre de ideologas libertarias de los aos sesenta. Irona de la histor ia, esta unin de los contrarios es, en cambio, completamenteeviden te en los escritos inspirados por Gilles Deleuze y Flix Guattari' Tecnonmadas y postrabajo Quines son estos tecnonmadas? Quisiera decir que el tecnonomadismo es la forma intelectualizada del postrabajo, en la medida en que organiza y se da a s mi smo el poder de transformar los circuitos productivos de informacin en la Red en circ uitos de autoevaluacin social y cultural. La razn por la cual Barbrook entrev en el tecnonomadismo una forma refinada de elitismo es una especie de misterio. ``E n sus santos libros, Deleuze y Guattari propagan el mito de lo nmada para celebrar un tribalis mo hippie. Durante los aos sesenta, muchos revolucionarios pensaban que rebelarse contra lo tr istes hbitos de la vida cotidiana constitua el mejor modo de destruir el capital ismo. En lugar de convertirse en dciles trabajadores o en consumidores satisfechos, los hijos de las hormigas viven todos en tribus''. ``Las subculturas de la juventud contempornea acatan ese credo hippie de una redencin por un modo de vida bohemio. La vanguardia intelectual europea se ve particularmente atrada por la versin nmada de esta leyenda. Son relativamente privilegiados, y se benefician de un grado avanzado de movilidad profesional y turstica, son profes ores, artistas, militantes, hacen negocios y entablan relaciones en conferencias, en ina uguraciones y exposiciones, bien sea en el continente o no importa dnde. Hoy da, los discpulos de Deleuze y Guattari se consideran mviles, en su im aginacin, incluso cuando se sienta n ante la pantalla de su ordenador. Estos son los espantamoscas de la tecnocomunicacin, una cybertribu que sigue los flujos y se pasea en los espacios del mundo virtual.'' Barbrook describe este estilo de vida (el postrabajo que interv iene en los circuitos de la

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produccin informacional) con el tono es candalizado de una vieja con bigote describiendo un ritual satni co. De acuerdo, es exacto que estos corrompidos esclavos, sometidos a los circuitos tecnomeditico s, hacen contactos en reuniones o en exposiciones artistas. S, vi ajan mucho. Pero lo que no queda claro es por qu eso debera ser considerado como la prueba de la corrupcin de los Holy Fools Deleuze y Guattari. La movilidad fsica y virtual est en el centro de la cultura de la comunicacin y de las redes, ella hace integralmente parte de los procesos de produccin de la informacin. Admitamos que los tecnonmadas no trabajan en minas ni en altos hornos, pero estn expuestos a una nueva forma de neuroexplotaci n, y estn en condiciones de catalizar dinmicas de transformacin a escala de toda la sociedad. Para no extenderme demasiado, dir que Ba rbrook se escandaliza por la posicin antiEstado tomada por Deleuze y Guattari. En la sombra realidad de la experiencia del proletariado industrial, Barb rook parece querer decirnos que no hay ms que una nica esperanza, y que esta esperanza est en el Estado, que es quien puede curar las heridas y aligerar los sufrimientos de la poblacin obrera. Yo no creo que el Estado haya algn da al igerado los sufrimientos de alguien y, seguidamente, haya necesitado mucho tiempo para reconstruir el marco de explotacin capitalista. Hoy da se no es ciertamente el papel que juega el Estado, y nunca ser se el sentido. Y ello no es porque el Estado sea un diablo compuesto de demonios, sino sencilamente porque la capacidad poltica de gobernar, en una sociedad complicada por una proliferacin de tecnocomunicaciones como es la nuestra, es miserablemente inadecuada. El proceso de produccin trenza un bucle ri zomtico y molecular de tal complejidad que no puede ser reconocido por una estructura de inteligencia centr al, y las corrientes econmicas y semiticas abandonan los espa cios que an podran ser gobernados por una poltica esttica, por los dominios de lo virtual, en donde ninguna autoridad est en condiciones de ejercer un ma ndato. El mando se inscribe en los automatismos de la tecnologa, de la finanza y del psiquismo colectivo, y la sociedad debe dotarse de la capacidad de tomar para s la responsabilidad de su autoorganizacin. De radio Alice a la red Uno de los blancos privilegiados de Ri chard Barbrook es el del determinismo tecnolgico, y, ah, sera muy difcil no estar de acuerdo con l. Es exacto que el desarrollo tecnolgico no es, en s mism o, portador de ninguna libertad, de ningn ensanchamiento del horizonte, de ninguna democracia y de ningn bienestar que le fuera inherente. Al contrari o, tal y como podemos ver en lo s libros de historia, mucho ms frecuente que lo contrario, la tecnologa es una factor de pobreza y de ti rana. Pero es aqu en donde hay un poc o de confusin, y es que Barb rook no tiene en cuenta eso, con respecto de los Holy Fools Deleuze y Guattari (muy especialmente Guattari) cuando les reprocha su tecnodeterminismo. Captulos enteros del libro de Barbrook estn dedicados al trabajo militante y a las teoras de Flix Guattari en relacin, primero, con las radios libr es, y despus con la red.

