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Qubit

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Material Information

Title:
Qubit
Physical Description:
Serial
Language:
English
Publisher:
Cubit
Place of Publication:
Havana, Cuba
Publication Date:
Frequency:
monthly
three times a year
regular

Subjects

Subjects / Keywords:
Science fiction, Latin American -- Periodicals   ( lcsh )
Science fiction -- History and criticism -- Periodicals   ( lcsh )
Science fiction -- Periodicals   ( lcsh )
Genre:
periodical   ( marcgt )
serial   ( sobekcm )

Record Information

Source Institution:
University of South Florida Library
Holding Location:
University of South Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
usfldc doi - Q01-00022-n22-2006-11
usfldc handle - q1.22
System ID:
SFS0024302:00022


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049
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Qubit.
n No. 22 (November 2006)
260
[Havana, Cuba] :
b Cubit
November 2006
310
Monthly
650
Science fiction, Latin American
v Periodicals
Science fiction
x History and criticism
Periodicals
Science fiction
Periodicals
1 773
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Para descargar nmeros anteriores de Qubit, visitar http://www.esquina13.co.nr/ Para subscribirte a la revista, escribir a qubit2005@yahoo.com ndice: 1. Greg Bear. Wikipedia 2. Bibliografa de Greg Bear 3. Petra. Greg Bear 4. Entrevista a Greg Bear sobre Fundacin y Caos. 5. Qu es Fundacin y Caos? Xavier Riesco Riquelme 6. Fundacin y Caos (Fragmento) Greg Bear. 7. La triloga de Thistledown (La saga de Greg Bear) 8. Legado (Fragmento) Greg Bear. 9. Historia del cine ciberpunk. (Captulo 21) El cortador de csped I y II. Robot Jox I y II. Ral Aguiar

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De Wikipedia, la enciclopedia libre y www.ciencia-ficcin.com Naci en San Diego, California, el 20 de agosto de 1951. su padre, Dale F. Bear, fue oficial de la marina y por ello, hasta los doce aos, viaj con sus padres por Japn, Filipinas, Alaska y varios lugares de los Estados Unidos. En Alaska, a los diez aos, escribi su primer relato, y a los trece comenz a enviar sus relatos a revistas y fanzines, hasta que, a los quince, consigui vender su primer cuento a Robert Lowndes' FAMOUS SCIENCE FICTION. Tard otros cinco aos en volver a publicar profesionalmente, pero a partir de los veintitrs lo hizo regularmente. Termin su primera novela a los diecinueve, y tras reescribirla completamente la public Berkley trece aos ms tarde. Su primera novela en verse publicada fue Hejira, en 1979 En 1983, se casa con Astrid Anderson. Erik su primer hijo naci en Septiembre de 1986 y Alexandra en Enero de 1990. En 1983 fue nominado para el premio Nbula por su relato Petra, y en 1984 Hardfougth fue nominado al mejor relato y Msica en la sangre a la mejor novela corta consiguiendo sta ltima el premio de ese ao. Convertida en novela, Msica en la sangre gan el premio Apollo en Francia y fue nominada a los premios Hugo y Nbula. En 1987, Tangentes gan el Hugo y el Nebula. Moving Mars (1993) fue nominado en los Nebula de 1994 como mejor novela. Sus novelas e historias cortas han sido traducido a doce idiomas: Japons, Ruso, Checoslovaco, Francs, Polaco, Finlands, Sueco, Espaol, Portugues, Holands, Alemn, y Serbocroata. El relato, Dead run fue adaptada por Alan Brennert para la segunda temporada de la serie Twilight Zone. THE WHITE HORSE CHILD aparecido en 1993 presentado como un CD-ROM multimedia por Ebook. Tambin trabaja ocasionalmente como freelance y ha escrito numerosos artculos para Los Angeles Times. Entre 1979 y 1982 escribi en el suplemento literario del San

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Diego Union Book Review. Ha sido profesor interino de historia antigua, historia de ciencia, y ciencia ficcin y fantasa. Como un ilustrador, sus trabajos han aparecido en GALAXY, FANTASY AND SCIENCE FICTION y VERTEX y en portadas de libro de bolsillo. Ha sido miembro de fundador de la ASFA, ( Association of Science Fiction Artists). Su ltimo trabajo profesional fue la cubierta de su propia novela, P sychlone En estos momentos apenas cultiva la actividad artstica (excepto ocasionales trabajos personales) y se dedica casi exclusivamente a escribir Con Astrid, su esposa, co-edita el FORUM de la Science Fiction Wr iters of America desde 1996. Durante dos aos fue el presidente del SFWA Grievance Committee, y Presidente de la propia SFWA de 1988 a 1990. Entre 1983 y 1990, colabor en Citizens Advisory Council on National Space Policy, una asociacin privada relacionada con la investigacin espacial en la que se aglu tinan especialistas militares, cientficos, ingenieros, astronautas, y es critores. Es tambin consul tor de Microsoft y otras compaas de software, y colabor con la WNET-13 de Nueva York, y como consejero cientfico para el ep isodio de piloto de la serie TIERRA 2. Bear ha sido un destacado autor de los que ha marcado el estilo en la dcada de los 80. Es conocido por ser una de las "tres B" de la ciencia ficcin (junt o a Gregory Benford y David Brin). Su obra ha acaparado numero sos premios, como el premio Nbula en 1994 por Marte se mueve y en el ao 2000 por La radio de Darwin, y tanto el Hugo como el Nbula por Msica en la Sangre, en 1984. Las novelas de Bear suelen tener un desarrollo muy similar: tres sucesos aparentemente desconectados ocurren en lugares distantes del mundo y son la seal de alarma de un proceso que generalmente acaba cambiando a la humanidad, destruyndola, o ambas cosas; y lo hace siempre desde una perspectiva de ciencia ficcin dura, tratando de usar argumentos ci entficos fundamentados y detallados como base principal de las tramas. Bear es un autor de letras, por lo que es clasificado por los crticos dentro de un grupo de autores de hard de formacin literaria con inters en la ciencia, (en contraste con los autores de ciencias, de formacin cientfica con inters en la literatura) al igual que, por ejemplo Frederil Pohl. Es adems especialista en bioqumica-ficcin y muchas de sus novela s contienen avanzados y rigurosos planteamientos hipotticos sobre gentica. Se le acusa por ello de ser un autor fro, como si su inters por la cienciaficcin fuera simpleme nte profesional. Adems de las mencionadas, otras obras suyas de relevancia que se podran destacar son: Reina de los ngeles (1990), Alt 47 (1997), Fund acin y Caos (1998), Vitales (2001), y Los nios de Darwin (2003).

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BIBLIOGRAFA Psychlone (1979) Hegira (1979) Beyond Heaven's River (1980) The Strength of Stones (1982) Lost Souls (1982) The Wind From a Burning Woman (1983) The Infinity Concerto (1984) Corona (1984) Msica en la Sangre (1985) En (1985) (Triloga de Thistledown 1) Eternidad (1988) (Triloga de Thistledown 2) Legado (1995) (Triloga de Thistledown 3) Strength of Stones (1986) The Serpent Mage (1986) The Forge of God (1987) Sleepside Story (1988) Reina de los ngeles (1990) Heads (1990) Anvil of Stars (1992) (continuacin de The Forge of God) Marte se mueve (1993) Songs of Earth and Power (1994) (formada por The Infinity Concerto y The Serpent Mage) Inclinacin (1997) (continuacin de Reina de los ngeles, tambin conocida como Alt 47) Fundacin y Caos (1998) Dinosaur Summer (1998) La radio de Darwin (1999) Rogue Planet (2000) Vitales (2002) Los nios de Darwin (2002) W3 Women in Deep Time (2003) Sleepside: The Collected Fantasies of Greg Bear (2004) Dead Lines (2004) Quantico (2005)

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PETRA Greg Bear Greg Bear vendi su primer cuento corto en 1966, cuando tena quince aos. Se puso en forma entre finales de los setenta y principios de los ochenta, cuando un aluvin de cuentos y novelas lo convirtieron en un escritor que haba que seguir de cerca. El trabajo de Bear est profundamente enraizado en la mejor tradicin intelectual de la ciencia ficcin. Escritor prolfico y a la vez disciplinado, premia por encima de todo el rigor especulativo y el respeto por los hechos cientficos. Esta actitud lo liga a la ciencia ficcin dura tradicional, a pesar de su muy alabado trabajo de fantasy. A medida que su carrera avanzaba, comenz a destacar con fuerza su gran capacidad imaginativa, logrando un impacto an mayor gracias al disciplinado oficio que haba aprendido anteriormente. Esta combinacin ha producido una ciencia ficcin dura genuinamente radical, de un poder visionario excepcional, demostrado en novelas ampliamente alabadas como Blood Music o Eon. El relato que viene a continuacin, publicado a principios de 1982, marc el salto cuntico de Bear, desde los lmites de las concepciones tradicionales hasta un nuevo y vertiginoso espacio. Con el directo y detallado desarrollo de una idea genuinamente fantstica, este relato muestra lo mejor de la tcnica de Bear. Dios ha muerto, Dios ha muerto. ... Perdicin! Cuando Dios muera, lo sabrs. Confesiones de San Argentino Soy un feo hijo de piedra y carne, no se puede negar. No recuerdo a mi madre. Es posible que me abandonara al poco de nacer. Es ms que probable que est muerta. A mi padre, una cosa picuda y de media ala, si es que se parece a su hijo, no lo he visto nunca.

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Por qu un desgraciado as ha de aspirar a convertirse en historiador? Creo que puedo remontarme al momento en que hice esta eleccin. Se halla entre mis recuerdos ms tempranos, y por lo tanto debe de haber ocurrido hace unos treinta aos, aunque no estoy seguro de cuntos viv antes de este momento, aos a hora perdidos para m. Estaba en cuclillas tras las gruesas y polvorientas cortinas de un ves tbulo escuchando a un sacerdote instruir a otros novicios, todos de carne pura, sobre Mortdieu. Sus palabras an permanecen vivas en m. Hasta donde yo pueda alcanzar dijo, Mortdieu acaeci hace setenta y siete aos. Algunos estudiosos niegan que la magia reinara en el mundo, pero pocos niegan que Dios, como tal, haba muerto. Sin lugar a dudas, eso es decirlo suavemente. Todos los pilares de nuestro gran universo se derrumbaron, el eje se movi, las puertas csmicas se cerraron y las reglas de la existencia perdieron sus cimientos. El sacerdote pros igui, con tono mesurado y respetuoso, la descripcin de tal poca. Tengo odo de sabios que hablaban sobre un lento declive. Donde el pensamiento humano posea fortaleza, la violenta sacudida de la realidad se redujo a un temblor. Donde el pensamiento era dbil, la realidad desapareca por completo, tragada por el caos. Cada espejismo se volvi tan real como la materia slida su voz tembl emocionada. Un dolor cegador, la sangre encendindose en nuestras venas, los huesos rompindose y la carne convirtindose en polvo. El acero fluyendo co mo lquido. mbar lloviendo del cielo. Multitudes reunidas en calles que va no seguan mapa alguno, si es que los mapas no haban cambiado por s solos. No saban qu hacer. Su s dbiles mentes, incapaces de aferrarse a... Para empezar, la mayora de los humanos, as lo entiendo, eran sin duda demasiado irracionales. Muchas naciones se desvanecieron o se volvieron torbellinos incomprensibles de miseria y depravacin. Se dice que ciertas unive rsidades, bibliotecas y museos sobrevivieron, pero en la actualidad tenemos poco contacto con ellos. Pienso a menudo en esas pobres vctimas de los primeros das de Mortdieu. Saban de un mundo con cierta estabilidad; nosotros nos hemos adaptado desde entonces. Se asombraron de las ciudades que se volvieron bosques, de las pesadillas que se hicieron realidad ante sus ojos. Osadas cornejas se asentaron en las ramas de r boles que otrora fueron edificios, los cerdos corran por las calles sobre sus patas traseras... y sucesos similares. (El sacerdote no animaba a la contemplacin de las rarezas. La excitacin as deca, alienta ms monstruos todava.) Nuestra catedral sobrevivi. La racionalidad en el vecindario, en cambio, se haba debilitado unos siglos antes de Mortdieu, y nicamente la haba reemplazado una suerte de frmula. La catedral sufra. Los supervivientes, los clri gos y los empleados, devotos a la busca de un santuario, tuvieron infelices visiones, tuvieron su eos desgraciados. Vieron cobrar vida a los ornamentos de piedra de la catedral. Con alguien a quien ver y creer, en un universo desprovisto de otro fundamento, mis antepasados se desprendieron de la piedra y se transformaron en carne. Siglos de celibato espiritual p esaban sobre ellos. Cuarenta y nueve monjas que se haban procurado refugio en la catedra l fueron descubiertas, y adems no eran completamente aborrecibles, por lo que circulan algunas versiones indecentes del relato. Mortdieu provoc un imprevisible efecto afrodisaco entre los fieles, y la copulacin tuvo lugar. No se ha definido el perodo de gestacin, porque en aquella poca la gran rueda de piedra no se haba puesto en movimiento, hacia delante y hacia atrs, para contar las horas. Ni nadie haba recibido la silla de Kronos para vigilar la ru eda, y proveer as las reglas para la actividad cotidiana. Pero la carne no rechaz la piedra, y vinieron al ser los hijos e hijas de carne y piedra, entre los que me cuento. Todos aquellos que forni caron con las figuras inhumanas parieron jvenes monstruosos, bien para criarlos bien para rechazarlos hacia los escondidos rincones de ms

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arriba. Aquellos que aceptaron el abrazo de los santos de piedra y de otras estatuas con forma humana sufrieron menos, pero aun as, fueron desterrados a los lugares ms altos. Se erigi un andamio de madera, dividiendo la gran nave en dos pisos. Una carpa se tendi sobre el andamio, a fin de prevenir la cada de desperdi cios, y en el segundo piso de la catedral, los retoos ms humanos de carne y piedra se dispusieron a crear una nueva vida. He intentado durante mucho tiempo descubrir cmo renaci en el mundo algo similar al orden. La leyenda dice que fue el arquiexistenc ialista Jansard, crucificador del amadsimo San Argentino, quien, percibiendo y arrepintindose de su error, descubri que la mente y el pensamiento podan aquietar el espumoso ocano de la realidad. El sacerdote concluy su leccin, abreviada en demasa, detenindose someramente en este punto. Con la clausura de la vigilante mirada de Dios, la humanidad tuvo que buscar y asirse al tejido de un mundo que se deshilachaba. Aquello s que permanecan c on vida, aquellos que tuvieron la sabidura suficiente para evitar que sus cuerpos se desmembraran, se transformaron en la nica fuerza cohesiva en el caos. Haba aprendido suficientes palabras para entender lo que deca; mi memoria era buena, todava lo es, y naci en m la curiosidad por saber ms. Deslizndome por los muros de piedra, tras l as cortinas, escuch a otros sacerdotes y monjas entonar las escrituras para los rebaos de nios de carne. Esto ocurra en el piso de abajo y me encontraba en grave peligro, pues las gentes de carne consideran abominaciones a los de mi estirpe. Logr robar un salterio y aprend a leer. Rob otros libros tambin. Estos describan mi mundo, al permitirme compararlo con otros. Al principio no poda creer que otros mundos hubieran existido jams. Todava albergo dudas. Puedo asomarme al pequeo ventanuco redondo, a un lado de mi habitacin, y contemplar el gran bosque y el ro que rodean la catedral, pero no puedo ver nada ms. De modo que mi experiencia de otros mundos est muy lejos de ser directa. No importa. Leo mucho, pero no soy un acadmico. Lo que me ocupa es la historia reciente, el ltimo apartado de esa hora germinal de la que hablaba el sacerdote. Desde lo metafsico a lo ntimamente personal. Soy pequeo, apenas tres pies de alto, pero puedo correr con rapidez a travs de casi todos los pasadizos secretos. Esto me permite observar si n llamar la atencin. Puede que sea el nico historiador de todo el sector. Otros que reclaman para s este oficio ignoran lo que est delante de sus ojos, pues buscan las verdades ltimas, o al menos las Grandes Perspectivas. Por eso, si prefers la historia donde el historiador no est implicado, buscadla en otros. Siendo objetivo, tanto como puedo, tengo mis temas favoritos... En la poca en la que mi historia comienza, los nios de carne y piedra buscaban an al Cristo de Piedra. Aquellos de nosotros nacidos de la unin de la piedra de santos y grgolas con las monjas desnudadas creamos que nuestra salvacin se encontraba en el gran clibe de piedra, quien haba venido a la vida con todas las dems estatuas. De menor importancia era la relacin secreta entr e la hija del obispo y un joven de piedra y carne. Tales relaciones estaban prohibidas inclus o entre los de carne pura. Y como esos dos amantes no estaban casados, su pecaminosa relacin me intrigaba. Su nombre era Constantia, y tena catorce aos, miembros esbeltos, el pelo oscuro y el pecho maduro. Sus ojos reflejaban la estulta suerte de la existencia divina, propia de las nias de tal edad. El nombre de l era Corvus, y tena quince aos. No recuerdo con exactitud sus rasgos, pero era lo suficientemente bello y diestro ; poda trepar por el andamio casi tan rpidamente como yo. Primero los espi mientras habl aban, durante uno de mis frecuentes pillajes en el depsito para robar otro libro. Se hallaba n entre las sombras, pero mis ojos son agudos.

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Hablaban quedamente y con desasosiego. Mi corazn sufri al verlos y al pensar en su tragedia, pues saba sin duda que Corvus no era de carne pura y que Constantia era la hija del mismsimo obispo. Imagin al viejo tirano aplicando el castigo acostumbrado a Corvus, por quebrar las reglas de los pisos y de la moralidad. Pero su hablar era de una dulzura tal que casi ocultaba el hedor a cerra do de la nave inferior. Has besado antes a un hombre? S. A quin? A mi hermano. Y a quin ms? su voz era cortante, pareca decir: matara a tu hermano. A un amigo llamado Jules. Dnde est se? Oh!, desapareci durante una expedicin para traer lea. Oh! y l la bes nuevamente. Soy un historiador, no un mirn, por lo que discretamente ocultar el florecer de su pasi n. Si Corvus hubiera tenido algo de sentido comn, habra celebrado su conquista y nunca habra vuelto. Pero estaba atrapado y continu vindola, a pesar de los riesgos. Eso significaba lealtad, amor, fidelidad, y era raro, y me fascin. Hoy he estado tomando el sol, ha sido un da hermoso, y he estado mirando por encima de los contrafuertes. La catedral semeja a un lagarto de vientre colgante, y los contrafuertes son sus patas. Hay algunas casas pequeas en la base de cada contrafuerte, donde asomaban los desages con cara de dragn por encima de los rboles (o de la ciudad, o de lo que quiera que sea que una vez estuvo debajo). Ahora las gent es viven all. No siempre fue as, hubo un tiempo en el que el sol estaba prohibido. A Co rvus y Constantia se les haba negado el sol desde la infancia, y por eso, incluso en los albor es de su juventud, estaban plidos y sucios por el humo de velas y palmatorias. La mayor cantid ad de sol que uno poda recibir era gracias a las expediciones para traer lea. Tras espiar uno de los encuentros clandestinos de los jvenes amantes, medit en un oscuro rincn durante una hora, y luego fui a visitar al Apstol Toms, un gigante de cobre. El era el nico con forma humana que viva en lo alto de la catedral. Portaba una regla donde estaba grabado su verdadero nombre, pues haba sido fundido por Viollet-le-Duc, el arquitecto que haba restaurado la catedral en tiempos pretritos. Conoca la catedral mejor que nadie y yo le admiraba enormemente. La mayora de los monstr uos lo dejaban en paz, por miedo, si no por otros motivos. Era enorme, negro como la noche, pero cubierto de xido verde, su rostro absorto en un eterno pensar. Se sentaba en su acostumbrado habitculo de madera cerca de la base del chapitel, no a los escasos veinte pies del lu gar en el que esto escribo, y meditaba sobre tiempos que ninguno de nosotros conoci nun ca. Tiempos de alegra y amor ya idos, aventuraran algunos, o sobre el peso que caa sobre l, diran otros, pues ahora que la catedral haba devenido en el centro de este mundo en caos. El fue el gigante que me eligi de entre la fea chusma, cuando me vio con el salterio. Me anim en mis esfuerzos por leer. Tus ojos brillan me dijo. Te mueves como si tuvieras una inteligencia despierta, y te mantienes limpio y seco. No eres vano como la s grgolas, tienes sustancia. Por amor a todos nosotros, sala y aprende los caminos de la catedral. Y as lo hice. Me mir cuando me aproximaba. Me se nt en una caja, a sus pies, y dije: Una hija de carne se ve con un hijo de piedra y carne. Encogi sus enormes hombros. As ocurrir en algunas ocasiones.

