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Educational policy analysis archives

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Title:
Educational policy analysis archives
Physical Description:
Serial
Language:
English
Creator:
Arizona State University
University of South Florida
Publisher:
Arizona State University
University of South Florida.
Place of Publication:
Tempe, Ariz
Tampa, Fla
Publication Date:

Subjects

Subjects / Keywords:
Education -- Research -- Periodicals   ( lcsh )
Genre:
non-fiction   ( marcgt )
serial   ( sobekcm )

Record Information

Source Institution:
University of South Florida Library
Holding Location:
University of South Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
usfldc doi - E11-00341
usfldc handle - e11.341
System ID:
SFS0024511:00341


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1 of 12 A peer-reviewed scholarly journal Editor: Gene V Glass College of Education Arizona State University Copyright is retained by the first or sole author, who grants right of first publication to the EDUCATION POLICY ANALYSIS ARCHIVES EPAA is a project of the Education Policy Studies Laboratory. Articles appearing in EPAA are abstracted in the Current Index to Journals in Education by the ERIC Clearinghouse on Assessment and Evaluation and are permanently archived in Resources in Education Volume 11 Number 43November 18, 2003ISSN 1068-2341 Associate Editors for Spanish & Portuguese Gustavo Fischman Arizona State University Pablo Gentili Laboratrio de Polticas Pblicas Universidade do Estado do Rio de JaneiroLa Evaluacin Ausente Pablo E. Balonga Universidad de Buenos AiresCitation: Balonga, P. E. (2003, November 18). La ev aluacin ausente. Education Policy Analysis Archives, 11 (43).Retrieved [Date] from http://epaa.asu.edu/epaa /v11n43/.ResumenSe discuten debilidades presentes en los procesos d e evaluacin de actividades de ciencia y tcnica en la Universid ad de Buenos Aires. Las principales carencias observadas se mani fiestan ligadas a la organizacin del sistema cientfico te cnolgico y a concepciones inherentes a los investigadores. Se an alizan vas de superacin.AbstractAbsent elements in the evaluation processes of scie nce and

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2 of 12 technology activities in Buenos Aires University ar e discussed. The main deficiencies identified are shown to be li nked to the organization of the technological scientific system and to inherent conceptions of the scientists. Remedies are analyze d. IntroduccinEn un reciente trabajo [ (Nota 1) ] el autor realiz el estudio de caso de la evaluacin de las actividades de ciencia y tcnica de la Secretara de Ciencia y Tcnica de la Universidad de Buenos Aires en los l timos aos. Se contemplaron tanto las evaluaciones integrales inst itucionales como las efectuadas individualmente sobre presentaciones y p royectos de becas y subsidios con carcter ex ante, de seguimiento y ex post. Con referencia a estas evaluaciones individuales en las conclusiones se destacaba a) la creciente flexibilidad, especificid ad y pertinencia de los instrumentos desarrollados, b) la necesidad de avan zar en esta lnea con evaluaciones (sean convocatorias o instrumentos) po r disciplinas o grupos de ellas, c) el grado de adecuacin de los instrumento s en el anlisis de objetos y mtodos as como de antecedentes, d) las fuertes ca rencias en lo que hace a la evaluacin de caractersticas intrnsecas y de g rupo de los recursos humanos, de la capacidad directiva psicolgica y es tratgica y de los recursos financieros y materiales (obtencin, uso y optimiza cin del uso) y e) la falta de instancias de seguimiento in situ (auditoras).El presente estudio se dirige a precisar el conjunt o de aspectos que se omiten explcita e implcitamente en los requerimientos de evaluacin y a explorar el significado y consecuencias tanto para el producir cientfico-tecnolgico como para la definicin de polticas y la gestin en el rea. Si bien el objeto de anlisis del presente trabajo se centra en la Universidad de Buenos Aires la mayora de las conductas que se se alan son comunes a todos los organismos y/o actividades de ciencia y t cnica nacionales. Las bases de esta similitud, que acrecienta el inters e importancia del anlisis realizado, se discuten ms abajo.Los elementos documentales considerados son aquello s instrumentos de evaluacin contenidos en la referencia 1, los cuale s dan cuenta suficiente de las omisiones que se detallan. El anlisis consider a tambin los aspectos formales de la presentacin de la informacin somet ida a evaluacin as como la experiencia personal con los contenidos de dicha s presentaciones y la obtenida a partir de la frecuentacin de los evalua dores convocados en diversas instancias. A los efectos del presente est udio puede hablarse casi indistintamente del instrumento de evaluacin y de la presentacin del evaluado, identificacin vlida no solo por cuanto los criterios y elementos distinguibles de la evaluacin son volcados por los gestores necesariamente en ambos documentos, si no, adems, por que los presen tantes de informacin a evaluar escriben para s como posibles evaluadores. Se est considerando entonces a la evaluacin en sentido amplio como for ma de obtener informacin calificada, disponible y til.

