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Educational policy analysis archives

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Title:
Educational policy analysis archives
Physical Description:
Serial
Language:
English
Creator:
Arizona State University
University of South Florida
Publisher:
Arizona State University
University of South Florida.
Place of Publication:
Tempe, Ariz
Tampa, Fla
Publication Date:

Subjects

Subjects / Keywords:
Education -- Research -- Periodicals   ( lcsh )
Genre:
non-fiction   ( marcgt )
serial   ( sobekcm )

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Source Institution:
University of South Florida Library
Holding Location:
University of South Florida
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All applicable rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier:
usfldc doi - E11-00461
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System ID:
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Educational policy analysis archives.
n Vol. 13, no. 39 (September 26, 2005).
260
Tempe, Ariz. :
b Arizona State University ;
Tampa, Fla. :
University of South Florida.
c September 26, 2005
505
Addressing the disproportionate representation of culturally and linguistically diverse students in special education through culturally responsive educational systems / Janette K. Klingner, Alfredo J. Artiles, Elizabeth Kozleski, Beth Harry, Shelley Zion, William Tate, Grace Zamora Durn [and] David Riley.
650
Education
x Research
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Arizona State University.
University of South Florida.
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A rchivos A nalticos de Polticas E ducativas Revista Acadmica evaluada por pares Editor: Sherman Dorn College of Education University of South Florida El Copyright es retenido por el autor (o primer coautor) quien otorga el derecho a la primera publicacin a Archivos Analticos de Polticas Educativas. Los artculos que aparecen en AAPE son indexados en H.G. Wilson & Co. y en el Directory of Open Access Journals (http://www.doaj.org). Editores Asociados para Espaol y Portugus Gustavo Fischman Arizona State University Pablo Gentili Laboratorio de Polticas Pblicas Universidade do Estado do Rio de Janeiro Volumen 13 Nmero 39 Septiembre 26, 2005 ISSN 1068-2341 Educacin y Formacin para el Trabajo en Argentina: Resignificacin y Desafos en la Perspectiva de los Jvenes y Adultos Graciela C. Riquelme y Natalia Herger Citacin: Riquelme, Graciela C. y He rger, Natalia. (2005, September 26). Educacin y formacin para el trabajo en Argentina: Resignificacin y desafos en la perspectiva de los jvenes y adultos Archivos Analticos de Polticas Educativas, 13 (39). Retrieved [date] from http://epaa.asu.edu/epaa/v13n39. Resumen Este artculo sostiene que la combinacin de las crticas al Estado Bienestar por su ineficiencia e ineficacia junto a la implementacin de polticas modernizantes y de impulso a mecanismos de mercado, derivaron en el quiebre de los sistemas regulares de prestacin de servicios sociales, su diversificacin y dispersin. Para analizar el impacto de la crisis en el sector de educacin de adultos se realizaron ejercicios de cuantificacin del volumen de la demanda social educativa atendida y excluida-, y su relacin con los gastos del sector pblico en educacin y en algunos programas sociales del gobierno nacional. El principal objetivo de este trabajo es contri buir a una reflexin sobre el uso de los recursos de la poltica social y su posible reorientacin y aplicacin a genuinas demandas de los sectores populares.

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Archivos Analticos de Polticas Educativas Vol. 13 No.39 2 Abstract This paper argues that the combined e ffects of the criticisms to the Welfare States inefficiency and poor performan ce, the introduction of modernizing policies and market mechanisms handicapped the Argentinean system of adult education causing its diversification an d dispersion. In order to analyze the impact of these processes of diversif ication and dispersion for the adult education and job training sectors, the authors conducted, volume quantification analyses taking into account educational demand (served and not-served) and its relationship with the public sectors expenses in education and social programs. Finally, this article discusses the use of resources for social policies and their possible reorientation to attend genuine demands of popular sectors. Introduccin Este artculo presenta el caso de Argentina, el pas ms austral de Amrica, que cuenta con 36.000.000 de habitantes y cerca del 40% en situacin de pobreza. En el contexto latinoamericano, Argentina se ha caracterizad o por ser una sociedad donde sus integrantes gozaban de niveles de bienestar adecuados y un elevado grado de integracin, basado entre otros factores en la escolarizacin de su poblacin, si bien estos promedios ocultaban grandes diferencias regionales y sociales. La implementacin de polticas neoliberales a partir de mediados de los aos setenta modific la realid ad argentina, iniciando un perodo de continuo deterioro de las condiciones de vida, que se profundiz en la dcada del noventa, agudizando las situaciones previas de exclusin de sectores populares, y generando un gran deterioro en lo que se dio en llamar la clase media argentina, c oncentrada en el las grandes reas urbanas. Este artculo fue escrito a casi cuatro aos del momento ms grave de quiebre social, poltico y econmico que atraves Argentina (d iciembre de 2001) y an no se han logrado resolver las crticas situaciones de pobreza y dese mpleo en que vive gran parte de la poblacin y que afectan profundamente sus posibilidades de construccin de un proyecto laboral o educativo. Desde la poltica educativa y la poltic a social se han planteado algunos cambios pero todava no resultan claras sus orientaciones. En el primer punto se presenta una breve referencia sobre la crisis y la recesin en Argentina, provocados por ms de diez aos de polticas econmicas de corte neoliberal, para luego desarrollar sus impactos en las polticas ed ucativas y de formacin para el trabajo, presentando algunas estimaciones distributivas del gasto social en la recuperacin educativa de los sectores doblemente excluidos de la educacin y el trabajo. Crisis y recesin en la Argentina El agotamiento del modelo aperturista de desarrollo econmico iniciado en los setenta, que se profundiz en la dcada pasada, puso en evidencia la situacin de crisis y recesin atravesada por el pas. Durante la dcada prd ida de los ochenta, la recuperacin democrtica de nuestros pases latinoamericanos fue acompa ada por una expansin del gasto fiscal de los gobiernos, y un incremento del endeudamiento ex terno, que junto a la espiral inflacionaria jaquearon al estado. La debilidad del Estado co mo arbitro social, prestador de servicios y regulador de escenarios econmicos coincidi con el poderoso discurso neoliberal de crticas al macro estado benefactor. Ello se constituy en el fundamento de la modernizacin del estado, en aras de lograr un estado eficiente.

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Educacin y formacin para el trabajo en Argentina 3 En este contexto en 1989, bajo la presiden cia de Menem, se inici un programa de reformas de la economa argentina, como respue sta a la crisis hiperinflacionaria de ese ao generada por los crecientes desequilibrios fiscales y expansin de la deuda interna y como respuesta al agotamiento del modelo econmico que haba regido en el pas por dcadas (Riquelme, 1997). Esto involucr: a) una nueva divisin entre el sector pblico y privado (relativa, pues como se dio a lo largo de la dcada, el gobi erno nacional volvi sistemticamente a intervenir con subsidios o autorizaciones frente al no cumplimiento de normas contractuales por parte del sector privado); b) la transferencia a las provincias de la prestacin de la mayora de los servicios pblicos sociales y los de naturaleza local; y c) la no delegacin de funciones como la justicia, seguridad, defensa, relaciones exteriores, segu ridad social, preservacin del medio ambiente, promocin de ciencia y tecnologa, defensa de la competencia, regulacin de los monopolios y la inversin en infraestructura social y sectores no privatizados. La estructura econmica-productiva se fue desplazando hacia los servicios, con un predominio del sector finanzas y empresas privatiz adas, mientras se desalent la inversin en la produccin, provocando el fuerte deterioro de la industria y su especializacin en actividades de explotacin de recursos naturales. El sector industrial se fue polarizando, concentrando e internacionalizando. En un contexto de apertura indiscriminada, la presin de las importaciones sobre la industria local, sumada a los efectos de las pr ivatizaciones, provocaron una fuerte cada del empleo local. El cierre de fbricas y el despid o del personal en las empresas privatizadas no fue compensado por las demandas de nuevas activi dades econmicas. Ello se expresa, desde 1994, en una tasa de desempleo de dos dgitos, que a fines de 2001, alcanz al 20% de la PEA. A la par, han crecido la subocupacin y la incidencia del trabajo no registrado y en actividades marginales. La sancin en 1991 de la ley de empleo instal la flexibilizacin de las condiciones laborales, habilitando relaciones laborales precarias a travs de los contratos por tiempo determinado, por perodo de prueba, de trabajo-ap rendizaje y rgimen de pasantas as como la disminucin de las contribuciones patronales. Esta s medidas, en parte an vigentes, constituyen subsidios indirectos a los empleadores que abaratan los costos de la mano de obra, siendo mnimos sus efectos sobre la pretendida creacin de empleo. Los elevados niveles de desempleo, precariedad e inestabilidad laboral contribuyeron a la ampliacin de las brechas de ingreso y de bienestar: el resultado es una sociedad ms polarizada con sectores medios empobrecidos frente a la aguda concentracin de riqueza de una franja reducida de la poblacin. Despus de ms de diez aos de implementa cin de polticas econmicas y sociales de corte neoliberal, la Argentina post-crisis de fine s de 2001 se caracteriz simultneamente por la recesin, el desequilibrio estructural en su balan ce de divisas y un alto endeudamiento externo; en ese contexto poltico se opera el default y posteriormente la salida de la convertibilidad a travs de la devaluacin. En el 2002, la salid a devaluacionista contribuy a ciertas ventajas para la industria y sus posibilidades de sustituir importaciones por produccin nacional, aunque la destruccin productiva imperante, la cada del consumo popular y del mercado interno y la falta de modificaciones importantes a las polticas comercial e impositiva, produjo un rpido colapso de las actividades de servicios y de otras con un elevado componente de importados. Adems, los efectos expansivos de la devalu acin operaron sobre un ncleo con fuerte especializacin en la colocacin de recursos naturales, concentracin en pocas firmas y escaso componente de empleo (Lozano, 2002).