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As pues, no es pecado? Es algo tan monstruoso que sobrepasa el pecado y se vuelve necesidad dijo. Ocurrir ms frecuentemente as pase el tiempo. Estn enamorados, creo, o lo estarn y l asinti. El Otro y yo fuimos los nicos que nos abstuvi mos de fornicar la noche de Mortdieu dijo. Yo soy el nico capaz de juzgar, aparte del Otro aguard a que juzgara, pero suspir y me dio unas palmadas en el hombro. Y nunca juzgo, mi feo amigo. Cierto? Cierto contest. As que, djame solo con mi tristeza parpade. Y ojal consigan todava ms poder. El obispo de la catedral era un anciano. Se d eca que no era obispo antes de Mortdieu, sino un vagabundo que lleg durante el caos, antes de que el bosque tomara el lugar de la ciudad. l mismo se autoproclam la cabeza rectora de esta seccin del antiguo dominio de Dios, diciendo que as haba sido dispuesto para l. Era de corta estatura, entrado en carnes, con enormes y peludos brazos como las pinzas de una tenaza. Una vez mat a una grgola con el simple apretn de su puo, y las grgolas son seres duros, puesto que no tienen tripas como t (supongo) y como yo. El pelo que rodeaba su calva era blanco, espeso y enmaraado, y sus cejas se inclinaban hacia su nariz con maravillosa flexibilidad. Entraba en celo como los cerdos, coma abundantemente y defecaba lquido (lo s todo). Un hombre de su tiempo, si es que alguna vez hubo alguno. Suyo era el decreto por el que aquellos de carne impura deban ser apartados y aquellos otros que no tuvieran forma humana, matados en cuanto se les viera. Cuando volva de la cmara del gigante, vi que la nave inferior estaba alborotada. Haban descubierto a alguien subiendo por el andamio, y haban mandado tropas para derribarlo. Por supuesto, se trataba de Corvus. Yo era un escala dor ms gil que l y conoca las vigas mejor, por lo que, cuando se hall atrapado en un aparente callejn sin salida, fui yo quien le hice un gesto desde las sombras y le indiqu un agujero lo suficientemente holgado para que escapara. Lo atraves sin detenerse un segundo a darme las gracias, pero la etiqueta nunca me ha parecido importante. Atraves el muro de pi edra por un nicho del tamao de unos pocos palmos, y rept hasta el fondo, para ver qu ms suceda. La excitacin era inusual. Corri el rumor de que una figura haba sido vista con una joven, pero el gento no saba quin era. Hombres y mujeres entremezclados en la humeante luz, entre las hileras de chozas, hablaban alegremente. Las castraciones y ejecuci ones eran de las pocas diversiones que haba por entonces. Yo tambin las apreciaba, pero apreciaba ms an a las potenciales vctimas de ahora, y esto me preocupaba. La inquietud y el inters hicieron aflorar lo mejor de m. Me deslic por un agujero sin reparar y ca a un lado del callejn, entre el muro exterior y las chozas. Un grupo de sucios crios me descubri. Ah est! aullaron. No ha huido! Las enmascaradas tropas del obispo pueden pasar libremente por todos los niveles. Casi estaba acorralado, y cuando intent una ruta de escape, me esperaron en un lugar estratgico de la escalera, de la cual haba de subir su siguiente tramo hasta arriba, y me forzaron a retroceder. Me enorgulleca de conocer la catedra l desde el stano a los cimientos, pero entonces ca de mala manera y llegu a un tnel que nunca antes haba visto. Conduca hacia abajo, hacia un ancho muro de los cimientos. Es taba a salvo, por el momento, pero temeroso de que tal vez encontraran mi despensa de comi da y envenenaran mis recipientes de agua. Aun as, nada poda hacerse hasta que se fueran, por lo que decid pasar esas angustiosas horas explorando el tnel. La catedral es una fuente de continuas sorp resas. Ahora comprendo que no conoca ni la mitad de lo que ofreca. Siempre hay nuevos cami nos para ir de ac para all (algunos creados, lo sospecho, cuando nadie mira) y algunas veces, incluso, nuevos lugares que descubrir.

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Mientras las tropas husmeaban desde arriba en el agujero, cerca de la escalera, donde slo un nio de dos o tres aos podra entrar, segu un tr amo de toscos escalones tallados en la piedra. El agua y el limo hacan el pasaje resbaladizo y dificultoso. Por un momento, me encontr en una tiniebla ms profunda de lo que nunca hab a sospechado ver, una oscuridad ms profunda que lo que la mera ausencia de luz expli cara. Luego, abajo, vi un tenue resplandor amarillento. Con ms cautela, aminor el paso y continu en silencio. Tras una roosa y rudimentaria puerta metlica, puse mi pie en una estancia iluminada. Despeda olor a piedra desmoronndose, un penetrante aroma a agua mineral, a limo, y al hedor de una grgola muerta. La bestia, muerta haca varios meses, estaba tumbada en el suelo de una estrecha cmara, pero todava apestaba. Ya he mencionado antes que las grgolas son muy difciles de matar, y sta haba sido asesinada. Tres velas recin encendidas se encontraban en hornacinas alrededor de la cmara, titilando a cansa de una lige ra corriente proveniente de arriba. A pesar de mis temores, cruc el suelo de piedra, tom una vela e inspeccion la siguiente seccin del tnel. Descend durante una docena de pasos, y acab ante otra puerta metlica. All fue donde detect un olor que nunca antes haba experimentado, el olor de la ms pura de las piedras, algo as como un raro jade o una piedra virgen. Un sentimiento tal de ligereza se me subi a la cabeza que casi me ech a rer, pero era demasiado precavido para ello. Tir de la puerta y un soplo del aire ms fresco y dulce me recibi, como el soplo de la tumba de un santo, cuyo cuerpo no slo no se corrompe, sino que milagrosamente aleja y expulsa la corrupcin a los stanos de la nada. Mi pico se abri de asombro. La luz de la vela se proyect, a travs de la oscuridad, contra una figura que en un princi pio tom por un nio. Pero pronto cambi de opinin. La figura tena varias edades al mismo tiempo. Parpade y se convirti en un hombre de unos treinta aos, bien formado, con una a lta frente y elegantes manos, plido como el hielo. Sus ojos miraban el muro que haba detr s de m. Hice una reverencia sobre una rodilla y toqu el suelo con mi frente, de la mejor manera que una fra piedra puede hacer, con las puntas de mis medias alas temblando. Perdonadme, Alegra del Deseo del Hombre dije. Perdonadme haba llegado por casualidad al lugar oculto del Cristo de Piedra. Ests perdonado dijo cansinamente, tenas que venir tarde o temprano. Mejor ahora que ms tarde, cuando... tembl Su voz y sacudi Su cabeza. Era muy delgado, envuelto en un ropaje gris que todava mostraba los desperf ectos de siglos a la intemperie. Por qu viniste? Para escapar de las tropas del obispo dije. S asinti. El obispo. Cunto tiempo llevo aqu? Desde antes de que yo naciera, Seor, sesenta o setenta aos era delgado, casi etreo, una figura que yo haba imaginado como un rudo carpintero. Baj la voz e implor. Qu puedo hacer por Vos, mi Seor? Vete. No podra vivir con tal secreto dije. Vos sois la salvacin. Vos podis vencer al obispo y reunir todos los niveles. No soy ni un general ni un soldado. Por favor, vete y no digas nada. De pronto escuch una respiracin detrs de m, luego el silbido de un arma. Salt a un lado, y mis plumas se erizaron cuando la espada de piedra baj y choc contra el suelo, a mi lado. El Cristo elev Su mano. Todava espantado, vi a una bestia muy parecida a m. Me devolvi la mirada con ira, refrenada por el poder de Su mano. Debera haber sido ms cauto; algo tena que haber matado a la grgola y mantenido las velas encendidas. Pero Seor la bestia habl provo cando un eco. Se lo contar a todos. No dijo el Cristo. No se lo dir a nadie me mir en parte a m, en parte a travs de m y dijo: Vete, vete.

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Tnel arriba, hacia la oscuridad anaranjada de la catedral, llorando, gate y me deslic como una serpiente. No pude siquiera ir a encontrarm e con el gigante. Me haban silenciado tan eficazmente como si me hubieran cortado la garganta. A la maana siguiente, mir desde la sombra esquina del andamio cmo la multitud se reuna alrededor de un hombre solitario, vestido co n una sucia tela de saco. Lo haba visto antes; su nombre era Psalo, y estaba vivo como ejemplo de la benevolencia del obispo. Era un gesto simblico, la mayora lo tena por medio loco. Pero, aun as, lo escuch, y sent que sus pala bras provocaban una fuerte respuesta en m. Peda al obispo y a sus hombres que permitieran en trar la luz en la catedral, quitando las telas enceradas que cubran las ventanas. Haban hablado sobre esto antes, y el obispo haba contestado con su acostumbrado discurso; que la luz acarreara ms caos, pues la mente humana era, en el presente, una sentina de espejismos. Cualquier estmulo acabara con la seguridad que los habitantes de la catedral posean. En esa poca no sent ningn placer viendo crecer el amor entre Constantia y Corvus. Se volvan menos cuidadosos, su conversacin era ms osada. Debemos anunciar nuestro matrimonio dijo Corvus. Nunca lo permitirn. Te... cortarn. Soy veloz. Nunca me atraparn. La iglesia necesita caudillos, revolucionarios valientes. Si nadie rompe con la tradicin, todos seguiremos sufriendo. Temo por tu vida, y por la ma. Mi padre me expulsar del rebao como a un cordero infectado. Tu padre no es un pastor. Es mi padre dijo Constantia, con los ojos bien abiertos, frunciendo la boca con fuerza. Me sent con el pico entre las garras, los ojos entreabiertos, capaz de adivinar burlonamente cualquiera de sus frases antes de que las pr onunciaran. Amor inmortal..., esperanza para un desolador futuro... Estupideces malolientes! Hab a ledo sobre eso antes, en el botn de novelas romnticas que encontr en la papelera de una monja. Tan pronto como relacion ambas cosas, me di cuenta de la intemporal banalidad y de la futilidad de lo que vea. Y cuando compar esa chchara con la infinita tr isteza del Cristo de Piedra, me convert de inocente en cnico. La transformacin me mare dejando un resto de noble emocin, pero el futuro pareca evidente. Corvus sera atra pado y ejecutado. Si no hubiera sido por m, ya habra sido castrado, si no muerto. Constantia llo rara, se envenenara, los trovadores cantaran su historia (esas mismas gargantas huecas que celeb raran la muerte de su amado). Quizs yo mismo escribira al respecto (incluso entonces ya estaba pensando en una crnica) y tal vez, finalmente, seguira su camino, sucumbiendo al pecado del aburrimiento. Durante la noche, todo se volvi ms incierto. Resultaba sencillo mirar al oscuro muro y permitir que los sueos se manifestaran. En el p asado, o as lo deduje de los libros, los sueos no podan tomar forma ms all del soar o de una breve fantasa. En demasiadas ocasiones tuve que luchar con los entes que mis sueos dieron a luz, volando desde las paredes, de pronto libres y hambrientos. As las gentes a menudo sucumban devoradas por sus propias pesadillas. Esa noche, con las visiones del Cristo de Pied ra an en mi cabeza, so sobre hombres sagrados, ngeles y santos. Me desp ert de pronto, por la costum bre, y uno de ellos an permaneca all. A los otros los vi vagamente, volando fuera del redondo ventanuco, donde susurraban y hacan planes para subir al cielo. La aparicin que an estaba all era una sombra negra en el rincn. Su respiracin era ronca. Soy Pedro dijo, tambin llamado Simn. Soy la Piedra de la Iglesia, y se dice que los papas son los herederos de mi tarea. Yo tambin soy piedra dije, al menos en parte.

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As sea, pues eres el heredero de mi tarea. Sigue y convirtete en papa. No adores al Cristo de Piedra, porque un Cristo es bueno en tanto que acta, y si no acta, entonces no hay salvacin en El. La sombra se acerc para darme una palmadita en la cabeza, y vi sus ojos agrandarse mientras adivinaba mi forma. Murmur ciertas f rmulas para despedir a los demonios y vol por la ventana, para reunirse con sus compaeros. Imagin que si tal cuestin fuera de hecho lleva da al consejo, se decidira bajo ley que la bendicin otorgada por una pers ona soada no obligaba a nada. No me import. Este fue el mejor consejo que nadie, desde que el gigante me dijo que leyera y aprendiera, me haba ofrecido. Pero para ser papa se ha de tener una jerarqua de sirvientes, a fin de que cumplan las rdenes que uno imparte. Las rocas ms grandes no se mueven solas. Por lo que, henchido de poder, decid aparecer en la nave superi or y anunciarme a m mismo a las gentes. Requiri un gran coraje presentarse a la luz de l da, sin manto, y caminar por la superficie del andamio, en el segundo nivel, en medio de los corros de vendedores que disponan el mercado diario. Algunos reaccionaron con el acostumbrado prejuicio e intentaron golpearme o ridiculizarme. Mi pico los desanim a ello. Sub a una alta hornacina, y me situ dentro del crculo de luz de una dbil lmpara, aclar mi garganta y me present. Bajo una lluvia de pomelos podridos y restos de verduras, les dije quin era y la visin que haba tenido. Enjoyado con goterones de basura, a los pocos minutos baj de un salto, y vol hacia la entrada de un tnel demasiado pequeo para la mayora de los hombres. Algunos chicos me siguieron, y uno de ellos perdi un dedo mientras intentab a cortarme con el fragmento de un cristal coloreado. Una revelacin abierta no tena valor. Hay distintos niveles de prejuicio y yo estaba en el ms bajo de cualquier clasificacin posible. Mi nueva estrategia consisti en encontrar al guna forma de agitar la catedral, de arriba abajo. Incluso aquellos ms cargados de prejui cios, cuando se los reduce a chusma, pueden ser dominados por la presencia de alguien obviamente disciplinado y capaz. Pas dos das enteros recorriendo el interior de los muros. Deba de existir un Callo bsico en tan frgil estructura como era la iglesia, y a pesar de que no contemplaba su completa destruccin, quera provocar algo espectacular, inevitable. Mientras pensaba, colgado del fondo del se gundo andamio, sobre la comunidad de carne pura, la voz gravemente profunda del obispo ruga sobre el alboroto de la multitud. Abr los ojos y mir hacia abajo. Las tropas enmascar adas sostenan a una figura arrodillada, y el obispo estaba recitando sobre su cabeza. Sabed todos los que ahora me os que este joven demonio de carne y piedra... Corvus, me dije a m mismo, finalmente cap turado. Cerr slo un ojo, pues el otro se neg a perderse la escena. ... ha violado todo lo que consideramos sagrado y debe expiar sus crmenes en este mismo lugar, maana a esta hora. Kronos! Marca el giro de la rueda! el electo Kronos, un huesudo viejo con un sucio y grisceo pelo que le llegaba hasta las nalgas, tom un pedazo de carbn y marc una X en el borde de la corona, tras la cual la rueda silbaba y atronaba con su giro. La multitud se entusiasm. Vi a Psalo empujando entre la gente. Qu crimen? grit. Nombra tal crimen! Violacin del nivel inferiordeclar el jefe de la tropa enmascarada. Eso slo merece unos azotes y que lo esco lten de nuevo hacia arriba dijo Paslo. Detecto otro crimen ms siniestro en este caso. Cul es? El obispo mir despectivamente a Psalo, con frialdad. Ha intentado violar a mi hija Constantia.

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Psalo nada pudo contestar a esto. El castigo era la castracin y la muerte. Todos los humanos puros aceptaban tales leyes. No haba lugar al recurso. Cavil mientras Corvus era conducido a un calabozo. El futuro que deseaba en aquel momento me sorprendi por su claridad. Quera esa parte de mi herencia que se me haba negado, estar en paz conmigo mismo, rodeado de aquellos que me aceptaran, de aquellos no mejores que yo. A su tiempo, ocurrira lo que dijo el gigante. Pero lo vera yo alguna vez? Lo que Corvus, en su propia y lujuriosa manera, trat aba de hacer, era igualar todos los niveles, llevar la piedra a la carne, hasta que nadie pudiera distinguirlas. Bueno, mis planes ms all de aquel momento era muy confusos. Eran menos planes que sentimientos brillando, imaginando la felicidad y a los nios jugando en los bosques y los campos ms all de la isla, mientras las labores se hacan felizmente, bajo la mirada del Hijo de Dios. Mis nios jugando en el bosque. Un d estello de la verdad me vino en ese momento. Quise ser Corvus amando a Constantia. As pues, tena dos tareas, que podran aunarse si era lo suficientemente listo. Tena que distraer al obispo y a sus tropas, y tena que rescatar a Corvus, mi compaero revolucionario. Pas la noche en mi habitacin, en una febril miseria. Al amanecer fui a ver al gigante y a pedirle consejo. Perdemos nuestro tiempo si queremos meter el sentido comn en sus cabezas. Pero no tenemos mejor vocacin que perder nuestro tiempo, no es as? Qu haremos? Iluminarles. Son ladrillos! golpe mi garra contra el suelo. Trata de iluminar a ladrillos! El me sonri con su estrecha y triste sonrisa. Ilumnalos dijo. Dej iracundo la cmara del gigante. No tena acceso a la gran rueda del tiempo, por lo que no poda saber cundo tendra lugar la ejecucin. Pero supuse, por las llamadas de mi ruidoso estmago, que sera al comienzo del atardecer. Viaj de un lado de la nave al otro y tambin al transepto. Casi me quedo sin fuerzas. Luego, atravesando el vaco pasillo, tom una pieza de cristal coloreado y la examin, confuso. Muchos de los chicos, de todos los niveles, llevaban esos trozos consigo y las chicas los empleaban como joyas, en contra de los deseos de los mayores, pues sostenan que llevar objetos brilla ntes alimentaba ms bestias en la mente. Dnde los conseguan? En uno de los libros que haca aos haba hojeado, haba visto imgenes brillantemente coloreadas de los ventanales de la catedral. Ilumnalos, haba dicho el gigante. La peticin de Psalo para permitir que la luz entrara en la catedral me vino a la mente. A lo largo del vrtice de la catedral, en un t nel que la recorra completamente, encontr los lazos que sostenan las poleas de las telas que ocultaban las vidrieras. Las ms adecuadas, decid, seran esas enormes que haba en los transeptos sur y norte. Hice un diagrama en el polvo, tratando de saber en qu estacin estbamos y de dnde llegara la luz solar, todo pura especulacin, pero en es e momento estaba siendo transportado por la fiebre de la audacia. Todas las vidrieras deban ser despejadas. No pude decidir cul sera la mejor. Para el comienzo de la tarde, ya estaba prep arado, justo tras la sexta oracin, en la nave superior. Haba cortado los principales cordajes y debilitado los amarres al golpearlos con un pico que haba robado en el armero del obispo. Anduve a lo largo de una alta cornisa, tom una nervadura casi vertical que recorra el muro, hacia el piso inferior, y aguard. Constantia estaba contemplando la caja especi al de ejecuciones del obispo desde un balcn de madera. Mostraba en su rostro una expr esin entre aterrada y fascinada. Corvus se encontraba junto a los bancos, al otro lado de la nave, justo en el centro, con sus verdugos, tres hombres y una mujer.

