Nuevas excavaciones en Cueva del Medio. Procesos de formación de la cueva y avances en los estudios de interacción entre cazadores-recolectores y fauna extinta (Pleistoceno Final, Patagonia Meridional)


previous item | next item

Citation
Nuevas excavaciones en Cueva del Medio. Procesos de formación de la cueva y avances en los estudios de interacción entre cazadores-recolectores y fauna extinta (Pleistoceno Final, Patagonia Meridional)

Material Information

Title:
Nuevas excavaciones en Cueva del Medio. Procesos de formación de la cueva y avances en los estudios de interacción entre cazadores-recolectores y fauna extinta (Pleistoceno Final, Patagonia Meridional)
Series Title:
Magallania
Creator:
Martin, Fabiana M.
Todisco, Dominique
Rodet, Joël
Román, Manuel San
Morello, Flavia
Prevosti, Francisco
Stern, Charles
Borrero, Luis A.
Language:
Spanish

Subjects

Subjects / Keywords:
Middle Cave ( local )
Last Hope ( local )
Pleistocene ( local )
Geomorphology ( local )
Taphonomy ( local )
Cueva Del Medio ( local )
Última Esperanza ( local )
Genre:
serial ( sobekcm )

Notes

Abstract:
New studies at Cueva del Medio, Ultima Esperanza, Chile, are presented. Some of the main cave formation and sediment accumulation processes were identified. New excavations indicated that extinct fauna was using the cave at least since 14,000 radiocarbon years BP. Human occupations at the end of the Pleistocene were confirmed with new findings and radiocarbon dates. The importance of extinct fauna in the human subsistence was less important than previously sustained.
Original Version:
Magallania, Vol. 43, no. 1.

Record Information

Source Institution:
University of South Florida Library
Holding Location:
University of South Florida
Rights Management:
This item is licensed with the Creative Commons Attribution Non-Commerical License. This license lets others remix, tweak, and build upon this work non-commercially, and although their new works must also acknowledge the author and be non-commercial, they don’t have to license their derivative works on the same terms.
Resource Identifier:
K26-00049 ( USFLDC: LOCAL DOI )
k26.49 ( USFLDC: LOCAL Handle )

USFLDC Membership

Aggregations:
University of South Florida
Karst Information Portal

Postcard Information

Format:
serial

Downloads

This item is only available as the following downloads:


Full Text

PAGE 1

165 * Universidad de Magallanes, Centro de Estudios del Hombre Austral del Instituto de la Patagonia. Av. Bulnes 01890, Punta Arenas, Chile. fabiana.martin@umag.cl; manuel.sanroman@umag.cl; avia.morello@umag.cl. ** Department of Geography, University of Rouen, UMR 6266 IDEES, 76821 Mont Saint Aignan, France. *** CNRS, UMR 6143 M2C, Department of Geology, University of Rouen, 76821 Mont-Saint-Aignan, France. Divisin Mastozoologa, Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” CONICET, Av. Angel Gallardo 470, C1405DJR Buenos Aires, Argentina. Department of Geological Sciences, University of Colorado, Boulder, CO 80309-0399, USA. CONICET-IMHICIHU Saavedra 15, piso 5, (1083ACA) Buenos Aires, Argentina. NUEVAS EXCAVACIONES EN CUEVA DEL MEDIO. PROCESOS DE FORMACI”N DE LA CUEVA Y AVANCES EN LOS ESTUDIOS DE INTERACCI”N ENTRE CAZADORES RECOLECTORES Y FAUNA EXTINTA (PLEISTOCENO FINAL, PATAGONIA MERIDIONAL) FABIANA M. MARTIN * , DOMINIQUE TODISCO ** , JOL RODET *** , MANUEL SAN ROMN * , FLAVIA MORELLO * , FRANCISCO PREVOSTI , CHARLES STERN & LUIS A. BORRERO RESUMEN Se presentan los resultados de nuevos trabajos realizados en la cueva del Medio, Ultima Esperanza, Chile. Algunos de los principales procesos de formacin de la cueva y de acumulacin de sus sedimentos han sido identicados. Nuevas excavaciones mostraron evidencias de fauna extinta utilizando la cueva desde aproximadamente 14,000 aos radiocarbnicos AP. Las ocupaciones humanas nipleistocenas han sido conrmadas con nuevos hallazgos y fechados, aunque la importancia de la fauna extinta en la subsistencia humana parece ser inferior a lo sugerido con anterioridad. PALABRAS CLAVE: Cueva del Medio, ltima Esperanza, Pleistoceno, geomorfologa, tafonoma ABSTRACT New studies at cueva del Medio, Ultima Esperanza, Chile, are presented. Some of the main cave formation and sediment accumulation processes were identied. New excavations indicated that extinct fauna was using the cave at least since 14,000 radiocarbon years BP. Human occupations at the end of the Pleistocene were conrmed with new ndings and radiocarbon dates. The importance of extinct fauna in the human subsistence was less important than previously sustained. KEY WORDS: Cueva del Medio, ltima Esperanza, Pleistocene, geomorphology, taphonomy 1. INTRODUCCI”N La Cueva del Medio (51 34.209 S., 72 36.161 W) est ubicada en el cerro Bentez, a unos 1.000 m al este de la cueva del Milodn, Ultima Esperanza, Chile (Fig. 1). Es una gran cueva natural, de carcter exgeno, formada en los conglomerados de la Formacin Cerro Toro,

PAGE 2

166 que est orientada al sudoeste (Prieto Vliz, 1992; Romans et al . 2011). Su tamao es de ms de 87 m de largo, y tiene un ancho y altura variables (Fig. 2). La informacin arqueolgica procedente de esta cueva ha sido determinante en sustanciar la edad del poblamiento humano de la Patagonia en particular y de Amrica del Sur en general. Efectivamente, los trabajos de Hugo Nami demostraron con evidencia slida la presencia humana en Ultima Esperanza a nes del Pleistoceno, lgicamente implicando un poblamiento previo del continente. El presente trabajo buscar complementar sus investigaciones profundizando en las cuestiones tafonmicas que implican tanto las faunas asociadas con las ocupaciones humanas como las faunas que se depositaron previamente. Entre 1986 y 1993 Nami trabaj intensamente en este sitio y recuper evidencia paleontolgica y arqueolgica temprana que incluye puntas de proyectil cola de pescado -tambin conocidas como puntas cueva Fellen asociacin con fauna extinta, observando que esta ocupacin se extenda en toda la amplitud de la excavacin (Nami & Menegaz, 1991). Hay que recordar que para las ocupaciones nipleistocenas, adems de este componente, que Nami (1987) denomina Fell I ( sensu Bird, 1946) distingui otro que denomina Fell III, caracterizado por puntas de proyectil triangulares en asociacin con escasos restos de fauna moderna y extinta. En los ltimos aos se ha ido apreciando la necesidad de considerar aportes de mltiples agentes en la explicacin de las acumulaciones seas fsiles. Por esa razn recientemente encaramos una reevaluacin de los materiales excavados por Hugo Nami, orientada a distinguir los restos depositados por cazadores humanos de aquellos depositados por otros agentes. Por otro lado, tambin planteamos profundizar la excavacin del sitio a n de incorporar el depsito paleontolgico, que ya fuera Fig. 1. Mapa de ubicacin de Cueva del Medio.

PAGE 3

167 Fig. 2. Levantamiento de cueva del Medio realizado en 2012. La planta de las excavaciones 2011-2012 en negro, superimpuesta sobre planta excavaciones principales de Nami. mencionado por Nami (1993, p . 129, 1994a, p. 152) pero no excavado. Estas tareas incluyeron dos campaas de excavacin realizadas en noviembrediciembre de 2011 y octubre-diciembre de 2012. En esta contribucin se presentan el contexto geolgico-geomorfolgico y se inicia la discusin cronolgica, que constituyen la base para sucesivas contribuciones que se entregarn en el futuro. 2. ANTECEDENTES Antes de comenzar con los trabajos de excavacin liderados por Nami se recolectaron muestras en supercie procedentes de un pozo de saqueo, las que indicaron la existencia de faunas de nes del Pleistoceno, y que fueron analizadas con una perspectiva tafonmica (Borrero et al . 1988). En la primera campaa de Nami, en enero de 1986, excav 4 m 3 , que bastaron para indicar la importancia del sitio como repositorio de una secuencia estratigrca que inclua cronologas nipleistocenas. La calicata ms profunda alcanz los 2.9 metros (Nami, 1987, p. 79), aunque los hallazgos arqueolgicos se encontraban concentrados en los 40 cm superiores (Nami, 1985-1986, p. 106). En la segunda campaa, en diciembre

PAGE 4

168 Fig. 3. Planta de excavaciones principales de Nami (1992, p. 132: Fig. 2). del mismo ao, y en la tercera, en noviembre y diciembre de 1987 Nami se concentr en la parte delantera de la cueva (Nami, 1987). La cuarta (Nami, 1989-1990, p. 125) y la quinta campaas (Nami, 1992) completaron una excavacin muy amplia. Finalmente en 1993, en el marco de un proyecto National Geographic dedicado a la regin Cerro Bentez-Lago Sofa (Martinic, 1996), se realiz la sexta campaa que complet tareas al frente y al fondo de la cueva. Tambin se excav en otros sectores, especialmente en los alrededores de la entrada (Nami & Menegaz, 1991, p. 119) y hacia la pared oeste (Nami, 1992, p. 132). Operativamente Nami subdivi la cueva en tres sectores, entrada, centro (“interior” en Nami, 1994a, p. 150) y fondo (Nami, 1989-1990, p. 126). En 1992 se reri a la “parte posterior de la cueva por detrs de los bloques cados del techo... corresponde a la zona media posterior y fondo” (Nami, 1992, p. 124), por lo que sabemos que su zona media se extenda ms all de los bloques cados. Tanto la cercana cueva del Milodn como cueva del Medio estuvieron sujetas a saqueos desde nes del siglo XIX. Por ese motivo Nami comenz su tarea acondicionando un sector previamente saqueado, buscando adems localizar reas no afectadas. Con sucesivos relados ubic sectores con sedimentos intactos y seleccion para excavar uno en el centro de la cueva, cerca de la pared este [en el texto gura errneamente como pared oeste, Nami 19851986, p. 105] (Fig. 3). En sus excavaciones trabaj con unidades de 1 m 2 que fueron subdivididas a la vez en cuadrantes de 50 x 50 cm (denominados a, b, c y d) y excav siguiendo las capas naturales que fueron subdivididas en niveles articiales de 5 cm (Nami, 1985-1986). Como resultado determin cinco unidades estratigrcas que denomin de 1 a 5 en orden creciente de arriba hacia abajo (Nami, 1987). Estratigrafa Describe una Unidad 1 (supercial) de tonos grisceos, cenicienta y pulvurulenta, probablemen te formada con aportes de partculas del polvo del conglomerado de la cueva, con casquillos y clas tos (Nami, 1985-1986). Los restos arqueolgicos compuestos principalmente por astillas de huesos y algunas lascas, aparecen dispersos junto con diver sos restos actuales. Debido a esa mezcla no le asig n identidad sociocultural (Nami , 1987). La Unidad 2 est formada por clastos y guijarros. Por debajo de estos se ubica la Unidad 3, que dene como una capa de arena pardo-rojiza que contiene gran cantidad de clastos y guijarros. Es donde se ubica el componente Fell III, que reconoce solo en sus cua drculas centrales (Fig. 3), identicado por puntas de proyectil triangulares (Nami, 1987, p. 87) (ver abajo). Subyaciendo a estos se ubica la Unidad 4, capa de arena sin clastos de color grisceo-amari llenta cuando est hmeda y gris muy claro cuando est seca. Presenta escassimo o nulo contenido de guijarros y es estril desde el punto vista arqueo -

