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Qubit

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Material Information

Title:
Qubit
Physical Description:
Serial
Language:
English
Publisher:
Cubit
Place of Publication:
Havana, Cuba
Publication Date:
Frequency:
monthly
three times a year
regular

Subjects

Subjects / Keywords:
Science fiction, Latin American -- Periodicals   ( lcsh )
Science fiction -- History and criticism -- Periodicals   ( lcsh )
Science fiction -- Periodicals   ( lcsh )
Genre:
periodical   ( marcgt )
serial   ( sobekcm )

Record Information

Source Institution:
University of South Florida Library
Holding Location:
University of South Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
usfldc doi - Q01-00043-n43-2009-02
usfldc handle - q1.43
System ID:
SFS0024302:00043


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ndice: Subcultura gtica. Rond a la cubana. Oscar Hurtado Qu es un cyber-goth? Ojos azules. Ral Flores Luna nueva. Anabel Enrquez La esttica cibergtica en Internet. Adriana Amaral. La Loba (fragmento). Ral Aguiar Tendencias gticas Merlina y el diablito. Gerardo Sifuentes. El Tnel. Andrs Moreno Galindo. Historia del cine ciberpunk. 1995. Hackers Para descargar nmeros anteri ores de Qubit, visitar http://www.eldiletante.co.nr Para subscribirte a la revista, escribir a qubit@centro-onelio.cult.cu

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Subcultura gtica La subcultura (o cultura underground ) gtica es un movimiento subcultural existente en varios pases. Empez en el Reino Unido entre finales de los ’70 y mediados de los ’80, en la escena del Rock gtico, una derivacin del Post-Punk. Su esttica e inclinaciones culturales provienen principalmente de las influencias de la literatura de terror, las pelculas de horror, y en menor medida, de la cultura BDSM.[1 ] La subcultura gtica comparte gustos estticos, musicales y culturales en comn. A pesar de que la msica gtica abarca varios subgneros y estilos, todos estos comparten una tendencia hacia una apariencia y un sonido “dark” u “oscu ro”. Los estilos de vestimenta dentro de la subcultura toman influencias del death rock, el punk, el estilo andrgino, y hasta el estilo de vestimenta del Renacimiento; sin embargo, los gticos tienen una esttica propia, que se centra en el color negro: trajes negros, maquillaje para resaltar palidez en el rostro y hasta lpiz labial de color rojo (en su defecto negro) aplicado en los labios. Es importante aclarar, sin embargo, que no todo aquel que se viste de acuerdo al estilo gtico es considerado gtico por los miembros de la subcultura. De la misma manera, no todos los gticos visten de negro ni tampoco siguen siempre el estilo. Origen y desarrollo A finales de los ’70, existan unas pocas bandas de Post-Punk en el Reino Unido catalogadas como gticas. Sin embargo, no sera sino hasta comienzos de los ’80 cuando el Rock gtico se convertira en un subgnero propio, dentro del Post-punk, y que sus seguidores empezaran a reconocerse como gticos y a formar un movimiento reconocible. La inauguracin del club nocturno “Batcave” en Londres, Soho en julio de 1982 proporcion un lugar de encuentro para los integrantes del incipiente movimiento. El termino “batcaver” se convertira con el paso del tiempo en Gran Bretaa en un termino para definir a los primeros gticos.

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Independientemente de la escena gtica inglesa y casi al mismo tiempo, en EE. UU. el death rock comenzaba a surgir como un movimiento independiente del Punk estadounidense.[2] En los ‘80 y a comienzos de los ‘90, los miembros de la emergente subcultura gtica en Alemania comenzaron a ser llamados “Grufties” (en ingls, "vault creatures" o "tomb creatures"; en espaol “criaturas de las tumbas”). Estos generalm ente representan una fusin de la subcultura gtica y el movimiento New wave, con una influencia del New romantic, formando un incipiente movimiento llamado “dark culture” –o cultura oscura-, formalmente denominado “Darkwave”. El gtico despus del post-punk Despus de la desaparicin del Post punk, el gtico continu evolucionando tanto musical como estticamente. Esto ocasion el surgimiento de vari os estilos, variantes dentro del gnero gtico. Las diferentes escenas regionales contribuyeron a esta diversificacin. Por los ’90, la esttica Victoriana tuvo una renovada popularidad en la escena gtica, utilizando el neogtico de mediados del Siglo XIX y los aspectos m s morbosos de la cultura victoriana. Terminologa en la subcultura En los ‘90, el trmino “gtico” y las fronteras de la subcultura gtica se volvieron ms borrosas. Nuevas subculturas de jvenes, o tribus ur banas, emergieron o se hicieron ms populares, algunas siendo relacionadas con el movimiento gtico por la sociedad y los medios. Esta relacin se debi principalmente a similitudes en la apariencia y la esttica de las tribus urbanas, mas que por los gneros musicales de las band as asociadas a los diferentes grupos urbanos. A medida que pas el tiempo, el uso del trmi no gtico se fue extendiendo an ms en el habla popular, llegando a ser utilizado para definir grupos que no tenan los mismos gustos musicales, ni en la esttica a la cultura gtica original Esto dio origen a una jerga gtica que algunos gticos utilizan para etiquetar a diferentes grupos –o a sus miembros-, al movimiento gtico. Entre los que se incluyen “Dark” “Darkie” Darketo principalmente en Mxico, pases sudamericanos e Italia, “Mallgoths” o “NeoGoth” en los EE. UU., Grufties en Alemania, “Gogan's” en Australia o “Spooky Kids” “Mosher's” o “Mini-moshers” en Gran Bretaa Otros trminos ms positivos como “mini-goths” (pequeos gticos) o “baby bats” (murcilagos bebes) son a veces usados por los gticos angloparlantes ms grandes para describir a las nuevas generaciones de jvenes gticos que muestran un potencial para crecer dentro del grupo. El predominio de informacin ba sada en el lenguaje utilizado en la Internet, de algn otro modo ha distorsionado dramti camente la percepcin de estos trminos. La relacin de estos grupos jvenes con los gticos ms viejos vara. Algunos, en primer lugar, se ofenden de ser llamados gticos; mientras que ot ros prefieren unirse a la subcultura existente en sus propios trminos. Sin embargo, otros si mplemente prefieren ignorar su existencia, y deciden apropiarse del trmino gtico para ellos mismos y redefinir la idea de gtico segn su propia imagen, an dentro de la original subcu ltura, haciendo ms difcil de precisar la frontera de esta misma. Gtico – Dark La confusin entre gtico y dark se da con mayor frecuencia en pases de Sudamrica. La razn, es que se han utilizado estas dos palabras para referi rse al mismo gnero musical (y al estilo de vida que lo acompaa) creando la ilusi n de que son dos corrientes distintas.[3 ] Muchos gticos se refieren al dark como psers de estilo, ya que consideran que los mismos slo llevan la esttica gtica para llamar la atencin, por lo general escuchan bandas musicales muy comerciales y otras no relacionadas con el estilo gtico.

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Msica gtica Las bandas que comenzaron el movimiento del Rock gtico y el deathrock eran unas pocas en cuanto a nmero: Bauhaus, Siouxsie & the Banshees, The Cure, Southern Death Cult, Sex Gang Children, 45 Grave, UK Decay, The Virgin Prunes, Alien Sex Fiend y Christian Death. Joy Division, Echo & the Bunnymen, Dead Can Dance, Adam and the Ants y Killing Joke, tambin han sido relacionadas con este inicio del gnero. A mediados de los aos 80, las bandas empezaron a multiplicarse y a hacerse ms populares, entre estos nuevos grupos se cuentan The Sisters of Mercy, The Mission UK, Xmal Deutschland, The Bolshoi y Fields of the Nephilim. Los aos ’90 vieron un crecimiento an ms grande de las bandas de los ’80 y el surgimiento de nuevas. Factory Records, 4AD Records y Beggars Banquet Records lanzaron mucha de est a msica en Europa, mientras que Cleopatra Records entre otros hicieron lo propio en EEUU, donde la subcultura gtica creci especialme nte en Nueva York, Los Angeles y Orange County, California, con muc hos clubs nocturnos presentando noches “gticas/industriales”. La popularid ad de las bandas del sello 4AD result en la creacin de un sello similar en EEUU: Projekt Records. Esto produjo lo que coloquialmente se conoce como “Msica Etrea (Ethereal)” un subgnero de la Darkwave. A mediados de los ’90, los estilos de msi ca que se escuchaban en los lugares a donde concurran los gticos variaba d esde el Rock gtico, el death rock, la msica industrial, EBM, ambient, msica experimental, Synthpop, shoegazi ng, punk rock, el rock glam de los ’70 (no confundir con la posterior msica glam), Indie ro ck y hasta la msica dance de los ’80. Esta variedad fue resultado de la necesidad de maximiza r la asistencia de todos fuera de la escena de msica alternativa, particularmente en los puebl os pequeos, y debido a lo s gustos eclcticos de los miembros de la subcultura; pero tamb in seal nuevos cambios en la actitud. El otro desarrollo significativo de los ‘90s fue la popularidad de las bandas de electrnica bailable como VNV Nation, Apoptygma Berzerk y Covenant en la escena gtica. La aparicin de lo que ha sido llamado la msica y el estilo Cybergoth (que tiene mucho en comn con el techno/synthpop y el EBM, Electronic Body Music) caus duras divisi ones entre sus fans y los que estaban firmemente sujetados al modelo mas gu itarrero del rock gtico. Bandas con un sonido propio de la darkwave o aque llas como The Crxshadows, las cuales combinan sonido electrnico y rock gtico, atrajo a ambos lados, hasta cierto punto. Los aos ms recientes han visto un r esurgir en el sonido del punk positivo ( “positive punk” ) y el death rock; en reaccin al sonido EBM, el futurepop y el synthpop, el cual haban seguido muchas bandas gticas. Bandas con un sonido gtico ms antiguo como Cinema Strange, Bloody Dead and Sexy, Black Ice y Antiworld se estn tornando muy populares. Nights like Ghoul School y Release The Bats promovieron fuertemente el death rock, y el Drop Dead Festival gener muchos fans en todo el mundo. Hoy en da, la escena musical gtica creci princi palmente en la zona de Europa occidental, especialmente Alemania, con grandes festivales como Wave Gotik Treffen, M'era Luna (festival) y otros atrayendo decenas de miles de fans.

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Influencias histricas y culturales Orgenes del trmino Los godos fueron una tribu del este de Alemania que tuvo un importante pa pel en la cada del Imperio Romano de Occidente. En algunos crculos, el nombre “godo” se convirti posteriormente en un trmino peyorativo: sin nimo de “brbaro”. Durante el perodo del Renacimiento en Europa, la arquitectura medi eval fue llamada arquitectura gtica y se la consider brbara y pasada de moda en comparacin con las lneas refinadas de la arquitectura clsica. Sin embargo, a fines del siglo XVIII en el Reino Unido, la nostalgia por la arquitectura medieval llev a la gente a fascinarse con las ruinas medievales. Esta atraccin estaba combinada a menudo con un inters en los romances medievales, la religin romana catlica y lo sobrenatural. Los entusiastas del neogtico en el Reino Unido fueron inspirados por la extravagancia arquitectnica de Horace Walpole. La Literatura de terror de fines del siglo XVIII, un gnero fundado por Horace Walpole en 1764 con la publicacin de El castillo de Otranto fue responsable de las connotaciones modernas del trmino gtico en el siglo XX. Ahora, el trmino est relacionado con lo sobrenatural, el horror, la morbosidad y la oscuridad. La literatura se caracteriz por la pasionalidad con la que fue escrita y adems su suntuosidad temtica, como la de Lord Byron, uno de los principales representantes de este gnero as como William Blake y Percy Shelley, personajes relacionados con el Romanticismo. La novela gtica estableci mucha de la iconografa de la literatura y el cine de horror posteriores, como la aparicin de cementerios, castillo s o iglesias en ruinas, fantasmas, vampiros, pesadillas, familias maldecidas, seres enterrados vivos y tramas melodramticas. Otro elemento notable fue la fi gura del villano, que se convertira en el hroe Byroniano. El villano ms famoso es el vampiro, y su arquetipo es Drcula, inventado por Bram Stoker, y que luego se hara famoso gracias a la influencia de las pelculas de terror. El poderoso imaginario de las pelculas de terro r comienza con el expresionismo alemn en la dcada del ‘20, luego sigue con los filmes de los estudios Universal en los aos 30, los films de terror de clase B como Plan 9 From Outer Space y luego con las pelculas de terror de los estudios Hammer. Durante los aos 60, series de televisin como The Addams Family y Los Munsters usaron estos estereotipos para hacer comedias. Influencias del siglo XX La influencia de la novela gtica en los gticos puede ser vista en numerosos ejemplos de la msica y la poesa de la subcultura; sin embargo, esta influencia es tomada a veces como secundaria, destacndose en cambio el imaginario de los film es de horror y la televisin. El hroe Byroniano, en particular, es un precursor clave de la actual imagen del varn gtico, mientras que los primeros gticos fueron atrados particularmente por la imagen arque tpica de Drcula de Bela Lugosi.

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Principalmente tomaron de su imagen el aspec to de un ser con una especie de aura peligrosa, pero tambin elegante, mstico y misterioso. Alguna gente hasta afirma que el primer single de la banda Bauhaus, “Bela Lugosi’s Dead” (lanza do en agosto de 1979) concuerda con el comienzo de la subcultura gtica, aunque mu chos movimientos artsticos previos tambin influyeron en el estilo y la moda gtica. Algunos miembros de Bauhaus eran incluso estudiantes de arte y/o activos artistas. Otras tempranas y notables influencias incluyen a Siouxsie Sioux, del grupo Siouxsie and the Ba nshees y Dave Vanian de la banda musical The Damned. Para las mujeres gticas, el concep to de “Mujer fatal”, que apareci en la literatura romanticista, los filmes noir y en la novela gtica, pas a ser una imagen significativa. En el cine, el estilo de Mujer fatal adoptado por la actriz de cine mudo Th eda Bara ejerci una influencia duradera. Un dato curioso es que su primer nombre (“Theda”) es un anagrama de muerte en ingls ( Death ). Ella estableci el look de la mujer plida y fatal en posteriores filmes, lo cual en ltima instancia influenci a la cultura gtica Algunos de los primeros artistas del rock gtic o y el death rock adoptaron imgenes de las pelculas de horror tradicionales, y utilizaban tambin las bandas sonoras de esos filmes en busca de inspiracin. Sus audiencias respondieron adoptando vestidos y accesorios propios del movimiento. El uso de accesorios comunes en el cine de terror, como volutas de humo, murcilagos de goma y telaraas fue frecuente como decoracin en el club gtico “The Batcave”. Tales referencias en su msica y en su imagen fueron en un comienzo una parodia, pero a medida que pasaba el tiempo, las bandas y los miembros de la subcultura tomaron sus influencias ms en serio. Como resultado, los elementos morbosos, supernaturales y ocultistas se convirtieron en elementos ms notables de la subcultura. La relacin entre el terror y el movimiento gtico fue resaltada en sus comienzos por el filme The Hunger (1983), una pelcula de vampiros protagonizada por el rockero gl am David Bowie, Catherine Deneuve y Susan Sarandon. El filme cuenta con la aparicin de la banda gtica Bauhaus interpretando “Bela Lugosi’s Dead” en un club nocturno. En 1993, Wh itby se convirti en el emplazamiento de lo que se convirti en el festival gtico ms grande de Gran Bretaa, como resultado de aparecer en el Drcula de Bram Stoker. A lo largo de la evolucin de la subcultura, la literatura gti ca fue cobrando gran importancia entre sus miembros. Escritores como Poe o Baudelaire se hicieron tan representativos de la subcultura como el vestir todo de negro. Una influencia ms nueva dentro de la escena gtica fue la reformulacin del mito del vampiro que hizo Anne Rice. Los personajes de Rice son descritos en conflicto con la carga de la eternidad y la soledad, lo cual sumado a su ambivalente o trgica sexualidad ha atrado a muchos lect ores gticos, haciendo a sus obras muy populares en los aos 80 y 90. Durante los ltimos aos se han filmado algunas pelculas basad as en sus libros, destacndose Entrevista con el vampiro protagonizada por Brad Pitt, y la ms reciente Queen of the Damned La primera, en particular, ayud a extender an ms el estilo victoriano dent ro de la subcultura (Igualmente, la ropa inspirada en ese perodo siempre fue una tende ncia recurrente dentro del movimiento). Influencia de los medios A medida que la subcultura se iba establecie ndo, la conexin entre lo gtico y la ficcin de terror se convirti en casi un clich; al punto de que muchos gticos aparecan como protagonistas en novelas y pelculas de terror. Por ejemplo, El cuervo tomaba directamente elementos del estilo y la msica gtica. Las pe lculas de Tim Burton, presentan en su gran

