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Qubit

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Material Information

Title:
Qubit
Physical Description:
Serial
Language:
English
Publisher:
Cubit
Place of Publication:
Havana, Cuba
Publication Date:
Frequency:
monthly
three times a year
regular

Subjects

Subjects / Keywords:
Science fiction, Latin American -- Periodicals   ( lcsh )
Science fiction -- History and criticism -- Periodicals   ( lcsh )
Science fiction -- Periodicals   ( lcsh )
Genre:
periodical   ( marcgt )
serial   ( sobekcm )

Record Information

Source Institution:
University of South Florida Library
Holding Location:
University of South Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
usfldc doi - Q01-00039-n39-2008-10
usfldc handle - q1.39
System ID:
SFS0024302:00039


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2 ndice: La narrativa de ciencia ficcin en Paraguay. A propsito de las anticipaciones de Osvaldo Gonzlez Real. Carlos Villagra Marsal Epstola para ser dejada en tierra. Osvaldo Gonzlez Real. La trasmigracin. Jess Ruiz Nestosa Ms all del arcoiris. Lita Prez Cceres La piedra negra. Alejandro Herrnsdorf Pensamientos de un cibernauta. Jeu Azarru L a Sociedad de las Mentes. Jeu Azarru La ltima guerra terminaba. Carlos Miguel Jimnez Robin Wood. El rey del comic en Paraguay Historia del cine ciberpunk. 1995. Jonnhy Mnemonic. Para descargar nmeros anteriores de Qubit, visitar http://www.eldiletante.co.nr Para subscribirte a la revista, escribir a qubit@centro-onelio.cult.cu

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3 LA NARRATIVA DE CIENCIA FICCI"N EN PARAGUAY La CF en Paraguay tiene un precedente en un cuento de 1910 de Rafael Barrett, Alberico relato de anticipacin con un contenido social. En este narra las peripecias de un personaje que encuentra una isla que no figura en los mapas. En 1974 Eduardo S. Ammatuna publica la novela corta La guerra de los genios El principal cultivador, y verdadero creador de un corpus coherenmte de narraciones del gnero es Osvaldo Gonzlez Real. Escritor de 6 relatos que aparecieron en 1980 en su libro Anticipacin y reflexin. 1980. Jess Ruiz Nestosa publica en su libro El contador de cuentos un relato que se aproxima a la ciencia ficcin, titulado La transmigracin, que trata sobre la imposible unin entre el alma de un hombre y el cuerpo de otro, defendi endo la supremaca del cerebro sobre la del cuerpo. 1983. En el libro Ms all de un retrato y otros cuentos de Manuel E.B. Arguello, aparece el cuento Mimbipra escrito ya desde los aos 60 pero pub licado casi 20 aos despus, donde imbrica la CF con la mitologa guaran. Otro cuento de 1983 es Conejillos de indias en el que unos becarios son enviados al espacio y no vuelven jams de las estrellas. Jos Alberto Bachen publica dos novelas del gnero sin pretensiones demasiado literarias. En 1989 sale a la luz En mi planeta no se usan joyas, que haba escrito en 1976. En 1995 publica la segunda novela titulada Mi amigo Aarn el extraterrestre y yo donde se mezclan la temtica de los extraterrestres con la poltica, la metafsica y la parapsicologa. En una antologa Lita Prez Cceres, perteneciente al Taller de Cuento Breve, publica el cuento de CF Ms all del arcoiris, de trasfondo feminista que trata sobre el aislamiento del ser humano, en este caso de una mujer, en un mundo excesivamente dominado por la tcnica. En esta misma antologa Luis Hernez publica su cuento Aburrimiento perfecto con un tema parecido al Lita Prez, la vida sometida a la tecnificacin, pero en este caso la historia se sita en Asuncin, un espacio real. En 1994 Catalo Bogado publica en su libro …Por amor y otros cuentos un relato de CF, No me gusta este cuento, en el que describe un mundo futuro en el que la gente emigra a otros planetas en busca de oportunidades que le hagan me jorar su vida y en la Tierra solo quedan ancianos y nios arraigados a su tradicin. El ingls es la nica lengua oficial por imposicin.

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4 Manuel E. B. Arguello, Jess Ruiz Nestosa, Luis Hernez, Catalo Bogado y Lita Prez Cceres, con estos cuentos, hacen incursi ones aisladas a la CF y generalmen te suelen referirse a aspectos de la vida cotidiana situados en un m undo futuro para ponerlos en entredicho. En 1997 se public la novela de CF: El arca de Marangat de Gino Canese. Una visin del futuro de destruccin al que se encamina el hombre por el crecimiento acelerado del armamentismo, el consumismo y la destruccin de los recursos naturales. En 1998 se publican la novela El goto de Jos Eduardo Alczar y un libro de cuentos, Al filo de la eternidad de Bertha Medina. Tambin algunos cuentos que Lita Prez Cceres incluy en su libro Marta Magdalena Mara. El goto es una novela ingeniosa, escrita en espangus, idiolecto fronterizo que mezcla el portugus y el espaol, con gran irona, senti do del humor y una trama de suspense policial incluida. Un caso singular es el del joven autor Fran cesco Gallarini Sienra. Cuando apenas tena doce aos public un volumen de ciencia ficcin de aventuras, con carcter infantil, titulado Aventuras intergalcticas (1989). Su produccin es juvenil y, por tanto dirigida a un pblico esta edad. Luego se desarrollara como escritor de na rrativa fantstica de horror, en su vertiente dark fiction, como en sus novelas cortas Yo soy legin de 1994 y La clase de 1995 que se inspiran en el mundo del cmic de terror duro o gore, donde aparecen d esde sectas satnicas hasta jvenes convertidos en zombies, sin obvi ar las continuas referencias al mundo urbano y las problemticas juveniles. En el ao 2000, Jeu Azarru (seudnimo literario de Eduardo de Urraza) publica en formato de ebook su novela La Sociedad de las Mentes que aparecera un ao despus en letra impresa. Urraza es argentino de nacimiento, pero reside en Paraguay desde 1976. La Sociedad de las Mentes es un anlisis sobre la vida en la realid ad virtual y las relaciones interpersonales que esta tecnologa genera. En el ao 2003 publica un libro de relatos de CF y fantasa, titulado Verdades futuras y Mentiras Antiguas, escritas en un Presente Incierto y en el ao 2005 aparece Yronia su segunda novela, complemento de la anterior y al mismo tiempo un experimento donde mezcla narracin, poesa y refl exin en un universo habitado por numerosos personajes extraos con habilidades sorprendentes.

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5 A PROP"SITO DE LAS ANTICIPACIONES DE OSVALDO GONZLEZ REAL Carlos Villagra Marsal Invito al discreto lector a imaginar el mundo de los bisnietos de nuestros nietos: Qu lunas metlicas vigilarn aquellos cielos futuros? Qu comunicacin o antagonismo se mantendr con otros habitantes de la populosa Va Lctea? Qu criaturas hechas por el homo sapiens a su imagen, pero no a su semejanza, usurparn las tareas y desvelos de la especie? Y en el corazn de plstico, titanio y cristal de esos Adanes, alentar de pronto -por algn descuido electrnico infinitesimalla envidia y el odio a sus creadores? Y lo que es ms serio todava: Prevalecer contra los rboles la babilnica confusin de concreto, altillos, petrleo y tubos cloacales de las urbes venideras? Continuarn nuestros lejanos descendientes con el privilegio de sentir cmo empi eza la Tierra a partir del trino de la alondra, del sinsonte, del ruiseor, del corochir? Seguir definiendo la madrugada el perfume de la azucena, y la noche el del jazmn? Podrn nuestros vstagos an nonatos arrancar la fruta, exclamando en su da como Rubn Bareiro Saguier: La naranja chorrea con el mordiscn. / El ro corre por mi barba, / reluciente de frescura.? Nadie -ni siquiera un poetaconsideraba estas conjeturas hace tres, cuatro generaciones. Ahora hasta el desaprensivo —6 las juzga vlidas. La velocidad del adelanto ciberntico y el gigantismo tecnolgico de los pases industriali zados, la depredacin masiva del ecosistema y la irreparable alteracin de los bitopos en los pas es indigentes, junto con los desechos a escala planetaria, la ley de Malthus inserta en la del em budo, el efectivo al par que difuso horror nuclear y, desde las alturas del mando, el Orden de los campos de concentracin, el sadismo de la raza superior y otras ocurrencias siniestras, son argumentos suficientes a favor de las peores suposiciones sobre la supervivencia misma del ho mbre o su reduccin a una triste maquinaria de obediencias. La proyeccin de esas desmesuras ms que bblicas en el futuro de la condicin humana ha originado la literatura denominada de ciencia-ficcin o de anticipacin1 Y bien, la mayora de los cuentos que Osvaldo Gonzlez Real ha reunido en volumen corresponde a tales ficciones, inditas hasta hoy en la literatura paraguaya; las pruebas anteriores de algn otro escritor no son, en rigor, crticamente atendibles. Deseo manifestar los aciertos estilsticos ms ap arentes de Gonzlez Real : la ceida lnea argumental, la presentacin sobria y el dilog o desnudo, la prosa suelta y a un tiempo funcional; dejo al lector el fcil descubrimiento de sus dems excelencias. En cambio, debo indicar que las imaginaciones del autor, al igual que las de sus epgonos (Wells, A. Huxley, Orwell, Bradbury,

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6 Sturgeon, Stapledon), no slo anticipan sino previene n; no slo previenen sino denuncian. De all su afirmacin contempornea, su paradjico valor testimonial. Los dos cuentos que principian el libro me produ cen cabal satisfaccin. La Epstola para ser dejada en la Tierra, con su transparente alegor a de los esplndidos y atroces vaticinios de Juan el Evangelista (el Apocalipsis, escrito en Patmos, es uno de los contados textos antiguos de real anticipacin), constituye una aguda ilustracin del ex trao y hermoso destino de la humanidad. Y en el desesperante universo sin follaje de Otra vez Adn se contraponen dos categoras permanentes del espritu: la erudita insensibilidad del profesor Ax es y el asombro virginal de Mario Adam; por lo dems, el relato ensea que nuestra narrativa puede asumir lo legtimamente paraguayo sin deslizarse en las comodidades del color local. Reflexiones de un Robot es una distopa -as nominada por el mismo autorque apunta la molesta probabilidad de que los autmatas aniquilen a los hombres por error de activacin de stos, segn lo mencion ante s. El fin de los sueos est traspasado por la confianza de que los fabuladores despiertos, es deci r los poetas, sabrn impedir que se entierren los ensueos. El caminante solitario es una melancli ca profeca referida a la prohibicin del sencillo deleite de andar. Por ltimo, La cancin del Hi drgeno participa del mismo fundamento que uno de los captulos de De la Terre la Lune, pe ro la ancdota de Osvaldo Gonzlez Real es ms intensa y aleccionadora que la de Verne. No obstante, esta silva de varia leccin contie ne dos textos con muy distintos significantes de los ya comentados. Manuscrito encontra do junto a un semforo... es una suerte de divertimento kafkiano, o ms vale cortazariano, sobre el nunca bi en maldecido transporte colectivo de la ciudad comunera de las Indias, y Marcelina -de arquitectura felizmente influida por Roa Bastos, conforme lo recuerda el propio escritor en su Eplogo-, una excelente conjuncin de lo popular y lo culto: gracias a Dios, estas muestras son cada vez menos escasas en la cuentstica nacional. La Alcndara, octubre de 1980

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7 EPSTOLA PARA SER DEJADA EN LA TIERRA OSVALDO GONZLEZ REAL Soy tripulante de una gigantesca nave espacial que cruza la Galaxia. Hace algn tiempo que deseo relatar, por escrito, los momentos difciles que pasamos y la crisis por la que est atravesando nuestra expedicin. Seguimos a la nave-madre, a n ms enorme que la nuestra, que nos provee de combustible, y remolcamos una m s pequea, que podra servirnos de refugio en el caso de una catstrofe. Hace muchsimo tiempo que estamos viaja ndo (algunos creen que millones de aos), y se calcula que, tal vez, llevar otros tantos llegar a destino (la Nebulosa que surcamos es enorme). Los ms escpticos de entre nosotros dudan de que poda mos arribar un da a la aorada meta final. Aparentemente, en algn momento de la historia de nuestra inmensa jornad a, se perdi el libro de bitcora (debido a un suceso desconocido), y con l, todo conocimiento sobre nuestro pasado y el motivo de este gran viaje. Se cree por otra parte, que hemos esta do viajando desde siempre, y que no terminaremos de hacerlo jams. Los ms sabios de la tripulacin, sin embargo, han tratado de encontrar una explicacin al misterio y se han esforzado por descifrar el enigma de nuestro origen, con el fin de develar el sentido de la expedicin y predecir, en lo posible, su desarrollo y desenlace futuro Se dice que somos los sobrevivientes de una antigua civilizacin cuyo mundo se extingui despus de una formidable explosin. Segn otros, subimos a la nave -vaca h asta ese instanteprocedentes de un remoto lugar. Muchos afirman que surgimos dentro de ella como proceso mismo del viaje. En fin, no han faltado los que han dicho que todo esto no es si no un sueo; una pesadilla sin fin. Los esfuerzos para explicar nuestros comienzo s, infortunadamente, hasta ahora han resultado vanos, y tenemos que contentarnos con suposiciones y teoras ms o menos aceptables, todas ellas imposibles de comprobar. Nuestra situacin se ag rav desde el instante en que descubrimos, espantados, que nos era impos ible abandonar la nave y que, por otra parte, no podamos controlar ni cambiar su curso. Un profeta, surgido en uno de lo s momentos de crisis (hace una decena de aos), haba afirmado que -casi con certezanos dirigamos hacia un punto situado en las proximidades de la constelacin de Hrcules, cerca de Ras Alga thi. No s si esto ha sido confirmado por los cientficos de a bordo, pues se ha llegado, inclusive, a dudar de si vamos a alguna parte, en definitiva. Los hombres que como yo llevan el Sello graba do en medio de la frente, hemos pensado que como estamos predestinados a viajar dentro de esta inmensa nave -salida de no sabemos qu puerto del universo y cuyo itinerario se ha perdido-, te ndramos que encontrar la manera ms humana y racional de llevarlo a cabo para evitar todo sufrimi ento innecesario a los tri pulantes. Las fricciones y tensiones que los afligen en la actualid ad amenazan con llevarlos a un motn.