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En los aos sesenta, Guattari se sinti profundamente concerni do por el modo como las radios libres abran la posibilidad de una autoorganizacin poltica, social y cultural. Esta experiencia de las radios libre s (en particular de Ra dio Alice, que desde el principio expresa la conciencia que el latena del potencial innovador de un medio rizomtico en su interaccin continua con sus auditores) era portadora de un principio de autoorganizacin tecnocomunicacional que an ticipaba la explosin de la era de la red telemtica. Ms tarde, influenciado por la experiencia del minitel, el primer ejemplo de una red telemtica europea, que se desarollaba en Francia a comienzos de los aos ochenta, Guattari empieza a ha blar del horizonte de una civilizacin posmeditica en la cual el flujo de la comunicacin no estara ya controlado por un cuerpo gobernante que transmitiera la informacin hacia abajo, a un pblico pasivo, sino que constituira una red densa de intercambios rizomticos que circularan de manera horizontal. Con el fin de demostrar que Guattari (del que no se puede negar el carcter extraordinario de la previsin) es un ``hol y fool'', Barbrook cuenta la historia de las relaciones de Flix con las radios fr ancesas e italianas entre 1977 y 1982. Su reconstruccin de los acontecimientos es totalmente falsa, inexacta y polticamente repugnante. En resumen, Barbrook avanza que Guattari pr ovoca la disolucin de las radios en las que l estaba implicado (Radio Alice y Ra dio Frquence Libre), porque introduca el veneno corruptor de un nomadismo extremista en radios que, si se las hubiera dejado con su lgica de funcionamiento, habran sido completamente honestas estructuras de informacin para la edificacin del buen pue blo trabajador. No hay materia para discutir la reconstrucci n de los acontecimientos ef ectuada por Barbrook: es totalmente desviaday desinformada, por no decir completamente falsa. Radio Alice fue cerrada por la polica en marzo de 1977 porque funcionaba como un instrumento de autoorganizacin para la revuelta de los estudiantes y de los proletarios. Barbrook mantiene que se cerr porque se dedicaba a la conversin de los habitantes de Bolonia a la EsquizoPolti ca, y que, naturalmente, la poblacin de Bolonia no estaba interesada en eso. Radio Frquenze Libre fue cerrada por la ad ministracin de Mitter rand porque no tena muchos auditores (solamente 30.000, segn Barbrook) y sin embargo reciba subvenciones normales. En su introduccin a Radio Alice, radio libre un libro publicado en Pars en el verano de 1997, Guattari escribe: ``L a polica destruy Radio Ali ce, sus organizadores fueron arrojados fuera, condenados y encerrados, y su s oficinas desmanteladas, pero el trabajo revolucionario de desterritorializacin conti nuaba su camino, sin pausa, en el corazn del sistema nervioso de sus perseguidores. '' Barbrook cita este pasaje con desprecio, pero hace mal, pues es exactamente lo que ocurri. Radio A lice fue la primera experiencia de desterritorializacin en el sistema de tecnocomunicaciones, un ataque contra el sistema centraliza do de los media y contra la utilizacin de una red de difusin de la comunicacin como factor de autoorganizacin, exactamente lo que dice Guattari.