PAGE 5

169 lgico (Nami, 1985-1986). Bajo la Unidad 4 de ne una Unidad 5, donde ubic una capa de arena amarilla-griscea, que registra el componente Fell I (Nami & Menegaz, 1991). En 1993 reubic el componente Fell I, que antes asimilaba a la Unidad 5, en la Unidad 4 (Nami1993, p. 126). Las excavaciones de Nami registraron res tos de camlidos, entre los cuales se determinaron Lama morfotipo Lama owenii , guanaco ( Lama guanicoe ) y Lama gracilis, restos de Cervidae, Hippidion saldiasi , Mylodon (?) listai y Panthe ra onca mesembrina (Nami, 1987; Nami & Me negaz, 1991; Nami, 1994a, 1994b). Hay que agregar restos de roedores (Nami, 1987, p. 82), la presencia de Lycalopex culpaeus ) (Borrero et al . 1988, p. 140), Rheidae (Nami, 1987, p. 88) y Smilodon (Prieto et al . 2010). Este ltimo, un incisivo procedente de la Unidad 29/12b de Nami ha sido recientemente datado en 11.100 80 AP (Ua-37622). Algunos de estos restos seos fueron datados por Nami, buscando aclarar la cronologa de ambos componentes (Tabla 1). Segn Nami & Menegaz (1991) el componente Fell III estaba lo calizado por encima del componente Fell I, en el sector norte de la excavacin y se caracterizaba por la presencia de puntas de proyectil triangulares apedunculadas, raederas y raspadores asociados a restos de fauna extinta. Se trata de tres restos de camlidos, uno de caballo y tres de Mylodon , muy escaso material como destacan Nami & Nakamura (1995, p. 126). El Componente que denomin Fell I, en cambio, se sita uniformemente en casi toda la supercie excavada y por debajo de una capa de ro dados que debi protegerla de la accin de saquea dores. Se caracteriza por la presencia de fogones, puntas de proyectil del tipo “cola de pescado”, rae deras, raspadores, cuchillos y desechos de talla, jun to a restos de fauna (Nami & Menegaz, 1991). La fauna presentara “signos indiscutibles de su aprove chamiento” (Nami & Menegaz, 1991, p. 119), pero estos no fueron detallados. En uno de sus trabajos Nami reere a un manuscrito indito en coautora con Tom Dillehay sobre modicaciones seas (Nami & Nakamura, 1995, p. 132). Asimismo se public un resumen extendido acerca de las modicaciones seas, que bsicamente destaca que los restos “te nan diferentes grados de conservacin” (Menegaz et al . 1994, p. 35). Los restos seos han sido aso ciados con “coccin, consumo y descarte” (Nami & Menegaz, 1991, p. 122), observando “fracturas intencionales, huellas de corte y distintos grados de exposicin al fuego” (Nami, 1994a, p. 150). Nami agrega el criterio de que una mandbula de Hippi dion y varios fragmentos seos estaban “formando una pila” (Nami 1994a, p. 123). La secuencia de referencia establecida por Bird en la cueva Fell indi ca asociacin con fauna extinta para Fell I, pero no para Fell III (Bird, 1988). Sin embargo, en el caso de cueva del Medio Nami interpreta una asociacin cultural con fauna extinta para ambos componen tes, contempla la posibilidad de supervivencia de dicha fauna en el Holoceno (Nami, 1987) y desta ca que an no resultaba claro “interpretar el factor causal de la presencia de fauna pleistocena en el nivel superior, pudiendo incluso vincularse con el proceso de formacin de sitio” (Nami & Menegaz, 1991, p. 126). Realizados los fechados de la serie NUTA Nami parece inclinarse hacia un “proceso de formacin” como causa de la asociacin (Nami & Nakamura, 1995, p. 126 y 130). Debe destacar se que hay algunas diferencias en la transcripcin de los resultados de los fechados o su nmero de laboratorio en distintas publicaciones -seguramente problemas tipogrcos-, las que tratamos de acla rar en la Tabla 1. 3. NUEVAS INVESTIGACIONES El proyecto general acerca de la paleontologa y arqueologa del Cerro Bentez incluy, adems de nuevas excavaciones (Figs. 4 y 5), un componente geoarqueolgico y geomorfolgico que permitiera sustentar las evaluaciones tafonmicas y dar sentido regional a los hallazgos. Entre otros objetivos, se ha buscado comprender los procesos de formacin de las cuevas en que se concentr nuestro proyecto. El ambiente en que se ubica cueva del Medio se caracteriza por haber sobrellevado un proceso de glaciacin, condiciones paraglaciales/periglaciales y nalmente una dinmica ambiental interglacial (Holoceno). En consecuencia, la cueva puede verse como un sistema geomorfolgico subterrneo especco cuya formacin y evolucin fueron inuenciados por diferentes forzantes fsicos durante el ltimo perodo glacial y especialmente durante la Terminacin Glacial. Los procesos implicados en la formacin de cueva incluyen tanto dinmica krstica como no-k rstica (especialmente

PAGE 6

170 Materia l Fecha (AP) Cal AP+ (2 SD) Sigla Procedencia Carbn 2.100 60 1.904-2.305 Beta-52521 Fondo, componente indet. Carbn 2.270 55 2.162-2.359 (A-7239) AA-13017 (Martinic 1996) AMS Carbn 4.290 130 4.524-5.289 Beta-37167 Fondo de la cueva, componente indet. Carbn 9.595 115 [ 112 en Nami 1987:97] 10.595-11.215 PITT 0344 [0244 en Nami 1992:129] Fogn 3, interior. M4. Fell I Indeterminado. Hueso Muestra promediada de 230 gr. de huesos distintas especies (Nami 1989-1990: 127) 9.770 70 10.809-11.329 Beta 40281 18/11, 50-60 cm. Interior. Fell I. Carbn 10.310 70 11.825-12.404 Gr-N 14913 [14912 en Nami 1993: 128; Fr-N 14912 en Nami 1987:97] Fogn 2, interior. M2. Fell I Indeterminado. Hueso quemado. 10.350 130 11.647-12.592 Beta 58105 Fogn 1, interior Carbn 10.430 80 12.039-12.564 Beta 52522 7/19 y 8/19 [Nami 1992:123-124], Fogn, Entrada. Fell I cf. Lama owenii, Fg. Metapodio. 10.430 100 11.988-12.619 NUTA1734 27/10d y 26/9a, Fogn 1. AMS Lama guanicoe, Falange 10.450 100 12.020-12.637 NUTA1735 28/6c. Fell III*. AMS Indeterminado. Hueso quemado. 10.550 120 [10.950 en 1993: 128] 12.099-12.709 Gr-N 14911 27/10d, 26/9a, 17/9c-d [debe ser 27/9c-d] Fogn 1, interior. M1. Fell I. H. saldiasi, Vrtebra 10.710 100 12.421-12.767 NUTA1811 29/8c. AMS Lama guanicoe, Costilla 10.710 190 12.077-13.017 NUTA2332 28/6b. Fell III*. AMS Lama guanicoe, Falange 10.850 12.560-13.037 NUTA1812 28/6d. Fell III*. AMS H. saldiasi, Tibia. 10.860 160 12.432-13.084 NUTA2331 27/10d y 26/9a, Fog n 1. AMS Indeterminado. Hueso 10.885 90 12.672-12.996 (A-7242) AA-13018 Fell I (segn Martinic 1996) AMS Carbn 10.930 230 12.240-13.300 Beta 39081 Interior. Fell I cf. Lama owenii Falange 10.960 150 12.639-13.114 NUTA2330 26/5a. AMS cf. Lama owenii, Disis indet. 11.040 250 12.430-13.432 NUTA2197 27/10d y 26/9a, Fogn 1. AMS Smilodon, incisivo 11.100 80 12.770-13.101 Ua-37622 29/12b cf. Lama owenii Metapodio, epsis 11.120 130 12.726-13.206 NUTA-1737 25/7b. AMS Indeterminado. Hueso 11.570 100 13.187-13.585 (A-7421) AA-12578 Fell I (segn Martinic 1996) AMS Indeterminado. Hueso 11.990 100 13.579-14.083 (A-7240) AA-12577 Fell I (segn Martinic 1996) AMS Indeterminado. Hueso quemado. 12.390 230 [ 180 en Nami 1993: 120; 12.290 180 en Nami 1992:129] 13.778-15.239 PITT 0343 27/10d, 26/9a, 17/9c-d [debe ser 27/9c-d]. Fogn 1, interior. M3. Fell 1 [descartado por Nami]. Mylodon sp,.Hueso 12.720 300 14.050-15.991 NUTA 2341 Pozo depredacin, perl. AMS no cultural. Tabla 1. Fechados radiocarbnicos de cueva del Medio. Tomados de Nami y Nakamura ( 1995 ), Martinic (1996), Prieto et al . 2010 y referencias citadas en dichos trabajos. Se indican errores tipogrcos aparecidos en distintas publicaciones. * = segn Nami ( passim ). Calibracin IntCal13 (Reimer et al. 2013).

PAGE 7

171 glacial) que probablemente actu en dif erentes escalas espaciales y temporales. Caracteristicas de la roca de base en que se form la cueva Al igual que la cueva del Milod n y la cueva Chica, la c ueva del Medio se abre en la formacin estraticada Cerro Toro del Cretcico Superior, que forma la Cordillera Manuel Seoret al norte de Puerto Natales (Romans et al . 2011). Los sedimentos de esta formacin se acumularon en la cuenca sedimentaria de Magallanes, limitada por el frente de empuje andino al oeste y por el cratn Sudamericano al este. Estratos de aguas profundas de grano grueso de la Fm Cerro Toro representan los depsitos de un cinturn de canales principal que comprende espesos intervalos conglomerdicos (Miembro Lago Sofa). En una escala regional, las facies incluyen conglomerado de matriz arenosa, conglomerado de matriz barrosa, sedimentos masivos de arenisca al igual que intervalos de arenisca y pelitas (Hubbard et al . 2008). El levantamiento de la Fm Cerro Toro en el Cenozoico se asoci con deformacin estructural de los depsitos induciendo fracturamiento de Cerro Bentez. Contexto geomorfolgico El lbulo de hielo Ultima Esperanza y el Lago Puerto Consuelo La cueva del Medio se localiza en el lado sur del cerro Bentez, a sotavento de los Andes, al sudeste del Campo Hielo Patagnico Sur. Cerro Bentez representa uno de los sectores de relieve positivo en Ultima Esperanza, donde predominan la roca de base desbastada por glaciares, grandes valles en forma de U y estrechos valles y circos. Durante el ltimo Mximo Glacial (UMG), glaciares de descarga del campo de hielo patagnico coalescieron y alimentaron el lbulo de piedemonte Ultima Esperanza, que ua a travs de cadenas montaosas, ordos y canales hacia el este a las planicies extra-andinas en Argentina. El lbulo de hielo Ultima Esperanza cubri Cerro Bentez en algn momento durante o antes del UMG local, lo que est indicado por Fig. 4. Vista general de las excavaciones (2012). Fig. 5. Vista previa al inicio de las excavaciones 2011. A la izquierda se observan unos tablones que delimitan las excavaciones de Nami. Al fondo la pared Este de la cueva. el modelamiento por hielo de sus dos cumbres (oriental: 390 msnm occidental: 550 m.s.n.m.) y a lo largo de un pequeo valle intermedio (Sagredo et al . 2011). En la regin de Puerto Natales al menos dos avances principales del UMG ocurrieron entre ~ 17.500 y 40.000 cal AP, el ms reciente de los cules se corresponde con las morenas Dos

