Mundos subterráneos

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Mundos subterráneos

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Title:
Mundos subterráneos
Series Title:
Mundos Subterráneos
Creator:
Unión Mexicana de Agrupaciones Espeleológicas
Publisher:
Unión Mexicana de Agrupaciones Espeleológicas
Publication Date:
Language:
Spanish

Subjects

Subjects / Keywords:
Cueva de Chicomeatl Zacatal Grande (Veracruz, Mexico) ( 18.666667, -97 )
Cueva de la Grieta 1 (Chiapas, Mexico) ( 17.133056, -91.640278 )
Cueva de la Grieta 2 (Chiapas, Mexico) ( 17.131389, -91.641389 )
Cueva de la Grieta 3 (Chiapas, Mexico) ( 17.130556, -91.639722 )
Cueva de las Manitas (Mexico) ( 20.97, -89.62 )
Cueva de los Colmillos (Chiapas, Mexico) ( 17.130833, -91.640833 )
Cueva del Mirador (Chiapas, Mexico) ( 17.131389, -91.643333 )
Laguna Temporal del Cerro Mirador (Chiapas, Mexico) ( 17.123611, -91.637222 )
Regional Speleology ( local )
Genre:
serial ( sobekcm )
Location:
Mexico
Coordinates:
18.666667 x -97
17.133056 x -91.640278
17.131389 x -91.641389
17.130556 x -91.639722
20.97 x -89.62
17.130833 x -91.640833
17.131389 x -91.643333
17.123611 x -91.637222

Notes

General Note:
Contents: Pinturas rupestres en tres simas de la región de Ocozocautla, Chiapas / Enrique Méndez Torres y Guillermo Acosta Ochoa -- Distribución y contexto de las pictografías de Kanun Ch'e'en, Homún / Fátima del Rosario Tec Pool -- Manifestaciones rupestres en la Cueva de Chicomeatl, Zacatal Grande, Veracruz / América Malbrán Porto y Enrique Méndez Torres -- Un viaje en la Cueva del Río la Venta / Francesco Sauro -- Las exploraciones en Cuevas Mayas-Lacndonas de Metzabok, Ocosingo, Chiapas, Mexico / Gabriel Merino Andrade, Camilo Thompson Poo, Juan Carlos Franco Guillén y Kaleb Zárate Gálvez -- Normas editoriales.
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Original Version:
No. 22-23 (2012)
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University of South Florida Library
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University of South Florida
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K26-02211 ( USFLDC DOI )
k26.2211 ( USFLDC Handle )
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PRESENTACI"N La revista Mundos Subterrneos adems de ser el rgano oficial de divulgacin de trabajos de la comunidad espeleolgica mexicana, y de personas interesadas en publicar artculos sobre diversos campos de la espeleologa, representa el signo de la madurez que se est alcanzando en la UMAE. El comit editorial, despus de reflexionar sobre esta labor durante dos dcadas, y con la finalidad de lograr una revista de calidad que vaya adquiriendo ms prestigio nacional e internacional, ha decidido hacer algunos cambios importantes en el proceso editorial. Por lo que se recomienda ver al final de este nmero las nuevas instrucciones para los autores. Es necesario que los trabajos sean arbitrados y valorados por especialistas antes de ser aceptados, y que los autores tomen la responsabilidad de aceptar positivamente las crticas de los revisores y hacer los cambios sugeridos. An se est analizando la posibilidad de hacer una revisa ostos. Sin embargo, la revista impresa es, por el momento, la mejor prueba del desempeo de la UMAE, ya que permite el intercambio con otros grupos nacionales y extranjeros. Probablemente los objetivos de la UMAE deben tambin ser revisados por sus asoci ados, y Mundos Subterrneos es un foro para expresar y dar a conocer algunas de las nuevas ideas, estructuras organizativas, reglamentos internos, as como hacer difusin de trabajos meritorios que han sido presentados en congresos nacionales mexicanos, y que no pueden ser citados por no haber sido formalmente publicados. Los objetivos que desde hace ms de 20 aos ha reiterado como propios la UMAE son: a) Difundir y fomentar la espeleologa a nivel nacional e internacional, en sus diferentes aspectos: t cnicos, cient ficos, tursticos y deportivos; b) Fomentar la preservacin de las cavidades, as como de su ecologa, por considerarlas como parte del patrimonio naci onal; c) Formular un catastro formal de todas las cavidades nacionales, p ara su ulterior ap rovechamiento; d) Pugnar por la unificacin de los criterios y procedimientos relacionados con actividades espeleolgicas, primordialmente entre los miembros de la Unin, respetando la idiosincrasia, independencia y especia lidad de cada grupo o individuo; e) Fomentar la relacin y acercamiento entre los mismos asociados, as como con las personas, asoci aciones, grupos y clubes afines; f) Contribuir al conocimiento cientfico de la geologa, flora y fauna de las cuevas mexicanas, as como al estudio de su e c ologa y medidas de proteccin; g) Crear un organismo de difusin propio, como medio de informacin y comunicacin nacional e internacional. Los trabajos relacionados con el campo de la Zoologa, son referidos en el Zoological Records y la revista es di stribuida a las bibliotecas de la FEALC y la UIS, adems que es intercambiada con diversas asociaciones espeleolgicas. El contenido de los artculos publicados es responsabilidad exclusiva de los autores y no expresan opinin alguna de los editores, ni lo s miembros de la Unin Mexicana de Agrupac iones Espeleolgicas, A. C. Comit editorial

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NDICE PINTURAS RUPESTRES EN TRES SIMAS DE LA REGI"N DE OCOZOCAUTLA, CHIAPAS Enrique Mndez Torres y Guillermo Acosta Ochoa 1 DISTRIBUCI"N Y CONTEXTO DE LAS PICTOGRAFAS DE HOMN, YUCATN Ftima del Rosario Tec Pool 13 MANIFESTACIONES RUPESTRES EN LA CUEVA DE CHICOMEATL, ZACATAL GRANDE, VERACRUZ Amrica Malbrn Porto y Enrique Mndez Torres 2 1 UN VIAJE EN LA CUEVA DEL RO LA VENTA Fra ncesco Sauro 30 LAS EXPLORACIONES EN CUEVAS MAYAS LACANDONAS DE METZABOK, OCOSINGO, CHIAPAS, MEXICO Gabriel Merino Andrade, Camilo Thompson Poo, Juan Carlos Franco Guilln y Kaleb Zrate Glvez 40 NORMAS EDITORIALES 54

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Nm ero 2 2 23 1 PINTURAS RUPESTRES EN TRES SIMAS DE LA REGI"N DE OCOZOCOAUTLA, CHIAPAS Enrique Mndez Torres 1 y Guillermo Acosta Ochoa 2 1 Licenciado en Arqueologa, CESUA; URION A.C. E mail: vengati@hotmail.com 2 Dr. en Antropologa, investigador del Instituto de Investi gaciones Antropolgicas de la UNAM. Abstract In t his paper we present three pits from the Ocozocoaut l a regio n, Chiapas with rock paintings: Sima de Copal, Sima del Tigre and Sima del Muj Besides a brief synthesis of other sites with painting reported in the area as Santa Marta rock shelter, La Cotorra cave and some other sites in the Canyon of La Venta River. An evaluation of their chronological assignment and stylistic characteristics is done and it concluded that belong to zoques groups f rom the Cl assic or Postcl assical period. Rsum Dans ce travail ils s ont prsentes trois simas de la rgion d'Ocozocoautla, Chiapas, avec des peinture s rupestre s sur ses murs : Sima del Copal, Sima del Tigre et Sima del Muj en plus d'une brve synthse d'autres endroits avec peinture rupestre dcrites dans l'aire (Cueva Santa Marta, Cueva La Cotorra et dans le Can ro La Venta), en valuant son possible assignation chronologique et les caractristiques stylistiques qui mettent en joue aux groupes zoques du Cla ssique ou Postclassique I ntroduccin a regin occidental de Ocozocoautla es conocida por su riqueza arqueolgica, no obstante los sitios con representaciones rupestres han sido an poco estu diados pese a su presencia conti nua en el rea del ro La Vent a y la regin al occidente de la meseta de Ocuilapa (Lee, 1985; Mndez 1998, 1999; Pincem in, 1999; Acosta & Mndez 2004). P or otro lado, los estudios arqueolgicos de ndole regional y con un enfoque multidisciplinario para la investigacin de elementos rupestres han sido implementados recientemente (Acosta 2004 ). La ocupacin de la regin es notoria para pocas tan tempranas como 9,300 a.p. en las cuevas de Santa Marta y Los Grifos ( Santa Mara & Garca Brcena, 1989 ), al oeste de la meseta de Ocuilapa. Este periodo de ocupacin precermica de la regin, si bien an poco conocida, es hasta el momento la mejor estudiada para el sureste de Mxico (Acosta, 2005). El localizacin y reg istro de sitios precermicos (anteriores a 1500 a.C.) para su posterior excavacin y fechamiento. De esta manera, se haba considerado a la pintura rupestre como un posible elemento asociado a estos primeros pobladores de la regin. En este ltimo punto, s e ha enfocado nuestra atencin en el registro sistemtico de los sitios con pintura rupestre en el Municipio de Ocozocoautla (F ig 1), del que se expone n aqu algunos comentarios. L

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Mundos Subterrneos UMAE 2 Fig ura 1. rea de estudio en el municipio de Ocozocoautla, Chiapas, Mapa d e Acosta. Los sitios con pintura rupestre de Ocozocoautla 1) La cueva de Santa Marta Se ubica en la base oeste del acantilado que forma la meseta de Ocuilapa, cercana a la comunidad de Piedra Parada. Este sitio fue localizado por Frederick Peterson y post eriormente excavado por MacNeish y Peterson (1962). Otros trabajos de excavacin fueron llevados a cabo por el extinto Departamento de Prehistoria del INAH (Garca Brcena et al. 1976; Garca Brcena & Santamara, 1982), donde se localizaron niveles de oc upacin tan tempranos como 9300 a.p. hasta poca cermica (Preclsico a Posclsico). Es en estos trabajos que se reportan pinturas rupestres en el rea central del abrigo, correspondientes a manos al negativo y figuras zoomorfas y antropomorfas (Garca Br cena & Santamara, 1982 ). Tambin fueron reportados petrograbados en el contiguo abrigo de Los Grifos, 300 al norte de Santa Marta, cuya ocupacin precermica se fecha entre el 9300 y 8900 a .p. (F ig 2). Durante una nueva visita a estos sitios para su reub icacin y registro se observa que estos elementos se han perdido o erosionado para el caso de las pinturas de Santa Marta, mientras que los petrograbados de Los Grifos han sido cubiertos con esgrafiados recientes. Fig ura 2 Pinturas de la Cueva Santa M arta Composicin de Acosta. 2) Cueva de la Cotorra. S e localiza sobre la pared oeste en la base del acantilado que forma la meseta de Ocuilapa, entre las cuevas de Santa Marta y Los Grifos las cuales presentan ocupaciones precermicas (Garca Brcena & Santamara 1982). De esta cueva slo se menciona en el estudio de Garc a Brcena y Santamara (1982 ) : profunda. Su piso es muy pendiente ( sic ) y no est cubierto por sedimentos, por lo que de haber sido ocupada en algn momento por el hombre, las huellas de esta

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Nm ero 2 2 23 3 En la reubicacin de este sitio en un estudio de superficie reciente, se pudo observar la presencia de pintura s rupestre s en la parte superior d el acceso a la cueva, las que no fueron citad as en la obra de Garca B rcena y Santamara ( 1982 ). Estas pinturas consisten en un conjunto de, al menos, 5 manos pintadas al positivo, as como una amplia mancha posiblemente resultado del escurrimiento de la pintura empleada e n la elaboracin de las man os (Fig. 3). Fig ura 3 Pinturas de la Cueva la Cotorra. Composicin de Acosta. 3) Sima del Copal. Se localiza al este del ro La Venta, al oeste de Piedra Parada, Ocozocoautla, Chiapas. La primera referencia del sitio la ha ce Ramn Rosemberg Mancilla en 1943, quien visit la zona arqueolgica de Piedra Parada, hace una descripcin del sitio, y menciona una oquedad conocida como La Sima (Rosemberg 1943). Otros autores citan posteriormente el sitio en artculos de divulgacin (Lazcano, 1982; Casanova, 1987), espeleologa (Iacocci, 1986) o catalogacin de pintura (Pincemin, 1999). La S ima del Copal o de las Cotorras, como posteriormente se le ha nombrado, tiene un dimetro de 150 por 93 m de profundidad (Lazcano 1982:11) E n el fondo de la sima se desarrolla una cueva donde se han encontrado vesti gios arqueolgicos de cermica. En la parte

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Mundos Subterrneos UMAE 4 norte empieza una terraza que rodea esta sima, por donde se puede descender paulatinamente sobre una angosta terraza, hasta llegar a una pe quea cueva al final del pasillo, donde se observa en el techo un panel de manos al negativo en pintura roja (Fig. 4). Esta sima presenta paredes extraplomadas, mientras que la geologa sedimentaria del sitio crea balcones y escalonamientos, donde el artf ice utiliz algunos espacios para m anifestarse grficamente (Fig. 5). Fig ura 4 Techo de una pequea cueva con impresiones de seis manos al negativo. Foto : Mndez 2007 Fi g ura 5 Representaciones antropomorfas aprovechando las paredes de la sima. Fo tos : Acosta 2007. Aunque Pascual Mndez (1998 ) anota 36 pinturas para la S ima, el registro sistemtico realizado por estos autores (Acosta y Mndez, 2004) ha localizado casi una centena de pinturas o restos de pinturas auxilindose con la fotografa infr arroja fotografa de alta resolucin procesada con el programa computacional ImageJ y dibujo, muchas de ellas en reas accesibles slo mediante tcnicas de escalada. De las pinturas de la sima destacan motivos geomtricos abstractos como los ms abundante s, despus siguen los antropomorfos y finalmente los negativos de manos. En el grupo de geomtricos destacan diversas figuras circulares, lneas onduladas, as como sucesiones de puntos circulares. No obstante un porcentaje alto de los diseos representan slo manchas irregulares sobre tinta plana o al negativo (soplada) sin una forma definida. 4) Sima del Muj. La Sima del Muj (nombre local del rbol Ramn Blanco o Brosimum alicastrum ), aunque no es mencionada en obras anteriores, es bien conocida por los pobladores locales dada su

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Nm ero 2 2 23 5 cercana a la Sima del Co pal. Se ubica a poco menos de un km al sureste de la Sima del Copal, en terrenos tambin pertenecientes a la comunidad de Piedra Parada. La sima es pequea, con 30. 4 m de dimetro y 13 m de altura en su pared ms alta. Se accede a ella con facilidad por el noroeste. En su pared sur se localizan las pinturas, divididas en tres paneles pintados con figuras geomtricas, antropomorfas y zoomorfas, todas en pintura roja ( Fig. 6). Debido a que estn cercana s al nivel de piso del stano, algunas de el las han sido cubiertas con graf iti hecho mediante tiza o carbn, cubriendo algunos de los motivos geomtricos en el panel central. Tambin se han realizado esgrafiados que han retirado parte del pigmento original Fig ura 6 Pinturas de la S ima del Muj. Fotos: Acosta 2007 Las pinturas de la Sima del Muj estn integradas principalmente por diversos motivos geomtricos entre los que destacan crculos con cruces radiales, motivos triangulares, una mano al negat ivo, un diseo antropomorfo y un o zoomorfo; as como otras man chas irregulares. Sobre una de e stas ltimas fueron esgrafiados, en un evento posterior, otros elementos que semejan escritura glf ica (Fig. 7 ). Fig ura 7. Conjunto de glifos esgrafiados de la Sima del Muj. Dibujo de Acosta 2007 5) Sima del Tigre. Aunque es un sitio conocido por los habitantes de las comunidades aledaas, tampoco ha sido referido en obras anteriores. Se localiza a 3.8 km al oeste de l a S ima del Copal. Su acceso es

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Mundos Subterrneos UMAE 6 relativam ente difcil y alejado de l as veredas conocidas, lo que la ha convertido en el sitio de pinturas mejor preservado del rea, desgraciadamente, se ha visto amenazado recientemente por la visita sin control de turistas y escaladores nacionales y extranjeros. La sima mide 30 m de profundidad y 38 m de dimetro. En sus paredes noreste y sureste se han registrado hasta el momento 15 pinturas, algunas de ellas ubicadas en paneles, la mayor par te de ellos entre 15 y 19 m de altura para escalar por las grietas y for maciones estalagmticas d e la fosa para pintarlas (Fig. 8 ). Fig ura 8 Pinturas sobre una pared elevada. Sima del Tigre Foto : Acosta, 2007. Los autores fuimos auxiliados por el grupo ESCALA, de Chiapas. De este modo pudimos apreciar que l os motivos rupe stres estn conformados por representaciones antropomorf a s, manos al negativo, amplias manchas circulares y motivos geomtricos entre los que destacan dos figuras compuestas por crculos y puntos encerrados que ase mejan cartuchos o glfos (Fig. 9 ).

