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Educational policy analysis archives

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Title:
Educational policy analysis archives
Physical Description:
Serial
Language:
Spanish
Creator:
Arizona State University
University of South Florida
Publisher:
Arizona State University
University of South Florida.
Place of Publication:
Tempe, Ariz
Tampa, Fla
Publication Date:

Subjects

Subjects / Keywords:
Education -- Research -- Periodicals   ( lcsh )
Genre:
non-fiction   ( marcgt )
serial   ( sobekcm )

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University of South Florida Library
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University of South Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
usfldc doi - E11-00220
usfldc handle - e11.220
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SFS0024511:00220


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Educational policy analysis archives.
n Vol. 9, no. 23 (June 12, 2001).
260
Tempe, Ariz. :
b Arizona State University ;
Tampa, Fla. :
University of South Florida.
c June 12, 2001
505
Participacin de las minoras nacionales dentro de sistemas educativos pre-modernos: el caso de los Garfunas de Guatemala / Carlos R. Ruano.
650
Education
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Arizona State University.
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1 of 14 Education Policy Analysis Archives Volume 9 Number 23junio 12, 2001ISSN 1068-2341 A peer-reviewed scholarly electronic journal Editor: Gene V Glass, College of Education Arizona State University Associate Editor for Spanish Language Roberto Rodrguez Gmez Universidad Nacional Autnoma de Mxico Copyright 2001, the EDUCATION POLICY ANALYSIS ARCHIVES. Permission is hereby granted to copy any article if EPAA is credited and copies are not sold. Articles appearing in EPAA are abstracted in the Current Index to Journals in Education by the ERIC Clearinghouse on Assessment and Evaluation and are permanently archived in Resources in Education La Participacin de las Minoras Nacionales dentro de Sistemas Educativos Pre-Modernos: El Caso de los Garfunas de Guatemala Carlos R. Ruano Universidad de La Salle Bogot, ColombiaResumenEste artculo presenta los resultados de investigac iones cuyo objetivo principal fue el de analizar las respuestas del gob ierno central guatemalteco frente a las necesidades lingstico e ducativas de los habitantes pertenecientes al grupo Garfuna de la C osta Atlntica de Guatemala. La situacin especfica de los Garfunas se estudi con el propsito de observar las respuestas de un Estado P re-Moderno frente a las aspiraciones de minoras nacionales en su seno. Tamben se analiza en estas lneas, el lugar ocupado por los Garfunas en relacin a los otros bloques lingsticos de guatemala, a saber, las pob laciones de habla Maya y Castellano.AbstractThis article presents the results of research carri ed out on the linguistic and educational needs of Guatemala's national minor ities and the