PAGE 8

172 Lagunas y el Complejo Mornico Arauco (Sagredo et al . 2011). La ltima Terminacin Glacial en el rea de Ultima Esperanza comenz poco antes de ~17.500 cal AP, cuando el lbulo de piedemonte abandon estas morenas. Una edad casi mnima para el retroceso del hielo posterior al ltimo avance local UMG est dada por la cronologa de la Vega Bentez, que sugiere suciente adelgazamiento/ retroceso del hielo en el valle intermedio de Cerro Bentez justo antes de 17.500 cal AP (Sagredo et al . 2011). Retroceso glacial y adelgazamiento entre la terminacin del UMG y el Holoceno dieron lugar al desarrollo de un lago proglacial endicado por hielo, el lago Puerto Consuelo (Garcia et al . 2014; Sagredo et al . 2011; Stern et al . 2011;). En el rea de Ultima Esperanza este lago proglacial alcanz elevaciones entre 125 y 150 msnm, con su ms alta cota datada entre ~16.200 y 16.900 cal BP. Una fase regresiva ocurri una vez que el lbulo de hielo Ultima Esperanza abandon su posicin estabilizada, exponiendo sectores con elevaciones por debajo de 125 m.s.n.m. En el sector oriental de Cerro Bentez, una supercie de ~ 150 m.s.n.m. es interpretada como una terraza glacio-lacustre en relacin con la evolucin de este lago proglacial, que habra generado terrazas de erosin (cortadas por olas) y tambin cuevas en la paleocosta, como cueva del Milodn (Garcia et al . 2014; Sagredo et al . 2011; Stern et al . 2011). La ladera sur/suroeste de Cerro Bentez En el lado sur/soeste del Cerro Bentez estn representados materiales glaciales a travs de delgados mantos discontinuos de till y bloques errticos dispersos sobre una supercie modelada por el hielo a ~ 150 m.s.n.m., donde se abre la cueva del Medio. La presencia de geoformas erosivas subglaciales alineadas tales como rocas aborregadas y roca de base pulida sugieren procesos de exaramiento glacial bajo hielo de base clida. La supercie ~ 150 m.s.n.m., con geoformas erosivas positivas y levantadas se habran formado bajo el proceso de exaramiento asociado con el ujo regional del hielo hacia el este. Adems, la presencia de p-forms (formas moldeadas plsticas) con diferentes orientaciones (por ejemplo, nichos o recesos que producen “pseudoaleros”, surcos, cavetos, tneles) indican procesos subglaciales y sugiere n que la erosin del agua de descongelamiento subglacial pudo haber actuado (por ejemplo, s-forms , o sea formas esculpidas, Kor et al . 1991; Martineau, 2002). Algunos de estos rasgos pudieron haber explotado fracturas, diaclasas y supercies de contacto pre-existentes, con las facies de areniscas a menudo ms erosionadas. El origen de las p-forms es una fuente de debate, debido a que la presencia de formas pulidas redondeadas de varios tipos en la roca de base puede deberse a abrasin glacial, agua de derretimiento y/o sedimento subglacial (lodo de till) bajo alta presin (Bennett & Glasser, 2009). En todos los casos, la presencia de p-forms sobre geoformas erosivas, eminencias abrasivas y supercies exaradas por el hielo apuntan a la accin de erosin subglacial. En consecuencia, parece difcil inferir un origen glacio-lacustre de la supercie erosiva (y posiblemente polignica/multifase) donde se abre la cueva del Medio. An si el lago proglacial Puerto Consuelo afect la parte sur/suroeste de Cerro Bentez, su accin erosiva parece haber sido muy limitada, al menos desde cueva del Milodn hasta cueva Chica, especialmente si la fase de formacin de terraza (en la parte Este de Cerro Ben tez) estaba muy relacionada a un estancamiento en el retroceso glacial en algn momento entre ~16.200 y 16.900 cal AP (Sagredo et al . 2011). Por encima de la supercie de ~ 150 m.s.n.m. y de las geoformas glaciales alineadas, la glaciacin local o hielo residual pudieron existir en una topografa constreida ms elevada (Fig. 6). Durante la ltima Terminacin Glacial, el retroceso glacial y el adelgazamiento del hielo residual de las alturas de Cerro Bentez habran alimentado canales de agua de deshielo del hielo marginal. Esto est indicado por la presencia de varias caadas inclinadas con diferentes orientaciones cortadas en la roca de base exaradas por el hielo. La retirada del hielo glaciar tambin expuso el paisaje a procesos paraglaciales (Ballantyne, 2002) como lo indican la presencia de numerosas cadas de rocas y deslizamientos de pendiente que afectan las pendientes en el contacto con la supercie de ~ 150 m.s.n.m. La cada paraglacial de escombros tambin est registrada en la parte oeste de la cueva (Fig. 7). Procesos glacio-k rsticos Localizada a mitad de camino entre la cueva del Milodn y la cueva Chica, la cueva del Medio se abre en una posicin topogrca protegida, en

PAGE 9

173 Fig. 6. Vista Google Earth 3D de Cerro Benitez (febrero 2014) con ujos regionales de hielo durante el ltimo Perodo Glacial y posiblemente hielo residual-glaciacin ms local. La supercie exarada por el hielo de 150 m.s.n.m. a lo largo del lado sur-sudoeste de Cerro Benitez donde se abre la Cueva del Medio esquemticamente representada entre Cueva del Milodn y Cueva Chica (D. Todisco-J. Rodet). Fig. 7. Cueva del Medio. Vista hacia el norte de la cueva abierta en la Fm Cerro Toro. La geometra de la cueva se caracteriza por un perl asimtrico siguiendo la deformacin estructural de la roca de base, con una inclinacin hacia el oeste de los bancos de dicha formacin. En la parte oriental de la cueva (a la derecha), esta conguracin se asocia con una plataforma colgante por sobre una muesca basal ( p-form ?). Se observan caidas de escombro paraglaciales a la izquierda. La excavacin en su etapa de rellenado es visible (Foto: D.Todisco, Deciembre 2012).

PAGE 10

174 posicin transversal al ujo de hielo regional del UMG hacia el este. La cueva muestra un desarrollo de ms de 87 m con un conducto principal nico, relativamente grande cerca de la entrada, con disminucin en ancho y altura hacia la parte trasera. El ancho de la cueva vara entre 35 m en la entrada y unos 10 m en la parte trasera. La altura del conducto, que es de nueve metros en la entrada, limita la exploracin hacia la parte distal de la cueva. Los ltimos cinco metros conforman un pasaje que requiere reptacin sobre elementos clsticos residuales, incluyendo bloques, guijarros y arena, todos derivados de la meteorizacin de la Formacin Cerro Toro. La geometra de la cueva se caracteriza por un perl asimtrico (Fig. 7) siguiendo la conguracin estructural de la roca de base, con la inclinacin de la Formacin Cerro Toro (~ 25). En la parte oriental de la cueva esta conguracin est asociada con una plataforma de 6 a 10 m de ancho, colgando de 2 a 3 m por sobre una muesca basal. Pequeos drenajes k rsticos se observan hacia el este, sobre esta plataforma, destacando circulacin de agua concentrada que explot discontinuidades litolgicas. Sobre la pared este, hay microcanales que parecen revelar erosin por agua lquida y, en la cada del techo en la parte trasera, los hoyos sugieren formas erosivas orientadas. Aglutinamientos globales (del tipo coliflor) o irregulares de concreciones de carbonato estn presentes sobre el techo, sugiriendo infiltracin a travs de la Fm Cerro Toro, procesos endok rsticos, disolucin de facies carbonatadas y forzantes climticos sobre la precipitacin de carbonatos (condiciones evaporticas). En la consideracin de procesos k rsticos en el origen de una “ proto ” cueva del Medio, tanto caractersticas litolgicas como estructurales del Cerro Bentez pueden explicar la karsticacin inicial de la roca de base. La variabilidad de facies de la Fm Cerro Toro se asocia con la presencia de carbonato de calcio (cemento calcita) en la misma, aunque como componente menor y desigualmente distribudo. El carbonato de calcio puede estar presente en las facies de arenisca y pelitas o en la matriz del conglomerado, como lo revelaron i) el test de HCl (20%) realizado durante los trabajos de campo, y ii) la observacin de rasgos de disolucin subarea (e.g., oquedades, hoyos, alvolos). Tales caractersticas litolgicas permiten considerar la karsticacin en el Pleistoceno de Cerro Bentez, con la disolucin de las facies carbonatadas de la Fm. Cerro Toro actuando como un factor inicial de karsticacin. Lo ltimo pudo haber inducido la creacin de mltiples huecos independientes y aislados (meteorizacin in situ ), que progresivamente relacionaron puntos de entrada y de salida del acufero para formar protoconductos por disolucin. Considerando el contexto geomorfolgico ( cf. supra ), parece necesario implicar procesos glaciales del Pleistoceno tardo a n de explicar tanto la forma como el volumen de la cueva del Medio tal como existe ahora. Los efectos de la accin glaciar sobre los sistemas de karst son numerosos incluyendo factores destructivos, desorganizadores, inhibitorios, de preservacin y estimulacin (Ford & Williams, 2007), algunos de los cuales pudieron haber contribuido a la formacin de la cueva del Medio. En consecuencia, parece difcil inferir un origen glacio-lacustre de la cueva, que no puede simplemente ser interpretada como formada por las olas en una paleocosta, especialmente si el lago proglacial Puerto Consuelo no estaba en el origen de la supercie erosiva de ~150 m. Durante el ltimo perodo glacial los procesos glaciales han ciertamente afectado cualesquiera rasgos k rsticos preglaciales existentes en Cerro Ben tez y por ello han modicado la forma de la “ proto” cueva del Medio o cualquier forma subterrnea preexistente relacionada. Durante la glaciacin, si existi una cueva preglacial, dos escenarios no exclusivos pueden ser visualizados. El primer escenario implica hielo glaciar intrusivo por ujo plstico dentro de una cueva abierta, con agua de deshielo subglacial presurizada (alta presin) a lo largo de la interfase hielo/lecho rocoso (ujo de sistema cerrado). El Segundo escenario se reere a la karsticacin glacial con una cueva fretica inducida por glaciares sin hielo intrusivo (estando la entrada de la cueva transversalmente orientada al ujo de hielo). Tal situacin pudo ocurrir antes de la intrusin del hielo en la cueva. En todos los casos el agua de descongelamiento subglacial (con gran actividad de disolucin) pudo haber sido muy ecaz en i) la recalibracin de cualquier conducto k rstico preglacial , ii) la apertura y reformalizacin de los volmenes, iii) el borrado/desaparicin de rasgos de karst preglaciales preexistentes, iv)