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Nm ero 2 2 23 7 Fig ur a 9 Pinturas de la Sima del Tigre. Composicin de Acosta. 6) Otros sitios reportados para el Can del ro La Venta Algunas de las primeras cuevas investigadas con pinturas proceden del rea del C an del ro La Venta. Lee (1985, 2000 ) reporta rayas ver ticales y otras irregulares adems de una figura antropomorfa en la cueva de la Media Luna. Tambin una p intura que asocia con el glifo Cuatro H acha en l a cueva del mismo nombre (Fig. 10 ). Pascual Mndez (1998:96), por otro lado, ha mencionado la presenci as paredes poco accesibles del C an, donde tambin han sido reportadas por Davide Domenici ( com. pers. ). La gran mayora en color rojo. Fig ura 10 Pinturas del rea del ro La Venta. a c, cueva Med ia Luna; d, Cuatro Hacha; e f, cuevas del ro La Venta (Lee, 1985, 2000; Mndez 2000). Composicin de Acosta.

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Mundos Subterrneos UMAE 8 Observaciones sobre la cronologa y asignacin cultural de las representaciones rupestres Haremos ahora una breve evaluacin de la posible a ntigedad asignada a las pinturas, considerando que algunos auto res como Pascual Mndez (1998 ) mencionan la posibilidad de hasta 10,000 aos de antigedad de las mismas. Otros, co mo Davide Domenici (2002 ), sugieren su posible contemporaneidad con la poca de prcticas Zoques de ofrendas en cavidades naturales durante el Clsico Tardo o incluso el Posclsico, m ientras que Lee (1985:42) sugiere que algunas de ellas pueden relacionarse con los periodos VII y IX de Chiapa de Corzo (500 900 d.C.). Para evaluar su posible antigedad, consideraremos algunos de los mtodos de datacin empleados en arqueologa y su aplicacin para la pintura rupestre. 1. Asociacin estratigrfica P ermite asociar con alguna etapa de ocupacin las pinturas vinculadas espacialmente al sitio ya investigado. Desgraciadamente de los sitios con pintura rupestre slo en la Cueva Santa Marta se han realizado excavaciones estratigrficas con fechamientos de radiocarbono. Sin embargo, las ocupac iones van desde ca. 9.300 a.p. hasta el periodo P osclsico, pudiendo representar cualquier etapa de ocupacin anterior, dado que en ningn piso de ocupacin fechado se localizaron restos de pigmentos o restos de pinturas. 2. Superimposicin de eventos rupestres. Aqu se emplea como fecha mxima de anti gedad el soporte sobre el que se realizan las representaciones rupestres pues, si bien en la mayora de los casos las pinturas estn sobre soportes naturales (roca caliza o arenisca), ocasionalmente se pueden encontrar sobre otros elementos culturales de datacin ms confiable como son edificios o paredes estucadas. Tal es el caso del esti lo de manos al positivo, que es reportado sobre edificios mayas como el de fechado para el periodo Clsico (Prez de Heredia, 2001) por ello, es posible sugerir que este estilo permaneci al menos hasta este periodo en el Sureste. Otro aspecto de la superimposicin de estilos o tcnicas de manufactura, es que se aplicaran principios similares a la estratigrafa arqueolgica, misma qu e sugiere que los antiguos, mientras que los eventos pictricos encimados sern posteriores. Ello dara una cronologa relativa. En este ltimo caso, aunque la mayora de las pinturas de la regin aparecen como motivos ais lados, se pueden mencionar dos casos que nos sugieren alguna posicin cronolgica de las pinturas y los estilos plasmados. Como primer ejemplo para la regin se puede mencionar las pinturas de la Cueva de la Media Luna, en el can del ro La Venta donde T homas verticales grandes e irregulares rojas, as como una figura humana sin piernas y con los brazos en un ngulo de 9 0 en estas pinturas se encuentran sobre una mancha resultado de un extin to muro y sobre restos de un encalado asociado a una ocupacin del periodo Protoclsico, por lo que sugiere mxima de antigedad, que demuestra que algo del uso de pintura roja en el arte rupestre del can del ro La V enta, es posterior al periodo Protoclsico, probable fecha de plataforma, cien o do scientos a. Otro caso, para las pinturas que analizamos en el presente ensayo, es el de la Sima del Muj. All se puede observar que sobre el pigmento rojo caractersti co de la pintura prehispnica, han sido marcados otros elementos o personajes en tiza o carbn color gris grafito, elementos

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Nm ero 2 2 23 9 que fueron plasmados en poca reciente de acuerdo a los informantes locales. El rasgo a destacar, sin embargo, es un conjunto de e sgrafiados hechos sobre la pintura roja, los cuales han removido parte del pigmento origin al de uno de los motivos Al revisar estos diseos mediante fotografa digital se pudo apreciar un conjunto de glfos similares a los usados durante el Clsico y Posc lsico. Entre ellos puede destacarse un elemento semejante a l glifo de patolli para el Posclsico en sitios como El Planchn de las Figuras, donde tambin hay representaciones de edificios o te mplos (Pincemin 1999 ). 3. Asociacin estilstica Bajo el principio de que a mayor similitud morfolgica existe una mayor similitud cronolgica, la comparacin estilstica ha sido ampliamente usada en los sistemas de clasificacin de la arqueologa y la historia del arte. Entre los diversos temas empleados en la grfica rupestre, tanto de Amrica como del Viejo Mundo, estn las manos pintadas al negativo (Shobinger 1973). En Amrica, las manos pintadas al negativo se pueden localizar e n un amplio rango geogrfico, desde Colorado, EE.UU., hasta la Patagonia Sudamericana. En Norteamrica, su lmite parece ubicarse en las rocallosas, donde se localizan como motivos aislados, mientras que en Texas, este motivo abunda en el rea del Ro Peco s (Kirkland y Newcomb 1967) donde se localiza en aleros y cuevas que bordean el ro, ocasionalmente en sitios inhabitables por estar anegados y con acceso slo por la parte superior de la cueva. Es posible que este estilo del sureste de Estados Unidos inc luya tambin los motivos de manos de Coahuila y Chihuahua en el norte de Mxico (Pompa y Pompa, 1975). En Sudamrica, en cambio, las manos al negativo han sido asignadas a un periodo extenso de las fases tempranas de ocupacin en reas como el ro Pinturas en la Patagonia, Argentina, entre el 7300 y el 5300 3000 a.C. (Schobinger 1997 ). En el sur de Mxico, los motivos de manos pintadas son comunes desde Oaxaca, donde aparecen aisladas en reas como La Caada de Cuicatln (Toxpallan) y en la Selva de los C himalapas. Esta ltima regin, zoque por tradicin, es posible que se vincule con los motivos de manos pintadas del rea zoque de la Depresin Central de Chiapas. En el rea Maya tambin estn presentes los motivos de manos pintadas al negativo como elemen to comn de la grfica rupestre. En la cueva de Loltn, en el si tio que Matthias Strecker contar un total de 90 manos, 88 de ellas al negativo, en colores negro y rojo. Representaciones similares se localizan en las aleda e sta ltima con representaciones zoomorfas hechas al negativo mediante posiciones de los dedos (Strecker 1982), tcnica que tambin aparece en la sima de las Cotorras. En la pennsula de Yucatn se ha observado que inscripciones del Clsico han sido superpuestas a pinturas de manos al negativo, indicando su posible mayor antigedad (Schobinger 1997 ) (Fig. 11 )

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Mundos Subterrneos UMAE 10 Fig ura 11 Comparativa de manos entre Acum (a c) y sima del Copal (d, e). Composicin de Acosta. Otras pinturas co mo las geomtrica s y las figuras humanas son an ms difciles de comparar, dada su amplia distribucin y frecuencia entre los motivos rupestres. No obstante, los diseos naturalistas de figuras esquemticas tanto antropomorfas como zoom orfas parecen ser un elemento en comn en la grfica rupestre del rea zoque en abrigos sobre colinas como los reportados para el Can del Sumidero en sitios de difcil acceso como los abrigos Juy j uy y Los Monos (Gussinyer, 1976; 1980). Tal vez el mayo r problema de la comparacin estilstica es que muy pocas pinturas rupestres han sido fechadas directamente en Mxico, por lo que las comparaciones se vuelven argumentos circulares donde se comparan entre s elementos que no tienen una posicin cronolgica determinada con certeza. 4. Fechamiento directo El fechamiento cronomtrico es posiblemente el mtodo ms confiable para datar los materiales prehispnicos. No obstante, no todos los materiales pueden ser fechados, ni todos los mtodos son aplicables a cualquier caso. Recientemente se ha empleado la tcnica de fechamiento por AMS 1 la cual usa muestras diminutas de pigmentos o aglutinantes orgnicos en la p intura rupestre para fecharse. E sta tcnica se ha llevado a cabo con buenos resultados en las pintu ras de Baja California. Otras tcnicas an poco experimentadas son los mtodos de Torio Ura nio y el paleomagnetismo. Para e ste ltimo caso, actualmente estamos realizando un estudio de fechamiento paleomagntico en pinturas de algunos de los sitios antes a bordados (Cueva la Cotorra, Sima del Tigre, Sima del Muj y Sima del Copal), cuyos resultados permitirn una mejor ubicacin cronolgica y cultural de las manifestaciones rupestres en la regin (Acosta et al. 2004). Algunos comentarios finales A manera de conclusin, podemos resumir que las representaciones rupestres de 1 Acelerador de Espectrometra de Masa.

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Nm ero 2 2 23 11 Ocozocoautla son un aspecto an por clarificarse en estudios arqueolgicos del futuro prximo. Y aunque algunas de ellas incluyen motivos presentes en la Prehistoria Americana (como las m anos al negativo), otras podran vincularse con eventos posteriores y posiblemente a las prcticas hipogeas que van del Preclsico Tardo al Posclsico, principalmente para el caso de las pinturas en simas como El Tigre y El Muj. Esperamos que estudios so bre fechamiento arqueomagntico en colaboracin con el instituto de Geofsica de la UNAM y la Universidad de Turn en Italia, actualmente en curso, permitan clarificar de una vez por toda la posicin cronolgica y cultural de las pinturas rupestres en la r egin. Mientras tanto, seguiremos asombrndonos con tan temerarias prcticas realizadas por los artfices prehispnicos del rea zoque. Bibliografa Acosta, G. 2004 Proyecto Cazadores del Trpico Americano. Primera temporada de campo: recorrido en Ocozo coautla, Cintalapa y Jiquipilas, Chiapas. Proyecto aprobado por el Consejo de Arqueologa del INAH. 57 p p. Indito. Acosta, G. 2005 Primer informe parcial, Proyecto Cazadores del Trpico Americano. Primera temporada de campo: recorrido en Ocozocoautla y J iquipilas, Chiapas. Instituto de Investigaciones Antropolgicas UNAM. 150 p p Indito. Acosta, G. & E Mndez 2004 Las pinturas de la Sima del Copal, Ocozocoautla, Chiapas S imposio de la XXVII Mesa Redonda de la So ciedad Mexicana de Antropologa e Historia Xalapa, Veracruz. 9 p p Indita Acosta, G. A Goguitchaichvili, A. M. Soler, T G Morn & R Lanza. 2004 Estudio arqueomagntico de pinturas rupestres de la regin de Ocozocoautla, Chiapas, Proyecto para su ap robacin enviado al Consejo de Arqueologa del INAH, Mxico. 48 p p Indito. Ca sanova, J. M. 1987 Incgnita en El Mxico Desconocido 130: 144 145. Domenici, D. 2002 Gli Zoque del Chiapas Societ Editrice Esculapio, Bologna. 197 p p Garca B rcena, J. D Santamara, T lvarez, M Reyes & F Snchez 1976 Excavaciones en el abrigo de Santa Marta, Chiapas Departamento de Prehistoria, Instituto Nacional de Antropologa e Historia, Mxico. 140 p p Garca Brcena, J. & D. Santa Mara. 1982 L a Cueva de Santa Marta Ocozocuautla, Ch i apas. Estratigrafa, cronologa y cermica Coleccin Cientfica. Nm. 111, Instituto Nacional de Antropologa e Historia, Mxico. 168 p p Gussinyer, J. 1976 Pinturas rupestres de Chiapas y el abrigo Juy juy Revist a de la UNACH 1: 79 102. Gussinyer, J. 1980 Les pinture s rupestres los monos de Chiapas Boletn Americanista, 30: 125 179. Iacocci, F. 1986 Relazione della dicesa nella Sima del Copal e riflessioni sui rapporti della Cultura Maya con le grotte Notiziario del Circolo Speleologico Romano 1 : 121 130. Kirkland F. & W.W. Newcomb, 1967 The rock art of Texas Indians Austin. University of Texas Press, Texas. 253 p p. Lazcano, C. 1982 El descenso a la fosa de La Cotorra Mxico Desconocido 72: 144 145.

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Nmero 22 23 13 DISTRIBUCI"N Y CONTEXTO DE LAS PICTOGRAFAS EN KANUN CH'EN HOMN, YUCATN Ftima del Rosario Tec Pool Grupo Espeleolgico Ajau Mrida, Yucatn, Mxico fatima.tec@ajau.org.mx Abstract Kanun ch'en, also known as the Cave of the Hands, is a place distinguished by the presence of rupestral graphical manifestations in its interior. Mainly, differently achieved and differently pigmented hand prints are found. Also of interest is the etching of a figure, which wears a p a nd a loincloth similar to that used in the Prehispanic M esoamerica. The objective of this investigation was to analyze the spatial distribution of afore mentioned pictographs, as well as the cultural materials found registered in this context, so as to ascertain correlation of both data sets and derive at hints of cave use and function. Rsum Chen Kanun, galement connu sous le nom rput pour la prsence de manifestations grap hiques l'intrieur. Ils sont utilisant des techniques diffrentes et des divers types de pigmentation. Aussi remarquable est la gravure d'un personnage, qui porte une coiffe de plumes et d'un pagne semblable cell es de pr hispanique de style maya. L'objectif de cette recherche tait d'analyser la distribution spatiale des pictogrammes et des matriaux culturels enregistrs dans le contexte, donc la corrlation entre les deux donnes seront aborder l'utilisation et de fonctionner de celui ci. Objetivo n el presente trabajo, se hace nfasis a una cavidad que formar parte de un desarrollo turstico que incluir la visita de otros atractivos localizados en la zona. Por el contenido arqueolgico que resguarda se ha documentando a detalle la cueva en diferentes etapas de trabajo de campo con el objetivo principal de hacer un registro grfico y fotogrfico de la cueva para tratar de entender el corpus pictogrfico y as proponer su periodo de ocupacin y posi bles usos. Ubicacin y contexto A menos de 40 km de la ciudad de Mrida en la regin centro sur del estado de Yucatn, se encuentra el municipio de Homn (Tec, 2007), en un rea denominada zona de cenotes. Esta cueva, se encuentra oculta entre los planteles de henequn ( Agave sisalana Perrine ) que caracteriz a la zona hasta mediados del siglo XX. Actualmente, los pobladores en la regin han registrado alrededor de 300 cavidades, que en su mayora tienen transparentes cuerpos de agua e intensa col oracin azulada. Es muy frecuente que en estas oquedades se encuentren vestigios de la poca prehispnica como lo han demostrado los trabajos arqueolgicos que se han desarrollado en la comunidad de Hom n en los ltimos aos. E

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Mundos Subterrneos UMAE 14 Nombre de la cueva Esta cueva es conocida por los pobladores de la comunidad como Manitas debido a la cantidad de representaciones de stas que se encuentran en su interior; sin embargo, el verdadero nombre de la cavidad en lengua maya es Kanun ch'en, porque est ubicado en el antiguo plantel henequenero que lleva el mismo nombre. La traduccin sera: c h'en pozo y Kanun es un apellido maya popular, significando as el pozo de los Kanun Descripcin de la cavidad La caverna est formada por una sola bveda, el acceso es a travs de una oquedad casi circular de 26 m de dimetro (Fig. 1). Inmediatamente al bajar se puede observar la primera construccin artificial, se trata de una albarrada dispuesta en la lnea de goteo. Por las caractersticas de las piedras y su disp osicin, debi funcionar como retn para evitar el ingreso de tierra y vegetacin muerta del exterior al interior de la oquedad. Figura 1. Acceso a la cueva, se observa el amontonamiento de piedras que funcion como escalinata. Posteriormente, la cueva tiene un espacio plano y contina por una pendiente natural con un embutido de piedras dispuestas a manera de escalinata que la antig u a gente que us el lugar le anex, sto con el fin de facilitar el acceso hacia la galera principal que se encuen tra en la parte inferior. Una vez abajo se puede admirar la magnificencia de la bveda que en su parte ms larga mide 26 m (Fig. 2) y corresponde a la parte ms grande e importante de la cueva. Adems de las formaciones naturales, la cueva cuenta con un pequeo manto de agua que se localiza en el costado s uroeste al que se accede a travs de un pasadizo enmarcado por grandes piedras empotradas hasta llegar a una pendiente que culmina en el reducido manto de agua de un metro de dimetro. Se puede decir q ue esta rea es la parte ms baja de la cavidad. Las manifestaciones grfico rupestres de Siguiendo la morfologa de los techos y paredes, fue posible observar un conjunto de pictografas dispuestas en las paredes de la cueva que abarc una longitud de 14 m aproximadamente. Durante el estudio de stas, se identificaron dos tipos de manifestaciones grfico rupestres: impresin de extremidades y petrograbados. La primera se refiere a la imagen creada mediante la impresin positiva o negativa ( estncil) de antebrazos y apndices dactilares (manos y pies), con la intencin de plasmar ya sea el sujeto del mismo apndice o de representar mediante ademanes sencillos o compuestos, sujetos ajenos o patrones abstractos (Duarte & Tec, 2008). Los petrograbados son el resultado de la extraccin de material de la superficie rocosa. Se puede tratar de motivos profundamente grabados creando una especie de relieve, mientras otros fueron incisos ligeramente (Knne & Strecker, 2003). En esta cueva slo en contramos ejemplos de la segunda clase.