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Yo conoca el procedimiento. La vieja lo castrara y los hombres le cortaran la cabeza. Estaba vestido con el hbito ro jo de los condenados, a fin de oc ultar la sangre. La excitacin de la sangre entre los ms impresionables er a lo ltimo que el obispo deseaba. Las tropas aguardaban alrededor del banco, para purificar el rea con agua perfumada. No tena mucho tiempo. Podra llevar minutos que el sistema de cordajes y poleas se moviera y los lienzos comenzaran a caer. Fui a mi puesto y cort los nudos restantes. Luego, cuando la catedral se llen con un resonante cruji do, sub por la nervadura hasta mi puesto de vigilancia. Los lienzos tardaron tres minutos en caer. Vi a Corvus mirar hacia arriba, sus ojos brillando. El obispo estaba con su hija en el balcn. La empuj hacia las sombras. Dos minutos ms tarde, los lienzos cayeron sobre el andamio superior con un ruido siniestro. Su peso era excesivo para los remates de la estruct ura, y sta se derrumb, permitie ndo a la tela caer en cascada, hasta muchos metros ms abajo. Al principi o, la iluminacin era tenue y azulada, filtrada quizs por una nube pasajera. Luego, de un extremo al otro de la catedral, el fulgor de la luz arroj mi mundo humeante a la claridad. La gl oria de miles de piezas de cristal coloreado, escondidas durante dcadas y apenas tocadas por lo s vndalos infantiles, descendi sobre los niveles superiores e inferiores al mismo tiem po. El grito de la multitud estuvo a punto de arrancarme de mi puesto. Me deslic rpidament e al nivel inferior y me escond, temeroso de lo que haba hecho. Era ms que la luz solar. Como el brotar de dos flores, una ms brillante que la otra, las luces de las vidrieras del transepto dejaron boquiabiertos a quienes las contemplaban. Los ojos acostumbrados a la oscuridad anaran jada, al humo, la neblina y la sombra, no podan mirar semejante gloria sin sufrir un radical efecto. Cubr mi rostro y trat de encontrar un escape adecuado. Pero el gento creca. Mientras la luz brillaba y ms rostros se dirigan hacia ella, como girasoles, el resplandor trastorn a ciertas ge ntes. De sus mentes se vertieron contenidos demasiado extraordinarios como para ser catalogados con precisin. Los monstruos, sin embargo, no eran violentos, y la mayora de las visiones no eran horribles. Las naves inferior y superior brillaron con gl orias reflejas, figuras de ensueo y nios con vestidos de luz jugando. Santos y prodigios surg ieron por doquier. Un millar de jvenes recin creados se acuclillaron en el brillante suelo y comenzaron a contar maravillas, acerca de nuevas ciudades en el este, y de los tiempos en las que stas haban existido. Payasos vestidos de fuego entretenan a la gente en las casetas del mercado. Animales desconocidos en la catedral jugueteaban entre las viviendas, ofr eciendo amigables consejos. Objetos abstractos, bolas dentro de redes de oro y cintas de seda, cantaban y flotaban alrededor de los accesos superiores. La catedral se convirti en un gr an navo llevando a bordo todos los brillantes sueos creados por sus ciudadanos. Lentamente, desde la nave inferior, las gentes de carne pura escalaban el andamio y caminaban hacia la nave superior, para ver lo que no vean desde abajo. Vi a las tropas enmascaradas del obispo arrastrando su miseri a por los estrechos escalones. Constantia caminaba detrs, tropezando, sus ojos cegados por la nueva claridad. Todos trataban de cerrar los ojos, pe ro nadie lo logr por mucho tiempo. Llor. Casi ciego por las lgrimas, me dirig a un sitio ms alto todava, y mir a las multitudes exaltadas. Vi a Corvus, sus manos atadas con cuerdas, conducido por la vieja. Constantia lo vio tambin, y se miraron como extraos, luego se cogieron de las manos lo mejor que pudieron. Ella tom prestado un cuchillo de uno de los soldados de su padre y cort las ataduras. Alrededor suyo, los ms brillantes de entre todos los sueos comenzaron a girar; blanco puro, rojo sangre y verde mar, fundindo se con las visiones de todos los nios que ellos daran a luz inocentemente.

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Les di unas pocas horas hasta que recuperasen el juicio, hasta que yo mismo lo recuperara tambin. Luego me elev sobre el abandonado p odio del obispo y grit sobre las cabezas de los del nivel inferior. Ha llegado el momento! grit. Debemos unirnos, debemos unirnos! Al principio me ignoraron. Tena suficiente elocuencia, pero su excitacin era todava demasiado grande. Por lo tanto, esper un poco, comenc a hablar de nuevo y me gritaron para acallarme. Monstruo! y me sacaron de all. Me deslic por los escalones de piedra, encontr el estrecho agujero y me escond all, hundiendo mi pico entre las alas, preguntndome qu haba salido mal. Sorprendentemente me llev mucho tiempo darme cuenta de que, en mi ca so, era menos el estigma de piedra que la fealdad de mi forma lo que haba acab ado con mi esfuerzo por el liderato. Sin embargo, haba abierto el camino para el Cristo de Piedra. Sin duda, me dije a m mismo, ahora El podra ocupar su lugar. De modo que me deslic a travs del largo tnel hasta que llegu a la escondida cmara de iluminaci n amarillenta. Todo estaba tranquilo all. Primero me encontr con el monstruo de pied ra, que me mir suspicazmente con sus grises ojos relampagueando. Has vuelto me dijo. Abrumado por su mal humor, asent sonriendo y le ped que me llevara ante el Cristo. Duerme. Novedades importantes. Qu? Buenas nuevas. Entonces, dmelas. Slo l las puede escuchar. Del otro lado del iluminado rincn, vino el Cr isto, que pareca mucho ms viejo ahora. De qu se trata? pregunt. He preparado Vuestro camino dije. Simn, llamado Pedro, me elijo que yo era el heredero de su legado, y que deba precederos. El Cristo de Piedra sacudi su cabeza. Crees que soy la fuente de donde manan todas las bendiciones? asent dubitativo. Qu has hecho all fuera? Dejar que entre la luz dije. Sacudi su cabeza lentamente. Pareces una criatura lo suficientemente sabia. Sabes acerca de Mortdieu. S. Entonces deberas saber que si apenas tengo el poder suficiente para mantenerme a m mismo, para sanarme, mucho menos para pastorear a los de ah fuera hizo un gesto perdido, ms all de las paredes. Mi propia fuen te se ha secado dijo El con dolor. Estoy viviendo de reservas, y no son muy abundantes. Quiere que te vayas y dejes de molestarnos explic el monstruo. Tienen la luz all fuera dijo el Cristo. Jugarn con ella por un tiempo, se cansarn y volvern a lo que tenan antes. Hay algn lugar para ti en todo eso? Pens brevemente. No lo hay dije. Soy demasiado feo. T, demasiado feo y Yo, demasiado famoso dijo. Tendra que salir entre ellos, annimamente, y esto es ciertamente imposible. No, djalos solos un rato. Me harn volver otra vez, quizs, o mejor todava, olvdate de M. De nosotros. No tenemos lugar entre ellos me qued perplejo. Me sent de golpe sobre el suelo de piedra, y el Cristo me dio unos golpecitos en la cabeza, mientras se iba. Vuel ve a tu escondrijo, vive lo mejor que puedas

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dijo. Nuestro tiempo se ha acabado me di la vuelta para marcharme. Cuando alcanc el agujero, o detrs su voz, dicindome: Juegas al bridge? Si lo haces, encuentra a otro. Necesitamos cuatro para la partida. Escal hasta la hendidura, por medio de los muros, y a lo largo de los arcos, hacia la fiesta. No slo no iba a ser papa, incluso tras ser elegido por el propio San Pedro!, sino que no poda convencer a alguien mucho ms cualifica do que yo para asumir el liderazgo. Supongo que es el sino del estudiante eterno volver al maestro cuando todo falla. Volv al gigante de cobre. Estaba perdido en sus meditaciones. Alrededor de sus pies, haba pedazos de papel diseminados con dibujos detalla dos de partes de la catedral. Esper pacientemente hasta que me vio. Se volvi haci a m, la barbilla apoyada en una mano, y me mir. Por qu esa tristeza? Sacud la cabeza. Slo l poda leer mis rasgos y percibir mi humor. Seguiste mi consejo all abajo? He escuchado un estruendo. Mea mxima culpa dije. Y... ? Lentamente, dubitativo, desgran mi relato, concluyendo con la negativa del Cristo de Piedra. El gigante escuch atentamente, sin interrumpirme. Cuando acab, se levant sobrepasndome y seal con su regla a travs de un ventanal abierto. Ves aquello de all? pregunt y traz un arco con la regla, ms all de los bosques de la isla, hacia el lejano horizonte verde. Cont est que s y esper a que continuara. Pareci perderse de nuevo en sus cavilaciones. Hubo un tiempo en el que all, donde ahora crecen los rboles, haba una ciudad dijo los artistas venan por millares y las rameras y los filsofos y los acadmicos. Y cuando Dios muri todos esos acadmicos y rameras y artistas no pudieron preservar el tejido del mundo. Cmo esperas que nosotros tengamos xito? Nosotros? No deberan las esperanzas determinar si uno ha de obrar o no? dije. No es as? El gigante sonri y me dio unos golpecitos en la cabeza con la regla. Quizs nos ha sido revelada una seal, y simplemente hemos de aprender cmo interpretarla correctamente. Sonre para mostrar mi confusin. Quizs Mortdieu es realmente una seal de que hemos abandonado la guardera. Debemos buscar nuestros alimentos, rehacer el mundo sin ayuda. Qu te parece? Me encontraba demasiado agotado para juzgar el valor de lo que deca, pero no s de ninguna ocasin en la que el gigante estuviera errado. De acuerdo. Lo concedo. Entonces? El Cristo de Piedra dice que su energa est agotndose. Si Dios nos libera de los viejos caminos, no podemos esperar que Su Hijo nos siga dando de mamar, no es as? No... Se agach cerca de m, su cara radiante. Me he preguntado quin lo podra sustituir realmente. Es obvio que ambos no podemos hacerlo. Por tanto, pequeo, cul es la siguiente eleccin? La ma? pregunt humildemente. El gi gante me mir misericordiosamente. No dijo tras un momento. Yo soy la siguiente eleccin. Hemos madurado! ejecut un pequeo baile, dejndome con el pico completamente abierto, y agarr las puntas de mis medias alas y me levant. Ponte derecho. Cuntame ms. Sobre qu? Dime qu pasa ah abajo, y cuntame todo lo que sepas. intento comprender a qu te refieres protest temblando.

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Tardo como la piedra! y rindose, se dobl sobre m. Luego la risa desapareci e intent parecer serio. Es una grave responsab ilidad. Todos nosotros debemos recrear ahora el mundo. Todos nosotros debemos coordinar nuest ros pensamientos, nuestros sueos. El caos no lo har. Qu oportunidad pa ra convertirnos en los arquitectos de un universo entero! agit la regla hacia el techo. Construir los propios cielos! El mundo del pasado era un lugar de aprendizaje, lleno de reglas duras y restrictivas. Ahora se nos ha dicho que estamos preparados para dejarlo atrs y para ir hacia algo ms maduro. Te ense algo de las reglas de la arquitectura, quiero decir, de la esttica? La necesidad de la armona, de la interaccin, de la utilidad, de la belleza? Un poco dije. Bien. No creo que construir un universo nuevo requiera mejores reglas. Sin duda necesitaremos experimentar y quizs uno o ms de nuestros geniales chapiteles se caer. Pero ahora trabajamos para nosotros mismos, para nu estra propia gloria, y para mayor gloria del Dios que nos cre! No es as, mi feo amigo? Como muchas otras historias, la ma debe comenzar con lo pequeo, con lo visto de cerca, y abrirse luego hacia lo ms grande. Pero a dife rencia de otros histor iadores, no dispongo del lujo del tiempo. Desde luego que mi historia no ha concluido an. Pronto, legiones de Viollet-le-Duc comenzar an su campaa. Muchos han sido formados bastante bien, rescatados del fondo, llevados a lo alto, instruidos como yo lo fui. Ms tarde, comenzaremos a devolverlos, uno a uno. Enseo de vez en cuando, escribo de v ez en cuando, observo todo el tiempo. El siguiente paso ser el mayor. No tengo idea de cmo lo daremos. Pero, como dice el gigante: Hace tiempo que el tejado se ha derrumbado. Ahora debemos levantarlo de nuevo, reforzarlo, reparar sus vigas en ese momento sonre a sus discpulos. No slo repararlo. Reemplazarlo! Ahora nosotros somos las vigas. Carne y piedra se convierten en algo mucho ms fuerte. Ah, pero entonces, algn simple levanta la mano y pregunta: Qu pasa si nuestros brazos se cansan de sostener el ciclo? Nuestra labor, ya lo veis, no acabar pronto.

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E N T R E V I S T A Greg Bear sobre Fundacin y Caos (Tomado de http:// www.archivodenessus.com /) Greg Bear nos habla de su ltima novela publicada en Espaa (segundo volumen de la nueva triloga de la Fundacin) y del proceso de escribir en colaboracin con otro dos grandes escritores de ciencia ficcin. Nacido en San Diego, California, el 20 de agosto de 1951, en Espaa es especialmente conocido por Msica en la sangre y la serie compuesta por Eon Eternidad y Legado En 1994 gan el premio Nebula por Marte se mueve Por qu escribir una continuacin (y en este caso una continuacin de una obra que va antes) de una de las sagas ms famosas de la ciencia ficcin? Los Herederos de Asimov hicieron una oferta muy generosa, para permitir que algunos de los hijos de Asimov entrasen en la mansin familiar y moviesen un poco los muebles, redecorar... una actividad muy peligrosa y sobre la que yo senta muchos reparos. Pero me atraa la idea de trabajar con Brin y Benford -somos muy buenos amigosy la tentacin de escribir sobre Trantor y Daneel simplemente fue demasiado grande! El proyecto result ser muy agradable y ha tenido mucho xito, a juzgar por los comentarios de los lectores. ( Fundacin y Caos incluso apareci en una tira dominical reciente de Funky Winkerbean junto con su serio autor!). Cmo describira la nueva triloga para un lector de la serie original de Asimov? La nueva triloga sigue desarrollando algunas de las cuestiones claves de Asimov sobre el libre albedro y la forma de una sociedad matemticamente predecible. Isaac realmente desarrollaba un dilogo que haba comenzado originalmente con Jack Williamson, en "Con los brazos cruzados", donde los robots son para la humanidad asfixiantes cuidadores. Las maquinaciones de Daneel en la historia humana resultan an ms provocativas y crticas en nuestra triloga! Y la naturaleza del libre albedro es siempre fascinante ya sea como individuos o como especie. David Brin quera explorar por qu el universo de Asimov carece casi por completo de otras civilizaciones inteligentes, y Gregory Benford quera introducir inteligencias artificiales y no materiales, "virus" por llamarlos de alguna forma que ocupasen los ordenadores trantorianos. Creo que el paso entre novelas se realiz muy bien. Por qu ese periodo, la vida y milagros de Hari Seldon?

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David y Gregory escogieron ese periodo, pero por m estuvo bien, ya que una de mis partes favoritas de la triloga original es la primera historia, y pude situar mi novela durante y alrededor del juicio de Hari. Cmo se decidi el orden en el que se iba a escribir? Tres autores escribiendo una triloga a un libro cada uno debe de reque rir mucha comunicacin y acuerdos, cmo se resolvi ese problema? De forma muy fcil: Gregory escribi su libro primero, yo lo le y escrib el mo y David ley los dos y escribi el suyo! Pe ro la preparacin del argumento tuvo otro orden: Gregory y David crearon juntos el ar gumentos, y yo lo hice al final, haciendo que David encajase algunos de mis temas y personajes en su trama. Fue difcil emplear material de Asimov y del libro anterior (como los personajes de Voltaire y Juana de Arco)? Le dej algunas sorpresas a David Brin? Todos dejamos detalles difciles para los dems. Poda entender el tratamiento de Gregory de Voltaire y Juana de Arco, pero quera convertirlos en personajes subsidiarios al tema mayor del control que Daneel s obre la historia humana. Evidentemente, para Juana, Daneel es una especie de ngel protector. Para Voltaire, Daneel es una abominacin de control tirnico. Cmo es escribir el libro "de en medio" en una triloga con otros dos grandes autores de ciencia ficcin? Nos llevamos asombrosamente bien, quiz porque crecimos j untos! Por tanto, las disputas fueron mnimas; en su mayora asun tos de ajustar las tramas para crear un todo coherente. El "tono" de Fundacin y Caos parece ser m s dramtico y aventurero, mientras que los otros dos libros parecen ms "juguetones" e irnicos con respecto al material. Fue una decisin consciente, dar una tono ms ligero al primer y ltimo libro, o simplemente refleja su aproximacin a la obra de Asimov? Descubr que la voz original de Asimov me era natural, casi como si tuviese todo el tiempo a Asimov sentado en el hombre, susurrndome al odio. Nos llevamos muy bien, y no lo digo en un sentido sobrenatur al. Siempre he disfrutado de la voz y la personalidad de Asimov, y quera descubrir desde dentro, por decirlo as, qu haca que esa voz fuese tan amistosa y accesible. Al releer su ficcin pude crear en mi mente una especie de figura Isaac que me ayudase, y juntos colaboramos en el libro. Fue una experiencia memorable. Algo ms personal, cul destacara como su mejor obra hasta la fecha? Una pregunta difcil! Dar la respuesta de Orson Welles: en la que estoy trabajando ahora! (ms bien en un par de meses). En realidad, tambin estoy muy contento de cmo sali Darwin's Radio y, a partir del prximo a o, escribir una continuacin llamada Darwin's Children Darwin's Radio ha sido recibida con gr an xito de crtica y pblico. Cmo la describira para un lector potencial?

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Es una novela sobre la paternidad... en lo que a especies se refiere. Nunca hemos visto como una especie daba lugar a otra... y hoy, la biologa est sufriendo una revolucin maravillosamente vibrante que hace que alguna de las ideas exploradas en Darwin's Radio apareciesen posteriormente en artculos cientficos. La reaccin de los expertos y de los lectores ha sido muy buena, lo que es muy gratificante!