PAGE 11

175 la ampliacin de las discontinuidades litolgicas (diaclasas y supercies de contacto) y fracturas y el retrabajo/erosin de relleno sedimentario previo preglacial. Para el primer escenario, durante la deglaciacin, bajo hielo ms delgado el ujo de agua pudo quedar connado pero no presurizado (ujo de sistema abierto), tambin induciendo un proceso muy efectivo de erosin y reformatizacin de la cueva. Con esto en mente, cueva del Medio puede ser considerada como una cueva k rstica englazada, o k rstica polignica. Las implicaciones geoarqueolgicas y paleontolgicas de tal transformacin glaciognica durante el ltimo perodo glacial es que el registro sedimentario y los restos de megamamferos enterrados no seran ms viejos que la ltima Terminacin Glacial (i.e., hiptesis de erosin/borrado total de la red preglacial de karst). 4. SEDIMENTOS DE LA CUEVA, EXCAVACI”N PRINCIPAL 2012 Principales rasgos estratigrcos Cerca de la entrada de la cueva, en la parte oriental, junto a la plataforma colgante ( cf. supra ) fue registrado relleno sedimentario. La excavacin principal de 2012 revel una estratigrafa que cubre parcialmente la ltima Terminacin Glacial e implica diferentes fuentes de sedimento, incluyendo tanto autctonas como alctonas. El material sedimentario autctono derivado de roca de base local heterognea, entreg elementos clsticos como bloques, guijarros y arenas. El material alctono est representado por depsitos piroclsticos eyectados y parcialmente retrabajados ( tephra ). La parte ms profunda de la excavacin revel sedimento arcilloso postglacial que entreg abundantes restos de Mylodon . Este sedimento puede ser denido como un diamicton, i.e., un sedimento terrgeno no seleccionado con frecuentes clastos redondeados/sub-redondeados a angulares (guijarros a pequeos bloques) heteromtricos, suspendidos en una matriz plstica y pegajosa de arcilla (Fig. 8). El diamicton presenta rasgos redoximrcos (concentraciones de Fe/Mn en relacin con translocacin y precipitacin de xidos) destacando condiciones de sedimentacin encharcadas. La matriz parece no ser homognea en color (Fig. 9) con i) una facies marrn a marrn griscea ( oscura) por sobre ii) una facies rojiza marroncea ( oscura y marrn). La primera facies puede tornarse rojizo marrn oscuro en la parte superior, y la segunda facies puede volverse Fig. 8. Cueva del Medio. Parte ms profunda de la excavacin de 2012 en la seccin del diamicton y escombros cados por debajo del mismo, que brind restos de Mylodon . Se observan las paredes sur y este. Escala = 50 cm (Foto: D.Todisco, Diciembre 2012).

PAGE 12

176 Fig. 9. Cueva del Medio. Diamicton de la parte profunda de la excavacin, que brind restos de Mylodon . La matrix arcillosa del diamicton parece no ser homognea en trminos de color con i) facies marrn a gris marronceo ( oscura) suprayaciendo a una facies rojiza marroncea ( oscura y marrn). El diamicton reeja rasgos redoximrcos (concentraciones de Fe/Mn) subrayando la existencia de condiciones hmedas de sedimentacin. Perl Este. Escala = 50 cm (Foto: D. Todisco, diciembre 2012). marrn grisceo en la base del diamicton. A lo largo del diamicton se observan laminaciones oxidadas y ms o menos endurecidas con una inclinacin hacia el norte o el oeste. La matriz arcillosa es considerada como material para-autctono, i.e., sedimento transportado por agua en una red de karst y luego depositada en la cueva por ujos de baja energa. En la pared sur [de la excavacin] el lmite superior del diamicton muestra una inclinacin hacia el oeste de 8. El diamicton suprayace sedimentos soportados por clastos incluyendo clastos de pelita angulares con matriz griscea marrn, elementos de arenisca meteorizados con arena griscea y materiales conglomerdicos meteorizados (guijarros a bloques). Todos estos elementos clsticos, excepto la matriz de arcilla (probablemente relacionada a movimientos de agua) son interpretados como relacionados con cadas de escombros. Los depsitos muestran niveles clsticos (lajas cadas) con inclinacin hacia el oeste ~ 10 y entregaron abundantes fragmentos de huesos de Mylodon y otros mamferos. Al diamicton se le superponen sedimentos autctonos y alctonos irregularmente estraticados, principalmente arenas locales y tephra depositadas por agua, con materiales gruesos derivados de la roca de base, incluyendo depsitos de escombros cados del techo (Figs. 10 y 11). Los depsitos presentan una inclinacin hacia el oeste y hacia el norte siguiendo la paleotopografa de la cueva, probablemente relacionada con la erosin glacial de la roca de base estructuralmente deformada. Se observan depsitos de tephra por encima de diamicton oxidado, el que muestra micro-fracturas rellenas con tephra blanca na, sugiriendo desecamiento de la matriz arcillosa. La tephra depositada localmente por va elica parece haber sido retrabajada y depositada por agua, como lo sugieren las laminaciones (inclinacin: 6-8 hacia el oeste), la arena limosa interestraticada y los microcanales, que apuntan a paleoujos hacia el oeste y el norte. En el contacto con el diamicton, la tephra blanca na presenta rasgos redoximrcos (concentraciones bandeadas de Fe/Mn) sugiriendo uctuaciones de la capa fretica (Fig. 11). La tephra laminada revela estructuras de deformacin hacia arriba de sedimentos blandos (estructuras de presin) como resultado de la licuefaccin con reajuste gravitacional parcial entre trminos con gradientes de densidad inestables (Allen, 1982; Owen et al . 2011; Owen & Moretti, 2011). Licuefaccin se reere a la prdida de contacto entre granos y a la transferencia temporal del peso del grano al uido de poros. Sobre la pared sur de la excavacin las estructuras de presin en tephra laminada y arena limosa estn asociadas con micro-desmoronamientos con foliacin de fractura, cicatrices y supercies corridas y deformaciones hacia el oeste a lo largo de la pendiente (estructuras elongadas). Por encima de las estructuras de presin, sedimentos irregularmente estraticados (Fig. 10) revelan arena mediana retrabajada (de color marrn oliva claro, marrn grisceo, grisceo, gris marronceo claro) y tephra de color marrn

PAGE 13

177 plido difuso a marrn amarillento claro; las variaciones en color sugieren que la tephra est ms o menos mezclada con arena local. La estratigrafa est caracterizada por i) sedimentos arenosos ms o menos ricos en elementos de grano grueso (guijarros, bloques), ii) materiales soportados por clastos (lajas de conglomerado retrabajadas), iii) laminaciones delgadas de textura na, en su mayora inclinadas hacia el norte y el oeste, iv) microcanales que sugieren paleoujos hacia el oeste, v) estructuras deformadas con tephra /arena retrabajadas, y vi) difusos rasgos redoximrcos (concentraciones de Fe/Mn). Escasos restos faunsticos fueron recuperados en sedimentos de arena/ tephra retrabajados estraticados por sobre el diamicton, mientras que la parte superior de la estratigrafa muestra depsitos arqueolgicos. Cuestiones planteadas por la estratigrafa y los fechados radiocarbnicos La estratigrafa revela cambios en la sedimentacin de la cueva durante la ltima Terminacin Glacial, que plantean algunas preguntas acerca del ritmo de la depositacin, los procesos implicados y los factores forzantes. La presencia de Mylodon y otros restos de mamferos al igual que la tephra muestran que la cueva estaba abierta a inuencias externas durante la sedimentacin. Los fechados radiocarbnicos obtenidos sobre restos faunsticos proveen fechas en las que, o despus de las que fueron depositados los sedimentos que contienen huesos (i.e., terminus post quem ). Dan fechas mximas de sedimentacin an en el caso en que los restos faunsticos sean penecontemporneos Figs. 10a y b. Cueva del Medio. Perfil oeste. Sedimentos estratificados irregularmente que revelan arena retrabajada y tephra . La estratigrafa se caracteriza por i) lechos arenosos ms o menos ricos en elementos gruesos (guijarros, bloques), ii) ii) materiales soportados por clastos (lajas de conglomerado retrabajadas), iii) laminaciones delgadas de textura fina, iv) microcanales, v) estructuras deformadas con tephra -arena retrabajadas y vi) rasgos redoximrficos difusos (concentraciones de Fe/Mn). La parte superior de la estratigrafa revela depsitos con ocupaciones humanas no excavados (foto a la izquierda, parte superior a la izquierda). Perfil oeste. Izquierda: Escala = 50 cm. Derecha: altura > 2 m. (Foto: D. Todisco, diciembre 2011).

PAGE 14

178 con la sedimentacin. Tal como es sugerido por los fechados radiocarbnicos, la formacin de la cada de escombros en la base de la excavacin es posterior o penecontempornea a ~ 13.700 aos AP. La depositacin del diamicton ser posterior o penecontemporneo a ~ 13.700 a 13.000 AP, dependiendo de la facies y profundidad. La tephra es identicada con la erupcin explosiva tardiglacial R1 del volcn Recls en la Zona Volcnica Andina Austral. Esta tephra, ya conocida localmente e identicada por depsitos elicos en Aleros Dos Herraduras (Stern, 2008), ha sido identicada por primera vez en este sitio. Tal como lo sugieren los fechados radiocarbnicos, la tephra registrada correspondera a este evento datado en ~ 12.670 240 14C aos AP (14.9 cal AP; Stern et al . 2011; Sagredo et al . 2011) antes que a la tephra del Recls del Holoceno temprano (9.320 15 14C aos AP – 10.540 cal AP), encontrada en varias cuencas lacustres cerradas y turberas de acumulacin rpida de sedimentos del rea de ltima Esperanza y Torres del Paine (Moreno et al . 2012). Con respecto a la tephra retrabajada/arena estraticada, la depositacin habra comenzado en o cerca de ~ 12.500 aos AP y parece haber ocurrido hasta comienzos del Holoceno, cuando la tasa de sedimentacin decreci en comparacin con la ltima Terminacin Glacial (vlido para la estratigrafa observada). El diamicton es interpretado como relacionado con la presencia de ujos de agua, que prevalecieron en la cueva en el tiempo de la sedimentacin al menos en la parte oriental de la cueva cerca de la entrada. La depositacin probablemente ocurri bajo condiciones fras, cerca de la plataforma colgante con una muesca basal, en una canaleta probablemente formada por erosin glacial de la roca de base estructuralmente deformada. Esta paleotopografa pudo haber favorecido la acumulacin de sedimentos de grano no (depositacin de arcillas) en relacin con el activo ujo de agua de baja energa. Los rasgos redoximrcos destacan un rgimen de humedad de sedimento cuico con concentraciones de Fe/Mn. Considerado como material paraautctono, la arcilla puede haberse translocado por agua excesiva dentro de la red k rstica y luego acumulado. Por encima del diamicton, la tephra retrabajada/arena estraticada y cadas de escombros sugieren condiciones “ms secas” de sedimentacin en la cueva, probablemente bajo condiciones fras (periglaciales). Durante este tiempo la cueva pudo haber sido menos hmeda, pero el agua probablemente todava participaba en la sedimentacin de la cueva. Se sugiere que la entrada de agua se relacionaba con procesos pronivales (nivacin) y/o lluvias, ambos induciendo escurrimiento en pendiente y retrabajado de sedimentos con una accin combinada de escurrimiento laminar y escurrimiento en cavas. Procesos erosivos inducidos por bancos de nieve pudieron actuar en la entrada de la cueva, dependiendo de los vientos prevalecientes, la profundidad de la cobertura nival y la paleotopografa. Estructuras de deformacin de sedimentos blandos (estructuras de presin), micro-desmoronamientos y cizallas pudieron potencialmente ser inducidos por la accin de causas externas (algenas), incluyendo terremotos, o causas internas (autognicas), incluyendo procesos periglaciales o sedimentacin rpida (Owen & Moretti, 2011). Las estructuras observadas en cueva del Medio son interpretadas Fig. 11. Cueva del Medio. Perl oeste. El diamicton es cubierto por sedimentos autctonos y alctonos irregularmente estraticados, principalmente arenas y tephra depositadas por agua. Se registr tephra por sobre un diamicton oxidado, retrabajada y depositada por agua, como lo sugieren las laminaciones, la arena limosa y los microcanales. En el contacto con el diamicton, la tephra blanca na presenta rasgos redoximrcos (concentraciones bandeadas de Fe/ Mn) sugiriendo uctuaciones de la capa fretica. La tephra laminada presenta estructuras de deformacin de (estructuras de presin) sedimentos blandos como resultado de la licuefaccin de los sedimentos. Perl Oeste. Escala = 20 cm (Foto: D.Todisco, Diciembre 2011).