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Nmero 22 23 15 Figura 2. Planta y corte topogrfico de la cueva La distribucin pictogrfica inici en el costado s uroeste con la impronta de las manos y culmin en el lado n orte con la presencia de los petrograbados y algunas manos. A todo este conjunt se le (Fig. 3 ). Cantidad y variedad de improntas En total se contaron 137 pictografas representadas de la siguiente manera: 132 corresponde a manos extendidas, cuatro a manos cerr adas y una figura abstracta ( Cuadro 1 ). La impresin de extremidades incluy dos variantes: manos individuales y en pares, todas en posiciones extendidas y dirigindose hacia arriba. En ocasiones la impresin incluy el antebrazo y algunas veces s lo se plasmaron los dedos. Las figuras hechas con las manos cerradas tuvieron una for ma ovoide. La imagen abstracta tiene una formada juntando los ndices y pulgares de dos respectivas manos (F ig 4 ). En nmero de manos en la tcnica positiva fue de 68 y de la negativa 66. Es importante aclarar que pudiera haber ms impresiones, pero hay que considerar que el deterioro natural en las paredes, ha provocado que algunas manos ahora no sean visibles y por lo tanto, no se hayan incluido en la contabilizacin.

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Mundos Subterrneos UMAE 16 Figura 3 Costado Suroeste donde inicia el panel pictogrfico. Figura 4 Respecto al color de la impresin se registraron tres tonalidades que se den ominaron de la siguiente manera: 1) n egro probablemente hecho a base de c arbn (24 registros); 2) c af con variantes de tonos (59 registros) que estuvieron sujetas a la humedad y sedimentacin de su superficie, este color posiblemente fue tomado de la tierra roja local conocida como kankab ; 3) e l tercer y ltimo color fue un rojo oscuro (49 registros) cuya tonalidad fue diferente a los colores que ofrece la tierra kankabosa tierra roja de la regin. Podra tratarse de un material alctono forneo como el cina brio o hematita.

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Nmero 22 23 17 Hubo dos casos que se encontraron manchas hechas con la mano cerrada dejado la huella de un costado lateral de la misma en forma ovoide. La primera corresponde a una mancha de color caf, la segunda a una de color caf rojizo y la tercer a a una mancha bicroma donde se hallan estas dos coloraciones juntas, pareciera estar mostrando las dos variedades de mezcla de tierra que se usaron en las impresiones. Estos datos sugieren que podra tratarse de la evidencia de una prueba de coloracin ( Fig. 5 ). Cuadro 1. Total de improntas de manos en la cueva Pictografas Cantidad Manos negras negativas 24 Manos cafs negativas 24 Manos cafs positivas 35 Manos rojas negativas 16 Manos rojas positivas 33 Mano cerrada (en negativo) 4 Figura abstracta (en negativo) 1 Total de impresiones 137 Los petrograbados Sobre las paredes se hallaron diversos trazos hechos desgastando finamente la roca, esta tcnica recuerda mucho al arte del esgrafiado, pues el rea grabada no es muy profunda, y por lo tanto, no permite bien su visibilidad. Estos petrograbados estn basad os principalmente en lneas enredadas y paralelas que en su conjunto parecera tratarse de trazos sin sentido. Estos trazos dieron forma a representaciones geomtrico abstractas presentando formas tales como: una cuadrcula rectangular, una serie de tri ngulos, rombos, crculos, lneas entre otros ( F ig 6 ). Figura 5 Detalle de las manchas hechas con el puo cerrado que sugieren ser una muestra de color. Sin embargo, se identific un trazo realista que debi ser planeado antes de plasmarlo, corresponde a una figura antropomorfa ubicada en el costado n orte de la cavidad, casi al final del panel pictogrfico y a una altura de 1.70 m aproximadamente. Se trata de un individuo de pie, con un tocado en la cabeza conformada por cuatro volutas en forma de jota invertida, una de ellas parece ser la cabeza quiz de un ofidio. Su rostro de perfil se enmarca por un solo trazo que abarca desde la nariz y se prolonga ha sta dar forma a su pronunciada boca entreabierta; dentro de la cual, resaltan los dientes. Tiene un ojo en forma de media luna y porta una orejera circular (Fig. 7 ) Se observa el brazo derecho flexionado con la palma de la mano en posicin horizontal y l os dedos flexionados hacia arriba como si llevara algo encima de la mano. Su torso est descubierto y sus piernas flexionadas se encuentran dispuestas casi de frente, la posicin de los pies no fue muy discernible. La cintura del personaje est enmarcada p or su vestimenta, lleva un taparrabo que consiste en una tela cuadrada que se dobla en forma triangular y se ata alrededor de la cadera con un cinturn, dejando las puntas colgando en la parte trasera o en los

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Mundos Subterrneos UMAE 18 laterales, como en este personaje. En lengua m aya a esta prenda se le conoce como ex. Adems de este personaje, sobresali otro petrograbado. Al parecer se trata de un ser que combinan ra s gos de hombre y animal, cuyos trazos son ms discretos que los ejemplos antes citados. Sin embargo, su estudio a un est en proceso de investigacin. Figura 7. Petrograbados hallados en la pared norte de la cavidad Materiales arqueolgicos La cavidad cuenta con otros vestigios que confirman la importancia de este espacio para los antiguos pobladores. Se trata de fragmentos de cermica que estaban distri buidos en el interior, pero que fueron removidos por los pobladores contemporneos con la idea de limpiar la cueva. De este modo, hicieron una recoleccin en los tiestos de la superficie y posteriormente fueron amontonados en un rincn de la cavidad. De este material descontextualizado, se pudo identificar la presencia de dos grupos cermicos de pocas muy distantes. Primero, el grupo cermico Xanab rojo cuya temporalidad se asocia al Clsico Temprano fechada para el 250/300 d. C a 650/700 d. C. y el segundo fue el Sacpocana fechada para la poca C olonial/histrico cuyo rango temporal aba rca de 1580 hasta 1950. Sin embargo, an falta por analizar fragmentos y comprobar si esta temporalidad se repite en otros contextos de la misma cueva o en otras cercanas. Adems de la cermica se observaron algunos huesos posiblemente de animal dispe rsos sobre todo en las grietas inferiores del costado n oreste, justo donde el techo y el suelo se unen en forma de cua. Es importante mencionar que ninguno de estos materiales fue tocado o extrado de la cueva. Consideraciones finales Tomando en consideracin que la cavidad est compuesta por una sola bveda, la ubicacin del corpus pictogrfico probablemente tuvo un uso simblico porque es notable que la distribucin espacial parezca que fue intencional. Fue observable que las improntas estn

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Nmero 22 23 19 asociadas al rea que da acceso al manto de agua ubicado en el costado o este, siguiendo la morfologa de las paredes y techos; y finalizan en el costado n oroeste, justo donde hay una oquedad en el suelo -formada entre los grandes bl oques del colapso de la bveda, que en poca de lluvia almacena poca agua, segn pudimos observar en las dos pocas (temporada de secas y de lluvias) a las que fuimos. Figura 8 Detalle del personaje hallado en una de las paredes de la cavidad. Respecto al personaje grabado, si consideramos sus caractersticas fsicas y ornamen tales, se puede notar que son similares a los de usanza maya prehispnica, incluso, el uso de las volutas en el penacho evoca a otras representaciones en Mesoamrica. En la iconografa maya generalmente a estas formas se les asocia con el humo y el fuego ( Helmke et al ., 2003) o con las nubes y lluvia. La imagen es tan particular, que puede compararse con los personajes que se encuentran en algunos cdices del rea maya. De este modo, en especfico este petrograbado se podra datar como antiguo. Por otro la do, existe mucha polmica, respecto a la autenticidad de las manos, pues su repr oduccin es aparentemente fcil; sin embargo, despus de observar con detalle, pudimos constatar que algunos petrograbados fueron hechos posterior a las manos, ya que sobre las impresiones de stas, se pueden ver grabadas lneas que siguen los mismos patrones de desigualdad encontradas en otras partes de la cavidad. Esta es la razn por la cual, queda abierto el rango de posibilidad de que las impresiones de extremidades puedan pertenecer a una etapa ms temprana. Se ha visto que las manos son la forma ms abundante de representaciones universale s y su cronologa se remota al P aleoltico, pero que su elaboracin continua mucho tiempo despus. Strecker y Stone sugieren (2003) qu e algunas improntas de manos pertenecen a la

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Mundos Subterrneos UMAE 20 tradicin clsica con una gran variedad de tipos en el periodo clsico tardo, sin embargo, su origen puede ser ms remoto En la zona, existen vario s cenotes que tiene n representaciones de manos en sus paredes; sin embargo, casi siempre no rebasan un mximo de diez improntas. As que 137 impresiones ms los petrograbados colocan a la cavidad como la nica con tal cantidad de manifestaciones grficos rupestres que se encuentran en la zona de Homn y una de las ms significativas a nivel regional. No hay duda que uno de los principales usos que se le puede atribuir a la cueva es como abastecimiento de agua, sin embargo, no sabemos si su extraccin fue ritualizada o no, pues aun faltan datos por analizar in situ. Una propuesta para justificar la presencia de impresiones es que durante la recoleccin de agua como parte del ritual se plasmaban manos. Se puede notar que la elaboracin de impresiones en ocasiones requiri de ms de una persona. De modo que este acto pudo ser individual donde el sacerdote dejara la impresin de una sola mano a diferencia de una incursin grupal. As, como suponen Stecker y Stone (2003 ) la ejecucin del arte rupestre fue parte de cultos. Sin embargo, estamos seguros que los da tos y los anlisis aqu ofrecidos forman una buena base para comprender mejor sus contextos simblicos, de temporalidad y de uso para Kanun ch'en Agradecimientos A l a rquelogo Sergio Gros j ean Abimerhi, Elmer Echeverra gua local Juan Baduy explorador independiente y Teresa Ceballos Gallareta ceramista. De l Grupo Espeleolgico Ajau a quienes apoyaron en el registro e investigacin para este trabajo: Carlos Evia, Jos Luis Castilla Jos Tec y en especial a Carlos Duarte por haber hec ho l as imgenes en tercera dimensin de la cavidad. Bibliografa Duarte, C. & F. Tec Pool. 2009. Pictografas en la Cueva Kab: Anlisis Comparativo y Propuestas de Uso en el III Ciclo de conferencias de pintura rupestres y petrograbados Mecanoescrito indito. Mxico, D.F. Helmke, C. G.B. J. J. Awe & C. S. G rifith. 2003 Arte rupestre en Belice. pp. 111 131 En : Knne M. & M. Strecker ( eds. ). El arte rupestre de Mxico oriental y Centro Amrica Indiana Beihefte, Ibero Amerikanisches Institut Gebr. Mann Verlag, Berlin, Alemania. Knne, M. & M. Strecker (eds.). 2003. Arte Rupestre de Mxico Oriental y de Centro Amrica. Indiana Beihefte, Ibero Amerikanisches Institut Gebr. Mann Verlag, Berlin, Alemania. 397 pp. Strecker, M. & A. Stone. 2003. Arte rupestre de Yucatn y Campeche. pp. 67 91. En : Knne M. & M. Strecker ( eds. ). El arte rupestre de Mxico oriental y Centro Amrica Indiana Beihefte, Ibero Amerikanisches Institut Gebr. Mann Verlag, Berlin, Alemania. Tec Pool, F. 2007. Homn. Espeleodifusin 5. Gaceta Informativa. Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Yucatn. Mrida, Yucatn. 1 4.

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N mero 22 23 21 MANIFESTACIONES RUPESTRES EN LA CUEVA DE CHICOMEATL ZACATAL GRANDE, VERACRUZ Amrica Malbrn Port o 1 y Enrique Mndez Torres 2 1 FFyL/UNAM, Centro de Estudios Sociales y Universitarios Americanos 2 URION, A.C. Centro de Estudios Sociales y Universitarios Am ericanos E mail: vengati@hotmail.com Abstract In the mountainous region of Veracruz, known as The Zongolica, it is located a cave of big anthropologic interest. Diverse graffitist done with pencil stand out since 1925, elaborated on prehispanic paintings located in the entry of the cave. Mor e interesting are the paintings located 180 m depth. Stand out an anthropomorphous figure and other one that has head of an animal, probably a serpent, a crocodile or a mythical animal Rsum Dans la rgion montagne use Veracruz connu comme La Zongolica, on trouve une grotte forte intressant de point de vieu anthropologique. Dans une premire instance divers graffitis, faits avec crayon ressortent, ds 1925, labors sur des peintures d'poque prhispaniqu e, dans l'entre de la grotte. Mais plus intressantes sont les peintures qui se trouvent plus de 180 m de profondeur; o une forme anthropomorphe se distingue et autre avec tte d'un animal, peut tre un serpent, un crocodile ou un animal mythique. In troduccin l presente trabajo forma parte del Cu ltura en el V coordinado por el Dr. Carlos Serrano, del Instituto de Investigaciones Antropolgicas de la UNAM. Debido a la abundancia de cuevas y manifestaci ones pictricas relacionadas con ellas en el rea, as como la importancia que los espacios subterrne os de esta regin han tenido tanto para la poca prehispnica como la actual, se tom la decisin de crear un nuevo proyecto de carcter etnogrfico der ivado del anterior, El Uso de las cuevas en la regin de las Altas El objetivo principal del presente proyecto tiene la meta de vincular e l uso que los grupos humanos le han dado a estos sitios desde poca prehispnica hasta la actualidad A causa de la constante presencia de saqueadores locales y extranjeros en algunas de estas cuevas ya no se encuentran vestigios materiales cermicos; sin embargo se ha apreciado una gran diversidad en cuanto a manifestac iones rupestres, algunas de las cuales, afortunadamente no han sido vandalizadas. A travs de la gr fica rupestre se ha podido observar que las cuevas han sido empleadas como : a) espacio de culto dedicado a ciertas deidades, b) para plasmar aspectos del e spacio geogrfico como el firmamento, c) del entorno biolgico como la fauna y d) otros ms relacionados con la cosmovisin y cosmogona. En cuanto a los aspectos antropolgicos se ha apreciado en la actualidad, en las reas de ocupacin nahua de la reg in, que este es el espacio exclusivo para dar las gracias a la Madre Tierra por las buenas siembras a travs de E

