USF Libraries
USF Digital Collections

Qubit

MISSING IMAGE

Material Information

Title:
Qubit
Physical Description:
Serial
Language:
English
Publisher:
Cubit
Place of Publication:
Havana, Cuba
Publication Date:
Frequency:
monthly
three times a year
regular

Subjects

Subjects / Keywords:
Science fiction, Latin American -- Periodicals   ( lcsh )
Science fiction -- History and criticism -- Periodicals   ( lcsh )
Science fiction -- Periodicals   ( lcsh )
Genre:
periodical   ( marcgt )
serial   ( sobekcm )

Record Information

Source Institution:
University of South Florida Library
Holding Location:
University of South Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
usfldc doi - Q01-00046-n46-2010-05
usfldc handle - q1.46
System ID:
SFS0024302:00046


This item is only available as the following downloads:


Full Text
xml version 1.0 encoding UTF-8 standalone no
record xmlns http:www.loc.govMARC21slim
leader 00000nas 2200000Ka 4500
controlfield tag 008 000000c19749999pautr p s 0 0eng d
datafield ind1 ind2 040
subfield code a FHM
c FHM
8 024
Q01-00046-n46-2010-05
FHM
FHM
049
FHM
0 245
Qubit.
n No. 46 (May 2010)
260
[Havana, Cuba] :
b Cubit
May 2010
310
Monthly
650
Science fiction, Latin American
v Periodicals
Science fiction
x History and criticism
Periodicals
Science fiction
Periodicals
1 773
t Qubit.
4 856
u http://digital.lib.usf.edu/?q1.46



PAGE 1

1

PAGE 2

ndice: Deuda temporal: Historia de la ciencia ficcin escrita por mujeres en Cuba (Tercera parte) Ral Aguiar. Donde me pongo? Ida Mitrani Kadoor. Niurka Alonso Santos Magic Room, o viaje al centro de la Tierra, otra vez. Jamila Medina Fichas de ajedrez. Lidia Soca Medina El sueo compartido. Yadira Alvarez. Menephilus Calxis en Sajari. Yeny Mila Ramos. La noticia. Zullin Elejalde Macas El retorno. Claudia Alejandra Damin La estrella de fuego azul. Janin R. Hernndez Culto de acoplamiento. Elaine Vilar Madruga Historia del cine ciberpunk. 1995. Judge Dredd. Para descargar nmeros anteriores de Qubit, visitar http://www.eldiletante.co.nr Para subscribirte a la revista, escribir a qubit@centro-onelio.cult.cu 2

PAGE 3

DEUDA TEMPORAL: HISTORIA DE LA CIENCIA FICCION ESCRITA POR MUJERES EN CUBA (TERCERA PARTE) Ral Aguiar Enlosaosquesiguenal2000,surgeunanuevaoladeescritorascubanasdecienciaficcin.Ida Mitrani ya tena un extenso currculum cientfico y literario, con premios y publicaciones de poesa y cuento infantil, cuando decidi incursionar en la ciencia ficcin. Fundadora de varios talleres, decidi incorporarse al Taller Espacio Abierto como una aprendiz ms del gnero, tratando de aunar sus dos grandes vocaciones. Un caso bastante interesante es el de Jamila Medina, que nos ofrece un cuento titulado Magic Room construido al estilo rizoma, donde cada frase remite a mltiples conceptos, rupturas de lenguaje, lneas de fuga, enumeraciones y simbologa iconogrfica como posibilidades abiertas dentro del universo infinito de la narrativa post-Internet. 3 El caso de Janie R. Hernndez, Yadira Alvarez, y Elaine Vilar es totalmente diferente: ellas s se consideran a s mismas escritoras a tiempo completo de fantasa y/o ciencia ficcin. Elaine y Yadira son integrantes del taller literario Espacio abierto, especializado en el gnero fantstico, de muy reciente aparicin, aunque ambas ya provenan de otros grupos del fandom nacional. Recientemente Elaine Vilar acaba de publicar su primer libro Al lmite de los olivos, que recibi mencin en el Premio Calendario 2006 de ciencia ficcin. Janin Ruiz Hernndez escribe sobre todo novelas y cuentos de fantasa heroica, aunque para esta antologa nos ofreci uno de sus intentos narrativos de ciencia ficcin. Las historias de estas tres autoras, muy heterogneas en

PAGE 4

cuanto a temticas, tienen una gran calidad y resultan bastante interesantes, sobre todo en el tratamiento de los personajes, principalmente femeninos, casi siempre protagonistas. El gnero del minicuento se ha desarrollado con fuerza en Cuba en los ltimos aos, sobre todo gracias a concursos como El Dinosaurio, que premia los mejores minicuentos en mltiples categoras, y una de ellas es la de ciencia ficcin. Esto es un aliciente para que varias narradoras prueben sus fuerzas en el gnero, como Zulln Elejalde y Yeny Mila, quien gan el ltimo premio colateral del concurso El Dinosaurio con su microrelato de ciencia ficcin Menephilus Calxys en Sajari. A travs del concurso de ciencia ficcin de la revista Juventud Tcnica se han dado a conocer otras autoras como Mayln Lozano Garca, Gretel Valdivia y Lidia Soca Medina, quien cuenta con varias menciones recibidas en aos consecutivos. A manera de resumen, podran establecerse ciertas caractersticas especficas que, a lo largo de la historia del gnero en la isla, han definido y diferencian la ciencia ficcin cubana escrita por mujeres de la elaborada por sus homlogos masculinos. En el aspecto formal, un mayor cuidado del lenguaje, voluntad de estilo con recursos a lo potico, y gran precisin a la hora de describir los ambientes y caracteres. Mayor profundizacin en la psicologa de los personajes, sobre todo los femeninos y los infantiles. El aspecto especulativo, cientfico o tecnolgico del argumento no es lo ms importante en comparacin con los conflictos e interrelaciones sociales, familiares o de pareja. En cuanto a la diferenciacin intergeneracional de las escritoras cubanas de CF podran establecerse tres etapas distintivas. 1 Una primera etapa, correspondiente a la dcada de los 80, donde se perciben algunas influencias poco marcadas del realismo socialista en los argumentos, sobre todo los de exploracin espacial y el contacto con extraterrestres. Visin utpica del futuro y exaltacin de los sentimientos positivos como el amor o la solidaridad humana. Aparicin por primera vez en el fantstico cubano de elementos de la fantasa heroica, desarrollo de los temas del paleocontacto y la recontextualizacin de los mitos y cosmogonas. 2 Una segunda etapa, correspondiente a la dcada de los 90, donde la produccin narrativa femenina se concentra en una sola escritora, al menos en Cuba. Esta escritora, Gina Picart, va a preferir los elementos histricos o mticos para desarrollar sus historias, con pleno desinters por los gadgets tecnolgicos de la CF tradicional. Ciencia ficcin del pasado, ms que del futuro. A diferencia de las escritoras de la generacin anterior, no teme escoger protagonistas masculinos para algunas de sus historias, y logra hacer a estos caracteres verosmiles y no estereotipados. Tambin se caracteriza por un tono ms sobrio en el tratamiento de las emociones y conflictos humanos. 4 3 Una tercera etapa, desde el 2000 hasta la actualidad. Disminuye la preocupacin por utilizar los elementos poticos dentro del discurso. Mayor inters en un lenguaje fluido, en funcin de la trama, que adquiere as un tempo ms rpido. Visin distpica del futuro. En algunas autoras se recrean ambientaciones cercanas a la corriente ciberpunk, con gadgets propios de esta tendencia pero sin convertirlos en centro, solo como un recurso necesario pero menor, para desarrollar los conflictos humanos, mucho ms importantes. La personaje protagnica lleva la accin principal del relato. Aparecen los sentimientos negativos de intolerancia, falta de solidaridad, cinismo, propios de un mundo deshumanizado. Pesimismo.

PAGE 5

Esta ha sido, de una manera un poco superficial y al vuelo, algunas de las caractersticas que hemos notado en la obra de las escritoras cubanas de ciencia ficcin. Es muy probable que en trabajos futuros sobre el particular se hagan estudios mucho ms profundos y reveladores. Por nuestra parte queda ofrecer al pblico cubano esta antologa que es, como su propio ttulo indica, una deuda temporal que tenamos, desde hace ya casi una veintena de aos, con ese grupo de narradoras que decidieron probar sus armas en un terreno que muchos, durante largo tiempo, consideraron exclusivo de los hombres. Ral Aguiar, enero 2010 5

PAGE 6

DNDE ME PONGO? Ida Mitrani 6 Los padres jams se preguntan si sus hijos les agradecern el haberlos trado al mundo. Sencillamente, los traen y ya. Por el placer de tener un hijo aparecieron las inyecciones de Pergonal, las operaciones de varicoceles, los bebs probeta... Pero adems estn los muy naturales deseos de los paps, de que sus nenes sean perfectos. Se promovieron las pruebas alfa, las pruebas beta, las pruebas gamma, hasta que un cabrn da llegaron a la clonacin. Mam estaba muy enamorada del gran cientfico que es mi padre. Para ella, este hombre encarnaba la Excelsitud absoluta y con todas sus fuerzas quera tener un hijo de l. Tambin tena mucho miedo de parir un hemoflico. No era para menos; creci viendo el sufrimiento de su madre con su hermano menor, que abandon este mundo a los veinte aos, durante una operacin de ciruga plstica. El pobre chico tena la mandbula prominente, no mucho ms de lo normal, que ms feos los hay por ah dando tremenda snsara, pero para l, que adems estaba enfermo, aquello ya era demasiado. As lo dej bien claro: prefera correr el riesgo de morir hermoso antes de seguir viviendo feo. Para mis viejos, la solucin ideal en aquel momento fue la clonacin. Qu dicha! Un hijo que no heredara la fatal dolencia. A pap le encant la idea. En general, todo lo que suene a experimento es para l como msica de ngeles. Sus fantasas filosficas se desbocaron; un clon significara su segunda oportunidad de empezar de nuevo la vida, pero ya prevenido de los errores que alguna vez cometi. Dice mam que el chanchullo comenz a formarse el da que se les ocurri comentar el asunto con mis abuelos paternos. Estaban reunidos en el patio, alrededor de la mesita de caf. Como invitado de honor, comparta la tertulia el doctor que haba dirigido la clonacin. Mi padre, hbil en disertaciones, explic en todo detalle el gran paso que iban a dar en la vida. Vendra un nuevo ser, potencialmente idntico a su papito, incluso en sus aciertos, pero como el camino a recorrer ya era conocido, se tendra el buen cuidado de que no repitiera sus tropiezos. Mi abuelo, chupando con parsimonia la pipa, le explic que para eso no le haca falta ningn clon. Todos los padres se prometen a s mismos que vertern sus experiencias en los hijos de manera tal, que estos no incurran en los mismos errores de sus ancestros. Pero los hijos siempre se las arreglan para cometer otras faltas, totalmente nuevas y absurdas. Y ah puso el ejemplo de mi pap, que tena el odo cuadrado para la msica y sin embargo, quera dedicarse a tocar la guitarra, en lugar de optar por la universidad.

PAGE 7

Eso, sin tener en cuenta que casi se suicida por una jinetera, cuando ella lo plant por un viejo forrado en billetes. El doctor, por su parte, coment lo adecuado de que los clones crezcan en un entorno muy semejante al del original, para prevenir en lo posible una evolucin demasiado diferente. Esto pudiera generar deficiencias irreparables en el desarrollo de la personalidad. Mi mam, que para nada se haba detenido a pensar en que el fruto de su vientre sera un logro de la ciencia moderna, declar con ingenuidad que de cualquier modo yo sera un nio ms, con mis virtudes y defectos pero a fin de cuentas, rodeado de mucho amor y eso era lo ms importante. Ah meti la cuchareta mi abuela, desplegando muy segura sus propios argumentos. Estaba de acuerdo en que yo sera realmente la segunda vida de su hijo. Por tanto, apoyaba la idea de que debera crecer en un entorno no muy diferente del original. En primer lugar, porque m mam no se parece en nada a ella (es decir, a mi abuela). En segundo, porque la joven pareja viva en un apartamento de dos habitaciones, mientras mis abuelos conservaban su antigua casa con patio y jardn. Y para remachar, all tendra la oportunidad de ir a las mismas escuelas de mi padre, donde por suerte an trabajaban varios de sus viejos maestros. As crecera tan sano, inteligente y apuesto como mi progenitor. La solucin ideal era obvia: A llevarme a vivir con mis abuelos! Era su destino que mam llevara a trmino el embarazo, porque con la rabieta que le dio aquel da, la tensin arterial debi haberle subido a 150 con 200. Porque, para qu coo quera ella un hijo tan especial, que no lo poda criar ni la propia madre que lo pari? Ah mismo, mi abuela, con esa voz pausada del que se sabe vencedor, le record que yo no era su hijo gentico. Me imagino que del tirn que mam le dio al mantel, no dej ni un cacharro sano. Amenaz con lanzarse delante de un tren si no la dejaban criarme como se le daba su realsima gana, as que nos quedamos en el apartamento de la ciudad, fui a la escuela que ella dispuso y tuve los amiguitos que yo quise. Cada cierto tiempo iban los periodistas a joder, pero al verme tan comn y despreocupado como los dems nios, perdieron el inters. Con el tiempo, mam perdon a mi abuela y acept que yo pasara las vacaciones con los ancianos. Los abuelos, por su parte, olvidaron por completo la conveniencia de crearme un entorno semejante a de mi padre. Cuando yo, Javier-junior, hice talco la maceta de begonias, mi abuela me dedic un suave regao porque el nio es muy inocente an. Por hazaa semejante, a mi padre le tocaron un buen par de nalgadas. Y mi abuelo? Cuando le quem el colchn al tratar de encender su pipa, me larg un sermn acerca del dao que hace el tabaco, mientras que a Javier-senior le suspendieron la televisin por una semana, nada ms que por tomar sin permiso los fsforos para asar un gorrin en el patio. 7 En mi sptimo cumpleaos, nos visit por unos das la hermana de mam con su hijita. La pequea saba cantar y tocar la guitarra, bailaba como un trompo y en general era tan graciosa, que uno pronto se olvidaba de su mandbula prominente, para adorarla como la nia ms linda del mundo. Cuando se fueron, yo sent que algo haba cambiado en mi familia. Un aire de inquietud se expandi por la casa: Mam quera tener una nia al natural! Parece que mi padre se resisti bastante, pero al final acordaron dejar evolucionar el embarazo hasta que los ultrasonidos permitieran distinguir el sexo del beb.

