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Educational policy analysis archives

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Title:
Educational policy analysis archives
Physical Description:
Serial
Language:
English
Creator:
Arizona State University
University of South Florida
Publisher:
Arizona State University
University of South Florida.
Place of Publication:
Tempe, Ariz
Tampa, Fla
Publication Date:

Subjects

Subjects / Keywords:
Education -- Research -- Periodicals   ( lcsh )
Genre:
non-fiction   ( marcgt )
serial   ( sobekcm )

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Source Institution:
University of South Florida Library
Holding Location:
University of South Florida
Rights Management:
All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
usfldc doi - E11-00457
usfldc handle - e11.457
System ID:
SFS0024511:00456


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A rchivos A nalticos de P olticas E ducativas Revista Acadmica evaluada por pares Editor: Sherman Dorn College of Education University of South Florida El Copyright es retenido por el autor (o primer coa utor) quien otorga el derecho a la primera publicacin a Archivos Analtic os de Polticas Educativas. Los artculos que aparecen en AAPE son indexados en el Directory of Open Access Journals (http://www.doaj.org). Editores Asociados para Espaol y Portugus Gustavo Fischman Arizona State University Pablo Gentili Laboratorio de Polticas Pblicas Universidade do Estado do Rio de Janeiro Volumen 13 Nmero 35 Agos to 21, 2005 ISSN 1068-2341 Capital Humano: Su Definicion y Alcances en el Desarrollo Local y R egional. Ivn Navarro Abarza Citacin: Navarro Abarza, Ivn. (2005, Agosto 21). Capital humano: Su definicin y alcances en el desarrollo local y regional. Archivos Analticos de Polticas Educativas, 13 (35), Retrieved [date] from http://epaa.asu.edu/epa a/v13n35 Resumen El concepto Capital Humano es descrito y analizado en este trabajo como un auxiliar metodolgico que, depurado de sus definiciones mecanicistas y neoliberales, ayuda a v incular la teora, con la prctica en el anlisis especfico de una realid ad territorial. Se trata de superar los modelos tericos globales del anlisis social, que generalmente subutilizan los datos empricos que pr ovee el territorio,

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Archivos Analticos de Polticas Educativas Vol. 13 No. 35 2 cayendo en generalizaciones y abstracciones que poc o ayudan. Sin embargo, este anlisis tampoco se queda en la casu stica, sino que culmina en propuestas que buscan contribuir al desa rrollo de la teora sobre Capital Humano y su impacto en el desarrollo regional y local. Abstract: This article describes and analyzes the concept of Human Capital nor in a mechanical way nor using the neo-l iberal definitions, but by linking the theory with practice in an speci fic territorial analysis. This is about superseding global theoretical models of social analysis, which generally sub-utilize the empirical data prov ided by territorial analysis, often falling into unhelpful generalizati ons and abstractions. Furthermore, this analysis is not centered in estab lishing causality, and it aims to be a contribution in the development of a theory of Human Capital and its impacts in the regional and local d evelopment. Capital Humano y Sociedad del Conocimiento El problema y la Propuesta Existe un axioma que cada vez cobra mayor importanc ia y urgencia: las sociedades de hoy son cada vez mas intensivas en el uso de conoci mientos y su desarrollo econmico y social depende, por lo mismo, ms directamente de la educa cin y de la formacin de capacidades, destrezas y habilidades en su poblacin. Los pueblo s necesitan aumentar su productividad y competitividad, como palancas claves del desarrollo y de la economa global, como condicin para generar riqueza y bienestar en sus habitantes que lo requieren cada vez con mayor intensidad y urgencia. Esta situacin genera “miradas” en nuestros pases que parten, generalmente, de indicadores nacionales que reflejan necesidades de Capital Humano a nivel macro, y sus componentes se contrastan habitualmente con indicad ores econmicos y con polticas pblicas de inversin, referidas especialmente a la educaci n en sus diversos niveles y responsables. Pocas veces, sin embargo, esta mirada incluye la re alidad local y regional, que permite agregar otras variables, como la desigual distribucin de l a inversin en Capital Humano al interior de los pases, el desvo y/o condicionamiento de parte importante de dicha inversin hacia la superacin de deficiencias de arrastre como la pobr eza, la indigencia o los bajos ndices de escolaridad, la superacin de conflictos intraregio nales, o sea, un conjunto de realidades que no siempre se refleja en las evaluaciones habituales s obre el tema. En Chile, como en otros pases latinoamericanos, ex iste una demanda creciente por Capital Humano calificado. Para ingresar a ocupacio nes productivas se exige al menos educacin media y superior completa y, el no tenerl as, relega a ocupaciones de menor productividad y remuneracin. Sin embargo, y contra riamente a esta tendencia, Chile cuenta solo con una moderada disponibilidad de Capital Hum ano y con una distribucin interna significativamente desigual. A ello se suma su concentracin en las Regiones “ms productivas” y, dentro de ellas, en los Centros urb anos de mayor significacin econmica y

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Capital Humano: su definicin y alcances 3 social. En el resto de los territorios, su renovaci n es ms lenta y su calidad y pertinencia inadecuada, respecto de las necesidades reales del desarrollo de stos. Este desarrollo reclama mayores ndices de descentr alizacin polticoadministrativa, econmica y especialmente cultural, de manera de co nfigurar cada territorio regional como una Regin que Aprende de sus propias limitaciones y desafos, hasta llega r a transformarse en una Regin Inteligente que se incorpora al mundo global, adecua las capac idades de su Capital Humano a las exigencias crecientes de este escenario, sin abdicar de sus caractersticas identitarias, de sus sueos colectivos y de la cerc ana ambiental que condicionan la vida de las personas. En este trabajo analizo las tensiones que genera la irrupcin del mundo global en el espacio regional, desde la perspectiva del Capital Humano y de los dems capitales, en la forma en que impactan una realidad regional especfica, c omo es la Regin de Los Lagos en Chile. Propongo por tanto un modelo de anlisis que busca compatibilizar las exigencias de la globalizacin con las propias del desarrollo local y regional, teniendo como soporte comn el comportamiento del Capital Humano, para develar las reas especificas en donde ste se debe incrementar, especializar y aplicar, hasta arribar a un estadio satisfactorio, que Boisier (2000) denomina Regin Inteligente. Situando la expresin Capital Humano La nocin “capital” se asocia a la idea de “valor” algo que se obtiene con esfuerzo y que, por tanto, debe tener las virtuosidades necesa rias para que alguien est dispuesto a pagar por ello. Sus principales caractersticas son que g enera beneficios tangibles e intangibles y es mas valioso mientras mas raro y escaso, teniendo du eos individuales y colectivos, pero siempre asociado al principio de propiedad. Su carcter tangible e intangible le hace ir de alg o tan material como el dinero, hasta algo tan inmaterial como las capacidades y conocimi entos de las personas, a partir de lo cul se originan las distintas definiciones conceptuales qu e se ofrecen sobre Capital Humano, hoy ya con pretensiones incluso de “teora” sobre el tema. En general, y de acuerdo a lo sealado en un estudi o de la Fundacin Chile (2002), se puede hablar de diversos tipos de capital que, como sealaba, se construyen sobre activos que van desde la tierra y el dinero, hasta las habilida des y conocimientos de las personas. En dicha propuesta se menciona los siguientes tipos de capit al: Capital fsico: referido a los activos tangibles, como la mquina o la tierra. Capital financiero: que enfatiza el dinero y los bienes transables en e l mercado de capitales, bienes y servicios. Capital organizacional: que, a diferencia de los capitales tangibles, es u n atributo de la accin colectiva y se refiere al conjunto de relaci ones formales e informales, a la cultura, al conjunto de redes que constituyen cada organizacin las que en su conjunto dan sustento a la sociedad organizada en general.. El concepto abarca lo que la Comisin Econmica para Amrica LatinaCEPAL(1995) caracteriz como el c onjunto de normas, instituciones y organizaciones que promueven la confianza, la ayuda recproca y la cooperacin. Capital social: se refiere a las relaciones sociales propiamente t al, a las redes y movilidades que genera la vida en sociedad. Pero tambin se ref iere a lo que Coleman (1990) denomina seales y normas de contenido cultural, que contrib uyen a generar un clima de confianza y un conjunto de contructos simblicos que facilitan la interaccin entre las personas (influencia

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Archivos Analticos de Polticas Educativas Vol. 13 No. 35 4 familiar, calidad de la educacin recibida, grupos de influencia, adhesin a determinados valores, entre otros). Capital humano: corresponde al valor que generan las capacidades d e las personas mediante la educacin, la experiencia, la capacidad de conoc er, de perfeccionarse, de tomar decisiones y de relacionarse con los dems. Boisier (2002) preci sa ms el concepto y agrega que ste corresponde al stock de conocimientos y habilidades que poseen los individuos y su capacidad para aplicarlos a los sistemas productivos. Este mi smo autor, desde la perspectiva de lo que denomina el desarrollo endgeno o capacidad de las Regiones, o de un territorio determinado para modelar su futuro desde adentro, a grega otros capitales que son importantes de consignar, por la influencia que eje rcen sobre el Capital Humano y por la particular incidencia que tienen en la comprensin de la mirada desde las Regiones, que es tambin materia de este trabajo. As, Boisier (2002 ) propone considerar el: Capital cognitivo: compuesto por el stock de conocimientos que una com unidad territorial, y no el individuo, tiene de si misma, de su historia y de su entorno. Capital simblico: que corresponde al poder de hacer cosas a travs de la palabra, recurriendo al poder activo y generativo del lengua je. Capital cultural: representa el stock de tradiciones, mitos, creencia s, lenguaje. Modos de produccin, conjunto de bienes materiales e inmater iales propios de una comunidad, todos ellos constitutivos de una memoria colectiva denomi nada bien cultural. Capital cvico: referido bsicamente a la confianza en las instituc iones de la sociedad civil y poltica, al inters en la cosa pblica y al funcionam iento de la institucionalidad democrtica. Capital psicosocial: seala la serie de factores que mediatizan el pensa miento en accin, como son los sentimientos, emociones, recuerdos, ga nas de progresar, entre otros. Capital sinergtico, que corresponde a la capacidad real o latente que p osee toda comunidad para articular en forma democrtica las diversas fo rmas de capital intangible, que se encuentra en cada comunidad, dndole un uso y direccionalidad consensuada. Como se puede apreciar, la gama de capitales es muy amplia y podra serlo an ms. Sin embargo, los capitales intangibles, a los que corre sponde la mayora de los sealados precedentemente, se distinguen ms fcilmente en te rritorios de pequea escala, puesto que el desarrollo se inicia siempre all, en la realidad d e las Comunas y Provincias, en el caso chileno. De ah la importancia de ponerlos en el tapete de l a reflexin, antes de ahondar en la complejidad y comportamiento actual del Capital Hum ano, que es una preocupacin central de este trabajo. La gnesis histrica del concepto. La irrupcin de esta expresin ha acontecido con in usitada fuerza en el campo de las ciencias sociales, para graficar una especie de "vu elta a las personas", despus de haber deambulado por intrincados y mltiples derroteros, en la bsqueda de un centro de inspiracin ms exitoso para la determinacin de las estrategia s de desarrollo humano. Hoy el Capital Humano es considerado como uno de los elementos ms importantes a los que recurre la sociedad, en general y la empresa en particular, pa ra lograr cifrar las esperanzas de un mejor desarrollo, a partir de una optimizacin de la prod uctividad y la competitividad.

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Capital Humano: su definicin y alcances 5 En el trasfondo de esta expresin se encuentra el t ema de las capacidades humanas, en el desenvolvimiento de una organizacin, o en el funcionamiento ms especfico de una empresa1. Pues bien, el origen de la expresin “capital human o”, a pesar que su uso masivo se produce con posterioridad, se enraza en condicione s histricas que obligaron a muchos, entre ellos a Jos Carlos Maritegui (1925), a denunciar el punto de partida falso, irreal del materialismo, al mismo tiempo grosero y utopista, d e quines parecan imaginarse que el dinero haba inventado la civilizacin, creencias que evid enciaban su incapacidad de comprender que es la civilizacin la que ha inventado el dinero. Y que la crisis y la decadencia contempornea empezaron justamente cundo la civilizacin comenz a depender casi absolutamente del dinero y a subordinar al dinero su espritu y su ac cin. Este planteamiento evidenci una tendencia a revalo rizar las personas, el Capital Humano, por sobre el dinero, poniendo en cuestin la acumulacin de la riqueza" que hasta entonces fue el paradigma sin contrapesos de la soc iedad industrial. Por cierto, hasta el siglo XIX la inversin en Capital Humano no constitua pr ioridad relevante para ningn Estado, cuyo centro nuclear de preocupacin se centraba fun damentalmente, al menos en nuestras sociedades latinoamericanas, en la instalacin de s istemas escolares que impartiesen niveles elementales de enseanza y algunas expresiones an tibias de formacin tcnica y profesional, con carcter todava marcadamente elitista. Fue la revolucin cientfica que acompa a la sociedad industrial desde mediados del siglo XIX en adelante, y especialmente en los pases centroeuropeos, pero tambin como reflejo en alguno s de los nuestros y en especial Chile, la que comenz a valorar el conocimiento y, a partir d e ste, el desarrollo de habilidades y destrezas que influyen fuertemente en la productivi dad del individuo en el trabajo. Recordemos que nuestra Ley de Enseanza Primaria “O bligatoria” se promulg en 1920, pero en propiedad, es la resultante de una preocupacin previa que se gesta y madura durante todo el siglo XIX y que permite que, al igual que la en seanza secundaria, tenga una extensin sin parangn y siente las bases del desarrollo educacio nal que hoy tenemos. Con estos antecedentes, y a partir de sus races en la segunda mitad del siglo XIX y en toda la primera parte del siglo XX, hacia los aos 50 comienza a perfilarse la valoracin explcita del Capital Humano, como algo diferente d e las otras nociones de capital, hasta entonces principalmente referidas al de carcter ta ngible, enfatizando ahora el rol de las habilidades, los conocimientos y los hbitos social es, como parte de de un capital intangible, constituido principalmente por las capacidades gene rales de la sociedad para satisfacer las necesidades individuales y sociales. Coincide ello con los cambios profundos verificados especialmente en las relaciones de produccin, ya entonces crecientemente dependientes del conocimiento, o sea del factor humano. Corresponde tambin a la poca mediatizada por el uso intensivo de las tecnologas de informacin y comunicacin, que dan paso a la so ciedad de la informacin primero y a las del conocimiento despus, que basa en este ltimo l a naturaleza y dinmica de los procesos productivos y de la actividad econmica en general. 1 En este trabajo hablaremos indistintamente de empr esa y organizacin, admitiendo que esta ltima comprende actividades que no necesariamente se desarrollan en una empresa, como por ejemplo, organizaciones sociales de base, organ izaciones gubernamentales y tambin organizaciones empresariales, sindicales, entre otras.