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8 Pero somos, lastimosamente, una minora y poco caso se hace de nuestros consejos y recomendaciones. La mayora prefiere divertirse a bordo, como si ste fuese un viaje de placer y no como lo creo firmementeuna e xpedicin de vital importancia. Hace tiempo que no existe la paz entre nosotros a causa de las distintas teoras sustentadas por grupos antagnicos para explicar nuestro origen, s ituacin actual y destino futuro. Gran parte de la tripulacin, no obstante, permanece indiferente a las preguntas fundamentales: Hasta dnde?, para qu?, y por qu?, limitndose a vivir la vida lo ms cmodamente posible, en el compartimento de la nave que le ha tocado en suer te, segn la rgida jerarqua establecida por nuestros antepasados y que heredamos alguna vez. Este sistema es mantenido, en parte por desidia, en parte por un ciego respeto a la tradicin. La mayora cree que esta situacin es injusta y que los que hacen la mayor parte del trabajo para mantener la nave en funcionamiento tendran que tener acceso a las secciones ms amplias y lujosas del vehculo espacial, y gozar de los mismos derech os y privilegios que los dems. Los jvenes, en especial (ms del cincuenta por ciento de la tri pulacin), se niegan a aceptar este estado de cosas, rebelndose continuamente. Como el viaje ha durado ya tanto tiempo, m iles de generaciones han nacido, vivido y dejado de existir dentro de la espaciona ve. Hay personas que slo se preocupa n de propagar la especie, para asegurarse, de algn modo, que al menos sus descendi entes lleguen a destino. Esto parece servirles de consuelo, cuando se les informa que -indudabl ementetodava nos queda un largo camino por recorrer. En los ltimos tiempos, han surgido otros inconvenientes, no menos graves que los anteriores. El sistema de ventilacin del vehculo espacial ha estado fallando, debido a una especie de envenenamiento de las fuentes de oxgeno. Tenemos, adems, problemas con el suministro de agua y la distribucin de alimentos. Hemos perdido c ontacto con algunas secciones de la nave y las comunicaciones estn casi interrumpidas. En algunos casos, se ha impedido el paso de los tripulantes de un compartimento a otro, perdindose la coordi nacin y unidad necesarias para el mantenimiento de la misma. Todo esto puede poner en peligro el desarrollo de nuestra extraa expedicin a travs del cosmos. Las reservas de combustible de la nave-madre, afortunadamente, parecen ser ilimitadas; gracias a ella nos seguimos desplazando -con propulsin gravitatoria-, a la constante velocidad de 40 kilmetros por segundo. Lo ms alarmante, sin embargo, es que nos hemos dividido en dos bandos antagnicos irreconciliables, que se han retirado a vivir en los extremos opuestos de la nave, negndose a aceptar la formacin de un tercer bl oque independiente. Se estn ac umulando grandes cantidades de armamentos, sumamente letales, para el prxim o enfrentamiento que se espera ser definitivo. El origen del desacuerdo proviene de la diferencia existe nte entre los dos grupos contrarios, en cuanto a cmo hemos de vivir mientras dure nuestra larga y dolorosa peregrinacin, y de si quines han de ejercer el poder a bordo. Casi todos opinan que el hecho de dirigirnos hacia un supuesto paraso situado en algn remoto lugar del espacio (entre Altair y Arctururs, como sospechan algunos visionarios), no justifica que tengamos que vivir, mientras tanto, bajo un sistema de opresin. Los que se han apropiado del mando de la nave -por la fuerzasostienen que e llos deben gozar de prerrogativas especiales, y se oponen, en consecuencia, a toda evolucin. Mile s han muerto ya en la contienda, y la lucha proseguir, seguramente, hasta que todos reconozcan que una guerra de extermi no total, dentro de la espacionave, significar, indefectiblemente, el fracas o de nuestra misin y la imposibilidad de saber jams el destino que nos est reservado. A fuerza de mirar el cielo, buscando algn indicio en las estrellas (algo que nos oriente en estos tiempos menesterosos) hemos vislumbrado ex traos signos premonitorios. No estamos solos. Otros seres inteligentes marchan delante de nosotros. Creo que nos estamos acercando a las ltimas etapas de este inmenso viaje. La ansiedad y la miseria dentro de la nave se hacen cada da m s insoportable. Grandes calamidades se avecinan. Nos

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9 acercamos, velozmente, a una zona infestada de me teoros, procedentes -al parecerde la estrella gamma de Andrmeda. Ser como una lluvia de fu ego... Ms temible que atravesar la cola de un cometa. Hace poco tuve una visin terrible: so que desataban las cuatro fuerzas vengadoras que vigilan en los bordes de la Galaxia. Las o venir con corazas de fuego, de zafiro y azufre; y el tiempo se detena sobre un tercio de nosotros; y el respla ndor de los soles empalideca ante sus ojos... Me despert el rechinar de los goznes de mi prisin. Estn cerrando la puerta del cohete en el que me deportarn al espacio. He llegado al final de mi relato. Magos, filso fos, artistas y profetas han surgido aqu, en distintas pocas, para consolar a los desdichados viajeros y hacerles ms llevadera la interminable travesa. Yo soy uno de esos profetas. Les he adverti do. Les he hablado. Por eso me condenan. Mi nombre es Juan. Yo fui tripulante de la espacionave Tierra. P.S.: Este manuscrito fue hallado al lado de un cu erpo sin vida en el interior de un cohete errante, por una nave que cruzaba la Galaxia, en las proximidades del Sol. Se ha enviado una expedicin con destino a la Tierra. Cuatro nav es negras, al mando del ngel Exterminador. La consigna es JUSTICIA. Asuncin, 1972 Tomado de El Mesas que no fue y otros cuentos Osvaldo Gonzlez Real: (Asuncin, 1938). Poeta, crtico de arte, ensayista y narrador. Profesor de Lengua Inglesa, Historia del Arte y Literatura en varias instituciones educacionales del pas, Gonzlez Real es uno de los pocos escritores hispanoamericanos -y probablemente el nico paraguayoque cultivan el gnero de la ciencia -ficcin. Aunque es autor de una vasta obra creativa y crtica, gran parte de e lla se encuentra dispersa en peridicos y revistas literarias nacionales y extranjeras. Ha colaborado, en diversas pocas, con las revistas Alcor Pndulo poca Criterio y Dilogo Traductor de Ray Bradbury y de poesa inglesa, conoce dor de la filosofa oriental de los maestros del Zen, actualmente se desempea como director del Departamento de Fomento del Libro del Ministerio de Educacin y Culto. En 1980 apareci su primer libro, Anticipacin y reflexin una antologa de ocho cuentos (la mayora de ciencia -ficcin, pero de inspiracin ecolgica, segn el propio autor) y ocho ensayos literarios. Su primer poemario, Memoria del exilio data de 1984, al que le sigue, una dcada despus, Poemasutra (1994), su segundo y hasta la fecha ltimo poemario.

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10 LA TRASMIGRACI"N Jess Ruiz Nestosa IRTYCH, SIBERIA, 9 (ASP), (Urgente).El pr imer trasplante de cerebro con resultados positivos se efectu hoy a la maana en esta estaci n de veraneo por el doctor Nicolai Kramskoi. El paciente es un obrero de 25 aos de edad que responde al nombre de David Grisha, quien sufri un accidente automovilstico esta madrugada, r esultando con fatales heridas en el cerebro. Trasladado al Centro de Investigacin Unido fu e sometido a una operacin de trasplante. sta es la quinta vez que se efecta despus de largos estudios de investigacin realizados por mdicos rusos, noruegos, dinamarqueses, norteamericanos y uruguayos. Los otros cuatro intentos fueron negativos. Los mdicos que tomaron parte en este delicado trasplante se negaron a hacer declaraciones al respecto. El doctor Nicolai Kramskoi, quien encabez el equipo, manifest, sin embargo, que existen serios indicios de que el paciente sobrevivir. Personalidad del Paciente David Grisha es un joven de 25 aos y realiza es tudios de mecnica naval en la Universidad de Jerusalem. Se encontraba en esta ciudad veraniega de Sibe ria, realizando trabajos relacionados con su profesin, en los gigantescos diques secos de Yenisei. Es el tercer ao que ocupa as sus vacaciones con el fin de ahorrar fondos para pagarse sus estudios. El accidente se produjo cuando abandonaba los mu elles y fue embestido violentamente por un montacargas que haba perdido los frenos.

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11 La fuerza del impacto le caus graves daos en el cerebro, hacindole perder el conocimiento en el acto. Trasladado inmediatamente al Centro de Investigacin Unido no quedaba ya ninguna esperanza de sobrevivencia. Por eso se procedi con celeridad a la operacin del trasplante. Hasta el momento no se dio a conocer el nombre de la persona de la que se extrajo el cerebro an con vida. IRTYCH, SIBERIA, 10 (ASP).David Grisha, el primer ser humano que vive con un cerebro prestado, sali de los efectos de la anestesia, segn lo manifest hoy aqu un vocero del Centro de Investigacin Unido. Si bien no agreg concretamente nada ms, dio a entender en sus declaraciones a la prensa que el restablecimiento se r ealiza con toda normalidad aunque con lentitud. El doctor Nicolai Kramskoi, quien dirigi la ope racin de trasplante de cerebro -el quinto que se hace, el primero con xito-, no pudo ser ubicado en esta ciudad veraniega. Todo hace suponer, sin embargo, que se encuentra aqu. En las primeras horas de la maana corrieron rumores que se instal en la habitacin contigua. Nada pudo comprobarse al respecto ya que el al a del hospital en que se realiz la intervencin quirrgica se encuentra severamente vigilada por fu erzas policiales de la Alianza de las Naciones. Sus integrantes, solicitados a ese alto organismo internacional, llegaron a media noche en un avin especial. IRTYCH, SIBERIA, 31 (ASP).Una gigantesca huelga general paralizaba hoy el trfico martimo que se realiza entre el norte y el sur por el mar interior de Davydov y su compleja red de canales. Ello hizo que pasara un tanto desapercibido el primer paseo que dio David Grisha por la terraza del hospital. Lo realiz en una silla de ruedas y la cerrada neblina del da no permiti la obtencin de buenas fotografas. Una nutrida fila de fotgrafos se retir desilusionada y silenciosamente, despus de esperar cinco horas en lo alto de un edificio ubicado a mil doscientos metros del Centro de Investigacin Unido. IRTYCH, SIBERIA, 12 (ASP).En una entrevis ta mantenida con la prensa que no dur ms de doce minutos, fue presentado hoy David Grisha, el primer ser humano que vive con un cerebro prestado. Durante todo este tiempo el paciente permaneci al lado del doctor Nicolai Kramskoi, si bien no pronunci una sola palabra. Contest las pregunt as el renombrado cirujano quien prepara una gira por los pases de Amrica del Sur para dictar conferencias en los ms adelantados centros de investigacin de aquel continente. David Grisha, alto, delgado, tena la mirada fija en los reflectores de la televisin y los ojos le brillaban con intensidad. La intervencin quirrgica se realiz con instrume ntos de ultra sonido y otros que utilizan los principios del rayo lser. Todo ello hizo que ta nto los cortes como las suturas fuesen sumamente prolijos. As el joven con cerebro ajeno, no posee seales exteriores de la operacin que dur diez horas en el Centro de Investigacin Unido. El doctor Nicolai Kramskoi afirm en repe tidas ocasiones que el restablecimiento es perfectamente normal y no se anotan anormalidades. David Grisha escribi a sus parientes de Israel con la mano derecha, aunque l afirm ser zurdo de nacimiento. Los mdicos atribuyen el hecho a que la mano y el brazo izquierdos poseen algunas fracturas a raz del accidente. En cuanto a la tendencia frecuente del joven de expresarse en otros idiomas que no son el suyo de origen, aseguran que se trata de un pequeo mal pasajero que pronto desaparecer. Ante la insistencia de los periodistas sobre la identidad del donante, si cmo determinaron la muerte del mismo y otros detalles, la reunin de prensa fue suspendida y la sala desalojada.