PAGE 8

El da de marras, almorzamos en casa de los abuelos. De nuevo en el patio se sirvi el caf. Se valoraron las posibilidades de que el beb no fuese nia. Pap no quera ni or hablar de eso, pero mi abuelo insisti: Mira Javier, si es varn, puede que no traiga la enfermedad. Adems, existen pruebas para comprobar si viene hemoflico. Creo que para interrumpir, deben esperar a que se compruebe esto. No, viejo, no. Ninguna de esas pruebas es eficaz al ciento por ciento. La dejaremos vivir solo si es nia. Aqu intervino mi abuela, siempre tan oportuna: Javier tiene razn, pero solo en parte. Te voy a decir con franqueza lo que pienso: Es muy lamentable traer al mundo a una criatura que va a trasmitir la enfermedad! Mam esta vez no rompi la vajilla. Me tom de la mano y le pidi a pap que nos llevara a casa, pretextando un fuerte dolor de cabeza. Esa noche, los tres nos fuimos temprano a la cama. Al amanecer, mam me despert con mucho sigilo. An dormido me visti, me embuti un vaso de leche tibia y tomados de la mano salimos a la calle. Un camin nos hizo el favor de llevarnos hasta Gines. Fuimos directo a las oficinas del Poder Popular, a pedir un lugar en un albergue y la oportunidad para mam, de trabajar en cualquier cosa. Al interrogarla sobre su vida pasada, mam respondi que hua de un matrimonio desgraciado. Mostrando sus documentos, le rog llorosa al hombre que indagara sobre ella todo lo que quisiera, incluso con la polica, pero que por favor no avisara a su marido. Pap nos encontr una semana despus, pero no hubo modo de convencer a mi madre de regresar a La Habana. Quiso el destino que un matrimonio de ancianos nos tomara cario y nos llevase a vivir con ellos. Nos visitaban con regularidad la trabajadora social, el mdico de familia y la enfermera. Mi padre, que no cejaba en el empeo de recuperarnos, vena cada fin de semana. Mi mam se someti a todos los cuidados propios de su estado; a trmino y con el peso adecuado, naci mi hermana Esperanza. Unos meses despus, regresamos a la Habana. Desde entonces, paso las vacaciones de verano con mis "abuelos" de Gines. A los nueve aos arm tremendo berrinche para me llevaran a las audiciones de la escuela de msica y contra todos los pronsticos, fui aceptado. Asombrado por el talento de su doble, mi pobre pap se enter de que su presunta falta de aptitud eran puros inventos de mi abuela, que no lo quera de farandulero, sino graduado de la Universidad. Mi mam lo consol, recordndole el prestigio que haba ganado como cientfico, lo cual demostraba que sus padres lo haban guiado por el camino correcto. Quin sabe si la equivocacin se estaba cometiendo con Javier-junior? 8 Con mi hermana todo siempre fue difano. Aunque mi padre lo niegue, ella es su predilecta. Igual que l, se gradu con notas sobresalientes en la facultad de Bioqumica. Hered su brillante cerebro, sin dudar nunca que la ciencia era su destino. Ha tenido suerte, porque de mi madre tambin tom lo mejor: un rostro interesante y una recia personalidad. Adems, sus anlisis de ADN mostraron que no es portadora de hemofilia En cuanto a m, para ser apenas una copia mediocre de un paso anterior en la escala evolutiva del hombre, no me ha ido tan mal. Mis manos no son las ms adecuadas para

PAGE 9

un virtuoso, pero ya promov con algo de xito, mis primeras canciones. Hago lo que me gusta, y eso es lo ms importante. Lo que me trae mal es lo que me acaba de confesar mi novia: Su abuela muri por rin poliqustico a los 45 aos y su madre, de apenas 50, va por el mismo camino. No quiere ese destino para nuestros hijos, pero yo no quiero renunciar a ella! (La Habana, 7 de junio del 2001) Ida Mitrani Arenal : (Ciudad Habana, 1955) Doctora en Ciencias fsicas, Master en Ciencias Oceanolgicas. Actualmente trabaja en el Centro de Fsica de la Atmsfera, Instituto de Meteorologa (INSMET) del Ministerio de Ciencias, Tecnologa y Medio Ambiente (CITMA). Obtuvo mencin en el Concurso Nacional de Cuento "Cecicilia Valds 1997", con su cuento La pared del fondo. Mencin en modalidad de Cuento, en el Encuentro de Talleres Literarios, Municipio Marianao, ao 2001. Cuento El cntaro Finalista del Concurso Internacional ABRACE, con inclusin en la antologa, Mariposas, Mujeres sin Capullo ", publicada en febrero del 2002, Montevideo Uruguay, con el cuento Llaman a las cuatro. Finalista del Concurso de Cuento "Un amor de verano", convocado por la revista electrnica EL ESCRIBA, Buenos Aires, Argentina y publicado en el nmero 16, correspondiente a la segunda quincena de mayo del 2002, en la web www.elescriba.com, con el cuento Un pequeo soplo. Premio en modalidad de Cuento Infantil, en el Encuentro de Talleres Literarios, Municipio Marianao, ao 2002. Cuento El de los ojos colorados Premio Especial de Bibliotecas, Municipio Marianao, ao 2002. Premio en modalidad de Cuento Infantil, en el Encuentro Provincial de Talleres Literarios de la Ciudad de La Habana, ao 2002. Cuento El de los ojos colorados Inclusin en la antologa CUENTAGOTAS III publicada en el 2003, Selecciones aBrace, Montevideo Uruguay, con el cuento Vendr Maana Mencin en modalidad de minicuento. Concurso Minificciones por la paz convocado por Fatal Espejo, Mxico, en el ao 2003. Cuento Conducta. Inclusin en la antologa de mini cuentos "CUENTAGOTAS IV" publicada en el 2004, Selecciones aBrace, Montevideo Uruguay, con los minicuentos "Conducta", "Alguien" y "Por ejemplo" Publicacin del cuento infantil "Ojos Colorados" en la Revista Literaria Cubano-Canaria "Dos Islas, Dos Mares" No. 4, del 1 de febrero del 2004. Premio en modalidad de dcima, en el Encuentro de Talleres Literarios, Municipio Regla, ao 2005. Obra "Dcimas verdes para Gea". Premio en modalidad de Cuento Infantil, en el Encuentro de Talleres Literarios, Municipio Regla, ao 2006. Cuento "Los cuidaremos". Publicacin de Intrusa(Poesa), Dcimas Verdes Para Gea (Poesa), y Alguien (cuento) en la publicacin electrnica EL GUARDABOSQUES, Boletn Ecolgico_N / julio-agosto 2007. Publicacin de fragmentos de la obra Dcimas Verdes Para Gea (Poesa), en la publicacin electrnica Aladcima en el sitio web http://www.peglez.blogspot.com/ nmero correspondiente al 2007_06_01. Segundo Premio de Cuento, con la obra Llaman a las cuatro, Taller Municipal de Regla-2007. 9

PAGE 10

KADOOR Niurka Alonso Santos Kadoor era un hermoso perro pastor belga, mascota del Capitn Gonzlez y de su nave JUPITER. Llevaba ya ms de dos aos recorriendo el espacio con su dueo y sus compaeros buscando fuentes de minerales con que reabastecer las ya algo agotadas reservas terrestres. En estos dos aos slo haban encontrado un asteroide con una importante veta de plata y otro con reservas tan discretas de cobre que no justificaba su explotacin. Trabajaban dentro del Sistema Solar, fundamentalmente en el Cinturn de Asteroides. Otros se encargaban de estas bsquedas en el resto de la Galaxia, y de otras exploraciones tambin, que no slo minerales necesitaba la Tierra en estos momentos. Por eso, nada haca suponer que esto que estamos contando hubiera de sucederle a ellos; realmente, estaban en el ltimo lugar de la fila de probabilidades para ello, pero como las probabilidades son la exactitud de la parte inexacta de las muy exactas matemticas, por lo general ocurre que esa probabilidad entre cien es la que sucede finalmente. Y as, un buen da, mientras se encontraban revisando un asteroide de tamao regular, la partida de exploradores (toda la tripulacin menos uno que se quedaba de guardia en la nave) con Kadoor al frente, tropezaron literalmente con un vehculo a todas luces no terrestre que se encontraba a pocos kilmetros de la JUPITER. Kadoor, por supuesto, tena su escafandra hecha especialmente para perros cosmonautas con todos los requerimientos y condiciones de las fabricadas para humanos, pues ya haca bastante tiempo que por lo general todas las naves llevaban su mascota, desde que trabajar casi permanentemente en el cosmos era rutina para muchos, y hasta ahora, el mejor animal de compaa segua siendo el perro. Siempre haba quien prefera los gatos, los caballos y hasta cualquier otro animal, pero realmente, el ms til, disciplinado y menos molesto en una nave espacial era el perro. La dificultad era que si bien el perro era muy til para muchas cosas dentro de la nave y en las exploraciones planetarias, en la mayora de estos lugares no haba atmsfera, por lo tanto les era imposible utilizar su mejor herramienta: el olfato. Es por eso que Kadoor fue sorprendido junto con sus dueos cuando avistaron sbitamente, a pocos metros de donde estaban, esta nave. 10 Como es lgico, los exploradores que dentro o fuera de la Va Lctea buscaban indicios de vida inteligente, estaban completamente equipados para esta tarea. Llevaban todo lo necesario para un posible contacto entre civilizaciones, para tratar de comprender y ser comprendidos, infinidad de medios de comunicaciones para cortas y largas distancias, preparados adems para la recopilacin de datos y conectados permanentemente a la Tierra para recibir una ayuda directa moral o material en el mnimo de tiempo. Pero debemos entender que el Capitn Gonzlez y su tripulacin eran mineros, espaciales, pero mineros al fin y al cabo; su nave iba provista slo de protecciones elementales contra agentes biolgicos y qumicos, incluida la radioactividad, como es lgico, pero sus nicos instrumentos cientficos eran los relacionados con el manejo de la nave y con las prospecciones minerales. Por eso en el primer momento no supieron qu hacer, si esconderse o darse a conocer. Llevaban armas, por supuesto, armas para una posible defensa contra seres agresivos, pero hasta el ltimo ayudante de la nave comprenda que en una ocasin tan especial como el primer encuentro fsico con seres extraterrestres inteligentes las armas era lo primero que deban ocultar, al menos de momento. Al fin decidieron ocultarse ellos tambin, en definitiva no haban

PAGE 11

visto a nadie todava y tampoco era para correr a abrazar y besar una lagartija babosa y repulsiva o cualquier otro monstruo asqueroso. Estuvieron cerca de 30 minutos escondidos tras unas rocas a unos 20 metros de la nave ajena. Durante ese tiempo no se vio ningn movimiento ni en la misma ni en los alrededores. Se comunicaron con el que estaba de guardia en su propio cohete para informarle lo que haban descubierto y para que mantuviera una vigilancia ms intensa en la vecindad y les transmitiera cualquier anomala que observara. Los extraterrestres aparecieron sorpresivamente. Eran cinco, bpedos y muy similares en sus escafandras a ellos. Llegaron a su nave y se reunieron junto a lo que pareca la puerta, esta se abri silenciosamente y por una escalera baj otro ser igual. Todos juntos se pusieron a mirar algo que traan los exploradores y como a discutir. Los terrestres continuaban escondidos observando y sin decidirse a actuar cuando de pronto, sin que nadie pudiera detenerlo, Kadoor sali del escondite y caminando lenta pero seguramente se aproxim a los extraos. Estos lo vieron y se quedaron inmviles observndolo. Kadoor se sent ante el grupo de una manera muy digna y por unos momentos se vio un curioso espectculo: el grupo de 6 hombres que rodeaba al perro pareci de pronto que haba entablado una amena conversacin con el mismo. Luego hubo por parte de los extraos gestos inequvocos de una invitacin a pasar a la nave y Kadoor efectivamente se levant y los sigui, despus de mirar por un instante hacia donde estaba su tripulacin escondida. Y ahora qu? pregunt el Capitn Gonzlez a sus compaeros. Ahora creo que es mejor largarnos, estoy convencido que nunca volveremos a ver al perro. Yo creo dijo Yamada que pase lo que pase no debemos movernos de aqu, depender de si Kadoor sale o no sale, y cmo sale, lo que tenemos que hacer. Estoy de acuerdo con Yamada dijo Thompson si Kadoor sale normal, sin ninguna huella de maltrato o cosa as, creo que podemos darnos a conocer. Al fin y al cabo la Tierra ha estado suspirando hace milenios por esta oportunidad y no debemos dejarla escapar. Nosotros no estamos preparados para el encuentro con otras civilizaciones, no sabemos ni que hacer. Entiendo eso, Capitn, pero nunca nos perdonarn haber huido ante esta oportunidad. Creo, Capitn, que nosotros mismos nunca nos perdonaramos algo as. Bien, eso quera or. Yo, como capitn de una nave de prospeccin mineral, no puedo forzarlos a participar en una tarea tan diferente, pero si todos ustedes voluntariamente asumen la empresa yo estar siempre con ustedes. Pero, Digues, usted fue el primero en proponer que nos furamos, su opinin es decisiva en estos momentos. Capitn, mi proposicin fue hija del instinto, pero soy un ser humano y un habitante de la Tierra, aunque lleve en el espacio ms tiempo del que he pasado en ella. Por supuesto que si en nuestras manos est establecer el primer contacto con seres no terrestres considero que es nuestro deber, nuestra obligacin y hasta nuestro derecho. 11 Decidieron dividirse en dos grupos: uno se quedara escondido en el lugar donde estaban, aguardando la salida del perro o lo que fuera que pasara, otro grupo ira a la nave a preparar algo con que establecer contacto. Pensaron en algunos dibujos, grficos o fotografas que mostraran la Tierra, sus habitantes, sus construcciones, su naturaleza. No podan ofrecer nada ms con los equipos de que disponan. Este grupo parti y el resto qued acechando. Los tres que fueron hacia la nave deberan regresar en una hora, pues la autonoma del oxgeno no era infinita. Cuando estos regresaran con lo que tuvieran los otros iran a la nave a continuar o terminar el trabajo y regresaran tambin en una hora. Abastecidos de esta forma tendran oxgeno para otras 12 horas y podran esperar los acontecimientos.