PAGE 15

179 como relacionadas con saturacin por agua del sedimento (arena/ tephra retrabajada). La causa puede estar relacionada con rpido derretimiento de la nieve y/o un nivel activo de descongelamiento (si el sedimento estaba afectado por permafrost ), pero estructuras de deformacin inducidas por terremotos en sedimento saturado por agua no pueden ser totalmente excludas. El registro sedimentario de cueva del Medio reeja cambios ambientales del pasado y puede ser interpretado en trminos de variaciones en la humedad efectiva. Con respecto al forzante climtico sobre la sedimentacin en la cueva, primeramente debemos suponer la ausencia de cualquier hielo residual en las alturas del Cerro Bentez en tiempos de sedimentacin. Esto es sugerido por la edad casi mnima para el retroceso del hielo del avance local nal del UMG, que est dado por la cronologa de Vega Bentez (Sagredo et al . 2011). Considerando suciente adelgazamiento/retroceso del hielo en el valle intermedio de Cerro Ben tez justo antes de ~ 17.500 cal AP (~ 14.520 140 aos AP) y que los fechados obtenidos sobre huesos slo dan edades mximas de sedimentacin, se hipotetiza que la acumulacin basal de arcilla (diamicton) puede relacionarse con condiciones hmedas bajo clima fro. La arena estraticada/ tephra retrabajada y los escombros cados superpuestos son interpretados como relacionados con clima fro con condiciones “secas” de sedimentacin en la cueva. Como ya fuera apuntado por Moreno et al. (2012): “ the majority of the paleovegetation/paleoclimate studies have interpreted cold and dry conditions during the Last Glacial Termination with uctuations in effective precipitation; whether these changes were forced by temperature and/or precipitation uctuations has not been settled in the literature ”. Moreno et al . (2012) indican cambios en las condiciones climticas de deglaciacin deducidas de dos sitios localizados en el rea de Ultima Esperanza e ineren que vientos del sudoeste (SWW) propiciaron cambios en precipitaciones\balance h drico a travs de la Ultima Terminacin Glacial. Tales cambios pudieron haber afectado la circulacin de agua en la red k rstica, las cantidades y patrones de precipitac iones lluvia\nieve en Cerro Bentez, con consecuencias para la sedimentacin de cuevas. Otro factor que debe haber inuenciado la sedimentacin en cuevas y afectado la estratigrafa es la evolucin de condiciones criognicas durante la deglaciacin en relacin con uctuaciones pasadas de la temperatura. Se hipotetiza que se pudo formar permafrost en tierras recin deglaciadas de Cerro Bentez y por ello en sedimentos de las cuevas. De estar presente, la formacin/degradacin de permafrost durante los tiempos fros (periglaciales) postglaciales pudo haber afectado el sedimento e impactado la circulacin de agua tanto en la supercie como en la red k rstica. Dependiendo del tipo de permafrost y la presencia de taliks , la circulacin de agua puedo haber estado ms o menos impedida o limitada desde la supercie a los huecos k rsticos. Durante perodos de condiciones mejoradas, con clima ms clido (perodos paraperiglaciares), la degradacin-deshielo de permafrost pudo proveer agua o aumentar la filtracin y circulac in de agua en la red k rstica, y con ello influenciado la sedimentacin en cuevas. Para una mejor comprensin de la relacin entre la sedimentacin en cuevas y la evolucin paleoclimtica postglacial, las condiciones criognicas durante el perodo de deglaciacin deben ser estudiadas y asociadas con uctuaciones pasadas de las precipitaciones. Deben ser estudiadas ms estratigrafas en detalle y deben obtenerse ms fechados radiocarbnicos a n de precisar la inuencia de los cambios ambientales pasados sobre la evolucin de las cuevas, e.g., durante el Antarctic Cold Reversal o el Younger Dryas. Tales datos pueden permitir una mejor comprensin de la tafonoma de los megamamferos del Pleistoceno nal recuperados en las cuevas del Cerro Bentez. 5. EXCAVACIONES: METODOLOGA EMPLEADA Y TAREAS La supercie de la entrada y centro de la cueva, donde Nami realiz sus excavaciones principales (particularmente en el centro de la cueva), continu la profundizacin centralizada en los depsitos de diamicton. Tan solo el sector ubicado ms all de los bloques cados del techo se presentaba muy poceado y se identicaron las dos reas que haban sufrido intensivo saqueo antes de los trabajos de Nami. Uno de los pozos de la zona central puede ser el relicto de una excavacin realizada por Nami a n de obtener muestras para

PAGE 16

180 anlisis geomagntico (mencionadas en Nami, 1989-1990, p. 129, 1994a, p. 152; C. Barra com. pers.). En el fondo de la cueva se ubica el sector en que se realizaron sondeos en 1993. Otros sectores muestreados por ese proyecto han sido identicados al sur de la excavacin principal, mediante unas maderas enterradas que demarcan algunas cuadrculas -18/10, 18/11, 17/10(ver Nami 1992, p. 132). Otro rea en que Nami realiz excavaciones fue cerca de la lnea de goteo (C. Barra, com. pers.). Las excavaciones realizadas bajo rocas desprendidas del techo requirieron la destruccin de un bloque mediante el uso de un martillo neumtico. Durante los trabajos iniciales en el ao 2011 se determinaron los lmites de las excavaciones de Nami y posteriormente se construy una grilla de unidades de 1 x 1 m (Fig. 2). La denominacin asignada a cada cuadrcula est dada por la interseccin de lneas del ngulo SE. La excavacin se realiz mediante niveles de extraccin articiales, respetando capas naturales. Se utiliz el Datum 0 instalado por nosotros en 2011 -relacionado con el de Namidentro de un sistema controlado por una Estacin Total. Al terminar las excavaciones se instal malla raschel y se rellen con los sedimentos previamente excavados. Durante los trabajos del ao 2012, como medida de seguridad y para evitar posibles derrumbes, se instalaron planchas de OCB, parantes areos y tutores de hierro de construccin en las bases como protecci n de los perles. Estas precauciones fueron necesarias debido a que se trataba de una excavacin potencialmente peligrosa que alcanz una profundidad mxima de unos seis metros en el sector central. 6. PRINCIPALES RESULTADOS Y DISCUSI”N Los trabajos de excavacin se realizaron en dos temporadas. Durante la primera temporada en el ao 2011, la excavacin se centraliz en el sector donde Nami haba hecho su excavacin principal. Para esto se localiz y destap el rea que haba excavado, que estaba bien denida por los tablones y rocas demarcadoras instalados al nalizar sus trabajos (Figs. 12, a, b, c. d). Posteriormente se demarc una supercie de excavacin de 15 m 2 . Se us esa referencia para profundizar en ca . 5 m el amplio sector excavado por Nami. Adems, la nueva excavacin incluy dos cuadrculas adyacentes a la excavacin principal de Nami (Fig. 12d), donde se ubicaron tres fogones, uno de ellos baciforme, que fue fechado en 10,410 50 AP [Beta 39538] (ver tabla 2), asi como materiales lticos y restos de fauna moderna. Otro fogn fue datado en 2.970 (Beta 344433) [ver tabla 2] y un tercero se encuentra en proceso de datacin. Por debajo, las excavaciones expusieron una estratigrafa compuesta por arenas, tephra y diamicton que fue descripta arriba. En la segunda temporada, en el ao 2012, la excavacin del diamicton expuso una larga secuencia de un espesor de aproximadamente tres metros. En el sector central de la excavacin, comprendido en las unidades 37/42, 38/42 y 39/42 (Fig. 8), se alcanzaron profundidades de aproximadamente cinco metros hasta llegar a un depsito compuesto por un bloque de gran tamao, sedimentos soportados por clastos y materiales conglomerdicos meteorizados (guijarros a bloques) (ver descripcin arriba). La concentracin de fauna extinta recuperada antes de las excavaciones de Nami, procedente de un pozo de depredacin en un sector al oeste de la grilla de su excavacin principal y la escasez de la misma en estratigrafa llevaron a evaluar las causas de esa acumulacin y a considerar la excavacin de un nuevo locus -vecino a dicha acumulacinque se presentaba cubierto depsitos de escombros cados del techo de la cueva (Fig. 13). Los nuevos trabajos, localizados hacia la pared oeste, permitieron registrar, en un sector que se ubicaba bajo un bloque desprendido del techo, un nuevo depsito arqueolgico y paleontolgico. Las excavaciones all realizadas mostraron ocupaciones datadas ca . 3.900 AP -fogones y huesos de guanacoe inmediatamente por debajo restos de fauna extinta y materiales lticos, incluyendo una base de una punta de proyectil Cueva Fell o “cola de pescado” (Fig. 14) y una falange de Hippidion saldiasi datada en 10.680 40 aos AP (Beta 344428). Como resultado de todos estos trabajos y completando las unidades analticas denidas por Nami (1987) y Nami y Nakamura (1995), en la excavacin principal se reconocieron un depsito de “relleno” (bsicamente arenas), que es el sedimento utilizado por Nami para rellenar su excavacin. Esta

PAGE 17

181 unidad se extrajo ordenadamente en 2011 hasta denir el piso a partir del cual los sedimentos no se encontraban intervenidos por Nami. Como ya mencionamos, tambin se reconoci una tephra , con un espesor variable de hasta 20 cm, que se presenta como un depsito continuo a lo largo de las cuadrculas excavadas, mostrando un espesor mayor hacia el sudeste. La informacin previa sugera la posibilidad de que la misma correspondiera a una erupcin del volcn Recls (Stern, 1990), lo que fue conrmado por un anlisis de tres muestras obtenidas en la Unidad 39/40. Tambin se conrm su atribucin a la Tephra R1 (Stern, 2008). Por debajo se reconocieron los depsitos de diamicton postglacial, que son portadores de huesos (principalmente Mylodon sp.). En el perl este de nuestra excavacin, en la Unidad 37/42, Fig. 12. a) Aoran tablones colocados por Nami. b) Vista del lmite norte de la excavacin de Nami una vez iniciados nuestros trabajos de excavacin. c) Unidad de excavacin 38/40. Las chapas, tablones y piedras marcan el lmite de las unidades excavadas previamente por Nami. d). Excavacin de sector vecino a excavaciones previas. A la derecha se ve el tabln colgante que marca el lmite de las excavaciones de Nami; es el mismo que se observa en 12c a la izquierda (Fotos 2011). Fig. 13. Excavacin bajo roca junto a pared oeste de Cueva del Medio.