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Archivos Analticos de Polticas Educativas Vol. 13 No.39 4 En el mercado de trabajo, la profundi zacin de la recesin provoc en 2002 una destruccin record del nivel de empleo, alcanzando la desocupacin al 23% de la PEA. A fines de ese ao, mejor levemente la tasa de desemp leo (17,8%) pero alcanz su mximo histrico el nivel de subocupacin (19,9%). A la par, se ma ntuvieron los procesos de reduccin nominal de salarios y la cada del salario real, es decir, del poder adquisitivo, por efecto de la devaluacin sobre los precios. El crecimiento de la pobreza se aceler de sde el colapso de la convertibilidad. En octubre de 2002, el 57,5% de las personas perteneca a un hogar pobre, mientras el 27,7% no alcanzaba a cubrir con sus ingresos la canasta bsica de alimentos. La implementacin en ese ao de planes de subsidio monetarios a jefes/as de hogar desocupados tuvo una baja incidencia en estos indicadores (INDEC, 2002). En la ltima dcada se verifica una elevacin continua del perfil educativo de la poblacin en su conjunto y de la poblacin ec onmicamente activa en particular, con la paulatina disminucin de las poblaciones con primario incompleto y el aumento de aquellos con secundario completo y superior completo e inco mpleto. Sin embargo, los problemas de retraso, abandono y la calidad de los aprendizajes logrados continan siendo preocupantes en el sistema educativo argentino, alertando sobre los lmites de la expansin cuantitativa (Riquelme, 2000, 2001 y 2002). En el contexto de crisis que atraviesa el pas algunos estudios alertan sobre la cada en la inscripcin de nios y adolescentes en la escu ela primaria y secundaria, con el consecuente cierre de cursos y hasta de establecimientos (V ior, 2002). Ante la falta de ingresos, los ms pobres abandonan la escuela, mientras los sectores medios que haban optado por instituciones privadas vuelven a las aulas pblicas. En muchos casos las escuelas pblicas a travs de comedores y becas se han convertido en una in stancia que aporta a la supervivencia de los sectores con mayores dificultades. Educacin y formacin de los trabajad ores: explosin, diversificacin y fragmentacin Corresponde iniciar este punto con una reflexin acer ca del impacto de las polticas neoliberales sobre las condiciones sociales de reproduccin de la vida de la poblacin, en particular en la perspectiva de la poblacin trabajadora. En ensayos e investigaciones previas (Riquelme; 1985, 1997, 1998, 2001) se sostena la existencia de diversas demandas sociales y laborales de formacin para el trabajo. Diversos autores comparten la nocin de riesgo educativo1, este concepto hace referencia a la probabilidad esta dstica que tiene un conjunto de poblacin de quedar marginado de la vida social, poltica y econmica segn el nivel de educacin formal alcanzado, en las actuales condiciones socio-polticas y econmicas. En otras palabras, se considera que en la situacin actual de nuestro pas el nivel de educacin formal alcanzado es un factor de riesgo: cuanto menor es el nivel educat ivo alcanzado, mayor el riesgo de marginacin. Este factor de riesgo acta entrecruzado con otros factores de riesgo emergentes de un contexto de mltiples pobrezas (Sirvent y Llosa; 1998). Plantear la existencia de demandas social es y mltiples pobrezas resulta vlido en trminos de poltica y planificacin educativa (si la hubiera) frente a las consecuencias de las reformas poltico-administrativas neoliberales de los y a la profunda crisis y recesin econmica que acompa a las mismas. Un ejercicio analtico sobre las demandas socio1 Histricamente se denunciaban los problemas de analfabetismo potencial por desuso o analfabetismo funcional (Riquelme; 1980) como limitantes para la integracin social de la poblacin.

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Educacin y formacin para el trabajo en Argentina 5 educativas permitira sostener que existen diferentes fuentes u orgenes para las mismas (Riquelme, 1985): 1) la situacin de la poblacin joven y adulta afectada directa o indirectamente por la flexibilizacin y modernizacin productiva: jvenes, nuevos trabajadores de baja educacin; desplazados de puestos de trabajo pero conservando el empleo; desocupados tecnolgicos; adultos trabajadores informales; 2) el tipo de empleo: los subocupados, los que estn en empleos precarios, inestables, por contratos temporarios, los trabajadores por cuenta propia o los sectores menos estructurados de empleo; 3) la heterogeneidad ocupacional y de cali ficaciones de las actividades econmicas implcitas en tramos modernos competitivos y de pequeas y medianas empresas dinmicas. El resultado en el campo de la educacin y formacin para el trabajo es la recreacin o existencia de escenarios complejos que involucran a los actores sociales, sean estos poblacin trabajadora o trabajadores docentes que prestan servicios. En un contexto agravado de crisis la no concurrencia de polticas y acciones para acercar demandas y ofertas, en una concepcin no merc adstica y s ms cercana a estrategias de planificacin, parece una cuestin relevante, ms an pues como se caracterizar ms adelante, los niveles de atencin cuantitativa y cualitativ a de los grupos de poblacin distan de lograr estndares adecuados. La dispersin de poltic as y acciones de diversos sectores, como educacin, trabajo y desarrollo social, hace an ms ineficiente la obtencin de tales resultados. La poltica neoliberal entendida como modernizacin y reformismo determin la construccin o aparicin de nuevos escenarios en la educacin y formacin. Estos escenarios son complejos pues comprometen a sectores, autoridades y mbitos diversos en lo jurisdiccional, espacial e institucional. La complejidad de los escenarios de educacin y formacin para el trabajo se expresan en la sup erposicin del tipo de ofertas, la diversificacin de instituciones y agentes oferentes, las dificultades de acceso por parte de los trabajadores, la focalizacin en las mismas poblaciones y la rela tiva adecuacin a los posibles requerimientos del mundo del trabajo, entre las ms significativas. Es posible, y ello debera explorarse, que ante escenarios tan diversos e imbricados la poblaci n joven y adulta con necesidades educativas tenga problemas para la seleccin y acceso a opciones adecuadas, relacionadas con el perfil educativo de base y la situacin sociolaboral de origen El artculo sostiene tres hiptesis que dan cuenta de la complejizacin de los escenarios de educacin y formacin para el trabajo al recolocar las necesidades socio-educativas en un contexto de crisis de las relaciones sociales, de stacando las dificultades de acceso y permanencia para la poblacin. Las tres hiptesis eje que definen los escenarios complejos de la educacin y formacin para el trabajo son: la diversificacin y el resquebrajamiento del sistema educativo formal; la fragmentacin de las ofertas de ed ucacin y formacin para el trabajo; la yuxtaposicin entre los objetivos de las polticas sociales de empleo y la formacin y capacitacin laboral. Diversificacin y resquebrajamiento del sistema educativo formal En los noventa, la reforma del Estado y la ap licacin de la poltica neoliberal de impulso al mercado de bienes y servicios, coincidi con un gran debilitamiento de la participacin, la desorganizacin y la debilidad del entramado social para construir demandas colectivas. En Argentina, la reforma educativa tuvo su origen en las denominadas reformas por razones de

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Archivos Analticos de Polticas Educativas Vol. 13 No.39 6 financiamiento que en la prctica redujeron el total de recursos pblicos y privados para financiar la educacin y la formacin (Carnoy y Moura Castro; 1996). Ms an, los autores reconocen que las reformas por razones de fina nciamiento de los aos ochenta redujeron el costo de la educacin para el Gobierno central en el corto plazo y allegaron nuevos recursos pblicos y privados locales, aunque tambin ac aso hayan reducido la calidad y aumentado la desigualdad de la educacin (Prawda; 1993) (Carnoy y Moura Castro; 1996). En el pas en el marco de la modernizaci n del estado (1991), desde el ministerio de economa del gobierno nacional se impuls el acel erado proceso de transferencia de servicios a las jurisdicciones. Por su parte, el sector educaci n en 1993 inici la reforma educativa, junto a la implementacin de la Ley Federal de Educac in. La orientacin de la poltica educativa ponderaba la descentralizacin y las gestione s institucionales aparecieron como las llaves mgicas para resolver la mayora de los problemas, aunque a las provincias no les fue garantizado, desde un inicio, el giro de recursos para absorber todas las escuelas transferidas. A una dcada de iniciada la reforma educativ a, en Argentina funcionan casi -veinticuatro (24) sistemas educativos, es decir, tantos como provincias, con las consecuencias que ello tiene sobre la articulacin educativa horizontal y vertical entre provincias, niveles e instituciones escolares, y hasta en las institucione s de un mismo mbito geogrfico. La fuerte promocin, desde las instancias centrales de conduccin educativa, de las experiencias institucionales contribuy a una gran diferenciacin y dispersin educativa provincial y regional. Los proyectos educativos in stitucionales (PEI) incluan y an incluyen definiciones curriculares propias y en respuesta al medio local, generando tantas particularidades y diversidades como escuelas existan. En el 2004, la actual conduccin poltica educativa se ha visto obligada a reforzar los contenidos bsicos comunes y la integracin o redes entre escuelas. La consecuencia se plasm en la aparicin o estmulo de un "modelo flexibilizado de la educacin", en el marco de un desmantelamiento o debilitamiento de la educacin pblica. En el caso de Argentina, la transformacin del sistem a educativo se realiz luego de la transferencia de las escuelas a las provincias. Los programas de fortalecimiento a las jurisdicciones se iniciaron a posteriori y sigue siendo un tema necesario debido a la debilidad de los gobiernos y la administracin de la educacin. Las contradicciones y paradojas de los procesos modernizacin del estado, transferencia y reforma educativa radica en que se dieron en paralelo, sin previsiones ni etapas; ms an sin haberse re suelto los temas de la provincializacin de la educacin se avanzaba en el estmulo a la municipalizacin (Riquelme, 2002 y 2004) Los mecanismos de promocin del mercado en la educacin de Argentina revisten caractersticas propias, pues no se instrument a travs de los sistemas tpicos de subsidio a la demanda, sino con el estmulo a la competencia entre las instituciones educativas para obtener recursos por parte de los programas de financ iamiento del sector. Ello se interpreta como apologa de las instituciones por sobre la integra cin o articulacin entre las unidades educativas (Riquelme, 2002 y 2004). Fragmentacin de las ofertas de educ acin y formacin para el trabajo Diversas medidas de poltica educativa y sociolaboral han incidido en la expansin, diversificacin y fragmentacin de toda la educacin no formal y, fundamentalmente, de aquella dirigida a la formacin profesional y/o a la capacitacin. Los mbitos responsables del gobierno nacional y provincial que intervienen son Educacin, Trabajo y Desarrollo social, as como diversas unidades tcnicas de los restantes mi nisterios que prestan servicios de educacin y formacin para jvenes y adultos. La oferta de educacin y formacin para el trabajo a cargo del sector educacin depende de cada provincia, que define las diversas orientaciones de la formacin secundaria de tcnicos y