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Esttica y sensibilidad en la esfera de la produccin de la informacin Qu es lo que contienen exactamente los escritos de Deleuze y Guattari, que puedan irritar tanto a Barbrook? La estetizacin de mayo del 68 se ha vuelto mucho ms fcil gracias al estilo potico de Deleuze y Guattari. Como en la pintura modernista, en donde el realismo del texto es reemplaza do por una fascinacin por las tcnicas formales de la produccin terica, para Deleuze y Guattari la teora es ms un trozo de literatura que expresa una emocin que una herramienta para comprender la realidad social. Habiendo fallado en la prctica, la poltica de la nueva izquierda quiere vivir como una teora del arte. La crtica esencial que Richard Ba rbrook desarrolla contra el movimiento rizomtico es que ste pretende reemplazar la crtica y la revuelta social por un paradigma esttico. Richard critica a los tecnonmadas porqu e estosprefieren la poesa a un Estadoprovidencia benefactor. Si nos aparta mos de la simplicidad de su lenguaje, Barbrook ha identificado el as pecto esencial del pensamie nto rizomtico. Tiene razn, la esttica est en el pensamiento de Guattari. Si Barb rook hubiera ledo el ltimo libro de Guattari, Chaosmose se habra encontrado con un captulo titulado ``Le nouveau paradigme esthtique''. Pero, entonces, qu es la esttica? La esttica no es solamente la ciencia de la belleza de los objetos, como comnmente admite la filosofa occidental. La estti ca es tambin (y es esto lo que ms nos interesa) la ciencia de la sensibilidad de la percepcin, la ciencia del contacto de la piel, la ciencia de la proyeccin de los m undos por una subjetividad an en formacin. En la esfera del capitalismo global, el l ugar de trabajo esenci al, el centro de la explotacin econmica del sufrimiento psqui co y de los estmulos nerviosos deviene espritu humano, y, ms exactamente, la relaci n entre el cuerpo y el espritu afectado por las consecuencias patgenas de la sobrecarga informacional. La aceleracin capitalstica, la virtualizacin de los contactos, la desaparicin global de los territorios culturales han disuelto y provocado el desmoronamiento de nuestros modelos antropolgicos tradicionales y de los sistemas psicoculturales ms profundamente arraigados, con los que todos participbamos en la elaboracin del imaginario social, de toda nuestra sensibilidad. Las batallas ms delicadas y las ms inte nsas se libran a nivel emocional. El bombardeo de los media tiene un efecto brutal sobre la redefinicin de la sensibilidad, la imaginacin es ocupada por monstruos que se desplazan a velocidades extremas, y la psique colectiva es invadida por viru s mutgenos.La explosin meditica de la epidemia del sida corre a la par de la virtualizacin de las relaciones entre los organismos conscientes. La esttica se cons agra al estudio a la manera como un cuerpo es percibido por otro cuerpo en la esfera de lo social. La esttica tiene entonces mucho que ver con el problema del racismo y del nacionalismo en un entorno globalizado. Voil por qu Guattari ha querido poner el paradigma esttico en el centro de su pensamiento y de su accin poltica y terapetica. Barbrook parece, demasiado extraamente, no estar al corriente de esta situacin cuando se burla del esteticismo del pensamie nto de Deleuze y Guattari. Si dejamos de lado la ridcula denuncia segn la cual la esttica conduce al fascismo, tal y como

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atestiguara el movimiento futurista italiano (un movimiento del que Barbrook parece tener un conocimiento muy superficial), la debilidad fundamental de los argumentos de Barbrook reside en su incapacidad para comprender hasta qu punto la importancia de la esttica representa una clave para la interpretacin extremadamente til, que nada tiene que ver con un snobismo romntico tardo. ``Los dos filsofos han sustituido la revolucin social por una redencin ticoesttica.La nueva izquierda no quiere cambiar los mtodos de produccin. En su lugar, estos filsofos llaman a la sustitucin del trabajo disciplinado por un deseo espontneo: el rechazo del trabajo. Las proletarias se han transformado en artistas. En los aos noventa, los tecnonmadas han necesitado de este mito ultraizquierdista para justificar la resurreccin de una tradicin vanguardista. Tras su trasmutacin en postura ticoesttica, el anarcocomunismo deviene el augurio de un superhombretecnonmada.'' El proletariado se ha transformado en artista, dice burlonamente Barbrook; no obstante, es exactamente el caso hoy da. La diferencia es que esta situacin no ha llegado por medio de la condescendencia de una vanguardia, sino sencillamente porque la tecnologa ha hecho posible la automatizacin de la produccin repetitiva, y ha canalizado el trabajo productivo hacia la dimensin creativa de lo irrepetible y de lo eventual (ver el libro de Philippe Zarifian: Trabajo y acontecimiento). Esto no quiere decir que el trabajo productivo haya devenido un paraso de artista. De existir algo as, sera exactamente lo contrario: el arte ha sido aspirado en el encierro del trabajo productivo. El hecho de que el trabajo intelectual no represente ms que a una minora de la poblacin no significa absolutamente nada. Ya en la poca de la revolucin industrial, la clase obrera no constitua ms que una minora de la poblacin, cosa que no ha impedido que jugara un papel absolutamente decisivo para