PAGE 12

Cuatro horas despus todos estaban reunidos de nuevo tras las rocas, pero el perro no haba aparecido, ni se haba observado ningn movimiento en la nave. La espera debi an durar otras tres horas para ver descender a Kadoor, aparentemente sano y salvo y hasta de buen humor, pues lleg hasta las rocas, se par frente al grupo y comenz a ladrar frenticamente. Todos tuvieron que ajustar sus radios pues casi quedan sordos. Esta era una reaccin curiosa por parte del perro pues estaba entrenado para ladrar slo dos veces cuando quera comunicarse ya que el sonido de unos ladridos incontrolables era realmente insoportable cuando se reciba por unos audfonos dentro de un traje espacial. Kadoor no respondi de momento a las rdenes de callar que le dio el capitn, sin embargo, al cabo de un rato l slo ces de ladrar, aunque la garganta le vibrara como si estuviera gruendo, pero su actitud no era amenazadora, sino ms bien ansiosa. Es como si quisiera decirnos algo dijo Thompson. S, lstima que no lo entendamos. Necesitamos tanto que nos pudiera contar lo que ha pasado all adentro. Mientras, Kadoor continuaba mirndolos con mucha atencin. No obstante, me asusta dijo Digues no lo habrn enloquecido de algn modo? Veamos si responde dijo Gonzlez Kadoor, aqu! Obediente, el perro se levant de donde estaba y se dirigi hacia el capitn, sin dejar de mirarlo fijamente. Ven, perrito, qu te han hecho? ests bien? Dame esa pata. Kadoor obedeci nuevamente. Los hombres se miraron. Al menos responde. Dime, perrito, podemos ir all? son tus amigos? Como si hubiera entendido, Kadoor dio unos pasos hacia la nave, luego mir hacia atrs, hacia ellos y continu caminando. Los hombres se miraron de nuevo y decidindose sin hablarse, salieron todos de su escondite y lentamente se acercaron a la nave. Se pararon todos frente a la puerta y a algo que podra ser una escotilla. Estuvieron un buen rato en silencio y sin moverse, y viendo que nadie responda ni se mostraba resolvieron comenzar a desplegar sus pancartas, con fotos ampliadas, dibujos, esquemas. Los mantuvieron ante la escotilla y la puerta durante un tiempo largo; luego, uno empez a moverse alrededor de la extraa nave y sin ponerse de acuerdo los dems le siguieron en una silenciosa manifestacin en crculo, manteniendo las pancartas de frente al vehculo, seguros de que de algn lado los estaran observando. Kadoor se mantena apartado, mirndolos a ellos y no a la nave. Deberamos poder tocar a la puerta dijo Yamada. Y cmo llegaras a ella? Ni en la nave tenemos una escalera con esa altura. Debemos pensar en otra cosa. Si trajramos un transmisor de la nave y tratramos de transmitir cualquier cosa, algn tipo de seal, msica, qu se yo? en diversas frecuencias. Podramos tambin traer alguna lmpara y hacer seales luminosas. 12 Cmo no pensamos en eso antes? Porque no forma parte de nuestro entrenamiento. Nosotros hemos adquirido hbitos de reaccin ante un chasquido del contador de radiactividad, ante un suelo que se hunde, ante un tnel que se derrumba sobre nuestras cabezas. Cada uno de nosotros sabe cmo hay que

PAGE 13

reaccionar ante una de estas situaciones para salvarse y salvar al compaero, y no es que lo sepa, sino que reaccionar ante una de estas eventualidades correctamente y sin pensarlo. Los que buscan inteligencia en el universo hubieran sabido que hacer aqu en primer lugar, nosotros hemos tenido que pensarlo. Es que quin iba a imaginar que despus de tantos aos de bsqueda dentro y fuera de la Galaxia, nosotros, que no salimos nunca de los lmites del Sistema Solar, bamos a tropezar con seres inteligentes. Se deba prestar ms atencin a la Teora de las Probabilidades. Alto! interrumpi la conversacin Thompson no sienten ese calor? Retrense, aprisa! orden Gonzlez. Sin apartar la vista de la nave, que realmente haba comenzado a desprender un intenso calor, se apartaron. Todo sucedi en el transcurso de un suspiro, la nave se elev y, cambiando de rumbo a cierta altura, aument sbitamente su velocidad y antes de que ninguno reaccionara, desapareci. Y ahora? Ahora nada, los hemos perdido. Pero no podemos hacer nada? dijo Digues desesperadamente. Recojamos muestras del suelo para ver si podemos determinar qu energa utilizan y hagamos una exploracin alrededor a ver si han dejado huellas de su paso o de su trabajo. Encontraron a unos kilmetros de all huellas del mismo trabajo que hacan ellos: algunas perforaciones, rocas partidas; saban que no eran las dejadas por ellos, porque ellos no haban trabajado en esa direccin, pero no encontraron nada especial que les permitiera analizar su nivel de desarrollo, sus herramientas, qu buscaban. Sintiendo que lo vivido les pesaba como un fracaso, que afectaba a toda la Tierra, sintindose culpables sin saber an qu hubieran podido hacer, emprendieron el viaje de regreso, sin la animacin de otras veces en que regresaban a sus casas. Antes de llegar enviaron el informe de lo sucedido. Al llegar a la Tierra fueron recibidos por una delegacin de alto nivel planetario y conducidos a las oficinas de la Unin Universal, donde se les inform que se haba creado, al recibirse el comunicado de la JUPITER, una comisin internacional para estudiar todo lo sucedido, que deban entregar todo el material recopilado, tanto en muestras como en fotografas, todo lo que haban preparado ellos para tratar de establecer comunicacin con los extraterrestres, que ya se estaba procesando el informe preliminar, pero que deberan permanecer en sus domicilios para ser interrogados por los miembros de la comisin cada vez que fuera necesario esclarecer algn punto y que deban entregar el perro para ser analizado por los mdicos, con vistas a descartar que hubiera adquirido de forma casual o intencional, algn virus, bacteria u otra patologa que pudiera resultar perjudicial para los habitantes de la Tierra. 13 Y ese fue el punto que no pudieron cumplir, Kadoor desapareci en algn momento despus del aterrizaje y no lo haban vuelto a ver. Se desat una cacera por todo el pas, se publicaron fotos y descripciones del perro, se mantuvo constantemente en las pantallas de los televisores, pero nada. Bueno, nada no. Se recibieron muchas llamadas en el punto de control, de personas que informaban que un perro de esas caractersticas se haba acercado al suyo de manera amistosa, que haba permanecido junto a l por unos momentos y luego haba continuado. Cosa curiosa, todas las llamadas fueron muy similares, siempre se informaba que Kadoor haba sido visto junto a algn otro perro, nunca de forma agresiva, no se haba acercado a ningn ser humano, ni a ninguna casa, slo a otros perros en la calle. Mientras continuaba la bsqueda de Kadoor, los miembros de la tripulacin fueron visitados cada uno en mltiples ocasiones por la Comisin. Las preguntas siempre giraban en

PAGE 14

torno a lo mismo: la actitud del perro antes y despus de penetrar en la nave fornea, su comportamiento durante el viaje, la descripcin de la nave, de los seres que haban visto, su actitud, porqu no se haban hecho mayores esfuerzos para contactar con los extraterrestres. Por fin, la Comisin termin su trabajo. En una especie de vista pblica, que sera transmitida por todas las emisoras de televisin del mundo se daran las conclusiones de estos hechos de trascendental importancia para el planeta y se tratara de llegar a un consenso sobre los pasos futuros para tratar de localizar a esta civilizacin que realizaba trabajos de exploracin dentro de nuestro sistema solar. La vista, presidida por la mxima direccin de la Unin Universal, era altamente solemne, debido por un lado a la gravedad del tema a tratar y por otro a que era la primera vez que la Unin actuara de forma realmente universal despus del establecimiento de la paz mundial. Comenz la exposicin de los hechos, por parte de un secretario. Fueron mostrados todos los materiales entregados por la tripulacin de la JUPITER. Se permiti que los delegados interrogaran pblicamente a los mineros espaciales, testigos directos y participantes de todo lo sucedido. Se escucharon opiniones a favor y en contra de la actuacin de la tripulacin. Se insisti una y otra vez en los detalles del comportamiento del perro. Se dieron, para terminar esta parte de la Asamblea, las conclusiones de la Comisin. Posteriormente tom la palabra el Presidente de la Unin Universal para dar inicio al debate acerca de la bsqueda de esta civilizacin, pero slo tuvo tiempo de saludar a los presentes. Un tumulto proveniente del exterior interrumpi sus primeras palabras. A una seal suya, los custodios procedieron a investigar qu estaba sucediendo. Al ser abierta la puerta, se pudo presenciar un espectculo por dems extrao: los guardias del exterior luchaban a brazo partido contra una multitud de perros que trataban de alcanzar la misma. De este grupo se destac la figura ms que vista por todos en los ltimos tiempos de Kadoor, quien avanz hasta colocarse en un lugar visible. Entonces ocurri lo ms asombroso que hubiese sucedido desde que la Tierra exista: el presidente comenz su inolvidable discurso: 14 Hombres! Ustedes quieren establecer contacto con otros hombres, que se han desarrollado en un mundo ajeno a ustedes, que han vivido vidas diferentes a las de ustedes, que no han visto quizs nunca lo que ven ustedes a diario, que no han sentido los olores que ustedes perciben todos los das, que quizs no han escuchado los sonidos que ustedes estn acostumbrados a escuchar desde la infancia. Magnfico! Una esplndida oportunidad para intercambiar conocimientos y experiencias. Pero contstenme primero una pregunta: cmo piensan hacerlo, si hace miles de aos ustedes conviven con otros seres en este mismo planeta, se han desarrollado junto a ellos (y gracias a ellos en muchos casos) y nunca han podido comunicarse con ellos? Cunto hubieran ganado si en vez de estudiar a los murcilagos para desarrollar ustedes el radar, hubieran desarrollado el radar entre las dos especies? Cunto hubieran ganado si en vez de estudiar a los pulpos o calamares para desarrollar ustedes la propulsin a chorro, lo hubieran hecho entre las dos especies? Puedo seguir infinitamente poniendo ejemplos. Ustedes han desarrollado tcnicas que ya eran aplicadas por insectos, por peces, por aves o por mamferos, y han tenido que descubrirlas, perdiendo de ese modo cientos de aos. No fueron capaces de comunicarse con los seres diferentes a ustedes que compartan su mismo mundo. No esgriman el argumento de la inferioridad, ese es un concepto relativo que les va a crear problemas cuando comiencen a conocer seres de otros planetas que no han seguido su mismo patrn de desarrollo. En este punto uno de los delegados, que como los dems no poda ms con el asombro y la sorpresa, se atrevi a interrumpir al Presidente: Presidente, quiere usted darnos a entender que est en contra de buscar vida inteligente?

PAGE 15

Veo que no han entendido nada. El Presidente no ha dicho una sola palabra. Usando su boca como transmisor y su cerebro como puente habla Kadoor, en nombre de todos los perros del planeta. No es necesario contar lo que sucedi despus. Los hombres no podan aceptar esto. Algunos llegaron hasta a sacudir al Presidente, pero realmente este estaba como hipnotizado y no reaccionaba. Luego poco a poco todos se volvieron hacia el perro. Este continu, por boca del Presidente: Lo creen ahora? He trado a otros perros pues realmente nuestra potencia cerebral es menor que la de ustedes y hemos debido unirnos varios en un pensamiento comn para poder obligar a este ser humano a expresarse por nosotros. Yo traje, y ahora estn depositadas en la memoria de todos los perros del planeta, las coordenadas necesarias para encontrar a esos con los que tropezamos en el Cinturn de Asteroides. Pero ellos en su planeta no tienen fronteras biolgicas. El hecho de que ustedes vieran slo figuras semejantes a las de ustedes fue pura casualidad, son los hombres los que realizan ese trabajo, pero dentro de la nave haba otros animales, cada uno ocupado con una labor acorde a sus posibilidades. Nunca se podr pretender que un caballo coja un pincel con sus cascos o que un gorrin maneje una excavadora mecnica. Pero podemos hacer otras cosas y nuestro esfuerzo conjunto por el mismo planeta hace muchos aos habra logrado un salto considerable en nuestro comn desarrollo. Ustedes nos han utilizado, si; pero ha sido sin tomarnos a nosotros en consideracin. Ustedes han pensado qu podan obtener de nosotros, pero no nos han preguntado qu podamos darles. Han pensado incluso en lo que segn ustedes nosotros necesitbamos, pero no nos lo preguntaron a nosotros. Se imaginaron que nos comprendan, pero realmente nunca ha habido comunicacin entre nosotros. Entonces qu quieren ahora? Queremos que cuando el planeta Tierra contacte con otras formas de vida de otros sistemas planetarios, lo haga realmente en nombre de la vida terrestre. Estos de ahora, a pesar de su apariencia humana tenan ms puntos de contacto conmigo que con los otros tripulantes de la JUPITER. Ustedes quizs no se hubieran comprendido. Yo no tuve la menor dificultad. Los perros encontramos ahora la forma de explicar esto, pero se imaginan que seres de tres milmetros de altura, provenientes de un planeta pequeo, hubieran aterrizado en un hormiguero? El primer contacto con otra civilizacin se hubiera establecido sin que ustedes se hubieran enterado siquiera. Queremos, por ltimo, que piensen en todo esto. Ustedes son una especie muy inteligente y encontrarn una solucin. Y la encontramos. Estamos ahora en camino hacia el planeta de nuestros desconocidos amigos, despus de 50 aos del primer encuentro. Kadoor ya no existe, pero un descendiente suyo va con nosotros. Los delfines, que resultaron excelentes matemticos, realizaron todos los clculos, una abeja nos organiz el viaje. Vamos en la nave animales de cinco especies, compartimos el trabajo de acuerdo con las capacidades de cada uno y nos llevamos todos como hermanos. Ahora ciertamente nos sentimos ms preparados para buscar otros seres ms all de nuestro planeta. Y Kadoor tiene hoy el monumento ms grande que se haya levantado en la Tierra, erigido por la gratitud de todos los seres vivos. 15 Niurka Alonso Santos: (Yaguajay, Sancti Spiritus, 1963). Estudi Ingeniera en Telecomunicaciones en el ISPJAE y actualmente trabaja en la Empresa Telefnica (ETECSA). Ha obtenido menciones en el Concurso de Cuentos de CF Revista Juventud Tcnica 2009 con el cuento Opiniones. Obtuvo mencin de honor por su cuento Kadoor en los Premios Andrmeda de Ficcin Especulativa. Tambin obtuvo mencin en el Premio Salomn 2009, por su cuento Creacin.