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2 of 14responses given to those needs by Guatemala's centr al government. Specifically, the case of the Garfuna population o n the Atlantic Coast is studied with a view to understanding the educationa l policy dynamics underlying Pre-Modern States towards the multicultu ral groups' lack of participation and incorporation into the national p olity. Lastly, the specific educational claims of the Garfunas are st udied, particularly in relation to Guatemala's other linguistic blocks, na mely, Mayan and Spanish language speakers. IntroduccinLa nocin contempornea de EstadoNacin vio sus o rgenes dentro del surgimiento del proceso de modernizacin social y poltica que se i niciara en Europa hace unos trescientos aos. (Nota 1) Las estructuras poltica s actuales, con sus corolarios de participacin poltica y social en condiciones de i gualdad -el denominado concepto de un voto por cada personay la consagracin del ind ividuo como agente y no simple receptor del poder jurdico del Estado, confieren a l Estado surgido de dichas transformaciones sociales un baremo de legitimidad con el cual se pueden comparar, aunque de manera imperfecta, los diferentes proyect os sociales que se subscriben a tal visin participativa. Los procesos de expansin de la educacin fueron de la mano con la industrializacin en gran escala que exiga de la f ormacin de mano de obra qualificada a todo nivel para asegurar la viabilidad de un orde namiento econmico basado en la masificacin de la produccin y el consumo (Darder, 1991; Godelier, 1995, 1991). Estado moderno y educacin masificada van, pues, de la mano y con ello la necesidad de vehicular proyectos sociopolticos que legitiman y ratifican una visin particular de la sociedad y el momento en que sta vive. No obstante, semejante concepcin del proyecto educ ativo es incapaz de articular espacios educativos diversos o de incorporar dentro de un proyecto global, las necesidades particulares de diversos sectores socia les. An dentro de Estados modernos que sostienen ordenamientos sociopolticos ms o me nos estables como en Norteamrica, Europa Occidental, Australia y Nueva Zelanda, los sistemas educativos tardaron mucho tiempo en formular propuestas que re spondieran de una forma tentativa a los desafos del pluralismo socioeconmico, ling stico y de gnero. Despes de ms de un siglo de colonizacin, Francia todava vacila entre acordar un estatuto especial en materia de lengua y educacin a su minora corsa gracias a un centralismo poltico homogenizante rayano en totali tarismo jurdico (Bazin, 2000). Por su parte, Australia y Nueva Zelanda tienen grandes dificultades en poner en marcha un sistema educativo nacional que confiera el estatuto de actores con plenos derechos a sus minoras aborgenes (Bouchet et.al., 2000; Daniel, 2000; Middleton, 1992). En cuanto a Estados Unidos, la literatura cuenta con miles de e studios que documentan los grandes obstculos que deben superarse para que dicho siste ma educativo alcance un grado de apertura que permita la incorporacin de sus minor as nacionales, particularmente los latinoamericanos y los afroamericanos. Sin embargo, la situacin de las minoras nacionale s en el contexto de Estados cuyos patrones de desarrollo sociopoltico no poseen las mismas caractersticas de los pases desarrollados, particularmente en Centro Amrica, n o se han analizado con el debido

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3 of 14detenimiento (Ruano, 1999). Tales Estados, presenta n razgos pre-modernos con estructuras socioeconmicas arcaicas que los grupos corporativos dominantes han utilizado para su beneficio y el de sus asociados d urante la mayor parte del perodo postcolonial y hasta nuestros das (Immermann, 1982; Ch omsky, 1991; Lebot, 1992; Ruano, 1997) Este artculo analiza la situacin de uno de dichos Estados, en particular en referencia a los problemas especficos creados por la falta de e spacios educativos adecuados para las minoras nacionales. Tal es el caso de los Garfuna s de la costa atlntica de Guatemala. Para llevar a cabo este anlisis, la presentacin s e divide en tres partes. Primero, se presenta una breve sntesis histrica de la experie ncia Garfuna a partir del perodo colonial hasta la actualidad; en esta primera parte se aborda la seleccin de la categora de minora nacional para definir el espacio sociopo ltico ocupado por los Garfunas a diferencia de las categoras denominadas “grupo tn ico” o “grupo indgena”empleadas por distintos actores de la sociedad guatemalteca. En la segunda parte se analizaran algunos aspectos de la respuesta dada por el Estado guatemalteco a las necesidades educativas de la comunidad Garfuna. Mi intencin e s argumentar que, en materia de poltica educativa, la simple clasificacin de mino ras en base a rasgos lingsticos o geogrficos limita seriamente la viabilidad de un p royecto educativo coherente que permita, eventualmente, a estos grupos tomar el con trol definitivo de su devenir cultural e histrico. En esta segunda parte, tambin se disc uten la formulacin de los indicadores generales del sistema educativo y la ausencia de lo s mismos, especificamente referidos a la poblacin Garfuna. Dicha ausencia de indicadore s impide hacer evaluaciones ms precisas de las necesidades y de la situacin de lo s Garfunas en trminos socioeconmicos y educativos.. Finalmente, en la te rcera parte, se exponen algunas conclusiones pertinentes.Para fines de esta discusin, en este trabajo se es tudian los dos niveles de mayor concentracin demogrfica de la poblacin estudiant il guatemalteca, esto es, los niveles primario y secundario que atienden a poblaciones en tre 7 y 17 aos de edad. Sinpsis histrica“La carne de negro tambin se come.” (Nota 2)“Los cakchikeles nos vendieron a los espaoles y lo s negros no sufrieron nada durante la guerra. Porqu los vamos a apoyar? ” (Nota 3) La presencia Garfuna en Guatemala comienza a parti r del siglo XVIII cuando grupos de esclavos, huyendo de la persecucin de que fueran o bjeto en las colonias inglesas del Caribe, escapan y se establecen a lo largo de los t erritorios de los pases que hoy conforman las territortios de Honduras, Belize y Gu atemala. Los Garfunas no son un grupo indgena en sentido estricto puesto que su pr esencia en Guatemala es producto de una diaspora posterior a la conquista espaola. Sin embargo, poseen un espacio geogrfico definido, idioma y cultura propios y -en la actualidadun estatuto similar al de las poblaciones Maya-hablantes del resto del pa s. Dadas estas particularidades, considero que la categora de minora nacional, est o es, de un colectivo con plenas atribuciones y con un proyecto cultural establecido a partir de espacios sociohistricos concretos, distintos a aquellos de los grupos Mayahablantes originarios, es la ms