PAGE 18

182 fue identicada una calicata exploratoria de Nami, que atravesaba la tephra (Fig. 15), la que ha sido realizada antes de que la misma fuera reconocida en Ultima Esperanza (Stern, 1990). Esta capa es la que se excav completamente durante los trabajos de campo de 2011 (Fig. 8 y 9). La informacin arqueolgica obtenida en los nuevos trabajos es bsicamente comparable a la registrada por Nami en las excavaciones previas, donde mostr la presencia de ocupaciones humanas pleistocenas inmediatamente por debajo de ocupaciones que atribuy al perodo III ( sensu Bird 1988). Sin embargo, su cronologa no permite distinguirlas, quedando subsumidas ambas ocupaciones dentro del perodo ca . 11.100-9.600 aos AP. Estas, a su vez, se separan netamente de las de ca . 4.000 aos AP y posteriores (fechados tanto de Nami como nuestros). La distincin de Nami no resulta clara, ya que todas las fechas -tanto las que asoci fsicamente con el perodo I como las que asoci con el perodo IIIhan sido presentadas en asociacin con fauna extinta y han dado fechas nipleistocenas 1 (Martin, 2013). La fauna extinta, de todos modos, es muy escasa (aunque ver Nami, 1987, p. 96). En ciertos casos, la adscripcin al componente Fell I o III se hizo sobre la base de la cronologa (Nami, 1989-1990, p. 127; tambin Nami & Nakamura, 1995, p. 130), aunque sin duda la presencia de puntas triangulares ha sido determinante. Recordemos que dos fechados publicados por Martinic (1996) de ca. 11.990 y 11.570 AP, sugieren una edad un poco anterior a la que Nami y Nakamura (1995) defendieron, pero sin una discusin de procedencia sto es difcil de sostener. Aclaramos que una mandbula de pantera que fechamos en 11.410 AP (Martin, 2008), “procedente del nivel subyacente al de Fell I” (Nami & Menegaz, 1991, p. 126) [ver foto in situ y una descripcin del hallazgo en Nami, 1985-1986, p. 106-107] -o sea anterior a las ocupaciones humanas-, se superpone con estos dos fechados. Entendemos que hay que considerarlos como eventos separados de la primera ocupacin humana (ver Tabla 1, Fig. 16). Adems, ahora se puede agregar el anlisis realizado sobre una Fig. 14. Punta de proyectil cueva Fell o “cola de pescado”. Fig. 15. “Calicata” de Nami. Cuadrculas 37/42 1 Los fechados ms recientes, son uno de 9595 115 (PITT-0344), con un tratamiento standard realizado sobre carbn en los 1980s y otro de 9.770 70 aos AP, que es el resultado de datar “astillas y fragmentos de huesos de megafauna ( Mylodon sp., Hippidion sp. y Lama ” (Nami, 1989-1990, p. 127). Por este motivo este ltimo fechado debe considerarse promediado y no debe utilizarse. escpula de Mylodon recuperada por Nami que hemos fechado en 11.830 aos AP (Tabla 2). Esta escpula corresponde a un individuo juvenil pequeo de Mylodon y lleva marcas de carnvoros. Destacamos adems que Nami no incluye los fechados publicados por Martinic en una reciente lista de fechados de eventos culturales asociados con ocupaciones humanas antiguas de Amrica del Sur (Nami, 2007). Para la ocupacin humana la mejor evidencia cronolgica la dan los fechados sobre fogones y sobre huesos con huellas de corte, que presentan un rango de 10.930-9.595 aos AP. Hay restos sin marcas de intervencin humana con cronologas cercanas a este rango, por ejemplo el incisivo de Smilodon (Prieto et al. 2010), pero su superposicin con las ocupaciones humanas no es clara (Martin, 2012, p. 565). Asimismo, hay huesos fechados dentro de este rango para los que

PAGE 19

183 Calibrate Age Ranges cal BP Fig. 16. Fechados radiocarbnicos existentes para Cueva del Medio. Calibracin IntCal13 [Reimer et al . 2013] no se ha descripto evidencia de accin humana (Tabla 1), cuya asociacin para nosotros tambin resulta dudosa. Las excavaciones efectuadas en octubrediciembre de 2012 nos han permitido identicar una secuencia estratigrca poco conocida, caracterizada por un hiato en la depositacin de huesos por debajo de los depsitos arqueolgicos antiguos (tanto en la excavacin central de Nami como en la nuestra). Resumiendo, se trata de un depsito sedimentario de arenas de aproximadamente 100 cm de espesor, donde prcticamente no se depositaron huesos. Por debajo se registr la mencionada tephra de ca . 12.670 240 aos AP (Stern, 1990, 2008). Un fechado de una vrtebra de Mylodon includa en el depsito de tephra pero que apoyaba sobre el diamicton subyacente (Fig. 17) arroj una antigedad de 12.760 140 aos AP. Por debajo aparecieron las arcillas y el depsito basal de escombros, donde tambin se registraron huesos. Estos materiales han arrojado las mximas cronologas para el sitio (13.790 60 y 13.670 50 aos AP, ver Tabla 2). Es posible que exista un hiato temporal depositacional de unos seis mil aos o ms durante el Holoceno (entre ca . 4.000 y 9.600 aos AP) en cueva del Medio. Esto es comparable con los casos del alero Dos Herraduras (hiato de un poco ms de 7.000 aos radiocarbnicos, Borrero & Massone, 1994), cueva Ciro (hiato de ca . 3000 aos; observ. inditas) y cueva Lago Sofa 1 (hiato de ca . 6.000

PAGE 20

184 Fig. 17. Vrtebra de Mylodon apoyando sobre sedimentos arcillosos, cubiertos por tephra . Taxn/element o N Planta Cuad/ Prof. (cm) 14 C Cal AP+ (2 SD) D 13 C Laboratorio Observaciones Carbn, fogn 25 39/40, 336 2.970 30 3.007-3.229 -25.6 Beta 344433 Camelidae, metapodio 17 39/40, 305 3.820 30 4.093-4.397 -20.5 Beta 344431 Camelidae, costilla 23 39/40, 334 3.830 30 4.101-4.405 -20.3 Beta 344432 Carbn 12 38/40, 311-315 10.410 50 12.073-12.524 -26.0 Beta 319538 Fogn en cubeta H . saldiasi , astrgalo 174* 28/5a, 21 10.860 110 12.595-13.008 -20.9 AA 100235 C/huellas de corte P. o. mesembrina , mandbula * 25/6 11.410 80 13.096-13.415 -18 Ua-24687 AMS ** Mylodon , escpula 394* 29/12b, 163 11.830 130 13.416-13.997 -21.7 AA 100228 C/marcas carnvoro Felidae, costilla 35 38/44, 492 12.490 50 14.301-15.041 -20.1 Beta 344434 Por encima de tephra Mylodon , vrtebra 44 39/41, 543 12.760 1 40 14.586-15.725 -21.1 AA 100232 En tephra , apoyando sobre arcillas Mylodon , mandbula 102 38/42, 520 12.990 50 15.307-15.751 -21.0 Beta 344435 Arcilla marrn Mylodon , frag. 62 39/43, 573 13.100 50 15.466-15.953 -19.8 Beta 319539 En arcillas Mylodon , costilla 180 38/42, 652 13.670 50 16.264-16.737 -20.0 Beta 344436 Arcillas marrones-rojizas Mammalia, frag. 186 39/42, 706 13.670 50 16.264-16.737 -19.7 Beta 341901 En bloques meteorizados Mylodon , osteodermo 190 39/42, 713 13.790 60 16.413-16.946 -19.9 Beta 341902 En bloques meteorizados Tabla 2. Nuevos fechados radiocarbnicos por AMS. Excavacin principal. *muestras de coleccin excavada por Nami. **Martin (2008), Prevosti & Martin (2012). Calibracin IntCal13 (Reimer et al. 2013). aos, Prieto, 1991). Lo mismo ocurre con las ocupaciones registradas en nuestra excavacin bajo los bloques, que presentan tanto cronologas tardas para presencia humana ( ca . 3.900 AP), como cronologas del Pleistoceno tardo ( ca . 10.68010.860 aos AP) para muestras de Hippidion, Canidae y Felidae cf. Panthera , ninguno de los cuales presenta evidencias de actividad humana. La evidencia cultural del Holoceno se obtuvo a partir de un fechado radiocarbnico sobre una costilla de camlido que exhiba huellas de corte; adems hay una costilla que no presenta huellas que est fechada en ca. 4.230 aos AP (Tabla 3). La presencia humana en el depsito >10.000 aos AP est indicada por la presencia de un fragmento de punta “cola de pescado” y otros artefactos lticos. Interesa destacar que hay tres fechados en sincrona con las ocupaciones humanas detectadas en la cueva, que incluyen fechados sobre Hippidion , asi como sobre pantera y cnido , estos dos ltimos agentes que pudieron participar en la acumulacin y modicacin de restos seos. En trminos formacionales, las dataciones disponibles permiten plantear una fecha mxima holocena ( ca . 3.900 aos AP) para la cada de al menos parte de los escombros del techo. Este conocimiento clarica cambios en la morfologa de la cueva al momento de ser ocupada, tanto a nes del Pleistoceno como durante el Holoceno medio, indicando una disponibilidad mayor de espacio dentro de la cueva.

PAGE 21

185 En trminos generales, ya sea por erosin o por tasas de depositacin sedimentarias muy bajas, debe considerarse el efecto de estos hiatos en nuestras interpretaciones. La superposicin de ocupaciones humanas de diferentes cronologas en el sector excavado bajo el bloque por un lado complejiza la comprensin del registro, pero por el otro otorga realismo a las secuencias obtenidas. Esta evidencia deber ser minuciosamente analizada y acompaada de nuevos fechados para discutir la formacin de un depsito comprimido verticalmente, pero que representa un rango temporal amplio. Efectivamente, las ocupaciones humanas tempranas (10.000-11.000 aos AP) parecen estar comprimidas en las unidades estratigrcas ms s uperciales -tanto del sector bajo bloque recientemente excavado como del sector central y fondo de las excavaciones de Namilo que ha generado palimpsestos difciles de decodicar, razn por la cual hemos sido ms detallistas en cuanto a la fauna aceptable como evidencia de asociacin humana. De todas maneras, la seal arqueolgica en el sitio es muy fuerte -incluyendo puntas de proyectil, varios lticos, huesos de fauna extinta con huellas, fogones muy bien formatizadosy puede considerarse como una de las mejor acotadas cronolgicamente en Amrica del Sur. Destacamos que la cronologa de los depsitos inferiores indica una tasa de depositacin rpida para los depsitos de sedimentos arcillosos denibles como un diamicton (unos 1.000 aos radiocarbnicos para un depsito de unos tres metros de espesor), que es concordante con la estructura del registro seo de Mylodon . Efectivamente, a lo largo de esta secuencia se recuperaron conjuntos de restos que presentan coherencia anatmica. Se registraron huesos del crneo tales como mandbulas, maxilares, fragmentos de crneo y dientes, as como varias vrtebras y costillas, algunas de estas completas. Observaciones preliminares indican un mnimo de dos individuos. La coherencia anatmica indicara tambin que la depositacin original de estos restos se produjo en las cercanas del lugar del hallazgo. Las observaciones tafonmicas sugieren que los restos no estuvieron sujetos a movimientos o desplazamientos importantes. Los resultados obtenidos en la etapa nal del estudio de la coleccin generada por Nami han mostrado que la evidencia arqueolgica sobre restos faunsticos de animales extinguidos (caballo y Mylodon ) -sobre los cuales postulaba que eran “cazados y consumidos por el hombre” (Nami, 1993, p. 131)es numricamente baja (observ. inditas). Esto no es inesperado, pues la tasa de identicacin de huellas de corte sobre huesos de fauna extinta raramente es alta (Borrero & Martin, 2012). Uno de los pocos materiales relevantes es un astrgalo de Hippidion con huellas de corte recuperado por Nami que arroj una cronologa de ca. 10.860 aos AP, fecha que lo sita dentro del rango de fechados culturales conocidos para el sitio. Se destaca que la mayor cantidad de restos seos de fauna extinta de esta coleccin procede del sector de huaqueo en la parte central de la cueva, hacia la pared oeste, inmediatamente al sur de nuestra excavacin bajo bloque. 7. CONCLUSIONES En suma, nuestros trabajos contribuyeron al conocimiento del contexto geomorfol gico de la cueva del Medio, los probables procesos de formacin y su historia ocupacional humana. Se Taxn/element o Cdigo Cuad/prof (cm) 14C Cal AP+ (2 SD) D 13 C Laboratorio Observaciones L . guanicoe , costilla CM-A124 54/35, 4.69 3.900 30 4.247-4.418 -20.5 Beta-341900 huellas de corte Camelidae, costilla CM-A154 54/34, 4,89 4.230 30 4.649-4.856 -20.6 Beta 344429 Hippidion , falange 1 CM-A37 53/34, 4,59 10.680 40 12.571-12.711 -21.0 Beta 344428 Canidae, tibia CM-A203 54/35, 5,251 10.710 50 12.577-12.724 -18.8 Beta-341903 Felidae, cf. Panthera CM-A201 54/35, 4,88 10.860 40 12.692-12.798 -19.4 Beta 344430 Tabla 3. Nuevos fechados radiocarbnicos por AMS. Excavacin bajo bloque. Calibracin IntCal13 (Reimer et al . 2013).

