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Qubit

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Material Information

Title:
Qubit
Physical Description:
Serial
Language:
English
Publisher:
Cubit
Place of Publication:
Havana, Cuba
Publication Date:
Frequency:
monthly
three times a year
regular

Subjects

Subjects / Keywords:
Science fiction, Latin American -- Periodicals   ( lcsh )
Science fiction -- History and criticism -- Periodicals   ( lcsh )
Science fiction -- Periodicals   ( lcsh )
Genre:
periodical   ( marcgt )
serial   ( sobekcm )

Record Information

Source Institution:
University of South Florida Library
Holding Location:
University of South Florida
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All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
usfldc doi - Q01-00023-n23-2006-12
usfldc handle - q1.23
System ID:
SFS0024302:00023


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0 245
Qubit.
n No. 23 (December 2006)
260
[Havana, Cuba] :
b Cubit
December 2006
310
Monthly
650
Science fiction, Latin American
v Periodicals
Science fiction
x History and criticism
Periodicals
Science fiction
Periodicals
1 773
t Qubit.
4 856
u http://digital.lib.usf.edu/?q1.23



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ndice: 1. Biopunk. Alessio Mannucci 2. Danger. Hard Hack Area. Paul Mc Auley. 3. Ciencia de garaje: Posthumanos, biohackers y biopunks. Antonio Lafuente 4. ...in Corpore sano. Ricardo Acevedo Esplugas. 5. Ribofunk: el manifiesto. Paul Di Filippo 6. El beso de Milena de Paul Mc Auley. Xavier Riesco Riquelme 7. Apolvenusina. Yoss. 8. Vida virtual en el espacio virtual. Juan Pablo Bermdez 9. Stone vive. Paul di Filippo 10. Historia del cine ciberpunk. (Captulo 22) 964 Pinocchio. Ral Aguiar

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B i o p u n k Alessio Mannucci (Sacado de http://www.ecplanet.com/ ) Biopunk (un neologismo que combina al mismo tiempo la palabra biologa y punk) es un trmino que describe el lado nihilista y subterrneo de la sociedad biotecnolgica que ha comenzado a desarrollarse desde el inicio de este siglo. la idea ha comenzado a usarse para describir un filn literario post-cyberpunk, solo que, en vez de concentrarse sobre la tecnologa informtica prefiere tratar la tecnologa de la biologa: dinmica celular, DNA, RNA, clonacin, ingeniera gentica. En los cuentos biopunks, los personajes no vienen potenciados con medios mecnicos, electrnicos o cibernticos, sino a travs de la manipulacin gentica de su propio cromosoma. Frecuentemente, biopunk se convierte en nanopunk, cuando trata de la bio-nanotecnologa. Entre los pioneros del gnero podemos mencionar a H. G. Wells (The Island of Dr. Moreau), Julian Huxley (The Tissue Culture King), Aldous Huxley (Un mundo feliz), Damon Knight (Natural State), Ira Levin (El muchacho de Brasil), Frank Herbert (Los ojos de Heisenberg) y Bruce Sterling (Shismatrix). Un ejemplo de biopunk cinematogrfico es el film Gattaca, La Puerta del Universo (Andrew Niccol, 1997) que muestra una sociedad orwelliana fundada sobre la manipulacin eugentica a la cual un individuo solo puede oponerse con la piratera gentica. Respecto al ciberpunk, que todava era ciencia ficcin (la ltima en orden temporal), el biopunk y el nanopunk hablan de un futuro muy prximo, que es casi nuestro presente.

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LOS OJOS DE HEISENBERG (Frank Herbert, 1966) La novela proftica breve "Los ojos de Heisenberg" de Frank Herbert, trata el tema de la ingeniera gentica ligada al tema de la inmortalidad. El mundo es dominado por el rgimen totalitario de los Optimati, individuos potenciados genticamente e inmortales que subyugan al resto de la humanidad, a quien no le conceden el derecho de procrear si no tienen alguna peculiar caracterstica gentica (claramente referido a la eugentica). SHISMATRIX (Bruce Sterling,1982) En un lejano futuro, el sistema solar colonizado por la humanidad es un hormiguero intrincado de bizarras y sofisticadas formas tecnolgicas y culturales, una mirada de congregaciones polticas y sociales, esparcidas por todo el cinturn de asteroides situado en los anillos de Saturno: colonias orbitales, astronaves, mundo y hbitat artificiales. Esta civilizacin multiforme, producto de un vertiginoso progreso cientfico, es conocida como Shismatrix: una matriz fragmentaria, fsica y social, que genera multiplicidad de posibilidades, donde dos facciones rivales se disputan la supremaca poltica e tecnolgica: Los Shapes, maestros del la biotecnologa, de la ingeniera gentica y de la psicologa avanzada, y los Mechs, dueos del la ciberntica, de la binica y de la inteligencia artificial. Por debajo de estas dos corrientes opuestas hay todo un florecimiento de identidades evolutivas y comunidades marginales en lucha por la supervivencia, que de cuando en cuando juegan un papel fundamental en el gran conflicto de la matriz fragmentada, que pasa a travs de una radical transformacin y redefinicin del concepto de humanidad. En el cuadro de esta civilizacin posthumana, emerge una singular figura de hroe: Abelard Lindsay, diplomtico y revolucionario de la Repblica Corporativa Circumlunar de Mare Serenitatis. Lindsay, de cuando en cuando rebelde, exiliado, empresario teatral, pirata espacial, mercader, cientfico, embajador de una raza aliengena y protagonista de emocionantes aventuras. Siempre en el centro dei vertiginosos cambios cientfico-culturales de la Matriz, Lindsay es el inspirador de una nueva era de expansin y hbil manipulador de los destinos individuales y colectivos, decidido a construir un nuevo futuro para la humanidad. RIBOFUNK (Paul Di Filippo, 1998) Dentro de los principales autores de literatura biopunk se destaca Paul Di Filippo, que ha denominado una de sus colecciones de cuentos ribofunk, aludiendo al RNA, o cido ribonucleico, y al ritmo afroamericano, para indicar una narrativa post-moderna que habla de microbiologa y manipulacin gentica de un modo divertido y original. Los personajes protagnicos de varias de sus historias viven en un

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mundo transgnico en el que el desarrollo de la biologa molecular ha trasformado todo: ecosistema, industria, mquinas, estructura poltica, social, y tambin para cada individuo la mentalidad, la sexualidad, y el fenotipo. Formas de vida quimricas, hbridos humano-animales, amantes genticamente modificados, entidades sensoriales, algas rebeldes. Masa semi-inteligente de nano-microbios, producto de la nano-polucin, que, desde el interior de la corteza terrestre, amenazan con destruir el planeta. cerebros enlazados a una internet infestada de programas neurales que transforman el lenguaje ordinario en fluidas rimas hip-hop. Fuerzas de la Protein Police (Polica Proteica) en busca de piratas genticos, criaturas marinas en parte humanas que viven en lagos contaminados por sustancias txicas. Hroes post-humanos como Krazy Kat, un hbrido humano-felino creado por el Cultivar Liberation Front que lleva adelante una actividad terrorista en nombre de la splice liberation. THE MOREAU SERIES (S. Andrew Swann, 1993 1999) Muy similar a la novela negra, con una historia a lo Raymond Chandler, las novelas de la Serie Moreau de S. Andrew Swann, cuentan acerca de Moreau (Nombre derivado de la novela La isla del doctor Moreau de Herbert George Wells), una subclase oprimida de hbridos humano-animales creado por medio de la ingeniera gentica para crear los supersoldados del siglo XXI. THE CULTURE La Serie de la Cultura de Lain M. Banks pinta un futuro en el cual nuestra galaxia est dominada por una civilizacin llamada La Cultura, una perfecta sociedad utpica y democrtica en la cual cada miembro tiene la habilidad de alterar su propio cuerpo y su propia gentica a travs de la tecnologa, llegando a desarrollar glndulas medicinales. Una especie de rganos transhumanos permiten a la gente producir y utilizar en el interior de su cerebro millares de combinaciones de sustancias psicoactivas.

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Secuencia tu genoma y libera a la ciencia ! gritan los biopunks. DANGER HARD HACK AREA Paul Mc Auley Mucha gente deca que VirCon 2010, el primer encuentro abierto del movimiento biopunk, acabara en disturbios. En realidad, fue tan privadamente excitante como pblicamente aburrida, como cualquier conferencia cientfica. Desde su sitiada cultura underground, los clandestinos navegantes de la nueva ola en biologa han emergido centelleantes a la luz del da y, dice un desafiante, a la respetabilidad. Pero VirCon 2010, celebrada en un ruinoso hotel del centro de Nueva York, no transcurri sin fricciones. A pesar de la norma de que slo se podra llevar material no biolgico, hubo una despiadada pero ftil inspeccin por agentes de la FDA (Food and Drug Agency). Varias personas sospechosas de ser agentes federales infiltrados, o topos de las compaas biotecnolgicas fueron sumariamente expulsadas, y la prensa fue rechazada, lo cual dej extraas escenas fuera del hotel, como periodistas de TV filmados en su intento por comunicar con los delegados de la conferencia dentro del evento. Fui autorizado a cubrir el evento desde dentro debido a los contactos personales que hice cubriendo la persecucin y arresto de Kevin Freaky-Deaky Miles, el hombre que reclamaba haber vuelto luminiscente la selva del Amazonas y porque soy escritor de ciencia ficcin, y los biopunks aman la ci-fi. Los delegados eran mayoritariamente jvenes menores de 25, vestidos de todo, desde pantalones abombados y camisetas, pasando por negro gtico y mltiples piercing, hasta trajes de negocios. Todos se haban autoinfligido gen-hacks : plumas o escamas en lugar de piel ; bandas de cromatforos sobre sus frentes ; tatuajes motiles. Y, por supuesto, a pesar del gastado, preponderante clich de los hackers informticxs, los biopunks estaban rebosantes de salud, sus pieles y vistas perfectas, sus definiciones musculares sobresalientes, sus energas aparentemente infinitas. Esa energa era necesaria : la convencin operaba sobre una base de 24 horas, y nada de dormir. Los biopunks tomaron totalmente el hotel, hablando sobre injertos, mostrando cdigos fuente de DNA ; hurgando de un extremo a otro de secuencias

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medio desmontadas ; y asistiendo a los talleres sobre reseteo de relojes metablicos ; sobreescritura de DNA desecha do, perturbacin de efectos cunticos en microtbulos, y, por supuesto, meme viruses. De muchas formas era como un encuentro cien tfico en la llamada Edad Dorada, antes de que la investigacin fuera monopolizada por grandes compaas y la confidencialidad comercial estrangulase el intercambio de ideas. Los biopunks, por supuesto, desprecian el secreto. Son fanfarrones patolgicos ; su cultura se basa en la idea de la fuente libre, desde genomas pi rateados emplazados en servidores desde Cuba a Finlandia, hasta hacks diseminados en archivos y e-zines con ttulos como Triplet Threat (La Amenaza Del Triplete) y Theyre Made Out Of Meat (Ellos Estn Hechos De Carne). La nica diferencia es que sus trabajos publicados no son aprobados por un par de miopes revisores, sino por su utilidad, y a que casi todos usan su nombre hacker ms que su nombre real. Una de las grandes excepcione s a lo ltimo lo fue una de las eminencias grises del biopunk, el Profesor Jack Lovegr ove, quien se convirti en leyenda tras ser expulsado de la Universidad de Kansas por ensear un curso prctico en evolucin, y encarcelado por distribuir DVDs piratas conteniendo la secuencia entera del genoma humano. La ciencia de garaje es la ola del futuro para la biologa, me cont en una corta entrevista. Las grandes compaas estn su jetas por acomodados ejecutivos y viciosas regulaciones impuestas por asus tados polticos cortos de vi sta. Pero cualquiera puede aislar DNA en su cocina, y secuenciarlo r pidamente con los modernos y baratos RNA chips. Hace 20 aos, el DNA tena que ser cortado por caras enzimas y secuenciados base por base. Ahora, los s ecuenciadores que se encuentr an en cualquier gabinete mdico, puede ser modificado para correr en pa ralelo, y as, copiar el genoma humano es un juego. Cualquiera aqu podra secuenciarlo en un par de das, empezando con una de sus propias clulas. Las ideas principales de la obra maestr a de Lovegrove, Posthumanismo y cmo lograrlo, fueron encasilladas, pero fue l qui en se esmer en apuntar que la mayora de sus ideas estaban en la fase dorada de la mquina de vapor. Nosotros estamos interesados en ideas radicales, no en frvolas fresas de experimentacin fracasadas, pero los rumores de que esos chicos han enco ntrado la cura para el cncer, la llave de la inmortalidad o el aumento de la inte ligencia son una tontera. Cualquiera que hubiera hecho alguna de esas cosas podra estar alar deando por ello ahora, estableciendo su propia compaa, o vendindoselo a Cytex o Dow. Por supuesto, la gente est ensayando tcnic as radicales sobre s mismos, pero la medicina tiene una larga historia de auto -experimentacin. Esto no es una sociedad secreta de superhombres hiperinteligentes sino chicos idealistas que aman la ciencia y creen que la informacin debera ser libre no encarcelada por el copyright y la litigacin. Todas nuestras ideas son discutidas abiertamente, aunque no todo el mundo sea capaz de entenderlas. Sobre la idea de que los biopunks estn usando meme viruses para modificar la conducta humana, Lovegrove fue devast ador. El pensamiento meme est mayoritariamente sobrecargado. Seguro, son tr avesuras. La gente se ha divertido inyectando a sus vctimas con visiones pse udo-religiosas de Elvi s o Marylin Monroe.