la totalidad de las relaciones sociales. A pesar de su mala voluntad y de su conformismo, leer a Barbrook puede ser til para la comprensin de conceptos que l desprecia totalmente. El punto en el cual la teora rizomtica puede ser significativo para comprender el modelo Internet; y las ventajas que esta teora tiene en los dominios prcticos de las redes de comunicacin. La transformacin del trabajo productivo en esquemas repetitivos todava ms diferenciados e intangibles. La centralidad de la dimensin esttica en la comprensin del cambio tecnolgico y social. Las relaciones tan estrechas que existen ente la sensitividad social actual y la patologa social. Copyright 001 Franco Berardi. Se otorga permiso para copiar este documento completo con fines no comerciales si se hace de forma literal y se mantiene esta nota. Publicado originalmente en el nmero 5 (mayo 2001) de la revista francesa Multitudes Traduccin: Beat Baltza

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HISTORIA DEL CINE CIBERPUNK. (Captulo 20) Terminator 2: El Da del Juicio Final (1991) El primer Terminator fue sin duda la pelcula que hizo despegar las carreras de su protagonista masculino, Arnold Schwarzenegger, y de su director, James Cameron. El ltimo la considera su primera verdadera pelcula (intentando olvidar y hacernos olvidar ese Piraa 2: Los vampiros del mar que fue su primer trabajo como realizador), y el primero, merced a su hiertico e inconmovible villano, abandon para siempre las pelculas de accin de serie B (olvidemos nosotros tambin esos Comandos y Ejecutores) a que se haba visto abocado tras su llegada al estrellato interpretando al hroe cimerio creado por Robert E. Howard. Desde entonces la relacin entre ambos (pese a que el actor austriaco fue poco menos que una imposicin del estudio al director) ha sido la de dos buenos amigos y, de hecho, Schwarzenegger siempre ha confiado en la profesionalidad de Cameron como garanta para que su trabajo en la pantalla brille. As, volveran a colaborar en esa especie de vistazo a la vida familiar de James Bond que es Mentiras arriesgadas y, por supuesto, en la secuela de Terminator. Terminator 2 no se sale en ningn momento del patrn de todas las secuelas que los grandes estudios de Hollywood producen: es una pelcula que sigue, punto por punto (y en este caso sin molestarse gran cosa en ocultarlo), el esquema argumental del primer film, hasta el punto de que nos cuenta prcticamente la misma historia, con el mismo esquema rtmico y, casi, los mismos golpes de efecto en los mismos momentos. La novedad est, por supuesto, en los efectos especiales digitales (el ahora cotidiano

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morphing que fue en su momento el mayor reclamo de la pelcula) y en la multiplicacin de los aspectos ms espectaculares y visualmente impactantes de la historia. Pese a eso, Cameron no se limit a cumplir e intent que los personajes evolucionaran respecto a la pelcula anterior y que sta tuviera sus propios elementos de inters, que no fuera un mero ms de lo mismo pero en ms cantidad. A eso hay que unir el hecho de que el ciborg asesino interpretado por Schwarzenegger milita ahora en el bando de los buenos (ha sido reprogramado para cuidar de un John Connor de diez aos que, sin embargo, parece ms cercano a los catorce) y la aparicin de un nuevo Terminator (el famoso T-1000) que proporciona los mejores momentos en cuanto a efectos visuales de la pelcula. La historia tiene, tambin, sus momentos de inters, especialmente cuando el argumento gira bruscamente y en lugar de limitarse a una serie de enfrentamientos con la mquina procedente del futuro, el film se adentra en la ciencia ficcin con decisin y empieza a jugar con la idea de los futuros alternativos, y la posibilidad de alterar el curso de los acontecimientos. Unamos a eso una Sarah Connor obsesionada con la futura guerra contra las mquinas que termina convirtindose en una suerte de Terminator, dispuesta a terminar al hombre que en el futuro ser responsable (pero an no lo es) del desarrollo del superordenador que declarar la guerra a la humanidad. As, una Sarah cada vez menos humana (en contraposicin a un Terminator cada vez ms humanizado) se muestra dispuesta a actuar de juez y verdugo de alguien que en ese momento es an una persona inocente, por mucho que vaya a ser culpable en el futuro (un dilema que entronca con la reciente Minority Report de Spielberg). En general Terminator 2 es una secuela digna y que mantiene el tipo frente a su predecesora. Pero, pese a ser ms brillante en el aspecto tcnico y resultar sin duda un espectculo mucho ms vistoso en la pantalla, no es una pelcula tan slida (argumental y estructuralmente) como la original. La edicin Si bien parte de l puede ser prescindible (como el sueo de Sarah donde se le aparece el padre de su hijo) y no aporta nada al desarrollo de la historia, no es as con todos los elementos destinados a explicarnos el proceso por el que el Terminator interpretado por Schwarzenegger se va humanizando cada vez ms. As, si en la versin original resultaba difcil comprender su sonrisa de medio lado mientras sostiene la ametralladora, ese momento queda ahora perfectamente justificado a travs de un proceso de aprendizaje por el que el Terminator va adoptando posturas y tics cada vez ms humanos: sin duda es poco menos que antolgico el momento en el que intenta sonrer por primera vez.