PAGE 16

MAGIC ROOM O VIAJE AL CENTRO DE LA TIERRA, OTRA VEZ Jamila Medina Le el diario de la maana y supe que a esa hora todos sobre Dalai Lama o sexo oral, con el corazn en la mano escriban la misma pgina con citas sacadas de internet (como esas largas y suficientemente estrechas hojas chinas de la fiesta de la primavera, que despus son lo suficientemente resumidas en una hoja ms pequea, igual de estrecha; no hay salida). Sin declinar ser otra adicta, entr en la red. Los infinitos pejes y las infinitas bibliotecas virtuales y los hipervnculos hacia esa literatura y hacia los blogs que sofrean esa y cualquier literatura se dilataron en anaqueles por mis venas. Clique al azar y empec fervorosamente a saltar como un salmn de una pgina a otra, poniendo huevos de comentarios en todas las que lo permitan [ha muerto kcy klbrt, el guitarrista de Hawthorne Heights, se le trababa la lengua (haw), quera llegar a las alturas (heights), en paz denscanse, se muri durmiendo]. Esa maana lanzndome por los infinitos toboganes, atrapada en la tupida telaraa no pude llegar a mi ansia: el ltimo texto de la red, tocar el corazn original del ro. Ni al da ni a la semana siguiente aunque romp el rcord de Sandwich. El lunes, al entrar en el Atelier de Christian de Portzamparc.com, encontr con horror que haba crecido un nuevo rascacielos en mi hendidura favorita, como quien dira en una pequea parcela (entre un edificio y otro edificio de la bella Manhattan), galaxia que yo tena detectada como hueco-6, uno de los ltimos purgatorios perdidos. 16 Estudi los planos de la obra, y el elogio de un tal O. Sus dedos de arquitecto haban rodo el aire con pericia para acoplar all al travesti; siguiendo y burlando pasarelas, Louis Vuiton Mot Henessy beba y vomitaba entre sus chales todo el caviar del cielo edificante de Nuyor. El nuevo inmueble era, en verdad, un portento. En cuanto a la boca abierta de O., aventur mis yemas en el sitio para buscarle la lengua (y arrancarla), pero su adentro me sorprendi con el tremor de una vagina, la suavidad de la piel de unas muecas. Despus, met la cuchara en la pantalla y prob los huevos de esturin, que O.freca, zalamero. No crean que fue un problema de celo profesional. Incluso, por dos das, mientras se cocinaban mi estrategia y mi hgado, me aliment solo de sus loas: agudeza expresiva, planos y volmenes quebrados, armona catica, pieles de

PAGE 17

vidrios de Saint Gobain, con diferentes tratamientos opacos, diamante afacetado, terminacin de lujo eran sus argumentOs. Al tercer da baj por leche descremada y por 57 Street para (do it by myself) calar de cerca al enemigo y ver de frente el maldito edificio con que me haban taponado el hueco-6. De espaldas a la Torre IBM, activ mi cmara y control despacio mi corazn. Record la sombra suave de los rboles, rollos de primavera, pasteles de verdura podrida que ahora alimentaban la calidad indudable del diamante. Doce disparos. Suficiente. Record la serpiente escandinava, que en el ltimo crepsculo devorara la tierra. Y quise hacer alguna foto ms. Record el lobo, que mientras... devorara el sol. Me volv. Atrs quedaba Louis Vuiton Mot Henessy (LVMH) enseando sus cristales tornasol, en centelleos rpidos de rata. No haba cruzado Madison Avenue cuando me cruc con una horda de turistas japoneses que no paraba de fotografiar: flash, flash por cada uno de los 23 pisos de LVMH y su Magic Room (MR). Apur el paso. Ni que yo fuera del Green Peace; la prdida del hueco-6, esta derrota, me ofreca una puerta. De regreso, imprim con estoicismo foto a foto. Empapel mis cuatro paredes verdeacua con el material reconstruido y logr que la luz de la sala entrara por la grieta de la fachada lustrosa. Descripcin de LVMH: menos de nueve mil metros cuadrados, una habitacin mgica y una cuchillada de luz iluminando la 57. Descripcin de MR: tres plantas, cinco gigas de imagen. Nada que no me pudiera permitir en mi propia habitacin. Descripcin de mi cuarto: el hueco-0, un verdadero huevo iluminado ahora, como si metida la mano en la garganta de Louis Vuiton Mot Hennessy, puesto su adentro en su afuera, arrancada la piel, me arropara ahora con ella. Gracias a las fotos, haba reconstruido pelo a pelo, al reverso y a menor escala el edificio dentro de mi habitacin, quedando encerrada en su permetro. Como en la casa de mi padre. Recorr atenta las imgenes. El corazn se me sala por la boca, y yo lo detena con los dientes, con dos dedos. En los cristales de LVMH, la luz se retorca para rechazar a la torre contrincante (IBM). A un tiempo, en la pantalla del computador, mi nick serpeaba de un portal a otro, devorando hipervnculos, desovando como quien siembra a su paso cintas de dinamita. Ya comenzaba a desesperarme (y la estela de Coco-Chanel, torre Chanel, Chanel, Chanel... me aturda con el saoco de su repeticin), cuando las gafas de una japonesa me entregaron el espejismo. Amn. El negro destello de IBM (oasis, agujero interestelar, manuscrito perdido de una muerta biblioteca) estaba por fin sobre sus espejuelos, y dorma... bajo mi propio techo. Casi abrazada a la pared, no me import manchar las fotos, y con el corazn agigantado encerr la cara de la japonesa en un crculo rojo bermelln. Sentada en la PC, toqu una, dos, tres veces en las ventana oscura de IBM (la flecha del cursor un pico de pjaro piando, engullendo, cavando un tnel... en medio... de la noche invernal); mientras saboreaba la promesa del archipilago de soleadas islas, las gargantas de hipertextos magnficos, betsellers y plagios ms y menos crocantes, rboles genealgicos, fogoneros, hanamis; bronquiolos, cajas chinas, matrioshkas, la celosa de venas azules de los senos; MP3, RIPedeefes, 33 y un tercio, eternamente postergadas pginas porno; hojas caducas, fragantes o blog/queadas... que se abriran ante m. Si pasaba la puerta, la conexin entre esas hojas, su deliciosa redecilla descentrada (sin pies ni ombligo, ano ni boca) ira colorendose visible a una voraz velocidad, y yo quizs podra adentrar en la diadema mi cabeza, como en una copa de bordes cuarteados, para beber, en la primera fuente. Acaso localizar en los estantes el gorgoteo de la motherboard; devorar el libro primigenio; inscribir mi vulo, por fin, en el delta ltimo del ro de IBM (y en su alfa). 17 Dej de soar un momento para preguntarme por qu no se abra la espejeante compuerta que me invitaba desde la pantalla, desde las gafas, desde la foto. Perra IBM. Despus mir hacia la pared y vi la razn. Maldita perra japonesa. Se haba quitado los espejuelos y beba tranquilamente un daiquir, en la esquina derecha de mi cuarto. La aup con los ojos, con los brazos. Camin hasta la rinconera para pagarle la bebida y me rechaz haciendo frases en ingls. Creo que no traa dinero de bolsillo, porque su gesto en cruz, exacto, sobre el estmago, la hizo caer enseguida, sonriendo, atorada con la rodaja de limn. La mano llena de sangre (sin sable) y su vientre abierto, blancuzco

PAGE 18

como un campo de arroz, perdieron enseguida mi inters. En su otra mano, mi tesoro: me adelant y tom las gafas. S que sabra ser una perfecta sustituta. Me las puse y pos quieta y sonriente, como un alegre emoticn 8-) dentro del crculo bermejo, quedando apostada: a la espera yo misma de una caricia de cursor. Las gafas todas eran de un rojo vino subido. As que no se vea mucho a travs de los cristales, pero yo saba leer bien el ajedrez. Mirando y mirando la torre Louis Vuiton Mot Henessy se me antoj la biblionet: el aleteo de los textos, como edificios, reflejndose en los cortes del diamante; el juego de espejos de LVMH repitiendo el jeu dchecs de la pgina en blanco (o rellena): la frustracin resultante entre la perpetua partida y el insondable contratiempo del escritor frente al lector (time is a goldfish, talk fast). Frente a m Chanel lea. Y la torre IBM era el input, el autor. O era al revs?, o al revs? En el intermedio, cambi de posicin (-8. Cuando recomenzaron los flashazos y atravesaron las gafas, entrecerr los ojos y abr mucho la boca O-8, esperando la flecha que me tocara por fin, deseando que ya no se detuviera el curso natural de los hechos. Abajo, en la 52, se rompi el semforo y un silbato de polica fue la seal. Los transentes cambiaron de lugar. O eran las piezas, las luces, los jugadores, el reloj? No era necesario que me esforzara en romper el cerco rojo vino, por saber. La ruleta continuaba su marcha. Ahora Chanel escriba. IBM era el archivo: una larga vidriera de emails, discursos de entrada y de salida, nivolas, papeletas de circo, contraseas, inscripciones en foros, sonetos y recibos del agua y de la luz, caleidoscopio de origamis con un dedo de ancho, ADN raspando la primavera de Nuyor: LVMH era Kcy Klbrt, el autor-lector, el leutor atragantado (Thorn: espina en el ocaso de los dioses), con un cancionero entre la espalda y la angina de pecho. Llevaba el pecho dilatado no s si para impedir que se le partiera el corazn (bajo la cuchillada de luz), o porque llevaba los brazos tatuados: mil dolorosos palimpsestos de tinta sobre su piel que recordaba a Klbrt Kcy (con el deseo inscrito en el adentro del cuerpo, y de la enca y el ojo, y en el fondo de la Baha de la Habana, dragada por una inmensa succionadora, boca perversa de anmona). 52 abajo, alguna rubia que oa estridentemente a Hawtorne Heights las caderas balancendose como en un video clip repiti las mismas tomas que yo, y se fue a casa a pegar fotos en la pared. En la mquina, haciendo zigzags con el cursor, su novio iba pasndolas mecnico, y le indicaba el orden. De pensar que en lugar de la japonesa l me vera a m O-8 apostada en los bajos de LVMH, reflejando la torre de IBM, el corazn me dio un vuelco. Pero al llegar a mi pose O-8 de pescado en nevera, no se detuvo en nimiedades. Mi boca estaba lo suficientemente abierta -8. Y con las gafas, tan plana, quin me habra podido reconocer? [Era bi, era suave y tocaba como un ngel. Te extraaremos... Oh.] a un tiempo escupi alguien (al que alcanc a verle solo las plidas muecas (desapareciendo como colas, rosceas, de salmn), en el adentro de mis OjOs y mi bOca (ro arriba o abajo). Mi corazn [Era bi] se dilat [era suave y tocaba] ilimitado [como un ngel], para acunar el escupitajo-comentario : la Ovalancha el pez cambiante 8888, huevo/cola de carnero [Te extraaremos... Oh. ]. Aquel mensaje sera el caviar que me abrira, por un pasadizo de trompetas chillonas [Oh, San Gabriel y Rafael y Uriel, Jofiel, Samuel, Zadfkiel y San Miguel Arcngel], las anheladas puertas de los cielos. 18 Con las rbitas girando como ojos de tragaperra sobre s mismas, para asomarse a mi boca, me asalt el primer vahdo. Quin puede ver sin vrtigos lo que su lengua dibuja, y seguir su curso (entre los) rpido(s)? Sent que la boca se me torca tambin, como tratando de acercarse a las cuencas. No haba acabado la pretendida lectura cuando di cuentas de que, entre las orillas, rodo el centro de mi vlvula mitral (innecesario adorno), unos dedos maosos de arquitecto me haban engastado, como en una parcela entre dos pieles (hueco maravilloso), estos prismticos: (buenamente cortados a diamante, pieles de vidrios de Gobain, armona catica, diferentes tratamientos opacos, inter/ultragalcticos, terminacin de lujo). Gracias a las gafas, la espiral de la boca y este ltimo regalo, yo posea (al menos en apariencia: 88) tres dones infinitos: toda boca(utor), toda ojo(lector), toda fuente de amor Pero acabado el desovar, fue un ruido.

PAGE 19

Explosin o implosin. Big bang. Qu corazn cuarteado soporta esa rima ni la multiplicacin infinita del espejo? Implosin o explosin. (ADN, Chanel, IBM, LVMH, Magic Room? O tal vez la estrella de la ruleta haba vuelto a girar? Y Chanel sera ahora la red de bibliotecas: pura televisin de noche y da, telenovelas, Supernatural, compre, compre el inglesbisik, y pellejos los fines de semana. Y Louis Vuiton Mot Henessy sera el autor. E IBM, mi anhelada fuente (el lecho, donde dormir al fin), habra comenzado a leer, por el principio: como yo, doblada sobre s bajo el impacto. Bang bang. Uroboros pendejo. Adis origen.) A los cinco minutos cualquier pgina repetira la noticia, difundiendo los ecos, divergentes, de la boa o el gato o el sombrero que, indigestados, haban servido de petardos. (Dnde hallaran mi cuerpo?: en mi habitacin: yerto en el suelo o pegado a la pared?, en la 52: con los ojos rasgados de miedo, la boca desmesuradamente abierta, el vientre en cruz?, bajo la torre de IBM, en la cima de Louis Vuiton Mot Henesssy o en la sima, en el stano, de la torre Chanel? He aqu otras mil y una noches: otra historia terrorista sin fin, que no sabemos quin leescribe.) Cuentan algunos que de un golpe suave, el claroscuro de la tarde o la maana (ciudad sin bordes; ni corazn de ro ni tronco ni raz; sin capitel, fuste ni base) se irgui cayendo sobre Manhattan, por segundos, flotando como un hongo blanquecino (BLICH, ARCHIPEL). Entonces yo, blanca como el papel, haciendo de tripas corazn, cerr fuerte los ojos, olvidada de m, mientras suba de tono la espumante marea de los flashes. Y abr mucho la bca. (A mi estallidO-.) Dejar un comentario nombre (requerido) e-mail (no ser mostrado) (requerido) website Avsame por e-mail de nuevos comentarios Enviar 1199 19 Jamila Medina (Holgun, 1981) Narradora. Poetisa. Profesora universitaria. Egresada del Centro de Formacin Literaria Onelio Jorge Cardoso. Graduada de Filologa por la Universidad de La Habana (2007), ciudad donde reside. Posee indita su tesis de grado donde analiza la obra del escritor cubano Calvert Casey. Aparece en Memoria de los otros (2006). Ha colaborado en Upsaln y mbito. Obtuvo el Premio David de poesa 2008 con su poemario Huecos de Araa.