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Archivos Analticos de Polticas Educativas Vol. 13 No. 35 6 Como he sealado, algunos entusiastas hablan de esta etapa co mo la era de las personas por los xitos econmicos de las sociedades moder nas, especialmente las centroeuropeas, las norteamericanas y las asiticas que se explicara por ser tambin la era del Capital Humano caracterizado por un intensivo uso, formacin y p erfeccionamiento en dichas sociedades, de las habilidades, conocimiento s y destrezas de sus ciudadanos y de su plena incorporacin al amplio y complejo espectro d e los sistemas productivos. A partir de expresiones preliminares, el concepto h a avanzado hacia una teora del Capital Humano, cuya paternidad se atribuye a Theodore Schultz (196 1), quin sostuvo que el Capital Humano es producto de una decisin delib erada de inversin, consistente en la adquisicin de habilidades y conocimientos y que es t constituido por los atributos adquiridos que, a diferencia de los innatos de una poblacin determinada, son valiosos para ella y aumentan en proporcin a la inversin que la s sociedades decidan hacer en ellos. Gary S. Becker (1964), a su vez, agreg el concepto de productividad del Capital Humano, la que se genera cundo se alcanzan mayores niveles de savoir faire, de educacin y capacitacin, lo que permite tener mayor acceso a mejores oportunidades de empleo e ingreso. Junto a esta explicacin, defini las variables que inciden directamente en el Capital Humano, y ms especficamente en el rendimiento de los trabajador es, a saber: las diferencias de sexo, edad, estado de salud, nivel educativo, grado de formaci n, experiencias y carcter. Estos dos Premios Nobel, son considerados verdaderos artfice s de la inclusin del Capital Humano entre los contenidos privilegiados de la economa y de las ciencias sociales actuales. En ambos casos, junto con definir el concepto, y a l igual que toda la literatura al respecto, al Capital Humano se le identifica como un activo intangible de una empresa o de una organizacin, constituyndose en una expresin polifactica, cuyo sentido es el de adecuar la formacin del recurso humano a las exigencias nu evas de la Sociedad del Conocimiento, que impone no solo nuevas condiciones de "cercana" a l as culturas y a los pueblos, sino que nuevas formas de mercado, que exigen optimizar el r ecurso humano y, con ello, aumentar la competitividad en dicho mercado y consecuentemente las posibilidades de mejor desarrollo y mas altos estndares de vida promedio para la pobla cin. Esta exigencia se hace an mayor en economas que han centrado sus expectativas de desa rrollo en la disponibilidad y exportacin de materias primas, pero que carecen del Capital Hu mano y de otros capitales intangibles necesarios, y que tienen como contraparte a socied ades que si lo tienen, que poseen el know how que les ha permitido desarrollarse y liderar la dinmica del mercado mundial. En todo caso, el Capital Humano, el ms valioso de todos, segn expresin de sus ms entusiastas sostenedores, es el principal recurso c on que cuenta una sociedad para promocionar su desarrollo y proyectar su futuro, por lo que es fundamental promoverlo como un factor esencial para el mejoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos. Para el efecto, como seala Benfeldt (1994), se debe contar con que la c ultura y los conocimientos se acumulan, se filtran, se procesan, se seleccionan y cada generacin inicia su camino por la civilizacin en donde la ha dejado la generacin anterior. El paquete heredado y trasmitido de una generacin a la siguiente es el Capital Humano. Con la finalidad de evitar entusiasmos inusitados, Schultz (1961) sealaba que es preciso tambin considerar el hecho de que los homb res adquieran habilidades y conocimientos tiles es algo evidente, pero no es e vidente, sin embargo, que habilidades y conocimientos sean una forma de capital, que ese ca pital sea en gran parte un producto de la inversin deliberada, que en las sociedades occiden tales ha crecido a un ritmo mucho ms rpido que el capital convencional (no humano) y su crecimiento, bien puede ser el rasgo mas

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Capital Humano: su definicin y alcances 7 caracterstico del sistema econmico. Se ha observa do ampliamente que los incrementos de la produccin han sido relacionados en gran manera con los incrementos de la tierra, horas de trabajo y capital fsico reproducible. Pero, la inv ersin en Capital Humano es probablemente la principal explicacin de esa diferencia. Ms drstico an, respecto de las bondades del trm ino Capital Humano es Gleizes (2000), quin advierte que ste sera un concepto p obre, por cunto la teora del Capital Humano niega el carcter colectivo del proceso de a cumulacin del conocimiento, haciendo del individuo un ser que maximiza sus rentas futura s, optando entre trabajar y formarse. Por cierto, esta crtica parece razonable, y a ella se podra ciertamente agregar el escaso valor que parece se le asigna a la variable afectiva si bien es cierto ella estara subsumida en los c riterios de calidad de la formacin que se invoca como neces arios para la formacin del Capital Humano y el rol de la familia, que incide sustancia lmente en la coherencia, en la eficiencia y en la eficacia de dicha formacin. Capital Humano y Acumulacin del Saber El gran cambio que ha experimentado la sociedad con tempornea, adems del cambio de siglo y de milenio, como bien lo sugiere Taichi Sakaiya (1995), pareciese estar referido a un cambio de paradigma de base: al de la sociedad indu strial de acumulacin de la riqueza, en torno al cul surgieron y se ordenaron todas las id eologas y las expectativas de desarrollo humano y material, le ha seguido el nuevo paradigma de acumulacin del conocimiento, que ha hecho caer a tales expectativas y modelos en la obsolescencia casi absoluta y ha reemplazado viejos esquemas por otros que, hundiend o sus races en los paradigmas superados, surgen con la nueva impronta de la socie dad del conocimiento, que ha sucedido a la industrial. El Capital Humano es expresin de la re novacin de los paradigmas, si bien no est exento, como se seal recin, de los esquemas indi vidualistas y liberales que, siendo producto de la sociedad industrial, asoman como una posibili dad renovada, ahora si, de poner el conocimiento y la informacin al servicio del hombr e. Esta vez, no solo para mejorar la productividad del capital y de la empresa, al decir de sus sostenedores, sino para humanizar estos procesos y para ponerlos al servicio de todo s los ciudadanos, con el claro objetivo de disminuir las desigualdades que el viejo sistema nos hered, a cambio del has ta ahora fracasado anhelo de la igualdad de oportunidades En esta sociedad del conocimiento la informacin es poder y como tal, crecientemente puede ser difundida a toda la sociedad, masificndo se rpidamente y transformndose en uno de los factores ms socializantes y endoculturadores de la sociedad actual. Para muchos, los conceptos de Sociedad del Conocimiento o Sociedad de la Informac in corresponden a nominaciones vlidas, precisamente por su fuerza ar rolladora que ha llevado a relativizar los factores dinmicos de los sistemas productivos en t al forma que, como lo seala Friedmann (2004)el capital, los recursos naturales y la mano de o bra pasan a un segundo plano, mientras el saber se convierte en el recurso mas importante par a la sociedad y las organizaciones, realzando entre ellos el de Capital Humano y de las dems formas de Capital Intangible que he sealado con anterioridad. En efecto, hasta no hace mucho predomin en nuestro medio social la versin histrica de Capital Humano, entendido predominante mente como una inversin realizada en las personas, pero con el exclusivo objetivo de aum entar la productividad y de asegurar a los

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Archivos Analticos de Polticas Educativas Vol. 13 No. 35 8 trabajadores en su puesto de trabajo Dicha inversin, realizada ms bien en el mbito de los Capitales Tangibles y a nivel de pequea escala ter ritorial, se orient fundamentalmente a la satisfaccin de necesidades bsicas, del orden de l as vinculadas a vivienda, salud, educacin y, en general, a la produccin de aquellos bienes que garantizasen un equilibrio social mnimo, lo mas libre de conflictos que una tal inversin pudie se garantizar. Concibi la actividad laboral asociada a un puesto de trabajo que poda durar toda la vida que poda ser perfeccionada pero no necesariamente reconvertida, ni alterada en su configuracin estandarizada, como sucede hoy en da con frecuencia. En Chile tenemos ejemplos notables de iniciativas surgidas al amparo de esta tendencia, cuyo compromiso fue forma r personas para dicho esquema estructural. El nacimiento del Instituto de Educac in Rural IER en los aos 50, destinado a la capacitacin de mano de obra campesina especia lmente mujerespara manualidades e idealmente para generar puestos de trabajo estables en un segmento de la poblacin en donde, a la poca, prcticamente no existan, hablan de es ta tendencia; en la misma lnea surgen en los aos 60 iniciativas como el Instituto Nacional de C apacitacin Ocupacional INACAP -, orientado en su primera poca a capacitar y perfecc ionar mano de obra de nivel tcnico y subtcnico, para optimizar puestos de trabajo esta bles en la industria y en los sectores productivos urbanos y rurales; y el Departamento U niversitario Obrero Campesino DUOC dependiente de la Universidad Catlica de Chile, cu yo objetivo original fue la capacitacin de mano de obra calificada en los sectores obreros y c ampesinos, fuese para incorporarlos al mundo del trabajo, fuese para especializarlos en un puesto de trabajo, pero en ningn caso para que "dejasen de ser obreros o campesinos", supuesto que para entonces era altamente reconocido como un postulado muy loable. Cito estos tres casos porque estn en el lmite de lo que se entenda por trabajador y lo que se comienza a entender entonces como una utopa un tanto difcil de alcanzar, la del emprendedor independiente que ha permitido la masificacin posterior de las medianas, pequeas y micro empresa s, que evidencian el surgimiento "en forma" de una todava incipiente nocin de Capital Humano en nuestro pas. Estas experiencias, sin embargo, constituyeron una especia de “primera piedra” para los emprendimientos de hoy, que bsicamente se han traducido en la generacin de una cantidad impresionante de medianas, pequeas y micr o empresas por una parte y, por otra, han sido las verdaderas bases de lo que hoy constituye el sistema de capacitacin y empleo. Esta nueva situacin es producto de que el Estado y las instituciones formadoras, han tenido que revisar sus planes curriculares y redefi nir sus perfiles profesionales, tcnicos y subtcnicos, de manera de reorientarlos hacia la fo rmacin de personas con creatividad, espritu emprendedor y con capacidades suficientes como para superar, como una aspiracin permanente, la propia formacin y los perfiles desa rrollados por dichas instituciones. Las exigencias “endgenas” del desarrollo han puesto en evidencia la compleja necesidad y urgencia de cultivar el Capital Sinergtico, o sea la capacidad de articular los Capitales Intangibles y, entre ellos, principalmente el Capit al Humano, en un mundo laboral muy dinmico y complejo. Hoy ciertamente hay una nueva situacin, que est a sociada a una realidad emergente que ya no concibe el trabajo vinculado a un puesto de trabajo nico Las empresas hoy se enfrentan a cambios profundos y variados de las con diciones de mercado, cambios que obligan a reorientar tambin permanentemente la produccin, el consumo y por supuesto las relaciones de trabajo. Los negocios, las tenencias de capital, la mquina, la infraestructura y las habilidades no tienen una duracin para siempre, si no que nacen, crecen y mueren, casi con la misma regularidad que siguen los ciclos de la natu raleza.

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Capital Humano: su definicin y alcances 9 Los cambios tecnolgicos se imponen con tal brutali dad, que hacen caer en la obsolescencia lo que hasta ahora pareca inconmovib le e imperecedero. Habra pensado alguien que la produccin de carbn podra terminar se definitivamente en un pas que, como el nuestro, tiene grandes reservas y paralelamente gra ndes urgencias de energa? o hubiese alguien pensado que los grandes contingentes de tr abajadores del sector maderero en el sur de Chile, en los aos 50, 60 y 70 desapareceran para dar paso a una diversificacin ocupacional, desgraciadamente, en muchos casos difusa y generado ra mas de sub empleo que de empleo? Ciertamente, los sistemas productivos se renuevan y se reemplazan con asombrosa celeridad, poniendo a prueba la fantasa y la capac idad de adaptacin y dominio del hombre sobre su propia creacin. Este dinamismo naturalmen te incide en el mundo del trabajo, en donde hoy se exige flexibilidad y versatilidad tecn olgica para reconvertir ocupaciones, habilidades y destrezas, de acuerdo a las exigencia s emergentes del sistema productivo y econmico. La flexibilidad es imprescindible para adecuarse sin temores a los cambios y la versatilidad para "ir siguiendo" las nuevas exigenc ias en el campo de las competencias y habilidades requeridas. La meritologa tradicional compuesta por oficios estandarizados, por grados tcnicos y subtcnicos tradicionales, po r profesiones liberales y grados acadmicosno garantiza ni ingreso ni permanencia en los puest os de trabajo de vanguardia, a menos que a ello se adicione la disponibilidad a la reconversi n, la capacitacin, la innovacin y la capacidad de tomar decisiones que el mercado laboral habitual mente exige. En consecuencia, hoy no basta con estar capacitado para optar a puestos de trabajo existentes, sino que adems hay que tener la disposicin y calificacin para crear los propios, en un medio en donde la eventual seguridad de lo existente es reemplazada por la nec esidad de asumir riesgos y de contar con aptitudes que habiliten, en lo posible, tambin par a generar nuevas oportunidades empresariales y de negocios. En nuestro medio es ca da vez ms comn que se sigan impartiendo carreras profesionales y tcnicas con m ercados ocupacionales absolutamente saturados, cuyos ttulos son apenas un antecedente preliminar para trabajar, pero no el "seguro" que tradicionalmente significaba para los privilegiados que de alguna manera, a travs del ttulo obtenan seguridad. Estas paradojas del cambio y del crecimiento modern o, sin embargo, no son percibidos de la misma manera en los grandes centros urbanos y en las pequeas localidades o en el sector rural, en donde la “adaptacin al cambio” es siempr e mas compleja y generadora de deficiencias de arrastre. En los hechos, los cambio s tecnolgicos y sus efectos en el conocimiento y el aprendizaje han generado condicio nes desiguales entre esos mbitos geogrficos, entre el centro y la periferia y entre las Regiones chilenas entre si, que atentan contra el crecimiento homogneo, generando una marc ada estratificacin entre Regiones y territorios que se adaptan y asumen el cambio con m ayor o menor versatilidad, pero principalmente con mejor dotacin de su Capital Hum ano. El anlisis especfico de nuestra realidad, a partir de las diferencias que se dan en relacin con la formacin, distribucin y calidad del Capital Humano, visto desde una perspec tiva local y/o regional, como es este caso, demuestra lo necesario que es incorporar este tipo de anlisis a la discusin sobre estrategias de desarrollo y mejoramiento sustantivo del Capital Hu mano. Ms an si se quiere arribar a la idea de Regiones Inteligentes, que parte por desconcentr ar las oportunidades educacionales y formativas, como un medio para disminuir las desigu aldades que hieren especialmente a sociedades como la chilena. Este es el modelo de an lisis que proponemos para transparentar la justa distribucin y utilizacin del Capital Hum ano en la sociedad del conocimiento.