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Qu es Fundacin y Caos? por Xavier Riesco Riquelme La segunda parte de la nueva triloga de la Fundacin. Esta vez le toca el turno a Greg Bear de meter la pluma en el universo creado por Asimov, despus de El temor de la Fundacin de Gregory Benford. Comparada con los fuegos de artificio de la mencionada primera novela de la serie, Fundacin y caos parece a primera vista bastante ms aburrida, pero la gracia de esta novela est en la sutilidad con que juega con las premisas del universo asimoviano para contar otra aventura del -ahoravenerable en su senectud Hari Seldon. Har Seldon se prepara para enfrentarse a un juicio por traicin ante la comisin de Seguridad Pblica, organismo encargado de velar por los intereses de la comunidad. El grado de intranquilidad de Seldon es bastante bajo: los resultados de este juicio han sido previstos por Seldon usando sus ecuaciones psicohistricas (as como el lector sabe que Seldon no es condenado porque la Fundacin es un hecho inamovible del universo narrativo en el que se desarrolla esta historia). Sin embargo, hay factores que las ecuaciones de Seldon no pueden integrar. Uno de ellos es precisamente el que va a ser el motor de esta novela. Si Benford nos presentaba autmatas, extraterrestres y a Juana de Arco y Voltaire, Bear coge un hecho importante en el futuro de la Fundacin para moldear la historia: los poderes mentales que darn origen al Mulo, amenaza imprevista y casi fatal para la Primera Fundacin. sta es la historia -entre otras cosasde los primeros psquicos humanos en el universo de la Fundacin y de cmo servirn a los planes del inefable R. Daneel Olivaw; mientras Seldon empieza a comprender las limitaciones de su psicohistoria frente a fenmenos impredecibles como stos. Pero an hay ms. Si Benford nos presentaba entidades memticas que vivan en el sistema informtico de Trantor, inteligencias artificiales ni humanas ni robticas que claman venganza contra un antiguo crimen robtico, Bear nos sorprende con una revisin de la historia robtica oficial del universo segn la cuenta Daneel. Empiezan a aparecer diferentes facciones de robots, sectas en el ms estricto sentido religioso, cuyas diferencias radican en las interpretaciones que hagan de las Tres Leyes de la Robtica o en la adopcin de la Ley Cero. As Calvinistas -adherentes de las tres leyes sin modificar, seguidores de Susan Calvinllevan batallando durante milenios en una guerra civil mecnica contra los Giskardianos (por R. Giskard, primer robot con facultades psquicas de la historia) de Daneel. La irona de la situacin es deliciosa: una guerra de religin entre robots donde los Calvinistas -pese al nombreson el equivalente de los Catlicos frente a la reforma Protestante de Daneel (cuya faccin es la dominante en la galaxia). Y para acabar de rizar el rizo, la presencia de la ltima catlica del universo, la personalidad reconstruida de Juana de Arco, declaradamente de parte del apostata Daneel mientras el racionalista Voltaire se dedica a jugar a otro juego con las leyes de la robtica Porque para acabar de liarla, un nuevo factor se introduce en la ya tensa situacin

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entre humanos, psquicos, robots y entidades de todo tipo: Un robot, Lodovik Trema, que ya no debe obediencia a las Tres Leyes y descubre que tiene su propia opinin acerca de las manipulaciones de Daneel y de lo que ha hecho durante los ltimos veinte mil aos en nombre del supuesto bien de la humanidad. Lo ms brillante de esta novela quizs sea el ttulo. "Caos" es el elemento introducido en el universo imperial por los mundos que experimentan un renacimiento tecnolgico ya a finales de la decadente era imperial y que acaban en desastre absoluto. "Caos" es la situacin contra la que ambas fundaciones tendrn que luchar en el futuro, lo imprevisto y salvaje de la naturaleza humana -una naturaleza que Seldon entiende que ha sido modificada por algo ms que las manipulaciones de Daneel. Para que la creatividad tenga resultados tan desastrosos, hay algo en el pasado de la humanidad que Daneel oculta. Sin embargo, la novela no habla del caos, sino todo lo contrario. Habla de la Ley. La Ley del Imperio, por ejemplo, segn la cual Seldon ser juzgado por traidor, de las Leyes Robticas y sus implicaciones para las comunidades de robots que llevan milenios en guerra por disputas de carcter casi teolgico (despus de todo los dioses existen para los robots: los humanos). Y las Leyes de la psicohistoria de un Seldon que repentinamente comprende que existen factores en el universo que amenazan al trabajo de toda su vida y posiblemente el futuro de la humanidad. As, esta novela no habla sobre la expansin del Caos, sino acerca de los lmites de las Leyes que gobiernan a las entidades sentientes, -robots, humanosen el universo asimoviano, siendo el Caos del ttulo lo que yace ms all de las limitaciones de esas leyes, un enemigo implacable que es lo que causa la falta de creatividad, no esas Leyes impuestas como salvaguarda. Xavier Riesco Riquelme 1999

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FUNDACIN Y CAOS (fragmento) Greg Bear Con el transcurso de los siglos crece la leyenda de Hari Seldon, el hombre brillante, sabio y triste que traz el curso del futuro humano en el viejo Imperio. Pero tambin medran los enfoques revisionistas, y no siempre se pueden desechar fcilmente. Para entender a Seldon, a veces sentimos la tentacin de remitirnos a textos apcrifos, mitos, incluso cuentos de hadas de esos tiempos remotos. Nos frustran las contradicciones de los documentos incompletos y esos textos que parecen hagiografas. Sabemos, sin necesidad de remitirnos a los revisionistas, que Seldon era brillante, y que Seldon fue la clave. Pero Seldon no era un santo ni un profeta divinamente inspirado, y por cierto no actu a solas. Los mitos ms convincentes nos hablan de... Encyclopedia Galactica, 117.8 edicin, 1054 E. F. 1 Hari Seldon, en sandalias y con una gruesa toga verde de acadmico, miraba la oscura superficie de aluminio y acero de Trantor desde el parapeto cerrado de una torre de mantenimiento, a doscientos metros de altura. El cielo de ese sector estaba despejado esa noche. Unas pocas nubes flotaban como fuegos fantasmales sobre ondas nacaradas y lminas de estrellas. Al pie de este espectculo, y ms all de las hileras de curvos domos oscurecidos y suavizados por la noche, se extenda un mar cuyas tapas flotantes de aluminio se haban deslizado para revelar cientos de miles de hectreas. El mar visible irradiaba un fulgor tenue, como respondiendo al cielo. Seldon no recordaba el nombre de ese mar: Paz, Sueo o Reposo. Todos los mares ocultos de Trantor tenan nombres antiguos, tranquilizadores nombres de cuentos de hadas. El corazn del Imperio necesitaba tranquilidad tanto como Hari. Un conducto que haba en la pared de atrs le soplaba una brisa dulce y clida en la cabeza y los hombros. Hari haba descubierto que el aire de all era el ms puro de

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Streeling, quiz porque se extraa directamente desde el exterior. Ms all de la ventana de plstico reinaba una temperatura de dos grados, y l recordaba bien ese fro por el nico percance que haba sufri do en la superficie, dcadas antes. Haba pasado gran parte de su vida encerrado, aislado del fro, la frescura y las novedades, as como los nmeros y ecuaciones de la psicohistoria lo aislaban de la cruda realidad de las vidas individuales. Cmo puede el cirujano trabajar con eficacia si siente el dolor de la carne lacerada? En un sentido muy real, el paciente ya er a cadver. Trantor, centro poltico de la galaxia, haba muerto dcadas o siglos antes, y slo ahora evidenciaba su podredumbre. Aunque la breve llama personal del yo de Hari se apagara mucho antes que los rescoldos del Imperio se desmorona ran en cenizas, las ecuaciones del Proyecto le permitan ver con claridad la mrbida rigidez, el rostro endurecido del cadver del Imperio. Esta espantosa visin lo haba hecho pe rversamente famoso, y sus teoras eran conocidas en todo Trantor y en muchas partes de la galaxia. Lo llamaban Cuervo Seldon, heraldo de un lgubre futuro de pesadilla. La putrefaccin se prolongar a cinco siglos ms, una senc illa y rpida deflacin en las escalas temporales de las ecuaciones ms ab arcadoras de Hari. El colapso de la piel de la sociedad, luego la disolucin de los hue sos de acero de los s ectores y municipios de Trantor... Cuntas historias humanas llenaran ese colapso! Un imperio, a diferencia de un cadver, sigue sintiendo dolor despus de su muerte. En la escala de las ecuaciones ms diminutas e imprecisas de su poderosa Radiante Prima, Hari casi poda imaginar billones de rostros fundidos en un inmenso clculo para llenar la zona que estaba bajo la curva de declinacin del Imperio.. La acel eracin de la decadencia encarnada en cada historia humana, casi tantas como lo s puntos de un plano. Incomprensibles, sin psicohistoria. Abrigaba la esperanza de alentar el renacimiento de algo mejor y ms duradero que el Imperio, y segn las ecuac iones estaba cerca del xito. Pero ltimamente lo dominaba una fra desolacin. Vivir en un perodo esplndido y juvenil, el Imperio en su momento de ma yor gloria, estabilida d y prosperidad... eso sera digno de su eminencia y sus logros! Recobrar la compaa de su hijo adoptivo Raych, y Dorsla misteriosa y encantadora Dors Venabili, en cuya carne artificial y acero secreto ardan la pasin y la devocin de diez hroes... Por recobrar los l multiplicara geomtricamente los signos de su propia decadencia, desde sus extremidades dolorid as y sus entraas rebeldes hasta su visin borrosa. Esa noche, sin embargo, Hari estaba cerca de la paz. Los huesos no le dolan tanto. No senta tan agudamente el hormigueo de la pesadumbre. Poda distenderse y aguardar con expectativa el final de este trabajo. Las presiones que lo agobiaban estaban llegando a su ncleo. Su juicio comenzara dentro de un mes. Conoca el re sultado con razonable ce rteza. ste era el tiempo cspide. Todo aquello pa ra lo que haba vivido y trab ajado pronto se realizara, sus planes pasaran a la fase siguiente, y l abandonara la escena. Culminaciones dentro del crecimiento, detenciones dentro del flujo.

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Pronto debera reunirse con el joven Gaal Dornick, una fi gura significativa en sus planes. Matemticamente, Dornick distaba de ser un extrao, aunque nunca se haban conocido personalmente. Y Hari crea haber visto a Daneel una v ez ms, aunque no estaba seguro. Daneel no habra querido que l estuviera seguro, pero quiz quera que sospechara. Buena parte de lo que en Trantor pasaba por historia ahora ap estaba a desastre. A fin de cuentas, en el arte de la estadsti ca la confusin equivala al desastre, y a veces el desastre era una necesidad. Hari sab a que Daneel an tena mucho trabajo por delante, en secreto; pero Hari nunca se lo contara a ningn otro humano. No poda hacerlo. Daneel se haba cerciorado de ello. Y por esa razn Hari no poda revelar la verdad acerca de Dors, la verdadera historia de la extraa y casi perfecta relacin que haba tenido con una mujer que no era una mujer, pero que era su amiga y amante. El fatigado Hari procuraba resistirse a la tristeza sentimental, pero no poda reprimirla. La vejez era lamentable y la prdida de amantes y amigos acosaba a los viejos. Sera magnfico si l pudiera visitar de nuevo a Dan eel! No le costaba imaginar cmo sera esa visita: despus de la alegra del reencuentro, Hari expresara su enfado ante las restricciones y exigencias que Daneel le haba impuesto. El mejor amigo, el conductor ms exigente. Hari pestae y se concentr en la vista que le ofreca el ventanal. ltimamente era muy propenso a perderse en ensoaciones. Aun el bello fulgor del mar era un si gno de decadencia: un desborde de algas bioluminiscentes descontroladas haca cuatro aos, que haba arrasado con las cosechas de las granjas de oxigenacin, enra reciendo levemente el aire hasta en el frescor de la superficie. An no haba am enaza de sofocacin... pero cunto faltaba? Pocos das atrs los asistentes, protec tores y voceros del emperador haban anunciado una victoria inmine nte sobre la bella plaga de algas, sembrando el ocano con organismos artificiales para controlar la floracin. De hecho, el mar pareca ms oscuro, aunque quizs el cielo despejado atenuara relativamente su brillo. La muerte puede ser tan ruda como encantadora, pens Hari. Reposo, Sueo, Paz. En otra regin de la galaxia, Lodovik Tr ema viajaba en las honduras de una nave imperial de investigacin astrofsica. Era el nico pasajero. Gozaba de las comodidades de la sala de oficiales, y mi raba un entretenimiento liviano con aparente satisfaccin. Los selectos tripulantes, pr ocedentes de la clas e de los ciudadanos, apilaban esos entretenimientos por millares antes de lanzarse en sus misiones, que podan alejarlos durante meses de los puertos civilizados. Los ofic iales y el capitn, con frecuencia pertenecientes a familias aristocrticas, escogan librofilmes menos populistas. Lodovik Trema aparentaba unos cuarenta y cinco aos. Era robusto sin ser corpulento, con un rostro feo pero simptico y manazas fuertes con dedos de salchicha. Pareca fijar un ojo en el cielo, y torca los gruesos labios como si siempre se inclinara hacia el pesimismo o una escptica neutralidad. Su pelo era corto y ra lo; su frente alta y lisa daba a su rostro un aire juvenil, desm entido por las arrugas que le aureolaban la boca y los ojos.

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Aunque Lodovik representaba la mayor auto ridad imperial, se haba granjeado la simpata del capitn y los tripulantes; en sus secas declaraciones manifestaba un ingenio cordial y perspicaz, y nunca deca demasiado, aunque a veces podan acusarlo de decir demasiado poco. Ni siquiera los ordenadores de a bordo podan visualizar las fstulas geomtricas del hiperespacio por donde navegaban dur ante los saltos. Humanos y mquinas, esclavos del espaciotiempo, mataban el tiem po hasta la emergencia preprogramada. Lodovik siempre haba preferido las redes de agujeros de gusanos ms rpidas aunque en ocasiones ms angustiosas, pero esas conexiones estaban peligrosamente descuidadas, y en las ltimas dcadas muchas se haban derrumb ado como tneles de metro sin apuntalar, a veces succionando estaci ones de trnsito y pasajeros en espera. Ahora se usaban poco. El capitn Kartas Tolk entr en la sala y se detuvo un instante detrs del asiento de Lodovik. Los dems tripulantes se ocupaban de las mquinas que vigilaban a las mquinas que mantenan la integridad de la nave durante los saltos. Tolk era alto, de cabello claro y lanoso, con tez parda y cenicienta y un aire patricio que era comn entre los sarossanos nativos. Lodovik mir por encima del hombro y salud con un cabeceo. Dos horas ms, despus de nuestro l timo salto dijo el capitn Tolk. Llegaremos a tiempo. Bien dijo Lodovik. Anso ponerme a trabajar. Dnde aterrizaremos? En Sarossa Mayor, la capital. All est n almacenados los documentos que usted busca. Luego, tal como se orden, trasladaremos a la mayor cantidad posible de las familias favorecidas que figuran en la lista del emperador. La nave estar atestada. Me imagino. Faltan unos siete das para que el frente de choque llegue a los lindes del sistema. Luego, slo ocho horas para que engulla Sarossa. Demasiado justo. Producto de la incompetencia y los e rrores imperiales declar Tolk, sin disimular su amargura. Hace dos aos que los cientficos imperiales saben que la estrella de Kale estaba por sufrir un colapso. La informacin suministrada por los ci entficos sarossanos distaba de ser precisa dijo Lodovik. Tolk se encogi de hombros; no tena se ntido negarlo. Haba culpas suficientes para todos. La estrella de Kale haba entrado en supernova el ao anterior; su explosin se haba observado por telepr esencia nueve meses despus, y desde entonces... Politiquera, redistribucin de recursos escasos, luego esta misin de alcances tan limitados... El capitn haba tenido el in fortunio de ser enviado a pres enciar la muerte de su planeta, para salvar apenas un puado de documentos imperiales y familias privilegiadas. En das mejores dijo Tolk la armada imperial habra construido escudos para salvar al menos un tercio de la pobl acin del planeta. Habramos formado flotas

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de naves de migracin para evacuar a miles de millones... suficientes para reconstruir o preservar el carcter de un mundo. Un mundo gl orioso, si se me permite la expresin, aun ahora. Eso me han dicho murmur Lodovik Haremos todo lo posible, querido capitn, aunque eso slo podr darnos una seca y huera satisfaccin. Tolk torci los labios. No lo culpo personalmente dijo. Us ted ha sido franco y comprensivo... y sobre todo eficiente. Muy diferente de lo que es habitual en las oficinas de la Comisin. La tripulacin lo cons idera un amigo entre malandrines. Lodovik sacudi la cabeza en un gesto de advertencia. Cualquier queja contra el Imperio puede ser peligrosa. Ser mejor que no confen en m ms de la cuenta. La nave tembl ligeramente y una campanilla son en la sala. Tolk cerr los ojos y aferr mecnicamente el respaldo de la silla. Lodovik slo mir hacia delante. El ltimo salto dijo el capitn. Mir a Lodovik. Confo en usted, consejero, pero confo ms en mi destreza. Ni el empe rador ni Linge Chen pueden darse el lujo de perder a hombres con mis aptitudes. Todava s reparar componentes de nuestros motores en caso de desperfecto. Pocos capit anes pueden alardear de ello en la actualidad. Lodovik asinti. Una verdad irrefutable, pero una armadura frgil. La habilidad para aprovechar recursos humanos esenciales sin abusar de ellos quiz tambin sea un arte perdido, capitn. Queda advertido. Tolk hizo una mueca. Entendido. Dio media vuelta para marcharse, y oy algo inusitado. Mir a Lodovik por encima del hombro. Sinti eso? La nave vibr de nuevo, esta vez con un chirrido agudo que les hizo castaetear los dientes. Lodovik frunci el ceo. Sent eso. Qu fue? El capitn lade la cabeza, escuchando una voz remota que zumbaba en sus odos. Una inestabilidad, una irregularidad en el ltimo salto dijo. No es infrecuente cuando nos aproximamos a una masa estelar. Quiz le convenga regresar a su cabina. Lodovik apag los proyectores y se levant. Le sonri al capitn Tolk y le palme el hombro. Entre todos los que estn al servicio de l emperador, con gusto confiara en usted para capear un temporal. Ahora necesito estu diar nuestras opciones. Triaje, capitn Tolk. Evaluacin de lo que podemos llevar con nosotros, en comparacin con lo que se puede almacenar en bvedas subterrneas. Tolk lo mir con rostro taciturno y baj los ojos. La biblioteca de mi familia, en Alos Quad, est... Las alarmas de la nave bramaron como animales doloridos.

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Tolk alz los brazos instintiv amente, cubrindose la cara... Lodovik cay al suelo y se reco br con asombrosa agilidad... La nave gir como un trompo en una dimensin fraccionaria que no estaba preparada para atravesar... En una bruma de impulsos desquiciados, aullando como un monstruo moribundo, realiz un salto asimtrico no programado. La nave emergi en la desierta vastedad de la geometra de estado, el espacio normal, no estirado. Simultneamente fall la gravedad de a bordo. Tolk flotaba a centmetros del suelo. L odovik se irgui y cogi un brazo del silln que ocupaba pocos instantes antes. Estamos fuera del hiperespacio dijo. Sin duda dijo Tolk. Pero dnde, en nombre de la procreacin? Lodovik supo al instante algo que el capitn no poda saber. Una oleada interestelar de neutrinos los inundaba. En sus siglos de existencia, Lodovik nunca haba experimentado semejante embate. Para las intrincadas sendas supersensibles de su cerebro positrnico, los neutrinos eran como una nube de insectos zumbones, pero atravesaban la nave y sus trip ulantes humanos coma si fueran fragmentos de nada. Un neutrino, la ms elusiva de las partcul as, poda atravesar un aoluz de plomo macizo sin detenerse. Rara vez reaccionaban ante la materia. En el corazn de la supernova de Kale, sin embargo, inmensas cantidades de materia se haban comprimido hasta formar neutronio, produc iendo un neutrino por cada protn, ms que suficiente para volar las capas externas con un a o de antelacin. Estamos en el frente de choque dijo Lodovik. Cmo lo sabe? pregunt Tolk. Flujo de neutrinos. Cmo...? La tez del capitn se agris, y su lustre ceniciento se volvi an ms evidente. Una suposicin, desde luego. Es una suposicin lgica. Lodovik asinti, pero no era una suposicin. El capitn y la tripulacin tenan una hora de vida. Aun a esa distancia de la estrella de Kale la esfera expansiva de neutrinos sera tan fuerte como para transmutar algunos milsimos por ciento de los tomos del interior de la nave y sus cuerpos. Muchos neutrones se convertiran en protones, suficientes para alterar sutilmente la qumica orgnica, generando txicos, seales nerviosas que desembocaran en callejones sin salida. No haba escudos efectivos c ontra el flujo de neutrinos. Capitn, no es momento para engaos le dijo Lodovik. No estoy arriesgando una conjetura. No soy huma no. Siento los efectos directamente. El capitn lo mir sin comprender. Soy un robot, capitn. Yo sobrevivir un tiempo, pero no es una bendicin. Mi programacin profunda me obliga a tratar de proteger a los humanos de todo dao, pero no puedo hacer nada para ayudar. Todos los humanos de esta nave perecern. Tolk hizo una mueca y sacudi la cabeza, como si no creyera a sus odos.

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Todos estamos enloqueciendo dijo. Todava no dijo Lodovik. Capitn, por favor acompeme al puente. Quizs an podamos salvar algo.

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LA TRILOGA DE THISTLEDOWN (La saga de Greg Bear) Las novelas de Bear suelen tener un desarrollo muy similar: tres sucesos aparentemente desconectados ocurren en lugares distantes del mundo y son la seal de alarma de un proceso que generalmente acaba cambiando a la humanidad, destruyndola, o ambas cosas; y lo hace siempre desde una perspectiva de ciencia ficcin dura, tratando de usar argumentos cientficos fundamentados y detallados como base principal de las tramas. Informacin sobre la saga 1Legado Desde el asteroide-nave Thistledown, la Va permite llegar a un multiuniverso de muchos mundos. Lamarckia, cuya biologa permite la herencia de los rasgos adquiridos, hace realidad la interpretacin evolutiva de Lamarck (1744-1829) a la que se opusiera Darwin (1809-1882). La llegada de los Humanos a un mundo as plantea con crudeza un angustioso interrogante: Cul puede ser el legado de la humanidad en tales condiciones? Enviado por el Hexamon de Thistledown para espiar a los herticos y tecnfobos "divaricatos" que han huido por una de las puertas de la Va, el joven ser Olmy descubrir el extrao mundo de Lamarckia, sus rencillas y enfrentamientos sociales y, sobre todo, sus misteriosos y sorprendentes "ecoi" que emiten vstagos exploratorios y parecen copiar todo aquello que perciben. Embarcado en el Vigilante a la busca del conocimiento y la informacin, cual nuevo Darwin en un nuevo viaje del Beagle, ser Olmy recorre la tortuosa y agradecida senda del descubrimiento cientfico. Encontrar tambin el amor y la serenidad ante el futuro, mientras desarrolla su labor de espa entre las facciones polticas en que se ha dividido la sociedad de los "divaricatos" cercana a desencadenar una terrible guerra y, tal vez, un definitivo desastre ecolgico. 2En Hace ya dos aos que apareci la Piedra, un gigantesco asteroide hueco que se acerca a la Tierra. Los investigadores han explorado ya seis de sus siete gigantescos recintos, y ahora, mientras el mundo se agita y debate en complejos problemas polticos, las autoridades requieren la presencia en la piedra de Patricia Vasquez, experta matemtica terica. Tras estudiar la vasta biblioteca del asteroide-artefacto, Patricia descubrir que la Piedra ha sido construida por gente de la Tierra... En el pasado... O en otro universo paralelo. Y de alguna forma an desconocida, la Piedra resulta ser la clave del destino del planeta y del futuro de la humanidad. No slo en ste, sino tambin en otros universos alternativos a los que da acceso la misteriosa Va que surge desde la Piedra.