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3 of 12 Las omisionesLa actividad de evaluacin de proyectos de investig acin y de becas contempla principalmente, muchas veces con exclusividad, una serie de aspectos que suelen denominarse inadecuadamente “acadmicos”.En la evaluacin ex ante estos aspectos comprenden la oferta en materia de objetivos y mtodos as como antecedentes de los ac tores (director, becario, otros investigadores) que hayan tenido lugar en el mbito acadmico o profesional. Varios de estos ltimos antecedentes s on de tipo laboral, de all lo inadecuado de la denominacin; corresponde notar qu e este “error” no es casual sino que encierra una pretensin ideolgica, como veremos. Anlogamente en las evaluaciones ex post y de segui miento se contempla la fidelidad y superacin de aquellos objetivos origin ales y el conjunto de produccin materializada (comunicada). En algunos c asos se tiene en cuenta la capacitacin transferida o lograda, con mayor frecu encia cuando se objetiviza en un ttulo alcanzado.Quedan casi totalmente fuera del anlisis que hasta el momento se lleva a cabo en la Universidad de Buenos Aires una serie de facetas que hacen a un proyecto cientfico tecnolgico as como a otros em prendimientos productivos.La omisin psicotcnicaLas actividades de investigacin rara vez son aisla das por el contrario predomina la tarea de grupo. An el ms arquetpica mente asocial de los cientficos cuenta y debe contar casi indefectiblem ente con colaboradores y/o asistentes. Hoy en da seguramente la cooperacin e n la actividad involucra a personas con disciplinas (esto es, con culturas y l enguajes) muy diferentes entre s. Por otra parte la investigacin cientfic a y tecnolgica va incorporando, cada da ms dada la globalizacin y la continuidad de la democracia y la movilidad social en el pas, personas con extraccio nes sociales y procedencias regionales diferentes lo que agrega a la interacci n experiencias y visiones del mundo dismiles. Sorprende entonces que no se consi dere en ninguna instancia la factibilidad de integracin psicolgic a del grupo involucrado en la tarea a desarrollar ni la posibilidad de cada parte de jugar el rol previsto en el grupo. Cierta desaprensiva aficin en nuestro medio por la trasgresin sustentada en aspectos formales[ (Nota 2) ] han llevado en ms de una oportunidad, injustificablemente, a la presentacin de un proyecto donde las relaciones de edad, antecedentes y categora del ca rgo entre el director y sus dirigidos es la inversa de aquella que permitira e sperar un armonioso desarrollo de las tareas y funciones planteadas; si n mayor inspeccin tales proyectos, evidentemente enfermizos, son aceptados y subvencionados [ (Nota 3) ]. La aptitud fsica no es considerada ni en el nivel ms elemental. Se da un curioso caso con individuos que en un mismo lugar d e trabajo cumplen una labor muy semejante, con semejantes contactos y rie sgos, aunque en condiciones laborales diferentes como ciertos docen tes auxiliares y becarios