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4 of 14indicada como descriptor de su estatuto especfico dentro de la formacin social guatemalteca. A diferencia de los grupos indgenas, la articulacin de las relaciones Garfuna versus gobierno central del Estado unitari o guatemalteco se sita en el terreno de interlocutores privilegiados pero carentes de pl anteamientos de soberana poltico-administrativo. Es decir, se trata de una relacin de igualdad pero en la que el objetivo principal es el de mantener y consolidar u n proyecto educativo y cultural propio, el cual no pasa por reivindicaciones de esp acio geogrfico o poltico particulares. Concentrados fundamentalmente en la zona de Izabal, departamento de clima clido-selvtico cuyo valor comercial principal rad icaba en la existencia de vas fluviales y puertos martimos con auge comercial, los Garfun as se encontraban a cierto resguardo de los controles poltico-administrativos del apara to colonial. Datos demogrficos relativos a los Garfunas en Guatemala son practica mente inexistentes. Los espaoles nicamente catalogaban a los habitantes por categor as raciales, contabilizando a toda la poblacin afrocaribea, incluyendo a los resident es en Belize y Honduras. An en la actualidad, los datos demogrficos (Nota 4) del dep artamento de Izabal no desagregan a la poblacin Garfuna de otras poblaciones Maya-hab lantes, razn por la cual es muy difcil estimar con precisin las necesidades educa tivas concretas de dicha comunidad. La mayora de estimados plantea una poblacin entre unas 10 y 20 mil personas. Durante todo el perodo colonial y hasta bien entra do al siglo XX, la poltica educativa guatemalteca se centr en la asimilacin de las pob laciones indgenas mediante el aprendizaje del castellano. (Nota 5) A medida de qu e la poblacin mestiza aument, se abrieron unas pocas escuelas para atender dicha pob lacin. Sin embargo, su cobertura fue mnima durante la colonia y no mejor en mucho despes de sta: el nmero de instituciones de formacin de maestros permaneci i nalterado entre 1895 y 1944. En sntesis, los intereses corporativos de la Igles ia, de la oligarqua terrateniente y de los funcionarios de la Corona -civiles y militarescom o ejes principales del aparato administrativo y poltico, mantuvieron una poltica de acceso limitado a oportunidades educativas y al control de dichas oportunidades med iante mecanismos restrictivos de acceso, limitantes econmicos o de ausencia de ince ntivos masificadores (Dunkerley, 1988) .Con el nico interludio de las reformas llev adas a cabo durante la administracin de Mariano Glvez (18311836),Las polticas educativas -o su faltapermanecieron virtualmente inalteradas entre la Independencia en 1821 hasta el perodo conocido com o la Revolucin de Octubre entre 1944 y 1954 (Gleisejesses, 1991; Louri, 1989; Arti les, 1995). Al llegar la Independencia, La Corona espaola, quien funga com o el rbitro ltimo de las disputas entre intereses corporativos criollos en su pugna p or el control de la administracin local, fue removida, creando un vaco institucional que fue llenado por diversos esquemas de gobierno autoritario o dictaduras milit ares que perduraron hasta el pasado reciente (Lebot, 1992; Handy, 1991). La legimitad l imitada que provena de la toma de decisiones por la Corona desapareci, sin que sta fuera reemplazada con un proyecto de administracin local vigoroso o de corte reformador Las lites post-coloniales guatemaltecas no incluyeron en su proyecto de Estad onacin a otros estamentos sociales. Dichas lites tambien se encontraban seri amente divididas en cuanto al papel que el Estado debiera jugar en la sociedad. Tales d iferencias de opiniones se mantuvieron a lo largo de todo el siglo XIX (Willia ms, 1994; Demyk, 1983).