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3Eternidad Cerrada la Va y "recuperada" la humanidad tras la hecatombe nuclear, los cuarenta aos transcurridos han alterado muchas cosas. En la Tierra, Garry Lanier, lder de la primera expedicin a Thistledown, ha envejecido y se ha convertido en un personaje cansado y amargado que desea morir. No obstante, todo cambiar con la llegada del general Pavel Mirsky, un ser que no puede existir ya que desapareci con la Va y que ahora se presenta como mensajero de la Mente Final del Universo. En Gaia, donde el imperio de Alejandro Magno ha perdurado durante dos mil aos, la joven Rhita Vaskayza examina la herencia de su enigmtica abuela, la sphe Patrikia, llegada de una misteriosa puerta ya desaparecida y cuya reapertura puede traer el horror a un mundo tal vez inocente. En Thistledown, el Hexamon Infinito desea reabrir la Va. Konrad Korzenowski, asesinado precisamente por haberla creado y resucitado despus para investigarla, no sabe qu hacer. Tal vez debera tener en cuenta la amenaza de los peligrosos jarts, unos enemigos que, como ser Olmy sabe, los humanos han subestimado lamentablemente.

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LEGADO (Fragmento) Greg Bear Presentacin Aunque no es sta la razn por la que he seleccionado LEGADO para Nova xito, les dir que esta novela forma parte de una curiosa triloga. Primero se public EON (1985), una sorprendente especulacin matemtico-fsico-cosmolgica sobre el descubrimiento de un misterioso asteroide-nave llamado Thistledown, cuya Va y sus puertas representan el posible camino de acceso a un multiverso de mundos. Con toda seguridad fue la obra que lanz definitivamente a la fama a un autor hoy indiscutible como Greg Bear. Ms tarde, Bear escribi una interesantsima continuacin, sequel para los ingleses, que tiene muy poco que envidiar al original. Se titul ETERNITY (1988). Aunque secuela, palabra derivada del latn sequela, existe en castellano con el significado de consecuencia o resulta de una cosa, es un sustantivo que no suele gustar a los correctores de estilo. Por eso he usado el trmino continuacin. Pero en 1995, Bear riz el rizo y public lo que se ha etiquetado en el mundo anglosajn como una prequel de EON. Se trata de este LEGADO (1995) que hoy presentamos en nuestra coleccin Nova xito. Bueno, es lgico, si secuela no gusta a los correctores de estilo, imaginen qu va a ocurrir si intento hablar de una precuela. Seguro que no cuela... Si me han perdonado ya el fcil juego de palabras, les dir que una prequel como LEGADO es una novela que recupera elementos de EON y ETERNITY, pero que se ambienta en un tiempo previo. En cierta forma, aunque escrita despus, ocurre antes. El mismo Thistledown y su Va y puertas de que se habla en EON y ETERNITY son el punto de arranque de una novela que, en su gran ambicin especulativa, resulta estar centrada en un tema, la biologa, un tanto al margen de la serie formada por EON y ETERNITY. En cualquier caso, LEGADO nos ha brindado la oportunidad de publicar la triloga completa en nuestras colecciones. Hemos empezado con LEGADO, en el nmero 10 de la coleccin especial Nova xito. Seguiremos con el elemento central de la triloga, ese EON que, si los duendes de la imprenta no lo impiden, se convertir a principios de 1997 en el nmero 91 de la coleccin NOVA ciencia ficcin. Finalizaremos con la secuela explcita de EON, ETERNITY, que, si todo va bien, ser el nmero 12 en la coleccin NOVA xito.

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Personalmente lo que ms me interes de LEGADO es su novedad como especulacin en torno a la biologa. Esa es una, temtica no muy habitual en la ciencia ficcin pero que parece interesar mucho a Greg Bear. As ha sido por lo menos desde el relato Blood Music (1983) que le supuso su primer doblete al conseguir los premios Hugo y Nbula. En ese relato, posteriormente conver tido en novela, Bear abordaba un tema de biotecnologa con la presencia de clulas capace s de pensar y que componen una especie de ordenador biolgico capaz de reconstruir a la humanidad. Parte del inters de Greg Bear por la biologa se percibe tambin en su ms reciente novela, MARTE SE MUEVE (1993, NOVA ciencia ficcin, nmero 82). En ella se hablaba ya de un hipottico pasa do de Marte con una vida organizada en torno a una biologa distinta: los ecos (plural ecoi), una nueva forma de vida perteneciente al pasado que Bear imagina para Marte. Esos mismos ecoi representan la gran riqueza especulativa de LEGADO, una biologa distinta y, adems, son los extraterrestres ms radica lmente distintos que ha imaginado la ciencia ficcin en toda su historia. Desde el asteroide-nave Thistledown, la Va permite llegar a un multiverso de muchos mundos, uno de los cuales resulta particularmente sugerente. Se trata de Lamarckia, cuya biologa permite la herencia de los rasgos adquiridos, y en donde se hace realidad la interpretacin evolutiva de Lamarck (1744-1829) a la que se opusiera Darwin (1809-1882). La llegada de los humanos a un mundo as plantea con crudeza un angustioso interrogante: Cul puede ser el verdadero LEGADO de la human idad en tales condiciones? Enviado por el Hexamon de Thistledown para espiar a los herticos y tecnfobos divaricatos que han huido por una de las puertas de la Va, el joven ser Olmy (destacado personaje despu s en EON y ETERNITYJ descubrir el extrao mundo de Lamarckia, sus rencillas y enfrentamientos sociales y, sobre todo, sus misteriosos y sorprendentes eco i, que emiten vstagos exploratorios y parecen copiar todo aquello que perciben. Embarcado en el Vigilante en busca de l conocimiento y de la informacin, cual nuevo Darwin en un nuevo viaje del Beagle, ser Olmy recorre la tortuosa y agradecida senda del descubrimiento cient fico. Encontrar tambin el amor y la serenidad ante el futuro mientras desarro lla su labor de espa entre las facciones polticas en que se ha dividido la soci edad de los divaricatos, cercana ya a desencadenar una terrible guerra y, tal ve z, un definitivo de sastre ecolgico. Si EON es un prodigio de misterio y de especulacin matemtico-fsicocosmolgica, LEGADO resulta an ms sorp rendente: una rara especulacin sobre la herencia y la evolucin, al tiempo que nos muestra un curioso viaje inicitico por los duros senderos de la vida, el amor, la guerra y el conocimiento cientfico. LEGADO es, pues, una nove la en la que se anan de forma sorprendente los que suelen considerarse los dos ejes ce ntrales de la mejor ciencia ficcin: la especulacin inteligente y el verdadero sentido de lo maravilloso. Porque especulacin es la concepcin de la compleja biologa de un mundo nuevo como Lamarckia, una biologa que parece apartarse de las soluciones de la biologa terrestre centrada tal vez en esa ma ravilla de complejidad y diversidad morfolgicas que constituye la clula. Lamarckia parece organizada en torno a una biologa diversa, y el viaje de ser Olmy es, en el fondo, el viaje del de scubrimiento cientfico y de la bsqueda del conocimiento. La especulacin biolgic a, como era lcito esperar de Bear, es slida e interesante.

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Pero no slo de especulacin vive la ciencia, ficcin. LEGADO nos muestra tambin la maravilla de un mundo distin to, del conocimiento de una biologa distinta en la que, como tantas veces se nos dice, est ausente el verdor tan tpico de la Tierra. se es otro de los grandes elementos de esta novela, la sorprendente vida autctona de Lamarckia que, en el clmax del viaje, nos llega incluso a mostrar una tormenta marina que es a un tiempo meteoro fsico y sorprendente criatura viva. Un ejemplo impresionante del verdadero sentido de lo maravilloso tan tpico de la mejor ciencia ficcin. Y junto a esos elementos tan clsicos, LEGADO nos muestra, como ya suele ser habitual en las ltimas obras de Greg Bear, la complejidad poltico social de un mundo distinto y, cmo no?, la evolucin y el interesante proceso de maduracin de un personaje, ser Olmy, que se ha de convertir en central en el resto de la serie. No voy a decir ms. De momento, disf ruten con una especulacin diferente y muy original en torno a una biologa re almente diversa, y co n el curioso legado de la humanidad a un mundo extrao en dond e se siguen las leyes de la herencia y la evolucin lamarckianas. Bear es siempre un autor seguro al qu e se ha galardonado repetidas veces con los premios Hugo y Nbula, y LEGADO sorprende como la obra impresionante que es, un nuevo hito en la moderna ciencia ficcin. No todos los autores actuales son capa ces de especular con tanta seriedad y amenidad como hace Bear en esta brilla nte novela. Que ustedes la disfruten. MIQUEL BARCEL Prlogo: ao de viaje 753 Yo estaba en el borde del conducto su r, aferrando una lnea, y por primera vez en mi vida mir las estrellas que se extendan ms all de la masa de Thistledown. Cubran el espacio profundo como una nube de nieve cristalina contra nix negro. Constelaciones desco nocidas giraban con prisa majestuosa, delatando la rotacin del astero ide en torno a su largo eje. El traje realizaba sus tareas en silencio, y por un tiempo tambin yo fui un punto de cristal en el centro de ese em preo de cristal, sintindome en paz. Busqu dibujos en las estrellas, pero mi compaera me interrumpi antes que pudiera hallar ninguno. Olmy dijo, y se acerc flotando por la lnea. Un momento. Hemos terminado aqu. Nos espe ran fiestas, Olmy. Parranda y diversin... pero t ests vinculado, verdad? Sacud la cabeza con fastidio. Cuesta creer que algo tan enorme co mo Thistledown se pueda reducir a un punto dije. Ella escrut las estrellas con una expr esin que mezclaba la preocupacin con el disgusto. Kerria Ap Kane haba si do mi compaera en Defensa de la Va desde el curso elemental; una buena am iga, aunque no precisamente un alma afn. Yo tena pocas almas afines. Ni siquiera mi mujer vincular... Dame un minuto, Kerria.

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Quiero regresar. Kerria se encogi de hombros. De acuerdo. Un minuto. Pero por qu mirar afuera? Kerria nunca lo habra comprendido. Para ella ese asteroide, nuestra nave estelar, lo era todo, un mundo de infi nitas oportunidades sociales: trabajo, amistades, incluso la muerte por Defensa de la Va si era necesario. Las estrellas eran el exterior, el lejano sur, y no significaban nada. Slo la emocionaba la limitada infinitud de la Va. Es bonita coment. Crees que al guna vez llegaremos a Van Brugh? La estrella de Van Brugh, a cien a os luz de distancia, haba sido el objetivo original de Thistledown. Para la mayora de la poblacin naderita de la nave incluida mi familia era el sent ido de nuestra existencia, un destino sagrado, y lo haba sido durante setecientos aos de viaje. Crees que podemos verla desde aqu? No dije. Este ao es visible desde la mitad de la lnea. Qu lstima dijo Kerria, chasqueando la lengua. Antiguamente, el crter de diez kilm etros de dimetro del polo sur de Thistledown desviaba y diriga las pulsaciones de los motores Beckmann. Los motores no se haban activa do desde haca cuatro siglos Ech un ltimo vistazo ms all del conducto, oteando la curva de l hoyuelo del centro del crter. Enormes y negros robots de muchas extremidades aguardaban en el borde, preparados desde horas antes para nuestra inspeccin. Est bien dije a los robots. Os podis ir. Apunt el repetidor y las mquinas retrocedieron, aferrando la cu esta redondeada con ganchos y zarpas, para regresar a sus deberes en la superficie del asteroide. Descendimos por la lnea del conducto, hacia el cruzatubos. Una oscuridad lquida cubra la oscura roca y la pared de metal. Ms all del cruzatubos se extenda la maciza drsena principal, un cilindro dentro del conducto diseado para la contrarrotacin y el acceso de los vehculos de carga. Decenas de kilmetros ms al norte brillaba un punto de luz: la entrada de la primera cmara. Subimos al cruzatubos, presurizamos la estrecha cabina y nos quitamos el traje. Kerria emiti una seal hacia la boca del conducto. Dos enormes puertas se deslizaron, cerrndose como fauces de la bios negros, ocultando las estrellas. Limpio y despejado dijo ella. De acuerdo? Limpio y despejado respond. De veras los generales creen que los jarts saldrn de la Va y nos atacarn por la espalda? p regunt Kerria jovialmente. Nos sorprendieron una vez. Podran hacerlo de nuevo. Kerria sonri dubi tativamente. Te dejo en la sexta cmara? pregunt, elevando el vehculo. Primero debo hacer algunas cosas en Ciudad Thistledown. Siempre tan misterioso dijo Kerria. Ella no tena ni idea de cunto. Nos dirigimos al norte po r el tnel. Los kilmetros pasaban deprisa. La entrada de la primera cmara se ensanch, y entramos en la brillante luz del tubo. Con sus cincuenta kilmetros de dimet ro y sus treinta de profundidad, la primera cmara pareca, despus de mi reciente perspectiv a interestelar, el

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interior de un gran tambor achatado. La le ntitud de nuestro cruzatubos enfatizaba su verdadero tamao. Veinticinco kilmetros ms abajo, las nubes cubran el suelo de la cmara. La atmsfera de la cmara tena un espesor de veinte kilmetros; un mar de fluido revesta el tambor. Vi que una pequea tormenta se preparaba en el piso de arriba. Ninguna tormenta po da alcanzarnos en el eje, pues navegbamos en un vaco casi perfecto. La primera cmara se mantena casi desierta, en prevencin de cualquier fisura en las paredes del asteroide, rela tivamente delgadas en su extremo sur. Avanzamos por la luz del tubo, un cilind ro traslcido de plasma reluciente de cinco kilmetros de anchura y treinta de longitud entre el casquete de la cmara norte y el de la cmara sur. Podamos ver rpidas pulsaciones de luz desde nuestra posicin en el eje, pero en el suelo de la cmara el tubo presentaba un fulgor amarillento constante, da y noche. As era en las seis primeras cmaras. La sptima cmara era diferente. El conducto pareca un pinchazo en la pared curva y gris. Paso a manual y entro? pregunt Kerria, sonriendo burlona. Le sonre a mi vez, pero no respond Ella tena habilidad suficiente para hacerlo. Haba pilotado muchos tipos de nave por la Va. Ser mejor que me relaje continu, ante mi silencio. Te niegas a dejar que me luzca. Cruz los brazos de trs de la nuca. Adems, ha sido un da largo, podra errar. Nunca yerras. Te equivocas. La ley del Hexamon exiga dos inspecciones por ao. Defensa de la Va haba elevado su nmero a cuatro por ao, con especial nfasis en la seguridad de la sexta cmara, la inspeccin de las ba teras de reserva en las fras paredes exteriores de la nave, y el mantenim iento del conducto sur y los monitores externos. Esta vez Kerria y yo habamos recibido rdenes de inspeccionar el lejano sur. Luego tenamos treinta das libres, y Kerria se consideraba afortunada. El vigsimo quinto aniversario de la Va acababa de empezar. Pero a m me aguardaba una tarea desa gradable: la traicin, la separacin, la conclusin de relaciones en las que ya no crea pero de las que no estaba dispuesto a burlarme. El casquete cubri nuestra visin frontal y el segundo conducto nos engull. A kilmetros de distancia, la entrada que conduca a la segunda ciudad, Alexandria, era otro punto brillante contra la opaca negrura del tnel. Ascensor? O prefieres que descie nda y te deje en alguna parte? Ascensor. Cielos cloque Kerria. Malhumorado? Pareces una gallina. Jams has visto una gallina viva. Cmo puedes estar de mal humor con tanta libertad por delante? Aun as. Entramos en la segunda cmara, del mismo tamao que la primera, pero cubierta por la ciudad ms antigua de Th istledown. Alexandria cubra dos tercios de la segunda cmara; tres mil cien k ilmetros cuadrados de gloriosas torres

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blancas, doradas, broncneas y verdes dispuestas en es pirales y filas escalonadas, paredes de cubos negros y dorados, su ntuosas esferas que se elevaban desde cunas macizas, tambin llenas de colore s y habitantes. Entre la ciudad y el casquete sur se extenda un ro azulad o de un kilmetro de anchura y varios metros de profundidad, que flua bajo los elegantes puentes co lgantes dispuestos en los cuatro cuadrantes de l suelo. En los diseos originales de Thistledown, los parques de la ribera no existan; en su lugar se haba levantado una barrera de lodo cien metros ms alta que la ribera opuesta para mitigar los efectos de la aceleracin de la nave. Pero en los primeros das de la construccin de Thistledown, ese problema se haba resuelto mediante la maquinaria de amortiguacin inercial de la sexta cma ra. La misma maquinaria haba permitido que Konrad Korzenowski concibiera la creaci n de la Va siglos despus. El suelo de la cmara era llano, no curvo; el pa rque y el ro formaban franjas verdes y azules en torno al extremo meridional de la cmara. Parques y bosques cubran los espacios abiertos que separaban los vecindarios. En parcelas di seminadas en torno a la ciudad, trabajaban robots que levantaban estructuras destinadas a absorb er la creciente poblacin. Thistledown era joven. Al cabo de siete siglos, los habita ntes del asteroide sumaban setenta y cinco millones. A principio de la travesa eran cinco millones. Kerria volvi a cloquear y sacudi la cabeza. Sobrevolamos Alexandria y entramos en el tercer conducto. Cerca de la abertura norte, Kerria redujo la velocidad y se aproxim a una entrada el evada. Un pasaje de transferencia se extendi hacia la puerta del cruzatubos y desembarqu. Salud a Kerria y entr en el gran ascensor verde y plateado. El aire ola a humedad y a gente, el limpio pero inconfundible perfume humano de la ciudad donde yo haba pasado dos aos enteros de mi juventud. Te ver dentro de pocos das? p regunt Kerria, mirndome con cierta preocupacin. S. nimo! Inclin la cabeza para despedirme. Durante el descenso, orden a mi unifo rme que se convirtiera en ropa civil, vestimenta diurna estndar estilo uno, levemente formal. No quera llamar la atencin como miembro de Defensa de la Va, un puesto que no era comn en la comunidad naderita. El ascensor tard nueve minutos en llegar al suelo de la cmara. Sal y recorr el pasillo que co nduca a la cmara. Cruc el puente Shahrazad, escuchando el murmullo del poco profundo ro Ra y el susurro de los miles de cintas ro jas que ondeaban en los cables bajo la suave brisa del casquete sur. Este mes algn vecindario haba escogido aquella decoracin para el puente; otro mes tal vez estuviera repleto de robots diminutos y relucientes. Ciudad Thistledown haba sido construi da durante los dos primeros siglos que siguieron a la partida de la nave estelar. Con sus cables concatenados que iban de un casquete al otro y de los que pendan esbeltos edificios blancos, pareca mucho ms vasta que Alexandria. Er a tpicamente geshel. Aun as, en los conflictos ms graves entre geshels y naderi tas a bordo de la nave, despus de la inauguracin de la Va, muchos naderitas conservadores y radicales ha ban tenido que abandonar sus hogares de Alexandria pa ra instalarse en Ci udad Thistledown. Todava existan importantes vecindario s naderitas cerca del casquete sur. Tambin aqu haba nuevas construcciones en proceso, con arcos paralelos a los