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4 of 12 graduados. Los primeros son sometidos a un examen f sico completo del que depende su ingreso al cargo mientras que a los segu ndos no se les requiere jams ningn tipo de certificacin sanitaria.Salvo en caso de embarazo[ (Nota 4) ], se dira que los investigadores no tienen cuerpo. No existe ninguna previsin relativa a enfermedad, ningn medio que permita declarar alteraciones de salud y ningn criterio o procedimiento para tener en cuenta los efectos sobre la producci n de tales perturbaciones. En el plano psicolgico la nica referencia es la a sumida afinidad entre el director y sus dirigidos, sin que en ningn caso es ta afinidad, que surge de la dimensin de la oferta y la bsqueda o se impone a partir de la necesidad del director de contar con al menos un dirigido para se r tal, est avalada por algo ms que el dbil antecedente de no ser esta la prim era oportunidad en que esta asociacin tiene lugar. La voluntad, la capaci dad de esfuerzo sostenido, la creatividad, la sociabilidad, la disciplina y cualq uier otro valor positivo imaginable en un becario o integrante de un proyect o de investigacin parecieran prescindibles. De la misma manera no se consideran elementos que provean indicacin positiva y medida de la capacida d de liderazgo, la sensibilidad, etc... que, en primera instancia al m enos, beneficiaran la accin del director de cualquier proyecto.La omisin gerencialAntecedentes curricularesA la hora de considerar mritos en evaluaciones ex ante, en particular en el caso de directores de proyecto, cualquier curso, co nferencia o ttulo es bienvenido y juzgado en funcin de una importancia sobre la que no surge discusin alguna. As, por ejemplo, una maestra en epistemologa aporta a la valoracin de un director de un proyecto de qumica y un curso de probabilidades a la de un director de un proyecto d e medicina o ciencias sociales; el peso de tales aportes se realiza en fu ncin de la relacin entre el proyecto y el antecedente curricular y la nica obj ecin que resulta emergente es que se suele privilegiar la relacin entre las d isciplinas ms en la comunidad de sus objetos que en la imbricacin de sus mtodos Contrariamente, igual tipo de antecedentes en administracin, economa, g estin y otras temticas vinculadas a la organizacin de un proyecto no redi tan puntaje a no ser que tengan relacin con el tema intrnseco del proyecto de investigacin en cuestin..PlanificacinEn tanto se acepte que el director de un proyecto t iene funciones diferenciadas que exceden el mero enlace entre la entidad ante la que se acredita el proyecto y sus ejecutores, se observa que ningn recaudo se toma para evaluar las capacidades necesarias para esas funciones.En ninguna instancia se evala la capacidad de plan ificacin. S se evala el plan de trabajo que en general ha sido escrito por un aficionado y es evaluado

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5 of 12 por otro no profesional en planificacin. Quienes h ayan juzgado planes habrn notado que en estos jams se discuten alternativas; los planes enuncian decisiones, rara vez las sostienen. Por otra parte, no existen previsiones (variantes) para ningn tipo de contingencia.VinculacinLos proyectos/grupos de investigacin en una univer sidad son una fuente de recursos para la misma. Fuente mayormente desaprove chada en nuestro medio. A la vez son parte de la imagen de la univer sidad ante el medio social; son parte del prestigio a partir del cual la univer sidad incrementar su potencial en todo sentido. Desde los imprescindibles contacto s privados con particulares, instituciones o empresas, hasta la eventual presenc ia pblica en los medios de difusin es necesario “saber vender” un proyecto, s us productos y sus derivados. El director debe poseer en primer lugar conciencia y luego capacidades en relaciones pblicas por s mismo y/o por el grupo que ha conformado. El proyecto ptimo debe contar con ampl ios contactos, con actividad planificada de interrelacin social y de captacin de fondos as como prever mecanismos de difusin de su actividad para audiencias no especializadas. Sin embargo la nica incidencia, ob viamente indirecta, en la evaluacin relacionada con la habilidad de un direc tor en materia de relaciones pblicas es la imagen que de s haya cultivado en e l mbito acadmico y los lobbies all operados, toda vez que es en ese mbito donde se eligen los evaluadores. Mientras que los antecedentes en Relac iones Pblicas tienen en la evaluacin solo esta presencia lateral e irrelev ante a los fines de la actividad a desarrollar, a la vez peligrosa para la equidad d el proceso de evaluacin, ningn lugar se reserva para valorar la presencia o ausencia de actividades, objetivos o posibilidades del grupo/proyecto en el plano de las Relaciones Pblicas. Vale notar que las evaluaciones instituci onales suelen al menos interesarse en cuantos/cuales contactos, especialme nte internacionales, tiene el objeto de evaluacin con pares acadmicos[ (Nota 5) ]. OptimizacinA la hora de considerar ex post, o durante, el desa rrollo de un proyecto no existen tampoco recaudos para evaluar si los camino s tomados se acercan al ptimo y en que medida, si el uso de los recursos h a sido el de mayor provecho, si el grupo se ha desarrollado equilibrad amente y al mximo de sus posibilidades, etc. ... No se contempla que an u n proyecto con resultados positivos podra potenciarse a cargo de alguien con mayor capacidad para orientarlo. De ms est decir que nada exige al eva luador establecer si los objetivos alcanzados lo han sido por y segn el pla n original o bien por variaciones provistas por el azar o a algn(os) mie mbro(s) del equipo. Inexorablemente, la ausencia de este tipo de crtic a, que bien podra partir de la propia autocrtica del grupo de investigadores eval uado, retarda cuando no anula toda posibilidad de mejora.La omisin presupuestariaLa mayor parte, si no toda, la evaluacin ex ante q ue realiza la Universidad de