PAGE 20

FICHAS DE AJEDREZ Lidia Soca Medina -Y entonces? -No lo s. Me levant y fui hacia la ventana. Necesitaba huir de sus ojos, porque de lo contrario terminara cediendo, exponiendo mi vida a cambio S, el motivo de cada decisin tomada pareca estribar en qu beneficio se podra obtener a cambio, el valor del comodn para continuar armando el crucigrama de nuestra existencia. Y si decida romper con ese atvico karma de intereses? Aunque la filantropa y el altruismo haban sido filosofas cinceladas hace mucho, claro que tena tambin un inters! Ambicionando desactivar la criogenia de su mirada, propulsar un roce de piel y dar un salto de aos luz hacia su pensamiento, sobre todo sacar de su rbita aquella caricia ajena que ultrajaba su hombro, sentada vulgarmente en un regazo que era solo mo en mis fantasas de medianoche y mis fugas diurnas. Me volv hacia ellos. Antes tengo algunas preguntas que hacerte l la bes en la espalda instndole a marcharse y con la irritante conviccin de ser el baricentro de su universo, desapareci cerrando la puerta. Nos conocemos Iramis Siempre he sido un fracaso como escritor y ahora puedo alcanzar la fama Es mi nica oportunidad, la ltima. Aunque sea solo una vez, sentir que toda mi vida vali la pena. Volva a mirarme de aquel modo. Necesitaba mantener la cabeza fra, calibrar mis posibilidades, prever una salida que no distingua entre tanta propaganda incomprensible, distorsionada por el amor. Me quieres decir que yo, mi mente, mi espritu por llamarlo de una manera, me insertar en tu historia a travs de ese escner humano para darle 20 Vida! Mis historias estn vacas, son palabras enlazadas de una forma ms o menos vistosa, pero psimas. Te invito a formar parte de mi mundo, de mi verdadero mundo! No es eso lo que has querido siempre?... T sers la artfice de aquellas fantasas que mi mente no pudo inventarse, original, impredecible en cada entrega.

PAGE 21

O sea, que resuelva a mi manera los conflictos a los que me expongas planear circunstancias, soluciones, contraataques. Nada ms parecido a una ficha de ajedrez. Todos lo somos de alguna forma, solo que desconocemos la mano capaz de planear estrategias tan perfectas. Unos se lo achacan a Dios, otros al destino y hay hasta quienes an confan en el libre albedro. Esa es precisamente la barrera perentoria entre ficcin y realidad que estoy dispuesto a derribar. Nada resulta tan atractivo como la vida misma que todos se empean en clonar en remedos semnticos, pero yo ofrecer ese puente entre lo real y la ilusin y ser contigo que lo cruzar. Mejor dicho, sobre m Est bien, digamos que esa es la parte hermosa, potica. Ahora quiero la parte oscura: la realidad. Qu pasar conmigo, con mi cuerpo, mi tiempo, si decido enterrarme en tu mundo, abrirme el juego? Fsicamente se te inducir a un estado de coma no muy profundo, para que tu cerebro contine funcionando una vez conectado a la mquina. Es posible que ni siquiera notes la transicin de realidades, a no ser por el cambio de entorno Has visto The Matrix? S y no me gust, sobre todo porque la gente poda morir ah dentro. Pero esto es completamente diferente y seguro! Crees que iba arriesgarte as, Iramis?, -se apresur a decir y luego procedi con su rol impersonal de hombre de ciencia-. Tambin tuvimos en cuenta las ventajas de que tu familia Por supuesto, tuvimos, t y esa encontraron al conejillo de indias perfecto que si se revienta, nadie va a echarlo en falta! No?... Total, una hurfana ms o menos!... Qu pasar si efectivamente ese importante jurado queda extasiado y te cubres de gloria? Lo normal sera que quisieran publicarme, y si me llevan a una imprenta, me voy a dividir, se fragmentar mi conciencia? Porque hasta donde s una vez que la mquina digitalice mi personalidad, mi intelecto o como se llame, podr estar viva en una simple hoja de papel que puede perderse, estrujarse o terminar Dios sabe dnde Aunque me parece que esa posibilidad ni t mismo la has contemplado. Porque es imposible. Eso no va a pasar, despus de ese premio tendr fama, dinero Y quin me garantiza que no querrs ms, que saldr otra vez que no te olvidars de m una vez en la cima?... Mi vida depender nicamente de tu integridad. Algo bastante relativo dira yo, a juzgar por tu inslita ternura. Cmo se entiende que hayas pasado tanto tiempo intentando formar parte de la vida de un hombre en el que no confas, teniendo tan psimo concepto de mis sentimientos? Me usas, siempre has usado mi amor a tu conveniencia. 21 No Iramis, siempre he intentado mostrarte que existe algo superior a esa vulgar transaccin de momentos, voluntades o placer; pero has estado tan ocupada en apoderarte de lo que no te doy, que te has perdido todo cuanto te he ofrecido Tambin me rechazars ahora? Y me convenci. Por supuesto que me convenci! Es tan obvio como tus ojos incrdulos que acarician ahora mis lneas. S, t que sostienes esta hoja de papel o me contemplas entre pxeles de cristal. Juzgndome otra historia intrascendente, distrado tal vez por la premura de hacer que vuele el minutero para marcharte a casa. Sin

PAGE 22

sospecharme viva entre tus manos, vibrando an en este fragmento copiado de contrabando o con autntico copyright. Atrapada entre folios numerados, como esa mstica C que garantiza dinero y fama: el enorme e insignificante precio por el que transfer mi vida. -Al comienzo no poda siquiera reconocerte a ti: cmplice de lo que entenda como mi autntica realidad. El tiempo y el espacio se compactaron en una masa impredecible presta a dilatarse o comprimirse. Como esos sueos nocturnos donde simplemente caemos en medio de una historia contada de antemano por las recnditas divagaciones de nuestro propio cerebro, sin otra conciencia que jirones de lugares, rostros que nos parecen conocidos. Pero tampoco se comport exactamente como un sueo O una pesadilla aquella situacin ignota, donde mis recuerdos eran inservibles, hasta que mi cerebro fue desechndolos poco a poco. El nico contacto ms all del tablero bicolor donde se defina mi vida en una simple partida de ajedrez, era aquel golpear de teclas retumbando en mi cabeza cuando cre dormir, pero era cuando realmente deb estar ms consciente y mi mente disparaba alarmas incomprensibles hasta ser arrojada a otro y otro micromundo, alinendose las piezas para definir mi rol en el nuevo juego. Mucho tiempo despus (si es que puede existir ese trmino aqu) empec a recordar, retrocediendo centmetro a centmetro en mi memoria, hasta descubrirme entre electrodos conectados a mi frente y enjuagar al fin mis ojos en aquellos ya tan lejanos: Tengo miedo fueron mis ltimas palabras y el mbolo en mi antebrazo cay cual teln mortal. Estars bien escuch ya en la oscuridad. Pero jams volvera a estarlo, no volvera a estar de ningn modo. Si no, t no estuvieras sentado en tu bur cuestionndote las cosas que tienen que leer los jurados o sencillamente cmo pudo levantar ese revuelo una historia tan pattica. Sera mejor no haber sabido, no enterarme jams que mi sbita lucidez lleg cuando me abandon a una imprenta. Ahora s pareces motivado, al menos un poco interesado en m. No finjas sorpresa, supiste desde el principio que esto pasara, que llegara un momento en que se le terminaran las jugadas de aficionado, se aburriera o se acabara el partido, cuando invariablemente sera yo el rey derrocado. Se acortan las lneas y todava no consigues reconocerme como un semejante, alguien que una vez estuvo entre los jugadores, menospreciando las piezas que tambin tuve a mi disposicin. Pero no, no me sentir intimidada por tu certeza inquebrantable de existir del modo correcto. Al menos ya s quin soy, o en qu me convert Y t, confas en tus propios movimientos o continas a expensas de esa mano poderosa y desconocida que te gue a travs de las cuadrculas del calendario? Recuerda siempre que todo pen puede convertirse en reina si sobrevive hasta alcanzar el otro extremo del tablero. Estar aqu si decides volver... 22 Lidia Soca Medina, Ciudad de La Habana, 1985. Cursa la Licenciatura en Historia en la Universidad de La Habana, en la modalidad de Educacin a Distancia. Desde muy joven comienza a ser galardonada en diferentes certmenes literarios a nivel nacional, sumando ms de una veintena de premios. Tres de sus cuentos de ciencia ficcin han obtenido mencin y luego publicados en la revista Juventud Tcnica. Actualmente tiene en proceso de edicin un libro investigativo sobre Jos Mart que ser incluido en una multimedia del Centro de Estudios Martianos.

PAGE 23

ELSUEOCOMPARTIDO YadiraAlvarez No puedo ms. Ya s, quizs no haya nada de qu preocuparse por ahora, pero tengo hijos. Viera est esperando su primer beb y Henrik se casa dentro de dos meses. No puedo afrontar esto con la misma calma que los dems. Son solo sueos, es cierto. Sin embargo no es una coincidencia que miles de personas hayan estado soando fragmentos de la misma historia a lo largo de aos, desde que se valid la tecnologa que creamos. Y desde siempre, a juzgar por los registros y entrevistas de estudios del sueo que se hacan antes. Exploracin y Graficacin Visual de Estmulos Neuroelctricos en Sueo Profundo es un nombre largo para algo que la gente ha tratado de hacer desde que fue conciente de sus sueos. Y va ms all del intento primitivo de interpretar lo que se suea o adivinar qu pasa en la vida analizando los pocos recuerdos que an conserva el durmiente al despertar. Es hacerlos visibles para los dems, es permitirle a cualquiera ser capaz de ver claramente qu so. 23 Ni siquiera se recuerda la mitad de lo que se ha soado, ni la cuarta parte. Esa fase misteriosa del cerebro poniendo en su lugar todo lo que se ha vivido o pensado en vigilia siempre ser un misterio: un ordenador que nunca se detiene, que solo borra informacin cuando padece alguna enfermedad o lesin, o cuando la mente, especialmente entrenada, olvida. Los sueos son una informacin particularmente difcil de sacar de las gavetas del subconsciente, y es tan til una vez que la has expuesto y analizado como es debido con ayuda del especialista indicado.

PAGE 24

Ah estaba yo. Llegu a este proyecto como psicloga, especialista en hipnosis y psicoanlisis. Rostislav y yo, los nicos especialistas que no manejaban las complejas terminologas ciberntica y qumico-metablica. En la era de la generalizacin se dice que la interdisciplinariedad es el preludio de los nuevos descubrimientos. Antes una mentalidad especialmente flexible, con poderosas capacidades de desarrollo de las funciones nerviosas superiores, parta de una serie de conceptos y supuestos derivados de la experimentacin, el anlisis y la observacin. Y Voil! Eureka! Ya-T! Mil expresiones para designar lo mismo: DESCUBRIMIENTO; como unir por arte de imaginacin y anlisis las piezas de un rompecabezas que acta y provoca cambios alrededor convirtindose el exitoso investigador casi en un dios, capaz de entender una pequea parte del funcionamiento del universo, y hasta de intervenir en l. Los tiempos cambian. No es que haya menos por descubrir, sino que determinadas leyes bsicas ya han sido develadas y lo restante son aplicaciones y leyes derivadas o secundarias. El presente y el futuro no pertenecen a los genios solitarios, aunque de vez en cuando alguien eche mano a algn hilo de la telaraa universal, sino a los equipos que tejen los hilos ya conocidos de las telaraas-ciencias-artes, vinculando psicologa con ciberntica y clculo, con qumica y neurologa, con animatrnica y filosofa, y de cuyo tejido nacen cosas como nuestra EPGENS. No voy a decir cunto nos llev, ni todos los esfuerzos que hicimos, todos los errores y experimentos, todas las veces que Swea, una fastidiosa especialista en animacin, y yo, estuvimos a punto de agarrarnos del pelo. Solo s que cuando comenzamos Viera era un beb y Henrik ni soaba nacer, y hoy Swea y yo somos las mejores amigas, llenas de arrugas, canas y miles de viejos chismes que contarnos una y otra vez. La EPGENS estuvo terminada y el instituto comenz a estudiar los sueos. Los dispositivos, a los que llamamos fisgones, se metan en el sueo de los voluntarios y arrojaban cmulos de imgenes que haba que editar y organizar para que los especialistas debidamente autorizados y adiestrados las analizaran. Hasta ah todo bien. Incluso nosotros nos sometimos a la exploracin y tuvimos ocasin de molestarnos unos a otros con las burlas sobre sueos hmedos, terrores sepultados de la infancia y hasta el arquetpico sueo de vergenza e inseguridad, se donde te despiertas y caminas por la calle sin darte cuenta de que ests desnudo hasta que descubres que hay una razn embarazosa para que todos se te queden mirando. Pero cuando el estudio se profundiz un asesor que apoyaba el trabajo de edicin nos hizo notar algo alarmante. El Doctor en neurologa Hermann Djlik llam la atencin sobre la repeticin constante de ciertas secuencias. Aparecan fragmentadas y distorsionadas por la perspectiva individual de cada usuario, sin embargo eran inconfundibles. 24 Al principio no lo notamos. El doctor revis las secuencias sospechosas y hall invariantes, e incluso edit aquellos fragmentos hasta revelar, en un collage de distintos modos de ver la escena, donde se superponan imgenes claras con otras opacas y hasta algunas que parecan dibujadas a mano, un suceso catastrfico. Y revisando datos de las entrevistas acontecidas cuando an el EPGENS era una teora encontr descripciones de se sueo.