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12 IRTYCH, SIBERIA, 10 (ASP).Despus de tres meses un da fue dado de alta el joven David Grisha, de 25 aos de edad. l mismo sufri una op eracin de trasplante de cerebro en el Centro de Investigacin Unido siendo el primero con resultado positivo despus de cuatro intentos fracasados. Una verdadera multitud de periodistas le aguardab a frente a la puerta principal del hospital en que fue intervenido. Una escolta de policas de la Alianza de las Naciones le abri paso. Subi a un coche negro y desapareci rpidamente. Vesta pantalones oscuros con una cerrada chaqueta de plastilex, color naranja, de cuello alto. Se mostraba pensativo, casi distrado y pareci no a dvertir los destellos que de continuo lanzaban las cmaras fotogrficas. IRTYCH, SIBERIA, 12 (ASP).Los dos primeros das de su nueva vida, David Grisha los pas encerrado en su nueva residencia de un aristocr tico barrio de Irtych, el balneario ms elegante de Eurasia. La residencia, inspirada en una antigua villa del arquitecto espaol Antonio Gaud, le fue regalada por la Educational Research Society de Gran Bretaa mientras que la Rockefeller-Ford Foundation de Nueva York corre con todos sus gastos personales. IRTYCH, SIBERIA, 13 (ASP).David Grisha, que lleva viviendo ya tres meses y cuatro das con un cerebro ajeno, realiz hoy su primer paseo casi solo. Lo hizo esta maana por la Playa Verde que que da en las afueras de la ciudad y cuyo nombre viene del tono ligeramente verdoso de la arena. A cierta distancia y para impedir que se le acer caran extraos, le acompaaban cuatro policas de la Alianza de las Naciones, vestidos de par ticular. El joven permaneci sentado en la arena por espacio de ms de una hora sin dirigir la palabra, ni siquiera la mirada, a sus guardias, quienes mantenan respetuosa distancia. David pareca encerrado en sus pensamientos y los mdicos no han querido hablar de las reacciones de su convalecencia. Ella fue ca lificada escuetamente como normal. No hubo comentarios. IRTYCH, SIBERIA, 17 (ASP).En todos estos das David Grisha fue visto con frecuencia en la ciudad de Irtych. Visit, siempre solo y silencio so, el Museo de Arte Contemporneo, el Saln del Cine, el Museo del tomo, el Palacio del Plstico, la Muestra de Astronutica y la Biblioteca Municipal donde pas la mayor parte del tiempo. Fue visto en este sitio en repetidas ocasiones. Tambin visit varias veces el saln Mxico 68 que inaugur aqu esa representacin diplomtica con fines tursticos. Esta maana, despu s de su tercera visita al pabelln, se dirigi al centro comercial de la ciudad donde adquiri una mquina de escribir. IRTYCH, SIBERIA, 25 (ASP).Desde hace una semana, ms o menos, no ha sido visto en ningn sitio David Grisha. Aunque los periodistas m ontan guardia noche y da en el sitio que se produjo el accidente. David no fue a l ni transit por las proximidades. En esta semana la nica salida que se registr fu e en la noche del mircoles cuando se le vio dirigirse al Pabelln Mxico 68. Como estaba cerra do solicit que se le dejara entrar. Hecho que fue posible gracias a la intervencin de los guardias de la Alianza de las Naciones que le acompaan de continuo. El pabelln exhibe valiossimas piezas del ar te azteca pre-colombino. Sin embargo, la atencin de David Grisha fue acaparada por enor mes fotografas que documentan las Olimpiadas Culturales realizadas en aquella ciudad durante el ao 1968. El encierro contina hoy. IRTYCH, SIBERIA, 1. (ASP).El doctor Nicola i Kramskoi interrumpi hoy bruscamente su gira por el continente sudamericano para regresar a Irtych. Esta madrugada fue internado en el Instituto Cientfico Unido, David Grisha, a causa de ciertas molestias segn lo manifest un vocero de ese hospital.

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13 Se aclar posteriormente que no se trata de nada relacionado con el cerebro trasplantado. El paciente se quej de fuertes dolores en el pecho y seal algunas zonas en que siente intenso calor, como si algo le quemara la piel y en el interior de los pulmones tal cual reza el boletn mdico. Se agreg que es un mal pasajero, cau sado tal vez por los antibiticos y los tratamientos de cobalto suministrados en los das posteriores a la operacin. IRTYCH, SIBERIA, 8 (ASP).Grisha regres hoy a su residencia despus de estar una semana internado. An se desconoce el origen de su dolencia, si bien los dolores no son muy molestos. Adems, varias manchas rojas han aparecido en la piel, en los sitios que l seala como dolorosos. Es necesario hacer notar que al regreso cruz la zona del accidente sin detenerse ni prestarle la ms mnima atencin. Posteriormente compr ciga rrillos -aunque l no fumaba antes del trasplantey convers con la vendedora en correcto ruso, sin rastros de acento extranjero. IRTYCH, SIBERIA, 20 (ASP).Los mdicos guardan absoluto silencio sobre el largo encierro que guarda David Grisha desde hace m s de una semana. Los facultativos ms locuaces hablan de un perodo crtico de adaptacin del nue vo rgano y su proceso de integracin al nuevo cuerpo. Se puso tambin de manifiesto el marcado in ters del joven hacia la actividad intelectual. Compaeros suyos sealaron que David Grisha nunca mostr inclinacin alguna hacia este tipo de actividad. En verdad muy poco pueden hablar de l en los gigantescos diques de Yenisei por la dificultad de comunicacin que hubo entre ellos por la diferencia de idiomas. Tambin causa extraeza que haya suspendido su s paseos por la playa precisamente en estos das de sol, que hacen uno de los inviernos ms beni gnos de la zona -10 centgrados como trmino mediomientras que en ciudades del interior, a unos quinientos kilmetros de la costa, se registran temperaturas de hasta 40 centgrados bajo cero. IRTYCH, SIBERIA, 25 (ASP).David Grisha se present esta maana muy temprano en el Pabelln Mxico 68 y habl con el director de la institucin. Durante la larga conversacin Grisha se refiri a la ciudad de Mxico -que nunca visitcon abundancia de detalles. Especialmente de los Jueg os Olmpicos que se realizaron all hace treinta aos. Luego volvi a su residencia, detenindose en el camino en la Biblioteca Municipal de donde retir libros de poetas ya desaparecidos. Los mdicos, mientras tanto, manifestaron su preocupacin por las manchas rojas que persisten en la piel -en el pecho y a la altura de los pulmonesdel primer paciente que sobrevivi a un trasplante de cerebro. Los dolores continan con insi stencia, si bien no adelantan ni retroceden. Aunque se rumorea una nueva intervencin, el doctor Nicolai Kramskoi no se refiri al respecto y parece preparar una nueva gira. IRTYCH, SIBERIA, 2 (ASP).(Urgente).Falta ndo siete das para cumplirse los cinco meses de su nueva vida, David Grisha, el primer hombre con un cerebro trasplantado, desapareci hoy de su residencia en esta ciudad. Se han tomado ya las providencias del caso y estn alertas todas las estaciones de polica. Grisha, quien fue salvado de la muerte gracias a un trasplante de cerebro, se convirti en un preciado elemento de la ciencia, ya que es el primer ser humano en sobrevivir tanto tiempo despus de un trasplante de esta naturaleza. En la maana de hoy se hacan muchas s uposiciones. La ms aceptable es que haya emprendido viaje hacia su ciudad de origen, Jerusal em, huyendo de la complicada red de guardias, cientficos, exmenes mdicos y periodistas que le rodeaba de continuo sin respetar un segundo de su intimidad. Las grandes sumas de dinero que se han i nvertido en su caso y su inters cientfico, hacen que la bsqueda sea intensa. IRTYCH, SIBERIA, 9 (ASP).(Urgente).Davi d Grisha, el primer hombre que vivi cinco meses con un cerebro prestado, fue encontrado muerto hoy a las 23.35 GMT.

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14 Siguiendo un posible rastro, dos agentes del Se rvicio de Seguridad de los Estados Unidos, llegaron hasta un hotel de Kurgan -una ciudad casi abandonadaa mitad de camino entre Irtych y Mosc. David Grisha fue encontrado en su cuarto te ndido sobre una mesa en la que haba gran cantidad de libros y papeles con frases escritas con letra garrapateada. En una mano sostena un revlver con el que se dispar en la sien dest rozndose la cabeza. Sus escr itos muestran frecuentes tachaduras y sus frases son ms bien inconexas, m ezclndose en ellas palabras en varios idiomas. Grisha se registr en el hotel con el nombre fa lso de Evgueni Evtushenko, un poeta ruso que fue muerto por error hace cuatro meses en Irtych, de varios disparos que le destrozaron los pulmones. Los mdicos no creen que se deba a un ataque de locura originado en la operacin de trasplante. Atribuyen a una tensin nerviosa excesiva al convertirse de pronto en el centro de la atencin mundial y al llevar un ritmo de vida al que no estaba acostumbrado por el bajo nivel social al que perteneca por origen y su escasa formacin intelectual. En un bolsillo fueron hallados unos papeles escritos a mano por l y ellos poseen las nicas frases coherentes que pueden dar la pista, pues se refieren a jugadas de ajedrez. Cundo cambiaremos las reglas del juego?. La respuesta se oculta como un machete en su vaina. Erizados, callan los cactos. El cielo candente no responde. Cundo cambiaremos las reglas?. ¡Contestadme!. Por qu guardis silencio?. El primer pen. Y el segundo pen. Y el tercer pen. Y el cuarto pen?. ¡Viva el quinto pen!. IRTYCH, SIBERIA, 10 (ASP).Esta madrugada silenciosamente dej el Centro de Investigacin Unido el doctor Nicolai Kramskoi. Bajo una fina llovizna se dirigi hacia el aeropuerto donde fue abordado por un cronista de ASP. Se most r parco en las respuestas alegando que an no sabe el tiempo que permanecer en el extranjero. Tampoco quiso declarar su destino y afirm que es falso que abandon la carrera si bien no puedo asegurar que siga con mis investigaciones de trasplante. Finaliz diciendo que no quera agregar nada sobre el caso del desdichado David Grisha, quien se suicid despus de vivir cinco meses con un cerebro trasplantado y cuyo origen se mantiene an en secreto. Los restos de Grisha sern sepultados tal vez ma ana en un cementerio local y por cuenta del municipio ya que l carece de recursos econmicos. Al tiempo de su muerte tena 25 aos y su

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15 suicidio se atribuye a un estado de alienacin produc ido por el paso brusco de un sistema de vida sencillo, y sin pretensiones intelectuales, a un nivel muy superior. ste es el quinto caso de trasplante de cerebro que fracasa. Asuncin, diciembre 14, 1968 Jess Ruiz Nestosa: (Asuncin, 1941). Narrador, fotgrafo y periodista. Aunque ejerce el periodismo desde hace muchos aos y ha publicado cuentos y novelas a partir de los aos setenta, la fotografa es, segn palabras del mismo escritor, "una actividad por la que siento especial afecto". En ese sentido ha hecho numerosas exposiciones en Asuncin, y en 1992 se realiz una muestra retrospectiva de sus fotografas en el Museo Paragua yo de Arte Contemporneo. Con respecto a su produccin narrativa, en 1973 apareci en Buenos Aires Las musaraas, su primera novela cuya temtica gira en torno al ascenso social y posterior cada de una familia arribista. El resto de sus obras publicadas incluye "Huida", cuento galardonado con el "Premio Hispanidad" (1974), El contador de cuentos (1980), volumen de cinco cuentos cuyo re lato titular ("El contador de cuentos") haba sido publicado anteriormente en Alem ania (1979) en una antologa dedicada a escritores paraguayos, y Los ensayos (1982), su segunda y, hasta la fecha, ltima novela. Tambin es autor de varios textos poticos; en tre ellos: "El Ro" (1978; ao de estreno) y "La Cruz del Sur" (estreno en 1984), para dos obr as musicales del director y compositor Luis Szarn, y "Ciclos" (obra presentada en 1985), texto preparado para el montaje fotogrfico del mismo nombre con acompaamiento musical tambin de Luis Szarn.