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Educacin y formacin para el trabajo en Argentina 7 de la oferta de los tradicionales centros de formacin profesional. Tambin desde el gobierno central se impulsan programas de capacitacin en vinculacin con empresas de los medios locales. Respecto a la Ley Federal de Educacin, los pu ntos crticos han sido la reforma de la estructura de niveles y modalidades, siendo los de mayor impacto negativo la eliminacin de la educacin tcnica y la transformacin de la educac in secundaria, que se redujo de cinco a tres aos en la denominada educacin polimodal mientras los dos primeros aos del nivel medio fueron absorbidos por la educacin general bsica. La desaparicin de la educacin media tcnica que fuera acompaada por la propuesta de reemplazo a travs de trayectos tcnicos profesionales (TTP) para realizar en forma complementaria o despus de la educacin polimodal. Cabe destacar que la extensin de ese nivel ha sido paulatina, aplicndose totalmente en la provincia de Buenos Aires pero encontr fuertes resistencias en la Ciudad de Buenos Aires y Ro Negro donde no hubo reforma de la educacin secundaria y siguen vigentes las escuelas tcnicas. En 1991, por la Ley de Empleo, las funci ones de formacin y capacitacin laboral fueron asignadas al Ministerio de Trabajo, aunque el ministerio de Educacin nacional y an los provinciales nunca resignaron la responsabilidad en estas acciones educativas contempladas en la controvertida Ley Federal de Educacin. Ello ha generado una fuerte diversificacin de las ofertas y de los agentes e instituciones participantes. Desde el sector Trabajo, el discurso de modernizacin del funcionamiento del Estado introdujo formas de gestin de los programas de formacin basadas en la separacin entre las funciones de diseo, coordinacin, supervisin y evaluacin, que quedaron en manos del Estado, mientras la ejecucin se planteaba a instituciones pblicas y privadas, que deban competir en licitaciones pblicas para la ob tencin de tales recursos. Ello impuls la multiplicacin de agentes prestadores, en su mayo ra instituciones privadas y particulares, slo algunas estatales -representadas por los centros de formacin profesional, escuelas tcnicas, de adultos o universidadesy los sindicatos. En particular algunas de las ofertas de formacin para el trabajo surgieron de organizaciones no gubernamentales (ONGs), donde slo algunas eran genuinas comunidades de bases autogestionari as, mientras la mayora aparecieron ante los llamados licitatorios de instituciones de capacita cin. Por eso, una mayora de ONGs ocultaban objetivos lucrativos, y se convirtieron en me ras instancia concentradora de recursos y no mediadoras para acercar la distribucin a las poblaciones objetivos. Los distintos programas (que se analizan en el cuadro 6) encarados desde el sector Trabajo impulsaron cursos de formacin fragment aria, pragmtica, para el corto plazo y que no favorecieron la reinsercin laboral o educaciona l. Estas ilusiones de corto plazo conforman una oferta segmentada, sin planificacin centr al e implementada por una multiplicidad de instituciones privadas y organizaciones no gubernamentales. Finalmente, el sector de Desarrollo Social rea liz su poltica de accin social a travs de ONGs y emprendimientos de formacin para la poblacin de menores recursos. Cabe destacar que la falta de coordinacin entre las acciones de estos mbitos conlleva una utilizacin ineficiente de los recursos disponibles en una compleja superposicin administrativa de programas y acciones. Esto, a la par, confunde y dispersa a los jvenes y adultos a la hora de definir entre opciones de educacin y formacin.

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Archivos Analticos de Polticas Educativas Vol. 13 No.39 8 Yuxtaposicin entre los objetivos de la s polticas sociales de empleo y la formacin y capacitacin laboral En el contexto de crisis del empleo que atraviesa Argentina desde la primera mitad de la dcada del 0, las actividades de educacin y formacin para el trabajo ocupan un lugar central dentro de las polticas activas de empleo y tambin dentro de las polticas sociales. La capacitacin para el desempeo laboral fue considerada el medio ms adecuado para incrementar las posibilidades de insercin en el mercado de trabajo de distintos grupos con dificultades laborales: desempleados, jvenes, ocupados en actividades de baja productividad y/o informales, discapacitados, mujeres; trabajador es con bajo nivel educativo; etc. Se sostena la necesidad de posicionarlos mejor en un mercado de trabajo fuertemente selectivo convirtindolos a travs de la capacitacin en sujetos ms empleables. En Argentina, tambin en el discurso del sentido comn y en el de los medios de comunicacin social, existieron y existen interes es para demostrar la inempleabilidad de los menos educados, y porque no de los graduados de todos los niveles. Estos intereses resultan parciales si no se consideran las limitaciones estructurales del aparato productivo respecto a la generacin de empleo. Ejemplo de estos debates son los que sostienen que no se puede calificar de desocupado a quienes no pueden tener esperanza de obtener un empleo regular; en sentido estricto son excluidos, pero no porque hayan sido expulsados sino porque carecen de los atributos para entrar en carrera (Kritz; 1997). En respuesta a estos discursos se podra record ar la posibilidad de generar una serie de empleos potenciales de menor requerimiento de educacin y calificacin, que una sociedad necesita vinculados con la solucin de demandas sociales crticas: obras de saneamiento, agua potable, construccin de aulas o espacios de pr evencin para la salud. El discurso de la empleabilidad transfiere desde lo social a lo individual la responsabilidad por la insercin profesional de los individuos; supone que las instituciones promovidas como agencias de capacitacin deben transformar a su clientela en empleable, adecuando sus cursos a las demandas productivas. Durante la ltima dcada el sector Trabajo instrument una amplia variedad de programas de formacin y capacitacin focalizad os en distintas poblaciones, a la par que algunos programas de fomento al empleo privado y pblico incluyeron tambin componentes de capacitacin. Desde otras reas (fundamental mente desde Desarrollo Social) tambin se han desarrollado programas sociales con el compone nte de capacitacin labor al de las poblaciones marginales a travs de la promocin de organizaci ones de base local (que como se sealara antes son nuevas ONGs). En algunos casos, estas acciones se realizan en el marco de otras dirigidas a mejorar la condiciones de vida de estas poblaciones e incrementar sus posibilidades de participacin social. Lo cierto es que diversas investigaciones (G allart, 2000; Golbert, 1998; Riquelme; 1999) coinciden en sealar como puntos crticos de varios de estos programas que: no cuentan en general con elementos que permitan compensar las carencias de educacin general y social de las poblaciones objetivo; el entrenamiento ocupacional semi-calificad o y especializado no asegura el acceso a trayectorias ocupacionales relativamente calificadas o la adaptacin permanente a las nuevas tecnologas y condiciones del mercado; las instituciones ejecutoras no suelen tener expe riencia en el campo de la formacin para el trabajo y, muchas veces, se trata de instituciones ad-hoc que registran baja permanencia en el mercado;

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Educacin y formacin para el trabajo en Argentina 9 al ser estas instituciones las que establecen la oferta de cursos, muchas veces los mismos no se corresponden con las necesidad es de las empresas o con el nivel de calificacin y/o demanda de los trabajadores; el acceso al empleo despus de la instruccin sigue siendo bajo; finalmente, las evaluaciones ex -post estn mostrando el altsimo costo y el mnimo efecto distributivo de estas acciones. En este contexto, sigue siendo el desafo de las polticas de educacin y formacin para el trabajo superar una formacin ajustada o adaptada a los puestos de trabajo, por otra dirigida a la recuperacin educativa de la poblacin y a un a formacin en campos amplios de la vida profesional para responder a las necesidades actuales de los trabajadores y a su futuro laboral. Demanda social atendida y excluida de la educacin y formacin para el trabajo En Argentina, los indicadores educativos mu estran continuas mejoras en las tasas de asistencia, es decir, un mayor acceso al sistema educativo que se localiza fundamentalmente en la universalizacin del nivel primario y una mayor tasa de pase al nivel secundario. Sin embargo, los problemas de retraso, abandono y bajo nivel de los aprendizajes logrados continan siendo preocupantes en el sistema educativo argentino, alertando sobre los lmites de la expansin cuantitativa, que reproduce la discriminacin social y econmica de la sociedad (Riquelme; 2000). Los anlisis acerca de la situacin de la poblacin activa han verificado una definida elevacin del nivel educativo formal de los trabajadores y la expulsin de los menos educados. Esto debe interpretarse como resultado de los cambios tecno-productivos que inciden en el incremento de requerimientos educativos formales para el acceso a los puestos y de la expansin de la mano de obra excedente con mejor educacin. Adems, en un contexto de alto desempleo se facilita el aumento de los certi ficados solicitados, lo que lleva a disminuir fuertemente las posibilidades de aquellos con ba jo nivel educativo: primaria incompleta o completa y an secundaria incompleta. Como se desarrollara antes, la elevacin de los requerimientos educacionales para acceder al trabajo, es un tema polmico que remite a hiptesis sobre la empleabilidad de vastos sectores de la poblacin cuando en realidad podra sostenerse el agotamiento de las oportunidades de empleo por pa rte de la demanda laboral. El anlisis de los cambios en los niveles de desocupacin especfica por nivel educativo ponen en evidencia las observaciones realizadas, pues mientras en perodos anteriores (dcadas de 1960 y 1970), los menos educados tenan mayo r absorcin en el empleo, ahora resultan el grupo vulnerable, en mayor riesgo socio-ocupacional. Cuadro 1: Tasas de desocupacin espec fica por nivel educativo de la PEA de 15 a 64 aos. PEA urbana total. 1991-1995-1999-2001. En porcentajes. Nivel educativo 1991 1995 1999 2001 Total 7.0 18.3 14.6 16.5 Hasta Primario Incomp leto 8.2 20.6 19.5 22.0 Primario Completo 7.0 19.7 16.2 18.2 Secundario Incomple to 8.8 23.2 17.3 20.3 Secundario Completo 6.3 17.2 14.6 16.1 Superior Incompleto 8.0 19.1 14.3 15.8 Superior Completo 2.6 6.4 5.2 7.0 Fuente : Elaboracin propia sobre la base de INDEC, Encuesta Permanente de Hogares