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6 of 12 Buenos Aires, est vinculada con la asignacin de r ecursos econmicos, ya sea a travs de becas o de subsidios. Escasa es, si n embargo, la evaluacin al respecto.Los aspectos presupuestarios son ignorados totalmen te en lo que hace a becas. Cual es el costo beneficio de la erogacin solicitada frente a otros recursos que ya posee el grupo por becarios, salari os, equipos, subsidios, etc...?, es una pregunta pertinente, ausente, a pes ar de que permitira distribuir en trminos concretos la inversin que se realiza. Cuanta carga agrega al grupo de investigacin en materia de insumos, viaje s o servicios de terceros? o Podra cubrirse, total o parcialmente, el estipend io requerido con recursos recibidos de otras fuentes?, faltan tambin. Signif icativamente las respuestas a estas preguntas estn ausentes en las justificacion es de las solicitudes correspondientes.Por completitud sealaremos que no se contempla si a valores de mercado, de los profesionales de la disciplina en cuestin, el estipendio de becas (para graduados no doctorados) es el indicado. Singularme nte resaltante resulta que la institucin no opere en funcin de estos valores Cuando una profesin, o todas, esta deprimida ( en valor salarial ), en gen eral la actividad acadmica en el rea y las becas en particular sufren una gran a fluencia sin que esto implique un mayor potencial de investigacin. Cuando el requ erimiento en otros mbitos productivos es mayor disminuye el caudal de becario s. Si la universidad relativizase el estipendio podra dar mayor satisfa ccin a la demanda a la vez que retrotraerla aliviando la presin poltica y ad ministrativa consecuente. En este entendimiento, el valor del estipendio sera u na parte a evaluar, en conjunto con los elementos sealados en el prrafo anterior, tal como ocurre con el salario en otros mbitos.En el caso de los subsidios para investigacin exis te, por cierto, un espacio previsto dentro de la evaluacin ex ante de los pro yectos para pesar el aspecto presupuestario. Esta valoracin se limita, sin emba rgo, a aspectos globales y genricos. A la vez que la manifestacin presupuest aria mnima requerida es una distribucin en tres amplsimos rubros, la pres entacin ms comn llega a incluir, como detalle y justificacin, una lista de elementos dismiles sin mayores especificaciones.Como ms arriba se hiciera notar con relacin a la planificacin, no se presentan ni discuten alternativas a los gastos a e fectuar. Resalta igualmente que, salvo excepciones, toda consideracin presupue staria se limita a los fondos que se estn solicitando omitiendo todo otro recurso recibido ni cualquier forma de obtencin futura de fondos.La evaluacin del cumplimiento y/o desarrollo del p resupuesto no participa de la evaluacin ex post de los proyectos en manera al guna. Por cuerda separada un lento mecanismo verifica el cumplimiento de las pautas de forma e impositivas de la Administracin Pblica en cada co mpra. De esta manera la Universidad de Buenos Aires no est en posicin de saber siquiera cuantos microscopios, cabras, computadoras o biromes se adq uirieron con su fondos ni porqu. Solo los libros y revistas, que deben ser e ntregados a las respectivas bibliotecas de facultad, podran llegar a ser conta bilizados. Tal como