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mayora personajes gticos o inspirados en la cultura, especialmente Beetlejuice – protagonizada por Lydia, una adolescente gtica-, Eduardo Manostijeras Pesadilla antes de Navidad La leyenda del jinete sin cabeza La novia cadver y Swenney Todd Muchas de estas pelculas acercaron al “gran pblico” a la escena g tica. La serie de libros de Anne Rice “The Vampire Chronicles” y algunos juegos de rol Vampir o Mascarada inspirados en la msica y la cultura gtica sirvieron para extender el movimi ento gtico. Tambin contribuyeron l anime y el cyberpunk, especialmente Matrix a aumentar el inters en la subcultura. La influencia del cyberpunk dio como resultado el cybergoth. Los medios de difusin masiva de informacin si bien han esparcido la cultura gtica, han hecho ms dao que bien, hoy en da a los gticos se les mira con odio o miedo todo esto debido en gran parte a la mala informacin que distri buyen estos medios: Desde especulaciones hasta relaciones mal hechas que han llegado a afectar a la cultura como tal vendindola a su pblico y al mismo tiempo desacreditndola y desfigurndola, elementos como el sat anismo que se marca en algunos que se auto denominan gticos se debe principalmente a esta informacin mal distribuida e interpretada de manera errnea. Ideologa gtica Definir una ideologa para la subcultura gtica es difcil por varios motivos. El primero es que si bien existen patrones, aspectos comunes en casi todos los gticos, cada miembro define su propia concepcin de la subcultura, es decir, cada uno define lo que significa ser gtico. Por otra parte, el otro problema se basa en que a menudo la ideologa gtica es de naturaleza "apoltica". Mientras que el desafo a las normas sociales era un "negocio" muy arriesgado en el Siglo XIX, hoy en da es bastante menos radical. As, la importancia actual de la re belin de la subcultura gtica es limitada, principalmente porque la cultura gtica ha sido asimilada por el comercio masivo y despojada de su identidad co mo cultura, pasando a ser un objeto de ventas ms del capitalismo occidental. A diferencia del movimiento hippi e o el punk, la subcultura gtica no tiene un pronunciado mensaje poltico y no llama explcitamente al activismo social. El grupo est marcado por un nfasis en el individualismo filosfi co, la tolerancia y el gusto por la diversidad, una fuerte relevancia de la creatividad y el ar te, una tendencia hacia la intelectualidad, algn tipo de espritu de comunidad (al estilo undergr ound), una antipata por el conservadurismo social y una fuerte tendencia hacia el cinism o, aunque estas ideas no son comunes en todos los gticos. La ideologa gtica est basada mucho ms en la esttica y en ciertos gustos culturales generalmente compartidos, que en ideas ticas o polticas claramente definidas. Sin embargo, debido a que dentro de esta cultura existe cierto gusto por la filo sofa de corte disidente, algunos gticos pueden tener tendencias polticas pers onales que van principalmente desde el anarquismo (o aproximaciones a este) al liberalismo social; pero generalmente no ven esto como una parte fundamental de la identidad del grupo, aunque parcialmente les pueda parecer relevante el factor poltico por las implicaciones di sidentes de su filosofa cultural. Pese a todo, una afinidad poltica es generalmente vista como una cuestin de concienc ia personal, y, al contrario del movimiento punk, hay pocos c hoques entre ser gtico y tener una tendencia poltica.

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El valor que la gente joven le otorga al m ovimiento se evidencia en el hecho de que la subcultura aun sigue existiendo, despus de que otros movimientos de los aos 80 como los “New Romantics” han desaparecido. Individualismo y consumismo El libro Goth: Identity, Style and Subculture de Paul Hodkinson explora como la cultura occidental del individualismo usualmente expresada por la via del consumismo, es utilizada por los gticos y otros grupos urbanos. Muchos de los que se aproximan a este grupo son personas con problemas para adaptarse a las reglas de la sociedad, y, para sus miembros, la subcultura gtica proporciona un importante medio de experimentar un sentimiento de comunidad y de aceptacin, cosa que no encuentran en la sociedad convencional. Hodkinson muestra como dent ro de la subcultura el estatus se gana a travs de una participacin entusiasta y de la creatividad; por Ej. formar una banda, tocando msica, haciendo ropa, diseando, creando arte, o escribiendo un fanzine, o actividades de la lnea y cultura del hazlo t mismo. El autor sugiere que la auto-conciencia de la artificialidad de la cultura gtica es una alternativa vlida en el mundo post-moderno, comparada con el someterse a las manipulaciones invisibles del consumismo popular y los medios de comunicacin Elementos religiosos Mientras que no hay una conexin religiosa en com n que vincule con la subcultura gtica, el imaginario espiritual, sobrenatural y religioso han jugado un rol importante en la esttica, las canciones y el arte visual. En particular elementos estticos del catolicismo ju egan el principal rol en la cultura gtica. Las razones de vestir con esta imaginera, varan entre particulares, y abarca expresin de afiliacin religiosa, stira, o simplemente efecto decorativo.[4] Los gticos a menudo son estereotipados como sat anistas. Sin embargo, esto es equvoco, el verdadero gtico rara vez tiene tendencias satanistas. La subcu ltura gtica contiene una gran diversidad de creencias religiosas y laicas. Muc hos gticos buscan liberarse de lo que ellos ven como las limitaciones de los sistemas tradicionales de creencia religiosa, y adoptan el laicismo, o un acercamiento New Age a la espiritualidad. Un gran nmero de gticos se adhiere al atesmo o al agnosticismo. El inters en Wicca, el neopaganismo, el espiritualismo y el ocultismo entre los gticos parece ser mayor que en el resto de la gente. Sin embargo, muchos gticos siguen religiones mundiales como el Cris tianismo-catlico, el Cristianismo-protestante, el Cristianismo-ortodoxo, el budismo, el judasmo, el Islam, el hinduismo y otras. Crticas e intolerancia Al igual que otros estilos de vida alternativos y otras subculturas urbanas, la subcultura gtica ha recibido varias crticas. La into lerancia con la subcultura gti ca va desde miradas de disgusto a agresiones. La fascinacin del grupo con la be lleza bizarra ha provocado ocasionalmente en la opinin pblica cierta preocupacin por el bien estar de los gticos. Los medios ocasionalmente relacionan errneamente a los gticos con el sat anismo, creando un prejuicio de que los gticos son “maliciosos”.[5] Eventos como la masacre de Columbine, realizada por dos jvenes incorrectamente relacionados con la subcultu ra gtica, reforzaron estos prejuicios.[6] [7] Los

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informes, equivocados acerca de las races de la masacre, crearon una serie de prejuicios contra la comunidad gtica en los Estados Unidos; al igual que la masacre de Carmen de Patagones gener una serie de prejuicios contra los gticos/darks en la Argentina. Referencias 1. Csar Fuentes Rodrguez "Mundo Gtico ", pag. 18 & ss./pags. 206 & ss. 2. Entrevista Archivada con Ms. Dinah Cancer Alicebag.com URL Consultado April 23, 2006. 3. Sometimes, Charlotte (2004). Gothic 101 Revista Sonitus Noctis. Consultado el 2004. 4. ReligiousTolerance.org Articulo en "Goth 5. The World's No.1 Science & Technology [1] 6. Marcia Montenegro The World According to Goth Christian Answers for the New Age 7. Eric Lipton Disturbed Shooters Weren't Tr ue Goth from the Chicago Tribune, April 27, 1999 Bibliografa Fuentes Rodrguez, Csar: "Mundo Gtico" Editorial Quarentena, 2007, ISBN 84933891-6-1 (en castellano) Baddeley, Gavin: "Goth Chic: A Connoisseur' s Guide to Dark Culture" 2002, ISBN 085965-308-0 (en castellano: "Cultura Gtica" 2007, ISBN 978-84-96222-70-0) Voltaire: "What is Goth?" 2004, ISBN 1-57863-322-2 (slo en ingls) Hodkinson, Paul: "Goth: Identity, Style and Subculture (Dress, Body, Culture)" ISBN 1-85973-600-9 (slo en ingls) Klaus Farin & Kirsten Wallraff: "Die Gothics" – Wei wie Schnee, Rot wie Blut und Schwarz wie Ebenholz, 1999 ( Vase tambin Archiv der Jugendkulturen) (slo en alemn) Schmidt, Axel & Neumann-Braun, Klaus: "Die Welt der Gothics" – Spielrume dster konnotierter Transzendenz, 2004 (slo en alemn) Meisel, Ute: "Die Gothic-Szene" – Selbstund Fremdprsentation der umstrittenen Jugendkultur, 2005 (slo en alemn) Matzke, Peter & Seeliger, Tobias: "Gothic! Die Szene in Deutschland aus Sicht ihrer Macher", 2000,

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ROND" (A LA CUBANA) Oscar Hurtado Mefistfeles. –Seguid este sencillo ejemplo y no os fiis ms que de vosotros mismos… Nada de varitas mgicas ni mandrgoras. La mejor magia es el buen humor (del tercer Fausto de Goethe) Tom mi espada por la hoja bruida y la present al falso Tras Tarkas. -Mrate aqu –le indiqu, sabiendo que el vampiro no puede reflejarse en los espejos. Su faz se descompuso por la angustia. Se puso la mano sobre el corazn y exclam: -Ay, ay, que me da; ay, ay, que me da. Dio un silbido, un soplido, un rugido Un ladrido, un maullido, un gemido, Un quejido, un berrido, un mugido… Se encogi, se retorci, se acalor, se insult Se sofoc, se encabrit, se engall, se disculp… Se puso semirredondo, semiblanco, seminegro, Semicorchea, semifsico, semigarrapateo… Se encajan, se enquejen, se inquijin… se encujun. Agit sus alas para darme un aletazo de metano: flap, flap, flap, flep, flep, flep flip, flip, flip, flop, flop, flop, flup, flup, flup Mientras el vampiro agitaba sus alas, Extraje un diente de ajo

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De mi bolsa de cosmonauta y lo masqu. Di un paso al frente Y de un soplido le taladr la pituitaria Cuando se supo perdido me pregunt: -Cmo supiste que era yo, Sherlock Hurtado? -Por la peste a grajo, Moriarty Drcula. El rey de los vampiros, en espera de la muerte de verdad, se envolvi en su flamante capa de telaraa sinttica. Saqu una planilla de mi bolso: -Antes de matarte debo registrar tu verdadero nombre. -Nadie sabe cul es su verdadero nombre; en cuanto a m, tengo muchos; tantos que no los recuerdo todos. En el principio de los tiempos me llamaron Lucifer, Satans y Legin. En el Apocalipsis, como los presidiarios tengo un nmero: el 666. Fui Zoilo para Homero; el profesor Moriarty para Sherlock Colmes; El mandarn Fu Manch para Nayland Smith; el monstruo de Frankestein para el doctor Frankestein la reina bruja para Blancanieves y el lobo para Caperucita Roja. Soy el agresor, el mentiroso, el mal bicho. Sonri con desdn imperial, Y al hacerlo, mostr sobre un diente Una cscara de frijol negro. -Ahora comprendo tu secreto –exclam iluminado-, Ests viejo y te has vuelto vegetariano. Inclin su cabeza avergonzado. -Tus ltimas palabras? –le pregunt Con mi espada apuntando a su cuello. -No somos nada –dijo. Despus de cortarle la cabeza llen su boca con ajo. Su corazn lo reduje a cenizas, para as cumplir los ritos de una vieja y sabia tradicin, pues ms sabe el diablo por viejo que por diablo. Con la cabeza del vampiro en una mano y sin mirarla, Porque era la cabeza de la Medusa, llegu a la torre. Alrededor rondaban los vampiros, Y en lo alto mi princesa se defenda. Huyeron hacia otros mundos. Mi amada cay, salvada, en mis brazos; Aunque no desde lo alto de la torre. Mucho sufri mi princesa; mucho aprendi sobre vampiros.

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Me cont que una noche, uno de ellos, logr introducirse en su cuarto. Entonces ella le mostr el crucifijo pendiente de su cuello. -Vade retro, Satana –dijo conjurndolo Para su sorpresa y sin dejar de avanzar, le respondi con burla: -Eso no va conmigo, princesa, yo soy un vampiro judo. Solo pudo librarse de l cuando le confes que era sifiltica. En otra ocasin pudo observar a un vampirito afeminado beber sangre con absorbente manteniendo estirado el dedo meique. Poco tiempo despus, el gracioso vampirito a quien sus compaeros llamaban Corydon, asqueado de tanta sangre comenz a tomar jugo de tomate. Ella me cont que algunas veces, cuando los otros vampiros dorman, Corydon, clandestino, se introduca en la torre para ayudarla en su toilette y contarle los chismes de la corte de metano. Contempl a Korad y su torre por ltima vez. Por una ventana vi asomarse una figura en negro, una figura del pasado: el prncipe de la torre abolida. Viejo heraldo de gesto y escritura, escribe en la pared de la cmara una frase mefistoflica del tercer Fausto que puede clavarse en el mstil de cualquier nave como el dobln del capitn Ahab: “No hay secreto para ti en el todo; pero lo hay, y muy grande, en las partes.” firmado Johann Wolfgang Goethe Oscar Hurtado : (1919-1977) crtico y periodista cubano. Public los poemarios La Seiba (1961), La ciudad muerta de Korad (1964) y Paseo del Malecn (1965) y el libro de cuentos Carta de un juez (1963). Es considerado uno de los pioneros de la ciencia ficcin cubana y el primer taller literario especia lizado en el gnero llevaba su nombre.

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QU ES UN CYBER-GOTH? Cyber tambin denominada cybergoth cultura ciberntica o cibercultura es el nombre dado a una subcultura que tiene sus races en mltiples escenas musicales incluidas las escenas Goth europeas y escenas rave/discoteca. Alguien que se identifica con la subcultura ciberntica puede ser contemplado como un "cybe r", aunque el trmino "cybergoth" se utiliza para referirse a alguien que es percibido o tiene influe ncia de la subcultura gtica y "cyberkid" se utiliza para referirse a aquellos que asisten a clubs trance / hard dance. Si bien la moda inspirada en la ciencia-ficcin y el inters en la msica electrnica son dos reas que definen la subcultura ciberntica, los cybers tambin tienden a tener un inters general en las nuevas tecnologas y el futuro, una visin optimista de su influencia en la sociedad, y otros temas de la cibercultura. Supuestamente es un hbrido entre un Rivethead y un Gtico, aunque la verdad tienen ms pareci do con el Rivethead. Los Rivetheads, suelen vestirse como los personajes de Matrix y escuchan Industrial. La msica Industrial no tiene nada que ver con la msica gtica, el Industrial es msica puramente electrnica, como Skinny Puppy, Combichrist y KMFDM. Qu tiene eso que ver con Siouxsie and The Banshees, The Sisters of Mercy, Skeleton Family o Diva Dest ruction? Otros gneros que suelen escuchar estas personas son el EBM, Electrodark, Synth Pop o Synth Rock y en algunos casos Darkwave. El EBM es una rama que deciende del Industrial(Ayria, Zombie Girl), el ElectroDark es bsicamente Synth Pop, Electrnica o Techno ms "oscuro"(Hocico, Blutengel, Snakeskin), el SynthPop tiende a ser como el EBM, pero con menos influencias del Industrial y ms influencias del New Wave(The Birthday Massacre, por ejemplo). Es bastante difcil que un cyber escuche Darkwave, pues el darkwave es una mezcla de msica Dark Folk, Electrnica, Etheral y Gothic Rock, como Diva Destruction, The Crxshadows, Clan of Xymox, Switchblade Symphony y Dead Can Dance. Los Cyber-Goths solo tienen un verdadero parecido con los gticos en cuanto a la esttica, y ni siquiera tanto, porque usan antiparras, mscaras de gas, pelo sinttico y colores neones o fosforesentes, aunque usen botas, cuero, corsets, y puas. Los Cyber estn asociados con la msica en gran medida de naturaleza electrnica, que abarca tanto electrnica alternativa (gneros como el electronic body music, msica industrial, futurepop y noise) y clubs de baile orientados a estilos musicales como el trance, hard dance y otros gneros de msica electrnica incluyendo el drum and bass synthpo p, gabber e intelligent dance music.