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INDICE REVISTAS QUBIT QUBIT 1 (Febrero 2005) 1. Curso rpido de ciberpunk para impostores. 2. Made in Cuba: Rafaella, Michel Encinosa. 3. Nano-Bio-Info, Silorgs, Symborgs y Cognotecnologa, Alejandra Camberos 4. Prefacio a Quemando cromo, de William Gibson, por Bruce Sterling 5. Johnny Mnemonic, William Gibson. 6. Qu es un Qubit? 7. Historia del cine ciberpunk. Los Orgenes. Metrpolis (Primera parte) Ral Aguiar 8. Pelculas que vienen llegando: Aeon Flux QUBIT 2 (Marzo 2005) 1. La invencin del Ciberespacio. 2. Made in Cuba: Sobre la extraa muerte de Mateo Habba, Fabricio Glez. 3. El jardn de los mundos que se ramifican: Borges y la mecnica cuntica, Alberto Rojo 4. Poesa: Agrippa, William Gibson 5. La hora de la Sociedad Red. Una aproximacin al movimiento ciberpunk en Espaa. 6. Historia del cine ciberpunk. (Los orgenes. Segunda parte) Ral Aguiar QUBIT 3 (Abril 2005) 1. Un movimiento cultural y tecnolgico del siglo XXI, por Gaby. 2. Made in Cuba: El centinela, Erick Mota. 3. Marshall McLuhan se encuentra con William Gibson en el Ciberespacio. Michael E. Doherty, Jr. 4. El continuo de Gernsback. William Gibson. 5. Historia del cine ciberpunk. (Tercera parte: La naranja mecnica) Ral Aguiar

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QUBIT 4 (Mayo 2005) 1. Cyborgs: hijos de la mente. Sergio A. Moriello. 2. Made in Cuba: Una moneda de plata en el bolsillo de la noche, por Jos Miguel Snchez (Yoss) 3. Declaracin de independencia del ciberespacio. John Perry Barlow. 4. H. R. Giger: un visionario de nuestro tiempo. Javier Martnez de Pisn. 5. Tributo a H. R. Giger. Timothy Leary. 6. Fragmentos de una rosa hologrfica, William Gibson. 7. Historia del cine ciberpunk. (C uarta parte) Ral Aguiar QUBIT 5 (Junio 2005) 1. Posthumanidad. Solo un sueo? Alejandro Madruga. 2. Made in Cuba: Claudi@. Jorge Enrique Lage 3. Cmo convertirse en hacker. Eric Steven Raymond. 4. Los hijos del Ciberpunk. Eric Mota. 5. La especie. John Shirley y William Gibson. 6. Historia del cine ciberpunk ( quinta parte) Ral Aguiar QUBIT 6: ESPECIAL PHILIP K. DICK (Julio 2005) 1. Philip K. Dick. Biografa. La esquizo frenia de Dick. Antonio Rodrguez Babiloni 2. El cuento final de todos lo s cuentos. Philip K. Dick. 3. El impostor. Philip K. Dick. 4. 20 aos sin Phil. Ivan de la Torre. 5. La mente alien. Philip K. Dick. 6. Philip K. Dick: An suean los hombres con ovejas de carne y hueso? Jorge Oscar Rossi. 7. Podemos recordarlo todo por usted. Philip K. Dick. 8. Philip K. Dick en el cine 9. Bibliografa general de Philip K. Dick QUBIT 7 (Agosto 2005) 1. Cibersexo y pornocracia. Salomn Derreza. 2. Made in Cuba: Nada que declarar. Anabel Enrquez 3. Sociedad de informacin o sociedad de la vigilancia? 4. Regiones apartadas. William Gibson. 5. Pnico en el planeta americano. La censura que nos espera. Mara Ramrez. 6. La cibercultura es de derecha? Olivier Malhuit 7. Historia del cine ciberpunk (sexta parte) Ral Aguiar