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Archivos Analticos de Polticas Educativas Vol. 13 No.39 10 La caracterizacin de la demanda social por educacin debe apuntar a dimensionar la existencia de poblacin excluida del sistema de educacin formal y que se encuentran en la situacin ms desventajosa pues no ha completado la enseanza primaria o la secundaria. La poblacin no beneficiada de la PEA, potencialment e en riesgo educativo y laboral son los que nunca asistieron y/o tienen primaria incompleta El riesgo educativo-laboral es ms evidente para los trabajadores adultos de 30 aos y ms seguidos por los adolescentes, pues tienen las proporciones ms altas de poblacin con bajos logros educativos (Cuadro 2). Cuadro 2: Estimacin de la demanda social para terminar la enseanza primaria o secundaria. Poblacin urbana total. 1997 y 2001. Demanda Social para terminar primaria Demanda Social para terminar secundaria Poblacin 1997 2001 1997 2001 5 aos y ms 13,8 11,0 37,5 31,5 5 a 18 aos 2,1 2,3 12,7 4,3 19 a 24 aos 4,3 3,7 36,8 33,8 25 a 29 aos 7,3 5,5 41,1 39,7 30 aos y ms 21,3 18,6 46,8 45,4 PEA (15 a 64 aos) 11,2 9,2 45,2 42,3 15 a 18 aos 6,1 7,4 52,8 39,1 19 a 24 aos 3,6 3,6 42,0 37,6 25 a 29 aos 6,1 4,5 39,0 37,9 30 aos y ms 14,6 11,8 46,5 44,5 Demanda social para terminar primaria : Incluye a la poblacin que nunca asisti y a la Poblacin que no asiste con prim ario incompleto como mximo nivel educativo alcanzado. Demanda social para terminar secundaria : Incluye a la poblacin que no asiste al sistema Educativo con nivel primario completo y nive l secundario incompleto como mximo nivel educativo alcanzado. Fuente : Elaboracin propia sobre la base de En cuesta de Condiciones de Vida 2001. SIEMPRO/INDEC.; Riquelme, G. C. (1998) Asignacin y Distribucin del gasto en educacin y formacin tcnico-profesional: construccin de polticas e indicadores alternativos Jornada Financiamiento de la Educacin en la Argentina: situacin, perspectivas y propuestas. Academia Nacional de Educacin. Buenos Aires. En investigaciones previas se ha podido comprobar el principio del avance acumulativo segn el cual la poblacin ms educada tiene mayores probabilidades de tomar cursos de educacin no formal (Gallart, 1989) o quien ms educacin tiene, ms educacin demanda y se apropia (Sirvent, 1992). Estudios ms recien tes permiten ratificar esta tendencia aunque haya mejoras en la atencin. En el caso del Gran Buenos Aires, y para la poblacin de 5 a 60 aos, las cifras mostraban que la mayor proporcin de participantes en la educacin no formal son los universitarios y despus aquellos con superior no universitario (Riquelme, 1998 y 2000). Desde una perspectiva pedaggica alternativa, el desafo es contribuir a una ruptura de esta tendencia, reconociendo a la educacin como un derecho para todos y expandiendo la atencin de los grupos sociales con menor capacidad de demanda. Las cifras son elocuente, entre 1997 y 2001 la poblacin excluida del sistema educativo y con baja escolaridad (secundario incompleto o me nos) ha disminuido tanto en la poblacin total como en la PEA, sin embargo quines estn en mayor desventaja siguen siendo aquellos que no completaron el nivel primario. Por eso el desafo para la educacin y formacin para el trabajo

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Educacin y formacin para el trabajo en Argentina 11 lo constituyen los importantes volmenes de poblacin que no ha logrado completar la escuela primaria y secundaria, y es all donde se debe operar tal ruptura. La expansin de educacin formal resulta una deuda interna clave con la sociedad civil que puede traducirse frente al aparato productivo y mercado laboral en diversas necesidades de los trabajadores jvenes y adultos y/o mltiples demandas de educacin y formacin. Quienes no han alcanzado el ciclo bsico de la escuela media constituyen un grupo sumamente vulnerable. La bsqueda de trabajo o el trabajo obtenido por quienes tienen carencias educativas conspira en contra de la s posibilidades de obtener ms educacin, cerrando el crculo de la pobreza. En un contexto de alto desempleo se facilita la elevacin de los requerimientos educacionales que se imponen para acceder al trabajo, lo que lleva a disminuir fuertemente las posibilidades de aquellos con bajo nivel educativo. El fenmeno de la devaluacin de las credenciales educativas aument a la situacin de vulnerabilidad de los jvenes con baja educacin, en tanto en el mercado laboral se exige el certificado de educacin media para desarrollar tareas de baja complejidad (Feldman; 1994). Ejercicios de cobertura educativa de la poblacin joven y adulta (19 aos y ms) permiten observar mejoras en la atencin en primaria y secundaria, pero dado que se trabaja con cifras de encuestas, estas ponderaciones no reflejan a la totalidad de la poblacin es decir estos clculos subvaloran la demanda social: el compromiso con sectores postergados es an mayor. Cuadro 3: Poblacin de 19 aos y ms con primaria o secundaria incompleta que asiste a esos niveles. Poblacin urbana total. 1997 y 2001. Grupos de edad 1997 2001 19 aos y ms 3,0 3,8 19 a 24 aos 17,4 20,0 25 a 29 aos 3,0 4,2 30 aos y ms 0,8 1,0 Fuente : Elaboracin propia sobre la ba se de Encuesta de Condiciones de Vida 2001. SIEMPRO/INDEC. Frente a las demandas educativas de la PEA, los servicios de educacin de adultos, los centros de formacin profesional y particularme nte los programas de empleo y capacitacin laboral tienen una cobertura bastante reducida. Es aqu donde la ruptura de la tendencia que se mencionara, a travs de la expansin de alternativas educativas para jvenes y adultos, puede llevar a una cierta reversin de las hiptesis de avance acumulativo. El acceso a la educacin no formal ha sido promovido desde diversas orientaciones y grupos, y sin duda podra constituir una instan cia de recuperacin educativa y de formacin para los sectores en trabajadores con baja educ acin. Sin embargo, estudios previos (Riquelme; 2000) mostraron que entre la PEA la participaci n en cursos de educacin no formal alcanzaba a slo el 30,3%, adems, el acceso a los cursos de educacin no formal es diferencial segn la educacin formal alcanzada y la rama de actividad a la que pertenezca el trabajador. Ello reitera las ideas del principio de avance acumulativo en las ramas de actividad, ya que el mayor nivel educativo de las actividades econmicas coin cide con una tambin mayor asistencia a la educacin no formal (Riquelme; 2000).

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Archivos Analticos de Polticas Educativas Vol. 13 No.39 12 Cuadro 4: PEA: demanda social para term inar primaria o secundaria. Matrcula de educacin de adultos, centro s de alfabetizacin y centros de formacin profesional. Beneficiarios de programas de empleo. PEA (15 a 64 aos) (2001) Nunca asisti/primaria incompleta 1.270.227 Primaria completa/secundaria completa 5.811.016 Matrcula de Educacin de Adultos (2000) Primaria/EGB 171.481 Secundaria/Polimodal 403.738 Matrcula de Centros de Alfabetizacin (2000) 2.137 Matrcula de Centros de Formacin Profesional (2000) 327.896 Beneficiarios de Programas de capacitacin laboral (M. Trabajo; 1999) 26.049 Programas de capacitacin (FNE) 8.613 Proyecto Joven 17.436 Fuente : Elaboracin propia sobre la base de : Encuesta de Condiciones de Vida. SIEMPRO/INDEC.; DINIECE, Ministerio de Cultur a y Educacin. 2000.; Direccin nacional de polticas de empleo y capaci tacin. Ministerio de Trab ajo y Seguridad Social. 1999. Cuadro 5: Tasa de asistencia* a cursos de educacin no formal segn nivel educativo PEA Urbana Total. Mayo de 1998. En porcentajes. PEA Urbana Total Ramas de actividad PEA Hasta Secundario Superior Total PrimarioIncompl eto Complet o 1. Industria 25.4 11.819.735.7 51.2 2. Servicios modernos 36.89.922.039.5 58.0 3. Construccin 10.45.013.921.6 42.3 4. Comercio 24. 69.519.431.5 44.9 5. Servicios sociales 51.416.535.953.2 63.4 6. Servicios Personale s 19.510.725.531.9 36.1 7. Administracin pblic a 42.213.537.048.5 58.0 8. Actividades primarias 23.38.530.625.3 46.7 Total 30.310.223.138.0 55.7 *Asistencia actual y pasada a cursos de educacin no formal. Las cifras en letra itlica sealan celdas con menos de 80 casos muestrales. Fuente : Elaboracin propia en base a EPH. Modulo Especial de Educacin. Mayo de 1998. INDEC/RedFIE. Este fenmeno no es reciente, y constituye una tendencia ya verificada en evaluaciones previas que (...) la poblacin ms educada tiene ms probabilidades de tomar cursos de educacin no formal (...) ya que la educacin no formal es complementaria de y no substituto para la educacin formal, y que la poblacin que ha completado diferentes circuitos de educacin formal tiene ms alta propensin a tomar cursos de educacin no formal, que la poblacin que ha abandonado el sistema educativo (Gallart, 1989). En el cuadro que sigue se han clasificado las acciones y programas de educacin y formacin para el trabajo desarrollados desde los sectores de educacin, trabajo y desarrollo social, segn las demandas de la poblacin trabajadora ya presentadas. Con ello se intenta mostrar la fragmentacin de las ofertas de educacin y formacin para el trabajo, que dispersan a jvenes y adultos al momento de optar por it inerarios de formacin, ms an luego de las