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16 MS ALL DEL ARCO IRIS Lita Prez Cceres Vio algo con el rabillo del ojo, pero no le di o importancia y sigui preparando la mayonesa de huevos sintticos. Nuevamente percibi un movimiento y color en la ventana pero pens que era el ocaso automtico de las tres de la tarde. Cuando cerr la heladera, el reflejo de algo rojo y redondo le llam la atencin. Se decidi a salir al calor abrasador porque tena que saber qu era, y lo encontr saltando lnguidamente. Era un globo. Comn, inflado con aire, de color anaranjado oscuro y con algunos adornos celestes. Vaya a saber qu ignotos espacios haba cruzado pa ra llegar hasta all, donde no haba ningn otro, ningn cumpleaos, ninguna ronda. Solveig se quem los dedos al recoger el cordel y en tr sofocada a la casa. El calor era inaguantable. Cerr la puerta de su cocina y al influjo del fr esco aire acondicionado el globo se puso un poco ms duro. Lo contempl con asombro y con placer. Adoraba el color y la textura y no poda esconderlo. Abri una de las alacenas vacas y lo encerr en ese nido. Luego, mecnicamente, prepar la mesa. El mantel blanco y las sillas grises de aluminio y plstico. Platos y cubiertos de material desechable. Los vaso s muy transparentes y, en el medio una jarra con agua. Mientras cubra toda la comida con la salsa incolora, pensaba que era superfluo, pues la carne y la verdura apenas tenan color; pero se era el de seo de su marido. Nada tiene que sobresalir, todo debe ser de igual tonalidad, re peta constantemente. Por eso toda la casa era as, de un montono color plomo, y los alimentos tambin. Los muebles de la cocina eran claros, los azulejos cruelmente blancos y los artefactos de acero inoxidable. Si ella hubiera tenido que describir a su marido con tres palabras hubiese elegido: aburrido, gris y pulcro. Mientras se baaba y se desinfectaba, por primera v ez pens en s misma, se describi como una mujer delgada, cansada, ajada. Ha ba nacido haca treinta y cinco aos y poda recordar que sus padres fueron ms afables que su esposo. A st e lo haba conocido por intermedio de una computadora. Segn pareca, era conveniente un matrimonio entre ambos, pues tenan importantes afinidades. Los dos eran hurfanos, gustaban de una vida metdica, no queran tener ms de dos hijos y adoraban la limpieza. El ltimo, fue el factor que decidi a Asperg.

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17 Inciner su ropa interior y descubri con aso mbro que estaba cantando, qu raro, nunca lo haba hecho antes y hasta sonrea. Se abri la puerta de entrada, llegaron su hija, su hijo y Asperg. -Buenas noches madre. -Buenas noches Solveig. Esto fue todo, luego pasaron a asear se. Mientras estuvo sola corri hasta su secreto: vio al globo saltando juguetn contra el techo y queriendo salir de su prisin. -Qu pasa? -son el vozarrn spero de Asperg. Ella perdi el suave rubor de su rostro y sirvi la cena. -Cambiaste las cortinas? Sacudiste las sbanas? Pasaste la aspiradora en los techos? Solveig respondi a todo que s y era verdad. Haca todos lo s das lo mismo pero su esposo necesitaba esos s, desesperadamente. Dependa de ello. Los hijos nunca hablaban, se limitaban a mirarse a escondidas y a intercambiar sonrisas cmplices. A ella le gustaba que fueran as. Aunque los saba i ndiferentes tambin se daba cuenta de que tenan vida propia. Vida palpitante y ardiente como los animales que habitaban ms all de los canales. -Te espero en el dormitorio -se despidi l. -Hasta maana madre -dijeron Roc y Elvie. Apenas se fueron abraz al globo. Se hundi en esa onda naranja y clida. Se vio a s misma en otra cocina, con sillas de roble oscuro y asientos de paja. La nica luz vena del fuego de chimenea que calentaba el caldero y haca brotar chispitas en los platos con flores pintadas y en las copas color mbar. Casi pudo sentir en sus mejillas el roce de los crisantemos dorados que alegraban la mesa desde un florero. -Solveig -llam su esposo. Todo se acab, lo esc ondi y contestando: Ya, comenz con la rutina. Tir las sobras en el triturador de la pileta, puso lo s platos y las servilletas de papel en el incinerador, as como los cubiertos. Ya con los guantes esteriliz ados puestos recogi los vasos del secador. Luego apag la luz y se encamin al dormitorio, dejando ese ambiente helado y voraz, como una boca acerada, ansiosa de engullir b asura, palabras, sentimientos. Antes de acostarse chup una pldora de Orgadiz, pa ra el orgasmo feliz. Desd e la primera noche su marido le recit sus mandamientos: Todo lo que se acumula es basura, la basura es nociva, y yo, como jefe de limpieza de la ciuda d satlite, no puedo tolerar ni una pa rtcula de suciedad en mi vida. De modo que tendremos relaciones sexuales todas las noches, as no se acumularn deseos, ni tensiones, eliminaremos desechos y dormiremos tr anquilos y limpios. A veces Solveig pensaba que era un tubo donde entraban y salan los alimentos y nada ms. Las sensacion es, las ilusiones, las desdichas no dejaban huellas ni recuerdos en ella. Cuando por la maana, despert, record que haba soado en colores brillantes. El ruido de los cohetes que despegaban de la base cercana, era ensordecedor. Se visti y prepar el desayuno, ansiosa, ne rviosa. Su mente estaba puesta en la alacena. Su marido protest por el color subido de la merm elada y ella prometi no usarla ms, mientras los hijos ocultaban sus sonrisas tras las servilletas. Cuando todos partieron, corri a sacarlo y se puso a jugar como una nia. Saltaba en sus saltos leves y grciles. Despus lo guard y limpi la casa tan alegremente que a veces rea sin motivo. No almorz porque estuvo bandose en el mar de las olas celestes de su globo. Al mirar de cerca, ella, que nunca lo haba visto antes, sinti en sus labios gotas salobres, un viento fro estremeci sus carnes que se haban tornado bronceadas, se moj los pies y corri por la arena tibia. El mar tena todos los colores del universo menos el gris.

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18 Son la chicharra del ocaso de las cuatro y sali de su ensueo. Lo guard. Hizo todo como de costumbre, y cuando quiso despedirse de l, lo enco ntr achatado y delgado, slo era una mancha en la blancura del estante. Comprendi que nunca ms jugara con l, se sinti irremediablemente sola. Entonces, despus de tirar todo el frasco de Orgadi z al piso, derram los desinfectantes que haba en la casa, ech un puado de polvo en cada cama y deco r amorosamente los cuatro platos con hilitos rojos, que fue recortando del globo. A medida que lo haca, sus lgrimas caan vibrantes de furia, de tristeza. Luego se ba, acaricindose, y sinti por primera vez un placer natural. No aprision sus largos y sedosos cabellos en la cofia, co mo acostumbraba. Anduvo caminando desnuda en su cuarto, tan fro, tan impersonal. Record que Roc haba trado algo que recogi de una de esas naves desconocidas que solan llegar. Encontr el paquete tirado en el fondo del placard Lo abri y sac una tnica de seda, que se pegaba a su piel y centelleaba con todos los matices del arco iris. Tena una fragancia particular, muy penetrante y excitante. Baj la escalera descalza y se mir en la puerta metlica. Estaba hermosa, extraa. Al partir, decidida, levant la vista hacia el espacio infinito. La vida la esperaba en cualquiera de esos mundos ovales luminosos. Y camin hacia los canales lejanos. Lita Prez Cceres. (Asuncin, 1940) Periodista y cuentista. Aunque pas gran parte de su juventud en la Argentina (1947-1965), slo empez a escribir sus primeros cu entos luego de regresar a su pas natal en 1965. Hasta la fecha ha publicado varios cuentos en suplementos literarios y culturales como el "Correo Semanal" de Ultima Hora, la "Revista" de El Diario Noticias o "La Familia" del diario Patria, y ha recibido distinciones importantes, como el Premio "Challenger" (1990) en diversos c oncursos de cuentos. Tambin ha participado en el taller literario de Hugo Rodrguez Alcal y actualmente se dedica al periodismo, colaborando en la prensa local. En 1997 apareci Mara Magdalena Mara, su primera coleccin de cuentos, y en 2002 sali Encaje secreto, su primera novela. De ms reciente publicacin es Amalia al amanecer (2004), novela en coautora con Mario Halley Mora.

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19 LA PIEDRA NEGRA ALEJANDRO HERRNSDORF Da tras da, fue tan slo su mirada lo que me atra jo hasta all: despus de mirar en sus ojos me di cuenta que deba de romper ese muro que me impeda saber ms de l. Pues -hace muchos aos yayo fui como l; y como todos los que se arrastra n en esta calleja tambin mendigu, rob, mat. Me arrastr por todos los vicios que el hombre ha inventado, y sin embargo hubo misericordia al final. Dos hombres vinieron, y a pesar de mi orgullo -absurdo en mi repugnante estadome hablaron, me dieron de comer, y poco a poco me convencieron de que fuese con ellos. Fue Navidad, recuerdo, aunque esa palabra no tena ms sentido para m que el saber que los botes de basura al da siguiente estaran ms llenos. Y fue entonces mi propio Nacimiento el que se festej, aunque sin la presencia de una Madre y un Padre santos, porque yo pensaba, como muchos otros, que haba cado al mundo como cae una hoja de una planta, como una b asura arrojada a la calle desde un vehculo en movimiento. Ahora s que no fue as. Y de corazn perdono y amo a quienes me trajeron al mundo, porque vivir es una cosa hermosa. Y entonces, se despert en m un hambre voraz de recobrar esos quince aos de ceguera en el callejn. Termin la escuela en tres aos, y los he rmanos maristas, quienes me haban recogido, me instaron a probar la secundaria. Otros tres aos y yo estaba rogando por un trabajo para pagarme la universidad. No podan creer -ni yolo fcil que me era aprender. En poco tiempo termin la universidad trabajando todos los das en la giga ntesca huerta que tenan, que tenamos, porque al final eran mi familia. Y pronto la propia univers idad me ofreci proseguir mis estudios en el extranjero. Y fue as que volv para casarme y fundar una familia. Y a seguir coordinando tareas con los hermanos maristas, y a escaparme todos los fines de semana a buscar a aque llos que haban quedado en el callejn. Y cada fin de mes, el Hermano Jrg, el gigantesco bretn, me entregaba un cheque: "Tuvimos excedentes en la huerta, Gaspar". Yo s onrea, tomaba el cheque, lo endosaba y se lo devolva. "Qu bien, podremos comprar ms comida para la labor de los sb ados". El Hermano Jrg se rea y me aceptaba el cheque. Luego destapab a un licor trado de su neblinosa tierra y nos tombamos un trago. "Te importa mucho esa gente, no, Gaspar?". "Sigo si endo uno de ellos, an con mi casita y mi familia...". Y as, todos los sbados nos encaminbamos al callejn entre quince voluntarios, y dbamos de comer, babamos, vacunbamos, hacamos todo lo que entendamos como necesario para sacar a

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20 aquellos de la miseria, y demostrarles que haba algo ms. Y para insuflarles optimismo y esperanza en ellos, les hablbamos de lo que podran hacer si dejaban el vicio. Claro que no todo era color de rosa. Ms de uno de nosotros tuvo que ser internado por una pualada o un disparo, pues traspas los territorios de las peligrosas pandillas que asolaban el barrio. Pero de a poco nos hicimos de buen nombre aun entre ellos, y nos dejaban pasar. A veces inclusive nos "soplaban" el dato de dnde ir de dnde nos necesitaban ms. Fue el caso de Cristian, por ejemplo, que de pr ostituirse pas a carpintero y por ltimo a capataz de construcciones. Un hombre joven, feliz, que respir aba optimismo y excelencia por todos los poros. O bien el de Sue, que dej la herona para unrsenos. Ahora esper a su segundo beb. Su marido tambin nos regala sus sbados para trabajar. Dije que no todo nos sala bien. Ronnie y Mercedes volvieron a las pandillas y terminaron muertos en una cuneta. Rose an no deja la prostitucin, pero va a nuestros centros cuando tiene hambre, que es casi todos los das. Le hemos advertido que te rminar muerta por la droga, o la matar algn cliente, pero no quiere escucharnos. Y fue la mirada zahor de uno de los mendigos la qu e despert en m viejos recuerdos de las cosas oscuras que le y aprend en mi estada en Misk atonic. Borrosas imgenes de planetas desconocidos y seres que los habitaban, y de otros pertenecientes a lo no viviente, y a ritos anteriores a la cada del Hombre. Y entonces me acerqu a l. Y l se arra str hacia atrs, como temeroso, enseando los dientes negruzcos. Envolva en sus harapos un bulto grande y pesado, sin apartar el brazo de encima. Al moverse, pude ver que no tena piernas, y que los muones estaban podridos y recubiertos de una costra inmunda y hedionda. Todo su ser emanaba miseria y dolor. Y sin embar go, se aferraba a su bulto con una determinacin indomable. Me acerqu lo ms que pude y dej una escudilla en el suelo. "Come", le dije. Estir la otra mano como una garra apenas lo suficiente y, rpido, c on movimientos de lagartija, apoy el plato sobre el bulto y comi con sus manos sucias. Me sent cerca de l y lo vi comer, mientras me vigilaba desde el rabillo de sus ojos. Su pelo enmaraado y largo colgaba en grasientas guedejas bl ancas sobre su rostro. Sus uas eran negras y su nariz estaba semicarcomida por la lepra. No me preocup mucho en achicar la distancia, pues pensaba lograr su amistad y posteri ormente internarlo para curarlo. Pero no fue sino tres semanas despus cuando por fin se anim a farfullar algunas palabras. "No me la quitarn" fue todo lo que pude entender, mi entras masticaba el guiso. "Quitarte qu?", le pregunt. l me mir asustado, como quien no esperaba respuesta. Se sumi en un silencio hermtico, slo roto por el ch asquido de su lengua al comer. Pero su mirada era la que me tena atrapado. l er a diferente a todos los que estaban all. Un examen ms atento a sus andrajos me seal que no eran de tejido comn. Y que esas manos, ahora del todo inmundas, haban acariciado sedas y mejores alimen tos. Entonces decid visitarlo todos los das. Un da falt. Al da siguiente cuando aparec, el hombre ya se acerc a m arrastrndose sobre sus muones para arrancarme el paquete vidamente. Mientras masticaba murmur: "Ayer no viniste". Me sorprend. "No pude, tena que cerrar los ar chivos contables". Como si esta respuesta lo satisficiera, se limpi la boca c on el dorso de la mano y mirndome c on sus extraos ojos, me espet: "Una vez fui rico y feliz. Pero he traicionado a mi mejor amigo, y por eso he sido castigado".