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7 of 12 sealramos en un trabajo previo[ (Nota 6) ], la evaluacin, en organismos pblicos de ciencia y tcnica tiene un rol destacad o frente a la creciente necesidad, y posibilidad, de dar cuentas de lo actu ado a la sociedad; estas ausencias, especialmente en aspecto tan delicado co mo la ponderacin del gasto, obran exactamente en sentido contrario.La omisin de lo inasibleEn tanto la evaluacin en todos los casos se realiz a a travs de instrumentos documentales, sin contacto entre los evaluadores y lo que se pretende evaluar, no existe espacio para una serie de actividades cuy a certificacin resultara dificultosa. As ocurre, por ejemplo, con el trabaj o de produccin y acumulacin pura de datos. Esta labor, por cierto, no es creati va ni constituye por si misma una investigacin; pero es esta tarea de obtencin (propia), reunin (de otros) y organizacin de informacin la que constituye la ma yor parte de la actividad de investigacin (el 99% de transpiracin en el decir de T.A.Edison). Estos datos, en tanto hayan sido profesionalmente producidos, au nque puedan no haber dado su aceite an, probablemente lo darn maana a l mismo grupo o a otros de su mbito de trabajo. Esto mismo se aplica a la produccin de especmenes vivos, muestras de substancias y diversas tareas de identificacin y catalogacin. Es indudable el beneficio que traera el conocimiento, valoracin, registro y difusin de todo este nutriente.Paralelamente, no resulta advertido por los mecanis mos de evaluacin el hecho de que cierto grupo de profesionales se haya ido constituyendo y afianzando como un grupo de investigacin en un re a dada. Esto implica un grado de distribucin de tareas y su coordinacin e n un equipo capaz de enfrentar con xito una temtica dada. A veces se t rata de una orquesta, otras de un petit ensemble pero hay un camino recorrido hasta all. Tal crec imiento seguramente implic inversin de la universidad o d e otras agencias nacionales. Este aspecto de la actividad de investi gacin se encuentra ausente en los instrumentos de evaluacin y raramente const a en las presentaciones pero, contrariamente a otros aspectos entre los arr iba sealados, surge a posteriori si ocurre que la evaluacin resulta nega tiva. Abundan en las apelaciones de los negativamente evaluados y aparec en de vez en cuando como un atenuante en las observaciones finales del evaluador atento a las consecuencias del documento que est por firmar, ex presiones del tipo: “...este grupo muestra gran afinidad y ha estado trabajando durante n aos, ...debera ser apoyado...” El sistema en este caso se muestr a particularmente consciente de esta omisin.DiscusinLas omisiones sealadas en el apartado precedente s on fundamentalmente tcnicas y progresivamente salvables sin alteracion es sustanciales de los actuales sistemas. Algo semejante ocurre con las de bilidades de la evaluacin vigente respecto a las peculiaridades de cada disci plina, lo mismo que la gran dificultad del sistema para aprehender la interdisc iplina. No nos detendremos en su anlisis a pesar de su importancia, justament e por su especificidad. Vale sealar, en ese sentido, que la inclusin de entrev istas al grupo en su lugar de