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5 of 14En la actualidad, los indicadores sociales disponib les para el departamento de Izabal son desoladores: de la poblacion econmicamente activa o PEA empleada en labores agrcolas, ms del 80% posee seis aos de escolarid ad o menos. Ms del 50% de la PEA trabaja en actividades agrcolas. Alrededor de 50% de los nios comprendidos entre los 7 y los 12 aos no atienden establecimientos educat ivos. Entre los estudiantes comprendidos entre los 13 y los 17 aos, la tasa de ausentismo escolar alcanza cifras an ms elevadas. En Izabal, los servicios mdicohosp italarios, carreteras y edificios escolares son mnimos. Tal situacion se agrav con la destruccin causada por el Huracn Mitch en 1998. Hasta el momento, no se tien en estimaciones precisas de los daos causados por dicho fenmeno en la regin. Desde principios del siglo XX hasta en la actualida d, la base econmica de la regin ha sido el cultivo del banano, el cual sufri fuertes prdidas como consecuencia del fenmeno meteorolgico antes mencionado.El idioma Garfuna (tambin llamado Black Carib en algunas tipologas) pertenece a grupos lingsticos del Caribe y se desarroll sigu iendo procesos de creolizacin (Foley, 1989; Hall, 1966, ) a partir de lenguas indgenas d el Caribe (hoy extintas), africanas y europeas, tal como castellano e ingls. Eventualmen te, adquiri una situacin lingstica independiente y en la actualidad es uno de los pila res fundamentales de la identificacin cultural de las poblaciones Garfunas. A diferencia de los idiomas Mayas, los cuales se encuentran en un proceso de estandardizacin gramat ical y grafolgica mediante la creacin de una academia de lenguas Mayas entre otr as medidas (England, 1998), la poblacin Garfuna todava no posee estructuras com parables y los esfuerzos por introducir el bilingismo Garfuna-castellano a niv el de sistema escolar an no se han planteado como poltica educativa a un nivel que pe rmita hablar de un sostenimiento o revitalizacin del idioma Garfuna. De esta forma, no se conocen cifras claras del nmero de habitantes para quienes el Garfuna es le ngua materna ni tampoco el ritmo de asimilacin o prdida de su idioma hacia otras leng uas dominantes como el castellano o el ingls caribeo. Este proceso de codificacin es crita, empero, es una etapa esencial en la consolidacin de un sistema educativo que respon da a los intereses de una minora nacional aunque, al igual que en otras regiones del globo, no estar exempto de dificultades (Mhlhusler, 1990). Parte de la falta de informaciones o estudios ms precisos sobre esta poblacin radica en el carcter mayoritario de los dos bloques lingsticos principales en Guatemala, a saber, la poblacin maya hablante (entre 45 y 60 por cien de la poblacin total segn el autor consu ltado) y la poblacin hispano hablante -cuyas cifras totales tambien presentan varianzas e n funcin de la fuenteesta ltima constituye el grueso de la poblacin restante. Exis ten adems, poblaciones muy reducidas las cuales estan conformadas por immigran tes del lejano oriente y de pases rabes quienes se han ubicado en diferentes puntos del pas sobretodo a partir de la Independencia de Espaa en 1821. Por ltimo cabe no tar la existencia del grupo lingstico Xinca en la parte Nororiental del pas. Este grupo, se encuentra en vas de extincin, siguiendo un patrn de asimilacin docum entado en diversos idiomas de pases vecinos (Campbell & Muntzel, 1992).En aos recientes, tamben han tenido lugar iniciat ivas de tipo educativo en Honduras. Tales iniciativas van orientadas hacia el estableci miento de programas de educacin bilinge. No obstante, dichos esfuerzos han encontr ado obstculos similares a los hallados en Guatemala. Esto es, falta de estandardi zacin escrita, dispersin de esfuerzos pedaggicos y disenciones al interior de las organi zaciones Garfunas (Griffin, 1998).