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Archivos Analticos de Polticas Educativas Vol. 13 No. 35 10Capital Humano como activo intangible Desde el punto de vista del individuo, el Capital H umano, como lo he sealado, es un stock inmaterial imputado a una persona, que puede usarse y ser acumulado, constituyndose en una inversin que depende de la opcin que cada uno puede hacer. Algunas propuestas, como la de Gleizes (2000) por ejemplo, sostienen q ue se puede evaluar por la diferencia entre gastos iniciales, constituidos principalmente por l os gastos propios que se hacen en educacin y sus rubros correspondientes (libros, laboratorios tiles, etc.) y el costo de productividad, constituido por los salarios que se recibira en un puesto de trabajo y sus rentas futuras actualizadas2. As, puede calcularse la diferencia que existira entre trabajar, o continuar una formacin que en el futuro permitiese obtener una r emuneracin ms alta que la actual. Naturalmente, a los factores anteriores deben sumar se los efectos de los dems Capitales Intangibles a que he hecho referencia con anterioridad y que estn constituidos por elementos tales como la salud, la alimentacin, la cultura, el medio fsico, las organizaciones y, en general todo aquello que influye en la inversin hecha, para aumentar la productividad futura y sus rentas. Este Capital Intangible que en parte importante es Capital Humano, se forma a travs de procesos de formacin general que se desarrolla en el sistema educativo formal y, una vez logrado, se constituye en un patrimonio intangible del trabajador, cuyos costos no son naturalmente imputables a la empresa, sino al traba jador mismo, a su familia, al estado o a quines contribuyeron directamente a financiarlo. D e esta manera, el contrato de trabajo es un acuerdo en que la empresa o la organizacin "com pra" la fuerza de trabajo que significa el trabajador por una parte y, por otra, compra la for macin y los conocimientos que el trabajador ha logrado desarrollar y la posibilidad futura que tiene de seguir perfeccionndose. Esta formacin y estos conocimientos, como lo seal a Friedmann (2004), deben ser entendidos como el capital intelectual de los traba jadores, que constituye hoy la riqueza oculta de las organizaciones, o sea un activo que ser cad a vez ms valorado y necesario para el funcionamiento de ellas. En esta parte del trabajo, confrontar estos princi pios tericos con lo que constituye los niveles de escolaridad regular y la formacin e specfica, especialmente la que se logra a travs de sistemas relativamente formalizados de ca pacitacin que, con mayor o menor grado de eficiencia, determinan la naturaleza, calidad y volumen de este capital intelectual. En el primer caso, el de la escolaridad chilena ciertamente ha habido un crecimiento espectacular del Capital Humano, como lo demuestra Tironi (2003) con cifras del ltimo Censo 2002: mientras la poblacin que en el ao 200 2 tena entre 60 y 64 aos contaba, en promedio, con 7,2 aos de educacin, los situados e ntre 20 y 24 aos ya haban alcanzado 11,4 aos promedio. Y en cuanto a los ocupados, stos te nan un promedio, en 1992, de 9,4 aos de estudio, el que lleg a 10,8 en 2002, evidenciando un mejoramiento cualitativo notable, sobretodo si se considera que hace apenas treinta aos prcticamente no se exiga requisito de escolaridad para ingresar a un puesto de trabajo de baja calificacin. Sin embargo, estos alentadores ndices se refieren a la variable etre a, y desde esa perspectiva muestran resultados optimistas, cuestin que no ocurre cundo se toma c omo referencia la variable socioeconmica por ejemplo. En efecto, la distribucin d el Capital Humano escolarizado es desigual si se compara a nivel de pas y es ms desigual an si se compara de Regin a Regin dentro 2 Gleizes, Grme "Le capitel humain, multitude 2". Nouvelle conomie politique 2000.

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Capital Humano: su definicin y alcances 11 del pas, como se ver mas adelante. A nivel nacion al, el grfico 1 muestra la desigual distribucin del Capital Humano en Chile, de acuerd o a los Quintiles de Ingreso del ao 2000, que no se han modificado significativamente con el tiempo. Como he sostenido anteriormente, el Capital Humano se perfecciona a travs de la formacin especfica generada en una Unidad de Produccin o de Servici o, orientada a aumentar la productividad del trabajador "dentro de la empresa". Tiene una configuracin distinta de la formacin escolarizada, entre otras, respecto de la financiacin de esta formacin3, que debera, en teora, ser compartida por el tra bajador y la empresa, principio que tiene una aplicabilidad distinta en cada pas y que en el nuestro anota algunas caractersticas que se debe tener en consideracin: Grafico N 1 Distribucin del Capital Humano por Qu intiles de Ingreso, Ao 2000 13,1 10,6 8,6 7,8 9,50 2 4 6 8 10 12 14 quintil 1quintil 2quintil 3quintil 4quintil 5 aos de escolarizacin La primera de ellas, es que en nuestro caso, la fu ente principal de capacitacin especfica est representada por el Servicio Nacion al de Capacitacin y Empleo SENCE -, creado por la Ley 19518 que estableci para el efec to un Sistema Nacional, que tiene por objetivo "promover el desarrollo de las competencia s laborales de los trabajadores a fin de contribuir a un adecuado nivel de empleo, mejorar l a productividad de los trabajadores y las empresas, as como la calidad de los procesos y los productos". El SENCE, como consecuencia de la Ley, tiene como misin contribui r al incremento de la productividad nacional, impulsando la capacitacin ocupacional, t anto en las empresas, como tambin en las personas de menores ingresos del pas. 3 Utilizamos aqu indistintamente la expresin formacin como tal pero tambin como capacitacin, adiestramiento, especializacin y rec onversin de mano de obra, de oficios o profesiones.

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Archivos Analticos de Polticas Educativas Vol. 13 No. 35 12 El aporte del Estado se realiza a travs de una franquicia tributaria que consiste en destinar el 1% del impuesto de primera categora, p agado por las empresas, a la capacitacin de sus trabajadores, mediante becas de capacitacin fi nanciadas con recursos pblicos. Todo ello origina 6 Programas nacionales, que cubren la ampli a gama de posibilidades que abre la franquicia tributaria y los dems recursos del Esta do destinados al efecto. El Sistema Nacional de Capacitacin tiene una impor tante trayectoria y hace sentir su peso en la productividad nacional. Sin embargo, al estar sujeto a procedimientos burocrticos de difcil manejo, disminuye su eficiencia y su cob ertura. El Fondo Nacional de Capacitacin nunca ha sido ocupado en mas de un 40% de sus poten cialidades y de los seis millones de trabajadores chilenos atiende a aproximadamente 600 000. A su carcter marcadamente burocrtico debe sumar la falta de flexibilidad en el uso y fiscalizacin de los recursos que el Estado destina al efecto, pero principalmente a la desigual distribucin que el servicio tiene entre las 13 Regiones del pas, lo que se establece claramente en el Grfico 2. Ello ha generado cuestionamientos de los empresarios y de los benefi ciarios directos, por lo que se ha evidenciado la necesidad de introducir modificacion es a la normativa vigente. Para el efecto, el Gobierno ha sometiendo a aprobacin del Parlamento una reforma a la Ley, que permite mejorar los mecanismos de distribucin, fiscalizaci n y de operacin, creando un Fondo Nacional de Capacitacin FONCAPque ser adminis trado por el SENCE y que tendr a su cargo un fondo especial que se canalizar preferent emente a las Microempresas, adems de lo que genere el resto de las organizaciones que no co rresponden a este segmento empresarial. Con ello se apunta a aumentar la transparencia, la aptitud y la equidad en el sistema de capacitacin, pero principalmente la amplitud del m ismo, ya que incorporar a segmentos importantes que hoy estn fuera de las posibilidade s de formacin y capacitacin. Grafico Nmero 2: Tasa de capacitacin, segn regi n, 1995 y 2000 Fuente: INE estadstica de educacin y capacitacin 2000. Regin Tasa (por mil habitantes)

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Capital Humano: su definicin y alcances 13 En todo caso, al momento de evaluar la participaci n de los actores en un esfuerzo sistemtico por contribuir al incremento del acti vo intangible, que es nuestro Capital Humano, ha habido un rol mas protagnico del estado en ello y solo en medida menor se puede valorar el rol de la empresa y el de los pro pios trabajadores, aunque sabemos que stos hacen su aporte directo en tiempo libre disponible para la formacin, dado que en nuestra legislacin no se contemplan vacaciones laborales o alguna forma de compensacin del "tiempo de capacitacin o formacin" por parte de l a empresa a los trabajadores. De esta manera, si se considera que toda exencin tributari a corresponde a impuestos que el Estado voluntariamente deja de percibir, a fin de destinar los como en este caso a Capacitacin, lo que falta es un aporte mas real de la empresa, lo que c ontribuira a financiar de manera ms eficiente y mas tecnolgica la formacin del Capita l Humano. De acuerdo a lo anterior y si tenemos presente que el Capital Humano representa el conocimiento (explcito o tcito) que es til para la empresa o para la organizacin, que poseen las personas y equipos de la misma, as como su cap acidad para regenerarlo, no podemos sino ser crticos respecto a nuestro sistema de capacita cin. Primero, porque es dudoso que sea y se comporte como un sistema que se inspire en el objet ivo de avanzar hacia un nivel tecnolgico mas alto de nuestra economa por una parte y, por o tra, que apunte derecha y eficazmente a aumentar la productividad y la competitividad de nu estro sistema de produccin propiamente tal. Y, segundo, porque habitualmente se agota en u na de sus potenciales responsabilidades, la capacitacin, esto es, el mejoramiento de habilidad es muy generales y muy desvinculadas de los "puestos de trabajo". Ms aun, la naturaleza de los programas, en su gran mayora, no habilita a los trabajadores para intervenir en las proyeccione s futuras del puesto de trabajo, ni para comprender a cabalidad la incidencia de lo que hace en la complejidad total de la empresa, limitando las potencialidades de su capital intangi ble al mejoramiento de la produccin actual de un puesto de trabajo. Discontinuidad, burocratismo, centralismo y falta d e relevancia de los contenidos del subsistema de Capacitacin y Empleo, son factores l imitantes que deben ser mejorados, puesto que este subsistema es consustancial al sistema for mal de educacin y de la articulacin de ambos depende ms del 90% de la eficiencia en la fo rmacin de nuestro Capital Humano. Este, al decir de Brunner y Elacqua (2003), constit uye la principal riqueza nacional: su valor ha sido estimado en el equivalente a 8 veces el produc to nacional, mientras que la valorizacin de su dotacin de recursos naturales equivale a 3 vec es el PGB y su stock de capital fsico a 2, 4 veces el producto. Los guarismos sealados hablan a las claras de la i mportancia del Capital Humano y de la necesidad de incrementarlo, no solo porque es el capital mas valioso de todos, por estar referido directamente a las personas y a su posibil idad de transformar el mundo con sus manos y con su inteligencia, sino porque es un factor de productividad y de competitividad. Tiene por lo tanto un esencial carcter de inversin y de inv ersin medible en educacin y experiencia, lo que le hace marcar diferencia con la no disponibili dad de dicho capital en medida adecuada. Benfeldt (1994) seala al respecto, que “lo que hac e que la brecha de ingresos se haga mas grande entre el que simplemente hace trabajo y el q ue posee Capital Humano y lo combina con su trabajo, y por supuesto con el capital fsic o es el rendimiento del Capital Humano invertido”. Y quizs, como lo sostena Gary Becker, sea la rentabilidad, la tasa de rendimiento, el determinante principal de la inversin en Capita l Humano. Pero tambin se puede pensar en que su rentabilidad se mida por la aptitud que el C apital Humano tenga para activar y formar

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Archivos Analticos de Polticas Educativas Vol. 13 No. 35 14 parte del crculo virtuoso a que hacen referencia Brunner y Elacqua (2003), entre apertura econmica, modernizacin tecnolgica, rgimen de in centivos, poltica e instituciones adecuadas, actitudes y valores de emprendimiento y un Capital Humano que debe renovarse y elevarse a los niveles mas altos, para responder a las nuevas exigencias de la sociedad del conocimiento y del mercado global, en el que Chile debe interactuar. Este desafo lo queremos ver desde la perspectiva r egional y local, por cuanto los desafos del crecimiento y la calidad de vida estn fuertemente ligados con la condicin territorial, con la repercusin en ella de las pol ticas nacionales y con la disponibilidad tambin all de un Capital Humano que debe llegar a ser la base de su competitividad y productividad futura. Para ello, sin embargo, ser preciso romper con la distribucin desigual del desarrollo, al interior del pas, generando condiciones de igua ldad que la realidad local y regional reclaman. En sntesis, se entiende el Capital Humano: Como un concepto, ya con pretensiones de teora, qu e dice relacin con la disponibilidad de personas que, con el patrimonio i ntangible de conocimientos y competencias que logran incorporar a lo largo de su s vidas, influyen directamente en la productividad y la competitividad de la fuente de t rabajo a la que adscriben. Que este patrimonio intangible se relaciona y depen de de su interaccin con otros patrimonios intangibles que, en su conjunto determi nan el desarrollo de la sociedad en general y de los espacios regionales y locales en p articular. Que, por lo mismo, el Capital Humano no puede ser d eterminado solo por variables de nivel macro, sino que en su definicin y alcances s e debe incorporar los temas de su disponibilidad, calidad y distribucin en los terri toriosen las Regiones, Provincias y Comunasen donde estos criterios no siempre coinci den con los anlisis globales, ocultando una realidad que es vital para la determi nacin de polticas pblicas referidas al mejoramiento del Capital Humano. Que un objetivo razonable de poltica de inversin en Capital Humano es lograr que los territorios, especialmente las Regiones, logren transformarse de Regiones que Aprenden-que sera su caracterstica definitoria actualen Regiones Inteligentes, conceptos que se abordan en este trabajo. Entonces, lo que se desea es ofrecer un modelo de a nlisis conceptual con base emprica del tema del Capital Humano, que ayuden a implementar polticas mas integrales en el mbito global, pero tambin y espe cialmente en el regional y local chileno, objeto principal de esta propuesta. Capital Humano y Regin El Caso de la Regin de Los Lagos: El Capital Human o y la variable territorial Con la expresin “variable territorial” nos queremo s referir a las Regiones, Provincias, Comunas y Localidades, que sirven de referencia sit uacional al hombre chileno, inmerso en un mundo global y en una cultura global, que le impele n naturalmente a buscar la cercana y, en ella, los medios e instrumentos que le permitan act uar en la globalidad y extraer de ella lo necesario para humanizar su espacio y para sentirse mas persona, mas miembro activo de una humanidad que tiene races y sentido. Es en este co ntexto en donde queremos analizar y entender la expresin Capital Humano y las dems significaciones de Capital, especialmen te de carcter intangible, como instrumento de mediacin entre lo global y lo local, que puede

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Capital Humano: su definicin y alcances 15 ayudar al hombre a responder a las exigencias del m edio –competitividad y productividad-, pero a la vez responder a las exigencias de su prop ia humanizacin y personalizacin, de su propia responsabilidad de ayudar concientemente a c onstruir una comunidad de hombres libres, en donde se respete los derechos individual es, pero regulados por el bien de todos, el bien comn. No participamos por tanto del marcado m ecanicismo, no desprovisto de un individualismo neoliberal, que parece ser casi cons ustancial al concepto de Capital y especialmente de Capital Humano, que a lo ms lleva a definirlo como el mas humano de los capitales, pero capital al fin y al cabo. O, simple mente, como un instrumento de productividad y de eficiencia global, en circunstancias que el Ca pital Humano debera entenderse como el hombre mismo, que a travs de sus capacidades, de s u educacin y capacitacin puede asumir de mejor forma su compromiso de cambiar el mundo, p ero siempre para transformarlo en un hogar mas habitable para el hombre y no solo en un mercado de ofertas y productos, como parecen entenderlo hoy muchos tericos del Capital Humano. Ello pareciese explicar la ausencia de variables va lricas y afectivas en la mayora de las definiciones de Capital Humano y el cada ves mas ma rcado carcter mecanicista, tanto en la definicin como en la operatoria del concepto. Es teniendo en cuenta estas aclaraciones y nuestra postura frente al tema, que he decidido centrar esta reflexin sobre Capital Human o en la Regin de Los Lagos y en los espacios territoriales que la constituyen, con la f inalidad de pasar revista al estado del arte del Capital Humano existente y de las proyecciones, ten siones y necesidades que en este contexto se descubren, directamente vinculadas a la posibili dad que la Regin se constituya en ese espacio humano y cada vez ms humanizador que soam os. Percibimos que nuestra Regin, al igual que el pas y los pases que nos rodean, pert enecen a ese universo que eufemsticamente se llama “pases en desarrollo”, caracterizando con ello un dficit generalizado, que abarca las condiciones materiales de la vida, las condiciones socioculturales y naturalmente la extensin y uso del conocimiento en dichos pases. Pero tambin caracteriza una relativa incapacidad para sacudirse la condicin de subdesarrollo de encima, sino es apropindose del know how y de las capacidades que han concentrado las sociedades mas avanzadas, que han puesto su mayor atencin precisamente en la formacin, distribucin equitativa y utilizacin eficiente de su Capital Humano. Frente a la auto percepcin de estas limitaciones e structurales, que explican nuestro actual estado de desarrollo y las limitaciones que tenemos para superarlo con las herramientas tradicionales, acuciados adems por las nuevas cond iciones de la sociedad del conocimiento y por el mercado global, hemos puesto los ojos en el Capital Humano, concibindolo como un recurso que debemos activar para aumentar nuestra a licada competitividad, base a su vez de un aumento de la productividad en nuestros territor ios. Pero ciertamente no solo la competitividad y la productividad, sino el conjunto de facultades humanas que pertenecen a la esencia del hombre y a la naturaleza de sus desafo s, vinculados hoy principal, pero no privativamente, a la economa y la cultura global. En la Regin de Los Lagos, como en el pas, sabemos que nuestro destino ineludible es transformarnos en una Regin y un Pas exportador, pero tambin sabemos que como pas no representamos ms del 3 por mil de la economa mund ial, y que a pesar de ello, si formamos y perfeccionamos nuestro Capital Humano de la manera mas integral que nos sea dable resolver, podremos mirar con mayor optimismo el futuro. En este sentido, es importante describir algunos i ndicadores que tienen que ver con la realidad regional, su poblacin, su territorio, sus caractersticas socioeconmicas, para pasar a