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Pero ahora que los crteles de la droga se han musculado en memes, la locura ha acabado. Adems, cambiar un sistema de creencias es un duro hack. Yo he dicho que las virulentas campaas contra la modificaci n gentica murieron de causa natural, no por la infeccin de algn imaginario supermeme. Est en lo correcto. Hay lmites para lo que los chicos pueden hacer en laboratorios caseros. Pero en la impetuosa atmsfera de la convencin, con biopunks departiendo hasta el lmite, o enfrascados en veloces c onversaciones en jerga, sus tatuajes y bandas de cromforos llameando y encendindose, es difcil creer que alguna de sus ms fantsticas afirmaciones se queden en ciencia ficcin. Nature / vol 404 / 2 March 2000 / www.nature.com

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CIENCIA DE GARAJE: POSTHUMANOS, BIOHACHERS Y BIOPUNKS Antonio Lafuente El desarrollo del sotfware libre ensea que no siempre la ciencia demanda grandes inversiones, una experiencia (la de los hackers y la garage science) que hoy se est extendiendo en el movimiento de los biohackers. La imagen de unos muchachos, con aspecto de hippies, inventando el PC y el software libre es poderosa. Seguramente hay en ella algo de exageracin, pero tambin es cierto que entre aquellos jvenes y, sobre todo, en los valores que defendan, germin una parte sustantiva de la revolucin que han provocado las tecnologas de la informacin y las comunicaciones (TIC). Desde entonces han pasado muchas cosas, pero sigue siendo impactante que la recordemos como garage science (ciencia de garaje). La excelencia intelectual, entonces, no implica necesariamente instituciones acadmicas. Al contrario, muchas veces la creatividad est reida con los excesos formales, ya sean jurdicos o policiales, ya sean polticos a administrativos. Aqu, en nuestro caso, estamos hablando de una actividad del mayor rigor cientfico que se hizo al margen de las instituciones acadmicas. Hablamos, sin embargo, de un fenmeno que no es tan reciente como podamos imaginar. La garage science es la forma que adopt el trabajo que hicieron gentes tan reputadas como John Dee, Robert Boyle, Anton van Leeuwenhoek, Antoine Lavoisier, James Watt, Michael Faraday, Thomas Edison, Steve Jobs y Bill Gates. En efecto, quienes conocen la historia de la ciencia saben que el proceso de institucionalizacin de las prcticas cientficas fue muy lento y que adems las formas actuales de organizacin de la empresa cientfica son recientes, digamos que posteriores a la I Guerra Mundial. En los albores de la modernidad comenz la migracin del saber desde el convento a los domicilios particulares, antes de llegar a las instituciones pblicas (universidades, hospitales y ejrcito). Y es cierto que, aunque fueron muchos los que tuvieron la suerte de un patronazgo y el privilegio de un recinto palaciego, la mayora de los cientficos hasta bien entrado el siglo XVIII trabaj en un cobertizo o en una entreplanta, casi siempre en su propia casa y, por supuesto, en un espacio preservado de la mirada pblica. Otra paradoja ms, pues el trnsito desde lo monacal o eclesistico a lo palaciego y privado, es el mismo que moviliz el conocimiento hacia la esfera de lo pblico. Ese viaje tambin cre nuevas formas de validacin del saber, y as la autoridad basada en la tradicin y la jerarqua fue reemplazada por la prueba con hechos experimentales,

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unos hechos que eran artificiales, produci dos con mquinas y en privado, mediante protocolos compartidos (o compartibles) y con textos publicados (o publicables). El trnsito hacia la aper tura pblica del conocimiento parece estar as ociado a esta ubicacin al margen de las instituciones. Entonces (siglos XVI al XVIII) y hoy (dos ltimas dcadas del siglo XX), el convent o y la corporacin eran organizaciones antitticas al proyecto de construir una ciencia abierta, orientada al bien comn. En ambos casos se produjo una convergencia entr e las manos y la mente, adems de una revalorizacin del trabajo artesanal y de lo s proyectos orientados hacia objetos que dieron lugar a formas de organizacin del trabajo intelectual ms pblicas, horizontales, cooperativas y competitivas. En definitiva que el legado de la garage science es tan desconocido como impresionante. Hace unos aos la revista Nature (marzo de 2000) publicaba un artculo de Paul Mcauley que todava es actualidad. Se info rmaba entonces de la celebracin en New York del VirCOn 2010, un congreso cientfico muy peculiar que reuna a varios centenares de gentes bajo el lema "secuen cia en casa tu propio genoma y libera la ciencia". Los delegados eran jvenes, mac hos de unos 25 aos, informalmente vestidos y adornados con piercing. Admiraban a los hackers que crearon Linux y se comportaban como unos fanfarrones que no vean lmites a su voluntad de socializar los saberes y las prcticas propias de la biotecnologa. Aquellas pintas, eran las prcticas caractersticas en cualquier congreso de "biocsic os" (biotecnlogos, bioqumicos, biomoleculares,...) antes de la irrupcin de las grandes corporaciones farmacuticas, agroalimentarias y qumicas. Desde entonces el campo de los biohackers no ha dejado de crecer. La ciencia ficcin hace tiempo que dej de ser una especul acin futurista para mostrarse como una especie de estado de conciencia colec tiva sobre el uso y abuso de las nuevas biotecnologas. Tambin es cierto que en el desarrollo de las TIC y el abaratamiento de los instrumentos para la experimentacin (el acceso a mquinas, materiales vivos, bases de datos o textos cientficos). Ambas circunstancias han contribuido a mitigar las dos principales barreras (cultural y econmi ca) que impedan a los ciudadanos montar su propio laboratorio y comenzar a experime ntar con seres vivos. Y, al menos, hay tres movimientos activos a favor de la so cializacin, no solo de los saberes, sino tambin de las prcticas: los posthumanos, los biohackers y los biopunks. Los posthumanos son un agregado de colect ivos que comparten la idea de que la especie humana puede y debe ser mejorada. Nuestra esperanza de vida, como tambin nuestra inteligencia, necesita un empujn para que, entre otras cosas y segn el grupo del que hablemos, podamos vivir ms y mejor. Pero es que tambin son muchos los que piensan que los graves desequilibrios que padecemos (guerras, hambres, contaminacin, enfermedades,...) solo pueden co rregirse si la especie humana da un salto de calidad gentico con ayuda de la biotecnologa. Ms que sermones o leyes (una frmula a su juicio obsoleta), necesitamos recodificar la especie. Y si, como este discurso suena a eugensico, se habla de un transhumanismo poltico y muchos de sus defensores insisten en que el desarrollo de los experi mentos debera avanzar en paralelo al ensanchamiento de las libertades. Los biohackers emulando la experiencia del softwa re libre, estn dispuestos ha emprender cualquier iniciativa que contri buya a la despatrimonializacin de la

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biotecnologa. Su objetivo general es sacar la ciencia del recinto exclusivo (y excluyente!) del laboratorio y ponerla a dispos icin de las masas. Para lograrlo se estn movilizando en muchas direcciones, de sde la promocin de la cultura Open Access y Open Data (acceso libre y gratuito a la informacin y bases de datos cientficos) al desarrollo de todo tipo de utilidades que permitan el trabajo experimental, como por ejemplo manuales de uso de instrumentos, descripcin pormenorizada de experimentos, sotfware es pecfico para las biociencias y, desde luego, toda la parafernalia i nventada por los ciberhacker pa ra el trabajo colaborativo o social software social, que conforman las lis tas de correo, wikis, proyectos P2P, blogs o RSS. El biopunk o bioart (o tambin wetware) lo engrosan una plura lidad de Museos y colectivos de artistas que han deci dido hacer de la materia viva un media a travs del que expresar nuevas emociones. Muchos trabajan en colaboracin con cientficos, pero la mayora son atrados por las posibilidades que se abren con la utilizacin directa de la biotecnologa en su propia casa. No todos operan de las misma manera y, desde luego, en el bioart hay un alto porcentaje de activistas radicale s. Para ellos, la produccin de nuevos objetos estticos debe estar vincul ada a la lucha contra la creciente corporativizacin de la biomedicin a y agroalimentacin. Fabricar en casa una quimera implica entonces una doble de mostracin: de un lado, probar que la biotecnologa, como la computacin, puede ser una actividad domstica y ciudadana y, del otro, que no es inevitable que su desarrollo caiga en manos privadas.

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MADE IN CUBA: ... in Corpore Sano POR RICARDO ACEVEDO ESPLUGAS A Carmen Soy el cuerpo de Boby Fossy... no, mejor decir soy el orgullo de Boby Fossy...aunque creo que usted me entendera mejor si leyera la revista In Corpore Sano o estuvieras al da en lo que a fisiculturismo se refiera. Continuamos; decir cuerpo perfecto es decir Boby Fossy, decir Boby Fossy es... bueno, usted es seguramente uno de esos enclenques, raquticos uno de esos que jams tomo clases de tenis, equitacin, artes marciales, paracaidismo, etc. Me comprende ahora? No! Imagine que usted tiene los requisitos indispensables: Dinero, mucho Dinero y ms Dinero. Imagnese consultando con uno de sus abogados (el ms caro) que sabe solo podr obtener ese cuerpo por veinticuatro horas (sabe, adems que existe una tarifa especial por tiempo extra). Imagine encontrar el siguiente aviso en las pginas de un megadiario cualesquiera. Ha pensado usted en lo aburrido de llevar toda la vida EL MISMO CUERPO? Siiiiiiiiiiii, seguro que lo ha pensado Y The Magic Body Corp. Lo Apoya a Ud. al 100 por 100 Miles de jvenes Hombres y Mujeres Estilizan su cuerpo, slo para que TU los utilices. THE MAGIC BODY Corp. Cuerpos para toda ocasin Todo esto sazonado con una sugestiva foto tridimensional donde se mezclan torneados bceps y senos perfectos (nada de silicona), el tono justo de piel. Primero piensas en ese pobre joven (creas para el un nombre imaginario: Boby

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Fossy), que alquila su cuerpo para obtener ciertas ganancias libres de impuesto. Mientras su mente (alma segn la jerga tecnolgica) descansa almacenada en algn oscuro banco de memorias. Tambin recuerdas las terribles historias que rodean a estas transferencias, que hablan de mujeres que alquilaron cuer po de hombres (y viceversa) buscando nuevos placeres, locas orgas canbales, vendettas realizadas por annimos y musculosos cuerpos... pero t no eres de ese tipo, tus escrpulos, la educacin meticulosa, son demasiadas barreras para un pobre y esculido cuerpo... t si tienes un propsito para tener cuerpo de Boby Fossy a tiempo completo, lo cuidars (quizs mucho mejor que su pr opietario original), te tomars algunas copas. Hablars al fin! Con la de slumbrante Betty que esta vez no pondr reparos y todos tus viejos chistes poseern esa chispa que nunca supiste imprimirles. Todo ha salido perfecto, pero como una oscura Cenicienta devolvers el cuerpo que te fue entregado, a la me dianoche, ese fue el trato. Y piensas en huir de todos (de un cuerpo flcido y obsoleto que espera por ti), sin saber porque compras un arma (ya que puedes acceder al conocimiento blico de ese bendito Fossy) la observas mientras regateas con el vendedor y piensas que sera muy justo pagar unos aitos ms (digamos unos diez o veinte), digamos que el bueno de Fossy se sentira muy cmodo en su bveda mental por otra temporada. Ha pasado el tiempo reglamentario: los agentes de The Magic Body corp. Te han localizado. Normalmente hubieras llo riqueado y suplicado pero hoy no, no con ese cuerpo de titn, y los desafas e insultas (aunque siempre has odiado el lenguaje obsceno). Crneos que crujen como nueces, alguien que da la orden de disparar. Ms tu sonres y das las gracias al idiota de Boby Fossy (que nunca pudo compenetrar con su propio cuerpo de la forma en que tu lo has hecho), y sostienes con firmeza el can del arma bajo tu barbilla esperando el impacto que completar la fusin. Soy el cuerpo de Boby Fossy.

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RIBOFUNK: The Manifesto PAUL DI FILIPPO Gregor Mendel muri por vuestros Pecados! Liberen a James Brown! Escuche a su Mitocondria! Por qu Ribo? Las ciberntica era una ciencia muerta cuando naci el ciberpunk, un cul-de-sac sin practicantes vivientes. Adems, el prefijo "cyber" ha sido desgastado irreparablemente por el sobreuso, en medios que van desde los comics hasta las malas pelculas. La etiqueta ahora solo provoca en la mente del pblico imgenes de hackers de computadoras y cyborgs como Robocop. Los textos originales de Weiner no ofrecen metforas lo bastante fructferas como para construir puntos de vista sistemticos. Por qu Funk? El Punk era una msica muerta cuando el cyberpunk naci, un cul-de-sac con practicantes vivientes que todava no haban conseguido expresar su mensaje. La msica nihilista y su propia forma de ver el mundo ya haban culminado en el nico final posible: la auto-extincin. Qu es entonces Ribofunk? Ribofunk es una ficcin especulativa que reconoce, est informada e ilustra el principio de que la prxima revolucinla nica que realmente interesa--estar en el campo de la biologa. Parafraseando a Pope, el ribofunk sostiene que: "El apropiado estudio de la humanidad es la vida". Se olvida de fsicas y qumicas; son slo herramientas para sondear la materia viviente. Computadoras? solo los simuladores y modeladores de vida. La clula es el Rey! Considere lo siguiente: Pronsticos El SIDA est causando una intensa y inaudita investigacin de las mecnicas celulares que se combinan para obtener miradas de derivados. La cartografa del genoma humano ya est completa. Los obstculos legales para registrar las patentes de animales vivos y substancias orgnicas se estn derribando a diario.