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Mundos Subterrneos UMAE 22 los rituales del Xochitlalli es ste tambi n el lugar donde los curanderos se renen. La cueva que nos ocupa se localiza dentro del municipio de Zongolica que a su vez se encuentra ubicado en la zona central y montaosa del Estado veracruzano, sobre las estribaciones de la Sierra Madre del Sur, considerada una de las ms complejas y menos conocida del pas (INEGI 1988). A esta parte de la sie r ra tambin se le conoce como Sierra de Zongolica. La orografa y suelos calizos de esta regin no permite la formacin de grandes y caudalosos ros, salvo en la poca de lluvias cuando suben su nivel y conforman el desage natural de la serrana ; as se t ienen los ros Altotolco, Moyoatempa, el Santiago y Tonto, que es un importante afluente del Papaloapan; algunos se llegan a perder en las profundidades de la tierra a travs de sumideros o stanos, espacios tan singulares en la regi n que en no pocas ocas iones los caminantes han cado inesperadamente en ellos, ya que se encuentran cubiertos de maleza y a veces no se puede apreciar su boca, lo que hace que sean propicios estos accidentes. C uando esto ocurre es comn que el stano reciba el nombre de la pers ona que ha muerto en l, un caso claro de esto lo tenemos en el stan o Tomasa Quiahua, con 330 m de profundidad. Antecedentes Arqueolgicos Desgraciadamente es muy escasa la informacin histrica y arqueolgica que existe para la regin, que abarca la sie rra de Zongolica y sus faldas. Fue quizs debido a lo abundante de barrancas, cuevas, grutas, sumideros y stanos, que se puede apreciar en el Mapa de Cuahutinchan N 2, documento del sigl o XVI, la representacin de la S ierra de Zongolica como una prominen cia con cuevas (Yoneda, 1992 ; Fig. 1 ). Tradicionalmente l a regin Crdoba Orizaba se ha considerado como un lugar de paso entre la costa del Golfo de Mxico y el Altiplano Central. Slo en los ltimos 10 aos se han realizado estudios sistemticos que h an revelado el carcter e identidad propios de esta rea del centro de Veracruz (Lira, 2004). Durante el siglo XIX se efectuaron algunas expediciones cientficas al centro de l Estado las que recolectaron varias colecciones de piezas cermicas que actualm ente se encuentran en el Museo Quai Branly en Paris (Lehman, 2002). A partir de los primeros aos del siglo XX se efectuaron visitas de inspeccin por parte del Instituto Nacional de Antropologa e Historia (INAH) principalmente en el valle de Maltrata (G arca, 1998). Hasta entrados los aos ochenta se comenzaron a hacer algunos recorridos de superficie y trabajos de salvamento en los valles del ro Atoyac (Miranda & Daneels, 1998), Crdoba (Daneels & Miranda, 1998) y Orizaba, por parte de arquelogos del INAH y la Universidad Veracruzana. Esta s investigaciones han permitido indagar sobre los momentos anteriores a la conquista (Jimnez, 1998). En relac in al estudio de las cuevas, s lo se han reportado algunos trabajos que documentan la realizacin de ritu ales religiosos por las comunidades nahuas y mestizas de la actualidad, as como algunos saqueos que reflejan la importancia de los depsitos arqueolgicos y la acelerada destruccin de que estn siendo objeto. La continu idad de los rituales en la regin desde tiempos prehispnicos hasta nuestros das permite n proponer algunos trabajos de interpretacin e tnoarqueolgica (Morante, 1998) respecto a lo importante que resultan los espacios de la entrada al subsuelo.

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N mero 22 23 23 Figura 1. Mapa de Cuauhtinchan N 2. Se ha sealado en ovalo negro el rea que corresponde a la Sierra de Zongolica. Tomado de Yoneda ( 1992 ) El Culto a las cuevas La importancia que tuvieron las cuevas para los pueblos mesoamericanos ha sido diversa y por lo mismo stas tuvieron gran v ariedad de significados. Inicialmente debieron servir como refugio y sitio de habitacin; posteriormente obtuvieron otras connotaciones ms relacionadas con la religin y por lo tanto se convirtieron en boca o vie ntre de la tierra, entradas al I nframundo, morada de los dioses del agua y los de la muerte. En no pocos casos estos espacios se convirtieron en lugares de culto que servan a ciertos rituales y en los que se deban dejar las ofrendas a las deidades, por lo tanto las cuevas constituan reas sagrad as del paisaje natural. stas tambin sirvieron como un mbito ideal para enterrar a los muertos. As, las cuevas eran un escenario apropiado para aquellas actividades religiosas que implicaran una carga importante de significacin cosmolgica. Son por ex celencia, la entrada al inframundo, el espacio que conecta el ser humano con el vientre de la tierra, con el lugar de origen, como ya se dijo; en muchas ilustraciones prehispnicas se l es ha representado como un elemento con fauces, q ue se convierte en la boca del Monstruo T errestre (Fi g. 2 ). Por otro lado, las cuevas son vistas como sitios misteriosos en cuyo interior existe abundancia y la fertilidad puede ser propiciada. Es por esto que en Mxico antiguo, las ceremonias de peticin de agua para las cose chas se realizaban al interior de las cavernas ya que era en este lugar donde habitaban los nmene s del agua. Hoy en da es comn encontrarnos con rituales de pedimento que se realizan al interior de oquedades en varias pocas del ao a lo largo de toda la Repblica Mexicana Uno de estos rituales es el Xochitlalli ceremonia que se celebra ao con ao en varia s localidades de la S ierra de Zongolica en la parte central del estado veracruzano Al parecer esta festividad est relacionada con los ritos

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Mundos Subterrneos UMAE 24 propic iatorios a travs de los cuales se alcanza el favor y los dones de la Naturaleza para obtener buenas cosechas. El cultivo del maz no slo es indispensable para la subsistencia, sino tambin para crear y recrear las concepciones ancestrales sobre cmo se o btienen los frutos naturales, pues se conciben como surgidos de una negociacin entre los hombres y la Natural eza, cuyos dueos son las deidades (lvarez 1991). El Xochitlalli se realiza en varias cuevas de la regin el primer viernes de marzo, y en l s e rinde culto a Nana Tonantzin los nahuas del rea a la diosa de la Tierra; en la ceremonia se agradece por las cosechas que se tuvieron durante el ao. Figura 2. Monumento 9 de Chalcatzingo siendo una de las representaciones de cueva ms temprana (foto de Enrique Mndez Torres, 2010); Cdice Vindobonensis I lamina 39, ilustra una representacin de las fauces del monstro terrestre como una cueva de donde sale agua; Cdice Laud lmina 21 que muestra la boca de la tie individuo Esta fiesta es una fusin de creencias y tradiciones autctonas e ideas religiosas tradas durante la conquista. En primer lugar se encuentra el culto a las deidades de la lluvia, propio de las antiguas sociedades agrcolas, as co mo el culto a la cueva con todos los mitos que esto implica. Del lad o catlico se pueden apreciar el crucifijo, imgenes impresas de vrgenes, C ristos o santos, rosarios y se pueden escuchar oraciones cristianas. Finalmente observamos el catolicismo popular resultado de esta mezcla, en el cual hay procesiones, l a cruz, el altar verde que se suelen poner en el interior de la cueva y flores, se prenden vel adoras y quema incienso (Fig. 3 ). Por lo general estas cuevas se encuentran en lugares un poco complicados de llegar pero accesibles, el recorrido que se hace para llegar a ellas seg n algunos visitantes. Una de estas cuevas es la de Chicomapa, donde hasta hace cinco aos se elaboraba dicho ritual sin embargo a causa del fallecimiento de la esposa del dueo que era quien lo realizaba y quien conoca los rezos a la Madre Tierra, ya no se efecta la festividad aqu Cuando se realizaba el Xochitlalli en e sta cueva tambin se colocaba una cruz adornada de flores blancas, se llevaban velas blancas y se quemaba copal. Debido a que existen pintura s rupestre s en esta oquedad se ha continuado explorando y platicando con sus dueos, en especfico c on la hija, Mara Anastasio y la nieta Elvira Flores, quienes rectificaron que a pesar del nombre q ue comnmente le da n otras gentes en la regin, el verdadero nombre de la cueva es Chicomeatl.

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N mero 22 23 25 Figura 3. Ritual de Xochitlalli en la cueva del Sol. Foto Enrique Mndez Torres 2009 La entrada Esta cueva tiene en su interior pintura rupestre L a primer a evidencia la encontramos muy a la mano, en la entrada de la pared E, que es la nica que tiene pinturas Se pueden distinguir dos tipos de manifestaciones : los grafismos que pueden ser fechados desde los dos ltimos siglos, mismos que fueron elaborado s con lpiz, grafito o algn crayn negro y pintura de aceite roja. Tambin se observan pinturas en color rojo de puntos y lneas que probablemente fueron realizados antes de la llegada de los espaoles Estas pinturas de posible manufactura prehispnica resultan difciles de fechar, infiriendo la temporalidad debido al uso de un pigmento en color rojo mineral y a los trazos y ubicacin de las mismas as como por la temtica. En la entrada destacan dos figuras antropomorfas, una de las cuales presenta gra n dinamismo en cuanto a su movimiento; varias lneas, algunos pun tos, crculos y lneas cruzadas. Uno de estos conjunto s de trazos semeja al rostro estilizado de Tla loc. Mientras que otros grupos de lneas cruzadas han dado a pensar en la posibilidad de re presentaciones de estrellas o constelaciones (Daniel Flores comunicacin personal) (Fig. 4) Fig ura 4. Representaciones esquemticas en la entrada de la cueva, foto manipulada con programa DStretch. Foto Enrique Mndez Torres 2009 Al interior de la cu eva, a 215 m, aproximadamente, se enc uentra n sobre la pared W una serie de estalactitas con la gran pintura en color rojo, de ms de dos m 2 pero debido al paso del tie mpo ya no se nota ningn diseo si es que lo tuvo A 40 m m s adelante se aprecian, en la misma pared W otros trazos con pigmento rojo que fueron delineados, aprovechando parte de las concreciones del muro para dar un tridimensionalismo a los colmillos y a la mandbula superior a una representacin de l a cabeza de un lagarto o serpiente (Fig. 5) Fig ura 5. Representacin de la cabeza de un lagarto o serpiente en la pared W de la cueva. Foto Enrique Mndez Torres 2009 A casi 300 m de desarrollo de la cueva se llega a una parte ms angosta y donde el transito se dificulta por haber un foso de quizs ocho m de profun didad. Aqu se observan en la pared E y en el techo, sobre algunas concreciones

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Mundos Subterrneos UMAE 26 calcreas varias representaciones de lneas o manchas en el mismo color rojo Y un par d e m adelante, en la p ared W hay una figura antropomorfa del mismo color rojo. Este personaje da la impresin de que se desplaza sobre sus rodillas en direccin a la salida de la cueva pero su la gruta (Fig. 6) Fig ura 6. Figura antro pomorfa de aspecto naturalista. Foto Enrique Mndez Torres 2009 En su parte posterior se encuentra una figura zoomorfa perfilada en color negro, este rasgo pareciera representar un caballo que, junto con otros trazos cercanos pudieran ser de manufactur a posterior a la conquista espaola debido a la idea que representan por el tipo de rasgos que no estn asociados con la temtica pues adelante del diseo zoomorfo se ven dos lneas verticales y despus una figura antropomorfa delineada en color negro co n un trazo y estilo diferente. Grafitis La mayor parte de estos grafitis fueron hechos en el siglo pasado en la entrada de la cueva y tuvieron la inte ncin de dejar el recuerdo de su visita por lo que en su mayora constitu yen nombres, en general de homb res, y fechas, siendo la ms antigua la dejada por Jaime R.H. en 1841 y la fecha ms reciente es del diez de abril del 2004. En la segunda galera tambin se observan nom bres y fechas de los visitantes, la ms antigua de 1928, pero llama la atencin un gra fiti hecho el 25 de mayo del 1925 por la forma en que colocaron los 11 nombres de los visitantes Por el tipo de letra se puede inferir que fue una sola mano quien los realiz (Fig. 7) Fig ura 7. Grafiti hecho el 25 de mayo del 1925. Foto En rique Mndez Torres 2009 A partir de este punto no se vuelven a ver ms grafitis sino hasta la pintura roja antropomorfa que ya se coment. Desgraciadamente, sabemos debido a la ltima visita que se hizo en marzo del 2 012 que el grafiti ms reciente se elabor este o el ao pasado. Comentarios finales Esta cueva resulta ser un lugar importante dentro del espacio sagrado de los nahuas de La Zongolica debido a que es un lugar donde se iba a pedir buena fortuna para las s iembras desgraciadamente a raz del fallecimiento de la rezandera de la cueva se ha relegado el espacio y se tiene la esperanza que en un futuro las deidades moradoras de la cueva de Chicomeatl vuelvan a tener rezos si es que la hija o la nieta retoman el oficio (Fig. 8) Los trabajos de exploracin han quedado pendientes debido a unas cuestiones tcnicas, institucionales personales y de tiempo, pues se necesita ms de dos das para continuar explorando sin embargo, se ha visitado a la familia Anastacio en diversas ocasiones. La ltima vez que los

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N mero 22 23 27 visitamos fue el sbado 3 de marzo del 2012 a razn de que el viernes 2 se realiz el Xochitlalli en otras cuevas aledaas, despus de mostrarles unos videos de lo acontecido en la Cueva del Sol nos comentaron q ue se han enterado que ha ido gente a la cueva y su desagrado es que no piden permiso Debido a esta situacin decidimos visitar la cueva a la maana siguiente Al llegar al primer foso nos llam la atencin algunos golpes en la roca y al revisar la pared N se apreciaron unos anclajes artificiales. Otros similares se pueden encontrar en otras secciones de la cueva donde lo ms desafortunado es que quienes los colocaron tuvieron la impertinencia de taladrar cerca de dos pinturas, una prxima a la cabeza del reptil y la otra afectada es la del antropomorfo de la Fig. 6. Aunque e sta cueva est en proceso de exploracin (Fig. 9) ya que no se ha prospectado en su totalidad debido a lo complicado del descenso en algunos sectores, por lo que el presente trabajo se ha planteado como un resultado preliminar. Lamentamos que los espele stas del poblado de Zongolica Manuel Fuentes Ayohua y Pedro Pabl o a pesar de que se les coment hace algunos aos del inte rs de trabajar en conjunto dicha cavidad, hayan tomado la iniciativa de recorrerla por su cuenta y colocar anclajes innecesarios y faltar a normas de cortesa con los dueos del terreno. Fig ura 8. Familia Anastacio: don Epifanio Anastacio Marga rito, Luz Elvira Flores Anastasio y su madre Mara Anastasio Choncoa, de izquierda a derecha en el respectivo orden.

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Mundos Subterrneos UMAE 28 Fig ura 9. Planta de la cueva mostrando imgenes de las secciones sealadas y sectores pendientes por explorar.