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21 Asent. Muchas veces escuch esas histori as, e inclusive me las dije yo mismo. "En realidad mi padre es un rey, y cuando sepa lo que me est pasando, vol ver por m". Es un tpico escape. Sin embargo, prest atencin a lo que me fa rfull en un arcaico espaol. "No. No me crees. Es como con todos. Pero es la maldicin. Y las maldiciones de Aberrahmad siempre se cumplieron." "No habamos sido los ms grande s camaradas?", prosigui. "No habamos luchado juntos en las guerras contra el Bicorne de Macedonia y luego, tras la derrota, huido hacia las montaas, ayudndonos el uno al otro? Y fue all, en las Mo ntaas Negras de la Persia que encontramos al Hechicero que agonizaba. Y fue l quien nos cont del tesoro que ocultaban las rocas, y del poder que las acompaaba. Pues bien, apenas muri el ni gromante, lo enterramos segn fue su voluntad, y partimos a investigar las cavernas. "Arriesgada fue la bsqueda, pues nos enfrentamos a peligros que hombres versados en antigua magia habran deseado evitar. Pero nosotros ram os jvenes, y habamos sido templados en la guerra. Y desebamos asentarnos en algn lugar donde gastar alegremente lo que encontrsemos. "Y huyendo de horrendas criaturas hematfagas, en contramos el lugar y pudimos entrar y asegurar una roca como puerta, que sin embargo sabamos no durara mucho. All, junto a una extraa estructura, yaca sobre un pedestal la Piedra Negr a. Y la advertencia del Hechicero nos golpe la mente: slo uno volvera. Pues has de saber, mortal, que quien fija la mirada en la piedra, cae bajo su maldicin: la codicia y el deseo insaciable de po seerla. Y la Piedra nunca se apartar del desdichado, sino hasta que ste muera. "Y has de saber tambin que la Piedra tiene vida propia. Y odia a su poseedor, y le trae todo tipo de miserias, buscando matarlo. Pues fue as que cuando entramos a la caverna, mientras yo, ms prudente, miraba alrededor levanta ndo mi antorcha, Aberrahmad vio la piedra en el altar y se lanz sobre ella. Yo me detuve antes a leer las inscripcion es en la roca junto a la extraa estructura. Y las le y supe de los poderes de la misma y de los peligros que la acompaaban. Y cuando quise decrselo a mi amigo, descubr que l ya estaba levantando la enorme gema a la vez que me gritaba: "¡Ser slo ma, maldito! ¡Nunca la tendrs!". Qui se advertrselo, pero la trampa ya se haba puesto en funcionamiento. Qued atrapado desde las rod illas para abajo por la ciclpea losa que se desprendi de la pared. La Piedra Negra se desprendi de sus manos y cay a mis pies. "Entonces la tom y mir en ella y entend el Le nguaje que parta de e lla. Y no pude, o no quise cerrar mis odos. Y comprend que nadie me la quitara jams. "Y, voltendome, sub a la estructura y pronunci l as palabras que me dictaban las extraas palabras talladas en la roca. Me re al ver a mi amigo, mi ms querido camarada, vctima de los repugnantes seres que habitaban las cavernas. Y cuando las img enes se disolvan ante mis ojos, escuch su grito, mitad blasfemia, mitad gorgoteo: '¡Que la Piedra te traiga la desgracia como me la trajo a m! ¡Que nadie crea en ti! ¡Que la lepra te posea, maldito!'. "No o ms. Ca en este tiempo, en este lugar, con la estructura totalmente d esecha e inservible como deca en las inscripciones. Al llegar, fui ataca do y, dejndome casi muerto, malditos sean, no se llevaron la Piedra porque era muy pesada. Al poco tiempo se me despert la lepra. Haciendo un esfuerzo de voluntad del que ya no soy capaz, intent vender la piedra. Y sabes lo que me dijeron?". Su risa era un gorgoteo desagradable. Pero lleg un momento en que fue del todo repugnante escucharlo, puesto que se rea a carcajadas, con la ri sa de la demencia incurable. Y al final termin en un sollozo:

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22 "¡Me dijeron que era muy grande y perfecta para ser verdadera! Entiendes? ¡Se rieron de m, de Harbasbal, guerrero del desierto! Y me dijeron que ll eve mi brtulo de feria a otro lugar... y en todas partes recib la misma respuesta... y la lepra se llev mis piernas y qued aqu…". El sollozo se fue apagando. Y me di cuenta que desde haca lar go tiempo estuve fijando la vista en la espejada superficie de la piedra que haba quedado desc ubierta en uno de sus nerviosos movimientos. l lo vio y la cubri de nuevo con temor. Pero algo se despert dentro de l. Quizs el hartazgo, la tristeza desmedida. "La quieres ver?", me dijo, como quien se resigna. "Mrala. No es hermosa? No te cuenta de antiguos lugares ya olvidados, de hermosas mujeres que slo saben tu nombre, de riquezas sin cuento, de copas de vino que nunca se ac aban? Mrala... mrala, por favor, y librame de mi desgracia". Y mir en la negrura. Y escuch un lenguaje perdid o en la noche de los tiempos, y a pesar de ello, entend lo que hablaba. Y comprendiendo al fin t oda la miseria con que el poseedor fue castigado y lo que aguardaba a quien despus de l la tuvi ese, estir las manos hacia el cuello del hombre y apret. Apret hasta que su lengua asom negra por entre sus retorcidos dientes. Y Harbasbal, guerrero del desierto, se entreg sin luchar. Y entonces levant su pequeo cuerpo y la piedra, los envolv en los harapos, y me dirig a una construccin cercana. All habl c on Cristian. Sin hacer preguntas, acept arrojar el paquete en la gigantesca losa de los ciclpeos cimientos del futuro hotel. El cemento rpidamente envolvi al bulto y lo sepult. Hasta que en tiempos venideros, cuando los hechic eros del futuro sepan de la Piedra, sea de nuevo desenterrada para atraer miserias sobre su descubridor. Alejandro Herrnsdorf ( Rafael Alejandro Herrnsdorf *Asuncin, 9 de enero de 1972), poeta y autor paraguayo, reto ma un tpico interesante pero poco explotado en la literatura paraguaya al publicar su primer libro dentro del espritu de la ciencia ficcin. Su Manual de los viajes en el tiempo presenta de nuevo la conocida ruptura en el cosmos pero sin el fatalismo (ni la profundidad) de H. G. Wells. Cthulliano se define a s mismo, pero sin la desesperanza, casi un eje tem tico en el Crculo Lovecraftiano. El Manual de los viajes en el tiempo es una seleccin de cuentos cortos de literatura fantstica, con fuerte influencia en el horror de Howard Philippe Lovecraft y su Crculo, y Ray Bradbury e Isaac Asimov en lo fantstico. Con tina una lnea iniciada en Paraguay por Manuel Argello y ampliada por Osvaldo Gonzlez Real, c onsiderado el verdadero creador de la ciencia ficcin en Paraguay. De l dice Jos Vicente Peir en el prlogo de El manual : Estamos ante un autor que permite pensar en que este subgnero sigue vivo y evolucionando en Paraguay (...) Herrnsdorf lleva al misterio a terrenos incomprensibles, lo cual le da un carcter propio a su obra. La Piedra Negra es un cuento influenciado por Clark Ashton Smith, y su Zothique Actualmente forma parte, con otros escritores de su generacin, del grupo que rodea a Osvaldo Gonzlez Real.

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23 Pensamientos de un cibernauta Jeu Azarru Algunos dirn que mi vida no tiene valor, que la propia experiencia, re al, es lo nico valioso para formar nuestro carcter Pero acaso haber vivido innumerables existencias, encarnando otros personajes, tomando decisiones, conversando, conociendo, y hasta amando, aunque fuera en mundos irreales, futuros o pasados, no es lo mismo que experimentar esas sensaciones en el plano fsico de nuestro tiempo histrico? Soy un jugador por naturaleza, un habitante de mundos virtuales electr nicos. Desde nio lo he hecho y hasta ahora, a mis cincuenta aos, lo disfruto. Yo s que son mundos inexistentes, personajes inventados, pero las interrelaciones que llevo adelante con ellos son similares a las de la vida diaria. Inclusive, con nuestra tecnologa desarrollada, ya es difcil saber si est oy interactuando con un agente inteligente controlado por una computadora o con un ser humano que se halla, igual que yo, sumergido en una realidad alternativa, pero no por eso menos verdadera que nuestro mundo fsico. Al fin y al cabo, Qu es real y qu no lo es? Acaso la experiencia en s no es algo real, algo que permea a travs de mis sentidos, algo que percibo y con lo cu al interacto? Acaso las personas virtuales no se torn an reales en mi mente? Todo lo que es exte rno a m, pero interacta conmigo es real en el universo que est habitando en ese momento, tenga vida o sea una mera simulacin de la vida. Todas las pruebas que he pasado con xito en innumerables existencias paralelas, las he vivido, son experiencias adquiridas, aunque pertenezcan al mero mundo digital de los pensamientos electrnicos. Soy mucho ms que un hombre, soy la suma de la experiencia de muchos hombres, soy alguien que recuerda much as vidas, como si pudiera rememorar los sucesos previos a mi ltima encarnacin Eso no me convierte en un ser superior por sobre todos aquellos que han tenido una nica existenc ia? Peor an, la mayora de las personas tienen una sola vida sumamente aburrida, tediosa y sin ningn atisbo de posible crecimiento mental o espiritual, y en cambio yo he experimentado mucho ms que ellas. Yo he crecido, he cambiado, he aprendido. He asumido numerosos roles, he resuelto enigmas, he amado, he luchado, he perdido o ganado, e inclusive he muerto en ms de una ocasin. Y todo ese aprendizaje lo he incorporado a mi propio ser, sin importar si sucedi en el mundo real o en el virtual. Y dicho conocim iento lo puedo aplicar al mundo real como si all mismo lo hubiera vivido. Entonces, s oy ms que un hombre, soy un sper hombre.