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QUBIT 8: ESPECIAL BRUCE STERLING (Septiembre 2005) 1. Bruce Sterling. La ciencia ficcin ci bercultural. Iaki Arzoz y Andoni Alonso. 2. Bibliografa de Bruce Sterling. 3. Lexicn de taller: una gua para ra streros, sucios y peludos escritores de ciencia ficcin. Bruce Sterling. 4. Rosa Araa. Bruce Sterling. 5. Entrevista a Bruce Sterling. Dense Caruso. 6. Mozart con gafas de espejo. Bruce Sterling y Lewis Shinner. 7. Bruce Sterling: Lo importante es h oy la cultura de acceso libre, lo ciberpunk ha envejecido. Mariann Unterluggauer. 8. Historia del Cine ciberpunk (7). Scanners, Tron. Ral Aguiar QUBIT 9: ESPECIAL HACKERS (Octubre 2005) 1. La historia completa del hacking (Primera parte) 2. Glosario hacker 3. Hecho en Cuba: Ciudad Cristal, por Ariel Cruz y Vladimir Hernndez. 4. La Tecnorevolucin por Dr. Crash 5. Programas autorreplicantes. por Wintermute 6. Hotel New Rose. William Gibson 7. Historia del cine ciberpunk. (C aptulo 8) el ao de Videodrome, por Jos Antonio Lpez. QUBIT 10 (Noviembre 2005) 1. Y la informacin ser libreo no?. Pedro de las Heras Quirs y Jesus M. Gonzlez Barahona 2. Made in Cuba: Cazadores de imgenes. Alejandro Madruga 3. Wu Ming, las historias como hach as de guerra. Amador FernndezSavater 4. William Gibson: el resurgi r del ciberpunk. Nmada. 5. El mercado de invierno. William Gibson. 6. Historia del cine ciberpunk. (Cap tulo 9) Proyecto Brainstorm. Wargames. Ral Aguiar QUBIT 11: ESPECIAL STEAMPUNK (Diciembre 2005) 1. Qu es el Stea mpunk?. Wikipedia. 2. Julio Verne. Listo para otros cien aos? Roberto de Sousa Causo 3. El steampunk y Tim Powers. Julin Dez. 4. Ingenio diferencial (fragmento) Bruce Sterling y William Gibson. 5. En la era del microchip, la ficcin juega con la locomotora a vapor. Andrs Hax. 6. La estacin de le calle Perdido.(fragmento) China Miville 7. ESPECIAL: CINE STEAMPUNK. Katsuhi ro Otomo y el cine: entre el ciber y el steampunk (fragmento) Por Felipe Mgica. 8. Cronologa cine steampunk. Ral aguiar

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QUBIT 12 (Enero 2006) 1. La guerra y la paz del futuro: los Mems. Nicolas Garcia Garcia y Candido Garcia Molyneux 2. Guerras posibles. Luis Britto 3. El derecho a leer. Richard Stallman 4. rea protegida. Ariel Cruz. 5. TAZ. La zona temporalmente autnoma. Hakim Bey. 6. Combate areo. Michael Sw anwick y William Gibson 7. Historia del cine ciberpunk. (Cap tulo 10) Runaway. 1984. Brazil. Ral Aguiar QUBIT 13 (Febrero 2006) 1. Ciencia-ficcin, vida e inteligenci a artificial. Manuel de la Herrn Gascn 2. Made in Cuba: Lder de la red. Por Yoss. 3. Vender vino sin botellas: la economa de la mente en la Red Global. John Perry Barlow 4. Cambios. Neil Gaiman "Humo y Espejos" 5. Irak: de la doctrina Rumsfeld a la derrota final. Por David de Ugarte 6. Historia del cine ciberpunk. (Captul o 11: Terminator) Ral Aguiar QUBIT 14: ESPECIAL CRIPTOGRAFIA Y NEAL STEPHENSON (Marzo 2006) 1. Qu es la Criptogr afa? de Wikipedia 2. Los criptogramas secretos de Edgar Allan Poe. Jos Lus Flecha 3. La criptografa o los limite s de la ciencia-ficcin. Criptonomicn de Neal Stephenson. EduardoMartn Larequi Garca 4. Criptonomicn. 