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OJOS AZULES Ral Flores En el principio todo era un caos sin fin, as que vino Dios y cre los cielos y la tierra. Dijo Haya luz, y hubo luz y, como la luz estaba pero que muy bien, Dios mismo separ la luz recin creada de la eterna oscuridad y la luz se llam da, y la oscuridad se llam noche. Ese fue el primer da de la creacin. Dijo Dios en el segundo da: Haya un firmam ento por en medio de las aguas, que las aparte unas de otras y se hizo el firmamento; apartndose la s aguas de abajo de las de arriba y el firmamento fue llamado cielo. Hasta ah el segundo da. En el tercer da Dios separ la tierra de los ocanos. Tambin dijo: Produzca la tierra vegetacin: hierbas que den semillas y rboles que den fruto. En el cuarto da fueron cr eados el sol y la luna. En el quinto Dios cre los peces que navegan los mares y las aves que recorren los aires. En el sexto nacieron los animales, al igual que el hombre y la mujer. Todo eso en el sexto da. En el sptimo da Dios vio todo lo creado, suspir satisf echo y se sent a descansar. Durmi y su sueo fue reparador, por lo que pudo levantarse a la maana siguiente an con fuerzas creadoras entre sus manos poderosas. Y as fue como, en la maana del octavo da, Dios cre el Edificio. O, por lo menos, eso dicen los ms viejos. Yo realmente no s si hacerles caso o no. Dec a mi madre que a los viejos siempre hay que respetarlos, pero una cosa es respetarlos y otra bien distinta es creer todo lo que salga de esas viejas mentes retorcidas y cansadas.

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As que, como he dicho antes, yo no s si hacerles caso o no. Mi madre dira que s, pero ella no est aqu co nmigo. Mi madre se fue al cielo junto con mi padre y mis hermanos, cuando las primeras bombas empezaron a caer como gotas tempranas de lluvia desde un cielo claro y azul. Las bombas cayeron sobr e las ciudades, sobre las playas, sobre los supermercados llenos de comida para perros, revistas de modas y relojes Swatch de siete dlar es con noventicinco centavos. Cayeron sobre los edificios de apartamentos y renta barata, sobre los re staurantes franceses, donde un plato costaba lo mismo que un Ferrari del 87 y cayeron sobre los puestos de comida rpida; muslos de pollo a veinticinco centavos y bolsas de ni lon llenas de crujientes palomitas de maz. Florecieron como rosas en el atardecer y su perfume fue letal para muchos. Aproximadamente cuatro mil millones de mu ertos descansan ahora sobre el esqueleto de las carreteras interestatales, cubriendo de polvo blanco y gris las facciones del mundo. Ahora mi madre, mi padre y mis hermanos es tn en el cielo, haciendo latir gozosos los anchos corazones de los ngeles. Yo me salv. No s como, pero me salv. Diana tambin y est aqu conmigo, piedras los ojos, piedras los puos, lgrimas en la punta de la nariz, pero salvada. Por eso estamos aqu, en el Edificio. Aqu nos trajeron a los supervivientes de todo el mundo. Al gigantesco desierto de Arizona, donde solan estar Las Vegas. Aunque no s si valga la pena decir eso del desierto, porque ahora todo el mundo es un como un gran plato lleno de arena y ce niza hasta los bordes. Todo el mundo es un desierto. Dice Diana que el Edificio fue construido a mediados del siglo XX, por un tipo llamado Charles Weiland, un millonario chiflado que es cogi el sitio menos indicado de Las Vegas para abrir un hotel. Lejos de todos los casinos, lejos de todas las carreteras, lejos de toda la gente. Como se puede suponer, nadie nunca vino. Nadie nunca supo sobre el Edificio. Toda esa piedra y esos paneles de vidrio acerado erigindose por gusto como vent anas ultramarinas sobre una alfombra de arena y calor en el medio de ninguna parte. Por eso ninguna bomba lo toc, dice Diana, y no s si creerle a el la, o a los viejos. De todas formas, el Edificio parece haber es tado aqu durante toda una eternidad, pero nunca se haba visto tan grande como ahora. Despus de las bombas se dieron cuenta de su existencia y lo remodelaron. Le fueron aadiendo partes de otros edif icios, ventanas ajenas, tr agaluces, torres, almenas y pasillos apcrifos, hasta rellenar una estruc tura que se eleva infinita hasta el cielo, agujereando las nubes que se at reven a cruzarse a su paso. Ciento veinte pisos y un hormiguero supe rpoblado de gente pisndose unos a otros, viviendo promiscuamente en apartament os 7 por 7, oliendo, comiendo, respirando, sudando, todos juntos. Que horror. Que asco. A Diana y a m, por suerte, nos ha tocado un buen apartamento, cerca de las estrellas, a cinco metros de la cornisa oeste del Edifici o. La vista aqu es inmejorable: como desde

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la cima de una montaa podemos ver con to do detalle la artificialidad barroca del Edificio. Todas las cornisas acanaladas pert enecientes a la casa de algn lord ingls, ventanas de canto venidas a menos en la plan ta de enfrente, ladrillos verdes tomados de falsos profetas. Como deca, una vista inmejorable. Cien metros ms abajo se extiende el desier to y no es raro el da en que despertamos para ver sobre la arena parda de Arizona la sombra ensangrentada de algn suicida madrugador, tiendo de ro jo el polvo gris. Es un panorama delicioso para las ejecuciones tambin. El juzgado est tres puertas ms all y el verdugo es gran amigo de nosotro s. Nos ha prometido una muerte rpida e indolora si alguna vez cometemos pecado capital. Nada de atravesar volando decenas de metros hasta reventarte las entraas contra el suelo, como dictan las leyes. Nada de ir agitando los brazos ni desbaratar tus pulmone s en un grito sin fin, dice el verdugo, nada de eso. Nos ha prometido una muerte rpida y sabemos que as ser. Aunque, por el momento, no tenemos idea alguna de incumplir las leyes. No matars. No robars. Procrears todo lo que puedas y un poco ms all. Despus de todo, no son tan difciles de cumplir. Antes era horrible. Vivamos hacinadas, Di ana y yo. Pero, por suerte, una maana los diecisiete indonesios que conviv an a nuestro lado decidieron cometer suicidio en masa, por eso Diana y yo tenemos un aparta mento completo para nosotros. As estn las cosas. El desierto alrededor y el Edificio como el pulgar de Dios, conteniendo en su interior los gastados restos de la decadente humanidad. Todas las maanas el sol hace caer gotas de sudor sobre las pesadas alfombras de terciopelo labrado de los pasi llos del Edificio. El calor h ace hervir la arena y las noches son calurosas tambin. Algunas tardes llueve y es un verdadero milagro el ver caer como delgadas promesas esas gotas de a gua, empaando los cristales, humedeciendo los ojos. En una de esas tardes lluviosas llegaron los chicos de ojos azules y chaquetas de cuero. Vinieron apartando muebles a su alrededor y el iris dentro de sus ojos estaba hecho de hielo puro, y sus sonrisas tambin eran hela das cuando nos dijeron que nos echramos a un lado para ellos poder dormir. Los chicos de ojos azules dorm an de da y vivan de noche. Quizs por eso Diana lleg a la conclusin de que eran vampiros. No s que diran los viejos sobre esto, porque nunca les pregunt amos. Quizs se hubieran encogido de hombros y hubieran continuado mirando h acia afuera, con miradas vidriosas y expresiones ausentes. Ella prefiri decrmelo a mi y, visto desde ci erto punto de vista, la idea tena sentido. Si renes en un solo lugar a todos los represen tantes de la humanidad, la posibilidad de que hubiera vampiros entre e llos aumentaba grandemente. Lleg un momento en que pens que Diana tena razn, pero haba ciertos puntos oscuros que necesitaban ser aclarados.

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Si son vampiros donde estn sus vctimas?, le pregunt, pero ella tena respuesta para todo: Los tiran al desierto, los hacen apar ecer como suicidas no son inteligentes? S, tuve que admitir que eran inteligentes. Eran dos. Casi no hablaban con nosotros y por eso pudimos discutir tranquilamente sobre la mejor forma de poner fin a sus vidas. Una vez le algo sobre eso, dije y habl sobre estacas y balas de plata. Tonteras, me dijo Diana, solo se puede ma tar a esta clase de vampiros arrancndoles los ojos. Es la nica manera. Por qu los ojos?, le pregunt. Porque este tipo de vampiros no chupan sangre, sino estamina, me explic ella. Absorben la estamina a travs de sus miradas, hasta dejar seco al portador. Despus dejan volar el cuerpo vaco hasta la arena y all va otro suicida ms para las estadsticas oficiales. Como sabes tanto sobre ellos?, le pregunt , pero ella se encogi de hombros. Vamos a sacarles los ojos entonces, dije pero Diana dijo que todava no. No puede ser as como as, hacen falta ciertos preparativos. A veces Diana es relmpago en la oscuridad, a veces es cadena de ngeles dormidos. Yo entonces me convierto en mera sombra de alquiler para poder pasar sobre su cuerpo en la oscuridad de la madrugada, pero no quise ser simplemente sombra, sino detective por una temporada. Me dediqu a seguir a los chic os de los ojos azules en sus vueltas por el Edificio. No obstante, ellos siempre lograb an despistarme: se metan en un elevador demasiado lleno, o bajaban corriendo las esca leras hasta el piso 58, para despus desaparecer entre mesas de juego y espectc ulos obscenos ejecutados en las penumbras de algn cabaret. Nunca pude enterarme que hacan realmente aq uellos chicos, pero lo cierto es que los suicidios proseguan. Todas las maanas se descubran sobre la arena caliente de Arizona los cuerpos demacrados de dos o tres vctimas ms. Bailarinas de strip tease, me galmanos frustrados, colecci onistas de monedas raras, camareras, contadores, siclogos, socil ogos. Toda una muestra de las varias condiciones del ser humano. Los chicos de ojos azules y chaquetas de cuero estaban haciendo las cosas que la s bombas no pudieron hacer. Una tarde llegu al apartamento y lo encontr lleno de arena y polvo gris. Las alfombras, los muebles, los cables de la elec tricidad, los desages; todo estaba cubierto de arena y Diana en medio de la sala sobre los chicos que dorman y un cuchillo en sus manos. He estado esperando esta oportunidad durante se manas, me dijo y, de un tajo rpido, le arranc los ojos a uno de los chicos. El grito retumb como rfaga de viento y lluvia. El dolor atraves las paredes y rompi en mil pedazos los cristales de las ventanas El otro chico despert y, al ver lo que ocurra, se tir sobre Diana. Ella arroj un puado de arena sobre los ojos azules del chico de la chaqueta de cuero y l se vio cegado. Se manote los ojos pe ro Diana era rpida con el cuchillo.

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Tom los globos ensangrentados en la palma de sus manos y me los mostr. Las pupilas haban dejado de ser hielo, y ahora eran rojo s atardeceres. Apret los dedos y los globos estallaron, con los mismos sonidos ahogados c on que mueren las olas del mar frente a una costa rocosa. Fue en ese mismo momento cuando llegaron los policas, para ver a que se deba todo el alboroto. Ahora ella est aqu tras las rejas y me pregunta si la voy a extraar. Yo me encojo de hombros; de todas formas ella no espera re spuesta alguna. El ve rdugo est detrs de nosotras y s que le ha prometido a Diana una muerte rpida. Lo s porque ella misma me lo ha dicho. Vas a tener todo el apartamento para ti, me dice y yo le digo que s pero, en realidad, no lo s. He estado pensando en irme lejos, abandonar el Edificio e irme a vivir a alguna otra parte. Lejos, bien lejos. Las razones? No las s muy bien. Quizs tenga que ver el que nunca haya sabido muy bien porque se suicidaron aquellos diecisiete indonesios que convivan en nuestro apartamento. O quizs la sensacin de que al verdugo le va a costar cierto trabajo el matar a Diana. Por supuesto, no le digo nada de esto a ella. Le digo que s, es una suerte total, voy a tener un apartamento completamente para mi no es una delicia? Ella vuelve a sonrer. Despus se inclina adel ante y me mira fijo. El sol del atardecer se refleja en sus pupilas. Es impresin ma, o te estn cambiando los oj os de color?, me pr egunta entonces y yo no s que contestarle. Ral Flores: El lado oscuro de la luna El hombre que vendi el mundo Bronceado de luna Das de lluvia Rayo de luz Balada de Jeannette La carne luminosa de los gigantes

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LUNA NUEVA Anabel Enriquez. l camin sin volverse hasta la boca de la cueva. Un ramalazo de nieve le golpe el hocico. “Es necesario que te marches, con este clima…?”, gimi su compaera y uno de los cachorros levant las pun tiagudas orejillas. l se volvi para mirarlos. Eran todo lo que amaba, todo lo que deseaba proteger. “Tengo que irme”, aull mientras desapareca en la oscuridad de la ventisca. Corri sin descanso, en lnea recta, alejndose cada vez ms del cubil. Corri hasta que la espuma brot de su boca y las patas delanteras cimbrearon de fatiga. Rod por un barranco y sigui corriendo, siempre adelante, hacia la tarde nevada que mora tras el horizonte. El crepsculo lo alcanz cerca de la costa, prximo a la cabaa. Estaba a salvo: estaban a salvo. Ya no nevaba. La noche se despleg sobr e una tierra de relente. El cielo era un cristal de hielo negro con una ci catriz de plata, rajadura mnima en el vidrio, fina herida de luz por la que descenda el dolor: c ontracciones, crujir de huesos alongados, transmutacin de la identidad, prdida de su conciencia… El hombre desnudo, todava aturdido, se irgu i y entr en la cabaa. Estaba tan hambriento... Apenas visti las gruesas ropas de pieles tom el rifle y sali de cacera. Anabel Enriquez Pieiro (Santa Clara, 1973): Licenciada en Psicologa, cursa el Master en Ciencia de la Comunicacin Trabaja como especialista de Marketing y Publicidad. Miembro de la Asociacin Hermanos Saz. Miembro fundador del Taller de Creacin Literaria Espiral de Ciencia Ficcin y Fantasa, hoy Grupo de Creaci n ESPIRAL del gnero Fantstico. Ha cursado el Taller de Narrativa Fantstica Qusar Dragn y el Curso de Tcnicas Narrativas del Centro Onelio Jorge Cardoso (2004-2005). Es colaborador a de la Revista Digital de Ciencia Ficcin y Fantasa “El Guaicn Literario”. Ha publicado un ensayo sobre ciencia ficcin en Dimensiones Regionales de la Literatura Contempornea. Edit. Capiro, Santa Clara, 1992, y tiene un cuento de ciencia ficcin dentro de la antologa del Ta ller Espiral Secretos del Futuro y es ganadora de los premios Calendario de Ciencia Ficcin 2005 y Juventud Tcnica 2005.

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Dossier comunicacin, medi a y consumo Sao Paulo vol.4 n.9 p.87-103 mar.2007 La esttica cibergtica en Internet: Msica y sociabilidad en la comunicacin de MySpace Adriana Amaral En estudios anteriores constatamos la presencia de elementos del romanticismo gtico en el imaginario de la cibercultura, sea por intermedio de la influencia de la literatura de ciencia ficcin, desde su perodo inicial hasta el subg nero ciberpunk, sea en las visiones soturnas en relacin a las tecnologas de comunicacin y los efectos de estas en prcticas sociales, presentadas tanto por los llamados digerati1 como por los crticos de la cibercultura en sus discursividades sobre los fenmenos tecnolgicos. glitter literati digerati digerati Who are the digerati?