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N mero 22 23 29 Bibliografa lvarez, H. 1991 El Xochit l ali en San Andrs Mixtla. Ritual e intercambio ecolgico entre los nahuas de Zongolica Gobierno del estado de Veracruz, Coleccin V Centenario, Mxico. 166 pp. Daneels, A. & F. A. Miranda Flores, 1998. Cerro del Toro Prieto. Un centro c eremonial en el valle de Crdoba. pp. 73 86. En: Serrano, C. (Ed.). Contribuciones a la Historia Prehispnica de la Regin de Orizaba Crdoba. Instituto de Investigaciones Antropolgicas. UNAM, Mxico. Garca A. 1998 La arqueologa de Maltrata. p p. 19 4 2 En : Serrano, C (Ed.) Aportaciones a la arqueologa y la historia de Maltrata IIA/UNAM. Mxico. I nstituto Nacional de Estadsica, Geografa e Informtica (I NEGI ). 1988 Sntesis geogrfica, nomenclator y anexo cartogrfico del estado de Veracruz INEG I, Aguascalientes, Mxico. 69 pp. Jimnez, R. 1998. Notas para la historia de Maltrata. p p 81 94 En: Serrano, C. (Ed.). Contribuciones a la Historia Prehispnica de la Regin de Orizaba Crdoba. Instituto de Investigaciones Antropolgicas. UNAM, Mxico. Lehman H 2002. La arqueologa de Orizaba, Mxico: la coleccin Bi art del Museo del Hombre, Pars p p. 57 100. En : Serrano C. & R. Morante (Ed s .) Estudios sobre la cultura prehispnica y la sociedad colonial de la regin de Orizaba IIA/UNAM. Mxico. Lira, Y 2004. Arqueologa del valle de Maltrata, Veracruz. Resultados preliminares IIA/UNAM, IA/UV. Mxico. 182 pp. Miranda, F.A. & A. Daneels, 1998. Regionalismo cultural en el valle del ro Atoyac. p p 53 72 En : Serrano C. (Ed.). Contribuciones a la historia prehispnica de la regin Orizaba Crdoba UNAM, H. Ayuntamiento de Orizaba. Mxico. Morante, R.B., 1998 Simbolismo de las cuevas en la regin Crdoba Orizaba. p p 29 53 En: Serrano, C. (Ed.). Contribuciones a la Historia Prehispnica de la Reg in de Orizaba Crdoba. Instituto de Investigaciones Antropolgicas. UNAM, Mxico. Yoneda, R. 1992. Los mapas de Cuauhtinchan y la historia cartogrfica prehispnica. Fondo de Cultura Econmica. Mxico. 204 pp

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Mundos Subterrneos UMAE 30 UNA VIAJE EN LA CUEVA DEL R O LA VENTA Francesco Sauro Associazione di Esplorazioni Geografiche La Venta Via Priamo Tron, Treviso, Italia. E mail: info@laventa.it Abstract Rio La Venta Cave in Chiapas, Mexico, is a big hydro geological cross cave that links the karstic plateau of Lopez Mateos to the bottom of Rio La Venta Canyon. Along its nearly 11 km of length and 400 meters in depth, this cave shows such an extraordinary variety of underground landscapes that i t could rank among the most beautiful caves in the world. It was discovered on January 1990 by the speleologists of La Venta Geographical Association and was explored and mapped during the 6 years that followed, overcoming countless difficulties. This arti cle describes the whole route inside the cave and leads explorers by the hand through the main features of the cave, also showing the risks and the technical problems that may come about in such a long trek that normally needs two three days inside. Rs um Rio La Venta au Chiapas, Mexique, est une grande grotte hydrogologique, qui relie le plateau karstique de Lopez Mateos avec le 11 km de longueur et 400 m de diffrence de niveau, cette grotte montre une extraordi naire varit de paysages classant comme une des plus belles grotte du monde. Elle a t dcouverte en Janvier et cartographie dura nt les 6 annes suivantes, en surmontant un nombre incalculable de difficults. explorateurs travers les principales attractions de la grotte, tout en soulignant les risques et les problmes techniques qui peuvent survenir lors de la longue ou trois jours. Descripcin ilustrada arrar la travesa por una gruta como la Cueva del Ro La Venta no es una tarea sencilla, puesto que a men udo es difcil encontrar adjetivos que no celebren en exceso o sean demasiado grandilocuentes al describir los numerosos y amplios escenarios subterrneos. La nica manera para comprender su belleza y encanto sera sin lugar a duda recorrerla por completo; sin embargo, dadas las dificultades tcnicas y de resistencia fsica, no todos pueden gozar de esta suerte. Por esta razn en este trabajo se intentar tomar de la mano al lector y transportarlo a travs de este mundo subterrneo, estimulando su imaginaci n gracias a una amplia seleccin de imgenes fotogrficas que documentan los paisajes ms significativos de todo el recorrido. Un viaje que empieza donde termina la luz del da y culmina en el Can del Ro La Venta, donde un ro de la noche vuelve de nue vo a reflejar los rayos del sol. El inicio del viaje subterrneo El verdadero protagonista de esta travesa es el agua. Un torrente que, despus de haberse nutrido de varios afluentes provenientes del sureste y suroeste de la poblacin Adolfo Lpez Mateos se arroja en una gran garganta, el Sumidero I, desde N

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Nmero 2 2 23 31 donde empieza su largo recorrido subterrneo hacia el f ondo del Can del Ro La Venta ( Fig. 1 ). Figura 1. Ubicacin de la cueva. Archivo La Venta. En realidad esta agua ya tiene una fuerte vocaci n g ica : en la parte alta de la Colonia Lpez Mateos, los diferentes torrentes manan de grutas, tneles y verdaderos sistemas subterrneos como la Cueva del Naranjo, la Cueva Ejidal, el Tnel de Osman entre muchos otros. Sin embargo es en la gra n entrada del Sumidero I que comienza su viaje subterrneo ms largo en el corazn del altiplano. En un principio, desgraciadamente los espelelogos pueden seguir su recorrido solo por algunos centenares de metros, en una grandiosa galera nombrada Escape a la Victoria precisamente porqu e se pensaba que desde all se poda llegar muy fcilmente hasta el lmite de la exploracin alcanzado en la primavera de 1995 que parti desde el fondo del can. Sin embargo, no siempre donde pasa el agua tambin puede pas ar el hombre y en efecto, donde termina este conducto, un sifn impide continuar la exploracin. Queda claro que el torrente se sumerge por unas decenas de metros para despus volver a salir en otras galeras areas que se dirigen hacia el norte llegando h asta otra gran oquedad que se abre hacia el exterior, el Stano del Quetzal. Se trata de una gran sima creada por el colapso de las galeras subyacentes recorridas por el ro. Los enormes bloques de piedra de la bveda colapsada obstruyeron el paso cuesta abajo; sin embargo, cuando el ro est crecido an se puede escuchar su rumor, unas decenas de metros ms abajo. Dentro del Stano el sol crea efectos de luces muy atractivos aunados a bellos juegos de reflejos cerca de una gran poza de concrecin que se abre en el lado sur. En cambio, hacia el norte del cono de derrumbe, se entra en la Galera de la Virgen de Nuremberg, un laminador fsil que se cierra poco a poco, permitiendo que el ruido del ro subterrneo que fluye ms abajo se pierda de nuevo hacia galeras desconocidas que todava no han podido ser exploradas. De esta manera, tambin el Stano del Quetzal no representa ms que una ventana hacia este ro, sin permitir al explorador entrar en su recorrido definitivo. La puerta de acceso Sin embargo e l agua dej abiertos antiguos caminos permitiendo al fin a los espelelogos conocer sus secretos. A travs de una gran cavidad que se encuentra an mas all, sobre el ro subterrneo, el Sumidero II del Ro La Venta. Este es el acceso que permite volver a alcanzar las aguas y seguirlas hasta el Ro La Venta, sin obstculos insuperables por casi 14 kilmetros de desarrollo y con un desnivel

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Mundos Subterrneos UMAE 32 de 400 metros La entrada al Sumidero II de la Lpez Mateos es una gran cueva de 7 8 metros en el fondo de un extenso v alle cerrado, a pocos kilmetros al noreste del Stano del Quetzal. Desde la amplia sala inicial se recorre por la izquierda un conducto que baja hasta llegar a una bifurcacin. Siguiendo siempre por la izquierda se accede a una serie de galeras y salas q ue pronto se cierran sobre coladas de concrecin. Sobre la derecha, en cambio, se llega al maravilloso conducto Sueo Blanco, caracterizado por una particular morfologa fretica en secciones rectangulares que continua de manera sumamente regular por algun as decenas de metros. Parece increble que esta galera sea de origen natural y no un pasaje artificial creado por el hombre; fueron algunas condiciones de la masa rocosa (fracturas verticales paralelas y juntas de estratificacin horizontales) que fueron predisponiendo y guiando el agua para formar una galera geomtrica de este tipo. Sobrepasadas entonces algunas resbaladillas de roca, se llega al primer pozo vertical de la travesa, de alrededor de 15 metros. Siguen, a muy poca distancia, otros dos de 10 y 15 metros de profundidad. Se trata en todos los casos de lugares de roca blanca y pulida, llenos de bvedas, puentes suspendidos, conductos laterales y ambientes paralelos, que se formaron en condiciones paleo freticas, es decir, cuando toda la gruta e staba sumergida bajo el agua. En la base del ltimo pozo, bajando una pared de tres metros, se llega a un bello pasaje con el piso de roca que lleva a un balcn sobre una galera de mayores dimensiones (20 x 20 metros). Llegamos a la antigua galera del fl ujo del ro subterrneo que ahora se encuentra unos 50 metros por debajo de ese nivel. Descendiendo por este viejo cauce hacia el valle (Ramal Norte, es decir a la izquierda), la galera se desarrolla en un can grandioso que, despus de 200 metros, se in terrumpe bloqueada por una bella colada de concrecin. Esta galera hospeda la mayor colonia de murcilagos de la cueva, estimada en unas decenas de millares de individuos. Desde la bifurcacin, bajando hacia la derecha, en direccin sur (el Ramal Sur), la antigua galera est bloqueada por una enorme colada de concrecin, la cual se supera con la ayuda de una cuerda a travs de columnas y estalagmitas. Sobrepasados algunos pasos estrechos, la galera principal se vuelve otra vez lo suficientemente amplia c o mo para permitir caminar cmodamente por alrededor de 400 metros, a travs de zonas de derrumbes y pisos concrecionados en forma de gours muy a menudo recubiertos de una ptina de lodo. Tras muchas subidas y bajadas se llega al lugar ms amplio de este t ramo, un gran saln ocupado en el centro por un imponente cono de derrumbe, y es aqu que en noviembre de 1995 se concentraron los esfuerzos de la exploracin para identificar el paso que podra llevar a la conjuncin de la cueva subyacente del Ro La Vent a. De hecho era evidente, por los mapas topogrficos, que en este punto las dos cuevas estaban sobrepuestas, pero que el ro activo flua a unas decenas de metros por debajo del nivel de estos ambientes fsiles. En un principio se busc en la parte sur del saln, siguiendo la continuacin natural de la antigua galera, pero se tuvieron que interrumpir las exploraciones en las zonas de derrumbes por la ausencia de corrientes de aire que indicaran la continuacin hacia el ro. Finalmente el camino correcto se encontr entre los complejos bloques de rocas, entre el cono de derrumbe y la pared izquierda del saln. Siguiendo los numerosos mojones de piedras y las seales reflejantes se llega pronto al Pozo de la Unin, un estrecho pasaje vertical de alrededor de 5 metros.

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Nmero 2 2 23 33 Aqu se encuentran tambin las inscripciones hechas por los exploradores para celebrar aquel da, el 24 de noviembre de 1995. El tiro lleva a una gran fractura que, avanzando unos cuantos metros, se asoma a un abismo oscuro en cuyo fondo se escu cha el rumor del ro. Del ro subterrneo a la Escalera del Diablo Gracias a un espectacular descenso con cuerda de 35 metros en el vaco, se aterriza en una amplia sala ocupada por rocas de derrumbe. Sobre un gran bloque de piedra en el centro se lee la frase Su questa spiaggia, per non dimenticare la llegada al ro del primer explorador que se descolg desde arriba. Descendiendo por la pendiente de detritos hacia el norte, se llega a la orilla del o scuro Lago de los Perezosos desde el cual las aguas del ro fluyen hacia el valle en direccin del Can del Ro La Venta. Por el contrario, descendiendo por la pendiente hacia el sur se llega a una galera acutica que permite subir el ro contra corrient e por alrededor de 200 metros, hasta ingresar en un cueva enorme, de 80 metros de ancho y casi 200 de largo, el Saln de la Odisea. A travs del montn de bloques monumentales de roca de esta gran cmara se filtra el torrente proveniente de la Colonia Lpe z Mateos, despus de haber sido engullido por el Sumidero I y de pasar por debajo del Stano del Quetzal, cuyas galeras estn a unos cientos de metros de aqu, separados solamente por reas de derrumbes todava no superadas, pero que, sin un excesivo esfu erzo de desobstruccin, podran llegar a conjuntar las dos oquedades. Regresando a la base de la cuerda, en la orilla del gran Lago de los Perezosos, para evitar un bao de cuerpo completo, es necesario subir por una tirolesa ascendente hacia una ventana q ue ofrece la entrada a un conducto fsil que se desarrolla 15 metros arriba del nivel activo del ro. En este lugar terminaron las exploraciones de la primavera de 1995, cuando despus de un campamento interior de cinco das, ingresando desde la entrada ba ja del Ro La Venta, los exploradores lograron hacer un recorrido de ocho kilmetros por debajo del altiplano, y desistieron finalmente frente a este muro, dado que no contaban con las cuerdas suficientes para descenderlo con seguridad. Como recuerdo de es a ya mtica exploracin, en la pared se encuentra la frase Un sogno chiamato Ro La Venta exploradores y las fechas de la expediciones, la que remont desde el Ro La Venta y la posterior lle gada desde el Sumidero II. La siguiente galera se puede transitar por unos 100 metros y, despus de dejar atrs otro colapso en el ro, se accede a un rea bastante compleja de conductos fsiles llamada Galera de Cnosos (Fig. 2) Es suficiente con seguir las seales reflejantes y las numerosas flechas para llegar a una espacio ms amplio que pronto se convierte en un alto y espectacular can que desemboca a un lado del enorme Saln Murcilagos. El nombre de este lugar se debe al hecho de que los anterior es exploradores que remontaban el ro, llegando a este punto, vieron muchos murcilagos y as imaginaron que la gruta deba de tener otra entrada cercana. Cruzando el saln, una pendiente de bloques permite descender hasta el nivel del ro. Se sigue el cau dal sobre piedras resbaladizas por alrededor de 200 metros mantenindose por la izquierda hasta llegar a una repisa rocosa a la derecha. A travs de un pasadizo entre los bloques de piedra se llega de nuevo al torrente que, despus de pocos metros, se arro ja retumbando en la Escalera del Diablo. Se trata de una

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Mundos Subterrneos UMAE 34 impresionante cascada de alrededor de 30 metros donde el agua, al golpear contra la paredes, se vaporiza cargando el ambiente de humedad. La violencia de la corriente vuelve imposible el descenso sig uiendo la cada del agua, as que es necesario vencer este obstculo a travs de una larga travesa por un costado con ayuda de un pasamanos fijo, que lleva a descender dos tiro s sucesivos hacia lugares ms secos. Desde la base de las cuerdas es posible ob servar dos cascadas (otro ro todava no explorado parece unirse con el nuestro entrando por la derecha) que se arrojan a un gran lago en ebullicin. Este complicado descenso fue explorado desde la parte baja en 1995 gracias a una difcil y compleja escala da, resultado de la intuicin del ms joven espelelogo de la expedicin, Matteo Rivadossi de Brescia. Figura 2. Galera Cnosos. Archivo La Venta. Atravesando La Ciudad Perdida, La Selva de Piedra y los Rpidos de Olln En la base de la Escalera del D iablo el ro recobra la tranquilidad recorriendo alrededor de un kilmetro en la amplia Galera Gen Osman. Se sigue por el ro caminando sobre bancos laterales de arena donde es posible y, donde no, hay que entrar varias veces en el agua hasta la cintura. Al dejar atrs un par de grandes recodos arenosos se ingresa al imponente Saln de La Ciudad Perdida. Se trata de un lugar enorme, de alrededor de 200 metros de largo y 50 de ancho, con su caracterstica bveda plana, formada por los derrumbes a lo largo de los planos de estratificacin, y con el piso lleno de rocas gigantescas, lo que dificulta bastante la identificacin del camino. El comienzo de la sala est dominado por una columna de concrecin, nombrada El Hongo, sobre el cual se encuentra una amplia explanada de arena utilizada a menudo como primer campamento base a lo largo de la travesa (Fig. 3) En efecto, ya estamos a unas 5 7 horas de camino desde la entrada y a slo 1/3 del recorrido. El tramo que sigue parece uno de los ms exigentes de la cu eva as que consideramos mejor enfrentarlo por la maana, despus de una noche de descanso. Figura 3 D iscutiendo la topografa en el campo A rchivo La Venta Continuando por el saln a la izquierda, se deja atrs el ramal fsil, no s iempre evidente, de la Huerta de las Pequeas Alcachofas y se baja hasta casi alcanzar el nivel del ro. Cuando la galera se estrecha, se supera un pasaje cuesta arriba y se empieza a recorrer la ms chica pero muy resbalosa galera llamada Selva de Piedr a. Ahora, por ms de un kilmetro, estamos bajo un continuo esfuerzo de equilibrio sobre las rocas oscuras particularmente resbalosas y a travs de lminas filosas