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casquetes, el ms grande de los cuales estaba previsto que tuviera diez kilmetros de longitud. Un breve paseo me llev al alto edificio cilndrico donde haba pasado mi infancia. Atravesando pasillos redondos y baados de luz, mientras mi silueta creaba y disolva arcos alea torios alrededor, regres a nuestro viejo apartamento. Mis padres estaban en Alexandria, para escapar de las celebraciones. Yo lo saba antes de ir all. Entr en el aparta mento, cerr la puerta, me acerqu a las placas de memoria de la sala de estar. Durante veinticuatro aos yo haba guardado un importante secreto, conocido por m y tal vez por otra person a: el hombre, la mujer o criatura que haba puesto al viejo amigo en este edificio sin pensar que un nio curioso poda toparse con l accidentalmente. Yo estaba ah para visitar a un amigo que haba muerto antes de mi nacimiento y cerciorarme de que todava estaba oculto e intacto en su perfecto escondrijo. Yo conoca y tambin esa otra persona, estaba convencido el lugar de reposo final del gran Konrad Korzenowski; no la tumba de su cuerpo, sino de lo que restaba de su personalidad despus de que lo asesinaran naderitas radicales. Me conect con la memoria del edificio us un agente ratn para sortear centinelas personales, como haba hecho dcadas atrs y al me nos una vez al ao desde entonces, y penetr en la memoria encriptada. Hola, dije. La presencia se movi. Aun sin cuerpo pareca sonrer. Ya no era humano, pues haban destruido la mitad de su ca rcter, pero todava poda interactuar y compartir clidos recuerdos. Lo qu e restaba del gran Korzenowski era vulnerablemente cordial. Su cautela eliminada, su autoproteccin destruida, no poda ser ms que un amigo generoso y a veces brillante, ideal para un nio solitario e inseguro de s mismo. Yo guardaba el secreto por un motivo: las personalidades daadas no podan reparars e, de acuerdo con la ley naderita. Si descubran lo que restaba de Korzen owski, lo borraran por completo. Hola, Olmy, respondi. Cmo est la Va? Una hora despus cruc la ciudad para dirigirme a los vecindarios progresistas mixtos, de geshels y nade ritas, frecuentados por estudiantes y defensores de la Va. All, en mi pe queo apartamento, me conect con la memoria de la ciudad, comuniqu al comandante del cuerpo los lugares donde planeaba estar en los prximos das y transform mi uniforme mudable en ropa civil apropiada para la celebracin: pant alones azules, chaleco pardo, chaqueta verde y botas ligeras. Regres a la estacin de tren. Al sumarme a la muchedumbre que agua rdaba en el andn, busqu rostros conocidos y no encontr ninguno. Mis cuatro aos de servicio de custodia contra los jarts en las fronteras extremas de la Va, cuatro mil millones de kilmetros al norte de Thistledown, haban dado a mi s conocidos geshels de la universidad tiempo para cambiar no slo de pareja y filosofa, sino tambin de forma corporal. Si alguno de mis compaeros de estudios se encontraba entre la multitud, tal vez no lo reconociera. No esperaba en contrar a muchos defensores aqu. Salvo por mis franjas azules de mapa che en torno a los ojos, todava era fsicamente igual que haca cuatro aos Arrogante y engredo, terco y a veces insensible, considerado brillante por muchos de mis pares y melanclico por

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muchos ms, atractivo para las mujeres en ese extrao sentido en que las mujeres sienten atraccin por quienes pu eden causarles dao, hijo nico de padres muy refinados, alabado con frecue ncia y castigado raras veces, yo haba llegado a los treinta aos convencido de una valenta que rara vez haba puesto a prueba, y an ms convencido de que el destino me deparaba pruebas ms duras. Haba abandonado la fe de mi padre y nunca haba comprendido la fe de mi madre. Thistledown, inmensa como era, pare ca pequea para mis ambiciones. Yo no me consideraba joven, y no me senta en absoluto inexperto. A fin de cuentas, haba servido cuatro aos en Defensa de la Va. Haba participado en lo que en ese momento parecan importantes ca mpaas contra los jarts. Pero ahora, en medio de la multitud que celebraba las bodas de plata del enlace de Thistledown con la Va, yo me senta como una burbuja annima en un arroyo, ms pequeo de lo que me haba se ntido entre las estrellas. Lo que estaba a punto de hacer me produca consternacin. La msica y las imgenes flotaban sobre una multitud mayoritariamente geshel, y unas voces narraban los detall es que todos conocamos de memoria, naderitas y geshels por igual. Veinticinco aos antes, Ko rzenowski y sus asistentes haban completado, conectado e inaugurado la Va. Desde mi infancia, la Va me haba atrado. Era el nico lugar si as poda llamarse donde yo podra afrontar las pruebas que anhelaba. En la. historia de la humanidad, hub o alguna vez algo ms audaz? La Va, que parte de la sptima cmara de Thistled own y es el interior (no hay exterior) de un infinito tubo inmaterial de cinc uenta kilmetros de dimetro, con una superficie lisa y rida del color del bronce recin fundido, es un universo vuelto de dentro hacia fuera, atravesado por una si ngularidad axial denominada la falla. Aberturas potenciales a otros tiempos y lugares, historias y realidades, jalonan como cuentas la superficie de la Va... Mis padres y la mayora de mis am igos de juventud eran ndenlas devotos, de esa secta semiortodoxa conoci da como los viajeros. Crean que era destino de la humanidad haber abierto siet e cmaras en el asteroide Juno, haberle aadido motores Beckmann y haber conver tido ese enorme planetoide en una nave estelar, bautizada como Thistledown. Crean como todos, salvo los naderitas extremos que era correcto y ju sto transportar a millones de personas por el vaco interestelar para coloni zar nuevos mundos. Nuestra familia haba vivido durante siglos en Alexandria, en la segunda y tercera cmaras. Todos habamos nacido en Thistledown. No conocamos otra existencia. Ellos no crean en la creacin de la Va. Casi todos los naderitas convenan en que aquello haba sido una abominaci n de Korzenowski y de los ambiciosos geshels. Al desvincularme de la mujer que haban escogido pa ra m en mi juventud, en mi Maduracin, yo pondra fin a mi vida como naderita. Los trenes llegaron festivamente mi entras lminas rojas y blancas se arqueaban sobre la estacin. La muchedum bre rugi como una bestia monstruosa pero feliz y me empuj por el andn hasta las puertas abiertas de par en par para recibirnos. Yo estaba perdido en un ma r de rostros risueos y de gente que procuraba mantenerse erguid a entre los empellones. bamos tan hacinados que apenas podamos movernos. Una joven se aplast contra m, me mir, se sonroj. Sonrea feliz, pero un poco asustada. Vesta a la moda geshel, pero por el cort e de cabello se vea que era de familia naderita. Se rebelaba, sumndose a la muchedumbre geshel en esta celebracin non sancta, tal vez sin ningn inters por el motivo de la celebracin.

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Cmo te llamas? pregunt, mordi ndose el labio como si esperase un reproche. Olmy respond. Ests atractivo con esa mscara. T mismo la hiciste? Le sonre. Tendra cinco aos menos que yo, que ya haba celebrado mi Maduracin y era todo un adul to. Naderita o geshel, pero fuera de lugar. Se frot contra m en el tumulto, medio a propsit o. Me atraa poco, pero me preocupaba. Vas a ver la Va? A visitar Ciudad de Axis? pregunt, inclinndome para susurrrselo al odo. Srespondi con los ojos brillantes. Y t? Ms tarde. Te espera tu familia? Se sonroj. No. Tu vincular? No. Yo me lo pensara dos veces. Los ge shels pueden descontrolarse cuando estn de fiesta. La Va los embriaga. Ella pestae cautelosamente. Es mi cabello, verdad? dijo, frunc iendo los labios. Procur alejarse de m, abrindose paso entre la multitud, mirando con rencor por encima del hombro. Para los jvenes y a los treinta aos en una cultura donde se poda vivir siglos, yo slo poda considerarme muy joven ser geshel era mucho ms interesante que ser naderita. Todos vivamos dentro de un milagro tecnolgico, y pareca que el alma de Thistledown se haba cansado del encierro. Los geshels, que abrazaban los cambios y tecnologas m s extremos, contraponan el atractivo de la aventura en la Va a la aburrida certidumbre de varios siglos ms en el espacio, viajando con Thistledown en bu sca de planetas desconocidos en torno a una estrella distante. Habamos superado las metas de nue stros antepasados. A muchos nos resultaba irracional aferramos a una filosofa pasada de moda. Pero algo me molestaba, la prd ida de bienestar y certeza... El tren atravesaba la roca del asteroid e, por debajo de Ciudad Thistledown, y ms noticias sobre la ce lebracin se proyectaron sobre el rostro de los pasajeros. Canciones e historias flotaban sobre nosotros. Durante veinticinco aos, la Va, una fr ontera infinita llena de misterio y peligros inagotables, ha fascinado a los pioneros. Aunque creada por los ciudadanos de Thistledown, ya antes de su inauguracin la Va fue utilizada por inteligencias violentas e ingeniosas: los jarts. Ahora que la influencia jart ha sido desplazada ms all de los dos primeros mile s de millones de kil metros de la Va, se han abierto puertas y se han descubierto nuevos mundos... Me abr paso entre la multitud y baj del tren en la cuarta cmara. En el andn al aire libre haba pocos curiosos, la mayora naderitas que huan a los bosques, cauces acuticos, desiertos y montaas para escapar de la celebracin. Pero incluso all el cielo que llenaba la cmara cilndrica titilaba con colores brillantes. El cilindro de luz amarillenta que atravesaba el eje de la cmara se haba transformado en una pa lpitante obra de arte.

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Estn exagerando gru un anciano naderita en el an dn, dignamente ataviado con tnica gris y azul. Su esposa asinti. La luz verde y roja chispeaba a vein te kilmetros de altura. Lneas intensamente blancas serpente aban dentro del fulgor. Haba bosques alrededor de la estacin y de los hoteles. Desde el suelo, la inmensidad de la cmara se revelaba gradualmente, de manera ilusoria. A lo largo de cinco kilmetros a ambos lados, parale lamente a las chatas paredes grises de roca y metal que cerraban el cilindro, el paisaje pareca plano, como habra parecido en la Tierra. Pero la curva del ci lindro formaba un puente de tierra que se cerraba por encima de la cabeza de uno, a cincuenta kilmetros de distancia, con bosques, lagos y montaas suspendidos en una atmsfera brumosa, transfigurada por la luz inusitadamente alegre. En otros tiempos, las cmaras se ll amaban jaulas de ardilla. Aunque inmensas, tenan aproximadamente las mism as proporciones. Toda la nave giraba sobre su largo eje, y la fuerza centrfuga presionaba las cosas contra el suelo de las cmaras con una aceleracin equivalente a seis dcimos de la gravedad de la Tierra. El corazn me pesaba como plomo. El andn estaba a pocos kilmetros del bosque de Vishnu, donde me aguardaba mi vincular. Camin, contento con el re traso y el ejercicio. Uleysa Ram Donnell estaba sola junto al ral externo, bajo el pabelln donde antao habamos celebrado juntos nuestra Maduracin. Entonces tenamos diez aos. Estaba apoyada en la barand a de madera, frente a gigantescos pinos tan viejos como Thistledown, una peque a silueta negra en la pista de baile desierta. La alta cpula blanca la protega de la luz irisada del tubo. Sub la escalera despacio, y ella me esper con los brazos cruzados. Su placer de verme se convirti en preocupacin. Habam os pasado bastante tiempo juntos preparndonos para ser marido y mujer, y nos conocamos lo suficiente para percibir nuestros estados de nimo. Nos abrazamos bajo la alta cpula de pino blanco. Me has descuidado dijo Uleysa. Te he echado de menos. Uleysa era tan alta como yo y despus de besarme me mir fijamente con sus grandes ojos negros un poco entorn ados, con suspicacia. Tena un rostro adorable, marcado por la inteligencia y la preocupacin, nariz levemente curva, barbilla redonda y retrada. Nuestro vnculo era muy especial pa ra nuestros padres. Esperaban una fuerte unin naderita que nos abriera las puertas de una carrera poltica en la ciudad y tal vez en toda la nave. Su s padres haban mencionado que quiz llegramos a ser representantes del He xamon, administradores conjuntos, parte del resurgimiento del liderazgo naderita. Has cambiado dijo Uleysa. Tus cartas... Por un instante vi en sus ojos algo parecido al pnico. Dije lo que tena que decir, sin orgullo y sin prisa. Mi aturdimiento se convirti en parlisis. Adonde irs? pregunt ella. Qu hars? Otra vida. Tanto te aburro?

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Nunca me has aburrido protest. Los fallos estn en m. S dijo ella, entornando los ojos, apretando los dientes. Creo que tienes razn. Yo quera besarla, agradecerle el tiempo que habamos compartido, el crecimiento, pero tendra que haberlo hecho antes de hablar. Ella me apart con brusquedad y violencia. Sal de aquella cpula sintindome desdichado y libre a la vez. Al regresar a la sexta cmara en otro tren atestado, me senta vaco. Uleysa no haba llorado. Yo no espe raba que lo hiciera. Era fuerte y orgullosa y no le costara encontrar otro vincular. Pero ambo s sabamos una cosa. Yo la haba traicionado, y haba traicionado los plan es de nuestras familias. Me propona entregarme sin reservas a la celebracin. Al bajarme en la sexta cmara, aguard en el centro Korz enowski con otros que esperaban que los coches de construccin los llevaran a la sptima. Caan goterone s de lluvia de las espesas nubes que tapaban el techo transparente. Casi siempre llova en la sexta cmara La maquinaria que cubra casi toda la cmara, transfiriendo y modelando fu erzas que escapaban a mi comprensin, generaba un calor que era preciso expu lsar, y aquel antiguo mtodo haba resultado ser el mejor. Pens en el rostro de Uleysa, en sus ojos entornados, y sent una inesperada punzada de dolor. Mi conciencia de quin era y dnde estaba se encogi como los cuernos de un caracol. Los implantes no me impedan tener emociones negativas, y no intent suprim irlas. Uleysa no tena controles de afecto. Yo mereca mi propia cuota de sufrimiento. Alguien me toc, y por un instante pens que me interpona en su camino hacia los coches. Pero los coches an no haban llegado. Al darme la vuelta vi a Yanosh Ap Kesler. Parece que te hubieran zurrado coment. Slo te faltan las magulladuras. Sonre con desgana. Es culpa ma dije. Yanosh llevaba en torno al cuello el pctor que estaba de moda, aunque no me hablaba en picts. Por lo dems, su at uendo era del estilo llamado atmico, un tanto conservador, azul y beige en la cintura, perneras negras, zapatillas grises, telas lisas sin imgenes incrustadas. S... Bien, hace dos das que te busco. Estaba de servicio dije. Yanosh era un viejo amigo. Nos habam os conocido cuando ramos jvenes en el colegio naderita de Alexandria. Yo le haba hecho alguno s favores fciles que haban ocultado sus aventu ras menos discretas. En general, era mejor juez de circunstancias y caracteres que yo, y hab a ascendido en su carrera ms pronto. Pero yo no estaba de humor para tener compaa, ni siquiera la suya. As fue como te localic. Convenc a alguien de que nece sitaba conocer tu paradero... desesperadamente. El rango tiene sus privilegios. Frunci el ceo y torci el cu erpo antes de recriminarme.

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Deja de ser tan obtuso. Adonde vas? A la sptima cmara. A Ciudad de Axis? Luego. Ven conmigo. No tendrs que hacer cola. Haca cuatro meses que haban nombra do a Yanosh tercer administrador de la sptima cmara y de la Va. Haba llegado a ese centro de poder y actividad desde una familia similar a la ma. Hijo de naderitas devotos, se haba pasado a los geshels poco despus de la inauguraci n de la Va, como muchos otros. Todos respetbamos la filosofa de l Hombre Bueno, cruzado y crtico cauteloso de esa tecnologa que haba sido causa de Muerte; pero eso haba sucedido diez si glos atrs. Ms privilegios? pregunt. Slo amistad dijo Yanosh. Hace un ao que no me hablas. No has estado muy a mano. Tal vez ahora prefiera las multitudes. Es importante dijo Yanosh. Me cogi del brazo. Trat de zafarme pero l insisti. En vez de dejarme arrastrar, ced y camin junto a l. Apoy la palma en una puerta de seguridad y recorrimo s un fro corredor que conduca a un conducto de mantenimiento. Una hilera de luces se perda en la oscuridad de un tnel ancho y largo. Qu es tan importante? Puedes escuchar algo increble, co mo un favor dijo Yanosh. Y tal vez consiga salvar tu carrera. Silb y un reluciente taxi con distinti vo del Nexo sali de las sombras, flotando a pocos centmetros del suelo negro. Los naderitas te estn investigando me dijo Yanosh mientras el taxi atravesaba el tnel que conduca de la sexta a la sptima cmara. Por qu? pregunt, sonriendo irnicamente. Estoy en Defensa de la Va. Acabo de distanciarme del ltimo ritual naderita de mi vida... Lo s. Pobre Uleysa. Yo que t habr a intentado convencerla de que me siguiera. Es una buena mujer. No le hara eso dije, mirand o las relampagueantes luces de mantenimiento por la ventanilla. Oscuros robots se apartaron para cedernos el paso. Ella toleraba mis defectos, pero no estaba de acuerdo con ellos. Aun as, le habra gustado que la tentaras. Debera ir a buscarla para ofrecerle consuelo? Es hora de que funde una trada familiar. Me encog de hombros, pero un tic mo le hizo sonrer. Por mucho que necesite renovar mis contactos con los viajeros, no sera tan bruto. Los naderitas buscarn obtener el control del Nexo dentro de pocas semanas. Tal vez lo obtengan. El cost e de la lucha contra los jarts est provocando conflictos incluso entr e los administradores geshels ms recalcitrantes. Si los naderitas ganan, el Nexo cambiar de rostro... y los jvenes

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quedaremos relegados durante una dcada. Mi carrera de administrador pende de un hilo. Y, de paso, la Va puede correr peligro. Lo mir con verdadera sorpresa. No podran formar la coalicin necesaria para eso. Nunca subestimes a la gente que nos cre. El taxi cogi por una autopista recta ba jo una luz brillante y perlada. Haba arena de color tostado a un lado y blanca al otro. Estbamos a cinco kilmetros del acceso pblico a la sptima cmara. A nuestras espaldas retrocedan las grises alturas del casquete meridional de la sptima cmara, un inmenso acantilado. Delante no haba casquete. No haba final. La Va se extenda para siempr e, o al menos hasta distancias incomprensibles e inconmensurables. ste era el logro de Korzenowski: conseguir que Thistledown fuese ms grande por de ntro que por fuera y abrir un infinito potencial para la aventura y el peligro; por eso lo haban asesinado poco despus de la inauguracin de la Va. El no poda haber previsto la existencia de los jarts. Es una cuestin de estabilidad ec onmica dijo Yanosh. Pero las pasiones se han inflamado durant e los ltimos veinticinco aos. Se estn abriendo puertas. Algunos naderitas se estn inscribiendo para inmigrar. La poltica no es un arte racional, ni siquiera en This tledown. Llevamos mucho de la Tierra en nosotros. Mir hacia arriba. En el centro de la luz que brotaba del casquete sur, una lnea delgada se haca visible como una au sencia perturbadora. La creacin de la Va, por una necesidad metafsica que yo comprenda slo a medias, haba generado una singularidad que iba a lo largo del universo premodelado de Korzenowski: la falla. Encaramada sobre la falla, a sesenta kilmetros del conducto del casquete sur, se estaba construyendo por tramos una ciudad colgante. Hacia el eje, una seccin nueva se exte nda sobre la arena blanca cubierta de robots que parecan hormigas sobre una torta de azcar. Se convertira en la mitad de Axis Nader que faltaba, una conc esin a aquellas fuerzas que ni siquiera crean en la Va. Sobre nosotros ya flotab an tres sectores colgantes de Ciudad de Axis: blancos, acerados y grises; grande s monumentos cilndricos tachonados de torres que se elevaban un kilmetro o ms sobre sus cuerpos principales. La ciudad reluca difana en la delgada atmsf era que cubra el suelo de este sector de la Va. Al final de la autopista, a se senta kilmetros del ca squete sur, un cable privado colgaba de la ciudad de arriba. El coche se detuvo junto a la gndola del cable. Qu creen que he hecho? le pregunt a Yanosh. No s. Nadie lo sabe. Es algo que ni siquiera el primer administrador de Alexandria est dispuesto a decir. Soy un soldadito de un ejrcito enor me. Apenas tengo rango siete. No merezco tanto alboroto. Eso dice la gente sensata... este mes. Acusaciones secretas demasiado graves para ser mencionadas entre extr emistas que presuntamente ni siquiera ejercen influencia sobre los sectores radica les. Se volvi hacia m mientras se abra la puerta de la gndola. Tiene sentido?