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En este artculo, presentaremos la diseminacin de lo que denominamos cibergoticismo neologismo aqu comprendido como elemento here dero de la discursividad del romanticismo gtico, pero transmutado en subculturas (rive theads, cibergticos, neovictorianos) que se apropian de la visualidad esttica de las tec nologas de comunicacin, presentes en diferentes medios y lenguajes de la cibercultura. Analizaremos la esttica de las cibersubculturas2 de la msica electrnica soturna por medio de los subgneros industrial/rivethead/cibergticos /neovictorianos, entre otros, utilizando los vectores de la msica y de la moda como punt os fundamentales para la construccin de una subjetividad “cibergtica” con base en sus pr cticas comunicacionales y en la sociabilidad en las redes sociales3 en Internet, ms especficamente en MySpace. Para nuestra comprensin de las categoras subcu lturales dentro de su lgica propia y contexto, utilizaremos el recorte metodolgico de los estudios pos-subculturalistas de los aos 1990 representados por Thornton (1996), Gelder & Thornton (1997), Muggleton (2000), McCall (2001), Hodkinson (2002), Muggleton & Weinzierl (2004), entre otros. Cibergoticismo – el arte de la oscuridad/ posesin tecnolgica Humans, eliminated. Thousands of species and finally themselves. Only machines survived (Frozen Plasma Artificial, 2006) La atraccin de las mquinas virtuales se origina, sin duda, menos en la sed de informacin y de conocimiento, que en el deseo de desaparicin y en la posibilidad de disolucin en una convivencia fantasma (Baudrillard 1997: 149) We are the Borg. Existence as you know it is over. We will add your biological and technological distinctiveness to our own. Cibersubculturas

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Resistance is futile (Borg Hail, Star Trek ) El imaginario gtico parece estar lejos de ser ex cluido de la sociedad de trascendencia, en la cual mente y cuerpo estn potencialmente a punto de de ser separados, y contina como un oscurecimiento en su ronda eterna, enviando mensajes post mortem tecnolgicos. Muchas son las discusiones y los debates con respecto a lo gtico, sea como gnero literario – que, a pesar de ser una primera influencia, no es nuestro pu nto de anlisis –, sea como subcultura que tambin suscita controversias entre sus propios adeptos. Un ejemplo periodstico reciente: despus de al gunos aos completamente desaparecida de los medios en general, la subcultura gtica resurge en el mainstream, por la revista Bizz4, que, en su edicin de marzo (n 211), publica un material titulado “Dossier gtico”, en el cual apunta justamente las distinciones del trmino entr e los propios participantes de la “escena”5 El debate, entonces, no es nuevo y tuvo origen ya al final de l movimiento punk, cuando la subcultura gtica comenz a emerger – de la cual la cultura industrial es un desdoblamiento natural. En este ensayo, pensamos el gtico como una subc ultura influenciada por un gnero literario de carcter contracultural, el romanticismo, cuya pr esencia se encuentra en diversos aspectos de la cultura contempornea, sea en fenmenos de l campo de las sociabilidades – como una subcultura –, sea en el lado estticamente grot esco y desviante de la sociedad de la red. En el Gtico. Esa palabra significa ms que una subcultura j uvenil, que una esttica lgubre o un gnero literario. Lo gtico es una perspectiva filosfi ca – una visin del mundo, en las palabras del novelista irlands Sheridan Le Fanu, reflejada “En un vidrio obscurecido” (Baddeley 200 : 7). Si lo gtico de por si ya es un concepto controvertido, que traera el trmino cibergoticismo para el anlisis de la cultura contempornea y de la comunicacin mediada por computadora? De que forma podemos relacionar un neologismo con los usos y las prcticas sociocomunicacionales de los participantes de esa subcultura por medio de redes sociales como el Orkut, el MySpace, o LastFM, entre otros? Entendemos el cibergoticismo no como una categora fechada, sino como una visin del mundo, una perspectiva de anlisis seleccionada como base en la insercin en lo emprico, adems de una provocacin irnica que nos ilumina de la esencia no tcnica de la tcnica, aportando al contexto tecnolgico contemporn eo un elemento de campo de los gneros literarios y filosficos de siglos atrs. Conced emos a ese neologismo la funcin de abrazar una mirada de relaciones entre los aspectos oscuros y sombros del romanticismo gtico y los temores cotidianamente listados en re lacin a las tecnologas. Denominamos cibergoticismo l a 4 Disponible en: . Acceso en: /3/2006. 5 “A musical scene is a cultural space in which a range of musical practices coexis t, interacting with each other within a variety of processes of differentiation, and according to widely varying trajectories of change and cross-fertiliza tion” (Straw 1997: 494).

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visualidad esttica distpica de la ciencia ficci n, especialmente en el subgnero ciberpunk en sus facetas relacionadas al technoir6 Tal visualidad salta de las pginas de la literatura de ficcin cientfica para el cine, y de ah para otros productos mediticos como historietas, ju egos, moda, msica etc. En este punto, como uno de los elementos centrales en la constr uccin de la cultura pop relacionada a la cibercultura, esa esttica hombre–mquina obscura es relacionada al negativismo en relacin a la posesin tecnolgica por parte de la humanid ad y se disemina como una discursividad comn en el mbito de las subculturas juveniles relacionadas al gtico, sobre las cuales describiremos algunas caractersticas. No obstante, el cibergoticismo tambin puede ser relacionado con las propias reflexiones sobre la cibercultura, en las cuales tanto los discurs os “fusticos” como los “prometicos” (Rdiger 2003) presentan aspectos sombros; los primeros, bastante centrados en los efectos de las tecnologas en las prcticas sociales, relacion ndolas con una posible desaparicin del sujeto; los segundos, ofreciendo las tecnologas de comunicacin como um substituto a las monstruosidades del da-a-da off-line. La sociabilidad cibergtica por intermedio de las subculturas o scuras en internet Para efecto de este artculo, nos interesa la existencia de tales conexiones y la constante apropiacin de esas relaciones elaboradas por algunas subculturas juveniles a ella relacionadas – en un proceso de transvaloracin de lo literari o a la sociabilidad teniendo a Internet y otras tecnologas (como celulares, iPods etc.) como mediadoras y potencializadoras de esos procesos. Mucho se ha discutido acerca de la produccin de contenido y distribucin de informaciones por cuenta de los usuarios, en fenmenos que va n desde el periodismo participativo a escrituras colaborativas, etc. En el dominio cibersubcultural, fanfics listas de discusiones, comunidades virtuales, MUDs, blogs, entre otros, hacen pa rte de esa constante actualizacin tecnolgica que expande las formas de sociabilidad y de intercam bio de informaciones de la vida off-line para la on-line, y viceversa. Para analizar el proceso de apropiacin de las tecnologas por los individuos/grupos participantes de las subculturas es preciso delimitarlas. Nuestro reporte es hecho con base en la cibe rsubcultura que adopta una discursividad que remite a un posible cibergoticismo en sus aspectos sonoro-visuales, y en torno al cual existe una escena off-line: la llamada electro-industrial o electro-goth Optamos por el uso de estos dos trminos como forma de nombrar una subcultura que, en los Estados Unidos y en Europa, es normalmente llamada por el nombre de industrial lo que nos remitira a apenas dos estilos musicales escuchados por sus participantes. El con cepto viene de su emprico y de la fusin de estilos musicales (electro-industrial) y estticos ( gtico). El electro, adems de ser un gnero musical dentro de la electrnica, tambin puede referirse al uso de elementos electrnicos en la creacin de la esttica de esta subcultura. La utilizacin de estos trminos, puede crear algunas confusiones semnticas, tambin fue hecha como un intento de explicitar los usos corrientes de trminos dentro de la gramtic a subcultural, teniendo como pa rmetros los usuarios de la escena en nivel mundial. Adems de eso, 6 El technoir es la mezcla entre la tecnologa y el estilo literario/cinematogrfico surgido en los aos 1940, llamado noir Es una representacin visual distpica de la relacin hombre–mquina.

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con la segmentacin de las escenas dentro de la categora mayor llamada msica electrnica (en el inicio de los aos 90 surgirn muchos estilo s y subestilos), no es posible hablar ms de las cibersubculturas de la msica electrnica de forma generalizada, pues se pierden detalles, muchas veces sutiles, de las diferentes nociones de alteridad y subjetividad, de los hbitos, comportamientos y prcticas de cad a segmento (Amaral 2007: 10). Esta cibersubcultura engloba bsicamente tr es escenas menores que en algunos momentos se encuentran separadas y en otros estn juntas (sea en las fiestas, sea en las comunidades creadas para la discusin, entre otros). Son ellas: rivetheads, cibergticos y neovictorianos. Rivetheads “Cabezas de rebite”, en traduccin litera l. Son los adeptos de la subcultura industrial, normalmente poseen una visin ms negati va en relacin a la tecnologa. En general prefieren sonidos ms pesados con batidas m s rectas. Industrial, EBM old school, noise, crossover. Cibergticos: Hodkinson (2002: 68) nos presenta su definicin de cibergtico como un cruzamiento entre los clubbers/ravers y los gticos, tanto en la mezcla visual como en la adopcin de estilos musicales ms sombros. Los cibergticos, generalm ente, son ms positivos en su relacin con la tecnologa. Usualmente prefieren sonidos ms meldicos con timbres ms melanclicos como darkelectro, futurepop, hellectro, dark synth, dark trance, TBM. Neovictorianos : Neovictorianismo es un movimiento est tico que mezcla la s sensibilidades estticas victorianas y eduardianas con principios modernos y tecnologas, y ha crecido entre las filas de los fans del subgnero de ciencia ficcin steampunk7. El movimiento se origin en Japn. Puede ser tanto un estilo visual como un mo do de vida – que incluye hasta afectaciones de aquella poca. Algunos ejemplos: telfonos in almbricos con diseo de telfonos antiguos, Lectores de CD que semejan los primeros radios estilo de vestir victoriano (utilizando tejidos sintticos e inteligentes8) ms con nfasis en lo gtico y en lo rivet (industrial), como la moda gothic lolita, aristocrtica. Sus actitudes en relacin a las tecnologas son del orden de la curiosidad. No hay distinciones muy claras en relacin a los estilos musicales, pero incluye estilos de rock como darkwave, deathrock, gothic rock, y estilos ms lentos como ethereal, cold wave, entre otros. Algunas estrategias de uso/apropiacin de las redes sociales por las subculturas Una vez hecha esta breve discusin acerca de lo s tres estilos dominantes en el contexto del cibergoticismo analizaremos algunas prcticas de comunicacin de esas subculturas en el contexto de la red social MySpace. Teniendo como punto de partida algunas inserciones en el campo para esta pesquisa definimos como nuestro corpus de anlisis la red social MySpace bsicamente por dos motivos: 7 “Variante del ciberpunk en que la accin se narra b sicamente en una esttica victoriana. Mantiene los principios ciberpunks de la relacin hombre–mquina y distopas combinndolos con elementos como mquinas a vapor” (Amaral 2006b: 227). 8 Tejidos inteligentes son desarr ollados tecnolgicamente para qu e haya mayor interaccin entre humanos y sus vestimentas, y para que estas ejecuten fu nciones como calentar en el fro y refrescar en el calor.

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a) por su popularidad en el contexto de los me dios tradicionales, siendo utilizada como pauta ms que como fuente para el periodismo musical. b) por la facilidad y la utilizacin que los par ticipantes de las cibersubculturas tienen para presentar y divulgar sus trabajos. La auto-presentacin y autopromocin de la escena electro-industrial en MySpace Hine (2000) apunta dos caracters ticas/estrategias importantes en las formas de comunicacin mediada por computadora: auto-presentacin y autopromocin. De que manera acontecen la auto-presentacin y la autopromocin en las re des sociales? Cmo los adeptos del electroindustrial lidian con esas dos categoras? Partimos entonces de un anlisis micro (el universo electro-industrial) para tal vez proponer un m odelo que se aplique a lo macro (las otras cibersubculturas). MySpace es una red social que ha crecido mucho en los ltimos aos. Fue fundada en julio de 2003 por Tom Anderson (ex-alumno de la Universida d de Berkeley y de la UCLA). En 2006 MySpace fue parcialmente comprada por la Inte rmix Media, por 80 millones de dlares, por Rupert Murdoch’s News Corporation. El sitio permite la creacin de perfiles, incluy endo fotos, vdeos, msicas y post en un blog, acceso a comunidades, adems del acceso a los perf iles de otros participantes de la red, que pueden ser adicionados como am igos. Ella tambin indica cuando el perfil est on-line por medio de un comunicador instantneo propio (Inst ant Messenger). Por la facilidad de postage de msicas y vdeos (del sitio YouTube), acab llamando la atencin de varios productores de msica/bandas/DJs de los ms variados gne ros y se volvi una importante fuente de informaciones sobre giras, datos y lanzamie ntos de lbumes para las revistas/sitios web/peridicos especializados en msica. Los llamados artistas independientes rpidamente hicieron uso de esta red para la divulgacin de sus trabajos.9 El suceso del rea musical de MySpace hizo que fuese creada un rea de directorio de bsquedas especfica, adems de actualizar la lista de los artistas ms accesados. A partir del 2000 se cre MySpace Records, un sello para que los artistas que aparecan en la red social pudieran lanzar sus trabajos por una discogrfica. La distribucin estaba a cargo de la Universal Music Group’s Fontana Distribution, y la manufactura y el marketing externo por la Universal’s Interscope Records. En relacin a las diferentes cibersubculturas que se agrupan en torno de determinados estilos musicales, la subcultura electro-goth o el ectro-industrial se auto-presenta en MySpace probablemente de forma similar a como acontece en relacin a otras escenas por medio de la folksonomia La folksonomia es una manera de indexar informaciones. Fue creada por el arquitecto de la informacin Thomas Vander Wal como un neologismo entre los conceptos folk (personas) e taxonoma 9 En Brasil, un caso ejemplar es el del grupo de fu nk Bonde do Rol, que llam la atencin del DJ y productor norteamericano Diplo, que lanz la banda por s solo y se los llev a una gira por los Estados Unidos y Europa.

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Segn la Wikipedia: El punto fuerte de la folksonoma es su cons truccin a partir del lenguaje natural de la comunidad que la utiliza. En cuanto a la taxonom a clsica, primero son definidas las categoras de ndice para despus encauzar las informaciones en una de ellas (y en apenas una), la folksonomia permite a cada usuario de la inform acin clasificar con una o ms palabras-claves, conocidas como tags Por medio de los tags el usuario puede en tonces recuperar las informaciones y compartirl as. Puede visualizar los tags de otros usuarios, as como identificar el grado de popularidad de cada tag en el sist ema, y acceder las informaciones relacionadas. El primer sitio en usar folksonoma fue el del.icio.us y, enseguida, flickr y YouTube.10 Los tags (etiquetas, marcadores) funcionan como palabras-clave y son creadas como instrumentos de catalogacin e indexacin por los propios individuos que son libres para registrarlas y hacerlas disponibles como prefieran, ampliando as las posibilidades de bsqueda de esos trminos. Sin embargo, en el caso especfico de MySpace, los tags ya estn en una lista predeterminada por la propia red social, contradiciendo la nocin de social tagging que es ms explcita en softwares sociales como Last.FM11, en el cual el usuario nombra sus propias msicas sin tags previos. Las “etiquetas” de MySpace estable cen categoras como rock, alternativo, metal, y facilitan las bsquedas. Algunos tags utilizados por los artistas de esta escena especfica se refieren a los gneros musicales como industrial, electrni ca, electro, entre otras. Adems de los tags de las descripciones, de las msicas y de las imgenes y avatares (fotos y vdeos) que auto-presentan el contenido, la mayora de las bandas/proy ectos insertan informaciones como agenda de shows, fotos de los integrantes, mensajes a los fans y periodistas. Sumndose a los perfiles de bandas o msico s, encontramos perfiles de casas nocturnas, revistas/webzines, radios on-line, etc. Eso nos indica que el circuito comunicacional y de distribucin de informacin y de prcticas culturales que acontece en los lugares off-line encuentra on-line un local para la amplificacin de tales prcticas. Segn Mackay (200 : 140): Users of the internet bring to their internet use a set of dispositions and competencies that underlie and generate part icular cultural practices. Locating inte rnet use in this context enables us to avoid rhetoric and analyses that refer to the internet as something “out there”, something separate from everyday social life.12 Los intercambios entre productores y participant es alcanzan niveles participativos distintos, construyendo un juego de identidades (Donath 199 9) en el cual adicionar productores/bandas como amigos y poder efectivamente colaborar con la “escena” en una red social como MySpace, entrando en contacto con estos, caracter iza un cmulo de capital social relacional y de conocimiento (Recuero 2006: 8). La auto-presentacin incluye cuidados con la ele ccin de las fotos del perfil (preferencialmente con el uso de un visual relacionado a la subcu ltura de la cual participan). En este caso, encontramos fotos de participantes que usan m scaras antigs, gafas de aviador, implantes de 10 Disponible en: . Acceso en: 1/3/2007. 11 Disponible en . Acceso en: /1/2007. 12 Usuarios de Internet utilizan un conjunto de di sposiciones y competencias que subyacen y generan prcticas culturales particulares. Localizar el uso de In ternet en este contexto nos permite evitar retricas y anlisis que se refieren a Inte rnet como algo “de afuera”, algo se parado da vida social cotidiana. (Traduccin de la autora.)