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24 Las experiencias de ambos mundos se mezclan y ya no me importa cual perteneci a qu universo, puesto que todas han construido mi carcter y mi ser. Y puesto que habito el mundo virtual muchas horas del da, durante el trabajo, el ocio y el placer Qu hace la diferencia entre lo real y lo ir real? Todas las experien cias son reales al fin y al cabo, aunque mi cerebro pueda distinguir un paisaje fsico de uno virtual, o una conversacin con un ser humano de carne y hueso respecto la conversacin con un ente de inteligencia artificial. Al fin y al cabo ambos existen, ambos me producen las mismas reacciones con sus comentarios, y a ambos aprecio o desprecio por igual, sean reales o virtuales. La experiencia interior conformada por la interaccin con el universo es la misma. Por lo tanto, no entiendo porqu dicen que mi vida no tiene sentido, o carece de valor. Todo lo contrario... Vale mucho, vale por muchas vidas. Vale por todo lo que he salvado, por todo lo que he luchado, por todo lo que he amado. Acaso chatear con alguien no es real? O chat ear con una mquina que supere el test de Turing? (Esto es, una mquina que cuan do converse con nosotros lo haga tan inteligentemente que no podamos di stinguir si es una persona o una computadora). Al fin y al cabo la experiencia para el receptor huma no sera la misma... Y habitar mundos virtuales tambin... Estamos en lugares simulados pero que para los sentidos son reales, interactuando con otras entidades en algunos casos dirigi das por mentes humanas y en otros casos simuladas por el ordenador ¡Pero todos son ha bitantes del mundo como yo mismo! ¡Y cada vida tiene significado, regl as, alegras o tristezas! Al fin y al cabo, cuando muera, todo ser oscuri dad. Y si existiera el ju icio final... No ser acaso juzgado por mis actos? Y dichos actos no han sido valiosos, verdaderos, valientes? Acaso a Dios le importar en que plano, fsico, virtual o espiritual, los he realizado? ¡Claro que no! ¡Aunque quieran hacerme creer que soy un fracasado! ¡Aunque quieran hacerme creer que he desperdiciado mi vida en irrealidades! ¡Yo he vivido mi vida a pleno! ¡Yo soy todo esto! ¡Toda la su ma de mis experiencias en todos los mbitos de mi existencia! Exijo una reivindicacin, exijo comprensin, exijo que me dejen ser... Para eso vivimos en un mundo pluralista, que acepta a las diferentes creencias, personas, razas y corrientes de pensamiento. Y tal vez sea el primero que dice abiertamente es to que llevo dentro de mi ser, pero no ser el nico, seremos cada vez ms, y los retrgrad os lderes desconocedores de la tecnologa tendrn que aceptar que la vida puede ser m uy diferente para cada uno, aunque ni siquiera abandonemos nuestras casas, y que construimo s mundos virtuales que para nosotros son reales, y valen tanto como nuestra propia vida fsica. Yo soy un constructor, un cibernauta, alguien que ha vivido mil vidas. Y quiero que as me rememoren, cuando ya no exista. Que me recuerden los vivos, y que me evoquen las inteligencias que viven en los surcos digitale s, acaso ellas, inmortales, me recordarn por siempre, eternamente, a diferencia de los humanos, que todo lo olvidan y que nunca agradecen. Pensamiento de un Cibernauta (c) del Autor: Jeu Azarru www.jeuazar ru.com Extrado del libro “Diferen tes Caminos a la Verdad” Derechos intelectuales registrados

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25 LA SOCIEDAD DE LAS MENTES (FRAGMENTO) Jeu Azarru Captulo 2 Lucha por la vida Poco tiempo transcurri desde que la larga caravana se detuvo, pe ro los hombres ya haban cavado varios hoyos lo suficientemente profundos, en el p treo descampado, como para refugiarse bajo la arena. La mayora de las personas se movan de aqu para all, cubriendo los pozos con unas finas telas brillantes, y asegurndolas firmemente al suelo con estacas y con piedras. Un slo hombre se aislaba de ese tedioso trabajo. Estaba parado sobre una duna, un poco alejado de los dems, vigilando el horizonte a travs de unos antiguos prismticos. El vetusto artefacto que sostena en sus manos, y que le serva para observar a lo lejos, pareca ser un invaluable trofeo de guerra, una reliquia histrica, un tesoro. Y tal vez lo era... Haca tanto tiempo ya desde que no se fabricaba uno slo de ellos. ¡Santo! grit uno de los hombres, jadeante, mientras trepaba por la duna y se acercaba al viga. El individuo baj el largavistas, y lentamente gir la cabeza. Sus insondables ojos mostraban seguridad y firmeza, y las pocas pero profundas arrug as de su frente, un estoicismo sin igual. Su pelo era corto, y pareca que lo hubieran cortado con cuchillo, o algn artefacto poco adecuado. El nombre por el que se lo conoca: “El Santo”, era totalmente merecido, sin duda se trataba de un hombre inigualable, ejemplar, admirable. Se notaba en su rostro el haber tenido una vida muy dura, como la del resto de su comunidad, que tan s lo necesitaba un poco de paz, algo complicado de conseguir en pocas tan difciles. El sujeto baj la vista, y mir hacia la figura que se acercaba: Qu ocurre, Esteban, estima do amigo? le pregunt.

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26 El momento del crepsculo es hermoso, respondi el otro, mirando los rojizos alrededores pero est por anochecer, y pronto vendr la prxima gua rdia. Me parece que es hora de que nos ocultemos en los refugios. No te preocupes, conozco los peligros a los cu ales nos enfrentamos. El Santo se qued inmvil por un momento, mirando a la lejana. Pareca un espectro, protegido en la penumbra del ambiente, siendo acunado por las largas sombras que se extendan junto a los ltimos rayos del sol. A pesar de que ya anocheca, el calor era insoportable y el s udor empapaba toda su ropa al escurrrsele por la frente. Enseguida se reincorpor Vamos... le dijo a Esteban, y sin mediar palabra ms, bajaron de la duna y se ocultaron en uno de los refugios. La te la aislante ya haba sido cubierta con arena y algunos arbustos. No queran repetir la desgracia de la ltima incursin, en la que un grupo de soldados haba sido masacrado por los “Demonios Areos”, quienes haban incorporado entre su instrumental detectores calorferos y de movi miento. Los pobres humanos fueron emboscados y masacrados en la noche, que creyeron un seguro velo que escondera sus movimientos. El pelotn completo fue eliminado en pocos instantes. Esta vez el Santo haba previsto todo de manera que no ocurriera un pe rcance similar. Los refugios se taparon con una tela aislante, que a su vez se cubri con arena y arbustos, camuflndolos por completo. Los hombres estaban apiados en tres pe queos refugios bajo tierra, a la espera de la noche profunda, para iniciar el operativo. Recuerdan las instrucciones? pregunt en Santo a los soldados que se hallaban a su alrededor en el refugio. ¡S seor! respondieron sus compaeros. Los hombres, ms que humanos, parecan espectros. Presentaban evidencias de desnutricin y carencia de salud, pero tenan la frente altiva y el alma curtida por la miseria, esa miseria que con pr ofundo anhelo queran evitar a sus hijos. Espero que todo salga bien, y podamos descubrir muchos secretos hoy, adems de rescatar esa invaluable tecnologa. Recuerden, nos pondremos en movimiento luego de que pase la primera guardia nocturna. No quiero fallas, todo debe reali zarse de acuerdo al plan establecido. Hay alguna pregunta o duda al respecto? Los hombres se miraron entre s, pero no dijeron na da, salvo alguna que otra tos profunda, intentando ser contenida en un momento tan importante. Fernando, agreg, mirando a uno de los soldados tu actuacin ser la clave en el xito de esta misin. Tengo fe en que hars tu mayor esfuerzo pa ra que lleguemos a una victoria segura. No te preocupes por los dems. Nosotros seremos la distraccin de los enemigos, para que te dejen tranquilo y puedas actuar. Pero por favor, no fall es. Una vez que hayas cumplido tu misin te unirs a nosotros dentro del recinto, Entendido? Perfectamente Santo, no te defraudar. afirm el hombre con solemne seguridad. As lo espero. insisti el cabecilla. El Santo tom una cantimplora semivaca, y dio un sorbo a su refrescante contenido. Tuvo unas tremendas ganas de saciar toda su sed, pero le par eci injusto hacerlo, y por lo tanto se la pas a los dems para que compartan el agua. Bueno, dijo descansemos hasta que llegue la hora prevista. cerr los ojos, y recost su cabeza contra la pa red terrosa. Al poco tiempo se durmi profundamente. Haca das que no descansaba, preparando la misin. Cost tanto esfuerzo y sacrificio ubicar exactamente el lugar, y se perdieron tantas vidas y tanto tiempo en las anteriores expediciones, que estas fuerzas ocultas bajo la tierra eran las lti mas que quedaban para el ataque, que deba ser un xito. Las armas con las que contaban eran de pr oyectiles, pero muy antiguas, provenientes de las Guerras de los Das Antiguos. Las haban hallado en excavaciones cerca de lo que se supona fue una gran ciudad de aquellas pocas. Era un tesoro inigua lable, milagrosamente bien conservado dentro de una construccin subterrnea que sobrevivi pa rcialmente a las guerras. Las mejores armas rescatadas eran unas de repeticin, que contab an con muchas municiones y con un alto poder destructivo. Pero todas las esp eranzas estaban puestas en el la nzacohetes que celosamente se guardaba en el refugio del Santo. Esta vez tenan que penetrar en las instalaciones a toda costa. No se

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27 poda permitir que ocurriera ningn error, porque ja ms volveran a tener tanta gente y semejante armamento junto listo para un ataque. * * Un srdido zumbido despert abruptamente al Santo, quien por unos instantes no entendi que ocurra a su alrededor. Tena an en su mente las grciles imgenes del sueo que tuvo, un sueo irreal, en una gran pradera verde como nunca haba visto ni imaginado, en la que corra buscando a la imperecedera nada. Los hombres ya estaban apr estndose para la jornada, revisando las armas y esperando a que cese el molesto pero apagado rui do. El Santo se desperez casi sin moverse, ordenando sus ideas, y con un pequeo suspiro se sec el sudor de la frente, para luego tomar su arma. Orden a Fernando que llevara consigo el lanz amisiles y le dio las ltimas instrucciones. Otro de los hombres lo ayud a cargarlo fuera del ref ugio, y a lo largo del camino que seguiran. Esperaron unos cinco minutos y sa lieron con mucho cuidado de los hoyos ocultos. Rpidamente se vistieron con unos trajes hechos de la misma tela aislante, semejantes a unas bolsas con capucha, que les cubran todo el cuerpo. Se colgaron las ar mas al hombro y empezaron a caminar a un ritmo acelerado hacia el punto clave. Muy a lo lejos se oa an el ruido de los artefactos voladores. Los momentos que siguieron despus fueron de s ilencio total, obscuridad y movimiento. Tuvieron media hora de dura caminata a travs de las Tierras del Horror, donde muchos de sus amigos haban perecido emboscados por los De monios, quienes los hicieron correr por campos minados en la bsqueda de su eliminacin. Todava haba restos de las antiguas explosiones, y de las vctimas, lo que les produjo el terrible sobrecogimien to de terminar como ellos. Con mucho cuidado caminaron por zonas en las que pareca difcil que hubiera explosivos enterra dos, y finalmente, luego de mucho sufrimiento, los hombres se encontrar on muy cerca ya del destino de la misin. Estamos retrasados, dijo el Santo a Esteban y al resto de los hombres que se encontraban cerca suyo nos quedan pocos minutos antes de que es os dos terribles Demonios regresen. agreg, mientras miraba su cronmetro, uno de esos relojes a cuerda que nadie haba visto nunca, antes de que l lo encontrara en alguno de sus viajes. Era otro de sus preciados trofeos. El grupo sigui movindose cuidadosamente en esa noche sin estrellas. La luna se mezclaba con las nubes en las alturas, dando una leve luminosidad al ambiente. En cinco minutos los caminantes se emplazaron cerca del lugar. A unos cien metros se divisaba la puert a blindada del Bnker, entre las rocas de una elevacin. No se podan acercar ms, ya que dos potentes caones situados a los lados del nico acceso custodiaban la entrada, y alcanzara n a los cuerpos indefensos de los rebeldes. Por detrs de la construccin de roca y metal estaba emplazada la gigantesca antena parablica, delinendose obscuramente por delante de las estrellas. Era una descomunal estructura, protegida por rejas, alambres de pas y campos minados. Nun ca supieron que estaba haciendo all o para que serva, ni tampoco ahora les interesaba, ya que su misin urgente era otra. El grupo se ocult detrs de unas sinuosidades del terreno, y dentro de unas profundas grietas en la reseca superficie. ¡Preprense para el ataque!, vocifer el Santo ¡Tenemos pocos minutos antes de que los Demonios regresen! Y all no tendremos chance alguna de triunfar... agreg Esteban en voz ba ja, para s mismo. ¡Fernando!, ¡Es la hora! grit el Santo ¡No podemos esperar ms!, ¡Hazlo!, ¡Y bien! Fernando elev el lanzacohetes por encima de la grieta, ayudado por Mayhem, quien apenas poda sostenerlo desde abajo. Una vez que estuvieron en po sicin, el primero carg la poderosa arma en su hombro, y el segundo puso la municin en su recept culo. Luego, rpidamente, se lanz a la grieta para cubrirse. ¡Dispara ya!, vocifer el Sant o, mientras que el oscuro y peligro so zumbido de los entes voladores empezaba a escucharse en la lejana ¡Pronto estarn sobre nosotros! El soldado estaba tenso, y prefera ignorar los grito s de los dems. Lentamente logr que la mira se fijase en las gigantescas puertas de acero, y que las manos le dejaran de temblar. Cuando sinti que todo estaba listo apret suavemente el gatillo, y vio como un hilo de luz, en unos instantes, lleg hasta el objetivo hacindolo volar en mil pedazos con una inmensa explosin.