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8 of 12 trabajo y el diseo de instrumentos de evaluacin e specficos resultaran relevantes. Las restantes omisiones sealadas en es te trabajo son de mayor significacin.Ausencia de responsabilidadTrascendiendo las instancias evaluatorias particula res, el sistema de evaluacin tiene como constante la ausencia de resp onsabilidad. Ya hemos sealado las debilidades en el seguimiento y cabe a gregar la carencia de registros y ponderacin de xitos y fracasos previo s. Sin embargo esta ausencia en el caso de directores y dirigidos va m s all por cuanto, libres los primeros de responsabilidad, inexorablemente a la h ora de ser evaluados esta recae en los segundos, an en el caso evidente de i nvestigadores no independientes, quienes no pueden aducir como contr aparte de una baja produccin su cumplimiento de las tareas y consigna s establecidas por su director. No debe perderse de vista que se trata de evaluaciones e individuos pertenecientes a una misma institucin y un mismo mbito laboral. En el mismo sentido, siendo variados los mecanismos establecidos en las evaluaciones en beneficio de la transparencia, no p arece participar de la misma la responsabilidad de los evaluadores, su compromis o con lo asesorado. Si bien resultara sumamente complicado en una institu cin masiva desarrollar este aspecto debidamente en el marco presente de or ganizacin, no existen ni siquiera procedimientos mnimos de seguimiento de l a actuacin de los evaluadores que permitan establecer alguna correlac in entre las evaluaciones emitidas por cierto individuo y el ulterior desarro llo de las actividades evaluadas por l.As, por ejemplo, la adopcin de evaluadores extern os a la institucin con el objetivo de obtener independencia en la evaluacin, contradictoriamente, conspira contra la posibilidad de establecer la res ponsabilidad de los evaluadores. Este conflicto es de difcil resoluci n en el mbito pblico, en cuanto campean en l permanentemente la sospecha de la ddiva o la persecucin y variados mecanismos para evitarlas ho y y aqu, sin que se advierta que es precisamente el establecimiento de responsabilidades y la verificacin de las mismas en plazos mayores lo que conduce a organizaciones sanas.Detrs de la omisinLas debilidades sealadas distan de ser el accident al resultado de una particular implementacin de una poltica cientfic a dada en el sistema cientfico. Estas carencias devienen del sistema ci entfico del que la evaluacin es parte, tienen un origen comn en el imaginario d e sus actores y son el sintomtico correlato de que las instancias de deci sin (y presin) de este sistema estn ocupadas por estos mismos actores qui enes no solo no son especialistas en produccin, organizacin y recurso s humanos sino que se muestran incapaces de analizar su actividad segn e stos trminos. Directores de proyecto, acadmicamente exitosos, di sean sistemas de

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9 of 12 evaluacin a la medida de las presentaciones que el los mismos haran, midiendo las variables que pueden percibir en s mi smos y que, estadsticamente, no trascienden el rea de la disc iplina en cuestin. Se suma esto al aislamiento del sistema cientfico tecnolg ico en relacin con el conjunto del sistema productivo por lo cual aqul permanece impermeable a los mtodos de ste. Son justamente estos factores de autoevalu acin y aislamiento, comunes al sistema cientfico argentino, los que ha cen que las carencias analizadas en este trabajo sobre la Universidad de Buenos Aires se reproduzcan mayormente en todos los mbitos de eval uacin del pas. Las omisiones que se han comentado estn unidas por un hilo comn, son elementos primarios en cualquier planificacin prod uctiva; cualquier planificador, cualquier hombre de empresa, las adve rtira inmediatamente por ser parte de su ser y hacer cotidiano. Su ausencia revela el hecho de que evaluadores y evaluados no visualizan su tarea cien tfica como una actividad productiva, como un trabajo. As, el mrito persona l substituye a las bondades del plan y el xito disciplinario a la capacidad ej ecutiva; el presupuesto es una contingencia secundaria del proyecto y las peculiar idades humanas no son parte de las relaciones entre cientficos. Esta ant inomia entre academia y trabajo se encuentra presente en buena parte de la historia y normativa del rea de ciencia y tcnica argentina.Otro aspecto significante en lo observado es la ten dencia a disminuir la informacin objetiva evaluada y su contabilizacin. Toda evaluacin constituye en algn grado (en la Universidad de Buenos Aires n o lo es menos) una instancia de poder. Por ello los evaluadores indivi duales se muestran renuentes a la especificacin y sistematizacin de la evaluac in pretendiendo mantenerla como un acto de apreciacin en la cual sus parmetr os o su mera voluntad son los que han de prevalecer. Se llega incluso a prete nder que el juicio del evaluador pueda prevalecer sobre las normas estable cidas para el proceso por el cual la evaluacin es requerida. Privilegiando l a evaluacin sobre la norma el evaluador se apropia de la gestin de ciencia y tc nica, hecho agravado por que, como se ha visto, en el actual estado de cosas no le implica responsabilizarse por los resultados.Ms all de lo ausenteLas vas de superacin del estado de cosas arriba d escrito tiene dos vertientes. Por una parte en lo atinente a la mecnica de la ev aluacin y la injerencia de los evaluadores, resulta preciso reformular la meto dologa y apelar a la participacin de otra clase de agentes, as: i) la incorporacin de los no-pares, provenientes de otras reas productivas, representa ntes sociales, etc. ..., los “impares” en el anlisis de Ignacio Avalos Gutirre z, perspectiva retomada tambin por Alicia Fernandez Cirelli[ (Nota 7) (Nota 8) ], abrira el espectro de anlisis; ii) la divisin de la instancia de evalua cin en etapas, cada una de ellas a cargo de evaluadores especialistas (esta me todologa est vigente en las convocatorias de la Unin Europea) profundizar a el anlisis de las diversas facetas y iii) nutriendo la evaluacin, ex ante esp ecialmente, con instancias de realimentacin (reelaboracin) del proyecto en la q ue participen el director (o directores de proyectos afines si se recomendase un a recombinacin),