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Lo tena, pero yo no poda decrsel o a l ni a nadie. Tericamente, era posible revivir a Korzenowski si los geshel s cambiaban las leyes. Poda convertirse en un smbolo muy poderoso. Tal vez la nica otra persona que lo saba haba cambiado de parecer, o haba sido indiscreta. No dije. Seguiremos hablando en mi oficina. La oficina de Yanosh daba a una pared externa del primer distrito terminado de Axis Naden Las oficinas del Nexo se apiaban como cristales de cuarzo en este barrio exterior. Refutar un absurdo con otro dijo Yanosh. ste es mucho ms importante. Has odo hablar de Jaime Carr Lenk? Se apoy en el borde de su reducido tablero de trabajo. Detalles de la construccin de Ciudad de Axis titilaban alrededor de Yanosh. Encabezaba un grupo de naderitas radicales que se hacan llamar divaricatos. De sapareci. Sabemos adonde ha ido. Reuni a cuatro mil adeptos divaricatos, y algunas humildes mquinas y se fue a construir Utopa. Me pregunt si Yanosh bromeaba. Adorab a las historias acerca de la locura humana. Adonde? pregunt. Pregunta errnea dijo Yanosh estudindome el rostro. Los lmites de Thistledown eran bien co nocidos. Existan escondrijos, pero no para tanta gente. Entonces me di cuen ta de la enormidad de aquello, tanto por el nmero de desaparecidos, cuatro mil ci udadanos, como por el hecho de que su desaparicin haba pasado in advertida y no se haba difundido la noticia. Sent una gran curiosidad, pero obr con cautela. Como, entonces? pregunt. La devocin de esa gente por Lenk era total. Incluso adoptaron su nombre y le aplicaron hono rficos, como al propio Nader. Todos ocultaron sus huellas. Individualmente, o como familias o grupos, alegaron estar en un retiro consagrado al conocimiento, en una u ot ra cmara, en una u otra ciudad. Segn las leyes de la coalicin, los organism os del Nexo no deban buscarlos ni interrogarlos hasta que regresaran a la vida secular. Lenk escogi familias enteras, maridos con sus mujeres, padres con sus hijos; no elementos sueltos, sino tradas. Desaparecieron sin dejar rast ro hace cinco aos. Slo se anunci la desaparicin de Lenk. Los dems... Adonde los llev? Va abajo. Con la complicidad de do s aprendices de abrepuertas, cre un pasaje ilegal en una pila geomtrica. Nadie lo saba? Mi asombro se convirti en incredulidad. Me aliviaba no tener que pensar en mi otro problema, siempre que fuera tal problema y no una falsa alarma. Fuimos vctimas de una maniobra, claro, pero eso no es excusa. Escogieron una regin prxima a la frontera cerca de los lmites jarts. Usaron el conflicto del 748 como tapadera. Se escabu lleron detrs de las fuerzas defensivas, disfrazndose de unidad de soporte. Na die los detect. Contaron con ayuda...

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todava lo estamos investigando. Parece que Lenk tena contactos. Alguien le habl de Lamarckia. Lamarckia? El nombre sonaba extico. Un secreto muy bien guardado. El Nexo guarda secretos? pregunt irnicamente. Yanosh ni siquiera pestae. Hace doce aos los primeros pros pectores de puertas descubrieron un mundo extraordinario. Muy terrcola. Lo llamaron Lamarckia. Haba poco tiempo para explorar, as que despus de realizar una breve investigacin cerraron la puerta, marcaron un ndulo y lo reservaron para su posterior estudio. Todos esos descubrimientos se han mantenido en secreto, para impedir episodios de este tipo. Cmo es posible que se sepa algo sobre Lenk despus de tanto tiempo? Un inmigrante regres. Rob una de las dos clavculas que posea Lenk y regres por entre una maraa de mundolneas de la pila. Una fallonave de defensa lo encontr medio muerto en un traje de presin agotado. Lo trajo aqu. A travs del suelo transparente, Yano sh mir las inmensas gras y las telaraas de cables y los lquidos campos de traccin rojos y verdes que alzaban piezas del nuevo distrito de sde el suelo de la Va. Algunos dicen que quiz nunca podamos regresar a Lamarckia, por culpa de lo que ellos han hecho. Otros, en quienes confo ms, dicen que puede ser difcil, pero no imposible. Los abrepuertas temen que una clavcula caiga en manos de los jarts... si tienen manos. Po dramos perder el control de esa regin en cualquier momento. El Nexo ha conv enido en enviar un abrepuertas de rango medio para revisar lo s daos. Ha pedido que lo acompae un investigador. Se mencion tu nombre. Y no fui yo quien lo mencion. No? Sonre con incredulidad. l permaneci serio. Tal vez sea el mundo ms bello qu e hemos descubierto Algunos geshels sugieren que Lamarckia podra convertirse en nuestro refugio si perdemos la guerra. Enarc las cejas crticamente. Es el ms terrcola de los diez mundos que hemos tenido ti empo de abrir. Por qu no lo hemos desarrollado? Podramos haberlo conservado, en ta l caso? Los jarts nos han expulsado de esa pila, y nosotros a ellos. Y eso se ha repetido tres veces desde el descubrimiento. Se saba poco o nada sobre la anatoma, la psicologa o la historia de los jarts. Se saba an menos sobre el modo en que haban construido su puerta inversa despus de la creacin de la Va, y antes que se inaugurase y se conectara con Thistledown. Los jarts haban lanzado una feroz ofen siva sorpresa en el momento de la inauguracin, matando a miles de personas. Desde entonces, ambos bandos haban librado una guerra sin cuartel, re curriendo a todas las armas disponibles, incluida la fsica de la Va. Sus constructores, y lo s que tenan acceso a sus muchas realidades, podan convertir vastos tramos de la Va en lugares inhspitos para cualquier cria tura viviente. Yanosh me mir desafiante. El Nexo desea que alguien viaje a Lamarckia y recobre la otra clavcula. Mientras esa persona est ah, tambin pu ede estudiar mejor el planeta. Sabemos

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poco, slo contamos con un breve informe. Lamarckia parece ser un paraso, pero su biologa es inslita. Necesitamo s saber qu daos ha causado Lenk. Y no me propusiste inmediatamente? Yanosh sonri. Sacud la cabeza dubitativamente. Tengo fama de ser terco y desobedi ente, aunque capaz. Dudo que mis comandantes de divisin me recomendaran. Me preguntaron por ti, y dije que po das hacerlo, que incluso podas disfrutar hacindolo. Pero, con franqueza, no es la misin que encomendara a un viejo amigo. Yanosh sospechaba que yo me aburra siendo un mero soldado y que necesitaba una oportunidad para descollar; saba, sin que yo se lo dijera, que mi personalidad no encajaba en Defensa de la Va. La situacin con los jarts se haba estabilizado por el momento en un tens o empate. Una misin del Nexo una misin difcil me garantizara un ascenso rpido, si tena xito. Yanosh saba que en otra poca yo hab a tenido tratos con divaricatos. Mis padres haban conocido a varios. Quince aos antes yo haba conocido a Jaime Carr Lenk. Conoca sus costumbres. Los lderes geshels del Nexo me ha n encomendado resolver el problema de Lamarckia dijo Yanosh. Es mi propio bautismo de fuego. Y una prueba. Si aceptas y triunfas, ambos saldremos ganand o... As que respond que preguntara, pero no te respald especficamente. Y los inmigrantes? Traerlos de vuelta ser polticament e conflictivo. Los divaricatos tienen una actitud muy especial ha cia la Va. La aborrecen, pero creen que pueden usarla. Siempre han hablado de una patria alejada de Thistledown y los geshels. Una nueva Tierra. Pero a decir verdad por el momento los geshels siguen gobernando el Nexo, y el planeta nos intere sa ms que la gente. Si han interferido (y parece inevitable que lo hayan hecho, siendo como son), los traeremos de vuelta y Lenk ir a juicio. Eso ensuciara la fama de los grupos radicales. Una perspectiva sombra. Yanosh no afirm lo contrario. Es una misin grandiosa dijo. Un pl aneta entero a tu disposicin. No ser fcil, pero debo admitir que en cier to sentido te va que ni pintado, Olmy. Me pregunt si no estara siendo un tanto paranoico con lo de mi secreto. No haba pasado los ltimos cinco aos haciendo slo de soldado, y Yanosh, o sus superiores, no eran los primeros que me co nsideraban til fuera de Defensa de la Va. Sin embargo, aquello iba ms al l de mis aptitu des conocidas. Y me han escogido por alguna otra razn? pregunt. No s qu has hecho para molestar a los naderitas, pero esto te deja fuera de la guerra poltica. Esta misin podra servirte de celda, de lugar donde nadie podra alcanzarte hasta que resolvam os la situacin poltica. No s en qu ests metido. Siempre he sido leal al Hexamon. Tambin el Nexo valora la lealtad. Haces distinciones muy sutiles. El poder viene y va. Doy al cesar lo que es del cesar. Yanosh apart los ojos, entorn ndolos con repentina fatiga.

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Te has convertido en un enigma para la mayora de nuestros amigos. A quin eres leal? A los ge shels o a los naderitas? Korzenowski era naderita y construy la Va. Pag por su arrogancia. Y t... a quin eres leal? No has respondido a mi pregunta. Afortunadamente para todos, no tenemos que revelar a quin somos leales para servir en Defensa ni en el Nexo. Durante aos he servido a los intereses de los geshels. Pero Uleysa... Yanosh enarc la s cejas, aludiendo tcitamente a muchas cosas, a todo lo sucedido desd e nuestro ltimo encuentro. Desde que ramos amigos, la capacidad perceptiva de Yanosh me haba irritado ms de una vez. Un error. No poltico. Personal. Pero si el Nexo quiere que se realice una tarea... por qu enva slo a una persona? Yanosh me mir intensamente, co mo si viera a travs de m. Tu rostro. Tus ojos. Nunca has tr atado de adaptarte, verdad? Nunca lo he necesitado. Es ms que eso. Yanosh sacudi la cabeza. No importa. Suspir. Ojal hubiera nacido antes de que el Hexa mon inaugurase la Va. Las cosas eran mucho ms simples. Y ms aburridas. Me pregunto ha sta qu punto confas en m. Para serte franco, no he tenido ms remedio que entrevistarte. Me pusieron en esta situacin las artimaas de tcticos cuyas motivaciones nunca son del todo claras. Te creo capaz de cumplir la misin, naturalmente, y no creo que sea mi pellejo el que est en juego. Y si aceptas, sera para m un alivio. Alguien valora mucho Lamarckia. La ministra presidencial en persona. Eso me han dicho. Quiere saber ms acerca de Lamarckia, pero no puede organi zar una gran expedici n por el Nexo en este momento. Los jarts deben ser nuest ra principal preocupacin. En cierto modo, eres una ficha en una enorme apuest a. La ministra presidencial apuesta a que pueden ponerte solo en Lamarckia pa ra que recabes informacin y juzgues la situacin. Cuando convenza al Nexo de que es preciso enviar una expedicin de ms envergadura, dicha expedicin tr opezar con menos contratiempos. Se pondrn en contacto contigo, t los pondrs al corriente y, todos juntos, reclamaremos Lamarckia. Entiendo. Creo que ella ganar la apuesta, a unque los naderitas lleguen a controlar el Nexo. Sus argumentos son irrebatibles. Dentro de se manas o de meses, si la pila geomtrica colabora, tendrs mucha compaa. Y si no obtienen aprobacin del Nexo y no es posible abrir la puerta? Tendrs que encontrar la segunda clavcula de Lenk y abrir tu propia puerta. Eso s que me suena a celda. Nadie cree que la misin sea fcil o segura.

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Para m aquello representaba un reto, al igual que el inconstante entusiasmo de Yanosh. Perfecto dije. En esa pequea oficin a de vistas espectaculares, atestada de las perspectivas de futuro de Ciudad de Axis, le sonre a mi viejo amigo. Me interesa, desde luego. Me temo que con tu inters no ba sta dijo Yanosh, retrocediendo y entrelazando las manos. Necesi to una respuesta. Pronto. El instinto me aconsejaba rechazar la misin. A pesar de los contratiempos recientes, yo tena planes bastante atra ctivos. Tambin tena responsabilidades, las cuales me convertan en alguien mucho ms importante y valioso de lo que pareca, ms de lo que Yanosh o la gente del Nexo podan sospechar. Pero tambin tuve en cuenta mi inexpe riencia. El tiempo que haba pasado en Defensa de la Va haba sido un desp erdicio. No ser nada a menos que me temple en una prueba. La refutacin de este argumento era mucho ms convincente: No sers nada si ests mu erto, o perdido y olvidado en un mundo aislado de la Va. La voz de la razn estaba a punto de prevalecer. Pero otra voz se interpuso y respondi por m, la voz sobre la cual mi padre me haba advertido y que mi madre haba deplorado. Ir dije. Yanosh me mir socarrn, luego me aferr el hombro con firmeza. mpetu y gallarda. Es lo que esperaba. Yo era bastante cnico en lo concernien te a mis lealtades. Ya no saba quin era. Largarme largarme del todo pa reca una buena solu cin. Mi secreto estara a salvo, pens, si me marchaba. As se escribe la historia a veces. Contactos simples y decisiones simples; consecuencias imprevisibles. Estudi el informe secreto Dalgesh, preparado por tres topgrafos poco despus del descubrimiento de Lamarckia. Lamarckia era el segundo planeta de un sol amarillo, nacido en una regin galctica relativamente pobre en metales sin relacin con ningn lugar conocido de nuestra propia galaxia. Los topgrafos haban tenido dos das escaso s para realizar su trabajo antes de que se cerrara la puerta, as que sus hallazgos eran incomple tos. Haban dejado tres monitores en el continente ms vasto, pero no haban lanzado satlites. Las fotos y grabaciones mostraban un mundo familiar y extraordinario a la vez. Me interesaba particularmente la planificacin logstica de Jaime Carr Lenk. El Buen Lenk haba abandonado selectivam ente las restriccione s de los divaricatos para posibilitar la inmigracin. En Lama rckia no haba sustancias alimenticias nativas probadas y confirmadas, y tampoc o haba soporte para nuestras mquinas al margen de aquello que pudieran transportar los inmigrantes. Los expedicionarios llevaban co mida para seis meses y sistemas personales de purificacin de agua. Tambin se haban llevado semillas tradicionales selectas: granos, frutas, rboles madereros, hi erbas, plantas ornamentales. Aunque Lamarckia careca del complejo ecosistema de la Tierra para permitir la agricultura, los humanos haban diseado monocultivos que s lo necesitaban las sustancias qumicas que proporcionaban los humanos. De hecho, los humanos constituan su ecosistema esencial. Las sustancias qumicas, crean los inmigrantes, se podan encontra r o sintetizar en Lamarckia.

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Los inmigrantes no se llevaron anim ales. Transportaron tres pequeas factoras para fabricar herramientas y componentes electrnicos para las mquinas, y veinte tractores, todo s con capacidad de autorreparacin. En cierto sentido, Lenk se haba at enido a sus creencias divaricatas. Los inmigrantes se haban negado a llevar nutr foros, sustancias or gnicas artificiales de alta eficiencia que los podran habe r alimentado indefini damente. Pero los nutrforos no existan en ti empos de Nader, y el Hombre Bueno desconfiaba de la ingeniera gentica. Yanosh me acompa a las cmaras de Axis Nader donde resida el informador. Se llamaba Darrow Jan Fi ma. Era un hombre menudo y hurao, vestido con ropa sencilla de color marrn. Ahora que haba recobrado la salud en un entorno mdico avanzado contrario a la s creencias divarica tas ansiaba contar de nuevo su historia, exponer to dos los detalles que conoca. Nos habl acerca de Claro de Luna, la aldea y puerto de embarque cercano a su punto de salida, el lugar ms prob able para el surgimiento de una nueva puerta; acerca de las ciudades y las rutas fluviales y martimas; acerca de la breve historia de los inmigrantes, con sus privaciones, sus conflictos sobre la planificacin de aquel viaje sin retorno, las rivalidades entre facciones, las inevitables maniobras polticas en cualquier grupo de gente de ese tamao. Y tambin nos habl acerca de la biolog a de Lamarckia, de lo poco que los inmigrantes haban llegado a comprenderla. Al final, contrito, lloriqueando, presa de la emocin, el informador nos habl de los adventistas, un grupo de oposicin al liderazgo de Lenk. Nunca haban sido muy eficaces; esperaban que el Hexamon enviara a gente para devolverlo a Thistledown. En cada ciudad, dijo, haban dispuesto un operativo para allanarle el camino al Hexamon. Los rumo res relacionados con los investigadores del Hexamon haban ascendido a la categor a de mitos populares. Pero nadie haba ido. Darrow Jan Fima haba reido con sus compaeros adventistas, haba desertado, y fingi servir a Lenk. Trabaj durante un ao para ser aceptado en el consejo de Lenk. Entonces rob la clavcula. Por qu tardasteis tanto? se quej. Tuve que mentir, tuve que cometer muchas ruindades. Al fin conf es en un susurro los pecados de su gente: Nos hemos apartado de las madres de la vida. Y aadi, sonriendo como si me diera un regalo: Lamarckia no es mal lugar para morir... No le cre. A fin de cuentas, l se haba ido de all. Inici mi adiestramiento. Yanosh me dio todos los recursos que necesitaba. Concert citas para hacerme quitar todos mis suplementos. Eso habra complacido a mi madre pe ro, por supuesto, no se enterara. La plateada y ahusada fallonave recorr a el centro de la Va a trescientos kilmetros por segundo. Yo iba en uno de los dos mullidos y blancos asientos de proa, escrutando ese resplandor cncav o que pareca preado de inquietantes promesas. Estaba atrapado entre el atur dimiento, la exaltaci n y el terror. Me palp las manchas rosadas del cuel lo y la mueca, sintiendo una nueva soledad. Desde la muerte de mi padre, me haba someti do a una serie de mejoras mentales que l no aprobaba: diminutos ingenios en la cabeza y el cuello que aceleraban los pensamientos, mejoraban la memoria, me daban ciertas aptitudes

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y bases de conocimientos y tambin establ ecan contacto directo con Memoria de la Ciudad, con millones de indivi duos y miles de bibliotecas. Para pasar inadvertido entre los divaricatos de Lenk, que no llevaban esos implantes, me haban despojado de mis vo ces, ojos y mentes adicionales. Dentro de mis pensamientos ahora haba un solo yo. Senta una extraa vergenza. Estaba desnudo de un modo que nada tena que ver con ir en cueros. La fallonave inici su larga y lenta desaceleracin. A slo cuatro metros de m, la falla emita su fulgor rosado, que relampague con la presin de las grapas de la nave. La fallonave no se detena po r friccin, sino introduciendo las grapas en una regin prohibida del espacio-tiempo. Salud, ser Olmy Ap Sennon. El abre puertas Frederik Ry Ornis, alto y delgado como una mantis religiosa, se acomod en la cabina, se estir en el asiento y dej que los cojines blancos le envolvieran las caderas y el pecho. Cunto hace que no abrazas la falla? A pesar de mis concesiones a las modas y la tecnologa geshels, al menos haba conservado la estructura natural de mi cuerpo. Ry Ornis perteneca a esa nueva raza que exploraba formas ms radicales. Hace unos aos. Y nunca llegu tan al norte. No muchos han llegado tan al norte dijo Ry Ornis con expresin contrita. No recientemente. Los jarts es tn a menos de un milln de kilmetros de aqu. Estir un largo dedo de cinco ar ticulaciones y seal hacia delante con elegancia. Los abrepuertas como Ry Ornis hab an adquirido un poder y un prestigio inmensos. Sent cierta envidia. Tardaremos una hora en llegar a la pared dijo. No estoy demasiado entusiasmado. Porqu? Ry Ornis me mir con escepticismo. Ansioso de iniciar tu pr imera misin? pregunt. Supongo respond con una sonrisa cauta. Dispuesto a demostrar tu lealtad al Nexo del Hexamon, preparado para la aventura? Mi sonrisa se borr. Hice un gesto de indiferencia. No hay que descubrir este lugar se quej Ry Ornis con una mueca de disgusto. Ya lo han visitado aficionados. Me imagino lo que hicieron para aislar la mundolnea correcta. Tal vez haya n desquiciado la puerta embrinica, reduciendo nuestros accesos a tres o cuatro, a lo sumo. As que no tengo margen de error. Si desbarato algunas mundolneas, tu viaje ser slo de ida, y Lamarckia no le servir de nada a nadie. No me caa bien Ry Ornis. La ma yora de los abrepuertas me ponan nervioso. Sus talentos pertenecan a un plano diferente, y sus personalidades eran radicalmente opuestas a la ma. Los minutos se sucedieron. Ry Ornis parec a hipnotizado por el infinito espectculo que veamos en el exteri or. Se inclin en el asiento. Francamente, los miembros del cons ejo y los administradores tienen muchas cosas en la cabeza. Si Lamarcki a fuera importante de veras, no crees que le habran consagrado ms esfuerzo s, en vez de enviarte slo a ti? Mis emociones estallaron en una seca carcajada.