1.Cdigo Enigma (Fragmento). Neal Stephenson. 5. Quin es Neal Stephenson? 6. En el principio fue la lnea de co mandos.(Fragmento). Neal Stephenson 7. La era del diamante. de Wikipedia. 8. La era del diamante. Manual ilustrado para jovencitas. (fragmento). Neal Stephenson. 9. Historia del cine ciberpunk. (Cap tulo 12: Max Headroom, veinte minutos en el futuro. Pablo Sapere QUBIT 15: ESPECIAL CI BERSEXO (Abril 2006) 1. Qu es el Cibers exo? de Wikipedia 2. El fantstico mundo del cibersexo. 3. Hecho en Cuba: Bondage 3D (para mayores de 18 aos). Ral Aguiar 4. Gnero y sexualidad en las comunidades virtuales. Egdar Gmez Cruz. 5. Rock on. Pat Cadigan 6. El cibersexo, una nueva adiccin, dicen especialistas. Hernando Arango. 7. Adicin al cibersexo. Marlene M. Maheu 8. Historia del cine ciberpunk. (Captulo 13) Ral Aguiar

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QUBIT 16: ESPECIAL STANISLAW LEM (Mayo 2006) 1. Stanislaw Lem, el poeta del Cosmos. 2. Lem, Dick: Correspondencias. Pablo contursi 3. Existe verdaderamente Mister Smith? Stanislaw Lem 4. Entrevista con Stanislaw Lem. David torres 5. Expedicin primera A, o el Electr obardo de Trurl. Stanislaw Lem 6. El autntico sentido de la maravill a: Solaris, de Lem. Javier Negrete. 7. Salvemos al espacio Stanislaw Lem 8. Filmografa de Stanislaw Lem. 9. Historia del cine ciberpunk. (Captulo 14) Ral Aguiar QUBIT 17: ESPECIAL ANIME Y MANGA CIBERPUNK (Junio 2006) 1. Anime. Wikipedia. 2. Historia de la animacin japonesa. Wikipedia 3. Ternurachip. Juan Abreu 4. El anime y el manga. Pablo Alejandro Gmez 5. El asesino infinito. Greg Egan 6. Historia del cine ciberpunk. (Cap tulo 15) Akira. Ral Aguiar QUBIT 18 (Julio 2006) 1. Es la hora de pensar la Posthumanidad. Rafael Grillo. 2. El manifiesto post-humano. Robert Peperell 3. Fantasmas inocentes. Alberto Mesa 4. La especie humana no es el fin. Jos Cordeiro 5. Quemando cromo. William Gibson 6. Historia del cine ciberpunk. (Captul o 16) Total Recall. Ral Aguiar QUBIT 19: ESPECIAL GEEKS (Agosto 2006) 1. Geek. Wikipedia, la enciclopedia libre 2. Geek y Nerd. Wikipedia 3. Teledildonic. Roberto Estrada Bourgeois 4. Geeks y bohemios. Juan Pablo Noroa 5. Ojos de serpiente. Tom Maddox 6. Inventos geeks 7. Historia del cine ciberpunk. (Captulo 17) Ral Aguiar QUBIT 20 ESPECIAL RUDY RUC KER. (Septiembre 2006) 1. Rudy Rucker. Wikipedia, la enciclopedia libre 2. Mquinas de hackear mentes. Martn Salas 3. Made in Cuba: O Haydee Sardias 4. Rudy Rucker, amo del espaci o y el tiempo. por Fons 5. Cuentos de Houdini. Rudy Rucker 6. Soft Drath. Rudy Rucker 7. Historia del cine ciberpunk. Edua rdo manostijeras. (Captulo 18) Ral Aguiar


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n No. 21 (October 2006)
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[Havana, Cuba] :
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October 2006
310
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650
Science fiction, Latin American
v Periodicals
Science fiction
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Science fiction
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