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Archivos Analticos de Polticas Educativas Vol. 13 No. 35 16 revisar aquellos procesos que condicionan el imagin ario regional y, por lo tanto, la totalidad de los procesos intangibles que inciden en la identida d cultural, social y poltica de los grupos humanos que habitan dichos territorios. A partir de este anlisis quiero verificar si en nu estra Regin se puede hablar de una adecuada acumulacin de conocimiento y si ello est en directa proporcin con la disminucin de las desigualdades que es la meta de la equidad s ocial en los territorios regionales y locales. En consecuencia, es adecuado nuestro sistema de fo rmacin de Capital Humano y est en correlacin con los otros capitales tangibles de qu e dispone la Regin, en vistas de un proyecto regional de desarrollo? A travs de un anlisis de la informacin disponibl e, se debe verificar si el aumento eventual de la productividad y de la competitividad es tal y si ello est en directa relacin con el mejoramiento eventual del Capital Humano y con una mayor inversin en el mismo, en vistas al desarrollo regional y local. Por lo tanto est nuestra formacin en la Regin a la altura de nuestros desafos reales y permanentes, como son la apertura econmica, la modernizacin tecnolgica y la necesidad de promover actitudes y valores de emprendimiento en nuestros ciudadanos en la Regin?. Coinciden estas expectat ivas con la realidad nacional, o mas bien representan la expresin de una heterogeneidad prop ia del centralismo y la marginalidad de la realidad regional y local que afecta su desarrollo? Territorio y Poblacin en la Regin de Los Lagos. La Regin de Los Lagos est compuesta por cinco Pro vincia y 42 Comunas, tiene una superficie de 67 013 Km2 y 1 072 619 habitantes, co n una densidad de 14,2 habitantes por Km2. Sus recursos naturales, estn constituidos, en tre muchos otros, por 6 500 kilmetros de borde costero, incluyendo lagos, ros y mar; 169 is las e islotes; 29 lagos y lagunas el 10% de la superficie continental y recursos inagotables, que sirven de base a sus bien delimitados sistemas productivos. En general, en esta Regin se concentr a el 7% de la poblacin nacional, compuesta por 50,5% de hombres y el 49,5% de mujer es, con una tasa de natalidad del 17% y una de mortalidad del 5,8%, segn datos del Institu to de Estadsticas y CensosINE. La Regin de Los Lagos se diferencia de otras Regio nes del pas por no estructurarse en torno a un solo ncleo principal, sino que sobr e la base de tres ncleos socioeconmicos de peso similar, con una significativa dispersin p oblacional, explicada por su amplia superficie y su desarrollo latitudinal. As, en las tres Comun as principales, esto es, Valdivia, Puerto Montt y Osorno se concentran el 40% de la poblacin regional. Por otra parte, la poblacin se distribuye en un 65 2% en zonas urbanas (la mayora en las 10 Comunas de mayor concentracin de la Regin) y un 34, 8% en el vasto sector rural, porcentaje importante dentro de la ruralidad del pa s, sobretodo por su distribucin, puesto que dicha poblacin se reparte principalmente en 31 de las 42 Comunas de la Regin. La caracterizacin socioeconmica de esta Regin, segn datos del prop io Gobierno Regional (2001)seala que “solo el 16, 3% de la pob lacin concentra cerca del 50% del total de ingresos; el 33, 8% acumula mas de dos tercios, en tanto mas del 45, 8% de los habitantes de esta Regin acumula solo el 13, 8%”4. Esta distribucin de la riqueza, con mayores o meno res matices comunes a las restantes Regiones del pas y reflejada en las diversas Provi ncias y Comunas de la Regin, se traduce en 4 SERPLAC Regin de Los Lagos “Caracterizacin Regio nal” 2001.

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Capital Humano: su definicin y alcances 17 persistentes ndices de pobreza e indigencia: en ef ecto, de 23,4% de indigencia en 1987, se baja a 8,7% en 1998 y de 54,2% de pobreza se baja a 29,4% en el mismo perodo. En cunto a l a intensidad de la pobreza, baja de un 0, 128 en 1987 a un 0, 054 en 1998, mientras la media nacional en el mismo perodo disminuy de 0, 101 a 0, 038. La indigencia, por su parte, disminuy en la Regin de 0, 039 a 0, 015, en tant o la media nacional disminuy de 0, 030 a 0, 011. Esta situacin, a nivel nacional, se explica en el grfico 3, estableciendo mayores diferenciaciones entre el total nacional y su distr ibucin en zonas urbanas y rurales. Siendo ste un problema de pas, la superacin de l a pobreza y la indigencia en esta Regin es ms lenta que en las dems Regiones, lo q ue debe atribuirse al nmero importante de personas que habitan sectores aislados, hecho q ue est a su vez en directa relacin con el ndice de ruralidad, al que se ha hecho mencin. De bido en parte importante a estos factores explicativos y al alejamiento geogrfico de la Regi n respecto de los centros de atraccin de la inversin y de la productividad, desde el ao 2000 la Regin de Los Lagos no se movi del 5 lugar en ndices de pobreza y el 4 en indigencia q ue ostentaba desde aos anteriores. A pesar de los esfuerzos de la inversin pblica y del aume nto sostenido de la actividad econmica privada, en la Regin de Los Lagos an viven 256 00 0 personas en situacin de pobreza, que representan el 24, 7% de la poblacin regional. De stos, ms de 7 000 personas viven an en situacin de indigencia, cifras equivalentes al 6, 8% de la poblacin regional. Grafico N 3 Evolucin de la Pobreza y la indigenc ia en Chile, 1998-2000 Pobres Indigentes Miles % Miles % Hogares Total nacional 643,2 16,6 117,6 4,6 Zona Urbanas 539,1 16,2 137,9 4,2 Zonas Rurales 104,1 19,3 36,3 6,7 Poblacin Total Nacional 3,081.1 20,6 849,2 5,7 Zonas Urbanas 2,576.2 20,1 672,6 5,3 Zonas Rurales 504.9 23,8 176,6 8,3 Fuente: CEPAL /MIDEPLAN, Sobre la base de tabulacio nes especiales de la encuesta CASEN1998 y 2000 El ndice de pobreza rural es de 16,6% y la urbana del 6, 3%, en tanto la indigencia urbana es de 4,9% y la rural alcanza al 11% a nivel nacional, evidenciando una vez ms las disparidades entre el nivel nacional y el regional, especialmente deficitaria para la Regin de Los Lagos. Estas mismas caractersticas se reafirman si se rec urre a ndices ms complejos, como lo sostengo en otro estudio (2002, como es el caso del ndice de Desarrollo HumanoIDH -, el que ha determinado que la Regin de Los Lagos tiene un IDH deficitario (0,729, en comparacin con un promedio de 0, 851 a escala naci onal), que le ha ubicado sistemticamente

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Archivos Analticos de Polticas Educativas Vol. 13 No. 35 18 en los lugares 10 y 11 entre las 13 Regiones de Chi le Sin embargo, lo mas significativo son las diferencias enormes que se dan entre el IDH de las Comunas pertenecientes a la Regin, e incluso de la diferencias entre Comunas de una mism a Provincia, como es el caso de la Comuna de Valdivia que tiene el IDH mas alto de la Regin de Los Lagos y Panguipulli que tiene el mas bajo (0, 735 y 0, 605 respectivamente, en una escala internacional que reconoce como alto 0, 800 y mas, mediano entre 0, 500 y 0, 7 99 y bajo con valores inferiores a 0, 500), perteneciendo ambas a la Provincia de Valdivia. Esto naturalmente tiene incidencia y es causa y pro ducto de la distribucin del Capital Humano en la Regin y en el pas, y uno de sus fact ores explicativos principales, junto al ndice de ruralidad, en donde se concentran los ndices de Desarrollo Humano ms bajos de esta Regin, como lo podremos analizar mas adelante. Sistema productivo y comportamiento del Capital Hum ano Regional. En contraste con esta realidad, marcada por carenci as del entornopas, pero tambin por algunas propias que tienen su origen ya sea en el alejamiento geogrfico del centro, por su composicin territorial o por las caractersticas d e su gente y sus recursos, la Regin de Los Lagos muestra potencialidades enormes, en las que d eben fortalecerse las bases de su crecimiento futuro, siempre que ello vaya acompaad o de un mejoramiento consustancial de su recurso humano. Su sistema productivo est const ituido por cuatro subsistemas productivos perfectamente distinguibles, a saber: a.) El forestal que le permite contar con el 26,8% de la superfic ie de bosques nativos del pas y el 9,6% de las plantaciones forestales5. En buenas cuentas, la superficie plantada de la Regin se acerca al 11% del total nacional, pero en su con junto la Regin tiene el 30% de los rboles que existen en el pas, complementado por sus parqu es nacionales, el bosque siempre verde y las especies nicas, como el alerce por ejemplo. b.) Otro sistema productivo importante es el acucolapesquero que representa un enorme potencial para el desarrollo industrial y de servic ios ligados a esta industria, el ms exitoso de los rubros productivos regionales, especialmente ba sado en la salmonicultura y en la produccin de mariscos. c.) La explotacin de productos agropecuarios y la agroindustria han sido el sector productivo histricamente mas importante de la Regin, lo que se traduce en 1, 2 millones de hectreas cultivadas, 1 850 000 cabezas de bovinos y el 67% d e la produccin de leche del pas con cerca de 100 millones de litros, el 90% de los cules aba stece el mercado interno. d.) Por ltimo y definido por el Gobierno Regional (2001) como un “cuarto polo de desarrollo regional ” est el turismo que, por las ricas condiciones naturales de la Reg in, debera constituirse en el factor mas importante de l desarrollo regional futuro, siempre que modifique su actual estructura estacional y selecti va, por una ms acorde con los recursos naturales disponibles. Esta compuesto por mas de 400 000 visitas anuale s, un cuarto de las cuales corresponde a turistas extranjeros, consider ndose en la actualidad uno de los destinos tursticos ms importantes del pas. Ahora bien, sobre la base de estos subsistemas prod uctivos la economa regional creci 4, 3% en 2003, respecto del ao anterior, y su Prod ucto Interno Bruto representa el 6.4% del PIB nacional. Las exportaciones, entre 1990 y 2001 crecieron 15,3% y la participacin de la 5 56 864 hectreas de eucaliptos y 127 451 de pino radiata.

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Capital Humano: su definicin y alcances 19 Regin en las exportaciones nacionales durante el a o 2002 fue del 6,8% con una clara tendencia al crecimiento, principalmente en el rubr o agropecuario e industrial, siendo el salmn el principal soporte. Estos productos precisamente representaron el 98,2% de los envos regionales, y de ste porcentaje, el 91,2% correspo ndi al rubro alimentos propiamente tal. Los destinos de las exportaciones regionales han si do principalmente los pases del NAFTA, de APEC y de la CCE. En general, la Regin ocupa el 5 lugar en la masa de exportaciones del pas, despus de la Regin de Antofagasta, la Metropolitana, la d e Valparaso y la de Bo Bo. La inversin pblica, por su parte, se ha concentra do fuertemente en la infraestructura caminera6, la electrificacin rural7, la vivienda rural y social8, la instalacin de agua potable, el mejoramiento de la salud y la educacin, las comuni caciones, especialmente hacia los sectores aislados9 y la promocin de sectores socialmente desfavoreci dos. Importante de tener en cuenta, especialmente desde la perspectiva del Capi tal Humano, es el hecho que las polticas pblicas en la Regin han tratado de poner especial nfasis en el fomento productivo (creatividad) y la capacitacin para el trabajo (pr oductividad), promoviendo a travs de ello, una mejor distribucin de la riqueza. Sin embargo, la disposicin de recursos especficos para estas actividades especficamente, hace que los obj etivos permanezcan solo en el mbito de las intenciones, hecho que se comprueba cada vez que se evala los resultados de estas polticas a nivel regional o local.10 Panorama distinto presenta la inversin directa ext ranjera en nuestra Regin, que atrajo solo el 0,6% del total nacional en la ltima dcada esperndose un crecimiento, en el perodo 20002005, del orden del 6,6%, unos 1600 millones de dlares, especialmente en obras 6 En el perodo 20022003 la Regin de Los Lagos cu enta con 13 788 kilmetros de red vial, de los cules 442 son de hormign, 1562 de asfalto, 10 550 de ripio y 1236 de tierra. A ello se debe sumar las nuevas obras de la Ruta 5 Sur, no to talmente adicionada a estas cifras. Del total de la red vial, por otra parte, 4 460 Kms. Pertene cen a la Provincia de Valdivia, 3007 a Osorno, 3 487 a Llanquihue, 1932 a Chilo y 712 a P alena, en los cules no se cuenta las nuevas obras de la Carretera Austral en dicha Provi ncia. 7 El 70% de la Regin se encuentra electrificada y e xisten proyectos pendientes y en curso que permitirn llegar al 90% de electrificacin en los prximos tres aos. 8 Las proyecciones gubernamentales en la Regin de L os Lagos hablan de un prximo termino de los Campamentos y de un significativo avance en el mejoramiento de la vivienda rural. 9 La Regin cuenta con tres aeropuertos de importanc ia: El Tepual en Puerto Montt, Caal Bajo en Osorno y Pichoy en Valdivia, a lo que deben sumarse sistemas viales, como la Ruta 5 Sur, la ruta Interlagos en el sector cordillerano, la ya iniciada Ruta Costera y, presumiblemente, la “vuelta del ferrocarril. Junto a ello debe conte mplarse una importante y nutrida ruta martima, que para esta Regin tiene enorme importancia com ercial y turstica. 10En Ro Negro se efectu, en Junio de 2004, la prime ra de un ciclo de reuniones tendientes a promover proyectos de desarrollo econmico en las C omunas de Osorno, San Juan de La Costa, Puyehue y Ro Negro, concluyndose que si bi en el fomento productivo tiene hasta dependencias administrativas conformadas en cada Mu nicipio, los recursos de que disponen, del Municipio y del Gobierno Central, son absolutam ente insuficientes para cumplir los objetivos que en cada Municipio se tiene sobre la m ateria. An as, estos Municipios desarrollan proyectos significativos, mas bien con el solo esfuerzo de los Beneficiarios.