PAGE 22

186 trata de una cueva krstica englazada o krstica polignica que a nes del Pleistoceno fue escenario de variadas actividades de herbvoros y carnvoros. Conrmando datos previos, las primeras evidencias de presencia humana se ubican ca .11.000 aos. Se debe enfatizar el posterior uso reciente de la cueva, indicando que fue un locus relativamente visitado a mitad del Holoceno. Esto es concordante con otros registros que muestran una buena seal arqueolgica entre ca . 4.000 y 2.000 aos AP en la regin (Morello et al . 2013). Al evaluar la historia de las ocupaciones tempranas debemos recordar que Cueva del Medio, al igual que cueva Lago Sofa 1, es un sitio arqueolgico ubicado en un sector muy occidental dentro de la Patagonia. Esta presencia temprana ocurre justamente donde la cordillera de los Andes se encuentra localizada ms al occidente. Esto se diferencia de la situacin registrada en otras zonas pericordilleranas, en que existe una barrera. Por ello el acceso a Ultima Esperanza desde el este es sumamente practicable (Borrero & Manzi, 2007). En suma, en cueva del Medio se verican ocupaciones dentro de un lapso de ca. 1.000 aos para nes del Pleistoceno y dentro de un lapso de ca . 2.000 aos para el Holoceno. Nami (1987) atribuy un modo de vida adscribible al sistema adaptativo Fell I a los primeros habitantes de la cueva y Massone incluy a este sitio entre los que representan su Modalidad Cultural Fell 1 (ver Massone, 2004; Massone & Prieto, 2004). Por nuestra parte -y tambin resumiendo resultados de Namipodemos sostener que la cueva funcion como un sitio de actividades generalizadas, donde se desarrollaron muy variadas tareas que iban desde la explotacin de materias primas locales (de la cueva misma y alrededores inmediatos) -lo que implicaba un bajo costo de energa en el aprovisionamientoa la confeccin y reavivado de instrumentos -usando tcnicas de percusin y de presin-, explotacin de distintos recursos animales (fauna extinta, fauna moderna incluyendo recursos litorales), tareas de coccin, uso de materias primas seas para confeccionar instrumentos, posibles actividades relacionadas con el trabajo de cueros y uso de ocre rojo, en un caso adherido a un ncleo (Nami, 1987, p. 90). Todo esto es concordante con la caracterizacin de cazadores “generalizados” que realiza Nami (1993, p. 131). Incidentalmente, un tubo seo sobre hueso de ave (Nami, 1987, p. 95-96), un artefacto seo con incisiones que pudo ser un adorno (Nami, 1994a, p. 159) y el mencionado ncleo con ocre pueden implicar actividades no necesariamente relacionada s con la subsistencia inmediata, mostrando otra faceta del uso de este sitio. Distintas evidencias, incluyendo principalmente la intensidad ocupacional y la forma de uso del sitio con mltiples fogones -en los que se quem Nothofagus pumilio y posiblemente Empetrum , segn el anlisis de M.E. Solari (Nami, 1994a, p. 150)-, muestran que cueva del Medio probablemente fue un nodo ocupacional a nes del Pleistoceno. Es difcil decidir si la cueva fue ocupada secuencial o sincrnicamente, aunque la primera posibilidad parece ms defendible. El hallazgo de nuevos fogones y otros artefactos conrma esa situacin. De manera que la distribucin espacial de los nuevos hallazgos muestra que la supercie de uso del interior de la cueva no solo fue probablemente bastante mayor que lo registrado por Nami, sino que la redundancia en el uso del sitio pudo tambin ser mayor. Por otra parte, los estudios acerca de la distribucin de restos de fauna extinta -utilizando las muestras previas a los trabajos de Nami, los resultados de sus excavaciones y los nuestrosclaramente indican que la mayor abundancia y diversidad se registran precisamente en el sector oeste de la cueva, en la zona bajo escombros que excavamos en el ao 2012 y sus inmediaciones. En trminos estratigrcos los principales sedimentos son las arenas que se encuentran relativamente cerca de la supercie. La cercana relativa de cueva del Milodn, una madriguera de Mylodon (Nordensjk ld, 1900; Martin, 2013) -potencial presapudo ser importante en la eleccin de cueva del Medio como centro habitacional a nes del Pleistoceno (Borrero & Lanata, 1992; Nami, 1989-1990). Asimismo, Nami destac la disponibilidad de agua potable en la cueva (Nami, 1987). El carcter exgeno de la misma y su orientacin tambin pueden considerarse favorables para la instalacin humana. Se trat sin dudas de un sitio importante dentro del sistema de circulacin y uso por parte de cazadoresrecolectores que habitaban la regin. Dado el tamao relativamente pequeo del rea de estudio, que comprende Cerro Bentez, es postulable que los rangos de accin de los cazadores-recolectores

PAGE 23

187 que ocuparon cueva del Medio fueran mucho ms extensos. Sin dudas las efmeras ocupaciones de cueva Lago Sofa 1 (Jackson & Prieto, 2005; Martin, 2013; Prieto, 1991) deben entrar en la discusin, pero necesariamente los rangos han de comprender muchas otras localidades ms lejanas an no registradas arqueolgicamente. Un tema importante es que, ms all de la discusin acerca de ocupaciones durante el Pleistoceno y el Holoceno, es crucial entender el grado de continuidad en el uso del sitio tras las ocupaciones nipleistocenas. Ya destacamos que las evidencias que hemos presentado, junto con las obtenidas por Nami, indican un hiato ocupacional. Hay uno o ms eventos de uso ca . 10.930-10.400 aos AP, luego ocupaciones ca . 4.300-3.800 aos AP y 2.900-2100 aos AP. Ser importante decidir -si es que esto puede mantenersesi solo se ha discontinuado el uso de la cueva o si ha habido desocupacin regional. Ser importante entender en particular el perodo de la Transicin Pleistoceno-Holoceno, ya que resulta crucial para entender la continuidad de las primeras poblaciones establecidas en la Patagonia meridional. Finalmente hay que referirse al uso de la cueva antes del arribo humano. Los trabajos de Nami mostraron la presencia de carnvoros y Mylodon con anterioridad a la ocupacin humana de la cueva. Aqu hemos presentado nuevo sustento de ocupacin animal, acotado principalmente al perodo 13.800-12.700 aos AP, seguido de la depositacin de la R1 de ca . 12.600 aos AP. Con posterioridad ocurri la primera ocupacin humana ca . 10.930 aos AP y hasta ca . 9.595 aos AP si nos guiamos por el fechado estndar obtenido en la primera etapa de los trabajos de Nami, para despus entrar en un largo hiato hasta ca . 4.300 aos AP, cuando comienzan pequeas ocupaciones puntuadas hasta ca . 2.100 aos AP. En suma, se trata de un caso ms de uso sucesivo de una cueva por carnvoros y humanos. AGRADECIMIENTOS En primer t rmino a todas las personas que colaboraron en las excavaciones de cueva del Medio, especi almente a Jos Daz, Mario Gmez Igor, Fabian Igor, Erik Lukoviek, Karina Rodrguez, y Valentina Trejo. A diversas personas de la Corporacin Nacional Forestal (CONAF) por autorizar los permisos correspondientes para trabajar en el Parque natural cueva del Milodn, as como por el apoyo y colaboracin en la logstica de terreno y otros aspectos: Floridor Aro Gmez, Ciro Barra, Alejandra Olivares, Patricio Salinas, Alejandra Silva, Rodrigo Rodrguez y Rolando Ulloa Domnguez. A Hugo G. Nami por su apoyo para el desarrollo de estas investigaciones. Finalmente, esta investigacin se realiz en el marco de los proyectos FONDECYT 1100822 y CD MAG0901 (Universidad de Magallanes). Se agradecen comentarios de los evaluadores. BIBLIOGRAFA Allen, J. R. L. (1982). Sedimentary structures, their character and physical basis, Vol. 2. Developments in Sedimentology, Vol. 30B. Amsterdam, Elsevier, Ballantyne, C. K. (2002). Paraglacial geomorphology. Quaternary Science Review , 21, 1935-2017. Bennett, M. M. & Glasser, N. F. (2009). Glacial Geology: Ice Sheets and Landforms (2 nd ed.). New York: Wiley. Bird, J. (1946). The archaeology of Patagonia. En J. Steward (Ed.), Handbook of South American Indians , Vol. 1 , The Marginal Tribes (pp. 17) Bulletin 143, Bureau of American Ethnology, Washington, D.C., Smithsonian Institution. Bird, J. (1988). Travels and Archaeology in South Chile . Iowa City: University of Iowa Press. Borrero, L. A. & Lanata, J. L. (1992). Arqueologa espacial en Patagonia: nuestra perspectiva. En L. A. Borrero & J. L. Lanata, (Eds.), Anlisis espacial en la arqueologa patagnica (pp. 145-162). Buenos Aires: Ediciones Ayllu. Borrero, L. A. & Massone, M. (1994). Arqueologa de los aleros de Dos Herraduras, Ultima Esperanza. Revista del Museo de Historia Natural de San Rafael , 14 (1/4), 288-289. Borrero, L. A., Lanata, J. L., & Borella, F. (1988). Reestudiando huesos: nuevas consideraciones sobre sitios de ltima Esperanza. Anales del Instituto de la Patagonia (Serie Ciencias Sociales), 18, 133-155. Borrero, L. A. & Manzi, L. (2007). Arqueologa supraregional y biogeografa en la Patagonia meridional. En F. Morello, A. Prieto, M. Martinic & G. Bahamondes (Eds.), Arqueologa de Fuego-Patagonia. Levantando piedras, desenterrando huesos Develando arcanos . (pp. 163-172). Punta Arenas, Chile: Ediciones CEQUA.