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La pesadilla ecolgica que se despliega a nue stro alrededor--el efecto de invernadero, los derramamientos de aceite, las basuras t xicas--slo puede ser resuelta por medios biolgicos. Usted no puede reemplazar un bosque por una fbrica de oxgeno. Usted no puede trapear los hidrocarburos y otras su stancias contaminantes, pero s puede degradarlos orgnicamente. Los humanos estn ansiosos por extender el tiempo de la vida Cualquier desarrollo prometedor en esta direccin provocar de inmediato una avalanch a de investigaciones y recursos. Uno de los primeros propsitos de la na notecnologa son las re paraciones corporales, el aumento de los potenciales biolgic os y modificaciones del fsico. Hay ms de cien neurotransmisores natu rales y nosotros slo tenemos una idea rudimentaria de la funcin que desempea cada uno. Dnde entran los funk? En el estilo. Ri bofunk debe ser tan sensual como el sexo, tan liberal en sudor, bilis y linfa, como el cuerpo es prolfico en estas substancias. Es ms, debe poseer los mismos imperativos ciegos del cuerpo. Aplastado y torcido, el cuerpo persiste, mientras que muchas veces la me nte sucumbe. Nosotros iremos tan lejos como la intelectualidad nos permita. Necesitamos una ficcin tan urgente como el hambre. Caliente, no fresca. Precursores Como cada subgnero de la ciencia ficcin, el ribofunk puede remontarse a H. G Wells, especficamente La Isla de Dr. Moreau. De ah pasamos a Huxley con "The Tissue Culture King," luego a travs de algun a de las historias de David H. Keller, como "Estado Natural", y quizs Pohl y Kor nbluth en Gravy Planet. De all damos un salto a las novelas de T.J. Bass y Varley. Finalmente, una culminacin temporal en Blood Music de Greg Bear y S chismatrix de Bruce Sterling. ste es el contorno ms desnudo. Una vez e xpuesta, la vena de oro aparece. Nuestra meta debe ser entonces fundir y refinar el mineral crudo, la destreza de una ficcin especulativa que logre que el homo sapiens no se mire en el futuro de la misma forma que hace 50 aos Nosotros debemos estar tan extendidos como ubicuos, forjando una filosofa que ate todos los organismos, incluyendo al hombr e, en una gran cadena renovada de la existencia.

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RESEAS: El beso de Milena, de Paul McAuley De entre los nuevos autores britnicos, Paul McAuley es uno de los ms interesantes. Practicante de una literatura centrada en la biologa, no desprecia sin embargo la ucrona histrica o el romance espacial. En esta novela nos presenta una Europa del futuro dominada por los avances en biologa, gentica y... hadas! por Xavier Riesco Riquelme En un futuro no demasiado lejano, las grandes empresas comercializan muecas producidas por ingeniera gentica para placer, diversin (ilegal, pero muy rentable) y trabajo. En un mundo alterado por el cambio climtico, las oleadas de refugiados del tercer mundo y las nuevas posibilidades tecnolgicas, McAulley presenta una historia compleja, extensa, envolvente, inventiva y llena de prodigios que, pese a las apariencias, jams abandona el camino de la especulacin cientfica ms brillante mientras describe un futuro en el que sndrome de Frankenstein da vida a una serie de inquietantes mitos que afectarn de varias maneras a la configuracin del mundo, desde la gente de a pie hasta las multinacionales pasando por los navegantes de la red. Estos cambios, muchas veces, sern siniestros, brutales y poco deseables. O sea, hadas de verdad. McAuley es el autor de la increblemente entretenida Pasquale's Angel que lleva el gnero del steampunk hasta la Florencia del Renacimiento y de lectura muy recomendable. En esta ocasin, McAuley toma las posibilidades de la gentica, la memtica, las redes de computacin, el desarrollo de femtomquinas (la nanotecnologa ya est obsoleta, por lo que parece) para pintar un fresco a gran escala (aunque mediante los ojos de pocos participantes) sobre el futuro, la especie humana, conspiraciones a nivel global y que le pasa a esta nuestra especie cuando de repente descubre que est compartiendo el planeta con otras varias especies recientemente dotadas de albedro. Ahora bien, que es lo que ha modificado a unas muecas comerciales hasta convertirlas en algo tan aparte de lo humano que necesariamente llenan un antiguo nicho del inconsciente colectivo? Esa es la historia en la que ser protagonista involuntario Alex Shrakey, pirata gentico, creador de drogas psicoactivas mediante virus y criminal de poca monta endeudado hasta las cejas por jugar con criminales de

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verdad y, posiblemente, el Merln de la nueva era hechizado sin piedad por la nueva Nimue, la belle dame sans merci del futuro post-nanotecnolg ico, pretendiente al trono de Titania y posiblemente tambin autopr oclamada nueva Diosa Blanca de Graves. Sin embargo, la historia de Alex y la Mile na del ttulo es slo el comienzo de la epopeya. A esto le seguir una narracin que tardar aos en completarse, mientras Alex, que se parece ms a Ignatius Reilly que a Merln, pasar todo ese tiempo aprendiendo sobre el mundo y sus habitant es (sobre todo sobre los nuevos) antes de poder actuar La comparacin entre el personaje de Alex y el de Reilly no es ta n gratuita como se pudiera pensar: aparte de gordo, torpe y poco propenso a tomar decisiones, la caracterstica fundamental que comparte con el personaje de Toole es una decidida idiosincrasia particular propia digna del genial medievalista atrapado en una ciudad del siglo XX. De la misma manera, McAuley narra un futuro ur bano poco alentador mediante la siempre estimulante estratagem a de soltar los monstruos del sueo de la razn. Bueno, y si no es Reilly, entonces debe ser Falstaff, tanto en Las alegras comadres de Windsor como acompaando al prncipe (o prin cesa) que le dar la espalda en el futuro. Adems, El beso de Milena es uno de esos libros que ganan imparablemente conforme avanza la narracin, porque tien e detrs a un escritor inte ligente y lleno de recursos, que no se para nunca si puede seguir y (lo ms importante e un libro de estas caractersticas) jams, jams, jams insulta la inteligencia del lector pretendiendo contarle exactamente lo que pasa, sino dejando que ste lo averige por si mismo y evitando, excepto en determinadas ocasi ones, comparar l mismo los textos fericos que componen este magnfico libro donde hay trolls, licntropos, hadas, elfos, bacantes, dioses astados y, por otro lado, transvases mente-mquina, mquinas Von Neumann en Jpiter, escaramuzas blicas en guerras balcnicas a n por librar, virus potenciadores especficos de estados mental es y contaminacin biolgica y memtica a gran escala. Para terminar, la nica pega que le encuentr o en la edicin espaol a es la eleccin del ttulo, El beso de Milena La razn es que me parece curioso hacer mencin de un nombre que no tiene, en realidad, ninguna re levancia ni forma parte de la trama aunque aparezca en ella. La verd ad es que el original ( Fairyland El Pas de las Hadas) me gusta bastante ms porque se re de los tpicos que la propia obra destroza sin piedad, y al menos s tiene una relacin con la trama, desde la obs esin personal de Alex Sharkey al ltimo destino de la Disneyland Europa. Pero claro, supongo que suena a fantasa. Magnfica novela que va subiendo en intens idad y en ideas imparablemente hasta una conclusin que no existe.

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APOLVENUSINA Por Yoss A Pedro Cabiya, por su Madreperla, el original. Este es solo un descarado plagio en clave de CF. Su sueo es parecerse a una estrella de cine, un cantante o un deportista famoso? Opina que su rostro o su cuerpo no son perfectos? Qu le sobran centmetros de nariz o de talle, que le faltan de seno, espaldas o estatura? No est satisfecho con el color de sus ojos, su cabello o su piel? Si est cansada de llevar tacones altos y sujetadores con relleno; si no tiene tiempo, deseos o constancia para sufrir dietas o sudar en el gimnasio; si es alrgico a los lentes de contacto cosmticos, los tintes y las pelucas o demasiado perezoso para usarlos; si la ciruga esttica lo asusta Apolvenusina puede ser la respuesta a todas sus insatisfacciones. Coloque una pldora bajo la lengua, concntrese durante cinco segundos en el aspecto que desea tener y luego escpala. Mrese ahora al espejo. La metamorfosis lo dejar estupefacto y totalmente satisfecho! Aspecto pensado, aspecto logrado! Apolvenusina lo hace. Su ingrediente activo modifica casi instantneamente los cromosomas de su cdigo gentico y el fenotipo por ellos determinado hasta igualar la imagen corporal que usted haya previamente elegido. La metamorfosis es definitiva e irreversible. Miles de mujeres son ahora felices dobles clnicas de Shakira, Britney Spears o Julia Roberts gracias a la magia de Apolvenusina. Miles de copias de Brad Pitt, Mel Gibson y Justin Timberlake caminan hoy orgullosos por el mundo despus de haber usado Apolvenusina. Si quiere usted tener la cara de Catherine Zeta Jones, los senos de Pamela Anderson y las piernas de Cher pruebe Apolvenusina! Si su sueo son los msculos de Arnold Schrwarzenegger y el rostro de Steve Tyler Apolvenusina obrar el aorado milagro!

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El dios Apolo y la diosa Venus habran usado Apolvenusina Por qu no usted? No se necesita receta mdica! Pdal a HOY a su farmacutico o distribuidor! CIRCULAR 23-MK-00034 Apolvenusina es una marca registrada Bayer-Bell-NASA. Por Orden de la Comisin Internacional para Medicamentos y Narcticos, el trust comercializador est obligado a adjuntar el siguiente folleto de instrucciones a cada embalaje comercial o muestra gratuita del producto, lo mismo que a todo anuncio, publicidad o instruccin relacionada con el almacenamiento, venta o uso de la sustancia Metamorfosato de UltrageninaBeta III, ingrediente activo de la Apolvenusina Apolvenusina se comercializa exclusivamente en frascos de 20 tabletas. Rechace cualquier envase que contenga un nme ro superior o inferior de pldoras o grageas, cuyo sello de fbrica falte o est roto o no se presente acompaada de este manifiesto. La venta y/o distribucin de Apolvenusina sin el siguiente documento constituye un delito segn la circular federal 23-MK00034 y puede ser penada con multas de hasta 25 000 dlares y privacin de libertad de hasta 5 aos, o ambas. Si usted tuviese conocimiento de cualqui er material publicitario que fomentase la venta de Apolvenusina sin dicho manifiesto, tiene la obligacin de reportarlo con la mayor brevedad posible. De lo contrario podr n formularse en su contra cargos por complicidad en el delito de engao al consumidor. La empresa publicitaria o editorial o cu alquier otra persona legal implicada directa o indirectamente en el diseo y/ o distribucin de mate rial propagandstico sobre Apolvenusina que careciese del ya citado manifiesto podr ver clausurados y/o confiscados sus activos, amn de ser pena lmente acusada del delito arriba citado. Ninguna parte de este manifiesto podr ser modificado en su sintaxis, vocabulario o puntuacin, so pena de enfrentar los cargos ya mencionados. ADVERTENCIA: Lea cuidadosamente estas instru cciones antes de utilizar Apolvenusina y sgalas al pie de la letra. No han sido redactadas para causarle molestias innecesarias; su objetivo es protegerlo de las posibles consecuencias secundarias desagradables del uso de este revolucionario medicinal. Mantenga la Apolvenusina alejada del alcance de los nios y mascotas. RECOMENDACIONES PARA EL EMPLEO: Para facilitar una mejor concentracin en los rasgos anatmicos deseados, recomendamos el empleo de una gragea de Apolvenusina para la transformacin de cada rasgo corporal deseado, as como utilizar fotos o videos como apoyo para su imagen mental. El tiempo de permanencia bajo la le ngua no debe superar los cinco segundos exactos. Aconsejamos el uso de un cronmetro digital fiable y con bateras nuevas. El lapso debe ser medido a partir del momento ex acto en que la pldor a haga contacto con la mucosa sublingual. La expulsin, una v ez ejercido su efecto, debe efectuarse con un esputo enrgico y decidido. Recomendamos una previa ejercitacin con grageas

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placebo del mismo peso, consistencia y volumen. Bayer-Bell-NASA suministra gratuitamente un frasco de la s mismas a todo comprador de Apolvenusina Desconsejamos vivamente que Apolvenusina se utilice en presencia de otras personas. Estas podran represen tar un factor de distracci n e influir negativamente en el resultado final. Por otra pa rte, si el tiempo de permanen cia sublingual llega a seis o siete segundos, al escupir la pldora utilizada se expele tambin un gas genticamente especfico, inocuo para el que la us pero a menudo leta l para cualquier otro ser humano que se encuentre a menos de diez metros de distancia. Mantener 8 9 segundos bajo la lengua la gragea de Apolvenusina ocasiona en un 80% de los casos la regresin total o parcial de los genitales masculinos o femeninos. En el otro 20% no se produce degeneracin anatmica de los rganos reproductivos, pero s este rilidad irreversible. La exposicin de la mucosa sublingual por 10 segundos o ms a la Apolvenusina suele provocar la aparicin de l mal de Hoptchkins, melanomas, linfomas u otros tumores malignos, generalmente no operables. CONTRAINDICACIONES: No utilice Apolvenusina si: -Alguna vez en su vida ha consumido alguna de las siguien tes drogas: caf, marihuana, opio y sus derivados, o cocana. -Durante los ltimos cinco aos ha be bido ms de 50 ml de alcohol o fumado ms de 5 cigarrillos al da. -Tiene menos de 14 aos. -Est empleando algn anticonceptivo hormonal. -Consume regularmente medicamentos contra la gastritis, la cefalalgia o la diabetes. -Ha tenido relaciones homosexuales durante los ltimos seis meses. -Ha viajado alguna vez al espacio csmico. Consulte a su mdico antes de emplear Apolvenusina en caso de que sufra de acn, anosmia, sordera, otitis, ceguera conjuntivitis, miopa, hipermetropa, astigmatismo, retinosis pigmentaria, tart amudez, labio leporino, paladar hendido y/o problemas de ortodoncia. Se desaconseja enrgicamente el uso de Apolvenusina a los pacientes bajo tratamiento psiquitrico c on barbitricos, anfetaminas u otros antidepresivos. Si se le ha diagnosticado sicklemia, fenilcetonuria, hemofilia, xerodermia pigmentaria o albinismo, mantnganse ms de 10 metros de distancia de Apolvenusina o cualquier otro preparado que contenga Metamorfosato de UltrageninaBeta III. No permita ningn contacto de sus tejidos corporales con Apolvenusina si: -Consume preparados a base de esteroid es o cortisona, o los ha consumido hasta hace menos de dos semanas. -Presenta sntomas de catarro o gripe. -Es alrgico al huevo. -Se encuentra sometido a una dieta de menos de 2500 caloras diarias.