PAGE 25

En un lugar, parecido al interior de un remolque, alguien despierta sintiendo un sonido atemorizante, mezcla de rugido, trueno y fuego. Ese espectador se levanta y camina a una pequea ventana desde dnde ve cmo una ola de fuego se acerca despedazando casas y sumiendo todo en una humareda negra. El alter ego en el sueo se aparta de la ventana, corre hacia el interior de su casa y frente a l la pared se derrumba en un muro de llamas. Un sueo, pues; surrealista, raro, matizado por la lentitud pegajosa de las pesadillas. No es nada preocupante. Cuando Henrik se uni a un grupo de surfistas yo sola soar todas las noches que surfeaban hacia una pared de agua que caa sobre ellos. Todo el mundo tiene pesadillas. Pero este sueo se repeta, se comparta entre miles de personas de tal modo que podas superponer el encadenamiento de sucesos como si colocaras negativos de fotos idnticas uno sobre otro. Alguien lo soaba en colores, otro en dibujos animados, aquel como sombras chinescas, se como una buena pelcula de Stop-Mottion. Pero era el mismo. Las mismas flores en iguales bcaros rsticos, sobre mesillas idnticas colocadas junto a la misma ventana. El mismo empapelado de barcos veleros en la pared que explota. Y as otros detalles. No sabemos a quin decirle. Es una locura. Y el sueo est apareciendo con ms frecuencia en nuestros registros, como el aviso que un ordenador infectado de virus manda una y otra vez, en progresin creciente. Decidimos callarnos. No sabemos si es algo que ya ha pasado a alguien con un especial poder de telepata y qued en el subconsciente colectivo como un faro sin propsito, o si es algo que pasar, algo que un individuo recibi en el sueo como revelacin proftica y de algn modo dispers en los sueos de la gente. Algo que se acerca. Soy madre, ser abuela. Y tengo miedo; nunca me import mucho el futuro porque lo crea ms o menos a salvo ahora no me siento tan segura. Yadira lvarez Betancourt (Habana, 1980) Profesora del ISPEJV. Graduada de Educacin Especial en el ISPEJV. Graduada del curso de Tcnicas Narrativas del Centro Onelio, octava edicin Ha publicado Comunicacin Educativa en nios con necesidades educativas especiales (2003) Prevencin y Atencin a nios y adolescentes con trastornos afectivos conductuales,(2007) Consideraciones terico-metodolgicas de un modelo educativo de atencin a los alumnos con TAC. Resultados de su puesta en prctica (2008). Desde el ao 2005 Trabaja junto a su esposo en el informativo digital Estronia, para promover el arte dedicado a la fantasa. Recientemente obtuvo el Premio Oscar Hurtado 2009 de ciencia ficcin, con su cuento Carne y pescado 25

PAGE 26

MENEPHILUS CALXYS EN SAJARI Yeny Mila Ramos En horas de la maana de este domingo, un ejemplar de Menephilus Calxys fue visto en las cercanas del poblado de Sajari. Expertos del Consejo de Investigaciones Cientficas aseguran que esta nueva especie de insecto se alimenta de material calcreo y le bastaran tres aos para destruir toda una ciudad. Debido a la gravedad del caso, l Organizacin para el Bien del Hombre (OBH) solicit el apoyo del Ejrcito, cuya fuerza area respondi con gran inmediatez y precisin. Una lluvia de misiles cay sobre el territorio de Sajari y en solo tres horas, no quedaba lugar donde el insecto pudiera refugiarse. Segn declaraciones de Falcon Martinelli, vocero de la OBH, entre los cientos de cadveres se encontr el Menephilus Calxys, el cual ha sido depositado en una urna de vidrio como prueba al mundo de que, al menos este ejemplar, ya no representa una amenaza para la Humanidad. (HAP) Yeny Mila Ramos (Ciudad Habana, 1971). Licenciada en Lengua Inglesa. Egresada del Centro de Formacin Literaria Onelio Jorge Cardoso. Obtuvo el Primer Premio en el IX Certamen de Relato Corto La Chorrera, 2009, Cceres, Espaa. Tambin le fue concedido el Primer premio en el Concurso Vrtice de Cuentos Breves, 2009, en Cuba. El microrrelato Menephilus Calxys en Sajari que aqu publicamos obtuvo el Premio Dinosaurio 2009, para el mejor minicuento con tema fantstico y ciencia ficcin. LA NOTICIA Zulln Elejalde Macas El sonido del radio-reloj lo despert a la hora acostumbrada. Mientras se sucedan las noticias se dio un bao, visti su uniforme y, en el momento que llevaba la taza de caf a sus labios, la escuch... una y otra vez se repeta... Dej todo como estaba: la cama destendida, el caf desparramado sobre el mantel, la puerta de la casa abierta de par en par, y corri con todas las fuerzas hasta quedar sin aliento, dirigiendo sus pasos a casa de Marta, su ex-novia. Ya en el umbral tropezaron. Ella tambin iba a su encuentro. Se abrazaron y sin tiempo para ms se perdonaron y por primera vez se dijeron un te amo sincero... La noticia se repeta sin pausa, robtica, desde las radios y televisores... Segundos despus, la sombra de uno de los meteoritos los cubri para siempre. 26 Zulln Elejalde Macas (Ciudad Habana, 1977) Graduada universitaria en la carrera Lic. Contabilidad y Finanzas. Actualmente se desempea como Gerente Econmica en una de las gerencias de la Corporacin Copextel S.A. Su obra se inclina ms al gnero de la poesa. Es integrante del Taller Literario de CF y F Espacio Abierto. Hasta la fecha ha participado en los concursos de poesa fantstica Minatura y Oscar Hurtado 2010 obteniendo mencin y primera mencin con los poemas Estrella y Diario de un viajero respectivamente; el primero de ellos publicado en la revista digital que dio nombre al concurso. Del gnero cuento tiene muy pocos trabajos, an inditos.

PAGE 27

EL RETORNO Claudia Alejandra Damiani Todos estbamos desconcertados: aos de trabajo e investigacin tirados repentinamente por la borda. Lo peor es que esperaban que yo tuviera la respuesta y no era as, yo estaba en la misma situacin desesperante que ellos y no poda eludirla. Llevaba 15 aos como jefe del departamento de Historia Preholocastica del Centro de Investigaciones y nunca se me haba presentado un caso tan inverosmil. Todo empez por dos esqueletos recogidos a varios kilmetros de la Colonia. Las autoridades pensaron que se trataba de unos mendigos y calcularon que deban llevar unos dos aos muertos; pero cuando hicieron las pruebas pertinentes para determinar la causa de fallecimiento e identificacin de los mismos, se encontraron con que se trataba de huesos humanos 27 Que se encontraran restos humanos no tena nada de singular: ellos haban habitado el planeta y por doquier hallbamos fsiles y trazas de objetos de su fabricacin, yo mismo diriga una institucin encargada de la recoleccin y estudio de dichas reliquias y tenamos en nuestras manos osamentas muy bien conservadas; pero ninguna de menos de100.000 aos de antigedad y all estaba lo extraordinario del caso. Camino a la morgue iba seguro de que aquello tena que ser un error y qued hipnotizado ante los enormes fmures sin rastro alguno de mineralizacin no haba dudas, esos no eran fsiles sino huesos frescos. Miraba y miraba el cdigo gentico, sin manipulaciones, humano al 100%; pero cmo poda ser?, los homo sapiens llevaban siglos extintos. Luego me ensearon las escafandras que haban evitado la dispersin de las piezas del esqueleto, eran trajes espaciales del siglo 22 tres siglos

PAGE 28

antes del Gran Holocausto-; estaban cubiertas de polvo y mugre que no permita distinguirlas, pero una vez limpias, se haca obvio el poco deterioro. Me fui a casa e intent en vano dormir, aquello no encajaba en ninguna parte y constantemente alguien llamaba para recordrmelo. La noticia haba recorrido la Colonia Occidental, sin duda era un hecho trascendente: humanos en la actualidad?. Mi raza les haba seguido la pista a los hombres desde que desaparecieron tras la Gran Guerra Holocustica, ellos nos haban creado y nosotros nos sentamos herederos de su cultura. Llegado el da siguiente y con unas ojeras increbles, me fui a entrevistar a los oficiales que haban hallado los cuerpos; les pregunt por el sitio exacto del descubrimiento y ellos me explicaron sin problema. Como haba imaginado el procedimiento fue poco cauteloso, por lo que eran grandes las posibilidades de que hubiera pistas sin encontrar. Los cuerpos estaban sepultados en la arena de forma muy superficial, pero lo cierto era que con las grandes tormentas de los ltimos das eso no nos deca nada. Sin ms prembulos part para el lugar junto con todo el equipo de arquelogos del Centro de Investigaciones. El examen fue exhaustivo pero no dimos con nada. Yo estaba terriblemente estresado: con aquel viento cualquier huella o evidencia humana habra desaparecido. Mi cabeza se calcinaba en el crudo sol del medioda mientras las dunas zigzagueaban frente a mis ojos convirtindose en marejadas de polvo; bajo aquella atmsfera insana apareci la clave: Por qu llevar trajes espaciales?; la respuesta era obvia, deban ser astronautas. Y si lo eran, en algn lugar estara la nave En base a esta disquisicin nos dimos a la tarea de buscarla. Barrimos un gran permetro y todo pareca una prdida de tiempo. De pronto, el xito!: un brillo metlico en lontananza y ah estaba, con la majestad de un gran coloso Era un aparato impresionante, increblemente sofisticado para su poca (y para la nuestra). All encontramos numeroso material de estudio: datos estadsticos y apuntes de un viaje intergalctico; un viaje intergalctico!, ellos posean tal tecnologa, es terrible que siglos de conocimiento se perdieran con su desaparicin Segunda Biblioteca de Alejandra calcinada-, nosotros tuvimos que empezar de cero a reconstruir la ciencia y la historia como un gigantesco puzzle donde a menudo faltaban piezas. 28 Revolvamos todo con el entusiasmo del que descubre un nuevo mundo, uno de mis subordinados me llam entre chillidos de asombro para ensearme los motores. Ciertamente una tecnologa muy extraa, pronto estuvo todo el mundo mirando con curiosidad e intentando desentraar el misterio alguien habl de la posibilidad de que alcanzaran la velocidad de la luz y sin duda me pareci algo sensato, pero nuestros conocimientos no llegaban a tanto y haca falta un estudio ms minucioso. Mientras, la noche empezaba a asomar sus tintes penumbrosos detrs del contorno de las dunas, era mejor recoger lo posible y marcharse a casa; maana volveramos con lo necesario para llevar la nave a la ciudad. Mis cabos sueltos seguan sin atarse: Acaso haba una prspera colonia humana desarrollndose en otro planeta?, era esto obra de una materializada mquina del tiempo?; mi mente se entretena imaginando el encuentro con aquellos seres, de cualquier forma este hallazgo representaba una posibilidad, una grieta de luz blanca en el umbral de una puerta cerrada Ya en mi casa decid examinar la base de datos tomada de la nave. Al parecer se trataba de un viaje con fines investigativos a Alfa Centauri, estrella ubicada a tres aos luz de la Tierra. Pero nada me pareci tan excitante como la detallada bitcora del

PAGE 29

capitn: segn sta haba ocurrido un fallo (de origen desconocido; sabotaje, tal vez); lo que deba haber sido un viaje de una fraccin de segundo tard 20 aos, la nave tras permanecer a la deriva unos instantes qued perdida en regiones desconocidas del espacio. Lo que sigui fueron dos dcadas de tortura, bsqueda vana de un planeta perdido. La historia se detiene all, tras divisarlo, en el momento en que aterrizan y descubren que no queda nada: su ansiado paraso no es ms que un terreno yermo, un gigantesco desierto extendindose en todas direcciones. Al inicio, el equipo es enumerado (7 en total), a medida que se avanza algunos nombres dejan de figurar en el relatosiempre tras la aparicin de un perdimos a otro-. Luego las reservas que se acaban -llevaban sus cultivos en la naveentonces murieron de hambre?; caminaron durante das en busca de alimentos y agua, en una tierra envenenada y exenta de vida, se dieron por vencidos a slo 6 kilmetros de la ciudad-. All estaba la respuesta!, haba llegado a ella sin percatarme: 20 aos viajando a la velocidad de la luz; veinte aos slo para ellos, varios miles para La Tierra; al final esta les fue tan ajena como cualquier planeta ignoto. Teora de la relatividad algo que ellos nos legaron-. Aos luz de viaje y 6 kilmetros hacen la diferencia. Una llamada del centro de investigaciones, comprobada la teora de los motores, algo que supondr un gran avance para los viajes al espacio. Tambin podramos traerlos de vuelta, con un poco de DNA sera una resurreccin para qu?, ellos mismos se extinguieron, igual muertos son tiles, mejor olvidar eso y hablar de misiones espaciales Claudia Alejandra Damini. (Ciudad Habana, 1991) Graduada del Instituto Preuniversitario Vocacional Vladimir Ilich Lenin. Actualmente estudia la carrera de Diseo en el ISDI (Instituto Superior de Diseo Industrial). Graduada del Centro de Formacin Literaria Onelio Jorge Cardoso 29

PAGE 30

LA ESTRELLA DE FUEGO AZUL Janin R. Hernndez Cuentan por ah que todas las personas del mundo tienen en el cielo su estrella. Que cuando uno nace esta se enciende, y despus que muere, la estrella se apaga. Mi papito re y dice a todo eso que son tonteras; que las estrellas son ms numerosas que la gente (l las ha contado y recontado como soldados de un regimiento) y adems, no bajan. Cae algo, por supuesto, basura estelar. Pero nada ms. Aunque despus de haberme explicado todo ese trabalenguas me dice, bueno querida, alegricamente, hasta cierto punto cada quien tiene su estrella. Y no es posible saber si va en serio o bromea. Mi pap es un poco raro para hablar Pero de veras lleg a preocuparme lo de la famosa estrella; as, me dediqu a buscarla con el mismo ahnco que al tesoro escondido tras la tarjeta de cumpleaos. Por eso segua obstinadamente adelante, caminando hacia la maleza en que todos habamos visto caer los primeros destellos. Los otros nios se haban quedado muy atrs en el vado, y sus gritos (estrella fugaz, estrella fugaz!) ya no se oan, pero a m no me importaba, porque no quera jugar con ellos. Haba decidido ir en busca de mi propia estrella y as lo hara. 30 Anduve an durante un rato dando tropezones, con el odo atento a cualquier sonido que no fueran las hojas que crujan bajo mis zapatos. Eran hojas muertas, pens de improviso. Hojas amarillentas, acabadas desde haca tiempo, como aquellas que se barren de los portales cuando llega el otoo. Los rboles que se erguan a cada lado del camino, me parecieron una bandada espectral de seres con manos huesudas de muchos dedos encorvndose hacia la vereda para atrapar al primero que pasara. (Brujas). Comenc a sentir un poco de miedo, pero ya no era tiempo de volverse atrs. Entonces, vi al hombre. Estaba de pie junto a la Cosa que yaca medio enterrada en la tierra.