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28 ¡Directo en el blanco! grit Esteban. ¡Corran a tomar el lugar! Agreg el Sa nto, con un tono de extrema felicidad. Todos saltaron de sus refugios y corrieron d esordenadamente hacia la puerta humeante. Instantneamente, los caones cobraron vida y em pezaron a prodigar sus proyectiles en todas las direcciones, pero al ser un grupo irregular el de los hombres, esparcidos en todas partes, tan slo podan acertarles a algunos pocos, mientras que el resto se adelantaba hacia el portal, cubiertos por la noche y por la humareda que se levant a causa de lo s disparos y de la explosin. El primero en llegar hasta la puerta fue Esteban, quien empez a gritar ¡Atrs!, ¡Atrs! y a correr en sentido contrario al resto de los hombres. Todos lo mi raron atnitamente, y al acercarse un poco ms a la entrada, se dieron cuenta que detrs del blindaje de la puerta exista otro blindaje, similar al ya destruido, y an intacto. La desesperacin cundi en la compaa, mien tras que los caones empezaban a matar a todos aquellos que se quedaron inmviles por la sorpresa. Los soldados corran sin rumbo fijo, buscando algn lugar dnde cubrirse, pero en la desolaci n, no haba ningn refugio posible. Los terribles gritos de dolor y el brillo de las explosion es aumentaban el pnico, y los hombres estaban desesperados al ver como sus amigos eran devora dos por el fuego de los caones, o saltaban en pedazos al pisar alguna mina escondida bajo tierra, e invisible en la oscuridad. ¡Vuelvan a disparar otro cohete!, ¡Fernando!, ¡ Dnde Ests?! gritaba d esesperadamente el Santo, temiendo lo peor. Fernando volvi corriendo entre la humareda. Tena sa ngre en el hombro, y la ropa hecha jirones. Sin mediar palabra tom el lanzacohetes, y pidi a otro de los hombres que se lo cargara. Apunt tambaleante a la puerta, con la firme decisin de destruirla definitivamente, mientras intentaba evitar los proyectiles de los caones. El ensordecedor zumb ido de los Demonios ya rodeaba a todos, y el temor aumentaba en cada segundo. Cuando por fin tuvo el blanco en la mira, se qued inmvil, y baj suavemente el arma. Los dos Demonios surgie ron de repente por detrs de la construccin, y empezaron a barrer el terreno con su poderoso ar mamento, tanto de veloces metrallas, como de caones con proyectiles altamente explosivos. Las poderosas rfagas de los Demonios, entremezcladas con los disparos de los caones junto a la puerta y con las minas en el suelo, eran una combinacin mortal. ¡No se muevan!, ¡O los Demonios los detectarn! vociferaba el Santo, tratando de salvar la situacin de alguna manera. Pero era imposible que los hombres se quedaran quietos, porque las balas y bombas surcaban en aire en todas las direcciones, y evitar ser detectados significaba, al fin y al cabo, morir tambin. Fernando se recuper en un instante de la sorpr esa y del miedo que le provocaba estar directamente enfrente de los poderosos Demonios Areos. Elev lentamente la mira y la clav en el Portal que tena que abrir a toda costa. Mientras tanto, la cantidad de aliados que an corra por el paraje disminua rpidamente, siendo eliminados sin comp asin por los caones y las minas, adems de que los Demonios descargaban todo su potencial destru ctivo en los cuerpos de los rebeldes. El suelo estaba lleno de crteres de todos los tamaos, que servan de improvisadas trincheras a los desdichados soldados. Fernando se senta impotente an te tanta muerte y destruccin. Firmemente se asegur que el disparo dara en el blanco y gatill, pero en ese instante una bala perdida dio en su pierna, y lo hizo caer hacia atrs. El disparo leve mente desviado, se elev lentamente por encima del nivel de la puerta, y ante la sorpresa de todos, im pact directamente en uno de los Demonios Areos. Una brillante explosin ilumin el cielo nocturno, mientras que la humeante bola ardiente caa pesadamente al suelo, y sus restos se esparcan por toda la reseca tierra en forma de pequeas brasas. ¡Fernando! grit fuertemente el Santo desde el crter en el que se haba guarecido, mirando a su amigo a la distancia Ests bien? Fernando asinti con la cabeza, mientras que se to maba la pierna con ambas manos con cara de profundo dolor. ¡Vayan a ayudarlo! volvi a gritar el Santo a dos de los hombres que se encontraban con l, y los hombres corrieron hacia el he rido para ayudarlo. ¡A la nave cada!, ¡A la nave cada! segua exclamando el Santo, dirigi ndose a otros de los soldados ¡Rescaten todo lo

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29 que puedan de ella!, ¡Todo! este pedido hizo que algunos de los hombres que se encontraban cerca de la explosin se acercaran al Demonio cado. El propio lder de los hombres, notando la desesperacin de los dems, y el pesar que caus el no haber penetrado al lugar, desenfund el arma autom tica que tena colgada en la espalda, y cubri los movimientos de los dems con poderosas rfagas de peligrosas municiones, pero de todos modos el Demonio restante se acercaba de manera lenta e impasible hacia sus amigos. Dominado por la impotencia, el Santo baj el arma, sintiendo entre sus manos el tenue calor que emanaba de la misma luego de haberse disparado... Y all, slo all, se dio cuenta de por qu sus hombres eran blancos tan fciles, a pesar de estar protegidos por la tela aislante... Cuando el Santo observ otra vez en la direccin de Fernando, su amigo herido, vio con sorpresa, entre el humo de la batalla (si es que huir de la muerte sin ninguna posible defensa puede considerarse una batalla), que los hombres en vez de estar trayndolo, lo estaban ayudando a cargar el lanzacohetes, poniendo la ltima municin en su interior. ¡No!, ¡Qu hacen!? increp furiosamente. ¡Triganlo!, ¡No le hagan caso!, ¡E l Demonio lo detectar! sigui chillando. Pero los hombres aparentemente no lo escucharon, porque no prestaron la ms mnima atencin a sus bramidos. La oscuridad era casi total, y la nica nave que a n volaba iluminaba el ambiente con una tibia luz que apenas poda atravesar la humared a, mientras escaneaba el suelo en busca de cualquier fuente de movimiento o calor que pudiera ser destruida. Fe rnando se encontraba arrodillado, cerca del crculo que la luz del Demonio proyectaba sobre la superfici e, pero que lentamente se fue alejando de l hacia otra direccin. Cuando por fin se sinti con fuerzas, volvi a levantar la pesada carga a sus espaldas, y a apuntar hacia el maldito objetivo. Pe ro en ese momento ocurri lo inesperado. El Santo boquiabierto mir hacia sus espaldas, y sin poder exclamar nada debido a la sorpresa y al pavor, vio como otros dos Demonios se acercaban por detrs de ellos a una increble velocidad. No puede ser, pens ni siquiera los escuchamos venir, ni siqu iera sabamos que existan ms de ellos. ¡Fernando! exclam sollozante ¡Vuelve!, ¡No hay nada ya que podamos hacer!, ¡Es mejor que huyamos antes de que sea tarde! Fernando prefiri no mirar atrs, a pesar de los gr itos de dolor de sus am igos. Apunt a la puerta, pero entre el brillo de las explosiones que le imped an ver, y con los soldados que corran de un lado al otro siendo masacrados, a quienes no quera lastimar por error, le era imposible jalar el gatillo. El Santo intent correr en direccin a su amigo, para traerlo de regreso a un lugar seguro, a pesar de que los dos Demonios se encontraban sobre ellos. Entr e las lgrimas pudo ver que Fernando gatill, pero el arma no escupi su fuego destructivo contra la puerta. Se enjug los ojos y sigui acercndose, mientras que el hombre golpeaba el lanzacohetes con la mano derecha. Ese instante se prolong por siglos. Fernando procur gatillar de nuevo, mientr as que el Santo trataba acercarse a l, para tambaleante caer al suelo, al tropezar con el cuerpo sin vida de un compaero, oculto en la negrura de la noche, y que no haba visto en la desesperacin. Mientras intentaba levantarse del piso, sinti un trueno y un resplandeciente fulgor a sus espaldas, momento en el que una chispeante centella cruz el cielo lentamente por encima suyo, hasta alcanzar al soldado indefenso en la extensa planicie. Luego del brillante resplandor, todo se convirti en eterna oscuridad. El Santo no atin a moverse, slo derramaba lgrimas en la reseca tierra. Los pocos hombres que an quedaban con vida, y que vieron lo acontecido, estaban estupefactos. Sin la bazuca quedaba poco por hacer, ms que huir para salvar sus miserables vidas. Esteban corri hasta el Santo, quien estaba boca abaj o, con un fragmento de metal incrustado en la espalda, a la altura del pulmn. Lo levant lentamen te, y lo dio vuelta. El Santo tena la cara mojada por las lgrimas y la sangre, y casi inconsciente le dijo: Los he visto morir frente a mis ojos, y Qu he hecho?, nada... Qu se ntido tiene todo esto? Es mejor morir con honor que vivir como lo hacem os, Seor. le dijo Esteban El sentido de esto es que nuestros hijos vivan mejor que nosotros. No le parece?

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30 No lo s, cada vez veo todo ms difcil. Acaso cada vida que se perdi esta noche no tiene un valor en s misma?, Vale la pena arriesgar a ms ge nte inocente en la estpida bsqueda de un mejor porvenir? Qu diremos a los hijos y a las mujeres de estos hombres?, ¡Dmelo!, Qu les diremos? Mientras tanto, los soldados corran en todas las di recciones, sin un rumbo fijo, ya que los Demonios formaban un tringulo que rodeaba a todos, y los empujaba hacia los caones que, sedientos de sangre, los devoraban sin piedad. ¡Seor! grit Esteban con solemnidad Vuelva en s. ¡Debe preocuparse por los vivos y no por los muertos! Los hombres no resistirn ms, no pudier on penetrar en las instalaciones, y las armas enemigas los estn destrozando. El Santo lo mir fijamente a los ojos por un instante, perdidamente. Luego, con un poco de dificultad, se par sin pedir ayuda, y sac una pequea pistola de su cinturn. Tena la esperanza de no tener que utilizarte esta noche le dijo, con cario. La levant y dispar hacia el cielo sin estrellas. Una bengala roja subi por los aires, mientras que Esteban gritaba ¡Retirada!, ¡Retirada!, ¡A los refugios! El Santo tom por el hombro a su compaero, e xplicndole lo siguiente: Deshganse de las armas que hayan disparado, y no usen ninguna otra, el calor que ellas emanan es lo que hizo que nos detectasen tan fcilmente. Comprendo, seor. le respondi Esteban. Entre la humareda y la oscuridad, unos pocos hombres pudieron huir y retroceder por los Campos del Horror, hasta los refugios cavados en la arena. Esteban y Mayhem cargaron al Santo, quien haba perdido el conocimiento y se haba desplomado en el suelo, sobre un charco de sangre. Le hicieron un vendaje provisorio con la ropa de un soldado cado en la batalla, y lo arrastraron lejos del peligro. Todava no haba amanecido cuando los hombres lle garon a los refugios, pero se escuchaban en las cercanas disparos y explosiones, puesto que las naves los haban seguido en su huida. Ya poco quedaba por hacer, sino esperar que se tranquilice la situacin, para poder alejarse definitivamente de ese lugar. Pese al miedo y al dolor, la mayora de los soldados se quedaron dormidos, dentro de los pequeos refugios subterrneos. * * Seor... Seor... An est vivo? pregunt una voz familiar. El Santo abri los ojos lentamente, y poco a poc o las imgenes se fueron aclarando frente a l. Intent reincorporarse, pero un profundo dolor a la altura del pecho le impi di levantarse. Se guard el dolor para s mismo, y vio que una venda le apretaba el torso. Prefiri quedarse sentado por un minuto. Cremos que habas muerto, Santo. dijo Mayhem. No sean tontos, yo no tengo tiempo para morir. respondi el Santo, con una irnica sonrisa Qu ocurri?, Cul es la situacin actual? pre gunt impaciente, a pesar de su debilidad. A lo sumo somos siete hombres. Al llegar aqu ramos ms, pero los Demonios hicieron un bombardeo sistemtico de la z ona, y volaron uno de los refugios por casualidad, matando a todos los que all se encontraban. El Santo se qued callado por un momento, pensativo, sentado en la reseca tierra, mirando hacia el infinito. Tantas vidas para nada. Tal vez esta no sea la mejor manera de hacer las cosas, tal vez estemos equivocados en nuestros mtodos y en lo qu e buscamos. Y si en r ealidad, despus de tanto sufrimiento, no encontramos lo que queramos?, Y si all no hay ninguna respuesta?, Han pensado en todo eso?, Realmente vale la pena todo este dolor? Fernando... dijo mientras recordaba su imagen desmaterializndose frente a l, y contena la s lgrimas frente a sus amigos ...Y tantos otros excelentes hombres murieron hoy, y Para qu?, no conseguimos nada... ¡Nada! Eso no es tan cierto, interrumpi Esteban cr eo que en ese Bnker hay mucho ms de lo que necesitamos, y obtuvimos pruebas, que lo demuestran.