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-No ha padecido de sarampin, varicela u otras enfermedades autoinmunizantes. -Ha sufrido la extraccin de uno o varios dientes hace menos de un mes. No utilice Apolvenusina conjuntamente con agua efervescente, Coca-Cola, Pepsi-Cola u otra bebida gaseada que contenga dixido de carbono. Suspenda por completo el uso de Apolvenusina si: -Sufre reacciones alrgicas como oscurecimiento, enrojecimiento o aparicin de lesiones vesicosas de la piel. Tambin parpadeos descontrolados, parlisis muscular tetaniforme, vmitos crnicos, hemorragias nasales, diarrea o impotencia. -Experimenta prdida del apetito o estreimiento. -Presenta calambres o parlisis faciales totales o parciales. -Sus dedos comienzan a unirse por una membrana interdigital de color prpura. -Desarrolla sensibilidad visual a los rayos ganma. -Aparece sangre en su orina o heces fecales. -Sus deyecciones conservan la movilidad despus de abandonar su recto intestinal. -Empieza a sentirse como un excremento. -Sufre una pesadilla recurrente y totalmente absurda en la que heces fecales inteligentes provenientes del planeta Beta III de una dimensin paralela, con manos dotadas de membranas interdigitales de color prpura y ojos solo sensibles a los rayos ganma, le informan que se proponen conquistar La Tierra como venganza al robo continuado de sus huevos, que seran las grageas de Apolvenusina. No mencione los nombres de Albert Einstein o Paul Dirac a menos de diez metros de distancia de cualquier pldora de Apolvenusina. No se burle JAMAS de Apolvenusina. NINGUNA distancia es segura. MUY IMPORTANTE! El ingrediente activo de Apolvenusina, Metamorfosato de UltrageninaBeta III, es una protena levgira supercompleja cuya estructura espacial fue copiada de un universo alternativo por la NASA y los Laboratorios Bell durante sus experimentos con el Portal Transdimensional Controlado. Utilizada correctamente, Apolvenusina soluciona la fealdad, la monotona anatmica y la baja autoestima. Su uso indebido, sin embargo, puede ocasionar consecuencias como la degeneracin total o parcial del esqueleto y/o de la piel, la cada de la nariz y los ojos y otras que daen de modo grave e irreversible su apariencia

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Vida virtual en el espacio virtual Por Juan Pablo Bermdez Era casi obvio: en cualquier momento se le iba a ocurrir a alguien que en el ciberespacio podra haber vida virtual. Por qu no? Despus de todo, ese lugar intangible donde todo es al tiempo que no es porque es virtual y que tiene sus propias reglas de juego no poda no tener sus propias criaturas, concebidas, nacidas y desarrolladas all. Hoy, gracias a la llamada cultura Ribo-Funk, ya existen. Esta nueva forma de ciencia ficcin aunque algunos plantean que, en realidad, es uno ms de los tantos delirios informticos que andan dando vueltas consiste bsicamente en crear vida artificial, pero en el espacio virtual, con lo cual, entonces, la ficcin le deja lugar a la realidad virtual, que no es real pero existe. O al menos es lo ms aproximado a la realidad por todos conocida. No es tan difcil como parece. La vida por el ciberespacio En principio, los Ribo-Funks adoran la idea de crear vida artificial, pero no son cientficos ni mucho menos. Apenas son seres humanos con bastante experiencia (slo) en el manejo de las computadoras y con el suficiente tiempo libre como para dedicarse a estos menesteres. El primer paso es ingresar en alguna de las tantas pginas que en Internet alojan a estas criaturas virtuales (ver www.ribofunk.com). Una vez all, el artista deber elegir por alguna de las especies preparadas para desarrollarse y dedicarse a ella. Cmo crece? Muy fcil: con la interactividad. Los mensajes enviados por correo electrnico con cualquier texto y en cualquier idioma conforman, merced al programa informtico con el cual trabaja el proyecto, una suerte de cdigo gentico mediante el cual evolucionar el espcimen de marras. El sujeto virtual

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Al menos la obviedad queda descartada: el sujeto virtual no se reir si el mensaje contiene un chiste ni llorar de pena si, por el contrario, an uncia el fallecimiento de un familiar, ni siquiera cuando el ser querido vi rtual habite tambin en el mismo sitio informtico. Adems, quienes creen que encontrarn all a entes similares a los seres humanos se equivocan. Ms bien tienen fo rmas de plantas extraas, eso s. Pero, a su vez la creacin puede ser a la inversa: directam ente se enva un mensaje y enseguida aparecer en la pantalla del Li fe Spacies Environment del ICC Museum de Tokio una nueva criatura, cuyo aspecto ser conformado a partir del texto remitido y que a su vez crecer con los correos electr nicos enviados por otros internautas. Tambin, por supuesto, existe la otra opci n, la de los Tamagotchis virtuales. Al igual que con sus predecesores, el internauta puede entrar en, por ejemplo, la pgina de Technosphere (www.technosphere.com) y elegir ah qu tipo de mascota quiere. Una vez elegido el ente, se puede configurarlo a gust o propio. Se eligen los colores, las formas y los diseos y luego, a gracias al proyecto evolutivo, se sigue su crecimiento a travs de la pantalla. La diferencia con los ya lege ndarios Tamagotchis es que no es necesario suministrarles alimentos ni escucharlos llorar. Las es pecies de los RiboFunks son mucho ms maduras y casi autosuficientes. No necesitan ms que ser creadas. Muerte a los ciberpunks En principio, los Ribo-Funk emergieron como una suerte de oposit ores a la cultura ciberpunk, aquel subgnero de la ciencia ficcin creado por William Gibson con su novela Neuromante y que finalmente encontr su lugar en las p ginas de los comics europeos. Los ciberpunks proponan, como el mismo trmino lo indica, un mundo dominado avasallado por la cibern tica, pero con una esttica punk. Los personajes prototpicos del gnero sol an ser seres lnguidos, habitantes de los bajos fondos de las ciudades del futuro, con microchips implantados en el cerebro para conectarse en forma permanente con la -siempre presente central de ordenadores. Aos despus, cuando el futuro se empez a acercar peligrosamen te al presente, la denominacin empez a ser utilizada para mencionar a los hackers. Instalado el trmino en el ciberespacio, bast que alguien hablara de ciberpunks para referirse a un sabotaje informtico. Y ya est. Como una broma de mal gusto, los ciberpunks perdieron su identidad cuando i ngresaron en las computadoras. Como sucedi con sus congneres, los Ri bo-Funks tambin fueron bautizados por un escritor, el norteamericano Paul di Filippo, quien junt el Ribo por el cido ribonucleico con el funk, trmino origin almente musical surgido por oposicin al cnico no future del punk. El autor de cien cia ficcin escribi el manifiesto de la cultura Ribo-Funk, lo public en Intern et y enseguida su rgieron miles de admiradores/aclitos dispuestos a ponerlo en prctica, por supue sto dnde, si no? en el ciberespacio. El asunto, como las criaturas, creci. Internet empez a rebalsar de sitios dedicados al tema y hasta un grupo de estudiantes avanzados de Biologa de la Universidad de Oxford, Inglat erra, lanz un CD-Rom grat uitamente al ciberespacio con programas para crear vida virtual. En este caso se trata del software Dancer DNA, con el cual se pueden generar entes bail arines de msica rave. Se crean formas exticas en tres dimensiones, se juntan las que el internau ta considere ms atractivas y as, entonces, inventan figuras metlicas que danzan al ritmo de la msica de la pgina. "Atentados Ribo-Finks" Incluso ya existen los atentados Ribo-Funks. Consisten en el envo de alguna de estas mascotas a las computadoras de otros in ternautas, slo para molestar. Todava no

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estn entrenados para la ciberguerrilla, aunque algunos ingeni eros informticos advierten que, en cuanto pueda hacerse una simbiosis entre los virus informticos y los sujetos ribofunks, la cuestin puede vol verse potencialmente peligrosa. La cultura Ribo-Funk es, en definitiva, un emergente de la era informatizada. Y no est mal. Despus de todo, a esta altura ya no extr aa el asunto. La vida virtual era lo que le faltaba a la ciencia ficcin pa ra dejar de llamarse as. Se r cuestin de que alguno de estos entes virtuales diga su primera pala bra y bautice, en consecuencia, a un nuevo gnero, que quin sabe de qu ex traos seres estar compuesto.

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STONE VIVE Paul di Filippo Los olores hierven en la Oficina de Inmigracin como en una hedionda sopa. El sudor de hombres y mujeres desesperados, la putrefaccin de la basura esparcida llenando la calle, el perfume especioso que despide uno de los guardias en la puerta principal. La mezcla es mareante, tanto que tumbara a casi todos los nacidos fuera de la Chapuza 1 pero Stone est acostumbrado. Los olores permanentes constituyen la nica atmsfera que haya conocido nunca, un elemento nativo demasiado familiar como para despreciarlo. El ruido aumenta, rivalizando con el hedor: desabridos gritos de pelea, voces llorosas de splica. No me times, cabrn de mierda! Cario, te tratar muy bien si me das un poco de eso. Cerca de la puerta de Inmigracin, una voz sinttica recita las ofertas de trabajo del da, repitiendo sin descanso la lista de despreciables posibilidades. ... para probar las nuevas toxinas del aerosol antipersonal. Contratos de 4M que proporcionarn a los supervivientes un rejuvenecimiento Citrine. MacDonnell Douglas necesita pioneros para rbitas altas. Deben estar dispuestos a ser marcados... Nadie pareca ansioso por apresurarse a pedir semejantes trabajos. Ninguna voz suplica a los guardias para que le dejen entrar. Slo aquellos que hubiesen contrado increbles deudas o enemistades dentro de la Chapuza aceptaran tales oportunidades con la asignacin 10 en la escala; las sobras podridas de Inmigracin. Stone sabe con seguridad que no quiere aceptar esas proposiciones amaadas. Como los dems, est en Inmigracin simplemente porque le proporciona un punto focal, un punto de reunin tan vital como el pozo de Serengueti, donde se pueden llevar a cabo las discusiones tortuosas y los burdos tratos, que pasan por ser los negocios en el ZLE del Bronx sur, tambin conocido como la Jungla del Bronx o la Chapuza. El calor aplasta a la ruidosa multitud, hacindola ms irritable que de costumbre; una situacin peligrosa. La hiperalerta se agarra a la garganta de Stone. Coge el usado recipiente de plstico rayado de su cadera, y traga algo de agua rancia. Rancia pero segura, piensa, disfrutando del secreto que slo l posee. Fue pura suerte que se topara con una lenta filtracin en la tubera del inter-ZLE, all abajo, en la valla del ro que cerca la Chapuza. Olisque el agua limpia como un perro, a distancia, y pasando las manos por varios metros de helada tu1 En ingls Bungle, aproximacin irnica hacia Jungle, la jungla de asfalto por excelencia que es Nueva York, y ms en concreto el barrio del Bronx, donde est situada la accin. (N. de los T.)