PAGE 31

Mi primera impresin fue pensar que desde luego era alguien bastante extrao y alto, adems. Muy alto. Dos veces yo, ms una cabeza, calcul dubitativa al estudiar tamaa estatura. A pesar de sus dimensiones de coloso, lo favoreca una sonrisa principesca que disipaba cualquier inquietud. Por eso no me asust, ni me pas por la cabeza huir o dar voces; simplemente, permanec all a su lado, con las manos entrelazadas a la espalda y bambolendome ligera hacia adelante y hacia atrs, como me sucede siempre que tengo que recitar una leccin delante de toda la clase. l volte la cabeza y me mir. Yo no le vea gran cosa. La parte superior de su rostro quedaba oculta por las sombras de la maleza; sin embargo, se alcanzaba a distinguir el brillo de los ojos. Tendi hacia m una mano manchada de luna. Hola, nia. Qu ests haciendo aqu? Su voz sirvi para acrecentarme casi del todo la confianza. Cog la mano que me ofreca y camin hacia la luz que emita la Cosa, pero cuidando no acercarme demasiado a ella. Era lo nico que no acababa de gustarme. Pareca descomunalmente muda, fra e informe. Su resplandor metlico estaba opaco en algunos lugares, aunque incluso desde mi distancia era posible reparar en sitios donde la textura lisa pareca haber sido araada por un gato (no tienen miedo los gatos?), as como en sus retazos hundidos y en los nmeros que llevaba grabados sobre lo que poda ser su panza. Ser mejor que regreses aadi. Negu con rpidos y redoblados gestos. No, no quiero. Est oscuro y tengo miedo. El extrao me levant en brazos con tanta facilidad como si hubiese sido una mueca y me dej sobre la reluciente armazn. Esta era, en efecto, de metal, y muy fra al tacto, lo que confirmaba mis suposiciones. Una sonrisa divertida haba curvado los labios del hombre cuando volvi a hablar. Pero si no tuviste miedo para venir! No tienes por qu tenerlo para volver. Ya otra vez sacud la cabeza y me abrac las rodillas Pero entonces haba ms luz. Me sorprendi que no lanzara por lo menos una mirada a mi cobarde justificacin, que adems era lo bastante estpida. Yo no tena miedo. Sencillamente quera quedarme all con l. Poda encontrar despus el camino a casa hasta con los ojos vendados, porque he recorrido el bosque muchas veces junto a los otros chicos de la escuela y no me asustaba en lo ms mnimo. (Aunque eso ha sido de da, por supuesto, y este lugar en la noche puede resultar un poco aterrador). El extrao asinti, ms para s mismo que para m, y se puso a hurgar con una cinta brillante bajo la tripa de la Cosa, mientras sostena en su otra mano una linterna. Hubo un instante de silencio. 31 No me contestas dijo l de pronto Qu ests haciendo aqu? Respond en un santiamn. Buscando mi estrella. Y la has encontrado? Asent.

PAGE 32

Es aquella que est ms arriba. Y le seal con un dedo hacia el sitio por donde se pone el sol, aunque a tal hora, claro est, no haba sol alguno. Mi estrella era fcil de hallar en todo aquel mar inmenso y oscuro y plagado de puntitos todos iguales: brillaba de forma intermitente, como un corazoncito asustado, y a cada latido lanzaba al aire unos destellitos azules. Las otras eran blancas, plidas parecan de queso. La que parpadea? pregunt l y levant la cabeza. Tena los ojos grandes y azules, del mismo color que mi estrella. S, esa. No dijo nada ms y continu removiendo el interior de la Cosa con su cinta retorcida. Me qued all sentada durante un rato, balanceando las piernas y mirndolo desde mi altura, en tanto l produca unos curiosos chasquidos que sonaban a lluvia y a un pizarrn cuando se araa con una tiza. Aquel armatoste se me antojaba ahora hueco, un gran cascarn de metal, aunque las patitas que le salan de todos lados como los hierros de un brasero le daban ms aspecto de araa decrpita que de otra cosa. Empec a tararear una nana. Mi estrella chispeaba en lo alto, bien recortada contra el cielo y destacando sobre todas las dems desde haca cuatro das antes. Era muy mona. Muy rara, tambin. Mi padre haba armado un gran revuelo la primera vez que la vio (a travs de su gran catalejo que no se parece en nada a los pequeos y flacuchos que traemos a clase), y hasta llam a varios amigos del observatorio para que contemplaran el milagro. No recuerdo en la carta astronmica ninguna estrella que ocupe ese punto, repeta una y otra vez. Pero a m no me importaba; era ma y no tena por qu interesarle a los dems. Mientras la miraba sucedi de pronto un fenmeno sobrecogedor: aument la intensidad hasta convertirse en una esfera de fuego azul por sobre nuestras cabezas, y sus parpadeos se hicieron ms rpidos y convulsos. Hasta que pareci quedarse de golpe completamente congelada, y al segundo siguiente se la vio venir abajo envuelta en la maraa resplandeciente de los destellos. Un arco brillante se dibuj en la oscuridad y con l apareci la estocada del miedo. Mi estrella se cae! Mi estrella se cae! clam y extend los brazos, como si as pudiera agarrarla. Estuve a punto de tropezar con algn saliente de la Cosa y resbalar directo al suelo; la sensacin de ingravidez me peg un susto de muerte y cre que empezara a gritar. Pero al instante sent las manos del extrao sostenindome con fuerza sobre el pesado cuerpo de la araa metlica. l estaba all. Me rode con los brazos y me cubri los ojos, inquieto, un poco duro, casi protegindome con su rudeza. No tengas miedo, me dijo. No es una estrella. La tuya debe estar por ah, en otro lado. Eso es slo un sistema solar que agoniza. 32 No entend del todo las palabras, pero por el tono de voz que haba usado supe que no significaban nada bonito, de modo que levant mi mano a la altura de su cara para cubrir tambin sus magnficos ojos celestes. Aquello era algo que no deba ver nadie. Pasado un tiempo ms que suficiente, se separ de m, y luego de asegurarse de que me encontraba bien instalada sobre la Cosa, se inclin y recogi su cinta rara

PAGE 33

para dedicarse nuevamente a su trabajo. Mir arriba con cautela, aunque no estaba segura de lo que esperaba ver. En el lugar que antes haba ocupado la bola de fuego azul, slo quedaba un punto negro y vaco, como un agujero en el espacio. Sent una punzada de tristeza (significaba eso que acababa de morir algo all, en aquel punto del cielo?) y me llev a la cara la mano que haba puesto sobre el extrao. Estaba cargada con el olor salobre de las lgrimas. Pero yo no recordaba haber llorado (Quizs estuviera equivocada?) Mientras l segua produciendo sus ruidos incomprensibles y tirando cachivaches de metal a un lado para poner otros, volv a balancear las piernas mirando hacia lo alto con un dejo de esperanza. Mi estrella estaba por ah, en otro lado Janin Ruiz Hernndez. (Ciudad Habana, 1990). Estudiante de Psicologa de la salud. Graduada del curso de tcnicas narrativas del Centro de formacin Literaria Onelio Jorge Cardoso 2009-2010. 33

PAGE 34

CULTO DE ACOPLAMIENTO Elaine Vilar Madruga Serm permaneca agazapada, oculta entre la maleza podrida que circundaba todo en su derredor. El contacto con la Base resultaba un ronroneo en su cabeza: estaba cansada de los pretextos que durante aos la haban obligado a obedecer a los Superiores dentro de aquel mundo pantanoso. Mir hacia su mueca, donde un insectorobot se haba colocado, chillando como un animal para exigir su atencin. Serm obedeci y activ la comunicacin. Segundos despus, Huklein, el cyborg, la saludaba desde la micropantalla del Selector Individual: -Hola, preciosa. Te estamos extraando mucho. -Djate de rodeos, mira que el tiempo es oro y el mo vale ms que los megacrditos que te inflan el estmagoripost Serm violenta, para luego agregar ms calmada:Los mudgorgs, estos malditos bichos, llevan aparendose una eternidad. -Sconcedi el otro, con un gesto de asco que resultaba casi una mueca.Al parecer se usan el cortejo como parte fundamental de la procreacin. Me he cansado de observarlos moverse con aquellos rganos sexuales que parecen... lanzas? 34 -Son tentculoshabl la mujer entre susurros, sin dejar de observar la naturaleza en silencio. Llevaba das siguiendo el ciclo de apareamiento de los mudgorgs, solo protegida por el Genofonte.Suben y bajan, le dan vueltas a la hembra como en una danza y slo despus de asirlas con las lanzas se atreven a esparcir el lquido reproductor dentro de la cavidad de sus cerebros. Y luego qu puede ocurrirles... a ellas? Quiero decir, cuando conciban a la nueva camada...

PAGE 35

-Con el nacimiento de las cras, mueren. El espacio dentro de su cerebro se comienza a reducir a las primeras semanas de gestacin; poco a poco la camada va ocupando ms lugar y con ello desbroza el cerebro de la madre. Pero los mudgorgs son fuertes: ellas sobreviven hasta el nacimiento, convertidas en alguna especie de vegetal paralizado; hasta que los pequeos se abren paso en su carne... Si la madre no est viva en ese momento, por alguna extraa razn de su naturaleza, los mudgorgs chicos jams salen a la luz, sino que se quedan dentro hasta que mueren de inanicin o se comen los unos a los otrospronunci lentamente el cyborg, consiente del horror que experimentaba la muchacha.Por eso, las felices mamitas aguantan contra todo pronstico, mientras los machos vuelven al redil como santos corderos, hasta que sus propios hijos los expulsan para morir en soledad. Nosotros, entretanto, hemos sacado una estpida conclusin: no existe el raciocinio dentro de sus actos. -No lo sabemos an lo cort Serm.El apareamiento y su rito de cortejo nos dice muy poco acerca de su conducta. De cualquier manera, an no entiendo qu demonios hago yo en este pantano, manifestndome ante ellos, cuando un maquibot podra realizar esta labor. -Cosas del Sistemase encogi de hombros Huklein.Ellos ordenan, nosotros obedecemos sus leyes. As nos ensearon en la Tierra. Termina pronto, amiguita, y ten t ms suerte que el resto. Al menos, danos una clave, observa algo que los dems hayan pasado por alto. Y siempre recuerda, el sexo lo es todo. Aqu, en este planeta olvidado por dios, en nuestra Tierra, la procreacin siempre es lo primero. Por la mejor pieza y el mejor sexo somos capaces de mentir, de fingir, incluso de matar; todo tan primitivo... Cuestin de instintos, Serm. Sin embargo, hay muchos hombres en la Base que sospechan que tras esa aparente capa primaria, hay mucho ms por saber de los mudgorgs. Recuerdas las leyendas de los primeros exploradores de este planeta, que juraban haber visto las ciudades portentosas de esta especie y su poder? Y las piedras de luz con que transformaban la naturaleza y el clima a su derredor? Te imaginas que fuera verdad, y que pudisemos llevar esa maravilla a la Tierra? Seramos los hroes de los prximos dos milenios; verdad? -Vamos, Huklein, esas son historias para dormir a nios y novatos de la base. No me digas ahora que llevamos dos dcadas varados en este sitio cenagoso por eso.Ella lo mir con ojos suplicantes.S, porque todo lo que cuentas es la parte hermosa del asunto: acaso has perdido la memoria? No recuerdas cmo salieron los primeros exploradores de Aita? Locos, alucinando, con visiones dismiles que los hicieron intiles en la Tierra. Hoy, los que lograron sobrevivir lejos de los mudgorgs, sus adorados dioses mudgorgs a los cuales aoraban tanto, estn recludos en sanatorios. Ese es el hermoso destino que esperas para nosotros! -Nada, ellos fueron tontos, Sermla calm el cyborg.Adems, has pasado algo por alto: una simple palabra. Aita es el nombre de este planeta; sabes lo que significa en la lengua de los navegantes? -Riqueza infinita... Aitarespondi la mujer. 35 -As la nombraron los pioneros exploradores; y an no haban sido declarados locos. Ellos dijeron que los mudgorgs esconderan sus ciudades de la envidia y las ansias de conquista de los humanos, para salvaguardar su civilizacin. Quizs esa sea la razn por la cual no hemos encontrado en Aita ms que plantas y cinagas... Algo de verdad hay detrs de todo esto. Y nosotros queremos descubrirla. T qudate tranquila ah, espera. Para eso te pagan, querida...

PAGE 36

La muchacha cort la comunicacin, con un espasmo de rabia en las mejillas. Intent prestar un poco de atencin al rito de cortejo de aquella especie de pulpos repugnantes, que solo pensaban en pegarse los unos a los otros. Las figuras semincorpreas de los mudgorgs en su cpula desenfrenada le revolvieron el estmago. Observ el avasallamiento de los dbiles, el cimbrear contoneante y vencedor, los silbidos apagados cuando finalmente los cuerpos se encontraban. El color grisceo de las escamas corporales se confunda con la flora y, en el centro de su asco, el olor de los mudgorgs en celo, penetrando a Serm como criatura sexual que era. Un olor que extraamente la excitaba. La mujer se oblig a cerrar las piernas. -Bendita suerte exclam, mientras viraba el rostro y un silbido de deseo la estremeca. Serm cerr los ojos, y evit ver ms. *** Ugk, ugk arft, arftMe incorporar a su ritmo. Quiero comprobar si huele bien. Aishna habla de ellos como si fuesen plagas contagiosas; por ella deseo infectarme. Me gusta demasiado... Voy a cortejarla. Quin sabe si con al unin logre crear una especie superior y ms poderosa. Lleva das mirndome y ya puedo sentir el sabor de su deseo que despierta. La tomar para m. Humanos los llaman, pero ella huele bien: a barro, polvo y savia. Saich, saich arft, arft detente ahora, pon fin a la aberracin. Mal de watr, mal de retr! El peor de los pecados de un mudgorg! Djala en paz y busca en otro sitio la Satisfaccin. Hermosas hembras esperan por ti en la ciudad. Un engendro procreado del apareamiento con esta criatura solo ser tu cada ante los Jirtyu, seores del bosque y el mar. Ugk, ugk arft, arft No me importa ahora; tantas amenazas para nada. Soy apenas un tiuyry, pero ya poseo autonoma y derechos dentro de la camada. La quiero a ella... La tendr hoy. Cuando yo lo diga. En unos instantes. Slo yo decidir, porque soy voz de uiry-traidem-noz. Saich, arft Haz lo que consideres mejor. Respeto tu voluntad, pero me temowertry, wertry. Que los Jirtyu te protejan. Ugk, arft Calla ya. Me desconcentras. Ella es. *** 36 La mujer not un movimiento inusitado entre los mudgorgs. Tens las manos en la empuadura de Genofonte, el lser de mirillas impulsadas, buscando un objetivo que se aproximase a ella. Empezaba a sentirse cansada, y su vista no era la misma. Maldijo en silencio su suerte y a Huklein, que le haba exigido que aguardase all, hasta que apareciera un milagro. Una pierna se le acalambr horriblemente, como si algn insecto la hubiera picado. Un relmpago le sacudi la cabeza al vislumbrar un tentculo ocre aferrado a su piel. Serm tir de este y se desprendi. Intent ponerse de pie, pero no lo consigui. Su mente estaba sumida en tinieblas. Le resultaba difcil reaccionar, como si lo viera todo en cmara lenta. -Oh, demoniospens, y de repente se sinti encerrada, claustrofbica. Estoy indefensa.Intent mantenerse firme, pero perciba su cuerpo como una inmensa masa