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Educacin y formacin para el trabajo en Argentina 13 sucesivas reformas educativas y laborales de co rte neoliberal han complejizado estos sistemas pblicos de educacin y formacin. Esta situac in diversa, compleja y fragmentada coincide con la de muchos pases del mundo en que se verifica un "estallido de actividades y la multiplicacin de actores" (Belanger y Federigh i; 2000). La dispersin de la educacin y formacin de adultos trabajadores, exige una evaluacin de estos espacios y una necesaria reconstruccin de dicha complejidad, ms all de falsas dicotomas y de visiones reduccionistas. Resignificacin de la educacin y formacin de los trabajadores y desafos para la atencin de jvenes y adultos Las demandas sociales y educativas de la poblacin excluida y de los trabajadores jvenes o adultos con bajo nivel educativo exige una resignificacin de la educacin y formacin para el trabajo, donde la educacin formal se constituya en la base fundacional del proyecto educativo de los jvenes y adultos. Esto supone reconocer que una educacin primaria y secundaria de calidad en trminos de saberes socialmente necesarios, o como educacin general y cientfico tecnolgica en tanto nica garanta para construir un proyecto de aprendizajes continuos a lo largo de la vi da. Nadie aprende sino sobre la base de lo aprendido (De Moura Castro;1984) en trminos de estructura sobre la que se asientan los futuros saberes. La posibilidad encarar una verdadera educacin y formacin permanentes depende de la manera en que la sociedades or ienten la formacin escolar inicial a fin de asegurar una mayor igualdad de las oportunidades y el desarrollo de la creatividad en esa fase crtica de despegue de la educacin a lo larg o de toda vida. Las polticas de conjunto de educacin de adultos no pueden desdear las polt icas de formacin escolar inicial (Belanger y Federighi; 2000). La resignificacin de la educacin y formacin para el trabajo en contextos de profunda crisis, instala con ms fuerza las miradas amplias sobre la relacin entre la formacin de adultos y la bsqueda de calidad de vida, una mayor part icipacin como ciudadanos y la consolidacin de la vida asociativa. As, las aspiraciones educativas y las necesidades de competencia van mucho ms all de la formacin ligada al trabajo. Los programas sociales, en general, y los educ ativos, en particular, deberan propiciar la existencia de espacios institucionales y comuni tarios y la capacidad de la poblacin par organizarse y usar dichos espacios para crear o recrear instancias participativas. En este ltimo punto se plantean dos cu estiones que ilustran sobre las bsquedas de respuestas a encarar desde diferentes mbitos de la planificacin y conduccin de la educacin para el trabajo, tanto desafos para la amp liacin de la cobertura, como propuestas para resignificar la educacin a travs de nuevas instancias alternativas: un ejercicio de atencin de demandas educativas insatisfechas; reflexiones sobre la construccin de una re d de acciones de educacin y formacin. Ejercicio de atencin de demandas educativas insatisfechas Este artculo intenta ilustrar con algunos datos cuantitativos el volumen de las demandas socio-educativas en relacin con los gastos de l sector pblico en educacin y en algunos programas del estado. Es slo un ejercicio que permite pensar sobre ciertas dimensiones del problema que pocas veces tienen presentes los decisores de poltica educativa y mucho menos estn al alcance de los actores sociales involucrados: trabajadores y educadores. La capacidad de demanda de los sectores sociales debe asentarse en la mayor informacin sobre el uso de los recursos de la poltica social, para solicitar su reorientacin y aplicacin a genuinas demandas de esos grupos de poblacin. Las pugnas distributivas en torno

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Archivos Analticos de Polticas Educativas Vol. 13 No.39 14 a las asignaciones presupuestarias es un tema reconocido, que se expresa en las mayores ventajas de los niveles educativos superio res derivados de su capacidad de presin parlamentaria. La educacin y formacin para el trabajo, entendida como educacin de adultos que garantice la finalizacin de la educacin pr imaria y secundaria de la poblacin excluida, no es un objetivo de poltica a la hora de la definicin de partidas del gasto nacional. A ttulo de ejercicio se calcul el gasto por alumno en el nivel primario y secundario del sistema educativo. Considerando la matrcula total del sistema y la correspondiente a la educacin pblica, se incluye en el cuadro la matrcula privada a los efectos de ponderar el peso de sta sobre el total de la matrcula (23%): eso explica la diferencia en el gasto terico por alumno de $930 a $1.206. Obsrvese que el gobierno nacional sigue realizando subsidios a la educacin privada, que no se han calculado en esta oportunidad (Cuadro 7). Cuadro 7: Gasto del sector pbl ico en educacin. Estimaci n de gasto por alumno y poblacin excluida del sist ema educativo. (Ejercicio) Gasto en Educacin Bsica Ao 2002 (inicial, primaria y secundaria) Matrcula atendida. Ao 2000 (nivel inicial, primario y secundario)(b) Poblacin excluida ( c ) (En millones de pesos de 2002) (a) Total Pblico Privado Estimacin de gasto por alumno Primaria incomp. Secundaria incomp. Consoli dado $9288 9.986.954 7.695. 3492.291.605Total $9305 aos y ms 3.216.051 9.183.428 Nacional $272 Slo Pblico $1.206PEA 1.270.227 5.811.016 Prov. $8609 Munic. $406 Fuentes : Elaboracin propia sobre la base de (a) Direccin de gastos sociales consolidados. Secretara de Polticas Econmicas. Ministerio de Economa. (b) DINIECE. Relevamiento anual 2000. MCyE. (c) Encuesta de Condiciones de Vida 2001. SIEMPRO/INDEC. Como ejercicio de estimacin, se calcul el gasto por beneficiario en diferentes programas de poltica social ligados a la formac in para el trabajo, subsidios de empleo y subsidios por desempleo (Cuadro 8).

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Educacin y formacin para el trabajo en Argentina 15 Cuadro 6: Argentina: Ofertas de Educacin y Formacin para los Trabajadores. 1990 a 2003. Mltiples Demandas Educacin Formal Educacin y Formacin para el Trabajo Sector Educacin (Gobierno Nacional y Provinciales) Sector Educacin (Gobierno Nacional y Provinciales) Sector Trabajo (Gobierno Nacional) Sector Desarrollo Social (i) Demandas Derivadas de la Heterogeneidad EconmicaProductiva Educacin Superior no Universitaria y Universitaria Sectores dinmicos, de punta y/o competitivo local, o con ventajas internacionales Formacin de nivel secundario con orientacin tcnica a travs de: -Programas de Jvenes Profesionales -Programas pre-empleo Crdito fiscal (1996-1997) Sectores emergentes en reconversin productiva, y/o con posibilidades de reposicionarse en el mercado interno y/o regional Educacin Media Tcnica (a cargo de los gobiernos provinciales desde 1991) Educacin Polimodal con Trayectos Tcnico Profesionales (a cargo de los gobiernos provinciales desde 1991) Programas de capacitacin del Centro Nacional de Educacin Tecnolgica/INET (M. de Educacin Nacional) -Programa de Apoyo a la Reconversin de la Esquila (19951996) -Talleres ocupac ionales (1995-2003) Crdito fiscal (1996-1997) -Programa de Capacitacin para Apoyar el Empleo (1998) Cursos de formacin profesional y ocupacional desarrollados por Organizaciones de la Sociedad Civil registradas en el Centro Nacional de Organizaciones de la Comunidad Sectores de PyMES deprimidas con baja capacidad de empleo pero con algn margen de reinsercin en nichos productivos -Centros de Formacin Profesional (a cargo de las provincias desde 1991) -Capacitacin Ocupacional (1995) -Talleres ocupac ionales (1995-2003) Crdito fiscal (1996-1997) Proyectos Especiales de Capacitacin para un sector o rama (1997 a 2003) -Programa de Capacitacin para Apoyar el Empleo (1998) Sectores de actividades vinculadas a l a subcontratacin a nivel interno y /o subregional Microemprendimientos con potencial productivo Proyecto microempresas/PARP(1995-1997) -Emprender (1996-1997)

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Archivos Analticos de Polticas Educativas Vol. 13 No.39 16 Cuadro 6 (continuacin) Argentina: Ofertas de Educacin y Formac in para los Trabajadores. 1990 a 2003 Mltiples Demandas Educacin Formal Educacin y Formacin para el Trabajo (ii) Demandas derivadas del tipo de empleo Rgimen de Pasantas en el nivel secundario y superior (1992 y continua) Rgimen de Pasantas en el nivel secundario y superior (1992 y continua) Programa Nacional de Pasantas para la Reconversin (1994-1995)/ Programa de Reconversin Laboral (1996-1997) (iii) Demanda de la poblacin trabajadora ocupada o desocupada -Educacin Primaria y Secundaria Comn y de Adultos (a cargo de las provincias desde 1991) Educacin Superior no Universitaria e Universitaria. Programas Focalizados: Jefas de Hogar (2001/en convenio con Ministerio de Desarrollo Social) -Estudiar es trabajar (2001/en convenio con Ministerio de Desarrollo Social y Ministerio de Trabajo); -Plan Jefas y Jefes de Hogar Desocupados, componente de formacin (20022003/En convenio con Ministerio de Trabajo) -Centros de Formacin Profesional (a cargo de las provincias desde 1991) Programas de capacitacin del Centro Nacional de Educacin Tecnolgica/INET (M. de Educacin Nacional) Proyecto Joven (1994-2001) Programa de Entrenamiento Ocupacional/PR ENO (1994-1995) Capacitacin Ocupacional (1995) Talleres ocupacionales (1995-2003) Talleres protegidos de Produccin (1997-2003) -Programa de Emergencia Laboral Desarrollo Comunitario (2000 a 2001) -FORMujer (2000 a 2003) -Plan Jefas y Jefes de Hogar Desocupados, componente de formacin (2002-2003) Ofertas de organizaciones de la comunidad (Registradas en el Centro Nacional de Organizaciones de la Comunidad) Fuentes : elaboracin propia sobre la base de Ministerio de Educacin, Ciencia y Tecnologa, Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social y Ministerio de Desarrollo Social. Riquelme, G. C. (1997) Estudios para la educacin tcnica y la fo rmacin profesional. Estudio de caso nacional. Argentina Documento de trabajo N 15. Instituto de investigaciones en Ciencias de la Educacin. Facultad de Filosofa y Letras. UBA. Riquelme, G. C. (1985) "Readaptacin profesional y ocupacional de los trabajad ores en contextos de crisis". En Revista Argentina de Educacin, Ao IV, n 6. Buenos Aires.