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6 of 14Por su parte, el sistema educativo de Belize, pas que cuenta con 6 por ciento de poblacin Garfuna, se encuentra en cambios profund os cuyos alcances a mediano y largo plazo an restan por evaluar. En los ltimos 40 aos, la mayor parte de los esfuerzos en reforma educativa Beliceos se han ori entado hacia la reforma curricular, la expansin de la cobertura y la formacin de maestro s tomando al ingls como idioma referente (Thompson, 1998). La respuesta del gobierno central guatemalteco a la s necesidades educativas de la poblacin GarfunaHasta hace muy poco tiempo, el Ministerio de Educac in o MINEDUC, no tena poltica ni estrategias educativas que buscaran incorporar a los Garfunas al sistema educativo nacional. En efecto, el trmino Garfuna propriamen te dicho no se utiliza en ninguno de los programas de estudio ni guas curriculares hast a los aos 1980. Quien esto escribe no encontr mencin alguna de los Garfunas como minor a nacional o grupo indgena con caractersticas propias en los materiales curricula res producidos entre 1955 y 1982. (Nota 6) No es sino hasta mediados de los 1980's qu e se reconoce de manera oficial la existencia de los Garfunas como grupo especfico. Por su parte, el sector educativo privado, el cual controla seis de cada diez estable ciemientos educativos que atienden a alumnos comprendidos entre los 12 y los 17 aos (Re vista Crnica, 1997), ha sido tradicionalmente reacio a apoyar iniciativas que in cluya esfuerzos por desarrollar programas de Educacin bilinge en lenguas otras qu e el castellano-ingls. (Nota 7) En tanto que elemento importante de la comunidad educa tiva, dicho sector jams ha tomado parte en ningun planteamiento de reforma educativa que incluya la participacin de grupos no hispano-hablantes. Consecuentemente, los Garfunas de forma similar a las comunidades educativas Maya-hablantes han sido marg inados del proceso de formulacin, diseo e implementacin de polticas e ducativas. Aparte de la indiferencia de la clase poltica guatemalteca, existen obstcul os de orden administrativo y legislativo que limitan la capacidad de accin del ministerio de educacin (MINEDUC). Entre otros, cabe mencionar la lentitud del proceso de reforma educativa que tiene que pasar por mltiples niveles de aprobacin y ratific acin legislativas (Brewer-Caras,1979; Dignard, 1987; Garca Lpez, 1 989; Monzn Garca, 1993; Louri, 1989). Adems, raramente se consulta a los principales afectados por los cambios educativos. Tales consultas, cuando se dan, no tienen ningun efecto en el curso de accin decidido de antemano por los actores prin cipales (Ruano, 1999 op. cit. pg. 122ff.). A nivel del pas en su conjunto, los ndices de fin anciamiento del sistema educativo reflejan la baja prioridad dada por el gobierno cen tral a la educacin a nivel nacional. Entre 1976 y 1996, el presupuesto para educacin os cil entre el 1.33 y el 1.61% del Producto Interno Bruto (Naciones Unidas, 1998). El pago de salarios a docentes consumi casi el 70% de esos recursos, y lo restant e se utiliz en nueva infraestructura. En los ltimos veinte aos, Guatemala ha tenido nd ices muy bajos de gasto pblico en servicios de salud y educacin, los cuales la situa n entre las naciones con ms bajo ndice de calidad de vida del continente (World Ban k, 2000). Durante la dcada pasada, el gasto educativo per cpita estaba en unos 14 dl ares de Estados Unidos comparados con 100 dlares para Costa Rica y 36 dlares para B olivia (Otis, 1997). Los altos ndices de analfabetismo, desercin escolar, dficit de aul as y de maestros son corolarios casi