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bera, encontr la gotera. Ahora conserva toda suerte de indicios memorizados para su exacta localizacin. Pasando entre la multitud con sus descalzos y ca llosos pies (es sorprendente la informacin que se puede recoger gracias a las plantas de los pies para mantener cuerpo y alma intactas!), Stone busca retazos de informacin que le permitan sobrevivir un da ms en la Chapuza. La supervivencia es su mayor, su nica preocup acin. Si a Stone le queda algo de orgullo, despus de soportar todo lo que ha soportado, es el orgullo de haber sobrevivido. Una voz chillona afirma: Les pegu con ritmo, to, y se fue el final de esa pelea. Treinta segundos ms tarde, los tres estaban muertos un oyente silba con admi racin. Stone imagina que es capaz de algo as como pegar con ritmo y que puede vender este tale nto con un enorme beneficio, el cual emplea para conseguir un sitio seco y seguro donde dormir, y an le que da bastante como para llenar sus casi siempre vacas tripas. Pero no es ni re motamente posible, aunque es, sin embargo, un bello sueo. Pensar en la comida hace que le crujan las tripas. Bajo el basto y acartonado trapo que le cubre el diafragma, descansa su mano derecha, donde siente una aguda punzada de dolor, que indica un corte infectado. Stone asume la infeccin. Aunque no hay forma de estar seguro hasta que comience a heder. El avance de Stone entre la confusin de voces y la masa de cuerpos le ha llevado bastante cerca de la entrada de Inmigracin. Advierte un espacio libre entre la masa y los guardias, un semicrculo de respeto y miedo con su lado recto en el muro del edificio. El respeto es generado por el estatus de empleado de los guardias, y el miedo, por sus armas. Alguien, un tipo con poca formacin, que fue arrestado y trasladado, le describi a Stone las pistolas; largos y anchos tubos con una protuberanci a en medio donde se encuentran los imanes mviles. Cargadores y culatas de plstic o. Emiten chorros car gados de electrones energetizados a la velocidad de la relatividad. Si el doble chorro te toca, la energa cintica proyectada te revienta como una salchicha aplastad a. Si, por casualidad, el chorro de partculas no te toca, el subsiguiente foco de rayos gamma te produce una enfermedad por radiacin, mortal en pocas horas. De aquella explicacin, que Stone recuerda pala bra por palabra, slo entiende la descripcin de una muerte horrible. Y eso le basta. Stone se detiene un momento. Una voz familiar, la de Mary, una vendedora de ratas, est hablando con tono conspiratorio sobre el nuevo envo de ropas de caridad. Stone deduce que su posicin ha de encontrarse en el corro ms inte rior de la multitud. Ella baja la voz. Stone no puede entender sus palabras, que seguro merece la pena escuchar. Se dirige hacia all, aunque con miedo a quedar atrapado de ntro del montn de gente. Un silencio de muerte. Nadie habla ni se mueve. Stone siente una corriente de aire saliendo de entre los guardias. Alguien ha aparecido en la puerta. T dice una refinada voz de mujer. El joven sin zapatos con... su voz duda mientras intenta adivinar el co lor que se esconde bajo la suciedad el mono rojo. Ven aqu, por favor. Quiero hablarte. Stone no sabe si se refiere a l (rojo?) hasta que siente todos los ojos mirndole. De pronto salta, se desva y amaga, pero es demasiado tard e. Docenas de ansiosas garras lo atrapan. Se agacha. Se rasga el tejido podrido, pero las ma nos lo agarran de nuevo, esta vez de la piel. Muerde, patalea, golpea, sin ningn efecto. Durante la pelea no hace ruido alguno. Finalmente es arrastrado hacia delante, luchando todava, ms all de la invisible lnea que marca otro mundo, al igual que lo seala la infranqueable valla entre la Chapuza y los otros veintids ZLEs.

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Un aroma a canela lo envuelve. Un guardia presiona con algo fro y metlico su nuca. De pronto, todas sus clulas parecen ar der al mismo tiempo, se desvanece... Stone, ya despierto, advierte la ubicacin y el tamao de tres personas gracias al aire que desplazan, a sus olores, a sus voces, y a un sutil componente que l siempre ha denominado el sentido de vivir. Tras l hay un hombre grueso que respira penosamente, sin duda por la peste de Stone. se ha de ser el guardia. A su izquierda hay una persona ms pequea, la mujer? Huele como a flores (una vez Stone oli una flor). Delante de l, tras un escritorio, un hombre senta do. Stone no siente los efectos secundarios del dispositivo que usaron con l, a no ser la total desorientacin que le embarga. No tiene ni idea de por qu ha sido secuestrado y slo desea que lo devuelvan a los peligros conocidos de la Chapuza. Pero sabe que no le van a dejar. La mujer habla, su voz es la ms dulce que Stone haya escuchado nunca. Este hombre te har dos preguntas. Una vez que las hayas contestado, yo te har otra. De acuerdo? Stone asiente, cree que es su nica eleccin. Nombre? pregunta el oficial de inmigracin. Stone. Nada ms? Es el nico por el que me conocen entonces recuerda el insoportable dolor, al rojo vivo, cuando le sacaron los ojos siendo un pillue lo porque los vio descuartizar un cadver. Pero no grit, oh, no!, y de ah Stone. Lugar de nacimiento? Ese montn de mierda de ah fuera. Padres? Qu es eso? Edad? Un encogimiento de hombros. Eso puede arreglarse luego c on un anlisis celular. Supongo que tenemos suficiente para emitir tu tarjeta. Estte quieto un momento. Stone siente como si lpices calientes le r ecorrieran la cara; segundos despus escucha un gruido desde el escritorio. Esta es la certificacin de tu ciudadana y del acceso al sistema. No la pierdas. Stone adelanta la mano en direccin a la voz y recibe un rectngulo de plstico. Va a meterlo en un bolsillo, pero todos estn desgarra dos por la pelea, as que contina sosteniendo el plstico de forma extraa, como si fuera un lingote de oro a punto de pulverizarse. Ahora mi pregunta la voz de la mujer es co mo el recuerdo distante que Stone tiene del amor. Quieres un trabajo? El sensor de alarma de Stone se ha disparado. Un trabajo que no pueden ni siquiera anunciar en pblico? Debe de ser tan rematadamente malo que est ar fuera de la escala normal de las corporaciones. No, gracias, seorita. Mi vida no es gran co sa, pero es todo lo que tengo y se gira para marcharse. Aunque no puedo darte detalles antes de que aceptes, ahora mismo te pondremos en un contrato que dice que es un trabajo clase uno. Stone se para en seco. Tiene que ser una broma de mal gusto. Pero y qu pasara si es verdad? Un contrato?

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Oficial! ordena la mujer. Una tecla es pulsada y el escritorio recita un contrato. Para los desentrenados odos de Stone suena como algo autntico y sin trampas. Un trabajo clase uno por un perodo sin especificar, con la posibilidad de rescindirlo por ambas partes; la descripcin del trabajo se aadir ms adelante. Stone duda slo unos segundos. Los recuerdos de todas las noches llenas de temor y los das llenos de dolor en la Chapuza pasan como en un enjambre por su cabeza, junto al evidente y bsico placer de haber sobrevivido. Por un mome nto siente una irracional pena por dejar atrs el secreto de la fuga de agua que tan astutamente encontr, pero desaparece enseguida. Imagino que quiere el s hoy mismo dice Stone, ofreciendo su tarjeta recin adquirida. Creo que s dice riendo la mujer. El silencioso coche insonorizado se mueve por las calles bulliciosas. A pesar de la falta de ruido del exterior, los comentarios del chfer sobre el trfico y las frecuentes paradas son suficientes para transmitirle la sensacin de la vitalidad de la ciudad en torno a ellos. Dnde estamos ahora? pregunta Stone por dcima vez. Adems de querer informarse le encanta escuchar cmo habla la mujer. Su voz, piensa, es como una lluvia fresca cuando ests a salvo, guarecido. Madison Park ZLE, estamos cruzando la ciudad. Stone asiente agradecido. Ella muy bien podra haber dicho: En rbita, acelerando hacia la Luna, dada su confusa imagen mental. Antes de dejar salir a Stone, en Inmigracin le hicieron varias cosas: le depilaron todo el cuerpo, le fumigaron, le hicieron ducharse duran te diez minutos con un jabn abrasivo medio, lo desinfectaron, le hicieron varias pruebas de resultado instantneo, le pusieron seis jeringuillas, y le dieron ropa interior limpi a, ropa de calle y zapatos (zapatos!). Su nuevo olor corporal le resulta tan extrao que hace que el perfume de la mujer le parezca an ms atractivo. En los cercanos confines del asiento de atrs, Stone nada en l. Finalmente, no puede contenerse ms. Eh, ese perfume, qu marca es? Lirio del valle. La meliflua frase hace que Stone se sienta como si viviera en otro siglo ms amable. Se jura que siempre lo recordar. Y as ser. Eh! dice consternado. Ni siquiera conozco tu nombre. June, June Tanhauser. June Stone. June y Stone y los lirios del valle. June en junio con Stone en el valle de los lirios. Es como una cancin en su cabeza que no se detiene. Adonde vamos? pregunta por encima de la silenciosa cancin en su cabeza. A ver al mdico dice June. Cre que ya se haban ocupado de eso. Este hombre es un especialista. Un especialista en ojos. Este es el golpe final, ms fuerte que la mayora de los que ha recibido, el que incluso acaba con la alegre cancin en su cabeza. Se sienta tenso hasta el final del viaje, sin poder pensar... Este es un modelo a tamao real de lo que vamos a implantarte dice el doctor, poniendo una fra bola en la mano de Stone. Stone la aprieta con incredulidad. El ncleo de este sistema es un DDC, un Dispositivo de Doble Carga. Cada fragmento de luz, o sea los fotones que lo alcanzan desencade nan a su vez electrones. Estos electrones se recogen en una seal continua que pasa desde un chip intrprete hasta tus nerv ios pticos. El resultado: una vista perfecta. Stone aprieta tan fuerte el modelo que la palma de su mano le duele.

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Estticamente, es un poco extrao. En un hombre joven como usted, recomendara implantes orgnicos. Sin embargo, tengo rdenes de la persona que paga la factura de que sean stos. Y, por supuesto, tienen varias ventajas. Como Stone no pregunta cules son, el doctor contina sin ms. Al pensar en varias claves memorizadas, usted programa el chip, y de este modo puede realizar una serie de funciones. Uno: se pueden almacenar copias digitalizadas de una escena concreta en la RAM del chip para verla luego. Cuando se reinvoca con una cl ave, parece como si se estuviera viendo de nuevo, directamente, no importa lo que de hecho se est mirando en ese momento. La recurrencia en tiempo real es otra de sus claves. Dos: reduciendo el nivel de fotones a electrones se pueden hacer cosas como mirar directamente al sol o a una llama de soldadura sin dao alguno. Tres: subiendo el nivel, se puede conse guir un grado aceptable de visin normal en condiciones tales como una noche estrellada y sin luna. Cuatro: con el objeto de potenciar algunas caractersticas, se pueden generar imgenes con colores falsos. En la mente, el negro se vuelve blanco o tus viejas gafas se colorean de rosa, lo que sea. Y piense en el alcance de todo esto. Cunto tiempo necesitar, doctor? El doctor adopta un tono acadmico, claramente ansioso por mostrar su capacitacin profesional. Un da para la operacin en s, dos das para una recuperacin acelerada, una semana de entrenamiento y para las curas posteri ores; digamos, dos semanas mximo. Muy bien dice June. Stone siente cmo se levanta del sof detrs de l, pero permanece sentado. Stone dice ella, poniendo una mano sobre su hombro, hora de irse. Pero Stone no consigue levantarse, porque no puede contener las lgrimas. Los desfiladeros de metal y cristal de Nueva York, esa orgullosa y floreciente unin de las Zonas de Libre Empresa, muestran una docena de matices de fro azul perdindose hacia el norte. Las calles que corren con geomtrica precisin, como ros distantes en el fondo de los desfiladeros, se ven con el color rojo de una ar tera. De oeste a este, se ven pedazos del ro Hudson y del ro East, visibles como corrientes de color verde lima. Central Park es un muro de amarillo girasol en medio de la isla. Al norte del parque, la Chapuza es una tierra balda y negra. Stone saborea el paisaje. La vista de cualqui er cosa, incluso los borrones ms neblinosos, eran un tesoro hasta haca unos pocos das. Y lo que realmente se le ha dado, esa maravillosa capacidad de convertir el mundo cotidiano en un mundo recamado de fantasa, es demasiado como para crerselo. Momentneamente insensibilizado, Stone orde na a su vista volver a la normalidad. La ciudad vuelve instantneamente a su color de gris acerado, el cielo a su azul, los rboles a su verde. Aun as, el panorama es magnfico. Stone permanece frente a un ventanal, en el piso 150 de la Torre Citrine, en la ZLE de Wall Street. Durante las dos ltimas semanas, ste ha sido su hogar, del cual no se ha movido. Sus nicas visitas han sido una enfermera, un ciberter apeuta y June. El aislamiento y la relativa ausencia de contacto humano no le molestan. Tras la Chapuza, semejante quietud es una bendicin. Y luego, por supuesto, ha estado atrapa do en la sensual tela de araa de su vista. La primera cosa que vio al caminar tras la operacin fue el tono glorioso de sus exploraciones visuales. La sonriente cara de una mujer mirndole desde arriba. Su piel era de un translcido color ocre, sus ojos de un ra diante castao, su pelo una abundante cascada enmarcando su cara.