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10 of 12 evaluadores y responsables de la institucin se acr ecentara la solidez de los grupos y planes de investigacin.Por cierto, la otra vertiente es de ms largo plazo el replanteo de la estructura de produccin cientfico tecnolgico que estas ause ncias delatan. La organizacin de este quehacer tendr que transitar un largo camino hasta finalmente constituirse sobre una base gerencial, c on responsabilidades definidas, con estabilidad y reorientacin de los r ecursos humanos, con proyectos que se constituyan en torno a demandas qu e deriven de la institucin y de la sociedad (modo 2 de produccin de conocimie nto[ (Nota 9) ] ). Lgicamente la sistemtica deteccin de las necesid ades presentes en la sociedad, su verificacin y desarrollo constituyen un proyecto en s mismo. A la par, se ha de comprender que no se trata de dejar d e lado la ciencia bsica en beneficio de sus aplicaciones, si no de evitar que el rumbo de la investigacin sea fijado solo por el viento de las habilidades ul tra especficas y la curiosidad personal de los investigadores.ReconocimientosEl autor desea agradecer muy especialmente a la Lic Laura Finkelberg por las muy fructferas discusiones mantenidas con ella sob re el tema de este trabajo as como por su gentil y atenta lectura del manuscr ito.Notas 1. P.E.Balonga (2001). “Evaluacin en evolucin”, en 2do. Encuentro Internacional ‘Evaluacin de las Actividades Cient ficas y Tecnolgicas’ Buenos Aires : ed. SeCyT-UBA. 2. Por ejemplo, los requisitos de dedicacin del direc tor para el Programa de Incentivos a los Docentes e Investigadores o las ex igencias establecidas en convocatorias “para jvenes”. 3. toda sorpresa en este sentido peca de inocente en u na universidad donde sobran los ejemplos de directores de tesis doctoral es oficialmente aceptados como tales a pesar de que no poseen ttulo de docto r. 4. Reglamento de Becas de Investigacin de la UBA, art 13, resolucin (CS) 1548/98, diciembre 1998. 5. Cartilla del Programa de Evaluacin de las Activida des Cientfico Tecnolgicas de la UBA, publicada en www.rec.uba.ar febrero 2002. 6. A.Fernandez Cirelli, M.C.Nosiglia and P.E.Balonga ( 1999). “In search of quality: some problems of peer-review systems in sm all scientific communities” European Association of Institutional Research (EAI R) 21st Annual Forum (Lund, Suecia). 7. I.Avalos Gutirrez (1999). “Breve crnica de un cam bio anunciado” Espacios 20 (2), publicada en www.revistaespacios.com.