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cabellos artificiales (de preferencia coloridos), visual militarizado (botas, camisetas camufladas, chaquetas etc.) o neovictoriano. O sea, las fotos pr esentan la intencionalidad visual de ser parte de la escena y de su moda propia, que posee variaciones como fetichista (vinil, cuero, BDS&M), neovictoriano, otaku, glam, robotizad o, militar (rivethead), gtico tradicional (vestimentas oscuras), vampirstico, lolita, entre otros. Adems de las fotos hay un cierto cuidado tanto en el contenido escrito, dejando claro sus preferencias musicales / literarias / cinematogrficas y hasta sexuales, o bien como una opcin para los fondos y estilo de las fuentes y de la pgina de inicio como un todo (normalmente con fondos oscuros). Otra observacin emprica pertinente es la de que en muchos momentos se torna difcil diferenciar quin es quin dentro de esos perf iles, una vez que el nivel de produccin de las fotos y de la msica se vuelve ms asequible y con precios menores debido a la popularizacin, al abaratamiento de los precios y la facilidad de acceso a tecnologas como cmaras digitales, softwares de produccin musical (como Fruitloops, Sound Forge, ProTools, Cubase, entre otros) as como de tratamiento de imagen (Photoshop, FreeHand etc.). En este momento, entra en cuestin lo que Thornton (1996) llama de legitimidad dentro de la escena lo que significa que quien tiene conocimient os previos y/o est insertado dentro de la subcultura hace ms tiempo tendr ms “legitimi dad” para comprender esos procesos y separar profesionales de newbies Hecho importante es la observacin de que muchos de estos “autores sociales” no son meramente frecuentadores de fiestas/shows, pero muchos de ellos tambin forman parte de otras bandas – ms o menos reconocidas dentro del escenario – y transcienden a la mera categora de fans. Con base en estos procesos pa rticipativos/colaborativos que caracterizan a Web 2.0 (y MySpace ya es parte de ese contexto), percibimos que potencialmente – en un nivel micro, en subculturas altamente especficas y seg mentadas, como es el caso descrito aqu – la divisin entre fans y artistas se vuelve obsoleta, una vez que, como usuarios, todos pueden no solo acceder al contenido, si no tambin producirlo y distribuirlo. Tal vez la principal diferencia est en la form a como la autopromocin es realizada en estas redes. La autopromocin es visible, sea en la divulgacin de fechas de giras y shows, en el caso de los artistas de porte mayor, o en la simple adici n de determinado artista como “amigo”, que puede simbolizar cierto nivel de status dentro de la red social en la propia cibersubcultura, o servir como puente para la promocin de un trab ajo propio de una banda /productor/DJ no tan conocido en la escena, vinculndolo automti camente a un artista m s “cotizado”/conocido dentro del medio. Ese ejemplo ilustra lo que Caspary & Manzenreiter (2003) analizan en sus estudios sobre la escena noise japonesa: a pesar del ambiente y del discurso libertario de produccin y diseminacin de contenido de l as redes y de la propia constitucin de una cibersubcultura, las jerarquas de orden social todava aparecen, puede que sutilmente, hasta en los momentos de escoger las maneras de divulgacin. Otra forma de autopromocin bastante comn es, adems de la adicin de un perfil ms “famoso” dentro de la escena, la escritura de recados para los artistas, sea opinando sobre alguna cosa, sea cumpliendo la funcin meramente factual de comunicar (por ejemplo, “Hola, te adicion”) y, en un otro paso, incluyendo un release y un flyer13en el recado, divulgando as 13 Elemento de divulgacin impresa, tambin conocido como volante o panfleto, y que ahora pasa a ser divulgado va web.

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el show/fiesta/lbum etc. Se conserva, as, el carcter boca a boca14 de la comunicacin off-line y, al mismo tiempo, reproduce la informacin promoviendo determinados tipos de accin en relacin a la escena. MySpace, as como Orkut, tambin posibilita la insercin en comunidades de afinidades. Sin embargo, observamos que en MySpace las comunidades son un tem menos importante en la acumulacin de capital subcultural (Thornton 199 6) en que las visitas a los perfiles y los intercambios de recados permiten niveles de sociabilidad ms intensos. Una vez hecho este primer levantamiento de algunas formas posibles de auto-presentacin y autopromocin de la cibersubcultura electrogoth en MySpace, observamos que la esttica de las diferentes escenas de la msica electrnica s ubterrnea encuentra en las redes sociales un vector de diseminacin apenas visual, pero pr incipalmente social, basado en el constante aumento de su capital subcultural (Thornton 1996) de intercambios en circunstancias on-line, no como un local distinto o aparte del off-line, sino como un territorio exploratorio de prcticas comunicacionales entre sus miembros. La construccin de la esttica subcultural cibergtica en las redes sociales – consideraciones finales In this fashion, subcultures associated with the internet are involved in the revolutionary circulation and democratization of information and culture. In as much as this material is also part of the media-process by which people come to identify and define themselves, the emergent mediated post-subcultures are also involved in the attempt to allow people the freedom to re-define and construct themselves around the kind of alternative cultural forms, exper iences and practices (Kahn & Kellner 200 : 2). Procuramos vislumbrar en este artculo la emer gencia de subculturas constituidas en torno de las tecnologas y de Internet, con atencin especial a las cibersubculturas subterrneas que se diseminaron basadas en una esttica identitaria que proponemos denominar cibergtica, influenciada por la discursividad del romantic ismo gtico, muchas veces antitecnolgica en sus escapismos, ms en el actual cont exto de Internet reapropiada de forma a utilizar las propias tecnologas de comunicacin para su auto-presentacin y autopromocin como tal. Nuestro eje de anlisis, que parte de una ap roximacin terica entre los estudios culturales britnicos y las teoras de la cibercu ltura, circunscribe la cibersubcultura electro-goth o electroindustrial como un desdoblamiento esttico de ese cibergoticismo que podemos reflejar sobre cuestiones ms amplias, de cuo no tecnolgico con todo una presencia constante y espectral en la cultura contempornea con sus miedos y temores en relacin a la alteridad y las tecnologas. Esta es una de las posibilidad es dejadas abiertas en este artculo. As, observamos que las prcticas y estrategias de comunicacin utilizadas por esa cibersubcultura especfica fueron vistas en un cont exto micro, posible de discusin, que, con todo, tal vez pueda ser transpuesto para un nivel macro en relacin a otros contextos, para los 14 Para Thornton (1996), el boca a boca es una importante micromedio de difusin de las informaciones sobre una subcultura, tanto interna como externamente.

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cuales se hace necesario un anlisis comparati vo de los usos y de las apropiaciones de otras cibersubculturas en las mismas redes sociales. En fin, todava restan varios puntos a ser analiza dos en este anlisis, principalmente en relacin al papel de las prcticas colaborativas en la constitucin de un posible capital subcultural (Thornton 1996) y sus efectos en los procesos de subjetividad e identidad (Turkle 1998 ; Donath 1999) de los participantes de las cibers ubculturas, as como en el mbito de las variaciones en relacin a las nociones de jerarqua (Caspary & Manzenreiter 2003) y el conflicto entre los individuos por intermedio de la comunicacin mediada por computador. Referencias bibliogrficas AMARAL, Adriana. “O imaginrio gtico da ciberc ultura: notas randmicas e iniciais sobre o lado obscuro das tecnologias de comunicao”, in Sesses do Imaginrio n1, Porto Alegre, jul. 2006a. Vises perigosas: uma arque-genealogia do cyberpunk. Comunicao e cibercultura. Porto Alegre: Sulina, 2006b. “Cybersubculturas e cybercenas. Exploraes inic iais das prticas comuni cacionais electro-goth na internet”. Artigo apresentado no GT Comunicao e Sociabilidade do XVI Encontro Anual da Comps, 2007. BADDELEY, Gavin. Goth Chic. Um guia para a cultura dark Rio de Janeiro: Rocco, 200 BAUDRILLARD, Jean. Tela Total. Mito-ironias da era do Virtual e da Imagem Porto Alegre: Sulina, 1997 BELL, David & KENNEDY, Brbara, M. (eds.). The Cybercultures Reader New York: Routledge, 2000. BROCKMAN, John. Encounters With the Cyber Elite. So Francisco: Hardwired, 1996. CASPARY, Costa & MANZENREITER, Wolfram. “From Subculture to Cybersubculture? The Japanese Noise Alliance and the Internet”, in GOT TLIEB, Nanette & McLELLAND, Mark (eds.). Japanese Cybercultures. New York: Routledge, 2003, p. 60-74. DERY, Mark. The Pyrotechnic Insanitarium. American Culture on the Brink New York: Grove Press, 1999. DONATH, Judith S. Identity and Deception in the Virtual Community 1999. Disponible en: . Acesso em: 20/2/2006. EDMUNDSON, Mark. Nightmare on Main Street. Angels, Sadomasochism and the Culture of Gothic. Cambridge: Harvard University Press, 1997. GELDER, Ken & THORNTON, Sarah (eds.). The Subcultures Reader. London: Routledge, 1997. HINE, Christine. Virtual Ethnography London: Sage, 2000. HODKINSON, Paul. Goth: Identity, Style, and Subculture. New York: Berg, 2002. KAHN, Richard & KELLNER, Douglas. Internet Subcultures and Oppositional Politics 200 Disponible en: . Acceso en: 3/1/2007.

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LA LOBA (FRAGMENTO) Ral Aguiar Las doce. Era la hora en que los gticos, en todas sus variantes, bajan en masa hacia el Dique, llenando con sus gritos la noche, en busca de amigos, aventuras sexuales o drogas. Necesitaba revolucionarme, siquiera un encuentro de voces, ya estaba harto de arrastrarme como todos, obligado a seguir la s cuerdas del titiritero gigante en un proceso nunca concluido y casi purgatorio. Ahora estaba aqu, en pleno centro de la cam ada. Los observaba y de pronto me venan los recuerdos de un tiempo de aprendizajes, la fuerza de sus rumores, de “lo que se dice por ah”, la msica oscura, tecno-agresiva. A mi lado pasaron dos chicas enfundadas en sus ropajes negros, leche y miel para los sentidos, labios siempre hmedos transmitiendo a todos el poder de su oralidad evidente. (Me refiero al sexo oral, claro) En tiempos pasados, tal vez me habra surgid o alguna frase brillante para atraerlas pero ya no tena esa pasin de guila, era un ex, pero no tan ex-trao como para causar el rechazo total o la confusin infamante con al gn agente antidrogas. Solo era cuestin de esperar por la voz en su magia, Por suer te al cabo de un rato regres mi gua, acompaado del otro. Este es el Puerco dijo. Me llamo Juan me apresur a mentir y los dos co mprendieron en el acto. Apretn de manos. El Puerco empez a habl ar con frases a rfagas. Du rante el primer momento de su narracin desconfi un poco. Lo que ve nda era demasiado bueno. Ya me haba pasado antes. Ofrecen el Paraso y despus resulta algo peor que Comala. Se llama Sutra me dijo, la trajeron de la India Me di cuenta que su voz vena como de otro mundo, por momentos se bloqueaba y pasaba un gran espacio de tiempo entre una fr ase y otra, como si su decursar fuera ms lento que el normal, y que sus ojos se quedaban prendidos en el espacio, imagino que viendo otras cosas aparte de mi persona.

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Se estaba haciendo tarde. Volvi a preguntarme si me interesaba. Y a unque no haba magia en el hecho, ni alfas por donde comenzar la bsqueda -ni posiblement e omegas al final del caminosent que aquello podra ser el umbral, el punto donde comenzaba un nuevo juego de bifurcaciones. Y que si yo no vea la relacin lgica entre este fractal de sucesos que se me ofreca y aquel de paredes densas del cual haba partido, era porque an no estaba preparado, tal vez porque mi existencia ven a plagada de lugares comunes y consensos provincianos. De consensos provincianos, s. Y aqu, en me dio de la compleja estructura que me rodeaba, con multiplicidad de estilos policiales, me senta ms confuso todava y como con el alma en suspensin. Me acord de lo que me haba dicho Peter: Es una cuestin de intento, ser t mismo, si n mscaras, ni represiones y record que para Rulfo, ser significa siempre “ser” para otro. Tal vez ese fuera mi dilema. No tena un “otro”. A la vuelta del cielo artificial -inva riablemente cortado, interrump ido en el mejor momentosiempre estaba yo, solo, ni siqu iera una diosa con cabeza de lobo para invocarle los ojos o las piernas, al final siempre resultaba un mulo de Juan Preciado revisando de cerca las circunstancias de un padre perdido o la nula significacin de su muerte. Imagin a Patricia huyendo una noche como esta, con su alma acosada por la fama, los amantes de turno o la polica y entonces comprend que lo ms probable era que se hubiera visto obligada a desapare cer, hacerse invisible. Yo tambin lo habra hecho: borrar mi historia personal, tratar de f undirme al olvido de todos buscando el reposo, eso, los guantes a la gaveta, dejar de ser protagonista para des pus convertirme en leyenda, y todo esto en la mejor versin. Po rque tambin la imaginaba en la crcel, detenida en secreto y en la UMAP para jineteras, ahogada en el mar como su hermano o hasta muerta de mil formas diferent es. Hubiera querido decirle a Peter: “ Asere, te equivocaste. Me mandaste al “dnde est y quin la ha visto?” A una ciudad absurda, buscando una mujer que no existe.” Claro que me negaba a t odas estas variantes, volver con los bolsillos vacos, no. Solo era cuestin de esperar, me dije, hasta que la trajera de vuelta un largo viento s obre la isla, descubrirla de pront o desde el pico de una guitarra atmica, cabeceando en los vrtices de furioso repentismo. Llegu al edificio en peligro de derrumbe de spus de caminar un par de horas. Llam al intercomunicador, pero en falso, aquello pa reca no haber funcionado haca siglos. La puerta abierta, luego sub los pisos hasta que encontr una luz oscilante. Una muchacha estaba all. Me dijo: -Pasa. Y entr. Me haba quedado en R. El emo, que luego desapareci entre su gente, me inform todava antes de marcharse: -Yo me voy a llegar por Q. Qued en verme con una nia ah. Si cuando te baje el efecto no tienes donde ir, llgate por el edific io ese desbaratado que est al lado del Hotel Gaya. Te ponen una colchoneta en el suelo y puedes dormir sin problemas. Ah estn viviendo unos cuantos cybergoths, onda comuna futurista. Ahora, si lo que quieres es seguir toda la noc he aqu, pues adelante, aunque hoy esto no est muy bueno, siempre habr alguien que te d alguna informacin sobre la Loba. Y me qued. A eso vine.