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Nmero 2 2 23 35 inestables, ya sea en los pasos areos, as como en los pasos acuticos, donde representan u na trampa para las piernas y los tobillos. A la mitad del camino encontramos tambin un pequeo tramo que tenemos que equipar, puesto que las crecidas estacionales del agua rompen a menudo la cuerda. Al final de la Selva de Piedra, a la derecha al pasar por una zona de derrumbes llena de bloques de piedra tan grandes como casas, la galera se transforma en una altsima caada ocupada por profundos lagos y raudales de aguas blancas, la Garganta de Olln, llamada tambin Arroyo Blanco. El ro fluye en el fo ndo con violencia, formando remolinos y hondas marmitas. A menudo hay que sumergirse por completo en el agua para poder seguir. El estruendo se vuelve cada vez ms ensordecedor, hasta que el torrente se arroja en la imponente Cascada del Viento, un salto d e agua espectacular de alrededor de 20 metros, que se supera gracias a una larga travesa sobre la izquierda que nos lleva a bajar bastante lejos de la cada del agua. A las Puertas del Caos y el Can de los Sueos Desde la base de la cascada, donde la v aporizacin y el viento resultan insoportables, se contina remontando grandes bloques para despus volver a bajar del otro lado por medio de un par de pequeos descensos con cuerdas. Se llega entonces a un gran recodo fsil con el piso concrecionado, luga r donde se mont el campamento base durante las exploraciones de la primavera de 1995. Sobrepasada esta curva de 180 se accede a la galera Seales de Humo, de unos 20 metros de largo, con una caracterstica seccin en forma de barril, repleta de sediment os clsticos debajo de los cuales fluye el torrente. Al final de la galera se vuelve a encontrar el ro y se tiene que sobrepasar una enorme colina desmoronadiza, de 30 metros de altura, que lleva hasta la entrada del Saln A las Puertas del Caos, un luga r recubierto por sedimentos de lodo. Durante las crecidas estacinales, el sifn en la parte inferior de este saln no es suficiente para dar salida a las aguas, las cuales suben hasta llenar por completo este gran ambiente formando un lago de centenares d e metros cuadrados de superficie. Para lograr encontrar el camino, hay que poner mucha atencin en no seguir por el saln (hacia el sifn) y en localizar a la izquierda la cuerda de ascenso de alrededor de 30 metros (indicada por una seal reflejante). Sal vada esta pared se ingresa entonces al maravilloso Can de los Sueos, un ambiente increblemente trabajado por el agua que durante las crecidas funciona como va de desage, permitiendo as que el lago se desborde con violencia en este imponente can, n ormalmente fsil. Este es seguramente uno de los lugares ms fascinante de toda la travesa, un desfiladero suspendido entre dos pozos, impresionante por la ausencia de cualquier depsito clstico y por los scallops que recubren todas las paredes hasta el techo, ofreciendo maravillosos juegos de reflejos y de sombras. El desfiladero, despus de descender 100 metros, desemboca en una grandioso pozo de 40 metros, cerrado en su base por un profundo lago sifn, llamado Loch Ness. Antes de la entrada del pozo ha y, por lo tanto, que volver a ascender por una cuerda sobre la pared izquierda, misma que, despus de unos 15 metros, llega al conducto fsil nombrado Corredor de los Tapires. Se trata de una galera muy concrecionada, donde estalagmitas y columnas surgen de un fondo arenoso creando un escenario muy sugestivo. Particularmente impresionante es una gran

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Mundos Subterrneos UMAE 36 estalactita de unos tres metros de altura que, al desprenderse de la bveda, se incrust como un clavo en el piso arenoso en el centro de la galera. En esta zona se puede montar un segundo campamento, muy cmodo, pero que presenta una corriente de aire an ms fuerte que la del Saln de la Ciudad Perdida. Ahora estamos a 2/3 del recorrido subterrneo. Entre lagos cristalinos, medusas de cristal y salones giga ntescos Para continuar basta con seguir el viento hasta un pozo de 15 metros que lleva al gran saln Sforza Italia, ste tambin caracterizado por numerosos sedimentos arenosos y espectaculares cortinas de caliza. Aqu no hay que descender en el saln, si no bordear la pared izquierda por algunos pasos angostos y a travs de un laminador, gateando entre concreciones en forma de cabellos de ngel. Se sale entonces sobre una pendiente de detritos que lleva al borde de un rampa de alrededor de 40 metros que de semboca en un saln caracterizado por un cono gigantesco de lodo. En la base del saln se pueden ver las orillas del imponente y sombro Lago Negro. Sin embargo, hay que seguir sobre la izquierda para acceder a un pasaje donde el agua es menos profunda, a pesar de tener que sumergirse completamente por una decena de metros. La morfologa de esta seccin de la cueva puede ser modificada de manera considerable por las crecidas del agua y entonces es posible que, dependiendo de la temporada, estos tramos inund ados se llenen de sedimentos o se vuelvan ms profundos, obligando a nadar por trechos ms o menos largos. Despus de este tramo se sigue hasta la amplia Galera de la Bella Durmiente, cuya caracterstica son sus depsitos de lodo y arena a lo largo de 30 0 metros. Entramos entonces en la Galera Lo que el Viento se Llev, a lo largo de la cual se alternan profundas pozas de agua cristalina, gours y pequeos lagos de los cuales surgen imponentes complejos de concrecin. En los lugares ms estrechos se sien te una fuerte corriente de aire que nos obliga a seguir sin parar, puesto que ya estamos completamente mojados. Se desciende un pequeo tiro y despus de 100 metros de lagos que hay que superar por la izquierda, se llega al borde de una grandiosa colada ba ada por el torrente, la Cuarta Medusa. El ro mana de nuevo por debajo de la concrecin formando un gran lago, ya adentro del maravilloso Saln Metnal. El centro de este ambiente est dominado por una estalagmita gigantesca, la Tercera Medusa. Se atravies a el saln mantenindose sobre el lado derecho en un principio y despus todo a la izquierda, hasta ingresar en un can ms estrecho que lleva a una zona de peligrosas arenas movedizas. Llegamos entonces a otra gran concrecin, la Segunda Medusa. Despus de pasar por unos cuantos lagos ms se empieza a escuchar muy fuerte el estruendo del ro que se arroja en los Rpidos de Chac. La galera se angosta y pierde muy rpidamente una veintena de metros de desnivel, formando dos conjuntos de rpidos muy peligro sos. Se desciende el primer tramo sobre la pared derecha para despus volver a subir a una repisa en la pared izquierda y de aqu bajar con cuerda por unos 10 metros. Cuando las aguas estn bajas, se puede descender directamente por el ro con mucha cautel a o equipando una cuerda de ayuda. En el caso de ser arrastrado por la corriente, hay pocas posibilidades de detenerse, puesto que en la base de la rampa el agua se introduce con violencia en un paso muy angosto. Poco despus de los rpidos se atraviesa un a amplia galera semi inundada y un espacio donde la altura de la bveda

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Nmero 2 2 23 37 disminuye y desde la cual se produce un gran escurrimiento. El fuerte viento que crispa el agua indica que el pasaje est abierto. Se trata de hecho de la Primera Medusa, una concreci n enorme que ocupa casi toda la seccin de la galera, misma que en caso de crecida puede fcilmente convertirse en un sifn y obstruir el paso. Se contina entonces por otros lagos, volviendo a subir por bloques de piedra, hasta ingresar al gran Saln Ki nich Ahau, caracterizado por grandes derrumbes y complejas columnas de concrecin que disfrazan el recorrido del ro. Pasado este saln sobre la derecha, se recorre una galera con un lago, el Segundo Lago, que lleva a un meandro donde se empieza a ascend er a lo largo de la pared izquierda, bordeando la grandiosa columna de concrecin. Se accede entonces a una galera que se puede recorrer a travs de varios niveles de derrumbes, prefiriendo el nivel intermedio por ser ms cmodo. Se vuelve entonces a baja r hasta el nivel del ro, atravesando otro lago, el Primer Lago. El gigantesco Saln de la Cascada y la galera de salida A partir de la galera del Primer Lago el recorrido se vuelve mucho ms complicado: el agua se encamina por pasos estrechos y cerca d e una curva hacia la derecha se debe enfilar sobre una pequea galera hacia la izquierda que lleva al Saln del Teatro, donde la escenografa de las formaciones es verdaderamente espectacular. Se sube en medio de las concreciones y se desciende a lo largo de una bella galera transitando sobre algunas placas fuertemente erosionadas por el agua, hasta desembocar en un hermoso espacio lleno de grandes piedras provocado por derrumbes. Continuamos sobre la izquierda, a una altura media, para posteriormente baj ar sobre una serie de enormes bloques inclinados hasta el borde de una gran colada de alrededor de 25 metros, que hay que descender por medio de una cuerda. Estamos atravesando el gigantesco y articulado Saln de la Cascada, con sus inmensas coladas de con crecin. Llegados a la base del descenso, hay que seguir en este enorme ambiente en direccin norte, pasando al lado de una cascada espectacular que arroja ruidosamente en el saln ms de 500 l/s, vaporizando el agua en un radio bastante extenso. Volvemos a subir y a bajar una pendiente de detritos caracterizada por una gran estalagmita, hasta llegar debajo de una imponente colada de concrecin que desciende por el lado izquierdo. Se remontan 5 metros de pared por medio de una cuerda fija para despus segui r el ascenso por al menos 20 metros a lo largo de unas espectaculares gradas de piletas fsiles secas. En la cima se alcanza la galera de salida, mientras tanto muchos murcilagos nos indican que el exterior est cerca. Recorremos alrededor de 200 metros en un conducto ocupado por grandes concreciones de aspecto polvoriento y antiguo, hasta poder entrever la luz del sol en el Can del Ro La Venta. La salida es un bello portal de 10 x 8 metros en donde estalactitas y lianas se entrelazan bajando desde la bveda, mientras las paredes se tien del color verde de los lquenes de la selva. El regreso a la realidad La travesa ha terminado. El ro subterrneo regresa a la luz 60 metros ms abajo, a travs de un derrumbe en las orillas del R o La Venta. Sin em bargo, para el espelelogo todava falta un tramo muy demandante, regresar al altiplano despus de das de un agotador camino subterrneo. Tras el portal de salida, es necesario descender ocho

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Mundos Subterrneos UMAE 38 metros para llegar al canal subyacente. Se prosigue entonces po r la caada unos 50 metros, para alcanzar la orilla del Ro La Venta. Entonces se remonta el ro por alrededor de 15 minutos hasta llegar al Campamento de la Cruz, ubicado en un amplio recodo arenoso a la izquierda orogrfica del Ro, desde el cual por cie rto, se puede ver una cruz de madera de color verde encajada entre las estratificaciones de rocas a unos 15 metros de altura sobre el lado opuesto del ro (Fig. 4) Figura 4 C amino de regreso A rchivo La Venta Desde este punto hay que tomar un sende ro que sube por la vertiente, superando en un principio algunas pequeas rocas; el sendero asciende por una empinada pendiente por ms de 500 metros de desnivel, hasta llegar a los bordes mismos del altiplano. De aqu se continua hasta el primer rancho, ub icado como a 100 metros de la orilla del can. Hay que caminar unos kilmetros ms por una senda bien trazada hasta llegar cerca de un bebedero sobre la derecha. Unos 100 metros ms adelante habr que abandonar el sendero ms frecuentado (que va hacia la Colonia Lzaro Crdenas) para tomar otro camino a la izquierda, de cualquier modo bien sealizado. Se continua por otros 40 minutos, hasta que, pasando por unas cuantas rejas, se llega a otra bifurcacin donde habr que tomar por la izquierda. Despus de a lrededor de un kilmetro nos encontramos de nuevo cerca de la entrada del Sumidero II y, a travs del camino de la derecha, se llega al punto de partida. Sin embargo, son muchas las bifurcaciones de caminos engaosas, as que consideramos muy importante co ntar con un apoyo en el exterior por parte de guas locales, con los cuales se puede adems negociar una buena parrillada de pescado justo a la salida de la cueva a la orilla del ro. Se trata de una experiencia inolvidable, a pesar de ser nada sencilla y muy desafiante. Esta travesa implica un recorrido largusimo por ambientes no fcilmente descri pt ibles de una vastedad y espectacularidad nicas. Pero sobre todo, tambin implica la aventura de perseguir un ro subterrneo, en el intento de seguir su mi sterioso recorrido, desde que se sumerge en un abismo de oscuridad hasta que regresa por fin a la luz del da. Todo esto, adems, en uno de los lugares ms fascinantes de Mxico, el Can del Ro La Venta y los montes de la Selva Zoque que lo rodean. ¡Buen viaje entonces para quien quiera todava aventurarse en esta cueva,

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Nmero 2 2 23 39 con la absoluta seguridad que no se arrepentir! Bibliografa Badino, G., Belotti, A., Bernabei, T., De Vivo, A., Domenici, D., Giulivo, I. 1999. Rio la Venta Tesoro de Chiapas. La Ven ta Associazione Culturale Esplorazioni Geografiche, Treviso, Italia. 320 pp. Bernabei, T., 1990. Il Fiume del vento. S peleologia 23

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Mundos Subterrneos UMAE 40 LAS EXPLORACIONES E N CUEVAS MAYAS LACANDONAS DE METZABOK OCOSINGO, CHIAPAS, MXICO Gabriel Merino Andrade Camilo Thompson Poo, Juan C arlos Franco Guill n y Kaleb Z rate Glvez. Calle Vino No.291. Fracc. Montereal C.P. 29060. Tuxtla Gutirrez, Chiapas E mail: gabrielmerino a@gmail.com daniel.thompson38@gmail.com Abstract The main objective of speleological and archaeological explorations under the Metzaboc archaeological project on the hill to the Look out on Metzaboc Lake located in the Lacandon Jungle Chiapas, Mexico is based on exploration, photography and surveying of five cavities with different geomorphology and archaeological material inside to mark the exploration for further study of these rem ains and sacred sites becoming known theories of diversification and use of the caves for ceremonial rites and offerings of the ancient Maya Pre Classic period and classic mentioned by archaeologists, it will enrich the cultural heritage of the lake and i ts surroundings. Rsum Le principal objectif des explorations splologiques et archologiques dans le cadre du projet Metzaboc archologique sur la colline l'afft sur Metzaboc Lake, situe dans la Fort Lacandone Chiapas Mexique. Il est bas sur l'exploration la photographie et la surveillance des cinq cavits avec la gomorphologie diffrente et matriel archologique l'intrieur pour marquer l'exploration pour l'tude ultrieure de ces vestiges et des sites sacrs devenant thories connues d e la diversification et l'utilisation des grottes pour les rites crmoniels et les offrandes de l'ancien Maya pr classique et classique priode mentionne par les archologues il viendra enrichir le patrimoine culturel sur le lac et ses environs l rea de P roteccin de Flora y Fauna Metzabok, se ubica al N oroeste del Estado de Chiapas en la Regin conocida como Selva Lacandona, esta tiene una superficie de 3,368 ha., colindando al norte con el Ejido Cristbal Coln, al s ur el Ejido Agua Dulce Tehuac n, al e ste el Ejido Damasco y al o este el Ejido el Tumbo, todos estos Ejidos pertenecientes al Municipio de Ocosingo en el Estado de Ch iapas. El c lima es c lido s ubh medo con lluvias en v erano y una precipitacin anual de 1,862 mm. La temperatura m edia m e nsual es de 23.6 c. Se encuentra situada en la Subcuenca del Ro Lacanja, en la porcin alta de la Cuenca del Ro Lacantn. Metzabok posee un sistema lacustre complejo conformado por 21 Lagos de dimensiones variables, la mayora intercomunicados tempor al o permanentemente. Las c aractersticas b iolgicas de la zona son de condiciones de humedad y precipitacin p luvial alta, la ubicacin de la f ranja t ropical, las v ariaciones a ltitudinales, as como la g eomorfologa c rstica, favorecen a la conformacin de diferentes ecosistemas como e l b osque t ropical E