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11 of 12 8. A.Fernandez Cirelli, (2001). “Sobre la calidad de l a investigacin: el debate”, en 2do. Encuentro Internacional ‘Evaluacin de las Ac tividades Cientficas y Tecnolgicas’ Buenos Aires: ed. SeCyT-UBA. 9. M.Gibbons et al. (1994). “The New Production of Kno wledge: The dynamics of science and research in contemporary societies”. London: SAGE.Copyright 2002 by the Education Policy Analysis ArchivesThe World Wide Web address for the Education Policy Analysis Archives is http://epaa.asu.edu General questions about appropriateness of topics o r particular articles may be addressed to the Editor, Gene V Glass, glass@asu.edu or reach him at College of Education, Arizona State University, Tempe, AZ 8528 7-0211. (602-965-9644).EPAA Spanish & Portuguese Language Editorial BoardAssociate Editors for Spanish & Portuguese Gustavo Fischman Arizona State University Pablo Gentili Laboratrio de Polticas Pblicas Universidade do Estado do Rio de Janeiro Adrin Acosta (Mxico) Universidad de Guadalajaraaacosta@cucea.udg.mx J. Flix Angulo Rasco (Spain) Universidad de Cdizfelix.angulo@uca.es Teresa Bracho (Mxico) Centro de Investigacin y DocenciaEconmica-CIDEbracho dis1.cide.mx Alejandro Canales (Mxico) Universidad Nacional Autnoma deMxicocanalesa@servidor.unam.mx Ursula Casanova (U.S.A.) Arizona State Universitycasanova@asu.edu Jos Contreras Domingo Universitat de Barcelona Jose.Contreras@doe.d5.ub.es Erwin Epstein (U.S.A.) Loyola University of ChicagoEepstein@luc.edu Josu Gonzlez (U.S.A.) Arizona State Universityjosue@asu.edu Rollin Kent (Mxico)Universidad Autnoma de Puebla rkent@puebla.megared.net.mxMara Beatriz Luce (Brazil)Universidad Federal de Rio Grande do Sul-UFRGSlucemb@orion.ufrgs.brJavier Mendoza Rojas (Mxico)Universidad Nacional Autnoma deMxicojaviermr@servidor.unam.mxMarcela Mollis (Argentina)Universidad de Buenos Airesmmollis@filo.uba.ar

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12 of 12 Humberto Muoz Garca (Mxico) Universidad Nacional Autnoma deMxicohumberto@servidor.unam.mxAngel Ignacio Prez Gmez(Spain)Universidad de Mlagaaiperez@uma.es Daniel Schugurensky (Argentina-Canad)OISE/UT, Canadadschugurensky@oise.utoronto.ca Simon Schwartzman (Brazil)American Institutes forResesarch–Brazil (AIRBrasil) simon@sman.com.br Jurjo Torres Santom (Spain)Universidad de A Coruajurjo@udc.es Carlos Alberto Torres (U.S.A.)University of California, Los Angelestorres@gseisucla.edu EPAA Editorial Board Michael W. Apple University of Wisconsin David C. Berliner Arizona State University Greg Camilli Rutgers University Linda Darling-Hammond Stanford University Sherman Dorn University of South Florida Mark E. Fetler California Commission on TeacherCredentialing Gustavo E. Fischman California State Univeristy–LosAngeles Richard Garlikov Birmingham, Alabama Thomas F. Green Syracuse University Aimee Howley Ohio University Craig B. Howley Appalachia Educational Laboratory William Hunter University of Ontario Institute ofTechnology Patricia Fey Jarvis Seattle, Washington Daniel Kalls Ume University Benjamin Levin University of Manitoba Thomas Mauhs-Pugh Green Mountain College Les McLean University of Toronto Heinrich Mintrop University of California, Los Angeles Michele Moses Arizona State University Gary Orfield Harvard University Anthony G. Rud Jr. Purdue University Jay Paredes Scribner University of Missouri Michael Scriven University of Auckland Lorrie A. Shepard University of Colorado, Boulder Robert E. Stake University of Illinois—UC Kevin Welner University of Colorado, Boulder Terrence G. Wiley Arizona State University John Willinsky University of British Columbia


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