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Educacin y formacin para el trabajo en Argentina 17 Cuadro 8: Gasto del sector pbl ico en programas de capacitacin laboral, seguro de desempleo y Plan Jefes y Jefas de Hogar Desocupados. Total pas. Gasto social Anual (pesos constantes de 2002) Beneficiarios/ prestaciones Estimacin de gasto por beneficiario Programas de capacitacin labo ral (Ao 1999) 37.862.749 26.049 $1453,5 (1) Programas de capacitacin (FNE) 10.684.503 8.613 $1240,5 (1) Proyecto Joven 27.178.246 17.436 $1558,7 (1) Seguro de Desempleo (Ao 2002) 601.571.332 236.466(3) $212.0 (2) Plan Jefas y Jefes de hogar deso cupados (Ao 2002) 2.104.197.680 1.168.998(3) $150,0 (3) Notas: (1) Estimacin de gasto anual por beneficiario (2) Estimacin de gasto mensual por beneficiario (3) Promedio mensual de prestaciones en el ao 2002. Fuentes : Elaboracin propia sobre la base de Direccin Nacional de Polticas de Empleo y Capacitacin, Ao 1999. Sistema de Informacin, Evaluacin y Monitoreo de Programas So ciales (SIEMPRO). Ao 2002. Complementariamente para mostrar el volumen de fondos que deberan incrementarse para la atencin de las demandas sociales educativas se aplic el monto estimado por alumno que asiste a primaria y secundaria pblica ($1206) tanto a la poblacin total como a la PEA segn distintos grupos de edad (Cuadro 9). Cuadro 9: Estimacin de fondos anuales necesa rios para atender la demanda social para terminar primaria y secundaria. Poblacin tota l de 5 aos y ms y PEA. 2001. Total Pas. Demanda social para terminar primaria Demanda social para terminar secundaria Poblacin con primaria incompleta Estimacin de fondos necesarios (millones de pesos) Poblacin con secundaria incompleta Estimacin de fondos necesarios (millones de pesos) Poblacin 5 aos y m s 3.216.051 3.859 9.183.428 11.020 5 a 29 aos 448.998 538 2.430.851 2.917 5 a 18 aos 197.573 237 365.459 438 19 a 24 aos 127.751 153 1.174.128 1.408 25 a 29 aos 123.674 148 891.264 1.069 30 aos y ms 2.767. 053 3.320 6.752.577 8.103 0 Total PEA (15 a 64 aos ) 1.270.227 1.524 5.811.016 6.973 15 a 29 aos 207.912 249 1.789.126 2.146 15 a 18 aos 42.784 510 226.946 272 19 a 24 aos 85.219 102 884.220 1.061 25 a 29 aos 79.909 95 677.960 813 30 a 64 aos 1.062. 315 1.274 4.021.890 4.826 Demanda social para terminar primaria : Incluye a la poblacin que nunca asisti y a la poblacin que no asiste con primario incompleto como mximo nivel educativo alcanzado. Demanda social para terminar secundaria : Incluye a la poblacin que no asiste al sistema educativo con nivel primario completo y nivel secundario incompleto como mximo nivel educativo alcanzado. Fuente : Elaboracin propia sobre la base de Encuesta de Condiciones de Vi da 2001. SIEMPRO/INDEC y Direccin de gastos sociales cons olidados. Secretara de Polticas Econmicas. Ministerio de Economa. Riquelme, G. C. (1998) Asignacin y Distribucin del gasto en educacin y formacin tcnico-profesional: construccin de polticas e indi cadores alternativos Jornada Financiamiento de la Educacin en la Argentina: situacin, perspectivas y propuestas. Academia Nacional de Educacin. Buenos Aires.

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Archivos Analticos de Polticas Educativas Vol. 13 No.39 18 Obsrvese que frente a las demandas educativas de los jvenes activos de 19 a 24 aos que alcanzan a 85.219 para terminar primaria y 884.220 para terminar secundariael volumen de beneficiarios directos de los programas de capa citacin resulta casi inexistente: 26.049 en el 1999 (Cuadro 8 y 9). Sin embargo, el programa Jefas y Jefes de hogar desocupados cubri en promedio a 1.168.998 desocupados por mes en 2002, parte de los cuales (29.981 vacantes ejecutadas estimadas) opt como contraprestacin por participar de programas especiales de finalizacin de la Educacin General Bsica y de formacin profesional2. La mayor cobertura social de este tipo de planes podra convertirs e en un mecanismo de recuperacin educativa de la poblacin beneficiara y de esta manera alca nzar objetivos de poltica educativa y social. Los programas de recuperacin educativa de la poblacin joven y adulta constituyen un derecho de la poblacin y una responsabilidad so cial por parte del Estado, que de realizarse tendran un fuerte impacto distributivo. La asignacin de fondos a estos proyectos podra representar tambin un mecanismo directo e indire cto de intervencin en el mercado de trabajo a travs de: la mayor retencin de parte de la poblacin, fundamentalmente jvenes, en el sistema educativo, que contribuira a contener la presin sobre el empleo; la generacin de empleo para el sector docen te, tanto por incremento de la dedicacin de docentes en ejercicio como por la creacin de nuevos puestos de trabajo; la generacin de empleos para desocupados en proyectos de obra pblica, ligados a la construccin de aulas y la refaccin de establecimientos educativos. Los recursos necesarios para atender al menos a algunos sectores de poblacin con demandas educativas insatisfechas no exceden los destinados actualmente a subsidios por desempleo y bajos ingresos. El sector educacin podra encarar la bsqueda de financiamiento considerando entre las alternativas posibles la reasignacin de partidas destinadas a planes de Desarrollo Social y Trabajo. Construccin de una red de acci ones de educacin y formacin En este artculo se ha comprobado el grado de desatencin de las demandas por educacin y formacin para el trabajo, la desv entaja de grupos de poblacin de bajo nivel educativo para continuar en el sistema y apro vechar diversas oportunidades educativas. La yuxtaposicin de ofertas, incrementada en la dcada pasada, producto de la promocin neoliberal del mercado, agudiza el panorama db il y fragmentado de la educacin de adultos y de opciones de educacin no formal para la poblacin joven y adulta (Cuadro 6). En estudios y ensayos previos (Riquelme 199 5; 1997; 1998) se sostena que la necesidad y el desafo es la construccin de una red de acciones de educacin y formacin para el trabajo que integre la diversidad y complejidad de alternativas existentes, potenciales y posibles para poder generar una serie de acuerdos con el objeto de dar transparencia a una red en trminos de instituciones y responsables de las mismas. Obsrv ese que la idea de sistema, no se entiende como aparato formal, pero s por los meca nismos efectivos de regulacin consensuados, conocidos y de fcil aplicacin para impulsar la existencia de una red, con ciertos rasgos claves: 2 De acuerdo al Instructivo general del Plan Lo s beneficiarios del Programa pueden optar por alguna de las siguientes contraprestaciones: incorporarse a la educacin formal o participar en cursos de capacitacin que mejoren su capa cidad de insercin o reinsercin laboral; o incorporarse en actividades o proyectos que generen impacto productivo local en servicios comunitarios que mejoren la calidad de vida de la poblacin

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Educacin y formacin para el trabajo en Argentina 19 la vinculacin, la interdependencia, la recurre ncia y la alternancia. Ello supone que tanto las instituciones como los trabajadores, como demandantes de educacin y formacin para el trabajo, deberan conocer las posibilidades de ar ticulacin horizontal y vertical, las ventajas de poder entrar y salir de cursos y de asistir a cursos a la vez que trabajar, as como la de poder consultar a las instituciones o cursos sobre problemas prcticos que se susciten en la vida del trabajo, como asistencia tcnica, de gestin, administrativa o legal. La generacin de una red de la formacin para el trabajo requerira esfuerzos de consensos colectivos sobre las definiciones y alcances de las diferentes opciones disponibles. Este ejercicio resultara instituyente y generara una visin ms clara sobre las acreditaciones de los programas, cursos y acciones, que existan. La transparencia de una red, viabilizada por registros o archivos, permitira a la poblacin disponer de una manera transparente de moverse en el mercado de la formacin, evitando que slo sea un mercado de mercancas reproducibles y se convierta en un mercado en que se intenta acercar demandantes y oferentes con reglas claras y conciencia de los roles que se asumen en cada caso. El Estado debera asumir su rol en la perspectiva de una moderna regulacin no prescindente, ms an ante una temtica tan clave de la poltica social. Interesara postular una suerte de concertacin de la formacin para el trabajo y aprovechar los registros disponibles en: a) los Ministerios de Educacin, b) los de Trabajo, c) de Desarrollo Social, d) los diferentes programas vigentes, e) lo s gobiernos provinciales o estaduales, y f) los registros ad-hoc privados; para poder en conj unto discutir la instancia de localizacin y mantenimiento actualizado, de fcil acceso y visi bilidad social para la poblacin de la red. En una propuesta reciente de atencin a las demandas educativas de jvenes con primaria y secundaria incompletas (Riquelme; 20 00) se planteaba que la constitucin de la Red de Servicios de Educacin de adultos, debera responder a las siguientes caractersticas: a) integrada, es decir, que promueva vinculac iones entre acciones de educacin formal y no formal; b) articulada, que articule ofertas de educacin de jvenes que se brindan a partir de diversos mbitos sectoriales y jurisdicciones; c) regulada, que contemple mecanismos efectivo s de regulacin consensuados, conocidos y de fcil aplicacin; d) flexible, la idea de red debera recuperar desd e la nocin simple de la pesca, aquella red que puede atrapar y/o soltar diferentes ofertas, pero tambin la de informtica por la que sostendra la ventaja de la vinculac in, interdependencia, recurrencia, alternancia; e) acreditadora/certificadora, a travs de estudi os y acuerdos previos con el Ministerio de Educacin y los Gobiernos Provinciales se deberan otorgar crditos y certificaciones de los estudios realizados en diferentes instancias. Respecto a los actores involucrados, las profundas modificaciones en la estructura social y la crisis de modelos de partic ipacin dirigidos ponen an ms en tela de juicio las evaluaciones sobre el alcance de mecanismos tripartitos vigentes, ms an por la va de la ampliacin o incorporacin de actores no organizados. Es fundamental, el fortalecimiento en las instancias participativas de la capacidad de objetivacin crtica de la realidad, de manejo reflexivo de informacin, de descripcin y explicacin de las causas y consecuencias, y de la determinacin de fines y medios para la accin. De esta manera, se apoya la identificaci n de los mecanismos que traban la expresin de demandas y su ingreso a la agenda poltica, a la par que se facilita la construccin, en las organizaciones populares, de modelos de gesti n democrticos y alternativos a la cultura institucional predominante (Sirvent, 1990 y 1994).