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-Y ah en ese edificio, a qui n llamo para que me dejen entrar? –le pre gunt ya casi a gritos. -Busca a Luna, si todava est lci da. Dile que vas de mi parte. -Y cmo t te llamas? Abadn –me contest. Pero yo no saba si era un mote o su nombre verdadero. -Yo soy Luna. Pasa. Pareca que me hubiera estado esperando. Tena todo preparado, segn me dijo, haciendo que la siguiera por una larga serie de cuartos oscu ros, al parecer abandonados. Pero no; porque en cuanto me acostumbr a la oscuridad y al delgado hilo de luz que nos segua, vi crecer sombras a ambos lados y sent qu e bamos caminando a travs de un angosto pasillo, abierto entre bultos. -Qu son esos bultos? -pregunt. Cascarones. Gente volando –me dijo ella-. Te ngo toda la casa ll ena de gente volada. La escogieron para conectarse con el Sri Ya ntra sin que viniera a joderlos la polica, pero todava no han regresado. De todas formas aqu lo que sobra es espacio. Te tengo un cuarto en la azotea. Lo tengo siempre lim pio porque es el que yo utilizo. As que vienes de parte del hermano? -De quin? –respond -De Peter. -S, pero cmo lo sabes? -Patricia me avis que t vendras. Y hoy precisamente. Que llegaras hoy. -Quin? Patricia? -S. Ella. Yo no supe qu pensar. Ni L una me dej en qu pensar: -Este es mi cuarto –me dijo. No tena puertas, solamente aquella por donde habamos entrado. Encendi la vela y lo vi vaco. Bueno, haba una colchoneta en el suelo, piezas y cables de computadoras, algo que pareca una laptop y muchos grafitt is en las paredes, pero nada ms. -Si esto es lo mejor, no qui ero ver los otros. –le dije. -No te preocupes por eso. T vienes volado y el vuele te convierte esto en un hotel cinco estrellas. Y con Sri Yantra te vas directo a la matrix, a la umbra. Como t sabes, todo esto es maya, pura ilusin. -Pero Patricia –dije-, Patricia desapareci. S, claro, desapareci aqu, pero no en la umbra. Pens que lo sabas. Eres nuevo, no? Ahora lo entiendo. Hay que esta r despierto y t estabas dormido hasta ahora. Cundo viniste? -Ayer.

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-Pobrecito. Haba que ensearte, pero ya es tarde. Patricia no me dijo nada. Tambin te adelantaste demasiado en tomart e esa cosa sin estar preparado. -No saba. -Claro. De todas formas te salvaste de enc ontrarme a m. Qued con la Loba de irnos las dos juntas para ayudarnos en el otro lado, por si perdamos el control. ramos muy amigas. El hermano nunca te habl de m? -No, nunca. -Es raro. Claro que entonces ramos unos ni os. Y l nunca me tom muy en serio, pero bastante que templamos, debera acordarse. -A lo mejor no quera. -Puede ser. El era lindo pero muy mu jeriego. Por eso no quise comprometerme demasiado. Cmo est? -Muri. -Ests seguro? -Se fue en una balsa pero ms nunca tuvimos noticias suyas. -Ah, bueno. Patricia no me dijo nada. No debe saberlo. Qu lstima. De todas formas Peter debe andar por otra part e, nunca he credo en la mu erte. La Loba me deca que morir era tan solo dejar la vida biolgica y volver al ser informtico. Solo haba que mantener el control, para no disgregarse. Nada ms. Todo es uno. El universo es mental. Yo crea que aquella chiquita estaba loca. Luego ya no cre nada. Me sent en un mundo lejano y me dej arrastrar. Mi cuerpo, que pareca aflojarse, se doblaba ante todo, haba soltado sus amarras y cualquiera poda jugar con l como si fuera de trapo. -Ya me subi el efecto –le dije. Todava te tengo que ensear cosas. -Despus. Me las enseas despus.

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Tendencias Gticas Los Gticos en Norte Amrica ti enden a identificarse el uno por el otro en categoras, es lo mismo que en la msica. En Eur opa los gticos tienden a ser muy ilustrados, este es su principal ''categora''. En lugares como Per, Filipinas o Uc rania, los gticos siguen una corriente y no se dividen, esos gticos se enfocan es su similitud, y no en sus diferencias. Las categoras atribuidas por los gticos y no gticos son las siguientes de acuerdo a un estudio de la subcultura: Bebedor de Sangre: Muchos gticos se identifican con vampiros. Pero muy pocos llegan a tomar como base el beber sangre, tienen cierta tendencia a rituales sadomasoquistas erticos, obsesionados con la vida y el simbolismo. Cerca de un cuarto de la seccin de gticos ha bebido sangre o ha ''dejado ser chupado'', normalmente con un amigo cercano, durante un ''encuentro ertico'', con propsitos ritualistas. Cementery/Macabre/Death goth o ''Gtico fnebre'': La mayor parte de la seccin le gusta estar en cementerios o patios traseros, Slo muy pocos sufren una aversin a la muerte y todo lo asociado con ello; les cautiva el concepto de l fallecimiento, y encuentran los cementerios encantadores. Sus intereses se van por las lpidas, estatuillas de ngeles, y hay una fascinacin con las inscripciones de las lpidas. Normalmente quien se considera un gtico fnebre le gusta vestirse con pantalones negros, sotana de sacerdot e de los aos 30's, camisas negras de manga larga, botas ''de combate'' alemanas... China/Oriental/Baby Doll/Schoolgirl: Utilizan maquillaje, alrededor de sus ojos en forma de almendra, palillos en el pelo, u san vestidos ''Suzie Wong'' comp rados en tiendas ajeas, utilizan faldas de manta igual que una nia de escuela cat lica, llevadas con PVC negro arriba de las medias. Christian goth ''Gtico cristiano'': Gticos con fuertes races cristianas, rechazan toda conducta impropia y estn muy lejos de ser practican tes de ritos satanistas o de hechicera. Estos gticos pueden ser una contradicci n para muchos pero igual ha y de todo en la via del seor. Probablemente haya tambin gticos Hindes, Judos, Budistas… Corporate Goth: Aquellos que trabajan en una corpor acin, que gobierne cierta parte del mundo.

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Cranky and Cynical goth ''Gtico irritante y cnico'': La mayor parte de los gticos..., en un mundo donde los valores se han ido al bote de b asura... la gente es muy cnica... Los gticos que estaban acostumbrados al engao y estrechez se hicieron a un lado; de la poblacin y dirigieron su camino a otro lado, se llegan a ''cansar de la gente'' a una edad temprana. ''No confiar en nadie'' es un slogan muy popular desde que Fox Mulder fue advertido por primera vez. Siendo un gtico ''cnico'' de completa jornada, tiende a ser muy cansado e irritante. Pero la cosa gloriosa sobre el cinismo es el humor que esto cr a, y los gticos son una parte de las personas mas graciosas del planeta. Esto toma una herida para producir una carcajada, y la sensibilidad que es un requisito previo para ser gtico, lo pone al trabajo prelim inar de una vista torcida de la vida. Varios sitios de Internet ofrecen humor gtico. Cybergoth ''Cyber gtico'': Futuristas, llenos de cables, alojados por un circuito, sus dedos mezclados con los de un teclado, vivos con la accin de hacerse, y condenado por una actitud de ''el futuro sobre todo'', interesados en sci-f i, computadoras, internet, escenas futuristas. DarkFairy ''Hada Obscura'': Frgiles, estos son chicos etreos, desamparados sobre el borde de la evaporacin del fino aire. Los pre-rafaelis tas los pintaron, y las hadas eran grandes en pinturas victorianas, que a menudo las representa ban desnudas, la misma reina victoria fue nombrada ''The Faery'' por su ntimo primer ministro Benjamn Disraeli de Inglaterra. El popular fotgrafo gtico Stephane Lord hace a la s hadas fetiches. Las Hadas pueden representar muchas cosas: el deseo sexual, una desesperaci n por huir de la realidad, pasin por lo desconocido que incluye lo espiritual y lo oculto y un tributo al poder de energa femenina (en mujeres y hombres) encantar y seducir. En el p asado se pensaba que la cocana, y el ajenjo (que era apodado el hada verde ") daban la cap acidad de ver aquellos pequeos seres frvolos. Dark Wave/New Wave Goth: Estilo de msica de los 80's a varios gticos les atrae bandas synth clsicas de esa poca, como: "Depeche Mode, Pet Shop Bo ys, New Order, PiL, OMD, INXS, Bauhaus, Frontline Assembly, Skinny Puppy, Legendary Pink Dots, Coil." Diva ''Gothic Lolita'': Fotografa oval victoriana de una mujer grande y encantadora, hermosa, que desvergonzadamente hace alarde de su sexualidad. La mayor parte de los habitantes del primer mundo creen y lo han apre ndido de los medios que todos los gticos son extremadamente flacos y cadavricos, muchos de ellos lo son, y muchos no. En realidad el gtico es una maravillosa puerta abierta a persona s de todo tipo pero normalmente algunos son rechazados por su fsico y no debera ser as. Elder Goth : Sabios, los originales. Estos gticos tiene n alrededor ya de 40 aos, estuvieron all a mediados de los 70's, cuando el gtico por fi n sala del fango catico de los punk y tomaron la oscuridad como su propiedad. Tambin son llama dos as aquellos gticos que lo han sido ms de 20 aos. Egipcio: Algunos gticos experimentan una atraccin sincrnica a todas las cosas del Egipto Antiguo, Esto es un mundo de ankhs, la tranqu ilidad lozana y la fragancia de aceite de patchouli, directamente de las tumbas del antig uo Egipto. La momificacin y la fnebre aduana antigua juegan una parte importante en este reino, y la impenetrabilidad de smbolos antiguos. Fetiches: Los que visten el PVC, cadenas, botas, colla res de picos, piel, y muchas otras cosas ms. El gtico se presta fcilmente al fetichismo. Durante aos, Amelia G y Forrest Black han controlado la revista de Sangre Azul, una me zcla ingeniosa de gtico y fetiche, lleno de fotografas elegantes y atractivas y la ficcin gtico-guarra. La revista esta desaparecida pero eso no quiere decir que haya muerto.

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Gay Goth: Ser gtico y gay no es fcil. Los gticos en general no son temerosos de expresar sus preferencias sexuales, sea la preferencia por el mismo sexo. Algunos gticos se identifican como bisexuales pero la mayora es heterosexual Gothabilly: Ac tenemos al gtico country, The cramps usaron por primera vez ese termino a finales de los 70's, la msica es una mezcla de country clsico con ritmos del gtico sombro, bandas como Fields of the Nephilim son ador adas por los gothabillys. Juguetonamente se mezcla el estilo gtico con telas y vestim entas country, a veces lucen botas de cowboy. Graver: Gticos por lo general menores de 30 aos a los que les gusta ir a ''discos'' a bailar techno toda la noche. Visten de fibra sinttica negra, y maquillaje modificado. Es la oscuridad que los diferencia de los Rave rs: gticos de traje y actitud. Industrial: Gticos que se vinculan mucho alrededor de la msica industrial. Ellos visten bsicamente de negro, no de atuendo completo A veces con adornos como cadenas y cuero con o sin un borde fetiche. Ellos estn listos para la accin fsica, y no es sorprendente cuando un gtico industrial termina por comprar una motocicl eta. Estas abejas obrer as slidas cr een en el msculo. Estos son los chicos y chicas que son alquilados como guardias durante algn oscuro evento y pueden volverse gticos con mayor accin que contemplacin. Kindergoth: ''Spooky Kids'' o ''Babygoths'', son lo s gticos menores de 16 aos, presionados porla escuela, padres, religin y comunidad-. Es fcil para los gticos grandes burlarse de ellos o llamarlos ''novatos'', los kindergoths luchan por probar el mundo oscuro donde sienten que todo es nuevo y fresco. Dependientes todava de un ambiente donde no es posible que se entren de lleno. Muchos Kindergtic os son enormes seguidores de Marilyn Manson, sienten que Manson los comprende. Aunque no necesaria mente tiene que ser Marilyn Manson. Medieval/Renacentista: Aquellos caballeros y damas enamora dos de vestidos medievos, el mundo de Camelot y el amor corts. Net Goth: Gticos que prcticamente viven en Internet. Perky Goth: Las criaturas felices de la noche. Entusias mados con la vida y el gtico, que a veces tal felicidad puede mo lestar a otros gticos los cuales ven a la abundancia de alegra como una parte molesta del dolor. El gtico por lo general lleva una connot acin negativa pero no siempre. Poseur: Aquellos que quieren ser gticos, normalmen te nios jvenes, que no cumplen a la sensibilidad gtica requerida e insisten en formar parte de la muchedumbre gtica. Dentro de un ao o dos se les puede or diciendo: ‘‘¡Yo era g tico cuando era ms joven pero lo super! Para muchos gticos el que verdaderamente es gtico lo es toda su vida. Como muchos dicen ''nacen siendo gticos''. Ptinky Goth: Reliquias encantadoras, no importa su edad, son muy pocos, tienen un gusto por el post-punk cuando el gtico estaba fusionado con el punk. Visten con Camisetas negras, mangas arrancadas, pantalones de soldado, y un fauxmohawk. Slut, ''Femmale Fatale'': Chicas y chicos no tomen el trmino slut como ''ramera'', en el gtico su significado es que es atractivo, conquista a cual quier gnero, roba la mirada de cualquiera, muchas veces de mala calidad. El problema es cuando el goth/slut, muestra su mezquindad, incomodando a otros. Tribal/Pagano: Aquellos con un gran nmero de tattoos, piercings, etc..

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UberGoth: Gtico que viste de negro hasta para ir por el pan. Vamprico: Aquellos enamorados de los no muertos, son misteriosos, encantadores y cuando quieren sexy. Siempre siguen su camino firmemente. En fin, Cada Goth tiene su estilo, su pi zca de originalidad...su alcance de vanguardia, romanticismo, fantasa y sobre todo "arte". Lo im portante es que ms que la ropa que se use o la tendencia que se siga est en esa avasallante personalidad que atrae todas las miradas y comentarios...

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MERLINA Y EL DIABLITO Gerardo Sifuentes El aire se corrompa conforme se acercaban. Ella lo guiaba lentamente por callejones forma dos con cajas de madera delgada, rastros de verduras amargas desechaban sus vapores sobre el suelo. Y la mugre que se adhera a sus botas eran vestigios de extraas sen saciones humanas, lgrimas y sudores que delataban la condicin humana. El viento en contra hizo que la esencia acaramel ada de la sangre de Merlina lo enloqueciera, olvidando el entorno. Pens en su nariz pecosa, en sus ojos avellanados, la figura delgadsima de mueca que lo tomaba de la mano para guiarle por aquel laberinto. Se llamaba Luz, pero l prefera llamarla Merlina. La haba encontrado en una lavandera, con esa mi rada que delataba una inteligencia por encima del promedio, pero sobretodo, un ansia por salirse, por dejarse llevar. Se te ofrece algo?, aquella vocecita lo haba embrujado. Al aparecerse ella sobre el mostrador Sariel pens en un delicioso acto de guiol, de esos que no vea en mucho tiempo. A sus siete aos Merlin a era un santuario incorruptible en medio del caos de la ciudad, quizs el ltimo trazo de inocencia que era lo que orillaba a Sariel a protegerla, y a dejarla ser. No la haba raptado, ella misma saba que ten a que abandonar su hogar en aquel momento. Un par de juguetes, cepillo de dientes y un oso de peluche mugroso que asomaba por la mochila que colgaba de su espalda, equipaje suficiente. Ella saba que Sariel era inmortal. Desde el primer momento supo que no estaba vivo. Merlina le deca cuando haba peligro, le adverta sobre el reflejo de luna y ocasionalmente le ayudaba a encontrar a alguna persona especial. Nunca haba visto a Sariel entenderse con esas personas, jams se lo permita. Lo curioso era que nunca ms volva a ver a esas personas, slo en ocasiones asomaban por la mente y sueos de Sariel.