PAGE 37

gelatinosa, que se le escapaba de control y resbalaba hasta caer inerte. Genofonte se escap de sus dedos como si hubiera perdido peso en unos segundos. Un conato de vmito se le atraves a Serm en la garganta. En un ltimo vistazo, acech una sombra pequea que se aproximaba serpenteando cual una flor al viento. Mova sus tentculos en un rito de cortejo. La tomaba, y beba de ella. El olor de los mudgorgs se acerc a Serm. No tuvo tiempo de suplicar ayuda, porque ya caa en un abismo sofocante de deseo. Un sinfn de lanzas la subieron a lo alto. Los rboles coronaron su cabeza. Serm supo que deba dormir, quizs para siempre. *** Abri los ojos, por momentos desorientada. Aita haba desaparecido y en su lugar se extenda una vasta llanura oscura. La luna brillaba y un coro de voces sin concierto sonaba junto a ella. Estaba frente a la hoguera, rodeada por mujeres. Todas llevaban los brazos cargados de ajorcas y pintados los rostros con tintura roja; solamente ella estaba desnuda y cubierta por smbolos. El fuego le pareci una rosa salvaje que aoraba recoger entre sus senos. Se acerc a l y dese quemarse. Tena una necesidad urgente de encontrar un cuerpo que se amoldara al suyo; alguien que penetrara su piel y sus secretos y la llevara a un carrusel de orgasmos. Entonces, saliendo de las tinieblas, se aproxim un hombre. Serm crea conocerlo, pero su mente permaneca perdida, como si comenzase a vivir en aquel preciso instante. Alguien grit junto a ella. Conteniendo el aliento, el hombre se coloc tras la espalda de Serm, mientras tanteaba la cercana de su cuerpo con dedos hambrientos. -Ven a m, que pertenezco a las llamasarticul Serm lentamente, arrastrando las letras y comenz a bailar para l con movimientos sinuosos. Sus pies danzaban con frenes, cada vez ms rpidos y ms... hasta que cay desfallecida. Entonces, el hombre se tendi sobre Serm y respir sobre su hombro. Ella era la serpiente del deseo; l, la flauta sagrada que la haca moverse. *** Miles de imgenes pasaron ante la muchacha y la hicieron tambalearse. Luego lleg la calma. 37 Serm navegaba en un velero cargado de provisiones. Las velas ondeaban cadenciosas. Serm advirti una cruz grabada en la tela blanca, un smbolo que le pareca un recuerdo remoto. Escuch el llamado de los pjaros, la urgencia de su propia carne an insatisfecha y comenz a buscar al hombre. Un ltigo restall justo a su costado y le mordi la piel. Serm sonri con lascivia. -Eres t nuevamentelo acech, reconocindolo.

PAGE 38

l la condujo hasta la proa y la oblig a mirar. La muchacha avist a lo lejos unas costas vrgenes, donde un grupo de seres desnudos se amontonaban con los brazos extendidos hacia el navo en un gesto de saludo. La piel morena de aquellos brillaba sobre la arena. -Amrica... balbuce Serm y cerr los ojos. El viento bati las velas del barco.La vieja Amrica... que siempre quise conocer. T me has trado hasta ella. La marea los meci suavemente, acogindolos en su pecho de espuma. Con rabia y placer, Serm busc la lengua de su amante y lo condujo al centro de su deseo. El barco comenz a oler a selva, agua, savia y barro, pero la mujer no percibi nada ms que no fuera su propio orgasmo y olor. Las orillas se perdieron tras una nube de fuego y Serm volvi a suspirar. *** Sus propios gritos la sorprendieron, an cuando esperaba arder de un momento a otro. El sexo de l la someti, obligndola a quedarse quieta cuando todo haba acabado. Serm esper que comenzara de nuevo, para acoplarse a sus movimientos en una cpula sin fin. No estaba cansada, no quera que acabase nunca. Poda vivir fcilmente cabalgando aquella carne que se amoldaba tan bien a la suya. Serm era una diosa de fecundidad. El hombre extendi sus manos sobre el paisaje, mostrndole aquel mundo que haba recreado para ella. Mralo y dime si es como lo soaste, escuch que hablaba en su cabeza, en una lengua que no era el idioma de Tierra, pero que Serm entenda perfectamente. Dime que ms quieres y yo te lo dar. Pdeme, mujer. Serm se detuvo un instante y se asom. Pars corra bajo sus pies. El Sena, Notre Dame y sus colores. La luz del sol incida en el ro y se derramaba sobre ellos como un espejo. Cientos de humanos pasaban por su lado, pero nadie los miraba. Nadie prestaba atencin a su deseo y su desnudez. Cientos de figuras conocidas se inclinaron ante Serm: Mara Antonieta, Bonaparte, Monet, Debussy, Toulousse Lautrec; y tantos otros que ella apenas tena tiempo para asombrarse. El hombre sonri. Quieres ms? Dime que ansas ahora, Serm. -Esto es lo que quieropronunci dbilmente, mientras pegaba sus senos al pecho de l. As ser... *** 38 Los cristales llameantes de la edificacin los escondan de los ojos del mundo. Serm observ los luceros artificiales de Treyur, la Primera Construida por los hombres en el cielo, remontarse en las alturas, para luego desaparecer entre los Satlites de Programacin. Aquella era la primera urbe neotecnolgica que haba desafiado las leyes de la gravedad dentro de Tierra para ascender hasta las nubes. Nanorobots deambulaban sobre ella en un patrullaje constante. Serm, desde su infancia, la haba visto ascender sobre sus utopas de nia, sobre la mugre de su bnker de status medio. Nunca la haba

PAGE 39

alcanzado. Nunca haba contemplado el resto de las ciudades vulgares desde aquel sitial del poder y la gloria humana. Pero ahora, l haba cumplido su sueo. Serm se dej conducir, ensimismada, al centro del misterio del sexo. Slo eso le importaba: copular hasta que la eternidad llegara a su fin. Estar junto al hombre. Aprender su arte. Treyur, la urbe de cristal, tan hermosa como alta, que cada noche ascenda hasta las estrellas como un pecio a la deriva, ya no tena ningn significado para ella. Ni siquiera necesitaba a la Tierra, su planeta natal, al cual haba aorado durante tantos aos desde su exilio. l era la roca donde todos sus esfuerzos se rendan; ella el cincel incansable. Sudaron juntos, buscaron los lugares ms recnditos del cuerpo del otro amante, intercambiaron fluidos y olores. Treyur desapareci. Nada exista en su apareamiento; slo la oscuridad y el bosque de tentculos de los mudgorgs que sostenan su fertilidad. Serm era feliz. -Ugk, arft musit el amante junto a su odo. La mujer asinti alegre, segura de sus palabras. Poda comprenderlo... e identificarlo an en el mar de lanzas del resto de la camada. Serm se dej conducir sin resistencia. *** -Preciosa mafarfull Huklein, entristecido, desde la pantalla del Selector.Ser difcil apartarte de ellos. El resto del Equipo asinti con gestos eufricos. El proyecto cobraba forma, tras largos aos de espera y demora. Haban cado, finalmente, en la trampa. Los mudgorgs acogan la bomba, la estrechaban felices entre sus brazos, slo pendientes en recibir a la nueva hembra humana. Serm dorma, drogada por el veneno del tentculo, quizs durante siglos, mientras se internaba en el bosque; llevada por los mudgorgs hacia las selvas que nadie conoca y donde podran esconderse los secretos de la raza, incluso sus ciudades perdidas en el tiempo. Serm dorma, sometida por miles de alucinaciones dolorosas. O placenteras. Huklein se preguntaba en silencio si el sacrificio era necesario. S, se respondi a media voz. La necesidad de saber del hombre era, desde el comienzo del tiempo, el motor impulsor. Por ella, haban atravesado medio cosmos y millones de estrellas para encontrar una raza inteligente. Por ella, haban vencido los muros oscurantistas de un cuarto de la humanidad para encomendarse a los astros y llegar a Aita. Despus de eso, no podran volver sin ser los vencedores, alcanzar un poco de gloria, o al menos, decir a los que haban quedado en la Tierra que exista una especie digna de su viaje. 39 -La nica verdad de una especie es el sexomusit Huklein.Nadie puede escapar de l. Quien tiene una capacidad mnima de ideas, las usar para pensar en su deseo. Es as... Por eso el mudgorg la posey. Ahora es suya. El cyborg medit acerca del precio a pagar y vio que, realmente, era mucho. Aunque Serm no fuera ms que una simple chiquilla, un pequeo sacrificio dentro de la misin, l le haba tomado afecto. Pobre dulce muchacha, que haban ofrecido en holocausto! Pobre nia que crey ciegamente en ellos! Pero en fin, quin sabe si algn

PAGE 40

da, tras seguir los pasos mudgorg en la selva, lograban rastrear a Serm y devolverla a la sociedad. Una esperanza pequea aunque Huklein dudaba que quisiera algn da abandonar el refugio de los mudgorgs, como los primeros exploradores de Aita, que tuvieron que ser maniatados por redes elctricas para devolverlos a la Tierra. Los mudgorgs caminaron sobre el pantano, seguidos por la mirada alerta de los cientficos desde la nanocmara colocada en el cuello de la mujer inconsciente. Finalmente, los humanos podran comprobar las teoras de inteligencia racional en aquella especie silenciosa. Y descubrir el poder de sus piedras... si realmente existan. Entre los tentculos amorosos, la mujer dorma, como una estatua destronada. -Parece una Diosa observ Huklein, ensimismado. -La Diosa Fecundadijo alguien a media voz. Elaine Vilar Madruga (Ciudad de La Habana, 1989) Graduada de guitarra clsica de la Escuela Nacional de Msica. ENA. Es laureada con el premio La Flauta de Chocolate de literatura infantil en los aos 2001 en los gneros poesa, obtiene el premio especial de Ediciones Unin; 2003 en el gnero de dcima y narrativa; 2004, premio en el gnero de poesa y premio especial que otorga la Editorial Letras Cubanas. Obtiene premios en los gneros de poesa y cuento en el concurso auspiciado por la FAO Protege a los Bosques Evitando los Incendios Forestales. En el ao 2006, su libro Al lmite de los Olivos, recibe una Mencin, en el gnero ciencia ficcin, del Premio Calendario 2006 auspiciado por la Asociacin Hermanos Sainz. Tiene publicaciones en revistas infantiles y libros, tales como Vuelo de colibr, Cartas al Padre, Secretos con alas. Resulta premiada entre los siete finalistas del Primer Concurso Iberoamericano de Relatos BBVACasa de la Amrica. Recientemente acaba de publicar Al lmite de los olivos, por Ediciones Extramuros, 2009. 40

PAGE 41

HISTORIA DEL CINE CIBERPUNK 1995 Judge Dredd Judge Dredd (en espaol, Juez Dredd) es una pelcula de accin de 1995 dirigida por Danny Cannon y basada en la historieta Juez Dredd en el cmic britnico 2000 AD Ciertos elementos del cmic fueron alterados para la adaptacin, pero an as no fue bien aceptada. Stallone fue nominado para el Premio Golden Raspberry (Frambuesa dorada) de 1995 por Peor Actor, debido a su trabajo en este filme y en Asesinos. Al principio se pretenda que el filme fuera clasificado para mayores de 13 aos acompaados por adultos; sin embargo, debido al exceso de violencia la MPAA clasific la pelcula para mayores de 16, a pesar de las peticiones del estudio y Stallone. Debido a cuestiones de tiempo, el filme no pudo ser reeditado y fue lanzado con esa clasificacin. A pesar de ser calificada por los crticos y por el pblico como una mala pelcula, recaud 133.5 millones de dlares en todo el mundo. 41 El juez Joseph Dredd (Sylvester Stallone) es un juez de la calle en un violento mundo futuro donde la Tierra es reducida a un inhabitable desierto donde la gente es forzada a vivir en Megaciudades llenas de crimen. Inculpado por Rico (Armand Assante), el mayor antagonista del filme y hermano clonado de Dredd, es condenado por el asesinato de un periodista. Ayudado por un prisionero a quien l sentenci previamente, Dredd trata de limpiar su nombre. l tambin es ayudado por el Juez Fargo (Max von Sydow) durante algn tiempo. Eventualmente Dredd es capaz de matar a Rico antes de que este implemente su ejrcito de clones que ha estado construyendo. Al final del filme, Dredd es liberado de todos los cargos y vuelve a las callas de la Mega Ciudad. El filme contiene mltiples elementos que son contrarios a los cmics, como por ejemplo el inters amoroso entre Dredd y la Juez Hershey (Diane Lane), algo que est estrictamente prohibido entre los Jueces en el cmic (y entre los Jueces y cualquier otra

PAGE 42

persona). Adems la pelcula pierde el irnico sentido del humor de la historieta original. Originalmente, el compositor David Arnold iba a dirigir la banda sonora del filme. l haba trabajado anteriormente con el director Danny Cannon en el filme The Young Americans. Sin embargo, Arnold fue remplazado por el veterano compositor Jerry Goldsmith, pero conforme las fechas de pos-produccin se acercaban ms y ms, Goldsmith fue obligado a abandonar el proyecto debido a sus compromisos con otros filmes (El primer caballero y Congo). Al final, Alan Silvestri fue seleccionado como el nuevo compositor y seguira trabajando con la msica de la pelcula hasta la finalizacin de esta. FICHA TCNICA Direccin Danny Cannon Pas: Estados Unidos Ao: 1995 Duracin: 96 minutos Presupuesto: 85 millones de dlares Distribucin: Hollywood Pictures y Cinergi Pictures Guin: Steven E. De Souza y William Wisher, Jr. Produccin Charles Lippincott y Beau Marks Msica: Alan Silvestri Fotografa: Adrian Biddle Reparto: Sylvester Stallone, Diane Lane, Armand Assante, Max von Sydow y Rob Schneider 42


xml version 1.0 encoding UTF-8 standalone no
mods:mods xmlns:mods http:www.loc.govmodsv3 xmlns:xsi http:www.w3.org2001XMLSchema-instance xsi:schemaLocation http:www.loc.govmodsv3mods-3-1.xsd
mods:relatedItem type host
mods:identifier issn 0000-0000mods:part
mods:detail volume mods:number issue 46series Year mods:caption 20102010Month May5Day 11mods:originInfo mods:dateIssued iso8601 2010-05-01