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Archivos Analticos de Polticas Educativas Vol. 13 No. 35 20 pblicas e industria forestal, a lo que deberan su marse las de los sectores industria y turismo, especialmente. Desde el punto de vista laboral, La Regin gener aproximadamente 380 000 puestos de trabajo el ao 2004, que representa el 6,7% de l as ocupaciones en el mbito nacional, con una tasa de desempleo durante el mismo ao del 4,6% una de las ms bajas del pas. En general, durante el perodo 19902002, la ocupaci n creci el 3% en la Regin. De la fuerza de trabajo ocupada, 254 000 personas t rabajan en el sector urbano y 126 000 en el sector rural. La distribucin de la fuerz a de trabajo por sectores, muestra que la mayor proporcin de sta est ligada al sector agr cola (106 000 personas), seguido por el rea de servicios (100 000), comercio, transporte y comu nicaciones y otros. Desde el punto de vista de sus capacidades profesio nales y tcnicas, o sea del Capital Humano regional propiamente tal, el 12,5% de los 38 0 000 trabajadores son profesionales, tcnicos y afines; el 3,75% son gerentes, administ radores y directivos; el 10,8% son empleados de oficina y afines; el 12% son vendedores y afines ; el 35% son trabajadores agrcolas y el 25,5 % corresponde a artesanos, jornaleros, operarios y obreros. Como se puede apreciar, en una primera aproximacin directa, el Capital Humano Regional, desde el punto de vista de la ocupacin, muestra una enorme dispersin que, sin embargo evidencia un pequeo segmento que “conduce” el sistema productivo y ocupacional (16,25% de la fuerza de trabajo regional), que corr esponden a las dos primeras categoras sealadas, otro an mas pequeo que lo “administra” en su estructura intermedia (10, 8% de la fuerza de trabajo) y quines lo ejecutan en la base que corresponde al 73% restante y que corresponde a parmetros comunes a sociedades an f uertemente estratificadas como la nuestra, cuyas desigualdades arrancan desde el prop io sistema educacional y de los subsistemas de capacitacin de mano de obra en cada realidad, c omo lo veremos a continuacin. Capacitacin y Formacin del Capital Humano en la R egin. La dimensin cuantitativa El esfuerzo pblicoprivado en la formacin y capa citacin de Capital Humano Chile tiene una larga tradicin en el esfuerzo com n del sector pblico y privado por desarrollar la educacin en sus diversos niveles, a n cundo ello no se refleja de la misma forma en el mbito de la inversin en el perfeccion amiento y en el apoyo en ciencia y tecnologa para el perfeccionamiento del recurso hu mano, fuera del sistema escolar. All, el estado se queda casi solo y el subsidio estatal es el sustento casi nico de sustentacin de la capacitacin, la educacin continua, la educacin d e adultos y el perfeccionamiento permanente del Capital Humano. Tal vez por esta concentracin del esfuerzo privado en el sistema escolar, sumado a la priorizacin que el Estado ha asignado a la inversi n en educacin en los ltimos quince aos, se ha logrado un avance significativo que apunta ci ertamente al mejoramiento cualitativo y cuantitativo del Capital Humano. Segn la OECD (200 4), Chile ms que cualquier pas de Amrica Latina ha tratado sistemticamente de mejor ar el acceso y la calidad de la educacin en todos sus niveles, fruto precisamente de la conf luencia del inters pblico privado en el sector. En el aspecto financiero, el gasto total del Estado en Educacin representa el 3,9% del PIB, en tanto el aporte privado llega al 2,9%, suma ndo en conjunto el 6,8%, porcentaje

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Capital Humano: su definicin y alcances 21 significativamente mayor a los estndares histrico s de inversin del pas en la actividad, pero an no suficiente para satisfacer las demandas crec ientes de formacin, actualizacin y perfeccionamiento del Capital Humano en toda su amp lia gama de demandas. Si bien es cierto, el “encuentro en la gestin pb lico privada” es importante en el aspecto financiero, no lo es menos que tambin debe producirse en otros mbitos del proceso de formacin del Capital Humano y de la gestin for mativa propiamente tal, ms directamente vinculados con la calidad. As por ejemplo, el sist ema escolar cuenta con 135 000 docentes en los niveles de Bsica y Media, de los cules el 85% pertenece al sector subvencionado, en donde se da esta gestin compartida, y el 15% resta nte pertenece al sector particular. Esta proporcin es diferente en el nivel de Educaci n Superior: las 222 Instituciones de Educacin Superior existentes en el pas (62 Univer sidades de las cules 25 con financiamiento estatal, 45 Institutos Profesionales y 115 Centros de Formacin Tcnica, ambos de carcter privado) atienden a 435 855 estudiantes, de los cu les 42% estudian en Instituciones con algn financiamiento estatal y el 58% restante en Institu ciones totalmente financiadas por los privados. Algo distinto, sin embargo, sucede en sectores cons iderados como estratgicos para la formacin y mejoramiento del Capital Humano, como e s la ciencia y la tecnologa en donde, a diferencia de lo que sucede en pases altamente ind ustrializados como Finlandia y Corea por ejemplo, el aporte de los privados no sobrepasa el 20% del gasto total, siendo el resto enteramente asumido como gasto pblico. Particularmente importante es la participacin del sector privado en la gestin directa del Sistema Nacional de Capacitacin y Empleo, en d onde el rol del Estado se traduce en el financiamiento y la supervisin de los diversos pro gramas que constituyen el sistema, la mayora de carcter concursable, exigencia que no p riva a este sistema de las limitantes que he comentado con anterioridad y que limitan la eficien cia y extensin del mismo. Del desarrollo precedente se pueden obtener al meno s dos conclusiones importantes: La alianza pblicoprivada, en el plano de la form acin y mejoramiento del Capital Humano tiene expresiones muy concretas y al entadoras en la realidad escolar y de Educacin Superior, pero no as en el sistema informal y en el de reas estratgicas como es la ciencia y tecnologa. Hay una cierta concentracin del esfuerzo privado e n las actividades consideradas mas rentables, en desmedro de otras, c omo la formacin continua y la educacin de Adultos, de escasa significacin cuantitativa y cualitativa en la formacin de Capital Humano. La voz de las cifras. Complementada por la visin regional puede centrars e mejor la reflexin sobre capacitacin y formacin de Capital Humano, puesto que es en este ambiente donde tienen explicacin las condiciones de la economa, el merc ado regional, el territorio y la vida socio cultural, definidos como un conjunto complejo de re cursos y potencialidades que, a su vez, condicionan el desempeo de las personas. Por ciert o, el Capital Humano reside, como potencial econmico y como bien intangible, en las capacidades de las personas para realizar actos econmicos y ello naturalmente se ve condicio nado por la poltica educacional y por aquellas que inciden directamente en la capacitaci n laboral, educacin continua y

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Archivos Analticos de Polticas Educativas Vol. 13 No. 35 22 perfeccionamiento del recurso humano, sea por acci n del Estado, o por accin de las propias empresas. En general, segn datos del Instituto Nacional de E stadsticas y Censo (2002), en el sistema educacional chileno hay 3 958 995 estudian tes, de los cules el 58,8% constituyen la Educacin General Bsica, el 22,4% la Enseanza Med ia y el 10,7% la Educacin Superior. A la Regin de Los Lagos, pertenece el 6,8% de la pob lacin escolar, esto es un total de 260 843 estudiantes, el 23% de los cules estudia en el sec tor rural, promedio notablemente superior al nacional, que es del 11%, ratificando una de las ca ractersticas distintivas de la poblacin regional. En la Regin de Los Lagos la escolaridad promedio e ra de 6,5% en 1992 y subi a 7,4% hasta el censo del 2002. La diferencia de 0,9% si bien es cierto marca una tendencia al mejoramiento de la escolaridad promedio regional, n o logra dar buenas luces sobre la superacin de los dficit de arrastre al ritmo que el desarrollo regional exige. Desagregadamente, la escolaridad promedio del secto r regional rural es de 5,9% y la urbana de 7,4%, evidenciando que los dficit educac ionales se acentan principalmente en el sector rural, que se agrava por la importancia que sta poblacin tiene en esta Regin, en donde estos dficit educacionales se suman a otros factores fuertemente incidentes, como el escaso nivel tecnolgico de los sistemas productivo s, la ausencia de ciencia y tecnologa en dichos procesos, vinculados principalmente a una ec onoma extractiva y fuertemente ligada a la actividad silvoagropecuaria. A ello naturalmente se suman el aislamiento y la ruralidad, que se suman como caractersticas directamente incidentes en la calidad y disponibilidad del Capital Humano en la Regin. En la actividad agrcola de es te extenso y complejo territorio trabaja una poblacin, segn datos de Tironi (2003) que, en su conjunto, est compuesta por un 6,8% de poblacin que no tiene escolaridad alguna, un 42,8% que tiene educacin bsica incompleta, un 17,2 que tiene bsica completa, un 16,1 que ha cur sado media incompleta, un 10,4 media completa y solo el 6,7% de este sector tiene estudi os de nivel terciario. Ahora bien, de la poblacin escolar regional, 176 0 00 estudiantes pertenecen a Bsica, 59 767 a Media y de ellos el 55% corresponde a la m odalidad cientficohumanista y el 45% restante a la tcnico profesional. Este es un antec edente importante para el tema central de este trabajo, sobretodo si se considera que a nivel pas el 43% de los estudiantes de enseanza media tambin lo hacen en esta ltima modalidad y q ue ella tiene importancia para la composicin del Capital Humano. Si se recuerda que en nuestro pas, la proporcin entre profesionales y tcnicos es de 11 profesionales po r un tcnico11, la relacin puede empezar a cambiar, si es que se generan polticas educacional es tendientes a conducir los subtcnicos que egresan de enseanza media hacia grados mayores de calificacin tcnica, lo que hoy se deja regular por el mercado y no por polticas explcita s al respecto12. Mientras en el 2001 la escolarizacin promedio en el pas alcanz los 10,3 aos, en la Regin de Los Lagos solo lleg 11 En los pases de la OECD (Organizacin Econmica p ara la Cooperacin y el Desarrollo) la proporcin es de 2 profesionales por un tcnico ca lificado. 12 Recordemos que en la legislacin sobre Educacin S uperior y en la Ley Orgnica Constitucional de Educacin de 1990, que regula el actual funcionamiento del sistema educacional chileno, se abre las posibilidades de c ontinuidad de los estudios tcnicos con los profesionales y universitarios, pero la continuidad de los estudios de nivel medio no cuentan con estmulos ni mecanismos explcitos de continuid ad.

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Capital Humano: su definicin y alcances 23 a 8,7 aos promedio y en trminos globales la escol aridad regional es del 77%, la cuarta mas baja del pas. Como reflejo de lo anterior, del 21,3% que represen tan los profesionales y tcnicos en la poblacin del pas, en la Regin de los Lagos di cho porcentaje solo alcanza el 3,72%, con una enorme incidencia en la calidad y la cantidad d e Capital Humano disponible13. En el caso de la Educacin Superior, del total de l a matrcula del pas en Universidades, Institutos Profesionales y Centros de Formacin Tc nica, que en conjunto sumaban 369 333 estudiantes14, solo 15 979 estudian en la Regin de Los Lagos, e sto es, el 4% de la matrcula nacional. Del total de estudiantes de la Regin 15 175 cursan estudios de pre grado y 485 cursan programas de postgrado, modalidad que a esca la nacional concentra la mayor parte de la oferta en la Regin Metropolitana, en la de Valparaso y Bo Bo15. En el grfico 4 es posible ver reflejada la distribucin de estas cohortes edu cacionales en las distintas Regiones del pas, enfatizndose fuertemente la concentracin del Capi tal Humano de nivel terciario en las Regionescentro, esto es la Metropolitana, la Quin ta y la Octava, evidenciando la pauprrima disponibilidad en las Regiones extremas del norte y del sur del pas. En todo caso, la matrcula de la Regin de Los Lagos se ha incrementado notabl emente, por la presencia reciente y vigorosa de algunas Universidades privadas, como la San Sebastin, la Santo Toms, la Andrs Bello, la Padre Alberto Hurtado y la de Puerto Vara s. Grafico 4: Distribucin de la matricula Total por tipo de institucin y regin 2004 Tipo de Institucin Regin Universidades Profesionales Total I 11,457 (3%) 1,589 (2%) 13,046 II 14,666 (4%) 3,771 (4%) 18,437 III 2,347 (1%) 840 (1%) 3,187 IV 11,793 (3%) 3,240 (4%) 15,033 V 50,022 (14%) 9,609 (11%) 59,631 VI 169 (0%) 2,521 (3%) 2,690 VII 11,510 (3%) 1,742 (2%) 13,252 VIII 42,663 (12%) 13,754 (15%) 56,417 IX 15,741 (5%) 2,477 (3%) 18,218 X 14,461 (4%) 3,642 (4%) 18,103 XI (0%) 363 (0%) 363 XII 3,141 (1%) 609 (1%) 3,750 R.M. 168,298 (49%) 45,430 (51%) 213,728 Total General 346,268 89,587 435,855 Fuente: Consejo Superior educacin 2004 13 A ello debera agregarse el antecedente aun mas gr ave respecto de la proporcin entre profesionales y tcnicos, que tiene alta incidencia en la productividad y el rendimiento econmico: en Chile hay 1|1 profesionales por cada tcnico especializado, en tanto en pases industrializados esa proporcin es de dos profesion ales por cada tcnico. 14 Cifra que en el 2004 ha llegado a cantidades supe riores a los 420 000 estudiantes. 15 Del total de la matrcula de postgrado en el pas, 11 020 estudiantes en el 2002, 6808 cursan estudios en la RM, 1391 en la de Valparaso y 1223 en la de Bo Bo.

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Archivos Analticos de Polticas Educativas Vol. 13 No. 35 24 En este rubro se debe tambin considerar los estudi os de pos ttulo16, de los cules la Divisin de Educacin Superior del Ministerio de Ed ucacin, hasta el 31 de Diciembre de 2002 registraba 9.427 estudiantes de esta modalidad en el pas. De stos, solo el 3%, o sea 319 estudiantes lo hacan en la Regin de Los Lagos, lo que seala un ndice mas de dificultad para el perfeccionamiento del Capital Humano, sin todav a entrar al anlisis de las reas de conocimiento en que se ubican dichos programas, pero presumindose que la mayora de ellos lo hacen en reas no directamente vinculadas a la p roductividad. En el grfico 5 se puede observar la distribucin de la matrcula de Educaci n Superior por reas en el pas, con fuerte concentracin en las reas de servicio y humanidade s y con baja representacin en reas claves como el rea agropecuaria y ciencias, altamente sig nificativas para el desarrollo de una Regin como la de Los Lagos. Como factor tambin fuertemente influyente en la di sponibilidad y en la calidad del Capital Humano, se deben considerar la escolaridad promedio de la poblacin ocupada y la Capacitacin Ocupacional que, como hemos sealado, ha alcanzado en nuestro pas el carcter de un subsistema fuertemente impactante en la produ ctividad del sistema econmico, aunque potencialmente podra hacerlo en medida mayor. La realidad educacional de la poblacin ocupada en la Regin de Los Lagos, en materia de escolaridad promedio, es an deficitaria respect o de la nacional, por todas las razones que he sealado precedentemente. Por no contar con las cifras acotadas a la Regin, sirve como referencia citar lo que acontece en el pas, en don de el 2,4% de la poblacin ocupada no tiene ningn nivel de estudios, el 16,4% tiene estudios b sicos incompletos y el 9,2% ha completado dicho nivel educativo; el 15,8% de la poblacin oc upada tiene enseanza media incompleta, en tanto el 28,6% ha logrado completar la enseanza me dia, hecho especialmente significativo en materia de Capital Humano, por cunto ello si bien es cierto refleja los resultados de la expansin de la enseanza media en el sistema regul ar17, tambin evidencia la eficacia de las polticas de “completacin de estudios”, que desde los aos sesenta han tenido importancia en el pas. 16 Estos estudios no conducen a grado acadmico direc tamente, sino que corresponden mas bien a estudios de perfeccionamiento y actualizaci n de conocimientos. 17 Mientras la cobertura de la Enseanza General Bsi ca aument de 80% en 1960 a 99% en el 2000, la media subi del 14% al 90% en el mismo per odo. “Cunto y cmo cambiamos los chilenosBalance de una dcada” Tironi y Otros. Op Cit.