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He pensado en ello admit. Por qu aceptaste hacer esto? Este trabajo me va. Por qu aceptaste t? Ry Ornis hizo otra mueca, torciendo el rostro como una mscara de circo. Entre los abrepuertas, el ascenso se obtiene al precio de la obediencia. Pasa igual en Defensa de la Va? No s dije, sin demasiada sinceridad. Soy un simple grado siete. Ry Ornis me mir fijamente. Aun as insisti. Puedes llevarme a Lamarckia? Las preguntas directas merecen resp uestas directas dijo, y suspir. Lamentablemente, no lo s. La fallonave ya slo navegaba a miles de kilmetros por hora. Pronto nos detendramos. No es una ciencia exacta. Cada abrepuertas tiene ilusiones. Mi ilusin es que, cuanto ms s acerca de un lugar, mejor puedo detectar sus mundolneas. En ciertos sentidos, se parece a la Tierra. He ledo el informe Dalgesh. Conozc o su tamao y sus caractersticas generales. Te estoy pidiendo una opinin personal. Por qu es tan interesante? Yo no entenda adonde quera ir a parar. Hay humanos all... El rumor de que podemos olfatear la vida humanoide es totalmente falso. Eso no es lo que busca un abrepuer tas. Buscamos algo interesante. Y qu te resulta interesante? Ry Ornis lade la cabeza. Los campos de traccin se ha ban retirado. Nos desplazbamos a menos de cien kilmetros por hora y la falla ya no reluca. Lamarckia pone en tela de juicio todo lo que hemos aprendido acerca de la evolucin y los orgenes de la vida. El informador parece pensar as. Lo llam una Nueva Madre. Pensaba que los inmigrantes lo destruiran. Bien, eso s que me interesa dec lar Ry Ornis con aprobacin. Los grandes acontecimientos marcan las mundoln eas. Si la gente de Lenk se propone modificar la historia de un planeta... te llevar all. La piloto de la nave asom la cabeza. Disfrutis del paisaje? pregunt. Inmensamente dije yo. Ambos estamos nerviosos dijo Ry Ornis. La piloto torci los labios y lade la cabeza con expresin compungida. Bien, esto no os tranquilizar. Los jarts saben que estamos aqu, lo cual no me sorprende, y tendremos unos trei nta minutos para investigar. Aqu las fronteras son flexibles. Nos evalu con la mirada. Supongo que no es una misin de prioridad uno, verdad? Me levant del asiento y fui a popa. Ry Ornis me sigui, mirando a la piloto con aire ofendido. Algunos podramos disentir declar con orgullo.

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Su reaccin me pareci una payasa da. Tal vez yo merezca la misma calificacin. A fin de cuentas, somos inst rumentos de una respuesta calculada, de una apuesta. No so mos prioritarios. Ry Ornis y yo descendimos de la fa llonave en un pequeo vehculo de transferencia. El viaje dur menos de diez minutos. El vehculo deltoide maniobr describiendo una cauta espiral. Cuanto m s se acercaba a la pared, ms peso adquira. Y a pesar de su nombre, la pare d se comportaba como el suelo, como una superficie gravitatoria. La na ve se pos sin sobresaltos. Ry Ornis y yo nos pusimos los trajes de presin. l recogi una caja del tamao de su cabeza y se la calz bajo el brazo. Dirigimos un gesto de aprobacin a un ojo que enviaba nuestra imagen a la piloto que aguardaba en la fallonave, luego salimos. Bajo nuestras botas, la pared era dura como roca. Ry Ornis ech a andar por la superficie broncnea, y sus largas piernas le permitan avanzar dos metros con cada zancada. Sac una clavcula de la caja, solt la caja y aferr las varillas del aparato, mecindolo delante de l. Yo haba ledo acerca de las varas de los antiguos zahores, antao de moda en la Tierra. Ry Ornis empuaba su clavcula como un antiguo buscador de agua. Debajo de nosotros se extenda una de las legendarias y temibles regiones conocidas como pilas geomtricas, do nde la fsica de la Va cambiaba imprevisiblemente. A veces las comparaban con una arruga en la piel de un gusano multidimensional. No me agradaba la comparacin. Toda esta regin es nudosa dijo el abrepuertas con voz spera, entre la admiracin y la repulsin. De qu color es? Por Dios, a qu huele? Intrigado por las preguntas, guard silencio. Decid que era mejor no interrumpir. Sabes que una pila geomtrica duel e? continu Ry Ornis. Cuando la buscamos, nos provoca jaquecas colosales que son difciles de aliviar. Pero es evidente que alguien estuvo aqu antes que nosotros. Han dejado sus sucias huellas dactilares: bultos, mundolneas de splazadas, accesos estropeados. Por Dios, vaya pandilla de aficionados. Lo segu a paso mesurado. Yo no lle vaba nada. No poda llevar nada conmigo, salvo la ropa que tena debajo de l traje de presin. Todo mi equipaje era interno: semanas de adiestramiento y educacin, la transferencia de conocimientos de mis suplementos a mi memoria biolgica. La voz de la piloto son en nuestros cascos. Los jarts nos han localizado. Me gustara largarme de aqu. No puedo garantizar que te deja r en Lamarckia en una poca determinada dijo Ry Ornis de mal humor . Ser muy difcil situarte a una dcada de la poca en que el informador abri su puerta temporal. Lenk debe haber dejado un ndulo, pues de lo contra rio el informador no habra regresado. Pero ha desaparecido. El abrepuertas se irgui; su alta y demacrada figura y su traje blanco contrastaban con nuestro entorno. La luz era engaosa en aquel inmenso tubo liso y sin sombras. La distante curva de la pared que se elevaba hasta formar un arco en lo alto me desorientaba an ms. Mir el tubo de plasma con los ojos entornados. Segua la falla hacia el su r, hasta un deslumbrante resplandor, iluminando la Va a lo largo de millones de kilmetros. Pero terminaba al norte, a poca distancia de nosotros, dejando a los jarts en su propia oscuridad.

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Baj la vista para no marearme. Mi cuerpo no contaba con ayuda para superar la sensacin de vrtigo. Estaba desnudo por dentro. El abrepuertas se agach, aferrando la s varas de la clavcula, pasando su cabeza esfrica a pocos cent metros de la superficie. He encontrado algo anunci. Nu dos atados de nuevo. Aparentemente un intento de normalizacin, de curacin. Curacin? Ry Ornis no me oy, o simplemente me ignor. La mayora de estas lneas desemboca en una extensin vaca. Hay mucha desolacin, inmensidades sin inte rs. Nos causa una gran sensacin de soledad. Aqu una estrella solitaria, all una esfera de roca sin aire. Es muy fcil sentir atraccin por mundos falsos, por sueos de futuros todava inaccesibles, todava irreales. No garantizo que te deja r en un momento previo a la llegada de los inmigrantes de Lenk. No querra eso. Y no hay manera de regresar, para ninguno de vosotros... debo procurar que queden algunos accesos ms. Por favor solicit, temblando. Haba imaginado este momento como un tranquilo interludio, un breve instante en que observara el trabajo minucioso e incluso inhumano de un abrepuertas expert o. En cambio, los asistentes de la ministra presidencial me haban designado este sujet o esmirriado y parlanchn, este hombre insecto de largo rostro. Tal vez realmente quieran perderme. Encontr algo. Ven aqu, ser Olmy. Ry Ornis me indic que me acercara. Camin hacia l y mir las crpticas imgenes que oscilaban entre las barras de la clavcula. Ry Ornis extendi el dedo enguantado sobre los colores de la pantalla. Ves esto? Yo slo vea lneas tortuosas, relampagueantes franjas verdes y azules. Un acceso. Esto me indi ca que es un lugar de sumo inters. No hay nada en derredor... Sin duda eso es Lamarckia. Y sigue cronolgicamente lo que debe ser el acceso de Lenk. Pero dnde lo modifico? En qu punto de la mundolnea de Lamarckia debo dejarte? De aqu a aqu, relati vo tedio, tedio, nada... pero aqu... Vi una sonrisa radian te detrs del visor. Estos lugares son exquisitos. Busco cosas de inters para lo s humanos, ser Olmy, y las encuentro. Si Lamarckia es interesante en s mismo, en tonces estos puntos de su lnea son an ms interesantes para nosotros. Para ti y para m. Entiendes? No dije. Ry Ornis movi de nuevo el dedo, meciendo suavem ente la clavcula. Lugares de grandes acontecimiento s humanos. Lamarckia es un gran acontecimiento en el trasfondo, algo de sconocido... Pero sin duda preparado para cambiar. Te coloco en uno de los lugares ms fascinantes, ser Olmy? Simplemente haz que llegue all d ije, mordindome el labio para aplacar mi angustia. La valenta pareca una lamentable abstraccin. Ms o menos a una o dos dcadas del acceso de Lenk. No puedo estar seguro. No puedo ofrecer nada mejor. Hazlo, por favor. Tan slo hazlo. Y o ya haba deshonrado a mi familia y la memoria de mi padre al sumarme a los progresistas geshels y ponerme implantes antinaturales en el cuerpo, al alistarme en Defensa de la Va, al rechazar a la mujer con la que estaba comprometido. No quera deshonrarme nuevamente con un fracaso. No hay motivos para estar nervioso. No se abrir ninguna puerta si no puedo colocarte en un luga r realmente interesante.

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Sent ganas de pegarle. As que extiendo mi alfombra aqu y llamo a esta puerta la nmero treinta y dos de la regin doce... Ry Ornis traz una fulgurante lnea roja en la pared con la esfera de la clavcula. Aprtate. Me apart. Un bulto de cinco metros de anchura con un hoyuelo en el centro creci en la superficie de la Va. Lneas rojas y verdes bailaron sobre su tersa superficie, vibraron rpidamente y adquirieron el familiar color de bronce recin fundido. Ry Ornis lo extendi retrocediendo, arrastrando la clavcula consigo. Un dosel en forma de disco creci sobre la nueva puerta. Con la boca seca como el yeso, la cabeza fra como el hielo, trep con manos y rodillas por el costado del bulto, me encaram al borde del hoyuelo y vi una tormenta de lquida oscuridad. Te llevar a donde necesitas ir dijo Ry Ornis. Y despus desaparecer. Me ergu en el borde de la puerta, impulsado por la poca valenta que me quedaba. Echara a andar en lnea recta y saldra al lugar desde donde el informador se haba ido de Lamarckia. Limtate a caminar dijo el abrepuertas, y su voz son hueca en mi casco. No te olvides de quitarte el traje a mitad de camino. En ese punto habr aire de Lamarckia en la puerta. De acuerdo. Slo quedan dos accesos ms, creo. No s cmo regresars. Buena suerte. Mir por encima del hombro, vi aquella silueta esqueltica de traje blanco, la vertiginosa uniformidad por todas partes, me volv y me enfrent a otra clase de ilusin, an ms extrema. All no haba lneas rectas. En la puerta yo pasara por un agujero abierto a todos los mundos posibles, una fstula entre la Va y otra parte. Tena que confiar en Ry Ornis. Mi cuerpo no lo consider prudente. Apret los dientes, adelant una pierna y luego la otra. Sent que la presin creca a mi alrededor. Me quit el traje y lo dej detrs de m, en la cuesta de la puerta. Ahora slo llevaba la ropa que poda usar un inmigrante de Lenk. Ya no vea la Va ni a Ry Ornis. La puerta est presurizada. Date prisa. La voz del abrepuertas reverberaba como el zumbido de un insecto, saliendo del traje. Delante vi un remolino rojo y franjas negras y azules, y un brillante arco anaranjado: mi destino, visto a travs de la lente deformante de la puerta. Cerr los ojos, extend los brazos, di un ltimo paso hacia delante. Y aterric en un suelo hmedo que me salpic las botas y los pantalones marrones. Por un instante cre que echara a rodar. Extend las manos, me arrodill con las botas hundidas en el lodo y recobr el equilibrio. A mi espalda, la arremolinada oscuridad se redujo a un punto, tirone de la tela de mi chaqueta y me abandon con un diminuto remolino de aire.

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HISTORIA DEL CINE CIBERPUNK. (Captulo 21) EL CORTADOR DE CSPED Ttulo original: THE LAWNMOWER MAN 1992 (Estados Unidos) Gneros: Ciencia ficcin, Suspense Actores: Pierce Brosnan, Jeff Fahey, Jenny Wright, Geoffrey Lewis Director: Brett Leonard Msica: Dan Wyman Un cientfico, el Doctor Lawrence Angelo, experimenta con inteligencia artificial, con drogas y con realidad virtual. Cree que una correcta combinacin de todas ellas puede hacer que los humanos alcancen un extremo grado de perfeccin; pero esta hiptesis debe probarla. Para esta primera prueba recurre a un jardinero con bastantes pocas luces. Un pobre hombre con un cociente intelectual que deja mucho, pero que mucho que desear. Lawrence Angelo le somete a un programa intensivo de RV y en muy poco tiempo se convierte en casi un fenmeno con dotes especiales. Tanto es as que el pobre jardinero comienza a tener sus propias ideas sobre cmo debe continuar su tratamiento. La ciencia comienza a perder el control de sus experimentos. Los 8 minutos de efectos especiales generados por ordenador cont con 7 tcnicos informticos, dur 8 meses y tuvo un presupuesto de 500.000 dlares, el de toda la pelcula fue de 10 millones de dlares, y recaudaron en todo el mundo 150 millones de dlares. El filme fue un interesante precursor en los '90 de toda la saga de Realidad Virtual que vendra luego, con ttulos como VIRTUOSITY (Realidad Virtual-1995), STRANGE DAYS (Das Extraos-1995) e incluso THE CELL (La Celda-2000).

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La pelcula no tiene nada que ver con Stephen King, slo en que el ttulo es el mismo que uno de sus relatos. Este filme se vendi como si estuviera basado en una obra de King, y es mentira. Como consecuencia Stephen King rompi toda relacin existente con su editorial Doubleday. La pelcula est basada en un guin original escrito por Brett Leonard y Gimel Everett con el ttulo de "Cybergod". Stephen King al enterarse por la prensa de este filme, se enfad bastante; demand a los productores y, ms tarde, su nombre fue eliminado de los crditos. Se hizo una secuela, y ya no se hizo referencia a su nombre en los crditos. En 1987 se hizo un corto "The Lawnmower Man" basado de verdad en el relato de Stephen King, el director fue Jim Gonis y el guionista un joven llamado Michael De Luca, hoy da un conocido productor y guionista de cine. EL CORTADOR DE CSPED 2 : MS ALL DEL CIBERESPACIO Ttulo original: LAWNMOWER MAN 2: BEYOND CYBERSPACE 1993 Gneros: Ciencia ficcin Actores: Patrick Bergin,Matt Frewer,Austin O?Brien,Ely Pouget,Camille Cooper,Patrick LaBrecque,Crystal Celeste Grant,Mathew Valencia,Kevin Conway,Trever O?Brien,Richard Fancy,Ellis Williams,Castulo Guerra,Molly Shannon Director: Farhad Mann El mismo cortador de csped, que en la primera versin se convirti en un superhombre gracias a la realidad virtual, tiene ahora la llave del futuro en el chip que necesita para completar su imperio ciberespecial. Y no est dispuesto a detenerse ante nada ni ante nadie... Secuela de la popular El cortador de csped (1992). Si aqulla era ya bastante catica, en sta no hay modo de aclararse con el argumento. La accin se desarrolla en Los ngeles en un futuro ultratecnificado. Domina la ciudad, desde su casi perfecto mundo virtual, Jobe, un cortador de csped retrasado mental e idealista, convertido en una especie de superhombre despus de que se ensayaran con l las ltimas tcnicas de realidad virtual. Ahora slo le falta una pieza, el chip Chyron, para controlar totalmente las autopistas de la informacin y, con ellas, el mundo. Para conseguirlo, Jobe engaar a Peter, un adolescente experto en realidad virtual y antiguo amigo suyo. Intentar impedirlo el Dr. Trace, el propio diseador del preciado chip. Descrita sobre el papel, la historia parece sugerente, y lo es en sus vistosas y espectaculares recreaciones de la realidad virtual. Pero narrativamente como ya se ha apuntado, la pelcula es un caos: la accin se dispersa en exceso, Farhad Mann

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(Frames) no consigue imprimir en ella un ritmo constante, y ninguno de los personajes alcanza el suficiente inters dramtico. De modo que el espectador acaba por cansarse de tantas idas y venidas, sin orden ni concierto, del mundo virtual al mundo real. Robot Jox Despus de la Tercera Guerra Mundial dos superpotencias, la Confederacin y el Mercado. se enfrentan en un mundo sin leyes. Los territorios se disputan en la arena con luchas entre enormes mquinas llamadas Robot Jox. Alexander, de la Confederacin, ha diezmado las filas del Mercado exceptuando a un irreductible guerrero llamado Aquiles, que an lucha a bordo de su robot jox (Gary Graham, de Alien Nation ) Desgraciadamente, en un intento de salvar a los civiles que participan como espectadores haciendo apuestas, su robot cae aplastando a trescientos de ellos. Inmediatamente le retiran el contrato y Aquiles debe abandonar la lucha. Atena, una compaera de Aquiles, quiere tomar el relevo de este ltimo y derrotar a Alexander. Las conexiones con la Iliada de Homero son evidentes. Sin embargo al final resulta otra pelcula ms de Robots a lo Power Rangers, que tras un comienzo con narrador incluido parece que promete, pero despus no es mas que un filme para todos los pblicos. La esttica es muy infantil, con vestimentas no muy logradas, el argumento no muy bueno y la accin, que no hay tanta, avanza con poca fluidez. Tan solo se puede disfrutar de unos pocos combates entre robots que para la poca no estn tan mal. Empire Pictures fue a la quiebra con esta pelcula durante el rodaje, pero Epic Productions la compr y fue rodada y montada 2 aos despus de su comienzo Ficha Tcnica Gnero: Ciencia Ficcin Nacionalidad: USA Director: Stuart Gordon Actores: Gary Graham, Anne-Marie Johnson, Paul Koslo Productor: Albert Band, Charles Band Guin: Stuart Gordon, Joe Haldeman Fotografa: Mac Ahlberg Msica: Frederic Talgorn Robot Jox 2:Robot Wars En al ao 2041 el centro rebelde de supervivientes esta acosado por una plaga de gas toxico que escapo en el ao 1993.Un renegado piloto de un megarobot y una arqueloga tendrn que ayudarles. Ficha Tcnica Ttulo original: Robot Wars

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Gnero: Ciencia Ficcin Pas: Estados Unidos Ao:1993 Director: Albert Band Guin: Charles Band Interpretes: Barbara Crampton, Don Mich ael Paul, James Staley y Lisa Rinna Productor: Charles Band Msica: David Arkenstone Ffotografa: Adolfo Bartoli