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7 of 14inevitables de tales niveles de subfinanciamiento para el sistema educativo. Cabe recordar que uno de los primeros actos del Presiden te Portillo a durante el ao 2000 fue el de recortar el presupuesto de gastos del Estado de manera global en un 10 por ciento. Esto significa un descenso real en los recursos dis ponibles para la educacin, que no puede tener ningn efecto positivo para la situaci n educativa nacional a corto o mediano plazo.Esta escasez de recursos se traduce en la ausencia de programas de educacin bilinge a nivel nacional: en zonas rurales, por lo menos nuev e lenguas Mayas, el Garfuna y el Xinca recibieron poco o ningun apoyo humano o mater ial, mientras que los gastos administrativos de MINEDUC se triplicaron entre 198 5 y 1994 (Galo de Lara, 1997). Huelga decir que dicho aumento en costos administra tivos no se tradujo necesariamente en incrementos significativos de los niveles de efi ciencia o capacidad de gestin institucional.Otro elemento importante que contribuye a la situac in de parlisis educativa que vive el pas es el abandono, por parte del actual gobierno, del compromiso de ejecutar el Diseo de Reforma Educativa (1998). Este plan, concebido c omo una estrategia global de reforma educativa a nivel nacional, fue elaborado c omo parte de los Acuerdos de Paz de 1996 que dieron fin a casi 40 aos de conflicto arm ado entre el Estado y las fuerzas opositoras de la Unidad Revolucionaria Nacional de Guatemala (URNG). La falta de seguimiento adecuado ha resultado en un aplazamient o de las metas planteadas relativas a la modernizacin de las estructuras educativas co n el fin de adecuarlas a la nueva situacin de multiculturalismo pedaggico y cultura l. Consecuentemente, los objetivos plasmados en dicho diseo no podrn cumplirse dentr o de los parmetros establecidos en los Acuerdos de Paz.A nivel operacional, tambin existen grandes limita ntes para el desarrollo de una pedagoga orientada a las necesidades Garfunas. Po r ejemplo, no existen programs de capacitacin para maestros bilinges Garfuna-caste llano. Tampoco existen programas de formacin y perfeccionamiento profesional para e ducadores Garfunas a nivel universitario tanto de corte administrativo como do cente. En trminos generales, la formacin de docentes se ha caracterizado por falta de planeamiento, tendencia a la formacin de maestros para el medio urbano en un pa s cuya demanda prioritaria es de maestros para el medio rural y la sobre oferta de m aestros por la falta de capacidad del sistema para absorber a los maestros recin egresad os. Adems, la falta de objetivos y polticas para la formacin de maestros aunados a l a utilizacin de curricula desactualizados e inoperantes resultan en maestros deficientes, con poca vinculacin a las necesidades del sistema educativo nacional (Fad ul, 1997). Conclusiones: los lmites de la reformas educativas en el contexto de Estados dbiles y con rasgos pre-modernos“Creemos en una educacin para todos, alimentada po r la vida, enriquecida por las alegras y los pensamientos de todos. Por nuestra p iel negra y de nuestros dientes blancos sudamos y reimos nuestra cultura a Centroam rica, a todo el mundo.” (Nota 8) Desde su independencia de Espaa hasta nuestros da s, el Estado guatemalteco se ha caracterizado por la debilidad intrnseca de sus in stituciones y la falta de un servicio civil que opere con relativa autonoma de los gobie rnos de turno. Los poderes fcticos