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Cmo te sientes? pregunt June. Bien dijo Stone. Entonces pronunci una expresin para la que nunca antes haba encontrado utilidad. Gracias. June neg negligentemente con su fina mano. No me lo agradezcas. Yo no lo he pagado. Y fue entonces cuando Stone supo que June no er a su jefe, sino que ella trabajaba para otra persona. Y aunque ella no le dijo a quin se lo deba, pronto lo descubri, cuando lo trasladaron del hospital al edificio que llevaba su nombre. Alice Citrine. Incluso Stone la conoca. De espaldas a las ventanas, Stone avanza por la gruesa moqueta color crema de su habitacin. (Qu extrao poder moverse con es a seguridad, sin pararse y tantear!) Ha pasado ms o menos quince das practicando asiduamente con sus nuevos ojos. Todo lo que el doctor le prometi era cierto; el milagro de la vista lo ha transportado a nuevas dimensiones. Todo es intrigante. Y el lujo de su situacin es innega ble. Todo tipo de comidas que pida (aunque l se hubiera conformado con frack, porciones de plancton procesado), msica, holovisin, y lo ms preciado, la compaa de June. Pero, re pentinamente, hoy se encuentra un poco irritado. Dnde y para qu tipo de trabajo le han contra tado? Por qu no se ha visto todava cara a cara con quien le contrat? Comienza a preguntarse si todo esto no ser algn tipo de superelaborada jugarreta. Stone se detiene ante un espejo de cuerpo entero que hay en la puerta del vestidor. Los espejos conservan an el poder de fascinarle poderosamente. Ese duplicado completamente obediente, imitndole a uno en todos sus movimientos, sin otra voluntad que la de uno mismo. Y el mundo reflejado del fondo, inalcanzable y s ilencioso. Durante sus primeros aos en la Chapuza, cuando todava tena ojos, Stone nunca vi o su reflejo, excepto en charcos o ventanas rotas. Ahora se enfrenta a un inmaculado extrao en el espejo, buscando indicios en sus rasgos que le muestren la personalidad esencial que hay debajo. Stone es bajo y esqueltico, las seales de d esnutricin resultan evidentes con su estatura. Pero sus extremidades estn de rechas y sus magros msculos son duros. Su piel, donde es visible, bajo la ropa negra de una pieza y sin mangas, est curtida por el aire libre y llena de cicatrices. Zapatillas de plyoskin cubren sus pi es, pero son casi tan buenas como ir descalzo. Su cara: planos entrecruzados, como los extra os cuadros de su dormitorio (mencion June a Picasso?). Mandbula afilada, nariz estrecha, una mata de pelo rubio en el crneo. Y sus ojos, inhumanos, dos hemisferios afacetados de un negr o siniestro. Pero, por favor!, ya no me los quiten. Har lo que quieran. Detrs de l la puerta de entrada a la suite se abre ahora. Es June. Sin hacerlo conscientemente, la impaciencia de Stone se de rrama en sus palabras, que al principio se amontonan sobre las de June, para ms tarde acabar ambos la frase diciendo simultneamente las mismas palabras. Quiero ver... Vamos a visitar... A Alice Citrine! Cincuenta pisos por encima de la suite de Stone, la vista de la ciudad es an ms espectacular. Stone sabe por June que la Torre Citrine se levanta sobre una tierra que ni siquiera exista hace un siglo. La presin de la ciudad por crecer motiv el amplio rellenado del ro East, al sur del Puente de Brooklyn. En un sector de este solar artificial, se construy la Torre Citrine, en los Oughts, durante el perodo de expansin que sigui a la Segunda Convencin Constitucional. Stone aumenta la potencia fotnelectrn de sus ojos, y el ro East se convierte en una sbana de fuego blanco. Una distraccin momentnea para tranquilizar sus nervios.

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Qudate aqu conmigo dice June, sealando un objetivo un poco ms all de la puerta del ascensor, a pocos metros de otra entrada. Stone obedece. Imagina que puede sentir los ra yos de identificacin sobre l, aunque es probable que esto se deba a la cercana de June, cuyos codos tocan los suyos. Su perfume llena sus fosas nasales y desea fervientemente que los nuevos ojos no hayan embotado sus otros sentidos. Silenciosamente, la puerta se abre ante ellos. June le gua hacia el interior. Alice Citrine aguarda all. La mujer se sienta en una silla de ruedas con motor, de espaldas a una hilera de monitores dispuestos en forma de herradura. Su corto pelo es del color amarillento del maz, su piel sin arrugas, aunque Stone intuye, con la misma capacidad que tena de ciego para sentir emociones, que ella es muy anciana. Estudia su perfil aquilino, que de alguna manera le resulta conocido, como la cara que una vez soada se hace familiar. Ella se gira, mostrndole sus rasgos por comp leto. June lo ha llevado a un metro de distancia de la reluciente consola. Encantada de verle, seor Stone dice Citrine. Espero que est cmodo y que no tenga quejas. S dice Stone, intentando expresarle su agradecimiento, como se supone debe hacer, pero no puede encontrar las palabras de lo desconcertado que se encuentra. En vez de eso, dice tentativamente: Mi trabajo... Naturalmente, siente curiosidad dice Citrine. Pensar que debe de ser algo clandestino u odioso, o mortal. Qu otra cosa requerira reclutar a alguien de la Chapuza? Bueno, djeme al menos satisfacer su curiosidad. Su trabajo, seor Stone, es estudiar. Stone se queda perplejo. Estudiar? S, estudiar. Conoce el significado de la palabr a, no? O he cometido un error? Estudiar, aprender, investigar, y siempre que crea que ha entendido algo, escribirme un informe. La sorpresa de Stone ha pasado del pasmo a la incredulidad. Ni siquiera s leer o escribir dice, y adems, qu puetas se supone que debo estudiar? Su rea de estudio, seor Stone, es nuestro mundo contemporneo. He jugado un importante papel en hacer del mundo lo que es ahora. Y ahora, cuando alcanzo el final de mi vida, me siento cada vez ms preocupada por sab er si lo que he construido es bueno o malo. Ya tengo montaas de informes de expertos, tant o negativos como positivos. Pero lo que quiero ahora es la visin fresca de uno de los subhabitantes. Todo lo que pido es honestidad y precisin. Y acerca de leer o escribir, esas anticuadas tcnicas de mi juventud, June le ayudar a aprenderlas, si lo desea. Pero tenemos mquinas para que le lean y para que transcriban su habla. Puede empezar ya. Stone intenta asimilar la absurda proposicin. Parece muy caprichosa, una tapadera para operaciones ms ocultas y oscuras. Pero qu otra cosa puede hacer excepto decir s? Acepta. Una pequea sonrisa asoma en los labios de la mujer. Estupendo. Entonces nuestra charla ha terminado. Oh, una ltima cosa. Si necesita hacer trabajo de campo, June deber acompaarle Pero no mencionar mi apoyo a nadie. No necesito sicofantes. Las condiciones son sencillas, especialmente te niendo a June siempre a su lado, y Stone acepta asintiendo.

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Citrine les vuelve la espalda. Entonces Stone se queda desconcertado de lo que ve, casi creyendo que sus ojos son defectuosos. Agarrado al amplio respaldo de la silla, hay un animal pequeo, que parece un lmur o tit. Sus grandes y luminosos ojos les miran con inte ligencia, su larga cola se arquea en espiral sobre su espalda. Su mascota susurra June, y ap remia a Stone para que salga. La tarea es demasiado amplia, demasiado co mpleja. Stone cree que es un loco por haberla aceptado. Pero qu otra cosa poda hacer si quera quedarse con los ojos? La limitada y agobiante vida en la Chapuza no le ha preparado adecuadamente para imaginar el multiforme, extravagante y palpita nte mundo al que lo han trasladado (al menos eso es lo que siente al principio). Metafrica y materialmente mantenido en la oscuridad durante tanto tiempo, encuentra el mundo fuer a de la Torre Citrine un lugar confuso. Hay centenares, miles de cosas de las que nunca ha odo hablar; gentes, ciudades, objetos, sucesos. Hay reas de especi alidades cuyos nombres apenas puede pronunciar: aerologa, caoticismo, modelado fractal, paraneurologa. Y por no mencionar la historia, ese pozo sin fondo en el cual el momento presente no es ms que un burbujeo en su superficie. Stone sufre un shock todava mayor con el descubrimiento de la historia. No puede recordar haber pensado alguna vez que la vida pudiera extenderse hacia atr s y hacia delante, ms all de la poca en la que haba nacido. La revelacin de la exis tencia de dcadas, siglos y milenios casi lo precipita en un abismo mental. Cmo puede uno comprender el presente sin saber lo que ha pasado antes? Persistir es desesperanzarse, suicida, una locura. Pero Stone persiste. Se encierra en s mismo con su mgica vent ana abierta al mundo, un terminal que se conecta con el ordenador central de la Torre Citrine, el cual es una vasta e in inteligible colmena de actividad. A travs de esa mquina se conecta al resto del mundo. Durante horas interminables, imgenes y palabras relampaguean ante l, como cuchillos lanzados por un artista de circo, cuchillos que l, como un tonto pero leal asistente, debe esquivar para sobrevivir. La memoria de Stone es excelente, entrenada en una cruel escuela, y asimila rpidamente. Pero cada sendero que sigue tiene una desviaci n a los pocos pasos, y cada desviacin se abre hacia muchos lugares, y de todas esas ramas terciarias nacen an otras nuevas, no menos ricas que las principales... En cierta ocasin, Stone por poco muere ahogado, cuando una banda lo dej inconsciente en un desage y comenz a llover. Ahora tiene esa misma sensacin. Todos los das June le trae regularmente tres comidas. Cada noche, cuando est tumbado en la cama, vuelve a reproducir imgenes grabadas de ella para poder dormirse. June agachndose, sentndose, riendo, sus ojos asitic os brillando. Las sutiles curvas de sus pechos y caderas. Pero la fiebre por conocer es ms fuerte, y tiende a ignorarla segn pasan los das. Un medioda, Stone descubre una pldora en la bandeja del almuerzo. Pregunta a June por sus efectos. Es menotrofina, ayuda a almacenar los recu erdos de larga duracin contesta ella. Pens que te ayudara. Stone la traga ansioso y vuelve a la zumbante pantalla. Cada da encuentra una pldora en el almuerzo. Su mente parece aumentar de volumen en cuanto la toma. El efecto es poderoso, le ha ce imaginar que puede digerir el mundo entero. Pero, aun as, cada noche, cuando finalmente se fuerza a dejarlo, siente que no ha hecho suficiente.

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Las semanas pasan. No ha preparado an ni un simple comentario para Alice Citrine. Qu sabe? Nada. Cmo puede emitir un juicio s obre el mundo? Eso sera orgullo, locura. Cunto esperar ella para darle una patada en el culo y echarlo a la fra calle? Stone apoya su cabeza entre las manos. Ante l, la burlona mquina le atormenta con una diarrea constante de hechos sin sentido. Una mano se posa suavemente en su hombro tembloroso. Stone se embriaga del suave perfume de June. De un manotazo Stone arranca el cable de alim entacin del terminal, con tanta fuerza que le duele la mano. Bendito silencio. Mira arriba, hacia June. No soy nada bueno en esto. Por qu me eligi? No s siquiera por dnde empezar. June se sienta a su lado, en un cojn. Stone, no he dicho nada porque se supone que no debo dirigirte. Pero compartir un poco de mi experiencia no supondr una interferencia. Debes limitar tu campo. El mundo es demasiado grande. Alice no espera que lo comprendas totalmente, que lo destiles en una obra maestra de concisin y sentido. Despus de todo, el mundo no se presta a tal sumario. Creo que, inconscientemente, ya sabes lo que ella quiere. Te dio una pista cuando hablaste con ella. Stone recuerda ese da, reproduce el fichero que hizo de la adusta mujer. Sus rasgos se superponen a los de June. La seal visual arrastra una frase. ... si lo que he construido es bueno o malo. De pronto, es como si los ojos de Stone se hubieran sobrecargado. Entonces, la comprensin le inunda con alivio. Desde luego, esa vanido sa y poderosa mujer ve su vida como el tema dominante de la era moderna, un radiante hilo que pasa a travs del tiempo, uniendo las cosas y los momentos crticos, como cuentas de un collar. Qu sencillo es entender una sola vida humana en vez de la de todo el mundo (o as lo cree en ese momento) Piensa que es lo mximo que puede hacer; cartografiar la historia persona l de Citrine, las ramificaciones de su larga carrera, las ondas que se forman desde su trono. Quin sabe?, incluso podra constituir un arquetipo. Stone, jubiloso, abraza a June, emitiendo un grito inarticulado. Ella no se resiste a su abrazo, y caen en el sof. Sus labios son clidos y complacientes bajo lo s suyos. Sus pezones parecen arder bajo su camisa y contra su pecho. Su pierna izquierda queda atrapada entre los muslos de ella. Pero, de pronto, la rechaza. Se ha visto dem asiado vividamente a s mismo, basura arrojada por las cloacas de la ciudad, con un os ojos que ni siquiera son humanos. No dice amargamente. No me puedes querer. Calla dice ella. Calla sus manos acarician su cara, besa su cuello, sus huesos se derriten y cae sobre ella de nuevo, dema siado hambriento para detenerse. Para ser tan listo, eres muy tonto murmura ella al acabar. Igual que Alice. Pero l no entiende lo que le est diciendo. La azotea de Torre Citrine es una pista de aterrizaje para los carruajes, vehculos suborbitales de las compaas y los ejecutivos. Stone cree que ha aprendido todo lo que puede saber sobre Alice Citrine encerrado en la Torre. Ahora necesita la solidez y la experiencia de los lugares reales, para juzgarla a travs de ellos. Pero antes de que puedan viajar, June le di ce a Stone que deben hablar con Jerrod Scarfe. Los tres se renen en su pequea sala de esper a, de paredes corrugadas pintadas de blanco mate, y con sillas de plstico. Scarfe es el jefe de seguridad de Tecnologas Citrine. Un tipo cuadrado, nudoso, que exhibe una expresin facial mnima. A Stone le parece alguien extraordinariamente competente, de