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Le gustaba la palidez de l, casi del mismo tono que la suya. Su rostro afilado, sus manos, sus dientes. Hacan una pareja perfecta. Lo cuidaba de da, le narraba historias para alimentar sus sueos, le hablaba del futuro, de los demonios que se apoderaban de l y de sus visiones. Por la noche eran un par de extraos amantes pa seando por los parques. l la empujaba en el columpio, en ese pndulo que marcaba el ritmo de la extraa infancia de Merlina. Sariel le contaba historias de otras tierras y otros tiempos de almas que vagaban por la ciudad en busca de compaa, cuentos de sangre y rmel negro. Merlina era especial en muchas formas, era la nica cuyos sueos no podan ser ledos por Sariel. Y l se extraaba por eso. Sus centu rias vagando le haban hecho ver distintas perspectivas del mundo mortal. Aquellas personas que guardaban con celo sus sueos eran ms propensas a ser amadas. Una noche le haba dicho que en realidad ella era una bruja. Y Merlina se alegr mucho con la noticia. Aquella tarde Sariel despert con la insistencia de ella. Arrastraba las botas, Merlina se aferraba a su deshilachada chamarra de mezclilla, llevndolo por calles que haban perdido su nombre. En su interior Sariel saba que se tr ataba de una prueba de creencia. As que llegaron al mercado, vaco, lleno de focos amarillentos que semejaban estrellas en decadencia. San Martn Caballero observaba con compasin desde su montura a un mendigo. El cromo se perda entre una hilera de cabezas de ajos, herradur as y barajas de lotera, todo con un fondo de terciopelo rojo y lentejuelas metlicas que h acan un bao de sangre artificial. Unas pequeas plantas de svila, verdes, lechosas, guardaban cada esquina del local saturado de fetiches. Las ranas secas bailaron con las rfagas fugaces de viento. Una anciana, arrugada y casi ciega, entonaba una antigua cancin de cuna. Seora Santa Ana, por qu llora el nio? Por una manzana que se le ha perdido, pe ns Merlina completando la cancin, sin meditar que nunca la haba escuchado antes en su vida. Las veladoras en honor a la Virgen de Gu adalupe se apagaron de golpe, llevndose la veneracin. Los sobres del ungento del amor, de l zorrillo y otros productos desaparecieron a los ojos de Sariel, el olor a incienso le pic en la consciencia. El humo se llevaba los rezos escondidos de la anciana. Poda escucharlos, sig ilosos, entremezcla pagana y religiosa que se una al cielo. Una mujer joven aguardaba en un rincn. Morena, exquisita. Especial. La astucia refulgiendo en sus ojos, vileza detectable a distancia. Sariel mostr sus afilados incisivos, abrazando a Merlina, la fiera protegiendo a su cra. —Dame a mi hija, nahual. Sariel no comprendi el adjetivo, y mucho menos la maternidad sorpresiva. Las brujas tenan modos extraos de presentarse.

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—El padre no tiene nombre pronunciable —la muje r se les acerc con cautela felina, sintiendo el olor de Sariel en la atmsfera, el perfume que pocas personas podan reconocer, partculas destiladas en aquellos organismos mgicos. Merlina quera llorar, arrancarse a correr, decirle a Sariel que se arrepenta y que no haba mejor lugar en la ciudad que aquella lavandera con olor a suavizante donde se haban conocido. La anciana derram una lgrima que slo la nia pudo ver. La haban engaado. Sariel recibi una embestida de plegarias inconex as, la mujer estaba decidida a arrebatarle a su Merlina. A su nica compaa, a su amante. Se distrajo. Y las uas de la mujer trazaron pequeos surcos en el rostro de Sariel, veloces an para l, impulsadas por una fuerza que escapaba a sus conocimientos. Yo por ti me morira de nuevo, pens. Surgi la bestia contenida en l, buscando el dao preciso, el frgil hilo de la vida que pudiera romperse. Por que la bruja, despus de todo, te na la sangre caliente. Y cada gota cida que cay sobre su cuerpo le llenaba de confusin. Comprendi que Merlina observaba a la cr iatura que en realidad era Sariel. Pero lo haca por ella. Y la afilada dentadura encontr el cuello, desgarrando la piel, llenando su boca con sangre hechizada, saturada con sabidura obscura, antigua. La separ de l. —Tu y yo somos de la misma especie —la mu jer habl sofocndose, mezclando sus lgrimas con su propia sangre—. La nia te traer problemas. No importa, pens Sariel. Hundi su delgado brazo en un costado de la mujer, percibiendo su dolor, su extincin ingrata. Tom el negro corazn que se convirti en arena. El resto de su cuerpo se marchitaba lentamen te, contrayndose en una combustin invisible propia de aquellos que poblaban la noche. Sariel lloraba. No sera inocente a los ojos de su Merlina Yo por ti me morira de nuevo, la bes en la frente. Para ella Sariel siempre sera inocente. Por que los nios siempre buscaban un refugio, un amigo imaginario que los protegiera, que los escu chara. Merlina tena mucha suerte, Sariel era real. Tom del suelo una baraja de lotera. El Diablito bailaba gozoso en aquel rectngulo de cartn. Sariel era parte de una lotera obscura que se abra paso en tierra extraa. Sonri. La calma. Aquellos seres nocturnos no existan. No en este mundo. No al que alguna vez Merlina haba pertenecido.

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La anciana abraz a Merlina y la santigu con un a fe envidiable. Descolg de su estantera un pequeo amuleto, una semilla redonda, obscura, un ojo de venado. Lo colg alrededor del pequeo cuello. Ahora Merlina estara ms protegida que nunca. —Quin es Merlina? —pregunt Sariel a la anciana. —Tu corazn —la anciana le acarici las heridas que de inmediato sanaron. Haba cosas en el mundo que se podan curar. Los vio alejarse. —Y t que eres? —Merlina pregunt mientras desc ansaba su cabecita en el hombro de Sariel l no contest. No lo hara. Sariel la carg de camino a su refugio. Y por primera y nica vez le ley un sueo, mismo que guardara como un preciado tesoro. Merlina durmi hasta muy tarde al da siguiente sujetando con firmeza el ojo de venado sobre su pecho. Al despertar, observ a Sariel en su trance, y record lo que l le haba dicho en sueos: Aqu es la encrucijada, Merlina. Soy parte de ti, y te proteger hasta que crezcas, hasta que llegue el punto en el que comprendamos tu verd adera misin en este mundo cambiante. Podrs contarle a la gente sobre nuestras experiencias, lo contars cuando seas una verdadera bruja, pero mientras descansa, soy solo un demonio que desplaza leyendas que poco a poco mueren, y creme que no es nada fcil llevar esta carga... Te amo. Merlina abraz a su vampiro, esperando pacientemente hasta que el crepsculo los reuniera de nuevo. GERARDO SIFUENTES MARN. Tamaulipas, Mxico,1974, pero vive desde nio en Puebla. Es dibujante, guionista y promotor de los comics underground. Ha publicado los libros de cuentos "Perro de Luz" (1999) y "Pilotos Infernales" (abril, 2002). Ganador del Premio Kalpa (1998), el Premio de Gnero Negro "El Crimen como una de las Bellas Artes" (2000) y el Premio Internacional Vid 2001 de Fantasa y Ciencia Ficcin.

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EL TNEL ANDRS MORENO GALINDO Supe que no haba sido una buena idea entrar en aquel antro en cuanto puse los pies en el umbral y me encontr delante de las oscuras y pesadas cortinas que ocultaban la entrada, arrastrado por mis amigos en una de tantas noch es de risas y vino. La Caverna se llamaba, no s si por el ensimo homenaje del ensimo fan de los Beatles o, simplemente, para dar una coartada a un mugriento stano en el que no se haba invertido mucho en decoracin. El casoes que, abotargado por el abundante trasiego de al cohol de aquella noche y confiado por la presencia de mis amigos, cre que mi miedo yacera anestesiado en algn recoveco de mi atormentada mente, o que la decoracin de "La Caverna" sera tan burda que, mas que al miedo, movera a la risa. As que, intentando olvida r mis terrores pasados, trastabillando y farfullando alguna que otra incoherencia, me autoproclam abanderado de aquella alegre pandilla de borrachines, apart con teatral decisin las cortin as y, por inercia, di tres o cuatro pasos por un largo, negro y rocoso tnel, antes de caer de rodillas en el suelo, gritando aterrorizado y tapndome la cara con las manos, con la pesadilla latiendo como un negro corazn enloquecido dentro de mi cabeza. Lejos de darme valor, el alcohol me dej todava ms inerme y desprotegido, amplificando mi pnico hasta el punto de quedar paralizado en el suelo. Grit todava ms fuerte cuando sent que unas manos me agarraban por los brazos y me arrastraban por el suelo, hasta que sent el roce de la cor tina de la entrada en mi cara y comprend que alguien me estaba sacando a rastras del local, sentndome en un banco de la calle e intentando calmarme al mismo tiempo. Poda oir dentro del local las beodas risotadas de mis amigos, riendo ignorantes mi presunta broma. Cuando por fin pude calmarme, quit las manos de delante de mi cara y me encontr frente a frente a Rafa, mi viejo, fiable, juicioso y responsable amigo., a quien mi ataque de pnico acababa de a rrancar de golpe de la grata compaa de Baco, hacindole compartir conmigo un brusco y desagradable viaje hacia la sobriedad. Me miraba fijamente a los ojos, en su cara la vieja mscara mezcla de perplejidad y preocupacin que yo tan bien conoca, quizs por ser la persona que ms la provocaba. -Ests mejor, socio? Quizs deberas dejar de intentar secar La Rioja t solo. Quieres que llame a un taxi? Consegu dominar paulatinamente mis estremecimientos y temblores y mir fijamente a Rafa. Nuestra amistad se remontaba a la poca en la que nuestros traseros compartan pupitre en el colegio, y haba permanecido intacta a lo lar go de ms de veinte aos consiguiendo unir regularmente a dos tipos que haban seguido caminos radicalmente distintos en la vida. Muchas veces me haba parado a pensar en los motivos que mantenan nuestra amistad. ramos como un racimo del cual se desprendan ms y ms amigos, de esos que luego te encontrabas por la calle e intentaban evitarte, o como mucho musitaban un inaudible y vergonzoso saludo, azorados ante

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un encuentro tan fortuito como poco deseado. Pero Rafa y yo seguamos vindonos. Supongo que yo, inconscientemente, anhela ba un poco de la estabilidad que presida la vida de mi amigo, un tipo tan feliz, tan centrado y con las ideas ta n claras que, con franqueza, a veces me daban ganas de abofetearlo sin piedad y sacarle el secr eto de su asquerosa felicidad a golpes. Pienso que Rafa, por su parte, vea en m la inconsciencia y la total inmadurez de sus diecisis aos conservada inclume en su amigo de treinta y cuatro, y de vez en cuando se pegaba el gustazo de correrse una juerga como la de haca aos, aco mpaando al viejo Toni en la habitual ruta de antros infames y lupanares varios que eran el centro de mi existencia. Creo sinceramente que esas noches de presunta diversin le servan para comprobar lo penoso de mi existencia de perdedor voluntario e (in)consciente. As poda dejarme en mi casa por las maanas en un estado semicomatoso, balbuceando incoherencias fr ente a las viejas fotos de alguna buena chica que haba tenido la momentnea desgracia de cruzarse en mi camino y a la cual yo haba fallado estrepitosamente, y largarse a buscar los brazos de su mujer, con una dos is de juerga que le durara para un par de meses. El caso es que ahora lo tena delante de m, y en ese momento supe que tena que contrselo. Me daba igual que pensara que mi mente haba largado amarras definitivamente hacia el mundo de la locura. Me importaba un bledo que no me creyera, que no me tomara en serio, que me recordara por en sima vez que llevaba demasiado tiempo jugando con mi estabilidad mental. La idea se me fij en la cabeza mientras oa nuevamente a mi preocupado amigo. -¡Reacciona, joder, que me ests asustando!. Lanc un hondo suspiro, mov las manos para tranquilizarlo y me sorprend a mi mismo abriendo la boca y articulando un discurso pausado, tranquilo y suave, en el que se mezclaban el anhelo de que Rafa me creyera y la tranquili dad que me produca sacar a pasear durante unos instantes al engendro que me martirizaba. Slo cuando miraba la entrada de "La Caverna" un estremecimiento me volva a recorrer la espalda. Vomit mi historia ante la nica persona de las que me conocan que podra creerme, cientos de nubecillas de vaho saliendo de mi boca en aquella noche surcada por un fro cortante y estremecedor... "Rafa, te voy a contar algo que me est corro yendo el alma desde hace unos meses, y esta vez no tiene nada que ver con las mujeres ni con la bebida –c on esta ltima afirmacin capt definitivamente el inters de Rafa, al que supon a pacientemente predispuesto a otra sesin de confesiones sentimentales a cargo de su desequ ilibrado amigo-.Estos ltimos meses he estado ms ilocalizable que de costumbre. Cuando romp con Paula me qued bastante hecho polvo,no quise saber nada de nadie que me recordara esa hi storia, ni siquiera de ti –mi amigo se encogi de hombros, hacindose cargo de la situacin, co mo siempreEncontr trabajo en una librera del centro de la ciudad, algo sin complicaciones, simplemente para pagar el alquiler y las dosis de euforia pasajera a cargo de esa simptica agrupacin de duques, condes y marqueses con denominacin de origen que tan gratos me s on. Como puedes suponer, por mi brillantsimo currculo acadmico y mis numerosos doctorados –R afa sonri ante mi ironafui a parar de cabeza al almacn de la tienda como principa l y nico responsable del Departamento de Movimiento Masivo de Enormes Cajas de Libros que tena a su cargo varios departamentos ms, todos relacionados con tareas eminentemente fsicas, y que tambin me tenan a m como nico responsable. El almacn estaba situado dos pisos por debajo del nivel de la calle y era enorme, una gran nave de la cual partan dos an chos pasillos que daban acceso a los vestuarios y la sala de mquinas, por un lado, y a los despac hos y oficinas por el otro. Yo trabajaba en la nave grande, rodeado por cientos y cientos de lib ros, que si bien al principio haban llamado poderosamente mi atencin –ya sabes lo mucho que me gusta leerhaba acabado por ignorar, o intentar ignorar, ya que rara era la semana que no compraba dos o tres, y mi exiguo sueldo se resenta considerablemente. Mi horario comenzaba a las dos de la tarde y finalizaba a las diez de la noche, cuando se cerraba la tienda, un horario que me permit a entregarme a mis pequeas dosis de autodestruccin nocturna y recuperarme razonablemente por las maanas para llegar de nuevo al trabajo en un estado ms o menos presenta ble. El personal de oficinas se iba a las siete de la tarde, y durante esas tres horas yo era la nica persona que trabajaba en aquella inmensa