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Capital Humano: su definicin y alcances 25 Grafico N 5: Datos consejo superior de ed ucacin 2004 Fuente: consejo superior de educacin 200 4 Por otro lado, y siguiendo la misma tendencia al me joramiento de los ndices educacionales regulares, el 10,8% de la poblacin o cupada tiene enseanza tcnica de nivel superior, lograda especialmente en los Centros de F ormacin Tcnica y en los Institutos profesionales creados a partir de 19791980, el 9, 3% tiene educacin superior incompleta y el 7,5% universitaria completa En materia de capacitacin ocupacional, por su part e, en la Regin de Los Lagos las cifras establecen que la tasa promedio de capacitac in ocupacional alcanza solo al 43,8 por cada mil trabajadores durante el ao 2000, cifra qu e no ha tenido mayores variaciones. Esta tasa de capacitacin es la mas baja de las Regiones del pas, incluso por debajo de la Regin de Antofagasta (158,3 por mil) y la de Magallanes (130 ,5 por mil). La tasa promedio de participacin en programas de capacitacin laboral en la Regin de Los Lagos alcanza solo al 11,1%, poniendo una voz de alerta mas que potente e n lo relativo a formacin continua del Capital Humano. El signo positivo es que en 1990 dicha tasa alcan zaba solo al 30,8 por mil, lo que ciertamente muestra una tendencia al mejoramiento, sobretodo por el dinamismo que han alcanzado sectores emergentes, como la acuicultura y la industria forestal, tradicionalmente caracterizados como sectores demandantes de capacit acin. Sin embargo, los guarismos siguen hablando de cifra s preocupantes: de las 36 683 empresas que hicieron uso de la franquicia SENCE e n el ao 2002, solo 2.278 pertenecen a la Regin, considerando que prcticamente la totalidad de stas corresponde a la categora de pequeas y medianas empresas. Por lo mismo, de 620 458 trabajadores que se capacitaron en Chile durante el mismo ao, solo 26 458 pertenecen a la Regin de Los Lagos. En relacin con la segmentacin etrea de la capaci tacin, sta se imparte en un 60% en el segmento entre 15 y 45 aos de edad y, dentro de ste, en los subsegmentos que siguen: entre 15 y 24 aos, el 16,2% de los programas de ca pacitacin; entre 25 y 34 aos el 22% y entre los 35 y 45 aos el 17,6%, insinuando en esta materia una tendencia nacional, que concentra la demanda de capacitacin en los tramos etreos iniciales, que coincide mas bien con capacitacin para la iniciacin en el trabajo, que con la permanencia o el perfeccionamiento en el mismo. Ello precisamente es lo que explica los bajos porcentajes de rea Total Administracin y comercio 63,055 (14%) Agropecuaria 28,901 (7%) Arte y arquitectura 36,732 (8%) Ciencias 13,583 (3%) Ciencias Sociales 53,356 (12%) Derecho 25,257 (6%) Educacin 55,695 (13%) Humanidades 7,236 (2%) Salud 36,221 (8%) Tecnologa 115,819 (27%) Total General 435,855

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Archivos Analticos de Polticas Educativas Vol. 13 No. 35 26 demanda, en una materia que es fundamental para el mejoramiento constante del Capital Humano en la Regin. Por ltimo, en materia de Educacin preescolar18, vinculada a la proyeccin futura de la calidad de la formacin del Capital Humano, en l a Regin de Los Lagos, se puede sealar que sta ha crecido en el decenio comprendido entr e 1992 y 2002 del 14% al 24% de la poblacin correspondiente a su segmento etreo, por centaje significativamente menor al crecimiento experimentado por esta modalidad en el pas, que ha sido del 21 al 32%. Este mayor crecimiento se explica por mltiples factores que van desde el reconocimiento social que ha alcanzado en el pas esta modalidad, como un a exigencia de entrada necesaria para una mejor educabilidad de los nios, pasando por el fe nmeno que ha significado la incorporacin de la mujer al mundo del trabajo, has ta la inclusin de este nivel de enseanza a la educacin municipal19. Sin embargo, el menor crecimiento en nuestra Regi n, que anota un dficit mas a la formacin futura del Capital Human o, puede explicarse por las razones anteriores, pero adems por la enorme cantidad de localidades aisladas que existen en la Regin, debido a la fragmentacin geogrfica que la caracteriza y por la inexistencia de polticas educativas que se hagan cargo de estas condiciones excepcionales de la Regin. Conclusiones y Perspectivas Este trabajo hace una propuesta de modelo de anlis is para el tema del Capital Humano, a partir del territorio, de la realidad reg ional y local, como una forma de disminuir las distorsiones a que inducen los anlisis globales y los de carcter nacional. En efecto, este modelo presenta como supuestos metodolgicos los s iguientes: En primer lugar, parte por privilegiar la variable “territorio”, puesto que es desde esta ptica donde mejor se percibe el sentido de los Capitales Intangibles, porque es la cercana la que mejor los define, al acercar las valoraciones de las personas hacia variables percep tibles en la vida cotidiana, en donde se generan las expectativas, las percepciones y las fr ustraciones por avances que, como la formacin y aplicacin del Capital Humano a las rel aciones de produccin, inciden en la vida y en la calidad de vida de las personas. Esta perspec tiva no siempre es asumida en el anlisis del Capital Humano, centrndose ste ms bien en variab les macro que ponen lo territorial solo como una realidad referencial y mas bien de carcte r complementario a las grandes tesis sobre este tema. El Informe de Bruner y Elacqua (2003) es uno de los intentos mas depurados por describir el estado de situacin del Capital Humano en Chile, sin embargo desde una perspectiva que difcilmente puede ayudar a generar polticas pblicas para el mbito territorial, especialmente el de Regiones que, como la de Los La gos, estn afectadas por fuertes dficit de desarrollo y sufren la lejana de los centros decis ionales en donde ste se planifica y distribuye. Un segundo supuesto metodolgico es que, desde la p erspectiva territorial, se debe responder a exigencias relativamente nuevas para la formacin de Capital Humano, como es el caso de la “productividad” y la “competitividad” q ue, lejos, superan las puras expectativas de 18 Habitualmente se caracteriza a la poblacin de ens eanza bsica como el segmento comprendido entre los 6 y 13 aos, sin contar la ed ucacin preescolar entre los 3 a 6 aos y la de enseanza media entre 14 y 17 aos. 19 Que en la Regin de Los Lagos representa el 66% de la enseanza bsica y media que en ella se imparte.

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Capital Humano: su definicin y alcances 27 subsistencia que hasta ahora animaban las polticas formativas. La irrupcin del nuevo contexto de la economa y la sociedad global signif ica modificar los parmetros de medida para verificar la calidad del Capital umano, especialmen te en una Regin que quiere transformarse en un “Territorio Inteligente”. En definitiva, surg e un nuevo parmetro para la determinacin de polticas pblico privadas que enfrenten integra lmente las nuevas exigencias de formacin y especializacin de Capiutal Humano, a la luz de est as nuevas exigencias. Un tercer componente de nuestro modelo es su carct er descriptivointerpretativo, que ofrece bases de sustentacin primaria a estudio s empricos de mayor alcance, sobre disponibilidad, distribucin y pertinencia del Capi tal Humano, que en nuestro medio no existen sino desde la perspectiva pas, pero no a p artir de las realidades territoriales especficas, como la que se `precisa en la Regin de Los Lagos. Y un cuarto supuesto metodolgico consiste en relevar la importancia esencial que tie ne la formacin de Capital Humano en el desarrollo “situado” que ofrecen las realidades loc ales, no solo en su dimensin escolarizada, que es como all habitualmente se entiende, sino co mo una habilitacin permanente y creciente para generar competencias y actitudes productivas n uevas, en consonancia con las nuevas oportunidades que abre el mercado global para el de sarrollo de las economas globales. Esta propuesta consiste simplemente en orientar los diag nsticos, las propuestas y los programas de formacin de Capital Humano a partir de las expecta tivas y necesidades reales de los territorios y no solo desde la instancia nacional, que desperfila los componentes de la demanda real en esta materia. La justificacin de esta propuesta de modelo, est en considerar de manera distinta los temas del crecimiento, convencidos que en nuestras Regiones la descentralizacin y el desarrollo regional constituyen universos temticos que deben sacudirse de la definicin y contenido del sistema capitalista tradicional, repr esentado segn Taichi Sakaiya (1995) por las teoras del crecimiento econmico y del paradigma d e la acumulacin, para constituirse en un mbito de referencia distinto, mas local y regional para comprender las reales dimensiones y perspectivas de la nueva sociedad del conocimiento En el caso de la Regin de Los Lagos, ambos concept os se vinculan a procesos pendientes, que tienen que ver con la autopercepc in de algunos territorios, que atribuyen sus carencias de desarrollo y participacin no tanto a factores deficitarios en formacin y disponibilidad de Capital Humano, como los sealado s a lo largo de este estudio, sino que lo atribuyen a otras razones. Es el caso especfico de la Provincia de Valdivia y pareciese comienza a serlo tambin para la Provincia de Osorn o20, en oposicin a otros que se sienten muy cmodos en la actual estructura regional como es el caso de Llanquihue -. Otros, mas aislados, enfatizan la falta de descentralizacin y de participacin en la toma de decisiones, especialmente en el caso de la inversin pblica, c omo es el caso de Chilo y Palena en especial, aunque permanentemente a este reclamo se suman Valdivia y Osorno. De todo ello, al nivel de esta Regin21, se ha suscitado una tendencia secesionista creciente y especialmente 20 La actual Regin de Los Lagos esta compuesta por l as Provincias de Valdivia, Osorno, Llanquihue, Chilo y Palena y por 42 Comunas. Su ca pital es Puerto Montt, su superficie es de 67 013 Km2 y su poblacin es de 1 072 619 habitante s. En extensin territorial ocupa el quinto lugar en el pas y en poblacin el cuarto lugar en tre las 13 Regiones actuales. 21 Conocidos son los casos similares de las Regiones de Tarapac y Bo Bo.

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Archivos Analticos de Polticas Educativas Vol. 13 No. 35 28 activa en la Provincia de Valdivia que, con buenas y fundadas razones22, reclama su derecho a ser una Nueva Regin, generando de paso una especie de inestabilidad de futuro para todo el territorio regional, por cunto se prev que este r eclamo tendr xito y alterar de manera significativa la composicin territorial y las pol ticas descentralizadoras futuras de la Regin de Los Lagos. Se ha generado, por tanto, un debate extraordinari amente saludable e intenso, que toca por una parte el modelo global de desarrollo y, por otra reclama una mayor cercana entre quines toman decisiones y a aquellos a quines les afecta, es decir, la sociedad civil en su conjunto. En el primer caso, e independientemente de las decl araciones tericas en contrario, la Regin al igual que el pas, vivimos condicionados por un modelo que privilegia el mercado y el inters privado, lo que determina la direccional idad de la produccin y las inversiones, hacia los territorios que ofrecen mejores condiciones de competitividad. El mercado global, condicionado por estos actores, es quin determina las reglas del juego y es frente a sus caricias y requiebros que se determina la atraccin el xito y/o el fracaso de las condiciones del desarrollo en los territorios. Lo seal en el cuerpo de este trabajo, su lejana geogrfica y las condiciones de produccin vigentes, explican que en esta Regin se concentre solo el 0,6% de la inversin extranjera, tendencia que est cambiando gracias a la salmonicultura y al turismo, entre otros. El Estado productor y regulador ha dado paso al Est ado subsidiario, hecho que se ha traducido en el traspaso de alguna parte de las res ponsabilidades de funcionamiento de la economa y la poltica a los actores regionales, qu ines han visto en la mayora de los casos que su horizonte de xito, hasta ahora vinculado princi palmente a la exportacin de materias primas, ha ido abriendo paso a nuevas prcticas de intercambio, en donde la creatividad, la tecnologa y la capacidad del recurso humano, esto es el Capital Humano, juegan un rol determinante en cada uno de los territorios. Pero t ambin perciben que en dichos actores recaen nuevas expectativas, aunque no todas las pos ibles, que superan "el poder" del que actualmente estn revestidos, la mayor parte del cu l sigue centralizado en la plena arquitectura administrativa, econmica y poltica de un EstadoNacin al que se le ha anunciado en situacin de agona, pero que sigue gozando de buen a salud. El segundo punto tiene que ver con la descentraliza cin, o sea la participacin de la sociedad civil en la toma de decisiones sobre asunt os que les conciernen y que supone un perfeccionamiento de la democracia, especialmente e n la instancia regional y local. En buena medida, en la Regin de Los Lagos y en todas las Re giones del pas, se percibe que la toma de decisiones importantes las tiene el poder central y que lo que se decide en las Regiones no incide mayormente en la llamada poltica regional, ni en el funcionamiento de la institucionalidad econmicosocial. 22 El sector pblico y privado de Valdivia han genera do un documento tcnico de alto nivel, que presenta las fortalezas que esta Provincia tiene para constituirse en s misma e n una Nueva Regin, que se denomina La Agenda Pactada. Este ins trumento ha sido entregado al Gobierno central, para reclamar lo que los Valdivianos estim an su derecho a ser Regin y ha sido recomendado, por parte del actual Gobierno, como me todologa, a todas las Provincias del pas, para promover similares estudios tcnicos de esta naturaleza, en cada una de ellas.