PAGE 24

188 Borrero, L. A., Lanata, J. L., & Crdenas , P. (1991). Reestudiando cuevas: nuevas excavaciones en Ultima Esperanza, Magallanes. Anales del Instituto de la Patagonia , 20, 101-110. Ford, D., & Williams, P., (2007). Karst hydrogeology and geomorphology . New York: Wiley. Garca, J. L., Hall, B. L., Kaplan, M. R., Vega, R. M. & Strelin, J. A. (2014). Glacial geomorphology of the Torres del Paine region (southern Patagonia): Implications for glaciation, deglaciation and paleolake history. Geomorphology , 204, 599-616. Hauthal, R. (1899). Resea de los hallazgos en las cavernas de ltima Esperanza (Patagonia austral). Revista del Museo de La Plata , IX, 411-420. Hubbard, S. M., Romans, B. W., & Graham, S. A. (2008). Deep-water foreland basin deposits of the Cerro Toro Formation, Magallanes basin, Chile: Architectural elements of a sinuous basin axial channel belt. Sedimentology , 55, 1333-1359. Jackson, D. & Prieto, A. (2005). Estrategias tecnolgicas y conjunto ltico del contexto paleoindio de cueva Lago Sofa 1, ltima Esperanza, Magallanes, Magallania , 33(1), 115-120. Kor P. S. G., Shaw J., & Sharpe D. R. (1991). Erosion of bedrock by subglacial meltwater, Georgian Bay, Ontario: A regional view, Canadian Journal of Earth Sciences , 28, 623-642. Martin, F. M. (2013). Tafonoma de la Transicin PleistocenoHoloceno en Fuego-Patagonia. Interaccin entre humanos y carnvoros y su importancia como agentes en la formacin del registro fsil . Punta Arenas: Ediciones de la Universidad de Magallanes. Martin, F. M. (2008). Bone Crunching Felids at the End of the Pleistocene in Fuego-Patagonia, Chile, Journal of Taphonomy , 6(3-4), 337-372. Martineau, G. (2002). L’observation des micromarques de l’rosion glaciaire: Un outil pour dnir l’coulement glaciaire (pp. 1-13). Qubec: Document publi par Gologie. Martinic, M. (1996). La cueva del Milodn: historia de los hallazgos y otros sucesos. Relacin de los estudios realizados a lo largo de un siglo (1895-1995), Anales del Instituto de la Patagonia , 24, 43-80. Massone, M. (2004). Los cazadores despus del hielo . Santiago: Ediciones de la Direccin de Bibliotecas Archivos y Museos. Massone, M. & Prieto, A. (2004) Evaluacin de la modalidad cultural Fell 1 en Magallanes, Chungara , 303-315, Volumen especial. Menegaz, A., Senatore, X., & Nami, H. G. (1994). Alteraciones de los restos faunsticos seos de Cueva del Medio: un anlisis preliminar. Actas y Memorias del XI Congreso Nacional de Arqueologa Argentina (Resmenes). Revista del Museo de Historia Natural de San Rafael XIII (1/4): 35-36, Mendoza. Miotti, L. (1996). Piedra Museo (Santa Cruz): nuevos datos para el debate de la ocupacin Pleistocena en la Argentina. En J. Gmez Otero (Ed.), Arqueologa. Slo Patagonia (pp. 27-38), Puerto Madryn: CENPAT-CONICET. Morello, F., Huidobro, C., Borrero, L. A., San Romn, M., & Martin, F. M. (2013). Hunter-gatherers of Cerro Bentez, Southern Patagonia: Discussing Environmental Changes and Cultural Developments Over 10,000 Years. Trabajo presentado al 78th Annual Meeting of the Society for American Archaeology, Honolulu. Moreno, P. I., Villa-Martnez, R., Crdenas, M. L., & Sagredo E. A. (2012). Deglacial changes of the southern margin of the southern westerly winds revealed by terrestrial records from SW Patagonia (52S), Quaternary Science Reviews, 41, 1-21. Nami, H. G. (1985-1986). Excavacin arqueolgica y hallazgo de una punta cola de pescado Fell 1 en la cueva del Medio, Anales del Instituto de la Patagonia , 16, 103109. Nami, H. G. (1987). Cueva del Medio: perspectivas arqueolgicas para la Patagonia Austral, Anales del Instituto de la Patagonia (Serie Ciencias Sociales), 17, 73-106. Nami, H. G. (1989-1990). Avances en las investigaciones arqueolgicas en el rea del Cerro Benitez (Ultima Esperanza, Magallanes), Anales del Instituto de la Patagonia , 18, 125-132. Nami, H. G. (1993). Las excavaciones arqueolgicas y los hallazgos de fauna extinta en el Seno de Ultima Esperanza, Chile. En J.L. Lanata (Ed.), Explotaci n de recursos faunsticos en sistemas adaptativos americanos. Arqueologia Contempornea (Edicin especial). 4, 123-133. Nami, H. G. (1993, 1994). Observaciones sobre desechos de talla procedentes de las ocupaciones tempranas de Tres Arroyos (Tierra del Fuego, Chile), Anales del Instituto de la Patagonia , 22, 175-180. Nami, H. G. (1992). Resumen de las actividades y nuevos datos obtenidos en la quinta campaa de investigaciones arqueolgicas en Ultima Esperanza, Chile, Palimpsesto , 2, 123-132. Nami, H. G. (1994 a) . Rese a sobre los avances de la arqueolog a nipleistocnica del extremo sur de Sudamrica, Chungara , 26, 145.

PAGE 25

189 Nami, H. G. (1994b). Paleoindio, cazadores-recolectores y tecnologa ltica en el extremo sur de Sudamrica continental. En J.L. Lanata & L.A. Borrero (Eds.), Arqueologa de Cazadores-Recolectores. Lmites, Casos y Aperturas. Arqueologa contempornea (Edicin Especial), 5, 89-103. Nami, H. G. (1997). Investigaciones actualsticas para discutir aspectos tcnicos de los cazadores-recolectores del tardi-glacial: el problema Clovis-cueva Fell, Anales del Instituto de la Patagonia (Serie Ciencias Sociales), 25, 151-186. Nami, H. G. (1999). Nuevo registro de la excursin geomagntica post-pleistocnica en la cueva de Las Buitreras (provincia de Santa Cruz), Prhistoria , 3, 163-168. Nami, H. G. (2003). Experimentos para explorar la secuencia de reduccin Fell de la Patagonia Austral, Magallania , 31, 107-138. Nami, H. G. (2007). Research in the Middle Negro River Basin (Uruguay) and the Paleoindian Ocuppation of the Southern Cone, Current Anthropology , 48 (1), 164-174. Nami, H. G. & Menegaz, A. N. (1991). Cueva del Medio: aportes para el conocimiento de la diversidad faunstica hacia el Pleistoceno-Holoceno en Patagonia Austral, Anales del Instituto de la Patagonia (Serie Ciencias Sociales), 20, 117-132. Nami, H.G. & Nakamura, T. (1995). Cronologa radiocarbnica con AMS sobre muestras de huesos procedentes del sitio cueva del Medio (Ultima Esperanza, Chile), Anales del Instituto de la Patagonia , 32, 125-133. Nordenskjld, E. (1996 [1900]). Observaciones y relevamientos en cuevas de Ultima Esperanza en Patagonia occidental, Anales del Instituto de la Patagonia (Serie Ciencias Humanas), 24, 99-124. Owen, G. & Moretti, M. (2011). Identifying triggers for liquefaction-induced soft-sediment deformation in sands. Sedimentary Geology, Sedimentary Geology , 235, 141-147. Owen, G., Moretti, M. & Alfaro, P. (2011). Recognising triggers for soft-sediment deformation: Current understanding and future directions, Sedimentary Geology , 235, 133-140. Prieto, A. (1991). Cazadores Tempranos y Tardos en Cueva del Lago Sofa 1, Anales del Instituto de la Patagonia (Serie Ciencias Sociales), 20, 75-99. Prieto, A., Labarca, R., & Sierpe, V. (2010). New evidence of the sabertoothcat Smilodon (Carnivora: Machairodontinae) in the Late Pleistocene of Southern Chilean Patagonia, Revista Chilena de Historia Natural , 83, 299-307. Prieto Vliz, X. (1992). Descripcin geolgica de Cerro Bentez. MS. Reimer, P. J., Bard, E., Bayliss, A., Beck, J. W., Blackwell, P. G., Bronk Ramsey, van der Plicht, J. (2013). IntCal13 and MARINE13 radiocarbon age calibration curves 0-50000 years calBP, Radiocarbon, 55(4). DOI: 10.2458/azu_js_rc.55.16947 Romans, B. W., Fildani, A., Hubbard, S. M. Covault, J. A., Fosdick, J. C., & Graham, S. A. (2011). Evolution of deep-water stratigraphic architecture, Magallanes Basin, Chile, Marine and Petroleum Geology , 28, 612-628. Roth, S. (1899). Descripcin de los restos encontrados en la caverna de Ultima Esperanza, Revista del Museo de la Plata , 9, 421-453. Sagredo, E. A., Moreno, P. I., Villa-Martnez, R., Kaplan, M. R., Kubik, P. W., & Stern, C. R. (2011). Fluctuations of the ltima Esperanza ice lobe (52S), Chilean Patagonia, during the last glacial maximum and termination 1, Geomorphology , 125, 92-108. Stern, C. (1990). Tephrochronology of Southernmost Patagonia, National Geographic Research , 6, 110126. Stern C. (2008). Holocene tephrochronology record of large explosive eruptions in the southernmost Patagonian Andes, Bulletin Volcanology , 70, 435-454. Stern C. R., Moreno P. I., Villa-Martnez R., Sagredo E. A., Prieto A., & Labarca R. (2011). Evolution of icedammed proglacial lakes in ltima Esperanza, Chile: Implications from the late-glacial R1 eruption of Recls volcano, Andean Austral Volcanic Zone, Andean Geology , 38, 82-97. Recibido: 12/03/2014 Aceptado: 24/05/2015 Versin nal: 11/06/2015

PAGE 26

190


printinsert_linkshareget_appmore_horiz

Download Options

close


  • info Info

    There are only PDFs associated with this resource.

  • link PDF(s)



Cite this item close

APA

Cras ut cursus ante, a fringilla nunc. Mauris lorem nunc, cursus sit amet enim ac, vehicula vestibulum mi. Mauris viverra nisl vel enim faucibus porta. Praesent sit amet ornare diam, non finibus nulla.

MLA

Cras efficitur magna et sapien varius, luctus ullamcorper dolor convallis. Orci varius natoque penatibus et magnis dis parturient montes, nascetur ridiculus mus. Fusce sit amet justo ut erat laoreet congue sed a ante.

CHICAGO

Phasellus ornare in augue eu imperdiet. Donec malesuada sapien ante, at vehicula orci tempor molestie. Proin vitae urna elit. Pellentesque vitae nisi et diam euismod malesuada aliquet non erat.

WIKIPEDIA

Nunc fringilla dolor ut dictum placerat. Proin ac neque rutrum, consectetur ligula id, laoreet ligula. Nulla lorem massa, consectetur vitae consequat in, lobortis at dolor. Nunc sed leo odio.