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los pies, con sus botas, a la cabeza, rapada y tatuada. En su pecho lleva el emblema de TC, una espiral roja con una punta de flecha en un extremo apuntando hacia arriba. June saluda a Scarfe con cier ta familiaridad y pregunta: Estarnos autorizados? Scarfe agita en el aire una fina hoja de papel. Su plan de vuelo es demasiado largo. Por ejemplo, es necesario que visiten un lugar como Ciudad de Mxico con el seor Stone a bordo? A Stone le intriga el inters de Scarfe por l, un extrao sin importa ncia. June percibe la extraeza de Stone y le explica: Jerrod es uno de los pocos que sabe que t re presentas a la seora Citrino. Naturalmente, le preocupa que, si nos metemos en los, las consecuencias afecten a Tecnologas Citrine. No busco problemas, seor Scarfe, slo quiero hacer mi trabajo. Scarfe observa a Stone con tanta fijeza como los dispositivos exteriores del santuario de Citrine. El resultado favorable del examen se hace notar, finalmente, con un leve gruido y con el anuncio: Su piloto les est esperando. Adelante. Ms arriba, sobre la tierra que le sostiene a uno, donde nunca ha estado Stone, pone su mano derecha sobre la rodilla izquierda de June, sin tindose loco, rico y libre, rumiando la vida de Alice Citrine y el sentido que va comienza a encontrarle. Alice Citrine tiene 159 aos. Cuando naci, Amrica todava era un conjunto de Estados, antes de las ZLE y las ARCadias. El hombre apenas haba comenzado a volar. Cuando lleg a los sesenta, diriga una firma llamada Bitica Citrine. sa fue la poca de las Guerras Comerciales, guerras tan mortales y decisivas co mo las militares, pero peleadas con tarifas y planes quinquenales, cadenas de montaje autom ticas y produccin de sistemas expertos de quinta generacin. Tambin fue la poca de la Segunda Convencin Constitucional, que reconstruy Amrica para la economa de guerra. Durante esos aos, el pas se dividi entre las Zonas de Libre Empresa, regiones urbanas de alta tecnologa, donde las leyes eran impuest as por las corporaciones, y cuyo nico objetivo eran los beneficios y el poder, y las reas de Restringido Control, enclaves principalmente rurales, agrcolas, donde los antiguos valor es se mantenan estrictamente. Bitica Citrine refino y perfeccion el trabajo de investigadores pr opios y ajenos en el campo de los chips de carbono; ensamblajes microbiolgicos, unidades de reparacin programadas en la sangre. El producto final, comercializado por Citrine, slo para aquellos que podan permitrselo, produca un rejuvenecimiento casi total, la repa racin de las clulas o, simplemente, su recambio. En seis aos, Bitica Citrine se puso a la cabeza de la lista de Fortune 500. Para entonces ya era Tecnologas Citrine. Y Alice Citrine se sentaba en su cumbre. Pero no para siempre. La entropa no puede ser burlada. La degrad acin de la informacin del ADN que aparece con la edad no es totalmente reversible. Los e rrores se acumulan a pesar del duro trabajo de los chips de carbono, y el cuerpo, obedientemente, acaba por abandonar. Alice Citrine est cerca del terico final de su nueva vida prolongada. A pesar de su aspecto juvenil, algn da un rgano vital fallar co mo resultado de millones de transcripciones errneas. Necesita de Stone, de todo el mundo, para justificar su existencia. Stone aprieta la rodilla de June y experiment a la sensacin de ser alguien importante. Por primera vez en su triste y sucia vida, va a hacer algo. Sus palabras, sus percepciones, importan. Est decidido a hacer un buen trabajo, a decir la verdad tal y como la percibe. June dice Stone con nfasis. Tengo que verlo todo ella sonre.

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Lo hars Stone. Seguro que lo hars. Y el carruaje desciende en Ciudad de Mxico, que ya tiene una poblacin de 35 millones y que el ao pasado entr en crisis. Tecnologas C itrine est aportando su ayuda para aliviarla, operando desde sus centros de Houston y Dallas. Stone sospecha de los motivos detrs de esta campaa. Por qu no se anticiparon al colapso? Podra tratarse de que lo nico que les importe sea la marea de refugiados que cruza la frontera? Sea cual sea la razn, sin embargo, Stone no puede negar que los trabajadores de TC son una fuerza para el bien, atendiendo a los enfermos y hambrientos, restableciendo la ener ga elctrica y las comuni caciones, asistiendo al (actuando como?) gobierno de la ciudad. Sube al carruaje y su cabeza da vueltas, y al momento se encuentra... ... en la Antrtida, donde l y June son trasl adados desde las cpulas de TC a un barco de procesamiento de plancton, fuente de gran pa rte de la protenas del mundo. June encuentra desagradable el hedor del compuesto, pero Stone respira profundamente, exultante por encontrarse a bordo, en esas extraas y helad as latitudes, observando el trabajo de aquellos hbiles hombres y mujeres. June se alegra de estar otra vez volando y despus... ... a Pekn, donde los especialistas de heursti ca de TC estn trabajando en la primera inteligencia artificial orgnica. Stone escucha divertido el debate acerca de si la IAO debera llamarse K'ung Fu-tzu o Mao. La semana es un torbellino caleidoscpico de impresiones. Stone se siente como una esponja, empapndose de paisajes y sonidos la rgamente negados. En cierto momento se encuentra abandonando un restaurante con June, en una ciudad cuyo nombre ha olvidado. En su mano est su tarjeta de identificacin, con la que acaba de pagar la comida. Un holorretrato aparece sobre su palma. Su cara aparece cadavrica, sucia, con las dos cicatrices de sus cuencas vacas en vez de ojos. Stone recuerda cuando los clidos dedos de lser crearon su holo en la Oficina de Inmigracin. As era realmente l? El vital acontecimiento de aquel da parece pertenecer a la vida de otra persona. Mete su tarjeta en el bolsillo, dudando de si debe actualizar el holo o dejarlo como un recuerdo del lugar de donde viene. Y donde acabar cuando esto termine? (Y qu van a hacer con l despus de sus informes?) Cuando un da Stone pide ver una instalaci n orbital, June le pide un respiro. Stone, creo que ya hemos hecho bastante pa ra un viaje. Volvamos para ver cmo puedes encajar todo esto. Al escuchar estas palabras, un profundo cansancio se apodera de Stone, que lo nota hasta en los huesos, y su obsesin se evapora en seguida. Silenciosamente, asiente. El dormitorio de Stone est oscuro, excepto por las difusas luces de la ciudad colndose por las ventanas. Stone ha potenciado su visin para admirar mejor el resplandor de la formas desnudas de June que est a su lado. Ha descubier to que los colores se vuelven turbios cuando faltan fotones, pero se obtiene en cambio una muy vivida imagen en blanco y negro. Se siente como un habitante del siglo pasado, mirando una pelcula antigua. Excepto que June est muy viva entre sus manos. El cuerpo de June es una tracera de ntidas lneas, como el arcano circuito capilar del ncleo de Mao/K'ung Fu-tzu. Siguiendo la moda actual, tiene un patrn subepidrmico de implantes de microcanales. Los canales estn llenos de luciferina sinttica, la responsable del brillo de las lucirnagas, que ella puede conect ar a su gusto. Despus de hacer el amor, ella misma se ha iluminado. Sus pechos son vrtices de fro fuego, su afeitado monte de venus, una galaxia en espiral que arrastra la vist a de Stone hacia profundidades sin fondo. Mirando al techo, June habla absorta a Stone mientras l la acaricia lnguidamente. Mi madre fue la nica hija superviviente de dos refugiados vietnamitas. Vinieron a Amrica al poco de acabar la guerra de Asia. Trabajaron en lo nico que saban hacer.

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Vivieron en Texas, en el Golfo. Mi madre fue a la universidad con una beca. All conoci a mi padre, que era otro refugiado, que haba dejado Alemania con sus padres tras la Reunificacin. Ellos decan que el Gobierno de Compromiso no era ni una cosa ni otra, por lo que no podan tratar con l. Supongo que mi entorno fue una su erte de microcosmos, surgido de un montn de conflictos de nuestro tiempo atrapa la mano de Stone entre sus piernas y la mantiene con fuerza. Pero ahora, contigo, Stone, me siento tranquila. Mientras contina hablndole sobre las cosas que ha visto, de la gente que ha conocido, su carrera como asistente personal de Citrine, a St one le asalta el ms extrao de los sentimientos. Mientras sus palabras progresivamente se integran por s solas en un cuadro, siente el mismo ahogo que ante la marea abismal que sinti la primera vez que estudi historia. Antes de decidir si realmente quiere saberlo, se descubre preguntando: June, cuntos aos tienes? Ella se calla. Stone observa cmo le mira sin poder verlo, pues no est equipada con sus malditos ojos perceptivos. Unos sesenta dice al final. Importa? Stone se da cuenta de que no puede cont estarle. No sabe si le importa o no. Lentamente, June hace que su cuerpo se oscurezca. Stone se divierte amargamente con lo que le gusta pensar que es su arte. Hojeando el manual sobre el chip de silicona que habita en su crneo, descubri que tena una propiedad que el doctor no haba mencionado. Los contenidos de la RAM pueden ser emitidos con una seal a un simple ordenador. A ll, las imgenes que l ha recogido se pueden mostrar para que todos las vean. Ms an, las imgenes digitalizadas pueden manipularse, recombinarse entre s o con grafismos almacenados, para formar imgenes verosmiles sobre cosas que nunca han ocurrido. Y por supuesto, se pueden imprimir. En efecto, Stone es una cmara viva y su ordenador, un completo estudio de imagen. Stone ha estado trabajando en una serie de imgenes de June. Sus impresiones en color inundan su despacho, pegadas a las paredes y sobre el suelo. La cabeza de June con el cuerpo de la esfinge. June como la Bella Dama de Sans Merci. La cara de June superpuesta a la luna llena con Stone dormido en el campo como Endymion. Los retratos son ms perturbadores que las instantneas, piensa Stone, y, adems, resultan ms traicioneros. Pero Stone siente que est consiguiendo cierto efecto teraputico gracias a ellos, lo que cada da le acerca, pulgada a pul gada, a sus verdaderos sentimientos hacia June. Todava no ha hablado con Alice Citrine, y eso le perturba enormemente. Cundo le entregar su informe? Qu le va a decir? El problema del cundo se resuelve esa tarde. Volviendo de uno de los gimnasios privados de la Torre, encuentra su termin al parpadeando con un mensaje. Citrine le ver por la maana. En esta ocasin, Stone permanece solo en el v estbulo de la habitacin de Alice Citrine, mientras deja que se verifique su identidad. Espera que le den los r esultados cuando la mquina termine, pues ya no tiene idea de quin es l. La puerta se abre deslizndose hacia dentro del muro, como la boca de una cueva. El Averno, piensa Stone, y entra. Alice Citrine est sentada en el mismo lugar de hace semanas, stas tan llenas de sucesos, y le transmite la impresin de ser semieterna. L as pantallas parpadean con un ritmo epilptico a los tres lados de su silla de ruedas. Ahora, si n embargo, las ignora, pues tiene sus ojos sobre Stone, quien avanza agitado. Stone se detiene ante ella; la consola es una trinchera insalvable entre ambos. En esta segunda ocasin percibe sus rasgos con una mezcl a de incredulidad y alarma. Se parecen escalofriantemente a los de su propia cara dem acrada. Ha terminado parecindose a esa mujer

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simplemente por trabajar para ella? O la vida fuera de la Chapuza marca las mismas duras lneas a todo el mundo? Citrine pasa la mano por su regazo, y Stone descubre entonces a su mascota acurrucada en el valle de su vestido marrn, con sus antinatural es ojos, fijos en el colorido de los monitores. Es hora de un informe preliminar, seor Stone dice ella, pero su pulso es demasiado rpido. Reljese. No todo depende de esta reunin. Stone deseara que as fuera. Pero no hay un ofrecimiento para sentarse y sabe que lo que diga ser evaluado. As que... qu le parece este mundo nuestro, que lleva mi marca y la de otros como yo? La arrogante superioridad de la voz de Citrin e hace que el pensamiento de Stone tome todo tipo de precauciones, y est a punto de gritar: No es justo!. Se detiene un momento, y entonces, se fuerza a admitir con honestidad: Bello, abigarrado, excitante, pero bsicamente injusto. Citrine parece complacida con su estallido. Muy bien, seor Stone. Ha descubierto la cont radiccin bsica de la vida. Hay joyas en el montn de basura, lgrimas en me dio de la risa, y cmo se reparte esto, nadie lo sabe. Me temo, sin embargo, que no puedo asumir la culpa por la falta de justicia en el mundo. Ya era injusto cuando yo era una nia, y sigui as a pesar de mis actos. De hecho, puede que la desigualdad haya aumentado un poco. Los ricos son ms ricos, y en comparacin, los pobres, ms claramente pobres. Pero, aun as, al final, in cluso los titanes son derribados por la muerte. Pero por qu no intent cambiar las cosas con ms decisin? exige Stone. Eso tiene que estar al alcance de su poder. Por primera vez, Citrine re, y Stone escucha el eco de la amarga risotada que l lanza a veces. Seor Stone contesta. Dedico todo lo que puedo slo a mantenerme viva. Y con ello no me refiero a cuidar mi cuerpo, eso se hace automticamente. No, quiero decir, a evitar que me asesinen. No ha comprendido la verdadera naturaleza de los negocios en este mundo nuestro? Stone no es capaz de entenderla y se lo dice. Permtame ponerle al tanto. Puede que cambie algunas de sus concepciones. Es consciente del propsito que hay en la Segunda Convencin Constitucional, lo es? Se ocult con frases grandilocuentes como desencadenar la fuerza del sistema americano y enfrentarse a la competencia extranjera cara a cara, asegurando la victoria pa ra los negocios americanos, la cual abrira el camino para la democracia en todo el mundo. Todo con un tono de gran nobleza. Pero el resultado fue bastante distin to. Los negocios no tienen inters por ningn sistema poltico en s. Los negocios cooperan en tanto en cuanto alcanzan sus propios intereses. Y el inters primario de los negoc ios es el crecimiento y el poder. Una vez establecidas las ZLE, las corporaciones se libraron de toda atadura, se enzarzaron en una lucha primitiva, que an hoy contina. Stone trata de digerir sus palabras. No ha visto lucha abierta en su viaje. Pero, aun as, ha sentido vagamente subterrneas corrientes de tens in en todas partes. Pero seguramente ella est exagerando las cosas. Por qu convierte el mundo civilizado en algo no demasiado diferente a una versin a gran escala de la anarqua de la Chapuza? Como si leyera en su mente, Citrine aade: Alguna vez se ha preguntado por qu la Chapuza permanece en ruinas, y oprimida en mitad de la ciudad, seor Stone, con su gente en la miseria? De pronto, todas las pantallas de Citrine, obedientes a una orden silenciosa, relampaguean con escenas de la vida en la Chapuza. Stone da un paso atrs. Ah estn los srdidos detalles de su juventud; callejones apestando a orines, con formas cubiertas por harapos que estn a