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Archivos Analticos de Polticas Educativas Vol. 13 No.39 20 Para los sujetos de la educacin y formacin -jvenes, adultos, ciudadanos y trabajadoresla conformacin de la red debe priorizar la calidad de los saberes de los que puedan apropiarse al transitar por las diversas instancias y circuitos formales y no formales. Por un lado, se debera establecer la prioridad del acceso y completitud de una educacin primaria y secundaria con contenidos relevantes y mayore s niveles de logro, promoviendo una renovacin de la educacin. Vale recordar la importancia de la educacin de adultos expresada en la Conferencia de Hamburgo, que sostiene la alegra de aprender y se postula la libertad ingeniosa de la aventura de las preguntas, de la curiosidad y el ries go de lo desconocido, la angustia frente a las encrucijadas, el descubrimiento de nuevas resp uestas y la formulacin de otras preguntas. (Lengrand, 1994). Reflexiones finales Luego de el ao 2001 la sociedad Argentina ha dado muestras de las capacidades de la poblacin organizada para demandar por sus der echos civiles, entendidos como sus derechos a una mejor educacin y a un trabajo digno, como mayor calidad de vida respecto a las perdidas a lo largo del tiempo. Los sectores populares a travs de los piquetes han demostrado su energa para la lucha pero tambin a travs de la organizacin de sociedades comunales o de base que encaran proyectos de generacin de empleo productivo de muy diversos tipos: desde cartoneros hasta emprendimientos culturales pasando por las experiencias del trueque que contraponan al sistema capitalista monetario otro modelo de intercambio distributivo. La definicin o posibilidad de construir en proyecto educativo de cada uno de los ciudadanos y trabajadores supone fortalecer y garantizar una educacin formal de calidad junto a la autonoma y capacidad crtica de los sujetos para elegir alternativas de formacin en un panorama tan complejo y fragmentado de educ acin y formacin (mercado de ilusiones de corto plazo). En estudios previos (Riquelme, Herger y Maga rios; 1999) se verific la existencia de un cuasi-mercado de formacin y capacitacin compuesto por una amplia gama de organizaciones, a veces de meros sellos, orientad as a la captacin de fondos provistos por el Estado, por agencias extranjeras o por los pr opios consumidores del servicio. Las mismas desarrollan acciones de capacitacin de jvenes y ad ultos las ms de las veces de escasa calidad, continuidad y relevancia para la vida cotidian a de los destinatarios. Sus caractersticas nos hablan de un mercado de ilusiones de corto plazo orientado a captar a trabajadores, ocupados y desocupados, ilusionados en ofertas tentadoras qu e garantizan el empleo con la realizacin de cursos prcticos acelerados con nula base formativa. Este cuasi mercado dispersa a los trabajadores en mltiples ofertas cortas y puntuales de rpida obsolescencia y escaso valor formativo y limita la capacidad de los sectores populares de articular sus demandas e intereses en estas reas. Las nuevas condiciones de insercin en el mundo del trabajo de los que estn buscando empleo por primera vez, de reinsercin de los que fueron expulsados del mercado por dificultades de adaptacin y no lograron reingresar o de quienes optaron por abandonar el trabajo formal, los colocan frente a una nueva manera de enfocar y vivenciar fenmenos sociales diversos. En un panorama nebuloso en relacin a las profesiones "no se trata solamente de calificar para el trabajo en si, sino tambin para la vida en la cual se inserta ese trabajo, con una flexibilidad y un alcance suficientes para enfr entar el empleo, el desempleo y el auto-empleo y para circular con desenvoltura en medio de muchas etapas tecnolgicas, como la posibilidad

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Educacin y formacin para el trabajo en Argentina 21 de entender y usar mquinas ms modernas y de hacer frente a sus innumerables consecuencias en la vida social y personal. (Paiva; 2001). Desde el punto de vista del sujeto las po lticas de continuum educativo adquieren inters, si apuntan a permitirle a cada individuo y a la colectividad controlar y manejar su aprendizaje en los tiempos, lugares y direccione s que l ha elegido libremente y en donde se desarrolla efectivamente su potencial intelectual (. ..) El objetivo central es el control o el refuerzo y la difusin de las capacidades de inic iativa de los actores (Belanger y Federighi; 2000). En este contexto, un objetivo vlido en educ acin de adultos consiste en favorecer la capacidad de apropiacin de los sujetos de cada uno de los espacios de formacin disponibles para la construccin de un proyecto individual, incrementando y haciendo autnoma la demanda educativa de la poblacin adulta. Rei terando lo sealado en escritos previos (Riquelme; 1995) cabe potenciar la idea de educar para educarse y no educar para y estimular la capacidad y disposicin de los trabajadores para aprender y seguir aprendiendo durante toda la vida, que el siglo XXI seguir sometindolos a duras y limitantes pruebas producto de un mundo acelerado, complejo y competitivo, en donde restan, sin embargo, las esperanzas de la utopa de una sociedad justa y solidaria. Bibliografa Belanger, P. y Federighi, P (2000) Anlisis transnacional de las pol ticas de educacin y formacin de adultos. La difcil liberacin de las fuerzas productivas. Instituto de UNESCO para la Educacin. Hamburgo. Carnoy, M. y de Moura Castro, C. (1996 ) Qu rumbo debe tomar el mejoramiento de la educacin en Amrica Latina? Documento elaborado para el Seminario sobre Reforma Educativa. BID. Buenos Aires. De Moura Castro, C. (1984) Educacin vocacional y productividad: alguna luz en la caja negra?. IPEAIPLAN-CNRH. Brasilia. Experton, W. (1999) Desafos para la Nueva Etapa de la Reforma Educativa en Argentina Paper Series n 46. The World Bank. Feldman, S. (1994) Hacia una sociedad ms fr agmentada: de seguir as. En Beccaria, L. (comp) (1994) Sin trabajo: las caractersticas del desempleo y sus efectos en la sociedad argentina. UNICEF. Losada Buenos Aires. Gallart, M. A. (1989), The diversification of the educational field in Argentina. IIPE Research Report n 73. International Institute for Educational Planning. Pars. INDEC, (2003) Incidencia de la pobreza y de la indigencia en los aglomerados urbanos, octubre de 2002 Informacin de prensa. Enero. Buenos Aires. Kritz, E (1997), Son virtuales inempleables, en Diario Clarn Buenos Aires. 11 de mayo. Lozano, C. (2002) Catstrofe social en Argentina. La situacin a junio de 2002. Documento de Trabajo. Instituto de Estudios y Formacin. Central de Trabajadores Argentinos. Buenos Aires. Lo Vuolo, R. M. y Barbeito, A.C. (1998), La nueva oscuridad de la poltica social. Del Estado populista al neoconservador. CIEPP. Mio y Dvila Editores. Buenos Aires. Paiva, Vanilda (2001) "Calificacin, crisis del trabajo asalariado y excl usin social". En Gentili, P. y Frigotto, G. (comp.) (2001) La Ciudadana negada: polticas de exclusin en la educacin y el trabajo CLACSO. Buenos Aires. Riquelme, G. C. (2002) Efectos distributivos del gasto publico en educacion en los : La educacin secundaria y la educacin tcnica de los jvenes en la Argentina Tesis de Doctorado. Universidad de Buenos Aires. Buenos Aires.