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Capital Humano: su definicin y alcances 29 El secesionismo y esta especie de despertar de una expectativa de participacin real, generan una tensin permanente por mayor descentral izacin y por mas Regin, lo que, como hemos sealado, para muchos significa la posibilida d de modificar el nmero de Regiones existentes23 y con ello acercarse mas al poder real. Esto constituye un pun to central, por cuanto un tal secesionismo latente solo se concentra en el logro de su objetivo, tendi entes a generar una modificacin de la estructura regional vigente, reclamando de paso una mayor descentralizacin del poder poltico y econmico de los territorios regional y local. Estos temas tensionales que se dan en el mbito reg ional, al igual que otros que lo hacen en el mbito de las provincias y comunas, y q ue no aparecen en el anlisis global comn, tienen sin embargo importancia para el dimensionami ento del Capital Humano y de su aptitud para contribuir a generar descentralizacin y desar rollo, o sea, para generar empoderamiento de las sociedades locales. El modelo de anlisis que s e utiliza en este estudio comparte la misma lgica, esto es, contribuir al empoderamiento de la s sociedades locales y regionales, a partir del conocimiento de s mismas que dichas comunidades lo gren, especialmente en materias estratgicas como es la disponibilidad de Capital H umano en dichas comunidades, para responder a las nuevas exigencias del crecimiento y del desarrollo local y regional. El concepto Capital Humano, con las reservas y li mitaciones que hemos sealado precedentemente, nos parece un criterio adecuado para analizar el rendimiento del sistema educativo y su relacin con el desarrollo de los te rritorios y las sociedades, especialmente desde la perspectiva socio econmica. Desde todo punto de vista, el desarrollo y la dispo nibilidad de Capital Humano en la Regin de Los Lagos es insatisfactorio. En efecto, el esfuerzo por la formacin de Capital Humano se ha concentrado en la formacin escolar in icial, materia en la que se ha tenido xito y que ha permitido elevar la escolaridad promedio d el pas por sobre los 12 aos. Lo mismo se ha hecho en la formacin de profesionales y tcnico s, an con la distorsin de equivalencia sealada precedentemente, en orden a contar con has ta 10 veces mas profesionales que tcnicos calificados, especialmente en nuevas reas de produccin. Sin embargo, en donde se verifica el dficit mayor es en el acompaamiento q ue debe hacer la formacin y la capacitacin a lo largo de la vida laboral, precisa mente para adecuar sus competencias y capacidades a las exigencias emergentes de los sist emas productivos y de la economa global. Una prueba de esta afirmacin es que, como lo sostu ve antes, solo 600 000 trabajadores chilenos, de un total de 3, 5 millones se capacitan mediante los mecanismos formales. Esto es doblemente preocupante en una Regin que tiene an un 34,8% de poblacin rural y un indice de pobreza e indigencia cercano al 17 entre su pobl acin. Por cierto estos factores inciden fuertemente en las esperanzas de mejorar la calidad y la extensin del Capital Humano de este segundo tipo, en una Regin cuya geografa es dispe rsa y con muchos poblados y villorrios en calidad de aislados y marginados de los centros en donde se concentran las posibilidades de formacin, perfeccionamiento y reconversin del Cap ital Humano. De esta manera, quiero dejar constancia de la preocupacin creciente que motiva esta incapacidad que tiene esta Regin, sus Provincias y Comunas para enfrentar las necesidades del crecimiento y el bienestar, la justicia social y la equidad, que subsisten como tareas pendientes de las polticas formativas y de las alternativas d e desarrollo. Pero tambin preocupa una eventual “estratificacin” entre las Regiones que, junto con obstaculizar un desarrollo 23 El Congreso Nacional ha aprobado la mocin del Eje cutivo, en orden a eliminar la expresin "13 Regiones" de la Constitucin Poltica del Estad o.

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Archivos Analticos de Polticas Educativas Vol. 13 No. 35 30 homogneo y eficiente de pas a futuro, neutraliza los esfuerzos por invertir en Capital Humano, en vistas a generar conocimientos, aumentar la creatividad y, como consecuencia, generar innovacin que se traduzca en productividad y en bienestar. De la misma manera, y como consecuencia lgica de lo anterior, en el camp o de la productividad se hace evidente una cierta incapacidad para generar redes y para introd ucir I+D en los procesos productivos regionales, afectando su competitividad, su atracci n para la inversin y su incorporacin plena a los nuevos mercados. Han quedado en evidencia, por tanto, las actuales l imitaciones en cunto a disponibilidad de Capital Humano, especialmente el medido por el Indice de Desarrollo HumanoIDHque es el asociado a educacin, trabaj o e ingresos, cuyo nivel bsico de satisfaccin es tambin el bsico necesario para asumir nuevas responsabilidades y para hacer de las Regiones, en este caso de la nuestra, unida des territoriales inteligentes, al decir de Boisier (2003: 65), o sea, territorios innovadores, creativos, capaces de aprender y que "se interesen por los factores que determinan la dinmi ca econmica y social del territorio y, en particular, en la naturaleza de los procesos innova dores tanto como en los factores y condiciones que lo estimulan". Mientras el pas, co mo lo sealan Brunner y elacqua (2003), destine apenas el 0,6% del Producto Interno Bruto p ara Ciencia y Tecnologa, frente a cifras entre el 2 y el 3% que destinan los pases con mejo res ndices de desarrollo y con ms y mejor Capital Humano; mientras la responsabilidad de la i nversin en Ciencia y Desarrollo siga recayendo principalmente en el Estado (el 71, 3%) y no en la Empresa (solo el 18%); mientras la proporcin de alumnos por computador siga siendo mas de 50 en Bsica y de 30 en Media, estaremos lejos de cumplir ideales colectivos como el indicado por Boisier. En este sentido, es conocida la dificultad y limita ciones de los modelos de desarrollo aplicados a nuestra realidad, de la cul naturalmen te no se libera en absoluto el actual modelo neoliberal, para considerar especialmente los facto res que determinan las dinmicas sociales, como los elementos identitarios de comunidades loca les por ejemplo, o las identidades de los pueblos aborgenes o los propios componentes de fac tores endgenos que determinan formas de ser y de pensar que tienen enorme importancia pa ra generar, junto a la accin de los agentes educativos, las capacidades innovadoras y creativas que el desarrollo exige, especialmente en Regiones alejadas del centro, como es el caso de la Regin de Los Lagos, tanto en el aspecto geogrfico, como en el econmico y cultural. A la luz de los antecedentes que hemos reseado, pa reciese que estamos an distantes del ideal de transformarnos en una Regin Inteligen te, como se ha caracterizado recin, a pesar de que potencialmente podamos poseer varias de las cualidades y propiedades que se necesitan para serlo. Lo ms probable es que nuestras propias impaciencias y nuestros "dficit de arrastre" expliquen nuestras limitaciones. Al respe cto, debemos anotar como una tendencia, que las propuestas de modificacin de la actual est ructura regional, en general, enfatizan los cambios polticoadministrativos, sin hacer refere ncia al modelo de desarrollo que las inspir, ni a las nuevas condiciones que impone el paradigma de la sociedad del conocimiento; sin considerar adecuada y explcitamente lo concernient e a Capital Humano y a Capital Social, que naturalmente juegan, o deben entrar a jugar, un rol cada vez ms estratgico en la profundizacin de procesos como la regionalizacin y la descentralizacin. ¡Si ni siquiera hemos sido capaces de evaluar tcnicamente el compo rtamiento de las actuales Regiones, su pertinencia y el cumplimiento de sus objetivos fund acionales, a casi 30 aos de su creacin y a cerca de 15 aos de instalacin de los Gobiernos Re gionales! (Navarro 2003)

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Capital Humano: su definicin y alcances 31 Desde el punto de vista de los imaginarios regional es que marcarn el futuro del Capital Humano en su relacin de compromiso con lo cercano, con el territorio de lo local, estas omisiones y deficiencias tendrn ciertamente import ancia. La carencia an de una cultura distinta tiene que ver con las intencionalidades de los sistemas formativos y tendr importancia decisiva en las voluntades colectivas de futuro par a dinamizar estos procesos con xito y con responsabilidad de la sociedad y de los individuos. Necesario es, por otra parte, tener en consideraci n una eventual inadvertencia respecto del hecho que la regionalizacin chilena s e produce simultneamente con la consolidacin del Estado Subsidiario, que centra la responsabilidad de la actividad econmica en la iniciativa privada, desregulada y autnoma, l o que junto con crear Regiones coloc la competencia al centro de la actividad productiva, g enerando desde un comienzo una especie de estratificacin territorial entre ellas, las Provin cia y las Comunas, de acuerdo a sus reservas, a sus potencialidades en recursos naturales, a sus c ondiciones geogrficas y geopolticas, pero sin considerar adecuadamente, ni por valoracin de su i mportancia, ni por promocin efectiva de su mejoramiento cualitativo, la variable Capital Hu mano. De manera implcita se crey que todas las Regiones que se creaban tenan capacidad es inherentes para generar sus propios modelos de desarrollo y crecimiento, partiendo del supuesto que stos se alcanzaran en armona con los proyectos de pas, controlados por el gobierno central que cede "porciones de poder administrativo", pero que mantiene el control financiero y poltico que le permite mantener la primaca desde el centro. La Reforma Educacional, intensificada curricularme nte a partir de 1995, enfatiza una dimensin valrica de la cul nuestros contenidos e ducacionales y nuestras metodologas de enseanza se haban ido distanciando, pero se ha ma ntenido siempre alejada de la formacin especfica de competencias y habilidades asociados a la nocin de Capital Humano y manteniendo una tendencia a la abstraccin de dicho s contenidos y al mecanicismo en la aplicacin de las metodologas tradicionales de ens eanza, a pesar de la irrupcin de los medios tecnolgicos y computacionales al aula. Tal situaci n no ha ayudado explcitamente entonces a superar la descoordinacin y estratificacin del de sarrollo de las Regiones entre si. Como una consecuencia de este juego desigual de pod eres, la economa regional siente con mucha fuerza los muchas veces contradictorios e fectos que provoca la aplicacin descoordinada de los recursos estatales, respecto d e los de inters privado, sobretodo frente a las presiones de la competencia en el mercado globa l. En nuestra Regin son notables los efectos que provoca en el nimo y la motivacin de los productores regionales, medidas tales como las bandas de precio a los productos lcteos, la desregulacin para los azcares y derivados de la remolacha, la carencia de subsidios al stock regional de productos carneos, frente a la agresiva conducta de la competencia int ernacional y las permanentes acusaciones de dumping a nuestra produccin acucolapesquera y a gropecuaria, entre otras. Medidas como stas, junto a un sentimiento bastante generalizado de desamparo de parte importante de los sectores productivos, que p erciben un gobierno regional sin poder real y el poder real demasiado lejos e inaccesible, term inan por concebir al Estado subsidiario como un ente burocrtico que sabe regular, pero que no genera mecanismos de defensa de sus productores, ni en el mbito nacional, ni a escala regional. Otro efecto de la eventual "estratificacin territo rial" en nuestro pas, lo constituye la concentracin de la inversin pblicoprivada en a quellas Regiones que ofrecen mejores condiciones de produccin, entre las que ciertament e se cuenta la disponibilidad de Capital Humano. En este sentido, la experiencia de la Regi n de Los Lagos es muy poco halagea,

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Archivos Analticos de Polticas Educativas Vol. 13 No. 35 32 como lo hemos podido constatar al establecer la rel acin entre lo que nuestra Regin exporta y el monto de las inversiones extranjeras totales que percibe, situacin que incide en la productividad regional y en la generacin de incert idumbres frente a nuestras reales fortalezas y debilidades en el mercado global y ante las exigen cias del desarrollo futuro de nuestros territorios. Sin embargo, estas preocupaciones del sector privado no incluyen, por ejemplo, igual intensidad frente a la segmentacin educacion al, la que es mas visible en la Regin de Los Lagos que en el pas en su conjunto: en efecto, la ruralidad, la cantidad de villorrios y lugares aislados y fronterizos que existen en esta Regin, que en s es mas extensa en superficie que algunos pases europeos, hacen que la escolaridad p romedio sea menor a los 12 o mas aos que hay a nivel regional; la desercin escolar es tambin mas alt a que en el resto del pas, el acceso a la ens4eanza superior es muy inferior a la media n acional, como lo han demostrado las cifras presentadas con anterioridad y la participacin del sector privado en la gestin escolar y en la formacin de Capital Humano es menor en esta Regin que en otras mas densamente pobladas. De la misma manera, el analfabetismo, en esta Regin supera el 5% de promedio nacional y se empina por sobre el 8%, especialmente por el analfabetismo rural. Como lo he sealado precedentemente, hay diversas seales de r eactivacin econmica, de mayor inversin en la Regin y de una diversificacin productiva mu y necesaria. Ello debiera tambin incidir en una reduccin de la segmentacin escolar y en mejor es perspectivas de desarrollo en general. En este sentido, percibimos que hay seales de mejo ra en cunto a inversin, ms all de la inversin pblica, por parte de algunos capi tales privados, como la instalacin de la Celulosa Kraft de Celulosa Arauco y Constitucin S. A en Valdivia, o las grandes inversiones que se realizan en el campo de la acuicultura y la pesca en Chilo y Llanquihue, o las inversiones anunciadas y en ejecucin en el sector productivo y comercial de Osorno, que pueden traducirse en grandes montos de inversin y servir incluso de atraccin, pero que no necesariamente significan mayor y mejor desarrollo, ni tampoco una mayor y mas focalizada inversin en Capital Humano, que es lo que la Regi n de Los Lagos imperiosamente necesita. Por todo lo anteriormente expuesto, pareciese que en propiedad no podemos an hablar de nuestra Regin como una Regin Inteligente, sino ms bien como una Regin q ue Aprende (learning region), al decir del mismo Boisier (2003 : 64), esto es, "un territorio que enfrenta el juego globalizador y hace de su capacid ad de aprendizaje una condicin esencial para ganar". O sea, una Regin que es capaz de incr ementar conocimientos, de instalar redes de produccin de acuerdo a sus propias potencialida des, que es capaz de introducir I+D en sus sistemas productivos para optimizar su presenci a en los mercados y que en definitiva es capaz de superar sus deficiencias de arrastre, a pa rtir de un incremento en calidad y cantidad de su propio Capital Humano. El mismo Boisier, citando a D. A. Garvin (2000: 56), habla de algunos criterios que permiten caracterizar a una R egin que Aprende y que me permito explicitar, considerando las cualidades, realidades y expectativas de una Regin como la de Los lagos, en Chile: ser capaz de resolver problemas de una manera sist mica: por ejemplo, de contar con una planificacin en red, en donde las e strategias de desarrollo regional tengan relacin con los objetivos nacionales de des arrollo y que ellas, a su vez, se reflejen en los Planes de Desarrollo ComunalPLADE COS, instrumentos tcnicos de planificacin que deberan tener en forma perfec tamente actualizada y coordinada todas las Comunas de la Regin. Sin emba rgo, bien sabemos que ello no es realidad en nuestra Regin y que es urgente c oordinar las expectativas de desarrollo, para viabilizar su xito. Podemos decir con certeza que una de las trabas

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Capital Humano: su definicin y alcances 33 principales a nuestro desarrollo regional y local, es nuestra incapacidad para resolver nuestros problemas de manera sistmica. Ser capaz de experimentar nuevos enfoques, o sea, incorporar la visin global que dan estudios comparados con realidades semejant es, nacionales e internacionales, que permitan revisar y renovar per manentemente las expectativas de desarrollo y sus referentes de planificacin, de manera de incorporarlos al propio desarrollo. A pesar de la evidencia de esta afirmac in, La Regin de Los Lagos no ha aprovechado adecuadamente su inteligentia region al. En el hecho, no existe una convocatoria adecuada a sus centros de formacin, c on el objetivo explcito de renovar el conocimiento regional y local y de reori entar la formacin del Capital Humano, en concordancia con los imaginarios y las i dentidades propios de la Regin. Los escasos intentos que existen en esta di reccin, como la investigacin en el campo intercultural bilinge, o el anlisis d e los mitos y religiosidades de los pueblos aborgenes, son mas bien de iniciativa priv ada, de sus propios investigadores, pero no componentes de una poltica regional de desarrollo. Ser capaz de aprovechar su propia experiencia para aprender, lo que implica una revalorizacin permanente de los objetivos del desarrollo regional y de los mecanismos de planificacin y control. Sin tener la capacidad permanente de mirarse a s misma, como parece ser una de las prin cipales limitaciones de nuestra Regin, es difcil superar el estado actual de lo que somos. Y nuestro estado actual es claramente deficitario en desarrollo. Por ello, parece imprescindible que la Regin genere mecanismos de autoanlisis coherentes que ayuden a proyectar lnea nuevas de desarrollo, al estilo de lo que se ha int entado hacer con el Turismo a travs del Programa FODETUR, al querer explcitamen te transformarlo en una cuarta va de desarrollo. Lo mismo se puede y se de bera hacer en el campo de la artesana, de la transformacin y el fomento produc tivo, y del aprovechamiento intensivo del territorio diverso que es propio de esta Regin. Ser capaz de aprender de las experiencias y prctic as mas apropiadas de otras organizaciones, lo que implica interactuar permanentemente con el r esto de las Regiones del pas, mas all de lo que obliga a hacer la mecnica oficial (reunin mensual de Intendentes, por ejemplo), de manera de coordinar acciones comunes para resolver problemas comunes con otras Regiones, con organismos de la comunidad, con organizaciones del mundo global, esp ecialmente los que han desarrollado respuesta creativa a situaciones que n o hemos sabido resolver. La agenda pactada de la Provincia de Valdivia provee u n buen ejemplo, acerca de un instrumento elaborado a la medida del desarrollo qu e precisa un territorio determinado, para satisfacer las necesidades propia s de sus comunidades. Ser capaz de trasmitir rpida y eficazmente el cono cimiento a lo largo y ancho de su propia estructura evitando la desinformacin y el sentimiento de desamparo que perciben muchas veces los ciudadanos, respecto de los rganos y autoridades de gobierno, e incluso de sus propias o rganizaciones intermedias. Este, ciertamente, es uno de los mayores desafos para el desarrollo regional y local: si tomamos los contenidos educativos, fundamentales pa ra la formacin del recurso humano regional, veremos que an estn marcadament e desprovistos de su pertinencia cultural y productiva. Seguimos trabaja ndo con contenidos universales, mas bien correspondientes a realidades abstractas, sin apego a los condicionantes