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Nmero 23 24 41 p erennifolio y el b osque e spinoso, as tambin favorece ampliamente a la form acin de cuevas en toda la zona convirtindose en una importante zona crstica del e stado de Chiapas. Es as como regresar a Men sabak o mejor conocido como la Laguna de Metzabok, ha sido una experiencia nuevamente sorprendente y renovadora. Despus de siete aos, la esp erada exploracin espeleolgica arqueolgica otra vez se hizo realidad. Durante cinco das del pasado mes de Sept iembre de 2011 cuatro espelelogos chiapanecos nos trasladamos a la Selva Lacandona. A nuestra llegada el recibimiento, por los arquelogos Joel Palka de la Universidad de Illinois Chicago y Adriana Snchez de la organizacin Xanvil A.C., fue muy caluroso a pesar de la lluviosa noche en esta temporada del ao. Durante esta velada se comentaron los ltimos detalles de los siguientes cuatro das de exploracin, acompaados por una rica cena preparada por Sebastiana, una de los Hach Winik 1 que habitan la alde a de l a Reserva Lacandona (Snchez, 2005) y que trabaja en el complejo de cabaas y restaurant e que se ofrece a los visitantes. Al siguiente da, arquelogos, espelelogos y amigos lacandones Jos, Rafa, Felipe y Nico 2 salimos hacia el Mirador de la Lag una de Mensabak. Nos acompaaba un excelente clima, los gritos del mono aullador 3 la frescura de la creciente y clara agua de la laguna, pero sobre todo un anhelo de explorar las 1 Hach Winik: denominacin propia de los indgena lacandones que viven en la regin Mensabak. 2 Estos amigos lacandones normalmente son guias interpretativos de eco turistas que los trasladan en lanchas o balsas a las pinturas rupestres, mir ador y dististos lugares de interes de la laguana. Tambi n algunos de ellos son guarda bosques de la R eserva. 3 Mono aullador o saraguato negro ( Alouatta pigra) mamfero en peligro de extincin. (FIR, 2003) entraas de Kaab 4 y nuestro pasado Maya. El Mirador de Mensabak es un risco sagrado que representa la casa del dios maya del mismo nombre. Su nombre, se h a traducido como seor que guarda plvora y es semejante a la deidad maya yucateca de Yum Chak o Chaak que se relac iona con la lluvia (Palka, 2005; McGee, 1990). De acuerdo a P alka, podra existir una estrecha relacin con el Dios del agua Tlaloc la cultura y creencias de mayas lacandones a cambiado mucho en los ltimos 30 aos gracias a la alta pre sencia de extranjeros (Palka, 2005); sin embargo, regresar a Mensabak sigue siendo una fascinante exploracin al pasado y presente maya/lacandn, un viaje a las races del pueblo mesoamericano. Al llegar a las orillas del sendero, pudimos ver que el nivel del agua estaba a ms 10 m arriba de su niv e l en temporada de sequa. Tambin observamos a los tpicos rboles inundados como el Palo de Tinto y el Zapote de Agua 5 pero lo que nuevamente nos deslumbr fue la vegetacin cerrada 6 de la s elva m aya en el trpico m exicano. La forma en el los Hach Winik han conservado estas tierras y aguas lacustres es muy reconfortante y debe ser de amplio reconocimiento. Adentrados ya en la caminata por el sendero, con sombras del c ochimbo y diversas especies de 4 Kaab: Tierra en Maya 5 Palo tinto ( Haematoxyl um campechianum ) y Zapote de Agua ( Pachira aquatica ; FIR, 2003). 6 Esta R eserva est integrada por diversos tipos de vegetacin, es por eso que podemos encontrar a los bosques de c onferas, b osque e spinoso i nundable, b osque m esfilo de m onta a y b osque t ropica l p erennifolio (INE, 1996).

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Mundos Subterrneos UMAE 42 palmas y o rqudeas 7 nuestro fin era llegar nuevamente a la Cu eva del Mirador I que exploramos en el 2004. El objetivo era ingresar junto con Joel y Adriana a las Galeras de la Olla y Tres Gotas, para que hicieran un anlisis preliminar de los ofrendas prehispnicas ofrecidas al Dios de la Cueva y concluir con la p rimera exploracin del 2004 (Thompson et al 2005). Satisfaccin para todos fue que la exploracin resulto con xito, pudimos terminar la cueva, pero sobre todo, Palka pudo observar que las vasijas de la cueva eran del pre clsico. Importante es mencionar que se practicarn estudios futuros para determinar el tipo de materiales utilizados y fechamiento de los mismos (Thompson et al ., 2011). El grato regreso de este da de exploracin lleno de aventuras en la vegetacin, asombro por los constantes ruidos d e aves, monos, sapos y ranas, y las nubes de las montanas al rededor de laguna, concluy con una fuerte, pero refrescante lluvia bajo en los ltimos 600 m de navegacin sobre las aguas y meandros que se alimentan por la subcuenca del ro Lacanj, que a su vez forma parte de la porcin alta de la gran cuenca del ro Lacantn (FIR, 2003). La segunda etapa de la expedicin fue desarrollada por exploraciones a otras cuevas y grietas en diversas partes del Cerro del Mirador. De estas exploraciones, la ms impor tante por su aspecto arqueolgico fue la Cueva de la Grieta. Para bajar a esta cavidad se tuvo que colocar equipo tcnico para hacer un descenso a rappel seguro y efectivo. Esta descenso no fue de gran altura, la topografa del reporte nos mostr u n tiro f ue de escasos 13 m lo cual no dejaba de 7 Cochimbo o P latymiscium yucatanum, palmas como Astrocaryum mexican um C r o ysophila argentea y Chamaedorea sp. y o rquidceas (FIR, 2003). ser peligroso por su alto nivel tcnico, por la estreches de las formaciones krsticas y filosas rocas de las paredes int eriores. Sin embargo, nunca dej de asombrarnos la hermosa vista hacia la laguna, a las pintu ras y el sitio Tzilbatnah. Despus de estas emociones vino lo mejor, lo ms impactante en este abrigo expuesto a la pared Este del cerro del mirador, donde se form un pequeo sistema de cavernas y grietas. Se hizo tal vez el ms importante hallazgo de la exploracin a Metzabok. Se encontraron tres platos casi completos fechados a la vista por Palka como muy probablemente del periodo pre clsico, con 2 000 mil aos de antigedad (Thompson et al ., 2011). As que la emocin creci no s lo por el rappel del inicio con vistas majestuosas y el importante hallazgo, si no tambin con una gran noche donde se expona ante nosotros la imponente va lctea y millones de estrellas. Los siguientes das tambin fueron fructferos, en especial el da que explo ram os la C ueva de los Colmillos. Su ingreso fue descubierto a unos cuantos m de la Cueva del Mirador, se le denomin de los colmillos ya que las caractersticas del ingreso presentaban formaciones calcreas por escurrimiento natural que simulaban ser los colmillos d el mtico Jaguar (Thompson et al ., 2011). Esta cueva es fsil de caractersticas verticales, y su formacin corresponde a los planos de estratificacin de la roca caliza que formaron el cerro mirador. La cueva tiene un ingreso vertical de 1 m de dimetro, coronado por unas concreciones de calcita y estalactitas Las dificultades de exploracin se presentaron al descender el primer

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Nmero 23 24 43 tiro, ya que tuvimos que entrar sentados y colocar los anclajes tanto naturales como artificiales. La entrada estaba obstruida p or rocas de gran tamao y para no moverlas se colocaron dos anclajes artificiales evitando el roce con las piedras filosas y para tener una exploracin con mxima seguridad. Una vez descendido el tiro de 10 m de altura se lleg una pequea cmara de 3.5 m de largo por 1.5 de ancho. Fue ah donde se hizo otro descubrimiento de huesos humanos y fragmentos de vasijas, que segn la descripcin preliminar de los arquelogos datan de unos 600 aos de antigedad (Thompson et al ., 2011) De lo anterior, los coment arios de los arquelogos de la expedicin fueron que estas cuevas haban sido utilizadas para fines de entierros y ofrendas, como se presenta en otras regiones mayas entre los aos 700 a 500. Sin embargo, el hecho de encontrar vestigios del periodo pre cl sico y que en el avistamiento preliminar no se diera la presencia de huesos o entierros humanos, se podra se alar un claro cambio en las prcticas de rituales y ofrendas mayas a las cuevas, riscos y zonas lacustres de Mesoamrica. Sin duda la necesidad de con servar esta zona del pas, no s lo implicar el cuidado de la amplia biodiversidad y recursos naturales, si no tambin de la riqueza cultural y arqueolgica, lo cual no podr lograrse sin la implementacin de mecanismo alternativos de bajo impacto, que generen un desarrollo rura l sustentable, como diversas pr cticas del actual eco turismo mexicano. Fig ura 1 Panormica C erro el Mirador, L aguna de Metzabok. Fig ura 2 Montculo Maya en la cima del Cerro Mir ador.

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Mundos Subterrneos UMAE 44 Fig ura 3. M apa de ubicacin de cuevas y sitios arqueolgicos en el Cerro Mirador, Laguna M etzaboc. E scala 1:29.2 m REPORTE PARA LA DOCUMENTACI"N DE LAS CAVIDAD ES: ARQUEOLOGICO METZABOC NOMENCLATURA: PAM01 NOMBRE DE LA CAVIDAD: CUEVA DEL MIRADOR COORDENADAS GEOGRAFICAS: 53 N W METROS EN TOPOGRAFA: 67.70 m DESNIVEL DE LA CAVIDAD: 50 .57 m ALTITUD DE LA CAVIDAD: 7 00 msnm TEMPERATURA PROMEDIO: 26 C TIPO DE C AVIDAD: Fsil, de caractersticas verticales. CARACTERSTICAS GENERALES DE LA CAVIDAD La cueva del mirador es una cueva fsil, de caracterstica s verticales y su formacin est marcada por los planos de estratificacin de la roca caliza, as como se desc ribe en el reporte de las exploracin del 2004, se explor la cueva de nueva cuenta en la segunda entrada donde se localizaron diversos fragmentos de cermica fechada por el

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Nmero 23 24 45 arquelogo Joel Palka (Fig. 4 ) como periodo Pre clsico de 2000 mil aos de antig edad aproximadamente, el descenso del tiro en la galera de la piedra (Fig. 5 ) nos condujo a una parte estrecha de la cueva en forma de U como la describo en la pgina anterior, que remata en una grieta muy estrecha la que fue imposible explorar, en dic ha galera conformada por un derrumbe fue rte y rocas apiladas se localiz un pequeo fragmento de figura de barro al parecer parte de la cabeza de figura humana y algunos restos de huesos que mediante un estudio espec fi co de laboratorio se determinar su edad y posible motivo de encontrarse en dicho lugar. Figura 4. Revisin de cermica Figura 5. D escenso a la galera de la piedra Una vez explorada la ltima parte de la cavidad se determin que debido a un gran derrumbe s e form dicha parte de la cueva que como se mue stra en la siguiente imagen deposit rocas filosas de gran tamao que estn puestas unas sobre otras formando escalones que nos ayudaron a descender a las partes ms bajas de la cueva para explorar la galera donde se encontraron fragmentos de cermica y huesos ( Fig s 6 y 7) Fig ura 6 Fig ura 7 F ragmento s de mueco de cermica y huesos.

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Mundos Subterrneos UMAE 46 TOPOGRAFA: PAM01 CUEVA DEL MIRADOR, PERFIL, ESCALA 1:5, ARCHIVO. Topografa por: Gabriel Merino, Camilo Thompson. NOMENCLATURA: PAM02 NOMBRE DE LA CAVIDAD: CUEVA DE LA GRIETA1 COORDENADAS GEOGR FICAS: N METROS EN TOPOGRAFA: 13.64 m DESNIVEL DE LA CAVIDAD: 7 m ALTITUD DE LA CAVIDAD: 6 17 msnm TEMPERATURA PROMEDIO: 28C TIPO DE CAVIDAD: Fsil, de caractersticas verticales (GRIETA). CARACTERSTICAS GENERALES DE LA CAVIDAD La formacin de la cueva de la grieta1, se debe a la fractura de los estratos de roca caliza, que van de forma perpendicular en la parte meridional del cerro mirador y forman parte del sistema crstico del mismo, es una cueva fsil, de caractersticas verticales (grieta), la cueva al descenso como se muestra en la ( Fig. 8 ) es un tiro de 6.40 m estrecho y filoso que se tuvo que explorar con sumo cuidado, este mismo nos conduce a una pequea cmara orientada con rumbo noreste, cerrndose en una pequea parte y un

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Nmero 23 24 47 derrumbe (Fig. 9) en dicha cmara se localizaron diversos fragmentos de cermica que segn el anlis is preliminar de los arquelogos pertenecen a un periodo ms reciente posiblemente de unos 600 o 700 aos, o bien sean de la poca de la llegada de los espaoles a la zona, un anlisis ms detallado determinara su edad exacta. Cabe mencionar que dicha cuev a se encuentra justo al final e inicio de una gran rampa de acceso construida por los antiguos mayas para acceder ms rpido a las terrazas y sitio el mirador poniente, partiendo desde el puerto1 hasta la segunda terraza pasando por la terraza de la gran roca caliza y mir ador que da hacia la laguna de M etzaboc, la cueva presenta goteos constantes pero carece de concreciones calcreas. Figura 8. I ngreso de la cueva Figura 9 C mara estrecha TOPOGRAFA: PAM02 CUEVA DE LA GRI ETA1, PERFIL, ESCALA 1.83:6.4m, ARCHIVO. Topografa por: Kaleb Zarate, Camilo Thompson. NOMENCLATURA: PAM03 NOMBRE DE LA CAVIDAD: CUEVA DE LA GRIETA2 COORDENADAS GEOGRAFICAS: METROS EN TOPOGRAFA: 41.5 m DESNIV EL DE LA CAVIDAD: 15 m ALTITUD DE LA CAVIDAD: 638 msnm TEMPERATURA PROMEDIO: 27C TIPO DE CAVIDAD: Fsil, de caractersticas verticales (DERRUMBE Y GRIETA). CARACTER STICAS GENERALES DE LA CAVIDAD. La cueva de la grieta2, es una cueva fsil de caracter sticas verticales, constituida de derrumbes y la misma grieta que parte los estratos de la roca caliza en cara noroeste del ce rro mirador, a diferencia de la grieta1, esta

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Mundos Subterrneos UMAE 48 cueva posee algunas concreciones, como estalactitas, pequeas medusas y abundantes paredes de pequeas palomitas de maz, que son espeleotemas muy filosos y delicados, que le dan un toque especial y mgico a las paredes de la cueva el ingreso vertical de 1.3 m de dimetro (Fig. 1 0 ) estaba obstruido por una roca de aproximada mente de 8 0 cm de dimetro y unos 70 k por lo que fue necesario removerla para poder ingre sar en forma segura a la cueva. Con un tiro inicial de 5 m se llega a una parte llena de hojas que caen de la superficie form ando un colchn natural, que desciende por una r ampa lodosa y estrecha hasta un derrumbe de pasos muy tcnicos y delicados para no mover las rocas que ah se encuentran, la cueva se cierra en otro derrumbe a 14 m d e desnivel desde la superficie, (Fig 1 1a galeria de las palomitas) en dicha cavidad no se encontraron vestigios arqueolgicos, pero se pudo constatar que es la misma grieta que forma la cueva de la grieta1 de aproximadamente unos 25 m de desnivel. T ambin pudimos topografiar con la ayuda del lser una grieta hasta el momento la ms estrecha d e la exploracin con escasos 40 cm de ancho por 20 m de desnivel, tal como se marca en la topografa. En la galera principal el bilogo coautor encontr una rana parda de cuev a que se muestra en la ( F ig 1 2 ) Como parte de la fauna caverncola que abunda e n las cuevas del cerro M etzaboc, las que sern clasificadas en un estudio ms especfico de las mismas. Figura 10. Ingreso Figura 11. Galera de las palomitas Figura 12. Rana parda de la cueva.

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Nmero 23 24 49 TOPO GRAFA: PAM03 CUEVA DE LA GRIETA2, PERFIL, ESCALA 1:2.5m, ARCHIVO. Topografa por: Gabriel Merino, Kaleb Zarate. NOMENCLATURA: PAM04 NOMBRE DE LA CAVIDAD: CUEVA DE LA GRIETA3 COORDENADAS GEOGRAFICAS: N M ETROS EN TOPOGRAFA: 34.5 m DESNIVEL DE LA CAVIDAD: 13 m ALTITUD DE LA CAVIDAD: 679 msnm TEMPERATURA PROMEDIO: 29C TIPO DE CAVIDAD: Fsil, de caractersticas verticales (ESCARPE ESTE CERRO MIRADOR). CARACTERSTICAS GENERALES DE LA CAVIDAD La cueva de la grieta3 es una cueva fsil, de caractersticas verticales ya que se encu entra en el escarpe de la cara E ste del cerro del mirador, es una ca vidad con dos ventanas de 3 m de altura por 1.5 m d e ancho (Fig. 1 3 ). De donde se puede apreciar la laguna en todo su esplendor, la exploracin de esta cueva comienza con un descenso al aire libre en una parte escarpada con muchas piedras sueltas y vegetacin hasta llegar a la base del escarpe donde se ingresa inmediatamente a la cueva y sus ventanas, pasando pri mero por unas rocas grandes nos conduce a una galera de 5 m de largo por 2 m de ancho donde justamente debajo de unas rocas se descubrieron 3 platos de cermica, casi adheridas a la roca, debido a depsitos calcreos con el escurrimiento del agua, que seg n la descripcin del arquelogo Joel Palka, son del periodo Pre clsico de aproximadamente 2000 mil aos de antigedad, y fueron utilizados en forma de ofrenda para dejar comida y con fines de fertilidad, estn ubicada tal y como se muestra en la ( Fig 1 4 ) segn las descripciones preliminares de los arquelogos tienen relacin directa con el sitio del mirador, as como pudo haber sido utilizado como ofrendas ceremoniales de sacerdotes mayas, en pleno suelo como smbolo de fertilidad, un estudio posterior determinar la edad exacta de dichos platos, que mientras constituyen un descubrimiento muy importante para descifrar los enigmas del cerro mirador y su entorno cultural.