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31 Qu pruebas?, creo que nada me convencer a regr esar aqu. dijo el Santo con un tono pesimista. Del Demonio cado hemos conseguido rescatar muchas cosas, aparatos extraos, instrumental, hasta inclusive algunas armas muy raras, tal vez ta n destructivas como la que acab con el propio Fernando. Te imaginas tener un potencial tan gra nde en nuestras manos?, podramos vencerlos por fin, No lo crees? le dijo Mayhem. Y piensas que funcionarn?, dijo el Santo con un leve brillo en sus ojos, mirando a Esteban la explosin fue muy grande, y esa infame monstruosidad ardi por mucho tiempo. S, pero aparentemente lo que ardi y explot fue una sustancia muy combustible que l cargaba consigo, tal vez algn tipo de arma que no lleg a u tilizar contra nosotros. Gran parte del Demonio estaba sano, y muchos extraos artefactos se salvaro n. No s si funcionan, pero tal vez se puedan reparar. Eso es muy interesante, deberemos cargar con e llos cuanto antes y largarnos de aqu, porque nuestra vida corre peligro mientras sigamos e scondidos en este lugar. Seguramente volvern a buscarnos. indic el Santo con un tono de preo cupacin, luego, cambiando de tema, agreg: Alguien tiene un poco de agua que me pueda convidar?, no soporto este calor, ni la sed. dijo mientras se enjugaba el sudor de la frent e con la manga de su deteriorada camisa. Mayhem le alcanz una cantimplora, casi vaca Es lo nico que nos queda, mejor ser que nos movamos antes de que muramos de sed y de hambre. El Santo bebi de ella un trago, y se la devolvi. Pongmonos en movimiento entonces, porque o sino no llegaremos a casa. Lenta y dificultosamente se levant, sin pedir ayuda, y sali del refugio. El sol horadaba las estras de la tierra, como las de los rostros de los sobrevivientes. La marcha ser lenta, dijo no creo que podamos ir muy rpido con este calor, y en el estado penoso en el que nos encontramos, adems debemos cargar con los trast os del Demonio. Espero que lleguemos a salvo a casa, y que all podamos pensar en algo, en alguna forma de replantear todo esto. Ya me estoy cansando de esta triste vida que estamos llevando. Al fin y al cabo yo no soy un soldado ni un lder, soy un hombre de carne y hueso, como todos usted es. Y cada da me siento ms dbil de lo que me senta el da anterior. ¡No seor! dijo Esteban, con sumo respeto Uste d es “El Santo”, el elegido para darnos una vida mejor, no es como nosotros, es mucho ms, es nuestro hroe y el de nuestras futuras generaciones. ¡Los hroes militares no existen!, traer sangre, mu erte y destruccin no lo convierte a uno en hroe, por ms que sea un libertador. respondi iracundo el Santo. Pero... a veces no hay otra forma de hacer l as cosas. Sin la sublevacin del pueblo, nuestros antepasados, como ahora nosotros, hubieran sido es clavos, piltrafas humanas por siempre, mientras que unos pocos desalmados se hubieran aprovechado de ellos eternamente. replic Esteban. S, es cierto, pero no podemos caer en el error de considerarnos hroes, porque no lo somos. Somos un grupo de renegados que tenemos que pasar al olvido luego de nuestra actuacin. Los nicos y verdaderos hroes aqu son nuestros hijos, viviendo en la miseria, carentes de salud, alimento, ropa y cuidado, y nuestras mujeres, que trabajan tanto o ms que nosotros para produc ir la pobre comida de la que nos alimentamos, y que cuidan a nuestros nios como oro, y pese a todo ese amor, son pocos los que sobreviven. Ellos s son hroes verdaderos Si nosotros queremos ser recordados, debemos buscar otros medios diferentes a los de la guerra. Yo s que no hay otra solucin a nuestros problemas y desgracias en este momento, pero tengo encima el peso de todos nuestros compaeros muertos, mirndome a los ojos, y preguntndome por qu tuvo que suceder todo as... Fernando dijo suspirando, con un tono de profunda pena y los otros, tantas buenas y valiosas vidas se perdieron hoy. Crees que es justo todo esto?, yo no lo s, no quiero pensar en ello... Pero por lo menos sabemos que estamos luchando por el lado correcto, el del bien verdadero. pens Mayhem en voz alta. El Santo lo mir con frustracin y pena: En la guerra no existen lados buenos o malos, y deberas saberlo. Tan slo hay bandos opuestos, ambos equi vocados. Y de cada lado hay gente, pobre gente inocente, engaada, que llega a creer que su cau sa es la verdadera... Todo es una gran mentira,

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32 porque si alguna causa fuera verdadera, las guerras no existiran, no habra motivos para que las personas se maten entre s. La solucin a nuest ros problemas se debera haber buscado en su momento, eliminando los pequeos egosmos que separaron a los hombres poco a poco entre ellos, y los llevaron a las mltiples guerras que en la larga historia de nuestro planeta han existido. No recuerdan las leyendas?, slo el odio del hombre pud o haber generado la pena y desolacin en la que vivimos ahora. A veces pienso que debemos resignarnos y dejar a otras criaturas el cuidado de nuestro planeta, porque hasta los animales ms simples sabran que hacer con l mejor que nosotros. No s, estoy tan cansado... Deje de pensar en todo esto de forma tan pesi mista, lo interrumpi Mayhem de nuevo, apoyando su mano en el hombro del Santo, temiendo que sus palabras minaran la moral de los dems soldados, ya desolados de por s si usted abandonara todo, si no estuviera ms entre nosotros, Qu haramos los pobres mortales?, no llegaramos a nada sin su liderazgo, sin su sabidura. Lo que pasa es que usted est pasando por un momento de duda, miedo e in seguridad, por todo lo que ocurri, pero esos sentimientos pronto se desvanecern, y volver a ser el lder invencible e infatigable que siempre fue. Pero pinsalo, respondi el Santo, virando bru scamente y sacndose la mano de su compaero del hombro Es que acaso yo puedo torcer nuestro destino?, Realmente debemos estar aqu?, no lo s. No s lo que nos depara el futuro, ni si lo que hacemos es bueno o malo. Estas dudas corroen mi alma... dijo antes de callar por un momento, durante el cual su rostro ca mbi, volviendo a su estado de insensibilidad habitual, para luego continuar: Pero hasta encontrar l as respuestas a todas mis preguntas y dudas seguir entre ustedes, no puedo h acer otra cosa, y por lo tanto ordeno que nos pongamos en movimiento en diez minutos, cargan do todo lo que se pueda de regreso a casa, principalmente la tecnologa rescatada de los enemigos. ¡Pongmonos en marcha! grit con seguridad. Y as, los hombres cargaron consigo todo lo que pudi eron, y se alejaron de esa siniestra zona, que tanto sufrimiento y dolor caus a todos. La lent a y pequea caravana se puso en movimiento, de regreso a casa. JeuAzarru seudnimo literario de Eduardo de Urraza. Naci en Mar del Plata, Argentina, en el ao 1974, pero reside en Paraguay desde 1976. Es ingeniero en informtica, locutor, escritor, y profesor universitario. Tiene realizados postg rados en Didctica Universitaria y en Formacin tico Teolgica. Particip en la creacin de las primeras revistas digitales del pas y fue editor de ellas “Delta” e “Hypermedia”). En Diciembre del 2.002 obtuvo el tercer puesto en el “1 C oncurso Nacional Nuevos Talentos de la Literatura SEP 2002 Poesa”. C on su libro de relatos “Verdades Futuras y Mentiras Antiguas, escrita s en un Presente Incierto” obtuvo dos importantes premios: una mencin de honor en el Premio “Roque Gaona 2003” y el 2 puesto del “Premio Municipal de literatura 2004”. En 2004 obtuvo el primer puesto en el concurso de cuentos “San Jos Parker”, con un relato fantstico titulado “Polvo”. En 2004 form parte de la antologa potica “Sin Fronteras 1 ”, seleccionado junto a otros 15 jvenes exponentes de la poesa paraguaya y uruguaya actual. En 2006 obtuvo una mencin de honor en el pr emio 'Dr. Jorge Ritter IX Edicin' con el relato titulado 'Multitemporal'. Actualmente tiene publicadas 2 novelas de ciencia fi ccin/fantasa ['La Sociedad de las Mentes, 2001, 'Yronia', 2005], un libro de relatos ['Verdad es Futuras y Mentiras Antiguas, escritas en un Presente Incierto', 2003] y un poemario ['Adagios, Rquiems y Allegros, 2006].

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33 LA LTIMA GUERRA TERMINABA CARLOS MIGUEL GIMNEZ O. Vmonos afuera. Lejos de m. Lejos de una nueva guerra en mi cabeza. Con las trincheras llenas de granadas activadas. En un tiroteo psicolgico, donde cada proyectil disparado debe ser efectivo. Un ajedrez real de franco tiradores. Un sndrome de xito superestelar y un ocaso de un astro. Cabizbajo. Esperando el ruido para perforar el casc o enemigo, asomando un poco encima de los costales de arena. Con los aviones rociando gripe sobre el frente contrario. Arrastrndose entre los desperfectos sociales. Escuchando una cancin en tu mente, mientras los dedos se oxidan al lado del gatillo. Un oj o cerrado, otro en la mirilla. Apuntando a un rbol putrefacto, un contorno deme nte pintado detrs del cielo prpura, de plvora y pulgas blicas. La guerra arrecia. En una jaul a donde el territorio es un lmite para nadie. Se van matando en orden alfabtico de apellidos. Alternan do las cadas de los soldados. Siendo un ingrediente en el caldo de sangre y barro, lgrimas y sangre. Es as. Las bestias parlantes. Y los animales siguen ocultos entre los huecos de los rboles muertos, entre las rocas de tono gris, tan depr esivas. Los animales no sonren y los colores primarios se extinguen en sus miradas ocultas. Dicen que lo ms cercano a la realizacin de una esperanza es esperar en el tiempo. Hasta que se matan an, y el ltimo soldado sobreviviente sobre la superficie terrestre decide suicidarse. Y cae lentamente, lentamente en el ltimo caldo humano. Lentamente. (Tomado de http://spleen2008.blogspot.com/

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34 ROBIN WOOD: EL REY DEL COMIC EN PARAGUAY Robin Wood

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35 de Lagash en honor del famoso guionista internacional

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36 HISTORIA DEL CINE CIBERPUNK 1995: Johnny Mnemonic Johnny, un joven del siglo XXI con chips implanta dos, se gana la vida transportando datos valiosos que almacena en su cerebro. Dos cientficos lo contratan para que haga de mensajero de una informacin robada. Demasiado material para su capacidad de almacenaje, pero Johnny no duda en inyectarse una ampli acin de memoria y cumplir con el encargo. Sin embargo, debe acabar el trabajo y deshacerse de ese material si no quier e morir a causa de la sobrecarga. La vida se le complica cuando una organizacin criminal desea hacerse con la informacin o, lo que es lo mismo, con su cabeza. El artista plstico Robert Longo, que debuta en la direccin con la primera adaptacin cinemato-grfica de un relato de William Gibson, no duda de los peligros de la informtica: La pelcula es un anlisis crt ico de hoy visto desde un futu ro muy prximo. Todos tenemos que cuidarnos mucho de no perder nuestra humanidad en esta poca de informacin y velocidad, asegura. Las novelas de Gibson, un visionario experto en relatos sobre el mundo ciberntico, se caracterizan por personajes buscavidas, hasta ci erto punto lunticos, metidos en mundos de dudosa supervivencia. La elecci n del casting deba resaltar este punto, pero tambin la idea de una pelcula estrafalaria: de ah que el reparto mezcle actores muy dispares: a Keanu Reeves con dos asiduos de las artes marciales Do lph Lundgren (Soldado universal) y Takeshi Kitano (Sonatine). Rodada en Toronto y Montreal, el diseo de la pelcula, obra de Nilo Rodi, se realiz para que reflejara la visin filosfica de un futuro

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37 envenenado por la tecnologa. La pelcula plantea dos temas interesantes: por un lado la deshumanizacin del hombre, adulterado por impla ntes cibernticos para mejorar nuestras prestaciones, de igual forma que haramos con una mquina. Y por otra parte las consecuencias de un planeta saturado de interf erencias electromagnticas, causantes de la aparicin de una nueva enfermedad. Desgra ciadamente nos encontramos ante un film desafortunado de mediana calidad que no consi gue reflejar el complejo mundo cyberpunk imaginado por Gibson. FICHA TCNICA Director: Robert Longo Ao de produccin: 1995 Produccin: Don Carmody Guin: William Gibson Fotografa: Franois Protat Msica: Brad Fiedel Diseador de prod.: Nilo Rodi Montaje: Ronald Sanders Nacionalidad: Canad Duracin: 98 minutos


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n No. 39 (October 2008)
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October 2008
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