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Archivos Analticos de Polticas Educativas Vol. 13 No. 35 34 reales, naturales y culturales del propio entorno. Seguimos formando personas para el mundo y no para el mundo y para el propio entorn o, para la cultura global y no para la cultura global y para la del propio territo rio. Trasmitimos lo que todos los dems trasmiten y no los conocimientos que son gene rados por nuestras propias tensiones y realidades, por la aventura de nuestra propia cotidianidad regional y local. En suma, si evaluamos objetivamente nuestra realida d regional y local, estamos en camino de ser una Regin Inteligente y el instrumen to que tenemos para lograrlo con xito es el de la correcta formacin y valoracin de nuestro Capital Humano, pensando en la sociedad global, pero principalmente en nuestra cercana, en nuestro propio territorio. Sin embargo, a esta condicin debern sumarse las otras sealadas anteriormente, especialmente la de incorporar I+D a nuestros sistemas productivos y la de estructurar un sistema de redes productivas y de intercambio que se nutran precisam ente de la formacin del Capital Humano que para ello se requiere. Este trabajo quiere pone r en evidencia que este es un camino que comenzamos a recorrer, como una Regin que Aprende y que tiene en perspectiva, a pesar de las limitaciones actuales, llegar a transformarse e n una Regin Inteligente. Sin embargo, no basta este solo enunciado para que ello sea efectivo. Es imprescindible que el Capital Humano y los otros capitales estn o rientados y coordinados en direccin a un Proyecto Regional de Desarrollo. En este sentido, se debe hacer mencin a los instru mentos de planificacin existentes, bsicamente la Estrategia Regional de Desarrollo y el Programa Regional de Desarrollo, que constituye una especificacin de la Estrategia fren te a los nuevos desafos del Desarrollo Regional, principalmente lo referido a los Tratados de Libre Comercio firmados por Chile con La Comunidad Econmica Europea, con Corea del Sur y con Estados Unidos de Norteamrica que, ciertamente, abren un campo de nu evos desafos para todas las Regiones del pas y para las expectativas de desarrollo, sea definido ste a nivel nacional, como al nivel regional y local. Por de pronto, la nocin de desar rollo al que se hace alusin, est referido bsicamente al crecimiento econmico y no en el sen tido de lo que Boisier reconceptualiza como desarrollo humano, basado en las personas y en los valores inherentes a una convivencia social humana y justa. Lo prueba el hecho de que lo s grandes objetivos del Programa de Desarrollo Regional son el aumento de la productivi dad, el mejoramiento de los ingresos en las llamadas Comunas rezagadas, aumento de las exportac iones y mejoramiento de la eficiencia productiva con alusiones bastante secundarias a lo que es form acin del Capital Humano propiamente tal, cuestin que se relega bsicamente a la capacitacin que desarrolla el Estado, sin siquiera hacer mencin explcita a la funcin d el sistema formativo en dicha tarea. En la misma direccin apunta un dbilmente menciona do objetivo de aumento de I+D, que tendra como funcin aumentar la productiv idad y la capacidad exportadora, independientemente de los efectos formativos del Ca pital Humano regional. Mas bien el factor I+D est referido a la necesidad de aumentar la cap acidad exportadora de la Industria Regional, objetivo que no siempre est vinculado al desarrollo de las personas, sino mas bien a un Modelo de Negocios, que es lo que sugiere el me ncionado Programa Regional de Desarrollo. En buenas cuentas, es preciso compatibilizar en nue stra Regin de Los Lagos un Proyecto Regional de Desarrollo que contemple los C apitales econmicos y financieros, pero especialmente del Capital Sinergtico, con el Capit al Humano, cuestin que no est suficientemente explicitada en los instrumentos de desarrollo regional, menos an en los de

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Capital Humano: su definicin y alcances 35 desarrollo local. Las bases estn dadas, pero falta una mas explcita imbricacin con lo que entendemos como Capital Humano propiamente tal. No se puede dejar de reconocer las inmensas y nueva s oportunidades que se abre para la apertura de nuestra economa, a travs de la glo balizacin y de instrumentos como los Tratados de Libre Comercio a que he aludido. Sin em bargo, a fin de evitar un agotamiento de las expectativas de desarrollo regional solo en el crecimiento econmico, debemos enfatizar la correspondencia de dichas expectativas en el mbito formativo general, en el de la capacitacin y especialmente en el de la ciencia y la tecnologa que permitan no solo aspirar a su modernizacin, sino a la humanizacin de su uso y f inalidad. Nuestra tarea es transformarnos en una Regin Inteligente, pero a la vez en una Reg in mas Humana, que a su vez es el gran desafo de lo que en este trabajo hemos denominado el Capital Humano. Como se ha podido constatar en este trabajo, no tod os los nios y jvenes tienen iguales oportunidades de incorporarse al sistema es colar, de permanecer en el y de graduarse con las competencias que le son exigidas a los nive les primario y secundario, por parte del mercado laboral y de la propia comunidad. La continuidad lgica que debera tener la reflexi n que he iniciado, debera centrarse en determinar los porcentajes de la poblacin regio nal y local que alcanza los umbrales mnimos de conocimientos y de competencias que son necesarias hoy, para desempearse “productiva” y “competitivamente” en una sociedad g lobalizada, informatizada y productiva, como la que idealmente se necesita para competir en el mundo global, sin perder la identidad regional y local. Como consecuencia, se debe concentrar la atencin e n la calidad de la formacin y en el tipo de competencias especficas que se adquiere n en la escuela, en la empresa, en el sistema de capacitacin, y como todo ello incide efectivame nte en el bienestar de la gente y en la calidad del territorio. Como hacer de nuestras escu elas agentes de educacin efectiva y como abordar variables institucionales que garanticen ef iciencia externa e interna de la formacin y perfeccionamiento constante del Capital Humano: est as son las lneas de reflexin que se deducen del presente trabajo. Bibliografa Becker, Gary (1964. Human Capital: a theoretical and empirical analysis Columbia University Press. Benfeldt, Juan F. (1994. La dimensin desconocida del Capital Humano Universidad Autnoma Centroamrica, Revista Acta Acadmica. N 15. Boisier, Sergio (2003). El desarrollo en su lugar Universidad Catlica de Chile, Facultad de Historia, Geografa y Ciencia Poltica. Serie Geo L ibros. Santiago de Chile. Diciembre 2003. Boisier, Sergio (2002). Conversaciones Sociales y Desarrollo Regional Editorial Universidad de Talca. Talca. Chile. Bruner, Jos y Elacqua, Gregory (2003). Informe Capital Humano en Chile. Universidad Adolfo Ibez, Escuela de Gobierno. Santiago de Chile. Comisin econmica para Amrica Latina de las Nacio nes UnidasCEPAL(1995). Polticas Sociales. Informe N 38 Santiago de Chile. Coleman, James (1990). Foundations of Social Theory. University PressBostonHarvard.

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Archivos Analticos de Polticas Educativas Vol. 13 No. 35 36 Friedemann, Reinhard (2004). La gestin pblica en el siglo XXI, anticipando los cambios que vienen. Revista Estudios Sociales N 113. Corporacin de Promocin Universitaria. Santiago de Chile. Fundacin Chile (2002). Los nuevos Capitales: Human o, Organizacional y Social. En Corriente de Opinin Santiago de Chile. Garvin. D. A. (2000) V. Crear una Organizacin que aprende. Harvard Business Review, Gestin del Conocimiento. Ediciones Deusto S. A Barcelona. Espaa. Gleizes, Jrme (2000). Le Capital Human 2 Nouvelle conomie politique. Pars, Francia. Gobierno Regional Regin de Los Lagos (2001). Estrategia Regional de Desarrollo Puerto Montt. Chile. Instituto Nacional de Estadstica y Censos – INE( 2002). Censo de Poblacin Santiago de Chile. Mariategui, Jos Carlos (1925). Peruanicemos Per. Diario “El Mundial ”. Lima, Per. Navarro, Ivn (2003). Campos de variables para una evaluacin de la Regionalizacin en Chile. En Estudios Sociales N 112 de la Corporacin de Pr omocin Universitaria. Santiago de Chile. Navarro, Ivn (2002). Desarrollo Agropecuario y Universidad. Ediciones CEDER de la Universidad de Los Lagos. Osorno, Chile. Organizacin econmica para la Cooperacin y el Des arrollo –OECD (2004). Informe de la Educacin Chilena. Santiago de Chile. Schultz, Theodore W. (1961). American Economie Revi . USA. Taichi, Sakaiya (1995). Historia del Futuro, la Sociedad del Conocimiento Editorial Andrs Bello. Santiago de Chile. Tironi, Eugenio (2003). Cuantos y como somos los chilenos, Balance de una D cada. Cuadernos Bicentenario de la Repblica. Santiago de Chile. Acerca de el Autor Ivn Navarro Abarza, profesor de Filosofa, Diplomado en Pedagoga y Doc tor en Filosofa (Universidad Pedaggica de la Baja Sajonia, Alemani a), ha sido profesor de las Universidades de Chile, Catlica de Chile y Santiago de Chile, au tor de diversas publicaciones en medios nacionales e internacionales. Actualmente se desemp ea como acadmico e investigador del Centro de Estudios Regionales de la Universidad de Los Lagos, en OsornoChile. Formas de Comunicacin: -Direccin postal: Casilla 933 OsornoChile. -Malito: inavarro@ulagos.cl -Direccin: Lord Cochrane 1225 Osorno Chile. -Telfono: 56 64 205035; o bien celular: 09 8837474

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Capital Humano: su definicin y alcances 37 AAPE Comit Editorial Editores Asociados Gustavo E. Fischman & Pablo Gentili Arizona State University & Universidade do Estado d o Rio de Janeiro Hugo Aboites Universidad Autnoma Metropolitana-Xochimilco Adrin Acosta Universidad de Guadalajara Mxico Claudio Almonacid Avila Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educacin, Chile Dalila Andrade de Oliveira Universidade Federal de Minas Gerais, Belo Horizonte, Brasil Alejandra Birgin Ministerio de Educacin, Argentina Teresa Bracho Centro de Investigacin y Docencia Econmica-CIDE Alejandro Canales Universidad Nacional Autnoma de Mxico Ursula Casanova Arizona State University, Tempe, Arizona Sigfredo Chiroque Instituto de Pedagoga Popular, Per Erwin Epstein Loyola University, Chicago, Illinois Mariano Fernndez Enguita Universidad de Salamanca. Espaa Gaudncio Frigotto Universidade Estadual do Rio de Janeiro, Brasil Rollin Kent Universidad Autnoma de Puebla. Puebla, Mxico Walter Kohan Universidade Estadual do Rio de Janeiro, Brasil Roberto Leher Universidade Estadual do Rio de Janeiro, Brasil Daniel C. Levy University at Albany, SUNY, Albany, New York Nilma Limo Gomes Universidade Federal de Minas Gerais, Belo Horizonte Pia Lindquist Wong California State University, Sacramento, California Mara Loreto Egaa Programa Interdisciplinario de Investigacin en Educacin, Chile Mariano Narodowski Universidad Torcuato Di Tella, Argentina Iolanda de Oliveira Universidade Federal Fluminense, Brasil Grover Pango Foro Latinoamericano de Polticas Educativas, Per Vanilda Paiva Universidade Estadual do Rio de Janeiro, Brasil Miguel Pereira Catedratico Universidad de Granada, Espaa Angel Ignacio Prez Gmez Universidad de Mlaga Mnica Pini Universidad Nacional de San Martin, Argentina Romualdo Portella do Oliveira Universidade de So Paulo, Brasil Diana Rhoten Social Science Research Council, New York, New York Jos Gimeno Sacristn Universidad de Valencia, Espaa Daniel Schugurensky Ontario Institute for Studies in Education, Canada Susan Street Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropologia Social Occidente, Guadalajara, Mxico Nelly P. Stromquist University of Southern California, Los Angeles, California Daniel Suarez Laboratorio de Politicas Publicas-Universidad de Buenos Aires, Argentina Antonio Teodoro Universidade Lusfona Lisboa, Carlos A. Torres University of California, Los Angeles Jurjo Torres Santom Universidad de la Corua, Espaa Lilian do Valle Universidade Estadual do Rio de Janeiro, Brasil

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Archivos Analticos de Polticas Educativas Vol. 13 No. 35 38EPAA Editorial Board Editor: Sherman Dorn University of South Florida Production Assistant: Chris Murrell, Arizona State University Michael W. Apple University of Wisconsin David C. Berliner Arizona State University Greg Camilli Rutgers University Linda Darling-Hammond Stanford University Mark E. Fetler California Commission on Teacher Credentialing Gustavo E. Fischman Arizona State Univeristy Richard Garlikov Birmingham, Alabama Gene V Glass Arizona State Univeristy Thomas F. Green Syracuse University Aimee Howley Ohio University Craig B. Howley Appalachia Educational Laboratory William Hunter University of Ontario Institute of Technology Patricia Fey Jarvis Seattle, Washington Daniel Kalls Ume University Benjamin Levin University of Manitoba Thomas Mauhs-Pugh Green Mountain College Les McLean University of Toronto Heinrich Mintrop University of California, Los Angeles Michele Moses Arizona State University Gary Orfield Harvard University Anthony G. Rud Jr. Purdue University Jay Paredes Scribner University of Missouri Michael Scriven University of Auckland Lorrie A. Shepard University of Colorado, Boulder Robert E. Stake University of Illinois—UC Kevin Welner University of Colorado, Boulder Terrence G. Wiley Arizona State University John Willinsky University of British Columbia


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Educational policy analysis archives.
n Vol. 13, no. 35 (August 21, 2005).
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Tempe, Ariz. :
b Arizona State University ;
Tampa, Fla. :
University of South Florida.
c August 21, 2005
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Capital humano : su definicion y alcances en el desarrollo local y regional. / Ivn Navarro Abarza.
650
Education
x Research
v Periodicals.
2 710
Arizona State University.
University of South Florida.
1 773
t Education Policy Analysis Archives (EPAA)
4 856
u http://digital.lib.usf.edu/?e11.457