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Archivos Analticos de Polticas Educativas Vol. 13 No.39 22 Riquelme, Graciela C. (2004) La educacin secundaria antes y despus de la reforma: efectos distributivos del gasto pblico. Coleccin Ideas en Debate. Consejo Editor de la Facultad de Filosofa y Letras de la Universidad de Buenos Aire s. Mio y Dvila Editores. Buenos Aires. Riquelme, G.C. (2001) La educacin y formacin de los trabajador es: un abordaje comparativo de resultados en la EDS-97 y la EPH-98. Documentos de la Encuesta Condiciones de vida y Desarrollo Social. SIEMPRO. Buenos Aries. Riquelme, G.C. (2000) La educacin formal y no formal, la oc upacin y los ingresos de los trabajadores urbanos. III Congreso Latinoamericano de Soci ologa del Trabajo. ALAST. Buenos Aires. Riquelme, G. C. (2000) Proyecto ALAS Alcanzar la secundaria: un desafo para to dos los jvenes. Elaborado a pedido de Secretaria de Ter cera Edad y Accin Social. Ministerio de Desarrollo Social y Medio Ambiente. Riquelme, G. C. (2000) La educacin formal y no formal de los trabajadores: diferenciales para el rea metropolitana, regiones y por ingresos. Programa MECOVI-Argentina. INDEC. BID-BMCEPAL. Buenos Aires. Riquelme, G.C., Herger, N. y Magarios, E. (1999) Educacin y formacin para el trabajo en el Gran Buenos Aires: mercado de ilusiones de corto plazo, en Revista del Instituto de Investigaciones en Cien cias de la Educacin n 15. Facultad de Filoso fa y Letras. Mio y Dvila editores. Riquelme, G. C. (1998) Asignacin y Distribucin del gasto en educacin y form acin tcnico-profesional: construccin de polticas e indicadores alternativos. Jornada Financiamiento de la Educacin en la Argentina: situacin, perspectivas y propue stas. Academia Nacional de Educacin. Buenos Aires. Riquelme, G. C. (1998) La educacin tcnica y la formacin profesional en la encrucijada. En Riquelme, G. C., Brusilovsky, S., Davini, M. C. y Otros (1998) Polticas y Sistemas de Formacin. Documento n 8. Formacin de Formadores. Ediciones Novedades Educativas. Riquelme, G. C. (1997) Estudios para la educacin tcnica y la formacin profesional. Estudio de caso nacional. Argentina, Documento de trabajo N 15. Instituto de investigaciones en Ciencias de la Educacin. Facultad de Filosofa y Letras. UBA Riquelme, G. C. (1995): Crecimiento, competitividad y exclusin en Am rica Latina: la construccin de alternativas desde la educacin y la formacin para el trabajo. OEA. Washington. Riquelme, G. C. (1985) "Readaptacin profes ional y ocupacional de los trabajadores en contextos de crisis" presentado en Coloquio Regional sobre Vinculacin entre la Educacin y el Mundo del Trabajo, OREALC-UNESCO en Revista Argentina de Educacin, Ao IV, n 6. Buenos Aires. Riquelme, G. C. (1980) Situacin social. En FUDAL (1980) Anlisis Poblacional de la Argentina. Informe de Investigacin. Volumen IV. Serie Estudios de la Poblacin Argentina, n 2. FUDAL. Buenos Aires. Sirvent, M. T. y Llosa, S (1998) Jvenes y adultos en situacin de riesgo educativo: anlisis de la demanda potencial y efectiva, en Revista del Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Educacin (IICE). Ao VI, n 12. Facultad de Filosofa y Letras. Universidad de Buenos Aires. Buenos Aires. Sirvent, M. T. (1992), "Polticas de ajuste y educacin permanente. Quines demandan ms educacin? El caso de Argentina"; en IICE: Revista del Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Educacin (IICE). Ao 1, N 1. Universidad de Buenos Aires. Buenos. Aires.

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Educacin y formacin para el trabajo en Argentina 23 Sirvent, M. T., Clavero, S. y Feldman, M.A. (1990) La demanda educativa de los sectores populares: propuestas de categoras para su anlisis. En Revista Argentina de Educacin, ao VIII, n 13, abril de 1990. AGCE. Buenos Aires. Vior (2002) "Escuelas para una sociedad desigual". En Le Monde Diplomatique ao III, nmero 34, Abril de 2002. Buenos Aires. Acerca de las autoras Graciela C. Riquelme Es Doctora de la Universidad de Buenos Aires (UBA) en Ciencias de la Educacin. Investigadora Independiente del CONICE T, con sede en la Facultad de Filosofa y Letras, Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Educacin (IICE), donde es Directora del Programa Educacin, Economa y Trabajo. Prof esora Titular Ordinaria de Economa de la Educacin de la Carrera de Ciencias de Educaci n de la Facultad de Filosofa y Letras de la UBA. Ha sido investigadora visitante en dos oportunidades en la School of Education de Stanford University, en el Institute of Educati on de University of London y en el Centre of Higher Education and Work de Kassel Universi ty. Ha obtenido subsidios por concurso del CONICET, UBA, ANPCyT-FONCyT y de UN ESCO/OREALC, CRES ALC, OEA y OIT. Sus lneas de investigacin abordan temas sobre los efectos distributivos del gasto social en educacin; la educacin secundaria y tcnica y la formacin de los trabajadores y sobre las demandas a la educacin superior y el mercado de trabajo. Tiene Posgrados en Administracin y Evaluacin del Proyectos y una Especializacin en Administracin y Planificacin de la Educacin. Natalia Herger tiene una Maestra en Diseo y Gestin de Polticas y Programas Sociales, FLACSO-Argentina, aprobada y tesis en el aboracin. Becaria Doctoral del CONICET Licenciada en Ciencias de la Educacin. Inve stigadora en formacin del Programa Educacin, Economa y Trabajo, dirigido por la Dra. Graciela C. Riquelme, en el Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Educacin, Facultad de Filosofa y Letras, Universidad de Buenos Aires. Auxiliar docente de la Universidad de Buenos Aires. Consultora tcnica de estudios y programas sectoriales de trabajo y desarrollo social. Publicaciones recientes: Riquelme, Graciela C. y Herger, Natalia Educ acin y formacin de los trabajadores en Argentina 2003: resignificacin y desafos para la atencin de demandas. Ponencia presentada en el 6 Congreso Nacional de Estudios del Trab ajo. Riquelme, Graciela C. y Herger, Natalia "El acceso y permanencia en el sistema educativo: quines son beneficiadas/os y excluidas/os?". En Revista del Instituto de Invest igaciones en Ciencias de la Educacin, Ao X, n 18. Pginas 3 a 18. Facultad de Filosofa y Letras. Mio y Dvila editores. Buenos Aires. Agosto de 2001. Riquelme, Graciela C., Herg er, Natalia y Magarios Eliana Educacin y formacin para el trabajo en el Gran Buenos Ai res: mercado de ilusiones de corto plazo. En Revista del Instituto de Investigaciones en Cienci as de la Educacin, A o VIII, n 15. Pginas 3 a 14. Facultad de Filosofa y Letras. Mio y D vila editores. Buenos Aires. Diciembre de 1999

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Archivos Analticos de Polticas Educativas Vol. 13 No.39 24 AAPE Comit Editorial Editores Asociados Gustavo E. Fischman & Pablo Gentili Arizona State University & Universidade do Estado do Rio de Janeiro Hugo Aboites Universidad Autnoma Metropolitana-Xochimilco Adrin Acosta Universidad de Guadalajara Mxico Claudio Almonacid Avila Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educacin, Chile Dalila Andrade de Oliveira Universidade Federal de Minas Gerais, Belo Horizonte, Brasil Alejandra Birgin Ministerio de Educacin, Argentina Teresa Bracho Centro de Investigacin y Docencia Econmica-CIDE Alejandro Canales Universidad Nacional Autnoma de Mxico Ursula Casanova Arizona State University, Tempe, Arizona Sigfredo Chiroque Instituto de Pedagoga Popular, Per Erwin Epstein Loyola University, Chicago, Illinois Mariano Fernndez Enguita Universidad de Salamanca. Espaa Gaudncio Frigotto Universidade Estadual do Rio de Janeiro, Brasil Rollin Kent Universidad Autnoma de Puebla. Puebla, Mxico Walter Kohan Universidade Estadual do Rio de Janeiro, Brasil Roberto Leher Universidade Estadual do Rio de Janeiro, Brasil Daniel C. Levy University at Albany, SUNY, Albany, New York Nilma Limo Gomes Universidade Federal de Minas Gerais, Belo Horizonte Pia Lindquist Wong California State University, Sacramento, California Mara Loreto Egaa Programa Interdisciplinario de Investigacin en Educacin, Chile Mariano Narodowski Universidad Torcuato Di Tella, Argentina Iolanda de Oliveira Universidade Federal Fluminense, Brasil Grover Pango Foro Latinoamericano de Polticas Educativas, Per Vanilda Paiva Universidade Estadual do Rio de Janeiro, Brasil Miguel Pereira Catedratico Universidad de Granada, Espaa Angel Ignacio Prez Gmez Universidad de Mlaga Mnica Pini Universidad Nacional de San Martin, Argentina Romualdo Portella do Oliveira Universidade de So Paulo, Brasil Diana Rhoten Social Science Research Council, New York, New York Jos Gimeno Sacristn Universidad de Valencia, Espaa Daniel Schugurensky Ontario Institute for Studies in Education, Canada Susan Street Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropologia Social Occidente, Guadalajara, Mxico Nelly P. Stromquist University of Southern California, Los Angeles, California Daniel Suarez Laboratorio de Politicas Publicas-Universidad de Buenos Aires, Argentina Antonio Teodoro Universidade Lusfona Lisboa, Carlos A. Torres University of California, Los Angeles Jurjo Torres Santom Universidad de la Corua, Espaa Lilian do Valle Universidade Estadual do Rio de Janeiro, Brasil

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Educacin y formacin para el trabajo en Argentina 25 EPAA Editorial Board Editor: Sherman Dorn, University of South Florida Production Assistant: Chris Mu rrell, Arizona State University Michael W. Apple University of Wisconsin David C. Berliner Arizona State University Greg Camilli Rutgers University Linda Darling-Hammond Stanford University Mark E. Fetler California Commission on Teacher Credentialing Gustavo E. Fischman Arizona State Univeristy Richard Garlikov Birmingham, Alabama Gene V Glass Arizona State Univeristy Thomas F. Green Syracuse University Aimee Howley Ohio University Craig B. Howley Appalachia Educational Laboratory William Hunter University of Ontario Institute of Technology Patricia Fey Jarvis Seattle, Washington Daniel Kalls Ume University Benjamin Levin University of Manitoba Thomas Mauhs-Pugh Green Mountain College Les McLean University of Toronto Heinrich Mintrop University of California, Los Angeles Michele Moses Arizona State University Gary Orfield Harvard University Anthony G. Rud Jr. Purdue University Jay Paredes Scribner University of Missouri Michael Scriven University of Auckland Lorrie A. Shepard University of Colorado, Boulder Robert E. Stake University of IllinoisUC Kevin Welner University of Colorado, Boulder Terrence G. Wiley Arizona State University John Willinsky University of British Columbia