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nave, trajinando con cajas y libros, y sintiendo siempre el continuo zumbido del aire acondicionado en mis odos. Slo de tarde en tarde bajaba algn empleado de la tienda a buscar algn libro, o simplemente a charlar un rato c onmigo, ms por escapar de la pesadez de los clientes que por la enjundia de mi conversacin, pero la mayor parte del tiempo trabajaba solo, un trabajo montono que normalmente me permita aislarme de lo que suceda tras la puerta de acero del almacn, trabajando de una forma mecnica y monocorde, fumando y, en ocasiones, bebiendo el cava barato que se serva en la s presentaciones de los libros y que algn inconsciente haba dejado bajo mi responsabilid ad, aunque el sabor de aquel brebaje tampoco me predispona a grandes alegras etlicas. El ca so es que en aquella tienda haba encontrado cierto orden frgil e inestable dentro de la catica vorgine en que se haba convertido mi existencia. Como ya te he dicho, de tanto en tanto ba jaba al almacn algn em pleado de la tienda, por motivos no siempre relacionados con el trabajo. De entre todos, a quien ms sola ver por mis dominios subterrneos era a J., cuyas amplsim as y no muy bien delimitadas funciones en la tienda le permitan moverse por la misma a sus anchas sin tener que dar demasiadas explicaciones de sus movimientos.. Entre los dos haba nacido casi instantneamente una fuerte corriente de simpata, y era una de las pocas personas que lograba arrancarme una sonrisa incluso en mis peores das. Aquel tipo haba naci do prcticamente en la tienda, y conoca al dedillo todos sus recovecos. Supe de la existe ncia del tnel un da que, entre los dos, movimos unas enormes pilas de cajas amontonadas en un cu artito situado en una esquina del almacn, justamente en la parte opuesta a las oficinas y a la salida hacia la tienda. El caso es que, al mover las cajas, donde yo esperaba ver la pared del cuartito apareci un tramo de escaleras que descenda un par de metros hacia un pequeo rellano, a la derecha del cual se abra la entrada a un tnel excavado en la tierra cuyo final yo no acertaba a distinguir. De la entrada del tnel surga un desagradable olor a fango corrompido, a aire viciado, a lobreguez. J. me mir, sin duda divertido ante mi sorpresa y perplejidad, soltndome a bocajarro un detallado y farragoso muestrario de todas las explicaciones humorsticas que haba imaginado para justificar la construccin de aquel extrao tnel, antes de c oncluir que no tena ni idea de las causas que haban motivado su excavacin. Slo acert a expli carme que el tnel corra paralelo a la pared del fondo del almacn, bajo la calle, acabando en otras escaleras similares a las que habamos dejado al descubierto y que finalizaban en una pequea puerta tambin cegada por cajas de libros y paquetes de bolsas de pls tico. Segn l, a unos diez metros se abra hacia la izquierda otro pequeo tnel, perpendicular al primero y de unos dos metros de longitud, sin salida, como si su excavacin se hubiese interrumpido abruptamente. Siempre haba sentido cierta aprensin hacia las cuevas, por pequeas que fuesen, natural es o artificiales, pero en aquella ocasin pudo ms mi curiosidad, y di un par de pasos dentro de la oquedad, cubierta por una espesa capa de telaraas. El olor a limo ptrido era all ms inte nso. El pasadizo era estrecho, un tnel artificial sin ningn tipo de instalacin elctrica, ni cable, ni respiradero, nada que justificase las molestias de perforarlo. Slo una larga, hmeda, sucia y estrecha cueva artificial que contrastaba poderosamente con el enorme y as ptico almacn del cual slo la separaba una pared. Me sobrecogi la sensacin de extrema soledad y desamparo que experiment en el umbral de aquel tnel, y recuerdo que pens que podra enloquecer si alguien me encerrara all dentro, aunque slo fuese durante unos minutos. Gi r la cabeza y observ a J., mi compaero, que observaba la entrada con la misma expresi n de indefinible temor que estaba seguro se reflejaba en mi rostro. Antes de girarnos los dos hacia los escalones y volver en silencio hacia el almacn, me fij en un detalle que, en aquel mome nto, slo catalogu como un dato curioso, un detalle que ahora me llena de pavor y horror. L as paredes de la cueva, por lo menos hasta donde yo alcanzaba a verlas, estaban ennegrecidas, como si alguien hubiera encendido un gran fuego dentro del tnel, cosa que en aquel momento me pareci tan sin sentido como la construccin del mismo. Yo hubiera vuelto a cegar la entrada a la cueva inmediatamente con decenas, cientos de cajas y bolsas, y estoy completamente seguro de que J. hubiera secundado con entusiasmo mi idea, pero nuestro jefe quera inventariar las bolsas y tuvimo s que dejar libre acceso al ptrido tnel. Sera

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cosa de un par de das, y me resign, aadiendo el malestar y la desazn que aquella situacin me produca a tantas otras sensaciones negativas que por aquel entonces campaban a sus anchas por mi mente. Todo ocurri el da siguiente. Yo siempre haba pensado que ese tipo de cosas necesitan su tiempo, generar una serie de indicios, provocar una situacin de desazn paulatina en la vctima, hacerle dudar de sus sentidos hasta conducirlo h acia una traca final de horror y espanto. Pero estaba equivocado. Eso sucedi de repente, sin previo aviso. Y yo no era ninguna vctima. Simplemente, estaba una vez ms en el lugar y momento equivocados. Ese da amaneci lluvioso, no con la lluvia fuerte, espesa y fresca que limpia y deja olor a tierra mojada incluso en el negro y sucio corazn de una gran ciudad. Unas negruzcas nubes destilaban una fina y caliente llovizna que dejaba una pelcula oleaginosa y resbaladiza en las aceras de la ciudad y una ptina de mal humor en las almas de los viandantes. Entr en el almacn a las dosde la tarde, chafado por el te rrible bochorno de un mes de julio y con la ropa pegada al cuerpo como una caliente funda de te la. El aire acondicionado no funcionaba, y la ausencia de su zumbido contribua a hacer del almacn un sitio ominoso y ttrico, como una gigantesca tumba cuyo silencio abso luto slo era roto por el ruido del agua al circular por las caeras del techo. Vea en la esquina del alma cn la puerta del cuartito, y un escalofro recorra mi espalda al imaginar los cuatro peldaos que descendan hacia la boca del tnel, con sus paredes renegridas y calcinadas. Comenc a trabaj ar compulsivamente, pensando que el trajn me distraera de mis temores, pero no poda dejar de pensar en la negra herida que corra tras la pared del almacn, solamente a un par de metr os de donde yo tena mi mesa. La mitad del personal de la tienda estaba de vacaciones, y los que quedaban estaban demasiado atareados o demasiado agotados como para ba jar a charlar conmigo. Incluso J. tena fiesta aquel da, por lo cual tena el almacn para m solo, precisamente el da que menos deseaba la soledad. A eso de las nueve de la noche sub las dos plantas de la tienda para tirar unos cartones en el contenedor de la calle. La pegajosa llovizna de la tarde ha ba derivado en una furiosa tormenta. Un cielo negro y encapotado vomitaba furiosamente espesas cortinas de agua, y a cortos intervalos de tiempo trallazos de electricidad preludiaban el estampido colrico de unos truenos potentes como no recordaba hace tiempo. Recuerdo que pens que aquella tormenta era lo ms parecido a un bombardeo nocturno sobre la ciudad, y estuve haciendo cbalas durante unos instantes sobre el sitio donde me escondera si de re pente comenzaran a caer bombas cerca. Ahora, aquellos pensamientos me parecen extraamente premonitorios. Baj al almacn a eso de las nueve y cuarto de la noche, cruzando una tienda semivaca, slo ocupada por dos o tres empleados contratados para suplir al pe rsonal de vacaciones. Desde mi puesto de trabajo me llegaba el sonido de lo s estampidos de los truenos, amortiguados por los dos pisos que haba por encima del almacn. Ms o menos a las nueve y media, cuando slo me quedaba media hora para largarme, comenz el apagn. Una oscuridad total se adue del almacn. Solamente brillaba muy dbilmente una lu z de emergencia situada sobre la entrada al cuartito de la cueva, con una fosforescencia l echosa que la dotaba de una atmsfera lbrega e irreal, que slo permita distinguir muy vagament e los contornos de las cajas que estaban a su alrededor. Por aquellas fechas, estaba intentando dejar de fumar, por el cientfico mtodo de esconder mechero y cigarrillos en lugares extraos, con la intencin de no encont rarlos cuando las ganas de fumar se hicieran muy intensas. Normalmente siempre los encontraba, era para lo nico que tena algo de memoria, por lo que segua fumando como siempre. Pero en aquella ocasin no hubo manera. Busqu en mis cubetas como un lo co, intentando localizar mi mechero para acceder a la puerta del almacn sin tropezar ni golpearme con nada, los nervios a flor de piel, intentando no mirar hacia la espectral entrada del cuarto, preso de un progresivo pnico que se enseoreaba de los territorios de mi mente donde se supona tena que reinar la lgica y la serenidad. Fue mientras buscaba fre nticamente el mechero cuando aquel horrible olor inund

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el almacn, dejndome clavado en el sitio. Ola a quemado, pero en ningn momento pens en un cortocircuito o en un incendio. Ojal hubiera sido eso. El olor que me haca temblar y respirar rpida y entrecortadamente era olor a carne quemada. Slo poda pensar en gente ardiendo, incendios en discotecas, los cuerpos calcinados y horriblemente retorcidos de los cadveres de aquel camping arr asado por una gigantesca nube de gas abrasador, herejes en la hoguera gritando enloquecidos de dolor, madres con sus hijos saltando envueltos en llamas desde pisos ardiendo. Un humo espeso, ocre, qu mico, invadi el almacn, y de pronto una extraa y vvida luz comenz a salir del cuar tito del tnel. Era una luz cambiante, como proyectada por una inmensa hoguera que alguien hubiera encendido dentro del tnel, una luz que se deslizaba entre el humo creando una niebla fosforescente y espectral, que difuminaba los objetos, permitiendo apenas entrever sus formas Fue entonces cuando las cosas comenzaron a salir del cuarto, apenas entrevistas entre la espesa humareda, pequeas, negras, horribles parodias de diminuto cuerpo humano de miembros retorcidos y humeantes. Ni siquiera not el caliente flujo de orina deslizarse por mis piernas. No poda apartar la vista de aquellas horribles cosas que avanzaban hacia m, apartando penosamen te las cajas con aquellos sarmentosos dedos calcinados. En lo que era, o haba sido la cabe za brillaban dos ascuas in candescentes inyectadas en sangre, y una horrible abertura sanguinolenta dejaba escapar gemidos semejantes a los de un agonizante presa de espantosos dolores. Consegu retroceder un par de metros antes de volver a quedar paralizado de terror. Aquellas cosas estaban frente a m. Not docenas de puntos rojos fijados en m, los enloquecedores gemidos de a quellas criaturas llenaba n el almacn de una sinfona de dolor y locura. Pens que iban a ata carme, a despedazarme, a arrastrarme con ellos a la cueva, a algn pozo que comunicaba directamente con el infierno, pero entonces comenzaron a cogerse de la mano, entrelazando penosamente aquellos dedos deformados y retorcidos, alinendose, formando en pocos segundos tres o cuat ro organizadas filas, como una horripilante remedo de una compaa militar preparada para pasa r revista o para desfilar, o como...¡¡Dios, de pronto lo comprend!!. Grit y grit frente a a quellas desdichadas criaturas, enloquecido por la verdad que se abra paso en mi mente, y los gr itos me dieron la fuerza suficiente para salir corriendo de aquel maldito lugar, golpendome c ontra cajas, columnas, qu se yo. Abr como pude la puerta del almacn y avanc entre el vi scoso humo que llenaba la tienda. Avanzaba por la tienda desierta y los libros y las estanteras co menzaban a arder a mi paso, pero yo saba que ni aquel humo me asfixiara ni aquellas llamas me quemaran. Sera algo ms sutil lo que me ahogara y quemara hasta el fin de mis das. Por fin, la mano enguantada de un bombero me sujet por el hombro y me arrastr hacia la calle, donde mis asustados compaeros observaban el sbito, inexplicable y voraz incendio que est aba arrasando la tienda hasta los cimientos. En esas circunstancias, mi estado de nervios pas completamente desapercibido. Creo que fuiel nico que vio, mientras me arrastraban hacia la ambulancia, a aquel grupo de cosas negras intentar avanzar entre las llamas hacia la salid a, desorientados en un sitio que ya no les era familiar". Apenas haba podido musitar las ltimas palabras, sobrecogido por sollozos entrecortados. Rafa me mir, callado, observando los regueros de lgr imas que se deslizaban por mi cara, hasta que consegu calmarme. -Eso es todo. Como te he dicho antes, fi nge que me crees, aunque pienses que estoy loco. Aydame a soportar este espanto. -Te creo, amigo – si era una actuacin, era bastante buena-, por lo menos creo la mayor parte de lo que me dices. Pero hay una cosa.... S, ya s a qu te refieres. Pens que no me lo preguntaras, de hecho me hubiera gustado que no lo hicieras, pero veo que tu curiosidad es ms gr ande que tu horror. A m me pas lo mismo. Aunque ya sospechaba el porqu del extrao com portamiento de aquellas criaturas, quise saber ms. He estado investigando un poco por mi cu enta, buscando la confirmacin a mis sospechas. Ojal no lo hubiera hecho. Ese edificio no ha sido siempre una librera, ni siquiera una tienda.

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Hace unos cincuenta aos tambin haba libros, s, pero eran los que estudiaban los nios de la escuela Mossn Jacint Verdaguer –el rostro de mi amigo palideci intensamente, intuyendo la terrible verdad-. He visto la foto en viejos pe ridicos de la poca, durante la Guerra Civil espaola, y he hablado con un par de maestros que, para su desgracia, han sobrevivido a aquel espantoso acontecimiento. Fue un hecho acallado, como tantos otros, por las fuerzas de ocupacin nacionales. La mayor parte de los nios que asistan al colegio Jacint Verdaguer eran hijos de dirigentes republicanos. Cuando las tropas nacionales entraron en Barcelona, unos cuarenta nios permanecan en el colegio; su s padres, que no haban podido huir a tiempo, teman represalias por parte de los vencedores, y queran mantener a sus hijos alejados de ellos durante un tiempo. Fue un inmenso error. Un cu erpo de requets borrachos de aguardiente y victoria entr en el colegio y lo arrasar on a sangre y fuego. Machacaron a golpes a los profesores y los obligaron a bajar al stano, just o donde se encontraba el almacn de la tienda. Uno de ellos llevaba un lanzallamas –en los oj os de mi amigo se reflejaba un espanto sin lmites-. Los profesores les suplicaron que deja ran marchar a los nios arracimados muertos de miedo en un refugio antiareo excavado a toda prisa durante el ltimo mes, pero ellos iban demasiado borrachos, eran dem asiado fanticos, y se burlaron de ellos, escupiendo proclamas fascistas y gritando que iban a acabar con toda la prol e roja sobre la faz de la tierra. El soldado del lanzallamas estuvo media hora vomitando fuego dent ro de aquel tnel. El maestro que me lo explic lloraba al contrmelo. Me dijo que los gritos de aquellos nios no le haban permitido una noche de paz en cincuenta aos, y el pobre hombre no saba que estaba describiendo tambin mi futuro. Supongo que ya sabrs qu eran esas cosas calcinadas que salieron de su refugio y se alinearon frente a m en el almacn, en filas, como hacan siempre, creyendo que por fin un profesor haba venido a sacarlos de all.

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HISTORIA DEL CINE CIBERPUNK (1995) Hackers La banda de Zero Cool, un joven pero ya mtico hacker (pirata informtico) que accedi al sistema informtico de Wall Street con tan slo 11 aos, es injustamente acusada por el FBI de haber introducido en una mega red un peligroso vi rus que pone en peligro el equilibrio ecolgico de la tierra e incluso su propia existencia. El grupo de jvenes, para demostrar su inocencia, debern enfren tarse al verdadero creador del virus, La Plaga un poderoso master hacker que intenta dominar el mundo. Catica mezcolanza entre La red y las tpicas comedias alocadas de aventuras juveniles. Muchos efectos especiales llamativos, continuas canciones modernas sumamente estridentes, unos cuantos goterones de sexo y violencia, permanente jerga informticobarriobajera supuestamente graciosa y un medido tufillo crata de falsa rebelin contra el sistema conforman el cctel mgico del film; todo ello, presentado con escaso rigor narrativo y menor inters dramtico. Esta pelcula le dio al pblico un primer vistazo sobre algunos detalles del accionar de los hackers, tales como el uso de seudnimos, y el sentimiento de pertenencia que les brinda la marginalidad. Tambin fue la primera pelcula en mostrar una hacker femenina, interpretada por Angelina Jolie --q uien, comprensiblemente, se convirti en una fijacin para muchos hackers reales. Emmanuel Goldstein, el nombre de uno de los personajes del grupo, fue tomado del seudnimo de Eric Corley, editor de la re vista 2600: The Hacker Quarterly. El propio Corley tom el seudnimo de uno de los personajes de la novela 1984 de George Orwell.

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FICHA TCNICA Director: Iain Softley. Pas: Estados Unidos. Ao: 1995. Produccin: Michael Peyser y Ralph Winter, para United Artists. Presentada por: United Artists. Guin: Rafael Moreu. Editorial: The Harper Paperb acks (novelizacin del guin en ingls). Msica: Simon Boswell. B.S.O.: Edel/Cinerama. Fotografa: Andrzej Sekula. Direccin artstica: John Beard. Intrpretes: Jonny Lee Miller (Dade Murphy), A ngelina Jolie (Kate Libby), Fisher Stevens (Eugene, La Plaga), Jesse Bradford (Joey), Matthew Lillard (Cereal Killer), Laurence Mason (Lord Nikon), Renoly Santia go (Phantom Phreak), Wendell Pierce (Agente Gill), Lorraine Bracco (M argo), Alberta Watson (Lauren). Montaje: Christopher Blunden.


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