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Mundos Subterrneos UMAE 50 Figura 13. La ventana del mirador Figura 1 4. Platos de cermica TOPOGRAFA: PAM04 CUEVA DE LA GRIETA3, PLANTA, ESCALA 1:5m, ARCHIVO. Topografa por: Kaleb Zarate, Camilo Thompson. NOMENCLATURA: PAM05 NOMBRE DE LA CAVIDAD: CUEVA DE LOS COLMILLOS COORDENADAS GEOGRAFIC AS: METROS EN TOPOGRAFA: 30 m DESNIVEL DE LA CAVIDAD: 25.2 m ALTITUD DE LA CAVIDAD: 678 msnm TEMPERATURA PROMEDIO: 27C TIPO DE CAVIDAD: Fsil, de caractersticas verticales. CARACTERSTICAS GENERALES DE LA CAVIDAD La cueva de los colmillos es una cueva fsil de caractersticas verticales, y su

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Nmero 23 24 51 formacin corresponde de a los planos de estratificacin de la roca caliza que formaron el cerro mirador, tiene un ingreso vertical de 1 m de dimetro, coronado por unas concreciones d e calcita, estalactitas en forma de colmillos de un jaguar (Fig. 1 5 ), derivado de esto, y como primer visin de la cueva toma dicho nombre, las dificultades de exploracin se presentaron al descender el primer tiro, ya que tuvimos que entrar sentados y co locar los anclajes tanto naturales como artificiales, ya que la entrada estaba obstruida por rocas de gran tamao y para no moverlas se colocaron dos anclajes artificiales para evitar el roce con las piedras filosas y tener una exploracin segura, una vez descendido el tiro de 10 m de altura se llega una pequea cmara de 3.5 m d e largo por 1.5 de ancho, donde se hizo un descubrimiento de huesos humanos y fragmentos de vasijas, que segn la descripcin preliminar de los arquelogos datan de unos 600 aos de antigedad, con la llegada de los espaoles a esta regin, la hiptesis de que estas cuevas fueran utilizadas para fines de entierros y ofrendas se haca ms evidente, tal como lo muestra la ( Fig. 1 6 ) p or lo que e l arquelogo Joel Palka mencion que en el periodo Pre clsico no eran utilizadas las cuevas con fines de entierros como se mu estra en la cueva de la grieta3; sin embargo en el periodo clsico y la colonizacin espaola las cuevas fueron utilizadas con fines funerar ios (Fig. 17) tal y como se muestra en la cueva de los colmillos. Figura 15. Ingreso cueva de los colmillos. Siguiendo el curso de la cueva descendimos otros 10 m, e n una parte muy estrecha y paredes repletas de palomitas de maz de sde 5 mm hasta 1 cm de tamao cuando muc ho, por lo que hizo ms difcil la progresin en las partes estrechas, a dicha galera la nombramos de las palomitas de maz. Llama la atencin la formacin de un go urs o pileta de escasos 20 cm d e dimetro, formada por el constante goteo de agua (Fig. 18 ) La cueva al ir descendiendo se cierra en una parte estrecha donde decidimos terminar. Figura 16. Restos humanos y fragmentos de cermica. Figura 17. Exploracin galera de las palomitas.

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Mundos Subterrneos UMAE 52 Figura 18. Pileta pequea. TOPOGRAFA: PAM05 CUEVA DE LOS COLMILLOS, PERFIL, ESCALA 1:3.34m, ARCHIVO. Topografa por: Gabriel Merino, Kaleb Zarate, Juan Carlos Franco LA EXPLORACI"N SUPERFICIAL DE L A LAGUNA TEMPORAL DENOMINADA DEL CERRO EL MIRADOR UN VISTA ZO PRELIMIN AR A LAS ENTRAAS DEL SISTEMA C RSTICO DEL CERRO EL MIRADOR NOMENCLATURA: PAM06 NOMBRE: LAGUNA TEMPORAL DEL CERRO MIRADOR COORDENADAS GEOGRAFICAS: N 1 METROS EN TOPOGRAFA: 50 m DE LARGO Y 30 m DE ANCHO. PROFUNDIDAD: 15 m ALTITUD DEL CENOTE: 585 msnm DESCRIPCI"N GENERAL DE LA LAGUNA TEMPORAL La Laguna Temporal, tambin llamada por los Lacandones cenote del cerro el mirador es un a tpic a Laguna crstic a de conducto, que se forma con el aumento en el nivel de agua de la laguna Metzaboc, que se conforma con uno o posiblemente dos conductos de alimentacin justo en el centro del mismo, debajo de unas grandes rocas que guardan el orificio alimentador, que fue sealado por el espelelogo en el recorrido en balsa (Fig. 19), en donde se tomaron las medidas del largo y ancho de l a Laguna Temporal con la ayuda del lser. Una exploracin posterior con equipo de buceo se podr determinar de manera ms precisa el conducto alimentador y si es factible de explorarse y poder determinar la distancia que recorre el agua para poder

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Nmero 23 24 53 alimentarlo, que de acuerdo a un anlisis preliminar del uso d el mapa y escalas tenemos 90 m aprox. C abe sealar que la laguna hasta esa fecha haba subido un nivel de cerca de 15 m Figura 19. Exploracin de la laguna temporal. Agradecimientos Al Arquelogo Joel Palka de la Universidad de Illinois Chicago, a la Arqueloga Fabiola Snchez Balderas Presidenta de la Asociacin Xanvil A.C., y a la Comunidad Lacandona de Metzaboc Ocosingo Chiapas por todo su apoyo en la logstica de expedicin Bibliografa FIR 2003 Ficha Informativa RAMSAR Nah y Metzabok Elaborada por Hernndez N., J. Director de las reas de Proteccin de Flora y Fauna Nah y Metzabok. Instituto Nacional de Ecologa. 1996. Estudio tcnico justificativo para la creacin del rea natu ral protegida Metzabok. SEMARNAP. Mxico, D.F. 41 pp McGee, R. J. 1990. Life, r itual and r eligion among the Lacandon Maya Wadswoth Publishin g Company, Belmont California. 175 pp. Palka, J. W. 2005. Unconquered Lacandon Maya: e thnohistory and a rcheology of i ndigenan c ulture c hange University Press Florida. 352 pp. Palka, J W. 2005. Arte Rupestre indgena y lugares sagrados Mayas Lacandones en las Tierras Bajas de Chiapas Bolom, 2 : 27 39. Snche z, B. F 2005. Arte Rupestre de Metzabok. Una descripcin preliminar Bolom, 2 : 61 90. Thompson, C G. Merino & G. Camacho. 2005 L a exploracin de las cuevas de Metzabok. Bolom, 2 : 41 59. Thompson C G. Merino K. Zarate & J.C. Franco 2011 Rep orte Preliminar de Expedicin Cerro Mirador Laguna de Selva Lacandona, Chiapas Mxico, Proyecto Arque olgico Metsabak, Joel Palka Coord. Universidad de Illinois Chicago y Fabiola Snchez Balderas de la Asociacin Xanvil A.C.

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Mundos Subterrneos UMAE 54 NORMAS EDITORIA LE S MUNDOS SUBTERRNEOS La revista MUNDOS SUBTERRNEOS acepta para su publicacin artculos breves sobre diversos temas de la Espeleologa, preferentemente de Mxico o Amrica Latina. La extensin deber ser un mximo de 20 cuartillas, inc luyendo ilustraciones. En caso de contener fotos o ilustraciones a color, el autor pagar anticipadamente los costos. Adems de los artculos, se podrn publicar ensayos y reseas bibliogrficas de una o dos cuartillas as como topografas Todos los art culos formales debern contener: Ttulo, autor(es) institucin(es) y direccin (es) Un resumen en Ingls (ABSTRACT) y otro en Francs (RSUM), antecedern al texto (cada resumen con mximo de 10 lneas). Se aceptan artculos en Ingls o en Francs, en cuyo caso debern contener un resumen en Espaol y otro en un idioma diferente del usado en el texto (Ingls o Francs), tambin se aceptan textos en portugus, conteniendo un resumen en espaol, y un abstract. Los artculos de investigacin debern inclu ir adems : o bjetivos, materiales y mtodos resultados, discusiones conclusiones agradecimientos o reconocimientos (en caso necesario), e invariablemente bibliografa L os artculos debe n ser originales y de calidad para elevar el prestigio de la revist a y no haber sido publicados parcial o totalmente en algn otro medio o revista Los manuscritos deben ser preparados versin electrnica, utilizando como procesador Word for Windows versin 3 o compatible, con interlineado a doble espacio en letra Tim es New Roman, a doce puntos sin anotaciones entre lneas, con mrgenes de 2.5 cm a cada lado, numerando todas las pginas en el margen inferior derecho. No usar ningn formato especial. Los nombre cientficos debern escribirse con cursivas. La primera p gina debe incluir el ttulo en la parte superior escrito en maysculas. Dos espacios a bajo y centrado, el nombre completo del (de los) autor (es) escrito con maysculas y minsculas, seguido de su (s) direccin (es), adecuadamente relacionadas con nmero s cuando las direcciones sean diferentes. Invariablemente debe de ponerse una direccin o apartado postal, as como un correo electrnico del autor principal. Las figuras, cuadros, fotografas y mapas sern enviados por separado del texto, as como sus pi es de figuras o encabezados. Las ilustraciones se presentarn en un formato TIFF o JPG como archivos independientes, y su resolucin debe ser de al menos 300 ppi. En caso de existir varias figuras, es recomendable organizarlas en lminas. Se debe indicar e n el texto la posicin de las mismas. En el texto se debern usar las abreviaturas oficiales en espaol: m (metro o metros) km (kilmetro o kilmetros), m snm (metros sobre el nivel del mar), EEUU (estados unidos), N (Norte), S (Sur), E (Este), W (Oeste) Los nmeros del uno al once debern ir con letra, y con cifras a partir del 12. Los miles deben ir separados por coma (47,300). La literatura citada en el texto debe incluirse en la seccin de bibliografa, en orden alfabtico y cronolgico. Cada una de las referencias incluir los datos en el orden siguiente:

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Nmero 2 2 23 55 Libros: Hoffmann, A., J.G. Palacios Vargas & J.B. Morales Malacara. 1986. Manual de Bioespeleologa. UNAM, Mxico. 274 pp. Captulos de libros: Norton, R. A. 1990. Acarina: Oribatida, 779 803. In : Dindal, D. L. 1990 Soil Biology Guide. A. Wiley Interscience Publication. 1209 pp. Artculos: Batalla Campero, D. & J. A. Montao Hirose. 2009. Rabia Transmitida por murcilagos. Mundos Subterrneos, 20: 30 49. Tesis: Garca Gmez, A. 2003. Contri bucin al conocimiento de los dipluros (Hexapoda: Diplura) en Mxico. Tesis de Licenciatura, UNAM, Mxico. 112 pp. Resmenes o memorias de congresos: Estrada, D. & J. G. Palacios Vargas. 2001. Biodiversity of terrestrial micrarthropods from Las Sardinas Cave, Tabasco, Mxico. Abstracts XVI International Symposium of Biolospelogy: 38 39. Las secciones de un ensayo quedan a juicio del autor pero debern incluir: resumen, abstract ( I ngls), introduccin, discusin, conclusiones, agradecimientos y bibliogr afa. El Comit Editorial determinar si el artculo es de inters para su publicacin y lo enviar a uno o dos especialistas nacionales o extranjeros para tener un criterio de evaluacin. Mundos Subterrneos no imprime separatas, por lo que solamente se obsequiar un ejemplar a cada uno de los autores de artculos. La revista es distribuida por intercambios a numerosas bibliotecas de la especialidad y est registrada en Zoological Records. Toda correspondencia relativa a suscripciones, canje y presentac in de originales deber dirigirse al Dr. Jos G. Palacios Vargas, Lab. Ecologa y Sistemtica de Microartrpodos, Depto. de Ecologa y Recursos Naturales, Fac. Ciencias, UNAM 04510 Mxico, D. F. E mail: tro glolaphysa@hotmail.com CUOTAS DE SUSCRIPCI"N Nacional: $ 50.00. Extranjero: Norteamrica, 10.00 dlares. Fuera de Norteamrica, 20.00 dlares, incluye costo de envo por correo de superficie.

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PATROCINADORES UNIN MEXICANA DE AGRUPACIONES ESPELEOLGICAS, A. C. FACULTAD DE CIENCIAS, UNAM Normas de la presentacin de artculos (Instrucciones para los autores) La revista MUNDOS SUBTERRNEOS acepta para su publicacin artculos breves sobre diversos temas de la Espe leologa, preferentemente de Mxico o Amrica Latina. La extensin deber ser un mximo de 20 cuartillas, incluyendo ilustraciones. En caso de contener fotos o ilustraciones a color, el autor pagar anticipadamente los costos. Adems de lo s artculos, se podrn publicar ensayos y reseas bibliogrficas de una o dos cuartillas, as como topografas. Todos los artculos formales debe rn contener: Ttulo, autor(es) institucin(es) y direccin (es). Un resume n en Ingls (ABSTRACT) y otro en Francs (RSUM), antecedern al texto (cada resumen con mximo de 10 lneas). Se aceptan artculos en Ingls o en Francs, en cuyo caso debern contener un resumen en Espaol y otro en un idioma di ferente del usado en el texto (Ingls o Francs), tambin se aceptan textos en Portugus, conteniendo un resumen en espaol, y un abstract. Los artculos de investigacin debern incluir adems: objetivos, materiales y mtodos, resu ltados, discusiones, conclusiones, agradecimientos o reconocimientos (e n caso necesario), e invariablemente bibliografa. Los artculos deben ser original es y de calidad para elevar el prestigio de la revista, y no haber sido publicados pa rcial o totalmente en algn otro medio o revista. Se deben seguir cuid adosamente las normas editori ales que aparecen a partir de este nmero de la revista. El Comit Editorial determinar si el artculo es de inters para su publicacin y lo enviar a uno o dos especialistas nacionales o extranjeros para tener un criterio de evaluacin. Mundos Subterrneos no imprime sepa ratas, por lo que solamente se obsequiar un ejemplar a cada uno de los autores de artculos. La revista es distribuida por intercambios a numerosas bibliotecas de la especialidad y est registrada en Zoological Records. Toda correspondencia relativ a a suscripciones, canje y presentacin de originales deber dirigirse al Dr. Jos G. Palacios Vargas, Lab. Ecologa y Sistemtica de Microa rtrpodos, Depto. de Ecologa y Recursos Naturales, Fac. Ciencias, UNAM 04510 Mxico, D. F. E-mail: troglolaphysa@hotmail.com


Description
Contents: Pinturas rupestres en tres simas de la regin de
Ocozocautla, Chiapas / Enrique Mndez Torres y Guillermo
Acosta Ochoa --
Distribucin y contexto de las pictografas de Kanun
Ch'e'en, Homn / Ftima del Rosario Tec Pool --
Manifestaciones rupestres en la Cueva de Chicomeatl,
Zacatal Grande, Veracruz / Amrica Malbrn Porto y Enrique
Mndez Torres --
Un viaje en la Cueva del Ro la Venta / Francesco Sauro
--
Las exploraciones en Cuevas Mayas-Lacndonas de
Metzabok, Ocosingo, Chiapas, Mexico / Gabriel Merino Andrade,
Camilo Thompson Poo, Juan Carlos Franco Guilln y Kaleb
Zrate Glvez --
Normas editoriales.


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