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medio camino entre el sueo y la muerte, el caos alrededor de la Oficina de Inmigracin, la valla coronada con su filo de alambre, cerca del ro. La Chapuza contina Citrine es un territorio en disputa. As ha sido durante ms de ochenta aos. Las corporaciones no se ponen de acuerdo sobre quin la va a desarrollar. Cualquier mejora hecha por una es inmediatamen te destruida por el equipo tctico de otra. sta es la clase de impasse que prevalece en gran parte del mundo. Todo el mundo querra ser llevado a un paraso terrenal gracias a su bolsillo, del mismo modo que un devoto de Krisna lo quiere ser por su coleta. Pero es este mosaico de pequeos feudos lo que hemos conseguido. Las ideas de Stone estn confusas. Vino esperando ser examinado y para soltar todo lo que saba. Sin embargo le han dado una conferencia, y se le ha provocado, como si Citrine le estuviera probando para ver si l es un interlocut or adecuado para debatir. He aprobado o he suspendido? Citrine contesta la pregunta con sus siguientes palabras: Es suficiente por hoy, seor Stone. Vyase y siga pensando. Hablaremos en otra ocasin. Durante tres semanas Stone se encuentra con Citrine casi a diario. Juntos exploran el confuso conjunto de las preocupaciones de ella Stone gradualmente se siente ms seguro de s, expresando sus opiniones y observaciones con un tono ms firme. No siempre coinciden con las de Citrine, aunque en general siente una sorprendente afinidad con la anciana. Algunas veces parece como si ella estuviera guindole, como enseando a un aprendiz, y ella se siente orgullosa de sus progresos. Otras veces, se mantiene distante y reservada. Estas ltimas semanas han tra do otros cambios. Aunque Stone no se ha vuelto a acostar con June desde aquella noche decisiva, ya no la si gne viendo bajo la forma de sirena de sus retratos, y ha dejado de pensar en ella de esa manera. Son slo amigos, y Stone la visita con frecuencia pues disfruta de su compaa, y siempr e le agradecer su papel en su rescate de la Chapuza. Durante sus entrevistas con Citrine, su mascot a se convierte en un espectador habitual. Su enigmtica presencia confunde a Stone. No ha en contrado ningn rastro de afecto sentimental en Citrine, y no puede imaginar el por que de su cario hacia la criatura. Finalmente, un da Stone pregunta a Citrine por qu la tiene, sus labios se curvan en lo que se podra parecer a una sonrisa. Egipto es mi piedra de toque para la verdadera perspectiva de las cosas, seor Stone. Quizs no reconoce su raza Stone admite su ignorancia. Este es un Aegyptopithecus Zeuxis, seor Stone. Su raza apareci hace varios millones de aos. Actualmente es el nico ejemplar que existe, un clon o. mejor dic ho, una recreacin basada en clulas fsiles. Ella es su antepasado, y el mo, seor Stone. Antes de los homnidos, era la representante de la humanidad en la tierra. Cuando la acar icio, contemplo lo poco que hemos avanzado. Stone se gira y se marcha ofendido, infinitament e asqueado por la antigedad de la bestia, lo cual es percibido por la seora. Esta es la ltima vez que ver a Alice Citrine. Es de noche. Stone descansa solo en la cama, repasando inst antneas de la historia pre-ZLE que se haba pasado por alto, en la pantalla de su terminal. De pronto se escucha un fuerte crujido como la descarga simultnea de millares de arcos de electricidad esttica. En ese segundo exacto, suceden dos cosas: Stone siente un instante de vrtigo. Sus ojos se apagan. Aparte de ese shock, una explosin por encima de su cabeza hace balancearse toda la estructura de la Torre Citrine.

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Stone se pone de pie inmediatamente, vestido s lo con los calzoncillos, descalzo como en la Chapuza. No puede creer que est ciego otra v ez. Pero as es. De vuelta al oscuro mundo del olor y el sonido y el tacto. Las alarmas se disparan por todas partes. Stone corre hacia la habitacin principal con ahora su intil panorama de la ciudad. Se acerca a la puerta pero no puede abrirla. Alcanza el control manual pero vacila. Qu puede hacer mientras est ciego? Se caera, molestara a los dems. Mejor permanecer aqu y esperar a ver qu pasa. Stone piensa en June, luego casi puede oler su perfume. Seguramente bajar de un momento a otro para decirle qu est pasando. Eso es, esperar a June. Stone recorre nervioso la habitacin, pasan tres minutos. No puede creer que haya perdido la vista. Sin embargo, de algn modo, saba que esto ocurrira. Las alarmas se han parado, permitiendo a Stone escuchar casi subliminalmente pasos en el corredor, dirigindose hacia su puerta. June, por fin? No, algo anda mal. El sentido de la vida de St one niega que el visitante sea alguien que l conozca. Los sentidos de la Chapuza de Stone vuelven a tomar el mando. Deja de especular sobre qu est pasando; todo es precipitacin y miedo. Las cortinas en la habitacin estn sujetas c on cordones de terciopelo. Stone saca uno a toda prisa, y se sita a un lado de la puerta de la entrada. La onda de choque que alcanza a la puerta c asi derriba a Stone. Cuando recupera su equilibrio, siente el sabor a sangre, y al instan te un hombre se precipita dentro, dejndolo a l a su espalda. Stone se coloca detrs del tipo corpulento, salta como un rayo y rodea su cintura con las piernas, pasndole el cordn alrededor del cuello. El hombre deja caer la pistola y se lanza contra la pared. Stone siente cmo se le rompen algunas costillas, pero aprieta el cor dn, tensando sus msculos al mximo. Ambos se mueven por la habitacin rompiendo muebles y vasos, enganchados en algo parecido a una obscena postura de apareamiento. Finalmente, despus de una eternidad, el hombre se derrumba, aterrizando pesadamente encima de Stone. Stone no deja de apretar, hasta que est segur o de que el hombre ha dejado de respirar. Su atacante est muerto. Stone vive. Se remueve para salir de debajo de la masa inerte, tembloroso y herido. Cuando logra salir, escucha a gente acercndose, hablando. Jerrold Scarfe es el primero en entrar, llam ando a Stone por su nombre. Cuando ve a Stone, Scarfe grita: Poned esa camilla all. Los hombres colocan a Stone en la camilla y comienzan a sacarlo. Scarfe camina a su lado e inicia una conversacin surrealista. Descubrieron quin era, seor Stone. Ese maldito cabrn se nos col. Nos atacaron con una emisin electromagntica dirigida que acab con toda nuestra electrnica, incluyendo su vista. Puede que haya perdido unas pocas clulas cerebrales cuando estall, pero nada que no pueda arreglarse. Tras la EMD lanzaron un misil al piso de Citrine. Me temo que muri inmediatamente. Stone siente como si lo hubieran partido en mil pedazos, tanto fsi ca como mentalmente. Por qu Scarfe le estaba conta ndo esto? Y qu pasaba con June? Stone balbucea su nombre.

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Est muerta, seor Stone. Cuando los asaltant es designados para atraparla comenzaron a trabajar en ella, se suicid con una cpsula de toxinas implantada. Todas las lilas se mustian cuando el invierno se acerca. El equipo de la camilla ha llegado a la z ona mdica. Stone es colocado en una cama y manos limpias comienzan a curar sus heridas. Seor Stone contina Scarfe. Debo insistir en que escuche esto. Es necesario y slo le llevar un minuto. Stone ha comenzado a odiar esta voz insistente. Pero no puede cerrar los odos o caer en una bendita inconsciencia, por lo que est forzado a escuchar el cassette de Scarfe. Se trata de Alice Citrine. Sangre de mi sangre comienza ella, ms cercano a m que un hijo. Eres el nico en quien he confiado. El malestar desaparece de Stone mientras todo se ordena y descubre quin es l. Escuchas esto tras mi muerte... Esto significa que todo lo que he construido es tuyo ahora. Toda la gente ha sido pagada pa ra protegerte. Ahora depende de ti retener su lealtad. Espero que nuestras conversaciones te hayan servido. Si no, necesitars ms suerte de la que te pueda desear. Por favor, olvida tu abandono en la Chapu za. Slo fue porque la buena educacin es tan importante... y sinceramente creo que has reci bido la mejor. Siempre te estuve observando. Scarfe detiene el cassette. Cules son sus rdenes, seor Stone? Stone piensa con agonizante lentitud mientras gente que no ve lo traslada. Simplemente, limpie este folln, Scarfe, simplemente limpie todo este enorme lo. Pero, mientras habla, sabe que no es cosa de Scarfe. Es cosa sirva.

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HISTORIA DEL CINE CIBERPUNK. (Captulo 22) 964 Pinocchio El gnero Cyberpunk japons es siempre un mundo curioso y diferente de experimentar; muchos de los realizadores de ese pas que han entrado en el gnero han dado productos tan dispares como "Gunhed" o "Tetsuo: The Iron Man". "964 Pinocchio" est ntimamente relacionada con esta ltima, la opera prima de Shinja Tsukamoto. Realizada 3 aos despus de esta por Shozin Fukui, msico de punk y cineasta ocasional que colabor con el antes citado director, la pelcula sigue apostando por el estilo acuado por Tsukamoto, pero dndole un enfoque menos confuso que en "Tetsuo". De hecho es mas "punk" que "cyber" en relacin a esta ltima, pero retiene su espritu y sus caractersticas de realizacin, si bien va un poco mas all en el sentido argumental. En 964 Pinocchio nosotros no encontramos la tradicional fusin entre hombre y mquina, sino que vemos las consecuencias de los conflictos interiores extremos que agobian a los protagonistas. Las imgenes son muy intensas, y el paneo es errtico y veloz. A pesar de ser una pelcula desigual y azarosa por momentos, 964 Pinocchio es, definitivamente, una experiencia nica. El film se inicia con una secuencia en blanco y negro donde vemos flashes intercalados de una dolorosa operacin con un taladro y un bestial encuentro sexual entre dos chicas y un tipo alelado y sin memoria; este tipo es Pinocchio, un dron al que se le han borrado la memoria y solo es un mero esclavo sexual sin voluntad. Poco despus es expulsado por su incapacidad de mantener una ereccin; abandonado en el mundo real conocer a Himiko, una extraa chica que tambin ha perdido la memoria y que vaga por las calles de Tokyo con unos binculos y haciendo mapas de su posicin para no perderse; ella intentar cuidarle y ensearle a hablar y comportarse de nuevo. Mientras, el cientfico loco que crea a los Pinocchios y su equipo empiezan a buscarle por temor a que este recupere la memoria y descubra todo su potencial. La pelcula est montada de una manera frentica, con secuencias videocliperas, perversas y extraas que deben tanto a los primeros trabajos de Tsukamoto como a los

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siempre omnipresentes Lynch y Cronenberg, con escenas como en la que se nos muestra al histrico cientfico o la horrible secuencia en la que Himiko vomita algo indescriptible durante minutos y minutos (la secuencia de vmito mas larga de la historia!). Los ltimos veinte minutos son un frenes catico de montaje hiperacelerado, msica industrial y escenas bizarras. Los actores estn muy bien escogidos, sobretodo Hage Suzuki como Pinocchio, con un inconfundible look punk y una gran expresividad y lenguaje corporal que dota a sus escenas de muchsima fuerza y que sabe transmitir esos sentimientos de traicin y de sentirse rechazado y olvidado por el mundo. Como veis es un filme eminentemente emocional, la sensacin final es la de una gran desazn y frustracin con el mundo, del ser que es incomprendido y no puede hacer nada por ser aceptado. Como curiosidad y elemento genial del film este est en gran parte rodado en exteriores sin permiso alguno para ello, al estilo "guerrilla" para entendernos, cosa que genera reacciones de mucho realismo cuando los ciudadanos normales de Tokyo, que no son extras ni nada parecido y posiblemente ni se esperan lo que se les hecha encima cuando presencian escenas como la que Hage Suzuki corre gritando encadenado por una transitada calle con la boca llena de sangre o la ya mencionada del vmito, sus reacciones son lo que dota de ms realismo al film.

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TITULO ORIGINAL 964 Pinnochio GENERO Terror PAIS Japon DURACION 93 min AO 1991 DIRECTOR: Shozin Fukui GUION Shozin Fukui INTERPRETES Hage Suzuki Koji Kita Kyoko Hara y Onn Chan


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