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8 of 14han atravesado diferentes metamrfosis sociopoltic as: desde los conservadurismos ultramontanos de los aos 1850 hasta el anticomunis mo fantico de la Guerra Fra, pasando por la Doctrina de la Seguridad Nacional y desembocando en las “Democracias protegidas” (Lovemann, 1994) de finales del siglo X X. Tales metamrfosis slo han servido para reforzar el carcter excluyente y marg inalizante del proyecto poltico guatemalteco. Dentro de este contexto, la nocin mi sma de igualdad de derechos y responsabilidades carece de base poltica. La simpl e presencia demogrfica no garantiza a ninguna minora un acceso a los magros recursos q ue el Estado no puede o no quiere compartir. Los Garfunas continan esperando respue stas claras de un Estado que no sabe o no puede entender sus preguntas. La clave pa ra la modernizacin del Estado guatemalteco pasa por la modernizacin de su aparat o educativo. Lo uno es imposible sin lo otro. Receptores pasivos de las decisiones t omadas por un sistema educativo indiferente a sus necesidades, los Garfunas de Gua temala tienen pocas posibilidades de recibir adecuada respuesta a su situacin de abando no crnico. Tras casi 40 aos de guerra civil, los Acuerdos de Paz firmados en 1996 entre las fuerzas de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca ( URNG) y el Estado, permitieron que los Garfunas ganaran un espacio sociohistrico y un re conocimiento como actores polticos del que hasta entonces carecan. No obstante tales avances, la dualidad demogrfica central de Guatemala, sea poblacin Maya versus la hispanohablante, condiciona los lmites del debate cultural y pedaggico en el pas lo cual permite relegar a un subtexto racista las aspiraciones de unos pocos miles de per sonas que viven ms o menos fuera de la vista de los bloques de poder tradicionales. En medio de estas correlaciones de fuerzas polticas y sociales, los Garfunas tienen pocas po sibilidades de hacer or sus puntos de vista. Aunque de sobra es sabido que -en un pas co n tan bajos indicadores educativoses la vasta mayora de la poblacin quien tiene que vivir a diario las consecuencias de la falta de acceso a la ciencia, la cultura y la forma cin bsica. No obstante, para los habitantes de las zonas rurales tanto Mayas como Ga rfunas, la situacin es an ms precaria. Slo el tiempo y la accin concertada de todos los actores del proceso educativo podrn determinar si la sociedad guatemal teca se encuentra preparada para hacer suya la nocin de un pluralismo educativo aut ntico, basado en la gran diversidad de experiencias humanas que se dan en ese pas.Notas Este trabajo se bas en investigaciones de campo co nducidas en Guatemala y Honduras durante 1997-1999 por el autor como parte de su Tsis Doctoral titulada An Examination of centralized educational policy pr ocesses and their impact in Guatemala City, 1976-1995: University of Toronto y en la ponencia titulada: Educational reform in Guatemala in the aftermath of the Civil War: Challenges and possibilities presentada presentada en la 99th reunin anual de la American Anthropological Association. San Francisco, CA, 112000. Agradezco a la Honorable Seora Lorraine Dignard-Ruano, Representa nte Diplomtico del Gobierno de Canada en Guatemala (1997-2000) por sus valiosas sugerencias y comentarios. 1. Respuesta de un oficial del ejrcito guatemalteco a preguntas relativas a la incorporacin de los Garfunas al debate nacional e n materia de derechos humanos. 2. Comentario de un lder indgena durante un congreso de polticas culturales 3.

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9 of 14celebrado en Antigua Guatemala en marzo 2000.Datos para este segmento se obtuvieron a partir del informe preparado por Naciones Unidas, (1999). Guatemala, el rostro rural del desarrollo humano. Guatemala: Autor, as como WorldBank, (1995). Guate mala, basic education strategy: equity and efficiency in education. Latin America and the Caribbean regional office report No. 13304-GU. Washington: Au tor. 4. Entendase en stas lneas, campaas de alfabetizac in en idioma castellano. Aunque existen algunos programas aislados y dirigid os hacia regiones especficas del pas, ni durante ni despes del perodo colonia l se han realizado esfuerzos a escala global o a nivel nacional por alfabetizar en todos los idiomas Mayas de Guatemala. 5. Por ejemplo, el documento preparado para UNESCO tit ulado Cultural policy in Guatemala (1981), no menciona en absoluto la existe ncia de los Garfunas. 6. Aunque una discusin a profundidad sobre el rol jug ado por los establecimientos de enseaza privada o colegios merece un tratamient o aparte, cabe mencionar que, en general, los colegios funcionan en una situacin de virtual autonoma dentro del sistema educativo nacional. Aunque tericamente regulados, en la prctica tal reglamentacin se limita a completar grandes cantid ades de papeleo administrativo, con poco o ningn control efectivo por parte de MINEDUC. 7. Conversacin con una educadora Garfuna residente e n Ciudad de Guatemala. 8. ReferenciasArtiles, A.J. (1995). Un reto para Guatemala ante e l nuevo milenio; educacin para una sociedad multicultural. La educacin. 121, 2: 213-227. Bazin, F. (2000). Corse: la gauche doute toujours. Le nouvel observateur. No. 1868 Agosto, 24-30, pg. 22-24.Brewer-Caras, A.R. (1979). Les conditionnements po litiques de l'administration publique dans les pays de l'Amrique latines. Revue internationale des sciences administratives. 3:223-233. Bouchet, C., Dubois, P., Frilet, A., Grundmann, P. (2000). Dossier spcial. Australie. La derninere frontire. Le nouvel observateur. No. 1868 Agosto, 24-30, pg. 4-22. Campbell, L, & Muntzel, M.C. (1992). The structural consequences of language death. In Investigating obsolence. Studies in language contra ction and death. N. Dorian, Ed. Cambridge: Cambridge University Press, pgs. 18119 6. Comisin Paritaria de Reforma Educativa (1998). Diseo de reforma educativa. Guatemala: Autor.Daniel, J. (2000). Ce que les Corses doivent prouve r. Le nouvel observateur. No. 1868 Agosto, 24-30, pg. 2021.Darder, A. (1991). Culture and power in the classroom. Toronto: OISE Press. Demyk, N. (1983). Ambitions militaires et esprit ol igarchique au Guatemala. Annales des pays d'Amerique centrale et des caraibes. 4:7-16.

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13 of 14 Ursula Casanova (U.S.A.) Arizona State Universitycasanova@asu.edu Jos Contreras Domingo Universitat de Barcelona Jose.Contreras@doe.d5.ub.es Erwin Epstein (U.S.A.) Loyola University of ChicagoEepstein@luc.edu Josu Gonzlez (U.S.A.) Arizona State Universityjosue@asu.edu Rollin Kent (Mxico)Departamento de InvestigacinEducativa-DIE/CINVESTAVrkent@gemtel.com.mx kentr@data.net.mxMara Beatriz Luce (Brazil)Universidad Federal de Rio Grande do Sul-UFRGSlucemb@orion.ufrgs.brJavier Mendoza Rojas (Mxico)Universidad Nacional Autnoma deMxicojaviermr@servidor.unam.mxMarcela Mollis (Argentina)Universidad de Buenos Airesmmollis@filo.uba.ar Humberto Muoz Garca (Mxico) Universidad Nacional Autnoma deMxicohumberto@servidor.unam.mxAngel Ignacio Prez Gmez (Spain)Universidad de Mlagaaiperez@uma.es Daniel Schugurensky (Argentina-Canad)OISE/UT, Canadadschugurensky@oise.utoronto.ca Simon Schwartzman (Brazil)Fundao Instituto Brasileiro e Geografiae Estatstica simon@airbrasil.org Jurjo Torres Santom (Spain)Universidad de A Coruajurjo@udc.es Carlos Alberto Torres (U.S.A.)University of California, Los Angelestorres@gseisucla.eduEPAA Editorial Board Michael W. Apple University of Wisconsin Greg Camilli Rutgers University John Covaleskie Northern Michigan University Andrew Coulson a_coulson@msn.com Alan Davis University of Colorado, Denver Sherman Dorn University of South Florida Mark E. Fetler California Commission on Teacher Credentialing Richard Garlikov hmwkhelp@scott.net Thomas F. Green Syracuse University Alison I. Griffith York University Arlen Gullickson Western Michigan University Ernest R. House University of Colorado Aimee Howley Ohio University Craig B. Howley Appalachia Educational Laboratory William Hunter University of Calgary Richard M. Jaeger University of North Carolina--Greensboro

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14 of 14 Daniel Kalls Ume University Benjamin Levin University of Manitoba Thomas Mauhs-Pugh Green Mountain College Dewayne Matthews Western Interstate Commission for Higher Education William McInerney Purdue University Mary McKeown-Moak MGT of America (Austin, TX) Les McLean University of Toronto Susan Bobbitt Nolen University of Washington Anne L. Pemberton apembert@pen.k12.va.us Hugh G. Petrie SUNY Buffalo Richard C. Richardson Arizona State University Anthony G. Rud Jr. Purdue University Dennis Sayers Ann Leavenworth Centerfor Accelerated Learning Jay D. Scribner University of Texas at Austin Michael Scriven scriven@aol.com Robert E. Stake University of Illinois--UC Robert Stonehill U.S. Department of Education Robert T. Stout Arizona State University David D. Williams Brigham Young University